LA PROACTIVIDAD EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
Un estudiante proactivo tiene la cualidad positiva de anticiparse a la acción, sin necesidad de una orden, sino haciendo uso de su libertad de decisión. Pero ¿es suficiente con esto?
El término "proactividad" ha sido acuñado en numerosas ocasiones por autores tales como Frankl (1946), Bell (1989), Staw (1989), Covey (1989), Crant (1993), Schwarzer (1997), Bateman (1999), Seibert (1999) Crant (1999), Wanberg (2000) Kammeryer (2000), cada uno de ellos ha enfocado dicho término de un modo diferente.
Frankl (1946) popularizaron la proactividad y le dio un enfoque personal, aportó su vivencia como neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro Man's Search for Meaning (El hombre en busca de sentido, 1946).
Cuando un estudiante universitario es proactivo según entiende dicho témino Frankl (1946), superará las adversidades relacionadas con su etapa educativa y tendrá una alta probabilidad de superación en el ámbito personal, puesto que es una forma de afrontar y sentir la propia historia de vida.
Covey (1986) le aportó al término proactividad un enfoque más empresarial, escribió el best-seller Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. Considera que la esencia de la persona proactiva es la capacidad de liderar su propia vida. Al margen de lo que pase a su alrededor, la persona proactiva decide cómo quiere reaccionar ante los estímulos. La proactividad para Covey (1986) no consiste sólo en tomar la iniciativa, sino que implica asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.
Basándonos en el enfoque de Covey (1986), el estudiante universitario proactivo, tendrá una mayor probabilidad de éxito en el ámbito profesional. Será capaz de liderar su propia trayectoria profesional, puesto que esta dentro de su plan de vida.
Schwarzer (1997) defiende que el comportamiento proactivo es la creencia de los estudiantes universitarios en su potencial para mejorarse a sí mismos, su situación y a su entorno. Las personas que se rigen por este comportamiento anticipan o detectan estresores potenciales y por lo tanto actúnan para prevenirlos.
Basándonos en el concepto trabajado por Schwarzer (1997) los estudiantes que se consideran eficaces, que piensan que pueden controlar la situación y solucionar sus problemas, tienen más facilidad para emprender la acción y lograr alcanzar un resultado exitoso. La propia concepción que el estudiante tiene de si mismo influye en su futura acción. Por lo tanto la proactividad está estrechamente relacionada con la sensación de control y de autoeficacia.
Ya Aristóteles le daba una importancia prioritaria a la acción cuando decía: "El ser no sólo se toma en el sentido de sustancia, de cualidad, de cuantidad, sino que hay también el ser en potencia y el ser en acto, el ser relativamente a la acción". ("Metafísica, libro IX, 1)
Tanto para Bateman (1999) como para Crant (1993) la proactividad supone darle un lugar prioritario a la creación de cambio. No es suficiente con prever el cambio o anticiparlo, es necesaria la acción. y la actividad. Según estos autores ser un estudiante proactivo no consiste únicamente en ser flexibles y adaptarse a lo que nos depara el futuro, sino que es preciso tomar la iniciativa y por lo tanto actuar.
Basándonos en Batterman (1999) y Crant (1993) el estudiante que mucho dice y poco hace no es proactivo, esta misma perspectiva es aplicable al ámbito profesional, de hecho, ambos autores han publicado distintos trabajos de investigación en los que analizan el comportamiento proactivo y lo relacionan con varias medidas de logro, rendimiento, liderazgo, y resultados de carrera. Después de varias entrevistas tanto con estudiantes superiores como con trabajadores, llegan a la conclusión que el comportamiento proactivo tiene consecuencias positivas demostrables tanto para los estudiantes y trabajadores como para las organizaciones o empresas contratantes.
Autores como Seibert (1999) y Crant (1993) han establecido una relación entre la personalidad proactiva, la innovación y la iniciativa en un estudio que contó con una muestra de 773 alumnos de dos especialidades; escuelas de negocios e ingeniería. Según dicho trabajo de investigación existe un impacto positivo de la innovación en el éxito profesional, afirmando que aquellos empleados capaces de resolver los problemas, con capacidad de iniciativa e innovadores tendrán una mayor probabilidad de éxito profesional.
