Qué tiempos. No llegué a acabar la licenciatura por tres
parciales que me faltaban: y sin acabar quedó para siempre
jamás. Como la historia de Arturo.
En la universidad de Montreal también me citan, casualmente en
otra página sobre literatura francesa medieval, pero esta vez a
cuenta de mi modesta bibliografía sobre la ironía. Dicho sea lo de
modesta sin ironía.
Lo más irónico del caso tremendo
éste del
"Monstruo de Amstetten", que tuvo a su hija encerrada durante
veinticuatro años en el sótano y le hizo parir
siete
nietos. Al parecer,
su plan era perfecto y sin rendijas:
ni su esposa
que vivía en la casa se enteró de nada en todos
estos
años. (Que ya hace falta tener el cerebro desconectado, o
compartimentalizado).
Pero la ironía es que se agrietó el plan del
individuo
éste, o del dividuo éste más bien...
cuando se
apiadó de su hija y la dejó salir,
acompañándola a visitar a su hija/nieta al
hospital.
Donde antes la había internado, cometiendo su primer error
benevolente. Allí levantaron sospechas. Si hubiese sido un
ogro
consistente, un agujero negro inhumano de los que no dejan escapar la
luz, seguramente no lo habrían descubierto aún y
quizá hubiese muerto como un santo en su cama. Dejando a su
vida
secreta ya enterrada por adelantado.
Ayer leía su discurso de ingreso en la Real
Academia mi
novelista español favorito, Javier Marías. Y como
suele
pasar en estos casos habla y teoriza sobre su
oficio—contar—un oficio que me interesa a
mí de
oficio.
Hace un homenaje a Lázaro Carreter (cuyo sillón
ocupa) y
la fidelidad de éste al lenguaje hablado con propiedad.
Aunque
el foco principal del discurso cae en la impropiedad del lenguaje mismo.
Las mentiras, falacias e inexactitudes de la narración. En
el
momento en que interviene la palabra se tergiversan los hechos. La
lengua intentando representar la verdad es "un perpetuo amago condenado
a no dar nunca en el blanco, o no de lleno". Se remite
Marías a Ortega y Gasset y su diagnóstico sobre
la
imposibilidad de la traducción exacta (Miseria y esplendor
de la
traducción, 1937). Esto crea una paradoja: todo es
traducible, y
todo es (teóricamente o estrictamente) intraducible.
Ideal narrativo de fidelidad a los acontecimientos: pero los cronistas
(cual Bernal Díaz del Castillo) "se encuentran con una
dificultad insalvable: la sola trasposición a palabras de
unos
acontecimientos está traicionando por fuerza esos
acontecimientos".
(Claro que en los
cronistas, y en
cualquier otro narrador, el valor mimético de la
narración va supeditado a su valor interaccional...)
NO es posible un testimonio fidedigno: 1) por nuestra
posición subjetiva: "Lo que uno ve y vive es por
definición fragmentario y sesgado"
El sesgo no aprarece pues cuando interviene la palabra. Está
ya allí
desde el momento que existe uno, y los
percibe ya desde su óptica sesgada. El mundo es sesgo, y por
tanto
quizá sea sesgado el creer en la posibilidad de una
comunicación sin
sesgos.
(Habría que
preguntarse entonces: ¿podría ser
narración fiel a ese sesgo, precisamente? No la
verdad, sino
mi versión de
los hechos, o mi perspectiva
sobre ellos. El sesgo de la
palabra puede ser fidelidad a esa óptica sesgada que tenemos
sobre el
acontecimiento).
2) Por el sesgo de la lengua. (Invoca
Marías una
visión un tanto
determinista de la lengua y las percepciones que ésta
conlleva en sus
metáforas y estructuras (al estilo de
Sapir/Whorf)—me parece que sobre
todo por un énfasis indebido en la fidelidad al objeto,
cuando la
misión de una traducción es ante todo
interaccional, permitir una
comunicación, no repetir un original).
Enfatiza Marías la consciencia de estos sesgos al relatar:
la
retrospección de la escritura (lo que en una novela
llamó
la negra espalda del
tiempo);
el empezar por un sitio o por otro, incluir o no interpretaciones,
especificar sobre los límites de lo que se
sabe…
Hay infinitas posibilidades de matizar lo que se cuenta con
interpretaciones, causas, explicaciones… "las frases casi
nunca
son las justas, son imperfectas, son inexactas, son escurridizas e
indomeñables". No se puede ir al grano, "tal vez porque en
los
hechos hay grano, pero no en la narración de los hechos".
"si de
veras se fuera al grano, nunca habría literatura".
Un ejemplo límite es la narración de su amigo
Vián
ante el juez, como modelo de quienes "se ven obligados a no prescindir
de los infinitos elementos que precedieron o rodearon tal suceso".
Sterne como modelo antes que Vian, Sterne a quien tradujo
Marías
y que también mostraba cómo la palabra abre
inmensos
laberintos de representación, y puede ocupar más
tiempo
que lo que relata. No se puede seguir la pista a todos los
factores que intervienen en un acontecimiento: nos influyen los otros,
cuyas motivaciones desconocemos, etc.
"Cualquiera que se dedique
a contar
algo cierto, algo pretendidamente verídico, algo ocurrido o
acaecido, sea un cronista, un historiador, un memorialista, un
biógrafo, será siempre susceptible de ser
corregido,
enmendado, aumentado o desmentido"
La maldición que persigue a los historiadores: sus versiones
"definitivas" siempre son enmendadas.
A los biógrafos o eruditos, lo mismo les sucede. El tiempo
les puede enmendar la plana sacando hechos nuevos a la luz.
(Por no hablar de
los periodistas, a quienes ni menciona, e igual es eso lo que
pica a Arcadi Espada).
"olvidamos o perdemos de vista que esa es la esencia del lenguaje, que
todo vocablo no deja de ser un remedo" y el propio lenguaje es ya la
primera traducción. Pero la cosa ha de preexistir a la
palabra…
(aunque a veces, no lo dice Marías, llegamos a conocer
primero
la palabra, y nos forzamos luego a ver la cosa diferencialmente).
Ortega: la ilusión de que podemos comunicar totalmente lo
que pensamos.
Desconfianza de la edad hacia la ficción. Pero hay
tanto
que no se sabe (Thomas Browne: lo que ha caído en las
cavernas
del olvido). ¿Por qué la importancia a la
ficción
y a seres ficticios? Para Marías, son el último y
más eficaz reducto de la memoria. El caso de su
propia
novela (que ficcionaliza a su padre, a Francisco Rico…).
¿Pero cuál es la razón de esta
hegemonía de
la ficción? Lo de asomarse a otras vidas, vivir con otras
mentes….
Otra razón: que sólo en la novela podemos conocer
de modo
fiable, sin correcciones ni supresiones ni enmiendas, precisamente por
ser la ficción. Ni por otras ficciones de otros que se
apropien
de los personajes, como el Quijote de Avellaneda.
(Cosa que a
veces llamamos
transficcionalidad. Y no estoy yo tan de acuerdo en que deje indemne al
personaje original. La prueba, el propio Quijote).
La Academia admite novelistas quizá porque "seguramente
seamos
los únicos que podemos contar sin atenernos a nada y sin
objeciones ni cortapisas, o sin que nadie nunca nos enmiende la plana
ni nos llame la atención y nos diga: 'No, esto no fue
así'".
Pero
algo le enmienda la plana a
Marías la contestación de Francisco Rico, el de
verdad:
Comienza con una defensa de la lectura escapista de las novelas. Leer
novelas no es una operación literaria para el lector, aunque
escribirlas lo sea para el escritor. (Bueno, para los
críticos
es de suponer que sí lo es). Cita Rico a Sainte-Beuve: una
obra
puede ser muchas cosas pero es ante todo un hecho en la vida del autor.
Y hacia la biografía de Marías llevará
sus
ficciones.
Inmoderada ambición personal de JM: con sus novelas aspira a
"atraer toda la realidad al orden de lo ficticio,para someterla por
ende a su caprichosa tiranía y, como ficción,
construirse
a sí mismo a la medida del deseo".
En una "teoría general de la vida y obra de JM" el rasgo
más llamativo es el carácter
centrípeto del
narrador: "el argumento último es la mirada del narrador".
El
narrador de Marías da forma a la realidad, pero pretende que
ésta se le resiste, de ahí su estilo con
enumeraciones,
conjeturas, variantes, correcciones… "Muchas
páginas de
JM consisten en alternativas al relato que actualmente están
fabricando".
JM finge construir un mundo autosuficiente y encerrado en sí
mismo cuando no hace sino traducir su propia biografía. La
conclusión de esta maniobra iría a colocar la
ficción en el lugar de la realidad: "las cosas, los
personajes,
y hasta los lugares reales acabarían duplicando o copiando a
sus
trasuntos literarios (—una retroalimentación entre
ficción y realidad).
Todo "para hacerse el interesante y seducir, sin duda", a todo el
mundo, o quizá a una lectora virtual que no lo corrija.
"Pero no es exactamente así, joven Marías." La
novela no
es autorreferencial: "nace de palabras compartidas y se nutre de hechos
que inevitablemente remiten a una cierta especie de realidad". La
omnipotencia es un privilegio del lector más que del
narrador,
opina Rico. Y (aunque alaba las novelas del nuevo académico)
observa que Marías ha preferido asegurarse la inmortalidad
"por
si las moscas" entrando en la Academia.
Pero desde la Academia se ve la "negra espalda del tiempo" y
Marías no podrá allí sino pensar que
ya no es
joven…
Otra respuesta le llega a Marías de la mano de Arcadi
Espada: bueno, dos:
"La levedad analítica de su discurso, cortés y
cuidadosamente salpicado de negritas y donde se oye, a cada
párrafo, el ruido del papel de envoltorio, se
ciñe a la
habitual llorera sobre los límites de la mimesis." Pueril lo
ve.
— y otra en sus Diarios,
rescatando una reseña de 1999, que propone la lectura del
libro Contra la
imaginación de Christophe Donner. "Un
veneno infesta la literatura."
Allí defiende que el mérito de la
ficción es en
última instancia la audacia de la mirada del artista sobre
su
época. Como si no fuese cosa de la imaginación, y
como si
ésta no infestase más cosas que la literatura...
Con Donner, aboga Espada por la transcripción de lo real:
"Todo
el descrédito de la literatura está en la
imaginación". Y despotrica contra la novela como
género
injustamente entronizado, mimado, leído y premiado.
(No le falta su parte de
razón, no. No porque la novela sea perniciosa, sino porque
lo
demás también es casi igual de novela,
diría yo).
Arcadi Espada viene defendiendo la diferencia tajante entre hechos e
interpretaciones (legítimas éstas, irrecusables
aquéllos), enfurecido por esos periodistas que ignoran
olímpicamente los hechos o los ponen en letra
pequeña en
la página veintitrés. Pero ay… es que
no es tan
tajante la diferencia. Hay un continuo de grises. Y más de
un
"hecho" se genera retroactivamente, por efecto de la negra espalda del
tiempo.
Aunque eso no quita para que algunos jueguen con
deliberación a
ocultar los hechos, o a reducirlos artificialmente a interpretaciones.
Lo cual es precisamente negar el continuo, o trabajar sólo
con
uno de sus extremos. Y eso es más peligroso o inmoral en
periodismo, pero sería injusto tratar a la novela con el
mismo
rasero.
Quizá sea por eso que el Marías periodista
(columnista)
con frecuencia me desagrada o me irrita (personaje irritable
él
mismo), mientras que tengo inmensas tragaderas para sus admirables
novelas que tanto irritan a otros…
Eso es lo que ocupa la lista de artículos de
este blog, si nos atenemos a esta
búsqueda de mi URL.
(Hay que ir al pie de la página de esta búsqueda
de Google y pulsar en Repetir
la búsqueda e incluir los resultados omitidos).Se
verá que sólo nos ofrece Google aquí
cien
páginas accesibles (¡como si no
quisiésemos
más!) que contienen mil resultados de "aproximadamente
3.970", o
sea cuatro mil. Larga, larga es la lista. Quien no me lea no
será porque no he escrito nada. Y aunque a veces me repito
como
un disco rayado como un disco rayado como un disco rayado como un disco
rayado como un disco rayado como un disco rayado, bien habré
iniciado unos cuantos cientos de conversaciones sobre temas distintos y
variados. Quien no converse conmigo será porque no
quiere—digo yo. Lo cual nos puede llevar a diversas
melancólicas reflexiones...
... visto que ni mis conocidos ni mis desconocidos ni mis colegas ni
mis amistades se han animado en general (con la
excepción
de Marcos) a conversar públicamente (normalmente tampoco
privadamente) con este bloguero hiperproductivo. Ni de
política,
ni del trabajo, ni de cine, ni de literatura, ni de la
evolución
del mono, ni de mí (tema inagotable) ni de nada de nada.
Temerán una avalancha de opiniones, seguro.
Con lo cual he de decir, ateniéndome a mi experiencia de
primera
mano, que si los blogs son excelentes para la
autocomunicación
con uno mismo, no queda en absoluto garantizada la
intercomunicación con otras mentes. Que sin embargo
sé de
buena fuente que existen por ahí. La proporción
artículos / comentarios—ya no te digo la
proporción
palmos de texto/comentarios— helaría la pluma de
más de uno. Sin embargo aquí me tienen al pie del
cañon, ante el ensordecedor abucheo de la indiferencia
general.
Déjenme al menos presumir de inasequible al desaliento.
Hace unos días, antes del secuestro del atunero
euskaldun en aguas de Somalia, publicaba Manuel Molares en
Crónicas Bárbaras esta crónica—si
es que una profecía puede ser una crónica, y
puede,
claro, cuando las cosas ya están cantadas de antemano.
Narra allí una peripecia parecida que les sucedió
a unos
ciudadanos franceses. La diferencia es que una vez pagado el rescate,
el ejército francés atacó a los
piratas,
mató a unos cuantos, capturó a los
demás, y hasta
recuperó el dinero. Qué salvajes, estos
franceses,
¿no?—emplear las armas contra los piratas y
criminales.
En contraste, nuestro Ejército de la Paz les
llevó el
dinero a los piratas y les dejó que se marchasen
tranquilamente
con el botín. Con el consuelo que aparece en
algún
periódico de que "los piratas temían que la
fragata les
largase algún pepinazo" mientras se alejaban en su bote
hacia la
costa. Bien sabían que lo merecían, aun con
criterio de
pirata. Pero nuestro ejército, o su mando, es aún
más benevolente y clemente con los piratas de lo que
suponían éstos cuando se animaron a atacar un
barco
español (o lo que fuese). Ahora ya tienen más
datos los piratas, para la siguiente vez.
Sin duda el gobierno aplica aquí los mismos principios que
en la
negociación etarra, o los que expresó en una
entrevista
una hija de los secuestrados: "Deseo que vuelva mi padre sano y salvo,
aunque comprendo a los piratas". Todo un programa mental, vamos. Como
ese otro de "ahora más que nunca es necesario negociar",
cuando
los
terroristas le vuelan la cabeza a alguien, o el aeropuerto. Estas cosas
no tienen remedio: son defectos de carácter (aún
más que de ideología y estrategia
política) que evidentemente
nunca
van a enmendar quienes así conectan ideas.
Nuestra vicepresidenta rehusa hablar del rescate (por la
discreción necesaria, necesaria para contener el
ridículo), y atribuye la liberación de
los
secuestrados a la habilidad diplomática de su gobierno. Oye,
a
base de euros, la diplomacia se engrasa que da gusto.
¿Querrá
decir de la Vega que, aparte de untar a los piratas del barco, ha
untado a
algún otro pirata del gobierno somalí, si existe
tal
gobierno? Menuda gestión de la crisis—con el
dinero
público
que no es de nadie, seguramente. Si en efecto ha sucedido
así, esta señora vicepresidenta y sus socios son
unos
malversadores de fondos públicos. Aparte de llevar al
ridículo al país que representan, y convertir a
su
ejército en el hazmerreír de las mafias y
bandoleros. Con esta pandilla vamos aviados: y lo
malo es que esto es como hacerle señales de neón
al amigo
alahuita del sur, al que nos une una entrañable amistad. De
que
pase, que puede servirse—que el campo está abonado
para
una nueva marcha verde. Tonto será si espera. De momento,
Chacón ya está reduciendo las tropas en la
frontera
africana en dos tercios, como quien da ideas.
Y hablo de Chacón y de la de la Vega porque
Ceja-Pé está
ausente en
estas historias. Como siempre que conviene escurrir el bulto:
pero
ahí está avalando todo con un ligero movimiento
de cejas.
