Para la mayoría de las mujeres, la maternidad es una experiencia positiva y satisfactoria, una experiencia de
vida, pero en ocasiones se convierte en experiencia de muerte. La mortalidad materna como problema de salud
pública no resuelto, además de su impacto desfavorable que genera en el ámbito más esencial de la sociedad,
la familia, se enfrenta como una prioridad para los Servicios de Salud nacionales, por todas
aquellas circunstancias familiares, sociales y de tipo institucional que conlleva la defunción de la madre
durante el embarazo, el parto o el puerperio. Por tal motivo, es necesario promover y favorecer la Salud Materna
a través de una Maternidad sin Riesgos. En este sentido, el estatus de la mujer debe ser elevado y reconocido en
todo su valor, tanto en el papel productivo y reproductivo que desempeña en la sociedad; esto entraña que la mujer
se le sitúe en primer plano como persona, más que como un objeto de intervenciones.
Cada madre tiene el derecho a gozar de un embarazo saludable que le permita llegar a su término con el mínimo
de riesgos y complicaciones tanto para ella como a su hijo mediante la accesibilidad de los servicios
de salud de primero y segundo nivel de atención, sin pasar por alto que un aspecto fundamental
de la mujer es la inversión de tiempo y energía que emplea para que sus hijos e hijas gocen en condiciones de equidad
y de pleno derecho, de los beneficios de lograr un desarrollo pleno.
Evitar la mortalidad materna, no necesariamente requiere la utilización de alta tecnología,
sino del compromiso social a una cultura de la salud, orientada a la promoción y educación para
la salud con apoyo de los medios de comunicación, es decir: La mujer debe reconocer
su propio Riesgo Reproductivo y Obstétrico.
La defunción materna tiene múltiples factores, influyen entre otros aspectos: culturales,
sociales, geográficos, económicos y de atención médica que al sumarse las condiciones de la madre,
el médico y la institución, hacen sinergia e influyen al evento de la muerte, siendo las principales
causas: preeclampsia-eclampsia, hemorragia Obstétrica y los procesos infecciosos obstétricos y no obstétricos.
Cabe mencionar que un número importante de las muertes maternas son consideradas como evitables mediante la
atención médica oportuna, siendo uno de los principales retos del control prenatal,
lograr que las mujeres acudan a consulta en etapas tempranas del embarazo y que participen de una
manera responsable en el autocuidado de su salud a través del reconocimiento de los síntomas de alarma
que pudieran presentarse en el transcurso del embarazo: mareos, fosfenos (ver destellos), acúfenos
(zumbido de oídos), cefalea, edema o anasarca, aumento o pérdida de peso, hemorragia vaginal,
falta de movimientos fetales después del 5º mes de embarazo, ruptura prematura de membranas, fiebre, poliuria,
polidipsia y polifagia.
De acuerdo a la normatividad para la atención del embarazo, parto y puerperio, son 5 las consultas a otorgar
a cada mujer embarazada, número considerado con mínimo para garantizar una buena atención, cada una de ellas
con enfoque de riesgo obstétrico y clasificándose como bajo o alto riesgo según la presencia de factores de
riesgo como son: los extremos de la vida (menor a 19 o mayor de 35 años), cesáreas previas,
abortos, multiparidad, embarazo múltiple (mas de 2 fetos), enfermedades crónicas degenerativas,
obesidad o desnutrición, prematurez, defectos congénitos, etc.
A nivel mundial, de acuerdo a cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud),
ocurren en la actualidad alrededor de 650,000 muertes maternas, lo que representa
que cada minuto ocurre una defunción materna, la mayoría de ellas en los países considerados como
subdesarrollados.
La mortalidad materna varía considerablemente en las distintas regiones del mundo; es baja
en América Latina pero muy alta en África. En muchos países pobres de África muere una madre
debido a complicaciones del embarazo y el parto por cada 100 nacimientos vivos.
Las mujeres africanas y de otros países pobres mueren durante el embarazo
y el parto con una frecuencia 33 veces superior que las mujeres europeas, norteamericanas y de otros países
ricos. A pesar de que expertos internacionales consideran un signo de progreso en la salud femenina el aumento
en 10 veces del uso global de anticonceptivos y de la reducción del número de miembros de la familia, más de una
cuarta parte de las mujeres embarazadas subsaharianas no reciben cuidados prenatales y la mitad de los partos se
producen sin ningún tipo de asistencia sanitaria. Como ha señalado Amy Coen, presidenta del Population
Action International, existe una gran distancia entre los cuidados recibidos por las mujeres según el
sitio de origen.
