El Gran Diseño de Hawking y Mlodinow se propone responder científicamente a algunas cuestiones
que en tiempos pasados se explicaban mediante mitos de creación: por
qué existe el universo, y por qué es como es. Arguye Hawking-M que
desde tiempos antiguos se podía establecer la siguiente alternativa: o
bien el universo o bien la humanidad había de ser algo muy reciente—y
eso "porque la raza humana ha ido mejorando tan rápidamente en
conocimientos y tecnología que si la gente hubiera estado aquí desde
hace millones de años, la raza humana estaría mucho más avanzada en su
dominio" (124).
Suena plausible, pero... lo cierto es que no recuerdo
que ningún antiguo ni moderno haya hecho este razonamiento; desde
luego, no era la percepción general. De hecho,
las cantidades que menciona Hawking no se podían siquiera plantear como
una posible edad del universo (del "mundo")—Los mitos griegos conectan
unas genealogías de dioses de vida indefinida con unos antepasados
humanos extremadamente recientes, y si nos ha de servir de punto de
referencia el cristianismo, por su generalidad, entonces la edad de la
tierra no llegaba a seis mil años. Según las genealogías de Ussher la
creación tuvo lugar "a las nueve de la mañana del 27 de octubre del
4004 antes de Cristo". La idea misma de
buscar fechar con exactitud estas cuestiones da prueba ya de una
mentalidad moderna (¡incluso
en Ussher, en cierto modo!).
Lo
que no existía en la concepción antigua era
una larguísima historia del mundo sin humanidad en él; el mundo sin
humanos no tiene sentido ni planteamiento posible en las concepciones
precientíficas. Pero al parecer los mitos de creación sí que tenían una
característica acertada que la ciencia no había terminado de asumir:
que el Universo había tenido un origen—y que tendría un fin. Costó
elaborar las teorías científicas con capacidad de trazar el esquema de
una historia del universo. "La primera evidencia científica de que el
universo tuvo un principio vino en los años 20", dice Hawking-M., con
Edwin Hubble, y con Eddington y su imagen del universo en expansión en
los años 30. Esta noción de un universo en expansión fue una novedad
para Einstein (como la teoría cuántica, por otra parte). La noción del
Big Bang la formuló un físico y sacerdote católico, Georges Lemaître,
en 1927, siguiendo hacia atrás la lógica de un universo en expansión.
Sin embargo, la prehistoria de estas ideas siempre es más compleja—se
me ocurre, por ejemplo, que el planteamiento básico evolutivo de
Herbert Spencer favorece la noción de una fuerza inicial indiferenciada
que se va diversificando y multiplicando en sus efectos, a medida que
actúa sobre la materia generada ya en fases anteriores. En este
planteamiento general puede encontrarse el planteamiento intelectual
que permita una historización del universo, hasta reducirlo,
retrospectivamente, a la fuerza originaria e inanalizable que lo
constituyó. La teoría de la multiplicación progresiva de efectos, o
generación de la complejidad por efecto mariposa, se presta a una
lectura inversa, cuyo corolario es la fuerza indiferenciada original.
Es curioso, por cierto, que First
Principles termina
con una nota de 1900 en la que Spencer se pregunta por la posibilidad
del origen de las formaciones estelares en enormes explosiones cuya
razón, estructura y origen todavía están sin explicar. Pero (dice)
deberían formularse las relaciones entre fuerza y materia que permitan
explicar esa disposición del universo (esto era antes del
descubrimiento de las múltiples galaxias, pero el principio no parece
diferente). Si no se pueden establecer esas relaciones, escribe
Spencer, la estructura del universo sería inexplicable. "Inexplicable"
es pues, curiosamente, la última palabra de First Principles,
a menos que lo sea "Philology", con la que termina el índice de
términos. Y parece que en efecto en algún punto la ciencia ha de
conformarse con datos iniciales que explican otros, pero que quedan
ellos mismos sin explicación—el Big Bang parece ser uno de esos
fenómenos.
Volvamos a Hawking y Mlodinow. Narran cómo se han ido acumulando
pruebas que permiten medir y ubicar la Explosión Inicial. La teoría de
Einstein no permite analizar esta situación, pues remontándonos antes
de un determinado momento del tiempo, "la relatividad general predice
que hay un punto del tiempo en el cual la temperatura, densidad y
curvatura del universo se vuelven todas infinitas, una situación que
los matemáticos llaman una singularidad" (129). El resultado es que la
teoría de Einstein no funciona para esos parámetros, y por tanto "no es
correcto llevar la imagen del Big Bang hasta el principio de todo"
(129). Estos últimos días (septiembre de 2011) nos han hablado de
neutrinos que se mueven más deprisa que la luz. Hawking-M también
observan que el límite relativista de la velocidad de la luz no se
aplica a la expansión del propio espacio durante la primera fracción de
segundo del Big Bang. Una idea ésta de 1980, que combina mecánica
cuántica para ir más allá de la teoría de Einstein. La temperatura
equilibrada del universo require esta súbita expansión, pues no es
explicada por mecanismos que funcionen a la velocidad de la luz
(demasiado lenta, no habría habido tiempo para una ecualización
térmica).
Una cuestión de idoneidad
resulta intrigante. Resulta que "para que funcionen nuestros modelos
teóricos de inflación, había que establecer el estado inicial del
universo de una manera muy especial y altamente improbable" (130). Cosa
que parecería favorecer teorías sobre principios antrópicos (cuando no
sobre "diseños inteligentes", grandes ciertamente, para los que se
apuntan a esas cosas).
La duda que tengo es si, entrando en la ecuación una serie de
valores
inanalizables y arbitrarios (la velocidad de la luz, la velocidad de
expansión del universo, etc.) que sencillamente han de aceptarse por lo
que son, la C, o llámalo X, –si tiene algún sentido hablar de estados
especialmente improbables. ¿No es igual de improbable o arbitrario que
la velocidad de la luz sea la que es, en lugar de la mitad, o el doble?
¿O que los quarks tengan los colores o sabores que tienen, y no media
docena más? No sé si a este nivel de principios tan básicos de la
física tiene sentido usar los conceptos de probabilidad o
improbabilidad, que me parece son aplicables más a fenómenos de otro
orden de complejidad.
Sea como sea, arguyen Hawking y Mlodinow que este problema del carácter
extremadamente especial del estado inicial necesario en la teoría
clásica del universo inflacionario quedaría eliminado en la teoría que
ellos proponen (ya veremos a qué precio).
La teoría clásica de la relatividad general no tiene en cuenta la
estructura cuántica de la materia a pequeña escala; es una teoría
válida para las grandes escalas. Pero el universo originario era de
escala cuántica en su tamaño (—Otro
interrogante se me plantea aquí: si tiene sentido hablar de escala
cuántica antes de que exista siquiera la materia o las partículas que
se supone definen el ámbito de aplicación esa escala).
Exponen
H-M la teoría del espacio-tiempo curvo, y cómo según la teoría cuántica
se
extrema la situación definida por la teoría de la relatividad—el tiempo
y el espacio se combinan de tal manera que en casos extremos de
curvatura, el tiempo se comporta como una dimensión más del espacio.
Esto permitiría (al parecer) obviar el problema de la peculiaridad
estructural del tiempo, es decir, de su discontinuidad o (vale decir)
de su temporalidad, que paracería requerir que si hay un inicio, tenga
que haber un impulso inicial externo al sistema (es decir, un papel
para un dios, se apresuran a apuntar H-M, aunque a mí se me ocurren
otras posibilidades sin barbas). En fin, que la extrema curvatura del
espacio Big Bang haría que el tiempo pierda su honesto nombre, a ese
nivel de simplicidad, y que lo que a nosotros nos aparece como un
principio, viéndolo desde el tiempo, no sea un principio en el sentido
de que antes de la generación del tiempo como tal no puede haber ni
principios ni anterioridad—y el tiempo sería tan continuo como el
espacio, al menos en esta perspectiva matemática sobre el mismo.
Aclaran H-M. que estas condiciones ajenas a nuestra experiencia del
espacio y del tiempo está fuera de nuestra experiencia, pero no de
nuestras matemáticas. Se puede construir un modelo matermático en el
que el tiempo, en lugar de ser lineal y discontinuo, sea tan continuo
como la superficie de una esfera, y no tendría sentido hablar del
tiempo anterior al Big Bang. "Esta idea de que las historias habrían de
ser superficies cerradas sin límites se llama una situación de no
límite" (135).
"A
lo largo de los siglos mucho, entre ellos Aristóteles, creían que el
universo debe haber existido desde siempre, con el fin de evitar la
cuestión de cómo se dispuso. Otros creían que el universo tenía un
principio, y lo usaron como argumento para la existencia de Dios. El
descubrimiento de que el tiempo se comporta como el espacio presenta
una alternativa diferente. Elimina la antiquísima objeción a que el
universo tuviera un principio, pero también significa que el principio
del universo estaba regido por las leyes de la ciencia y no necesita
que algún dios lo ponga en movimiento." (135)
La aplicación de los cálculos de Feynman a esta situación requeriría
que se generasen (en teoría al menos) todas las historias posibles que
conducen hasta nuestro universo.
"Según
esta perspectiva, el universo apareció espontáneamente, arrancando de
todas las maneras posibles. La mayoría de éstas corresponden a otros
universos. Mientras que algunos de estos universos son similares al
nuestro, la mayoría son muy diferentes.No son sólo diferentes enen
detalles, como que Elvis en realidad sí murió joven, on en que allí se
tomen nabos de postre, sino que más bien difieren incluso en las leyes
de la naturaleza que allí aparecen. De hecho, existen muchos universos
con muchos conjuntos de leyes físicas diferentes. Algunos hacen gran
misterio de esta idea, llamada a veces la noción del multiverso, pero
son sólo expresiones diferentes de la suma de historias de Feynman."
(136)
Según esta teoría de la creación de múltiples universos sólo algunos de
éstos pasarían de la fase de meras fluctuaciones cuánticas. No entiendo
por qué "unos pocos" y no infinitos; serán pocos proporcionalmente
hablando—pocos de los generados pasan a la fase inflacionaria— pero
sobre el papel no tiene por qué haber un límite a su número, al menos
no se entiende qué es lo que pondría ese límite. Lo que sí podría explicarse matemáticamente con esta teoría— bueno explicarse
es mucho decir; pongamos que lo que sí podría proporcionar esta teoría
es un modelo matemático de por qué el universo no es regular,
simétrico, simple, etc— viniendo como viene de una fuerza simple no
obstaculizada sino por sí misma. (Es la cuestión que nos intrigaba al
comentar la versión victoriana del Big Bang, en la teoría de la
complejidad de Spencer, aquí: "El efecto mariposa y la complejidad ex nihilo"). La Irregularidad Inicial (a.k.a. the crack there is in everything) sería el producto de una fluctuación cuántica:
"En la suma de historias, sólo hay una historia completamente
uniforme y regular, y tendrá la mayor probabilidad, pero muchas otras
historias con ligeras irregularidades tendrán probabilidades casi igual
de altas. Por eso la inflación predice que es probable que el universo
temprano [supongo que quiere decir "UN" universo temprano] sea
ligeramente no uniforme, correspondiendo a las pequeñas variaciones de
tempaeratura que se observaron en la CMBR [la radiación de fondo— las
irregularidades que darían lugar a acumulaciones de materia, galaxias,
etc.] (138)
Y el origen y distribución de estas irregularidades sería mero producto del azar:
"Si uno fuera religioso, podría decir que Dios realmente sí que juega a los dados" (139)
Esto por contradecir a Einstein, que (el pobre) creía en un solo
universo, el nuestro. Se aprecia aquí también lo engañoso del título de
este capítulo de The Grand Design,
no menos engañoso que el uso del témino "design", diseño, con sus
connotaciones intencionalistas y creacionsitas. Me refiero a la
"elección" de nuestro universo. No elegimos, claro, nosotros menos que
nadie, pero ni siquiera el imaginario creador "elegiría", pues quien
echa los dados no está eligiendo el resultado. Hawking_Mlodinow parecen
bastante conscientes de esto, y el uso de esta terminología
intencionalista es casi juguetón, alguno podría decir que provocador o
irresponsable.
No queda claro hasta ahora en qué medida la existencia de esos otros
universos, cada uno creado por fluctuaciones cuánticas incalculables,
es una mera conveniencia teórica, o si tiene posibilidades de pasar del
campo de las matemáticas al de la física.
En este punto me recuerda más que nunca el libro de Hawking al Hacedor
de Estrellas ideado por Stapledon en su novela de cosmología-ficción Star Maker (1937). En un artículo anterior hablé de la dimensión narrativa y reflexiva de esta novela (ver "Apocalipsis de la Comunicación Total").
Ahora me interesa más su teoría del multiverso, en analogía a estas
especulaciones de la física actual. Por tanto, haremos un breve excurso
hacia Stapledon antes de volver a la "elección de universo" según
Hawking.
JoseAngel: El ayuntamiento de Zaragoza,
encantado con la calidad del aire de la ciudad. Qué cara más dura. ¿No
tendrán narices, o se piensan que no las tenemos los demás?
JoseAngel: Se van cumpliendo los plazos
previstos. El gobierno le hace el boca a boca a la Eta, y en
compensación la eta saca su comunicado para darle el aire que pueda al
gobierno. Son hombres de paz.
24 sep 11, 23:57
JoseAngel: Vaya, marco que me gusta un
vídeo de Michael Bublé e inmediatamente se hace "éste" seguidor mío en
Twitter. El márketing nos lleva delantera.
JoseAngel:
¡Pero aún volverá a cambiar de título, jeejee!
14 sep
11, 12:04
Edu:
Hola Jose, desde la conversación del otro día he decidido rehabilitar
mi blog quitando lo que no me gustaban y rebautizándolo: http://sobrarbeporeltejado.blogspot.com/
JoseAngel:
El Congreso vota contra la ley. O más bien el PSOE e IU, que se suman a
los nacionalistas votando contra el derecho a estudiar en español. ASI
SE HUNDAN EN LAS PROXIMAS ELECCIONES.
JoseAngel:
Sale el volumen 29 de la serie Narratologia, TIME: FROM CONCEPT TO
NARRATIVE CONSTRUCT: A READER, ed. Jan Christoph Meister y Wilhelm
Schernus. (De Gruyter, 2011).
9 sep
11, 12:14
JoseAngel:
Recibido RENDICION INCONDICIONAL, de Evelyn Waugh, ed. Carlos Villar
Flor. (Cátedra, 2011). Novela del año en que nací, sobre la Segunda
Guerra Mundial.
JoseAngel:
EN LA IMAGINACION (Silvia Pérez Cruz), BEAUTY OF THE BAROQUE (Danielle
de Niese), PER LA NASCITA DEL VERBO (Caresana, Invernizzi...), y APRÈS
UN RÊVE (Sandrine Piau).
6 sep
11, 21:58
JoseAngel:
SARABAND, la última de Bergman, y POISON de Todd Haynes.
6 sep
11, 21:58
JoseAngel:
Y como si no, me compro cuatro discos y dos películas.
JoseAngel: Me voy a
la piscina, mientras dure. Que el ayuntamiento éste se cree desde hace
años que
el verano termina el primer fin de semana de septiembre.
3 sep 11, 17:27
JoseAngel: El FMI
prevé un 30% de paro en España el año que viene.
3 sep 11, 11:43
JoseAngel: Se retira
Fraga. No me lo puedo creer.
3 sep 11, 11:32
JoseAngel: El
gobierno catalán, decidido a ignorar una vez más las sentencias
judiciales
contra la obligatoriedad del catalán.
2 sep 11, 19:29
JoseAngel: Y esta
noche nos vamos a ver la última de Almodóvar, LA PIEL QUE HABITO. Uf,
no da uno
abasto.
2 sep 11, 19:26
JoseAngel: Por
cierto, SUPER 8 está muy bien, una especie de ET pasado por Stephen
King.
Entretenidísima.
Dear
colleagues, I am happy to announce that a new
website is now online: www.earlymodernmemory.org brings
together news, calls, bibliographies and other useful information for
all students of early modern memory, and aims to become a hub for
scholars who work on memory practices in the early modern period. If you
want to add your name to the list of scholars active in this field,
alert us to a conference, research project or a publication, please
feel free to get in touch emm@hum.leidenuniv.nl
On the homepage you will also find
the call for papers for a conference we are organizing: Memory before modernity. Memory cultures in
Early Modern
Europe. This conference will be held at Leiden University, The
Netherlands, 20-22 June 2012.
In the 'memory boom' that has
emerged in the humanities and social sciences since 1990, five major
themes have captured most attention: (a) the relationship between politics
and memory, (b) trauma and memories of violence, (c) the 'mediatization'
of memory (d) the transmission of memory and identity formation (e)
the relationship between memory, history and other concepts of the
past. Yet most case studies relating to these themes have been
concerned with events and evidence post-1800; indeed, many theorists of memory
allege that there is something intrinsically 'modern' about them.
The aim of this conference is to put this assumption to the test. In
the attachment you will find the full text of our call and other
information. Confirmed keynote speakers
include: Philip Benedict, Susan Broomhall and Benjamin Schmidt
Deadline for proposals: 1 November
2011, Mail proposals to emm@hum.leidenuniv.nl
We look forward to hearing from
you,
Erika Kuijpers Also on behalf of the other
organizers: Judith Pollmann, Marianne Eekhout, Johannes Müller and
Jasper van der Steen
Erika Kuijpers Leiden University, History
Department Doelensteeg 16 2311 VL Leiden Tel: 071 527 2733 h.m.e.p.kuijpers@hum.leidenuniv.nl www.earlymodernmemory.org
En la selva de las formas: Ideas
y cosas en los gabinetes de curiosidades de Thomas Browne
Reseño aquí el capítulo "In the Wilderness of Forms: Ideas and Things
in Thomas Browne's Cabinets of Curiosity", de Claire Preston, publicado
en el libro de estudios mediáticos retrofuturistas The Renaissance Computer: Knowledge
Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y
Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen,
"Empleando
una analogía entre las operaciones de búsqueda electrónica y los
métodos de los curiosi estudiosos de la ciencia y de la Antigüedad en
la modernidad temprana, este ensayo nos muestra cómo los coleccionistas
del siglo diecisiete 'imponían estructura en el desconcierto aparente
del mundo de los fenómenos, buscando 'equivalencias' entre unos
elementos de estudio por lo demás misceláneos'. Los sistemas de
parecidos—patrones visuales que a nosotros nos pueden parecer meramente
fortuitos—se expresaban mediante una 'contigüidad horizontal o
vertical' en los
gabinetes y las ilustraciones
que tanto caracterizaron a la primera época de la era científica. En el
fondo, lo que impulsaba estos intentos de buscar un 'orden originario
del mundo' era una creencia de que la creación era coherente, y que la
tarea del estudioso era desvelar y exhibir esta coherencia perdida. El
ensayo de Claire Preston introduce estos temas de orden y de
contigüidad antes de centrar su atención en Sir
Thomas Browne (el 'arquetipo del curioso' por excelencia) que nos
ha legado en sus obras literarias (Urne-Buriall,
Pseudodoxia Epidemica y Religio
Medici)
el equivalente virtual, o intelectual, de los gabinetes del siglo XVII.
El ensayo explora la ordenación del conocimiento, asomándose al límite
de la reestructuración crucial de la experiencia que resultó de la
'revolución' científica de finales del siglo XVII." (170)
La cultura del coleccionismo
"El Arca de Noé fue la primera colección. Athanasius Kircher, el
jesuita del diecisiete cuyo museo era una de las maravillas de Roma,
reconoce implícitamente esto en Arca Noë (1675)." (171). Reconstruir
intelectualmente el orden de la Creación era para los estudiosos, como
para Noé, un acto de enmienda. "Thomas Browne era tanto un
coleccionista como un enciclopedista cuya misión baconiana era extraer
un sentido ordenado del rompecabezas del mundo, del cual obviamente
faltaban algunas de las piezas más importantes" (171). Mediante
diversos paradigmas taxonómicos (normalmente basados en la Gran
Cadena del Ser)
se organizaban y clasificaban los seres y los fenómenos naturales. Son
interesantes las ubicaciones dadas en los gabinetes a objetos borrosos
o ambiguos que desafían las clasificaciones: animales raros, fósiles, monstruos.
Las clasificaciones eran fluidas, variables, abiertas, arbitrarias,
basadas en analogías y antítesis: natural/artificial, normal/anormal,
animal/vegetal/mineral, raro/ordinario, etc.
Los gabinetes y museos renacentistas
Los hay con fines diversos: principescos, especializados, científicos,
enciclopedicos como el de Ole Worm. Tanto éste como su posterior
catálogo impreso siguen una taxonomía clásica ordenada,
artificial/natural, y dentro de estos mineral, vegetal, animal. La
disposición espacial refleja el orden conceptual y la valoración; las
excepciones y fenómenos raros se colocan entre unas y otras categorías.
Cada gabinete proponía su propia conceptualización, dentro de un orden
variado. P. ej. la colección de herramientas del Elector Augusto en
Dresde; John Bargrave en Canterbury tenía un interés literario,
clásico, curioso y limitado por sus menores medios. Foucault escribió
sobre esta episteme premoderna. Se buscan analogías e intencionalidades
en la naturaleza, rastros de un orden divino de la creación aun cuando
el sentido sea oscuro y casi ilegible. Según Preston,
"las
enciclopedias impresas y los gabinetes son funcionalmente parecidos.
Muchos gabinetes contenían bibliotecas además de objetos: una parte
significativa del museo Aldrovandi, por ejemplo, consistía en en 8.000
ilustraciones, una enorme colección de bloques de madera para
grabarlos, y 7000 plantas secas pegadas en 15 volúmenes, convirtiendo
parte del gabinete en una biblioteca o taller de impresión, y a los
libros mismos en agregados de objetos comparables a museos". (175)
—en fin, que los técnicas de impresión y de presentación del
conocimiento se combinaban de maneras experimentales y sin precedentes
en gabinetes y también en libros como la Micrographia de Hooke (1655).
Los gabinetes de curiosidades de
Thomas Browne
Mary Astell caricaturizaría estas excéntricas colecciones de los
"virtuosos"; también John Donne en su Catalogus
Librorum Aulicorum. Y Browne escribe su Musaeum Clausum
a modo de catálogo de objetos curiosos imposibles o perdidos, o
misterios de la historia, parodiando los aspectos más improbables o
desmedidos de los gabinetes. "La tercera categoría de Browne,
'Antigüedades y rarezas de diversas clases', imita muy claramente el
efecto de totum recopilatum
típico de principios de la época empirista, cuando las estructuras
organizativas del estudio de la naturaleza eran aún fluidas y se
prestaban a su reorganización" (177).
En su Catalogus, Donne
inventó lo que podría ser una parodia por anticipado de la Pseudodoxia Epidemica de Browne (o
sea, su Refutación de los errores
vulgares)— titulada "Quid
non? or, A Refutation of all the errors, past, present and future, not
only in Theology but in the other branches of knowledge, and the
technical Arts of all men dead, living, and as yet unborn",
parodia quizá del subtítulo de la Acanthologia
de Aldovandri, que se proclamaba como la Historia
universal de todas las cosas. Browne fue expandiendo su Pseudodoxia
a lo largo de 4 ediciones, organizando en el libro un Thesaurus mental
de conocimientos, a modo de gabinete impreso, que va de lo 'bajo' a lo
'alto' y del cosmos al microcosmos humano, antes de pasar a cosas
astronómicas y celestiales; la discusión del hombre en cuanto ser
natural está en el centro, y así "con el animal humano en el centro del
libro 4, el central de los 7, Browne sitúa simbólicamente a 'este
gran amphibium',
a la mayor de las anomalías, entre el mundo natural y el mundo de las
ideas" (179). En minerales, se pasa de los naturales a los
artificiales, de ahí a los equívocos, curiosos o ambiguos, y a la
simbología mineral.
Browne recoge elementos de sus lecturas dispersas y refleja así a la
vez el desorden del mundo y el anuncio de esa reordenación de las cosas
que se dará en el Juicio Final. Repasa los posibles paradigmas
explicativos para interpretar los misterios o excepciones, baraja
órdenes posibles. "Esto es un gabinete de ideas, es el Musaeum Brownianum"
(181). Son colecciones mentales y gestos de ordenación intelectual que
encuentran, o buscan, analogías entre los fenómenos del mundo, y en
esta operación mental de ordenación Browne busca o imita a Dios,
cuya voz devolverá al mundo su orden un día, reordenando "las partes de
minerales, plantas, animales, elementos . . . y
restos descompuestos . . . que se hallan dispersos entre la selva
de las formas" (Religio Medici).
Y nos dice además que busca no enterrar las curiosidades o saberes,
sino atesorarlos: es decir, no monopolizarlos, sino comunicarlos, crear
una comunidad de conocimiento.
Este capítulo de Preston tiene menos que ver con los ordenadores, y más
con la ordenación: los paradigmas interpretativos y la taxonomía. Para
complementar este tipo de aproximación a los gabinetes de curiosidades,
es muy interesante cotejarlos con los comentarios de Michel Foucault en
Las palabras y las cosas,
sobre la "episteme clásica" que precedió al desarrollo de la ciencia
moderna, y también con estudios relativos a la Gran Cadena del Ser,
como el de A. O. Lovejoy, La Gran Cadena del Ser, el de E. M. W.
Tillyard The Elizabethan World
Picture o El pequeño mundo
del hombre,
de Francisco Rico. En cuanto a gabinetes de curiosidades, todos
poseemos alguno a pequeña escala, ya sea ordenado o desordenado. Yo
tengo un trilobites, un hacha de mano de piedra pulimentada, un par de
primeras ediciones de clásicos, poca cosa es.
De los gabinetes de la hornada clásica de Barroco, el más famoso de mis
alrededores era, tengo entendido, el de Lastanosa, en Huesca. Hace unos
años ví una exposición en la Diputación de Huesca donde se recreaba su
papel como humanista y gentilhombre polígrafo a mediados del XVII. La
mejor evocación de su recuerdo en la literatura está en el Criticón
de Baltasar Gracián (segunda parte, Crisi segunda). Es la de Salastano
una casa "donde parecía haber desembarcado la de Noé, teatro de
prodigios", a la que se llega "por un tan delicioso cuan dilatado
parque que coronaban frondosas plantas de Alcides, prometiéndole en sus
hojas, por símbolos de los días, eternidades de fama. Començaron a
registrar fragantes maravillas, toparon luego con el mismo laberinto de
azares, cárcel del secreto, amenaçando riesgos al que le halla y
evidentes al que le descubre". El parque de Huesca, yo también he
estado allí.
