El tratamiento de la mola hidatifforme consiste en evacuar el contenido uterino
tan pronto como sea posible. La evolución puede ser la curación o la reaparición
de la enfermedad. Las consecuencias de una mola
evacuada pueden ser: la persistencia de tejido, la mola invasiva, la mola metastásica o el
coriocarcinoma.
La vigilancia se realiza midiendo la subunidad beta de la hormona HCG que se normaliza a las
8 semanas de la evacuación. A partir de entonces se realizan análisis cada mes hasta los 6 meses y luego
cada 2 meses hasta que la hormona se mantenga nula durante un año seguido. Durante este periodo
la mujer no se puede quedar embarazada y se recomienda que uso anovulatorios. Si los valores
de la hormona HCG no bajan se debe estudiar el caso, buscar posibles metastasis o retención de
material en el útero y administrar quimioterapia.
Cuando la HCG desaparece durante un año el caso se puede dar por curado. Si la HCG reaparece y
aumenta nuevamente se establece el diagnóstico de enfermedad trofoblástica que puede corresponder
a una mola invasiva (crece en el espesor del útero), mola metastásica (habitualmente en el pulmón)
o coriocarcinoma.
El caso se debe reevaluar buscando posibles metástasis en pulmón o hígado u otros órganos si
existen síntomas específicos. En estos casos de recidivas se debe aplicar quimioterapia si tenemos
la seguridad de que no se trata de otro embarazo. El tratamiento en general no suele ser complicado
y consiste en la administración de un citostático del tipo del metotrexate o la actinomicina D en varios
ciclos hasta conseguir que los valores de HCG se negativicen. En algunos casos que no responden
a un citostático, se debe cambiar a otro o usar combinaciones de varias drogas cuando la HCG sigue
aumentando a pesar del tratamiento.
El problema de la enfermedad trofoblástica es cuando no se hace un seguimiento correcto y se
produce la recidiva no diagnosticada precozmente. Otras veces la enfermedad trofoblástica no se
diagnostica, por ejemplo de un aborto en que no hay estudio histológico del material expulsado
y que pudiera tener tejido molar, el cual puede crecer al cabo de meses.
El coriocarcinoma es una forma de enfermedad trofoblástica muy agresiva que puede producir
metastásis mortales (por ejemplo en el cerebro), sangra con faciliadad y destruye los tejidos
donde asienta (por ejemplo en el pulmón o útero). El diagnóstico se establece por una prueba
de embarazo positiva (o la determinación de HCG).
La enfermedad trofoblástica puede ser no-metastásica y metastásica. La no-metastásica se
puede tratar con un citostático y a veces con histerectomía. La forma metastásica se divide
en: de buen pronóstico y de mal pronóstico.
Parámetros de buen pronóstico
- Ultimo evento reproductivo (embarazo, aborto, ectópico, mola) hace menos de 4 meses
- HCG menos 40.000 UI
- Embarazo a término previo
- No tratamiento citostático previo
El tratamiento de la enfermedad metastásica de buen pronóstico la curación alcanza casi al 100%.
En la enfermedad metastásica de mal pronóstico se deben emplear varios citostáticos, cirugía y radioterapia,
con unos índices de curación de 80%.
Después de pasar un año sin presencia de HCG en la sangre, se puede intentar una nueva gestación.
El riesgo de padecer otra mola en el nuevo embarazo es el doble que para la población que nunca
ha tenido una enfermedad trofoblástica.
Ultima revisión: 5 de mayo 2001