La caverna del cerebro: El lenguaje
como realidad virtual
Thou
dost not see where thou hast lived so long,— The place is called the skull where
thou dost tread.
(Jones Very, "The Prison")
La vida es todo fantasía (Miguel Bosé, "Los del 56")
Me gustó The First Word
de Christine Kenneally, aunque no contiene una teoría sobre el origen
del lenguaje, sino una visión de conjunto de las teorías de diversos
investigadores
(Chomsky, Lieberman, Arbib, Deacon y otros), de la que emerge un
panorama de conjunto, con no pocas convergencias y también
contradicciones. Hay una traducción española por cierto, de Enrique
Bernárdez.
Sobre las teorías del origen del lenguaje de
Chomsky y de Arbib
ya he
escrito aquí alguna cosa—y
sobre las de Darwin. También sobre
Bickerton,
cuyas últimas teorías no llega a cubrir este libro de Kenneally. Sí
comenta una de las teorías más interesantes e influyentes en los
últimos años, la de Terrence Deacon
en The Symbolic Species: The
Co-evolution of Language and the Brain (Nueva York: Norton,
1997). En sustancia, lo que propone Deacon es que el desarrollo
cerebral de la especie humana va ligado al desarrollo del lenguaje. Así
a grandes términos esto podría parecer innegable y poco problemático,
pero claro, hay muchas cuestiones de timing
de difícil comprobación. ¿Precedió la encefalización al desarrollo de
un lenguaje elaborado, o incluso de un protolenguaje más complejo que
la comunicación animal? ¿O por el contrario hay que entender que fue
precisamente el desarrollo del lenguaje, en la medida de lo posible y
con los medios limitados de a bordo, lo que actuó como un motor y un
estímulo para el desarrollo cerebral? ¿Y cómo sucede eso?
Esta última postura es sostenida sin ambages por Bickerton, quien
sostiene que el
lenguaje hizo el cerebro humano, y no vice-versa. Una
postura quizá más moderada sugiere el libro de Deacon, pero desde luego
concediendo al lenguaje un papel muy activo en la construcción del
cerebro—no va simplemente "a remolque" del desarrollo cerebral.
Kenneally habla de coevolución en un sentido más amplio, entre el
genoma humano y el lenguaje—la coevolución, poco estudiada aún, es "la
manera en que el lenguaje y el genoma humano se han dado forma
mutuamente" (250). Si consideramos la teoría de Bickerton sobre
el lenguaje como la construcción de un nicho ecológico humano, la
cuestión de la coevolución se vuelve primordial. Los humanos, como
otros animales, construimos activamente el entorno ecológico en el que
habitaremos. Con el caso particular, en el caso del cerebro, de que la
coevolución supone aquí una intervención consciente sobre ese entorno,
y a veces sobre el propio desarrollo del lenguaje y del cerebro. No hay
que olvidar que gran parte de la construcción de lenguaje es producto
consciente de las acciones de los hablantes, interviniendo de modo
activo sobre cómo se habla y cómo se debe hablar.
Para Deacon, uno de los elementos de la coevolución es el uso de
herramientas—que ya desde los australopitecos impulsó el desarrollo de
un procesamiento simbólico, y la predisposición a usar símbolos en
otros ámbitos. (Ver también "Language,
Toolmaking, Reflexivity"). Aunque esto deja pendiente el problema
de por qué no aparece un
simbolismo complejo, mimético, etc., durante millones de años—y plantea
la cuestión de qué es lo que sucedió exactamente en el lenguaje allá
por los tiempos en que aparecen las primeras representaciones a través
de imagenes, cosa mucho más reciente.
La coevolución propuesta por Deacon hace intervenir en la evolución el
principio de la "evolución baldwiniana", que según la describe
Kenneally "se da cuando el comportamiento de un animal contribuye
efectivamente al entorno en el que toma forma la evolución genética"
(250). Un ejemplo no cerebral es la tolerancia a la lactosa en
adultos—producto de un gen que se ha difundido mucho entre las
poblaciones con larga tradición de pastoreo (europeos por ejemplo) y
nada en las poblaciones sin esa tradición (chinos, indios
americanos). Aquí fue un comportamiento social, el pastoreo, el
que contribuyó a la selección gradual de este gen. Para Deacon, de modo
similar, el uso de herramientas en los humanoides primigenios
seleccionó los genes que podían contribuir a ese comportamiento o
hacerlo más eficaz—según lo pone Kenneally,
"No fue que nuestros cerebros se hicieran mayores debido al bipedismo o
a cambios hereditarios o a otras razones, haciéndonos con ello más
inteligentes y capaces de usar herramientas de piedra; más bien,
empezamos a usar herramientas de piedra que son ligeramente más
complicadas que las herramientas que usan los chimpancés incluso hoy en
día, y como resultado nuestros cerebros se hicieron mayores" (Kenneally
251)
—teoría que en sustancia casa bien con la propuesta de Bickerton, a
saber, cambios en el comportamiento
que preceden al cambio genético, y lo impulsan. Con
el desarrollo de una cultura compleja, la evolución baldwiniana
adquiere cada vez más importancia frente a la simple selección natural.
Cada vez más, "la interacción baldwiniana entre cultura y biología jugó
un papel particularmente significativo" (Kenneally 251).
Pero hay una cuestión biológica especialmente llamativa en esta
cuestión del desarrollo cerebral, sobre la cual llama la atención
Deacon. Al crecer el cerebro, no creció de modo "equilibrado"—no se
hizo un cerebro igual al que había,
sólo que mayor—sino
que, por el contrario, cambiaron sus proporciones estructurales. Fueron
las partes exteriores del cerebro, y el cerebelo, lo que crecieron—con
un enorme desarollo comparativo de la corteza cerebral, mientras que el
resto del cerebro crecía siguiendo las proporciones esperables en otros
cerebros de primates.
Aquí hay que señalar que si el hombre es excepcional entre los primates
por su enorme encefalización, los primates son ya el grupo de animales
más encefalizados comparativamente. Por lo cual somos un extremo de un
extremo, o una excepción dentro de una excepción. (Para una exposición
gráfica de estas proporciones, pueden verse los artículos al respecto
de Stephen Jay Gould).
En el desarrollo embrionario puede verse el cambio de proporciones en
el desarrollo del cerebro. La parte que habrá de convertirse en el
exterior del cerebro abandona el ritmo de creciminento del resto,
dejándolo atrás, cuando el cerebro aún no es sino un tubo neural. El
crecimiento de esta parte está regulado al parecer por los genes Otx y
Emx. Hay un "reloj del desarrollo" en los genes que con su activación y
desactivación regula el crecimiento de los órganos—pues bien, en esta
región se ha extendido comparativamente su actividad. (Lo cual puede
hacer pensar en que los procesos de encefalización podrían haberse
originado en parte por alteraciones genéticas—es decir, mutaciones).
Según Deacon, esta diferencia de desarrollo de unas y otras partes del
cerebro significa que nuestra actividad cerebral está más orienbtada
hacia algunos tipos particulares de procesamiento cerebral. El manejo y
aprendizaje del lenguaje está distribuido por diferentes áreas del
cerebro (no se limita a las conocidas áreas de Broca y Wernicke).
Deacon sugiere que este problema de tipo nuevo para un animal requería
un tipo de procesamiento que no puede ser realizado por los cerebros de
mamíferos con su habitual estructura. El tipo de desarrollo cerebral
con una gran corteza permitió que se desarrollasen estos tipos de
procesamiento inhabituales. Son procesamientos que por otra parte
activan tanto áreas primitivas del cerebro como otras de reciente
formación:
"El hecho de que el lenguaje surja de
regiones cerebrales en interacción dinámica, con sus enormemente
diferentes historias evolucionarias (las más primitivas e inalteradas
junto con las partes que se han modificado más recientemente) es otra
razón por la cual no deberíamos conceptualizar el cerebro, o incluso
otras capacidades mentales, como las matemáticas, como cosas
monolíticas. En lugar de eso, arguye Deacon, surgen de un 'equilibro
delicado de muchos sesgos de comportamiento, de aprendizaje y de
percepción, complementarios y en competencia mutua'." (Kenneally 251)
También habrá que tener en cuenta que aunque las mutaciones que den
lugar a encefalización puedan facilitar el surgimientos de estos
procesos, también los cambios en el comportamiento a que den lugar
estos procesos pueden favorecer la selección natural, y la selección
baldwiniana, de estas mutaciones. De allí que tenga sentido hablar de coevolución o de influencia
recíproca entre la encefalización y el desarrollo del lenguaje.
De hecho, según Deacon, no hemos podido entender hasta ahora cómo
coevolucionaron el lenguaje y el cerebro porque la perspectiva era
errónea:
"Desde el principio, los investigadores
que estudiaban el lenguaje y el cerebro han supuesto que el cerebro
vino primero. La línea de razonamiento habitual sostiene que el
cerebro fue seleccionado para un aumento de la inteligencia general y
que entonces desarrolló el lenguaje, que se basa en esa inteligencia
optimizada. De hecho, dice Deacon, deberíamos contemplar el efecto del
lenguaje en el cerebro, además del efecto del cerebro en el lenguaje"
(Kenneally 252)
De hecho, a pesar de los argumentos de Bickerton y de Deacon, creo que
la línea de razonamiento habitual no está tan
equivocada. Sin detraer de esta importante intuición de Deacon, creo
que el desarrollo del lenguaje viene de un desarrollo cognitivo
previo—aunque a su vez el lenguaje diese lugar a un importantísmo
desarrollo
cognitivo ulterior.
Aquí es importante tener en cuenta la arquitectura básica del cerebro,
su plan de base. Consta de dos hemisferios "mal comunicados" entre sí,
pues sus conexiones se dan a través del tallo cerebral y del cuerpo
calloso central que los
une en su base y su parte central. (Ver "Dos
medios cerebros").
Las partes desarrolladas más recientemente no tienen conexiones
directas entre sí. Las dos medias cortezas están, podríamos decir,
"desconectadas" una de otra en lo que se refiere a circuitos directos.
El cerebro está más "integrado" por tanto en lo que se refiere a su
base animal—el cerebro
reptiliano, podríamos decir; las conexiones entre los hemisferios, con
el resto del sistema nervioso, y con los órganos de los sentidos son
allí mucho más directas y poderosas. Por el contrario, en la corteza,
en todo el desarrollo "reciente" del cerebro, las conexiones con el
otro hemisferio, con el resto del sistema neural y con los órganos de
los sentidos son más indirectas. Donde sí son más directas es con las
áreas inmediatamente vecinas. Esto tiene una importante consecuencia,
que puede extraerse en líneas generales de la simple contemplación de
la estructura de un cerebro, encerrado en su cráneo, en el último
recoveco—en su caverna— sólo
conectado con el mundo exterior a través de las partes más "animales",
sensoriales y primitivas de su estructura. Gran parte de la actividad
cerebral consistirá en autoproyecciones,
reelaboracions mentales, procesamiento indirecto de información,
autocomunicación,
procesamiento y transformación de información ya codificada, para
retransmitirla a otra sección cerebral.
A mi entender, para el desarrollo del lenguaje es necesario el
desarrollo (primero desarrollo previo, y luego desarrollo en
interacción dinámica con él) de la conceptualización,
de la "clasificación" de las cosas en una estructura ordenada y
delimitada. Tendemos una vez y otra a dar por supuesto que, al igual
que las cosas existen antes que sus nombres, el mundo existe
previamente a nuestra percepción. Y en cierto sentido sí, pero no es el
mundo que percibimos y entendemos. Ese requiere una elaboración
mental—y esa es la labor del cerebro, crear un mundo virtual que
represente el mundo real de un modo acorde a las necesidades diferentes
de cada animal. Las necesidades humanas resultan ser muchas y muy
variadas. Tanto más si surgen distintos lenguajes y culturas que
reorganizan el mundo a su manera. Es familiar, de entre estas ideas, la
imagen del Curso de Lingüística
General
de Saussure en la que el pensamiento aparece como un todo fluido antes
de que los conceptos le den forma. Entendido en sentido estricto, sería
"una palabra, un concepto", y nuestro mundo estaría estructurado
lingüísticamente. Es el exceso de la hipótesis de Sapir-Whorf que ya ha
sido ampliamente refutada en unos sentidos, y confirmada en
otros. Está claro que el lenguaje ayuda a la conceptualización, pero
hay que distinguir la capacidad de conceptualizar de la capacidad de
nombrar. Los conceptos (en sentido amplio, no el "significado"
lingüístico) están hechos de una sustancia más compleja, pueden ir
asociados a procesos de manipulación, por ejemplo, o de orientación,
cuando no van asociados a una señal lingüística.
En algunos artículos, como éste sobre "Interacción
internalizada: El desarrollo especular del lenguaje y del orden
simbólico"
exponía yo la noción de que existe un elemento reflexivo en la
percepción, incipiente quizá en toda percepción, pero enormemente
desarrollado en la percepción humana. Conocemos a base de ideas, reconociendo
en el mundo lo que ya sabemos que está ahí—en un complejo proceso de
ajuste y reinterpretación, naturalmente, modificando nuestras ideas
previas sobre la marcha.... pero, y esto es lo esencial, proyectando
al mundo nuestras ideas, es decir, iluminando el mundo real con el que
interactuamos con el mundo virtual que le superponemos gracias a
nuestra compleja actividad cerebral. Como los prisioneros de la
caverna de
Platón, creemos que las sombras que vemos son las cosas en sí...
o quizá se entienda mejor exactamente al revés: creemos que las cosas
existen al margen de las ideas, y en realidad no podemos ver sino las
ideas que proyectamos sobre ellas. Las sombras, lo Real
que diría el otro, nos es accesible indirectamente, y sólo gracias a
sus representaciones en nuestro sistema cognitivo. También tenemos
ideas de sombras, y de caos informes.
Con nuestro teatro mental recreamos el mundo, le damos forma— habitamos
este mundo de la cabeza, y también interactuamos con otros cerebros en
otras cavernas, también... pero somos de hecho muy intuitivamente
conscientes de dos cosas: de que cada cual habita en su mundo, y de que
todos han de encontrar un punto común de entendimiento en la realidad
física que nos rodea, y en las necesidades más imperiosas que organizan
la vida social.
Cosas inmediatas, que son la base del mundo. Las metafísicas ya son
para gustos especializados, o las
físicas cuánticas, que cambian de una
edición a otra sin que se altere fundamentalmente el mundo
interactivo
humano sobre el que se construyen.
Deacon observa que el tamaño de tejido cerebral dedicado a cada tipo de
procesamiento guarda proporción, en términos generales, con la cantidad
de información procesada. Saquemos una conclusión sencilla:
"Una de las diferencias cruciales entre le cerebro humano y otros
cerebros de mamíferos es que el nuestro es más grande en relación al
cuerpo Esto deja una proporción considerable del cerebro humano, dice
Deacon, que no está procesando información proviniente del exterior de
la manera en que lo están haciendo las cortezas visual y auditiva"
(Kenneally 252)
—porque puede darse por sentado que, en términos generales, no es una
mayor agudeza de nuestros sentidos lo que requiere un mayor volumen
cerebral para su procesamiento. Es la mayor complejidad de nuestro
mundo social y de nuestras ideas lo que nos ocupa la cabeza. Y la del
lenguaje, arguye Deacon—para él, la mayor parte de la información que
requiere un procesamiento interno, de una a otra región cerebral, es
información ligada a la actividad lingüística. El lenguaje sigue unas
modalidades de organización y desarrollo propios—aquí vemos un punto de
contacto entre las teorías de Chomsky, y las de Deacon—el lenguaje se
desarrolla como un "virus" con estructuras y patrones propios—y
arrastra en ese desarrollo, según Deacon, al desarrollo cerebral: "El
lenguaje es autor de sí mismo, dice Deacon, y el cerebro es la 'prueba
del delito' que deja el lenguaje" (Kenneally 252). En cierto sentido,
si bien Deacon no propone un tipo especial de "órgano lingüístico" como
hacía Chomsky, podríamos decir que el
cerebro en su conjunto, tal como se ha desarrollado, es el órgano
lingüístico. El tipo
particular de procesamiento cerebral
que favorece esta estructura cerebral, según Deacon, es el que ya he
apuntado antes: el simbolismo, la organización cognitiva del mundo
según patrones (dixit Deacon) mayormente lingüísticos:
"El resultado de esta coevolución del
cerebro humano y del lenguaje es que ahora tenemos un sesgo cognitivo
global hacia las 'extrañas relaciones asociativas del lenguaje'. En
este sentido, a todo nuestro
cerebro le ha dado forma el lenguaje, y muchos de nuestros procesos
cognitivos son lingüísticos. Lo que esto significa, según Deacon, es
que una vez nos hemos adaptado al lenguaje, no podemos sino ser
criaturas lingüísticas. Para nosotros, todo es simbólico.
De hecho, explica Deacon, el mundo virtual en
el que habitamos es tan real, a veces más real, que el mundo físico.
Incluso la tendencia a inferir la mano de un diseñador cuando nos
encontramos con un diseño complejo (ya sea una deidad que ha diseñado
toda la creación, o un órgano del lenguaje que genera los lenguajes
humanos) surge del hecho de que somos una especie simbólica.
Irónicamente, lo que hace difícil discernir cómo se desarrolló el
lenguaje es resultado del hecho mismo del desarrollo del lenguaje. La
red mundial de palabras y reglas en la que habitamos es tan extensa,
contraída en sí, y espesa, que es difícil mirar adentro de ella desde
fuera." (Kenneally 252-53)
Los cambios a que se refiere Deacon tuvieron lugar a lo largo de
millones de años de evolución. Los cambios lingüíisticos de los últimos
milenos, dice, están asociados más bien a desarrollos culturales, y a
movimientos de población, que a modificaciones genéticas o biológicas.
Si bien hay una indicación de que el tamaño del cerebro humano ha
disminuido en los últimos diez mil años. (Y piénsese en el volumen
cerebral de los neandertales, mayor que el del Homo sapiens).
Ahora bien, algunos autores hablan de transformaciones cerebrales
importantes en los últimos miles de años. Pienso en la teoría de Julian
Jaynes en The Origin of
Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mind.
Es una teoría muy discutida, casi mejor muy discutible, pero que puede
contener un importante elemento de verdad. Según Jaynes, el origen de
la consciencia moderna va unido a la desaparición de las "voces" que
oían nuestros ancestros en su cabeza—las voces de los dioses, tal como
las llamaban ellos, pero en realidad efecto cognitivo del desarrollo
cerebral en dos hemisferios imperfectamente conectados. El desarrollo
cognitivo iría unido a esta transformación de una mente dividida en
dos, en la dirección de una mayor integración cognitiva. Y con ello
también se
han acallado los dioses y espíritus que rodeaban a nuestros ancestros
por todos partes. Queda su recuerdo, en los testimonios de la
literatura de los antiguos, y en las tradiciones religiosas; es posible
que todavía este coro de voces interiores esté en parte activo.
Quién puede decir cuál es el efecto de fenómenos como la escritura y la
alfabetización, y de otros fenómenos culturales, sobre las conexiones
del cerebro. Y quién puede decir aún cuáles han sido los avatares
del desarrollo de conexiones neuronales entre uno y otro hemisferio, y
cuál ha sido el efecto de estas transformaciones en nuestra percepción
de la realidad, o del mundo virtual que a veces confundimos con la
realidad. Walter
Ong, en Orality and literacy,
también encuentra diferencias cognitivas importantes entre las
comunidades alfabetizadas y las analfabetas.
Señala también Kenneally una posible conexión entre formas lingüísticas
desarrolladas y formas sociales avanzadas, según las teorías de Jared
Diamond y Peter Bellwood ("Farmers and Their Languages: The First
Expansions" en Science 300,
2003). La agricultura y cría de ganado se desarrolló de manera
independiente en al menos nueve focos distintos de comunidades humanas,
entre el 8.500 y el 2.500 a.C.
"Los investigadores demuestran que las
ventajas de la agricultura sobre el estilo de vida cazador-recolector,
incluyendo mejor alimentación, poblaciones más densas y mayor
resistencia a la enfermedad, estimuló la extensión de las comunidades
agrícolas, y de su cultura y lenguaje con ellos. Proponen en sustancia
que el lenguaje prehistórico y los genes se extendieron con la
agricultura prehistórica, y que seguir la pista a unos iluminará los
antiguos caminos tomados por los otros." (253)
Como se ve, hay muchos factores entrecruzados en la evolución del
lenguaje y en su interacción actual con la mente y la cultura. Observa
Kenneally, al cerrar su libro, que el lenguaje conforma nuestra
identidad y nuestra cognición de modos irreversibles; nos hace ser
quienes somos. Y sin embargo no lo aprenderíamos si no nos lo
enseñasen. Es ilustrativo su experimento mental de "los bebés de las
Galápagos", al final del libro. Les pregunta a una serie de expertos si
una sociedad de bebés que no hubiesen oído hablar a nadie serían
capaces de desarrollar el lenguaje por sí solos, y cómo. Lo curioso es
la falta total de acuerdo entre los expertos, prueba de lo poco que se
sabe al respecto aún. (Chomsky, por cierto, n/s, n/c). En
realidad el experimento no puede tener lugar, claro, y es puramente
mental. El desarrollo y adquisición del lenguaje va necesariamente
unido a la interacción entre individuos y entre generaciones, tanto que
es
impensable una solución a esta pregunta.
El lenguaje procede de una multiplicidad infinita de factores, no de
uno solo—su historia y evolución van unidos a la historia y evolución
de los humanos, de nuestro cerebro y de nuestras culturas. No se puede
separar de la realidad en la que vivimos como si fuese un sobreañadido
o componente aislable. Por lo mismo, preguntar por su origen y
evolución es preguntarse por el origen y evolución de la humanidad, y
del mundo que ha construido para habitar en él.
"Remóntate ahora, en pensamiento, al
entramado de lenguaje que cubre el mundo. Imagina todas las redes
lingüísticas, de padre a hijo, que se extienden desde el presente,
remontando el tiempo. No es de extrañar que los humanos sueñen en los
mitos y en el arte con otros mundos, porque todos tenemos la
experiencia de habitar un mundo y, al enseñársenos el lenguaje, cruzar
una puerta y entrar en otro distinto. Hasta los físicos están
obsesionados con la idea de un multiverso. Pero ya vivimos en uno."
(Kenneally 290)
Con lo cual también está asegurado que nadie dirá la última palabra
sobre la relación entre lenguaje, cerebro, evolución y cultura humana.
Ya no da más este mes de sí.
Esperemos que no haya noticias el último día; demasiado movimiento ha
habido ya estos últimos días. Ya nunca volveremos a Viveiro—Ivo lloraba
porque ya no verá más a su amigo Jairo. Aunque nunca digas en esta agua
no me bañaré.
31 ago 09, 16:34
JoseAngel: La mort de l'auteur:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/la-mort-de-lauteur
31 ago 09, 00:57
JoseAngel: Vaya, no arranca la moto. Le he dado demasiadas vacaciones.
30 ago 09, 09:15
JoseAngel: Salimos esta mañana de Marín, y llegaremos a Zaragoza por la
noche si todo va bien.
30 ago 09, 09:15
JoseAngel: Gracias, hoy lo tenemos de viaje.
30 ago 09, 08:49
Gonzalo: Saludos y buen domingo
30 ago 09, 08:49
Gonzalo: "Os vamos a poner los impuestos que nos dé la gana que para
algo nos habéis votado y no os quejéis que fijáos qué buenos somos que
quizá paremos algún día."
30 ago 09, 08:48
Gonzalo: Lo de "en algunos casos temporal" traducido del politiqués es
polisémico, efectivamente, significa (2):
30 ago 09, 07:19
JoseAngel: Pues anda, que lo de "en algunos casos,
temporal", significa "En la mayoría de los casos, permanente". Eso sí
que es cuidar el lenguaje. Pero las intenciones están claras.
30 ago 09, 00:35
Gonzalo: A mí lo que me hizo gracia fue lo de la tal Pajín diciendo que
es sobre las rentas más altas. O sea, sobre las de los mismos
políticos??? Qué morro.
29 ago 09, 08:12
JoseAngel: Zapatero anuncia una subida de impuestos "limitada" y, "en
algunos casos, temporal". Qué cara más DURA, por favor que me da un mal.
28 ago 09, 08:36
JoseAngel:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/autores-espectaculares
28 ago 09, 00:36
JoseAngel: Recuerdos a quienes se molestan en volver por aquí. Sepan
que seguimos bien—poco mejorables, de hecho.
27 ago 09, 11:35
JoseAngel: Bernanke otra vez a la Reserva Federal. Con la misma
justicia podría ir a la cárcel—él y Greenspan. Grandes hombres.
27 ago 09, 01:16
JoseAngel: Si soy todo voluntad de estilo, yo... Otra cosa es que
llegue a algo la cosa.
26 ago 09, 19:55
yo: aleluya! por fin un poco de "estilo" en alguna página xDD
26 ago 09, 19:28
JoseAngel: Thanks. Sí, es que a veces me repito, y si no, me tripito.
25 ago 09, 23:00
yomismo: interesante de lo que me he enterado, claro, lo que no he
entendido no sé si seŕa interesante o no... xD
25 ago 09, 22:59
yomismo: muy interesante "mañana habrá sido escrito" (aunque ya lo
estaba leyendo del anterior aviso xD), hablas de cosas muy interesantes
y muy desconocidas (pour moi) (en este y otros mil textos, claro)
25 ago 09, 22:27
JoseAngel: Mañana habrá sido escrito:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/manana-habra-sido-escrito
25 ago 09, 17:52
JoseAngel: Según Oscar, "Desde esta edad que tenemos y durante el
tiempo que vivamos, nos vamos a dedicar todo el tiempo a la
informática".
25 ago 09, 12:56
JoseAngel: Apocrypha: "There are more things in your philosophy,
Horatio, than Heaven and Earth can hold".
25 ago 09, 12:38
JoseAngel: Hoy cumplo dos mil fotos en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/garciala/
24 ago 09, 23:23
JoseAngel: Fundiendo pasta en Pontevedra.
21 ago 09, 14:56
JoseAngel: Múltiples lectores implícitos:
http://zaguan.unizar.es/record/4093
20 ago 09, 10:20
JoseAngel: Mañana habrá sido escrito:
http://zaguan.unizar.es/record/3872
20 ago 09, 00:36
JoseAngel: Belleza, interacción, e ideología:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/belleza-interaccion-e
19 ago 09, 16:42
michael: ola
JoseAngel: Paso de cien mil visitantes en el blog en el penúltimo
contador. Qué relativo es esto.
19 ago 09, 00:15
JoseAngel: Qué playas vemos... Ni en las Seychelles.
18 ago 09, 14:19
JoseAngel: El proceso de las nostalgias:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/el-proceso-de-las-nostalgias
18 ago 09, 14:10
JoseAngel: Batería descargada... y excursión hasta Cangas para cargarla.
17 ago 09, 18:00
JoseAngel: Sueño de una noche de solsticio:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/sueno-de-una-noche-de
17 ago 09, 17:08
JoseAngel: En Marín, tierra de gente de orden.
16 ago 09, 23:35
JoseAngel: Ya estamos en las rías bajas.
16 ago 09, 23:25
JoseAngel: "Expendedora automática de cebo vivo". Qué cosas se ven.
15 ago 09, 18:45
JoseAngel: Nos despedimos de la playa del norte del norte... con sol,
para variar.
15 ago 09, 11:47
JoseAngel: Pues aparte de eso, la animación es una auténtica obra de
arte. De no perdérsela.
15 ago 09, 00:15
yo: vaya con kung-fu panda, no sabía que una peli de dibujos podía ser
tan espiritual. me ha gustado lo del presente
14 ago 09, 17:16
JoseAngel: El máster de profesor de Secundaria, entre cinco y diez
veces más caro que el CAP:
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=470957
13 ago 09, 13:22
JoseAngel: Entre mis recuerdos: http://vimeo.com/6048993
13 ago 09, 00:48
JoseAngel: Hoy con los primos de Madrid.
11 ago 09, 23:12
JoseAngel: Me voy a ver las Lágrimas de San Lorenzo. Con Oscarelo.
11 ago 09, 13:23
JoseAngel: Viendo "Instinto" de Turteltaub, con Antony Hopkins.
Película sobre simios evolucionados.
11 ago 09, 13:16
JoseAngel: Higher Education Bubble: Estados Unidos, siempre por
delante. http://firgoa.usc.es/drupal/node/43821
10 ago 09, 16:50
JoseAngel: Les chemins de traverse: http://vimeo.com/6031491
10 ago 09, 13:43
JoseAngel: La sentencia de la cátedra (II):
http://firgoa.usc.es/drupal/node/43819
10 ago 09, 13:16
JoseAngel: Pelirrojas doloridas:
http://well.blogs.nytimes.com/2009/08/06/the-pain-of-being-a-redhead/?em
10 ago 09, 12:46
JoseAngel: Puzzle Clave Z:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/puzzle-clave-z
9 ago 09, 11:05
JoseAngel: Hemingway Meets Beckett:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/hemingway-meets-beckett
9 ago 09, 10:04
JoseAngel: Hoy cumpleaños de Álvaro: hace quince años.
9 ago 09, 00:24
JoseAngel: Vuelve "Vuelve Lamarck":
http://cienciaenigmatica.blogspot.com/2009/08/vuelve-lamarck-revisando-la-teoria-de.html
8 ago 09, 11:10
JoseAngel: Il pleut sur Nantes... donne-moi la main.
7 ago 09, 20:55
JoseAngel: Hay días que uno siente que nunca pasa nada.
6 ago 09, 17:38
JoseAngel: Menuda matraca vamos a tener que aguantar de los pescadores
de calidad, con estas zanahorias: http://firgoa.usc.es/drupal/node/43604
6 ago 09, 13:49
JoseAngel: Music for a While:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/music-for-a-while
5 ago 09, 22:35
JoseAngel: Excursión. Bea tobillo torcido. Sin fractura.
5 ago 09, 22:35
JoseAngel: Excursión. Bea tobillo torcido. Sin fractura.
5 ago 09, 19:03
JoseAngel: La sentencia de la Cátedra:
http://firgoa.usc.es/drupal/node/43715
5 ago 09, 18:18
JoseAngel: Nada de nada: http://vimeo.com/5953402
5 ago 09, 13:49
JoseAngel: A Jaded Lot:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/a-jaded-lot
4 ago 09, 17:59
JoseAngel: Otas descubre al Corsario de Hierro.
3 ago 09, 22:35
JoseAngel: A Pibo le encantan "Los misterios de Laura". Y "Amar en
tiempos revueltos", claro.
3 ago 09, 22:30
JoseAngel: Mañana de biblioteca y tarde de playa.
3 ago 09, 18:46
JoseAngel: Genios, mediocres, y tiranos:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/genios-mediocres-y-tiranos
2 ago 09, 22:49
JoseAngel: Viendo una de Sandra Bullock —Más tele de lo habitual hemos visto
estas vacaciones. Es lo que tiene combinar cuarto de estar y de
trabajo. A Ivo en particular le encantaban "Los misterios de Laura", y
sus anuncios previos. "Cuál es la frase de esta semana, Ivo?"- "El loro
lo ha visto todo", decía. También "Robinson Crusoe",
"Amar en tiempos revueltos", con las aventuras de José María y
Clementina, y "El coche fantástico". Yo poco tiempo he sacado para
cine. La última película
del mes, en la tele, "Without Malice".
Hoy nos toca hacer setecientos kilómetros de vuelta a casa.
Mejor volver allí que ir a muchos otros sitios, por ejemplo a la Costa
del Esqueleto, a donde va el capitán Celso. Hemos llegado a un acuerdo
con él justo antes de que cada cual emprenda su camino; yo casi
prefería no hacerlo, o sin casi. Lo del acantilado me da vértigo, pero
ya no hay opción. En fin, siempre estamos en manos del destino, por así
decirlo.
El dilema del prisionero es un experimento de teoría del juego
diseñado para estudiar estrategias de cooperación y sus límites. Como
todos los enfoques de teoría de juegos, es un modelo abstracto y
descontextualizado del comportamiento humano. Aun así, los resultados
que arroja cuando se somete a prueba a los prisioneros son
interesantes.
Sigo la exposición de Martin A. Nowak, Robert M. May y
Karl Sigmund en "La aritmética
de la ayuda mutua" (Scientific
American,
junio de 1995), que intentan averiguar si puede haber una selección
natural de las estrategias cooperativas. Visto que la teoría
evolucionaria de Darwin enfatiza la competición entre los individuos, y
la de Kropotkin (en Mutual Help,1902),
la cooperación.
El dilema del prisionero puede formularse así. Se da a dos prisioneros
la oportunidad de cooperar, cubriéndose las espaldas mutuamente, o de
denunciarse uno a otro. Si ambos cooperan, salen ganando (tres puntos a
cada uno, pongamos). Si uno de los dos es denunciado por el otro, sabe
que perderá (cero puntos) mientras que el que lo ha denunciado obtendrá
cinco puntos. En cambio, si los dos desertan, y se denuncian
mutuamente, obtienen un punto cada uno. ¿Qué estrategia es la
favorecida por la selección natural?
Bien, pues el resultado es maquiavélico. Aunque la recompensa por
cooperación es objetivamente mayor, la tentación de denunciar al otro
resulta ser dominante. De modo que, sea cual sea la opción tomada por
el otro jugador,
la mejor opción para cada uno es siempre desertar y traicionar. Una
lógica que lleva al derrumbamiento de la confianza mutua, en estricto
cálculo. (Auque los autores admiten que la gente de hecho normalmente
coopera, por razones morales, generosidad, etc. que no son contempladas
por el modelo).
Los autores hicieron simulaciones por ordenador de muchas generaciones
de jugadores, para ver si se confirmaban las estrategias en múltiples
jugadas, teniendo en cuenta el resultado variable de las jugadas
anteriores. Los resultados, tal como los comunican, son entre
esperanzadores y escalofriantes, por la manera en que sugieren que el
orden social (en la versión abstracta que identifica el modelo) es
precario e impredecible:
"Seguimos muchas de estas rondas de
selección de mutaciones durante millones de generaciones, no porque la
emergencia de la cooperación necesitase tantas iteraciones, sino porque
esta extensión nos permitía someter a prueba un número muy grande de
estrategias posibles. A pesar de la rica diversidad evidenciada en
estas crónicas, nos llevaron invariablemente a ciertos resultados
simples y claros. El primero es que la ganancia media obtenida por la
población puede cambiar de repente. De hecho, el comportamiento que
encontramos es un caso ejemplar de equilibrio puntuado en la evolución
biológica. La mayor parte del tiempo, o bien casi todos los miembros de
la población cooperan, o casi todos desertan. Las transiciones entre
estos dos regímenes son normalmente escasas y abruptas, y llevan sólo
unas pocas generaciones. Encontramos que en una fase avanzada del
desarrollo, los períodos de estabilidad tienden a durar más. Y había
una tendencia definida hacia la cooperación. Cuanto más tiempo se
permitía evolucionar al sistema, más grande era la probabilidad de que
floreciese un régimen cooperativo. Pero siempre persistía la amenaza de
un derrumbamiento súbito."
