Durante el embarazo se producen notables cambios en las vías urinarias que
por un lado favorecen las infecciones y por otro la nefrolitiasis por el reflujo vesicouretral,
la compresión y el abuso de cierto tipo de alimentos (por ejemplo leche y derivados).
La litiasis renal (o piedras en el riñon) se puede presentar de una forma confusa
y difícil de diagnosticar: no siempre aparece de forma brusca, no siempre da dolor,
no siempre es un dolor cólico, no siempre produce hematuria y muchas veces se confunde
con las molestias de la embarazada. Por otra parte, a veces cierta patología
del embarazo simula un cólico renal, por ejemplo la necrosis de un mioma o el
desprendimiento placentario prematuro.
El diagnostico requiere una historia clínica cuidadosa sobre las características
del dolor, circunstancias atenuantes o agravantes, molestias miccionales, posibles
síntomas digestivos acompañantes, características de la orina, etc. La exploración renal y
obstétrica puede orientar el caso, se debe hacer analítica de sangre y orina, descartar
la existencia de contracciones uterinas y hacer una ecografía. No se pueden hacer
radiografias durante el embarazo.
El diagnóstico diferencial se debe hacer con la infección urinaria, amenaza de
parto prematuro, desprendimiento prematuro de la placenta, degeneración de un
mioma, y colecistitis.
El tratamiento incluye una buena hidratación y antiinflamatorios. Si existe fiebre
es necesario un antibiótico por la posible combinación de nefrolitiasis e infección
urinaria.
Ultima revisión: 5 de mayo 2001