En el Consejo de departamento de hoy se hacía
la "primera
fase del POD", o sea del Plan de Ordenación Docente, que
consiste en saber qué asignaturas y grupos se van a impartir
para el curso que viene y planificar las necesidades de profesorado. Y
ya nos ha avisado el subdirector encargado de estas cosas, Dr.
Guillén, que este va a ser el año más
imprevisible
y volátil en estas cuestiones, pues hay muchas titulaciones
que
quizá acaben requiriendo profesorado de inglés y
que
aún no se sabe si se implantarán o no este
próximo
curso; está todo en fase de diseño y
aprobación. Y
hasta de improvisación, pues el hecho de que haya
inglés
o no en la carrera a veces depende más de la
relación que
tenga un profesor con la dirección del centro que de
cuestiones
más pedagógicas o formativas.
Se ha seguido la tradición universitaria de mantener
"congeladas" las plazas de funcionario hasta que haya gente de la casa
preparada o habilitada para ocuparlas. Una tradición
universal
en España, al parecer, y que puede que tenga algunos efectos
deseables de estabilidad, previsión de la carrera a largo
plazo,
etc., pero también fomenta los favores debidos, el
feudalismo,
los sistemas de protección mutua, la endogamia.... En fin,
muchas veces me dan ganas de protestar a título
simbólico
y pedir que salga a concurso todo lo que hay pendiente, y que
se
cubran las plazas de una vez, que la gane el mejor y estabilidad para
el profesorado, hala... pero claro, se me oiría como quien
oye
llover. Y además también entiendo que en este
tipo de
institución esas cosas sencillamente no pasan, tienen una
lógica ajena a ella. Y crearían, es
más,
inconvenientes concomitantes...
Así que a incubar todos plazas para el futuro, y a procurar
no
indisponerse con los posibles miembros de tribunales. Eso crea un
determinado tipo de ambiente, desde luego. Lo que no se puede decir es
que sea una política propia de este departamento, o interna
a
los departamentos. Es el propio rectorado quien quiere plazas "con
bicho dentro" para minimizar riesgos—y evitar luego presiones
y chantajes sobre cómo
recolocar a los descolocados, o quejas sobre largas carreras sin
estabilidad, y sobre expectativas frustradas. Tenía hoy yo por lo menos intención
de pedir que saliera a concurso de una vez la cátedra en formol,
la cátedra de Filología Inglesa que se guarda
desde la
espectacular oposición donde nos suspendieron a tres
candidatos
del departamento y una de fuera, a la espera de personal más
brillante o mejor visto por el tribunal. No es que haya prisa por
encontrar a ese personal—porque quedó la
cátedra
desierta en 2003, y ahí sigue en formol. He preguntado por
ella,
y me han preguntado si seguía el asunto en los
tribunales:
—Pues sí, en los tribunales sigue. Pero no
sé si
eso afecta a lo que quiera hacer este departamento con la
cátedra.
—Ah, pero la universidad sí. La universidad no
quiere tocar una cátedra que está sub
iudice.
—Pues entonces ya podemos echarle años.
No es habitual ni previsible (visto el funcionamiento habitual de la
ley con respecto a la Universidad), pero a veces ha sucedido que un
juez
ha anulado una oposición, ha quitado una cátedra
"mal
dada" o ha dado una retroactivamente, después de
años de
pleitos, con los consiguientes daños y perjuicios y retrasos
y
nuevos perjudicados y descolocados. O sea que quizá sea una
medida prudente. Y
mientras tanto, la gente va echando cálculos de para
quién de los presentes será. (Un factor a tener
en cuenta
es que acaba de nombrarse a la Dra. Onega, presidenta de la
comisión que la dejó vacante, como miembro de la
comisión nacional que va a acreditar a los
catedráticos.
O sea, que hay alguien que ya sabe para quién
será, con
poco margen de error).
En cualquier caso no ha procedido pedir que salga a concurso la
cátedra y que la gane quien la merezca (o quien la gane,
vamos).
Y lo del "aire fresco en las cumbres" quedará para otra
ocasión.
