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El Premio Nobel de Física, el profesor Douglas Osheroff, impartirá una conferencia el 6 de febrero en la Facultad de Ciencias

La sesión se centrará sobre la vida y obra científica de otro premio Nobel, Richard Feynman, uno de los últimos mitos de la física del siglo XX

El acto, organizado por el ICMA, tendrá lugar a las 12.30 en el Aula Magna de la facultad en el Campus San Francisco

(Zaragoza, jueves, 31 de enero del 2013). El Premio Nobel de Física, el profesor Douglas Osheroff, impartirá una conferencia el próximo miércoles, 6 de febrero, a las 12.30 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. En este acto, organizado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), el profesor Osheroff analizará la figura de otro Nobel, el célebre físico Richard Feynman, sus importantes contribuciones a la Física que, en ocasiones, quedaron desapercibidas frente a su impactante personalidad y su peculiar carácter.
 
En esta conferencia atípica, el ponente intentará trazar la vida de Feynman, desde su paso por el MIT como estudiante hasta su muerte debida a un cáncer de estomago en 1988. Sus contribuciones a la ciencia incluyen su propia versión de la Electrodinámica Cuántica, por la cual compartió el Premio Nobel en 1965, y su desarrollo de un tercer formalismo de la Mecánica Cuántica basado en el principio de mínima acción (el formalismo de la “integral de camino” que complementa los formalismos de Schrödinger y Dirac).
 
El profesor Douglas Osheroff es en la actualidad miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y compartió el Premio Nobel de Física en 1996 por el descubrimiento de la superfluidez del Helio-3 cuando hacía su tesis doctoral en la Universidad de Cornell. Desde 1987 es Profesor de Física en la Universidad de Stanford. Este hallazgo fue fortuito. En Noviembre de 1971, Douglas Osheroff, estudiante de doctorado de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), quería estudiar el magnetismo del Helio-3, un isótopo del Helio que, a diferencia del “normal” o Helio-4, tiene sólo un neutrón en el núcleo. Esa pequeña diferencia le confiere interés como detector en sistemas de seguridad nuclear, agente de contraste en resonancia magnética y como refrigerante para alcanzar regiones cercanas al cero absoluto (273,15ºC bajo cero). Desgraciadamente, es enormemente escaso.
 
Osheroff obtenía Helio-3 sólido a partir del líquido comprimiéndolo en una cámara cerrada, lo que además le permitía enfriarlo hasta temperaturas de tan sólo una milésima de grado sobre el cero absoluto. Douglas observó en efecto que algo cambiaba en el Helio-3. Sin embargo, ese “algo” no era el magnetismo del sólido que andaban buscando, sino la formación de un nuevo estado “superfluído” en el líquido que quedaba en la cámara. Este fenómeno recuerda mucho a la superconductividad, en el que los electrones, que tampoco son bosones por separado, forman también parejas. El estudio del Helio-3 ha permitido, de hecho, testear modelos teóricos sobre diferentes interacciones que pueden dar lugar a la superconductividad de alta temperatura crítica, descubierta en 1986 y cuyo origen aún permanece oscuro.
 
Douglas Osheroff tuvo que cambiar su tema de tesis pero, a cambio, descubrió un nuevo fenómeno que ilustra cómo pequeñas diferencias en el mundo microscópico pueden dar lugar a enormes efectos en el mundo “real”. En 1996, la academia sueca le concedió el premio Nobel de física por este descubrimiento, junto a sus directores de tesis, David Lee y Robert Richardson.

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