Los estudios de seroprevalencia (análisis de sangre demostrando anticuerpos)
realizados en Estados Unidos, Canadá,
Europa y Africa indican que la infección
por una o las dos formas del virus del herpes simple (HSV) es muy común.
El virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1) tiende a afectar la región bucolabial. El tipo
2 (HSV-2) es el principal
causante de herpes genital, una
infección que dura toda la vida, que se adquiere a través del contacto físico directo.
El HSV-1 también se puede contagiar desde la región bucal a la zona genital.
La mayoría de las personas que sufren infeccion por
HSV-1 o HSV-2 no saben que han sido contagiados, hasta que presentan vesículas o ampollas en la región bucal, genital o anal.
Estas vesículas estallan, dejando ulceras, dolor y tensión en la piel afectada hasta durante 4 semanas que suele
ser el tiempo para cicatrizar.Al cabo de unas semanas o meses el cuadro agudo se vuelve a repetir. Aunque la
infección puede persistir en el cuerpo para siempre, las crisis agudas en general disminuyen con el paso
del tiempo a lo largo de años. El contagio se puede producir incluso en la fase sin síntomas.
Figura 1. Herpes en cara interna de labio bucal (izquierda),
genital femenino (centro) y genital masculino (derecha).
La infección por HSV es la principal causa de ulceraciones genitales, pero los
mecanismos exactos
del contagio son difíciles de estudiar y de demostrar.
Algunos aspectos a tener en cuenta incluyen:
Muchos casos de herpes genital han estado expuestos al riesgo de contagio a partir de
herpes labial (HSV-1),
de manera que muchas personas con herpes no tienen síntomas
genitales significativos imputables al HSV-2
Muchas personas con herpes genital acuden a consultar en la fase de recidiva o
recurrencia y no en la fase aguda
La mayoría de personas se infecta por el contacto pene-vagina durante el coito, a través
de relaciones boca-genitales o relaciones sexuales anales con una persona
que libera virus a través de las
mucosas citadas sin lesiones evidentes y/o sin saber
que está infectado. Más del 75% de las personas infectadas
por el HSV-2 no tienen síntomas
de ningún tipo. Sin embargo, cuando hay síntomas éstos son muy evidentes.
En la mayoría de casos la supuesta primera infección no es auténtica, produce síntomas
muy molestos y secuelas a corto plazo. Los síntomas más frecuentes son lesiones
vesiculares o ulceradas en
los genitales externos, nalgas, piernas, uretra, vagina
y pene. A continuación hay una fase asintomática,
sin molestias, con reaparición de
síntomas y capacidad infectiva de forma imprevisible. Las recidivas pueden
ser
desencadenadas por una gran variedad de factores, aunque en muchos casos no hay motivo
aparente.
Dado que no existe curación, las personas infectadas deben usar estrategias para
reducir las recaídas o reducir la intensidad o duración de los síntomas. Los efectos de la infección primaria
y las recidivas, la necesidad de controles
periódicos y las medidas de vigilancia para no contagiar
a otros, crean un considerable
estrés emocional y trastornos psicológicos.
Las mujeres
que adquieren la infección durante el embarazo tienen que saber del
posible riesgo
de contagio fetal y la conveniencia de realizar una cesárea para
terminar la gestación.
Una preocupación adicional es que las lesiones causadas por
herpes pueden favorecer el contagio de otros virus
como el del SIDA y posiblemente el de
la hepatitis C.
A pesar de las graves consecuencias de la infección herpética, desgraciadamente la
incidencia real y el número de portadores se desconocen con precisión
Epidemiología del herpes genital
La seroprevalencia, es decir la presencia de anticuerpos contra el HSV-2, es
una forma
de estimar la prevalencia del herpes genital en la población general. En 1994 el
International Herpes Management Forum (IHMF) resumió los resultados
de 9 países controlados
en los años previos, demostrando una alta y creciente
incidencia de los anticuerpos HSV-2, superando a
las infecciones de transmisión sexual
tradicionales, causadas por bacterias (e.g. sífilis, gonorrea, etc)
en todo el mundo (Kroon, 1994).
