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También
tengo el IBSN 0-000-0000-1
—nada menos.
As the people here grow colder, I turn
to my computer and spend my evenings with it like a friend.

Coches nunca vistos ![]() Me considero un buen fotógrafo de coches. Al menos, creo que les extraigo algunas potencialidades no bien captadas en las fotos de coches que he visto hasta ahora. Martes 29 de noviembre de 2011 Los leñeros Nigth Club ![]() Lunes 28 de noviembre de 2011 Del Mito a la Razón— Presentación Del Mito a la Razón es un documental sobre historia de la ciencia hecho "a pulso" y con sus propios medios, con licencia Creative Commons, por Rubén Lijó, estudiante de ingeniería en Canarias, un trabajo impresionante que obtiene un resultado muy notable. El viernes estuvimos en su presentación en Zaragoza y puede verse algún momento de la presentación en este vídeo que sigue— hasta salgo yo, y la Dra. Penas. El documental va asociado al proyecto divulgativo hablandodeciencia.com y puede verse allí un tráiler del mismo, así como otros artículos. Admiten colaboraciones. A Eustoquio Molina, uno de los presentadores, y catedrático de geología en la Universidad de Zaragoza, lo veíamos también entrevistado en este documental sobre la geología y las extinciones masivas—éste de más alto presupuesto, y de RTVE. Y sobre la Gran Historia, eso que digo en mi intervención, puede verse esta presentación de David Christian, The Big History, que podría titularse quizá también Del origen a la Razón. ![]() Como documental, Del mito a la Razón está bastante logrado, especialmente teniendo en cuenta su bajo presupuesto, y se sigue con mucho interés. Por hacerle una crítica desconstructiva, diría yo que se limita al desarrollo de la física y las ciencias naturales (que por otra parte es lo que intenta hacer, claro), y que desde esa óptica cientifista descuida los elementos de racionalidad que hay en el mito, y los elementos de mito que hay en la razón—una óptica paradójica ésta que tendemos a enfatizar más los estudiosos de las ciencias del hombre. Y de la mujer, claro, suponiendo que haya ciencia de la mujer. Y del hombre, claro. Porque, y no lo descartes... ... Mundus est fabula. Para compensar tanta racionalidad científica, pongo desde el lado de las humanidades una conferencia de Emilio Lledó de 1980, "La letra del mundo y la creación de la subjetividad". Que también va, a su manera, sobre el paso del mito a la razón. Lantana Una buena película sobre parejas en crisis, valga la redundancia. Un trailer: Y el final de la película, con Celia Cruz a cuestas: Da una idea muy adecuada de Lantana la reseña de Roger Ebert. Lantana. Dir. Ray Lawrence. Screenplay by Andrew Bovell, based on his play Speaking in Tongues. Cast: Anthony Lapaglia, Geoffrey Rush, Barbara Hershey, Kerry Armstrong, Rachael Blake, Vince Colosimo, Russul Dysktra, Daniela Rarinacci, Peter Phelps, Leah Purcell, Glenn Robbins. Music by Paul Kelly. Sound Andrew Plain. Ed. Karl Soderston. Prod. des Kim Budde. Photog. Mandy Walker. Line prod. Catherine Jarman. Exec. prod. Rainer Mockert and Mikael Borglund. Australia: MBP / AFFC / Jan Charman, 2001. DVD: Winchester / VVL / Universal. De paseo con Monet ![]() Chirruping about ourselves A comment to a post in Babel's Dawn, "How Language Began", which summarizes the author's view of the origin of language in the development of joint attention on a number of complex dimensions: This is an excellent and enjoyable overview both of your theory and of some hundred thousand years of speech. As this post may signal some change of rhythm, let me take the opportunity to congratulate you for your blog and thank you for your valuable reflections and for your diffusion and explanation of other people's work on the subject. ![]() One additional reflection on the "chirruping" or twittering phase of language. Besides the possible expressive, referential, and conative dimensions of that proto-linguistic speech, one should maybe stress the phatic/social dimension of human sounds. The distinctive sounds of human groups may have had an important dimension in stressing in-group ties, quite apart from any use to signify anything. Or, to put it otherwise, distinctive combinations of phonetic features, and characteristic combinations of phonemes, may have given rise to a number of local proto-languages or forms of speech, signalling group and sub-group kinship, an essential social function. To put it yet otherwise, the distinctive sounds, syllables and intonation patterns of the proto-languages may have directed joint attention to themselves, and thereby to a common group identity, besides signifying something. This would seem to be another dimension of joint attention, and one which might provide a bridge with the "chirruping" abilities of other species and their own social functions. The development of distinctive phonemes and syllables, and intonational patterns, would provide ready-made coinage for a number of additional semiotic functions, besides the signalling of in-group identity. Domingo 27 de noviembre de 2011 Caligrafía de los sueños La última novela de Marsé recrea el ambiente de su adolescencia en la Barcelona de posguerra. Mucho de autobiográfico parece ir del autor al protagonista, Ringo, un chaval que iba para aprendiz de joyero, pero que le pilló un dedo un torno y se lo arrancó. Ringo es un fantasioso, un imaginativo, que entretiene a su pandilla inventando aventuras copiadas del cine y de los westerns, aderezadas de fantasías eróticas. También iba para pianista, y no pierde la ilusión, sueña aún con ser el pianista de nueve dedos, admiración de las salas de concierto. Y le atrae una vecina suya, Violeta Mir, que a la vez le disgusta, y en su acercamientos y alejamientos de ella va pasando su adolescencia. Mientras, se va enterando de los tejemanejes de su padre, izquierdista mal asentado en la Nueva España, que lleva de contrabando matarratas, mensajes,
intrigas... y se va distanciando poco a poco de su familia. Desde su
posición de observador del barrio, Ringo es testigo de la historia de
enamoramiento de la sentimental, indiscreta y ridícula señora Mir,
madre de Violeta, con un realquilado suyo, el señor Alonso, a quien
echa de casa un día para luego estar obsesivamente pendiente de él, de
una carta que le ha prometido... Ringo hará de mensajero incompetente
entre la casa de los Mir y el señor Alonso, perdiendo una carta que le
encomienda éste, haciéndose el interesante con Violeta y luego dándole
desplantes, aunque éstos son mutuos... todo mientras lee a
Hemingway, a Balzac, a Salgari, a Hamsun, a un montón de autores en la
taberna del barrio. Es un testigo atento pero sólo medianamente
competente, y un mensajero desastroso, peor que el de L. P. Hartley en The Go-Between,
esta vez entre dos amantes avejentados e improbables. Al final,
apiadado por la pérdida de cabeza de la señora Mir, ya totalmente
bovarizada y alcoholizada, escribe él mismo la carta que perdió, o más
bien la que debería haber sido, la que debió haber escrito el ahora
desaparecido señor Alonso—una carta de amor imposible y de despedida
hasta la eternidad. Sólo para enterarse años después de que el señor
Alonso a quien le rondaba era a la chavala Violeta, y no a su madre,
una variante de la historia de Lolita de barriada obrera. En una
Barcelona en la que nadie dice una palabra de catalán, por cierto. Con
esa carta fantasiosa y bien intencionada, Ringo se estrena como
escritor, la novela es también un Künstlerroman,
pero con un toque de desengaño y escepticismo, pues el escritor que
corrige la realidad con sus ficciones acaba descubriendo, después de
haber hecho lo posible con su pequeña aportación, que la realidad que
corrige era una apariencia, una ficción más. Que no por mucho observar
se entera uno de lo que tiene delante, que el tiempo acaba mostrando
que las acciones de uno siempre son torpes o de través, y que la
realidad que creemos recuperar en el recuerdo está siempre infectada
por el desfase entre lo que sabíamos entonces y lo que acabaríamos
sabiendo. Eso vuelve mucho más relativas e inciertas todas las empresas
humanas, incluso la del escritor que intenta enfrentarse al problema de
la realidad que nunca coincide con el deseo. Como emblema de ese
desfase entre el deseo y la realidad, enigma sobre la validez de
nuestras empresas, están el leopardo congelado en el Kilimanjaro, en el
cuento de Hemingway, y su trasunto local, una especie de stairway to heaven
que no lleva a ninguna parte, en una colina pelada pero pronto
urbanizable, muy frecuentada por la señora Mir, cerca del barrio del
