La fecundación in vitro (FIV) ha transformado la medicina de la reproducción, de manera
que casi todo el mundo obtiene descendencia de una forma u otra. Los mejores protocolos
de estimulación ovárica, la cuidadosa transferencia de embriones y el avance en las
técnicas de desarrollo embrionario extracorporal han conseguido mejorar los resultados
clínicos. Hasta hace poco era necesario transferir varios embriones a la cavidad uterina, pero
en la actualidad se comienza a dar importancia a los ciclos naturales (sin tratamientos
hormonales) en las técnicas de FIV y a reducir el número de embriones transferidos.
Las mejores tasas de impantación conseguidas permiten reducir el número de ovocitos
generados. De forma que las necesidades de estimulaciones múltiples van perdiendo vigencia.
El ciclo natural produce la selección natural del ovocito madura por mecanismos fisiológicos
y a la vez produce el endometrio normal sin artificios sin exposición a grandes tasas
hormonales que pueden alterar la receptividad para el embrión. Además, la FIV con
ciclo ovulatorio natural evitaría la maayoría de riesgos de la estimulación hormonal
del ovario, especialmente el síndrome de hiperestimulación ovárica y el embarazo
múltiple.
No obstante los ciclos sin estimulación ovárica tienen algunos inconvenientes: bajas
tasas de embarazo por ciclo, alta tasa de cancelaciones por la ovulación precoz, elevaciones
prematuras de LH, punciones foliculares sin recuperación de ovocito, fallos de fecundación
del ovocito y mala calidad del único embrión conseguido. Por lo tanto, hay que ser
cauto a la hora de decantarse por los ciclos naturales o la estimulación ovárica.
Ultima revisión: 31 de mayo 2001