F) CONTINUACIÓN DE LA TRAMITACIÓN PARLAMENTARIA
DE LA PROPOSICIÓN DE LEY RELATIVA A PAREJAS
ESTABLES NO CASADAS

En el número anterior de la Revista (RDCA1998IVn.º 12) ya se publicaron las Enmiendas presentadas al mismo por los Grupos Parlamentarios; recogemos seguidamente el resto de documentos de la tramitación parlamentaria, procurando evitar las reiteraciones innecesarias.

1. Debate y votación sobre la toma en consideración de la Proposición de ley relativa a parejas estables no casadas (Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón núm. 84, correspondiente a la sesión plenaria celebrada los días 4 y 5 de junio de 1998).

El señor Diputado TEJEDOR SANZ: Gracias, señor Presidente. Señorías.

En nombre del Grupo Parlamentario Socialista voy a presentar una proposición de ley sobre parejas estables no casadas.

Un número creciente de sectores sociales viene reclamando desde hace tiempo la regulación normativa de las llamadas parejas de hecho. Las relaciones afectivas, duraderas y estables que se materializan en la convivencia de dos personas, con independencia de su orientación sexual, son una realidad cotidiana que no puede permanecer al margen del Derecho positivo, que debe proceder a su adecuada regulación jurídica.

Señorías, ya en el mes de junio de 1982, en Messina (Italia) se celebró el primer congreso de parejas no casadas, que fue auspiciado por el Consejo de Europa, y en él se instó a los países de nuestro entorno a adaptar sus respectivas legislaciones a este fenómeno convivencial.

Muchos países han resuelto más o menos acertadamente la cuestión. Les citaría simplemente una amplia gama de estados que empieza en Suecia y termina en Guatemala (por citar dos realidades socioeconómicas, políticas y culturales claramente diferentes), y no podría ser de otra forma que muchos estados hubieran afronta.do con valentía este problema, solamente con reflexionar sobre un dato que hace escasamente quince dios leíamos en la prensa nacional: el 55% de los niños y niñas nacidos en Francia el pasado año lo fueron en el seno de uniones de hecho, fuera de las convivencias estrictamente matrimoniales.

Por lo tanto, señorías, esta cuestión es paradójica: que en nuestro país, todavía, a pesar de ser un fenómeno generalmente aceptado, no haya tenido una traslación legal en el parlamento del Estado; a pesar de los datos conocidos, más bien estimados, en el conjunto de España que hablan de en torno a las cuatrocientas mil parejas de hecho, doce mil o quince mil de las cuales podrían perfectamente contabilizarse en Aragón en 1998.

Por consiguiente, es incomprensible que todavía suframos esta carencia normativa, que se traduce en una rotunda discriminación entre aquellas parejas que han decidido hacer uso del derecho constitucional a contraer matrimonio (derecho, que no obligación) y aquellas otras que han optado por la simple convivencia estable.

Pero, además, señoras y señores Diputados, en los últimos veinte años ha arraigado también en España la convicción de que todas las ciudadanas y todos los ciudadanos tienen derecho a un trato idéntico con independencia de su orientación sexual. Por eso de forma nítida, el Parlamento Europeo en una resolución de 8 de febrero de 1994 sobre la igualdad de derechos de homosexuales y lesbianas, ha pedido a los estados miembros de la Unión Europea que se ponga fin al trato desigual de las personas de orientación homosexual en las disposiciones jurídicas y administrativas.

Considero, en consecuencia, que se ha creado un amplio consenso social favorable al reconocimiento de determinados efectos jurídicos a las parejas de hecho. Hay que trabajar para eliminar las discriminaciones de que pueden ser objeto este tipo de uniones, partiendo de un principio que para nosotros es obvio: no se trata de establecer una identidad absoluta de efectos entre matrimonio y unión de hecho, ya que son instituciones diferentes que obedecen a opciones y planteamientos personales diferentes.

No olvidemos que nuestro Tribunal Constitucional ha afirmado en este sentido que el libre desarrollo de la personalidad podría resultar afectado si los poderes públicos trataran de impedir o de reprimir la convivencia more uxorio, o de imponer el establecimiento del vínculo matrimonial de una manera que aquel tipo de convivencia no formalizada se viera expuesta a una gravosa y penosa suerte, o a soportar sanciones legales de cualquier índole.

Y, tras afirmar el propio Tribunal Constitucional que el matrimonio y la convivencia extra matrimonial no son equivalentes a todos los efectos, añade que toda medida que tenga como únicos destinatarios a los cónyuges, con exclusión de quienes convivan establemente en unión de hecho. no es siempre y en todos los casos compatible con la igualdad jurídica y la prohibición de discriminación que la Constitución de 1978 garantiza para todos los españoles en su artículo 14. Más claro, pues, agua, señorías, respecto a la necesidad de terminar con este lamentable estado de cosas.

El propio Tribunal Constitucional, en ausencia de legislación específica en España, ha tenido que ir aplicando muchas veces soluciones coyunturales a casos concretos, al pronunciarse en varias sentencias sobre la posibilidad teórica de extender a las parejas de hecho determinados beneficios, como son la pensión de viudedad o la subrogación, por ejemplo, del contrato de alquiler, de arrendamiento de vivienda, cuando fallece uno de los dos miembros de la pareja de hecho; por no hacer aquí mención a decenas de autos y sentencias que en los últimos siete años ha producido el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo en la misma dirección que la vigente jurisprudencia de nuestro Tribunal Constitucional.

No puede, pues, el legislador permanecer por más tiempo insensible ante una demanda social tan elocuente.

En estos momentos, señorías, conocen ustedes que se tramitan en el Congreso de los Diputados dos proposiciones de ley sobre parejas de hecho. Una fue presentada por Coalición Canaria y la otra por el Grupo Popular; pero ambas, si ustedes han tenido acceso a las mismas y las han leído en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados, o han leído las referencias periodísticas, conocerán que son absolutamente contradictorias en sus términos, puesto que sólo la proposición de ley que impulsa el Grupo Nacionalista Canario podría considerarse realmente una propuesta que tiene que ver con las llamadas parejas de hecho; mientras que la iniciativa del Partido Popular descafeína totalmente el problema; lo desvirtúa, lo diluye, al extenderlo a cualquier convivencia entre dos o más personas, y pierdo de vista el referente fundamental: el vínculo afectivosexual es lo que caracteriza a una pareja.

Como consecuencia de lo anterior las citadas proposiciones de ley están en estos momentos estancadas por la dificultad de casarlas, desde un punto de vista jurídico y parlamentario; ambas languidecen en el Congreso de los Diputados, y no se atisba, pues, un horizonte próximo para resolver el problema.

Señorías, llegados a este punto, ¿podemos en Aragón cruzarnos de brazos y esperar? A mi juicio, no, y más aún si queremos realmente demostrar que creemos en las posibilidades de nuestro Estatuto de Autonomía. Hoy, señorías, podemos hacer un ejercicio de afirmación de nuestra autonomía política, demostrar que ponemos el texto legal básico de nuestro ordenamiento institucional, el Estatuto de Autonomía reformado de 1996, al servicio de nuestros conciudadanos.

Y es preciso para eso considerar qué aspectos fundamentales podríamos en Aragón regular por ley para las parejas de hecho, cuáles pueden abordarse con plenas garantías de constitucionalidad desde estaa Cortes, desde el momento, señorías, en que tenemos competencia exclusiva para desarrollar y modificar el Derecho foral aragonés.

Me sorprendería que quienes han participado en intensos debates sobre la cuestión recientemente en esta materia quisieran ahora negar la evidencia de la constitucionalidad de la propuesta que hoy formulamos desde esta tribuna. No tenemos aquí por qué supeditarnos a una ley estatal en la materia mencionada, en lo que se refiere a equiparar parejas de hecho y matrimonio.

No desconocemos que hay aspectos de la cuestión que deberían regularse en el ámbito estatal dentro del vigente marco constitucional de distribución de competencias; por ejemplo, todo lo referente al Estatuto de los Trabajadores o a la Ley General de la Seguridad Social, aspectos, en consecuencia, que no recoge nuestra proposición de ley. Pero en todo lo demás Aragón puede hoy hacer un ejercicio de coherencia y responsabilidad siguiendo, además, una estela que ya ha abierto Cataluña: cuando nos interesa mucho, nos miramos en ese espejo, pero cuando no nos interesa, a lo mejor desconocemos esa evidencia.

Y, señorías, señores del Partido Popular, por iniciativa del propio Gobierno de centroderecha de Convergencia i Unió, está terminando su tramitación parlamentaria en el Parlamento de Cataluña un proyecto de ley del Gobierno llamado «sobre relaciones de convivencia diferentes del matrimonio», que va incluso bastante más allá que la propuesta que hoy formulamos, en la que incluso podrían ser dudosos aspectos de constitucionalidad pero que CiU no ha tenido ninguna duda a la hora de plantear.

¿Cuáles son las cuestiones que recoge nuestra proposición de ley que ustedes ya habrán tenido oportunidad espero, de estudiar? Se las sintetizaré de forma bastante rápida.

En primer lugar, decimos que, dentro del principio de máxima libertad civil, todas aquellas personas en las que al menos uno de los miembros de la pareja ostente vecindad civil en Aragón. y residiendo ambos aquí, pueden formalizar un contrato de convivencia, inscribiéndolo, además, en el registro autonómico especial que al efecto deberá crear en el plazo máximo de un año la Diputación General de Aragón.

Este contrato surtiría, pues, plenos efectos en todas y cada una de las cláusulas a que hiciera referencia el mismo y dentro de los límites que la ley aragonesa prescribiría.

Asimismo, en nuestro texto proponemos una serie de cuestiones que para nosotros son fundamentales.

Por ejemplo, la disolución de este contrato de convivencia, que, evidentemente, sería de mutuo acuerdo, por fallecimiento de uno de los miembros o por revocación unilateral, daría la facultad al juez correspondiente de intervenir para garantizar, en su caso, y moderar lo que se hubiera acordado en el contrato, cuando, a su juicio, a juicio de ese juez de primera instancia, fuera gravemente lesivo para cualquiera de los miembros de la pareja o para la prole común.

En lo demás, tratamos de extender los aspectos que la vigente Compilación de Derecho foral aragonés contempla para los matrimonios a las parejas de hecho que decidieran regular su convivencia con los procedimientos establecidos en la proposición de ley. Así, por ejemplo, todo lo referido a la posibilidad de representar y administrar el patrimonio de la pareja cuando se haya declarado judicialmente la ausencia de uno de los miembros de la misma; así como todo lo que tiene relación con la llamada «delación dativa de la tutela», cuando uno de los miembros de la pareja sea declarado judicialmente incapacitado; la obligación de sus miembros de prestarse entre sí alimentos con preferencia a cualesquiera otras personas legalmente establecidas; la posibilidad de adopción conjunta por las parejas heterosexuales unidas por contrato de convivencia; la posibilidad de extender las disposiciones de nuestra Compilación, en cuanto a la constitución y funcionamiento de la junta de parientes, para resolver asuntos familiares a los miembros de la pareja de hecho unida por el correspondiente contrato: lo relativo a extender el régimen legal previsto en cuanto a las relaciones económicas de los miembros de la pareja en el supuesto de que no se haya pactado expresamente uno concreto en el momento de formalizarse; la posibilidad de testar de mancomún aun fuera de Aragón para la pareja; la posibilidad de ser tenida como matrimonio al objeto de poder celebrar pactos sucesorios, y la posibilidad también de ordenar su respectiva sucesión hereditaria mediante fiducia.

Por consiguiente, si a eso añadimos que prevemos, además. extender los aspectos recogidos en la Compilación vigente de Derecho Civil, en todo lo que hace referencia a la nulidad, separación o divorcio de los cónyuges (entendiendo en el supuesto de las parejas de hecho que hablamos del contrato de convivencia por mutuo acuerdo, o entendiendo también que en el caso de sucesión intestada, el miembro supérstite de la pareja estable ocupará la misma posición que hubiera correspondido al cónyuge en el caso del matrimonio), nos daremos cuenta de que estamos haciendo uso de nuestra herramienta legal genuina, la que nos confiere una de las señas de identidad y características más políticas en Aragón, y que deberíamos tener el orgullo de atesorar, como es el Derecho Civil: extender todas esas ventajas a las pareja de hecho creo que es terminar con una situación de discriminación clara y contundente.

Hay otros tres aspectos más allá del Derecho Civil que creemos que son perfectamente posibles de regular desde el parlamento aragonés.

Uno es el que se refiere a los tributos cedidos a la Comunidad Autónoma. Creemos que debería establecerse —y así lo proponemos nosotros, el Grupo Parlamentario Socialista— que la pareja estable unida por contrato de convivencia sea tenida por matrimonio a todos los efectos: por ejemplo, a la hora de liquidar las tasas y el impuesto correspondiente en el tributo de patrimonio, de sucesiones, donaciones, etcétera, y, al mismo tiempo, extender los derechos y obligaciones que se establecen en la vigente legislación aragonesa de Función Pública a los miembros de la pareja estable en igualdad de condiciones que se contempla para los matrimonios.

Señorías; finalmente hemos decidido incluir una cláusula de salvaguardia que nos parece importante, diciendo que «cualesquiera normas estatales que regulen situaciones iguales a las contempladas en la presente ley, serán de aplicación, siempre y cuando no sean contrarias a la misma y en todo aquello que pueda ser beneficioso para la pareja».

Creemos, por lo que acabo de resumirles, que el contenido de nuestra proposición de ley presenta un aspecto y una gama suficientemente variada, rica e interesante, que estoy seguro de que se podría mejorar en la correspondiente y subsiguiente tramitación parlamentaria en Ponencia, si la proposición de ley es tomada en consideración.

Tengo la seguridad de que las enmiendas que ustedes formularían, las sugerencias, las aportaciones, serían indudablemente beneficiosas para conseguir el máximo grado de apoyo político posible cuando esta ley vea la luz, y, en definitiva, para que pueda enraizar en la sociedad aragonesa.

Señoras Diputadas y señores Diputados, solicito, en nombre del Grupo Parlamentario Socialista, su apoyo para esta importante proposición de ley.

Antes de emitir su voto esta mañana cada uno de ustedes, les pido una reflexión: ¿pueden las Cortes de Aragón, puede nuestro parlamento vivir de espaldas a la realidad social? Nuestra obligación como representantes políticos de los aragoneses, representantes elegidos democráticamente, es ofrecer soluciones viables a sus inquietudes, eliminando las desigualdades que existan.

Hoy podemos dar un paso serio para que más allá de la simple tolerancia social o moral con las parejas de hecho, la justicia se refuerce y la igualdad avance. Que nuestro voto no frustre hoy, pues, la esperanza.

Muchas gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Diputado Tejedor.

Para turno en contra, portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Diputado Cristóbal Montes.

El señor Diputado CRISTÓBAL MONTES: Señor Presidente. Señoras y señores Diputados.

Este debate que nos reúne aquí esta mañana es de los debates por los que merecería la pena pagar, porque nos devuelven al Ateneo, y ésa es una de las cosas más bonitas del mundo. Jurídicamente, pues, ni fu ni fa, porque estamos como, en tantas otras ocasiones —y trataré de demostrarlo—, metiéndonos en camisa de once varas. Pero, desde el punto de vista del debate, de la polémica, del discurso de ideas, del señalamiento de problemas reales y del adelanto de lo que los hombres y mujeres debemos pensar sobre esos problemas reales, pues es verdaderamente bonito, verdaderamente tentador, extraordinario, porque —repito— uno se siente en la tribuna del Ateneo.

Las parejas de hecho, desde luego, no nos las inventamos aquí esta mañana; eso es completamente seguro. Es un problema absolutamente viejo, pero que en las últimas décadas ha cobrado especial énfasis, y la prueba es que lo que han escrito juristas, politólogos, sociólogos, antropólogos, sobre esta materia llena bibliotecas enteras. En los últimos treinta años sobre esta materia se ha escrito y legislado bastante también, pero se ha escrito muchísimo en todos los países desarrollados completamente en el mundo occidental, infinidad, porque el problema existe.

La situación de las parejas de hecho, de las que llaman «uniones no matrimoniales» (o, como se llama en la proposición de ley socialista «parejas estables no casadas»), es una realidad y, como pasa con todas las realidades, hay que abordarlas. Las realidades se abordan desde el punto de vista político, desde el punto de vista social, desde el punto de vista jurídico, cuando hay que establecer las reglas, el cuadro, el marco en el que esas situaciones, esos problemas, esas realidades deben tener solución. Y ésta es una realidad: las parejas de hecho están ahí y reclaman atención legal. Y hay leyes —lo habrán visto en el dossier que nos han facilitado los servicios jurídicos de la cámara—, habrán visto que hay leyes en las que está regulada la situación de las parejas de hecho. Con una advertencia: salvo el caso de Estados Unidos. Y Estados Unidos es un caso muy especial, porque no hay competencia civil a nivel federal, porque los estados tienen competencia exclusiva en materia civil, cosa que no pasa en España. En nuestro Estado autonómico no hay competencia exclusiva general de las comunidades en materia civil; las comunidades que tenemos Derecho foral tenemos competencias en materia de Derecho foral, pero no en todo el Derecho Civil, no en todo el Derecho Civil: hay una competencia estatal clarísima en determinadas materias de Derecho Civil, y basta leer el artículo 149.1.8 de la Constitución.

Pues bien: en Estados Unidos hay leyes estatales —no hay ley federal porque no puede haberla, porque no hay competencia federal en materia civil—, hay leyes estatales sobre las parejas de hecho, y hay una ley muy curiosa que les querría recordar: la ley del Estado de New Hampshire (un Estado pequeño del noroeste), que reguló hace años la situación de las parejas de hecho, y establece —figúrense qué peculiaridad, qué singularidad, incluso qué olfato— que aquellas parejas de hecho legales en el Estado que permanezcan en esa situación durante dos años —que tampoco es un lapso tremendo—, automáticamente, se transforman en uniones matrimoniales, pasan a ser matrimonio —claro: tendrán que ser las heterosexuales, no las homosexuales, como es natural—, pasan a ser, se transforman en matrimonio.

Pensarán ustedes que, al intervenir en nombre del Partido Popular en el pronunciamiento, el planteamiento en contra de la proposición, ya está de nuevo aquí el Partido Popular, este partido de mojigatos, este partido que se asusta de las cosas, este partido que se esconde de las realidades y que quiere cerrar los ojos a los cambios, a las modificaciones, a las alteraciones y a los desarrollos de la sociedad. Pues no, señor: no estamos en esa actitud ni en esto ni en otros muchos temas.

Y la mejor prueba de que no estamos en esa actitud es que el 18 de septiembre de 1997 (hace muy poco), se presentó ante el Congreso de los Diputados la proposición de ley del Partido Popular, proposición de ley orgánica, de contrato de unión civil (ahora en trámite parlamentario), en la que se contempla una amplia modificación de importantes parcelas del ordenamiento jurídico español, y no sólo del Derecho Civil, sino del Código Civil y de la Ley de Arrendamientos Urbanos; del Código penal; de la Ley Orgánica del Poder Judicial; de la Ley de Habeas Corpus; de la Ley de Impuesto de Sucesiones y Donaciones; de la Ley del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas; del Estatuto de Trabajadores y de la Ley de Seguridad Social; de la Ley de Medidas para la Reforma de la Función Pública, y la Ley de Clases Pasivas del Estado. En todos estos aspectos, en todos estos sectores del ordenamiento jurídico español, la proposición de ley del Partido Popular plantea modificaciones. O sea, que de mojigatos, nada; que nos asusten las realidades y que queramos dar la espalda a problemas reales, de ninguna manera.

Y no es cierto. señor Tejedor, no es cierto lo que decía usted hace un momento que la iniciativa del Partido Popular descafeína la situación de las parejas de hecho o de las parejas estables no casadas, como ustedes les llaman, porque olvida el aspecto afectivo. No, no lo olvida señor Tejedor, y le basta leer el artículo primero de la proposición del Partido Popular, que dice; «Por el contrato de unión civil —que así llama a esta situación nuestra proposición—, dos personas físicas —observe que no dice dos personas físicas de distinto sexo, sino dos personas físicas; por lo tanto, pueden ser perfectamente dos personas físicas del mismo sexo: por lo que ve, de mojigatería, ninguna— mayores de edad acuerdan convivir —la parte material; y para usted parece que ahí se acaba, pero no se acaba el artículo— y prestarse ayuda mutua». Que no dice que sea ayuda material, necesariamente. ¿Usted se atrevería a decir que este «prestarse ayuda mutua» no es aspecto afectivo?, ¿dos personas que no se tienen afecto se prestan ayuda mutua? ¡Hum!, ¡hum! [risas], ¡qué difícil! Pero, en fin, no tenemos, pues, ningún reparo a esta situación, no tenemos ningún prejuicio en contemplar y regular legalmente la situación de las parejas de hecho.

La prueba es que tenemos una proposición de ley orgánica presentada en el Congreso de los Diputados que se está tramitando, y de ahí saldrá lo que salga, de ahí saldrá lo que salga, pero algo saldrá.

No tomamos en esta materia ninguna bandera ajena, no nos apuntamos a ningún movimiento que otros propicien, ni repentina y oportunistamente nos hemos vuelto progresistas, sino que, en cuanto hombres y mujeres de nuestro tiempo, participamos de las vivencias, realidades y deseos de la sociedad española del ahora presente.

Porque da la casualidad de que parecería, aquí y ahora, aquí, esta mañana, que estamos descubriendo algo extraordinario, que estamos descubriendo, de repente, que hay una situación de que hombres y mujeres, al margen del matrimonio, viven juntos, se quieren, trabajan juntos y permanecen en esa situación estable. Y parece que lo descubriéramos aquí hoy, que hay que atender a esa necesidad a esa situación, que hay que regularla porque eso no puede continuar más tiempo así, y que hay que prestarle cobertura jurídica.

Señor Tejedor, eso es tan viejo como el mundo, es tan viejo como el mundo, no hay nada nuevo bajo el sol. Esto es, mutatis mutandis y guardadas las determinadas distancias, volver al concubinato romano, por lo menos, para las uniones heterosexuales.

El concubinato romano, después de que los romanos dijeran y santificaran el matrimonio, no como sacramento (como hacen las religiones) sino simplemente como unión civil extraordinaria, los romanos decían: «matrimonium est consorcium omnis vitae («consorcio de toda la vida»), divini ad que humani juris comunicatio («comunicación de derecho divino y humano»: ¿qué más puede ser?). Y añadían después: «et quasi seminarium republicae» («y casi seminario de la república»). Lo más parecido a lo que nosotros diríamos hoy «la célula social de la familia» o «la sociedad natural de la familia». Et quasi seminarium republicae («y casi seminario de la república»). Pero, después de decir estas verdaderas construcciones extraordinarias del matrimonio, cuando hablaban del concubinato (que era la unión estable de un hombre y una mujer en condición de casarse, pero que no querían casarse —y eso que en Roma el matrimonio era lo más sencillo del mundo: bastaba tener simplemente la acceptio maritalis; el consentimiento, y no hacían falta ritos de ningún tipo—, pero que no querían unirse en matrimonio y estaban en concubinato), ¿qué decían los romanos del concubinato? No decían que era la sociedad imperfecta o que era la sociedad maldita, que, por contraposición al matrimonio, era la unión detestable. No, no. ¿Que decían del concubinato? Pues decían —¡pásmense ustedes!—, decían del concubinato: «in aequale matrimoniam» («igual al matrimonio»). Después de haber dicho todas esas bendiciones del matrimonio, decían del concubinato; «in aequale matrimonium». O sea: que no hay nada nuevo bajo el sol.

¿Y el tema de las uniones o parejas de hecho homosexuales? Parece también que estuviéramos descubriendo ahora que hombres y mujeres del mismo sexo viven juntos, y que eso es la gran novedad de nuestro tiempo, el gran descubrimiento. la gran progresía, y que admitir regular  eso es descorrer el velo de la historia y reconocer que somos los más progresistas del mundo. Pues, señores Diputados, tampoco. ¿Saben ustedes a quién representa esa figura que tenemos a la entrada del hemiciclo (¡magnífica figura!), ese busto maravilloso que tenemos a la entrada del hemiciclo?, ¿saben a quién representa?, ¿lo saben sus señorías? Lo compré yo, ordené la compra yo siendo Presidente de las Cortes —y no planteo ninguna desviación de ningún tipo, ¡ojo, ojo!—. ¿Saben a quién representa? (El señor Bernal, que es hombre culto, lo sabrá). Pues representa a Antinoo. Antinoo era un efebo tracio que, en una determinada velada, en Grecia, se lo presentan al divino Adriano (el divino Adriano no era homosexual: era heterosexual: estaba casado y tenía hijos), le presentan al joven Antinoo y se enamora perdidamente, y, a partir de ahí, vive con él, lo lleva a todas partes. Les recomiendo la lectura de las Memorias de Adriano, y verán el gran amor, el gran amor del divino Adriano por Antinoo. Amor tan profundo, que, cuando muere en sus brazos, en Egipto, edifica toda una ciudad (Antinoopolis), en honor y en recuerdo de su gran amor.

Pues ¿qué indica eso? Que no hay nada nuevo bajo el sol, que las uniones homosexuales son tan antiguas como el mundo, y que han tenido, en determinados momentos, un prestigio, un reconocimiento y una aceptación que hoy no tienen.

Y les voy a leer un párrafo bien significativo, un párrafo de un hombre que yo admiro mucho —como saben ustedes, en mis viejos tiempos de parlamentario lo mencionaba mucho—: es Norberto (no Norberto Caudevilla, a pesar de que es gran amigo), sino Norberto Bobbio —ya hacía tiempo que no lo traía—. Les voy a leer un párrafo de ese gran pensador italiano, maravilloso (viejísimo, ya) pensador italiano, que, en los últimos dos años ha publicado dos libritos que les recomiendo: uno es De senectute —y lo escribe a los ochenta y cinco años: ¡qué edad más propicia!; aunque dice: «Cicerón escribió De senectute a los sesenta y dos años; yo lo escribo a los ochenta y cinco». Y el otro es un librito que sólo el título causa escalofríos: Elogio de la templanza. ¿Puede haber título más maravilloso que éste? Miren lo que dice Norberto Bobbio en ese Elogio de la templanza respecto a las uniones homosexuales. Dice —si lo encuentro—, dice: «Pero el juicio negativo que en nuestra sociedad se da sobre la homosexualidad es de origen histórico —por lo tanto: coyuntural, transitorio, no permanente—. Tanto es así, que en la clase culta de la antigua Grecia —y lo mismo pasó después en Roma, por contagio: Roma se helenizó— este juicio negativo no existía»: en la Roma culta y en la Grecia culta, en la Roma clásica y en la Grecia clásica, no existía ningún juicio negativo sobre la homosexualidad. Y añade lo que, a mi modo de ver, es una reflexión linda, es una reflexión profunda y verdadera: «Es más, el amor del sabio por el joven era considerado de naturaleza superior al amor heterosexual», era considerado de naturaleza superior al amor heterosexual. Y sabe de lo que habla Norberto Bobbio. ¿Por qué? Porque verita filia temporis («la verdad es hija del tiempo»). La verdad es hija del tiempo y cada tiempo tiene sus verdades.

En consecuencia, no descubramos ahora las uniones homosexuales y digamos: ¡caramba!, estamos redescubriendo el mundo y estamos siendo los más progresistas. ¡No! Los griegos clásicos y los romanos eran en esta materia mucho más progresistas que nosotros. Por lo tanto, tentémonos las ropas y andemos con cuidado.

Pues bien, después de toda esta perorata, se preguntarán ustedes: y, después de reconocer todos estos méritos y todas estas circunstancias, ¿cómo es posible que el Partido Popular, por boca de su representante ocasional, aquí, esta mañana, vaya a votar en contra de la proposición de ley presentada por el Partido Socialista?, ¿cómo es posible? Y, sin embargo, sí, vamos a votar en contra. ¿Por qué? Porque —y no es una paradoja ni un contrasentido— es que no estamos haciendo aquí literatura, ni sociología, ni antropología. Estamos tratando de hacer derecho. Y el derecho tiene unas reglas, y el derecho tiene unas pautas, que no se las puede saltar uno a la torera.

Señor Tejedor, a ustedes les han vendido una burra vieja y enferma; no sé quién ha sido el tratante, pero me lo figuro. [Risas.]. Me lo figuro porque conozco el percal. No sé quién ha sido el tratante, pero se la han vendido, y les han vendido una burra vieja y enferma, y no le han mirado la dentadura. ¡Y hay que mirar la dentadura!, ¡hay que mirar la dentadura!

Y ¿por qué les digo esto? Pues porque les han estafado, les han engañado, y probablemente no han consultado jurídicamente. Ya sé que me dirá —ya lo ha dicho—: «Y ¿en Cataluña?» ¡Ah!, ¡bendita Cataluña! Pero Cataluña es Cataluña. En Cataluña acaba de aprobar la Comisión correspondiente el dictamen y pronto será ley, sí. Pero, bueno, ¿y porque Cataluña cometa desafueros nosotros tenemos que cometerlos? Pienso que, salvo que haya presiones muy fuertes, el Gobierno, en cuanto se apruebe el 30 de junio la ley catalana, el Gobierno estatal presentará el correspondiente recurso de inconstitucionalidad. Salvo que se lo prohíban los pactos, los benditos pactos, ¡vaya usted a saber! Pero, si no la presenta, debería presentarla. Y yo, con la mano en el corazón —y me equivoco tantas veces como hablo—, con la mano en el corazón, pienso que el Gobierno presentará el correspondiente recurso de inconstitucionalidad. Pienso que lo presentará. Si me equivoco, pediré excusas en su momento.

¿Por qué vamos a votar en contra de la toma en consideración de esta proposición de ley? Primero, porque pensamos que el fenómeno debe ser objeto, en su estructura, sustancia y caracterización, de normativa nacional, igual que ocurre con el matrimonio —recuerden a los romanos: in aequale matrimonium («igual al matrimonio»—, igual que ocurre con el matrimonio, que la Constitución reserva a la ley estatal (en cuanto a las formas de matrimonio), y el Código Civil impone en su título IV (que se titula, precisamente, «Del matrimonio») como —dice el artículo 13, literalmente— «de aplicación general y directa en toda España».

Si la normativa sobre el matrimonio es de aplicación general y directa en toda España, cualquier regulación de una situación paramatrimonial, protomatrimonial o próxima al matrimonio, tiene que ser objeto —por mandato Constitucional y del Código Civil, irrefragables— de una ley estatal. Y, si no se respeta ese cometido, y se legisla en un parlamento regional sobre esa materia, estamos cometiendo leso constitucionalidad: estamos quebrantando la Constitución. Así lo pienso como jurista; no estoy hablando  en este momento como político.

La prueba es que, salvo Estados Unidos, por las razones que antes les explicaba, en todos los países (y son unos cuantos) en los que se ha regulado legalmente la situación de parejas de hecho, o de parejas estables, en ninguno, lo ha sido a través de una ley regional, ¡en ninguno!: ¡todas son leyes estatales!, porque es materia proto o paramatrimonial. cercana al matrimonio, próxima al matrimonio. Tan próxima al matrimonio, que les voy a leer un párrafo —me disculpa el señor Presidente, y me da cinco minutos, porque estamos aquí resolviendo el mundo—, les voy a leer un párrafo de la propia proposición de ley socialista, que dice: «Por otra parte, y aun cuando el legislador español trata de regular el fenómeno desde el punto de vista general, dadas las singularidades que el ordenamiento civil aragonés tiene, parece que las Cortes no pueden en estos momentos orillar el especial tratamiento que estos tipos de convivencia han de tener en nuestra Comunidad. Ello es lo que de forma específica justifica esta ley». O sea, que ustedes están reconociendo expresamente (no tácitamente) que la sustancia jurídica en esta materia no es foral, no es regional, no es aragonesa en este caso, sino que es estatal, porque es, precisamente, materia matrimonial.

Nos dicen también (en la proposición de ley socialista) que «el objetivo es llegar a equiparar total o parcialmente estas parejas con los matrimonios»: siempre el mismo punto de referencia, y lo repiten en distintos artículos. El objetivo de su proposición es equiparar y puede que sea un objetivo bueno, deseable, conveniente y hasta necesario (que no se lo objetamos), pero no a través de este instrumento.

Si el objetivo es equiparar las parejas de hecho a los matrimonios, hagámoslo, pero hagámoslo donde hay que hacerlo: en el parlamento nacional. Máxime cuando se están tramitando —y usted lo ha dicho— dos proposiciones no de ley. De ahí saldrá la regulación que sea. Y la regulación que sea nos dirá lo que es la unión de hecho en toda España. ¡Como tiene que ser! ¡Igual que el matrimonio es igual en toda España! ¿Usted concebiría, señor Tejedor, que hubiera diecisiete formas de matrimonio en España? Imposible; pero puede haber diecisiete formas de uniones de hecho, si cada una de las comunidades que tienen competencia (ni siquiera competencia foral, sino simplemente competencia en materia civil, y la tienen todas porque tienen un parlamento) legislasen sobre esta materia, podría haber diecisiete formas de uniones. Y la prueba es que en la regulación de Madrid se le llama «contrato de unión civil», ustedes la llaman «contrato de convivencia», en Cataluña la llaman «relaciones de convivencia»… O sea, que, hasta en el nombre, diecisiete figuras, diecisiete formas.

En segundo lugar, porque no tendría sentido —la justificación de nuestro voto en contra— que, a nivel del Estado, la figura se denominara «contrato de unión civil» (o el nombre que salga del Congreso), y, entre nosotros, se llame «contrato de convivencia». Lo que es igual, el mismo nombre debe tener. Hasta diecisiete nombres —como le decía— y caracterizaciones distintas podría llegar a tener la figura; lo cual es, sencillamente, escabroso e inadmisible.

Tercero, porque si en Madrid —por la razón que fuese—, la legislación propuesta no llegara a cuajar, ¿tendría sentido que en Aragón tuviésemos normativa al respecto? Sería algo así —guardadas las distancias— como si en una parte de España estuviera reconocido el matrimonio, y en otras no.

Y, cuarto, porque la figura (igual que el matrimonio) tiene que ser única en toda España, con un solo nombre, las mismas líneas maestras, los mismos efectos básicos y las mismas conceptuaciones. la misma estructura. ¿Quiere decir ello —termino señor Presidente— que, una vez aprobada la ley nacional —como corresponde—, y conocidas las características estructurales de la figura, en Aragón, ya no podríamos legislar sobre la misma? Exactamente lo contrario.

Lo que pasa es que ustedes han presentado la ley antes de tiempo, y se ven obligados, en la mitad de la ley, a regular la estructura de la figura,  cuando eso lo podrían obviar perfectamente habiendo dejado —es una ley inoportuna, no es una ley mala— que en Madrid se fijase cuál es la caracterización, el concepto, la estructura y la sustancia de la figura. Porque, entonces, ya se podría presentar (ustedes, nosotros o quien fuera) la correspondiente ley. ¿Para qué? Pues una proposición de ley que tuviera que adaptar la figura al Derecho Civil aragonés. Y eso es lo que tiene sentido. Yo lo entiendo perfectamente. Una vez que se ha admitido a nivel estatal la figura de la unión de hecho, en Aragón tenemos un derecho foral (fundamentalmente de familia y de sucesiones), y algo tendrá que decir el derecho foral respecto a esa figura, y la prueba es que una parte importante de sus artículos se dedica a eso.

Y eso es lo que nos concierne: la adecuación, el acomodo de la figura estatal de las uniones de hecho o del contrato de unión civil (o como quiera llamarse) a las peculiaridades aragonesas. Y ésa sería la ley aragonesa, ésa sería la ley de ustedes o la ley nuestra o la ley de todos; pero en su momento y con el ámbito restringido a la adaptación al Derecho foral aragonés. Ése sería el tiempo y esa sería la vía (o podría ser), la contribución aragonesa a la regulación de la figura de parejas de hecho o parejas estables no casadas.

Lo que no tiene ningún sentido, ni es posible, es que nos inventemos una figura distinta, como en parte hace la proposición socialista. Y les voy a poner un solo ejemplo: en la proposición del Partido Popular en Madrid se dice que las uniones civiles tendrán que inscribirse en el Registro Civil, que es el lugar adecuado, si se quiere no discriminar, equiparar lo más posible, mientras que ustedes dicen que se creará un registro especial. ¿Por que no piensan en el Registro Civil?, ¿por qué esas diferencias? ¿Es que el registro especial dará más protección que el Registro Civil? ¡Nunca! ¿Es que las situaciones de estado civil no van siempre al Registro Civil? Y ¿esto no se va a equiparar al matrimonio?: vaya al Registro Civil.

Pues bien: introducen modificaciones o regulan de la misma manera —es decir, copian— de las proposiciones estatales aspectos que no tendrían por qué repetirse en una ley aragonesa, por el elemental principio de elegancia jurídica y del non bis in idem («no dos veces sobre lo mismo»). A no ser que queramos imitar a los catalanes —¡benditos catalanes!—, que a estas alturas están descubriendo como Derecho Civil catalán, autóctono y genuino, buena parte del Código Civil español: el 50% casi de las leyes civiles que se aprueban en Cataluña son copia del Código Civil español. Lo que pasa es que se les ha encendido la luz —Fontanella ha debido resucitar de nuevo y les ha dicho: «sagrados catalanes, el Código Civil español era en sus orígenes catalán, y, por lo tanto, reivindicadlo, incorporadlo a vuestras leyes y hacedlo de nuevo catalán»—, y resulta que el 50% del contenido de las leyes civiles catalanas es copia literal y crasa del Código Civil español. Si queremos hacer nosotros lo mismo, pues esa vía está abierta.

