Un conjunto de medios interconectados desarrollan una
narratividad compleja sobre la que sería interesante reflexionar. Yo
tengo fotoblog, videoblog o videoblogs, blog por triplicado—que es a su
vez, a ratos, fotoblog y videoblog—y facebook, que es lo que es y
además absorbe las notas del blog, las fotos del fotoblog y los vídeos
del videoblog, al margen de que se puedan subir a él otras fotos y
otros vídeos no incluidos en ellos, y escribir otras notas por
extenso—aunque lo cierto es que no conozco a nadie que use Facebook
como blog para escribir notas o artículos en él. En fin, que todo esto
forma una red o galaxia de medios con interconexiones a veces
autormáticas, a veces puntuales y manuales, alrededor de un proceso ya
de por sí infiltrado por la narratividad, que es la vida de uno
mismo.
Pero hoy me centraré en un aspecto de la cuestión. Ya hablé en otro
artículo sobre los
blogs y la narratividad de la experiencia; hoy me
centraré en la narratividad particular inherente en un tipo particular
de blog, el fotoblog. Y tomaré como ejemplo el mío—un fotoblog típico
de Flickr, que tiene la ventaja de que es el que mejor conozco. Lo que
diga será extrapolable en cierta medida a otros fotoblogs, aunque
claro, cada uno desarrollará modalidades propias de narratividad dentro
de las posibilidades ofrecidas por el medio, aunque se compartan muchos
rasgos comunes con otros.
Primero lo primero. El fotoblog tiene, como cualquier blog hecho con un
sistema automatizado, una estructura que lo liga al desarrollo del
tiempo real: a los días y horas en los que el usuario ha ido subiendo
fotos o haciendo cambios en él. Esta secuencia temporal de base es,
digamos, la columna vertebral de su estructura. Dejaremos de lado, y
meramente apuntada, la posibilidad de falsificarla, con ajustes
técnicos que no están al alcance de cualquier usuario. Así pues
el fotoblog tiene un principio,
una mitad, y dos posibles tipos de
finales: un final cerrado o un final abierto, con una zona de
indeterminación entre ellos. El final cerrado se da cuando el fotoblog
se ha abandonado claramente, o cerrado oficialmente. De lo contrario,
la foto más reciente es un final más o menos abierto.
Aclaremos que, como en cualquier blog, el
orden es más bien el inverso: empezamos por el principio que es el
final, que es el
presente, o el pasado más reciente, como punto de acceso privilegiado y
más frecuente—y nos desplazamos atrás en el tiempo hasta el principio,
aunque nada nos impide ir allá de un salto. Este movimiento de
retrocesión es característico de la narratividad de cualquier blog, no
sólo del fotoblog. Lo podríamos comparar al manga japonés, que empieza
al revés que los comics occidentales. En la práctica no es tan
diferente una vez se comprende la estructura de relevancia: lo más
reciente es lo relevante, y quien quiera ir al principio y seguir otro
orden también puede hacerlo.
Esta es la secuencia de base del fotoblog: la adición de fotografías a
medida que se suman los días de la vida—mientras dura la vida, o más
bien mientras dura el fotoblog, invento reciente.
Pero luego está el tema de las secuencias narrativas parciales, que
complica la cuestión y es lo que le da interés. A eso iremos a
continuación.
Y trataremos primero la secuencia mínima, donde la secuencia pierde su
nombre: la secuencia narrativa que consta de una sola fotografía. Esta
cuestión no es propiamente específica de la narratividad del fotoblog,
sino de la narratividad de la imagen fotográfica aislada. Por tanto no
es central para el tema que ahora me ocupa—aunque sí le dedicaré un
momento. Una instantánea fotográfica es muy distinta de otra—en todo
tipo de cuestiones en las que no entraremos, pero algunas de ellas
tienen que ver con el tiempo y la narratividad. Algunas fotografías
contienen un instante digamos autocontenido—en otras sin embargo pide
salir toda una historia; son fotografías narrativas. Fotografías por
ejemplo de un instante decisivo, muy difíciles de conseguir (estar en
el lugar adecuado en el momento adecuado) y muy apreciadas por tanto
por algunos fotógrafos (¡—de esas tengo yo pocas!). En estas
fotografías se manifiesta con fuerza
especial no sólo la historia que ponen de manifiesto, la secuencia
narrativa de la cual la fotografía no es sino el epítome—sino también,
y esto es lo que las redondea como fotografías, el instante preciso. La
cualidad narrativa de esa fotografía viene a reforzar la naturaleza de
instante de ese instante, y la naturaleza de instantánea (única,
irrepetible, etc.) de esa fotografía: paradójicamente, el trasfondo
narrativo enfatiza la instantaneidad de ese punto de acceso al mismo
que nos da esta imagen.
Bien, una vez establecida la diferencia ente fotografías narrativas y
no narrativas, hay que proceder a relativizarla y desconstruirla. Para
empezar, enfatizando el papel del observador—pues son las aportaciones
del observador a la imagen estática las que contribuyen mayormente a
convertirla en un momento de una historia. Suponiendo provisionalmente
que es el observador quien narrativiza, podemos pasar a observar que el
observador puede narrativizar cualquier fotografía. En toda fotografía
hay narratividad contenida, pues toda fotografía, siendo un instante
del tiempo, es una señal de lo que la precedió y una premonición de lo
que pudo seguir. Esto es así porque cualquier objeto fotografiable es
también un indicio y fragmento de una gran historia narrativa—la
historia de cómo sucedió todo, de cómo
la realidad llegó a ser lo que
es,
por un proceso evolutivo y transformador. Cada cosa que vemos es un
fragmento o metonimia de esa gran historia global—de la realidad como
gran narración. Y todo momento u objeto (presente o fotografiado) puede
encontrar allí su anclaje
narrativo.
Una foto de
una hoja en el suelo
sugiere así unos ciclos temporales, de crecimiento y decadencia—a las
estaciones, o simbólicamente a la vida— y nos
lleva por otra parte a un momento histórico capaz de generar una
fotografía de una hoja en el suelo. La hoja tiene su historia biológica
inscrita en ella; el suelo también—¿está la hoja sobre una acera, sobre
un coche? Habrá también una estilística histórica de la fotografía
en
la cual pueda encontrar su ubicación esta fotografía, pues no son hojas
en el suelo lo primero que se dedicó a fotografiar el ser humano (sino
más bien el
rostro humano). En fin, que la foto de una hoja en el suelo
es menos narrativa, pero también es narrativa—pues remite a procesos y
secuencias temporales más generales que tienen implicaciones
narrativas. Aparte, un observador dado puede extraer mayor o menor
narratividad de esa imagen (por ejemplo como hemos hecho aquí).
Hay una historia invisible detrás de todo lo visible.
Queda el hecho de que hay imágenes que serán más inmediatamente
narrativas para la generalidad de los observadores—por su implicación
en procesos de acción humana identificables e interesantes, por la
manera en que remiten a imágenes ya cargadas narrativamente, o por la
manera en que la imagen sea ya de por sí múltiple, una auténtica
congelación de varios momentos y no sólo de uno.
Pero dejemos la narratividad de la imagen aislada, pues como he dicho
antes no es la narratividad propia del fotoblog. La narratividad propia
del fotoblog es una narratividad de secuencias fotográficas, comparable
a la del álbum de fotos. Toda sucesión de fotos puede generar o sugerir
secuencias narrativas más o menos consistentes, claras o definidas;
dependerá de la tecnología de presentación, o de generación de
secuencias, el que éstas adquieran mayor o menor consistencia y
potencial de repetición. Así pues, la tecnología del fotoblog puede
asimilar los potenciales de secuenciación de tecnologías previas, como
por ejemplo (pongamos) la del álbum de fotos y la de la caja de zapatos
llena de fotos. El álbum proporciona secuencias relativamente estables:
nada impide reordenarlo, pero en general no se hace. Las fotos se
pusieron en un orden, y generalmente lo conservan durante años, durante
toda la existencia del álbum (con las disgregaciones y repartos
parciales que se quieran imaginar). La caja de zapatos, en cambio,
genera secuencias más móviles: las fotos se desordenan, cambian con
facilidad a otra caja, aparecen en combinaciones inesperadas,
diferentes cada vez. En el álbum es más frecuente que fotos
pertenecientes a una misma época se presenten juntas—o que el mismo
álbum sea parte de una colección de álbumes, y recoja las fotos de un
determinado momento, con lo cual el propio álbum es un elemento
narrativo subordinado a la secuencia mayor constituida por la totalidad
de fotografías disponibles—sobre una familia, pongamos, o sobre la vida
del fotógrafo, entendiendo el conjunto de sus fotografías como una
autobiografía fragmentaria en imágenes. (A esta gran
secuencia vital de la historia personal o familiar se subordinan
también los fotoblogs, que por su naturaleza pública o potencialmente
pública tienden a incluir menos fotos que los álbumes personales).
En la secuencia narrativa del álbum, caja o fotoblog se puede potenciar
la narratividad de la imagen aislada. Una foto aislada puede contener
una historia de por sí, pero en relación con otras fotos unos sentidos
se acotan y limitan, otros se establecen y desarrollan. Dos fotos
forman sistema semiótico, de establecimiento de paralelismos y
diferencias, analogías hipotéticas, historias potenciales. Con más
fotos, las posibilidades de sentido se multiplican. A veces unas pocas
fotos forman claramente una secuencia: fueron tomadas sucesivamente, en
el mismo sitio, en un corto intervalo de tiempo. Estas secuencias se
definen a veces muy perfiladamente frente a otras: en otras ocasiones,
la secuencia es dudosa, borrosa. Hay entonces aquí una gama continua
entre dos extremos: hacer secuencia
y no hacer secuencia.
Una secuencia fuerte pueden ser variaciones de la misma foto: fotos de
la misma hoja en el suelo, fotos de la misma persona en el mismo sitio
posando con variaciones o sin ellas, fotos del mismo grupo... Los
paisajes, la ropa, los actores, todo sirve de indicios para generar
subsecuencias en la mente del observador. Hay secuencias de
diversos tipos: por ejemplo, una secuencia de fotos pueden estar
extraídas de la misma imagen, seleccionado
o subrayando elementos que aparecen simultáneamente en la foto que
genera la secuencia.
No es un caso frecuente, por lo deliberado. Normalmente las secuencias
obedecen a episodios de interacción de grupo, que invitan a la
fotografía, o a desplazamientos geográficos, que también tientan a la
cámara—o a experimentos
formales,
como las secuencias de fotos sobre hojas en el suelo, o sobre reflejos—
o a intereses temáticos: acontecimientos, objetos de coleccionismo,
iconos
arquitectónicos, monumentos, etc.
Una ambigüedad hay sobre el término secuencia que hemos venido
utilizando: pues puede referirse tanto a una secuencia continua como
a una discontinua. La continuidad espacio-temporal refuerza la
sensación de secuencia: pero una secuencia discontinua puede
identificarse, dispersa a lo largo del álbum o del fotoblog,
precisamente por las recurrencias temáticas, formales, personales o
paisajísticas: Fotos de invierno.
Fotos de playa. Fotos de Pibo.
Fotos de Galicia. Autorretratos. Sombras.
Reflejos.
Etc. En todas estas agrupaciones temáticas puede intuirse o
proyectarse una evolución temporal, una secuenciación, una narratividad
(—los niños
crecen; nos hacemos viejos; la ciudad cambia).
Mención especial merecen quizá las secuencias "fuera de secuencia": las
fotos que cronológicamente nos remiten a un momento muy anterior a su
entorno inmediato—viejas fotos recuperadas, escaneadas e incluidas en
el fotoblog, quizá—de manera que son una especie de analepsis
fotográficas, remitiendo a veces a momentos anteriores al inicio del
fotoblog.
El fotoblog proporciona instrumentos para resaltar algunas secuencias
en forma de álbumes,
galerías, colecciones...—fotos
seleccionadas por su temática, o por el momento en que se tomaron, o
por su calidad. Sin embargo, la mente del observador sigue siendo el
mayor y más flexible generador de secuencias y agrupaciones.
Pero en todo lo dicho no se aprecian muchas diferencias entre el álbum
(álbum electrónico, pongamos, como el iPhoto) y el fotoblog. La
diferencia es naturalmente la especificidad del fotoblog: la conexión,
la naturaleza pública, la interactividad, la capacidad de comunicación
e intercambio con navegantes y fotoblogueros. Es en este sentido
indirectamente fotográfico en el que los fotoblogs suponen una
transformación radical de la fotografía, a través de los usos sociales
de la fotografía.
Además, los fotoblogs incorporan una serie de herramientas y
complementos más o menos opcionales en su utilización, pero que
contribuyen a extender prácticas antes infrecuentes. Ahora la foto
suele tener título (aunque se acabe acudiendo a numeraciones
automáticas o títulos estandarizados). Puede tener comentarios del
propio autor—y en Flickr tiene, de oficio, toda una serie de datos
relativos a su naturaleza técnica, la cámara con la que se tomó, el
momento de su origen... Se comprenderá que esto puede tener sus
consecuencias a la hora de establecer secuencias narrativas que liguen
diversas fotografías. Hay instrumentos para asociarlas a redes
temáticas de otros fotógrafos, a temas (los tags
o etiquetas que yo no utilizo) o a ubicaciones geográficas—con lo cual
los puntos posibles de acceso al fotoblog se multiplican a través de la
red: gente que busque fotos de caballos, de Zaragoza, etc. Y
están los comentarios, cuando los hay—cada cual con su enlace, que no
sólo pueden suponer un comentario técnico o estético de la imagen, sino
que remiten cada cual a otros puntos de la red y otras secuencias
fotográficas.
La integración entre palabra e imagen supondría toda una poética, en
esta nueva dimensión de la fotografía. Por ejemplo, el pie de foto
puede ser transparente y explicativo, o proponer un
enigma para que el espectador lo resuelva a la vista de la imagen, o a la vista
de otras imágenes del fotoblog.
El título puede resaltar algún aspecto formal de la fotografía, o puede
ser alusivo al momento de la composición, a otras imágenes recibidas, obras
literarias,
textos culturales, dichos, etc.—modulando un posible significado de la
fotografía. Y mediante el texto se pueden ir enlazando así unas
secuencias con otras—normalmente con otras previas, aunque todo puede
reescribirse y modificarse a posteriori. Los comentarios también pueden
introducir conexiones similares no previstas por el autor.
El fotoblog superpone título, imagen, comentario del autor y con
frecuencia comentario de los visitantes. Entramos aquí en la
intermedialidad, cuando la imagen ya no está sola sino que es parte de
una red intertextual que la liga a otras imágenes o a otros textos, o
resalta aspectos
específicos, transformándola textualmente por así decirlo. Estos
aspectos resaltados pueden ser narrativos, o formales, o temáticos. En
todo caso, la imagen del fotoblog llega altamente mediatizada por su
entorno fotográfico y por la nube de textualidad que se le va
adhiriendo, que quizá crezca con el tiempo. Y por la nube de
hipertextualidad, los enlaces, tags y páginas asociadas, que ejercen
una influencia indirecta pero transformadora sobre las prácticas
fotográficas.
31 dic 09, 10:40
JoseAngel: Nick Bostrom, "Are You Living in a Computer Simulation?"
http://www.simulation-argument.com/simulation.html
31 dic 09, 00:29
JoseAngel: Viendo AVATAR. Quizá un día la comente.
30 dic 09, 01:36
JoseAngel:
Mon fils chante: http://vimeo.com/8439758JoseAngel: The Origins of
Progress:
http://www.kk.org/thetechnium/archives/2008/11/the_origins_of.php
29 dic 09, 18:06
JoseAngel: Maintained relationships on Facebook
http://overstated.net/2009/03/09/maintained-relationships-on-facebook
29 dic 09, 14:05
JoseAngel: Timewarp: Que toda la vida es cine
http://www.newscientist.com/article/mg20427311.300-timewarp-how-your-brain-creates-the-fourth-dimension.html?full=true
29 dic 09, 12:25
JoseAngel: La rebelión del becario:
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10702&enlace=0912/091229_z0_18.pdf&via=m&fecha2=2009-12-29
28 dic 09, 14:19
JoseAngel:
La Universidad de Zaragoza, en la lista de precarios:
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10644&enlace=0912/091223_z0_crisis.pdf&via=m&fecha2=2009-12-23
28 dic 09, 14:11
JoseAngel: Filosofía moribunda:
http://www.facebook.com/topic.php?topic=8130&post=82865&uid=55751336693#/group.php?gid=55751336693
27 dic 09, 17:35
JoseAngel: For No One:
http://www.youtube.com/watch?v=UEv36g3Jk5A&feature=PlayList&p=47F5CE209379B029&index=5
27 dic 09, 00:41
JoseAngel: Leopardi, "L'infinito"
http://visperasdenada.wordpress.com/2009/12/26/giacomo-leopardi-cantos/
26 dic 09, 21:00
JoseAngel: Veo "Slumdog Millionaire", donde lo que más impresiona son
las imágenes de la India barriobajera. Y el clasismo feroz.
25 dic 09, 12:48
JoseAngel: Una felicitación de navidad sale volando, nunca sabemos cómo
aterriza.
25 dic 09, 10:05
JoseAngel: La máquina del salario mínimo:
http://pjorge.com/2009/12/21/la-maquina-del-salario-minimo/
25 dic 09, 09:38
JoseAngel: Monos de Campbell y sintaxis:
http://www.terceracultura.net/tc/?p=1705
24 dic 09, 21:40
JoseAngel: El día en el que vimos "Lluvia de Albóndigas" antes de la
cena de nochebuena. Supersize me.
23 dic 09, 13:10
JoseAngel: La Universidad insostenible:
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10640&enlace=0912/091223_z0_12.pdf&via=m&fecha2=2009-12-23
23 dic 09, 12:28
JoseAngel: Arcadi Espada: suicidio en navidad
http://www.arcadiespada.es/2009/12/23/23-de-diciembre/
23 dic 09, 00:43
JoseAngel: Belle: http://vimeo.com/8340777
22 dic 09, 23:41
JoseAngel: Dialéctica de la crítica
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/dialectica-de-la-critica
21 dic 09, 16:22
JoseAngel: En otro Top Ten (Humanities Research Network):
http://papers.ssrn.com/sol3/topten/topTenResults.cfm?groupingId=926394&netorjrnl=ntwk
21 dic 09, 13:20
JoseAngel: "Renato Ortiz: La supremacía del inglés en las ciencias
sociales." Fírgoa: Universidade Pública 21 Dec. 2009.*
http://firgoa.usc.es/drupal/node/45030
21 dic 09, 12:55
JoseAngel: Acabo de integrar mi fotoblog de Flickr con el facebook.
Últimas fotos: http://www.flickr.com/photos/garciala/
JoseAngel: Aparece mi blog por SITEBRO http://es.sitebro.com/es5ce764920
21 dic 09, 11:40
JoseAngel: Arcadi Espada, el derecho a los toros
http://www.arcadiespada.es/2009/12/19/19-de-diciembre-2/
21 dic 09, 00:24
JoseAngel: James Geary, Metaphorically Speaking
http://www.ted.com/talks/james_geary_metaphorically_speaking.html
20 dic 09, 21:48
JoseAngel: J.C.Bermejo Barrera: La situación de la Universidad Pública
es de bloqueo y despilfarro: http://firgoa.usc.es/drupal/node/45005
20 dic 09, 19:54
JoseAngel: Me enlazan la bibliografía en PHILLWEB:
http://www.phillwebb.net/Topics/Arts/Literature/Literature.htm
20 dic 09, 12:02
JoseAngel: House of Leaves, by Z.
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/house-of-leaves-by-z
20 dic 09, 00:58
JoseAngel: Aparece El Teatro:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/aparece-el-teatro
19 dic 09, 23:31
JoseAngel: Doctor Túa y los Graduados, "Contra Todo"
http://www.youtube.com/watch?v=QeT4sGsFiR8
19 dic 09, 19:23
JoseAngel: Narratology: An Introduction, re-Scribd:
http://www.scribd.com/doc/24290482/Narratology-an-Introduction-Onega-Susana-Garcia-Landa-Jose-Angel
18 dic 09, 21:24
JoseAngel: Aragón catalán, la I República, el viento de Zapatero,
Saharauis http://www.youtube.com/watch?v=d50VvpLCRD8&feature=sub
18 dic 09, 19:14
JoseAngel: Gonna Change My Way of Thinking http://vimeo.com/8247835
18 dic 09, 18:10
JoseAngel: Sad-voiced winds moan in the distance:
http://www.historylink.org/index.cfm?DisplayPage=output.cfm&File_Id=1427
18 dic 09, 11:13
JoseAngel: Las obras de la Facultad siempre por llegar:
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10531&enlace=0912/091218_z0_5.pdf&via=m&fecha2=2009-12-18
18 dic 09, 10:19
JoseAngel: Aquí no hablamos catalán. Ni aragonés, por cierto.
17 dic 09, 23:29
JoseAngel: Una foto bonita me ha salido: "El cielo de agua":
http://www.flickr.com/photos/garciala/4192955759/
17 dic 09, 16:35
JoseAngel: Me llega la Nueva Gramática de la Lengua Española (no
"Castellana").
17 dic 09, 14:26
JoseAngel: Bonito disco a mitad de camino entre México y Huesca: ALLA
DONDE VIVIA: CORRIDOS Y RANCHERAS EN EL PIRINEO (kikos)
17 dic 09, 13:17
JoseAngel: Robert Storey on EVOLUTION AND LITERARY THEORY
http://www.umsl.edu/%7Ecarrolljc/Documents%20linked%20to%20indiex/Storey_on_E<.pdf
17 dic 09, 11:45
JoseAngel: Memoria de la Universidad de Zaragoza 2008-9:
http://www.unizar.es/sg/doc/3_MEMORIA_CURSO_08_09_000.pdf
17 dic 09, 11:44
JoseAngel: Según Oscar, "Para mí es un honor que me nieve encima"
17 dic 09, 09:50
JoseAngel: Nieva mucho
16 dic 09, 18:46
JoseAngel: On Chesil Beach:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/on-chesil-beach
16 dic 09, 12:11
JoseAngel: You're a Big Girl Now: http://vimeo.com/8204557
15 dic 09, 23:33
JoseAngel: Prospecciones intertextuales: El plagio por anticipación
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=11661
15 dic 09, 13:45
JoseAngel: Ya. Pero nadie nos dice quien es el nuevo director de
Universidades - o si lo hay
http://www.icnr.es/articulo.php?n=091215015123
15 dic 09, 13:29
JoseAngel: Se meten con el currículum de Pétriz:
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10211&enlace=0912/091209_z0_6.pdf&via=m&fecha2=2009-12-09
15 dic 09, 07:12
JoseAngel: Matrix nacionalista en Cataluña:
http://www.youtube.com/user/libertaddigitaltv
14 dic 09, 18:17
JoseAngel: Welcome to The Machine:
http://www.ted.com/talks/kevin_kelly_on_the_next_5_000_days_of_the_web.html
14 dic 09, 17:33
JoseAngel: The Birth of the Computer:
http://www.ted.com/talks/george_dyson_at_the_birth_of_the_computer.html
14 dic 09, 11:22
JoseAngel: Reseña de On the Origin of Stories, de Brian Boyd:
http://www.americanscientist.org/bookshelf/pub/the-plays-the-thing
14 dic 09, 00:20
JoseAngel: Sobre el Sáhara: http://www.youtube.com/watch?v=4JXTnFqY6i4
13 dic 09, 23:10
JoseAngel: 3 de junio de 1905:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/3-de-junio-de-1905
13 dic 09, 12:02
JoseAngel: Veo THE READER, una buena adaptación de la novela de
Bernhard Schlink sobre la culpa nazi:
http://garciala.blogia.com/2008/082503-bernhard-schlink-el-lector.php
12 dic 09, 18:53
JoseAngel: The Fall, de Norah Jones - bonito disco.
