see youBlog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) - JULIO 2008

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Jueves 31 de julio

La corbata de Sebastián

Viene siendo noticia continuada la corbata del ministro Sebastián, primero porque no se la pone y luego porque sí, y ahora porque recomienda que no se lleve para no tener que bajar el aire acondicionado, y ahorrar energía. Es una corbata con voluntad política, cosa que no me parece nada mal.

Lo que me parece peor es que cuando el ministro, ya sea por promocionar sus ideas, ya por hacer gala de atuendo informal, o simplemente porque le da la gana, aparece por el Congreso de los Diputados sin corbata, va y se escandaliza medio país. "País..."— Como para creer que no hubiesen visto a un tipo sin corbata, o a un diputado sin corbata, antes. Mira que si se le ocurre ir en sandalias, o en bambas... le mandan detrás a las fuerzas del orden, vamos.

Patético. Y más patético cuando el presidente del Congreso se siente autorizado para llamarle la atención al ministro, y decirle que allí se va con corbata.

(Insértese aquí una diatriba contra la corbata croata, prenda absolutista primero y oficinista después, prenda símbolo del conformismo, de la inutilidad, y del trágala oficial. Google acabará con la corbata, y no será la menor de sus contribuciones a la civilización).

Bien, pues el muy respetable señor Bono, siempre atento a tomar postura y defender sus ideas en las cosas importantes de la política de este país, le dice al ministro que aquí, con corbata. ¿Estará escrito en algún reglamento eso?

¿Le llamaría acaso la atención Bono a alguna señora, diciendo que "aquí se viene con faldas"— o "de tacón"— o "sin escote"? ¿O a algún diputado gay (de los que van de tal, digo) advirtiéndole que a ver si lleva menos colores? ¿Será patético—será clasista, será machista y falso, no digo ya Bono, sino la atmósfera que se genera en estos reductos de caballeros?  ¿De dónde hemos sacado que las varas de medir se aplican de esta manera diferencial? Ah, ya... del PSOE y del Ministerio de Igualdad, es cierto.

Si existiese algún "código vestimentario" en el Congreso, como existe en otros sitios elitistas y falsarios, habría que derogarlo inmediatamente, pues se contradice con la idea básica del Congreso como lugar de reunión de los representantes de la nación—del pueblo encorbatado y del sin encorbatar. Supongo que si eligiesen un diputado musulmán, le harían quitarse el turbante. Digo yo—o por lo menos llevar la corbata enrollada en la frente.

Patético, y paleto, como digo. De nuevo rico. Pero hay una cosa más patética todavía—

—que el ministro, oyendo al presidente de las cortes, toma buena nota, agacha las orejas, y se aprieta la corbata emblemática al cuello. En lugar de decirle que gracias por su consejo, y que yo también le aconsejo a usted que se depile el entrecejo.

Al arma social


Miércoles 30 de julio de 2008

Apólogo del bufón

A Federico Jiménez Losantos le acaba de condenar un juzgado a una multa de cien mil euros por atentar contra el honor de Zarzalejos, el antiguo director del ABC. Sale la noticia el mismo día en que se condena al Solitario a indemnizar a las familias de dos guardias civiles con 150.000 euros, por matarlos.

Supongo que es para que se vea clarito quién cuenta y quién no cuenta, o (quizá) quién se considera el auténtico peligro social, o quién molesta más al sistema.

A Jiménez Losantos lo han freído a apelativos e insultos, y él a ellos, en todos los medios simpatizantes del gobierno—empezando claro por la SER y Onda Cero. Y los dos bandos han decidido llegar a los tribunales—Federico denunció a Garzón por acusarlo de "venal", así que tampoco puede decir que él no judicialice el asunto.

En todo caso parece que lleva las de perder. En el asunto Garzón, se queja el locutor de que el acusado Garzón y su colega el juez que llevaba el caso estuvieron departiendo amablemente en privado antes de la vista. Casi ná: jueces para la democracia. Una causa que por supuesto no llegará a nada, ésta.

Las causas contra Federico parece que tendrán más éxito. Porque la opinión pública y el consenso de los poderosos crea un ambiente en el que los jueces dictan resoluciones abusivas y anticonstitucionales, que sin embargo surten efecto, y han de ser recurridas, con un resultado incierto en las instancias superiores (a las que Federico también ha ofendido repetidamente). El resultado va a ser el que anunciaba Federico: el amordazamiento de la libertad de expresión, pues pocos particulares pueden estar aguantando alegremente condenas de cien mil euros una tras otra.

Yo estoy de acuerdo con muchas de las opiniones de Federico—y con las que no estoy de acuerdo me parece que tiene perfecto derecho a expresarlas. La manera de hacerlo es otra cosa—y claro, el caso está liado porque en la expresión van muy ligadas la manera de hacerlo y lo que se hace. Nadie negará que las maneras, los despotriques y calentones, forman parte del estilo que ha hecho de Federico una estrella mediática—y censurar las maneras también es atentar contra la libertad de expresión. La sentencia busca, supuestamente, conjugar el respeto a esa libertad con el derecho al honor, pero lo busca muchos metros más allá de la línea adecuada. Es ridículo reprochar a Federico que juegue con los nombres o que ponga motes—bueno, sería ridículo si no fuera esto siniestro, por ser una sentencia que regula lo que se puede decir en público y lo que no. En todo caso, lo que va a misahn son las sentencias, no mis opiniones ni las de Federico, y si el país se pone las normas que se pone, o acepta las limitaciones que acepta, la solución es callarse o emigrar.

Aunque creo que optará Federico por seguir denunciando... con menos expresividad. 
Frente a las denuncias de Federico de cómo las autoridades y los políticos falsean y pervierten las instituciones y las leyes, podemos contrastar el punto de vista de la "víctima", Zarzalejos, explicando cómo ve él la cosa. Nos dice Zarzalejos sobre Losantos, cito de memoria:

"Este señor ha tomado un papel que es el del bufón. Se cree que porque va y dice que el Rey debería abdicar, se cree que es alguien. Pues no. El bufón en la corte es el que dice lo que la gente decente piensa y no dice. Pero él va y lo dice. Porque es el bufón. Claro que lo normal entonces es que el rey o la reina va y le pega una patada y lo manda a rodar por la sala".

Analicemos este apólogo del bufón, más instructivo de lo que parece.

Nos dice Zarzalejos que él (importante periodista) no dice lo que piensa. Él se coloca en el papel del cortesano, el que busca medrar, calla, no denuncia las falsedades y vicios de la Corte, sino que participa de ellos, y busca atraerse con su silencio el favor del Rey. Es el que, cuando el rey va desnudo, alaba las ricas telas de su traje. Y además tiene una alianza tácita no sólo con el rey sino con los demás cortesanos para mantener esa ficción pública. De hecho es esa su función como cortesano—un papel con el que él se identifica tan plenamente que no duda en utilizar este apólogo para desacreditar a Losantos. Parece ignorar que toda la crítica ilustrada de la modernidad, y la razón y la moral, están del lado del bufón, y no del cortesano. O bien lo sabe, pero le trae al pairo, porque sabe quién puede dar patadas y quién no.

Zarzalejos sabe que el bufón será castigado por una Real Patada. Naturalmente, aunque esto no lo dice, no es el rey mismo quien anda dando patadas. Para eso está el Consenso de los Cortesanos. Los que quieren medrar—como estas juezas que condenan a Federico—o los que ya han medrado, como los ladrones de guante blanco que tenemos en las más altas instituciones. La dirección en la que sopla el viento está clara—como dice Bob Dylan, no necesitas ningún hombre del tiempo que te la indique. Así que nadie tiene que dar instrucciones precisas de qué hacer, basta saber dónde se ubica cada cual para saber dónde tiene que caer la patada. La patada se premia con cien mil euros.

Este sistema, que es plenamente feudal y cortesano, no tiene nada que ver con lo que supuestamente defiende la Constitución—libertad de expresión y de crítica y cátedra y demás zarandajas. Esa libertad queda bonita allí escrita, para cubrir el expediente, pero luego viene la letra pequeña: las alianzas tácticas de los poderosos, y las acciones teledirigidas de los lameculos, se encargarán de acotarla cuidadosamente en cuanto haya un consenso de que alguien molesta. Zarzalejos reconoce que su fábula del Antiguo Régimen es plenamente válida en el presente—que de hecho siempre vivimos en un régimen vigilado. Que al Rey no se le puede criticar. Y que, sea la patada constitucional o no, desde luego ningún cortesano va a criticarla. Antes bien, habrá aplauso generalizado: "Buena patada, Majestad".

Con lo cual en realidad Zarzalejos y Federico están de acuerdo en su diagnóstico del sistema: Cratocracia, y Feudalismo, disfrazados de democracia—un sistema que no cambia más que de mano de pintura. Lo que pasa es que uno lo acepta, y lo va a defender (y encima se forra), y el otro en cambio lo denuncia y lo ataca.

¿Quién es más coherente? Zarzalejos, por supuesto.

Libertad de crítica y derecho a la imagen


Martes 29 de julio de 2008

The Other Boleyn Girl

Una película excelente, con un guión sin superfluidades y muy bien llevado, personajes y diálogos bien construidos sobre un trasfondo histórico de los memorables, con Enrique Octavo visto como una fuente de favores a explotar por Ana Bolena y su familia—hasta que les explota la situación entre las manos, por el absurdo machismo que irradiaba el rey y llevaba hasta límites grotescos en su búsqueda de un heredero varón. La interpretación es excelente, y destacan los trajes de ricas telas, la ambientación histórica y una fotografía auténticamente memorable, en la que se disfruta de cada imagen y cada plano. En conjunto, una película que no hay que dejar pasar sin ver. Las Bolenas, aun siendo de aúpa, son aquí quizá de lo mejorcito de una corte de víboras cortesanas en la que sólo se salvan la madre de ellas (Kristin Scott Thomas) y la reina Catalina de Aragón, con Ana Torrent excelente una vez más, un personaje que impresiona y que en las escenas de su juicio debería hacer caer la cara de vergüenza al rey y todos sus acólitos. Pero también queda muy bien retratado, en este juicio y luego en el de la propia Ana Bolena, el absoluto borreguismo del absolutismo, en el que las personas que llegan a los más altos y dignos puestos son precisamente los canallas que van a traicionar cualquier principio legal y moral para decir sólo lo que se espera por transmisión ambiental que digan. Eso también impresiona. ¿He dicho el borreguismo del absolutismo? Me parece que es el de cualquier sistema de poder, sólo que aquí se ve en toda su pureza. Quien manda es el jefe, y las leyes o tecnicismos están para torcerlos. Y lo que sube es la espuma, y lo que flota en cualquier líquido es el corcho.

The Other Boleyn Girl. Dir. Justin Chadwick. Screenplay by Peter Morgan. Based on the novel by Philippa Gregory. Cast: Scarlett Johansson, Natalie Portman, Eric Bana, Kristin Scott Thomas,  Mark Rylance, Jim Sturgess,  Eddie Redmayne, Benedict Cumberbach, Juno Temple, Ana Torrent, Mark Lewis Jones, David Morrisey. Costumes by Sandy Powell. Music by Paul Cantelon. Coprod. Mark Cooper. Ed. Paul Knight, Carol Littleton. Prod. Des. John Paul Kelly. Photog. Kieran McGuigan. Exec. Prod. Scott Rudin, David M. Thompson. Prod. Alison Owen. DVD. Universal-Columbia Pictures, 2008.


Piscina nazi


Lunes 28 de julio de 2008

Entre dos mares

ortegal

El cabo Ortegal, donde fuimos de excursión este pasado fin de semana, es la separación convencional entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico. La gente que haya venido aquí a lo largo de los siglos supongo que nunca ha tenido la menor duda de que la tierra es redonda. Lo mismo sucede en el Teide. Es difícil apreciar la escala de la fotografía. Sólo diré, para hacerse una idea, que el mar está plagado—pero plagado—de barcos, al lado de las islas, que son los Tres Aguijones.

fotoblog de JoseAngelGarciaLanda

Domingo 27 de julio de 2008

The Self-Begettor

Tras mucho tiempo de tenerlo haciendo ganas, por fin vemos con Álvaro la película de James Cameron The Terminator, que a estas alturas tiene un look decididamente retro con sus peinados de los ochenta, sus teléfonos fijos y sus Schwarzeneggers de cera. La primera propuesta de guión de James Cameron es de 1982, y la película sale en el ochenta y cuatro, hasta con alguna alusión a Orwell que luego se cayó por el camino. Pero la película tiene, claro, un tema subyacente donde convergen lo orwelliano (la sociedad distópica mecanizada) y lo shelleyano—la criatura artificial que se vuelve contra el creador. Aunque al contrario que Frankenstein, el Terminator no tiene fibra sensible. Menos mal que lo aplasta una máquina tan despiadada como él—pero que aún es de las de apretar botón.

Esta temática de la rebelión del robot, inherente a la idea misma de robot, tiene una variante que es la dominación de los robots, y ahí ya convergemos no sólo con 1984 sino con todo tipo de distopías. The Matrix es la versión fin de siglo del mismo tema, basada en la alucinación colectiva de Internet en lugar de en la herramienta industrial mejorada cibernéticamente. Al basarse estas fantasías científicas en una lectura extrapolativa de la flecha y dirección del progreso tecnológico, va unido a ellas el tema de la inevitabilidad de los desarrollos temporales: "si seguimos por aquí..." etc. El desarrollo tecnológico dará lugar a un mundo cada vez más mediatizado por la tecnología, y donde los procesos inteligentes se ven sustituidos gradualmente por la inteligencia artificial. La proliferación de armas nucleares culminará en sistemas de defensa y ataque plenamente automatizados, y en la guerra nuclear a gran escala. Hasta allí, la extrapolación que probablemente es profética—tanto más cuanto que es una profecía sin profeta concreto, que forma parte de la consciencia colectiva de la era nuclear, y que Cameron no tiene talla especialmente destacada para formularla de manera original.

El diagnóstico, pues, está ahí para quien quiera mirar: holocausto nuclear y control cibernético. No es difícil de ver. Una vez visto, ¿cómo impedirlo? La película tiene teorías del tiempo múltiples y contradictorias. A la vez hay que tratar de impedirlo, e ir paso por paso para que se realice lo que ya está escrito—según nos dicen los mensajeros del futuro, encarnación intradiegética de nuestra prospección imaginativa. Esta tensión entre lo ya escrito (o ya filmado) y lo imprevisible, es altamente cinematográfica—el tema de la película se intensifica reflexivamente con la experiencia a la vez imprevisible y determinada de su visionado por cada espectador, y es en esta cinematogenia inherente a estas paradojas temporales donde ha de buscarse gran parte del éxito masivo y la fascinación de esta película. Aparte del gore, los tiros, etc., y otras características que son menos inherentes a la especificidad de su guión.

Tensión, por tanto, entre lo que sucederá (porque sabemos que está escrito) y lo que podría no suceder. No es sorprendente que entre la intertextualidad mítica de esta película se encuentre de manera prominente la historia de Jesucristo—el Enviado, el primer Termineitor, al menos desde el punto de vista de Satanás. (Por tanto tampoco es gratuito, ni mucho menos, el acierto de aquella parodia de Terminator enviado para proteger a Jesucristo).

El destino de Cristo también estaba escrito, y también él ha de cumplirlo, hacer lo necesario para que llegue a suceder lo que de todos modos ha de suceder. Aun con todo tiene dudas sobre el trayecto preciso o los límites de la determinación ("Padre, aparta de mí este cáliz", etc.).

Sarah Connor es una figura de la Virgen María que ha de dar a luz al nuevo mesías, John Connor. Tras una resistencia inicial ("¿por qué yo? No soy digna de que entres en mi casa"), acepta su destino, y se prepara para la tormenta final que ha de venir. Visto que no puede cambiar el futuro, procurará realizar su papel bien. Por cierto, entre los elementos suprimidos del guión de Cameron en la forma final firmada conjuntamente con Gale Ann Hurd (guión que data en su primera versión de 1982) se encuentra un proyecto de Sarah Connor para destruir la empresa de Silicon Valley que acabaría desarrollando los sistemas de inteligencia artificial para Skynet en el futuro próximo... bueno, como digo este plan de alterar el futuro es algo a lo que se renuncia (incluso en esa versión del guión, y luego hasta se suprime). El futuro ha de cumplirse, y en ese cierre necesario insiste la escena final de la película, cuando le hacen a Sarah la foto suya que el enviado Reese verá quemarse en el futuro, muchos años después.