Repito, y termino —ahora sí—, en Aragón tenemos normas civiles propias, fundamentalmente (casi exclusivamente) en Derecho de familia y en Derecho sucesorio. En estas materias, y en su momento, cuando veamos cómo queda en España la figura, podremos acometer, y aun deberemos acometer, la extensión o no a las parejas de hecho de las peculiaridades forales que nos conciernan, y también de algunas normas, pocas, de Derecho público aragonés.

Antes no, más tampoco. No vamos a dar a las parejas de hecho —como parece que puede suceder (hoy decía la prensa), que, con cierta normativa en ciernes, las parejas de hecho pueden fiscalmente ser mejor tratadas que las parejas de derecho, que el matrimonio, lo cual ya es otro cantar— … Antes no, más tampoco; porque —concluyo—, si no se tiene la precaución adecuada, podríamos llegar a la instauración de una figura que tuviese todas las ventajas del matrimonio y ninguno de sus inconvenientes. Y eso, sencillamente, señorías, no es de este mundo.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Turno de fijación de posiciones, comenzando por el Grupo Parlamentario Mixto.

El Diputado Bernal tiene la palabra.

El señor Diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor Presidente.

Señorías, llega a esta cámara una proposición de ley que es reflejo de los debates que están teniendo lugar, a lo largo de los últimos dos años, en el Congreso de los Diputados, y que es reflejo —porque es la segunda cámara autonómica a la que llega, como ha dicho el señor Cristóbal Montes— de otro proyecto de ley debatido en el parlamento de Cataluña y que ya está en trámite de Ponencia, a punto de acabar los trabajos de Ponencia.

La verdad es que nosotros creemos que sobre esta cuestión hay que ser lo suficientemente sensibles como para entender que algo, un pequeño terremoto, conlleva el planteamiento simple de la existencia de parejas de hecho. Terremoto ha sido durante dos años en el Congreso de los Diputados, con presentación de proposiciones de ley y contraproposiciones de ley por parte de otros Grupos. Porque, señor Cristóbal, es cierto que el Partido Popular ha presentado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley sobre uniones civiles; pero no es menos cierto que no es apoyada ni siquiera por el propio Grupo Popular; no es menos cierto que el propio ministro de Trabajo ha dicho que no es de recibo esa proposición de ley, y que no se pueden asumir las cargas que conlleva esa iniciativa por parte del propio Grupo al que él pertenece y que le apoya.

Yo creo que hay una pequeña batalla —«batalla» entre comillas— política sobre esta cuestión para tratar de arrebatar un espacio social y un espacio ideológico, pero, al mismo tiempo, haciéndolo con la suficiente prudencia para que a nadie se le vaya la mano. Yo creo que ésa es la clave.

Y el Partido Socialista, señor Tejedor, ha presentado aquí esta iniciativa tratando de recuperar espacio perdido, pero, al mismo tiempo, sin que se le vaya la mano o sin que se le vaya el pie. Y como ésta —yo creo— pensada la iniciativa con un planteamiento de recuperación de espacio político, yo la entiendo: pero por eso nosotros vamos a intentar ir un poco más allá, vamos a tratar de ir un poco más allá para que se analice algo que el propio Partido Socialista refleja contradictoriamente.

Y le voy a decir: en su exposición de motivos utilizan un argumento que no me parece suficientemente coherente con el que ustedes han venido empleando en esta cámara con respecto a otras iniciativas.

Dicen ustedes en el tercer párrafo de la exposición de motivos, textualmente: «No parece que haya de ser la justicia la que deba sustituir en este aspecto al legislador, que es a quien constitucionalmente le viene atribuida la facultad normativa», etcétera. Yo respaldo esta frase, y la respaldo tanto, que por eso. señor Tejedor, no entiendo que ustedes no apoyaran la proposición de ley para reformar el Estatuto de Autonomía en su artículo 29, para recuperar el antiguo artículo 29.

Porque aquí, ustedes, junto al señor Cristóbal (en esa ocasión fueron de la mano), recordaron que ya la justicia se habían pronunciado y que, en consecuencia, el legislador no tenía nada que decir porque era innecesario volver sobre el tema.

A mí no me parecía innecesario volver sobre el tema en esa ocasión, y tampoco me parece innecesario que el legislador, esta cámara, entre en esta cuestión, independientemente de lo que la justicia diga. Este argumento es el que a nosotros nos hizo votar a favor la toma en consideración de aquella proposición de ley y la que —ya adelanto— nos va a hacer votar a favor, también hoy, esta proposición de ley. Pero con el mismo argumento en los dos casos: no con uno para una proposición de ley, y con otro para una proposición de ley diferente.

Hay una realidad: además de los problemas que ha habido en Convergencia i Unió en Madrid hoy también vamos a ver que un Grupo Parlamentario ha dejado libertad de voto (el PAR ha dejado libertad de voto), y vamos a ver hoy, seguramente, votaciones distintas por parte de sus miembros.

¿Qué significa esto? Que se está produciendo en nuestra sociedad —y también en la aragonesa, por supuesto— una modificación, un cambio social. Un cambio social que es un cambio —digámoslo claramente— ideológico y moral. Y, ante ese cambio, hay distintas posturas y distintas maneras de afrontarlo y de reflejarlo en el propio discurso político y en las medidas jurídicas propuestas. Pero la realidad es que se está produciendo ese cambio.

Y ese cambio yo no sé si tiene que ver con el concubinato romano, con la depravación, no sé con qué; pero, en todo caso, yo creo que tiene más que ver con un espíritu, con el denominado «espíritu Sefarad», que desde el siglo XI se introduce en Europa; tiene mucho que ver con la largueza famosa de la civilización d’Oc, y tiene que ver —finalmente— con una palabra que se entiende más en el siglo XX: con la tolerancia. Y, desde ese punto de vista, nosotros creemos que tenemos que ser un poco reflejo de ese espíritu Sefarad, de esa tolerancia o de esa largueza.

¿Por qué? Porque lo que sí que está demostrado, desde nuestro punto de vista, a finales del siglo XX, es que la importancia de la pareja coexiste al mismo tiempo con la pérdida de importancia del matrimonio como institución. Y ésa es una realidad que puede tardar más o que puede tardar menos en imponerse, pero que, en todo caso, tiene que ser asumida, contemplada, con la suficiente tolerancia y apertura mental.

De hecho, hoy día, el matrimonio ha dejado de ser en nuestra sociedad el punto de partida de la vida familiar, para ser una etapa dentro de la misma, una etapa más dentro de la misma. Por eso se puede explicar el auge que se ha producido en nuestra sociedad con la instauración de los registros municipales, con el aumento de parejas (sobre todo, homosexuales) que han acudido a inscribirse en esos registros. Y, ante esa realidad social, nosotros entendemos que la mentalidad de la ciudadanía, habitualmente, va por delante de la legislación. Nosotros creemos que la legislación tiene que seguir esos pasos de la ciudadanía.

Y estamos de acuerdo, en consecuencia, con reivindicar un nuevo marco legislativo que reconozca a las parejas de hecho homosexuales y heterosexuales. Realmente, para las heterosexuales, señor Tejedor, con esta proposición de ley, con lo que ustedes plantean, la diferencia tampoco va a ser muy grande; sí que puede afectar de una manera más clara a las uniones de homosexuales, que son sujetos de los mismos derechos que disfrutan las parejas unidas por matrimonio.

Esta proposición de ley plantea, además, desde una perspectiva del Derecho foral aragonés, la equiparación en el Derecho foral aragonés de las parejas de hecho con las uniones a través de matrimonio. Y representa, desde ese punto de vista, un paso adelante, porque reconoce a las parejas comunidades familiares y porque incluye a ambos: a homosexuales y a heterosexuales. Es decir, no es una proposición de ley gueto —y eso lo recibimos con satisfacción—, no es una proposición de ley gueto, sino que es una regulación para parejas en análoga relación de afectividad que el matrimonio.

Creemos, por lo tanto, que avanzar en la igualdad de la ciudadanía es un avance para la sociedad en su conjunto, de tal manera que el matrimonio no sea la única manera de constituir una familia, impidiendo, por lo tanto, que dos personas que se quieren sigan estigmatizadas y sin ningún reconocimiento.

Ahora bien, señor Tejedor, creemos que esta proposición de ley no es demasiado ambiciosa. Como digo, se nota mucho que han tratado de controlarse para que no se les fuera la mano o para que no se les fuera el suelo, para que no les temblara el suelo bajo los pies, por el hecho de que se oponen ustedes al derecho de adopción por parte de las parejas homosexuales.

Nosotros entendemos que, de esa manera, ustedes infringen, por un lado, el principio constitucional de no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, y que ustedes infringen, también, la recomendación de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa sobre la no discriminación a homosexuales.

Desde nuestro punto de vista, desde Chunta Aragonesista, tendríamos que decir: a quienes se oponen a la adopción por parte de homosexuales porque creen que atenta contra la moral cristiana, a esos, nosotros decimos que estamos en un Estado laico. Y a quienes dicen que se oponen porque creen inconveniente para la educación del menor tener padres adoptivos homosexuales, a esos, a esas personas, les decimos que lo importante —y eso está demostrado también en estudios psicológicos— para un menor es tener el afecto de las personas con las que convive, lo importante es que viva en un ambiente en el que exista afecto.

Y le tenemos que recordar a esas personas que, en todo caso, siempre es un equipo de profesionales quien decide si la pareja es apta o no apta para adoptar.

La ley, señor Tejedor, no puede discriminar por razón sexual. Por eso, nosotros —le adelantamos— vamos a votar a favor la toma en consideración de esta proposición de ley, pero también le adelanto que trataremos con nuestras enmiendas de mejorar en esta línea, en este sentido, desde nuestro punto de vista, estos aspectos, que entendemos que, si no, suponen una discriminación, y porque creemos, además, que su proposición de ley es un avance ciudadano, pero porque ese avance ciudadano puede ser mayor, es un lugar común, es una convención decir, como ustedes dijeron cuando la presentaron, que «la sociedad aragonesa no está preparada para…».

Yo creo que la sociedad aragonesa ha dado muestras sobradas de que está preparada para eso y para mucho más. Por eso nosotros votaremos a favor esta proposición de ley, la toma en consideración, y en el trámite de Ponencia trataremos con nuestras aportaciones de que mejore, de que se modifique, de que amplíe su campo de acción.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias. Diputado Bernal.

Grupo Parlamentario de Izquierda Unida.

Diputado Mendi, tiene la palabra.

El señor Diputado MENDI FORNIÉS: Gracias, señor Presidente.

El debate que hoy nos está llevando este primer punto de esta sesión matutina tiene un indudable interés político, pero yo creo que estamos hablando de un fundamental interés social.

Y a pesar de la magna clase —como siempre— a la que nos tiene acostumbrados el hoy portavoz del Partido Popular, el señor Cristóbal Montes (docta clase, simpática clase), sobre las cuestiones jurídico históricas de una institución como es el matrimonio o la historia de las uniones entre las personas en nuestra civilización, creo que corremos el riesgo de olvidar el fondo de la cuestión y sobre lo que estamos hablando. Ha salido en el entorno del debate, pero creo, sinceramente —y yo creo que no habría que darle muchas vueltas—, que estamos hablando simplemente de amor.

Es una palabra que no se suele utilizar demasiado en los parlamentos, pero creo que sería bueno reivindicar el derecho, también, a hablar, a regular y a legislar en lo que es el debate social de fondo de esta ley y el entorno de esta ley. A veces, tenemos, incluso, una cierta —yo diría— timidez para hablar sobre los problemas de fondo, y cuando hablamos de relaciones afectivas. cuando se utiliza el término «afectivo», estamos hablando de relaciones de amor, relaciones entre las personas, entre lo que nos hace, precisamente, personas a las personas.

Parece que estemos desglosando un debate que tiene más contenido de escritura notarial que de relación afectiva y, en este caso —repito—, de amor entre las personas.

Creo que no es bueno, exclusivamente, ceñirnos a los registros de parejas de hecho, a las escrituras notariales, a los contratos de prestación de servicios (aunque sean de servicios de mutua ayuda, como nos decía don Ángel Cristóbal Montes), sino que estamos hablando, en el fondo del debate, de una relación de amor.

Y, evidentemente, en las puertas del siglo XXI, y, en la historia, desde nuestros primeros tiempos, el amor ha sido siempre, evidentemente, consecuente con el género humano.

El amor es sentimiento, el amor es deseo, el amor es necesidad, y, por lo tanto, en todas esas cuestiones, no sólo es difícil legislar, sino que, a veces, evidentemente, como suele suceder siempre en el ámbito de la sociedad, los sentimientos difícilmente pueden ser atrapados por las leyes. Yo diría que, afortunadamente, los sentimientos nunca deberían ser atrapados por las leyes, ni siquiera por esta ley, que es una proposición de ley que, desde nuestro punto de vista, puede ayudar, puede facilitar y puede mejorar las condiciones de un importante colectivo de personas que ya están conviviendo en una relación de amor.

Y por eso nosotros entendemos que esta proposición de ley intenta ajustar determinadas necesidades legales a las que se nos han impuesto a través de instituciones civiles como el matrimonio (no digamos ya la institución religiosa, en la que, evidentemente, no voy a entrar), determinadas obligaciones, pero también determinados derechos que, hoy por hoy, la sociedad tiene y reconoce: pero no le son reconocidos por las propias leyes que están por detrás de esos sentimientos.

Y, evidentemente, no sería necesario hoy que habláramos en esta tribuna al margen del discurso casi poético de lo que es el amor, sino del término jurídico, porque se nos obliga, desde el punto de vista de que hay una discriminación: hay una discriminación negativa hacia determinados tipos de amor, hoy, entre las personas, que nos obliga a incidir y a hablar, hoy, en esta tribuna de una cuestión que mejore o, al menos, impida que esa discriminación que hoy se sigue ejerciendo sobre determinadas personas intentemos, al menos, paliarla, en la medida de nuestras competencias, y eliminarla en la medida de las competencias estatales, que son las que verdaderamente pueden y deben incidir en eso.

Evidentemente, cuando hoy hay personas que, conviviendo durante muchos años juntas, con una relación de amor, no tienen el derecho a pensiones de viudedad, no tienen derecho a que se le reconozcan determinados servicios, determinadas ventajas. que los propios convenios laborales —hoy se está votando, de nuevo, el convenio de la Opel, y es una de las cláusulas que esta dentro del convenio—, determinados ejercicios de derechos, reconocen también a parejas del mismo sexo que conviven, frente a otras: los permisos por matrimonio, los permisos por adopción, etcétera, todas esas cuestiones que ya la sociedad está demandando, está necesitando, está viviendo y, en muchos casos, está sufriendo; también algunas cuestiones referidas a esta ley las podemos mejorar y podemos contribuir a ello.

Para nosotros es un avance, un avance positivo, un avance importante en la propuesta. Yo diría que es una propuesta valiente, una propuesta decidida, por la que no se nos tiene que caer ningún anillo por felicitar al Partido Socialista por presentar esta iniciativa en este parlamento. Porque va a ayudar, y no puede ayudar en todo lo que deberla ayudar porque las competencias que tenemos en Aragón no lo permiten.

Pero, si hay algún resquicio en lo que podamos ayudar a estas personas con esta relación a mejorar la sociedad aragonesa, bien venida sea esta propuesta.

Y también es verdad que hemos visto —yo diría— una cierta autocensura en la propuesta del Partido Socialista. Yo creo que es una propuesta tímida; quizá porque no se ha atrevido el Grupo proponente a avanzar todo lo que hoy la sociedad ha demandado, está demandando.

Es cierto que hay unas lagunas importantes en la propuesta del Partido Socialista. Una propuesta que esperemos que salga adelante, y que vamos a enmendar en el sentido que ya ayer hacíamos público, desde el punto de vista de Izquierda Unida.

Creemos que, hoy por hoy, no se debe seguir discriminando a las parejas del mismo sexo que decidan adoptar niños. No se debe seguir discriminando. Yo creo que ahí ha habido un ejercicio de autocensura del propio Partido Socialista. O, mejor dicho, no entendemos cuál es la referencia que hace el proponente, el Grupo proponente, cuando se declara la posible nulidad de los pactos contrarios a la moral social. Permítanme tener una seria duda sobre lo que hoy consideramos como moral social: un término excesivamente ambiguo, yo diría que, incluso, a veces, hasta peligroso por quién y cómo se utiliza. O también nos suscita alguna duda ese período de prueba de seis meses hasta que ejerza plenos efectos esta unión que se propone.

Pero son cuestiones muy importantes, que evidentemente supondrían una mejora. Y así las vamos a plantear en lo que esperemos que sea un trámite que prospere en esta proposición de ley.

Pero, en segundo lugar, en estas cuestiones sociales también es donde el debate que se suscita en esta cámara nos da una buena idea al parlamento pero sobre todo a la sociedad, de dónde estamos cada uno, de dónde está cada Grupo, de dónde está la derecha y dónde están las propuestas de la izquierda, de dónde están las propuestas que avanzan en la sociedad y de dónde están las propuestas que intentan retrotraernos a los tiempos mas oscuros de nuestro reciente pasado.

Y, por eso, yo voy a defender también en esta tribuna no solamente la propuesta de Izquierda Unida. sino de militantes del Partido Popular. Vengo a defender aquí, a esta tribuna, propuestas del Partido Popular para sacar adelante esta ley.

Sí, señorías, les voy a leer la carta que le ha dirigido al señor Aznar la Plataforma Popular Gay, asociación constituida y con sede social… [Rumores.] Sí, sí, señorías: no se asusten. Creo que tienen todo el derecho del mundo: estas personas, militantes del Partido Popular, que se reconocen así, han pedido al Presidente del Gobierno, al señor Aznar, y al secretario general del Partido Popular, que ponga en marcha, que impulse, de verdad, una ley de parejas de hecho. Y ésta es una reivindicación, también, de muchas personas del Partido Popular. Y por eso creo que es bueno que en esta posición el Grupo Popular también defienda las cuestiones que le han solicitado: me refiero a militantes del Partido Popular. Una carta que, si no la tienen, se la puedo poner a su disposición.

Evidentemente, no podemos estar cayendo en la presión, por un lado, de los sectores más retrógrados de la derecha, que no están dispuestos a ningún avance de carácter social, o de la presión de sectores religiosos —también vinculados íntimamente con la derecha— que no quieren reconocer una situación de hecho, tampoco a través de una situación afectiva —como decía antes—, una situación de amor. Y, desde luego, no nos parece de recibo las declaraciones del señor Elías Yanes, en las que públicamente ha llegado a calificar la homosexualidad como un mal moral.

Eso también tiene una incidencia en el Partido Popular, eso también está en relación, hoy, con la derecha y con su plasmación social y política en las instituciones. Eso es, también, lo que aquí estamos denunciando. Con propuestas como ésta, con propuestas sociales, con propuestas de la sociedad, la derecha se quita la careta, y la derecha, hoy, aquí, sale a votar en contra de una proposición de ley que a nosotros nos parece importante, indudable avance social, progreso social.

No todo el progreso social, no la propuesta de transformación que defiende Izquierda Unida, pero si que va en el camino de encontrar un camino de avance, un camino que tímidamente va en una línea que ha defendido Izquierda Unida.

Ojalá que hubieran podido hacer esto ustedes cuando estaban en el Gobierno, que hoy otro gallo nos cantaría; me refiero a esta cuestión como me podría referir a la cuestión del aborto.

Pero, dicho este paréntesis, creo que sí que es importante que, hoy, en este parlamento, diéramos un ejemplo a la sociedad aragonesa de que los Grupos Parlamentarios, de que las personas que estamos hoy aquí, si se quiere, aunque sea por  un día, en un escaño —y no solamente los Grupos Parlamentarios—, defendamos un avance social, defendamos una necesidad, defendamos una reivindicación de muchos hombres y mujeres que no solamente quieren hablar de contratos de prestación de servicios, que no solamente quieren ir a un registro a escriturar su convivencia.

Ni son hermanos, ni son familia, ni son estudiantes que trabajan o que conllevan las cargas de un piso en Zaragoza juntos. Simplemente, estamos hablando de amor, y simplemente, por respeto también a ese amor, a las nuevas formas de defensa de los derechos que conlleva también una relación afectiva, creo que votar a favor de esta propuesta también sería defender, de alguna forma, dar un voto positivo al propio amor.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias. Diputado Mendi.

Grupo Parlamentario del Partido Aragonés.

Diputada Aulló, tiene la palabra.

La señora Diputada AULLÓ ALDUNATE: Gracias, Presidente.

Señorías, la proposición de ley que hoy debatimos, precisamente por tratarse de un asunto de gran importancia, no está exenta de pluralidad de opiniones, amparadas todas ellas con argumentos fundamentados que merecen todo nuestro respeto.

La problemática que afecta a las parejas que conviven de forma estable tiene dos vertientes: una jurídica, donde se puede plantear que, a tenor de lo establecido en el artículo 13 del Código Civil, y en el apartado 1.8 del artículo 149 de la Constitución española, se trate de una materia en la que no tengamos competencia para legislar. Por tanto, con este criterio, le correspondería a las Cortes Generales actuar en esta materia. Otro aspecto puede ser que se trate de una problemática que exceda el ámbito territorial, y si ésta se circunscribe al territorio, quedará desprotegido todo aquel que abandone su residencia de Aragón. Por otro lado, también hay que estimar que algunos aspectos de gran trascendencia frente a terceros no se reflejan en el contenido del proyecto, y tendría que ser objeto de importantes cambios en su redacción. Opiniones, todas ellas, fundamentadas.

Pero también existe una vertiente social: hay que reconocer que la convivencia estable y duradera (independientemente de la orientación sexual de sus miembros) se presenta hoy día como una realidad social que no puede dar lugar a la desigualdad ni puede propiciar la discriminación. Estas parejas de hecho han de disfrutar de la misma protección social, jurídica y económica, que garantiza el artículo 14 de nuestra Constitución. Por ello, también es una realidad que las Cortes de Aragón no deben obviar una situación real que existe en la sociedad y que necesita una respuesta.

Ante una situación en la que se expresan opiniones fundamentadas, que aunque difieren no son contrapuestas, y tratándose de la toma en consideración, sin prejuzgar en profundidad el texto, en un acto de democracia interna, el Grupo Parlamentario del Partido Aragonés se ha pronunciado por la libertad de voto para sus miembros.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE. Vamos a proceder a la votación de la toma en consideración de la proposición de ley relativa a parejas estables no casadas, presentada por el Grupo Parlamentario Socialista.

Se inicia la votación. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Treinta y seis votos a favor, veintiocho en contra, una abstención. Se toma en consideración la proposición de ley relativa a parejas estables no casadas.

Turno de explicación de voto.

Grupo Parlamentario Mixto.

El señor Diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]. Gracias, señor Presidente. Señorías.

Como había adelantado, Chunta Aragonesista ha votado a favor de la toma en consideración de esta proposición de ley. Y, como también he adelantado, nos presentaremos o planteamos nuestra actuación en la Ponencia que habrá de tratar sobre esta cuestión, tratando de ampliar los supuestos que el texto de la proposición de ley plantea.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE. Gracias.

Grupo Parlamentario de Izquierda Unida: Diputado Mendi.

El señor Diputado MENDI FORNIÉS [desde el escaño]: Señor Presidente.

Hemos votado a favor porque creemos que es un avance esta proposición de ley, pero un serio avance que, en definitiva, debe y puede ser mejorado en el trámite de Ponencia.

Hemos votado a favor porque entendemos que con esta propuesta vamos a ayudar a evitar la discriminación que hoy sigue existiendo entre muchas personas que han decidido o decidan convivir juntas, sean del mismo sexo o no. Hemos votado que sí, en definitiva, señorías, porque creemos que votamos también lo que es la libertad de amar.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias. Diputado Mendi.

Grupo Parlamentario del Partido Aragonés.

Grupo Parlamentario Socialista.

Diputado Tejedor, tiene la palabra.

El señor Diputado TEJEDOR SANZ: Gracias, Presidente.

Quiero, en primer lugar, en nombre del Grupo Parlamentario Socialista, agradecer a las Diputadas y a los Diputados de los grupos políticos del centro izquierda de esta cámara el apoyo que han prestado a esta iniciativa.

Y quiero, sobre todo, significativamente, agradecerlo a los parlamentarios del Partido Aragonés que la han votado, porque hoy han dado un paso claro y decidido para reafirmar su condición de necesario centro progresista en esta tierra.

Estoy seguro de que durante la tramitación parlamentaria la proposición de ley va a ser mejorada.

Hago un llamamiento a todos los Grupos Parlamentarios, incluido el Partido Popular, para que formulen sus propuestas, sus sugerencias sus enmiendas, y seamos capaces, así, dentro de unos meses. de contar con nuestra propia ley aragonesa.

Señorías, nosotros hemos meditado muy seriamente la constitucionalidad de esta proposición de ley antes de presentarla. Y lo hemos consultado con bastantes personas, ninguna de las cuales es ningún tratante de ganado, desde luego: ninguna de las cuales nos ha vendido ninguna burra vieja, sino, como el parlamento ha dictaminado esta mañana, un brioso corcel, un magnifico alazán, que va a ser punta de lanza para resolver este viejo problema de la sociedad. Tan viejo como el Antinoo marmóreo del pasillo, que cada vez que lo veía me recordaba los muchos problemas históricos que el progreso no habla sido capaz de resolver. y que ahora veo felizmente que, con la aprobación de esta ley, a lo mejor, hasta al Antinoo lo tenemos que mandar al cuarto de los ratones de la Aljafería.

Señores Diputados, señoras Diputadas, hoy, su portavoz, el portavoz de la derecha política de la cámara aragonesa, ha hecho aquí —mi buen amigo y querido, sobre todo, don Ángel Cristóbal Montes— un difícil ejercicio de equilibrismo político, porque, con una mano nos ha hablado (en un hipotético clima de tolerancia) de literatura, de antropología y de sociología, como si estuviéramos efectivamente en un Ateneo, y, con miras abiertas, ha acogido con total naturalidad lo que desde los tiempos pretéritos ha sido; pero con la otra, señor Cristóbal, ha tenido usted que revestirse de la toga supuesta de los conocimientos de Derecho Civil para justificar, de forma difícilmente admisible por nuestro Grupo Parlamentario, la verdadera piel ideológica que subyace debajo de este voto en los planteamientos de la mayor parte de sus compañeros del Partido Popular. ¡Que no de los suyos, seguramente! Y hoy usted aquí ha hecho un difícil ejercicio. El agnóstico y el laico por antonomasia, que bebió incluso en las fuentes de la socialdemocracia, para finalmente contentar a su electorado de siempre en España, a ése que usted sabe que difícilmente podría aceptar un voto favorable a una iniciativa que es tan de sentido común como usted mismo ha dicho. Porque no se trataba hoy aquí de decir que las parejas de hecho existen desde siempre.

¡Claro! Pero los parlamentos estamos, fundamentalmente, para no dar la espalda a la realidad social: los parlamentos, don Ángel Cristóbal Montes, en este final del siglo XX, estamos para superar estos anacronismos sociológicos que perviven, porque, si no lo hubieran hecho así, en cada momento, los representantes políticos, las fuerzas sociales, aún estaríamos en el esclavismo de la Grecia clásica, o quizá en el feudalismo, o quizá, todavía, en la parte más lacerante del protocapitalismo del siglo XIX, al cual, evidentemente, la representación democrática de este siglo ha tratado de subsanar sus aspectos lamentablemente más lacerantes.

Por lo tanto, yo creo que hoy damos un paso adecuado, porque no estamos legislando sobre matrimonio, que es competencia del Derecho Civil: ésa es una institución característica. Lo único que estamos diciendo es que no nos parece justo, no es respetuoso con el espíritu constitucional de no discriminación que aquellos aragoneses que están casados y acogidos a la institución matrimonial disfruten de una serie de prerrogativas que nuestro Derecho Civil, el Derecho Civil aragonés, les permite, y a aquellos otros que están en una unión de hecho no les alcancen esas posibilidades.

Y hace escasos días, señor Cristóbal Montes, me decía algún miembro de la vigente Comisión aragonesa de Derecho Civil que asesora al propio Gobierno que, por ejemplo, en el anteproyecto de ley que estaban preparando sobre sucesiones, muchas de las cosas que dice nuestra proposición de ley las reconocían para las parejas de hecho, porque creían ellos, creían, que es perfectamente constitucional, como lo han creído los catalanes y como es razonable si queremos ejercer todas nuestras competencias.

No habría diecisiete legislaciones en parejas de hecho entre comunidades autónomas, sino sólo tantas y cuantas como comunidades autónomas tengan Derecho civil propio podrán legislar sobre la materia. Y, en ese sentido, creemos que no tenemos por qué tirar por la borda las posibilidades que tenemos.

Por consiguiente, señorías, yo les agradezco muy sinceramente este apoyo; estoy seguro de que esta ley va a cumplir un papel importante. que no cumpliría si se aprobara la suya del Congreso de los Diputados, que, como les decía, no tiene que ver nada con la de Coalición Canaria, absolutamente nada, porque, como dice el artículo primero, las relaciones basadas simplemente en prestarse ayuda mutua no son relaciones afectivosexuales. no son relaciones —como le explicaba el señor Mendi— de amor con mayúsculas; porque ésas son las de dos amigos simplemente, las de dos hermanos, las de dos hermanas que vivan juntas, las de dos miembros de alguna secta religiosa que vivan juntos en un piso y que se presten pía ayuda mutua. También tendrán derecho en su momento, a lo mejor, a cobrar hipotéticas pensiones de viudedad, y, por eso, su ministro de Trabajo en Madrid ha hecho cálculos y les ha dicho que, claro, nos iríamos a cifras astronómicas, y no tiene ningún sentido.

Seguramente, señor Cristóbal Montes, porque su partido no cree en el amor con mayúsculas. Y por eso, para su relación actual con el PAR, ustedes lo único que precisan es regular bien su matrimonio de conveniencia, pero no su pareja de hecho. Porque su pareja de hecho no precisaría para este viaje las alforjas de esta proposición de ley nítidamente progresista.

Gracias.

[Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Grupo Parlamentario Popular.

Diputado Cristóbal Montes, tiene la palabra.

El señor Diputado CRISTÓBAL MONTES: Señor Presidente. Señoras y señores Diputados.

Nos lo hemos pasado bien [risas]. Eso en política es más importante de lo que parece, aparte de que hemos dado muestras de un ejercicio de responsabilidad, de elegancia, de respeto, de tolerancia y, aunque no hayamos llegado al desiderátum inglés de que la política liberal —y liberales somos todos— es el respeto mutuo entre caballeros, se le ha parecido extraordinariamente, y eso es muy positivo.

Sin embargo, hay que explicar el voto, y nuestro voto ha sido claramente negativo, lo hemos anticipado, y las razones creo que las hemos dado también; ahora simplemente las voy a ratificar.

Señor Bernal, les parece corto. Lo entiendo desde su óptica; pero, claro: principio quieren las cosas, y cuando comienza la travesía parlamentaria de una proposición, de un proyecto como éste, a lo mejor sabemos cómo empezamos, y no sabemos cómo terminamos. Ustedes están proponiendo concretamente la adopción por homosexuales, que está excluida expresamente de la proposición; pero puede resultar que, por esta confluencia de votos singular que no está en esta cámara, en la Ponencia se acuerde la aprobación, se incluya en el proyecto, que —repito— lo excluye, la adopción por homosexuales, la adopción por parejas homosexuales. Al margen de cualquier planteamiento ideológico y de cualquier planteamiento, me parece que nos equivocaríamos si lo aceptásemos, por muy progresista que pueda parecer.

En Inglaterra (que es la madre del parlamentarismo) tienen un dicho muy viejo que además ya se les ha quedado desfasado; dicen: «El parlamento inglés puede hacer todo menos transformar un hombre en una mujer, o una mujer en un hombre». Ahora ya ni eso, porque existe la transexualidad. Pero nosotros le daríamos incluso la vuelta, porque permitiríamos que lo que surge en la filiación de la adopción, que es la filiación adoptiva, se pudiera hacer con una pareja del mismo sexo, y en la naturaleza eso no es posible. Y lo que no es posible en la naturaleza no lo puede ser en las leyes: las leyes no pueden enmendar la naturaleza, las leyes se tienen que acomodar a la naturaleza. No puede haber filiación biológica entre parejas del mismo sexo, no puede haber filiación adoptiva entre parejas del mismo sexo.

Señor Mendi, muchas gracias; sabe que le tengo el mismo respeto, consideración y afecto que usted me tiene a mí, y, si usted disfruta con mis intervenciones, yo disfruto con las suyas. Ha hecho un canto que a mí me gusta mucho, pues ¿quién no está enamorado siempre? Yo he vivido quince años en Latinoamérica, y, por lo tanto, soy romancero, y, por lo tanto, soy culebrero, y, por lo tanto, soy tremendamente romántico. A mí, cuando se habla del amor, me llega al alma, a pesar de que soy viejo: creo que a eso no hay que renunciar nunca: el amor es lo más bonito que hay en la vida, y sin el amor nada tiene sentido ni significación.

Y coincido con usted: a pesar del origen de la proposición —luego hablaremos, señor Tejedor—, a pesar del origen, prefiero la relación de amor a la escritura pública, a pesar de que en la proposición de ley se habla más de escritura pública que de amor. ¿Por qué? ¡Vaya usted a saber! También a usted le parece que es una propuesta tímida, y aboga por lo mismo que abogan los miembros de la CHA: la adopción por homosexuales. Piénsenlo, piénsenlo, realmente. Me dirán que hay un precedente: si mal no recuerdo, en Holanda acaba de aprobarse algo parecido en este sentido, en el único lugar: no hay otro lugar en el mundo. Me parece, tampoco estoy seguro, pero creo entender que en Holanda se acaba de aprobar algo que permite la adopción en determinadas circunstancias por parejas homosexuales; pero eso hay que pensarlo, porque es una infracción muy seria de las leyes de la naturaleza, y es una infracción muy radical de la naturaleza de las cosas.

El señor Mendi nos decía que una plataforma gay formada por militantes del Partido Popular ha dirigido al señor Aznar una carta para que ponga en marcha una ley de parejas de hecho. ¡Pero, señor Mendi, usted no me ha escuchado a mí!: en Madrid se está tramitando una proposición de ley orgánica presentada por el Grupo Parlamentario Popular, que en su artículo primero dice «la unión de hecho entre dos personas físicas», y no dice de diferente sexo: dos personas físicas mayores de edad que acuerden convivir y apoyarse mutuamente.

Pues ¡si eso no posibilita las uniones de hecho homosexuales, que venga Dios y lo vea!, porque yo no entiendo cómo se puede a estas alturas imputar al PP que esté en contra de la regulación legal de las parejas de hecho homosexuales.

Dice usted que la derecha se quita la careta. Pues no sé, señor Mendi: me parece que eso es una frase al uso, me parece que eso es un estereotipo. La derecha no tiene por qué quitarse la careta; la derecha tiene unos determinados planteamientos tan lícitos, tan legítimos, tan respetables como los de la izquierda. Hay en este país una izquierda y hay una derecha como en cualquier democracia, y la derecha defiende desde un centroderecha planteamientos que la izquierda defiende, al menos mayoritariamente, desde un centroizquierda. Y eso es una forma de entendernos simplemente.

¿Quiere decir que hay posiciones encontradas? Pues no las hay. Entre la izquierda civilizada, moderna, y la derecha civilizada, no hay posiciones encontradas ya en casi nada. La prueba es que los mensajes suelen ser los mismos. Le recomiendo un ejercicio: compare los programas electorales de las ultimas elecciones generales del noventa y seis del Partido Socialista y del Partido Popular, y, si encuentra usted una diferencia resaltante, una diferencia básica, una diferencia de principio, una diferencia de sustancia y de idea, me lo dice, porque yo no la he encontrado, ni aquí ni en ningún sitio.

Ahí está dicho, ahí están las típicas palabras de, nada más y nada menos, Willy Brandt, que sabía de estas cosas, que dice: hoy día, entre los grandes partidos, intentar encontrar diferencias programáticas y estratégicas es perder el tiempo, porque todos dicen lo mismo. ¿Por qué? Porque se dirigen a una sociedad homogénea, fundamentalmente, a una sociedad nivelada de clase media. Y la clase media quiere oír las mismas cosas, le vengan de la derecha o de la izquierda. Y ¿qué dice Willy Brandt? Pues que la única diferencia es de matiz, de acento, de prioridad, de orden, de rango, pero nunca de sustancia. Eso es lo que llama Lowenstein «los partidos de amplia base», que se dirigen a todo el electorado y que tienen que captar votos lo mismo en la derecha tradicional que en la izquierda tradicional.

