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¿Cómo reaccionó la vida marina la última vez que la Tierra pasó de ser un planeta cálido a uno frío?

Nature Communications ha publicado un estudio, en el que participa la micropaleontóloga Laia Alegret (IUCA-Unizar), sobre los efectos que tuvo en la vida marina la transición global desde un mundo de efecto invernadero hacia el clima frío actual, hace 34 millones de años
El estudio internacional, analiza más de 40.000 registros de microfósiles procedentes de 161 localidades de todo el mundo. Su complejidad ha impulsado el desarrollo de un nuevo método analítico basado en inteligencia artificial, por parte de la Universidad de Nanjing
Los resultados indican que las aguas profundas – y la vida que habitaba en ellas- se vieron menos afectadas por los cambios climáticos que las aguas someras durante este periodo
Laia Alegret

(Zaragoza, miércoles, 18 de marzo de 2026). Hoy vivimos en un planeta relativamente frío, con grandes masas de hielo permanentes en los polos. Sin embargo, durante la era de los dinosaurios y hasta hace unos 34 millones de años, la Tierra era muy diferente: predominaba un mundo “invernadero”, con temperaturas globales más cálidas y sin glaciares permanentes.

Un nuevo estudio internacional, publicado en Nature Communications y en el que participa la investigadora de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) Laia Alegret, catedrática de Paleontología, analiza cómo reaccionó la vida marina ante uno de los grandes cambios climáticos de la historia de la Tierra: el paso de ese planeta cálido a otro más frío.

Este cambio fue identificado por primera vez a comienzos del siglo XX. En 1910, los científicos lo denominaron “Gran Coupure” (“gran corte”), al observar una profunda reorganización de las faunas de mamíferos en Europa: especies adaptadas a climas cálidos desaparecieron y fueron reemplazadas por otras asociadas a ambientes más fríos, muchas de ellas procedentes de Asia. Entre los nuevos protagonistas del paisaje europeo aparecieron rinocerontes, precursores del ganado vacuno y porcino, hámsteres, castores o erizos, mientras que varios grupos de herbívoros y los primeros parientes de los monos europeos desaparecieron.

El detonante de esta transformación climática parece haber sido la formación de hielo en la Antártida. A medida que el continente antártico se desplazó hacia el polo sur debido a la deriva continental, comenzaron a establecerse condiciones favorables para la formación de hielo. Este enfriamiento fue un proceso prolongado, causado en parte por la apertura del Paso de Drake, entre Sudamérica y la Antártida, que permitió el establecimiento de la Corriente Circumantártica, que separa las aguas frías que rodean la Antártida de los océanos Antártico y Pacífico. 

Las temperaturas descendieron entre 5 y 10 grados Celsius, dependiendo de la región, en un intervalo de unos 400.000 años. Para entender cómo respondió la vida a este cambio, el equipo internacional liderado por Zhengbo Lu, de la Universidad de Nanjing, analizó una enorme base de datos de foraminíferos, microorganismos marinos que protegen su única célula con una concha. Estos organismos, cuyos caparazones se acumulan en el fondo oceánico tras su muerte, constituyen uno de los registros fósiles más abundantes y continuos de la historia de los océanos.

El estudio revela la compleja respuesta de los foraminíferos: las especies que vivían en aguas superficiales y someras experimentaron una extinción significativa, mientras que las que habitaban las profundidades marinas respondieron de manera positiva al enfriamiento, y apenas se vieron afectadas por el crecimiento de glaciares. Los resultados indican que las aguas profundas actuaron como entornos más estables frente a los cambios climáticos que afectaron intensamente a las capas superiores del océano.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo, compuesto por investigadores de instituciones de China, de Reino Unido, Estados Unidos y España, analizó más de 40.000 registros de microfósiles procedentes de 161 localidades de todo el mundo. La complejidad del conjunto de datos llevó al grupo de la Universidad de Nanjing a desarrollar un nuevo método analítico basado en inteligencia artificial, capaz de correlacionar y ordenar cronológicamente todas las muestras con gran precisión.

Inspirado en la evolución biológica, el algoritmo trata cada posible correlación entre muestras como si fuera una “secuencia de ADN”. A partir de ahí, somete estas secuencias a procesos equivalentes a mutación, recombinación y selección natural. Tras millones de iteraciones, identifica la correlación global más consistente y parsimoniosa entre todos los registros.

Los resultados permiten reconstruir con un nivel de detalle sin precedentes la historia de la diversidad de los foraminíferos durante esta gran transición climática.

Durante los últimos 34 millones de años, la Tierra ha permanecido en un estado climático relativamente frío, con capas de hielo permanentes en los polos. El clima actual forma parte de este largo periodo, al que también se han adaptado los ecosistemas modernos, incluida la especie humana. Sin embargo, la liberación de gases de efecto invernadero por la actividad humana está provocando un calentamiento progresivo del planeta, lo que podría conducir de nuevo hacia condiciones climáticas más parecidas a las que dominaron durante gran parte de la historia de la Tierra.

Este estudio muestra en detalle cómo se produjo la última gran transición de la Tierra, desde un clima de efecto invernadero hacia el clima frío que todavía caracteriza al planeta, hace 34 millones de año.

Referencia del artículo: Complex marine ecological response during the Eocene-Oligocene revealed by global foraminiferal record, Zhengbo Lu et al. (incl. Laia Alegret).
Nature Communications 17. https://doi.org/10.1038/s41467-026-70541-w

Imágenes de Laia Alegret y de: 

  1. Fósiles de foraminíferos observados mediante microscopio electrónico de barrido (Imagen de la profesora Bridget Wade, coautora del estudio).
  2. Sección de referencia mundial para el estudio del enfriamiento y la glaciación del tránsito Eoceno-Oligoceno en Massignano (Italia), hace 34 millones de años.
  3. Estudio de las poblaciones de foraminíferos con un microscopio. Para cada muestra se separan y clasifican más de 600 individuos.