Con un sinvergüenza de este calibre como presidente, vamos
aviados. Pagaremos el pato todos—incluidos los millones de
indocumentados mentales que lo han votado. Para empezar, ya nos han
atracado con las cifras falsas del PIB, que lo de la crisis lo
sabía todo el mundo menos—oh
casualidad—el ministro
de Economía. No hace falta ir a buscar a los piratas a
Somalia:
los tenemos a la chepa, gobernándonos. Por eso los
comprenden y
negocian con ellos.
Otro que tal baila. Moratinos,
nuestro ministro de exteriores, diciendo que bah bah, no importa pagar,
que la libertad de los españoles no tiene precio.
—¿Cómo que no? Vale en este caso 1.200.000
dólares. Porque ¿no querrá el ministro decir que
hubiera pagado CUALQUIER CANTIDAD QUE LE HUBIESEN PEDIDO?—o sea,
¡que AÚN LE HAN PEDIDO POCO! Otro mensaje que sin duda captará algún
buen entendedor.
y re- PS: Vaya, por fin aparece Z-Man
un par de días después, pero (como de costumbre) para
cubrirse de gloria. Negándose a contestar sobre esta
cuestión "por responsabilidad". Ver el
comentario de Arcadi Espada.
Del cual únicamente sabemos que será
uno de estos
dos señores que aquí debaten. Este
debate de Aragón Televisión
lo ha colgado en su web Manuel López, y uno de los grupos
que lo
apoyan, el Colectivo, opina que lo ganó por "goleada". No lo
veo yo tan
claro... y menos aún que vaya a haber goleada en las
elecciones. Los
programas parecen bastante similares—en todo caso parece
prometer
Manuel López una gestión más
consensuada y atendiendo a todos los
intereses en juego, y Rafael
Navarro
una algo más guiada por su plan de reforma. Sea como sea,
llegamos con
inmenso alivio al final de la era Pétriz, esperando que el
nuevo Rector
tenga más voluntad de cumplir la normativa universitaria y
más
autoridad para hacer cumplir sus resoluciones. En lo que se refiere a
mi experiencia en el Departamento de Filología Inglesa y
Alemana, que,
claro, es un rinconcito. Pero un rinconcito tan típico...
Hemos
celebrado la primera comunión de Ivo, con algunos primos
hermanos tíos abuelos y padrinos. A destacar la gran
concentración por su parte, metiéndose totalmente
en su papel.
Aquí aparece con los yayos y con su colega Sasha. Al fondo,
mi facultad y el edificio donde dozo:
Con mami y con su pseudo-gemelo Otas—que sin embargo no ha
pasado aún por el Rito:
Aquí está su foto de Mago Blanco
(lanzaba rayos de luneta con el anillo):
Aunque quizá el mejor documento gráfico del
día sea éste: tras haber recibido los
mega-regalos que le han caído, a cual más
alucinante y más esto ya es pasarse, el pibo interpreta su
Danza Espontánea en QuickTime:
Su primo Pablo no ha podido evitar unírsele, como en un
minstrel show callejero de Nueva Orleans.
Vamos, un buen día, de tantos que van cayendo, y que sigan.
Clara Calvo, Reseña
de Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship. Ed. Mireia
Aragay. Atlantis
29.2 (Dec. 2007): 101-106. Aquí está este
número de Atlantis en red.
Gusta mi enfoque combinando hermenéutica e interaccionalismo
simbólico pero resulta "slightly anti-climatic" mi
elección de objeto de estudio—las
películas sobre Enrique
V de Shakespeare,
que no son novedosas ciertamente, me tiro a lo clásico. Y
también ignoro, quizá olímpicamente,
las
discusiones sobre qué es un remake, que es un off-shoot,
qué es un rewriting, etc. ya tratadas por los filmic
shakespeareans.
De modo optimista, podemos quedarnos con que "García Landa's
chapter is a crucial addition to the book" o que "his post-modern
hermeneutic approach is particularly suited to film adaptations of
Shakespeare's plays, which are generally steeped in a dense reception
history" (103). El libro en conjunto
también ha gustado. Cómprenlo por favor: aquí
está su página
de la editorial Rodopi. Tranquilos, que no pagan royalties a los
autores: en mi experiencia con ellos, todo el dinero se lo queda la
editorial.
Y a otra cosa mariposa, le he escrito esta carta al webmaster de la página de
ESSE:
It includes well over 150,000 records, with a main focus on English
studies, as well as many links to specialised websites. Following the
suggestion on the ESSE website, I would be grateful if you included a
link to the bibliography on the resources section of the
website.
The bibliography has been linked on the websites many academic
institutions, including the relevant link sections of the Library of
Congress, Harvard University, Oxford University, MIT, University of
Chicago, Encyclopaedia Britannica, etc.
In case you decide to include a link, I would be grateful if you would
let me know.
Sincerely,
Jose Angel Garcia Landa
University of Zaragoza (Spain)
Veremos si la incluye. Primera vez que me molesto, o segunda porque a
ESSE ya se lo pedí hace años y declinaron. Muchos
me enlazan sin que se lo pida (ya digo que nunca lo hago,
menos con estos de ESSE). Por ejemplo, aquí en la Encyclopaedia
Britannica,
aparezco como el sitio recomendado en "The Web's Best Sites" para esta
cuestión, bibliografía de teoría
literaria. Pero
muchos otros me ignoran con bastante deliberación (con
frecuencia en mi propio departamento). ¿Y citarla, alguien
que
haya usado esta bibliografía, en un trabajo
académico?
Aún estoy por ver al primero, desdichadamente. Igual es
porque es gratis, se consuela uno pensando.
Después de diecinueve años de trabajar en ella,
otro
igual se desanimaba un poco. Yo es que tengo el escepticismo ya muy
trabajado.
Para quien le vaya el sujeto y sus sujecciones, en especial visto por
este sujeto—y por Erving Goffman—acabo de colgar
este
artículo sobre el tema (on the subject): "Goffman: La
realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad"
—en el Social
Science Research Network. En
realidad, también va de la realidad, de cómo
ésta se sujeta (malamente) en las mentes, y de
cómo (al
contrario que Jehová) somos y no somos quienes somos. Y de
cómo representamos, para los demás y para nuestro
público interior, el papel que nos va tocando: el papel de
nosotros mismos—pues no soy
yo el único que lo hace tan teatralmente.
Bueno, pues de eso va.
Como de costumbre, lo que subo al SSRN
es
una versión rehecha, repegada, revisada y academizada de
posts que ya he publicado aquí antes. El título y
resumen
están en inglés, pero el artículo
está en
español (como casi todos los que subo). Bien me critican que
sea
prolijo en mis posts, pero es que entre pitos y flautas así
me
sale un peipa de veinticinco páginas veinticinco.
Al público
necio y sabio le doy un papel, Y cada uno
haga lo que quiera con él.
Pero ojo los dedos... que es papel virtual: la celulosa
no va incluida.
Y oye, qué pocos me dan las gracias. No me
extraña que, el que pueda, cobre.
Es una película de Godard, un
clásico de la
Nouvelle Vague, de 1962. Narra el descenso vital de una
chica que vive su vida, de joven dependienta casada primero,
dedicándose a la prostitución luego, y termina
con una
muerte de perro en un ajuste de cuentas de sus chulos y propietarios,
justo cuando encontraba nueva pareja y pensaba dejarlo. Todo un poco a
la ligera, la chica. Pero para compensar, todo
contado a la Godard, a base de escenas más o menos
inconexas,
atípicamente engarzadas; encuadres extravagantes de esos que
nos
gustan a los intelectuales cinéfilos: con los personajes de
espaldas (simbolizando comunicación solapada a veces, otras
just
because), composiciones con un personaje tapando al
otro, con primeros planos desubicados, la cámara yendo un
poquito a su aire como sin hacerles
a los personajes todo el caso que debiera si esto fuera Hollywood...
Cosas todas que no
contribuyen desde luego a que la historia se vea
involucrándose
emocionalmente.
Más
bien hay una
distancia aséptica o
indiferencia—la película no juzga, o
más bien hace
una mezcla atípica e inconsistente, desorientadora, de
juicios y abstinencias de
juicio. Porque hay muchos juicios implícitos sobre la
prostitución, la explotación, etc., no puede ser
menos,
pero quedan a la vez extrañamente desactivados por lo que
vemos. El
personaje retratado, Nana (una chica zola), parece un poco ajena a lo
que le pasa—va errante por
la vida disfrutando de los momentos, mirando las musarañas,
prostituyéndose con el
mismo desinterés con el que vende o malvende discos, sin
plantearse un
comportamiento coherente o un proyecto de vida que permitiese pensar
que es una víctima de algo o de alguien que no sea su propia
desatención y falta de recursos, meningíticos
sobre todo. Por ejemplo, debe dinero la chica y la deshaucian,
pero no le importa gastarse lo que deben ser sus pocos cuartos en cines
y bares. Claro que estas endebleces tampoco parecen preocuparle para
nada al director, no están ahí sus prioridades,
para
nada. Realmente no están sino en desvencijar un poquito la
narración cinematográfica tradicional, con
escenas que
parecen no venir a cuento, conversaciones desconectadas del progreso
narrativo, etc. Eso sí: la chica, que tenga sesos de
mosquito
pero que sea guapa, que su cara resuelva la composición si
el
plano es demasiado estático. Y una vez retratada, que muera
como en el
Retrato Oval. Estos materiales culturales accidentales que se
introducen (la
alusión al cuento de Poe, la conversación sobre
filosofía alemana, la escena de Juana
de Arco
de Dreyer) son como un kit de hágalo usted mismo,
para que el espectador los aplique a su gusto a la película,
en autorreflexión problemática y no obvia.
Pero también los podemos dejar estar ahí, y
contemplar el
kit sin más. Realmente sí hay vidas que merecen
que las
filme Godard, y no alguien más involucrado en ellas. Y
puestos a
filmar la vida cotidiana de una prostituta a fragmentos, se me ocurren
muchos otros fragmentos que aquí se dejan fuera. Pero claro,
hasta los experimentales clínicos trabajan dentro de unos
parámetros presentables de decencia, no vayamos a confundir
los géneros...
Vivre sa vie.
Escrita y
dirigida por Jean-Luc Godard, basada en una obra de Marcel Sacotte.
Cast: Anna Karina, Sady Rebbot. Fotog. Raoul Coutard. Prod. Films de la
Pléiade. Francia, 1962. DVD: Vivre
sa vie / My Life to Live.
Nouveaux Pictures, c. 2004.*
Hay quien ha hablado del telégrafo como "la
Internet
victoriana", y es cierto que las redes de comunicaciones se van
enlazando unas con otras y sus protocolos no sólo innovan
radicalmente a veces sino que también se asientan
constantemente
en cosas que ya pasaron antes. Y a veces ya se ve de lejos en
qué van a parar las innovaciones, porque sólo en
parte
son nuevas. La interfaz humana sobre la que se aplican no cambia tanto
como la tecnología.
Hace cien años que E. M. Forster, victoriano a su pesar,
concibió algo bastante parecido a Internet en su relato "The
Machine Stops", escrito en 1908 y publicado en 1909. Es una
distopía que prefigura bastantes aspectos de Un mundo feliz de
Huxley o de 1984 de
Orwell,
y que es extraño no sea más apreciada o conocida
dado el
éxito que han tenido estas otras visiones del futuro. Entre
sus
puntos de interés está la manera en que la
sociedad
"ideal" / horripilante del futuro está totalmente
mediatizada
por la Máquina. Las personas viven en ciudades
subterráneas, en celdas hexagonales conectadas por pasillos
vacíos, donde medios de transporte automáticos,
poco
utilizados, llevan hasta los aeropuertos. Son las aeronaves al parecer
los únicos espacios públicos—y se viaja
lo menos
posible en ellas, no gustan. La vida está cada vez
más
mediatizada por la Máquina, que se encarga de proveer todas
las
necesidades de los individuos con un sistema de domótica
perfeccionado: aire acondicionado, música, comida, etc.,
todo lo
provee la Máquina. Vashti, una de los protagonistas,
encarnación del ciudadano perfecto, siente
típicamente un
"horror a la experiencia directa"—y le desagrada sobremanera
tener que tomar la aeronave para ir a visitar a su hijo Kuno en la otra
punta del mundo, aunque ya hace mucho aviniéndose a viajar a
pesar de esa repugnancia. Las visitas, como todo tipo de reuniones cara
a cara con otras personas, los paseos, los viajes, etc., son un resto
del pasado que está desapareciendo rápidamente de
las
costumbres.
Pero a pesar de este aislamiento físico de las personas, sin
espacios públicos físicos ni reuniones ni
visitas, se nos
dice que "en algunas direcciones la vida social se había
desarrollado enormemente". Se trata de las videoconferencias y el chat
a través de la máquina. Vasti al parecer conoce a
miles
de personas, pero sólo virtualmente, a través de
la
pantalla. De hecho es profesora—no sabemos si aficionada o
profesional o si esa distinción ha desaparecido en el mundo
de
la máquina. Y quien desea se conecta a sus lecciones a
través de la Máquina. Forster anticipa
así en
cierto sentido las redes sociales. Aunque la tecnología de
su
máquina por supuesto no queda explicada, y parece un tanto
Julio
Verne, sí que anticipa un rasgo importante de la Red, que es
la
personalización y descentralización de sus
funciones
comunicativas. Así por ejemplo, si hay televisión
personalizada tipo YouTube (aunque quizá sólo en
directo)
no hay en cambio e-mail, y los mensajes escritos los envía
la
máquina a través de un sistema de correo
neumático.
La descentralización de la Máquina
también se
manifiesta en el anonimato del poder y en la mediatización
de
todos los aspectos de la vida social por este tipo de
distribución de la comunicación y el trabajo. La
Máquina se confunde con la estructura social, de hecho los
ciudadanos han pasado a ser meras piezas de la Máquina y han
de
ser dóciles y uniformes para que ésta cumpla su
función de regulación y distribución
de la manera
más eficaz posible. Los rebeldes tipo Neo, uf, digo, tipo
Kuno,
son perseguidos por vigilantes automáticos, y la
máquina
mantiene a los rebeldes fuera y repara los agujeros del sistema. Como
en el caso de Matrix,
hay
aquí imágenes de un retorno uterino de pesadilla:
Kuno
describe su huída al exterior de la máquina con
imágenes que evocan el nacimiento y la liberación
de
cordones umbilicales; y no es casual que la encarnación
humana
de la Máquina y su más fiel sirviente sea Vasthi,
que si
no es madre asfixiante en persona es únicamente porque ha
delegado ese papel a la Máquina—ahora no hay vida
familiar, o más bien sólo hay una
relación
familiar y obsesiva con un útero-cárcel, la
Máquina. Podemos ver aquí una
expresión de los
deseos de liberación emocional y sexual de E. M. Forster,
homosexual reprimido, que convivió largamente con su madre,
sin
figura paterna cercana y obligado a llevar una vida de respetabilidad
victoriana puramente maquinal. En muchas de sus novelas se expresa esa
búsqueda de espontaneidad y liberación,
huída del
sistema victoriano de clases y roles, que aquí aparece
encarnado
en pesadilla mecánica y desplazado a la Máquina.
Aunque
cuando Kuno se libera liga con una chica—la
publicación de
Maurice
aún estaba muy
lejos en 1908... Kuno es capturado de nuevo por la máquina,
pero
sueña con un futuro en el que otras personas, en otra
generación, puedan vivir fuera de esta Máquina
heteroasexual en la que está pillado.
Otro aspecto de la Máquina que es relevante es el control de
las
comunicaciones. Al estar toda comunicación mediatizada por
la Máquina,
toda comunicación es controlable, y se controla por el bien
del
sistema. También, al parecer, de una manera rutinaria y
automatizada,
como parte del mantenimiento del sistema, sin que haya una desagradable
figura autoritaria que tome decisiones al respecto. La
Máquina es anónima—no hay un Big
Brother
que dirija el sistema, aunque naturalmente tampoco lo hay en la novela
de Orwell. Así, pues, sí, hay también
un Echelon
en 1908, pero las funciones de policía son en todo caso
marginales: la maquinización del mundo se impone no por la
fuerza de la violencia sino por la fuerza de los hechos, por el
comportamiento espontáneo de las personas en sus
circunstancias,
como conclusión lógica de la
organización social
creciente y de la disponibilidad de la tecnología.
Aquí
es el Sistema mismo el que es la Máquina, por eso nadie en
concreto la ha creado, y rueda sola, con su Aparato Autorreparador que
la va parcheando y adaptando. Mal que bien, porque al final se
derrumbará tras diversos amagos, de la noche a la
mañana.
