Reseñaré en una serie de posts el libro de James Shapiro (Columbia
University), 1599: A Year in the
Life of
William Shakespeare. Londres: Faber and Faber, 2005.
Esta es una biografía de Shakespeare centrada en un
año de su carrera, 1599, sobre el que existen abundantes
datos—especialmente ahora, una vez los ha organizado el libro
de
Shapiro. Es un año crucial en la carrera de Shakespeare como
autor, "the most decisive year of his career, one in which he redefined
himself and his theatre" (371). Y tal como lo usa Shapiro este
año es como una mirilla a través de la cual vemos
mucho
más de lo que hay en él: en cualquier
año vemos
por una parte el pasado acumulado que ha llevado a él y que
ha
hecho que las cosas sean como son. Y por otra parte vemos las semillas
del futuro, quizá invisibles aquel año, pero
contenidas
en él y visibles desde la perspectiva de hoy. Así
pues,
una estrategia a la vez original y eficaz para construir una
biografía. Lo que se pierde en panorámica
temporal se
gana en intensidad y en inmersión en la complejidad de un
momento concreto. Para la reconstrucción de los detalles de
ese
mundo, maneja Shapiro una impresionante bibliografía
presentada
en un ensayo bibliográfico al final.
Como dice su autor, no es éste un libro sobre "Shakespeare
in
love", sino "Shakespeare at work", Shakespeare escribiendo sus obras en
contacto por una parte con el día a día de su
compañía teatral, y por otra parte con el
ambiente
sociopolítico de los últimos años de
la era
isabelina, la vida colectiva de Londres, la propaganda
política,
la situación internacional y las
habladurías… De
Shakespeare el individuo privado poco hay, ciertamente, y nada de sus
amores, si los había. La persona Shakespeare sale mejor
conocido
de aquí sólo a través de su obra y del
mundo en
que vivió; en cierto modo sigue tan impenetrable como
siempre.
Recogeré algunos de los episodios más llamativos
de este año, siguiendo a Shapiro por capítulos.
En el prólogo, se nos muestra a la
compañía de
Shakespeare, los Lord Chamberlain's Men, desmantelando,
con acusaciones de allanamiento de propiedad, su teatro The Theatre, al
norte de
Londres (cuyos cimientos se localizaron este verano pasado de 2008),
para llevarse la madera que emplearían en la
construcción
del Globe, en la orilla sur del río. De este episodio quedan
huellas por los litigios que siguieron con Giles Allen, el abusivo
propietario del solar... pero no del edificio desmantelado. Shakespeare
se
convertiría en accionista copropietario ya no
sólo de la
compañía, sino del teatro del Globe, y también de
otro
teatro interior en la City, el Blackfriars. Era un año de
transición en su carrera. Su hijo Hamnet
había
muerto hace poco (las reacciones explícitas a esta muerte
son
nulas en su escritura) y poco después Shakespeare
había
"comprado" en el Colegio de Heraldos un escudo de gentilhombre para su
padre y para sí. Estaba trabajando duro, al decir de
Shapiro, y
no tenía tiempo para amores (aunque esto ya es
especulación…). Las condiciones de intensidad
laboral del
teatro isabelino hacían no sólo que trabajase
intensamente, sino que se enfrentase al público
más
experimentado que haya habido jamás, en cuanto a experiencia
teatral se refiere. Shakespeare terminaba su ciclo histórico
con
Enrique V
mirando atrás en su epílogo, rarísima
referencia explícita a su obra en su obra. Como
también es rarísima la alusión abierta
a un acontecimiento político
contemporáneo—la campaña militar de
Essex en Irlanda—en esa misma obra.
Frente a los autores
que escribían en colaboración, Shakespeare
escribía solo este año (estos años);
escribía a la vez para el público culto y el
popular, y
en las alusiones populares se rastrea que, como nadie, estaba
inspirando a su público, manteniéndolo atento a
él, y dándole claves para interpretar la realidad
que les
rodeaba.
Termina el libro con los festivales teatrales de fin de año
en
la Corte. Isabel seguía espectacular y omnipotente: el
fracasado
Essex había perdido su favor, y el espectáculo de
la
corte seguía sin él. Pronto se alzaría
en
rebelión y sería ejecutado, con la
compañía
de Shakespeare oscuramente implicada en el asunto… aunque
saldrían con mejor fortuna que él, actuando para
la reina
mientras Essex era conducido al cadalso. Se representaron este fin de
año obras de Dekker y Jonson—las nuevas de
Shakespeare
eran demasiado arriesgadas políticamente para llevarlas a
palacio; en parte Shakespeare había transformado su drama
absorbiendo la atmósfera políticamente cargada de
este
año en concreto. Quizá representasen los Lord
Chamberlain's Men la comedia de este año, As You Like It. Pero
en todo caso, Shakespeare se había convertido en el autor de
referencia con quien competir: se había apoderado de la
escena
popular. Este año empezó escribiendo Enrique
V, su
obra histórica más compleja; ensayó un
nuevo rumbo
para la tragedia con Julio César, y terminó
trabajando en
Hamlet. Este año llevó su obra a un nivel
superior de
complejidad y calidad. Un botón de muestra de la
contextualización que logra Shapiro:
With
Hamlet, the cross-pollination of the plays reaches another level when
Polonius unexpectedly tells Hamlet, 'I did enact Julius Caesar. I was
killed i'th'Capitol; Brutus killed me' (III, ii, 99). John Heminges,
who played older men, probably spoke these lines and also played
Caesar. The in-joke, which audiences at the Globe would have shared, is
that Richard Burbage, who was playing Hamlet and had played Brutus, was
about to stab Heminges again! (367)
Este año había estrenado la
compañía de
Shakespeare su teatro del Globe, con su lema probablemente a instancias
del propio Shakespeare "todo el mundo actúa como un actor",
lema
reconocible también en un famoso parlamento de Jaques en As You Like It,
escrito también este mismo año. Según
Shapiro,
Shakespeare es el primer dramaturgo moderno que desarrolló
esta
conexión estrecha con un espacio teatral concreto, el del
Globe,
y un público muy concreto—capaz de seguirle y
captar estas
referencias. (Otra que se me ocurre es el 'kiss me Kate' de Enrique V
a su princesa francesa: una alusión a otra obra de
Shakespeare
quizá recientemente retomada por su
compañía, La
fierecilla domada). En un contexto más amplio, esto
tenía
lugar en el marco de una especialización creciente de los
teatros y públicos londinenses: los Chamberlain's Men
desarrollaban el teatro más complejo y avanzado de
Shakespeare,
mientras que sus rivales los Admiral's Men vivían del pasado
con
una oferta más popular y tradicional, y las
compañías infantiles se especializaban en drama
lírico y aristocrático. El centro lo dominaba
Shakespeare, que combinaba atractivo intelectual y gusto popular.
Escribe obras más exigentes con sus actores, y es consciente
de
que el público busca en él, y ha encontrado, un
intérprete incisivo de sus tiempos. Usando una de sus
imágenes favoritas, de tantas basadas en contratos y
préstamos, había dicho a finales de 1598 "hacedme
una
rebaja y os pagaré algo, y como hacen la mayoría
de los
deudores, os prometeré infinitamente"—una
complicidad, o
toma y daca con el público, que aún dura.
Dylan viviendo
vidas paralelas, o posibles, o prolongadas de su
existencia auténtica, y de la mítica. Variaciones
sobre
su iconografía y sobre sus vídeos caseros.
Reconstrucciones libres de la biografía interior a
través de las
canciones. Vemos a seis actores haciendo de Dylan: Woody, un negrito
genio precoz del folk; Arthur—o sea, Rimbaud, un poeta
surrealista, reinterpretador de la realidad; Jack Rollins un cantante
protesta que se pierde o retira a mitad de carrera, y acaba de
predicador cristiano. Este tiene su Joan Baez (Julianne Moore), con
dúos en escena y entrevistas retrospectivas sobre el icono.
Robbie, un actor que vive un amor con un trasunto francés de
Suze Rotolo o de Sarah Dylan, con divorcio incluido (éste es
Heath Ledger).
Jude, el ídolo pop fumado, electrificado y
empastillado, de gira por Inglaterra. Muy bien Cate Blanchett, pero un
poco femenina de más. Y Billy, Billy el niño
envejecido,
que no murió a manos de Pat Garrett sino que se ha refugiado
en
un lugar perdido del oeste, volviendo la espalda a su leyenda pasada.
Y múltiples detalles: imágenes como la
máscara de plástico transparente, el crucifijo de
Renaldo y Clara, Allen
Ginsberg... frases de los
telediarios, de las canciones, in
propria persona
o también disfrazadas; canciones de Dylan y versiones de las
mismas, unas cantadas, otras materializadas; todo
alternado, salteado,
entre coherente y caótico, siempre inventivo, alusivo y
enterado, y visualmente impactante. La
película es a la vez
un ejercicio de idolatría y de desconstrucción
del ídolo: participa de los mitos que Dylan crea, o
insinúa, o que se crean alrededor de él, y a la
vez los satiriza y los amplía. Es en cierto modo una
versión aumentada de este
vídeo de "Most Likely You'll Go Your Way and I'll Go Mine".
Es un juego complicado y muy
divertido para quien entre en él: a quien no, lo
dejará extrañado o desconcertado o irritado. Es
intertextual a tope: a veces simplemente esboza la alusión
al complejo mítico en una palabra, en una frase de
través, o en un gesto insinuado ante el espejo. La
iconografía de Dylan da mucho de sí, y expandida
y remodelada ya invade gran parte de la realidad. Grandes momentos de I'm
Not There:
la
interpretación de "Going to
Acapulco" en un pueblo perdido del viejo Oeste, con una
ambientación entre circense, surrealista y de carnaval.
O
las interpretaciones de Cate Blanchett ("Jude") en la gira inglesa de
Dylan, escapando a los moldes y estilos preconcebidos que le quieren
imponer. Y otros más discretos pero
magistrales—como Jack
Rollins
cantando
"Pressing on" en una reunión religiosa de autoayuda,
convertido
en una mezcla de predicador itinerante y del Dylan de Slow Train Coming. Canciones
famosas, otras ignoradas, como la
que da título a la
película, todas memorables.
Qué película,
qué originalidad la de Dylan y la de Todd Haynes,
qué
divertido hacerla y verla. Sólo para fans de Dylan, o del
cine
sin complejos ni ideas preconcebidas.
Aquí Jude muere en accidente de moto. Lo cual tiene una
cierta verdad poética—lo mismo que creer que
somos, o pudimos ser, muchas personas distintas, y que podemos
rehacernos constantemente, desprendernos
de una capa más de piel, sin preocuparnos por
dejar de ser
nosotros—whoever
that may be.
I'm Not There. Dir.
Todd
Haynes. Screenplay by Todd Haynes and Oren Moverman, based on a story
by Todd Haynes. Cast: Christian Bale, Cate Blanchett, Marcus Carl
Franklin, Richard Gere, Heath Ledger, Ben Whishaw, Charlotte
Gainsbourg, David Cross, Burce Greenwood, Julianne Moore, Michelle
Williams. Music superv. Randall Posster and Jim Dunbar. Ed. Jay
Rabinowitz. Prod. des. Judy Becker. Photog. Edward Lachman. Coprod.
Charles Publiese. Exec. prod. Hengameh Panahi, Philip Elway, Andreas
Grosch, Douglas E. Hansen, Wendy Japhet. Exec. prod. Steven Soderbergh,
Amy J. Kaufman. Exec. prod. John Wells. Prod. James D. Stern, John
Goldwyn, Christine Vachon. Inspired by the music and many lives of Bob
Dylan. USA: Weinstein Company / Endgame Entertainment / Killer Films /
John Wells / John Goldwyn / MP Medienfonds / Rising Star / Grey Water
Park Productions, 2007.
Al mecanismo
de Antikytera
está mal llamarlo "ordenador" porque evidentemente no usa
tecnología digital; es más bien un complejo
calendario
astronómico hecho de engranajes móviles. Pero
sí es señal de un nivel
tecnológico en mecanismos de relojería que se
desconocía en los griegos, a no ser por referencias cuya
autenticidad siempre se podía poner en
duda—mecanismos de
un nivel de desarrollo que no se igualó hasta mil
años
más tarde. En la página web del proyecto
consideran
oportuno aclarar que no fue construido por extraterrestres, y que
tampoco es prueba de que nadie viajase al pasado a Grecia a dejarlo.
Bueno, cualquier día encontrarán la paloma
automática voladora de Archytas, o los mecanismos que
describe Herón
de Alejadría en su libro sobre Autómatas.
de mi tarjeta de crédito, y con varias facturas
pendientes de Amazon, me dedico mejor a leer El Catoblepas: Revista
crítica del presente. Por ejemplo este
artículo sobre el revisionismo histórico.
Aparte son días de gran intensidad social: hoy
visitamos la casa nueva de Ernesto y Pili, y ayer quedamos en el
Café Zaragozano con Ms Force—nos vemos
periódicamente por navidades, semanas santas y
demás vacaciones. Y esta noche, cena de navidad
con los amigos, pero en un vegetariano. A ver quién aparece.
Del lunes no pasa, me hago un análisis de sangre a ver si
salgo diabético o no.
Es una película de
Julián Schnabel muy
premiada, inspirada en la historia y el libro de Jean-Dominique Bauby
del mismo título. Obtuvo mucho éxito de
crítica y
público cuando salió en 1997, pocos
días antes de
la muerte de Bauby. Bueno, de la segunda muerte, debería
decir,
porque el libro y la película van de una especie de muerte
en
vida. Bauby quedó paralizado tras un derrame cerebral,
inmovilizado dentro de su cuerpo aunque totalmente lúcido.
Sólo conservaba el movimiento de su ojo izquierdo, y
utilizó el párpado para comunicarse con las
personas que
lo atendían y con su familia: primero para contestar
Sí
(un parpadeo) o No (dos parpadeos), y enseguida para escribir las
memorias de su experiencia, dictando el libro letra a letra,
parpadeando para seleccionar la letra que debía escribir su
ayudante, que le iba recitando las letras en el orden de su frecuencia
de uso.
No se nos dice qué es lo que se ha embellecido o dramatizado
en
la película, pero en todo caso es dura, ya desde los
títulos de crédito muy llamativos, con
radiografías de fondo. Comienza la
película en
cámara subjetiva desde el punto de vista de
Bauby—una
secuencia que quizá sea la más lograda usando
esta
técnica que se haya hecho jamás. (Mucho
más apta la situación que en La dama
del lago,
por ejemplo). No se mantiene toda la
película en este régimen, supongo que
sería
insoportable, pero sí abundan en la película
escenas que
usan esta técnica de modo eficaz e imaginativo:
vemos desde
dentro, por ejemplo, en escena casi insoportable, cuando le cosen los
párpados a Bauby para que no se le necrose el ojo. Las
primeras
escenas, totalmente en "ojo cámara", captan muy bien la
confusión e incomunicación del protagonista al
principio
de la película, y dan lugar luego de modo natural a
secuencias
externas, cuando ya se ha hecho en cierto modo a su
situación, y
su mundo está ordenado otra vez. Por otra parte, hay muchas
secuencias de recuerdos y fantasías, algunas
también
filmadas subjetivamente pero otras más objetivas en lo que
se
refiere a su encuadre visual—aunque naturalmente son
subjetivas
en relación al mundo real de la película, el
mundo
externo que rodea al protagonista. Es interesante también
que de
las escenas en ojo cámara tampoco todas siguen las mismas
convenciones visuales—en realidad hay toda una gama de
transiciones entre el punto de vista estricto del ojo de Bauby y puntos
de vista virtuales próximos a él: en suma, el
cine
siempre da una impresión de uso de la mirada de los
personajes,
utilizándola para orientar la del espectador, pero nunca
sometiendo la cámara estrictamente a la perspectiva del
personaje. Y esta película, por llamativo que sea el uso de
la
cámara subjetiva al principio, no es una
excepción.
Aunque sí es extremadamente interesante la
situación ya
de por sí desde un punto de vista
cinematográfico,
pongamos que parte con más posibilidades que una
película
de tema parecido como My
left foot, o como Mar
adentro—aunque
con esta última tiene un aire de familia, y un impacto
emocional
comparable, si descontamos la militancia pro-eutanasia, pues
aquí no hay militancias evidentes. Hay que decir que los
cristianos con los que topa Bauby salen mejor parados que los de Mar
Adentro: las cristianas están muy buenas, y le ayudan con su
abnegación. Y si bien la Virgen de Lourdes permanece
enigmática y fluorescente, podríamos decir que
acaba bien
la película: Bauby triunfa como autor y se muere... dos
cosas
que deseaba.
Está muy bien llevada la transición del presente
inmediato y de la secuencia de pensamientos de Bauby, que dominan el
comienzo de la película, a la representación
más o
menos fragmentaria de su vida en flashbacks, algunos más o
menos
objetivos, otros basados en secuencias de recuerdos y
asociaciones
de ideas del personaje. En una de esas secuencias, una
excursión
en su coche nuevo con su hijo, termina
la película, con el colapso que sufre Bauby in mezzo del camin:
se le turba la percepción y el habla, y logra detener el
coche a
duras penas en la cuneta. Su hijo sale corriendo a pedir ayuda, y la
cámara enfoca sucesivamente los caminos del cruce de
carreteras
al que llegaban: caminos que ya no tomará Bauby.
Porque evidentemente el tema central es un repaso a la propia vida:
describe su arrepentimiento y vergüenza de no haber tratado
mejor
a su familia. La madre de sus hijos (nunca tiene propiamente "esposa")
lo acompaña y lo ayuda más que su actual pareja,
y eso
también lo confunde y amarga. Su novia no quiere ir a verlo,
deformado e inválido como está ahora: pero sus
hijos lo
aceptan y lo tratan a su manera; también su ex-posa.
Algún amigo lo va a ir a ver al hospital: pocos, y los
inesperados. Su padre, muy mayor, tampoco lo visita, pero se le excusa
aquí presentándolo como otro prisionero de su
cuerpo,
está casi inválido, no sale de su piso. Le
envía
una foto suya de niño, un tiempo que Bauby no recordaba con
agrado, pero ahora tiene mejor relación con su padre, y se
siente en el mismo barco. La secuencia subjetiva final es otra vez
confusa: tras la publicación de su libro, Bauby se entera
apenas
del éxito, vuelve la confusión a la pantalla, no
sabemos
si su novia por fin lo visita o si lo imagina él... pero
entretanto ha tenido tiempo de reflexionar y rememorar, y mira su vida
como quien mira una película que ya ha pasado.
"Zombi", "muerto viviente": es la experiencia única
en
cierto modo, pero universal a otro nivel, de este personaje. Un
conocido suyo, no amigo, que había estado secuestrado en un
zulo
durante años, se siente impelido a visitarlo y a decirle una
cosa: que tiene que seguir en contacto con lo que es humano en
sí mismo, agarrarse a ello, y salir así adelante
sin
enloquecer. Hay experiencias paralelas de impotencia y
enclaustramiento.
Probablemente (probablemente...) no acabemos nosotros paralizados y
recordando lo que fue nuestra vida, ni encerrados meditando en una
escafandra o en un zulo... pero en cierto modo esa es siempre
la relación que tenemos con nuestro pasado, "the days that
are
no more", que Tennyson decía eran de por sí una
especie
de muerte en vida cuando se recordaban. La experiencia de esta
película subraya fuertemente esta dimensión de la
existencia. En ese margen entre la vida y la muerte en el que
se
encuentra el protagonista, nos encontramos en realidad siempre todos, a
poco que pensemos—o a poco que rememoremos lo que ha sido
nuestra
vida, todos también paralizados e impotentes para cambiar
nada
en el paisaje de la vida,
libres sólo de mover el ojo por ella, o de imaginar otras
escenas y variantes. Es además una experiencia altamente
cinematográfica, ésta de Jean-Dominique Bauby, y
el
director ha sabido extraer su potencial con mucho arte y habilidad.
Sí sobra alguna secuencia de dictado de letras, de las
cuales
debió oir Bauby más de las que quiso, y el
espectador
también. Pero por otra parte, queramos que no, nos vemos
arrastrados a la experiencia del personaje, inmersos en la escafandra:
el espectador tampoco puede cambiar nada de la película;
atrapado en su asiento en la oscuridad, es un
mero testigo de una vida que es y no es la suya.
Me enlazan en uno de los blogs que más vengo
leyendo y comentando, Babel's Dawn, de
Edmund Blair Bolles, dedicado a las investigaciones sobre el
origen del lenguaje.
Hoy hace un
día helador en Zaragoza, con una niebla
siniestra, acogedora y fotogénica; me he dedicado a escribir
crismas y a recorrer esas calles tan llenas de gente, tantas caras que
no se vuelven a ver cada día en la ciudad, y los crismas,
siempre los mismos, también de gente que normalmente no
vuelves
a ver, año tras año. Llevo una temporada
leyendo bastante
a Thomas Browne, un caballero much
possessed by death... y estamos si no possessed al menos
haunted by Death. Aquí
va parte de la filosofía de Browne al respecto, en su obra
póstuma A
Letter to a Friend. Es el final:
Por
último, si largos días son tu destino, que no
sean tu
expectativa; no hagas cálculos de una vida larga, sino vive
más bien siempre fuera de cuenta. Quien tan a menudo
sobrevive a
sus expectativas vive muchas vidas, y a duras penas ha de quejarse de
lo breve de sus días. El tiempo pasado se ha ido como una
sombra; ten presentes los tiempos futuros; imagina que
está cerca el que podría hallarse lejos;
aproxímate a tus últimos tiempos
concibiéndolos
como ya presentes: Vive como un vecino de la Muerte, y piensa que hay
poco por venir. Y ya que algo de nosotros ha de sobrevivir, une juntas
ambas vidas; unifícalas en tus pensamientos y acciones, y no
vivas en una sino para la otra. Quien de este modo ordena el
propósito de esta vida, nunca se hallará lejos de
la que
está más allá, y en cierto modo ya
está en
ella, por una feliz similitud, y comprendiéndola de cerca.
Nos vamos a ver la película de Clint Eastwood
con Angelina Jolie de protagonista ( Changelingo en español El intercambio).
Aquí
está la
reseña de Roger Ebert.
Mantiene la tensión durante dos horas y media, en especial a
los
padres de niños secuestrables... La actuación de
Angelina
Jolie destaca—para nada es aquí la misma persona
de los
carteles y revistas del corazón—así
como la
recreación de ambientes y paisajes de hace ochenta
años.