Carmelo:En su vertiente sur, labrados sobre una roca, hay tres solitarios peldaños de una escalera que nunca se terminó, que nadie sabe adónde quería subir. Ahí empieza la escritura de Ringo, y allí empieza, o quizá acaba, la de Marsé. Nuestras intenciones, nuestras palabras y y nuestras acciones son nuestras, creemos, pero es un enigma dónde aterrizarán, y qué efectos producirán, y qué opinión nos merecerán vistas desde lejos, en retrospectiva. No por nada empieza la novela con una cita del pasaje de Walter Benjamin sobre el ángel de la historia. Porque nada nos pertenece del todo, y ni siquiera nuestro pasado más familiar está a salvo del sesgo que le da el tiempo que le va cayendo encima. Censuras privadas En el artículo Libro censurado por Amazon escribe Arcadi Espada sobre el episodio de un libro erótico o pornográfico de su amigo Abreu, que no quisieron distribuir los de Amazon—"censura", lo llama. Perdone Arcadi Espada, pero al contrario de lo que supone allí, Amazon, como cualquier otro editor o distribuidor, tiene el derecho a editar o a distribuir lo que le dé la gana, acorde con su política de contenidos o sus perspectivas de negocio. La censura la ejercen los poderes públicos—lo que ejercen los agentes privados se llama gustos particulares o normas de la casa. De lo contrario, cualquier editor que rechaza un manuscrito sería algún tipo de censor. De ideas, y no ya de dibujitos eróticos. Al libro erótico "censurado", como a cualquier otro libro rechazado, sólo cabe aconsejarle que se busque otro editor, que los hay. En erotismos como en filosofías hay gustos, y disgustos. Amazon le podrán parecer a Abreu y a Espada pacatos o puritanos, o hipócritas, eso ya va en gustos. Si no le gusta tratar con puritanos etc., que no compre en Amazon. Lo que no puede ser ni será nunca es que las normas de gusto de uno las dicte otro. Y, en fin, si Amazon censurase algo, sería una excelente promoción, cosa siempre muy necesaria. Vista de nuestra casa ![]() Sábado 26 de noviembre de 2011 Closing Time Una canción de Leonard Cohen de aquel disco retroprospectivo, The Future, del año de Jhesu Christo de 1992. Veinte años no es ná, y sin embargo el futuro siempre acaba llegando. Coche de color indefinido ![]() David Christian, The Big History Creo que por fin voy a aceptar una invitación para ir a dar una conferencia a París, en un futuro, y que precisamente tendrá que ver con este tema de la Gran Historia, llevado hacia el campo de la narratología. Un título provisional: "The Story behind any Story: Big History, Historicity, and Narrative Mapping". Viernes 25 de noviembre de 2011 El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (7): El aparente milagro En el
capítulo 7 de The Grand Design, Stephen Hawking y su
socio/negro Mlodinow se enfrentan al dilema del principio antrópico del
universo. A saber, ¿cómo
es que las condiciones del universo, y en concreto de la Tierra, para
la posibilidad de la existencia humana... son exactamente las
adecuadas?—Siendo que hay en principio una infinidad de universos
posibles, según han expuesto con un razonamiento de base matemática, y
siendo que esas condiciones, en principio, ni siquiera parecen ser la
regla general de nuestro propio universo, sino más bien altamente
excepcionales. Este es el aparente milagro. Muchas veces es explicado
acudiendo a la teoría de un universo diseñado intencionalmente por un
dios. La ciencia deberá dar alguna explicación que haga plausible esta
coincidencia de lo que necesitamos con lo que es—lo que (como han hecho
otros) denomina Hawking con el principio de "Ricitos de Oro",
Goldilocks—debe haber en el Universo una zona adecuada para la vida, ni
demasiado caliente, ni demasiado fría, pongamos, como la sopa de los
tres osos en el cuento.
Con los desarrollos recientes de la astronomía sabemos que nuestro planeta es menos excepcional de lo que parecía: "Ahora sabemos que hay cientos de
planetas tales, y pocos dudan de que existe un número incontable de
ellos entre los muchos miles de millones de estrellas de nuestro
universo. Eso hace que la coincidencia de nuestras condiciones
planetarias—el sol único, la afortunada combinación de distancia
tierra-sol y masa solar—mucho menos notable y menos convincente como
prueba de que la tierra fue diseñada cuidadosamente sólo para
complacernos a los humanos. Existen planetas de todos tipo. Varios (o
al menos uno) contienen vida. Obviamente, cuando los seres de un
planeta que contiene vida examinan el mundo que los rodea, se
encuentran con que su entorno satisface las condiciones necesarias para
su existencia". (153)
Lo cual es una buena manera de convertir el principio antrópico en una mera obviedad sin valor argumentativo. Otra manera de ponerlo es al revés, de esta manera un tanto reflexiva, convirtiendo la última frase, dicen Hawking-M, en un principio científico: "El mismo hecho de nuestra
existencia
impone reglas que determinan desde dónde y en qué momento nos es
posible observar el universo. Es decir, el hecho de que existimos
restringe las características del tipo de entorno en el que nos
encontramos. Este principio se llama el principio antrópico débil."
(154)
Es decir, los factores de entorno, o factores medioambientales del universo, que hacen posible la vida, y la consciencia, hacen que ésta sea capaz de reconocer, como lo que son, esos mismos factores del entorno que le sirve de base. Así, vemos que vivimos en una fase "intermedia" del universo, en la que la existencia de estrellas y de determinados elementos químicos generados en ellas, así como el desarrollo de entornos planetarios, hace posible nuestro entorno dentro de un determinado margen de espacio y de tiempo, antes de que se agote el combustible estelar o se destruyan los entornos planetarios. "El principio antrópico débil no
es muy
polémico. Pero hay una forma más fuerte que vamos a sostener aquí,
aunque muchos físicos la contemplan con desdén. El principio antrópico
fuerte sugiere que el hecho de que existimos impone condiciones no sólo
a nuestro entorno, sino también a la forma y contenido
posibles de las propias leyes de la naturaleza.
La idea surgió porque no son sólo las características específicas de
nuestro sistema solar las que parecen extrañamente conducentes al
desarrollo de la vida humana, sino también las características de todo
nuestro universo, y eso es mucho más difícil de explicar" (155)
Por reconducir un poquito este planteamiento, ya de entrada, habría que matizar que el ser humano, por interesante que nos resulte desde el punto de vista cognitivo, es desde el punto de vista biológico una criatura más, un fenómeno emergente a partir del fenómeno general de la vida. Si mantenemos la discusión limitada a las condiciones que producen la vida, sin pasar a modo de cortocircuito del universo a la conciencia, estaremos en menos peligro de cometer los razonamientos falaces a que con frecuencia invita un examen del principio antrópico. El universo podría ser "exactamente adecuado" para contener planetas, estrellas, galaxias, elementos químicos, etc., y todos los ingredientes de la vida, sin que por ello hubiese vida—como de hecho no la hay en la práctica totalidad del universo, con una contadísima excepción hasta la fecha. Desde ese punto de vista, la excepcionalidad de la humanidad es no tanto la confirmación del principio antrópico como su refutación: de no existir seres conscientes, el universo podría ser muy bien seguir siendo el que es, en cuanto a sus galaxias, estrellas, planetas y continentes y seres vivos inconscientes, sin nosotros. Y normalmente se dedica a serlo, en la práctica totalidad de su extensión e historia. Yo estoy dedicándome a estudiar cosmología en parte a resultas de un interés por la narración—al ser la cosmología el marco narrativo más amplio concebible. Por eso me interesa cuando los cosmólogos usan un lenguaje que muestra que son conscientes de la dimensión narrativa de su objeto de estudio, o de su propia actividad. Así Hawking-Mlodinow, añado cursivas: "El relato de cómo el
universo
primordial de hidrógeno, helio, y un poquito de litio, evolucionó para
convertirse en un universo que alberga al menos un mundo con vida
inteligente como la nuestra es un relato con muchos capítulos." (155)
La gran historia o historia grande, lo llaman algunos—David Christian et al. Recomiendo ver esta presentación de David Christian, "The Big History", donde presenta su visión de la evolución cósmica, desde el Big Bang hasta la vida, la cultura y nuestra civilización globalizada. En una fase previa a veces olvidada de esta disciplina, la que fomentaron Humboldt y Spencer en el siglo XIX, se le denominaba evolución, o evolución cósmica. (Ver aquí, "Victorian Dark Matter"). El relato de cómo surgió la complejidad se puede dividir en fases emergentes, cada una asentada sobre la anterior. La vida necesita un entorno climático y moléculas adecuadas; éstas necesitan para existir una diversidad de elementos y la complejidad planetaria, los planetas han de surgir de los procesos estelares, y antes de todo han de formarse las estrellas y galaxias. Éstas surgieron, según la física actual, "de las semillas de diminutas irregularidades en el universo temprano, que era casi completamente uniforme pero afortunadamente contenía variaciones de densidad de cerca de una cienmilésima parte" (156) — Sigue sin quedar claro cómo a partir de un principio simple y uniforme puede surgir la irregularidad—ó cómo las irregularidades resultantes de la fuerza del Big Bang en interacción consigo misma resultaron ser eso, irregularidades, en lugar de estrictas regularidades, pues no había nada que pudiese distorsionar esa fuerza, a no ser ella misma. Sea como sea, volvemos a encontrar (quizá inconscientemente) la metáfora de la Gran Cadena del Ser, entendida ahora como la cadena de fenómenos emergentes que se siguen a partir de la Gran Explosión, y cito y cursivo: "Al igual que hubieron de ocurrir determinados acontecimientos en la Tierra temprana para permitir que nos desarrollásemos, así también cada eslabón de esta cadena fue necesario para nuestra existencia" (156). Pero a Hawking y Mlodinow les parece especialmente notable que ya las fases iniciales fuesen las adecuadas para el surgimiento de las finales, y por eso añaden un pero: "Pero en el caso de los
acontecimientos
que resultaron en la evolución del universo, estos desarrollos iban
gobernados por el equilibrio de las fuerzas fundamentales de la
naturaleza, y son ésas cuya interacción había de ser justo la adecuada
para que pudiéramos existir" (156).
