días pasados

2004 mayo

 

 
 

31 de mayo de 2004, lunes

Hola:
Estoy escuchando "La Trucha" de Schubert. Esta obra fue compuesta para un quinteto: piano, violín, viola, violoncello y contrabajo. La he encontrado en la sección de música clásica de la Biblioteca Pública. Me ha interesado porque es el motivo central en la novelita de Vikram Seth: "Una música constante". En la novela la chica toca el piano, el chico el violín, pero la chica se casó hace tiempo con una persona ajena a la música (aunque buena) y ahora chico y chica se han reencontrado (habían sido novios de estudiantes), ya te puedes imaginar la problemática a la que se enfrentan (porque todavía se quieren). Y de momento (en la página 350) se encuentran en Viena tocando "La Trucha", a ver como acaba la cosa. ¡Ah! La situación se complica todavía más porque la chica (que además ya tiene un niño) se está quedando sorda (lo que es un inconveniente para alguien que se dedica a interpretar música). Como puedes imaginar es una historia con un ambiente muy muy musical. Nos vemos y hablamos, chao.

 

30 de mayo de 2004, domingo

Me dijiste cuenta hasta diez y después miras.
Conté hasta diez, abrí los ojos y ya no estabas.

 

29 de mayo de 2004, sábado

En el campo de las figuras hogareñas de adorno se perpetran verdaderos abusos sobre la inteligencia humana. ¿Qué decir de ese jarroncito tumbado al que se le ha practicado en el costado un agujero para que  salga por allí una desdichada planta, montado sobre un carrito hecho con ramas flexibles (como aquella cunita del niño Jesús), dotado de unas primitivas ruedas macizas de madera, cual si fueran lonchas de un chorizo gigante, todo ello rematado (nunca mejor dicho) aquí y allá con unas verdísimas manchas de falso musgo? Pues de ese nivel estético era aquel horrible pingüino que me daba tanto miedo en mi primera infancia: cerámica toscamente esmaltada en negro, con unos acusadores ojos saltones que aterraban y que castigaban tus inocentes maldades induciendo los peores sueños posibles. Mi tío cuando nos lo trajo a casa (regalo de aniversario) demostró una gran superación en su comprobado mal gusto. Cumplidos ya mis veinte años, los sueños no me los inducía ya el pingüino, pero de acuerdo con mi madre (mi padre mostraba absoluta indiferencia) decidimos liberarnos ya de aquella fiera y sin compasión alguna, fue a parar a la basura. Pensamos que mi tío, que para entonces perdía tanto pelo como memoria, ya no se daría cuenta. Pero en la primera visita, sólo colgar el abrigo en la percha, desde el mismísimo pasillo, mirando hacia el comedor, exclamó: “¿Y el pingüino?”

 

28 de mayo de 2004, viernes

Dos no se aman si uno no quiere.

 

27 de mayo de 2004, jueves

Durante mucho tiempo pensé que el trabajo, el esfuerzo, es lo que te proporciona los buenos resultados y todavía lo creo en parte. Y eso es lo que hay que decirles a los niños para que no se desmadren en sus adolescencias y en sus juventudes, pero ahora comprendo (y casi experimento) que en lo creativo muchas veces te visita la "inspiración", esa señora que cuando viene es mejor que te encuentre trabajando, pero que otras veces basta con que se encuentre contigo. Quizá entonces ya te conoce y ya sabe que llevas trabajado lo tuyo. Entonces tienes la sensación de que de algún sitio alguien te trae algo gratis, sin esfuerzo. Esa sensación es la que describen algunos de nuestros admirados creadores. A Ángel González, nuestro poeta tan cercano, alguien (¿un ángel?) le dicta los poemas, y eso se ve en esa sencillez, esa facilidad para decir las cosas más difíciles. A Carlos Edmundo de Ori, 
se los dictan las sirenas, por eso él no los corrige, no es quién para desdecir a las sirenas. El novelista portugués António Lobo Antunes no se siente dueño de lo que escribe, porque se lo escribe la mano derecha (él es zurdo) y sus novelas son como un regalo de alguien a través de esa mano para otras cosas inhábil. A Paul McCartney (otro zurdo) le fue entregado el Yesterday en un sueño. Algo de eso hay, a veces te tienes que dejar llevar, dejar que alguien (una sirena, un ángel, una torpe mano, un duende del sueño) te entregue algo, aunque no lo hayas pedido, aunque no te lo merezcas. 