Es un orden por otra parte también altamente metaficcional, este sometimiento al destino. El planteamiento inicial de la película (con el envío del Terminator al pasado) está basado en el deseo de reescribir el pasado (matando a Sarah) para modificar el futuro y que no exista John Connor. Pero el envío del segundo enviado, Reese, ya va encaminado más bien a hacer que el pasado se cumpla en sus propios términos. Es un orden secuencialmente necesario dentro de la economía narrativa: al principio de una película el futuro está abierto, y la película consiste en rasgos generales en su cierre gradual. Esto es otro elemento estético de un guión "redondo" y convincente, que hace de la película un objeto estético con una inevitabilidad narrativa que le es propia, y que resuena de manera especialmente poderosa cuando queda anclada en el trasfondo general de la narrativa "inevitable" del desarrollo tecnológico. Digamos, entonces, que es una estructura argumental-temporal especialmente bien diseñada y apta para el tema de una película de ciencia-ficción.

Tanto más si las resonancias van más allá de la gran narrativa tecnológica y se suman ecos redentoristas traídos de la Biblia. El interés de Cameron por la figura de Cristo es conocido, hace poco iba tras la tumba de Cristo...  un enviado que (como Reese) al parecer acaba muerto y enterrado, aunque no sin cumplir su misión.

Si Sarah Connor es la Virgen María, no faltan ecos que sugieren que Reese y John Connor son la misma persona. Que, tomando su destino en sus manos, ha venido del futuro directamente a engendrarse a sí mismo, y hacer posible así la existencia del Redentor que él es. Es una versión incestuosa del tema de la Encarnación que a pesar de que pueda parecer ligeramente escandalosa, sí saca a la luz algunas cuestiones que se hallan subyacentes o en potencia en el mito bíblico, y que quizá contribuyan también a darle su especial fascinación. Dios es padre, y dios es hijo, pero el hijo y el padre son para los cristianos un solo dios, y el Hijo existía antes que su madre. Podemos decir, salva sea la distancia, que el Hijo, no menos que el Padre, es el padre del hijo. Y que Dios da cumplimiento así (en su encarnación terrena) a su esencia de Autoengendrado, como ya la cumplió en el principio de los tiempos.

En la película nunca se dice que Reese sea el hijo de Sarah en el futuro. Su edad lo impide (si cotejamos las fechas de las escenas de 1984 y de 2026 en las que aparece). Sería por edad más bien un "nieto" de Sarah, o un hijo adoptivo de John Connor. Pero aquí no hablamos de sentidos literales e históricos, sino de ecos, fantasías y sugerencias. Si John Connor era la "father figure" de Reese, tal como sugieren las primeras versiones del guión, lo que hace Reese es (si no engendrarse a sí mismo) sí engendrar a su propio padre—seducido por la leyenda de su abuela Sarah.

No es una lectura que haga la película de modo explícito, pero sí que nos empuja en cierto modo a ella. La figura de John es muda y oscura incluso en las primeras versiones del guión. Su papel se va reduciendo conforme nos acercamos a la versión filmada. En las versiones primeras del guión, John es "una figura imponente", líder de los rebeldes contra las máquinas, que salva a Reese, y a su vez al parecer muere a manos de un Terminator. En la versión filmada se habla de él pero no se le ve ni se le distingue—es un mito, o un constructo, o paisaje de fondo. Es Reese lo más parecido a un líder entre los rebeldes; es él quien tiene la foto de Sarah, no John; John sólo es el transmisor de la foto, si transmisión ha habido, y el autor del mensaje de ánimo que envía a Sarah por medio de Reese. En la primera versión del guión, el mensaje del futuro contenía un aviso sobre cómo terminar con el Terminator; luego ni eso queda. Lo más importante que viene del futuro no es el Verbo, sino la carne, Reese mismo, al parecer con desconocimiento de su misión de Inseminator—pero quién sabe...

La Máquina del Tiempo existe. Es el cine, es la narración. La narración, y la paralógica retrospectiva que le es inherente, el hindsight bias, es nuestra experiencia cotidiana de viaje en el tiempo.

La ficción del viaje en el tiempo invita al ser humano, inevitablemente, a volver sobre su propio pasado y engendrarse a sí mismo, una fantasía de retroacción absoluta que es la Encarnación, en el seno del guión, del caso límite que pide la paradoja temporal.  Algo hay de estos autoengendros en toda narración que adecúa sus principios y planteamientos para que los finales salgan como tienen que salir, asegurando así que haya coherencia aun en medio de esa paradoja que es intervenir a distancia en el pasado, o en el futuro. Y narrarlos ya es intervenir en ellos—aunque no sabemos si lo suficiente. 

Tecnologías de manipulación del tiempo


 

Sábado 26 de julio de 2008

Constitución reflexiva de la percepción

Tras su análisis de la percepción en el capítulo 2 de la Fenomenología del Espíritu, describe Hegel, tomando un poco de distancia, lo que acaba de hacer en dicho análisis, y presenta esta descripción como modelo del funcionamiento reflexivo de la consciencia, con un lenguaje que (más que la versión del principio de indeterminación de Heisenberg, muy limitado a un contexto científico particular) muestra la implicación necesaria del sujeto y del propio instrumento analítico en la descripción que se da de los objetos.

En el análisis de la percepción había mostrado Hegel que lo que parecía conocimiento inmediato era de hecho un fenómeno complejo y relacional, donde uno tras otro los dos polos (el objeto percibido y el sujeto cognoscente) eran puestos en cuestión y mostrados como inesenciales—el objeto relativo a la manera en que es percibido con categorías universales, y a la experiencia que de él tiene el sujeto, y el sujeto como algo que transitorio cuya presencia no es necesaria y puede ser sustituida por la de cualquier otro sujeto frente a la permanencia del objeto.

Ante la insatisfacción teórica que produce esta descripción, la consciencia se ve llamada a dar una explicación todavía más compleja del proceso de percepción, y el primer paso consiste en reconocer el papel de la reflexividad tanto en el acto de percibir como en su análisis al que estamos procediendo. Es el párrafo 118 de la Fenomenología:

"La consciencia, por tanto, necesariamente recorre este ciclo otra vez, pero esta vez no de la misma manera en que lo hizo la primera vez. Porque ha experimentado en la percepción que el resultado y la verdad de la percepción es su disolución, o es la reflexión que parte de lo Verdadero para volverse a sí misma. Así queda claro ahora para la consciencia de qué modo se constituye esencialmente su percepción: a saber, que no es una pura y simple aprehensión, sino que en el proceso de su aprehensión a la vez se ve reflejada partiendo de lo Verdadero para volverse a sí misma. Este retorno de la consciencia sobre sí que está directamente mezclado con la aprehensión pura [del objeto]—porque este retorno sobre sí ha resultado ser esencial para la percepción—altera la verdad. La consciencia al punto reconoce este aspecto como suyo propio, y se hace responsable de él; haciendo esto, obtendrá el objeto verdadero en su pureza. Siendo esto así, tenemos ahora en el caso de la percepción lo mismo que ya sucedía en el caso de la certeza sensible, el aspecto de la consciencia remitida a sí misma; pero no en principio como sucecía en el caso de la certeza sensible, es decir, no como si la verdad de la percepción se hallase en la consciencia. Por el contrario, la consciencia reconoce que es esta misma falta de verdad de que se da en la percepción la que se debe a la propia acción de la consciencia. Pero precisamente debido a este reconocimiento  es capaz de superar esta falta de verdad; distingue, su aprehensión de la verdad, de la falta de verdad de su percepción, corrige esta falta de verdad y ya que emprende esta corrección ella misma, la verdad, en tanto que verdad de la percepción, naturalmente entra en el ámbito de la consciencia. El comportamiento de la consciencia que ahora hemos de considerar está por tanto constituido de tal manera que la consciencia ya no percibe meramente, sino que también es consciente de su reflexión hacia sí misma, y separa esto de la simple aprehensión propiamente dicha." (p. 72).

Raíces hegelianas de ciertas dicotomías estructuralistas

 
San Xiao

Que no es ningún sabio chino, sino la versión gallega de San Julián, o San Jenaro dicen otros. El día de Santiago fuimos de excursión a Cariño. Pasando por la ría de Ortigueira, que hay que rodearla toda, se ven algunos de los paisajes más bonitos que se puedan ver en España o en otra parte; y Cariño permanece un poquito como atascado fuera del tiempo, en un rincón apartado de la realidad donde no pasan muchas cosas. Nos llegamos con unos amigos de Beatriz al cabo Ortegal, donde se ve un paisaje impresionante de acantilados e islas de roca, con una flota microscópica de barcos en torno a ellas—engaña la perspectiva. A lo lejos se ve la punta de Estaca de Vares (o Bares), que vemos desde el otro lado cuando nos vamos a la playa de Xilloi. Bien, pues bajando hacia el pueblo, en una ladera del cabo, se encuentra la ermita de San Xiao, donde hacen los de Cariño una romería en enero, debe ser la más tempranera del año.

Es una iglesita diminuta, que se abre con una llave que hay colgada a la puerta de una casa un poco más arriba. Y entre otras figuras de vírgenes y santos, ahí está la de San Xiao, una figura al estilo de 1600 que lleva una escopeta. Debe ser el único santo con escopeta. Hombre, al lado está la figura de San Miguel dándole al diablo, pero ese lleva espada, o lanza. Lo de la escopeta tiene su historia, claro, que los santos no pasean por ahí sus atributos porque sí.

Resulta que este Xiao era cazador, nos cuenta la leyenda, y vivía en una casita del monte aislada. Y volviendo un día a casa, ve metidas dos figuras en su cama. Pensando que su mujer estaba refocilándose con otro, ni corto ni perezoso les pega allí mismo dos tiros. Y al salir de casa "cuál no sería su sorpresa" al ver a su mujer, que le venía y le dice que habían llegado los padres de él de visita, y que como estaban muy cansados, les ha dicho que se echasen en la cama. Resulta que creyendo hacer un castigo de honor, se había convertido en parricida.

Drama, desesperación, arrepentimiento, penitencia. Y de allí a santo. Como se ve, la historia tiene su moraleja y su ironía trágica, algo así como "no hay que precipitarse—vamos, que la intención era buena, pero sorpresas te da la vida...."

Tela, lo de San Xiao.

Relacionado con esto, me leía en Ghosts of Spain algo que no sé si entiendo bien sobre el código civil de hace cien años. Decía, creo deducir, que si el marido que mata a su mujer y al amante de ella no lo hace al pillarlos in fraganti, sufrirá pena de destierro. Entiendo que quería decir no que fuese obligatorio matarlos, bajo pena de destierro (por cabronazo consentidor que nos rebaja las gónadas patrias, etc.) sino que si en el sofocón del momento los mata, no hay pena alguna, pero que si los mata después, de modo meditado y vengativo, será desterrado como castigo. En cambio, si el celoso marido sólo les causa lesiones de menor importancia (¿a posteriori, se entiende?) no hay castigo alguno. De la venganza de la mujer no dice nada, creo.

Vamos, que lo de San Xiao era parte del paisaje peninsular, no sólo del cabo Ortegal. Y aún tendría intención cristiana la cosa.

La Cope: Sí, sí...



Viernes 25 de julio de 2008

Hancock

Otra de las comedias raciales/sexuales de Will Smith, cuyas difíciles relaciones con las mujeres blancas hemos seguido últimamente en Yo, Robot y en Soy Leyenda. Aquí hace de un superhéroe negro borracho y desorganizado, Hancock. Del corazón de Smith nunca está lejano el arquetipo del negrata de la calle, deslenguado, desvergonzado, y aparentemente amenazador para los blancos o ajeno a su mundo. Luego, claro, son comedias de integración en las que juega un papel heroico, o irónico, y en todo caso mostrando que el antisocial hostil a los blancos es sólo un barniz o disfraz. Con las blancas lo tiene más difícil todavía—aquí llega a besar a una (Charlize Theron), y encima casada con un blanco, pero el beso del negro y la blanca va seguido de un monumental tortazo y luego una pelea que casi destroza el barrio. Resulta que los dos son superhéroes o dioses o algo así que vienen amándose y peleando a través de los tiempos, pero que sólo conservan sus poderes cuando se mantienen a distancia uno de otro. Todas las demás parejas de dioses (no consta que fuesen interraciales) murieron al amarse—sólo esta sobrevive a través de los siglos, hay que deducir que porque es pareja imposible de negro y blanca. Hancock averigua esto, y su historia, hablando con ella—él sufría amnesia, mientras que Charlize lo sabía. Descubren la superidentidad de ella Hancock y su marido, un publicista blanco—y tras muchos avatares, y casi perder la vida por estar demasiado cercanos, guardan las distancias, cómo no, ella volviendo a su vida de ama de casa discreta, y Hancock retomando una vocación de superhéroe más aceptable y convencional,  Si es que es una comedia de integración... claro que de integración dentro de un orden, porque Hancock está al final condenado al celibato o al menos a no mojar blanca. En su lugar se ha hecho con una mascota, un águila. Sobre el tema de las águilas americanas que aparecen a pares en el cartel promocional: Hancock es al principio el típico borrachuzo indeseable, tumbado en un banco donde figura esa águila americana—siendo él la negación del sueño americano. Pero posibilidades tiene—sólo que no las aprovecha bien. El publicista le enseñará, y a cambio Hancock hará triunfar su plan de un logotipo visible a nivel mundial, inscribiéndolo en la luna. El copyright reportará pingües beneficios, y vemos así que el arreglo de los males del mundo se hará dentro de las pautas del beneficio empresarial. Hancock apoya esto aunque sea un tanto desganadamente. Sí pasa a volar con más elegancia, y a vestirse de superhéroe en lugar de vestirse de capullo callejero. Lo de que lo llamen capullo lo lleva muy mal, es lo que le llama una blanca a la que le toca la pierna groseramente al principio. Luego se resigna a su lugar. El águila, como decía, pasa de su gorro (allí un ideal mal llevado o degenerado) a materializarse al final como su mascota, una especie de logotipo viviente ahora. Recuerda también al halcón que llevaba el superhéroe negro ayudante/auxiliar del Capitán América, El Halcón. Recordemos que el Halcón también llevaba mal lo de su subordinación al capi, no tener superpoderes, y al final conseguía una alas para volar de verdad. Y recordemos también que en la anterior película de Smith,  The Pursuit of Happyness,donde el personaje de Will Smith buscaba desesperadamente la promoción social y el empleo fijo, su hijo llevaba siempre su juguete favorito, una figurita del Capitán América. Y recordemos, por último, que John Hancock era el primer firmante de la Declaración de Independencia de los EE.UU. (mientras que el último viene a ser Barack Obama...).

Vamos, que Will se apunta willingly al sueño americano, aunque requiera desautorizar a los chicos de la calle, hacer jornada intensiva, relaciones públicas, merchandaising planificado, y encima no se ligue nada.

Hoy tengo sueño



Jueves 24 de julio de 2008

Raíces hegelianas de ciertas dicotomías estructuralistas

La Fenomenología del Espíritu de Hegel traza el camino recorrido por el conocimiento y la consciencia, desde las formas más elementales hasta las más complejas. En su primer capítulo trata de la certeza sensorial, y en el segundo de la percepción ("Percepción: o la cosa y el engaño"). El engaño viene a ser que la consciencia (la humana al menos) no puede darse por satisfecha con la percepción como forma de conocimiento—la consciencia niega siempre la simplicidad evidente de lo que los sentidos ofrecen, para ir más allá e introducir un elemento reflexivo—descubrir que desde el momento que se reflexiona sobre la percepción ya se está en una fase de conocimiento superior. Y así avanza el sistema dieléctico de la epistemología hegeliana, con la reflexividad de la consciencia como base.

Bien, pues en su análisis de la percepción y de su objeto, vemos desarrolladas con gran sutileza cuestiones que, en una forma más simplificada y una aplicación más local, pasarán más adelante por grandes innovaciones del pensamiento estructuralista. En concreto, se trata del análisis saussureano del signo como algo que adquiere una identidad positiva sólo merced a una negatividad que lo constituye. En semiología, recordamos, sólo hay diferencias, no hay términos positivos (algo a lo que Derrida le sacará gran partido)—o cuando menos, los términos positivos sólo son posibles mediante una consitución diferencial previa de los sistemas de signos. El signo está diferenciado de otros signos por relaciones in praesentia (sintagmáticas) que lo diferencian de otros signos de la misma cadena, y relaciones in absentia, paradigmáticas o asociativas, que constituyen su entidad diferencialmente con respecto a otras posibilidades de sentido. Por ejemplo, un fonema es una amalgama de rasgos (oclusivo, sordo, etc.) superpuestos; en tanto que tal opone su entidad a la de otros fonemas que no es, otras características que no tiene— y a la vez esos rasgos son tales únicamente porque los ha generado un sistema de sentido que otorga un valor semiótico a determinadas características físicas (por ejemplo la sonoridad frente a la no sonoridad).

Este análisis del signo tiene un paralelismo muy cercano en el análisis hegeliano del objeto percibido. No del signo lingüístico, sino de cualquier objeto— con lo cual Hegel sienta las bases, avant la lettre, de una semiología general mucho más universal que cualquiera propuesta por Saussure.