11 dic 09, 18:05
JoseAngel: Contra la nueva ley del aborto y la política Zapatero:
http://www.youtube.com/watch?v=fAD77RI_pjI&feature=sub
11 dic 09, 17:24
JoseAngel: Así funciona el país, y la disciplina de partido, y el
doublethink:
http://www.youtube.com/user/libertaddigitaltv#p/u/19/uaRxZ3Vw8Ok
11 dic 09, 15:47
JoseAngel: Un interesante texto de Bergson sobre la retrospeccón y la
retroacción cognoscitiva:
http://www.fabula.org/atelier.php?Bergson%3A_le_mirage_du_pr%26eacute%3Bsent_dans_le_pass%26eacute%3B
11 dic 09, 07:13
JoseAngel: Potocki: Formalización del trayecto vital:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/potocki-formalizacion-del
11 dic 09, 05:55
JoseAngel: Lista Psyart en Academia: http://lists.academia.edu/PsyArt
11 dic 09, 05:31
JoseAngel: El Islam y la integración:
http://www.youtube.com/watch?v=WPryPiBg_NU
10 dic 09, 16:21
JoseAngel: Hoy estoy enfermo y me pierdo un curso del ICE sobre
OpenCourseWare
10 dic 09, 14:10
JoseAngel: Sobre los bloggers y la ministra:
http://www.youtube.com/watch?v=B4c2S-ZbrOo
9 dic 09, 11:06
JoseAngel: One Too Many Mornings: http://vimeo.com/8072246
8 dic 09, 19:46
JoseAngel: Por cierto, estamos en Zaragoza de nuevo, después de unos
días en Biescas y un rato en las retenciones de Monrepós.
7 dic 09, 20:55
JoseAngel: El despilfarro municipal de la Expo continúa:
http://destruirzaragoza.blogspot.com/2009/12/splashed-splash.html
7 dic 09, 11:50
JoseAngel: La teoría de la relatividad no es relativista-subjetivista,
sino objetivista:
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/meadpresente5.1.html
6 dic 09, 13:12
JoseAngel: Tu Rostro Mañana: A success in storytelling:
http://www.guardian.co.uk/books/2009/nov/21/your-face-tomorrow-marias-review
5 dic 09, 21:14
JoseAngel: Conversando sobre la ley y la ley detrás de la ley.
4 dic 09, 19:39
JoseAngel: Los catalanistas se lo llevan a manos llenas:
http://www.youtube.com/user/libertaddigitaltv#p/u/1/GMydBYUuZg0
4 dic 09, 15:21
JoseAngel: Nuevo puesto para Felipe Pétriz:
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/04/espana/1259929518.html
4 dic 09, 10:59
JoseAngel: Haciendo un informe sobre un libro de narratología y
representación intermedial.
4 dic 09, 10:57
JoseAngel: Fotos para el Puente de la Inmaculada Constitución:
http://www.flickr.com/photos/garciala/4157664756/
3 dic 09, 20:34
JoseAngel: ¿Por qué te grita el jefe?
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=11576
3 dic 09, 17:08
JoseAngel: Arcadi Espada: lo musulmán en Europa:
http://www.arcadiespada.es/2009/12/02/2-de-diciembre-2/
3 dic 09, 13:21
JoseAngel: El modo del texto narrativo: diversas interpretaciones:
http://www.miscelaneajournal.net/images/stories/articulos/vol7/Garcia7.pdf
3 dic 09, 12:49
JoseAngel: Enunciación, ficción y niveles semióticos en el texto
narrativo: http://zaguan.unizar.es/record/4344
3 dic 09, 11:28
JoseAngel: Julián Casanova y la historia española del XX
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10170&enlace=0912/091203_z0_epa60.pdf&via=m&fecha2=2009-12-03
3 dic 09, 10:03
JoseAngel: Me refería al jodío TERCER INFORMANTE.
3 dic 09, 10:02
JoseAngel: I'ts always the ****ing THIRD REVIEWER:
http://chronicle.com/blogPost/Its-Always-the-Third/9013/?sid=pm&utm_so
3 dic 09, 10:02
JoseAngel: Pues seguimos sin saber de qué se habla, lo siento.
3 dic 09, 01:58
me: Me suena que un anónimo "parecido" escribió aquí unas semanas atrás
y nadie le dio respuesta. Igual esperaba alguna...
2 dic 09, 17:28
JoseAngel: (¿?)
2 dic 09, 17:13
anonimo: Nada que decir a mis palabras días atrás.El que calla otorga,
el que dice compensa.Sea bienvenido al mundo de la indiferencia ocupe
su cómodo puesto y obvie a todo el que sufre
2 dic 09, 11:31
JoseAngel: La UZ sube en el ránking. Pero gasta un 70% de más en cada
metro cuadrado de obras.
http://www.unizar.es/prensa/noticias/noticias.php?noticia=10083&enlace=0911/091130_z0_25.pdf&via=m&fecha2=2009-11-3
2 dic 09, 00:26
JoseAngel: Universidad: Mucho dinero, pocos hechos:
http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=11514
1 dic 09, 15:30
JoseAngel: Nivel narrativo, status, persona, y tipología de las
narraciones: http://zaguan.unizar.es/record/4326
1 dic 09, 09:22
JoseAngel: La narración no fiable:
http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/la-narracion-no-fiable
Me he estado leyendo últimamente el libro de Antonio García Gómez Habla conflictiva como acción social,
que analiza los diferentes posicionamientos de los hablantes a la hora
de enfrentarse a otros en una confrontación verbal—algo que hacen
asumiendo diversos tipos de yo, o de "self" como dice él no sé por qué.
García Gómez no presenta el yo del hablante como algo monolítico, sino
más bien como algo mediado por una retórica y una pragmática
interpersonal—el yo que se presenta y se manifiesta es el resultado de
diversas estrategias posibles de posicionamiento, presentándose ya sea
como un yo individualizado o como el representante de un grupo social,
o de valores socialmente sancionados.
Buena parte de la discusión va dirigida a negociar el posicionamiento
social de los hablantes, su aceptación simbólica en un grupo
socialmente prestigioso, o el rechazo de esta pretensión. O bien, al
contrario, el hablante puede representarse a sí mismo delimitando una
autonomía personal frente a un grupo.
"En lo que respecta a la construcción y negociación de las versiones
del mundo a través del discurso, hemos confirmado que el self es
un proyecto reflexivo, social y discursivo (Giddens, 1991; Lorenzo-Dus,
2000). En un episodio de habla conflictiva, los hablantes se valen de
un complejo entramado de estrategias de cortesá verbal para
categorizarse, compararse socialmente con el adversario e invocar para
sí una identidad social concreta. Dicho de otro modo, los hablantes
negocian las realidades opuestas que defienden en función de activar un
posicionamiento determinado. Además, la activación de un
posicionamiento u otro no es sino una construcción discursiva." (132)
Establece García Gómez un paralelismo entre los posiconamientos que
adoptan los hablantes según su poder discursivo y los dos ejes
fundamentales de la teoría de la cortesía verbal: estrategias de
inclusión o búsqueda de solidaridad, y estrategias de exclusión o
búsqueda de autonomía. Así, los hablantes con poder o con apoyo social
se presentarán (en una
confrontación o debate) como portavoces sociales autorizados, como un
yo
normativo que negocia el acercamiento del interlocutor al grupo
prestigioso, o bien como un yo
disciplinario que castiga al interlocutor y destruye su autoimagen. Los
hablantes con menos
asideros sociales se presentarán como un yo redimido, o como un
altruista. Una estrategia posible es disociarse de su yo pasado e
intentar acceder al grupo social representado por el interlocutor. En
todo caso, la actuación discursiva discrepante negocia y redefine la
naturaleza de los hablantes y la versión de la realidad que ofrece su
discurso:
"la intención del hablante de
introducir una versión diferente de la realidad que el adversario
sostiene tiene como finalidad presentar unos valores distintos que
provoquen un nuevo proceso de comparación social que favorezca, a su
vez, la recategorización social del hablante, con el consiguiente
cambio en su identidad social. Este hecho, finalmente, le asegura la
movilidad social a una categoría socialmente aceptable". (133)
Si
la actuación o posicionamiento de los hablantes socialmente reprobables
es
indefendible, y el interlocutor no ofrece un punto de encuentro, se
presentarán los primeros como víctimas
de la sociedad, o bien como seres antisociales, agresivos con el
interlocutor.
El análisis llevado a cabo en este libro parece un tanto mecánico a
veces, a modo de tesis doctoral—supeditado al método elegido y
condicionado sobre todo por las características muy
particulares del tipo de interacción conflictiva que analiza—un
programa tipo telebasura británico (Kilroy)
en el que los hablantes debaten y se posicionan
claramente frente a un problema social o de comportamiento que afecta
directamente a
algunos de ellos.
Es interesante ver cómo los hablantes intentan
justificar su postura con respecto a la afiliación con grupos e
identidades sociales determinadas: en el debate, cada hablante, al
posicionarse, perfila su identidad y se modela a sí mismo, o lo
intenta, presentándose como imbuido de ciertos valores sociales o
ciertas características que le trascienden, y que son representativas
de procesos discursivos y sociales más amplios. O bien pretende
dramatizar su desvinculación de un grupo indeseable y su nueva
vinculación al grupo favorecido por los hablantes fuertemente
posicionados (y por el público). Pero en general en
los diálogos transcritos se aprecia (quizá dadas las características
del programa, que prima la confrontación) poco interés por comprender
la posición del otro, y una clara voluntad de arroparse
en su propio papel
y expresarlo coherentemente hasta sus últimas consecuencias. Mientras
que otros actores pugnan por arrancar al hablante la máscara que elige
ponerse y que cree que le favorece. Un actor
social, nos dice Goffman, tiene como objetivo prioritario mantener la
definición de la situación promovida por su actuación—y esto supone la
sobrecomunicación de algunos aspectos de la situación, y la
infracomunicación o supresión de otros aspectos (141). Todos somos
tendenciosos, y grandes partidarios de nosotros mismos.
En otros tipos de conversación menos confrontacionales se aprecia menos
claramente que en los debates de Kilroy, pero aun allí me ha llamado la
atención muchas veces cómo cada interlocutor va a lo suyo, cada loco
con su tema, y va desarrollando su propia línea de pensamiento, o la
que quiere imprimir al encuentro conversacional, sin atender mucho a
los intereses de los demás. A veces es casi delirante, y el
discurso de cada cual parece más expresivo que comunicativo—el
desarrollo de un identity theme,
que diría Norman
Holland. La conversación corre el riesgo de
convertirse en un par de monólogos superpuestos o alternantes, con cada
uno de los discursos ofreciendo una imagen favorable de quien lo
promueve pero a veces sin mucho punto de encuentro.
Leyendo el libro de Erving Goffman The
Presentation of Self in Everyday Life
también se encuentran observaciones útiles para el análisis de la
conversación. La tesis central de Goffman es que cada interactor social
no sólo desempeña un rol social determinado mediante la actuación o la
palaba, sino que además lo proyecta y lo representa activamente, dando
señales sobradas de quién cree que es, de quiénes cree que son los
demás
interlocutores, y de cómo espera cada cual que se interprete la
situación
presente en que se hallan; para engrasar la vida social, conviene que
haya pocos equívocos sobre el tipo de intercambio social que se está
realizando—un encuentro profesional, una pausa en el trabajo, o lo que
sea en cada caso. Así, la situación o encuentro social no sólo tiene
lugar efectivamente, sino que se resignifica, se negocia o se modula
desde el punto
de vista de cada uno de los interlocutores.
En otros artículos hablé de cómo Goffman define a los
sujetos actores, de cómo estudia su
organización por grupos y equipos—no es bueno ni frecuente que el
actor esté solo—y de cómo se distribuye el espacio social dividiéndolo
en frente
o escena y trasera o bambalinas,
para presentar estas actuaciones al público. Normalmente un encuentro
social se presenta como un equipo de actores (con acceso a bambalinas)
actuando para otro equipo, el público, sin acceso éste a las traseras
del
teatro. Luego hay que añadira a los que no son actores ni público, y
que
normalmente ni están ahí, auqnue a veces irrumpen e interrumpen la
función.
Bien, pues en el capítulo cuarto, "Roles discrepantes", trata Goffman
de diversos tipos de posicionamiento social intermedios o complejos,
que hacen más complicada la división simple entre actores y público al
ser por definición roles múltiples, superpuestos o ambiguos.
Una cuestión crucial en la representación social es que hay secretos.
Los actores conocen secretos que el público no debe conocer—los
secretos de las bambalinas, ligados al espacio no accesible para el
público. Por tanto, una cuestión primordial en la actuación social es
la dosificación de la información y la gestión de los secretos. Una
importante función de los "roles discrepantes" es acceder a los
secretos, o gestionarlos, complicando una división ingenua y simple
entre actores
y público. Los roles discrepantes más espectaculares son los que
conllevan una falsa
identidad: informantes,
espías, plantaos....
(Nota: si un espía es alguien del público que se hace pasar por uno de
los actores, un "plantao" es uno de los actores que se hace pasar por
un miembro del público–pero que juega para el equipo de los actores).
También hay inspectores,
oficiales o de tapadillo—e incluso suplantadores de estas posiciones,
"listillos" que se hacen pasar por miembros autorizados para
inspeccionar a los actores, y hasta a los inspectores si te descuidas.
O espías de la competencia—actores de otra compañía que se hacen pasar
por inocentes miembros del público.
Aún define Goffman otros
roles que pueden superponerse a éstos:
1) el de "no persona", como los
sirvientes u operarios que convencionalmente no existen—o niños,
viejos, y demás,
2) los especialistas profesionales de servicios, con
acceso a secretos profesionales: médicos, abogados, etc.;
3) Los colegas—los
de otro equipo—son aún otro tipo de rol discrepante, a veces
competencia y a veces miembros asociados y conocedores de secretos por
analogía)
4) los confidentes, que
supuestamente se mantienen al margen pero son depositarios de los
secretos de los actores.
Un rol discrepante que me interesa aquí es el de mediador—mediador entre
dos equipos o entre actor y público: "el mediador se entera de los
secretos de cada una de las partes y le da cada una de las partes la
impresión de que le mantendrá los secretos; pero tiende a dar a cada
una de las partes la impresión (falsa) de que es más leal a ellos que a
los otros" ( 149). Hay algunos roles profesionales o institucionales
afines a estos mediadores—como los capataces, mediadores entre patrono
y obreros. O, también, los presentadores de un
conferenciante—que median entre él y el público, "con frecuencia
sirviendo como un modelo altamente visible para los demás oyentes,
ilustrando con expresión exagerada el interés y apreciación que
deberían mostrar, y dándoles pistas sobre si una observación dada
debería ser recibida con seriedad, carcajadas o risitas apreciativas"
(150).
Bien, todo esto viene a cuento de los roles conversacionales, y a ellos
nos vamos acercando. La conversación también es una performance
teatral, para Goffman, y aunque los equipos se turnen, normalmente uno
de ellos (un equipo de un solo actor, normalmente) ocupa la escena.
Esto es especialmente claro en el caso de la
narración conversacional,
cuando los demás oyentes ceden voluntariamente tiempo y preeminencia al
narrador, y se constituyen en público paciente. Recordemos que, aunque
en la acción intervengan diferentes grupos sociales y equipos, o aunque
actores y público alternen sus papeles, hay una cierta tendencia
espontánea según Goffman a generar en un encuentro dado una situación
de interacción entre dos equipos.
"El rol de mediador parece ser
especialmente significativo en el trato social informal, ilustrando de
nuevo la utilidad del enfoque basado en dos equipos. Cuando un
individuo de un círculo conversacional emprende un acción o discurso
que recibe la atención concertada de los allí presentes, define la
situación, y puede definirla de una manera que no sea fácilmente
aceptable para su audiencia. Alguno de los presentes notará mayor
responsabilidad por él de la que sienten los demás, y podemos esperar
que esta persona más cercana a él haga un esfuerzo por traducir las
diferencias entre hablante y oyentes a un punto de vista que sea más
colectivamente aceptable que la proyección original. Un momento más
tarde, cuando otra persona recibe la palabra y la atención, otro
individuo puede encontrarse asumiendo el papel de mediador e
intermediario. Una sesión de conversación informal puede verse, de
hecho, como la formación y reformación de equipos, y la creación y
recreación de intermediarios" (151)
De hecho podríamos llevar un poquito más allá el análisis de
Goffman—pero en
su línea de razonamiento, que nos hace pensar constantemente que el
sujeto
individual y la interioridad compleja se generan
interaccionalmente—mediante la interiorización
de la interacción social.
Así pues, una vez visto que cada individuo llega a una situación de
diálogo con una identidad y un posicionamiento social, y con una línea
de acción a la que atenerse—y con la voluntad de mantener esa faz
pública, hay sin
embargo una posibilidad de mediación entre su postura y la de los
interlocutores, sobre todo una vez éstos manifiestan su propia postura,
o
manifiestan su reacción a la postura del hablante. Esta mediación se da
en particular si el
hablante desea un acercamiento a las posturas del grupo de
interlocutores, o atraerlos a sí. El papel de mediador lo puede
hacer un tercero, como hemos visto—pero también lo puede hacer un
crítico interno, es decir, un tercero interiorizado. Así el sujeto
modula su
postura inicial y hace concesiones a lo que pueden ser otros puntos de
vista sobre la cuestión que presenta, estableciendo un acercamiento
entre su postura y la de los interlocutores, o la que se supone a los
interlocutores.
(Pues aquí hay que diferenciar en cada caso las posturas manifiestas
públicamente en el encuentro, de las "reales" o posturas que se
manifestarán frente a otros interlocutores—y también de las posiciones
discursivas o posicionamientos dialógicos implícitos,
los supuestos en el discurso de un interlocutor, el "oyente implícito"
que construye, y que va reconstruyendo o modificando con las pistas o
indicaciones que recibe de los interlocutores efectivos. En estudios
literarios se habla con frecuencia del lector
implícito; en análisis del discurso hablado no se habla
tanto de oyentes implícitos, pero haberlos haylos).
Así, el sujeto interioriza la propia situación conversacional y
establece un dialogismo interno, que le lleva a asumir internamente
papeles de interlocutor implícito o proyectado, y a responder a ellos
con un discurso que si bien es el suyo propio, también es un discurso
filtrado por un mediador interno, y adaptado a la situación
conversacional efectiva. El discurso deviene así una mediación
por anticipado entre "nuestra" postura y la de los demás, mediación que
hacemos nuestra al menos provisionalmente. Quien argumenta bien, llega
incluso a formular los argumentos del interlocutor mejor que el interlocutor,
y a la vez a orientarlos, enmarcarlos adecuadamente y rebatirlos,
incluso antes de que se formulen. Gran parte del razonamiento y
exposición de una cuestión puede consistir así en la interiorización de
un oponente, o la creación de la imagen virtual de un interlocutor más
o menos distante de las propias posturas—un oyente resistente, como diríamos
adaptando la noción del lector
resistente
de Judith Fetterley. Así, como Whitman, contenemos multitudes—y no sólo
dialogamos con quienes tenemos delante, sino con nuestra versión
interiorizada de ellos, ya por anticipado. Y también puede un hablante
comenzar su discurso de modo tentativo, próximo a los interlocutores, o
haciéndoles concesiones, para a continuación ir aproximando la
argumentación a su terreno, si percibe que ha logrado atraer al
interlocutor a una postura más próxima de la esperada, o de la
mantenida inicialmente.
Aunque también se da el caso de que muchos hablantes se adaptan bien
poco al que los escucha. Es, quizá, una cuestión de pocos recursos
comunicativos—o de sofisticación comunicativa en el caso de quienes sí
lo hacen.
Lunes 28 de diciembre de 2009
Una reseña de Theorizing Narrativity
Una de las revistas llamadas Atlantis es la de la Asociación
Española de Estudios Anglo-Norteamericanos. Por una razonable
iniciativa de su dirección, está disponible con libre acceso en la red.
En su
último número, de este mes, aparece una reseña, escrita por Marta
Dahlgren, del volumen Theorizing
Narrativity, que edité el año pasado con John Pier—reseña
positiva en conjunto. Google nos enseña, en su Preview Wizard, algunos
trozos del libro en sí.
Fue un loable esfuerzo supongo, esto de currarse una publicación "de
las caras" en Berlín y Nueva York. Pero poquito a poco voy
desapareciendo de las publicaciones académicas. No sé si tendré ímpetu
o ganas de volver a aparecer por ellas. Sobre todo visto para lo que me
valen— cero
puntos
me dieron por todas ellas, en el último recuento. Así que la
alternativa es o tumbarme a la bartola y pasar de la Academia, o irme a
trabajar a un sitio menos corrupto, donde no estén trucadas las
oposiciones y los baremos.
Pero vaya usted a saber qué planteamientos tendremos sobre nuestra
carrera dentro de un año, o de diez. Las cosas han resultado ser
bastante impredecibles, y nada hace suponer que vayan a cambiar.
Landow era profesor en Brown University, y cuando estudié allí en los
ochenta ya pude ver algunos de sus montajes hipertextuales, como The
Victorian Web,
una base de datos hipertextual que ya entonces, offline, proporcionaba la ilusión
óptica de lo que años más tarde sería navegar por la web, con
integración de texto e imágenes, enlaces hipertextuales, y archivos
multimedia. Tenían en marcha, en el Centro de Semiótica, varios
proyectos hipertextuales, algunos de creación, otros de teoría en plan
duro, empezando por lo que se llevaba entonces que era Derrida.
Pero yo me limitaba al word y al Mac, que bastante trabajo me daban por
entonces—eh, que hablamos de los ochenta, la era de la pantalla negra y
letra verde para mucha gente.
La Web, que haría Internet manejable para la mayoría de
la gente, se inventó pocos años después, generalizando
los hipertextos de una manera que no habría soñado ni Ted Nelson fumao.