Al ser una Máquina (piezas y funciones interconectadas) el
derrumbe cuando llega es súbito y total. En este sentido la
Máquina (al ser global) es también una
encarnación
de pesadilla de la totalización globalizadora, que ha
sometido
el mundo entero a su sistema de circulación y
sólo ha
dejado fuera a unos pocos rebeldes y marginales. Y esta
globalización, aunque haya sabios y mentes pensantes, no la
ha
diseñado nadie ni la gobierna nadie en concreto, pues es la
Máquina la que ha ido imponiendo su propia lógica
sobre
los comportamientos, voluntades y decisiones. Es la pura eficacia de la
organización social humana la que lleva inexorablemente al
desarrollo de la Máquina y a subordinar a ella nuestra
manera de
pensar, de sentir y de hacer—lo que podríamos
llamar la
cyborganización de la vida social.
En muchos sentidos es la de Forster una profecía
cumplida—y no es tanto el mérito (aunque no se lo
quiera
yo quitar) en cuanto que en muchos sentidos no es ni siquiera una
profecía, sino una trasposición
metafórica de la
vida moderna, de la experiencia urbana, cargando un poco las tintas en
la dirección de la alienación y el aislamiento y
la
taylorización.
Hace poco aparecía en Les
Bienveillantes
de Jonathan Littell una imagen comparable, una memorable
alegoría
de la sociedad moderna, nazi o no, en su culminación
lógica, una sociedad-máquina también,
o una
gigantesca cárcel de Piranesi, tal y como se manifiesta en
los
sueños obsesivos del narrador de la novela tras su visita a
los
campos de exterminación:
Una secuencia en
concreto se
repetía y se amplificaba noche tras
noche, un sueño oscuro y difícil de describir,
sin
ningún sentido narrativo pero que se desplegaba siguiendo
una
lógica espacial. En este sueño
recorría yo, pero
como desde el aire, a diferentes alturas, y más bien como
una
pura mirada o incluso una cámara, más que como un
ser
vivo, una ciudad inmensa, sin límite visible, con una
topografía monótona y repetitiva, dividida en
sectores
geométricos y animada por una intensa
circulación.
Millares de seres iban y venían, entraban y
salían de
edificios idénticos, ascendían largas avenidas
rectilíneas, bajaban al subsuelo por bocas de metro para
salir
por otro sitio, incesantemente y sin finalidad aparente. Si bajaba yo,
o más bien si bajaba esa mirada en la que me
había
convertido, a las avenidas para examinarlos al detalle de cerca,
comprobaba que estos hombres y mujeres no se distinguían
unos de
otros por ningún rasgo particular, todos tenían
la piel
blanca, el cabello claro, los ojos azules, pálidos,
perdidos,
los ojos de Höss, los ojos de mi antiguo ordenanza Hanika,
también, en el momento de su muerte en Jarkov, ojos color de
cielo. Había raíles surcando la ciudad, avanzaban
trenecitos y hacían paradas fijas para vomitar una oleada de
pasajeros enseguida reemplazados, hasta donde llegaba la vista. En las
noches siguientes penetré en algunos de los edificios: filas
de
gentes caminaban entre largas mesas comunes y letrinas, comiendo y
defecando en fila de plantación; en camas superpuestas,
otros
fornicaban, luego nacían niños, jugaban entre las
armazones, y cuando habían crecido bastante,
salían para
ocupar su lugar en la marea humana de esta ciudad de la perfecta
felicidad. Poco a poco, a fuerza de contemplarlo desde diferentes
puntos de vista, se desprendía de este hervidero
aparentemente
arbitrario una tendencia: imperceptiblemente, un cierto
número
de personas terminaban siempre por ir al mismo lado, y entraban por fin
en inmuebles sin ventanas donde se acostaban para morir sin decir una
palabra. Venían especialistas y cogían de ellos
lo que
pudiese contribuir todavía a alimentar la
economía de la
ciudad; luego quemaban sus cuerpos en hornos que servían
simultáneamente para calentar el agua que se
distribuía
por los distintos sectores por canalizaciones; se apilaban los huesos;
el humo que salía de las chimeneas se unía, como
afluentes, al humo de las chimeneas vecinas, para formar un largo
río tranquilo y solemne. Y cuando el punto de vista del
sueño retomaba altura, podía yo distinguir un
equilibrio
en todo esto: la cantidad de nacimientos, en los dormitorios, igualaba
el número de fallecimientos, y la sociedad se
autorreproducía en un equilibrio perfecto, siempre en
movimiento, no produciendo ningún excedente y no sufriendo
ninguna disminución. Al despertarme, me parecía
evidente
que estos sueños serenos, desprovistos de toda angustia,
representaban el campo de concentración, pero un campo
perfecto,
que había alcanzado un punto de stasis imposible, sin
violencia,
autorregulado, funcionando perfectamente e igual de perfectamente
inútil, puesto que a pesar de todo ese movimiento no
producía nada. Pero reflexionando sobre esto más
adelante, como intentaba hacerlo mientras me tomaba mi
sucedáneo
en la sala de la Haus der Waffen-SS, ¿no era acaso una
representación de la vida social en su conjunto? Liberada de
sus
oropeles y de su vana agitación, la vida humana se
reducía a poco más que esto: una vez que uno se
había reproducido, se había alcanzado la
finalidad de la
especie, y en cuanto a la finalidad propia de uno, no era
más
que una añagaza, una estimulación para levantarse
por la
mañana; pero si se examinaba la cosa objetivamente, como yo
pensaba que podía hacerlo, la inutilidad de todos los
esfuerzos
era patente, al igual que la reproducción misma, puesto que
no
servía sino para producir nuevas inutilidades. Y
así daba
yo en pensar si el campo de concentración, con toda la
rigidez
de su organización, su violencia absurda, su
jerarquía
meticulosa, no sería acaso más que una
metáfora,
una reductio ad absurdum de la vida corriente?
Aquí la sociedad también es una gigantesca cadena
de
montaje, una gran máquina donde los ciudadanos son a la vez
las
piezas y los productos. Es una culminación lógica
(lógica de pesadilla) de los procesos de
organización
social y eficiencia. Internet no está aparente, es cierto.
Pero
es que internet, las máquinas, como los sujetos, no es sino
un
fenómeno parcial, un elemento de los procesos de
organización. Es la organización en sí
la que es
la red, o la máquina.
Comentario puesto en el blog
de Victor Gómez Pin
que como de costumbre argumenta con argumentos falaces a favor del
derecho al suicidio, y critica a nuestras leyes supuestamente
teocéntricas que no autorizan el suicidio:
Vd. critica ciertas
presuposiciones
sobre un dios, etc., que al parecer existen en las leyes. Pero las
leyes no buscan su justificación en una ley divina.
Simplemente
se basan (mientras no se pruebe lo contrario) en la voluntad popular.
Por el contrario, el razonamiento de Vd. sí que pretende
buscar
una base a las leyes en un derecho trascendente y preexistente a la
ley, un derecho según el cual los individuos se pertenecen a
sí mismos. Esa relación de pertenencia es
puramente
imaginaria, existente (ya lo vemos) en la mente de Vd. y de los
señores que cita, pero me temo que no tiene
ningún
fundamento jurídico. Los individuos no "se pertenecen" a
sí mismos: más bien tienen la
obligación legal (no
hay otra objetiva) de cumplir las leyes en lo que estas dispongan sobre
sus derechos y obligaciones para consigo mismos y para con los
demás. La ética de cada cual puede tener
fundamentos
celestes como la católica o invocar un derecho natural como
vd.
hace, derecho que cada cual interpretará a su manera. Pero
las
leyes no se edifican sobre una de esas éticas privadas.
Atención, pregunta: ¿He sostenido aquí
que el suicidio debería estar, o seguir, prohibido?
Comentario puesto en el
blog de Rafael Navarro,
uno de los candidatos a rector de la Universidad de Zaragoza, en un
post sobre la política de descentralización que
él
ve necesaria en la Universidad.
La
descentralización puede
tener efectos de doble filo. Me refiero no sólo a la
geográfica, sino a la delegación de funciones y
normas a
los departamentos y centros. Donde no está el Rectorado para
unificar criterios y aclarar cuáles son las normas generales
vigentes, y aplicables a todos, a veces los feudos locales campas a sus
anchas, y en lugar de modernizar la Universidad lo que hacems es
enquistar sus vicios adquiridos. Es importante que, ademas de saber
qué está descentralizado, el Rectorado tenga una
normativa
clara sobre los límites de tal descentralización.
Aunque
dudo que en el nivel de complejidad organizativa de la Universidad se
llegue a llevar una política coherente en este sentido. Una
vez
algo se descentraliza tiende a funcionar no de acuerdo a unos
principios generales sino de acuerdo a los intereses locales
dominantes. Véase el Estado de las Autonomías,
donde los
límites de la autogestión no se conocen, o
están
siempre por expandir—causando a la vez muchas satisfacciones
a
quienes cortan el bacalao en un lugar dado, y disgustos a quienes
intentan apelar a una normativa general que queda como un puro
ornamento teórico.
Muchas veces hemos percibido en nuestro departamento universitario
(Filología Inglesa y Alemana) un modelo a pequeña
escala
de dinámicas políticas que lo trascienden. Y es
normal:
una organización estatal tiende a ser una muestra (o un
síntoma diríamos) de lo que sucede en el Estado
en su
conjunto y de las maneras de hacer que rigen efectivamente la
acción política y que furrulan en un momento
dado, aunque creen disfunciones graves a la larga.
Un ejemplo: la manera en que el Rectorado ha dejado hacer a nuestro
departamento, cuando ha creado su normativa particular para las nuevas
titulaciones, normativa que impide a ciertos profesores (entre los que
me
encuentro) dirigir tesis o impartir docencia en segundo ciclo. Es una
normativa cuyos criterios son tan ad
hoc que no tienen paralelo en otros ámbitos de
la misma universidad,
sin ir más lejos. El Rectorado ha declarado esa normativa
contraria a derecho, y la ha anulado en un par de ocasiones...
Pero cuando el Departamento sencillamente sigue
aplicándola (tras tacharla de sus papeles), pues el
Rectorado ya no interviene
y deja hacer. Con lo cual, más que una
descentralización,
se produce una suplantación, con una
proliferación local
de pequeños rectores, autoridades máximas en su
corrillo.
Política coherente, vaya—coherente con unas
maneras de
hacer que no llevan a ningún sitio. Son soluciones aparentes
de
conflictos por la vía del dejar hacer, que no es sino una
manera
de agravar esos conflictos a largo plazo. Ahora, descentrado, lo
que se dice descentrado, sí que está el asunto.
Vamos a ver con los pseudo-gemelos una película para
niños de esas que cuando éramos niños
hubieran
sido catalogadas con dos rombos y de terror pánico para
adultos.
Ahora, pschá, los niños tienen menos miedos,
aunque los
ogros sean hiperrealistas. Tanto el libro como la película
les
han gustado mucho.
Resumen de RedAragón:
Adaptación de las novelas de Tony DiTerlizzi y
Holly Black, Las
Crónicas de Spiderwick
recrea a base de efectos especiales y espectaculares decorados, un
universo fantástico de corte similar al visto recientemente
en Narnia o La brújula dorada.
Los gemelos Jared y Simon y su hermana mayor Mallory descubren un mundo
paralelo poblado por trasgos, ogros, espíritus y hadas a
través de la Guía
del mundo fantástico que nos rodea,
un libro escrito por su peculiar tío Arthur. Desde el
momento en
que abren el libro, los tres niños entran en un mundo de
fantasía e inician una intensa aventura para proteger ese
mundo
del malévolo ogro Mulgarath.
A observar que es una película para familias
traumadas—el
padre de los niños los ha dejado para irse "con otra", y en
la
acción secundaria del drama familiar, lo que sucede es que
Jared
deja de identificarse con su padre y de echarlo de menos, para aceptar
vivir con su madre. Y como vasos comunicantes psicológicos,
el
ogro de la historia se identifica con la imagen abyecta del padre: en
un momento de la película, adopta la forma del padre y hasta
lo
apuñala el niño, vaya manera de resolver el
Edipo. A estas alturas la
familia americana media debe estar divorciada y reubicada, claro; y hay
que
adaptarse. Pero mal quedan aquí los padres/ogros.
También la historia del dueño del
caserón encantado, el tío Arthur Spiderwick, era
una
historia de padre ausente, abducido por sus hadas que son sus estudios,
y que vuelve del mundo mágico para encontrar a su
niña ya
octogenaria...
Bueno, a mí me ha pasado que he visto a Nick Nolte, que
cuando
yo iba al instituto hacía de chaval de instituto en Hombre Rico, Hombre Pobre, haciendo
aquí de siniestro vejestorio, otro de los avatares del ogro.
Si
es que se nos va el santo al cielo aquí en la red estudiando
el
mundo fantástico que nos rodea, y se nos consume la vida en
un
pispás...
Las
Crónicas de Spiderwick. Director: Mark Water.
Interpretes: Freddie Highmore, Mary-Louise Parker, Nick
Nolte. http://www.spiderwick.es
Veo que se habló de mí en un
congreso sobre
Nabokov en Niza, en 2006. Encuentro ahora este artículo de
Zoran
Kuzmanovich, "'Reading
with the Spine' or Reading Nabokov with Huck Finn." (Cycnos 24.1-
"Vladimir Nabokov: Annotating vs Interpreting Nabokov" Actes du
colloque, Nice 21-22-23 juin 2006).
Es una respuesta a mi artículo "The Poetics of Subliminal
Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Nabokov's
'Christmas Story'", que apareció en el European Journal of English
Studies en 2004. Aquí
hay una versión en red.
Aunque este artículo es interesante para
narratólogos o
nabokoveros, no recomiendo a quien no esté especialmente
interesado en la cuestión que entre a examinar los detalles
de
la polémica—podría cansarse. En suma,
Kuzmanovich
se siente molesto por la interpretación que doy a su lectura
de
Nabokov en mi artículo, presentándolo un poco a
modo de
conejillo de indias o "crítico
amistoso" que ejecuta los pasos que el autor ha marcado
previamente para él.
De paso también critica ZK mi metodología (le
parece
"wobbly") y mi estilo (aburrido y lleno de latinajos).
También
se queja de que utilizo contra él argumentos "ad
hominem"—cosa en la que creo que está muy
equivocado;
desde luego más cuestión de ataque personal se ve
en su
respuesta que en mi artículo. No entraré a
polemizar
más, diciendo sólo que si mi enfoque le parece a
Kuzmanovich inconsistente u omnívoro es quizá
porque
intenta dar razón de la respuesta de los lectores a muchos
niveles de análisis diferentes: algunos de los cuales
refuerzan
los anteriores y se edifican sobre ellos (la cuestión del
uso
narrativo de la proxémica/kinésica, por ejemplo)
y otros
requieren una distancia irónica por parte de un
intérprete que contempla las limitaciones de otras
perspectivas
(una relación ésta que se da tanto dentro como
fuera del
cuento, o a caballo entre dentro y fuera). Mi artículo es
muy
ambicioso y complejo en su enfoque crítico, y seguramente
también tendrá sus inconsistencias o
limitaciones, no
digo que no. Pero para seguir su argumentación
habría que
acudir a él en sus propios términos antes de leer
la
crítica de Kuzmanovich—que aparte de algunos
errores de
exactitud cuando me cita, no capta de modo satisfactorio, entiendo,
todos los términos de mi propuesta interpretativa.
En cualquier caso, me felicito de que en última instancia
Kuzmanovich reconoce que ("a pesar de sus inconsistencias"
etc.—)
sí que aparece en mi artículo una
explicación del
relato y de la escritura de Nabokov más consistente,
satisfactoria o global que la que él proponía.
Cosa que
le honra, surgiendo esta valoración como surge en un
contexto
bastante polémico (aunque no era mi intención
despertar
polémica, sino comparar lecturas efectivamente realizadas
del
cuento). Cito el final de su artículo:
But, you know what
folks, in the end I just could not hold any of that against Prof. Landa. In my own reading of
Nabokov’s
story I had emphasized the differences between Nabokov and Novodvortsev
and interpreted the story as a political satire of Soviet art, a satire
offered as a consolatory Christmas gift by Nabokov to his
émigré readers, a gift wrapped in irony, a trope
that
seems almost second nature to Nabokov. By refusing to absolve Nabokov
of the sins Nabokov's own story catalogs against Soviet writers, Prof.
