¡He
sido padrino! Y lo soy, vamos. De mi sobrinica
Lucía, que ha opuesto
una resistencia insuficiente a su bautizo hoy, y ya no se cuenta entre
los
paganos. Todavía
abundan éstos en la familia, pero el tiempo irá
reduciendo sus filas, no lo duden. Todo con
reunión familiar
acompañada de un imponente
paisaje noruego en Biescas, y
nevadas
intensas: Álvaro, Ivo y Otas han aprovechado para rodar por
la nieve,
ellos en persona, y unas bolas gigantes. Ivo ha hecho un
ángel de
nieve. Y hemos conseguido bajar sin poner las cadenas en el
coche, si
bien rodando un poco de puntillas hasta pasar
Sabiñánigo... Y Álvaro ha obtenido
un ordenata Windows, el primer Windows de la familia, por gentileza de
Gerardo—¡gracias desde aquí!
Así Álvaro ya no será un maquero cien
por cien, y
mejorará su vida social. Mañana se saca el
DNI—y yo lo acompaño, así
que a la cama que habrá que madrugar. Todo sea por la famiglia...
Una bonita película de Hollywood hicieron con
la novela de A. S. Byatt Possession.
Es un ejemplo cumbre del "neovictorianismo": tanto la novela como la
película se basan en la alternancia de escenas situadas en
la
Inglaterra victoriana con otras situadas en la actualidad, pero
resonando hacia el pasado que se investiga o redescubre—a la
manera de aquel Hawksmoor
de
Peter Ackroyd, o de The
French Lieutenant's Woman con guión de Harold
Pinter. El pasado del cual sólo quedan cenizas (ashes)
cobra vida otra vez, y vemos lo que fue el árbol de donde
proceden (Ash, un árbol vivo, también).
Las escenas victorianas cuentan la
historia de amor adúltero vivida entre el poeta Ash, modelo
de
marido fiel à la Browning, y la poetisa Christabel LaMotte,
una
especie de trasunto o variante de Christina Rossetti, o alguna otra
poetisa victoriana a quien no se le conocen hombres. LaMotte
está emparejada con una poetisa lesbiana o amiga sentimental
agobiante, que se suicidará al estilo Virginia Woolf (o como
lo
intentó Mary Wollstonecraft) cuando descubra la infidelidad
de
su pareja, o el espacio de desconfianza que se ha abierto entre ellas.
Por su parte, la mujer de Ash, cuando se entera por la despechada se
negará a poner a su marido en
evidencia, y respetará el secreto que él
decidió
guardar, o el espacio que se reservó para otra
relación.
Ash y Christabel, tras escribirse durante años, hicieron una
escapadad juntos al norte de Inglaterra, y a consecuencia de esto
tuvieron una hija, que Christabel crió como sobrina suya,
manteniéndola oculta de Ash, y sufriendo por la distancia
que la
separa tanto de él como de la niña. La
película
termina sin
embargo con un paseo de Ash cerca de la casa donde se criaba su hija, y
adivinando que es hija suya. Es una historia de encuentros apasionados,
de enamoramiento literario y erótico, y también
de
desencuentros fatídicos—cuando el remordimiento
tras el
suicidio de su compañera lleva a Christabel a distanciarse,
cuando tiene su hija en secreto ocultándola a Ash, o cuando
Christabel no recibe la última carta de Ash que
podría
haberlos reconciliado.
El argumento del siglo XX consiste en el redescubrimiento de esta
historia secreta de la vida de Randolph Henry Ash, gran
clásico
victoriano (imaginario), por parte de Roland Michell, un
académico de medio pelo. Michell es un insignificante
becario
que trabaja para el magno proyecto de investigación de su
catedrático, que tiene catalogada la vida de Ash al
milímetro, o eso cree. Por el camino, Michell que hacer de
detective y hombre de acción, y evitar las intrigas de su
desaprensivo colega Magnus, que aliado con un profesor americano no
dudará en abrir la tumba de Ash para desenterrar las cartas
que
fueron enterradas con él (otro tema à la
Rossetti,
éste). Michell se alía y se lía con la
distante y
atractiva doctora Maud, en principio pariente lejana de LaMotte, pero
que según acaban descubriendo es descendiente directa suya.
La
historia de amor de estos académicos y lectores del siglo XX
hace renacer y salir a la luz los acontecimientos que viveron Ash y
LaMotte en el siglo XIX, y a la vez les hacen releer sus obras con una
nueva comprensión. Es una bonita manera de dramatizar la
lectura
que vuelve a traer a la vida las experiencias del pasado y muestra su
continuidad con la actualidad, y su capacidad de influir en lectores en
el futuro—aquí el affaire
intenso de Ash y Christabel, y su separación, contribuye a
hacer
que Maud y Roland rompan sus moribundas relaciones anteriores y
redescubran la pasión y la intensidad. En la novela, Roland
rompe con la chica con la que vivía tras conocer a Maud; en
la
película se dulcifica el tema haciendo que esa historia u
otra
parecida sea sólo una herida del pasado. También
se hace
a Roland americano, para hacerlo más vendible al
público
mayoritario—aunque el actor Aaron Eckhart no da para nada el
tipo
de becario. Está muy bien, en cambio, Gwyneth Paltrow como
Maud,
y también la victoriana pareja—pero sobre todo
Lena Headey
como la celosa y trágica lesbiana suicida, Blanche Glover.
Lo principal que desaparece de la película es un ingrediente
esencial en la novela: los estilos, la recreación y
reinvención de dos poetas victorianos perfectamente
creíbles, cada uno con su mundo de ideas, y con su estilo y
asociaciones, que conocemos directamente en la novela de Byatt a
través de sus poemas y correspondencia: un
auténtico tour
de force de
virtuosismo literario, y un festín para los amantes de la
literatura de la época por el juego de alusiones, variantes
y
guiños a la tradición literaria. El equivalente
en el
cine se logra mediante la reconstrucción de la
ambientación victoriana en maneras, objetos y
atmósferas
de la época, logradísima también. Es
divertida la
transición que se hace de una época a otra, de
las dos
historias entrelazadas, mediante un simple movimiento de
cámara,
que sin solución de continuidad nos muestra el mismo paisaje
ciento treinta años antes, o después.
Queda la duda, sobre todo en la película, sobre la solidez
de la
relación de Maud y Michell—todo parece poco
intenso, y
prosaico, comparado con la intensidad pasional que se respira en la
historia victoriana. Pero tanto más efectiva es la
evocación de algo que fue intenso y ya no es, de una
relación que ardió y quemó en su
momento, cuando
tenía que hacerlo; y es trágico ver el
sufrimiento que
causaron Ash y LaMotte sin desearlo, sólo por no doblegarse
y no
aceptar ahogar la pasión que sentían. El
enamoramiento es
peligroso: es jugar con fuego, y todo el mundo se quemó, en
estas viejas cenizas. Pasiones pasadas, que tuvieron tiempo de sobra de
apagarse con el remordimiento y la separación, una muerte en
vida antes de la separación definitiva de la
muerte—Quizá sea cierto el epitafio de LaMotte,
escritora
escéptica con su posteridad: "To a dusty shelf we aspire".
Pero
cuando haya un lector capaz de rescatar la vida de un poema, o un
escritor que como Byatt sea capaz de hacer vívida de nuevo
toda
una manera de sentir.... será un
loving dust el de
ese estante, un polvo enamorado como decía Aute,
reescribiendo a Quevedo.
Possession.
Dir. Neil LaBute. Screenplay by David Henry Hwang and Laura Jones and
Neil Labute. Based on A. S. Byatt's novel. Cast: Gwyneth Paltrow, Aaron
Eckhart, Jeremy Northon, Jennifer Ehle, Lena Headey, Toby Stephens, Tom
Hollander. Photog. Jean-Yves Escoffier. Music by Gabriel Yared.
Costumes by Jenny Beavan. Casting by Mary Selway. Exec. prod. David
Barron, len Amato. Coprod. Stephen Pevner. Line prod. Guy Gannahill.
Prod des. Luciana Arrighi. Prod. Puala Weinstein and Barry Levinson.
Warner Bros / USA Films / Focus Features …. Contagious
Films,
2002. DVD. Warner Bros / Gramercy Films, 2002.*
Eso nos dice el parte, de camino a Biescas hoy.
Así que desempolvamos nuestras cadenas, y nuestro Adamo:
Salimos cuando Ivo termine su partido de balonmano, en el que
invariablemente lo golean. Menos mal que le han insuflado la
teoría de que lo importante es participar.
Dicen que en el amor es lo mismo—consuélate, Adamo.
La Torre Nueva y la
Universidad de Zaragoza Un
escrito de Fernando
Plo y Gerardo Sanz, difundido hoy por el Colectivo de Profesores. Sobre
la reforma universitaria en curso, y las soluciones improvisadas: En
tiempos de relativa riqueza, a comienzos del siglo XVI, el concejo de
Zaragoza mandó levantar una torre para albergar
reloj y campanas.
En tiempos menos boyantes, el mantenimiento de esa Torre
Nueva se
descuidó algo, y, a finales del siglo XIX la torre se
había inclinado más de lo conveniente. Era
necesario
intervenir para repararla y se fue abriendo camino la idea de demolerla, como una
opción rápida y definitiva. Los
comerciantes del sector, que veían en el mal estado de la
torre
un peligro para sus negocios, urgieron al ayuntamiento para que tomara
medidas. Todo se decidió en muy poco tiempo, y la piqueta se
llevó la torre antes de que la ciudad de Zaragoza pudiera
darse
cuenta y reaccionar.
Durante el
último siglo se
han multiplicado los intentos para recuperar esa torre, sin
ningún éxito. Es más fácil
demoler un
edificio que volverlo a levantar.
La Universidad de
Zaragoza se
encuentra ahora frente al desafío de redefinir su mapa de
titulaciones. Estamos en una etapa de recortes presupuestarios, y las
opciones rápidas y definitivas tienen un atractivo evidente.
Pero hay motivos para dudar de que estas opciones sean las mejores y
las más eficientes. Sobre todo, si no se valoran los
beneficios
de mantener los títulos (renovándolos donde haga
falta) y
se sobrevaloran los ahorros que se obtendrían al eliminarlos.
Estamos
todavía a tiempo.
Cuesta mucho construir una titulación desde la nada. Hay que
buscar edificios, preparar aulas, instalar equipamientos de
prácticas. Todavía es más
difícil formar un
equipo de profesores especialistas. Las tareas de formación,
si
se hacen bien, son tareas de muchos años. También
es
difícil crear una red de relaciones: con empresas, para que
los
estudiantes puedan realizar prácticas; con universidades
europeas, para que puedan realizar intercambios Erasmus. Los
títulos nuevos también han tenido que definir sus
nichos
profesionales. El esfuerzo y el buen hacer de los antiguos titulados en
el mercado laboral facilita la entrada y la demanda por parte
de
los empleadores de los nuevos titulados.
Todo esto es lo que
se tira abajo
cuando se elimina de raíz una titulación que ya
está asentada. Como ocurre con los edificios, es
más
fácil cerrar una titulación que volverla a
levantar desde
la nada.
Estamos en un periodo
de
reflexión y decisiones en la universidad. Las reformas
radicales
son necesarias y todos estamos preparados para realizarlas.
También esperamos que nuestras autoridades
académicas, a
la hora de tomar la decisión de suprimir títulos,
valoren, aunque sea difícil de cuantificar, la
pérdida
que supone prescindir de una organización que funciona, de
unas
redes de relaciones y conocimiento establecidas, de un capital humano
de especialistas, frente a un ahorro nominal, muchas veces ilusorio por
las sinergias entre titulaciones que se imparten en un mismo centro.
Película basada en la historia de Aileen
Wuornos,
prostituta que decidió empezar a matar clientes en lugar de
pasar por la piedra y cobrar lo acordado. El tono de toda la
película va destinado, desde el principio, a hacernos
comprender
las actuaciones y el personaje de Lee (Aileen): de niña
descuidada y
maltratada, pasando por embarazo infantil, carrera de
prostitución y mala vida, hasta llegar a la
desilusión
casi total con el género humano. Ya está algo
añosa como prostituta de lo más tirado, tiene un
carácter violento y desagradable, inteligencia
mínima y
educación insuficiente para sacarse de la cuneta donde
está sin un mínimo esfuerzo—esfuerzo
que tampoco
parece muy dispuesta a hacer, viviendo día a día
con lo
que llega. La película se centra en su relación
con
Selby, una chica lesbiana agobiada por sus fracasos sentimentales y por
el ambiente opresivo de su casa—y juntas crean una burbujilla
de
realidad alternativa, una folie
à deux,
en la que Selby consigue por fin ligar y huir, que es lo que le
pedía el cuerpo, y Lee recupera una ilusión por
alguien y
por llevar su vida en alguna dirección—buscando un
mínimo de estabilidad económica. Pero cuando
intenta
trabajar enseguida detectan (con acierto me temo) que es un personaje
sin sustancia y nada de fiar: vive en una realidad alternativa, al
dictado de la euforia, el impulso y la improvisación. Cuando
tiene dinero, lo chafa alegremente sin un átomo de
previsión, pensando que le caerá antes o
después
un golpe de suerte. Y de ahí pasa sin transición
a la
realidad brutal de su vida de prostituta, en cuanto le falta el dinero
para mantener la huída con Selby. Y va matando a hombres de
todo
pelaje, desde infelices o buena gente hasta tarados sacados del
subsuelo de una América tan profunda que sólo
llega a
ella esta Lee. Vamos, una historia de pena, en la que la brutalidad del
personaje sólo se ve compensada por la pena que da su
historia y
por su profunda estupidez. Claro que la guionista/directora narrativiza
el material de partida, y lo transforma en una historia de valores
humanos a un nivel digamos minimalista. Para
que el
título "Monster" sea adecuadamente irónico, hay
que
humanizar al personaje y atraer simpatía, además
de
comprensión. Eso se hace por medio de tres ingredientes que
acercan el personaje a valores deseables: el sufrimiento moral de Lee
por sus asesinatos, su amor por Selby, y su sacrificio al final. Sobre
lo primero, Lee sufre un tormento interno (en la medida en que puede el
personaje) cuando decide matar al buen samaritano que la
quería
ayudar, y lo elimina sólo por cubrir sus pistas
perfectamente.
En una elección trágica suele haber un elemento
de bien
que se destruye junto con el mal, y ese momento de sufrimiento de Lee,
empeñada en seguir su camino de crimen con coherencia
implacable, es quizá el mayor bien al que llega a elevarse
esta
individua—y su decisión es aplastar esa conciencia
que le
pide que no haga lo que va a hacer. Es lo que ha de redimirla (o casi)
a ojos del espectador, esa parte de ella que se resiste a lo que va a
hacer. A los ojos de la autora/directora es también la
energía del personaje y su determinación lo que
la hacen
excepcional y casi admirable, aunque eso es más discutible
viendo lo mal orientada que está esa
determinación. Luego
está, claro, el amor como redentor, "su
chica", la relación ilusionada con Selby, un islote de
perfección cutrilla y precaria en el mar de indiferencia y
embrutecimiento que es su vida. El cóctel es explosivo, sin
embargo: dos personajas sin talento ni miramiento a los
demás,
embobadas la una con la otra, en una sociedad que las rechaza y las
encierra aún más una en otra, arrastrando una
tonelada de
frustraciones, compartiendo una tendencia a la huida delirante, a la
influencia mutua, a la improvisación y a la
autocomplacencia....
en fin, que cogen la vía rápida al dinero
fácil.
Lee descubre aquí el amor, y se vuelve una mártir
por
amor cuando acepta sacrificarse sin inculpar a Selby; en cuanto a
ésta, ha salido de la burbuja y lleva adelante todo lo tiesa
que
puede su vergonzosa traición a su colega,
inculpándola y
salvando su propio pellejo como buenamente puede. Eso no la condena a
los ojos de Lee, que ahora está decidida a vivir su condena
sola
y aislar su amor como objeto sagrado en un pequeño altar
virtual
del pasado—al menos conoció un momento de
ilusión y
esperanza, antes de que todo se fuese al traste. Vamos, una historia de
amor y de cómo atesoramos las ilusiones que nos mantienen
funcionando. Los avatares posteriores del personaje real de Wuornos
aquí se eliminan y se da así a una
versión
más unificada, dramática y simple de la historia.
