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Sociólogos europeos analizan en Zaragoza cómo propiciar una transición verde y digital que mantenga el empleo y asegure condiciones laborales adecuadas

El equipo aragonés GISCI (Sociedad, Creatividad e Incertidumbre) de la Universidad de Zaragoza es el anfitrión de la reunión del proyecto europeo EGRUiEN, para investigar sobre protocolos de diálogo social en el ámbito de la automoción, transporte a demanda y centros de datos
Los expertos advierten de que el aumento de centros de datos en Aragón va ligado a la promesa de creación de puestos de trabajo, de atención a zonas despobladas, pero también a una amenaza ambiental, vinculada al consumo de agua que necesitan
proyecto europeo EGRUiEN

(Zaragoza, miércoles, 11 de marzo de 2026). Aragón se ha convertido estos días en un foro de reflexión sobre cómo proteger a los trabajadores ante la transición verde y digital. Más de 30 sociólogos de nueve países europeos analizan en la Universidad de Zaragoza cómo propiciar dicha transición en el mercado laboral, especialmente en el ámbito de la automoción, transporte a demanda y centros de datos, evitando efectos negativos, como la destrucción del empleo o el agravamiento de las condiciones laborales de los trabajadores. 

Así se ha puesto de manifiesto esta mañana en la Facultad de Economía y Empresa en la inauguración de la reunión del proyecto europeo EGRUiEN (Encouraging a digital and Green transition through Revitalized and Inclusive Union-Employer Negotiations), financiado por el programa Horizonte Europa con un presupuesto cercano a los 3 millones de euros, junto a expertos de Finlandia, Reino Unido, Noruega, Estonia, Italia, Polonia, Austria, Eslovaquia y España. 

Dicho encuentro se celebra en el campus público aragonés gracias a la activa participación de uno de los socios, el grupo de investigación aragonés GISCI (Sociedad, Creatividad e Incertidumbre) de la Universidad de Zaragoza, que en ese proyecto lidera la investigación sobre el sector del transporte a demanda y el impacto de los centros de datos en la región.

En este sentido, el sociólogo Pablo Sanz de Miguel, investigador principal del proyecto EGRUiEN en Unizar, ha  señalado que el aumento de centros de datos en Aragón ilustra en cierta medida buena parte de las paradojas de esta transición ambiental. “Por una parte, hay una promesa de creación de puestos de trabajo, de atención a zonas despobladas, pero por otro lado también tienen una amenaza ambiental, en este caso vinculada al consumo de recursos naturales, como el agua, que necesitan”.

En cuanto al ámbito de la automoción, Pablo Sanz aludía a la investigación que vienen desarrollando sobre el caso de Stellantis en Figueruelas dentro del estudio europeo comparado sobre automoción, momento en el que la planta zaragozana afronta simultáneamente ajustes de producción y una inversión histórica de más de 4.100 millones de euros para la construcción de una gigafactoría de baterías. “Es un caso que de alguna manera ejemplifica los desafíos, los retos de la transición hacia el vehículo eléctrico, es decir, un elemento que tiene que ver con el Pacto Verde y la necesidad que tenemos de transitar hacia un sector sin perder puestos de trabajo y, además, favoreciendo una transición que no solo mantenga el empleo sino que, además, asegure buenas condiciones laborales”.

En el sector de la automoción, los expertos han coincidido que ya ha estado expuesto a numerosas crisis anteriores. Por tanto, uno de los efectos es, en primer lugar, la destrucción del empleo, pero también puede ocurrir que los puestos de trabajo cambien, que se enfrenten a nuevas cualificaciones, nuevos procesos de trabajo. “Por tanto, la idea es que el diálogo social puede tener un papel proactivo para anticiparse a esta transición y, sobre todo, evitar los efectos más negativos, es decir, que haya perdedores y ganadores”, ha puntualizado Pablo Saz. “El efecto más negativo podría ser la pérdida de empleo, pero también puede haber trabajadores que vean empeoradas sus condiciones laborales o que no puedan progresar debido a que no tengan el acceso a las cualificaciones necesarias, etc. Por tanto, es ahí donde vamos a poner el foco de análisis”.

Por su parte, el vicerrector de Innovación, Transferencia y Formación Permanente, Manuel González Bedia, ha destacado la trascendencia de este proyecto de investigación “porque se aproxima a los temas de nuestro tiempo, a las transformaciones tecnológicas, energéticas, desde las Ciencias Sociales. Cuando vemos mediáticamente cuáles aparentemente son los problemas que tiene España, Europa, para no perder competitividad en estas transformaciones, se centran sobre todo los mensajes en falta de financiación o inhibición de la regulación. Sin embargo, lo que echamos en falta muchas veces es que haya científicos sociales, gente que venga de las ciencias humanas, para entender qué ocurre en las relaciones sociales en estas transformaciones”. González Bedia ha concluido mostrando la satisfacción que esta línea de investigación implica para el campus público aragonés. “Este tipo de proyectos no son muy frecuentes y estamos muy satisfechos de que la Universidad de Zaragoza esté en este consorcio, liderando algunos paquetes de trabajo que para la región son muy importantes”.

Un proyecto con raíces en Aragón

Financiado por el programa Horizonte Europa, EGRUiEN analiza cómo los mecanismos de negociación y diálogo social entre agentes sociales y poderes públicos pueden ayudar a garantizar transiciones laborales justas en sectores como la automoción, la energía, el transporte a demanda o los cuidados.  La jornada de este miércoles está dedicada a los sectores de automoción y energía, con la presentación de casos nacionales de los nueve países, una discusión comparativa y un debate sobre los enfoques analíticos comunes del proyecto. En la de mañana jueves se abordarán los protocolos de investigación del transporte a demanda y del sector de cuidados, la metodología para el estudio del diálogo social a escala de la UE, y cuestiones de planificación futura. Las jornadas se cerrarán con la visita a la exposición fotográfica "Riders", sobre las condiciones de trabajo de los repartidores de plataformas, alojada en la Facultad de Economía y Empresa.

La aportación aragonesa
El equipo de la Universidad de Zaragoza, compuesto por investigadores del Grupo GISCI (Sociedad, Creatividad e Incertidumbre) de la Facultad de Economía y Empresa, desempeña un papel destacado en el consorcio, con investigaciones paralelas en tres ámbitos: transporte a demanda y taxi; automoción y centros de datos. En concreto, el grupo aragonés GISCI, coordinado por el sociólogo David Pac y la antropóloga Maribel Casas, desempeña un papel fundamental en el consorcio internacional a través de tres líneas de trabajo críticas:

La primera de ellas se centra en la coordinación de la investigación sobre el sector del transporte de pasajeros a demanda y taxi en los nueve países participantes, un ámbito marcado por la irrupción de plataformas como Uber y Cabify y por las tensiones regulatorias con el taxi tradicional.

La siguiente línea de trabajo es la investigación del caso de Stellantis en Figueruelas dentro del estudio europeo comparado sobre automoción, momento en el que la planta zaragozana afronta simultáneamente ajustes de producción y una inversión histórica de más de 4.100 millones de euros para la construcción de una gigafactoría de baterías.

Y la última de ellas es la elaboración de un estudio sobre la implantación de centros de datos hiperscala en Aragón, analizando el impacto de las inversiones de Amazon Web Services —estimadas en unos 18.000 millones de euros— sobre el empleo, las relaciones laborales y las políticas públicas autonómicas.

 

Proyecto financiado por la Unión Europea — Horizonte Europa (GA n.º 101178146).