Landa, for all the wobbliness of his methodology, reads the story's
body language as Huck Finn would have and thus concentrates on the more
private, subliminal reflections on time and loss through
Nabokov’s engagement with writing on the Other. In so doing
Landa
seems to rescue Nabokov from his own irony in order to replace it with
what the narrator of Joyce's The Dead calls
“a strange friendly pity” (58) Even though I do not
cherish
or even recognize some of the positions Landa assigns to me, his chain
of available subject positions within the drama of reading Nabokov,
positions not separated by irony but united by pity, seems to me in the
end preferable to the author’s secret I perhaps only
half-subliminally but in complete kindness stumbled upon at least 22
years ago.
—Bueno, en realidad no creo que yo proponga una lectura
à
la Huck Finn. En todo caso a la Mark Twain—por aquello de que
las
noticias de la muerte del autor estaban muy exageradas. Aunque algo
hubiese. Yo propongo tener en cuenta tanto al autor como al
lector, y propongo un continuo semiótico entre uno y otro.
Aunque tampoco renuncio a la distancia irónica—ni
a la del
autor ni a la del lector. El autor sigue vivo y escribiendo tras su
muerte, e incluso refinando su estilo, pero sólo puede
hacerlo
gracias al lector. Y al crítico, al maltratado
crítico,
aunque en este relato, lejos de ser maltratado, tiene un papel
irónico que no habría que infravalorar.
Esta película "de Al Pacino" la
tradujeron al español como Relaciones
confidenciales.
Versa
sobre Eli (Pacino), un representante judío de actores y
gente
del espectáculo que está en decadencia personal y
profesional: alterado, acelerado, stressado, forrándose de
somníferos y antisomníferos y drogas para
mantener el
ritmo—es una película sobre adicciones en gran
medida (como Nicolas Cage en Leaving
Las Vegas),
pues Eli es
tan adicto al frenético y falso ambiente de Nueva York como
lo
es al pastillamen. Al Pacino es el centro, tanto
así que
la película se vuelve obsesiva, casi como un
monólogo
teatral con voces y caras y coros que entran a acompañar al
personaje central que no deja la escena nunca. La sustancia del
argumento es el fin de su caída—cuando casi se ha
decidido
a abandonar su vida e irse a vivir con su cuñada viuda Kim
Basinger a una granja de Virginia, un plan que le podría
convenir a cualquiera. Pero este hombre es un tipo caprichoso y
difícil; parece que el sexo no le va mucho, al menos no con
la
viuda de su hermano, aunque ella ya querría. Y tiene
problemas
de urólogo aparte de otros muchos. Con la
cuñada
está a gusto, le dice que con ella al menos no tiene que
actuar
ni representar un papel—es él mismo el mejor actor
de su
elenco—y eso que mientras se lo dice ves que lleva tantas
máscaras que ya no sabe cuándo actúa y
cuándo no. Está montando una función
benéfica supuestamente para unos negros sin papeles, uniendo
a
los judíos liberales con los líderes predicadores
negros
de Harlem, una combinación explosiva. Quizá en
realidad
esté buscando hacerse de relaciones públicas a
sí
mismo—lo que consigue en todo caso es dar un paso fatal que
no
debería haber dado. El centro de la gala, obligado a
asistir, es
la joyita de su portafolio, un oscarizado actor que a pesar de sus
muchos líos de drogas y faldas quiere ahora tener una
carrera
senatorial, aliado con importantes próceres de "izquierdas"
forradas. Bien, pues el Eli comete el error de haber visto demasiado
(vio entre nubes de opio cómo asesinaban a una starlette que
lo
iba a chantajear con vídeos comprometedores). Y el error que
comete es hacer un amago de encender el ventilador de la mierda:
utilizar su "conocimiento privilegiado" para presionar a su estrella,
que se quiere ir del portafolio y de la gala, amenazándole
con
contar lo que sabe. Un asesino a sueldo lo quita de enmedio
prontamente. Lo apuñalan con un fino estilete y casi sin
sangrar
(no se le ocurre ir al médico) se muere viendo la
televisión. Por eso de vivir para la imagen.
También
queda sugerido que en cierto modo se suicida o se hace
suicidar—tomando la prejubilación, digamos, como
hizo su
hermano.
Bueno, toda una recomendación que nos hace un elenco de
cineastas de la intelectualidad liberal sobre los métodos de
la
trastienda política en USA—de la
populista-liberal, que
debe ser la que de más primera mano conocen. Esperemos que
sea
una obra de ficción imaginativa.
People I
Know. Dir. Dan
Algrant. Screenplay, Jon Robin Baitz. Cast: Al Pacino, Kim Basinger,
Ryan O'Neal, Tea Leoni, Richard Schiff, Bill Nunn, Robert Klein, Mark
Webber. Camera: Peter Deming; editor, Suzy Elmiger; music, Terence
Blanchard; production designer, Michael Shaw; art director, Charles E.
McCarry; Prod. Michael Nozik, Leslie Urdang, Karen Tenkhoff. Exec.
prod. Robert Redford, Kirk D'Amico, Philip von Alvensleben. Co-producer
Nellie Nugiel. USA: Miramax Films / Myriad Pictures / South
Fork
Pictures / Galena/Greenestreet Films, Chal Prods., In-Motion AG, WMF V.
2002.
Un aspecto de la intertextualidad es el anclaje narrativo,
o
cómo se ubican las narraciones unas en el seno de
otras—cómo las narraciones puntuales se orientan
por
referencia a grandes narraciones de procesos supraindividuales: la
historia local o nacional, el colonialismo, la
industrialización
y urbanización, la globalización, el progreso, la
Ilustración— o, yendo más
allá: cómo
se engarzan las pequeñas historias con puntos de anclaje
referentes al proceso de la evolución humana, de la historia
de
la vida y de la Tierra, la historia del Tiempo...
Abstract:
A review (in Spanish) of
the novel This Thing of Darkness (2005)
by Harry Thompson (1960-2005), a historical fiction on Darwin's Beagle
voyage and the life of Captain Fitzroy. Special attention is paid to
the novel's narrative anchoring of its events within a grand narrative
of modernity and imperialism, of scientific and cultural development,
and of human evolution at large. Keywords: Novel,
Narrative, Narratology, Harry Thompson, Darwin, Evolution, History,
Fitzroy
El otro día especulaba el psicólogo
Gary Marcus en el New
York Times ("Total
Recall")
sobre la naturaleza caótica y asociativa de nuestra memoria,
tan
distinta a la memoria de un ordenador. En el ordenador, un recuerdo
está almacenado en un lugar concreto localizable. En el
cerebro,
su localización (o recreación, más
bien) depende
de múltiples asociaciones basadas en la naturalez de lo que
estamos recordando o intentando recordar—en el qué, no
en el dónde
está. Por
eso nuestra memoria es tan ineficaz para algunas cosas, y tan eficaz
para otras añadiría yo, aunque Marcus se centra
más en sus limitaciones. Y se las promete muy felices cuando
podamos tener un implante diseñado por Google imperson que
nos
permita hacer búsquedas en nuestra memoria tan
fácilmente
como lo hacemos en un ordenador. A mí que me dejen en
humano,
por favor, y que esta cyborganización del cerebro se la
coman
con patatas Marcus y los de Google. Aunque quizá sea de
temer
que esto llegue a inventarse un día, y cuando suceda, no
duden
que se venderá como los iPods—entonces
sí que
estaremos hechos todos unos I-Pods, vamos, invadidos por los ladrones
de mentes, porque Google tendrá los derechos sobre el
historial
de búsqueda.
Me gusta de Marcus sin embargo su idea de la mente tal y como la expone
en esta entrevista con Carl Zimmer que enlazaba el otro día,
"How
MacGyver Made Our Minds", y en su libro Kluge:
The Haphazard
Construction of the Human Mind. La
idea básica: que la mente no está
diseñada de
acuerdo con un plan prefijado, retrospectivamente y organizadamente,
sino que es el resultado más o menos estabilizado de una
acumulación histórica sobrevenida y
caótica.
Contra el diseño inteligente y contra el darwinismo, dicen
en
los anuncios del libro—aunque de hecho va más la
idea
contra el diseño inteligente que contra el darwinismo. Este
tema
de la contingencia
histórica es muy caro a evolucionistas
como
Stephen Jay Gould, en cuya línea van los
razonamientos de
Marcus. Y en lo que toca al tema de la contingencia y la
retrospección también es muy próximo a
mis
intereses, como todo el mundo que se lea esto
sabe.
Un punto importante en el que Marcus se separa de Chomsky y de Pinker
es en que desea evitar los extremos en la cuestión de si el
lenguaje es "aprendido" o "innato". No existe un módulo
mental específico para el lenguaje, según teoriza
Chomsky. (Más críticas recientes a esta postura
chomskiana
aquí).
Más bien la evolución del
cerebro ha "aprovechado" para el desarrollo del lenguaje los
componentes de otras funciones cerebrales y cognitivas,
reciclándos y adaptándolos a una nueva
función. Así pues hay mucho en el desarrollo del
lenguaje que depende de la estructura del cerebro, pero no de un
componente específico, sino de una serie de funciones
readaptadas. Esta perspectiva, muy en la línea de la
teoría evolutiva de la exaptación desarrollada
por Stephen Jay Gould, me resulta muy atractiva y plausible. Las
funciones cerebrales del lenguaje son el resultado de un "bricolaje"
evolutivo con estructuras que surgieron adaptadas a otras funciones y
en otras circunstancias.
Nuestra mente, subraya Marcus de modo más general, no ha
sido prediseñada para cumplir perfectamente las
funciones que cumple. Las va cumpliendo, por accidente o
adaptación, por acumulación histórica
de
capacidades (y discapacidades), por exaptación
de órganos y funciones para
fines nuevos. Vamos tirando con lo que tenemos, con la
colección
heteróclita de funciones y capacidades mentales que hemos
recibido de la historia—y que son desarrolladas
adaptativamente
en las nuevas circunstancias cambiantes que el ser humano va
encontrando. Tan cambiantes, súbitamente cambiantes, como
consecuencia del desarrollo histórico, social y
tecnológico, que tanto ha transformado el medio ambiente en
el
que nos movemos, y las necesidades de comportamiento.
O sea: la mente humana (maravillosa, etc.) es como nuestras casas: una
colección de objetos útiles y de otros
inútiles,
unos que usamos y otros que cumplían su función
antes y
allí siguen; en todo caso es el resultado de una historia
acumulada. O es como una ciudad: nadie la ha diseñado, sino
que
es lo que es y tiene la forma que tiene por accidentes
geográficos, históricos, políticos,
económicos. No es casual que la memoria está
gobernada por
asociaciones contextuales—nuestros conocimientos van
asociados entre
sí y los recuerdos van asociados a las circunstancias y
ocasiones en las que los hemos adquirido. Vamos arrastrando nuestra
historia a cuestas, de
hecho es lo que somos, y la historia está hecha de hechos
producidos
por acontecimientos, resultado de un conjunto caótico de
causas, por
superveniencia: todos los acontecimientos son contingentes hasta que se
producen. Los ingredientes de la historia incluyen los planes e
intenciones, sí, pero tanto los
planes realizados como los irrealizados. También el hombre
se
planifica y se hace a sí mismo, pero en gran medida a base
de
planes fracasados o torcidos por la fuerza de las circunstancias, o por
hechos sobrevenidos por una conjunción irrepetible de
factores.
Por cierto, antes he hablado de la retrospectividad
de los planes, y eso a alguien le parecerá
paradójico u
oximorónico, lo de un plan retrospectivo. Cuando un plan
falla
sí retrospeccionamos, y lo corregimos (demasiado tarde
normalmente), eso es fácil de ver. Pero en realidad en todo
plan
hay un elemento de retrospección, involucrado con la
prospección que parece definirlos. Un plan tiene una lógica de la
narratividad (en el sentido en el que la define Philip
Sturgess, Narrativity).
Cada elemento del plan está prediseñado de
acuerdo con lo
que le va a seguir, que se engarza lógicamente con
él, y
todo está contemplado desde el resultado final a
conseguir—el plan está diseñado en
cierto modo
desde el futuro hacia el pasado, desde el futuro que debe generarse
hacia el presente que ha de poner los medios.
Bien, pues nada de esto es posible en el desarrollo
histórico,
que es contingente. El curso de los acontecimientos no está
escrito. Será previsible hasta cierto punto, se
atendrá a
leyes naturales y probabilidades, y haremos previsiones en base a esto:
pero estas previsiones son un poco como los planes—se topan
luego
con las contingencias con las que no contaba el previsor tan previsor.
Y el desarrollo sobrevenido de la historia acaba siendo el que acaba
siendo, sólo comprensible a posteriori, por una ciencia
histórica. Es contingente dentro de unos márgenes
hasta que se produce,
y no puede ser calculado por un algoritmo, sino sólo
estudiado por el
historiador desde una atalaya
retrospectiva
—atalaya que si tiene sus ventajas (suave mari magno) tiene a
su vez
sus limitaciones o inestabilidades, pues no está al margen
de la
historia sino que forma parte de ella. (Así, por ejemplo,
todas las
teorías físicas hasta ahora habidas sobre el
principio y el fin de
nuestro mundo han surgido fenecido en un breve lapso del mundo mismo.
Menos la
actual, claro—"que
es la buena").
Hemos visto que la
estructura y capacidades de la mente humana son contingentes,
según expone Marcus en su teoría de "the klugey
mind": o más bien sobrevenidos,
esa
contingencia que se ha hecho necesidad.
Pero es que al carácter sobrevenido de nuestra estructura y
capacidades
mentales se superpone (en realidad viene a
ser un aspecto de ésta) el carácter sobrevenido
de la evolución del
cuerpo
humano—de los seres humanos. También cada detalle
de
nuestra estructura corporal ha sido modelado por la
evolución,
que, entendida a la manera de Darwin/Gould, es una sucesión
única e impredecible guiada por la selección
natural, la
adaptación gradual a recursos y ecosistemas, y por las
catástrofes súbitas que transforman dichos
ecosistemas.
Dejando a veces, donde había un complejo ecosistema, un
desierto
donde luchan por sobrevivir tres o cuatro especies aisladas que han
sobrevivido al azar. Con todas las variedades intermedias y formas
transicionales eliminados por la competencia y los
desastres, apareciendo las especies al observador como una
colección de objetos heteróclitos y no
emparentados en
origen. Estas especies vuelven a diversificarse y crean el
extraño
árbol de la vida que contemplamos, una cadena continua pero
con la
mayoría de los eslabones perdidos.
A tales accidentes y desarrollos debemos el desarrollo de nuestra
simetrías parciales de brazos y piernas y hemisferios
cerebrales, la existencia de los sexos, sin la cual no
seríamos
lo que somos ni pensaríamos lo que pensamos ni
escribiríamos líricos poemas; los dedos de la
mano y la forma del
teclado. El cuerpo, y todo lo que hace a su medida, es un
extraño organismo con una cara sin tentáculos y
con una
espalda sin cara, que sólo se pliega en unas direcciones
sí y en otras no, y cada cuerpo nuevo que se engendra o
genera
repite en sí esa historia acumulada en forma de estructuras
(todo
objeto y todo paisaje humano o natural es historia acumulada para quien
la sabe ver allí sedimentada, o en movimiento).
Incluso, en parte, el organismo se desarrolla como embrión
recapitulando algunos pasos de la evolución. En el saco
amniótico siempre estamos aún en la charca
primigenia, y
todo niño es un pequeño chimpancé. Y
un
bebé chimpancé también es un
pequeño
bebé con mucho de humano, por cierto, hasta que crece y nos
separamos.
¿Cuál es la tercera superveniencia?
Esta estructura sobrevenida de la mente y el cuerpo, esta
historia acumulada,
es lo que arrastramos y lo que somos. Gracias a ella vemos en colores,
lanzamos jabalinas en los juegos olímpicos, y hacemos planes
de
cómo reorganizar el trabajo social. Y cada uno de nuestros
actos
puede leerse como una recapitulación de esa historia
acumulada
que lo ha hecho posible y le ha dado su forma. Hasta el que lanza tubos
de neón en lugar de jabalinas está haciendo algo
original
sólo hasta cierto punto, pues repite los movimientos
posibles
del brazo y recapitula la tradición de los lanzadores de
jabalinas. El que un fenómeno sea una contingencia
sobrevenida
(algo único, impredecible, una conjunción
irrepetible) no
quiere decir que no se pueda trazar la historia de sus componentes y de
dónde vienen. Más bien al contrario: los procesos
históricos coherentes, la comprensión de esos
procesos y
la superveniencia tanto del proceso como de su análisis van
unidos. El mismo lenguaje que utilizamos para analizar estos procesos
es él mismo una formación orgánica y
cultural
histórica y sobrevenida.
