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30 de septiembre de 2004, jueves Madrid o cualquier otra capital europea. Transitas por el suburbano a muchos metros de profundidad, has hecho el trayecto y debes subir a la superficie, allí te espera el cielo azul si es día soleado, gris si está nublado o negro si es de noche y el aire fresco. Ante ti tienes unas escaleras que se pierden en el infinito, el esfuerzo no te amilana y comienzas la subida contando los escalones (como solía hacer tu padre): uno, dos, tres...al llegar a dieciocho un descansillo; unos metros de rellano y otro tramo de dieciocho y así tres veces. Señor ingeniero de caminos, canales y puertos, se agradece ese respiro tan humano (cada dieciocho escalones).
29 de septiembre de 2004, miércoles ¿Cuanto tiempo vive una mosca? No hace falta que me des la respuesta inmediatamente, puedo esperar unas horas. Después lo anotaré en mi cuaderno junto con tus señas, y así en el transcurso del día cada vez que tropiece con la imagen monstruosa de uno de esos insectos te enviaré una postal (no temas, aquí no son muy corrientes). La postal llevará impreso un número bastante alto (por lo menos cientos de miles), la palabra ART (en inglés, con letras grandes) y además la foto de una sirena de aquellas que se encontraron, no hace mucho, en pleno Metrobadal.
28 de septiembre de 2004, martes Me gusta que se me haga de noche en el campo, es el uno de septiembre, el viento se despierta suave, aquí las nubes bajan tanto que se mezclan con las cañas, los grillos todavía cantan, a lo lejos hay relámpagos y pensando en todo eso, tu nombre que me viene atormentando todo el día se me olvida.
27 de septiembre de 2004, lunes Shun-Lin Chen (la joven calígrafa) te explicaba cómo utilizar el pincel para que el trazo mostrara la fuerza necesaria. En el camino a la biblioteca (último tramo del pasillo) descubrías las sutilezas (artísticas) de Belén. La exposición de sus pequeñas obras se remataba con la entrega de una pinza de tender a modo de tarjeta personal, en ella aparecía su nombre y la dirección de su correo. Tal vez escribieras pronto a esa dirección. Además, la profesora inglesa te mostraba el dibujo de un niño: un plano del patio de recreo. Era un círculo partido en dos mitades, en la de abajo, el mundo de los niños, aparecían múltiples cuadrados pintados toscamente que representaban los lugares donde se había producido una pelea esa mañana. En la parte de arriba, el mundo de las niñas, no había ningún cuadrado. Pero todo confirmaba tus sospechas, la vida ya no podría ser lo que había sido.
26 de septiembre de 2004, domingo "Me voy a morir, pero por lo demás estoy bien". Lo acabo de oír en una película (ahora veo mucho cine) y es lo que me gustaría decir en el momento. Sí, también veo la tele.
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