Más de 150 millones de mujeres en los países subdesarrollados usarían métodos anticonceptivos
para separar el intervalo reproductivo, pero no tienen esa posibilidad. Las peores condiciones
para la maternidad se dan en Etiopia, Angola, Chad, Afghanistan, República Centroafricana, Mali,
Nigeria, Congo, Sierra Leona y Lesotho. Los sitios que se encuentran en el extremo contrario con
menor riesgo para el resultado de la maternidad, son Italia, Suecia, Finlandia, Singapur, Holanda,
Alemania, Bélgica, Noruega, Dinamarca y Australia. En los países subdesarrollados una de cada 65 mujeres
mueren por causas relacionadas con el embarazo o el parto, en comparación con un caso cada 2.125 en los
países con mejor sanidad. Se calcula que cada año muere 515.000 mujeres en todo el mundo por dichos motivos.
El compromiso de la Conferencia de El Cairo de 1994 de extender los cuidados reproductivos
elementales a todas las mujeres no se ha cumplido. En la Cuarta Conferencia sobre Mujeres organizada por las
Naciones Unidas en Beijing (China) los gobiernos se reafirmaron para avanzar en los compromisos de las reuniones previas.
Esta reunión fue el punto de inflexión para comprender que los problemas y agenda de las mujeres son los
problemas de toda la humanidad y al revés. Además, se establecieron las prioridades para el siglo XXI centradas en las
mujeres. La política global debe respetar los derechos de las mujeres, siendo de importancia fundamental lo
que se refiere a la importancia de la salud reproductiva y sexual.
La Conferencia de Beijing se considerá como un paso significativo para la igualdad, la paz y el desarrollo; su
núcleo fundamental fue eliminar la cohacción, discriminación y violencia en la vida pública y primada de las mujeres.
Se instó a los gobiernos a reconocer la contribución nunca remunerada de la mujer a la economía mundial.
Durante el periodo 1990 a 2005 se ha reducido la mortalidad materna en 3/4 partes, a través de los proyectos
patrocinados por la OMS (Millennium Development Goal No. 5) que tiene como objetivo mejorar la salud materna.
La tasa de mortalidad materna se refiere al número de muertes por cada 100.000 nacimientos vivos. Los datos en esta
materia son limitados e imprecisos, especialmente entre los países donde la mortalidad materna es un problema
grave de salud pública y ha sido imposible moniotrizar los cambios a corto plazo. Un segundo indicador de las
atenciones obstétricas corresponde a la proporción de nacimientos atendidos por personal sanitario entrenado.
Este indicador se suele escoger por la evidencia histórica o observacional de la relación entre un sanitario
entrenado y la reducción de la mortalidad materna.
Family Health International
Family Health International (FHI)
assists developing country governments and health organizations in generating
and implementing strategies to improve maternal and infant care. We also provide technical assistance to Columbia
University's Averting Maternal Death and Disability (AMDD) Program. AMDD works to (1) catalyze policy
and funding processes at the international level to increase equitable and affordable access to emergency
obstetric and newborn care and (2) generate new knowledge on maternal health and child mortality.
Pregnancy-related complications claim the lives of an estimated 515,000 women worldwide every year, with most of these deaths occurring in the developing world. For women in industrialized countries, the lifetime risk of death from pregnancy complications is 1 in 2,800, but that risk for women worldwide is 1 in 74.
The leading causes of maternal mortality are hemorrhage, obstructed labor, hypertension-related disorders, and infection. HIV, malaria, and anemia also take a huge toll on pregnant women living in areas of high prevalence. The majority of these deaths could be prevented with access to quality emergency obstetric care. Furthermore, family planning services can play a major role in preventing maternal deaths by reducing health risks associated with unplanned pregnancy.
Selected Publications
Rethinking Differences and Rights in Sexual and Reproductive Health: A Training Manual for Health Care Providers
Research Brief: The Importance of Family Planning in Reducing Maternal Mortality
Report: Women's Studies Project: Nutritional Status of High-Fertility Women
Keys to Reducing Maternal Mortality
Article: Better Postpartum Care Saves Lives
Ultima revisión: 22 de octubre 2005
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