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La actividad física diaria en menores de 9 años disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

Se trata del primer estudio a gran escala sobre 3.120 niños europeos entre 2 y 9 años, realizado por investigadores del grupo GENUD de la UZ

La probabilidad de patología cardiovascular es desde 2,5 a 5 veces superior en los niños y hasta 7 veces en las niñas que son menos activas

La investigación recomienda practicar cada día entre 60 y 85 minutos de ejercicio físico entre moderado y vigoroso

(Zaragoza, jueves, 29 de agosto de 2013). La actividad física diaria en niños menores de 9 años disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, especialmente a partir de los seis años, tal como ha quedado demostrado en el primer estudio a gran escala sobre 3.120 niños europeos entre 2 y 9 años. La investigación encabezada por David Jiménez-Pavón, investigador Juan de la Cierva del grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza, señala que los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular son entre 2,5 y 5 veces superior en los varones y hasta 7 en las niñas con menores niveles de actividad.

El estudio, publicado en la revista científica BMC Medicine, pretende evaluar la asociación entre la actividad física medida de forma objetiva y los factores de riesgo cardiovascular como tensión arterial sistólica, triglicéridos totales, la ratio colesterol total/colesterol HDL, resistencia a la insulina, grasa corporal y capacidad aeróbica. Además con este análisis se busca proporcionar evidencia para generar recomendaciones de actividad física teniendo en cuenta el sexo.

Las conclusiones del trabajo de GENUD indican que la actividad física es importante para proteger contra los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular en los menores, especialmente en niños entre 6 y 9 años. En este sentido, los autores del estudio insisten en que los profesionales sanitarios deberían recomendar entre 60 y 85 minutos al día de actividad física entre moderada y vigorosa, incluyendo en este tiempo al menos 20 minutos de ejercicio vigoroso.

Para el estudio se han analizado los datos relativos a 3.120 menores (1.016 de 2 a 6 años, y 2.104 de 6 a 9 años), que a su vez forman parte del estudio longitudinal europeo IDEFICS sobre obesidad y nutrición, en el que se incluyeron a 16.224 niños de entre 2 y 9 años de edad, y cuyas primeras conclusiones fueron presentadas en el 2010 en Zaragoza.  

Los resultados del actual trabajo demuestran que en niños menores de 6 años la probabilidad de tener elevado el conjunto de factores de riesgo cardiovascular  en aquellos que se encontraban en el nivel más bajo de actividad física fue dos veces y media mayor que en los niños más activos. Esta misma probabilidad para la franja entre 6 y 9 años oscilaba entre 2 veces y media y 5 veces más para los niños y hasta 7 veces mayor riesgo para las niñas menos activas.

En el proyecto europeo IDEFICS participaron 26 grupos de investigación procedentes de diez países, así como el grupo de investigación Growth, Exercise, Nutrition and Development (GENUD), uno de los grupos referentes en nutrición y obesidad infantil a nivel nacional e internacional, que coordina el catedrático Luis Moreno.  

Los datos de este estudio longitudinal permitirán seguir obteniendo más información sobre los hábitos y la salud infantil en general. Así gracias al estudio IDEFICS ha sido posible demostrar que dormir menos de nueve horas diarias aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil, que las tasas de obesidad infantil en el sur de Europa, especialmente en el arco mediterráneo, superan a las del norte y que el abandono de la dieta mediterránea, junto a un mayor sendentarismo, han originado una mayor prevalencia de esta epidemia en Italia, España y Chipre, frente a países como Bélgica y Suecia. También ha sido posible evidenciar que a los  niños pequeños españoles les gusta la comida sabrosa y son, entre los europeos, los que en mayor grado se decantan por alimentos con más sal, azúcar, grasa e incluso por aquellos que utilizan el denominado quinto sabor “umami”, un potenciador del sabor de los alimentos. 


En la imagen, el investigador David Jiménez-Pavón, con el dorsal 204, insiste en la importancia de la práctica de ejercicio físico.

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