En la sociedad, este derrumbamiento súbito puede llamarse guerra,
revolución, caos, histeria colectiva, crisis financiera... Aun teniendo
en cuenta lo abstracto
del modelo, se reconoce en él un ingrediente sin duda presente en la
dinámica individual y colectiva de las decisiones interactivas.
Para los organismos simples, si la vida es breve e impredecible, hay
poca presión selectiva para hacer inversiones a largo plazo. En los
organismos complejos y sociales, estas estrategias tienden a tener más
éxito por una razón que proponen los autores: los organismos tienden a
cooperar siempre con un grupo reducido de otros organismos, de modo que
la presión del reconocimiento mutuo haga más plausible la cooperación
que la deserción. Este resultado también tiene su interés si lo
extrapolamos al desarrollo de la civilización—que supone el paso de
pequeñas comunidades locales a grandes urbes anónimas, y de una
población fija a una población emigrante o móvil según las necesidades
del mercado de trabajo. Según Nowak et al.,
"No debería ser sorpresa que la
cooperación es más fácil de mantener en una población sedentaria: los
desertores pueden florecer en una muchedumbre anónima, pero la ayuda
mutua es frecuente entre vecinos. Ese concepto está bastante claro.
Pero en muchos casos, las interacciones estructuradas territorialmente
promueven la cooperación, aunque no se espere un encuentro subsiguiente
para continuar el juego. Este resultado favorece la cooperación incluso
en la ronda única, que parecía no tener esperanza posible, del Dilema
del Prisionero"
Si la territorialidad da estabilidad, la movilidad territorial
favorecerá el cálculo individual y las estrategias no cooperativas en
la sociedad. La interacción estructurada territorialmente puede
formularse quizá también en otros términos como una fijación
estructural de los individuos—sujetos
a la estructura social por su identidad. Los ámbitos de identidades
móviles, provisionales o flotantes— las identidades características de
la postmodernidad—tenderán por tanto a favorecer las estrategias
maquiavélicas y de deserción. Estas extrapolaciones sociales no son de
los autores, sino mías—y me temo que de cualquier prisionero, que todos
lo somos en este modelo.
Derek Bickerton admite que ha cambiado de postura sobre muchas
cuestiones, aunque siempre intentando explicar por qué. Ha sido, en
tiempos,
más chomskiano que ahora, pero aun con todo quiere evitar el
"antichomskianismo vulgar"—admira la labor de Chomsky en tanto que
teorizador de la sintaxis. (Lo malo,
diría yo, es que en el paquete de esa teoría sintáctica va toda una
teoría del lenguaje que la hace estar un poco peor orientada).
Pero en todo caso Bickerton considera que la idea de Chomsky sobre cómo
evolucionó el lenguaje está completamente equivocada. Durante años
Chomsky no se interesó por la teoría de la evolución ni por el origen
del lenguaje, considerándolo más bien un pseudo-problema. No tenía
sentido, decía Chomsky, intentar explicar la evolución del lenguaje a
partir de sistemas de comunicación más primitivos—tan especial era el
lenguaje. Negó repetidamente que la selección natural pudiera tener
nada que ver en el desarrollo del lenguaje. Una actitud ésta un tanto
sorprendente en alguien supuestamente interesado por el aspecto
biológico del lenguaje. Y de repente en 2002 Chomsky publicó un
artículo en colaboración con dos autores con los que hasta entonces
había mantenido posturas opuestas, Marc Hauser y Tecumseh Fitch, que
venían defendiendo todo lo contrario. ¿Cuál era el punto de encuentro?
Pues se dividió el territorio del lenguaje, en una facultad del lenguaje en sentido amplio,
terreno de interacción con otros sistemas cognitivos, desarrollados por
selección natural, exaptados y no originalmente lingüísticos, etc.—y,
como núcleo "duro" de ésta, el terreno propiamente chomskiano, la facultad de lenguaje en sentido estricto,
lo que Chomsky denomina un "sistema computacional interno", que rige la
sintaxis—recordemos que ésta siempre ha sido el sacrosanto núcleo del
lenguaje en la teoría de Chomsky. De hecho, incluso el mecanismo de la
recursión podría haber sido exaptado, o podría tener raíces cognitivas
comunes en otras especies, según la nueva teoría:
"Chomsky dejó de insistir en el carácter único del lenguaje en su
conjunto, y en el grado en que es algo aparte de las capacidades de
otras especies. A cambio recibió la confirmación del status especial de
la recursión en tanto que mecanismo central de la sintaxis, y la
sintaxis era, claro, lo que siempre había contemplado él como el
componente más esencial del lenguaje" (173-74).
Y aunque Chomsky aceptase que había fenómenos recursivos en otras
especies, podía seguir sosteniendo que la selección natural no la había
originado como mecanismo lingüistico—evitando así contradecir su
postura anterior. (Según esta
caracterización de la postura de Chomsky, el origen de muchos
"ingredientes" lingüisticos se debería a resultados colaterales de la
evolución, o a la exaptación—pero parece difícil evitar dar un papel a
la selección natural en el desarrollo del lenguaje una vez empezaron a
interactuar estos materiales heterogéneos).
Para Bickerton, este "arreglo" o nueva versión sigue ignorando la
evolución humana. La propuesta de Chomsky, Hauser y Fitch es abstracta,
no se refiere a ninguna especie humana o protohumana, ni a la
evolución, ni a sus modos de vida, ni se propone una antigüedad
dada.... (Irónicamente, algunos de
estos reproches podrían hacérsele a la propuesta del propio Bickerton
en este libro. Nunca sabemos si cuando habla de "Adán" está hablando de
australopitecos, de Homo sapiens, de Homo ergaster, de
neanderthales....). Bickerton lo encuentra extraño dado que
Fitch y Hauser son biólogos. La teoría recuerda a la de Charles
Hockett, que en 1960 había distinguido 13 propiedades diferentes del
lenguaje, de las cuales sólo una o dos eran exclusivas de la especie
humana. Son como bloques o piezas de cuya combinación surge el
lenguaje—algunos de dudosa relevancia para el lenguaje humano, según
Bickerton, como las analogías con las vocalizaciones de pájaros y
primates. Pero el mayor error, dice Bickerton, es que de una "lista"
así no sale una explicación de cómo evolucionó el lenguaje—de cómo
empezaron a interactuar esos mecanismos.
"Lo que propongo aquí es una especie que empezó sólo con algunos de los
requisitos previos para el lenguaje, y que desarrolló el resto sobre la
marcha, mientras construía el nicho lingüístico" (176)
(Como decía, Bickerton nunca
especifica esta especie... Aunque ateniéndonos a su teoría sobre
la influencia del lenguaje en el desarrollo mental, podríamos postular,
cosa que él no hace, la aparición de un sistema de ACS elaborado en los
australopitecos, un protolenguaje simple en las primeras especies de
Homo (habilis, ergaster, erectus...), una especie de pidgin primitivo
entre Neandertales y primeros Homo sapiens, y un desarrollo súbito de
lenguaje complejo y pensamiento, el big bang propiamente dicho, en el
Homo sapiens de los últimos 40.000 años).
Lo que impide a la gente aceptar esta evolución gradual de los
fenómenos lingüísticos es una noción
errónea de cómo funciona el genoma. Se tiende a presuponer que los
genes dan instrucciones inmutables, que nos determinan. Pero el
comportamiento es mucho más variable de lo que esto permitiría suponer:
"La plasticidad del genoma es uno de los hechos más subestimados en la
ciencia" (176).
Hauser escribió La Evolución de la
Comunicación,
que para Bickerton colocaba demasiado énfasis en el lenguaje como la
culminación de la evolución, con una tendencia a presuponer que la
razón de esta culminación es "el carácter único del ser humano". Ahí
está el error según Bickerton, en empezar con lo que los humanos tienen
de único o especial—empezamos a utilizar a los humanos como listón para
las otras especies. (Ah, pero sí lo
tiene.... el centro es el que organiza nuestra perspectiva del paisaje.
Y poner a los humanos como listón o término de comparación es algo que
en última instancia es inevitable, creo....). El artículo de
Chomsky, Hauser y Fitch proponía un programa de investigación con todo
tipo de seres para ver cuáles tienen qué capacidades que pudieran
contribuir al lenguaje.... una orientación errónea para Bickerton. La
idea sugerida por el artículo era que la facultad del lenguaje en sentido estricto
resultaría ser sólo la recursión, y que la capacidad de recursión si se
encontraba en otra especie tendría una función totalmente distinta.
Sería el "sistema modular impenetrable", el órgano del lenguaje que
buscaba Chomsky—lo malo sería explicar cómo se hizo penetrable, y ahí
no entraban.
Estas objeciones no se plantearon en el debate subsiguiente sobre el
artículo en Cognition—sólo
sobre si tal o cual cosa debería ser parte del módulo estricto del
lenguaje o no—es decir, se aceptaba la perspectiva de la situación
propuesta por el artículo de Hauser et al. Tampoco había ningún interés
por saber si pasó algo entre el alba del lenguaje y su desarrollo. En
suma, se ignoraba la evolución
del lenguaje. En una conferencia, Chomsky ofreció su versión de cómo
habría surgido el lenguaje. Existiendo ya
en los humanos conceptos de un tipo especial—previamente a la aparición
del lenguaje, conceptos distintos de los conceptos animales—se dio, de
algún modo, en el cerebro humano, una reorganización que permitió la
aparición de la fusión sintáctica (merge,
el concepto central de la última
fase del generativismo chomskiano,
traducido normalmente por "ensamble"). Aplicándose esta fusión o
ensamble a los conceptos humanos, se desarrolla un pensamiento más
complejo... y aparece el lenguaje, "people start talking", según lo
pone Bickerton en tono un tanto sarcástico. Pero esto deja sin explicar
de dónde surgieron esos conceptos ya humanos que preceden al lenguaje.
Parece ignorar Chomsky que la selección natural tiene lugar mediante la
interacción con el mundo en acontecimientos externos, y no en procesos
internos al organismo—"Pero, para Chomsky, el lenguaje tuvo que
evolucionar dentro del organismo antes de poder aparecer fuera del
organismo" (183). (En suma, la
teoría de Chomsky no relaciona la aparición del lenguaje con la
comunicacion, ni con el comportamiento, ni con la interacción social.
Es una teoría interesada únicamente en la aparición de la sintaxis, y
eso le hace perder la perspectiva de conjunto de modo radical. Para
Bickerton, el pensamiento y los conceptos lingüisticos no pueden
preceder al lenguaje:"¿Cómo podemos saber lo que pensamos antes
de ver lo que decimos?", pregunta.
Y aquí su teoría tiene una vez más un interés desde el punto de vista
de la hermenéutica de la retrospección. Hay una especie de falacia
retrospectiva inherente a la manera en que contemplamos el
lenguaje:)
"El
hecho de que el lenguaje se ahora el principal motor del pensamiento no
tiene ninguna implicación para su status cuando empezó. Esa es la
falacia del uso primordial, la idea de que lo que una cosa empezó a
hacer será lo que hace mayormente hoy en día—y vice versa,
naturalmente. Fue la falacia del primer uso lo que llevó a Robin Dunbar
a proponer al cotilleo como el motor de la evolución del lenguaje, sólo
porque el cotilleo es la cosa para la que más se utiliza hoy en día el
lenguaje (hablado). Si la falacia del uso primordial fuese cierta de
los ordenadores, se habrían usado en primer lugar para enviar correo
electrónico y para surfear por Internet, y algunos somos bastante
viejos como para acordarnos de lo grande que sería esa falacia.
Ciertamente, el lenguaje es ahora el medio que
utilizamos para estructurar el mundo del pensamiento, pero nunca habría
despegado del suelo, nunca se habría desarrollado para convertirse en
lo que es hoy, y ciertamente nunca hubiese potenciado el pensamiento,
si no hubiese entrado por primera vez en el mundo real bajo la forma
tangible de la comunicación. Como mostré antes, sólo los
acontecimientos externos pueden dar forma a los acontecimientos
internos, poque sólo los acontecimientos externos son visibles para la
selección natural." (185)
Chomsky y sus seguidores, como buenos "estructuralistas", en el sentido
de Saussure y en
el que usa Gould para hablar de "estructuralistas" en biología,
prefieren invocar leyes formales, principios de desarrollo inherente,
etc. La teoría de Bickerton, en cambio, subordina el desarrollo del
lenguaje a la interacción comunicativa y a la supervivencia en un
entorno ecológico que requería la comunicación. Los demás usos del
lenguaje siguieron a éste.
La teoría de Chomsky idealiza muchos aspectos del lenguaje (para
empezar, diría yo, idealiza el lenguaje en su conjunto, o más bien lo
reduce a algunos aspectos ideales ignorando los demás: la evolución,
las variedades sociolingüísticas, la adquisición....). Igual que
idealiza la adquisición infantil del lenguaje, convirtiéndola en algo
instantáneo, idealiza la adquisición del lenguaje por parte de la
especie. No entiende de procesos: entiende de estados—(y así lleva a un extremo las
idealizaciones saussureanas. Chomsky siempre ha sido un estructuralista
elevado al cuadrado). En su teoría no hay lugar para un
protolenguaje: el lenguaje aparece de repente con la función de fusión
sintáctica—(Lo
cual es antievolutivo. Y, encima, en cierto sentido el lenguaje ya
estaba allí en esos "conceptos humanos" que le preceden. Lo cual
también es antievolutivo).
Bickerton pasa a criticar el concepto de "fusión" o "ensamble" (merge)
de Chomsky, o más bien la manera en que lo aplica al lenguaje. Señala
que, para Chomsky, este concepto no sería aplicable a un protolenguaje,
que por tanto no tendría sintaxis ni relaciones gramaticales. También
observa que para Chomsky, la fusión se da sólo en el seno de la frase
(su gramática continúa siendo oracional), aunque de hecho hay unidades
discursivas que, sin fundirse sintácticamente, simplemente se añaden
unas a otras, de modo aditivo—hasta el infinito, algo que Chomsky
parece restringir a los procesos recursivos. En suma, que un
protolenguaje hecho de unidades superpuestas no tiene por qué ser
finito, contra lo que diga Chomsky.
(De hecho, lo que se evidencia es la insuficiencia de un concepto único
de "fusión" o "ensamble" para dar cuenta de la creación de formas
lingüísticas. Los párrafos, a nivel discursivo, sí están fusionados,
pero no en el sentido gramatical del término. Constituyen, sin embargo,
formas menores sometidas a una estructura argumentativa superior. La
teoría de Chomsky, idealizando las nociones y volviéndolas abstractas
hasta que pierden sus sentido, crea así un mundo propio que va a poder
contribuir muy poco tanto al análisis global del lenguaje como al de su
evolución. Sobre el concepto de "fusión" y de creación de formas, sería
mucho mejor emplearlo de un modo flexible—como requeriría una noción
tan abstracta y general—a niveles distintos de gramaticalización. Así,
un sintagma nominal es una unidad rodeada de un pequeño marco
"imaginario" que la hace manejable y combinable con otras piezas; y
este proceso tiene una analogía con la formación de unidades mediante
enmarcamiento (framing, diría Goffman) en otros aspectos del lenguaje:
por ejemplo, una cita en estilo directo también tiene su propio marco.
Los dos marcos son de tipos distintos, y sin embargo hay que reconocer
su naturaleza común en tanto que marcos. Las formas lingüisticas, y no
sólo las sintácticas, son así una gama de marcos de diversos tipos, que
forman un continuo con marcos perceptuales o conceptuales no
lingüisticos. Es éste el mejor camino para imbricar el lenguaje en la
cognición y en la percepción, así como la vía hacia un continuo con el
pensamiento animal. Quizá esta consciencia de la estructuración
cognitiva del mundo en secuencias, partes, procesos, etc., falta en la
teoría de Bickerton, como en las teorías lingüísticas que tienden a
reducir el sentido del mundo a sentido lingüistico, y su estructuración
a una estructuración lingüística. Goffman, con su noción de que la
SITUACIÓN, la ACCION, y la INTERACCIÓN, vinieron antes que la palabra,
podría aportar un correctivo saludable).
En suma, Bickerton coloca la interacción comunicativa primero, la
formación de conceptos después, la aparición de la fusión sintáctica y
la consiguiente remodelación conceptual luego, dando lugar a conceptos
humanos, y a capacidades de pensamiento complejo:
"Chomsky cree que el pensamiento humano
vino primero, y permitió la aparición del lenguaje.
Yo creo que el lenguaje vino primero, y permitió la aparición del
pensamiento humano". (191)
Este modelo explica cómo una fase surge a partir de otra, cosa que no
hace el de Chomsky. En cuanto a la fusión sintáctica, "un proceso que
no requiere una derivación especial, ya que surge de la manera en que
el cerebro maneja cualquier dato, aparece tan pronto como hay unidades
semánticamente capaces de fusionarse" (190). (Este
planteamiento de Bickerton es de hecho más consistente que el de
Chomsky con teorías como la de la coevolución del lenguaje y el cerebro
formulada por Terrence Deacon. Para Deacon, no se desarrolló primero el
lenguaje y luego el cerebro, sino que el lenguaje impulsó el desarrollo
del cerebro). Hay que señalar que Bickerton, cuando da la
prioridad al lenguaje como motor del pensamiento, y no viceversa, está
hablando de las primeras fases, de la aparición misma de las primeras
palabras:
"Y, naturalmente, una vez estuvieron
plenamente establecidos los procesos de los que he hablado, el lenguaje
y el pensamiento humano con toda certidumbre sí coevolucionaron" (191)
(Coevolución, siempre. Lo que es
debatible es qué aspecto puede haber sido más influente en una fase
dada).
Cristóbal Colón, asesinado por los
indios En La Aguada, antiguamente Sotomayor, primer lugar donde
desembarcó Colón en Puerto Rico, recuerdan también a otro Cristóbal
Colón, al que mataron los indios—Cristóbal Colón de Sotomayor, hijo de
Pedro "Madruga" de Sotomayor, conde de Caminha. Un conde que para
algunos es uno de los avatares de Cristóbal Colón, o más bien su "vida
previa". Su hijo, este Cristóbal de Sotomayor, era llamado Cristóbal
Colón, al parecer, en una carta que envió Juan Cerón al rey Fernando de
Aragón anunciándole su asesinato a manos de los indios. Cerón,
administrador colonial, había conocido tanto al primer Cristóbal Colón
como a este segundo. Cristóbal "Colón" de Sotomayor fue lugarteniente
de Ponce de León, gobernador de Puerto Rico, y llegó a las Indias por
recomendación real. Fundó la villa de Távora, en honor a su madre la
condesa, y luego Sotomayor, en honor a su familia paterna—era el hijo
menor del antiguo conde de Sotomayor. ¿Y era Colón, Cristóforo Colom,
acaso, este mismo Pedro Madruga de Sotomayor, antiguo conde, haciendo
borrón y cuenta nueva de su vida pasada—que motivos no le
faltaban? En cuanto al segundo Cristóbal Colón, ¿hay un error de
los copistas en la transcripción del nombre? ¿O realmente este
Cristóbal de Sotomayor, bien atestiguado, se hacía llamar a veces
Cristóbal Colón de Sotomayor, cosa menos atestiguada? ¿Del mismo
modo que el almirante, al parecer, se hacía llamar a veces Pedro Colón?
Al hijo que había tenido el segundo Cristóbal Colón con una india, lo
llamó Pedro. Quien los mató, a él y a su amante india y a casi todos
los acompañantes, fue un cacique hermano de la india. Del paradero del
niño no sabemos, ni de la carta de Cerón. Sí parece que Cristóbal
"Colón" Sotomayor tenía trato cordial con los hijos del Almirante,
Diego y Hernando; que fue protegido desde su infancia por la reina
Isabel, y que le dio privilegios poco justificados en América el rey
Fernando. A su padre Pedro Madruga lo desposeyeron los reyes, y dieron
su título y sus bienes a su primogénito; también desautorizaron un
falso testamento que hizo. Lo que no está claro es si le dieron, bajo
el nombre de Colón, otros beneficios en compensación. Las noticias
sobre la muerte de Pedro de Sotomayor son tan confusas como las de los
primeros años de Cristóbal Colón. El mismo Sotomayor era de origen
problemático, hijo bastardo del conde, quizá con una judía "genovesa"—
un conveniente eufemismo, genovesa de Pontevedra, en los tiempos que
corrían. Madruga/Sotomayor fue fraile y pirata, señor feudal rebelde y
navegante, falsario y pendenciero, hombre de aúpa y de armas tomar,
siempre con un pie en España y otro en Portugal. La historia de
Cristóbal Colón de Sotomayor, y la de su padre, la cuentan Rodrigo Cota
González en Colón, Pontevedra,
Caminha (2008) y Alfonso Philipott Abeledo en La identidad de Cristóbal Colón (1994).
Es otra versión de las muchas que circulan en torno al intrigante
almirante.
'Twere
folly still to hope for higher Heaven
("Dreams")
A Dream
In visions of the dark night I have dreamed of joy departed; But a waking dream of life and light Hath left me broken-hearted.
Ah! what is not a dream by day To him whose eyes are cast On things around him, with a ray Turned back upon the past?
That holy dream, that holy dream, While all the world were chiding, Hath cheered me as a lovely beam A lonely spirit guiding.
What though that light, thro' storm
and night, So trembled from afar— What could there be more purely bright In Truth's day-star?
A Dream within a Dream
Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow—
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
It is therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.
I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand—
How few! Yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep—while I weep!
O God! Can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! Can I not save One from
the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?
Una duda asalta a Ivo, que no suele ocuparse de política
internacional:
(Ivo)—Oye, papá, ¿Bin Laden, sabe
alguien dónde está escondido?
(Yo)—Ah, seguro que alguien lo sabe.
Hasta los americanos lo deben saber, tienen muchos medios, espías...
(Ivo)—¿Y entonces por qué no lo
detienen?
(Yo)—Pues... mira, eso es un
misterio. Eso no sé decirte por qué, pero alguna razón habrá,
seguramente muy complicada.
(Oscar, sentenciando)— La culpa
de todo la tiene el guión.
Lunes 24 de agosto de 2009
Prospecciones intertextuales: El plagio por anticipado
Le plagiat par anticipation (París: Editions de Minuit, 2009) es
un libro de crítica "paradójica", un tanto humorística, de Pierre
Bayard, autor de libros como Cómo
mejorar las obras fracasadas o Cómo
hablar de los libros que no se han leído. Les presta especial
atención Bayard últimamente a las dinámicas retrospectivas y
retroactivas en literatura y crítica, al hindsight bias, y me tiene que
interesar dado que viene siendo ésta una de mis principales
obsesiones—véaseObjects
in the Rearview Mirror May Appear More Solid Than They Are:
Retrospective / Retroactive Narrative Dynamics in Criticism.
Dinámicas retrospectivas y dinámicas prospectivas van asociadas en la
narración, y a veces no sólo en el interés de quien las examina—a veces
van imbricadas o mutuamente delimitadas en la textura del relato, se
necesitan unas a otras para tener sentido. Por
ejemplo, una expectativa—fenómeno prospectivo—sólo puede ser
adecuadamente entendida cuando vemos si se ha cumplido o no, y cuando
la
valoramos—fenómeno retrospectivo. Lo mismo un plan, orientado a su
futuro prospectivamente, pero evaluado en cuanto a su éxito o fracaso
desde ese futuro, retrospectivamente
(ver "La
historia del fracaso del plan"). Las narraciones están, más
que plagadas, hechas de este
vaivén temporal entre prospección y retrospección. Partiendo ya de la
misma noción de narración: un relato es una vuelta al pasado
(retrospección) pero su movimiento básico es el avance del argumento,
un desarrollo prospectivo. Y que sin embargo está mediado de múltiples
maneras por la retrospección, unas más evidentes que otras.
Las obras literarias, sobre todo las narrativas, están hechas por tanto
de este juego de prospección y retrospección. Pero saliendo fuera del
marco de
la obra, no salimos del juego de prospección y retrospección. También
son estas dinámicas prospectivas/retrospectivas las que orientan
nuestra percepción de las relaciones entre distintas obras, pues todo
en la vida
(que es un gran argumento) queda narrativizado. Así, por ejemplo, en la
historia literaria, que cuenta la historia de las historias, y de los
historiadores. Allí las obras son los episodios de un argumento,
construido por el historiador, que las engloba, las secuencia, las
explica como episodios comprensibles en su contexto, inteligibles por
lo que las
precedió, por las consecuencias que tuvieron.... De hecho, si nos
molestamos en estudiar algún autor del pasado, no es por su obra en sí,
sino por las consecuencas que tuvo, el torbellino
de información que
causó y que todavía llega, a veces muy escasamente, a nuestros días. Si
una obra tiene algún valor, es un valor relacional, pues somos seres
comunicativos. O sea, que las obras siempre nos llegan a través de
otras obras y de otras lecturas, en forma de ecos. Engaña a veces un
tomo bien encuadernado, parece que realmente lo tengamos ante nosotros
por su valor sustancial, intrínseco, sólido... Lo que hay que
preguntarse es cómo llegó a imprimirse, y por qué ha llegado hasta
nosotros, cuando en tantos recodos podría haber tomado otro camino.
Y es interesante examinar las formas menos obvias, o más paradójicas,
de estas relaciones intertextuales. Porque de intertextualidad va,
claro, el libro de Bayard sobre el plagio por anticipado. Tiene mucho
de chiste el libro, y bien, no comentaré mucho más sobre el aspecto
humorístico, eso de plagiar a las obras que todavía no existen, una
cuestión que Bayard trata con cara de póker, en pasajes de este estilo:
"La disimulación, como el parecido, es
común a los dos tipos de plagio. Pero éstos van a diverger
inmediatamente con el tercer criterio, que se refiere al orden temporal.
Mientras que el plagio clásico conduce al escritor a inspirarse en uno
de sus predecesores, el plagio por anticipacion lo conduce a inspirarse
de uno de sus sucesores" (37; —traducciones mías)
Y no se corta Bayard de lamentar el desfalco, y denunciar el descaro
con el que los escritores proceden a plagiar desvergonzadamente obras
futuras, muchas veces de autores aún no nacidos, que ven así su
originalidad mermada por este robo que les precedió sin que puedan
siquiera llevar a los tribunales al plagiario. En efecto, existiría el
riesgo de que fallasen contra ellos...
Este libro continúa el proyecto de Demain
est écrit,
de fundar una "crítica de anticipación", que estaría atenta a lo que
proviene en los textos no del pasado, sino del futuro. Allí trataba
sobre cómo las obras de algunos autores estaban inspiradas no en
acontecimientos biográficos que les habían sucedido, sino en cosas que
estaban aún por suceder, y que seguirían a la publicación de la
obra—fuese, o no, como consecuencia de la propia obra. Sobre esta
teoría de Bayard, tan sugestiva, escribí un comentario en "Mañana
habrá sido escrito". La noción de "plagio por anticipación" fue
utilizada por François Le Lionnais para calificar algunos experimentos
literarios que precedían a los experimentos del OULIPO, y que lo
recordaban sospechosamente (Bayard 25). Así se contraataca, y se acusa
de plagiario al predecesor; del desarrollo de esta boutade procede el libro de
Bayard—a menos que Le Lionnais le estuviese plagiando por anticipación,
como insinúa Bayard.
Parte del trabajo de Bayard consiste en delimitar el ámbito propio del
plagio por anticipación. Por ejemplo, la teoría del OULIPO podría
llevarnos a pensar que toda obra es un plagio por anticipación de obras
no
escritas todavía—sobre todo en la medida en que contengan principios
experimentales ocultos, esas limitaciones formales autoimpuestas que
para el OULIPO generan literatura—principios que serán sacados a la luz
por un texto posterior... (¡el texto plagiado,
se entiende!). Bien,
pues Bayard quiere una noción más manejable, pues de lo contrario la
idea misma de "plagio por anticipado" se diluye o se ahoga en la
paradoja. Por ejemplo, los oulipianos
parecen presuponer una modalidad de plagio involuntario—"siendo
constituido el plagio
en cierto modo por el surgimiento de un segundo texto próximo al
primero, que, revelando éste a sí mismo, y explicitando su
autolimitación enmascarada, permite aclarar a toro pasado sus
potencialidades" (27). Bayard quiere, sin embargo, que el plagio
por anticipado
sea intencionado, pues de lo contrario no es propiamente "plagio".
Claro que algunos de sus ejemplos comprometen seriamente el grado de
"intencionalidad"—sobre todo cuando se plagia a la obra de un autor
futuro. Así, Voltaire plagia a Conan Doyle en "Zadig", pero no veo cómo
podría hacerlo "intencionadamente". Lo
hace disimuladamente,
nos dice Bayard, y claro, esa es otra característica necesaria para
acotar la noción de plagio. Aún más que los plagios clásicos, los
plagios por anticipación suelen escapar a la atención de los lectores,
y es posible que la mayoría no hayan sido nunca detectados (36). Sí que
hay huellas, claro: los pasajes plagiados parecen escapar a la lógica
de la obra, o de su tiempo, y es así: pues responden a una lógica que
pertenece de pleno derecho a otro autor y a otra época (en el caso de
la ficción
detectivesca, a Conan Doyle y no a Voltaire).
¿Por qué no "ser lógicos", y no paralógicos, y decir que es el autor
posterior el que plagia al anterior? Otro caso es el de Maupassant y
Proust. Maupassant es proustiano en su descripción de la memoria por
asociación en Fort comme la mort.
Pero el texto principal es el
de Proust—el menor
es el de Maupassant. Y un plagio por anticipación va siempre del mayor
al menor, del futuro al pasado. El texto menor "da así la impresión de
estar aislado, impresión que, ulteriormente, se transformará en la de
estar adelantado a su tiempo" (45)—¡hasta, finalmente, ser
desenmascarado como plagiario! El texto de Maupassant no era
proustiano antes de que Proust existiera (podría decirse en cierto modo
que es Proust quien lo genera retroactivamente, o le proporciona un
asidero). Al leer un pasaje proustiano en Maupassant, leemos
simultáneamente a los dos autores:
"Leyendo a Maupassant desde Proust, ya
no leeemos realmente a Maupassant, o solamente a Maupassant, sino otro
texto que, a la vez que sigue siendo el mismo, se ha vuelto diferente.
Lo que percibimos, en efecto, es no tanto un hipotético texto en sí,
cuanto un texto que se halla, por el juego de la historia de las ideas,
cogido en una serie de resonancias que se asocian irresistiblemente a
él por la simple razón de que Proust vino después." (47)
—un tercer texto que surge a
posteriori. Otros autores han hablado de esta influencia retroactiva,
cómo nuestra lectura transforma lo ya escrito. (Ver a este respecto mi
artículo "Understanding
Misreading: Hermenéutica de la relectura retrospectiva").
Hay en cierto modo una "ilusión creadora" producida por un lector que
dispone de los dos textos (57). Y es cierto que este fenómeno requiere
ser deslindado de la cuestión del plagio por anticipación... aunque de
hecho no podrá serlo, pues de estos ingredientes está hecha la
sustancia del fenómeno que trata Bayard.
Otro fenómeno emparentado es el del plagio
recíproco. Busca Bayard, cómo no, un caso paradójico. Está claro
que las historias medievales de Tristán
e Isolda
plagian a los románticos, pero no está totalmente descartado que los
románticos a su vez las hayan plagiado. Signo claro de que hubo plagio
en los medievales es
"esa particularidad de los textos
plagiarios por anticipación de parecer estar en disonancia con los
textos de su época, como si perteneciesen a otro tiempo o se hubiesen
equivocado de siglo" (52)
—justo castigo, pues, si los plagiados se vengan de los plagiarios
plagiándolos a su vez, esta vez sin problemáticas de temporalidad
invertida. Tener en cuenta esta influencia recíproca lleva a Bayard a
hablar de "una doble temporalidad
en el interior de la cual los autores se influyen unos a otros y los
textos se determinan mutuamente" (56). Es cierto que
"el caso en el que un autor
efectivamente ha influido a un predecesor no son fáciles de distinguir
de los casos en que un autor da la
impresión a un lector de haber ejercido esta influencia" (57).
Y es que entre un autor y otro está otra vez la figura del lector como
mediador implícito en unos casos, explícito en otros. El lector levanta
acta del plagio, lo reconoce, y por tanto su papel tan necesario puede
ser más activo de lo debido. Otro caso borroso, pues, o bien otra
faceta de esta bolsa de casos
curiosos de intertextualidad que es el plagio por anticipación. Está
preocupado Bayard, o su máscara paradójica, por la cuestión de
distinguir los casos auténticos de plagio por anticipación de los
aparentes o imaginarios.
"Si bien es esencial hacer valer esta
doble temporalidad—una prospectiva, otra retrospectiva—, no habría por
tanto que ignorar los problemas considerables que plantea en cuanto a
la identificación de los plagios, y en particular del plagio por
anticipación. En efecto, desde el momento en que todo texto ejerce
efectos sobre los textos que lo han precedido, es difícil discernir con
certidumbre, cuando aprehendemos un texto antiguo, lo que se debe al
plagio por anticipación, y por tanto a una forma de malversación, y lo
que se debe a nuestra propia mirada, influida sin que lo sepamos por
los textos que siguieron a aquél." (57)
Este fenómeno de la influencia
retrospectiva,
tan próximo al plagio por anticipación, es uno de los que Bayard quiere
deslindar de él, en la medida en que sea posible. No sea que lo
acusen de plagiar, sin la excusa de la anticipación, a todos los
autores que han escrito—que hemos escrito, córcholis—sobre la
influencia retrospectiva y el hindsight
bias. Sobre algunos de ellos hablaba Marc Escola en su artículo
de Fabula.org"Le
temps de
l'histoire littéraire est-il réversible?". Usa Escola la noción de influencia retrospectiva,
uno de los fenómenos paradójicos de retroacción a que nos
referíamos—pero menos paradójico que la prospección presente en el
plagio
por anticipado En todo caso, siendo que une en afinidad obras presentes
y
futuras, se propone Bayard deslindarlo de su objeto de estudio: no se
trataría de un plagio por anticipación, sino de una ilusión de plagio,
cuando una similitud entre los dos textos "da la impresión errónea de
que el primero se ha inspirado en el segundo, cuando de hecho se limita
a mostrar, a los ojos de un lector que conozca los dos, las marcas
retroactivas" del segundo.
Por cierto, también se despacha Bayard, en un inciso, otro
caso similar—que el parecido entre las dos obras "del plagio" se deba a la casualidad.
Claro que, mirándolas de cerca, las casualidades se convierten en
causalidades; hay tantas cosas que caben en el saco de la casualidad,
que habría que examinar ese caso más de cerca... éste, y sus relaciones
con el caso del tercer texto,
la
similitud generada por la lectura (si la lectura no es casualidad). Nos
dice Bayard a este respecto que "toda
lectura produce similitud
y se encuentra por tanto como parte constitutiva del plagio por
anticipación" (62)—veremos, en efecto, que una vez restados todos los
efectos menos paradójicos no queda en Bayard ningún sitio para la
telepatía intertemporal ni para las visiones proféticas; de hecho se
disuelve el plagio
por anticipación entre el conjunto de sus casos fronterizos, y no tiene
núcleo propio más
que aparente.