 

26 de mayo de 2004, miércoles

Elisenda ha cumplido con el ritual de "la visita de prácticas": en el papel (cree ella) de víctima. En esa sociedad del absurdo, lo más parecido a una imprevisible casa de locos (que un día lo serán tanto como nosotros) compuesta por veinte (graciosos) niños de entre 3 y 4 años, ha contado un cuento, un clásico: el de los siete cabritillos (¿por qué siete?). Dice que estaba nerviosa, pero no se le notaba. Me he dado cuenta de que tiene una buena voz, clara y muy agradable: podría ser una buena contadora.

 

 

25 de mayo de 2004, martes

Los colores, a veces, son muy parecidos a las personas, unos influyen en otros, no son indiferentes cuando están uno al lado del otro, se afectan y entonces se producen cambios: lo que era oscuro se ve claro o lo que era claro se ve oscuro. Hay momentos en los que llegan a estar preocupados y no saben qué es lo que les conviene: es la duda. Cuando están alejados, por un tiempo, creen olvidarse unos de otros, pero siempre queda un recuerdo, como una huella aunque sea leve de lo que significó el uno para el otro. A veces piensan: "estaré mejor sólo", pero un color sólo no es nada, ha nacido para estar con otros y adquiere su máximo esplendor, su máxima brillantez en contacto con los demás e incluso se pone a vibrar cuando encuentra su complementario: es la teoría de los complementarios. Aunque algunas personas piensan en ese ideal, muchas saben que nosotros nos complementamos de muchas maneras y que lo hacemos con mucha gente.

 

24 de mayo de 2004, lunes

Pasa el tiempo y no hay noticias. Yo me entretengo con mis cosas, no juego al póker con el ordenador porque nunca me han gustado los juegos de cartas. El ordenador me lo reprocha, dice que soy un aburrido. Miro al cielo y el cielo es azul, gris o negro (según los momentos). Imagino que allá los campos están verdes casi virando ya un poco al amarillo (falta menos de un mes para la llegada oficial del verano). Llevo días viendo un destello, debe ser la galaxia del Sombrero (descubierta en febrero del 2000). Yo lanzo mensajes como he hecho siempre pero las respuestas que llegan son de otros lugares, la estación más deseada permanece muda. Hace meses que partí. Cada vez es más difícil comunicar, no sé si estoy más cerca o más lejos (aunque me temo que me alejo). El destino final ya no está en mis manos. El ordenador propone juegos u otras distracciones pero yo no las acepto, prefiero que me dé lecturas, no sé si eso le gusta, pero no quiero que me organice el tiempo, además no me fío mucho de él, de vez en cuando lanza un resoplido, como si algún ventilador se acelerara, espero que aguante mucho tiempo y el viaje no se me complique. Pero las noticias, que tan feliz me harían no llegan y tampoco es tan lejana la estación de origen: unos cientos (de millones) de kilómetros al sur en línea recta, dos horas de viaje.

 

23 de mayo de 2004, domingo


Tengo un nuevo oficio: juntador de palabras y se lo debo (supongo) a muchas circunstancias, pero sobre todo a ti (por unos motivos) y a ti (por otros motivos) y en este oficio me hago una pregunta: ¿De quién son las palabras? De quien las escribe, de quien las recibe, de quien las lee, de quien las quiere, de quien las escucha, de quien las dice. Tengo una amiga necesaria (cree que le doy tranquilidad, creo que me da confianza y me da seguridad) que las escribe, que las recibe, que las lee, que las quiere, que las escucha, que me las dice. Muchas muchas son suyas y me las deja.