Aquí las "finalidades" expresadas por la oración pueden inducir a errores y a presuposición de intenciones y diseños—Pero podríamos argüír que realmente no hay más que dar la vuelta al argumento, como han hecho ellos mismos antes, para ver que no hay nada de especialmente sorprendente en esta interacción equilibrada, que lejos de ser contradictoria o improbable, es estrictamente racional y va regida por la probabilidad más absoluta. Todas las partidas de nuestro universo se juegan con las cuatro leyes fundamentales, por lo cual no es de sorprender que estas subyazcan en última instancia a todos los fenómenos complejos. Por ejemplo, que el carbono, originado dentro de las estrellas, pueda interaccionar y formar moléculas complejas y dar lugar a la vida sólo fuera de ellas, en un entorno planetario. Otra parte de la pregunta es "por qué estas leyes y no otras", en otro universo concebible. Algunos eminentes científicos han creído que el curioso equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza, y los improbables procesos que podrían dar lugar a la vida, son la mejor evidencia de un diseño intencional. Así citan H-M a Fred Hoyle: "No creo que ningún científico
que
examinase las pruebas dejaría de extraer la inferencia de que las leyes
de la física nuclear han sido deliberadamente diseñadas con vistas a
las consecuencias que producen en el interior de las estrellas" (159)
Hoyle
había postulado el llamado proceso triple
Alfa,
por el cual se crean las moléculas complejas a partir del helio —lo
cual para mí es una prueba de que incluso las mejores mentes trabajan
dentro de unas "condiciones Goldilocks", unos parámetros de los cuales
es mejor no extraerlas, pues su lógica empieza a fallar fuera del
ámbito en el que han contribuido a la excelencia científica. También
Newton creía en un un Dios que retocaba las leyes físicas a
conveniencia, y en el ocultismo, y en la alquimia.Observan Hawking-Mlodinow que se pueden hacer simulaciones estadísticas por ordenador, relativas al tipo de universo que se obtendría si las leyes físicas fuesen ligeramente diferentes. Vemos ahora otro posible avatar del Hacedor de Estrellas de Stapledon: ahora en la persona el científico que genera hipotéticos mundos matemático-físicos en su ordenador—o quizá el Hacedor sea el ordenador mismo, un dios menor donde los haya. Trasteando sólo un poquito con los valores relativos de las fuerzas nucleares o eléctricas, obtenemos universos hipotéticos muy diferentes del nuestro, sin moléculas complejas de carbono, por ejemplo, y por tanto sin vida: "La emergencia de las estructuras complejas capaces de sustentar observadores inteligentes parecen ser muy frágiles"... (161). Pero, insistamos, no sólo a "observadores inteligentes", sino a "observadores estúpidos" o a cucarachas, esponjas de mar y bacilos. La inteligencia del observador es un efecto colateral de la vida, y el hecho de asociarla directamente a las condiciones básicas de existencia del cosmos es una falacia muy vieja, casi imposible de evitar por lo que parece... —el antropocentrismo. Es la falacia de la que se burlaba Pope en el Ensayo sobre el hombre: Ask
for what end the heavenly bodies shine,
Earth
for whose use? Pride answers, " 'Tis for mine:
For
me kind nature wakes her genial power,
Suckles
each herb, and spreads out every flower;
Annual
for me, the grape, the rose renew
The
juice nectareous, and the balmy dew;
For
me, the mine a thousand treasures brings;
For
me, health gushes from a thousand springs;
Seas
roll to waft me, suns to light me rise;
My
footstool earth, my canopy the skies."
Lo que quiero decir es que la emergencia de
la consciencia necesariamente tiene lugar dentro de los parámetros o
"condiciones Goldilocks" si así se las quiere llamar que son requeridos
para la existencia de la vida, al igual que la vida surge dentro de los
ámbitos en los que se han formado moléculas complejas. Pero eso es algo
que comprueba la vida (Hawking, nosotros, etc.) en retrospección— y es
una pura ilusión perspectivística (hindsight bias) el creer que existe
algún tipo de ajuste predeterminado de esos parámetros para hacer
posibles fenómenos emergentes tan remotos. Tan remotos, y tan
excepcionales, pues poniéndonos estadísticos la vida, y las moléculas
complejas, y los ámbitos que les son favorables, son un porcentaje
irrisorio de la materia cósmica.Por tanto estas dos frases de Hawking-Mlodinow, siendo ciertas, podrían sugerir algo que no es en absoluto cierto. "La
emergencia de estructuras complejas capaces de sustentar observadores
inteligentes parece ser muy frágil. Las leyes de la naturaleza forman
un sistema de un ajuste extremadamente fino, y muy poco en las leyes
físicas puede cambiarse sin destruir la posibilidad del desarrollo de
la vida tal como la conocemos." (161)
Obsérvese que la misma construcción de las frases de H-M, su vocabulario, la elección de sus metáforas, crea esta ambivalencia o confusión entre "diseño intencional" y "sistema autogenerado" que se encuentra en el título del libro y que es el centro de su debate, y de su propuesta. También: "La
coincidencia más impresionante en lo relativo a un ajuste fino es la
relativa a la llamada constante cosmológica en las ecuaciones de la
relatividad general de Einstein." (161)
Esta constante, eliminada por Einstein como innecesaria al descubrirse que el universo se hallaba en expansión (y cuadraban las cuentas de otra manera) fue resucitada en 1998, cuando "las observaciones de supernovas muy distantes revelaron que el universo se expande a un ritmo acelerado, un efecto que no es posible sin algún tipo de fuerza repulsiva que actúe por todo el espacio. Se resucitó a la constante cosmológica. Ya que ahora sabemos que su valor no es de cero, sigue pendiente la pregunta de por qué tiene el valor que tiene" (162). El "ajuste fino" consiste en que si la constante fuera distinta, el universo se habría disgregado y no sería el que es. Pero, en fin, repito lo mismo, frente al razonamiento de ajuste fino de Hawking y Mlodinow—esto no es un problema que tenga que ver con la existencia de la vida y de la consciencia: no conviene tratar fenómenos situados a distintos niveles de emergencia como si unos siguiesen necesariamente de otros o tuviesen que ver directamente con otros. Y no conviene porque es una falacia perspectivística, la que en inglés se suele llamar hindsight bias y yo suelo llamar la distorsión retrospectiva. Jueves 24 de noviembre Sobre "la" regla del texto ![]() Comentario sobre un comentario de un texto de Derrida: El inconveniente de postular que el texto tiene "una" regla es que entonces, en puridad, sólo podría ser leído una vez, lo cual parece contradictorio. Todas las lecturas ingenuas no habrían desvelado la regla del texto, o no la habrían añadido a sí mismo, si se prefiere, en una formulación explícita - y todas las lecturas posteriores a la lectura crucial, la lectura-escritura crítica, no podrían quizá más que reconocer ese gesto, sin poder siquiera repetirlo, pues el único añadido posible, el de "su regla" al texto, ya estaría hecho. Más razonable parece (en este texto que le añado al texto de Derrida "La farmacia de Platón" comentado o completado por José Luis Pardo) suponer que un texto obedece a muchas reglas, más o menos explícitas, más o menos explicitables en un contexto determinado, siempre a través (en eso convengo) de una relación con una lectura crítica que culmina el texto y revela su regla revelando por ejemplo sus costuras—en este caso que comento, se trataría de la costura que presupone que el propio contexto de lectura es el privilegiado, el que por fin desvela el texto, o la regla (única, crucial) que lo estructura y que no era más que entrevista por los lectores previos o por el propio autor - hay que suponer que era entrevista o intuida por ellos, digo, porque la alternativa es demasiado triste para los lectores previos, que habrían estado atrapados en un largo proceso de incomprensión, una comunicación fracasada, y sería también una presuposición demasiado presuntuosa para el crítico que "por fin" la desvela. La crítica desvela constantemente diversas "reglas" que operan en los textos, y que se vuelven relevantes, o especialmente visibles, desde el punto de vista del proyecto que articula otro texto, el texto crítico. No hay que creer que el único proyecto del texto crítico es el texto del autor que éste comenta - como decía Gérard Genette, siempre hay otras personas "al lado". Queda la música Aquella que cantaba Aute, y quizás aún cante: Queda la música from Jose Angel García Landa on Vimeo. Melanie Safka - As Tears Go By Miércoles 23 de noviembre Otra foto de hojas ![]() Pronto tendré que fotografiar sólo hojas, supongo. Estaba en la plaza haciendo fotos y me ha venido una señora a decir no podía hacer fotos de la plaza, porque había menores en la plaza... Estamos fatal. Al final la corrección política nos va a sumir en la Tercera Edad del Hielo. La flor de Coleridge, versión Warhammer Yendo al cole en la moto, me cuenta Oscar sus sueños de esta noche, un sueño, me dice, dentro de un sueño, como los de Poe: - Estaba yo en una casa grande con muchos cuartos, y tenía que escaparme de un cuarto a otro, porque nos perseguía un dragón, y en cada cuarto había figuritas de Warhammer muy bonitas, y yo las iba cogiendo. El dragón era como las figuritas de Warhammer pero en grande. Y a mí había una figurita que me gustaba mucho... - ¿Y era como el dragón que te perseguía, pero en pequeñito? - No, a mí la que más me gustaba era un mamutito que llevaba unos zurrones con cargas de dinamita. Es que vas a una tienda de Warhammer y te encuentras de verdad cosas de esas. Pues me metía figuritas en los bolsillos mientras me escapaba por esos cuartos... ... pero era un sueño, y luego me despierto en casa. Bueno, en casa pero sueño que me despierto, porque era otro sueño raro. Venían unos colegas y nos íbamos todos juntos a una academia de policía Alien, no sé cuántos eran, a veces eran más y a veces eran menos, en los sueños no los puedes contar bien. O a veces aparecía uno, decía sus comentarios y luego desaparecía. Y en la academia de policía Alien, resulta que me metía yo la mano en el bolsillo, y tenía de verdad el mamutito Warhammer que había cogido en el sueño de antes, en el bolsillo lo tenía. - Oye, pues ¡qué ventaja, algo sacaste en limpio del sueño! - Sí. Lo malo es que era en otro sueño. ____ (Aquí hay otra versión del sueño, narrada por Oscar imperson, en su blog Nuestras incompetencias). Martes 22 de noviembre de 2011 No voy a llorar Hablando de María José Hernández, en el Teatro Principal estábamos en un concierto suyo y nos ha dicho que veamos este videoclip de su último álbum: Aquí la tarde cenicienta espera ![]() Una noticia de espanto Pone los pelos de punta la noticia, pero pasa casi desapercibida con esto de las elecciones. La electricidad ha subido un 34% durante el último año. Un 34% digo - no un 3,4%. Y esto sin los