Pero volviendo a la influencia retrospectiva. Es el famoso caso de "la
influencia de T. S. Eliot sobre Shakespeare", una tesis que escribe un
profesor en ciernes en la novela Small
World
de David Lodge; y con este epígrafe de Lodge abre Bayard su libro.
Sobre este caso escribí en mi artículo "Understanding
Misreading", y
sobre su precedente en Borges (y en Eliot). Ahora se ocupa Bayard del
caso Borges, que como se sabe es el gran locus classicus de
la cuestión, en su ensayo sobre "Kafka y sus precursores" (—en el que
dice que los precursores no son tales, sino que son generados
retroactivamente por la obra de Kafka):
"La idea de que cada escritor crea a sus precursores—o,
si se prefiere, los reescribe o los reinventa—es otra manera de hablar
de influencia retrospectiva" (66)
—una perturbación en las líneas de fuerza de la literatura ya escrita,
ese "hacerse sitio" los clásicos para acoger a los nuevos clásicos que
señalaba Eliot en "Tradition and the Individual Talent". Según Borges,
se crea así una traza virtual que da la ilusión (como en tantos casos
de causalidad retroactiva) de conducir al fenómeno. Y así las causas, o
las atribuciones de causalidad, siguen al efecto, como sostenía
Nietzsche.
Bayard observa agudamente que en la identificación de esos
"precursores" retroactivos de un escritor, tan significativa es la
influencia del escritor como la del observador o analista—la de Kafka,
como la de Borges. Borges descontextualiza a los "precursores" y los
orienta hacia Kafka; a la vez, somete a éste también a una "lectura
orientada"—leyendo en Kafka sólo lo que entendemos por "kafkiano",
paradójico o absurdo. Pues hay otras cosas también, en Kafka, aparte de
las kafkianas. De este modo, la
labor del observador es crucial a la hora de aproximar unos textos a
otros—vale decir que de no intervenir Borges, Kafka no tendría
precursores, y quizá ni siquiera sería tan kafkiano. No es sólo Kafka
quien modifica retroactivamente a Bloy, a
Kierkegaard, a Browning—sino Borges quien los modifica retroactivamente
a ellos y a Kafka—y si "toda
lectura produce perturbsaciones en los textos que toma por objeto,
hasta le punto de que a veces, cuando llega a su término, los ha
modificado sensiblemente" (68)—entonces hay que suponer que debemos
añadir también la influencia retrospectiva de Bayard, y hasta la mía,
sobre toda esta serie de autores. El fenómeno es preocupante para
Bayard, pues...
..."Conceder un lugar excesivo a la
influencia retrospectiva conduciría por tanto a relativizar el plagio
por anticipación, incluso a exculpar a los que han incurrido en él,
quienes, gracias a esta noción [de la influencia retrospectiva] tienen
manera de defenderse, incriminando a la imaginación de los lectores
y a su capacidad de inventar similitudes" (69).
Así que pasa Bayard a especificar casos de plagio no comprendidos en
esta influencia retrospectiva.
El primero de ellos, la
infiltración en el pensamiento de otro,
se refiere al psiconalista Victor Tausk, discípulo de Freud, y eventual
suicida cuando Freud forzó su alejamiento de su círculo. Tausk era uno
de los más aventajados discípulos, y su presencia inquietaba a
Freud—pues Tausk le plagiaba por anticipación. Freud daba a conocer sus
ideas de modo incipiente o preliminar, pues le costaba madurarlas y
llevarlas a una forma en que se animaba a publicarlas. Tausk era
rápido: conociendo la lógica del pensamiento freudiano, desarrollaba el
germen que captaba del maestro, y publicaba antes que él—primera modalidad del plagio por
anticipación—
volviendo así a Freud en apariencia plagiario de Tausk, o quizá de sí
mismo... Freud se resentía de este proceder de Tausk; sentía que
su discípulo se entrometía en su psiquismo y sus procesos mentales, y
que lo enfrentaba a los límites
de su propio pensamiento aún sin desarrollar. O lo privaba de su propio
ser mediante esta intrusión:
"Una confrontación que no deja de
sugerir una experiencia del orden de la psicosis. Porque si las ideas
que creo mías no lo son, si lo que pienso o creo pensar es pensado a la
vez por algún otro, entonces no queda nada en 'mí', sólo elementos
extraños entre los cuales me es difícil abrirme paso para salvaguardar
mi
identidad y la autonomía de mi creación" (75)
Propone Bayard que esta influencia, debida a diferentes velocidades de
maduración, también se puede aplicar a plagiarios como Shakespeare—que
se anticipa al romanticismo en obras como Romeo y Julieta,
antes de que esta sensibilidad exista en forma "compartible". Al versar
estos plagios sobre ideas, y no sobre palabras, son más difíciles a la
vez de probar y de contener, pues los procesos de circulación de ideas
son más impalpables.
La segunda modalidad de plagio por anticipación, el eterno retorno,
también tiene que ver con Freud—que esta vez nota que es Nietzsche
quien le plagia por anticipación. Se niega a leer a Nietzsche por temor
a que le
cause interferencias—en realidad, dice Bayard, por estar intuyendo que
Freud ya
había hecho freudismo antes que Freud. En efecto, Nietzsche formula una
teoría de la creación intelectual regida por las pasiones, pulsiones y
prioridades inconscientes—una teoría de la razón sometida a la
estrategia de los
instintos, una interpretación del pensamiento puro como, en realidad,
una autobiografía
disfrazada. Y esto, para Bayard, es psicoanálisis avant la lettre:
"Una formulación próxima de las de
Freud sobre la actividad filosófica, abocada, según él, no a comprender
el mundo, como creen ingenuamente los filósofos y sus admiradores, sino
a permitir antes que nada que su autor, mediante la edificación de un
sistema de defensas personales, resuelva sus síntomas y encuentre,
contra la angustia, un equilibrio subjetivo" (81).
La duda sobre la racionalidad que arroja Nietzsche, y su interpretación
psicológica de los sistemas de ideas como maniobras de defensa
psíquica, son "plagios por anticipado" del psicoanálisis. Porque no
podemos decir que Freud plagie a Nietzsche—es Freud quien es autor del
texto primordial sobre estas cuestiones, quien lleva el razonamiento a
una forma más sistemática en su obra. ¿Y cómo hace Nietzsche para
plagiar a Freud? Pues no por prospección,
como podríamos pensar por imposible que sea, sino por retrospección—remontándose
a fuentes de pensamiento que los inspirarán a los dos, como por ejemplo
los presocráticos griegos o Sófocles. La primera modalidad, la de
Tausk, se basaba en una dilatación
del presente—la
génesis incipiente de una idea, su desarrollo, el proceso de
publicación... En esta segunda modalidad, es la exploración de
posibilidades inexploradas en el pasado la que permite la génesis de un
plagio por anticipado—en un tiempo que parece guiado por figuras del
retorno y el ciclo:
"Descriptiva y explicativa, la
concepción cíclica del tiempo incita también a la creación. Al
recordarnos que, como en el curso de la naturaleza, las formas y temas
idénticos hacen su reaparición de manera regular en la historia de la
literatura y del arte, incita a ir a buscar en el pasado, no para
alejarse del día de mañana, sino para llegar a él antes, algunos de los
elementos estéticos susceptibles de participar en la invención del
futuro" (90)
La tercera modalidad de plagio por anticipación, la creación aleatoria,
la expone Bayard a cuenta de la teoría protoestructuralista de Paul
Valéry, "cuando explica, recordándonos la importancia del azar, que
Victor Hugo habría podido de hecho ser anterior a Racine"—por lo cual,
arguye Bayard, "la influencia de Victor Hugo sobre Racine es un tema
que merece ser estudiado con cuidado" (91).
Valéry tiene una concepción primordialmente lingüística (y formal) de
la literatura, "la
literatura es, y no puede ser otra cosa que una especie de extensión
y de aplicación de ciertas propiedades del lenguaje" (Valéry,
en Bayard 93). Y de hecho es el lenguaje, en su conjunto, la obra
literaria más acabada, que contiene en potencia todas las combinaciones
posibles de palabras y formas literarias. Los autores eligen algunas,
hacen que se manifiesten. A esta teoría de la literatura la llama
Valéry "Poética"—y se recordará cómo los estructuralistas como Genette
y Todorov siguieron razonamientos parecidos. La Poética según Valéry es
indiferente a la vida y nombre de los autores, a la historia; es un
juego de formas y combinaciones lingüisticas manifestadas un tanto
aleatoriamente en una u otra obra o siglo. De este modo, un autor que
innova comienza por oponerse a lo que halla como régimen literario
dominante:
"En cierto modo, el gran escritor será
el que disponga de un acceso privilegiado a la combinatoria general del
lenguaje" (98)
En Baudelaire se prefiguran obras posteriores, las de Verlaine o
Mallarmé, pero eso es porque exploró algunas posibilidades del lenguaje
que ellos explotarían después. Es una relación compleja, la que nos
hace concebir Valéry entre predecesores y autores subsiguientes.
"En uno y otro caso, la relación se
establece en los dos sentidos. Para los que vienen antes de nosotros,
poedemos decir que hemos sido engendrado por ellos, puesto que les
debemos en cierto modo la existencia, pero también que ellos nos deben
a la vez estar presentes aún, por el suplemento de vida que les damos.
(...) Así se forja, entre los vivos y los seres por venir, que serán de
hecho los únicos que comprenderán lo que inventamos, un díálogo
incierto que une lo existente y lo increado." (100).
Basándonos en las posibilidades inherentes al lenguaje, podemos por
tanto prefigurar, oponiéndonos a lo ya hecho, maneras de hacer que
serán las de escritores futuros—y contribuir así a que aparezcan en
realidad. Esto sucedió de hecho entre Valéry y los estructuralistas de
los años 60 y 70. Valéry es importante por la manera en que señala cómo
el proceso creador, a tientas en la oscuridad, abre un diálogo con lo
que todavía no existe.
(Una idea parecida, relativa a la literatura de anticipación, puede
verse en esta nota sobre Philip K. Dick—"Profecías
autocumplidas retroactivamente". Me temo que estaba yo plagiando a
Bayard, por anticipado).
En la última sección del libro, aboga Bayard por "una nueva historia
literaria" autónoma con
respecto a la historia de los sucesos, una historia que tenga en cuenta
estas dinámicas prospectivas, en las que un autor puede verse influido
tanto por sus predecesores como por sus sucesores, incluso los
remotos. Recuerda un poco la cosa el proyecto de ese personaje de
Saramago en El
hombre duplicado, un
profesor de historia que proponía enseñar la historia
retrospectivamente, partiendo de hoy y avanzando hacia atrás. Sófocles,
en Edipo Rey, se inspira por
una parte en la teoría freudiana del complejo de Edipo; por otra parte,
en la novela detectivesca y policial—de hecho en una fase ya avanzada
de ella, pues es el propio detective quien resulta ser, para sorpresa
propia tanto como ajena, el criminal al que va buscando.
Otra noción que relaciona Bayard con esta nueva concepción de la
historia literaria es la del Otro Yo formulada por Proust. Para Proust
(como también para Henry James) es diferente el yo escritor del yo
social. (Esta noción queda a veces parcialmente expresada por la
oposición entre el autor "de carne y hueso" y el "autor
implícito",
personaje puramente textual). Para Bayard, a estos "otros yo" más que a
los autores de carne y hueso debería atender la nueva historia
literaria—es una forma de separar la historia "normal" de los
acontecimientos de una historia propiamente literaria que tenga en
cuenta estas paradojas del tiempo, esta extraña movilidad de sus
fenómenos:
"Esta movilidad se refiere en
particular al papel de la influencia retrospectiva, que no cesa de
modificar las obras y el juego de sus filiaciones. El lugar de cada
escritor se revela, cuando se toman las medidas a sus efectos, tanto
más difícil de establecer con precisión en la historia literaria
cuanto más es leído a través de los textos de los autores que le
siguen, en particular de aquéllos en los que él se ha inspirado y que
nos conducen a percibir de modo diferente su originalidad" (110).
La nueva
historia literaria será, además de autónoma, móvil.
El ejemplo de Laurence Sterne, típico novelista experimental del siglo
XX, sirve para mostrar cómo un autor puede desplazarse con respecto al
lugar donde se le suele ubicar, y cómo eso puede ayudar a comprender de
otra manera su papel histórico y la naturaleza de su creación. (Aunque
yo propongo situar a Sterne en el siglo XVIII, sean cuales sean sus
conexiones y afinidades con el siglo XX).
Será también una historia literaria más abierta a las artes,
dice Bayard, pues esta dinámica retro-prospectiva no es exclusivamente
literaria,
sino que ha sido observada también en las otras artes. Así,
Didi-Huberman observa a Fra Angelico pintando como Pollock, aunque se
resiste a extraer las consecuencias: Fra Angelico plagia a Jackson
Pollock, por
anticipación; se nos vuelve visible este gesto gracias a Pollock mismo,
pero ambos están explorando una fuente común de combinatoria o
"poética" pictórica, el dripping
como inmersión en el gesto pictórico. Algo apenas intuido en Fra
Angélico, pues desde luego tiene su dificultad plagiar a alguien tan
distinto y tan posterior; el mérito de la perspectiva que nos abre así
compensa la deshonestidad y la desvergüenza del plagio.
Por último, la historia literaria debe tener en cuenta la literatura futura.
Se ha limitado en exceso al pasado, y rara vez o nunca alude a las
obras todavía sin escribir. Estas son detectables, según Bayard,
de la misma manera que eran detectables los precursores de Kafka.
Utilizando este mismo ejemplo, pero invirtiéndolo, nos muestra cómo
Kafka habría permitido a sus contemporáneos, si hubiesen estado
atentos, percibir la literatura futura de Beckett, o la literatura de
los campos de concentración tal como la encontramos en Imre Kertesz, o
la literatura de la generación marcada por los totalitarismos del siglo
XX, como Antoine Volodine. Alude también Bayard a la influencia
de la literatura femenina futura sobre Kafka—en concreto, no consigue
identificar a una escritora a la que plagió Kafka por anticipado, y que
quizá, cree Bayard, esté aún por venir. Yo creo que seguramente podría
encontrársela a esta autora en The
Handmaid's Tale o Alias Grace
u otras obras de Margaret Atwood, o quizá en los cuentos sobre histeria
y
trauma de Joyce Carol Oates... aunque no quiero descartar, claro,
que un examen atento no nos fuera a permitir identificar aún otros
elementos de literatura futura en Kafka, o en otros escritores—futuros
para él, y futuros para nosotros. De tales especulaciones surge, a
veces, la literatura aún no escrita:
"Jugar con los escritores del pasado el
papel de superviniente, es por tanto ayudarles a sentirse menos solos,
enviándoles, mediante la lectura atencionada de sus obras, un mensaje
tan fuerte que atraviesa los años y los siglos y les permite, allí
donde habitan, en el aislamiento y en la espera, más allá de las
fronteras del tiempo, encontrar la energía para seguir escribiendo"
(150)
Aparte de ir reseñando a ratos perdidos Adam's Tongue, de Derek Bickerton,
últimamente me he leído otro libro muy interesante sobre el origen del
lenguaje, The First Word,
de Christine Kenneally (Nueva York: Penguin, 2007). Allí sigue
las investigaciones de personas que desde muy diversos ángulos han
contribuido a la investigación sobre el origen del lenguaje,
contrarrestando en los últimos años la indiferencia o miedo a tocar el
tema que existía. No se consideraba que preguntarse sobre el origen del
lenguaje fuese académicamente respetable o serio—incluso se llegó a
vetar oficialmente la publicación de artículos sobre el tema desde
algunas sociedades académicas influyentes. Con la marea que vivimos hoy
de biolingüística, igual vuelve pronto la prohibición....
El descrédito acompañaba también a las investigaciones sobre lenguaje
animal, que es uno de los campos desde los que se contribuye hoy a la
investigación sobre el origen del lenguaje. Llama la atención leyendo
este libro el seguidismo y la cerrazón mental de los lingüistas
académicos, capaces de orientar toda su vida en una dirección de
investigación y seguir en ella sin grandes preguntas sobre si la
orientación general del campo es realmente la más interesante o
productiva. En especial, una figura que marca el libro es Chomsky, gran
pope de la lingüistica y director de muchos rebaños académicos. El
generativismo ha sido la típica escuela que ha actuado de modo sectario
y cerrojo, desautorizando todas las investigaciones que no tienen lugar
dentro de su campo—y luego reorientándose violentamente para seguir las
contorsiones mentales de Chomsky, cuando éste descubre algún aspecto
nuevo del lenguaje que antes ignoraba olímpicamente, lluevan críticas o
no. Según Kenneally,
"El estudio de la evolución del
lenguaje es en algunos aspectos lo contrario a la lingüística formal
que creó Chomsky. No empieza con el lenguaje como una abstracción
formal, sino que lo enraíza primero en el cuerpo humano, y en la
historia" (272)
Chomsky ha contribuido a llamar la atención sobre algunos aspectos
biológicos del lenguaje, como el innatismo y la gramática universal,
pero de un modo ambivalente—formulando la cuestión de una manera
parcial y descontextualizada, y encerrando los términos del debate en
las estrechas paredes demarcadas por su teoría; de modo que su
influencia sobre este estudio ha sido tan perjudicial como beneficiosa.
Hoy no se considera que el lenguaje sea un problema intratable para la
biología, sino que se espera poder llegar a una consiliencia. Pero esto
requerirá una teoría del lenguaje distinta de la chomskiana. Sobre el
planteamiento chomskiano, ésta es la conclusión de Kenneally:
"El poder que Chomsky ha ejercido y
todavía ejerce es impresionante. Muchos investigadores contemplan las
ideas del artículo sobre la evolución del lenguaje en Science
como la maduración natural y el progreso de una mente brillante. Este
individuo y sus ideas sin par han influido sobre literalmente miles de
académicos. En los primeros días de [los estudios sobre] la evolución
del lenguaje, su nombre se usaba como una piedra de toque de modo
obsesivo en muchos artículos. Pero parece que la gente se está
liberando ahora de esta infuencia.
Pocos están capacitados para la labor de desentrañar
las ideas atribuidas a
Chomsky de las ideas que realmente
son
suyas. Sin duda, la gente lo tiene por responsable de cosas que no
dijo. Y con frecuencia se le acusa de negar cosas que sí dijo.
En cuanto a la lingüística generativa, poniéndolo de
modo amable como hace Jim Hurford, está quitándole carga a la gramática
universal. De hecho, toda la evidencia proveniente de los genes,
gestos, habla, fisiología y daños cerebrales, señalan en direcciones
otras que la gramática universal. Hoy, muchos investigadores que
arguyen que el aspecto innato del lenguaje no es ni específico a una
lengua ni tiene naturaleza gramatical, todavía usan el término
"gramática universal". Algunos investigadores incluso se toman la
molestia de especificar que cuando utilizan "gramática universal" no se
refieren a algo que sea ni universal, ni una gramática, una precaución
que ciertamente parece calificar a este término como engañoso o
irrelevante.
Sólo el tiempo dirá si la magnitud de la influencia
de Chomsky persistirá. Por hoy la división entre sus muchos críticos y
sus seguidores sigue siendo de un celo religioso, con muchos
investigadores creyendo que Chomsky is un villano académico que
desencaminó completamente a la lingüística. Según con qué luz, sin
embargo, el problema viene a ser uno de definición. El interés de
Chomsky se extiende sólo a lo que él considera el núcleo sintáctico del
lenguaje. Esto necesariamente excluye todo este otro estudio. ¿Por qué
habría de importar tanto esto? Tener intereses, y por tanto áreas de
indiferencia, es una libertad que se le permite a casi cualquier otra
persona en la academia, pero la falta de interés de Chomsky en un tema
con frecuencia lleva a desacreditarlo. Y hay otros que lo ven como la
fuente de todo lo que sabemos hoy. (...)
En cuanto a la evolución del lenguaje, estos hechos
son innegables: Chomsky la ignoró mucho tiempo, su desautorización fue
tratada como un argumento irrefutable, y ahora la evolución del
lenguaje ha cobrado vida propia. Probablemente la verdad es que la
explosión en la evolución del lenguaje ha ocurrido tanto por Chomsky
como a pesar de él. Chomsky atrajo la atención del mundo a la
complejidad del lenguaje y a su carácter innato. Que su versión de la
complejidad o del innatismo vayan a durar es otra cuestión." (272-73)
También Bickerton
le dedica a Chomsky un capítulo en Adam's
Tongue— para
argüir que sus ideas sobre la evolución del lenguaje están
completamente equivocadas, pues siguen sin atender a la conexión
profunda entre la evolución del lenguaje y la evolución humana.
"Chomsky cree", nos dice Bickerton, que el pensamiento humano apareció
primero, y luego vino el lenguaje; yo creo que apareció primero el
lenguaje, y luego vino el pensamiento humano". Hay aquí también algo de
mea culpa. Pasó Bickerton de generativista, a generativista crítico, y
ahora a proponente de una teoría de la evolución del lenguaje que no
tiene mucho que ver ni con Chomsky ni con Bickerton versión 1.0. Antes
creía Bickerton en una mutación súbita que creó el primer humano con
lenguaje y capacidad de habla—y algo así parecía requerir la teoría de
Chomsky, en la medida en que apelaba a algún tipo de narración
evolucionaria. Hoy Bickerton suscribe una teoría mucho más
descentralizada del lenguaje—sin "órgano del lenguaje", y mucho más
distribuida y gradual evolutivamente. El lenguaje es una capacidad
basada en muchas funciones mentales diversas; no es "una" cosa. Esta
teoría, asociable también a la
noción del bricolaje evolutivo cerebral propuesta por Gary
Marcus, parece irse imponiendo como telón de fondo de la historia
sobre
la evolución del lenguaje.
"La idea de que los animales no
piensan—o de que, si piensan, es un pensamiento completa y
cualitativamente distinto del pensamiento humano—por fin está muriendo,
si no está completamente muerta. Esta idea orientó la investigación en
muchos campos durante décadas, tanto directamente como asustando a la
gente de tratar el tema por miedo a parecer tontos" (Kenneally 282)
Y muchas disciplinas tienen algo que contribuir al estudio del
lenguaje, al margen de la lingüistica abstracta y formal,
estructuralista o chomskiana. El lenguaje no es una cosa unificada, con
una estructura central como sostiene Chomsky. Es una amalgama compleja
de funciones mentales y capacidades muy distribuidas—conecta partes del
cerebro muy antiguas y partes recientemente evolucionadas; es producto
en parte de la selección natural, en parte de la evolución Baldwiniana
que modifica activamente el entorno de la selección genética. Y también
en muchos de sus aspectos es resultado impredecible de exaptaciones
funcionales y de accidentes estructurales (los spandrels
de Gould). Por tanto, muchas disciplinas diversas han de contribuir a
su estudio, y seguramente se verán transformadas por esta interacción.
Science! true daughter of Old Time
thou art!
Who alterest all things with thy peering eyes.
Why preyest thou thus upon the poet's heart,
Vulture, whose wings are dull realities?
How should he love thee? or how deem thee wise,
Who wouldst not leave him in his wandering
To seek for treasure in the jewelled skies,
Albeit he soared with undaunted wing?
Hast thou not dragged Diana from her car?
And driven the Hamadryad from the wood
To seek a shelter in some happier star?
Hast thou not torn the Naiad from her flood,
The Elfin from the green grass, and from me
The summer dream beneath the tamarind tree?
(1829-1845)
¡Ciencia! ¡Sí que eres hija fiel del Tiempo anciano!
Que todo lo alteras con tus ojos inquisidores.
¿Por qué haces presa así en el corazón del poeta,
Buitre que eres, con alas de toscas realidades?
¿Cómo habría él de amarte? ¿O cómo creerte sabia,
A tí, que no querrías dejarle errar por su camino,
Ir a buscar tesoros en los cielos de brillantes,
Aunque se elevó a ellos con atrevidas alas?
¿No has sacado tú a empujones a Diana de su carro?
¿Ni has expulsado a la hamadríada del bosque,
A buscar refugio en algún astro más dichoso?
¿No has arrancado a la náyade de sus ondas,
Al elfo de la hierba verde, y no me has arrancado, a mí,
Del sueño de verano, en el tamarindo, bajo el árbol?
Aquí ensayando Pink Floyd desde la punta la mañana. Con ruidos
de fondo naturales—me ayuda con los efectos especiales el tío del
butano. Los sonidos de fondo de Pink Floyd eran más calculados, aunque
siempre me he preguntado cómo hicieron el disco antes de la película. Vera es una canción corta, pero lo
breve, sí.
Marín, para ser lugar de gente de orden, es un sitio ruidoso. Está
medio pueblo levantado con obras y tearing
down the walls; por suerte hace mejor tiempo que en las rías
altas, obscured
by clouds, y podemos seguir nuestros guitarreos en la playa.
Y, truly,
Una de las más complejas teorías de la evolución fue
formulada por Herbert
Spencer hace más de cien años: la primera edición
de su libro First Principles
es de 1862, y la última revisada por el autor es de 1900. Resulta
irónico que hoy se vea en Spencer una especie de epígono de Darwin,
pues la teoría de la evolución de Spencer no sólo precedió al Origen de las Especies en Social Statics
(1850), sino que es mucho más compleja y amplia que el darwinismo. Es
una teoría de la evolución global del universo y sus fenómenos, no sólo
una teoría de la evolución de las formas vivas, aunque dentro de ella
haya sitio para una evolución de los seres vivos, aspecto en el que
Spencer remite con frecuencia a Darwin. Pero trata también de la
evolución de muchos más fenómenos, a nivel físico-matemático,
cosmológico y astronómico, geológico, biológico, psicológico,
sociológico, económico y cultural.
Evidentemente, su concepto de evolución es mucho más abstracto y
general que el de Darwin, pues pretende englobar una multitud de
fenómenos en los que la teoría darwiniana ni entra ni sale. Para
Darwin, la teoría de la evolución no se ocupa ni siquiera del origen de
la vida, pues nunca se arriesga a escribir sobre este tema. Sugiere
Darwin que todos los seres vivos descienden de una forma original, pero
no especula cómo se originó esa forma al margen de decirnos en lenguaje
pseudo-bíblico que "se le insufló la vida". El darwinismo se ocupa de
la evolución entendida como la formación de variedades diversas de
seres vivos: evolución es, para Darwin (que no gusta de usar el
término), "descendencia con modificación" y origen de las especies y
variedades de seres vivos. Tampoco se ocupa Darwin de englobar
fenómenos biológicos como la consciencia, mientras que la evolución de
ésta es crucial en la teoría de Spencer.
La definición de evolución Spencer es más general y ambiciosa,
demasiado seguramente:
La evolución es una integración de
materia unida a una disipación del movimiento; en las que la materia
pasa de una homogeneidad relativamente indefinida e incoherente a una
heterogeneidad relativamente definida y coherente; y en las que el
movimiento retenido experimenta una transformación paralela. (358-59).
Ejemplos de esta relativa integración son, a distintos niveles,
- la formación de un planeta a partir de materia aislada.
- la formación de seres pluricelulares a partir de organismos
unicelulares.
- la formación de sociedades complejas unificando poblaciones dispersas
- la integración de los sistemas productivos y económicos en una
economía global
Ejemplos de la heterogeneidad creciente que acompaña a cada una de esas
unificaciones podrían ser:
- la formación de planetas con características diferenciadas en
distintos puntos del sistema solar.
- la diversidad de formas pluricelulares y de estructuras anatómicas
comparadas con la relativa uniformidad de los seres unicelulares.
- la diferenciación de clases sociales y de oficios en una nación
- la división global del trabajo y la especialización extrema de la
producción permitida por las comunicaciones.
Spencer no conocía Internet ni el GATS, pero los procesos de globalización, la economía de la larga cola,
etc. no son sino un corolario de esta ley de la evolución. También
habla
de la Unión Europea, basándose en datos y en procesos históricos, en la
era victoriana—mucho antes de que esta idea llegase a la cabeza de
ningún político.
Tampoco habla Spencer en detalle del origen de la vida y de la
consciencia, pero los ubica en el marco de esta teoría general de la evolución de la complejidad.
(Hay que decir que si también es "evolución" en un sentido más general
cualquier cambio, incluyendo los procesos de desintegración y
desagregación, para Spencer esos deben ser tratados como un proceso
inverso—a la evolución integradora y complejificadora, que se da en
ciertos lugares del universo, puede sucederle, o darse a la vez en
otros, la disolución, una
tendencia a lo que otros han llamado la entropía, con la reducción de
la heterogeneidad. La consciencia es, en el marco de la teoría de
Spencer, un fenómeno posible en procesos vitales muy complejos y de
alta heterogeneidad. (Es muy consonante con la teoría de Spencer la
teoría de la consciencia desarrollada por G. H Mead en su Filosofía del presente, y es
tentador completar estas dos teorías de la complejidad una con otra).
Esta integración global de los procesos evolutivos, y esta noción de la
consciencia, no pueden sino culminar en una filosofía de la evolución
que se redefina a sí misma en tales términos. La filosofía habrá de ser
un proceso de integración, y en tanto que es la más alta actividad de
la consciencia, la filosofía debe concebirse a sí misma en estos
términos y ser consciente de lo que es, contemplada en el marco de los
procesos evolutivos generales. (Y perdónese, a Spencer, o a Hegel, si
en estos planteamientos hay algo de reflexividad circular, inevitable
por definición, o de autoencumbramiento del propio sistema, cuya
justicia yo no les discutiré).
Spencer no usa el término "consiliencia", tan de moda desde E. O.
Wilson (Consilience: The Unity of
Knowledge,
1998), pero no puede ser más claro ni más ambicioso que Wilson a la
hora de formular este objetivo. Sin necesidad de reorientar la tarea de
la filosofía, encuentra Spencer, implícita en la idea misma de
filosofía esta presuposición y finalidad— "la implicación tácita de que
la Filosofía es el conocimiento totalmente unificado" (484).
Después de la definición de la tarea, sienta en First Principles
las bases axiomáticas del conocimiento, las "proposiciones
fundamentales, o proposiciones no deducibles de otras más profundas",
derivadas de la naturaleza misma de nuestra racionalidad—"tomamos como
datos aquellos componentes de nuestra inteligencia sion los que no
pueden tener lugar los procesos mentales que implica el filosofar"
(484)—y de allí pasamos a ciertas verdades primarias, que para Spencer
son "la indestructibilidad de la materia" (algo que tendrá que verse
modificado por las ecuaciones de Einstein), y "la continuidad del
Movimiento", ambos derivados del principio más general de "la
persistencia de la Fuerza". Por derivación surgen de aquí otros
principios básicos de la física, como "La Persistencia de las
Relaciones entre Fuerzas", consecuencia necesaria del principio de que
la fuerza no puede ni surgir de la nada ni ir a parar a la nada. (La
teoría del Big Bang y de los agujeros negros somete estas nociones
victorianas a unos límites más allá de los que no podemos ir, y a los
cuales tampoco se acerca Spencer, que se mueve en un universo más
newtoniano).
El siguiente paso del razonamiento es que "las fuerzas que parecen
perderse se transforman en sus equivalentes en otras fuerzas: o,
inversamente, que las fuerzas que se hacen manifiestas, lo hacen por la
desaparición de fuerzas equivalentes preexistentes. Estas verdades las
encontramos ilustradas por los movimientos de los cuerpos celestiales,
por los cambios que tienen lugar en la superficie terrestre, y por
todas las acciones orgánicas o supraorgánicas" (485)— Por ejemplo, nos
recuerda Spencer qué enorme proporción de las fuerzas biológicas o
geológicas de la Tierra son producto de las transformaciones de la
radiación solar.
Otras leyes se derivan del principio de la conservación de la fuerza, e
ilustran a su vez múltiples fenómenos físicos, biológicos o
neurológicos-psicológicos. Así, la ley del mínimo esfuerzo, la "ley de
quetodo se mueve siguiendo la línea de menor resistencia, o la línea de
mayor tracción, o la resultante de ambas" (485). Es de notar cómo,
mucho antes de Cajal o de la neurociencia, actúa aquí Spencer como
puente entre la psicología de asociación de ideas de Locke y la moderna
ciencia de las conexiones neuronales:
"Una estimulación implica una fuerza
añadida a, o desarrollada en, esa parte del organismo en la que se
asienta; mientras que un movimiento mecánico implica un gasto o pérdida
de fuerza en la parte del organismo en la que se asienta: implicando
alguna tensión de estado molecular entre los dos puntos. De aquí que
si, en la vida de un animal diminuto, hay circunstancias que llevan a
que una estimulación en un lugar concreto vaya seguida habitualmente de
una contracción en otro lugar concreto—si hay así un movimiento
repetido a través de alguna línea de resistencia mínima entre estos dos
puntos, ¿qué habrá de resultar en lo que respecta a la línea? Si esta
línea—este canal—está afectada por la descarga—si la acción obstructiva
de los tejidos atravesados implica alguna reacción sobre ellos,
deduciendo su capacidad de obstrucción; entonces un movimiento
subsiguiente entre estos dos puentos se encontrará con menor
resistencia que el movimiento previo, y consiguientemente utilizará
este canal de modo todavía más decidido. Cada repetición disminuirá
todavía más la resistencia presentada; y así gradualmente se formará
una línea de comunicación permanente, que diferirá grandemente del
tejido en torno en lo que respecta a la facilidad con la que la recorre
la fuerza. De aquí pueden surgir en las criaturas pequeñas unas
conexiones nerviosas rudimentarias." (§79; 211-212)
El mismo principio se aplica a los hábitos, aprendizaje, asociaciones
de impresiones y recuerdos, etc.
Otro de los principios básicos derivados es el de el Ritmo de Movimiento,
la creación de alternancias por composición de fuerzas, repeticiones,
ondulaciones, o equilibrios parciales de fuerzas—de hecho, si existe la
vida y el orden y la consciencia, es porque las fuerzas se han
dispuesto de modo complejo y rítmico, y porque se dan grandes procesos
de equilibrios de fuerzas de larga duración.
De este modo, Spencer asienta el conocimiento de los fenómenos
naturales sobre una física que a su vez reposa sobre los principios
necesarios para la comprensión racional de los fenómenos. Es labor de
la Filosofía la comprensión de cómo los diversos fenómenos físicos y
cósmicos obedecen a una lógica común, una "lehy de cooperación" (lo que
G. H. Mead llamará la
socialidad básica de los fenómenos físicos,
presente desde la interacción de fuerzas hasta los fenómenos
conscientes). "Y por tanto, en la comprensión del Cosmos como algo
conforme a esta ley de cooperación, debe consistir la unificación más
alta que busca la filosofía" (486).
La ley que buscaba Spencer, una ley que explique "la redistribución
continua de la Materia y del Movimiento" podría verse realizada, al
menos en parte, en la relatividad de Einstein, y especificada en
concreto en la fórmula que relaciona la energía y la materia, e=mc2.