 

22 de mayo de 2004, sábado

Qué frágiles nos sentimos y qué frágiles somos a veces, pero a veces qué fuertes. Nos gustaría tener más resistencia a la adversidad, al desengaño, a la decepción. Pero a veces qué bien resistimos. Estamos hechos de células calientes y en ocasiones nos empeñamos en esperar de alguien lo que parece que no nos puede dar. El desaliento puede con nosotros algunas veces y nos hunde. Pero nada puede acabar con nosotros fácilmente. Y qué felices somos muchas veces. Casi sin modelo hemos aprendido a reflotar como un corcho. Sacar la cabeza y aspirar con confianza el aire limpio que todavía nos ha sido dado sin ningún motivo. Ver amanecer y ver cómo se hace de noche, comunicarnos, no dejar nada por decir, crecer, reír y sonreír, confiar, descubrir, reconocer, querer. Ése es nuestro cometido. Para eso hemos venido hoy.

 

21 de mayo de 2004, viernes

Ya decía yo que era interesante echar una mirada (aunque sea discreta), a los contenedores de basura. No estoy pensando en esos contenedores cerrados de basura basura que son demasiado asquerosos y nos los imaginamos como próximos a lo que podría ser un habitáculo infernal, me refiero a esos otros descubiertos que son como una caja de camión, como una pesada barca varada junto a un bordillo, casi siempre dispuestos a recibir los escombros de alguna obra cercana, pero que casi siempre (acogedores) reciben todas las cosas de las que la gente quiere deshacerse consciente o inconscientemente (ver Freud). Entre mis amigos es famoso aquel conocido de Goyo (sucedió en Madrid) que, una afortunada mañana, encontró una colección de grabados de Rembrandt en uno de esos recipientes. Ahora es una enfermera (también por la mañana) la que ha encontrado un violoncelo (un poco viejo), con el que quería que su novio hiciera un decorativo archivador de CDs. Suerte que el chico no es muy rápido (lo dice ella) y ha habido tiempo para que se difundiera (y llegara a sus oídos) que ese instrumento era un Stradivarius de 1648 con un valor de 3,5 millones de dólares (el dólar parecido al euro) y una recompensa para quien lo encontrara de 50.000 dólares (ya sabes, parecido al euro). Yo voy a seguir lanzando una mirada (aunque sea disimulada) a los contenedores, quién sabe si no me está esperando ahí mi propio tesoro, o por lo menos algo que me sirva para almacenar los CDs (y que sea decorativo).

 

20 de mayo de 2004, jueves

Últimamente se detecta con claridad, la aparición de unas señales inusitadas que se ciernen sobre nuestros cielos. La gente empieza a mirar hacia arriba. Nada más salir de casa, desde tu mismo portal, ya ves alguna persona en la acera mirando hacia el cielo, sigues adelante y en el primer semáforo, mientras esperas que las luces te franqueen el paso, ves, entre las personas que se alinean enfrente (las que hacen tu camino pero a la inversa), alguna con la  cabeza vuelta hacia los cielos. No estamos habituados a mirar hacia arriba y hacerlo supone una posición hasta cierto punto forzada, nuestros músculos del cuello, los que controlan y facilitan el movimiento de la cabeza, prefieren con toda claridad la mirada hacia el suelo. Somos de la tierra y volar siempre nos ha costado mucho. Pero en la tierra también están apareciendo señales. Hay momentos y lugares en los que no es difícil descubrir pequeñas estrellitas e incluso corazoncitos, de todos los colores y todos ellos de desconocidos materiales brillantes. Normalmente se acumulan en forma desordenada por los suelos, en los rincones de los portales, al pié de las escaleras, en el ángulo que hacen los bordillos. A veces, de forma inesperada, descubres alguna estrella solitaria, algún corazón perdido en el alcorque de una falsa acacia. Su aparición, en el tiempo, es totalmente irregular: hay días en los que, a determinadas horas, se produce una gran acumulación que después se va disipando poco a poco, y días en los que es difícil descubrirlos. En cuanto a los lugares, parecen tener marcada preferencia por las cercanías de edificios de uso religioso. Por ello algunos empiezan a atribuirles, tanto a unas señales como a otras, cierta procedencia divinal, que podría relacionarse con alguna práctica del ritualismo religioso (o social) dominante. 
 