Es una historia de serial
killer
(otra más, qué obsesión...) en la que
la demencia
del ogro que atrapa al niño está bonitamente
contrapesada
por la demencia del sistema policial y psiquiátrico que
atrapa a
la madre. Y para rematarlo, de guinda, el niñito que le da
la
policía a cambio y que se quiere hacer pasar por su
hijo—en realidad un hijo de la gran puta, que promete mucho
para
el futuro. Una pesadilla viviente e histórica, en la que se
mete
Angelina (Christine Collins) sin comerlo ni beberlo, sólo
por
negarse a hacerle el juego a una policía de Los Angeles
tiránica y corrupta. Lo sorprendente del caso es que estando
así la policía, el sistema judicial
fuese tan
eficaz como para acabar con la cuestión en unos meses nada
más... aún habrá que envidiar a
América,
aquí semejante caso se empantanaría durante
décadas, seguramente. También parece la
película
hasta cierto punto un alegato a favor de la pena de muerte para malas
bestias como ese Gordon Northcott (genial la interpretación
de
Jason Butler Harner). Vemos la ejecución al detalle, y
aunque no
se nos ahorra la angustia del ejecutado, las historias con flashback
que siguen, rememorando sus escenas de la cueva del cíclope
años después, al aparecer viva una de las
víctimas, nos ponen del lado de las auténticas
víctimas otra vez. Desde luego la madre Christine Collins
contempla la ejecución si no con satisfacción
sí
con frialdad total, y no retira su maldición a Northcott de
que
se pudra en el infierno. Además, Eastwood opta por no
contarnos
una cosa de la hermana de Northcott y el padre de los dos, que aparecen
un momento en la película cuando el asesino va a refugiarse
a su
casa en Vancouver—que en realidad su hermana era en realidad
además su madre. De esto se enteró en el juicio,
pero de
esta película se suprime este motivo que podría
confundir
las actitudes hacia Northcott. Vamos, que si Northcott
también
fue víctima de un cambiazo
en su
propia familia... Eastwood prefiere que nadie vaya a pensar que eso
pueda exculparlo.
El editado más artificioso es el de las escenas alternantes
de
las dobles condenas (de Northcott y de los polis
corruptos)—aunque se comprende que Eastwood quiera establecer
un
paralelismo. Quizá cargue demasiado la mano singularizando
la
relación entre Northcott y Christine Collins... por lo de
añadir dramatismo. No sé si Christine Collins
efectivamente fue a entrevistarse con Northcott antes de su
ejecución—en fin, también en la vida, y
no
sólo en la dirección cinematográfica,
se cometen
errores: en este caso la acción es un error pero
está
bien llevada la escena. Sobra efectismo en cambio en la escena del
juicio a la policía, en algunas escenas del manicomio...
Así que un poco de todo. Pero en general está
contenida
la tendencia a la ficcionalización y no hace que suene falso
lo
que vemos.
En fin, una historia dura. ¿Por qué las historias
de
charadas, complots, y asesinos en serie nos gustan? Porque abren
repentinamente una realidad dentro de otra, un espacio con leyes
propias y distintas como una película de terror o pesadilla.
Hacen oscilar nuestro sentido de qué es lo real, y nos hacen
conscientes de lo frágil que es la vida ordenada a la que
volvemos cuando se apagan las luces del cine—una
ilusión
no menor que la de la pantalla. Pero los niños
seguían
arropadillos en la cama.
Changeling. Clint
Eastwood. Written by J.
Michael Straczynski.Cast: Christine Collins: Angelina Jolie; Rev.
Briegleb: John Malkovich; Capt. J.J. Jones: Jeffrey Donovan; Det.
Ybarra: Michael Kelly; Chief Davis: Colm Feore; Carol Dexter: Amy Ryan;
S.S. Hahn: Geoff Pierson; Dr. Steele: Denis O'Hare; Mayor Cryer: Reed
Birney. Music by Clint Eastwood et al. Universal Pictures, 2008.
Una red social para
universitarios, http://www.academia.edu—"Es
como Facebook pero para académicos". Buscas
tu
universidad, tu departamento, y te apuntas. De momento soy el primero
de mi departamento en la University of Zaragoza. Por cierto, la
Universidad de Zaragoza aparece automáticamente tanto como
http://unizar.academia.edu como como http://zaragoza.academia.edu. Es
lo mismo. Y allí se te genera tu propia
página: ésta es la
mía:
—pero
la de
Academia.edu tiene muchas más posibilidades de
autoedición: es "institucional" pero accesible sin pasar por
el
misterioso administrador de la web. Puedes subirte
allí
artículos, tienes
tu propio blog, perteneces a grupos de intereses investigadores
comunes... Y hay posibilidad de enlace directo a Facebook. En fin, que
acabas teniendo dieciocho páginas web y veinte blogs, a poco
que
te descuides... Yo centralizo todas mis webes en
esta página de enlaces a ver si no me armo un
bollo.
Lo más curioso es que este sitio le ha encantado a Beatriz,
siempre reacia a las Redes: y hasta se ha abierto su
página en Academia.
Declaración de principios de Cyrano de Bergerac
a su amigo—Visto
en
español en
el blog de Rosa Díez:
CYRANO: Et que faudrait-il faire ?
Chercher un protecteur puissant, prendre un patron,
Et comme un lierre obscur qui circonvient un tronc
Et s'en fait un tuteur en lui léchant l'écorce,
Grimper par ruse au lieu de s'élever par force ?
Non, merci ! Dédier, comme tous ils le font,
Des vers aux financiers ? se changer en bouffon
Dans l'espoir vil de voir, aux lèvres d'un ministre,
Naître un sourire, enfin, qui ne soit pas sinistre ?
Non, merci ! Déjeuner, chaque jour, d'un crapaud ?
Avoir un ventre usé par la marche ? une peau
Qui plus vite, à l'endroit des genoux, devient sale ?
Exécuter des tours de souplesse dorsale ?...
Non, merci ! D'une main flatter la chèvre au cou
Cependant que, de l'autre, on arrose le chou,
Et donneur de séné par désir de
rhubarbe,
Avoir son encensoir, toujours, dans quelque barbe ?
Non, merci ! Se pousser de giron en giron,
Devenir un petit grand homme dans un rond,
Et naviguer, avec des madrigaux pour rames,
Et dans ses voiles des soupirs de vieilles dames ?
Non, merci ! Chez le bon éditeur de Sercy
Faire éditer ses vers en payant ? Non, merci !
S'aller faire nommer pape par les conciles
Que dans des cabarets tiennent des imbéciles ?
Non, merci ! Travailler à se construire un nom
Sur un sonnet, au lieu d'en faire d'autres ? Non,
Merci ! Ne découvrir du talent qu'aux mazettes ?
Être terrorisé par de vagues gazettes,
Et se dire sans cesse : "Oh ! pourvu que je sois
Dans les petits papiers du Mercure François" ?...
Non, merci ! Calculer, avoir peur, être blême,
Préférer faire une visite qu'un poème,
Rédiger des placets, se faire présenter ?
Non, merci ! non, merci ! non, merci ! Mais... chanter,
Rêver, rire, passer, être seul, être
libre,
Avoir l'œil qui regarde bien, la voix qui vibre,
Mettre, quand il vous plaît, son feutre de travers,
Pour un oui, pour un non, se battre, - ou faire un vers !
Travailler sans souci de gloire ou de fortune,
À tel voyage, auquel on pense, dans la lune !
N'écrire jamais rien qui de soi ne sortît,
Et modeste d'ailleurs, se dire : mon petit,
Sois satisfait des fleurs, des fruits, même des feuilles,
Si c'est dans ton jardin à toi que tu les cueilles !
Puis, s'il advient d'un peu triompher, par hasard,
Ne pas être obligé d'en rien rendre à
César,
Vis-à-vis de soi-même en garder le
mérite,
Bref, dédaignant d'être le lierre parasite,
Lors même qu'on n'est pas le chêne ou le tilleul,
Ne pas monter bien haut, peut-être, mais tout seul !
LE BRET
Tout seul, soit ! mais non pas contre tous ! Comment diable
As-tu donc contracté la manie effroyable
De te faire toujours, partout, des ennemis ?
CYRANO
A force de vous voir vous faire des amis,
Et rire à ces amis dont vous avez des foules,
D'une bouche empruntée au derrière des poules !
J'aime raréfier sur mes pas les saluts,
Et m'écrie avec joie : un ennemi de plus !
Comentario
enviado al diario de Arcadi Espada, que observa
que el periodista iraquí que le tiró sus zapatos
a Bush y
lo llamó perro en una rueda de prensa cometía un
atropello no ya contra Bush, sino contra algo más sagrado:
su
profesión de informador... de mero informador,
cabría decir:
De acuerdo, el periodista que le tiró los
zapatos a Bush
cometió una traición contra el periodismo. Pero
una
traición a un ideal es justificable si se comete en aras de
un
ideal más elevado. En este caso, se servía a la
justicia.
O se le hubiera servido, si hubiera apuntado mejor el periodista
justiciero. —Y
es que hay cosas más sagradas que el oficio de uno: salvo para el
profesional de profesión.
Como algunos sabrán, trabajo en el Departamento
de
Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Zaragoza.
Antes
de disentir seriamente de la línea dominante marcada por los
catedráticos, era yo bastante activo en cuestiones
administrativas, participaba en algunas comisiones, etc. Por ejemplo,
durante varios años fui primero secretario y luego
presidente de
la comisión de Doctorado del departamento... mientras que
ahora
se me niega incluso la capacidad de dirigir tesis doctorales, por una
normativa ad hoc
inventada
por nuestros catedráticos—un asunto que se
encuentra en
los tribunales.
Bien, pues con una situación semejante, mi
presencia en comisiones y administraciones ha descendido bruscamente.
Ni me presento ni me eligen para esos órganos. Sin embargo,
sigo
asistiendo a las reuniones de algunas comisiones a las que pertenezco
de oficio, y al propio Consejo de Departamento, que de momento
aún no me han echado de ahí. Y a veces me temo
que figuro
demasiado en los debates del Consejo, por desacuerdos con la manera en
que se llevan a cabo las tareas del departamento—por ejemplo,
impidiéndome la docencia en máster y doctorado,
algo que
parece que me debería garantizar la ley de Universidades,
sin
más.
Así que muchas veces, digo, figuro demasiado en las actas de
estas
reuniones. La manera más habitual en que esto sucede viene
siendo que los
catedráticos y sus grupos adoptan una decisión o
aprueban
una normativa, y yo me opongo y hago constar mi voto en contra, o
fuerzo una votación cuando se quería pasar la
cosa por
consenso. (Y pierdo la votación, invariablemente). Las
votaciones suelen ser de unos veintisiete
votos a favor de la postura de los catedráticos, cuatro o
cinco
en contra, y otras veinte o treinta abstenciones o ausencias
(de
quienes no forman parte de los equipos de investigación de
los
catedráticos). La disciplina de voto brilla por su presencia
en
las filas de los equipos de investigación.
Últimamente nos envían en nuestro Departamento
los
borradores de las actas antes del Consejo, cosa que es de agradecer, y
se atiene más o menos (por fin) a la normativa de nuestro
departamento (Art. 36.3). Aunque sigue sin cumplirse mucho el Art.
36.4: "Las Actas del Consejo, una vez aprobadas, gozarán de
publicidad mediante el procedimiento que se determine, pudiendo ser
objeto de publicidad en la
página Web del departamento"—No,
no busquen, que no están. He notado desde hace tiempo cierta
aversión de la Universidad a hacer demasiado
públicas las
actas en la Red. Por no publicar, no está publicado en la
página web ni
el reglamento del Departamento.
El de la Facultad sí figura, aunque tampoco usan su
página mucho: en conjunto no son páginas
dinámicas, no se actualizan coherentemente ni tienen
sección de noticias activa. Como para tener una hemeroteca
de
actas donde se pueda seguir la actividad administrativa de estos
órganos...
En fin, que me acaba de llegar el acta de la última
reunión del Consejo de Departamento (del 4 de diciembre), y
como
veo que figuro mucho voy a darle un repaso a mis apariciones
allí—sin pretender sugerir para nada que sea yo el
protagonista de la reunión, excepto aquí en el
blog donde
sí soy el rey del mambo, y por eso me centro en mis
apariciones
para apostillarlas o aclararlas.
—Lo primero, según consta en el Acta, la
Comisión
Económica rechaza una petición mía de
que se
reorganice la partida económica destinada a la compra de
vídeos y DVDs. Resulta que los libros se cargan a la partida
económica individualizada de cada profesor, pero los DVDs
no.
¿Por qué? No sé, pero para
mí es un
misterio la diferencia entre pedir un libro y pedir un DVD. Lo que
sí me parece es que eso favorece a quienes piden
más DVDs
(entiéndase "los de cine") pues sus gastos los pagamos entre
todos. La Comisión dice que es una partida útil
para
cubrir con sus remanentes los gastos de profesores que sobrepasan su
presupuesto—y entre esos me encuentro, pero a mí
nadie me
cubre el remanente, sino que me lo descuentan del presupuesto del
año siguiente.
—En el punto 3, ratificación del acta de la
anterior sesión del Consejo, se cambia "la
redacción del punto 9.4, página 6, que queda como
sigue:
'El Dr. García Landa ruega se ponga por escrito el
procedimiento
para organizar las Jornadas de Literatura y Cine del Departamento,
así como el lugar de celebración de las mismas'."
(Bueno... ya figuraba de modo inexacto en el acta lo que dije y
pedí en su momento, y vuelve a figurar de modo inexacto. Lo
que
pedí es que
se siga el procedimiento establecido para aprobar la
organización de esas jornadas y su ubicación.
Porque siempre se había aprobado en la comisión
de
postgrado, y luego en el Consejo, hasta que estos últimos
años alguien sin más nos va saliendo por sorpresa
y sin
anuncio ni votación ni nada que las Jornadas las organiza
tal y
cual, y que se hacen en Jaca. Y yo protesto, porque yo no salgo
diciendo (tampoco me dejarían, a mí) que me llevo
la
subvención y me las organizo yo las jornadas del
Departamento, y
en mi pueblo. Jaca, aclaro, es una localidad en la que el Departamento
no tiene sede ni imparte docencia, y parte de la finalidad de estas
Jornadas era permitir a los estudiantes asistir a un congreso de su
especialidad, oír profesores extranjeros, etc.
Cosa menos
fácil si se organizan en Jaca—aunque siempre se
puede
llevar un trío de estudiantes reclutados como token.
Pero esto, que a mí me parece de sentido común,
no parece
tanto allí. Argumenta la Dra. Onega que en Zaragoza no suele
haber bastantes plazas de hotel ni lugar apto para celebrar el
congreso—y que por otra parte no les supone ningún
inconveniente a los estudiantes ir en un momento a Jaca en el
autobús que se fleta. En fin... disiento, qué voy
a
decir. Que lo lógico si se tiene interés en que
asistan
los estudiantes es organizarlo en Zaragoza, que es donde estudian).
—También se me nombra en la aprobación
de las
actuaciones de comisiones. Así, en un voto particular que
hace
la Dra. Onega al acta de una Comisión de postgrado que
aquí se aprueba. Reza así ese voto particular
(que es un
voto particular sobre un voto particular):
"Texto para incluir
sobre el voto
particular de los Dres. García Landa y Penas que aparece
como
Anexo en varias Actas aprobadas en el Consejo de Departamento del
jueves 4 de diciembre de 2008.
La Dra. Susana Onega muestra su disconformidad con la reiterada
inclusión de dicho Anexo, por contener inexactitudes
constatables sobre el sentido del dictamen emitido por el Rector y
contener además apreciaciones difamatorias, que no
deberían en ningún caso tener cabida en un
documento
público. Firmado: Susana Onega Jaén."
El
desagrado de la Dra. Onega se debía a que la
Dirección
reconocía nuestro derecho a incluir un voto particular en el
acta (era el voto particular que figura en
este post)—algo
que sin embargo garantizan tanto la Ley de la Función
Pública como el Reglamento de nuestro departamento. La Dra.
Onega desconocía o bien rechazaba esas normas, no
sé si
en general o cuando sirven para hacer constar opiniones distintas a la
suya. Lo que le parecía "difamatorio" era lo que se
decía
en ese voto sobre las
"triquiñuelas" administrativas
y maniobras de dilación utilizadas por nuestros colegas para
continuar excluyéndonos del Doctorado, a pesar de las
órdenes en contra recibidas del Rector. Bien, la Dra. Onega
amenazó con llevarnos a juicio por difamación...
pero
peor que decir es hacer,
y
porque las actuaciones de la Dra. Onega y sus equipos nos han venido
perjudicando continuadamente en nuestra actividad docente, y llevan
años vulnerando nuestros derechos administrativos, por eso
hemos
sido nosotros quienes hemos interpuesto un contencioso administrativo
contra estas actuaciones. Ahora bien, no contra la Dra. Onega, no,
aunque es quien ha inspirado y defendido las actuaciones que nos
perjudican (espero que no sea difamatorio el hacer constatar este hecho
universalmente conocido). No: el contencioso administrativo va contra
la Universidad de Zaragoza, que no ha corregido las actuaciones de este
departamento. Pero hay que aclarar que no tenemos ningún
contencioso con la Dra. Onega, porque no es ninguna
institución,
aunque sea la directora del máster y del programa de
doctorado
que nos excluye.
Sea como sea, la Dra. Onega llevó a reflexión a
la
Dirección de nuestro Departamento sobre este asunto de los
votos
particulares, y se reunieron en Comisión Permanente para
regular
o re-regular esta cuestión. Ya el Director había
dejado
claro que la redacción de las actas evitaría dar
cuenta
detallada de los debates y se atendría a
conclusiones—pero
ay, la cuestión de los votos particulares parecía
abrir
una brecha por la aparezcan en las actas opiniones indeseadas
oídas en el Consejo, y con plena cancha para expresarse sin
pasar por la redacción del Secretario. Cosa que como digo
parece
molestar a algunos. Tras hacer la Dirección unas consultas a
la
Secretaría general de la Universidad, se les
recordó
desde allí la normativa superior que obligaba a hacer
constar
tanto los votos particulares como su justificación. En lo
que se
refiere a las manifestaciones hechas durante una reunión,
aunque
el secretario no juzgue oportuno recogerlas, si uno de los miembros del
Consejo quiere que figuren, podrá dar una
redacción
resumida de su intervención. "Sin embargo", recuerda el
Secretario General, "por lo que se refiere a hacer constar el sentido
del voto y una motivación del mismo, el Reglamento, como la
Ley
30/1992, no distingue sobre la extensión o el contenido de
esta
motivación sino que, de presentarse en plazo,
deberá ser
reflejada como tal en el Acta". Ahora bien, "si se está
abusando
demasiado de esta posibilidad legal" (—me pregunto si
será
mi caso, acaso—....) el Departamento podría
encontrar
conveniente dar directrices. Y las da esta otra acta de la
Comisión Permanente (acta provisional, como la del Consejo,
hasta que se apruebe, pero a ella me remito:). Se recomienda, en los
votos particulares, un uso prudente del lenguaje y las
formas—se
ve como un problema que haya afirmaciones que "algunas personas pueden
considerarlas subjetivas, no veraces, e incluso ofensivas y
difamatorias"... pero claro, digo yo que ese problema es la clave de
los conflictos de intereses y de opinión:
difícilmente se
va a evitar la crítica y la disensión si hay
conflictos
efectivos y protestas por actuaciones conflictivas. Cosa inevitable.
Pero ahora se nos dice que sólo se aceptarán los
escritos
de aclaración de voto particular que no contengan
"apreciaciones
difamatorias" (habrá que ver cuál es el criterio
para
determinar qué es difamatorio... el decir que algo es
"injusto"
puede tomarse como difamatorio por llamar implícitamente a
los
demás personas injustas, el decir que algo es "contrario a
derecho" —uf, eso será una acusación
difamatoria de
prevaricación, supongo... El decir que una
actuación es "dilatoria" le parecía a la Dra.
Onega,
dijo, una difamación... Así que parece que como
no se
aplique con tino esta normativa de status legal dudoso (espero no
difamar a nadie al llamarla así, ya que es una norma no
contenida ni en la ley ni en el reglamento del departamento...)
—pues nos encontraremos con que se estarán
censurando las
opiniones que desagraden a la Dirección.
En fin: esta cuestión del control de las expresiones (aun de
los
funcionarios) siempre ha sido un tema apremiante en los
regímenes totalitarios, y hasta en los
democráticos, e
incluso en nuestro departamento: recuerdo que cuando nuestro actual
Director era secretario del departamento, cambió sobre la
marcha
la norma sobre redacción de actas en medio de una
intervención mía y sin previo aviso: simplemente
por el
procedimiento de dejar de tomar nota, como si estuviese oyendo a un
orate. Hasta entonces, se corregían las actas en la
reunión en la que se aprobaban, modificándolas in
situ
para mayor exactitud—de repente, el entonces Secretario y hoy
Director decidió que la norma cambiaba de un momento para
otro,
y con el beneplácito de la entonces Directora y del Consejo
también—a mis colegas no les pareció
entonces esto
nada inaudito.
Tampoco
parece coincidencia el hecho de que se ha suprimido
últimamente
la grabación de las sesiones del Consejo, que
venía
siendo una garantía de exactitud para uso del Secretario, y
de
moderación en el lenguaje para quienes, por su
posición,
no se veían obligados a moderarse.
Esta escalada de movimientos de control de la expresión
(potencial) de algunos miembros del Consejo parece indicativa de una
voluntad decidida de acallar las voces críticas y de
potenciar
el pensamiento único. Malos tiempos para la
lírica, y
buenos para la sátira.
Dos últimas apostillas sobre el voto particular de la Dra.
Onega
arriba citado—sin pretender cuestionar su derecho a hacer las
aclaraciones que juzque oportunas sobre su voto. Alega ella que el
texto de mi voto, por el que protesta, contiene "inexactitudes
constatables sobre el sentido del dictamen emitido por el
Rector"—lástima que no pase acto seguido a
constatarlas o
al menos señalar hacia ellas. Porque cuando
manifestó
esto mismo en el Consejo, le hice ver que el Rector sí
dictaminaba algunas cosas que ella quería obviar o hacer
pasar
por alto: por ejemplo, que es contrario a derecho exigir la pertenencia
a equipos de investigación para poder dirigir tesis
doctorales
en esta universidad—o en cualquiera, vamos. Y miren que no se
empeñó la Dra. Onega, y todos sus
adláteres con
ella, en sentar esa norma local hasta que se la anularon. Y la sigue
aplicando, puesto que seguimos sin estar admitidos en "su" programa de
Doctorado.
Otra cuestión, por fin, es eso de que nuestro texto
"contiene
apreciaciones difamatorias." Tampoco señala
cuáles son...
