El momento de la menstruación crea un momento único en toda la biología. La
mujer es el único ser vivo que sufre una manifestación tan ostensible de su
ciclo reproductivo. La higiene durante la menstruación es un aspecto importante
de la salud femenina y un enorme negocio para la industria.
Los mujeres han usado paños, compresas y probablemente tampones durante miles de años. Los primeros
tampones vaginales aparecieron en Estados Unidos alrededor de 1930. Al principio carecían
de aplicador y de dispositivo de extracción. En 1936 se vendió el primer Tampax con aplicador,
desarrollado a partir de la patente del Dr. Earle C. Haas de Denver (Colorado). Al principio hubo
un rechazo relativo a su uso. En el año 1945 se publicó el Informe Dickinson en la revista
American Magazine Consumer Reports que era una versión resumida del artículo
publicado por R.L. Dickinson en la revista the Journal of the American Medical Association.
Este informe estimuló a las mujeres a cambiar los paños higiénicos por los tampones y disparó los
beneficios económicos de la industria.
Uno de los problemas que se plantean habitualmente es si es mejor usar tampones vaginales o compresas.
Cada producto tiene sus ventajas e inconvenientes. Los tampones dan mayor libertad de acción y
se notan menos que las compresas externas, aunque éstas son más higiénicas y tienen menos
riesgo de producir síndrome tóxico. Las dioxinas son agentes químicos muy tóxicos que perjudican la salud. Se encuentran en el medio
ambiente muy distribuidos por la contaminación generada por los humanos. También se encuentran
dioxinas en los tampones, compresas y otros productos de la higiene femenina que incluyen
celulosa.
En los últimos años ha habido una gran controversia sobre el contenido en asbesto y
po el posible aumento de menstruación que esta substancia causa. En países como Alemania y
Suecia ha habido movimientos populares para eliminar los contaminantes de los tampones vaginales
que pueden perjudicar la salud femenina (y masculina).
Ultima revisión: 28 de abril 2001