 

19 de mayo de 2004, miércoles

En mi reconocido oficio de mirador del suelo, he descubierto la gran riqueza (por la variedad) que tiene el suelo de la calle San Jorge en su inicio. Esa calle, que es bastante larga, se ha ido prolongando según los sucesivos espasmos de crecimiento de la ciudad. Nace del Coso y tiene su límite cuando ya no puede más y choca con el mismísimo Cerro de San Jorge. En ese trayecto va cambiando de anchura, de adornos, de aceras, de casas, de gente y de temperatura, según los tramos por los que transcurre. El primer tramo, bastante corto, a la salida del Coso, se inicia casi como un callejón y se va ensanchando hasta abarcar la plaza Mesnaderos, en lo que fue La Judería. Esa plaza es solamente la encrucijada de los antiguos caminos que salían de esta parte de la ciudad hacia las huertas, hacia los campos o hacia la Fuente del Ángel, por ello esa irregularidad de anchuras y de trazado. Ese primer tramo, el más antiguo, en su suelo es como un verdadero tapiz de empedrados de diferentes épocas, diferentes gruesos, diferentes texturas, como diferentes lienzos, como un mosaico, o como solemos decir a veces perezosamente (para no pensar más): como un cuadro de Tàpies. ¡Ah! y además es tu calle.


18 de mayo de 2004, martes

Y un día dijiste voy con vosotros y viniste a nacer con esos ojos tan claros, tan sorprendentes y tan bonitos, tan como el cielo, que nadie sabía de dónde venían. Nadie se acordaba cómo eran los ojos de sus abuelos: ¿color miel, café, grises, verdes, marrones, negros, arco iris...?  Igual que un día que yo no me acordaba de qué color estaba pintada, desde hacía años, nuestra habitación. Para rememorar bien, es mejor no confiar en el tequila. El tequila te dará otras cosas: coraje, atrevimiento, alegría desbordante, cierta elocuencia, pero no memoria. Y esos antepasados tuyos, aún no sabemos cuales, quizá esos que nunca abandonaron los campos de Castilla, o esos otros que se paseaban entre la línea de Navarra y Aragón, que no bebían tequila sino aguardiente para atreverse a salir al fresco del amanecer, te guardaron como un regalo (saltándose varias generaciones) el color para tus ojos, tan bonitos, tan como el cielo.

 

17 de mayo de 2004, lunes

En ese reparto diario y matinal de ocupaciones: tú enciende el sol, tú pinta el día, tú tiñe el mar*, etc … a mí me ha tocado ser mirador de la luna. Pero muy pronto, un descuido del pintor del día lo ha embadurnado todo y la luna me ha desaparecido en el azul del cielo. Entonces yo mismo he debido buscarme otra ocupación y he repasado los oficios que quedaban: estornudador primaveral, contador de pájaros, transeúnte distraído, aclarador de intenciones, portador de paraguas, abrazador de árboles, animador de apesadumbrados, mirador del suelo, solitario tomador de café, lector de prensa en el parque... Finalmente he optado por colocarme de admirador de personas raras**. No son muchas las personas raras, pero yo las detecto con facilidad. Una persona para ser rara debe hacer muchos méritos, no basta con que se califique así ella misma. Éste es un oficio que yo no conocía y me ha resultado aunque muy contradictorio muy gratificante. Ahí se conoce gente agradable, misteriosa y de mucho pensar. Las personas raras están llenas de sorpresas y no te aburres nada con ellas. Quiero seguir en este oficio mucho tiempo.

