JoseAngel: De la Vega, contentísima con la
sentencia del Estatut.
28 jun 10, 17:22
JoseAngel:
Autorizada por el Gobierno de Aragón la implantación del Grado en
Estudios Ingleses, y los demás propuestos por la Facultad de Filosofía
y Letras.
JoseAngel: Le compramos un marco
digital a la tía Luisa, con adaptador para corriente de 125, y muchas
fotos de aquí: http://www.flickr.com/photos/garciala/
JoseAngel:
TWO LOVERS: película judía de Nueva York, entre Woody Allen sin chiste
y un remake de CROSSING DELANCEY. Entre sarcástica y tierna, pero no
especialmente recomendable.
JoseAngel:
Hola Beatriz, muchísimas gracias. Nada, tranquila, ya le han dado de
alta. Está bastante enfermo pero de momento va tirando, y crucemos los
dedos. Le daré recuerdos de tu parte.
1 jun 10, 00:04
Jose Angel:
Jose Angel, he aterrizado en tu blog y leído el comentario sobre tu
padre ingresado. Soy Beatriz, sobrina de MªAntonia y vivo en Valencia.
¿Puedo hacer algo?
John Cornford, uno de los voluntarios ingleses que murieron en
combate en el lado republicano—y el primero de ellos en alistarse—
escribió en 1936 uno de los poemas más famosos sobre la guerra civil
española. "Luna llena en Tierz, antes del asalto a Huesca". Allí medita
sobre su destino individual y el colectivo, y sobre su compromiso con
la política a seguir.
Libertad es palabra muy fácil de decir,
Mas los hechos son tercos. En España
No habrá victoria para nuestra lucha
Hasta que los trabajadores del mundo entero
Estén a nuestro lado en los llanos de Huesca,
Juren que nuestros muertos no luchaban en balde
Y la bandera roja en triunfo enarbolen
Por el Comunismo y por la libertad.
Es significativo que encarga la resolución de sus dudas no a la razón,
sino a la fuerza de las armas, a la dialéctica de los fusiles, y a los
hechos consumados:
All round the barren hills of Aragon
Announce our testing has begun.
Here what the Seventh Congress said,
If true, if false, is live or dead,
Speaks in the Oviedo mausers tone.
Quizá con su muerte y la derrota de su causa esté todo dicho, si nos
atenemos a esos términos.
Aquí hay un
artículo de Victor Pardo Lancina
sobre los poemas aragoneses de John Cornford, donde juzga como
"panfletario" el tono de "Luna llena en Tierz". Hoy me leía en el
último Journal of English Studies
un artículo que intenta salvar la situación y apuntalar la figura de
Cornford en esta época tan postcomunista. En su ensayo "Hard
as the Metal of My Gun: John Cornford's Spain"
Stan Smith rastrea elementos de ambivalencia (por ejemplo, una actitud
poco dogmática hacia el POUM, hacia los anarquistas, etc.) que permitan
disociar a Cornford de la línea dura del partido comunista:
"Full Moon at Tierz" in fact discloses
a more complicated, less doctrinaire reality than that of the public
manifestoes and pronouncements with which it might be associated, an
which are echoed in its closing lines, and it is this very complexity
which contributes to its value as a work of literature transcending its
polemic origins. The 'testing' announced by the full moon rising over
friend and foe alike on the bare hills of Aragon is not only a test of
physical courage in the fight with an external and ubiquitous fascism.
It refers also to an internal moral struggle with one's bourgeois self,
to maintain loyalty to the Party amidst misgivings about its policies
and practice.
Creo que las conclusiones sobre su disidencia de la línea del partido
no serían muy bienvenidas por el autor, por mucho que se presten a
debate. El Partido, nos dice Cornford, lo lleva dentro aun en medio de
su soledad, o eso quiere pensar. Cornford creía, y es más, estaba
muy decidido a seguir creyendo, que luchaba "por el comunismo y por la
libertad" ("Raise the red flag triumphantly / For Communism and for
liberty") como si las dos cosas fuesen lo mismo—y lo eran, si nos
atenemos a la concepción de libertad tal como la defendían y la
practicaban los stalinistas. Reconoce en sí mismo elementos de
debilidad,
Then let my private battle with my
nerves,
the fear of pain whose pain survives,
the love that tears me by the roots
the loneliness that claws my guts,
Fuse in the welded front our fight preserves
Que la guerra privada con mis nervios,
El temor al dolor cuyo dolor persiste,
El amor que me arranca de raíz,
La soledad que araña mis entrañas
Se fundan como soldadura en el frente que nuestra lucha defiende
—pero el poema está dedicado, como se ve, a la voluntad de volverse
"duro como el metal de mi pistola"—vamos, dudar de la dedicación de
Cornford a la causa comunista sería como decir que uno no es buen
cristiano porque reconoce la debilidad de la carne, pecado original que
es el artículo número uno del cristianismo. Este es el poema de un
hombre de partido dispuesto a reconstruirse cada vez más como tal.
Por cierto, en el análisis de Smith nada hace suponer que el "fascismo"
o autoritarismo criminal esté tan presente en los comunistas como en
los llamados fascistas. Tampoco parece muy crítico el autor con el
hecho de que Cornford, de modo bastante explícito sin embargo por sus
cartas y notas, no esté luchando por la República sino como medio para
el triunfo de una revolución comunista que la suplante—vamos,
exactamente la acusación que hacían tantos anticomunistas a la alianza
del Frente Popular. Es una postura de "doble pensamiento" o de ceguera
deliberada ante la estrategia comunista, que inexplicablemente sigue
perviviendo en las historias de España de la historiografía oficial
(ayer ojeaba esto precisamente en la Nueva
Historia de España de José
Luis Corral)— en las que la lucha por la República se presenta como una
lucha por la democracia, la justicia y la libertad—equiparadas con la
Revolución. Así, sin muchos más
matices. También se suele negar a la
vez
que hubiese en la República ninguna tendencia
totalitaria, ni una voluntad de subvertir el orden democrático con un
golpe o revolución de izquierdas—y se coloca ésta, contra toda
evidencia, en el
cajón de las falsas excusas fascistas para justificar el alzamiento
militar.
En La noche de los tiempos,
la
reciente novela de Antonio Muñoz Molina sobre el preludio e inicio de
la guerra, se da esta descripción del ambiente del Frente Popular, en
una conversación del protagonista Ignacio, un socialista moderado, con
un obrero, en que deplora la radicalización de las posturas:
— No exagere usted, Eutimio. ¿No ha
cambiado nada la vida desde los tiempos de mi padre? Y más que va a
cambiar desde ahora, con el gobierno del Frente Popular.
— Un gobierno de señoritos burgueses, don Ignacio, que mandan gracias
al voto obrero.
— Por culpa de nuestro partido, el de usted y el mío. El que no ha
dejado que un socialista sea presidente del gobierno. Costó tanto traer
la República y ya no la quieren, no les parece bastante. Ahora quieren
una revolución soviética, como en Rusia. ¿No estuvo usted en la
manifestación del Primero de Mayo? Desfilaban los socialistas y parece
que estuvieran en la Plaza Roja de Moscú. Banderas rojas con hoces y
martillos, retratos de Lenin y de Stalin. Los nuestros sólo se
distinguían de los comunistas en que llevaban camisas rojas y no azul
celeste como ellos. Ni una sola bandera de la República, Eutimio, la
República que pudo llegar porque los socialistas quisimos que viniera,
porque los republicanos no eran nada. Pero estos socialistas del
Primero de Mayo no daban vivas a la República, sino al Ejército Rojo.
Con gran alegría de las derechas, como es de imaginar. (343)
—Esto de la "gran alegría de las derechas" evidentemente es inexacto,
no sé si un juicio errado del personaje o del autor. Las derechas
estaban, más que alegres, alarmadas y horrorizadas por la deriva de la
situación—y de ahí el apoyo al golpe militar, claro, que Franco no era
un espontáneo aislado, y la deriva a la guerra se dio en ambos bandos,
aunque la mecha que prendió Franco ardió más tiempo. Fue, en efecto, la noche de los tiempos,y
en absoluto un modelo político al que mirar con nostalgia como algunos
hoy.
El totalitarismo y la intolerancia de ambos bandos poco tenían que
envidiarse mutuamente, igual que los crímenes cometidos por sus
seguidores más entusiastas.
Cornford estaba entre los combatientes, y no entre los fusiladores
de retaguardia. Pero era un stalinista vocacional. Por desagradable que
parezca, quizá sea más atinado sobre la posición
de Cornford, visto habitualmente como un "santo" o mártir de
izquierdas, este juicio de T. R. Healy en Dogmatika ("Saint
John").
In the last poem he wrote in Spain,
Cornford referred to Margot Heinemann as “Heart of the heartless
world.” As he indicated in the letters he wrote to her, one of the
reasons he had enlisted in the resistance to Franco was to oppose such
heartlessness, indeed as a dedicated Communist he was convinced the
policies of Marxism would improve the lives of many people and make the
world more equitable and responsible. He was mistaken, of course, as
Marxism turned out to be the most brutal and ruthless ideology to
emerge in the twentieth century, imposing a system of beliefs that
routinely justified the elimination of millions of people for the
benefit of an avaricious few. Some of his supporters believed that had
he survived the conflict and witnessed the undeniable brutality of
Communism in practice, he would have renounced the ideology as other
gullible British writers did eventually. This is questionable, though,
especially since the woman to whom he dedicated his last poem remained
devoted to the Party despite all the cruelties it inflicted.
Many political martyrs are not always the saints
they appear. Certainly John Cornford was a daring and determined young
man, willing to risk his life for his political convictions, but maybe
his death spared the world more grief than it deserved. At Cambridge,
according to a classmate Victor Kiernan, he used to recall with
admiration an anecdote from the Russian Civil War in which the future
Hungarian Communist leader Bela Kun opened fire with a machine gun on
thousands of prisoners during a forced retreat. The ultimate ambition
of a fledgling revolutionary like Rupert John Cornford was to become as
ruthless as Bela Kun, and if he had made it out of Spain, he probably
would have contributed to the heartlessness of the world he had
condemned as a poet.
No hay que buscar en Cornford, por emotiva que pueda resultar su
poesía, un juicio sopesado o maduro sobre sus actos, sobre la situación
política mundial, y sobre la posición republicana España. Era
extremadamente joven, impulsivo e inmaduro. Sus tomas de postura
apuntaban a mayores errores, y lo ignoraba casi todo de la causa
comunista por la cual eligió, imprudentemente, apostar todo en la vida.
Decidió volverse un arma, hacer del arma su criterio, y las armas
decidieron sobre él—en lo cual hay una cierta justicia, como en el caso
del
aviador de Yeats: "I know that I shall meet my fate". Otra ceguera ésa,
también frecuentemente sobrevalorada como lucidez. Es el síndrome de the beautiful dead.
Declaraciones del ministro de justiciasobre
el Estatut y la sentencia del Constitucional. Que muestran qué tipo de
personaje es el que puede llegar a ministro (y cuáles, en cambio, se
quedan por el camino):
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño se ha
congratulado por la sentencia del Estatut. Para Caamaño, autentico
muñidor de los acuerdos parlamentarios, "de 39.000 palabras sólo 300
son inconstitucionales" según ha afirmado en Espejo Público de Antena 3. Esto viene a ser como si en esta
frase que tiene unas cien palabras, yo voy y digo que las declaraciones
del ministro son declaraciones más propias de un BOTARATE, y alguien,
quizá esa misma persona, dijese que en mi declaración sólo había una
palabra problemática, y que por tanto le parecía en conjunto muy
correcta y acertada—demostrando que concibe el lenguaje y la redacción
de las leyes, o la estructura de las instituciones, como una especie de
acumulación inorgánica o un montoncillo de elementos sueltos sin
estructura ni coherencia.
Caamaño no considera que "su criatura" se encuentre mutilada y ha
querido compartir responsabilidad en el fallo "la criatura es producto
de los representantes de España. Yo he ayudado y ayudé como Secretario
de Estado de Relaciones con las Cortes, pero lo importante es que el
modelo de Estado es plenamente constitucional".
A ver. Este señor, y su partido, y
sus socios, y la Comisión Constitucional del Congreso, avalaron una ley
que resulta que contenía unas cuantas patas inconstitucionales. Y ahora
se le quitan esas patas. ¿Dónde han estudiado Derecho toda esta gente?
Ah, ya—en el Komintern del partido.
Por cierto, que la última frase presupone que esta ley ha cambiado nada
menos que EL MODELO DE ESTADO, cágate lorito. Y se queda tan ancho, el
tío.
El ministro ha aprovechado para atacar al PP, valedor del recurso. Así
Caamaño ha querido recordar críticas populares como que el Estatuto
"rompía España, que generaba privilegios, que se llevaba el dinero de
España, que implicaba a la bilateralidad (...)" para sentenciar que
"quiero recordar que todo eso es Constitucional". Para Caamaño "se ha
encontrado el camino".
O sea, que estaría tan feliz y
orondillo, el ministro, si el PP no presenta el recurso y la ley tira
para adelante con sus catorce artículos inconstitucionales. Y con sus
veintitantos que requieren traducción para que no lo sean. Y con los
otros cien que resposan en estos, y que el Constitucional ha decidido
envolver en un tupido velo y pasar.
Francisco Caamaño pasa también por ser uno de los ideólogos de la
solución al concepto de nación en el preámbulo. Para Caamaño esta
salida no es suya. "La decisión es del Constitucional, no del ministro
de Justicia pero es cierto que los preámbulos de las leyes no son de
control jurídico"como dicta una sentencia del propio tribunal. Sentecia
que el PP conoce y que "han aprovechado en contra".
Uno de tantos apaños jurídicos
perniciosos. O sea, que si estuviese en el cuerpo sería
inconstitucional, y no podría estar, se presupone, pero en el preámbulo
no importa. Perfecto, oigan. Menudo preámbulo para cualquier actuación
subsiguiente.
José María Calleja ha cuestionado al ministro si quien ha ganado ha
sido el Gobierno y Caamaño ha terciado que "quien ha ganado ha sido
España. Se trata de una interpretación que está dentro de la
Constitución", "no sólo de Cataluña sino de otras Comunidades Autónomas
que han cambiado también su estatuto, que en su esencia es similar del
Estatut".
Sí, "todos café", ya se sabe. España
ya es un caos de normas distintas en cada ayuntamiento, en cada
comunidad y en cada Universidad. Si se espera que ese "estilo nacional"
sea lo que le dé el carácter unitario al país, aquí hay algo que falla
de entrada.
El ministro también resta importancia a las objeciones populares. "El
Constitucional ha dicho que en los grandes temas: derechos del
estatuto, bilateralidad, competencias y financiación" no hay ninguno
resquicio de inconstitucionalidad. "Tan sólo hay un inciso precisado
por el Constitucional" sobre la bilateralidad. "Y es verdad que el
tribunal declara la competencia exclusiva para el Estado en la materia
de derechos judiciales" pero el "Constitucional declara
inconstitucional de este ámbito sólo un artículo, 97 y porque reafirma
que los Consejos de Justicia son competencia de la Ley Orgánica del
Poder Judicial".
Ay, miren, un detallito que se le
había pasado por alto—porque esto de la jurisprudencia es muy
complicado. Que eso no lo sabía el ministro, vaya—y miren, llega a
ministro y se pega cenas de ministro. O igual es que le da lo mismo así
que asá, por lo que parece. Y lo de la bilateralidad, para este
ministro todo le suena bien mientras la línea del partido vaya por
allí. ¿Unidad de España? Si significa lo mismo que Multiplicidad de
España. Que sea un país, u otro, o diecisiete, qué más da, la
Constitución puede significar cualquier cosa, y la ley también según
quien la interprete. Miren, en eso sí que coincide el ministro con el
Tribunal Constitucional—que nada significa nada en última instancia.
En definitiva para el ministro, "las conclusiones implican que se trata
de una reiteración de un mismo inciso en 3 artículos, salvo lo que
tiene que ver con el concepto de preferente sobre lengua catalana".
"Aunque el tribunal la reconoce como lengua vehicular de la
administración, de la enseñanza...".
Y que no le pregunten al ministro si
ve ahí alguna incoherencia con el artículo de la constitución sobre la
lengua española como lengua oficial de todo el país. No: no lo ve ni él
ni el Constitucional. Pero todo perfecto, seguimos de ministro, o de
magistrado, aunque las leyes no signifiquen nada—es que si significasen
algo, no estaríamos de ministro, o de magistrado, con este equipamiento
que tenemos de intelecto y de criterio.
Sobre la reacción popular, para Caamaño, "comenzando desde el primer
aspecto la sentencia por encima de interpretable tiene una valoración
objetiva, de 193 artículos cuestionados, 187 son constitucionales. No
se llega al 1 % de 39.000 palabras que tiene el estatuto solo 300 son
inconstitucionales y esto es un dato objetivo."
Este individuo desconoce no sólo el
concepto de sintaxis, sino también el de semántica, el de estructura
textual, y
el de jurisprudencia. Y el de prudencia sin juris—porque sólo un
imprudente
puede creer que las leyes fundamentales pueden ser de plastilina, y que
se puede hacer que no
signifiquen nada, sin que eso tenga consecuencias no ya futuras, sino a
cada momento.
Not
a print book but an audio book or, if you prefer and can afford it, a
video book, Timothy Spurgin's set of 24 lectures for The Teaching
Company, called The Art of
Reading, can definitely be
recommended. The ground is relatively familiar. There are several dozen
books that introduce fiction, that point out elements of its structure,
such as narration, characters, plot and so on, and that illustrate the
points being made by discussing works of famous writers from Miguel de
Cervantes to Virginia Woolf. We review some of them in our Archive of
Books on the Psychology of Fiction (clickhere).
Spurgin follows this pattern and
he manages to be informal, informative, and to range widely. The
lectures reach some places that not all such introductions reach—for
instance discussions of metafiction and of Alice Munro's short stories.
A representative example of
Spurgin's treatment is the way in which he has taken a cue from Peter
Brooks's Reading for the plot to discuss the Russian Formalists'
distinction between fabula, often translated as "story" (or the
chronological series of events in a story) and sjuzet, often translated as "plot" (or the way
in which the writer presents the story). Spurgin suggests that Arthur
Conan-Doyle's detective, Sherlock Holmes is an ideal reader. He
reads the clues (the sjuzet) in order to reconstruct events,
including the commission of a crime, as they occurred in chronological
order (the fabula).
Principally, what makes this lecture series good, is Spurgin's strong
and thoughtful suggestion that reading fiction is an art in something
like the way that writing fiction is an art. He introduces what he
calls a set of tools that can be used by the reader to think about a
piece of fiction during reading. One such tool is that of stopping from
time to time to wonder how one feels about a particular character, and
about what that character has done and seems likely to do. Another is
to consider what parallels there might be between a character and
oneself. The emphasis is on how the reader engages with a narrator or
character, on how valuable it can be to think about what the meaning
might be of a particular scene, or of a particular action or piece of
inaction in a story. In this frame of mind the reader can take part
mentally in a kind of dialogue with a book.
Peter Brooks (1984). Reading for the plot: Design and intention in
narrative. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Timothy Spurgin (2009). The art of reading. Chantilly, VA: The
Teaching Company.
Después de haber pasado años (y años) y haber envenenado la
situación, y haber llegado a extremos de ridículo, el Tribunal
Constitucional ha sacado una sentencia que debía haber sacado el primer
mes después de haber recibido los recursos. Tenían razón los
recurrentes—el PP, El Mundo,
la Cope y Libertad Digital, y no
tenían razón los
independentistas catalanes (que por lo que se ve incluyen a socialistas
y comunistas, además de los llamados "catalanistas")–ni tenía razón Zapatero, ni el
PSOE, ni las demás fuerzas nacionalistas que aprobaron el Estatuto de
Cataluña en el Congreso de los Diputados.
El Congreso fue capaz de aprobar una ley que era inconstitucional, y se
ha permitido que se lleve a su aplicación durante cuatro años,
multiplicando las normas y leyes sin base constitucional en la
administración catalana. En la práctica, Cataluña ha estado regida
desde hace años con normas inconstitucionales, viviendo una
independencia o "bilateralidad" imaginaria. Son inconstitucionales las
leyes que diferencian a Cataluña como un caso aparte en España, las
leyes que marginan al español en favor del catalán, las leyes que
instauraban un sistema judicial catalán independiente del español, las
leyes propias sobre banca y cajas de ahorros, las leyes que obligaban
al parlamento español a reconocer cualquier norma aprobada por el
parlamento catalán.... En suma, la
autodeclaración de Cataluña como una supuesta "nación" era
inconstitucional, como
podía saber cualquiera que no aplicase a esta cuestión el Doublethink
orwelliano. Pero luego—y es lo tremendo—el Constitucional hace lo
posible por evadir pronunciarse
sobre esta cuestión central, y sobre todas las demás, y dejar que todas
las normas anticonstitucionales sigan surtiendo efecto—menos quizá las
que atañen al poder judicial. Para más inri, pues, se les ha visto la
patita corporativista.