Señora Aulló, nosotros entendemos perfectamente que hayan acordado libertad de voto. Éste es un problema de conciencia, ciertamente, ustedes han decidido… Nos ha llamado la atención alguna ausencia, y nos ha llamado también la atención alguna distribución del voto entre los miembros presentes del Partido Aragonés. Pero, bueno, eso pertenece al reino de su soberanía, y nada que objetar. Lo único que les diría es que, cuando usted dice que existe una vertiente social que no puede dar lugar a la desigualdad, pues piense —igual que le decía al señor Mendi— que nosotros no estamos contra la no regulación.

No decimos que éste sea el momento, aquí, en el Parlamento aragonés, ahora, sino un poquito después. Vamos a ver cómo queda a nivel nacional, y que después venga la proposición: a lo mejor podemos aguantarla en los trámites de Ponencia hasta que sepamos cuál es el modelo nacional, y entonces hacer el acomodo correspondiente en la Comunidad Autónoma de Aragón, que es lo que hemos propuesto, y no hemos propuesto otra cosa.

De todas formas, no caigan en la tentación —es un consejo que le doy como viejo amigo al señor Biel, particularmente, viejo y querido amigo—, no caigan en la tentación de que a lo mejor suena la flauta, de que a lo mejor tienen suerte, y, a través de estas parejas de hecho y de su regulación, logramos encontrar esa piedra filosofal que a todos los nacionalistas siempre aletea: un matrimonio a la aragonesa. No, no caigan en esa tentación. [Risas.]

(Y termino, señor Presidente.)

Señor Tejedor… ¿Qué decirle al señor Tejedor, con el que vengo peleando desde hace veinte años, peleando civilizadamente? Peleamos en el mismo partido en su día: él era un socialista radical, yo era un socialdemócrata; él defendía con ardor, como sigue defendiendo —y a mí me gusta mucho eso— sus postulados, yo defendía con menos ardor los míos, y así me fue [risas]. Y, en consecuencia, seguimos en las mismas: el ha evolucionado tanto como he evolucionado yo, y tanto como ha evolucionado el Grupo y el partido, que en su día era socialista radical. Cuando yo me proclamaba socialdemócrata, ¿qué me decían, señor Tejedor?: vendido a la derecha, vendido a UCD, maldito… [Risas.] Hoy, sin embargo, son un partido socialdemócrata de centroizquierda, civilizados, sin ningún problema.

Tan es así —les estoy hablando con el corazón en la mano y con cariño, con inmenso cariño, y lo saben—, tan es así, que, igual que hoy se puede decir respecto al Partido Popular que, siendo un partido de centroderecha homologable con los partidos de centroderecha de Europa (aunque a veces ustedes no lo reconozcan expresamente, porque es su obligación no reconocerlo expresamente), en el Partido Popular hay dos alas, porque es un partido liberalconservador, y, por lo tanto, hay algunos que son más conservadores y otros que somos más liberales, cosa natural, en el Partido Socialista hay dos alas también (y lo acaba de decir un representante muy significado en Madrid hace muy pocos días): hay un ala socialdemócrata y hay un ala socialliberal —¿le suena eso?—, en la cual están nada más y nada menos que Felipe González y otros. que son seguidores del mentor Willy Brandt, que acabó siendo un socialliberal extraordinario. En consecuencia, vean ustedes qué diferencias más pequeñas puede haber entre una y otra posición.

Nosotros, señor Tejedor —y con esto termino—, no creemos que usted pueda agradecer al centroizquierda —debería haber dicho al nuevo centroizquierda— de esta cámara el que haya triunfado la proposición de ley, porque ése es un triunfo pírrico. En las cámaras, en los parlamentos, puede haber todos los reacomodos posibles del mundo, porque esto es la aritmética parlamentaria, y en la aritmética parlamentaria se permiten todas las sumas, todas las restas y todas las conjugaciones; pero no se equivoquen: aunque hayan sacado esta ley —y otras que han podido sacar, otras proposiciones y otras resoluciones— con el apoyo del Partido Aragonés, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés, o con una parte significativa. como esta mañana, eso no es el nuevo centroizquierda.

El centroizquierda es el centroizquierda, y el centroderecha es el centroderecha, y, hagan lo que hagan —a lo mejor, después del Congreso, ¿quién sabe?—, el Partido Aragonés es centroderecha, que puede hacer los equilibrios que quieran y que pueden hacer los movimientos que les dé la gana, pero que le pregunten a su electorado si está votando una opción de centroizquierda o una opción de centroderecha, cuando deposita su voto por el Partido Aragonés.

No se equivoquen: ése no es el nuevo centroizquierda. Lo cual no quiere decir que, en un determinado momento, ustedes pudieran formar Gobierno con ellos: no pasaría absolutamente nada. A ustedes, no; a ellos ¿quién sabe?, ¿verdad? [Risas.]

.(Y termino, señor Presidente.)

Me dice usted que no les han vendido una burra vieja, sino un brioso corcel [risas]. Bueno. el corcel ha galopado llevado de la brida de la buena mano del señor Tejedor, que no sé si monta o no monta corcel [risas], pero sabe llevar de la boda al corcel, y lo ha paseado bien. Es un corcel que aparentemente es blanco, que ha dado unos saltos bonitos, y no diré que no está ha enamorado, pero sí ha mostrado una cierta agilidad una cierta potencia formal, coral, verbal; para mi gusto sigue siendo una burra vieja [risas], sigue siendo una burra vieja.

¿Por qué sigue siendo una burra vieja? Primero, porque, a pesar de que usted dice que han pedido todos los dictámenes y pareceres, bueno, yo paso por su palabra, pero ha sido post. Y ¿sabe lo que decían los escolásticos?: «post hoc ergo propter hoc» («después de que es así, es así»). Es decir, ustedes, cuando ya habían confeccionado la proposición y aditamentamos, dicen: que nos digan ahora que va bien. No, no: es que tendría que haber sido al revés: esos dictámenes o pareceres, antes de recibir la burra vieja, antes de comprar la burra vieja que les han vendido interesadamente. Y no le han mirado la dentadura antes, sino que después han dicho: y, para cubrirnos, pedimos un parecer de algún profesor amigo.

De eso ya hablaremos en su momento, porque nosotros seguimos creyendo que la ley es inconstitucional, o lo será, en los términos en que está redactada. ¿Por qué? Pues por una muy sencilla razón, señor Tejedor, que usted se niega a recibir, y es la siguiente: que nosotros no nos oponemos a la regulación legal de las parejas de hecho, que no nos oponemos (la prueba es que tenemos una proposición de ley en Madrid cursándose), no nos oponemos; nos oponemos a la oportunidad de esta ley en este momento. Y ¿por qué? Pues porque entendemos, igual que entiende usted —y eso es de recibo—, que hay unas peculiaridades forales aragonesas que las parejas de hecho deberán recibir —no nos oponemos a eso—, que deberán recibir cuando sepamos lo que es legalmente una pareja de hecho.

Y ¿puede decir legalmente el parlamento aragonés lo que es una pareja de hecho? No; rotundamente, no. porque eso es materia cuasi matrimonial. La prueba es que ustedes dedican a esa primera parte nada menos que la mitad (diez artículos de la ley) para definir lo que es la pareja de hecho. Sobran todos esos artículos: eso lo tiene que decir el parlamento estatal. y. cuando sepamos lo que es a nivel del Estado una pareja de hecho. entonces, nosotros, a nivel de Aragón, podremos decir lo que queramos: que introducimos determinadas peculiaridades forales, que las adaptamos a la peculiaridad foral aragonesa … que no podrá decir, por ejemplo, CastillaLa Mancha, porque no tiene Derecho foral, o que no podrá decir Valencia; pero nosotros sí: en materia matrimonial y en materia sucesoria podemos decir todo lo que queramos dentro del ámbito de nuestro Derecho foral, y podremos acomodar las distintas leyes públicas aragonesas que hay al respecto. Pero en su momento, no antes.

Y no he hecho —y ahora sí que termino, señor Presidente— ningún equilibrio especial —usted sabe que no—, no he hecho ningún difícil equilibrio entre lo político y lo jurídico. Estoy convencido de lo que he dicho: si no estuviera convencido, no habría salido. Yo no soy persona a la que dirijan —lo saben perfectamente—, yo no soy persona que recite mensajes que me han dado otros si no creo en esos mensajes. En mi vida he leído una cosa que no haya salido de mi puño y letra y que no haya parido mi cabeza, jamás, y no lo haré porque ya soy muy viejo para cambiar. He salido porque estoy convencido de lo que digo, tanto desde el punto de vista política como desde el punto de vista jurídico.

No es un planteamiento retrógrado, no es un planteamiento de la derecha, no es un planteamiento cavernícola, ni remotamente es un planteamiento ajustado a la política y ajustado al Derecho, porque creo que dar a esta ley el tratamiento que le estamos dando esta mañana, e iniciar un camino sin saber cuáles son los puntos de partida y cuáles son las caracteristicas y la estructura de esa figura, es una equivocación que podemos pagar caro.

Muchas gracias, señor Presidente.

 

2. Toma en consideración por el Pleno de las Cortes de la Proposición de Ley relativa a parejas estables no casadas (BOCA núm. 191, de 10 de junio de 1998).

 

PRESIDENCIA DE LAS CORTES DE ARAGÓN

El Pleno de las Cortes, en sesión celebrada los días 4 y 5 de junio de 1998, ha acordado la toma en consideración de la Proposición de Ley relativa a parejas estables no casadas, presentada por el G.P. Socialista y publicada en el BOCA núm. 180, de 24 de abril de 1998.

La Mesa de las Cortes, en sesión celebrada el día 5 de junio de 1998, ha ordenado, de acuerdo con lo establecido en el artículo 140.2 del Reglamento de Cámara, su remisión a la Comisión Institucional para su tramitación y la apertura del plazo de presentación de enmiendas.

Las señoras y señores Diputados y los Grupos Parlamentarios disponen de un plazo de quince días hábiles, que finalizará el próximo día 29 de junio de 1998, para presentar enmiendas a esta Proposición de Ley.

Se ordena la publicación de estos acuerdos en el Boletín Oficial de las Cortes de Aragón, de conformidad con lo establecido en el artículo 111.1 del Reglamento de la Cámara.

Zaragoza, 5 de junio de 1998.

El Presidente de las Cortes

EMILIO EIROA GARCÍA

3. Informe de la Ponencia designada en la Comisión Institucional sobre la Proposición de Ley relativa a parejas estables no casadas (BOCA núm. 250, de 10 de marzo de 1999)

PRESIDENCIA DE LAS CORTES DE ARAGÓN

En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 111.1 del Reglamento de la Cámara, se ordena la publicación en el Boletín Oficial de las Cortes de Aragón del informe emitido por la Ponencia designada en la Comisión Institucional sobre el Proyecto de Ley de parejas estables no casadas, publicado en el BOCA núm. 180, de 24 de abril de 1998.

Zaragoza, 2 de marzo de 1999.

El Presidente de las Cortes

EMILIO EIROA GARCÍA

A LA COMISIÓN INSTITUCIONAL:

La Ponencia encargada de redactar el Informe sobre el Proyecto de Ley de sucesiones por causa de muerte, integrada por los Diputados D. Ángel Cristóbal Montes, del G.P. Popular; D. Ramón Aurelio Tejedor Sanz, del G.P. Socialista; D. José María Bescós Ramón, del G.P. del Partido Aragonés; D. José Francisco Mendi Forniés, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, y D. Chesús Bernal Bernal, del G.P. Mixto, ha estudiado con todo detenimiento el citado Proyecto de Ley, así como las enmiendas presentadas al mismo, y, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 130 del Reglamento de las Cortes de Aragón, eleva a la Comisión el presente

INFORME

Al título de la Proposición de Ley:

— La enmienda núm. 1, del G.P. Popular, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y el voto en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

Al artículo 1:

— Con las enmiendas números 2, del G.P. Mixto, y 4, del G.P. del Partido Aragonés, se aprueba un texto transaccional con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y el voto en contra del G.P. Popular; dicho texto queda redactado de la siguiente forma:

«La presente Ley será de aplicación a las personas mayores de edad que cumpliendo los requisitos y formalidades que en la misma se establecen, formen parte de una pareja estable no casada en la que exista relación de afectividad análoga a la conyugal.»

— La enmienda núm. 3, del G.P. Popular, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y en contra los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto.

— La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto la  expresión: «Ámbito de aplicación».

Al artículo 2:

— Las enmiendas núms. 5 y 8, del G.P. del Partido Aragonés, se retiran por su ponente.

— La enmienda núm. 6, del G.P. Mixto, se rechaza con el voto a favor de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y el voto en contra de los GG.PP. Popular, Socialista y del Partido Aragonés.

— La enmienda núm. 7, del G.P. Popular, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y el voto en contra de los demás Grupos Parlamentarios.

— Con la enmienda núm. 13, del G.P. Socialista, presentada en un principio al artículo 3, se redacta un texto transaccional con el artículo 2 de la Proposición de Ley, que se aprueba con los votos a favor de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés y el voto en contra de los GG.PP. Popular y Mixto, absteniéndose el G.P. Izquierda Unida de Aragón. El texto resultante queda así:

«Toda pareja estable no casada deberá ser inscrita en un Registro de la Diputación General de Aragón para que le sean aplicables las medidas administrativas reguladas en la presente Ley, así como anotada o mencionada en el Registro Civil competente si la legislación estatal lo previera.»

— La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Registro administrativo».

Al artículo 3:

— La enmienda núm. 9, del G.P. Mixto, se rechaza con el voto a favor de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y enmendante, y el voto en contra del G.P. Popular, absteniéndose los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés.

— La enmienda núm. 10, del G.P. Popular, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y el voto en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

— La enmienda núm. 11, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, se rechaza con el voto a favor de los GG.PP. Socialista, enmendante y Mixto, y el voto en contra de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés.

— Con la enmienda núm. 12, del G.P. del Partido Aragonés, se elabora un texto transaccional, que es aprobado con el voto a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, y el voto en contra de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto. El precepto queda redactado en los siguientes términos:

«Artículo 3.— Existencia de pareja estable no casada.

1. Se considera que hay pareja estable no casada cuando se haya producido la convivencia marital durante un período ininterrumpido de dos años, como mínimo, o se haya manifestado la voluntad de constituirla mediante escritura pública.

2. Podrá acreditarse la existencia de pareja estable no casada y el transcurso de los dos años de referencia si no existiera escritura pública, mediante cualquiera de los medios de prueba admitidos en derecho, especialmente a través de acta de notoriedad o documento judicial que acredite la convivencia.»

— La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Existencia de pareja estable no casada». Asimismo, se aprueba numerar los dos apartados del artículo.

Al artículo 4:

— La enmienda núm. 14, del G.P. Mixto, se rechaza con el voto a favor de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, el voto en contra de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, y la abstención del G.P. Socialista.

— La enmienda núm. 15, del G.P. Popular, se rechaza al contar con el voto a favor del G.P. enmendante y en contra de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto.

— La enmienda núm. 16, del G.P. del Partido Aragonés, junto con el texto de la Proposición de Ley es objeto de transacción y aprobada con el voto a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, el voto en contra de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y la abstención del G.P. Socialista. El texto resultante queda de la siguiente forma:

«Artículo 4.— Requisitos de capacidad. No podrán constituir una pareja estable no casada de las reguladas en la presente Ley:

a) Los que estén ligados con vínculo matrimonial.

b) Los parientes en línea por consanguinidad o adopción.

c) Los colaterales por consanguinidad o adopción hasta el segundo grado.

d) Los que formen pareja estable con otra persona.»

— La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Requisitos de capacidad».

Al artículo 5:

— La enmienda núm. 17, del G.P. Mixto, que es aprobada al votar a favor los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y en contra el G.P. Popular. En consecuencia, se suprime el artículo 5 de la Proposición de Ley.

Al artículo 6:

—La enmienda núm 18, del G.P. Mixto, se rechaza al votar a favor el G.P. enmendante y en contra los GG.PP. Popular, Socialista y del Partido Aragonés, absteniéndose el G.P. Izquierda Unida de Aragón.

— La enmienda núm. 19, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, se aprueba al votar a favor los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y en contra el G.P. Popular.

— La enmienda núm. 20, del G.P. Popular, se rechaza al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el resto de los Grupos Parlamentarios.

— Con la enmienda núm. 21, del G.P. del Partido Aragonés, se elabora un texto transaccional con el de la Proposición de Ley que es aprobado con el voto a favor de los GG.PP. Popular, Socialista y enmendante, absteniéndose los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto. Dicho texto queda como se reproduce a continuación:

«1. La convivencia de la pareja y los derechos y obligaciones correspondientes podrán regularse en sus aspectos personales y patrimoniales mediante convenio recogido en escritura pública, conforme al principio de libertad de pactos, siempre que no perjudiquen los derechos o dignidad de cualquiera de los otorgantes y no sean contrarios a normas imperativas aplicables en Aragón.

2. No podrá pactarse la constitución de una pareja establece no casada con carácter temporal ni someterse a condición.

3. En defecto de pacto, los miembros de la pareja estable contribuirán al mantenimiento de la vivienda y gastos comunes con sus recursos, en proporción a sus ingresos respectivos y, si no son suficientes, de acuerdo con sus patrimonios, sin perjuicio de que cada uno conserve la propiedad, administración y disfrute de sus propios bienes. Tendrán la consideración de gastos comunes de la pareja los necesarios para su mantenimiento y el de los hijos comunes o no que convivan con ellos, incluyendo el derecho a alimentos, educación, atenciones médicosanitarias y vivienda.

4. Ambos miembros de la pareja responden solidariamente ante terceras personas de las obligaciones contraídas por los gastos a que se refiere el número anterior, si se adecúan a los usos sociales; en cualquier otro caso, tan sólo respondería quien hubiera contraído la obligación.»

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Régimen de convivencia y normas de aplicación supletoria».

Al artículo 7:

— La enmienda núm. 22, del G.P. Mixto, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y los votos en contra de los GG.PP. Popular, Socialista y del Partido Aragonés, absteniéndose el G.P. Izquierda Unida de Aragón.

— La enmienda núm. 23, del G.P. Popular, es rechazada con el voto a favor del G.P. enmendante y los votos en contra de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto.

— La enmienda núm. 24, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, es rechazada con el voto a favor del G.P. enmendante, el voto en contra del G.P. Popular y la abstención de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés y Mixto.

— Con la enmienda núm. 25, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, se elabora un texto transaccional con el párrafo segundo, que es aprobado con el voto a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, absteniéndose el G.P. Popular. Dicha transacción supone, además, la eliminación del párrafo tercero del artículo. El texto transaccional implica que el párrafo segundo del precepto enmendado quede redactado de la siguiente forma:

«2. Cualquiera miembro de la pareja estable no casada podrá proceder, uniliteralmente, a su revocación, notificándolo fehacientemente al otro.»

— Con la enmienda núm. 26, del G.P. del Partido Aragonés, y el texto del artículo enmendado, en su párrafo primero, se redacta el siguiente texto transaccional, que es aprobado por los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y la abstención del G.P. Popular:

«1. La pareja estable no casada se extingue:

a) Por la muerte o declaración de fallecimiento de uno de sus integrantes.

b) De común acuerdo.

c) Por decisión unilateral.

d) Por separación de hecho de más de un año.

e) Por matrimonio de uno de sus miembros.»

— La enmienda núm. 27, del G.P. del Partido Aragonés, de adición de un nuevo párrafo, es objeto de aprobación con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, absteniéndose el G.P. Popular. No obstante, el nuevo párrafo sufre una pequeña modificación, al situarse comas entre la expresión «en su caso», y se sustituye la expresión «documento público» por «escritura pública».

— La enmienda núm. 28, del G.P. del Partido Aragonés, de adición de un nuevo párrafo, es objeto de aprobación con los votos a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, votando en contra los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto. El G.P. Socialista se abstiene.

— La enmienda núm. 29, del G.P. del Partido Aragonés, es objeto de transacción, aprobada con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, absteniéndose el G.P. Popular. El texto resultante reza así:

«6. La extinción de la pareja estable no casada implica la revocación de los poderes que cualquiera de los miembros haya otorgado a favor del otro.»

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Causas de extinción».

Asimismo, la Ponencia aprueba sustituir la referencia existente en el párrafo cuarto del precepto al «documento público» por las palabras «escritura pública».

Al artículo 8:

— La enmienda núm. 30, del G.P. Mixto, es rechazada al votar a favor el G.P. Mixto y en contra el G.P. Popular, absteniéndose el resto de los GG.PP.

— La enmienda núm. 31, del G.P. Popular, es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el resto de los GG.PP.

— Con la enmienda núm. 32, del G.P. del Partido Aragonés, y el artículo 8 de la Proposición se elabora un texto transaccional que da lugar a tres artículos (8, 8 bis y 8 ter), que se aprueba con los votos a favor de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés, el voto en contra del G.P. Popular y la abstención de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto. El texto resultante queda redactado de la siguiente forma:

«Artículo 8.— Efectos patrimoniales de la extinción en vida.

1. En caso de extinción de la pareja estable no casada por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, y si la convivencia ha supuesto una situación de desigualdad patrimonial entre ambos convivientes que implique un enriquecimiento injusto, podrá exigirse una compensación económica por el conviviente perjudicado en los siguientes casos:

a) Cuando el conviviente ha contribuido económicamente o con su trabajo a la adquisición, conservación o mejora de cualquiera de los bienes comunes o privativos del otro miembro de la pareja estable no casada.

b) Cuando el conviviente, sin retribución o con retribución insuficiente, se ha dedicado al hogar, o a los hijos comunes o del otro conviviente, o ha trabajado para éste.

2. Al producirse la extinción de la convivencia por las causas previstas en el párrafo anterior, cualquiera de los convivientes podrá exigir al otro una pensión, si la necesitase para su sustento, en el supuesto de que el cuidado de los hijos comunes le impida la realización de actividades laborales o las dificulte seriamente. La pensión se extinguirá cuando el cuidado de los hijos cese por cualquier causa o éstos alcancen la mayoría de edad o se emancipen.

3. La reclamación por cualquiera de los miembros de la pareja de los derechos regulados en los párrafos anteriores deberá formularse en el plazo máximo de un año, a contar desde la extinción de la pareja estable no casada, ponderándose equilibradamente en razón de la duración de la convivencia.»

«Artículo 8 bis.— Prole común.

1. En el caso de ruptura de la convivencia por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, se estará, en cuanto a la guarda y custodia de la prole común y al régimen de visitas, comunicación y estancia, a lo que la pareja haya convenido. No obstante, el juez podrá moderar equitativamente lo acordado, cuando a su juicio sea gravemente lesivo para cualquiera de los miembros o para la prole común.

2. En defecto de pacto, el juez podrá acordar lo que estime procedente respecto a la prole común, en beneficio de los hijos y previa audiencia de éstos si tienen suficiente juicio o son mayores de doce años.»

«Art. 8 ter.— Derechos en caso de fallecimiento de uno de los convivientes.

En caso de fallecimiento de uno de los miembros de la pareja, el supérstite tendrá derecho, cualquiera que sea el contenido de la estructura de constitución, del testamento o de los pactos sucesorios, al mobiliario, útiles e instrumentos de trabajo que constituyan el ajuar de la vivienda habitual, con exclusión solamente de las joyas u objetos artísticos de valor extraordinario o de los bienes de procedencia familiar. Asimismo, el supérstite podrá, independientemente de los derechos hereditarios que se le atribuyeran, residir gratuitamente en la vivienda habitual durante el plazo de un año.»

— La enmienda núm. 33, del G.P. del Partido Aragonés, que incorporaba un artículo 8 bis, es retirada por su Ponente.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbricas de los preceptos, las expresiones siguientes: Artículo 8: «Efectos patrimoniales de la extinción en vida»; Artículo 8 bis: «Prole común», y Artículo 8 ter: «Derechos en caso de fallecimiento de uno de los convivientes».

Asimismo, la Ponencia, mediante la aceptación por unanimidad de una corrección técnica, acuerda sustituir la expresión: «en cuanto al régimen de guarda y custodia y establecimiento del derecho de visitas», por la siguiente frase: «en cuanto a la guarda y custodia de la prole común y al régimen de visitas, comunicación y estancia». En consecuencia, el artículo 8 bis queda redactado del siguiente modo:

«Artículo 8 bis.— Prole común.

1. En el caso de ruptura de la convivencia por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, se estará, en cuanto a la guarda y custodia de la prole común y al régimen de visitas, comunicación y estancia, a lo que la pareja haya convenido. No obstante, el juez podrá moderar equitativamente lo acordado, cuando a su juicio sea gravemente lesivo para cualquiera de los miembros o para la prole común.

2. En defecto de pacto, el juez podrá acordar lo que estime procedente respecto a la prole común, en beneficio de los hijos y previa audiencia de éstos si tienen suficiente juicio o son mayores de doce años.»

Al artículo 9:

— La enmienda núm. 34, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, que es rechazada con los votos a favor de los GG.PP. enmendante y Mixto, y los votos en contra de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, absteniéndose el G.P. Socialista.

— La enmienda núm. 35, del G.P. Mixto, que es rechazada con los votos a favor de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y enmendante, y los votos en contra de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, absteniéndose el G.P. Socialista.

La Ponencia, en virtud del artículo 129.5 del Reglamento de la Cámara, acuerda modificar la referencia que efectúa el artículo 9 de la Proposición de Ley a las «Parejas heterosexuales unidas por contrato de convivencia», por la expresión «Parejas estables no casadas heterosexuales».

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Adopción».

Al artículo 10:

— La enmienda núm. 36, del G.P. Popular, que es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto.

— La enmienda núm. 37, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, que es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el G.P. Popular, absteniéndose los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés y Mixto.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Representación del ausente».

Al artículo 11:

— La enmienda núm. 38, del G.P. Popular, que es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el resto de los GG.PP.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Delación dativa de la tutela».

Al artículo 12:

— La enmienda núm. 39, del G.P. Popular, es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el resto de los Grupos Parlamentarios.

— La enmienda núm. 40, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, es retirada por su Ponente.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Derecho de alimentos».

Al artículo 13:

— La enmienda núm. 41, del G.P. Mixto, de supresión del precepto, que cuenta con los votos favorables de los GG.PP. Popular y enmendante y los votos en contra de los GG.PP. Socialista e Izquierda Unida de Aragón, absteniéndose el G.P. del Partido Aragonés. En consecuencia, la enmienda se aprueba, si bien el Ponente de dicho Grupo informa que la citada enmienda está dirigida únicamente a suprimir el párrafo segundo del citado artículo. En el primer párrafo se sustituye la mención al «contrato de convivencia estable» por la generalizada en los artículos de la Proposición ya aprobados «pareja estable no casada», todo ello en aplicación del artículo 129.5 del Reglamento de las Cortes de Aragón.

— La enmienda núm. 42, del G.P. Popular, es rechazada al votar a favor el G.P. Popular y en contra el resto de los Grupos Parlamentarios.

— La enmienda núm. 43, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, es rechazada al votar a favor el G.P. enmendante y en contra el G.P. Popular, absteniéndose el resto de los Grupos Parlamentarios.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Inexistencia de parentesco».

Al artículo 14:

— La enmienda núm. 44, del G.P. Popular, se aprueba con los votos a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, y en contra de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, absteniéndose el G.P. Socialista, por lo que el artículo 14 queda suprimido.

— La enmienda núm. 45, del G.P. del Partido Aragonés, se retira por su Ponente.

— Con la enmienda núm. 46, del G.P. del Partido Aragonés, presentada inicialmente a varios preceptos de la Proposición de Ley, se elaboran los textos transaccionales de los artículos 16, 17 y 18, tal y como se hará constar con posterioridad.

— La enmienda núm. 47, del G.P. Mixto, decae al desaparecer el artículo 14 de la Proposición de Ley, fruto de la aceptación de la enmienda núm. 44, de supresión del precepto enmendado.

Al artículo 15:

— La enmienda núm. 48, del G.P. Popular, que se aprueba con los votos a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés, y los votos en contra de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto. Con la aprobación de esta enmienda queda suprimido el artículo 15.

— La enmienda núm. 49, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, es retirada por su Ponente.

Al artículo 16:

— La enmienda núm. 50, del G.P. Popular, es rechazada con el voto a favor del G.P. Popular y los votos en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

Al artículo 17:

— La enmienda núm. 51, del G.P. Popular. se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y el voto en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

— La enmienda núm. 52, del G.P. del Partido Aragonés. que versa sobre una materia distinta a la del precepto enmendado, se retira por su Ponente.

Al artículo 18:

— La enmienda núm. 53, del G.P. Popular, se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y el voto en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

— La enmienda núm. 54, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, es retirada por su Ponente.

— La enmienda núm. 55, del G.P. del Partido Aragonés, que versa sobre una materia distinta a la del precepto enmendado, se retira por su Ponente.

— La enmienda núm. 46, del G.P. del Partido Aragonés, es objeto de transacción con los artículos 16, 17 y 18, siendo aprobada con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y el voto en contra del G.P. Popular.

Los textos transaccionales de los preceptos mencionados, y sus correspondientes rúbricas, son los siguientes

«Artículo 16.— Testamento mancomunado.

Los miembros de la pareja estable no casada podrán testar de mancomún de conformidad con lo dispuesto en la legislación sucesoria aragonesa.»

«Artículo 17.— Pactos sucesorios.

Los miembros de la pareja estable no casada podrán otorgar pactos sucesorios en los términos previstos en la legislación sucesoria aragonesa.»

«Artículo 18. — Fiducia.

Cada miembro de la pareja estable no casada podrá ordenar la sucesión del otro mediante la fiducia, de acuerdo con lo regulado en la legislación sucesoria aragonesa.»

Al artículo 19:

— La enmienda núm. 56, del G.P. Popular, se aprueba con el voto a favor del G.P. Popular, y en contra de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, absteniéndose el G.P. del Partido Aragonés.

Con la aprobación de dicha enmienda, el artículo 19 queda suprimido.

— La enmienda núm. 57, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, decae.

— La enmienda núm. 58, del G.P. del Partido Aragonés, se retira por su Ponente.

Al artículo 20:

— La enmienda núm. 59, del G.P. Mixto, se retira por su Ponente.

— La enmienda núm. 60, del G.P. Popular, se aprueba con el voto a favor del G.P. enmendante, en contra los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y la abstención del G.P. del Partido Aragonés.

— La enmienda núm. 61, del G.P. Socialista, decae al haberse suprimido el precepto enmendado.

— La enmienda núm. 62, del G.P. del Partido Aragonés, se retira por su Ponente.

Al artículo 21:

— La enmienda núm. 63, del G.P. Mixto, es retirada por su Ponente.

— La enmienda núm. 64, del G.P. Popular, es aprobada con los votos a favor de los GG.PP. Popular y del Partido Aragonés y los votos en contra de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, por lo que se suprime el artículo 21.

— La enmienda núm. 65, del G.P. del Partido Aragonés, se retira por su Ponente.

Al artículo 22:

— La enmienda núm. 67, del G.P. Popular, es rechazada al votar a favor el G.P. Popular y en contra el resto de los Grupos Parlamentarios.

— Las enmiendas números 66, del G.P. Mixto, y 68, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, son objeto de transacción con el texto del artículo enmendando, lo que da lugar a la siguiente redacción del artículo:

«Los derechos y obligaciones establecidos para los cónyuges en la normativa aragonesa de Derecho público, que no tenga carácter tributario, serán de igual aplicación a los miembros de la pareja estable no casada.»

Este texto, que es aprobado, cuenta con el voto a favor de los GG.PP. Socialista. del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto y con el voto en contra del G.P. Popular.

— La enmienda núm. 69, del G.P. del Partido Aragonés, que versa sobre una materia distinta a la del precepto, es retirada por su Ponente.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Normativa aragonesa de Derecho público».

La enmienda núm. 70, del G.P. del Partido Aragonés, dirigida a incluir un nuevo artículo 23, se retira por su Ponente.

A la disposición adicional primera:

— La enmienda núm. 71, del G.P. Popular, que se rechaza con el voto a favor del G.P. enmendante y los votos en contra del resto de los Grupos Parlamentarios.

— Con las enmiendas núms. 72, del G.P. Mixto y 73, del G.P. Izquierda Unida de Aragón y el precepto enmendado de la Proposición de Ley, se elabora y aprueba el siguiente texto transaccional:

«El régimen de convivencia y de derechos y obligaciones de los miembros de la pareja estable no casada, pactado en escritura pública, adquirirá el valor de capitulaciones matrimoniales, en caso de que los miembros de la pareja contrajeran matrimonio, si así lo hubieran pactado expresamente en la escritura.»

Sometido a votación, el texto transaccional se aprueba con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto y el voto en contra del G.P. Popular.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Capitulaciones matrimoniales».

A la disposición adicional segunda:

— La enmienda núm. 74, del G.P. Mixto, de supresión, que es aprobada con los votos a favor de los GG.PP. Socialista. del Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, y el voto en contra del G.P. Popular.

— La enmienda número 75, del G.P. Popular, de modificación parcial, decae al haberse suprimido el precepto enmendado.

— La enmienda núm. 76, del G.P. Mixto, en la que se postula la creación de una nueva disposición adicional, es objeto de transacción, aprobándose una nueva disposición adicional con los votos a favor de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés y el voto negativo del G.P. Popular, absteniéndose los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y enmendante.

El texto en cuestión reza así:

«En el plazo de seis meses desde la publicación de la presente Ley, la Diputación General de Aragón regulará mediante Decreto la creación y régimen de funcionamiento del Registro administrativo de Parejas Estables no Casadas.»

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Plazo de creación del Registro administrativo».

A la disposición transitoria:

— La enmienda núm. 77, del G.P. Mixto, de supresión, es aprobada por unanimidad.

— La enmienda núm. 78, del G.P. Popular, también de supresión, decae, al haber prosperado la enmienda núm. 77.

— La enmienda núm. 79, del G.P. Izquierda Unida de Aragón, aunque formalmente fue presentada a la disposición transitoria de la Proposición de Ley, por su contenido está estrechamente relacionada con la disposición adicional de nueva creación, fruto de la aceptación mayoritaria de la enmienda núm. 76. Por ello, la Ponencia acuerda proceder a su votación, siendo rechazada con el voto a favor del G.P. enmendante, los votos en contra de los GG.PP. Popular, del Partido Aragones y Mixto y la abstención del G.P. Socialista.

— La enmienda núm. 80 del G.P. Socialista, presentada formalmente a la disposición transitoria, pero estrechamente vinculada por su contenido a la nueva disposición adicional aprobada como consecuencia de la aceptación de la enmienda núm. 76, es retirada por su Ponente.

A la disposición final:

— La enmienda núm. 81. del G.P. Mixto. que es aprobada con los votos a favor de los GG.PP. Socialista, del Partido Aragonés y Mixto y los votos en contra de los GG.PP. Popular e Izquierda Unida de Aragón.

La Ponencia acuerda incorporar, como rúbrica del precepto, la expresión: «Entrada en vigor de la Ley».

— La enmienda núm. 82, del G.P. del Partido Aragonés, de reordenación del articulado de la Proposición de Ley, se retira por su Ponente.

A la exposición de motivos:

— La enmienda núm. 83, del G.P. del Partido Aragonés, que es aprobada con los votos favorables de los GG.PP. Popular, Socialista y del Partido Aragonés y los votos en contra de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto.

La Ponencia, en aplicación del artículo 129.5 del Reglamento de las Cortes de Aragón, acuerda realizar los siguientes cambios en la exposición de motivos:

En el párrafo segundo se sustituye la expresión «llegando» por «tendiendo».

El párrafo cuarto se suprime.

En el párrafo quinto se suprimen las siguientes expresiones y palabras: «mucho menos condenable», «Española» y «a definir sin cortapisas su sexualidad y». Asimismo, se sustituye la expresión «más acorde con ella» por la siguiente: «más acorde con su propia sexualidad».

El párrafo noveno se suprime.

Zaragoza, 2 de marzo de 1999.

Los Diputados

ÁNGEL CRISTÓBAL MONTES

RAMÓN TEJEDOR SANZ

JOSÉ MARÍA BESCÓS RAMÓN

JOSÉ FRANCISCO MENDI FORNIÉS

CHESÚS BERNAL BERNAL

 

 

ANEXO

Proposición de ley relativa a Parejas estables no casadas

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La sociedad española en general, y la aragonesa en particular, viene demandando, desde hace tiempo, la regulación normativa de las llamadas parejas de hecho.

Desde que en 1982, y auspiciado por el Consejo de Europa, se celebró el primer y único Congreso sobre parejas no casadas, son muchos los países de la Unión Europea que, de una forma u otra, han ido adaptando sus respectivas legislaciones a este fenómeno convivencial, tendiendo a equiparar, total o parcialmente, a estas parejas con los matrimonios.

En España, aunque ya existe alguna tímida regulación normativa al respecto, como es el caso de la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos, en los últimos años están siendo los tribunales de justicia, y, en especial, el Tribunal Constitucional, quienes vienen aplicando soluciones coyunturales o de emergencia a los casos concretos que se les plantean; soluciones que no acaban de satisfacer por entero a nadie. Porque no parece que haya de ser la Justicia la que deba sustituir en este aspecto al legislador, que es a quien constitucionalmente le viene atribuida la facultad normativa y a quien compete resolver, mediante el oportuno tratamiento legislativo, las cuestiones que estos tipos de convivencias provocan

[Párrafo suprimido en Ponencia.]

