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decorativo Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos
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Textos y documentos


Textos de Plena Edad Media


  1. 9. Expansión agraria en la Cataluña Nueva
  2. 10. Las actividades comerciales. Ferias y mercados
  3. 11. Los problemas económicos del crecimiento medieval: la inflación
  4. 12. Las relaciones entre los señores y los campesinos: los fueros locales
  5. 13. Las resistencias campesinas
  6. 14. Las sublevaciones nobiliarias
  7. 15. El desarrollo de la burguesía: el ejemplo de Sahagún (fines del siglo XI)
  8. 16. El desarrollo de las instituciones urbanas


9. Expansión agraria en la cataluña Nueva

1197, enero, 19

Contrato agrario por el cual Gibert de Albagés, Domingo de Abizanda, Pedro de Leciñena y Ramón Adán ceden tierras en Riusech con un tributo parciario.

Sea notorio a todos los hombres, tanto presentes como futuros, que yo, Gibert de Albagés, y Domingo de Vicanda, yerno mío, y Pedro de Lecinano y Ramón Adán, cada uno de nosotros por todos y por todos nuestros descendientes, os damos a vosotros, Guillem carbonello, Pedro carbonello y Arnaldo Lenyaderio y toda vuestra descendencia y posteridad y a cada uno de los vuestros, una parellada de tierra en Riusech, en el valle de la Sisquella, a cada uno XV cahizadas [de tierra] de sembradura de cereal. Además os damos allí mismo, a vosotros y a los vuestros, un lugar donde edifiquéis y construyáis casas. Os damos, además, en el mismo sitio a cada uno dos fanegadas de tierra para hacer ferraginales. Y además a cada uno una fanegada de tierra in un lugar adecuado para que tengáis allí huertos. Las casas, los ferraginales y los huertos os los damos francos y libres y no nos hagáis a nosotros ni a los nuestros ningún servicio por ellos.

De las citadas tres parelladas, de todos los beneficios y frutos que Dios os dará allí de pan y vino, nos daréis la novena parte a nosotros, los donantes, y a los nuestros, por todos los siglos, el cereal en la era y el vino en las viñas.

Todas las cosas arriba dichas os las damos a vosotros y los vuestros sin ningún fraude, si bien con la condición de que este "honor" los labréis y lo trabajéis bien y hagáis adecuadamente lo que pertenece a la labor y [con ello] lo tengáis y lo poseáis con sus entradas y salidas, con sus confrontaciones y pertenencias, desde el cielo más alto hasta el abismo, para que lo explotéis ahora y siempre, y la citada donación según vuestra capacidad utilicéis y mejoréis.

Y de todos nuestros derechos seáis vosotros y los vuestros fieles y rectos [custodios] y no nos engañéis a nosotros o a los nuestros en nada conscientemente.

Si queréis vender o empeñar el "honor" con las mejoras que allí habréis hecho, primero hacednoslo saber con diez días de antelación a los donantes o a los nuestros y si no quisieramos pagar tanto como otro cualquiera, entonces os damos licencia para vender o empeñar a gentes que sean de la misma condición que vosotros, labradores que trabajen y cultiven el "honor" y que nos paguen lo que vosotros nos debeis pagar.

Además que ni vosotros ni vuestros sucesores elijáis otro señor que nosotros, los donantes, y los nuestros. Y nosotros seremos legales defensores de vosotros y los vuestros, si nos entregáis nuestros derechos, contra todas las personas, excepto la potestad de la comarca.

Lo cual fue hecho el XIIII de las kalendas de febrero del año del Señor de MCXCVI. Signo de Gibert. Signo de Domingo d'Avicanda. Signo de Alegre. Signo de Domingo. Signo de Pedro de Lecinano. Signo de Bernardo de Lecinano. Signo de Ramón Adán. Signo (espacio para una firma), que esto aprobamos, firmamos y pedimos a los testigos que firmasen. Signo de Ramón de Alfondech. Signo de Pedro de castelló, hijo de Arnal de castelló, testigos.

Pons, escribano, esta carta escribí y este (signo) hice, anotado el día y año puestos arriba.