coches eléctricos famosos que siempre están por venir. Esperen a que
lleguen éstos,
si estamos para coches en el futuro, y verán dónde se pone el precio de
la luz. El aterrizaje en las "renovables",
cuando este avión de reacción a chorro en el que viajamos (llamado
Occidente) se nos quede
sin petróleo a mitad de vuelo, va a ser de espanto. El mundo en Verde
no va a ser tan idílico como algunos se lo imaginan. Agárrense. Lunes 21 de noviembre de 2011 Detalle del despacho ![]() Los resultados de lo que hay ![]() Estos son según Europa Press los resultados de las elecciones generales de ayer. Lo que opino de los resultados de cada uno: - El PP obtiene mayoría absoluta, lo que refleja la conciencia general del país de que estamos en una crisis más gorda de lo que se esperaba, y que hace falta un mínimo de racionalidad y de coherencia en la política nacional —un mínimo que sólo podía aglutinarse en torno al PP, visto nuestro sistema electoral. Resultados sorprendentes quizá para un partido que ha procurado ocultar su programa y mantener un perfil lo más bajo y gris posible—pero parece claro que, considerando lo que da de sí el panorama nacional, y a la vista de los resultados, era la estrategia adecuada. Otra cosa es que el programa de Rajoy, "la economía es todo", sea un planteamiento realista o sabio en un país amenazado de secesionismo y de desencanto con el sistema representativo. No lo es—aunque lo primero va a ser intentar salvar los muebles del incendio, luego ya veremos de quién son. Por cierto que el PP contribuyó a inflar la burbuja del endeudamiento, y a engordar la administración, tanto como el PSOE. Pero aquí lo tienen. - El PSOE obtiene unos excelentes resultados, más de cien diputados, cuando su gestión de gobierno hubiera merecido que se le expulsara del Parlamento. Pero hay mucho voto ovejuno en este país, y mucha gente dependiente de la subvención que sigue en la misma dinámica, a pesar de la deuda, creyendo que podemos pagar las pesetas a duro y que aquí no pasa ná. En el partido lo interpretan esto de los 110 diputados como una galleta cósmica que se han dado—lo cual da la medida de su autocomplacencia y de su confianza en que tienen un suelo de cien diputados que les pertenece por derecho divino y que nadie les va a quitar jamás, ni aunque llamasen tontos a la cara a sus votantes. Y lo peor es que tampoco se equivocan: conociendo al país, saben que sigue habiendo y seguirá habiendo millones de personas dispuestas a comprarles una y otra vez sus mercancías averiadas. Ya tenemos al PSOE listo y haciendo méritos para volver, como la peste negra, en cuanto se queme un poco el PP. - CiU saca buenos resultados, para ellos digo, y malos para los que estamos hasta las narices de la matraca nacionalista. Ahora, taza y media, y se van a encargar en cuanto puedan de hacerse con un concierto económico como el vasco-navarro. En Cataluña hablan como si fueran de hecho independientes, y en gran medida lo son: sólo les falta contribuir menos a los gastos comunes de España, y eso lo van a lograr manipulando la deuda, que les van a dejar sin duda. O sea: independencia, pero subvencionada, como la de los euskaldunes. Y con la queja eterna pendiente, y tó dios tras la bandera. Un plan cojonudo. - Izquierda Unida recoge algunos descontentos del PSOE, algún indignado suelto, y obtiene unos pobres resultados—mejores que otras veces, pero es víctima de la ley electoral. Con centenares y centenares de miles de votos más que CiU, tiene cinco diputados menos. En fin, qué decir de éstos de iU, sin C, que son los admiradores de Cuba y nos pondrían a su paso si les dejaran. - La cuarta fuerza en votos es UPyD, con un 4,69%, pero con sólo cinco diputados. Con un 1,37% de votos, los proetarras de Amaiur sacan 7 diputados. Si esto es democracia, es muy particular—desde luego no es de la de un hombre un voto, está trucada—y vean a favor de quién. Un sistema que mantiene esta ley electoral es estúpido y suicida. Pero a los coleguis de Amaiur los hemos tenido gobernando, que apoyo no les ha faltado desde el PSOE, y trampeando leyes en el Tribunal Constitucional. Con estos mimbres, seguiremos como hemos estado. Ahora, eso sí: nuestra democracia es representativa en el sentido de que la alta proporción de matones y felones que hay en el país se ve bien representada en la Cámara. - UPyD contaba mucho con crecer en estas elecciones, y lo hace mínimamente, pero a pesar de llevarse mi voto no se lleva ni con mucho un bocado significativo del PSOE. El encefalograma del país es demasiado plano para eso, y los medios de comunicación les han hecho el vacío convenientemente. Si UPyD acaba haciéndose un hueco significativo en la escena política española, no será esta vez, ni la siguiente—esto va a ser un trabajo descorazonador de años, quizá tras un tercer paso por la ruina del PSOE, y cuando a la fuerza ahorquen. Entre tanto, sus propuestas—evitar la disgregación nacionalista de la administración, cambiar la ley electoral, reformar la administración de justicia—van a seguir esperando en el limbo de los deseos, si nos remitimos al historial del PP en estas cuestiones. - El PNV + addenda tiene menos votos y menos diputados que los etarras. Misión cumplida, dirán los segundos. De los primeros, no sé qué consuelo les vaya a quedar. Han hecho un pan como unas tortas, con sus abogacías por los presos y su inflexible crítica a la "vía policial" para acabar con el crimen. Otro sitio, el País Vasco, donde la gente vota a piñón fijo y con el cerebro desconectado. Es lo que hay: es el país que tenemos, y lo que da de sí aquí la democracia. Ahora que en una cosa están todos los vasquistas de acuerdo: lo mío, mío, y lo tuyo, de los dos. O mío también, qué coño. Hasta el PP vasco participa de esta filosofía de la casa. Y los navarros no querrán ser vascos, pero en este sentido lo son hasta la médula. - Esquerra republicana continúa explorando el fondo de su barril de votos. Vista en primera persona su gestión, supongo que la mayoría de su personal se ha pasado a los Indignados, y a hacer propuestas soñadoras en la plaza, o a tapar la calle, que ahí se lleva mucho. Pero estarán a una a la hora de hacer más Catalunya, eso sí, y en la oposición, que les va más a su estética. En el parlamento español están sobrerrepresentados. - Lo mismo el BNG y los nacionalistas canarios. Compárenme sus proporciones de voto, y sus resultados, con los de UPyD. Este país alienta y apoya a todo lo que lo mina y busca destruirlo. Hemos visto en estas legislaturas de Zapatero cómo se presentaba a la ETA en el parlamento europeo, con el beneplácito del gobierno español, cómo se han trampeado leyes para favorecer a sus presos y para darles cabida a sus representantes, subvenciones y cargos públicos. Es de esperar que Rajoy será menos proactivo en este sentido, pero quien lo haya oído sabrá que no piensa excluir a nadie del juego político—ni a matones, ni a traidores, ni a quienes entienden la ley sólo cuando va a su favor. (Corrección: Sale luego Cospedal, en plan 'poli malo', a aclarar que el PP no negociará nada con Amaiur, aunque sí con todos los demás). Así nos irá: porque lo primero que se va a encontrar el PP es que los catalanes y vascos van a seguir montando sus Estados paralelos a costa del contribuyente español. Y con estos va a haber tolerancia y buen entendimiento si es posible, mientras siguen cortando amarras y haciendo caja. Con lo cual, quienes han elegido a este árbitro económico en el resto de España habrán hecho un negocio redondo. Y es que en política la economía no es sólo la economía. La economía de un país es ante todo su organización política y legal, y la de España está trampeada y averiada de base. ____ Aquí el primer comentario de Federico Jiménez Losantos en EsRadio. Domingo 20 de noviembre de 2011 Total Topsight One possible collateral benefit of the "everybody dies" narratives about mass destruction, nuclear war and apocalypse, is that a small narrative trick allows the virtual observer to survive—namely, narrative topsight. If everyone dies there is no-one left to told the story, and this may be the case in some apocalyptic narratives. Still, the narrative allows us, as virtual observers, to watch the apocalypse and to evaluate the consequences, a virtual viewing position which is I suppose a narrative paradox. These narratives, then, are the ultimate touchstone for narrative retrospection: narratives can retrospect (being structure as they are by a built-in retrospective stance) even when there is no one to do the retrospecting. It is kind of satisfactory, in a way, it places you in the position of the one who survives all the rest, absolute topsight— a narrative delirium. Still, the
disgust may well outweigh the delight,
as in fact there are very few narratives of absolute, guaranteed,
universal destruction. Mary Shelley's The
Last Man leaves us with the
last man still living and poised towards the future, and being a
limited first-persona narrative he doesn't even have the absolute
certainty that he is the last man indeed. A satirical spree like Dr
Strangelove ends with a gesture of mass destruction, but well,
even the
rational lunatics who built the atomic arsenals must have had some hope
of someone surviving, at least someone in their circle if not
themselves. And two of the bleakest recent contributions, The Road
(book and film) end on a note of hope, and avoid absolute destruction.