Por
mucho que se maquille y afee la Charlize, la
realidad siempre es más fea que el cine—y
más
inmoral y con una hordinariez más densa aún. Aunque es cierto que
las
actuaciones tanto de Charlize Theron como de Christina Ricci son
magníficas, y aunque fuese nada más por ellas
merece la
pena ver la película.
Sobre la representación
de "monstruos" morales y acciones monstruosas siempre habrá
debate. La tragedia (y Monsterpertenece
al género) nos hace comprender las circunstancias del
criminal y la mezcla problemática que se da entre el bien y
el
mal. Eso puede hacer que resulte molesta a veces—que parezca
justificar o defender al monstruo. Por aquello de tout comprendre, c'est tout
pardonner,
los moralistas menos dispuestos a aceptar monstruosidades prefieren que
ni siquiera se representen ni recuerden, siguiendo el razonamiento de
Sir Thomas Browne al final de Pseudodoxia
Epidemica:
Many
other accounts like
these we meet sometimes in history, scandalous unto Christianity, and
even unto humanity; whose vertities not only, but whose relations
honest minds do deprecate. For of sins heteroclital, and such as want
either name or president, there is oft times a sin even in their
histories. We desire no records of such enormities; sins should be
accounted new, that so they may be esteemed monstrous. They omit of
monstrosity as they fall from their rarity: for, men count it veniall
to err with their forefathers, and foolishly conceive they divide a sin
in its society. The pens of men may sufficiently expatiate without
these singularities of villany; For, as they encrease the hatred of
vice in some, so do they enlarge the theory of wickedness in all. And
this is one thing that may make latter ages worse then were the former;
For, the vicious examples of Ages past, poyson the curiosity of these
present, affording a hint of sin unto seduceable spritis, and
soliciting those unto the imitation of them, whose heads were never so
perversly principld as to invent them. In this kind we commend the
wisdom and goodness of Galen,
who would not leave unto the world too subtile a Theory of poisons;
unarming thereby the malice of venomous spirits, whose ignorance must
be contented with Sublimate and Arsenick. For, surely there are
subtiler venenations, such as will invisibly destroy, and like the
Basilisks of heaven. In things of this nature silence commedeth
history: 'tis the veniable part of things lost; wherein there must
never rise a Pancirollus,* nor remain any Register but that of hell.
* Who writ De
Antiquis deperditis, or
of inventions lost.
Monster.
Writer
and dir. Patty Jenkins. Cast: Charlize Theron, Christina Ricci, Bruce
Dern, Lee Tergesen, Annie Corley, Scott Wilson. Music by BT and Howard
Paar. Coprod. Brent Morris. Prod. des. Edward T. McAvoy. Ed. Jane
Kurson and Arthur Coburn. Photog. Steven Bernstein. Exec. prod. Sammy
Lee, Meagan Riley-Grant, Stewart Hall, Andreas Grosch, Andreas Schmid.
Prod. Charlize Theron, Mark Damon, Clark Peterson, Donald Kushner, Brad
Wyman. Media 8 Entertainment / DEJ Productions / KW Productions /
Denver & Delilah Films, 2003. DVD: Prism Leisure, 2005.
Entrevista
con Juan Uriagereka en Tercera
Cultura—sobre la naturaleza y origen
del lenguaje; salen a colación uno de mis temas de
interés, las neuronas
espejo.
Y también me parece interesante cómo modera
Uriagereka la
posición reduccionista, admitiendo que los problemas se
pueden
tratar a distintos grados de "granularidad" por así
decir—o sea, que cada tipo de problema requiere su enfoque, y
su
disciplina.
Un poco decepcionante resulta tanta especulación sobre el
papel
del
supuesto gen del lenguaje, FOXP2, total para decirnos al fin que no
sabemos lo
que hace... aunque bueno, no sería la primera vez que una
reactivación genética de algo muy antiguo da
lugar a
fenómenos y combinaciones nuevos—como la capacidad
de
procesar lenguaje que interesa (chomskianamente) a Uriagereka. O
incluso esta idea del origen del lenguaje en un virus... vaya a saber
si tendrá alguna base de realidad, que también
hay viruses que provocan mutaciones, aunque aquí lo diga en
un
tono especulativo casi de broma.
Enfatiza esta aproximación biolingüistica los temas
chomskianos básicos: la gramática universal, la
identidad
fundamental de todas las lenguas, la existencia de un "mecanismo
cerebral" específico para el lenguaje... pero de una manera
un tanto más constructiva e interesante, que
los pone en conversación con otras disciplinas e incluso al
final (quién sabe) hasta con el evolucionismo cultural.
Aunque
para esto último aún parece que les falta un poco
de desarrollo.
En fin, que con lo que más estoy de acuerdo con
él que ojo
no vayamos a intentar reducir todo a biolingüística
y neurolingüística ahora... Por
interesante que sea el trabajo que hagan en el Biolinguistics
Network. El toque abstracto se le ve a Uriagereka cuando se niega a
reconocer la preponderancia de unas lenguas sobre otras y se pone casi
sentimental, idealista, hablando de las lenguas castigadas por la
brutalidad de la historia... Desde un punto de vista chomskiano,
quizá todas las lenguas sean iguales o equivalentes, pero
eso es
lo que le falta a este universalismo—el reconocer que no
sólo de gramática vive la lengua. Será
comprensible en alguien medio vasco, pero semejante victimismo
lingüístico no tiene los pies en el suelo (llega a
proponer
Uriagereka rescatar como lingua
franca el
lakota u otra lengua extinta, mejor que aceptar el papel del
inglés como lengua internacional. Y esto estando en
Maryland...). De los
procesos comunicativos y sociales que a lo largo de la historia han
constituido las
grandes lenguas, se queda Uriagereka sólo con la brutalidad
de
la historia y el colonialismo que oprime y margina: ignorando el logro
cultural que supone la
existencia de lenguas francas, comunes e internacionales. Por matizar
esta postura, modificaría yo una frase de Walter Benjamin:
todo
documento de cultura, además de ser un documento de
barbarie, es
un documento de cultura.
En fin, que
como buen chomskiano al fin y al cabo—hay que leerse su
profesión de fe para creer hasta qué
punto—Uriagereka elige ignorar la historia (o vilipendiarla)
y en
última instancia esto le lleva a ignorar de hecho la
evolución
del lenguaje: no considera que el lenguaje sea algo que se hace progresivamente, que
evoluciona, que se va improvisando y desarrollando a partir de otros
sistemas cognitivos y
motores, con la
interacción, la internalización de esquemas,
y la complejificación
gradual de procesos sociales y comunicativos, no: este enfoque tiende a
considerar el lenguaje como algo que surgió... algo
así
como por un virus o una mutación súbita. Y,
teniendo su
meollito de verdad (siempre hay pasos significativos, gotas que
desbordan el vaso, presas que se rompen, etc.)—hay que
señalar que este planteamiento básico es el error
básico de los bio/neurolingüistas.
A no perderse, tampoco, los comentarios sobre la entrevista, en el blog
de La Revolución
naturalista. De éstos, en general
vengo a concurrir con el PaleoFreak.
PS:
otra crítica a algunos planteamientos
biolingüísticos en Babel's Dawn.
Y re-PS: Me ponen un enlace en el nuevo blog Biolingüistica.
Pero no es ficción ficción; estamos no
sólo racionando agua sino acarreando cubos desde la fuente
de la Plaza de los Sitios... y es que esta mañana ha petado
una tubería y había un bonito manantial en el
sótano de casa, que en un rato lo ha llenado dos metros de
profundidad de agua. Así que pronto han venido los
bomberos a bombear, y una
perforadora gigante y han levantado toda la acera... y gracias si no
nos
acaban levantando el patio de entrada con sus mármoles y
columnas.
También ha petado el ascensor—con lo cual hay que
subir los cubos a pulso. Y el
capitalismo:
Tercera Cultura Me suscribo
hoy al canal
de YouTube de esta iniciativa
llevada por el director de Muy Interesante, por Arcadi Espada, por
Eduardo
Robredo et al. También tienen este sitio
web. Deriva su título de las famosas Two Cultures de
C. P.
Snow—las culturas enfrentadas de las ciencias y de
las
letras.
Los desarrollos en cibernética, en neurociencias, y en
teoría
evolucionista se presentan aquí como las grandes esperanzas
de
síntesis
o apertura de una "tercera vía". Hay un toquecillo
antioscurantista
militante en la iniciativa—con el peligro concomitante de
reducir
el
conocimiento a la racionalidad, y la racionalidad al método
científico... con propuestas como la "filosofía
experimental", a la que no sabemos si habría que reducir la
filosofía, según lo entienden aquí. O
la lingüística reducirla
a la biolingüística. En mala hora sería,
si esto se
entendiese como cerrar vías en lugar de abrirlas.
También hay un
proselitismo
escéptico que a veces es ve
las cosas demasiado en blanco y negro. Y yo participo de él,
cómo no
reconocerlo, hasta cierto punto. Pero de ahí a considerar a
Derrida un
farsante,
como lo
llama Arcadi Espada... hombre, aprenda a leerlo, primero. Si no, mal
podremos abrir una tercera episteme, o multiplicaremos las culturas en
lugar de tender puentes entre ellas.
Es el título que le doy a este fragmento de la
tragedia Thyestes,
de Jasper Heywood traduciendo a Séneca (1560). Un
magnífico poema de ideales estoicos:
Not
riches make a
king, or high renown;
Not garnish'd weed with purple Thyrian dye;
Not lofty looks, or head enclos'd with crown;
Not glitt'ring beams with gold, and turrets high.
A king he is, that fear hath laid aside,
And all affects that in the breast are bred;
Whom impotent ambition doth not guide,
Nor fickle favour hath of people led. (...)
It is the mind that only makes a king.
There is no need of sturdy steeds in war,
No need with arms, or arrows else, to fight,
That Parthus wonts with bow to fling from far,
While from the field he falsely feigneth flight.
Nor yet to siege no need it is to bring
Great guns in carts to overthrow the wall,
That from far off their batt'ring pellets sling.
A king he is that feareth nought at all.
Each man himself this kingdom gives at hand.
Let whoso list with mighty mace to reign
In tickle top of court delight to stand;
Let me the sweet and quiet rest obtain;
So set in place obscure, and low degree,
Of pleasant rest I shall the sweetness know.
My life, unknown to them that noble be,
Shall in the steps of secret silence go.
Thus when my days at length are overpass'd
And time without all troubles tumult spent,
An aged man I shall depart at last,
In mean estate to die full well content.
But grievous is to him the death, that, when
So far abroad the bruit of him is blown
That known he is too much to other men,
Departeth yet unto himself unknown.
No hacen a un rey riquezas, ni alto renombre;
Ni ornado el atavío de tiria púrpura
teñido;
Ni el aspecto altivo y cabeza cercada por corona;
Ni doradas columnas y altos torreones.
Aquél es rey, que el miedo ha echado a un lado,
Y todas las afecciones criadas en su pecho;
Que no es guiado por ambiciones impotentes
Ni el favor caprichoso del pueblo a quien conduce. (...)
La mente sola es la que hace a un rey. No necesita
corceles recios en la guerra, Ni combatir
con armas, ni con las flechas Que el Parto
lanza desde lejos con su arco Tras fingir
su fuga del combate falsamente. Ni es
necesario arrastrar para el asedio en carros Grandes
cañones que tumben las murallas Derrumbándolas
con balas, arietes desde lejos; Un rey es
quien a nada le tiene ya temor. Un reino que
lo tiene cada cual, si se lo da. Que
esté quien guste de reinar con un pesado cetro En la cima
incierta alzado del gozo cortesano; Que yo
buscaré la descansada y dulce vía Del puesto
oscuro y de la alcurnia baja, Y
gozaré la dicha del descanso ameno. Mi vida,
ignorada por nobles e importantes, Seguirá
tras los pasos secretos del silencio. Y
así cuando mis días se salgan de su cuenta, Sin tumulto
de tormentos mi tiempo ya gastado, Partiré
ya, siendo hombre al fin anciano, Contento de
morir en la mediocridad. Pero es
atroz morir para quien, cuando Tan lejos
esparcidos noticias y rumores Sobre
él, pues todos demasiado lo conocen, Parte siendo
un desconocido para sí.
Sábado 22 de noviembre de 2008
Pleitos tengo y... ...¿los
gano? Se verá,
porque la Justicia, y la Injusticia, se mueven a cámara
lenta, lenta
como las balas de Matrix. Hasta ahora no he tenido mucha suerte, porque
o bien no me han dado la razón, o si me la han dado se han
quedado sin
aplicar las resoluciones que me la daban.
Tengo un juicio
pendiente en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón por
un
concurso-oposición de cátedra al que me
presenté hace varios años, y
que el tribunal dejó desierto. Éste lo
perdí en primera instancia, con una
sentencia discutible y discutida. El recurso
de apelación
tiene fecha indefinida—sólo espero que no
estuviese el legajo virtual
de mi caso entre las decenas de ordenadores que afanaron de la
Audiencia unos cacos, el año pasado.
Otro caso de Juzgado es el
que nos tiene enfrentados a nuestro departamento por una normativa
insólita que se han sacado de la manga: reservar las
enseñanzas de
segundo y tercer ciclo "a la boloñesa", y la
dirección de tesis, para
los miembros de los equipos de investigación: en concreto,
los equipos
de quienes coordinan esos postgrados. Con lo cual se ha desatado una
dinámica absurda de meterse bajo el ala protectora de los
catedráticos
y de desarrollar estrategias de apoyo mutuo y esprit de corps:
los equipos de investigación han pasado a ser partidos
políticos, con
comisarios políticos y férrea disciplina de voto
y de control de la
opinión, y con la paranoia de vigilancia mutua que
acompaña a estos
procesos. Un asquillo de ambiente, vamos. Y como la base de todo es
ilegal, pues lo hemos recurrido.
En dos partes, pues el Rectorado sí declaró
contraria a derecho la actuación de Our Betters—aunque
sin llevar a efecto su resolución. Este segundo juicio,
contra la inactividad
del Rectorado
(de Felipe Pétriz, y ahora por herencia inactividad
también de López,
supongo) al no cumplir sus propias resoluciones, se verá en
los
juzgados en mayo de 2009. Así lo expone nuestra abogada:
"Pues
bien, ni la
resolución del rector de 22 de diciembre de 2006, descrita
en el hecho anterior, ni
la del 14 de mayo de 2007, fueron ejecutadas por la Universidad, lo que
provocó que se requiriera su ejecución por parte
de mis mandantes. La
falta de ejecución de sus resoluciones firmes por parte de
esta
Administración, provocó que mis mandantes se
vieran obligados a
recurrir la falta de atención a su requerimiento, lo que dio
lugar a
los Autos nº 80/2008 que se siguen ante el Juzgado de lo
Contencioso-Administrativo nº Tres de Zaragoza. Muy
al contrario,
en lugar de proceder a ejecutar las resoluciones del Rector, el Consejo
de Departamento vino a aprobar unos criterios de
adjudicación de la
carga docente para los programas de postgrado, que seguían
excluyendo
antijurídicamente a mis mandantes como profesores de dichos
programas,
tal y como se pasa a describir a continuación"—etc.
Vamos,
que Our
Betters apuestan fuerte,
y no se apean de la burra: remodelaron su normativa anulada
dándole un barniz
desconchadillo de legalidad—procurando eso sí que
surtiese
los mismos
efectos—y volvieron a aplicarla, y volvimos a recurrirla sin
respuesta por parte del Rectorado. Así que al juzgado que
vamos
una vez más.
Y
ahora nos acaban de comunicar la fecha del tercer juicio: contra la
ilegal normativa que ahora mismo rige los criterios de nuestro
departamento, y sus másteres y doctorados de Calidad. Y que,
sobre
todo, le hace perder el norte sobre la manera de investigar en la
Universidad, y de actuar en la administración. El asunto se
llama
"Procedimiento abreviado 442/2008 - sección A/P, sobre
Procesos
contenciosos administrativos" y enfrenta a "D/ña
José Angel García
Landa Beatriz Penas Ibáñez" contra
"D/ña Universidad de Zaragoza". Se
nos cita a juicio oral en el Juzgado Contencioso Administrativo
nº 2 de
Zaragoza, el 15 de junio de 2009 a la 11:30 horas. De modo que se
verá
sobre este asunto un juicio en mayo, y otro en junio.
Vista mi
experiencia de la Justicia hasta ahora, y teniendo en cuenta que la
sustancia del asunto es exactamente la misma, casi es para apostar que
uno lo perderemos y otro lo ganaremos—por coherencia
administrativa.