Tres o cuatro niveles de contingencia y superveniencia, pues: a la
naturaleza sobrevenida del
cuerpo, y la
de la mente, es decir, el hardware que recibimos, superponemos el input
igualmente
contingente y sobrevenido de nuestro software cultural. Que
también se ha
desarrollado mediante los accidentes históricos que han
hecho a
nuestra cultura lo que es, y a nosotros lo que somos dentro de ella.
Nuestra personalidad, nuestra trayectoria vital, los azares de nuestra
formación y las
herramientas conceptuales que ha dado el pensamiento nos han
traído, lector que impulsado por lo que eres hasta
aquí me has seguido, a pensar
sobre lo que son nuestro cuerpo y nuestra mente y nuestras
vidas—¿a pensar con qué? Pues con los
conceptos,
teorías y herramientas mentales que hemos ido reuniendo y
acumulando al azar por nuestro trayecto—evolucionismo,
narratología, y una aficción a la
retrospección, originada quizá en la nostalgia. Y
esto sucede en un blog, una forma comunicativa que es de por
sí un caso bien claro de historia
acumulada de cuestiones sobrevenidas.
Escrito
recibido de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad
Complutense de Madrid, contra el planteamiento de los nuevos
másteres
profesionales en humanidades. Espero que nuestra Facultad de
Filosofía
y Letras discuta esta cuestión y se sume ahora a esta
protesta, como ya
lo hizo en su día cuando se anunció esta reforma:
La
profesión de profesor La
Junta de la Facultad de Filosofía de la Universidad
Complutense de
Madrid acuerda expresar públicamente su disconformidad con
el Anexo a
la Orden ECI/3858/2007 de 27 de diciembre de 2007 (BOE, 29-XII-2007),
el cual establece los requisitos de los títulos de
Máster que habilitan
para el ejercicio de la profesión de Profesor de
Educación Secundaria
Obligatoria y Bachillerato. Tras los estudios de Grado, reducidos a
cuatro años y “cuya finalidad es la
obtención de una formación general”
(Art. 9.1 del Real Decreto 1393/2007 de Grado y Postgrado), el acceso a
dicha profesión exigirá cursar un
Máster de 60 créditos de orientación
prioritariamente psicopedagógica y didáctica, con
muy escasa formación
adicional en las diferentes disciplinas.
Denunciamos
que lo anterior comporta una clara opción por la rebaja de
la formación
académico-científica del futuro profesor en su
campo de conocimiento,
lo que ha de repercutir negativamente en la calidad de la
Educación
Secundaria y Bachillerato. La formación
pedagógica del profesorado no
debe obtenerse a costa de dicha formación
académico-científica. Y la
sociedad debe ser consciente del ataque al principio
democrático de
igualdad de oportunidades que este tipo de medida lleva consigo. En
efecto, garantizar la transmisión de la ciencia y la cultura
a todos,
en las condiciones intelectualmente más exigentes, es
quizá la única
manera efectiva de contrarrestar las formas de
discriminación que
generan las desigualdades socioeconómicas. La
enseñanza
preuniversitaria debe ofrecer los mejores estudios a todos los
ciudadanos, con independencia de sus condiciones económicas,
y esto
requiere un profesorado excelente en las respectivas disciplinas; y en
cualesquiera centros, ya sean públicos o privados.
Denunciamos
la simplificación del diagnóstico que atribuye
los variados y complejos
problemas del sistema educativo a una supuestamente indiscriminada
falta de preparación psicopedagógica del
profesorado. Dichos problemas
tienen causas de índole social, económica y
política, que no se
resuelven en modo alguno disminuyendo la formación
teórica específica
de los profesores. No negamos la conveniencia de agregar a esta
formación teórica una verdadera etapa de
prácticas. Pero nos oponemos a
una ampliación del actual “Certificado de Aptitud
Pedagógica” (CAP),
cuyos deficientes resultados son por todos conocidos y que es lo que,
en el fondo, significan estos nuevos másteres profesionales.
Denunciamos,
asimismo, las consecuencias negativas que los citados
Másteres en
cuestión tendrán para el desarrollo de una
carrera investigadora, sobre
todo, en aquellas titulaciones cuya salida profesional principal es la
Enseñanza Secundaria Obligatoria y el Bachillerato. Una vez
en posesión
del título de Grado, el graduado habrá de elegir
entre lo siguiente: 1)
o bien cursar un Máster de investigación, a fin
de alcanzar la
necesaria formación superior especializada pero que no
habilita
profesionalmente para ejercer como profesor; 2) o bien cursar un
Máster
profesional, que no sólo habilita para ejercer dicha
profesión, sino
que también da paso legalmente a la condición de
investigador, aunque
de ningún modo proporciona la formación para
ello. Es obvio que sólo
aquellos graduados que económicamente no necesiten
plantearse una
salida profesional inmediata podrán decantarse por
la primera opción,
en tanto que los que hayan de seguir la segunda no estarán
en las
mejores condiciones teóricas para competir en el campo de la
investigación. Por otra parte, sólo quienes
tengan sobrados recursos
económicos podrán costearse ambas modalidades de
máster, mientras que
los que carezcan de semejantes recursos habrán de optar por
uno de los
dos y es razonable pensar que elegirán aquel que legalmente
ofrece
ambas posibilidades, la profesional y la investigadora.
Denunciamos
que, a consecuencia de lo expuesto en el punto anterior, muy pocos
graduados podrán cursar estudios de Máster
distintos de los
profesionales, por lo que las Facultades que tienen la
Enseñanza
Secundaria como principal salida profesional de sus estudiantes
verán
muy reducidas sus posibilidades de ofrecer Másteres de
investigación,
con las consecuencias negativas que ello tendrá en la
preparación de
sus doctorandos así como en la calidad de la
investigación en nuestro
país.
Solicitamos,
en consecuencia, la derogación del Anexo arriba mencionado
y que el
acceso a la profesión de Profesor de Educación
Secundaria venga dado a
través de Másteres que amplíen y
profundicen en la formación
académico-científica de los profesores en sus
materias específicas.
Solicitamos
también que la necesaria formación
específicamente pedagógica para
ejercer la profesión de profesor se obtenga a lo largo de un
periodo
razonable de prácticas remuneradas (por ejemplo, un
año) mediante un
sistema formativo análogo al actual MIR en Medicina.
Sólo la conjunción
de una excelente preparación teórica (en
contenidos de la materia) y
práctica, puede dotar al sistema educativo
español de los mejores
profesores.
Invitamos
a cuantas Juntas de Facultad de las Universidades, sociedades
académicas, profesores, etc. compartan estos puntos de vista
a sumarse
al presente documento en la dirección electrónicahttp://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto/index.htm
Sale hoy a la calle (o por lo menos llega a mi calle) el
libro Paradojas
de la interculturalidad: Filosofía, lenguaje y discurso, editado
por Mª Carmen López Sáenz y Beatriz
Penas
Ibáñez (Colección "Razón y
Sociedad",
Madrid: Biblioteca Nueva).
Tiene artículos de las editoras, de Javier San
Martín,
Karina Trilles, Celia Amorós, Jesús M.
Díaz
Álvarez, Jef Verschueren, Elvira Burgos y Ángeles
de la
Concha. Sobre fenomenología y semiótica,
multiculturalismo, feminismo, racionalidad, identidad, y otros temas en
la interfaz entre la filosofía del lenguaje, de la identidad
cultural, y del sujeto.
Ha aparecido este volumen sobre filosofía del
sujeto y del discurso:
Paradojas de la interculturalidad: Filosofía,
lenguaje y
discurso. Ed. Mª Carmen López Sáenz y
Beatriz
Penas Ibáñez. (Razón y
sociedad, 74). Madrid: Biblioteca Nueva, 2008.
Indice:
Penas Ibáñez, Beatriz, y Mª
Carmen López Sáenz. "La interculturalidad
entre la identidad y la diversidad: introducción a sus
aspectos filosóficos y discursivos."
Lopez Sáenz, Mª Carmen. "De la expresividad
al habla. Un modelo diacrítico de
interculturalidad."
San Martín, Javier. "Mundo de la vida: lo común y
lo diferente."
Trilles Calvo, Karina P. "Dialogar con el otro: Algunos apuntes desde
Maurice Merleau-Ponty."
Amorós, Celia. "Feminismo y multiculturalismo."
Díaz Álvarez, Jesús M. "Querer ser
más que humanos. La desmesura del sentido y el
fundamentalismo."
Verschueren, Jef. "Identidad como negación de la diversidad."
Burgos DÃaz, Elvira. "Identidad vulnerable y
capacidad de acción: Judith Butler."
Concha, Ángeles de la. "El cuerpo como encrucijada de
discursos sobre la identidad femenina."
García Landa, José Ángel.
"Narración, Identidad, Interacción:
Relectura."
Penas Ibáñez, Beatriz.
"Sociopragmática de la diversidad
lingüística y de la construcción
discursiva de las identidades: El estilo como significante del sujeto."
La mayoría de estos trabajos aparecieron en
inglés en el libro
Interculturalism: Between Identity and
Diversity, ed. Beatriz Penas Ibáñez
y
Mª Carmen López Sáenz (Berna:
Peter Lang, 2006), aunque hay algunos que se publican por
primera vez en este volumen.
…………
Filósoficamente discurriendo, me vengo dedicando estos
días a desmontar las falacias lógicas y
lingüísticas
que aparecen en el blog de uno de nuestros eminentes pensadores
nacionales, Víctor Gómez Pin— en una
serie de
artículos donde examina razonamientos supuestamente
"kantianos",
en defensa siempre de la eutanasia activa, el suicidio libre y el
aborto a discreción.
Más sobre escritores y ganancias y fama sacra
fames. Hay un excelente artículo, de PP Cervera en Retiario, "¿A
quién pertenece Harry Potter?"—contra el
uso abusivo de los derechos de autor en el caso de obras que devienen
mitos populares.
Observa Cervera que no es justo que Rowling quiera reservarse los
derechos exclusivos de uso y cobro de su personaje, pues
éste ha
sido apropiado por el público, que también ha
invertido
en él dinero, esfuerzo creativo y emociones.
"y sin embargo",
comento,
"aquí la fiesta cada cual la va a ver según le
vaya.
Productos como Harry Potter, Star Wars, etc., son resultado no
sólo de la excelencia de sus creadores (que a
algún nivel
la tienen) sino de un efecto dominó, un torbellino de
información producido por la globalización
mediática. Pero en la cuestión de los derechos se
actúa como si el autor y su genio fuesen los
únicos
responsables de esa explosión mediática. Las
obras que se
han visto favorecidas (o desquiciadas) por ese torbellino
caótico tienen un eco y dan unos ingresos desproporcionados
en
relación a otras muy similares. Aplicarles la misma ley sin
más es interesado, pero siempre hay intereses en juego. Es
comprensible que el autor barra para casa; menos, que los jueces le den
la razón."
lo dijo JoseAngel · 16 Abril 2008 | 12:03 PM
La lógica de la larga cola también se aplica a la
generación de estos torbellinos:
Los best-sellers se suceden con regularidad implacable; las
bonitas historias del paso de la oscuridad a la celebridad
también. Todos siguen una lógica
estadística implacable. Las ventas del extremo
izquierdo o
cabeza del gráfico de la larga cola son cada vez
más
espectaculares, y también hay más libros que se
venden en
grandes cantidades, aunque por efecto de la globalización la curva del gráfico
esté cada vez más pegada a las
asíntotas.
El resultado final desde un punto de vista idealmente
matemático
es que habrá un libro que todo el mundo ha leído,
y luego
una larga cola de libros o blogs autopublicados que sólo
tienen
un único lector: su propio autor. Mucho ha de llover hasta
que
ese ideal matemático se realice.
Entretanto, los torbellinos caóticos propulsarán
al
pódium del gráfico a un libro mediocre tras
otro—no
tanto a los auténticamente geniales, aunque éstos
lleguen
a vender bien. Los mediocres de gran éxito son
imprescindibles, inevitables,
porque para poder ser leídos masivamente no pueden ser
demasiado
originales ni llamativos ni extravagantes. Mediocres geniales,
podríamos llamarlos—eficaces obreros de las letras
que, al
margen de su oficio, han de contar con el impulso caótico
que se
genere en las redes de lectores.
Porque por supuesto las editoriales calculan los lanzamientos, pero
también compiten y no pueden asegurar (aunque ya
querrían) que su bombazo de rigor vaya a ser el gran bombazo
de
este año. En esto, como en todo, estamos en manos de la
contingencia y el azar.
Continúa en Mi
Literaturas
la discusión sobre si "publicar es necesario" para un
escritor—todo bicho escribiente sueña con
publicar, se
dice:
Todo
el mundo sueña, pero sueña tres cosas diferentes
al menos, o cuatro o cinco:
- Una, ver el nombre de
uno en la tapa de un libro. Eso es fácil de hacer.
- Dos, ganar dinero
vendiendo los libros que escribes. Eso es difícil.
- Tres, vivir
sólo del producto de tus ficciones. Eso es
prácticamente imposible.
- Otra, verse reconocido
(por la
crítica, o por esa crítica que nos gusta).
Ahí hay
grados, circulillos y círculos. Una pequeña dosis
de
éxito local es posible. Grande, difícil
difícil.
Y, de alguna manera, uno de estos sueños lleva al otro, o va
oscuramente unido al otro, y realizando uno creemos que algo hacemos
por realizar los otros, y así nos engañamos sobre
la
finalidad de nuestras actividades literarias y sobre su
éxito
previsible.
Enhorabuena por su
nombramiento.
Un artículo donde se detallan algunas posibles
líneas de
actuación—por lo de escuchar al contrario:
Libertad
Digital
( V. Gago) El Ministerio de la señorita Aído nace
sin
presupuesto y sin más estímulo que el de taconear
la
propaganda; pero faena, lo que se dice tajo para lograr la Igualdad, no
ha de faltarle. En cuanto uno o un millón de ciudadanos
afrentados por la desigualdad de las Leyes de Rodríguez
Zapatero
y sus aliados pasen por delante de la placa de su portal y lean, en
reluciente burilado: “Ministerio de Igualdad”,
empezarán a amontonárseles las peticiones de
audiencia,
las instancias, los exvotos y las antiguas recomendaciones que obraban
milagros en los ministerios franquistas y ahí siguen,
creando
prodigios en los de Chaves.
Si uno fuera el
consejero delegado
de Kio, ya estaría enviándole un fax
–caso de que
el Ministerio de la señorita Aído tenga algo
más
que el nombre, la placa y traje de faralaes entre sus
pertrechos–
para explicarle lo que es la desigualdad ante el Tribunal
Constitucional. El caso de Los Albertos sería una
acrobática forma de saltar de la ciencia del zapateado
flamenco
al arte del caracoleo judicial. Ningún otro
desafío la
iniciaría con más brío en las
vicisitudes de la
Igualdad.
Si fuera Carmelo
González,
el padre que hizo huelga de hambre para poder escolarizar en
español a su hija en Cataluña,
correría para ser
de los primeros en pedir amparo a la flamante ministra de Igualdad, a
la que ilustraría sobre cómo se las gastan en
desigualdad
algunas autoridades autonómicas.
Si fuese el padre de
Diego Estacio
o de Carlos Palate, los dos obreros ecuatorianos asesinados por ETA el
30 de diciembre de 2006, pediría a la ministra de Igualdad
un
trato igualitario con los concejales y alcaldes de ANV-ETA que entraron
en las instituciones gracias a la negociación secreta que
Zapatero mantuvo con los terroristas después del asesinato
de
sus hijos, mientras mentía a la población
proclamando el
final de los contactos con la banda.
Puestos a velar por
la Igualdad,
¿qué bien más preciado y digno del
celo protector
que la igualdad de todos, hombres, mujeres y personas humanas, ante la
Ley? A decir verdad, es la única Igualdad que, en manos de
un
Gobierno, no produce escalofríos. Y sería un
detallazo
que Zapatero hubiese comprendido, al fin, que se necesita todo un
Ministerio dedicado en exclusiva a la tarea de restaurar la
única Igualdad relevante en un Estado de Derecho y la
única que sus políticas y sus alianzas han
deshecho.
Lo demás,
la igualdad de
unos y no la de otros, la de mujeres y no la de hispano-hablantes en
Cataluña, la de las minorías identitarias del
sexo pero
no la de la mayoría acosada por defender su derecho a
transmitir
a sus hijos la diferencia entre el bien y el mal, sería
erigir
un Ministerio de la Discriminación, como señala
Raúl Vilas, un engendro autoritario propio de 1984, donde
las
mentiras empiezan invirtiendo los nombres, que es como se miente en
todas las dictaduras.
La portavoz de UPyD
fue la
única que habló de Igualdad, es decir, de
igualdad ante
la Ley, durante el reciente debate de Investidura. Hasta ahora, esa
antorcha la portaba el PP. Pero se ve que la única antorcha
que
ahora arde en ese partido es la antorcha olímpica de Madrid
2016.