La percepción simple de un objeto es un modo de conocimiento aparentemente simple, pero que en seguida nos llevará más allá, una vez embarcados en la reflexión hegeliana. Un objeto es percibido como podría serlo otro, y así la objetualidad es un "medio abstracto universal", que podemos llamar la "cosidad" o la "esencia pura". ¿En qué consiste? Pues en la simple presencia conjunta de una pluralidad de características: en la percepción de la sal, por ejemplo, la blancura, la textura, el peso, el sabor... propiedades que en su coexistencia acumulada constituyen la sal como objeto. Pero estas cualidades son de por sí independientes: comprendemos que la blancura no afecta a la forma cristalina, ni al sabor, etc.: cada una de estas cualidades aquí superpuestas es de por sí un universal distinto, meramente conectados en una acumulación (un "Además") que es la cosa—y, como modo de existencia, la cosidad en general (Fenomenología § 113).  Traduzco ahora el párrafo 114:

En la relación que ha emergido de este modo sólo es el carácter de la universalidad positiva el que al principio se observa y se desarrolla; pero otro aspecto se presenta que también merece consideración. A saber, que si las muchas propiedades determinantes [del objeto] fuesen estrictamente indiferentes una a otra, si estuviesen simple y únicamente relacionadas consigo mismas, no serían determinadas—puesto que son determinadas en la medida en que se diferencian una de otra, y se relacionan con otras que les son opuestas. Y sin embargo: en tanto que opuestas así una a otra no pueden estar juntas en la simple unidad de su medio, unidad que les es no menos esencial que la negación; la diferenciación de sus propiedades, en la medida en que no es una diferenciación indiferente sino que es exclusiva (con cada propiedad negando a las otras) cae pues más allá de este simple medio; y el medio, por tanto, no es meramente un "Además", una unidad indiferente, sino también un Uno, una unidad que excluye a otra. El Uno es el momento de la negación; es en sí mismo simplemente una relación de lo mismo a lo mismo y excluye lo otro; y es aquéllo por lo cual la "cosidad" queda determinada como una Cosa. La negación es inherente a una propiedad en tanto que determinación que es inmediatamente una con la inmediatez del ser, una inmediatez que, a través de esta unidad con la negación, es una universalidad. En tanto que Uno, sin embargo, la determinación queda liberada de esta unidad con su opuesto, y existe en y por sí misma.


En términos saussurianos (derridizados) diríamos: la presencia está penetrada de ausencia; no hay términos positivos sin una negatividad estructural previa. Y esta naturaleza diferencial del signo subyace no sólo al lenguaje, sino a toda la realidad, cuya naturaleza es por tanto semiótica. Y sujeta a la reflexividad de la mente que la conoce y se conoce—que es el punto a donde quería llegar Hegel, y donde nos estaba esperando.

(Lástima no tener a mano: "The Pit and the Pyramid: Introduction to Hegel’s Semiology", en Jacques Derrida, Margins of Philosophy. Chicago: U of Chicago P, 1982. 69-108).

Derrida, "White Mythology": Metaphor and Perspective



Miércoles 23 de julio de 2008

Nuestros prohombres

Pasan por sabios de juicio inalterable, con bibliotecas técnicas a sus espaldas,  que han dejado atrás carreras acumuladas casi imposibles para un mortal; miembros de las mil y una academias y sociedades, hombres serios que no han tenido nunca tiempo para pamemas. Magistrados de solemnidad tan estratosférica que te caes para atrás, gente tan encumbrada que hay que llegar a  ellos arrastrándose por la moqueta. Y gemelos en los puños, y Audis y Reaudis y recepciones y cenorras de a mil euros que no falten.

Y luego resulta que se arropan las espaldas unos a otros, y actúan según consignas, con un corporativismo atroz, plegados abyectamente a las instrucciones que les llegan radiadas indirectamente por los sobreentendidos entre caballeros. Resulta que son gentes que están ahí para que no se desmande la cosa, vamos, y para que la justicia vaya a donde tiene que ir, o sea, a plegarse a los intereses de quien corta el bacalao. El arte del prohombre español consiste en llegar a la cima (con ayuditas, claro) para una vez instalado allí en un tribunal o en un órgano colegiado, contradecir en una resolución o en un juicio técnico las cosas que se aprenden en primero de carrera. Pero hacerlo con cara de granito, y sentando cátedra, y sin nadie que te lo enmiende. En suma, que están allí para hacer lo contrario de lo que se supone que deberían hacer, para pudrir el sistema, y estafar a todo el mundo, y repartir favores por lo bajini, en el mejor estilo nacional, y hacer circular la pasta. Pero a lo grande. Y si hay que decir que lo blanco es negro—pues sin pestañear.

Y sólo muy de vez en cuando alguna sentencia que viene de fuera, de Estrasburgo por ejemplo, de fuera de su red de intereses y corruptelas, les saca los colores. Bueno, se los sacaría, si hubiese colores que sacar. Al pairo se las traen estas sentencias, mientras el corral siga bajo control. ¿Cinco mil euros de multa? En la primera cena se los chafan.


Martes 22 de julio de 2008

Días de playa, typical

No se puede decir que madruguemos en Viveiro, por muy ecológico que sería hacerlo. Y aquí estamos a las once y media (cierto es que acaba de anochecer) todavía dándole al ordenador. Un ratito sacamos muchos días para llegar a la biblioteca municipal y consultar el correo, y colgar el blog si se tercia. Fisgamos también por los blogs favoritos de nuestra página de enlaces. Los niños sacan un rato para estudiar francés, inglés o matemáticas, y después de comer miramos a ratos descuidados el serialón culebrón de los últimos años, Amar en tiempos revueltos. Hoy se casaban Don Álvaro y Elvira, parece mentira, dos personas tan responsables. Luego vamos a la playa, por decreto o por votación, hoy por votación, a la favorita de los niños, Xilloi, que está a unos pocos kilómetros ya cerca del límite de la provincia—se ve la punta de Bares enfrente, estamos justos al sur del norte norte. Hoy aún había gente en la playa, aunque no Jairo, el vecinito que querían ver los niños y que va a esta playa al parecer. Mucho no se baña nadie: aunque hoy tocaba, para variar, día de sol rabioso, resulta que al llegar a la playa el aire era frío, hacía ventacho y hasta lo completamos con efectos sonoros, ululando y silbando para mayor efecto. El mar está precioso, la playa no la hay más bonita en las Seychelles, pero el agua está fría, y me dedico a darle a la guitarra antes que a bañarme... también me empiezo otro libro más sobre teoría de la evolución, yo es que me voy a la playa con el equipamiento completo, aunque el ordenador de momento me lo dejo en casa. Los niños no se bañan mucho, pero hacen presas y castillos, se tiran barro, chapotean, y saltan olas. Con la Sra. Penas paseamos playa arriba y playa abajo, con la presuposición de que ella se va a bañar y yo no, aunque al final resulta ser al revés. Con la marea casi mareaba hoy la el mar, subiendo y bajando a uno las olas más de lo debido hasta arriba y súbito descenso. En frente, en Bares, se veían golpes de mar como casas de altos; aquí menos pero movido, y el agua estaba fría de carallo, aunque seguro menos que en Bares. Aquí es imprevisible: un rincón de la ría puede tener agua caliente, y el de enfrente helada. Y el viento se para, y si no se para, te pones debajo de un tozal, aunque aquí no los llamen tozales, y arreglado. Al fin una tarde buenísima, y como me baño en agua fría hasta parece que he hecho algo. Bueno, también he traducido un poco de filosofía y sigo tejiendo la Monstruosa Bibliografía, así en plan negación de las vacaciones. Cerramos la playa nosotros, y nos encontramos al irnos una toalla de marca, vaya. Exploramos con el coche a la vuelta unos rincones de monte, por carreteras como montañas rusas, viendo gente tranquilamente en su aldea sentados a la puerta de casa. Los niños insistían en ir al cine a ver Hancock, pero es que no da el día para más. Les hace mucha gracia Hancock, y Kung Fu Panda (que esa sí la han ido a ver), y también el anuncio de la Once de los heavis, "It's the final countdown....tarara rará - tararara rarará". Para terminar el día me rapo al cero—¿no es cierto que adquiero así un aspecto más dinámico? le pregunto a Álvaro. Tengo en el móvil una llamada perdida, pero las llamadas perdidas tiendo yo a darlas por perdidas... Ahora los nenes leen Mortadelos (Oscar: "¡Titanio reforzado! Uff!! Ivo, ¿cómo no se dan cuenta de que es Mortadelo?"), y oímos Maudit Bonheur de Michel Rivard, pero ya nos vamos a la cama, ya... 

Pastoreo lingüístico

Como siempre existe una política lingüistica siempre existe el pastoreo lingüístico en el que las autoridades dicen a los ciudadanos cómo tienen que hablar o qué idioma tiene que utilizar. Las diferencias, supongo, son siempre de grado, y lo que difiere es la visibilidad o importunidad del pastoreo para una proporción mayor o menor de la población.

Pero siendo entonces todo los mismo en todas partes, las diferencias de grado y proporción y las proporciones estadísticas son altamente relevantes, y vale decir que se convierten en diferencias de sustancia. Que todos los casos no son iguales, vamos.

Y para sustanciosas, o más bien propias de gente con poca sustancia, vale destacar las políticas lingüísticas de los nacionalistas en la España de hoy. De los nacionalistas, y de los socialistas, pues los socialistas han resultado ser nacional-socialistas en cada corroncho local por algún efluvio del lugar, o influencia irresistible; del mismo modo que el Partido Popular tiene contorsiones, espasmos y da señales de ir a hacer una mutación hacia el populismo-nacionalismo para mimetizarse con el paisaje dominante.

Bien, pues en Galicia, que es donde paso las vacaciones desde hace años, hay dos idiomas con los que según mito popular (y oficial) nunca ha habido problema de convivencia. Eso de "cuando a la gente le hablan en gallego, pues habla en gallego, y cuando le hablan en castellano, pues contestan en castellano sin ningún problema". Como si todos supiesen "castellano" y gallego, vamos. Otra versión:
"Y si no, os cada uno habla en lo que quiere y os entendéis igual". Me gustaría ver qué hubiese pasado en tiempos pre-autonómicos (o post-autonómicos) si a alguien se le hubiese ocurrido hacer un examen en un idioma distinto al estipulado o esperable, o si un presentador de la televisión saliese hablando en el idioma que le diese la gana a él—aun siendo oficiales los dos idiomas oficiales.

Los nacionalistas del terruño, sean populares, socialistas o secesionistas, gravitan hacia el monolingüismo local con una atracción irresistible e inexplicable, sólo comparable a la del perro por volver a su vómito. Y así vemos como poco a poco la rotulación oficial se va volviendo monolingüe terruñosa; primero la oficial, y luego la privada, primero por subvención oficial e incentivos psicológicos varios, luego por multa a quien no se pliegue, como ya sucede en Cataluña. Y lo mismo con la educación, sentando las bases de un próspero futuro de profesionales y funcionarios que sólo hablen vasco, o catalán, o bable. Que tampoco, ojo, es que les dejen hablar a los chavales en la escuela lo que ellos quieren o hablan, para nada van los tiros por allí. Le preguntaba a un chaval de pueblo por aquí, y me dice que "en gallego hay que hablar cuando te mandan, y si no te castigan". Y que no puede hablar tampoco de la manera que a él le sale cuando habla en la calle con otros chavales: "¡No hables en castrapo!" De la lengua del pueblo, me río yo. Esa nunca tiene lugar en el sistema educativo. Y en secundaria, se pone la cosa más seria: "Allí, a la tercera vez que te pillan hablando en español, expulsado una semana".

La situación en Galicia es realmente pintoresca. A la gente, sobre todo la gente mayor, la oyes hablar entre sí en gallego por la calle con sus amistades, aunque en las tiendas ya tiendan a usar más el español. Los periódicos están casí íntegramente en español, aunque siempre con alguna columnilla en gallego por aquí y por allá, más por no desentonar parece que por otra cosa—y aquí ya ha habido desde Rosalía de Castro al menos un interés por conservar esta lengua. Pero, ¿los políticos? En gallego como un solo hombre, aunque sea un gallego más falso que un duro de madera, que se ve que la mayoría sólo lo hablan cuando tienen un micrófono delante. En los medios públicos, lo mismo: cadenas subvencionadas por decreto sólo en gallego, y noticias en las radios en un gallego lo más desgalleguizado posible, una especie de híbrido oficialmente aceptable de gallego con fonética española, para que la gente se entere, que no conviene tampoco quedarse sin audiencia si empezamos a hablar con tono cantarín. Que el acento gallego gallego sigue sonando a paleto, por lo que parece, hay que darle un lavado de cara, un poco como si los presentadores de TVE hablasen a lo Miguel Ríos, en español con entonación y dejes de inglés.

De aquí a que se abuchee a quien hable en español en el parlamento gallego, como pasa en el parlamento catalán, poco falta. Y si de las autoridades depende, la lengua común (común no sólo a la mayoría de los gallegos, sino común a Galicia y al resto de España) se irá eliminando del espacio público tan sistemáticamente como si fuese una peste indeseable. Hasta ahí les llega la lógica y el sentido común a nuestros políticos.

La Secretaría de Política Lingüística del gobierno gallego paga anuncios animando a la gente a hablar en gallego. Se pregunta uno por qué, siendo las dos lenguas oficiales, no hay otros tantos anuncios animándoles a hablar en español. Que aparte de ser también "lo tuyo" etc. etc. para muchos, ofrecería otras ventajas que se pasan por alto con esta política cegata y obcecada. Ahora que la gente se resiste, claro—si no, no harían falta anuncios, ni subvenciones. Como digo, en cuanto alguien se juega los cuartos suyos (no los del gobierno que no son "de nadie") ni lo duda y usa el español, como sucede en los periódicos, o en las programaciones no subvencionadas o no obligadas por cuota. Y cuando en la radio los presentadores monolingües gallegos entrevistan a alguien (a alguien sin consigna o sin instrucciones del jefe, se entiende) rarísima es la vez en que habla en gallego. Habla en español, en una lengua que al decir de los Xunteros no es propia—que hay que ver cómo es la gente, qué falsa.

Creo que va siendo hora de pasar a las multas.

Manifiesto por la lengua común



Lunes 21 de julio de 2008

Percepción primigenia

Estos días estoy a vuelta con la Fenomenología del Espíritu de Hegel, que va a ser uno de mis libros de cabecera del verano, para darle vueltas a este post sobre la crítica dialéctica. 

Bien, pues uno de los primeros movimientos de Hegel consiste en desconstruir la "inmediatez" de lo particular, reduciéndolo a lo universal, al concepto y al lenguaje. Es un movimiento que prepara, por cierto, mucho de lo que luego pasará en Derrida por perverso y original—hallar mediación y complejidad y semiosis allá donde otros ven sólo lo simple, directo, inmediato y presente. Gramatología avant la lettre.

Uno de los argumentos de Hegel (también Heidegger avant Heidegger) es etimológico. La percepción no es inmediatez y contacto del sujeto con lo individual y particular sin más, sino que está ya "always already" mediada por el concepto, por lo Universal. Para ello señala que la palabra alemana para "percibir", Wahrnehmen, nos remite a una relación con la Verdad, con la esencia de algo—de lo percibido, una verdad que se encuentra más allá de la particularidad accidental:

"al señalar este pedazo de papel, la experiencia me enseña lo que es de hecho la verdad de la certidumbre sensorial: lo señalo como un "Aquí", que es un Aquí entre otros Aquíes, o es de por sí un "simple estar junto de muchos Aquís"; es decir, es un universal. Lo capto entonces como es en verdad, y en lugar de conocer una cosa de modo inmediato, capto lo que es su verdad, o la percibo (wahrnemen)." (§ 110, p. 66). 

Bien, pues este énfasis en la verdad de lo percibido es propio de la lengua alemana, y subraya un aspecto importante de la percepción. Mi padre reflexiona mucho últimamente sobre esta cuestión heideggeriana, el lenguaje como sedimento y depósito de conocimientos e intuiciones—sobre la cantidad de significados que están ocultos en las palabras, no puestos allí por casualidad, sino por la experiencia colectiva de las generaciones. Y por los accidentes, claro, que hacen que una lengua subraye lo que no subraya otra. Pinker, en The Stuff of Thought, dedica un bonito análisis a destripar y desacreditar la teoría de Sapir-Whorf según la cual el lenguaje determina el pensamiento, pero sobreviven a su análisis muchas de las maneras fundamentales ("obvias" o "redundantes") en las que el lenguaje orienta el pensamiento. Estos saberes etimológicos (e incluso las falsas etimologías a su manera) son una de las maneras en las que se da esa orientación del pensamiento por el lenguaje—al menos cuando la etimología es desenterrada o construida, y nos lleva a relacionar dos conceptos o aspectos de la realidad cuya relación pasaba desapercibida o era captada subliminalmente.

Volviendo (sin haber salido de allí) a estas cuestiones de captar y percibir, observaremos que en el verbo alemán wahrnehmen no sólo está wahr, sino también nehmen, "captar" o "coger" como dice Hegel. Y esta mitad de la palabra sí que la tenemos en común, porque percibir también contiene captar, en su origen latino, "per-capio"—"agarrar por, coger a través de".

