Un producto vegetal, el cohosh negro, ampliamente usado en Estados Unidos para tratar los sofocos de la mujer
climatérica no es efectivo para tratar dichos síntomas en las mujeres con cáncer de mama. Se trata
de un preparado tradicional del noreste norteamericano que se realiza a partir de las raices
de la citada hierba perenne y que se ha usado para casi todo: desde la artritis hasta las
mordeduras de serpientes. En Alemania y España se ha comercializado en forma de píldoras bajo el nombre
Remifemin.
Investigadores de la Universidad de
Columbia han demostrado que las supervivientes del cáncer de mama que usan píldoras de
cohosh negro, o Cimicifuga racemosa, durante dos meses mejoran sus sofocos y sudoración en la misma medida que las mujeres que reciben placebo, aunque también
señalan que no produce efectos adversos significativos. Es importante que las medicinas
alternativas,
tradicionales o
domésticas se evaluen científicamente para conocer los beneficios y efectos
adversos y, una vez conocidos los resultados, se usen sabiendo lo que se puede esperar de dichos
tratamientos.
Se ha justificado que la falta de mejoría de los síntomas climatéricos estudiados se debe al
uso simultáneo de tamoxifeno que era consumido por el 60% de las mujeres del estudio. Por otra
parte, algunos investigadores señalan que precisamente no se debe usar la hierba por tener
algún efecto estrógenico
que sería perjudicial en las mujeres con cáncer de mama. El tratamiento de los síntomas
vasomotores de la mujer con tumores hormonodependientes es un problema clínico actual muy
importante y se necesita buscar nuevas soluciones compatibles con la biología tumoral.
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Ultima revisión: 28 de septiembre 2003