La población estudiada en dicha publicación incluía donantes
de sangre,
parejas de mujeres embarazadas y varones en clínicas de esterilidad.
La prevalencia en el reporte de IHMF
da seroprevalencia HSV-2 de 13-40% en Estados
Unidos, 7-16% en Europa y 30-40% en África. Las cifras se deben
tomar con cautela por
la diferencia de criterios de selección de la muestra, diferencias demográficas
y
otras características de la población. Además, las cifras deben ser más altas pues no
se detectan los casos
causados por el VHS-1 cuya tendencia aumenta. En la actualidad
el primer episodio de herpes genital
está causado por este virus en el 40% de los casos
(Loveless et al. 1995).
La frecuencia anual de adquisición de la infección por HSV-2 (nuevos casos) varía
según la población considerada: 1,7-2% en las embarazadas, 2% entre los estudiantes,
y 4% entre los homosexuales correspondientes a casos norteamericanos (Kroon 1994).
La edad influye en la seroprevalencia: en el estudio sueco de Christenson et al. (1992)
los jóvenes de 15-19 años de edad tienen una tasa de seroconversión de 0,5% anual, en
comparación con el 2,3% para las personas de 25-29 años. Entre la población
afroamericana de Estados Unidos el riesgo potencial de adquirir la infección por HSV-2
alcanza al 81% de las mujeres de 60-74 años y al 61% de los varones (Johnson et al.
1993).
Estas cifras alarmantes guardan relación con el retraso en la edad de los matrimonios,
cambios de pareja y promiscuidad sexual.
Infección por el HVS durante el embarazo
El riesgo de transmitir la infección herpética al feto es bajo cuando la mujer tiene herpes
genital antes del embarazo y no se produce reactivación en el curso de la gestación. Cuando hay una recidiva genital, el peligro de
contagio
se incrementa. Si no existen síntomas genitales al final del embarazo y al inicio del
parto,
se puede considerar
el parto por vía vaginal. Las mujeres que tienen infecciones herpéticas de
larga evolución pueden transmitir
anticuerpos al feto durante el embarazo que ayudan a éste para
evitar la infección aunque existan algunos virus en
el canal del parto. Si existe una recidiva con
síntomas y signos de herpes genital, es pruedente considerar la cesárea
para proteger al feto
de una carga vírica excesiva presuntamente presente en el canal del parto.
Si la mujer embarazada no ha tenido nunca herpes genital, debe tomar todas las precauciones
para
no adquirir la infección durante la gestación. La mujer que padece la infección por primera vez
durante
el embarazo tiene muchas posibilidades de transmitir el virus al feto. Esto es así porque
durante los primeros
6 meses de la primoinfección se produce liberación de gran cantidad de virus.
Además, la madre no ha desarrollado respuesta inmune al herpes, no
hay anticuerpos que puedan pasar
al feto. Si el marido/pareja tiene la infección herpética, se recomienda usar
condones en cada
relación sexual durante todo el embarazo y la abstinencia completa durante el
último trimestre del embarazo que es el peor momento para sufrir una primoinfección. Si existen
dudas
sobre el padecimiento del herpes, se debe realizar un test para saber la situación de cada
uno de los progenitores.
Si la primoinfección ocurre en el primer trimestre y no hay recidivas, se puede intentar el
parto
vaginal
con escasos riesgos fetales. Cuando la infección perpética se produce en etapas posteriores
es aconsejable
la cesárea independientemente de si hay una fase activa o no en el momento del parto.
Durante el embarazo está recomendada la medicación antivírica.
Infección del recién nacido por el HVS
La información sobre infección neonatal por el HVS es limitada.
La sexta encuesta anual de la
British Paediatric Surveillance Unit dio una tasa de un caso
de recién nacido
con herpes por cada 60.000 partos en Inglaterra durante el año 1991. En general,
la
actitud pasiva o indiferente ante el posible contagió hace presagiar que la prevalencia debe ser superior.
La infección del feto por el virus del herpes se produce en el 22% de los casos en que
la
madre tiene historia de infección genital. El riesgo de transmisión existe también en las
cesáreas
realizadas cuando la bolsa amniótica estaba rota. Sin embargo, la mayoría de
infecciones herpéticas
ocurren cuando la mujer no tiene síntomas de infección.