La percepción sensorial incluye vista, oído, olfato, gusto y tacto. De estos, dos requieren un contacto y proximidad, el tacto y el gusto. Los otros sentidos actúan "a distancia" del objeto, es un decir. Vemos que la palabra que los engloba a todos, percibir (o "sentir") no remite a la distancia, sino a la proximidad—es decir, reduce la distancia a la proximidad, reduce "ver" a "coger con la vista" o bien "agarrar con el oído". Esto nos lleva al terreno de la semántica cognitiva—ahora hay mucho interés en lingüística (a menudo ignorante de lo ya dicho por Vico) en ver cómo el vocabulario de los sentimientos, o el de la psicología, está construido metafóricamente sobre otro vocabulario más básico, y deriva la expresión compleja de la simple.

Por emergencia necesaria, diríamos, lo complejo tiene que venir antes de lo simple, y sería interesante ver en qué medida puede considerarse que el lenguaje guarda así una huella del propio crecimiento de la complejidad: así, en percibir, el contacto táctil o la apropiación alimenticia (agarrar, para qué) viene primero, y la distancia, la mediación, viene despúes, igual que en las formas simples de vida lo táctil tiene primacía evolutiva sobre lo visual. Como lo visual ("Ah, ya veo") tiene primacía sobre lo conceptual o intelectivo.

(Vaya, veo que en este punto estoy de acuerdo con George Herbert Mead. En el capítulo 2 de su Filosofía del presente que estoy traduciendo, nos dice sobre la percepción que "La experiencia a distancia es la promesa de la experiencia de contacto. El algo que podemos agarrar es la sustancia a la cual pertenecen las cualidades del sonido, el color, el sabor y el olor.")

Una lingüística conceptual bien enraizada (raíces con tierra antes que derivaciones especulativas) tendría así que enlazar de modo consiliente con una teoría no digo ya del origen del lenguaje, sino con una teoría de la evolución de la vida y de la percepción, y con una teoría cosmológica que nos dice qué cosas vienen primero, y cuáles captamos primero.

Pop&Pap: Mamá y mamar, papá y papilla

Reflexiones ante el espejo

Ayer hablaba de la inmersión en el espacio textual como en otro medio (acuático a veces), tiempo y espacio. Dándole vueltas al tema entre sábanas, veo en el diario por ordenador una convergencia y mezcla de cosas que antes se daban en otro contexto. La escritura en papel por supuesto. Pero a su vez en el diario en papel también convergen otras cosas: el retiro, el espacio propio. El diario de uno es (los diaristas de Lejeune vuelven sobre ello una y otra vez) el dominio de cada cual, con leyes propias, donde uno es maestro de convenciones genéricas y lingüísticas—es el espacio propio en el cual se puede dar rienda suelta a los caprichos y escribir de maneras no toleradas en otros sitios (por ejemplo, escribiendo desvergonzadamente sobre uno mismo como si fuera un tema interesante). Estos sitios propios tienen ciertos parentescos entre sí: la casita de vacaciones de uno, la habitación propia of one's own, el rincón del desván donde nadie más va, sólo nosotros de niños. O la camita donde se recoge uno calentito. O la tumba, nicho, catafalco de cada cual, también su espacio propio por el que se le recordará, con algún epitafio o dicho memorable, por qué no. Hay otros momentos de recopilación, hacer balance, que tienen analogías con el diarismo. Rezar al final del día, haciendo examen de conciencia. O hacer caja, lista de ingresos y recuento de gastos. O, al principio de la jornada, el momento de estar ante el espejo, dándose un aspecto presentable, afeitándose, maquillándose. El espejo es la primera versión de la pantalla virtual en la que reorganizamos nuestro yo. Un diario manuscrito es un espejo de tinta, ciertamente, pero la pantalla subraya la analogía: es, como el espejo, un espacio virtual enmarcado frente a nosotros, un cristal tras el que se oculta otro mundo—un cristal tiene algo de ventana con un mundo al otro lado al que podríamos pasar, pero ese mundo es este mismo, presentado desde otro punto de vista. La analogía entre pantalla y espejo queda realzada cuando vemos en la pantalla la imagen captada por nuestr propia webcam. La situación más habitual es el chat, pero el chat nos lleva a prestar atención al otro—esta posibilidad saca sus potencialidades narcisistas y reflexivas en esos blogs en los que cada día se incluye una foto del bloguero ante su diario diario. He observado por cierto que mi webcam funciona de manera diferente según qué programa utilizo. Uno invierte la imagen como un espejo, convirtiendo mi izquierda en mi derecha; otro no—conserva cada cosa en su sitio, con el efecto paradójico de que es entonces un espejo invertido, un espejo ligeramente demencial en el que la imagen reflejada va un poco a su aire, y nos muestra realmente desde fuera, como si fuésemos otros. Como efectivamente lo somos, para otros, y con frecuencia para nos otros.

Review of Viviane Serfaty's The Mirror and the Veil

Domingo 20 de julio de 2008

Escritura e inmersiones

La mente inmersa en la escritura se crea su propio espacio de orientación, no digo ya en el mundo descrito por la escritura, sino en la misma interfaz que comunica el mundo físico con ese otro mundo significado. Y así el papel, y especialmente la pantalla, se convierten en un espacio donde uno se orienta y se mueve, y que recorre también, asociado al tiempo de la escritura. Supongo que los adictos a los videojuegos tienen experiencias de inmersión mucho más vívidas, pero es curiosos que hasta en un entorno sin imágenes ni virtualidad, sólo de palabras, enlaces, ventanas y espacio en la pantalla, se dé este tipo de inmersión. El aspecto más llamativo es cuando se proyecta al revés, y pasa a otros aspectos de la experiencia— y tienes sueños de navegación en la red, o es el mundo físico el que se textualiza o se cibernetiza, y espontáneamente pasas a establecer relaciones asociativas entre tus movimientos en el mundo y los movimientos en la pantalla.  No me pasa sólo a mí—según parece son cosas por las que van pasando las personas como un trayecto repetido una vez se embarcan en la escritura y en la pantalla. Veo dos ejemplos llamativos, asociados a la natación, en los comentarios de autores de diarios electrónicos en Cher écran de Philippe Lejeune. Una diarista, Nicole Ollier, dice haber reemplazado los largos de piscina, va y ven, por la escritura del diario: "Simple changement de lignes!" y ve que ocupa una función similar en su vida que el rato del baño en la piscina: función de retiro consigo misma, meditación o "inmersión" en un elemento distinto. Otro diarista, Philippe Santos Arbones, también observa la misma asociación que se produce en su mente entre escribir su diario y nadar:

Je dis que j'écrivais ce journal en nageant, mais que je ne le transcrivais pas : de fait, alors que mes mains brassent l'eau, j'ai le sentiment très net de tracer mes lettres sur du papier, à l'intérieur de mon cerveau — je situe le lieu de l'action, assis sur une chaise sous la voûte crânienne, accoudé à une petite table coincée sous les fenêtres — les yeux —, le porte-plume grinçant sur les pages d'un grand cahier ouvert devant moi tandis que la bouteille d'encre repose sur des brouillons en désordre. 

Bousculé par les vagues, soufflant un souffle saumâtre, je m'applique à dessiner les caractères que je taperai sur le clavier de mon ordinateur. (163)

Hay una analogía entre la inmersión en el agua y en el espacio del texto aún por escribir—pantalla o página en blanco. La escritura personal, especialmente la diarística o meditativa, es un espacio de auto-interacción, y en tanto que tal, representa la inmersión en un marco de referencia distinto. No es de extrañar por eso que los diaristas presten especial atención al espacio de interfaz—la calidad del papel en el que escriben, el color de la tinta, los trazos físicos de la escritura manuscrita—o, en el ordenador, la personalización del sitio web con un estilo particular. Es otro espacio en el que entramos a veces, y puede asociarse también a otros espacios propios: el momento del paseo a solas, o el jogging, que también trazan un trayecto. Correr, especialmente, a la vez que es una actividad bien delimitada por movimientos diferentes de los habituales, además también nos sumerge en una dimensión temporal distinta: si corremos, viajamos un poco en el tiempo, hacemos que todo a nuestro alrededor suceda más despacio, y al parar de correr la marcha habitual del tiempo nos atrapa otra vez, nos ponemos al ritmo temporal del resto de la realidad. Con la escritura sobre uno mismo también se entra en otro espacio y en otro tiempo. 

Inmersión, interacción, transición imposible

Sábado 19 de julio de 2008

Carrera

Sigo leyendo Ghosts of Spain de Giles Tremlett, y este trozo me ha hecho acordarme otra vez del tío Víctor—mi tío abuelo Víctor Carrera, tío de mi madre y de otro tío Víctor que tenía, Víctor Landa. Habla de los maquis, de la amnesia nacional, y de la resistencia antifranquista.

"Tenía yo curiosidad. Aquí había, a fin de cuentas, un grupo de resistentes que habían combatido contra un régimen dictatorial de derechas dirigido por un aliado de Hitler y de Mussolini. De niño en la Gran Bretaña de los años 60 y 70, había crecido fascinado por historias de hombres y mujeres así. En cómics, revistillas, películas y novelas baratas, la Resistencia de Francia, Italia, Yugoslavia y Grecia figuraban a menudo como los aliados clave de algún héroe británico terriblemente heroico y ligeramente sentimental. Aun hoy, estos leales partisanos hacen alguna aparición ocasional en las novelas británicas—como la Charlotte Gray de Sebastian Faulks.

En la mayoría de los países, los miembros de la Resistencia son héroes nacionales. Tienen medallas, monumentos y museos. Pero en la mente de los españoles los maquis están en general olvidados. Un puñado de ex-combatientes, historiadores locales, y gente de la extrema izquierda ha impedido que desaparezca su recuerdo. Pero no tenían sitio en el panteón de héroes de la nación. Ni siquiera los socialistas que lucían su antifranquismo como seña de identidad en los años 60 y 70, y que habían pasado a dirigir la España democrática en los 80, se habían molestado en interesarse por este grupo de hombres y mujeres ancianos y derrotados. Irónicamente, algunos de ellos, exiliados de la España de Franco, podían considerarse héroes en Francia, al haber luchado con la Resistencia de allí durante la Segunda Guerra Mundial. Los tanques que hicieron entrar a la Francia Libre a París en 1944 llevaban los nombres de ciudades y pueblos españoles como Zaragoza, Guadalajara y Belchite, e iban conducidos por españoles." (Ghosts of Spain 56-57)

El tío Víctor debió nacer hacia 1900, y a los siete años lo mandaron de pastorcico. Por la escuela poco pasó: no aprendió a leer y escribir hasta mucho más tarde, en la cárcel de Franco, haciendo tiempo entre que lo fusilasen o lo soltasen. Cuando se fue a trabajar fuera del pueblo, no sabía ni cómo se llamaba, me dijo: le preguntaban y decía: "Vítor"—"¿Víctor qué?" —"Pues no sé... ¡Vítor!". Tuvieron que escribir al pueblo para informarle de su apellido... Y me decía, de viejo, "¡Qué vergüenza, que no supiese yo ni cómo me llamaba! ¡Cómo estaba el país, para que hubiese tanta miseria y yo fuese tan ignorante! Eso es lo que queríamos cambiar los comunistas."

Se fue a Francia a los diecisiete años para no hacer la mili, y buscando mejores condiciones de trabajo, supongo. Aunque de hacer milis no se libró en su vida, y trabajar trabajó siempre como un mulo el pobre. El caso es que en Francia acabó pasando la mayor parte de su vida.

Es divertida la anécdota de la maleta. Resulta que estaba trabajando en el sur de Francia, y de repente le dijeron a él y a su cuadrilla que les dejaban subirse a un camión para un trabajo muy bueno en el norte. No le dio tiempo ni a recoger sus cosas de la pensión en la que estaba, y en el camión que se fue. Total, que estuvo años trabajando en el norte. Y pasaron años, y se casó, y los alemanes invadieron Francia, y estuvo en la Resistencia luchando contra los nazis, y pasó con los maquis a España, y estuvo encarcelado durante años, y murió su mujer, y cuando lo soltaron volvió a Francia, y pasó por el mismo pueblo donde había estado y la misma pensión... y allí le dijeron "¡Oiga, que aquí le guardamos una maleta!"

Con mi abuelo Severiano trabajó muchos años en una granja que arrendaron junto con mi abuela en el centro de Francia, cerca de Vichy. Antes habían sido leñadores también (mi abuelo navatero en el valle del Roncal), y en los años sesenta y setenta se hallaban en la cumbre de su fortuna, con una motoreta vieja, con tractor a veces, y con conejos, cerdos, patos, vacas, perros (Sultán y Rita, y luego Kiki 1 y Kiki 2). Y pintadas, y pavos, y gallinas y huertos de patatas y judías y tomates, y peras que metían en botella mientras aún estaban en la rama del árbol. Y había una cuadra y un pajar y cobertizos fascinantes llenos de herramientas y trastos, y desván y bodega que según Bachelard debe tener toda casa Arquetípica. Y un columpio enorme en un árbol enorme. Tenían dos curiosos dialectos chapurriados, de español salpicado de francés y viceversa—y así los pavos eran dindas, los patos canas, el cartero era el factor, y el balde de fregar era la lesivosa. Allí, a Petits Nauds y luego a Les Gouets, pueblos perdidos del Allier, fuimos varios veranos a aprender francés y chapurriao, y a echar de comer a las gallinas. Mi abuela hacía mantequilla en unos moldes con flores en relieve y la vendía los días de mercado. Esa ya no la probamos otra vez, hélàs.

Tanto mi abuelo como mi tío eran miembros del Partido Comunista—del francés, claro, que eran franceses ahora—y L'Humanitéera su órgano de referencia. Los dos tenían una pensioncilla de jubilación de Francia. Alguna vez que vino el tío a España de vacaciones en los años setenta hubo que llevarlo de urgencia a Francia a votar en las elecciones. No a votar a Mitterrand—que para él los socialistas eran peores que la derecha—sino a Marchais, claro.  

El último tiempo que pasé continuado con el tío Víctor fue mientras hice la mili en Huesca en 1985-86. Tras la muerte de mi abuelo volvieron mi abuela y el tío y alquilaron un piso donde yo estuve de "pernocta" como decían en el cuartel.  Después de tantos años de hortelano en Francia, ahora tenía una buena colección de macetas en la terraza, y su mayor entretenimiento era cuidarlas. Eso, y despotricar del Capital y de los socialistas—que eran lo único que lo ponía de mal temple, porque persona más amable y bienhumorada no se ha visto nunca. Aún lo oigo canturrear por lo bajo mientras regaba las plantas, o en Francia, en Chez Gouet, mientras ataba una carretilla (o una brueta que diría él) cargada de hierba, tirando de la hierba y trenzándola hasta que salía una cuerda... "lailolailo lailo lailooooo... tititiroritititiii"....

No tuvo hijos, y casi parecía más un tión que un tío. A los sobrinos-nietos nos parecía extraño que hubiese estado casado (sobre todo llevando ese bigote propio de Hitler que llevaba en las fotos viejas). Pero aunque los tíos son una especie que deja poca huella en la tierra, sí que nos acordamos bastante del tío Víctor. "¡¡Víiitoooor!!", le llamaba mi abuela en la granja, cuando necesitaba algo.

