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Dos investigaciones sobre Nanoterapia y nanobiosensores de la UZ consiguen ser portada de dos revistas científicas en el mismo mes

Los estudios ofrecen avances para tratar células tumorales mediante hipertermia con nanopartículas magnéticas y para diseñar catalizadores más eficaces y baratos para la industria química

Ambos trabajos se han desarrollado en el grupo de investigación que coordina Jesús Martínez de la Fuente en el Instituto de Nanociencia de Aragón (INA)

(Zaragoza, lunes, 4 de noviembre de 2013). Dos artículos científicos producidos por el mismo grupo de investigación del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) de la Universidad de Zaragoza acaban de ser objeto de la portada de dos prestigiosas revistas científicas en el mismo mes. Los trabajos que ofrecen avances para tratar células tumorales mediante hipertermia con nanopartículas magnéticas y para diseñar catalizadores más eficaces y baratos para la industria química han surgido dentro del grupo de investigación Nanoterapia y nanobiosensores, que coordina Jesús Martínez de la Fuente, investigador Senior ARAID, del Instituto Universitario de Nanociencia de Aragón (INA). Martínez de la Fuente, que en el 2010 obtuvo una "Starting Grant" de Europa, una de las becas más prestigiosas para jóvenes investigadores, coordina varias líneas de estudio que giran sobre las aplicaciones de las nanobiotecnologías: desdesu utilización en terapia génica, transporte de fármacos y marcaje celular hasta su uso en biosensores.

Dentro de este ámbito de trabajo, la revista Angewandte Chemie acaba de publicar el artículo científico “ADN como sonda local de temperatura para el análisis de hipertermia magnética”, en el que los investigadores Jorge T Dias y María Moros, exponen como conseguir tratamientos de hipertermia, pero ajustando de una manera más controlada y exacta las condiciones necesarias para promover la muerte de células tumorales, minimizando el daño a las células sanas que las rodean. En la actualidad, las nanopartículas magnéticas (NPs) están consideradas como una posible herramienta para el tratamiento del cáncer, ya que son capaces de producir calor cuando se aplica un campo magnético externo. De esta manera, si las NPs se encuentran en las células tumorales pueden eliminarlas debido a un proceso de hipertermia. Para ello, es importante saber el calor que pueden generar las NPs. El trabajo de estos investigadores contribuirá en el avance de esta tecnología, ya que han conseguido medir la temperatura a diferentes distancias de la superficie de estas NPs con una resolución en la decena del nanometro, algo que hasta ahora era muy difícil.

Para lograr medir este calor, estos investigadores han desarrollado una estrategia en la que las nanopartículas magnéticas han sido modificadas con ADN de distintos tamaños. Aprovechando los diferentes gradientes de temperatura de fusión de estas cadenas se ha podido determinar la temperatura a 5, 5.3 y 5.6 nanómetros de la superficie de la NP.

Paralelamente, la revista European Journal of Inorganic Chemistry ha llevado a su portada los resultados obtenidos en el artículo científico “Síntesis simultánea de polyoxometalatos y nanopartículas metálicas a partir de precursores moleculares: microreactores redox y nanomateriales funcionales”. En este trabajo, liderado por Scott Mitchell como un investigador “Marie Curie” en el INA, se demuestra que es posible obtener estructuras supramoleculares con propiedades únicas para su uso en catálisis, sensores moleculares y también como materiales para almacenar y transportar energía. De este modo, se podrán desarrollar catalizadores de segunda generación, más inteligentes, más eficaces y baratos que puedan ser utilizados por la industria química en general. Este avance se enmarca dentro del  proyecto “La combinación complementaria de Polioxometalatos y nanopartículas metálicas”denominado COCOPOPS, seleccionado por la Comisión Europea y dotado con 173.370 euros, y liderado por el Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) de la Universidad de Zaragoza.
 
Una de las novedades de COCOPOPS radica en la combinación de dos disciplinas diferentes, como es la química con la ciencia de los materiales. De hecho, uno de los retos es obtener moléculas híbridas: unir los polioxometalatos, que son más pequeños, a los nanopartículas, para que actúen a modo de “andamios”. Con los resultados que se obtengan se espera poder desarrollar nuevas formas de interacción de estos tipos de moléculas cristalinas. De este modo, se habrá dado un paso en la obtención de estructuras supramoleculares con propiedades únicas para su uso en catálisis, sensores moleculares y también como materiales para almacenar y transportar energía.

Ambos trabajos han sido supervisados por el investigador y profesor Jesús Martínez de la Fuente. Licenciado en Químicas en la Universidad de Córdoba, se doctoró en el Instituto de Investigaciones Químicas (CSIC) de Sevilla, investigando sobre nanopartículas de oro funcionalizadas con carbohidratos para aplicaciones biomédicas. Realizó una estancia post-doctoral de dos años en el Centro de Ingeniería Celular de la Universidad de Glasgow (Escocia), investigando cómo diferentes clases de nanopartículas interaccionan con los sistemas celulares. Regresó con un contrato Ramón y Cajal (2005) al CSIC de Sevilla, donde durante dos años desarrolló agentes de contraste en Resonancia Magnética de Imagen para tumores en el cerebro.
 
Desde 2007 trabaja en el Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) como investigador senior de la fundación ARAID, constituyendo su propio grupo consolidado de Nanoterapia y Nanodiagnostico (GN2), reconocido como uno de los más avanzados de nuestro país.

Las revistas y portadas:
Eur. J. Inorg. Chem.
Angew. Chem. Int.






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