Y
sobre todo porque la sustancia misma del asunto—unas
relaciones de
vasallaje feudal mal llevadas, y la falta de criterio de quienes
así
actúan siendo ya mayorcitos—no cabe en el lenguaje
administrativo; se
desvanece entre los legajos, y no aparece en ningún momento
entre lo
que se somete a contencioso.
Nos comunica el vicerrector que podemos consultar
en la red
si hemos obtenido nuestros complementos salariales
autonómicos.
Y, en efecto, los hemos conseguido. ¿Cuánto? Pues
ni
idea. Entre toda la información que nos dan al respecto,
este
aspecto se suele considerar (curiosamente) irrelevante.
Costaría
averiguarlo. Así que ya nos llegará la
nómina—eso es elegancia.
Ah, y también nos comunican las webs los resultados de
nuestra
evaluación del año pasado. Yo en las asignaturas
que me
evaluaron obtengo...
En Shakespeare—
Media :
3.90
En Comentario de
textos— Media :
4.02
Mediocrillas, las medias (sobre cinco). No sé si con la
asignatura de crítica, que al parecer no me evaluaron,
subiría o bajaría la media de mis medias. Pero
vamos,
nada espectacular: me mantengo en mi aúrea.
Vuelve
César, siempre vuelve César—sea
disfrazado de Napoleón, de Mussolini o de Chávez.
Nos
proyectan en la biblioteca María Moliner el Julio César
de Mankiewicz, basado en la tragedia de Shakespeare; lo presenta y
comenta Antonio Duplá, de la Universidad del País
Vasco,
en un ciclo sobre cine e historia. La semana que viene, Troya—con
Pitt the younger.
¿Era Julio César de izquierdas?—le
pregunto al
conferenciante, invidiously.
"El dictador democrático", lo llama Luciano Canfora: y es
que César era el líder del
partido de
la plebe, y se aupaba al poder con un incontestable apoyo
popular—de unas masas romanas que, por plebeyos que fuesen,
eran
los patricios del imperio, y estaban maleados por tanto por las
subvenciones de
César a costa de las extorsiones al resto del imperio.
Así que lo del tema de la democracia y las izquierdas
está demasiado difícil como para
analogías
sencillas: lo que sí está claro es que los
conspiradores
que acabaron con su vida lo hacían por preservar no una
"democracia" y unas libertades igualitarias, sino más bien
para
defender unas instituciones aristocráticas, que
corrían
el riesgo de ser arrinconadas por César. Y, desde luego,
también era César un golpista, apoyado por su
ejército "más acá" del
Rubicón. Todo el
episodio es ocasión para muchas reflexiones y
analogías
sobre la legitimidad del poder, el liderazgo carismático, la
tiranía, el correcto uso de las instituciones, la
legitimidad o
no del tiranicidio—y las estrategias más adecuadas
para el
golpe de estado. Podría decirse que, como sucedió
en la
guerra civil española, fue el golpe de estado fallido de los
conspiradores—tras el golpe de estado fallido de
César,
fallido para él—el que causó o
reanudó la
guerra civil.
Las analogías son engañosas, claro, pero
también
ilustrativas por lo que tiene esta tragedia de emblemático y
arquetípico—como dice Casio, "cuántas
veces en el futuro será representada otra vez esta alta
escena,
en estados no nacidos, y en acentos aún desconocidos"
(III.i, 111-13). Shakespeare era muy dado a estas perspectivas de
retrospección prospectiva, y sin duda se echaba
aquí una flor a sí
mismo y su fama futura, con sus ejercicios de metateatralidad. Pero
también era
consciente de las analogías con su misma
época—sin
que sea conveniente buscar equivalentes exactos de los personajes de su
drama en la Inglaterra isabelina. Un buen ejercicio en esta
línea, resituando Julio
César en 1599, lo hace James Shapiro en su
reciente biografía de Shakespeare enfocada en ese
año (1599: A
Year in the Life of William Shakespeare).
Tal vez Shakespeare, al traer a colación a un
César,
pensase especialmente en el conde de Essex y sus dudosas aventuras al
frente del
ejército de Irlanda durante la campaña de ese
año. Aunque también la figura de
César,
autócrata sin descendencia, debe algo a la reina Isabel.
Más que paralelismos exactos, es el juego de
habladurías,
intrigas partidistas y estrategias de propaganda lo que aporta la
realidad vivida de Shakespeare a esta recreación de Roma.
También la cuestión del tiranicidio era candente,
con la fatwa
del Papa contra la Reina de Inglaterra, con las teorías de
Buchanan justificando el tiranicidio, y con la condena del
tiranicidio en los escritos del que muy pronto sería rey de
Inglaterra, Jacobo I—otro éste que andaba en boca
de los
círculos selectos y de los hoi
polloi,
en tanto que Isabel se negaba a designar sucesor y gravitaba sobre
Londres el fantasma de las guerras civiles y de las luchas por el poder
que tan bien había retratado Shakespeare en sus dramas sobre
el
siglo XV.
Llama la atención en Julio
Césarel
contraste entre las intrigas de los Pocos, los aristócratas,
y la necesidad a la vez de hacerse con el beneplácito de la
plebe. Los oradores se dirigen al pueblo tras el asesinato, y
aquí hay que subrayar la habilidad de Shakespeare al
superponer
casi sin transición la plebe romana, representada por
actores en
la escena, y el público de su teatro—una
continuidad
natural, tras las alusiones políticas isabelino-romanas que
señala Shapiro. Pone así de relieve, de la manera
más natural posible,
la teatralidad de la política, y de los hombres
públicos;
será el mejor
actor allí en las tablas (y no necesariamente el mejor
guionista) quien
asegure el triunfo de la obra. Esto es especialmente efectivo en el
teatro, claro:
aquí el cine establece una mayor distancia entre el
espectador
de la sala y el plebeyo del foro, aunque Mankiewicz y Brando son
especialmente eficaces conservando la ambigüedad
allí donde
conviene.
Los oradores se dirigen a la plebe
convenciéndoles de cuál es el bien de Roma, y el
de la
propia plebe—son las líneas de
argumentación de
Bruto y
Marco Antonio respectivamente, podríamos decir. Es Bruto el
que
aparece como un hombre
honesto
en la tragedia, exponiendo su causa abiertamente e invocando el honor y
la dignidad tradicional de Roma, mientras que Antonio es un sutil
manipulador—una zorra frente a un león, en la
terminología deWyndham
Lewis. Y sin embargo cabría argüir que la
honestidad de
Bruto llega hasta donde llega: pues el bien de la república
romana y las libertades de sus aristócratas no tienen por
qué ser el bien del plebeyo, ni garantía de las
libertades de éste; y cuánto menos del esclavo o
del galo
moribundo.
Es impresionante la tragedia de Shakespeare por las transformaciones de
sus personajes, y por las consecuencias inesperadas de sus
actos—esas ironías del destino que nos vamos
haciendo, a
medida que nuestros planes y nuestra ordenación mental de la
realidad se estrellan contra los planes y planteamientos de los
demás—y contra la dura realidad. Casio
está movido
por la envidia tanto como por la defensa de las instituciones
republicanas. También aparece en principio como un
manipulador
maquiavélico, una zorra hablando a favor de los leones.
Bruto,
por el contrario, se presenta como la reencarnación de su
antepasado, y
garantía de la República contra tentaciones
monárquicas. Es un
personaje más
íntegro—estoico, desinteresado hasta donde hemos
dicho, un
intelectual que defiende un bien abstracto, un poco como los
revolucionarios franceses, trazando un plan que si bien es de por
sí razonable, en realidad no se sustenta sobre bases firmes,
y
se estrellará contra la realidad. De hecho, su
caracterización de César como "el huevo de la
serpiente"—que todavía no es tirano pero
llegará a
serlo—tiene mucho de diagnóstico acertado,
sí, pero
también de soberbia intelectual: ¿cómo
se atreve
Bruto a calcular y controlar el futuro de esta manera, a hacer
semejante ejercicio de retrospección anticipada, pues no en
otra
cosa se basa este asesinato preventivo? Como si su
intervención
en la cadena de las cosas fuese a enderezarlas, como si Bruto
controlase el tiempo y el curso de las cosas. Así pues, es
Bruto
un personaje ambivalente como todos, un recto idealista que contribuye
como el que más al caos que arrasa Italia con la
guerra—y
al cesarismo tiránico que quería evitar, esta vez
en las
figuras de Marco Antonio y Octavio, con sus listas de condenados a
muerte.
Está la tragedia estructurada también en una
serie de
ironías sucesivas, basadas como digo en parte en la
transformación de los personajes una vez han sellado
alianzas y
trazado planes contra un tercero. César, por supuesto, ya ha
perdido
contacto con la realidad, y está autoendiosado; cree que lo
ve todo y
no ve sino parte—es carne de
conspiración. Ante los augurios tiene una actitud
titubeante: los
rechaza y los consulta, los desautoriza y los reinterpreta; creyendo
conocer a los hombres como Casio, desconoce a Bruto, en quien confiaba.
Casio, el flaco envidioso, primero manipula a Bruto para sus fines,
pero al final es él quien se ve seducido: sufre
por los
desprecios de Bruto a su carácter—no soporta la
mala
opinión de su amigo y aliado; podríamos decir
que, frente
a Bruto, ha depuesto sus intrigas y está en actitud
suplicante,
como esos amantes despechados de Shakespeare en las parejas
semirrománticas de amigos íntimos de The
Two Gentlemen of Verona,
El Mercader de Venecia o
Twelfth Night.
No
es casual, quizá, que sea John Gielgud quien lo interprete
en
la película de Mankiewicz, con un toque de
fascinación
homosexual.
Más
ironías con Antonio: al principio un
indolente seguidor de César, va sacando su verdadera talla
por
partes, engañando a los conspiradores con un ajustado juego
de
dolor y nobilitas romana—y pronto vuelve a la plebe, partido
de
César, contra Bruto y Casio. Como estratega militar
también sigue la táctica de la zorra, atacando
emboscado
en lugar de en campo abierto—y sin embargo, esta
ironía
queda para la historia, será él mismo la
víctima
de Octavio, ante quien se confía. Antonio ha constituido un
triunvirato
junto con Lépido y Octavio, esperando seguramente ser el
César de ese triunvirato, craso error, pues como su nombre
indica será César Augusto quien lo cese a
él. No
bastará con aliarse y liarse con Cleopatra para seguir los
pasos
de César al poder—y total para qué, en
un mundo de
intrigas. Antonio critica a Lépido por su
escasa visión en cuanto éste sale de la
reunión,
sin saber que con el
tiempo—en otra tragedia de Shakespeare y otra
película de
Mankiewicz—él mismo será
víctima de un
Octavio llamado a suceder con más éxito a su
tío abuelo, pues mejor
supo que nadie mantener las formas republicanas y a la vez acumular
poder después de haberse cepillado a los senadores
(manteniendo, eso
sí, el Senado).
Es una vez más la dinámica de la ceguera
estratégica descrita por Lacan: el que ha visto con
penetración, y ha trazado un plan, cae víctima de
su
propio éxito, pues se confía en su visión
privilegiada (en su ceguera)
y no se sabe objeto de los planes de otros. También
Shakespeare
analizó esta dinámica, antes de "La carta robada"
de Poe.
Quizá de ahí su escepticismo ante revoluciones e
intervenciones planificadas en la realidad política: con la
perspectiva del que llega a toro pasado, sabe que siempre hay factores
inesperados, que la realidad es más compleja que los planes,
y
que siempre hay alguien al lado con quien no contaban ni los
césares ni los conspiradores, pero con quien sí
contará la Historia.
Por cierto, parece ser que las últimas palabras de Augusto
fueron muy shakespearianas—"¿Os ha
gustado la
función?",
aludiendo a su papel magistral como emperador en el teatro del poder...
Si es que a eso de que la vida imita al arte que dicen unos, o el arte
a la vida que dicen otros, hay que matizar que se imitan cada uno
imitando al otro... hay un cierto progreso entre el ingenuo y
desilusionado "et tu,
Brute" de César y este saludo de cortina de
Augusto, su versión corregida y aumentada. The show must go
on... Julius Caesar. Dir.
Joseph L. Mankiewicz. Screenplay by Joseph L. Mankiewicz, based on
Shakespeare's play. Cast: Marlon Brando, James Mason, John Gielguld,
Louis Calhern, Edmond O'Brien, Greer Garson, Deborah Kerr, George
Macready, Michael Pate, Alan Napier, Ian Wolfe, Douglass Dumbrille,
Edmund Purdon. Art dir. R. Cedric Gibbons and E. Carfagno. Photog.
Joseph Ruttenberg (b/w). Music by Miklos Rozsa. Ed. John Dunning. Prod.
John Houseman. 121'. USA: Loew's Inc., 1953. (Oscar for art direction
and set decoration, National Board Review award for best actor, Mason,
best b/w photog., best score, best film 1954, Bodil festival prize for
best US film, BAFTA prize for best British actor, Gielgud, and best
foreign actor, Brando).
El Salar de Uyuni, el arco de Shipton, Guilin. Y luego las Colinas de
Chocolate, el Cañón del
Antílope... todos
ellos a los que me temo que no iré nunca. Por suerte
está
Internet para verlos, por ejemplo en
este foro fotográfico. Vale la pena de
verdad hacer una excursión por allí. O por este
sitio web sobre arcos
naturales—de
los cuales del de Shipton es el mayor y más remoto, pero los
hay
impresionantes. Mi hermana vuelve de Laos, unos amigos se van ahora a
Patagonia—yo creo que exploraré mi barrio, o poco
más allá.
Hasta aquí abajo sí he
llegado—está al lado de mi pueblo, conforme cruzas
los montes...
La catarata ni siquiera es de las
más altas del mundo—aunque es
más alta que diez Niágaras uno encima de otro.
¿Volveremos allí? Quién sabe.
Sería un placer poder contribuir a la edición en
español del libro de G. H. Mead La
filosofía del presente,
y a que se publicase en vuestra editorial. Yo no he terminado la
traducción de la obra, si bien estoy en ello y
podría
acelerarlo si hay razones para hacerlo.
El principal problema para la publicación que se me ocurre
podrían ser los derechos de autor de la obra original.
El texto en inglés está disponible en la red en
esta dirección: http://www.brocku.ca/MeadProject/
y como veis está en libre acceso. Ahora bien, desconozco las
limitaciones o derechos de autor que pueda haber para su
publicación en forma de libro. En la página web
pone
"copyright todos los derechos reservados" pero a
continuación
afirma que "el copyright no pertenece a The Mead Project". La
edición impresa que yo tengo remite a una
publicación por
acuerdo con los editores originales de 1932, que eran Open Court
Publishing, 332 S. Michigan, Suite 1000, Chicago, IL 60604,
USA.
Pero no indican copyright
alguno, ni propio ni ajeno—aunque es
una cuestión que seguramente os interesaría
aclarar una
vez entran en cuestión beneficios, ISBNs, etc.
Por mi parte, yo estoy más interesado en la
difusión y
accesibilidad de la obra en la red que en su publicación en
forma de libro; por eso no me he puesto en contacto con
ningún
editor. Si una condición de la edición va a ser
que no
esté accesible el texto en la red, entonces no tengo mucho
interés en publicarlo como libro. Pero por supuesto no tengo
ningún inconveniente para que aparezca también
como
libro—son muchos los textos que coexisten en libre acceso en
la
red y como libro en las librerías, aunque no sé
si ese
tipo de publicación os interesaría, eso ya es
cuestión de estrategias. En lo que a mí respecta
sería un placer contribuir a la edición de una
obra que
evidentemente me parece de gran interés, ya sea con o sin
las
notas que le añado por mi cuenta en la traducción
que
estoy haciendo. Si averiguáis la cuestión de los
derechos
(si se aplican) y os interesa utilizar mi traducción, que
procuraré activar, podemos seguir en contacto y sacar
adelante
el libro.
Garzón ha
conseguido
quizá lo que buscaba,
exculpar o indultar a Franco o "extinguir su responsabilidad". Ya
suponíamos cuando procesaba a Franco que de hecho no
llegaríamos a ver el esqueleto en el banquillo. Vaya,
podía haber
esperado a pasado mañana, como regalo de
cumpleaños al Caudete. PDF
del nuevo auto aquí...
Pero aunque aquí el Juez se achanta, sí abre el
camino a la
investigación en juzgados locales... con lo cual seguiremos
hablando
del tema durante años, quizá. Mientras
(misión cumplida) la fama de
Garzón llega hasta América —observen
que esta
crónica del New
York Times del año que viene va
firmada por Bart Garzon.