* Lo canta  Serrat.
** Que nadie se dé por aludido, además ser raro es una cualidad.
 

 

16 de mayo de 2004, domingo

Quiero ver las cosas con distancia pensaba T de L cuando salía de Hollywood camino de Cuernavaca (antes había dejado París). Cuernavaca le gustó tanto que decidió quedarse para siempre y eligió como lecho definitivo el mismísimo cráter del Popocatépetl. México debe tener algo que atrae a la gente rara (ser raro en esto es una cualidad no un defecto). Se cuenta que en 1925 visitó al poeta D'Anunzzio pero no llegaron a entenderse: Ella quería pintarle un retrato y él quería acostarse con ella. Ninguno de los dos consiguió su propósito. Tamara de Lempicka sabía lo que quería y demostró una fuerte voluntad para lograrlo (y lo logró). Por ello es una de las artistas que figuran en nuestra lista. ¿Recuerdas? Aquella lista (cien mujeres artistas) que hicimos en el año 2002.

 

15 de mayo de 2004, sábado

LLAMANDO A LA TIERRA

He visto una luz
hace tiempo Venus se apagó.
He visto morir una estrella
en el cielo de Orión.
No hay señal, no hay señal de vida humana
y yo perdido en el tiempo,
perdido en otra dimensión.

Soy el capitán de la nave tengo el control
llamando a la Tierra
esperando contestación.
Soy un cowboy del espacio azul eléctrico
a dos millones de años luz de mi casa estoy.

Quisiera volver
no termina nunca esta misión.
Me acuerdo de ti
como un cuento de ciencia-ficción.
No estoy tan mal
juego al póker con mi ordenador
se pasan los días
no hay noticias desde la estación.

(Steve Miller/ Chris Mc Carty en Serenade from the stars)

 

14 de mayo de 2004, viernes

"Imagina un comité de pintores, escultores, escolares, viajeros, que unen sus planes y descripciones de todas las ciudades conocidas, se escuchan las ideas de todos los pobladores incluso los extranjeros, se discuten todas las ventajas y desventajas  de las propuestas, y se elige entre todos la mejor opción...
"Todos los ciudadanos son iguales, ellos son la república y no necesitan representantes para que los gobierne. La regla básica es: primero lo necesario, luego lo útil y por último lo placentero...
"Todos las instituciones útiles que existen fuera también existen aquí: escuelas, hoteles, templos, juzgados, arenas, teatros y museos, pero no hay mansiones aristocráticas, ni carruajes privados, ni prisiones ni palacios ministeriales. Las escuelas y lugares populares de encuentro son tan impresionantes como los palacios, es decir los palacios están dedicados a funciones públicas....
"En ninguna otra parte verás más pinturas, esculturas, y estatuas que en nuestros monumentos, en las plazas, en los paseos y los jardines públicos, ya que en otras partes del mundo estos tesoros están escondidos en los palacios de reyes y ricos, o museos que están cerrados los domingos y por lo tanto nunca disponibles para el pueblo, que no puede dejar de trabajar durante la semana para ir a visitarlos....
(Étienne Cabet en Viaje a Icaria)

 

13 de mayo de 2004, jueves

En efecto, el tren estaba tan triste, tan angustiado que llegó a pararse sin alcanzar siquiera la estación, mientras decía: "yo de aquí no me muevo". Y es que iba como sin rumbo, había sido tan desmemoriado, tan distraído, que (ya lo sabe todo el mundo) olvidó la hora en que había quedado contigo y claro cuando llegó a aquel apeadero regional, tú ya te habías ido con otro (es comprensible). Ahora ese tren estaba totalmente deprimido, le parecía que el sol ya no le quería, que el mundo (todo),  se le había vuelto en contra. Sin duda habrá algún procedimiento para volver a animar todo este sistema ferroviario casero, que en otro tiempo fue tan armonioso, tan madrugador, tan alegre, que a tantos hizo soñar y que ahora se muestra tan sentido y tan desconsolado.