Bajo dos tricolores

Viernes 18 de julio de 2008

El incidente

Justo acabábamos de ver una bandada de cuervos posados observándonos al lado de la playa, y hablábamos de Los Pájaros de Hitchcock—películas que tenemos que volver a ver, éstas de Hitchcock. En su lugar nos cruzamos el puente de piedra de la ría y nos vamos a unos cines bien majos y bien vacíos al lado del Landro, a ver esta película de M. Night Shyamalan, El incidente, pariente próxima y heredera.  Esta vez no hay pájaros en la cabeza de una mujer, aunque sí que hay un argumento secundario de crisis matrimonial; el subtexto misterioso lo ponen la histeria terrorista y los pájaros de la cabeza del director Shyamalan, con una historia de árboles que se vengan de los humanos o los atacan. Vamos, que hay una oleada masiva de suicidios en el noreste de USA, con un viento que le da a la gente, que entonces pasa a automasacrarsede la manera más rápida; y la cosa queda a medio explicar un poco a la mecagüen diez, con esa teoría de la vegetación. Ya se nos prepara desde el principio cuando el protagonista (profesor) habla en su clase de ciencias de actos inexplicables de la Naturaleza (por no mentar a Dios). Podían haberse ahorrado lo de las plantas, y quizá con eso habría eliminado algún aspecto ridículo la película, dejándolo en simple misterio, e insinuaciones sobrenaturales.  
Es facilón el final, con la repetición del comienzo tras la aparente resolución feliz (con embarazo incluido). Y vamos, otros momentos torpes también tiene que serían quitables, plumeros que se ven por aquí y allá—como el anuncio del iPhone que nos cuelan. (Por cierto, que el iPhone no lo venden en todas las tiendas de Movistar, sólo en algunas, las "premium" o no sé qué. Hemos intentado comprarlo, y nada, ni aunque nos lo vendan por el cine. Vaya fiasco de campaña de marketing). En conjunto la película está visible, y se sigue con suficiente tensión la huída campo a través del matrimonio en crisis, con una niña que les han colocado unos amigos, y que acabarán adoptando al morir éstos. Muchas de las conversaciones de esta película resultan forzadas, mal coreografiadas, dependientes de un solo personaje; éstos también tienen a veces reacciones absurdas. No se por qué habría de parecer loca la señora que vivía sola, sólo por tener una muñeca de película de terror. Allí se menciona El Exorcista.  Está bien la música de James Newton Howard.  Hay alguna escena espectacular y lograda, como el suicidio de los obreros de la construcción al principio. Pero a fin de cuentas viene a ser una película derivada y forzadilla, con una voluntad de originalidad de autor tan limitada como el autocameo de Shyamalan al estilo de Hitchcock. Necesitaría interacciones menos forzadas entre los personajes al moverse—esto de ponerse de acuerdo unos desconocidos con otros alrededor del protagonista parece clave en las de Shyamalan, y flojean por allí. Y una actitud menos oportunista y más reflexiva hacia el tema de la histeria terrorista y la paranoia americana. Pero claro, eso es lo que precisamente la hace más americana, esa mezcla de exposición de la histeria y de participación desvergonzada en ella. En lo que no se equivoca el guionista Shyamalan es en que veremos más episodios de éstos de terror colectivo; y más películas en esta línea seguro que también, e incidentes de masacres masivas que por suerte o por desgracia serán más explicables para los que queden vivos.

M. Night Shyamalan, La dama del agua



Refutación de la vanidad

O: Hegel y el egotismo intelectual. Siempre me llamó la atención en el sistema filosófico de Hegel su lado megalómano.  Es un proyecto intelectual ciertamente ambicioso e interesante, el de ver todas las producciones intelectuales y culturales del ser humano como un gigantesco proceso necesario, en el que las fases anteriores son imperfectas realizaciones del conocimiento, y éste sólo llega a su culminación al final de la historia. Representa un paso conceptual crucial, el ver otros sistemas, religiones, ideologías, etc., no como errores sino como fases necesarias del desarrollo espiritual, que sin embargo han de ser superados en el proceso de un conocimiento más totalizante. Abre una vía muy interesante esta concepción para una teoría evolucionaria o emergentista de la cultura y la consciencia—ciertamente ya muy trabajada en Vico—en el que una fase avanzada de la cultura o del conocimiento no puede surgir de modo gratuito sino siempre "a hombros de gigantes", como fenómeno emergente de una fase anterior. El problema que me llamaba la atención, como digo, es que por pura lógica y de modo bien argumentado, semejante sistema tenía un fallo que amenazaba con desacreditarlo: el hecho de colocarse a sí mismo, y a la mente de Hegel por tanto, como la culminación del proceso cósmico del Espíritu, y ápice de la historia de la materia pensante. Conclusión que si bien no era descartable, también tenía su lado cómico.

Bien, pues he aquí cómo Hegel se enfrenta (elegantemente) a la objeción que podría plantearle el argumento del egotismo intelectual o de la historia del pensamiento entendida como un concurso de cráneos privilegiados. Es el párrafo ochenta de la memorable introducción a la Fenomenología del Espíritu, sobre el proceso y fin del conocimiento:

"Pero su objetivo queda fijo para el conocimiento de modo tan necesario como la progresión secuencial; es el punto en el que el conocimiento ya no necesita ir más allá de sí mismo, en el que el conocimiento se encuentra a sí mismo, en el que la Noción corresponde al objeto y el objeto a la Noción. Por tanto, el progreso hacia esta meta también es incesante, y en tanto no se llega a ella no se encuentra satisfacción en ninguna etapa del camino. Cualquier cosa que quede confinada en los límites de una vida natural no puede por su propio esfuerzo ir más allá de su existencia inmediata; pero algo distinto la empuja más allá, y este desenraizamiento conlleva su muerte. La consciencia, sin embargo, es algo que va más allá de los límites, y puesto que estos límites son los suyos propios, es algo que va más allá de sí. Con el establecimiento de una simple particularidad queda también establecido el más allá para la consciencia, aun si sólo se halla juntamente con el objeto así limitado, como en el caso de la intuición espacial. Así, la consciencia sufre esta violencia a manos de sí misma; estropea hasta su propia satisfacción limitada. Cuando la consciencia siente esta violencia, bien puede ser que su angustia la haga retraerse de la verdad, y esforzarse por mantenerse apegada a lo que se encuentra en peligro de perder. Pero no puede hallar la paz. Si desea mantenerse en un estado de inercia irreflexiva, entonces el pensamiento turba ese mismo rechazo al pensamiento, y su propia inquietud altera su inercia. O, si se atrinchera en el sentimentalismo, que nos asegura que encuentra todas las cosas buenas en su género, entonces esta certidumbre también sufre violencia a manos de la Razón, porque precisamente en tanto que algo es meramente un género, la Razón encuentra que no es bueno. O, también puede ser, su temor a la verdad puede llevar a la consciencia a esconderse a sí misma, y a esconderse a los demás, tras el fingimiento de que su ardiente celo por la verdad hace que sea difícil o incluso imposible encontrar otra verdad que no sea la verdad única de la vanidad—la de ser uno por lo menos más listo que cualquier pensamiento que uno pueda obtener de sí mismo o de los demás. Este engreimiento que entiende cómo empequeñecer cualquier verdad, para volverla contra sí misma y regocijarse sobre la propia capacidad de comprensión—que sabe disolver todo pensamiento y encontrar siempre el mismo Ego estéril en lugar de contenido alguno—ésta es una satisfacción que habremos de dejar a sí misma, pues huye de lo universal, y busca sólo encerrarse en sí misma." (51-52).

Lo cual, si no es una refutación total de la vanidad—pues admite su existencia y sus efectos en el discurso filosófico—sí señala que lo filosóficamente importante y debatible se halla al margen del elemento de egotismo que en este y otros discursos se pueda encontrar.

Por cierto, ahora que estamos con la vanidad a vueltas, me pasa José Luis Gamboa un meme que pide explicar el nombre de mi blog. Mi blog tiene muchos nombres, y creo que esa multiplicidad se explica por el carácter cambiante y evolutivo y multiforme del género en sí. Podría explicarlos todos, pero me llevaría una jornada. Así que me centraré en explicar el nombre más estable que tiene mi blog en su edición de Blogia, “Vanity Fea”. Me parece autoexplicativo, pero quizá no sobre aclararlo.

Es un título irónico, una versión Spanglish del título de la revista “Vanity Fair”. “Fair” quiere decir cosa bonita, hermosa, pero curiosamente su homófono español, “Fea”, es todo lo contrario. Y es que encuentro esa misma ambivalencia en el carácter personal de los blogs, tanto ventajas que ofrece ese centrarse en el propio universo, como inconvenientes. Por supuesto es un título que apunta a la condición de blog de lo titulado: una especie de versión pobrecita y ególatra de lo que sería una revista de cultura y sociedad como Vanity Fair, pero reducida al estrecho círculo de uno mismo y sus limitaciones. Y siendo muy consciente de ello, y haciendo gala de ello (vanidosamente) en la justa medida espero. Por otra parte hay que señalar que el título de la revista americana es ya él mismo una alusión, a la irónica novela de Thackeray (hace poco una vistosa película con Reese Witherspoon), y más allá al origen de la cita, al relato alegórico de John Bunyan Pilgrim’s Progress (siglo XVII), que presenta la vida humana como el viaje de un peregrino que va pasando distintas etapas y visitando paisajes tan alegóricos como él mismo. Uno de esos sitios es la Feria de las Vanidades, donde se podría decir que estamos cada vez que elegimos presentarnos en público ante los demás y ofrecer una imagen favorable, y cultivar así el ego. Es un ingrediente inescapable en los blogs, como en la filosofía de Hegel. Pero sería un error limitarnos a ese componente.

Un post lleva a otro





Jueves 17 de julio de 2008

Espectros de España por aquí

Me empiezo el libro de Giles Tremlett Ghosts of Spain (Londres: Faber and Faber, 2006). Sobre la memoria histórica y la desmemoria precedente: los crímenes de la Guerra Civil, el olvido pactado de la Transición, y el súbito interés en volver sobre estas cuestiones mal resueltas a comienzos del siglo XXI.  Empieza el primer capítulo, "Secretos a voces", con la exhumación de tres "rojas" fusiladas en Poyales del Hoyo y dejadas enterradas en la cuneta hasta 2002—y sigue con más enterramientos y desenterramientos masivos de víctimas civiles de la guerra. Estos de rojos, aunque también los hay del otro bando—y ya pasamos al capítulo de las acusaciones mutuas, las apropiaciones republicanistas del asunto, las ambivalencias (cuando no posturas claras) de la derecha al respecto...  

Tremlett toma partido claramente por los derechos del bando republicano a rememorar y enterrar dignamente a sus muertos, algo que el régimen franquista, y luego la Transición, hicieron sólo de modo superficial y por cubrir el expediente, dejando muchas heridas tapadas pero todavía abiertas—primero por miedo sin más, y luego en nombre de una actitud constructiva de no mirar atrás.

Establece una diferencia entre la barbarie oficial promovida por Mola o Franco durante la guerra (sembrar el terror, exterminar a los disidentes) y la actitud diferente de los republicanos—cita a "un historiador" no nombrado que dice que "Ni las autoridades republicanas, ni los partidos políticos de izquierda sancionaron las represalias. Por contra, la represión salvaje perpetrada por el bando nacional fue una estrategia oficial, sistemática y calculada".

En esta diferenciación pecan de parciales Tremlett y su historiador (—Vicenç Navarro es una de sus fuentes favoritas). Cualquiera que estudie el asunto con objetividad verá que hubo tanta barbarie organizada en un bando como en otro, y tanta hipocresía y uso extraoficial de la brutalidad entre los partidos y dirigentes republicanos como entre los "alzados". Con mucho lenguaje noble e idealista en los dos bandos, también.

En todo caso, sobre un punto no hay mucha disputa, y es quién ganó la guerra, y quién tuvo cuarenta años para decir la última palabra—última por entonces, claro. Y por eso no se puede disputar el planteamiento básico del libro de Tremlett expuesto así:

"En las tumbas de Pilar, Virtudes y Valeriana—y en cientos más como ellas—se halla la prueba de un silencio que ha sido tanto colectivo como voluntario. Uno de los pueblos más habladores y discutidores de Europa sencillamente ha elegido apartar la mirada de una parte vital de su historia cuya presencia espectral y aterradora se encuentra bajo unos pocos palmos de tierra" (24).

Es la postura de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que en su petición al Parlamento expuso que el conflicto entre las dos españas no se cerrará realmente hasta que se recupere la verdad de los hechos y se dé sepultura digna a los muchos asesinados del bando republicano que no han tenido ocasión de tenerla nunca.

"Los que perdieron la guerra se vieron condenados al silencio, que les impuso la dictadura, y que aceptó la democracia con la Ley de Amnistía de 1977. Esa condena ha llegado ahora a la tercera generación de estas familias... Hoy hay gente que todavía siente la necesidad de bajar la voz o hasta de cerrar las ventanas cuando hablan de estos hechos, como si ellos mismos estuvieran haciendo algo clandestino" (26)

Reconoce Tremlett el extraño giro de los partidos de izquierda tan interesados en hacer uso político de esta cuestión ahora como desinteresados estaban hace unos años. Pero para muchas personas, dice, no es una cuestión de enfrentamientos partidistas:

"La venganza no está en su vocabulario. La justicia que buscan es histórica. Por tanto, no ha habido presión para llevar a juicio a los viejos asesinos en masa, ni, hasta ahora, de exponerlos a la reprobación pública. Eso sería tensar demasiado el pacto de no agresión sobre el que está fundada la moderna democracia española. Lo que exigen es la verdad, y el derecho a enterrar sus muertos con decencia—dos derechos que hace tiempo que se concedieron a las víctimas del bando vencedor" (32). Y a veces no se trata en realidad de derechos o de obstáculos legales, sino de traumas y actitudes y tabúes enraizados ya en la historia colectiva y personal.

Es una historia que nos suena, pues ha sido la historia de nuestra familia, como de tantas otras. Aunque no tenga yo, que yo sepa, ningún antepasado enterrado por las cunetas.

Mis abuelos maternos tuvieron que vivir en el exilio. Mi abuelo cruzó la frontera perseguido a tiros por una cuadrilla de matarifes de esos que iban fusilando gente por los pueblos. Y mi abuela tuvo que dejar el pueblo, Sigüés, cuando otros vecinos le hicieron la vida imposible. Las posesiones las fueron perdiendo por el camino, claro, y claro, alguien sacaría algo en limpio del asunto.

El otro día nos contaba mi madre cómo se quedó ella sin madre. Bueno, ya la habían mandado a vivir con mi tía, repartiendo fuerzas, a Borrés, donde la tía Felisa era la ama de llaves de Mosén Benito, que fue más tarde el que procuró que mi madre acabase Magisterio.  Bueno, pues a veces en Jaca y a veces en Borrés con la tía, mi madre recuerda que mi abuela procuraba reunirse con mi abuelo en Francia, donde había más oportunidades y menos miseria. Era la cocinera del general de la Ciudadela de Jaca, y éste le daba buenas palabras, que le darían un pasaporte, pero nada. Y se acuerda mi madre que ella le llevaba la comida a la Ciudadela al general ("y qué bien olía...") pero de eso no podía probar, y a malvivir esperando mejores años. Mi abuela había visto a mi abuelo en alguna ocasión en una fiesta que se hacía, y todavía se hace, en el valle del Roncal, una tradición antigua que reúne a franceses y españoles un día al año. Fue allí con mi tío Víctor, su hermano, que había estado en la cárcel por haber entrado en España con los maquis, y de milagro se libró de de que lo fusilasen. Mi tío la animó el mismo día de la fiesta a que se fuesen a Francia sin permiso ni pasaporte, y así lo hicieron, llevándose a Encarnita, la hija pequeña. Se volvió para Jaca su hermano mayor que las había acompañado, y que no se fue para no ser prófugo—y le dijo a mi madre "Oye, Dolorines" (o como la llamase), "que mamá no va a volver, que se ha ido a Francia". Hablábamos el otro día (era su 48 aniversario de bodas) de cómo mi padre conoció a los suegros en el viaje de bodas que hicieron a Francia, en 1960.   En verano los íbamos a ver a veces, ya tenían la vida hecha allí. Y en Francia está enterrado mi abuelo, aunque mi abuela volvió a España en los ochenta.

En la familia de mi padre la historia es más sangrienta, pues a mi abuelo paterno lo mataron al principio de la guerra: una historia que se ha vivido en silencio durante muchos años, de la manera que tan bien describe el libro de Tremlett.

Mi abuelo paterno era maestro en Escuer, cerca de Biescas, y movió todo el asunto (junto con el cura del pueblo) para trasladar el pueblo de sitio, desde el monte al llano. Veía la miseria de la gente que bajaba del pueblo aún de noche a trabajar al valle, andando horas, para deslomarse trabajando "de estrella a estrella" en las obras públicas, y volver a casa de noche cerrada. Hizo el abuelo los papeles necesarios en Madrid, una pesadilla administrativa, buscó créditos, y hasta le prestó dinero a alguno que no podía acometer el traslado de su casa él solo. Y Aún se ven hoy las ruinas del Escuer viejo, pero al final todos acabaron viviendo al lado de la carretera, donde el pueblo ha tenido una oportunidad, y hasta le dedicó una calle a mi abuelo en los años ochenta.

Por esos años reapareció también el retrato de mi abuelo, junto al de mi abuela—yo no lo había visto nunca de niño. El trauma de mi abuela era tan tremendo que nunca pudo hablar de esto ni mucho menos superarlo. Murió en 1972, una de esas mujeres de negro que eran como un símbolo de la España de tiempos de Franco. Mi abuelo nació el 2 de agosto, en los años 70 del siglo XIX, y el 2 de agosto de 1936 lo mataron. Fue una cuadrilla de pistoleros a buscarlo a casa, se lo llevaron de Biescas y a las afueras del pueblo lo mataron a tiros. Cuando se enteró mi abuela se quedó tan horrorizada y espantada que no fue ni siquiera a verlo—temiendo que la matasen a ella y a sus hijos también. Por fin se encargó alguien, del bando contrario al parecer, de que lo recogiesen y lo llevasen al cementerio de Jaca. Allí tiene tumba, pero no lápida. Fue mi padre a preguntar por el sitio donde estaba enterrado, y le dijeron: "Imposible, de esa fecha no hay nadie de esta comarca"—que ya traían por entonces muertos de Navarra y demás, pero que allí aún no habían matado a nadie, hacía sólo unos días del "Alzamiento" en Marruecos. Pero sí, mirando mirando, allí constaba, puesto de refilón entre dos tumbas. El primer muerto de la comarca, por algún enemigo que lo tenía enfilado—desde luego él no había matado a nadie ni mucho menos, antes bien había intentado mejorar la vida de mucha gente.  Negocio no hizo, desde luego—ganancias netas, seis pies de tierra.

