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Algunas variaciones genéticas relacionadas con el funcionamiento del sistema circulatorio impiden el envejecimiento saludable

Nuria Garatachea y Alejandro Lucía, investigadores de las Universidades de Zaragoza y Europea de Madrid respectivamente afirman que la herencia genética puede influir en la forma física de las personas mayores y, por tanto, en su calidad de vida

(Zaragoza, martes 27 de noviembre de 2012).  Investigadores de la Universidad de Zaragoza y de la Universidad Europea de Madrid, a través de su Centro de Excelencia de Investigación en Actividad Física y Deporte, han llevado a cabo un estudio de revisión científica sobre los factores genéticos que pueden influir en el estado de forma física de las personas mayores, entendiendo como tal la habilidad de llevar a cabo las tareas diarias con vigor y lucidez sin experimentar fatiga, con suficiente energía y con capacidad de resolver las emergencias imprevistas que pudiesen aparecer. Este grupo también ha realizado diversas investigaciones originales sobre el tema.

La revisión científica Genes, physical fitness and ageing, desarrollada por los investigadores Nuria Garatachea y Alejandro Lucía, ha sido publicada en la prestigiosa revista científica Ageing Research Reviews y recopila y analiza la información procedente de 73 estudios que profundizan en los factores genéticos, incluyendo datos de estudios de herencia genética, de estudios de  asociación con ‘genes candidatos’ y de estudios con análisis de miles de polimorfismos (genome wide scan association) que pueden influir en el estado de la forma física. El texto parte de la identificación de las principales consecuencias del declive físico relacionado con la edad, sus consecuencias inmediatas y los posibles genes que están implicados en esos acontecimientos. Asimismo, hace un repaso exhaustivo de los genes que presuntamente están implicados en cada una de estas situaciones fisiológicas y el modo en que se manifiestan.

Entre las principales consecuencias del declive físico relacionado con la edad se encuentran la disminución de la masa y de la fuerza muscular, que conllevan efectos inmediatos como pueden ser la debilidad o la discapacidad, en mayor o menor grado. Estas situaciones pueden estar relacionadas con algunas variaciones (polimorfismos) de genes relacionados con el funcionamiento del sistema circulatorio, como son el polimorfismo del enzima convertidor de la angiotensina (ECA) I/D, que puede influir en el proceso de vasoconstricción así como en el crecimiento muscular; el gen que codifica la proteína angiotensinógeno, cuya modificación se asocia con una respuesta cardiovascular al ejercicio; o el gen que codifica la alfa-actina-3, cuya variación se relaciona con una disminución del metabolismo oxidativo y la potencia muscular.

Los investigadores señalan que los estudios analizados en esta revisión científica muestran un importante componente hereditario (genético) en el estado físico de las personas mayores, lo que influye de manera directa en que consigan alcanzar en mayor o menor medida una edad avanzada manteniendo su calidad de vida, aunque añaden que la actividad física es el principal determinante, por encima de la herencia genética, para conseguir alcanzar un envejecimiento saludable.

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