 

12 de mayo de 2004, miércoles

Me he enterado de que un viejo no es más que un joven que no tiene fuerza (por fin me lo ha confesado el triestino Italo Svevo). Esto es muy importante, me aporta mucha tranquilidad. Por un lado, es evidente, yo todavía no soy viejo pues tengo la misma fuerza de siempre, sólo que debo usarla con cuidado, con unas precauciones, que antes no me planteaba (por si acaso). Por otro lado sigo viviendo deseos juveniles, los de siempre. Así pues, tranquila la conciencia, tranquilo el corazón. No es que me cueste llegar a la madurez (asumir la vejez), es que toda la vida va a ser lo mismo, sólo que, poco a poco, la fuerza se irá evaporando. Ya veremos. 

 

11 de mayo de 2004, martes

Cortázar me dijo antes que nadie, porque así vino el orden desordenado de mis lecturas, que esto de estar solo, de sentirse un día alegre y otro desconsolado, era de tantos otros, que por más original y devastadora que pareciera la pena, había sido ya en el cuerpo y la índole de seres que nos eran entrañables y resultaron sobrevivientes. Esto de siempre amar el mundo como se ama lo insólito, de no querer morirse nunca y andar muriéndose una mañana cualquiera, esto de enamorarse hasta un día parecer perros callejeros y al otro dioses repentinos, esto de querer salir a ahogarse una tarde y querer revivir a medianoche, esto de perder el horario oyendo música, de perderse en el cuerpo de otro y luego no saber dónde quedó uno, de ser joven como quien es invulnerable y ser invulnerable hasta despertar envejeciendo. Tantas cosas: Cortázar. Julio.
(Ángeles Mastretta en El cielo de los leones)

 

10 de mayo de 2004, lunes

Has rebrotado como la hierbabuena, fresca, verde y olorosa. Se ha alargado el duro invierno que casi no nos daba ya esperanza y a la primavera le ha costado decidirse. Pero al fin te has hecho amiga de las flores y has brotado de nuevo, fresca, verde, hierba, buena.

 

9 de mayo de 2004, domingo

Una mañana, un sábado cualquiera, se despierta el niño de la casa y lo primero que hace es ir al comedor y encender el televisor, pero no aparece nada en la pantalla. Llama, con cierto desespero, a toda la familia pero nadie sabe qué sucede y ninguno logra que aparezca la imagen. Hay que llamar al portero de la finca, pero el portero no logra nada. Llaman a las casas vecinas, pero en todas sucede lo mismo. Cunde la alarma y se palpa la preocupación en la vecindad. Hay que llamar al técnico, pero el técnico no puede resolverlo e informa que el fallo es general, afecta a toda la ciudad. La gente va bajando a la calle, allí se congregan las familias asustadas. Poco a poco va pasando el día en esas condiciones y ya parece que llegará la noche sin ningún cambio. Nadie sabe qué sucederá entonces, qué se podrá hacer, cuales serán las consecuencias de este suceso.

 

8 de mayo de 2004, sábado

En mi otro oficio de desmemoriado callejero me he encontrado con una mujer que hacía caso omiso de las indicaciones que alguien le hacía desde arriba, desde el balcón saledizo y cargado de áridas macetas, que hay justo encima del rótulo de la ferretería Koala, en la calle que va directa al mercado. La mujer se ha dirigido a mí y me ha sonreído elevando levemente las cejas, con ese gesto que parece decir: "ya ves, aquí estamos". Llevaba levantadas las solapas de la gabardina y las sujetaba con las manos apretándolas contra las orejas. La imagen denotaba que el ambiente era frío e incluso desapacible, pero también una excesiva preocupación por los oídos, quizá producida por el temor a alguna dolencia. Esa mujer era agradable. Una de esas que te reciben con simpatía, sin temores, segura de sí misma y sin desconfiar de ti. Y dice que lleva casada conmigo muchos años y que tenemos tres hijos.

