3/9/2026

ESTUDIOS Y FORMACIÓN

La Facultad de Ciencias de la Salud prepara a sus estudiantes para afrontar las prácticas asistenciales con talleres de comunicación, gestión emocional y autoprotección

Las jornadas de Introducción a las Prácticas Académicas Externas proporcionan al alumnado de Enfermería, Fisioterapia y Terapia Ocupacional herramientas para comunicarse con pacientes y familias, gestionar situaciones emocionalmente complejas y reaccionar ante posibles conflictos
La gestión emocional y la autoprotección ante agresiones, impartido por la Policía Nacional, han sido los talleres más demandados, con todas las plazas cubiertas en los dos turnos

Saber realizar correctamente una técnica sanitaria es fundamental, pero enfrentarse por primera vez a un paciente, relacionarse con su familia, integrarse en un equipo profesional, gestionar situaciones emocionalmente complejas o reaccionar ante un posible conflicto requiere otras habilidades que también pueden aprenderse y entrenarse.

Con este objetivo, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza está celebrando los días 2 y 3 de septiembre las II Jornadas de Introducción a las Prácticas Académicas Externas, dirigidas al alumnado de Enfermería, Fisioterapia y Terapia Ocupacional que durante el curso 2026-2027 comenzará sus prácticas.

“Queremos acompañarles en esa transición entre desarrollar la práctica clínica aquí, en la Facultad, y aplicarla ya en un contexto clínico”, explica la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Elena Estébanez de Miguel

Por ello, las jornadas no se centran únicamente en los conocimientos técnicos, sino que proporcionan al alumnado las denominadas habilidades blandas o soft skills necesarias para desenvolverse en situaciones que formarán parte de su futuro profesional: comunicarse con pacientes, familiares y otros profesionales sanitarios, gestionar sus propias emociones o saber actuar ante situaciones conflictivas.

La iniciativa celebra este año su segunda edición y surgió tanto de las necesidades detectadas por el profesorado como de las inquietudes planteadas por los propios estudiantes.

“Cuando llegaban a las prácticas sentían miedo o temor, no tanto por las técnicas, que se desarrollan y aprenden en las asignaturas, sino por la parte de relacionarse con otra persona, con la familia, con el entorno sanitario y con los compañeros de trabajo”, explica el vicedecano de Estudiantes, Proyección Social y Comunidad, Carlos Navas Ferrer.

La primera edición obtuvo una elevada valoración por parte del alumnado y la Facultad ha concentrado este año la oferta en cuatro talleres: “Comunicación no violenta y comunicación terapéutica”, con 60 plazas; “Estrategias de desescalada verbal”, con 100; “Gestión y digestión emocional durante las prácticas académicas externas”, con 45; y “Herramientas de autoprotección: defensa personal para profesionales sanitarios”, con 80 plazas. Cada estudiante ha podido participar en dos talleres.

Los de gestión emocional y autoprotección han completado todas sus plazas en los dos turnos programados, lo que refleja el interés del alumnado por adquirir herramientas para afrontar situaciones que van más allá de los conocimientos estrictamente clínicos.

Una de las actividades que más interés ha despertado ha sido el taller de autoprotección para profesionales sanitarios, impartido por la Policía Nacional en el Servicio de Actividades Deportivas de la Universidad de Zaragoza.

Su objetivo va más allá de aprender técnicas de defensa personal. Jorge Pérez, formador en técnicas de autoprotección e intervención policial de la Policía Nacional, explica que se pretende que los futuros profesionales sanitarios sepan anticiparse al riesgo.

“No buscamos solo que sepan defenderse o repeler una agresión, sino que sepan intentar verla antes”, señala. Para ello, los estudiantes aprenden a prestar atención a cuestiones como la organización del espacio de trabajo, la ubicación del mobiliario, o su posición dentro de una consulta, de manera que dispongan de una salida y reduzcan el riesgo ante una situación conflictiva.

“La realidad es que hoy el colectivo sanitario sufre agresiones y queremos aportar nuestro granito de arena para que no les pase o para que les pase lo menos posible”, explica Pérez. La finalidad, insiste, no es quedarse a hacer frente a una agresión, “sino intentar evitarla y salir de ahí”.

La decana de Ciencias de la Salud señala también que las agresiones verbales y físicas a profesionales sanitarios son una realidad y considera importante que los estudiantes dispongan de herramientas para detectar cuándo aumenta la tensión, controlar la situación y evitar que vaya a más. Durante sus prácticas, en cualquier caso, el alumnado está acompañado y supervisado por sus tutores.

La gestión emocional, otro de los talleres que ha completado sus plazas, constituye uno de los principales ejes de las jornadas. A medida que avancen en su formación, los estudiantes pasarán por servicios como oncología, pediatría o neonatología, donde pueden encontrarse con situaciones de una elevada carga emocional.

“Son situaciones que todos los profesionales de la salud nos llevamos alguna vez a casa”, señala Elena Estébanez. Por ello, la Facultad quiere enseñarles tanto a acompañar adecuadamente al paciente como a gestionar después sus propias emociones.

La comunicación es igualmente fundamental. “Todos somos usuarios del sistema sanitario y sabemos la importancia que tiene cómo nos transmiten las cosas y cómo se comunica el personal sanitario”, recuerda la decana.

Los talleres trabajan así la relación terapéutica y la comunicación con pacientes y familias, pero también cómo afrontar conversaciones difíciles, transmitir adecuadamente un mensaje y recurrir a estrategias de desescalada verbal cuando una conversación comienza a aumentar de intensidad.

Los propios estudiantes valoran especialmente la posibilidad de entrenar situaciones a las que todavía no se han enfrentado en un entorno profesional.

Irene Leoz, estudiante de segundo de Enfermería, considera “muy útil” aprender técnicas de defensa personal “por si te encuentras en un aprieto durante las prácticas o cuando trabajemos”.

Su compañera Victoria Celma destaca que nunca había practicado este tipo de técnicas y considera importante que los futuros sanitarios sepan cómo reaccionar ante determinadas situaciones. “Ojalá no tengamos que utilizarlas, pero sabemos que pueden darse situaciones en las que sí las necesitemos y está bien que las sepamos hacer”, afirma.

También Paula Pérez, estudiante de segundo de Enfermería, considera útiles estas herramientas porque los profesionales sanitarios pueden encontrarse en algún momento con personas que reaccionen de forma violenta.

Por su parte, Izar Biagracio, también estudiante de segundo de Enfermería, señala que aprender estas técnicas ayuda a saber cómo reaccionar ante situaciones que espera que nunca lleguen a producirse, pero para las que considera importante estar preparado, especialmente si algún día se encuentra solo ante una situación conflictiva en una consulta.

Las jornadas comenzaron el miércoles 2 de septiembre con una sesión sobre el funcionamiento académico de las prácticas externas y el encuentro “Dos miradas: alumnado y tutores ante la experiencia de las prácticas académicas externas”, en el que estudiantes que ya han pasado por esta experiencia y profesores vinculados a los centros sanitarios compartieron sus vivencias y expectativas con quienes este curso tendrán su primer contacto con la práctica asistencial.

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