J. M. FONT RIUS, Cartas de población y franquicia de Cataluña, Barcelona, 1963, I, nc 206

10. Las actividades comerciales. Ferias y mercados

Segunda mitad siglo XI.

Arancel de los portazgos de Jaca y Pamplona otorgado por Sancho Ramírez

Esta es la carta que yo Sancho rey, hijo de Ramiro, ordeno hacer sobre aquellos portazgos de Jaca y de Pamplona según acostumbraron mis antecesores.

Que los aduaneros [portagerii] tomen:

- De trapo de lana, de treinta codos, uno.

- De quince capas, una.

- De tela de Brujas y de escarlata y de galabrun et de camsil un sueldo y medio.

- De tela de constantinopla, sueldo y medio.

- De amato, de púrpura, de tiraces, ocho dineros.

- De pigmento, y metales, y colores, de treinta libras, una.

- De treinta espadas, una. De loriga y moro cautivo, doce dineros.

- De lino para hilar, y de hierros y cuchillos y lanzas, diez dineros.

- De treinta mancusos de oro de Scilla, doce dineros.

- De tela de lino, de diez codos, uno.

- De asno y yegua y buey, dos dineros.

- De carne de cerdo, tres miajas.

- De caballo de castilla, doce dineros.

Y esto es del mercado.

Al peregrino [romero] no le cobren nada. Y de tres capas de romero no cobren nada. Y si fueren tres compañeros que llevan un fardo para su viático o siete compañeros, los aduaneros no cobren nada. Y si fueran romeros mercaderes que llevan fardos, pésese a la ida y a la vuelta y de esto no reciban nada. No obstante del resto, que los aduaneros reciban lo que fuere justo.

De manto y pellizón vario y pardo y azingab, un sueldo y medio.

De las minucias que los mezquinos romeros llevan para su viaje, que los aduaneros no reciban nada.

Condes y obispos y abades y buenos hombres no paguen

Publica LACARRA José M. : "Un arancel de aduanas del siglo XI", Pirineos (Zaragoza, 1952), págs. 21-36, apéndice documental. Traduce Juan F. UTRILLA.

11. Los problemas económicos del crecimiento medieval: la inflación

Medidas contra la inflación en la política económica de Alfonso X: Las Cortes de Jerez, de 1266

Sepades que, sobre que les gentes se me quexavan mucho de la grant carestia que era en la tierra e me rogavan que yo pusiese y consejo porque non fuese, ove de enbiar por mercadores e por otros omnes buenos de castiella e de Leon e de Estremadura e de l'Andalusia ... e posimolos en la guisa que veredes:

La mejor escarlata de Monpesler vale la vara seys maravedis ... De la Nabidat adelante, valen estos pannos sobredichos en castilla e en Leon, del puerto de Muladar adelante, en este guisa: de la mejor escarlata de Monpesler, le vera quatro maravedis e medio... Estos pannos sobredichos valgan le quinsena parte mas en el Andalusia fasta el puerto del Muladar. De la Nabidat adelante, en esta guisa: la vera de la escarla mejor de Monpesler, quatro maravedis e seys sueldos de dineros alfonsis...

Los mancebos valen en el Andalusia fasta el puerto del Muladar dose maravedis el anno por soldada; e del puerto del Muladar en adelante, fasta en Toledo, e en Toledo, seys maravedis el anno por soldada; e de Toledo en adelante, en todo Estremadura fasta Duero, quatro maravedis e del Duero en adelante, fasta castilla fasta el camino frances seys maravedis el anno por soldada; e del camino adelante, quatro maravedis e en todo tierra de Leon, desde Montmolin adelante, fasta el camino frances, seys maravedis el anno e del camino frances adelante fasta en Gallisia, quatro maravedis; e en Gallisia, asi como suelen valer.

Et estas sean los mejores omnes de soldada e lo que mas valieren. Et la manceba vala seys maravedis el anno por soldada en el Andolusia e en castilla e en tierra de Leon asy como suelen valer...

Actos de las Cortes de los antiguos reinos de León, tomo 9 Castilla Madrid, 186 1, pp. 64-65.