Una cosa sí que me ha negado explícitamente el
Consejo:
pedía que no me pongan un profesor más de
prácticas para la asignatura de comentario de texto. Ya
tienen
en el grupo tres profesores de momento: pero tras una elocuente arenga
del Dr. Deleyto, el Consejo se ha rendido a sus argumentos y ha
considerado muy pedagógico que los alumnos pasen por cuatro
profesores distintos a lo largo del año para llegar a la
nota
final de la asignatura (de una sola). Yo he dicho que los alumnos
aguantaban este chaparrón de maestrillos cada uno con su
librillo como una maldición necesaria que les
caía
encima. Y que por mi parte, prefería mi comodidad de tener
un
grupo de alumnos, y la de los alumnos de tener un profesor, antes de
aprovechar la mínima ocasión para generar una
fracción de plaza más para algún
ayudante en
ciernes, e ir multiplicando los grupos ad infinitum. Pero claro, yo no
estoy creando Escuela, y menos con estas ideas. Ni busco la
expansión ilimitada del departamento como un bien en
sí
mismo.
(—Y me han dicho mis amistades que me puedo hacer impopular
si voy diciendo estas cosas... con lo popular que soy.)
De todos modos, mal ubicado estoy yo en concreto para criticar la
endogamia, casado como estoy con
una colega.
Podría decir en mi descargo que no somos la única
parejita departamental, sin contar las afinidades
electivas—pero lo dejaremos estar por hoy y
pasaremos a la
autocrítica. En mi fuero interno, por supuesto.
(PS: unos
días más tarde, aparece un artículo
sobre la endogamia universitaria en El Mundo. Vía
Ibercampus).
(Un
manifiesto que me llega contra el proyecto Gran Scala)
El
proyecto Gran Scala, presentado recientemente de forma espectacular,
nos preocupa profundamente. Nos preocupa por el modelo de desarrollo
que entraña, insostenible desde todas sus
concepciones y por el
déficit democrático con que ha sido gestado para
que viera la luz. El
gobierno de Aragón le ha brindado unilateralmente su apoyo,
comprometiendo modificaciones legislativas sin haberlas sometido a
debate y que habrán de ser financiadas con el dinero de
todos los
aragoneses y aragonesas.
El
proyecto prevé 32 casinos, 70 hoteles, 200 restaurantes,
grandes lagos
artificiales con orcas, delfines, hoteles y restaurantes
subacuáticos,
5 parques temáticos, hipódromo, plaza de toros y,
por supuesto, campos
de golf, como base para desarrollar una futura ciudad de 100.000
habitantes que espera acoger 25 millones de visitantes al
año…
La
empresa promotora, I.L.D., prevé una inversión de
17.000 millones de
Euros por parte de inversores internacionales que aún no se
han
presentado. Esta empresa proyecta comprar 20 millones de metros
cuadrados de monte comunal en Monegros, con el compromiso de nuestras
autoridades de recalificarlos a urbanizables, operación en
la que estos
promotores pueden esperar beneficios que multipliquen por mil su
inversión. En todo caso, la DGA adelanta ya su compromiso de
construir
150 kilómetros de autovía (entre 4 y 14 millones
de Euros por km), una
estación especial del AVE, inversiones en aeropuertos,
infraestructura
eléctrica y obras hidráulicas para garantizar
veinte millones de metros
cúbicos de agua al año. Nos están
hablando en definitiva de un número
indeterminado de miles de millones de Euros del dinero de todos, como
base de un negocio basado en el juego.
Como
modelo se nos ofrece la ciudad de Las Vegas en EEUU. Un ejemplo
paradigmático de consumismo, ausencia de principios
éticos,
desvertebración social, urbanismo especulativo e
insostenibilidad. El
modelo que los grandes empresarios del juego, vinculados con lo que
podría llamarse el lado oscuro de la economía
norteamericana,
negociaron con las autoridades del Estado de Nevada: leyes laxas, agua
y energía baratas (a costa de ingentes inversiones
públicas y
verdaderos desastres ecológicos), bajos impuestos para el
juego y
permisividad a todo tipo de negocios colaterales, como la
prostitución
o el tráfico de drogas…
Nos
preocupa la evidente y abrumadora oleada de contradicciones que este
proyecto suscita respecto al principio de sostenibilidad que hoy
decimos defender. La sostenibilidad no consiste en usar bombillas de
bajo consumo, si el objetivo es inundar de luz decenas de
kilómetros
cuadrados de fachadas, salones y jardines (se estima que
Aragón
aumentaría su producción de CO2 en más
del 15%). La sostenibilidad no
equivale a usar duchas, grifos o WC ahorradores si lo que se pretende
es extender decenas de miles de metros cuadrados de lagos artificiales,
miles de hectáreas de césped, exóticos
jardines y cientos de ostentosas
fuentes en medio de la estepa monegrina.