Con lo cual podríamos plantear la cuestión de si
existe
una paradoja de la
difamación, problema
lógico formulable como sigue: "¿Es difamatorio
acusar a
alguien de difamación? —¿especialmente
sin dar
razón de tal acusación?"
Pasemos a más apariciones mías en el Acta del
Consejo...
aunque antes diré que en el acta de la Comisión
Permanente última aún figuro una vez
más, pues el
Director comunica el escrito que recibió pidiendo que no se
tirasen los fondos de la Miscelánea a la basura... y parece
que
la Comisión considera razonable intentar primero regalar los
libros a la gente, antes de tirarlos. Una decisión sabia y
prudente: no vayamos luego a decir que falta talento en esta
Universidad.
Bien, en el Consejo tuve otras intervenciones que no constan en acta...
por ejemplo para señalar que me parece una tomadura de pelo
el
sistema Erasmus, que permite a los estudiantes esquivar las asignaturas
difíciles de la carrera cambiándolas por
asignaturas
light—y con frecuencia sin relación alguna con
nuestro
plan de estudios—en las universidades extranjeras a las que
viajan. Proponía yo que no se permitiese incluir en su
contrato
de estudios las asignaturas troncales y obligatorias, sólo
las
optativas: pero esta línea dura pareció excesiva
al
Consejo. Aunque sí se impuso a propuesta de la
Dirección
un máximo de 36 créditos de estas asignaturas en
los
contratos Erasmus. Que ya son, 36 para un año.
Donde sí hay una traca de ruegos del profesor
García
Landa es al final de la reunión, en la sección
14, Ruegos
y Preguntas:
14.2. El profesor
José
Ángel García Landa ruega se discuta en un
próximo
Consejo de Departamento la manera de proceder—en sus fases
administrativa y, si fuera necesario,
contencioso-administrativa—al respecto de las asignaturas de
ESP
en los nuevos grados.
Bueno, en realidad sugerí que se actuase así con
todas
las invasiones de las competencias de este Departamento: muy
visiblemente, con el caso de un Centro de Lenguas Modernas cuya
organización docente escapa a la estructura departamental,
algo
antiestatutario. Aunque váyase a saber qué
pasará
ahora con la reforma de los Estatutos para adecuarlos a la LOMLOU.
14.3 El profesor
José
Ángel García Landa solicita
información sobre el
reconocimiento de la docencia en Inglés para el profesorado
del
Departamento, a lo que la profesora Susana Onega anuncia que ha sido
recientemente reconocido.
(Me parece que se ha reconocido como mérito de
docencia—pero no se reconoce en pie de igualdad con otros
departamentos, que tienen beneficios en la contabilización
de
horas de dedicación si imparten sus clases en
inglés.
Igual deberíamos hacer como ellos y duplicar las
asignaturas,
una de historia de la literatura inglesa impartida en
español y
otra en inglés—¿o creen que no se puede
estudiar
historia de la literatura inglesa en español?)
14.4. El profesor
José
Ángel García Landa ruega que conste
información
institucional sobre el hecho de que la docencia en la carrera de
Filología Inglesa se imparte en inglés, a lo que
la
profesora Susana Onega contesta que esa solicitud está en
estos
momentos en curso.
(Sería más exacto decir que solicité
que en el
Suplemento Europeo al Título expedido por la Universidad se
hiciese constar que los alumnos estudian la carrera en
inglés...
porque tiene inri que encima de no reconocérnoslo a los
efectos
que he dicho, les certificasen a los alumnos inexactamente que la
carrera es en español).
14.4. El profesor
José
Ángel García Landa solicita
información sobre la
próxima demolición del Pabellón de
Filología, a lo que se le informa desde la
Dirección de
que la misma se ha retrasado de momento.
(¿Sine díe?)
14.5. El profesor
José
Ángel García Landa solicita
información sobre la
información recogida en prensa de la futura reforma del
nuevo
Pabellón de Filología para acoger la docencia y
profesorado de grado de Periodismo, a lo que la Dirección
contesta que ante esta pregunta, en una reunión reciente con
cargos de la DGA, éstos dieron una respuesta ambigua.
(Pues ambigua parece ser clara, en este caso. Vamos, que una vez
demolido el edificio, nos requisan el proyecto y el solar para la
Facultad de Periodismo... y a saber dónde nos mandan a
nosotros).
Punto 15: no hay.
Ah, por cierto: asistieron por primera vez en varios años representantes de estudiantes
al Consejo de Departamento. A ver si no se cansan, ni se espantan.
Este
es
un artículo en inglés que presenté en
un congreso
en 2002 y que tenía sin electrificar. Apareció un
par de
años después en el volumen colectivoMemory,
Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and
Film, editado
por
Constanza del Río-Álvaro y Luis Miguel
García-Mainar. En inglés pero en Alemania, en la
colección Anglistische Forschungen (no. 337) de Carl
Winter, Heidelberg, 2004 (pp. 253-68).
Trata de fantasías de conexión y
comunicación
total que terminan en una apoteosis ya sea infernal o
utópica,
centrándose en dos casos analizados más en
detalle: la
novela de Olaf Stapledon Star
Maker (1937) y la película The
Matrix (1999).
La primera, por cierto, prefigura entre otras muchas cosas
más a la segunda.
En fin, aquí está, en
inglés, "An
Apocalypse of Total Communication".
Me he acordado del artículo a cuenta de las
recientes reflexiones de algunos como Kevin Kelly
sobre el siguiente paso en la Red—la Red de
las cosas, o la Red
que atrapará el mundo, la Red que llevaremos encima y que
cubrirá todo el espacio
físico, interactivo y de objetos
por el que nos movamos.... vamos, la Conexión Total, que
ahora
se atisba no como una fantasía literaria o
cinematográfica, sino como un fenómeno real a la
vuelta
de la esquina. Será un efecto no tanto posible sino
más
bien inevitable de la producción hiperestandarizada y de la
globalización. Será la Red de la que seremos
parte porque
estaremos integrados en ella, más de lo que jamás
lo
estuvo Sandra Bullock. A mí me da más
escalofríos
que a Kevin Kelly este desarrollo, no digo ya en los cinco mil
días siguientes de la Red, sino en los cincuenta mil que
seguirán a esos.
Tras el escándalo de los avales a
los bancos por
la crisis financiera, o más bien a la vez, se aprobaba este
segundo atraco a manos del consorcio banquero-socialista. Bueno,
"sociata", o "sociolisto", porque de socialista ya me diréis
qué tiene esta
noticia de El
Mundo:
TRATO DE FAVOR El
Gobierno rebaja por sorpresa la fiscalidad de los banqueros y sus altos
ejecutivos con retroactividad Rebaja del 43% al 18%
el IRPF por rendimientos de capital de sus entidades
(Carlos
Segovia): El
Gobierno ha utilizado un Real Decreto de prevención del
fraude
fiscal para rebajar de tapadillo la fiscalidad de los grandes
accionistas de los bancos, los miembros de sus cúpulas, sus
altos ejecutivos y toda su familia incluyendo tíos y
sobrinos.
Todos ellos
podrán tributar
en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas al
tipo
reducido del 18% en vez de al del 43% que, normalmente, les
correspondía hasta ahora. La rebaja se centra en las rentas
de
capital mobiliario que reciban de sus propias entidades. Por ejemplo,
cuando se trate de los intereses que logren en sus cuentas y
depósitos, o el rendimiento que les generen las compras de
bonos, cédulas, obligaciones o préstamos que
realicen.
Si por ejemplo, el
dueño de
un banco quiere hacer un préstamo a su entidad para
capitalizarla en los tiempos que corren, podrá tributar por
los
intereses recibidos al 18%. Si lo hace el dueño de una
pequeña empresa de hostelería, le espera el 43%.
Además, el regalo a la cúpula del sector
financiero llega
con efectos retroactivos al uno de enero de 2008.
La sorprendente
medida constituye
un aguinaldo fiscal para los responsables de las entidades
españolas de crédito y aparece de pronto en el
Real
Decreto 1804/2008 de 3 de noviembre. Ha pasado inadvertida, porque el
Gobierno no le dio ninguna difusión cuando la
aprobó.
Aparece la medida de tapadillo en un Real Decreto
supuestamente
"contra el fraude fiscal", y formulada de manera tan indirecta que
sólo un experto puede saber a qué se refiere.
Sobre
todo el experto interesado, claro—interesado, y avisado. Esto
se limita, al parecer, a los grandes accionistas que posean
más
del 1% del capital de un banco, no a cualquier pelagatos.
Ahora también podemos sospechar a qué
tíos y
sobrinos habrán ido con interés preferente las
ventajas
de la lluvia de millones que les hemos dado a los bancos.
También se entiende mejor por qué los bancos
suelen tener
a veces tan poco interés en recuperar los
"préstamos" que
dan a los partidos políticos.
Me refiero a no sólo a los de ANV, sino a los
demás dignos representantes del pueblo que los
elige—y eso
es lo malo, que el pueblo los elige. Sin un mínimo de
responsabilidad de las cabezas pensantes que queden, seguirá
habiendo en los parlamentos y ayuntamientos representantes del
terrorismo. Hay que denunciar claramente las políticas
vergonzosas y las actitudes viles de quienes permiten que esta
situación se siga perpetuando.
Ayer en el Parlamento quedaron claras las posturas: UPyD presenta una
moción para disolver los ayuntamientos gobernados por listas
pro-terroristas. ¿Y quién la apoya? Vale, el PP,
a pesar
de su ambigua y dubitativa política de agradar al gobierno.
¿Y quién vota en contra? Es decir,
¿quién
vota a favor de mantener a los etarras y batasunos, ahora llamados por
el momento ANV, en los ayuntamientos vascos?
¿Quién sino
los que apoyaron en primer lugar que se les permitiese presentarse a
las elecciones, aun sabiendo de qué dos pies cojeaban?
Tracemos una raya en el suelo—¿Y quién
elige
ponerse del lado en el que se ampara a los etarras? El PSOE y los
nacionalistas. La coalición
secesionista-socialista, una vez más, que tiene agarrado el
sistema por los cataplines, o se tienen agarrados unos a otros por los
cataplines, como única salida que ven para perpetuarse en el
poder ad infinitum, ya demostrada la fórmula—ir
quemando
el mobiliario mientras dure, con tal de que el PP no vuelva al
gobierno. Y liquidando el país, mientras algo quede,
sorbiéndole la sustancia con las diecisiete
nacioncillas—y
con el PP aferrándose a la misma dinámica en las
administraciones que pueda pillar.
Repito: el PSOE y los nacionalistas (e Izquierda Contraída,
como
un cangurito asomándose por el bolsillo)—votaron a
favor de lo que quieren los terroristas. UPyD y
el Partido Popular, en contra. Hoy volverán a hacer lo mismo
en
el Senado. Con algún aguachinado o traidorzuelo de medio
pelo
absteniéndose.
Para más inri, el portavoz del PSOE acusa al PP invirtiendo
los
términos: les dice que no han "bajado del monte" y que
"utilizan
el terrorismo". Oiga, no: que lo que se pide es desactivar el terrorismo,
petición que usted rechaza; que lo que se pide es mandar al monte
a los malos bichos a quienes usted quiere tener de alcaldes. Pero a tal
nivel de falsedad y bajeza está la política
española, que esto se puede decir tranquilamente en el
Parlamento y,
¿saben? —cuela. Se puede decir, y hacer.
De los nacionalistas nada hay que esperar, pues lo que pretenden es
(aunque aún hay quien no quiere creer la
evidencia) la
liquidación y fragmentación de España
en cuatro, o
doce, repúblicas balcánicas. Un plan auxiliado en
la
práctica por el PSOE, que mira siempre a
cortísimo plazo:
evitando la confrontación con el nacionalismo vasco espera
ganar
las próximas elecciones autonómicas
allí. El PSOE
es, por tanto, el máximo responsable: y con una
política
así, está claro que cuando gobierne en el
País
Vasco sólo aspirará a hacerlo más
vasco.
Pero en un camino autodestructivo no es responsable sólo el
iluminado que va guiando el rebaño—en este caso,
el
infausto Zapatero. Si todos somos seres pensantes, los
máximos
responsables son quienes siguen al iluminado cuando saben que es un
iluminado, en lugar de pararle los pies: los políticos del
PSOE que siguen al líder prietas las filas sea lo que sea lo
que
les manden hacer: negociar con los etarras, mentir en el telediario
"mirándonos a los ojos" como De la Vega, o aprobar cada
día una medida más que va disgregando la ley
común y promueve las
leyezuelas locales.
—...pero si un día les dicen que toca decir lo
contrario,
alehóp, todos media vuelta, y a votar lo contrario.
Así,
con criterio.
Pero ¿qué se va a esperar de los cuadros de un
partido?—pues que
sigan la disciplina. Los máximos responsables son por tanto
quienes no están sujetos a esa disciplina, las cabezas
supuestamente libres y no hipotecadas: o sea, los ciudadanos... o sea,
los que, a
la vez que reprueban a la ETA y a los secesionistas, votan a quienes
les favorecen políticamente, y van a seguir
haciéndolo.
Los que votan al PSOE y a los nacionalistas.
Y en la oposición, sólo está Rosa
Díez. Lo
que es Rajoy y el PP, con sus políticas aguachinadas y
ambiguas,
seminacionalistas cuando les conviene, van a conservar muchos votos, y
aun con todo se van a pegar el batacazo electoral que se
merecen—eso sí que no va a fallar. Porque gente
con
criterio aún quedan algunos como para quitarle los votos a
Rajoy
y al PP. Lo malo es que quedan muchos más descerebrados y
desinformados como para votar a Zapatero.
Así que, lo que digo: hay que echar a esta gentuza. Pero
tranquilos, que nadie la va a echar. Los tenemos bien instalados.
"¿Sabes qué te digo, Sonsoles? Que
aquí cualquiera
vale para presidente del gobierno".
O
de cómo utilizar el sistema contra sí mismo....
Veo que no sale en mi
diccionario de literatura americana, The Oxford Companion to American
Literature (6ª ed) la curiosa historia de Henry Box Brown.
Pero la
misma editorial ha publicado sus memorias, editadas
por Richard Newman, de la universidad de Harvard (Nueva York: Oxford
UP, 2003). También están en este sitio web de
documentos sureños: Narrative of the Life of Henry
Box Brown. Es una de esas fascinantes
autobiografías de esclavos negros que consiguieron escribir
para contarlo.
Y
el nombre de "Box" no le viene por casualidad. Henry Brown era esclavo
en la colonia de Virginia, y se le ocurrió un
método ingenioso para
alcanzar los estados libres. En 1849 preparó su escapatoria
por correo
certificado: habilitó una caja de madera—no muy
grande— y se las
arregló para enviarse él mismo por correo desde
su estado esclavista
hasta una dirección de Pennsylvania, estado libre de
esclavitud. Para
ir a lo seguro, se autorremitió a la oficina de un sociedad
antiesclavista. La
Wikipedia cuenta su historia.
Quizá
su éxito tomándole el pelo al personal fue
irresistible para él, así
que Henry Brown, ahora Henry Box Brown, se volvió no
sólo un activista
antiesclavista, sino también prestidigitador, mago e
hipnotizador...
dedicándose a una combinación de
sóubisnes y sermones. Pero lo tuvo que
hacer en Inglaterra, porque hasta en los estados antiesclavistas
empezaron a perseguir a los esclavos fugitivos. Por suerte, no tuvo que
cruzar el Atlántico metido otra vez en su caja... y
años después volvió
a los EE.UU., tras la abolición de la esclavitud.
Una fugitiva cubana lo emulaba hace poco tiempo,
autoenviándose a Miami por DHL:
http://encaletado.com/egg/?p=407
—La analogía coloca al
régimen castrista en
buena compañía—con los negreros y
esclavistas.
Hace
días que me apunté a
LinkedIn a
instancias no sé si de Pilar Laguna o de algún
robot que se hacía pasar por ella. Ahora he encontrado
allí la página de Fabiola
Trasobares, y he aprovechado para actualizar un poquillo mi perfil
allí: http://www.linkedin.com/in/joseangelgarcialanda
De momento son mis únicos dos
contactos... no sé yo si estoy hecho para las redes
sociales, ni para las relaciones sociales en general. En la
práctica, si no en teoría, me suelo atener a
aquel lema
de Locomotoro: "solo; solo; solito y solo—soy más
pirindolo, soy más pirindolo".
Pero igual acaban
saliendo de estas redes y redes sociales contactos
interesantes, quién
sabe. Por lo pronto, yendo de un enlace social a otro he llegado hoy a
este
vídeo sobre la red y su lógica presente y futura,
la globalización, la
inteligencia artificial, el UNO, la Noosfera y otros temas casi
teilhardianos y anaxagóricos.... el Nous, vamos (jeje, en
francés, el nous,
la
inteligencia colectiva o anima
mundi... get it?):
Y de ahí paso a un post del mismo Kevin Kelly en The Technium, sobre
"la
novena transición de la evolución",
cuando Internet dé lugar a un superorganismo con
inteligencia colectiva. Le pongo este comentario:
Similar
narratives about increasing connectivity, global superorganisms,
emergent consciousness, etc. were developed by
Teilhard de Chardin in The
Phenomenon of Man and in similarly mystical terms by Olaf
Stapledon in Star
Maker—in
the thirties. There is much reflection there on varieties of
superorganisms and on the level of consciousness and concern achieved
both by the individuals and by the collective mind. But these
narratives are wildly optimistic... even when they narrate cosmic
catastrophes. Nothing guarantees that global connectivity is not the
shortest way to global system failure, or self-destruction before any
godlike thing emerges.
Las recomendaciones van, cómo no, en el sentido de asegurar
la
protección de las lenguas minoritarias, y la posibilidad de
su
uso en las administraciones regionales correspondientes, asegurando que
haya en ellas funcionarios que las conozcan, etc. Hasta ahí,
muy
bien.
Lo que falta en todo el razonamiento de estos comités sobre
la situación española es la
protección del
derecho a usar la lengua oficial del Estado en dichas administraciones.
Como
se sabe, en buena parte de España, sobre todo en Galicia,
Cataluña y el País Vasco, hay una serie de
maniobras
encaminadas a arrinconar en la medida de lo posible el uso del
español como lengua común. De esto
aquí ni
noticia, en el informe—que naturalmente se basa
primordialmente
en los datos ofrecidos por las propias administraciones interesadas.
Se comprende en cierto modo que el comité, con sus
anteojeras
administrativas, ignore esta cuestión, pues su
ámbito de
competencia no son las lenguas mayoritarias y oficiales, sino las
minoritarias. Aclara modestamente en el caso catalán que la
protección a las lenguas minoritarias no quiere decir que
esa
lengua minoritaria deba convertirse en obligatoria, sólo que
se
asegure su uso en educación si así lo desean los
padres.
Se presupone, mucho presuponer en el caso español, que la
lengua
común, mayoritaria y oficial no necesita una defensa por
parte
de la administración. Y sobre este craso error (error
posibilitado por la demencial lógica del secesionismo
nacionalista en España, y la cancha que le dan los partidos
mayoritarios)—sobre este error de base se edifica un informe
detalladísimo que sin embargo es tuerto de oficio, pues
tienen
los informantes instrucciones de no ocuparse del caso de aquellas
administraciones que han abolido el uso del español como
lengua
administrativa—en la educación, en la
atención al
ciudadano, etc.
Pero es que la ceguera voluntaria en este tema da lugar a una
lógica perversa. De acuerdo, en Cataluña no
parece haber
problemas con la atención en catalán salvo en
ciertos
ámbitos de la administración de Justicia. Pero
resulta
que sí hay problemas con el español en muchos
otros
ámbitos—con lo cual el español
debería tener
el carácter de lengua minoritaria, con hablantes sin embargo
numerosos cuyos intereses deberían ser competencia de esta
Comisión de Expertos. Pero de eso no hay ni noticia: en sus
instrucciones figura que el español no es lengua a observar
o
proteger, o cuyo uso deba ser asegurado. Del derecho de los
particulares a usar la lengua mayoritaria si así lo
desean—de eso ni media: tuertera selectiva otra vez. Y
así
tenemos lo que tenemos: ejércitos de expertos trabajando
para
negar lo evidente, y procurar que no tenga existencia administrativa el
problema.
Y otra que tiene narices es que aquí se ocupan mucho del
gallego
hablado en Extremadura, que igual alguien lo habla, puede
ser—pero no hay ni mención de otras lenguas
minoritarias
mucho más mayoritarias, como el árabe o el rumano
de los
inmigrantes. O el inglés, francés,
holandés el
alemán que hablan tantos turistas—como si estos no
existiesen.
Porque los del Comité siguen su instrucción y
misión sin más, para la que fueron designados:
promocionar en lo posible las lenguas minoritarias "oficiales". Lo de
atender a que sea una
proporción razonable de recursos lo que se destine a ellas,
atender a lo que se habla de verdad, o no
crear
absurdos haciendo que las lenguas regionales sustituyan a las lenguas
generales y
mayoritarias... eso no entra en el ámbito del
comité. Con
esta lógica, y con las recomendaciones del Comité
de
Ministros, no parará la cosa hasta que aquí en
Aragón nos sirvan la fabla aragonesa—¡y
el
catalán!— con cuchara y cucharón, hasta
que
estén en condiciones de sustituir al español en
la
administración regional. Que tendría narices.
Pero
así va la la lógica de estos procesos, y de
nuestros
políticos que velan por ellos.
Y esto "en democracia". Lo cual prueba que la lógica
partidista,
las instrucciones del jefe, del comisario político y del
Partido, y el buen hacer borreguil del buen funcionario que se atiene a
sus instrucciones—son todos fenómenos que se
reproducen
igual de bien en democracia que en sistemas supuestamente
más
regimentados. Espeluznante.
Comentario
puesto hoy en
el blog de Demetrio Pin,
antes conocido como Víctor Gómez Pin—en
un
artículo sobre las relaciones entre lenguaje, vida, y
literatura:
De dos premisas
falsas sobre el hombre y sobre el lenguaje se
deriva una conclusión necesariamente falsa sobre el deber y
la
acción: en este caso, claro, dos negaciones no resultan en
una
afirmación.
Veamos; dice Vd. que "La
esencia o naturaleza del hombre reside en el
lenguaje (el cual responde a leyes que le son propias y que no siempre
concuerdan con las que rigen el orden de la naturaleza inmediata y de
la vida)".
