Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de mortalidad en los países industrializados y sus dos principales manifestaciones: la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebro-vasculares son las responsables del mayor número de fallecimientos en todo el mundo incluyendo los países no desarrollados.
Estos hechos han dado lugar a un importante esfuerzo científico investigador para conocer mejor dichas patologías, pero a pesar de que estamos teniendo un conocimiento más amplio de las mismas, aún con las mejoras introducidas en la asistencia sanitaria, en la detección y tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), se prevé que la situación epidemiológica de las ECV va a persistir, incluso incrementarse, en los próximos años. Tal es así que en la actualidad se estima que en el año 2020 la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebro-vasculares ocuparán el primer y tercer lugar, respectivamente, en cuanto a años de vida perdidos.
También en España, además de suponer una enorme carga en términos de morbilidad y consumo de recursos, las ECV originan casi el 40% de todas las defunciones. Si bien es cierto que desde mediados de la década de los años setenta se ha producido un descenso en las tasas de mortalidad (ajustadas por edad) por ECV en todas las regiones de nuestro país, el número absoluto de muertes por esa causa está aumentando, al igual que su morbilidad y demanda de recursos hospitalarios y asistenciales en general, lo que parece deberse fundamentalmente al envejecimiento de nuestra población.
A pesar de que España se encuentra en una situación de relativo privilegio en términos de mortalidad por enfermedad coronaria y cerebro-vascular con respecto a la mayoría de los países occidentales, se estima que el impacto demográfico, sanitario y social provocado por las ECV aumentará a lo largo de las próximas décadas. Todo ello justifica la importancia de establecer unas estrategias de investigación básica, clínica y epidemiológica, encaminadas principalmente a conocer mejor y controlar los FRCV.
En la Comunidad Autónoma de Aragón, el impacto de las ECV en nuestra Salud es similar a la repercusión media que tienen en España. La investigación en esta patología cardiovascular desde la Sanidad y en el ambiente universitario se convierte en una de las prioridades de una sociedad que quiere mejorar la calidad y la expectativa de vida de sus ciudadanos.