La Academia Francesa de
Pierre de La Primaudaye: Enciclopedizándose
Reseño aquí el capítulo "Pierre de la Primaudaye's French
Academy: Growing Encyclopaedic", de Anne Lake Prescott, publicado en el
libro de estudios mediáticos retrofuturistas The
Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print(ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday, 2000). Según su propio
resumen,
"En
1577 apareció la primera parte de la enorme Académie Française de Pierre de La
Primaudaye. A lo largo de todo el final del siglo XVI, The French Academie (así se lo
conocía en Inglaterra) se expandió hasta el punto de llegar a
constituir una 'enciclopedia . . . de más o menos todas las cosas:
desde los tiranos a los árboles, de la naturaleza de los rubíes y otros
materiales, a la "belleza y provecho" del pecho femenino'. La Academia Francesa está a caballo en
mitad de un cambio en la concepción de lo que debería intentar
presentar un libro semejante: una descripción de los peces, por
ejemplo, incluye información sobre las sirenas, mientras que las causas
de la sedición política se presentan como hechos brutos, en lugar de
algo sometido a interpretación. Sólo ahora estamos recuperando
información sobre la manera en que los lectores renacentistas 'usaban'
la obra de La Primaudaye. Han sobrevivido varios ejemplares del texto
(en particular en la British Library y la Huntington Library) que
conservan las notas marginales de diversos lectores, tomadas mientras
trabajaban con la French Academie
para sus diversos propósitos. El trabajo de Anne Lake Prescott nos
muestra cómo en la primera era moderna, la organización del
conocimiento se hallaba sometida a una presión creciente, mucho antes
de que la "Nueva Filosofía" de la razón, en el siglo XVII, se volviese
hacia nuevas maneras de catalogar y por tanto indexar el mundo por
medio de la observación."
La Primaudaye, caballero hugonote al servicio de Henri III y Henri IV,
pretendía escribir una enciclopedia de la vida moral. La Suite de l'Académie Française se
publicó en 1580, y la traducción inglesa de Bowes en 1594. El libro III
en 1590, traducido por Dolman en 1601. Prescott comienza con una
analogía entre enciclopedias y ordenadores como organizadores de
información, y examina la ideología de la ordenación de la información
en La Primaudaye—por ejemplo su énfasis en relacionar siempre las
partes a un todo, en la teoría del microcosmos y el macrocosmos, unido
a la vez a un uso acumulativo de la información. Los temas frecuentes
de la unión de lo diverso por medio de estructuras de contención tienen
una dimensión política, en una época de guerras de religión—además de
una clara dimensión reflexiva sobre la organización de la propia obra.
Al contrario que la Anatomía de la Melancolía de
Burton, La Primaudaye expandía sucesivamente la obra pero con vistas a
una estructura ordenada, modelada según el orden de la Creación, hasta
que completó su última revisión. Todo presentado y mal contenido por el
marco una estructura convencional ampliamente desbordada, el diálogo
renacentista. A pesar del uso de un orden supuestamente lógico,
de índices preliminares, notas marginales, resúmenes, y citas de
autoridades, se echa de ver que los lectores echaban en falta más
aparato informativo y más organización, tal como índices de contenidos,
o anotaciones personales, añadidas a veces al margen. Estos métodos de
organización de la información se van desarrollando entre las ediciones
primeras y las más tardías y traducciones. Diversos instrumentos y
estrategias de "information retrieval" las llama Prescott, y fueron
desarrollándose en las obras de consulta impresas, y en los métodos de
catalogación bibliotecaria, como luego lo hicieron en informática.
Es curioso que el famoso pasaje de John Locke sobre la asociación de
ideas (Essay Concerning Human
Understanding,
II, xxxiii) viene a modo de excurso, casi. Por supuesto, la idea de que
las ideas se asocian por su asociación en la experiencia pasada es algo
no incidental, sino completamente central a la psicología de Locke y a
todos los presupuestos del empirismo. Pero en este capítulo, Locke no
trata de la asociación de ideas sino como preámbulo o explicación a por
qué la gente asocia ideas de manera distinta, conduciéndoles a errores
de
juicio, a doctrinas equivocadas, a manías, y dificultando así la
comprensión y la claridad de pensamiento. No aparece la asociación por
experiencia de ideas como
algo positivo—hay que pensar que las asociaciones básicas y correctas
de ideas para Locke son las que se dan por la propia naturaleza de las
ideas, no por los azares de su superposición en la experiencia.
Y sin embargo, en este pasaje veo yo el precedente lejano de las
actuales teorías de la mente que estudian la creación de redes
neurales. Aparte de las que se crean también "por naturaleza", es
decir, por codificación genética. Desde Ramón y Cajal, ya se especuló
con el desarrollo de conexiones entre neuronas a consecuencia de su
activación conjunta. Así,
observa Ramón y Cajal que el crecimiento de las expansiones neuronales
se produce gradualmente con el desarrollo del cerebro adulto, y que es
"verosímil que semejante desarrollo se perfeccione en ciertos centros á
impulsos del ejercicio, y, al contrario, se suspenda y aminore en las
esferas cerebrales no cultivadas" (Textura del sistema nervioso del hombre y
de los vertebrados, II.2, xlviii, 1151).
Este tren de ideas terminaría dando en el
principio según el cual "neurons that fire together wire together", o Ley de Hebb:
que las neuronas que se activan conjuntamente desarrollan algún tipo de
conexión que aumenta la eficacia de sus subsiguientes estímulos. Es un
poquito más de lo que dijo Locke, o Cajal. Según Donald O. Hebb,
cito de la Wikipedia,
"When
an axon of cell A is near enough to excite cell B and repeatedly or
persistently takes part in firing it, some growth process or metabolic
change takes place in one or both cells such that A's efficiency, as
one of the cells firing B, is increased.
This is often
paraphrased as "Neurons that fire together wire together." It is
commonly referred to as Hebb's Law.
The
combination of neurons which could be grouped together as one
processing unit, Hebb referred to as 'cell-assemblies'. And their
combination of connections made up the ever-changing algorithm which
dictated the brain's response to stimuli."
Antes de las conexiones entre las neuronas, estaban las conexiones
recurrentes entre las ideas. (Y de ahí se desarrolló, quizá, como una
dendrita que se estira, la
conexión entre las neuronas...). Estos son los pasajes del Essay Concerning Human Understanding
donde se centra más Locke en la experiencia y la fisiología de la
asociación de ideas:
"5.
Some of our ideas have
a natural correspondence and connexion one with another; it is the
office and excellency of our reason to trace these, and hold them
together in that union and correspondence which is founded in their
peculiar beings. Besides this, there is another connexion of ideas wholly owing to chance or
custom: ideas,
that in themselves are not at all of kin, come to be so united in some
men's minds that it is very hard to separate them, they always keep
company, and the one no sooner at any time comes into the understanding
but its associate appears with it; and if they are more than two which
are thus united, the whole gang, always inseparable, show themselves
together." (336)
—Apunto aquí brevemente la falacia o defecto de este magnífico
razonamiento, a saber, la ausencia de grises o transiciones. No parece
Locke caer en la cuenta aquí que las ideas, siendo objetos mentales, no
tienen otra asociación que en la mente, y que por tanto las
asociaciones entre ellas han de venir totalmente de la experiencia.
(¡De lo contrario las nuevas ideas
de Locke serían Ideas platónicas, y algo de hecho parecen tener de
aquéllas!). La
pretendida asociación natural
de las ideas no es otra que la de estar constantemente asociadas en las
mentes, por
la naturaleza de las mentes—y de los cuerpos en los cuales se
asientan. Otra manera de decirlo es que se comete aquí la falacia
denunciada por los desconstructivistas, la del binarismo abyecto: un
elemento del par binario es declarado marginal, secundario, accidental,
etc.—pero el análisis podría mostrar cómo the difference between is the difference
within,
y las ideas asociadas "por su naturaleza" están asociadas por la
naturaleza de su asociación, o por causa de las similitud entre
la
naturaleza y experiencia de los diversos seres humanos. En efecto,
sigue Locke:
"6.
This strong combination of ideas,
not allied by nature, the mind makes in itself either voluntarily or by
chance, and hence it comes in different men to be very different,
according to their different inclinations, educations, interests, etc.
Custom settles habits of thinking in the understanding, as well as of
determining in the will, and of motions in the body: all which seem to
be but trains of motion in the animal spirits, which, once set a-going,
continue in the same steps thay have been used to; which, by often
treading, are worn into a smooth path, and the motion in it becomes
easy and, as it were, natural. As far as we can comprehend thinking,
thus ideas seem to be
produced in our minds; or, if they are not, this may serve to explain
their following one another in an habitual train, when once they are
put into that track,
(—tengo
que hacer un inciso para recalcar que las metáforas ferroviarias de
Locke no son tales, claro; está pensando más bien en caminos de mulas
alisados por el constante uso. Pero tan adecuada es la metáfora que
podría darle ideas adicionales a algún ingeniero, o a algún neurólogo). as
well as it does to explain such motions of the body. A musician used to
any tune will find that, let it but once begin in his head, the ideas of
the several notes of it will follow one another orderly in his
understanding, without any care or attention, as regularly as his
fingers move orderly over the keys of the organ to play out the tune he
has begun, though his unattentive thoughts be elsewhere a-wandering.
Whether the natural cause of these
ideas,
as well as of that regular dancing of his fingers, be the motion of his
animal spirits, I will not determine, how probable soever, by this
instance, it appears to be so; but this may help us a little to
conceive of intellectual habits and of the tying together of ideas."
Y de aquí pasa Locke a tratar conexiones no necesarias de ideas,
que por su firmeza parecen ser naturales, sin serlo. Me recuerda algo
que decía su
contemporánea Bathsua Makin, que "la costumbre tiene tal fuerza que se
convierte en una segunda naturaleza". Y pasa Locke a advertir a los
pensadores contra esta confusión entre las conexiones naturales e
innatas de ideas (¿quién dijo que Locke no era también un innatista?) y las
accidentales o no necesarias, que pueden llevar al juicio a error, como
si de ídolos de los encarrilamientos
mentales se tratara.
Observemos que buena parte de la psicología empirista de Locke, y más en concreto la noción de un train of ideas
modulado por la experiencia, está influida por Hobbes, cuya propia
doctrina de la asociación de ideas se encuentra formulada en el Leviathan (ver capítulo 3).
Último párrafo que pongo de Locke:
"7.
That there are such associations of them made by custom in the minds of
most men, I think nobody will question who has well considered himself
or others; and to this, perhaps, might be justly attributed most of the
sympathies and antipathies observable in men, which work as strongly
and produce as regular effects as if they were natural; and are
therefore called so, though they at first had no other original but the
accidental connexion of two ideas,
which either the strength of the first impressions or future indulgence
so united that they always afterwards kept company together in that
man's mind, as if they were but one idea.
I say most of the antipathies, I do not say all: for some of them are
truly natural, depend upon our original constitution, and are born with
us; but a great part of those which are counted natural would have been
known to be from unheeded, though perhaps early, impressions or wanton
fancies at first, which would have been acknowledged the original of
them, if they had been warily observed. A grown person surfeiting with
honey no sooner hears the name of it, but his fancy immediately carries
sickness and qualms to his stomack, and he cannot bear the very idea of it; other ideas
of dislike and sickness and vomiting presently accompany it, and he is
disturbed, but he knows from whence to date this weakness and can tell
how he got this indisposition: had this happened to him by an overdose
of honey when a child, all the same effects would have followed, but
the cause would have been mistaken, and the antipathy counted natural."
(337)
Esta diferencia en el grado de consciencia de las sensaciones me trae a
la cabeza un interesante pasaje de Santiago Ramón y Cajal sobre la
atención y el desarrollo de automatismos nerviosos—es decir, sobre el
reverso de la moneda del "efecto de consciencia", podríamos decir, y
sobre las bases neurales del propio efecto de consciencia. Entre Locke
y Hebb estuvo, en efecto, Cajal, introduciendo sus propias conexiones
de ideas y su propia teoría de la conexión neural— por ejemplo, el
desarrollo de
conexiones favorecidas por desarrollo diferenciado temporalmente de las
vías centrales neurales y de las vías periféricas.
"No
es nuestro ánimo exponer aquí las diversas teorías propuestas para
explicar ese fenómeno de transformación de un acto consciente en
inconsciente; seános lícito, sin embargo, indicar la conjetura que
juzgamos más racional y armónica con los datos de la evolución
ontogénica.
Comencemos por afirmar, de acuerdo con muchos fisiólogos, que para que
una excitación pueda llegar al campo de la consciencia, es condición
indispensable que alcance cierta intensidad y además que en la corteza
cerebral, teatro del fenómeno consciente, concurran ciertas condiciones
físico-químicas todavía desconocidas que se traducen en lo dinámico por
el despertar de la atención.
Esto sentado, puede admitirse que, durante la época juvenil, es decir,
antes del modelamiento definitivo de las arborizaciones nerviosas, las
ramas colaterales sensitivo-motrices poseen un desarrollo relativamente
limitado, marchando las corrientes de preferencia por los tallos
ascendente y descendente, y alcanzando fácilmente el bulbo (ganglios de
Goll y de Burdach) y la corteza cerebral á la que llegan con energía
bastante para causar una reacción consciente. Mas, ulteriormente, y a
consecuencia del ejercicio, las colaterales se hipertrofian á expensas
de las terminales que permanecerán, en cuanto á grosor, más ó menos
estacionarias; de donde se sigue que la excitación sensible, por su
tendencia natural a propagarse en el sentido de la menor resistencia,
fluirá ahora de preferencia por las colaterales. Por consiguiente, bajo
un estímulo periférico moderado, al cerebro llegará solamente una
corriente débil incapaz de provocar la sensación á menos que por los
mecanismos puestos en juego por la atención, es decir, congestionando y
aumentando la excitabilidad de la corteza gris no surja el hecho de
consciencia y las consiguientes reacciones motrices intencionales. En
otros términos: no es que la onda sensitiva ascendente sea en el adulto
incapaz de provocar reacciones conscientes, sino que para determinarlas
necesita, ó alcanzar intensidad mayor que en la edad juvenil, ó hallar
la corteza cerebral convenientemente preparada para ello.
Las preferencias de ruta á que aludimos, podrían todavía exagerarse
merced á un superior desarrollo (por ramificación y estiramiento) de
las arborizaciones protoplásmico-nerviosas, es decir, por un creciente
aumento de la superficie de contacto de las neuronas constitutivas del
arco excito-motor. (Textura del
sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, I, xix, 456).
De aquí a Hebb hay un paso. También recalca Ramón y Cajal, en la línea
de Haeckel,
las similitudes entre la ontogénesis y la filogenia del desarrollo
cerebral (hoy esto haría de Ramón y Cajal un evo-devo, es de suponer, o al menos
lo llevaría a interesarse por este planteamiento—ver Textura
II.2, xlvii, 1119). También hace una interesante observación sobre el
desarrollo de redes neurales no sólo por multiplicación de conexiones,
sino por muerte
selectiva
de las conexiones establecidas y no usadas. Especialmente interesante
para el tema que nos ocupa, el del desarrollo de activaciones conjuntas
entre neuronas. Asi, dice Ramón y Cajal,
"Nadie
ignora que la obra de un pianista, de un orador, de un matemático, de
un pensador, etc., resulta absolutamente inabordable para el hombre
ineducado, cuya adaptación al nuevo trabajo (caso de que concurran en
el sujeto circunstancias orgánicas favorables) es obra de muchos años
de gimnasia mental y muscular. Para comprender este importante fenómeno
se hace necesario admitir, además del refuerzo de las vías orgánicas
preestablecidas, el establecimiento de otras nuevas, mediante la
ramificación y crecimiento progresivo de las ramificaciones dendríticas
y nerviosas terminales. En tal suposición, el talento adquirido
(dejando a un lado lo relativo á la capacidad cerebral ó memoria
orgánica, cuantía de neuronas y otras condiciones que deben influir
también en el resultado), tendría por principal condición la presencia
de centros conmemorativos primarios y secundarios provistos de enlaces
múltiples y complicados entre órdenes ó pléyades neuronales poco ó nada
relacionadas en los cerebros incultos. Por virtud de esta superior
asociación, una excitación sensorial ligera, la contemplación de una
idea, un estímulo, en fin, cualquiera incapaz de provocar en un cerebro
ineducado sino asociaciones vulgares ó ilógicas, suscitaría en las
cabezas fuertemente cultivadas é impresionables, combinaciones ideales
inesperadas, que traducen esquemática, pero fielmente, relaciones
positivas de la
realidad exterior, y se condensan y expresan en fórmulas generales
y fecundas.
La citada hipótesis explicaría también: la memoria lógica, es decir,
ese encadenamiento y subordinación ordenada de las adquisiciones, que
no se logra sino tras largo esfuerzo de atención y reflexión, y
mediante una nueva organización de los centros conmemorativos; así como
la creación de sistemas arquitectónicos de ideas ó construcciones
lógicas complicadas (sistemas ó credos filosóficos, religiosos y
políticos).
Las observaciones y argumentos que sirven de apoyo á esta hipótesis son:
1º Durante el desarrollo embrionario, las dendritas y
ramificaciones nerviosas se extienden y ramifican progresivamente,
poniéndose en contacto con un número cada vez mayor de neuronas (véase Histogénesis de la médula espinal,
capítulo XXI, tomo I).
2º Es un hecho también que el ajuste definitivo de estas
relaciones no se verifica sino después de algunos tanteos,
advirtiéndose que antes de que las expansiones lleguen á su destino y
creen articulaciones estables, desaparecen numerosas ramas accesorias,
especie de asociaciones de ensayo cuya existencia prueba la gran
movilidad inicial de las arborizaciones celulares." (Textura del sistema nervioso del hombre y de los
vertebrados,II.2, xlviii,
1150-51).
En línea con estas reflexiones, hubiera sido interesante para Ramón y
Cajal, sin duda, conocer la teoría de la
encefalización por neotenia,
y lo que pueda aportar a la interpretación de la mayor conectividad del
cerebro humano. ¿Estará la conectividad del cerebro humano
comparativamente 'infantilizada', en el sentido de tener una
flexibilidad o capacidad de ramificación neural que correspondería a
una fase 'juvenilizada' de la anatomía neural de los primates?
Pero entre Locke y Cajal me he saltado
otro—bueno, muchos me habré saltado, pero tengo uno en especial en
mente. Se trata de Herbert Spencer, y su aplicación de principios
físicos básicos para explicar el desarrollo de vías de información
neural—vías fisiológicas, como también aplica el mismo principio al
establecimiento de todo tipo de vías.
Este razonamiento de Herbert Spencer al respecto de las redes neurales
sigue la ley del mínimo esfuerzo. No
es una crítica que le hago: es el
principio básico mediante el que Spencer concibe la actuación de la
Fuerza que
genera la realidad, y la generación de complejidades locales y
circulación ordenada de energía en cuerpos (tanto vivos como no vivos).
Esto viene de First Principles,
del capítulo donde Spencer explica la dirección del movimiento y su
ordenación: a nivel de física básica, de cosmología y astronomía, de
geología, de biología y de economía y comunicaciones. Por supuesto que
Spencer no inventó ni descubrió la ley del mínimo esfuerzo, pero la
aplicó con un talento sin precedentes. Aquí la aplica a la génesis de
un sistema
nervioso, por hábito, costumbre, o asociación recurrente (como digo,
está entre Locke y Ramón y Cajal):
"A
stimulation implies a force added to, or evolved in, that part of the
organism which is its seat; while a mechanical movement implies an
expenditure or loss of force in that part of the organism which is its
seat: implying some tension of molecular state between the two
localities. Hence if, in the life of a minute animal, there are
circumstances involving that a stimulation in one particular place is
habitually followed by a contraction in another particular place—if
there is thus a repeated motion through some line of least resistance
between those places; what must be the result as respects the line? If
this line—this channel—is affected by the discharge–if the obstructive
action of the tissues traversed, involves any reaction upon them,
deducting from their obstructive power; then a subsequent motion
between these two points will meet with less resistance along this
channel than the previous motion met with, and will consequently take
this channel still more decidedly. Every repetition will further
diminish the resistance offered; and thus will gradually be formed a
permanent line of communication, differing greatly from the surrounding
tissue in respect of the ease with which force traverses it. Hence in
small creatures may result rudimentary nervous connexions." (First Principles 211-212)
Y pasa Spencer a detallar los "aspectos positivos" de estos hábitos, en
la creación de complejidad, aspectos que se intuían en el razonamiento de Locke,
aunque éste se centraba más bien en los obstáculos al razonamiento
impuestos por estas asociaciones de ideas. La tradición empirista en la
que se asienta Spencer queda, ciertamente, clarísima:
"Only
an adumbration of nervous processes thus hinted as conforming to the
general law, is here possible. But the effects of associations between
impressions and motions as seen in habits, all yield illustrations. In
knitting, in reading aloud, in the performance of the skilled pianist
who talks while he plays, we have examples of the way in which channels
of nervous communication are eventually made so permeable by perpetual
discharges along them as to bring about a state almost automatic or
reflex: illustrating at once the fact that molecular motion follows
lines of least resistance, and the fact that motion along such lines,
by diminishing the resistance, further facilitates the motion." (212)
Más adelante formula Spencer unos principios asociativos que tienden un
puente entre Locke y Ramón y Cajal. En su capítulo de First Principles
sobre la equilibración de las fuerzas y la génesis de sistemas, intenta
formular una teoría "energética" de los sistemas morales y modalidades
de comportamiento:
"Al
igual que el repetir la asociación entre dos ideas facilita la
excitación de una por parte de la otra, del mismo modo cada descarga de
sentimientos en forma de acciones vuelve más fácil una descarga
subsiguiente de tales sentimientos en tales acciones" (456).
Y habla Spencer, como Locke, de la asociación entre estados de
ánimo, psicosomaticidades, etc. Todo basado en el principio de que no
solo ideas that fire together wire
together, sino también que matter
that fires together wires together. La
conexión neuronal, materia que crea idea, es sólo un paso intermedio en
este razonamiento que va del empirismo de Locke a la neurología
moderna.
Aún iría yo un poco más
allá, siguendo con Spencer hacia la génesis de las cosas, o vendría un
poco más acá—al
establecimiento de redes neurales en la World Wide Web, y más en
concreto en noosferas, blogosferas y redes sociales. Pero es tarde, y
el cerebro pide sueño, también.
Penelope
Devereux, great granddaughter of Mary Boleyn.
Loving
in truth, and faine in verse my love to show
That she (deare she) might take some pleasure of my paine:
Pleasure might cause her reade, reading might make her
know,
Knowledge might pitie winne, and pitie grace obtaine,
I sought fit words to paint the blackest face of woe,
Studying inventions fine, her wits to entertaine:
Oft turning others leaves, to see if thence would flow
Some fresh and fruitfull showers upon my sunne-burn'd
braine.
But words came halting forth, wanting Inventions stay,
Invention Natures child fled step-dame Studies blowes,
And others feete still seem'd but strangers in my way.
Thus great with child to speake, and helplesse in my throwes
Biting my trewand pen, beating my selfe for spite,
Foole, said my Muse to me, looke in thy heart and write.
(Sir
Philip Sidney, Astrophil and Stella, 1)
Y la historia de Stella. Cito del blog de Lisby1, de donde viene su
retrato:
Penelope Rich, Lady Rich, later styled Penelope Blount, Countess of
Devonshire (1562 – 7 July 1607) was an English noblewoman. She was the
sister of Robert Devereux, 2nd Earl of Essex and is traditionally
thought to be the inspiration for "Stella" of Sir Philip Sidney's
Astrophel and Stella sonnet sequence (published posthumously in 1591).
She married Robert Rich, 3rd Baron Rich (later 1st Earl of Warwick) and
had a public liaison with Charles Blount, Baron Mountjoy, (later first
Earl of Devonshire), whom she married in an unlicensed ceremony
following her divorce from Rich. She died in 1607.
Born Penelope Devereux, she was the elder daughter of Walter Devereux,
2nd Viscount Hereford, later 1st Earl of Essex and Lettice Knollys,
daughter of Sir Francis Knollys and Catherine Carey, and sister of
William Knollys, later 1st Earl of Banbury. Catherine Carey was the
daughter of Lady Mary Boleyn by either her husband Sir William Carey,
Gentleman of the Privy Chamber, or her lover King Henry VIII.
Her father was created Earl of Essex in 1572. Penelope was a child of
fourteen when Sir Philip Sidney accompanied her distant cousin Queen
Elizabeth on a visit to Lady Essex in 1576, on her way from Kenilworth,
and must have been frequently thrown into the society of Sidney, in
consequence of the many ties between the two families. Essex died at
Dublin in September 1576. He had sent a message to Philip Sidney from
his death-bed expressing his desire that he should marry his daughter,
and later his secretary wrote to the young man's father, Sir Henry
Sidney, in words which seem to point to the existence of a very
definite understanding.
Penelope's brother, Robert, Viscount Hereford, inherited the Earldom of
Essex on their father's death in 1576, and Penelope, her sister
Dorothy, and younger brother Walter were entrusted to the guardianship
of their kinsman Henry Hastings, 3rd Earl of Huntingdon. In 1578 their
widowed mother married the Queen's favourite, Robert Dudley, Earl of
Leicester. Perhaps the marriage of Lady Essex with the earl of
Leicester, which destroyed Philip Sidney's prospects as his uncle
Leicester's heir, had something to do with the breaking off of the
proposed match with Penelope. In January 1581 Penelope arrived at court
accompanied by her guardian's wife Catherine, Countess of Huntingdon,
who was Leicester's sister and Sidney's aunt. In March 1581 Huntingdon
as her guardian secured the queen's assent through Lord Burghley,
Master of the Court of Wards, for her marriage with Robert Rich, 3rd
Baron Rich (later 1st Earl of Warwick). Penelope is said to have
protested in vain against the alliance with Rich.
Penelope's children by Robert Rich were:
* Robert Rich (1587-1658), later 2nd Earl of Warwick
* Henry Rich (1590-1649), later 1st Earl of Holland
* Sir Charles Rich (d. 1627), died unmarried and without issue
* Lettice Rich (d. 1619), married firstly Sir George Carey and secondly
Sir Arthur Lake
* Penelope Rich, married Sir Gervase Clifton
* Essex Rich, married Sir Thomas Cheeke
* Isabel Rich, married Sir John Smith
Penelope Rich was considered one of the beauties of Elizabeth's court.
She was golden-haired with dark eyes, a gifted singer and dancer,
fluent in French, Italian, and Spanish.
Penelope is traditionally thought to have inspired Philip Sidney's
sonnet sequence Astrophel and Stella
(sometimes spelled Astrophil and
Stella).
Likely composed in the 1580s, it is the first of the famous English
sonnet sequences, and contains 108 sonnets and 11 songs. Many of the
poems were circulated in manuscript form before the first edition was
printed by Thomas Newman in 1591, five years after Sidney's death.