Nos
preocupa que se nos proponga este modelo de
desarrollo social y
territorial y no queremos que se nos imponga algo tan ajeno y contrario
al desarrollo rural por el que tanto se ha luchado, basado en promover
nuestras capacidades productivas desde nuestros valores culturales,
sociales y ambientales.
Nos
preocupa y nos escandaliza que, tras años de conflicto
hidráulico se
acaben construyendo grandes presas para promover negocios de este
estilo.
Nos
preocupa el descrédito que proyectan sobre
Aragón, quienes, habiendo
usado los argumentos de la Nueva Cultura del Agua para luchar contra
los Trasvases, promueven hoy un modelo de desarrollo, si cabe,
más
insostenible que el criticado en la costa mediterránea.
Nos
preocupa y no compartimos la incoherencia del Gobierno de
Aragón al
promover con análogo entusiasmo el proyecto de la EXPO, bajo
el lema
“agua y sostenibilidad”, y el de Gran Scala, que
bien podría ir
presidido por la sentencia “todo vale”.
Nos
preocupa que la degradación ética y
política que subyace tras este
modelo de desarrollo acabe imponiéndose. Un modelo en el que
manda el
dinero de negocios, cuando menos de dudosa moralidad, y en el que los
derechos ciudadanos, sociales y sindicales se diluyen, en nombre de un
mal entendido progreso, como de hecho ha ocurrido y ocurre en Las Vegas.
No
compartimos el modelo de sociedad y el mundo de valores y expectativas
que este proyecto auspicia, así como las perspectivas de
inseguridad
ciudadana y delincuencia organizada que este tipo de negocios favorece.
Nos
preocupa que, una vez más, se juegue de forma tan
irreflexiva con el
dinero de todos para amparar y favorecer negocios privados de corte
especulativo, lejanos al verdadero interés general de la
sociedad
aragonesa. Está todavía por hacer, cuando menos,
un estudio riguroso
que clarifique cual sería el balance
económico-financiero para las
cuentas públicas.
Nos
genera cierta vergüenza ajena ese regusto a
“¡Bienvenido Mr.Marshall!”,
cargado de riesgos e intereses oscuros, que ya sentimos anteriormente
con otros proyectos, como el famoso Rubiatrón, que al igual
que Gran
Scala, fueron rechazados por otros países más
prudentes y sensatos,
antes de que Aragón los acogiera con entusiasmo.
Por
todo ello, desde posiciones ideológicas diferentes y
preocupados de
forma diversa por las cuestiones planteadas, queremos manifestar
nuestra oposición a un proyecto que ni en el fondo ni en las
formas nos
gusta para nuestra comunidad, y llamamos a todos y todas a realizar un
esfuerzo de reflexión y debate en torno a este proyecto, al
tiempo que
exigimos a la DGA prudencia, sensatez y sentido de la dignidad;
especialmente cuando se juega con miles de millones del erario
público.
Exigimos
a la DGA que suspenda cualquier decisión de gobierno
relacionada con el
proyecto y que se abra un amplio debate social que aborde las
necesidades reales de Aragón y su territorio y que marque
las
prioridades de desarrollo teniendo en cuenta el impacto social,
medioambiental, económico y financiero de las propuestas
desde la
perspectiva del interés general.
Zaragoza 24 de enero de 2008
Nombre y dos apellidos
D.N.I.
Firma
Los
promotores y promotoras de este manifiesto queremos invitarte a
participar en el acto público de arranque de la recogida de
adhesiones,
que tendrá lugar…
JUEVES 31 DE ENERO A LAS 7.00 DE LA TARDE EN EL RESTAURANTE
“EL PRIOR” DE ZARAGOZA c/ Santa Cruz
nº 7. (Casco histórico)
Manifiesto
recibido a través de la lista del Colectivo de Profesores.