So did the film 2012. Abandon
hope of total topsight, all ye, the end
is not yet at hand!Jose Angel Garcia Landa http://www.garcialanda.net (An answer to this thread on the Narrative-List by Michael Frank): a thread on the film-philosophy list-serv has been looking at movies in which, at the end, everybody dies – with some interesting speculation about whether, in such cases, the camera itself might be understood to have the horatio function u a recent post pointed to On the Beach and Dr. Strangelove as examples of that category of film, and added “In short, any of the anti-nuclear films from the Cold War era that end with mutually assured destruction as the wargamers so thoughtfully labeled it.” this led me to wonder more generally about the reasons why a narrative might end with the death of everyone and prompted the following post which i suspect raises an interesting narratological issue, so i forward it to this list-serv as well: this
response raises what is – to me at least – the more interesting
question, specifically what is the narratological and/or ideological
function of the mass mortality . . . in anti-nuke cold war films the
purpose is pretty clear, and this purpose entails the deaths of people
we have not actually gotten to know in the story/film/play . . . .
where characters we HAVE gotten to know are made to die as part of a
resolution something radically different is going on . . .
Avanzando por el siglo ![]() Sábado 19 de noviembre de 2011 Je crois entendre encore (5) Un rincón de la casa ![]() Roger Sell's Literature as Communication Review of Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism, ed. Roger D. Sell (Pragmatics and Beyond: New Series, 78). Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins, 2000. 384 p. Published in Spanish in Miscelánea: A Journal of English and American Studies 25 (Language and Linguistics Issue, 2002). 183-88. Roger Sell, professor at Åbo Akademi ("Åbo" is Turku, in Finland) is well known in the field of pragmalinguistics, above all as the editor of a volume on Literary Pragmatics and as the advocate of applying to the analysis of literary communication an extended version of the politeness theory developed in linguistic pragmatics. Literature as Communication is not a collection of previous papers, but a systematic exposition and development of the theory advocated by Sell. As such, it constitutes a milestone in his intellectual career, and a first-rank intervention in the fields of literary pragmatics and critical theory—fields that he intends to redefine and merge. It presents itself as a fundamentally humanist project, a defense of the present and future validity of the central ideals of the Enlightenment (expert knowledge, tolerance, rational arbitration, individual responsibility, an ethics of cooperation), against certain currents of postmodern thought which proclaim, prematurely, the defunction of the Enlightenment project and of its conceptual arsenal. The book argues the need for a theory of literary criticism understood as mediation: a mediation between author and reader, or a mediation between different ages, readings, and cultural contexts. This is a crucial function of literary criticism, and Sell argues that it has been neglected by the literary theory of the last decades of the twentieth century—if not always by the actual practice of critics. The purpose of this book is to provide a theoretical foundation, now lacking, for criticism understood as mediation. In order to do that, Sell, expounds in his introduction the main lines of such a theory within the context of contemporary literary studies, taking into account the interdisciplinary role such a theory would play, its function in the current postmodern cultural scape, and more specifically its relationship with literary pragmatics, rightly understood. The justification for the need of this theory is argued through the critical panorama presented in chapters 2 and 3. Chapter 2, "A-Historical De-Humanization", revises the insufficient theoretical bases of the linguistic and literary formalisms, and of the modernist aesthetics associated to them (structural linguistics, speech act theory, New Criticism, literary structuralism). They share a common weakness—the dehumanization attending the lack of historical consciousness. Sell also criticises the formalist heritage of the early approaches to literary pragmatics, and his critique lays down the foundations of a wider conception of the pragmatics of literature, one which is closer to the critical practice of humanism. A reading of Sell's discussion is especially recommended for those who understand literary pragmatics in a restricted way as (for instance) the analysis of speech acts exchanged between the characters of a work. Sell proposes a pragmatics which governs all the levels of analysis in a text, all the way from the represented world, through the fictionally constructed voices, up to the communicative interaction between authors and readers. In this sense he goes far beyond the conceptions by Fish, Ohmann, Pratt or Petrey, not to mention Austin or Searle. It is a proposal for a pragmatic analysis comparable to the one I put forward in my book on narrative theory (1998). Chapter 3 of Literature as Communication, "The Historical Human", revises the insufficiencies of post-structuralist criticism and linguistics. It ends with a critique of post-modernist stagnation, and advocates a "historical but non-historicist" pragmatics. Chapter 4, "Literature as Communication", expounds some of the basic concepts of such a pragmatics, including: a recognition of the interactional dimensions of the literary phenomenon; an awareness that the actual readings of a work must not be confused with the implied reading, or with the ideal context of reading invoked by the text—instead, those readings perform a multiplicity of functions in a multiplicity of contexts. This pragmatics must also be grounded on a conception of social experience, and within it, of literary interaction, as a process of co-adaptation, based on a flexible and protean conception of the self, and on a projective but not rigidly deterministic use of the subject positions or communicational roles proposed by the text—in particular the textual subject known as implied reader. One of the critical vices most eloquently denounced by Sell is, as a matter of fact, the "presupposition of a unitary context", that is, the reduction of a text's multiple possible contexts of reception to just one, the one presupposed by the critic. Crucial, too, in Sell's theory —and in this respect is reminds of, and complements, T. S. Eliot and C. S. Lewis— is the self's imaginative projection towards the other: a temporary or conditional projection, but one which may lead to a redefinition of the self which engages in it. All of this leads, in Chapter 5, "Interactive Consequences", to rethink the role of other well-known critical processes and concepts, such as the problematics of the hermeneutic circle, of the ethics of reading, the role of generic conventions, the problem of the interference of biographical elements in the aesthetic reading of a text, the theory of linguistic (and non-linguistic) politeness applied to literature, and the issue of the historical distance between text and reader. Sell has something of value to contribute to all of these issues, and quite often his treatment of a given question, beginning in a disconcerting or apparently irrelevant way, turns out to be in the end straight-on accurate, illuminating, and immensely entertaining to read. The final chapter (6, "Mediating Criticism), goes on to deal directly with the mediating function of criticism and the role of critical conflicts as understood by Sell, and identifies a tradition of mediating criticism with outstanding figures such as C. S. Lewis or T. S. Eliot. As a matter of fact, one of the most interesting aspects of the book is the way in which Sell comments on the precursors and precedents of his project of mediating criticism, and integrates them withing a global perspective: there we find Keats and his 'negative capability', we pass through Bakthin's dialogism, up to Gerald Graff and his project of including the teaching of critical conflicts in the literary curriculum, or Gadamer's hermeneutics with his notion of the fusion of horizons. Moreover, his approach recovers, besides the above-mentioned humanistic tradition, certain aspects of a number of "old-fashioned" critical perspectives, such as the New Criticism—thus the interest in the aesthetics of form, a value neglected by what Sell names 'Barthesian' criticism, or, more accurately, (post-)structuralist and political-cultural criticism). But apart from his strictures, and the limitations he denounces, Sell also finds many things of value in this complex of criticized critical approaches, thus doing justice to his own mediating theory. Working in the field of narratology as a communicative phenomenon, I have found in Roger Sell's book a perspective I share to a great extent, one which fosters a radical integration (not a superficial one, as found in many stylistic approaches) of analytical perspectives coming from the field of linguistics and of literary studies, within the framework of a more organic cultural semiotics, one which is fully capable of apreciating the advances in textual analysis made by literary theorists and literary critics. Sell integrates these within a global communicative conception, and remains aware of their relative shortcomings. I see much common ground between my own conception and Sell's approach, and in his book I find more throroughly thought-out and better expressed many perceptions and notions that suggested themselves in my own work in this area. From this common ground that I wish now to expound some methodological points concerning the overall project or some specific issues. Regarding the project's dimension as a semiotic of literature, it is difficult to dissent from Sell's proposals. They provide a highly suggestive continuity with recent work in pragmalinguistics placing emphasis on interaction (for instance, Jenny Thomas's Meaning in Interaction or Michael Hoey's Textual interaction) and with the integrational analysis developed by Michael Toolan in Total Speech. As a matter of fact, Sell goes far beyond the analytic proposals of many linguists who have been theorizing on textual communication—precisely insofar as he is attentive to the historical and cultural context and to the reception of texts, and insofar as he integrates the critical and theoretical debate on literature within the frame of a pragmalinguistic proposal. In this sense, Literature as Communication deals with textual communication at a level of complexity and subtlety