Menos mal que allí ha sido Bush el que ha decidido
autoinculparse, así no hay peligro de que el juez archive
nada.
A veces se hace difícil distinguir las bromas de las serias,
así de absurdo e injusto está el mundo. Supongo
que en
USA también esperarán a que Bush lleve muerto
treinta
años antes de procesarlo.
Mensaje recibido a través de la lista de correo
electrónico de AEDEAN ========
Estimad@s colegas: me es
grato poder
comunicaros que le ha sido renovada la Mención de Calidad al
Programa de Doctorado en Estudios Ingleses (MCD2007-00170) que
impartimos en la Universidad de Zaragoza. Las
características y
los contenidos del Programa
de Doctorado
y del Máster en Estudios Textuales y Culturales en Lengua
Inglesa que constituye la parte docente del mismo están a vuestra
disposición en la página web del Departamento que
aparece al final de mi firma electrónica. Saludos afectuosos,
Susana Onega
Dpto. de Filología Inglesa y Alemana
Facultad de Filosofía y Letras
50009 Universidad de Zaragoza, España
Tel: 00+34+976 76 15 21
Fax: 00+34+976 21 15 19
http://cne.literatureresearch.net/
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/
Y mensaje enviado a la lista de correo electrónico de AEDEAN:
Estimados
compañeros:
En relación a
los programas de
calidad de la Universidad de Zaragoza, y como información
complementaria a la que ha sido enviada a la lista por la Dra. Onega,
coordinadora del Máster y Doctorado de Estudios Ingleses de
esta
universidad, conviene hacer notar que la ordenación docente
de
estos dos programas está sometida a un recurso, pendiente de
resolución, en los Juzgados de lo contencioso administrativo
de
Zaragoza. Lo que ha de dirimir el tribunal es si son contrarios o no a
derecho los criterios de ordenación docente que excluyen de
la
docencia en segundo ciclo y de la dirección de tesis
doctorales
a quienes no pertenezcan a un equipo de investigación
subvencionado.
El sueño que he tenido esta noche me
daría para
mucho rato. No voy a contar mis peripecias acarreando cubos de agua
manchada de polvo de carbón, ni que me encontraba sin
papeles
para trabajar de siervo de la gleba en unas
piscinas, ni mi extrañeza porque Bach hubiese compuesto un Evangelio según San
Juan que yo encontraba entre mis discos, en lugar de la Pasión
según San Juan. No, me centraré en
el episodio de Julio César. Estaba
yo traduciendo un texto de César, como en el instituto,
sobre
gobierno y economía, pero se volvía tan
vívido y
tan actual, a cuenta de sus parecidos con la crisis financiera de estos
últimos días, que pronto dejaba de ser una
traducción que yo escribía, y tomaba la palabra
directamente César, o más bien una estatua de
hierro
suya, gris oscuro, un busto parlante algo idealizado (le
habían
puesto el típico flequillo romano y lo habían
rejuvenecido un tanto).
César
criticaba a la oposición, una colección de
patricios
intrigantes que (sin comprensión real de las dificultades
del
gobierno) criticaban a César por perderse en especulaciones
no
monetarias sino mentales, y por no hacer nada práctico por
remediar los males de Roma. Esa misma inacción les
reprochaba
César a ellos, a la vez que exponía unas verdades
poco observadas
a las que había llegado en sus reflexiones sobre la
economía. Había calculado César que
todos los
sestercios de las arcas del Estado eran muy poquita cosa, por mucho que
pareciesen, si se comparaban con el dinero en circulación e
imposible de controlar. Pero aún más alarmante
para
él, y trasladaba esta observación sorprendente a
los
indolentes senadores y patricios, era lo siguiente: que todos los
sestercios jamás acuñados por el Estado no
bastaban para
comprar ni una mínima parte de las posesiones y objetos de
los
romanos. Que las
posesiones no se podían pagar en dinero. Que en
cierto modo estaban en el mercado, pues se podían comprar y
vender, eran dinero,
pero no
había dinero para pagarlas,
ni podría haberlo jamás por lo
astronómico de la
cantidad que suponía tanto bien en el mercado. Creo que los
romanos no llegaban a captar las implicaciones de esto, y miraban a
César extrañados: pero su estatua continuaba
impertérrita con la explicación.
Y César (o su cabeza de hierro) hacía
partícipes a
los patricios y tribunos de la plebe por igual de los planes que
había tenido inicialmente: planes de acuñar
más
moneda para poder permitir la compraventa de las cosas—o
más bien de crear el equivalente de éstas en
dinero, pues
como digo era algo que en principio ofendía a su
lógica,
el que
no existiese el dinero equivalente a las cosas que
(paradójicamente) sí lo valían.
Y había pretendido acuñar, claro,
acuñar
más dinero —que se me ocurre se hubiese devaluado
inmediatamente— y una duda así debió
asaltar al
subconsciente de César, porque a continuación
relataba
una visión o sueño explicativo que
había tenido, y
que le hizo desistir: un sueño que aparecía en
una
pizarra ilustrado con unos gráficos casi infantiles de
vaquitas
y casitas y otros símbolos económicos: a saber,
que el
dinero era un dios o semidiós (el envoltorio de esta dream vision
era un tanto mitológico) que había sido
engendrado por
sí mismo, y que sólo se engendraría a
sí
mismo, por muchas veces que se engendrase.
Aquí el sentido de la
visión de César se volvía un tanto
más
oscuro o problemático, y (como un patricio) me he
despertado, o
dormido, antes de que llegase al final el discurso de su
estatua.
Es lo que graba en la mesa con un cuchillo Sarah Connor en
Terminator 2. Esta
película invierte elegantemente los presupuestos de la
primera
entrega de la trilogía, a la vez que los mantiene
estrictamente.
The Terminator se basaba en dos premisas
contrapuestas: a) el futuro se va a realizar, y es espantoso. b) Pero
también se puede modificar al menos en parte, pues las
historias
que nos cuentan sobre él pueden no ser fiables.
El intento de modificación del futuro, en la primera
película,
venía primordialmente de parte de las máquinas,
el
malvado sistema robótico Skynet. El sistema quiere eliminar
al
jefe de la resistencia humana, John Connor, por el procedimiento de
acabar con su madre en el pasado, antes de que nazca, y alterar
así el futuro. Una premisa eminentemente narrativa, claro,
pues
sólo narrativamente puede corregirse el pasado de esta
manera—y el viaje en el tiempo viene a ser la
materialización literal de este hindsight
bias. En The Terminator
fracasaba el plan, y se mantiene el futuro en los términos
iniciales: es decir, con la catástrofe acechando dentro de
unos
años, en el horizonte al que se dirige Sarah Connor, pero
con el
grano de esperanza en el futuro que será su hijo que va a
nacer.
En Terminator (1)
la mayor
esperanza consiste en evitar que el futuro cambie. En algún
momento del guión inicial sí se hablaba de
asesinar al
ingeniero que diseñará Skynet, pero esa escena se
suprime
y da lugar a un desarrollo más extenso en Terminator 2.
En esta
película,
a tono con el deshielo de la guerra fría ("los rusos son
ahora
nuestros amigos"), hay mayores esperanzas de evitar la hecatombe
nuclear—aunque se nos retrata la misma diversas veces en las
pesadillas premonitorias de Sarah Connor, mezcladas con el nivel "real"
de la película de una manera antaño reservada al
cine
modernista europeo—estos recursos como la ambigüedad
de
subjetivo y objetivo, las transiciones de nivel, etc., proliferaron
durante los ochenta y los noventa ya en el cine de acción;
son
muy útiles para controlar la identificación del
espectador y guiar sus hipótesis y emociones. Bien, a lo que
vamos: que en Terminator
2 el futuro ya
no está escrito,"no fate":
y queda
de hecho modificado, cosa que no sucedía en Terminator 1, por
la destrucción del ingeniero que habría de crear
Skynet y
de todos los restos del futuro que podrían servir de modelo
para
ello, incluído el terminator Schwarzenegger, en una escena
de
eutanasia asistida.
La imagen inquietante de una carretera por la que la cámara
va
avanzando en la oscuridad a toda velocidad, con sólo un
pequeño trozo de camino adelante iluminado por los faros,
expresa esa imposibilidad de conocer el futuro: no hay destino, en el
doble sentido de que no podemos conocer el futuro que hay delante
(está negro, los faros son luces cortas) y en el sentido de
que
podemos actuar para cambiar el curso de las cosas que se nos anuncia en
las profecías agoreras—por ominosas y bien
informadas que
éstas parezcan, como estos robots venidos como prueba del
futuro, el futuro siempre es incierto, y siempre puede cambiar con
respecto al relato que se nos da de él—y nuestra
acción no es irrelevante.
La imagen de la carretera, sin embargo, es ambigua. No vemos
qué
hay al final de la carretera, pero la carretera sí conduce a
algún sitio, y no a otro. En el caso de una
narración
sobre el futuro, resulta una interesante tensión. Si hay un
sitio donde sí hay fate,
y viajes en el tiempo, y conocimiento exacto del futuro,
es en una narración futurista. La historia de Terminator 2
juega así a invertir los términos con que
empieza,
eliminándose a sí misma en cierto modo, fundiendo
todos
los rastros del futuro inexistente, y dejándonos con el
mundo
más o menos como lo encontramos antes de entrar en el cine.
A
esa experiencia del presente histórico e incierto del
espectador
alude la imagen del coche—pues quizá la
mayoría de
los espectadores, en América especialmente, hayan ido a ver
la
película a una sesión nocturna de cine, y en
coche; por
eso está bien elegida la imagen. Ya se sabe que el
parabrisas
del coche es un equivalente de la pantalla cinematográfica,
y
por eso la imagen contribuye a subrayar esa transición de
una
pantalla a otra, o a enfatizar la narratividad de la historia humana
como una historia del desarrollo tecnológico y sus posibles
consecuencias.
Terminator 3
cierra la serie—volviendo a las premisas de la primera
película, cuando ya parecía conjurada la amenaza.
Repentinamente vemos cómo en efecto se han creado las
condiciones para que el destino escrito en esa película se
cumpla efectivamente. Esta vez la amenaza de Skynet se ha ido
materializando de manera más insistente en la realidad
"extrafílmica"—es Internet lo que conduce a
Skynet, y John
Connor vive ahora como un paria social evitando todo contacto con la
Red. Ya en películas como La Red se
había retratado esta amenaza de vigilancia universal online.
También en consonancia con el pesimismo post-11-S, se
reinstaura
la predicción de la catástrofe
nuclear—predicción que esta vez se realiza. Es una
vieja
base
subterránea de finales de la Guerra Fría la que
permitirá sobrevivir a John Connor, como una
alegoría del
retorno a los viejos presupuestos catastrofistas, después de
todo.
De este modo, la trilogía se completa de manera adecuada, y
ominosa:
reiterando la premisa inicial del futuro ya escrito, y la llamada al
individuo para actuar en consecuencia sabiendo lo que se avecina, y
siendo consciente de que el efecto de sus acciones es incalculable,
posiblemente ínfimo, pero éticamente crucial.
Siempre hay una deuda con el futuro, la de no ser indiferentes a
él—por conocido o desconocido que sea. Que los
cataclismos
en un mundo hipertecnológico y globalizado pueden ser
universales, y que las máquinas pueden mediatizar la
acción humana y sus decisiones, no hace falta esta
trilogía para demostrarlo. Si debajo de la carne de la
humanidad, una vez consumida por el fuego y la guerra, se oculta un
futuro esqueleto robótico, eso no lo sabe nadie.
Y
sin embargo sería inquietante que Arnold Schwarzenegger, de
entre todo el mundo, fuese el competidor de Obama en las siguientes
elecciones presidenciales norteamericanas. Habría que pensar
que
en efecto vivimos en Matrix y que son alegorías e
interferencias
de nivel que nos envían los diseñadores, para
reírse de nosotros. Porque no hay destino, en efecto, hasta
que
se materializa de repente, llegado del pasado hasta ahora en que lo
vemos,
o del futuro (que es ahora) hasta entonces, hasta lo que fue "el
momento decisivo" en que se determinó el destino que nos ha
tocado—del pasado o del futuro qué más
da—el
caso es que entonces ya vemos que sí lo había,
pero era
invisible, porque por definición sólo se ve, vale
decir
que sólo existe, mirando hacia atrás.
Normalmente, cuando
ya es tarde.
Terminator 2:
Judgment Day.
Dir. James Cameron. Cast: Arnold Schwarzeneger, Linda Hamilton, Edward
Furlong, Robert Patrick, Earl Boen, Joe Morton, S. Ephata Merkenson,
Castulo Guerra, Danny Cooksey, Jenette Goldstein, Xander Berkeley. USA,
1991.* (Oscars for Best makeup, Sound, Sound Effects Editing, Visual
Effects).
Eran los ochenta, pronto sería yo almost young—cuando
practicaba esta canción de Leonard Cohen. Ahora no la
practico, pero la toco igual. Viene de Songs of Leonard Cohen,
disco que venía escuchando esta mañana. Ruidos de
fondo por gentileza de la familia.
Increíble, pero cierto. Observen este
gráfico tipo tablero de ajedrez:
Los cuadrados A y B son exactamente igual de blancos—o igual
de negros, o igual de grises. Lo siento, es así.
Para terminar de creérselo, o empezar a
creérselo, hay
que volver a mirar el dibujo con los ojos casi cerrados, y comparar A y
B mentalmente.
Las ilusiones ópticas ofrecen algunas de las pruebas
más
tangibles, o visibles, de que lo que vemos no es "lo que hay"
ahí delante, sin más, sino el resultado de lo que
nuestro
organizador cerebral construye con los datos que le llegan, y con sus
propias estrategias y esquemas proyectados sobre el mundo. Que no
está ordenado ni tiene sentido ni contiene nada en concreto
hasta que aprendemos a verlo. Y lo que vemos es un sistema de
relaciones establecidas mentalmente, no una suma de datos que vienen de
los sentidos.
Película
bastante visible sobre disfucionalidades familiares—con las
tensiones
saliendo a la luz, por enésima vez se supone, con
ocasión
de la boda de una de las dos hijas, Rachel. La protagonista no es
Rachel sino más bien su hermana Emma (Anne Hathaway), que
hace
una actuación memorable de una yonki en fase de
recuperación. Le dan suelta de su centro de
rehabilitación para la boda de su hermana, y tras la acogida
inicial vuelven a salir poco a poco todos los roces, trapos sucios del
pasado, reproches, y dinámicas pervertidad en la
relación
de Emma con su familia. Sus padres están divorciados y
recasados, otro motivo de tensión en la boda. La madre se ha
distanciado bastante de las hijas y lleva su vida lo más
ajena
que puede: aun con todo Emma se las arregla para acabar a tortazo
limpio con ella, y refrotarle lo que ella entiende fue su
irresponsabilidad—para quitarse parte de la culpa que Emma
misma
arrastra. Un
trauma del pasado es la muerte de Ethan, su hermano
pequeño, hace años, cuando se supone que Emma lo
cuidaba—pero iba drogada y se estamparon con el coche. Ahora
Emma
repite la maniobra en una crisis de lloros y desgarros, y se estampa
otra vez con el coche tras pelear con su madre, aunque sale sin mayores
daños del accidente... y hace de madrina en la boda por fin.
Con
Rachel hay tensiones, de esas que a veces se crean en familias de dos
hermanas, por atención distinta dedicada por los padres a
una y
otra... Rachel, cuya vida es más o menos un
éxito, se
siente dejada de lado por sus padres, más pendientes de los
traumas y crisis y adicciones de Emma. Y tiene con ella una
relación de amor-odio: Emma la saca de quicio y la vuelve bitchcomo
no parece ser con nadie más. El padre de las dos es un buen
hombre, traumado como todos por la pérdida de su hijo hace
años, pero haciendo lo que puede por mantener a todo el
mundo a
flote... aunque también resentido con su esposa por el
divorcio.