Como no dice
a quien enviarle la carta, supongo que procede enviarla directamente al
hombre
de Bonansa:
D. Marcelino Iglesias
Presidente del Gobierno de Aragón
Edificio Pignatelli
Pº María Agustín, 36
50071 Zaragoza
Lleva publicando la Institución Fernando El
Católico una
colección de libros sobre "Historias municipales", que estoy
esperando que le toque el turno a Biescas. Tenemos una historia del
santuario de Santa Elena (Pedro Estaún
Villoslada, La
ermita de Santa Elena: Lugar emblemático del Valle de Tena.
Zaragoza: Barrabes Editorial, 2005), pero aún ninguna
historia
propiamente dicha del pueblo. A ver si no tarda, aunque hace falta
valor para ponerse a escribir una—no es cosa de broma el
trabajo
que lleva.
Un poco más abajo siguiendo el Gállego, pero
lástima que no pase por allí el río,
está
Villanueva de Gállego, el llamado pueblo de las tres
mentiras; y
ellos acaban de estrenar historia, el volumen 10 de esta serie que
decía: Villanueva
de Gállego, un enclave rural en la huerta de Zaragoza
(2007). Un 2007 muy tardío será, porque conozco
al autor,
que trabaja en mi departamento, Carlos Urzaínqui; me lo he
encontrado
hoy y me ha presentado el
libro, que acaba de salir. Carlos vivió mucho tiempo en
Villanueva pero era y es de Zaragoza—también somos
del
mismo año por cierto.
Pues como decía no es cosa de broma meterse a historiador
local.
Toda historia bien escrita es difícil
escribirla—pero
quizá tenga más disimulo la historia nacional, o
la
historia de acontecimientos famosos, pues hay tantas historias
previamente escritas, y tanto material adicional ya estudiado y listo
para seleccionar, que el trabajo puede ser de índole muy
distinta. En la historia local, en cambio, suele el historiador ser el
primero que se aventura por allí, y le toca recoger datos,
hacer
entrevistas, patear el campo, registrar archivos, digerir informes e
impresos oficiales... ánimo a quien se anime, y
enhorabuena a Carlos que lo ha hecho de modo magistral.
Empieza por la orografía y geografía, pasamos por
los
restos romanos ("no es nueva...") y las menciones en autores
medievales, las figuras que por allí pasaron, las
anécdotas como el cambio de nombre por generación
espontánea (pues mucho tiempo se llamó
"Villanueva de
Burjazud"), la economía de los habitantes y del municipio,
el
gobierno, las vicisitudes de la historia nacional a su paso por el
pueblo, la arquitectura, las tradiciones, las cofradías y
casinos y romerías... El precio de la cruz de plata que
encargaron en el siglo XVI, los contratos y obligaciones del barbero y
el secretario, las casas de campo, la banda de música, la
proclamación de la primera y la segunda
repúblicas, los
fusilamientos realizados por los falangistas, las incursiones del
maquis, los cines de posguerra... En fin, como para no
especializarse. O más bien para especializarse en
cómo
estos ingredientes se combinan de manera única en un espacio
y
en un tiempo irrepetibles pero de manera siempre cambiante, y seguirle
la pista a todo como mejor se pueda—y se puede. Chapeau.
Un trocito sobre una época sensible:
La
vida social de posguerra transcurría en un ambiente rural e
introspectivo en el que abundaban las reuniones familiares, sobre todo
alrededor de la radio o de la estufa, o de grupos cohesionados entre
sí por lazos de afinidad. Se creó un prototipo de
convivencia marcado por la pervivencia de supervivientes de ambos
bandos que llevaba a la contención de determinadas ideas y
sentimientos, aparte de la represión oficial. En este
ambiente,
la sociedad villanovense de posguerra vivía dentro de los
cánones establecidos por el Régimen que se
resumían, principalmente, entre el fútbol y el
baile de
los domingos. La amplia tarea musical del primer tercio del siglo
continuó durante la posguerra. En 1944 ya
existían dos
locales de baile: uno de ellos situado en los bajos del Casino
Agrícola Católico y otro llamado popularmente "El
Bolo".
