INVESTIGACIÓN Y TRANSFERENCIA
INVESTIGACIÓN
El calentamiento global alarga la temporada de crecimiento de los árboles, pero no garantiza que crezcan más
La investigación, con participación del IUCA de la Universidad de Zaragoza, analiza 27 especies de coníferas y más de 100 bosques de cuatro continentes, entre ellos el Moncayo
El trabajo reúne a investigadores de instituciones de 18 países y permite comparar, con procedimientos comunes, la respuesta de bosques boreales, templados, mediterráneos y semiáridos al aumento de las temperaturas
El calentamiento global está alargando el periodo del año durante el cual pueden crecer los árboles, pero disponer de más tiempo para hacerlo no significa necesariamente que produzcan más madera y que por lo tanto acumulen más carbono. Un estudio internacional publicado en la revista Science demuestra que la cantidad de madera que forman las coníferas a lo largo del año depende en mayor medida de la velocidad a la que crecen que de la duración de su estación de crecimiento. Los resultados muestran, además, que en condiciones más cálidas y secas esa velocidad puede disminuir hasta compensar el beneficio que supone disponer de más días para crecer.
El estudio, fruto de la colaboración entre universidades y centros de investigación de 18 países, ha contado con participación aragonesa. Por parte de la Universidad de Zaragoza, firman el trabajo Martín de Luis, investigador del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio y miembro del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), y Edurne Martínez del Castillo, doctora por la Universidad de Zaragoza y actualmente investigadora en la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Alemania), ambos vinculados al grupo Clima, Agua, Cambio Global y Sistemas Naturales, que cuenta con más de dos décadas de trayectoria en el estudio del clima y de sus efectos sobre los sistemas naturales. A su participación se suma, desde el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), la del investigador J. Julio Camarero. La representación española en el estudio se completa con investigadores de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC).
El equipo de la Universidad de Zaragoza ha contribuido al estudio con datos procedentes de bosques españoles, incluyendo así al Moncayo entre los más de cien espacios forestales analizados en todo el mundo, además de otros bosques situados en Alicante. La dimensión internacional del estudio es especialmente amplia, reuniendo autores de instituciones de Suiza, España, Estados Unidos, Portugal, Italia, Eslovenia, Francia, Canadá, República Checa, Turquía, China, Alemania, Rusia, Finlandia, Bulgaria, Sudáfrica, Argentina y Austria, lo que ha permitido reunir y comparar observaciones procedentes de ecosistemas forestales muy diferentes a escala mundial.
Más días para crecer, pero no necesariamente más madera
Para comprender cómo está respondiendo el crecimiento de los árboles al calentamiento, los investigadores han reunido observaciones de 27 especies de coníferas en más de 100 localizaciones de cuatro continentes. La investigación abarca desde los bosques boreales y subalpinos de las regiones más frías hasta bosques continentales, templados, mediterráneos y semiáridos. Estos grandes tipos de ecosistemas son lo que se conoce como biomas: extensas regiones del planeta que comparten determinadas condiciones climáticas y ecológicas y, como consecuencia, presentan tipos de vegetación característicos.
El trabajo se ha centrado en la actividad cambial, es decir, en el proceso mediante el cual los árboles generan las nuevas células que acabarán formando la madera. Para ello se han utilizado observaciones realizadas semanal o quincenalmente, que permiten conocer no solo cuánto crece un árbol durante un año, sino también cuándo comienza y termina su crecimiento y a qué velocidad se produce durante ese periodo.
Los resultados confirman que el aumento de las temperaturas está modificando este calendario. Con temperaturas invernales más altas, la formación de madera comienza antes y, con temperaturas también más elevadas en otoño, la estación de crecimiento puede alargarse también en el tiempo. El periodo durante el cual los árboles pueden crecer se amplía así progresivamente.
Sin embargo, el estudio muestra que la duración de esa estación explica solo una parte de lo que finalmente crece un árbol. La velocidad a la que se producen nuevas células de madera resulta mucho más determinante: en el conjunto de los bosques estudiados, la tasa de crecimiento explica alrededor del 78 % de las diferencias observadas en la producción anual de células.
Más calor no significa siempre crecer más rápido
La relación entre temperatura y velocidad de crecimiento tampoco es lineal. Es decir, el crecimiento no aumenta indefinidamente a medida que sube la temperatura.
Los datos muestran una respuesta similar a una campana: inicialmente, el aumento de la temperatura va acompañado de un incremento de la velocidad de crecimiento; se alcanza después una zona óptima y, a partir de determinado punto, la tendencia cambia y la velocidad comienza a disminuir. En el conjunto de los bosques analizados, el máximo se sitúa aproximadamente en torno a los 6 ºC de temperatura media anual, dependiendo de la disponibilidad de agua.
El estudio muestra así que una estación de crecimiento más larga no implica necesariamente una mayor producción de madera. En los bosques más fríos, un aumento de las temperaturas puede favorecer simultáneamente una estación de crecimiento más larga y un mayor ritmo de formación de madera. Sin embargo, conforme aumentan las temperaturas, ambos efectos comienzan a separarse. En las zonas más cálidas, y especialmente cuando el calentamiento está asociado a una menor disponibilidad de agua, la reducción de la velocidad de crecimiento puede contrarrestar e incluso superar el beneficio de disponer de una estación más prolongada.
Una colaboración internacional iniciada hace más de una década
Los orígenes de este trabajo se remontan a hace más de una década, concretamente al periodo 2012-2016, cuando diferentes grupos de investigación de 34 países, principalmente europeos, se reunieron en el marco de la red de colaboración científica COST STReESS (Studying Tree Responses to extreme Events: a SynthesiS), financiada por el programa europeo COST - European Cooperation in Science and Technology, con el objetivo de comprender mejor cómo responden los árboles y los bosques a episodios climáticos extremos como las sequías, las olas de calor, las heladas tardías o las inundaciones
«Es un trabajo conceptualmente sencillo, pero de alcance y escala mundial, que solo ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de grupos de investigación de todo el mundo», destaca Martín de Luis, co-autor del estudio, quien fue además uno de los coordinadores españoles de COST STReESS.
Durante aquellos años, los diferentes equipos trabajaron en la identificación de lagunas de conocimiento y, especialmente, en la armonización de procedimientos experimentales. El objetivo era conseguir que datos obtenidos por investigadores de distintos países y en bosques muy diferentes pudieran ser comparables y utilizados para responder a preguntas a escala global. Precisamente, la utilización de datos comparables y técnicas de análisis equivalentes es una de las claves que ha hecho posible este estudio. En lugar de observar la respuesta de una única especie o de un bosque concreto, el trabajo permite comparar de manera homogénea qué sucede en ecosistemas sometidos a condiciones ambientales muy distintas y detectar patrones comunes a escala mundial.
Artículo: Cabon A. et. al. Growth rate overrides the benefit of extended growing season from boreal to semiarid conifers. Science 2026; 393(6816):1101-1106. DOI: 10.1126/science.aec8866
Imágenes:
Foto 1. Población de Pinus sylvestris en las laderas del Moncayo.
Foto 2. Edurne Martinez del Castillo extrayendo una muestra para el estudio del crecimiento intraanual de los árboles.
Foto 3. Imagen bajo el microscopio de la muestra extraída después de su procesado en laboratorio. En la parte inferior de la imagen se observa un anillo de crecimiento anual completo (células teñidas en rojo). En la parte superior se observan células de la corteza y del floema. Más abajo y a continuación del anillo completo se observan células del xilema en fases de formación (teñidas en azul) y maduración (teñidas en rojo).
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