Lo grave es la manera en que el Constitucional ha tergiversado
principios jurídicos o ha fingido ceguera para avalar gran número de
normas que con una interpretación coherente no cabrían en la
Constitución—como se verá por los votos particulares que emitirán los
magistrados que han votado en contra, y según los cuales la mayoría de
los artículos del estatuto son anticonstitucionales. Se ha dado un
golpe de palanca más para reventar el orden jurídico vigente—desde el
propio Tribunal Constitucional. Ya hemos visto, por la comparecencia de la vicepresidenta De la
Vega, que el PSOE va a fingir que no pasa nada—y seguramente los
nacionalistas-socialistas catalanistas harán en lo posible lo
mismo—seguirán torciendo las leyes, sin por ello privarse de protestar
sonoramente contra esta sentencia y de utilizarla para hacer más patria, como de costumbre.
Todo esto habría sido menos grave hace cuatro años. Han sido
ignorantes e irresponsables, si no traidores y falsarios, los diputados
de las Cortes Generales al aprobar una ley claramente inconstitucional.
Que se lo hubiera dicho cualquiera de primero de derecho. También
el gobierno Zapatero, por alentar todo este proceso, y forzar con
disciplina de voto en el PSOE una ley ilegal. Y ha sido irresponsable
el Tribunal Constitucional por enfrentarse a este asunto con la boquita
pequeña, con paños calientes y con todo el retraso posible. Y,
sobre todo, fingiendo ceguera para declarar constitucional lo que no lo
es—ni podría serlo serlo sin corromper tanto la jurisprudencia como el
sentido de las palabras.
Con garantes así, España no necesita enemigos. Lo malo es que, además,
los tiene—y no pocos, y trabajando desde dentro.
___________________
Un vídeo de Libertad Digital crítico con la sentencia, y con el Estatut
antes y después de
las "correcciones":
— La indiferencia es el arma
más poderosa de la injusticia
— Ah, pero todos somos indiferentes a algo. De hecho, todos lo somos a casi todo.
Muy pocos son "diferentes" con alguna cuestión en concreto... y
entonces creen que los demás son unos indiferentes, pues para ellos,
indiferentes a las prioridades de los demás, el mundo gira en torno a
esa cuestión.
Quizá la indiferencia generalizada sea una ilusión producida por
nuestra costumbre de centrarnos en nosotros mismos.
La significación de esta crisis (que si de burbuja inmobiliaria,
que si de financiación, que si de hipotecas subprime, que si de mercado
de trabajo)... no acaban de centrarla bien los economistas a veces.
Aquí hay un
debate por extenso sobre la reforma laboral en curso.
La célebre crisis la ha hecho necesaria, y por lo insuficiente y medias
tintas que es, hará necesaria otra reforma en la Parte 2 de la
aprobación de este Real Decreto en el Parlamento, y una Parte 3 cuando
el país decida realmente ponerse las pilas y adecuar el mercado de
trabajo a las realidades planetarias
de la situación.
Una cosa que se dice muy poco en todo esto de la crisis es que sea
producto de estos factores: el crecimiento económico de China (y
Oriente en general), el mercado global, el impacto de Internet en las
comunicaciones. Pero todos ellos son factores muy reales.
Occidente ha desarrollado desde los tiempos coloniales un sistema de
producción privilegiado, que en parte sigue manteniendo—por el que las
materias primas y el trabajo barato vienen de lugares deslocalizados.
Así sigue siendo, y sin embargo va cambiando. En un mundo global, los
trabajadores chinos también adquieren una pequeña dosis de prosperidad,
e incluso de derechos—pero pocos. Más visible va a ser el efecto
inverso: que en un mundo globalizado, en el que los países son vasos
comunicantes con un mercado único, el nivel de vida y el nivel de
derechos del trabajador occidental va a descender para tender a
igualarse con el de los trabajadores chinos.
A tender digo, no a igualarse totalmente aún—que aún somos blancos y
eurocéntricos, y la historia pesa.
Pero el pseudo-comunismo chino va a ser el que dicte en última
instancia el nivel de derechos de un trabajador a su puesto. Que serán
bien pocos, y quien decida cuáles será el mercado. El gran
descubrimiento del
comunismo chino.
Y aquí acabaremos descubriendo también, un poco tarde, que el trabajo
es una mercancía que se compra al por menor cuando compras un producto,
al por mayor cuando contratas a alguien, y que no tiene sentido poner
trabas a otras modalidades de compra de trabajo—por días, o por obras,
o por partes. Y no tiene sentido, sobre todo, porque nos lo van a
demostrar los chinos—que al tener menos, son menos exigentes, y
exigiendo menos son más competitivos.
Nos hemos visto con los chavales una de Batman, personaje que
les hace mucha gracia por sus artilugios, se lo pasan bomba luego
inventando escenas posibles: - Seguro que Batman duerme en una Batcama.
- Se echa una Batsiesta, colgado por los pies.
- Y se cena una Batcena, a base de Batsopa. Y de postre, un batido.
- Y va al BatBáter.
- Pero no tiene batsubmarino, sino batiscafo.
- Y a veces mete la pata, y se hace un lio; dice, "¡Vamos, Batrobin, a
luchar contra el crimen!"
Luego hemos terminado la tarde en la piscina, donde nos ha caído una
granizada de la leche; ha dejado el agua on the rocks. Casi no me ha dado
tiempo de hacerme unos largos, y de leerme unos capítulos del actual
libro de piscina, una novela francesa, Un roman russe, antes de que
reventase la cosa.
Voy a llamar a Lausana.
(Donde todo va bien, me dicen. Alternativa para el sábado noche:
quedarme en casa haciendo bibliografías, o salir a hacer una batida
nocturna).
La opinión sobra en la Universidad Durante unos años he llevado un pequeño contencioso a vueltas
con mi universidad, que es la de Zaragoza, por su errática e
insuficiente política de comunicaciones. Los medios electrónicos
disponibles para cualquier ciudadano de a pie no se utilizan
prácticamente a nivel institucional en la universidad, en la medida en
que permitan la comunicación bidireccional o interactiva—o
sencillamente no piramidal, de una voz informada y autorizada a muchos
oyentes informables y no autorizados. Esto quizá esté a tono con la
estructura tradicional (y medieval en origen) de la Universidad.
Ya dijo Foucault que el discurso académico se basa en la imposición de
barreras y autorizaciones oficiales que lo rarifican. Bien, pues aquí
está bastante rarificado, desde luego. Hay listas de correo que
permiten la difusión de información filtrada por los administradores.
Ahora, mejor no intentar que circule por ellas nada que sea mínimamente
ajeno, no digo ya contrario, a los intereses de los administradores,
porque entonces aparece rápidamente la tijera de la censura, y el
mensaje no se difunde—aunque nada en las listas hiciese sospechar que
no están abiertas a los participantes en general. Me sucedió cuando
intenté
apuntar que en mi departamento se desobedecen las órdenes del Rectorado
sobre ordenación docente, y que, en suma, hay mangoneos. Rápidamente
hubo cruces de telefonazos, y el mensaje no se difundió por la lista
del Colectivo de Profesores. Supuestamente se discutiría, me dijeron,
la oportunidad de su difusión en una reunión futura, que supongo será
el día del Juicio.
Es lo mismo que me
sucedió con un
mensaje inadecuadoque
hice circular por otra lista académica, la de AEDEAN. (Lo que era
inadecuado era denunciar manipulaciones de grupos de intereses que han
sido desautorizadas hasta por los tribunales de justicia–pero esa
justicia sobra en la Universidad, al parecer, y es mejor ni saber de
ella. Inmediatamente se solidarizó la presidenta de AEDEAN con los
abusones cuyos abusos habían sido anulados por los tribunales). Y es
que en la Universidad hay algo peor que mangonear: a saber, sacar los
pies del tiesto.
Otro contencioso que tuve fue con el Rincón de Opinión de la
Universidad. Este rinconcillo era una esquina de la página web de
la Universidad (allí en primera plana, no crean) en el que
supuestamente la comunidad académica podía expresar sus opiniones. En
fin, esa era la idea cuando
se creó:
a alguien en el Consejo de Gobierno (eran los tiempos de Pétriz) le
debió parecer oportuna su existencia, y empezó a funcionar. De
hecho se creó cuando el Colectivo de Profesores quiso difundir un
mensaje a todo el personal (no sólo a los de su lista de correo) y ese
uso de la lista de correo pareció inadecuado, pues las listas (se dijo)
debían ser sobre cuestiones de información
de interés general. Se habilitó, sin embargo, ese espacio de opinión,y
se estrenó con un mensaje del Colectivo.
Pero ay, resulta que no había tantas ansias de intercambio de ideas ni
tanta sed de Opinión en
la Universidad. El foro ése resultó infrautilizado. Hubo una
decena de mensajes de otras personas, y una veintena de mensajes míos,
relativos a diversas cuestiones (organizativas, políticas, y también
relativas a diversas fechorías administrativas cometidas en mi
departamento). Ay, qué mal esto....
porque la opinión se permite, siempre que sea incolora, inodora e
insípida. Si se refiere a problemas y conflictos reales y
próximos, vuelan los telefonazos... y sale otra vez la tijera de la
censura.
Y es lo que sucedió con el Rincón de Opinión. La mitad de mis
mensajes no se difundían, sin explicación. El foro tenía una serie de
reglas establecidas por Consejo de Gobierno que se venían incumpliendo
desde su creación (no se nombraron administradores conocidos, ni se
establecieron normas públicas de funcionamiento, ni se hizo accesible
por Internet... )—cuestiones éstas sobre las que llamé la atención
repetidas veces. Pero algunas decisiones del Consejo de Gobierno son al
parecer papel mojado, según interese.
Aunque no crean: la idea del Rincón de Opinión era buena, y progresiva
dentro de lo que hay en las universidades. Desde luego no conozco
ninguna otra universidad
que haya habilitado un espacio de opinión semejante en su página web.
Como digo, no es la Universidad de Zaragoza, sino la Universidad en
general, la que es alérgica a la expresión de opiniones y a la
discusión pública de conflictos. Aquí no funcionó la cosa, y lo que más
se echó de ver con la existencia del Rincón de Opinión era que no había en la Universidad el más
mínimo interés por que existiese un espacio semejante—ni
entre profesores ni entre estudiantes ni entre nadie. Como digo, la
mayoría de los mensajes acabaron siendo míos, y sin respuesta: La
Opinión Brilla por su Ausencia.
Esto dice bastante, y no sé si todo bueno, de una institución
supuestamente dedicada al pensamiento y al conocimiento. Que en una
sociedad libre, van unidos al debate público. No es que éste se agote
en un espacio público de opinión, pero es un síntoma extraño e
inquietante que se le hiciese semejante vacío alrededor al único
espacio habilitado para ello en la red. Y que no hayan
prosperado en ningún ámbito de la Universidad ni blogs ni foros ni
ningún espacio de interacción y comunicación bidireccional: sólo el
correo, de uno a uno, o de uno a muchos, siempre de forma confidencial
y no pública. Tampoco hay sistemas transparentes para inserción
de contenidos en la web, ni se conocen los administradores: se favorece
el inmovilismo y la distribución de información unidireccional y
autorizada desde el vértice. Y se obstaculiza la expresión
pública de opiniones en la medida de lo posible.
Ha habido progresos, sin embargo: como la distribución diaria de noticias
de prensa sobre la Universidad,
a cargo del Gabinete de Imagen y Comunicación. Es utilísimo, además,
que quede archivada esta información en su web. Así, no sólo la
información, sino también la opinión sobre la Universidad que llega a
la prensa, se difunde. Pero ojo: sólo la que filtra la prensa—y ya
sabemos que los periódicos tienen sus columnistas abonados, sus líneas
de partido y sus líneas editoriales. No son un foro de opinión libre
tal como esta puede existir en la era de la Red.
Por mantener la Red a raya, en
la Universidad se mantienen bajo mínimos
las funcionalidades comunicativas que son gratuitas y accesibles para
cualquier particular: blogs, foros, canales de vídeo, listas de
enlaces, etc. No es que sea sólo una política deliberada de
Rectores, Decanos y Directores de departamento—es que es una manera
natural de funcionar del personal académico, por lo que se ve.
El abuso del correo electrónico para información, en ausencia de blogs,
foros, webs dinámicas, etc.—llevó a una inundación de correo basura
institucional recibido en cada ordenador. Y hace poco se reorientó la
cuestión creando un boletín diario que agrupase la información—iUnizar.
Y supuestamente, en este boletín se puede insertar información
directamente. Actividades, jornadas, etc.: información de interés para
la comunidad. Ahora bien, la opinión no tiene lugar allí. Es un boletín
informativo, no de opinión, como quedó patente con mi experimento de
ayer. Intenté difundir este
mensaje sobre los principios que habrían de regir la asignación docente.
Uno podría pensar que es un tema de general interés en la
Universidad—con qué criterios se distribuye la docencia, y cuáles son
las bases legales de esta cuestión, dado el actual cambio de normativa
y el contencioso que llevamos al respecto desde hace años. Pero no:
entra en acción alguna mala sombra, y el mensaje poco oportuno se
censura y no se difunde. También sin explicaciones, claro.
Por otra parte, la creación de este boletín informativo ha llevado a la
desaparición discreta, sin más explicaciones ni comentarios, del Rincón
de Opinión de la página de la Universidad. Con lo que se elimina esa
pequeña incoherencia y la Universidad retoma su vocación más clara, que
es la de no dejar espacio a la
opinión, ni al debate público en la Red. Y... ¿censura? Qué me
dice usted. Aquí no hay censura.
Sólo filtrado de mensajes no
deseados.
Que opinen los profesores en la prensa, si les dejan. O en
Jornadas sobre Censura, si viene al caso. O en los pasillos, que para
eso los ponen. Y la Universidad que se dedique al conocimiento,
que como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver con la opinión ni
con la expresión de ideas disidentes.
_________________
PS: En efecto, me comunica un anónimo desde el "Gabinete de Imagen y
Comunicación" que el mensaje no se difunde porque mi opinión sobre esta
cuestión no interesa y podría molestar a otras personas.
Cito: Estimado profesor,
La Universidad de Zaragoza y sus
profesores e investigadores generan múltiples mensajes e informaciones
de interés para la comunidad universitaria. El boletín informativo
iUnizar se ha puesto en marcha con el fin de potenciar la comunicación
y la transmisión de información en el seno de la institución. En él se
recogen comunicaciones que afectan a la comunidad universitaria en el
desarrollo de su actividad diaria, así como otras informaciones sobre
la actividad científica y cultural que se lleva a cabo en la
Universidad.
Entendemos que no es este el caso
del texto que nos remite, que se refiere a una petición dirigida por
Vd. y otras personas al Rector y al Vicerrector de Profesorado. El
boletín iUnizar no es el cauce para difundir las solicitudes realizadas
al Rectorado, solicitudes que afectan también a terceras personas, que
podrían no estar de acuerdo con su difusión.
Agradecemos de antemano su
comprensión e interés y esperamos seguir contando con su ayuda, con el
fin de mejorar la información sobre las actividades que se realizan en
el marco interno de la comunidad universitaria.
En la Red Fulbright
Voy posteando alguno de mis artículos a la Red Fulbright,
sitio exclusivo reservado a los que disfrutamos en tiempos de una beca
Fulbright o similar, del programa de cooperación conjunta EEUU-España.
Aunque esta red social aún tiene pocas capacidades para formación de
grupos, interacción o espacio personal, si se compara con Facebook o
con Academia, se le están añadiendo algunas funcionalidades nuevas, que
esperemos vayan a más. De momento aquí salgo en el "grupo de ciencias
jurídicas, económicas, sociales y humanidades". Un poco amplio,
¿no? No sé si yo salgo tan voluminoso por mi participación o
porque he entrado en mi cuenta.
Supongo que la gente utilizará esta red no sólo para contactos
profesionales y búsqueda de puestos y oportunidades (que es lo primero
que se le ocurre a uno), sino también para intercambio de ideas y
perspectivas. Yo a veces envío allí, como a Academia y Facebook,
pero menos, noticia de algo de lo que voy escribiendo.
El primer artículo que difundí por allí era, me parece recordar, éste: "Historia(s)
de todo"—para interesados en la historia, que debe haberlos.
2
hours ago via Facebook for iPhone · Comment · Like
Buenoooo...! Lo que nos va a costar llegar a Lausanne...! Mirad, os voy
a contar lo que nos ha pasado hasta el momento:
15:15 (aprox.).- Mi padre sale a buscar el coche para llevarnos a la
estación. A los cinco minutos vuelve andando y nos dice: "el coche no
arranca. Voy a llamar a un taxi..." Primer momento angustioso de la
jornada.
15:30.- Llegamos a la estación, con un cuarto de hora de tiempo hasta
la salida del tren. Allí, una agradable señorita nos pide los billetes.
Hasta ahí todo perfecto, pero luego pregunta: "¿Me dejan ver el libro
de familia numerosa? Es para poder justificar el billete de su hijo" .
Mi madre le dice que no le habían dicho que lo necesitaría, y le enseña
nuestros pasaportes y su carnet de familia numerosa, pero la buena
mujer no quiere aceptar que yo sea hijo de mi madre. Con cinco minutos
de margen, llamamos a mi padre para que nos traiga el librito, y él se
queda flipando en colorines, porque tiene
que recorrer tres kilómetros en cinco minutos, con tráfico y dejando a
mis hermanos solos. Al final, la taquillera ve que mi padre no va a
llegar a tiempo, y nos deja pasar (por lo visto quería que pagásemos
más sin necesidad). Mi padre ha cogido el cabreo más grande que he
visto en mucho tiempo cuando le hemos llamado desde el tren y le hemos
dicho que ya no necesitábamos el libro de familia.
17:15.- Llegamos bien de tiempo a Barcelona, para enlazar con el tren
hacia Lausanne. Mi madre se acerca a información y pregunta por el
andén. La respuesta es: "¿Que van a Lausanne? Pero si las ferroviarias
francesas están en huelga..." ¿¿¿¡¡¡Qué!!!???..................
Bueno, al final aquí estoy, escribiendo desde el autobús en el que nos
han enlatado. Parece que llegaremos a Ginebra a las 7:30 de la mañana,
con el culo plano y muchas ganas de matar a alguien...Y desde allí, en
tren hacia Lausanne! Ya sólo falta que una banda terrorista
extraterrestre abduzca el tren a mitad de camino, de verdad.
Bueno, en realidad esto es un LOL y un ROFL extremos. XDDD
Un libro es un regalo. Pero
sólo el artefacto, o la
maquinaria códice,
no su contenido—especialmente si éste es un regalo. Está bien regalar
un libro (un códice, digo, aunque esté en blanco) con
una cinta alrededor. Pero regalar sólo palabras, sólo el contenido
intelectual...
—¿se regalarán en el futuro, o en el presente, descargas para e-books?
(e-books en sí, máquinas digo, desde luego se pueden regalar y se
regalan). El
contenido intelectual, en cambio—las palabras—vale cero, me parece—si
no siempre de hecho, sí como
regalo. En la era digital.
Especialmente si el libro es tuyo.
¿Se imaginan regalarle a
alguien la dirección del sitio web de uno, para que se lea tus obras
completas? Podría imprimirse la dirección web en una elegante
tarjeta, y poner ésta en un estuche. O (por qué no) podría amañarse un
e-book con conexión wifi para que sólo pudiese conectar a ese sitio web
que regalas para
autopromocionarte. Creo que sería poco apreciado. (Que te lea alguien,
es un regalo más bien). Regalar un libro (impreso) escrito por
uno mismo, no digamos ya impreso por uno mismo, ya es poco aceptable en
sociedad. Como para ir un paso más allá y regalar sólo vacuidades
etéreas, sin soporte tangible.
Bueno, a lo que iba; yo sigo colgando mis libros en la red, y gratis,
en lugar de hacer un secreto de ellos como otros. (Error, error: se
aprecia más el misal con candado...). O en lugar de intentar
venderlos, como hacen algunos académicos, con éxito limitado. Pero
llevo por delante como se ve bien clara la idea de que no es que mis
escritos los quiera ni los necesite nadie—no vayamos a confundirnos.