Este último estuvo siempre controlado ya que,
según
aducían las fuerzas gubernamentales, "daba lugar a volver
nuevamente a los tiempos de la República, pues se notaba en
los
vecinos la formación de dos bandos, siendo, como es
lógico, los partidarios de la apertura de este baile los de
ideología izquierdista" (Libro de Actas del Consejo Local
del
Movimiento, p. 57). Este último hecho no está
constatado.
(p. 226).
—Y de ahí a los cines de la generación
de nuestros
padres, la expropiación del Castellar, la democracia, con la
sorprendente prevalencia de votantes del CDS, la
circunvalación,
la Universidad San Jorge, en construcción—mucho se
construye últimamente en el pueblo, lo están
dejando como
nuevo.
En fin, que propongo que lo hagan villa de una vez, y que nombren
cronista oficial de la misma a Carlos Urzaínqui. Y, ya
puestos, que
desvíen un poquito el Gállego hacia
allí.
Entra Paycheck
en la
categoría de películas sobre paradojas temporales
y
viajes en el tiempo. Esta vez complicadas con amnesias: emplean
aquí las grandes compañías una
técnica de
borrado de memoria para que sus ingenieros no puedan vender secretos a
la competencia. El juego entre recuperar el pasado y leer el futuro da
mucho de sí; el guión está construido
muy
hábilmente y la dirige John Woo (con lo cual hay un exceso
de
palos y carreras, pero bueno, al menos están bien filmados).
Un ingeniero (aquí Ben Affleck) es contratado para renunciar
a
tres años de su vida (pues su memoria de esos
años se
borrará luego) para realizar un proyecto desconocido. Al
final
acaba a mal con la compañía, primero cuando no le
pagan,
y segundo cuando decide destruir su proyecto tras averiguar que era una
máquina de ver el futuro (basada, por decir algo, en un cojo
razonamiento pseudo-relativista).
Es interesante por qué decide destruir la
máquina:
habiéndola construido, es el único en haberla
utilizado,
y ve un futuro de guerra y destrucción masiva para la
humanidad.
Pero no un futuro sin más: es ése un futuro que
ha sido
construido mediante la predicción del futuro posible gracias
a
su máquina. Con lo cual entramos en recursividad: la
máquina permite ver un futuro en el que el futuro
está
alterado y predeterminado debido a la existencia de la
máquina.
Por ejemplo, los temores a la guerra hacen que sea el propio gobierno
quien la comience de modo preventivo. (¿A alguien le suena
esto?). Affleck medita: si conocemos el futuro, dejamos de tener
futuro, pues no está abierto. El futuro ha de tener, tiene,
un
ingrediente necesario de contingencia e imprevisibilidad. De hecho lo
tiene hasta el que se ve con esta máquina, pues parte de sus
predicciones resultan ser equívocas.
La memoria de Affleck el ingeniero va a ser borrada, con lo cual su
plan de destruir la máquina podría verse
comprometido.
Pero (habiéndolo previsto) se ha dejado pistas y
herramientas a
sí mismo, y ha planificado exactamente lo que va a suceder y
el
momento en que se utilizarán esas pistas y herramientas. De
modo
totalmente inverosímil, claro: pero se hace
verosímil por
la convención básica a que se acogen estas
películas de temporalidades revueltas y acción. Y
que es
la siguiente: el futuro o el pasado al que se viaja no es el del mundo
sin más en el que están, sino que viajan al
propio
desarrollo preprogramado de la película. El futuro que
vemos (imperfectamente) no es el futuro, sino las secuencias
que
seguirán más adelante (por tanto ya planificadas
y
establecidas, e incluso filmadas). En una película
narrativa, el
futuro está escrito,
y por eso son especialmente hipnóticas las
películas que
juegan con su propio futuro textual superponiéndolo de
manera
imposible al futuro del mundo interno de los personajes. Y siempre
dejando un espacio a la reinterpretación alternativa, al
equívoco y la sorpresa.
El instrumental que reproduce el futuro en este tipo de
películas puede ser variado: videncias o representaciones
subjetivas, cuartas dimensiones e interferencias cósmicas,
tecnologías avanzadas... En este caso, la máquina
del
tiempo no es sino una gran pantalla de cine. Y es que en
realidad
no tenemos otra máquina del tiempo que los artefactos
narrativos. Que nos permiten no sólo volver al pasado
(aunque no
sea en cuerpo serrano, algo es algo) sino también rebobinar,
reorganizar secuencias a nuestro gusto, alterarles el orden o el ritmo,
e hilar unos acontecimientos con otros haciendo bordados ornamentales
en la textura del tiempo.
