INVESTIGACIÓN Y TRANSFERENCIA
INVESTIGACIÓN
Cova Dones podría convertirse en el santuario en cueva con más inscripciones latinas del Imperio Romano y revela, en la última campaña, el protagonismo de las mujeres en la ritualidad subterránea
El proyecto DONARQ, liderado por Aitor Ruiz Redondo (Universidad de Zaragoza) y Virginia Barciela (Universidad de Alicante), continúa ampliando el conocimiento sobre Cova Dones tras una sucesión de hallazgos que la convierte en referente internacional
Los resultados iniciales de la última campaña en Cova Dones (Millares, Valencia) lo podrían situar como la cueva-santuario con mayor número de inscripciones latinas conocida tanto en Hispania como en el conjunto del Imperio Romano y sitúan a las mujeres en el centro de la vida ritual del santuario. Desde el inicio del proyecto DONARQ, financiado por la Generalitat Valenciana y la British Academy, este yacimiento, ya en 2023, sorprendió a la comunidad científica por albergar el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península Ibérica, en 2024 por el descubrimiento de un santuario romano de origen ibérico, oculto a más de 200 metros de profundidad y desde entonces, cada campaña arqueológica en Cova Dones, ha revelado una nueva parte de su historia.
La campaña de 2026, desarrollada en mayo y junio, ha permitido documentar al menos 120 inscripciones latinas (la mayoría de ellas se fecharían en los siglos I-II d.C), frente a la quincena conocida hasta ahora. Además, los resultados preliminares de la campaña indican que Cova Dones fue una cueva-santuario frecuentada por mujeres, ya que entre las inscripciones documentadas hasta el momento aparecen varios nombres femeninos, tal y como ha podido adelantar el equipo investigador, liderado por Aitor Ruiz-Redondo, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón de la Universidad de Zaragoza y Virginia Barciela, investigadora del Instituto Universitario de Arqueología y Patrimonio Histórico de la Universidad de Alicante.
“Cada uno de los nuevos hallazgos apunta a que Cova Dones ha sido un lugar de referencia para los grupos humanos que habitaron este territorio durante milenios, quizás por la presencia permanente de agua, las características del paisaje subterráneo o su fácil acceso. La sucesión de estos descubrimientos en el tiempo se debe y, además, demuestra, que la integración constante de especialistas y disciplinas en el equipo añade nuevas dimensiones al conocimiento del yacimiento”. Aitor Ruiz-Redondo, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza, codirector del proyecto DONARQ.
Las mujeres, en el centro de la vida ritual
Las lecturas epigráficas desarrolladas en esta campaña, llevadas a cabo por la especialista Silvia Alfayé, profesora titular de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, y por Sergio García-Dils, profesor tutor de la UNED – Sevilla y director de la Escuela Española de Espeleología, también aportan información sobre la presencia femenina en el santuario subterráneo de Dones. “Gracias a un quintento de inscripciones votivas sabemos con seguridad que en época romana se veneró en la cueva a una diosa a la que llamaban reverencialmente Domina, “la Señora”, y que las mujeres tuvieron una participación activa en su culto. En tres de ellas puede leerse “MALACI”, advocación inédita para referirse a una diosa hasta ahora desconocida. Esta diosa tenía una advocación concreta, quizás relacionada con el agua, en cuya lectura definitiva estamos trabajando actualmente” indica la investigadora.
“Por el momento barajamos varias posibilidades sobre la interpretación precisa de estas advocaciones dedicadas a la “Domina” de Dones” destaca Sergio García-Dils. “En cualquier caso, la existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a esta misma divinidad demuestra que no estamos ante visitas esporádicas con un fin religioso genérico, sino ante un culto específico a una deidad concreta. Además, el hecho de que los textos se concentren en una zona precisa y delimitada de la cueva, alejada de la entrada, confirma que se trata de un culto organizado”, puntualiza el investigador.
“Además, en el santuario encontramos numerosas fusayolas, lo que probablemente indicaría la ofrenda de husos, un instrumento de trabajo textil que, en la Antigüedad, se asocia al ámbito femenino. Este hecho encajaría con las evidencias epigráficas que apuntan a una participación activa de las mujeres en el santuario”, añade Virginia Barciela, codirectora del proyecto. “Al respecto, cabría reflexionar sobre el primer nombre escrito que hace referencia al yacimiento: Cova de les Dones. Es posible que se trate de la fosilización de un topónimo que hace alusión a la presencia de mujeres o de entidades femeninas en la misma”, puntualiza la investigadora.
Estos textos se localizan en una sala concreta de la cavidad, que los investigadores han denominado “Santuario romano”, a más de 200m. de profundidad y descubierta por primera vez en 2024. Las inscripciones se encuentran en las paredes y techos de la sala. El suelo cuenta con pequeñas pozas naturales (gours) que retienen el agua de las galerías subterráneas, y en las que quienes visitaron el santuario depositaron ofrendas materiales de diverso tipo.