Los síntomas de herpes en el recién nacido incluyen alteraciones de la piel, fiebre,
letargia
y anorexia. Si no se instaura tratamiento precoz se producen lesiones neurológicas y
pueden
morir muchos niños. Aunque la enfermedad puede ser fulminante, es poco frecuente si tenemos
en
cuenta que en Estados Unidos una de cada tres mujeres tienen el virus, y la infección neonatal
se
presenta en tan solo uno de cada 2.000 recién nacidos. Con buenos cuidados
neonatales, este
pequeño riesgo se puede reducir aún más.
En Canadá se ha comenzado la vigilancia intensiva de todos los recién nacidos que
manifiesten clínica en los primeros 3 meses después del parto. Además, se recomienda la práctica de
cesárea en caso de infección materna para evitar el riesgo de transmisión.
Tratamiento
Los antivíricos no consiguen eliminar el HSV, pero ayudan a controlar la infección y reducir
los
síntomas al mínimo. El tratamiento puede ser en pequeñas dosis de antivíricos de forma continuada
o
bien a dosis mayores cuando aparecen los síntomas y signos. Los tratamientos que se pueden considerar
son:
En la primoinfección un tratamiento de 10 días mejora notablemente los síntomas,
las lesiones
mucosas curan rápido y se reduce y acorta la liberación de virus.
Ante los primeros signos de recidiva el tratamiento acorta la duración de los síntomas y
acelera la
cicatrización de las mucosas. Sin embargo, las personas que obtienen mayor beneficio son
las
que tienen recidivas de larga duración con fase prodrómica prolongada. Los beneficios son mayores
cuando el tratamiento se inicia antes de la crisis. En algunos casos el tratamiento precoz aborta
el inicio
de la recaída.
El tratamiento de supresión pretende reducir el riesgo de recidivas y consiste
en tomar
pequeñas dosis diarias de antivíricos durante periodos prolongados. De esta forma se
reduce la frecuencia
de síntomas y hasta un 20% de pacientes no tienen ninguna recaída a lo largo
de un año. En general,
al año de tratamiento se recomienda su interrupción para observar si reaparece el problema.
Investigaciones recientes indican que el tratamiento supresor reduce un 95% de días
en los que se
produce liberación subclínica de virus, con lo cual se reduce el riesgo de contagio. Sin embargo,
no
está claro que este tratamiento evite el contagio, por lo cual se recomiendan otras precauciones.
Los medicamentos empleados son:
El aciclovir ha sido el antivírico de elección durante más de 10 años. Este medicamento altera
el
proceso por el cual el virus reproduce copias de sí mismo. El tratamiento oral reduce
los síntomas,
su intensidad
y su duración, y mejora la cicatrización. También se puede usar como tratamiento
supresor prolongado a
pequeñas dosis.
El valaciclovir (Valtrex) es un nuevo compuesto con el ingrediante activo de aciclovir,
pero
que se asimila mejor que le producto original y se pueden dar dosis más espaciadas.
El famciclovir (Famvir) actua de forma similar al aciclovir, pero tiene una
vida media más larga con
lo cual se puede espaciar su administración.
El aciclovir ha sido usado por más de 30 millones de personas y tiene un amplio estudio de seguridad.
Hay pacientes que lo han tomado continuamente durante más de 6 años. Aunque oficialmente no está
autorizado su uso en el embarazo, existe información indicando que no produce alteraciones fetales
u otros problemas. Los dos nuevos antivíricos tienen un espectro similar, aunque la información
es más limitada.
Se han descubierto resistencias a los antivíricos en personas con alteraciones inmunológicas,
como
pacientes con SIDA o sometidas a quimioterapia. Posiblemente ciertas cepas de virus
tienen alteraciones
enzimáticas que les hacen resistentes a los antivíricos.
Vacuna
En la actualidad se está investigando en el desarrollo de vacunas contra el herpes con
la finalidad
de evitar el contagio y emplearse también en pacientes ya infectados.
Tyra Banks habla del virus del herpes.
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