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Premio Medio Ambiente 2012 para el geógrafo de la Universidad de Zaragoza, Alfredo Ollero

El investigador imparte mañana en Tudela la conferencia “Respetar el trabajo del río y convivir con las crecidas: propuestas para el Ebro”

(Zaragoza, viernes, 3 de mayo del 2013). Alfredo Ollero Ojeda, profesor titular del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, recibirá mañana el Premio Medio Ambiente 2012 que como cada año convoca la entidad Ecologistas en Acción de la Ribera.  Con este galardón, la asociación ecologista quiere reconocer el trabajo del investigador aragonés en defensa del medio ambiente y, en concreto, de los ríos. El premio le será entregado mañana en el centro cívico Lestonnac de Tudela, tras la conferencia que impartirá a las 18.30 bajo el título “Respetar el trabajo del río y convivir con las crecidas: propuestas para el Ebro”.

El premio ha recaído  sobre el investigador Ollero, socio fundador del Centro Ibérico de Restauración Fluvial, por considerar que es un firme defensor de un hábitat poco conocido, que apuesta claramente por la defensa de los ríos. Para la entidad ecologista, todos los estudios del investigador zaragozano le llevan a postular que “el río debe ser algo más que un mero cauce constreñido por el que se permite que circule agua. Entiende el río como un todo con diferentes zonas,  y como un sistema inteligente y eficiente de transporte de agua, sedimentos, nutrientes y seres vivos hasta el mar”.

Desde la organización se considera de vital trascendencia la concepción del trabajo de investigación de Ollero, ya que contempla los ríos como “arterias del planeta”,  las encargadas de equilibrar el ciclo hidrológico y de regular el relieve. Y en este sentido, se apunta que también son río las riberas, la llanura de inundación y las aguas subterráneas. “Vivimos en el espacio del río, un espacio prestado que el río ocupa cuando lo necesita.Las crecidas son fundamentales para que el río funcione y siga vivo”.

El río, según el profesor Alfredo Ollero Ojeda, se regula a si mismo con elementos como la vegetación o el espacio inundable. Preservar la vegetación de ribera y la funcionalidad de las llanuras de inundación es fundamental para la salud del río y para reducir los riesgos. Las gravas del río merecen tanto respeto y conservación como los seres vivos, porque constituyen la base del ecosistema y están ahí en su lento camino hacia aguas abajo.

El premio ha recaído en el profesor Ollero, según los convocantes, por defender la geodiversidad de los cauces fluviales como un valor impresionante a escala planetaria. Hay millones de tramos fluviales diferentes en su morfología, no hay nada más complejo y diverso. Tampoco hay nada tan dinámico como los ríos, siempre en cambio continuo. Constata que nuestros ríos se encuentran en mal estado a causa de la excesiva regulación y de los daños directos sobre sus cauces (defensas, encauzamientos, dragados, etc.). A través de sus estudios, ha observado como el río se va ajustando a estos impactos de forma forzada, con procesos (incisión, matorralización…) que serán negativos para la sociedad, produciéndose un aumento de la peligrosidad.

En la justificación del premio, se apunta también que la ordenación del territorio es clave para mitigar los riesgos de inundación, base para una relación coherente y adaptativa del hombre con el río y sus procesos extremos. La gran tarea del siglo XXI es la restauración de ríos, para la cual hay que recuperar la libertad hidrológica de los sedimentos y del cauce. Una vez lograda todo este complejo sistema natural se recuperará solo. Para la entidad ecologista, “nuestro gran reto es adaptar nuestro territorio y nuestra actividad al río, de manera que podamos recibir sus servicios, que las crecidas no nos generen daños sino solo beneficios y que no suframos las consecuencias de nuestras acciones”.



Se adjunta fotografía de Alfredo Ollero.

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