En un concurso chistoso de llenar el lavavajillas compitiendo contra su
yerno, se le funden de repente los plomos cuando alguien saca de la
alacena el platito de Ethan. Pero el hombre razona, y se aviene, y hace
lo que puede... muy buena actuación por cierto de Bill Irwin
en
este papel, e
impresionante como digo la de Anne Hathaway, aunque un actor secundario
casi se carga la película en la escena de la
peluquería... En fin, termina la estancia de dos
días de
Emma, y vuelve a su centro de rehabilitación escoltada por
su
poli buena. Quizá un poco más cerca de exorcizar
los
resentimientos del pasado, con catarsis a gritos y con
pequeñas ceremonias de expiación. Tiene ciertas
perspectivas de salir adelante, y de
encontrar un modus vivendi con su familia, y hasta encuentra un ligue
en la boda, un colega de la rehabilitación que
había ido
allí entre los amigos del novio. Promete la cosa para el
futuro,
con lo cual las emociones de la película no están
totalmente lastradas por el peso del pasado. Otras cosas que se ven: la
pesadilla
que es (tal como yo
lo veo) un bodorrio a la americana, con carpa y bailongo y
discursos obligatorios sentidos e ingeniosos para todos los
amigos—aunque el discurso de Emma, egocéntrico y
forzado,
casi agua la fiesta del todo. Mucha música, y buena (el
novio es
músico y se aprovecha para ponernos muchas sesiones de jazz
de
fondo o en primer plano). La cámara es extremadamente
dinámica y nerviosa—empieza casi mareante, de puro
tembleque, comunicándonos la inquietud interior de
Emma—aunque luego se tranquiliza un tanto, por suerte para el
espectador, que iba a acabar mareado. Y otra cosa, la
película
es muy determinadamente, single-mindedly,
color-blind—la
familia de Rachel es blanco-judía, y la de su novio es
negra,
pero no sólo no se menciona el tema racial para nada, sino
que
no hay la menor reacción atmosférica al asunto ni
tensiones implícitas en ningún momento: un
problema
evaporado, éste de la raza, en el mundo de la boda de Rachel
y en el de la
película.
En otras escenas también se aprecia esta
determinación en
que la raza no es cuestión aquí. Será
que es
práctico tener unos problemas para así
olvidarse de
otros, o es quizá para disimularlos. Por cierto, que la
feliz
pareja se va a ir a vivir a Hawaii, de donde viene Obama, y Rachel
cuando esté curada y se eche de novio a su best man
también irá a Hawaii. Parece haber un mensaje
obamático - posttraumático - postracial en todo
esto, y
es muy politically correct: aunque claro, en América llama
un tanto la atención esto de no llamar la
atención sobre la raza.
En suma, película con chica tóxica guapa e
irritante, a
la que el espectador por turnos aborrece, o compadece, o admira por su
desengaño; destructiva, vulnerable y deseable a la vez. E
indeseable también, muy indeseable. Palabras clave:
Adicción, Autoayuda, Hermanas, Familia, Trauma, Boda,
Tensiones,
Catarsis, Multirracial.
La boda de Rachel.
Dir. Jonathan Demme. Cast: Anne Hathaway, Rosemarie DeWitt, Debra
Winger, Mather Zickel, Bill Irwin. Sony Pictures, 2008.
Ayer ví, y hasta no sé si estuve en
ella, mientras pasaba
por allí, una manifestación contra la reforma
universitaria de Bolonia. Desde hace tiempo no veía tantos
estudiantes manifestándose: unos ochocientos o mil me
pareció contar
entre los que subían hacia la Universidad desde el
centro. A
estas alturas ya
no hay
quien pare esto, claro, con las leyes en esa dirección
aprobadas desde
hace tiempo tanto por PP como por PSOE. Sobre todo cuando
los estudiantes reaccionan esta vez con retraso—años y años
de retraso, y con la información sesgada que caracteriza a
estos
movimientos, que siempre tienen un lado un tanto borreguil y empiezan y
se acaban como la espuma de cerveza que sube y desaparece.
Ay, los estudiantes... niños grandes y siempre a medio
informar.
Van a las asambleas un poco hipnotizados, por campanas que oyen, o si
van sus amigas o el chico que les gusta. De las ventajas de tener un
espacio común europeo para el reconocimiento de
titulaciones,
nada... No niego que tenga una cierta verdad panorámica,
casi
poética, lo que denuncian—pero el movimiento hacia
la
universidad orientada profesionalmente no puede cambiar. Demasiados
intereses creados, elitismos enquistados, y endogamias propias tiene la
universidad, como para no aplicarle un mínimo Principio de
Realidad. Ahora que, la reacción química entre
los
intereses enquistados y el principio de mercado promete un ambiente no
menos pernicioso para el free
play of spirit, y el libre dinamismo intelectual. Al menos
en las humanidades.
Hace unos años hubo un cierto revuelo en las humanidades
cuando
se anunció la "supresión de las
filologías"—incluida la filología
inglesa. Pero la
reacción de los estudiantes fue mínima. Cuatro
gatos
salieron a manifestarse, sí... (y eso era en la
época en
que el gobierno sociata contestaba a manifestaciones masivas contra su
política con el argumento de que la mayoría de la
población española no se había
manifestado).
Aun con todo, el Ministerio cambió de planes—y de
ministra. Se consiguió que en vez de quedar suprimidas estas
titulaciones por decreto de la superioridad, fuese cada universidad la
que decidiese si quería implantarla o no. Total, que tanto
que
protesté entonces por la supresión de la
Filología
Inglesa, y el resultado será, según parece, que
se
implantará en Madrid, y Barcelona, y algún sitio
más... pero no en Zaragoza. Con lo cual se habrá
conseguido una especie de vuelta a los años sesenta, y que
ni
siquiera estemos en pie de igualdad a la hora de ofertar la misma
titulación.
Eso sí que es justicia poética. Y es que como
decían en Hamlet,
uno nunca sabe en qué van a parar sus manifestaciones ni
qué efectos imprevistos tendrán. Que tenerlos,
los
tendrán.
PS: Del resumen de prensa que nos pasan últimamente en la
Universidad:
*Movilización estudiantes *
Protesta contra la "mercantilización" de la Universidad
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/1.pdf>
14/11/2008 HERALDO DE ARAGÓN
Renace el espíritu estudiantil
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/2.pdf>
14/11/2008 EL PERIÓDICO DE
ARAGÓN
Movilización de los estudiantes
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/3.pdf>
14/11/2008 DIARIO DEL ALTOARAGÓN
Los estudiantes se suman a la lucha contra el Plan Bolonia
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/4.pdf>
14/11/2008 DIARIO DEL ALTOARAGÓN
Contra la nueva universidad
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/20min%20manif.pdf>
14/11/2008 20 MINUTOS
Rebelión de los estudiantes contra la nueva universidad
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/20min%20rebelion.pdf>
14/11/2008 20 MINUTOS
Universidad. En contra de unos estudios más caros
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/metro%20manif.pdf>
14/11/2008 METRO
Miles de estudiantes contra la reforma universitaria
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/8.pdf>
14/11/2008 EL PAÍS
La mayoría de docentes no secunda la jornada de huelga
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/9.pdf>
14/11/2008 LA VANGUARDIA
Miles de estudiantes contra las reformas europeas de la Universidad
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/10.pdf>
14/11/2008 LA RAZÓN
Bolonia echa a los universitarios a la calle
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/11.pdf>
14/11/2008 EXPANSIÓN
Matices sobre el "Proceso Bolonia" / El apoyo de Luis García
Montero
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/12.pdf>
14/11/2008 EL PAÍS
Y otra:
Los grados promoverán las clases
en inglés en todas las titulaciones (Ojo que no es lo que parece...)
<http://www.unizar.es/prensa/noticias/0811/081114/Grados.pdf>
13/11/2008 REDARAGON.com
No se decide uno... si lo que vemos en las fotos es un pasado
desaparecido, o un presente eterno. Sugieren que el momento que captan
está guardado para siempre en alguna dimensión
del
tiempo—almacenado en la misma estructura de la realidad,
aparte
de en la foto misma. Sugieren incluso que los que estamos fuera somos
una especie de impostores que por alguna razón van adoptando
caras distintas y posturas distintas de las que tenían en la
foto—gente que persistimos en hacernos constantemente
distintos
de nosotros mismos, y no iguales a nosotros mismos, como somos en las
fotos.
Qué mezcla tan
extraña de gente a la que veo mucho, poco o nada ya,
qué
reunión social
de vivos y de muertos—de muertos vivos, claro, o que no saben
que
están muertos. Y hasta los no nacidos parece que estuvieran,
porque me
extraña ver a tanto conocido sin estar yo por ahí
en
algún sitio,
aunque me faltaba un año para llegar. Son un carnaval
extraño, las
fotos, un poco como los sueños, con su convivencia de gente
cercana antes y lejana ahora; y más extrañas que
las va
volviendo el tiempo.
La marche nuptiale.
Les acaba yendo a las fotos, qué duda cabe, una
música
melancólica y de otros tiempos—las grabaciones son
otra
manera de congelar el instante, o de hacer coincidir eternidad e
instante. A invocar esta coincidencia (eternity
in an hour)
nos dedicamos con más frecuencia de lo que parece.
En sus años mozos, mi hermano Luis Alberto no
tenía la vocación muy
clara: si quería ser peón, o policía,
o petrolero,
o comando, o campeón de esquí... fue pasando por
todo
esto hasta que descubrió su auténtica
vocación: el
sillín de la bici. Con lo cual tuvo que reciclarse, y
cambiar de
constitución, como en la República:
tenía que
ponerse con tipo de ciclista, así flacucho y con carnes
prietas,
cuando estaba cachas como Rambo (recuerdo que es el único
individuo al que he visto agarrarse a una barra de metal por encima de
su cabeza y levantarse hasta la barbilla... con una mano
sólo).
Bueno, pues al ciclismo que se dedicó, aunque ya le
llegó
tarde para meterse a profesional, así que se ha dedicado a
ganar
pruebas amateur a medida que iba subiendo de categoría de
edad... pruebillas así light, para cuarentones
añosos...
del estilo de la primera carrera Madrid-Gijón-Madrid de una tancada, que
la ganó hace unos años. ¿El
truco? No sé, alguna idea fija que lleva será, o
quizá sea que pedalea su ración y
también la
mía, que se la pasé en bloque desde me
bajé de la
bicicleta allá por 1974...
Pues sigue pedaleando fuerte Luis. Me han contado que el otro
día volvió a ganar una carrera de su
categoría en
las Baleares... ¿y quién iba pedaleando
detrás intentando
pillarlo?Pues
otro de su
categoría... ¡Miguel
Induráin! Y no lo
pilló, no. Para luego.
Ascensos horizontales Según promete el borrador
del Estatuto del Personal Docente e Investigador de las universidades,
podremos ascender sin ascender. Dentro de cada cuerpo se
establecerán tres escalas y se ascenderá en ellas
sometiéndose a una evaluación externa. Para
lo de las acreditaciones y oposiciones (ya eran obstáculos
duplicados) parece bastante cerrado el grifo, y el club de los
catedráticos seguirá siendo una
cuestión reservada
a quienes quieran dedicar a ello su vida y esfuerzos e intrigas. La
gente se desmotiva. Así que proliferan los quinquienios y
sexenios y tramos y cuerpos virtuales.
En esa línea se abre ahora esta especie de
multiplicación
de las entidades, o de promoción en falso, o de divide y los
tendrás entretenidos, y reunidos en comisiones contando
puntos.
Desde aquí veo las montañas de resentimiento
acumulándose cuando se vea que no todos van a primera a la
primera...
Pero el sistema será eficaz para tener a la gente
compitiendo, y
organizándose en equipos, y siguiendo líneas
favorecidas,
e indicaciones de la superioridad, y dándole vueltas todo el
día a cómo sacar un puntejo más para
la
evaluación. (Por ejemplo, metiéndose en
comités
evaluadores). Y cómo se lo van a pasar algunos,
redistribuyendo
prebendas, funciones y tareas reservadas a los de primera, segunda, o
tercera.
Yo creo que ya que la evaluación es voluntaria me
quedaré
en mi nivel, o mucho me equivoco: total, para ascender horizontalmente,
casi te sale a cuenta dedicarte a lo tuyo y descender horizontalmente.
Y aunque llegásemos a otro cuerpo más encumbrado
tendríamos que volver a empezar, para no ser de
tercera—porque con esto de los ascensos horizontales, hasta
en
tercera va a haber primera, segunda y tercera. Ya nos anunciaba esta
reforma universitaria, y su estrategia 2015, aquel corrido de
María Dolores Pradera.
desde el
dia en que en la cuna te arropan hasta el dia que te
cubre la tierra pues ahí
tambien hay distinciones ni de muerto te escapas
siquiera se dividen tambien los
panteones en primera, segunda y
tercera
—todos horizontales, eso sí. Lo del ascenso
vertical es más hipotético.
El
Estatuto de PDI es,
junto con la LOMLOU y el EBEP, la norma legal de mayor trascendencia
para la regulación de las condiciones laborales y
retributivas
de TODO el PDI.
Afecta a 56.000 PDI
de todas las categorías, y nos va gobernar durante los
próximos 20 años.
Ante la enorme
relevancia de esta norma CC.OO. Informa: ·
El Ministerio tiene la OBLIGACION legal de NEGOCIAR con los
representantes de los trabajadores en la Mesa Sectorial de Universidad.
Hasta el momento el Ministerio no ha hecho más que iniciar
"el
debate del borrador". No ha iniciado la NEGOCIACION COLECTIVA con los
REPRESENTANTES LEGITIMADOS, puesto que ni siquiera ha atendido la
petición unánime de la representación
sindical
(CC.OO., UGT y CSI-CSIF) de CONSTITUIR LA MESA DE NEGOCIACION.
Este Borrador de
Estatuto: ·
Es como un mal Convenio Colectivo sin promoción ni tablas
salariales. Ascensos y salarios quedan en manos del Gobierno, para
dentro de un año (¡otro más!), y sin
negociación colectiva (Artículo 16.4, 16.5 y
17.3).
·
POSPONE SINE DIE LA CARRERA Y PROMOCIÓN DE TEUS Y CEUS, QUE
QUEDAN TAMBIEN EN MANOS DEL GOBIERNO (Transitorias 1ª Y
2ª)
SIN NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
·
Acaba con el actual modelo de quinquenio, que dejará de ser
el
complemento universal que da algo de lustre a nuestras
nóminas
(Artículo 16.3 y 16.6).
·
Sólo algunas de las actividades docentes computan dentro de
la
dedicación del PDI (cotejar Artículos 9.1 y
14.10).
·
Despoja a los futuros funcionarios de sus méritos anteriores
al
ingreso en los cuerpos docentes a efectos de retribuciones e incentivos
(Artículo 17.3).
·
Acaba con la ilusión de la carrera investigadora: no hay
más que PRECARIZACIÓN y vulneración
del derecho a
la negociación colectiva en los contratos de investigadores
(Artículo 5.2 y 5.3).
·
Vulnera la Ley Orgánica de Universidades
(Artículo 48),
introduciendo la contratación de PERSONAL DOCENTE POR OBRA O
SERVICIO para encargos docentes especializados de duración
limitada, apoyo de los procesos de enseñanza-aprendizaje o
innovación educativa (Artículo 5.1 y 5.2.d).
·
OLVIDA a contratados administrativos, becarios, Cajales, Juan de la
Cierva, � (Artículo 1).
·
Introduce subrepticiamente la contratación a
término de
Profesores Contratados Doctores, contra lo establecido en la Ley
Orgánica de Universidades (Artículo 52).
CC.OO. INSTA A TODO
EL PROFESORADO
A SEGUIR LA INFORMACIÓN SINDICAL QUE PERIODICA Y
PUNTUALMENTE
SUMINISTRAREMOS, A ACUDIR A LAS ASAMBLEAS INFORMATIVAS QUE VAMOS A
CONVOCAR Y A ESTAR PREPARADOS PARA APOYAR NUESTRAS LEGITIMAS
REIVINDACIONES LABORALES
Hola,
X: perdona
el retraso en contestarte, es que me lo quería pensar bien
antes
de decirte nada, y lo cierto es que a estas alturas aún no
sé bien qué debería hacer. Ante todo
muchas
gracias por tu invitación a hacer equipo por la confianza
que
supone en mi capacidad de contribuir a él—no
sé si
demasiado optimista! No sé muy bien si quiero participar en
un
equipo, aunque seguro que me conviene... Estoy en una fase un poco
alérgica a los proyectos y grupos de
investigación; no
sé si sabrás que aquí nos han puesto
pertenencia
obligatoria a ellos y si no ni siquiera puedes dirigir tesis ni dar
clase en máster ni nada, por obra de nuestros
catedráticos. Y yo que me rebrinqué contra la
normativa
he llevado el asunto ajuicio, y en los tribunales está.