Whether Sidney fell passionately in love with Penelope in the years
between her arrival at court in 1581 and his own marriage in 1583, or
whether the "Stella" sonnets were courtly amusements reflecting
fashionable poetic conceits may never been known. In her essay "Sidney,
Stella, and Lady Rich", Katherine Duncan-Jones writes:
"No
one since 1935 has seriously
doubted that Sidney intended the first readers of Astropil and Stella,
whoever they may have been, to link "Stella" with Lady Rich. The exact
nature of Sidney's relationship with the famous beauty is another and
much more ticklish matter ..."
Sidney died of wounds received at the Battle of Zutphen in 1586. In
1590, Penelope's brother Essex married Sidney's widow Frances, daughter
of Sir Francis Walsingham, and Lady Rich was much cultivated by poets
and musicians during her brother's ascendancy at court in the 1590s.
The minor poet Richard Barnfield dedicated his first work, The
Affectionate Shepherd, published anonymously in November 1594,
to
Penelope Rich. Bartholomew Yong dedicated his translation of Jorge de
Montemayor's Diana (1598) to
her; and sonnets are addressed to her by
John Davies of Hereford and (to her portrait by Nicholas Hilliard) by
Henry Constable.
The queen's miniaturist Nicholas Hilliard is known to have painted two
miniatures of Lady Rich, in 1589 and 1590 respectively. One was given
to James VI of Scotland (later James I of England) and the other to the
French ambassador. A miniature in the Royal Collection (above) may be
one of these.
Charles Tessier dedicated his book of part-songs in French and Italian,
Le premier livre de chansons,
to "Madame Riche", commending (in
Italian) her musical judgement, and John Dowland composed "My Lady
Rich's Galliard" in her honour.
Penelope's marriage to Rich was unhappy and by 1595, she had begun a
secret affair with Charles Blount, Baron Mountjoy. Lord Rich took no
action during the lifetime of Penelope's brother, the powerful Earl of
Essex, who had become the aging queen's favourite in the years after
the death of Leicester in 1588.
But Penelope was tainted by association with her brother's plotting,
and after Essex's execution for treason in 1601, Lord Rich had Penelope
and her children by Mountjoy cast out. Lady Rich moved in with her
lover, and the couple began a very public relationship. Mountjoy was
created earl of Devonshire on the accession of James I, and Lady Rich
was in high favour at court. She was among the ladies who escorted Anne
of Denmark on her entry to London in 1603 and served Anne as a Lady of
the Bedchamber. She danced as the nymph Ocyte in Ben Jonson's Masque of
Blackness on Twelfth Night 1605.
In 1605, Rich sued for a divorce, and Penelope wanted to marry Blount
and legitimise their children. In the divorce proceedings, she publicly
admitted to adultery. The divorce was granted, but the requests to
remarry and legitimise her children were refused. She married Blount in
a private ceremony conducted by his chaplain, William Laud, afterwards
Archbishop of Canterbury, on 26 December 1605 at Wanstead House in
London. This proceeding, carried out in defiance of canon law, was
followed by the disgrace of both parties, who were banished from court
by King James. The couple continued to live together as husband and
wife with their children until his death a few months later. Blount
died on 3 April 1606 and Penelope on 7 July 1607.
Penelope's illegitimate children acknowledged by Charles Blount were:
* Mountjoy Blount (1597-1663), later 1st Earl of Newport
* Elizabeth Blount
* John Blount
* Ruth Blount (d. 1690), married Christopher Tilghman
Por extinción gradual del plan de estudios, y
bajas de cifras de cada vez más profesores del departamento, me
comunican que se completará mi asignación para este curso con dos
asignaturas más, sin docencia:
It may seem paradoxical that many elements
characteristically found in poetry are not strictly definitory or
characteristic of poetry, as they may be found in other kinds of
writing or other arts. These may be important in a given poem, although
they are not exclusive to poetical compositions. (E.g. narrative
structure). The specificity often lies in their combination.
According to the Princeton
Encyclopedia of Poetry and Poetics, "A poem is an instance of
verbal art, a text set in verse, bound speech. More generally, a poem
conveys heightened forms of perception, experience, meaning,, or
consciousness in heightened language, i.e. a heightened mode of
discourse" (938).
There is some fuzziness in the concept, therefore: poetry spills over
into other artistic modes, and other types of discourse may share
elements with poetry. We'll have to consider the existence of more
typical or central, and more peripheral or even questionable kinds of
poetry.
Typically, poetry is divided into recurrent formal units smaller than
the text (verse): lines and stanzas. Verse is an important constituent
of poetry, both formally and historically (poetry was necessarily
associated to verse until the nineteenth century). Prosody may be
primarily aural, or visual (in written poetry), or both.
But already Aristotle said that verse is not enough to define poetry:
poetry requires something else. For him, it was the original retelling
and the shaping of a story, and the creative use of language. Many
after him will emphasize creativity, invention, intensity of feeling…
Then, poetry is too encompassing a term, and it is perhaps more useful
to speak of poetrical genres with specific conventions, historically
situated. E.g. tragedy, odes, sonnets, surrealist poems, imagist
poems, prose poems…
A looser sense of "poetic" includes other kinds of texts or artworks:
- Verbal but not artful texts (e.g. rhetorical elements in practical
discourse, all the way into 'unofficial' art)
- Artful but not verbal works: 'poetic' elements in other arts,
associated with iconic value or intensified experience. "These
foreground the act of attention itself, which is the paradigmatic
criterion of aesthetic events" (Princeton
939).
In the poems most characteristically poetical (especially lyric poetry,
in our tradition), speech and meaning are memorably intertwined: the
poem is a memorable expression of perceptions, situations or feelings,
articulated through words chosen and organized in such a way that their
sound, their associations, their rhythm, become part of the experience
or perception which is expressed through them. In poetry, "the medium
is the message"—the texture of language is an essential part of the
poetical experience, which is what makes it difficult and partly
impossible to translate. A poem cannot be adequately summarized,
because it is made of the specific words which make it up, not just of
an abstract meaning. That is one reason why poems, like other artworks,
are "display texts", that is, they are carefully preserved in their
original shape and are not expected to be altered in their transmission
(although this may happen of course).
Poetry can be defined by its aims (e.g. instruction, delight, or
instruction and delight), but there is one primary aim of all poems,
which is a claim on the reader's attention, and an attempt to hold it
and guide it through the poem—the poem's invitation into its own
virtual world, so to speak, which may be instrumental to other
ideological or practical aims, e.g. to promote a mode of feeling, a
political idea, or to get the poet a pension or a prize.
A poem, then, is an intervention on the reader's consciousness and
perception–first of all by fixing the reader's attention upon it, its
situation, speaker, objects, attitudes and feelings, characters. Then
by shaping these into a small-scale model of the world—therefore, the
poem offers itself as a shaping instrument to redefine our perception
of the world, and it intervenes indirectly on the way we experience
things in the world apart from the poem —in this respect it is similar
to other works of art like painting or film.
Each of these two steps may be emphasized: the poem may either focus
primarily on itself, the experience intrinsic to poetry—and present
itself as quite another world from that of ordinary experience (reflexive axis). Or the poem may
emphasize its continuity with the world beyond the poem, and its
ability to represent or model it, its intervention in the life-world (mimetic axis)
In a particular historical context, we should take into account that
poetry is what is generally taken to be poetry, and is used as poetry
in a given circle. For instance, there is nowadays an explosion of
poetic self-publishing in the form of poetical blogs: many of these
poems would probably not be considered "poetical" or even artistic by
many critics or writers, but nevertheless they use poetical conventions
and are appreciated as poetry by their readers. Both good and bad
poetry are criticized and rejected., or appreciated and praised by some
section of the public—which doesn't mean that one should reject ideas
of goodness and badness altogether.
Poetry exists to some extent in the poems, but the poems are nothing
apart from the ways they are used and read. The same poem may be used
or read very differently: for pleasure, or for analysis, to take two
extremes. More generally, the text is an expectation of response, and
it appeals to a number of conventions and presuppositions. When
analysing a poem we should be aware of the different circumstances of
its production, circulation and use, as it is only through an
understanding of discursive conventions that discourse in general can
be understood and used. The fixed text of a poem is only a part of
these circumstances and conventions.
Also, poetry changes along with its media. In the remote past, poetry
was typically sung by bards or rhapsodes. Then, many genres were
developed as reading matter, and poetry became a kind of writing, not a
kind of sound or speech. The printing of poems was also influential in
the perception and circulation of poetry—a literary canon was created
or rather reinforced, and poets wrote with a view to have their poems
published in the marketplace. All of these elements survive in some
way, and make for diverse and multiple expreriences of poetry. And
poetry may combine with other art forms: with romances and novels
(inserted poetry), drama (songs), musicals and opera, visual arts,
video, television and film… Now we speak of blogs, in which the readers
and the poet can interact directly. The transformation of the written
medium through electronic
textuality will have far-reaching consequences for the practice of
poetry, but one additional thing about poetry is that it already
carries the substance of its history along with it, surviving through
many modes and contexts of social communication, and it is already
partly defined by what it has been, while remaining open to future
transformations.
Un artículo de Gustavo Bueno en El Catoblepas
analiza los discursos y pensamientos, en la medida en que los hubo, en
torno a la Jornada Mundial de la Juventud. Entretanto, hace una
interesante genealogía de la noción de "Ilustración" y de los diversos
illuminati que a ella se acogen, y hasta oímos hablar de Irineo de
Lyon, de los gnósticos, y de cuando Dios separó a los materialistas de
Izquierdas de los espiritualistas de Derechas. Siempre fascinante,
Gustavo Bueno. Se pinche aquí:
En sustancia: los Indignados del 15-M serán indignados y laicistas
anticlericales, pero su Ilustración deja mucho que desear. Y los
jóvenes o no tan jóvenes de la JMJ creerán en Cristo, pero creen menos
en Dios, o se interesan menos por él. No es el santo patrono de su
pueblo. Y no son, en absoluto, ecuménicos ni multiculturalistas. Y
procuran no entender de teología ni ocuparse de ella.
Es el artículo de un escéptico desengañado con las posibilidades
efectivas del mundo, y de la gente. Un elitista intelectual, que no va
a reunir a un millón de personas para escucharlo—siempre sobra sitio
libre, en la cima.
En su historia de la complejidad, de la humanidad y de la
humanización (El lugar del hombre en
el cosmos),
Fred Spier se adhiere a una interesante teoría que podría explicar en
parte la evolución del cerebro humano y algunas de sus peculiaridades
cognitivas. A saber, la neotenia—ver por ejemplo El pulgar del panda,
de Stephen Jay Gould, para esta teoría. Es una teoría evo-devo, que
postula una compleja relación entre el desarrollo embrionario de los
seres a nivel ontogénico (devo, development) por una parte, y la
filogénesis, la evolución de su especie (evo, evolution), por otra.
(Más al respecto sobre la filogenia de la relacióin entre ontogenia y
filogenia aquí,
en 'Haeckel-Rising'). En
sustancia, la teoría de la humanización por neotenia supone que el ser
humano es, comparativamente hablando, un feto expulsado antes de tiempo
al mundo (de ahí nuestros desvalidos bebés, insuficientemente
'hechos'). Eso durante su infancia. Y durante su edad adulta, es un
niño mal crecido, o un adolescente permanente.Todos los seres humanos
lo son, digo, y no sólo los perpetuos inmaduros, ni la generación Peter
Pan, ni los mozarrones de treinta años con monopatín. Los humanos como
mutantes neoténicos, una tribu de ajolotes larvarios entre los simios.
Y desordenándolo todo, como los críos al volante. La construcción del
mundo virtual humano sería, quizá, la consecuencia de mantener en los
individuos adultos una flexibilidad mental y una capacidad de
asociación y conectividad neural que en otras especies (y hasta en
parte en el mismo ser humano) se da sólo en los individuos jóvenes,
para permitirles desarrollar conductas 'hard-wired' adquiridas en la
interacción con el grupo social. Los humanos adultos también estamos
'hard-wired', como se ve por ejemplo en la dificultad de los adultos
para aprender idiomas—pero menos que otros simios. Y así nuestro
comportamiento es más flexible, más adaptable y culturalmente
moldeable, dando lugar a tantas subculturas humanas como hay culturas,
tribus, tribus urbanas, ambientes, profesiones, y nichos ecológicos en
la academia.
Cito del capítulo sobre "La historia humana primitiva":
"Pese
a que todavía no hayamos desvelado por entero la enorme complejidad del
cerebro humano, los fundamentos fisiológicos de su crecimiento y del
aumento de su complejidad podrían ser de hecho bastante sencillos. Hace
ya mucho tiempo que se viene señalando que la cabeza de los chimpancés
jóvenes se parece por su tamaño y forma a la de los adultos humanos, y
que el grado de adaptabilidad de su comportamiento también presenta
características similares. Los chimpancés adultos, por el contrario,
poseen una cabeza de dimensiones comparativamente menores, y su forma
es igualmente distinta, presentando al mismo tiempo una aptitud muy
inferior para el aprendizaje y la adaptación. En el año 1918, y como
consecuencia de estas observaciones, el anatomista holandés Louis Bolk
sugería que quizá se hubiese puesto en marcha un proceso —al que él
daría el nombre de 'neotenia'— por el que viniera a primarse la
conservación de ciertas características infantiles, como la posesión de
una cabeza grande (y por tanto de un cerebro de mayor tamaño), en la
edad adulta. Y mientras las ventajas de este estado de cosas, es decir,
de una mayor adaptabilidad, de unas mayores facultades para el
aprendizaje y de una comunicación más sofisticada, siguieran superando
a las desventajas de tener que gastar más energía y recursos en criar
durante un prolongado período de tiempo a la prole en un adecuado
entorno de circunstancias
Goldilocks, el proceso habría seguido verificándose.
"Se
cree que los seres humanos han vivido un proceso de neotenia que
condujo a la conservación de las características juveniles en la edad
adulta. Esto habría permitido que nuestra especie dedicara un mayor
periodo de tiempo al aprendizaje. El precio que habría que pagar por
esta particularidad se traduciría en una creciente vulnerabilidad de la
descendencia en la etapa infantil. Si son muchos los animales recién
ncidos, como sucede por ejemplo con los caballos y los antílopes, que
poseen la capacidad de caminar y de unirse a la manada poco después del
alumbramiento, en el caso de los bebés humanos, por el contrario, han
de transcurrir muchos meses antes de que adquieran la capacidad de
moverse de forma independiente. En consecuencia, los seres humanos
tienen que dedicar un notable esfuerzo al cuidado de su descendencia,
circunstancia que antes de que se asentaran en un mismo lugar durante
un espacio de tiempo considerable, debió de suponer una carga
particularmente importante."(267-68).
Sobre la flexibilidad cognitiva socializada, en el marco de una teoría
"evo-devo" puede verse más aquí: "Más
sobre la internalización de la interacción".
La progresiva encefalización de los homínidos durante millones de años
llevó a ideas caricaturescas sobre la evolución futura de la humanidad
(esos seres del futuro cabezones y de piernillas delgadas,
pseudo-marcianos oprimidos bajo un cerebro hiperdesarrollado). La
reacción a la caricatura, junto con las teorías del equilibrio
puntuado, hacía pensar a muchos en una estabilización de nuestra
especie, que sería sustancialmente la misma desde su origen. Queda por
explicar el salto cognitivo que se da entre los primeros homo sapiens y
el homo sapiens moderno. Así, hemos podido pensar, en una línea por
otra parte muy de Darwin y de Gould, que los humanos no
evolucionaremos,
sino que nos extinguiremos como especie siendo sustancialmente lo que
somos. Esto, claro, es precipitado, y el futuro es impredecible. No
podemos hacer abstracción del giro que vaya a dar a la evolución humana
su propia intervención consciente en su diseño genético—es más que
plausible que se diversificará la especie humana mediante diversas
manipulaciones transgénicas, con mutantes artificialmente construidos.
Pero, al margen de esta "auto-evolución" deliberada, hay una cuestión
que señala Spier que podría contribuir a que el proceso de
encefalización creciente, interrumpido por su techo natural hace
cientos de miles de años, podría reanudarse, aun sin una intervención
humana deliberada—sencillamente por la proliferación de cesáreas:
"La
amplitud de la pelvis de las hembras de la especie humana ha venido
imponiendo hasta épocia muy reciente una clara restricción al tamaño
que podía alcanzar la cabeza de los bebés, y por consiguiente ha estado
limitando el alcance y la extensión del proceso de neotenia. Desde
luego, el incremento de la anchura de la pelvis femenina se habría
visto igualmente sometido a las presiones derivadas de una selección
positiva, de modo que lo lógico es que dicha anchura también se
incrementara. No obstante, todavía hay actualmente, en los países
ricos, cerca de un 20 por 100 de niños, si no más, que han de venir al
mundo con la ayuda de una operación de cesárea, lo que significa que en
el caso de esos niños la restricción queda eliminada. Y al variar esas
circunstancia Goldilocks, cabe esperar que el proceso de neotenia
vuelva a acelerarse." (268)
Posiblemente no maduraremos nunca. Y la flexibilidad mental infantil
está todavía mal estudiada. Quizá un día se utilice de modo más
deliberado e informado que ahora—pobres críos, niños al cuadrado, hijos
de bebés demasiado crecidos.
"'Cuántos ratos eternos tendrá en que no sabrá cómo ayudar a avanzar el
tiempo', pensé, 'si es que se trata de eso, que no creo. Se espera a
que transcurra el tiempo en la ausencia pasajera del otro —del marido,
del amante—, y en la indefinida, y en la que no es definitiva pese a
tener pinta de serlo y a que nos lo susurre persistente el instinto, al
que decimos: "Calla, calla, apaga esa voz, todavía no quiero oírte, aún
me faltan las fuerzas, no estoy lista". Cuando uno ha sido abandonado,
se puede fantasear con un retorno, con que al abandonador se le hará la
luz un día y volverá a nuestra almohada, incluso si sabemos que ya nos
ha sustituido y que está enfrascado en otra mujer, en otra historia, y
que sólo va a acordarse de nosotras si de pronto le va mal con la
nueva, si le insistimos y nos hacemos presentes contra su
voluntad e intentamos preocuparlo o ablandarlo o darle lástima o
vengarnos, hacerle sentir que nunca se librará de nosotras del todo,
que no queremos ser un recuerdo menguante sino una sombra inamovible
que lo va a rondar y acechar siempre; y hacerle la vida imposible, y en
realidad hacerlo odiarnos. En cambio no se puede fantasear con un
muerto, a no ser que perdamos el juicio, hay quienes eligen perderlo,
aunque sea transitoriamente, quienes consienten en ello mientras logran
convencerse de que lo sucedido ha sucedido, lo inverosímil y aun lo
imposible, lo que ni siquiera cabía en el cálculo de probabilidades por
el que nos regimos para levantarnos a diario sin que una nube plomiza y
siniestra nos inste a cerrar los ojos de nuevo, pensando: "Bah, si
estamos todos condenados. En realidad no vale la pena. Hagamos lo que
hagamos, estaremos sólo esperando; como muertos de permiso, según dijo
una vez alguien"
(...) '"
Las Hijas de la Memoria
El Gunaikeion de
Thomas Heywood y el ordenador femenino
Reseño aquí el capítulo "The Daughters of Memory: Thomas Heywood's
Gunaikeion and the Female
Computer", de Nonna Crook y Neil Rhodes,
publicado en el libro de estudios mediáticos retrofuturistas The Renaissance Computer: Knowledge
Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y
Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen,
"El Gunaikeion
de Thomas Heywood podría describirse como una
'enciclopedia de las mujeres' que alega hablar en nombre de las
mujeres, conservar sus memorias y sus historias. Heywood consideraba
que con ello proporcionaba un 'banco de memoria artificial' para las
mujeres, pero hay tal variedad de tipos distintos de historia que
atravesar (que van desde los relatos de las sibilas, pasando por
mujeres deformes, al conjunto de las Metamorfosis
de Ovidio condensado
en ocho páginas), que el texto de Heywood abraza voluntariamente la
discordia y la digresión en la organización de sus materiales. Nonna
Crook y Neil Rhodes proponen que este principio de (des-)organización
se aproxima al concepto moderno de enlaces hipertextuales, y supone por
tanto una desviación del mundo tradicionalmente masculinizado del
pensamiento 'lineal'. El 'ordenador femenino' de Heywood se anticipa al
impulso moderno que lleva a socavar las taxonomías tradicionales del
conocimiento heredadas de los siglos diecisiete a diecinueve: el
descentramiento y la desestabilización del conocimiento que parece ser
un rasgo tan característico de los métodos cibernéticos modernos de
almacenamiento, transmisión y búsqueda de información podría entenderse
como un problema al que Heywood se anticipó en esta obra notable, ahora
poco conocida (y menos aún entendida)." (135)
Heywood, que tuvo una larga carrera como escritor feminista, se vio
influido por las teorías historiográficas y educativas de Jean Bodin,
que aspiraban a la condensación y a la objetividad—pero sus materiales
se desbordan. Lo curioso es que esta enciclopedia de mujeres, el
Gunaikeion (es decir, el Gineceo), de 1624, que podría hoy
plantearse como una
obra de consulta, estaba pensada para su lectura secuencial. Pero
resulta ser una colección miscelánea y acumulativa, más parecida a un
libro de lugares comunes que a una historia u obra conceptualmente
organizada. Digresiones, historias, se acumulan (contra los preceptos
de Bodin), como si la variedad del tema ("la mujer") desbordase a
Heywood. Es curioso que Edward Phillips reimprimió este Gineceo, en 1657, dándole
una orientación misógina.
Con los nuevos conceptos de conocimiento y ciencia de la modernidad,
pasó la obra, y su género, al olvido: la Royal Society favoreció un
enfoque más sistemático o
"mecánico" al conocimiento y al lenguaje: rechazaba el uso de imágenes
y metáforas de lo masculino y lo femenino para expresar el
conocimiento, así como la acumulación asistemática de disciplinas y el
bricolaje
intelectual. Los autores ven en el tipo de conocimiento premoderno que
ejemplifica Heywood un precedente de las actuales aproximaciones
"descentradas" a la generación de conocimiento, ejemplificadas por los
medios electrónicos, los
enlaces hipertextuales, y los encuentros
inesperados con la alteridad que favorecen estos medios, a veces con la
impresión de cacofonía y contradicción:
"Los
métodos de organización del conocimiento que se encuentran en
textos antiguos como el Gunaikeion
pueden estar más cercanos a los
conceptos actuales de tipo de conocimiento feminizado, que a los
basados en el modelo mecánico, y pueden ser nuevamente relevantes para
la tecnología emergente" (146)
La idea básica y el razonamiento de este
capítulo están en muy línea con los del anterior, "Arachne's Web", de
Sarah Annes Brown.
Compiten entre sí el Tribunal
Constitucional,
el Tribunal
Supremo y ahora la Audiencia Nacional, dando fallo tras
fallo que subordina la justicia a objetivos partidistas (mal se dice a
veces "políticos")— para volverla cegata, o que se haga la tonta,
selectivamente. Siempre muy selectivamente.
Ahora archivan
el asunto del chivatazo a Eta, el "caso Faisán"—tras
cinco años de diligencias judiciales y de "sumario" por así llamarlo.
Hay que recordar que el faisán es un plato que se cocina medio podrido:
el característico juez Garzón se encargó de tenerle este caso parado al
PSOE durante años: esperaba él sin duda que hasta la noche de los
tiempos.
Luego hereda el caso el juez Ruz, y sale la Audiencia Nacional por
interviniendo por
peteneras—resulta que las pruebas, que tenían temblando a los
implicados y al PSOE, no les parecen pruebas a estos magistrados. No
ven nada. ¿Caso? Qué caso? Y eso que esas pruebas los tenían
moviendo hilos desesperadamente en el PSOE, a través de la Fiscalía del
Estado, siempre atenta a torcer la ley, y a través de los jueces de su
servidumbre, encabezados (otra vez) por el
Condecorado Gómez
Bermúdez. La solución iba a ser, se intuía, sentar que esto
del chivatazo a los etarras no era
delito competencia de la Audiencia Nacional,
que era una mera revelación de secretos, un tecnicismo pschá, y que
pasase a un juzgado de Irún (donde los jueces ya están convenientemente
marinados, ambientalmente).
Prueba
suficientes había para, al menos, encarcelar a esos policías que se
chivaban a la Eta, o a sus superiores, claro, si de ellos venían las
órdenes y los primeros los seguían encubriendo. Y de ahí el peligro,
que si les apretaban las tuercas y optaban por tirar de la manta, aquí
podía salir imputado
el Ministro del Interior, o el Candidato del PSOE, o el mismo
presidente del gobierno, que es públicamente y con luces de neón (pero
los jueces no lo quieren saber) quien corrompió el
ambiente para tratar con mano suave a los etarras "y no joder el
proceso de paz", como decía el etarra aquél al que grabaron. No les
gustó ni
al PSOE ni a los de su cuerda que algunos
siguiesen actuando contra los terroristas
entretanto ellos buscaban favorecerlos y comprenderlos, y "ensuciar la
toga con el polvo del camino", como decía el corrupto Fiscal General. Así
que ahora resulta que los Magistrados Corporativos han decidido,
mejor, darles a estos jueces que van por libre una lección de
jurisprudencia práctica y de
gramática parda, en la cabeza del juez Ruz. "¿Caso? ¿qué caso?
¿Pruebas? ¿Qué pruebas?" —como los jueces de OJ Simpson, vamos, que ni
con un asesinato en directo se hubieran convencido de que había crimen,
pues a saber si era un holograma en 3D. Indemostrable. Estos lo hacen
un poco diferente: crimen
hay, dicen, pero no se sabe qué crimen, ni quién lo cometió; hale, coja
usted
la lupa y siga mirando, a ver si encuentra algo. Esto supone
lanzar un mensaje en letras de neón a los jueces que vayan
por libre, y que se crean que pueden orientar un caso en base a
indicios racionales, al orden de la justicia, a la legalidad de las
actuaciones,
etc... Cuando lo que quiere la justicia española, y lo que
promociona, y lo que hace subir como la espuma, es a los jueces que se
chupan el
dedo... pero para ver de qué lado sopla el viento. Y a los que miran de
reojo no a la justicia, que es ciega, sino a la otra mirada de reojo
del
otro colega que cuenta conmigo para que no le obstaculice la carrera.
Una lección memorable, sí señor, vaya
usted a por más pruebas de eso que pasó en un bar hace cinco años, y
vuelva aquí cuando las tenga, ya verá lo que le decimos que nos
parecen. Siga usted por allí. Pardillo.