Bueno, el lenguaje es un elemento importante en la
naturaleza humana, pero no se puede reducir a él esta
naturaleza. Como no se podría decir, por ejemplo, que "la
naturaleza humana reside en la mirada". O "en las manos"— por
importantes que sean a la hora de hacernos lo que somos. Como alguien
dice por ahí, Harpo Marx no sería humano si la
naturaleza
humana residiera en el lenguaje. Pongamos en "la interacción
comunicativa", por ampliar la cuestión— y sigo
subrayando
lo que no son sino elementos, pues la naturaleza humana es un conjunto
borroso de atributos y capacidades, evaluados comunicativamente. Por
ejemplo, también es humano alguien que esté en
coma
profundo, etc., entre otras cosas porque "lo fue", porque puede volver
a serlo, y porque lo es y tiene forma humana y es hijo de humanos. El
lenguaje no lo es todo, excepto quizá para los
filósofos
del lenguaje.
También discutiría yo eso del orden propio del
lenguaje
ajeno a lo humano... los razonamientos de Pinker más bien
demuestran que el orden del lenguaje va ligado a las necesidades del
conocimiento y la acción humana, por extrañas
formas que
acabe adoptando la gramática.
La premisa número dos también es falsa: "2) el lenguaje,
frenado de ordinario en su despliegue por esa misma naturaleza de la
que procede, se emancipa plenamente en la obra literaria."
El lenguaje
en la obra literaria sigue atado y conectado a la realidad humana,
social, psicológica, literaria, etc. de la que procede
–
siquiera sea por reacción y negatividad, creando
utopías
y fantasías frente a lo que sentimos como real.
¿Independencia? Cierta autonomía, todo lo
más; una
función muy necesaria por otra parte para la realidad
humana. La
literatura es intercambio comunicativo, con uno mismo o con los
demás, y está bastante más atada a esa
interacción, y auto-interacción, de lo que
podría
parecer. No funciona sola, para nada.
Por consiguiente, "3)
llegar a vivir en conformidad a las leyes que
marcan a narradores y poetas, vivir literariamente, en el sentido
más riguroso del término, ha de ser la
máxima
subjetiva que anime nuestras acciones: no ya lo que "somos capaces de
hacer", sino lo que es imperativo hacer. He de enfatizar una vez
más que se trata de una apuesta. Apuesta de hecho nada
arriesgada, pues de no hacerla todo está ya de antemano
perdido"...
... 3, digo, carece de apoyatura lógica y de sentido
discernible
para mí.
Los poetas, decía Shelley, son los legisladores
no reconocidos del mundo... y bien, quizá no se les
reconozca
todo lo que ellos quisieran porque hay muchos legisladores
más,
con título tan legítimo como el de ellos.
Así que
no dejemos que la literatura dicte sus términos a la vida,
no
más que la vida a la literatura. ¿Que
interactúan?
Evidentemente. Pero sin supeditarse una a otra por imperativos como los
que aquí se presuponen.
Esta es una película de Jane
Campion a la que no le tradujeron el título en
España, y la dejaron con
el original In the Cut:
quizá les sonaba demasiado bruto eso de la raja, pero bueno,
es uno de los
temas principales de la película, la raja del
coño, por
así decirlo, y la raja que le hacen a alguien cuando le
cortan
con una cuchilla—si se recupera, deja cicatrices. De
la feminidad como cicatriz, podríamos decir que va la
película.
No destaca nada en esta película... digo por lo bien
armonizado del conjunto, que
compensa lo que parecerían defectillos de argumento o de
actitudes de los personajes, u obsesiones de éstos o de las
guionistas... Se ve con el corazón en un puño, y
si algo puede
destacarse por no contribuir sino virtudes al conjunto, es una
fotografía muy interesante, atípica y con colores
que son
un estado de ánimo. Como en Portrait of a Lady,aunque
lo que allí era refinamiento victoriano-italiano es
aquí
barrio más bien bajo de Nueva York.
Es que Frannie (Meg Ryan) es
profesora de literatura inglesa, pero gravita hacia ambientes
lumpeños por una serie de razones. Algunas tienen que ver
con
cicatrices psicológicas de esas. Es hija de mujer abandonada
por
su marido; su hermanastra Pauline, con la que se lleva bien,
está
más traumada o tiene una relación más
abyecta con
el sexo y vive en un burdel, otra razón para que la
protagonista visite el
lumpen.
Aparte, Frannie está haciendo un diccionario de argot
sexual,
y
para eso se reúne fuera de horas de clase con el chico malo
de su grupo, un negro callejero medianamente bruto que aparte de
enseñarle que virginia
quiere decir vagina,
tiene esperanzas de aprobar y pasarse a la profe por la
piedra—o más bien de aprobar por el
método jungle
fever.
Y no anda tan desencaminado el chaval, porque a la añosa
moza le
tira lo étnico, y el olor a pantera, y un pelín o
más de riesgo para su integridad física le mete
más marcha que miedo, al parecer. Lleva encima, o debajo, o
dentro, una insatisfacción o represión sexual de
tamaño natural encima, tan turgente como el faro que dibuja
en
la pizarra para ilustrar la novela de Virgina Woolf To the Lighthouse (Al Falo). Si
su hermana es una salida sexual cuasininfómana (a la que
Frannie
no pretende cambiar), Frannie misma no usa sexo más que
masturbatorio al parecer, y aun así le dan calambres y
tirones.
Cierto es que para los pretendientes que tiene, mejor usar de la
castidad
más estricta... la ronda un exnovio pirado y obsesivo con el
que
debió darse en tiempos alguna tristeza, por no decir alguna
alegría que sería inexacto. Con un perro pelado
que es un
poema. Vamos, que
está Frannie a
dieta de hombres, pero se le va cayendo la baba indirectamente cuando
los pilla de reojo en el retrete, a la vez que se hace la distante y
desinteresada/inexpresiva. Eso le pasa cuando contempla una phallatio
en un baño del bar donde hablaba con su negro—por
error,
pero se queda mirando indiscretamente. Es curioso que aprecia o
apreciamos todos los detalles de la maniobra chupatoria, y una
pequeña marca o identificador aristotélico (ver Poética
16: "señales en el cuerpo como cicatrices", etc.
)—aquí un tatuaje que
lleva el Felado no allí sino en la
muñeca—pero
Frannie no aprecia la cara del sujeto, vaya. Casi hasta el final,
Frannie
cree que el agente Malloy (Mark Ruffalo) es el dueño de esa
marquita en la muñeca,
cosa que contribuye no poco a interesarla por él, a ella y a
sus
fantasías. Al final resultará que no, que era una
falacia—que el
tatuado
felado no era el agente en cuestión, sino otro
agente—su
colega (Nick Damici), un poli que en sus horas libres ejerce de asesino
en serie.
Porque la película va de serial killers, y es sobre este
argumento de detección sobre lo que se edifica la trama
interna
de la película, la trama de la seducción de
Frannie-Meg
Ryan por Ruffalo-Malloy, o más bien la superación
de la
desconfianza o temor que él le inspira, temor al compromiso,
al
amor, y a ser acuchillada y "desarticulada"—y encontrar su
propia
cabeza en el jardín de casa, como encuentran al principio de
la
película la de una desdichada víctima...
Víctima que era la feladora del retrete. Y poco
después cae otra víctima, y poco
después la propia
hermana de
Frannie es desarticulada
(como si fuese un comando etarra) y decapitada
en el lavabo, con abundante
profesionalidad y salpicaduras. Frannie la encuentra, y a ella la
encuentra el agente Malloy, siguiendo la pista, abrazada a la cabeza
de su hermana... y continúa la investigación, y
la
seducción. El poli Malloy, sospechoso e inquietante durante
toda
la película, lejos de ser el malo, resulta al
fin ser oro de ley, el muchacho. Lo único que no queda muy
claro
es por
qué no sospecha nunca de su amigo Damici—mucho male bonding parece
haber aquí.
Y es que el argumento del serial killer como digo es sencillito de
resolver, un
arquetipo sin más originalidad—sólo que
la chica, cuando es secuestrada
por el poli malo, no es rescatada por el poli bueno, sino que se libra
por sus propios medios. Al bueno—y quizá pronto
desposado— lo había
dejado ella esposado al radiador, creyendo que había cogido
al
desarticulador. Allí se hace Malloy pis encima, o
quizá revienta la
cañería... el caso es que hay mucha humedad
cuando ella vuelve a casa, y
en lugar de desesposarlo, se acurruca a su lado inter faeces et urinam,
pero a salvo refugiada...Es
un happy end—al parecer más prometedor que el de
la
novela, aunque la
chica aún no ha dado el sí a la
petición de mano
de Malloy (que por otra parte también está casado
y
separado... o eso dice).
Y
es que es este tema de las seducciones y las peticiones de mano y
demás
el más traumante de la película, sobre todo en
combinación armónica con
las felaciones y desarticulaciones y decapitaciones y rajamientos
sanguinolentos. Las dos hermanas llevan muy mal (heredan, parece) los
traumas de sus madres, mujeres marcadas, abandonadas por un seductor
polígamo (—hombres... ay). Una, Pauline, es puta
sentimental, que
bebe los
vientos por uno de sus clientes; la otra, Frannie, tiene una
relación
distante y
traumada con el sexo y los hombres, tiene cierto masoquismo
interiorizado, y parece haber cerrado el garito...
hasta que viene Malloy a rescatarla. Este poli es un insolente, en sus
primeros diez minutos de cita le promete a la chica lamerle sus partes,
y luego va
y lo hace, para gran satisfacción de Fanny, digo de Frannie.
El
hombre
es un artista del cunilingus, y ello da lugar a unas escenas que la
gente no se esperaba de Meg Ryan—es que aquí Meg
Ryan no
es Meg Ryan,
porque lejos de ser vivaracha y dicharachera, Frannie es introspectiva,
inexpresiva y reprimida. Hasta que la exprime Ruffalo, claro.
En fin,
que es la historia de la superación de un bloqueo
erótico
o
sentimental, o de la reconciliación con la brutalidad del
sexo
en
pareja, por vía de un artista del
clítoris—bien
visto por tanto por las
feministas guionistas, aunque el hombre sea un poco bruto en otros
sentidos. También este Malloy tenía una
especie de trauma
o fijación con el
sexo oral, una historia de su iniciación que nos cuenta. De
todos modos
no son las penetraciones y felaciones lo traumante para la mujer
aquí:
son símbolos más bien de una vulnerabilidad
erótico-afectiva que como
digo está figurada en la trama por toda una
gradación:
desde la muerte
a manos de un psicópata, la decapitación, sangre
y
más sangre, sexo
sucio, felaciones, prostitución, masculinidad insolente,
sumisión
sexual de la mujer... hasta llegar a los engaños y promesas
incumplidas, la estafa sentimental como culminación del
erotismo
masculino. Hay que destacar que la firma del asesino en serie era un
anillo de prometida que les hacía ponerse a las
víctimas
antes de
rajarlas—y se lo entregaba ensartado en el cuchillo: vamos,
toda
una
figuración de la feminidad ingenua humillada y seccionada
por el
falo
cortante del macho. En el faro patriarcal en persona, para
más inri... así que matando al killer, se libra
Frannie
de todos sus complejos y problemas a la vez, o por lo menos logra salir
adelante.
También hay otros dos motivos recurrentes
que se asocian a estas figuraciones cuasihistéricas: uno,
las imágenes
en sepia de patinadores cortejando... el padre de Frannie
había
abandonado a su novia mientras patinaban, o más bien al
revés, porque
él miraba a una desconocida, y con el anillo que le tira su
novia va y
se promete allí mismo con la madre de Frannie... pero la
abandonará,
claro: aquí aparecen las cuchillas del patinaje sobre hielo
abriendo
rajas sangrantes en la blancura, o cortando las piernas de la chica en
una pesadilla. Otro motivo asociado a promesas, promesas, es la pulsera
de cortejo que le da a Frannie su hermana Pauline la puta (Jennifer
Jason
Leigh). Soñaba ésta con casarse, aunque mucho
camino no lleva con esta
profesión, y también con casar a su hermana,
o al menos hacerla salir con hombres.
La pulserita en cuestión que le regala lleva colgantes para
cada fase del cortejo: la petición de mano, el anillo, la
casa para vivir juntos, y
un
cochecito con bebé dentro. Este bebé lo roba
Ruffalo, al parecer, y eso lleva a Frannie al error de creer que
él es
el
matador... pero parece sugerirse al final una vida juntos y hasta una
promesa de bebé. Termina la película como
comenzó, con un incierto y ligeramente eerie Qué será,
será en la banda sonora.
O sea que este es un feminismo del que se
propone reconciliarse con la carga de la vulnerabilidad femenina, y
asumir la heterosexualidad como una especie de cicatriz curada... o
semiabierta, porque hay que ver cuánta consciencia de las
cicatrices, y
de las heridas. La segunda vez que se ve la película ya
parece más
sencilla y directa: la primera vez desconcierta, desazona, inquieta; y
a pesar del final feliz, casi desanima y desespera el retrato de las
relaciones sexuales entre mujeres y hombres, un asunto ambiguo y
turbador que ha de producir mucho post
coitum... sobre todo porque tipos
auténticos y artistas del sexoral como este Malloy, pocos
parece que
haya, al menos en el mundo de la película...
Carta enviada hoy al
director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana de
la Universidad de Zaragoza: Estimado Sr. Director:
Viendo esta tarde en el pasillo un montón de varios miles de
volúmenes de la
revista Miscelánea
publicada por nuestro departamento, he preguntado al administrativo que
los estaba apilando y a una de las editoras de la revista, que pasaba
por allí, cuál era la razón de ese
apilamiento. No
tenían totalmente claro el destino de estos
volúmenes
pero me han dicho que probablemente iban a ir a la basura. Que se
retiraban porque eran números atrasados de la Miscelánea
que no se vendían y que ocupaban mucho sitio.
Como quizá sepa Vd., yo dirigí esta revista
durante
varios años, y he dedicado muchas horas y esfuerzo a su
elaboración. Supongo que lo mismo podrían decir
quienes han contribuido a ella con sus artículos o han
colaborado en el Consejo de Redacción. ¿En tan
poco se
aprecia el valor de ese trabajo—que es supuestamente uno de
los
fines de nuestros esfuerzos en la profesión, en cuanto
departamento de filología—como para tirarlo a la
basura
sin más, sin ni siquiera haber buscado darle una mejor
salida
anteriormente?
¿Por qué se presupone que nuestros alumnos
apreciarían tan poco estos libros como los responsables de
esta
decisión? Quizá se dignarían recibir
como regalo
una colección completa de la revista de su departamento y
especialidad. Por otra parte, ¿no hay bibliotecas en Cuba, o
en
Marruecos, donde puedan hallar estos libros un lugar mejor que la
basura? ¿Se ha intentado siquiera alguna de estas
soluciones?
Sólo sé decir que a la editora en
cuestión, al
preguntarle, no le había pasado siquiera por la cabeza la
idea
de colocar un cartel en el tablón de anuncios, anunciando a
los
estudiantes que hay volúmenes de la revista disponibles
gratuitamente para quien los quiera. En su descargo diré que
no
le ha parecido del todo mal la idea, puesto que se iban a tirar...
Es de notar que muchos de estos números no se encuentran
disponibles en la edición electrónica, pues
ésta
sólo recoge los contenidos de los volúmenes desde
1998.
También me gustaría hacer notar que
había
una primera edición electrónica (que
difundí yo
cuando la dirigía), que recogía los
números a mi
cargo en los años 90, y alguno anterior en cuya
edición
también había colaborado, por lo cual
disponía yo
del texto. Pues bien, esta primera edición
electrónica
también se eliminó hace años de la red
sin mayor
explicación. Si ahora se tiran los ejemplares en papel
además, pues apaga y vámonos.
Realmente, si se va a hacer pulpa de papel con unas publicaciones en
las que se han gastado muchos miles de euros de subvenciones y fondos
públicos, y años de trabajo, y se va a hacer sin
ni siquiera intentar regalarlas a posibles
lectores como nuestros estudiantes... —entonces me faltan las
palabras para calificar esta medida, esta especie de
liquidación
simbólica o reducción al absurdo de lo que
hacemos.
Sería lamentable ver que se materializa en nuestro
departamento
una medida digna de alguna sátira bien
amarga, de
alguna grotesca administración kafkiana o algún
gris
funcionario de Larra.
Como digo, al no tener fuentes muy informadas, no me consta que en
efecto se vaya a hacer pulpa de papel con la publicación
académica señera de nuestro departamento, y menos
que se
haga apelando al argumento de que son publicaciones de hace
años—un razonamiento que debería
horrorizar los
oídos de un humanista. Por eso quiero asegurarme,
enviándole a Vd. esta carta, de que
se trata de algún error, de que no va a ser así,
o
llamarle la atención sobre este hecho, caso de que Vd. lo
desconozca, para que dé instrucciones de impedirlo.
Si me constase que en efecto hay instrucciones de la
Dirección
del departamento para que se destruyan estos libros, hubiera adoptado
un tono más indignado—porque sería una
medida ya no
indignante, sino indigna sin más del órgano que
Vd.
representa. Deseo que no sea así, y ruego haga consultas
sobre
este tema con las directoras de la revista, y que remita Vd. en todo
caso la decisión sobre este tema a un Consejo de
Departamento.
Zaragoza, 10 de diciembre de 2008.
Jose Angel García Landa
PS: Parece que el
Director del departamento decide no contestarme.
Re-ps.:
Le escribo un par de días después a la
subdirectora del departamento. Que sí me contesta, y
me asegura que se intentará encontrar otra
solución para difundir las
revistas o guardarlas en lugar de tirarlas.
Wish you were here... We're just two lost souls swimming
in a fishbowl, year after year, running over the same old
ground—what have we found? The same old fears: wish you were
here.
Esta película se basa en Northern
Lights, el
primer volumen de la trilogía His
Dark Materials, de Philip
Pullman—y
tuvo cierto eco porque la Iglesia hizo explícitamente una
campaña contra ella, basándose en el retrato que
se hace
de una opresiva teocracia con ligeros ribetes
eclesiásticos...
En la cadena Cope la pintaban con cuernos y rabo, y es el
único
caso que me suena de que en los colegios de curas recomendaban con
urgencia que los niños no fuesen a verla, vamos, un
auténtico meme religioso.... que debía venir
directamente
del catolicismo británico. Meme memez, pues lo que en los
libros
había de anticlericalismo beligerante—(?, cuando
hablamos
de un mundo de fantasía alternativa) queda aquí
mucho
más desvaído y diluido, y el falsario gobierno
totalitario de este mundo no recuerda sino muy lejanamente a una
autocracia papal o eclesiástica. Vamos, que se han expuesto
innecesariamente a la reflexión de que quien se pica,
algún ajo debe comer.
El lío viene quizá más bien de las
ondas removidas
por el propio autor, con su
activismo laicista, y los mensajes que ha lanzado por ahí de
querer poner en la mente
de los niños ideas y visiones del mundo alternativas a la
católica o cristiana. Como si hubiese pocas de
éstas en
el cine.... pues
andamos bien servidos de mitologías alternativas. Vamos,
otra
vez el problema del autor como oráculo. Y es que esta es
una película como Narnia
o como Spiderwick, con
secretos de los mayores oídos desde un escondite, mundos
alternativos descubiertos por niños aventureros, armarios
acogedores, animales parlantes, desconocidos ayudantes u oponentes a
veces no obvios, elecciones morales que hay que aprender a tomar,
aprendizaje de la responsabilidad, etc. etc. Y una
producción muy cuidada, con ambientación
retrofuturista o
steampunk, en una sociedad victoriana evolucionada sin salirse de su
estética fundamental. Efectos especiales de Oscar, y
vistosidad
asegurada.
Ni siquiera es que se haya diluido algún mensaje
anticristiano
para grandes públicos, por eso de no buscarse broncas con la
distribución de la peli. Se ha pasado un tanto por el
molinillo
de Hollywood, que todo lo va nivelando, claro; pero es que ya de
entrada, un universo así lleno de sentido moral, y hadas
buenas,
perdón, "brujas" buenas, que molan más y
están
buenas por supuesto, un universo con un sistema espiritual de
conexiones con tu alma encarnada en un animalito que te
acompaña
como el ángel de la guarda.... ¿esto lo ha
generado el
cerebro de un ateo furibundo que quiere vaciar de sentido la existencia
de los niños? Esto es un cosmos infuso de sentido
ético
como el que más. Lo que a la Iglesia parece inquietarle,
quizá, es la familia desestructurada de la protagonista, con
esa
madre mala millonaria reñida con su padre—o
quizá
que los niños acaben descubriendo, en algún otro
episodio, la
auténtica naturaleza del Polvo... el secreto
mejor
guardado por los mayores, ya se sabe. Hay que proteger a los
niños, al
parecer, de ese descubrimiento del dusty
self, que no se enteren de que en última
instancia Polvo eres.
Crítica:
Gordon, Devin. "A Director Confronts Some Dark Material." Rev. of The Golden Compass,
dir. Chris Weitz. Newsweek
3 Dec. 2007: 60-62.
Walsh, Clare. "From 'Capping' to Intercision: Metaphors/Metonyms of
Mind Control in the Young Adult Fiction of John Christopher and Philip
Pullman." Science
Fiction and Literary Linguistics. Special issue of Language and Literature
12.3 (2003): 233-51.
The Golden Compass.
Written
and dir. Chris Weitz. Based on Philip Pullman's Northern Lights. Cast:
Dakota Blue Richards, Nicole Kidman, Daniel Craig, Christopher Lee, Sam
Elliot, Eva Green, ian McKellen, Ian McShane, Freddie Highmore, Kathy
Bats, Kristin Scott Thomas. Music by Alexandre Desplat. Special effects
Michael Fink. Ed. Anne V. Coates, Peter Honess. Prod. Des. Dennis
Gassner. Photog. Henry Braham. Exec. Prod. Toby Emmerich, Mark Ordesky,
Ileen Maisel, Andrew Maiano, Paul Weitz. Prod. Deborah Forte, Bill
Carraro. Prod. Ingenious Film Partners / Scholastic / Depth of Field.
USA: New Line Cinema, 2007. Spanish DVD: Tripictures / New Line Cinema,
2008*
Hace treinta años no me dio tiempo a estrenarme
como
votante con la Constitución... y casi mejor, visto lo visto.
Es
un tema sobre lo que vengo a pensar algo
parecido a lo que piensan en Voto
en Blanco—aunque por el momento
aún no voto en blanco y estoy votando a Unión,
Progreso y Democracia.
Como aspecto positivo, la Constitución ha sido lo
suficientemente buena como para andar rodando hasta hoy—y
más allá—un poco a trancas y barrancas,
en un
periodo que en conjunto ha sido de los más
prósperos y
pacíficos de la historia de España: eso sobre
todo si
descontamos al enemigo número uno de la
constitución, que
son los terroristas de la Eta, y sus gradaciones batasunas, gamberrunas
y nacionalismos cerruzos que hay un poco por todas partes.