Idealmente, esta filosofía global, o ciencia consiliente, debería ser
capaz de explicar todos los fenómenos "en su paso de lo imperceptible a
lo perceptible, y en su vuelta a los imperceptible". Este paso se da en
cada uno de los fenómenos universales, y también en el Universo
entendido en su conjunto. Es la historia de todo, el proceso de
desarrollo de los fenómenos que Spencer llama evolución.
Es interesante, para mí, la dimensión historiográfica-narrativa de este
proyecto filosófico. Una filosofía de la evolución es, a la vez, el una
teoría global de la historia del universo, en sus fenómenos físicos,
astronómicos, geológicos, biológicos. Incluye una historia de la
evolución humana, aunque no se ocupe Spencer de este asunto. Sobre esta
concepción también se asientan las historias de la historia: el
desarrollo de las culturas y sociedades, y de los fenómenos
psicológicos e ideológicos. Un fenómeno es comprensible, por una parte,
como manifestación de principios básicos que lo generan; por otra, como
parte de un contexto más amplio. Así, la historia de cada fenómeno, "en
su aparición y hasta su desaparición", se asienta en una historia más
amplia, o en un marco general de todas las historias.
Todo esto tiene una dimensión narrativa, y desde luego muchas
implicaciones para la teoría de la narración. Al analizar el
anclaje
narrativo, mostramos cómo cada narración no es un fenómeno
simple—narratológicamente simple—sino que está compuesto por muchos
otros fenómenos narrativos: procesos, anécdotas, historias previas,
arquetipos, marcos de interpretación, argumentos virtuales... Todos
estos encuentran su anclaje en la narración en cuestión que los enmarca
y relaciona, pero únicamente pueden hacerlo a través del lazo que
proporciona la narratividad general de la realidad, ese carácter
relacional de todos los fenómenos de evolución y desarrollo temporal
que puede encontrar una base para su conceptualización en una filosofía
evolutiva y consiliente como la expuesta aquí por Spencer. Cada vez que
en una narración se presupone un determinado modo en que las cosas son
o suceden, o cada vez que se alude a una "gran narración" (como la
expansión del capitalismo, la civilización, la urbanización o
globalización, etc.) como marco para la experiencia narrada, es a
semejante comprensión narrativa de la realidad a la que acudimos.
Podemos suponer que esto es hasta cierto punto intuitivo tanto en
quienes producen narraciones como en quienes las leen o interpretan—y
que filosofías como la de Spencer no hacen sino sacar a la luz, y
formular de modo explícito y articulado, esta relación narrativa
general que tenemos con el mundo como proceso de transformación en
curso, integrado en su complejidad y diversidad, y que obedece a
regularidades observables en su desarrollo temporal.
El universo, la evolución universal, puede concebirse, según sugiere la
filosofía de Spencer, como un gran proceso narrativo (o narrable), o
como un complejo de múltiples procesos narrativos, engarzados unos en
otros, enmarcando unos a otros, o secuenciados; procesos clasificables
o comprensibles por su relación al conjunto. La Historia
tradicionalmente entendida (o sea, la historia de las civilizaciones)
es sólo un pequeño capítulo de esta gran historia—pues la historia
misma es sólo un episodio de la gran historia de los asuntos humanos
vistos a con mayor perspectiva: la historia de la humanización, del
origen del lenguaje, la historia de los homínidos que nos precedieron,
o la historia de la evolución de las especies en su conjunto—lo que
Darwin denominó la "grandiosa
secuencia de acontecimientos" de la que se
ocupaba su ciencia.
Como muestra Spencer, esta historia de la vida es a su vez sólo un
pequeño capítulo de la historia de los procesos físicos y químicos. Y
así concibe Spencer el papel de su filosofía evolutiva como una
convergencia de razonamiento, de ciencia natural o humana, y de
explicación narrativa de todo lo existente, desde que aparece
(principio de la historia) hasta que desaparece (y conclusión):
"Si empieza sus explicaciones con
existencias que ya tienen formas concretas, o se interrumpe mientras
todavía mantienen formas concretas, entonces, manifiestamente tenían
historias precedentes, o tendrán historias sucesivas, o las dos, de las
que no se da cuenta (o: que no se cuentan). De lo cual vimos que se
seguía que la fórmula buscada, aplicable por igual a las existencias
tomadas de una en una y en su totalidad, debe ser aplicable a la
historia completa de cada una y a la historia completa de todo. Esta
debe ser la forma ideal de una Filosofía, por muy lejos de ella que
quede en la realidad." (§186; 486)
Todo es un proceso complejo, en el que Spencer distingue un proceso
primario de evolución, una "integración de materia y disipación del
movimiento", y procesos secundarios que lo acompañan, una evolución
compuesta:—"La redistribución primaria de la Materia y del Movimiento
va acompañada por redistribuciones secundarias" (§186; 487),
redistribuciones
que resultan en la generación de complejidad, y no en una integración
en una unidad universal simple. Se crean todos divididos en partes, y a
la vez hay integraciones indirectas que hacen esas partes, a la vez que
diferenciadas, mutuamente dependientes:
"De esta redistribución primaria,
pasamos a considerar las redistribuciones secundarias, inquiriendo cómo
llegó a haber una formación de partes durante la formación de un todo.
Resultó que hay habitualmente un paso de la homogeneidad a la
heterogeneidad, junto con el paso de la difusión a la concentración.
Mientras que la materia que compone el sistema Solar ha ido adquiriendo
una forma más densa, ha cambiado de una unidad a una variedad de
distribución. La solidificación de la Tierra ha ido acompañada por un
proceso que va de una relativa uniformidad a una extema multiformidad.
En el curos de su desarrollo desde un germen hasta un masa de volumen
relativamente grande, cada planta y animal también avanza de la
simplicidad a la complejidad. El aumento de una sociedad en números y
en consolidación va acompañada por un aumento de heterogeneidad tanto
en su organización productiva como política. Y lo mismo se aplica a
todos los productos supraorgánicos—el Lenguaje, la Ciencia, el
Arte y la Literatura." (§187; 488).
En todo tipo de fenómenos, dice Spencer en una fórmula necesariamente
general, se pasa de una disposición relativamente difusa, uniforme e
indeterminada, a la creación de formas múltiples, concentradas,
complejas e integradas unas con otras. A menos, esto es, que estas
formas complejas empiecen a disolverse. Aclara Spencer que no se trata
de una casualidad, que todas las disciplinas del conocimiento y todos
los fenómenos puedan subsumirse bajo esta ley evolutiva común. Más bien
el proceso es el contrario: las disciplinas que usamos para conocer y
clasificar la realidad no son sino "agrupaciones convencionales, hechas
para facilitar la distribución y adquisición del conocimiento"—es
decir, que "no hay varios tipos de Evolución que tengan algunos rasgos
en común, sino una sola Evolución que tiene lugar en todas partes de la
misma manera" (§188, 490). Efectivamente, en última instancia, la
labora de la ciencia es mostrar la raíz común en la evolución de todos
los fenómenos, una vez conocidos los principios generales de la
realidad manifestados en el comportamiento de la materia y de la
energía, y en las leyes uniformes de la física—es decir, en los efectos
primeros de la Fuerza generadora del universo:
"El análisis reduce estas diferentes
clases de efecto a una clase de efecto; y estos diferentes tipos de
uniformidad a una clase de uniformidad. Y el logro más alto de la
Ciencia es la interpretación de todo género de fenómenos como
manifestaciones diversamente condicionadas de este único tipo de
uniformidad." (§194, 498)
Podríamos matizar, a la definición de Spencer, que la
diferenciación
entre Evolución y Disolución es relativa al objeto mismo de
observación: siendo fenómenos complejos por excelencia la vida y la
consciencia, que llevan a elaborar teorías sobre la evolución,
introduce espontáneamente una direccionalidad en el proceso, y una
valoración positiva de los fenómenos de complejificación, y negativa de
los fenómenos de desintegración—si bien, desde un punto de vista que
haga abstracción de sí mismo, todo es evolución, y de hecho ambas
quedan comprendidas en la propia teoría de Spencer como efectos de las
mismas causas—como un continuo, por tanto. El hecho mismo de que
Spencer distinga evolución de
disolución,
se dirá quizá, es "teleológico", "direccionalista", y otras palabras
escandalosas para el siglo XX. Y sin embargo, su teoría es bastante
autoconsciente en este sentido: vivimos en un mundo de objetos, y nos
interesa sobremanera la formación de objetos, y su disolución—su biografía, podríamos
decir, porque estamos sujetos a la misma ley de evolución y disolución
que todo lo demás. Nuestro conocimiento es conocimiento narrativo
porque no es neutro con respecto al universo, sino que está implicado
en su misma estructura evolutiva.
Sí modificaría yo, sin embargo, la manera en que formula Spencer la
relación
entre evolución y disolución, para mostrar que la imbricación entre
procesos integrativos y procesos disolutivos es mucho más estrecha de
lo que haría parecer la formulación que él usa Añado la cursiva:
"Todas las cosas están creciendo y/ o decayendo, acumulando materia y/ o desgastándose, integrándose y/ odesintegrándose" (§95, 251)
Explica Spencer, con razonamiento admirable, cómo todos los fenómenos
de la evolución así definidos se siguen del principio de la
Conservación de la Fuerza. Cómo cualquier todo homogéneo al que se
aplica una fuerza ha de perder su homogeneidad; cómo se produce una
desigualdad de relaciones, una diferenciación de partes, a las que se
sigue aplicando este proceso en complejidad creciente, de modo que lo
menos heterogéneo tiende continuamente a volverse más
heterogéneo. Ya hablé en otro post de la
multiplicación geométrica de los efectos de en la generación de la
complejidad—la versión spenceriana del efecto mariposa.
Un capítulo adicional de esta ley de evolución es la propia evolución
del pensamiento (y aquí toca la teoría de Spencer de modo reflexivo a
su propia génesis). Si el Universo es producto de una Fuerza unificada
y con efectos complejos y diversificados, el pensamiento evoluciona
hacia la captación cada vez más precisa de esa unidad y de esas
modalidades de la complejidad, y hacia la consiliencia de los modos del
conocimiento—por ejemplo, en este libro de Spencer. Sólo en esta medida
puede hablarse de un principio antrópico en el Universo—la consciencia,
producto de la compleja socialidad e integración de los fenómenos del
universo, tiende espontáneamente, y de modo reflexivo, a analizar esa
complejidad y por tanto a analizarse a sí misma. Lo cual sería muy
distinto de suponer que la consciencia ha diseñado el universo—la
noción a la que nos llevaría la falacia de la retrospección. Es
interesante este
pasaje de First Principles
sobre la evolución de la ciencia y de la religión y de la manera
en que se concibe históricamente, y se disuelve, la agentividad de los
dioses:
"Hacia alguna conclusión de este género ha avanzado, y manifiestamente
continúa avanzando, la investigación científica, metafísica y
teológica. La coalescencia de las concepciones politeistas en una
concepción monoteísta, y la reducción de la concepción monoteísta a una
forma más general, en la que la supervisión personal se funde en una
inmanencia universal, muestra claramente este avance. Igualmente se
muestra en el desvanecimiento de viejas teorías sobre 'esencias',
'potencias', 'virtualidades ocultas', etc.; en el abandono de teorías
tales como las 'Ideas platónicas', las 'Armonías Preestablecidas', y
similares; y en la tendencia hacia la identificación del Ser como algo
presente en la consciencia, y del Ser condicionado de otras maneras
fuera de la consciencia. Todavía más visible es en el progreso de la
Ciencia, que, desde el principio, ha venido agrupando los hechos
aislados bajo leyes, uniendo leyes especiales bajo leyes más generales,
y buscando así alcanzar leyes de generalidad cada vez mayor; hasta que
el concepto de leyes universales se ha convertido en algo familiar para
ella.
Siendo así la unificación la característica
del desarrollo de todos los tipos de pensamiento, y siendo
razonablemente previsible que se llegue en última instancia a una
unidad, surge de aquí todavía más apoyo a nuestra conclusión. Ya que, a
menos que exista otra unidad diferente y todavía más elevada, la unidad
que hayamos alcanzado debe ser aquella hacia la cual tiende el
desarrollo del pensamiento." (§ 192, 495-496)
Avisa Spencer de que su teoría no debe juzgarse por los detalles de su
exposición, o por las limitaciones de la ciencia de su momento, sino
por el plan general que lleva desde principios básicos universales a
una interpretación global y unificada de los fenómenos del universo.
Y es aquí donde encontramos la formulación más explícita de una
convergencia entre interpretación consiliente, teoría evolucionista y
anclaje narrativo:
"Si estas conclusiones se aceptan—si se
está de acuerdo con la idea de que los fenómenos que tienen lugar en
todas partes son partes del proceso general de la Evolución, salvo
cuando son partes del proceso inverso de la Disolución; entonces
podemos inferir que todos los fenómenos reciben su interpretación
completa únicamente cuando se les reconoce como partes de estos
procesos" (§ 192; 496).
El conocimiento de un fenómeno es un conocimiento narrativamente
estructurado—el conocimiento no sólo de su estructura presente, sino
también de su historia, y de su futuro,
"Y el conocimiento que tenemos de él
permanece incompleto hasta que haya unido las historias pasadas,
presentes y futuras en un todo" (§ 93, 246)
Extendiendo la fórmula de Dobzhansky ("nada en biología tiene sentido
fuera de la teoría de la evolución") podríamos decir que nada tiene sentido fuera de la teoría de
la evolución—o,
más bien, si lo tiene, es un sentido parcial, un sentido imperfecto
cuya relación con los demás sentidos de las cosas sólo encuentra su
explicación en este marco consiliente.
También se encuentra en Spencer la sugerencia de que estas maniobras de
anclaje y engarce narrativo no son únicamente una empresa
teórico-filosófica, sino que son parte constituyente de nuestra vida
cotidiana. Como decía yo en
otro artículo sobre el anclaje narrativo,
"lo hacemos constantemente"—el anclaje narrativo de historias con
historias es una de las maniobras cognitivas más básicas para
permitirnos construir un mundo:
"Nuestras acciones y palabras
cotidianas presuponen en mayor o menor medida este tipo de
conocimiento, efectivo
o potencial, de estados que han precedido y de estados que vendrán
después. Conocer a cualquier hombre en persona implica haberlo visto
antes con un aspecto muy similar a su aspecto actual; y reconocerlo sin
más como hombre, implica los estados antecedentes inferidos de la
infancia, la niñez y la juventud. Aunque no se conoce específicamente
el futuro de ese hombre, se conoce en general: que morirá y se
descompondrá, son hechos que completan en líneas generales los cambios
que ha de atravesar. Y lo mismo con todos los objetos que nos rodean"
(§93: 246)
—el gran Orbe mismo, sí, y todos los que lo han de heredar. También en
Shakespeare hay una teoría de la evolución, como en tantos otros
sitios. (Aquí hablaba yo de la Biblia como teoría de la
evolución: "El
orden natural y la complejidad: Paley, Lamarck, Vico y el Génesis.").
La ciencia es un generador de tales biografías implícitas para todas
las cosas, puesto que explica cada fenómeno como un fenómeno histórico.
El siglo diecinueve fue un siglo historicista, y después de un siglo XX
estructuralista, es saludable la teoría extremadamente historicista de
Spencer como recordatorio de que hay
una historia en todo.
Todo es un cronotopo, una conjunción única de fenómenos que contienen
un historia inherente. La ciencia estudia a un ser humano o a una oveja
o a un gusano de seda como seres con una historia vital que los define
como tales, y con una evolución, pero también estudia la evolución de
sus cuerpos, o de la casa de ese hombre como un fenómeno natural:
"No deteniéndose sin más en el lomo de
la oveja y en el capullo del gusano de seda, identifica en la lana y en
la seda los materiales nitrogenados que la oveja y la oruga han
absorbido de las plantas. La sustancia de las hojas de una planta,
junto con la madera de la que están hechos los muebles, los remonta a
ciertos gases del aire y ciertos minerales del suelo. Y el estrato de
piedra extraído de la cantera para construir la casa, deduce que
antaño fue un sedimento suelto depositado en un estuario o en el fondo
marino." (§93; 247)
Una Ciencia de Todo es, una ciencia consiliente, es por tanto una
Historia de Todo, una ciencia con una prominente dimensión narrativa:
"Si, por tanto, el pasado y el futuro
de cada objeto es una esfera de conocimiento posible: y si el progreso
intelectual consiste en gran medida, o en su parte principal, en
ampliar el conocimiento que tenemos de este pasado y de este futuro; es
obvio que el límite hacia el que progresamos es una expresión del
pasado completo y del futuro completo de cada objeto y del conjunto de
todos los objetos" (§93; 247)
Un empeño desfasadamente decimonónico, se dirá quizá. Pero Spencer
reconoce las dimensiones extraordinarias de este empeño, y observa que
señala sólo la dirección a la que tiende el conocimiento, no el límite
que alcanzará, por sus limitaciones inherentes. En cualquier caso, la
ciencia del siglo XX, fuesen cuales fuesen sus presupuestos
metodológicos a este respecto, no ha dejado de moverse en esta
dirección consiliente, y no se ha quedado corta precisamente en la
formulación de historias de todo,historias del tiempo, o historias del
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Estoy oyendo al ministro José Blanco hacer el paripé de que le
hacen una entrevista en la radio. Está todo escrito, pero tanto el
presentador como el ministro, ateniéndose a la redacción de alguien,
intentan mantener la ficción de que lo que dicen es producto de una
conversación
espontánea.
El ministro proyecta así la impresión de ser una persona mucho más
informada,
elocuente, con ideas claras, capaz de usar un lenguaje elaborado y de
planificar lo que va a decir—alguien que tiene una memoria sobrehumana
y que no vacila en exponer sus ideas, alguien que controla, en suma. Lo
malo es que hay muchos pequeños detalles que traicionan la oralidad
trucada, empezando por el tono de lectura, y sobre todo cuando el
ministro, a pesar del servilismo del entrevistador, se trabuca y lee la
línea siguiente, o sigue pronunciando a su manera las "construciones" y
los "concetos". En la tertulia, por supuesto, todos
han fingido que la entrevista era perfectamente espontánea, diciendo
que Blanco
es un "ministro revelación", valorando sus "reacciones", etc.
Cómo no, es en la SER— en otros sitios podrían no prestarse a estos
montajillos de abyecto servilismo al gobierno. De hecho, suenan como la
SER de hace
cincuenta años entrevistando a López Rodó o a López Bravo.
Es una convención con infinitas variedades contextuales, la fluidez
entre la palabra escrita y la hablada. Como en el caso de los
conferenciantes que leen su conferencia, o los actores que recitan su
papel fingiendo espontanediad, o los abogados que siguen una estrategia
preescrita, los amantes que repiten frases hechas, los profesores que
se atienen a un programa, o los presentadores que utilizan un registro
determinado, además de seguir un orden en su exposición... Y
especialmente en la radio, hay mucha más escritura de lo que parece
detrás de lo que oímos hablar. De hecho, lo oral y lo escrito están
interpenetrados de tantas maneras y en tantos contextos que casi parece
una maravilla que a estas alturas aún se pueda hacer trampa con estas cosas, y que
todavía puedan crearse efectos de
falsedad cuando alguien se atiene a un texto fingiendo que está
hablando de modo espontáneo e improvisado.
Pero donde hay voluntad de engañar, y de vender una moto a una
audiencia que se presume estúpida o entregada, todo efecto semiótico es
posible, desde los más sobaos hasta los más novedosos.
Por cierto, lo que ha dicho el ministro, aparte de meterse con la
oposición, ha sido que van a subir
los impuestos por la crisis.
Qué sorpresa, y qué receta. Y luego, que era sólo una reflexión
personal así improvisada. Lo que digo: más falsos que un duro de madera.
Oía por la radio a Alejo Vidal Quadras, un señor con el que suelo estar
bastante de acuerdo en sus valoraciones sobre los nacionalismos
secesionistas en España. Decía algo que sabe en realidad todo el mundo,
a saber, que la Constitución de 1978 proporcionó un marco autonomista
que planificaba una gran descentralización del Estado, a cambio de que
los nacionalistas se atuviesen a ese marco y trabajasen dentro de él—y
que no ha habido tal respeto al marco constitucional, ni ninguna
intención de atenerse a él. sino más bien una intención unas veces
declarada y otras no, de desmantelarla a ella y a España en su
conjunto.
Es más: esto no lo decía Vidal Quadras, pero todo el mundo sabe que la
dinámica nacionalista, rigurosamente aplicada durante toda la etapa
democrática, es exigir cada vez más y más autonomía, y que el objetivo
es la secesión total, alentada unas veces abiertamente y otras entre
líneas por los propios dirigentes que ocupan cargos públicos en el
sistema autonómico. Es decir: que el Estado se está desmantelando a sí
mismo, con gente colocada en puestos influyentes trabajando activamente
para ello.
Ahora mismo el comentario venía a cuenta de que desde la Generalidad de
Cataluña se van a alentar manifestaciones para presionar al Tribunal
Constitucional para que dé una sentencia favorable al Estatuto
catalán—una de esas leyes centrífugas que dan un paso crucial en la
dirección de desarticular un estado con una sola Ley para todos.
En lo que se equivocaba Vidal Quadras es en el remedio propuesto: él
dice que debería haber un entendimiento entre los dos grandes partidos
nacionales (se refiere a su propio partido, el PP, en el que él es
bastante marginal, y al PSOE, en el que son aún más marginales sus
ideas)— un acuerdo para acotar los límites del marco constitucional,
atajar la deriva secesionista, etc. etc.
Y vale, esto tiene cierta plausibilidad viendo lo que pasa ahora en el
País Vasco, donde ese pacto ha sido posible. Y donde sí hay algunas
cuestiones en marcha como la reocupación del espacio público retirando
los símbolos terroristas que lo dominan, o algo tan simple como poner
la bandera española en la sede del gobierno vasco—de donde se quitó
hace treinta años, o más bien quizá nunca se llegó a poner (con
socialistas o sin socialistas en el gobierno).
Pero la mayoría de los vascos rechazan esa colaboración entre los dos
partidos. No es de extrañar, si les han llenado las orejas durante
tanto tiempo de que colaborar con el PP es aliarse con el Fascismo. Y
los vascos, en su mayoría, tienen clarísimo que, como el del chiste,
quieren ser más vascos. Y menos españoles. Eso hasta que no cambien los
mensajes que les llegan por los medios de comunicación. (Ver, además, este
acróstico vasco).
No diré que la propuesta de Vidal Quadras vaya mal orientada del todo,
pero sí es descabellada, y eso ya la vuelve inviable. Es un mero
desiderátum, respetable en tanto que tal, pero sin ningún viso de
traducirse en hechos reales. Presupone un cierto dirigismo de la
opinión pública por parte de los políticos asentados en el sistema,
cosa que gustará a unos y a otros no (otros que querrían que fuese la
opinión pública la que dirigiese a los políticos). Pero es comprensible
en un planteamiento de la política que se quiere pragmático,
no-nonsense, y razonablemente maquiavélico. Ahora bien, un pragmático
debería atenerse a la realidad de lo que hay. Y problema es que el
supuesto pragmatismo de Vidal Quadras es un pragmatismo basado en
elementos imaginarios. Porque en España no hay partidos nacionalistas españoles,
o sólo los hay en lo que se considera la extrema derecha
extraparlamentaria. Bueno, quizá haya uno, UPyD, que ni es extrema
derecha ni es extraparlamentario, —aunque su actitud hacia el
nacionalismo español no es tanto sentimental y patriotera y
agitabanderas y venga nuestro Pueblo y nuestras tradiciones y nuestros
Derechos Históricos y toda esa monserga nacionalista, sino que es es
entenderlo como un marco legal irrenunciable para un estado realmente
de derecho, y no manipulado por dinámicas secesionistas y
particularistas.
Está claro que UPyD está solísimo, en este sentido, con su única
diputada en el Parlamento español. Entre todos los demás, no hay
nacionalistas españoles "de bajo tono" como Rosa Díez, o si los hay no
se manifiestan.
Así que desde luego sí que saldrán a la calle decenas de miles de
catalanes a defender la secesión y el nacionalismo catalán. Y no saldrá
nadie a defender la Constitución española nunca, ni siquiera cuatro
falangistas, porque no la quieren ni ellos. Así de viciado está el
espacio público español: se le puede dar leña al mono, que es de goma,
mientras aguante.
Porque lo que todos entendemos por nacionalismo no es esta cosa de
estado de derecho y marcos legales e igualdad de los ciudadanos, no. El
nacionalismo bien entendido es la historia ésta del banderamen, todos
con su ikurriña a cuestas, lo de hablar gallego de oficio cuando te
mira alguien, lo de exigir la Expulsión de los Conquistadores Españoles
que nos invadieron, y toda esta matraca que va asociada a la ocupación
de puestos en las instituciones, y la creación de más y más capas
superpuestas de administraciones locales y localistas.
A lo que iba, que de este nacionalismo, lo habrá vasco, catalán,
gallego, navarro, balear, andaluz, y hasta manchego sin duda. Lo que no
lo hay es español. Ese viene
desacreditado por cuarenta años de franquismo y treinta años de
autonomismo.
El PSOE no es un partido nacional.
Por supuesto no es nacional en el sentido de "nacionales y rojos", que
sería por supuesto rojo,
pero tampoco es nacional en el sentido de estar implantado en todo el
Estado—ya está "predividido" en varios partidos socialistas que
prefiguran la secesión catalana y vasca, yendo ya por delante. Tampoco
es nacional, ni mucho menos, en su voluntad de impulsar a España como
"proyecto común" que se dice ahora, o como "unidad de destino en lo
universal" que decía José Antonio Primo de Rivera. Allí el pensamiento
es nebuloso—y en la práctica, oportunista y tendente, nueve veces de
cada diez, a asociarse con los nacionalistas para desmantelar España.
Sí, hasta en el País Vasco: allí lo han hecho durante muchos años, y
apenas llevan unos meses deshaciéndolo con el PP. La educación
antiespañola del País Vasco, el odio al invasor, al PSOE se los debemos
tanto como a los nacionalistas de boina. Pues muchas gracias.
Y el PP tampoco es un partido nacional. Ni siquiera ahora que se han
implantado (mínimamente creo) en Navarra, una vez descubierta la
voluntad nacionalista de UPN, y mira que lo decían las siglas bien
claro, eso de lo mío mío y lo tuyo de todos, lema navarro de toda la
vida. El PP es un partido mayormente interesado en colocar al PP, con
unos resabios de derechas o de liberalismo por aquí y por allá, pero
básicamente yendo al oportunismo. Lo que haga prosperar al partido es
lo que furrula, y lo demás son historias. Si hay que aliarse con los
nacionalistas ya lo harán—que en todo caso la preselección ya la han
hecho los nacionalistas apartándose de ellos. El PP no tiene entre sus
prioridades, en absoluto, el tener una postura clara sobre el marco
legal español ni sobre los límites del Estado de las Autonomías. En el
País Vasco son más vascos que nadie, y en cataluña son muy catalanes. Y
en Galicia, gallegos ante todo. Aunque algunos individuos tengan
consciencia de esta cuestión en el partido, el partido como tal no la
tiene, ni la quiere tener. A veces al PP se le llama nacional
como heredero del bando azul (que si el cielo de la gaviota, que si la
libretita de Aznar)—cosa probablemente tan injusta como llamarlo nacional
en cualquier otro sentido. La historia recibida, las inquinas y
rencillas de los partidos en sus zancadillas mutuas, los intereses de
las administraciones locales—todo converge para hacer leña de la idea
de un país en el que los ciudadanos puedan reconocerse como españoles
antes que nada.
En España no hay fuerzas que cohesionen a la nación, salvo las de la
inercia y las de los intereses compartidos, que son muchas y por eso
estamos aún donde estamos. Pero todo el discurso público nacionalista
va dirigido al desmantelamiento de la "nación de naciones". Por
supuesto, desde fuera nos colocan en la misma bolsa, pero no es receta
para un país ser una unidad sólo aparente, o visto desde fuera. Y el
supuesto acuerdo entre "partidos nacionales" que podría atajar esta
deriva nacionalista no se va a dar porque no hay partidos nacionales
interesados en cohesionar al país, o en defender unos principios
constitucionales que cada vez aparecen más como viciados en su origen,
tanto por sus condicionamientos previos como por los efectos que
han seguido. La inercia de la opinión pública a este respecto se
retroalimenta con los intereses bastardos de los partidos mayoritarios
en ocupar las administraciones locales con un discurso localista. La
maquinaria está en marcha, y sólo puede moverse, por la manera en que
están dispuestas las piezas, en una dirección. Nadie va a parar la
deriva secesionista en España—vamos camino de Bélgica, si no de
Yugoslavia. Donde también se reían de estas cosas.
Hamlet es demasiado largo. La
versión más cercana a lo que Shakespeare escribió en 1599 es el segundo
Quarto; la versión revisada y acortada del First Folio es también
imposible de representar con las condiciones del teatro isabelino. No
es plausible que Shakespeare estuviese pensando "ya" en una obra más
para ser leída que para ser representada, ni parece que Shakespeare se
ocupase de su publicación. Para Shapiro, seguramente estaba escribiendo
sin más, llevado por su escritura. Ahora era miembro prominente de su
compañía y tenía más libertad, pero nunca volvió a escribir algo tan
largo; y sólo Lear fue
revisado tan ampliamente.
"Las diferencias entre la primera y la segunda versión de Hamlet
revelan mucho sobre cómo escribía Shakespeare, y aunque sólo sea por
eso vale la pena examinarlas. Las revisiones también cuentan la
historia de como Shakespeare decidió alterar la trayectoria de la obra
y reforzar la resolución de su héroe." (341)
Probablemente, Shakespeare terminó su primera versión de Hamlet a
finales de 1599. La revisó y reescribió, con muchos pequeños cambios,
pero sólo cortó 230 versos—y añadió 90. "Incluso en esta segunda
versión estaba dejando que la obra siguiese su propio curso" (341). A
principios de 1600 la presentó a su compañía... pero se hicieron
necesarios más cambios para poderla representar. Al sobrevivir en parte
este proceso, se pueden discernir sus revisiones entre otros cambios
introducidos por copistas, tipógrafos, etc. "Shakespeare retocaba de
modo obsesivo—mucho más de lo que haría pensar su fama de nunca tachar
un verso" (342). Muchos pequeños cambios de expresión que la mejoran, o
resultan ser significativos, por ej. "O that this too too sallied flesh
would melt" se vuelve "too too solid flesh", cambiando "mancillada"
(sullied) por "acosada"—y el sentido se vuelve menos
psicológico-obsesivo, menos asociado a la obsesión por la culpa de su
madre, y más relacionado con el argumento de venganza y la inacción de
Hamlet. O se suprime un "pero" en "Ahora podría hacerlo, pero está
rezando"—con lo cual Hamlet se vuelve más oportunista, y menos
dubitativo. "El gran número de cambios sobre la primera versión
sugiere cierta incertidumbre por parte de Shakespeare, como si no
estuviese tan seguro de adónde se dirigían el argumento y los
personajes de la obra como lo había estado en Julius Caesar o As You Like It." (344)
Hay un episodio en IV.iv, el encuentro con las tropas de Fortinbras, y
sus tropas que van a la muerte—encuentro que da un giro a la obra:
"Fortinbras es la contrapartida de Hamlet: un joven príncipe inquieto,
resintiéndose por falta de acción bajo la autoridad de su tío, y
ansioso por vengar a su padre.
El encuentro casual es el punto en el que gira la
obra, cristalizando para Hamlet la futilidad de las acciones heroicas".
(344)
En este monólogo, Hamlet condena tanto la acción irreflexiva como el
exceso de reflexión. Hamlet critica la cultura heroica (asociada a
Essex), y concluye que la grandeza consiste en buscar pelea por ofensas
imaginarias. Fortinbras es un ejemplo de este uso abusivo y criminal de
la cultura del honor. Quizá también se refiera esta reflexión a la
campaña del rey Hamlet en Polonia, tan parecida a la de Fortinbras. A
Hamlet le suena falsa su obligación de matar a Claudio, no puede
justificarla con el discurso tradicional: "Este saber amargo y ganado
con penar sirve como culminación a los angustiados soliloquios que le
preceden. Y sin embargo, como bien vio Shakespeare, hacía descarrilar
el
argumento de la venganza" (347)—y podía volver el final de la obra
arbitrario y casual. Cuando Hamlet muere, vota por dar el reino a
Fortinbras—quizá una acción o irónica o estoica y desilusionada. En
todo caso no va a haber elecciones, parece claro. La obra
comienza con preparativos contra las tropas de Fortinbras, y termina
aceptando la sumisión a él—un final desengañado:
"Al permitir que su escritura lo llevase a donde quisiera en su primer
borrador, Shakespeare había creado al más grande de sus protagonistas,
pero la trayectoria de los soliloquios de Hamlet había dejado a la
resolución de la obra falta de coherencia, y había roto demasiado
radicalmente con las convenciones del argumento de venganza, que tenía
que arrastrar tanto al protagonista como al drama a uan conclusión
satisfactoria. Shakespeare tenía que elegir ahora entre la integridad
de su personaje, o la intriga, y eligió la intriga. Había que cortar el
soliloquio culminante de Hamlet. Cuando revisó esta escena, Shakespeare
eliminó el largo soliloquio en su integridad, junto con las palabras
entre Hamlet y el Capitán de Fortinbras". (348).
La cesión del reino a Fortinbras es menos desengañada y más
esperanzadora, y los hombres de éste ya no son "sin ley" sino "sin
tierras". En esta revisión se da más peso a Laertes como contrapartida
de Hamlet. También se da una nueva motivación a Hamlet para matar a
Claudio: no ya el honor, sino la salvación, requieren eliminar este
"cáncer"—y así, "El Hamlet de la versión revisada ya no está a la
deriva, ya no se encuentra en un mundo en el que la acción parece
arbitraria y sin sentido" (351)—un cambio hábil con pocas
modificaciones, según Shapiro. "Durante la mayor parte de la versión
revisada, Hamlet es el mismo danés reflexivo y melancólico que era en
la anterior. Es sólo cerca del final cuando los dos Hamlets difieren
significativamente—alcanzando cada uno un tipo de claridad diferente"
(351).
En la primera versión, iban así las palabras de Hamlet a Horatio antes
del duelo con Laertes, cuando hay premoniciones de muerte:
"If it be, 'tis not to come; if it be
not to come, it will be now; if it
be not now, yet it will come; the readiness is all, since no man, of
aught he leaves, knows what is't to leave betimes. Let be."
(V.ii.220-24)
Esto enlazaba con "To be or not to be". La nueva versión es más
esperanzada, menos estoica-resignada, más decidida a la acción:
"the readiness is all, since no man has aught of what he leaves. What
is't to leave betimes?" (V.ii.222-24)
Pero muchos han preferido la primera versión. Por otra parte, si bien
la versión revisada apela (como en Julio César) al tiranicidio
teológicamente justificado, no queda claro que sea solución en términos
prácticos, pues a un tirano sucede otro como Fortinbras.