Por otra parte, junto a la pareja estable heterosexual, otro fenómeno similar, aunque de naturaleza y consecuencias bien diferentes, es el de la pareja homosexual en convivencia marital estable, está dejando de ser también algo extraño y marginal; [supresión de tres palabras en Ponencia]. El principio de liberta individual que fundamenta la propia Constitución [palabra suprimida en Ponencia], y que tradicionalmente ha constituido la esencia y base del Derecho Civil aragonés, obliga al legislador a aceptar que toda persona tiene derecho [siete palabras suprimidas en Ponencia] a establecer la relación de convivencia afectiva más acorde con su propia sexualidad.

Se trata en ambos casos de un fenómeno creciente, generalmente aceptado y asumido por la sociedad, cuya marginación legislativa no hace sino generar problemas de muy difícil solución, cuando no, provocar importantes injusticias: en unos casos, para los propios miembros de la pareja: en otros, y esto es mucho más grave, para la prole nacida de la misma.

Desconocer el fenómeno desde el punto de vista legislativo no conlleva sino agravar esas situaciones de desamparo e injusticia que hoy sólo tratan de atajar los Tribunales de Justicia.

Por otra parte, y aun cuando el legislador español trata de regular el fenómeno desde un punto de vista general, dadas las singularidades que el ordenamiento civil aragonés tiene, parece que las Cortes de Aragón no pueden en estos momentos orillar el especial tratamiento que estos tipos de convivencias han de tener en nuestra Comunidad. Ello es lo que de forma especial justifica esta Ley.

[Los dos últimos párrafos, suprimidos en Ponencia.]

Artículo 1.—Ámbito de aplicación

La presente Ley será de aplicación a las personas mayores de edad que, cumpliendo los requisitos y formalidades que en la misma se establecen, formen parte de una pareja estable no casada en la que exista relación de afectividad análoga a la conyugal.

Artículo 2.—Registro administrativo

Toda pareja estable no casada deberá ser inscrita en un Registro de la Diputación General de Aragón para que le sean aplicables las medidas administrativas reguladas en la presente Ley, así como anotada o mencionada en el Registro Civil competente si la legislación estatal lo previera.

Artículo 3.—Existencia de pareja estable no casada

1. Se considera que hay pareja estable no casada cuando se haya producido la convivencia marital durante un período ininterrumpido de dos años, como mínimo, o se haya manifestado la voluntad de constituirla mediante escritura pública.

2. Podrá acreditarse la existencia de pareja estable no casada y el transcurso de los dos años de referencia, si no existiera escritura pública, mediante cualquiera de los medios de prueba admitidos en derecho, especialmente, a través de acta de notoriedad o documento judicial que acredite la convivencia.

Artículo 4.—Requisitos de capacidad

No podrán constituir una pareja estable no casada de las reguladas en la presente Ley:

a) Las que estén ligados por vínculo matrimonial.

b) Los parientes en línea recta por consanguinidad o adopción.

c) Los colaterales por consanguinidad o adopción hasta el segundo grado.

d) Los que formen pareja estable con otra persona.

Artículo 5.—[Surpimido en Ponencia.]

Artículo 6.—Régimen de convivencia y normas de aplicación supletoria

1. La convivencia de la pareja y los derechos y obligaciones correspondientes podrán regularse en sus aspectos personales y patrimoniales mediante convenio recogido en escritura pública, conforme al principio de libertad de pactos, siempre que no perjudiquen los derechos o dignidad de cualquiera de los otorgantes y no sean contrarios a normas imperativas aplicables en Aragón.

2. No podrá pactarse la constitución de una pareja establece no casada con carácter temporal ni someterse a condición.

3. En defecto de pacto, los miembros de la pareja estable contribuirán al mantenimiento de la vivienda y gastos comunes con sus recursos, en proporción a sus ingresos respectivos y, si no son suficientes, de acuerdo con sus patrimonios, sin perjuicio de que cada uno conserve la propiedad, administración y disfrute de sus propios bienes. Tendrán la consideración de gastos comunes de la pareja los necesarios para su mantenimiento y el de los hijos comunes o no que convivan con ellos, incluyendo el derecho a alimentos, educación, atenciones médicosanitarias y vivienda.

4. Ambos miembros de la pareja responden solidariamente ante terceras personas de las obligaciones contraídas por los gastos a que se refiere el número anterior, si se adecúan a los usos sociales; en cualquier otro caso, tan sólo respondería quien hubiera contraído la obligación.

Artículo 7.—Causas de extinción

1. La pareja estable no casada se extingue:

a) Por la muerte o declaración de fallecimiento de uno de sus integrantes.

b) De común acuerdo.

c) Por decisión unilateral.

d) Por separación de hecho de más de un año.

e) Por matrimonio de uno de sus miembros.

2. Cualquier miembro de la pareja estable podrá proceder, unilateralmente, a su revocación, notificándolo fehacientemente al otro.

3. [Eliminado en Ponencia.]

4. [Nuevo.] Los dos miembros de la pareja están obligados, aunque sea separadamente, a dejar sin efecto la escritura pública que, en su caso, se hubiera otorgado.

5. [Nuevo.] En caso de ruptura de la convivencia, las partes no pueden volver a formalizar una pareja estable no casada mediante escritura pública hasta que hayan transcurrido seis meses desde que dejaron sin efecto el documento público correspondiente a la convivencia anterior.

6. [Nuevo.] La extinción de la pareja estable no casada implica la revocación de los poderes que cualquiera de los miembros haya otorgado a favor del otro.

Artículo 8.—Efectos patrimoniales de la extinción en vida

1. En caso de extinción de la pareja estable no casada por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, y si la convivencia ha supuesto una situación de desigualdad patrimonial entre ambos convivientes que implique un enriquecimiento injusto, podrá exigirse una compensación económica por el conviviente perjudicado en los siguientes casos:

a) Cuando el conviviente ha contribuido económicamente o con su trabajo a la adquisición, conservación o mejora de cualquiera de los bienes comunes o privativos del otro miembro de la pareja estable no casada.

b) Cuando el conviviente, sin retribución o con retribución insuficiente, se ha dedicado al hogar, o a los hijos comunes o del otro conviviente, o ha trabajado para éste.

2. Al producirse la extinción de la convivencia por las causas previstas en el párrafo anterior, cualquiera de los convivientes podrá exigir al otro una pensión, si la necesitase para su sustento, en el supuesto de que el cuidado de los hijos comunes le impida la realización de actividades laborales o las dificulte seriamente. La pensión se extinguirá cuando el cuidado de los hijos cese por cualquier causa o éstos alcancen la mayoría de edad o se emancipen.

3. La reclamación por cualquiera de los miembros de la pareja de los derechos regulados en los párrafos anteriores deberá formularse en el plazo máximo de un año, a contar desde la extinción de la pareja estable no casada, ponderándose equilibradamente en razón de la duración de la convivencia.

Artículo 8. bis.—Prole común

1. En el caso de ruptura de la convivencia por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, se estará, en cuanto a la guarda y custodia de la prole común y al régimen de visitas, comunicación y estancia, a lo que la pareja haya convenido. No obstante, el juez podrá moderar equitativamente lo acordado, cuando a su juicio sea gravemente lesivo para cualquiera de los miembros o para la prole común.

2. En defecto de pacto, el juez podrá acordar lo que estime procedente respecto a la prole común, en beneficio de los hijos y previa audiencia de éstos si tienen suficiente juicio o son mayores de doce años.

Artículo 8. ter.—Derechos en caso de fallecimiento de uno de los convivientes

En caso de fallecimiento de uno de los miembros de la pareja, el supérstite tendrá derecho, cualquiera que sea el contenido de la estructura de constitución, del testamento o de los pactos sucesorios, al mobiliario, útiles e instrumentos de trabajo que constituyan el ajuar de la vivienda habitual, con exclusión solamente de las joyas u objetos artísticos de valor extraordinario o de los bienes de procedencia familiar. 

Asimismo, el supérstite podrá, independientemente de los derechos hereditarios que se le atribuyeran, residir gratuitamente en la vivienda habitual durante el plazo de un año.

Artículo 9.—Adopción

Las parejas estables no casadas heterosexuales podrán adoptar conjuntamente.

Artículo 10.—Representación del ausente

En caso de declaración judicial de ausencia de un miembro de la pareja, a efectos de su representación y administración de su patrimonio, el otro ocupará la misma posición que el cónyuge, en los términos previstos en el artículo 8.º de la vigente Compilación del Derecho Civil de Aragón.

Artículo 11.—Declaración dativa de la tutela

En el supuesto de que uno de los miembros de la pareja sea declarado judicialmente incapacitado, el otro ocupará el primer lugar en el orden de preferencia para la delación dativa de la tutela.

Artículo 12.—Derecho de alimentos

Los miembros de la pareja están obligados a prestarse entre sí alimentos, con preferencia a cualesquiera otras personas legalmente obligadas.

Artículo 13.—Inexistencia de parentesco

La pareja estable no casada no genera relación alguna de parentesco entre cada uno de sus miembros y los parientes del otro.

2. [Suprimido en Ponencia.]

Artículo 14.—[Suprimido en Ponencia.]

Artículo 15.—[Suprimido en Ponencia.]

Artículo 16.—Testamento mancomunado

Los miembros de la pareja estable no casada podrán testar de mancomún de conformidad con lo dispuesto en la legislación sucesoria aragonesa.

Artículo 17.—Pactos sucesorios

Los miembros de la pareja estable no casada podrán otorgar pactos sucesorios en los términos previstos en la legislación sucesoria aragonesa.

Artículo 18.—Fiducia

Cada miembro de la pareja estable no casada podrá ordenar la sucesión del otro mediante la fiducia de acuerdo con lo regulado en la legislación sucesoria aragonesa.

Artículo 19.—[Suprimido en Ponencia.]

Artículo 20.—[Suprimido en Ponencia.]

Artículo 21.—[Suprimido en Ponencia.]

Artículo 22.—Normativa aragonesa de Derecho público

Los derechos y obligaciones establecidos para los cónyuges en la normativa aragonesa de Derecho público, que no tenga carácter tributario, serán de igual aplicación a los miembros de la pareja estable no casada.

Disposición adicional primera.— Capitulaciones matrimoniales.

El régimen de convivencia y de derechos y obligaciones de la pareja estable no casada, pacto en escritura pública, adquirirá el valor de capitulaciones matrimoniales, en caso de que los miembros de la pareja contrajeran matrimonio, si así lo hubieran acordado expresamente en la escritura.

Disposición adicional segunda.— [Disposición suprimida en Ponencia.]

Disposición adicional [nueva].— Plazo de creación del Registro administrativo

En el plazo de seis meses desde la publicación de esta Ley, la Diputación General de Aragón regulará por Decreto la creación y régimen de funcionamiento del Registro administrativo de parejas estables no casadas.

Disposición transitoria.— [Suprimida en Ponencia.]

Disposición final.— Entrada en vigor de la Ley

La presente Ley entrará en vigor a los seis meses de su publicación en el «Boletín Oficial de Aragón».

 

 

Relación de enmiendas y votos particulares que los Grupos Parlamentarios mantienen para su defensa en Comisión

Artículo 1:

— Voto particular del G.P. Popular, frente al texto transaccional elaborado con las enmiendas 2 y 4, de los GG.PP. Mixto y del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 3, del G.P. Popular.

Artículo 2:

— Voto particular del G.P. Popular, frente al texto transaccional elaborado con la enmienda 13, del G.P. Socialista.

— Enmienda núm. 6, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 7, del G.P. Popular.

Artículo 3:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida y Mixto, frente al texto transaccional elaborado con la enmienda núm. 12, del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 9, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 10, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 11, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 4:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida y Mixto, frente al texto transaccional elaborado con la enmienda núm. 16, del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 14, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 15, del G.P. Popular.

Artículo 5 [suprimido en Ponencia]:

— Voto particular del G.P. Popular, frente a la enmienda núm. 17, del G.P. Mixto, admitida en Ponencia.

Artículo 6:

— Enmienda núm. 20, del G.P. Popular.

Artículo 7:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 28 del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 22, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 23, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 24, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 8:

— Voto particular del G.P. Popular, frente al texto transaccional elaborado a partir de la enmienda núm. 32 del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 30, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 31, del G.P. Popular.

Artículo 9:

— Enmienda núm. 34, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

— Enmienda núm. 35, del G.P. Mixto.

Artículo 10:

— Enmienda núm. 36, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 37, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 11:

— Enmienda núm. 38, del G.P. Popular.

Artículo 12:

— Enmienda núm. 39, del G.P. Popular.

Artículo 13:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista e Izquierda Unida de Aragón, frente a la enmienda núm. 41, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 42, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 43, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 14 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 44, del G.P. Popular.

Artículo 15 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 48, del G.P. Popular.

— Voto particular del G.P. Popular frente a los artículos 16, 17 y 18, elaborados con la enmienda núm. 46, del G.P. del Partido Aragonés.

Artículo 16:

— Enmienda núm. 50, del G.P. Popular.

Artículo 17:

— Enmienda núm. 51, del G.P. Popular.

Artículo 18:

— Enmienda núm. 53, del G.P. Popular.

Artículo 19 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 56 del G.P. Popular.

Artículo 20 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 60 del G.P. Popular.

Artículo 21 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 64 del G.P. Popular.

Artículo 22:

— Voto particular del G.P. Popular, frente al texto elaborado con las enmiendas 66 y 68, de los GG.PP. Mixto e Izquierda Unida de Aragón.

— Enmienda núm. 67, del G.P. Popular.

Disposición adicional primera:

— Voto particular del G.P. Popular, frente al texto transaccional elaborado con las enmiendas 72, del G.P. Mixto, y 73, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

— Enmienda núm. 71, del G.P. Popular.

Disposición adicional segunda [suprimida en Ponencia]:

— Voto particular del G.P. Popular, frente la enmienda núm. 74, del G.P. Mixto, admitida en Ponencia.

Disposición adicional nueva [incluida en Ponencia]:

— Voto particular del G.P. Popular, frente la enmienda núm. 76, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 79, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Disposición final:

— Votos particulares de los GG.PP. Popular e Izquierda Unida de Aragón, frente a la enmienda núm. 81, del G.P. Mixto.

Exposición de motivos:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto frente a la enmienda núm. 83, del G.P. del Partido Aragonés.

Título de la Ley:

— Enmienda núm. 1, del G.P. Popular.

 

4. Dictamen de la Comisión Institucional sobre la Proposición de Ley relativa a parejas estables no casadas (BOCA núm. 250, de 10 de marzo de 1999).

El Dictamen coincide literalmente con el Informe de la Ponencia, por lo que publicamos solamente la Relación de enmiendas y votos particulares que los Grupos Parlamentarios mantienen para su defensa en Pleno.

 

Relación de enmiendas y votos particulares que los Grupos Parlamentarios mantienen para su defensa en Pleno

Artículo 1:

— Enmienda núm. 3, del G.P. Popular.

Artículo 2:

— Enmienda núm. 6, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 7, del G.P. Popular.

Artículo 3:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida y Mixto, frente al texto transaccional elaborado con la enmienda núm. 12, del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 9, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 10, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 11, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 4:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida y Mixto, frente al texto transaccional elaborado con la enmienda núm. 16, del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 14, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 15, del G.P. Popular.

Artículo 6:

— Enmienda núm. 20, del G.P. Popular.

Artículo 7:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 28 del G.P. del Partido Aragonés.

— Enmienda núm. 22, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 23, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 24, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículos 8, 8 bis y 8 ter:

— Enmienda núm. 30, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 31, del G.P. Popular.

Artículo 9:

— Enmienda núm. 34, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

— Enmienda núm. 35, del G.P. Mixto.

Artículo 10:

— Enmienda núm. 36, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 37, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 11:

— Enmienda núm. 38, del G.P. Popular.

Artículo 12:

— Enmienda núm. 39, del G.P. Popular.

Artículo 13:

— Voto particular del G.P. Izquierda Unida de Aragón, frente a la enmienda núm. 41, del G.P. Mixto.

— Enmienda núm. 42, del G.P. Popular.

— Enmienda núm. 43, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Artículo 14 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 44, del G.P. Popular.

Artículo 15 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 48, del G.P. Popular.

Artículo 16:

— Enmienda núm. 50, del G.P. Popular.

Artículo 17:

— Enmienda núm. 51, del G.P. Popular.

Artículo 18:

— Enmienda núm. 53, del G.P. Popular.

Artículo 19 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 56 del G.P. Popular.

Artículo 20 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 60 del G.P. Popular.

Artículo 21 [suprimido en Ponencia]:

— Votos particulares de los GG.PP. Socialista, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, frente a la enmienda núm. 64 del G.P. Popular.

Artículo 22:

— Enmienda núm. 67, del G.P. Popular.

Disposición adicional primera:

— Enmienda núm. 71, del G.P. Popular.

Disposición adicional nueva [incluida en Ponencia]:

— Enmienda núm. 79, del G.P. Izquierda Unida de Aragón.

Disposición final:

— Voto particular del G.P. Izquierda Unida de Aragón, frente a la enmienda núm. 81, del G.P. Mixto.

Exposición de motivos:

— Votos particulares de los GG.PP. Izquierda Unida de Aragón y Mixto frente a la enmienda núm. 83, del G.P. del Partido Aragonés.

Título de la Ley:

— Enmienda núm. 1, del G.P. Popular.

 

5. Debate y votación del Dictamen de la Comisión Institucional sobre la Proposición de Ley relativa a parejas estables no casadas (Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón, núm. 101, año 1999, Legislatura IV, correspondiente a la Sesión Plenaria núm. 99, celebrada el jueves 11 y el viernes 12 de marzo de 1999)

El señor Diputado TEJEDOR SANZ:

Señor Presidente.

Señorías.

En nombre de la Ponencia que ha trabajado la proposición de ley relativa a parejas estables no casadas, quiero hacer un resumen cronológico lo más objetivo posible de cuál ha sido el devenir durante los últimos meses de esta iniciativa parlamentaria en las Cortes de Aragón.

La proposición de ley cuyo dictamen llega hoy a debate final en esta sesión plenaria fue presentada por el Grupo Parlamentario Socialista el día 1 de abril de 1998; hace casi, pues, un año iniciábamos esta andadura, que hoy confiamos va a llegar a su término.

La iniciativa parlamentaria fue tomada en consideración en una sesión plenaria el 5 de mayo de ese año 1998; la misma contó, en aquella sesión, con el respaldo de los parlamentarios de los grupos de Chunta Aragonesista, Izquierda Unida, Partido Socialista y de la mayoría de los Diputados y Diputadas del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés.

Se presentaron ochenta y tres enmiendas parciales a la proposición de ley. Se constituyó la Ponencia a mediados del mes de octubre, y la Ponencia, a propuesta del Grupo Popular, acordó en su primera sesión por mayoría pedir sendos informes al Justicia de Aragón y a los servicios jurídicos de la cámara para que analizaran la adecuación constitucional de la norma que se debatía. La Mesa de las Cortes de Aragón, en sesión celebrada el día 23 de octubre, rechazó la petición de informe al Justicia por entender que el mismo carecía de competencias para enjuiciar la constitucionalidad o no de un proyecto de ley en base a una notainforme que habla redactado la propia asesoría jurídica de la cámara.

Asimismo, en cuanto a la adecuación constitucional de la norma, el 5 de noviembre, el letrado Oliván del Cacho emitió un informe en el que concluía que «desde un punto de vista material, no cabe calificar como inconstitucional la proposición de ley», sugiriendo en dicho informe algunas modificaciones en el trámite parlamentario para reforzar las posibilidades de superar un eventual test de constitucionalidad.

Los ponentes han sido los Diputados Ángel Cristóbal Montes, por el Grupo Popular; José María Bescós, por el Grupo del PAR; Francisco Mendi, por Izquierda Unida; Chesús Bernal, por Chunta Aragonesista, y el Diputado que les habla, en nombre del Grupo Socialista. Quiero, desde ese punto de vista, hacer un reconocimiento público como coordinador de la Ponencia parlamentaria al trabajo que todos mis compañeros han venido realizando en el seno de la Ponencia, a los esfuerzos que se han realizado para poder traer hoy aquí un texto de un tema difícil de regular, difícil de elaborar, puesto que estábamos —y éramos conscientes— adentrándonos en un campo nuevo, con escasísimos antecedentes en España y que ha requerido cesiones, transacciones y difíciles equilibrios entre los cuatro grupos que hemos apoyado finalmente el texto y que sosteníamos entre los mismos criterios diversos, aunque coincidentes en la necesidad de contar con un texto de este tipo, dado que desde el principio el Partido Popular, por boca de su ponente el señor Cristóbal Montes, se opuso siempre frontal y radicalmente a la proposición de ley, votando en contra de los diversos artículos que se iban elaborando en el seno de la Ponencia. A pesar de lo cual, debo resaltar, como ya tuve ocasión de hacer en una Comisión Institucional, el papel singular que ha desempeñado Ángel Cristóbal Montes, que sin abdicar de la posición frontal en contra de la ley, ha puesto sus elevados conocimientos en materia de Derecho Civil a disposición de la Ponencia para conseguir un texto que estuviera bien elaborado desde el punto de vista estrictamente formal y jurídico.

Quiero, a continuación, señorías, para su conocimiento, exponer sucintamente el contenido de las cuestiones más importantes del texto, tal y como en estos momentos llega a debate en el Pleno. Se regula que la presente ley va a ser de aplicación a todas aquellas personas mayores de edad que formen parte de una pareja estable no casada en la que exista una relación de afectividad análoga a la conyugal. Este es el núcleo fundamental que permitirá a aquellas personas que libremente lo deseen y que formen una pareja acogerse a las previsiones legales que se recogen en el texto de la norma.

Asimismo, se regula la creación por parte de la Diputación General de Aragón de un registro administrativo, registro que deberá, su creación y contenidos, aprobarse por decreto en el plazo de seis meses a partir de la aprobación de la ley y en el que deberá inscribirse toda pareja estable no casada, toda pareja de hecho, para que le sean de aplicación las normas de carácter administrativo que se regulan en esta ley.

Dos vías reconoce el texto legal para que la pareja de hecho pueda acogerse a la ley: por una parte, la acreditación mediante cualquiera de los medios de prueba admitidos en derecho de una convivencia marital ininterrumpida durante un período de dos años como mínimo y, por otra parte, la segunda vía, la manifestación explícita de constituir la pareja de hecho mediante escritura pública suscrita por ambos miembros.

Asimismo, la norma, la proposición de ley de parejas estables no casadas, recoge que en escritura pública, en documento público, los miembros de la pareja podrán regular los derechos y obligaciones correspondientes en sus aspectos personales y patrimoniales, de la misma forma que se dice que en ausencia de ese convenio, en ausencia de esa estipulación, en defecto de pacto, en definitiva, los miembros de la pareja de hecho deberán contribuir al mantenimiento de la vivienda y gastos comunes con sus recursos en proporción a sus ingresos respectivos; y se recoge explícitamente que «son gastos comunes los necesarios para el mantenimiento no sólo de la pareja, sino de los hijos comunes o no comunes que convivan con ellos».

Se regulan las causas de extinción de la pareja de hecho, no sólo la lógica, por muerte o declaración de fallecimiento de uno de sus integrantes, sino aquellas que puedan producirse de común acuerdo, por decisión unilateral, por separación de hecho o por matrimonio de uno de sus miembros. Y en el artículo 8 de la proposición de ley, en ese sentido, se establecen cuáles serán los efectos patrimoniales en el supuesto de que se extinga en vida la pareja de hecho y, especialmente, si se ha producido una situación de desigualdad patrimonial entre ambos convivientes que implique un enriquecimiento injusto; en ese caso, la ley prevé tanto la exigencia de una compensación económica por parte del conviviente perjudicado en una serie de supuestos que se recogen, como la posibilidad de exigir al otro una pensión, si la necesitara, para su sustento o en el supuesto de que el cuidado de los hijos comunes le impidiera la realización de actividades laborales.

Recoge la ley qué sucede en el caso de ruptura de la pareja en cuanto al régimen de guarda y custodia de la prole común y el régimen de visitas, comunicación y estancia, análogo al que se establece en caso de separación o divorcio de los matrimonios, con el papel del juez, en defecto de pacto, para regular lo que estime más procedente en beneficio de los hijos.

Finalmente, se regula también qué sucede en caso de fallecimiento de uno de los convivientes, donde explícitamente se establece que «el conviviente que haya sobrevivido tendrá derecho a residir  gratuitamente en la vivienda habitual durante el plazo de un año, con independencia de los derechos hereditarios que se le atribuyan».

En una serie de preceptos se extiende a la pareja de hecho aspectos que recoge la vigente compilación de Derecho Civil, por ejemplo, el derecho a ocupar la posición que tenga el cónyuge en caso de declaración judicial de ausencia de uno de los miembros de la pareja, el derecho a ocupar el primer lugar en el orden de la delación dativa, de la tutela, cuando uno de los miembros de la misma sea declarado judicialmente incapacitado, y la obligación de los miembros de la pareja de hecho a prestarse entre sí alimentos, con preferencia a cualesquiera otras personas legalmente establecidas.

Se recoge, de acuerdo con lo dispuesto en la legislación sucesoria aragonesa, que los miembros de una pareja de hecho podrán testar de mancomún, podrán regular su sucesión mediante pactos sucesorios y, asimismo, podrán ordenar la sucesión mediante la fiducia, de acuerdo, como les decía, con la Ley de Sucesiones que recientemente hemos debatido y aprobado en esta cámara.

Y, finalmente, hay un artículo muy importante en el que se recoge que los derechos y obligaciones que establece para los cónyuges la normativa aragonesa de derecho público, excluida la que tenga carácter tributario, será de aplicación a los miembros de la pareja estable no casada. Es decir, toda aquella serie de ayudas de carácter público que el Gobierno de Aragón establezca para, por ejemplo, el campo de la educación en forma de becas, para acceder a la adquisición de una vivienda, ayudas de vivienda de protección oficial, por ejemplo, a la hora de regular permisos de maternidad o de otra naturaleza para miembros de un matrimonio que son funcionarios públicos, etcétera, y todos aquellos beneficios de carácter administrativo que la normativa de la Diputación General de Aragón haya producido o pueda producir en el futuro de aplicación a los matrimonios, a partir de la aprobación de esta ley, si este artículo se aprueba, será también, en las mismas condiciones, extensible a las parejas de hecho.

Quiero poner en conocimiento de la cámara que, precisamente, la redacción y aprobación de este artículo ha sido uno de los más polémicos en la andadura parlamentaria de la proposición de ley de parejas estables no casadas. Cuando se fue a debatir en Comisión y de una forma yo diría que excepcional, porque  no es habitual en los trabajos parlamentarios de carácter legislativo de las Cortes de Aragón, se produjo el voto en contra del texto de los Grupos Parlamentarios del Partido Popular y del PAR, y en ese sentido, como consecuencia de ello, el artículo decayó y la Comisión acordó por mayoría devolver el informe de Ponencia a sus orígenes para que pudiera darse una reconsideración sobre el alcance y contenido del artículo por parte de los miembros de la Ponencia. Finalmente, el Partido Aragonés, a través de su ponente, reconsideró la posición política anterior, por lo que pudo recomponerse, como les decía, el consenso de los cuatro Grupos que habían venido manteniéndolo a lo largo del tiempo por lo que se refiere a las previsiones legales de la norma y, aprobado por la Comisión Institucional recientemente el dictamen, ese artículo pudo recuperarse tal y como había sido elaborado inicialmente.

Finalmente, la ley establece que en el plazo de seis meses entrará en vigor, con objeto de que durante ese mismo período de tiempo, como les he comentado antes, pueda el Gobierno de la Diputación General de Aragón regular por decreto la creación y régimen de funcionamiento del Registro administrativo de parejas estables no casadas.

Llegan una serie de enmiendas a debate, fundamentalmente por parte del Grupo Popular, que se ha opuesto al contenido de la ley Y eso es todo cuanto en nombre de la Ponencia y como coordinador de la misma debía en estos momentos exponerles.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Diputado Tejedor.

Para continuar con el debate y según la ordenación acordada, habrá un primer turno para la defensa de los votos particulares y enmiendas, y un segundo turno en contra de todos los votos particulares y enmiendas; turno único en cada caso y para cada partido, comenzando de menor a mayor.

Por lo tanto, en primer lugar, tiene la palabra el Portavoz del Grupo Parlamentario Mixto para la defensa de los votos particulares frente a las siguientes enmiendas transaccionadas o admitidas en Ponencia: la número 12, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés; 16, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés; la 28, del mismo Grupo; la 44, del Grupo Parlamentario Popular; la 48, del mismo Grupo; la 56, también, y la 60, así como la 64 y la 83, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés; y la defensa de las enmiendas que se mantienen, que son la 6, la 9, la 14, la 22, la 30 y la 35.

Tiene la palabra el Portavoz del Grupo Parlamentario Mixto. Diputado Bernal, cuando quiera.

El señor Diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor Presidente.

Señorías, hubo momentos en los que no creía que llegáramos a este momento del trámite parlamentario, en los que no creía que desde esta tribuna volviéramos a debatir, al menos en esta legislatura, sobre esta proposición de ley de parejas estables no casadas. Y yo creo que debemos estar, cuando menos, satisfechos de que estemos en Pleno, al menos, debatiendo en tomo a una cuestión que, como mínimo, requiere la constatación por parte de los representantes del pueblo de Aragón de que se ha producido, se está produciendo un cambio, un cambio social, que es un cambio ideológico y un cambio moral, y, en consecuencia, cuando en la sociedad se producen acontecimientos o datos que hablan en torno a determinadas transformaciones sociales, yo creo que deben ser objeto de debate.

Nosotros estamos convencidos de que, como ya tuvimos ocasión de debatir en la toma en consideración de esta proposición de ley, el asunto sobre el que tratamos no debe ser contemplado ni desde aquella idea del señor Cristóbal Montes del concubinato romano, ni desde la depravación moral, ni desde ninguno de esos puntos de vista. Nosotros entendemos que un parlamento, en un Estado laico, debe ocuparse de cuestiones como esta que se sustentan en inquietudes sociales, en inquietudes ciudadanas. Y, desde ese punto de vista, nosotros creemos que cualquiera de las cuestiones, y también ésta, debe ser contemplada, sobre todo, desde la perspectiva de la tolerancia desde la perspectiva de ese espíritu tolerante que marcó los inicios, por cierto, en los albores de la Edad Media de ese concepto que hoy día llamamos «Europa» y que estuvo en buena medida marcado por ese espíritu de la tolerancia.

Nosotros, señorías, estamos convencidos de que el auge que se está produciendo no sólo en una sociedad como la española y como la aragonesa, sino de una manera generalizada en las sociedades occidentales de modos de vida, de cambios en las relaciones y en las fórmulas de convivencia entre las personas y, en concreto, entre las parejas homosexuales y heterosexuales, requieren de un reconocimiento, de una constatación; de ahí que se está reconociendo en países de…, yo diría que de legislación avanzada la instauración de estas parejas de hecho y la instauración de esos registros municipales.

Con este proyecto de ley, creo que damos un paso adelante, perdón, con esta proposición de ley, damos un paso adelante: con el debate que tuvo lugar en la toma en consideración, con los debates que han tenido lugar en la Ponencia, con el debate importante que creo que tuvo lugar en la primera de las Comisiones que trató el dictamen de la Ponencia y creo que con el debate que hoy tenemos en esta cámara.

Nosotros, desde luego, señorías, y lo dije ya en aquel mes de junio del año pasado, estamos de acuerdo con que es necesario instaurar un marco legislativo, que es necesario reivindicarlo, y tampoco vemos mayor problema en que sea desde la propia Comunidad Autónoma también desde la que se dé un paso; también, en buena parte, un paso político, pero nosotros estamos convencidos de que este paso quizá no es todo lo profundo, lo amplio que a Chunta Aragonesista le habría gustado.

Y paso, por lo tanto, a explicar nuestra posición en torno a la ley.

Esta ley que hoy vamos a aprobar —espero— no es todo lo ambiciosa que a nosotros nos habría gustado, no es todo lo ambiciosa, pero entendemos que es un paso adelante; aunque, desde un punto de vista de evaluación, yo diría, final del resultado, habría que poner en la balanza qué significa la creación, desde un punto de vista jurídicoformal, el reconocimiento de la existencia de parejas estables no casadas, y en el otro punto de la balanza, qué es lo que, una vez que se las reconoce, se les concede. Y en este segundo plato de la balanza es en el que nosotros tenemos más dudas.

Porque, señorías, el objetivo de Chunta Aragonesista, el objetivo final, el objetivo fundamental en nuestras enmiendas a esta proposición de ley era el de equiparar a las parejas estables no casadas lo máximo posible —y creemos que no hemos llegado a lo máximo posible— a los matrimonios. Y ¡claro!, si pretendemos equiparar a los matrimonios estas parejas estables no casadas, hay que tener en cuenta qué efectos produce el matrimonio.

Y el matrimonio produce dos tipos de efectos: efectos civiles y efectos administrativos, y entre éstos últimos, desde luego, están contemplados los fiscales, los aspectos tributarios. La pareja estable que nosotros creemos que debería quedar configurada en esta ley es aquella que alcance, por lo tanto, la máxima asimilación en esos aspectos, en los aspectos civiles y en los aspectos administrativos.

Desde el punto de vista jurídicoformal, se crean, con esta ley, las parejas estables no casadas, se crea la figura de la pareja estable no casada, pero poco más, poco más, tan sólo lo que otorga el ya debatido y creo que hoy ya casi popular artículo 22. Porque el artículo 22, que es uno de los más importantes, sino el más importante casi de esta ley, hay que decir que ni siquiera equipara —y eso me interesa resaltarlo—, ni siquiera equipara a las parejas estables no casadas con los matrimonios desde un punto de vista administrativo en todos sus aspectos, porque hay uno de los aspectos, que no es baladí, el aspecto tributario, el aspecto fiscal, que queda excluido de esa equiparación en los efectos administrativos. Lo digo porque entre la opinión pública se está corriendo que hay una equiparación en el artículo 22 en los efectos administrativos. No es cierto: en los efectos administrativos, salvo los tributarios, que no son cosa pequeña. Eso desde el punto de vista administrativo.

Pero es que, señorías, desde el punto de vista de los efectos fiscales —y aquí si que hay una ligera contradicción, que desde luego nosotros no asumimos en esta ley—, estamos legislando, y quienes defendemos que se legisle en esta cámara, creemos que, por coherencia, deberíamos legislar de acuerdo con el Derecho aragonés. Si legislamos desde esta cámara y luego no tiene esta ley efectos civiles para las parejas estables no casadas, que son los efectos civiles que se derivan del matrimonio en el Derecho aragonés, quizá, para este viaje, desde el punto de vista de los efectos civiles, no hacían falta tantas alforjas.

Me explicaré. Hay dos aspectos, dos ejemplos que me parecen determinantes en el matrimonio aragonés: uno es el derecho de viudedad y otro son los derechos sucesorios.

Pues bien, con esta ley no se concede derecho de viudedad a las parejas estables no casadas. Y si hay una institución aragonesa por excelencia determinante, especifica y singular es, desde luego, la viudedad, que diferencia al matrimonio aragonés de cualquier otro del mundo. Pues bien, en esta ley no se va a contemplar el derecho de viudedad para las parejas estables no casadas.

Y el segundo aspecto al que me quería referir, señorías, es el de los derechos sucesorios. Efectivamente, no se otorgan derechos sucesorios.

Acabamos de aprobar hace dos Plenos la Ley de Sucesiones, y todos convinimos en que era una ley muy importante. Pues bien, legislamos sobre nuestro derecho propio, pero luego no lo aplicamos a una figura nueva como es la de las parejas estables no casadas. Y digo que no se otorgan derechos sucesorios, salvo que alguien considere como decisivo, transcendental, importantísimo, el artículo 8 ter, que desde luego no va a contar con nuestro apoyo, en el que se dice que lo que se concede es —y cito textualmente— «el mobiliario, útiles e instrumentos de trabajo que constituyan el ajuar de la vivienda habitual». O que se considere como algo transcendental «residir gratuitamente en la vivienda habitual durante el plazo de un año».

Señorías, yo lo que quiero decir es que esta ley debería haberse planteado en términos ambiciosos, y me consta que, desde luego, desde algunos Grupos hemos planteado objetivos más ambiciosos que los que hoy vamos a obtener. Pero también me consta —y lo he de reconocer— que la cámara tiene la composición que tiene, que unas fuerzas políticas tienen la ideología que tienen, que las posiciones políticas en torno a un asunto como éste son las que son. Y entonces, señorías, pues yo tengo que decir que ésta no es la ley de Chunta Aragonesista, ésta no es la ley que nos dejaría suficientemente satisfechos, pero he de reconocer que con nuestra abstención en algunos de los artículos y en algunas de las votaciones, exposición de motivos incluida, vamos a permitir, como mínimo, que se dé un pasito adelante, pero que conste que este pasito no nos colma de satisfacción.