Pero se han amparado o basado en la Constitución una serie
de
dinámicas que son perniciosas
y que en última instancia
han de resultar destructivas para España. El mayor defecto
de la
constitución, aparte de sus defectos intrínsecos
como
instaurar o restaurar la monarquía, etc., es que ni se
aplica ni
se reforma—con lo
cual se va quedando, más que en un lugar de encuentro y una
base
legal, en una colección de letra muerta. Aparte de reformas
administrativamente irrelevantes aunque de valor simbólico,
como
lo de las mujeres y la corona, que sería muy conveniente
hacerla, están las cuestiones más graves. Sobre
todo, que
la
Constitución está hecha para construir y seguir
construyendo autonomías, pero no funciona a la hora de
mantener
un estado de derecho estable, coherente y justo. Las comunidades
autónomas, una cuestión tan relevante en la
organización política española,
dependen de leyes
orgánicas que se podrían hacer y deshacer por la
vía rápida—un caso de
inflación
administrativa realmente llamativo. Aunque visto cómo
está el tema, una reforma que dijese que "España
consta
de diecisiete naciones con sus respectivos parlamentos, sistemas
judiciales, educativos, etc." terminaría de dar la puntilla
al
asunto.
Tal como va la cuestión de la disgregación y el
antiespañolismo de prácticamente toda la
periferia del
mapa, sólo hay dos salidas posibles: o el desastre a la
yugoslava, que Dios nos libre, o la sopa boba, el estado actual en el
que la ley es letra muerta y lo que hay que hacer es buscar la mejor
manera de trampearla con soluciones locales o interpretaciones que
vayan a ser apoyadas por las fuerzas vivas del barrio: o sea, el
clientelismo nacionalista, y si no el partidista, cuando no situaciones
patológicas como la vigilancia de los pistoleros que son la
auténtica ley, la ley de la calle, en el País
Vasco.
Los garantes de la ley, el Tribunal Constitucional, son caballeros de
poltrona y contactos confidenciales, especialistas en chuparse el dedo
a ver por dónde sopla el viento; están totalmente
entregados al oportunismo y a las conveniencias de los
partidos—como demuestra la manera en que aparcan durante
años en un cajón cosas como el Estatuto de
Cataluña, cosas que cualquier jurista o no jurista que no
tenga
intención de desmantelar el país sabe dictaminar
en un
minuto a qué papelera deberían ir.
Auténticos
mangantes de guante blanco: garantes de que las leyes no se apliquen
sino cuando conviene, y especialistas en torcerlas.
Y los partidos... otra vergüenza nacional. El PSOE
está
totalmente entregado a los intereses partidistas de su club de
colocaciones, y a los discursos nacionalistas que tan bien le vienen
para desactivar al Partido Popular. Y el Partido Popular se agarra
también a los puestos y a los tingladillos locales que puede
agarrar, en las comunidades donde aún se va
manteniendo—aunque una vez renuncia a defender una ley para
todos, ya ha aceptado desmantelarse a sí mismo, a sabiendas
o
no. A UPyD he dicho que los voto, pero no porque crea que van a ganar
jamás unas elecciones.
Y con este cuadro, con este personal que nos viene gobernando,
así es como puede haber
gente con veinticinco homicidios a cuestas recibiendo homenajes en su
pueblo; o miembros de partidos ilegalizados por ser terroristas pero
que gobiernan
en los
ayuntamientos, o son diputados; así pueden casarse
hombres
con
hombres, cosa plenamente constitucional como sabe todo el mundo que se
haya
leído la constitución; o así hay una
ley del
aborto que permite
descuartizar lo que (cuando interesa que vivan) se llaman
bebés
prematuros—a
miles. O así sucede se está prohibiendo el uso de
la
lengua
oficial de España
en la administración de la cuarta parte de
España; y hay
una ley electoral por la que el voto de un batasuno vale diez veces
más que el de un votante de un partido nacional del mismo
tamaño. Y para
rematarla, seguimos aún con la ley Sálica. Un
cuadro de
estado
de derecho, vamos.
¿Soluciones? No hay ninguna—a menos que la
situación reviente por factores externos: una crisis
económica brutal, una guerra, una invasión....
cosas que
esperemos no vayan a pasar, aunque sí van pasando ya a
pequeñas dosis que permiten ser contenidas por el sistema.
Así que procuren arrimarse a buen árbol. Yo
apuesto por la sopa boba de nacionalismo, localismo y partidismo, ad
infinitum. Aunque no le voy a coger gusto, eso seguro.
Como ya va amagando la navidad, nos toca oir muchas
prácticas de flauta dulce.
Bueno, no me quejo. A ellos les toca oír muchas
prácticas de folk-rock y guitarreo... Aparte, he
colgado en
mi FlickR cuatro fotos del bautizo de
Lucía, y una galería de fotos distorsionadas de
las que le gustan a Ivo, que se las hace con la aplicación
PhotoBooth del Mac. No os las perdáis, que algunas son
inenarrables...
Comentario que pongo en POEa cuenta del libro de Pierre Bayard Cómo hablar acerca de
los libros que no se han leído. No lo he
leído, pero no me voy a cortar de opinar.... Es básico
para una carrera académica aprender a hablar sobre lo que no
se ha
leído. De hecho, teniendo en cuenta que lo que podemos
llegar a
leer es una fracción mínima—por no
decir
INFINITESIMAL—de lo que hay, es más importante
saber
hablar de lo que no hemos leído, que de lo que hemos
leído, que puede ser una porción irrelevante de
lo
culturalmente relevante. Así que bravo por Bayard, que es un
crítico muy divertido además de muy agudo.
—También es básico, claro,
aprender a que no se
noteque
no hemos leído lo que no hemos leído: de eso se
trata
en realidad, no sólo de aprender a hablar de ello, sino de
dar
el pego con aplomo. Es divertido observar las estrategias de los
académicos para esto. No negaré, mal
académico
sería, que sea conveniente, además de imposible,
dominar la literatura del área en cuestión en la
que
trabajes. Es importante leer mucho—o sea,
"bastante"—y
saber hablar también de lo que lees, sin por ello poner en
evidencia lo que no lees... todo un encaje de bolillos, y de bolillas.
Es la mitad de la carrera de un experto, la mitad trasera si se quiere,
pero no una mitad a descuidar. Protocolos hay que aprender, para no
ponerse en evidencia y para no poner en evidencia a los
demás—un toma y daca—y mantener la
bicicleta rodando. Es la versión académica de lo
que
Goffman llama salvar nuestra cara colectiva por el procedimiento de
proteger la de los demás.
Claro que otra estrategia posible—y por muchos seguida
también—es acotar el área de
especialización
de tal manera que lo que queda fuera de ella es declarado,
implícita o explícitamente, irrelevante,
o actuar como si fuese inexistente sin más. Lo que Nassim N.
Taleb llama el
filisteísmo del estudioso exageradamente especializado.
Esta es, de hecho,
la auténtica receta a seguir para dar una
impresión de
solidez y solvencia académica.
Desconfíen de
solideces tan endebles—si quieren, vamos. Si no, todo el
mundo se
lo agradecerá.
Burbuja financiera, racionalidad y evolución Esta
es la
traducción parcial y abreviada de un diálogo
entre Eric
Schoemberg, economista de la Universidad de Columbia, y Gary Marcus,
psicólogo de la Universidad de Nueva York, a principios de
octubre... pero sigue y seguirá de actualidad. Va desde la
biología evolutiva a la psicología
práctica de la inversión
y
a la crisis de estos últimos meses. No sólo en
Estados
Unidos, pues la crisis española (con la burbuja
inmobiliaria,
las hipotecas incobrables...) tiene muchos puntos en
común
con lo que aquí se dice. Especialmente curiosos son los
elementos de retroalimentación y circularidad que se
observan en
la crisis, en su interpretación, y en las soluciones que se
proponen para estos pánicos
recurrentes. Links added. El
diálogo en inglés puede escucharse en Bloggingheads
TV.
MARCUS: Hola, me llamo Gary Marcus, soy autor del libro Kluge: La
construcción improvisada de la mente humana,
y hoy mi invitado es Eric Schoemberg; mi campo es la
psicología
y científico aficionado, y de lo que hablaremos de hoy es
del
hundimiento de la bolsa o lo que sea que está sucediendo,
desde
una perspectiva psicológica. Eric Schomberg trabaja en
psicología y banca de inversión—le paso
la palabra,
Eric, dinos algo de tí.
SCHOEMBERG: Yo era socio de un banco de inversión que se
centraba en empresas de tecnología en los años
noventa, y
me fascinó tanto el comportamiento que observaba en los
mercados
financieros que decidí volver a la academia,
saqué un
doctorado en psicología, y ahora enseño en la
Facultad de
Empresariales de Columbia, naturalmente sobre el comportamiento
financiero (behavioral
economics) y la toma de decisiones.
M: Estaba mirando tu sitio web y parece que hoy no hay nadie
más
adecuado para hablar del tema de hoy. Antes de meternos en la
psicología de la cosa, claro, todo el mundo sabe algo que algo malo está
pasando, algo así como en Ghostbusters,
"algo realmente malo"—pero
no todo el mundo sabe qué es exactamente, incluyendo a gente
inteligente como yo, que no tiene el título de economista.
Podríamos empezar dando un repaso a qué
está
sucediendo exactamente ahora mismo—¿por
qué
está hablando el Congreso de un rescate con avales,
cómo
está el asunto?
S: Bueno, el principal problema que preocupa a Ben Bernanke de la
Reserva Federal y a los miembros del Gobierno y del Congreso es el
sistema crediticio de los Estados Unidos. El crédito puede
concebirse como el oxígeno que hace que funcione el
organismo
económico. Y al igual que el oxígeno se reparte a
los
órganos del cuerpo por vía del sistema
circulatorio, el
sistema financiero básicamente cumple la misma
función,
hacer llegar el dinero desde la gente que lo tiene hasta los que lo
quieren tomar prestado para fines de consumo o de inversión.
Y
lo que la gente teme básicamente es que se cierre el sistema
circulatorio: ¿ha dejado el corazón de hecho de
bombear
crédito a los sitios donde iba antes?
M: Pero ¿por qué se le ocurre a la gente siquiera
pensar
que se ha agotado el oxígeno? Yo conozco a muchos ciudadanos
corrientes como yo que dicen, mi dinero sigue seguro en el banco, tengo
mis inversiones que me dan mis beneficios, ¿por
qué me
voy a preocupar? ¿Qué nos hace pensar que se nos
ha
agotado el oxígeno?—me gusta la
metáfora—¿podrías
desarrollarlo un poco, por
qué pensamos que el paciente tiene problemas?
S: Bien, buena pregunta, por seguir con la metáfora, lo que
hacemos es hacer un seguimiento de las constantes vitales del sistema
circulatorio, y el problema es que vemos que van bajando. Bien, pues
recuerda que vale, tienes dinero en el banco y que puede que un
empresario quiera tomarlo prestado para contratar gente, montar un
negocio: ¿cómo pasamos de tí hasta
él? Esa
es la función del sistema financiero de este
país: los
bancos y los bancos de inversión hacen pasar el capital de
la
gente que lo tiene a la gente que lo quiere, y el problema es que esa
manera de pasar dinero de quienes lo tienen a quienes lo requieren no
funciona bien ahora; hay detalles técnicos en los que
podríamos entrar pero esa es la idea básica.
M: Hay otra pregunta que está a mitad de camino entre el
punto
de vista del psicólogo y el del hombre de la calle, y que
es,
¿cómo sabemos que todo esto no es sólo
miedo, y
pánico, porque por ahí hay dinero,
¿no?
¿cómo es que la gente tiene miedo de hacer
préstamos, por qué se hiela el sistema
circulatorio?
¿Cómo sabemos que no es sólo un temor
psicológico?
S: Bueno, yo le buscaría las cosquillas al
"sólo". Vamos,
que obviamente sí que tiene un fuerte componente
psicológico; pero vamos a centrarnos en lo que
está
pasando, por qué se está frenando el sistema
crediticio,
y es una combinación de factores que podríamos
llamar
basados en la realidad y otros que podríamos llamar basados
en
la psicología. Así que, a diferencia del sistema
circulatorio del cuerpo, en el que el corazón simplemente le
pasa sangre al sistema, y no espera que le vuelva el oxígeno
a
él, cuando el sistema financiero le presta dinero a alguien,
espera que se le devuelva. Y el problema básico de lo que
pasa
hoy es que los bancos desconfían de la posibilidad de volver
a
cobrar el dinero que prestan. Esto siempre ha sido así
cuando
prestan a los usuarios finales del dinero, obviamente te preocupas de
que si alguien coge una hipoteca o un préstamo para una
empresa,
si te lo va a devolver; pero lo que no es habitual en el sistema
financiero es que te tengas que preocupar de que los intermediarios
vayan a ser capaces de devolvértelo. Los bancos
habitualmente le
prestan dinero a otros bancos, y lo que se está desmoronando
es
básicamente el sistema mediante el cual venían
haciendo
eso: porque hay causas de preocupación de que algunos bancos
son
o bien insolventes, es decir, que en realidad deberían
cerrar el
negocio, o bien que están temporalmente sin liquidez, es
decir,
que tienen dificultades para obtener dinero efectivo. Estos dos motivos
de preocupación hacen que ahora los bancos
desconfíen a
la hora de prestar dinero a otras instituciones financieras, y
ahí es donde se está quedando congelado el
sistema.
M: Pues sí que resulta una crisis fundamentalmente
psicológica: quiero decir, no todas las crisis son
así:
un terremoto no tiene nada que ver con lo que la gente piensa de
él, es un desastre sin más, pero esto tiene que
ver en
parte con las actitudes de la gente, parece: los miedos de la gente,
tiene que ver con interpretaciones en parte racionales de lo que
está pasando, y quizá también con
interpretaciones
irracionales.
S: Bueno, como sabes hemos discutido antes sobre la racionalidad y la
irracionalidad, y aquí también se combinan las
dos.
Ciertamente no querrías prestarle dinero a una
institución que está en bancarrota
técnica, a un
banco insolvente; yo no estoy seguro de si eso es un factor
psicológico o no, porque hay algunas cuestiones complejas a
tener en cuenta para determinar si alguien está
efectivamente en
bancarrota. La razón básica por la que
decidí
aplicar la psicología a la economía es que creo
que en
última instancia casi todos los procesos de
decisión en
economía están basados en creencias, y tienen por
tanto
una componente psicológica.
M: Bien, y entonces, ¿cómo hemos llegado a esto?
¿Cuál es la psicología y la
economía de
cómo hemos llegado a esta crisis en concreto?
S: Hay muchos puntos de vista sobre eso, y muchas opiniones dependiendo
de la perspectiva política, de cómo hemos llegado
aquí. Pero si analizamos cuál es el problema
básico, el problema básico es que los bancos no
están seguros de a quién deberían
prestarle
dinero. En el meollo del problema está el hecho de que
muchos
bancos e instituciones financieras le prestaron dinero a gente que
está comprando casas, e hicieron esos préstamos
basándose en una creencia falsa: la creencia de que los
precios
de la vivienda subirían en todo caso. Así que en
realidad
no tuvieron el cuidado que deberían haber tenido en
asegurarse
de si esta gente sería capaz de pagar el
préstamo,
subiese o no subiese el precio de la vivienda—en otras
palabras,
¿tenían ingresos suficientes para devolver ese
préstamo? Bien, pues como no hicieron eso, y como
los
precios de la vivienda han empezado a bajar, pues han perdido dinero.
Cuando le haces a alguien un préstamo con la
suposición
de que va a poder devolverlo, y no consiguen pagártelo del
todo,
pierdes dinero. Así que hay una importante cantidad de
pérdidas por ahí. El problema es que no sabemos
cuánto dinero se ha perdido, y más importante, no
sabemos
quién lo ha perdido.
M: Por volver un momento a la cuestión de la
psicología:
dices que la gente creía erróneamente que los
precios de
la vivienda siempre subirían; mi pregunta es,
¿por
qué tenían esa creencia? Obviamente no es la
primera vez
que la vivienda baja. Yo no soy economista, no te puedo decir
cómo de frecuente es que baje en toda la nación a
la vez,
de la manera que lo ha hecho ahora, pero parece claro que...
S: De hecho eso es lo que es infrecuente. Es algo que
señaló Alan Greenspan cuando defendió
la manera
que había tenido de manejar la situación, que
él
creía que era posible que hubiese burbujas inmobiliarias en
mercados concretos, pero no creía que fuese posible que esto
fuese a darse a nivel nacional; de hecho, no tengo los datos pero es
extremadamente raro, me parece que durante la Gran Depresión
también sucedió, pero incluso entonces sospecho
que los
precios de la vivienda no se hundieron de modo catastrófico,
desde luego no se acercó la caída ni con mucho al
nivel
de la que estamos viendo ahora, que según el
índice
Case-Shiller parece ser una caída de cerca de un veinte por
ciento de su valor máximo.
M: Recuerdo haber leído una columna en Harper's
hace un año y medio o dos años, y el periodista
decía esto se va a hundir con toda seguridad en un
año o
dos; está claro que algunas personas tenían la
idea de
que esto era posible; se relaciona esto con una cosa que me parece
tenemos que tratar, que es que algunas veces parece haber
más
bien una voluntad de
creer,
vamos que no es que todo piense que realmente los precios de la
vivienda van a seguir subiendo siempre, pero sí que piensan
que otras personas lo
piensan. No sé qué
pensarás del componente social que tiene esto...
S: Es la esencia misma de una cuestión fundamental en
teoría económica. Durante mucho tiempo, los
economistas,
y los economistas financieros en particular, han creído en
la
eficiencia de los mercados, es decir, que pensaban que los mercados
encontraban el precio adecuado de los bienes. Y que en un mercado como
el mercado de la vivienda, donde hay muchos compradores y muchos
vendedores, los precios reflejaban el valor auténtico y real
de
las cosas.
M: A mí eso me suena un tanto ingenuo. Vamos, que parece
claro
que a lo largo de la historia ha habido muchos periodos en los que la
gente efectivamente ha sobrevalorado determinados bienes. Como el
pánico de los tulipanes, que quizá puedas hablar
de eso luego,
que parecía que todo el mundo estaba fumando algo, lo mismo,
porque cuánto podía valer eso en realidad, mil
dólares en dinero de ahora, o lo que sea; quiero decir que
realmente hay casos en los que el mercado va su aire y está
desconectado de la realidad.
S: Si, bueno, de hecho hay artículos de economía
que
cuestionan que incluso esas experiencias del pasado donde sí
que
parece que había periodos en que los precios estaban
completamente disparatados, puede que no sea así
retrospectivamente. La cuestión fundamental es que no
tenemos
ninguna teoría independiente para decidir cuánto
valen
las cosas. Así que no hay manera de someter a prueba, ni
siquiera a toro pasado, si los precios estaban ajustados o no. Pongamos
por ejemplo mi propia experiencia con Internet: mirándolo
retrospectivamente, es cierto que los precios de todas las acciones de
Internet se hundieron de modo catastrófico, pero el mero
hecho
de este hundimiento catastrófico no prueba que estuviesen
mal
valoradas en primer lugar. Puede que sólo haya sido mala
suerte
que cayesen de la manera en que lo hicieron. No hay ningún
economista que crea que el mercado sea el sistema ideal de predecir el
futuro: lo que sí sostienen los economistas es que es tan
buen
predictor del futuro como pudiera serlo ningún
individuo.
M: Bien, pero ¿cómo hemos llegado hasta
aquí?
¿Es una cuestión de que haya habido gente que ha
sobrevalorado la vivienda?
S: Vamos a separar dos cuestiones aquí. Una, el hecho de que
por
este sistema de creencias de que los precios de la vivienda iban a
seguir subiendo, los bancos hayan dado créditos que no
deberían haber dado. Pero por seguir con este tema de la
burbuja, mi investigación se centra en la
cuestión de por
qué creían estas cosas. Mira,
podríamos entrar en
una argumentación larga y complicada sobre esto, pero se
puede
resumir así: creo que el fallo en la teoría
económica viene a ser al que apuntabas tú antes;
es
decir, los economistas creen que estos bienes tienen algo
así como un valor inherente, y que los mercados
están
intentando averiguar cuál es ese valor. Pero si le preguntas
a
la mayoría de la gente cuál es el valor de una
acción, o de una casa, no se lo plantean de hecho en
términos de valor inherente: piensan en esto en
términos
del valor de reventa. Lo que vale un bien es lo que otra persona
está dispuesta a pagar por él. Bien, pues los
economistas
desde hace tiempo han visto que esta es una manera de concebir las
cosas, y la manera en que han tratado con esto es por vía de
un
concepto llamado "equilibrio racional"—"expectativas
racionales".
Así que la idea es, que si estás tratando de
decidir, si
estás tratando de predecir por cuánto puedes
vender un
determinado bien, entonces, si eres una persona racional, y presupones
que la persona que lo va a comprar es también racional,
entonces
el precio que debería pagar debería ser
exactamente igual
al valor inherente del bien. Bien, pues creo que esta idea es
errónea. Creo que de hecho, la gente no prevé que
las
demás personas van a comportarse de
manera racional. Y lo
que
ocurre en concreto durante los períodos de burbuja, lo que
la
gente hace básicamente es observar que otras personas han
pagado
por ejemplo de más por determinado bien, pero al hacerlo han
ganado mucho dinero, y esencialmente es el deseo de no ser menos que
los Martínez, la observación de que si alguien
está ganando dinero y básicamente no es
más listo
que tú, pues entonces tú deberías ser
capaz de
hacer lo mismo y ganar dinero igual. Y entonces lo que ocurre es que
los bancos, como lemmings, van empujando hacia adelante, más
y
más, prestando a individuos cada vez menos de fiar unas
cantidades de dinero más grandes de lo que
deberían.
Así que el problema número uno es que los bancos
han
prestado demasiado dinero y han perdido dinero. El problema
número dos es que, como he dicho, no sabemos
quién ha
perdido dinero, y no sabemos cuánto han perdido. Eso es
porque
los precios de la vivienda tienden a bajar despacio; no sucede como se
ve a veces en los mercados financieros donde los hundimientos pueden
ser catastróficos; en 1987 la bolsa perdió de
hecho
más del 23% de su valor en un día solo: eso no lo
vemos
en los mercados de la vivienda.
M: ¿Será eso porque los individuos piensan, "no
voy a
perder más de 25.000 dólares en esta casa, por
mucho
que...", así que la cosa se vuelve estática,
porque la
gente no quiere vender, los compradores no son realistas, y los
vendedores no son realistas, y nada se mueve—¿es
eso
básicamente lo que pasa?