Para paradoja temporal, el tiempo mismo—que de hecho ni
siquiera
existe si no es en una narración de algún tipo.
Paycheck.
Dir. John Woo.
Screenplay by Dean Georgaris, based on the story by Philip K. Dick.
Cast: Ben Affleck, Aaron Eckhart, Uma Thurman, Paul Giamatti, Joe
Martin, Colm Feore, Joe Morton, Michael C. Hall. Music by John Powell
Coprod. Caroline Macaulay, Arthur Anderson. Visual effects superv.
Gregory L. McMurry. Ed. Kevin Stitt, Christopher Rouse. Photog. Jeffrey
L. Kimball. Exec. prod. Stratton Leopold, David Salomon. Prod John
Davis, Michael Hackett, John Woo, Terence Chang. USA:
Dreamworks,
/ Paramount, 2003.
La
insoportable levedad del ser
De 1988, y por entonces la
debí
ver. Veinte
años no es nada, pero cuarenta y tantos ya es otra cosa.
Memorable la escena del bombín y el espejo.
En la película, la insoportable levedad se refiere sobre
todo a
que Teresa no sabía si Tomás la
engañaba o no, y
necesitaba una base más firme sobre la que edificar su vida,
más certidumbres. Pero Tomás, y Sabine no
digamos, son
flotantes; y el ser, de por sí, también. Y cuando
acaba tomando forma definida, es cuando ya no existe.
Desde hace tiempo me llamó la
atención el caso de El
Retrato de Dorian Gray de
Wilde—me refiero a la manera en que a la vez
aludía
oscuramente a corrupciones inconfesables, y prefiguraba un
desenmascaramiento espectacular o exhibición
pública de
pecados largo tiempo ocultos. También prefigura este texto,
por cierto,
la
figura de Lord Alfred Douglas, su amante poco amante a quien Wilde
conocería después
de escribir la novela. Y prefigura la decepción
que
seguiría a este encuentro, tras una fascinación
inicial.
Más que la hipótesis de que Wilde fuese profeta,
yo me
apunto a la teoría de una compulsión
psicológica
conocida y expresada por el autor antes de llevarla a efecto en su
propia vida—quizá alentado por esa misma
expresión,
como para demostrar su teoría de que la vida imita al arte.
También dice Wilde que el arte lleva a su perfecto
cumplimiento
y expresión ideal las tendencias que en la vida o la
naturaleza
son imperfectas o meramente potenciales. Y una vez hecho esto,
la
vida imitaría a ese arte. O, suprimiendo un paso por
innecesario, sólo queda a la vida, considerada como obra de
arte, el explorar y desarrollar formalmente su vocación
oculta e
imperfectamente desarrollada.
Muchas veces es el desastre lo que es oscuramente intuido.
Esta misma línea de pensamiento la encuentro excelentemente
desarrollada en un libro de Pierre Bayard, Demain est écrit
(Paris: Editions de Minuit, coll. "Paradoxe", 2005), que
considera el caso de Wilde y el de otros escritores en los que el
futuro queda anunciado de antemano en cosas que escribieron.
Es
un libro precioso de crítica creativa y
paradójica, y
atenta al aspecto creativo y paradójico de la escritura y de
la
experiencia.
Hoy no hago sino apuntar este post. Mañana estará
escrito.
En la vida de Wilde como en la de otros autores estudiados en Demain est écrit (Verhaeren,
Melville, Woolf, Kafka...) el tiempo parece invertirse, y
acontecimientos
cruciales (y a veces fatales) de su vida están anunciados, a
veces de
modo repetido, en sus obras: y así, "se tiene la
impresión de que la
escritura jugó un papel en esta desorganización
de los acontecimientos,
por su capacidad de anunciar, o incluso de describir, hechos
posteriores, como si no fuese únicamente el
receptáculo del pasado sino
también el lugar de una oscura presciencia de lo que no ha
sucedido
todavía" (14). Encuentros amorosos, crisis, suicidio... todo
parece
estar predicho en la obra de algunos autores. Un panorama muy atractivo
para misteriólogos, oscurantistas y buscadores de
sincronías
preestablecidas. Y Bayard juega con el tono portentoso u ominoso,
aunque su propuesta interpretativa es de hecho bastante más
racional.