La versión revisada volvió a recortarse, no sabemos a manos de quién,
para su representación, y el éxito fue inmediato, como se ve por las
alusiones y parodias de los contemporáneos. También se representó en
1603 en Oxford y Cambridge, en una versión aún más recortada; pero
estas dos no se han conservado. En 1603 se publicó una versión
reconstruida memorísticamente por uno de los actores secundarios. Esta
versión era pirata y llevó a la publicación de una edición mejor en
1604/5 por parte de los Chamberlain's Men—eligieron publicar la primera
redacción, quizá precisamente por lo difícil de su representación por
otras compañías. Pero en el First Folio, Heminges y Condell usaron la
primera versión revisada, más familiar para los actores.
"Su decisión de hacerlo así abrió una
caja de Pandora: los editores que ahora podían elegir entre dos textos
buenos pero bastante diferentes de Hamlet
se veían muy tentados a combinar lo mejor de cada uno, y pocos
resistieron las ganas de hacerlo. Como resultado, desde el siglo
dieciocho, la obra ha existido en múltiples versiones híbridas" (356).
Últimamente empiezan a respetarse las versiones diferenciadas, como en
el Oxford Shakespeare, que publica dos, o el Arden, que incluye también
el Quarto pirata. En un futuro se volverán marginales los Hamlets "combinados".
De esta historia de revisiones sale un retrato de Shakespeare distinto.
Escribe siguiendo su inspiración, pero revisa y recorta y reorienta sin
dudar para adaptarse a las necesidades prácticas de su compañía y del
éxito teatral, pues sólo a través del teatro llegaría la obra al
público. Jonson, en su poema de alabanza a Shakespeare, habla de cómo
revisaba, y su manera de decirlo sugiere que el poeta se transforma a
sí mismo con la revisión. Quedan en Hamlet,
para Shapiro, huellas del trabajo de revisión, pero prueba del éxito es
lo mucho que ha gustado siempre la obra.
(Quedan, es cierto, trazas de muchos
remiendos y superposiciones en
Hamlet, y algunas sólo con el movimiento del drama pasan
desapercibidas. Por ejemplo, no queda claro cuál es el sentido que
tiene, para Hamlet, el
duelo con Laertes, duelo entre fingido y real a varios niveles, y
trucado por Laertes y el rey. Para ellos sí
tiene sentido, pero para Hamlet parece forzada, como la escena de la
obra dentro de la obra en The Spanish Tragedy... O bien una especie de suicidio, y una
renuncia a la venganza, también falta de coherencia. La
decisión de matar al rey viene precipitada por los avatares del duelo,
no por lo que le precede en la obra ni por una resolución de Hamlet.
Aunque todo esto es una conjunción de materiales problemáticos, resulta
sin
embargo muy productivo para los actores, en su tratamiento diverso del
estado
de ánimo del personaje, y para los adaptadores, recortando tal o cual
fragmento—por
ejemplo a Osric, que viene a hacer el mismo papel en Hamlet que el patán que trae la serpiente al
final de Antonio y Cleopatra. Tal
como queda el final, el combate de esgrima viene a precipitar la
venganza de Hamlet, venganza
que de lo contrario no está claro si llegaría alguna vez o no; y quizá
ese defecto de la obra expresa, como no lo haría ningún acierto, la
tensión emocional e intelectual que divide al personaje; a la vez que
da al final un carácter catártico más potente, cuando las fintas y
amagos del duelo cortesano se convierten en una matanza de
verdad. Esta súbita transformación del teatro en realidad la
aprendió muy bien Shakespeare del Kyd de The Spanish Tragedy, y quizá también del primer Hamlet, al que alguna posibilidad le debió ver
Shakespeare, además de la de usarlo de telón de fondo. ¿Cuántos Hamlets
hemos nombrado aquí? ¿Tres, cinco, siete, ocho, dieciocho? El texto de
la obra tiene tantas facetas como el personaje. Un proyecto tentador,
parcialmente realizado en Rosencrantz and Guildenstern Are Dead,
de Tom Stoppard, consiste en recortar la obra en dos mitades de tal
manera que esté "casi completa" pero en dos versiones que no tengan
ninguna escena en común. A esto invita la historia textual de Hamlet, y
quizá también el personaje en su diversidad de actitudes—interpretando
el papel de príncipe, o de loco, o de príncipe loco, o de director de
escena, o de actor que narra la historia de una venganza... El poema
ilimitado no pudo resistirse a retocarlo Shakespeare, y no pueden parar
de retocarlo cada editor, actor o crítico que ponen las manos en él).
(No esperen ninguna gran explosión
del lenguaje en este capítulo del libro de Bickerton. Más bien un
"small crack". Pero significativo. Y acompañado de interesantes
reflexiones sobre la teoría de la evolución y la ecología).
Ha cambiado bastante en las últimas décadas la imagen de la
evolución humana. De una línea directa que llevaba de los simios a
nosotros, pasando por australopitecos, homo habilis, homo erectus y
neandertales, se ha pasado a un panorama más ramificado con múltiples
especies, cuya relación con nosotros es incierta; de un tiempo en que
era plausible la hipótesis multirregional, en la que los prehumanos de
todo el Viejo Mundo hubieran evolucionado conjuntamente, humanizándose
progresivamente todos a la vez, se ha pasado a la aceptación casi
universal de la hipótesis de "out of Africa", situando el origen del
homo sapiens en Africa. A los viejos diagramas lineales, que nos
relacionaban con los simios pero a una distancia decente, le suceden
diagramas fragmentarios, en forma de matorral, con líneas de puntos,
interrogativas....
(Hay que aclarar, sobre estas
"múltiples ramas", que el modelo actual, si bien ha multiplicado las
especies de humanos primitivos, es en cierto sentido más lineal que
nunca: en efecto, si descendemos todos de un pequeño grupo (pre)humano
de Africa, se hace difícil distinguir a ese grupo en concreto entre
todas las especies y subespecies emparentadas de humanoides primitivos.
Pero el modelo actual deja en principio menos lugar a la hibridación y
al entrecruzamiento de ramas genealógicas entre variedades humanas
primitivas, algo que por difícil que sea de concebir en la práctica
estaba prácticamente implicado por el modelo multirregional).
En paleontología, como en cualquier disciplina de estudio, nos dice
Bickerton que hay dos tipos de personas: los juntadores y los separadores
: "si eres un juntador, quieres agrupar varios tipos supeficialmente
diferentes en la misma categoría; si eres un separador, quieres
categorías con etiquetas separadas para cada tipo" (148). Una manera de
salir de debates interminables sobre estas diferencias es atender a
cómo sucede la especiación.
Porque como dijo Dobzhanksy, en biología nada tiene sentido sin la
teoría de la evolución, y sobre la cuestión de la especiación
versaba el libro de Darwin. También es crucial para el asunto del
origen del lenguaje:
"El nacimiento del lenguaje fue sólo
parte—tuvo que ser
sólo parte—de lo que a menudo se llama, de manera que puede llevar a
confusión, un 'acontecimiento de especiación'. En la evolución, la
mayoría de las cosas interesantes suceden cuendo una especie se separa
de otra como una rama y por así decirlo abre su propio negocio" (148).
(Y este asunto seguirá siendo
debatido... porque si situamos el origen del homo sapiens hace unos
doscientos mil años, queda por determinar por qué el florecimiento de
la cultura simbólica se sitúa mucho más recientemente, hace menos de
cien mil años. Suponiendo que fuese asociado al origen del lenguaje—del
lenguaje moderno, y suponiendo que este origen pueda ir asociado a una
transformación relativamente revolucionaria, podríamos tener la
paradoja evolucionaria de humanos de nuestra especie biológica pero sin
lenguaje, seguidos de una transformación cultural y mental radical pero
no acompañada de una especiación. De todos modos, como veremos ahora,
la noción de especiación pierde en gran medida su sentido una vez se
aplica a formas humanas con un desarrollo cultural considerable: pues
la capacidad de interreproducción pasa a ser en gran medida
irrelevante, al ser los criterios culturales, y no los biológicos,
quienes dictan cuál es el grupo al que se pertenece, y con el que es
viable o aceptable la reproducción).
Bickerton, siguiendo a Robert Foley y Marta Lahr, asocia la
especiación al aislamiento de un pequeño grupo, con respecto a la
población mayoritaria de la especie. Aun si vuelven a reunirse las
poblaciones, un grupo que haya desarrollado suficientes diferencias
tenderá a reproducirse entre sí de modo diferenciado. (Las poblaciones humanas no serían sino una
variante probablemente más extrema de este caso general). Y
explotarán alimentos diferenciados de los de la población mayoritaria.
Al final habrá imposibilidad de reproducción con la especie principal,
o gran dificultad: pero es un proceso que no puede situarse en un
momento dado, pues va asociado al aislamiento geográfico y a la
diferenciación del comportamiento.
Otra manera en que puede darse la especiación es mediante la
construcción de un nicho ecológico diferenciado, sin grandes
diferencias físicas ni de ubicación geográfica: es el caso de los
primeros nichos ecológicos de los protohumanos—omnívoro
(australopitecos), omnívoro más rompedor de huesos (australopitecos
tardíos, homo temprano), omnívoro más preferentemente carnívoro (Homo
avanzado, ergaster o erectus). Las principales diferencias se debían a
la manera de buscarse la vida. Hoy se sabe que el Homo habilis y el Homo erectus
coexistieron durante medio millón de años o más, lo cual sugiere según
Maeve Leakey que explotaban nichos ecológicos distintos. Según
Bickerton,
"La hipótesis más plausible es que el
grupo ancestral del erectus
se separó del habilis
(o bien quizá de otro antepasado diferente) pasando de una estrategia
de explotación local basada en la extracción de médula ósea a una
estrategia territorial basada en la explotación de cadáveres de grandes
herbívoros. Un estilo de vida tan novedoso llevaría a la selección
tanto de cambios de comportamiento como de cambios físicos. Erctus
tendría que adquirir una constitución más adecuada para cubrir las
mayores distancias requeridas por el nuevo estilo de vida, y erectus era de hecho más alto y más
esbelto que habilis.
Sin duda se dieron otros cambios que no se conservan en el registro
fósil, como la capacidad de resistir la sed, y mejoras en la capacidad
de arrojar objetos. (Luego veremos por qué). Aun si erectus se originó como una rama de
habilis, las hembras erectus ya no querrían hijos de
machos habilis.
Las dos especies bien podrían coexistir en el mismo territorio,
usándolo en momentos diferentes para propósitos diferentes". (151-52).
En algún momento, quizá, un protohumano armado con una lasca de piedra
descubrió que podía acceder antes que nadie a la carne de los
paquidermos muertos. Si esa estrategia prosperó, desencadenaría una
catarata de cambios de comportamiento. Primero cambios en el comportamiento,
insiste Bickerton: luego, cambios en la población y en el cuerpo.
Parece razonable suponer que los cambios impulsados por las acciones
intencionales de los propios animales se muevan más rápido que los
cambios debidos a la deriva genética o incluso que los debidos a
modificaciones de las presiones selectivas. Fueron precisamente tales
secuencias de cambio rápido, seguidas por largos períodos de aparente
estasis evolutiva, las que hicieron surgir la teoría del equilibrio
puntuado. (153).
(Así pues, la teoría sobre el origen
del lenguaje de Bickerton es consonante en sus planteamientos generales
con la teoría del equilibrio puntuado de Stephen Jay Gould t Bukes
-ekdredge. Eso a pesar de que Gould no se interesó mucho por el papel
evolutivo dinámico del origen del lenguaje, centrándose más en sus
aspectos accidentales—en el lenguaje como pechina o enjuta de la
construcción cerebral, un subproducto colateral de la evolución—ver mi
artículo sobre "El
lenguaje como exaptación".
Aunque si bien el hecho parezca ser que el lenguaje esté construido
sobre la exaptación de sistemas cognitivos anteriormente existentes, de
ello no se sigue que su función evolutiva sea accidental o gratuita:
sino más bien todo lo contrario. Stephen Pinker, Paul Bloom y otros
criticaron el desinterés de Gould por el papel evolutivo del lenguaje.
Ver The First Word, de
Christine Kenneally, 2007. Pero esto no significa en absoluto que la
teoría evolutiva de Gould sea irrelevante para conceptualizar la
evolución de lenguaje, ni contradictoria con la de Bickerton). Arguye Bickerton que la teoría de construcción de nichos arroja
nueva luz sobre la manera en que funciona el equilibrio puntuado, con
especies generalmente estáticas y acontecimientos "rápidos" de
especiación—proporciona un mecanismo de explicación de cómo se dan
estos fenómenos. El debate en torno a la cuestión del equilibrio
puntuado se centró en si era un proceso general, frecuente o
infrecuente, y pareció ignorar la cuestión de que ni Gould ni nadie
había propuesto una causa de por qué sucedía. Pasó como con Wegener,
cuya teoría de la deriva continental fue ignorada porque se atuvo al
hecho, sin dar una explicación causal:
"El problema de Wegener era que nunca
propuso un mecanismo para explicar por qué los continentes iban a la
deriva, igual que Gould nunca propuso un mecanismo para explicar por
qué habría la evolución de alternar entre cambios rápidos y estasis. Y
entonces se descubrió la tectónica de placas, y todo el mundo de
repente vio que los continentes no podían sino ir a la deriva". (154)
Algo parecido sucede con la teoría de construcción de nichos. Una
especie está acomodada a su nicho ecológico, o lo construye, y se
adapta a él como una mano a un guante. Esto favorece la estasis de la
especie. Pero si algo cambia súbitamente, se requiere la construcción
de un nuevo nicho, rápidamente. (También
esto explicaría por qué tiende una nueva especie, con tanta frecuencia,
a suplantar a la especie madre. Esta habría dejado de estar adaptada al
nuevo ambiente, y se extingue, mientras que una pequeña población
variada sobrevive en un nuevo nicho).
"La teoría de construcción de nichos
también explica por qué, desde el último antepasado común de los
humanos y los simios, ha habido tantas especiaciones en nuestra línea,
y tan pocas en la línea de los simios. La rama de los simios vivía en
un entorno inalterado y se quedó felizmente en los nichos que ya
ocupaba. Nuestra rama se vio forzada, primero, y decidió, después,
construir más y más nichos nuevos, a medida que sus capacidades se
ampliaban con construcciones sucesivas. (...). La construcción sucesiva
de nichos significaba que podíamos evolucionar in situ, sin esperar a
que la separación geográfica desencadenase el proceso de especiación.
El proceso de construcción de nichos fue lo que impulsó nuestras
sucesivas especiaciones y nos hizo lo que somos". (154)
La estasis también se dio… por ejemplo en el millón de años de la
cultura de las hachas de mano. (Ver
también mi artículo "No
evolucionaremos").
Uno de estos pasos evolutivos, muy importante, fue cuando hubo
cambios en la alimentación, pasando de romper huesos a rasgar pieles.
Esto lleva a cambios de organización. Hace falta desperdigarse en
pequeños grupos para cubrir una área muy grande, para localizar con más
eficacia los cadáveres de grandes animales. Los huesos duran mucho: los
grandes cadáveres sólo pueden explotarse por los cortadores de piel si
son muy recientes. Así pues, los explotadores de médula ósea pueden
permitirse vivir en grupos más grandes. Y los descubridores del nuevo
nicho tuvieron que pasar a la vez a
reducir sus grupos y a
competir con los grandes depredadores.
Esto requería cambios de estrategia importantes. De todo esto no hay
pruebas: sólo probabilidades. Pero es en este nuevo nicho, en este
nuevo comportamiento y en su nueva estrategia de grupo, donde propone
Bickerton encontrar un paso crucial en el desarrollo del lenguaje.
Modas en ecología humana primitiva suelen ignorar hechos básicos.
Primero éramos, se supone, cazadores de grandes animales; la teoría
machista del gran cazador. Esto ignora que hasta los humanos recientes
no existieron las armas que permitiesen sostener esta hipótesis. Luego
vino el feminismo: y la clave eran las mujeres y la recolección
pausada. Pero esto ignora las realidades de la sabana, donde esa vida
es imposible. Pero "nadie deja jamás que los hechos interfieran con una
teoría culturalmente apropiada" (157). Ni humildess carroñeros o
recolectores, ni grandes cazadores. Lo que propone Bickerton es que
estos ancestros, en este nuevo nicho ecológico, eran carroñeros agresivos, compitiendo
con los grandes carnívoros, pero normalmente sin combate directo con
ellos.
Para poder ocupar con éxito un gran cadáver primero hay que
localizarlo, y eso requiere dispersión en parejas o pequeños grupos.
Luego hay que imponerse por la fuerza de los números, la única fuerza
disponible—y aquí es crucial la capacidad de lanzar piedras que
desarrollaron los humanos frente a los simios. Y el papel del lenguaje
es crucial a la hora de reclutar al grupo necesario. Es algo parecido a
la estrategia de las hormigas: seguramente las primeras palabras con
desplazamiento de sentido (distintas de los ACS, de los gritos de
alarma la comunicación animal) se referían probablemente a los animales
encontrados muertos, imitando su sonido y sus gestos. Aquí suscribe
Bickerton la teoría del origen onomatopéyico, icónico, del lenguaje,
una de las más intuitivas y tradicionales—y también la teoría gestual,
simultáneamente.
"Mucho más importante que el tipo de
señal que se utilizase es el hecho de que usar cualquier tipo de señal,
para indicar un cadáver de animal que habías visto hace horas a quizá
varias millas de distancia, sería el primer caso claro de
desplazamiento fuera de los himenópteros. Algunos de los que escriben
sobre la evolución del lenguaje le dan demasiada importancia a la
arbitrariedad—al hecho de que, en las lenguas de hoy, las palabras rara
vez se parecen o suenan como las cosas a las que se refieren. Pero lo
mismo es cierto de muchas señales ACS—una gran mayoría de las llamadas
de alarma, por ejemplo. Pero en cambio, fuera de las abejas y de las
hormigas, no hay señales ACS que consigan realizar desplazamiento.
Así que el auténtico paso crucial para entrar en el
lenguaje tendría que ser el desplazamiento, antes que la
arbitrariedad." (160)
Una especie hace lo que tiene que hacer, dice Bickerton, y las hembras
participarían en esta estrategia como los machos. Los argumentos
extraídos por analogía de las hembras chimpancés, o de las hembras
humanas en otro nicho ecológico distinto, no vienen al caso. La
estrategia de reclutamiento requiere a la gran mayoría de la comunidad
para funcionar. Y sería más lógico que fuesen las mujeres quienes
hiciesen la mayor parte del trabajo de cortar carne mientras los machos
(seres más prescindibles para la comunidad) mantendrían a las fieras a
raya. Las piedras no son mortíferas, pero pueden dañar las
posibilidades de competición de un carnívoro si le rompen algo, y por
tanto es una estrategia de lucha viable.
Esta es una historia hipotética, pero basada probabilísticamente en
datos sobre la ecología y el comportamiento. Una teoría del origen
evolutivo del lenguaje debe satisfacer estas características:
—la presión selectiva debe ser fuerte (y esto queda demostrado por la
extinción de las especies que se limitaron a romper huesos).
—la presión selectiva debe ser de caracter único, como el lenguaje (y
no hay otra especie con un problema de subsistencia similar que se
puediese resolver sólo con el reclutamiento).
—el uso del lenguaje tuvo que ser crucial y funcional desde el primer
momento (aquí se require un protolenguaje mínimo, y va ligado
directamente a la alimentación).
—la teoría no debe contradecir en nada la ecología de las especies
ancestrales.
—la teoría debe explicar por qué habrían de creerse las señales
"baratas" (y potencialmente falsificables—pero en este caso se trata de
ayudar a obtener comida, no reporta ventaja la falsificación).
—la teoría debe explicar cómo se contrarresta el egoísmo de los
primates. (Aquí se contrarresta porque sólo mediante la cooperación se
podría acceder al alimento). La cuestión de la cooperación es crucial:
pues el lenguaje, sin cooperación obligada, no hubiera resultado más
que en discusiones y rivalidad.
"Sólo una especie que llegase a depender (no exclusivamente, claro,
pero sí de modo sustancial) en obtener acceso a cadáveres gigantes se
habría visto obligada a reclutar a congéneres no parientes. Obligada:
porque de no cooperar los no parientes, nadie obtenía nada" (167-68) Esto no explica todo el lenguaje, sino sólo el primer paso, el
origen de protopalabras: la manera en que se rompe la prisión del aquí
y ahora, y se crea un pequeño efecto que tiene un efecto caótico sobre
el conjunto del sistema. La aparición del lenguaje llevaría en última
instancia a efectos imprevisibles en el desarrollo de la mentalidad y
de la cultura humana. (Esta teoría
también explicaría en cierto modo la infamia que persigue al
mentiroso—el rechazo de la mentira sería algo ligado al origen mismo
del lenguaje y de la cooperación).
La teoría de Bickerton está por tanto en sintonía con otras teorías
modernas en este aspecto: no
coloca primero el desarrollo de la inteligencia, y después el del
lenguaje, sino al revés.
El lenguaje, surgido por necesidades ecológicas en una especie no
privilegiadamente inteligente, llevó de modo complejo a un desarrollo
mental y cerebral. Como señala Chistine Kenneally en The First
Word,
no es el cerebro desarrollado el que explica la aparición del lenguaje,
sino el lenguaje el que explica la aparición del cerebro humano
desarrollado).
Y una pequeña objeción: Bickerton habla siempre de 'palabras', y
ciertamente la evolución y origen de las primeras palabras es un
momento crucial en la evolución del lenguaje. Pero un enfoque más
integracionalista de la cuestión colocaría el énfasis no en las
palabras sino en los actos de habla: el acto de habla del
reclutamiento, por ejemplo. La misma situación de interacción social
parece pedirlo. Son los actos de interacción social, el "hacer cosas
con palabras" o con gestos o sin palabras, lo que importa de modo
crucial—hacer cosas: las palabras vienen después, por un proceso de
refinado, abstracción y filtrado. Pero lo primordial en un sentido
ecológico no son las palabras y sus significados, ni los nombres de
objetos o animales, sino las situaciones y sus significados, y los
actos de interacción social y sus significados. La pragmática precede a
la semántica, y ésta a la sintaxis. Recuerdo que en un congreso en los
años ochenta, cuando se discutían las alternativas de la "semántica
generativa" a la teoría de Chomsky, proponía yo por qué no desarrollar
una pragmática generativa
como base interaccional del lenguaje, con especificaciones ulteriores
de semánticas y sintaxis, como fenómenos derivados y "superficiales".
Como se sabe, la gran obsesión de la lingüística con la sintaxis (y con
la morfología) fue asociada a la gramática generativa de Chomsky, y a
otros estructuralismos de mediados del siglo XX, bien dominantes hasta
hace poco, o todavía hoy de hecho. Y Chomsky siempre ha defendido la
importancia de la sintaxis como un componente crucial y definitorio
para entender lo que es el lenguaje. Es la de Chomsky una teoría (o una
colección de teorías) que habla otro idioma que la de Bickerton con sus
pidgins y sus protolenguajes. En el siguiente capítulo, se ocupará
Bickerton de la teoría chomskiana de la evolución del lenguaje.
Le Reste du temps (2) Sigo intentándolo con esta canción de Francis Cabrel—uno
de mis favoritos, una de mis favoritas. Lástima de sonido, tan
bajito... pero
trabajamos con los medios de a bordo.
Hoy llego a mi vídeo número 100 de los que cuelgo en Vimeo (que son los
mismos que los de YouTube). Lo celebramos con un dúo conmigo mismo, con
quién si no... La canción es la más bonita de Luz Casal. Un día
experimentaré con varias pistas de grabación de verdad: ésta es por el
sistema patatero de grabar un vídeo con el otro sonando de fondo.
Pregón de las fiestas de Biescas Recuerdo cuando Biescas
era un pueblo con pregonero: "De parte del señor Alcaldeeeee....
Se hace sabeeer....." ¡Seguro que por entonces mi padre nunca pensó que
sería pregonero un día! —Things change. Este es el pregón de fiestas
que hizo ayer desde el balcón del Ayuntamiento:
Muy buenas tardes a todos.
El Sr Alcalde acaba de presentarme como Angel García Pomar, nacido en
Biescas y maestro de Biescas durante casi 40 años.
Mi enhorabuena a estas guapas presidentas, que contagian nuestras
fiestas de juventud y alegría. También a la Comisión de Festejos y al
Ayuntamiento, que estos días echan el resto para que todo salga bien.
Quiero dedicar un recuerdo especial a OSCAR PEREZ, de Tramacastilla,
alumno mío en esta Escuela de Biescas, escalador, excelente persona,
que está pasando unos días muy difíciles en Pakistán, en el Karakorum,
y
al que deseamos lo mejor.
Todo cambia a una velocidad vertiginosa dejando atrás nuestras
costumbres, nuestros valores, nuestras relaciones…
Ya no vamos en el mismo barco, vamos en el mismo globo. Tendremos que
buscar, pues soluciones globales a nuestros problemas.
Antes, en cada casa, vivían 6 u 8 personas. Hoy muchos días hay 6 u 8
pisos vacíos por cada persona.
Los que pernoctan en Biescas pueden oscilar entre 500 y 10.000
personas. Un desequilibrio que pocas localidades podrían soportar, pero
que nosotros llevamos con entusiasmo.
Biescas, en tantas cosas pionera en la Comarca, hoy lo es en
porcentaje de mayores y también aspira a ser la pionera en mejorar su
situación.
El esquí, que hace 60 ó 70 años practicábamos solo unos pocos
“chalaus”, hoy es básico en la economía de esta zona.
Visiblemente hemos mejorado, pero
no todo es mejor. Queda poco tiempo para plantearnos a donde vamos.
Simplemente, vamos… imparablemente. Pero, como en el esquí, hay que
unir a la velocidad la seguridad y el equilibrio.
Aprovecho la ocasión para recordaros que hay un sector de la población,
el de más edad, que somos mayoría, que necesita una atención permanente
para poder adaptarse a esta velocidad de cambio.
Cada día va quedando más gente sola y esto no es bueno. En estos
tiempos de crisis y paro, los mayores aspiramos a daros
mucho trabajo, y del bueno, del que ayuda a mejorar nuestra salud, que
es una de las mayores riquezas.
En este entorno maravilloso, donde vais a pasar los mejores días del
año, deseamos que, vengáis de donde vengáis, consigamos entre todos
cultivar uno de nuestros mayores valores: LA CONVIVENCIA.
Las fiestas son la mejor ocasión para mejorar esa convivencia.
Vale, no cojáis los toros por los cuernos, que queman.
Todos los años nos pillan las fiestas de por medio, nos cierran
la biblioteca y nos vamos de Viveiro sin poder devolver algún libro
(pero lo enviamos por correo luego, eh...). —"Anda, ve a llevar a
correos la historia esa los cojones".... porque esta vez el libro en
cuestión es El reino de los suevos,
de Casimiro Torres Rodríguez (1977).
Es de hecho un admirable libro de historia de esos que lleva tanto
trabajo hacer y que tan poco leídos quedan. Los suevos al parecer eran
unos señores tirando a rubios, de cara ancha, más bien bajitos,
cuadradetes, coloradotes y mazacotitos, de poca cadera y poca cintura,
cuyos genes todavía se ven abundantemente por Galicia, sobre todo
rural. Pero de estas cosas de aspecto físico no se ocupa el libro de
Torres; ni tampoco los españoles en general, a los que bien poco les
interesa, menos a los vascos, conocer sus orígenes raciales. Claro, de
racial a racista, hay pocos pasos... Creo que el olvido activo que viene habiendo
desde hace tiempo en España con estos temas es una mezcla de sano e
insano—sano por lo que tiene de melting
pot,
y de ignorar diferencias étnico-raciales o viejos traumas y conflictos;
insano porque quien se pica, o se ignora a sí mismo, debe ser que aún
come ajos. La razón más directa del olvido activo es, aparte de efectos
indirectos de fenómenos como la Guerra Civil, la consciencia enterrada
de tantos siglos de Inquisición, de limpieza de sangre y de judaizantes
o moriscos reprimidos—los no expulsados, me refiero. Estas cosas se han
ventilado más bien por vía de contactos familiares y costumbres de
puertas para adentro: no juntarse mucho con los de tal pueblo, o con
los de tal barrio, o con los gitanos, o con los agotes, o con los
pasiegos, o con tal y cual... O sea, que todos mezclados, pero a
veces no tanto.
Ahora que estamos en la España de los derechos históricos, imagínate
que volviesen los judíos expulsados, a Zapatero, a pedirle
compensaciones. Y los moriscos. O los suevos, que los conquistó
Leovigildo, yo creo que bien merecerían autonomía y fueros, ¿no? Estos
sí tuvieron reino en los siglos V y VI; otros con menos reino tienen
más Derechos Históricos. A lo que voy, es que hoy en España, nadie (que
no sea vasco, que ahí el racismo sí que cabalga fuerte) se interesa por
su remoto origen étnico, y sin embargo las caras se ven por las calles:
judíos, a patadas; moros, que tampoco faltan, y romanos, e iberos
botorritos, y hasta celtas, aunque muchos que le pegan a la gaita y se
creen celtas son otra cosa, seguro. Y suevos, y suevos. Y godos
auténticos, y guanches. Con el mapa genético que van a hacer de los
flujos de población los secuenciadores del genoma, los de 23&Me y
otras compañías, si no pronto sí un poco más tarde, puede que esto
cambie, y vuelva el interés por lo racial—esperemos que no demasiado,
por favor. Nos enteraremos si los rubietes anchotes coloradillos de
cara cuadrada son en realidad suevos, o son más bien asdingos, o
silingos—que también vinieron en el 409. Fueron años de calamidades
incontables, según Torres Rodríguez, que como digo no está nada
interesado en los suevos de la actualidad, si los hay.
De la cultura sueva poco queda. Están los nombres y hechos de los
reyes, como Reckiario, o Mirón. Sí quedan nombres de escritores e
intelectuales (eclesiásticos) de aquella época, del reino suevo de
Galicia, pero son hispano-romanos, no suevos. Son Paulo Orosio; San
Martín de Braga; los dos Avitos que impugnaron a Prisciliano;
Hidacio de Chaves, que escribió la historia de los suevos... y otros
personajes de curiosos nombres, como Balconio de Braga, el teólogo
Siagrio, Agrestio de Lugo, o Profuturo de Braga. Profuturo de Braga... ojo al parche.
Nos dice
Torres que "No consta que ninguno de los suevos se haya distinguido en
alguna de las ramas de la cultura. Era un pueblo de labriegos y de
guerreros, y no sabemos de ningún hombre de raza sueva que haya
superado dichas actividades" (293). Al margen de los genes, desde
luego, poco queda de los suevos—casi ni el recuerdo de que fueron
suevos, que sembraron el terror, y que aquí tuvieron un reino.
La primera es de un filósofo americano. He terminado (pas trop
tôt) la traducción anotada del ensayo "La Filosofía del presente" de
George Herbert Mead (pronunciar "miid", porfa). Se la regalo, a
quien la quiera, aquí: http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/publicaciones/meadpresente.html
Aunque pienso seguir, pasito a paso, con los demás ensayos que
acompañan a éste en el libro The
Philosophy of the Present.
La otra filosofía del presente no sé si será china. Se la oí a una
tortuga vieja—que algunas hablan, aunque a los escépticos les parezca
improbable. Era el venerable maestro Oogway, en Kung Fu Panda:
"Te
preocupa demasiado lo que fue, y lo que será. Hay un dicho: ayer es
historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es, cada día, un
regalo. Por eso se llamael presente."
Llevo unas horas de dormir un tanto raras—las voy cambiando,
pero una cosa que hago mucho es echarme a las doce o la una, dormir
hasta las cuatro o las cinco, levantarme, trabajar hasta las ocho o las
nueve, echarme, dormir hasta las once o las doce... en fin, todo un
plan. Si esto es una cura de sueño, no sé, será más bien de sueños,
porque luego me dan unos sueños para que me los analice el doctor
Caligari. El de hoy, que estaba tocando la guitarra y de repente como
que no encontraba las notas... y es que se me había partido por medio
el mástil.
—Como el Capazorro, dice Ivo.
Bueno, no se la partía a nadie en la cabeza, le aclaro, sólo se me
deshacía así la cosa. Y encima ni siquiera tenía barra de hierro en
medio, según dicen que tienen. Me iba a buscar una barra de hierro a la
ferretería de la esquina.
Yo, más bien que lo del Capazorro, creo que debe ser el sueño de algún
vecino, que ha trasminado por el tabique. Es que aquí las paredes son
finas.
El grupo Prisa está alteradillo con Zapatero. Después de auparlo
y apoyarlo, según tradición, hasta en sus proyectos más infames,
voceando a favor de la negociación con los etarras, o desacreditando a
las víctimas del terrorismo o al PP como fascistas —ahora resulta que
Zapatero les da al grupo Prisa en la mejilla. Y cuando ponen la otra,
les vuelve a dar. Y eso no es ni cristiano, ni propio de amigos y
socios.
Hoy en la SER, de Prisa, están acusándole a Zapatero (todavía entre
líneas) de corrupción y amiguismo. Están enfadados por el asunto de
querer llevar adelante la TDT de pago mediante un decretazo del consejo
de ministros—sin que pase por el Parlamento, claro. Pretende Zapatero
desoír todos los informes de los propios órganos jurídicos del estado,
e incluso dividir al Consejo de ministros, que nos cuentan que ya está
dividido con el tema. El proyecto es la niña de los ojitos del ministro
Sebastián, y del propio Zapatero, que según la SER "tienen a varios
amigos personales entre los directivos de Mediapro"—y que serían, los
de Mediapro y la Sexta, los
directos beneficiarios de esta medida, que según el Consejo de Estado
vulnera directamente la ley de medios. Aquí lo más inaudito es que el
grupo Prisa defienda, entre los perjudicados y tratados con la ley del
embudo, a Pedrojota Rodríguez, el de El
Mundo. Será porque esta vez están ellos mismos también entre los
perjudicados — porque aquí, ecuanimidad, poca.
Los decodificadores comprados por millones de personas quedan obsoletos
de golpe, al hacer falta otro nuevo para quienes quieran TDT de pago;
con lo cual volvemos a los culebrones aquellos de la batallita de los
decodificadores de canal Plus, con los de Prisa ahora en el otro bando
para variar. Les falta a los de Prisa el canto de un duro para acusar
al gobierno Zapatero de saqueo organizado desde el poder, o de
mangantes sin más. Claro, porque ahora les tocan la pela a ellos, que
debe ser lo primordial. Y eso que bien saben ellos que donde hay filón,
y
recursos que sorber, eso hay que explotarlo, y mejor with a little help from my friends.
En fin, que Zapatero sigue jugando fuerte y barriendo para casa de la
manera más descarada, dividiendo otra vez a sus propios aliados y
haciéndoles comulgar con ruedas de molino, para demostrar quién manda.
Es método recomendado por las mejores autoridades. Sigue así, Zapo, que
en un país con tanto borrego interesado es receta segura para el
triunfo, ponerlos firmes. Ya callarán, aunque ahora murmuren.