S: Exactamente. Y esto es un concepto psicológico muy
interesante e importante llamado el efecto de posesión,
efecto
de posesión combinado con una cosa
que se llama
aversión
a la pérdida; la idea básica es que la gente
valora
más las cosas que posee que las que no posee, y somos muy
aversos a aceptar la pérdida de algo que nos pertenece.
Antes
que vender una casa perdiendo dinero, la gente está
dispuesta a
esperar un periodo de tiempo muy largo con la esperanza de que al
fín conseguirán que alguien pague al menos lo que
les
costó a ellos en origen. Así que esa es la
razón
por la que los precios de la vivienda se van ajustando mucho
más
despacio que por ejemplo los precios del mercado financiero, porque la
gente vive en sus casas, y de esa manera pueden justificarse a
sí mismos el no venderlas durante un periodo de tiempo que
es
más largo. Pero en última instancia, claro, las
razones
por la que la gente acaba vendiendo la casa son las razons por las que
la gente vende casas: se mudan, cambian de trabajo, quieren una casa
más grande para su familia, y en algún momento
dicen,
sabes qué, ya he esperado bastante, voy a tener que aceptar
lo
que me venga.
M: Cuesta mucho tiempo llegar allí, me parece.
S: Sí, mucho.
M: Así que hay toda una serie de fenómenos
psicológicos ciertamente corrientes en los que la gente no
hace
lo que predice la economía clásica. Vamos a
hablar de
ellos: acabas de mencionar el efecto de posesión, por
ejemplo;
también está esa curiosa manera en que la gente
conceptualiza el dinero en términos relativos y no en
términos absolutos—mi ejemplo favorito es que te
cruzas la
ciudad por ahorrarte veinticinco dólares en un microondas de
cien dólares, pero en cambio no te cruzas la ciudad por
ahorrarte los mismos veinticinco dólares en un televisor de
mil
dólares. La gasolina es la misma, tu esfuerzo es el mismo, y
sin
embargo la gente no lo hace. Así que ese es otro ejemplo en
el
que las decisiones que adopta la gente no parecen casar con la manera
en que la gente habla de las cosas en la teoría
económica
normal, supongo. Me pregunto cómo ves tú esas
cosas, eso
en concreto o cuestiones relacionadas, por qué la gente ve
el
dinero a veces en términos relativos y no absolutos... me
imagino que eso si que casa con la manera en que conciben el tema de
los precios de la vivienda, que los veo relativos a lo que he pagado, y
no a lo que podría valer en términos absolutos.
S: Sí, al parecer esto es responde a la manera general en
que
todos los organismos interpretan la percepción. La
percepción funciona en términos relativos porque
es
más fácil para la evolución el
programar a los
organismos para que funcionen de esa manera—y esto se aplica
a la
manera en que percibimos el color, el nivel de sonido... se
llama
psicofísica, y parece ser que es sin más la
manera en que
nos funciona la mente.
M: En Kluge
yo avancé
una teoría algo diferente, no totalmente diferente sin
embargo;
que es que, quizá, ya que la misma idea de dinero es
relativamente reciente en nuestra historia evolutiva, quizá
no
hayamos evolucionado para nada para pensar en dinero, quizá
utilizamos otros mecanismos cerebrales para concebir el dinero, y el
que me viene a la cabeza es la comida; creo que la riqueza es algo
así como tener bastante comida, pero lo que pasa con la
comida
es que se estropea, y sin embargo un poco de comida más,
podría suponer mucha diferencia, pero si tienes una tonelada
más en lugar de sólo un poco, no
supondrá mucha
diferencia porque se estropeará al final, y eso parece ser
una
manera en la que la gente piensa en el dinero.
S: Bueno, por supuesto estoy de acuerdo en que el tipo de cuestiones
con las que trataban los seres humanos cuando estaba actuando la
evolución sobre nosotros eran muy distintas de las
cuestiones
con las que nos las vemos hoy. La explicación que propones
ciertamente es plausible, y no es sólo que el dinero sea un
concepto nuevo: la idea misma de ahorrar es un concepto nuevo, vamos:
en la historia evolutiva no había en realidad ninguna manera
de ahorrar, de
guardar comida de una estación hasta la siguiente, la carne
se
estropea, el grano se estropea, así que el concepto mismo de
pensar en el futuro de la manera en que los humanos lo hacen hoy en
día, ahorrando un tiempo, es completamente ajeno a lo que
hubiesen hecho los humanos en el Pleistoceno.
M: Eso hace surgir dos preguntas: si estamos de acuerdo en eso, en que
gran parte de lo que pasa se debe a eso, a que el cerebro no
evolucionó con el fin de hacer las cosas que se pide hacer a
los
consumidores modernos, una cosa es: ¿podemos hacer algo al
respecto? ¿Podemos hacer algo con los individuos
consumidores
para ayudarles a comprender? Y en términos más
generales,
¿qué podemos hacer ahora, con esta enorme crisis
que
tenemos ante nosotros?
S: Déjame que vuelva a lo que decías antes sobre
la
relatividad; de hecho es una anécdota graciosa que cuenta
Danny
Coleman, un psicólogo economista de Princeton, Premio Nobel
hace
unos años—lo que intento enseñarles a
mis
estudiantes es el concepto de jiu-jitsu psicológico, que es
utilizar en beneficio propio estos defectos que hay en los procesos de
toma de decisiones, pero claro, para hacer esto tienes que saber
primero qué es lo que quieres lograr. Lo que cuenta Danny
Coleman es que cuando obtuvo una plaza en Princeton, él y su
mujer iban y buscaban una casa, se compraron una casa nueva, y le dijo
a su mujer que quería que ella hiciese todas sus compras de
mobiliario el mismo día en que compraban la casa. Su
lógica era como sigue: el calculaba que su mujer
querría
gastar en muebles mucho más de lo que él
querría
probablemente gastar, pero se daba cuenta de que si se hacía
junto con la compra de la casa nueva, crearía este
cálculo mental por el cual la cantidad de dinero se
vería
en relación al precio de la casa; y obviamente, el precio de
los
muebles en relación con el precio de la casa es
relativamente
pequeño, y si compras muebles, ya sabes, los muebles son
caros
pongamos en términos absolutos, y él
veía que esto
sería una manera de conseguir los objetivos, tener muebles
en la
casa, dejar contenta a su mujer, y lo más importante
quedarse
él tranquilo al hacerlo: es una historia perfecta sobre
cómo utilizar este mecanismo relativista de una manera
positiva.
M: Ajá, eso es algo que uno puede hacer a nivel individual.
Pero, ¿qué podemos hacer como sociedad? Ahora
mientras
estamos hablando el Senado está discutiendo este plan de
rescate, luego tiene que volver al Congreso si pasa el Senado,
¿qué harías tú en ese caso,
qué
clase de proyecto de ley propondrías?
¿Apoyarías
el plan de rescate? ¿Hay alguna manera en que se pueden usar
los
conocimientos psicológicos para mejorar lo que hay ahora
sobe la
mesa?
S: Permíteme que vuelva y termine de explicar el segundo
punto
sobre lo que está pasando. Por una parte estos
bancos que
han perdido dinero no están seguros de quién ha
perdido
cuánto dinero, por el período de tiempo que lleva
el
desarrollo de estos procesos; pero hay otro ingrediente en lo que
está sucediendo, y creo que es el más
problemático. Es el siguiente, por usar una
metáfora
diferente... Las instituciones financieras son como alpinistas. El
alpinismo conlleva ciertos riesgos, y cada individuo trata de controlar
ese riesgo lo mejor que puede; bien, pues lo que hacen los alpinistas
es atarse unos a otros, y eso ayuda a que si uno se resbala y cae lo
ayuden sus compañeros alpinistas. En esencia, lo que ha
hecho el
sistema financiero durante los últimos diez años
ha sido
crear, por vía de esto que llaman
"derivados"—bueno,
emplean muchos otros nombres para referirse a esto—la gente
habrá oído hablar de estas cosas llamadas
transferencias
de riesgo de crédito (credit
default swaps),
son un tipo de derivado, lo puedes concebir básicamente como
una
póliza de seguros, puedes concebirlo como apostar sobre
seguro,
pero a fin de cuentas de lo que se trata con estos derivados es como si
los alpinistas se hubiesen atado unos a otros de mil y mil maneras
diferentes, así que tienes una masa enorme de alpinistas
todos
atados unos a otros de manera estrecha y complicada. Bien, pues el
problema que esto crea, es que es más difícil que
un
individuo se caiga, pero si uno por fin se cae, tiende a arrastrar a
todas las demás instituciones. Y creo que la causa inmediata
de
los problemas que estamos viendo en los mercados de crédito
ahora mientras hablamos es que la Reserva Federal y el Departamento del
Tesoro (el Banco Central y el Ministerio de Economía de
EE.UU.),
por razones muy legítimas, decidieron dejar que Lehman
Brothers
se viniera abajo. Y el problema fue que el hundimiento de Lehman
Brothers fue lo que llevó a todas estas instituciones
financieras a darse cuenta lo estrechamente atadas que están
unas con otras, y esto ha creado un miedo enorme.
M: Me parece que los contribuyentes ya querrían soltarlos a
todos, sólo que quizá no se dan cuenta de
cuáles
podrían ser las consecuencias de eso...
S: Exactamente... Así que antes siquiera de pasar a un
análisis de lo que propondría que
debería pasar,
vamos a dedicarnos un poco más a analizar lo que ya ha
pasado.
Mientras hablamos, el Senado está examinando el proyecto de
ley
que fue rechazado el lunes por el Congreso. ¿Por
qué rechazó el Congreso este proyecto
que
según la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro, la
administración y los líderes del congreso, todos
dijeron
que era absolutamente necesario para el bienestar y continuidad de
nuestra economía? ¿Por qué se negaron?
Bien...
M: Probablemente tiene que ver con el hecho de que es un año
electoral, y pensaron que sus votantes se
enfadarían...
S: Los votantes están muy enfadados con esto, pero lo
llamativo
es que después de la votación... eso era antes de
la
votación, todo el mundo decía que estaba la cosa
un 95%
de gente en contra, y sólo 5% a favor, pero
después de la
votación resulta que las reacciones de los votantes a lo de
los
congresistas estaban más o menos al 50%. O sea que la gente
reconoce que algo hay que hacer.
M: Bueno, ¡es que el mercado cayó en seguida
setecientos puntos, y a la gente le llegó un mensaje con eso!
S: Seguro que algo tuvo que ver también. Esto me recuerda
mucho
uno de los procedimientos estándar que se emplean en un
área llamada economía experimental, a veces lo
llaman
teoría del juego aplicada al comportamiento; hay un
jueguecito
que hacen que se llama "el juego del ultimátum", muy
sencillo.
Hay dos participantes en el juego del ultimátum; se les
ofrece
la ocasión de repartirse una cantidad de dinero, pongamos
cien
dólares; y los dos jugadores adoptan roles distintos. Un
jugador
es el que propone, y le ofrece al otro jugador una parte de la
cantidad—treinta, cuarenta, cincuenta dólares, lo
que
quiera ofrecer. El otro es el respondedor, y sólo tiene una
elección: o dice sí, en cuyo caso acepta la
oferta y se
divide el dinero según propuso el primero, o decir no, en
cuyo
caso ninguno de los dos se lleva nada de dinero. Bien, pues la
teoría económica estándar
dice—piénsalo desde el punto de vista del
respondedor, el
respondedor tiene la elección de, supongamos que el
proponedor
ofrece un dólar, de cien; el respondedor puede decir
sí,
en cuyo caso obtiene un dólar, o puede decir no, en cuyo
caso no
obtiene nada. Viene un economista y dice, es un problema muy sencillo,
un dólar es mejor que nada, debería decir que
sí y
coger el dólar. El problema es que de hecho parece ser que
los
humanos no pensamos así...
M: Hep, acabas de admitir que los economistas no son humanos...
S: Los economistas... Je, hay un artículo que se plantea si
estudiar economía vuelve a la gente más
egoísta...
M: Sí, lo conozco.
S: Y la respuesta es que sí. Y quizá sea parte de
la
razón, aunque es un tipo de egoísmo interesante.
Porque
la gente rechaza esto; la razón por la que la gente rechaza
las
ofertas que considera injustas es que la gente le tiene aprecio a la
justicia. Así que la gente está dispuesta a
emprender una
acción que les daña a ellos mismos, renunciar a
un
dólar gratis, sólo por perjudicar a alguien que
consideran se está comportando de manera injusta.
M: Creo que ya veo por qué los contribuyentes se enfadan, no
quieren que su dinero vaya a la gente que la cagó.
S: Exactamente, la gente ve esto como una situación muy
injusta.
Pues durante los noventa y a principios de los dos mil, estos banqueros
inversionistas iban ganando cantidades enormes de dinero, y la gente en
términos generales lo aceptaba porque consideraban que
cumplían una función necesaria para el
país. Ahora
que han perdido mucho dinero, la gente dice, "a ver si lo he entendido,
esta gente ha ganado diez, veinte millones de dólares,
¿y
están arruinados? ¿Y ahora quieres que yo le
dé de
mi dinero a estos tíos que han estado ganando....?
¡Que
no, coño!"—Así que aunque la gente
reconoce que va
a tener consecuencias para ellos, prefieren cargar con las
consecuencias, sólo por castigar a la gente que se ha
comportado
de manera inadecuada.
M: Sí, se parece bastante al asunto ese de Robert Frank del
Día del Juicio final que hablábamos, que la gente
se
entrega voluntariamente, bueno, quizá no voluntariamente,
pero
se entrega a estados emocionales que les pueden perjudicar
sólo
por tener una amenaza que sea creíble. Así que en
cierto
modo es racional que el contribuyente diga, "estoy dispuesto a sufrir
yo mismo, con tal de que los que nos van a atracar no lo consigan otra
vez".
S: Sí, es cierto, y creo que lo que puede sacarse en limpio
de
todo esto, y voy a dejar claros mis propios prejuicios, soy partidario
de Obama, socialdemócrata, y lo que opino es que la gente va
a
extraer de todo esto que la regulación es esencial para el
funcionamiento adecuado del mercado libre. Y un cierto tipo de rabia,
encauzada adecuadamente, hará que el sistema
político
imponga el tipo de regulación que se hace necesaria para que
esto no pase otra vez.
M: Aquí es donde yo dudo de la racionalidad de los votantes.
Debería llevarles a eso, estoy de acuerdo con tu punto de
vista
político, en que la regulación es fundamental, y
sin
embargo, si miras a las encuestas, Obama sólo lleva una
ligerísima ventaja, y si la gente se plantease esto en serio
y
pensase en las consecuencias, deberíamos ver un trasvase en
masa
a la izquierda, debería un montón de gente decir,
hemos
apoyado a la derecha, mira dónde nos ha llevado,
deberíamos desplazarnos a la izquierda, introducir
más
regulación. Pero el efecto en el tamaño de las
encuestas
es muy pequeño, sí, hay un desplazamiento hacia
Obama,
pero del tres o cuatro por ciento, no del diez o del veinte.
S: Bueno, recuerda que estos acontecimientos han pasado en un periodo
de tiempo muy breve, no está claro cómo van a
resultar
las cosas. Volviendo a este tema, es como las fases clásicas
del
dolor y la pena: la primera reacción de la gente es de
rabia, de
negación de lo que ha sucedido...
M: Y luego llegamos a la negociación.
S: Claro, ya hemos dicho que la gente está dispuesta a
hacerse
daño a sí mismos por perjudicar a quienes se han
comportado mal, pero eso también tiene un límite,
la
gente no se va a pegar un tiro en la cabeza porque alguien ha hecho
algo que no les gusta. Así que creo que la gente se
está
enfrentando por fin a la realidad de que algo hay que hacer con esto. Y
yo sí que espero que el Congreso adopte alguna medida,
porque
habría miedo a las consecuencias de no tomar ninguna medida.
M: Creo que depende algo de cómo se comporte la bolsa, ya
veremos. Cayó la bolsa, y todo el mundo se pone muy
nervioso,
luego sube un poco, y... —será
interesante ver
qué efecto tienen las oscilaciones del mercado
bursátil,
que son bastante extremas ahora mismo...
S: Es que es una de las cosas que me parecen más
fascinantes. El
plan del gobierno, si quieres entramos en los detalles del plan del
gobierno, se basa fundamentalmente en esta idea: que hay un miedo
psicológico ahí fuera, y que la consecuencia de
este
pánico es que los precios del mercado están
desajustados,
que los precios de estos bienes, estos bancos, estas hipotecas, estos
derivados, estos derivados complicados basados en las hipotecas, no
están adecuados a la realidad, porque la gente se ha lanzado
a
ponerles precios de rebajas. Y lo que es interesante es que esto es
justo lo contrario de la teoría económica a la
que se ha
venido ateniendo esta administración, a saber, que los
mercados
son todo lo inteligentes que se puede ser a la hora de determinar el
precio de los bienes. Así que aquí tenemos al
Departamento del Tesoro, al frente del cual está el antiguo
presidente de los CDO (Collateralized
Debt Obligations),
Goldman Sacks, la Reserva Federal, al frente de la cual está
un
economista académico muy destacado, y todos dicen, "bueeeno,
es
que los precios de mercado no son siempre necesariamente así
de
exactos..." Y lo que dices tú, y estoy de acuerdo contigo,
es
que a la vez la gente mira a la Bolsa, como un indicador de si las
decisiones que ha tomado el gobierno son adecuadas o no... pues bien,
aquí hay algo que no pega. O bien los precios de mercado son
fiables, o no lo son. Y si no son fiables, que es en lo que se basan
las medidas, pues entonces ¿para qué mirar a la
bolsa
para que nos diga qué tenemos que hacer? Estoy de acuerdo
contigo en que la gente lo hace, sólo digo que es altamente
incoherente que hagan esto.
M: Ya; yo creo que la gente que más o menos dirige el
cotarro
entiende que los precios día a día del mercado
financiero
no son el criterio relevante a tener en cuenta aquí, pero
para
el inviduo medio que no entiende los detalles de la
economía,
cuando la bolsa tiene un desplome que ha sido el mayor en no
sé
cuantos años, eso les impacta, si no entienden los detalles.
Parte del asunto aquí es que los individuos no entienden lo
que
está pasando, es demasiado complicado con mucho, requiere
formación especial.... Es un problema para la democracia,
cuando
no es razonable esperar que los votantes entiendan realmente lo que
está en juego.
S: Es un asunto grande y complicado, estoy contigo. Insisto en que no
tengo datos para apoyar lo que digo, pero la impresión que
tengo
es que ciertamente es un hecho que la mayoría de los
estadounidenses tienen algún tipo de inversión en
el
mercado financiero, por vía de fondos de
inversión o de
un plan de pensiones, (IRA,
individual retirement account),
etc., pero el asunto es que la creciente desigualdad en la
distribución de la riqueza de este país en los
últimos veinte o veinticinco años supone que la
mayor
parte del mercado financiero la posee un fracción
relativamente
pequeña de la población, y la
sensación que tengo
es que las caídas de la bolsa para nada les parecen a los
individuos tan amenazantes como parecería sugerir ese tipo
de
análisis. Vuelvo al juego del ultimátum; y me
parece que
mucha gente ve las caídas en el mercado de acciones, y
dicen, ya
está recibiendo palos Wall Street otra vez, bien—
se lo merecen. Pero sabes, el problema es que no pensarán
así cuando pierdan empleos. La gente sí tiene una
gran
preocupación por su empleo, y lo interesante es que hasta
ahora
todo ha sucedido a este nivel que es muy difícil de entender
para la gente, que tiene que ver con aspectos del mercado financiero
con los que la gente no está familiarizada, que no tienen
experiencia directa de ellos, les parece muy irreal; y lo interesante
es que ha habido esta crisis enorme, vamos, la gente ha ido corriendo
por allí como pollos sin cabeza, pero el impacto efectivo,
tangible, en la economía ha sido muy difícil de
observar;
quiero decir, sí se han perdido algunos empleos, pero para
nada
siquiera al nivel de una recesión normal, por no hablar de
la
Gran Depresión, cuando el 25% de la población se
quedó en paro. Estoy de acuerdo en que la gente no piensa de
maneras demasiado refinadas, pero no son idiotas, sí que
entienden lo que son sus experiencias directas, y creo que la gente
sí que empieza a reconocer que hay una amenaza real para sus
empleos, y por eso es por lo que las encuestas de opinión
van
cambiando en la dirección de "sabes, creo que sí
que hay
que hacer algo aquí"... Y aunque la gente esté
enfadada,
piense que es injusto.... vamos, llámame optimista si
quieres,
algo que normalmente no me dicen, creo que pasaremos por estos
problemas y que la gente se enfrentará a estas cuestiones de
una
manera que no se ha visto obligada a hacerlo antes.
M: En términos de regulación.
S: En términos de hacer que el mercado financiero se regule
para
servir a la función que se supone que tiene que servir, que
es
hacer que el capital
llegue de manera eficaz a las empresas que lo
necesitan.
M: Bien, ahora vamos a remontarnos un poquito en la historia. He
nombrado antes la cosa de los tulipanes; quizá
podrías explicarles a nuestros oyentes lo que
pasó entonces; también podríamos
hablar del crack de 1929, ¿ves estas cosas
parecidas, son parecidos los mecanismos psicológicos, o...?
S: Vale. Yo investigo sobre todo burbujas, burbujas financieras. Lo
interesante de estas burbujas, y todo el mundo tiene una idea general
de lo que es una burbuja—resulta que la definición
técnica es un tanto difícil de hacer, pero, en
sustancia, podemos decir que hay una burbuja cuando el precio de
mercado de un bien está muy por encima de su valor real
subyacente. Lo fascinante es que se vienen detectando estas burbujas
desde que comenzaron de hecho los mercados financieros, en la
Holanda del siglo XVII; los holandeses fueron en realidad los creadores
de los
mercados financieros—y resulta que los tulipanes eran una de
las
cosas con las que se comerciaba en Holanda a principios del siglo XVII.
Y los precios de los tulipanes—lo que pasa con los tulipanes
es
que son apreciados los tulipanes por las variedades de colores que
tienen, que son producidas por un virus, el virus del mosaico. Y este
virus del mosaico no es un componente genético, y... por una
conjunción de acontecimientos complicada, resulta que los
tulipanes pueden diferir mucho en cuanto al color. Lo que
pasó
es que algunos tipos de colores se volvieron muy apreciados.
Llegó al punto en que algunos tulipanes se
vendían por el
precio de una casa cara en Amsterdam, o por el precio de un barco. No
hace falta decir que esto no era una situación muy
sostenible, y
en poco tiempo, menos de un par de años, los precios de los
tulipanes cayeron de forma dramática.
M: ¿Sabes si hubo escépticos que dijeron, oye,
mira, que esto es sólo un tulipán...?