Rosa Díez
centró su
discurso en la igualdad de todos los ciudadanos a la hora de elegir el
idioma en el que quieren escolarizar a los niños, o de tener
seguridad de que los tribunales decidirán con la Ley en la
mano,
una Ley igual, clara, suficiente, directa, unívoca, sin
dobleces, ni intérpretes mágicos, ni
destinatarios
privilegiados –en Derecho, a destinatarios privilegiados de
la
Ley, corresponde siempre la existencia de destinatarios machacados por
ésta–, ni polvo del camino en las togas. Es, tal
vez
–o sin el tal vez–, el asunto más
urgente que tiene
sobre la mesa este o cualquier otro Gobierno.
No hay libertad sin
Justicia, y no
hay Justicia si derechos y obligaciones no son iguales para todos,
empezando por el Estado y sus gobernantes. La Igualdad es lo
único prioritario hoy en España, es cierto.
Igualdad
verdadera, de la buena, igualdad ante la Ley y no por medio de
ésta, ese pequeño gran detalle que distingue un
Estado de
Derecho de un Estado como Sea.
Y lo que quede de
igualdad en
España, puede irse por el sumidero, si prosperan los planes
de
asaltar el poder judicial y el Tribunal constitucional. Ya ha anunciado
este domingo José Antonio Alonso, el nuevo portavoz
parlamentario socialista, que estos dos asuntos, CGPJ y TC, son
urgentes y los antepondrá a cualquier otro objetivo en su
primera reunión con la portavoz del PP, que se
celebrará
el próximo jueves 17 de abril.
Después de
30 años
de democracia, la riqueza entra por la puerta –por algunas
más que por otras–, mientras la Justicia salta por
la
ventana. ¿Vale la pena el canje? Los españoles
han
decidido que sí. No está muy claro que la
opción
del PP, que es la de los Estatutos de Valencia y Andalucía,
la
del señor Camps y la del señor Arenas, pero
también la del Plan de Empleo sólo para canarios
apoyada
por el PP, o la del fomento de la televisión en
portugués
en Galicia, igualmente apoyada por los populares, significase una
alternativa a favor de la auténtica Igualdad.
Para gente como los
españoles, Benjamín Franklin tenía un
bonito
epitafio, no por archi-conocido menos pertinente: “Quienes
entregan su libertad para obtener un poco de seguridad temporal, no
merecen ni una ni la otra”.
El nuevo gobierno de RodríguezZ conlleva
algunas reformas ministeriales
vistosas, más allá de poner una mujer embarazada
al frente del
Ejército—pues al fin y al cabo ese ministerio
sigue donde estaba. En lo
que nos toca en la Universidad, nos han reubicado
súbitamente, ya no
estamos con Cabrera aunque ésta continúe, sino
que estamos en el
Ministerio de Ciencia e Innovación—o, como dice El
País, Ciencia
absorbe las Universidades. Con Cristina Garmendia (Carmen, la
llaman a ratos en El
País).
Innovar
mucho sí que pretenden hacer en la Universidad, empezando
por la
universidad misma. De hecho casi es más vicio que
virtud—es casi una
paranoia que les ha entrado de unos años a esta parte,
cambiarlo
todo de raíz si es posible (que luego no es, claro). El
intento
hasta ahora se ha llevado con más hiperactividad, falsa
hiperactividad, que talento.
Baste recordar las
manifestaciones en contra de la supresión de un grado de
inglés hace dos años, y el cambio
súbito de
ministra y de planes de
Bolonia que siguió a ese arrebato reformista sin talento que
le
entró al Consejo de Universidades. Porque innovar,
se
puede innovar para bien o para
mal. Ya veremos en qué para esta reductio
ad innovatio.
Porque las misiones tradicionales de la universidad venían
siendo conservar
el conocimiento, transimitirlo
y crear nuevo
conocimiento.
Supongo que algún elemento de la universidad se
resentirá, o quedará
dando vueltas como un pollo con la cabeza cortada
(¿quizá la docencia?
¿quizá la conservación del
conocimiento?), mientras otros elementos
universitarios (¿los investigadores, quizá?)
estarán, por fin, como pez
en el agua succionando presupuesto.
Eso
si se organizan en recios equipos y obtienen la etiqueta de
denominación de origen... porque lo de ciencia e
innovación me suena
como a que las humanidades van a tener que asimilarse más al
sistema de
trabajo de las ciencias y tecnologías, si quieren innovar
algo. Ciencia
absorbe las Universidades, vamos. Algo que viene pasando, pues ahora
más.
En tiempos pensábamos que lo de la
televisión a la
carta sería cosa del futuro, pero claro, ya es el futuro,
así que ahora, lejos de ir a ver la Primera o la Segunda o
la
Tercera, nos dedicamos a ver lo que nos da la gana a la hora que
queremos. Y sin TiVo, que aquí ni va a tener que llegar el
invento por desfasado de antemano.
Así que hoy nos vemos vídeos como este
diálogo
sobre la estructura improvisada de la mente—y contra el
innatismo
lingüístico a la Chomsky—en Bloggingheads
TV: Carl
Zimmer y Gary Marcus. "Science Saturday: How MacGyver Made Our Minds"* http://www.bloggingheads.tv/diavlogs/10137
Sin contar
con que sigo siendo una estrella de la tele en mi propio canal de
YouTube: http://www.youtube.com/JoseAngelGL
Como TVE: con parte de producción propia, y parte
de
producción ajena. De momento los comentaristas son clementes.
O puedes buscar vídeos sobre el tema que quieras, de YouTube
o de fuera de YouTube, en Blinckx: http://www.blinkx.com/
Al parecer aquí buscan hasta en el contenido del
vídeo,
transcrito (al inglés...). Y nada más la interfaz
de
presentación es una maravilla.
Cada día lo
suyo. Hoy hemos
entrado en el primer supermercado que hemos visto con todos los precios
puestos en pantallas digitales—para subirle a todo un euro de
golpe, supongo. Porque la tecnología baja, pero todo lo
demás sube. Las judías, en la tele las veremos, o
el
conejo. Menú a la carta.
Dos cosas divertidas sobre
egocentrismo que cuenta Genette en Bardadrac.
La primera, un chiste:
Sale un tipo de las escaleras del metro y se encuentra con un plano de
barrio, de esos que señalan con un punto rojo la
situación donde están, y un letrero que dice "VD.
SE
ENCUENTRA AQUI". El tipo, sorprendido y vagamente inquieto:
"Ostras, ¡pues sí que corren deprisa las noticias!"
Y luego su nota sobre la Mediocridad,
que traduzco:
"No es mediocre todo
el que
quiere", decía Renan. Durante mucho tiempo me
pareció que
esta boutade era paradójica, pero ahora caigo en que para
muchos
(y no me exceptúo) la mediocridad consituiría un
progreso
notable, como para ese Rey Sol cuyo talento lo situaba Saint-Simon
justo "por debajo de la mediocridad", o para ese hombre de letras del
que dice Beaumarchais (y cargo un poco la tinta) que sólo le
faltaba un poco de talento para elevarse hasta el lugar
común.
Sin embargo, persiste la paradoja, porque nadie de hecho aspira a la
mediocridad, sino por supuesto a la excelencia, y nadie sabe de
sí que es mediocre: se alternan las fases depresivas, en las
que
se ve uno nulo, y las exaltadas, en las que se cree uno sublime. Se
acomoda uno mal a ser mediano, a estar en algún lugar entre
la
mitad de la clase, y nada es más difícil que
medirse a
uno mismo, una medición forzosamente relativa. Esta
incapacidad
no afecta únicamente a los individuos, sino
también a los
grupos, en particular a las naciones, y más en concreto a la
nuestra: en deporte y en otras cuestiones, el chauvinismo
francés oscila constantemente entre la
autoexaltación y
la autodenigración que es la otra cara inseparable de la
moneda.
(Creo que Genette peca
de
chauvinismo al decir que los franceses destacan en esto... Donde somos
especialistas, es aquí —aquí mismo).
Esta idea tan cristiana puede ser además evolucionariamente
beneficiosa. O, por decirlo de otra manera, la doctrina cristiana de la
hermandad universal y su defensa de la solidaridad con todo otro ser
humano es una manifestación en estado bastante puro, y
quizá extremo, de una tendencia universal en el
comportamiento
de los grupos humanos. Una tendencia que ha contribuido precisamente a
humanizarlos mediante la cooperación más
allá de
los límites familiares. Ya resaltaba Kropotkin la
importancia
evolutiva de la cooperación y la solidaridad en los grupos
humanos. En
este artículo de Edmund Blair Bolles se
reseñan trabajos que comparan las costumbres de
colaboración en la crianza de cachorros e infantes, y de
adopción de huérfanos entre otros
mamíferos y los
humanos. La estrategia de la adopción funciona mejor a la
larga
para la supervivencia del grupo: a lo largo de la historia humana, cada
vez es mayor la proporción de bebés que alcanzan
la edad
adulta. Contra la teoría del gen egoísta, tan
influyente
hoy, los humanos tendemos a desarrollar relaciones de afecto y
colaboración con individuos no relacionados
genéticamente
con nosotros, y a ignorar en ese sentido la supervivencia estricta de
nuestros genes. Quizá de allí tantos solteros sin
hijos,
dedicados a funciones puramente sociales y no reproductivas, y de
allí la equiparación legal y sexual entre hijos
adoptivos
y genéticos en los grupos humanos— realidades del
comportamiento humano que parecen contradecir la lucha por la
supervivencia del gen. Podría decirse que los humanos
estamos
más interesados en la pervivencia de nuestros memes o genes
culturales que de nuestros genes fisiológicos. Pero en
realidad
tanto genes como memes han de definirse no como propiedad de un
individuo, sino de una colectividad. Nuestros genes no son tan
nuestros, claro, son variaciones sobre un fondo común. Es el
gran tamaño de los grupos humanos cuyos intereses se
defienden—en última instancia, toda la
humanidad—lo
que hace que a veces nos identifiquemos con los genes del vecino tanto
como con los propios. Todo sigue siendo en última instancia
cuestión de interacción genética,
aunque sea a
gran escala. Al menos así será hasta que
encontremos otra
especie diferente con quien intercambiar ideas—Para entonces
seguro que también se crean híbridos
más
complicados, mentales o físicos. Y volvemos entonces a
revisar
la teoría del gen egoísta.
He colgado en el Social
Science Research Network un pequeño
artículo rescatado del blog, "John Battelle, The Search"
(reseña del libro sobre Google de 2005): http://ssrn.com/abstract=1118628
El ego search trip
ha de ser por necesidad un tema prominente en Vanity Fea,
máxime cuando hablamos de motores de búsqueda.
Así que hoy nos dice Google que "Jose
Angel Garcia Landa" tiene 67.300 resultados, el director de
mi departamento "Carlos
Inchaurralde" (sin Besga) tiene 1.590, los
catedráticos "Francisco
Collado-Rodriguez" y "Celestino
Deleyto" tienen
respectivamente 780 y 1770 resultados Google, la catedrática
"Susana
Onega Jaén" tiene 1760 (aproximadamente) si bien "Susana
Onega" (sin Jaén) tiene 6.560. La presidenta de la
Asociación Española de mi especialidad, "Socorro
Suárez", saca 2.090 Gúguels, y el
presidente de la asociación europea ESSE,"Fernando
Galván", siempre con comillas, tiene 9.840 en
Google.es—casi se empata a sí mismo con 9.850 en
Google.com. Cierto es que el
destacado Jose Angel
saca muchos menos resultados en Google.com: una triste miseria de
14.600. A mí que me registren–o que me lo
expliquen.
El rector "Felipe
Pétriz" se planta en 15.700, y si en vez de buscar
al Decano buscamos sólo a "Ruiz
Carnicer", llegamos a 2.350. Los popes de la intelectualidad
española pueden tener 249.000 resultados como "Félix
de Azúa", o parecido Javier Marías,
cien mil más Savater... Muy lejos los veo del 1.740.000 de "David
Bisbal". Ahora lleguen ustedes, académicamente hablando,
a los 805.000 de "Jacques
Derrida", los 666.000 de "Harold
Bloom", qué bestia, o los 3.260.000 de "Noam
Chomsky",
y esto a pesar de la errónea orientación de su
lingüística.
Más in my
league (según de qué Google
hablemos)
están "Hillis
Miller" con 58.700 resultados, "José
Manuel Sánchez Ron" con 40.400, "Wolfgang
Iser" con 48.900 o "Mieke
Bal" con 51.900.
Claro que esto es una medición automática,
objetiva y robotizada. Luego, para gustos, los colores y los criterios.
Debo mi presencia en
esta
Cámara, como cuarta fuerza política nacional,
únicamente a los ciudadanos que nos han dado su voto, su
dinero
y su tiempo de trabajo.Por eso quiero que mis primeras palabras sean
para ellos: muchas gracias a todos los que habéis confiado
en
nosotros.
Tenemos un sentido
institucional
de la política; y estamos aquí para defender los
compromisos que hemos adquirido con los ciudadanos. Por eso mi primera
iniciativa legislativa será proponer la reforma de una
injusta
Ley Electoral, causa de que UPyD tenga un escaño y el PNV,
con
menos votos, tenga seis.Tomo nota de su compromiso de estudiar el tema
en una ponencia de la Comisión Constitucional. Pero no nos
parece suficiente, máxime porque usted lo hizo tras
calificar de
justa y proporcional a la citada ley. Consideramos
necesaria la
Educación para la Ciudadanía, porque entendemos
que los
valores cívicos y democráticos requieren de una
enseñanza específica, igual que sucede con la
historia o
las matemáticas. Pero no puede ser una asignatura a la
medida de
un partido: sus contenidos han de ser consensuados dentro de un gran
Pacto Escolar. No apoyaremos a ningún gobierno que no se
plantee, como objetivo prioritario de esta legislatura, impulsar un
Pacto de Estado para la Educación y devolver al estado la
competencia educativa a través de la reforma de la
Constitución. España no puede permitirse
diecisiete
sistemas educativos divergentes, localistas y ajenos a la
enseñanza de lo mucho que nos une a los
españoles.
Mejorar la educación es imprescindible para avanzar en la
igualdad de los ciudadanos y para progresar en la competitividad
económica y el desarrollo científico de
España. Y
no he escuchado ningún compromiso del candidato en ese
sentido.
Apoyaremos un Pacto
de Estado para
la derrota de ETA y para luchar contra cualquier tipo de terrorismo. La
derrota de ETA exige no sólo declaraciones y
órdenes a la
policía, sino regeneración
democrática: justicia
independiente, respeto riguroso a la legalidad y combate contra
cualquier forma de legitimación del terrorismo. Una justicia
independiente que el gobierno no pueda paralizar a su conveniencia. Hay
que evitar que un Fiscal General nombrado por el Gobierno pueda
desmontar la Ley de Partidos, permitiendo la vuelta a las instituciones
de nuevas franquicias de ETA como ANV. No estaríamos hoy
lamentando lo que ocurre en Mondragón y la nueva
traición
del PNV a los principios democráticos si su anterior
gobierno,
Sr. Zapatero, no hubiera maniobrado y manipulado a la justicia durante
su disparatado e inútil “proceso de paz”
para
permitir la vuelta a la impunidad del brazo político del
terrorismo. La derrota de ETA exige no sólo eficacia
policial:
también exige deslegitimar radicalmente toda su historia y
todos
sus objetivos. Por eso hace falta un Pacto de Estado abierto a todos
pero suscrito, imprescindiblemente, por el partido del Gobierno y el
que es la alternativa. No he escuchado ningún compromiso de
usted en ese sentido.
Sr. Candidato, cuando
usted
habló ayer de terrorismo empezó por decir que en
su idea
de España “caben todas las ideologías
imaginables;
caben todas las identidades” (aunque no el crimen). No
comparto
su opinión: en la España que yo quiero no caben
todas las
ideologías imaginables. Hay ideologías e ideas
que son
criminales, que conducen al crimen y por eso son incompatibles con la
democracia.
Para conseguir una
justicia
independiente propondremos modificar la Ley Orgánica del
Poder
Judicial en relación con la elección de los 20
vocales
del Consejo General del Poder Judicial y volveremos al criterio
más justo, independiente y sin duda constitucional de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de 1980. También
propondremos
la modificación del Tribunal Constitucional para mejorar la
autonomía de nuestro más alto Tribunal. Y que
para la
elección del Fiscal General del Estado se utilicen
procedimientos similares a los de la elección del Defensor
del
Pueblo. No he escuchado ningún compromiso en ese sentido.
Por cierto, Sr.