Sobre todo con la llegada de los elementos "hágaselo usted mismo" de la
Web 2.0, como este Blogger en el que escribo, y ya a nivel generalizado
con el "se lo damos todo hecho" de Facebook, que podríamos considerarlo
la Web 3.0: pronto ya tendrá uno su propia granja virtual generada de
oficio, donde tu avatar irá currando sin que te lo mires siquiera, y
carteándose con los avatares de tu red social.
Pero esto quedaba muy lejos allá por los principios de los 90. Cuando
Landow escribía estos primeros libros ni siquiera pensaba en
Internet—la base del hipertexto era un sistema de archivos
autocontenido en un ordenador, tipo Hypercard. Ya en mi reseña me
extrañaba a mí la ausencia de referencias a Internet—que se convertiría
por supuesto en el hipertexto,
pero eso pocos o nadie lo veían venir hasta hace quince años. Hace
trece años ya decía yo esto:
Internet
es, por supuesto, el hipertexto por excelencia, y se echa en falta en
este volumen [en Hyper/Text/Theory]
una teorización de las modalidades hipertextuales en red y de los
programas de búsqueda (web browsers), entre los que destacan
actualmente el Navigator de Netscape y el polémico Explorer de
Microsoft. Las capacidades técnicas de las herramientas actualmente en
pleno desarrollo serán un condicionante importante de las formas que
asuma la hipertextualidad en los estudios literarios como en otros
campos (un efecto saludable de la hipertextualidad será favorecer la
interdisciplinariedad). Como algunas posibilidades de desarrollo
interesantes, mencionemos los buscadores "inteligentes" o
personalizados que seleccionan la información preferida por el usuario
a lo largo de las diversas sesiones, o bien sistemas de transformación
automatizada de texto electrónico en hipertexto mediante el
establecimiento sistemático de conexiones e información en el marco de
un servidor, de un conjunto de servidores seleccionados o en el
conjunto de la red, mediante sistemas estadísticos más o menos
personalizados. El Word 97 de Microsoft, por ejemplo, ya incluye la
posibilidad de editar un documento como hipertexto, y el Netscape
Communicator está equipado para permitir al usuario medio la edición de
páginas HTML.
Qué tiempos. Enseguida aparecerían sistemas como los que yo "predecía",
en la forma de los sistemas de blogs como Blogger o Blogia, los
detectores de enlaces que dieron lugar a Google, los agregadores como
Technorati, la sindicación RSS, los retroenlaces, la integración con
los avisos por correo electrónico... luego las redes sociales—y el
resto es historia contemporánea.
Aunque en realidad el enlace hipertextual no es sino una de las
interfaces que hicieron esto posible: Internet ya era en sentido amplio
un hipertexto, pues para el usuario, lo esencial era no el hipertexto
como tal o el html, sino la integración de un comando y una información
ordenada, en forma de texto—y esto lo daban las interfaces de correo
electrónico, los primeros buscadores por feos que fueran, los foros de
noticias y discusión en red, y toda una serie de sistemas que venían a
converger en el ordenador: el hipertexto y la web serían uno más, y el
que acabaría enmarcando y organizando a los demás. Pero esto no
lo sabía ni Berners-Lee: la Web es un bonito caso—uno de los más
llamativos—de serendipia
exaptativa—William
Gibson fue uno de los pocos que había visto, en Neuromante, algunas de las extrañas
posibilidades contenidas en esta conectividad universalizada. Pero
ahora mismo están pasando, sin duda, cosas extrañas en la red, cuyo
significado no terminaremos de ver nunca, pues llevamos un desfase con
el presente y con el futuro que posiblemente contiene.
Allá por el 93 no teníamos en mi facultad ni correo electrónico: mi
hermana lo tenía en Ciencias, y yo no acababa de captar su importancia.
Pero de todos modos fuimos con la Dra. Penas a exigir que nos
cableasen, y pronto llegó el plan de Ethernet de la Universidad hasta
nuestros Macs. Y una de las primeras cosas que hice fue poner en red mi
bibliografía,
con mucho texto pero poco hipertexto—gracias al programita ftp Fetch y
a la
ayuda de Sergio Salvador que me enseñó a manejarlo. Como
hipertexto era la cosa mínima y precaria, desde luego: el propio finder
del ordenador hacía de interfaz de búsqueda... a mano. Luego, en una
versión más organizada, y ya con una portada en html, puse la
bibliografía en el servidor de la Facultad que llevaba Luis Julve. Y
siguiendo los consejos de éste compré un Adobe PageMill que permitía
hacer páginas web sin saber HTML—el antepasado del Kompozer que utilizo
ahora, y por supuesto de las mayores maravillas WYSIWYG que son los
sistemas de blogs y las redes sociales. Con esta aplicación me
dediqué de momento no a hacer diarios en red, que no estaba yo por la
labor, sino a hacer la versión electrónica de la Miscelánea, y
también la primera página web de mi departamento, aunque entonces esto
no le interesaba a nadie y no había el menor interés (como no lo hay
ahora tampoco) en hacer la información más accesible.
Luego, con el nuevo milenio hubo (para mí) un colapso de varios años al
irse Luis Julve y entrar en precario el servidor de la Facultad. No
pude modificar contenidos durante años, allí rabiando y haciendo
paciencia a ver si volvía a buenas la cosa... hasta que me animé a
hacer lo que tenía que haber hecho desde el principio, y me migré con
la bibliografía y todos los aperos al Centro de Cálculo de la
Universidad, donde me dieron un espacio del cual me temo que abuso,
pero me aguantan de momento. Allí empecé el año 2004 a colgar en red
mis publicaciones, y empecé la
primera versión del blog que estamos leyendo.
Aunque inmediatamente me pasé a los sistemas automáticos que habían
aparecido entretanto—a Blogia, y a Blogger, empecé más a pedales,
reproduciendo con desfase la evolución que habían seguido las cosas
fuera de mi horizonte. Luego me abrí un fotoblog en
Flickr, un videoblog en YouTube... y apareció Facebook,
que succiona e integra todos estos sistemas—y a toda la gente: este año
se ha apuntado toda mi familia a Facebook, aunque yo llevaba años ahí
esperándoles en solitario sin red social en la red social. Y aún soy el
que más postea, creo, pues ahí van a parar las cosas que pongo en otros
blogs.
En el caso de este blog
elabora Facebook un duplicado automático—con unas versiones un
tanto patateras de lo que encuentra en él,
pero va mejorándose: igual un día hasta aprende a poner guiones
largos. Los vídeos de YouTube que pongo en mi blog se los salta,
pero por otra vía pasan
allí automáticamente sin problemas, al igual que las fotos
de Flickr.
Así que mucho adelantado tiene Facebook para convertirse en el
agregador universal en red. Aquí el que más integra es el que se acaba
llevando el gato al agua—only
connect, que decía E. M. Forster, y no sabía ni lo que decía.
Ensayando ensayando, entre los múltiples telefonazos que hoy se me han
juntado para asediarme por alguna razón, voy extrayendo estas dos
canciones. De Katie Melua y Procol Harum.
An article in the forum On
the Human, by Mark Stoneking,
discusses ways in which cultural developments, far from "preventing" or
putting a stop to human evolution, may be actually driving it. The
issues are focused from the viewpoint of a molecular geneticist—natural
selection of certain genes under specific cultural conditions, lactose
tolerance, sickle-cell anemia, etc. I add the following comment:
Perhaps the most relevant ways in
which culture may drive human evolution are left undiscussed. One:
weapons of mass destruction (or their environmental equivalents). Once
humans acquire the power to destroy most of their own populations, and
use it, the surviving gene pool may show significant statistical
variations with respect to the previous one. Perhaps hypothetical yet,
but don’t rule it out. Two: Differential reproduction in different
cultures. E.g. here in Spain slightly more than one child per couple;
African populations have other habits. Chinese policies about number of
children, etc.- All of that is relevant. Three: Increased
communications mean an increased choice of mates for sexual selection.
Some people likely to get married in a small agricultural community are
likely to stay unmarried, with their genes de-selected, in a different
régime of communications. And there may be other issues as well.
El tercer capítulo de The
Presentation of Self in Everyday Life,
de Erving Goffman, se titula "Regions and Region Behaviour"—tras
estudiar los
sujetos actores y su
organización en grupos,
ahora estudia el espacio preparado para, y acotado por, la interacción
pública. Añadiré algunas observaciones sobre la aplicación de estos
conceptos a la interacción en red y a los blogs.
"Una región puede definirse como
cualquier lugar que está delimitado en cierta medida por medio de
barreras impuestas a la percepción. Las regiones varían,
naturalmente, en la medida en que están delimitadas y según los medios
de comunicación en los que se dan las barreras a la percepción" (106).
En el espacio humano físico: fronteras, espacios públicos y privados,
instituciones con o sin acceso, puertas, cristales, cortinas...
Goffman señala cómo determinados tipos de actuación e interacción van
unidos a determinados espacios o los requieren, y viceversa, cómo los
espacios están habilitados para la organización de la interacción. Los
números o espectáculos desarrollados por los equipos tienen su
espacio—y su tiempo, pues otras barreras son las temporales.
Los distintos medios de comunicación pueden entenderse, según sugiere
Goffman, como distintas regiones, con sus subdivisiones o barreras
inmateriales, que acotan temporal y "espacialmente" (pero aquí el
espacio es muchas veces virtual) las distintas interacciones. En los
medios electrónicos hace falta disponer de la señal adecuada y del
receptor adecuado—lo cual es ya una acotación o barrera, por pública
que sea la interacción. Cada medio (radio, TV) está acotado en cuanto a
su capacidad de transmisión y la gama de señales disponibles. Internet,
por su naturaleza más distribuida, es en sí mismo un gigantesco espacio
público de interacción, una región a la vez tecnológicamente acotada e
inmensa, con sus propias barreras virtuales, obstáculos, y espacios
acotados—cada página, blog o sitio web es un espacio tal.
Las regiones tienen, según Goffman, una estructura teatral, con una
"delantera" o escenario donde tiene lugar la interacción pública, y una
"trasera" o bambalinas, donde los actores se ocultan a la vista del
público y se cuecen las cosas no visibles en presentación pública. La
Red es en gran medida un escenario
o delantera, pero también puede haber secciones con carácter de
bambalinas, relativamente a otras—por ejemplo lo que sólo ve el
administrador de un sitio. Aunque gran parte de las bambalinas de la
red están en los ordenadores personales (o institucionales) de cada
cual, y son lo que está offline—
lo que está online es en este sentido (en mayor o menor medida) más
público—por oculto que pueda estar es accesible para un hacker.
Un frente de interacción puede tener un equipamiento semiótico o
instrumental unido a la actuación en cuestión: una "ambientación" (setting)
que muchas veces es parte esencial de la interacción: la consulta de un
médico, por ejemplo (que también tiene su trasera o bambalinas).
Goffman distingue entre cortesía,
el tratamiento directo verbal o gestual entre los actores y el público,
y decoro—o sea, el
comportamiento y palabras de los actores en público, a la vista o
alcance auditivo del público, aunque no con el público. Hay normas de
cortesía y de decoro en Internet como las hay fuera de red. El término netiqueta
podría incluir ambas dimensiones, cortesía en red y decoro en red: uso
correcto de imágenes, respeto a la privacidad, adecuación lingüística,
tono y tratamiento adecuado, etc. En cuanto al setting,
cada sitio web viene por definición con su instrumental semiótico que
no sólo lo identifica sino que lo constituye: aspectos como
nombres, logotipos, decoración, etc. pueden ser secundarios y
variables, pero como parte de la ambientación del local (o quizá sea
mejor decir del como parte del instrumental)
habría que incluir las distintas funcionalidades comunicativas de cada
sitio web: posibilidad de interacción, acceso a información sobre
novedades, comentarios recientes, visitas y contadores, etc.—cuestiones
todas que pueden ser más o menos públicas, más o menos parte del frente o escenario o de las
bambalinas inaccesibles del sitio web.
Las cuestiones de maneras de
los
actores son más relativas a la cortesía; las cuestiones de su apariencia son más relativas al
decoro. (Luego distingue Goffman entre aspectos morales e instrumentales
del decoro que debe observarse en cada local o cada encuentro social).
El decoro tiene mayor alcance que la cortesía, por el mismo hecho de
que puede ser examinado por el público aun en ausencia de ninguna
acción concreta por parte del actor: "Los actores pueden dejar
intencionadamente de emitir expresiones, pero no pueden evitar el
emitirlas espontáneamente" (108).
Todas estos conceptos conectan con las reflexiones de Goffman, en otros
libros, sobre el orden público—y también sobre lo sagrado cotidiano. En
lo sagrado cotidiano se incluye la persona del otro; y los requisitos
de decoro de los locales sagrados (iglesias, santuarios etc.) forman
igualmente un continuo con el decoro requerido en los locales de
trabajo u otros lugares públicos.
Una forma de decoro a mantener en el lugar de trabajo es la de
aparentar que se trabaja (se esté trabajando o no). Es decir, es
indecoroso no trabajar y dar señales de que no se trabaja, o
trabajar emitiendo señales de que no se trabaja, mientras que no es
indecoroso no trabajar y emitir señales de que se está trabajando. Será
improductivo o inmoral o ilegal, o engordará, pero no es indecoroso.
Hay distintos grados de confianza, o de estar en el ajo en un equipo de
trabajo, para controlar quién tiene acceso a las traseras o bambalinas,
y a conocer el grado real en el que se está cumpliendo con las tareas
oficalmente proyectadas. En lo más hondo, cada trabajador es su propio
inspector, y uno de los últimos recovecos de las bambalinas está en la
cabeza de cada cual, en el conocimiento de cada actor sobre su grado de
cumplimiento con las apariencias proyectadas ante los demás miembros
del equipo. Pero volvamos sobre las
bambalinas entendidas de modo más general, o espacial-interaccional. En
las bambalinas se manifiesta todo lo que se oculta en el escenario
público:
"Una región trasera, o bambalinas, puede definirse como un lugar,
relativo a una determinada función o actuación, en el que la impresión
alimentada por la actuación se contradice a sabiendas y por sistema"
(112)
La organización colectiva de la acción y del trabajo requieren cierto
grado de ilusionismo, montar un número para el público, y hay aspectos
indeseables pero necesarios para la función que no pueden mostrarse; se
reservan para estos lugares separados por una barrera perceptual, a los
que en principio no puede acceder el público. Todos llevamos nuestro
teatro portátil—las
mujeres más, dice Simone de Beauvoir, la feminidad
requiere un plus de actuación y de interiorización de esa actuación. De
ahí la relación especial de las mujeres con las bambalinas de los
lugares públicos, los aseos—y si es posible en grupo. "Gestión de impresiones (Impression management)",
llama Goffman a todo este control de lo que se muestra y de lo que se
reserva para petit comité, o para el petit comité de uno mismo—como
siempre, esta teoría de la interacción de Goffman forma un continuo con
una
teoría del sujeto, lo que hemos llamado interacción internalizada, o el teatro de la interioridad,
que
nos constituye como sujetos. Es otro de los aspectos que me interesa
resaltar. El sujeto está internamente constituido por esta organización
del trabajo, de grupos, de impresiones públicamente proyectables,
etc.—que parecerían cuestiones externas. Cada sujeto se autocomunica
por referencia a los demás: a la red social que lo liga a los otros y
así también lo estructura desde dentro. Lo interno es una exterioridad
más asimilada, y es la complejidad de su interacción social lo que en
última instancia da complejidad y profundidad a un sujeto. Aunque los
actores estén representando una obra, no por eso dejan de actuar en el gran
teatro del mundo;
entre estos dos niveles de actuación hay una relación parecida a la que
hay entre subjetividad o fuero interno e interacción social
externalizada.
La gestión de impresiones encuentra un terreno particularmente
favorable en los medios de comunicación no presenciales, pues hay mucho
margen para controlar las expresiones voluntarias que se quiereb
proyectar y sobre todo para restringir las involuntarias. Y por lo
general la tecnología misma usada se encarga de aislar suficientemente
las bambalinas por un lado y el escenario público por otro.
La multiplicidad de personalidades de cada sujeto va asociada (es la
teoría del yo
relacional) a los roles sociales que desempeña y los
requisitos organizativos, profesionales, etc. de cada posición. El
sujeto es la suma de todos estos escenarios públicos. Pero cada uno de
estos escenarios públicos en los que aparece y hace su número tiene sus
propias bambalinas, que en parte se solapan y en parte no (al igual que
hay una etiqueta de la aparición en público, hay una etiqueta de las
bambalinas, que es un espacio compartido con otro público,
el del propio equipo. Goffman dice que en las bambalinas "el actor
puede relajase: quitarse el frente público, dejar de pronunciar sus
parlamentos, y salirse del personaje" (112)—pero todo esto sucede relativamente,
en el espacio de interacción entre la obra representada en equipo
(el trabajo, el grupo de amigos, etc.) y la que sigue representándose
entre
bambalinas (el grupo de amigos, la pareja, etc.).
Gran parte del trabajo que se ofrece al público, observa Goffman, ha de
hacerse efectivamente en las traseras del escenario, en el espacio de
trabajo al que no accede el público, que sólo viene a traer o llevarse
su producto. La cocina, para los cocineros. Pero siendo que hay un tabú
de la invasión indebida de este espacio, habrá toda una gramática del
anecdotario que tiene lugar cuando no se sigue la norma y el espacio
trasero queda a la vista: por invasión deliberada, o accidental, por
exhibición indecente de hombres trabajando, etc. Los accidentes que
conectan de modo imprevisto los dos tipos de espacios dan lugar a
conflictos y contradicciones: micrófonos abiertos en los estudios de
radio, disputas entre el personal de la trastienda que son oídas por
los clientes, etc.
Otro motivo de exhibición impúdica puede consistir en revelar que las
relaciones públicas de los miembros del equipo no son lo que aparentan
ser (–decíamos que los equipos tienen mucho que ocultar—). A veces los
roles del equipo son variables: entre bambalinas son de una manera, en
público de otra. Utilizar un tipo de cortesía en otra situación es
descortés, o incluso obsceno:
y esto se aplica a cuestiones como el
lenguaje utilizado, el atuendo apropiado, las posturas o gestos, la
familiaridad de la interacción, etc. Goffman se remite a su experiencia
como sociólogo infiltrado en un hotel-restaurante de pueblo:
"Dadas, pues, las diversas maneras en que la actividad de la cocina
contradecía las impresiones alimentadas en la región de los huéspedes
del hotel, se entenderá por qué las puertas que llevaban de la cocina a
otras partes del hotel eran un punto doloroso permanentemente en la
organización del trabajo" (118)
—a unos les convienen cerradas, a otros abiertas; y por pocos momentos
que se abran, a veces dejan traslucir esas puertas lo que no se debe,
etc.
El orden público convencionalmente supuesto y mantenido se ve así
atravesado por interferencias de la realidad—del otro régimen informativo
que resulta no de las barreras teóricas
a la comunicación entre
espacios y roles, sino de las efectivas.
Es lo que sucede con las
paredes delgadas y los vecinos: "Aquí los vecinos que puede que se
conozcan muy poco entre sí se encuentran en la situación embarazosa de
saber que cada uno de ellos conoce demasiado bien al otro" (120).
Y, volviendo al las cuestiones de Internet, se puede observar un
fenómeno de interferencia de espacios comparable. La red es un gran
espacio público, en el que muchos sujetos pueden expresar distintas
facetas de su actividad pública o "públicamente privada", si se me
entiende—en vídeos de YouTube, blogs personales, comentarios de
Facebook, etc. Existe un potencial de accesibilidad pública de
información sobre las personas en diferentes roles o facetas que no
existía antes: para un círculo de amigos y conocidos (que no
necesariamente conocen al sujeto en todas sus facetas, o más bien necesariamente no lo conocen en todas sus
facetas),
para vecinos, para compañeros de trabajo y otros tipos de equipos, o
para desconocidos totales). Internet abre un nuevo espacio
potencial para la expresión de diferentes roles, pero a la vez tiende a colapsarlos todos,
por la conectividad inherente al medio, por el desarrollo de
herramientas de búsqueda que superponen resultados de diferentes
procedencias, etc.—pensemos en la típica búsqueda de Google sobre
cualquier persona que conozcamos.
Los sujetos desarrollan pues estrategias para impedir este colapso de
los roles—de ahí los alias, nicks, alteregos y avatares que proliferan
en la red, como remedio a este peligro que supone el verse manifestado
públicamente de maneras inadecuadas para el rol más deseable. Por
cierto, el rol más deseable (en público) suele ser el rol profesional,
el ciudadano con responsabilidades: así que los yoes privados se han de
batir en retirada y refugiarse en las bambalinas de los nicks,
donde se superponen
de este modo la autenticidad libre de responsabilidades con la fantasía
y ficcionalización del yo a través de sus deseos. Claro que la
identidad en red siempre es precaria, y se pueden reproducir allí las
mismas dinámicas que en la realidad no virtual, o supuestamente no
virtual. Una vez se ha delimitado el nick como trastienda del yo,
pueden darse los mismos fenómenos de ruptura de límites y
transferencias indeseadas entre estas nuevas bambalinas públicas y el
yo profesional u oficial públicamente presentado en red.
Un blog multifacético, como el mío, que sea a la vez personal y
profesional, es un fenómeno muy propio del nuevo medio, y a la vez
relativamente atípico. Como el propio medio (Internet, la red) tiende a
superponer aspectos del sujeto que en otro régimen de comunicaciones se
considerarían incompatibles públicamente. Un blog temático evita este
problema acotando severamente el tipo de manifestaciones del bloguero
que son aceptables a través de ese medio. Lo cual no impide a un
bloguero tener diversos blogs temáticos o personales, modulando de
diversas maneras su presentación en estos espacios públicos. Pero a
menos que se reserve para la trastienda la conexión entre estas
facetas, existe la cuestión de la fácil transferencia, a golpe de
click, de una identidad, o rol en red, a otra. Podría escribirse toda
una gramática, también, de las maneras en que se producen estas
interferencias de roles y regímenes de presentación pública, o internetferencias.
Unas inter(net)ferencias más llamativas que las producidas en el seno
de la red son las que se dan entre el espacio público ordinario y el
mediado por red. Por ejemplo, si hago pública cierta información
(personal o no) por la red, nunca puedo saber en qué medida esa
información es realmente conocida de modo público o es ignorada
totalmente—caso éste el habitual y que podemos tomar como la norma,
pero claro, hay excepciones. De modo que a la existencia social
ordinaria se superpone una existencia fantasmal que sería la mediada
por red, en la que otras personas quizá conozcan otros aspectos de
nuestra persona, ideas, escritos, imágenes, opiniones, etc—al margen de
los que manifestamos en la interacción ordinaria. Esto puede dar
lugar a una paranoia
panóptica reticular. Es un síndrome
que antes aquejaba únicamente a los escritores, o a los famosos, y que
ahora se puede generalizar más y adoptar nuevas formas. Aparecen así
nuevas modalidades y dimensiones de lo que Goffman llama la gestión del
frente público, o (inversamente) control
de bambalinas. Es un problema, insisto, no nuevo, pues "no se
puede estudiar ningún establecimiento social en el que no se dé algún
problema de control de las traseras del escenario" (121), pero sí puede
manifestarse de maneras diferentes en espacios (virtuales en este caso)
diferentes, y en modalidades de interacción diferentes.