Empecé poniendo en red la
dichosa Bibliografía en 1995, y luego la Miscelánea,
la revista de filología de mi departamento que yo editaba por entonces,
en 1997. Y en cuanto me hice con un sitio web manejable en 2004, empecé
a colgar mis escritos, empeño en el que aún sigo pasito a paso seis
años después, aunque no por que nadie me anime a ello. Es, como diría
Kant, una Zweckmässigkeit ohne Zweck.
Las novedades de hoy en el sitio web, aparte del blog en sí, que crece
unos centímetros cada día, son dos duplicados de esta reseña que
publiqué hace algunos años en Language
and Literature, sobre Mediating
Criticism: Literary Education Humanized, un buen librode Roger Sell sobre aquello que
era la literatura. En Academia
y en la SSRN
están—estantes virtuales que acumulan polvo virtual.
Hemos apelado al
Rectorado–para que se resuelva de una vez el contencioso sobre la
asignación docente en nuestro Departamento, y determine los límites
dentro de los cuales los departamentos pueden gestionar su ordenación
docente. Una selección de un escrito entregado hoy, dirigido al Rector
y al Vicerrector de Profesorado:
Hacemos constar (...) nuestro voto particular en contra del
punto 9 del Orden del Día de la misma reunión del Consejo de
Departamento de Filología Inglesa y Alemana, por su decisión de
asignarnos obligatoriamente una docencia no solicitada ni aceptada,
obviando únicamente en nuestro caso el orden de prelación en la
asignación docente y desoyendo nuestra voluntad expresa en contra de
dicha asignación en particular.
La razón de dicho voto en contra es la existencia de resolución del
Rector y el Juez respecto del conocido contencioso relativo a la
asignación docente en el Máster de Estudios Ingleses. Como ya hemos
expuesto en escrito al Rector, y reiteramos en Consejo, las
sentencias judiciales relativas a la organización docente de dicho
máster no se han aplicado,
y continúan utilizándose criterios arbitrarios para excluirnos de la
docencia en dicho Máster. No se ha efectuado en ningún momento la
retrotracción de las actuaciones ordenada por la sentencia judicial
268/09 del Tribunal de lo Contencioso Administrativo nº 2 de Zaragoza,
y en ningún momento se han explicitado los criterios objetivos a
emplear para la asignación docente, quedando sin respuesta nuestro
escrito a tal efecto dirigido a la coordinadora del Máster. Las
instrucciones del Rectorado a la Dirección del departamento sobre el
uso de criterios objetivos también han sido desoídas. En el Consejo ha
quedado patente que el procedimiento que se pensaba utilizar era la
aplicación de criterios no objetivos especificados en las memorias del
máster y el informe de idoneidad de la coordinadora que el departamento
ha hecho vinculante. Es decir: para la asignación de la docencia del
Máster ET&C se ha seguido un procedimiento de "idoneidad" anulado
explícitamente por el Juez. Aun siendo un momento de desarrollo de
nuevas normativas, no es aceptable que se aproveche lo que el
Departamento llama la indefinición de algunos términos y algunas
competencias de las nuevas figuras de coordinador y comisión de calidad
del Máster para hacer una aplicación sesgada e interesada de los
criterios de calidad. No es aceptable que la aplicación de la nueva
normativa repita los vicios del uso de criterios subjetivos anulados
judicialmente, en lugar de ajustarse a los principios de objetividad y
garantías ordenados por la sentencia y por el Rector.
También exponemos que , una vez votada por el Consejo esta actuación,
se ha pasado a revisar nuestro encargo docente para completarlo (pues
las asignaturas del Máster se han asignado a las personas declaradas
"idóneas" según el informe de la Dra. Onega). Nótese que el
informe de esta Coordinadora omite explicitar los criterios objetivos
para asignación de docencia (ANEXO 1) sino que se basa en una
valoración impresionista del "perfil" de la asignatura.
También hacemos constar nuestro voto particular en contra de la
decisión del Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana por
la cual se modifica el Documento de Bases para asignación docente
(punto 8 del Orden del día).
La razón de nuestro voto negativo es que esta modificación no se atiene
a los criterios de objetividad requeridos por las órdenes de jueces y
Rectorado. Establece un procedimiento que genera "conflictos de
asignación docente" en lugar de prevenirlos, y remite para la
resolución de tales conflictos a procedimientos que han demostrado
palmariamente su arbitrariedad, como el uso de baremos adaptados
subjetivamente a los "perfiles" de los profesores y de las asignaturas.
Aun siendo un momento de desarrollo de nuevas normativas, no es
aceptable que se aproveche esto para hacer una aplicación sesgada e
interesada de los criterios de calidad. No es aceptable que la
aplicación de la nueva normativa repita los vicios del uso de criterios
subjetivos anulados judicialmente, tal como hemos leído en Consejo, en
lugar de ajustarse a los principios de objetividad y garantías
ordenados por las sentencias judiciales y por el Rector.
Informamos también que en esta reunión el Dr. García Landa ha rechazado
hacerse cargo de la asignatura que se le ha asignado en segunda vuelta
contra su voluntad (Literatura de la Segunda Lengua) en
tanto el Consejo de Departamento no siga los mandatos del Rectorado
sobre ordenación docente.
La Dra. Beatriz Penas también ha rechazado la asignación de Lengua
Inglesa II impuesta por el Departamento. Es de notar que la Dra.
Beatriz Penas, aun rechazando el procedimiento, ha aceptado completar
su encargo solicitando docencia en la asignatura de Grado en Estudios
Ingleses (que se implanta en 2010-11) Comentario de Textos Literarios
Ingleses, y que el Consejo, a petición de la Dirección, no ha aceptado
dicha solicitud de asignación, alegando que dicha asignatura ya había
sido asignada para el curso 2010-11 en el consejo anterior (en concreto
a dos profesoras de menor jerarquía o antigüedad que la Dra. Penas). En
este caso no se ha recurrido a la aplicación del "baremo de conflictos"
y se ha considerado un asunto ya cerrado. Tanto esta negativa del
Consejo de Departamento a atender la petición de su profesora como su
imposición de docencia no solicitada, mediante el procedimiento usado
hoy, de asignación de docencia en segundo turno a resultas, y sin
posibilidad de elección frente a todos los demás profesores, son
actuaciones que no tienen precedentes, como tantas otras actuaciones de
este Departamento en lo que toca a la asignación de docencia a nosotros
dos en particular. Son procedimientos que nos perjudican mucho a
nosotros particularmente, pero que no benefician al Departamento, pues
dan origen a comportamientos nefastos, y causan conflictos en lugar de resolverlos.
Hay que aclarar que el único caso en que se ha utilizado un baremo para
asignación docente en este Departamento y posiblemente en esta
Universidad (aplicándolo a sus profesores permanentes como si
estuviesen opositando por segunda vez) se dio en nuestro caso, hace un
año. Se cometieron múltiples irregularidades y arbitrariedades en la
aplicación del baremo, tal como venimos denunciando. Por ejemplo, al
Dr. García Landa, con cinco quinquenios de docencia en asignaturas del
área, y tres sexenios de investigación, se le otorgaron CERO
puntos tanto en docencia como en investigación. Se comprenderá que
denunciemos la manipulación y arbitrariedad de este procedimiento como
supuesto garante de la "calidad".
“Intent” is
seen, by analogy with a physical model, as a transfer of a psychic or
mental content that exists in the mind of the poet to the mind of a
reader, somewhat as one would pour wine from a jar into a glass. A
certain content has to be transferred elsewhere, and the energy
necessary to effect the transfer has to come from an outside source
called intention.
De Man’s point was that, when we
read a text, the intention (de Man uses the term in its somewhat
rarified philosophical sense) that gives life to those signs on the
page is our intention, not the author’s. And he is right.
(My commentary:)
On your comment on the text by de Man: it is all
right "our" intention that animates the text and constructs meaning,
but "our" intention cannot mean the intention of an isolated reader: it
is a shared intention, shared by that reader with other readers of the
same text with whom one would want to communicate, and also with the
author. There is a community of meaning ranging across space and time;
not a solid community of clear-cut meaning (there are fuzzy edges,
negotiations as you say, etc.) but an interactive community
nonetheless, and the author is part of that. Therefore, authorial
intention cannot be dismissed any more than our own intentions as
readers, and the communicative intent that we share with our own
addressees when we try to make sense of a text.
Reading literary criticism, I think, is not the best way to
enjoy literature. Actually, the relationship between literature and
literary criticism works the other way round. Literary criticism is not
there to allow you to enjoy literature, but to understand it better. If
that deeper understanding leads to enjoyment, so much the better, but
it need not do so. Understanding will lead us to a deeper enjoyment of
some works (arguably the greatest), but will dissipate the charm of
others. Indeed, understanding may lead to distance,
skepticism and disillusion,
as does the philosophical or scientific understanding of any other
aspect of life. Someone said the relationship between literature and
criticism was exactly the contrary. One does not read literary
criticism in order to enjoy literature: rather, one reads literature in
order to be able to read, understand and enjoy literary criticism–
which is, as Oscar Wilde said, a higher intellectual pleasure, fit for
the gods—though perhaps it is not much of a pleasure for humans who try
to enjoy stories, songs, and the illusions of art.
En el informe anual de gestión del director del Departamento de
Filología Inglesa y Alemana (Universidad de Zaragoza) se expone en
estos términos el
contencioso sobre asignación docente que venimos teniendo sobre el
Máster de Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa:
Otra batalla,
ésta quizás más personal que las anteriores, ha sido la de lograr que
la Universidad de Zaragoza desarrolle técnicamente y de una vez por
todas su Reglamento de organización y gestión de la calidad de grados y
másteres, petición que he tenido la suerte de poder explicar
directamente a Rector y Vicerrector de Profesorado, porque hasta la
fecha, desde mi punto de vista, este Reglamento de mayo de 2009 se está
quedando en mero papel mojado o de aplicación muy limitada: la
elaboración de Guías Docentes verdaderamente adaptadas al EEES, pero
sin pasar al nivel de los recursos humanos. Si no se da este paso
cualitativo, mejor que se derogue. Sin embargo, los Estatutos
reformados por Claustro el 21 de abril pasado ya contemplan por lo
menos que los Departamentos pueden elevar su propuesta de asignación
docente a Consejo de Gobierno teniendo en cuenta los resultados de la
aplicación del sistema de la calidad, y el Vicerrector de Profesorado
sigue admitiendo en sus Instrucciones que la distribución del encargo
docente de un Departamento, o Fase 2 de elaboración del POD anual, debe
basarse en criterios emanados de los Consejos de Departamento.
Con respecto a la asignación entre el profesorado del Departamento de
la oferta docente 2009-2010, sólo ha estado en litigio un 0,91% de la
misma; esto es, 2 asignaturas de las 215 a cargo de las Áreas del
Departamento (194 a cargo de Filología Inglesa y 25 a cargo de
Filología Alemana). Sin embargo, ese apenas 1% ha consumido un elevado
número de horas de la gestión del Director y del propio Consejo del
Departamento. Durante mi segundo año de mandato, el Consejo se ha
reunido en seis ocasiones, cuatro de ellas en forma de sesión ordinaria
y dos con carácter extraordinario. La primera de las sesiones
extraordinarias (6 de octubre de 2009) vino motivada fundamentalmente
por la existencia de dos sentencias judiciales a las que se dio
tratamiento separado con el fin de garantizar la precisión de las
certificaciones de las ejecutorias solicitadas desde Rectorado. Ambos
procedimientos abreviados fueron interpuestos por los profesores
Beatriz Penas y José Ángel García, quienes parecen entender, dadas sus
intervenciones en Consejos y Comisiones, que las sentencias fueron
plenamente favorables a sus demandas, a saber, su participación en el
Programa de Doctorado en Estudios Ingleses como miembros de pleno
derecho y la impartición de sendas asignaturas del Máster de Estudios Textuales y Culturales
en Lengua Inglesa
(“Alternativas al Canon” y “La Representación”, respectivamente), el
0,91% citado arriba, por delante de otros profesores alegando mayor
antigüedad en Cuerpo Docente y méritos docentes o investigadores tan
adecuados como o mejores que los de los otros profesores
co-peticionarios de la docencia en cuestión. No lo entendió así la
mayoría del Consejo, como muestran sus Actas de 6 de octubre y 26 de
noviembre de 2009.
A fecha de hoy, todavía se desconoce cuál es la resolución final del
Sr. Juez firmante de las sentencias en cuanto a si el Consejo de
Departamento, con sus actuaciones y acuerdos de octubre y noviembre de
2009, ha ejecutado debidamente la sentencia relativa a la docencia de
Máster en litigio, a pesar de que la Dirección del Departamento ha
pedido al Rectorado insistentemente que tramite, por ser la Universidad
y no el Departamento la otra parte del contencioso-administrativo
citado, el resultado de tales actuaciones y acuerdos al Sr. Juez. Y es
que la ejecutoria del Rectorado no vino en septiembre acompañada de
informe jurídico alguno de letrado asesor, sino simplemente de la
interpretación personal del contenido de la sentencia por parte del
Jefe del Servicio de Personal Docente e Investigador y después del
Vicerrector de Profesorado y del propio Rector, supuestamente,
instando al Consejo a considerar que el único criterio objetivo de
asignación es la antigüedad, pero siempre sin aportar informe jurídico
alguno y, aún peor, tras la comunicación de los Acuerdos de noviembre,
en tono cada vez más amenazante dirigido explícitamente a este
Director. Ya he dicho antes que, como Director, he defendido
públicamente en el seno de la Universidad, ante órganos de centro y de
departamento, y ante el propio Sr. Rector, que la adaptación de las
titulaciones universitarias al EEES no se puede quedar en cuestiones
formales textuales superficiales (Guías Docentes), sino que también
pasa por una asignación de docencia en la que a los conceptos de cuerpo
y antigüedad se una el de mérito docente e investigador en relación con
las líneas maestras del Proyecto de Titulación y con las particulares
de los contenidos del programa y de los objetivos contextualizados de
las asignaturas.
En suma, la posición que ya sabemos. Que asignando la docencia por
jerarquía académica, titulación y antigüedad (método tradicional de
asignación de docencia en la Universidad—no "antigüedad" como dice el
Director) no seríamos excluídos del Máster los recurrentes. Pero que si
tenemos en cuenta la calidad, ahí la cosa cambia, pues el Director no
duda de que los criterios de calidad y las
baremaciones hechas por el departamento sobre los currícula respectivos
son procedimientos impecables.
(O sea, los ceros que nos pusieron en docencia e investigación, están
muy bien puestos según este director que también votó a favor de eso.
Así le va el criterio).
Es de notar la resistencia del Director a aplicar los criterios
ordenados por el Juez, aun ante el tono amenazante que va adoptando la
Universidad: todo en aras de la Calidad tal como la entiende el
departamento, y de la coherencia de las garantías de Calidad de las
titulaciones del proceso de Bolonia. (Entiéndase: he aquí un hombre que se deja la piel antes que
dejar que unos burócratas y jueces, —porque la orden del Rector es sólo
supuesta,
énfasis añadido—perviertan la calidad de la universidad: calidad que
pasa a su entender por la valoración en cero puntos de la carrera
docente e investigadora del Dr. García Landa, que nunca ha escrito nada
relacionado con la representación,
ni ha dado clases en la Universidad de Zaragoza). Queda claro asimismo
que ha recibido instrucciones precisas de la Universidad sobre cómo
aplicar la sentencia, y que se niega a seguirlas. De ahí que tenga que
dedicarle tanto tiempo al asunto éste, puesto que si se siguiesen la
normativa y las órdenes estaría resuelto desde hace años, o no habría
habido asunto.
Lo que no queda tan claro en la posición del director es que, si este
reglamento de Calidad entró en vigor por primera vez hace un año (mayo
de 2009, obsérvese), cómo es que venimos siendo excluidos en nombre de
la Calidad desde hace cinco años, desde que el máster comenzó a
gestarse.
Se lo diré yo: porque el reglamento de Calidad viene siendo la excusa
utilizada ahora para
excluirnos, o el instrumento que se espera usar ahora para la
exclusión. Antes era la no
pertenencia a grupos de investigación (criterio que fue anulado). El
punto persistente, inicial y final, es la
voluntad de exclusión—no
digo del Director, que sólo mueve papeles en la dirección que sopla el
viento: las excusas administrativas alegadas para excluirnos, siempre
con apoyo de la Dirección, han ido variando, y probablemente seguirán
haciéndolo.
__________________
Y, para muestra un botón, un voto particular de los tres que hemos
presentado a resultas del último consejo de departamento del curso,
junto con una petición al Rector. Hemos rechazado además la nueva
normativa de asignación docente (que es la vieja que fue anulada, ahora
barnizada), y la asignación docente forzosa que se nos ha hecho de
asignaturas no solicitadas, pasándonos por delante a profesores más
recientes. Y también la contumacia en desoír las órdenes del Rectorado
y de los jueces.
Voto particular
a los puntos 4 y 5 del orden del día de la sesión de Consejo de
Departamento de Filología Inglesa y Alemana, 23/6/2010
Los abajo firmantes deseamos hacer
constar nuestro voto particular en contra de la decisión del Consejo de
Departamento de Filología Inglesa y Alemana por la cual se ratifican
las actuaciones relativas a la ordenación docente de la docencia del
Departamento en la Facultad de Filosofía y Letras (punto 4) que nos
atañe, y contra el informe de gestión del Director del Departamento
relativo a su gestión durante 2009-2010 (punto 5).
La razón de dichos votos en contra
es la gestión llevada a cabo por el Director en la organización docente
del Máster de Estudios Textuales y Culturales, pues se sigue
incumpliendo en lo que a nosotros toca la normativa universitaria de
general aplicación, así como la sentencia judicial 268/09 del Tribunal
de lo Contencioso Administrativo nº 2 de Zaragoza (que ordenaba el uso
de criterios objetivos en la asignación docente), y las órdenes del
Rectorado relativas a la ejecución de dicha sentencia. La ordenación
docente efectuada por la Facultad de Filosofía y Letras según criterios
no objetivos (punto 4, ratificación de la actuación de la Comisión de
Filología Inglesa relativa al Máster Estudios T&C recogida en su
Acta 58).
Por otra parte, como consta en el
propio informe del Director, éste ha hecho caso omiso de las
instrucciones recibidas repetidamente al respecto desde el Rectorado,
y, es más, a lo largo de este año ni siquiera ha informado al Consejo
de Departamento sobre las órdenes y conminaciones a que alude el
informe. En la propia reunión del Consejo del día de la fecha, el
Director ha reconocido abiertamente que ha incumplido tales
instrucciones y que no las ha dado a conocer al Consejo.
Si al Director le caben dudas
sobre los mandatos del Rector y el Juez, la prudencia aconsejaría
seguir en la adjudicación de docencia las normas generalmente aceptadas
en la Universidad, en lugar de las más dudosas, más cuestionadas y de
más incierta legalidad.
Manifestamos además nuestra
indignación por el hecho de que, ante tal actuación, esta gestión
reciba del Consejo de Departamento una votación favorable.
Oscar ha visto demasiadas veces El Señor de los Anillos, me temo,
y no para de contarnos entusiasmado historias de orcos y elfos y
combates terroríficos.
—Oscar, tienes el cráneo demasiado sorbido por estas historias de
orcos; vas a ver menos estas películas.
—Tranquilo, papá; ¡si las escenas más sangrientas de mi vida las he
visto en una pescadería!
Ante la convocatoria del Plan de Equipamiento Docente 2010, deseo
exponer a la Comisión Permanente la necesidad de renovar el equipo
informático de mi despacho. Es una solicitud que vengo haciendo ya
desde años atrás sin éxito.
Actualmente dispongo de un iMac modelo del siglo pasado, que por su
limitada capacidad no puede manejar la mayoría de los programas más
corrientes actuales de tratamiento de textos, navegación por Internet o
gestión de correo, ni permite ver vídeo u oir sonido, ni abrir la
mayoría de las páginas web, etc. No cumple, ni de lejos, los requisitos
mínimos definidos para un "puesto informático básico" según el
documento difundido por el Vicerrectorado.
—y sin embargo dispongo de uno de los equipos más anticuados del
departamento, si no el más anticuado, que no puede gestionar, en
realidad ni acceder a, los sitios web que más uso.
Desde hace años vengo elaborando páginas web de acompañamiento a
algunas de las asignaturas que he impartido (Shakespare y Comentario de
Textos)—por ejemplo, http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/comentario.html
y desearía extenderlo a las demás, por su utilidad, pero tengo
que
hacer esto desde mi ordenador particular (el de casa que me compro yo
con mi dinero), por lo ya expuesto.