Era esperable algo así, claro. Menudo país, y menudas altas esferas,
donde se reúne como en un sumidero lo peorcillo, una vez han hecho
carrera girando alrededor. En España, el lugar donde más delitos se
cometen por metro cuadrado es, literalmente digo, las salas de los
juzgados. Pero esos crímenes nunca llegan a juicio, ni son sancionados
como tales. Y los que los
cometen impunemente son cada vez más respetados por sus colegas, y por
el poder, y
suben que da gusto.
______
En EsRadio hablan de esta historia y de otros pufos del PSOE:
____
Ah, y sin cortarse un pelo, al día siguiente y sin esperar más,
asciende el Ministerio al comisario todavía imputado por colaboración
con banda armada. Más claro, agua.
Una observación de William Gibson en Zero History, o de su protagonista
Hollis Henry, mientras habla por el móvil: Colgó antes de que él pudiera decir
adiós. Ahí de pie, con el brazo doblado en alto, el teléfono a la
altura de la oreja, se dio cuenta de repente de la naturaleza icónica
de su pose inconsciente. Un parte muy considerable del lenguaje gestual
de los lugares públicos, que en tiempo había pertenecido a los
cigarrillos, pertenecía ahora a los teléfonos. Unas siluetas humanas,
una manzana calle abajo, en posturas totalmente familiares, ya no
estaban fumando.
Aún hay quien fuma, claro. Pero casi se puede predecir que, en la
selección natural y la lucha por la vida, el móvil ganará a los
cigarrillos. Me extraña, me extraña, que en esta fase transicional no
vendan móviles con formas divertidas, de paquete de cigarrillos
especialmente. Señal quizá de lo poco que piensan coexistir ambos
adminículos.
¿Pero qué suplirá al pedir fuego, o tabaco? Pues nadie pide prestado el
móvil del vecino. ¿Pasarse fotos por bluetooth, quizá? Eso puede
conectar mucho.
Narrative Research at UEL:
Multidisciplinary Perspectives Wednesday, September 21 Docklands Campus, East Building 2pm – 4pm, Room EB G.11 Have you heard the word
‘narrative’ used a lot, and wondered what it really meant? Do the
stories people tell play an important part in your research? Do you
think that you might like to try a new methodology in which listening
to stories plays an important role? Do you already consider yourself a
narrative researcher? Do you not really have a particular interest in
narrative, but want to meet colleagues from different schools in an
informal setting, where conversation and wine will be in abundance? If
your answer is yes to any of these questions, please come to the first
event of the year organised by the Centre for Narrative Research.
The University of East London is
home to many narrative researchers, across a number of different
schools and disciplines. Here, we celebrate a multidisciplinary
approach to a methodology whose history extends from the ancient Greek
philosophers into our present time, where its appeal in academia, the
media, and even the public imagination, continues to grow.
Come and join us to listen to
brief presentations of narrative research from across the university:
Dave Harper, Ian Tucker,
and Darren Ellis (Psychology and Psychosocial Studies) Susannah Radstone (Cultural
Studies) Jo Finch (Social Care) Abioloa Ogunsola (Education) Giorgia Dona (Refugee Studies)
To be followed by open discussion
and drinks reception
Se me ocurre que con este planteamiento así, a nivel panorámico,
resultará prudente ponerse objetivos logrables, para no perder
financiación.
Y si los objetivos son demasiado ambiciosos habrá que rebajarlos y
ajustarlos—como decía Pope, "nadie puede lograr más de lo que se
propone"; menos, sí. Quizá sea razonable proponerse menos.
También se me ocurre que un objetivo o sonsonete repetido es el de
acabar con el fracaso escolar. Ese es un objetivo fácilmente cumplible,
con unas directrices aún más
claras sobre el porcentaje de alumnos que tenemos que aprobar los
profesores—mejor, si se instituye el aprobado obligatorio, como en la
Primaria. Siempre podrán competir por nota, there's room at the top,
por citar a otro clásico. Actualmente, somos sospechosos y se nos
anuncia que seremos investigados si aprobamos a menos del 60% de los
estudiantes, o a más del 90%. Quizá bastase con suprimir este último
requisito, y habríamos acabado con el desagradable fracaso y habríamos subido las
tasas de éxito y calidad al 100%.
Con lo fácil que es estar entre los que tienen mejores índices de
éxito: basta con bajar el listón.
Ahora que se me ocurre que la crisis de deuda de EEUU también se debió
en parte a los baremos de calidad por objetivos: el vendedor tenía que
colocar tantas hipotecas para cubrir su índice de productividad, y si
eran hipotecas basura, pues ya pagará la factura alguien. Mientras, hay
quien ha cubierto sus objetivos de productividad, y hasta le habrán
pagado un complemento.
Mi empresa en expansión por el
planeta Me agrada
la noticia de que empresas como Vanity
Fea
luchen por expandirse por nuestro país, España. Espero que tengan una
gran evolución y apuesto que así sera, el trabajo bien organizado y
solido, que dan sus frutos. Invito y animo a que más empresas pierdan
el miedo a expandirse por nuestro planeta.
Patricia Gonzalez Vargas
http://www.hotsale.es
Centro comercial online
(Me
ha hecho gracia este spam, así que le promociono su link y su empresa,
en justa reciprocidad... Y como excusa para promocionar la mía.)
Es interesante el
tratamiento que da Hegel, en su Fenomenología
del Espíritu,
a la crítica racionalista a la religión. Mente compleja, Hegel, por el
planteamiento mismo de su teoría del espíritu superando una forma de
conciencia tras otra, parece situarse ya por anticipado más allá de
toda creencia o doctrina concreta, y más allá de cualquier
planteamiento crítico simplista. Lo que ha habido y hay, dice Hegel, se ha dado por
alguna razón, es una fase del desarrollo del Espíritu, y no queda
anulado por su rechazo en forma de antítesis, pues siempre seguirá a ésta una
síntesis más compleja que aúne los dos elementos opuestos, en una
ecuación superior a ambos—emergente de ambos, podríamos decir. Esto es
lo que sucede con su tratamiento de la dialéctica entre la creencia
religiosa y su negativo—el escepticismo, ateísmo, anticlericalismo, es
decir, el pensamiento de la Ilustración enfrentado a las creencias,
mitos y dogmas religiosos. Tomemos como paradigma a Voltaire, hablando
ya no digo del cristianismo, sino, por tener las manos más libres, del
Islam. La frase "Écrasez l'infâme" viene a la mente, y Hegel, sin dar
nombres, está pensando en este tipo de crítica demoledora al dogma y a
la mente dogmática. No viene mal recordar este debate no sólo para
hablar del Islam, que sigue casi igual de vigente a pesar de toda la
Ilustración—sino también para reconsiderar la pertinencia del discurso
"escéptico" un poco al estilo de la Ilustración clásica, que también
cabalga fuerte (me refiero a Dawkins y a sus cruzados contra the God Delusion).
Hay que decir que no estoy muy de acuerdo con el peso que da Hegel a
cada término de esta Tesis/Antítesis entre fe y racionalismo—como si
fuesen casi del mismo peso intelectual. Me parece un poco desagradecido
por su parte el desvincularse tanto del racionalismo y de la
Ilustración, y presentarlos como una fase del espíritu, superada, hay
que pensar, por la propia síntesis hegeliana entendida como negación de la
negación. Es normal que haya en esto un momento de afirmación, claro,
una recuperación positiva de lo que la negación Ilustrada negaba. Y sin
embargo también se echa de ver que esta síntesis, en cuanto que es ella
misma una negación de la antítesis, corre el riesgo de
minusvalorarla. El propio Hegel describe la dinámica pendular por
la que esto ha de suceder:
"Pues
aunque la naturaleza de lo que la consciencia ha recibido en sí
era simple y homogénea consigo misma, sin embargo era también la
simplicidad de una negatividad
introrreflejada que subsiguientemente también se desarrolla, acorde a
su naturaleza, para dar lugar a algo opuesto a sí y que por ello mismo
recuerda a la consciencia su estado anterior" (331).
En fin, que en esta dialéctica de la Fe y la Ilustración, Hegel no se
considera un Ilustrado, y puede estar subestimando lo que le debe
su propio razonamiento a la Ilustración.
Veamos primero cómo surge la Ilustración a modo de nuevo ídolo, con
tintes paganos (o satánicos) que lo hacen desagradable para el
Narrador. El pensamiento crítico, cuando surge de modo consciente, ya
ha dado lugar tanto a una positividad consciente como a la negatividad
ahora casi abyecta de lo que se ha desprendido:
"cuando
para la consciencia surge en efecto la noción de la pura
comprensión, esta última ya se ha extendido [ambientalmente, como un
perfume, dice Hegel—]; la misma lucha contra ella revela el hecho de
que la infección ya ha tenido lugar. La lucha llega demasiado tarde, y
cada remedio que se adopta no hace sino agravar la enfermedad, porque
ha prendido en el tuétano de la vida espiritual, a saber, en la Noción
de la consciencia, o en la pura esencia misma de la consciencia. Por
tanto, no hay poder en la consciencia que pudiera vencer a la
enfermedad" (332)
Observemos la imagen de enfermedad o
infección
referida a la expansión de la incredulidad o escepticismo. ¡No parece,
digamos, muy favorable a este Progreso del Espíritu! Sigue Hegel:
"Como
esta [enfermedad] está presente en la esencia misma, sus
manifestaciones, mientras aún están aisladas, pueden suprimirse, y los
síntomas superficiales pueden sofocarse. Esto le es de gran ventaja,
puesto que así no malgasta su poder ni se muestra indigna de su propia
naturaleza, como sucede cuando brota en forma de síntomas o erupciones
aisladas antagónicas al contenido de la fe y a su conexión con la
realidad del mundo externo a ella. Antes bien, siendo ahora un Espíritu
invisible e imperceptible, se infiltra en las zonas nobles de raíz, y
pronto se ha apoderado completamente de todas las entrañas y miembros
del ídolo inconsciente; entonces, 'un buen día, le da a su camarada un
codazo, y Crac! Plum! —el ídolo yace tumbado en el suelo" (Diderot, Le Neveu de Rameau).
Un 'buen día' en cuyo mediodía no hay baño de sangre, si la infección
ha penetrado a todos y cada uno de los órganos de la vida espiritual.
Sólo la memoria conservará todavía la forma muerta de la fase previa
del Espíritu, como una historia desaparecida, desaparecida ni se sabe
cómo. Y de este modo, la nueva serpiente de la sabiduría que se ahora
ha erigido para su adoración, no se ha desprendido sino de una piel
muerta" (§ 545)
—a este ídolo satánico me refería, cuando digo que Hegel no presenta a
la Ilustración con imágenes favorables. Para distinguirse de ella,
será, quizá con una dosis de la anxiety
of influence.
La historia de cómo se pierde la fe es demasiado vívida y certera como
para no reconocer en ella una experiencia propia—no sólo de la
Conciencia universal, sino de cómo la vio desde dentro el individuo
Hegel: con desilusión en
todos los sentidos de la palabra. La Síntesis que proporciona su noción
de Noción, o de fenomenología del Espíritu, será en parte una
recuperación simbólica de la religión perdida, a un nivel mayor de
complejidad intelectual, y un castigo simbólico a la Ilustración por su
arrogancia intelectual, más vívida ahora que la del dogmatismo
religioso (y aquí es donde creo que a Hegel le falla la memoria
emocional en lo referente a ese dogmatismo).
El escepticismo se manifiesta pues por fin de modo triunfante y
explícito, con denuncias a los sacerdotes por falsarios y manipuladores
(§ 542), con mofas a la
fe y a los dogmas, con manifestaciones de violenta oposición a la
religión:
"la
acción de la esencia negativa es, de modo no menos esencial, un
movimiento desarrollado de autodiferenciación, que, siendo un acto
consciente, debe dar a sus momentos una existencia manifiesta
definitiva y ha de aparecer en escena como puro vocerío y como
enfrentamiento violento contra su antítesis" (§ 546).
Ahora bien, veremos cómo Hegel pasa a desarrollar los paralelismos o
simetrías entre esta fase negada (la Religión) y su negación (el
escepticismo y anticlericalismo, lo que algunos llaman "la religión del
ateísmo"). Su razonamiento lo lleva a mostrarlos como fases simétricas,
o como alter egos que no
pueden reconocerse uno a otro en una imagen especular demasiado abyecta. El
terreno estará maduro para la superación de estas dos antítesis en la
propia filosofía hegeliana, que ni cree ni deja de creer, sino que va
más allá de la creencia y del escepticismo para mostrar la condiciones
de posibilidad de ambos. Veamos el parágrafo 547:
"Hemos
de ver por tanto cómo el puro
entendimiento e intención
se comporta en su actitud negativa
a ese 'otro' que encuentra confrontándosele. El puro entendimiento e
intención que adopta una actitud negativa puede ser únicamente —ya que
su Noción es todo esencialidad, y no hay nada fuera de él— el negativo
de sí mismo. En tanto que entendimiento, por tanto, se convierte en la
negación del puro entendimiento, se convierte en falsedad y sinrazón,
y, en tanto que intención, se convierte en la negación de la intención
pura, se convierte en una mentira y una insinceridad de propósitos."
Observemos que, aunque dirigido el razonamiento principalmente al dogma ilustrado,
la simetría misma de los términos planteados nos sugiere que con la
misma razón se puede reconocer esta actitud, o corrupción de la actitud
y del entendimiento, en la Religión
que se resiste a la Ilustración en las guerras culturales...
Sea como sea, lo interesante es cómo Hegel prepara el terreno para
presentar tanto la esta Religión sometida a la crítica ilustrada, como
la Ilustración en su batalla contra el dogma, como dos momentos parciales,
superables, fases del espíritu que piden una fase emergente superior.
Veamos cómo la Ilustración se atasca a sí misma en su lucha contra el
dogma, y viene a ignorarse y a desconocerse a sí misma, perdiendo el
filo de su impulso crítico más penetrante (el que recuperará quizá en
su reencarnación idealista, en boca de Hegel). Hay aquí, por cierto,
toda una mina de material para trazar la prehistoria de los conceptos
psicoanalíticos de abyección y de los procesos inconscientes; y es que
Hegel es mucho Hegel para todo el siglo XIX, y para el XX. Veamos
(desde su perspectiva panorámica) esta pelea dialéctica entre
Racionalismo y Creencia, vistos desde las alturas de la espiral
hegeliana como dos gemelos, Dumbledumb y Doubledee, enzarzados en una
estúpida pelea que sus limitados presupuestos no les permiten
comprender:
"§
548: [El Entendimiento] se enzarza en esta contradicción entrando en
disputas, y se imagina que lo que está atacando es algo que es otra
cosa que sí mismo. Sólo se imagina
esto, pues su esencia en tanto que negatividad absoluta implica que
contiene esa alteridad en sí mismo. La Idea absoluta es la categoría;
en esa Idea, el conocimiento y el objeto
conocido son lo mismo. Por tanto, lo que el puro entendimiento proclama
que es su otro, lo que según afirma es un error o una mentira, no puede
ser otra cosa que su propio ser; puede condenar tan sólo lo que él
mismo es. (....) Pero ya que, al enfrentarse a su contenido, la
comprensión pura al principio reconoce en él sólo un contenido, y no su
propio ser, no se reconoce a sí misma en él. La comprensión completa se
alcanza por tanto cuando el contenido, que inicialmente era objetivo
para ella, es reconocido como propio. Su resultado, sin embargo, no
será ni el restablecimiento de los errores contra los que lucha, ni
tampoco meramente su propia Idea, sino una comprensión que reconoce que
la absoluta negación de sí es la propia existencia, que es su propio
ser, o una comprensión cuya Idea se reconozca a sí misma."
Y es esta posición en la que se ubica explícitamente Hegel, como una
síntesis o superación tanto de la creencia religiosa como de la crítica
racionalista a la misma, crítica insuficientemente consciente de la
dialéctica propia de las formas del Espíritu:
"Esta
naturaleza que tiene el combate de la Ilustración contra los
errores, a saber, que se combate a sí misma al luchar contra ellos, y
que condena en ellos lo que ella misma afirma, es algo explícito
[comprensible, visible] para nosotros—o,
por decirlo de otra manera, es lo que la Ilustración y su combate son en sí mismos." (§ 548)
Aunque los Ilustrados no lo entiendan así. Y tampoco lo entiende
así la Religión, que en estos combates también se queda con el aspecto
más superficial o simplista de su propio contrario, de la Ilustración,
construyendo una imagen abyecta de ésta:
"Es
el primer aspecto de este combate, sin embargo, el mancillamiento de la
Ilustración por el hecho de que su pureza
auto-idéntica adopte una actitud negativa, el aspecto que se convierte
en un objeto para la fe, que por tanto viene a conocer [a la
Ilustración] como una falsedad, una sin razón, y como algo
malintencionado—al igual que la Ilustración contempla a la fe como
error y prejuicio" (§ 548).
En los párrafos siguientes sigue Hegel desarrollando esta simetría o
dialéctica de desencuentros y confrontamientos, con una base de
identidad oculta o subyacente, entre la religión y la Ilustración, como
formas del Espíritu en busca de lo absoluto. Por ejemplo, presenta este
bonito razonamiento de cómo la Ilustración, al igual que la Religión,
crea sus propios ídolos, en el acto mismo de denunciar los ídolos del
otro, viendo la paja en el ojo ajeno pero no en el propio (viga no hay, en efecto,
pero...). El conocimiento crea su propio objeto, como hace la religión
con Dios—pero al principio no lo reconoce:
"En
la comprensión como tal,
la consciencia aprehende un objeto de manera tal que se convierte en la
esencia de la consciencia, o se convierte en un objeto en el que la
consciencia se conserva a sí misma, vive consigo, y se hace presente a
sí, y ya que es de este modo el movimiento del objeto, lo trae a la
existencia [es decir, al igual que existen Dios o la otra vida para el
creyente que se los inventa]. Es esto precisamente lo que la
Ilustración (con razón) declara que es la fe, cuando dice que lo que
para la fe es el Ser supremo, no es sino un ser de su propia
consciencia, su propio pensamiento, algo que es una creación de la
propia consciencia. Así lo que la Ilustración declara que es un error y
una ficción, resulta ser lo mismo que es la propia Ilustración." (§ 549)
Creo, sin embargo, que a pesar de la belleza irresistible del
argumento, Hegel es algo injusto con la Ilustración o la crítica
racionalista aquí, pues para mí sí supone un grado mayor de consciencia
de la manera en que los objetos de conocimiento son generados por la mente, y no
tienen una existencia todo lo objetiva que parecen. Por lo mismo,
me parece "sobredimensionado" el crédito intelectual que le da Hegel a la
Religión equiparándola a la Ilustración en cuanto a su consciencia de
las realidades sustanciales como proyecciones mentales. Aquí explica
Hegel esa consciencia que él encuentra en la religión, y como digo me parece creíble como descripción de algunos tipos
de religión pasados por la Ilustración (desmitologizados,
por ser exactos, en la línea de Bultmann y Ebeling y los anglicanos
ateos, avant la lettre, claro,
y tanto mayor el mérito de Hegel al concebirlos)—pero creo que en
absoluto puede aceptarse como una
caracterización adecuada de lo que es la Religión en su propia salsa,
la generada por ella (y no por la Ilustración). Dice Hegel que
"La
Idea del entendimiento puro implica no sólo que la consciencia se
reconoce a sí misma en el objeto de su entendimiento, y que está inmediatamente
presente en él sin antes dejar el elemento del pensamiento y volver a
sí misma; también implica que la consciencia es consciente de sí en
tanto que es el movimiento de mediación,
consciente de sí como la actividad misma que produce el objeto. Esta
unidad de sí misma como unidad de sujeto y objeto está por tanto
explícita para [el entendimiento puro] en el pensamiento. La fe,
también, es precisamente esta consciencia (...)" (§ 549)
—aunque la honradez intelectual, o el realismo, le hace matizar a Hegel
que, claro, "no es que esta acción de la fe le haga representarse que
el Ser absoluto mismo sea producido por ella" (§ 549). No es lo mismo, podríamos decir,
aunque el Espíritu sintético se reconozca a sí mismo en parte en las
acciones de la mente del creyente. Y
Hegel quita importancia al hecho de que la gente pueda creer (¡y de
hecho normalmente crea!) literalmente en
los dogmas religiosos del Más
Allá, el Dios vigilante, el Cielo, la resurrección de las almas, y la
Vida Eterna— pasa Hegel a quitarle
importancia a la idea de que todo esto pueda considerarse en algún modo
una estafa
intelectual para nadie, puesto que "nadie" lo cree de modo factual
(!!). Vaya, hemos pasado de la fe universal, a la simulación universal
de la fe, sin solución de continuidad. Todo esto se hace con
criterio dudoso, a mi entender (y altamente
conservador, claro, en su inspiración). Más acertado suena Hegel cuando
observa que cuando la fe entra a discutir con la razón en sus propios
términos, cargándose de razones, es que ya ha perdido la batalla:
"Si
la fe quiere apelar a evidencias históricas para hacerse con el tipo de
cimentación, o al menos confirmación, de sus contenidos, de la que
habla la Ilustración, y pasa a pensar y actuar seriamente como si eso
fuese un asunto importante, entonces se ha dejado ya corromper por la
Ilustración; y sus esfuerzos por establecerse y consolidarse de modo
tal no son sino pruebas que da de cómo la Ilustración la ha corrompido"
(§554)
Quizá
podríamos volver contra Hegel su propia argumentación, observando que
lo antes comentado de que la no factualidad de los objetos de la fe no
puede en ningún caso considerarse en algún modo una estafa
intelectual para nadie, puesto que "nadie" lo cree de modo factual...
esto es, a su manera, un síntoma de que Hegel parece no poder concebir
la fe en la eraa contemporánea sino a su manera— ya penetrada de
Ilustración y escepticismo,
olvidándose de las viejas certidumbres de la fe ingenua, para la que no
hay diferencia entre la factualidad de los objetos de la fe y los del
mundo tangible. Esa fe a la que sí le supone una diferencia que haya
cielo o no lo haya, que las almas de los difuntos existan o no existan.
Tras afear a la Ilustración su crítica simplista a la fe, Hegel da una
vuelta de tuerca más a su síntesis negativa, y observa cómo la
Ilustración supera necesariamente a la fe, puesto que saca a la luz un
impulso que está latente en el sentimiento religioso mismo. Y le da una
expresión perfeccionada (esperando la perfección última del
razonamiento sintético Hegeliano, claro está). Es el impulso de
negatividad y superación de lo sensible, la actividad de la Idea
siempre en busca de sí misma—shedding
off one more layer of skin, siempre un paso más allá del perseguidor interior. El ataque de la Ilustración a la fe es, en su raíz más profunda, un
impulso espiritual, dice Hegel. Su razonamiento es, de paso, un uso magistral de las nociones del
pensamiento implícito en la acción humana y de cómo se hace explícito
mediante la reflexión—o, si se quiere, un análisis magistral de los
conceptos de lo implícito y lo explícito:
"Pues
la Ilustración no emplea principios que le sean propios y exclusivos en
su ataque a la fe, sino que emplea principios que están implícitos en
la propia fe. La Ilustración presenta a la fe meramiente sus propios
pensamientos que la fe inconscientemente deja dispersos, pero que la
Ilustración reúne y aúna: le recuerda a la fe, meramente, cuando una de
sus modalidades está presente, las otras que también tiene, pero que
siempre olvida cuando tiene presente una de ellas. La Ilustración se
muestra a sí misma ante la fe como puro entendimiento, por el hecho de
que ve el conjunto completo en un momento
específico; hace presente el otro momento que está opuesto a
ése, y, convirtiendo uno en el otro [por
ejemplo, confrontando Islam y Cristianismo, pongamos, o catolicismo y
protestantismo]
trae a la atención la esencia negativa de ambos pensamientos, la Idea.
Para la fe, le parece esto una perversión y una mentira, porque le
señala la alteridad de sus
momentos; por el hecho de hacerlo, parece hacer de ellos algo distinto
de lo que son por separado; pero esta 'otredad' es igualmente esencial,
y, en verdad, está presente en la propia conciencia creyente, sólo que
no piensa en ello, sino que lo aparta a algún lado. Por consiguiente,
ni es ajeno a la fe, ni la fe puede desautorizarlo." (§564)
Magistral, y sin embargo también inexacto, creo. Porque algo esencial
para la religión es esa visión imperfecta de lo espiritual—la que viene
de
adherirse a dogmas, ritos, creencias, mitos, símbolos, objetos e
instituciones temporales, específicas y limitadas. La fe tiene el
impulso de lo espiritual, pero para la religion es todavía más crucial
la adhesión a lo temporal, a los ritos, dogmas y creencias específicos
de un grupo humano, de una comunidad, que los sustenta y a la que
sustentan. Podríamos decir: para la religión auténtica (la que se da y
se practica, más allá acá de deísmos ecuménicos y teologías racionales)
es esencial la idolatría. El creyente no
adora a un leño, o al sol, éstos son sólo símbolos (como analiza Hegel
en §567,
la fe se indigna y ofende de que se la confunda así con la idolatría).
Pero el objeto simbolizado por el ídolo es, en sí mismo, otro ídolo, un ídolo de la comunidad, en
el que se fija la atención y la identidad de la Religión, impidiéndole
reconocerse en las demás religiones (o permitiéndole no reconocerse en las demás
religiones). El aferrarse al leño, a la cruz, es esencial para el
creyente (es su cruz).
Una religión autocrítica e ilustrada, como la que parece promover
Hegel, sería una religión desmitologizada, que se entendería a sí misma
como una fase del espíritu. En realidad dejaría de ser religión y se
convertiría en filosofía. Es magistral a su manera la manera en que
muestra Hegel cómo la fe, de por sí, tiende a reconocer en sí misma un
elemento de idolatría sin atreverse a hacerlo. Lo haría una religión
"civilizada" que se entendiese a sí misma como una parafernalia
simbólica, y a veces parece que sea eso lo que tenemos, cuando
investigamos las creencias auténticas de las personas, más allá de
la religión oficial o pública. ¿Pero no es eso la piel de la serpiente
abandonada? ¿No estamos, necesariamente, en otra fase del espíritu? El
orden social necesita al parecer una religión de ritos y mitos, de
ofrendas a la Virgen, misas, entierros, procesiones y bautizos. Pero no habría que
confundir eso con la religión como impulso espiritual o entendimiento
puro. Ese está en otra parte,
sobre todo desde el momento en que entiende el ritual como un ritual
simbólico o un apego comunitario a una fase previa del desarrollo
espiritual de la humanidad. En términos de honestidad intelectual, una
religión no puede ser a la vez dogmática y crítica, mitológica y
desmitificada, ilustrada e ingenua. Es sin embargo lo que se lleva, claro, y es lo
que recomiendan el Papa y las mejores autoridades políticas. Pero los
místicos siempre han ido por otro lado, y cuando algo se percibe como
peso muerto o idolatría, es hora de dejarlo porque la religión
auténtica, o lo que haya de ocupar su lugar, está en otra parte. La
solidaridad humana o los compromisos sociales nos pueden hacer
transigir con los rituales religiosos de otras personas, y procurar no
ofenderles, pero la espiritualidad auténtica no puede apegarse a ritos
o creencias que ella misma reconoce como meras maniobras simbólicas o
productos culturales transitorios. Es decir, no puede apegarse a las religiones, esas idolatrías.