Goffman comenta la separación de espacios de trabajo público y ocultos
al público, la separación entre espacios de trabajo y ocio, la de baños
y servicios para necesidades fisiológicas frente a lugares públicos,
los lugares en las viviendas que hacen de
frente (salón) y traseras diversas (cocina, dormitorios)—toda una
arquitectura y coreografía del control
de impresiones. A
veces un espacio público se vuelve su propia
trasera privada a otra hora, o cuando se ha retirado el público; otras
veces la separación espacial es imaginaria o convencional (no hay
barreras) y es el tipo de trato, el lenguaje, la interrupción del
trabajo, los gestos, o una ligera separación física, la que señala qué
espacio es el público y cuál es el privado: "Invocando un estilo de
traseras de escenario, los individuos pueden transformar cualquier
región en una trasera de escenario" (129)—o intentarlo, claro. Todo
esto está sujeto a
redefinición y a improvisación situacional—lo cual no quiere decir que
en ocasiones las convenciones no sean extremadamente rígidas y
detalladas. Las ceremonias solemnes o las apariciones públicas de los
reyes y autoridades son una pesadilla, claro, pero en el caso de los
reyes también la vida privada es un espectáculo en diversos grados de
privacidad convencional. Los reyes salen de un escenario formal
para pasar a interpretar el papel de que están distendidos, con una
informalidad formal. Pero todos somos un poco reyes en este sentido.
Isabel de Inglaterra (la primera) y Jacobo su sucesor ya decían que los
reyes son como actores en un escenario, donde todos los contemplan. A
este respecto me acuerdo de una bonita escena metateatral en el Enrique V de Shakespeare, filmado
por Laurence Olivier. Esta película nos muestra la obra siendo
representada en un teatro isabelino, en el que el público de la corte
ficcional se confunde con el público del teatro que asiste a la obra.
Pero también vemos las bambalinas del teatro, que se confunden con las
bambalinas de palacio. Cuando entra el rey, o el actor principal, a
escena (es Olivier) vemos muy bien tanto la superposición metaficcional
de papeles (el gran actor cinematográfico Olivier, el gran actor
teatral Burbage, el gran actor histórico Enrique) como el paso de las
bambalinas al escenario público, de la corte y del teatro. No hay un
paso al escenario público del cine, pero queda sugerido por analogía—es
genial el carraspeo de transición justo en el momento de franquear la
puerta que lleva de un rol a otro, aunque esta selección empieza justo
al suprimirlo.
Obsérvese que el "rey" (pero es el actor Burbage, estrella de su
tiempo) hace una reverencia al público antes de entrar del todo en su
papel, y también al retirarse. Y es que, como dice Goffman, "uno de los
momentos más
interesantes en los que observar la gestión de impresiones es el
momento en que un actor deja la región trasera y entra el lugar en que
se encuentra el público—o cuando vuelve de allí—porque en estos
momentos se puede detectar una manera magnífica de ponerse y quitarse
de encima el personaje" (121). El personaje de "nosotros mismos",
normalmente, el sujeto "como él mismo" o "haciendo de él mismo", like himself,
que decía Shakespeare (Enrique V, acto I, coro).
En la red el problema de las entradas y salidas del personaje queda en
cierta medida obviado, en cada uno de los espacios y sitios web, por el
hecho de que la comunicación textual, a distancia, es mucho más
controlable que la presencia física, y la mera separación entre el
tiempo y el espacio del público y los del emisor, obvian en cierto modo
el problema. Pero sólo en cierto modo, pues como hemos dicho la red superpone
al menos potencialmente distintos tipos de aparición "en red" del
sujeto, interpretando distintos papeles (por ejemplo, catedrático y
rockero punk, como mi compañero de facultad Doctor Túa—o yo
mismo tarareando mis cancioncillas en YouTube). Es por eso que algunos
lo consideran un espacio demasiado
informativo,
potencialmente peligroso o destructivo para la imagen que quieren
mantener—incapaces de gestionar adecuadamente las impresiones allí
proyectadas, con lo cual la estrategia favorecida es aparecer lo menos posible en la red,
o al menos aparecer únicamente con
la máscara profesional,
ya que ésta es inevitable, e impedir que aspectos de otros roles y
actividades, o de la vida digamos "privada", puedan superponerse al
personaje oficialmente definido.
La organización social del espacio en frentes y traseras se da a todos
los niveles. La política, la literatura, las instituciones, todas las
actividades organizan sus rituales y ceremonias con espacios
privilegiados y sus correspondientes bambalinas. La sociedad es, a un
nivel dado, una gigantesca escena organizada para gestionar la
presentación pública y la atención. Es la función (y la batalla) de la
publicidad, las cadenas de televisión, los concursos, competiciones y
premios... A un nivel determinado de atención concitada, no sólo el
espectáculo público es espectáculo, sino también sus bambalinas (los
pasillos del Congreso, los chismorreos sobre entrenadores de fútbol y
fichajes...). Y así a muy distintos niveles todo en la vida social es
escenario y bambalinas, y lo que es escenario para una persona o una
función es bambalinas desde otro punto de vista, para otra función
social u otro operario. Y esta división de la atención, o esta gestión
de impresiones, tiene consecuencias casi infinitas a todos los niveles,
pues "La línea que divide regiones delanteras y traseras se ejemplifica
en todas partes en nuestra sociedad" (123). Por ejemplo, en la
selección de estilos, materiales y personal (y no sólo de gestos o
lenguaje): lo que se presenta en público es lo presentable, los guapos,
lo caro—para las traseras de la cocina se dejan las peladuras y la
cocinera gorda. Los sujetos "plenos" o socialmente autorizados se
manifiestan en el escenario público —y los "socialmente incompletos"
que dice Goffman, la servidumbre, los repartidores, los niños, usan la
puerta trasera. Estando organizado así el espacio físico y la
actividad presencial, no extrañará que se encuentren también
manifestaciones de todo tipo de esta oposición entre regiones
frontales/traseras en la gestión del ciberespacio.
La oposición entre frente de
escenario y región trasera es, como se ve, no absoluta, dada la
superposición de funciones que se están representando; ciertos
escenarios se solapan con las traseras de otras situaciones
interactivas. Por otra parte, Goffman señala que hay casos mixtos entre
las dos polaridades:
"no debería uno esperar que las
situaciones concretas proporcionen ejemplos puros de conducta informal
o de conducta formal, aunque normalmente hay una tendencia a mover la
definición de la situación en una de estas dos direcciones. No
encontraremos estos casos puros porque los que son miembros de un mismo
equipo en relación a un show determinado serán en cierta medida actores
y público de otro show, y los actores y público de un show tenderán
aunque sea en pequeña medida a ser miembros de un mismo equipo con
respecto a otro show. Así en una situación concreta podemos esperar el
predominio de un estilo o de otro, con algunos sentimientos de culpa o
de duda respecto de la combinación efectiva o equilibrio que se está
alcanzando entre los dos estilos." (129)
Por ejemplo, los miembros de un equipo en actuación están divididos
muchas veces por barreras de sexo, edad, etc.—pertenencias a grupos que
se entrecruzan con los grupos comparables del público. Goffman
señala que "la división más importante es la sexual, pues no parece
haber sociedad en la que los miembros de los miembros de cada sexo, por
cercanos que sean, no mantengan ciertas apariencias ante el otro"
(130). Esta superposición y multiplicidad de roles es en parte el
problema que se planteaba para la definición de las "comunidades
interpretativas" que quería delimitar Stanley Fish: pues en realidad
siempre estamos divididos por la pertenencia a múltiples comunidades,
aparte del equipo que esté llevando la voz cantante en una interacción
determinada, y siempre estamos jugando a diversos juegos sociales
simultáneos, aparte de la función o ritual que esté en el candelero en
un momento determinado.
Hay un deseo o utopía de la teatralidad—que es librarse de ella, y
alcanzar una "autenticidad" o "integración con uno mismo" librándose de
esta separación entre escenario público y bambalinas. Lo identifica
Goffman en ciertos sueños de progreso social o de ascenso—pero, avisa,
nunca salimos del teatro. Una vez alcanzamos la posición que
envidiábamos
en tanto que parecía algo libre de teatralidad, resulta que sólo
veíamos la
fachada pública, objeto de deseo, y que la nueva posición tiene también
sus propias bambalinas: "la nueva situación tiene similitudes no
previstas con la anterior; ambas suponen la presentación de un frente a
un público, y ambas implican al presentador en el montaje de un
espectáculo, asunto que lleva todos sus cotilleos y trapos sucios a
cuestas" (132-33).
Hablábamos antes de las invasiones de espacios privados, traseras o
cocinas, asunto indeseable para los actores. Una cuestión parecida es
la invasión de un espacio público, representación o función, por parte
de un público a quien no va dirigido el espectáculo. Es un asunto del
cual podemos pasar en un continuo a los estudios de Goffman sobre la
interacción conversacional—cuando un tercero escucha una conversación
entre dos interlocutores que no contaban con él. En Forms of Talk proporcionaba Goffman
interesantes ejemplos de este overhearing.
En un artículo titulado "Overhearing
Narrative"
yo relacionaba esta línea de razonamiento con los interlocutores
implícitos, narradores, lectores textuales, narratarios, etc. definidos
por la narratología. Estas cuestiones se pueden contemplar también como
la invasión de espacios privados y de funciones teatrales particulares,
por parte de espectadores no buscados, por intrusos accidentales, o por
espías malintencionados. Estas interferencias hacen peligrar el
espectáculo en sí, y quizá también minen nuestra fe en el teatro:
"los actores tienden a dar la
impresión, o tienden a no contradecir la impresión, de que el rol que
están interpretando en cada momento es su rol más importante, y que los
atributos que allí proclaman o que allí se les atribuyen son sus
atributos más esenciales y característicos. Cuando los individuos
contemplan un espectáculo que no iba dirigido a ellos pueden, por
tanto, desilusionarse con respecto a este espectáculo, además de con
respecto el espectáculo que sí les iba dirigido." (138)
Así pues, son indeseables las asistencias a actos religiosos por parte
de los descreídos, o la asistencia de musulmanes a las misas, o de los
cristianos a los rezos musulmanes, o de los ateos a cualquier tipo de
misa negra o blanca. Aunque no veo yo casos tan claros de que la fe en
el propio espectáculo se vea minada por contemplar al vecino en su
teatro. Nuestro propio show suele concitar nuestra adhesión inmediata;
de hecho no lo vemos como tal show sino como "la realidad". Sea como
sea, para mantener la realidad bien ordenada, y evitar interferencias
de espectadores no deseados, es importante la gestión de roles
a que aludíamos antes, estableciendo separaciones claras, o conexiones
medidas, entre los diversos espectáculos que ofrecemos. En la práctica
esto
supone una segregación de públicos:
"La respuesta a este problema para el actor es segregar sus públicos de
manera que los individuos que los contemplan en uno de sus roles no
sean los individuos que lo contemplan en otro de sus roles" (137)
—pues pueden producirse efectos incómodos que van desde la incomodidad
a la
obscenidad. Las visitas de familiares o novios al puesto de trabajo de
uno son un ejemplo, o la presencia de párrocos y monjas en la piscina.
Aunque todas estas anormalidades se normalizan en cuanto la gente
desarrolla expectativas y protocolos de actuación. Lo malo son las
superposiciones inesperadas e incómodas de roles y papeles, que dejan
al actor sin saber por dónde tirar ni qué rol adoptar, a cuál de sus
muchas personalidades darle prioridad. Pues cada uno de nuestros
conocidos espera de nosotros un determinado tipo de espectáculo y
actuación. Es todo un arte de la personalidad y de la vida social, el
de combinar roles con sprezzatura,
sin dejar traslucir incomodidad ni dudas ante un intruso inesperado—se
hace todo más fácil para todo el mundo. Pero todo arte fino es un
arte escaso, y
"rara vez se puede hacer esto con
suficiente suavidad como para conservar la ilusión del recién llegado
de que el show que de repente ponemos en marcha es el show natural del
actor. E incluso si esto se consigue, es probable que el público que ya
estaba presente tenga la sensación de que lo que estaban tomando por el
yo esencial del intérprete no era algo tan esencial". (139)
Y esto se complica si es todo un equipo el que debe coordinar sus
actuaciones ante la nueva situación creada por la llegada de una mirada
externa. Es de esperar una cierta paralización de la función, mientras
la persona en quien se concentra la interferencia de círculos sociales
o de espectáculos suda y sale del paso lo mejor que puede, animando la
función con entusiasmo fingido, ante la mirada de los Otros—que ya se
sabe que son l'enfer en
persona.
Ya en el origen de la cultura escrita se preocupaba Platon (en el Fedro)
por este asunto de la segregación de interlocutores, y por su
imposibilidad en el nuevo régimen, pues el autor no está presente en el
escrito para
controlar quién lo lee—de modo que los escritos van a parar
indiscriminadamente a unos y otros públicos, a los que entienden y a
los que no, problema especialmente delicado éste en el caso de que haya
armarios de los que no se quiera salir.
En suma, con respecto a las regiones y roles en red... el problema no
tiene solución más que parcial. La red amalgama todas las regiones y
escenarios, a la vez que los mantiene nominalmente
separados—proporcionando así una visión panorámica abreviada de las
actividades de una persona allí visibles, y los numeritos que monta en
sus diversos avatares y encarnaciones. La solución: volverse invisible
para Google, el gran amalgamador—algo que muchas personas de momento
van consiguiendo sin problemas, o sin proponérselo. Segregar los
roles de uno por la vía de no aparecer en la red, quizá lo más
recomendable para quien quiera tener una fachada oficial bien apañadita
al modo tradicional. Y, si no, hacer una sabia distribución de
identidades, roles y públicos. Hay que ser conscientes de que todo el
mundo puede leer lo que escribas—en un blog o en un libro, sí, pero más
en un blog, pues las máquinas nos leen rápidamente, y lo que encuentran
lo exhiben en este nuevo escenario. Y hay que llevar por delante, por
tanto, que gran parte del público que asista al show será un público
imprevisto, y con frecuencia inoportuno.
Case Histories es una
novela sobre traumas, insatisfacciones y misterios, de Kate Atkinson
(2004). Está centrada alrededor de Jackson Brodie, expolicía y ahora
detective, hombre recto y fiable, pero maltratado por la vida y por su
ex, Josie. Jackson quiere con desesperación a su hija
Marlee y teme perderla por su mala relación con Josie. Sueña con
jubilarse y va resolviendo sus casos, un poco por azar y un poco por
intuición, mientras oye Emmylou Harris; al final, tras recibir varias
magulladuras más de la vida, hereda una fortuna de una anciana de gatos
a la que ayudaba a veces. Claro que tiene que evitar las asechanzas del
malvado sobrino que esperaba heredar él, pero lo consigue con la ayuda
de su amigo el negrazo Howell. Con esto Jackson se jubilará y hará el
viaje que soñaba hacer a Francia, en compañía de dos de sus clientas,
hermanas que pierden las bragas por él, Amelia y Julia Land. Y el
peligro de que Josie se llevase a Marlee a vivir a Nueva Zelanda se
conjura más o menos...
Dos misterios o casos abiertos resuelve Jackson y otro no, antes de
cerrar su garito y vendérselo a su antipática secretaria. Resuelve el
misterio de la desaparición de Olivia, hermana pequeña de Amelia y
Julia, treinta y cuatro años antes, en 1970 (—dormía en el jardín con
su hermana Amelia, y se volatilizó sin más, llevándose a su muñeco
Ratón Azul). Resuelve también Jackson el asesinato de Laura Wyre, hija
de su gordo cliente Theo, a manos de un misterioso demente que la
acuchilló en la oficina en 1994. No resuelve el paradero misterioso de
Michelle, la hermana de su clienta Shirley, aunque casi se da de
narices con el coche de ella mientras huía del malvado sobrino. Que
acaba en la cuneta por culpa de Michelle.
Cada caso se resuelve tirando de hilos mal tirados antes. Ha muerto
Victor, el antipático padre de Amelia y Julia. Estas casi celebran su
muerte, y Jackson asiste a una parodia de funeral. Al visitarle en su
lecho de muerte y remover la casa, ha aparecido el misterioso Ratón
Azul escondido en su escritorio. Así que le encargan a Jackson que
investigue. En realidad Amelia calla un recuerdo mal suprimido de
abusos sexuales de Victor a una cuarta hermana, Sylvia—que ahora es
monja. Y es entrevistando a Sylvia como Jackson desvela la verdad—fue
Sylvia, la víctima de abusos—y mala cabeza—la que asfixió a la pequeña
Olivia por imprudencia, intentando hacerla callar. Y Victor, peor
cabeza, la enterró en el jardín de la vecina—la de los gatos—intentando
evitar sin duda una investigación a fondo.
A Laura Wyre no la mató un demente al azar, ni nadie que buscase a su
padre. La mató un chiflado que se había enamorado de ella y la venía
siguiendo. Pero para dar con él hubo que dar con la única que sabía la
historia, la ex mujer de un profesor de Laura al que fue a visitar un
par de veces. Y para saber de esas visitas había que entrevistar a una
compañera de clase que es la única que lo dice, y localizar a la ex
después de ver que no daba nada la visita al profesor (que había
intentado propasarse con Laura).
Michelle cambió de identidad tras años en la cárcel. A la que fue por
asesinato de su marido, a hachazos, delante del bebé—en un momento de
tensión de pareja. Al menos eso creemos al leer la primera versión del
asesinato... pero hay truco, el narrador nos oculta arbitrariamente la
verdad, que es que por mucho que le tentase a Michelle darle un hachazo
a su marido, quien se lo da efectivamente es su hermana Shirley, la que
será clienta de Jackson, que pasaba por allí, ve la pelea y resulta
extrañamente resuelta a la hora de cargarse al cuñado. Será Michelle
quien cargue voluntariamente con la culpa, dejando a su bebé para que
lo críe Michelle... Pero este caso queda sin resolver, y Jackson
no descubre ni dónde está Michelle, ni el paradero de su bebé
desaparecido. Michelle está huyendo de su boda con un aristócrata
campestre, escapando preñada y en su Mercedes, posiblemente fugándose
con el párroco. Si todo pega, su primer bebé debe ser ahora una joven
mendiga callejera que acaba de compañera de piso del gordo Theo, a
quien ha salvado de un ataque de asma.
Se ve que las historias de los personajes se tropiezan por azar—Binky
Rain, la anciana de los gatos, es vecina de los Land; el mercedes de
Michelle (ahora Caroline de momento, huyendo de su nueva vida para
empezar otra más) manda a la cuneta al sobrino de Binky—; unos
capítulos narran preliminares, cuando comenzó el caso (1970, 1979,
1994) y los capítulos de Jackson lo llevan de un cliente a otro y un
caso a otro. El caso de Shirley/Michelle lo deja por ética, habiéndose
acostado con la primera sin saber que estaba casada. Los demás se
resuelven bien; Jackson es un varón castigado y eficaz que gusta a su
autora tanto como a las Land. De éstas una parece destinada a ser
pareja nueva de Jackson, la actriz Julia. Amelia es menos atractiva y
se intenta suicidar por su asco de vida y su falta de esperanzas, pero
de repente se convierte al nudismo y a la bisexualidad, y oye, una
revelación. Tampoco resuelve todos los traumas pendientes—Jackson lleva
un par más
a cuestas, el asesinato de su hermana y el suicidio de su hermano— sino
que deja al lector en la posición de ver cómo se va rehaciendo la vida
a medida que se van dejando atrás mal que bien. Pueden resurgir cosas
inesperadas del pasado, sin embargo, que alteren el equilibrio
precario—como ese Ratón Azul.
Al final acaban todas las historias demasiado unidas, quizá, con lo
cual la novela se va haciendo no sólo más convencional (de detectives)
sino también más novela a medida que avanza. Comienza como una
colección de cuentos, con capítulos relativos a cada caso, que podrían
ser perfectamente independientes, y esta transformación e integración
gradual, aunque sea en dirección a lo convencional y al argumento bien
trabado—demasiado bien trabado parece, después de haber empezado tan
suelto— es el aspecto más interesante de su estructura narrativa. Las
experiencias de desengaño ante la vida y escepticismo de Jackson
también valen lo suyo—y en conjunto la novela se lee muy bien y hay
herencia al final, aunque haya traumas inconclusos y malos que queden
sin castigar.
Lo esencial es no dejar que crezcan los problemas y mantenerlos en
dimensiones tratables. A Jackson le han dejado una herencia, pero a
condición de que se ocupe de todos los gatos de la anciana Binky Rain.
No intenta escapar Jackson a su responsabilidad—pero, se dice, lo
primero que voy a hacer va a ser contratar a alguien para caparlos a
todos.
Fuera brilla el sol pero dicen que hace cero grados. Así que
aquí estoy enclaustrado en el estudio de la mente practicando mis
canciones. Segundo, o enésimo, intento con esta de Notre Dame de
Paris:
Por cierto, nuevos intentos de localizar un micrófono que me convenga
resultan en nada, así que tengo que utilizar el incorporado y acercarme
mucho para que se me oiga un poco mejor. Con lo cual continúo haciendo
siempre el mismo vídeo de las guitarricas, ya es marca de la casa.
¡Y felicidades a mi madre, que es su cumpleaños! Si me saliese
una canción decente te la dedicaría, mamá, pero hay que conformarse con
lo que hay para elegir.
Espeluznao me estoy quedando, buscando información por aquí y
por allá sobre la organización de los estudios universitarios en
España. Me refiero a la pobreza (quiero pensar, pero luego prefiero no
pensar, que deliberada) de la web del
Ministerio de Educación y Ciencia
en lo referente a universidades. Pero si apenas les da para
poner
un enlace al BOE, a la actual ley de universidades. Esto es
triste, pero más que triste alarmante,
y más que alarmante, indignante.
Este
dibujito es lo que tiene el Ministerio que decir,
al mundo mundial de la Web, sobre la estructura de los estudios
universitarios en España. Y no lo habrá hecho ni la ministra ni el
Director General de Política Universitaria, suponiendo que exista, ni
el Secretario de Estado de Universidades, ni el Presidente del Consejo
de Universidades, ni la Jefa de la Gran Cadena del Ser— no, lo
habrá hecho el becario, encima, que igual le ha dado apuro ver la web
vacía.