far beyond the scope of books on textual linguistics such as Hoey's. The weaker side of Sell's proposal would be, at any rate, the extent to which this project of communicational analysis of literature and criticism would require as well, in the last analysis, a specific critical praxis, a mediating critical practice which, by definition, will be most satisfactory for those interlocutors which are not caught in a phase of severe conflict. Mediating critics will find a receptive audience among detached observers. Of course I don't want to rule out the possibility that a critical mediation which is more theoretically self-aware may be more effective in preventing extreme positions or in opening up a ground for dialogue for radically opposed militant stances. But a literary pragmatics must also recognize that the conflict of interpretations has an element of irreducibility, a meaning-generating one, precisely in to the extent that the diversity of critical contexts can never be reduced to a single one—here one could almost accuse Sell of proposing as a remedy the same vice he is at pains to denounce in the book, the fallacy of the unitary context (in this case the context of the critically mediating act). But this would not do justice to the prudence, incisiveness and moderation of Sell's proposals, which really must be read directly, and not through a review, in order to get a full appreciation of their value. The objection remains, nonetheless, that althoug some uses of literature will benefit from a critical mediation, others benefit from the existence of open conflict, and will refuse any mediation—especially a well-argued one. The theory of criticism as mediation is useful insofar as it emphasizes a very important function performed by criticism. But there are other functions which must not be neglected, and which might be obscured if we lay emphasis on mediation. Thus, criticism also involves the understanding or explanation of literary phenomena, and quite frequently, in offering an explanation (based on arguments from psychology, semiology, sociology, etc.) it must go beyond the author's intentional project, and beyond a mediating labour. I don't think that in this case there is an avoidance of the interactional-communicational function of criticism; only, that interaction also takes place in a multiplicity of contexts, not just in the communicative context between the author and the reader. In academic criticism, for instance, there is a foremost emphasis on the communicational interaction between critics on the basis of the work, and in that context the author-reader interaction, which appears in this book as the most prominent one, may be overshadowed or may be presupposed as an object of analysis. Also, the emphasis Sell lays on understanding may on occasion apper to be excessively intentionalist—let me hasten to say that I do not mean that intentionalism should be discarded, only excessively schematic intentionalisms, those which ignore the many possible levels of intentionality (implicit intentions, unconscious intentions, ideologically framed intentions, etc.) and the role of critical interpretation in the generation of sense, among other ways by givin an explicit formulation to implicit intentional phenomena. The humanist tradition Sell is working on here might be further enriched with notions of intention modified by (post-)structuralism and by psychoanalysis, and this need not involve a neglect of the communicational dimension of interpretation. There are some other instances in which Sell might be charged with an excess of simplification, due in the last instance to polemical aims somewhat alien to the mediating impulse which animates his book. Thus, for instance, when he offers a version of Kantian aesthetics which ignores the role of ethical considerations in the Kantian theory of art. (That is, according to Kantian aesthetics, not everything in art is purely aesthetic, although the purely aesthetic element isolated by Kant is the most characteristic contribution of the Critique of Judgement, and is unduly extended by some of his followers to the whole of artistic experience). The New Critics as described by Sell are, again, excessively aestheticist, a characterization which certainly cannot be sustained through an examination of the critical practice of Yvor Winters, but neither by that of R. P. Blackmur, Richards or Wimsatt, and really by none of the actual practices of individual and relevant New Critics, quite apart from the abstract New Critics used as a putching-ball in many handbooks on criticism. I do not find satisfactory, either, the small critical recognition given by sell to Wayne C. Booth. Booth's importance as a theoretical ground for a perspective such as Sell's is so great that it is tempting to diagnose the few or disdainful references to him as a instance of the 'anxiety of influence'. Perhaps any argumentation involves a certain degree of simplification of the other's position, and Sell does not completely escape that dynamics, for all his advocacy of mediating criticism or his attempts to carry it out in practice. At any rate, I suggest that any reader who enjoys reading Literature as Communication should also turn to Booth's Critical Understanding. In spite of many commentaries of specific literary and critical texts, the picture of mediating criticism in action, intervening in actual conflicts of interpretation, remains somewhat hazy in this book. This is an approach that Sell has developed at greater length in another volume which, as he announces in Literature and Communication, is animated by the same project, and has already been published (Mediating Criticism: Literary Education Humanized). My review of this second volume is forthcoming in the journal Language and Literature. Literature as Communication is rounded off with a glossary of critical terms defined from this perspective, a bibliography, and indexes of names and subjects which make the book quite user-friendly. I warmly recommend it to students and scholars working on literary theory, literary pragmatics of critical stylistics. The book radiates with good-will and common sense to such a degree that these démodé virtues, together with a slight tendency to repetitiousness, might give it a slightly decaffeinated flavour, were it not for the unflinching accuracy of Sell's views on a multiplicity of phenomena and attitudes in criticism, that we have often seen but understand here for the first time, within a much comprehensive theoretical context. This understanding is also a special kind of pleasure, something this volume argues and exemplifies in a masterful way. Another favourable review of the same can be read in Language and Literature (Briffa 2002). Works Cited AUSTIN, J. L. 1975. How to Do Things with Words. 2nd ed. Ed. J. O. Urmson and M. Sbisà. Oxford: Oxford UP. BOOTH, Wayne C. 1979. Critical Understanding: The Powers and Limits of Pluralism. Chicago: U of Chicago P. BRIFFA, Charles. 2002. Review of Roger Sell's Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism. Language and Literature 11.2 (May): 189-91. FISH, Stanley E. 1985. "Pragmatics and Literary Theory 1: Consequences." Critical Inquiry 11.3: 432-58. GARCÍA LANDA, José Angel. 1998. Acción, relato, discurso: Estructura de la ficción narrativa. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. _____. 2003. Rev. of Mediating Criticism: Literary Education Humanized. By Roger Sell. Language and Literature 12.3: 283-85 http://ssrn.com/abstract=1629849 HOEY, Michael. 2000. Textual Interaction: An Introduction to Written Discourse Analysis. Londres: Routledge. KANT, Immanuel. (1790) 1984. Crítica del Juicio. Madrid: Espasa-Calpe. OHMANN, Richard. 1972. "Speech, Literature, and the Space Between." New Literary History 4.1: 47-63. PETREY, Sandy. 1990. Speech Acts and Literary Theory. New York: Routledge. PRATT, Mary Louise. 1977. Toward a Speech Act Theory of Literary Discourse. Bloomington: Indiana UP. SEARLE, John R. 1979. Expression and Meaning: Studies in the Theory of Speech Acts. Cambridge: Cambridge UP, 1979. SELL, Roger. 1991. (ed.). Literary Pragmatics. London: Routledge. _____. 2000. Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism. (Pragmatics & Beyond New Series, 78). Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins. _____. 2001. Mediating Criticism: Literary Education Humanized. Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins. THOMAS, Jenny. 1995. Meaning in Interaction: An Introduction to Pragmatics. Harlow: Longman. TOOLAN, Michael. 1996. Total Speech: An Integrational Linguistic Approach to Language. Durham (NC): Duke UP. Viernes 18 de noviembre de 2011 El barrio donde habito ![]() Propuesta de diccionario inglés-inglés-español(-español) Es una idea que yo no voy a desarrollar, pues no me dedico a la lexicografía, pero que sería un buen proyecto para un lexicógrafo solo o en equipo, y hasta para solicitar una buena subvención, justificándola con sus resultados prácticos útiles, utilizables y públicamente accesibles. El diccionario que propongo podría editarse en versión impresa, pero quizá su sitio más propio sería como diccionario en red—un poco al estilo de Ziento Volando, pongamos, pero —y ésta es la diferencia clave— combinando un diccionario monolingüe con uno bilingüe. Estoy pensando en diccionarios inglés-español, aunque claro, sería concebible un sistema que permitiese optar entre varios idiomas (un poco más complicado el diseño web, pero nada que esté fuera del alcance de cualquier técnico). Todos los diccionarios que conozco, buenos o malos, son o bien monolingües o bien bilingües. Y si son multilingües no son monolingües—quiero decir que no definen el término que buscas, y sus acepciones, sino que sencillamente lo traducen a otro idioma, con un mínimo de indicaciones que permitan distinguir sus acepciones diversas cuando no hay más remedio que introducir aclaraciones, por problemas de polisemia u homonimia. Bien, pues mi diccionario inglés-inglés-español, o quizá inglés-español-español, u otras combinaciones, traduciría un término, y además lo definiría, a él y a sus acepciones. Ahora, si no entendemos una palabra ni conocemos su equivalente, tenemos que hacer una operación distinta para cada paso: primero un diccionario inglés-inglés, por ejemplo, si no entendemos qué es "fluke" referido a las ovejas. O un diccionario español-español, por ejemplo este Ziento Volando de Miguel Santolaria, que nos dice que los "trematodos" son el "Taxón de los gusanos platelmintos parásitos de cuerpo sin segmentos, tubo digestivo ramificado y sin ano, dos o más ventosas con las que se fijan al cuerpo de su huésped." En el diccionario Inglés-Español-Español, en la palabra y acepción correspondiente, nos diría: FLUKE.