Dos escenas de hoy, un día que ha dado para mucho, menos para escribir
aquí:
- Primero, salgo corriendo del coche, para detener a un gordísimo
señor
en silla de ruedas que se iba a despeñar por el monte San Roque para
abajo. Al fin entre cinco lo hemos devuelto al llano. Se puede
ser conductor imprudente hasta en silla de ruedas, siempre hay tiempo.
- Segundo, concierto de Jaime Urrutia en la plaza mayor. Igual que hace
veinte años, la culpa fue del chachachá.
Uno de los artículos sobre el origen del lenguaje influyentes sobre el
origen del lenguaje este siglo es "el de Chomsky": M. Hauser, N.
Chomsky, y T. Fitch, "The Faculty of Language: What Is It,
Who Has It, and How Did It Evolve" en Science 198 (2002):
1569-79. Para Bickerton, da una orientación errónea a la cuestión (ver
cap. 9). Representa la tendencia actual a asociar el origen del
lenguaje a la biología evolutiva, en concreto a la "evo-devo" que
estudia la manera en que los genes regulan el desarrollo corporal, y
más generalmente a la genética y la presencia de elementos comunes en
el genoma humano y de muchos animales, hasta los parientes más remotos.
Aunque Bickerton reconoce el interés de todo esto, recalca que la
homología genética no configura el comportamiento. Configura partes del
cuerpo. Pero el lenguaje no es una parte del cuerpo (recordemos aquí el supuesto "órgano del
lenguaje" de Chomsky),
sino un comportamiento. Hay demasiadas variables entre los genes y el
comportamiento para que un estudio de la homología profunda nos pueda
dar antecedentes de un comportamiento dado, en especial de uno que es
único. (Aquí matizaría yo que, siendo
único el lenguaje humano, muchos de sus ingredientes no son únicos, y
que el estudio de esos sí puede beneficiarse de los estudios
genéticos).
"Así que, frente a todas las promesas
de la evo-devo en otras áreas, no nos da buenas razones para ir a
buscar los precursores del lenguaje en sitios nuevos extraños. Si vamos
a buscar fuera de los primates, incluso fuera de los vertebrados, es el
comportamiento, y no los genes, lo que buscaremos. Porque eso es lo que
nos dice que hagamos la teoría de construcción de nichos." (130)
Serán los nichos los que determinarán cómo se manifestarán los genes.
Es más útil buscar analogías de comportamiento que homologías
genéticas: nichos que tengan el mismo tipo de presión selectiva. Siendo
el nicho lo que importa, no importa lo lejos que busquemos de nuestra
propia especie. (Este es, podríamos
decir, a la vez el punto fuerte de la teoría de Bickerton, y el que más
se presta a críticas por su pretensión de volverse en EL elemento
determinante. Pero atendamos bien: ) El nicho que hace
necesario el desarrollo lenguaje es el que requiere
"una presión selectiva a favor de la
transmisión de información sobre fuentes de alimento que se encuentren
más allá del alcance sensorial de los receptores del mensaje. Así que
lo que necesitamos buscar, en la amplia gama de especies de la tierra,
son las que tienen nichos que requiren este tipo de intercambio de
información. Si la información que se transfiere resulta que se refiere
a fuentes de alimento demasiado grandes para que las manejen los
individuos, requirirendo así algún tipo de estrategia de reclutamiento,
pues tanto mejor.
De modo un tanto sorprendente, casi las únicas
especies que cumplen estos criterios son las hormigas y las abejas."
(131)
El sistema de comunicación animal (ACS) de las abejas lo describió Karl
von Frisch a mediados del siglo XX. Y ya desde antes se sabía que el
ACS de las abejas tenía la capacidad del desplazamiento (de transmitir
información sobre un elemento ausente de la situación comunicativa).
Pero entonces se concebía la cuestión de modo que no se asociaba este
desplazamiento como un elemento relevante en común con el lenguaje
humano—por la distancia biológica que nos separa de las abejas; y con
la asociación que se hizo entre genética y comportamiento, estaba la
asociación descartada. Faltaba el planteamiento a que lleva la teoría
de la construcción de nichos ecológicos, y su reinterpretación de la
relación entre nicho ecológico y comportamiento.
Sigue aplicándose en todo esto el principio genético de la aptitud
inclusiva: es decir, que un individuo no busca sólo preservar sus
propios genes, sino también los de sus parientes.
(Este principio, derivado del del gen
egoísta, a mí me parece menos obvio que todo esto. Después de todo, si
nos interesamos por los parientes a causa de sus genes, ¿por qué
detenernos en la familia, o en la comunidad, o en la especie? Con los
chimpancés tenemos un noventa y muchos por ciento del genoma. El
detector incorporado de parentesco genético aquí supuesto me parece un
mito, y la solidaridad funciona, creo, de otra manera totalmente
distinta, guiada por criterios de organización social, sociobiológica y
ecológica, antes bien que regida por ninguna matemática genética. En
fin, que Bickerton, con toda su crítica al genetismo-inherentismo, aún
se queda corto en este punto).
En las llamadas de animales, este principio de la aptitud inclusiva
permite que se dé una llamada de alarma, un comportamiento que pone en
riesgo al propio animal en favor de sus congéneres, porque permite la
supervivencia de la comunidad cohesiva. Y no es por casualidad que el
ACS elaborado de las abejas se dé en una especie que manifiesta alta
cooperación y cohesión en sus comunidades. Así, se comparten y explotan
conjuntamente las fuentes de alimento. En el caso de las abejas, las
fuentes de alimento están dispersas y requieren dispersión de los
individuos para localizarlas; requieren también explotación conjunta,
pues duran poco.
"Por tanto un ACS eficaz en las abejas
debe ser capaz de desplazar: debe transmitir información sobre estados
y acontecimientos que existen en otro lugar y en otro tiempo. A
diferencia de otros ACS, no puede funcionar si permanece aprisionado en
el aquí y ahora." (133)
Las abejas comunican la orientación y distancia de las fuentes de
comida con unos bailes complejos que requieren no sólo atender al
movimiento, sino a los ejes de orientación del baile y la posición del
sol. La objecion de que lo hacen "por instinto" y no conscientemente es
menos válida de lo que parece. Tampoco hablamos tan conscientemente
como creemos: procesamos el lenguaje inconscientemente. El lenguaje de
las abejas también debió evolucionar gradualmente, a partir de cambios
en el comportamiento que resultaban selectivamente beneficiosos. Pero
las hormigas aún se parecen más a los humanos en cuanto a su búsqueda
de alimentos.
Es difícil generalizar sobre el mundo de las hormigas, con gran
variedad de comportamientos y sistemas de producción de sustancias
químicas con una variedad de usos. Algunos son comunicativos. Hay
hormigas granjeras y pastoras de áfidos, pero muchas buscan fuentes de
alimento como depredadores y carroñeros. Y necesitan un sistema de
comunicación para acudir en masa a esas fuentes, dispersas, una vez las
han localizado en sus batidas. Es lo que llama Bickerton una estrategia
de "fisión-fusión". Los chimpancés no tienen necesidad de ella: cuando
forman grupos son pequeños y están a la vista unos de otros o pueden
oírse. Nuestros antepasados sí tenían razones para usar este tipo de
estrategia ecológica para explotar alimento, como las abejas y hormigas.
Investigadores como Bert Hölldobler y otros han estudiado este tipo de
comportamientos en las hormigas. "Entre las estrategias de las hormigas
hay un par de cosas que se parecen sorprendentemente a dos de los
componentes importantes del lenguaje: la concatenación y la
predicación" (136)—cosas que no se dan en los ACS. Se refiere Bickerton
a los movimientos (una especie de baile de las hormigas) seguidos de
una señal química para marcar el camino. Un tipo primitivo de
concatenación, pero que rara vez aparece entre otras especies. Otras
regurgitan alimento como muestra—esto puede deberse a que las hormigas
tienen una alimentación más variada que las abejas. Lo esencial para
Bickerton es que la información transferida se refiere a cosas fuera
del aquí y ahora —(aunque en el caso
de las hormigas no señala ningún sistema de desplazamiento que no
dependa de acompañar físicamente a la primera hormiga que guía a la
fuente y marca el camino. En
este sentido el ACS de las abejas tiene más capacidad de desplazamiento
y de codificación de información que el de las hormigas, aunque siga
teniendo la rigidez de poder transmitir sólo un tipo de significado. Lo
que el modelo de las hormigas le aporta a Bickerton es que está
pensando en un modelo muy similar para la ecología de la alimentación
humana y la comunicación: una palabra que signifique el animal
localizado, y luego seguir en grupo el camino indicado acompañando al
mensajero).
En suma, las especies que desarrollen este tipo de comunicación
con desplazamiento deben ser:
- sociales,
- que busquen alimento en una área extensa, no como la mayoría de las
especies en su entorno inmediato,
- que utilicen la estrategia de fisión-fusión,
- que exploten fuentes de alimento voluminosas o que requieran grandes
números de individuos para su aprovechamiento.
Los cuervos, curiosamente, también emplean sistemas de reclutamiento
(ver Ravens in Winter
de Bernd Heinrich), y tienen un ACS todavía mal conocido que ha logrado
desplazamiento. Aquí el problema a resolver es buscar aliados para
apoderarse de las carroñas defendidas por cuervos emparejados.
Se pueden contestar las objeciones siguientes planteadas a esta
hipótesis de la fisión-fusión.
- La objeción de que hormigas y
abejas tienen sistemas que no evolucionan, frente a la productividad
del lenguaje.
Pero hay que tener en cuenta también las diferencias entre la
complejidad del cerebro y comportamiento de los grandes simios y los de
las hormigas. Un sistema similar interactuaría allí con una biología
social enteramente distinta.
-Los "lenguajes" de hormigas y abejas
son instintivos, no aprendidos ni modificables. Bien, de
hecho el origen del lenguaje tuvo que ser deliberado, no producido por
ningún instinto inherente. (Aquí yo
disentiría, y vería más bien un proceso evolutivo más gradual basado en
comportamientos ya interiorizados). Pero
el lenguaje al desarrollarse se produve de modo automático. Bickerton
arguye que el procedimiento de interiorización de un comportamiento
espontáneo (los modos de reclutamiento novedosos) debe basarse en el
llamado efecto Baldwin.
- Los "lenguajes" de hormigas y
abejas se limitan a una cuestión, la obtención de alimento, y un
mecanismo tal en los primeros humanos habría debido seguir enganchado a
esa función, sin desarrollarse y convertirse en el lenguaje.
Bien, pues.. quizá fue así durante cientos de miles de años, piensa
ahora Bickerton. (No
olvidemos que estamos aquí comentando las nuevas teorías de uno de los
mayores defensores de la idea de que al lenguaje le precedió un
protolenguaje). En el cap. 11 veremos la expansión del
protolenguaje al lenguaje. Queda la cuestión de por qué se
estancó el desarrollo cultural una vez existía algún tipo de
protolenguaje simple. Los fabricantes de hachas de piedra tallada no
variaron el diseño durante un millón de años o más. Eso no sería
posible si fuesen seres humanos como los actuales: "Ancestros o no, los
fabricantes de hachas de mano deben haber sido un tipo de ser
totalmente diferente de nosotros" (143). (Y
eso desplaza el problema quizá: pues éste pasaría a ser no tanto el
origen del protolenguaje, que busca localizar Bickerton, sino el origen
del lenguaje moderno, quizá sólo atribuible al homo sapiens).
- Lo que aquí se describe no es el
lenguaje, sino un protolenguaje muy limitado. El
lenguaje es un fenómeno único, aunque haya habilidades cognitivas en
simios o monos, o en otros animales, que sean ingredientes o soportes
para el lenguaje. Bickerton encuentra pasmoso que se haya desarollado,
visto lo bien que funcionan los ACS para las demás especies. Pero la
única manera de poder entender el comienzo de su desarrollo es estudiar
un nicho ecológico que hiciera necesario "romper la cárcel del aquí y
ahora". Eso no era más que un comienzo, aunque ahora vemos que sin el
lenguaje viviríamos en un mundo totalmente diferente. En lo que sigue
se desarrolla una hipótesis especulativa de cómo pudo expandirse ese
ACS primitivo hacia un protolenguaje.
A los niños les gustó tanto Kung Fu
Panda
el año pasado que han repetido y se han sacado el vídeo, y es cierto
que es divertida, por los trozos que me ha tocado ver. Me ha gustado
este detalle del gran secreto.
Primero, antecedentes. La película va de un panda que trabaja en el
restaurante de su padre, que es un pato; la cuestión de que es un hijo
adoptivo jamás le ha llegado al panda a la cabeza por lo que se ve. El
pato lleva su restaurante eficazmente gracias a una sopa deliciosa en
la que echa un ingrediente secreto. Y sueña con que el panda siga con
la tradición familiar y herede el restaurante: entonces le enseñará el
ingrediente secreto. Pero el panda, a pesar de lo gordo que está, sueña
con ser gran luchador de Kung Fu. Y al final sí que logra pasar pruebas
en el gran santuario, etc. etc., y le dan a leer un sagrado mensaje que
sólo puede leer el Elegido, y que le permitirá cumplir su misión,
convirtiéndose en el Guerrero del Dragón. Y resulta que el mensaje está
en blanco. El panda se queda frustrado y extrañado. Le entra la
duda de que él no es el elegido para ser el Elegido. Se va del
santuario arrastrando los pies. Ya no sabe cuál es su misión ni su
sentido en la vida. Y entonces vuelve el pato su padre a animarle a
que vuelva al restaurante....
—Tu destino te está esperando. ¡Somos
gente de fideos! El caldo corre por nuestras venas.
El panda está en pleno desencuentro con su familia y consigo mismo:
—No sé que decirte, papá. La verdad,
a veces me cuesta creer que en realidad yo sea hijo tuyo.
El pato lo mira preocupado:
—Ahem... Hijo... tengo una cosa que
decirte. Creo que ya es hora de que te diga algo que debería
haberte dicho hace ya mucho tiempo.
- ¿Y qué es?
El pato, con aire misterioso y conspirador:
—El ingrediente secreto de mi sopa del
ingrediente secreto!
— Ah...
— Escucha, hijo. El ingrediente secreto es.... ¡ninguno!
— ¿Eh?
(El pato, triunfante): — ¡Ya lo has
oído! Ninguno. ¡No hay ningún ingrediente secreto!
— Para, para... ¿Es una simple sopa de
fideos... normal? ¿no le echas ninguna salsa ni nada especial?
— ¡No es necesario! ¡Para hacer que algo
sea especial, basta con creer que es especial!
(Al panda, mirando otra vez el pergamino en blanco, se le hace la
luz....): —¡...No hay ingrediente
secreto....!
Y de ahí saca la clave para leer el pergamino, y la confianza para
cumplir su misión. De hecho, su propio rostro se reflejaba en el
pergamino vacío al mirarlo.
Vuelve el panda al santuario justo a tiempo para derrotar al malvado
Tay-Lung. Del tema de la adopción ni se vuelve a hablar.
Lo cómico es la manera en que el pato parece que le va a decir lo de
que es hijo adoptivo, en una escena arquetípica, pero le dice otra cosa
que desvía la atención y
provoca por eso risa. Y lo artístico está en la manera en que esa otra
cosa también era, depués de todo, y de modo no obvio, una respuesta
(quizá inconsciente) del pato, a la pregunta de si el panda es su hijo de verdad o no.
Bien, la película ésta de Dreamworks no sé si tiene ingredientes
secretos, pero desde luego escenas como esta, con su conexión explícita
entre los dos secretos, y subterránea con el tercero, sí contribuyen al
éxito del resultado.
En estos enlaces previos puede leerse cómo un tribunal de oposiciones
dejó vacante una
cátedra a la que me presenté, y cómo tras una larga pelea
administrativa y judicial protestando por las irregularidades
cometidas, elevé un recurso
de apelación
al Tribunal Superior de Justicia de Aragón, sin éxito. Aquí
está la sentencia que
dictó éste (PDF) hace un mes. Fue redactada
por el
ponente Fernando García Mata, con el visto bueno de Jaime Servera
Garcías (presidente) y Eugenio Ángel Esteras Iguácel (magistrado).
Sonroja, pero no a estos magistrados, que un tribunal de última
instancia
juzgue con semejantes criterios, aunando despropósitos y falacias.
Vengo comentando públicamente esta sentencia, expondiendo
sus contradicciones
e injusticias con argumentaciones,
no arbitrariamente y a la mecagüen diez como han hecho los jueces en
este caso, y seguramente (ay) en otros muchos. Así va la justicia en
España. Por mí, que se vea bien.
Hoy toca comentar el punto tercero de la sentencia. Como siempre, lo
transcribo íntegro en el
texto en rojo(es todo lo que hay: no
hay más razón ni más argumento, ni da para más el tribunal) y lo
comento explicando bien cuál es el punto clave donde se escamotea la
ley aquí. Para que se vea la pena y el asco que da la justicia tal como
la administran los Sres.
García Mata, Servera Garcías y Esteras Iguácel. Buen equipo hacen con
el tribunal de oposiciones que empezó este desaguisado. Dios los cría,
y ellos hacen carrera.
TERCERO.-
Afirma a continuación la parte apelante la incorrecta valoración por
parte del juzgador de instancia en relación a la valoración del
proyecto de investigación en este tipo de concursos.
Así, frente a la sentencia que
afirma que el proyecto de investigación no se consideró obligatorio ni
fue determinante de la puntuación de los que lo presentaron, ni lo
habría sido del recurrente de haberlo presentado ("De haberlo presentado..." dicen— hacen falta
narices, para emplear esta expresión con toda pachorra, como se verá
luego—)y haber obtenido la máxima calificación, señala el apelante en
síntesis
que la actuación de la comisión es arbitraria en cuanto incluye como
mérito a valorar un proyecto investigador cuando esto no lo permite la
normativa de aplicación a este tipo de concursos, desconociendo que sí
se incluía un proyecto investigador que tiene como título "narración,
interacción e interpretación".
Aquí pongo (en verde) para abrir boca, el comentario que hice en su
momento sobre la sentencia del primer juez de este punto—la sentencia
que ahora
examinan los magistrados del TSJA.
Admite
el juez (a regañadientes)
que en efecto no tenía yo ninguna obligación de presentar un proyecto
de investigación, según me exigía la Comisión desconociendo la ley,
sino únicamente un proyecto docente. Recordemos que estamos hablando
del primer ejercicio, pues por supuesto yo tenía listos mis cinco
proyectos de investigación encuadernados en pasta para presentarlos en
el segundo ejercicio, el ejercicio relativo a un trabajo de
investigación (aunque tampoco fuese estrictamente necesario, pues lo
que la ley exigía era exponer
un trabajo de investigación).
Bien, pues los cuatro
miembros de la Comisión hacen constar en acta que no he presentado
proyecto de investigación, como quien hace notar una insuficiencia o
irregularidad. Y el Juez pasa a defender su actuación, arguyendo que
"el que no fuese necesario no quiere decir que no resultase posible, e
incluso aconsejable, su presentación, prueba de lo cual es que el resto
de los concursantes sí lo presentaron". Vale—o sea, que, por ejemplo,
por usar una analogía, puede resultar posible, e incluso aconsejable,
aunque no sea requisito legal, hacer la presentación del ejercicio en
PowerPoint. Creo que se admitirá, sin embargo, que resultaría extraño
que la comisión hiciese constar en sus actas que el concursante no ha
presentado su ejercicio con PowerPoint, como argumento para suspenderlo.
(El ejemplo no es inocente: en la
oposición de mi antiguo doctorando el Dr. De Juan, que también acabó
como el rosario de la aurora, la misma presidenta de la comisión, Dra.
Onega, hizo constar en un escrito dirigido al Rector que el Dr. de Juan
no había hecho su ejercicio en PowerPoint, sistema éste que calificó de
tecnología de obligado uso en las clases, a pesar de que ella
jamás lo
haya utilizado).
Pues de igual modo, el
razonamiento del Juez aquí hace una deriva lateral de manera extraña
para, en lugar de preguntarse por qué la Comisión desconoce las leyes
que supuestamente está aplicando, pasar a argumentar contra el
recurrente, diciéndole también ahora el Juez que debería haber
presentado un proyecto de investigación que no le es exigido por la
ley. Curioso.
Más que curioso, por lo que voy a
explicar un par de párrafos más abajo.
El Juez gasta bastante tinta
explicando que el proyecto investigador no se contempla como un
requisito sine qua non, ni es
determinante en el resultado final, etc.
(No queda claro, sin embargo, por qué no considera que se ha vulnerado
mi derecho a una evaluación justa al puntuar un requisito no
contemplado en la normativa. O por qué a mí no me lo puntúan, y a otros
sí).
Yo presenté un proyecto
investigador, como explicaré a continuación, pero el Dr. Garrudo no se
dio por satisfecho, y entró en una serie de disquisiciones diciendo que
no era suficiente la presentación del proyecto ni del trabajo de
investigación en el segundo ejercicio, sino que debería haber
presentado, además, una memoria de investigación—(distinta, supongo, de
la documentación relativa a mis publicaciones y de mis participaciones
en proyectos de investigación, documentación que sí presenté en el
currículum y anexos). De hecho pasó un rato en la prueba el Dr. Garrudo
haciendo una disquisición y diferenciación entre los proyectos,
referidos al futuro, y las memorias, referidas al pasado. Y era la
memoria de investigación lo que echaba en falta—al menos en ese
momento. Porque luego hizo constar como todos los miembros del tribunal
que lo que yo no había presentado era un proyecto de investigación.
También es inexacto que todos los
concursantes presentasen un proyecto investigador a la primera prueba.
(Aunque no dudo que lo hubiesen hecho, como yo también, a la segunda).
Durante el ejercicio de otro de los concursantes, el Dr. Vázquez,
realizado tras el durísimo enfrentamiento con la Comisión que tuvo
lugar en mi ejercicio, me salté la normativa o etiqueta de la prueba en
el momento en el que el Dr. Garrudo comentaba el proyecto docente del
Dr. Vázquez. Lo hice para preguntar en voz alta a la Comisión por
qué en este caso no se exigía al concursante un proyecto de
investigación. No lo hice con el propósito de perjudicar al Dr.
Vázquez, claro está—pues insisto en que no era requisito presentar ese
proyecto—sino con el fin de enfrentar a la Comisión con sus
arbitrariedades, ya que me exigían (exigían, Sr. Juez, no recomendaban,
ni aconsejaban) un proyecto de investigación a mí solo, y no a todos
los concursantes. Por eso pregunté en voz alta si en este caso no se
exigía proyecto de investigación. Por supuesto, en lugar de responder a
esta pregunta tan improcedente desde el público, la Dra. Onega ordenó
al Secretario que no contestase y que se ignorase lo que se acababa de
escuchar. "Creo, sin embargo, que todos me han oído"—volví a decir. Y
es que donde no hay ley, no hay educación tampoco—¿saben?
El Juez, en suma, aun reconociendo
que la ley no exige la presentación de un proyecto de investigación, da
por buena la actuación de la Comisión en este punto, minimiza los daños
hipotéticos producidos al exigírmelo, y pasa por lo tanto a aceptar,
como un hecho bien establecido y adecuado, la valoración que la
Comisión hace sobre este recurrente (q.e.d.). Da así por muy bien
fundado y procedente el hecho de que "además de ser más críticos los
miembros de la Comisión con él que con el resto, especialmente la
señora Ónega y el señor Garrudo, folios 112 y 113, en el informe final
se explica que en su exposición se desvió de la cuestión objeto del
debate, que su actividad investigadora y docente se aleja de las
necesidades de la Universidad que se explican en la convocatoria y que
sus conocimientos no son suficientes ni adecuados a la plaza"—nou
cóment, que si no no avanzo.
A lo que voy, cuestión muy
reveladora tanto sobre la actuación de la Comisión como sobre la del
Rector y sobre la del Juez. Dicen los miembros de la Comisión,
unánimemente y blanco sobre negro, que no presenté proyecto de
investigación. Dejemos al margen la cuestión ya tratada de si era
obligatorio exigirlo o no. Centrémonos en el hecho de que SÍ LO
PRESENTÉ, en las carpetas 81 y 82 de la documentación listada en el
currículum. Se trataba del proyecto en el que estaba trabajando, y que
había presentado a las convocatorias nacional y regional de proyectos
de investigación: se titulaba "Narración, Interacción, Interpretación",
y aunque no obtuvo subvenciones oficiales—por aquello de no tener
bastantes aragoneses en el equipo, etc.—sí dio lugar a numerosas
publicaciones, y (supongo que habrá contribuido) a un sexenio de
evaluación de la actividad investigadora. Este proyecto, encuadernado
en pasta en cinco ejemplares y con las publicaciones aledañas y en
curso, iba a ser presentado en el segundo ejercicio caso de pasar a él.
Pero ya había sido incluido en la documentación muy voluminosa (ahí
duele) del primer ejercicio.
Bien, pues ni la Comisión, ni el
Rector, ni el Juez, tienen nada que decir sobre este punto.
Sencillamente, lo ignoran. La Comisión declara unánimemente que no
presenté un proyecto.... y es que mucho me temo que ni llegaron a
examinar la documentación. Luego, en mi recurso, hago saber este hecho
al Rector. Un error llámese material si se quiere, o mejor garrafal, o
incontrovertible, por parte de la Comisión—o una falsedad si se
prefiere... no, en todo caso, una cuestión de discrecionalidad técnica.
Pero ¿cuál es el fallo del Rector sobre este hecho? ¿Pone en duda la
veracidad o fiabilidad de la Comisión? ¿Va a examinar la documentación,
a ver si está ahí el proyecto? No padre. La respuesta es el silencio
administrativo, tan socorrido y tan útil para no saber si se va, si se
viene, o si se está de vuelta de todo.
¿Y qué hace el juez, cuando mi
abogada le vuelve a insistir en su exposición el día del Juicio, que al
margen de que la Comisión exigiese o no indebidamente el proyecto de
investigación, es falso que yo no lo presentase?
Pues otro silencio, sin más. De
este asunto no hay ni media palabra en la sentencia, que da por
sentado, ateniéndose a las actas de la Comisión, que no se presentó
proyecto de investigación—sin la menor explicación ni alusión, ni a la
exposición de mi abogada, ni a los recursos dirigidos al Rector donde
exponía yo esta circunstancia. Concluye sobre este punto el juez que
"el proyecto de investigación ni se consideró obligatorio (...) [¡toma
ya!] — ni fue determinante ni de la puntuación de los demás, que sí lo
presentaron, ni lo habría sido del recurrente, de haberlo presentado[subrayo y ¡exclamo!] y
haber obtenido la máxima calificación"—y del hecho de que sí lo
presenté, y que lo ignoró el tribunal, y luego el Rector, y ahora el
juez, ni media. Y todos tan frescos, que es sólo un señor el recurrente
al que le gusta protestar al parecer, y el Juez lo tiene claro.
Se pregunta uno si esto de que sí
que presenté proyecto de investigación lo voy a tener que publicar en
el Heraldo, o proyectarlo a
las nubes en PowerPoint. Es, como poco,
chocante—o escandaloso—que una cuestión de forma/fondo tan obvia, tan
flagrante, tan clara—¿igual es precisamente por eso, por lo clara?—sea
esquivada con una especie de ceguera selectiva súbita por los órganos
juzgadores (Comisión, Rectorado, Juez) cuando hay que dictarminar sobre
ella, y se evapore sin más de los papeles. Y lo peor no es ya que la
Comisión valorase o dejase de valorar el proyecto en sí—lo más
significativo es lo que indica esto de la nula atención con la que la
Comisión examinó la documentación de los opositores, o al menos la mía.
Claro que yo ya iba excluido de entrada por "literato". Pero nada de
todo esto es indicio de nada para el juez, que para mí que procesa este
asunto del proyecto sin que su cerebro llegue a procesarlo. Con estos
mimbres, no es de extrañar que estas investigaciones judiciales acaben
incluso felicitando al tribunal si hace falta. Vaya confabulación de
chupatintas.
Bien, así razonaba el primer tribunal de lo contencioso administrativo.
Veamos lo que hace el segundo, el TSJA, al respecto. En sustancia valen
los mismos argumentos para el segundo tribunal y para el primero, pero
examinemos lo que tienen que decir los magistrados, por si hubiera aquí
alta jurisprudencia.
No obstante debe señalarse que lo cierto es que no se exigió el
proyecto investigador como requisito de admisión de los candidatos, en
cumplimiento del artículo 9.1 del Real Decreto 1888/1984, en su
redacción dada por el Real Decreto 1427/1986,
A ver. Veamos qué es "lo cierto". La Comisión evaluadora no estaba
exigiendo requisitos de admisión
ni admitiendo a los
candidatos—si estamos hablando de admisión
en un sentido técnico-jurídico, que uno supondría que es el que
corresponde en este documento, pero ya no sabemos ni de qué hablamos.
Porque "admitidos" al concurso-oposición estábamos todos
los candidatos (José Ángel García Landa, Beatriz Penas, Brian Mott,
Ignacio Vázquez, Carlos Inchaurralde y Melissa Moyer) antes de que la
Comisión viese ni opinase ni
recibiese ningún material. Una vez admitidos, unos se presentaron a las
pruebas y
otros no. No sé de qué están hablando estos señores, ni qué pretenden
argumentar. Supongamos, dada la ambigüedad de ese "se exigió", que no
se
sabe quién es el sujeto, supongamos que estén hablando de la Comisión
evaluadora, y
estén diciendo, cosa que vendría más al caso, que la Comisión no exigió el proyecto
investigador como requisito para superar la primera prueba, o
para admitir a los candidatos al
segundo ejercicio.
En el primer ejercicio de este tipo de pruebas, la Comisión tenía que
valorar el proyecto docente
de
los candidatos, y sus méritos académicos, dando prioridad a los
méritos de investigación. Eso es investigación ya hecha, o
investigación en curso: puede también entenderse que podría incluirse
(como mérito menor) la investigación
que se proyecta hacer. Menor, por lo mismo que los proyectos
cuentan menos que sus realizaciones. Pero obsérvese
que la ley especifica que se presentará un proyecto docente, no un proyecto de investigación, puesto
que hay un segundo ejercicio dedicado expresamente a la exposición de
un trabajo de investigación. La comisión hace notar en sus actas que no se ha presentado un proyecto de
investigación.
Aparte de la falsedad de este aserto, cuestión sobre la que volveré,
¿qué quiere
decir la presencia de esta frase en las actas? ¿Es una anécdota
circunstancial? No, pues las actas se dedican a justificar las razones
que hacen adecuado, o inadecuado, el trabajo de un candidato, y que
motivan la decisión de la Comisión. No especifican, por ejemplo,
cualquier
otra cosa no requerida que
yo no haya presentado, no dicen, pongamos,
que "no ha presentado copia informática de su proyecto docente". En
este
caso, el hecho de que todos los miembros adujesen que yo no había
presentado un trabajo de investigación es (aparte de FALSO, insisto), es OBVIAMENTE, la exposición de un requisito incumplido.
Como muy bien argumentó mi abogada, la Comisión al parecer tenía
confundidas dos tipos de pruebas diferencias por ley, e insistía en
valorar el proyecto investigador
como criterio primordial en la primera prueba.
Los detalles, los exponía muy pormenorizadamente mi recurso al TSJA.
una lectura sistemática de
la normativa relativa a los concursos regulados en los artículos 35 a
38 de la Ley de Reforma Universitaria sólo puede llevar a la conclusión
de que la primera de las pruebas de este tipo de concursos no contempla
la valoración de un proyecto investigador. Y el hecho de que se
contemplara como uno de los criterios de valoración en primer lugar, y
valorando negativamente su no aportación por parte de la Comisión,
supone un comportamiento totalmente disconforme a derecho.
En este sentido, se hace necesario recordar que los criterios de
valoración recogían la valoración del proyecto investigador como uno de
los requisitos a tener en cuenta para la provisión de la plaza en
cuestión. Y los miembros de la Comisión recriminaron su no presentación
al Sr. García Landa, tal y como consta en los informes razonados.
En relación a esta cuestiíon, la sentencia de instancia viene a
entender que es posible la interpretación que suponga la valoración de
un proyecto de investigación aunque no sea obligatoria su presentación
en este tipo de procedimientos. Sin embargo, esta afirmación, dicho sea
con el debido respeto, no puede considerarse conforme a derecho.
Y esto por cuanto y como se ha manifestado, este criterio estaba
contemplado en la normativa de aplicación a los concursos regulados por
los artículos 35 a 38 de la Ley de Reforma Universitaria (sin embargo,
sí que estaba contemplado para los concursos regulados en el apartado 3
del artículo 39 de la Ley de Reforma Universitaria).
En relación a esta cuestión, se trae a colación la sentencia de la Sala
Segunda del Tribunal Constitucional nº 138/2000, de 29 de mayo (rec.
3061/1996) que señala lo siguiente:
"los
criterios que para la valoración de las pruebas ha de fijar y hacer
pública la Comisión evaluadora deben respetar y ser compatibles en todo
caso con las normas reguladoras del procedimiento selectivo, las
cuales, en consecuencia, no pueden ser desconocidas e ignoradas en el
establecimiento e interpretación de tales criterios"
Esta conclusión trae causa en una argumentación anterior
en relación a los criterios exigibles en un concurso para acceder a
profesor titular de universidad, que a la sazón también estaba regulado
en el artículo 9 del RD 1888/1984, de 26 de septiembre, por el que se
regulan los concursos para la provisión de plazas de los Cuerpos
docentes universitarios en la redacción dada por el RD 1427/1986. En
este sentido, la sentencia entiende que hay que respetar la normativa
reguladora de los procesos respetando los límites que ésta impone. En
la sentencia traída a colación, se otorga el amparo al recurrente por
cuanto en el proceso al que se había presentado se había aplicado el
mérito de la experiencia docente como requisito encubierto para acceder
a la plaza.
En relación a esta cuestión, esta sentencia, en su Fundamento Noveno,
señala lo siguiente:
"No
cabe duda, ciñéndonos al caso que ahora nos ocupa, que la experiencia
docente, a tenor de lo dispuesto en los arts. 37.2 LORU y 9.3 y 4 del
Real Decreto 1888/1984, de 26 Sep., en la relación dada por el Real
Decreto 1427/1986, puede ser uno de los méritos aportados por los
candidatos a plazas de Profesor Titular de Universidad y que ha de ser
valorado por la Comisión evaluadora en la selección de los aspirantes
en el marco de la primera de las pruebas del concurso junto
con otros méritos, el historial académico e investigador y el proyecto
docente presentado por cada candidato."
En lo que aquí interesa, llamamos la atención sobre que el
Tribunal Constitucional, en este tipo de procesos (como el que nos
ocupa) regulados en los artículos 35 a 38 de la Ley de Reforma
Universitaria, y en virtud de lo establecido en el artículo 9 del RD
1888/1984, en la redacción dada por el RD 1427/1986, considera como
méritos valorables: la experiencia docente, historial académico e
investigador, proyecto docente presentado, y otros méritos.