Desearía, de ser posible, que el equipo a instalar fuese un Macintosh,
pues es el que vengo utilizando desde siempre y me supondría un gran
obstáculo la incompatibilidad con mi ordenador particular, que es en el
que vengo realizando la mayor parte de estas tareas.
Zaragoza, 21 de junio de 2010
José Angel García Landa
(Pero la Universidad de Zaragoza está
paupérrima, y ya me dicen desde mi departamento de más de cien
profesores que sólo atenderán una petición)
________________________
PS, 2 de julio:
Albricias y otras palabras alegres. Me han asignado un equipo Macintosh
de gama baja (que siendo Macintosh es alta, claro) y tendré pronto,
creo, un iMac con monitor de 21 pulgadas, memoria de 4GB, disco duro de
500GB, cámara integrada, etc. etc: vamos, lo que tiene cualquiera en la
Universidad desde hace años, menos yo. Muchas gracias por cierto,
retrospectivamente, a la Dra. Onega y al Dr. Collado, que me cedieron
in illo tempore parte de su asignación presupuestaria para comprarme el
ordenador que ahora jubilaré.
Qué mal está América para que esta
película
haya tenido un exitazo, y encima le hayan dado un oscar a Sandra
Bullock, que aunque me suelen gustar sus películas no está
especialmente nada en ellas, ni en ésta tampoco. Igual el oscar se lo
han dado al personaje, y no a la actuación. La película está basada en
una historia real; y va de una familia extremadamente republicana que
por una ventolera caritativa de la señora acaban adoptando a un
chavalote negro de doscientos kilos, Big Mike, que no tenía familia ni
amparo en la vida. Le ayudan a superar sus problemas con los estudios y
lo promocionan hasta convertirlo en un as del fútbol americano (que era
para lo que lo habían admitido en su exclusivo colegio,
inicialmente). Siendo atípicas las acciones de la familia en su
círculo social, etc., incluso les investigan para ver si era todo un
truco para meter deportistas de élite negros en un college
sureño tradicionalmente blanco—por vía de la familia. Pero aquí todos
son muy sinceros y no hay truco, sólo cristianismo y grandes corazones
dickensianos. La película parece mentalmente de otra época, abogando
simbólicamente por la integración total del negro en la comunidad
blanca, renunciando a su propia comunidad, que aquí es una mera ruina
de borrachos, drogadictos, criminales y chulos de barrio. Big
Mike se distancia simbólicamente de los de su barrio, peleándose con
ellos por los insultos lanzados a su familia blanca—en lugar de hacer
como haría un negro bien integrado, y soltarles un insulto todavía más
gordo que los dejase planchados y admirados. También es atípico
al no tener ningún lazo social real con su comunidad, ni ganas de
comunicarse con nadie, y ningún instinto sexual según parece. En suma,
será un caso real, pero como decía Aristóteles a veces la realidad no
es realista—por mucho que le pongan al final, con los títulos de
crédito, las fotos de los auténticos protagonistas de la historia. El
sueño será posible, o real, pero sigue siendo un sueño, si no una
fantasía delirante. Las películas americanas son siempre a un nivel una
cierta alegoría social, con resoluciones imaginarias de conflictos
reales (especialmente entre negros y blancos), y podríamos decir que
aquí los términos del conflicto están muy amañados—o que la situación
tiene muchos ángulos muertos y puntos ciegos. Como digo, es (la
película y la señora) extremadamente republicana. Pero muy caritativa,
eso sí; yo, particularmente, no acostumbro a invitar a dormir en casa a
ningún negrazo de doscientos kilos y aspecto hosco que me encuentro por
la calle, ni yo ni la mayoría de mis amigos progres, e incluso diría
que pocos republicanos lo hacen. Y hasta que no se generalice la
solución de esta película, no sabremos si la receta propuesta para los
males de América era la adecuada. A mí me da como que lo último que
querrían muchos negros, por mal barrio en que vivan, es que los adopte
una familia de republicanos de la Asociación del Rifle, y que los
manden a un colegio pijo. A hacer carrera y contactos, hala.
Me pregunta Lisbeth Másquisierayo-Salander en el Facebook:
— ¿Qué opinas del discurso de Beatriz
Preciado, tú que estás más puesto en esas cosas y eres una persona
con criterio?
— Buf, para criterios colores. Para opinar bien opinado habría que
escribir un tratado. Pero así como opinión rápida, me parece que es
talmente el discurso de
Judith Butler traducido al español, y antes que el de ella el de Monique
Wittig. Y por resumir en una pildorita: si el género es algo
construido y arbitrario (que
no lo es totalmente, apostillo),
entonces el preciado discurso se autodesconstruye, porque cualquier
construcción o convención genérica es tan buena o auténtica como
cualquier otra. Las habrá sólo mayoritarias o minoritarias. Ni siquiera
podremos decir que los géneros promovidos por el Orden Heterosexual
carecen de sustancia, pues nunca podrían tener otra (según ese
discurso) que la que tienen. O sea, que quien quiera ser minoritario
habrá de ser por vocación (—o por naturaleza), pues la autenticidad
sustancial no le avala más que a cualquier otro. Y los números menos.
Nos comunican a través del European Narratology Network la
publicación en red del Living
Handbook of Narratologyde
la Universidad de Hamburgo, llevado adelante por el grupo de
narratólogos de la Universidad de
Hamburgo, con sus miembros asociados de París y otras universidades. Es
un manual de teoría narrativa o narratología, de libre acceso, y se
publicará tanto en versión impresa, en ediciones constantemente
actualizadas, como en esta versión en red que por supuesto también se
actualizará, en parte a través de un wiki accesible para los
narratólogos del ENN. Es una modalidad interesante de sinergia entre
red y versión impresa, La
primera edición impresa me la enviaron hace unos meses.
A mí me invitaron a escribir un capítulo, y quizá debería haberlo
hecho, pero decliné amablemente. Viendo los resultados uno se
arrepiente, claro, y es dos veces miserable como decía Spinoza, por lo
que (no) hizo y por el arrepentimiento. De no estar
entre el plantel de autores... Pero bueno, me consolaré con
que al menos sí se me cita en el volumen unas cuantas veces.
Un año más, nuestro
departamento parece decidido a utilizar criterios sui géneris para
excluirnos de impartir docencia en segundo ciclo "Bolonia". Ya es una
tradición. Antes exigían que tuviésemos un proyecto de investigación
subvencionado, y esa exigencia la anuló un juez. El año pasado,
solventaron el asunto valorando nuestra "calidad" y determinando que (a
pesar de nuestros quinquenios y sexenios de méritos de investigación y
docencia) teníamos, según baremo, CERO
publicaciones y CERO años de experiencia docente.
Así con todo el morro: una baremación bien cocinada, sí señor. Este año
nos vuelven a pedir el currículum para una nueva sesión de toreo. Y
contestamos lo siguiente:
Destinatario:
Sra. Coordinadora del Máster de Estudios Textuales y Culturales en
Lengua Inglesa
Remitentes: Dres. García Landa y Penas Ibáñez
Asunto: Valoración idoneidad POD máster
S.ref. 11/06/10
Fecha: 17/06/10
Sra. Coordinadora:
En el escrito de referencia nos solicita Vd. que presentemos en
Secretaría del Departamento copia del currículum completo más
evaluaciones de la docencia antes de las 14 h. del viernes 18 de junio.
Sin embargo, sobre los criterios que va a utilizar la Comisión de
evaluación de la Docencia del Máster, para determinar la idoneidad de
los profesores, no hemos recibido otra documentación orientativa al
margen del informe anual que Vd. elaboró "sobre la evaluación docente y
perfil del profesorado para la docencia del curso 2010/2011 en grados y
másteres universitarios ya implantados".
Solicitamos, por ello, que (con anterioridad a la entrega de nuestros
currícula) se hagan públicos los criterios objetivos que la comisión de
evaluación de la docencia del máster va a utilizar para valorarlos y
(tenemos que suponer) para valorar los de los demás candidatos a la
impartición de dichas asignaturas. Esperamos su respuesta antes de
enviar nuestro currículum.
No tenemos intención de negarnos a su petición, sino que teniendo en
cuenta la experiencia de años pasados, es necesario actuar de una vez y
sin dilaciones conforme a derecho. A la vista del informe de máster que
Vd. misma ha realizado, y tras la negativa del Director del
departamento en el último Consejo (12/06/10) a informar sobre las
órdenes recibidas del Rector a este respecto, hay que observar que en
ningún sitio han quedado explicitados los criterios objetivos a seguir
para la organización docente del Máster.
Del Informe Anual referido parece colegirse que algunos de los
criterios no especificados que se usarán podrían responder a las
siguientes preguntas:
"¿cumple con los
requisitos establecidos para impartir la asignatura?
¿Tiene encuestas positivas de su labor docente en los últimos cinco
años?
¿Tiene, en su caso, encuestas positivas de su labor docente en la
impartición de esta asignatura?
¿Ha colaborado en la confección de la Guía Docente de la Asignatura?
¿Se recomienda su continuidad como profesor/a de esta asignatura?"
Podemos garantizarle a Vd. y a la Comisión valoradora que tenemos
encuestas positivas de nuestra labor docente en los últimos años (y
destacadas), y que cumplimos los requisitos establecidos para impartir
la asignatura si por ello se entiende los requisitos legales y
objetivos. También podemos confirmarles que, como consta en la
documentación departamental, somos funcionarios de carrera más antiguos
que los demás profesores (del mismo cuerpo docente y área de
conocimiento) que han entrado en competición solicitando la misma
docencia que nosotros.
Y le recordamos a Vd. la imposibilidad por nuestra parte de haber
impartido docencia en las asignaturas, o de haber participado en la
elaboración de sus guías docentes, dada la oposición frontal e
inmotivada de Vd., de los demás coordinadores, y de la dirección del
Departamento, que llevó durante años a nuestra exclusión previa de todo
procedimiento de organización del Máster (incluyendo la elaboración de
guías docentes). Esta exclusión se realizó usando criterios (en
especial el de pertenencia a determinados grupos de investigación) que
han sido repetidamente anulados por el Rectorado y por los tribunales
de justicia. Todo esto hace doblemente injustas las pretensiones
actuales de que sometamos nuestros currícula a una valoración que no
garantiza la objetividad de los criterios a seguir, máxime cuando ni la
coordinadora ni los demás miembros de la comisión evaluadora han dado
señal alguna de replantear sus posturas conformemente a
derecho.
La publicidad previa de los criterios objetivos a seguir es
especialmente necesaria tras la experiencia del año pasado, en que se
valoraron nuestros currícula, con amplia experiencia docente e
investigadora avalada por quinquenios y sexenios, en cero puntos en
ambos apartados—amañando para ello el baremo con criterios no
publicados ni aprobados previamente. Esa actuación fue impropia, y no
estamos dispuestos a dejarnos envolver una vez más en una farsa
disfrazada de procedimiento administrativo.
Adjuntamos copia dela
sentencia nº 268/09 del juzgado nº 2 de lo Contencioso Administrativo
de Zaragoza,
que como Vd. sabe ordena la utilización de criterios objetivos y de
general aplicación en la Universidad para realizar la asignación
docente: criterios que no pueden derivar de valoraciones subjetivas por
mucho que éstas se remitan a la memoria del Máster. Citamos de la
sentencia:
"los criterios
por su propia naturaleza
son algo objetivo, que no pueden depender al final de lo que se decida
en consideración a cuestiones tan etéreas y volátiles como 'los
criterios específicos y nuevas necesidades de profesorado que se
derivan de memorias justificativas de estos estudios para que se
ponderen debidamente'" (p. 7).
El uso de criterios inadecuados en años anteriores llevó a la anulación
judicial de las actuaciones. Esta sentencia anuló, asimismo, la
aplicación de baremos para asignar la docencia en postgrado, exigiendo
el uso de criterios objetivos como puede Vd. leer en su página 5. Le
recordamos también que la sentencia del Juzgado nº 2, y la orden
directa del Rector, exigen la retrotracción del procedimiento (p. 8,
punto 4) y el uso de criterios adecuados desde el principio de las
actuaciones. Estos
extremos de la sentencia y de la orden del Rector no
se están cumpliendo, y más bien parece que se busca de nuevo
contravenirlos.
Le comunicamos que la copia de nuestros currícula la depositaremos
mañana en el Rectorado, juntamente con un informe sobre las actuaciones
del Departamento relativas a la ordenación docente en Máster y en
Doctorado, explicando en qué sentido siguen incumpliendo la normativa
universitaria y las órdenes del Rector y del Juez.
Zaragoza, 17 de junio de 2010
José Angel
García Landa Beatriz Penas Ibáñez
La diferencia con el año pasado es que aquí todos los años
cambia la normativa, para ofrecer un blanco móvil, y en esta ocasión es
otra comisión la que pretende hacer la baremación a la baja de nuestros
currícula. En concreto, la comisión del
máster, los mismos que llevan cinco años excluyéndonos de entrada, y
que han visto
anuladas sus actuaciones—pero que siguen sosteniendo que los tribunales
no
les van a ordenar a ellos cómo distribuir la docencia. Así que
imagínense qué
garantías de calidad y qué perspectivas de objetividad en los
criterios...
______________________
El mencionado escrito al Rector, solicitando una vez más que en este
departamento se cumplan las normas. Sobre este asunto lo venimos
solicitando desde 2006.
Remitentes:
Dres. José Ángel García Landa, Beatriz Penas Ibáñez (Departamento de
Filología Inglesa y Alemana).
Destinatario: Excmo y Mgfco. Sr. Rector de la Universidad de
Zaragoza / Sr. Vicerrector de Profesorado de la Universidad de Zaragoza.
Asunto: Informe sobre no ejecución de sentencia judicial y
orden rectoral
Excmo. Sr. Rector Magnífico:
Los abajo firmantes nos dirigimos
a V.E.M. con una doble finalidad: 1) informar sobre la no ejecución de
unas sentencias judiciales y órdenes rectorales relativas a ordenación
docente, y 2) solicitar la intervención de V.E.M. para corregir dicha
situación.
1) INFORME
Antecedentes
Desde la implantación de los
nuevos postgrados, el Departamento de Filología Inglesa ha venido
incumpliendo la normativa universitaria, las órdenes del Rector, y las
sentencias judiciales relativas a la ordenación docente. Durante los
últimos años se han venido produciendo actuaciones irregulares y
confusas encaminadas a la protección mutua de los grupos de
investigación y sus miembros, mediante normativas que excluían de la
docencia en Máster y Doctorado a quienes no pertenecemos a ellos. Estas
normativas se justificaban desde los criterios establecidos en las
memorias del Máster y del Doctorado, redactadas por los mismos
directores de esos grupos de investigación.
El Rectorado anuló las normativas
ilegales, pero al continuar aplicándose los mismos criterios para la
ordenación docente, y persistir nuestra exclusión de Máster y
Doctorado, nos vimos obligados a recurrir a los tribunales de lo
contencioso administrativo. En las dos sentencias emitidas en junio de
2009 por los tribunales nº 2 y 3 de Zaragoza (sentencias 268/09 y
203/09 respectivamente), los jueces ordenaron la anulación de los
criterios establecidos por el Departamento para restringir la docencia
en Máster, y nuestra inclusión en el programa de Doctorado. El Rector
ordenó al departamento el cumplimiento de dichas sentencias en sus
propios términos (orden enviada el 23/9/2009).
Tanto las sentencias como las
órdenes del Rector fueron recibidas con gran desagrado por los
coordinadores del Máster y por la dirección del Departamento. Se
hallaron maneras de anular el efecto de estas órdenes, y de que se
siguiesen produciendo los mismos efectos de exclusión con un simulacro
formal de acatamiento—como ya se había hecho anteriormente con las
órdenes del Rector. En todos estos años, sin excepción, los grupos de
investigación han logrado que la docencia de Máster se asigne a sus
miembros, aun cuando son funcionarios más recientes y con menos méritos
objetivos que quienes hemos solicitado docencia y hemos sido excluidos.
Tanto en el pasado curso
académico, como en el presente, la fórmula utilizada para incumplir las
órdenes recibidas ha sido la redacción de una nueva normativa (alegando
el desarrollo de la normativa de los nuevos grados)—pero una normativa
que en lugar de atenerse a criterios objetivos, como se les ha
ordenado, vuelve a introducir la aplicación de un baremo de méritos
(anulado por el Juez en su sentencia) que reintroduce criterios que
emanan de las memorias. Además, estos baremos se usaron de modo
arbitrario, como quedó patente por la nula puntuación otorgada a
nuestros currícula tanto en méritos de investigación y publicaciones
como en experiencia docente, lo cual es contradictorio con los
currícula que adjuntamos (ANEXOS 1 y 2). El departamento también se ha
negado a efectuar la retrotracción del procedimiento de asignación
docente según ordenaba el juez, antes de la aplicación del baremo.
Ültimas actuaciones
- El Director del Departamento no
ha comunicado al Consejo de departamento el contenido de escritos del
Rector y del Vicerrector relativos a este procedimiento y que son
absolutamente relevantes para la toma de decisiones del Consejo.
Conocemos por vía judicial una orden rectoral de incluir nuestros
nombres y líneas de investigación en el nuevo programa de Doctorado. Se
han incluido nuestros nombres pero ha habido siempre una negativa
explícita a incluir nuestras líneas como las de los demás
profesores. En el último Consejo de departmento, las Dras. Penas
y Muñoz preguntaron al Director a este respecto, y éste manifestó que
era su responsabilidad decidir qué información daba o no daba al
Consejo. Se le volvió a preguntar si en caso de ser relevante esta
información para la toma de decisiones del Consejo no debería
comunicarla, y volvió a reiterar su posición. Se le explicó que
no necesitaba asumir personalmente una responsabilidad que competía al
Consejo, pero mantuvo su posición. Con lo cual el Consejo no ha podido
conocer estas órdenes del Rector. (ANEXO 3).
- En lugar de acatar las órdenes
relativas al uso de criterios objetivos y de general aplicación en la
Universidad para la ordenación docente, el Director ha pedido a los
coordinadores de los Másteres en los que tiene docencia el Departamento
que emitan "informe sobre la evaluación docente y perfil del
profesorado para la docencia del curso 2010-2011", y ha propuesto al
Departamento que dicho informe de los coordinadores sea vinculante. Es
decir que, desentendiéndose de la elaboración y aplicación de criterios
objetivos de asignación docente, según exigen las órdenes del juez y
del Rector, se vuelve a remitir a fuentes externas—en este caso la
Coordinadora del Máster de Estudios Textuales y Culturales (informe en
ANEXO 4). Es de notar que de no existir criterios objetivos y generales
del Departamento, la ordenación docente se realizará en cada titulación
con criterios diferentes. Esto es lo contrario de los criterios
objetivos y de general aplicación que ordenan utilizar la sentencia
judicial 268/09 y el Rectorado. (Es de notar que la comisión
departamental que tomó esta decisión, el día 7/6/2010, lo hizo sin
conocer siquiera el contenido del informe de la coordinadora, y que el
Consejo ratificó esta actuación a pesar de ello —ANEXO 5—dicho quede
como indicativo de los modos de actuar de gran parte de los miembros de
este departamento).
Del citado informe anual de la
Coordinadora parece colegirse que algunos de los criterios (no
especificados) que se usarán habrán de responder a las siguientes
preguntas:
a) ¿cumple con los requisitos
establecidos para impartir la asignatura? b) ¿Tiene encuestas positivas de
su labor docente en los últimos cinco años? c) ¿Tiene, en su caso, encuestas
positivas de su labor docente en la impartición de esta asignatura? d) ¿Ha colaborado en la confección
de la Guía Docente de la Asignatura? e) ¿Se recomienda su continuidad
como profesor/a de esta asignatura?"
En ningún caso establece la
Coordinadora, por supuesto, un orden de prelación basado en los
criterios objetivos no anulados por la sentencia judicial y usados en
todos los demás departamentos—y también en nuestro propio departamento
en todos los demás casos excepto en el nuestro.
- En el último Consejo del 12/6/10
la Dra. Muñoz (ANEXO 6) solicitó que se cumpliera la orden del juez
relativa a la retrotracción del procedimiento—especialmente visto que
el Consejo de departamento aprobó hacer vinculante el informe de la
Coordinadora y con él sus criterios a) b) c) d) e). Es de notar
que cuando el Departamento hizo ademán de acatar la orden del Rector a
este respecto, en 2009, este punto de la orden fue explícitamente
excluido, y ni siquiera se incluyó en el orden del día.