Un análisis semiótico de la idolatría nos diría que es la confusión del
signo con el referente; un defecto de atención o análisis, quizá. Y sin
embargo hay pocos partidarios de comprender la circulación universal de
los signos; se busca darles un asentamiento final, una base que detenga
esta huida hacia el infinito de la consciencia y del sentido.
Quizá Hegel también lo haga a su manera, buscándole estas
justificaciones a la religión, frente a la crítica de la
Ilustración—negándose a ver en ella el elemento necesario de idolatría
que contiene, el alto que le echa al entendimiento puro, como un
corruptor de las creencias. Por mi parte, a mí me desagrada más la
corrupción del entendimiento—aunque transijo con ambas.
Nos vamos con la familia a ver una premiada película
religiosa, El árbol de la vida, The Tree of Life.
Curiosamente al concluir el final místico-existencial el público
aplaude y
se ríe a carcajadas. Otros se iban del cine a mitad, supongo que a
algunos se les hacía larga, o lenta. Aparte, recuerda
mucho a la vida de cualquiera, y a las cosas que sentíamos de críos, y
que por allí siguen si las buscamos.
Es
la historia de una familia, en concreto de los recuerdos que tiene un
ejecutivo (Sean Penn) de sus años de infancia, en especial de su
relación con su padre, autoritario y agobiante (Brad Pitt); —su madre,
por contra, representa para él el lado poético y religioso de la vida,
al que vuelve ahora en un periodo de crisis. Vemos muchas escenas del
chaval Jack en su vida diaria, con sus hermanos y amigos, recuerdos
puntuales de momentos de esos que se quedan fijos como epifanías, o
como fotos de la vida. No es por
casualidad, creo, que este cartel recuerda a los thumbnails de Flickr—para que
cualquiera (cualquiera que tenga un
fotoblog,
vamos, o un álbum de fotos) pueda identificarse con la narración
fragmentaria. Fotos, escenas tipo vídeo
casero,
imágenes sueltas, recuerdos aislados, que a veces se conectan en unos
episodios coherentes. Pero sin llegar a constituir lo que en Hollywood
se llama un
argumento. Esta película lleva a las estrellas de Hollywood hacia la
línea del cine
religioso sueco, o danés—tipo Ordet,
o las películas de Bergman. En parte por su rechazo mismo a centrarse
en los episodios centrales; la narración prefiere los periféricos—
sabemos de la
muerte de uno de los hermanos, pero de oídas, y vemos poco de la vida
de la familia después; tampoco sabemos nada de la vida de adulto del
chaval que creció para hacerse arquitecto, o de
por qué está pasando esta crisis vital y religiosa a estas alturas de
la vida—aparte de por los traumas mal asimilados del pasado, claro.
La
película tiene también el interés de sus escenas "raras", prolongadas
escenas de materia en movimiento, muchas veces casi abstractas,
células, masas de galaxias, volcanes, gotas de agua, nebulosas,
desiertos y mares, sugiriendo "la grandeza y belleza de la creación" y
un contexto cósmico para una historia concreta (a relacionar con lo
que
hablábamos aquí sobre mapas del tiempo). Imágenes ambiguas, pues lo
mismo pueden sugerir sentido como falta de sentido cósmico a la vida
humana.
También hay muchas preguntas en voz en off a
la divinidad—por qué manda el sufrimiento a los justos y a los
injustos, por qué el mundo no es perfecto, por qué mueren los niños...
que naturalmente no pueden tener respuesta inteligente, con ese
planteamiento. Para un cura que toma la palabra, lo que les dice a los
creyentes es que Dios va a hacer sufrir a justos e injustos por igual,
y arbitrariamente. Nos queda el
consuelo de Alexander Pope, a saber, que
todo es perfecto en sus propios términos, si no en los nuestros
(triste consuelo, claro), y que para bien o para mal tenemos un
sistema emocional incorporado que genera imágenes de esperanza y
satisfacción, aunque la realidad las desautorice.
La película está plagada de imágenes religiosas que sugieren o
ansían un más allá, donde reunirse con el pasado allí almacenado, o con
las personas queridas que perdemos— un cielo que ni se sabe cómo
representar, es irrepresentable, gente en una playa deambulando
perdida, es una solución como cualquier otra. A veces la
película da la impresión de estar tan perdida y desorientada como esas
almas del más allá, agarrándose a vagas creencias de las que América
cree que cree, y en las que Europa prefiere no pensar.
Otras imágenes, como
las de nubes ("alli vive Dios") reflejadas en rascacielos, o un
puente colgante con una gaviota que pasa, sugieren que la trascendencia
religiosa está ya en este mundo, y que se experimenta a través del
simbolismo religioso— o quizá que la tierra y la vida son símbolos
adecuados del más allá, y que es suficiente tenerlos aquí.
Yo
también era un niño hace cuarenta años. También perdí un hermano, y el
tiempo, y más cosas que me vuelven a la cabeza. Todas las vidas se
parecen algo, y esta película muestra algunas de las dimensiones más
ordinarias y más extraordinarias de las vidas de cualquiera. Y como la
vida, también es inconexa, y conectada, y con sentido e insensata, y
larga, y corta.
Puede verse en YouTube una
importante conferencia de Albert Bartlett,
en la Universidad de Colorado (2002), sobre la relación aritmética
entre el consumo de energía y el aumento de la población. Viene a ser
una actualización de los puntos básicos del razonamiento malthusiano
básico: el consumo crece a un ritmo mayor que la producción de
recursos. Esto es algo inevitable, y Bartlett pone el énfasis en la
necesidad de detener el crecimiento de la población. Quizá se
entendiese todavía mejor diciendo que lo que hay que reducir es el
consumo de energía y de recursos—pero Bartlett quiere insistir en que no
es creíble una reducción del consumo que no suponga previamente una
reducción de la población.
A Malthus lo tenemos olvidado, en términos generales—como si sus
fatídicas profecías no se hubiesen cumplido. Pero no han faltado
tampoco predicciones cumplidas: grandes guerras y exterminios,
epidemias masivas, control de la natalidad, desarrollo de la
homosexualidad, descenso de la natalidad en los países avanzados.
Digamos que el impacto las
predicciones de Malthus se ha difuminado por el empuje que dio a
nuestro crecimiento, en Occidente y en todo el mundo, el consumo de
combustibles fósiles—sobre todo la era del carbón, y ahora la del
petróleo que pronto toca a su fin. Nos hemos acostumbrado a hacer todo
quemando petróleo, y a vivir en la abundancia que da la energía fácil,
con la ilusión de que durará para siempre. Mientras, hemos creado una
cultura
del crecimiento constante hacia el infinito. Mi padre decía que
el capitalismo era un sistema
que había funcionado muy bien hasta ahora, pero que estaba basado en
una
presuposición errónea: que la tierra es plana, e infinita. El fin
de la era del petróleo va a ser especialmente violento y conflictivo.
La tierra es redonda, y el
consumo de recursos al final se encuentra consigo mismo, con tierra
quemada.
La
conferencia de Bartlett es un serio aviso al respecto. Merece la
pena seguirla y tomar buena nota de lo que dice; es, además, una
auténtica lección magistral, que hoy ya se puede empezar a ver con
cierta perspectiva histórica, y relacionar con la crisis que nos
aqueja. Pues hay que preguntarse por qué el futuro inmediato parece de
repente menos prometedor, y por qué la política de endeudar a los
países hipotecando ese futuro ha hecho aguas súbitamente, contra las
previsiones de los gobernantes, financieros e inversores.
Es
un auténtico placer estar aquí con ustedes y tener la oportunidad de
hablar de algunos de los problemas a los que nos enfrentamos. Bien,
algunos de estos problemas son nacionales, otros son locales, otros son
globales. Pero están todos relacionados. Están relacionados con la
aritmética, y la aritmética no es muy difícil. Lo que espero hacer aquí
es convencerles de que la limitación más grave de la especie humana es
nuestra incapacidad para entender la función exponencial.
Y me dirán, "Bien, ¿y qué es la función exponencial?"
Es la función matemática que escribiría uno para describir algo que
creciese a ritmo continuo, por ejemplo, algo que crezca un cinco por
ciento cada año: usas la función exponencial para averiguar cómo de
grande se hace esa cantidad que crece año tras año. Hablamos aquí de
una situación en la que el tiempo necesario para que la cantidad
aumente en un fracción fija es constante. En un cinco por ciento anual,
el cinco por ciento es una fracción fija, y el "por año" es un período
de tiempo fijo. De eso vamos a hablar, del crecimiento continuo y
sostenido.
Bien, si el crecer un cinco por ciento lleva un tiempo fijo
determinado, se sigue que llevará un tiempo fijo más largo crecer un
cien por ciento. Este tiempo más largo se llama el tiempo de
duplicación. Tenemos que saber cómo se calcula el tiempo de
duplicación, y es fácil: basta con tomar el número 70, dividirlo por el
porcentaje de crecimiento por unidad de tiempo, y eso nos da el tiempo
de duplicación. Así, por ejemplo, para un cinco por ciento anual,
dividimos 70 para cinco, y encontramos que esa cantidad creciente
duplicaría su tamaño cada catorce años. Bien, podrán preguntar de dónde
viene ese setenta: es aproximadamente cien multiplicado por el
logaritmo natural de dos (= 69.3). Si quieres calcular el tiempo de
triplicación, usarías el logaritmo natural de tres. Así que es todo muy
lógico. Pero no hace falta acordarse de donde viene, basta con recordar
el 70.
Querría que todo el mundo hiciese este cálculo mental cada vez que
vemos una tasa de crecimiento porcentual de cualquier cosa, en las
noticias. Por ejemplo, si ves que una cosa ha estado creciendo a un
ritmo de un siete por ciento anual, ni parpadearías—pero cuando ves un
titular diciendo que el crimen se ha duplicado en una década, dices
"¡hey, dios mío, qué está pasando!" ¿Que qué está pasando? Un
crecimiento de un siete por ciento anual. Divide el setenta para siete:
el tiempo de duplicación es de diez años. Pero fijaos que si vamos a
escribir un titular nunca escribimos que algo crece el siete por ciento
anual. Porque la mayoría de la gente no sabe qué significa realmente.
¿Sabéis lo que significa realmente un siete por ciento? Tomemos otro
ejemplo de Colorado: el precio de un abono diario de la estación de
esquí de Vail lleva creciendo cerca de un siete por ciento anual desde
que abrió Vail en 1963—y entonces se pagaban cinco dólares, por un
abono de remontes para todo el día. Bien, ¿cuál es el tiempo de
duplicación de un crecimiento del siete por ciento? Diez años. ¿Y cuál
era el precio diez años más tarde, en 1973? Diez dólares. ¿Diez años
más tarde, en 1983? Veinte dólares. Diez años más tarde, en 1993,
cuarenta dólares. ¿Y qué podemos esperar? ¿Puede continuar esto?
Ochenta dólares en 2003, 160 dólares en 2013, 320 dólares en 2023. Pues
esto es lo que significa un siete por ciento. ¡Y la mayoría de la gente
no tiene ni idea!
Vamos a mirar el gráfico genérico de algo que esté creciendo a ritmo
continuo:
Después de un tiempo de duplicación, la cantidad resultante es dos
veces la original, después de dos tiempos de duplicación ha subido a cuatro veces su tamaño original. Luego
sube a ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento
veintiocho, doscientos cincuenta y seis, quinientos doce... En sólo
diez tiempos de duplicación, es mil
veces mayor que cuando empezó;
puede verse que si intentásemos dibujar esta gráfica en un papel de
gráficas normal, atravesaría el techo directamente. Ahora déjenme que
les ponga un ejemplo de los enormes números que se obtienen con sólo un
número limitado de duplicaciones.
Dice la leyenda que el juego del ajedrez lo inventó un matemático que
trabajaba para un rey. Al rey le complació mucho, y le dijo, "Quiero
recompensarte", y el matemático dijo: "Mis necesidades son modestas.
Por favor, toma mi nuevo tablero de ajedrez, y en el primer cuadrado
coloca un grano de trigo. En el siguiente cuadrado dobla el número y
pon dos. En el siguiente dobla el número y pon cuatro. Sólo sigue
doblando hasta que llegues al último cuadrado—y ese será un pago
adecuado.
Granos de trigo en un tablero de
ajedrez:
Cuadrado
número
Granos en el cuadrado
Número total de granos
en el tablero
1
1
1
2
2
3
3
4
7
4
8
15
5
16
31
6
32
63
64
263
264-1
Podemos adivinar que el rey pensó "¡Qué hombre tan necio! ¡Yo estaba
dispuesto a darle una auténtica recompensa, y sólo me pide unos pocos
granos de trigo!" Veamos qué pasa con esto. Sabemos que hay ocho granos
en el cuarto cuadrado. Este número ocho me sale de multiplicar tres
doses: dos veces dos veces dos. Es un dos menos que el número del
cuadrado. Bien, pues eso se sigue en cada caso, de modo que en el
último cuadrado obtengo el número de granos multiplicando sesenta y
tres doses juntos. Ahora miremos cómo se forma el total: en el primer
cuadrado tenemos un total de uno, con el segundo cuadrado tenemos un
total de tres, en el tercero pongo cuantro granos, y ahora el total es
siete. Siete es un grano menos que ocho, que es tres doses
multiplicados juntos; quince es un grano menos que cuatro doses
multiplicados uno por otro. Bien, eso continúa así, de modo que cuando
acabamos el número total de granos es el que obtengo multiplicando 64
doses uno por otro, y pregunto, ¿cuánto trigo es eso? Vamos, ¿sería un
buen montón, aquí en el estudio? ¿Llenaría el edificio? ¿Cubriría el
condado con una profundidad de dos metros? ¿De cuánto trigo estamos
hablando? La respuesta es que es más o menos cuatrocientas veces la
cosecha mundial de trigo de 1990. Y eso podría ser más trigo del que se
ha cosechado en toda la historia del mundo. Diréis, ¿cómo llegamos a un
número tan grande? Muy fácil, empezamos con un grano pero dejamos que
el número creciese constantemente duplicándose tan sólo sesenta y tres
veces.
Hay otra cosa que es muy importante. ¡El
crecimiento que se da en cualquier tiempo de duplicación es más grande
que la totalidad de TODO el crecimiento anterior! Por
ejemplo cuando ponemos ocho granos en el cuarto cuadrado, el ocho es
más grande que los siete que ya estaban allí. Cuando ponemos 32 granos
en el sexto cuadro, el 32 es mayor que los 31 que estaban allí antes.
Cada vez que la cantidad creciente se duplica, coge más de lo que se ha
empleado para todo el
crecimiento anterior.
Ahora, vamos a traducir eso a términos de la crisis energética. Un
anuncio del año 1985 hacía esta pregunta, "¿Podrían los Estados Unidos
de América quedarse sin electricidad? Estados Unidos depende de
la electricidad. Nuestras necesidades de electricidad de hecho se
duplican cada diez o doce años". Eso es un reflejo exacto de una
historia muy larga de crecimiento continuado de la industria eléctrica
en este país, que crece alrededor de un siete por ciento anual, es
decir, que se duplica cada diez años. Bien, pues, ¿se esperaba acaso
que esa historia de crecimiento sostenido siguiera sin más para
siempre? Por suerte se detuvo. No porque nadie entendiese la aritmética
del asunto, se paró por otras razones, pero qué pasaría si, supongamos,
hubiese seguido el crecimiento? Entonces veríamos aquí lo que acabamos
de ver en el tablero de ajedrez. En los diez años que siguieron a la
aparición de este anuncio, en esa década, la cantidad de energía
eléctrica que habríamos consumido en este país habría sido mayor que la
suma de toda la energía eléctrica producida en toda la historia de
crecimiento continuado de esa industria en este país.
¿Os dais cuenta de que algo tan perfectamente aceptable como un
crecimiento del 7% anual podría dar lugar a una consecuencia tan
increíble? Que en sólo diez años
consumiríamos más que el total de todo lo que se había consumido en
toda la historia anterior. Bien,
pues eso es exactamente a lo que se refería el presidente Carter en su
famoso discurso sobre la energía (18 de abril de 1977). Una de las
aseveraciones decía, "en cada una de esas décadas (los años 50 y los
años 60) se consumió más petróleo que en el conjunto de la historia
previa de la humanidad". Ya de por sí eso es una afirmación pasmosa.
Ahora entendéis por qué. El precio nos estaba diciendo una simple
consecuencia de la aritmética de un crecimiento del siete por ciento
anual del consumo mundial de petróleo, y eso fue la cifra histórica
hasta los años setenta.
Ahora, hay otra hermosa consecuencia de esta aritmética. Si cogéis un
periodo de tiempo de setenta años, y observáis que es más o menos la
duración de una vida humana, entonces cualquier crecimiento porcentual
continuado de modo constante durante setenta años nos da un aumento
global de un factor— esto es muy fácil de calcular:
Crecimiento constante durante 70 años
(una vida humana):
Ratio de crecimiento anual
Factor
1%
2=2
2%
2x2=4
3%
2x2x2=8
4%
2x2x2x2=16
5%
2x2x2x2x2=32
6%
2x2x2x2x2x2=64
7%
2x2x2x2x2x2x2x2=128
Por ejemplo, para un
cuatro por ciento anual encontramos el factor multiplicando cuatro
doses, nos da un factor de dieciséis.
Bien;
hace unos pocos años, uno de los periódicos de aquí de Boulder hizo una
pregunta a los nueve concejales del ayuntamiento de Boulder: "¿Qué tasa
de crecimiento anual crees que sería deseable tener en la ciudad en los
próximos años?" Los nueve concejales dieron respuestas que estaban
entre un uno por ciento por lo bajo—resulta que eso viene a equivaler a
la tasa de crecimiento anual de los Estados Unidos—no estamos en
crecimiento cero: el número de estadounidenses aumenta en más de tres
millones de personas al año. Ningún concejal de Boulder dijo que
Boulder debería crecer menos rápidamente de lo que están creciendo los
Estados Unidos. Bueno, pues la respuesta más alta dada por un concejal
decía que deberíamos crecer a una tasa de un cinco por ciento anual. Y
saben, me sentí obligado a escribirle una carta diciéndole, "¿Pero sabe usted que un crecimiento de
cinco por ciento durante setenta años...— Recuerdo
cuando setenta años me parecía un tiempo enormemente largo, ahora ya no
me lo parece tanto... —Lo que quiero decir es que la población de
Boulder crecería por un factor de 32. Eso quiere decir, que si hoy
tenemos una planta de tratamiento de aguas residuales sobrecargada,
dentro de setenta años necesitaríamos 32 plantas de tratamiento de
aguas residuales sobrecargadas. ¿Habían caído en la cuenta de que una
cosa tan esencialmente americana como un crecimiento de un cinco por
ciento anual resultaría en una consecuencia tan increíble en un período
de tiempo tan moderado? La gente de nuestro ayuntamiento tenía una
comprensión nula de esta
cuestión aritmética tan simple.
Hace unos años, tenía un curso de estudiantes que no eran de ciencias,
interesados en los problemas de ciencia y sociedad. Pasamos bastante
tiempo aprendiendo a usar un [...] papel para gráficos:
Está impreso de manera que los intervalos iguales de la escala vertical
representan cada uno un aumento resultante de la multiplicación por un
factor de diez. Así pasas de mil a diez mil a cien mil... La razón para
emplear este papel especial es que aquí una linea recta representa un
crecimiento continuado. Trabajamos muchos ejemplos con los estudiantes.
Les dije, "Vamos a hablar de la inflación, hablemos de un siete por
ciento anual. No estaba tan alta cuando hicimos esto; desde entonces ha
subido, y por suerte ahora está más baja. Y les dije a los estudiantes
como les puedo decir a ustedes; tienen más o menos una esperanza de
vida de sesenta años más por delante, veamos algunas cosas corrientes
que sucederán si tenemos una inflación del siete por ciento durante
sesenta años. Bien, pues los estudiantes vieron que que un galón de
gasolina de 55 centavos costaría 35 dólares veinte centavos. Dos
dólares cincuenta por una entrada de cine serían. La bolsa de la compra
de quince dólares, que mi madre compraba por un dólar veinticinco,
serían 160 dólares. Un traje de cien dólares, seis mil cuatrocientos
dólares; un automóvil de cuatro mil dólares costaría un cuarto de
millón de dólares, y una casa de cuarenta y cinco mil dólares costaría
casi tres millones de dólares.
Bien, les dí a los estudiantes estos otros datos [otro gráfico] ; estos
venían de un anuncio de Blue Cross Blue Shield. El anuncio aparecía en
Newsweek, y presentaba estas cifras para mostrar la escalada de precios
de una operación de vesícula. En los años que han pasado desde
1950, cuando esa operación costaba 361 dólares. (...) Veamos lo que
pasa: los estudiantes vieron que los primeros cuatro puntos se
alineaban en una recta cuya pendiente indicaba una inflación de
cerca de un seis por ciento anual. Pero el cuarto, el quinto y el sexto
corrían por una línea de pendiente más empinada, de casi un diez por
ciento anual. Bien, los estudiantes prolongaron esa línea hasta el año
2000, para hacerse una idea de cuánto vendría a costar una operación de
vesícula biliar. La respuesta es veinticinco mil dólares. La lección
que sale está terriblemente clara: si están pensando ustedes hacerse
una operación de vesícula, hágansela ya.
En verano de 1986, dijeron las noticias que la población mundial había
alcanzado los cinco mil millones de personas, creciendo a un ritmo de
un 1.7 por ciento anual. Vale, la reacción de ustedes a un siete por
ciento podría ser decir, "¡qué poco! Nada malo podría pasar a un ritmo
de un 1.7 por ciento anual". Así que calculas el tiempo de duplicación,
y ves que son sólo 41 años. Más recientemente, en 1999, leímos que la
población mundial había crecido de cinco mil millones a seis mil
millones de personas. Las buenas noticias es que el ritmo de aumento
había bajado del 1.7 % anual al 1.3 % anual (tiempo de duplicación: 53
años); las malas noticias es que a pesar del descenso de la tasa de
aumento, la población mundial sigue aumentando a un ritmo de más de
ochenta millones de personas al año.
Ahora bien, si esta modesta
corriente de un 1.3% anual continuase, la densidad de población mundial
alcanzaría la cifra de un habitante por metro cuadrado en las tierras
emergidas en sólo 780 años. Y la masa de las personas igualaría a la
masa de la Tierra en sólo dos mil cuatrocientos años. Bien podemos
sonreír a esas cifras, sabemos que no podrían darse. Hicieron de aquí
un chiste muy majo [ilustración: sale una llanura inmensa con una
persona en cada metro cuadrado], el pie del chiste dice, "Perdone,
caballero, estoy dispuesto a hacerle una oferta muy atractiva por su
cuadrado". Hay una lección muy profunda en ese chiste. La lección es
que un cero por ciento de crecimiento de la población es algo que va a
darse. Bien, podemos debatir si nos gusta o no nos gusta un cero por
ciento de crecimiento de la población, pero da igual, va a suceder, nos
guste o no es absolutamente imposible que la gente viva con esa
densidad de población en las tierras emergidas. Por tanto las actuales
tasas altas de natalidad caerán, y las bajas tasas de mortalidad
subirán, hasta que tengan exactamente el mismo valor numérico, y eso
con seguridad va a suceder en un tiempo que será corto si lo comparamos
con 780 años.
Así que quizá se estén preguntando qué tipo de opciones están
disponibles, si decidimos abordar el problema. En la columna de la
izquierda he hecho una lista con las cosas que debemos fomentar si
queremos que aumente la tasa de natalidad, y que al suceder esto
emperore el problema. Mirad la lista. Cada uno de sus elementos es
sagrado como la maternidad. Está la inmigración. La medicina, la
sanidad pública, la higiene pública. Todo esto va destinado a la
finalidad benevolente de reducir la tasa de mortalidad. Y para mí es
muy importantate, si lo que están reduciendo es mi muerte. Pero bien
tengo que darme cuenta de que todo lo que reduzca la tasa de mortalidad
hace que empeore el problema de la población. Está la paz. La ley y el
orden. La agricultura científica reduce la mortalidad debida a las
hambrunas. Eso hace que emperore el problema de la población. El límite
de velocidad de 55 millas por hora ha salvado miles de vidas. Eso
empeora el problema de la población. El aire limpio lo empeora. [Otros
elementos de la columna de la izquierda son: la procreación, las
familias grandes... Y también la ignorancia del problema.]
En la columna de la derecha he puesto las cosas que deberíamos fomentar
si queremos que disminuya la tasa de crecimiento de la población, y por
tanto el problema de la superpoblación. Está la abstinencia sexual, los
anticonceptivos, el aborto, las familias pequeñas, el freno a la
inmigración, las enfermedades, la guera, el asesinato, las hambrunas,
los accidentes. Y el tabaco claramente aumenta la tasa de mortalidad.
Bien, eso ayuda a resolver el problema. Ahora recordad la conclusión de
nuestro chiste de una persona por metro cuadrado: un cero por ciento de
crecimiento de la población es algo que va a suceder. Aplicando esa
conclusión a estos términos, digamos que la Naturaleza va a elegir
entre los términos de la lista de la derecha, y nosotros no tenemos que
hacer nada. Sólo estar dispuestos a vivir con lo que la Naturaleza
decida elegir de esa lista de la derecha. O podemos ejercer la única
opción que tenemos abierta—¿Y cuál es? Es elegir primero de entre la
lista de la derecha. Tenemos que encontrar allí algo que queramos y que
estemos dispuestos a apoyar en campañas.
¿Hay alguien aquí que esté a favor de promocionar la enfermendad?
Tenemos ahora posibilidades de embarcarnos en guerras creíbles. ¿Os
gustarían más asesinatos, más hambrunas, más accidentes? Aquí vemos el
dilema de la humanidad. Porque todo lo que consideramos bueno hace que
emperore el problema de la población. Todo lo que vemos como malo ayuda
a resolver el problema. He ahí un dilema si jamás lo hubo.
Y la cuestión que nos queda por tratar es la educación. ¿Sigue la
columna de la izquierda, o la columna de la derecha? Hay que decir que
hasta ahora se ha situado firmemente en la columna de la izquierda. Y
la columna de la izquierda no hace mucho por reducir la ignorancia que
hy del problema. Y la Naturaleza ya está escogiendo, de entre esa lista
de la derecha. Habréis ohído hablar de la epidemia de SIDA que está
asolando el continente africano. Tengo un amigo de Zimbabwe que me dice
que la gente se cae muerta en las calles. La naturaleza se está
encargando del problema.