Así que igual metiéndome en un equipo
desaparecía
el problema (para mí). Pero mis dudas vienen por muchos
lados,
sobre todo que no sé si podré hacer una
contribución que compense tenerme allí. Me gusta
últimamente escribir a mi aire, y la publicación
académica en revistas, libros colectivos, etc., me ofrece
muchos
obstáculos para eso: he llegado a la conclusión
(provisional siempre) de que no me merece la pena. Y con esas
perspectivas.... Bueno, escribir sí escribo, como
te digo:
le puedes echar un vistazo a los títulos de lo que he
colgado
estos dos últimos años en esta página: http://papers.ssrn.com/sol3/cf_dev/AbsByAuth.cfm?per_id=889468
—pero es que no sé si de lo que hago (o pudiera
concebiblemente hacer) va a ser nada mínimamente
relacionable
con el tema que propones—que el tema me parece muy
interesante, y
como dices capaz de ser tratado desde un abanico de
perspectivas, o sea que no será difícil que haya
personas
cuyo trabajo se puedar relacionar con esto. Hasta parte de lo
mío, un poco traído por los pelos,
seguramente—es
que no sé si llevas idea de un proyecto con un plan de
trabajo
claro, ceñido al tema, con una producción
mínima
de publicaciones.... Lo cierto es que me falta fe para comprometerme a
eso. No tengo inconveniente para nada en participar en la solicitud del
proyecto, si crees que mi presencia puede ayudar rather than hinder, y
luego si de lo que hago veo que se pueden relacionar cosas con el
proyecto, pues al proyecto que van. Pero por ser sincero, me parece que
no voy a cambiar la línea que llevo de intereses un tanto
erráticos quizá, para centrarme en un solo tema y
dedicar
todos mis esfuerzos a él: aparte de que me siento incapaz,
tal
como lo veo yo ahora, no se hizo el hombre para el proyecto, sino el
proyecto para el hombre. Por eso encuentro lógico
solicitarlo
sobre todo si estáis un núcleo más
"duro"
trabajando en ese tema: como te digo a mí me viene un tanto
de
refilón, pero puedes contar conmigo como "apoyo" en la
solicitud, en las publicaciones que buenamente pueda aportar (y perdona
que tenga tan poca
confianza en producir nada muy relevante sobre el tema, pero
más
vale ser realista). Y en cuestiones de bibliografía, lo que
dices de informática, etc., si es que os puedo aportar algo,
que
más bien me lo debería aportar a mí
primero, pero
bueno. Lo cierto es que se me van aclarando las ideas conforme te
escribo, así que igual no vale la pena decir por ahora
más que OK, que aquí hay un miembro que promete
ser
más bien flojo que otra cosa, pero que si te sirve, pues te
lo
piensas y me mantienes informado sobre lo que vas reuniendo de gente
que se apunte al carro, la manera en que piensas llevarlo, si hay que
hacer papeleos, rellenar (ay dios...) algún
currículum...
También podría aportar sugerencias sobre
algún
borrador del proyecto si lo preparáis el "núcleo
duro"
seais quien seáis, que creo que os corresponde
más visto
que la iniciativa sale de allí y es pongámoslo
así
"tu tema y no el mío", puestos a ponerlo crudamente. Pero
eso,
que puede ser un punto de encuentro para distintas líneas de
trabajo, y por lo menos colaborar contigo será un placer,
eso
tenlo por seguro. Y en cualquier caso, decidas lo que decidas sobre la
presencia de miembros escépticos o periféricos,
por
aquíandaremos si se te ofrece algo en lo que pueda ayudar.
Por
cierto, otra cosa a la que soy alérgico (hablando de salud)
es,
y debería avergonzarme decirlo, a los viajes: los reduzco a
un
mínimo, no estoy yendo a congresos ni casi a vacaciones, y
si lo
que planeas va a requerir mucho viajar y mucha reunión igual
sería más razonable no incluirme. Pero en fin,
ténme informado, y veremos qué tal se desarrolla
la cosa,
si vemos que no aporto gran cosa siempre me puedo descolgar para la
fase europea esa que dices, que ójala salga adelante todo.
Ya me
contarás cómo lo ves; un saludo, y gracias por la
propuesta.
JOSE ANGEL
Otas se pega las tardes dibujando
frenéticamente lo que le brota del cerebro...
—Oye, Otas,
¿qué dibujo es este? ¿Me lo explicas?
¿Es un perro o qué es?
— Mira, es un bicho que es un caso muy raro, va armado con
una pistola...
— ¿Y dispara bolas de fuego?
— Sí, pero lo raro es que las dispara hacia
adelante.
Mira: pertenece a una especie de bichos que en general son muy tontos.
No saben manejar armas, y todo el rato se disparan encima a ellos
mismos. Es que antes ni tenían pistolas.
—Ya, sí que tiene cara de tonto, sí...
¿y se
defenderían antes con el cuernito ese que lleva en la nariz?
— No, el cuernito sólo les sirve para diferenciar
unas
razas de otras. Son los bichos de la Salsa Tártara, que
me
los he inventado yo. Pues lo raro de este bicho es que el disparo sale
hacia adelante, porque los demás de su especie siempre
siempre
cogen la pistola al revés, y ¡PUUM! — se
equivocan y
se eliminan ellos.
— ¿Y éste no?
— NO, este tiene otra inteligencia. Y les asusta de tan
listo, lo tienen que tener encerrado. Por eso pone ¡ALARMA!
— ¿Y este gráfico de aquí?
— Indica su inteligencia, ves, todos tontos y de repente,
sube,
sube...—¡alarma! Este es diferente de su especie,
demasiado
listo. Hay que encerrarlo en una jaula bien segura. Y aquí
está su cerebro, sometido a una tensión....
— Oye, yo esto lo escaneo.
— ¿Y sabes cuál es su comida favorita?
Las patatas
fritas con salsa tártara. Es lo único de listos
que
tienen, que saben hacer el hornillo para las patatas. Y por cierto,
saben hacer magdalenas. Únicos
alimentos—única
comida.
Me
escribe el cíborg Michael Jensen, presidente del Social
Science
Research Network, con cierta frecuencia. Debe ser la décima
vez que
llega un artículo mío a una lista de Top Ten de
una de las secciones
temáticas del SSRN—lo cual no quiere decir que sea
MUY leído—y cada vez
me llega un mensaje automático de este estilo:
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you for your participation in the Social Science Research
Network. We
welcome any comments or suggestions and hope you will submit additional
papers to the SSRN eLibrary.
Sincerely,
Michael
C. Jensen Chairman Social
Science Research Network
Sí
diré en mi descargo que un "download" del SSRN, si bien no
asegura "un
lector", no equivale ni mucho menos a un mero clic o visitante (el
equivalente a esto serían los lectores del abstract de cada
artículo,
que son mucho más numerosos). En mi página del
SSRN me entero de que
aunque no estoy (ni estaré) entre los Top Authors,
sí estoy entre el
10% de arriba: mi "author rank" es de "10056 out of 102977".
Pronto
subo a los primeros 10.000... ánimo que aún
queda, there's room at the
top. Y sigo preparando articulillos para colgarlos aquí,
pero va
despacio la cosa... se me acumula el trabajo encima de la mesa, y tengo
ya 300 páginas de referencias bibliográficas por
ordenar antes de
empezar a despejarla.
Con esto no sé que hacer con otra carta
que me ha llegado, esta no de un cíborg, sino de un colega,
proponiéndome que participe en un proyecto de
investigación. Tampoco
tengo cíborg para contestarle... Siendo realista, le
diría que nada más
con lo que tengo encima de la mesa estaré desbordado el
resto de mis
días.
El blog de Rosa Díez es hoy, como tantas veces, impagable.
Por
favor que alguien vote más a esta señora. Los
comentaristas tampoco se quedan mancos: recopio aquí un
comentario que aparece hoy allí, firmado por "Cuquiellu",
sobre
lo que llama "pesebreros", o sea la masa de votantes que aún
SIGUEN VOTANDO (y seguramente seguirán votando) al PSOE:
He cometido el error
en algunas
ocasiones de referirme genéricamente a
“…los once
millones de ovejas”, y debo rectificar. Un
análisis algo
más serio por mi parte de esa “multitud”
la divide
en una serie de grupos. A saber:
1-Pesebreros de
nivel-I. En este
primer grupo podemos incluir a todos los concejales, alcaldes,
presidentes, diputados, asesores y demás
“funcionarios
políticos” que en la mayoría de los
casos se
“autofijan” sus retribuciones.
2-Pesebreros de
nivel-II. En este
grupo se incluye la “prensa y tv amiga” y
demás
empresas, autónomos y artistas a las que un cambio de
gobierno
les afectaría directamente en su cuenta de resultados.
También he de situar aquí a todos aquellos amigos
colocados en puestos altamente remunerados, como por ejemplo los
directivos de cajas de ahorros y similares.
3-Pesebreros de
nivel-III.
Aquí figura lo que podríamos denominar
“paro
amigable” ya sea PER o cualquier otra de las modalidades que
las
privilegiadas mentes socialistas se encargan de extender como soporte
de su poder. Ultimamente la ley de dependencia está
generando
nuevos miembros de este tercer grupo.
Estos tres grupos tal
y como su
nombre indica, tienen en común y ya comentado por otros en
este
blog, el que reciben prebendas económicas de uno u otro tipo
y
que en caso de perder el PZOE el poder, tienen la certeza o la
intuición de que su situación
económica se
deterioraría inevitablemente de forma desastrosa para ellos.
4-Inútiles
variopintos. Lo
constituyen un grupo de gentes que se consideran a sí mismos
una
élite intelectual por encima de la masa. Son de
piñon
fijo a la hora de votar y no contrastan en absoluto la
información que les facilitan los pesebreros de nivel-II,
normalmente a través de la prensa. No se quejan, son
conscientes
de sus limitaciones, de su inutilidad, y tienen cierto resentimiento
contra todos aquellos que progresan económicamente, a los
que
califican como de derechas o fachas. Ultimamente están un
poco
“descolocaos” y “mosqueaos” al
ver a los nuevos
ricos socialistas surgir como setas.
5-Rebaño
propiamente dicho.
Forman el último grupo. Son también consumidores
de
información facilitada por los pesebreros de nivel-II, pero
al
contrario que los inútiles variopintos, este
último grupo
consume la conocida habitualmente como televisión basura. No
lo
duden, si este tipo de programas se mantienen en la
programación
es porque tienen audiencia, si no, durarían dos
días.
Este grupo suele ser gente de buen corazón, con un nivel de
formación tirando a bajo. Se les come el coco con facilidad,
y
sus capacidades de análisis y raciocinio suelen ser bastante
limitadas. Los más espabilados o con
“contactos”
suelen pasar a formar parte del grupo de pesebreros de nivel-III.
Pues ¡hala!
¡a votar!
Fin de la cita. Y Rosa Díez nos habla hoy sobre UN
PRESIDENTE PROVINCIANO (cuál será...):
UN PRESIDENTE
PROVINCIANO.
Lo queramos o no, esa
es la imagen
que ha dado el presidente Rodríguez Zapatero y toda la
diplomacia española buscando el hueco para meterse en la
reunión del G20. La desenfrenada tarea emprendida por
Zapatero y
todo su gobierno para conseguir que alguien le dejara entrar en una
reunión a la que no le habían (ni le han)
invitado, da
una imagen patética de país. Que un
país con
gravísimos problemas económicos y sociales como
los que
tiene España haya dedicado lo mejor de sus esfuerzos en las
últimas semanas para conseguir una foto y una imagen para
los
medios afines, certifica de forma indubitable hasta qué
punto
tenemos un gobierno mucho más preocupado por la demoscopia
que
por la política.
Todo el Gobierno de
Rodríguez Zapatero y todo el el PSOE han reiterado hasta la
saciedad que "España tiene que estar", sin explicar a nadie
lo
que España puede aportar en esa reunión. No lo
han
explicado porque lo único que les importa es que Zapatero
salga
en la foto, que de la impresión de que se ha sentado "entre
los
grandes", que se le ha considerado uno de gobernantes cuyo criterio ha
de ser tenido en cuenta. El PSOE y Rodríguez Zapatero creen
tener tomada la medida a los ciudadanos españoles. Y piensan
que
la gente no se dará cuenta de que está
allí sin
que nadie hubiera reclamado su presencia, sin que nadie hubiera
considerado necesario que participara en ese foro. Rodríguez
Zapatero y el PSOE consideran que los ciudadanos españoles
no
tenemos criterio propio; los socialistas del PSOE creen que si le vemos
en las fotos, la propaganda surtirá efecto y nadie se
percatará de cómo y por qué ha
conseguido sentarse
en ese foro.
Quizá
tengan razón
los socialistas de este PSOE. Pero yo voy a hacer el esfuerzo de que
los ciudadanos no olviden que este gobierno ha convertido a
España en un país perfectamente prescindible.
Esta
gobierno ha "pasado" de comprometerse colectivamente en la
solución de los problemas comunes, ya sea a nivel europeo o
a
nivel internacional. Este gobierno sólo se ha sumado a las
fotos
cuando conocía la opinión pública y
ésta
era favorable. Este gobierno, en política internacional
también, ha ido siempre por detrás de los
acontecimientos. No ha dedicado ni un minuto a dialogar con los
demás para encontrar un acuerdo sobre las
política
comunes; puso en marcha una política de
inmigración al
margen y en contra de la opinión de la Unión
Europea;
rompió el consenso de la política
Europea respecto
de Cuba; dejó de liderar el proceso del
Mediterráneo; rompió el consenso del Parlamento
Europeo
respecto de la política antiterrorista; se quedó
solo
(hasta físicamente solo) en las cumbres europeas a las que
asistió (porque no a todas iba el Presidente)... Este
gobierno
se ha convertido en prescindible a costa de serlo.
Y ahora se vuelven
locos buscando
un pase para la reunión del G20. Y los
líderes de
nuestro entorno; y los de América Latina a los que incluso
ha
ofrecido "representar" (es el colmo del despropósito); y los
demócratas norteamericanos a los que el equipo de
Sebastián manda recados; y los de la Alianza de
Civilizaciones--
empezando por Turquía--, a los que han pedido manden
telegramas
a la Casa Blanca recordando que somos miembros de la OTAN... todos, sin
ningún género de duda, piensan que somos
patéticos. Zapatero se va a parecer a ese tipo
que
se cuela en las bodas y al que todos preguntan:
"¿Tú de
quien eres, de la novia o del novio? Patético, sí
señor.
Pero bueno, ya que va
a ir, si le
dejan hablar debiera de utilizar el turno para explicar algunas cosas.
Por ejemplo debería explicar por qué y
cómo hemos
conseguido ser el país del mundo que más empleo
destruye,
a mayor velocidad y sin que se visualice un cambio de tendencia en
nuestro horizonte. Más que nada para que el resto de
gobiernos
hagan justo lo contrario de lo que ha hecho el nuestro.
Debería
explicar por
qué España es el país que
más dinero va a
destinar a "no rescatar" entidades financieras. Debiera de explicar que
somos el único país en el que se ha decretado (de
común acuerdo con la oposición del PP, todo hay
que
decirlo) la opacidad respecto de las entidades financieras receptoras
de las ayudas y respecto de los requisitos y
cuantía
establecidos.
Debería
explicarles
que los tres grandes bancos --Santander, BBVA y Popular, cuyo capital
representa el 90 por ciento de los bancos-- ya han anunciado que no van
a solicitar ni avales ni van a vender activos. Debiera de explicarles
que el Gobierno va a destinar esa cifra
astronómica, el
diez por ciento de nuestro Producto Interior Bruto, a resolver, sin
ningún tipo de control democrático y con total
opacidad,
los problemas "políticos" de las Cajas de Ahorro,
instituciones
estas trufadas por los partidos políticos y que sirven a sus
intereses menos altruistas y más sectarios. Debiera de
explicar
todo esto con detalle, para que las economías emergentes y
las
democracia asentadas descubran cómo en la Europa
democrática hay unpaís en el que es posible
burlar el
control democrático. Más que nada para que nadie
se
apunte a este modelo de degeneración democrática.
Debería
explicarles
que una buena parte de nuestras dificultades económicas
estriban
en que hemos mantenido un modelo de crecimiento y desarrollo
económico completamente obsoleto, basado en el empleo de
baja
calidad y en un sector productivo que incorpora escaso valor
añadido. Debiera de explicarles que él se
limitó a
heredar el modelo Aznar-Rato y a no tocarlo, hasta que ha agotado los
ahorros.
