Los anovulatorios de tercera generación (ANO-3) se lanzaron hace unos años a bomobo y platillos.
Los estudios científicos fueron realizados por epidemiólogos y farmacólogos sin tener en cuenta
demasiado a los clínicos.
En 1995 se hizo la primera llamada de atención importante
(Committee on Safety of Medicines del Reino Unido)en el sentido de que los ANO-3
tienen mayor riesgo de tromboembolismo.
Tres estudios científicos publicados en 1995 demostraban que las píldoras que contienen
desogestrel o gestodeno (gestágenos de tercera generación) producen mayor riesgo de
tromboembolismo. En los 5 años siguientes se publicaron 16 (!) estudios comparando anovulatorios de
segunda generación frente a los de tercera. ¿Cuales fueron los resultados? Tres estudios no
enccontraron diferencias en el riesgo de tromboembolismo, pero en el resto hubo
aumento del riesgo de tromboembolismo (riesgo relativo de 1,4 hasta 4 veces).
El reciente meta-análisis de Kemmeren et al. (BMJ 2001; 323: 131) a partir de 13 estudios demuestra de forma
concluyente que los ANO-3 tienen 1,7 veces más riesgo de tromboembolismo que las
píldoras de segunda generación.
Parece por lo tanto que las píldoras de segunda generación son de elección y tienen menos riesgos
de tromboembolismo.
Se calcula que el riesgo de trombosis venosa profunda es de 5/100.000 años/personas que no
usan anovulatorios, 15 en el caso de usuarias de anovulatorios de segunda generación, y 25
para las usuarias de aanovulatorios de tercera generación. Por otra parte, el riesgo de embolsimo
mortal durante un embarazo se calcula en 12 por cada millón de embarazos. En los paises
subdesarrollados,
este riesgo se multiplica por 100 durante el embarazo.
Bibliografía