De mi abuelo también se habló durante muchos años en voz baja. Y queda tan atrás su memoria que poco más se dirá de él seguramente. Aunque una antigua alumna suya, octogenaria ahora, tiene muy buen recuerdo de él y nos dicen que escribe cosas sobre aquellos años. Pero hay tantas cosas que pasan al olvido sin contarse nunca—y aunque se cuenten, al final todas. Sus hijos casi no lo conocieron, pues eran pequeños cuando murió y cayó sobre ellos el nubarrón de la desmemoria activa que fomentaba el Régimen. Además del régimen alimenticio bajo mínimos y la miseria que apretaba y las prioridades para sobrevivir y salir adelante—el estudio, el trabajo sin parar. Mi abuela no pudo reivindicar la memoria de mi abuelo, pero sí que consiguió en cambio, partiendo de casi nada (pues además fue maestra represaliada por el Régimen), sacar adelante a tres hijos y darles estudios. Y de allí hasta estas cumbres de cultura y bienestar, pasando por los disciplinados años cincuenta y sesenta, y los setenta que ya apretaron menos según recuerdo yo.

A mi abuelo le pusieron una calle los socialistas—aunque sus hijos insistieron en que no hubiese nada "de política" en el homenaje. Pero con calle y todo, resulta que el nombre coincidía con uno de los sublevados de Jaca, "Angel García"—además de coincidir con el de mi padre, y ya no se sabía la calle para quién era. Y la placa se fue moviendo de una casa en derribo a otra... total que ya no se sabe si tiene calle o no. Lápida aún no tiene su tumba, ni tendrá quizá. Pero con estos afloramientos de la memoria histórica, todo se mueve, y su familia va a ponerle este verano una lápida, con setenta y dos años de retraso... no en Jaca, sino en Escuer, en el cementerio del pueblo que él trazó. Sólo con su nombre y sus fechas de nacimiento y muerte—por no recordar su asesinato. Un capítulo más de la memoria y el olvido, que llega hasta aquí mismo, donde digo poco y aún digo demasiado. Es esa una sensación que producen los espectros del pasado, nunca se sabe si se les debe mentar o no, qué es mejor, qué es peor. La sensación no es que sea mía, es atmosférica.

Yo a veces he pensado, como quien piensa cosas por perder el tiempo, que quizá consten en algún archivo de Falange los nombres de los nobles patriotas que asesinaron al abuelo éste desconocido, con los recibos del sueldo que cobraron por la faena—es cosa que tal vez se podría investigar; hacerles un seguimiento, ver qué ha sido de ellos. Ponerles una denuncia por asesinato (que nadie les ha puesto nunca) a ver qué pasa... O darle de leches a algún nonagenario, quizá... Son cosas que uno no puede evitar pensar. O por lo menos ver si sus hijos saben quiénes fueron esos individuos—de quiénes son hijos. Serían tareas que sin duda tendrían su lado educativo, para mí y sobre todo para ellos, nunca es tarde para aprender. Gratificantes serían menos, me parece; y frustrantes, seguro.

En cualquier caso, hasta mí llega la desmemoria activa, y así no voy ni iré a los archivos ni a los juzgados, como cosa que no vale la pena, o poco seria, o demasiado seria; y todo va quedando atrás, y todo pasa y todo se sucede, y todo queda en la memoria y en la desmemoria.


Muertes paralelas / No se fusila en domingo









Miércoles 16 de julio de 2008

Un pequeño volantazo

Ya listos para salir para Viveiro, con nuestras trece bolsas más guitarra, descubrimos que no podemos sacar el coche del garaje, porque el montacargas del garaje (nuestro coche sube en montacargas) no funciona. Hale, a esperar que los señores Boetticher y Navarro, o el señor Schindler, o alguno de esos, lo arregle, y por fin emprendemos viaje a la una y media. Sin incidentes gracias a Dios, y a nuestra habilidad al volante. Esta queda sin embargo un poco en entredicho cuando (gajes de no llevar ni mapa ni el el gepe ese ni el tomtomgou ese) al llegar a León damos un pequeño volantazo de través y nos vamos a Oviedo en vez de irnos a Lugo...  cierto es que tardamos bastantes kilómetros en enterarnos, y sólo caemos en la cuenta viendo cómo las montañas se volvían demasiado montañosas. Lo que es las indicaciones de la carretera no nos dan ninguna pista porque no había ni mención de cuántos kilómetros faltaban para llegar a donde fuese.

— Mira, un autobús. Tiene wifi, dice.
— Ya te gustaría consultar el Paleofreak mientras lo adelantamos, ¿eh?
— Lee el cartel de delante, a ver si dice a dónde va.
— Dice dice... "Madrid-Oviedo". Pues nos hemos equivocado.

Bueno, a cambio vemos paisajes espectaculares, montañas neblinosas dignas de El Señor de Los Anillos, puentes en construcción dignos de Myst. Bastante en construcción, la autovía del nororeste; estas noticias siempre nos llegan en directo, por información fiable. Oscar durante el viaje se desepera porque su madre no quiere parar en ningún sitio: amenaza con el suicidio: "¡¡¡Estoy agotado, hambriento, destrozado, y tengo pis!!!" —("Qué mono", dice Álvaro).

Y en fin, que así veo el último trocito de la cornisa cantábrica que me faltaba por ver, de Cudillero a Ribadeo. En Cudillero estuve hace años, más de veinte pongamos, en una curiosa expedición con los amigos donde al final cada cual acabó volviendo por su lado, en una especie de riña implícita o descomposición de la expedición. Bonito sí que era. Mientras duró.

Y Viveiro sigue donde lo dejamos. Bueno, nos han quitado la cama supletoria, con lo cual ya no invitamos a nadie a venir. El pueblo, perfecto; investigando ya hemos visto una casa que venden en el centro: ochenta kilos, que no tenemos, a no ser de grasa corporal. Los niños se han encontrado otra vez con su amigo y vecino Jairo de otros años, y la nube sigue colocada sobre la villa, casi permanente—hay que salir a las afueras para coger más ratos de sol. Aún estamos desempaquetando y organizando cosas, y viendo qué dan de sí los recursos informáticos que nos hemos traído. Álvaro me va a enseñar a editar vídeos de sonido con imágenes, aprovechando que no me he traído la webcam; algo aprenderemos unos de otros. Ya pondremos fotos de las que hagamos; y mañana más.

PS: Casi me olvido: Felicidad.es





Martes 15 de julio de 2008

3 de junio de 1905

Es uno de los cuentos sobre mundos imaginarios de Sueños de Einstein, de Alan Lightman (—traduzco):

Imagina un mundo en el que la gente vive sólo un día. O bien el ritmo cardíaco y respiratorio se acelera, de manera que toda una vida se comprime en el espacio de una vuelta de la Tierra sobre su eje—o la rotación de la Tierra se reduce a una marcha tan baja que una revolución completa ocupa toda una vida humana. Cualquiera de las dos interpretaciones es válida. En un caso o en otro, un hombre o mujer ve un amanecer, una puesta de sol.

En este mundo, nadie vive para ser testigo del cambio de las estaciones. Una persona nacida en diciembre en cualquier país europeo nunca ve el jacinto, la azucena, el aster, el ciclamen, el edelweiss, nunca ve las hojas del arce volverse rojas y oro, nunca oye los grillos ni el canto de los pájaros. Una persona nacida en diciembre vive su vida fría. Del mismo modo, una persona nacida en julio nunca siente un copo de nieve en su mejilla, nunca ve el cristal sobre un lago helado, nunca oye el crujido de las botas en la nieve reciente. Una persona nacida en julio vive su vida cálida. La variedad de las estaciones se aprende en los libros.

En este mundo, una vida se planifica por la luz. Una persona nacida a la puesta de sol pasa la primera mitad de su vida de noche, aprende oficios de interior como tejedor y relojero, lee mucho, se vuelve intelectual, come demasiado, se asusta de la inmensa oscuridad exterior, cultiva sombras. Una persona nacida al amanecer aprende ocupaciones de aire libre como granjero o albañil, se mantiene en forma, evita los libros y los projectos mentales, es soleada y segura de sí, no teme nada.

Tanto los bebés del anochecer como los del amanecer se desconciertan con el cambio de luz. Al llegar el alba, los que han nacido al anochecer se ven sobrecogidos por la visión súbita de árboles y océanos y montañas, se ciegan con la luz del día, vuleven a sus casas y cubren sus ventanas, pasan el resto de sus vidas en la penumbra. Al llegar el crepúsculo, los nacidos al alba se lamentan amargamente por la desaparición de los pájaros del cielo, de los matices y capas de azul en el mar, del movimiento hipnótico de las nubes. Se lamentan y se niegan a aprender los oficios oscuros de puertas adentro, se tumban en el suelo y miran arriba y se esfuerzan por ver lo que antes veían.

En este mundo en el que una vida humana dura un solo día, la gente atiende al paso del tiempo como los gatos aguzando el oído para oír ruidos del ático. Porque no hay tiempo que perder. El nacimiento, la escolarización, los enamoramientos, el matrimonio, la profesión, la vejez, deben caber todos en un solo tránsito del sol, una modulación de la luz. Cuando la gente se cruza por la calle, hacen un gesto con el sombrero y siguen adelante, aprisa. Cuando la gente se encuentra en las casas, educadamente se preguntan uno a otros por la salud y pasan ya cada cual a sus asuntos. Cuando la gente se reúne en los cafés, nerviosamente estudian los cambios en las sombras y no se sientan mucho rato. El tiempo es demasiado precioso. Una vida es un momento de una estación. Una vida es una nevada. Una vida es un día de otoño. Una vida es el borde rápido y delicado de la sombra de una puerta que se cierra. Una vida es un breve movimiento de brazos y piernas.

Cuando llega la vejez, ya sea en la luz o en la oscuridad, una persona descubre que no conoce a nadie. No ha habido tiempo. Los padres han fallecido a mediodía o a medianoche. Los hermanos y las hermanas se han ido a vivir a ciudades lejanas, para coger las oportunidades al vuelo. Los amigos han cambiado con el ángulo cambiante del sol. Ls casas, las ciudades, los trabajos, los amantes, todos se han planeado para poder acomodar una vida enmarcada en un único día. Un anciano no conoce a nadie. Habla con la gente, pero no los conoce. Su vida se desperdiga por fragmentos de conversación, olvidados por fragmentos de personas. Su vida se divide en episodios apresurados, de los cuales pocos han sido testigos. Se sienta a su mesa al lado de la cama, escucha el ruido de la bañera, y se pregunta si existe algo fuera de su mente. ¿Existió realmente aquel abrazo de su madre? ¿Existió esa rivalidad bienhumorada con su amigo del colegio? ¿Existió realmente esa primera punzada de enamoramiento? ¿Existió la persona que amaba? ¿Dónde están ahora? Dónde están, ahora que está sentado, a la mesa de al lado de la cama, escuchando el ruido de la bañera al vaciarse, percibiendo vagamente la luz cambiar.


—No sólo es el cuento estremecedor, sino que creo que todos vivimos en ese mundo, o en uno muy parecido. A veces tardamos en enterarnos.

El pánico narrativo

 

 

pabellón puente Zaragoza




Lunes 14 de julio de 2008

Para ver la Expo

... desde un punto de vista excepcional, hay que ver las fotos de José Antonio Melendo. No os las perdáis. Ayer nos acercamos por primera vez a dar una vuelta por el Parque del Agua y todo este barrio nuevo del noroeste (la última vez que fui por allí eran campos de acelgas). En septiembre veremos más. De momento vamos mucho más al noroeste—mañana, a Viveiro.

Más flickr


















Domingo 13 de julio de 2008

Green Leaves of Summer

Canción de Paul Francis Webster y Dimitri Tiomkin, de la película "The Alamo" (1960). Aunque la han grabado muchos después, yo se la oí a The Brothers Four.





A time to be reapin', a time to be sowin'.
The green leaves of Summer are callin' me home.
'Twas so good to be young then, in a season of plenty,
When the catfish were jumpin' as high as the sky.

A time just for plantin', a time just for ploughin'.
A time to be courtin' a girl of your own.
'
Twas so good to be young then, to be close to the earth,
And to stand by your wife at the moment of birth.

A time to be reapin', a time to be sowin'.
The green leaves of Summer are callin' me home.
'Twas so good to be young then, with the sweet smell of apples,
And the owl in the pine tree a-winkin' his eye.

A time just for plantin', a time just for ploughin'.
A time just for livin', a place for to die.
'
Twas so good to be young then, to be close to the earth,
Now the green leaves of Summer are callin' me home.




Early mornin' rain




Site I Like

Si hubiera tenido este organizador bibliográfico en red quince años antes no hubiera empezado jamás a hacer mi bibliografía:

CiteULike: A Free Online Service to Organise Your Academic Papers:   http://www.citeulike.org/

What is CiteULike?
CiteULike is a free service to help you to store, organise and share the scholarly papers you are reading. When you see a paper on the web that interests you, you can click one button and have it added to your personal library. CiteULike automatically extracts the citation details, so there's no need to type them in yourself. It all works from within your web browser so there's no need to install any software. Because your library is stored on the server, you can access it from any computer with an Internet connection.

Why is it "social"?
You can share your library with others, and find out who is reading the same papers as you. In turn, this can help you discover literature which is relevant to your field but you may not have known about. The more people who use CiteULike, and the more they use it, the better it becomes as a resource. (...)

 

How can I organise my papers?
CiteULike has a flexible filing system based on tags. You can choose whichever tags you want, and apply as many as you like to a paper.
You can use tags to group papers together.


Viene a ser como un blog de referencias académicas. Ahora ya demasiado tarde para cambiarme de sistema. Pero se lo recomiendo a cualquiera que quiera hacer una bibliografía personal, y que no le importe compartirla, como era mi caso.

En cualquier caso, es un sitio excelente para obtener información bibliográfica actualizada sobre cualquier tema. Esto es lo que se llama emplear la Red de manera inteligente.

Querido blog










Sábado 12 de julio de 2008

Don't think twice it's all right

Hace poco me he vuelto a comprar (como hace treinta años) The Freewheelin'.




Dark Eyes


Viernes 11 de julio de 2008

Tercer contencioso

Nos despedimos de este curso al modo tormentoso, poniendo pleitos. Ya es el tercer recurso contencioso administrativo que planteo contra la Universidad de Zaragoza:

— El primero, el de la oposición a cátedras. Aquí está la historia de este caso.  Actuación irregular y trapichera de un tribunal, protegida luego por el Rectorado del antiguo rector Pétriz.
Este recurso lo perdí en el juzgado de lo contencioso administrativo con una actuación en la que el juez se cubrió de gloria. Vamos, como no es infrecuente que suceda hasta en la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o el Constitucional, donde se suelen infringir o ignorar (cuando sus señorías lo estiman oportuno) hasta los principios más básicos del derecho. Pues aquí, parecido. Ahora está pendiente de recurso en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, pero no tengo muchas esperanzas de que llegue a nada, vista la vía que ha tomado el asunto.  

— El segundo contencioso se verá en mayo del año que viene, un recurso contra la inactividad de la Administración. Se refiere a la actuación irregular de nuestro departamento excluyendo de la docencia de postgrado a quienes no pertenezcan a grupos de investigación. Aquí el Rectorado nos dio la razón a los recurrentes, pero luego no ha llevado a efecto sus propias resoluciones, ni les ha corregido los papeles ni las actuaciones a quienes actúan (según criterio del propio Rectorado) irregularmente. Otra de traca, vamos. Lo que solicitamos es la aplicación de la resolución del propio Rectorado.

— El tercer contencioso va referido a lo mismo: contra la nueva normativa del departamento según la cual no quedan ya excluidos de segundo y tercer ciclo quienes no pertenezcan a los grupos de investigación, pero "se da la preferencia" a los que sí pertenezcan. Efectos, los mismos, con otras palabras.

Al entender de nuestros colegas, enlazados en grandes corros de la patata, la pertenencia a un grupo es un mérito que eclipsa a todos los demás. No cuenta la investigación efectivamente realizada, pues no se llegan a baremar los méritos: donde hay Miembro de Un Grupo, ábrasele paso, pues goza de la bendición de la Coordinadora y de los Co-coordinadores, y de los Co-Colegas.