12. Las relaciones entre los señores y los campesinos: los fueros locales

25.VI 1089

Fueros de Villaespesa y Río de Cepos concedidos por el abad de San Pedro de Arlanza

Bajo el divino imperio de la santa y singular Trinidad... Esta es la carta de libertad que hago yo, Vincencio, abad, conjuntamente con el colegio de los monjes de San Pedro, a vosotros, el concejo de Villa Espesa y Río de Cepos, de los fueros qué tuvisteis antiguos en tiempos pasados. Es decir, que no tengáis sobre vosotros el tributo que acostumbrábais a dar: ni la mañería que solíais dar, ni la paja de los lechos que debíais dar, ni las sernas que teníais que labrar en cualquier época. Por el contrario, que cada año nos entreguéis, según los usos, la anubda, igual que hacen en la ciudad de Lara. Y si entre vosotros tuviera lugar un homicidio, que lo paguéis según la costumbre de Lara. Que el montazgo lo déis según la costumbre. Y todos, todos los años, tengáis por obligación trabajar seis días en nuestras sernas o allí donde tuvieramos necesidad, además de aquello que nos hacéis libremente. Y desde el más pequeño el mayor, que ninguno se excuse de este trabajo, sino que todos conjuntamente la hagáis. Que cade año nos deis una vez pan y vino donde queramos; y que perpetuamente nos traigáis una vez el año la sal de Añana a medias.

Que todo esto sobreescrito tenga estabilidad y vigor. Y si algún hombre, abad o fraile de nuestra congregación quisiera cambiar algo, que sea maldito y excomulgado de la fe católica, e incurra en el pecado de prevaricación.

Fue hecha esta carta de libertad el día de la sexta feria, séptimo de las calendas de julio, que corría la era McXXVII; reinando Alfonso, rey, en el reino de España, es decir, en Toledo y en León. Yo, el citado abad Vincencio, con todo el colegio de monjes, esta carta que mandamos hacer y escuchamos leer, con nuestras manos añadimos el signo y solicitamos testigos para corroborarla.

Gundesalvo Nunnez, confirma, Oveco Petrez, confirma, Pedro Aprez, confirma, Velasco Galindo, confirma, Velasco Flagino, confirma, Munnio Galindo, confirma, Ovecho Julianez, confirma, Martin Johannes, confirma. Domingo la escribió.

Publicado por J. A. GARCÍA DE CORTÁZAR, Nueva Historia de España en sus Textos. Edad Media, Pico Sacro, Santiago de Compostela, 1975, pp. 399-400.

13. Las resistencias campesinas

1111

La revuelta de los campesinos contra el señorío del abad del monasterio de Sahagún.

En este tiempo todos los rrusticos e labradores o menuda gente se ayuntaron faciendo conjuración contra sus sennores que ninguno de ellos diese a sus sennores servicio devido a esta conjuración llamaban hermandad, e por los mercados e villas andauan los pregoneros pregonando a grandes voces: sepan todos que en tal y en tal lugar, tal día señalado se ayuntara la hermandad, e quien falleciere que non bieniere sepa que su casa se derrocara. Levantaronse entonces a manera de bestias fieras, faciendo grandes asonadas contra sus señores e mayores, e contra sus bicarios mayordomos e facedores, por los valles e collados perseyendolos o afoyentandolos, rrompiendo e quebrantando los palacios de los rreyes, las casas de los nobles, las iglesias de los obispos e las granxas e obediencias de los abbades, e otrosi gastando el pan e vino e todas las cosas necesarias al mantenimiento, matando los judíos que fallauan; e negavan los portalgos e tributos e labrancas a sus sennores, e si algunos por abentura se lo mandaua, luego lo matauan, e sí alguno(s) de los noble(s) diese fauor e ayuda, a tal como aqueste deseavan que fuesse su rrei e señor e si algunas begadas los parecia facer gran exceso ' ordenavan que diesen a sus sennores las labrancas tan solamente negando e tirandoles todas las otras cosas. Acaescio un día quel abbad fuese a un llano de la villa llamada Grajal adonde estaua ayuntada la dicha hermandad, e como a ellos muchos. se quexase de los moradores de la villa de Sant Andres, los quales le negauan la labranca a el deuida, (e) aquellos rrusticos alli ayuntados, con gran ynpetu e rroido quisieron lo matar, lo qual corno lo sintiese el abbad, apartose de su ayuntamiento, el qual como viniese e fuyese e ya llegase a las puertas de la villa, los burgueses cerraronle las puertas, e seguiendole los dichos rrusticos por le prender, fuyo e acogiose a la ciudad de Leon. e luego de alli se fue al monesterio de Nogal, e asi por tres meses andubo fuyendo