Chunta Aragonesista presentó veintiocho enmiendas a esta proposición de ley, con las cuales pretendíamos, fundamentalmente, cuatro objetivos o cuatro bloques de objetivos: primero, al que ya me he referido, el de incluir esta nueva situación en el Derecho foral aragonés; el segundo, permitir la adopción a las parejas de homosexuales; el tercer bloque era el referido a los emigrantes, de tal manera que si uno de los miembros de la pareja estable tenía la vecindad civil aragonesa, fuera extensible al otro, y en el cuarto bloque de enmiendas nosotros teníamos como objetivo o fijábamos como objetivo la simplificación al máximo de requisitos formales, como, por ejemplo, planteábamos la desaparición del contrato de convivencia ante notario y lo sustituíamos por la inscripción en un registro de parejas estables.

De esas veintiocho enmiendas, sólo fueron admitidas a trámite diecinueve; fueron excluidas nueve de ellas, que son las nueve, precisamente, que pretendían la inclusión de esta situación en el Derecho foral aragonés. Para su defensa en Pleno, mantenemos seis enmiendas y nueve votos particulares, que, básicamente, son los siguientes: la enmienda número 6, al artículo 2, que es el que fija los requisitos formales (contrato de convivencia en escritura pública, inscripción en el registro autonómico para que tenga eficacia frente a terceros), y la proposición de ley se basa en el llamado «contrato de convivencia», que debe otorgarse en escritura pública y que para que produzca efectos frente a terceros debe inscribirse en el registro autonómico especial que se crea.

Se imponen, por tanto, a las personas que deseen constituir una pareja estable más requisitos formales —y aquí es donde nosotros vemos la incoherencia—, más requisitos formales que a las que deseen contraer matrimonio, ya que éstas no han de otorgar contrato alguno, sino simplemente manifestar su consentimiento ante el funcionario competente.

Por eso, nosotros creemos que es preferible —y mantenemos esa enmienda— que la prestación del consentimiento de constituir una pareja estable se realice mediante la simple inscripción de la misma en el registro, dejando a la libre voluntad de los particulares el otorgamiento o no de escritura pública, a fin de ordenar sus relaciones personales y económicas. En el caso de no otorgarse esta escritura, la pareja estable producirá los efectos civiles que supletoriamente determine la ley.

Mantenemos también la enmienda 9 al artículo 3, que es el que se refiere a la eficacia del contrato de convivencia transcurridos seis meses y a la posibilidad de desistimiento durante este plazo. Es decir, nosotros lo que pretendemos es, igual que en la enmienda anterior, eliminar la exigencia de más requisitos para la pareja estable que para el matrimonio. Este, el matrimonio, produce efectos desde su celebración e inscripción en el Registro civil, sin que se imponga ninguna especie de período de prueba.

Además, esta suspensión de los efectos del contrato de convivencia durante seis meses puede ser, en la práctica, fuente de graves problemas.

Por ello, lo que proponemos es suprimir ese período de suspensión de efectos.

Mantenemos un voto particular frente a la enmienda número 12, del PAR, al artículo 3. La enmienda regula los requisitos formales de la pareja heterosexual, que puede constituirse bien por la convivencia durante, al menos, dos años, o bien mediante escritura pública. El PAR proponía prescindir de un registro de parejas no casadas; nosotros lo que creemos es que eso también crea inseguridad jurídica práctica: las dificultades de prueba, los fraudes que puede generar un régimen concreto… Y para evitar esos problemas, consideramos necesaria la inscripción en un registro público de carácter administrativo. No vemos sentido a exigir ese período de convivencia mínimo si de hecho no se está exigiendo para el matrimonio una especie de período previo de noviazgo, por así decir. No consideramos conveniente exigir, en todo caso, el otorgamiento de un contrato de escritura pública, que tampoco se exige para el matrimonio, salvo en el caso de que la pareja estable así lo decida.

Mantenemos la enmienda 14 al artículo 4, que es el que fija los requisitos formales: mayoría de edad, no vínculo matrimonial, no parentesco en línea recta o dentro del segundo grado colateral. Nosotros lo que proponemos es, en primer lugar, para equiparar los requisitos para contraer matrimonio y los requisitos para formar pareja estable, permitir la constitución de parejas estables tanto a personas mayores de edad como a menores emancipados con la posibilidad de dispensa judicial a partir de los catorce años, en relación con lo habitual en el Derecho aragonés.

También, en segundo lugar, para equiparar igualmente los requisitos para contraer matrimonio y los requisitos para formar pareja estable, proponemos ampliar el limite del impedimento de parentesco al tercer grado de la línea colateral, pero permitiendo la dispensa judicial en ese grado. Y, finalmente, pretendemos añadir el requisito de no formar pareja estable con otra persona.

Mantenemos también un voto particular a la enmienda 16, del PAR, que lo es al artículo 4, en el que se fijan esos requisitos personales, en la misma línea.

Mantenemos la enmienda número 22 al artículo 7, en el que se habla del contenido del contrato de convivencia. Nosotros pretendemos, frente a la enmienda del PAR número 22, que propone…, perdón, la enmienda 22, de Chunta Aragonesista, al artículo 7, que es el que habla de la extinción del contrato de convivencia, lo que proponemos es una regulación muy similar a la del artículo 7 de la proposición de ley, si bien añadimos como supuestos de extinción la declaración de fallecimiento y el matrimonio de uno de sus integrantes.

Mantenemos también otro voto particular frente a la enmienda número 28, del PAR. Nosotros entendemos que, puesto que no se establece ningún plazo para contraer nuevo matrimonio tras su disolución por divorcio o fallecimiento, lo mismo ocurra para la pareja estable no casada.

Mantenemos la enmienda 30 al artículo 8, que es el que habla precisamente de la ruptura de la convivencia, y lo que pretendemos es regular los efectos de la disolución de la pareja de una forma similar a la proposición de ley, pero mucho más completa.

Mantenemos también la enmienda 35 en torno a la adopción, que nos parece una de las cuestiones más importantes y que más nos alejan del texto que puede ser aprobado hoy de esta proposición de ley; es el artículo 9, que se refiere a la adopción, adopción que se fija para parejas heterosexuales. Nosotros proponemos que las parejas homosexuales integrantes de una pareja estable puedan adoptar simultáneamente.

¿Por qué? Señorías, nosotros entendemos que este artículo —puede haber otras opiniones— infringe de una manera clara el principio constitucional de no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, y también la recomendación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa sobre la no discriminación a los homosexuales. Nosotros tenemos que recordar que quienes se oponen a la adopción de parejas homosexuales porque creen que atenta contra la moral cristiana, tenemos que recordar que estamos en un Estado laico, y a quienes no creen conveniente esa adopción para la educación del menor —otro argumento que se ha utilizado a veces—, nosotros creemos que quienes consideran que es peligroso tener como padres adoptivos a una pareja de homosexuales, frente a eso, creemos que lo importante, en todo caso, para un menor y para una menor es tener el afecto de las personas con las que convive y vivir en un ambiente en el que exista afecto.

Y recordar también que en los casos de adopción, es un equipo de profesionales siempre el que decide si la pareja es apta o no es apta para adoptar, pero no impedir eso a través de la ley, porque puede suponer una discriminación por razón sexual.

Señorías, éstas son, grosso modo, las enmiendas más importantes y los votos particulares que Chunta Aragonesista mantiene. Básicamente, la votación de Chunta Aragonesista va a estar en relación con estas enmiendas, vamos a votar no tan sólo a dos artículos, por entender que podría adaptarse de una manera directa el texto de esta ley a la realidad foral aragonesa, a la realidad del Derecho Civil aragonés, y no se hace así. Y en otros artículos, vamos a abstenernos para permitir directamente que puedan ser aprobados.

Consideramos que éste es un paso adelante, pero desde luego no es el paso que colma nuestras aspiraciones.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Diputado Bernal.

Grupo Parlamentario Izquierda Unida, para la defensa de los votos particulares frente a las siguientes enmiendas transaccionadas o admitidas en Ponencia: números 12, 16, 28, del Partido Aragonés: la número 41, del Mixto; números 44, 48, 56, 60 y 64, del Popular; la 81, del Grupo Mixto, y la 83, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés, así como las enmiendas números 11, 24, 34, 37, 43 y 79.

Diputado Mendi, tiene la palabra.

El señor Diputado MENDI FORNIÉS: Gracias, señor Presidente.

Vamos a defender las enmiendas que se han señalado y que mantenemos, aunque, como ya se ha dicho, vamos a mantener más votos particulares que enmiendas, porque nos hubiera gustado que la proposición de ley hubiera llegado, al menos, en los términos de mínimos en los que ya esa proposición tímida se tramitó en esta cámara.

Como ya se ha señalado, por el coordinador de la Ponencia, la tramitación ha sido interesante, políticamente, yo diría que muy positiva, pero desgraciadamente ha perdido muchos jirones en el camino, además también de una buena dosis de sentido común en lo que es el debate parlamentario tan traído y manido en esta proposición de ley. Una ley que debatimos con ilusión en la Ponencia, a la que intentamos aportar una buena dosis de sensatez y de progresismo desde las posiciones que defiende Izquierda Unida,  y que ha chocado con el muro inalterable de la derecha en Aragón. Y, por lo tanto, difícilmente podemos sorprendernos de lo que ha sucedido, aunque quizá si que podamos alegrarnos de este pequeño pasito de hemos dado en la Comunidad Autónoma al respecto.

Una Ponencia en la que esta ley fue duramente atacada por el Partido Popular, que no comparte ninguno de sus pronunciamientos en la práctica; una ley que ha sido dinamitada por el Partido Aragonés, y una Ley que, hecha jirones, consigue llegar hoy a este Pleno de una forma inesperada, también es cierto, pero que al fin ha llegado a esta tribuna para poder ser aprobada y ser Aragón la segunda Comunidad Autónoma que cuente con una ley de parejas estables.

Por eso, hoy, vamos a reivindicar con nuestras enmiendas y nuestros votos particulares, el viejo texto, el añorado texto que entró en esta cámara ya hace mucho tiempo y que hoy, desgraciadamente, se parece muy poquito a lo que en aquel momento decidimos apoyar con nuestro voto a favor en la toma en consideración.

Una ley que ha sufrido los envites y los órdagos también de la derecha en la Comunidad Autónoma de Aragón y que comenzó en la Ponencia de forma bastante tumultuosa, en aquella Ponencia.  sobre todo por parte de los votos particulares que mantenemos frente a las enmiendas del Partido Aragonés, que fueron transaccionadas con el Partido Popular y que han disminuido, han influido muy negativamente en lo que los ciudadanos y la ciudadanía se van a poder beneficiar de esta ley.

Aquella Ponencia, con la que contamos en su constitución con doña Trinidad Aulló, que impulsó la primera Ponencia, que posteriormente contribuyó a destrozar el señor Bescós y que, finalmente, aprobó y rectificó el señor Biel mientras compartíamos unos días de trabajo en Bruselas con el ponente del Partido Aragonés.

Finalmente, la ley ha llegado a esta cámara y podemos vanagloriarnos, de alguna forma, de lo positivo que ha quedado, sin que renunciemos a nada de lo que hemos perdido en este debate, en esta Ponencia.

Y, fundamentalmente, me refiero a las enmiendas números 11 y 34, de Izquierda Unida, que hacen alusión al problema de fondo y al problema de forma de esta proposición de ley.

Nosotros entendemos que esta ley es una ley que sirve para las parejas de hecho, pero que les da muy pocos derechos a las parejas de hecho. Yo creo que hay que ser desgraciadamente consecuentes y, por lo tanto, no echar mucho las campanas al vuelo, no sea que mañana, cuando los aragoneses se enteren de lo que hemos aprobado, vayan corriendo a la Diputación General de Aragón o a los notarios y digan: «queremos constituirnos en pareja, porque hemos visto, hemos oído que ya podemos hacerlo con todas las garantías legales». ¡Craso error!, y habrá que decirles, de momento, que esperen, porque ni siquiera va a ser este gobierno el que ponga en marcha lo que hoy salga de esta sesión, sino que dentro de seis meses, quizás, haya un registro donde, quizás, puedan apuntarse y donde, quizás, esté regulado un decreto en el que tendrán cierta posibilidad de que conste su intención para, a su vez, cuando acrediten un tiempo suficiente de convivencia, podrán decir que son parejas de hecho para beneficiarse de algunas cuestiones que, desde luego, no van a pasar porque tenga derecho a la pensión, que es el meollo de las parejas de la convivencia, porque es una competencia que no es aragonesa, y hasta que a nivel estatal no se regule, pocas pensiones vamos a poder regular en la Comunidad Autónoma. Y no van a poder tampoco tener la seguridad de que si fallece su compañero o compañera, van a tener derecho a ese testamento, puesto que también la ley lo impide, y ni siquiera van a tener derecho a los bienes de viudedad, porque también se lo hemos impedido en esta ley, gracias a las enmiendas del Partido Aragonés y al rechazo del Partido Popular, que tampoco se va a ir de rositas —lógicamente— de este debate y con el que hemos confrontado en la Ponencia y en la Comisión, una interesante Comisión Institucional en esta legislatura.

En ese sentido, creo que las cuestiones de discriminación que se mantienen y contra las que hemos presentado la enmienda número 34 son absolutamente deplorables. Y no les digo nada si hubiera triunfado la enmienda del Partido Aragonés que decía que habla que hacer en esta ley dos jaulas: la jaula de los homosexuales y la jaula de los heterosexuales, por supuesto, con derechos independientes y derechos diferentes, porque, como muy bien definieron, eran diferentes, y si son diferentes, no son iguales, y eso es un principio de igualdad que desde la Izquierda, desde Izquierda Unida, vamos a reivindicar y seguimos reivindicando en esta Ley.

Afortunadamente, esa enmienda no prosperó, pero sí que ha prosperado la propia iniciativa del Partido Socialista, que en esto también le criticamos esa timidez del Partido Socialista, en la que no se abrevió ya ni en un primer momento a apostar por la igualdad ni en la adopción de parejas, con independencia de su orientación sexual, sean homosexuales o heterosexuales.

Y miren ustedes, es algo que ya no se cuestiona en la mayoría de los países europeos de ámbito progresista y que, tarde o temprano, se implantará, porque es una cuestión en la que la ley debe adaptarse a las personas y no las personas a la ley. Y esta es una ley en la que todavía se nota que tiene más Influencia la ley por encima de las personas que lo que es el funcionamiento social por encima para adaptarse, de alguna forma, a la jurisdicción, a la legislación en esta materia.

Miren, hasta en cuestiones científicas, hoy hay un debate muy interesante sobre cuál es el papel del sexo en algunas conductas de orientación sexual o incluso de orientación maternal. Como saben, hay experimentos muy curiosos —permítanme un pequeño dislate pseudoprofesional—, experimentos sobre cuando muere alguno de los animales del sexo masculino o femenino, pues, en ese sentido, machos o hembras, a veces el macho adopta el papel de la hembra, incluso hasta intenta dar de mamar a las crías que quedan sin madre en ese funcionamiento.

Y repito, que la naturaleza es sabia, y la naturaleza era ya sabia en su primer nacimiento, y lo era la propia naturaleza humana cuando evidentemente recordábamos aquí la época romana —y que nadie se ponga ningún flagelo, porque no se trata de hacer una orgía romana—, al reivindicar lo que es un papel de igualdad entre los sexos y, por lo tanto, vamos a reivindicar esa cuestión en la naturaleza también de esta proposición de ley. Seguimos reivindicando, pues, la no discriminación en función de esa orientación sexual también para las parejas homosexuales.

Y, en segundo lugar, esta ley tiene un problema de plazos, y para eso hemos presentado y defendemos las enmiendas 79 y 11, y es un debate en el que, a veces, insisto en esta tribuna sobre lo que se ha desnaturalizado de esta ley con algunas enmiendas, repito, en concreto, con los cambios de opinión que han existido en la tramitación de la misma ley.

¿Cuándo empieza la relación de la pareja? La relación empieza cuando nace el amor, la relación empieza cuando nace el amor. ¿Cómo podemos decirle a una persona, a una pareja, que la relación suya, por mucho afecto que haya entre ellas y ellos, es una cuestión que legalmente sólo puede funcionar en un tiempo, a los seis meses, a los dos años de convivencia marital acreditada?

¿Cómo podemos acreditar el amor? Es una pregunta que les hago a sus señorías [risas]. En todo caso, sí que creo que ésta es una cuestión que es fundamental, y se pueden reír, pero yo creo que estamos hablando y se está escudando este debate en esta proposición de ley. Esta es una proposición de ley para hablar de afecto y de amor, no es una proposición de ley para hablar de las parejas de la guardia civil [risas] ni para hablar de otro tipo de relaciones entre las diferentes personas, Grupos Parlamentarios de política, sino que estamos hablando de afecto y de sentimientos. Y yo creo que no hay que ponerse colorado y poder hablar…, esta cámara está capacitada hasta para hablar de amor sin que seamos capaces de ocultar los sentimientos, para que en una ley seamos capaces de adoptar y de adaptar los sentimientos a una ley. Y yo creo que casi es lo más interesante que podemos hacer en político: hablar de sentimientos y hablar de cómo la legislación y la regulación de los mismos puede satisfacer al sentimiento humano y no al revés.

Por lo tanto, yo reivindico, y desde Izquierda Unida reivindicamos esa capacidad de adaptar los sentimientos en función de ellos mismos y de que no estén sometidos a los plazos legales. Por lo tanto, si hay una relación de pareja, esa relación de pareja se constituye y deberla tener funcionamiento legal; ya que lo tiene afectivo y lo tiene en el punto de vista sentimental, debería tenerlo desde el mismo momento en que se constituyen, de la misma forma que cuando se muere el amor también deja de funcionar la pareja en sus estrictos conceptos legales. Y creo que esa cuestión no es abordada con suficiente valentía por parte de la proposición de ley, y las prevenciones legales que se han puesto… Lo decía también el ponente del Partido Aragonés: «esta ley puede dar lugar a que haya muchos listillos que intenten aprovecharse de esos articulados para hacer trampas». Yo creo que esa cuestión no es una cuestión defendible.

Siempre digo que piensa el ladrón que todos son de su condición, pero creo que no es esa cuestión la que hoy debemos acometer, y no podemos estar sometidos a los reiterados cambios de opinión que se han dado en esta proposición, por lo que mantenemos nuestros votos particulares (artículo 3, artículos 4, 7 y 13); tenemos mas votos particulares que enmiendas, lo que quiere decir que reivindicábamos con más razón el texto inicial que el texto que hoy viene a esta cámara, porque ha sido, repito, desnaturalizado de una forma directa por el Partido Popular, que ha hecho una oposición frontal, pero ha sido desnaturalizado también por esas enmiendas contra las que mantenemos votos particulares, ya que se han admitido en concreto a los artículos —repito— 3, 4, 7 y 13, y los artículos 14, 15 y 19, que eran una parte importante.

Pero, claro, como el Partido Aragonés, más que la rosa de los vientos en esta proposición ha sido el cactus de los cierzos, pues, la verdad es que ha sido difícil intentar aquilatar la situación para que haya una ley consecuente y coherente con lo que de verdad queremos aprobar en este parlamento, una ley en la que casi los ponentes tendremos que tener algún plus de peligrosidad frente a…, yo no sé si habrá excomunión mañana por parte del señor Yanes o del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, pero tras el acuerdo que ayer firmó el señor Aznar en materia de volver a la asignatura de religión, temo que esto es un plus de peligrosidad para quienes aprobemos hoy esta ley; lo que advierto a sus señorías, por si acaso mañana se sorprenden o nos sorprendemos con alguna noticia desagradable al respecto.

No llegará la sangre al río, porque la verdad es que hay poca sangre y hay poco río, hay menos río, eso también es verdad, pero hay poca sangre en esta ley desgraciadamente, y a pesar de todo ello, con nuestras enmiendas y con nuestros votos particulares, creo que deberíamos de haber llegado a más, deberíamos haber llegado a más.

Llegamos exhaustos a esta tribuna, la verdad es que llegamos exhaustos, porque el camino, el maratón ha sido muy difícil, hemos tenido corredores que nos han dado muchos codazos en esta carrera, hemos tenido que sufrir charcos, lluvia, granizo, pero, evidentemente, hay lo que hay, y cuando uno se da cuenta de lo que hay, pues no hay más que reconocer la realidad, y la realidad es que somos pocos de izquierdas en esta cámara, somos menos votos que la derecha, y hemos sacado lo más que se podio sacar desde la izquierda, con todo lo que hay de derechas en esta cámara y en esta Comunidad Autónoma.

Y es lo que hay, y hay que darse cuenta de los votos que uno tiene, de la fuerza que uno tiene. pero, a pesar de todo eso, yo creo que este es un triunfo claro de la oposición y hay que reconocerlo con valentía, y hay que reconocerlo con una cierta autosatisfacción, la misma autosatisfacción con la que yo le reconocía al señor Cristóbal Montes que era un honor perder con usted, pues hoy va a ser, ¡imagínese!, va a ser una experiencia casi mística, el ganarle en esta cámara en debates como el que vamos a tener hoy, en votaciones como las que vamos a tener hoy. Déjenme disfrutar de esta casi única experiencia en esta legislatura frente a la derecha del Partido Popular.

Llegamos exhaustos —repito—, pero llegamos. Y como se dice en la calle, pues, claro, esto nos pasa porque tenemos un gobierno facha, así de claro. Si es que no hay que buscarle más vueltas a esta ley. Pero este es un gran avance para la izquierda, teniendo en cuenta que estamos en un gobierno de derechas del PAR y del PP, es un gran avance para la izquierda. Que hayamos conseguido este pequeño pasito, cuando tenemos este monte de la derecha, esta cúspide de la derecha del Partido Popular y del Partido Aragonés, es muy difícil, era muy difícil, era un reto en el que casi ninguno creíamos cuando se presento esta proposición.

Y que hemos sufrido y hemos reiterado. y gracias a la buena actuación de todos los ponentes de la oposición, yo creo que nos podemos poner alguna pequeña medallita en esta tarea, y gracias también a la presión social de muchos colectivos que lo han hecho desde la calle, que nos han ayudado mucho a que esta ley salga y a que el Partido Aragonés tenga que cambiar de voto, forzado por esa presión social de la oposición y también desde la calle, yo creo que es una cuestión positiva que en esta ley la calle haya ganado también.

En ese sentido, nos vamos satisfechos, si se aprueba finalmente y no hay más cambios de ultima hora, nos vamos satisfechos de que esta ley llegue al Boletín Oficial de Aragón y llegue a la calle. Llegue un hilo de luz a la calle, en el sentido de lo que propone esta proposición de ley y en lo que tendrá que legislar el gobierno de la nación para compensar, para complementar lo que hoy no podemos hacer en Aragón, no por ser de derechas, sino por ser de Aragón. que es diferente, por lo que no nos dejan aprobar, en función de que no tenemos las competencias suficientes para hacerlo así.

Por todo ello, tenemos esa visión —yo diría que positiva— de lo que hemos trabajado, sobre todo pensando en lo que podía haber pasado, aunque somos conscientes de que esta ley no va a ser —repito— la mejor ley que necesita, la ley que equipara la igualdad en todas sus consecuencias, una ley que se queda muy alicorta para las necesidades de las personas y, sobre todo, porque, repito, creo que tiene más en cuenta los artículos que el propio sentimiento, que el propio amor entre las personas, y que lo deja todavía de lado en algunas cuestiones fundamentales, sobre todo en los plazos en los que nos vamos a introducir de forma que sean muy pocas y que sea muy tarde la propia declaración, la propia aprobación —repito— de una ley de parejas de hecho, pero con muy pocos derechos.

Con ese sabor agridulce, pero con un sabor positivo, con una satisfacción de lo que hemos colaborado, de lo que creo que ha sido hacer político con mayúsculas en la Ponencia y en la Comisión entre todas las fuerzas parlamentarias y en una situación adversa, pese a todos los elementos, pues yo creo que no solamente hemos mandado nuestras naves a luchar contra los elementos, sino que además hemos vencido a algunos de ellos con un aprobado alto y, quizás, lleguen otros mares, lleguen otras aguas y seamos capaces de surcarlas en condiciones más favorables, cuando la ciudadanía nos posibilite hacerlo en esas circunstancias.

Como no renunciamos a ello, como estoy convencido que podrá hacerse posible en muy breve plazo, manteniendo nuestras enmiendas y nuestros votos particulares, repito, llegarán tiempos mejores, pero gracias a lo que hoy ha sabido plantear aquí la izquierda en esta tribuna, creo que podemos dar una satisfacción de progreso a la Comunidad Autónoma de Aragón.

Gracias.

El señor PRESlDENTE: Gracias, Diputado Mendi.

Grupo Parlamentario Popular, para la defensa de las enmiendas números 1, 3, 7, 10, 15, 20, 23, 31, 36, 38, 39, 42, 50, 51, 53, 67, 61 y lo que quiera.

El señor Diputado CRISTÓBAL MONTES: Gracias, señor Presidente.

Señoras y señores Diputados.

Ciertamente, parecía que no iba a llegar este momento, porque la proposición de ley socialista ha tenido una singladura muy particular, y creíamos, en algún momento lo hemos creído todos, que no llegarla al Pleno, pero ha llegado, ha llegado con todas las consecuencias que han señalado los intervinientes anteriores, todas las vicisitudes que son conocidas.

El Partido Popular ha tenido —y lo ratifica aquí esta mañana— una postura clara respecto a esta proposición.

Nosotros no desconocemos la realidad, nosotros no escondemos la cabeza debajo del ala y decimos: no, no, es que en España no existen las parejas de hecho, porque las prohíbe no sé que… No, no, que en España no existen las parejas estables no casadas, porque va contra… No. Sería absurdo. El Partido Popular no es partido confesional, como España no es un estado confesional y, en consecuencia, está abierto a la realidad, y no somos ni más ni menos progresistas que los demás.

Aceptar la realidad es un signo de progreso, acomodarse a la realidad es un signo de progreso, y nosotros aceptamos la realidad, reconocemos la realidad. Las parejas de hecho, las parejas estables no casadas son una realidad en España y en todo el mundo, particularmente, en el mundo occidental, y son un fenómeno in crescendo, un fenómeno en aumento, en aumento en número y en aumento cualitativamente en cuanto a reconocimiento progresivo.

La legislación de los países europeos más avanzados va dando pasos constantes en la dirección de la creciente igualación, el creciente equiparamiento de las uniones de hecho.

Por tanto, ésa es una realidad.

Nosotros no la negamos, ni vamos a torpedearla, ni vamos a oponernos a ella.

Hemos dicho en su día, y decimos ahora, que siendo ésa una realidad, hay que acomodarla a la formalidad. Los hechos son los hechos y las formas son las formas, y la forma da el ser de las cosas, y la forma implica y supone tener la Constitución a la vista. Tener los estatutos a la vista y tener que reconocer que la competencia para regular esta situación in aecuale matrimoniam, similar al matrimonio, tiene que ser estatal, es estatal. La competencia es de las Cortes Generales y no de los parlamentos autonómicos. Claro está que esta aseveración se puede contestar rápidamente y decir: ¿y los catalanes? Bueno, los catalanes son los catalanes. ¿Que en Cataluña han aprobado una ley y, evidentemente, el gobierno no la ha recurrido?

Pues muy bien, pues no la ha recurrido, pero eso no quita un ápice a lo que les estoy diciendo: que la competencia para regular este tipo de uniones es una competencia estatal. Pero no sólo —que ya es bastante— en base a los planteamientos legales, sino hasta por un planteamiento de sentido común, hasta por un planteamiento de la naturaleza misma de las cosas.

Si cada una de las comunidades autónomas de España —y con ésta, será la segunda— regulan la situación de parejas de hecho, de parejas estables no casada, dentro de muy poco tiempo tendremos diecisiete legislaciones, sumadas las de cada una de las comunidades autónomas y, en consecuencia, diecisiete regímenes de parejas estables no casadas.

¿Creen ustedes que eso es racional? ¿Creen ustedes que eso es operativo? ¿Creen ustedes que eso tiene sentido? ¡Que haya tantas regulaciones de parejas estables no casadas como comunidades! Es lo mismo que si en España existieran diecisiete formas de matrimonio; o diecisiete regímenes matrimoniales, cada uno de una comunidad respectiva.

Sería absurdo. Pues igual sucede con esto, máxime cuando los que regulan o intentan regular esta forma de vida en común tratan de aproximarla lo más posible al matrimonio.

¿En qué quedamos? Si el matrimonio es uno e igual para todos los españoles y en todos y cada uno de los territorios, y no pueden las comunidades autónomas legislar sobre el matrimonio por expresa prohibición de la Constitución y porque lo dice el titulo preliminar del Código Civil, ¿por qué se va a poder regular por separado una unión que, además, los propulsores quieren aproximarla lo más posible al matrimonio?

Ha sido hartamente peculiar, por cierto, la historia de esta proposición de ley. Y no quiero, no quiero ni herir ni humillar ni con el vuelo de una pluma a ninguna de las fuerzas presentes en la cámara ni a ninguno de los componentes, con los cuales, además —con sus representantes—, he trabajado muy a gusto en la Ponencia, como resaltaba mi buen amigo el señor Tejedor. Pero hay que señalar cosas.

Un buen día —y no es un cuento oriental lo que les voy a contar—, un buen día, un mercader de fantasías de esta región se acercó a un partido político, honorable partido político de esta región, y le ofreció un obsequio mágico, le obsequió un objeto que le decía: «puede devolveros las esencias progresistas». Ese partido estaba un poco alicaído, había llevado mala temporada, estaba triste, y había constatado algo que se constata en la vida política y que es tan natural como la luz del sol, pero que hay que vivirlo, y mientras no se vive, uno no se lo cree, y es lo que los políticos ingleses dicen: «que todo gobierno, todo partido gubernamental es conservador».

Ese partido se vio obligado durante una muy larga travesía de gobierno a ser conservador, como todo gobierno, y en esto, no cometió ninguna traición, no cometió ninguna deslealtad, sino, simplemente, la naturaleza de las cosas se apoderaron de él, como se han apoderado de todas las fuerzas.

Vean ustedes, recientemente, lo que le está pasando a Schröeder, recién elegido Canciller en Alemania, vean ustedes lo que le está pasando, pues lo mismo. El gobierno obliga a cualquier fuerza a ser conservadora, el gobierno es siempre conservador.

Y esta fuerza española, y máxime en España, después de muchos años de ausencia de las fuerzas izquierdistas en el gobierno, tuvo que ser forzosamente conservadora y no se atrevió a hacer ciertas cosas, una de ellas ésta. ¿Qué le hubiera costado el gobierno socialista presentar un proyecto de ley de parejas estables durante los catorce años que gobernó, y presentarlo en Madrid y ganarlo? Porque hasta el año 1993 tuvo mayoría absoluta, y podía haberlo ganado sin ningún problema, como no le hubiera costado nada aprobar la ampliación del cuarto supuesto del aborto (interrupción legal del embarazo). Tuvo mayoría suficiente, pero no pudo hacerlo, y yo no se lo criticaré nunca, porque conozco un poco los entresijos de la política, y sé las cosas que se pueden hacer y no se pueden hacer. Y ese partido quería hacerlo, lo hubiera querido hacer, y se hubiera dado ese gran gusto en hacer, pero no pudo hacerlo sencillamente porque las cosas son como son y la realidad es la realidad.

Ahora bien, cuando están las horas bajas, cuando está triste y se le acercan a complacerle y le dicen: pues puede usted recuperar, puede usted utilizar, puede usted servirse de instrumentos que en su momento no pudo y que le van a devolver la sonrisa a su cara, la sonrisa a su rostro; pues esta proposición, este encargo, esta ofrenda que traía un cierto mercader de ilusiones, pues, le cayó muy bien al PSOE, y el PSOE —y ya he mencionado y no quería mencionarlo, ya he mencionado la fuerza de que se trata—, el PSOE trajo una proposición de ley a esta cámara, una proposición de ley bienintencionada, pero una proposición de ley herida de muerte. Herida de muerte porque esa proposición de ley regulaba —como tuvimos ocasión de ver cuando se realizó el debate de totalidad para la toma en consideración—, regulaba, sencillamente, una forma más de matrimonio en Aragón, o intentaba regular una forma más de matrimonio en Aragón y, en consecuencia, chocaba de bruces con la Constitución, chocaba de bruces con el Estatuto y chocaba de bruces con el Código Civil, y, en consecuencia hubiera sido recurrida ipso facto, una vez aprobada, y hubiera caído en el Tribunal Constitucional.

Los catalanes, que han aprobado una ley de estas características, han tenido toda la prudencia del mundo para no incurrir, por lo menos materialmente —formalmente, yo creo que sí—, pero, materialmente, en causa de inconstitucionalidad, y no hacen ni una sola referencia al matrimonio en la ley y no hacen ninguna referencia a ningún efecto sustantivo del registro que al respecto se establece.

La ley aragonesa era en esto mucho más ingenua, mucho más infantilmente agresiva, era mucho más desprotegida y se lanzó abiertamente a un campo en el que tenía poco que hacer y en el que, indudablemente, hubiera perecido recién aprobada en esta cámara, porque era evidentemente inconstitucional.

La toma en consideración de esta proposición de ley, como saben ustedes, fue aprobada en esta cámara en el mes de junio del año pasado no sólo con los votos—que, lógicamente, y aquí se ha visto, en esta tribuna tenían que apoyarles— de la fuerza que la proponía, el Partido Socialista, la fuerza de la CHA (nacionalistas de izquierda) y las fuerzas de Izquierda Unida (por su propio nombre, de izquierda, va de suyo), sino también por el voto mayoritario del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés, que dio libertad de voto a sus miembros y que una mayoría de los componentes votaron a favor de la toma en consideración.

Y aquí empezó un rifirrafe muy particular. El Partido Aragonés, yo no sé si por la mala conciencia de haber votado a favor de la toma en consideración, o por el sano propósito de que realmente querían mejorar la proposición de ley, o por ambas cosas, o por una tercera no conocida —porque de todo pudo haber— o de una cuarta no conocida, formuló una serie de enmiendas que le daban la vuelta por completo a la proposición de ley, que la cambiaban por completo.

El Partido Popular, que se oponía a la proposición de ley, se vio en una tesitura muy particular: nosotros no podíamos —y se había visto en la votación—, no podíamos detener la proposición de ley, porque no teníamos votos suficientes, nos habíamos quedado solos en esta materia, y veintisiete Diputados no pueden oponerse, no pueden vencer al resto de la cámara. En consecuencia, había que tratar de que el mal fuera menor, y esta fue la tesis que defendí desde el primer momento en la Ponencia: el Partido Popular se opone a esta proposición, pero se inclina por el mal menor, y, en consecuencia, me inclinaba o nos inclinábamos por las enmiendas del Partido Aragonés que tendían a aguar, que tendían a rebajar, que tendían a disminuir la calidad, la fuerza, la virulencia de esa proposición de ley. Con lo cual, uno no sabe, en definitiva —y ésta es una de las cosas bonitas en la político; el señor Biel hubiera gozado en esa Ponencia, casi con seguridad—, llega un momento en que no sabes si te han cazado o si has cazado tú al otro, si el cazador es el cazado, no sabes si eres pieza o eres cazador.

Y yo creo que eso le pasó al ponente del PAR, señor Bescós, y en algún momento me pasó a mi también: que no sabíamos si estábamos siendo cazados o si estábamos de cazadores. Él venía con unas determinadas enmiendas para rebajar la ley, el Partido Popular le apoyaba en esa tendencia, pero como el Partido Popular tenía después que votar en contra de lo que saliera después de haberla aguado, el señor Bescós llegó un momento en que, aunque le aceptaban las cosas, se le caían las cosas solas, se le acabaron cayendo todas, con lo cual el pretendido cazador acabó cazado y tuvo que renunciar, prácticamente —la prueba es que no hay ninguna enmienda—, a todas sus enmiendas, aunque algunas habían entrado a base de enmiendas transaccionales apoyadas por el Partido Popular.

Pero el esquema fundamental de su oposición, que era la bipartición, siguiendo el modelo catalán, en dos grandes equipos —dos jaulas, lo ha llamado el señor Mendi—, por un lado, los homosexuales y, por otro lado, los heterosexuales, esa bipartición que era fundamental en el cuerpo de enmiendas de PAR se cayó, desapareció y se volvió con eso al primigenio texto unitario que habla presentado el Partido Socialista.

Y henos aquí, que hoy nos encontramos con un dictamen de la Comisión, que yo creo que puede ser una fuente importante e interesante de aprendizaje parlamentario político, y una fuente de reflexión para sacar algunas conclusiones interesantes. Y siempre se debe aprovechar en político, como todo en la vida, cualquier oportunidad, sea favorable o sea adversa, aunque a nosotros, como decía el señor Mendi esta mañana, nos toque perder, pues ¿qué se va a hacer?, pero siempre debe aprovecharse la ocasión para sacar alguna conclusión positiva, y se pueden sacar unas cuantas.

En esta cámara nos cansamos de oír —y tiene razón la oposición cuando lo dice— que llegan los proyectos de ley del gobierno de un determinado color, con una determinada composición, y luego salen que no los conoce —rememorando al señor Guerra— «ni la madre que los parió». Y es verdad, en muchos casos es verdad, y es bueno, es buenísimo: parlamentariamente, es buenísimo, pero siempre y cuando que la oposición se mire también su propio retrato, se mire su propia figura, porque ahora tenemos un caso de libro, pero exactamente al revés.