- El 11/6/10 la Coordinadora ha
pedido que le enviemos nuestros currícula para que la comisión de
calidad del Máster los someta a valoración y determine nuestra
"idoneidad". Dados los antecedentes, no puede caber duda sobre el
resultado de este procedimiento, visto que la Coordinadora ha buscado
inflexiblemente, desde un principio, nuestra exclusión del Máster y del
Doctorado. Adjuntamos el escrito de la Coordinadora y nuestra
respuesta razonada, exigiendo que se hagan públicos previamente los
criterios objetivos a aplicar (ANEXOS 7 y 8).
2) SOLICITUD
Solicitamos de V.E.M.
1) Que ordene nuevamente al
Departamento de Filología Inglesa y Alemana, o a la Coordinadora del
Máster y presidenta de su comisión de Calidad, si es que por el
mencionado carácter vinculante de su informe procede delegar en ella la
asignación docente del Departamento, que se acaten las órdenes
recibidas del Rector y de los jueces, incluyendo la retrotracción del
procedimiento,
2) Que vele por que la asignación
docente se efectúe en este Departamento en base a criterios objetivos y
de general aplicación en la Universidad, a saber, los no anulados en la
sentencia del Juzgado:
a) Orden de
niveles: 1. Catedráticos de Universidad, 2. Profesores Titulares de
Universidad y Catedráticos de Escuela Universitaria; 3. Profesores
Titulares de Escuela Universitaria y Profesores Contratados Doctores,
4. Investigadores contratados, profesores colaboradores, profesores
asociados LRU Tiempo Completo y Prof. Ayudantes Doctores; 5) Ayudantes
y Prof. Asociados a tiempo parcial, 6) Personal Investigador en
formación con obligaciones docentes; b) A igual
nivel, mayor nivel de titulación universitaria c) En caso de
igualdad, mayor tiempo de dedicación docente (completo/parcial) d) En caso de
igualdad, la mayor antigüedad en el cuerpo de los funcionarios o en la
categoría de los contratados (especificados en la p. 5 de la
sentencia, tras la anulación del uso de baremos ad hoc y de
criterios particulares establecidos en las memorias, en la página
8).
Nuestros currícula adjuntos pueden
enviarse a la Coordinadora del Máster, si V.E.M. lo considera adecuado,
junto con las órdenes que sean pertinentes.
Zaragoza, 18 de junio de 2010
José Ángel García
Landa Beatriz
Penas Ibáñez Facultad de Filosofía y
Letras Facultad de Filosofía y
Letras
A principios del siglo XX, los mandamientos de la
constitución de 1876
en lo tocante a representación popular se conculcaban ex profeso.
"España no era un país democrático en el sentido actual del término"
(16). La miseria de las clases proletarias y el inmobilismo y
ventajismo de los grandes propietarios y de la Iglesia creaban un caldo
de cultivo de conflictos. Y el sistema político de la Restauración, con
sus elecciones amañadas por el caciquismo y su inercia elitista, no
tenía instrumentos capaces de efectuar las reformas sociales que
pudiesen contener los periódicos estallidos de violencia popular.
La gran crisis y huelga del 13 de agosto de 1917 presagiaba la revuelta
de 1934. Y ya participó Franco en la represión de la huelga en
Asturias. Beevor condena (implícitamente) la dureza de la represión,
pero no dice nada sobre la oportunidad o legalidad de las acciones de
los huelguistas. La represión restauró el orden, pero el sistema
estaba desfasado, los políticos no sabían cómo pasar "del liberalismo
oligárquico a una democracia de masa" (Santos Juliá). En 1919, nuevos
conflictos. "Los patronos respondieron a la violencia con la violencia"
—se queda uno, claro, con la duda de si a la violencia hay que
responder con la sumisión... Pero está claro que el sistema no caminaba
hacia una evolución habitable.
En 1923 se produjo el golpe de Primo de Rivera, aceptado por el Rey, y
seguidamente por Largo Caballero y la UGT (a pesar de la oposición de
Indalecio Prieto). Muchos convergieron en el paraguas de la dictadura:
"quizás una de las peores gestiones de la Dictadura la llevó a cabo su
ministro de Hacienda, Calvo Sotelo, con la paridad monetaria de la
peseta" (25) —con la especulación y la fuga de capitales, la República
recibió la peseta al 50% de su valor.
El Pacto de San Sebastián que trajo la República iba apoyado en
militares republicanos como Gonzalo Queipo de Llano, Ramón Franco,
Ignacio Hidalgo de Cisneros, Fermín Galán o Ángel García Hernández. El
comité revolucionario iba presidido por Niceto Alcalá Zamora. Los
militares de Jaca se sublevaron el 12 de diciembre de 1930 porque no
les llegó un aviso de retraso de la sublevación.
Muchos intelectuales (entre ellos Ortega y Gasset, Marañón, Ramón Perez
de
Ayala) formaron una agrupación "Al servicio de la República" presidida
por Antonio Machado; su toma de postura fue crucial para la llegada de
la República. Hay que subrayar que las elecciones del 12 de abril de
1931 eran municipales, en absoluto constituyentes. Beevor arguye que
ganaron los republicanos "en las capitales de provincia" y que no se
conocen los resultados exactos. No subraya Beevor, sin embargo, el
hecho de que la República llegó de modo revolucionario, no mediante una
transición legítima, pues las elecciones que ganaron en modo alguno les
facultaban legalmente para imponer un nuevo régimen y anular la
constitución. Romanones, miembro del gobierno Aznar que había
sucedido a Berenguer, intentó pactar con los republicanos pero éstos no
se avinieron. Y Sanjurjo, jefe de la guardia civil, declaró que el
gobierno no tendría su ayuda para imponer el orden vigente. "A las seis
de la mañana del día 14 de abril se proclamó la República en Éibar"
(28)—. Beevor apunta la alegría que se extendió por toda España, pero
la alegría no hace más legal el hecho de que unos particulares, a
resultas de unas elecciones municipales, ordenaron al Rey salir del
país—y que el Rey les obedeció, faltando a su deber y a sus funciones
constitucionales.
La República llegó pues de modo revolucionario, un movimiento popular
apoyado por élites y por el Ejército, y por un derrumbe o renuncia del
sistema anterior. Pero supuso una ruptura de legalidad, la primera de
muchas que seguirían. En la perspectiva de Beevor, y de muchos
historiadores, la gravedad de esta ruptura de la legalidad no aparece,
y
se pierde entre la alegría de la fiesta.
Recordando, olvidando, retocando la
guerra y la paz
Otra nota sobre el libro Guerra
civil: Mito y Memoria, sobre el que hablaba el otro día ("El
pasado retroactivo"). Varios de los autores remiten a la
perspectiva de M. Halbwachs en Les
Cadres sociaux de la mémoire (1925) y La mémoire collective
(1950). Así, Michael Richards, en "El régimen de Franco y la política
de memoria de la guerra civil española" observa cómo los recuerdos de
los acontecimientos "son conformados y reformados por los cambiantes
contextos e identidades sociales y políticas. La memoria es de por sí
un acontecimiento social" (171); "el recuerdo es un proceso altamente
intersubjetivo, que es conformado por nuestro cambiante entorno. Se
trata de un fenómeno generacional y que es moldeado por la forma en que
damos sentido y nos enfrentamos al cambio" (172). "Tal como ha
argumentado Alessandra Portelli, la memoria no es simplemente un espejo
de lo que ha sucedido, es una de las cosas que sucede" (174).
Richards da unas cifras de víctimas mortales en la guerra civil de unos
350.000 muertos entre 1936 y 1939, tanto en el campo de batalla como
debidos a la represión en ambos bandos, y otros 214.000 muertos, o más,
en 1940-42 causados por el hambre, la enfermedad y la represión del
bando vencedor—remite a Santos Juliá, Víctimas
de la Guerra Civil
y a J. Díez Nicolás. (173). El franquismo pasó en su política de
memoria "de la invocación sagrada al realismo político". Pero, "Dado el
carácter excluyente de la memoria pública, es evidente que una parte
importante de la memoria de la guerra en España es vivida como una
cultura de represión desde el lado de los derrotados. Al esfuerzo
republicano de guerra se le niega la expresión, la representación y la
ritualidad pública" (176). En un principio, la guerra era la "Cruzada"
o la "Guerra de liberación" y había analogías con la Reconquista y las
purificaciones de moros y judíos en el siglo XV (178); la continuidad
orgánica de España como nación se asociaba a estas expulsiones (179).
Otro mito histórico asociado a la guerra civil era el levantamiento
contra Napoleón: el enemigo era algo externo. Aunque el franquismo pasó
a potenciar la celebración de la paz, y a promover la denominación de
guerra civil como algo que no había de repetirse, el régimen siguió
basándose en la hegemonía de los vencedores, y el supuesto monumento a
las víctimas de la guerra, el Valle de los Caídos, estaba obviamente
sesgado hacia la promoción de los valores del bando vencedor.
Los años sesenta estuvieron marcados por la emigración de los pueblos a
las ciudades: y esa emigración supuso una reorientación temporal
también. Se deja atrás en cierto modo el pasado, y al ir a la ciudad se
orienta la atención al futuro, a salir adelante en la nueva situación.
Tras el silencio sobre la guerra que rodeó a los niños que crecieron en
los años cuarenta, en los años sesenta y setenta la "amnesia colectiva"
se veía como la actitud más aconsejable para remediar los males de
España. Desde el poder, aun aceptando la corresponsabilidad en la
guerra, se seguía justificando la purga de sangre que ésta supuso, una
cuestión que iba asociada al poder franquista como una sensación de
pecado original (197). Según Castilla del Pino, la clave de la
actitud del español medio bajo el franquismo estaba en la prudencia, en juzgar con cuidado lo
que podía y no podía hacerse—adecuándose a las reglas del juego
existentes. Según Richards,
"La prudencia, nacida de una sensación
de miedo más o menos consciente y resumida en el lema no hay que meterse en nada,
puede argumentarse que es algo distinto del consentimiento, de la misma
manera que no es tampoco de forma directa un caso de 'olvido' (...) Una
estrategia decidida de 'olvido' presupone que la guerra era de hecho
recordada; si la metáfora del 'trauma' tiene alguna utilidad para
describir las colectividades sociales, tal vez dichos grupos poseen
también una memoria inconsciente." (198)
Una cuestión pendiente es si la transición fue una curación del trauma,
o una continuación y síntoma del mismo. Seguramente un poco de todo,
visto el debate que hoy sigue suscitando la cuestión de la guerra y de
la propia transición como superación del régimen franquista.
De los demás artículos, me ha interesado especialmente para estas
cuestiones el de Paloma Aguilar Fernández, "Presencia y ausencia de la
guerra civil y del franquismo en la democracia española. Reflexiones en
torno a la articulación y ruptura del 'pacto de silencio'" (245-93).
Aludiendo al aluvión de libros sobre El
pasado oculto, La memoria incómoda, El silencio roto, La voz dormida, etc.,
observa que "la denuncia de la supuesta 'amnesia' actual de los
españoles en no pocas ocasiones se confunde con la denuncia del
indiscutible silencio al que fueron sometidos los vencidos a lo largo
de la dictadura" (247). Sobre el pacto de la Transición, basado
en no pasar cuentas sobre el pasado franquista, tiene Aguilar una
posición un tanto diferente de la que hoy se va convirtiendo en piedra
de toque de la izquierda, especialmente a raíz del asunto Garzón. Se
sostiene hoy con frecuencia que la Transición fue una solución cerrada
en falso, y que la amnistía al franquismo fue producto de una situación
coercitiva, un pacto de silencio auspiciado por los impulsores de la
transición, y una estafa a los deseos populares de justicia.
Frente a esto dice Aguilar,
"trataré de demostrar que el anterior
acuerdo, mediante el que se evitaba la instrumentalización partidista
del pasado, fue ampliamente respaldado por una ciudadanía temerosa de
las consecuencias de abrir un debate sobre el mismo y, por lo tanto, no
fue sólo fruto de la imposición de unos políticos empeñados en
soslayarlo" (248).
—Donde quizá la palabra clave, claro, sea "temerosa". Ahora que
el temor es complejo, y no hay que interpretarlo sólo como temor a
involuciones o militaradas. Con eso se mezcla la actitud ambivalente de
gran parte de la ciudadanía a su propia implicación con el
régimen. Después de todo, "la complicidad de una parte importante
de la sociedad con la dictadura contribuía a explicar su longevidad"
(248).
Lo que sí es falso es la ilusión retroactiva potenciada por algunos
hoy, de que no hubo reparación alguna a los representantes del bando
derrotado:
"Es cierto que no siempre ha habido
voluntad política para aprobar medidas compensatorias dirigidas a los
vencidos en la guerra, y menos aún a los represaliados durante la
dictadura, pero no debe decirse que no han existido en absoluto, pues
la voluntad de reparación, con todas sus limitaciones, está presente
desde el principio de la democracia" (249).
El supuesto "pacto de silencio" se rompe, según Aguilar, por una
conjunción de un cambio estratégico por parte de las elites
parlamentarias, con un relevo generacional:
"Aunque (...) las nuevas generaciones
se sienten más libres y seguras para indagar, sin traumas, ni culpas,
en el pasado, la ruptura del pacto de no instrumentación política de
éste no parece haberse debido a presiones ejercidas desde la sociedad
civil, sino a una decisión interesada de las elites parlamentarias,
provocada por un importante cambio en la correlación de fuerzas
políticas" (250)
—a saber, la llegada del PP al poder en los años 90, y el intento
desesperado del PSOE por no perder el poder primero, y recuperarlo
luego.
El pacto en cuestión era a la vez tácito, una voluntad de no
instrumentalizar políticamente el pasado, y también explícito,
encarnado en la Ley
de Amnistía de 1977,
"mediante el que se impide juzgar las posibles violaciones de derechos
cometidas por cualquier parte con anterioridad al periodo de vigencia
de la amnistía" (251). Aguilar observa que la amnistía al franquismo
tuvo lugar en su momento "sin impacto social alguno" (282) ni rechazo
visible; y que no sería razonable condenar el pacto, sino más bien
examinarlo con cuidado, pues iba encaminado a establecer reglas del
juego y a superar recelos y suspicacias. Admite que al contrario
que la guerra, "la dictadura estaba demasiado cerca como para que fuera
posible articular una reflexión serena sobre la misma; además se
anticipaba que no se alcanzaría un consenso equivalente en torno a
ella. En cualquier caso, el carácter traumático de ambos recuerdos (el
de la guerra y el del franquismo) aconsejaba la mayor prudencia" (254).
(Recordemos lo dicho sobre la
prudencia como la actitud característica bajo el franquismo, según
Castilla del Pino... Quizá haya que pensar que hoy en día
persiste la proximidad emocional de la dictadura, a pesar del tiempo, y
también la imposibilidad de articular un consenso en torno a ella). En el análisis de Aguilar hay un lugar para el hindsight bias o falacia
retrospectiva
que cometemos al juzgar el pasado desde el presente. El pasado aquél
hoy sabemos (en parte) a dónde conducía; pero quienes en él vivían
tenían ante sí un futuro incierto, no lo que para nosotros ya es pasado
(incluyendo la amenaza involucionista del 23-F y su resolución).
"Las personas más críticas con el
modelo de transición español suelen desatender el alto grado de
incertidumbre del periodo, así como los peligros de amenaza golpista,
proyectando desde un presente sin problemas de estabilidad política la
invectiva hacia un pasado que se imagina ausente de limitaciones." (254)
Mucho decir, quizá, lo de un
presente sin problemas de estabilidad política, el de la España
de hoy. También hay que reconocer que fue una reconciliation under duress,
como ha de reconocer Aguilar—no hay que pasar por alto, dice, "los
obstáculos entonces existentes para llevar a cabo una política de
depuración de responsabilidades bajo la dictadura" (255). Obstáculos a
los que, a partir de entonces, hay que sumar la propia aquiescencia a
renunciar a depurar responsabilidades expresada en la ley de amnistía
del 1977. Ley preconstitucional, por cierto, no está de más recordarlo,
si bien la propia constitución apoyó su consenso sobre la misma ley de
amnistía... y en el harakiri institucional del propio régimen
franquista, otra cuestión que con frecuencia se soslaya con demasiada
ligereza.
En todo caso, recuerda Aguilar, es innegable que el ambiente dominante
durante la Transición, tanto entre las elites políticas como en la
mayoría de la población, era el de una decidida búsqueda de
reconciliación, y una orientación al pasado, no buscando ajustes de
cuentas con el pasado franquista.
"Cualquier proposición en esa línea era
inmediatamente tildada de 'revanchista' por parte de la derecha y de
'inoportuna' por parte de la izquierda. Tan estigmatizados quedaron los
pocos que demandaban justicia que, al final, una vez estabilizada la
democracia, la izquierda se olvidó de recoger sus soslayadas
inquietudes, en parte también porque no existía una demanda social
fuerte y visible que presionara en esa dirección." (257).
Es difícil de entender que más allá de pedir responsabilidades, ni
siquiera se homenajease debidamente a las víctimas del franquismo, y
que en la larga etapa socialista hiciera bien poco en este
sentido. Le dijo Gutiérrez Mellado a Felipe González, antes de
llegar a presidente, que no removiera el pasado mientras viviera la
generación que protagonizó la guerra civil, pues "debajo del rescoldo
sigue habiendo fuego" (259).
Una cosa es el primer franquismo, autoritario, represor mediante la
imposición brutal; no lo mismo fue el segundo franquismo, el marco
político de tantos años al que se adaptaron los españoles sin una
contestación, y que en cierto modo evolucionó dando lugar a la
transición sin ruptura. Un problema, esta continuidad de la situación
actual con la transición, y de ésta con el franquismo, para quienes
abogan una ruptura y deslegitimación total del proceso—pues es el que
ha creado la legitimidad actualmente existente.
"La falta de consenso en torno al
segundo franquismo explica por qué se ha dedicado tanto espacio al
estudio de la represión posbélica, a la autarquía y al exilio, y tan
poco a la España de los años sesenta y setenta, que es determinante
para entender la transición" (261).
En una serie televisiva como Cuéntame
cómo pasó se ofrece
"una aproximación benévola de lo que se
llamaría 'franquismo sociológico', del que los padres protagonistas son
un buen exponente, mientras no les hagan evolucionar en direcciones
insospechadas. Esta serie viene a justificar la pasividad de aquella
parte de la sociedad que bastante tenía con sobrevivir y a mostrar que
el ciudadano medio no disponía de tiempo ni de energías para emplearlas
en litigios políticos" (262)
—y ya desde el franquismo se ha considerado y mantenido como valor
político prioritario la paz, "incluso por encima de la justicia, la
libertad y la democracia" (263). (Es
algo que se vio claramente, quizá, en la actitud mayoritaria de
pasividad y aceptación de la negociación con terroristas auspiciada por
el gobierno de Zapatero, considerada indigna por sectores amplios pero
minoritarios). En suma, tanto durante el franquismo como
después, la mayoría de la sociedad prefiere mirar hacia adelante y
alcanzar un consenso habitable, antes que afrontar seriamente las
responsabilidades por la brutalidad de la guerra y, quizá aún más, por
la connivencia mayoritaria con la dictadura.
"Finalmente, el orgullo que sienten los
españoles por la forma consensuada en que se hizo la transición y su
alta valoración de la moderación y el orden permiten deducir los
límites que les gustaría que ser respetasen en la contienda política"
(271).
Paralelo a esto fue la caída en el olvido de la figura de Franco y su
relativa pérdida de visibilidad pública. Hace poco decía Almodóvar que
su manera de luchar contra el franquismo era hacer como que Franco no
había existido. Debe haber sido una actitud corriente, al parecer.
El 20 de noviembre de 2002 se aprobó en las Cortes "la condena al
pasado franquista y el homenaje a sus víctimas (incluida la obligación
por parte de las administraciones públicas de facilitar el acceso a las
fosas comunes y de ayudar en la identificación de los restos", pero a
la vez se acordó evitar que lo aprobado "sirva para reavivar viejas
heridas o remover el rescoldo de la confrontación civil" (Boletín del
Congreso, cit. en Aguilar 272). Para Aguilar, este "reciente acto de
reprobación de la dictadura ha permitido, en cierta forma, rematar un
consenso fundacional que había quedado incompleto debido a la
proximidad de la dictadura y a la falta de acuerdo respecto a su
valoración" (280). No es preciso subrayar que ese acto no deslegitima
la Transición, sino que en sus propios términos la refuerza y culmina.