Naturalmente,
estamos aquí en el terreno de la falacia de la
retrospección: hay
tantos acontecimientos descritos en las obras de los autores, que no es
sino esperable que algunos coincidan de manera inesperada con
acontecimientos llamativos o trascendentales que sucedieron luego al
propio autor. Los no coincidentes (o sea, el 99,999%) son ignorados, y
la atención se centra en este 0,001 % de coincidencia
"inexplicable"
(excepto estadísticamente). Esto se magnifica, se agudizan
los
parecidos mediante la interpretación y se trazan las
líneas de
correspondencias entre la escritura y el futuro anunciado:
así se leen
fatalismos, destinos ya escritos, etc. Este papel dado a la
atención
es, desde luego, la explicación más poderosa.
Pero Bayard
complementa esta interpretación con una teoría
psicoanalítica de la
escritura. En efecto, no es casual que grandes acontecimientos y
destinos finales estén anunciados en la escritura, pues es
allí donde
surgen a la conciencia —o, primero, a la
inconsciencia— antes de que el
escritor los haga suyos y, como Wilde, imite a su obra de modo
más o
menos consciente. Es otra explicación complementaria y a
veces
entremezclada con la primera de modo difícil de
desentrañar.
Los
críticos académicos no suelen ser muy dados a
este tipo de
razonamientos. Y quizá no sólo por temor a
parecer poco serios. En
efecto, como señala Bayard,
Si
se supone en efecto que lo que escribimos es portador, de alguna
manera, de aquello en lo que nos vamos a convertir, tanto para lo bueno
como para lo malo, pueden comprenderse las reticencias de los
críticos
a aventurarse por vías peligrosas, donde ellos mismos
correrían el
riesgo de ver dibujarse, entre líneas supuestamente
referidas a otros,
las formas inquietantes de su propio destino. (16).
También
hay que tener en cuenta que mucha teoría literaria (Nueva
Crítica,
estructuralismos, postestructuralismos...) era reacia en el siglo XX a
tratar para nada del autor, que quedaba relegado a concursos
literarios, circuitos de conferencias, y biógrafos
supuestamente
desfasados en ese siglo formalista.
Los ejemplos de Bayard:
- Rousseau, que conoce a su amor Sophie d'Houdetot un año
después de haber descrito en La
Nouvelle
Héloïse
un encuentro que se diría autobiográfico.
¿La explicación? "Rousseau
está preparado para encontrar en las mujeres que pasan a
aquella que le
ocupa el espíritu, y que no pide otra cosa que encarnarse"
(25). La
literatura se adelanta a la vida, y la vida se pliega a ella lo mejor
que puede. Así pues, la literatura no sólo habla
de la vida de los
escritores ya transcurrida, sino también, indirectamente, de
lo que
vendrá (27).
- Otro encuentro amoroso preescrito es el de André Breton en
L'Amour fou—el
encuentro con su amada sigue los pasos de un texto anterior,
"Tournesol", producto de la escritura automática. Pero...
ese texto
había sido publicado. Bayard sospecha que Jacqueline, la
amada de
Breton, lo conocía y preparó el encuentro con
aires de predestinación.
Por otra parte, están también las no
coincidencias,
que atraen mucho menos la atención selectiva.
-
El caso de Verhaeren entra en las casualidades. Hay muchas
descripciones angustiosas de trenes (síntoma de la
modernidad) en su
obra, y muere arrollado por uno. Aquí supongo que hay que
recurrir a la
estadística, y al efecto distorsionador de la
atención antes
mencionado. Desecha pues Bayard las hipótesis irracionales.
- Virginia Woolf liga de maneras extrañas (en Mrs Dalloway)
el suicidio del personaje Septimus con la experiencia vital del alter
ego de la autora en la novela, la propia Mrs Dalloway—una
especie de
comunión a distancia en el suicidio. Septimus no se ahga,
como Woolf,
sino que se tira por una ventana, pero hay mucha fascinación
por el
agua en las novelas de Woolf—incluso en la escena del
suicidio de
Septimus. (Habría que añadir por una ventana se
defenestró Virginia
Woolf en un intento fallido de
suicidio en 1904, mucho antes de escribir Mrs Dalloway. Un suicidio
fallido lleva a otro más logrado, desplazado primero a un
personaje de
ficción).