Candidato, que
usted afirmó ayer que: “es preciso gobernar mejor
el poder
judicial”. Pues no: que el gobierno pretenda gobernar al
poder
judicial es totalmente contrario a la democracia. La esencia de la
democracia es la separación de poderes.
España no
puede seguir
soportando la constante y anárquica transferencia de
competencias del Estado a las Comunidades Autónomas. Los
españoles queremos una España en la que se vele
por la
igualdad, la cohesión social y, sobre todo, por el
interés general. Unión Progreso y Democracia es
el
único partido nacional que se presenta con la misma sigla y
defiende la misma posición en toda España.
Defendemos el
Estado de las Autonomías, pero no tenemos el más
mínimo complejo en corregir sus disfuncionalidades: el
deterioro
de la igualdad, e incluso de la libertad personal que se ha producido.
Por eso, para garantizar la igualdad, defendemos que una serie de
materias como la Educación y la Sanidad pasen a ser
competencias
exclusivas del Estado. Y con ese mismo objetivo de garantizar la
igualdad propondremos la revisión del cálculo del
Cupo
Vasco y de la AportaciónNavarra. Porque un sistema fiscal
que
todos los españoles no puedan disfrutar por igual no es un
derecho, es un privilegio. Señor candidato, es necesario un
Pacto de Estado sobre la financiación autonómica
para
garantizar la igualdad de todos los ciudadanos al margen de la parte de
España en la que vivan. No he escuchado de usted
ningún
compromiso en este sentido.
Ha reconocido usted
la
situación preocupante de nuestra economía. No es
suficiente, Sr. Candidato. Sobre todo cuando llevan meses desde su
gobierno negando la evidencia. España se enfrenta a una
coyuntura económica plagada de dificultades. Y la
situación no se soluciona con el parcheo que usted nos
propone,
sino que requiere formular una auténtica política
de
desarrollo económico que se centre en los problemas de
fondo, de
una manera especial, en el fortalecimiento de la competitividad de las
empresas y de la economía en su conjunto. Corregir el
déficit exterior y ganar en competitividad, y por tanto, en
bienestar y empleo para los españoles es el objetivo clave
que
no se vislumbra en su proyecto.
Unión
Progreso y Democracia
defiende la unidad de la Nación española, no como
un
valor sentimental sino como el único instrumento capaz de
garantizar la igualdad de todos los ciudadanos. Sr. Candidato:
España se romperá si se rompe la igualdad. Y
afirmo que
se ha empezado a romper. Le daré algunos ejemplos:
1. La
supresión
práctica del bilingüismo en el sistema educativo
catalán, imitado en Euskadi y Galicia, impide la libre
circulación de las familias que se enfrentan a la
escolarización de sus hijos en una lengua distinta a la
castellana, excluida de los centros públicos.
2. La exigencia
abusiva de
conocimiento de la lengua cooficial para concursar a puestos
públicos discrimina a todos los españoles que
viven en
una CCAA que no tiene dos lenguas oficiales.
3. Los funcionarios
son
retribuidos de forma distinta para el mismo empleo en
función de
la autonomía: caso de los funcionarios de justicia, o de los
policías y guardias civiles respecto a los Mossos y la
Ertzaintza.
4. Los ciudadanos
tienen
garantizados en la sanidad pública distintas prestaciones y
tratamientos terapéuticos dependiendo de la CCAA en la que
vivan. Tampoco son homogéneas las retribuciones de
médicos y enfermeras, cuyos salarios, por cierto,
están a
la cola de los países de la UE, incluso por debajo de los
profesionales de nuestro vecino Portugal.
Creemos que hay que
avanzar en la
laicidad del Estado precisamente para garantizar un trato justo a todas
las confesiones religiosas que sean compatibles con la democracia. Nos
preocupa que, como ha ocurrido en la última
campaña, se
pida el voto a asociaciones islámicas a cambio de
privilegios en
los comedores escolares de los centros públicos y cosas
semejantes. Ser un partido laico no significa ser antirreligioso o pro
ateo. Abogamos por el máximo respeto público a
las
creencias religiosas, como esperamos que los creyentes respeten la
autonomía de las leyes que se da a sí misma la
sociedad
española, incluso cuando no coincida con sus creencias. No
he
escuchado de usted ningún compromiso en este sentido.
Sr. Candidato:
Entendemos que el
voto no es un cheque en blanco, sino un compromiso que se contrae entre
los políticos y los ciudadanos. Los compromisos que hemos
suscrito con aquellos que depositaron en nosotros su confianza no se
corresponden con los que usted ha expuesto hoy en esta
cámara.
Por eso no puedo darle mi apoyo.
Unión
Progreso y Democracia
quiere regenerar la democracia española. Somos muy exigentes
porque tenemos ambición de país. Somos muy
exigentes
porque hacemos política pensando en las próximas
generaciones y no en las siguientes elecciones. Sr. Candidato, siempre
encontrará en nosotros una crítica constructiva.
La de un
partido político que sólo se debe a los
ciudadanos y que
no tiene ni complejos ni hipotecas para defender, con toda claridad, lo
que considere mejor para España. Por eso seremos tan
exigentes
con usted como sabemos que lo son los ciudadanos con nosotros.
Entendemos que la abstención ante su programa
sería una
llamada a la resignación; y un cheque en blanco. Como no
hemos
recibido un cheque en blanco, tampoco puedo --como usted
comprenderá--, darle a usted un cheque en blanco. Por eso
votaré en contra de su investidura: para corresponder
así
a la confianza de los ciudadanos y como expresión de nuestra
exigencia política. Muchas gracias. Congreso de los
Diputados. Abril de 2008.
A comment to Babel's
Dawn on the origin of language.
"Language may have
evolved us as much
as we evolved it." — That can be taken for granted. Language
provides a basic tool to organize and coordinate action, past, present
and future - and it is through coordinated action (that is, social
interaction gone rampant) that human groups become more complex, divide
work, communicate, exchange, create traditions and cultural objects,
and globalize economy. Of course each of these steps acts back on
language, developing it as needed to accomodate a new situation. It is
this process of continual feedback of new situations on the established
language and social processes that characterizes human reality. It is a
continuous process, but if one had to look for a kind of jump anywhere,
I would look for the origin of what linguists call the double
articulation of language: the double level structure of standard sounds
to make words, and of words to make phrases. Show the mental makeup
that allows these signs to be treated in an isolated way, and combined,
and you will have given much insight into the device that hand-started
the whole cultural dynamics.
Or the whole cultural dialectics of emergence. Including the turning
back of language on itself, to represent and analyze language.
Al igual que Fray
Josepho,
yo también hacía mis pinitos con los
clásicos en
mi juventud ya lejana (eran los tiempos en que estudiaba a Garcilaso y
Góngora) componiendo alguna copla de pie quebrado en
versión rock, unas endechas a la guerra fría, o
(recuerdo,
recuerdo) una "Redondilla del autoestopista" escrita mentalmente
mientras hacía tiempo con el dedo en las carreteras. Cosa a
la
que me dediqué muchas horas y kilómetros.
Como muestra de estas labores de época, y del ambiente
guasón de los tiempos (y del clima político, y
del clima
político...) rescato del baúl de los recuerdos
este
Soneto Herreriano al Caudillo, de hacia 1980—hoy que hay
consenso
y está el horno para bollos, XD:
¿Dónde
estás, o Caudillo que atesora en su recuerdo el
español sincero que en Brunete o Toledo
contra el fiero enemigo luchó
que al Mal adora?
¿Dónde
estará la espada vencedora que alzó el
invicto brazo del guerrero, gritando un fuerte
"¡No!" con gesto entero? ¿Dónde,
dónde está hoy en esta hora?
La lepra que
roía las entrañas de una nación
entera fue extirpada. Cuarenta años
de paz tuvo esta tierra.
Hoy que otra vez se
enfrentan dos Españas en sorda lid, ven
tú. Se alce tu espada una vez más:
¡Santiago! ¡España! ¡Cierra!
Me inscribo como el blog número 500 (creo) del
portal Arablogs,
del CATEDU (Centro Aragonés de Tecnologías para
la
Educación). No se puede decir que haya llegado muy pronto,
no...
Aunque el hecho es que no conozco a ningún otro docente que
tenga un blog allí, excepto a Chusa, a.k.a. María
Jesús de Miguel—sobre la cual escribe precisamente
hoy una
de las alumnas:
Hola yo me llamo
pérola eliane
y tengo 14 años, voy a contar cosas de una profesora que es
super maja y que es la mejor profesora que un alumno puede tener.
Explica todo muy bien, es una profesora encantadora y que tiene alumnos
que la quieren mucho, como yo, que no soy la mejor alumna del mundo
pero ella si es la profesora mejor del mundo: se llama Maria Jesus, es
super guapa, tiene el pelo negro, ojos negros y usa gafas, y
cuando se enfada, despues pide disculpas.
—es que es un aula de inmersión, con alumnado
multicultural variadito que debe ser un babel (de ahí las
desesperaciones a que alude Pérola) y la finalidad del blog
de
Chusa, El
Batiscafo,
es que escriban en español. Y cómo que lo
hacen... con
unas pocas líneas ya retratan los muchachos/as inmigrantes
la
experiencia que arrastran:
Hola, soy Ebrihima, soy
de Gambia. Mi
ciudad es Banjul, es muy bonita y
pequeña. Habia
muchos idiomas, el mío es el sarahule, pero en Gambia se
habla
mucho wolof. Habia un rio muy importante, el río Gambia.
En el rio habia muchos
peces. Habia
tres 3 mezquitas sí, yo no lo he olvidado, yo creo que habia
tres mezquitas. Mi ciudad, que se llama Banjul, es muy
pequeña. Habia mucha gente, habia muchos colegios,
institutos, y
escuelas. Sus uniformes son muy bonitos, los colores son muy distintos,
habia verdes, blancos, amarillos, rojos y azules. Habia muchas fuentes
y parques pequeños.
En Gambia los hombres no
bailan, por
eso Omar, Ousan y yo no queremos bailar en clase de EF, y la profesora
esta muy enfadada. Pero ahora creo que le vamos a pedir
perdón y
vamos a obedecer y a bailar como todos los demas. Aqui en Europa los
hombres bailan y no es malo.
—Ahora todos aragoneses, y baile obligatorio:
¡aunque lo que bailan seguro que no es la jota!
Si al final el más exótico, y el menos
bailón de la clase, voy a ser yo.
_________
(PS: ¡huy qué
éxito
de recibimiento he tenido!— Y es que esta iniciativa me
parece fantástica. A los
chavales les tiene que motivar un montón lo de ver que
pueden escribir,
que aparece en la red y que los leen, y que pueden comunicar a otras
personas lo que recuerdan de su país o lo que ven y sienten
en éste.
Con lo adictivos que son los blogs, no hay como ésto para
abrir
posibilidades y capacidades de expresión y
comunicación.)
Qué ilusos los autores que piensan que los
libros dan
para vivir, porque han oído hablar de los grandes nombres.
Es
una ilusión óptica comparable a la de las
loterías, que siempre le tocan a alguien, pero nunca a
tí. El esfuerzo que lleva escribir un libro ha de
recompensarse
por lo que le aporte a uno mismo y por la mínima vanidad de
verse publicado o el mínimo - minimísimo
normalmente -
eco que tenga. Hay que consolarse con poco, de lo contrario vas dado.
Si alguien quiere hacer dinero, mi consejo es que se dedique a otra
cosa. Será un consejo válido y atinado en el 999
por mil
de los casos. Lo mismo si alguien quiere tener fama, reconocimiento,
etc. Que se dedique a otra cosa mariposa. De la literatura no se vive,
y la mayoría de los grandes escritores que recordamos,
malvivieron, y se buscaron la vida por otra parte. Ellos, los grandes.
Bueno, ¿habrá que presuponer que
estamos hablando
de libros sometidos a copyright, digo yo? Si quieres obedecer a las
leyes de tu país (incluidas las del copyright) o
salvaguardar
los derechos de autores que quieren cobrar por su obra, pues
tendrás que abstenerte de usar servicios que vulneran esas
leyes
o esos derechos. Si no, allá cada cual con sus
contradicciones,
contradecirse humanum est. Habrá que tener en cuenta que en
según qué países las leyes son
más
flexibles; igual habrá que descargárselas de
servidores
de ese país... cosa que empieza a resultar
ridícula. Y
así los nuevos medios globalizadores acentúan
nuestras
paradojas y contradicciones. Lo que sí tengo claro es que si
sé que un autor no quiere regalarme su obra (porque tengo la
pista de que la ha publicado en una editorial con derechos de autor y
no en Internet con Creative Commons, o porque se lo he oído
directamente) pues no me estoy comportando éticamente con
ese
autor si me la descargo gratis con un sistema que vulnera ese derecho y
que es rechazado por el autor. Claro que también hay autores
que
publican en una editorial y luego hacen declaraciones a favor de la
libre circulación.
Como yo, sin ir
más lejos, y
para abundar en la contradicción. Mi último
comentario
sobre autores, hoy, en el Project Narrative Weblog, sobre la
muerte del autor, en respuesta a esta opinión de
Brian Chanen:
Brian Chanen // April 4, 2008 at 3:01 pm:
I have recently been teaching two quite different texts side by side:
Angela Carter’s The
Magic Toyshop and William Gibson’s
Pattern Recognition.
In both texts the young female characters, in
their search for a type of agency, or for an autonomous self, only
manage to re-situate themselves within a still problematic web of
influences, voices, allusions. In terms of contemporary relevancy,
Barthes’s “multi-dimensional spaces,”
“tissue of
quotations drawn from innumerable centers of
culture…” (to
quote only above) speaks eloquently to contemporary network culture.
Authorship like this, in a response to a blog on a site connected to
sites, to what extent is my voice any more than a restless mix?
JoseAngel // April 7, 2008 at 6:49 am
Still, both Angela Carter and William Gibson speak from an authorial
position defined by a cluster of commercial, legal and intellectual
conventions- e.g. they assert their “moral rights”
as
authors. Authorship may be analyzed as a form of creative agency (a
pretentious one perhaps, as Barthes’s analysis implies) but
also
as a set of conventions for presenting
(”one’s”)
discourse publicly, acknowledging it or claiming it as one’s
own… As Brian Chanen suggests in the previous comment, new
media
redefine this public “face” of writers and readers
by
providing new interactional abilities and opportunities. Not that
authorship disappears, of course, but it is interestingly complicated.
The widespread use of nicknames in blogs etc. offers an interesting
case of a continnuum between authorship in one’s own name
(”veronymical” as someone called it), various
degrees of
pseudonymous presence, and complete anonymity. E.g. I assume people are
using their real names in this relatively academic forum.
Although the issue of the signature is only part of the question.
Los autores no sé,
pero los lectores de este blog (digo el americano,
jeje...) parecen muertos, o moribundos, o callados...
Domingo 6 de abril de 2008 En el muelle Hoy el único embarcadero que hemos visto ha
sido el que
acaban de hacer en el Ebro al lado del puente de Las Fuentes. Pero he
colgado en
mi FlickR algunas fotos de la excursión a San
Carlos
de la Rápita, con motivos marineros entre otros. Recomiendo
verlas: las hay bonitas, y con un adecuado discurso crítico
para
apoyarlas, y en una sala de exposiciones, darían mucho de
sí.
(PS: A veces ya no distingo ni yo mismo cuando hablo vanidosamente en
serio y cuándo en broma... es que voy hilando fino.)
Ahora que me dedico a videocantante
por la red, me da por curiosear y
comparar versiones, y ver cómo se les da a otros
aficionados. Los hay impresionantes—esto de YouTube va a ser
una revolución en la música, el entretenimiento y
los cazatalentos. Todas quieren ser la siguiente Norah Jones,
y muchas podrían.
Me gusta esta chica, ewmarsto.
Lo hace ella mejor en casa con su
vídeo y su guitarrica silenciosa o sus cuatro noticas de
piano que otras con cuarenta mil
voltios, aclamaciones millonarias y conciertos en macroestadio. La
canción, de Don McLean, ya
se escribió como nostálgica en los setenta, y
más nostálgica era cuando la oía yo en
el campus de Providence hace veinte años. Ahora es
triplemente nostálgica... igual un día saco mi
versión. Entretanto, aquí está la de
ewmarsto:
Y aquí hay un "Summertime" al que sólo le falta
un micrófono mejor:
Con el encanto (y a veces el talento impresionante) que tienen estas
versiones de aficionados — y cuando no, pues tienen el
encanto de
lo gracioso y ridículo—pues no sé
quién va a ir a ver
a los profesionales, tan maleados ya por su profesión, o a
comprarles nada...