Hablamos, por tanto, de competencias transversales tales como, innovación,iniciativa, proactividad y capacidad de resolver problemas. Muchas de ellas son valoradas en estudios tales como Careers after Higher Educación a European Research Suvey (CHEERS; 1997), TUNING (2000), también fueron tenidas en cuenta estas competencias transversales en la encuesta de Inserción laboral de la Agencia Nacional de Calidad y Acreditación (ANECA; 2004) y en el Educación in Europe (REFLEX; 2006), proyecto financiado por la Unión Europea en la que colaboraron entidades de dieciséis países europeos y cuarenta y dos universidades.
La Secretary of Labor´s Comisión on Achieving Necessary Skills (SCANS; 1991) publicó el documento What Work Requires of School, en el cual las competencias transversales son agrupadas en cinco categorías necesarias para conseguir la inserción laboral, en dicha publicación se le ofrece un trato prioritario a la proactividad.
Centrándonos en las competencias que los empresarios o empleadores prefieren que acrediten los trabajadores o aspirantes a un puesto de trabajo, destacamos que quince años atrás ya se hacia alusión a conceptos que hoy en día son claves, tener confianza en sí mismo y en sus capacidades; ser capaces de aprender nuevas destrezas y mantener actitudes positivas; ser buenos comunicadores, con buena expresión oral y escrita, basada en un apropiado dominio gramatical; poseer capacidad para la lectura y las matemáticas; desarrollar y mantener la decisión de sentirse comprometidos con los objetivos integrales de la empresa. (Echeverría, 1993).
Durante ese mismo año, otros autores aluden a la importancia del saber comunicarse, saber adaptarse, saber aprender, saber resolver, saber colaborar, saber tomar decisiones, saber buscar entrar y mantener el trabajo (Repetto, 1993).
En el trabajo realizado por (Wanberg y Kammeyer-Mueller, 2000) predictors and outcomes of proactivity in the socialization process" se analiza la importancia del comportamiento proactivo en el proceso de socialización dentro de las organizaciones o entidades empresariales; la relación entre el comportamiento proactivo y la capacidad para convertirse en líder en el futuro, (Bateman y Crant, 1999) o la mayor facilidad de las personas proactivas para conseguir logros profesionales por su capacidad para influir sobre las decisiones importantes que se toman para progresas y/o promocionar dentro de una organización. (Bell y Staw, 1989).
Si entendemos la proactividad como una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, esto implica que la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones tiene como propósito la superación y el aprendizaje.
Aplicada esta reflexión a los estudiantes universitarios nos lleva a afirmar que el resultado depende, entre otras cosas, de nuestra actitud y por consiguiente se puede controlar y trabajar el resultado final. El aprobar o suspender, el encontrar trabajo o no encontrarlo, no dependería de factores externos que nos obligan a tomar decisiones, sino que depende del uso que cada uno le da a la libertad de elección que nos pertenece y por tanto prevalece la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida, sin afirmar con esto, que las circunstancias de la vida tengan su factor influyente.
Se realizó un estudio en el que entrevistaron a emprendedores y ejecutivos de varias empresas europeas, americanas y asiáticas. Los resultados de dicho trabajo rebelan que un estudiante proactivo está buscando continuamente nuevas oportunidades, se marca objetivos efectivos y alcanzables orientados al cambio, realiza cosas diferentes, se anticipa a los problemas, consigue resultados tangibles, se esfuerza de forma persistente y lleva a cabo la acción. (Bateman y Crant 1999)
Dos personas que estudian en la misma universidad, la misma titulación, que tienen las mismas asignaturas y con responsabilidades idénticas pueden ser estudiantes muy diferentes. Un estudiante cuestiona la manera habitual de trabajar si no obtiene los resultados deseados, emprende constantemente nuevas acciones y genera cambios constructivos en su entorno. El otro estudiante, se conforma con su situación actual y no hace nada para cambiar lo que no funciona. El primer estudiante se comporta de forma proactiva, y el segundo, lo hace de forma reactiva. Según Allport (1964) la personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio". Existen técnicas de prospección del futuro que se basan en el método de Racionalismo Crítico propuesto por el científico Popper (1994) y en ellas se valora la generación de ideas individuales y grupales, la búnsqueda de oportunidades y el partir de hipótesis audaces.