.... //4. n. Trematodo:
Gusano platelminto parásito de cuerpo sin segmentos, tubo digestivo
ramificado y sin ano, con dos o más ventosas con las que se fija al
cuerpo de su huésped.
Y necesitaríamos coger sólo un libraco de la estantería, en lugar de primero uno y luego otro—uno un poco más grueso, eso sí, pero con hacerlo en dos volúmenes, arreglado: 1. English-Spanish-English. 2. Español-Inglés-English. No es tan peregrino, pero sencillamente es algo que no se hace. El lexicógrafo trabaja con la presuposición de que quien consulta un diccionario inglés-español conoce perfectamente el sentido de todos los términos españoles que se le van a presentar como traducción de la palabra inglesa que busca. Bien, a veces es el caso, y a veces no. Un diccionario que defina, además de traducir, y en el mismo sitio, creo que tiene lugar posible o bien en el panorama editorial, donde tantos diccionarios hay, o bien al menos en el mundo de los conceptos donde lo estoy exponiendo. Sin pedir copyright. Hale, a ver quién se anima a hacerlo, a menos que ya esté hecho—que no pretendo conocer todos los libros del mundo, pero diccionarios he visto muchos y nunca uno así. Lo más cercano es la Wikipedia, cuando vas a la columna de la izquierda y eliges otro idioma para tu artículo, si es que existe en el otro idioma. Pero en fin, no es lo mismo—no estoy hablando de enciclopedias, sino de diccionario. ¿El Wiktionary, quizá? Bueno, tampoco es lo mismo, aunque se acerca. En realidad estoy pensando en un libro imprimible y consultable, y que en la portada tenga el título Diccionario Inglés-Inglés-Español-Español. Nunca lo he visto. Quién sabe, podría ser un best-seller. Entre el inglés y el español hay bastante circulación, y no va a cesar la necesidad de traductores. ¿Quizá como aplicación para iPhone? Jueves 17 de noviembre de 2011 Vanity Fair A veces concibo mi blog como un blog temático sobre la vanidad, ya sea a modo de ejemplo práctico, o quizá como una parodia del lo que sería ese blog temático. Tenga o no bien calibrado el tono, lo que sí es cierto es que antes de Vanity Fea estuvo la famosa revista Vanity Fair, también ella supuestamente autoirónica en su título; y antes de ella la desilusionada novela de William Makepeace Thackeray, Vanity Fair, y varios estratos de intertextualidad palimpséstica por debajo, está The Pilgrim's Progress, el relato religioso alegórica de John Bunyan—y la Feria de las Vanidades por la que pasan sus peregrinos. ![]() {215}
Then I saw
in my dream, that when they were got out of the wilderness, they
presently saw a town before them, and the name of that town is Vanity;
and at the town there is a fair kept, called Vanity Fair: it is kept
all the year long. It beareth the name of Vanity Fair because the town
where it is kept is lighter than vanity; and, also because all that is
there sold, or that cometh thither, is vanity. As is the saying of the
wise, "all that cometh is vanity." [Eccl. 1; 2:11,17; 11:8; Isa. 11:17]
{216} This fair is no new-erected business, but a thing of ancient standing; I will show you the original of it. Almost five thousand years agone, there were pilgrims walking to the Celestial City, as these two honest persons are: and Beelzebub, Apollyon, and Legion, with their companions, perceiving by the path that the pilgrims made, that their way to the city lay through this town of Vanity, they contrived here to set up a fair; a fair wherein, should be sold all sorts of vanity, and that it should last all the year long: therefore at this fair are all such merchandise sold, as houses, lands, trades, places, honours, preferments, titles, countries, kingdoms, lusts, pleasures, and delights of all sorts, as whores, bawds, wives, husbands, children, masters, servants, lives, blood, bodies, souls, silver, gold, pearls, precious stones, and what not. And, moreover, at this fair there is at all times to be seen juggling cheats, games, plays, fools, apes, knaves, and rogues, and that of every kind. Here are to be seen, too, and that for nothing, thefts, murders, adulteries, false swearers, and that of a blood-red colour. {217} And as in other fairs of less moment, there are the several rows and streets, under their proper names, where such and such wares are vended; so here likewise you have the proper places, rows, streets, (viz. countries and kingdoms), where the wares of this fair are soonest to be found. Here is the Britain Row, the French Row, the Italian Row, the Spanish Row, the German Row, where several sorts of vanities are to be sold. But, as in other fairs, some one commodity is as the chief of all the fair, so the ware of Rome and her merchandise is greatly promoted in this fair; only our English nation, with some others, have taken a dislike thereat. {218} Now, as I said, the way to the Celestial City lies just through this town where this lusty fair is kept; and he that will go to the city, and yet not go through this town, must needs go out of the world. [1 Cor. 5:10] The Prince of princes himself, when here, went through this town to his own country, and that upon a fair day too; yea, and as I think, it was Beelzebub, the chief lord of this fair, that invited him to buy of his vanities; yea, would have made him lord of the fair, would he but have done him reverence as he went through the town. [Matt. 4:8, Luke 4:5-7] Yea, because he was such a person of honour, Beelzebub had him from street to street, and showed him all the kingdoms of the world in a little time, that he might, if possible, allure the Blessed One to cheapen and buy some of his vanities; but he had no mind to the merchandise, and therefore left the town, without laying out so much as one farthing upon these vanities. This fair, therefore, is an ancient thing, of long standing, and a very great fair. {219} Now these pilgrims, as I said, must needs go through this fair. Well, so they did: but, behold, even as they entered into the fair, all the people in the fair were moved, and the town itself as it were in a hubbub about them; and that for several reasons: for-- {220} First, The pilgrims were clothed with such kind of raiment as was diverse from the raiment of any that traded in that fair. The people, therefore, of the fair, made a great gazing upon them: some said they were fools, some they were bedlams, and some they are outlandish men. [1 Cor. 2:7-8] {221} Secondly, And as they wondered at their apparel, so they did likewise at their speech; for few could understand what they said; they naturally spoke the language of Canaan, but they that kept the fair were the men of this world; so that, from one end of the fair to the other, they seemed barbarians each to the other. {222} Thirdly, But that which did not a little amuse the merchandisers was, that these pilgrims set very light by all their wares; they cared not so much as to look upon them; and if they called upon them to buy, they would put their fingers in their ears, and cry, Turn away mine eyes from beholding vanity, and look upwards, signifying that their trade and traffic was in heaven. [Ps. 119:37, Phil. 3:19-20] {223} One chanced mockingly, beholding the carriage of the men, to say unto them, What will ye buy? But they, looking gravely upon him, answered, "We buy the truth." [Prov. 23:23] At that there was an occasion taken to despise the men the more; some mocking, some taunting, some speaking reproachfully, and some calling upon others to smite them. At last things came to a hubbub and great stir in the fair, insomuch that all order was confounded. Now was word presently brought to the great one of the fair, who quickly came down, and deputed some of his most trusty friends to take these men into examination, about whom the fair was almost overturned. So the men were brought to examination; and they that sat upon them, asked them whence they came, whither they went, and what they did there, in such an unusual garb? The men told them that they were pilgrims and strangers in the world, and that they were going to their own country, which was the heavenly Jerusalem, [Heb. 11:13-16] and that they had given no occasion to the men of the town, nor yet to the merchandisers, thus to abuse them, and to let them in their journey, except it was for that, when one asked them what they would buy, they said they would buy the truth. But they that were appointed to examine them did not believe them to be any other than bedlams and mad, or else such as came to put all things into a confusion in the fair. Therefore they took them and beat them, and besmeared them with dirt, and then put them into the cage, that they might be made a spectacle to all the men of the fair. Mucho recuerda Pilgrim's Progress, en algunos sentidos, a los paisajes alegóricos de El Criticón—del coetáneo de Bunyan, Baltasar Gracián. Barroco y católico Gracián, pero la predicación de fondo está igualmente distante de las vanidades del mundo. En Gracián: Barroco y Modernidad, observa Miguel Almoguera que el objeto de la crítica de El Criticón es "un modelo de hombre que se hace a sí mismo en un mundo en el que lo accidental deviene esencial. En un sentido spinosista, podría decirse que la sustancia se reduce al modo. En un modo de continuada creación, la manera de ser se convierte en el mismo ser del hombre" (223). El hombre como ser emergente, autocreativo, y dado a enfrascarse en la vanidad y liviandad de sus creaciones, en la impresentable levedad del ser. La mala conciencia ante esta naturaleza humana se articula desde el más allá imaginario—apoyando la palanca de la crítica en un mundo fuera del mundo, es la utilidad que tiene el más allá, mundo sustancial y sólido (paradójicamente, el más etéreo) donde asientan su prédica tanto Bunyan como Gracián. Y así encontramos en El Criticón, cómo no, el pasaje paralelo a la Feria de las Vanidades de Bunyan: la feria de todo el Mundo (Crisi dezimatercia), "publicada para aquel grande emporio que divide los amenos prados de la juventud de las ásperas montañas de la eda varonil, y donde de una y otra parte acudían ríos de gentes, unos a vender, otros a comprar, y otros a estarse a la mira, como más cuerdos" (266). Allí las mercancías son todas las cualidades, valores y actividades humanas—las lenguas o el silencio, la virtud o la libertad, la flema o la sabiduría, la inmortalidad o la fama... "Hasta
el mismo
vender hallaron que se feriaba, porque sabere uno vender sus cosas vale
mucho, que ya no se estiman por lo que son, sino por lo que parecen;
los más de los hombres ven y oyen con ojos y oídos prestados, viven de
información de ageno gusto y juicio" (275).