 

7 de mayo de 2004, viernes

La vida, tal como la disfrutamos estos días es un milagro. Por segunda vez que yo recuerde, ha ocurrido un incidente similar, allá en las lejanas costas de mis pies. Ha sido en el pié izquierdo. Un descuido, al cortar la uña de un dedo, ha hecho que la tijera hiciera un corte en el dedo vecino. La sangre ha brotado bella y generosa. La levedad de la herida y una cura rápida ha dejado el incidente en el terreno de lo intrascendente. Pero sólo esa pequeña inseguridad  al plantar el pié, para evitar una pequeña molestia, me recuerda qué necesario es, para el buen trazado del paso, para andar por la vida, hasta el dedo más insignificante. Que todo siga como hoy, o como ayer o como ese día en que te sentiste tan bien.

 

6 de mayo de 2004, jueves

Hacía un sol radiante. Todos los ciudadanos paseaban con un paraguas en la mano. Una de dos o el tiempo estaba loco o lo estaban los ciudadanos.

 

5 de mayo de 2004, miércoles

Hoy toca adivinar a quién pertenece este texto:
"Dios y el Diablo son mis juguetes favoritos. A uno le he ofrecido mi corazón sangrante lleno de sueños de amor, eternos, ilimitados. Al otro mi carne húmeda los deseos precisos y cálidos. Me aburren los debates y peleas de este pequeño dios y este pequeño diablo, que se cuelgan a mis talones, uno buscando atrapar mi corazón, el otro mi sexo, mientras yo me río de sus volteretas. Yo soy el Poeta".
Daré pistas sobre el autor. Es uno de esos hombres a los que hubiéramos querido imitar a los veinte años (ahora es demasiado tarde), pues fue un aventurero en la escritura y en la vida. Perdió el brazo en la guerra (no es Cervantes) y ello le traumatizó bastante. Nació suizo y murió francés. Una vez compró tres barcos cargados de huevos chinos y antes de que llegaran a puerto ya los tenía vendidos (ya existía el teléfono). Su amigo Henry Miller dice que era un hombre poseído y obsesionado (por la vida). Aunque no era su verdadero nombre, obligó a todo el mundo a que lo llamaran Blaise Cendrars

 

 

4 de mayo de 2004, martes

El tren esta vez, paseaba más lento que nunca, casi triste, aún más distraído. Hacía la ruta de siempre. El reloj le había informado, era demasiado tarde. No lograría encontrarse contigo. Iba hacia el sur, pero le parecía que el sol ya no le miraba, que le daba la espalda.

 

3 de mayo de 2004, lunes

PREGUNTAS QUE NO SE HICIERON EN SU MOMENTO PERO CUYA RESPUESTA ME GUSTARÍA CONOCER
Número 3: ¿Cual es la raza, etnia, país o región del mundo de la que te han dicho alguna vez que, por tu aspecto, podrías proceder?

 

2 de mayo de 2004, domingo

No sé nada de mujeres. A lo único que he llegado es a intuir algunas constantes: ciertos niveles de sensibilidad, cierto tipo de sensibilidad. Las admiro y veo sobre todo lo diferentes que son de nosotros, eso a fuerza de serme cada vez más evidente me resulta lógico pero siempre me sorprende y maravilla. Parece que, ahora, algunos hombres se empiezan a interesar por su propio embellecimiento. Pero una cosa he aprendido: toda mujer, hasta la más despreocupada, sabe de eso que ellas llaman “ponerse guapa” y agradece la ocasión para llevarlo a la práctica.

 

1 de mayo de 2004, sábado

Estoy contento y descontento, bien y mal, triste y alegre, me siento grande y pequeño, y es que las galaxias deambulan por el universo, algunas colisionan y otras se acarician. Y luego dicen que los cuerpos celestes no influyen en nosotros.