De toda la información que presumiblemente hay en la red, ni se la
busca ni se la quiere ni les importa un cuerno. Ni unas tristes
FAQs, fuck yourself. Donde más información hay, no es en el
"ministerio" sino en la pestaña de "prensa". O en
la sección de datos y cifras, donde hay unos pdfs.
Será que el resto se les ha caído por el camino al meterlo en una caja
de cartón para llevarlo del Ministerio de Educación al de Ciencia e
Innovación, y vuelta.
El Consejo de Universidades, ínclito órgano, esto
es lo que tiene que decirnos sobre sí, y punto. No le ponen ni un
enlace a su web. Que la tiene, aunque no
sea utilizable. (Por cierto que ya no saben si lo quieren llamar
Consejo de Universidades o Consejo de Coordinación Universitaria).
¿Pero estos señores del Consejo habrán hecho cosas, tenido reuniones,
producido documentos, algo que merezca la pena ver? ¿Podremos saber
quiénes son, una triste lista? ¿Cuáles son sus competencias o
atribuciones? Que nos cuenten su historia. ¿Hay normativas, resultados,
algo? ¿Algo
tendrán que decir sobre la Universidad? ¿No se merece este Consejo de
Universidades un triste enlace
en la página del Ministerio de Educación? ¿No debería tener una web
inteligible el Consejo de Universidades? ¿O la Dirección General o la
Secretaría General de Universidades? ¿Algo harán? Y si no hacen nada,
podían empezar por hacer la web.
Está el tema de la transparencia, y de la información institucional, a
un nivel.... que indigna, o
alarma, o da penica. Si con las herramientas que nos da la web está
la cosa a este nivel, la cosa es grave,
pero grave grave.
_________________
Sí que tienen una sección de consultas—así que les he consultado por
qué no incluyen más información y enlaces en la web. Pero no sé si
espere respuesta.
La información sobre el programa de Doctorado en Estudios
Ingleses de la Universidad de Zaragoza que hay en esta
página,
así como en alguna otra página de la Universidad, está atrasada. El
programa de doctorado actualmente vigente no puede tener "Mención de
Calidad" pues ésta era aplicable a los programas no adaptados al
Espacio Europeo de Educación Superior. Por otra parte, también se cita
aquí un marco legal obsoleto, el Real Decreto 56/2005, de 21 de enero.
Este fue derogado ya en 2007 por el RD 1393/2007, de 29 de octubre, por
el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias
oficiales. http://www.boe.es/boe/dias/2007/10/30/pdfs/A44037-44048.pdf
- ver disposición derogatoria.
En la sección de Profesorado de este programa han estado varios años
sin constar los nombres de algunos profesores que se excluyeron
contrariamente a derecho, a iniciativa de los responsables del
programa, y que deberían figurar allí según ordenó el Rectorado ya en
2006 y vuelve a ordenar una sentencia judicial en 2009 (Juzgado de lo
contencioso administrativo de Zaragoza nº 3, sentencia 00203/2009), en
concreto quien esto escribe, Dr. José Ángel García Landa, y Dra.
Beatriz Penas Ibáñez. Aun tras estas órdenes, se niega el Departamento
a incluir sus líneas de investigación al mismo título que las de los
demás profesores.
Por otra parte resulta atípica en la Universidad (y tendenciosa, visto
el uso que se ha hecho previamente de ella) la organización del
doctorado en torno a los proyectos subvencionados de unos grupos de
investigación específicos y sus seminarios. Siendo que las órdenes del
Rector y las sentencias judiciales han establecido repetidamente que,
contrariamente a las prácticas de los directores del Máster y del
Doctorado de Filología Inglesa, y de los profesores aquí listados, no
puede excluirse a otros profesores de la docencia y de la dirección de
tesis por el hecho de no pertenecer a determinados grupos de
investigación. Ya va siendo hora de que este departamento asuma estas
cuestiones, de que trate a sus profesores doctores sin discriminaciones
improcedentes, y de que cumpla la normativa universitaria sin
retorcerla ni buscar subterfugios ni acuñar normativas propias
inauditas. Y de que actualice su información.
con referencia a: Departamento
de Filología Inglesa y Alemana :: Universidad de Zaragoza (ver en Google
Sidewiki)
(Notas de y sobre La loca de
la casa, de Rosa Montero, 2003; Punto de Lectura, 2007)
"Me he acostumbrado a ordenar los recuerdos de mi vida con un cómputo
de novios y de libros" (9). El orden de los recuerdos no es
cronológico, sino que lo dará la narración; un orden imaginativo por
tanto, ya que los capítulos del libro de Rosa Montero se centran en
torno a alguna cuestión dictada temática o ensayísticamente. La memoria
es el tercer ingrediente que se suma en este libro a "narración" e
"imaginación", o el cuarto si sumamos los novios, y el quinto si
contraponemos el presente al pasado, la niñez a la madurez (el paso de
enana a mujer, dice Montero que la obsesionan los enanos, igual es por
no tener hijos, vaya usted a saber...).
En todo caso, la autora borra
sus huellas en lo que se refiere a novios y recuerdos; empezamos
suponiendo que es un libro en primera persona fiable, de la autora
"real" Rosa Montero, y luego resulta que esa Rosa Montero está
parcialmente ficcionalizada, o al menos lo está su vida y su hermana
gemela
Martina, sin duda imaginaria, tan imaginaria como su desaparición de
unos días cuando era
niña. Y desde luego está ficcionalizada su aventura erótica frustrada
con un
famoso actor extranjero, narrada en varias versiones,
todas con final
más o menos malo en la despedida y en el reencuentro años más tarde,
con
la distancia del olvido y la madurez y el desencanto y el
desenamoramiento. Es con el tema éste del actor donde (sin saber nada
de Rosa Montero) primero te
preguntas si es que le falla la memoria a la autora, o si te cuenta una
bola, o si (finalmente la opción elegida) todo forma parte de un plan
novelístico para combinar el ensayo y la ficción autobiográfica.
En fin, uno supone, no sabe bien por qué, que la ficción o mentira se
limita a los novios y hermanas y recuerdos de infancia (no todos, ni de
lejos)—pero que en ningún caso llega a los libros que acompañan a los
novios en esa frase inicial. Que si Montero nos dice que le
impresiona tal autor, "la conmovedora y trágica Carson McCullers",
etc., suponemos que eso no es
ficción: tiene ésta un campo honesto al
que aplicarse, la vida e identidad pública, y uno que sería, suponemos,
ilegítimo, las
ideas, gustos y sentimientos de la autora. Y su imaginación. ¡Con la
estética y la ética no se hace ficción! Ni con la imaginación, aunque
suene paradójico.... O al menos no parece hacerla Montero, ése sería un
juego completamente distinto del que parece ventilarse en este libro.
Pero me pierdo. No quería comentarlo ni criticarlo, sino recopilar las
reflexiones de Rosa Montero sobre la invención y el arte de la
narración, que me han parecido muy vívidas y vividas, además de
certeras e interesantes. Y, como digo, creo que son, éstas sí, de Rosa
Montero, y no de una narradora no fiable que se haga pasar por ella.
La infancia en las novelas rusas, tan llena de detalles luminosos, como
vistos en una bolita de cristal.... A
Montero le parece sospechosa esa memoria, a mí también—y así pasamos a
la imbricación de narración e invención que es el centro de sus
reflexiones:
"Son tan iguales esas paradisíacas
infancias que una no puede menos que suponerlas una mera recreación, un
mito, un invento.
Cosa que sucede con todas las infancias, por otra parte.
Siempre he pensado que la narrativa es el arte primordial de los
humanos. Para ser, tenemos que narrarnos, y en ese cuento de nosotros
mismos hay muchísimo cuento: nos mentimos, nos imaginamos, nos
engañamos." (10)
Sobre la narración como arte primordial de los humanos, puede que no
sea una exageración de novelista. Ver aquí—"Lo
específicamente humano".
"De manera que nos inventamos nuestros
recuerdos, que es igual que decir que nos inventamos a nosotros mismos,
porque nuestra identidad reside en la memoria, en el relato de nuestra
biografía. Por consiguiente, podríamos decir que los humanos somos, por
encima de todo, novelistas, autores de una única novela cuya escritura
nos lleva toda la existencia y en la que nos reservamos el papel
protagonista. Es una escritura, eso sí, sin texto físico, pero
cualquier narrador profesional sabe que se escribe, sobre todo, dentro
de la cabeza" (11)
Nuestras vidas son relatos, que van a dar al final... o al amar, o
al desamar, que es el morir.... (bueno, a veces). Montero dice que en La Loca de la casa habla
de vida y literatura porque para ella (y para nosotros) están
mezcladas—vida y lectura, y escritura, sueños e imaginación, ficciones
contenidas en la realidad, y realidad ficcionalizada en las ficciones
realistas. Y la ficción de la supuesta realidad:
"poco a poco fui advirtiendo que no
podía hablar de la literatura sin hablar de la vida; de la imaginación
sin hablar de los sueños cotidianos; de la invención narrativa sin
tener en cuenta que la primera mentira es lo real." (11)
Y muy especialmente la vida infantil, dice Montero—entramos en la vida
sin distinguir muy bien lo real de lo soñado (18), y nunca llegan a
separarse del todo, sobre todo para el escritor, que a través de la
inventiva está en contacto con tantas pulsiones subterráneas.
"Las novelas, como los sueños nacen de
un territorio profundo y movedizo que está más allá de las palabras. Y
en ese mundo saturnal y subterráneo reina la fantasía" (27).
Otro lazo que une amor y literatura (aparte de la ficcionalización del
ser amado....) sería una cierta narratividad del enamoramiento,
experiencia que
promete una culminación... como la vida por otra parte, que también
parece que nos va a llevar a una culminación que si no está aparente
hay que inventársela en el más allá....
"Ni que decir tiene que esa culminación
nunca se alcanza, ni en el amor ni en la narrativa; pero ambas
situaciones comparten la formidable expectativa de sentirte en vísperas
de un prodigio" (13)
—y debe ser esa sensación el prodigio en sí, el waiting for the miracle,
porque si no, nos podríamos quejar prosaicamente de fraude. El
enamoramiento y la pasión creadora, dice Montero, nos desvían la mirada
de la muerte y nos sacan del tiempo.
"También eres eterno mientras inventas
historias. Uno escribe siempre contra la muerte." (13)
Algo que supongo se aplica incluso a esos escritores que como Beckett
escriben siempre al borde de la muerte y desengañados de las historias.
Sería el suyo un optimismo liminal—donde el optimismo y el pesimismo
pierden su honesta diferencia.
"Hay un momento en que todo viaje se
convierte en una pesadilla" (26)—supongo que esto incluye al
viaje de la vida. Esa frase, unida a una anécdota infantil, llevó a
Montero a escribir Bella y oscura, nos
dice, pero igual es mentira, porque todo lo cambiamos retroactivamente:
"Visto aquel asunto desde hoy, con la
perspectiva del tiempo, puedo añadir sensatas y profusas explicaciones,
porque la razón posee una naturaleza pulcra y hacendosa y siempre se
esfuerza por llenar de causas y efectos todos los misterios con los que
se topa, al contrario de la imaginación (la loca de la casa, como la
llamaba Santa Teresa de Jesús), que es pura desmesura y deslumbrante
caos" (27).
No me hagáis mucho caos, pero igual el orden de las cosas es
imaginario. Y qué no habremos escrito aquí sobre la
distorsión retrospectiva, y la perspectiva superior del que mira atrás,
cara y cruz de la misma moneda, de la organización de la vida pasada
que llevamos a cuestas—que nos sale cara a veces, o que es una cruz.
Somos muchos, y quizá tengamos muchas vidas posibles o imposibles. Ser
novelista para Montero es ser consciente de eso y vivirlas en cierto
modo, "los narradores somos seres más disociados o tal vez más
conscientes de la disociación que los demás" (28). Pueden inventar
otras vidas, además de la propia, y reflejarse en ellas. Ningún espejo
nos enseña toda nuestra imagen, claro.
Más ideas que le pasan por la cabeza a Montero: que, ah, las escribe
pero eso le desagrada, porque "Una idea escrita es una idea herida y
esclavizada a una cierta forma material; por eso da tanto miedo
sentarse a trabajar, porque es algo de algún modo irreversible" (49).
Sí, eso de la procrastinación lo entiendo, habla Montero mucho y bien
sobre el proceso de escritura, o de no escritura; yo a veces también me
pongo a hacer cualquier cosa antes que lo urgente, o lo irreversible—me
hago un huevo frito, me lavo los calcetines... cosas también
irreversibles. Y entiendo en cierto modo eso de que la letra mata
al espíritu de la idea. Pero como soy poco cristiano, también entiendo
lo contrario: que la letra limpia, fija y da esplendor a ideas tan
nebulosas que si no por la letra no llegarían a expresarse nunca, qué
digo, ni a pensarse. Y lo que es fijar, fijémonos en que lo escrito
sólo está fijo hasta cierto punto. Vamos, que sobre este particular
prefiero llevarle la contraria a Montero—me recuerda su defensa de una
fluidez así vaga y flotante aquel debate sobre
"la tiranía de la narración"
una idea que refutaba yo (hoy hace tres años de eso). Para comunicar y
expresar hay que dar forma, y decir algo. No hay tu tía. Luego ya lo
modificaremos si procede, o lo modificará el lector a su gusto. Como
decía, la escritura (no la mental que decía Montero, sino la que se
saca del cuerpo) tira
de las palabras, nos lleva de una idea a otra, y nos hace pensar cosas
que quedarían sin pensar de no ser porque una frase que hemos escrito
antes las hace salir a la luz. Pero bueno, Montero no es especialmente
inconsistente en este punto, pues también le gusta ver el envés a las
ideas y el otro lado de la cuestión, aunque a veces se fije
especialmente en uno de los dos aspectos, y bien que hace, que no se
puede estar en todo a la vez.
Por ejemplo cuando habla de los conflictos que tenemos constantes con
el poder, micropoder en las relaciones personales, o poder político: "a
los escritores", dice, "se nos suele notar más ese conflicto. En primer
lugar, porque la crítica o el análisis honesto de las relaciones de
poder forma parte de nuestro oficio" (54). Lo cual es cierto en parte,
claro, y falso en parte, claro. ¿Será que quiere decir a
los buenos escritores?
Y hasta algunos de estos hay que se venden al poder de modo vergonzante
(mira, no sé por
qué se me ha pasado García Márquez por la cabeza... ah, sí, p. 57). De
los malos o mediocres ni te cuento: relaciones excelentes con todo tipo
de poderes y quereres se les dan genial. Y sin embargo entiendo lo que
dice Rosa Montero. Sobre el compromiso del escritor:
"Para mí el famoso compromiso del
escritor no consiste en poner sus obras a favor de una causa (el
utilitarismo panfletario es la máxima traición del oficio; la
literatura es un camino de conocimiento que uno debe emprender cargado
de preguntas, no de respuestas), sino en mantenerse siempre alerta
contra el tópico general, contra el prejuicio propio, contra todas esas
ideas heredadas y no contrastadas que se nos meten insidiosamente en la
cabeza, venenosas como el cianuro, inertes como el plomo, malas ideas
que conducen a la pereza intelectual. Para mí, escribir es una manera
de pensar; y ha de ser un pensamiento lo más limpio, lo más libre, lo
más riguroso posible" (55-56)
Sigo presuponiendo que son éstas ideas de Rosa Montero, al menos en
alguno de sus avatares vitales reales, y no de "Rosa Montero" la
narradora de ficción, aunque claro que puede haber terreno gris aquí.
Lo que quería matizar es que (ya lo dijo Gadamer) estamos hechos de
prejuicios, y es un prejuicio contra los prejuicios, eso de quererse
desembarazar de todos. Todo lo más podrías cambiarlos por otros. Hay
algunos muy estrechos, que nos separan de lo que es la humanidad en
general, o la sociedad que nos rodea. Pero otros prejuicios de una
persona extravagante en su círculo inmediato puede que sean sanas ideas
para la humanidad en general. Así que es inevitable un vaivén entre
unos y otros prejuicios. Pero, ¿liberarnos de ellos así en bloque? Dios
nos libere, que la humanidad misma ya es un prejuicio contra la
naturaleza. Y que conste que prejuicios rancios yo los denuncio como el
que más, y también los tengo como el que más. El debate está servido:
"Ir en contra de la corriente general
es algo sumamente incómodo. Puede que la mayoría de las
miserias morales e intelectuales
se cometan por eso: por no contradecir las ideas de tus patronos, de
tus vecinos, de tus amigos. Un pensamiento independiente es un lugar
solitario y ventoso" (56)
Aunque eso no existe, Montero—lo que pasa es que cuando tenemos el
viento a favor no nos damos ni cuenta, y bien contentos que
vamos.
______________________
Coincidencias. Es otro efecto
de sin duda de la lógica de la narratividad, la proliferación de
coincidencias. Igual que atamos causas a efectos en una explicación
retrospectiva, y así creamos la impresión de una lógica inexorable que
conduce hasta el presente, de la misma manera es fácil descubrir
coincidencias a toro pasado, siendo que todo el arte de narrar es un
arte de seleccionar y subrayar. Inevitable seleccionaremos por analogía
y
paralelismo y relevancia actual, y así se puebla el mundo de
coincidencias. Que ya lo
estaba, pero no llamaban la atención ni se salían de la estadística.
Para Montero, las coincidencias desbordan el mundo de la ficción e
invaden, rompiendo el marco, la realidad de la escritora:
"llega un día, cuando la novela ya está muy adelantada, en el que las
paredes que separan ambos mundos parecen empezar a fundirse. Yo lo
llamo la etapa del embudo,
porque es como si colocaras un embudo encima de la novela, de manera
que todo lo que ocurre en tu vida cotidiana empieza a caer sobre lo que
escribes en una explosión de coincidencias. Aunque, bien mirado, puede
que suceda justo lo contrario; en realidad, el fenómeno se parece más a
una inundación: la novela crece y crece hasta anegar el territorio de
lo real." (65)
Un fenómeno éste que me parece a mí que tiene más que un poco que ver
con la distorsión retrospectiva. El escritor da forma a un destino, en
su texto, y este ejercicio de atención hace que su atención también
narrativice elementos de la propia vida—tanto más cuanto muchas
sensaciones, intuiciones, sentimientos de ésta son los que se han
utilizado como material de construcción para la novela.
______________________
Fantasmas. "Los fantasmas de
un escritor son aquellos personajes o detalles o situaciones que
persiguen al autor, como perros de presa, a lo largo de todos sus
libros" (66)—como los enanos en el caso de Rosa Montero. En Bella y Oscura, por
ejemplo... o, en este libro, en la portada, Rosa Montero entre enanas y
enanos, ella misma una niña enana o con una extraña gemela enana. Claro
que se me ocurre que en su primera aparición no son tales fantasmas,
sino que sólo a base de tiempo, de repetición, de retrospección—y de
coincidencias—vemos cómo los fantasmas van tomando rostro y nos
enteramos de lo que nos habitaba, o de lo que nos iba a habitar y ahora
nos habita, como un hábito heredado de quien fuimos.
"De modo que escribir novelas es una
actividad increíblemente íntima, que te sumerge en el fondo de ti mismo
y saca a la superficie tus fantasmas más ocultos. ¿Cómo no va a
sentirse frágil el escritor, después de tan desaforado exhibicionismo?"
(111)
Igual estos fantasmas son de dos clases, visibles e invisibles
(ya sea para el escritor, ya sea para terceros) y muchos de los
fantasmas que nos rodean sólo
los ven otros o sólo los verán personas aún no nacidas—en el caso de
quienes vayan a ser leídos después de muertos (fantasmas ellos mismos
por entonces)
y que siempre son desde luego una minoría.
______________________
Vanity Fea, y Tonta. Vuelta
al
exhibicionismo inherente al escritor. Le sorprende a Montero el
narcisismo pueril de un autor que le gusta, Italo Calvino, sus
maniobras intentando patéticamente
que se lean o se vendan sus obras. Vergüenzas de la autopromoción...
"He aquí de nuevo a la vanidad asomando
sus ojitos ansiosos, y una vanidad además perfectamente reconocible,
porque todos los escritores somos pasto de este narcisismo loco, sólo
que unos somos tal vez más conscientes del ridículo e intentamos
reprimirnos y aguantarnos, mientras que otros viven su vanidad como un
largo viaje sin retorno" (104).
Dice que la única manera de no caer en ella es abstenerse de su uso lo
más posible—algo difícil en un mundo que la fomenta hasta el paroxismo.
A mí se me ocurre otra manera, la que aquí practico, que es la parodia
autocomplaciente. Supongo que los resultados son discutibles, pero
siendo el blog personal un género egocéntrico por definición, no se me
ocurrió mejor cosa que hacer las paces con la vanidad y llamarlo al mío
Vanity Fea, en homenaje a
Bunyan y Thackeray. Y al periodismo posh.
La particular, o general, vanidad de Naipaul: decía éste, "No puedo
interesarme por
la gente a la que no le gusta lo que escribo, pues al no gustarte lo
que escribo me estás despreciando" (112). Montero: "Es una frase
egocéntrica y bárbara, pero, la verdad, la entiendo..." (112). Hay que
intentar no depender tanto de lo que otros digan, arguye... —Pero cómo
no tener
en cuenta a las personas cuya opinión nos interesa, digo yo. Que
haberlas haylas, aunque sean unas brujas, o unos fantasmas.
_______________________
La Posteridad. "Ya sabemos que
se escribe contra la muerte, pero la verdad es que siempre me ha
sorprendido y divertido el ansia de posteridad que muestran muchos
escritores" (149). A todos nos espera el olvido, pero claro, hay
cuestiones de grado:
"hay una inquietud difícil de soslayar, y es la curiosidad o la
preocupación por la imagen que quedará de ti en la primera resaca de tu
muerte, es decir, en esos meses o incluso años en los que todavía te
recuerden tras el fallecimiento. ¿Qué dirán de ti? ¿Cómo cerrarán la
narración de tu vida? Puesto que nuestras
existencias son un cuento que nos vamos contando
a medida que crecemos, adaptándolo y cambiándolo según las
circunstancias, fastidia pensar que la versión final de ese relato va a
ser redactada por los demás". (151)
(Y consuela entonces pensar que en realidad no hay versión final,
pues única versión final definitiva es el silencio del cosmos).
Las autobiografías, dice Montero, se encuentran todas impregnadas de
una buena dosis de imaginación. Supongo que sobre todo en cuanto a la
hilazón que se le da a la vida, los acontecimientos que se destacan
como momentos clave, los valores simbólicos que se añaden a lugares,
situaciones, momentos y personas. La narrrativización de lo vivido,
para hacerlo vívido.