S: En cada una de las burbujas que ha habido, ha habido
escépticos, que han dicho, "esto es ridículo"...
Lo que
pasa es que conforme va pasando el tiempo quedan desbordados cuando se
observa que se han equivocado. Y esto lo puedo decir por experiencia
propia: como te he dicho, yo era socio de un banco que se especializaba
en empresas de tecnología, y una de las cosas por las que
aspiraría yo a ser famoso es por un correo
electrónico
que le envié a mis socios en diciembre de 1999, prediciendo
que
el fin estaba cerca, que la cosa iba a ser una catástrofe...
claro, esa predicción resultó ser exacta, pero
fue
ignorada por mis socios. Y por ser sincero, una de las razones por las
que la ignoraron es porque yo ya había hecho esa
predicción antes, probablemente la había hecho en
el 98,
el 99, quizá incluso ya en el 97. Y como pasa con el
pastorcillo
mentiroso, cuando los precios continúan subiendo, todo el
mundo
que ha dicho que van a parar de subir resulta que no tenía
razón. Y básicamente el fin está cerca
cuando todo el mundo
está de acuerdo en que los precios no van a bajar.
Ahí es cuando te equivocas.
M: Esto a lo que me recuerda es a esa escena al final de Annie Hall
cuando el tipo está hablando con un psiquiatra y le dice que
necesita ayuda para su hermano, que cree que es una gallina, y le
pregunta, ¿por qué no lo traen a psicoterapia?
—y
contesta, "Es que necesitamos los huevos". Es un poco eso lo
que
pasa con el mercado; yo tuve esa sensación en el 2000, con
la
burbuja de las puntocom. Yo siempre pensé que eso estaba
sobrevalorado, me parecía una ridiculez, esas
compañías no tenían gran cosa en
cuestión
de infraestructuras reales, y demás, pero al final pensaba,
oye,
igual me debería meter yo también a coger huevos,
todo el
mundo está cogiendo huevos, igual debería hacerlo
yo
también... y tenía una sensación de
tensión
todo el rato.
S: Claro, y eso tiene relación con mi punto de vista sobre
lo
que has dicho antes sobre la importancia de los valores relativos. Es
absolutamente cierto: la gente compara sus circunstancias, compra
precios, con otras cosas; todo es relativo. Una de las cosas
más
importantes que son relativas es la comparación entre
nosotros
mismos y otras personas, los procesos de comparación social.
Y
creo que esa es la gasolina de reactor que hace que las burbujas se
hagan grandes de verdad. Es que, no sé quién lo
decía, pero no hay nada más deprimente que ver
cómo se hace rico tu cuñado. Y el hecho de que
tus
vecinos estén hablando todo el rato del dinero que han
ganado
con tal o cual, o cuánto dinero han ganado comprando la
casa,
tiene en la gente un efecto psicológico verdaderamente
importante. Y creo que los economistas subestiman lo importante que es
este impacto.
M: Mi perspectiva sobre eso es que una de las kluges
que hay en la mente, una de las torpezas de la
evolución de nuestra mente, es que hemos nacido
básicamente para pirrarnos por los timos tipo
pirámide—la locura de los tulipanes, la burbuja
puntocom,
todos parecen básicamente variantes del timo de la
pirámide, y precisamente por la razón que has
señalado, que no hay nada más doloroso que ver
que tu
cuñado gana más dinero, así que ves
que tu
cuñado se ha metido, y te quieres meter en lo mismo. Y es
genial
para los primeros cien, o mil, que lo hacen, pero al fin los recursos
se acaban... es una estrategia que no puede seguir todo el mundo. Si
todo el mundo lo hace es porque lo hace el cuñado y no
está ligado de modo realista al valor de los bienes, y al
final,
se rompe la pirámide.
S: Cierto. Pero como en todas estas cuestiones, tienes que mirar los
dos lados de la cuestión. Lo que yo he observado es la
importancia de la imitación. Los humanos somos animales muy
imitativos, y esto se remonta a la Antigüedad,
Aristóteles
hizo la observación de que el ser humano es imitativo, que
para
los humanos no hay nada más fundamental que imitar...
M: Y la literatura psicológica de los dos últimos
años, comparando a los humanos con chimpancés, lo
confirma de verdad; los humanos se unen mucho
más que los
chimpancés.
S: Sí, y hay pruebas neurológicas de que el
cerebro
está diseñado para ayudarnos con esto de la
imitación a un nivel muy fundamental. Así
que—vaya,
según lo veo yo, esto que hacen los humanos es una
cosa muy
adaptativa; y lo puedes entender con una metáfora muy
sencilla,
que es, vas por la jungla, andando por un camino, y de repente viene
uno de frente corriendo y gritando de terror—pues parece una
cosa
muy racional darse la vuelta y correr que te cagas. No tienes ni idea
de lo que ha visto ese tipo, pero la imitación en este caso
parece bastante racional. El problema es que tienes que reconocer las
circunstancias en las cuales no sería irracional. Y los
mercados
financieros son exactamente el tipo de situación en la que
tenemos una fuerte tendencia a imitar lo que hacen otras personas, en
concreto a las personas que parece que tienen una idea de lo que
están haciendo, es una cosa básica que hacemos,
seguir al
experto se llama, es una regla práctica
heurística que
emplea la gente para decidir cómo comportarse. Y
sí que
es una idea que tiene cierta plausibilidad exteriormente. Hacer lo que
hace Warren Buffett, que es el inversor con más
éxito de
todos los tiempos, parece ser algo que tiene mucho sentido. El problema
es la manera en que funcionan los mercados financieros. Esto
sólo tiene sentido si puedes hacerlo exactamente a la vez
que lo
está haciendo la otra persona, y la realidad es que no se
puede.
Así que creo que es esta tendencia a la
imitación, que en
muchas situaciones es perfectamente funcional, pero que en el caso
particular del mercado financiero crea todo tipo de problemas. Y ya
ves, ahí está la tensión,
¿es racional, es
irracional? Lo que es racional en algunas circunstancias es irracional
en otras. El problema es decidir dónde está la
raya...
M: Es como ese viejo dicho de que "para el que tiene un martillo, todo
le parecen clavos". Tenemos este mecanismo que nos hace ser muy
imitativos, pero no se nos da muy bien entrenarnos para
cuándo
usarlo y cuándo no. ¿Tenemos que hablar de una
regulación del gobierno, que nos marque algún
tipo de
límites, o de maneras de educar a la gente, para que se den
cuenta de que están haciendo esto y a lo que se arriesgan?
La
alternativa me parece a mí que es, aunque esta estrategia es
racional parte del tiempo, pero nos va metiendo continuamente en estos
estas burbujas, estos timos piramidales y demás—
esto
también se relaciona con lo que hemos hablado otras veces,
lo
que llamamos el efecto de "mejor que la media": que la gente piensa, "a
otros los van a timar, pero a mí no, yo sé lo que
estoy
haciendo"... y así muchos piensan que no los van a timar
viendo
esto.
S: Sí, bien, y tampoco perdamos de vista una cosa que muchos
economistas sí que han perdido de vista, y que
es—la
incertidumbre de base que subyace a toda decisión
económica. John Maynard Keynes decía algunas
cosas
interesantes sobre esto. Y de hecho señala que es una de las
razones por las que tiene muchísimo sentido que la gente se
imite; decía en sustancia, mira, nadie
sabe lo que va a valer tal o cual producto financiero en un periodo de
tiempo largo, es absolutamente imposible de predecir, y en estas
circunstancias tiene perfecto sentido que la gente mire
alrededor
y diga, oye, igual alguien tiene más idea que yo de lo que
está pasando aquí, y que les diga lo que
está
haciendo. Tomar decisiones que son abstractas y racionales sobre la
manera en que alguien debería comportarse en situaciones
económicas futuras... es extraordinariamente
difícil.
M: Tengo una pregunta, Eric. Ya sé que los economistas, o la
gente del mundo financiero, tendéis a desacreditar el
funcionamiento de algo en el pasado como una manera de predecir su
funcionamiento futuro, pero viendo el pasado de la especie, vemos que
la gente tiende a caer en estos timos piramidales una y otra vez....
S: Sí, eso es cierto.
M: ... y parece ser propio de la especie. Podríamos discutir
si
en conjunto los mecanismos subyacentes que llevan a eso son buenos
globalmente para la especie, pero no hay duda de que estas cosas son
recurrentes, vamos, han pasado dos veces en los últimos
cinco o
seis años, y varias veces en los últimos cien
años. Y no es sólo estas cosas, sino
también los
timos piramidales en sentido literal, cuando la gente compra Tupperware
o lo que sea, vamos que es un rasgo recurrente en la especie humana. Ya
sabes que se dice que una gente que no conoce su historia
está
destinada a repetirla. Y sí, conocemos la historia, y el
pasado
no es una garantía del comportamiento futuro, pero yo me
atrevo
a predecir y no es que sea muy arriesgado, que cuando se disipe el
polvo de todo esto, habrá otro timo piramidal o una cosa de
este
estilo que pasará antes de que pasen diez años.
Habrá algo que vaya subiendo en la subasta, quizá
la
biotecnología, u otra cosa, y luego caerá
abruptamente.
Así pues, ¿qué hacemos con esto? Visto
desde la
perspectiva del gobierno, la regulación es, claro, parte de
la
cuestión. ¿Quieres hablar más sobre la
regulación, y luego si sugieres otra cosa?
S: Antes de pasar a los del gobierno, déjame que lo hable
desde
el punto de vista de un particular. Yo soy, era, sabes, banquero
inversionista, mucha gente me pedía asesoramiento
financiero, y
mi asesoramiento de hecho es muy sencillo. El americano medio
debería ahorrar todo lo que pueda, y debería
hacerlo en
una cartera variada que combine acciones y bonos, un índice...
M: Estas semanas en concreto eso sería bastante para ponerte
de
los nervios. No entraré mucho en mi caso, de mi
situación
financiera particular, pero me he apoyado bastante en bonos
garantizados (FDIC),
porque parece tan grande el riesgo, la volatilidad del mercado tan
alta...
S: Bueno, por eso es tan difícil dar este tipo de consejo,
porque depende de factores colaterales, como... bueno, de esto no hemos
hablado, pero te aconsejaré, ¿eres profesor
titular, no?
M: Aha.
S: ...o sea que no te tienes que preocupar mucho por la posibilidad de
perder tu trabajo, algo que no es el caso del americano medio; dado
eso, y también el caso de que a los profesores en general
nos
gusta lo que hacemos, no tenemos mucho miedo de trabajar más
tiempo, así que la jubilación no es un problema
tan
grande para nosotros, pero el americano medio se tiene que preocupar
por su trabajo, y por su jubilación... por una parte esto
podría tomarse como argumento para coger una
opción
más segura, pero esto se relaciona con lo que he
comentado de
ahorrar lo más posible, y sabes, un problema
básico al
que se enfrentan los americanos es que no estamos ahorrando bastante,
en este país, y eso también ha sido una
consecuencia de
la burbuja. Porque la gente pensaba que estaba ahorrando dinero,
pensaba que lo estaba ahorrando en forma del valor que
tenían
sus casas... y claro, esos precios de la vivienda no se
están
manteniendo. Y lo que pensaban que estaban ahorrando resulta ahora ser
una ilusión.
M: Pero como nación, digo, tampoco tenemos los datos, pero
como
nación tampoco es que estuviésemos tanto por la
estrategia del ahorro incluso antes de la burbuja, siempre hemos sido
una nación que ha vivido un poco de la mano a la boca...
S: No, históricamente no; los Estados Unidos eran
ahorradores
muy buenos, tampoco llegando a las tasas de ahorro que se han visto en
algunos países asiáticos por ejemplo, pero vamos,
con
valores bastante altos. Es sólo en los últimos
quince
años o así cuando han caído los
índices de
ahorro de modo tan dramático. De hecho, más
recientemente
han caído hasta cifras negativas; la gente estaba ahorrando
menos, desahorrando, estaban gastando más de lo que ganaban.
Yo
personalmente, y vamos, parte de esto será sólo
por mi
naturaleza, yo sí que soy ahorrador por costumbre, y no es
para
nada una idea nueva, Dickens desde luego escribió sobre esto
y
seguro que hay referencias más antiguas que
podría traer
a colación, pero vamos, la receta para la felicidad es
gastar
menos de lo que ganas, y lo sorprendente es que parece que eso a la
gente se le ha olvidado, y francamente....
M: Las tarjetas de crédito son algo que se alimenta de una
cuestión primordial que la gente parece que no capta, tienen
que
ver con un descuento futuro, que es una frase célebre en
teoría económica, la gente usa las tarjetas y se
vuelven
chiflados, creo que decían que la deuda media de cada
tarjeta es
de 10.000 dólares por persona, en América....
S: Una cosa tremenda. Y mira, una observación
básica: las
empresas han sido mucho más avanzadas, saben más
sobre
los mecanismos psicológicos que llevan a los individuos a
tomar
decisiones, más que los propios individuos. Las empresas
tienen
fuertes incentivos para animar a la gente a adoptar decisiones que van
a favorecer a las empresas, pero no necesariamente a esos individuos, y
esto es una verdad de cajón en la industria
financiera.
Hay dos ingredientes en el consejo que doy: uno es cuánto
deberías ahorrar, todo lo que puedas, cosa que no hace la
mayoría de la gente, y por cierto observaré que
cuanto
más ahorres, o sea cuanto menos gastes, menos expuesto
estás a las fluctuaciones de precios por situaciones
cambiantes
del mercado. Si estás ahorrando mucho dinero, gastando mucho
menos de lo que ganas, no importa tanto si el precio baja temporalmente
o no...
M: El precio de la propiedad inmobiliaria.
S: El precio de la propiedad inmobiliaria, de las acciones... de lo que
sea. Mucha gente ha señalado ya que, para la
mayoría de
la gente que ahorra para la jubilación, aunque tengas mi
edad,
cuarenta y seis, yo no me voy a jubilar hasta dentro de veinte
años, oye, eso es mucho tiempo en términos
financieros. Y
los datos hacen pensar muy mucho que, pase lo que pase en el mercado
hoy, grandes fluctuaciones, lo que sea, no significa mucho en
términos de un lapso de tiempo de veinte años.
Mucha
gente tiene esta tendencia al... llamémoslé
pánico, o a reaccionar intensamente a circunstancias como
estas,
y es un error. En
términos financieros, la gente estará mucho mejor
si no hace nada.
M: ¿Piensas que esa tendencia a mirar a corto plazo y no a
largo
plazo es algo que les está sucediendo a la
Tesorería, o a
Wall Street, o a Washington? ¿Crees que se equivocan
cuando...?
—el problema es que están tratando este tema
básicamente a corto plazo pero obviamente piensan que va a
tener
consecuencias a largo plazo si no se corrige, pero, ¿crees
que
hay algún riesgo allí de que la gente
esté
reaccionando a cuestiones como transitorias, mientras que
sería
mejor que respirasen hondo y pensasen si esto se va a quedar
más
equilibrado a largo plazo?
S: De modo casi invariable, pienso, sucede eso. Sabes, una de las cosas
que tiene la democracia, vamos, que es bueno y malo en la democracia,
es que los gobiernos democráticos son altamente sensibles a
los
deseos de los votantes. Y el problema es que el votante medio piensa a
corto plazo, y es muy natural por tanto que el gobierno
también
se centre en las cosas a corto plazo. Además hay lo que se
llama
un problema de agentividad; un político, que va a tener una
carrera de diez o quince años, no se va a preocupar mucho de
lo
que pase después de que se haya ido.
M: Quería preguntarte, tienes razón en que los
votantes
siendo seres humanos mortales se van a centrar más en
cuestiones
a corto plazo y demás, y entonces Paulson y Bernanke
podríamos decir que se están dejando fuera
algún
aspecto del panorama completo?
S: Bueno, aquí hay un toma y daca, claro que pienso que la
gente
se está centrando demasiado en lo que pasa a corto plazo,
déjame que te ponga un ejemplo, esta expresión
tan de
moda estos días, "riesgo
moral"—¿qué es el
riesgo moral? Es la observación de que si alguien tiene
razones
para creer que si la cosa se pone muy fea, alguien va a saltar al ruedo
y ayudarles, entonces es más probable que asuman riesgos
mayores, dicen "bueno, qué es lo peor que puede pasar, que
si
todo va mal va a venir uno y me ayudará"—o sea, el
gobierno. Así que se ha hablado mucho de este problema del
riesgo moral, y es un problema real, de hecho podría decirse
que
el riesgo moral ha llevado en cierta medida a la situación
que
vivimos hoy, pero al mismo tiempo, todo el mundo—Bernanke
dijo al
parecer que en una crisis financiera no hay
ideólogos—creo
que podríamos interpretar esas palabras como decir, en una
crisis financiera nadie se va a preocupar por el riesgo moral, que es
una cuestión a largo plazo; nos vamos a ocupar de lo
inmediato
hoy.
M: De eso van a tomar buena nota quienes quieran arriesgarse en el
futuro, que hay una oportunidad de que el gobierno acuda al rescate...
S: Claro, claro, es que ese debate se ha terminado, el debate
sólo funciona en la medida en que la gente de hecho no
aprenda
del pasado. Porque está tan claro que lo que
pasará es
que el gobierno desde luego intervendrá cuando la gente
fracase,
que esa lección la van a aprender. Quiero volver a una
cuestión anterior, que es una parte esencial de mi argumento
de
por qué los mercados financieros funcionan de la manera que
funcionan. Dije que tenía sentido imitar lo que hacen otras
personas y bueno, que en los mercados financieros eso quizá
no
sea tan cierto: fíjate en lo que pasa en los mercados
financieros: si tú como individuo particular pierdes dinero,
por
haber tomado alguna decisión tonta, pues has perdido dinero
y
nadie te ayudará a salir. Pero si pierdes dinero haciendo lo
que
han hecho montones de gente, por ejemplo cogiendo una hipoteca
más grande de lo que te puedes permitir en realidad, pues
mira:
viene el gobierno y te va a ayudar. Y esto es una razón
adicional por la que tiene es perfectamente racional, desde una
perspectiva individual, hacer lo que está haciendo todo el
mundo, aunque parezca que están haciendo una
tontería.
M: Otro ejemplo de eso creo es la gente que vive cerca del agua y no se
abre un seguro contra inundaciones o contra huracanes.
S: Sí, un buen ejemplo.
M: Es otro caso en el que el gobierno acude al rescate, porque le
sucede a un montón de personas.
S: Por supuesto. ¿Y qué puede hacer el gobierno
al
respecto? Pues es una pregunta muy difícil. Yo pienso que...
a
ver, por identificar los elementos realmente nocivos que hay
aquí. Estoy debatiendo estos días con unos
amigos—vivo en una comunidad de renta muy alta,
así que
tengo bastantes amigos republicanos, conservadores—y lo que
piensa la gente en general en este ambiente es que se puede culpar del
problema a Fannie
Mae, Freddie Mac, y demás, a las empresas patrocinadas por
el gobierno (GSEs).
Y creen esto básicamente porque las GSEs relajan sus
instrumentos de control para los préstamos. Esta
argumentación la encuentro curiosa, pero sí
diré
que el concepto mismo de las empresas patrocinadas por el gobierno
tenía un fallo de entrada; son unas instituciones
semipúblicas, semiprivadas, y cuando le das a un individuo
una
serie de instrucciones sobre objetivos a alcanzar, y los objetivos son
contradictorios entre sí, te van a surgir todo tipo de
problemas. Yo creo que... Yo soy capitalista, y pienso que el mercado
en general funciona mejor cuanto más le dejas hacer por su
cuenta; parte de la razón para estas empresas patrocinadas
por
el gobierno es que el gobierno quería aumentar el
índice
de propietarios de viviendas, y eso es una buena idea, pero me parece
que hubiera sido mucho
mejor que el gobierno se encargase de eso directamente... punto uno.
Punto dos: particularmente creo que la razón profunda, el
auténtico problema por el que nos encontramos en tan mala
situación ahora, es que el gobierno,
explícitamente y
deliberadamente, renunció a regular estos
derivados, en
un momento en el que todavía eran una parte muy
pequeña
del mercado...
M: ¿Le puedes recordar a nuestros oyentes en qué
época se tomaron ese tipo de decisiones?
¿Cuándo
se discutió la posibilidad de regular los derivados, y... ?
S: Bien... la tendencia natural de los mercados financieros es a
innovar. A la gente se le ocurren ideas, maneras distintas de
proporcionar capital a otra gente, y venden estas innovaciones.
Así que el problema con la regulación es que es
muy
difícil seguirle el paso al dinamismo de creación
de
ideas que hay en el mercado libre. Un ejemplo es la idea esta de las
Transferencias de Riesgo Crediticio. No sé exactamente
cuando
apareció la idea, lo que sí se es que hace veinte
años no existían, y hace como unos diez
años
alguien tuvo la idea de desarrollar esto... no sé si quieres
que
entre en qué tipo de cosa es exactamente, estaban pensadas
como
una especie de seguro. Pero el problema es que hace tiempo nos dimos
cuenta en este país de que los seguros necesitaban una
regulación muy estricta, porque los seguros se basan en una
promesa de lo que va a pasar en el futuro, y es muy fácil
hacer
promesas, pero no tan fácil cumplirlas. Así que
lo que
hicimos es que toda la industria del seguro está
extremadamente
reglamentada, sobre todo a nivel de los estados. Esto era un tipo de
seguro que puesto que se consideraba se establecía entre dos
contratantes muy entendidos en la cuestión, un banco y un
banco
de inversión, un fondo de cobertura y un banco, por eso la
teoría era que, bueno, estos tíos deben saber lo
que
hacen...
M: Los tiempos en los que los Republicanos dejaban a los adultos hacer
lo que quisieran por consentimiento mutuo....
S: Je, je... exactamente... Así que hacia sería
más o menos diciembre de 2000, se aprobó un
proyecto de
ley, llamada ley de Intercambio del Futuro de los Bienes de 2000 o algo
así, y esa ley explícitamente decía,
no vamos a
regular estas cosas. Creo que fue un error espantoso sin
más, un
error espantoso, y tenemos que volver atrás y cambiar eso;
no
podemos permitir esta clase de sistema, precisamente porque, como he
dicho, la consecuencia fue que todas estas instituciones se
interconectaron tan estrechamente que ya no puedes permitirte que
ninguno quiebre, por las consecuencias que tendría para el
sistema en su conjunto. Bien, pues la cuestión
más de
fondo de cómo nos aseguramos de que no se den estas burbujas
en
un futuro, es en realidad lo que estoy intentando determinar ahora
mismo; opino lo mismo que tú, opino que son una
característica invariable... no un fallo puntual, de los
mercados financieros.
M: —Y de la gente...