Crónica anónima de Sahagún primera, cap. 19. Edición: Julio PUYOL Y ALONSO Crónicas anónimas de Sahagún en Boletín de la Real Academia de la Historia LXXVI (1920), 7-25. 111-123, 242-256, 339-356, 395-410, 512-519, y LXXVII (1920), 51-59; concretamente, pág. 245. Publicado por J. A. GARCÍA DE CORTÁZAR, Nueva Historia de España en sus Textos. Edad Media, Pico Sacro, Santiago de Compostela, 1975, pp. 560-461

14. Las sublevaciones nobiliarias

La revuelta nobiliaria contra Alfonso X: la carta que le envía a su hijo explicándoselo

Don Fernando: vi la carta que me enviastes, e otrosi las que vos envio el maestre de Calatrava que le enviaron esos que son [están] en Granada, e entendi otrosi que despues que Gonzalo Ruiz vino de alla, que vos aconsejaron que enviasedes el maestre de calatrava a Granada... E, don Fernando, cuando estas cartas me llegaron era en Avila, que venia de fablar con los concejos de tierra de Leon e de las Extremaduras que fize y [allí] ayuntar, e ove enfermedad de romadizo e de calentura poca, e pesóme mucho porque en tal tiempo me acaesciera; mas mucho rescibi mayor pesar cuando entendi lo que las cartas decian.

E a lo que decides que vos aconsejaron los maestres, bien vos devedes guardar de la maestria del maestre de Ucles en creer tal consejo como este, ca [que] este es uno de los omes del mundo que mas aconsejo a estos ricos omes que ficiesen lo que facen...

E, don Ferrando, quiero vos agora fablar deste fecho commo es aqui allegado, e que ha menester de facer fe, e porque sepades mejor y obrar e mostrar a los omes la cose commo es.

E estos ricos omes no se movieron contra mi por razon de fuero nin por tuerto que les yo toviese; ca nunca gelo [se lo] yo tolli [quité], mas aunque gelo oviese tollido, pues que gelo daba, mas pagados devian ser e quedar devieran contentos. Otrosi, tuerto nunca gelo fiz [se lo hice]- mas aunque gelo oviese fecho el mayor del mundo, pues gelo queria emendar a su bien viste dellos, non avian porque mas demandar.

Otrosi, por pro de la tierra non lo facen, ca esto non lo querria ninguno tanto commo yo cuya es la heredad... Mas la razon porque lo ficieron fue esto: por querer tener siempre los reyes apremi ados e levar dellos lo suyo, pensandoles buscar carrera por do los desheredasen e los deshonrasen... ca asi commo los reyes criaron a ellos, pugnaron ellos de los desheredar ... e asi commo los reyes los apoderaron e los honrraron, ellos pugnaron en los desapoderar e en los deshonrar en tantas maneras que serian largas de contar e muy vergonnosas...

Crónica de los reyes de Castilla,1, Madrid, 1953, pp. 36-41.

15. El desarrollo de la burguesía: el ejemplo de Sahagún (fines del siglo XI)

Pues agora como el sobredicho rrei ordenase e estableciese que ai se ficiese villa, ayuntaronse de todas las partes del vniberso burgueses de muchos e diuersos oficios, conbiene a sauer, herreros, carpinteros, xastres, pelliteros, capateros, escutarios e omes ense†ados en muchas e dibersas artes e oficios, e otrosi personas de diuersas e estra†as prouincias e rreinos, conbiene a sauer, gascones, bretones, alemanes, yngleses, borgoñones, normandos, tolosanos, prouinciales, lonbardos, e muchos otros negociadores de diuersas naciones e estrannas lenguas; e asi poblo e fico la villa non pequenna.