________________________
La exploración y originalidad
creativa:
En realidad lo que más intriga a Montero, puesta a hacerse estas
cuestiones de posteridad, es "cómo la recordarán en tanto que escritora"— o
más bien, puesto que unos la recordarán de una manera, otros de otra, y
la mayoría no la recordarán, "¿qué me gustaría que dijeran de mí como
escritora?" (153)—la respuesta es que luchó contra la facilidad, que
"Nunca se contentó con lo que sabía" (154). Según los Goncourt, nos
dice, "La literatura es una facilidad innata y una dificultad
adquirida". Trabajo debe llevar sin duda eso de sorprenderse a uno
mismo... y encima no es garantía de sorprender a los demás. Dice
Montero
que escribe de manera diferente como periodista y como novelista: "en
periodismo hablas de lo que sabes y en narrativa de lo que no sabes que
sabes" (166). Sería una manera quizá de llegar a saber que lo sabes—o
al menos de que lleguen a saberlo otros.
________________________
Contra ciertas feministas...
Se considera Montero feminista en el sentido de "antisexista", pero
señala una presuposición errónea común a los machistas y a ciertas
feministas
doctrinarias: "Aunque parten desde la orilla contraria, también ellas
piensan que lo que escribe una mujer trata tan sólo de mujeres" (160).
________________________
Realidad y locura. No sé si
Montero se volvió loca un tiempo, con el mundo perdiendo sentido para
ella, como narra aquí. Pero sí define la locura de un modo relacional y
social: "La locura es vivir en el vacío de los demás, en un orden que
nadie comparte" (170). No es difícil que con el tiempo vayamos
descubriendo en el mundo un orden que nadie comparte, creo yo.
"Resulta curioso que la escritura pueda funcionar a modo de dique de
las derivas psíquicas, porque, por otra parte, te pone en contacto con
esa realidad enorme y salvaje que está más allá de la cordura. (...) La
realidad no es más que una traducción reductora de la enormidad del
mundo y el loco es aquel que no se acomoda a ese lenguaje". (176)
La literatura es un poco locura controlada; también la novela pone
orden en el mundo: como la ciudad, dice Montero. Y sin embargo le
asalta
la duda de si estamos más cerca de lo real cuando tenemos una intuición
del caos y del sinsentido. Vivimos una vida oficial, narrable, que nos
dice quiénes somos, pero también vivimos otras vidas alternativas donde
somos otras personas y donde los acontecimientos no suceden igual, como
en el Tiempo desarticulado de
Philip K. Dick. Así se entiende el experimento a que juega Montero
aquí, narrando varias versiones de aquella aventura amorosa que la
marcó a ella o a su personaje. A modo de Historia inventada, nos
sugiere la
autora: pero toda la invención sale de la vida, que contiene más que la
mera vida. En el postscriptum cita a Barthes: toda autobiografía es ficcional y toda
ficción es autobiográfica.
El libro se redondea implicando al lector en esa experiencia de
memoria imperfecta o alternativa, aprovechándose del pacto supuesto de
que estamos leyendo ensayo, y no ficción. Es lo que algunos han llamado
forma imitativa: hacer vivir al lector, en su lectura, la experiencia
vital del personaje. Aquí sigue Montero un modelo que aprendió en Mercè
Rodoreda, e incluye la referencia a esta autora a modo de explicación
autorreflexiva.
Rodoreda incluye en Espejo Roto
un detalle casi subliminal, un cristal imperfecto con una
burbuja—detalle que luego el lector recuerda imperfectamente cuando
reaparece con variaciones:
"Muchos años y muchas páginas más
tarde, el mismo personaje, tan envejecido como envilecido, vuelve a
contemplar el mundo desde otra ventana. Pero hete aquí que ese cristal
también tiene una tara, también muestra una pequeña burbuja, que al
protagonista le recuerda algo, aunque no sabe qué. ¿Dónde había visto
él con anterioridad algo semejante? Se estruja la cabeza pero no
consigue atraparlo, aunque la pompa de aire le inquieta y le estremece,
le rememora paraísos perdidos, promesas traicionadas, felicidades
rotas. Es un mensajero del pasado y viene cargado de dolor y de
melancolía. Y lo más grande, lo más maravilloso, el truco admirable de
esa delicada prestidigitadora que fue Rodoreda, es que el lector siente
lo mismo que su personaje; también él rememora vagamente otra
burbuja
cristalina aparecida con anterioridad en la novela y, aunque no
recuerda cuándo ni por qué, siente que estaba relacionada con un tiempo
de dicha que ahora ha terminado. En consecuencia, también el lector
experimenta la nostalgia infinita, la amarga tristeza de la pérdida"
(211)
How to apply poststructuralist
feminism to a novel
—an answer to a question on
how to begin to analyze a novel from the critical standpoint of
poststructuralist feminism.
Well... I suppose it depends very much on the kind of novel you
wish to analyze (realist, experimental, feminist etc.) and also on your
own interests, priorities, etc. But I suppose one key thing to do would
be trying to situate the novel in a specific historical and cultural
context: these contexts are always mixed, with influences coming from
local traditions, nationalist discourses, globalizing influences, etc.
I would try to see how these different traditions, discourses and
influences contribute to the making of women's experiences in the
novel. Especially as they result in tensions (in society, with other
women and men, and also internal tensions within themselves) and how
these tensions and the choices women make help make the plot of the
novel. Also how the narrating technique uses these different discourses
and languages coming from different sources, how the
discourse on women and gender "makes" the female characters in the novel.
I suppose one essential thing is the basic contrast between traditional
images and roles of women (religious or cultural customs, etc.) and the
more global, fluid, movable postmodern subject, less constrained by
local culture and more by global, "modern" discourses and experiences.
But this may result in those tensions, fractures, etc. which are the
interesting thing to analyze... Hope that helps. Are you thinking
of a specific novel? Although most probably I won't know it, there are
so many books in the world... but look, books there are many, but basic
kinds of human conflict and experience, there
are fewer. That might provide a starting point.
Bapsi Sidhwa's novels seem to
be highly conscious of their political and historical context
themselves, so the analysis should be at least as politically aware as
the novels themselves —of course also criticizing her position or
taking a critical distance if you feel your position as a critic on the
issues she depicts is not fully coincident. There is much matter for
discussion there: women and men in public and private life,
childhood/maturity, colonialism/postcolonialism, religious and ethnic
confrontations, identity problems, nationalism... Lots of food
for the critic! And one thing which complements the formal and
ideological analysis of the novel: the reception history. That is, who
is she writing for, which audience has responded to her novels and why,
different reactions depending on political positions, etc. But
this is more or less a recipe for writing a doctoral thesis! For a
paper I suppose you will have to choose one or two lines of analysis at
most - and always choose the ones which look most promising from your
own perspective, the thing you feel is the key of the novel for you.
The other issues can be dealt with as a background on which to centre
this central issue you wish to foreground.
A reading list of criticism, reviews, responses etc. on the author's
work is the best way to start. Also, if there is a lack of secondary
literature, critical approaches on other authors dealing with analogous
issues or writing in the same tradition may be useful to develop a
critical focus. (E.g. Salman Rushdie, Anita Desai, Bharati
Mukherjee...). And the work of critics focusing specifically on women's
issues in the Indian context is essential, I'm thinking especially of
Gayatri Chakravorty Spivak, e.g. her article on the Subaltern ( "Can
the Subaltern Speak?" In Marxism and
the Interpretation of Culture.
Ed. Lawrence Grossberg and Cary Nelson. Urbana: U of Illinois P, 1988.
271-316). But the main thing... is to be aware of your supervisor's
taste, priorities and mode of approach. Supervised research is work by
two people, even though only one may do the writing, and it's essential
to have a clear shared plan on such issues as work schedule, scope and
of course critical approach. Especially given that issues in political
criticism, postcolonialism and feminism are an ideological minefield
for dissension.
La ordenación docente de este
Máster deja mucho que desear desde su
creación, ya que ha venido incumpliendo sistemáticamente la normativa
aplicable y vulnerando los derechos docentes del profesorado de los
cuerpos docentes universitarios. En esencia, este máster oficial ha
sido copado (contrariamente a derecho) por los miembros de unos grupos
de investigación específicos, que han creado una normativa propia ad
hoc para excluir a quienes no perteneciesen a su grupo. Esto ha llegado
a contencioso administrativo y ha sido anulado por sentencia judicial.
Sin embargo, los grupos se siguen protegiendo mutuamente por medios
inaceptables en la Universidad: ahora han hecho una valoración falsaria
del currículum de los profesores que presentamos el contencioso
administrativo, declarando contra toda evidencia que tenemos CERO
puntos tanto en docencia como en investigación y que eso nos incapacita
para enseñar en este máster: cuando de hecho tenemos un extenso
currículum docente e investigador en esta área. La coordinadora y
directores de equipo han actuado como si fuesen los propietarios de
estos estudios, en lugar de hacerlo como gestores regidos por una
normativa oficial. Estos modos de actuar son procedimientos feudales
inaceptables en la Universidad, y que desacreditan tanto a quienes así
actúan como a la supuesta "calidad" de sus enseñanzas. Aquí hay más
detalles sobre este asunto, que ha sido pésimamente conducido por la
dirección del departamento de Filología Inglesa y Alemana: http://vanityfea.blogspot.com/2009/06/sentencia-dos.html http://vanityfea.blogspot.com/2009/12/baremando-la-baja.html
Es éste un capítulo más de la
picaresca que rodea la implantación del plan Bolonia. La garantía de la
calidad, como cualquier otra cosa, se puede utilizar para barrer para
casa y arrimar el ascua a la sardina de uno(s). Ya se sabe: la calidad
bien entendida empieza por uno mismo.
A question from India, in Academia,
about a symbol in Spanish culture:
My question is, why is Bullfighting Spain's national game?
whenever I sit down and watch this game on tv, I feel it's so
inhuman. Matadors get fatally wounded. How can anyone enjoy it as a
game? Does this game has some cultural links if yes, then tell me what
structural connections it has with the psyche and living style of
people in Spain.
—And I answer back with the theory of the bull as a scapegoat in a
cathartic ceremony:
Haha!! if you knew, Navdeep... My wife (the Beckettian one)
later wrote a thesis on the bullfight, in connection with Hemingway,
who also wrote several books on the Spanish bullfight. And now she's
working on a project with a number of scholars, on the bull and the
bullfight and their use as cultural symbols. So I suppose I should
refer you to her, she must have some ideas on the subject. But no, I'll
give you my view. Bullfighting is not so popular in Spain as it seems.
But if one or two people in a hundred are interested, it still makes a
good number. Above all if it's a traditional thing which
gets some
attention in the media. The point of the game (Beatriz's view here) is
a kind of living symbol of how brute instincts, i.e. the bull, can be
controlled by regulated behaviour and social ceremony (i.e. the matador
and the bullfight). It is a kind of celebration (a traditional one) of
how humans, through knowledge, discipline, and control, can overcome
the "dark" elements involved in their own nature. Because the bull is a
symbol for something in humans, not just an "alien" animal. Of course
the point is that this symbolic ceremony is played out with real blood
and death... usually the bull's, that's the point, although of course
the danger to the matador is a necessary ingredient. There are many
debates in Spain as to whether this should go on or not, whether
regulations should be changed... Me I've never been to a
bullfight, and my wife very rarely, she's interested in it as a
cultural phenomenon. She has a
paper on Hemingway's view of the bullfight here at Academia.
By the way I didn't know one could watch bullfights on TV in India -
most offensive to the sacred cows I guess, although the Spanish bull is
a wholly different kind of beast - It's a globalised world indeed.
... oh yes it is. Much ado these days
with bullfighting—from the UK to Israel to Italy to Mexico and back to
Spain.
__________________
But oh look, there is a symbolic
value about the bulls which is even more offensive to some... they are
seen as a symbol for Spain (witness the popular right-wing Spanish flag
with the silhouette of a black bull in it). And these days bullfights
are being banned in Catalonia as part of an assertion of Catalonian
identity against Spain. The excuse is "animal rights" but of course
there is no talk of banning abattoirs or industrial chicken farms. It
is wholly a matter of imaginary communities—given that as a matter of
fact bullfights are as typical in Catalonia as in the rest of Spain.
Interviews and retrospection; empathy and self-disclosure. The
story of outstanding lives as told by themselves (as "agents of their
own self-revelation"), in Marc Pachter's video "The Art of the
Interview" at TED:
Lo peor es entrevistar a gente modesta, dice. Les falta la energía para
comunicarte que querían hacer algo, y que lo hicieron. Pero también hay
que evitar que los enérgicos y famosos te den su "versión oficial" de
sí mismos—hay que darles la oportunidad de escapar de esa coraza de
oficialidad. Es necesario encontrar la llave que desbloquee a
cada persona, para que revelen lo que sólo ellos saben que les hizo
hacerse lo que fueron... hayan sido famosos o no.
Está bien este
artículo de Javier y Carlos Bardem
sobre la vergonzosa política española (y por supuesto marroquí) con el
Sáhara y los saharauis, a cuenta del caso Aminetu Haidar. Aunque se
queda corto.
Del nivel de bajeza de la política española en el
Sáhara, sobre todo desde los años 70, casi no se puede dar una idea
exacta. Venía siendo tradicional
por parte de la izquierda un apoyo así un poco de boquilla al Frente
Polisario, pero especialmente desde que apareció Zapatero todo son
abrazos y buen rollito con Marruecos, y al Sáhara que lo parta un rayo,
aunque
se incumplan todas las resoluciones de la ONU y todas las
responsabilidades políticas y morales de España.
España, por una política de descolonización mal orientada, dejó el
Sáhara en tromba, en lugar de defenderlo de una ocupación "pacífica"
por
parte de los marroquíes. Menos mal que a éstos no les dio por orientar
la
Marcha Verde hacia Ceuta o Melilla o Andalucía o Canarias, porque
posiblemente hubieran caído con la misma facilidad que el Sáhara, ante
un gobierno
desorientado mirándose unos a otros y a ver qué decía el jefe—con un
jefe de estado
inepto, y con el viejo dictador entubado y sin posibilidad de dar
órdenes. Sería mucho decir que con Franco no hubiera pasado lo
que pasó... de la guerra
de Ifni,
supongo que no se acuerdan ni los que fueron allí, y hubo amplias
muestras de incompetencia. Pero por lo menos se hizo un amago de
defenderse. Y está inscrito en el momento elegido
para
la Marcha Verde que pasaba España por un momento especialmente débil.
Es triste decir que de todos los gobernantes españoles el que mejor se
ha portado con los saharauis fue Franco—sí, el facha de Franco, menos
facha en esto que todos los que le han seguido. De
súbditos coloniales, convirtió a los saharauis en ciudadanos españoles,
como a los de
Almería. Para lo que les sirvió... Como ciudadanos de
Franco eran también súbditos, claro, y sujetos a las arbitrariedades
del gobierno de la época, y a las arbitrariedades aún mayores que se
dieron con el vacío de poder. Pero no andamos ahora mejor que en esos
años, ni de memoria ni de rigor, ni de dignidad.
En un país con una mínima coherencia política, se hubiera pasado
factura a los responsables de semejante fiasco—pero aquí no recuerdo
que se
hablase dos veces del tema. Ni que dimitiese el gobierno siquiera,
claro
que con la que les venía cayendo a ellos con la crisis política y la
transición... Se entiende que nadie pidiese deponer al jefe del Estado
por alta
traición, pues había falta no sólo de costumbre sino de apoyatura
legal, y nunca a los reyes del viejo
estilo se les
aplicó semejante tratamiento—menos en Inglaterra quizá—ni aunque
pierdan una provincia del tamaño
de
media España, sin mover
un dedo.
Que, oye, es mucho perder, así para
estrenarse y empezar el reino con buen pie. Dos de esas, y nos
quedamos sin provincias donde reinar.
Esto le ha salido
gratis al Rey. ¿Pero... que ni siquiera se buscase algún cabeza de
turco?
¿Que no se diese ni entonces ni después el menor amago de depurar
responsabilidades? Ya no es que no se haya juzgado a nadie por alta
traición; es que
no cayó ni Arias Navarro, y allí no dimitió ni el botones del
Ministerio. Más bien,
a Arias Navarro se le nombró Grande de España—"se le nombró", vamos, el
rey lo nombró. Indicación clara de a
qué nivel recaían las
auténticas responsabilidades de lo sucedido. Lo que digo, menos mal que
a
Marruecos no le dio por ocupar Andalucía, que el mismo derecho legal
tenía a hacerlo. España se dedicó a fingir que
no había sucedido nada, una
solución redonda.Y a dí de
hoy aún se sigue
luciendo con la herencia del Sáhara, en casos como el de
Aminetu Haidar, y explorando nuevas dimensiones de la bajeza.
Porque lo que se entiende aún menos es el simulacro de amistad y
proximidad
con Marruecos, y tanta diplomacia servil y tantos paños calientes y
tanto primo del sur,
mientras sigue bajo una ocupación ilegal y no reconocida
internacionalmente un territorio que era responsabilidad de España, y
poblado por gente que eran, y ni se sabe en virtud de qué dejaron de
ser, ciudadanos españoles.
Esto es bajeza hasta perder la medida. Sólo la existencia de
resoluciones de descolonización de la ONU ha servido a España como una
mínima excusa para salvar mínimamente la cara, aunque no parece que le
preocupe mucho nada de este tema de la cara. Y claro que Marruecos no
cumple esas
resoluciones, y tan panchos, España con su administración teórica,
humillada pero viendo telebasura; Marruecos con su ocupación efectiva,
y el Polisario rabiando tras el muro, con sus campamentos destartalados
en el
desierto. Con lo cual se ha creado una situación que no tiene solución
ni difícil ni fácil.
Para muchos, sólo en las canciones habrá un asomo de esa libertad. En
la realidad, sólo hay grados de servidumbres—más o menos voluntarias,
cuando hay suerte. O servidumbres impuestas, cuando la historia sopla
viento en contra, y cuando quienes tenían que dar la cara por esa
libertad
prefieren eludir sus responsabilidades. Sin que nadie pase factura.
Llevo un par de días con trancazo, en la cama unos ratos y
arrastrando zapatillas otros. Y tengo un esguince o algo así en uno de
los dedos de la guitarra —no el meñique de la mano derecha, que es el
único que no se emplea. Pero siempre podemos dar un concierto
tirando de archivo:
De todos modos ya me estoy mejorando, que no es poco. Mañana veremos
qué tal pinta.
Jueves 10 de diciembre de 2009 Beckett después de tantos años
En Academia, me dice una profesora
del Punjab que, qué coincidencia, también ella ha escrito un libro
sobre Beckett:
Yeah, isn't that a coincidence, Samuel Beckett in one shot, in
Chandigarh and Zaragoza, Spain! Well, it's years since I wrote
anything about Beckett, and then it was only in Spanish, sorry about
that. I wrote mainly about the novels (Molloy,
Malone Dies, The Unnamable,
fascinating stuff), but also more generally about reflexive and
metafictional structures in Beckett's writing. Another coincidence:
those years, it must have been more than twenty years ago, I met a
woman who had written a thesis on Beckett... and eventually we would
end up getting married and having children, not that Beckett's a model
for that! At the time I took a structuralist-formalist-aesthetic
approach to Beckett's work, and of course it's rewarding, being he's so
original in that respect. But later I became more interested in the
autobiographical/cultural/contextual approach. From that point of view,
an obvious context for Godot would
be of course the Second World War, the French occupation,
collaboration, its atmosphere of existential futility, etc. Beckett
deals with the personal, the historical and the metaphysical in one
move, and he can be read in so many ways. I wonder which is your
approach from an Indian perspective. Please send me the reference of
your book, and I will include it in an online bibliography I keep
compiling. And keep on enjoying Beckett, but don't keep him "company"
at his low level of optimism! (He doesn't care for children, that's one
of his limits). Cheers, Navdeep!
Pronto hará veinte años de la
muerte de Beckett, por cierto, pero era una muerte vivida por
anticipado, en plan "no sé cuándo morí". Sin sorpresas póstumas
previstas.
Sobre la doctora Penas, sí—oí hablar de ella por vez primera a cuenta
de unas jornadas sobre Beckett, en otro aniversario. Yo estaba haciendo
la mili pero me las arreglé para asistir. De ella me chocó el
nombre, sobre todo habida cuenta del contexto. Se la esperó allí, pero,
como Godot, no acudió a la cita ni en el primer ni en el segundo
acto... por asunto familiar grave.
Me gustó mucho La
Tempestad,
de Juan Manuel de Prada, más que la música de los hombres G. Da
una triste idea de la carrera académica y sus servidumbres voluntarias,
al menos en el departamento universitario en que trabaja el
protagonista—triste pero demasiado acertada.
A lo que iba, en Venecia me enlazan, en la Universidad de Venecia, o
sea Università Ca' Foscari. En la sección de información
bibliográfica sobre lingüística general, me ponen un enlace a la
bibliografía. Entre la Linguist List
y la Bibliography of Linguistic
Literature de la Universidad de Frankfurt: o sea, no mal ubicada.
Algo es algo, ya que a Venecia no voy ni iré probablemente avant que l'eau l'ait noyée. Y ya
que en mi mísero departamento, digno de un novelista satírico, no
me dan ni tan así de puntos, ni por la bibliografía ni por nada que
haga.
El otro día se causó un revuelo cuando protesté
por el maltrato administrativo
que, muy a conciencia me viene infligiendo mi departamento (de
Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza). Causó un revuelo
la protesta—no el maltrato, eso para nada. Una actitud que es un
indicio seguro de fariseísmo.
Maltrato había: se trata de que por oscuros
y complejos motivos,
en nuestro departamento se han puesto a examinarnos y baremarnos el
currículum para ver si podemos aspirar a dar clases en el máster. Esto,
aclaro, ya entra dentro del maltrato, pues es algo que (en lo que a mí
se me alcanza) no se hace en ningún otro departamento, y menos con
profesores titulares y doctores con muchos años y sexenios de
antigüedad. De hecho, esta curiosa norma sólo se nos ha aplicado a la
Dra. Penas y a mí, en toda la Universidad. Que yo sepa.
Bien, pero mi protesta no iba por eso (que también) sino porque,
puestos a baremar, ya liándose la manta a la cabeza y por acabar con el
tema in one fell swoop, me
pusieron mis colegas los del baremo un CERO PATATERO en publicaciones
(0,75 puntos). Diciendo que
no tengo ninguna de las que valen para aspirar al máster. Y ojo, que la
asignatura a impartir se llama "La representación: formas, métodos y
problemas"—más general imposible, y encima la semiótica, la teoría
crítica, la representación, la hermenéutica, la narratología, etc. son el meollo mismo de mis
publicaciones. Que a mí me suman, aplicando el baremo, más de 500 puntos, y a ellos,
dicen, 0,75. Como que hay un pequeño desencuentro matemático. Y que si
hablo de sinvergüenzas en
este caso, es por algo.
Como las fechorías que hicieron mis compañeros
al baremarme son de empezar y no acabar, hoy llamaré la atención sólo
sobre una irregularidad más. Igual de gorda que la que supone ponerme un cero en investigación. ¿Igual de
gorda? ¿No será imposible? Pues no, no será. Aquí no se cortan un pelo,
como van a ver.