Vino esta toma de postura ante la dictadura tras un largo período en
que no se había tocado el pacto en torno a la no instrumentalización
política del franquismo. Para Aguilar, el pacto lo rompió en los años
90 el PSOE, al sentir que iba a perder el gobierno: "Ante esta
posibilidad, decidió romper el citado acuerdo político y hacer una
campaña desesperada contra el Partido Popular mediante la
instrumentalización de su pasado franquista" (283). (Hay que recordar
que Julio Anguita condenó públicamente esta campaña). A partir de
entonces es moneda corriente el combatir al PP asociándolo a la
dictadura (y esto por mucho que
personas y dirigentes de ambos partidos vengan con frecuencia tanto de
un bando de la guerra civil como del otro–y que el PP, claro, se fundase con
posterioridad a la transición). Observa Aguilar que el PSOE
"a pesar de haber dispuesto del poder
durante catorce años (varios de ellos con amplias mayorías
parlamentarias) no impulsó las medidas que luego apoyaría desde la
oposición acerca de la condena del pasado y de la rehabilitación de las
víctimas" (288).
Hay, como se ve, mucha historia
retroactiva en estas actitudes hacia el franquismo.
Concluye Aguilar que el supuesto pacto de silencio "fue un acuerdo de
no instrumentalización política del pasado, auspiciado por una sociedad
traumatizada por el mismo y deseosa de mirar hacia el futuro" (290), un
acuerdo ampliamente aceptado por la sociedad española. Pero que
si bien la ley de amnistía de 1977 impide juzgar crímenes amnistiados,
no impide que se hagan investigaciones históricas al respecto:
"aunque no pueda juzgarse penalmente a
los torturadores del franquismo, que por causa de la citada ley gozan
de una inmunidad total, nada debería impedir que fueran debidamente
documentados los delitos en que incurrieron, pues hay muchos
testimonios orales que podrían recopilarse al respecto" (292)
—así como todo tipo de historias sobre sistemas de control social,
vigilancia, espionaje, etc. (Por
no hablar de obtención de puestos políticos y cargos por contactos con
el régimen, beneficios económicos por información privilegiada como en
el caso de Santillana, etc. etc.).
Está, por último, siempre abierta la posibilidad de que dicha ley se
revoque, con una mayoría parlamentaria adecuada. Pero si no hay
consenso total en torno a la oportunidad de la ley en su momento, mucho
menos lo hay sobre la oportunidad de revocarla hoy, treinta y tantos
años después. Si las decisiones sobre el pasado son realizativas, tomar
esa opción sería no sólo revelador de un trauma mal superado, sino una
profundización en el trauma mismo. Así veo yo la última escaramuza al
respecto, el
caso Garzón relativo a la investigación de los crímenes
del franquismo, en el que las opciones jurídicas tomadas por el juez
oscilan entre lo jurídicamente dudoso y lo grotesco.
Pero quizá estemos
abocados a ver más maniobras en ese sentido, y más rituales simbólicos
que a la vez exorcizan el trauma y ahondan en él, síntomas demasiado
tardíos de cosas que se creían descartadas. Veremos, quizá, desenterrar
el cuerpo de Franco, para sacarlo de su mausoleo faraónico; quizá
incluso se le degrade en el Ejército, o se le quite el título de Jefe
de Estado, a posteriori. Incluso, quién sabe, se le negará la promoción
a general.
Pantanos, en cambio, no creo que vayan a volarse muchos.
Take Me Home, Country Roads Una canción de John Denver. La oía mucho hace
treinta y tantos años, en una cinta que
tenía mi hermano. Y también la oí en una película—un aficionadillo la
tocaba allí, como yo ahora. Todo esto en los setenta. A John Denver lo
di por muerto en accidente de avión a principios de los
ochenta—extraño, porque en realidad el accidente sucedería en 1997.
Esta es mi guitarra nueva, Washburn made in China. Espero que no me
defraude y acabe acostumbrándome a ella.
Adorno y Horkheimer hablan de la Expo
Zaragoza 2008
Con sesenta años de antelación, la tenían cachada. El fragmento viene
de "The Culture Industry: Enlightenment as Mass Deception", en Dialectics of Enlightenment.
"The decorative industrial management
buildings and exhibition centers in authoritarian countries are much
the same as anywhere else. The huge gleaming towers that shoot up
everywhere are outward signs of the ingenious planning of international
concerns, toward which the unleashed entrepreneurial system (whose
monuments are a mass of gloomy houses and business premises in grimy,
spiritless cities) was already hastening. Even now the older houses
just outside the concrete city centers look like slums, and the new
bungalows on the outskirts are at one with the flimsy structures of
world fairs in their praise of technical progress and their built-in
demand to be discarded after a short while like empty food cans."
Voy leyendo desde hace años, a ritmo lento, libros sobre
historia española reciente. El último que ha caído ha sido Guerra Civil: Mito y Memoria,
editado por Julio Aróstegui y François Godicheau. Es un volumen
bastante iluminador, en general poco sectario ni simplista. Comienza
con un artículo interesante de Marie-Claire Lavabre, sobre "Sociología
de la memoria y acontecimientos traumáticos", donde se acerca de modo
interdisciplinar a la cuestión de la memoria histórica: "la toma en
consideración de la 'memoria', es decir, de las representaciones del
acontecimiento y del sentido retroactivo del acontecimiento,
constituye, sin duda, un punto de vista epistemológico innovador en
historia." (31). Remite a Pierre Nora, para quien la memoria en este
sentido es "no el recuerdo, sino la economía general y la
administración del pasado en el presente"; dice Lavabre que "la noción
de memoria encuentra su sentido en la distinción estratégica entre
historia y memoria" (41). Así, a la historia crítica como tal se
contraponen "los usos del pasado y de la historia—lo que denomina
'memoria histórica', entendida esta vez como historia no crítica o aun
como 'historia oficial'"—y es ésto más que la 'memoria colectiva' lo
que estudia Nora (41). Es lo que los críticos materialistas culturales
llaman apropiación, en este
caso del pasado: "Se denominará entonces memoria histórica a los usos
del pasado y de la historia, tal como se la apropian grupos sociales,
partidos, iglesias, naciones o Estados" (43)—apropiaciones dominantes o
domiandas, plurales o selectivas, que establecen con frecuencia
analogías entre el presente o el pasado—"de manera que la historia
propiamente dicha tenderá, en principio, si no a la unidad, al menos sí
a la crítica de las memorias históricas y al establecimiento de
diferencias entre el pasado y el presente" (43). A la vez hay un
deber de memoria y un deber de evitar los abusos de la memoria, observa
Lavabre. Hace falta una visión crítica sobre los procesos de
apropiación de la Historia, incluidos, enfatizaría yo, los de la propia
Historia "crítica" u oficial—"porque eso que llamamos la memoria
colectiva no es a fin de cuentas otra cosa que un trabajo de
homogeneización de las representaciones y de reducción de la diversidad
de las interpretaciones del pasado, un trabajo, como todos los
trabajos, que necesita tiempo" (54). Un tiempo, diría yo, que a
la vez que construye una verdad histórica compartible, nos aleja de la
historia vivida y de los conflictos efectivos vividos en lo que fue el
presente, para crear —retroactivamente— una pasado que sirve a los
fines de quienes usan la historia.
Julio Aróstegui también escribe un artículo panorámico sobre "Traumas
colectivos y memorias generacionales: el caso de la guerra civil"—donde
observa que el discurso de la reconciliación entre los españoles que
sustentó la transición estuvo caracterizado por un cierto "olvido" de
la guerra civil, que ha ido seguido en los años noventa por un
resurgir de la polémica. En los últimos años, "el deber de memoria vino
a ser plenamente reivindicado y exigido por los nietos de la guerra"
(90). Hay una nueva memoria de la guerra y nuevas interpretaciones,
cambiantes y múltiples, de las reparaciones exigibles: "toda nueva
sociedad engendra una nueva memoria histórica" (92), y Aróstegui ve
favorablemente que "la más incisiva, justa y creadora de esas memorias
es la de la generación más joven que es la que verdaderamente recoge el
legado de ese trauma colectivo" (92)—aunque parece contradictorio
suponer que "la generación más joven" tenga, así en bloque, una visión
determinada de las causas de la guerra civil y de la política más
adecuada a aplicar al respecto. Se queda uno con la noción de que
estamos sobre terreno movedizo, que la memoria y la historia que se
hacen, y la política que se promueve, no van a conseguir estabilizar el
diagnóstico y la imagen de lo que sucedió en los años 30 y de sus
secuelas, incluida la transición española y el momento en que vivimos.
Cada opinión al respecto es una intervención que altera el mismo
terreno sobre el que se formula. (Más
Lúcido parece al respecto el siguiente artículo, de Pablo Sánchez León:
"La objetividad como ortodoxia: los historiadores y el conocimiento de
la guerra civil". La imparcialidad histórica parece en este terreno y
en este momento, una ficción ideológica, al que no escapan los
historiadores, supuestos garantes de la verdad de las cosas:
"la presunción de imparcialidad ha sido
el principal recurso que ha permitido a los historiadores de los
últimos treinta años aspirar legítimamente a monopolizar el marco
intelectual de toda la memoria colectiva sobre la guerra civil
española. Mas no por ello hemos de dejar de concebir las afirmaciones
gremiales de los historiadores esencialmente como una retórica. La
supuesta objetividad ha funcionado como la coartada en el ámbito
epistemológico de una sólida ortodoxia merced a la cual los
historiadores, aparte de lograr reconocimiento social, contribuyen más
a la legitimidad del orden democrático que a proporcionar un
conocimiento distanciado e imparcial de un acontecimiento que todavía
hoy figura como el más traumático de la historia contemporánea
española" (130)
Como Lavabre, remite Sánchez León a una visión crítica que no
superponga analógicamente y de modo simplista el presente y el
pasado—usando la República y la guerra como modo de confirmar
identidades actuales, algo que ha venido haciendo la historiografía de
la guerra civil.
"He aquí la gran asignatura pendiente
de la historiografía de la guerra civil española: dar el paso de asumir
que aquellos españoles que combatieron entre 1936 y 1939 eran demasiado
diferentes a lso españoles actuales como para que resulte de recibo
conservar una imagen naturalizada de ellos justificada en una común
'españolidad' o en supuestas analogías formales entre las ideologías
dominantes en la España de la Segunda República y las de la monarquía
constitucional actual" (135)
Paradójicamente, reclama Sánchez León a la vez un reconocimiento de la
imposibilidad de reclamar neutralidad y objetividad... algo que hacía,
a su manera desde luego, la historiografía del primer franquismo.
Podríamos quizá añadir a esta perspectiva la observación que la
historiografía viene ejerciendo
esa imposibilidad de neutralidad y objetividad, y que la ejerce
mediante la maniobra ilusionista de (precisamente) dar por sentadas su neutralidad y
objetividad.
François Godicheau traza la historia de la denominación del conflicto
en "Guerra civil, guerra incivil: la pacificación por el nombre." El
nombre de "guerra civil" se empezó a usar cuando primó la idea de la
reconciliación y superación del conflicto, ya en época franquista:
cuando se pasó de glorificar la "Cruzada" a la promoción de la idea del
nunca más. Observa
Godicheau, como otros autores del volumen, que para la comprensión
adecuada del conflicto hay que evitar el proyectar actitudes actuales
(—al menos, diríamos, no hacerlo de modo simplista, suponiendo que no
pueda evitarse el hacerlo).
"En general, nadie se pregunta si los actores de la época tenían
razones suficientes para actuar ni cuáles eran éstas realmente, porque
se considera a priori que
esas razones eran malas, insuficientes y moralmente condenables."
(160). Habría que orientar la investigación, dice, hacia la historia
social, y hacia "la comprensión de la racionalidad propia de los
autores, diferente de la nuestra, y no hacia el establecimiento de
responsabilidades" (161). Aunque me temo que la tentación es
irresistible, una vez sabido el resultado de las decisiones tomadas y
de sus consecuencias. Es la ventaja de escribir historia, en lugar de
vivir en ella.
En
2009 hubo 55 mujeres muertas por violencia de género. Ahora
bien, según
Mapfre,
asesinatos y homicidios hubo en conjunto más de 400: "En el año 2006 se
produjeron en España 323 muertes por homicidios dolosos, 92 por
homicidios por imprudencia y 57 asesinatos. El 65,2% del total de las
víctimas pertenecían al sexo masculino." (Aunque en
otros sitios dan
cifras anuales totales muy superiores para otros años: más de 1.100 en
2007 y más de 1.400 en 2008).
Sobre el sexo de los asesinos normalmente no se dice nada (¿quizá un
90% de hombres?); sólo en el caso de violencia de género, con inmensa
mayoría de hombres asesinos en ese caso. Aunque tampoco se dice nada,
normalmente, sobre el número de hombres asesinados por sus parejas, que
también los hay.
En cualquier caso, y será paradójico, suelen achacarse estas cifras
diferenciales, en la medida en que se atisban, a la cultura del machismo,
no a la naturaleza más violenta en general de los hombres—o al menos es
una impresión que saco. También es curioso (optimista quizá) el
invocar para la violencia doméstica en concreto un
fenómeno "modelable" como es la aculturación. No parece que reconocer
la mayor tendencia de los hombres a la violencia hubiera de conllevar
el renunciar a hacer nada por reducir esa violencia; igual sería un
enfoque más realista de la cuestión.
Otra cosa rara. Es extremadamente difícil (para mí imposible, vamos)
encontrar una página de estadísticas en la que aparezcan cifras
comparadas de hombres asesinados y de mujeres asesinadas, de hombres
asesinos y de mujeres asesinas. Al parecer sólo interesa mucho la
violencia de género contra las mujeres, no el asesinato en general.
Igual por ganas de no ver ni saber algunas cosas.
Se me olvidó comentarlo, pero desde aquí apoyamos la nueva Ley
de Custodia Compartida
que han aprobado hace poco las Cortes de Aragón con casi todos los
partidos a favor, incluidos PSOE y PP. En realidad es tan de puro
cajón, que da vergüenza pensar que (máxime habiendo una supuesta Ley de
Igualdad por medio) los hombres hayan sido discriminados de modo tan
injusto, por razón de sexo, a la hora de mantenerles la custodia de sus
hijos en caso de divorcio o separación. Muchos otros automatismos
siguen existiendo, pero es de esperar que esta ley marque el camino a
seguir en otras comunidades. Lástima que no haya una ley nacional para
semejantes cuestiones. Discriminar a individuos hay que hacerlo, previo
estudio del caso, cuando sean discriminables, claro. Ahora bien,
discriminar a todos los hombres por el hecho de serlo, y dar la
custodia automáticamente a la madre, eso no tiene nombre (androfobia,
quizá, o misoandria), ni debería tener pase en una sociedad
democrática. Pero la falsa corrección política puede mucho, y la
justicia y la libertad hay que reinventarlas día a día, qué cruz.
Dándome una vuelta por Valencia, he entrado con Susi en una
tienda de música, y he empezado a probar guitarras. Así sin comerlo ni
beberlo, me he comprado mi tercera guitarra, una Washburn Cumberland.
Acústica, para no variar; ya me he instalado en este género y no doy
para más. El dependiente me dijo que qué buscaba; yo le dije que una
especie de revelación... A ver si con ésta me llega. Me gustaba cómo
sonaba, en especial amplificada, eso fue casi la revelación. Y desde
luego, decidirse a comprarla siempre es un impulso de inspiración. Así
que me la llevo a casa waiting for
the miracle; el no se sabe qué especial tendré que añadirlo yo
de mi cosecha, y trabajármelo, que no todo lo hace el instrumento.
Después de un buen susto, mi padre se va recuperando y está en
el hospital con bastantes ganas de hablar.Se le juntan las
expectativas sobre el futuro de Aragón y de los nietos con recuerdos de
cuando él tenía la edad de ellos, y lo tenebroso del ambiente de
entonces.
Hablábamos sobre el tío
Víctor, y de los años 40, entre otros recuerdos. El tío Victor empezó a
trabajar muy crío, de pastor; no está claro si lo pusieron a trabajar
porque no iba a la escuela, o si no iba a la escuela porque lo pusieron
a trabajar. Total que no aprendería a leer ni a escribir hasta muchos
años más tarde… en las cárceles de Franco. Viendo pocas perspectivas en
el pueblo, salvo la de hacer la mili, prefirió antes de que le llegase
ésta irse para Francia… allá por los años de la Primera Guerra Mundial.
Por lo menos, a ese frente nunca lo mandaron. Y en Francia hizo su
vida—aquello de encontrar "otra patria, otra lengua, el amor". Allí se
casó, pero de su matrimonio poco sabemos; un par de fotos quedan, nada
más. No veía a sus padres desde que se había ido a Francia, y entró con
los maquis con una mezcla curiosa de activismo antifranquista y
pensando a la vez en ir a verlos, pues aún vívían a principios de los
años 40—Constancio Carrera y Agapita Vera, se llamaban.
La abuela se moriría en Ruesta, hacia 1948; el abuelo Constancio se fue
a vivir con su hija Felisa, a Borrés, hasta su muerte a principios de
los 50.
El tío Victor entró con su
grupo por el valle de Canfranc, y huyeron escondiéndose hacia
Barcelona, y los cogió la Guardia Civil en una masía ya en Cataluña. En
aquellos tiempos los maquis eran como los etarras en décadas
posteriores. Algunos los apoyaban de tapadillo, pero la mayoría los
temían y los denunciaban, pues muchas veces para ir tirando
extorsionaban a los campesinos. No es que de mi tío sepa nada de eso;
es la situación general en la que se veían.
Por la zona de Biescas no
hubo maquis prácticamente, por el control especial que había por zona
fronteriza. Hacía falta un salvaconducto para desplazarse, una tira
larga con la bandera nacional que venía a costar como un jornal. Y
había que pagar el billete. El salvoconducto de subida no valía para la
bajada. Unos policías (eran gente de fuera, en terreno conquistado
digamos) llevaban el control con un despotismo total, tenían a la gente
atemorizada. En Biescas había tres regimientos: de infantería, de
artillería, y de ingenieros: soldados para aquí soldados para allá,
todo el día desfilando, recuerda mi padre. Un ambiente espantoso,
cuando se oía el toque de corneta todo el mundo debía pararse y hacer
el saludo fascista. Y el corneta seguía y seguía con su toque; algunos
se tenían que sujetar el brazo con el otro brazo. Al final autorizaban
a quedarse firmes mientras sonaba el toque.
No se supo del tío Víctor por
casa hasta que llegó a mi abuela una carta del director de la cárcel de
San Miguel de los Reyes,También había estado
antes en la cárcel en Barcelona. Poco después se fugarían mi tío abuelo
Víctor, su hermana mi abuela y mi tía Encarnita, aún pequeña, a
Francia, durante una fiesta en un pueblo fronterizo. Allí se reunirían
con mi abuelo, y volvería mi tío a ser francés, y mi abuela y mi tía se
harían francesas. A los hijos mayores los dejaron ya de aprendices en
España; mi madre se quedó con su tía Felisa, con la que ya vivía en
casa de Mosén Benito en Borrés. El tío Víctor, al volver a Francia, se
encontró que unos buenos amigos serguían guardándole la casa en la que
vivía, en la Corrèze. Su mujer había muerto entretanto, mientras estaba
él en la cárcel.
(¡Qué vidas tan duras, y que
historias más tristes! —exclama Susana; que estábamos todos hablando de
los años 40, en el hospital 9 de octubre, en Valencia. Era el 8 de
junio de 2010).
Mi padre recuerda las
divisiones que dejó la guerra en el pueblo, el resentimiento, el terror
y el silencio de después de la guerra. Pero en la generación de los que
eran niños cuando la guerra, la cosa ya fue distinta. Se hacían
amistades los de "un bando" y los del "otro", y con el tiempo hubo
matrimonios, a menudo mal vistos por las familias del bando vencedor.
Supieron ir dejando atrás, como pudieron, los horrores de la guerra, y
encontrar puntos de entendimiento—sobre todo con la gente buena y
razonable, como los había en todas partes y en todas las familias.
"Somos la generación de los platos rotos"—me dice que comentaban a
veces.
