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El profesor Antonio Herrera impartirá esta tarde la conferencia titulada "Alertas, alarmas y crisis alimentarias" en una nueva sesión de 'Los martes del Paraninfo'
El Vicerrectorado de Cultura y Patrimonio y la Asociación de Profesores Eméritos de la Universidad de Zaragoza (APEUZ) ofrecerá una nueva sesión del ciclo 'Los martes del Paraninfo: Cita con los Profesores Eméritos'.
La conferencia titulada Alertas, alarmas y crisis alimentarias será impartida por el profesor emérito Antonio Herrera el día 27 de enero a las 19:00h en el Aula Magna del Paraninfo.
Alertas, alarmas y crisis alimentarias
Con esta conferencia se pretende informar de las diferencias entre alertas y crisis alimentarias, explicar qué factores suelen ser desencadenantes o activadores de las crisis y cual es el impacto que las mismas tienen en la seguridad alimentaria. Por último, se analizarán las estrategias de prevención y notificación más usuales.
Las autoridades sanitarias definen las alarmas y alertas alimentarias como situaciones de riesgo para la salud pública provocadas por la presencia en los alimentos o en la cadena alimentaria de agentes de naturaleza física, química o biológica; ello implica la actuación a fin de localizarlos y retirarlos del consumo o cesar en su suministro. La Unión Europea y todos sus miembros tienen un sistema muy robusto que detecta estas situaciones y que, de forma inmediata, mediante información red, notifica el hecho, lo que permite tomar las medidas oportunas para el control de la situación en un plazo muy corto de tiempo.
En la UE, el número de notificaciones de alertas y situaciones similares ascendió en 2024 a 9.540, mientras que, en España, en ese mismo año, fueron 895 las notificaciones habidas. Los datos, desde la instauración del sistema, hace 25 años, demuestran la alta eficacia del sistema que, por otra parte está conectado con el resto de redes de alarmas a nivel internacional y mundial.
En contadas ocasiones, la situación de riesgo resulta tan compleja que no puede gestionarse de forma adecuada mediante las medidas establecidas, lo que ocasiona una pérdida de confianza del consumidor desembocando en una alarma social. En este caso se produce una crisis alimentaria que puede tener graves consecuencias, tanto en la salud pública como la economía de la industria alimentaria.
Las causas desencadenantes de las crisis alimentarias son muy variadas: nuevos agentes de riesgo (crisis de las encefalopatías espongiformes ocasionas por priones), contaminación ambiental a partir de desechos y residuos industriales (metil-mercurio y enfermedad de Minamata, crisis de las dioxinas), desastres naturales (accidente planta nuclear Fukushima), controles inadecuados (crisis de Listeria), fraudes (Síndrome del aceite tóxico, crisis hamburguesas de vacuno con carne de équido).
A diferencia de las alertas y alarmas, las crisis alimentarias se producen en un número reducido de ocasiones, pero su repercusión social y económica suele ser notable provocando importantes pérdidas en la industria, daños en la reputación de empresas y marcas y en muchas ocasiones notables daños en la salud pública.
Al contrario que las alertas, las crisis alimentarias tienen una muy complicada prevención ya que dependen de factores sociales y emotivos difíciles de controlar, por lo que la respuesta rápida y eficaz de su gestión, mediante la cooperación de gobiernos, instituciones, empresas y consumidores se constituye en el principal procedimiento de actuación ante una crisis.