Es decir, que no se
contempla como mérito la valoración de proyecto investigador, ni por
la normativa de aplicación ni por
la jurisprudencia que la interpreta. Establecido lo anterior, habrá que afirmar con rotundidad la
total
disconformidad a derecho de que en los criterios de valoración se
contemplara como mérito a valorar el proyecto investigador. Por lo
tanto, la sentencia de instancia, al considerar la posibilidad de
valoración del proyecto de investigación como mérito, vulnera la
normativa de aplicación (RD 1888/1984, en la redacción dada por el RD
14271986), así como la jurisprudencia.
Una vez determinado lo anterior, se hace necesario señalar que, dicho
con el debido respeto, el Juzgador de instancia minimiza el alcance que
hay que darle a esta cuestión, señalando que como en el apartado en el
que se valoraba el proyecto investigador se compartía también la
valoración del proyecto docente y era de un 20%, la máxima puntuación
que se podía obtener por este concreto apartado era de 10.
Sin embargo, la incidencia de un incorrecto criterio de valoración no
se limita a la puntuación asignada al mismo (puntuación que además no
se hubiera limitado a lo manifestado en la sentencia, por cuanto el
porcentaje indebidamente asignado a este criterio hubiera recrecido a
otro) sino que el hecho de haber incluido incorrectamente como mérito
la valoración de un proyecto [investigador] supone una actuación
irregular de la Comisión Juzgadora del proceso selectivo de referencia,
lo cual permite afirmar que existe una quiebra de la presunción de
legalidad de la actuación de esta Comisión en el concurso para la
provisión de una plaza de Catedrático en el Área de Conocimiento de
Filología Inglesa en la Universidad de Zaragoza.
Por aclarar y puntualizar: yo no niego que la
comisión pueda valorar un proyecto investigador como un mérito más
entre los demás méritos de investigación del concursante, en
absoluto.
De hecho por eso incluí en la documentación que les presenté un
proyecto de investigación. Lo que es improcedente es que desconozcan o
tergiversen la ley, y hagan de la presentación del proyecto de
investigación un requisito primordial y exigible como se desprende
que han hecho al hacerlo constar en las actas de valoración—mostrando
así que no tenían claro qué tipo de concurso-oposición estaban
juzgando.
Sea como sea, en la sentencia no se encuentra ni rastro de
contraargumentación a todo esto. Sólo la afirmación gratuita de que
no "exigió" la comisión el proyecto—aunque hagan constar en acta que no
se les ha entregado (mintiendo, encima). O bien esto de que "no lo
exigió"
que dice el TSJA, es falso, sin más, o bien está interpretado barriendo
para
casa descarada y abusivamente. Porque así yo también contraargumento
con toda la facilidad del mundo. O, si
soy un juez de homicidios, también podré resolver que "aunque hay que
reconocer que el
acusado le disparó a la víctima varias veces, en ningún momento
manifestó su intención de dañarle, cuánto menos de quitarle la vida".
Cito de las actas de "informes razonados sobre los méritos de los
concursantes":
"No presenta proyecto investigador" (Firmado:
Susana Onega Jaén) "he de destacar la ausencia de un
proyecto investigador, que el
candidato no ha entregado" (Firmado: Francisco Garrudo) "No presenta proyecto investigador"
(Firmado: Montserrat Martínez
Vázquez) "No presenta proyecto investigador"
(Firmado: Constante González Groba)
Así pues, sostengo que la Comisión sí
exigió un proyecto de investigación en el primer ejercicio. Y
le asignó puntuación específica aparte, como consta por otra parte en
la
argumentación del primer juez. Así lo demuestran las actas de la
oposición, contra la
interpretación tendenciosa de todos
estos jueces. Con una hermenéutica judicial así, jamás se condenaría a
O. J. Simpson.
Sigue así la sentencia del TSJA:
"...y que
la valoración de los
proyectos de investigación no constituye vulneración ni de la normativa
aplicable, ni de las bases de la convocatoria".
Así dicha la frase suena cierta, y hasta yo estaría de acuerdo con
lo que parece decir, así en general y fuera de contexto. Pero para
entender lo que dice, y
lo que hace realmente, hay que atender a lo que se está presuponiendo,
en el contexto en el que se está tratando. Y las presuposiciones en
este caso son de aúpa: los efectos surtidos van por tanto a juego. En
suma, se da carta blanca a la comisión para que haga y deshaga a su
gusto, sobre la marcha, la normativa que regula las oposiciónes.
¿Aunque, más bien, no será que el punto principal de que se parte es la
desestimación del recurso, y que cualquier argumento o presuposición
vale para ello?
Aquí dan por hecho que el proyecto de investigación no se ha exigido, pero que sí se ha
valorado. Yo más bien sostengo lo contrario: Que sí se ha exigido, y que no se ha
valorado.
Lo de lo que no se ha valorado va porque la comisión declara
que el proyecto (exigible o no, exigido o no) no se pudo valorar puesto
que no se presentó. Cosa ésta que es falsa.
Mentir, no sé si la comisión quizá no miente, porque miente quien
engaña
deliberadamente. Pero como poco desconoce los hechos, y los desconoce
porque no examinó la documentación que se le entregó. Y por eso ponen
en las actas falsedades tales como que "No se presentó proyecto de
investigación".
Esto es lo que alegaba en mi recurso al TSJA:
Pero es que, en relación a esta
cuestión, aún
hay más.
Consta en el expediente administrativo cómo desde el principio mi
mandante ha sostenido que en la voluminosa documentación que se entregó
a la primera prueba del proceso selectivo de referencia sí que se
incluía proyecto investigador; este hecho también se puso de relieve en
el acto del juicio.
En este sentido, consta en las carpetas 81 y 82 de la documentación
listada en el currículum el proyecto investigador que tiene como título
"Narración, Interacción e Interpretación".
Es decir, que mi mandante sí que
presentó proyecto investigador.
Por lo tanto, resulta doblemente arbitraria la actuación de la
comisión, en primer lugar incluyendo como mérito a valorar un proyecto
investigador cuando esto no lo permite la normativ de aplicación a este
tipo de concursos, y en segundo lugar por cuanto, si se observa la
documentación que se acompañó a la prueba del proceso de referencia, se
observa cómo sí que había proyecto investigador; por tanto resultan
arbitrarias las afirmaciones de los Informes razonados de los miembros
de la Comisión que manifiestan su inexistencia.
Por lo tanto y también por esta razón procede la revocación de la
sentencia de instancia.
Pero, sobre esta cuestión, tan infamemente silenciada, ignorada sin más,
por la primera sentencia de lo lo contencioso administrativo, ¿algo
tendrá que decir, seguramente, el Tribunal Superior de Justicia de
Aragón? ¿No es esto un defecto de forma palmario, negro sobre blanco,
que invalidaría la actuación de cualquier tribunal? Es de suponer
que si el recurrente, yo, alega ante un tribunal que hay una falsedad
en los hechos, el tribunal investigará esa cuestión, y resolverá, por
ejemplo, si en la documentación entregada al tribunal, y todavía
depositada en la Universidad de Zaragoza desde ese día, hay o no un
proyecto de investigación.
Pues no, miren: no tiene efectos este defecto de forma. Aquí todo
es bueno y aquí todo vale cuando vale, y si no todo se evapora porque
sí cuando no tiene que valer.
La justicia del Sombrerero Loco, parece esto. Esto es lo que dice este
tribunal:
"Por
último, en cuanto al alegado
error padecido por la Comisión por desconocer que dentro de la
documentación aportada presentó un proyecto de investigación, debe
señalarse que la valoración negativa emitida desconociendo su
existencia a la vista de la totalidad de la documentación presentada y
examinada es suficiente para rechazar la eficacia de dicha alegación."
Léanselo otra vez, que tiene BEMOLES
la
cosa—que se pueda oír este tipo de razonamiento tarado, en una
institución que debería merecer respeto. Yo no le falto al
respeto: quienes la desacreditan son estos señores con semejantes
actuaciones—como quien caga en el sillón que ocupa.
Es que merece un análisis sintáctico, la frasecita, además de judicial.
Primero una cuestión de semántica, o de pragmática, o de lapsus
freudiano. La Comisión no ha "padecido"
ningún error. La Comisión, como
su nombre indica, lo ha cometido:
es la
comisión del error.
El padecimiento del error, y el padecimiento de la Comisión, y de
semejantes jueces, me corresponde a mí, al recurrente, sujeto paciente,
aunque aquí se pierde la paciencia.
Lo de la sintaxis. No queda claro (y por tanto puede significar
cualquier cosa) si la frase "por desconocer que dentro de la
documentación aportada presentó un proyecto de investigación" está regida todavía por "alegado", o no. O
sea, no queda claro si esta sentencia considera o no si es un hecho que
presenté un proyecto de investigación
dentro de la documentación aportada.
Esperemos, o supongamos, aunque tanto da, que signifique esto que no,
que no es algo probado, sino sólo algo que yo alego, aunque como se
verá, a los jueces les da igual que sea cierto o no.
Para actuar en justicia, habría que determinar si esta alegación mía es
cierta o no, es decir, habría que examinar
la documentación del concurso, depositada en la Universidad de
Zaragoza, como parte del expediente de este proceso, y
determinar al respecto. O bien, cosa más acorde con
los procederes judiciales, visto que no les interesa ver toda la
documentación, habría que requerir
a la Universidad de Zaragoza para que remita al TSJA una copia de los
documentos en cuestión, en concreto los archivadores que contenían el
proyecto, y que lleguen a la mesa del juez.
Un inciso—que el hecho de que "lo que haya" en los archivadores
sea un proyecto de investigación o no, "en su esencia", no es lo que
está aquí sujeto a
debate: sólo el hecho de si se
presentó o no se presentó. Lo de la
esencia es es cuestión fácilmente determinable, porque era un proyecto
de
investigación oficialmente,
es decir, un proyecto acogido a una de las convocatorias del ministerio
de ayuda a la investigación, y sellado por la propia universidad como
tal proyecto de investigación,
con la firma del Rector etc. etc.
Vamos, que no depende la cosa del gusto particular de la Comisión sobre
lo que son proyectos, o de que les interese o no el tema del proyecto,
etc. No
es eso lo que está en cuestión aquí, sino sólo y únicamente si
es cierto que entre la documentación presentada hay una cosa llamada
"proyecto de investigación", como sostengo yo, o si no la hay, como
sostiene la Comisión. Es una cuestión que requiere, como digo,
inexcusablemente, consultar la documentación. Hasta un juez de teatro
de marionetas llegaría hasta ese nivel.
Pero no se eleva hasta allí el Procedimiento de estos magistrados, qué
va. Y la manera que tienen de decidir la cuestión tampoco es la del
juez anterior, que consistió en actuar como si no hubiera oído nada, y
hacer que la cuestión alegada se volatilice de su sentencia.
Lo que hacen estos es "razonar", muy entre comillas, que "debe
señalarse que la valoración negativa emitida desconociendo su
existencia a la vista de la totalidad de la documentación presentada y
examinada es suficiente para rechazar la eficacia de dicha alegación".
—¿Habré leído bien?
Otra vez nos topamos con la sintaxis. "Que es suficiente la valoración negativa
emitida"... ¿La valoración negativa emitida por quién?
- Si significa emitida por el Juez, en
la primera sentencia que ahora se revisa, hay que decir que
el juez ni emitió ninguna valoración al respecto, puesto que la
cuestión no
aparece en su sentencia, ni examinó en ningún momento "la totalidad de
la documentación presentada". Si los magistrados quieren decir
esto, están diciendo falsedades obvias, o quizá mentiras dignas de
bellacos.
- Si se refiere a la valoración
negativa emitida por la Comisión, la cosa es peor si cabe.
Significa entonces la frasecita que el
tribunal da por bueno sin más lo que diga la comisión, sea cierto o
falso, y que no va a verificar de ningún modo loshechos comprobables, los defectos de forma y procedimiento, sobre
los que hay denuncias que la Comisión ha errado, o mentido. Que no va a
ejercer su función institucional de revisión, lo que justifica su
existencia como tribunal. O más bien nos hace el TSJA un simulacro de
verificación, pasándole el hisopo a la
sentencia, sin mojarlo siquiera en agua bendita—haciendo como si
hubiese usado un Alto Criterio, mientras que
lo que está decretando es la indefensión por sistema del recurrente.
Porque para
determinar si éste tiene
razón o no, no se acude a investigar los hechos, sino que se le
pregunta a la parte contraria objeto de la denuncia.
Y la parte contraria... es
que no ha visto el proyecto. Pero bah, da igual, "la valoración
negativa emitida desconociendo su existencia ... es suficiente
para rechazar la eficacia de dicha alegación", de mi alegación
se
entiende. Aún tienen los magistrados la cara dura de aducir el
"desconocimiento" como hecho firme y como
si fuese un argumento a favor de la decisión tomada, y que justificase
desestimar mi
recurso entonces, y volver a desestimarlo ahora. Vamos, que visto que
los de la
comisión, o el juez, desconocían que hubiese entregado el proyecto, y
se
perdían entre tanta documentación, pues da igual, bien que hicieron al
no ver nada. Suficiente. Y caso cerrado y tan frescos. Evidentemente,
cualquier cosa es suficiente para rechazar mi alegación, con todos los
jueces sentados en un platillo de la balanza.
Para esto no tengo palabras, realmente. Justicia tan grotesca no la he
visto administrar en ninguna farsa, culebrón, ni esperpento teatral.
Pero ahí los tienen, con sus togas
y puñetas—puñetas que no falten, es lo esencial— sentenciando, y
dictaminando que "debe señalarse". A ustedes sí
que los tendrían que señalar, en el bar de los Juzgados.
Es ésta una novela un tanto cansina de Saramago, como si se
hubiese forzado a sí mismo a escribirla. Cuenta el viaje de un elefante
hacia 1551, desde la corte del rey de Portugal hasta la de su primo el
archiduque Maximiliano de Austria, primero con un pequeño cortejo de
portugueses desde Belem a Valladolid, y luego acompañando al séquito de
Maximiliano hasta Viena, con Alpes y todo. El elefante va por
obligación, claro, por ocurrencia real, al igual que llegó a Portugal
por
capricho de alguien, él y su cornaca Subhro. Y de estas circunstancias
sobrevenidas y obligaciones de la vida va la novela en parte. También
va
sobre las ceremonias y atenciones y curiosidades más o menos gratuitas
de los seres humanos, para quienes (por las circunstancias que
decíamos) un elefante es algo excepcional, si bien en sí un elefante
es... habría que preguntarles a los ciegos, o al cornaca quizá. Es un
cornaca un tanto filósofo resignado, nada espectacular tampoco, un
observador de lo que le ha tocado observar, prudente a la hora de no
pisar callos de nobles y militares, tan susceptibles ellos. Si el
elefante podría ser excepcional, sólo de ahí viene lo excepcional del
viaje, inspirado a Saramago en una cena en el restaurante El Elefante
de Viena, a donde también viajó él, como un elefante memorable, paseado
y homenajeado. Nada especial tiene la novela, pero es de Saramago, y de
un elefante. Eso la hace especial, y su consciencia de esto,
discretamente llevada, la hace
reflexiva. Durante el viaje hay que atender los muchos asuntos
prácticos
que requiere escoltar a un elefante, sobre todo con séquito y
ceremonia, dan ganas de dejarlo en Portugal. También hay tiempo para
filosofar; el narrador divaga, no se
ocupa mucho de pastorear sus ideas, ya llegará al final, el elefante
sigue andando mientras tanto, aunque el cornaca esté con la cabeza en
otro
sitio, a la India no nos consta que vuelva. Sí fantasea eróticamente,
el cornaca digo, o es el narrador, con la Archiduquesa, que al parecer
está buena, pero todo sexo es virtual aquí, es el Archiduque quien se
la beneficia en realidad, suponemos. Subhro el cornaca (rebautizado
Fritz por el archiduque) sueña que rescata espectacularmente a esta
mujer de una caída alpina, con su elefante, pero nada, es todo virtual,
una divagación, no hay aventura, nada pasa, los lobos no atacan, los
soldados no montan pelea, y sin embargo la novela avanza pasito a
pasito. El elefante le gusta a Maximiliano, es exhibible, sabe que
aunque
no haga nada ni pase nada,
impresiona y figura—todos al fin sometidos a las necesidades de la
política, hasta Salomón el elefante, rebautizado Solimán por el
archiduque. Un milagro tiene lugar en Italia, donde la
contrarreforma está en marcha y se buscan excepcionalidades, el
elefante se arrodilla en un santuario, pero va instruido por el
cornaca,
instruido a su vez por una autoridad eclesiástica. Mejor no buscarse
líos. Es un
milagro falsificado. Igual
da, la gente hablará del milagro, también de la novela, aunque no sea
milagrosa, un elefante siempre es símbolo de la edad, y de la
sabiduría, me recuerda la Dra. Penas. Y la sabiduría tiene su lugar en
este mundo,
sí, pero poquito, el mundo es más trabajo y ceremonia y espectáculo
dirigido, que sabiduría. También salva el elefante a una niña, dicen,
pero
no, no la salva, es sólo que no la pisa, es un elefante bien enseñado,
Solimán o Salomón, calmo y
civilizado, tiene sus humores, pero nunca se encabrita ni hay que
luchar
con él, se deja llevar, sigue andando como un participio de presente.
El momento tan esperado en que el elefante se desmanda no llega nunca.
Al final la
novela se lee y acaba, y el viaje, y ay, hasta la vida del
elefante; Saramago también se sabe viejo, y falsamente excepcional a su
manera, puede que viva mucho pero
puede que no, y bueno, la vida tampoco es tan espectacular, una vez
paseada, aunque seas un elefante, o quizá por eso. Es un camino del que
poco nos salimos; casi es todo más expectativa que otra cosa, mientras
andamos. Saramago, José. El
viaje del elefante. Madrid: Alfaguara, 2008.
Australia occidental, en 1931. El administrador Mr. Neville, "Chief
Protector of Aborigines", (al que aquí llaman los aborígenes "Mr.
Devil"), controla desde Perth la política del gobierno con los
aborígenes y tratamiento legal dado a cada aborigen, al parecer de modo
personalizado. No sólo sigue cada caso, sino que (de creer lo
increíble) sabe cuándo se le ha dado el último par de zapatos a cada
cual. Está interpretado por Kenneth Branagh, que da un retrato de él
donde el funcionario victoriano ejemplar se encuentra con el nazi—un
nazismo planificador y paternalista, que no busca el exterminio físico
de los aborigenes sino su estrangulamiento cultural, la obliteration
de
sus costumbres y modo de vida. Molly Craig, su hermana Daisy
Craig
Kadibil, y su prima Gracie. Molly, Daisy y Gracie se escapan del centro
de internamiento de Moore River en Australia del suroeste, para volver
andando hasta el norte, a su tierra natal en Jigalong, donde vive su
madre. Al ser mulatas, habían sido"secuestradas" por el gobierno para
criarlas en Moore River, una mezcla de campamento de monjas y campo de
concentración. Pero Molly consiguió huir. Tuvo dos niñas y
volvió a ser internada. Se escapó con ellas para volver otra vez
andando a Jigalong, llevando a la pequeña, Annabella. A ésta se la
quitaron y la internaron de nuevo en Moore River, cuando tenía tres
años. Molly nunca la volvió a ver. Esta política de internamiento
forzoso de niños aborígenes, nos informa la película, siguió
aplicándose hasta 1970. La película está basada en un libro de la hija
de Molly, Doris Pilkington Garimara, y va precedida de un documental
donde la autora pide apoyo para las ONGs que se oponen a las políticas
de integración forzosa de indígenas y de asimilación cultural.
Es. muy determinadamente, una película de buenos y malos, donde los
buenos son los aborígenes, más específicamente las
aborígenes, familias felices de mujeres en armonía mutua consigo
mismas, con su tierra y con su tradición. Los malos son los
asimiladores, los administradores coloniales que deciden el destino de
personas y familias sin contar con su opinión. De modo muy benevolente
si se les pregunta a ellos: "cuánto se perjudican los nativos a sí
mismos... si
supiesen lo que queremos hacer por ellos", ésa es la idea que tiene Mr.
Neville / Branagh de su labor. Hay que decir que produce un curioso
efecto la entrevista con la autora Pilkington Garimara al principio:
es, obviamente, una mujer asimilada, occidental, pero airada y
resentida. Sus palabras en cierto modo trabajan contra la política que
propugna, pues es una occidental lo que oímos, una occidental
activista, no de modo simple una nativa defendiendo su modo de vida
tradicional. Esta contradicción o tensión corre a lo largo de la
película, tanto en las situaciones que retrata como en la lógica
narrativa que sigue.
Comienza la película con una visión idílica de una niña preciosa,
integrada en la naturaleza, mirando el mundo con ojos fascinados. Lo
primero que ve es un halcón, que su madre le dice será su espíritu
protector. La niña con eso se queda, oyendo estas cosas de mayores, y
el espectador, con perspectiva irónica, oyendo estas cosas de
aborígenes—a la vez que se establece un paralelismo entre las creencias
religiosas arbitrarias de los aborígenes y las no menos arbitrarias de
las religiones occidentales. Luego vemos a las niñas, con su madre y
abuela, siguendo la pista de un lagarto, para cazarlo y comérselo.
Seguir pistas será muy importante en la película, y es un tema que se
introduce aquí. Pronto tienen que esconderse de la vigilancia de un
policía montado, filmado al estilo autoridad controladora, en plano
picado ascendente, y con rostro
quintaesencialmente anglosajón. Son los rostros que como el de la
enfermera/monja de Moore River, o el del Sr. Neville, llegará a
aborrecer Molly, como encarnación física del paternalismo autoritario
que la obliga a hacer lo que no quiere. Antes morir en el desierto que
someterse, decide Molly, y es una decisión a la que la película le da
una dimensión épica.
En una narración en off de Molly, al principio de la película, habla de
cómo su familia
llegó a Jigalong, y de cómo pasaron de vivir en el desierto a depender
de las cosas que les daba el gobierno. Pero de hecho casi pasa
desapercibido que los aborígenes no están viviendo en su
cultura primigenia, sino como mendigos subvencionados por la caridad
del gobierno. Si viven en Jigalong es porque ahí hay un centro de
distribución de alimentos, ropa y cosas (era uno de los centros de
mantenimiento de la valla a prueba de conejos que separaba el desierto
de la tierra cultivable). La película se fuerza a mostrarlo, en
un ejercicio de ecuanimidad, pero con muy mala gana. La autenticidad
está toda del lado de estos aborígenes felices, bienhumorados y bien
alimentados de gordos lagartos y provisiones del gobierno. Molly habla
de "my dad", pero no vemos a
ningún "papá", ni siquiera a ningún padre. "Moved on", comentan sobre
los padres blancos los policías que vigilan a los nativos. La
ascendencia mixta de Molly es
razón suficiente para que la considere asunto suyo, aplicando una
política racista-paternalista, el gobierno australiano, que deviene por
ley su responsable legal. De hecho es el responsable legal de todos los
aborígenes, considerados como una especie de menores sometidos a la
tutela y autoridad benefactora-Rothenmeier del gobierno.
La pequeña Daisy, que no debe tener ni ocho años, ya está prometida—a
un
aborigen, cuestión racista que parece desencadenar la intervención de
Mr. Neville. Queda, claro, la pregunta: ¿puede haber dos leyes en una
nación, según cuál sea la raza o la tradición familiar de sus
habitantes? ¿Pueden arreglarse matrimonios con niñas de ocho años? En
la medida en que la película responde a estas preguntas, pues en mayor
medida podríamos decir que las esquiva o disimula, la respuesta es sí.
Los aborígenes tienen otra ley, y otras costumbres, que merecen
respeto—y lo merecen por el hecho de ser aborígenes. En la película se
plantea pues, si bien de modo un tanto esquivo y partidista a la vez,
la cuestión del multiculturalismo y sus límites. Si algo tiene claro la
película, no es que sea inaceptable criar niñas comiendo lagarto en
chabolas, casándolas a la nativa, etc.—lo que es inaceptable es el
paternalismo de dentista de Mr. Neville, y la política de integración
forzosa de los indígenas. Sería interesante explorar esta cuestión con
películas similares en otros contextos problemáticso, y menos
partidistas y seguras de sí: por ejemplo una hecha a la española, sobre
un multiculturalismo español como es el caso de los gitanos—o, por
tentar más los límites, el multiculturalismo ideológico de padres raros
que críen a sus hijos según lo entienden y contra las costumbres
generalmente aceptadas (hippies, testigos de Jehová, etc.). La película
encuentra inaceptable que el Estado pueda apoderarse de la patria
potestad y dictar las normas que ha de seguir el individuo: y sin
embargo el Estado nunca hace otra cosa, es su especialidad. Todo
depende de dónde trace la raya. El hecho de que en esta película la
raya tenga tintes racistas y de genocidio cultural no la hace sino
menos problemática: una película más filosófica nos daría soluciones
menos predeterminadas, o tendría más dudas sobre sí, o sobre las
razones relativas de posturas enfrentadas.
Que esta las tiene, a su pesar, como he dicho, en parte, por un prurito
de autenticidad. Vemos a los aborígenes (discretamente) subvencionados,
aunque no vemos a ninguno borracho, por ejemplo, ni vemos los
inconvenientes de la vida como aborigen. El título de la película viene
de la valla que divide Australia separando la tierra arable de la
silvestre, pero sugiere que los "conejos" que han de ser contenidos por
la valla son los aborígenes—que la valla separa la Australia civilizada
de estos niños aborígenes que son como conejillos salvajes. La valla
tiene connotaciones de alambrada de campo de concentración. Ahora bien,
la valla no funciona así, de izquierda a derecha, en la película— y en
Moore River no hay alambradas, si no son psicológicas y
administrativas. La valla funciona en realidad no sólo para aislar,
sino también para conectar: de norte a sur: de hecho la siguen las
niñas como guía para ir
de Moore River hasta Jigalong, pues saben que también por allí pasa la
valla. Y este plan lo adivinan los policías y funcionarios que las
siguen (con una diligencia admirable, todo hay que decirlo, las niñas
estarán descontentas, pero desde luego están administradísimas). Así
que la
valla es ambivalente, es un signo ambiguo, la interfaz y línea
conectora de norte y
sur, este y oeste, civilización y cultura aborigen. Es de hecho a la
valla a la que Molly debe su existencia, pues en la valla trabajaba su
padre, y
allí conoció a su madre, y por causa de la valla existe la comunidad de
Jigalong. El nativismo naif que exhibe la película en primera línea de
hecho no existe más que como un recuerdo, y esto lo muestra la propia
imagen central de la
película.
El guardián de Moore River, Moodoo (David Gulpilil), es un personaje
curioso, curioso por lo típico. En principio es un cipayo despreciable,
un aborigen de
uniforme que aplica la política de Mr. Moore. Ha internalizado la
represión, y caza sistemáticamente a todos los aborígenes fugados. Es
un excelente seguidor de pistas, con lo cual vuelve de modo
cuasi-obsceno contra su propio pueblo las habilidades que les permitían
sobrevivir en la naturaleza, y orientarse en el tremendo paisaje
australiano. Moodoo tiene una hija (mestiza) internada en Moore River,
y él mismo está sometido a la autoridad de Mr. Neville, primero porque
está "on probation", no sabemos por qué, luego por permanecer en su
puesto y cerca de su hija. La pelicula nos tienta con la posibilidad de
que Moodoo detecte la pista de las niñas (está constantemente a un paso
de ellas) y finja no ver nada en el último momento, pero no hay tal.
Moodoo sabe que su presetigio está en juego, no sólo su fiabilidad como
guardián y servidor del imperio, sino también su credibilidad como
nativo auténtico, como rastreador nato. Y como Molly consigue mantener
la distancia justa, se gana la admiración reticente del cipayo: "Es muy
buena, esa niña" (buena borrando pistas, se entiende). Menos da una
piedra:
hasta allí llega Moodoo en ejercicio de su autenticidad aborigen
subyacente. La película le reserva un lugar poco digno, como el
sirviente abyecto de los blancos, pero no deja de mostrar sus posibles
razones: deseo de promoción social, e intereses familiares, aunque sean
mezquinos y de segunda, comparados con la autenticidad de casta de la
mulata Molly. También envidia secretamente Moodoo, con probabilidad, la
decisión de Molly de volver a su hogar, pero él es prisionero de sus
propias elecciones más que de los blancos. En eso no es distinto de
otros muchos aborígenes, que abandonan su cultura por considerar que
hay otras vías más fáciles, aunque sean menos dignas culturalmente para
los observadores de una y otra cultura. Moodoo es el más típico, quizá,
después de todo su propio nombre es un genérico para "aborigen".
En la escena crucial de la película, Molly está a punto de perecer con
Daisy en el desierto, que viene cruzando con una determinación heroica,
llevando a su hermanita a cuestas cuando ésta no aguanta (aquí hay que
mencionar una fotografía y unos paisajes fantásticos, y durísimos de
atravesar por supuesto). Y de la muerte las salva el contacto
mágico-telepático con su madre y abuela, que ayudadas por las viejas
del pueblo entonan cantos sagrados, oraciones para atraerlas (aunque
también se nos aclara en los créditos finales que las canciones
aborígenes que oímos no eran sagradas sino susceptibles de ser
reproducidas en público). E interviene el pájaro-espíritu, el halcón
protector que la saca mágicamente del desierto, y por arte de
birlibirloque resulta que no estaba en una infinita extensión vacía y
alienígena, sino a las puertas de casa, y en los brazos de su madre y
de su abuela. Magia, pero así sucedió, o al menos (por virtud de la
magia subjetivizadora del cine) así se lo pareció a la protagonista.
También la valla hace de telégrafo telepático conductor: la madre y la
abuela la tocan, y también Molly, y se transmiten energías emocionales,
y quizá también sobrenaturales, activadas por esas "sabidurías y
tradiciones que los occidentales no entendemos". Para ellas es
una comunicación numinosa sustancial; para la película un artefacto
poético, pero esa es una diferencia que la película busca ignorar.
La película coloca así al occidental escéptico en el lado de Mr.
Neville, y partiendo de una base de documental social-realista, se
alinea poéticamente con el
pensamiento mágico de los aborígenes, y lo integra en su estructura
narrativa. La música (cantos aborígenes + Peter Gabriel) se superpone
en las dos escenas, y las comunica: la llamada de las mujeres de
Jigalong, y la escena de Molly y Daisy en el desierto, facilitando así
el milagro de la reunión—aunque sabemos que no hay pájaros espíritu,
¿no? Todo depende cómo se vea, porque todo está tan mezclado como
Molly. En realidad, la película es como la valla: ambigua y
ambivalente, producto occidental pero vehículo para la comunicación
aborigen: divide y une, y se usa a sí misma de un modo que mezcla,
paradójicamente, honestidad y manipulación tendenciosa, buena voluntad
y mala conciencia, documental y ficción poética, la verdad y la mentira
de la autorrepresentación de
los aborígenes.
Generación robada
(Rabbit-proof fence). Dir. Phillip Noyce. Guión de Christie
Olsen, basado en un libro de Doris Pilkington Garimara Rabbit-Proof Fence, U
of Queensland Press. Cast: Everlyn Sampi, Tianna Sasbury, Laura
Monaghan, David Gulpilil, Ningali Lawford, Myarn Lawford, Deborah
Mailman, Jason Clarke, Kenneth Branagh. Photog. Christopher Doyle.
Prod. des. Roger Ford. Ed. John Scott, Veronika Jenet. Music by Peter
Gabriel. Exec. prod. David Elfick, Jeremy Thomas, Kathleen McLaughlin.
Prod. Phillip Noyce, Christine Olsen, John Winter. Australia: Hanway /
Australian Film Finance Corporation / South Australian Film Corporation
/ / Rumbalara Films Olsen Levy Production / Showtime Australia /
Premium Movie Partnership / Jabal Films Pty Ltd / , 2002.
14. Essays and Soliloquies. La
influencia del ensayo sobre Hamlet.
En
otoño de 1599, Shakespeare reescribe Hamlet. Tal
como la conoció Shakespeare, quizá unos diez años antes, Hamlet era una tragedia de venganza
al estilo senequista; una obra ahora perdida y de autor desconocido,
inspirada en una vieja historia medieval de Saxo Gramático. Thomas
Nashe se burla de ella y parece indicar que era obra de Kyd, como The Spanish Tragedy. Shakespeare la
conocía bien y probablemente la interpretó con Burbage y Kemp en
Newington Butts, al sur de Londres, en 1594. Hacia 1596, Lodge, otro university wit, también satiriza a
un individuo risible como sacado de Hamlet, "anda de negro cubierto de
gravedad, tan pálido como la máscara de del Fantasma que gritaba tan
patéticamente en el Teatro como una marisquera, '¡Hamlet,
venganza!"—Todo esto antes de que Shakespeare empezase a escribir nada
sobre Hamlet...
En Saxo Gramático, también el padre de Hamlet ha sido asesinado por su
hermano, que se ha casado con la reina. Aquí el asesinato del padre de
Hamlet no es secreto, y Hamlet se finge loco para escapar a la muerte.
Lo espían con una joven (como Ofelia). También mata al consejero de su
padre (como en Shakespeare a Polonio) cuando éste espiaba a Hamlet
hablando con su madre. También está la fuente del episodio de
Rosencrantz y Guildenstern y el viaje a Inglaterra. Una importante
diferencia es que Hamlet sobrevive tras su venganza, y llega a
rey. La historia fue recontada por Belleforest en sus Histoires Tragiques (1570),fuente ésta que conoció
Shakespeare, además del drama anónimo. En Belleforest la reina es
adúltera antes del asesinato, pero luego apoya a Hamlet y guarda su
secreto. También adquiere Hamlet tintes melancólicos. Entre las
novedades introducidas por el anónimo dramaturgo que usó a Belleforest
están el fantasma, la obra dentro de la obra (típico
esto del estilo de Kyd) y la muerte de Hamlet (aunque no su locura fingida, como dice
Shapiro por error). Esto es lo que recibió Shakespeare; según
Shapiro sólo Fortinbras es su creación (supongo que se refiere Shapiro a los
personajes principales o a líneas de acción relevantes, suponiendo que
Fortinbras aporte esto. Porque personajes sí hay muchas creaciones
shakespeareanas memorables en Hamlet, desde el sepulturero al petimetre
Osric).
La invención de argumentos no interesaba especialmente a Shakespeare,
que aquí y en general usa y combina fuentes. A lo que dedica su
invención es a los soliloquios y a la creatividad verbal. (Aunque, claro, esto se asienta sobre un
tratamiento más complejo del carácter y de la situación dramática en
general). Destaca Shakespeare por su amplísimo vocabulario:
nada más en Hamlet usa casi
4000 palabras diferentes, e introduce 600 palabras que no había usado
antes—dos tercios de las cuales no volvería a usar (según Alfred Hart).
Y el uso que da a las palabras también es novedoso; abunda
especialmente en esta época de su escritura la hendíadis (una única
idea expresada por dos palabras coordinadas, por ej. en su definición
del teatro como "el resumen y crónica abreviada de su tiempo". Shapiro
observa que la hendíadis introduce un elemento tropológico: cada mitad
recibe circulación sanguínea de la otra. A Hamlet lo retrata bien la
hendíadis, una búsqueda de significado, de atar todo junto, que a la
vez se multiplica o difumina: va con el ambiente de la obra.