Debería
explicarles que
otro elemento de inestabilidad y de debilidad es nuestra enorme
dependencia energética; pero que aún
sabiéndolo
hemos decidido seguir así porque preferimos comprar la
energía a terceros países y poder seguir diciendo
que
estamos en contra de la energía nuclear. Aunque la que
compramos
provenga de esa fuente de producción. Debiera de decirles a
sus
colegas que lo importante es aparentar, y que si uno hace el esfuerzo
suficiente, se puede engañar durante bastante tiempo al
común de los ciudadanos.
Debería
explicarles que
otra de nuestras debilidades --como adecuadamente señala The
Economist-- es nuestra falta de cohesión política
y
territorial. Y nuestros localismos, que privan a España de
poder
desarrollar una auténtica política nacional,
tanto
económica como social.
Debería
explicarles
también que en España hay diecisiete leyes
educativas;
que ni la geografía ni la historia que se estudia en una
Comunidad Autónoma tiene que ver con lo que se estudia en la
de
al lado. Debería explicarles que la consecuencia de que el
instrumento más cohesionador y más igualitario
que tiene
un país, la educación, esté repartida
entre las
diecisiete comunidades es que España está a la
cola de
Europa en cuanto a la calidad de nuestro nivel educativo y a la cabeza
en los ratios de fracaso escolar. Debiera de explicar todo esto con
detalle; para que si alguien no tiene claro lo que no hay que hacer lo
descubra de un solo plumazo.
Debería
explicarles
también que hemos decidido que uno de nuestros
principales
factores de competitividad, el idioma común, que lo hablan
más de cuatrocientos millones de ciudadanos en el mundo, sea
excluido del espacio público. Y que los ciudadanos no lo
puedan
elegir para educar en él a sus hijos o para acceder a plazas
de
la administración pública.
Debería
explicarles que se multa a los comerciantes por poner los letreros en
el idioma común. O que para ser neurólogo, por
ejemplo,
se puntúa hasta veinticuatro puntos el conocimiento de otra
lengua oficial y un máximo de cinco puntos la especialidad
conseguida en el mejor hospital y/o Universidad del mundo.
Debería explicar todo esto en detalle para que si los
interlocutores de esa Cumbre no se habían dado cuenta por la
forma en que consiguió colarse en la reunión
(haciéndose amigo del "segurata" de la puerta) , lleguen a
la
conclusión de que las cosas que hace este gobernante que a
los
españoles nos ha tocado en suerte son justamente aquellas
que
nadie con un mínimo de sentido de la
responsabilidad
debe hacer.
Así que,
ya que va, que le dejen hablar y lo cuente.
(—end of quote. ¿Que lo cuente Zapatero? Que
esperen
sentados en sus sillas Bush et al... a los que por otra parte se la
refanfinfla lo que gobierne o desgobierne Zapatero de puertas adentro.
Las cuentas las debería rendir aquí, pero
aquí
mola su rollito... Y así nos va, y nos irá.)
... es nuestro aniversario. Y no veo que lleguen
ramillitos de violetas anónimos.
Esto no lo
cantan Manzanita ni Mecano, sino Rufus Wainwright, y es un soneto de
Shakespeare, con su pareado final y todo.
Han estado por aquí Eva y Oscar. Hemos estado hablando de
los
primos vascos, de las sorpresas que te da la vida... y de divorcios y
matrimonios y niños, claro.
Una película gris con varios famosillos
añosos que
se la podían haber ahorrado. También los
idolizados Coen,
que van despeñándose con esto hacia los abismos
de la
comedia española tipo José Luis López
Vázquez. Un guión sosico, chistes con calzador,
personajes todos despreciables poniéndose los cuernos sin
orden
ni concierto ni ganas, y con quien no se quiere identificar uno,
actuaciones muchas veces forzadas (sobre todo Brad Pitt,
fatal)—sólo se salva Malkovich, que en personajes
cabreados, obcecados y egocéntricos se lleva la palma
siempre.
Aquí es un agente de la CIA chantajeado por unos empleados
de
gimnasio que han encontarado un CD con datos confidenciales, y se
lía a tiros al final con quien no debe, pero bah, el mismo
guionista se harta y no nos dice en qué para la mitad de los
personajes, el jefe de la CIA dice que volvamos cuando todo tenga
más sentido. Y que quemen el cadáver. Pues eso, a
quemar
el cadáver, pero antes
de leer.
Quemar después de
leer. Dir. Joel Coen and Ethan Coen. Cast: George Clooney,
Brad Pitt, Frances McDormand, John Malkovich, Richard Jenkins. 2008.
Hace poco mencionaba este
artículo:
Evan P. Apfelbaum y Samuel R. Somers (Tufts University), y
Michael I. Norton (Harvard Business School). "Seeing Race and Seeming
Racist? Evaluating Strategic Colorblindness in Social Interaction." Journal of Personality and
Social Psychology 95.4 (2008): 918-32. DOI:
10.1037/a00111990 http://www.apa.org/journals/releases/psp954918.pdf
Hoy abrevio su contenido y lo comento. El título viene a ser
"¿Ver raza y parecer racista? Evaluación de la
ceguera
estratégica al color durante la interacción
social". En
Estados Unidos, y probablemente también en otras partes,
existe
una tendencia a solventar la cuestión de una diferencia
racial
en la interacción social haciendo como que no existe la
cuestión: fingiendo o asumiendo una ceguera a la raza, color blindness. Esto
se hace por una serie de motivaciones (irrelevancia
práctica,
dudas sobre la terminología a utilizar, tendencia a evitar
conflictos, etc.) entre las cuales es prominente, hoy en
día, la
corrección política: parece a muchos impropio
mencionar
la raza de alguien de no ser una cuestión pertinente para lo
que
se está discutiendo, y a veces aun cuando lo sea. La
finalidad
es proyectar una imagen de uno mismo como una persona sin prejuicios
raciales.
Según los autores, esta color
blindness es
una estrategia más frecuente entre los blancos (en los que
centran su estudio). La estrategia depende del contexto, pues
(tratándose de un comportamiento interactivo) se aplica
más cuando el interlocutor lo aplica a su vez—si
el otro
no menciona la raza, pues yo tampoco. Especialmente, en el caso de los
blancos, cuando el interlocutor es negro. Si el negro finge o propone
implícitamente la estrategia de ceguera al color, los
blancos
(más que los negros) seguirán la iniciativa. Si
la
propone un blanco, los blancos se atendrán algo menos a
ella, y
los negros todavía menos. Los porcentajes en que los blancos
siguen la norma establecida por un negro son los mayores: el 95%
tienden a reconocer la raza si el interlocutor negro la menciona
primero, pero sólo cerca de un 10% de blancos aluden a la
raza
de un tercero ante un negro si éste no lo hace antes. Entre
blancos, los resultados están mucho más centrados
estadísticamente, y la raza se menciona con más
espontaneidad a pesar de la influencia normativa del interlocutor. Es
decir, la sujeción de esta estrategia a normas comunicativas
es
especialmente prominente en la interlocución interracial.
El estudio se hizo en un entorno de experimentación
psicológica muy controlado estadísticamente, con
sujetos
ignorantes de la cuestión sometida a experimento, y con
valoraciones objetivadas por medio de informadores también
neutrales y que no estaban al tanto de la cuestión sometida
a
estudio. Se daban a describir fotografías de personas (ya
blancas, ya negras) a los sujetos (blancos) en presencia de un sujeto
colaborador (ya blanco, ya negro). Este fingía ser un sujeto
más sometido al experimento—cuyas
hipótesis
desconocía sin embargo—, y asumía (o
no) la
iniciativa de
mencionar la raza de las personas en las fotos, estableciendo
así una norma implícita. Todo ello tabulado y
tratado
estadísticamente. Vamos, un experimento de laboratorio en
sociología, con metodología estricta, muy
controlado y
documentado... si bien se echa en falta la repetición del
mismo
experimento con sujetos negros.
Uno de los hallazgos más curiosos es que,
estadísticamente hablando, la estrategia de ceguera al color
tiene efectos indeseables en la comunicación no verbal: en
los
intercambios en los que se emplea esta estrategia, los interlocutores
se tensan, y sus movimientos corporales expresan frialdad o rechazo. Es
por tanto una norma de corrección política que
sin
embargo puede ser contraproducente para la fluidez comunicativa y el
entendimiento mutuo. Esto sucede especialmente en los casos en los que
la diferencia racial es más obvia o relevante para lo que se
está tratando: en esos casos, los blancos suelen
responder de maneras bastante diferentes a la estrategia de la ceguera
al color. Las evaluaciones de esta estrategia,
sin embargo, se acercan más a los términos medios
en los
casos en los que se emplea
cuando la raza es irrelevante para el asunto. La tendencia de los
blancos a evitar
mencionar la raza con interlocutores negros es, según este
estudio, una estrategia
contraproducente en ciertos sentidos, pues mediante el movimiento
corporal se comunica distancia o rechazo cuando se sigue esta
estrategia supuestamente prudente o bienintencionada. Mediante un test
cognitivo basado en el efecto Stroop se llega a la hipótesis
adicional de que los esfuerzos realizados para suprimir una
alusión a la raza inhiben la capacidad de control del
individuo
sobre sus propias señales no verbales de simpatía
o
afiliación social.
Hay que destacar que la ceguera al color es por supuesto
estratégico-comunicativa, y no cognitiva. Como
señalan
los autores, la diferencia racial es una de las categorizaciones
más rápidas y automáticas que hacemos
de una
persona—como el sexo o la edad, pongamos—pero a
veces este
hecho se oculta, por prudencia, de maneras incluso
ridículas—como en la anécdota sobre una
boda
interracial que abre el artículo (donde una
señora le
dice a uno de los autores, cuando él comenta algo sobre el
contraste entre el novio y la novia, que ella ni siquiera se
había dado cuenta de que el novio era blanco y la
novia
negra).
Se desprende del estudio que son precisamente los blancos
más
interesados en que otros no los vean como racistas los que practican
una estrategia (la ceguera fingida a la raza) que les hace aparecer
menos amistosos, o incluso más racistas, al comunicarse con
un
sujeto de otra raza. Y, paradójica o previsiblemente, son
otros
blancos los que más positivamente valoran esta estrategia de
ceguera, no los negros. Ahora bien, tanto los negros como los blancos
valoran negativamente las alusiones a la diferencia racial al observar interacciones entre
blancos—en ese contexto sí que
aprecian la estrategia del color
blindness,
y también en las ocasiones en que la cuestión
racial se
percibe como irrelevante. Los autores sugieren cosas de sentido
común para la interacción interracial, como no
evitar
alusiones a la raza cuando se percibe como relevante para la
cuestión que se trata.
Una limitación del estudio proviene quizá de sus
necesidades metodológicas. Para contabilizar
estadísticamente los casos, los autores han
diseñado un
modelo de identificación racial bien definida. Y de hecho la
han
limitado a blancos y negros (de ahí que utilicen tan
alegremente
el término poco preciso digamos de "color blindness", dado
que
hay "negros" igual de claros que los "blancos" y sin embargo
reconocibles como tales "negros". La introducción de otras
etnicidades (como la judía, la hispana, la italiana, etc.)
hubiera dado lugar a otro experimento, y quizá a otros
resultados. Tampoco se nos dice si los "blancos" del experimento
pertenecen a cualquiera de las etnias que pasan por blancas, o si eran
"blancos blancos", o sea de etnia nórdica, germanica o
anglosajona. También hay que decir que la
distribución
por edades del estudio es demasiado limitada a personas de alrededor de
20 años—y estudiantes
universitarios, un colectivo especialmente atento al discurso de la
corrección política. Y puestos a buscar peros,
los
evaluadores "neutrales" de la comunicación no verbal en
varios
experimentos eran también blancos, o blancas.
Hasta
aquí el estudio, y muy interesante que es.
Podría decirse que una minoría como la comunidad
negra
tenderá a percibirse como "marcada"
semióticamente, un
hecho que da lugar a tratamientos distintos en la
comunicación
entre negros y blancos, como el uso de protocolos distintos de
reconocimiento racial en el seno de cada comunidad, y de estrategias
distintas en la comunicación interracial.
Especialmente
cuando se trata de aludir a la raza—cuestión que
según los autores de este artículo es un "campo
minado".
Así surge el uso de terminología cuidadosamente
seleccionada para referirse a ella: conocida es la evolución
terminológica desde "blacks" o "niggers" a "Negroes"
(término respetuoso allá por la primera mitad del
siglo
XX), a "blacks" otra vez en los años 60 y siguientes, y
luego a
Afro-Americans y African-Americans... uf. La dinámica racial
americana asegura que no haya manera de acertar siempre, pues el
término que es aceptable en un contexto, o tratando entre
blancos, o entre negros, es inaceptable en una conversación
interracial. No se trata sólo del término en
cuestión que se use—sino del término y
su hablante
y su referente y su oyente, todo ello en un contexto.
Sirva de ejemplo "nigger", usado frecuentemente con los negros entre
sí como señal de confianza, ya sea para bien o
para mal,
pero inaceptable en un blanco dirigiéndose a un negro. O
"brother" con el significado de "negro como yo", otro
término
que mal puede usar un blanco para aludir a un tercero en discordia, sea
negro o blanco, cuando habla con un blanco, o con un negro. Tiene que
recurrir a términos que también pueden
señalar
mensajes de afiliación no deseados, o términos de
aire
oficialesco, como African-American, etc., que marcan distancia.
Podríamos decir que el propio discurso favorecido en la
comunidad negra está racialmente marcado, reconoce la raza
en
sus apelativos, mientras que el lenguaje "blanco" es "blanco" en el
sentido de no hacerlo, de actuar como si no hubiese
interacción
significativa entre negros y blancos (o, podría decir un
negro,
de actuar como si los negros no existieran). La estrategia del "color
blindness" viene a ser, en una interpretación negativa,
precisamente eso: "ya que hay negros entre nosotros, hagamos al menos
como si no los hubiese"—un planteamiento típicamente blanco, y
de dudosa eficacia para tratar con una comunidad cuyo discurso
dominante profiere constantes marcas raciales en su vocabulario, sus
apelativos, y su mismo acento y entonación.
Merecería un análisis, por cierto, la manera en
que Obama
se enfrenta estos días a la cuestión del discurso
racialmente marcado, y la solventa y la torea. "Yes we can". A saber
quién es ese inclusivo we...
Menudo artista, Obama; será que ha practicado numerosos
ejercicios de afiliación discursiva.
Gran canción. A tower of a song. Me gusta la
versión que graba Leonard Cohen con U2 para la
película I'm
Your Man.Tiene
un toque de memoria póstuma, más bien algo
así como I
will have been your man...
No la he ensayado mucho, pero ahí va, en directo desde el
estudio:
Si realmente preferís a Leonard Cohen... pues aparecen
varias
versiones suyas al final de la canción, por gentileza de
YouTube, que no nos ahorra comparaciones no solicitadas.
Así
está la heducación en
Hespaña... Y aún se lo toman a guasa. Si no hace
falta ni
Jiménez Losantos para ponerlos en evidencia (iba a decir
sacarles los colores): basta con poner delante un micrófono,
una cámara...
(PS: Atención:
posible fraude.
Estoy intentando averiguar si este vídeo, que procede de la
web
de Mondadori http://www.heducacion.com, es auténtico o ha
sido
manipulado... cosa que sería una irresponsabilidad por parte
de
la editorial. En la web las opiniones están divididas: unos
creen que es cierto, otros que ha sido manipulado. El caso es que les
he enviado una petición de aclaración a la web de
Mondadori, donde la gente que pone comentarios acepta la autenticidad
del vídeo.
Y de
momento ni me contestan ni aparece mi mensaje con los demás.
Aquí hay "otra versión" del mismo
acto—queda dudoso cuál de las dos es la
manipulada. De hecho, la ministra no es ni de "Heducación"
ni de
"Educación y Ciencia", es de "Educación,
Política
Social y Deporte").
(Re-PS: En efecto: fraude. Me pillé los dedos con un
vídeo falso. Pero me parece que no soy el único,
menos
mal, consuelo de tontos... y desconsuelo de listillos, porque los de
Mondadori han debido ver a estas alturas que su supuesta bromita no era
captada por la gente, que la aceptó literalmente... tal es
la fe
que hay en el gobierno y en sus criterios sobre la
educación.
Así que tacho lo de arriba, aunque no porque no haya cosas
vergonzosas en la educación en España, sino por
haberme
tomado en serio lo de la anécdota risible esta de la hache.
