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La asociación Universitarios con la infancia participa mañana en una jornada contra la utilización de niños soldado

La organización, en colaboración con Amnistía Internacional, Entreculturas, Seminario de investigación para la Paz y el Centro Pignatelli alerta sobre el aumento del número de países en los que se siguen reclutando a menores

A las 19,30 horas en el Centro Pignatelli se proyectará el cortometraje “Aquel no era yo” (Premio Goya 2013) seguido de la charla coloquio "¿A dónde van los menores-soldado?"

Previamente, a las 19 horas en el mismo lugar, representantes de las organizaciones mantendrán un encuentro con los medios de comunicación

(Zaragoza, martes 9 de abril de 2013). La asociación Universitarios con la infancia participa mañana en una jornada contra la utilización de niños soldado organizada en colaboración con Amnistía Internacional, Entreculturas, Seminario de investigación para la Paz y el Centro Pignatelli. La jornada comenzará a las 19,30 horas con la proyección de “Aquel no era yo”, un cortometraje dirigido por Esteban Crespo y premiado en los Goya 2013 como el mejor cortometraje de ficción, que refleja la realidad de los niños y niñas soldado. A la proyección le seguirá la charla coloquio "¿A dónde van los menores soldado?", con Eduardo Bofill, psicólogo y director del proyecto que trabajó durante los años 2005 y 2006 en Liberia acompañando a menores que conseguían alejarse del infierno de la guerra. Con posterioridad ha viajado al país en 2008 y 2011, comprobando dónde han ido a parar aquellos niños y niñas que ya han dejado de serlo.

Previamente, a las 19 horas en el mismo lugar, representantes de estas organizaciones mantendrán un encuentro con los medios de comunicación. En concreto, estarán Javier Campos, responsable de Universitarios por la Infancia, de la Universidad de Zaragoza; Francisco Mallén, delegado de Entreculturas en Aragón; y Miguel Ángel Bases, portavoz de Amnistía Internacional en Zaragoza, que presentarán las actividades y los últimos datos sobre la realidad de los niños soldado.

Las organizaciones alertan sobre el aumento del número de países en los que se siguen reclutando a menores. Denuncian que cada día miles de niños y niñas participan en conflictos armados, son utilizados para cometer atrocidades, sufren malos tratos y vejaciones, violaciones o se convierten en testigos de asesinatos. No siempre participan directamente en los combates, también se les asignan funciones de apoyo que les exponen a enormes riesgos como el ser porteadores de soldados heridos, de munición, ser espías o mensajeros, y en el caso de las niñas, en ocasiones son obligadas a servir de esclavas sexuales. Al menos son 17 los países que reclutan a niños soldado: Afganistán, Chad, Colombia, Filipinas, India, Irak, Libia, Mali, Myanmar, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Tailandia, y Yemen.

Sin embargo, añaden, a lo largo de 2012  se han producido avances para poner freno al uso de menores soldado. Dos sentencias cruciales de la Corte Penal Internacional y el Tribunal Especial para Sierra Leona han ampliado el alcance de la rendición de cuentas, sentando jurisprudencia innovadora en el reclutamiento y utilización de menores en conflictos armados, lo que es considerado como crimen de guerra.

En los últimos años se han firmado importantes planes de acción coordinados por Naciones Unidas para poner fin al reclutamiento de menores soldados y para asegurar su liberación en República Centroafricana, en Sudán del Sur, en Myanmar y en Somalia. En la actualidad este número de planes de acción ascendía a 19 en 2012. Alrededor de 150 países han ratificado o firmado ya el Protocolo facultativo relativo a la participación de menores en conflictos armados de Naciones Unidas, que sigue siendo la herramienta jurídica de protección más importante para los y las menores en conflicto. 

Estas asociaciones señalan que se tiene constancia de la participación de menores en numerosos conflictos armados desde 2005, por eso es necesario seguir tomando medidas para avanzar en este campo, como que los Estados prioricen los derechos de grupos especialmente vulnerables como los menores. Los niños que son utilizados como soldados no pueden ser considerados culpables, deben ser tratados como víctimas, muchos de ellos reclutados en la escuela, y se debe seguir apostando por políticas que favorezcan su reinserción en la sociedad.


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