Rehizo magistralmente Shakespeare la vieja obra—remozando una obra
antigua, hizo sentir a su público que el mundo había cambiado, habían
desaparecido las viejas certidumbres: el público veía el viejo Hamlet, pero con una diferencia,
sin saber exactamente qué esperar, con recuerdos interfiriendo con la
escena que se contemplaba efectivamente. Y al ser conocido el
argumento, se perdía menos la atención allí, se reservaba para la
comprensión del pensamiento y la interioridad, sin perder el hilo de la
obra. Otra cosa que hace es rehacer el papel del cómico: tras
su victoria con la salida airada de Kemp de la compañía,
Shakespeare aún se permite aquí que el príncipe ataque (en su lección a
los actores) a los cómicos que improvisan. De hecho es el propio Hamlet
quien se apropia de gran parte del papel cómico; sólo más tarde se da
un papel al nuevo tipo de bufón filósofo (especialidad de Robert
Armin)—en el papel del sepulturero. La referencia a Yorick es en parte
una alusión al viejo cómico Tarleton, protector de Armin.
Shakespeare, nos dice Rowe, interpretó originalmente el papel del rey
Hamlet, el Fantasma, con su "remember me". En cuanto a Hamlet, era
Richard Burbage, como todos los protagonistas de Shakespare, cuyo éxito
iba asociado al suyo. Para Shapiro, estos versos en boca de Hamlet son
también una alusión privada a la empresa común de ambos hombres en el
teatro del Globe:
"Remember thee, Ay, thou poor ghost,
whiles memory holds a seat In this distracted
globe." (I, v, 95-7)
Se fija Shapiro también en uno de mis pasajes favoritos de la obra, uno
normalmente suprimido, cuando la compañía de actores y Hamlet mismo
recitan un pasaje de una tragedia de venganza pasada de moda, sobre la
destrucción de Troya. Allí contrasta el estilo desfasado de la obra con
el del nuevo Hamlet que
estamos contemplando. Queda sugerido que hay un contraste entre la
rápida venganza del "sanguinario Pirro" matando a Príamo, y las
dilaciones de Hamlet a la hora de llevar a cabo la suya. (De hecho también hay un paralelismo:
Hamlet se interrumpe al describir cómo Pirro iba a matar a Príamo, pero
se detiene, y la acción queda como en suspenso... una especie de mise
en abyme de la técnica de la dilación y prolongación de la tensión que
Shakespeare utiliza en la obra en su conjunto. Sobre el aspecto
reflexivo de la dilación en Shakespeare, puede verse la obra de Judd D.
Hubert). Este episodio, con su escritura deliberadamente
anticuada, no fue entendido por Dryden, ni siquiera por Pope... sólo
Malone sugeriría que Shakespeare sonaba anticuado deliberadamente.
Shapiro sí lo aprecia, como una alusión reflexiva a la propia estética
de Shakespeare al reescribir el antiguo Hamlet:
"Es una de las claves para
entender qué es lo que hace a Hamlet
tan singular: a la vez que está repintando una obra de arte anterior,
Shaekspeare permite que sigan visibles huellas de lo que ha encalado
por encima" (326)
Otra cuestión que contribuye a la originalidad de Hamlet es la manera en que se
alimenta de inquietudes y rumores, alimentados por la tensa situación
política del momento, tras el fracaso de la expedición de Essex a
Irlanda, en otoño de 1599, mientras Shakespeare estaba escribiendo Hamlet. El ambiente opresivo y de
vigilancia se capta por ejemplo en una carta de Henry Wotton a John
Donne, donde habla con medias palabras de la "enfermedad de la Corte" y
dice "no diré más y quizá aún te he dicho mucho". Las obras sobre la
cultura del honor y el heroísmo de este año (Henry V y Julius Caesar) no serían
representadas en la corte, por lo inoportuno del momento político:
"tanto más revelador que eligiese este momento para actualizar la
historia de una corte corrupta (ante la cual se representa un drama
sedicioso), una sucesión problemática, amenazas de invasión, y peligro
de golpe de estado" (327).
En Hamlet perfecciona
Shakespeare los soliloquios del protagonista, de modo sin precedentes,
para expresar los sentimientos de disgusto e interioridad secreta del
protagonista. Para Shapiro, el nuevo grado de desarrollo se debe al
interés que despertó en Shakespeare en este momento una nueva forma
literaria: el ensayo. Montaigne comenzó a publicar sus ensayos en 1580.
Varios tradujeron ensayos de Montaigne a finales de los 90, antes de la
traducción magistral de John Florio en 1603, y algunos escribieron
ensayos. Bacon es el más conocido, pero los ensayos de William
Cornwallis son más parecidos al tipo de ensayo personal de Montaigne:
en lugar de dar soluciones magistrales, como Bacon (sobre todo en las
primeras versiones de sus ensayos), los ensayos de Cornwallis nos
recuerdan a los soliloquios de Hamlet por su carácter tentativo e
improvisado. Cornwallis
había vuelto
desilusionado de la campaña de Irlanda, donde había ido como voluntario
y había sido armado caballero por Essex. Los ensayos de Cornwallis "comparten con los soliloquios
la sensación de una mente cargada de conflictos que no pueden
resolverse" (329). Por ejemplo, al final de su ensayo "Sobre la
resolución"—"I am myself still, though the world were turned with the
wrong side out" (332). Circularon los ensayos de Cornwallis antes de su
publicación en 1600, aunque Shapiro no sostiene que Shakespeare los
conociese específicamente:
"Me detengo en este escritor
mayormente olvidado para enfatizar que Shakespeare no inventó una nueva
sensibilidad en Hamlet; más
bien, dio voz a lo que él y otros veían y sentían a su alrededor—que es
por lo que Hamlet tuvo una
resonancia tan poderosa entre el público desde el momento en que se
puso en escena por vez primera" (331).
También debió conocer Shakespeare a Montaigne ya por entonces, o a
otros imitadores. El énfasis de Montaigne, mostrar una mente en
proceso, con contraargumentaciones contra sí, cambios de opinión, etc.,
explora un terreno común con los soliloquios. También el estilo oral,
coloquial, de los ensayos es novedoso. Y redefinen la relación entre el
hablante y el lector de un modo que captura la intmidad novedosamente,
más aún que los sonetos. Hamlet necesita hablar, y hablar solo—Horatio
no es oyente suficiente. (En su resumen de la obra al final, hace sonar
a Hamlet como la obra anticuada de venganza—que es, claro, pero que no
es. Horatio se ha perdido los soliloquios de Hamlet).
La relación con Ofelia es más compleja, por el cambio que ha
sufrido—queda expuesta la simplicidad anterior del Hamlet romántico, al
leerse en público su carta. Da la medida del cambio, y de la nueva
complejidad—las certidumbres de la rimilla a Ofelia, desde el Sol en el
cielo hasta el amor de Hamlet, resultan ser incertidumbres.
Con la complejidad del personaje, consigue Shakespeare redondear su
enfoque a la tragedia, más allá de melodramas como Tito Andrónico o de éxitos
limitados en lo trágico como Romeo y
Julieta, Ricardo III o Julio
César:
"Estos soliloquios no sólo nos
permiten ver a una personaje pensando en voz alta, sino que también, de
modo crucial, nos permiten oír como testigos una gran lucha
moral—precisamente lo que nunca oíamos cuando Julieta, Ricardo III o
incluso Falstaff se dirigían a nosotros directamente. En Julio César Shakepeare había
descubierto el potencial de escribir una tragedia construida sobre
la falla de una conflicto ético irresoluble; pero después de los
primeros soliloquios de Bruto, abandonó el principio de encarnar este
conflicto en la mente de un solo protagonista" (336)
Las obras isabelinas de la tradición en la que trabajaba Shakespeare
partían de la tradición de la moralidad, con un protagonista dividido
entre decisiones encarnadas sobre la escena por caracteres contrarios.
Ahora Shakespeare quiere ir más allá de ese planteamiento. Ya en Enrique V había hecho que el
conflicto o contraste principal de la obra estuviese no entre el rey y
los franceses, sino entre la alternancia del Coro y la acción. Y en As You Like It el principal
obstáculo al final romántico no lo ponían personajes opositores, sino
las propias limitaciones de Orlando, que necesita aprender qué es el
amor. Ahora, en Hamlet, el
uso de soliloquios ensayísticos proporciona un vehículo para expresar
conflictos que no admiten una solución sencilla, y conflictos típicos
de su época que lo convierten en una obra tan densamente expresiva de
su tiempo. El conflicto se ha vuelto un conflicto interno al
protagonista. Pero esto es así sobre todo en su primera versión de Hamlet— del Hamlet revisado, decimos. Porque
en su revisión de esta reescritura, "Shakespeare descubrió que había
llevado su experimento y con retraso descubrió que había riesgos no
previstos al localizar demasiado peso del conflicto en la consciencia
de Hamlet". Esto le llevó a la versión revisada, pero la nueva
interioridad explorada llevará a las demás grandes tragedias y a las
comedias conflictivas de su época oscura, "que no giran sobre los
obstáculos familiares de la comedia sino en torno a la lucha interna
atormentada de personajes como Isabella y Bertram" (338).
Miércoles 5 de agosto de 2009 Hikikomori total A Álvaro lo tenemos
colgado de la serie Lost,
recuperando todos los episodios pasados, viéndose las cinco series una
detrás de otra. El resultado es que se encierra en el cuarto y se
enchufa con los auriculares al ordenador, y hay que llevárselo a la
playa sacándolo con palanca. Le digo, oye, que ya estás como esos
adolescentes japoneses que se no salen nunca de su casa y están
encerrados en su cuarto con su chat y sus historias, cómo se
llaman.... "Ah, los Hikikomoris", me contesta con sonrisa
beatífica y la mirada perdida en el horizonte.
Siempre le han ido las historias de islas: Robinson Crusoe, los Robinsones suizos, La
Isla Misteriosa, La Isla de Coral, Dos Años de Vacaciones... Y
ahora perdido en Lost. Esperemos
que no se nos quede aislado en la ficción y en la realidad virtual.
Pero bueno, algún síndrome
tineiyer tenía que desarrollar, que enseguida le caen los quince años.
Son muchos los datos curiosos sobre el origen del
lenguaje y el lenguaje animal recogidos en el libro The First Word,
de Christine Kenneally (2007). Es bien conocido que diversas especies
de monos tienen gritos de alarma, casi "palabras", que en algunos
casos están especializados para referirse a diversos tipos de
peligro o de depredadores: distintos gritos, por ejemplo, cuando
observan un águila, o un leopardo, o una serpiente. En este sentido
monos como los vervet o los diana están más especializados o
"avanzados" vocalmente que los simios, en los que no se ha detectado
este tipo de vocabulario cuasi-referencial, sino sólo sonidos más
emotivos o expresivos de su estado de ánimo, o de amenaza.
Un fenómeno muy curioso de orden más avanzado es algo que la Dra. Penas
llama los "monos traductores". Son monos que entienden los gritos de
otras especies de monos, y que los traducen a su propio "idioma"—para
los que no saben lenguas, quizá, o para los que no han oído el primer
grito de alarma. Así, cuando los monos Diana oyen el grito de alarma de
"águila" lanzado por un mono vervet, lanzan su propio grito de alarma
sobre peligro aéreo. Vemos aquí casi en directo lo que pudo ser el
origen de la traducción.
Las raíces de este fenómeno no son exclusivas de los monos, aunque
aparezca aquí de forma espectacular. Muchos otros animales muy
diferentes se observan unos a otros y atribuyen sentido al
comportamiento y reacciones de otras especies. Así, una presa potencial
puede obtener información sobre peligro del rugido de un león,
obviamente—pero más indirectamente, también la obtiene de los sonidos o
silencio de los pájaros. Entre esos comportamientos interpretativos y
la "traducción" de los monos Diana, sólo hay un paso. Otro paso es la
imitación del sonido de otros animales, que aparece de modo espontáneo
en los loros, las aves lira o los pájaros mina, y que seguramente
apareció también en los australopitecos u otros homínidos
primitivos.... Y así pasito a pasito se llega desde los monos
monolingües hasta los congresos de traductología.
Estos seremos los contribuidores al primer número de The Evolutionary Review, que
saldrá en noviembre. Nos comunica el editor Joseph Carroll que la
revista la publicará por fin las prensas de la Universidad Estatal de
Nueva York (SUNY Press):
"Carroll, Joseph C." <jcarroll@umsl.edu> Alice
Andrews <aandrews@hvc.rr.com> Para:
Blakey Vermeule <vermeule@stanford.edu>, Brett Cooke
<brett-cooke@tamu.edu>, Brian Boyd <b.boyd@auckland.ac.nz>,
Carl Degler <degler@stanford.edu>, Daniel Barratt
<barratt@yahoo.co.uk>, David Michelson
<dmichel!@binghamton.edu>, Ellen Dissanayake
<edissana@yahoo.com>, Ervin Nieves
<Ervin_Nieves@hotmail.com>, Francisco Ayala
<fjayala@uci.edu>, Harold Fromm <hfromm@earthlink.net>,
John van Wyhe <jmv21@cam.ac.uk>, Jose Garcia Landa
<garciala@unizar.es>, Kevin Baldwin <kbaldwin@monm.edu>,
Mathias Clasen <mathias@tellerup.dk>, Michael Austin
<austinm@newmanu.edu>, Pete Swirski
<pswirski@netvigator.com>, Robin Fox
<rfox@rci.rutgers.edu>, Robin Headlam Wells
<R.Headlam_Wells@roehampton.ac.uk>
Y no sé por qué otra vía, creo que a través de PSYART, también he ido a
parar hoy al post sobre estética evolucionista que publicó Joseph
Carroll en On the Human, "The Adaptive
Function of Literature and the Other Arts".
Ahora resulta que ha crecido, con los comentarios, a una página de unas
100 páginas, todo un debate de actualidad con primeras figuras como
Carroll, Brian
Boyd,
o Bill Benzon. Aunque no puede decirse que hayan tenido muy en cuenta
mis observaciones sobre la cultura humana como un nicho ecológico que
impone sus propios requisitos adaptativos internos... Con quien
sí se meten bastante es con Pinker, sobre el que también yo escribí este
comentario.
Casi me olvido de este
imprescindible microblog...
JoseAngel:
Mañana quedamos con Eduardo, que se viene a la playa. O al temporal.
30 jul 09, 13:02
JoseAngel: William Gibson, SPOOK COUNTRY:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/william-gibson-spook-country
30 jul 09, 12:50
JoseAngel: Contando cómo le paramos los pies:
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?blog=226
30 jul 09, 12:17
JoseAngel: Leyendo Asterixes en la biblioteca.
29 jul 09, 23:51
JoseAngel: Nos vamos a ver Ice Age 3: es mejor que la 2 y les ha
encantado a los chavales.
28 jul 09, 22:06
JoseAngel: Vídeos universitarios en YouTube EDU:
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=10762
28 jul 09, 15:46
JoseAngel: Any Dream Will Do: http://vimeo.com/5798884
27 jul 09, 12:59
JoseAngel: Literature in Internet:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/literature-in-internet
26 jul 09, 22:45
JoseAngel: Reseñando reseñas:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/resenando-resenas
26 jul 09, 08:55
JoseAngel: Hoy hago el álbum de fotos de 2006:
http://www.flickr.com/photos/garciala/sets/72157621834031714/
24 jul 09, 10:41 JoseAngel:
Esto llamo yo una buena ubicación:
http://www.google.com.co/search?hl=es&ei=t65oSv3CJoKltgee67ysCw&sa=X&oi=spell&resnum=0&ct=result&cd=1&q=http%3A//academia.edu&spell=1
24 jul 09, 00:02
JoseAngel: Buenas noches, lectores.
22 jul 09, 13:32
JoseAngel: Día de lluvia en el Far North. Estos días nos levantamos
tarde.
20 jul 09, 17:43
JoseAngel: Mis mejores fotos de 2007:
http://www.flickr.com/photos/garciala/sets/72157621743686448/
19 jul 09, 23:37
JoseAngel: Man and His Mate:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/man-and-his-mate
19 jul 09, 23:27
JoseAngel: Hoy nadando por la playa de Area, toda para nosotros.
18 jul 09, 16:32
JoseAngel: Ten Times Thyself (traduciendo poesía):
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/ten-times-thyself-traduciendo
17 jul 09, 17:44
JoseAngel: El Efecto Mateo y la calidad retroactiva:
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?blog=226
17 jul 09, 17:38
JoseAngel: Sol. Llovizna. Sol. Niebla. Viento. Calma. Nublado. Sol.
Brisa. Lluvia...
JoseAngel: Me encontraréis en el norte. No digo en los pirineos ni en
la frontera francesa: más al norte. A la altura de Vladivostok, pero en
la otra punta de la isla.
14 jul 09, 22:39
JoseAngel: Cyberspace Everting: SPOOK COUNTRY, de William Gibson:
http://zaguan.unizar.es/record/3868
12 jul 09, 11:12
JoseAngel: Mis mejores fotos de este año:
http://www.flickr.com/photos/garciala/sets/72157621298137532/
11 jul 09, 17:36
JoseAngel: Todas las canciones de los Beatles:
http://zaragozaciudad.net/england/2009/070504-all-songs-of-the-beatles..php
10 jul 09, 03:38
JoseAngel: Espejito, espejito:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/espejito-espejito
10 jul 09, 03:26
JoseAngel: Photo of memories being made:
http://blog.newsweek.com/blogs/thehumancondition/archive/2009/07/07/photo-of-the-day-image-shows-new-memories-being-made.aspx
9 jul 09, 01:49
JoseAngel:
http://www.libertaddigital.com/economia/rosa-diez-el-frob-supone-una-barra-libre-para-entidades-insolventes-1276364370/
9 jul 09, 01:48
JoseAngel: Atraco banquero-socialista, TRES. Y otra vez con el PP al
alimón.
9 jul 09, 01:26
JoseAngel: Salgo en Newstin:
http://www.newstin.es/rel/es/es-010-004062647
9 jul 09, 00:13
JoseAngel: La Estatua del Jardín Botánico: http://vimeo.com/5503906
7 jul 09, 17:30
JoseAngel: El muerto de John Cheever:
http://www.arcadiespada.es/2009/07/06/cheever-y-familia/
7 jul 09, 17:25
JoseAngel: Sentencia-DOS:
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=10605
7 jul 09, 09:18
JoseAngel: Cráneo previlegiado:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/craneo-previlegiado
6 jul 09, 18:24
JoseAngel: El Tribunal Superior de "Justicia" de Aragón desestima el
recurso por el asunto de la cátedra aquella a la que me presenté y
dejaron vacante.
6 jul 09, 09:27
JoseAngel: Future Narratives:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/future-narratives
5 jul 09, 21:44
JoseAngel: Knockin' on Heaven's Door: http://vimeo.com/5458127
5 jul 09, 15:11
JoseAngel: Sobre la narración conversacional:
http://zaguan.unizar.es/record/3387
5 jul 09, 11:14
JoseAngel: Author, Author:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/author-author
4 jul 09, 14:49
JoseAngel: Doppelgängers and Half Brothers:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/doppelgaengers-and-half
3 jul 09, 18:27
JoseAngel: Tres historias de amor:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/tres-historias-de-amor
3 jul 09, 18:19
JoseAngel: La fuerza de las canciones:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/el-suelo-bajo-sus-pies-salman
3 jul 09, 01:36
JoseAngel: Nos asegura Oscar: "Yo no voy a ponerme a bailar 'Smooth
Criminal' después de las doce".
2 jul 09, 13:52
JoseAngel: Inauguro mi blog en FIRGOA con la noticia de las sentencias:
http://firgoa.usc.es/drupal/node/43328
2 jul 09, 08:21
JoseAngel: The End of the Affair:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/the-end-of-the-affair
2 jul 09, 00:26
JoseAngel: Nos comunican los sindicatos que no nos cambiará la
dedicación horaria a los universitarios.
2 jul 09, 00:25
JoseAngel: The Sounds of Silence: http://vimeo.com/5410569
1 jul 09, 18:16
JoseAngel: "La Visión del Templo: Espiritualidad antieclesiástica en el
Evangelio de Judas y la Batalla por la Realidad."
http://zaguan.unizar.es/record/3380
1 jul 09, 14:48
JoseAngel: Shot in Laughters Place
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/shot-in-laughters-place
1 jul 09, 08:00
JoseAngel: Frases míticas de profesores de la Facultad:
http://www.patatabrava.com/miticas/universidad_de_zaragoza-u45/facultad_de_filosofia_y_letras___-f576.htm
Hace poco vimos una de esas películas basadas en el efecto mariposa; no era El efecto mariposa, sino El sonido del trueno,
basada en el relato de Ray Bradbury. Unos viajeros que hacen safaris
temporales a la época de los dinosaurios saben que no han de cambiar
nada en el pasado, pues los efectos sobre el presente serían
incalculables. Y esos efectos acaban produciéndose cuando uno de ellos
sin darse cuenta pisa una mariposa jurásica. Los efectos
distorsionadores se multiplican por el tiempo, y el presente se
encuentra alterado. Bien, de ahí, supongo, la expresión de "efecto
mariposa".
Se asocia el efecto mariposa a la teoría de las catástrofes, a René
Thom (Stabilité structurale et
morphogenèse: Essai d'une théorie générale des modèles). Pero
al margen de este modelo matemático, la formulación filosófica de esta
noción aparece más de un siglo antes, en la obra de Herbert Spencer. La
idea básica de Spencer es que los fenómenos complejos proceden de los
simples, y que su origen es la multiplicación de los efectos. Al actuar
una fuerza sobre un cuerpo, ya crea diferencias en él, pues actúa más
sobre unas partes que sobre otras. Y estas diferencias producen
sucesivas diferencias que se multiplican. De un fenómeno simple y
homogéneo surge eventualmente una complejidad heterogénea.
La noción de que lo complejo evoluciona a partir de lo simple está en
la base misma de la racionalidad, y como tal puede encontrarse no sólo
en los primeros filósofos, sino también, en cierto modo, en la
formulación misma de los mitos de creación, que narran cómo a la nada,
o a las formas simples, sucedió la creación, o las cosas que hay hoy.
Pero hay pocos filósofos que hayan examinado este principio racional
tan cuidadosamente como Spencer, llevándolo hasta sus últimas
consecuencias.
En Lamarck, el primer gran biólogo evolucionista, encontramos
una formulación inicial de este principio,
aplicado a la biología. Las formas vivas complejas descienden de las
simples, y han sufrido una modificación gradual que lleva, por la
acción combinada de una serie de principios, de lo simple a lo
complejo. Tal es el núcleo de la teoría evolucionaria en biología.
También concurren con esta intuición otras observaciones de biólogos no
evolucionistas del XIX como von Baer: éste, estudiando el desarrollo de
los embriones, formuló el principio de que las formas simples se
desarrollan primero, las complejas después. Esto lo aplicaría a la
teoría de la evolución Ernst
Haeckel,
formulando el discutido principio de que la ontogenia recapitula la
filogenia. Y sí lo hace en este sentido precisamente: que lo simple
precede, necesariamente, a lo complejo.
Spencer explica cómo en Social
Statics
ya había formulado esta teoría, del paso de la homogeneidad a la
heterogeneidad, en lo referente a los fenómenos sociales y las
estructuras económicas, y también a los fenómenos biológicos: "el
desarrollo de un organismo individual y el desarrollo de un organismo
social se describen de modo similar, consistiendo en un avance de la
simplicidad a la complejidad, y de partes similares independientes, a
partes disimilares mutuamente dependientes" (First Principles
§119, nota). El carácter abstracto de la formulación de Von Baer le
llevó a Spencer a ampliar este concepto, y a extenderlo a los fenómenos
inorgánicos (físicos, cosmológicos, geológicos). Según Spencer esta
generación de la heterogeneidad es la redistribución secundaria de
fuerzas que acompaña, en los fenómenos evolutivos complejos, a la
redistribución primaria de fuerzas que es el motor y base principal de
la evolución cósmica.
Así llega a explicar Spencer, de un modo panorámico, la formación de
sistemas estelares y planetarios (a nivel astronómico) y, en nuestro
planetaa, el enfriamiento diferenciado de sus partes y la formación de
regiones, constantes geológicas y climas diferenciados. La vida y la
complejidad de las organizaciones sociales y de fenómenos culturales
serán una fase ulterior de este desarrollo de la complejidad. Porque
también a los fenómenos humanos se aplica este principio: "el cambio de
lo homogéneo a lo heterogéneo se muestra igualmente en el progreso de
la civilización en su conjunto, y en el progreso de cada tribu o
nación: y todavía continúa con rapidez que aumenta" (§122). Los humanos
eran muy iguales al principio: hoy hay miles de culturas y grupos,
ambientes y fenómenos intelectuales con características diferenciadas.
(En la explosión de formas que hemos vivido estos últimos años en la
informática podría encontrase un ejemplo de esta multiplicacion de la
heterogeneidad que observaba Spencer).
¿Cuál es es principio mediante el cual se genera la complejidad? Una
respuesta es que es complejo, claro, y que no puede darse de la
complejidad una explicación simple. Pero puestos a reducir la
complejidad a su expresión más simple, Spencer lo formula como sigue.
Un fenómeno, o suceso, al incidir sobre otros, tiene multitud de
efectos, y estos efectos se multiplican en progresión geométrica, al
incidir unos sobre otros. De este modo, una causa no da lugar a un
efecto, sino a varios, muchos, miles, millones de efectos, según cuál
sea la perspectiva que adoptemos. Este es el principio explicativo del
efecto mariposa, y de por qué la realidad es compleja cuando antes era
simple. El principio básico lo expone Spencer en el cap. XX de First Principles, "The
Multiplication of Effects."
Por
el conflicto con la materia, una fuerza uniforme se transforma en parte
en fuerzas de clases diferentes. (....) Y tampoco termina aquí la
descomposición de una fuerza en muchas fuerzas. Cada uno de los
diversos cambios operados se vuelve progenitor de cambios ulteriores.
(...). Universalmente, pues, el efecto es más complejo que la causa.
Sea o no homogéneo el agregado sobre el cual actúa, una fuerza al
incidir se transforma, en virtud de este conflicto, en un número de
fuerzas que difieren en sus cantidades, o direcciones, o clases; o en
todos estos aspectos. Y de este grupo de fuerzas diversamente
modificadas, cada una acaba por sufrir una transformación comparable.
(....) Cuando las partes en las que se ha segregado cualquier todo
sometido a evolución han llegado a diverger ampliamente en su
naturaleza, necesariamente reaccionarán de modo muy diverso a cualquier
fuerza que incida: dividirán una fuerza incidente en otros tantos
grupos de fuerzas fuertemente contrastados. Y al volverse cada uno de
ellos el centro de un conjunto completamente distinto de influencias,
debe contribuir al número de cambios secundarios diferenciados
efectuados por toda la amplitud del agregado. Y aún hay que añadir otro
corolario. El número de partes diferentes que componen un agregado es
un factor importante en el proceso. Cada división adicional
especializada es un centro adicional de fuerzas especializadas, y debe
convertirse en una fuente ulterior de complicación entre las fuerzas
que están actuando en el conjunto de la masa—una fuente adicional de
heterogeneidad. La multiplicación de los efectos ha de proceder en
progresión geométrica. (First Principles §156).
Bien, así queda explicado en principio, de la manera más sucinta y
sintética posible, cómo se genera la complejidad a partir de los
fenómenos simples, o dicho de otro modo, cómo aparecen las cosas de la
nada.
Esta es la noción principal en que descansa la filosofía evolucionista:
que el presente es distinto del
pasado, y que lo que existe está
en proceso de generación;
nada existe hasta que se produce por una conjunción compleja, nunca
antes producida, de fuerzas y fenómenos. Todo es contingente en este
sentido que el presente no está contenido en el pasado, ni esbozado en
él, pues son incalculables las conjunciones de fuerzas y fenómenos
(siendo el conocimiento una abstracción o interpretación de los
fenómenos, una creación de modelos que identifican líneas generales y
principios, pero sin llegar nunca a una definición exhaustiva del
conjunto del fenómeno complejo). Que lo que existe está en un proceso
de creación continua ha sido una intuición compartida por algunas
teologías que atribuían a Dios no una actividad creativa inicial, sino
una creación continua. Claro que Dios es uno de los conceptos
redundantes una vez enfocada la explicación del universo desde un punto
de vista evolucionista.
Pues del pensamiento evolucionista se derivan algunos corolarios
interesantes para la teoría narrativa y la teoría del conocimiento. Por
ejemplo, que las explicaciones evolutivamente coherentes no deberían
presuponer la complejidad como fuente de la complejidad—ni la
complejidad como fuente de la simplicidad, en los fenómenos evolutivos
(otra cosa sucederá con lo que Spencer llama los procesos disolutivos,
en los que un fenómeno complejo se disgrega o desaparece). Las
explicaciones creacionistas no son evolucionistas por esto, aunque
algunas incluyan algunos elementos evolucionistas (por ejemplo,
aceptando la evolución de las especies como parte del Plan del
Creador). Un Creador, y un Plan, son elementos ajenos al evolucionismo,
pues los planes (fenómenos cognitivos, intelectuales, etc.), no pueden
estar al principio, sino que son un fenómeno biológico ubicado en una
fase tardía y muy concreta de la evolución. No se puede postular un ser
infinitamente complejo como origen de los fenómenos, puesto que la
finalidad de la explicación es precisamente dar cuenta de lo complejo,
y mal explicado queda si toda explicación se hace innecesaria o
circular.
Spencer reserva un lugar a la religión, establecienco que el ámbito del
conocimiento se extiende únicamente a lo comprensible a partir de
algunos datos originales, datos que en sí son inanalizables e
irreductibles (como por ejemplo la conservación de la energía, o las
formas estructuras básicas del espacio y del tiempo). Más allá se
extiende lo incognoscible, o más bien sobre lo incognoscible descansa
todo lo que se puede conocer. Este planteamiento cumple una doble
función en su pensamiento. Por una parte, circunscribe las cuestiones a
tratar y el tipo de explicaciones admisibles. Por otra parte, es una
manera muy victoriana de aclarar que su pensamiento no es ateo,
y que no ataca a la religión. Spencer deja intuir que Dios es la fuente
de la gran Fuerza original que se manifiesta en la materia y energía
del universo (y no es en ello sino un continuador del planteamiento de
Newton). Pero a la vez su exposición de la generación del universo, de
la complejidad, y de la multiplicación de los efectos ha hecho a Dios
totalmente redundante. El Dios de Spencer, si así podemos
llamarlo, está totalmente fuera de nuestro ámbito de conocimiento, y no
hace nada en concreto al margen de generar esta inmensa Fuerza que ha
dado lugar al universo. Los efectos de la Fuerza no están planeados, ni
calculados, ni guiados, son totalmente supervenientes y contingentes.
Spencer ha dado la fórmula de la creación a partir de la nada, pero es
una creación que tiene lugar por sí sola, por composición de fuerzas,
no como el despliegue de una planificación previa, sino como una
multiplicación incalculable de efectos complejos, que inciden unos
sobre otros en progresión geométrica.
Es un enigma, por supuesto, la naturaleza de la realidad, y un enigma
irresoluble porque allí se encuentra nuestro pensamiento con sus
límites, más allá de los cuales no tiene puntos de referencia. Lo que
hacemos es proyectar fuera del ámbito donde son operativas, y tienen
sentido, nuestras estrategias de pensamiento habituales, como causa,
intención, efecto, etc. La realidad infinitamente compleja, procede de
una realidad anteriormente más simple, y en última instancia de lo
infinitamente simple. De una simplicidad tan simple que escapa a
nuestra capacidad de representación mental, pues allí tendemos a
distinguir lo que existe y lo
que no existe, el todo y la nada.
Y estas distinciones no son operativas en la simplicidad máxima que
precede al momento en el que empiezan a narrar sus historias las
cosmologías.
Ateniéndonos a la teoría del Big Bang como la manifestación de esa
Fuerza, nos podríamos plantear el problema de que el Big Bang
proporciona (aceptémoslo así) la Fuerza para crear el universo, pero no
proporciona la información necesaria para constituirlo. Esta se genera
(siguiendo la explicación de Spencer) por multiplicación de efectos,
por el mencionado Efecto Mariposa que viene a ser la versión
evolucionista de la creación a partir de la nada. Un problema que se
plantea es por qué surgen—o si surgen— efectos asimétricos en la fuerza
original, siendo ella en principio simple. Sin ese "defecto"
originario, no hay generación de efectos diversos, no hay recombinación
de fuerzas incidentes, no hay efecto mariposa, no hay nada. O hay, si
preferimos otra versión, múltiples universos simétricos, o paralelos,
que también con ello se ha especulado, una vez confrontada la paradoja
de que la fuerza simple salió
desviada.... ¿Con
qué chocó, entonces, o qué la desvió? Al parecer, there is a crack in everything. Habrá
que atribuir al dios de Spencer, además de
una simple energía infinita, un toquecillo original (nada intencional)
que impide que esa fuerza se manifieste de modo uniforme, o una pequeña
descompensación original que dio lugar a todo, por acción del efecto
mariposa.
... ¿O habrá que suponer que esa
desviación tan simple, el Origen de la
Diferencia, no es realmente distinguible de la pura simplicidad, y que
son sólo nuestros conceptos los que no encuentran asidero para
pensarla? Encontramos difícil comprender que el todo y la nada han sido
originalmente la
misma cosa, y que, a un determinado nivel, continúan siéndolo.
Esta es una foto moderna. El
verano es la época de las fotos, y este año estoy colgando muchas ya
directamente en mi fotoblog de flickr http://www.flickr.com/photos/garciala/
—normalmente esperaba hasta volver a mi conexión de Internet, pero este
año me la llevo puesta. Si toca ir a la playa, pues me llevo la cámara.
Y si el día sale lluvioso, y no toca ir a la playa, pues razón de máis
para entretenerse haciendo fotos, de nieblas y de degradados por la
lluvia. Y de reflejos, claro, que los he tomado desde hace tiempo como
mi especialidad. Hoy estaba lluvioso, ha venido Eduardo desde Lugo con
su amigo Pepe, y nos hemos ido a comer al monte San Roque, encima justo
de casa, muy muy encima, nos patinaba el coche y casi no subimos. Pero
luego había paisaje. Y también han caído fotos, que por aquí aparecerán
cualquier día, aunque hago tantas que ya casi no sé si me voy a
alcanzar a mí mismo. Pero una cosa curiosa, nadie me pone ni un
comentario ni medio en el fotoblog de Flickr: visitas no le faltan,
pero oye, como si hubiese un cartel de "prohibido comentar". Menos mal
que le echo fe, porque si fuese por el eco, ya habría parado de colgar
fotos hace tiempo, bah. Y de escribir artículos, claro. Pero son
actividades que por suerte tienen interés en sí mismas, aparte del
comunicativo.