Así que, ¿por dónde empezamos? Empecemos por Boulder, Colorado. Aquí hay un gráfico de la población de Boulder.
Aparece la cifra del censo de USA de 1950, la de 1960, 1970... En ese
periodo de veinte años, la cifra media de crecimiento de la población
de Boulder fue de un seis por ciento anual. Ahora hemos conseguido
reducir un tanto el crecimiento; aparece allí la cifra del censo de
2000. Lo que quiero pedirle a la gente es que empecemos con la cifra
del censo de 2000, y vayamos otros 70 años hacia adelante, una vida
humana más, y preguntemos, ¿qué tasa de crecimiento continuo de la
población de Boulder se requeriría para que Boulder pasase en 70 años
de su población de 96.727 habitantes, hasta la población que tenían
varias grandes ciudades americanas en el año 2000? ¿De modo que al cabo
de setenta años, la población de Boulder igualase a la gran ciudad que
elijan, en los Estados Unidos?
Boulder mañana? Escojan.
Miami, Florida - 362.470 - 1,89%
Denver - 554.636 - 2,49 %
Boston - 589.141 - 2,58 %
Detroit - 951.270 - 3,27 %
Filadelfia - 1.517.550 - 3,93 %
Houston - 1.953.631 - 4,29 %
Los Ángeles - 3.694.820 - 5,20 %
Nueva York - 8.008.278 - 6,31 %
Boulder en setenta años podría ser de grande como hoy es Boston, si creciese un 2,58 por ciento anual. Y para que la población de Boulder se multiplicase por diez
en setenta años, y llegase a la de Detroit—951.720 habitantes– bastaría
con que creciese un 3,27 % anual.
Recuerden la cifra histórica de
crecimiento que hemos presentado antes—seis por ciento anual. Si eso
pudiese continuar durante el periodo de una vida, Boulder se haría
mayor que Los Angeles [creciendo un 5,20 % anual llegaría en 70 años a
la población de 3.694.820 habitantes que hoy tiene Los Angeles]. No me
refiero a Boulder más
Broomfield, Louisville, Lafayette y las otras ciudades del condado—sólo
Boulder. Bueno es obvio
que no podemos poner a Los Angeles en el valle de Boulder. Por tanto es
obvio que el crecimiento de la población de Boulder se va a detener. La
cuestión es si conseguiremos detenerlo cuando aún quede algo de espacio
abierto, o si esperaremos a que esté la gente pared por pared
muriéndose de asfixia.
Es interesante leer lo que dicen los promotores del crecimiento. Hace
algunos años (en 1960) leíamos en un panfleto publicitario que
"Boulder, que duplica su población cada diez años, es una comunidad
estable y próspera"... ¡PERO QUÉ
DICEN! Vas
a cien millas por hora, con un siete por ciento de crecimiento anual,
duplicándote en menos de diez años, y alguien dice, cosa idiota, que
somos estables. Que estamos
quietos. Que no nos movemos. Ni siquiera entienden el significado de
las palabras que ponen sobre el papel. Pero de cuando en cuando,
alguien dice, "Bueno, sabes, una ciudad mayor podría ser una ciudad mejor." Y yo tengo que decir, espera un momento. Ya
hemos hecho ese experimento. No necesitamos especular sobre cuál será
el efecto del crecimiento sobre Boulder, porque el Boulder de mañana se
puede ver en el Los Angeles de hoy. Y por el precio de un billete de
avión, podemos dar un paso y saltar veinte años al futuro, y ver
exactamente cómo es.
¿Y cómo es?
Bien, aquí hay un titular interesante de Los Angeles:
UN ESTUDIO PODRÍA AYUDAR A LIMPIAR DE
TOXINAS EL AIRE DE LOS ANGELES. Los niveles de elementos cancerígenos en
el aire son de 426 veces el estándar federal. (Los Angeles Times, 1999)
Ese titular seguramente tiene algo que ver con este otro titular (1992):
La contaminación mata a 1600 personas por
año en el área de Los Angeles.
Y en Colorado, ¿qué tal nos va? El Denver
Post nos dice que somos "La capital del crecimiento de los
EE.UU."—y está orgulloso de eso. El Denver
Rocky Mountain News nos dice que hemos de esperar un millón más
de personas en los siguientes veinte años. En el Denver Post había
una historia interesante. Alguien había llamado para decir que
"Colorado tiene una tasa de crecimiento de población del 3%; eso es
como un país tercermundista sin control de la natalidad". Y "estamos
enviando ayuda al desarrollo, ayuda
para la planificación familiar, a países extranjeros que tienen
una tasa de crecimiento poblacional menor que la de Colorado".
Bien, como se pueden imaginar, el control del crecimiento es un tema
muy controvertido. Y yo guardo como un tesoro la carta de la que he
sacado estas citas. Esta carta me la escribió a mí un destacado
ciudadano de esta comunidad, que es un destacado defensor de la idea de
que se controle el crecimiento. Pero crecimiento controlado quiere
decir sencillamente crecimiento. Esta
persona me escribe, "No pongo objeciones al argumento de Vd. de sobre
el crecimiento exponencial"—sólo que (dice) "no creo que el argumento
exponencial sea válido a nivel local".
Así que... ya ven. La aritmética no
se aplica a Boulder.
Tengo que admitir que esta persona tiene un título de la Universidad de
Colorado. Pero no es un título de matemáticas, de ciencias ni de
ingeniería.
Vamos a ver qué sucede si tenemos este tipo de crecimiento sostenido en
un entorno finito. Las bacterias crecen duplicándose. Una bacteria se
divide para volverse en dos, las dos se dividen y se hacen cuatro, las
cuatro se vuelven ocho, dieciséis, etc. Imaginaos que tenemos bacterias
que se duplican en número de esta manera cada minuto, en una botella.
Supongamos que ponemos una de estas bacterias en una botella vacía a
las once de la mañana. Observamos que la botella está llena a las doce
del mediodía. Ese es un caso de crecimiento ordinario, continuado.
Tiene un tiempo de duplicación de un minuto, y está en el entorno
finito de una botella. Os quiero hacer tres preguntas.
Pregunta número uno. ¿En qué momento
estaba medio llena la botella?
Bien, ¿os creeréis que es a las 11.59?—un minuto antes de las doce,
porque su número se duplica cada minuto.
Segunda pregunta. Si fueses una
bacteria de tipo medio en la botella, ¿en qué momento empezarías a
darte cuenta de que se te acababa el espacio?
Pensad en esto. Este tipo de crecimiento continuado es la clave
de la
economía nacional y de toda la
economía global —pensad en esto.
Vamos a mirar los últimos minutos de la botella:
Bacterias en una botella (últimos minutos) 11.54 h.: 1/64 = lleno un
1,6% 63/64 de vacío 11.55 h.: 1/32 = lleno un
3,1% 31/32 de vacío 11.56 h.: 1/16 = lleno un
6,3% 15/16 de vacío 11.57 h.: 1/8 = lleno un
12,5% 7/8 de vacío 11.58 h.: 1/4 = lleno un
25% 3/4 de vacío 11.59 h.: 1/2 = lleno un
50% 1/2 de vacío 12 del mediodía = lleno un 100%
A las doce del mediodía está llena, un minuto antes está medio
llena, dos minutos antes está lleno un cuarto, antes un octavo, una
decimosexta parte... Os quiero preguntar: cinco minutos antes de las
doce, cuando sólo hay un tres por ciento de la botella lleno, y hay un
97% de espacio libre, ansiando que lo desarrollen... ¿cuántos de vosotros os daríais cuenta de
que hay un problema?
Pues en la controversia sobre el desarrollo de Boulder, alguien
le escribió al periódico, diciendo, "Miren, no hay ningún problema de
población en Boulder, porque"–decía el autor— "tenemos quince veces el
espacio que hemos usado hasta ahora". Quiero preguntar, ¿Qué hora era en Boulder cuando el
espacio libre era quince veces el espacio que ya hemos usado?
La respuesta es, Eran las doce menos cuatro minutos en el valle
de Boulder.
Bien, supongan que dos minutos antes de las doce, algunas de las
bacterias se dan cuenta de que se les está acabando el espacio, así que
emprenden una gran búsqueda de nuevas botellas. Buscan mar adentro, en
la plataforma continental externa, en las fallas invertidas, y en el
Ártico. Y encuentran TRES BOTELLAS
NUEVAS. Vaya, es un descubrimiento colosal.
Ese descubrimiento es tres veces el total de recursos que conocían
antes; ahora tienen cuatro botellas, antes del descubrimiento sólo
había una. Bueno, con toda seguridad, esto les proporcionará una
sociedad sostenible. ¿No?
¿Queréis saber la tercera pregunta? Es esta.
Tercera pregunta. ¿Cuánto tiempo
puede continuar el crecimiento como resultado del descubrimiento de
tres nuevas botellas, de esta cuadruplicación de los recursos
demostrables?
Miremos la tabla. A las 11.59, la botella 1 está medio llena, a
las 12 la botella 1 está llena, a las doce y un minuto las botellas 1 y
2 están llenas (quedan otras dos), y a las doce y dos minutos las
botellas 1, 2, 3 y 4 están llenas. Y ese es el final del trayecto.
No necesitáis más aritmética que ésta para evaluar los pronunciamientos
absolutamente contradictorios que hemos oído todos de expertos que nos
decían en una frase que podemos seguir aumentando nuestro ritmo de
consumo de combustibles fósiles, y en la siguiente frase que "no os
preocupéis, siempre podremos hacer los descubrimientos que necesitamos
para atender a las necesidades de ese crecimiento".
Hace unos años, en Washington, nuestro Secretario de energía observó
que en la crisis de la energía teneos "un caso clásico de crecimiento
exponencial frente a unos recursos finitos" (James R. Schlesinger,
Secretario de Energía de los EE.UU., Time
Magazine, 25 abril 1977, p. 27). Vamos a mirar unas pocos de
esos recursos finitos, en el trabajo del difunto Dr. M. King Hubbert.
Tenemos aquí su gráfico de la producción petrolífera mundial,
hasta el año 1970 sigue una línea más o menos recta, con una media
anual muy cercana al 7% anual. Así que es lógico preguntar cuánto
tiempo podría continuar ese siete por ciento. Eso lo responden las
cifras de esta tabla:
En la fila de arriba, las cifras nos dicen que en el año 1973, la
producción de petróleo mundial fue de veinte mil millones de barriles.
La producción histórica total, incluyendo esos veinte, era de
trescientos mil millones de barriles, y las reservas que quedaban, un
billón setecientos mil millones. Eso son datos. El resto de la tabla
son sólo cálculos añadidos, asumiendo que el crecimiento histórico del
siete por ciento continuase cada año después de 1973, exactamente como
lo había hecho durante los cien años precedentes.
Ahora bien, de hecho el crecimiento se detuvo. No por la aritmética; se
detuvo porque la OPEP subió los precios del petróleo. Así que
preguntamos, ¿Qué hubiera sucedido
si...?
Imaginad que hubiera continuado el crecimiento. Volvamos al año 1981.
Para 1981, en la curva del 7%, el gasto total histórico de petróleo
habría sido de 559 miles de millones de barriles, y las reservas
remanentes, de un billón quinientos cuarenta mil millones de barriles.
Las reservas en ese momento eran de tres veces el conjunto de todo lo
que se había gastado jamás, en toda la historia. Es una reserva enorme.
¿Pero qué hora es cuando las reservas son de tres veces lo que se ha
gastado en toda la historia? La respuesta es: dos minutos antes de las doce.
Sabemos que para el 7% de crecimiento, el tiempo de duplicación son
diez años. Vámonos de 1981 a 1991.
Para 1991, en la curva del 7%, el consumo total de toda la historia
subiría hasta un billón de barriles, y quedaría otro billón de reserva.
Para entonces, el petróleo que quedaría sería el equivalente al que
habíamos gastado en unos ciento treinta años de consumo industrial de
petróleo. Con las medidas habituales, diríais que eso es un remanente
enorme. ¿Pero qué hora es
cuando la reserva remanente es igual a todo lo que has gastado en toda
la historia?
La respuesta es que son las doce menos un minuto. Así que avanzamos una
década más, al cambio de siglo (o sea, más o menos ahora mismo —Nota: La conferencia se impartió en 2002)—queda
un séptimo por ciento, y hemos terminado de gastar las reservas de
petróleo del mundo.
Vamos a mirar esto de una manera muy gráfica. Suponed que el área de
este diminuto rectángulo representa todo el petróleo que hemos gastado
en la Tierra antes del año 1940.
Luego, en la década de los años cuarenta, gastamos otro tanto más,
igualando todo lo que se había gastado en toda la historia previa. En
la década de los cincuenta, volvimos a gastar otro tanto igualando todo
lo que se había gastado en toda la historia previa. En la década de los
sesenta gastamos esto, que vuelve a igualar todo el gasto anterior. Y
aquí vemos gráficamente lo que nos dijo el presidente Carter.
Si ese siete por ciento hubiera continuado durante los setenta, ochenta
y noventa, eso es lo que hubiéramos necesitado:
¡Pero ese es todo el petróleo que hay!
Había una creencia muy extendida, de que si echas bastante dinero, y
perforas agujeros en el suelo, con toda seguridad saldría petróleo.
Bien,
habrá descubrimientos en cuestión de petróleo, puede que haya
incluso descubrimientos importantísimos, pero mirad, tendríamos
que descubrir una cantidad de petróleo equivalente a otro tanto, para
poder seguir con el crecimiento del 7% otros diez años más. Pregúntense
ustedes mismos: ¿cuál creen que es la posibilidad de que el petróleo
que se descubra cuando acabe esta lección equivalga a todo el petróleo
del cual hemos tenido noticias en toda la historia? Sabiendo que
si eso sucediese, permitiría que el crecimiento del siete por ciento
anual continuase sólo diez años más.
Es interesante leer lo que dicen los expertos a este respecto. Hay una
entrevista en la revista Time con
uno de los expertos en petróleo más citados (Michel Halbouty, "How to
Break the Middle Est Oil Habit", 29 Oct. 1990); le preguntaron, ¿pero
no hemos agotado ya casi las reservas más grandes, dejándolas secas?
Contestó: "Queda por encontrar tanto petróleo en los Estados Unidos
como toda la cantidad que se ha producido hasta ahora". Bien, vamos a
suponer que está en lo cierto. ¿Qué
hora es?
La respuesta es: Un minuto antes de las doce.
He leído varias cosas de las que ha escrito este individuo—me parece
que no entiende en absoluto esta aritmética tan sencilla.
Bien, allá en los tiempos de la crisis de los setenta aparecieron
anuncios como éste otro [caricatura de un árabe bloqueando una manguera
de petróleo], que viene de la Compañía Eléctrica Norteamericana; es un
poco tranquilizador, como quien dice "no os preocupéis demasiado,
porque estamos sentados encima de la mitad de las reservas mundiales de
carbón conocidas—suficientes para más de 500 años". Pero, ¿de dónde
venía esa cifra de 500 años? Bien, puede haberse originado en este
informe de la Comisión de Estudios Internos e Insulares del Senado de
los Estados Unidos, porque en ese informe encontramos esta frase: "Con
los niveles actuales de producción y recuperación, puede esperarse que
estas reservas de carbón norteamericanas duren más de 500 años." Esa es
una de las afirmaciones más peligrosas que se encuentran en la
literatura sobre el tema. Es peligrosa porque es cierta, pero no es su
verdad lo que la hace peligrosa. El peligro reside en el hecho de que
la gente extrae de su contexto la frase. Dicen, "Las reservas durarán
500 años más." Pero se olvidan de la condición con la que empezaba la
frase—¿cuáles eran esas palabras iniciales? "Con los niveles actuales". ¿Qué
quiere decir? Quiere decir que si, y sólo si, mantenemos un crecimiento
cero de la producción de carbón en este país.
Vamos a mirar unas pocas cifras. Vamos a la Revisión Anual de Energía,
publicada por el Departamento de Energía de los USA (1991), que nos da
esta cifra para la base de reserva demostrada para el carbón: R= 4.7 x
1011 toneladas—pero lleva esta nota al pie,
que dice que "Se estima que es extraíble cerca de la mitad de la base
de reserva de carbón demostrada para los Estados Unidos" No se puede
extraer y usar cerca de la mitad del carbón que hay en la tierra. Así
que este número (R= 2.4 x 1011 toneladas) es la
mitad del otro. En un momento volvemos a ellos.
El informe también nos dice que en el año 1971 el carbón que quedaba a
este ritmo era de 5.6 x 109 toneladas anuales, veinte años más tarde
(en 1991) estábamos minando a este ritmo, de 9.9 x 108 toneladas
anuales, sacad la media de esos dos números y sale una media de
crecimiento anual de producción de carbón en esos veinte años del 2.86%
anual. Así que tenemos que preguntar, ¿cuánto tiempo puede durar un
recurso, si se tiene un ritmo constante de crecimiento en su consumo,
hasta que se agota hasta el último pedazo? Bien, os presento esta
ecuación que muestra el tiempo de
expiración—os
diré que hace falta estudiar primero de cálculo en la Universidad para
resolver esta ecuación, así que muy difícil no puede ser.
Tiempo de expiración de un recurso no
renovable cuya tasa de consumo crece de modo constante.
Saben, tengo la
impresión de que en este país debe haber docenas
de personas que han estudiado primero de cálculo. ¡Pero me atrevo a
decir que esta ecuación es probablemente el secreto científico mejor
guardado del siglo! Voy a mostrarles por qué. Si emplean esa ecuación
para calcular la expectativa de vida de la base de reservas de carbón,
o de la mitad que se calcula que es extraíble, según diferentes ritmos
continuados de extracción, os encontráis que si el crecimiento es cero,
entonces el cálculo por lo bajo iría a unos 473 años, y el alto se
acercaría a los 500 años—así que ese informe al Congreso era correcto.
Pero mirad lo que pasa cuando aplicamos un crecimiento continuo. Allá
por los años ochenta, el objetivo nacional era conseguir un crecimiento
de un ocho por ciento anual en la producción de carbón.
Si eso se hubiese conseguido y mantenido, el carbón hubiera durado
entre 37 y 46 años. El presidente Carter recortó ese objetivo a la
mitad, esperando conseguir un crecimiento de un 4% anual. Si eso
pudiera continuarse, el carbón duraría entre 59 y 75 años. Aquí está
ese 2.86 que veíamos antes, la media de un período medio de veinte
años; si eso continuase, el carbón se acabaría dentro de entre 72 y 94
años. Eso es más de la expectativa de vida de los niños nacidos hoy. La
única manera en que nos podemos acercar de alguna manera a esta cifra
tan citada de los 500 años es haciendo a la vez dos cosas altamente improbables:
- la primera, tenemos que ingeniárnoslas para usar el 100% del carbón que hay en el suelo.
- la segunda, tenermos que ingeniárnoslas para tener 500 años seguidos de crecimiento cero en la producción de carbón.
Y esto son datos muy sencillos. Ahora, mirad esos números.
Me llegó un informe hace poco, de las minas de carbón de Kentucky, West
Virginia, Virginia—esas minas gigantes de carbón bituminoso, que
abastecen en gran medida la producción eléctrica de la parte este de
los Estados Unidos. Calculan que pueden tener otros treinta años de
minería de carbón, antes de que la extracción allí se vuelva inviable
económicamente. Y entonces ¿qué haremos cuando queramos darle al
interruptor de la luz?
Poco a poco se va
hiperhipertextualizando el texto
Google
sigue promocionando y desarrollando su navegador Chrome. Siendo de
Google, tiene como característica especial algunas funcionalidades de
búsqueda que
explican aquí. Entre otras:
Google
también comenta una serie de trucos más avanzados relacionados con la
barra de direcciones de Chrome. Uno de ellos permite seleccionar
términos en la web y arrastrarlos a la barra del buscador, lo que hará
que automáticamente Chrome muestre los resultados de búsqueda de los
términos en Google.
Otra opción es buscar palabras o frases con el menú del botón derecho
del ratón. "Resalta una palabra o una frase, pincha en el botón derecho
del ratón y selecciona la opción 'buscar ese texto'. La búsqueda se
realizará automáticamente".
Poco a poco se van acercando los diseñadores de navegadores a la
sugerencia que les hacía yo en este artículo: "Hiperhipertexto:
Hipertextualizar todo el texto". No porque me hayan leído, claro,
sino porque la sugerencia era y sigue siendo buena: consiste,
básicamente, en integrar navegador y
buscador,
convirtiendo el propio texto mostrado en pantalla en los términos de
búsqueda, o sea, accionarlo para convertirlo en un hipertexto que
enlace mediante el navegador a los resultados de búsqueda óptimos. La
web del New York Times
primero, y Firefox también, dieron algunos pasitos en esa dirección
hace unos años; de eso hablé en "Hipertextualización
total automatizada". En el futuro veremos más pasos en esa
dirección, supongo.
Ahora Google Chrome va integrando en uno (ya iba siendo hora) la barra
de navegación web y el cuadro de búsqueda. Y caen también en la cuenta
de que gran parte de los textos de búsquedas a realizar no hace falta
teclearlos, porque están ya en la pantalla, en la propia página que se
está leyendo.
Siempre me ha gustado esta historia del casino, la
misteriosa extranjera, el griego suicida, y el volcán que se lleva a
todos por
delante mientras Bob Dylan mira la tele. Una de las canciones más
subestimadas de Dylan, dicen por YouTube, aunque mi versión
improvisada reconozco que lo pone fácil para subestimarla. Es una de
esas que toco así de golpe a la primera y como sale.
Si quieren ver más académicos cantar y bailar, hay una
oportunidad en La
noche de los investigadores,
donde veo que participan con cantos y bailes folklóricos Ana Hornero,
Constanza del Río y otros colegas de nuestro departamento. También
leemos que "El catedrático de teoría de la literatura y literatura
comparada, tua Blesa, amenizará la noche con una actuación junto a su
grupo de estilo punk" (Doctor Túa
y los Graduados).
Ah, y hay otras actividades más intelectuales, donde la cultura se
acerca a la ciudadanía, a veces con paso siniestro:
3. Relación entre la
música y la literatura.
Marita
Nadal y Constanza del Río nos demuestran que esta relación es mucho
mayor de lo que imaginamos y demuestra que la literatura este presente
en nuestras vidas aunque no nos demos cuenta.
Grupo
de Investigación Narrativa Inglesa Contemporánea.
4. La evolución del zombi: de muerto
viviente a viviente muerto, el espejo de una sociedad capitalista.
Análisis
Cultural y filosófico del fenómeno actual que supone la elevada
aparición de estos personajes en películas, literatura y comics. La
conferencia será impartida por Jessica Aliaga.
Grupo
de Investigación de Narrativa Inglesa Contemporánea.
Para Álvaro mis fotos tienen mucho
ruido. Está claro que su cultura visual es de otra generación que la
mía.
Más justicia a la española
Protegiendo a administradores corruptos y
prevaricadores, siempre hay un juez a punto, o un tribunal entero.
Primero, el Tribunal Supremo sentencia que al vicepresidente Chaves no
se le puede denunciar por corrupción—juzgarlo, ya, ni digamos. En
si delinque o no, por supuesto ni entran. Me recuerda lo de un pobre mancebo / robó solo un huevo / y
al sol bambolea / y otro se pasea / con cien mil delitos. En
Andalucía, y en España en general, viene pasando mucho esto. Los
administradores corruptos lo tienen siempre muy fácil con la
justicia—lo raro es que llegue algún expediente hasta estas distancias,
pero ya están allí esperándolo los prohombres adecuados, si se cuela
alguno.
Y otra: el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña suspende
la ejecución de la famosa sentencia
contra la inmersión lingüística obligatoria en catalán. Ya se le veía
al propio presidente del tribunal que tenía más miedo que alma al
dictar la sentencia, y que ni la entendía él mismo, o no se atrevía con
ella. Ahora la ruta está clara: si se rechaza el recurso, que no creo
que llegue a eso la cosa, irá al Tribunal Constitucional el asunto, y
allí por supuesto vía telefonazo, o vía telepatía, saldrá la sentencia
que convenga a los nacionalistas, como venimos viendo.
Si se busca con Google la frase "suspende
el auto de ejecución" o "suspensión del auto de ejecución", no hay ningún otro resultado de búsqueda
excepto este caso.
Yo porque soy del los que aún tienen trabajo en este país, que si no me
iba de él. A Cataluña, esa España profunda, por supuesto ni me acerco
siempre que puedo.
Reseño aquí el capítulo "Arachne's Web: Intertextual
Mythography and the Renaissance Actaeon", de Sarah Annes Brown,
publicado en el libro de estudios mediáticos retrofuturistas The Renaissance Computer: Knowledge
Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y
Jonathan Sawday, 2000).
Según su propio resumen,
"El
ensayo de Sarah Annes Brown trata sobre la metáfora de la 'red' o
'telaraña' (ver también los ensayos de Sawday y Rhodes). Arguye que la
metáfora de la tela de araña se despliega originalmente en las diversas
respuestas renacentistas a las Metamorfosis
de Ovidio. Los diversos "hilos" textuales se entretejían, se
yuxtaponían y se contrastaban en las enciclopedias de mitología que se
convirtieron en fuentes de exploración tanto artística como poética en
la primera era moderna. Sin embargo, muchas de estas glosas,
insospechadas para Ovidio, tienden a simplificar en exceso la compleja
red de conectividad sugestiva que desvela el propio texto. Para una
respuesta más matizada a Ovidio, Brown sugiere que nos dirijamos a los
poetas, en particular a Spenser y a Jonson. Muestra cómo el lector
renacentista habría encontrado, en las obras de estos poetas, una
respuesta textual a las complejidades de Ovidio que se asemeja
llamativamente a la función que en tiempos posteriores tendrían los
enlaces hipertextuales." (120; traducciones mías).
Un ensayo, por tanto, que asocia intertextualidad e hipertextualidad—y
sobre esta cuestión tengo que remitir a mi propio ensayo "Linkterature:
From Word to Web".
Enfatiza la autora la noción del trayecto de lectura, seguido de un
enlace inter/hiper/textual a otro, siendo el propio Ovidio quien
estimula la noción de posibles variantes o asociaciones, por ejemplo en
el relato de Arachne—o el de Acteón:
"El
final abierto del relato [de Acteón] lo convierte en un vehículo
particularmente significativo para discutir las prácticas
hipertextuales en el Renacimiento; el trayecto que elijamos tomar entre
los muchos elementos de la world wide web renacentista referidos de
algún modo a Acteón, determinará—o reflejará—nuestra propia manera de
responder al ambivalente relato de la muerte del cazador en las Metamorfosis" (122).