En esta campaña se han podido documentar en superficie algunos de estos objetos: dos anillos, una pulsera, vasos caliciformes, fusayolas, fragmentos cerámicos, restos de fauna y otros materiales arqueológicos, que se suman a la moneda romana hallada en 2024. “Esta asociación in situ de materiales arqueológicos e inscripciones rupestres en un santuario subterráneo romano es excepcional, y convierte a Dones en un yacimiento único para estudiar de forma integral e interdisciplinar las dinámicas rituales celebradas en la cueva a lo largo del tiempo”, subraya Ruiz-Redondo.
Una sucesión de hallazgos que ha cambiado la historia del yacimiento
Cada campaña de trabajo en Cova Dones ha incorporado progresivamente nuevas disciplinas, especialistas y estudiantes procedentes de distintas universidades desde su inicio en 2023, permitiendo ampliar progresivamente el conocimiento sobre la cavidad con investigadores expertos. Este trabajo colaborativo y multidisciplinar, liderado por el grupo ArchaeoSymbol, ha convertido a Cova Dones en un yacimiento en constante evolución, donde cada intervención amplía la interpretación científica alcanzada hasta el momento, atrayendo la atención de medios de comunicación nacionales e internacionales cada año.
En 2023, la publicación de los primeros resultados en la revista Antiquity confirmó que la cueva albergaba el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península Ibérica, con más de un centenar de pinturas y grabados de una antigüedad superior a 24.000 años y uno de los mayores descubiertos en Europa en las últimas décadas.
En 2024, una nueva campaña amplió esa visión. Lo que hasta entonces se conocía principalmente por su extraordinario conjunto paleolítico reveló además la existencia de un santuario romano situado a más de 200 metros de profundidad, donde se documentaron una quincena de inscripciones latinas y una moneda del emperador Claudio depositada como ofrenda. Estos hallazgos de los investigadores Aitor Ruiz Redondo (UZ), Virginia Barciela (UA) y Ximo Martorell (GV) mostraban que la cueva había seguido siendo un lugar de culto milenios después del arte paleolítico.
En 2025, los trabajos arqueológicos identificaron más de un centenar de espeleofactos (formaciones estalagmíticas modificadas intencionadamente por acción humana), que evidencian la transformación planificada del medio subterráneo por parte de comunidades prehistóricas. Con este hallazgo, Cova Dones pasó a situarse como el segundo yacimiento más importante del mundo en esta categoría, únicamente por detrás de la cueva francesa de Saint-Marcel.
La campaña de 2026 vuelve ahora a ampliar esa dimensión excepcional. Lo que se conocía como un santuario romano con una quincena de inscripciones ha pasado a incrementarse a 120, gracias a la labor de los especialistas Silvia Alfayé y Sergio García-Dils, posicionándose como el conjunto de inscripciones latinas más numeroso conocido en una cueva-santuario de todo el Imperio Romano. Además, el estudio conjunto de las inscripciones y de los materiales arqueológicos conservados permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos.
El equipo de trabajo de esta campaña, liderado por Aitor Ruiz-Redondo (Universidad de Zaragoza) y Virginia Barciela (Universidad de Alicante) ha contado con la participación de Iñaki Intxaurbe Alberdi (UPV-EHU), Martín Arriolabengoa (UPV) y Carlos Pérez-Mejías (Xi’an University) en la parte de geomorfología y transformaciones del karst; Jorge Angás y Carlos Valladares (IPH-Universidad de Zaragoza, proyecto DigHER) en el área de geomática; Silvia Alfayé (Dpto. Ciencias de la Antigüedad-Universidad de Zaragoza) y Sergio García-Dils (UNED – Sevilla), como especialistas en ritualidad y epigrafía romanas; y Neemias Santos da Rosa (Universidad de Burdeos) y Malena Daniel-Gil (Universidad de Zaragoza), quienes trabajan en la tecnología y tafonomía de las pinturas de arcilla.
Con buena parte de la cavidad todavía pendiente de estudio detallado y numerosas inscripciones aún en proceso de lectura, los trabajos continuarán desarrollándose en Cova Dones durante las próximas campañas. Además, este año, se van a materializar los trabajos de conservación y difusión en la cueva, consistentes en la adecuación del acceso y entrada de la cavidad, instalación de medidas de seguridad, creación de un gemelo digital y catalogación del conjunto gráfico paleolítico. Este proyecto está financiado por el Pla Restaura de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades para la conservación y protección de bienes inmuebles del patrimonio cultural y cuenta con la cofinanciación del Ayuntamiento de Millares. Los trabajos, coordinados por Arquivolta Patrimoni i Societat, permitirán no solo tener un mejor conocimiento del yacimiento, sino constituir una herramienta de conservación digital y de socialización del patrimonio, ya que se podrán realizar visitas virtuales al enclave.
Imágenes:
Fig. 1 – Vista general de la sala del santuario romano de Cova Dones
Fig. 2 – Detalle de una de las inscripciones
Fig. 3-4 – Silvia Alfayé y Sergio García-Dils trabajando en el santuario romano
Fig. 5 – Dos anillos de bronce localizados en la superficie de la zona del santuario, bajo las inscripciones rupestres
Fig. 6-8 – Miembros del equipo de investigación durante los trabajos de documentación y análisis
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