Aprender a salvar vidas: los primeros minutos de una parada cardiaca están en manos de todos
La jornada está organizada por la UCI del hospital Miguel Servet junto con la Universidad de Zaragoza, 061-Aragón y el resto de hospitales de Zaragoza
(Zaragoza, viernes 23 de octubre 2026). Reconocer una parada cardiorrespiratoria, llamar rápidamente al 112, iniciar una reanimación cardiopulmonar (RCP) y utilizar un desfibrilador son actuaciones sencillas que pueden salvar una vida. Estos son los conocimientos básicos que hoy han podido aprender cientos de personas en los talleres organizados con motivo del Día Mundial de la Parada Cardiaca en el Campus de San Francisco de la Universidad de Zaragoza.
Cuando una persona sufre una parada cardiaca, el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz y el cerebro comienza a sufrir las consecuencias de la falta de oxígeno. Cada minuto cuenta. Por ello, la actuación de quienes presencian la emergencia resulta fundamental: no es necesario ser sanitario para iniciar una reanimación y ayudar a salvar una vida.
La reanimación iniciada precozmente por testigos puede duplicar o incluso triplicar las posibilidades de supervivencia. Además, actuar durante los primeros minutos mejora las posibilidades de recuperación neurológica y de volver a una vida autónoma.
El consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón, Ángel Sanz, ha visitado las distintas carpas instaladas en el Campus de San Francisco, acompañado por el Asesor de la Rectora para Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza, Gerardo Rodríguez; el director de Secretariado de Responsabilidad Social y Comunitaria de la institución académica, Ángel Gasch, y el jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, Andrés Carrillo.
El acto ha sido organizado por la UCI del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, en colaboración con la Universidad de Zaragoza, el 061-Aragón y otros hospitales, la mayoría de la ciudad de Zaragoza.
El consejero de Sanidad ha animado a los ciudadanos a adquirir estos conocimientos básicos. "Todos podemos contribuir a salvar vidas y a todos nos gustaría que alguien nos ayudara si nos encontráramos en una situación así. Solo puedo agradecer el trabajo de los profesionales que hacen posible esta iniciativa año tras año y de todas las personas que hoy han querido participar y aprender", ha señalado.
Un estudio realizado en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza que analiza la evolución de 198 personas atendidas tras una parada cardiaca, la mitad de ellas ocurridas fuera del hospital, muestra que aproximadamente 5 de cada 10 pacientes atendidos tras una parada extrahospitalaria sobreviven a los seis meses. Además, el informe indica que, entre quienes sobreviven, más de 9 de cada 10 presentan una buena recuperación neurológica y funcional.
El estudio identifica además un aspecto decisivo: cuanto más tiempo transcurre hasta que el corazón recupera una circulación eficaz, menores son las posibilidades de supervivencia y de una buena recuperación neurológica. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de que cualquier ciudadano sepa reconocer una parada cardiaca y comenzar las maniobras de reanimación mientras llegan los equipos de emergencias. También refuerzan la necesidad de extender esta formación a escolares, estudiantes y población general.
La primera persona que puede salvar una vida no siempre es un sanitario
El jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, Andrés Carrillo, ha destacado que la formación ciudadana constituye una herramienta fundamental para mejorar la atención a la parada cardiaca: “Cuando una persona sufre una parada cardiaca, los primeros minutos son decisivos. Por muy rápida que sea la llegada de los equipos de emergencias, muchas veces la primera oportunidad de salvar esa vida está en manos de quien se encuentra a su lado”.
Por eso, ha continuado, “no queremos que la ciudadanía se convierta en personal sanitario, sino que sepa reconocer una parada, pedir ayuda y comenzar unas compresiones torácicas sin miedo. Son maniobras sencillas que cualquier persona puede aprender y que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.
Carrillo ha insistido en que el objetivo de estas jornadas va más allá de enseñar una técnica de reanimación. “Salvar una vida no consiste únicamente en conseguir que el corazón vuelva a latir. Nuestro verdadero objetivo es que esa persona pueda recuperar su vida con la mejor situación neurológica y funcional posible. Por eso es tan importante actuar pronto: cada minuto de retraso puede condicionar no solo la supervivencia, sino también la recuperación posterior”.
A iniciativa de los profesionales de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Miguel Servet, esta jornada se organiza cada año en colaboración con la Universidad de Zaragoza, y con la participación del 061 Aragón, profesionales de varios hospitales aragoneses, en su mayoría de la ciudad de Zaragoza, así como de unidades de Docencia y otras instituciones colaboradoras.
De 9:00 a 14:30 horas, se imparten talleres prácticos y gratuitos dirigidos a escolares, estudiantes universitarias, asociaciones de pacientes y ciudadanos que han querido acercarse a las carpas instaladas en el campus.
Asimismo, profesionales del 061-Aragón muestran su labor en las ambulancias de soporte vital y este año, como novedad, se incorpora un box de UCI donde se explica cómo se realizan los cuidados postparada.
Así, los participantes han aprendido a comprobar si una persona responde y respira con normalidad, activar el sistema de emergencias a través del 112, realizar compresiones torácicas y utilizar un desfibrilador externo automatizado (DEA o DESA). Estos dispositivos están diseñados para ser utilizados también por personas sin formación sanitaria. Una vez encendidos, proporcionan instrucciones de voz y analizan el ritmo cardiaco para determinar si es necesaria una descarga.
La jornada se organiza con motivo del Día Mundial de la Parada Cardiaca, que se conmemora cada 16 de octubre, este año con el lema ‘Tus manos salvan vidas’. En esta ocasión, como la fecha ha coincidido en Zaragoza con las Fiestas del Pilar, se ha trasladado su celebración a este viernes 23 de octubre.
La atención especializada de los equipos de emergencias y de los hospitales es esencial, pero la cadena de supervivencia comienza mucho antes, allí donde se produce la parada. El objetivo de estas jornadas es que saber actuar ante una parada cardiaca deje de ser un conocimiento reservado a los profesionales sanitarios y se convierta en una habilidad básica de toda la ciudadanía.