Hasta ahora hemos visto casos de proyectos de ley que llegan y salen completamente modificados, porque en el debate parlamentario la oposición se ha sabido manejar para darle la vuelta, y para eso ha jugado perfectamente, y ese es un gran papel, este papel que tiene el PAR, que no se sabe si es gobierno u oposición, que es bisagra, pero al mismo tiempo instrumento fundamental del gobierno, y que a mí muchas veces me recuerda —y lo digo sin ningún deseo malévolo— aquella frase del Presidente cubano Osvaldo Dorticós, en los primeros tiempos de la revolución cubana, cuando decía: «tenemos un gran líder, tenemos a Fidel Castro, que es, al mismo tiempo, primer ministro y jefe de la oposición». Pues bien, algo así le pasa al PAR, que es parte integrante del gobierno y es al mismo tiempo leal oposición a ese gobierno —como dirían los británicos— y, en muchos casos, incluso, la mejor oposición que podría tener este gobierno.

Pues bien, la lección es que esta proposición de ley no se parece en nada a la proposición de ley que entró, pero ¡en nada! Han quedado tres artículos vivos, ¡a todo tirar! Ha quedado el título por condescendencia, porque se pareciera, por lo menos, por alguna señal de identidad, que también se podía haber caído el título, ¡no se parece en nada!, ¡absolutamente en nada! Es otra cosa. Y, sin embargo, la estamos viendo aquí, esta mañana, como proposición de ley socialista. Pues bien, en honor, en un ejercicio de humildad y honestidad —y creo que esa es la lección positiva—, hay que reconocer que en esta cámara cambian los proyectos de ley y cambian también las proposiciones de ley. Con lo cual, como pasa siempre, la verdad y la razón está compartida: ni toda la verdad para el gobierno ni toda la verdad para la oposición.

Y, además, eso es lo bueno. ¿Por qué no se parece esta proposición de ley y el dictamen que estamos viendo aquí, esta mañana, a la que originariamente llegó? Pues no se parece porque —y lo han resaltado los portavoces de los Grupos de la CHA y de Izquierda Unida— ha sido completamente aguada, completamente descafeinada.

Desde nuestra óptica, para bien, «bien» entre comillas, bien relativo, porque, en definitiva, acabaremos votando en contra también a este bien, porque es un bien comparativamente a lo que originariamente vino.

Es una ley que no se parece en nada, porque las cosas más resultantes que tenía se han venido abajo,  se han caído. Y queda una regulación de las parejas de hecho, de las parejas estables no casadas, que no es ni chicha ni limoná, que es una situación que, al aprobarse, no va a tener ninguna coloración especial y que  deja las cosas, prácticamente, tal como están. Salvo unos pequeños aditamentos, salvo unas pequeñas alusiones a régimen de convivencia, a régimen de ayuda, de prole y de utilización de la vivienda, el resto tienen los mismos derechos, las mismas obligaciones, las mismas situaciones, las mismas relaciones jurídicas que cualquier situación entre dos personas de igual o de distinto sexo que, por cualquier circunstancia, no vivan juntas, sino simplemente, se acerquen, se arreglen, estén cercanos en algún momento, salgan juntos… No hay ninguna peculiaridad.

Porque —y lo decía uno de los intervenientes— lo «normal» hubiera sido —y lo normal es entre comillas— que si se va a establecer un régimen legal, un estatuto jurídico de las parejas estables no casadas, se tienda a aproximar lo más posible al matrimonio. Y a nosotros no nos gusta eso, ni remotamente, y, además, entendamos que si fuéramos maquíavélicos hubiéramos dejado que la regulación se aproximase en lo más posible al matrimonio, porque es la mejor forma de que se caiga en el Tribunal Constitucional, y, sin embargo, no hemos jugado esa carta. ¿Por que? Porque no nos parecía ética, no nos parecía razonable.

Pero ya me dirán ustedes qué tipo de unión es ésta, en la que como gran concesión se les dice a los dos miembros de la pareja estable: ¡oigan ustedes!, que como son pareja estable legalmente constituida y están registrados en un magnifico registro que se va a establecer en la Diputación General de Aragón, ustedes pueden otorgar testamento mancomunado. Y las parejas estables dirán: pues, ¡muchas gracias!, pero eso ya lo sabíamos sin ser parejas estables, porque eso, le Ley de Sucesiones que aprobó la cámara permite no a las parejas de hecho, sino a cualesquiera dos personas, vivan o no vivan juntas, otorgar testamento mancomunado.

Pero vendrán los corifeos de esta ley y dirán: ¡oiga usted pareja de hecho!, son tan generosas las Cortes de Aragón que les permiten a ustedes, pareja de hecho legal y establemente constituida, otorgar pactos sucesorios. Y resulta que los pactos sucesorios, según la legislación vigente, los pueden otorgar en Aragón cualesquiera personas, no sólo el matrimonio, no sólo la pareja de hecho: ¡cualesquiera personas!, que no hace falta ninguna situación legal, sino que está abierta a todo el mundo.

Y vendrán los corifeos y dirán: ¡oiga usted!, que la pareja de hecho puede otorgar la fiducia, tanto la fiducia individual como la colectiva, y contestar: pero, ¡si eso está abierto a todo el mundo! Según la legislación aragonesa vigente en materia sucesoria, la fiducia sucesoria se puede hacer en el matrimonio y fuera del matrimonio. Por lo tanto, no se les da nada.

Decía bien el señor Bernal: «la prueba del nueve estaba en si se hubiera otorgado a las parejas de hecho la viudedad foral». Eso sí que es, eso si que tiene sentido. y se les hubiera otorgado derechos sucesorios ab intestato. Y una cosa y otra venían en la proposición de ley, una y otra cosa. que se han excluido, y están esos artículos sin contenido, están excluidos.

¿Qué es lo que ha quedado, en definitiva? Lo que ha quedado es un cuento de hadas. A mí me recuerda una expresión de un personaje de Shakespeare, que dice: «Aunque las palabras sean extraordinarias… —y las palabras de esta ley son extraordinarias, biensonantes, progresistas, izquierdistas, todo lo que ustedes quieran—, nos han contado un cuento insignificante». Y esto es lo que pasa, una proposición de ley, tal como va a quedar aprobada, con grandes palabras, con grandilocuentes palabras, con extraordinarias palabras: izquierdismo, progresismo, la derecha aberrante, que no sé… Y, en definitiva, ¿cuál es el meollo, cuál es el contenido? Nada, prácticamente nada.

¿Y por qué es prácticamente nada? Pues, muy sencillo, porque esta es una proposición de ley ingenuamente progresista, y en lo último en que se debe caer en político es en la ingenuidad; en cualquier cosa, incluso en la maldad pero en la ingenuidad, nunca. ¿Por qué es ingenuamente progresista? Pues porque las cosas que interesan a las parejas de hecho, a las parejas estables no casadas (léase impuestos, léase trabajo, léase Seguridad Social, léase Código penal, léase Ley de enjuiciamiento criminal, léase Estatuto de los Trabajadores, léase la regulación del hábeas corpus, etcétera), ninguna de esas cosas las puede otorgar Aragón, porque es competencia estatal.

Aragón no puede otorgar nada de eso porque es competencia constitucional y estatutariamente del Estado, y, en consecuencia, nada de lo importante que deseen, que busquen los miembros de una pareja de hecho se les puede dar a nivel autonómico y, en consecuencia, lo que se les da, prácticamente, es un espaldarazo o las gracias por haberse atrevido a dar el paso de aparecer registrados en un registro administrativo de parejas de hecho.

¡Claro!, me dirán ustedes, pero está el bendito artículo 22; ciertamente, está el artículo 22, que, como recordaba el señor Tejedor hace un momento, es aquél artículo que permite, salvo en materia impositiva —y algún ponente lo ha resaltado—, equiparar en el ámbito del derecho público a las parejas de hecho con los derechos y obligaciones de los cónyuges. Y advierto —y es un servicio que le hago a los que aprueban esta ley— que esa equiparación al matrimonio, esa sí que se les ha colado, y no la he colado yo, y es muy peligrosa. Ese artículo 22 puede ser la ruina de esta proposición, precisamente por decir: «tendrán los mismos derechos y obligaciones que los miembros de la pareja matrimonial, que los cónyuges de un matrimonio», porque eso huele terriblemente a inconstitucional.

Pero, en fin, ahí tenemos el artículo 22. El artículo 22 conoció una de las piruetas más extravagantes que se han conocido parlamentariamente en esta casa, y miren que en esta casa se ha visto desde el año ochenta y tres, y yo del año ochenta y tres no puedo contar porque no estaba, pero a partir del año ochenta y siete, he visto de casi todo y, desde luego, de las cosas más singulares.

Vimos, por ejemplo, en el año ochenta y siete, un Grupo poderosísimo que entró marcando el paso —no prusiano, ciertamente—, que entró marcando el paso en esta cámara y, además, que desafiaba al mundo y se iba a comer la cámara y se iba a comer la política aragonesa.

Ese Grupo era el CDS, con seis Diputados. Les duró la dicha los cuatro años justos de la legislatura; a la legislatura siguiente no había nadie del CDS en esta cámara. ¿Y por qué no había nadie del CDS en esta cámara, amén de otras cosas, amén de político nacional, amén de circunstancias ajenas? Pues no había nadie porque estuvieron haciendo el juego de la incoherencia durante cuatro años. Consiguieron la Presidencia de la cámara, no quisieron integrarse en un gobierno de coalición con el gobierno que presidió el señor Gómez de las Roces, fueron por libres y jugaban unas veces a la oposición, otras veces al gobierno; unas veces a apoyar, otras veces a debilitar. ¿Y saben lo que les pasó? Pues que el gobierno no se cayó, que la oposición de verdad subsistió y aun se incrementó, y ellos se fueron al garete: desaparecieron, se esfumaron.

¿A qué les suena a ustedes esto?, respetadas las distancias, servatis servandis, e, indudablemente, respetando la distintas proporciones. Porque en política no se puede jugar a una cosa y a la contraria; en política no se puede estar y no estar, porque pasa factura el electorado, porque esas cosas el electorado no las olvida, porque si algo quiere el electorado es congruencia; ni siquiera acomodo a determinados dictados dogmáticos o a determinados dogmas de fe, o acomodo a determinadas prácticas, o a determinados idearios, sino coherencia.

Coherencia en la actuación política, que cuando se sea oposición, se sea oposición, y cuando se sea gobierno, se sea gobierno. Al fin y al cabo el CDS no estaba integrado en el gobierno; el PAR sí está integrado en el gobierno.

¿Y que pasó con este artículo 22? Pues les voy a contar otro cuento de hadas. El artículo 22 venía redactado de una determinada manera en la proposición de ley. En la reunión de la Ponencia en la que se vio ese artículo 22, el PAR dijo que le parecía bien. Nosotros votamos en contra, y el artículo se aprobó.

A la siguiente reunión de la Ponencia, el representante del PAR dijo que ya no le parecía tan bien, que lo había consultado con la almohada—no sé si con la almohada o con alguien más—, lo había consultado con la almohada y ya no le parecía tan bien. Y, en consecuencia, que «donde dije digo, digo Diego», y que aquello que decía «equiparación a las normas de Derecho público aragonés», tenía que decir: «equiparación a las normas de Derecho público aragonés, salvo las impositivas». A la mayoría que propiciaba la proposición le pareció bien; a nosotros nos siguió pareciendo mal, votamos en contra, pero gano la mayoría, después de transaccionar esa enmienda, y muy bien.

Y llegamos a la siguiente reunión, y a la siguiente reunión el PAR se enmendó a sí mismo, con lo cuál marcó una pauta que no es novedosa —nada hay nuevo en político, ni nada nuevo bajo el sol—. El CDS llegó a votar, aquí en el Pleno de la cámara, una proposición de ley que había presentado él mismo. O sea, que el hecho de que en la Ponencia vaya a votar en contra una proposición de ley presentada por ellos no es novedosa.

El hecho de que en la Ponencia, en un momento determinado, el PAR presentara objeción a un artículo que había sido redactado de acuerdo a sus propias enmiendas, pues, era un poco menor, pero, claro, es un poco llamativo, que se transe una disposición, que se llegue a una determinada redacción en base a una enmienda del PAR, y que luego el propio PAR desconozca la criatura en la Ponencia, y que cuando va a la Ponencia, cuando va el informe de la Ponencia a la Comisión, haya que devolver el informe a la Ponencia porque el PAR vota en contra del propio artículo que se había redactado de su puño y letra, pues, es un poco fuerte.

Menos mal, que en última instancia, como ha recordado algún ponente, el señor Biel, que es viejo político y que no le había pasado estas cosas, que es viejo político, echó un capote y salvó la situación en la última reunión de la Comisión, y permitió que la proposición de ley llegara hasta este momento y en estas circunstancias.

Pero la lección es muy severa, la lección debe ser muy severa. Porque, señores del PAR —y lo digo, como diría Felipe González, «sin ninguna acritud», a mí me gusta la político más que comer con los dedos, pero, desde luego, no entro ni he entrado en la política —y llevo muchos años— con ningún deseo ni de venganza personal, ni hacer daño a nadie, ni vulnerar la honra, la fama o el buen nombre de ninguna persona ni de ningún partido político.

Pero sí me siento en la obligación, porque se lo he dicho otras veces, incluso por escrito, sí me siento en la obligación de decirles algunas cosas al respecto, aprovechando que estamos viendo un caso casi patológico de actuación de un partido político que rompe los moldes en ara de no se sabe qué.

Ustedes están haciendo lo posible y lo imposible —y bien que se lo agradecemos—para que nosotros obtengamos en las próximas elecciones mayoría absoluta. Están haciendo lo posible y lo imposible, y bien que se lo agradecemos, pero debemos advertírselo y señalárselo también. Ese no puede ser el camino, no se puede estar montado en el carro del gobierno y poniendo piedras en el carro del gobierno. Y no se puede apoyar una proposición de ley venida de la oposición en aras de un supuesto progresismo, que está por demostrar y que, desde luego, no se acredita a través de estas vías. Esto suena a otra cosa; no suena a, simplemente, abrir una compuerta al centroizquierda y apuntarse a futuras coaliciones.

Esto es otra historia, esto es otra historia, y, en consecuencia, yo creo que es mi deber, no porque  pontifique al respecto, sino, simplemente, por alguna experiencia al respecto, advertirles el especial camino que están tomando.

Y como sé que he consumido mi tiempo hace mucho rato, voy a terminar señalando, simplemente, que el PP mantiene todas sus enmiendas, excepto las que fueron aprobadas —que son las menos; cuatro, me parece—. En consecuencia, votaremos a favor de esas enmiendas y votaremos en contra de todos y cada uno de los artículos, de todas y cada una de las enmiendas y de todas y cada una de las reservas que han hecho los distintos grupos parlamentarios. 

Creo que con esto damos prueba, una vez más, de que hemos mantenido la misma línea de entender que esta proposición de ley no es propia de esta cámara, no tiene sentido, y que, desde luego, cuando se produce el parto de esta cámara, se produce lo que estamos viendo aquí esta mañana: se produce el parto de los montes, y no porque yo me llame Montes, sino porque es un auténtico parto de los montes.

Después de una gran algarabía, los montes parieron un ratón, este ratón que vamos a aprobar aquí esta mañana.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Finalizado el turno de defensa de votos particulares y enmiendas, pasamos al turno en contra de todos los votos particulares y enmiendas, comenzando por el Grupo Parlamentario Mixto.

Diputado Bernal, tiene la palabra.

El señor Diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor Presidente.

Señorías, procedo al turno en contra, en nombre de un grupo parlamentario que ha dicho por mi boca que, desde luego, ésta no es la ley que Chunta Aragonesista querría para las parejas estables no casadas aragonesas. Pongo esto como principio, porque tampoco quiero que se confunda y que parezca que es que Chunta Aragonesista está encantada de la vida. No, no está encantada de la vida, ni estaba encantada de la vida con el texto que el Grupo Socialista remitió a la cámara y, por lo tanto, mucho menos encantada de la vida con el texto definitivo que hoy va a salir de aquí. Porque si del Grupo Socialista nos alejaban algunos aspectos en cuanto a la ambición que nosotros entendíamos que debería contemplarse en la regulación, mucho más nos aleja del texto definitivo, en el que, desde luego, es evidente la mano del PAR y la mano del señor Bescós.

Pero, dicho esto, sí que me reconocerá, señor Cristóbal Montes, que en política, la apariencia, la imagen, el reflejo, juegan un papel determinante. Y hoy, usted, en su trayectoria política hábil —usted ha dicho «hábil el señor Biel», y yo le digo que usted también es muy hábil, usted es una autoridad, usted es un punto de referencia en la política aragonesa, desde luego, de los últimos veintidós años, por lo menos—, me reconocerá que, hábilmente, ha tratado de maquillar una derrota. Usted, hoy, ha tratado de maquillar una derrota, y para ello no hay más que —ahora, todavía no podemos hacerlo— comparar su intervención del mes de febrero en la Comisión, en la primera sesión de la Comisión Institucional, con lo que usted ha dicho hoy aquí.

Aquel día, por ejemplo, usted defendió con lealtad que el artículo 22, que desde luego no contaba con su apoyo, era el artículo clave y fundamental de una ley como ésta. Y hoy, sin embargo, dice que el artículo 22 casi es preferible que no haya equiparado más porque, igual si se hubiera equiparado de una manera total a las parejas estables no casadas con los matrimonios habría creado problemas.

Y hoy usted sí que trata de aguar la importancia del artículo 22, cuando aquel día sí que reconoció que era trascendental. Quiero decir que usted, hábilmente, trata hoy de decir que, bueno, que da igual que salga la ley, que da igual que no salga, porque, finalmente, es el parto de los montes. Un poquito de parto de los montes si que puede que tenga, tanto como el parto de los montes no; el parto de la ladera, si acaso, que no es un gran monte, tampoco.

Pero hoy, el Partido Popular, aquí, va a perder. Y va a perder, y eso es lo que me interesa resaltar, porque usted trata de adecuarse a la nueva situación siempre en todo momento, a una nueva situación, a otra, a otra, y, efectivamente, y usted lo ha explicado muy bien, ha habido tantos cambios de escena a lo largo de la tramitación parlamentaria y de la Ponencia que hasta avezados políticos como usted, a veces, se han quedado sorprendidos de la nueva situación. Usted ha tratado inmediatamente de readecuar, de resituarse en esa situación. Y eso es lo que hoy ha tratado usted de hacer desde esta tribuna.

Pero el fondo de la cuestión, y no hay más que remitirse, señorías, al discurso que aquí tuvo lugar de cada uno de los grupos parlamentarios en el debate de junio del año noventa y ocho con ocasión de la toma en consideración de esta proposición de ley, si comparamos con aquello, reconoceremos, y reconocerá usted, señor Cristóbal, que aquel día el eje del discurso del Partido Popular era si se regulaba o no se regulaba la propia consideración y la existencia de las parejas estables no casadas. Y usted fue entonces cuando habló, ¿recuerda?, aquella comparación de la burra vieja y el brioso corcel del señor Tejedor, etcétera. Al final, al final, usted, el eje de su discurso, lo hizo en torno a algo que hoy ya ha cambiado, y el eje de su discurso en aquel momento fue que cómo podíamos comenzar… Bueno, dos partes del discurso: una era, efectivamente —la sigue manteniendo—, que la Comunidad Autónoma no puede legislar al respecto, que es una competencia estatal, y que nos metemos en camisas de once varas, si bien si permite usted que los catalanes, como ha dicho —y utilizo el término que ha empleado: «los catalanes», sí que se metan en camisa de once varas. ¡Hombre!, tienen más cuerpo para ocupar una camisa de once varas, pero, en principio, políticamente, el derecho de que se metan en una camisa de once varas unos, no se lo quita a los otros, y en este caso los otros somos la cámara aragonesa. Ésa era la primera parte del eje de su discurso y del discurso, por lo tanto, del Partido Popular por su boca.

La segunda era sobre la existencia o no y la conveniencia o no de dar carta de naturaleza a las parejas estables no casadas. Hoy, sin embargo, usted, señor Cristóbal —y algo hemos conseguido, por lo tanto, en estos nueve años: el readecuar el discurso del Partido Popular—, hoy ya no ha hecho usted una oposición virulenta, aunque sí que la va a hacer, lógicamente y positivamente, en la votación, porque va a votar en contra de todos y cada uno de los artículos, pero ahora usted ya no argumenta ese voto en torno a si es conveniente o no el reconocimiento de unos modos de convivencia distintos a los del matrimonio, civil o religioso. Y no me estoy refiriendo precisamente a lo que el Partido Popular ha denominado «uniones civiles»: me estoy refiriendo a las parejas de hecho, a las parejas estables no casadas y a las parejas estables homo y heterosexuales.

Y hoy, sí que tendrá que reconocer, señoría y señores del Partido Popular, que hoy, ustedes, en contra de su voluntad, van a ver cómo esta cámara alumbra una ley que reconoce las parejas estables no casadas y que nos pone, como mínimo…, y ése es el pasito que yo reconozco. Yo he comenzado diciendo que esto no es una gran carrera ni un gran triunfo, en eso estoy de acuerdo, pero tampoco minusvalore lo que hoy va a ocurrir aquí, porque tiene una transcendencia político importante.

En el fondo de la cuestión, en la realidad, yo coincido —usted lo ha dicho: los pactos sucesorios, el testamento mancomunado…—. Bueno, ¡y qué! Sí, pero no se otorga el derecho de viudedad, no se otorgan los derechos sucesorios, y ahí —me alegro de que usted coincida conmigo— estaba la madre del cordero de una ley, es más, yo creo que ahí estaba la coherencia incluso política de que esta cámara legislara al respecto, en adecuar esa realidad a nuestro derecho, sobre todo cuando acabamos de aprobar la Ley de sucesiones, abriendo un momento fundamental políticamente y jurídicamente en esta cámara.

Yo, en eso, coincido con usted, pero no minusvalore lo que hoy va a ocurrir aquí. No lo minusvalore porque vamos, como mínimo, a seguir los pasos, en apariencia—y la apariencia en política también es importante—, y de cara a la ciudadanía, es importante que sectores sociales de la ciudadanía aragonesa vean que la cámara que les representa está preocupada, inquieta, tiene un mínimo de inquietud en tomo a determinado aspecto social, algún pasito adelante vamos a dar en la línea de los debates que se están haciendo en los países más avanzados de Europa: Dinamarca, Suecia, Holanda. Y ese paso, el que se haga además desde una cámara autonómica, primero desde la catalana, luego desde la aragonesa, en la que hoy hay que decir que vamos a dar un paso mayor, desde este punto de vista, que la cámara catalana, que la ley catalana sigue haciendo separación a todos los niveles entre las parejas homosexuales y las parejas heterosexuales. Ése es el gran éxito, yo creo, de la oposición en esta proposición de ley.

Sin Chunta Aragonesista, sin Izquierda Unida, sin el Partido Socialista, como máximo, tendríamos una ley idéntica a la catalana, que era la que quería el señor Bescós y el PAR, y hoy no podemos minusvalorar este paso adelante que damos. También yo digo que no es éste el paso que nosotros queríamos.

Queríamos el reconocimiento de los homosexuales y la equiparación de las parejas estables no casadas con los matrimonios a todos los niveles.

Y eso, es cierto que no lo vamos a tener, pero, señorías, me interesa resaltar que sí que vamos a tener el reconocimiento desde una cámara autonómica cuando todavía no se ha hecho desde el parlamento estatal, ciertamente. Pero también tiene su sentido y su significado el que desde una cámara autonómica se demuestre sensibilidad hacia determinados aspectos y el que, además, una cámara autonómica de una comunidad de «segunda», entre comillas, vaya a dar un paso mayor en una cuestión como ésta que la cámara catalana, que ha abierto el debate.

Estas cosas que en política tienen su repercusión hoy, pero que también la van a tener en el futuro, creo que son importantes. Y es importante que, aunque no nos satisfaga a nosotros la simple creación y la simple regulación de la figura de la pareja estable no casada, si que es importante que se cree.

Nosotros nos lo tomamos como un paso adelante y, luego, no me cabe ninguna duda, de que bien por la vía de legislación del Estado, que nos obligará a readecuar, bien por la vía de que desde esta cámara se planteen a lo mejor unas mayorías distintas, no lo sé, y en esto yo ya digo que soy consciente de cual es la realidad de la cámara, pero con una realidad de la cámara como la que es, yo creo que hemos dado un paso adelante. No hemos culminado el trayecto, pero hemos dado un pasito; de él no hay que hacer un gran triunfo, pero tampoco minusvalorarlo.

Muchas gracias.

El señor Vicepresidente Primero (PALAZÓN ESPAÑOL): Muchas gracias, señor Bernal.

Para turno en contra del Grupo Parlamentario Izquierda Unida de Aragón, tiene la palabra su portavoz señor Mendi.

El señor Diputado MENDI FORNIÉS: Gracias, señor Presidente. Vamos a votar en contra de las enmiendas que ha presentado el Grupo Popular, aunque lo haremos a favor de los votos particulares de Chunta Aragonesista porque comparten, lógicamente, la misma filosofía, incluso la misma letra de las cuestiones que estamos defendiendo en esta cámara, en este parlamento.

Indudablemente, es cierto que el debate ha ido trasladándose desde la propia ley para convertirse prácticamente en un debate de estado, no sé si del estado de la nación, pero casi, al menos, del estado del gobierno, o del estado de la coalición, lo cual pues también es interesante, porque los estados y los gobierno, como las parejas, responden a la afectividad y no responden exclusivamente a una cuestión meramente legal y formal. Y, aunque dejaré esa cuestión para más adelante, sí que creo que está en el fondo de lo que ha sucedido en el tramite de esta proposición de ley, en lo que hoy se va a votar y en lo que pueda pasar para el futuro en esta Comunidad Autónoma de Aragón.

Es cierto que hemos dicho en esta tribuna —y suscribo las palabras del Portavoz anterior— que esta ley no es la ley que hubiera hecho la izquierda, no es la ley que hubiera hecho Izquierda Unida, en la que denunciamos todavía aspectos discriminatorios y denunciamos lo que ha hecho el PAR con esta ley, que ha sido cruel, la verdad, es que ha sido absolutamente cruel con esta ley, pero en ese mismo sentido, también es cierto que reivindicamos lo que hemos conseguido aprobar en función de lo que hoy hay en esta cámara, y para eso es inevitable que tengamos que votar en contra de las enmiendas del Partido Popular, y por eso utilizamos este turno.

Y es cierto que el artículo 22 era el cimiento el día de la Comisión y que seguirá siendo el cimiento hoy; artículo 22, del que ha hecho un relato extraordinario y fidedigno el portavoz del Grupo Popular, pero al que quiero recordar que hemos contribuido decisivamente, como él sabe, puesto que la crisis del artículo 22 nace de una enmienda de Izquierda Unida, porque, precisamente, ante la timidez de ese artículo, que hablaba simplemente de dar facilidades a los funcionarios, así de claro, nosotros decimos que esas facilidades, que esa equiparación se haga extensiva para todas las personas en el ámbito de todas las competencias que tenga la Comunidad Autónoma de Aragón, y posiblemente son pocas, pero alguna más que la de la función pública tenemos todavía en nuestro Estatuto y en nuestras competencias. Y por eso se creó la crisis, tras, también, una enmienda transaccional de Chunta Aragonesista de aceptar ese artículo 22, que prosperó finalmente tras ese baile de la Yenka del Partido Aragonés.

Y decía el Portavoz del Partido Popular, como así refleja el acta, que «el señor Diputado—hace referencia a don Ángel Cristóbal Montes —terminaba su intervención en la Comisión reconociendo que la desaparición del artículo 22 de la proposición rebaja muy sensiblemente el contenido normativo de la proposición de ley». Así lo decía. Por lo tanto, quiere decir que si al final, in extremis, «in peris», hemos salvado este artículo 22, aunque fuera de forma un tanto extraña, pues quiere decir que habremos recuperado lo poco que se sustentaba en la Comisión del fondo, del contenido, de la aplicación de esta ley en el margen de nuestras competencias.

Por eso, es verdad, que somos capaces y reivindicamos esa satisfacción de que, al menos, con lo que ha caído y contra quien ha caído, pues, hemos sacado adelante, podremos sacar adelante, salvo que el último debate sea todavía capaz de crear un nuevo conflicto en esta cámara, que ya, visto lo visto en esta tramitación, yo, hasta que no lo votemos dentro de unos minutos, no me atrevo a decir que hemos ganado, porque si no ya sería la segunda vez que se lo digo y siempre acabo perdiendo, no sé si al final ganaremos, pero, salvo ya un triple salto mortal sobre las urnas, evidentemente, el Partido Aragonés volviera a decidir que cambiara el voto.

Nosotros se lo dijimos al Partido Aragonés, nosotros le pedimos en la Ponencia rendición incondicional.

Después de lo que hizo, al menos, si quería que esta ley volviera aquí al Pleno, debía de echar marcha atrás, absoluta y radicalmente. Y al final lo hizo, lo tuvo que hacer, y creo que eso nos puede ayudar a salvar este aspecto fundamental de la proposición de ley que puede aprobarse en unos minutos, porque es cierto que en esa tramitación, muchas veces —lo ha descrito, como siempre, magníficamente el señor Cristóbal Montes—, no se sabía quién era el cazado y el cazador, y hasta que no se produjo ese extraño acuerdo en la votación de «la jaula» —que así la llamo porque es lo que quería hacer el Partido Aragonés: «jaula de homosexuales» y «jaula de heterosexuales», claro, eso era tan bárbaro que unió a quienes estaban en contra de toda la ley, como el Partido Popular, y a quienes estábamos en contra de la discriminación, que ya no podíamos transigir, que era inaceptable en todos los términos, como eran Izquierda Unida y Chunta Aragonesista, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida. Y eso provocó que se cayera esa proposición, y por eso mantenemos los votos en contra de las enmiendas del Partido Popular, a pesar de que el Partido Aragonés no ha mantenido ninguna enmienda, lo cual yo creo que es lo mejor que hemos podido hacer también como oposición en el sentido de saber quién fue el cazado y quién fue el cazador. ¿Quién fue el cazado?, porque todos hemos caído en diferentes trampas.

Yo, en algún momento de la Ponencia, me sentí relativamente identificado con la película, que les recomiendo, de La cena de los idiotas, como saben, basada en una interesante obra de teatro, en la que unos listillos invitan a cenar a un idiota y, al final, es el idiota el que les tiene que dar una buena dosis de lección a los famosos intelectuales que le invitaban a esa cena. Yo no sé si esto ha llegado a ser «la ponencia de los idiotas», creo que no, en el sentido teatral, en el sentido cinematográfico de la expresión, entiéndanmelo, pero si que en algún momento no se sabía quién se sentía engañado por quién y, al final, ha triunfado una cierta sensatez dentro de los destrozos en los que nos hablamos metido de la mano, sobre todo, del Partido Aragonés.

Pero, evidentemente, en el fondo de este debate hay dos cuestiones: el debate de la ley sobre lo que ha sucedido, lo que se puede aprobar; pero otro segundo gran debate, y ahora vuelvo al tema que antes iniciaba, y por eso también vamos a votar en contra de sus enmiendas.

Porque este debate, también es cierto que esta poniendo sobre el tapete la situación —yo no sé si también de cara a la galería, de cara a las elecciones—del gobierno de coalición entre el PAR y el Partido Popular. ¿Este es el debate sobre el estado de la coalición también, en este momento? ¿O es que la pareja de hecho, que es de derecho o es de obligación político PARPP, ahora también es una pareja de deshecho porque ya no sirve, porque no interesa?

Porque, desde luego, si el conflicto y la crisis que hoy está reflejando aquí el Gobierno de Aragón por una ley aparentemente nimia, y si fuera tan nimia, no entiendo esa lucha tan feroz que ha mantenido la derecha, el Partido Popular, y de la mano a veces del Partido Aragonés, contra la ley, algo tendrá la ley. Y si no tiene la ley algo, algo tendrá el gobierno, algo de malo tendrá el gobiemo de coalición PARPP, que nos traslada aquí esta crisis, ya no soterrada, porque me parece que los pasillos van echando humo, esta crisis soterrada que aparece de la mano indefensa, ingenua, de una proposición de ley de parejas de hecho.

¿Por qué se suscita aquí esta crisis de gobierno entre el PAR y el Partido Popular? ¿Qué motivos hay? Simplemente, los motivos electorales, o es que el Partido Aragonés no sirve —que yo creo que no sirve para muchas cosas— para la derecha, porque no sirve para sus intereses y, evidentemente, prefieren que les dé la mayoría absoluta, porque, desde luego, si no sirve para la derecha, señores del Partido Socialista, para la izquierda me parece que poco más sirve. Yo se lo decía en la Comisión: «quien con el PAR se pueda acostar, escaldado se puede levantar», y, por lo tanto, si no sirve para la derecha, mucho menos sirve para la izquierda. Aviso para navegantes, para el señor Marcelino Iglesias, que no está, y para el Partido Socialista: si el PAR no sirve para la derecha, menos sirve para la izquierda. Por lo tanto, mucho cuidado, mucho ojo lo que hacemos, con cuál es el futuro político de esta Comunidad Autónoma.

Por lo tanto, repito, da la curiosidad que de los debates, que de la intervención del señor Cristóbal Montes, hemos ido a parar, repito, a un análisis, a un auténtico análisis del debate sobre el estado del gobiemo de coalición. Y aquí hay una crisis latente del gobiemo de coalición, porque aquí no ha habido dardos envenenados sólo sobre el tema de una proposición de ley, con la que legitimamente se podrían diferenciar. Aquí hay una crisis auténtica y fuerte de la derecha aragonesa de cara al electorado que va a estar convocado a las armas del próximo 13 de junio. Y, al mismo tiempo, la izquierda del Partido Socialista, echando un guiño al Partido Aragonés, del cual yo creo que ya debe de tomar nota de cuál ha sido su posición en esta y en otras leyes —le recuerdo ayer la del urbanismo, por cierto—, sobre qué quiere hacer la derecha el próximo 13 de junio.

Por lo tanto, repito, ciñámonos a lo que es la situación no solamente de la Comunidad Autónoma, sino también del gobiemo, porque me da la impresión de que de lo que aquí se decía en el acta de lo que era el artículo 22 al análisis global político, en que se está convirtiendo este debate del estado de la Comunidad a un mes vista, en casi el penúltimo Pleno que vamos a celebrar antes de las elecciones, creo que las enseñanzas las podemos sacar todas y todos, todas y todos los grupos parlamentarios, de cuál puede ser el futuro de la Comunidad.

Y en ese sentido, creo que es bueno que reivindiquemos lo positivo de esta ley, y por eso vamos a votar en contra de las enmiendas del Partido Popular, de aquellas que intentan recortar y asimilar en algunas cuestiones, no siquiera sibilinamente, la equiparación al matrimonio, porque, evidentemente, no es un problema de constitucionalidad, porque tendría narices la cosa que recurriera el gobiemo central la ley aragonesa que hoy se vaya a aprobar y que no haya recurrido la catalana y que se les haya pasado el plazo para recurrirla. ¿Qué tiene el señor Aznar con el señor Pujol, que le admite todo, que le deja todo, y que no puede admitir otras leyes similares que se aprueban en Comunidades Autónomas como la aragonesa?

Ése es el segundo trámite de los pactos del Partido Popular con los nacionalistas conservadores de Convergencia y Unió o el Partido Nacionalista Vasco, en lo que les quede.

En ese sentido, creo que sería positivo que reivindiquemos la funcionalidad y también la constitucionalidad de lo que hoy estamos aprobando en Aragón, porque para lo que aprobamos, tenemos competencia, y hay que decirlo así de claro: es una ley aplicable, poco aplicable porque hay pocas competencias, pero es aplicable. No es una ley inconstitucional, y si alguien cree que sea inconstitucional, que la recurra, que vaya al Tribunal Constitucional el señor Aznar y que nos recurra esta ley, que hablaremos con ustedes aquí en Aragón y sabrán los aragoneses, las y los aragoneses, lo que están haciendo ustedes desde el gobierno central que no hacen con el señor Pujol. Creo que, en ese sentido, no podemos defender y no podemos admitir las enmiendas que presenta el Partido Popular.

Creo que sería positivo, repito, creo que sería positivo que esta crisis de gobiemo que hoy se ha vislumbrado en esta proposición de ley no la traslademos al contenido de la propia proposición de ley y que sea el gobiemo, el PAR y el PP que se peguen, a poder ser, fuera de esta cámara, para que no imbriquen en los textos legales, en los acuerdos institucionales lo que son sus trifulcas parlamentarias…, lo que son sus trifulcas, perdón, políticas partidarias y que nos dejen trabajar en paz, porque creo que los aragoneses y aragonesas se merecen que nuestro trabajo sí que les pueda ser útil, como creo que va a ser útil esta ley.

Y termino por donde empezaba la intervención anterior: creo que esta ley es un paso positivo, salimos satisfechos si se aprueba en estos términos, repito, porque sabemos contra quién la hemos aprobado, en qué situación la hemos aprobado, y en una situación de imposición, de predominancia de la derecha en esta Comunidad Autónoma, la izquierda ha sido capaz, va a ser capaz de sacar adelante una proposición de ley, con el apoyo de parte del Partido Aragones, es cierto; de los Diputados del Partido Aragonés que han decidido venir, de acuerdo; con un ponente que no votó la ley y que hoy la puede votar, de acuerdo; a pesar de todo lo que ha caído la vamos a sacar adelante, también es posible y es positivo. Por todo ello, el voto, esa libertad de voto del Partido Aragonés, prefiero también la libertad de voto que no el voto de castidad, porque hay votos peores, el voto que se pueda dar dentro de esta proposición de ley.