Habría que ver a Gracián paseándose por las Bolsas hoy, por nuestra campaña electoral en la bancarrota, por eBay, por las redes sociales o por el barullo electrónico de la Web—si es que el siglo XVII lo veía así, está claro el juicio que le merecería nuestra postmodernidad acelerada y light. Más de lo mismo, sin duda. Ya lo decía Zapatero, el perito en nubes—que la Tierra es del viento... Pero
advirtieron
había otra botica llena de redomas vacías, cajas desiertas, y con todo
esso , muy embaraçada de gente y de ruido. A este reclamo acudió luego
Andrenio, preguntó qué se vendía allí, porque no se veía cosa, y
respondiéronle que vientos, aire, y aun menos.
—¿Y hay quién lo compre? —Y quien gasta en ello todas sus rentas. Aquella caja está llena de lisonjas, que se pagan muy bien; en aquella redoma hay palabras que se estiman mucho; aquel bote es de favores, de que se pagan no pocos, aquella arca grande está rellena de mentiras, que se despachan harto mejor que las verdades, y más las que se pueden mantener por tres días, y en tempo de guerra, dize el italiano, bugía como terra. —¿Hay tal cosa? —ponderaba Critilo—. ¡Que haya quien compre el aire y se pague dél! —¿Desso os espantáis? —les dixeron—. Pues en el mundo ¿qué hay sino viento? El mismo hombre, quitadle el aire y veréis lo que queda. Aun menos que aire se vende aquí, y muy bien que se paga. (278) Más abajo, más abajo, siguiendo la pista de la vanidad detrás de la vanidad, nos encontramos con el Eclesiastés. All Is Vanity
1
The words of the Preacher, the son of David, king in
Jerusalem.
2 Vanity of vanities, saith the Preacher, vanity of vanities; all is vanity. ![]() 3 What profit hath a man of all his labor which he taketh under the sun? 4 One generation passeth away, and another generation cometh: but the earth abideth for ever. 5 The sun also ariseth, and the sun goeth down, and hasteth to his place where he arose. 6 The wind goeth toward the south, and turneth about unto the north; it whirleth about continually, and the wind returneth again according to his circuits. 7 All the rivers run into the sea; yet the sea is not full: unto the place from whence the rivers come, thither they return again. 8 All things are full of labor; man cannot utter it: the eye is not satisfied with seeing, nor the ear filled with hearing. 9 The thing that hath been, it is that which shall be; and that which is done is that which shall be done: and there is no new thing under the sun. 10 Is there any thing whereof it may be said, See, this is new? it hath been already of old time, which was before us. 11 There is no remembrance of former things; neither shall there be any remembrance of things that are to come with those that shall come after. And of reading many books there is no end. Rifa de pueblo La Joven Prudente, María Dolz, reflexiona así sobre su modesta posición de segundona en los amores de Díaz-Varela: No pertenezco yo a esa clase, a la de las creídas, la verdad es que no albergo esperanzas triunfantes, o las únicas que me permito pasan por que Díaz-Varela fracase con Luisa antes, y entonces, tal vez, con suerte, se quede junto a mí por no moverse, hasta los hombres más inquietos y diligentes o maquinadores pueden tornarse perezosos en algunas épocas, sobre todo tras una frustración o una derrota o una larga espera inútil. Sé que no me ofendería ser un sustitutivo, porque en realidad lo es todo el mundo siempre, inicialmente: lo sería Díaz-Varela para Luisa, a falta de su marido muerto; lo sería para mí Leopoldo, al que aún no he descartado pesea a gustarme sólo a medias —supongo que por si acaso— y con el que acababa de empezar a salir, qué oportuno, justo antes de encontrarme a Díaz-Varela en el Museo de Ciencias y de oírle hablar y hablar mirándole sin cesar los laboios como todavía sigo haciendo cada vez que estamos juntos, sólo puedo apartar de ellos la vista para llevarla hasta sus ojos nublados; quizá la propia Luisa lo fue para Deverne en su día, quién sabe, tras el primer matrimonio de aquel hombre tan agradable y risueño que no se entendería que nadie hubiera podido hacerle mal o dejarlo, y sin embargo ahí lo tenemos, cosido a navajazos por nada y en camino hacia el olvido. Sí, todos somos remedos de gente que
casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la
vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al
cabo del tiempo y desapareció sin deja rastro o sólo la polvareda de
los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos
causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose. No podemos pretender ser los primeros,
o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las
sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con
eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan
las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la
casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los
fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir
junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó
en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios;
inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos
enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en
lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano...(Javier Marías, Los enamoramientos, 150-51). Feuille morte ![]() Shot through the heart by the autumn. Quien vive el último En Los enamoramientos de Javier Marías
edita Díaz-Varela que "no hay muerte que no alivie algo en algún
aspecto, o que no ofrezca alguna ventaja"...... se llora al amigo, pero también en eso hay una sensación grata de supervivencia y de mejor perspectiva, de ser uno quien asista a la muerte del otro y no a la inversa, de poder contemplar su cuadro completo y al final contar la historia, de encargarse de las personas que deja desamparadas y consolarlas. A medida que los amigos mueren uno se va sintiendo más encogido y más solo, pero a la vez va descontando, 'Uno menos, uno menos, yo sé lo que fue de ellos hasta el último instante, y soy quien queda para contarlo. A mí, en cambio, nadie me verá morir a quien yo le importe de veras ni será capaz de relatarme entero, luego en cierto modo estaré siempre inacabado, porque ellos no tendrán la certeza de que yo no siga vivo eternamente, si caer no me han visto'. (162-63). Miércoles 16 de noviembre de 2011 Política de la moral Algunas cuestiones de moral familiar, privada, ética o sexual en los programas de los partidos. Que no sólo se ventilan cuestiones de economía, aunque estemos al borde de la ruina. Esta "guía de voto" la pasa la plataforma conservadora HazteOír. ¿Quieres que los hombres se puedan casar con otros hombres, por ejemplo? ¿O estás a favor de la libertad de educación definida por los padres? Pues ya sabes a quién votar, y a quién no. Suponiendo que sea un criterio prioritario de voto. ![]() Parece ser que a vista de pájaro el PNV es el partido más "rojo" en estas cuestiones, seguido del PSOE y de UPyD. Unión del Pueblo Navarro es el partido que parece coindicir plenamente con el ideario de HazteOír (matrimonio tradicional, no al aborto, dificultades para el divorcio, no a la eutanasia, autoridad de los padres, medidas "antiblasfemia", no a la educación según la ética de la mayoría, etc.). Hay más partidos, con menos perspectivas, y más puntos conflictivos—y por muchos partidos que hubiese, es difícil encontrar a uno con el que coincidir en todos los puntos. Tal vez no coinciden ni entre sí, en el partido, y tal vez no coincidimos ni con nosotros mismos en algunas cuestiones. Estos desiertos ![]() Jetman Martes 15 de noviembre de 2011 Someone Found Busques lo que busques en la red, al parecer siempre puedes ir a parar a uno de mis artículos....
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