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Piezas restauradas en la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza
Dentro del calendario de restauraciones de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, a finales de 2025 se llevó a cabo la restauración de 4 piezas raras, por ser muy pocos los ejemplares existentes en la actualidad. Su estado de deterioro era notable y precisaban un rescate urgente. Aunque los fragmentos perdidos no pueden restituirse, los libros han sido estabilizados y se ha frenado su descomposición.
Se trata de laas siguientes obras:
- Libro de Polidoro Vergilio que tracta de la inuencion y principio de todas las cosas. Traducido por Francisco Támara y publicado en Amberes en 1550, en “la enseña del unicornio dorado” (rótulo comercial del taller) de Martín Nucio.
La obra del historiador Polidoro Virgilio, De inventoribus rerum (1499) tuvo un gran éxito en el Renacimiento, considerando la enorme cantidad de ediciones y traducciones que se publicaron entre los siglos XVI y XVIII. El tema de los inventores responde al gran interés que suscitaban los individuos con ingenio y capacidad creativa, y que encajaba con el modelo de hombre renacentista. Esta idea era tomada de los clásicos, una de las fuentes principales del Humanismo. La fama del catálogo de inventores la recoge Cervantes en el Quijote, donde hace mofa del libro de Polidoro por la fabulación sobre supuestas invenciones, mencionando el ficticio Suplemento a Virgilio Polidoro, que viene a complementar la lista de invenciones que Polidoro olvidó “Olvidósele a Virgilio de declararnos quién fue el primero que tuvo catarro en el mundo…”. Texto digitalizado en el repositorio Zaguan.
- Dos obras de Carlo Sigonio, impresas en Venecia por Giordano Ziletti, la primera en 1568 y la segunda en 1569, encuadernadas juntas en el mismo volumen: Caroli Sigonii De antiquo iure prouinciarum libri duo y Caroli Sigonii De lege curiata magistratuum, et imperatorum ac iure eorum, liber.
En ellas, el humanista traza una historia completa del derecho romano y del papel de los magistrados en la Roma clásica. Su amplio conocimiento de las fuentes grecolatinas y la extensa labor documental que llevó a cabo en archivos y bibliotecas confirió a la obra un valor histórico de referencia. Su método riguroso para la reconstrucción de la antigüedad le granjeó no pocos enemigos, tanto en la academia como en la iglesia, en un momento crítico que supuso la evolución del estudio de la historia antigua a partir de entonces.
- El breviario del cardenal Francisco de los Ángeles Quiñones, Breuiarium romanum : ex sacra potissimum scriptura, et probatis sanctorum historiis nuper confectum, ac denuo per eundem authorem accuratius recognitum … a mendis ita purgatum …
Impreso en Lyon en 1556 por los herederos de Jacques Giunta, es uno de los escasos ejemplares supervivientes. Esta obra, encargada por el papa Clemente VII, obtuvo una gran acogida, publicándose más de cien ediciones en 30 años. Se trataba de una reorganización del breviario eclesiástico para el rezo privado del clero realizada con maestría, aunque fue retirado posteriormente con la reforma del Concilio de Trento. Texto digitalizado en el repositorio Zaguan.
La edición de Amberes de 1554, en casa de Martín Nucio, es la primera traducción al castellano, anónima, de esta novela de amor y aventuras escrita por Heliodoro de Émesa, autor griego del siglo III o IV de nuestra era. Fue redescubierta en el Renacimiento y tuvo un gran influjo en los escritores hasta el siglo XVIII. Cervantes, por ejemplo, declara en Los trabajos de Persiles y Sigismunda competir con Heliodoro. El título original Aethiopica obedece al lugar de nacimiento de la protagonista, Cariclea, princesa etíope, y al escenario del principio y final de la obra, que transcurre en Etiopía. Texto digitalizado en el repositorio Zaguan, en su versión anterior a la restauración.
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