E luego el rrei fico tal decreto e ordeno que ninguno de los que morasen en la villa, dentro del coto del monasterio touiese por rrespeto hereditario o rracon de heredad, canpo, nin vinna, nin huerto, nin hera, nin molino, saluo si el abbad, por manera de en-prestido, diese alguna cosa a alguno dellos, pero pudiese aber casa dentro de la villa, e por causa e rrespecto della, por todos los annos pagase cada vno dellos al abbad vn sueldo por censo e conoscimiento de seno-rio; e si alguno dellos tajase o cortase del monte que pertenesce al mo-nasterio aun tan solamente vna rrama, que sea puesto en la carcel e sea rredimido a boluntad e beneplacito del abbad.

Otrosi ordeno que todos deuan de ir a cocer el pan al forno del monasterio, la qual cosa como a los burgueses e moradores fuese mui graue e enojoso, con grandes ple-garias rrogaron al abbad que a ellos fuesse licito e permiso de cocer adonde mejor les viniese, e que de cada vno dellos el rreciuiese en cada vn ano vn sueldo, lo qual les fue otorgado e por escriptura firmado, conbiene a sauer, que por todos los annos, cada vno de los burgueses e moradores pagase al monasterio dos sueldos, vno en la pascua por rres-pecto del forno, e otro por la fiesta de todos santos, en nonbre de censo e senorio.

Ordeno otrosi el rrei que ninguno de los condes e nobles touiesen casa o hauitacion en la villa de Sant Fagum, sino tan solamente los burgueses franceses e castellanos, e si por auentura, por consenti-miento e otorgamiento del abbad, alguno de los nobles ay obiese casa o hauitacion, deuiese obedescer al abbad semejantemente asi como vno de burgueses, e eso mesmo deviese pagar el encenso [sic] e porque este decreto e estatuto a todos los nobles fuese estable e firme, el palacio e iglesia de santa Maria Magdalena e el vano que la rreina costanca suso- dicha a su costa e propia mesion avia hedificado, el muy piadoso rrei dono a Dios e a sus martires so autoridad de testamento, diciendo: non plega a Dios que alguno de mi generacion e parentela sea heredero de la tierra o villa, la qual los santos martires con la propia sangre rregaron o con su sagrada muerte conpraron.

Semejantemente, el mercado que primeramente se facia en Grajal, que es villa rreal, traspaso a la villa de Sant Fagum, e esto por que aprobechase a la rrefeccion e a la ayuda de los monjes, e este establescimiento confirmo con su autoridad rreal; e aun ordeno por rreberencia de los martires de Jesu Xpo que los burgueses de Sant Fagum no pagasen al rrei portadgo nin triuuto alguno.

Otrosi, aun ordeno que en la expedicion del rrei o hueste suya non sean obligados a ir, aunque sea costumbre de las otras cibdades e lugares de ir, salbo si, lo que Dios non plega, la persona del rrei fuere cercada de sus enemigos en algun lugar.

Otrosi, si algun rrecaudador, o ministro oficial del rrei dentro del coto o villa de Sant Fagum por fuerca presumiere de vsar algun derecho rreal, manda que le maten, e el matador que quede sin pena.

E por quanto los burgueses de San Fagum vsauan pacificamente de sus mercadurias e negociauan en gran tranquilidad, por eso benian e traian de todas las partes mercadurias, asi de oro como de plata, y aun de muchas bestiduras de diuersas faciones, en manera que los dichos burgueses e moradores eran mucho rricos e de muchos deleites abastados; pero como suele rreinar en el abundancia e multiplicacion de las cosas tenporales enpecible e danosa alteracion e gran arrogancia e soberbia, el coracon de los dichos burgueses comencose a crescer e leuantarse en soberuia, como muchas beces se acostumbra a los fijos de pequeño sueldo e vil condicion si tengan abastanca de las cosas tenporales; e ansi como la serpiente tiene consigo las armas mortiferas, conbiene a sauer, ponconna e venino mui frio, bien que en el tienpo del ynvierno yaga adormecida, semejantemente, los burgueses ascondian e celauan la malicia e venino de su coracon en tanto en quanto el rrei don Alfonso tubo e mantubo el senorio de su rreino; e asi como el apostol San Pablo dice de los perbersos como conociesen a Dios no le glorificaron como a Dios nin ficieron a el gracias debidas, mas enbanescieron en sus pensamentos, e como nos, malabenturados, touiesemos tienpos seguros de gran paz e sosiego, non conoscimos al dador de tanto bien, e por tanto non es maravilla si por tanto desagradescimiento seamos dados e puestos en las bocas de las bestias fieras, las quales acarescen de entrannas, de misericordia e piedad, alongado de nos primeramente el bengador de la maldad, e tirado de nos el padre de Espanna.