Mi padre está con ganas de hablar, aprovechando que (aunque medio
afónico) se encuentra un poco más fuerte. Quiere escribir más en su
blog: sobre los transportes en Aragón, que no se entera de que pierde
el tren, sobre el carácter aragonés, que por falta de unión, envidietas
y dejadez se deja perder sus mejores cerebros y sus mejores ideas;
sobre la educación, que hay que transformarla radicalmente... Se
acuerda de hablar con la secretaria de la escuela de peritos de Huesca,
alarmado cuando mi hermano no conseguía aprobar una asignatura. Le dijo
ésta que cada año sólo aprobaban cuatro, de una lista enorme, y que
salían dando alaridos por los pasillos. Mi padre le dijo que una
fábrica de cualquier tipo de productos (tornillos pongamos) que sólo
consiguiese fabricar cuatro al año merecía ser cerrada. Se pasó mi
hermano a la informática, aunque entonces no había carrera de
informática. Pero mi padre le había visto futuro pronto: fue de los
primeros que se apuntaron a un cursillo de ordenador en la comarca.
Allá por el año 1982... Salió en el periódico la noticia y se apuntó mi
padre.. La Universidad de Zaragoza, con un tal Pétriz entre los
profesores, organizó un cursillo para el profesorado. De Pétriz guarda
muy buen recuerdo mi padre como profesor. Por entonces se enseñaba
programación, por ejemplo para resolver ecuaciones de segundo grado. El
cursillo fue en Jaca, donde la universidad de verano. Compramos un ZX Spectrum,
que grababa los programas en una cinta de cassette, y se veía en la
pantalla de la tele: muy pronto se utilizó para jugar al videotenis,
claro. Pero pronto hubo usos más inteligente Y hasta yo hice algún
amago de escribir un programa, para traducir una frase me acuerdo, del
español al inglés. Aunque por entonces escribir escribía yo mis
trabajos a máquina. Pronto pasé, en secuencia rápida, de la Olivetti a
una eléctrica que me dejó MJ (el año 84). Después de ver un programa de
tratamiento de textos primitivo que me enseñó Miguel Santolaria en un
IBM de aquellos de pantalla negra y letras verdes, decidí que estaba la
cosa verde, y me compré una máquina de escribir con memoria y pantalla,
una Brother. Eso el año 85. Y con eso empecé la tesis; al año siguiente
ya cayó el primer Macintosh, sin disco duro, claro; mi tesis ocupaba
una torrecilla de disquetes y para escribir cada frase y cortar y pegar
me pedía uno tras otro; una operación infernal de mete disco saca
disco. Luego me compré una unidad de disco externa que por lo menos me
evitaba tener que meter el sistema a cada momento. Rápido rápido llegó
el primer modelo con disco duro. Y con eso fui tirando, hasta los 90,
cuando tuve un Classic, un LC 475 creo que se llamaba, un PowerMac, un
Powerbook, un iMac, otro iMac... que aún tengo; en la Universidad no me
lo cambian así como así. Y en casa una sucesión de portátiles y de Macs
de esos ya con monitor "moderno" ultraplano. Hoy reaparecen por mi blog
como una galería de antepasados fantasmales... Me pregunto si aún sigue
el Spectrum por algún lugar del garaje, donde todo lo viejo está
almacenado.
enviados hoy a la secretaria
de la Comisión de Filología Inglesa:
Desearía que figurasen en el Acta de la reunión del día de la fecha los
dos ruegos que he hecho a la Comisión al final de la reunión, tal como
sigue:
1) Ruego a los miembros de la comisión recapaciten en conciencia
sobre la validez de unos "criterios de calidad" para la asignación de
docencia en virtud de los cuales ha sido posible que mi
expediente académico sea valorado en cero puntos
en publicaciones, y en cero puntos en experiencia docente—valoración
ratificada mediante su voto por muchos miembros de esta comisión.
2) Ruego a quienes convoquen reuniones departamentales cuya asistencia
se prevea numerosa que no utilicen para ello la Sala de Reuniones del
departamento, pues es diminuta y cualquier otro sitio tendría mejores
condiciones de comodidad y salubridad.
La salita en cuestión es
claustrofóbica y sin ventilación al exterior. Como el departamento
mismo.
Estoy leyéndome un libro de un teólogo ateo norteamericano, Mark C.
Taylor, sobre la vida y la muerte que siempre lleva ésta a cuestas: Field Notes from Elsewhere: Reflections on
Dying and Living.
Lo leo un poco haciendo duelo por anticipado, visto que todos nos
tenemos que morir (y no sólo mi padre, pero especialmente mi
padre). En la suposición de que pueda servir de algo, el duelo
por anticipado. Y en la suposición que las lecciones de un
catedrático de religión que es ateo han de tener una relación muy
especial con lo sagrado. Ni uno solo quedaremos de los que aquí
estamos, para contarlo, ni siquiera para leer lo que quede escrito. Por
lo tanto todo duelo es duelo por lo que hay, duelo retrasado por lo que
no nos dolió en su momento, y duelo anticipado por lo que aún no
sospechamos que vamos a perder; y todo lo vamos a perder un día.
Traduzco aquí dos secciones aisladas de estas Notas de Campo desde Otro Lugar:
Reflexiones sobre Morir y Vivir.
Elsewhere (Otro lugar)
He estado en
otro lugar. La
distancia es corta, aunque el cruzarla lleva toda una vida. El otro
lugar
no está lejos—está cerca, siempre próximo, nunca presente. Es un sitio
o un sitio sin sitio que es extraño por lo familiar que es. Antes que
más allá, el otro lugar está entre los lugares en los que
ordinariamente habito o pienso que habito. Al viajar a otro lugar, no
dejas el aquí y ahora; es como si el otro lugar estuviese plegado en el
presente de una manera que rompe el orden de su presencia. El mundo
cotidiano no desaparece cuando te quedas atrás en el otro lugar—todo lo
que te importa se acerca desde una distancia que aumenta a medida que
disminuye. Gradualmente, empiezas a darte cuenta de que nada es
meramente lo que es—todo, todos, son también algo más, otra persona,
otra manera, otro lugar. Cuando estás en
otro lugar, la visión, y con ella, la consciencia, se duplica, y al
reconocer tú esta duplicación, vuelve a duplicarse. Lejos de
producir confusión, esta duplicación y esta duplicación de la
duplicación resulta clarificadora, al revelar un lugar otro que siempre
está allí no estando—como un mundo espejo en el que pudieses siempre
deslizarte dentro pero nunca dejarlo. La mente se parte en dos, se
divide, se desgarra no sólo entre la consciencia y la consciencia sino
también en el seno de la consciencia misma. Dos en uno, uno en dos—ni
separados ni unificados, ni muchos ni uno. Igual que lo cotidiano no
desaparece cuando estás en el otro lugar, de la misma manera el otro
lugar no se desvanece cuando intentas volver. Una vez has estado en el
otro lugar, nunca puedes volver porque el otro lugar siempre vuelve
contigo.
Abandonment. (Abandono)
Antes del
principio, está el abandono. Soy,
estamos, abandonados, no una vez sino otra y otra y otra. El ser viene
a tener lugar como abandono; ser, por tanto, es haber sido abandonado.
Nada abandona, y sin embargo hay abandono; el abandono se da como algo
que ha tenido lugar sin jamás tener (un) lugar. Siempre ya pasado, el
abandono permanece amortajado en el olvido. No tengo recuerdo del
acontecimiento primigenio que me permite ser, y más importante,
volverme lo que podría todavía ser o no ser. Puesto que el
abandono tiene lugar antes del principio, estoy por siempre
después—después del pasado que nunca fue pero que vuelve eternamente al
futuro que nunca llega. Soy, estoy, por tanto, simultáneamente después
del antes y antes del después. Estoy abandonado al tiempo, que siempre
me está abandonando. Nunca tengo tiempo—me tiene él. El abandono al
tiempo, el abandono del
tiempo, mantiene todo en movimiento manteniendo todo en juego. Aunque
profundamente turbadora, esta inquietud infinita no es meramente la
labor de lo negativo. El abandono
transforma el mundo en un desierto en el que lo que antes llamábamos
Dios se acerca mediante su retirada. En la estela de esta retirada,
soy, estamos, siempre después de Dios. En el desierto el otro lugar
está cerca sin hacerse nunca presente. Dado que el abandono es
originario, no implica ninguna pérdida; es después de todo, siempre
después de todo, imposible perder lo que nunca posees. El abandono por
tanto no conduce a la desposesión, a lo arruinado y deshabitado, a la
privación. Antes bien, crea la plenitud del vacío que da, al llevarse
lo que nunca tengo. Lejos de la tierra del exilio, el desierto es el
lugar sin lugar de un errar que nunca termina. Errar es vagar sin
esperanzas de regreso ni de llegada. El abandono mantiene abierto el
espacio de deseo en el que la promesa de satisfacción es la máscara de
la muerte. Can't get no
satisfaction—ni
siquiera la quiero. Siempre dando al quitar, el abandono es el don de
la vida que es el don de la muerte y el don de la muerte que es el don
de la vida. Al final del
día, siempre estoy abandonado. Principio y final son reflejo uno de
otro sin cerrar el círculo. Nada abandona, y sin embargo hay abandono.
El abandono es una pasividad radical que también es una actividad.
Habiendo sido siempre abandonado, inevitablemente abandono a otros,
incluso a los que me son más cercanos. Aunque no puedo hacer otra cosa,
me siento culpable por abandonar a mis estudiantes, amigos, y familia.
Esta culpa no puede ser perdonada—es original, y me hace lo que soy. La
leve esperanza que me queda, por frágil que sea, es que pudiera
pasarles el don del abandono que me ha sido concedido.
Y por otra parte, sin embargo, todo luto anticipado es hablar por
hablar, dolerse por dolerse, pues nunca sabemos quién va a morir antes
de quién, por razonables que puedan parecer la sospecha y el temor.
Impresionante declaración pública de ateísmo privado y
confidencial, el libro de Unamuno San
Manuel Bueno, Mártir. Veo
que a Álvaro se lo han mandado de lectura en su colegio (de curas). Se
pregunta uno si los curas estarán al quite de la cuestión, como este
San Manuel, si lo tendrán de santo patrono o de role model.
O si no se han leído el libro. Es imposible, desde luego, que crean
todo lo que tienen que creer por
catecismo, así que una buena dosis de sanmanuelismo, consciente o
inconsciente, entra sin duda en la constitución mental de los más
lúcidos de entre ellos.
Es un libro desilusionado—perdida está la ilusión en redimir a la
humanidad
en este o en el otro mundo. Y mantiene sin embargo la ilusión de que
vale la pena mantener las ilusiones. Algo es algo; y es cierto que
tiene algo de desagradable y poco elegante el privar a la gente de sus
ilusiones, aunque sea sin regodearse en ello. A veces es fácil sembrar
la duda, o derrumbar el edificio tambaleante de la fe de alguien, y quien
convence,
vence—pero hay batallas en las que duda uno de lo que se puede
salir
ganando. A los niños no tengo yo mayor interés en quitarles la fe
en los ángeles de la guarda ni en un mundo feliz over the rainbow. Se
queda uno un tanto desprotegido cuando mira sobre su hombro y ve que no
hay ya ningún ángel de la guarda al lado. Hay que vivir con eso, sí,
pero
tampoco hay por qué darse prisa en ahuyentar a esos espíritus. Ya se
van solos. Quien haya de descubrir
que estas cosas no existen más que como mitos lo hará a su tiempo, como
quien descubre que no hay Santa Claus.
Para algunos, el descubrimiento de que no hay Santa Claus
parece ser suficiente como desmitificación simbólica, y prefieren no
aventurarse más allá. La verdad
podría ser terrible para más de uno.
A muchos ateos predicadores (ahora andan muchos por allí con cartel de escépticos, o antimagufos)
los encuentro, por tanto, ligeramente primarios e ingenuos a este
respecto—incluso
cuando son tan elocuentes y cargados de razones y argumentos como Dawkins.
Quién era, el que decía que el ateísmo sólo tendría éxito mediático
cuando se convirtiese en una religión.... Ah, sí, era Adolf
Tobeña. El argumento de Unamuno en San Manuel Bueno, Mártir,
no deja de tener ciertas resonancias con los de estos sociobiólogos
escépticos con el escepticismo—los que
defienden la función cognitiva y adaptativa de la creencia en espíritus
sobrenaturales y existencias trascendentales. Brian
Boyd es otro de ellos.
Desde luego las creencias religiosas son un fuerte cimiento para la
moralidad, el altruismo, el respeto a los demás (a los demás miembros del grupo, se entiende), y otras
actitudes socialmente positivas.
Como novela de personajes y situaciones y argumento, la de Unamuno no
vale gran cosa. Lo más memorable es la
idea que la anima: el sacerdote que pierde la fe pero cuya santidad
proviene de estar decidido a no privar de ilusiones a sus feligreses.
La santidad de él la conocen la narradora Ángela Carballino y su
hermano
Lázaro, antiguo socialista que es convertido por Don Manuel a su
curioso cristianismo ateo. Los feligreses creen buenamente que su
párroco cree en Dios
tan ingenuamente como ellos, y confunden su santidad tan particular con
otra más
tradicional. En realidad ni Unamuno ni Don Manuel tienen gran respeto
por la fe del creyente de a pie: quien dice creer tales cosas como las
que enseñan las doctrinas religiosas es o porque no tiene muchas luces
o porque no se plantea en realidad si las cree o no. Esto puede hacerse
por desinterés puro, o por colocarse una especie de autoprohibición más
o menos consciente de investigar tales cuestiones (parece ser el caso
de Ángela). O puede decir también la gente que cree porque hace como
Don Manuel:
por escepticismo ante la utilidad de la verdad, por cortesía ante
los demás, por maquiavelismo benévolo.
Esta es la escena clave de la
novela, en que Lázaro revela a Ángela la verdad, tras su conversación
con el cura:
—Entonces —prosiguió mi hermano—
comprendí sus móviles y con esto comprendí su santidad: porque es un
santo, hermana, todo un santo, hermana, todo un santo. No trataba, al
emprender ganarme para su santa causa —porque es una causa santa,
santísima, arrogarse un triunfo, sino que lo hacía por la paz, por la
felicidad, por la ilusión si quieres, de los que le están encomendados;
comprendí que si les engaña así —si es que esto es engaño— no es por
medrar. Me rendí a sus razones, y he aquí mi conversión. Y no me
olvidaré jamás el día en que diciéndole yo: "Pero, don Manuel, la
verdad, la verdad ante todo", él temblando, me susurró al oído —y esto
que estábamos solos en medio del campo—: "¿La verdad? La verdad,
Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente
sencilla no podría vivir con ella." "Y ¿por qué me la deja entrever
ahora aquí, como en confesión?", le dije. Y él: "Porque si no me
atormentaría tanto, tanto, que acabaría gritándola en medio de la
plaza, y eso jamás, jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas
de mis feligreses, para hacerlos felices, para hacerles que se sueñen
inmortales y no para matarlos. Lo que aquí hace falta es que vivan
sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad,
con mi verdad, no vivirían. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerlos
vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas
en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan,
en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para
cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que ha hecho. ¿Y
la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el
consuelo que les doy no sea el mío." Jamás olvidaré éstas sus palabras.
(80)
Lázaro aún mantiene algunas esperanzas de reformismo social, un
socialismo cristiano—una especie de teología de la liberación de los
años treinta—pero de ellas le disuade don Manuel, diciéndole que la
religión no está hecha para resolver los conflictos del mundo, sino
para que los hombres, obren como obren, "se consuelen de haber
nacido, que vivan lo más contentos que puedan en la ilusión de que todo
esto tiene un sentido." Si se lograse el socialismo, la utopía en
tierra, llevaría al tedio
de la vida, opina don Manuel—y ese puede ser un mal mayor que otras
miserias. "Sí, ya sé que uno de esos caudillos de la que llaman la
revolución social ha dicho que la religión es el opio del pueblo.
Opio... Opio... Opio, sí. Démosle opio, y que duerma y que sueñe" (92).
¡Todo un programa de ilustración, desde luego, el de Unamuno!
La religión es para él ficción, mito, falsedad, pero una falsedad
que
complica la vida humana, nos coloca en un plano distinto al de los
demás seres, nos hace creernos espíritus puros—al menos a medias. (Y el
espíritu puro o mundo de las ideas es la gran aportación del ser humano
en la historia de este mundo). Nos da el peculiar autoengaño que nos
hace ser lo que somos: un mundo de sentido en el que habitar. Nuestro
mundo está hecho en última instancia de ideas que lo organizan. La
fragilidad de las ideas es que pueden
resultar ser sólo ideas, y Dios, origen y sustento de la realidad,
puede dejarla sin punto de apoyo, en caso de evaporarse. Generemos
misterios, pues, nos dice Unamuno, y no nos enfrentemos a nuestra
triste realidad humana sin el filtro que le da lo trascendente.
Podríamos asustarnos, o desilusionarnos—y si progresamos, progresar
hacia ninguna parte:
"Sé tú, Lázaro, mi Josué, y si
puedes detener el sol detenle y no te importe del progreso. Como
Moisés, he conocido al Señor, nuestro supremo ensueño, cara a cara, y
ya sabes que dice la Escritura que el que le ve la cara a Dios, que el
que le ve al sueño los ojos de la cara con que nos mira, se muere sin
remedio y para siempre. Que no le vea, pues, la cara a Dios este
nuestro pueblo mientras viva, que después de muerto ya no hay cuidado,
pues no verá nada..." (100).
Unamuno es hasta cierto punto don Manuel, pero también es Lázaro, el
ilustrado desengañado, que ahora ve claramente que la sociedad ideal
futura es también sólo una utopía, una idea, que nunca ha de
realizarse. Los revolucionarios sociales, como las religiones
castigadoras, fuerzan la realidad humana. Hay en ellos un desprecio del
presente y de la vida real y actual en previsión de una vida futura que
nunca ha existido ni existirá. Así le dice Lázaro a su hermana:
"—Él me curó de mi progresismo.
Porque hay, Ángela, dos clases de hombres peligrosos y nocivos: los
que convencidos de la vida de ultratumba, de la resurrección de la
carne, atormentan como inquisidores que son, a los demás para que,
despreciando esta vida como transitoria, se ganen la otra, y los que no
creyendo más que en éste... —Como acaso tú... —le decía yo. —Y sí, y como don Manuel. Pero no
creyendo más que en este mundo, esperan no sé qué sociedad futura y se
esfuerzan en negarle al pueblo el consuelo de creer en otro..."
(103-104)
En Savonarola se juntaron los dos ideales, salvación y utopía tiránica,
imagen una de la otra. Unamuno es lo contrario de un redentor;
aboga por una
religión de puro formalismo, de tolerancia, un alivio de la realidad.
Es curioso, sin embargo, que no aplique la misma regla en la novela a
los
dos tipos de religiones, la del más allá y la del más acá; que no
admita la validez del ideal de la utopía socialista como algo que pueda
también dar ilusiones y crear sentido a la vida, aunque nunca se vaya a
realizar. Quizá le parezca un opiáceo demasiado flojo; pero un
mensaje secundario de la novela es, desde luego, la desilusión con toda
idea de reforma posible de la sociedad humana. La vida es demasiado
corta, opina don Manuel, como para no recurrir a un ideal más accesible
a todos, darles a cada uno su cielo, aunque sea ilusorio. Requiere eso,
claro, mantener la ilusión. Al contrario que Dawkins, Unamuno cree que
la fe en la existencia de espíritus y en el más allá proporciona más
seguridad que angustia y más consuelo que ocasiones de manipulación.
También cree que la vida mortal y la consciencia son algo más terrible
de lo que parece a simple vista.
Podríamos decir, claro, que Unamuno no hace exactamente como Don
Manuel, guardar el secreto... sino que al escribir este libro más bien
grita su verdad en
medio de la plaza. Pero quizá su libro va dirigido sólo a los Lázaros
de este mundo, y bien sabe que será ignorado por los demás.
Este debate que sigue sobre la utopía tiene algunos puntos de contacto
con el razonamiento de Unamuno, me parece.
También aquí se promueve,
frente a las utopías terrestres, ingenierías sociales y revoluciones,
una utopía trascendental que si bien no tiene mayor sustancia, mantiene
el status quo y e ilusiona a la gente—a quienes prefieren vivir de
ilusiones más que de verdades. Es
una cosa muy humana,
y ésta sí que no parece que vaya a cambiar con ningún programa de
ingeniería social. Todo lo más se transforma. La gente encuentra sus
propios remedios para la falta de sentido y la mortalidad. El fútbol
quizá sea la
última encarnación masiva de la religión, de ese mundo aparte con el
que nos autoengañamos y cimentamos (con cimientos imaginarios) la
existencia cotidiana. Pero cada cual se construye su religión; y si no
es en el fútbol, estará el más allá trascendental en la Patria, o en el
Amor, o en
los sagrados
recuerdos, o en la eficacia profesional, o en sublimaciones sexuales.