Analiza la autora distintas alusiones y variantes de la historia de
Acteón en Spenser y en Jonson, en el contexto de la compleja tradición
clásica que servía al Renacimiento como sistema de referencias y
alusiones. Ejemplifica así la idea central de su ensayo, a saber, que
"cada
texto renacentista puede considerarse como un nodo individual en el
seno de una red intertextual, que invita al lector a ramificarse por un
gran número de 'sitios de la red'—comentarios, grabados, emblemas,
canciones y poemas—pero sin necesidad de pulsar el botón de un ratón"
(128).
La idea central es la capacidad de finura alusiva y de sugerencia que
se halla en la cultura clásica compartida por los humanistas—y es
recuperabla por lecturas críticas hoy que siguen el trayecto de una
línea de asociaciones específica.
"Aunque
la matriz del mito es sólo una de las muchas entradas al docuverso
renacentista, las Metamorfosis
de Ovidio parece un portal especialmente adecuado, porque además de
tener una estructura fluida y abierta, presenta un universo en el que
la identidad personal es múltiple y fracturada, en el que todas las
fronteras, y no sólo las textuales, son radicalmente inestables" (132).
Martes y 13 de
septiembre de 2011 La realidad humana y la realidad
Para nosotros, la realidad se confunde con la realidad humana– y
no podría ser de otra manera. Hay muchas dimensiones posibles para
definir, estudiar o medir la realidad, pero todas sin excepción son
relativas a nuestros intereses—algunos muy básicos y ligados a la
experiencia humana general, otros especializados y sólo relevantes en
alguna área específica de interés, también humana, cómo no.
Por ejemplo, una dimensión habitual de la realidad es la de la
comunicación humana: lo que forma parte de nuestros intereses más
compartidos y generalizados en cuanto seres humanos, o más
específicamente como miembros de la cultura en la que se define esa
realidad. Tomemos, por ejemplo, Google News: lo que es real en esta
dimensión se puede incluso cuantificar y automatizar, en cuanto al
volumen de información que mueve. Reconocemos las dimensiones básicas
de esa realidad: la política o la economía internacional, el momento de
la historia en que nos encontramos, los desarrollos científicos y
tecnológicos, el uso del medio ambiente (agua, aire, tierra, fuego), la
cultura de masas de espectáculos y deportes, las tensiones entre
Occidente que así cuenta la historia y otras culturas menos
prominentes, etc.
Casi pasamos, espontáneamente, a definir la realidad como un sistema de
información, de organización y de circulación de la información (sobre
la realidad). Y a eso habrá que
volver.
Otro aspecto de la realidad sería el de las otras realidades
que captamos, parcial o liminalmente, desde la realidad humana. Así,
por ejemplo, podemos concebir desde nuestra realidad cómo es la
realidad de una mosca, o la experiencia de un murciélago, o el mundo
social e intelectual de un chimpancé. Sin abandonar nuestro punto de
referencia, en alguna disciplina de estudio que pertenece a nuestra
propia realidad. Aun si comprendemos que gran parte de esas realidades
animales se nos escapan, o no están bien estudiadas (quizá no lo estén
nunca), también vemos que en un sentido son realidades más limitadas
que nuestra concepción de ellas, por definición—en un sentido, las
contiene y abarca, necesariamente. Tenemos más información (de la
relevante para nosotros) sobre esa realidad de la que cabe en esa
realidad misma, y en ese sentido nuestra realidad humana contiene a
esas realidades animales. Alguien podría decir que esas realidades
animales contienen igualmente a la humana en sus propios términos, pero
esos términos no son los nuestros. En lo que se nos alcanza, es nuestra
definición de la realidad la que es más potente y comprensiva que las
realidades definidas por los mundos animales.
Una pista o prueba al respecto la da este comentario de Fred Spier en El lugar del hombre en el cosmos,
sobre la evolución de los sentidos en los animales—los considera como
instrumentos para construir modelos del mundo:
Con
el transcurso del tiempo, los seres vivos irían desarrollando una gama
de sensores cada vez más amplia, y gracias a ellos aprenderían a
desplazarse prácticamente por todos los rincones de la superficie de la
Tierra. Sin embargo, únicamente los seres humanos han sido capaces de
desarrollar instrumentos que no sólo perfeccionan sus propios sensores,
sino que también permiten el acceso a unas secciones del espectro
electromagnético que ninguna otra especie ha tenido antes a su
alcance—abriendo la posibilidad de emplar, muy particularmente, las
radiaciones infrarrojas y ultravioletas, tanto en las más altas como en
las más bajas frecuencias. (226-27)
Y por eso tenemos telecomunicaciones, y estamos en esto. La realidad es
o bien lo que podemos entender y manejar, o (en el sentido de la
dura realidad)
aquello que puede frustrar nuestra acción y nuestros proyectos, o nos
puede matar, aunque no tengamos ni idea de que existe.
Los humanos podemos utilizar y
controlar
aspectos de la realidad que ni siquiera merecen tal nombre para los
animales, tan fuera están de su experiencia—empezando por el hecho de
que no tienen un conocimiento reflexivo y conceptual de estas
dimensiones de la experiencia, y siguiendo porque no tienen una cultura
que les permita organizar o usar estos aspectos de la realidad. Así,
por ejemplo, el aire que nos rodea está lleno de programas de los
Simpson zumbando en todas direcciones, pero es una dimensión de la
realidad a la que no acceden los animales, y nosotros tan sólo mediante
una serie de instrumentos electrónicos y protocolos sociales. Y la
realidad de las ovejas está contenida por la realidad del pastor, y la
realidad de los bonobos está para bien o para mal supongo contenida por
la realidad de los humanos que los rodean. Nuestra realidad, nos da
para saber que aparte de lo que podemos controlar hay fuerzas que nos
desbordan y limitan y escapan a nuestro control—se sabe limitada, y
contenida en una burbuja, nuestra realidad.
La definición conceptual de la realidad, y su clasificación y
tratamiento, no es la menos importante de las dimensiones de la
realidad a la que únicamente accedemos los humanos. Para dominar un
territorio hay que hacer mapas mentales de él, y sólo los humanos
tienen mapas complejos (mapas conceptuales) de las diversas dimensiones
de la realidad. Los animales tienen otros
gatos que azotar,
como dicen los franceses—y así les va en general, en cuanto interfieren
con los intereses del mundo humano. La información y su gestión,
decíamos, es esencial no sólo para orientarse en la realidad, sino para
permitir ampliarla. Y esa es una de las cosas que hemos hecho
continuamente los humanos: ampliar los límites de la realidad en que
vivimos, multiplicar también las realidades, y conectar en una sola
distintas realidades inconexas. En el principio era el Verbo, o la
Palabra, dice el evangelio de Juan. Y aunque pueda argüírse que había
muchas cosas antes que el verbo, y de las que surgió el verbo, sí
podemos convenir en que la Palabra fue el comienzo de un mundo nuevo, y
que creó al menos gran parte del mundo en que habitamos, en plan hágase la luz.
Es una realidad móvil, compleja, emergente, la realidad humana. El
hecho mismo de que distingamos entre la realidad humana y la realidad,
distinción imposible pero necesaria, nos indica algo sobre la
naturaleza de esas realidades, y su relación paradójica.
Un momento curioso (e irrepetible, supongo) de la cultura europea en el
siglo pasado, esta conjunción
del alemán, el latín y el Pato Donald. Por casa andaba, de cuando
estudiábamos idiomas, y
mi padre se hacía con materiales diversos e inopinados. Y si no daba
con ellos a su gusto, él mismo los preparaba: también tenía yo
cassettes en latín, grabados por él. Ubi
sunt....
A
commentary on the PsyArt list, in response to Norman Holland's
appreciation of Unamuno's metafictional devices in Niebla:
Unamuno is not a great novelist, he's too impatient with the trappings
of fiction, but his writings are intense because of his very impatience
to get to the core of existence. Fiction is, according to him,
essential in the conduct of human lives. In another novel, "San
Manuel Bueno, Mártir"
he tells the story of an atheist priest, who keeps the secret of his
unbelief in order to give the faithful the consolations he can't
believe in himself: God, the immortality of the soul, etc. Humans live
in a fictional world of their own making, and most of what passes with
us for identity and reality rests on Coleridge's "willing suspension of
disbelief"--that is, on the conventional basis of not breaking the
illusions of belief. I suppose this crisis of faith, or this "baring
the device" of reality, is at the origin of Unamuno's experiments with
fictional form.
En la página del PP
puedes mandarles sugerencias (la verdad es que oyéndoles parece que
están seriamente cortos de ideas). No creo que vayan a hacer caso más
que a lo que les sugiera el viento que los arrastre hasta las
siguientes
elecciones, pero ya que preguntan les he enviado unas sugerencias:
- Definir legalmente la noción de persona humana antes y después del
nacimiento.
- Que se suspenda del cargo y se procese penalmente a los cargos
autonómicos que fomenten procesos secesionistas, o que incumplan las
leyes nacionales.
- Que se derogue la ley Sinde y se acabe con los privilegios de la SGAE.
- Que se liberalicen las modalidades de contratación.
- Que se supriman las subvenciones a partidos políticos y sindicatos
- Que se devuelvan al Estado las competencias en el diseño de los
currícula educativos, y las directrices generales de la educación.
- Que se reforme la autonomía de las Universidades para crear un
auténtico distrito único de las universidades públicas, con normativa
unificada y posibilidad de traslado del profesorado, para acabar con la
endogamia y el feudalismo.
- Que se establezca por ley que los ministros y consejeros autonómicos
han de tener estudios superiores en su campo, y una trayectoria
profesional o una experiencia en la administración que les avale.
- Reforma del Tribunal Constitucional. Destitución y procesamiento del
actual presidente y de los miembros que legalizaron al partido etarra.
Y se puede seguir y seguir. Pero de todo esto, no van a hacer nada.
Leyendo El lugar del hombre
en el cosmos,
de Fred Spier (2010), uno de los conceptos que más utiliza es el de las
"condiciones Goldilocks" necesarias para que surjan determinados tipos
de fenómeno en el cosmos. Esto se refiere a la historia de Ricitos de
Oro, que encontraba la mesa, o el plato, de uno de los tres osos,
demasiado grande, de otro, demasiado pequeño, y del oso u osa mediano, justo como hacía falta.
Bien, pues en el universo, de igual modo, los fenómenos surgen en
condiciones adecuadas, en un gradiente medio de circunstancias
adecuadas, o en una "ventana" podríamos decir de conjunción de otros
fenómenos, que permite o causa que surja un determinado tipo de
combinación de materia y fuerzas antes imposible, y con ello tipos de
formas complejas que hasta entonces no se habían dado. Nosotros somos
una de esas formas complejas, posibles sólo en una muy específica
conjunción de circunstancias (antes inexistentes, y después
irrepetibles).
Así por ejemplo, el "sosiego cósmico" relativo en nuestra galaxia, sin
colisiones con otras, ha favorecido que se hayan dado las condiciones
de estabilidad que permitieron el surgimiento de la vida. O unas
circunstancias muy especiales en el seno de las estrellas permitieron
surgir los elementos químicos estables y complejos. Etc. Y así,
circunstancias nunca dadas antes, llevan por la escala de la
complejidad, hasta aquí. Es el otro lado del principio antrópico, la
"casualidad" que hace que, mirando hacia atrás, parezca que las
circunstancias del universo se han creado especialmente para nosotros.
También es interesante la correlación entre información y complejidad:
en todo hay información, pero parte importante del desarrollo de formas
complejas susperiores conlleva el surgimiento de sistemas
de
retroalimentación de la información. Así, las estrellas son formas
complejas, a su propio nivel, pero "en las estrellas no se acumula
ninguna información que pudiera ayudarlas a adaptarse a las
circunstancias. En contraste con lo que es propio de la vida, las
estrellas y las galaxias son entidades complejas pero no
adaptativas"
(134)— (Esto me hacía pensar en las estrellas conscientes de Star Maker,de
Olaf Stapledon, un concepto que si bien fascinante resultaba allí
científicamente repulsivo, parte del extraño espiritualismo que se
juntaba con el evolucionismo en Stapledon...). En los niveles de alta
complejidad, podemos pasar a definir la complejidad como la capacidad
de gestión, integración, uso y retroalimentación de la información
sobre el propio sistema y su entorno. Primero, la información
codificada a nivel molecular y genético para la propia reproducción del
organismo. Y, a un nivel más elevado de complejidad, la información
sobre el entorno, con la creación de imágenes virtuales de la realidad
y de su estructura informacional—para adaptar el comportamiento y
planificar la acción futura. La consciencia, y la reflexión consciente
sobre las propias circunstancias, y la planificación racional de la
propia evolución, serían entonces la cima de la complejidad, y en ella
se encuentra el ser humano. Hay, por tanto, una Gran
Cadena del Ser
de la complejidad y la consciencia que es formulable en términos
físicos y matemáticos. Y la generación de imágenes complejas del tiempo
y del entorno (mapas
temporales y mapas de la realidad) es una parte crucial de esta
complejidad.
Otra cosa de las que llaman la atención en el libro es que establece
una relación entre la complejidad y la potencia energética de los
sistemas. No sé si muy fiable en cuanto a los datos, o la correlación
tan directa (pues sospecho que distintas estructuraciones utilizan o
maximizan la energía de manera distinta) aunque la idea es interesante.
"Hasta
las formas de vida de mayores dimensiones resultan diminutas si las
comparamos con las galaxias, las estrellas o los planetas. Sin embargo,
como ya vimos en el capítulo 2, la vida genera unas densidades
energéticas mucho mayores que las de los objetos inanimados. Si la
densidad energética de nuestro sol no supera actualmente los 2 x 10-4
vatios/kg, las plantas modernas, por ejemplo, rondan los 0,9 vatios/kg,
y los animales alcanzan cifras aún mayores, de unos 2 vatios/kg
aproximadamente. Está claro que, a diferencia de las estrellas, la vida
es capaz de generar unas densidades energéticas considerablemente muy
elevadas, manteniendo al mismo tiempo unas circunstancias Goldilocks
muy moderadas" (168)
Los humanos, por cierto, están en un punto medio de la tasa metabólica
óptima para los animales.
Uno de los corolarios de esta correlación entre energía y complejidad,
es que la complejidad sale cara, energéticamente hablando. Los sistemas
complejos, entendiendo por ellos los que más información gestionan
sobre sí y su entorno, consumen más energía—para empezar, consumen a
los sistemas inmediatamente menos complejos para maximizar su aporte
energético. Esto podríamos relacionarlo con el hecho de que los humanos
se convirtieran en una excepción entre los grandes mamíferos:
depredadores sociales y
carnívoros. O, también, lo podríamos relacionar con la explosión de
productividad y creatividad de los dos últimos siglos, sobre los
hombros de las máquinas, quemando carbón primero y petróleo después,
hasta hoy. Quemando mucho para levantar una cultura compleja, que a
saber si se derrumbará antes de que consigamos desarrollar una fuente
alternativa de energía.
Porque la complejidad es costosa, cara de mantener. Y no es
ecológicamente responsable—a no ser que la consciencia lleve a trazar
un plan de supervivencia propia.
Una vez más me llama la atención cómo muchos de los conceptos usados
por Spier fueron desarrollados por Herbert Spencer hace ciento
cincuenta años—sin que al parecer se le reconozca mucho. Así, dice
Spier, "La complejidad que muestran tanto las estrellas como los
planetas en el transcurso de toda su existencia es bastante baja si la
comparamos con la que manifiesta la vida, y además la forma básica que
pueden adoptar esos cuerpos celestes resulta notablemente predecible"
(152). Spencer define la vida como una forma especialmente densa de
empaquetamiento de la energía para su uso, o una integración compleja
de la materia. También es central en la teoría de la formación de la
tierra y la vida de Spencer algo que describe Spier así (p. 166):
"La
mejor forma de describir la evolución que experimentarion a largo plazo
las condiciones existentes en la superficie de la Tierra consiste
posiblemente en decir que a un comienzo de índole más bien uniforme le
siguió un abanico de circunstancias cada vez más diferenciado, lo cual
terminaría dando lugar al surgimiento de un gran número de regiones,
todas ellas provistas de características particulares" (166).
Spencer suena no muy distinto:
"Omitiendo
explicaciones detalladas, y teniendo en cuenta matizaciones que ahora
no podemos especificar, está suficientemene claro que las mutaciones
geológicas han tendido constantemente a complicar lals formas de vida,
ya se consideren por separado o colectivamente. Esa multiplicación de
efectos que ha sido una causa parcial de la transformación de la
corteza terrestre de lo simple a lo complejo, ha llevado
simultáneamente a una transformación paralela de la vida en su
superficie. (First Principles
404).
De las regiones diferenciadas a los nichos ecológicos (y a
su construcción activa por parte de los seres vivos)
sólo hay un paso, o un camino quizá, siguiendo el mismo razonamiento.
La construcción de nichos ecológicos es una manera en que los propios
seres vivos, en lugar de meramente adaptarse al entorno, adaptan el
entorno, retroalimentativamente, a sus propias necesidades,
contribuyendo activamente al mantenimiento de las "circunstancias
Goldilocks", como diría Spier, necesarias para su supervivencia. La
propia complejidad se cultiva a sí misma—es en parte la hipótesis Gaia
sobre la relativa estabilidad de la vida en la Tierra, y eliminación de
las formas que no cooperan con esa estabilidad. Muchas formas de vida
avanzadas desarrollan regímenes de almacenamiento de energía (nichos
ecológicos) para mantener una complejidad constante en circunstancias
cambiantes e irregulares.
Pero quedémonos con esta reflexión sobre el entorno necesario para
mantener los Ricitos de Oro de nuestra complejidad:
"La
gran complejidad conlleva asimismo un riesgo de decadencia superior.
Esto significa que muchas de las formas de vida dotadas de una mayor
complejidad podrían verse abocadas a una vida muy efímera, lo cual se
aplicaría tanto a los individuos como a las especies. Además, la
evolución biológica y la historia humana han causado cambios muy
acusados en el entorno natural". (185).
Malas perspectivas. Hemos conseguido explotar fuentes de energía
concentrada de que han mantenido y potenciado nuestra complejidad: la
carne de otros animales, la producción agrícola y ganadera organizada,
la maquinaria industrial movida por combustibles fósiles, y la gestión
eficaz de la información. Pero "ese tipo de situaciones no suele
prolongarse demasiado" (190). Ahora bien, también señala Spier que no
es habitual que la complejidad vaya a menos: que una vez surgida no
suele haber regresión (211). Aquí percibo yo una contradicción que
quizá de momento esté sin resolver, en este lugar del cosmos.
El autor implícito y el narrador no
fiable
—desde nuestro punto de vista
En este artículo expongo mi punto de vista sobre dos figuras
textuales estrechamente relacionadas en la ficción narrativa: el autor
implícito y el narrador no fiable. Son dos conceptos narratológicos que
surgieron en cierto modo a la par asociados a la obra de Wayne Booth, y
que han tenido suertes diferentes en narratología: el autor implícito
se bate en retirada en tanto que concepto teórico—con frecuencia se le
suprime teóricamente o se le menciona de pasada de modo vergonzante—en
tanto que el narrador no fiable, el que podría ser el malo de la
historia, adquiere un protagonismo casi imperialista, aun a costa del
que podría parecer su correlativo necesario. Con alguna nota histórica
sobre la cuestión, pretendo mostrar que no es tan fácil librarse del
autor implícito—y reiteraré su necesidad para una definición adecuada
del narrador no fiable.
Continúa el artículo en uno de en
estos repositorios: Academia
- SSRN - Zaguán - ResearchGate
Trajes alados. No es el estilo de vestimenta que más me
va, pero para todo hay gustos.
(Non-)Fictional Discourse as a Speech Act
A question at Academia.edu:
Austin's lectures in
How to
do Things with Words
claims that Speech-Act is not applicable to literature/poesy due to a
lack of sincerity in the words' usages. What do you think when these
fictional realms have sincere motivations behind them, such as satire
(which, in many cases, uses its own didacticism as a form of punishment
to alter the reader's behavior)? Does that have more 'right' to
becoming applicable than novels? What about historical novels? Or
non-fiction?
Asked by Kelly Centrelli
And my answer:
Hi Kelly. Well, to my mind Austin
is dealing here only with a very small part of the question of speech
acts in literature, and his discussion is muddled by the fact that he
loses sight of two facts: a) that speech acts in fiction, while void in
the sense he points out, are perfectly valid and effective in the
fictional world represented, in the one in which they are uttered. And,
b) that the literary work, play,
poem, fiction itself, is in its own right a peculiar kind of speech act
(non-void, non-blank, non-nothing) in the world outside the fiction.
It follows therefore that speech
acts can be studied in all kinds of fictions, and that all kinds of
fictions can be studied as speech acts. Now, are there kinds of
fictions which establish a special short-circuited relationship to the
reality outside the fiction? Yes there are... and I think further
investigation into the question you ask might be oriented that way. As
to non-fiction... well, although it may be narrative, and even
literary, it falls squarely outside Austin's strictures on fiction, so
questions of sincerity, truth, etc. apply to it quite directly.
To my mind at least!
I deal at length with the speech act status of literary discourse,
fictional discourse and narrative discourse in the third section of Acción,
Relato, Discurso. And there's also these papers I wrote on
literary pragmatics, speech acts and fictionality:
_____. "Actos indirectos y en general poco serios: La tradición
literaria como pragmática intertextual." Paper presented at the VIII
Seminario Susanne Hübner: Pragmatic Approaches to (Inter-)Textuality.
Universidad de Zaragoza, 29 Nov.-1 Dec. 1995. Online edition (2004): http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/actos.html
Un faro
romano en el fin del mundo, al que se llega por calzada romana.
Por suerte, sin pista para coches.
Vagabundos de las estrellas
Antes del Silver
Surfer, y antes aún del viajero
estelar de Stapledon,
estuvieron los viajeros mentales de Jack London. Y antes que ellos
estaban los narradores de las visiones oníricas de los poemas de
Chaucer y de otros autores de la Edad Media...
Los viajeros mentales de Jack London viajan por el tiempo, a épocas
remotas donde vivieron otras vidas, según esa doctrina espiritualista
que repetidamente proclaman sus personajes—que el Espíritu es eterno e
indestructible, y va asumiendo diversas formas materiales transitorias,
que hemos vivido vidas anteriores, etc. Así, en Before Adam
un muchacho contemporáneo recupera en sus sueños la memoria racial y
recuerda la vida de diversas razas primitivas del Pleistoceno. Y en El Vagabundo de las Estrellas
el narrador, el presidiario Darrell Standing, revive diversas vidas
viajando mentalmente por el pasado mientras su cuerpo está en estado de
catalepsia:
"Durante
las largas sesiones metido en la camisa de fuerza, he podido contemplar
en mí mismo a miles de hombres que vivían todas esas vidas que son en
sí mismas la historia del hombre en su ascenso a través de los siglos.
Y mientras viajo al pasado, a través de millones y millones de años,
mis recuerdos son tan majestuosos que he podido revivir las numerosas
vidas implicadas en la larga aventura del hombre, desde que se
produjeron las primeras migraciones de la especie" (344-45).
En esta doctrina de la Memoria Histórica Visionaria para mí absurda hay
sin embargo un elemento que me interesa—la idea de que el mundo acarrea
su historia a cuestas, y la idea de que la complejidad (una fase tardía
del desarrollo) ha de construirse necesariamente pasando por la
simplicidad de fases previas. Es una idea que debió extraer London de
las ideas de Haeckel,
entonces populares: la noción de que la ontogenia o formación del
individuo recapitula la filogenia, la historia evolutiva de su especie:
"Al
igual que el embrión humano, durante los breves diez meses lunares, con
una rapidez desconcertante, con infinitas formas y apariencias que se
multiplican sin cesarrepite la historia completa de la vida orgánica,
desde el vegetal hasta el hombre; y durante su niñez, el cachorro
humano repite la historia del hombre primitivo cometiendo actos de
crueldad y salvajismo que van desde la perversidad de hacer daño a
criaturas más pequeñas que él hasta el desarrollo de su conciencia
tribal expresada mediante el deseo de pertenecer a una banda; del mismo
modo yo, Darrell Standing, he revivido la
lenta evolución del hombre
primitivo, todo lo que ha sido y todo lo que ha hecho hasta convertirse
en lo que somos en la actualidad. "En
realidad, cada uno de nosotros—como sees humanos que habitan en este
planeta—llevamos en nuestro interior la maravillosa historia de la Vida
desde
sus comienzos. Está escrita en nuestros tejidos y en nuestros huesos;
en nuestras funciones y en nuestros órganos; en nuestras neuronas y en
nuestro espíritu, y en todas nuestras necesidades ancestrales—tanto
físicas como psicológicas—, así como en todos nuestros atávicos
impulsos. Hubo un tiempo en que fuimos como los peces, tú y yo, querido
lector, y nos arrastramos fuera del mar para ser los primeros en
aventurarnos en la tierra firme, sobre la que vivimos ahora. Todavía
llevamos en nosotros las marcas del mar, así como las marcas de la
serpiente, anteroiores al tiempo en que la serpiente fue serpiente y el
hombre fue hombre: cuando el ser anterior a la serpiente y el ser
anterior a nosotros éramos uno mismo. Hubo un tiempo en que volábamos
por el aire, y otro en que vivíamos en los árboles y nos asustaba la
oscuridad. Aquellos vestigios permanecen grabados en toda la especie,
en tí y en mí, al igual que lo harán en todos nuestros descendientes
hasta el final de nuestra existencia sobre la tierra." (El vagabundo de las estrellas, 343)
Algunas de estas ideas expresadas por London
tienen conexión con lo que Jung llamaría los arquetipos del
inconsciente colectivo; otras tienen que ver con la evolución
darwinista y la herencia mendeliana—lo más fascinante es que están aquí
conjuntadas de una manera que no están en ninguno de estos autores. E
incluso los estudiosos del genoma, casi un siglo después de Jack
London, encontrarán que esta idea de que llevamos la historia de la
Vida a cuestas es en algunos sentidos mucho más literal de lo que
podían suponer los contemporáneos de London.