Crónicas anónimas de Sahagún, ed. J. PUYOL, Boletín de la Real Academia de la Historia, LXXVI (1920), pp. 118-120. En Textos y documentos de historia antigua, media y moderna hasta el siglo XVIII, Historia de España, M. TUÑÓN DE LARA, dir. tomo XI, Barcelona, 1984.

16. El desarrollo de las instituciones urbanas

1258, enero, 15. Barcelona

Jaime I de Aragón concede ordenanzas administrativas a la ciudad de Barcelona.

[Sepan todos] que nos, Jaime etcetera, queriendo proveer lo adecuado acerca del régimen de la ciudad de Barcelona y reformar para mejor el estatuto de la ciudad, por nos y por nuestros sucesores os concedemos a vosotros, todos los hombres buenos de Barcelona y vuestra colectividad (universitati) que tengáis y os sea lícito tener ocho hombres buenos de la ciudad, consejeros del veguer que, en presencia del veguer y del resto de los prohombres, juren mantener en secreto lo que entre ellos sea deliberado y aconsejar bien y legalmente al veguer, en nuestra fidelidad y la de los nuestros y para el común beneficio de la ciudad siempre y cada vez que les fuera pedido por el veguer, y que no aconsejen al veguer guiados por sobornos, parcialidad, temor o amistad, sino según lo que su buena conciencia vieran que era mejor y más útil hacer. De tal manera que cada semana, los sábados, se reunan en algún lugar decidido por ellos, sin interferencia del veguer, y deliberen o traten conjuntamente con el veguer de las cosas que durante la semana en la ciudad o en la curia hayan pasado, y revoquen con su consejo o deshagan aquellas cosas que razonablemente deban ser arregladas o reformadas; y procuren, traten y ordenen aquellas cosas que, en nuestra fidelidad y utilidad pública deban ser ordenadas y tratadas.

Y estos ocho, tras haber jurado, elijan juntamente con nuestro veguer doscientos prohombres de la ciudad, que juren delante de estos ocho [consejeros] y de nuestro veguer mantener el secreto y juren acudir [en ayuda] del veguer y de los consejeros, todos con sus gentes, cuando fueran llamados por el veguer y los consejeros.

Y estos ocho consejeros tengan que mantener este cargo durante un año y al final del periodo anual, en el día de la aparición del Señor, deben elegir otros ocho consejeros que, cuando hubieran sido elegidos y hubieran jurado, juntamente con nuestro veguer elijan otros doscientos prohombres de la ciudad, según la forma explicada más arriba. Y así lo hagan cada año, y los que hayan resultado nombrados tengan que jurar y recibir el cargo de la manera citada más arriba; de tal modo que si no quisieran jurar, sean obligados por nuestro veguer.

Si ocurriera que alguno o algunos de estos ocho consejeros o de los doscientos [prohombres] falleciera o estuviera ausente o retenidos por una enfermedad, los restantes que permanezcan y que actuen en lugar suyo.

Queremos que nuestro veguer atienda a los consejos de los ocho consejeros y que de acuerdo con su consejo y mandato reuna el parlamento.

Los consejeros de este año presente son: Pons de Abesto, Guillem Moneder, Berenguer Adarró, F. de Manresa, Pere de Villacaul, Berenguer Bonet, Ramón Romei y Guillem Burgués.

Queremos que esta concesión nuestra dure mientras nos plazca a nos o a nuestros sucesores.

Dada en Barcelona, XVIII de las kalendas de febrero del año del Señor MccL séptimo.

Archivo de la Corona de Aragón, Barcelona, Cancillería, reg. 9, fol. 14, ed. A. HUICI y M. D. CABANES, Documentos de Jaime I de Aragón, IV, Zaragoza, 1982, n 932


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