Todas estas cosas que nos importan, ¿bien quedarán almacenadas en algún
sitio, acumuladas en algún blog de la Eternidad? Ya la lo
decía Chesterton—si no crees en Dios, el peligro es que acabas creyendo
en cualquier cosa.
A veces estás leyendo un autor
y resalta vívidamente sobre la página, por alguna cualidad de estilo o
de voz, o de algo dicho de una manera que conecta con tus propias
ideas. A veces eso me motiva para escribir, y hace unos meses escribí
en el blog un artículo, "Tiempo
Congelado", donde retomaba o comentaba unas ideas de Lidia Vianu,
una anglista rumana que escribía sobre literatura modernista en el European English Messenger. Ayer
precisamente me estaba leyendo otro artículo de la misma autora en el
siguiente número de la misma revista, el European English Messenger,
cuando me encuentro al mirar el ordenador con que me escribe
precisamente ella, la que me estaba leyendo—esto ya es casualidad,
eh... que había dado con mi comentario anterior sobre su artículo. Así
que hemos estado intercambiando ideas y especulaciones—muchas tiene
ella, es una máquina de ideas y sugerencias, muy activa y dinámica,
todo un caso de escritora a la que estabas leyendo tranquilamente y va
y se pone a hablar contigo ya desde la página.
Internet tiene estas cosas—más bien estas posibilidades, porque estamos
muchos a un golpe de clic en el mundo, pero pocos lo aprovechan
realmente el enorme potencial comunicativo que tiene la red. De esto
hablaba hoy con un estudiante—cómo la red está infrautilizada en sus
posibilidades, y cómo de hecho muchas veces en la Universidad se le da
la espalda deliberadamente, en concreto en nuestro centro pasa mucho.
Me decía el estudiante que en otros centros utilizan sistemáticamente
la web como apoyo—en el nuestro, bien poquito. Lidia Vianu está muy
interesada en cómo nos vamos adaptando a esta nueva ecología mediática
y le sacamos partido (me parece que me ve un poco como un case study in point).
Vianu dirige en la Universidad de Bucarest un máster de traducción
inglesa y una editorial en red asociada.
Y lo de hablar con los autores en directo parece que también le va—quí
hay un libro suyo de entrevistas con escritores contemporáneos, Desperado Essay-Interviews.
Incluye entrevistas con Danny Abse, Peter Ackroyd, R. V. Bailey, Julian
Barnes, Jean Bleakney, Alan Brownjohn, Catherine Byron, Andrei
Codrescu, Julia Copus, Peter Dale, Michael Donaghy, Maura Dooley, Nick
Drake, Ian Duhig, Ruth Fainlight, U. A. Fanthorpe, Elaine Feinstein,
Kate Foley, John Fowles, Leah Fritz, John Fuller, Alasdair Gray, Robert
Hampson, David Harsent, Selima Hill, Mimi Khalvati, Wayne Lauter, David
Lodge, Mary Michaels, Timothy Mo, John Mole, Sean O'Brien, Bernard
O'Donoghue, Pascale Petit, Peter Redgrove, Carol Rumens, Eva Salzman,
Fiona Sampson, Jo Shapcott, Eugen Simion, Anne Stevenson, Liviu Joan
Stanciu, Matthew Sweeney, Graham Swift, George Szirtes, John Whitworth,
y Thomas Wright.
Acabo de leerme El juego de Ender,
uno de los clásicos de la ciencia ficción, de Orson Scott Card. Ya
quería comentar algo sobre esta novela cuando ví que en su sociedad
futurista, ya tenían lugar los debates en red que ahora son
característicos de los foros y de los blogs, como una forma establecida
de periodismo/escritura pública. Aquí todos son niños genios: los
hermanos de Ender, Valentine y Peter, aun siendo niños asumen
personalidades virtuales y se convierten en gurús de la política y
cerebros influyentes, bajos los nombres de Locke y Demóstenes.
(Necesitan abrirse cuentas engañando sobre su edad, usando el "acceso
de ciudadano" de su padre a la red).
"—Peter, tienes doce años.
—No, en las redes, no. En las redes puedo llamarme como quiera, y tú
también." (141)
Esto es una notable anticipación en una novela escrita cuando apenas
existían los primeros boletines en
red y redes de Usenet.
Peter confía en el poder del pensamiento viral avant la lettre, difundido
por las redes: "podemos decir las palabras que todos repetirán dentro
de dos semanas" (140). Más fácil decirlo que hacerlo, pero bueno, la
ciencia ficción es ficción....
Avatares, sistemas reprogramables, entornos de realidad virtual,
juegos... todo se mezcla en la novela de modo notable,
"La figura que le representaba en la
pantalla había empezado siendo un niño pequeño. Durante un rato había
pasado a ser un oso. Ahora era un ratón grande, con manos largas y
delicadas. Hizo correr su figura por debajo de gran cantidad de
muebles. Había jugado mucho con el gato, pero ahora se aburría;
demasiado fácil darle esquinazo, conocía todos los muebles." (75).
A Ender se le está entrenando, en centros especiales situados en el
espacio, para que sea capaz de liderar eficazmente una flota de guerra
contra el ataque de una raza alienígena, los "insectores" (formics),
que décadas atrás estuvo ya a punto de acabar con la Tierra. El antiguo
y mítico líder de la defensa terrestre entonces, Mazer Rackham, se ha
mantenido vivo enviándolo a viajar a velocidad relativista, y se
convierte ahora en su entrenador o Maestro. En la novela alternan las
sesiones de entrenamiento de Ender y las conversaciones entre militares
de alto rango que lo observan o controlan, evaluando sus posibilidades.
Pero aunque tienen una cierta perspectiva irónica sobre Ender, no se
nos revela en estas conversaciones el secreto principal de la novela, y
la perspectiva del lector sigue limitada por el punto de vista de Ender
sobre su propio entrenamiento. Este tiene lugar tanto en videojuegos y
entornos virtuales como en entornos reales, con batallas simuladas en
las que Ender lidera grupos de comandos en combate contra otros. Es El
Elegido, pero no le resulta fácil sentirse a la altura ni llevar una
vida social coherente con sus iguales— cuánto menos adecuada a su edad.
En la descripción de uno de los juegos, el juego del Gigante, se
anticipa también Card a los juegos de ordenador disponibles en su
época, y más bien parece proporcionar el modelo para lo que serían
juegos más complejos de múltiples niveles y claves ocultas en entornos
de alta definición— Ender entra en una realidad virtual, y se mueve con
su avatar como un personaje más del videojuego, interactuando con
seres a medio camino entre reales y generados por el sistema.
Sólo el hecho de que William Gibson estuviese escribiendo también en lo
80 sus historias sobre entornos virtuales a la vez —Neuromancer—nos
hace recordar que para algunos escritores de ciencia ficción la
realidad virtual ya era un entorno habitual antes de materializarse, si
vale para ella esta expresión. La ventaja de la realidad virtual
representada en narración, como en cine, es que la virtualidad del
mundo representado es en última instancia un continuo fluido con la
virtualidad de los mundos virtuales que contiene, y lasa barreras se
pueden cruzar insensiblemente—la acción tiene lugar tanto en el
ordenador como en la sala de combate, pero todo es virtual para el
lector. La novela explota esta ambigüedad de forma muy
hábil. En el juego del Gigante la cosa se complica cuando Ender sueña con
el juego (otro nivel de virtualidad) y lo ve invadido de
insectores—para descubrir al final de la novela que esos insectores no
eran meras imágenes oníricas, sino que estaban allí interactuando
realmente con él, enviándole un mensaje a través de un lazo psíquico.
Porque Ender acabará al final con el mundo de los Insectores, y con su
raza entera, pero a la vez será quien se preocupe por conocerlos y por
contar sus historia, volviéndose el Speaker
for the Dead,
y aún más, el que, conservando una larva de la última reina insectora,
permitirá recrear la especie. Lo interesante desde el punto de vista de
la realidad virtual es que los Insectores se comunicaron con él a
través de su juego y sus sueños, recreando en la realidad, en uno de
sus planetas, lo que hasta entonces había sido un mero entorno virtual,
el mundo del Gigante derrotado por Ender en el juego, con las ruinas
del gigante donde otros han construido sus poblados. Aquí la
virtualidad se hace real, o precede a lo real, estableciendo una
circulación paradójica más entre los dos niveles. El juego de Ender es una de esas narraciones
donde la realidad flojea,
donde se circula de modo inesperado o sorpresivo entre niveles de
realidad y de realidad representada, donde a veces no está muy claro si
la acción que se nos describe transcurre en un mundo sólido o en uno
virtual, y donde a veces creemos estar en uno y estamos en otro.
En eso se basa la sorpresa final que recibe Ender—y el lector a través
suyo. A saber, el juego de Ender era real, los entrenamientos en
videojuegos donde se ejecutaban batallas contra los insectores eran un
sistema de mando auténtico, y Ender llevaba a la batalla y a la muerte
a sus amigos, o exterminaba realmente a sus enemigos, sin saberlo.
Aunque en realidad toda la novela nos ha estado preparando para la
lógica de esta solución. Cuando Mazer se lo explica, Ender sufre una
crisis.
"—Para eso era la guerra.
—Todas sus reinas. Y por consiguiente maté a todos sus niños, todo de
todo.
—Ellos lo decidieron cuando nos atacaron. No era culpa tuya. Tenía que
pasar.
Ender asió el uniforme de Mazer y se colgó de él
estirándole hacia abajo para que estuvieran cara a cara.
—¡No quería materlos a todos! ¡No quería matar a nadie! ¡No soy un
asesino! ¡No me queríais, desgraciados, queríais a Peter, pero me
hicisteis hacerlo, me engañasteis!
Estaba llorando. Había perdido el control de sí
mismo.
—Po supuesto que te engañamos. Ese es el asunto—dijo Graff—. Tenía que
ser un engaño o no lo habrías hecho. Ese era nuestro problema. Teníamos
que tener un comandante con tanta empatía que pensara como los
insectores, los entendiera y se anticipara a ellos. Tanta compasión que
ganara el amor de sus subordinados y trabajara con ellos como una
máquina perfecta, tan perfecta como los insectores. Pero alguien con
tanta compasión nunca habría sido el asesino que necesitábamos. Nunca
habría ido a la batalla deseando ganar a toda costa. Si lo hubieras
sabido, no lo habrías hecho. Si fueras el tipo de persona que podría
haceerlo incluso sabiéndolo, no habrías entendido a los insectores en
la medida necesaria." (308).
Ender buscará redimirse ante sí mismo entendiéndolos todavía más—algo
ya previsto en cierto modo por los insectores, que le habían dejado su
mensaje grabado en esa realidad virtual realizada, y le confían su
último superviviente. El acto de empatía de Ender se hará a
través de la literatura, escribiendo él el libro Speaker for the Dead (continuación
de esta novela). Es curioso notar que los insectores son una
civilización en red, conectados mentalmente a sus reinas, con poca
autonomía individual—y que su indiferencia a los humanos se debe
precisamente a una falte de empatía que también superan—no creían que
mentalidades no conectadas en red pudieran merecer su atención, o el
nombre de inteligencia.
(De hecho, aparte de las comunicaciones por red en la novela, y los
mensajes personales o animaciones que se envían crackeando las
consolas, los humanos ya han desarrollado aquí un sistema de conexión
mental en red. La novela comienza cuando "desconectan" a Ender
extrayéndole el monitor que le habían implantado, y que permitía a sus
entrenadores observarlo desde dentro de su propia mente. Es extraño que
este tema no se desarrolle más—extraño, en realidad, que no se le implante
el monitor al principio, en lugar de desconectarlo. Ender estará
constantemente monitorizado cuando se le reclute para los comandos
espaciales, pero ya no desde dentro. Lástima, pues tenía posibilidades
el tema, tanto por la analogía con los insectores, como en tanto que
modelo analógico de la intrusión
mental que es toda ficción psicológica).
Hay aquí, en la relación con los insectores, una tensión poco resuelta,
entre la empatía necesaria
para el conocimiento y comprensión mutuos, y la cosificación e
indiferencia que produce el entorno de videojuego y de ficción. Casi
piensa uno que en el mundo allí descrito, Ender estaría más endurecido
y mataría marcianos con la mayor indiferencia. Es lo que dicen que
hacen ya algunos pilotos de aviones virtuales, combatiendo en un
entorno tan mediatizado tecnológicamente, y tan aislados ellos del
peligro, que la realidad misma se virtualiza y ya no les importa mucho
si están en una simulación o en un ataque real. Quizá se en la primera
Guerra del Golfo, aquella que "no tuvo lugar" según Baudrillard, donde
se sitúa simbólicamente esta fusión de la matanza real y su versión
filtrada por pantalla, pero en realidad es una manifestación de un
fenómeno muy característico del Siglo XX. El juego de Ender es así, de modo,
quintaesencial, una novela de la Guerra Fría, exhibiendo lo que
podríamos llamar el principio Enola
Gay
llevado a sus últimas consecuencias. ¿Un síntoma de mala conciencia,
quizá, a la vez que una repetición virtual de la jugada? En la ciencia
ficción estudiamos los límites de lo que sería posible o de lo que
seríamos capaces, pero normalmente resulta que las pesadillas del
futuro son algo que ya ha sucedido.
Curiosamente, ahora se está preparando la película de la novela, aunque parece atascada...
y, cómo no, se había pensado enel
videojuego de la película de la novela del videojuego... Pero
parece que tampoco encontraban un juego adecuado—quizá no daban con
manera adecuada de tratar la realidad virtual
al cuadrado en un videojuego. Aunque es fácil, y el género lo pide: el
truco consiste en no distinguir entre un plano real y
otro virtual, o hacerlo de modo incoherente y sorpresivo.
JoseAngel: Blog de nuestro ex-director
Carlos Inchaurralde, ahora en Rusia, y últimamente con ciertas pintas
de Dostoievsky: http://inchaurralde.com/blog/
27 may 10, 19:23
JoseAngel: Ivo se empieza a ir solo por la
ciudad: hoy, a un concurso de peonzas (estamos en la fase de la peonza).
JoseAngel: "American Literary
Formalism in the Age of the Avant-Garde / El formalismo crítico
académico durante las vanguardias: http://ssrn.com/abstract=1604372
JoseAngel: Pues ya nos dirás qué tal
te va con los cubos, Chus, te lo agradecería. Acuérdate, ¿OK? Gracias
por el interés.
4 may 10, 10:18
Chus: a uno de 6 que no me "arranca" en la
lectura...
4 may 10, 10:17
Chus:
Soy profesora de E. infantil en un pueblo de Galicia. Mi inquietud por
los niños de 3 años me anima a aplicar este método, a pesar de que su
lengua materna es el gallego, además se lo estoy aplicando
Estaba en la plaza con mi guitarra cuando me ve Tim Bozman que
pasaba, y me envía esta canción que me asegura no ha compuesto él,
aunque está in character.
I TOOK MY HARP TO A PARTY
(Noel Gay / Desmond Carter)
Gracie Fields
Also recorded by: Billy Cotton.
Christmas is coming, Christmas is coming
Christmas is coming again.
But that never thrills me, the thought of it chills me
I tell you it fills me with pain.
It makes me remember a Christmas gone by,
When I was extremely upset
A night in December, an evening that I,
Would very much rather forget
For I took me harp to a party
But nobody asked me to play,
The others were jolly and hearty
But I wasn't feeling so gay.
They might have said, "Play us a tune we can sing."
But somehow I don't think they noticed the thing.
I took me harp to a party
But nobody asked me to play
So... I took the darned thing away!
They asked Mrs. Morgan to play her mouth-organ
And somebody else did a dance
They Let Mrs. Carter perform a sonata
But I wasn't given a chance.
A north country person called Sandy McPherson
Played bagpipes and took off his coat.
While both the Miss Fawcetts bust out of their corsets
In trying to take a top note.
But I took me harp to a party
Nobody asked me to play,
The others were jolly and hearty
But I wasn't feeling so gay.
I felt so ashamed at not striking a note
That I tried to hide the thing under me coat
I took me harp to a party
But nobody asked me to play
So... I took the darned thing away!
They sang "Home Sweet Home" and "The Banks of Loch Lomond"
And "All the King's Horses" and "Trees"
While nephews and nieces kept playing their pieces
And spreading their jam on the keys.
A daughter called Lena, played her concertina
We all played ridiculous games,
'Til old Mr. Dwyer, set his whiskers on fire
And a fire engine played on the flames.
But I took me harp to a party
But nobody asked me to play
So... I took the darned thing away!
Esto es lo que figura allí a fecha de hoy, poca cosa, sobre mis
abuelos. Son Ángel García Benedito, maestro asesinado por falangistas;
Eusebia Pomar, su esposa, maestra "depurada" y luego readmitida, y
Severiano, mi otro abuelo, miliciano comunista y soldado republicano
perseguido,
expedientado y exiliado en Francia. De su cuñado el tío abuelo Víctor
Carrera, maquis encarcelado y luego liberado, no hay mención.
Datos Personales
Apellidos y Nombre Landa Sánchez, Severiano
Otras formas del nombre
Población Sigüés
Residencia/s Zaragoza(España)
Profesión Agricultores / Labradores
Tipología
Expedientes Encontrados
Datos Archivísticos
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 10
Fecha de expediente 21/12/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Informe para la Comisión Dictaminadora
de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y provincia
indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto podrían no
coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 11
Fecha de expediente 14/12/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Informe para la Comisión Dictaminadora
de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y provincia
indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto podrían no
coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 12
Fecha de expediente 09/01/1964
Número de páginas del expediente
Observaciones Testimonio para la Comisión
Dictaminadora de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y
provincia indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto
podrían no coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 5
Fecha de expediente 20/11/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Solicitud de informe para la Comisión
Dictaminadora de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y
provincia indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto
podrían no coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 6
Fecha de expediente 29/11/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Solicitud de informe para la Comisión
Dictaminadora de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y
provincia indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto
podrían no coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 7
Fecha de expediente 03/12/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Informe para la Comisión Dictaminadora
de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y provincia
indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto podrían no
coincidir con su residencia.
Archivo Archivo Histórico Nacional
Fondo Causa General
Serie Pieza primera o principal de la provincia de
Zaragoza
Signatura Legajo: 1426 Caja: 1 Exp.: 18 Folio: 9
Fecha de expediente 19/12/1963
Número de páginas del expediente
Observaciones Solicitud de informe para la Comisión
Dictaminadora de Repatriación de Exiliados Políticos - - La localidad y
provincia indican el lugar donde se cometió el delito, por tanto
podrían no coincidir con su residencia.
Datos Personales
Apellidos y Nombre García Benedicto, Angel
Otras formas del nombre
Población
Residencia/s Huesca(España)
Profesión Maestro/a Nacional
Tipología
Expedientes Encontrados
Datos Archivísticos
Archivo Archivo Histórico Provincial de Huesca
Fondo Comisión Depuradora del Magisterio Provincial
Serie Expedientes
Signatura I-820/34
Fecha de expediente 1936-1937
Número de páginas del expediente
Observaciones Eusebia
Pomar Guillén
Datos Personales Apellidos y Nombre Pomar Guillen,
Eusebia
Otras formas del nombre
Población Biescas
Residencia/s Huesca(España)
Profesión Maestro/a Nacional
Tipología
Expedientes Encontrados
Datos Archivísticos
Archivo Archivo General de la Administración
Fondo Ministerio de Educación Nacional
Serie Expedientes de depuración de maestros
nacionales
Signatura 32/13227
Fecha de expediente 1936-1942
Número de páginas del expediente
Observaciones
_____________
Les escribo al Archivo Histórico Provincial de Huesca:
Estimados Sres:
Desearía saber si es posible obtener una copia de un documento
archivado en su institución, sin tener que desplazarse a Huesca. El
fondo al que pertenece es el de la Comisión Depuradora del Magisterio
Provincial, serie expedientes (1936-1937)
---y la signatura es I-820/34.
Se refiere a mi abuelo, que aparecerá con el nombre de Angel García
Benedito o quizá Angel García Benedicto.
Les agradecería información al respecto, si debo facilitarles más
datos, o algún documento adicional, o si es necesario consultarlo in
situ.
— Y me contestan:
Muy Sr. mío:
Hemos localizado el expediente que
solicita y no hay inconveniente en enviarle copia del mismo a su
dirección postal. La signatura correcta es I-810/34, aunque figura
erróneamente en el Portal del Ministerio de Cultura como I-820/34.
El envío se hará contra reembolso del
importe de las copias más gastos de envío; en este caso 21 copias a
0,10 euros cada una, más los gastos de envío según las tarifas postales
que son unos 5 ó 6 euros. Le ruego que nos confirme su encargo.