Path dependency, lo llaman
hoy los biólogos—la historia que llevamos inscrita. Es un fenómeno que
es visible en la evolución de los organismos vivos, y también en el
trayecto vital de cada cual—pues cuanto más compleja es una forma de
vida, la humana en particular, tanto más su complejidad requiere de un
trayecto de desarrollo previo, tanto evolutivo-biológico como de
desarrollo personal. Claro que no se refiere sólo London a la
estructura corporal, sino a
todas las formas de la complejidad, incluida la complejidad de las
formas sociales y estructuras psicológicas; esto se aprecia en especial
en sus relatos de regresión a la vida primitiva como sus historias de
animales, o en La Peste Escarlata. En
su relato "A Hyperborean Brew" se nos narra en
tono humorístico la evolución cultural acelerada de una tribu primitiva
de esquimales, bajo la influencia de la aceleración histórica que le
imprimen unos blancos aventureros y explotadores. Y en muchos de estos
relatos
de London (por ejemplo en "La
Peste Escarlata" o en la
Llamada de la Selva
los instintos de la vida primitiva afloran cuando bajo circunstancias
extremas se rompe la fina costra de civilización. Son relatos bastante
en la onda de esa escuela sociobiológica que hoy proclama que tenemos
un jet lag evolutivo, y que nuestros instintos están más adaptados al
Pleistoceno que a la era actual, o por lo menos no han evolucionado
suficientemente rápido.
Quizá lo que encuentro más interesante en London es la manera
(imperfecta, sin duda, pero original y creativa) en que intenta
acomodar en su ficción la Gran Historia de la humanidad. El Vagabundo de las Estrellas o La Peste Escarlata son
en ese sentido una ficción evolutiva, no sólo evolucionista. Con una
incoherente contaminación de un espiritualismo también muy de la época,
eso sí. Pero son ficciones que a su manera buscan de modo ambicioso un anclaje narrativo
coherente
de la historia que narran, para ubicarla en el marco de la evolución de
la especie humana concebida como una Gran Narración—lo que Darwin había
llamado no mucho antes la "grandiosa
secuencia de acontecimientos"
que nos ha hecho a los seres humanos lo que somos.
Todos vagabundos de
las estrellas, desde el momento en que desde nuestro rincón de la
realidad, echamos una mirada a lo lejos en el espacio, que es lo mismo
que echar también una mirada a lo lejos en el tiempo— y vemos cómo este
rincón del mundo y del tiempo contiene en cierto modo todos los demás,
pues desde él son visibles o concebibles el remoto pasado en el que
todo se originó, y ese futuro que a veces parece incómodamente próximo,
pero seguramente porque está inconcebiblemente lejos: el momento en el
que mucho después del último hombre, llegue el fin del mundo, the crack of doom, sin nadie para
ver el espectáculo, a no ser desde aquí.
"Este
trabajo analiza el impulso de evaluación de las
propias opiniones y capacidades desde una perspectiva
evolucionista. El proceso social que permite la
autoevaluación es la comparación social. Se propone que el
origen del proceso de comparación social y autoevaluación
se deriva de la competición social a través de dos
autoconceptos: los potenciales de posesión de
recursos y de posesión de atención social. El equivalente psicológico
de estos dos conceptos es el de la autoestima.
La autoestima evolucionó como un sociómetro que
permite al Homo Sapiens calibrar su grado de
pertenencia social/exclusión social en los grupos de referencia.
Las personas se motivan para comportarse de tal
modo que conserven su autoestima, puesto que las
conductas de mantenimiento de la autoestima suelen reducir la
posibilidad de ser ignorado, evitado o excluido
por los demás. Esta autoevaluación es más sensible a
la exclusión de las personas íntimas que al rechazo de
personas alejadas del círculo más cercano. Esta
sensibilidad está relacionada con el nivel de intimidad que se
mantiene con los otros miembros del grupo, con
los dominios de desempeño y con la relevancia para el
yo. Este modelo de mantenimiento de la autoevaluación
es un mecanismo que resuelve un problema evolutivo
al que hubo de enfrentarse el Homo Sapiens en
algún momento clave de su evolución."
Habla de estrategias de gestión de la atención social, cosa que se hace
evitando la confrontación con adversarios más potentes y rivalizando
con los que se perciben como más débiles. En los seres humanos, la
confrontación física, directa o violenta ha cedido en importancia ante
la seducción y el desarrollo de atractivo, en una competición por
beneficios sociales que llevan ya su cuota de atención y privilegio
incorporado—incluyendo, pero no sólo, posición social, profesión,
cualificaciones y capacidades, gustos y aficiones, etc. Y
dentro del círculo social o la profesión, el éxito relativo de cada
individuo o profesional comparado con los demás.
"Ser elegido por los demás en un cortejo, en un equipo de fútbol, en la
búsqueda de empleo o haciendo amigos son buenos ejemplos de lo que
puede suponer esta motivación por ser y, sobre todo, parecer atractivos
a los ojos de los otros." (8). Podríamos decir que las profesiones,
titulaciones, etc., son mecanismos sociales para gestionar el mercado
de la atención: atención empaquetada y en bloque, podríamos decir,
igual que el dinero es trabajo de los demás simbolizado, acumulado y
hecho portátil y transferible. El dinero es poder social en metálico
("Money doesn't talk, it swears" decía Bob Dylan), y una titulación o
un puesto de trabajo son una modalidad de reconocimiento social
"gramaticalizado", indiscutible a un nivel. Somos seres sociales y
simbólicos, y todos nuestros esfuerzos se dirigen hacia empresas y
objetivos más o menos simbólicos. (De ahí que el fútbol, o la ficción,
puro
simbolismo vacío de contacto con la realidad del sujeto, gratuidad
pura, me parezcan algunas de las esferas en las que la naturaleza
humana se
manifiesta de manera más pura como la pura nada que es).
"La
especie Homo Sapiens se decanta por otra manera menos
peligrosa de probar las fuerzas con los adversarios, en lo que
Paul Gilbert y sus colaboradores denominan potencial
de posesión de atención social. Este potencial
se refiere a la cantidad de atención que los demás le
prestan a una determinada persona. En esas condiciones
se compite con los congéneres por la atención y la
valoración de los demás miembros del grupo. Quien gana
en esta competición incrementa notablemente su
estatus, y cae en las regiones del destierro social quien es
ignorado por sus contemporáneos del grupo. Desde este
punto de vista la posición social que uno ocupa
dentro del grupo no procede de la capacidad de amenazar y
luchar, sino de la atención que le proporcionan los demás
(Buss, 2004). Y los demás suelen otorgar ese
interés a las personas que desempeñan una tarea o función
valiosa. Un médico que atiende a un enfermo recibe
automáticamente la mejor de las atenciones por parte del
enfermo y de sus familiares. Los seres humanos compiten
por ser concesionarios de los beneficios de los demás y
así incrementar su potencial de posesión de atención
social. El fracaso en esta tarea conlleva la pérdida de
recursos y de la atención prestada por los otros."
Como digo, Gómez-Jacinto no está pensando precisamente en las redes
sociales virtuales o en red, pero merecería repensarse su artículo
aplicándolo en este nuevo entorno social—donde resulta, creo,
especialmente explicativo.
"Si
algo importa al Homo Sapiens es el tema de la pertenencia
social y lo
doloroso que le resulta la exclusión social de cualquier grupo que
considere importante." (....) "La formación de
coaliciones y de alianzas amistosas son otros de los espacios en
los que se pone en juego la autoestima del individuo."
La autoestima funciona, concluyen los evolucionistas comentados por el
autor, como un sociómetro que asegura la supervivencia del individuo
mediante su integración adecuada en el grupo. Cuando detectamos señales
de rechazo, ajustamos nuestro comportamiento para maximizar la
aceptación social y la autoestima.
El análisis de la autoestima no sólo es útil para la teorizadores de la
evolución o de las relaciones sociales: también es interesantísimo para
hacer observaciones aplicadas de nuestro grupo social, o de nuestro
propio comportamiento (especialmente al pelo viene en un blog llamado
Vanity Fea). Y también, se me ocurre, podrían derivarse de aquí
interesantes líneas de análisis del discurso (desarrollando la politeness theory
de Goffman, Brown y Levinson o Leech) y de análisis narrativo—viendo
cómo los creadores de ficciones y narraciones interpretan y gestionan
por su parte los procesos de autoestima en sus mundos sociales
inventados.
Charles Darwin emprendió el
viaje del Beagle,
que le llevaría a dar la vuelta al mundo y a desarrollar su teoría de
la evolución, como gentilhombre compañero para el capitán del navío,
Robert FitzRoy. Por aquello de que el capitán de un barco no podía
mezclarse con la tripulación. De hecho, el anterior capitán del Beagle
se había suicidado; FitzRoy mismo sufría de accesos de depresión
violenta (y terminaría él mismo suicidándose años más tarde). La
relación con Darwin no fue tan bien como era de desear, pues los dos
hombres tenían intereses, prioridades y creencias muy diferentes,
aunque se soportaron tolerablemente durante los años que duró el
viaje. La historia de FitzRoy (y Darwin) está contada en una
memorable novela, excelentemente documentada, de Harry Thompson: This Thing of Darkness (2005), en
español Hacia
los confines del
mundo. Es
la única del autor, que murió justo después de publicarla, y no hay que
perdérsela. Me ha llamado la atención este detalle de la nota final de
Thompson, donde comenta sus fuentes. Es, casi, estremecedor.
Están,
claro, las propias obras de Fitzroy y de Darwin. El viaje del Beagle de Darwin y El origen de las especies están
disponibles en muchas ediciones. En contraste, el Libro del tiempo atmosférico, las Observaciones sobre Nueva Zelanda y
la Narración del viaje del HMS Beagle
son difíciles de encontrar fuera de la biblioteca Bodleiana (los
ejemplares de la biblioteca de estos últimos volúmenes todavía tenían
sus páginas sin cortar—nadie se había molestado en leerlos en 165 años).
A saber cuántos libros pasarán de la imprenta al
reciclaje sin nadie que los lea... Muchos de los nuestros, sin duda. Y
también hay personas a las que nadie lee, en toda su vida.
... let the moon Shine on thee in thy solitary walk, And let the misty mountain-winds be
free To blow against thee; and, in after
years, When these wild ecstasies shall be
matured Into a sober pleasure; when thy mind Shall be a mansion for all lovely
forms, Thy memory be as a dwelling-place For all sweet sounds and harmonies;
oh! then, If solitude, or fear, or pain, or
grief, Should be thy portion, with what
healing thoughts Of tender joy wilt thou remember me, And these my exhortations!
El origen del Planeta de los Simios está remotamente en el cuarto viaje
de Gulliver, con sus Yahoos, y más inmediatamente en la novela de
Pierre
Boulle. Pero en realidad nos acordamos más de Charlton Heston y la
Estatua de la Libertad semienterrada, en la película de 1967. Y
de esas minifalderas tan imponentes vestidas de pieles y que no tenían
ni dos palabras de conversación, una cosa muy de liberación al estilo
de los sesenta. Es
curioso que la
reseña de Roger Ebert, a la vez que intuye que El
Origen del Planeta de los Simios
sugiere que seguirá una secuela, ni menciona toda la serie que la
precede—con
las secuelas ya hechas a priori, empezando por la película original. O
sea, ni menta que la película es una "precuela". Quizá sea un síntoma,
porque probablemente poca parte del público ha visto siquiera la
primera película, a estas alturas. Aquí en PlanetaSimios.com hablan de
toda la saga. Y en "Too
Much Monkey Business" describen la serie casi completa, a la que se
suma el
remake de Tim Burton,
la única que queda probablemente en la memoria fílmica del espectador
medio.
Los guionistas de esta película evidentemente sí conocen la
serie, aunque se han atenido a ella sólo en lo que les ha parecido
adecuado—sobre todo para hacer una serie de referencias discretas (más
que guiños) a episodios de la serie—por ejemplo cuando César grita la
palabra prohibida, "NO!" La presecuela que más se aproxima a la
situación de esta película es La Rebelión de los Simios(Conquest of the Planet of the
Apes, 1972)—donde
el chimpancé César, o mejor Espartaco velludo, se convierte en
líder de
la revuelta racial
antiesclavista, en una película muy marcada por la era de la lucha por
los derechos civiles. Allí se retrataba
una abusiva sociedad futurista,
ambientada, qué tiempos fueron futuros, en 1990. Por cierto que este
nuevo César de 2011 ya
no
desciende de los simios inteligentes del futuro, por un loop temporal,
como sucedía en La Rebelión de los
Simios.
Ahora se busca un origen para los simios inteligentes no en la paradoja
temporal sino en la manipulación genética y en la experimentación
abusiva con animales. El evolucionismo, en cambio, ni se menciona, por
si acaso, aunque está ciertamente latente por la naturaleza misma del
material.
La serie original estaba plagada de referencias raciales
(básicamente una alegoría de negros contra blancos en USA) y lo cierto
es que en cualquier película americana que se precie hay una lectura
racial del asunto, no menos en ésta. Así, por ejemplo, se sabe que el
negro siempre muere, y aquí muere doblemente: muere el negro uppity
que dirigía los laboratorios de investigación neurológica, y muere
también el
negro de base, el gran gorila Buck que ayuda al (negro blanco) César en
su rebelión por liberar a los simios. A la mala
conciencia racial se
suma ahora una buena dosis de auténtica mala conciencia de especie. Así
la película retorna a sus
orígenes por así decirlo, al sintetizar en uno el maltrato a las razas
oprimidas y a los grandes simios, y casi lo más efectivo son las
escenas carcelarias en las que vemos a los simios como casi humanos, en
una variante del cine de presidiarios. Como
en presidio no faltan los comportamientos antropoides, es
un acierto
de la película invocar este género, potenciando el terreno
intermedio entre lo humano y lo simiesco—con muchas imágenes y
situaciones que permiten percibir lo tenue que puede ser el terreno
entre lo humano y
lo no humano.
Aunque por
supuesto uno va aquí
a ver sobre todo efectos especiales: y ahora hemos pasado del
maquillaje convincente a
los gráficos generados por ordenador y a la captura de movimiento. En
ese
sentido, y en sus secuencias de acción, está muy lograda la película,
aunque los efectos que usa se verán como bastante más
artificiales en menos tiempo del pensado. Para entonces el
futuro y el pasado ya serán otros, y seguro que ya
tenemos una secuela del remake de la precuela, o quizá un remake de la
precuela de la secuela.
Nicholas Ray finds significant that Freud's The
Interpretation of Dreams was written in response to the death of
Freud's own father. This book's reading of the protagonist's Oedipal
conflict in Hamlet is well
known, and it will therefore come as no surprise that Ray's last
chapter on Hamlet engages
more directly with Freud. While it examines the play from an
interesting and original perspective, I find that it is less suggestive
and intense than the
previous chapters on Oedipus Tyrannus
and Julius
Caesar.
The main point is once again Freud's failure to adequately engage with
otherness—in this case "leaving increasingly unacknowledged the
significance of parental desire in the constitution of the subject's
psychic life" (174). Once again the historical context plays a
role—praying for the dead being at the time a Catholic custom recently
banned under the new dispensations of the Church of England. The
Ghost's call "Remember me!" rather than "Revenge!" should be
interpreted in this connection, as well as Hamlet's general
predicament, trapped in a mourning ritual without issue. This argument
echoes well with Stephen Greenblatt's reading of Hamlet in Will in the World or in Hamlet in Purgatory. Ray's reading
complexly engages the critical literature on Hamlet understood
(mistakenly, he argues) as a modern subject; Ray emphasizes the imagery
of audition and "poisoning through the ear"—as symbols of excessive
remembrance. Polonius' injunctions to Laertes are reread here,
paradoxically, as representing a quite modern self-fashioning, free
from the excessive weight of fatherly instruction. There is no absolute
freedom from the father in Hamlet,
but it is only when Hamlet becomes more self-determined, like Laertes,
that he achieves a measure of freedom from the weight of paternal
overdetermination, and is able to fulfil his mission. "Auto-fidelity
must, in the final analysis, override fidelity to any of the father's
foregoing precepts" (207). But, as shown by the example of Polonius,
this autonomy from paternal authority is also elicited and enabled by
the father himself. As noted before, one might argue that there is in
Ray's Hamlet an element of self-portrayal—as regards this distancing
from the psychoanalytic Father, the better to fulfil his mission and
also fashion one's own life path.
An afterword insists that Freud's approach was not "mistaken" but
rather caught up in the exigency of his own ipsocentric focus on the
individual psyche. Ray, with Laplanche, emphasizes the role of
unforeseen, multiple, and irreducible others in the constitution of the
self. Attention to the role of otherness in the de-centered subject, he
argues, should make psychoanalysis more aware of the multiple
dimensions of the cultural field, and transform itself into a more
de-centered, and more complex, inquiry into the structure and
constitution of human subjects and their cultural artifacts. His book
is an excellent contribution to this project.
No me pierdo las películas de Almodóvar, porque siempre disfruto
viéndolas, aunque las vea tan llenas de defectos como de aciertos. Una
cosa que no sé si es defecto o acierto es que tratan a veces con
situaciones tan atípicas y extravagantes que se salen del ámbito de la
experiencia humana común que parece necesario para que una película
llegue a ser grande en todos los sentidos. Así, salen películas
atípicas, llamativas, originales, pero difícil veo que llegue a hacer
una obra maestra redonda—sus prioridades son demasiado peculiares. Así,
por ejemplo, la peripecia del cirujano plástico y su víctima en La piel que habito es una historia
sugerente, llena de ecos de debates de actualidad, y que señala en
muchas direcciones diferentes todas interesantes, pereo el núcleo donde
se unen todas es un personaje tan patológico que es totalmente
implausible, excepto como ficción cinematográfica. Podría pensare que
en la viña del señor hay gustos para todo—el otro día salía en la
prensa la noticia de un ruso que quedó por Internet con otro de gustos
supuestamente parecidos, pero no: lo mató y se lo comió en diversas
salsas, croquetas, filetes, etc., durante varios días. Podría parecer
de Almodóvar, pero no: el nivel de implausibilidad de La piel que habito es
exponencialmente mayor, y eso encierra a la película en su propia
ficción, por interesantes que sean los ingredientes que combina y lo
bien aderezado que esté el plato.
A ver, unos cuantos de esos ingredientes, por pasar lista: la
homosexualidad, tema personalmente recurrente (hay quien opina que
Almodóvar es casi como el Eisenstein de la homosexualidad, en esto del
cine, realista socialista a su manera). La moda de la cirugía cosmética
y en especial los transplantes de rostro. La experimentación genética
en los límites de la ética. La transexualidad y las operaciones de
cambio de sexo. La Momia (esta película es La Momia de El Cigarral). El Doctor
Frankenstein, haciendo de Nuevo Prometeo, y su Criatura—la novia de
Frankenstein. Yendo más atrás, el mito de aquel griego que se enamoraba
de la figura que había esculpido. La Salida del Armario, y huída del
pueblo, quizá no en ese orden. El Regreso al Pueblo, y el momento de la
revelación a los padres: "soy gay", "soy transexual", etc. Historias de
venganza maligna, de esas de hacer comerse sus propias obras al
malvado—Tiestes, etc. El Coleccionista de Fowles, y su versión
cinematográfica. Y otro coleccionista, de películas: el Peeping
Tom—visto que Robert el cirujano espía a su impaciente paciente con un
circuito cerrado de televisión. (La imagen dentro de la imagen de este
circuito cerrado da algunos de los momentos más poéticos y visualmente
sugestivos de la película). Historias de secuestros, y de agudos
Síndromes de Estocolmo, que pueden revertir en el último momento, por
colisión traumática de las identidades superpuestas—en especial se
recuerda la historia de esa chica Kapusch, secuestrada durante años y
que ya casi andaba medio libre antes de su fuga. La historia del
Monstruo de Amstetten y su hija secuestrada en el sótano, también. La
lista podría seguir sin incluimos las historias de hermanos
desconocidos o contrarios—un capítulo ése que aquí se hace
especialmente irrelevante o gratuito. En el guión hay alguna cosa de
este estilo que detrae en lugar de añadir. También tiene
sus puntos flojos o torpes, por ejemplo la persecución de la camioneta
a la moto, no tiene nivel americano—y el diálogo de la madre de Vicente
el secuestrado con la guardia civil es absurdo, por comprimir en una
escena lo que tenían que ser varias. También abundan en Almodóvar
las reacciones humanas incomprensibles o mal escritas, como por ejemplo
las reacciones de la madre de los dos hermanos (Marisa Paredes), aquí—o
hay que pensar que Almodóvar ve a los seres humanos a un nivel de
superficialidad y de irrelevancia en sus sentimientos que los hace casi
inhumanos (igual que la otra en Volver,
que guardaba a su marido muerto en el congelador del restaurante, y
ella tan fresca, a cantar flamenco). La frivolidad del propio artista
no parece ajena a que se le pueda colar semejante panorama humano entre
los personajes presentados favorablemente.
Como interés especial del cóctel, veo la presentación del tema de
la
transexualidad de modo paradójico: aquí funciona la cosa por inversión
total. El transexual Víctor/Vera lo es involuntariamente, pues es
víctima del cirujano loco—y sin embargo parece por un momento que
acepta su nueva identidad y su destino y que se va a instalar en una
nueva "normalidad" por encima de las cicatrices. Pero no es así: ve su
antigua foto de cuando era hombre (le da un beso, por cierto,
narcisista) y decide vengarse de quien le ha cambiado de sexo. Un
poco como quien se venga del Patriarcado que impone un orden sexual
autoritariamente, siguiendo sus propias fantasías. Así se
desfamiliariza también la escena del regreso a la familia y al pueblo
de Víctor: cuando no lo reconocen con el rostro de Vera: es que tampoco
se reconoce él, o ella. El tema de la recreación transexual de la
identidad
queda así desfamiliarizado, presentado con un ángulo extraño que ayuda
a percibir su extrañeza y la violencia que supone para la identidad
peronal. Son variaciones, pongamos, sobre temas gays, a veces mostrados
de tal manera que descoloquen al espectador o le hagan revisar sus
presupuestos sobre identidad o género. Un poquito como hacía
Shakespeare con sus travestismos y sus chicos actrices. Así, se nos
presenta primero a Vera (Elena Anaya) como mujer, y sólo luego nos
enteramos de que es Víctor operado. De este modo, mediante el uso de
flashbacks, la película logra que regresemos al presente para
encontrarnos otra vez con Victor, ahora Vera, y que se nos descoloque
la imagen de Elena Anaya al verla con la interferencia de pensar que es
un hombre cambiado de sexo. Todo eso, y el tema de la cirugía plástica
en general, contribuye a hacer del género una performance que no toca el centro
de la identidad—soy Víctor, dice el transexual al volver, y lo cierto
es que ya no se sabe quién es, ni quién será, pues también como Víctor
tenía una imagen equívoca como de chico que quería ser lesbiana, y que
no se ubicaba bien en el pueblo. Almodóvar sigue explorando así los
límites y complicaciones de la identidad sexual, y mostrando cómo es
maleable, infinitamente en este sueño cinematográfico, pero cómo las
cicatrices que se borran en la carne quedan en el alma, y esas son de
peor curar, todo el mundo lleva su trayectoria a cuestas. Quizá el
mayor defecto de la película, en los propios términos de su
planteamiento, está en que la transformación de Víctor en Vera, que
tendría que ser cinematográficamente creíble, no lo es: pasamos del
actor que interpreta a Víctor, a Elena Anaya, y se acepta el cambiazo
por necesidad del guión, pero no se ha conseguido hacer el cambio de
sexo de manera cinematográficamente convincente. Que es la que cuenta,
en cine.
El concepto de "lengua propia" o "lengua vehicular" ha
sustituido en Cataluña al de lengua oficial,
entrando por la puerta trasera de la ley, para desnaturalizarlo y
manipularla. Porque lenguas oficiales hay dos, tate.... así que hay que
sustituir en la legislación la noción de lengua oficial por una que
permita el arrinconamiento del español. El gobierno catalán sigue
dispuesto a resistirse, judicialmente si puede y si no por la vía de
hacer oídos sordos, a la obligatoriedad de utilizar el español en la
administración y en la educación—dictada por repetidas sentencias de
los tribunales catalanes, Supremo, Constitucional.... Oigan el
razonamiento según el cual sólo ha
de usarse una lengua, que es el catalán:
"En Cataluña todo el mundo es prácticamente bilingüe, excepto
aquellos que únicamente saben castellano", ha explicado Rigau para
argumentar la necesidad que el catalán continúe siendo idioma vehicular.
Y analicen.
Aquí un "Sin Complejos" donde hablan de este tema y otros de actualidad:
A
mí este verano ya se me ha acabado el mar. Pero tengo un montón de
fotos de Galicia que aún seguirán apareciendo por aquí. Quién sabe,
igual hasta la próxima temporada de playa.
De una conversación en Facebook. Digo yo, en un diálogo
donde se criticaba a los autores de éxito fácil:
—Yo creo que todo escritor aspira al éxito y al reconocimiento, de los
pocos y si es posible de los muchos pocos. Si no, no escribiría.
Contesta Sergio: —Discrepo, compañero José Angel.
Decir "todo escritor" es crear una limitación. No puedo hablar por los
otros, evidentemente, pero mi experiencia personal me dice que se
escribe porque hay algo que necesita expresarse y unos lo hacemos por
m...edio de la palabra, igual que otros lo hacen por medio de la música
o la pintura. Otra cosa es publicar. Ahí sí podría entrar el factor
búsqueda de reconocimiento. En cuanto a los escritores
profesionales/comerciales, ni lo uno ni lo otro: Escriben porque eso
constituye para ellos una fuente notable de ingresos (quizá haya
excepciones, he oído que un camello pasó una vez por el ojo de una
aguja... aunque
puede que lo leyera en un cuento de Arreola, que fue un cachondo). Un
saludo.
Y replico, o repico:
—Es cierto, Sergio, debería haber dicho "todo publicador", jeje...
Aunque tiene su lado diabólico, lo cierto es que la combinación de
mercado más escritura es de lo más satisfactorio para el ego, cuando se
produce con éxito. Que alguien te preste atención, ya te está pagando
en tiempo. Pero tener montones de gente pagando por leer tus palabras,
en tiempo y en dinero, eso es muy halagador para el ego. No es de
extrañar que se intente, y que se celebre cuando se consigue. Me
extraña que no sea un éxito más escaso, de hecho.
O sea, que la literatura gratuita también la pagamos—en
atención, un bien bien escaso. Pero al menos no la pagamos dos veces.
JoseAngel: VERGÜENZA, una gran película
en la que la guerra da lecciones desagradables y vuelve a la gente
peor, o quita las ilusiones sobre uno mismo. Alegre no es.
25 ago 11, 21:04
JoseAngel: Llueve en Bueu. Nos vamos al
cineclub a ver una de Bergman, por acompañar.
JoseAngel: Alvaro se va a remar, un
forzado de Dragut.
4 ago 11, 11:48
JoseAngel: Alvaro se va a la
wiflioteca.
4 ago 11, 11:44
JoseAngel: En la Cadena Ser,
entrevista a un atracador que ha escrito sus memorias. "No me
arrepiento de nada", dice, y lo tratan como a un respetable caballero,
los babosos. A ver si se hunde la SER de una vez.