Y quien no esté de acuerdo, que vaya a los tribunales, porque al Rectorado esto le parece genial como criterio, aunque nunca lo pondrá por escrito. A nuestro recurso de alzada contra esta normativa, dio la callada por respuesta. Otra posibilidad, claro, es que al Rectorado más bien le traigan al pairo los criterios que emplean los departamentos para repartir la docencia, o los chanchulletes que se monten. Pero cuando vaya su abogado a defender esto ante un tribunal, bien tendrá que echarle fe y cantar las excelencias de la pertenencia a equipos de investigación como mérito clave y piedra de toque de todo el sistema. Pues allá ellos, lo que eligen defender—si de mí depende, ya mostraré cómo eso es incoherente con las propias resoluciones anteriores del Rectorado.

Y si gana la universidad este contencioso, pues genial: que se aplique el sistema a toda la Universidad, y que nos digan de una vez que es obligatoria la pertenencia a los grupos de investigación. Y que cambién la redacción de los Estatutos. Pero eso, ves, ya gusta menos, porque aquí lo que de verdad mola es que haya una ley en cada rinconcillo, la que dicta el jefe del corral de turno. Eso es lo que menos problemas le trae al Rectorado—o eso se piensa, al menos.

Contra esa política oportunista y carente de principios sólo se puede hacer una cosa: recurrir fuera, a los juzgados. Y que sea lo que el juez dictamine. Esperanzas no tenemos muchas, de nada. Porque es una manera de hacer que se lleva no sólo en esta Universidad, sino que es típicamente española. Y cada vez más—cada corronchico, con su leyecica, y la letra de la ley "de verdad", pues... "incomprensible" para todos, y hasta para los jueces que habrían de aplicarla. La letra dirá lo que ellos dicen que dice, una vez olvidados o tergiversados los aspectos que molesten. Que sería muy jorobado el hacerla cumplir, si la gente se acostumbrase a exigirlo. Menos mal que no hay mucha costumbre de hacerlo, y contra el vicio de pedir, ya se sabe.

Si la ley no lo prohibe explícitamente... estamos cubiertos










Jueves 10 de julio de 2008

Producción y reproducción

De un artículo en la última revista de Muface sobre "Las españolas y la salud reproductiva": cada año nacen en España 480.000 niños, y hay más de 101.000 abortos. Oficialmente reconocidos.

O sea, que cerca de uno de cada seis embarazos se interrumpe voluntariamente, o más. En la mayoría de los casos, alegando que hay "peligro para la salud de la madre", lo cual es señal evidente de un fraude masivo, para cualquiera que se pare un minuto a pensarlo sin prejuicios.

Y es un fraude de ley, éste, que no resulta en unos eurillos estafados a Hacienda, sino en un acto que (supuestamente) está penado como un atentado a la vida humana—de no ser el supuesto auténtico y cubierto por la ley, se entiende.  No hay una hipocresía de tamaño similar en ningún otro rincón de nuestro ordenamiento jurídico—ni en ningún otro caso se tolera que una vida que según la ley se entiende humana dependa de que un médico falsario (falsario en un altísimo porcentaje de los informes producidos sobre la salud de la madre) se quiera sacar unos euros en un negocio en el que participa directamente.

Es, sencillamente, inaudito. Pero los alemanes también vivían con sus campos de concentración pensando que su razón de ser tendrían, y que después de todo igual no eran plenamente humanos, los masacrados. Suponiendo que los abortados sean medio humanos, son más de 50.000 homicidios legales o legalmente apañados con un tupido velo—así desde el punto de vista matemático.

Otro dato de este artículo: "el 42,6% de las mujeres españolas de entre 22 y 44 años no ha tenido aún ningún hijo." geminis

"Aún".

Estamos hablando de más de un 40 por ciento—algo que jamás ha sucedido en ningún país ni en ninguna época. Cosas inauditas nos trae el progreso. El artículo habla de "retraso en la edad de tener el primer hijo". Retraso a perpetuidad, en tantos y tantos casos. Luego las niñas chinas, etc. El Tercer Mundo produce barato—niños también. De hecho le hemos delegado mayormente la producción de productos y de productores y de reproductores—por efecto deslocalización.

El artículo dice que "la competitividad actual obliga a una dedicación plena al trabajo". Trabajos a tiempo completo, sin tiempo para la familia. Ya harán eso de hacer familias en China o en Marruecos. Los matrimonios (institución agrícola) fueron estables mientras hubo puesto de trabajo estable, o mientras hubo que tener una productora/reproductora en casa del obrero, para asegurar la producción y reproducción de su hombre. ¿Ahora? A deslocalizar. Puestos de trabajo inestables, y relaciones también inestables: el tener una pareja fija es un incordio para la movilidad laboral. Y todos sabemos que el trabajo va primero y el amor después, como un epifenómeno para llenar las horas libres.

Que si prolifera lo de las 65 horas semanales ya no serán tantas—qué alivio, una vez libres de los hijos, ya no necesitaremos ni pareja.

El fenómeno tiene otras variantes. La funcionaria tan hiperresponsable y dedicada primero a su oposición y luego a su puesto y luego a volver tras largo circuito al lugar de su origen y familia, que mientras se le pasa el asado y se queda soltera a perpetuidad. Con pocos riesgos tomados, poca improvisación erótica, y eso sí buena carrera y buenos trienios. También abunda—y es que en la función pública se han refugiado muchas mujeres que en otros sitios eran sospechosas de poder querer embarazarse.

Sospecha infundada en muchos casos, como vemos.

El matrimonio se ha devaluado como institución—a la gente le da lo mismo (aparentemente al menos) estar casada o no, y el gobierno hace lo que puede por eliminar la diferencia entre estarlo y no estarlo. Y a nadie le importa, menos a la hora de tener hijos, porque la inestabilidad de la relación siempre es buena excusa para postponer el embarazo sine die. También aquí hay mucho liberalismo de boquilla, y más bien búsqueda de la comodidad y de eludir compromisos y responsabilidades.

Buena solución será dar a los matrimonios (también a los gays) permiso laboral obligatorio durante la adopción o reproducción, tanto a hombres como a mujeres, todos café. Pero no parece que vayan a ir los tiros mucho por allí. Igual ya era la puntilla y pasábamos a natalidad y adopción cero, para no ser sospechosos nadie de nada. Que eso sí que parece que va a ser importante.

Aún recuerdo que en mi currículum de las oposiciones (suspendidas) puse al final, a modo de chiste, en "otros méritos", que tenía tres niños, "con régimen de dedicación a tiempo parcial". Y el tribunal se lo tomó tan mal que incluso se molestaron en reprochármelo. No es de extrañar, viendo que la que era presidenta del tribunal, y catedrática de nuestro departamento, en otras ocasiones nos ha afeado en público cosas como tomar permiso laboral por matrimonio, o "dedicarse a criar niños" en lugar de investigar más.  Pues no sé quién iba a leer los artículos de investigación, si no hubiese primero niños, y luego mayores. Eso sí que habría que investigarlo. También hemos tenido ocasión de oír comentarios negativos sobre las profesoras que tienen partos fuera de los meses de vacaciones, como cosa poco profesional. Por supuesto, como esta postura podría parecer muy dura si no, iba aderezada con ribetes de discurso feminista.

Los niños no son especialmente bienvenidos—ya casi parecemos ingleses. Hasta los padres y madres, cuando hablan de ellos, suele ser como de un fastidio, o de un incordio para su ocio o su trabajo. Y a facturarlos al campamento si es posible. Interesantes, no parecen; y uno se sospecha que en general deben recibir poco refuerzo positivo. Ahora, nintendos y playstations, todas las del mundo.

En nuestra Universidad no hay guarderías. La verdad es que casi ni son necesarias. De hecho, se aprecia más la "disponibilidad total" de que hacía gala el antiguo Rector, que la "conciliación laboral" que a veces se pregona. De todo hace falta, supongo. Pero puestos a elegir, mejor, opino yo, todos con conciliación familiar que todos con disponibilidad total. Este último ideal pertenece a alguna pesadilla zamiatinesca u orwelliana, de una sociedad robótica perfectamente eficaz, y donde la vida y el erotismo y el ocio de sus habitantes están supeditados a una mejor productividad y a un orden social planificado—no por nadie, sino autoplanificado. Y es una pesadilla que cada día parece menos delirante.

Humano, demasiado poco humano













La bohème

I wish, I wish, I wish in vain
That we could sit simply in that room again...










Non monsieur je n'ai pas vingt ans





Miércoles 9 de julio de 2008

Más arte espontáneo de la Red

Este
correo basura que me llega no es mejorable con un diseño calculado. Son fenómenos de nuestro tiempo:

Me llamo Darya

He oído mucho que en Internet hay unos lotes, donde probablemente encontrar a la persona del sueño! Espero mucho que me escribiréis!
Deseo encontrar a la persona, que se encuentra en la condición de dirigirse con las mujeres, sabe que esto los es necesario, por eso busco a la persona adulta! Veía su estructura sobre el lote, pero no tenía el tiempo para escribirle, ya que mi estructura personal fue quitada. Pero me amabais mucho, esto amaba, decís de usted directamente! Pensaba en Usted mucho, y ahora le escribo! Espero que le amaré también, así como! 


Mí - 28 años.


Trabajo como la enfermera de los niños.


La muchacha muy romántica, mí amo soñar y pensar bueno. Mucho a menudo, cuando en la calle hacer calor voy con las amigas, tengo muchos amigos, mí la muchacha muy sociable, amo estudiar todos los nuevo, amo, hace conocimiento con la gente nueva! Amo mucho los animales, amo a los gatos. Pienso que los buenos animales muy tiernos y! Amo mucho leer, amo los libros distintos, la imaginación, los detectives y mucho otras cosas, amo también parecer las películas distintas, mucho a menudo voy al cine con las amigas!


Amo todas las temporadas, en cada uno de ellos hay algo bueno, en verano amo navegar, amo, cuando quitar probablemente toda la ropa superflua y ENTRAR en la ropa fácil! Esto muy agradable, cuando las influencias del viento sobre el cuero y amò esto!


La muchacha muy activa, mí amo las competiciones deportivas, se encuentra, corro por la mañana en verano, estaba sentado nunca sobre las dietas, deseo estudiar todo este mundo, deseo mirar en cada esquina de este mundo!


Espero mucho que me responderéis que le amaba, por que os me habéis interesado! Espero mucho en esto!


(ALVARO: "¡Si parece Jar-Jar Binks!")

Si queréis os paso su email...

Extinción del pingüino ártico



Una estrella de YouTube

Me suscribo poco a otros canales de YouTube, pero hoy me he apuntado al de Ysabellabrave, que se dedica a hacer canciones en plan cuasikaraoke y bueno, lo hace de maravilla, se adapta genial al medio, y tiene cientos de comentarios en cada vídeo. Una muestra:




Y aquí cuenta sus experiencias en YouTube:





A Letter to No Body




Martes 8 de julio de 2008

Lejeune-do diarios

Me estoy leyendo uno de los primeros libros que salieron sobre los blogs personales, "Cher écran..." de Philippe Lejeune (2000). Bueno, la palabra blog es que ni aparece, llega aquí Lejeune no por el camino tecnológico sino por el del diario personal, que es el objeto del libro: el diario personal escrito por ordenador—privado, en la primera mitad del libro, y público en red, en la segunda mitad. El libro mismo adopta una forma de diario siguiendo la inmersión lenta y deliberada de Lejeune en un mundillo que desconocía (mundillo realmente entonces, antes del bombazo de los Skyblogs en Francia). Como es de suponer, las reflexiones sobre la privacidad, la intimidad, el descoque, la confidencialidad etc., ocupan buena parte de las reflexiones de Lejeune—y de sus "colaboradores", pues más de la mitad del libro son extractos impresos de diarios en red, una especie de anthologie du blog avant la lettre.

Un échantillon:

"Internet no es más que una peripecia en la larga historia del noviazgo entre el secretismo y la publicación, entre el pudor y el impudor... Todo descansa sobre la oposición de dos públicos: los cercanos, de los cuales uno se esconde; los otros, cuyo reconocimiento se busca. Mucho antes de Internet, los escritores querían a los amigos que les llegaban a través de los libros. Internet es el primer dispositivo que permite a cualquiera ser reconocido a la vez que permanece desconocido." (393, traduzco).

Internet es la invención de la "micro-recepción" (395): permite a todos tener unos poquitos lectores y sentirse reconocido por ellos, hace pasar la recepción de lo cuantitativo a lo cualitativo.  Todo es allí a la vez viejo y nuevo y (aquí se reconoce el momento milenarista en que se escribió esto)—nos lleva au "un fin del mundo en un desorden de voces inaudito, y a la vez, es el principio del mundo, en el que cada uno, en su rincón, reinventa los gestos más simples, como los enamorados el amor..." (397).

"Cada vez más, el diario de enfermedad me parece no ya una categoría particular más, sino el núcleo mismo del diario íntimo" (398)—Supongo que esto es más comprensible si consideramos la vida como enfermedad, o las paradojas de la socialización como una enfermedad...  La perspectiva de Lejeune se va volviendo más comprensiva y positiva hacia los blogs personales, como se volvió en tiempos más positiva hacia el diario personal a partir de un rechazo inicial que tenía. Esto decía en unas notas que rescata de 1980—cuya sustancia es que le falta al diario perspectiva, retrospectividad, interpretación, distancia y narratividad:

"El diario, que se presenta como una lucha contra el tiempo (fijar el presente, construir una memoria) está de hecho fundado sobre una abdicación previa ante el tiempo (atomizado, hecho añicos, reducido al instante)... Incapaz de resumir, de subsumir lo idéntico bajo un concepto, atrapado en esa locura de repetición que es la vida misma.... Repite en la escritura precisamente aquello de lo cual debería salvarnos la escritura: es esencialmente trágico" (405).

Ahora parece creer más en la posibilidad de construir ese orden narrativo a medida que se avanza.
"L'articulation entre journal et autobiographie est au cœur de mon histoire" (405). Una página del diario sobre diarios:

"lunes 14 de enero (de 2000)

"Última clase del semestre. Excelente exposición de otra estudiante sueca, Jenny Högström, sobre las cicatrices como desencadenadoras de autobiografías. Cosa que resonaba con una exposición del año pasado sobre el tatuaje. Nuestra piel es un pergamino sobre el cual la vida deja sus huellas, podemos vernos tentados a inscribir allí, a su vez, nuestra identidad. El tatuaje mismo, cuando las elecciones que lo inspiraron ya no se llevan, se vuelve la cicatriz de una identidad pasada. Chair écran..."

Y le parece encomiable la dignidad personal de los diaristas en red, y hasta una especie de modestia sui géneris, frente a los egos grotescos de la telebasura.

Mientras el libro avanza, pasan cosas. Muere el padre de Lejeune (on n'est plus si jeunes que ça...). La Asamblea francesa pasa legislación sobre responsabilidades de los administradores en Internet. Los diarios se multiplican por momentos....

—Leyendo leyendo a Lejeune me acuerdo de cuando comencé a llevar un blog personal. Supongo que lo sigo llevando, aunque el lado personal no es precisamente el que más ha crecido. Antes leía más diarios personales, ahora más blogs temáticos. Y me he dedicado a especulaciones semióticas, a comentarios sobre la actualidad, últimamente al cante jondo.... Supongo que gran parte de la deriva que tome un diario tiene que ver no sólo con lo que uno lleve dentro y vaya sacando, sino con el feedback que llega de fuera. Abundaban más los comentarios y el trato personal hace unos años en mi internet particular. Luego la cosa no se ha desarrollado por allí—hoy le decía a una amiga que creía que iba a encontrarme gente con intereses similares, conversaciones, etc., y que más bien me he encontrado más aún conmigo mismo, ¡como si yo no abundase ya, y me hiciera falta!  Cuestiones de intimidad personal, problemas con los conocidos, etc., también eran más prominentes al principio. Aunque quizá sea que me he acostumbrado. Hace poco, una colega con la que he tenido muchas desavenencias se quejaba de verse nombrada en mi web personal. Le dije que al menos no podía decir que me dedicaba a decir falsedades sobre ella—si bien no es de esperar que esté muy de acuerdo con la manera en que entiendo nuestras desavenencias.

En fin, que quiérase que no, desde el momento que abrimos la boca hacemos un diario personal. Y ya no te digo si vamos por ahí, como yo, con su identidad "real" a cuestas, hablando de cosas del trabajo, etc. Aunque mi blog vaya derivando hacia dos o tres temas recurrentes, ni me libro ni me quiero librar de la dimensión de blog personal, y diario si a diario llega. De ahí que alguna gente parece creer (y antes más) que me dedico a escribir aquí todo lo que hago y todo lo que pienso y todo lo que me pasa. Eso no es ni posible ni deseable ni se intenta aquí, por supuesto. Aunque no niego que lo que escribo esté lleno de mensajes secretos sólo descifrables para mí, como señales de televisión para las que falta el decodificador. Pero eso le pasa al mundo por el que paseamos, no sólo a los textos que escribimos. Todo es un diario personal, y un fragmento de autobiografía, si bien lo miramos. El mundo está tatuado con mensajes personales.