"The recursive property briefly outlined earlier
... may
be a distinct human property". Chomsky's notion that the recursive
potential of human language is an evolutionary breakthrough in
communication was under attack in the recent Barcelona conference,
according to this post in Babel's Dawn, "Recursion
can be a 'side effect'":
A few hours
after Derek
Bickerton argued that recursive processes are not needed to generate
sentences, Joris Bleys argued in a workshop that even if they are
needed they require no special evolutionary jumps to appear. Recursion
(the transformation of preliminary phrases into final sentences by
embedding some preliminary phrases into others) can simply be a
side-effect of trying to keep linguistic knowledge as simple as
possible. If the Bickerton and Bleys papers stand there seems to be no
syntactical reason why language should be limited to humans.
Ea
This last perspective comes from the field of artificial intelligence.
The paper on recursion and evolution by Chomsky et al. is here.
My comment to the post in Babel's
Dawn:
OK, a formal account
may be given
of how to generate a grammar with minimal ingredients. Chomsky would be
happy enough with that. There remains though a case for evolutionary
discontinuity, since the interpretation of these recursions and ever
more complex boxings requires a processing ability that animals do not
have. The ingredients of the grammar are simple enough, but their
combinations soon become unwieldy for a
parrot's brain
to handle. This account of grammar still requires an ability to draw
imaginary mental frames around formal units - a framing ability of the
mind which is beyond the abilities of animal brains. Which is the
neural mechanism which allows this complex framing? How did it develop?
There's some kind of discontinuity there, even though the mechanism may
be based on more basic or general cognitive abilities.
Babel's Dawn: I
have no
trouble with the notion of “discontinuity,” if it
means
that there is some fundamental break between what humans do and what
other animals can do. I balk at the idea that we must have
“an
ability to draw imaginary mental frames around formal units,”
because the argument assumes the reality of those formal units. They
may be real, but I see no reason to assume as much from the outset. The
history of science is full of abstractions (including the gravitational
force) that once were taken to be real, but were not. Questions like
<> and <> strike me as off target precisely
because they
try to explain an abstraction rather than a phenomenon.
JoseAngel again:
But that's what the
whole thing is
all about—abstractions, the ability to see either "two" or
"one
plus one" in something which is the "same" phenomenon. Or, to put it
otherwise, to see that "1+1" both is and isn't "2". Frames may be
imaginary, but they do acquire a substantiality, and semiotic phenomena
are phenomena all right.
Notes from a lecture by John Swales (U of Michigan) at the University
of Zaragoza today. My
occasional comments in red.
John M
Swales: "Worlds of Genre – Metaphors of Genre"
Sunny Hyon ("Genre in three traditions: Implications for ESL", 1996)
discussed three influential traditions in thought about genre:
1) the international ESP tradition
2) the North American Rhetoric Tradition (Bazerman, etc.)
3) Australian Systemic-Functional tradition (from Halliday). Halliday
didn't really believe in genre as a category though.
According to a web posting by Carol Berkenkotter, "Hyon's categories
have stuck" (2006).
I miss everywhere a
joint
discussion of literary conceptions of genre and linguistic/stylistic
ones. Bakhtin is the most useful bridge, I guess.
Swales questions whether we still have these traditions, though. Views
from
recent books c. 2004 (Bhatia, Worlds
of Written Discourse: A Genre-based view; Devitt, Writing Genres; Frow, Genre; Swales, Research Genres,
2004).
Bhatia: genre incorporates context apart from text: professional,
institutional or disciplinary contexts.
Devitt: genre is a nexus between individual's actions and a socially
defined context (situation, culture, genre…).
Frow moves from a systemic-functional perspective to speaking of performances of
genre, rather than classes to which text belong: he follows Derrida
stressing the margins and borders between genres.
Swales (Research Genres,
2004): genres as complex networks of various kinds, rather
than
individual resources.
There are some consolidating trends in genre theory:
1. Recognition of a balance between constraint and choice (genres
constrain but also give you choices).
2. Genres take a local contextual coloring. (In different cultures,
etc.). E.g. Brazilian research papers in linguistics offer "final
considerations" instead of
"conclusions" (which usefully leaves the door open to offering no
conclusions).
3. Evolution due to exigency (e.g. increasing paperwork and
monitorization makes administrative genres develop)
4. A nuanced genre consciousness keeps rising.
Definitions and
metaphors of genre
Swales 1990's definition: "Genre is a class of communicative
events that share some
set of communicative purposes."
This
definition seems to me a reaction against earlier formalist
definitions: it is all function. But it is too one-sided and
totalizing. A definition of genre should acknowledge there are several
genres of genres.
Swales in 2004: "[genre definitions] fail to measure up to the Kantian
imperative of being true in all possible worlds and all possible times:
for another, the easy adoption of definitions can prevent us from
seeing newly explored or newly emerging genres for what they are". His
views now stress the co-dependence of genres and generic
practices. The earlier definition isolated genres, now genres are seen
as connected, embedded, co-dependent. E.g. a linguist's study of
shopping lists as a genre found they are not so much a memo of what to
buy as a way
to prevent you from buying things
not on the list. Indirectness
everywhere, even in shopping lists.
There is a wide interest in genre definitions among
information
scientists and documentarians struggling with all the new digital
genres.
Metaphors used to describe genres, and their potential uses:
- Frames of Social Action (Bazerman) ----> emphasis on genres as
Guiding Principles.
Bazerman sees genres as frames for social action, guideposts used to
explore the familiar, to create intelligible communicative action.
Although sometimes the frame is not clear (e.g. statements of purpose
when you apply for a PhD: ambiguous situation).
- Language Standards (Devitt ----> emphasis on genres as
Conventional Expectations).
Genres provide constraint and choice. Matters of etiquette, netiquette,
etc.
- Biological Species (Fischoff) ----> genres seen as
having Complex
Historicities.
(E.g. the population pressure of academic presentations in conferences
leads to the appearance of a new genre, the conference poster). New
genres try to find their niche in the communicative world, e.g. in
academic practices. Here the analogy with naturalists' practices in the
study of biological species may be illustrative. Biologists are either splitters or lumpers. A
"species" is a tricky concept in
biology. Organisms may be split into two species or lumped together in
one. Bird species, f.i. How many species of crossbills? There are
Spanish, Scandinavian, Scottish
varieties or populations. Therefore, there are 3
or one species, depending on whether you are a splitter or a lumper.
DNA
considerations are now the fashion, and they lead to splitting: in a
few years the lumpers will be back. Likewise, genres are subdivided by
splitters – e.g. distinguishing varieties of research
articles: review articles, research
articles proper, argumentative essays, etc.
- Families and Prototypes (Wittgenstein, Rosch) ---->
emphasis on genres' Variable links to the Center.
Here we have discussions of central and peripheral exemplars, e.g.
definitions of "the 'standard' Ph.D. thesis". Unlike Malcolm
Ashmore's thesis (1980s, U of
Chicago)—an experimental thesis, dramatizing his supervisor,
using various genres
(an encyclopedia of the sociology of science, a fictional transcript of
his own defense…).
(David
Walton, Universidad de Murcia, also wrote an extremely experimental,
self-reflexive Ph.D. thesis, on
Oscar Wilde).
- Institutions ----> genres as Shaping
Contexts, Roles.
Institutions are more than their material manifestations (they include
the accepted or usual procedures, etc.). E.g. in the case of the
university
the
lecture (a genre) is only a part of a course, part of a degree
programme – genres are
situated within a framework of institutional procedures and
expectations.
- Speech acts ----> genres as Directed Discourses.
E.g. letters of authorization, patents, carpe diem poems…
2 examples of generic
practice: Dissertation defenses and Art Monographs
1) The Ph.D. defense
Ph.D. dissertations are similar texts everywhere – but there
are different modes of examining them around the world.
- Disputas
in Norway, / viva voce in England / oral examination in America
- Committee members in America, Internal/external examiner in Britain,
Opponent in
Norway.
- Grand ceremony – closed room / vs. open meeting, etc.
Extremely formal in Norway;
more formal in UK than in USA.
- Advisor or superviser: present under permission in UK but silent, in
US the advisor chairs the committee— many local differences.
Data from several dissertation defenses recorded (MICASE corpus, etc.).
Emerging structure in America's defenses:
- Greetings (personal introductions)
- Chair asks audience to leave
- Committee agrees.
- Defense proper (summary, candidate attempts a presentation, rounds of
question, free questioning, questions from committee, questions from
audience).
- Closing segment, leave-takings, decision, party arrangements,
photo-ops.
Turn percentages of interactants differ widely in the examples. AI
candidate: high percentage of turns for candidate, low for chair, high
for members of
committee. In a Ph.D. on social psychology, much lower percentage for
candidate and more for chair and members (showing more disagreement and
interaction among committee members).
Informality reconsidered: The Ph.D. defense is an important event but
it is handled in an apparently informal way. (Everybody knows the
preestablished arrangements). Humor used to reduce tensions. Laughter
is distributed every few minutes (most of it at the candidate's
expense). This moderates the insistence of institutional regulations.
Laughter (Bakhtin) demolishing formality, etc.
Research talk informality. Frequency study of the use of the vague term
"thing" per 10.000 words: astonishingly high frequency in defenses.
US Ph.d. defense, not a meaningless ritual:
- academic conversation certifying membership,
- things can go wrong,
- chair wants no arguments between committee members, committee must
show expertise and humanity,
- High-level editorial meeting
- Celebratory relief at the end of a long journey
- Dysfluent at times: informal language, laughter, mistakes...
Institutional framework is handled with a very light touch. Cloaked by
humour, etc. Formal standards of writtenesque language do not apply.
Formality not
acceptable in USA—more formal and indirect language in UK.
2nd example: the Art
History Monograph (a genre which goes back to Vasari's
study of artists' lives and personalities in 1550)
Focus on monographs studying Thomas Eakins' picture "The
Gross Clinic" (1875).
4 monographs on Eakins:
Lloyd Goodrich (1933): Viewpoint of the painter is presented as
objective, artist as genius:
"The hand that guides the brush is as steady as the hand that guides
the scalpel" (1933)
Johns (1983) represents the new social history of art. Focus not so
much on the individual but on times and social circumstances.
Here the picture is seen as emphasizing advance in medical science in
the 19th century, etc.
Fried (1987): Ambivalence: surgeon threatening castration, or having
enacted
it, psychoanalytical reading.
Henry Adams (2005). Again, psychoanalytic reading, this time bolstered
with details of Eakins problematic family relationships and sexual
tendencies.
The lessons drawn from the painting are very different.
(Perhaps
this issue should be faced squarely from another angle —
benefitting from the insights of critical theory and of the history of
criticism as a kind of genre analysis in its own right, "from within")
The
art monograph is facing an institutional decline. (Guercio 2006, Art as Existence).
A number of conflicting tendencies influence the evolution of this
critical genre: the classical idealization of artist, vs contemporary
views of problematic identities; major art historians, 20th-c.
authorities (Gombrich etc.) did other genres (theory), not
monogaphs on individual artists;
feminist
and postcolonial critics vs. traditional white male
artists—lack
of interest in canonical artists. Decline of the genre in the academia
– monographs on artists are no longer being written by
academics,
but by art dealers, curators, specialists in auction
houses….
Increased commodification of the genre: there is a stronger commercial
motivation behind the monograph. Criticism helps to raise the status of
the art object. A dance between theory, interpretation, description and
illustrative detail in the monographs. In Ph.D. defenses, architecture
students fail if
they just talk about either theory or their design: they have to relate
one to the other. Conventions in writing about art change.
Final considerations:
Frow: When discourses are well constructed, they perform the genre.
Now, as performances proliferate, genres drift and change, and analysts
try to follow the drift of these transformations.
Discussion:
C. Inchaurralde: we become conscious through the use of genres. That
leads
to new ideas and to the growth of thoughts. Writing text is also as a
matter of creating, not of communicating a preexistent idea (even the
shopping list). An interesting consideration, Swales
acknowledges. Inchaurralde again, on the danger of writing atypical
theses - not advisable to be too original in this respect...
F. Collado: On US thesis defenses - can candidates fail at that point?
Is
there a real risk? (Yes they can).
J. A. García Landa (myself) on disciplinary issues: As
students of
genre place more and more emphasis on interactional and contextual
issues, and not on purely formal matters of textual
structuring—isn't there a danger of a lack of disciplinary
limits in that study, a kind of theoretical anxiety or crisis? That is,
the
question may arise, "am I still doing linguistics, or am I doing
something else—sociology, ethnomethodology, whatever"? Is
there a
way in which disciplinary limits can be usefully asserted?
Swales recognizes this is a real issue, and that it is to some extent a
matter of choice of focus—and of contextual relevance of the
analyst's task. As to his own approach, he would rather not drift too
far away from textual linguistics and stylistics.
I suggest that an interdisciplinary or exploratory angle may help see
new aspects to this issue, but also that a disciplinary focus on
textuality helps concentrate on some issues which may be disregarded or
may lack sufficient focus if the emphasis falls on wider contextual
issues.
As to
the death of the
author (sounds more like “the death of the death of the
author” by now, if the author was ever dead to begin
with…).
Barthes’
article
(however illuminating, seminal, etc.) is to some extent essentialist:
it seems to assume there is only one context for the analysis of
literature or for literary operations, just one “literary
game” or just one way of speaking the truth about this issue:
the
(post)structuralist context, game or language. Moreover it couches the
whole issue in an apocalyptic tone, mixing the issue of
Barthes’s
new insight or proposed views on authorship with a completely different
issue of literary evolution — that is, if the author is dead
for
Barthes now, surely he has been dead all along, even if people
didn’t know?
Foucault’s
essay
(while still a totalizing affair) reads better in that it seems to
allow for different kinds of author-effect, or to recognize the
validity of the author-game for certain purposes or in certain
contexts. It seems to me that a discussion of authorship and its modes
and uses should be above all contextual. How to do things with
authors— apart from killing them, that is. Take them to a
literary festival, for instance, and analyze their social interactions
there, in the flesh.
Comentario (disentiente, como suele suceder) que pongo en
el
blog de Víctor Gómez Pin, que defiende el derecho
a la
eutanasia y al suicidio, en el artículo "Agravios
comparativos ante el deseo de morir."
Se pregunta el autor en virtud de qué se atribuye alguien la
propiedad de las vidas terminales o que ansían la muerte.
Dice
VGP: "¿Quien
debemos en este
último caso considerar como propietario de nuestras vidas?
¿La Familia? tengamos o no familia con minúscula
¿La Patria acaso? nos sintamos o no patriotas ¿O
quizás se trate de una suerte de posicionamiento
filosófico en el que se considera que nadie en aceptables
condiciones físicas y sano juicio puede realmente desear su
propia muerte?"
Y apostillo:
No es que
el Estado (las
Leyes, la Sociedad, etc.) sea propietario de las vidas, pero
sí
es quien determina los límites de la actuación
legítima y legal - en esto como en todo. ¿No
pretenderá Vd. que sea cada individuo el que establezca la
Ley?
Eso no pasa ni en las repúblicas mejor ordenadas. Visto que
tiene que haber una ley al respecto (pues la ausencia de ley
también sería una ley), el Estado suele
determinar
(suele, digo)NO que nadie "en aceptables condiciones físicas
y
sano juicio puede realmente desear su propia muerte"— sino
más bien que nadie "en aceptables condiciones
físicas y
sano juicio DEBE desear su propia muerte". Porque las leyes regulan
deberes y obligaciones, no deseos. ¿Que el individuo puede
saltarse esta ley, como se salta el semáforo en rojo? Sin
duda.
Es más: ni siquiera está penado el intento de
suicidio.
Para más precisión: lo que establecen las leyes
es que nadie en su
sano juicio etc. puede causar su propia muerte deliberadamente, aunque
lo desee.
Pero si el
intento de satisfacer ese deseo tiene éxito... pues menos
penado que estará.
Podría decirse que (suceda lo que suceda con el intento de
suicidio en algún código atípico) el
suicidio
mismo no está penado en ninguna cultura—salvo en
lo que
toca a esas sombras de nosotros mismos (o almas precarias y en
disolución) que son nuestras memorias póstumas.
Víctor Gómez Pin no entra en diálogo
con sus
comentadores, con lo cual las opiniones son unidireccionales (o
bidireccionales en calles alternadas). Aunque por lo menos abre el blog
a comentarios, algo es algo.
Narrativas 9
Acaba de salir el número 9 de Narrativas (PDF),
la revista editada Atlántico de por medio por Carlos Manzano
aquí en Zaragoza y Magda Díaz Morales en Xalapa.
Y
en este último número
tengo—¡y qué
ilusión me hace!—un artículo,
"Gilgamesh y la
escritura".