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¿Por qué se producen los atascos?

La Universidad de Zaragoza y la empresa de movilidad Alsa inician una colaboración con un curso innovador de gestión del tráfico para el personal de conducción, donde enseñan cómo evitar generar atascos de tráfico mediante comportamientos adaptativos

Antonio Lucas-Alba y Óscar M. Melchor, responsables del programa, concluyen que mantener la distancia de seguridad entre vehículos genera atascos, pero si se aumenta la distancia de seguimiento y se mantiene una velocidad constante, se estabiliza el tráfico y se elimina la congestión

(Zaragoza, viernes, 5 de enero de 2024). La Universidad de Zaragoza y la empresa de movilidad Alsa se encuentran realizando las primeras pruebas del programa formativo Curso de conducción armónica o WaveDriving Course (WDC) donde enseñan al personal de conducción cómo evitar generar atascos de tráfico mediante comportamientos adaptativos.
 
El programa, desarrollado por la Universidad de Zaragoza y la empresa Impactware, cuenta con Antonio Lucas-Alba, profesor del Departamento de Psicología y Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas del Campus de Teruel, y Óscar M. Melchor, CEO de Impactware, como responsables. Con un reconocimiento nacional e internacional, está diseñado para abordar desafíos contemporáneos en la gestión del tráfico a raíz del análisis detallado de la pregunta “¿por qué se producen los atascos?”.
 
El curso se centra en remodelar los comportamientos tradicionales de desplazamiento en carril de los automóviles para mitigar de manera efectiva la congestión del tráfico, utilizando un enfoque de escuela de conducción virtual y combinando diversas técnicas.
 
Antonio Lucas-Alba, encargado de la impartición del curso a los profesionales de Alsa, señala que «múltiples estudios muestran que la mayoría de los conductores recurren al esquema tradicional de “conducir para mantener la distancia”, contribuyendo a la congestión del tráfico.
 
Según Lucas-Alba, cuando un pelotón de vehículos que se desplaza en una dirección adquiere cierta densidad (ej., hora punta) recibe y trasmite cualquier perturbación (una frenada por un cambio de velocidad en una señal, por una curva, por una distracción…) a lo largo del pelotón de seguidores. Los conductores en todo el mundo siguen el dictado "mantenga la distancia de seguridad", y ese principio hace al pelotón vulnerable a las perturbaciones cuando emergen bajo un contexto de tráfico denso. La conclusión es: mantener la distancia de seguridad genera atascos. La suma de ondas explica que las perturbaciones se agranden a lo largo del pelotón hasta que un conductor debe frenar bruscamente e incluso parar para no colisionar. El término que suele emplearse para describir los atascos de tráfico que surgen sin motivo aparente es "atasco fantasma".
 
El llamado WDC introduce el esquema alternativo de seguimiento de automóviles de WaveDriving (WD), enfatizando la importancia de “conducir para mantener la inercia”, en lugar de mantener una distancia de seguridad constante.
 
Por lo tanto, un vehículo que sigue a otro y mantiene la distancia de seguridad trasmite y agranda las perturbaciones, las oscilaciones del vehículo líder (pensemos en una hora punta con arranques y frenadas). Pero un conductor que sigue a otro y anticipa esas oscilaciones, mantiene la misma velocidad media que este, pero aumenta la distancia de seguimiento de forma que consigue que su velocidad media sea igual a la del primero, pero prácticamente uniforme. Ese conductor cambia un patrón oscilatorio en un patrón de velocidad constante y todos los que transitan tras él, circulan ahora sin acelerar-frenar: ese conductor ha estabilizado el tráfico y ha eliminado la congestión.
 
El objetivo de la conducción armónica es enseñar a los participantes cómo evitar generar atascos de tráfico mediante comportamientos adaptativos. Para ello, desafía el concepto convencional de distancia de seguridad, destacando el papel de los conductores en la creación de ondas de tráfico y congestión.
 
Antonio Fernández Rayón, director de Formación de Alsa, destaca que «los alumnos del curso participan de forma pasiva y activa, ya que el programa consiste en un conjunto de tutoriales y de módulos de práctica en un simulador de conducción vía web”. Tras cinco módulos, se incluye un último módulo de evaluación para determinar si se ha obtenido transferencia de aprendizaje tras realizar el curso.
 
El curso marca un hito significativo en la colaboración entre empresas privadas, Alsa e Impactware, y una institución académica, la Universidad de Zaragoza, ejemplificando el poder de la asociación entre el sector y la universidad para impulsar la innovación en la movilidad.