La
prueba de que es falso: al pasarlo fotograma a fotograma, se ve que el
rótulo de la cartera se alarga: primero no llega a la
hebilla
izquierda, luego sí. Y al retirar la cartera, si bien
está aceptablemente hecha la rotulación falsa, en
un
fotograma se adivina que ha desaparecido la hache y pone
"educación". Mis disculpas al público y a la
Ministra y Vicepresidenta—no por pensar que
ponen
faltas de ortografía, que nadie dice que rotulasen ellas la
cartera (y además igual sí ponen faltas
por otra
parte, como todo dios, aunque no en este contexto)—no por
eso,
sino por dar por
cierto erróneamente un vídeo falso que manipulaba
su imagen. Comentaré, por otra
parte, que el valor humorístico del vídeo es una
cosa, y
su oportunidad en la campaña publicitaria de Mondadori otra.
Allí mucha gente bien intencionada se ha visto burlada por
los
mismos que les invitaban a hacer sugerencias sobre la mejora de la
eduación. Es curioso que no se introducen más
comentarios
en
la web, y los que les puse yo criticándoles, ni se
supo.
También les he puesto comentarios afeándoles su
conducta en
su canal de YouTube:
esos no los han borrado. Es
una campaña confusa, que habla de presentar sugerencias
"respetuosas"
a la Ministra, a la vez que enarbola un vídeo bien poco
respetuoso con ella y con el público. Un error de este tipo de
campañas es creer que la gente
tiene tiempo o capacidad de comprobar al detalle las falsificaciones, y
dedicarles su atención. En fin: una campaña
diseñada por
algún vivales que se ha pasado de listo, pues
sólo se
promociona a sí misma en lugar de al fin al que
supuestamente
sirve. Y como digo si su finalidad era poner en
evidencia a quienes son dados a lamentarse por el estado de la
educación y de la alfabetización, entonces no
sé
qué público buscan realmente. Así que
un cero a
Mondadori: si antes no sabía si comprarme o no ese libro que
promocionan, ahora ya me han decidido. Por cierto que en
cualquier
caso el rótulo de la cartera tiene una gran errata aunque no
tenga faltas de hortografía, porque como decía
antes
Mercedes Cabrera no es ministra de "Educación y Ciencia").
Re-psss.
Me contestan en
efecto del departamento de publicidad de Mondadori,
ofreciéndose
a llamarme y a aclararme mis dudas sobre la campaña. Al
final me
envían este mensaje:
Buenas tardes,
Esta mañana
me ha sido
imposible llamarle. Mi intención era comentarle que, si bien
hemos utilizado imágenes que conducen a la
confusión
entre el ámbito de lo real y lo ficticio, lo hemos hecho
para
generar un debate sobre la educación en España.
Lo
cierto, es que el vídeo, con el que muy
lícitamente puede
no estar de acuerdo, ha cumplido con el objetivo de animar a todos a
dejar opiniones y a debatir sobre algo importante que concierne a toda
la sociedad.
Me dirán que la que se viste de verde por guapa
se tiene. Pero según este
artículo de Ibercampus,
no hay color: el color rojo tiene un poder afrodisíaco y de
estimulación sexual que no se debe a condicionamientos
culturales, sino que es puramente biológico. No
sé si
pecará de tanta parcialidad la investigación a la
que se
refiere de la Universidad de Rochester, no creo: pero aquí
se
echa de ver uno de los prejuicios de la sociobiología: a
saber,
que si una tendencia del comportamiento humano puede relacionarse con
una base biológica, se la reduce a eso. Con lo cual hay una
cierta petición de principio en toda la cuestión:
resulta
que la cultura humana tiene una base biológica (principio
éste central en la sociobiología)—pero
luego se
desecha todo lo "puramente cultural" y la argumentación
constructivista para (back to basics) quedarse con las
raíces.
Como si el tronco y las hojas no tuviesen interés... y
raíces en las raíces, claro, que de eso se
trataba. El
abstract reza así:
"Romantic red: Red enhances men's attraction to women."
Elliot, Andrew J.; Niesta, Daniela
Journal of Personality and Social Psychology. Vol 95(5),
Nov 2008, 1150-1164.
En muchos primates no humanos, el color rojo aumenta la
atracción de los machos hacia las hembras. En cinco
experimentos, los autores demuestran un efecto paralelo en los humanos:
el rojo, en comparación con otros colores
acromáticos
y cromáticos, conduce a los hombres a ver a las mujeres
más atractivas y más sexualmente deseables. Los
hombres
no parecen conscientes de este efecto del rojo, y el rojo no influye
las percepción que tienen las mujeres sobre el atractivo de
otras mujeres, ni la percepcion del atractivo global, la amabilidad o
la inteligencia de las mujeres. Los hallazgos tienen claras
implicaciones prácticas para los hombres y las mujeres en el
juego del cortejo y, quizá, para los asesores de modas,
diseñadores de productos, y estrategas de mercado.
Además, los hallazgos documentan la importancia de extender
a
los humanos la investigación sobre la
señalización
de colores, y para considerar el color en cierto modo un lenguaje
común, tanto dentro de una especie como entre ellas.
Y es inútil que
nieguen estos efectos del color, o que digan que a mí las
mujeres de rojo, pschá. El efecto, nos dicen,
es inconsciente, así que tales afirmaciones, y las
reacciones defensivas del ego consciente,
valdrán lo que valgan.
Así
que ya
saben: si quieren ligar, o venderle la moto a alguien en condiciones
ventajosas, vestida de rojo se hace mejor. Si eres mujer,
claro,
y la víctima es hombre o simio: no nos dicen aquí
si hay
un color secreto para gustar a las mujeres, ni si las
lesbianas
reaccionan también como toros al capote.
Pero un consejo—al usar estos colores primarios, no me sean
primarias, y cuiden también la moda, y el look, y la
conversación, y todas las demás construcciones
culturales. Que hasta los instintos básicos se benefician
con
los adornos de la cultura.
La imagen (de Worth1000) es de Photoshop, de acuerdo—pero es
que
en esto de la feminidad, atraen la mascarada, el maquillaje y lo
artificial tanto como el rojo natural. Pues qué
estábamos
diciendo que había que hacer, sino disfrazarse con los
ingredientes de la Naturaleza y así, como decía
Oscar
Wilde, echarle una manita mediante las malas artes del arte.
Terrorismo y nacionalismo obligatorio: dos hermanos
siameses. "Hay
mucho cretino, y mucho asesino, y mucho protector de asesinos". Entrevista a
Iñaki Arteta, director del documental El
infierno vasco:
Acabo de comprarme un libro interesantísimo
sobre todos estos
temas que me traen a vueltas, de la retrospección,
la falacia narrativa, el hindsight
bias, la reescritura de la historia, las sorpresas,
catástrofes, y reorganizaciones súbitas de la
realidad....
Es El Cisne Negro: El
impacto de lo altamente improbable,
de Nassim Nicholas Taleb (2007; Círculo de lectores, 2008).
Y
desarrolla toda una teoría narrativa del conocimiento
(prospectivo y retrospectivo) en esta línea,
aplicándolo
a multitud de cuestiones del mundo que nos rodea. En suma, un libro que
me habría gustado escribir...
Por ejemplo, un comentario en esta línea sobre la crisis
hipotecaria de las sub-prime, el desfonde del sistema financiero, la
burbuja inmobiliaria que por fin estalló etc. etc. Observa
Taleb que "el período de rendición de cuentas en
el que
se evalúan los resultados de las empresas es demasiado corto
para poder evelar si se va o no por buen camino" (p. 162). Y esto se
repite una y otra vez:
pensemos
en el director de un banco que lleve mucho tiempo acumulando beneficios
y que, por un único revés de la fortuna, lo
pierde todo.
Por regla general, los banqueros de crédito tienen forma de
pera, van perfectamente afeitados y visten de la forma más
cómoda y aburrida posible, con traje oscuro, camisa blanca y
corbata roja. En efecto, para su negocio del préstamo, los
bancos contratan a personas aburridas y las forman para que sean
aún más sosas. Pero lo hacen para despistar. Si
tienen el
aspecto de personas conservadoras es porque sus préstamos
sólo caen en la bancarrota en muy rarísimas
ocasiones. No
hay forma de calcular la eficacia de su actividad prestamista con la
simple observación de la misma durante un día,
una
semana, un mes o... incluso un siglo. En verano de 1982, los grandes
bancos estadounidenses perdieron casi todas sus ganancias anteriores
(acumuladas), casi todo lo que habían reunido en la historia
de
la banca estadounidense. Habían estado concediendo
préstamos a países de América Central
y del Sur,
que dejaron de pagar todos al mismo tiempo, "un suceso de
carácter excepcional". Así que bastó
con un verano
para comprender que ése era un negocio de aprovechados y
tque
todas sus ganancias provenían de un juego muy arriesgado.
Durante ese tiempo, los banqueros hicieron creer a todo el mundo, ellos
los primeros, que eran "conservadores". No son conservadores,
sólo fenomenalmente diestros para el autoengaño y
para
ocultar bajo la alfombra la posibilidad de una pérdida
grande y
devastadora. De hecho, la parodia se repitió diez
años
despés con los grandes bancos "conscientes del riesgo", que
nuevamente se hallaban bajo presión económica,
muchos de
ellos a punto de quebrar, tras la caída del precio de las
propiedades inmobiliarias a principios de la década de 1990,
cuando la hoy desaparecida industria del ahorro y el
préstamo
necesitó un rescate a cargo del contribuyente de
más de
medio billón de dólares. El banco de la Reserva
Federal
los protegió a nuestras expensas: cuando los banqueros
"conservadores" obtienen beneficios, ellos son quienes se llevan las
ganancias; cuando caen enfermos, nosotros nos hacesmos cargo de los
costes. (....) Otro suceso reciente es la bancarrota casi
instantánea, en 1998, de una compañía
de
inversiones financieras (fondo de protección) llamada
Long-Term
Capital Management (LTCM, Gestión de Capital a Largo Plazo),
que
empleaba los métodos y la experiencia en riesgo de dos
"premios
Nobel de Economía", a los que llamaban "genios" pero que en
realidad empleaban las falsas matemáticas al estilo de la
curva
de campana, mientras conseguían convencerse de que era
ciencia
de la buena y convertían a todos los empleados en unos
redomados
imbéciles. Una de las mayores pérdidas
bursátiles
de la historia tuvo lugar en un abrir y cerrar de ojos, sin
ningún signo premonitorio. (92-94)
Eso, claro, si no se considera signo premonitorio la recurrencia de
estas prácticas y de estos cracks. Lo más curioso
es la
manera en que los propios bancos han ido labrándose la
crisis
(la crisis nuestra más que suya) a base de planes de
"eficacia"
y productividad. Es conocida la manera en que han proliferado en los
servicios financieros los controles de productividad, los cupos
impuestos a cada empleado sobre las cantidades a contratar,
según políticas establecidas por los bancos o
aseguradoras. Bien, pues cada empleado se esforzada por cumplir con el
supuesto criterio de calidad, muchas veces contra su propio criterio
sobre la seguridad o racionalidad del préstamo, o de la
hipoteca, o del valor de la vivienda, porque era la plantilla impuesta
desde la superioridad la que exigía cubrir esos cupos.
Resultado
al final de cada balance: fantástico, hemos cubierto con
nuestros criterios de calidad y hemos aumentado la productividad en un
tantos por ciento. Pero la Calidad a piñón fijo y
a corto
plazo llega hasta donde llega. ¿Resultado después
del
batacazo? Que pague el contribuyente. Que de eso ya se encargan los
expertos.
Some advice I’ve been giving to an unknown
student asking
me about how to embark on postgraduate study in a literary program:
Dear Anna:
Glad to help if I can.
I’m
sorry you didn’t make it into the PhD program; and I hope you
may
find some way to fulfil your expectations about literary
studies
eventually. You ask for some advice on how to do this. Unfortunately I
don’t think I can give much advice. Of course the enjoyment
of
literature is one thing, so I would just say—go and read. And
keep in touch with some literary community, either a reading group or
an online social network of readers. But that’s by the way.
Pleasure is one thing, work is another, and they get together only in
the pleasure of working, which is not unalloyed pleasure. So I assume
that you’re asking me about how to become a graduate student
in
literature, in an official academic programme, and embark on an
academic career, in order to become, eventually, a teacher of
literature or some other job connected with literature. Publishing, or
journalism, or library management are other possible directions which
might land you into some activity connected with literature, but I
don’t know whether you are considering those, so
I’ll stick
to your question about getting some academic kudos in a university
context. Well, as I said, I can’t be much help because I
don’t know the specific requirements of the program
you’re
trying to access. Mind, my advice is this: be specific, be
contextual, be practical. Much love of literature, or even much
knowledge of literature, may help, but is not essential; it
may
also be counterproductive if it makes you lose focus on essentials. And
the essentials are administrative essentials: literary, to be sure, but
only of the kind that count in an administrative and academic context.
So, if the entrance is determined by an exam, focus on the
exam,
on the syllabus or guidelines or whatever materials provide a clue as
to what to expect there. If the exam is a real exam, with a guarantee
of fairness, etc., and it’s the only requirement, then
don’t waste time on other things. I take it that you are
writing
to me from the UK, I don’t remember right now. Different
departments and programs have different requirements; for instance,
here in Spain it would be helpful indeed if you had academic
publications to your credit, and there would be no examination to enter
the program. So everything depends on which are the actual
requirements. Here in Spain the university context is based on
mutual-help groups: so you really need to be working along a specific
line of research with some well-established professor. It’s
helpful for students to contact a professor whose line of work
they’re interested in, during their undergraduate years, and
then
go on "under a protective wing" to the graduate programme, and work in
that professor’s research team. It’s a fairly
feudal
system, but anyway, that’s the way it works here. I
don’t
know whether this is the case at your university, but contacts
can’t do harm. Of course, if you approach a professor wishing
to
do research and graduate study in that line, etc., there must be some
reason why you think the professor might be interested in your work and
in helping you along. It’s a two-way relationship. Some
students
here get a grant in order to do their research in a postgraduate
program, their Ph.D. and so on, and it is the research teams led by the
professors who either propose or choose the candidates. I gather that
you have finished undergraduate studies—or an M.A.? Your best
bet
would be to contact the teacher whose line of work you found most
congenial there, and see if there’s any specific advice s/he
could give you, or some clue on how best to enter the program, get
financial aid, etc. Have you applied for any grants? All the
information on grants and programmes should be on the web, though it
may take some sorting through. Of course, if your marks as an
undergraduate are poor, it may be useless to kick much against the
wall, and it will be difficult to keep on track unless you can afford
to register as a graduate student in some program with your own means,
and do better there. Survival at university trying to get hold of a
permanent post is tricky and trying. It takes much patience (sometimes
an ability to put up with humiliation), and a determination to stick
through many years of ill-paid jobs, intermittent contracts... many
people find a living is easier to get elsewhere.
And how do you get
academic credit
before (and after) your Ph.D? Well, mainly through
publications.
Publications in journals, which might be the subject of a letter much
longer than this one... or publications through conferences.
Many
people find this way easier, but it is also expensive: you
have
to register, travel abroad, etc., and that’s hard to do
without
the financial help of a research group and
project—that is,
once you’re "inside" things are easier, but it’s
still
hard, and then you’ve got to get in. Otherwise...
well, you
see, this depends on your financial situation, or your
family’s,
and I don’t know about that.
But conferences are also
places where
you can contact people working on the same thing, people who can give
you useful information about jobs, publications, grants, research
facilities... and as I say, it’s easier to land a
publication in conference proceedings than in a journal; not that
it’s worth that much, academically speaking, but
it’s
a way to begin. The really essential thing, though, is to "be
around", to speak to lots of people, to the people who are in the
relevant academic institutions and societies, to get information from
them about academic requirements, jobs, financial aid... If
they
discourage you, you can try a little further down, in the next door.
But face-to-face communication is always your best bet. Speak with the
professors—and with the junior members of the departments,
too,
they may give you another perspective on the picture. And if you do
decide to stay and persist at university, be warned... it’s
a long-distance race, more exactly a long-distance rat race.
And
you may lose most of your love for literature in the process, or find
that it has become a darker kind of love.
Well, good luck, and
I’ll be
around if you’d like to discuss these topics further. But
remember: be practical, be contextual, don’t waste time,
literature is long but life is short—and keep apart in your
mind
literature and life, and literature and work!