S: Y de la gente. Los dos tenemos estudios de informática,
así que... Esto no es un bug,
que es como los economistas lo conciben, en la medida en que aceptan
que ocurre siquiera; es una característica. Es realmente la
forma en que funciona el mercado.
M: Yo le daría la vuelta, y diría, es un bug
de la mente que lo convierte en una característica del
mercado.
Es un fallo de la mente el hecho de que podamos chiflarnos por estas
cosas, y eso es lo que hace que se convierta en una propiedad
inevitable del mercado.
S: Sí, sólo que, este es el aviso que hay que
tener en cuenta sobre eso, es un fallo de
sistema desde una perspectiva individual... se puede sostener
que las
decisiones son racionales; las decisiones que llevan a las burbujas son
perfectamente racionales...
M: Porque todos necesitan los huevos.
S: ... el problema es que desde el punto de vista
colectivo no son racionales. Y como todos somos parte de la
colectividad, pues a fin de cuentas resulta no ser racional,
globalmente. Ese es el problema al que tenemos que enfrentarnos, y creo
que es representativo de un tipo más amplio de
problemas
que los economistas, aunque hace tiempo que son conscientes de ellos,
tienden a pasar de puntillas sobre ellos un tanto alegremente. Se
llaman problemas de acción colectiva, o dilemas sociales. Y
todos se basan en esta idea de que, sabes, tenemos todo tipo de modelos
para situaciones en los que comportamientos que individualmente son
racionales, no son racionales colectivamente.
S: La tragedia de los
pastos comunes,
es el libro famoso sobre este tema, sí, es un libro que
tiene
cuarenta años; creo que el problema es que los
fundamentalistas
del libre mercado en este país, que creen que el mercado
siempre
tiene razón, en realidad han evitado deliberadamente
enfrentarse
a esta cuestión de los dilemas de los bienes sociales
comunes.
Por supuesto no son los mercados el único ejemplo: las
cuestiones del medio ambiente son otro ejemplo que es muy importante
hoy; para mí, como individuo, es perfectamente razonable
soltar
todas las emisiones de dióxido de carbono que pueda, pero
colectivamente se crea un auténtico problema. Así
que
¿cómo tratamos estas cuestiones? Bien, pues la
única manera de enfrentarse a los dilemas de la
acción
colectiva es precisamente a través de la acción
colectiva, y el instrumento de la acción colectiva es el
gobierno. Y me parece que el gobierno debería involucrarse
de
modo más activo en diversas áreas; la
regulación
es una de ellas, y aunque no he oído que la gente
esté
hablando de esto, esto es una de las razones por las que defiendo la
necesidad de un sistema de impuestos progresivo. Mira, volviendo al
juego del ultimátum: parte del problema que tenemos hoy es
que
la gente tiene la impresión de que Wall Street se
aprovechó del sistema, y que ahora está
intentando de
modo injusto volver otra vez y pedir más. Y esto hace que la
gente esté muy descontenta. La idea del sistema fiscal
progresivo es que cuando teníamos a esta gente haciendo
estos
incontables millones de dólares, al menos habrían
estado
dando fondos al gobierno con un porcentaje significativo de eso. Ya que
el problema hoy es básicamente doble—uno, la
confianza: la
disposición de los bancos a fiarse de que
recuperarán su
dinero, y segundo, la cuestión de la justicia, la voluntad
que
tenga el contribuyente de financiar una situación que
considera
fundamentalmente injusta. Y creo que estas dos cuestiones pueden
tratarse con una actitud más progresista que diga, mira, la
justicia requiere que los que ganaron mucho dinero, que puede que
estuviesen haciendo o no algo socialmente productivo,
deberían
contribuir al común con lo que han sacado del sistema, y eso
también hará subir el nivel de confianza, porque
cuando
la gente tiene la impresión de que el sistema es justo,
están mucho más dispuestos a depositar su
confianza en
él.
M: Por supuesto. Hem... quizá tengamos tiempo para un
último tema, que es una cuestión mucho
más amplia,
que tiene que ver con la elaboración de modelos y con la
comprensión de la economía. Cuando la gente
estaba
sacando estos derivados y demás, pensaban que
tenían el
riesgo controlado, pensaban que podían, vamos, hacer
previsiones
muy fiables sobre cuál es la probabilidad de que tal
inversión vaya a bajar. Hemos visto que la gente comete
errores
sobre este capital a largo plazo, que es otro caso de no hace mucho
tiempo, ya sabes, gente que ha ganado el Premio Nobel parece que la
caga en sus cálculos sobre riesgo relativo, y
quebró toda
la empresa. ¿Crees que los economistas
conseguirán
jamás resolver, vamos, hacerse con lo que pasa con el
comportamiento humano, o es una cosa totalmente falta de realismo creer
que puedan hacerlo alguna vez? ¿Será el problema
que hay
como una fricción entre estas idealizaciones que hacen los
economistas y algo que tiene que ver con la naturaleza de la mente
humana...? ¿O crees que si tenemos una
comprensión
adecuada de lo que motiva a la gente, cómo funcionan y
demás, al final darán con una teoría
económica en la que la gente haga mejores predicciones de
riesgo? ¿Cómo lo ves?
S: La sensación que tengo es que el futuro es
básicamente
incognoscible. Puede que cualquier año choque un asteroide
contra la Tierra...
M: Y entonces a nadie la va valer la pena sacar el balance de sus
ecuaciones...
S: Correcto, y eso es lo que considero parte de mi punto de vista
político un tanto peculiar, bueno, tampoco lo quiero llevar
demasiado hacia el lado de la política, pero, sabes, yo
sí que
me
veo a mí mismo como un conservador, y no creo que el actual
gobierno sea conservador en ningún sentido...
M: Bueno, ciertamente la ironía es que se han dedicado a
socializar todas estas cosas...
S: Bien, cierto, y eso es una cierta medida del conservadurismo, pero
por definir lo que sería el conservadurismo en el contexto
de tu
pregunta, el conservadurismo precisamente es aceptar la dificultad de
comprender lo que está pasando, y eso quiere decir ser muy
cautos en todo tipo de acción política,
además de
en la toma de decisiones individuales: prudencia ante la duda, me
parece que es bastante racional como...
M: Eso es muy diferente del conservadurismo que se ha llevado en
Washington durante los últimos veinte años, en
concreto
la idea misma de regulaciones es muy consistente con lo que
tú
has descrito como conservadurismo, pero no es precisamente lo que han
venido haciendo los que se autodenominan conservadores...
S: Cierto, y podríamos hablarlo, ya sabes que tú
estás mucho más metido en cosas del lenguaje y en
el
efecto que tiene el lenguaje en el pensamiento de la gente, pero es
cierto, la gente ha utilizado estos términos de diversas
maneras
sin pensar de hecho en las cuestiones subyacentes. Pero por volver a la
pregunta, mi respuesta es que nunca vamos a saber las cosas sobre
seguro, siempre va a haber una dosis importante de incertidumbre, y que
hay mucha diferencia entre el aspecto que adquiere el riesgo a nivel
individual y el que adquiere a nivel colectivo. Y que la
única institución que está capacitada
para tomar
en consideración el riesgo a nivel colectivo es, de hecho,
el
gobierno.
M: La verdad... Mira, en mecánica cuántica puedes
decir,
no sé lo que va a hacer cada quark por su cuenta, pero puedo
hacer previsiones estadísticas, porque las probabilidades
vienen
a anularse unas a otras. Puedes adivinar lo que va a pasar con bastante
fiabilidad, si tienes en cuenta la acción de muchas
moléculas individuales, o partículas
subatómicas o
lo que quieras. Parece como si en economía no funcionase
eso;
vamos, en economía hay una fuente de incertidumbre que son
los
asteroides, los terremotos, esa clase de cosas que obviamente no se
pueden predecir muy bien. Pero parece que incluso al nivel de los
individuos, haciendo abstracción de ese tipo de cosas, al
menos
por el momento no estamos consiguiendo mucho a la hora de calcular por
ejemplo cómo reaccionarán las masas a
fluctuaciones de
orden menor. A veces te encuentras en un parón del
crédito, caen las hipotecas, otras veces no parece tener
ningún efecto en absoluto. Lo que nos gustaría
que
hiciesen esos supervisores prudentes es que tuviesen los mejores
modelos que puedan, y me pregunto si esos podrían mejorarse
añadiendo más conocimientos
psicológicos, o si eso
en realidad no es plausible...
S: Bueno, mira, yo no estaría haciendo lo que hago a menos
que
creyes que podemos mejorarlo. Es la idea básica del trabajo
académico, que desarrollamos teorías, las
sometemos a
prueba, y la desechamos la teoría cuando ya no funciona.
Así que creo que sí que podemos mejorar mucho en
esto. Lo
que veo es que el problema ha sido, francamente, de falta de humildad,
sobre todo por parte de los economistas. Y hasta en eso hay una
diferencia entre los economistas que se consideran a sí
mismos
académicos, y los economistas con los que
interactúa la
mayoría de la gente, que son en realidad asesores y
activistas
políticos. Sabes, el problema ha sido una falta de humildad
por
parte de estos asesores y activistas políticos, sosteniendo
que
sabemos, por ejemplo, que impuestos más bajos llevan a mayor
crecimiento economico... De hecho, lo cierto es que no lo sabemos, no
tenemos ni idea, el tipo de investigación que hacemos
está tan lejos de poder decidir estas cuestiones, y de hecho
quizá no se pueda resolver a esa cuestión
así en
general. Lo que quizá podemos hacer no es saber
cuáles
son las mejores políticas, pero sí tener una
noción bastante buena sobre qué
políticas no
van a funcionar. Y muy a menudo, saber qué es
lo que no va a funcionar es un paso importante hacia...
M: No sé si puedes ver por encima de mi hombro, pero tengo
detrás un libro que se llama La
Enciclopedia de la Ignorancia,
que es un gran libro de los setenta que habla de lo que no sabemos. Por
encima del otro hombro tengo mi propio libro que trata sobre lo que
como seres humanos puede que no sepamos... Quizá tengamos
que
volver a eso, quizá tengamos que pasar tanto tiempo
fijándonos en cuáles son los límites
de nuestros
modelos como viendo las cosas que pueden predecir bien... y creo que
tienes razon, que una pequeña dosis de humildad nos
podría ahorrar ciertos problemas.
S: Sí, es una idea que va asociada a Karl Popper, un
filósofo bien conocido por los comentarios que hizo sobre el
propio proceso de la ciencia, y básicamente
sostenía que
la ciencia nunca puede probar que algo es cierto, lo que hace la
ciencia en realidad es demostrar que las cosas son falsas.
M: Los días que hace bueno eso es cierto. Pero en la
práctica del trabajo científico, como sabemos
tú y
yo, cada científico está más precupado
por
demostrar que su propia teoría es correcta, más
que en
seguir necesariamente el ideal de Popper de fijarse...
S: Muy cierto, pero es que la ciencia es una empresa colectiva, tiene
reglas estrictas sobre lo que se va a aceptar como parte del canon y de
la razón por la otra cosa no, aunque desde un punto de vista
individual, como los dos sabemos intentar publicar artículos
puede ser a veces bastante frustrante, lo cierto del asunto es que es
absolutamente esencial estar entrenado, y es no es la manera en que
funciona por ejemplo la política, ya sabes, para bien o para
mal, no es así la naturaleza del mundo. Pero en lo referente
a
tu pregunta, yo sí que creo que añadir principios
psicológicos a las teorías económicas
hará
a esas teorías económicas mucho más
útiles,
mucho más capaces de predecir lo que va a pasar dadas
ciertas
circunstancias. No creo que logremos dar con un sistema perfecto, que
consiga predecir para cada medida política qué va
a ser
lo que resulte de ella, es que hay demasiadas incertidumbres asociadas,
tanto endógenas como exógenas al sistema...
M: Así que tenemos que ser más realistas, y
quizá
sea esta la cuestión de base que tratamos hoy, tenemos que
ser
más realistas respecto de las cosas que no conocemos,
tenemos
que incluir la incertidumbre como parte del propio sistema, reconocer
que existen estas cosas que no sabemos, y dejar un margen para ellas....
S: Totalmente de acuerdo. Y otra cosa más, que nos
podría
embarcar en otra larga conversación que les podemos dejar a
otros, es, ¿qué deberíamos intentar
conseguir, con
la acción política? Creo que parte de la
razón por
la que estas burbujas se han vuelto tan perniciosas en los
últimos diez, quince años, es por esta creencia
que a
mí francamente me parece que no está basado en
datos
reales, de que lo que tendríamos que hacer es hacer crecer
la
economía todo lo rápido que se pueda. No creo que
esto
tenga nada que ver con lo que en realidad hace a la gente
más
feliz; no es lo rápido que crezca la economía: un
cambio
lento y continuado es lo que resulta mejor para el mayor
número
de personas. Y esa es una dirección muy distinta hacia la
que
intentar llevar las políticas económicas, y creo
que
sí que tiene consecuencias importantes a la hora de
determinar
qué regulaciones hay que introducir. Pero en conjunto, un
acuerdo sobre lo que tenemos que hacer... a eso nunca llegaremos.
Se ha publicado en la página web
de la Universidad de Zaragoza la propuesta
de reordenación de su mapa de titulaciones,
con muchos datos interesantes sobre la evolución de la
población estudiantil y de la demanda de las titulaciones. Y
lo
más importante: la propuesta efectiva de la futura oferta de
titulaciones adaptadas al EEES, y su ubicación por
localidades—con una propuesta de hasta trece grados en Huesca
que
me temo resultará demasiado optimista. También
creo que
faltarán alumnos para mantener creíblemente
algunos de
estos másteres de humanidades—veremos si el globo
de
oxígeno que se les da con esto no se desinfla.
¿Y de lo mío, qué? Pues que por fin se
mantiene la
propuesta original del Departamento de Filología Inglesa y
Alemana: colaborar en un Grado de Lenguas Modernas (con
francés,
alemán, etc.), pero manteniendo un grado
específico
aparte para Estudios Ingleses. Cortopego:
2.2.2. Otras
transformaciones Se trata de
transformaciones de titulaciones actualmente existentes, más
profundas que las anteriores:
a) Artes y
Humanidades.
Bloque 1.
- Estudios Ingleses
(Zaragoza). -
Filología Hispánica y Estudios
Clásicos (Zaragoza). - Lenguas Modernas
(Zaragoza). - Máster
en Estudios Clásicos (Zaragoza). - Máster
en Estudios Franceses (Zaragoza). La propuesta
reorganiza todas las
titulaciones de Filología, manteniendo la especificidad de
Estudios Ingleses, que es la más demandada. Asimismo,
propone la
creación dentro de la futura propuesta de
másteres
oficiales, del Máster en Estudios Clásicos y el
Máster en Estudios Franceses, con esa
denominación o con
la que se crea conveniente en el momento de la propuesta. Las demandas
medias en los últimos cinco cursos de las titulaciones de
Filología han sido de 7,6 plazas para Clásica,
8,6 para
Francesa, 22,8 para Hispánica y 62,8 para Inglesa. Las
ratios
medias respectivas han sido de 15,2 %, 17,2 %, 22,8 % y 46,5 %,
respectivamente. El número medio real de matriculados ha
sido de
9,6 en Clásica, 11,0 en Francesa, 29,6 en
Hispánica y
76,2 en Inglesa. Para el Grado de Filología
Hispánica y
Estudios Clásicos se proponen dos años comunes
que
corresponderían íntegramente a los contenidos de
Estudios
Hispánicos, más dos itinerarios: uno de Estudios
Clásicos y otro de Estudios Hispánicos,
continuación de los dos cursos de estudios
hispánicos,
comunes a quienes elijan este grado. La titulación de
Filología Hispánica (convertida en
Filología
Hispánica y Estudios Clásicos) es
técnicamente una
titulación que se mantiene plenamente en su integridad de
los
cuatro años que permite la oferta de grado, pues la
presencia de
contenidos de Estudios Clásicos sólo se
produciría
a partir de tercer curso, en el itinerario específico, salvo
las
asignaturas del ámbito de la Filología latina que
se
creyeran necesarias incorporar por la comisión que elabore
el
plan de estudios para la formación de los estudiantes de
Hispánicas, como ya existen actualmente en el plan de
Filología Hispánica. Quizá una de las
mayores
dificultades en este ámbito sea formular una
denominación
que posibilite un reconocimiento adecuado de los estudiantes del tipo
de oferta que se formula.
La propuesta que
realizamos busca
ese objetivo, pero consideramos que es necesario tener en cuenta otras
posibilidades que se nos brinden y que puedan mejorar la
comprensión de esta oferta.
Para el Grado de
Lenguas Modernas se proponen dos opciones: A) Francés
e Inglés; B) Alemán,
Árabe moderno, Italiano, etc. Se propone una
limitación
en torno a 60 plazas. La opción A significa en la practica
una
oferta maior que la Comisión que redacte la propuesta
deberá concretar y que se limitará hoy por hoy a
esas dos
áreas, las únicas con profesorado suficiente. La
opción B significa que aporta una oferta minor que
deberá
cuantificarse también, pudiendo ofrecerla todas las
áreas
y secciones de idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras
actuales y futuras. Este título debería dar lugar
a una
oferta flexible, incidiendo el enfoque de las lenguas aplicadas.
Se propone una
limitación en torno a 60 plazas para Estudios Ingleses.
Bueno—lo que sí que se ha caído por el
camino es
según se veía venir la "Filología".
Sólo la
conservan los de hispánicas: los demás a estudiar
estudios. Y en inglés, ¿qué tipo de
estudios
veremos, aparte de literatura posmoderna y cine, que es lo que venimos
"estudiando" últimamente, en lugar de estudiar
inglés? Ya
lo contaremos cuando se elabore el plan de estudios.
Del "hurto" de nuestro Pabellón de Filología
seguimos sin
saber nada. En cualquier caso, nadie nos libra de pasar cinco
años hacinados en algún exilio, mientras duran
las obras
de la Facultad de Filosofia y Letras. Va a ser glorioso, el estreno del
nuevo Grado, con unos medios menos que medianos.
Echo de menos a Joan Baptista Humet, cantautor
existencialista de los años setenta. Me dejó
(como a muchos, supongo) con
la sensación de aún no ser yo—y me
pregunto si él
llegó a ser él alguna vez. Probablemente pasemos,
quienes nos dejamos contagiar de estas cosas, de aún no ser
a ya no ser, sin
solución. Pero
este rato incierto que es la vida se pasa mejor con música.
... valen más que uno. Dos veces me he
encontrado en una semana alusiones a la
lateralización del cerebro y especialización de
sus
hemisferios—una referencia más centrada (o
más lateralizada) en el hemisferio
derecho, y otra más en el izquierdo.
La primera. En este vídeo, la neuróloga Jill
Bolte Taylor habla de la lateralización cerebral y de su
propia experiencia de sufrir un infarto cerebral del que
tardó años en recuperarse. Narrado en primera
persona, y por una persona especialmente capacitada para describir e
interpretar lo que le pasó, algo que describe como "My
Stroke of Insight"—"mi ataque de iluminación".
Como explica Bolte, nuestros dos medios cerebros—y muy
separados están, como se ve en el
vídeo—tienen funciones distintas, y de hecho
"personalidades" distintas. El lado izquierdo es donde se alojan
nuestros instrumentos de segmentación,
ordenación, clasificación,
individuación, sentido de la identidad.... y es el que se le
fundió a ella por la rotura de un vaso. Así que
describe su experiencia del "Otro Lado" del cerebro, una experiencia
supongo parecida a la de los bebés, o como dice ella al
Nirvana: un cúmulo de sensaciones simultáneas,
una fusión con el todo, una pérdida de los
límites entre el yo y el cosmos. Es curioso el tono de la
conferencia—aun para una
conferenciante americana, es atípica por la manera en que
mezcla géneros de oratoria: conferencia de
neurología + testimonio de autoayuda + show de humorista +
sermón New Age.
Pero véanlo, véanlo:
El segundo sitio en el que he oído hablar de
lateralización cerebral es en
este post de Babel's
Dawn. Los
neurolingüistas de la nueva ola chomskiana buscan la
mítica ubicación de nuestras facultades
sintácticas que, según Chomsky, son que hacen al
lenguaje ser lo que es. Vamos, el locus primigenius del
lenguaje—el instrumento cerebral innato que nos hace aprender
un idioma (y que se vuelve tonto pasada la adolescencia, en la
mayoría de los casos). Bien, pues ahora se nos dice que es
el cerebro izquierdo el encargado de procesar secuencias
sintácticas. Y (presumiblemente) ordenar lo que
sería un caos de sentido o sinsentido, para producir
oraciones gramaticales. Es una explicación un tanto
precipitada en la versión que aquí doy; apenas
menos en el original. Como le digo al bloguero de Babel's Dawn en un
comentario, me parece fundamentalmente erróneo el buscar en
la sintaxis la base cognitiva del lenguaje—algo que Chomsky
lleva haciendo de una manera u otra desde los años
cincuenta. A mí la sintaxis en su estado actual me parece un
desarrollo tardío, una fosilización de estruturas
anteriores, o quizá mejor dicho una elaboración
secundaria, emergente sobre una base cognitiva que no es sintaxis en el
sentido de sintaxis pura—porque es "sintaxis
semántica". Y esa formalización
semántica—de agentes, pacientes, acciones,
sustancias, accidentes, procesos, etc.—se basa en una
pragmática previa, en la acción,
que según decía Trotsky, era la que estaba en el
origen: no el Verbo, y menos aún la Conjugación.
Así que localícenme las estructuras cerebrales
que se activan al identificar objetos, acciones, cualidades; las que
generan los procesos cognitivos que asocian actos y efectos, agentes,
acciones y efectos de la
acción—y es por allí por donde
empezaremos a comprender las bases neurológicas del
lenguaje, y
de la
sintaxis. Y sí, seguramente se encontrarán en el
hemisferio izquierdo los principales circuitos que intervienen en los
procesos de
clasificación, secuenciación, relación
y subordinación (me refiero a subordinación
cognitiva—un marco cognitivo subordinado a otro, no una
oración subordinada a otra, pues el marco viene
aquí antes que el cuadro completo).
En suma, que me parece mal orientada la obsesión
sintáctica de estos biolinguistas. Más
cognición,
más pragmática, más
semántica, más
gestos y menos sintaxis: por ahí localizamos mejor el origen
del
lenguaje. Por cierto, una de las comentaristas del post de Babel's Dawntambién
observa que los mecanismos cerebrales de procesamiento de
comunicación gestual también se encuentran
predominantemente en el hemisferio izquierdo—cita a Gazzaniga
y
otros— Y
eso sí que es más relevante para seguirle
la pista al
origen, y a la base, de la comunicación humana.