Todo estudiante universitario busca el sentido de lo que hace, El hombre en busca de sentido, Frankl (1946), el cual definió la proactividad como "la libertad de elegir nuestra actidud frente a las circunstancias de nuestra propia vida". A pesar de las experiencias vividas por los universitarios, nadie puede arrebatarles su libertad interior y por tanto su capacidad de decidir el modo en el que les afectan las circunstancias o sucesos.
Ante un estímulo pueden sucederse múnltiples respuestas, la persona es la que selecciona una u otra haciendo uso de su libertad de decisión y de acción. Se recomienda en muchos casos dejar un espacio entre estímulo y respuesta para evitar respuestas involuntarias e indeseables fruto de reacciones impulsivas. Ante la misma situación y partiendo del mismo estímulo, un universitario puede seleccionar una respuesta mientras el otro opta por otra totalmente opuesta. Es imprescindible saber que toda respuesta tiene una consecuencia y que por lo tanto se debe de estar dispuesto a asumir la consecuencia de toda reacción elegida. La proactividad incluye el conocimiento de dicha consecuencia mientras que las personas reactivas se limitan meramente a reaccionar ante un estímulo cuando es necesario hacerlo. Cada estudiante universitario es responsable de gestionar su carrera de uno u otro modo, pero el resultado final se verá influenciado por la actitud con la que se enfrente a un entorno que le rodea.
Al igual que en el ámbito educativo el profesor, en ocasiones tiene que decidir el reparto de su atención; en la empresa al jefe le sucede lo mismo; tiene que decidir a quien hacerle más caso o prestarle más atención. Con respecto a este planteamiento las respuestas son variadas.
Según Ares (2004) realmente, de donde más puede sacar es donde la calidad del terreno es más buena. Dicho de otra manera: los que más cambian son los buenos trabajadores, los que más potencial de desarrollo tienen. Los que saben, quieren y pueden hacer las cosas son los que más posibilidades de mejora de conducta tienen. Si queremos que cambien de conducta sólo los “malos”, podemos estar desperdiciando toda nuestra energía en un proyecto motivacional no realizable. Incluso las teorías más clásicas del liderazgo hablaban de que el liderazgo transaccional se centraba en los problemas que aparecían en situaciones concretas. Durante muchos años hemos estudiado las técnicas de solución de problemas, el proceso de toma de decisiones, para un liderazgo transaccional. Para situaciones que funcionan bien ponemos piloto automático y cuando funcionan mal es cuando le prestamos atención.
El trabajador ha sido anteriormente alumno y al igual que hemos de invertir tiempo y recursos en conocer al trabajador, debemos de hacer el trabajo inverso. Para poder conocer con mayor profundidad esta temática debemos de, entre otras cosas, investigar sobre ellos, por lo tanto debemos conocer como son nuestros estudiantes. (Cortes, 2001). Al igual que es conveniente indagar para conocer los valores laborales de los universitarios (Cortes et al.. 2008), puesto que para conocer la proactividad de los universitarios antes debemos de conocerlos a ellos y después indagar el los niveles de proactividad, las causas de su ausencia o presencia u otras cuestiones que forman parte de ellos mismos.
Según Cortes (2006) Los valores laborales (lo que la gente espera en su desarrollo profesional) se relacionan con las competencias de acción profesional (lo que el mundo académico y laboral exige del trabajador). Pero no debemos olvidar que este proceso es cambiante y requiere de una adaptación continua tanto a la evolución del mercado laboral como a los cambios de estructura y metodología educativa.
Independientemente de que el título de este artículo sea La proactividad en estudiantes universitarios, no conviene etiquetar a grupos y olvidar que cada persona es única independiente de a qué grupo o grupos pertenece. En este caso en concreto, es cada vez más frecuente que un mismo estudiante sea trabajador. Por consiguiente la proactividad va unida intrínsecamente a la persona en todos y cada unos de los roles que representa en la vida y no a uno de los grupos a los que pertenece ni a etiquetas superfluas. Si una persona es proactiva lo será como estudiante, como trabajador y como persona.

"El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete con el cumplimiento del sentido de su vida".
Viktor Frankl

Bibliografía:
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