Según el baremo, se nos tienen que dar puntos por varios conceptos
(aparte de las publicaciones): cuerpo docente, antigüedad, sexenios,
etc. Uno de los conceptos es
"Antigüedad en la impartición de la asignatura" (o sea, de la
asignatura cuya asignación está en disputa). Bien, aquí tengo cero
puntos, porque como los catedráticos desde el principio pusieron a dedo
(contrariamente a
derecho) a gente de sus equipos, eliminándonos de entrada a los que no
estábamos en el equipo, pues tienen ellos la antigüedad. Esto
lo ordenó deshacer un juez, pero aquí no se han dado por aludidos.
Pero a lo que iba es a otra cosa: otro concepto baremable, diferenciado
de ése, es "Adecuación del perfil docente": aquí se dan puntos por
experiencia docente universitaria,
sin especificar en qué asignaturas. El
baremo diferencia simplemente entre "Asignaturas de primer y segundo
ciclo", que reciben puntuaciones diferentes, dos puntos por año o un
punto, según tengas buena nota o
regularcilla en las encuestas de docencia—y "Tercer ciclo" —cursos de
doctorado, a tanto el crédito (0,25 puntos en concreto).
Parece claro, ¿no? Tantas asignaturas impartidas con buena puntuación,
tantos puntos. Tantas otras con puntuación flojilla, tantos puntos. Y
tantos créditos de doctorado, tantos puntos.
Pues, según la Comisión ésta, adivinen cuántos puntos tengo yo—que
vengo impartiendo dos o tres o cuatro asignaturas por año en este
departamento, desde los
años ochenta, y siempre con evaluaciones positivas.
A ver, un intento.... Adivinanza. No es difícil.
¿Sería demasiado tentador... decir que tengo cero puntos, igual que en
publicaciones? ¿Serán tan facinerosos?
Pues en efecto. Cero puntos tengo,
"según baremo", también en experiencia docente.
Más exactamente, 0,2. Porque admiten que una vez dí un crédito de
doctorado (cuando en realidad he dado bastantes cursos de doctorado, y
no de un crédito precisamente).
Esta sarta de falsedades consta en un documento público llamado Acta nº
208 de la Comisión
de Ordenación Docente. Aclara la comisión en un preámbulo que no van a
contar todas las asignaturas, sino únicamente las que les parezcan más
parecidas a la asignatura que se solicita (Vamos, que se inventan otro baremo
sobre la marcha, otro que les gusta más, en lugar de utilizar el que
deberían aplicar y dicen
que van a aplicar). Y así, resulta que los profesores "bendecidos" por
los catedráticos sí que han impartido asignaturas por las que les caen
puntos, y en cambio la experiencia docente de los demás se evapora. Y
con cero puntos de experiencia docente que te quedas.
Bien. Estos colegas es obvio
que, o no saben aplicar un baremo, o
no quieren saber. Más bien me sospecho lo último, habida cuenta
de la trayectoria que llevamos hasta ahora.
Por cierto, los doctores firmantes de estas sumas maravillosas, y
responsables
directos de esta valoración, se llaman Jesús Sánchez (subdirector del
departamento y presidente de esta comisión de ordenación docente) y
Mónica Calvo (secretaria del departamento y de la comisión). Hay otras
dos profesoras que, para sorpresa mía, también suman así de bien, pero
están desaparecidas missing y
no han defendido en público esta baremación. Pero allí están sus
nombres en el acta: las Dras. Castro y Aguado.
Y aunque esta bazofia fue denunciada ante el Consejo de
Departamento,
el Director (el Dr. Ignacio Guillén—que todos tienen doctorado, no
crean) optó por no aceptar revisiones ni alegaciones, sino que defendió
la actuación de la comisión, y
sometió en bloque toda la baremación a votación del Consejo de
departamento: todo el hediondo paquete, sí, o no (oséase, "los que estén conmigo
que se levanten
y me sigan").
Y para infamia y vergüenza suya, el departamento en pleno votó por aprobar esta falsedad, por
abrumadora mayoría, a pesar de que les insistí que
reflexionaran bien antes de actuar, que pensasen si tenía esto pies ni
cabeza. Es decir, que mis
colegas, con los que vengo trabajando desde hace muchos años en unos
casos, y menos años en otros, y creíamos conocernos, han decidido falsear
mi expediente académico, declarando en documento oficial que según les
consta tengo CERO puntos tanto en docencia como en investigación, a la
hora de baremarme para impartir una asignatura de mi área y
especialidad. Una
grave falsedad que han vertido sobre mi carrera, en un momento crucial
en que se inauguran unos nuevos estudios y hay que ubicarse en ellos.
Lo han hecho sabiendo
muy bien, me temo, que lo hacen—y cada cual sabrá por qué lo hace,
supongo. ¿Tiene
esto algún tipo de justificación intelectual o moral? Para mí no la
tiene, y aunque el caso sea irrelevante en Europa, para mí y para mi
carrera en
esta universidad es un asunto muy serio. En el que la gente, por otra
parte,
demuestra no sólo "con quién está", sino también lo que es.
Así que ruego que si
alguien en mi departamento me va a apoyar—si alguien quiere
desvincularse de esa infame votación, o cree que hay "algo" irregular en
esta
baremación—o si alguien ha reflexionado un poco más despacio sobre lo
que hizo el
otro día... pues que lo diga públicamente—aquí mismo, por qué no, ya
que se lleva el estilo Ricardo Tercero. O que me lo haga saber en
privado, si nota demasiada presión
ambiental.
El asunto, por otra parte, está en los juzgados.
________________________
Otra baremación:
La Comisión de Ordenación Docente, y el Consejo de
Departamento de Filología Inglesa y Alemana, realizaron una baremación
errónea y distorsionada de los méritos de los diversos candidatos que
habían solicitado las asignaturas La representación y Alternativas al
canon:
Luis Miguel García Mainar: 71,6 puntos
María Dolores Herrero Granado: 59,4 puntos
José Angel García Landa: 41,6 puntos
María Benita Nadal Blasco: 82,1 puntos
Las que siguen serían unas puntuaciones más ajustadas a nuestro
parecer, ateniéndonos a los términos del baremo y no a los criterios
subjetivos acordados por la comisión. Sin entrar a cuestionar la
puntuación que la comisión da a los demás candidatos, pues la aceptamos
igual que ellos para los fines de este procedimiento, ésta desciende en
nuestra contabilización al ser prorrateada en diversos apartados frente
a puntuaciones superiores que se habían infravalorado.
PUNTO I: PERTENENCIA A CUERPOS DOCENTES:
(Único punto que queda igual en
nuestra baremación y la de la Comisión)
B. Penas: 16 puntos
J.A.García Landa: 16 puntos
M. B. Nadal: 16 puntos
M.D. Herrero: 16 puntos
L.M. García Mainar: 16 puntos
PUNTO II: ANTIGÜEDAD EN LOS CUERPOS DOCENTES (HASTA 20 PUNTOS)
(La Comisión sólo cuenta la
antigüedad en el último cuerpo docente al que pertenecen los
candidatos, excluyendo la antigüedad total en los cuerpos docentes
universitarios que es el objeto de este punto)
B. Penas: 73 puntos = 20 puntos
J.A.García Landa: 70,2 puntos = 17,86
M.B. Nadal: 57,4 puntos = 14,73
M.D. Herrero: 43,9 puntos = 12,03
L.M. García Mainar: 32,2 puntos = 8,82
Nota: Deberían revisarse las puntuaciones de los tres últimos
candidatos para incluir su pertenencia a todos los cuerpos docentes
precedentes que ocuparon. SI LO SOLICITARAN LOS INTERESADOS, pues ellos
han dado por buena esta puntuación de la comisión.
PUNTO III: ANTIGÜEDAD EN LA IMPARTICION DE LA ASIGNATURA (HASTA 20
PUNTOS)
Deberían contabilizarse CERO PUNTOS a
todos los candidatos, al haberse ordenado en el Juzgado la
retrotracción del procedimiento. Las asignaturas impartidas por los
candidatos Nadal, García Mainar y Herrero lo fueron contrariamente a
derecho, y es especialmente improcedente que se les puntúen frente a
los perjudicados por ese procedimiento.
PUNTO IV: ADECUACION DEL PERFIL DOCENTE (HASTA 20 PUNTOS)
L.M. García Mainar: 43,25 puntos = 20 puntos
B. Penas: 41,75 puntos = 19,31
J. A. García Landa: 41 puntos = 18,96
Benita Nadal: 37,5 puntos = 17,34
M.D. Herrero: 27,25 puntos = 12,60
Los prorrateos de la Comisión son
erróneos incluso en sus propios términos; los profesores Nadal y Mainar
obtienen 20 puntos partiendo de las siguientes puntuaciones diferentes:
43,25 y 37,5
Por otra parte, no se entiende de
dónde puede haber sacado la comisión la puntuación de 0,25 puntos para
la Dra. Penas Ibáñez y de 0,37 para García Landa, si se aplica este
baremo.
PUNTO V: ADECUACION DEL PERFIL INVESTIGADOR (HASTA 15 PUNTOS)
Los criterios totalmente subjetivos e
inverificables usados por la Comisión no respetan los términos del
baremo. La aplicación del baremo tal como la ha hecho la comisión se
ajusta estrictamente a algunos temas de los programas publicados de las
asignaturas, sin ajustarse a los términos del baremo que habla de
"materias con perfil afín" dando por hecho que puede existir esta
afinidad entre materias que no son iguales. Hay que decir que tenemos
que dar por buena la valoración del currículum investigador de los
otros candidados dado que no conocemos el detalle del currículum
presentado en cada caso y que ellos han aceptado esta puntuación.
Nótese sin embargo la extraña coincidencia de puntos que da la comisión
a los candidatos García Mainar y Nadal, poniendo a cada uno
respectivamente en cabeza de una de las dos asignaturas en litigio.
Nuevo prorrateo global:
J. A. García Landa: 434,5 puntos = 15 puntos
B. Penas: 240 puntos = 8,29
L. M. García Mainar: 97,7 puntos = 3,37
M. B. Nadal: 97,7 puntos = 3,37
M. D. Herrero: 37,8 puntos = 1,30
PUNTO VI: FORMACION PARA LA DOCENCIA (HASTA 5 PUNTOS)
La Comisión no contabiliza como
proyectos de innovación docente los programas Erasmus, etc. que sí
tienen esa consideración oficial en la Universidad de Zaragoza
B. Penas Ibáñez: 24,5 puntos = 5 puntos
M. B. Nadal: 4,5 puntos = 0,92
M. D. Herrero: 2,1 puntos = 0,43
J. A. García Landa: 2 puntos = 0,40
L. M. García Mainar: 1,8 puntos = 0,37
RESULTADOS TOTALES PARA ASIGNACION DE CADA ASIGNATURA:
- LA REPRESENTACION: FORMAS, MÉTODOS Y PROBLEMAS
García Landa: 68,22 puntos
García Mainar: 48,56 puntos
Herrero Granado: 42,36 puntos
- ALTERNATIVAS AL CANON
Penas Ibáñez: 68,60 puntos
Nadal Blasco: 51,36 puntos
----
Para obtener resultados muy distintos a éstos, la Comisión tuvo que
hacer cosas como darle al Dr. García Mainar, en cuyo tribunal de tesis
estuve yo y con mucho gusto, veinte o
treinta veces más puntos que a mí, tanto en docencia como en
investigación—por el sencillo método de ponerme a mí cero puntos en cada uno de esos
apartados, contra toda evidencia. Pero claro, eso es hacer trampa. Existen dudas sobre la legalidad del sistema del prorrateo de
puntos que hemos seguido tanto la comisión en su baremación como yo en
este nuevo recuento. De no aplicarse esto, varios candidatos obtendrían
la puntuación maxima del baremo, con lo cual volverían a introducirse o
los prorrateos o la prioridad por jerarquía y antigüedad.
Pero es que, por otra parte, al margen de los méritos que tenga cada
cual para baremar, un juzgado ordenó
que no se aplicase este baremo para la docencia de postgrado (Juzgado
Contencioso Aministrativo de Zaragoza nº 2, sentencia 268/09).
Es un baremo que (además) no existe sino en este departamento. En los
demás los profesores eligen asignaturas siguiendo el turno de jerarquía
y antigüedad. Incluso en este departamento, nunca se había aplicado este baremo.
Es más, se ha derogado nada más
aplicarlo en esta útima ocasión. Con lo cual, eligiendo por
jerarquía y antigüedad como en todo el mundo mundial—aunque de hecho
tengamos además, más méritos, quedaría
como sigue:
La Representación: Elige García Landa antes que García Mainar y Herrero
Granado.
Alternativas al Canon: Elige Penas Ibáñez antes que Nadal Blasco.
Aquí se ha decidido, muy a conciencia, hacerlo todo al revés. Pero
señores, si se creían que íbamos a plegarnos humildemente a la
arbitraria voluntad de la coordinadora y sus co-coordinadores (como
hace la dirección del Departamento), han pinchado en hueso. Así que en
los juzgados nos seguiremos viendo.
!oremirp lE¡
El primero estoy (con mi bibliografía de teoría literaria y crítica) en
este extraño directorio Google sobre literatura...
La pega es que está al revés, con lo cual me asalta la duda de que
quizá esté el último. Pero bueno, que hablen de tí, aunque sea al
revés. Sea como sea, mis visitas bibliográficas siguen viniendo
mayormente de la Wikipedia y de la IPL.
___________
Bueno, tras una comprobación... en el directorio de Google de verdad,
estaba el primero yo en esta sección en
orden alfabético, por lo de "A Bibliography..." En orden de
PageRank, estoy
un poco más abajo de la bibliografía de la MLA. Pero tampoco tanto,
hoygan.
En Language Continuity,
Jesús Sanchís comenta el paso del protolenguaje al lenguaje, es decir,
el origen
y desarrollo de la gramática.
La idea básica es que la gramática es una manera de organizar y
regularizar un número creciente de palabras y otros elementos
lingüísticos, haciéndolos manejables, mediante el establecimiento de
regularidades, reglas, analogías y simplificaciones. La base del
lenguaje "elaborado", el mecanismo de su desarrollo a partir del
protolenguaje, se encontraría en la pura lógica, economía, sentido
práctico y necesidad de simplificación. Este comentario surgió en el
contexto de una
discusión sobre protolenguaje en Babel's
Dawn.
Yo comento que es una explicación muy plausible sobre el origen y la
evolución de la gramática. Y que esto también haría pensar que la
gramática "compleja" de los idiomas primitivos sería una gramática en
fase de elaboración, es decir, de simplificación, y por ello no
claramente distinguible de la falta de gramática. La evolución y
estandarización del lenguaje llevaría a una simplificación de algunos
esquemas básicos (por ejemplo, desarrollando un sistema fonológico, o
regularidades léxicas y morfológicas). Por otro lado, el lenguaje se
hace (evidentemente) más complicado a medida que evoluciona, complicado
en otras direcciones. El establecimiento de regularidades y esquemas
básicos permite utilizarlos como piezas de construcción para el
desarrollo de formas sintácticas complejas, y de modalidades
discursivas y estilísticas diferenciadas. Ciertas complejidades
lingüísticas sólo son posibles a partir de una fase previa, son
"tardías" por definición (por ejemplo la devinculación de agentes y
sujetos en la voz pasiva); y por supuesto la complejidad discursiva de
una lengua moderna es tan superior a la de una lengua primitiva cuanto
más compleja es una cultura avanzada comparada con una primitiva. Pero
estas complejidades se pueden edificar sólo con instrumentos cognitivos
y lingüísticos que son resultado de las regularizaciones,
simplificaciones y estandarizaciones que dan lugar a la gramática.
Me pregunta una lectora sobre la diferencia entre mise en abyme
y metalepsis en narratología, a cuenta de un artículo que escribí que
trataba sobre estas cuestiones. Me dice,
Leo que escribes:
· Metalepsis. Es metalepsis la circulación ilegítima
entre un nivel[de representación semiótica] y
otro, rompiendo las fronteras de la verosimilitud o estableciendo
conexiones ilegítimas entre uno y otro. (Don Quijote). Genette define
la metalepsis como una violación de las fronteras entre niveles
narrativos. Observaremos sin embargo que el fenómeno de la inserción
dentro del texto narrativo no se limita a otros textos: cualquier
elemento semiótico estructuralmente demarcado o autónomo y separado
mediante un marco del resto de los elementos puede considerarse un
fenómeno de inserción semiótica. Un cuadro, un sueño, una obra musical,
etc. pueden ser así pequeños textos dentro del texto, y dar lugar a
metalepsis con distinta estructura y potencialidades.
· Mise en abyme.
No hay frontera clara entre la mise en abyme de una novela consciente
de sí misma y otros mecanismos análogos, ya sea en la dirección del
realismo o de la alegoría.
La mise en
abyme puede clasificarse de diversas maneras. Dällenbach ofrece una
clasificación que distingue entre la inclusión simple, la regresión al
infinito y la inclusión paradójica. También podemos atender a otros
criterios: si rompe o no las leyes de la verosimilitud; si los
personajes son conscientes de ella, si sirve o no como elemento
interpretativo del relato, y a quién (personajes, lector, o ambos), etc.
Entonces ¿qué
diferencia ves entre Metalepsis y Mise en abyme?
Respuesta:
Yo creo que son dos fenómenos independientes, la mise en abyme
y la "metalepsis" entendida al modo de Genette (que por cierto no me
gusta el término éste, creo que proviene de una confusión, me gusta más
"ruptura de marco", marco de la propia narración en tanto que texto, o
bien marco representado en ella... (por ejemplo, alrededor de una
imagen pictórica o fotográfica descrita en un relato hay como un marco,
pero no es un marco propiamente textual).
Así, hay veces en que coincide una mise en abyme con una metalepsis, e
incluso puede que armonicen especialmente bien, pero el que se dé una
no quiere decir que se haya de dar la otra.
Lo definitorio de una mise en abyme
es una cierta identidad o repetición de un elemento incluido o inserto,
con el elemento mayor en el cual se inserta. La misma imagen dentro de
una imagen, o una imagen similar dentro de una imagen.... aquí ya hay,
claro, grados de centralidad, y el fenómeno se puede volver más o menos
difuso. De hecho, y hablando de narraciones, nunca se puede insertar
exactamente la misma narración dentro de otra, y se trata de que haya
una grado razonable de analogía o identidad entre ellas, para poder
hablar de mise en abyme de
modo convincente. Pero el término es elástico: por ejemplo, si
enmarcado en un relato amplio hay una pequeña escena, o cuento, o
episodio, que reproduce las líneas generales de fuerza del argumento
global, bien podemos hablar de mise
en abyme, al menos en sentido amplio. Por ejemplo, en Olalla
de Stevenson, una historia en la que dos amantes se reúnen y se separan
sobreponiéndose a su deseo, la primera escena en la que se encuentran
ya representa lo mismo: podríamos hablar allí de mise en abyme, en
sentido amplio, aunque no haya ni siquiera un cambio de nivel narrativo.
La metalepsis debe suponer una cierta transgresión paradójica de marcos
narrativos, o semióticos. Por ejemplo, si un personaje (el Wang Fô de
Marguerite Yourcenar) pinta un cuadro, y luego escapa a sus captores
introduciéndose en el cuadro que ha pintado, allí hay una metalepsis,
aunque no hay mise en abyme ni tampoco por cierto una ruptura de marcos
narrativos, el marco que se rompe es un marco narrado (la frontera
entre un cuadro y la realidad en la que está) pero no "narrativo" en el
sentido de estar hecho de palabras. Aunque en un sentido más amplio
todo esté hecho de palabras en el relato...
Así pues, puede a veces haber transgresión entre niveles de
representación (metalepsis) sin que haya identidad entre un elemento
inserto y su contexto de inserción (mise
en abyme), o vice versa...
"¿Qué consecuencias tiene el que
la gente trabaje duro—a veces hasta
sufriendo—por alcanzar un objetivo? La teoría de la disonancia
predeciría que cuanto más haya sufrido la gente por alcanzar las cosas,
más les gustarán esas cosas. Imagínate que estás intentando que
te admitan a un club, una fraternity, a
una residencia masculina o femenina en la universidad. Te ves abocado a
un complejo periodo de prueba lleno de diversas actividades difíciles o
sonrojantes. El comportamiento, que requiere esfuerzo, es inconsistente
con las actitudes generales que tiene la gente hacia el hacer cosas
desagradables. Además, suponte que el club tuviera determinadas
características auténticamente desagradables (por ej. los otros
miembros son aburridos, la comida es mala, las fiestas son mediocres).
¿Cómo puedes responder a la disonancia producida entre el sufrimiento
de la puesta a prueba, la actitud de que a uno no le gusta sufrir, y
las características nada atractivas del grupo? Una manera de tratar con
la disonancia es alterar tu percepción del grupo de modo que, para tus
ojos, se convierte en el mejor club del mundo. El sufrimiento tendría
sentido si se soportase para tener acceso al mejor grupo social del
mundo" (68).
Aplicado a la Universidad, esto puede llamarse la dinámica de la zanahoria,
visible en diversos ámbitos, pero que rige especialmente los
desaforados anhelos por obtener un sexenio de investigación, o por
ocupar una cátedra, aunque requiera orientar toda la actividad y vida
profesional para convertirlas en período de pruebas de estas fraternities, hipotecando otras
prioridades.Quizá de ahí
deriva en su mayor parte el poder simbólico de los catedráticos—en el
proceso de selección para la fraternity—pues
la diferencia de sueldo con los demás no es tanta, y en cuanto a
capacitaciones docentes o investigadoras son básicamente las mismas que
las de un profesor titular. Las legales, claro: las ilegales son
atribuibles a la dinámica de la zanahoria. La diferencia (legal) entre
un catedrático y un titular viene a ser imaginaria; por
eso las cátedras son casos casi puros de la dinámica de la zanahoria, y
de las burbujas inmovilistas a que puede dar lugar. Otro caso es la anxietas
sexeniorum. O la ambición de sacarse un doctorado (o peor
aún, dos)—exceptuando quizá los casos en los que es un requisito
profesional.
El principio de la disonancia cognitiva explica cómo con muy poco coste
se pueden movilizar esfuerzos notables, con sólo vender la moto
correctamente... y castigar lo suficiente al personal por el camino
hacia la zanahoria. Una vez obtenida ésta, será el fruto más delicioso
y objeto de codicia de todos los que están sometidos a
prueba—retroalimentando así la circulación de energías en el proceso.
Deduzco que el castigo y apretura de tuercas son ventajosos en cierto
modo, y sobre todo económicamente rentables. Pero hay un pero, claro.
Lo malo es, precisamente, la manera en que se enfoca la atención hacia
un objetivo que por definición no merece la pena, y genera unas
dinámicas circulares bastante perjudiciales en un ámbito en el que la
atención debería dedicarse a otras actividades y objetivos más
interesantes y valiosos.