Por todo ello, repito, esta ley, esta proposición de ley es, parafraseando, si me permiten, creo que es un pequeño paso para la izquierda, pero es un gran avance teniendo en cuenta que lo hacemos contra un gobierno de la derecha.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Diputado Mendi.

Grupo Parlamentario del Partido Aragonés.

Diputado Bescós, tiene la palabra.

El señor Diputado BESCÓS RAMÓN: Señor Presidente.

Señorías, a lo largo de la mañana, hemos asistido al importante debate sobre las parejas de hecho, hemos asistido a las intervenciones de los distintos grupos parlamentarios y hemos asistido a la consideración de muy diversos aspectos que confluyen aquí.

Después de leer a algunos autores, algunos políticos, algunos politólogos, reconozco que, tradicionalmente, se ha comparado al político con algunos personajes del reino animal: con los zorros, con los leones… A mí, particularmente, me parece más adecuada la asimilación al centauro.

El centauro, señorías, es mitad hombre, mitad caballo, y como hombre, tiene en consideración aspectos institucionales, aspectos de interés público, aquello que interesa al desarrollo de la comunidad; pero como caballo, manifiesta en ocasiones un ánimo partidista. Y como consecuencia de que el político suele ser centauro (mitad hombre, mitad caballo), cocea, cocea y, a veces duele. ¡Cómo cocea!, ¡cómo coceaban, señorías, alguno de los intervinientes anteriores! Realmente, alguno de los argumentos, más que realizados con mesura, parece que iban a dentelladas, parece que iban con toda la fuerza del mundo.

Hemos asistido a argumentos fundados y a argumentos gratuitos, argumentos sin peso. Y ante tales argumentos. lo primero que se suscita es una reacción visceral. una reacción del estilo de «ladran, luego cabalgamos». Pero, realmente, entendemos que no debe ser ésa la respuesta. A toda acción política corresponde también una reacción política, y yo entiendo que es mucho más agradable utilizar la ironía como arma arrojadiza.

En este sentido, la posición del Partido Popular en este asunto me recuerda poderosamente a la situación del marqués de Salamanca. El marqués de Salamanca era un gran señor de finales del siglo XIX, que tenía grandes posesiones, obtuvo una gran riqueza, tenía una casa en Madrid donde todos estaban invitados, sabía hacer las cosas, no cabe duda, el marqués de Salamanca sabía hacer las cosas, todos, absolutamente todos sus amigos tenían mesa puesta y el mayordomo tenía orden de aportar tantos platos como sombreros hubiera en la guardarropía.

El marqués de Salamanca sabía hacer las cosas, el marqués de Salamanca alquilaba en los teatros, en el Teatro Real, un palco, de tal manera que sus distintas amigas, sus distintas amantes, estuvieran en la misma línea vertical y no se vieran las unas a las otras, porque el marqués de Salamanca tenía ciertos extravíos. Pero el marqués de Salamanca tenía un fallo: al marqués de Salamanca se le notaba algo, el marqués de Salamanca tenía numerosos hijos ilegítimos, pero los hijos ilegítimos todos tenían un mismo defecto, que tenían seis dedos en el pie derecho. Y eso es precisamente lo que pasa al Partido Popular, que tiene seis dedos en el pie derecho y, especialmente, en esta proposición de ley sobre parejas. Porque, realmente, el Partido Popular se ha quedado sin argumento. Esa es la cuestión, ese es el planteamiento.

En este sentido, no me cabe más remedio que leer lo que decía el propio portavoz del Grupo Popular en relación con la proposición de ley. Decía que, «salvo que haya presiones muy fuertes, el gobiemo, en cuanto se aprueba el 30 de junio la ley catalana, presentará el correspondiente recurso de inconstitucionalidad», y decía a continuación: «si no la presenta, debería presentarla».

 Así cualquiera, así se cierra el circulo, así todos somos sabios, señor Cristóbal.

Yo, realmente, entiendo que no proceden determinadas manifestaciones que ha hecho el señor Cristóbal Montes y que no venían a cuento, no constituían objeto del presente debate. Ha hablado el señor Cristóbal Montes de que el PAR es al mismo gobiemo y es al mismo tiempo oposición. Y me ha recordado épocas lejanas, épocas en donde tanto él como yo estábamos en las Cortes. Me ha recordado un famoso debate de 1988; en aquella ocasión, Hipólito Gómez de las Roces era el Presidente del Gobierno, y el Partido Popular realiza unos culebreos muy curiosos. Realmente, el Partido Popular, sobre todo en aquella época, 19871991, realizaba actuaciones que más que angélicas eran maquiavélicas, ésa es la realidad. Y, en este sentido yo creo que se está intentando realizar una transposición de situaciones, de argumentos de aquella época al momento actual.

En este momento, todos sabemos que el Partido Popular y el PAR están unidos por un pacto de legislatura; todos sabemos que existen determinados aspectos en los que coincidimos: los presupuestos y la gestión ordinaria, y la gestión interna de los distintos Departamentos se realiza de acuerdo con los criterios conjuntos del PPPAR. Pero estamos en los antipodas, estamos en una posición radicalmente distinta en el tema de financiación, en el tema de grandes infraestructuras, en el tema de fondos nacionales y europeos. Realmente, las aportaciones del gobiemo de Madrid en relación con temas como el aeropuerto, como el ferrocarril, como la autovía, son mínimas, son absolutamente insignificantes.

Yo entiendo que la pataleta del PP deriva de que se considera protagonista, de que entiende que en todo momento debe de tender su protagonismo político. Al PP le duele que salga la ley y, evidentemente, si no saliera la ley y, además, fuera por culpa del PAR, entonces sería encantador, entonces sería miel sobre hojuelas. Y a eso responden, precisamente, las palabras duras, las palabras enfáticas realizadas por su representante. Porque el artículo 22, efectivamente, tiene una gran trascendencia, pero el artículo 22 no hubiera sido lo que fue de no ser por las palabras del portavoz del Partido Popular, que supo —lo hizo muy bien— azuzar adecuadamente a los otros partidos.

Pero, desde nuestro punto de vista, la proposición de ley debe ser enfocada no con criterios de tipo anecdótico, sino por criterios sólidos.

¿Por qué apoyamos desde el PAR esta proposición de ley de parejas de hecho? La apoyamos por razones sociológicas, por razones personales, por razones políticos, por razones jurídicas.

La apoyamos, en primer lugar, por razones sociológicas, y aquí coinciden todos los partidos, porque todos los partidos estamos conformes en que la pareja de hecho es una realidad que no puede ser soslayada por los poderes públicos; es una realidad que, de alguna manera, debe regularse.

Existen, en segundo lugar, razones de carácter personal: la Constitución española, guía de la convivencia, es tajante. La Constitución española, en el artículo 10, proclama la dignidad de la persona y el respeto a los derechos de los demás, el respeto a la persona en su libertad. El artículo 9 nos habla de que los poderes públicos deberán promover la libertad real y efectiva, y dentro de la libertad, está la libertad de afectividad, es decir, la posibilidad de desenvolver las relaciones afectivas conforme a cauces distintos de los del matrimonio. El artículo 14 prohibe la discriminación, proclamando la igualdad. El artículo 39 habla de que los poderes realizarán la protección de la familia y, evidentemente, la familia no puede entenderse en los términos clásicos, sino en unos términos mucho más amplios, tal como se concibe en la actualidad, incluyendo todo tipo de uniones. En definitiva, por razones personales, entendemos que debe realizarse una protección a la afectividad en libertad y en igualdad; entendemos que el quicio de la posición del PAR en este punto, en el punto del apoyo a las parejas de hecho, es el punto de respeto a la libertad y a la igualdad, el respeto a la afectividad de las personas, cualquiera que sea la situación en la que se encuentren e independientemente de que se comulgue o no con sus criterios.

Pero, además, aparte de razones de tipo sociológico y de tipo personal, existen importantes razones de tipo jurídico-político que apoyan la existencia de esta ley, que apoyan y justifican la actuación del PAR. Realmente, todo el argumento realizado por parte del Partido Popular en contra de esta proposición de ley se fundaba en que existiría un recurso de inconstitucionalidad que dejaría sin efecto la ley catalana. Pero este recurso de inconstitucionalidad no se produjo. Consecuentemente, la ley catalana representaba una salvaguarda de la futura ley aragonesa. Al mismo tiempo, siempre se ha dicho —y lo hemos enunciado desde aquí en diversas ocasiones— que el derecho es una de las señas de identidad de Aragón, que es una de las cosas más características. Por lo demás, la Constitución, en el artículo 149.1.8, proclama como una de las competencias que tienen las comunidades forales, la conservación, modificación y desarrollo de esos derechos forales. Evidentemente no podemos quedarnos anclados en el pasado; tenemos que regular situaciones como las de las parejas que están en el centro de las relaciones personales, de las relaciones sociales, que han existido tradicionalmente como núcleo fundamental de la compilación.

Es cierto que existe una reserva a la Administración central del matrimonio y del registro, pero también lo es que existe una importante competencia de Aragón como Comunidad foral. En la distribución competencial se podrán alegar argumentos de uno u otro tenor, pero lo cierto —y tampoco se ha dicho con el énfasis suficiente— es que en los informes del letrado de las Cortes para nada se hablaba de que existiría un recurso de inconstitucionalidad de ineludible interposición por parte del gobiemo central. Efectivamente, existían argumentos a favor y en contra, existían criterios ambiguos respecto de su posibilidad, pero todas las cuestiones, todas las dudas existentes sobre esta materia quedaban claramente despejadas cuando hay una ley catalana que regula las parejas de hecho y hay un plazo durante el cual puede interponerse por el gobiemo el recurso de inconstitucionalidad y no se interpone. Ergo, consecuentemente, una ley aragonesa sobre parejas que mantenga criterios equilibrados, criterios lógicos y que, de alguna manera, beba en las fuentes de la ley catalana, tendrá una gran seguridad de no ser objeto del recurso de inconstitucionalidad.

En definitiva, entendemos que el PAR debía apoyar esta proposición sobre parejas, porque el Estado español se configura como Estado autonómico, en donde las autonomías, los parlamentos autonómicos tienen que decir mucho sobre todos los problemas que aquejan a los ciudadanos.

Los parlamentos autonómicos deben encontrar las fórmulas para que, efectivamente, tanto esta Comunidad como España constituyan un Estado social, un Estado preocupado por la situación de la sociedad y un Estado de derecho.

¿Cuál es el contenido de la ley? El portavoz del Partido Popular ha dicho que era una ley nimia, una ley sin sentido una ley que tenía muy pequeña trascendencia. Realmente, nos parece un tanto aventurada esta afirmación, porque si se nos dice que es una ley que prácticamente no añade nada, habrá que preguntarse a continuación cuál es mejor, cuáles de los modelos existentes mejoran esta proposición de ley.

Desde luego, no la proposición presentada en las Cortes Generales por parte del Partido Popular, porque, evidentemente, esa ley despacha la cuestión en poco más de diez artículos y se limita a decir mucho menos, mucho menos —invito al señor Cristóbal Montes a que diga lo contrario—, mucho menos de lo que dice la ley aragonesa. No nos gusta tampoco la proposición de ley presentada por Coalición Canaria, y, desde nuestro punto de vista, la ley catalana nos pareció excesivamente reglamentista, esa es la verdad.

Desde nuestro punto de vista, la proposición de ley, tal como se recoge, tal como ha salido de la Comisión, es una propuesta aceptable, que regula los aspectos fundamentales y representa un intento de recoger bajo criterios de libertad, igualdad y justicia la situación de las parejas. En la ley se concretan las causas determinantes de la pareja: puede ser la escritura, la  convivencia estable, el régimen económico —era uno de los aspectos fundamentales, porque era fundamental, desde nuestro punto de vista, proclamar el principio de libertad de pactos y también concretar cómo debería realizarse la asunción de gastos comunes—.

El PAR, a lo largo de las enmiendas, ha intervenido en muchas ocasiones, y una gran parte del con-tenido de la ley responde a las actuaciones del PAR y a la tendencia al compromiso y transacción de los distintos Grupos. Porque, realmente, el Partido Popular, en una posición un tanto difícil, se olvida de que ha tenido una intervención muy destacada en la formulación de la proposición de ley; son muchos los artículos que han salido gracias al criterio transaccional entre el Partido Popular y el PAR. Yo no entiendo, realmente, cuál es la postura del Partido Popular; ahora, comprendo perfectamente que ante la dificultad de mostrar a los ciudadanos la posición del PAR, se pretenda, con una amplia capa que todo lo tapa, echar las culpas al PAR o desviar la atención hacia aspectos generales del pacto de legislatura.

En el informe de la Ponencia se dice, por ejemplo, que el artículo primero se aprueba con los votos a favor del Partido Socialista y del Partido Aragonés.

El artículo segundo, lo mismo, por el Partido Socialista y Partido Aragonés.

Pero dentro del artículo tercero, el texto transaccional es aprobado con los votos a favor del Grupo Popular y del Partido Aragonés.

También la enmienda 16, del Partido Aragones, es aprobada con el voto a favor del Partido Popular.

El artículo 6, por el contrario, ya supone el que el Partido Aragonés elabora la transacción junto con el Partido Socialista.

Y hay situaciones en donde confluyen los tres partidos: el Partido Socialista, el Partido Popular y el Partido Aragonés, si bien, a lo largo de la Ponencia, cada uno esperaba la votación del otro, es decir, que si el Partido Popular votaba a favor del PAR, el Partido Socialista se abstenía, y si, por el contrario, el Partido Popular negaba su apoyo, entonces el Partido Socialista transigía con el PAR.

Realmente, no vamos a entrar en los aspectos contenidos dentro de la proposición de ley, que han sido abordados por parte del coordinador.

Pero sí debemos hacer notar que en el artículo 22, artículo especialmente polémico, pero que no puede considerarse como un artículo fundamental para la existencia y subsistencia de la Comunidad Autónoma de Aragón, en el artículo 22 se intentó una transacción por parte del PAR: se dijo que la equiparación debía realizarse, se dijo primero en los términos establecidos en el decreto de desarrollo de la disposición adicional. Luego, en Comisión, se propuso una segunda transacción, de tal manera que los términos de la equiparación vinieran fijados en la ley de medidas administrativas complementarias a la ley de presupuestos; y luego, en un tercer momento, que la pareja tuviera una antigüedad de dos años.

Es decir, en todo momento hemos entendido que el artículo 22 era un artículo gravemente defectuoso, pero, evidentemente, también hay que explicar que entre la ideología y las razones de fondo por un lado, y la técnica legislativa y forma, siempre debe preferirse la ideología a la técnica legislativa.

Vale más una ley imperfecta que no tener ley: si estábamos conformes en veintiún artículos, evidentemente, no podiamos consentir que por discrepancia en el último artículo, en el artículo 22, dejara de promulgarse una ley que, desde nuestro punto de vista, insistimos, es fundamental para esta Comunidad Autónoma.

En definitiva, las conclusiones —y con ello termino—, son las de que las Cortes de Aragón deben necesariamente regular las parejas de hecho: por razones sociológicas, en cuanto constituyen una realidad; por razones de respeto personal, independientemente de que se comulgue o no con la idea de unión de homosexuales o de heterosexuales; por razones de aceptación de los criterios generales de la Constitución de libertad afectiva, de igualdad y no discriminación; por razones autonómicas, porque Aragón se caracteriza por su derecho y el parlamento autonómico aragonés debe regular todo lo que afecta a los ciudadanos aragoneses; porque no existe cortapisa de tipo jurídico y constitucional, porque el artículo 149.1.8 vale para todos.

El PP nos tendrá que explicar muy claramente por qué los catalanes pueden hacer algo y nosotros no podemos hacerlo, por qué tiene el gobiemo central que aceptar como buena la ley de los catalanes y no hacer lo mismo con la ley de los aragoneses, supuesto que se interponga recurso de inconstitucionalidad.

Y, en definitiva, entendemos que existe un contenido importante en cuanto la ley de parejas, que en razón a la constitución de la pareja, a la disolución y al régimen económico, se ha hecho, dentro de lo posible, de acuerdo con los criterios de justicia y equidad.

A lo largo de la exposición de los distintos portavoces se ha ido alu-diendo a distintas enmiendas, a disintos votos particulares. La posición del PAR en las distintas materias ha sido la de que no aceptar determinadas enmiendas porque no se tenía competencia en esta materia —en materia de parejas, hay una competencia concurrente entre el Estado central y la Comunidad Autónoma de Aragón—; en segundo lugar, se han rechazado algunas porque no es la problemática mortis causa lo que aquí se plantea, sino que lo fundamental en las parejas es cuál va a ser el régimen de constitución, cuál va a ser el régimen de disolución y cómo van a funcionar; cuál va a ser el destino de los gastos comunes, cómo se van a soportar los gastos de alimentación, vestido, vivienda y los gastos de la prole.

El tema del derecho de sucesiones es un tema que no era, desde nuestro punto de vista, un tema central. Sin embargo, el Partido Popular, en manifiesta incoherencia, introdujo enmiendas de supresión de artículos relativos a los pactos sucesorios, a la fiducia y al testamento, siendo así que en la ley general de sucesiones sí que aceptaba la extensión del pacto sucesorio, la extensión de fiducia, la extensión de testamento.

El derecho de viudedad, evidentemente, planteaba problemas prácticamente irresolubles; el derecho de viudedad puede plantearse respecto de una situación estable y consolidada, no respecto de parejas de hecho, porque ¿qué sucede si una persona tiene sucesivamente tres, cuatro, cinco, diez parejas de hecho?, ¿qué sucede? ¿Existe una viudedad en todas ellas? ¿El patrimonio es compartir? Etcétera.

Las enmiendas de Izquierda Unida plantean la cuestión de que el mínimo estaba representado por la proposición de ley del Partido Socialista. Nos hubiera gustado, señor Mendi, que hubiera presentado usted un esquema completo de una proposición de ley alternativa, pero es que no presentó ninguna normativa; presentó un escasísimo número de enmiendas en donde, realmente, demostraba que su preparación jurídica no es precisamente algo encomiable. Su preparación jurídica es realmente inicial, por decirlo en términos cariñosos.

Realmente, comulgo con los criterios que se han mantenido por algunos portavoces en el sentido de que la proposición de ley, tal como se plantea, supone una buena ley, supone una ley útil, supone una ley que no llega a agradar, no llega a culminar las aspiraciones de ninguno de los Grupos, pero a través de la misma se ha producido una transacción entre posturas encontradas.

A través de esta ley —y termino—, el PAR ha demostrado su capacidad de transacción y compromiso, su sentido de responsabilidad, su posibilidad de transacción no solamente con el Partido Popular, sino con otras fuerzas. El PAR ha mantenido la libertad de voto en relación con esta materia. El PAR ha considerado que, necesariamente por razón del respeto a las personas, deberla proclamarse y regularse la pareja, pero que no podio consistir en un chollo, en una especie de ventaja indebida por parte de la pareja de hecho en orden a obtener subvenciones de todo tipo.

El Partido Popular se equivocó al pensar que necesariamente la ley merecería un recurso de inconstitucionalidad porque no lo ha merecido, insistimos en relación con la ley catalana, y en las actuaciones de Ponencia se ha deslizado en zonas de penumbra, en zonas difíciles. Es difícil comprender la situación mantenida por el Partido Popular a lo largo de la Ponencia. Realmente, en esto sí que coincidimos con el señor Cristóbal cuando se refería al cazador cazado. Todos, de alguna manera, hemos sido cazadores; todos, de alguna manera, hemos sido cazados.

Pero lo auténticamente trascendente es que a partir de ahora existirá una ley de parejas de hecho en donde se regula la pareja como institución paralela al matrimonio, con un régimen de constitución, con un régimen de funcionamiento, un régimen de disolución inspirado en los principios de libertad, de igualdad y de justicia, y eso, desde nuestro punto de vista, es lo auténticamente fundamental, por encima de la anécdotas del día a día.

Nada más, y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Diputado Bescós.

Grupo Parlamentario Socialista, ¿quiere intervenir?

Diputado Tejedor tiene la palabra.

El señor Diputado TEJEDOR SANZ: Señor Presidente.

Señorías, la sesión de hoy es paradigmática de un aserto ya tradicional: la política es el arte de hacer posible lo necesario.

Para nosotros, los socialistas, impulsores de esta proposición de ley, ha habido un motivo fundamental que nos ha guiado en toda nuestra actuación: la necesidad imperiosa que en la sociedad aragonesa hay —había— de terminar con una situación de evidente discriminación, y, en consecuencia, de poder dar satisfacción a una reclamación persistente. Esa situación de discriminación se daba entre parejas de hecho y entre matrimonios.

Porque —atención— esta proposición de ley no sólo regula las parejas de hecho heterosexuales. Esta proposición de ley aborda con valentía algo a lo que no podemos cerrar los ojos: la realidad de parejas homosexuales que tienen vedado el matrimonio civil y para las que, indudablemente, la necesidad de aprobar un texto legal como éste supone poner una pica en Flandes, supone un avance extraordinario y supone —digo—, desde esa necesidad el utilizar los argumentos políticos e instrumentos legales para resolverla satisfactoriamente.

Es obvio que cuando nosotros pusimos a navegar el barco de este texto de ley éramos conscientes de las dificultades que nos iban a surgir durante la trayectoria que teníamos que realizar; éramos totalmente conscientes de que solamente contamos con diecinueve Diputados, y éramos también conscientes de que el texto que presentábamos trataba, obviamente —y es el texto que nos hubiera gustado ver aprobado—, de equiparar lo máximo posible dos realidades: parejas de hecho y matrimonios.

Pero la política es como es, señorías, y con diecinueve Diputados y con otros siete Diputados que se reclaman del campo político de la izquierda, juntos, nunca hubiéramos podido ver aprobada una iniciativa de esta naturaleza, dada la tradicional posición que la derecha política aragonesa, representada por el Partido Popular, ha venido manteniendo en esta cuestión, se disfrace como se disfrace.

Porque el Partido Aragonés es hoy aquí una realidad que merece todo nuestro respeto y consideración —ciento cincuenta mil ciu-dadanos y ciudadanas están aquí representados en esos escaños—, y solamente con su concurso, con su colaboración con ese difícil equilibrio que ha requerido la aprobación de esta ley, solamente con ese difícil difícil que pasaba por el PAR, hoy podemos llegar a este punto en el que nos encontramos, podemos llegar a esta victoria política que supone un avance muy grande.

Decía el señor Bernal que para él era un pequeño avance. Pues, Señorías, para nosotros es un avance extraordinario, impensable, porque creíamos estar llevando a cabo un gesto testimonial el 1 de abril de 1998 cuando presentamos esta proposición de ley, y nunca pensamos que llegaríamos a un 12 de marzo de 1999 con una ley que —espero— va a aprobarse dentro de unos minutos.

Por lo tanto, desde ese punto de vista, debo reconocer no sólo la contribución de cada uno de los cuatro grupos —el nuestro incluido—, sino que debo reconocer que era evidente que tenía que modificarse la proposición de ley socialista, porque, de lo contrario, el mundo se hubiera vuelto del revés, señor Cristóbal Montes: con sólo diecinueve Diputados y Diputadas que tenemos aquí era imposible mantener las expectativas, los desiderátum, los objetivos que nos planteamos con una iniciativa que no es el parto de los montes, que es mucho más de lo que aparenta, porque no sólo regula y reconoce —que ése es el gran avance— que hay parejas de hecho en la sociedad, que están discriminadas y que tienen derechos que a partir de hoy podrán ejercitar, no sólo les atribuimos un minirrégimen jurídico de tacto para regular sus relaciones personales y patrimoniales, no sólo ponemos en valor la capacidad de adoptar a las parejas heterosexuales, no sólo les damos la posibilidad de ser iguales a los matrimonios ante la Administración y ante sus normas de derecho público, sino que, fundamentalmente, a la sociedad les mandamos un mensaje importante: hoy, Aragón, gracias a fuerzas políticos que no son el Partido Popular, da ese avance que llamaba hace un momento gigantesco, porque el Partido Popular es quien fundamentalmente se ha opuesto a que en el Congreso de los Diputados esto pueda haberse resuelto para el conjunto del Estado.

Claro, ¿por qué aquellas comunidades autónomas que tenemos Derecho Civil propio, Cataluña en primer lugar y Aragón la segunda, hemos llevado a cabo este gesto pionero? Pues, sencillamente, porque en el Congreso de los Diputados no avanza. Y ¿por qué no avanzaba antes?, decía el señor Cristóbal Montes. Porque el tiempo político es siempre una variable dependiente de las circunstancias anteriores: no pudo regularse en 1983 lo que se pudo hacer en 1988 o lo que estamos haciendo ahora en 1999. Las sociedades maduran, los parlamentos avanzan generalmente por detrás de esa maduración de la sociedad, avanzan también a ese ritmo, y, evidentemente, las tareas que el Partido Socialista desarrolló, desde el punto de vista de las relaciones personales y del Derecho Civil, parlamentariamente y gubernamentalmente hablando, durante trece años, fueron gigantescas: no era igual la sociedad de 1995 que la que encontramos al llegar al Gobierno de España en 1982.

Y ahora estamos en otro tiempo político, en el cual nosotros creemos que es el momento oportuno de plantear con decisión la regulación de las parejas de hecho, y ustedes lo han bloqueado en el Congreso de los Diputados. Claro, porque es un difícil arte político, señor Cristóbal Montes, venir aquí y decir: «No, no; es que nos oponemos por una simple cuestión de forma —dice usted—; nos oponemos porque creemos que hay que regularlo primero en el ámbito del Estado y luego aquí». Pero es que en el ámbito del Estado no avanza, porque lo que ustedes han presentado allí es un sucedáneo de las parejas de hecho, que, además, coincide, lógicamente, con las enmiendas que ustedes han presentado aquí a esta proposición de ley. Lo único que ustedes pretenden regular es el llamado contrato de unión civil entre dos personas, pero con independencia de que haya una relación de afectividad, una relación amorosa, una relación sexual entre las mismas.

Es decir, un simple contrato de unión civil que igual —decía el señor Mendi— servirá a una pareja de la guardia civil, que a dos amigos, que a dos vecinos, que a un tío y a un sobrino, etcétera.

Es decir, lo único que ustedes pretenden es regular las relaciones de interés, las relaciones materialistas en el sentido más duro, lo único que pretenden es crear pequeñas células que están más impregnadas de la visión sectaria que algunas cofradías religiosas —dicho sea entre comillas—, sostienen, que resolver el problema cierto y fundamental, que es ¿qué hacemos con aquellas dos personas que, con independencia de su orientación sexual, están vinculadas por una relación de afectividad análoga a la conyugal? Ese es el problema.

Además, no sólo no acaban de regular ese contrato de unión civil en el Congreso de los Diputados, sino que, encima, se permiten decir aquí que el Partido Popular sí que reconoce la realidad. Pero eso sí que es incoherencia, porque no basta con reconocer la realidad, sino que hay que trabajar, una vez reconocida esa realidad, para terminar con las discriminaciones y con las situaciones injustas.

Señorías, esta iniciativa va a ser bien recibida por la sociedad aragonesa.

Y, seguramente, va a serlo en primer lugar porque no satisface a ninguno de los cuatro grupos que la apoyamos, porque ha sido fruto de un difícil ejercicio —les decía hace un momento— de transacción.

Pero no sólo va a satisfacer a los sectores que se reclaman de izquierdas o progresistas. Va a satisfacer también a amplios sectores del centro político de la sociedad aragonesa, que hoy se van a ver defraudados por un partido que decía que les iba a representar. Y eso sí que es un tremendo ejercicio de incoherencia ideológica, y no, posiblemente, el que haya podido hacer el PAR, después de su redefinición en su último congreso; pero no así ustedes, que se han querido travestir de centro, y, a la hora de la verdad, a la hora de votar, a la hora de demostrar con hechos fehacientes qué hacer, prefieren ustedes atender los cantos de sirena de la Conferencia Episcopal, que llegó, incluso, durante la tramitación parlamentaria de esta ley, a emitir una pastoral contraria a la misma.

Lo cual no es sino prueba de lo difícil que ha sido navegar en ese mar proceloso, donde muchos agitaban las aguas, y aunque en el mismo, de vez en cuando, apareciera el señor Cristóbal Montes, cual Zeus con tridente, a ver si el barco naufragaba. Pero no ha conseguido naufragar, señor Cristóbal Montes, a pesar de que nosotros hayamos asistido expectantes a ver cómo usted se ha transformado del viejo león del agnosticismo militante en el gato de peluche, portavoz de esos sectores más reaccionarios y recalcitrantes del nacionalcatolicismo. [Aplausos desde los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.]

Bien, señor Presidente y señorías, estamos generalmente satisfechos.

Vamos a votar en contra de las enmiendas del Partido Popular y vamos a alumbrar, dentro de poco, un texto que será, sin duda alguna, motivo de estudio de especialistas, que se reconocerá como un gran trabajo de la cámara, y que se reconocerá como uno de los hitos de esta legislatura, por lo que los socialistas, desde la modestia de nuestros diecinueve escaños, estaremos siempre muy contentos por haber contribuido a conseguir ese objetivo que al principio les enunciaba.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Grupo Parlamentario Popular.

El señor Diputado CRISTóBAL MONTES: Señor Presidente.

Señoras y señores Diputados, en cuanto que antes abusé del tiempo, ahora seré mucho más breve.

Me gustan esas intervenciones, señor Tejedor: sentirse un gato de peluche es lo mejor que le puede pasar a un ser humano: está destinado a ser abrazado, a ser querido, a ser mimado. ¡Magnífico!: no hay ningún problema. Yo no me ofendo nunca de nada, ni siquiera me molesto, ni se me pone nunca mala cara. Yo no entiendo cómo a alguien en un debate político se le puede poner mala cara. El debate político es debate político, y, en consecuencia, es a cara descubierta, es a bocados a la yugular y es el enfrentamiento a como dé lugar. Dicen los politólogos que la política es una lucha civilizada, ésa es la política democrática. En lugar de ser la lucha abierta y a muerte, es la lucha civilizada, después de unas reglas, las reglas del juego, que son las reglas democráticas.

Aclarado esto (que no hay por qué aclararlo, porque lo saben ustedes sobremanera), muy brevemente haré un pequeño repaso, un repaso equitativo y blando: no se puede estar siempre excitado, no es bueno, y menos para un hipertenso como yo.

En cuanto a las intervenciones que me han precedido, al señor Bernal casi no le puedo decir nada. Me ha gustado mucho, y creo que casi coincidimos en lo fundamental, siendo él un nacionalista progresista y yo casi un jodido reaccionario [risas] —como diría—, pues la verdad es que hemos coincidido bastante en los planteamientos, porque hemos coincidido en resaltar que, bueno, es una ley importante en cuanto a señalar una pauta, iniciar un camino, pero que, a la hora de indagar el contenido, se queda prácticamente en agua de borrajas. Eso del primer paso, en el que ha insistido toda la izquierda, suena un poco a aquello del presidente Mao: «la larga marcha comienza por un simple paso, por un solo paso». éste puede ser el comienzo de una larga marcha; no sabemos adónde conduce: a lo mejor a un despeñadero, pero puede ser una larga marcha.

Al señor Mendi le diré que yo creo que ha confundido usted, señor Mendi, alguno de los términos del debate esta mañana, a pesar de que me ha gustado mucho su intervención. Yo no he venido encargado por nadie —y creo que usted me conoce suficientemente, como para que en su fuero interno no piense tal cosa—, yo no he venido encargado por nadie a plantear una crisis de gobierno. ¡Dios me libre! ¿A título de qué? ¿Qué legitimación tendría yo?, ¿qué capacidad?, y, sobre todo, ¿qué me iría en ese intento? Absolutamente nada. Yo no he venido a plantear una crisis de gobierno ni una crisis en la coalición. Yo creo en la coalición, pero no ahora: he creído siempre, y buenos esfuerzos que me costó, y buenos esfuerzos que me costó creer en la coalición. Creo que son rememorables.

Yo creo en la coalición entre el Partido Popular y el PAR. Los que parece que empiezan a no creer tanto y a tener algunas dudas son los del PAR. Pero yo creo que ésa es una coalición natural del centroderecha en Aragón. Ahora, si en un determinado momento el PAR cree que ya no es centro derecha, que es centro izquierda, se redefine —como decía hace poco un portavoz—, bueno, ése es su problema, ése no es el nuestro, y el PAR en eso está siendo coherente.

Han dicho y repetido hasta la saciedad, y nosotros decimos exactamente lo mismo, que la coalición es sagrada hasta el 13 de junio. Dicen que en adelante se lo pensarán. Bueno; pues que Dios inspire sus pensamientos y que la providencia les acompañe. Pero, indudablemente, ellos no han traicionado hasta ahora la coalición, ni nosotros hemos planteado ninguna denuncia, ni ningún enfrentamiento, ni ninguna crisis encubierta, ni ningún repudio de la presencia del PAR en ese gobierno de coalición.

Señor Bescós, yo me he quedado un poco perplejo. Me suele suceder con frecuencia en sus intervenciones: quizá porque me falta algo de inteligencia, no llego a alcanzar alguno de sus planteamientos. Lo del marques de Salamanca me ha gustado mucho, porque es un recordatorio del viejo barrio de Salamanca, eso de que todo el mundo podía ir a comer allí, ojalá siguiera habiendo casas como ésa en Madrid, aunque no lleváramos chistera, y ojalá nos reservaran también un puesto… Usted ha dicho que para las amantes; pero, bueno, cuando se reserva todo un palco, pues pueden entrar también personas que no estén adscritas a esa condición. Pero lo que no he llegado a entender es la idea de que tenía muchos hijos ilegítimos y todos tenía seis dedos en el pie. ¿Eso qué quiere decir? ¿Mefistófeles?, ¿la pezuña del diablo?

Bueno, pues no pasa nada: la política no tiene por qué estar reñida con ciertas artes, no tienen por qué ser satánicas; pero, claro, no hace falta recurrir a anécdotas de ese tipo para señalar que nuestra intervención aquí esta mañana ha tenido signos o datos de satanismo o ha estado acompañada de las más maléficas y repudiables intenciones.

No es ése el planteamiento, no ese el planteamiento, como no es el planteamiento de pensar que esta mañana aquí ha estado un centauro, que en parte tiene condición humana y en parte tiene condición de caballo, y, en consecuencia, se limita a dar coces. No, no; los políticos no somos centauros, señor Bescós. Los políticos somos unas personas raras: no en balde nos dedicamos al segundo oficio más viejo de la humanidad —ya saben cuál es el primero [risas]—; el segundo es el de los políticos, y, en consecuencia, si pertenecemos al segundo oficio más viejo del mundo, ciertas artes, ciertas maneras, tenemos que haber aprendido, y debemos practicarlas. Además, la sociedad espera eso de nosotros, si no, ¿cómo nos denostarían? Si nosotros fuéramos seres angelicales y no cometiéramos ninguna transgresión de ningún tipo, y si tuviéramos un discurso líneal, ¿cómo nos iba a criticar la sociedad, con lo que se deleita la sociedad criticando las actuaciones de los políticos? Además, somos un mal necesario. Lo ha dicho alguien, no lo he dicho yo: lo dijo Kelsen, que los partidos políticos son un mal, pero un mal necesario. Pues igual nos pasa a los políticos.

Yo lo hubiera enfocado más amablemente que usted: no hace falta recurrir a la imagen del centauro. Schumpeter, que fue premio Nobel de economía, decía que los políticos son una rara especie de mamíferos, y yo creo que eso está más cerca. Y un profesor de la universidad de Harvard decía que, si todos los neuróticos fueran apartados de los cargos públicos, ¿quién se ocuparía de la político?; yo creo que las cosas van más por ahí. Tenemos todos una cierta dosis de neurosis los que nos dedicamos a estas cosas, si no, no nos podríamos dedicar a la política. Pero no hace falta pensar ni en demonios ni en centauros, sino simplemente en cosas más cercanas a la realidad, más cercanas a nosotros mismos, a nuestra vida y a nuestras condiciones.

Y le voy a aclarar una cosa, señor Bescós: usted dice que el planteamiento de ustedes a lo largo de la tramitación de esta ley no sé por qué nos asombra a los del Partido Popular y nos irrita. Y no nos irrita. Un cierto asombro sí; pero, bueno, si le quita usted la capacidad de asombrarse a la condición humana, queda muy poco más. Pero uno se asombra.

