El cáncer de ovario es una enfermedad que desgraciadamente se diagnostica en fases avanzadas,
cuando tiene una alta mortalidad a pesar del mejor tratamiento que se pueda aplicar. El
diagnóstico precoz es muy difícil por la ausencia de síntomas y por la falta de una prueba
de cribado o screening realmente efectiva, sencilla de aplicar y barata. La recomendación
es la exploración genital periódica.
La revisión periódica permite evaluar las caracteristicas del útero y ovario, su consistencia,
forma y tamaño. La exploración se puede completar con una ecografía. Sin embargo, no se ha demostrado
que la ecografía sea un buen método de diagnóstico precoz. El ovario es un órgano con una gran
plasticidad y capacidad de cambio en condiciones normales; por ejemplo, los cambios oculatorios o la
formación de pequeños quistes que no tienen mayor trascendencia y que son normales en determinadas
circunstancias. Es necesario tener presente, por tanto, que el ovario no es un órgano sólido (tiene
cavidades) y que todas las imagenes ecográficas no corresponden a patología.
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Ecografía: Tumoración ovárica
heterogénea de 169 mm por 134 mm.
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No menos importante es destacar que muchos casos de cáncer de ovario no se ven mediante ecografía
por tratarse de casos originados en la superficie del ovario (no en el interior) y que precozmente
van soltando células en la cavidad intestinal sin que se pueda detectar por ecografía; mientras
tanto la enfermedad puede presentar metástasis sin que aparezcan imagenes visibles en la ecografía
de los ovarios. Es decir, la ecografía sólo detecta algunos casos y muchos pasan desapercibidos.
En la actualidad se están investigando pruebas bioquímicas que permitan,
mediante un análisis, saber si
la mujer está desarrollando cáncer.
Ultima revisión: 28 de abril 2001