Texto publicado en el Rincón
de Opinión de la Universidad de Zaragoza:
El Departamento de Filología Inglesa y Alemana retuerce
la normativa de ordenación docente para eludir sentencias judiciales.
En anteriores notas del Rincón de Opinión he expuesto cómo el
Departamento de Filología Inglesa y Alemana viene actuando desde hace
años con una normativa propia, a veces escrita, a veces no escrita, que
contraviene la legislación. Desde la implantación de las nuevas
titulaciones, se ha excluído de Máster y Doctorado a los profesores
(fuesen cuales fuesen su puesto, sus méritos y su antigüedad) que no
pertenecían a los grupos de investigación, favorecidos por la
coordinadora, Dra. Onega bajo la excusa de la "Calidad".
Ahora bien, puede haber criterios de calidad subjetivos e ilegales, y
éste es uno de ellos. Repetidamente el Rectorado y luego los tribunales
de justicia han anulado estas normativas, por las cuales se nos impedía
a mí y a otros profesores solicitar docencia en Máster o participar en
el programa de Doctorado de nuestra área. Las sentencias de los
tribunales, sin embargo, se han acogido en el departamento con
desprecio, y se han cumplido de maneras torticeras e incompletas,
buscando conseguir los mismos efectos sorteando los impedimentos
legales: a saber, la exclusión de quienes no gozan de la bendición de
la Coordinadora, la Dirección, los catedráticos y sus feudos—por muchos
derechos legales y méritos académicos que tengan estos "excluidos".
Esto es un caso claro de acoso laboral, que además viene dejando un
rastro administrativo fácilmente legible. La Universidad debería ser
menos tolerante con estas prácticas.
En el estado actual de la cuestión, se accede a que solicitemos
docencia, pero no se respeta el orden de prelación académica como es
práctica generalizada en los demás departamentos. Por una normativa
departamental sui géneris, se contempla la posibilidad de que otros
profesores soliciten la misma docencia que ya hemos solicitado los
"excluidos", y se pasa luego a hacer una baremación de sus méritos. De
acuerdo, pero…
…no hace falta especificar que este procedimiento se nos ha aplicado,
en toda la historia del departamento, únicamente a nosotros. Dentro de
los grupos de apoyo mutuo se respeta religiosamente la jerarquía
académica y nadie soñaría con solicitar la misma docencia que ya ha
elegido alguien antes.
El resultado de la baremación de la Comisión de Ordenación docente es
tristemente previsible. Naturalmente, dan más puntuación a los
profesores pertenecientes a los grupos de investigación. ¿Cómo es
posible, si en mi caso tengo más antigüedad, tengo todos los sexenios
que puedo tener, y tengo muchas más publicaciones, tanto de mi área en
general como sobre la materia en concreto?
Es fácil: se falsean los datos—para más vergüenza, con el beneplácito
del Consejo de Departamento, que viene colaborando activamente en este
acoso administrativo desde hace años. En mi caso, se me otorgan CERO
puntos por publicaciones. Insisto en que tengo tres sexenios
reconocidos, y que la materia en cuestión cuya docencia se disputa ("La
representación, formas, métodos y problemas") es central a mi
investigación.
Un 0,75, más exactamente, me ha otorgado la Comisión, en busca del
efecto deseado, y sin vergüenza a torcer la ley, las evidencias, su
criterio experto y su honestidad. Aquí hay unas cuantas publicaciones
mías, la mayoría directamente relacionadas con la representación. http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones.html
Juzgue el lector, y saque cuentas (a tres puntos por libro, y punto por
artículo, pongamos de media según baremo). ¿Suma cero?
Y considérese luego cómo hay que llamar a lo que está sucediendo, desde
hace años, en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana, que sigue
estas líneas maestras de actuación dictadas por sus catedráticos, con
la colaboración activa de sus grupos y de la Dirección, y con la
colaboración pasiva o la abstención negligente de la gran mayoría de
sus miembros. Conociendo perfectamente las leyes y las normas, y
también las sentencias judiciales que repetidamente vienen a
recordárselas.
Es el tipo de actuación que desacredita a nuestra Universidad, y que no
debería tener lugar ni amparo en ella.
José Angel García Landa
Profesor Titular de Universidad
Inducción a la aquiescencia por
disonancia cognitiva
Buf, qué título. Igual mejor lo dejo en Autojustificaciones.
Un análisis interesante, para entender cómo puede inducirse a la
gente a decir lo que no piensa, o a actuar contra lo que en realidad
piensa, lo proporciona la teoría de la disonancia cognitiva. La
exponen Joel Cooper, Robert Mirabile y Steven J. Sher en "Actions and
Attitudes: The Theory of Cognitive Dissonance", que han experimentado
sobre el comportamiento de sujetos expuestos a estas situaciones de
disonancia. El estudio está recogido en el libro Persuasion: Psychological Insights and
Perspectives editado por Timothy C. Brock y Melanie C. Green
(Sage, 2005).
La idea básica es que si bien las actitudes,
valoraciones y creencias pueden llevar a los sujetos a actuar en determinado sentido,
también puede revertirse el sentido del proceso—a saber, quienes actúan de una determinada manera
modifican sus actitudes,
valoraciones y creencias para justificar su acción—y así mitigar
la sensación de disonancia cognitiva.
Presentan el ejemplo de Clyde Barrow (el de "Bonnie and Clyde")—cómo
pasito a pasito fue de una adolescencia normal a una carrera criminal,
por este proceso de autojustificación, pasando de pequeñas fechorías
apenas intencionadas, a grandes fechorías a medida que iba afianzando
su nuevo curso de acción y reconociéndose en él: cambiando sus
actitudes por la necesidad psicológica de justificar las acciones que
hasta allí le habían llevado. Y no sólo Clyde: "en las circunstancias
adecuadas, la mayoría de la gente cambia sus actitudes para justificar
su comportamiento" (65).
La teoría de la disonancia cognitiva la expuso L. Festinger en 1957:
una tensión entre creencias o actitudes incompatibles busca ser
mitigada reduciendo la inconsistencia—ya sea cambiando alguna
cognición, añadiendo cogniciones, o reduciendo la importancia de la
cognición en su comportamiento. Y siguiendo la ley de la mínima
resistencia, las actitudes y valoraciones son más fáciles de cambiar
que los comportamientos (sobre todo si éstos se han producido ya...).
Festinger y Carlsmith hicieron un significativo experimento de
comportamiento. Daban a los sujetos una tarea deliberadamente aburrida
y cargante. Y luego les pagaban un dólar si le decían a otros sujetos
(informantes colocados por los experimentadores) que la tarea era en
realidad gratificante y entretenida. Así se creaba una disonancia
cognitiva. A otro grupo no se le hacía mentir a nadie. Pues bien, los
mentirosos "inducidos", con mayor disonancia cognitiva, sostenían más
tarde todavía, espontáneamente, que en realidad la tarea era
entretenida. Los otros, que no habían mentido a nadie,
recordaban que era aburrida.
Una variante introdujeron los experimentadores: al grupo de los que
recibían un dólar le agregaron otro grupo que recibía veinte dólares por decir la misma
mentira—ya un sueldillo. Se había añadido una cognición consonante: Me dieron 20 dólares por mentir.
Había menos disonancia cognitiva... con lo cual su valoración de la
tarea (o su reescritura del pasado) cambió menos. En efecto, en el
segundo control posterior, recordaban que la tarea era aburrida.(Con
lo cual parece ser que es ventajoso para el control persuasivo hacer
que la gente se venda barato... así se crea mayor disonancia cognitiva
y los sujetos espontáneamente se alinean con las acciones realizadas a
bajo precio).
La aquiescencia inducida es un fenómeno bien conocido entre
políticos o abogados que muchas veces tienen que sostener públicamente
cosas en las que no creen. Tendemos a autojustificarnos, y pasamos a
creer lo que mejor nos autojustifica. Esta tendencia psicológica es una
mina para quien la sepa explotar (por ejemplo para controlar al
personal de una empresa con unas pocas zanahorias,
o para explotar las ventajas
comparadas de los contratos basura frente a contratos mejor pagados, se
me ocurre...). Pero más allá de los maquiavelismos estudiados y
experimentos psicológicos, es obvio que algunos sujetos manipuladores
nacen enseñados, y saben sacar el mejor partido de esta tendencia a la
autojustificación.
Todo esto tiene una dimensión retrospectiva-retroactiva,
claro, que es por lo que me interesa (y si le sumamos la dimensión egocéntrica
del asunto, la combinación ya es irresistible). La autojustificación
reescribe el pasado. El sujeto borra sus huellas, y arguye que en
realidad siempre pensó como ahora piensa, siempre habría elegido lo que
ha elegido, pues las demás alternativas pierden (a toro pasado) parte
de lo que las hacía atractivas. Nuestras elecciones y nuestras acciones
construyen nuestras valoraciones posteriores: si la disonancia es muy
fuerte, y estamos atrapados o empeñados en una línea de acción
determinada, tendremos que corregir mucho de lo que pensábamos antes,
para reducir esa disonancia.* Lo que elegimos es siempre lo mejor y lo
más acertado, si
nos preguntan a nosotros;
según la teoría de la autoafirmación, la gente utilizará cualquier
medio para autoafirmarse. Así que si actuamos de modo inconsistente con
la verdad o con nuestras creencias, primero lo hacemos, luego lo
justificamos, y
por último nos lo creemos.
De este modo la máscara provisional de la aquiescencia se convierte en
la máscara más cara: la cara. Y la cara dura.
____________
* Claro que, observan los autores, la disonancia cognitiva producida
por acciones incoherentes o inmorales es menor cuanta más baja sea, de
partida, la autoestima del individuo: "If dissonance is aroused by the
violation of an expectancy of themselves as competent and moral
persons, those who feel that they are neither very moral nor very
competent should not experience much dissonance" (73). Según la teoría
de la autoafirmación, serán los sujetos que tengan bajo concepto de su
persona quienes se verán más motivados para cambiar sus actitudes tras
un comportamiento inconsistente.
Por otra parte, en una situación similar de actuación inconsistente con
las creencias, experimentan más disonancia los sujetos que consideran
que son responsables de sus acciones: quienes sienten que están
siguiendo instrucciones, o las personas capaces de tratar con los
elementos desagradables por la vía de fingir que no existen,
experimentan menos disonancia (75).
Las personas difieren en cuanto a su PFC: su preferencia por la
consistencia, que tiene las dimensiones de 1) deseo interno de
consistencia consigo mismos, 2) deseo de ser percibidos
como conscientes consigo mismos, y 3) deseo de que otros sean
consistentes consigo mismos. Índices altos de estos deseos de
consistencia van correlacionados con altos índices de disonancia
cognitiva ante la actuación inconsistente con las propias creencias o
valores. Pero hay personas con bajo PFC—o que se acostumbran a
desarrollarlo para no experimentar esa disonancia. Orwell ya
escribió bastante sobre esta educación en el doublethink.
Otra dimensión de la disonancia cognitiva es su distribución cultural.
La cultura occidental, con su alto valor concedido a la individualidad
y la autonomía personal, conduce a mayores niveles de disonancia
cognitiva en caso de actuación inconsistente. Se sugiere que cultura
japonesa, más centrada en valores comunitarios, no presupone tanto que
los comportamientos de las personas son un reflejo de sus verdaderos
sentimientos. (¿Habrá que volverse
quizá más japonés, si vamos a actuar de modo inconsistente, para no
vernos atormentados por la disonancia cognitiva?). Los
sentimientos de identificación con el grupo, por supuesto, no se dan
sólo en Japón. Otro experimento que relatan Cooper et al. se refiere a
la disonancia cognitiva experimentada en terceros—por vía de un miembro
del propo grupo. La gente con fuerte sentimiento de identificación al
grupo tiende a cambiar de ideas sobre una cuestión si se les informa de
que un miembro de su grupo la ha defendido en público. Podemos
adelantar, sin necesidad de acudir a experimentos, que la gente sin
ideas formadas sobre una cuestión también tenderá a asumir la línea
defendida por su grupo sobre esas ideas, y a formar así sus creencias
al respecto, sin otra base que la solidaridad de grupo. Así funcionan
los partidos y partidillos, y así se impone por línea general la línea
del grupo por encima del (muchas veces inexistente) criterio personal.
Aquí y en Japón.
El corolario a extraer es que si vamos a actuar en grupo, y el grupo ha
de ser eficaz, será aconsejable que sus miembros no tengan muchas ideas
propias, y que si las tienen, no tengan mucho empacho en traicionar su
propio criterio. Lo mejor para el trabajo en equipo es esperar a
recibir instrucciones sobre lo que hay que pensar, para no tenernos que
tragar nuestras propias opiniones, y sufrir disonancia cognitiva—y
emocional.
Una charla sobre el pensamiento circular que se produce en las
personas con cerebro lavado por las sectas, y que se van encerrando en
la realidad alternativa generada por la secta y su atmósfera. La
conferenciante, una ex-moonie, describe su experiencia y da una
explicación memética del asunto.
Yo creo que la explicación necesaria es más compleja, y que ha de tener
en cuenta muchas dimensiones más, que aquí apenas se sugieren: la
identidad social, la ideología sobre la estructura de la realidad, las
crisis de creencias (religiosas, morales) y la promesa de una nueva
identidad en fases de
cambio... La tentación (casi narrativa, podríamos decir) de los
proyectos vitales y los ideales o identidades que ofrecen
las sectas o las identidades colectivas; las explicaciones narrativas
que nos venden sobre el por qué y el a dónde de las cosas. La propia
simplicidad de
pensamiento, que no deja hueco a la duda, es tentadora para muchas
personas con capacidades limitadas, o con tendencias de dependencia, y
particularmente en determinadas situaciones personales de necesidad.
Muchos con el fútbol se apañan: otros tienen que vestir la camisa parda.
También es crucial, para entender la dinámica de la psicología
sectaria, partir de la
dimensión interactiva del sujeto. Pues la interactividad y las
relaciones sociales son constitutivas
al sujeto, no accidentales o externas. La
afiliación con los demás nos construye desde dentro,
y según qué afiliaciones (o dinámicas de enfrentamiento) nos ofrecen ya
una versión simplista del mundo y de las fuerzas que en él actúan.
Todo esto es una perspectiva de psicología social sobre esas
reconexiones meméticas, e ideas obsesivas, descritas por la autora:
dinámicas mentales circulares, que
se vuelven tanto más obsesivas e irreales cuanto más encerrada está la
secta o grupo en su propia dinámica, y más aislada de la realidad
circundante. Hay un efecto de retroalimentación entre relaciones
sociales obsesivas e ideas y actitudes repetitivas. La
programación y el control de la información están en la base
misma de la idea de cibernética,
entendida como el estudio de los procesos de retroalimentación
en cerebros electrónicos o humanos, todos programables, todos capaces
de reproducir representaciones y generar universos virtuales. La idea
básica de Benscoter es que esta circularidad
de pensamiento altera el cerebro (su uso o funcionamiento, diríamos más
bien) y le
impide desarrollar el pensamiento en otras direcciones. Pero eso es
básicamente porque las relaciones sociales han sido alteradas. Y
cuanto más circular el pensamiento generado por el sectarismo, más se
encierra el individuo en la secta.
Hay que
tomar en consideración, por último, que el cerebro de por sí es dado a
generar realidades virtuales en las que habitar. Y si se las dan ya
hechas y empaquetadas.... para muchos, mejor. En los mundos virtuales
así generados todo es posible: se puede llegar a creer cualquier cosa,
y puede haber de todo en esa economía mental alternativa, desconectada
del tráfico social ordinario. Y la inmersión en ellos es más total que
en un videojuego, o que en la vida real, tan planita a veces ella. Son
como Second Life, pero perdiendo ya pie en la First Life.
Uno de mis artículos sobre Goffman han pasado a la All
Time Top Ten list
en el SSRN (en una sección de ciencia cognitiva, intencionalidad y
representación): hasta ahora tenía ese artículo (y lo sigo teniendo,
pues salgo allí por duplicado) en la lista de hits recientes.
Cierto es que soy menos leído que Mark Turner, que tiene un artículo en
la misma lista. Nos acaba de enviar una circular por la lista PSYART,
invitando a mandar artículos a la sección cognitiva del SSRN. Y aquí
explica lo que es:
The Cognitive Science
Network (CSN), a branch of the Social Science Research Network (SSRN),
invites researchers to post working papers, papers in preparation,
published papers, and abstracts of papers, conference presentations,
and other scholarly contributions. More than 250,000 authors have
posted papers to SSRN. There have been more than 27 million
downloads from the network. Several disciplinary organizations
have established a principal affiliation with SSRN. Most
recently, the American Political Science Association, with 35,000
members, has arranged for SSRN to be the repository for presentations
delivered at its annual meetings. The APSA is additionally
posting its library of papers from past meetings to SSRN. SSRN
presently hosts large meetings in finance and law, including the annual
Conference on Empirical Legal Studies (with about 400
participants). SSRN never takes copyright. Registration is
free. The network provides individual authors with dedicated
pages for their work, free. It is always free to upload papers to
CSN, to search for papers, and to download papers uploaded by
authors. Authors may publish their work elsewhere as they prefer
and may remove their papers at any time. Submissions are accepted in
any language if the author provides a translation into English of the
title and abstract. CSN now allows viewers to post comments on
material they find on CSN. CSN has been conceived as a service
directed by cognitive scientists to provide rapid dissemination of
research in cognitive science and a stable, searchable repository of
research papers.
Very truly yours, Mark Turner Institute Professor and Professor of Cognitive Science Case Western Reserve University 607 Crawford Hall 10900 Euclid Avenue Case Western Reserve University Cleveland OH 44106 http://markturner.org
Yo qué voy a decir, también recomiendo apuntarse al
SSRN. Y a Academia.
Hoy tiene lugar una oposición a cátedras en mi departamento (de
Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza). Es una cosa que
no sucede todos los días, ni todas las décadas. El otro día se quejaba
el Director, en el Consejo, de la insuficiente dotación de catedráticos
en este departamento: cinco cátedras previstas (y sin cubrir) para más
de cien profesores. Una ratio atípica. Tuve que hacerle notar que
cuando se dejó vacante una cátedra, hace seis años, a la que se
presentaban varios profesores del Departamento, a este departamento ni
le pareció mal ni protestó ni dijo chitón. Simplemente apoyó sin
fisuras a la presidenta del tribunal en su actuación —era, cómo no, la
Dra. Onega, que viene "rigiendo destinos" desde hace tiempo aquí. Y era
por entonces la única catedrática entre los casi cien profesores.
Vamos, de traca. Menuda autovaloración del departamento.
Lo cierto es que de todos los candidatos suspendidos en esa prueba,
todos en el primer ejercicio, a pesar de venir su investigación avalada
por sexenios, etc., sólo
yo impugné la actuación del tribunal.
Nadie me apoyó, a no ser la Dra. Penas y algún otro compañero a título
personal, aunque varios profesores sí me hicieron saber lo escandalosa
y vergonzante que les había parecido la actuación del tribunal. Pronto,
sin embargo, cambiaron de criterio la mayoría, han reescrito la
historia y modificado sus recuerdos, y han venido apoyando a la Dra.
Onega y proponiéndola una vez y otra más para presidir tribunales.
Bien, mis recursos y protestas tuvieron un largo y accidentado
recorrido, y al final los tribunales de justicia dieron por buena la
actuación de la comisión: con patinazos de criterio y con huecos de
razonamiento que
merecen este comentario.
A la prueba de hoy se presenta uno de los candidatos suspendidos en
aquella ocasión, el Dr. Ignacio Vázquez. En lugar de impugnar la
actuación del tribunal que le suspendió, el Dr. Vázquez ha colaborado
desde entonces activamente con la Dra. Onega. Así que no dudamos de que
esta vez tenga éxito: su trayectoria desde aquella prueba va sin duda a
ser recompensada. Hay que decir que en el tribunal están dos miembros
de la comisión que lo suspendió en 2003: la Dra. Onega y (como
suplente, creo) el secretario de aquella prueba, Dr. Francisco Garrudo,
de Sevilla. Pero esta vez la cosa va a estar cantada.
Le desearía suerte al Dr. Vázquez, pero supongo que tendrá en cualquier
caso la valoración que ha merecido a juicio del tribunal. Y no hay que
olvidar que el Dr. Vázquez ha venido apoyando, junto con los demás
coordinadores del postgrado, ya catedráticos ellos, la política de la
Dra. Onega que buscaba reservar los nuevos estudios a los miembros de
sus grupos de investigación. Es una política que ha sido anulada
en los tribunales de justicia, por ilegal,
pero que se sigue aplicando entre líneas: por ejemplo, ahora que no
pueden eliminarnos de entrada a quienes no pertenecemos a sus grupos,
hacen una valoración de nuestros currícula y me ponen a mí, por
ejemplo, CERO puntos en publicaciones de mi área— con criterio falsario
y prevaricador.
Mucho me temo que el Dr. Vázquez, aunque nunca ha dicho esta boca es
mía, ha venido apoyando con sus votos, sus silencios, sus firmas y sus
acciones esta política ilegal e inmoral de acoso administrativo,
exclusión y protección mutua. Que la sigue apoyando. Y que,
independientemente de que él piense que mis publicaciones valgan cero
puntos o no, que probablemente no ha reflexionado ni un segundo sobre
la cuestión, le ha convenido apoyar esta estrategia de manipulación, el
otro día en el Consejo de departamento, todos a una... como en Fuente
Ovejuna.
Pero hoy será catedrático. Porque para eso no basta con publicar cosas
(que igual valdrían cero, vaya usted a saber). Es mucho más importante
participar de lo que aquí se viene llamando, con delicioso eufemismo, la "filosofía" del departamento.
_____________________
PS: Según previsto, tenemos cuarto catedrático en el Departamento,
sumándose el Dr. Vázquez al trío que estaban entre los cinco del
tribunal de examen—los Dres. Onega, Collado y Deleyto.
La puntuación otorgada al candidato es de 100 puntos sobre 100. Lo cual
nos confirma en nuestras sospechas de que la puntuación que obtuvimos
todos los candidatos en la misma sala en 2003 (estábamos entre ellos el
Dr. Vázquez y yo) fue injusta. En efecto, ningún candidato obtuvo
suficientes puntos para un aprobadillo con cinco, y para pasar al
segundo ejercicio. Lo raro es que, aunque no diré que el Dr.
Vázquez no ha hecho currículum desde entonces, su carrera, méritos y
publicaciones son sustancialmente los mismos. No más del doble—ni
de muy lejos. Y la presidenta del tribunal también es la misma. Qué
cosa más rara, tratándose de gente con experiencia evaluadora. Tuvo que
haber serios errores de criterio, pero
muy serios, en la evaluación de aquella prueba de 2003. No en
ésta, por supuesto.