Y usted dice: ¿cómo se pueden asombrar si el Partido Popular jugó a lo mismo?, y nos ha recordado nada menos que el año ochenta y siete, en el cual habla un gobierno del PAR, y que nosotros jugábamos contra ese gobierno del PAR. Sabe usted que eso no es así. El año ochenta y siete había un gobierno monocolor del PAR, con el apoyo parlamentario del Partido Popular, y el gobierno estaba presidido por el señor Gómez de las Roces, y el señor Gómez de las Roces no quería que el Partido Popular entrara en el gobierno de coalición, y nosotros somos tan de coalición, que forzamos entrar en esa coalición, y es lo que se produjo en 1989. Y claro que peleamos, pero no por salirnos sino por entrar. Fíjese usted en la diferencia. Nosotros peleábamos por entrar. Fíjese si creemos en la coalición PPPAR, que peleamos durante dos largos años para entrar en esa coalición, mientras que ustedes, que están tan ricamente instalados en ella desde el principio de esta legislatura, parece que en determinados momentos le hacen ascos, y, además, nos trasladan a nosotros la circunstancia de que hagamos ascos a esta coalición. No, no es así la pequeña historia de esta comunidad.

Aclarado esto —y con esto termino, señor Presidente—, al señor Tejedor le diría que cada uno se puede sentir orgulloso de lo que quiera, señor Tejedor. El arte de colocarse en posiciones favorables, primero, es muy propio de la condición humana, y, después, todo lo entendemos porque no hay nada nuevo, no hay nada que pueda sonar a significativamente novedoso.

Ahora bien, señor Tejedor, que el Partido Socialista, en estos momentos, con el tipo de argumentos que usted ha utilizado hace un instante en esta tribuna, se pueda sentir orgulloso de esta ley se puede entender; pero desde luego no se debe airear demasiado, ni se debe vocear demasiado, porque el argumento central de usted dice que hay una realidad que está surgiendo, que está apareciendo y a la que nos enfrentamos, pero que esa realidad no existía el año ochenta y tres.

Pero es que ustedes no estuvieron en el gobierno hasta el año ochenta y cuatro: han estado hasta 1996. Y no me querrá decir usted que la realidad de las parejas de hecho ha brotado, como si se tratara de una erupción del Etna, a partir de la llegada del Partido Popular al gobierno de la Nación, y, entonces, todos los reprimidos, todos los perseguidos, todos los marginados, todos los que no contaban dijeron: ahora está el camino porque está la derecha mandando y es el momento de reclamar imperativamente lo que no podiamos reclamarle al PSOE porque el PSOE era la divina izquierda.

Pues no, señor Tejedor, la cosa no es así. En el año noventa y seis, que ustedes dejan el gobierno, la situación en materia de parejas de hecho era exactamente la misma que es en estos momentos, y entonces no me diga usted que simplemente ustedes no tomaron la iniciativa entonces porque no habla una presión social, y hoy la hay y han tomado la iniciativa. Sabemos a qué atenernos todos: los políticos no tenemos ni por qué explicar estas cosas, salvo en estos juegos internos del debate parlamentario, en el que tratamos de engañarnos los unos a los otros; pero no tenemos que explicarlo porque va de suyo: sabemos perfectamente qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer en cada momento.

Y en cuanto a lo que usted dice de que nosotros estamos jugando al doble lenguaje, al pensamiento dual de que aquí decimos que se debe regular en Madrid, y que, en consecuencia, no tenemos competencia, y, por lo tanto, debemos eludir la promulgación de una ley autonómica para que sea la ley estatal, pero en Madrid, en lugar de adelantar el proyecto lo detenemos o presentamos un proyecto de ley o una proposición de ley inocua, como es la proposición de ley del contrato de unión civil…, pues ¿qué quiere que le diga, señor Tejedor? Si realmente las fuerzas progresistas, las fuerzas que creen que debe ser plasmada esa situación inmediatamente lo quisieran, no habría ningún problema. Aunque el PP estuviera torpedeando su propia iniciativa —lo cual es raro, porque si la presentó sería para que se tramitara—, aunque no tuviera ningún interés en impulsarla, aunque no quisiera que se aprobase en este momento, sepa usted que la suma de las fuerzas del Partido Socialista, de Izquierda Unida y de los nacionalistas —y los nacionalistas han aprobado una ley en su parlamento, y por lo tanto no estarían en contra de la aprobación de la regulación a nivel estatal de las parejas de hecho— podrían perfectamente transformar en una realidad sumamente enmendada la proposición de ley presentada por el Partido Popular, y hoy podría estar en trance de aprobarse o aprobada ya una regulación estatal.

Yo creo que no es ése el planteamiento, señor Tejedor. El planteamiento es que estamos entrando en un campo ignoto, estamos entrando en una tierra ignota: la tierra de las regulaciones de las parejas de hecho. Y esto le causa —y yo así lo veo— un cierto temor, una cierta precaución y un cierto reparo a todos, incluida la oposición, porque las proposiciones de ley que presentaron ustedes no crea usted que iban muy allá tampoco. ¿Por qué? Porque es lo natural, porque es lo normal, porque los experimentos en política ya saben ustedes cómo tienen que hacerse, porque éste es un terreno en el que cualquier paso en falso puede tener consecuencia muy negativas, y, por lo tanto, hay que tentarse las ropas antes de adentrarse, en lugar de meterse a campo descubierto, como algunos han pretendido entrar aquí, en Aragón, en una materia que nos desborda.

Y luego no me diga usted, señor Tejedor, que usted no es que lo considere un pequeño paso, sino que considera que es un paso extraordinario, porque la ley tiene extraordinarias conquistas, como, por ejemplo, permitir adoptar a las parejas heterosexuales a muchachos, a niños. Señor Tejedor, eso se puede en España desde el año sesenta y siete, en virtud de la regulación de la Ley de adopción, desde el año sesenta y siete en toda España, y, por lo tanto, incluido también Aragón. Pueden adoptar las parejas heterosexuales: no hace falta la unión matrimonial.

Termino, señor Presidente, señalando que no creo que hayamos perdido el tiempo aquí esta mañana —a pesar de que ha sido muy largo el debate—, ni que hayamos perdido el tiempo en la tramitación parlamentaria de esta proposición y en las múltiples incidencias que se han suscitado a lo largo de la misma y que algunas de ellas han sido resaltadas por unos y otros, por tirios y troyanos.

Nadie se tiene que sentir ofendido, y a mí me duele mucho que el señor Biel ponga mala cara, la cara de malos amigos, cuando se hacen ciertos planteamientos. Y él sabe perfectamente que esto es el abecé de la política, que en un determinado momento hay que utilizar determinadas circunstancias para decir lo que lleva uno en el corazón. Y lo que lleva uno en el corazón hay que decirlo, porque, si no, se revienta uno, y, además, es bueno que se diga y es bueno que se sepa, porque eso no hace ningún daño: intentar clarificar las cosas, llamar a las cosas por su nombre, llamar a la responsabilidad, y poner cada cosa en su sitio, yo creo que siempre es conveniente.

Y, desde luego, el ejercicio de reflexión política, el ejercicio de reflexión colectiva que hemos hecho aquí esta mañana unos y otros creo que no será inocuo y redundará en mayor beneficio, en mayor garantía y en mayor altura de cualquier regulación, porque éste es un paso previo, lo que vamos a aprobar ahora es un paso transitorio. Vendrá una regulación superior, y yo creo que experiencias como ésta ayudarán a enriquecer y a acertar en esa futura regulación que se avecina y que es inevitable.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Finalizado el debate se va a proceder a la votación. Llámese a votación.

Se inicia la votación.

Al artículo número 1 se ha mantenido la número 3, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de la enmienda número 3? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención. Se rechaza la enmienda número 3, del Grupo Parlamentario Popular.

Se vota el artículo número 1 del proyecto. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención. queda aprobado el artículo número 1.

Al artículo número 2 se mantienen las enmiendas números 6, del Grupo Mixto, y 7, del Grupo Parlamentario Popular. Votamos en primer lugar la enmienda número 6. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones. Se rechaza la enmienda número 6.

Enmienda número 7, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención. Se rechaza la enmienda número 7.

Votamos el artículo número 2. ¿Votos a favor del artículo? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo número 2 por treinta y cinco votos a favor, veinticinco en contra, dos abstenciones.

Artículo 3: votos particulares de los Grupos Parlamentarios Izquierda Unida y Mixto frente al texto transaccional elaborado con la enmienda número 12, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés. ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechazan los votos particulares por siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones.

Enmienda número 9, del Grupo Parlamentario Mixto. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 9, del Grupo Mixto, por siete votos a favor, veinticinco en contra, treinta abstenciones.

Enmienda número 10, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención. Queda rechazada la enmienda número 10.

Enmienda número 11, del Grupo Parlamentario Izquierda Unida. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticuatro votos a favor, treinta y ocho en contra, ninguna abstención. Se rechaza la enmienda número 11.

Y pasamos a votar, en consecuencia, el artículo número 3. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Treinta votos a favor, veinticinco en contra, iete abstenciones. Queda aprobado el artículo número 3.

Al artículo número 4 se han mantenido los votos particulares de los Grupos Parlamentarios Izquierda Unida y Mixto frente al texto transaccional elaborado con la enmienda numero 16, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés. ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechazan los votos particulares por siete votos a favor, treinta y ocho en contra y diecisiete abstenciones.

Votamos la enmienda número 14, del Grupo Mixto a este artículo 4. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 14 por siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones.

Enmienda número 15, del Grupo Parlamentario Popular, también al artículo 4. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 15 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y estamos en condiciones de votar el artículo número 4. ¿Votos a favor del artículo? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo número 4 por treinta y cinco votos a favor, veinticinco en contra, dos abstenciones.

Pasamos al artículo 6, que tiene viva la enmienda número 20, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 20 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y votamos el artículo 6 del proyecto de ley. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo 6 por treinta y cinco votos a favor, veinticinco en contra, dos abstenciones.

Artículo 7: se han mantenido los votos particulares de los Grupos Parlamentarios de Izquierda Unida y Mixto frente al texto transaccional elaborado con la enmienda número 28, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés, así como las enmiendas 22, 23 y 24.

Votamos, en primer lugar, los votos particulares. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechazan los votos particulares por siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones.

Votamos la enmienda número 22, del Grupo Mixto. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 22 por dos votos a favor, treinta y ocho en contra, veintidós abstenciones.

Enmienda 23, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda 23 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y votamos de este artículo la enmienda número 24, de Izquierda Unida. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda numero 24 por siete votos a favor, veinticinco en contra, treinta abstenciones.

Votamos, en consecuencia, el artículo número 7. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo 7 por treinta y cinco votos a favor, veinticinco en contra, dos abstenciones.

A los artículos 8, 8 bis y 8 ter, se han mantenido las enmiendas 30 y 31, de los Grupos Mixto y Popular, respectivamente. Votamos en primer lugar la enmienda número 30. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda numero 30 por dos votos a favor, treinta y ocho en contra, veintidós abstenciones.

Enmienda número 31. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda 31 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y votamos conjuntamente los artículos 8, 8 bis y 8 ter.

El señor Diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño/. Señor Presidente.

Solicito votación separada de los tres.

El señor PRESIDENTE: De los tres.

Artículo 8. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo 8 por treinta votos a favor, veinticinco en contra, siete abstenciones.

Artículo 8 bis. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo 8 bis por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

Y, por último, artículo 8 ter. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Treinta y cinco votos a favor, veintisiete en contra, ocho abstenciones. Queda aprobado el artículo 8 ter.

Artículo 9. Se han mantenido las enmiendas 34 y 35, de Izquierda Unida y del Grupo Mixto, respectivamente.

Enmienda número 34. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 34 por siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones.

Enmienda número 35. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Con el mismo resultado, siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones, se rechaza la enmienda número 35.

Y votamos el artículo 9 del proyecto. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por treinta votos a favor, veinticinco en contra, siete abstenciones, se aprueba el artículo número 9.

Artículo número 10, con dos enmiendas, la 36 y 37, del Grupo Parlamentario Popular y de Izquierda Unida, respectivamente.

Enmienda número 36. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 36 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Enmienda número 37. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 37 por cinco votos a favor, veinticinco en contra, treinta y dos abstenciones.

Y votamos el artículo número 10. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo número 10 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra y ninguna abstención.

Al artículo 11 se ha mantenido la enmienda número 38, del Grupo Parlamentario Popular, que votamos a continuación. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, tres abstenciones, se rechaza la enmienda número 38.

Y votamos a continuación el artículo 11. ¿Votos a favor del artículo 11? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo número 11 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

Al artículo 12 se ha mantenido la enmienda número 39, del Grupo Parlamentario Popular. Votamos la enmienda. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 39 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y votamos el artículo 12 del proyecto de ley. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo número 12 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

Al artículo 13 se ha mantenido el voto particular del Grupo Parlamentario Izquierda Unida frente a la enmienda número 41, del Mixto, y la enmienda número 42, del Grupo Parlamentario Popular.

Votamos en primer lugar el voto particular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza el voto particular por veintidós votos a favor, veintisiete en contra, trece abstenciones.

Enmienda número 42, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 42 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y votamos, antes de votar el artículo, la última enmienda, que es la número 43, de Izquierda Unida. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 43 por cinco votos a favor, veinticinco en contra, treinta y dos abstenciones.

Y pasamos a votar el artículo 13. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo número 13 por treinta votos a favor, veinticinco en contra y siete abstenciones.

Al artículo 14, suprimido en ponencia, se han mantenido los votos particulares de los Grupos Parlamentarios Izquierda Unida y Mixto, frente a la enmienda número 44, del Grupo Parlamentario Popular. Votamos los votos particulares. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticuatro votos a favor, treinta y ocho en contra, ninguna abstención. Por tanto, no hay que votar el artículo 14.

Artículo 15, también suprimido por la ponencia, pero se han mantenido votos particulares de los Grupos Parlamentarios Izquierda Unida y Mixto, frente a la enmienda número 48, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechazan los votos particulares por veinticuatro votos a favor, treinta y ocho en contra, ninguna abstención. Y, por tanto, sigue suprimido el artículo 15, que lo fue ya por la ponencia.

Artículo 16. Enmienda numero 50, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda número 50 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Por tanto, votamos el artículo 16 del proyecto. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se aprueba el artículo 16 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

Artículo 17, con la enmienda número 51, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de la enmienda número 51? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda numero 51 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y, por tanto, procede la votación del artículo 17 del proyecto de ley. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención, queda aprobado el artículo 17.

Al artículo 18 se ha mantenido la enmienda 53, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Y, por tanto, votamos el artículo 18. ¿Votos a favor del artículo? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo número 18 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

El artículo 19 ha sido suprimido en ponencia, pero se mantienen los votos particulares de los Grupos Izquierda Unida y Mixto frente a la enmienda número 56, del Grupo Parlamentario Popular. Por tanto, votamos los votos particulares. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por veinticuatro votos a favor, treinta y ocho en contra, ninguna abstención, se rechazan los votos particulares, y, por tanto, el artículo 19 sigue suprimido, tal y como se hizo en la ponencia.

Pasamos al artículo 20, también suprimido en ponencia, pero que ha mantenido los votos particulares de Izquierda Unida y Mixto frente a la enmienda 60 del Grupo Parlamentario Popular ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Veinticuatro votos a favor, veinticinco en contra, trece abstenciones. Se rechazan los votos  particulares, y, por tanto, sigue suprimido el artículo 20.

Artículo 21. Suprimido en ponencia también, pero al que se han mantenido los votos particulares de Izquierda Unida y Mixto frente a la enmienda 64, del Popular. ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechazan los votos particulares por veinticuatro votos a favor, treinta y ocho en contra, ninguna abstención.

Artículo 22. Se ha mantenido la enmienda 67, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda sesenta y siete por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Votamos el artículo 22. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el artículo 22 por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

Disposición adicional primera. Se ha mantenido la enmienda 71, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Se rechaza la enmienda 71 por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención.

Por lo tanto, hemos de votar la disposición adicional primera. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobada la disposición adicional primera por treinta y siete votos a favor, veinticinco en contra, ninguna abstención.

La disposición adicional nueva, incluida por la ponencia tiene la enmienda 79, del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida, que hemos de votar. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por cinco votos a favor, veintisiete en contra, treinta abstenciones, se rechaza la enmienda 79.

Y votamos la disposición adicional nueva incluida por la ponencia. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Treinta y dos votos a favor, veinticinco en contra, cinco abstenciones. Queda aprobada la disposición adicional nueva.

Disposición final. Se ha mantenido voto particular del Grupo Parlamentario Izquierda Unida frente a la enmienda número 81, del Mixto. Hemos de votar el voto particular en primer lugar. ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por cinco votos a favor, cincuenta y siete en contra, ninguna abstención, se rechaza el voto particular.

Y votamos la disposición final. ¿Votos a favor de la disposición final? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobada la disposición final por treinta y dos votos a favor, treinta en contra, ninguna abstención.

Exposición de motivos, que tiene los votos particulares de los Grupos Parlamentarios Izquierda Unida y Mixto frente a la enmienda 83, del Grupo Parlamentario Popular. ¿Votos a favor de los votos particulares? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por siete votos a favor, treinta y ocho en contra, diecisiete abstenciones, se rechazan los votos particulares.

Y votamos la exposición de motivos. ¿Votos a favor de la exposición de motivos? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por treinta votos a favor, veinticinco en contra, siete abstenciones, queda aprobada la exposición de motivos.

Al título de la ley se ha mantenido una enmienda del Grupo Parlamentario Popular, que votamos a continuación. ¿Votos a favor de la enmienda? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Por veinticinco votos a favor, treinta y siete en contra, ninguna abstención, se rechaza la enmienda número 1, del Grupo Parlamentario Popular.

Y votamos por último el título de la ley. ¿Votos a favor del título de la ley? ¿Votos en contra? ¿Abstenciones? Queda aprobado el título de la ley, y con ello queda aprobado el dictamen de la Comisión Institucional sobre la proposición de ley relativa a parejas estables no casadas.

Turno de explicación de voto.

Rogaría a los portavoces que fuesen breves en este turno, ya que el tiempo empleado en los anteriores ha sido amplísimo.

El señor Diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor Presidente. Señorías.

Chunta Aragonesista ha votado en coherencia con lo anunciado y con la filosofía en torno a la ley y en torno a la realidad que la ley crea, como he anunciado en las intervenciones precedentes.

Las votaciones que se han dado en todos y cada uno de los artículos tienen su explicación lógica si tenemos en cuenta la visión que desde los distintos grupos parlamentarios tenemos sobre esta realidad. Por eso, en alguna votación puede parecer que ha habido votaciones extrañas de los grupos parlamentarios.

No es extraño que algunos grupos parlamentarios tan distantes entre sí voten juntos a algún artículo de la misma manera, pero precisamente por motivos absolutamente contrarios.

Nosotros hemos votado «no» a todas y cada una de las enmiendas del Grupo Popular. A todas y cada una de ellas porque, lógicamente, lo que pretendían era anular el hecho en sí de legislar sobre las parejas estables no casadas. Lógicamente, nosotros hemos votado en contra de todas ellas, y he de decir que con gran éxito, porque ninguna de las enmiendas del Grupo Popular ha triunfado, ni una sola de ellas. ése es el gran éxito de la votación de esta mañana: el que el Partido Popular, a pesar de ser el grupo mayoritario, no ha logrado impedir que esta cámara, primero, tomara en consideración, después tramitara y, tercero, aprobara hoy una ley de parejas estables no casadas.

Sólo hemos votado en contra de uno de los artículos. Hemos votado en contra del artículo 8 ter por el motivo que, con ocasión del debate, he tenido ocasión de explicar. Hemos votado en contra del artículo 8 ter porque nos parece el más inconsecuente con una ley recientemente aprobada en esta cámara hace dos plenos: la Ley de sucesiones por causa de muerte. Si entramos en la Ley de sucesiones por causa de muerte, si entramos por fin después de cuatro legislaturas, y después de doscientos años, en materia foral aragonesa, no nos parece de recibo que dos plenos después analicemos una cuestión, una realidad social como la de las parejas estables no casadas, y, sin embargo, en una de las bases fundamentales y de los fundamentos de que este parlamento entre a legislar sobre ello, no aplique la legislación aragonesa. No nos parece de recibo.

Y no nos parece de recibo, por lo tanto, que ni se conceda el derecho de viudedad a las parejas estables no casadas, institución singular aragonesa y única, como bien he explicado antes. Y nos parece también absolutamente inconsecuente que no se otorguen derechos sucesorios a las parejas estables no casadas. Y ése es el motivo por el que hemos votado en contra, radicalmente en contra, de ese artículo concreto, porque lo creemos incoherente con la propia acción de esta cámara legislativa.

Hemos votado a favor de todos aquellos artículos que creemos que van al fondo de la cuestión, a considerar las parejas estables no casadas y a tratar de darles alguna prerrogativa, alguna posibilidad de ser equiparadas a los matrimonios. Y, sin embargo, señorías, nos hemos abstenido en la exposición de motivos y en aquellos artículos en los que, claramente, se apuesta por no asimilar o quedar lejana la equiparación entre las parejas estables y los matrimonios, así como en el referido a la adopción por parte de las parejas estables homosexuales.

Nuestra satisfacción esta mañana es la del hecho de que esta cámara aragonesa haya podido legislar al igual que la catalana, pero, como he indicado antes, dando un paso más adelante que el Parlamento de Cataluña.

El hecho de que por fin en esta ley sean contempladas de la misma manera, salvo en lo que a adopción se refiere, las parejas homosexuales y las heterosexuales es —yo creo— el gran triunfo de las Cortes de Aragón, el gran triunfo, a diferencia de lo que ocurrió en el Parlamento de Cataluña.

Triunfo, pues, por lo tanto, y satisfacción nuestra por el hecho de legislar, satisfacción nuestra por el hecho de haber logrado desde la izquierda (desde Chunta Aragonesista, desde Izquierda Unida y desde el PSOE) que no se produjera una separación, como estaba previsto por parte del PAR, entre homosexuales y heterosexuales. Y un poco de insatisfacción nos queda en el sentido de que no hayamos podido equiparar a matrimonios y a parejas estables no casadas.

Yo he dicho que había sido un paso adelante. El señor Tejedor me ha corregido diciendo que era un gran paso adelante: pero yo me he referido (y él), nos hemos referido a dos aspectos distintos que casan perfectamente. Yo he dicho que la realidad material de la calle, para las personas a las que les afecta, es un pequeño paso adelante, un pequeño paso porque se les reconoce, pero no se les otorga —salvo lo del artículo 22— apenas nada más.  Por lo tanto, es un pequeño paso.

Ahora bien, el señor Tejedor dice: pero políticamente es un gran paso. Y yo también lo reconozco: es un pequeño paso en la realidad, pero un gran paso en su significado político. Por lo tanto, señor Tejedor, en el fondo, estamos de acuerdo en el análisis.

Creo que es importante que la cámara haya legislado, creo que es importante que hayamos tenido estos meses de debate, creo que es importante que hoy tengamos este debate, y, finalmente, creo que es importante que incluso el Partido Popular comience a utilizar argumentos que para nada utilizaba hace nueve meses, cuando el 4 de junio del noventa y ocho debatimos la toma en consideración de esta proposición de ley. Creo que tenemos que dar una buena noticia a las parejas estables no casadas aragonesas, en el sentido de que, por lo menos, a partir de ahora se las contempla, quedan creadas de una manera jurídico-formal.

Y, desde luego, sí que creemos, señor Cristóbal, que, próximamente, sea en el Estado sea aquí o en los dos sitios, daremos más pasos adelante, no creo que como los de Mao, porque, desde luego, nosotros no iremos al precipicio, como usted vaticinaba.

Muchas gracias.

El señor Vicepresidente Primero (PALAZóN ESPAñOL): Muchas gracias, señor Bernal.

Señor Mendi, su explicación de voto.

El señor Diputado MENDI FORNIéS:

Gracias, señor Presidente.

En esta tribuna habitualmente ahora tocaría decir eso de «hemos perdido pero nos hemos divertido». Pero es que, además, hay que decir hoy que «hemos ganao los del equipo colorao», y además nos hemos divertido y hemos hecho una ley que esperamos que sea de aplicación y que va a suponer, evidentemente, un paso adelante. Y, por eso, hemos apoyado las enmiendas que en ese sentido manteníamos, y las de los otros grupos, porque, evidentemente, si era un pequeño paso para la izquierda, es cierto que va a ser un gran paso para las parejas homosexuales, a las que hay que reconocer que esta Ley es la que les da auténtico respaldo jurídico, porque social ya lo tienen, en el planteamiento que se hace en esta propuesta.

También quisiera, evidentemente, en función de mis enmiendas, pedir excusas al señor Bescós por mi escasa capacidad jurídica, que la tengo y la reconozco, y, por lo tanto, yo he presentado enmiendas como si fuera un político, ciudadano de la calle, que no tiene que ser abogado para estar en este parlamento. Y, como aspiramos desde nuestra fuerza política que aquí haya más gente que no sean abogados, licenciados en Derecho, pues vamos a seguir fortaleciendo que haya otras personas, aunque estoy dispuesto —repito— a informarles sobre cuáles son las consecuencias de la esquizofrenia en política o de la coprofilia, a la que hacia alusión esta mañana su portavoz en los pasillos, cuando le decía textualmente al señor Lanzuela que se iba «a comer un marrón» al volver de su viaje de Nicaragua.

Yo, si quiere, le hablaré de la coprofilia en psicopatología, a lo cual, modestamente, le puedo contribuir, ya que —repito— le pido excusas por mi absoluta ignorancia en Derecho, en las enmiendas que he presentado, porque yo, simplemente, estoy aquí para hacer leyes que interesan a los ciudadanos, y hay asesores, hay personas y nos han asesorado desde dentro y desde fuera, a cómo hacer esta Ley correctamente. Dicho eso, creo que sí que nosotros hemos intentado facilitar en esta ley una propuesta de progreso.

Por eso hemos mantenido todos los votos particulares, y hemos votado en contra de las enmiendas del Partido Popular. Porque nosotros sí que creemos en esta ley, en las consecuencias de esta ley. Yo creo que, como decía la frase, siempre hay que creer en algo. Unos decían que había que creer en una religión, había que creer en unas circunstancias. Por lo menos, nosotros, creemos que hemos avanzado en la sustanciación, en la realidad social que, a través de esta proposición, hoy hemos aprobado en este parlamento.

Creo que es una ley necesaria, creo que es una ley que, evidentemente, no va a tener toda la posibilidad, la potencialidad que requieren las competencias de Aragón.

Pero leyes como ésta, que es cierto que mejoran incluso la ley catalana. porque, afortunadamente, aquí se habla de personas, y sólo se habla de sexo en esa propuesta que la hizo ya el Partido Socialista, de no permitir la adopción en parejas homosexuales, creo que eso era un pequeño agujero que nosotros ya denunciamos en su momento; pero nosotros hemos preferido mantener esa enmienda, votar a favor de esa enmienda, porque es una realidad que se impondrá, como estoy convencido de que se impondrá el matrimonio entre homosexuales, tarde o temprano, como ya está legalizado en otros países de Europa, en Holanda. Y, tarde o temprano, ese retraso secular que arrastra nuestro país, también, de alguna forma yo creo que se  solucionara, porque a la calle no se le pueden poner puertas, y eso es poner puertas al campo.

Y, por lo tanto, la sociedad seguirá avanzando, avanzará por delante incluso de lo que nosotros digamos, pero hay que reconocer que hemos sido de los primeros (la segunda comunidad) en ponernos un poquito cerca de esa realidad de la calle que hoy contemplan las ya reconocidas, oficial, legal y jurídicamente, parejas de hecho. Y, sobre todo, las parejas homosexuales, porque hay que decir las cosas con su nombre, que hoy comienzan a tener una cierta vida en nuestra comunidad.

Hemos votado en contra de la ley en el artículo que hacia referencia a la disposición final porque, incluso manteniendo una abstención en comisión, y sabiendo que no corría riesgo de sufrir el retroceso de que fuera aprobado en este parlamento, nosotros no entendemos que haya que esperar seis meses para formalizar esa propuesta, acorde con el registro en su momento, porque, para nosotros, los plazos era una cuestión importante.

Y se lo he dicho de una forma, si quieren, excesivamente afectiva, pero, cuando el amor, cuando la relación que ya existe entre las personas, entre parejas homosexuales o heterosexuales se da, yo creo que no es bueno poner dificultades de plazos, dificultades de tiempos, porque creo que es hacer un flaco favor a la afectividad en una ley que deberla estar, precisamente, adaptada a la misma, y no al revés.

Y, en ese sentido, hemos votado en contra. Pero estamos convencidos, y haremos un seguimiento quienes estamos aquí, o quienes estén a partir del 13 de junio, para que el gobierno de ese color que haya partido del 13 de junio —y ojalá cambie de color— sea capaz y ponga en marcha, en el plazo que hoy le dice esta ley, el registro, y pueda ser aplicada con todas sus consecuencias a las personas y a los aragoneses que pueden verse beneficiados por ella.

En todo caso, será un tema para la próxima legislatura; pero la ley obligará a quienes estén en aquel momento al mando del Gobierno de Aragón. Tenga en cuenta esta posibilidad, que nosotros no hemos apoyado por esa especial circunstancia.

Pero nos vamos satisfechos, nos vamos muy satisfechos, a pesar de algunas cuestiones del discurso, por lo que hemos aprobado. Lo hemos dicho por activa y por pasiva: creo que éste es un gran paso para la Izquierda, creo que es un paso mayor todavía para la sociedad, para las parejas homosexuales en concreto, y así hay que decirlo hoy públicamente, aunque es cierto que no es la ley que hubiera hecho Izquierda Unida, no es la Ley de mayor progreso que se pueda aprobar, pero es la Ley de mayor progreso que las matemáticas parlamentarias, que los votos de los ciudadanos nos han permitido aprobar en este parlamento.

Muchas gracias.

El señor Vicepresidente Primero (PALAZóN ESPAñOL). Muchas gracias, señor Mendi.

Señor Bescós, su turno de explicación de voto.

El señor Diputado BESCóS RAMóN: Señor Presidente. Señorías.

Nosotros hemos apoyado, en los términos que acabamos de ver, los distintos artículos de la ley. Desde el punto de vista del PAR, era una proposición de ley difícil, que podio rozar el respeto a las personas.

Nuestra gula ha sido siempre el respeto a las personas, la libertad de voto de los distintos Diputados de nuestra formación político. Y, junto con la libertad de voto, el principio de respeto hacia las personas, cualquiera que sea su criterio respecto de uniones heterosexuales, de uniones homosexuales.

Ya hemos aludido a los preceptos constitucionales que imponen los principios básicos de libertad ideológica, de efectividad, de igualdad de trato y no discriminación, de los artículos 9, 10 y 14 de la vigente Constitución.

Y, junto con el criterio de máximo respeto a las personas, el otro gran argumento, la otra piedra angular sobre la cual se asentaba el apoyo del PAR, era el Estado de las autonomías. A través de los criterios que hemos desenvuelto, hemos manifestado que necesariamente un partido nacionalista como el PAR debería asumir todos los problemas de los ciudadanos aragoneses, y, si esos ciudadanos aragoneses, no caminan por la senda del matrimonio civil, del matrimonio canónico, deberían establecerse fórmulas, soluciones, a través de los cuales se solucionaran sus distintos problemas.

Entendemos que es un gran paso adelante, que el artículo 149.1.8 de la Constitución, al autorizar a los distintos derechos forales para la conservación, desarrollo y desenvolvimiento de sus normas, nos autoriza suficientemente para regular sobre una materia compleja, en la que, es verdad, existe una competencia por parte del gobierno central, pero es una competencia compartida en los aspectos personales, familiares, sucesorios, con la Comunidad Autónoma aragonesa.

Nosotros, señor Cristóbal Montes, hemos aludido a la situación del PAR y PP en la legislatura 19871991, partiendo no de la posición de uno y otro, no de la posición de los partidos políticos aludidos, sino desde la lealtad y deslealtad. Es decir, necesariamente, el partido minoritario en un gobierno en donde colaboran, directa o indirectamente, por apoyo parlamentario, dos partidos, necesariamente, tiene que concretar cuáles son las reglas de funcionamiento, de existencia, de los distintos partidos.

Nosotros, en esta legislatura, hemos concretado claramente a través del pacto suscrito en 1995, cuáles eran los puntos de contacto, cuáles eran los puntos de coincidencia, y a ellos, precisamente, nos hemos atenido a lo largo de estos cuatro años. El principio de estabilidad, que era fundamental para el mantenimiento del gobierno, lo hemos respetado acrisoladamente, con todo cuidado. Y hemos discrepado, por supuesto, en posiciones de tipo reivindicatorio. ése era el sexto dedo, el sexto dedo era el miedo a Madrid que el Partido Popular manifiesta en ocasiones, el temor reverencial a los jefes que se manifiesta, ya no solamente en aspectos cuantitativos, cuando se reclaman grandes inversiones en ferrocarriles, autovías, etcétera, sino que también se manifiestan —creemos— en circunstancias cualitativas, en aspectos que no cuestan dinero, como es el caso de la presente proposición de ley.

Nada más, y muchas gracias.

El señor Vicepresidente Primero (PALAZóN ESPAñOL): Muchas gracias, señor Bescós.

Señor Tejedor, su turno de explicación de voto.

El señor Diputado TEJEDOR SANZ: Gracias, Presidente.

Estamos satisfechos indudablemente los socialistas esta mañana. Hace casi un año presentamos aquí una proposición de ley a la que no pensábamos que hoy la cámara mayoritariamente iba a prestar su apoyo doce meses después.

Hemos hecho, desde ese punto de vista, un trabajo importante entre todos, y quiero agradecer muy especialmente a los parlamentarios de Chunta Aragonesista, Izquierda Unida y Partido Aragonés el apoyo que a lo largo de estos meses han venido prestando.

Hemos hecho también, señorías, un buen ejercicio de parlamentarismo. En ninguna ley como en ésta se han visto reflejadas todas las cualidades que definen el buen parlamentarismo: respeto a las posiciones del discrepante, diálogo, cesión, transacción, difícil equilibrio entre posiciones contrapuestas, finalmente, un texto de ley válido para resolver y no sólo reconocer una realidad social. Solamente por eso ya sería suficiente motivo de satisfacción para nuestro grupo.

Evidentemente, la satisfacción no es plena, no puede serlo, porque sería si la ley hubiera sido la que el Partido Socialista, con treinta y cuatro o treinta y cinco escaños, podría haber llevado adelante. Incluso en esas condiciones creo que hubiera sido necesario hacer un esfuerzo de aproximación hacia los grupos minoritarios.

Y precisamente porque no estamos plenamente satisfechos con el texto, ratifica que la ley va a ser más valida para una eficiente aplicación y para un eficiente arraigo en la sociedad. Hay que conseguir que la ley arraigue entre los aragoneses. Y esperamos y aspiramos en el futuro —y lo anuncio ya— a que sucesivos pasos puedan mejorarla y se puedan reconocer cuestiones que han quedado en el camino y que nosotros propusimos; por ejemplo, el reconocimiento del derecho de viudedad el reconocimiento, en la sucesión intestada, al conviviente en las mismas condiciones que al cónyuge que sobrevive cuando fallece uno de los dos miembros del matrimonio, el reconocimiento de la equiparación también en los tributos cedidos.

Queda, pues, un amplio camino por delante, al que los socialistas, en una coyuntura parlamentaria más favorable, no renunciamos, y que diseña un futuro que creemos que será todavía más prometedor para las parejas de hecho.

Señorías, como bien decía el señor Bernal, el paso puede ser pequeño o grande, según cómo se mire, pero eso ya lo dijo Neil Armstrong cuando pisó por primera vez la Luna el 21 de julio de 1969, cuando dijo aquello de «éste es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad».

éste es, quizás, desde el punto de vista material, un pequeño paso para las parejas de hecho, pero un gran paso legislativo, cualitativo. moral y político para reconocer esa realidad en la que, por una vez, los aragoneses hemos sido claramente pioneros; por una vez, los aragoneses vamos más allá que nadie, porque, desde luego, este texto, como ya se ha dicho, es bastante más avanzado que el catalán —para empezar, no reconoce esos dos capítulos por separado entre parejas heterosexuales y homosexuales—, va más allá en la equiparación ante el Derecho público de la comunidad autónoma y va, desde luego, a nuestro juicio. también más allá que la regulación estatal que pretende el Partido Popular, en la que el hecho afectivo queda completamente diluido y pretende hacer un tótum revolútum que no sirve para resolver el fondo de la cuestión.

Entre la legislación en materia de sucesiones que aprobamos recientemente y esta ley de parejas de hecho, creo que las últimas sesiones plenarias han dado un gigantesco paso dentro de lo que llamaríamos el desarrollo del ordenamiento civil aragonés, y hemos contribuido claramente a transformar la realidad, que no se hace sólo desde los gobiernos, sino también desde el parlamento y también desde la oposición.

Y hoy, desde la oposición, tenemos la satisfacción de haber contribuido a transformar la realidad aragonesa. que va a ser muy distinta desde el momento en que esta ley se promulgue respecto al momento anterior.

Tenemos la satisfacción, pues, de culminar de esta forma la legislatura, de poner un digno broche de oro desde la perspectiva de la izquierda y dar y sentir la sensación de haber contribuido a que hoy el aire fresco de la político penetre en el parlamento de Aragón.

Muchas gracias.

 

6. Aprobación por el Pleno de las Cortes del Proyecto de Ley de Sucesiones por causa de muerte (BOCA núm. 255, de 26 de marzo de 1999).

El texto aprobado por el Pleno de las Cortes coincide literalmente con el del Dictamen de la Comisión Institucional, por lo que no es preciso publicarlo.