Cómodamente aplatanados














Simple Twist of Fate

Del álbum de Bob Dylan Blood on the Tracks. En nuestro característico estilo primer plano de cámara cum regressus in infinitum.





Y cuántas veces regresamos a esos parques y canales y hoteles desconocidos...

It's all over now baby blue



Lunes 7 de julio de 2008

La paradoja de la publicación

Otro interesante artículo de José Carlos Bermejo Barrera en Fírgoa: "La paradoja de la publicación."

Concluye que "en el momento presente el proceso de creación de publicaciones puede llegar a convertise en un monstruo o en una especie de “gen egoísta” que no aspira más que a reproducirse a sí mismo, con el grave problema de que podría incluso llegar a deteriorar el proceso real de creación del conocimiento científico."

Resulta esta conclusión de analizar el "mercado" de la investigación con razonamientos basados en la oferta y la demanda (universidad capitalista al fin y al cabo), y en unas hipotéticas unidades cerradas en sí mismas que son las disciplinas o teorías - dos conceptos que no se distinguen suficientemente en el artículo. Claro que lo de teorías se toma en sentido amplio, los fundamentos básicos que dan su sustentación a una práctica disciplinaria dada, según la teoría de las revoluciones científicas.

Podría decirse que analizar la producción de conocimiento en esos términos ya es sin embargo dar una imagen "teórica" del mismo, según un método cuadriculado ideal con el que las disciplinas se conceptualizan a sí mismas. En mi opinión la paradoja no llega a ser tan grave, aunque siempre lo sea, ni llega la cuestión a un colapso matemático, aunque colapso haya siempre. Y "el proceso real de creación del conocimiento científico" siempre ha tenido lugar rodeado de mucho ruido ambiental.

No llega a ser tan grave el asunto, digo, porque las disciplinas en realidad no tienen esa estructura aquí expuesta (o quizá satirizada) ni funcionan como compartimentos estancos, y las revoluciones, aun habiéndolas totales, son más bien derrumbes progresivos y por partes. Las disciplinas, aun en las ciencias, y ya no te digo en las humanidades, son bastante más borrosas y fluidas, son colecciones nebulosas de prácticas, instituciones y personas. Y los criterios sobre lo que es aceptable o no disciplinariamente están constantemente siendo revisados, cambiando, ganando o perdiendo influencia en la génesis del conocimiento.

Y se da la otra paradoja de que muchas veces es lo periférico a la disciplina lo que le insufla energías nuevas para seguir avanzando y generando conocimiento - ligeramente distinto del anterior, pero conocimiento al fin y al cabo. Mientras que lo realmente CENTRAL a la disciplina, lo indiscutiblemente disciplinado, suele ser más bien ciencia normal cuando no estéril.

En fin, al menos eso me gusta pensar a mí, con mis tendencias poco disciplinadas últimamente, y mi exceso de producción... que ni se sabe siquiera hasta qué punto es académica, dado el cambio de reglas del juego, o nebulosidad adicional, que está introduciendo la publicación electrónica.

Dicho esto, a mí sí que me parece que hay paradojas en la publicación. Por ejemplo, la que se me da en la bibliografía, un recurso que cuanto más trabajo le dedico y (por lo tanto, supongo) más valioso se vuelve, pues menos mérito me reporta en relación al tiempo invertido, según la fórmula de Bermejo (siendo la unidad de mérito el "paper"). Mejor hacer dos artículos que una bibliografía en cuarenta volúmenes—sobre todo si es gratuita y en red—en términos de rentabilidad profesional. Y los papers, cuanto más escondidos, mejor. Así sólo queda su valor oficial como mérito evaluado y contabilizado—el contenido es lo de menos, y he ahí otra paradoja.

PS: puestos a escribir sobre el tema, hoy me he reorganizado mi página de publicaciones. 

Capitalismo imaginario













Domingo  6 de julio de 2008

I Shall Be Released

Ya aviso que los domingos canturreo más de lo habitual. Mientras espero a que los críos se terminen de arreglar para el paseo, aquí va otro clásico de Bob Dylan, en el estilo de vídeo que me temo ya me caracteriza. Lo cierto es que aparte de la ventaja de no verme el careto mientras canto, lo hago porque mejora muchísimo el sonido si me acerco al micrófono incorporado del ordenata. He intentado sin éxito encontrar un micrófono para Mac, pero en cuanto lo haga igual conservo este formato de primerísimo plano que ya voy a patentar como marca de estilo de la casa. Sin un estilo personal no hay futuro en el mundo de la canción.






Canal de JoseAngelGL (YouTube)



Buddy Can You Spare a Dime

En mi estudio de grabación, un álbum (en el caso de que existiese el concepto) no se graba en un año sino en una mañana; me salen las canciones como auténticos churros. Bien, pues esta es nuestra producción de después del desayuno, una canción que no le oigo a nadie desde los años setenta creo...  lo que no sé es cómo me acuerdo aún de la letra.
Iba así:

Once I built a railroad, I made it run,
I made it race against time.
Once I built a railroad, now it's done—
Buddy, can you spare a dime?

Once I built a tower, way up to the sun,
Of bricks and mortar and lime.
Once I built a tower, now it's done—
Buddy, can you spare a dime?

Once in khakhi shirts, gee, we looked swell
Full of that yankee doodle dee-dum
A hundred million boots went sloggin' through Hell
And I was the kid with the drum!

Say, don't you remember, they called me Al,
It was Al all the time
Say, don't you remember, I was your pal—
Buddy, can you spare a dime?

Once I built a railroad, I made it run,
I made it race against time.
Once I built a railroad, now it's done—
Buddy, can you spare a dime?






Tango 'til they're sore



Sábado 5 de julio de 2008

Back to Base

La bibliografía que llevo va bajando constantemente de visitas, en suave pendiente. Apenas tiene 50.000 visitas en los últimos 4 años. Supongo que es un síntoma más del crecimiento de contenidos la web, por una parte, y del decrecimiento de la Filología, por otra. Otra alternativa serían mas dañinas para el ego, aunque no hay que descartarlas.

En todo caso, está claro que hay que nadar nada más que para seguir quieto en la corriente, y promocionar constantemente los trabajos propios, porque si no se quedan durmiendo el sueño de los justos en una estantería del ciberespacio.

Así que hoy inauguro una cuenta en Google Base y allí que te va la bibliografía como "contenido para compartir", tipo "reference article". Si Google ya tiene los diarios íntimos de nuestras búsquedas, por qué no darle nuestras referencias bibliográficas. También le puse una página en Wikilearning, a la bibliografía.

E intento abrir una cuenta en Freebase para lo mismo, compartir mis contents... pero está más difícil el proceso de registrarse allí.

Le echo un vistazo a Wikibooks etc., por si pinta allí algo mi bibliografía. De todas maneras, ya me llegan casi todas las visitas a través de Wikipedia.

Pero para volver a incluir sus contenidos en un wiki, sería un trabajo de chinos. Para esos trabajos repetitivos, mejor sigo añadiendo referencias al  Project Narrative Bibliographical Wiki en Wikimedia. Hoy, con una bibliografía sobre el tiempo de la narración. Como en casi todos estos wikis, queda semianónimo el trabajo que allí se hace, pero al menos me autocito, cosa que siempre da satisfacción. Aunque más content si me citasen otros, claro.

Y a última hora me apunto al European Narratology Network, lo que era el viejo NarrNet, pero que ahora va a volverse un sitio más social, o más asociado, recopilando miembros activos. Creo que les voy a aconsejar fundar una red social con Ning, o al menos un blog, porque al instrumental webero que utilizan le falta mucho mucho desarrollo. Como al de los narratólogos, y demás filólogos, en general.

Dear Jan Christoph Meister,
Congratulations on the new impulse you are giving (mostly from the Hamburg University group I guess) to the European Narratology Network. I think the initiative may be very useful, perhaps most of all for "isolated narratologists" like myself. I understand that web resources are going to be crucial in the way contacts and collaborations are established—"only connect", as E. M. Forster used to say. With that in mind, I wonder whether you might consider expanding the website with tools such as a blog or a social networking site. Blogs like the ones at Blogger (http://www.blogger.com) have many options when it comes to establishing public access and levels of participation and editorship. And a social networking site can easily be established at no cost as well, in sites such as Ning (http://www.ning.com/). As a suggestion, these web tools would greatly enhance the communicative potentialities of an European society of narratologists.
All best wishes for this upcoming project,
 
Jose Angel Garcia Landa
University of Zaragoza (Spain)

PS: Enlace al espacio de trabajo del grupo de narratólogos de Hamburgo en la plataforma Agora - ICN NarrDiBi.

The Language of Websites

    








Viernes 4 de julio de 2008

De méritos

A estas alturas creo que ya nadie tiene claro si hay que añadir nuestros méritos en la aplicación que nos ha hecho la Universidad para coleccionarlos, Medonte, o si se puede pasar de eso, porque nos pagan el complemento salarial a todos, "suponiéndonos" el mérito académico mientras no demostremos lo contrario, como a los soldados el valor. En todo caso yo he ido coleccionando hasta ahora éstos para los dos últimos años:


N.Merito     Tipo Merito    Denominacion    Fecha Consolidación   

1    410 Haber obtenido evaluaciones no negativas    Evaluación positiva-destacada curso 2006/07     22/04/2008   
2    730 Edición de publicaciones científicas.    Coedición del libro THEORIZING NARRATIVITY     28/02/2008    [Fichero adjunto al mérito]
3    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.   
A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology, 12ª ed.     01/01/2007    [Fichero adjunto al mérito]
4    132 Impartición de asignaturas en inglés.    Shakespeare (5º curso de Filología Inglesa)     01/09/2007   
5    132 Impartición de asignaturas en inglés.    Comentario de textos literarios ingleses (3º Filología Inglesa)     01/09/2007   
6    132 Impartición de asignaturas en inglés.    Crítica literaria inglesa y norteamericana (2º ciclo Filología Inglesa)     01/09/2007   
7    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Artículos de crítica y teoría literaria en el Social Science Research Network (2007)     17/12/2007    [Fichero adjunto al mérito]
8    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Guías de comentario de textos en Wikilearning (2008)     05/05/2008    [Fichero adjunto al mérito]
9    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Capítulo en libro "Theorizing Narrativity"     28/02/2008    [Fichero adjunto al mérito]
10    211 Autor material original PESUZ-ADD.    Asignatura "Crítica literaria inglesa y Norteamericana" ADD     01/09/2007   
11    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Capítulo en libro THE TEXTURE OF INTERNET     01/05/2007    [Fichero adjunto al mérito]
12    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Webs y blogs de crítica, semiótica y literatura inglesa     01/05/2007
13    212 Autor material original distinto PESUZ-ADD.    Capítulo en libro PARADOJAS DE LA INTERCULTURALIDAD      16/04/2008
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Pero hoy ya me aburro creo, y cierro el garito universitario. Hemos terminado el año aprobando el plan de ordenación docente del curso que viene, y haciendo yo y dos colegas un voto particular en contra, como viene siendo de rigor estos años.  Final con traca, con votación de toma de posturas, y recuento donde se comprueba que seguimos en absoluta minoría ante la disciplina de voto de los grupos de investigación.

El caso es que entre mis méritos no está el de pertenecer a un equipo de investigación subvencionado, y eso hace que mis colegas me hagan pasar a la cola de elección de asignaturas hasta que adquiera ese mérito. Mérito de gran valor, que eclipsa o anula (a su juicio) a todos los demás.

Es una exigencia que no tienen derecho a hacerme, les recuerdo y no me canso—pues tengo más méritos que algunos de ellos cogidos a pares o a tríos. Y como antigüedad, me doctoré en los años ochenta, no en los noventa, o en los dosmiles, o en algún momento del futuro, como alguno de los que votan por así excluirme.

Lo de la antigüedad lo digo porque entre sí se lo aplican a rajatabla, faltaría plus: es sólo cuando llegamos a mí cuando se saca el plan alternativo b—para que ni se me tenga en cuenta la antigüedad, ni se me aplique un baremo por si saco más puntos, que los saco.

Además me dicen (cuando me dicen algo) que se limitan a aplicar una normativa, que no va con ellos ni deja de ir, que es la que hay—como si no la hubiesen puesto a conciencia y aprobado con sus votos—y que me comprenden, pero que como está el tema en contencioso administrativo, no pueden sino votar lo que siempre votan, y seguir aplicándome esta norma que ninguno defiende explícitamente ni dice que le parezca bien. (Pues eso sólo lo dicen los catedráticos, y hoy no estaban). Ahora sí, el voto teledirigido, como en los mejores tiempos. Eso también es hacer méritos, claro—de un estilo que siempre se me ha dado muy mal.

Pues cuando el juez me dé la razón, como espero que me la dé, y tengan estos Colegas Agrupados una autoridad a la que obedecer...  entonces ya sabremos que no es por el criterio ni voluntad de mis colegas por lo que se me "readmite" al postgrado—que su opinión sobre mis méritos o capacidad bien clara ha quedado en sus acciones. Será, si es, porque se ven obligados. Pero arrieros somos...

... y bueno, ya estoy vendiendo la piel del oso, porque aun en el caso en que el juez me dé la razón, igual no entienden mis colegas la resolución del juez, como dicen que no entienden  la del Rector cuando les anula sus normativas. Ahora que, la decisión del Rector no la han recurrido (precisamente por no entenderla), y se han limitado a hacer oídos sordos—en un recoveco administrativo en el que al parecer esto no tiene consecuencias. Veremos si pasa lo mismo con la resolución del juzgado.

De momento he pasado al contraataque, y lo que hago es no pedir otra docencia que aquélla a la que tengo derecho—y brazos cruzados y recurso al Rector, el Gran Silente, si intentan imponerme otra. Y a ver quién se cansa antes, o hasta dónde se sigue pudriendo el asunto.

Inactividad de la Administración









Home of the Blues

Una vieja canción del álbum Buenas noches from a Lonely Room, de Dwight Yoakam. Aunque claro, yo se la oí a Johnny Cash.






Thunder on the Mountain



Miércoles 2 de julio de 2008

Hasta el moño, del castellano

Aquí va a haber esta semana una manifestación contra el "imperialismo lingüistico del catalán". Pues igual deberíamos haber empezado por hacer una contra  el imperialismo lingüistico del castellano.

Nos gustaría mucho el manifiesto a favor del castellano si hablásemos castellano. Toda la vida hablando español, y ahora resulta que hay que tener cuidado de aclarar que en realidad no hablamos en español (que al parecer no existe, o no se sabe qué idioma es ese) sino sólo en castellano. Erre con erre. ¿A ver si es que quieren promocionar el laísmo, leísmo y loísmo, los promotores del manifiesto?

Mi padre propone la siguiente jotica cuando le dicen que habla en castellano:

No somos ni catalanes
Ni franceses ni navarros
Somos sólo aragoneses
No nos llaméis castellanos

Y aquí con música:



 



Siempre ha llevado especialmente mal mi padre esto de que al español lo llamen castellano, como si estuviésemos en el siglo quince.  Cuando habla con algún catalán, le gusta contraatacar, dejando caer distraídamente en la conversación "vosotros los castellanos..."  Y le pegan cada brinco...

Claro que también se puede reír uno del tema éste, como cuando en la playa de Valencia mi sobrino David viene corriendo y le dice: "Yayo, ese niño que jugaba conmigo me dice que habla en castellano, y le entiendo todo todo—¡el castellano y el español deben ser dos idiomas muy parecidos!"

Por mí, en Castilla que lo llamen como quieran. Y en Hispanoamérica si lo llamasen hispanoamericano me parecería genial. Pero es que allí, y aquí, y en todo el mundo, lo llaman español, no "Castilian" ni "châtelain" ni "Kastellanisch". Hasta el moño de la ñoñería esta de evitar el término "español"—dejémosselo a los secesionistas, que no son pocos y no necesitan ayuda.

Pero aun con todo, vale la pena firmar el manifiesto en defensa de la lengua común (aunque la llamen "castellano") ya que es lo más razonable que se ha podido pergeñar hasta la fecha.  

Manifiesto por la lengua común











Martes 1 de julio de 2008

Plan de vacaciones

Por si este blog tiene algún seguidor asiduo, cosa que no me consta, aviso que durante julio y agosto es posible que esté más regularmente actualizado en su otra dirección o clon alternativo, http://garciala.blogia.com

De momento aún no hay vacaciones, aunque entre expos y expas se ha adelantado el fin de curso y las notas están pinchadas en el corcho y las salas de estudio están desiertas. Aún nos que da algúna reunión, pero ya hay ambiente de plegueishion.

Y lo que es la segunda quincena de julio, y agosto, andaremos por Galicia, a merced de los ciber y de las zonas wifi que pillemos, si las pillamos. Por Biescas estaremos algún fin de semana todo lo más, me parece. Tiramos hacia poniente.  

Pero no renuncio a darme un paseo por aquí también (me mandan mis padres la foto):

valle de Tena


La patata transgénica






 










 

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(también tengo el IBSN 0-000-0000-1

... menos)

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