- Herman Melville, que tanto escribió cuando era joven, no
escribió casi nada después de Moby
Dick.
Puede tomarse (como hace Bayard) la blancura misteriosa e inquietante
de la ballena, sobre la que tanto se diserta en la novela, como un
anuncio de la página en blanco con la que se
toparía el autor bien
pronto. —Un símbolo reflexivo, pues, no tanto de
la propia escritura
como del bloqueo del escritor—pero quién lo iba a
decir, en medio de un
texto de proporciones cetáceas como Moby
Dick.
- ¿Previó
Borges el golpe que se dio en 1938 con la esquina de una ventana, y que
contribuiría a su ceguera? No— hay elementos en
sus cuentos anteriores
que pueden releerse a posteriori asociando sangres, ventanas y
esquinas, pero será el propio Borges quien recoja esos
elementos en "El
Sur" para asociarlos y darles un valor simbólico, y
también a su
accidente.
- Edgar Allan Poe también describió a sus
heroínas
macabras antes de su relación con su prima Virginia, en la
que la vida
parece imitar a la obra, y la obra a la vida en un círculo
obsesivo.
Aquí se inclina Bayard por la interpretación
freudiana en la línea de
Bonaparte, pero incluyendo al texto como mediador esencial:
"En
esta perspectiva freudiana, el fantasma es la palabra clave de la
organización de las relaciones entre vida
psíquica y realidad, con la
condición de introducir un tercer término, que es
el de texto. Puede en
efecto suponerse que los textos literiarios mantienen una
relación de
proximidad particular con el fantasma y que son así
portadores de sus
líneas de fuerza, antes mismo de que llegue a encarnarse en
la
realidad" (88—traduzco).
Aunque le falta a esta teoría freudiana
(observa Bayard) el ingrediente de la retroactividad interpretativa, el
papel del la relectura, y del lector, en la constitución de
estos
destinos.
- Los presentimientos juegan un papel muy importante en En busca del tiempo perdido de
Proust. (Pero son presentimientos reinterpretados,
recordados, por tanto carne de hindsight
bias....).
Así, por ejemplo, la muerte de Saint-Loup, o de Albertine,
van
precedidas (pero en realidad seguidas, pues la escritura es posterior)
de muchos signos, premoniciones, avisos semiocultos. El narrador
proustiano cae voluntariamente en estas falacias, pero lo hace de una
manera tan bonita que nos hace repensar el sentido que
tienen—"algunos acontecimientos son demasiado grandes para
caber
en el momento en el que ocurren, y se ven obligados por eso, con el fin
de alcanzar la existencia, a desbordarse hacia el pasado" (Bayard 97).
En Proust, dice Bayard, tiene gran peso el sentimiento de finitud
como organizador de los comportamientos psíquicos. Y eso
mismo le hace más consciente del futuro posible:
Con la finitud, el fantasma
ya no se orienta sólo hacia un
pasado del cual sería la traducción activa;
también lo está hacia un futuro que se infiltra
en
él infiltra con sus signos, y no es ilegítimo
suponer que
la escritura literaria agudiza en nosotros su presencia. (98)
Tanto más, cabría añadir, cuanto que
la novela de
Proust es esencialmente reinterpretativa, retrospectiva, contrastiva
entre lo que parecía entonces y lo que se supo
después.
Por tanto esos fantasmas del personaje son fantasmas reinterpretados,
vistos en perspectiva. Nuestros caracteres no nos son conocidos, dice
Proust, requieren del Tiempo para desplegarse y revelarse en lo que
son— pero entonces ya no es en lo que son, sino en lo que
habrían de ser, en lo que llegaron a ser—y no
sólo
por sus "leyes esenciales" internas, aunque Proust (o James) pongan el
énfasis en ésto, sino también por las
contingencias de la acción y de la Historia. Por ejemplo, la
Primera Guerra Mundial.
Es este ingrediente de reinterpretación y perspectiva el
necesario para hacer surgir el "futuro que habita en nosotros"o los
primeros signos de su manifestación que se dan en el
lenguaje—en esas escenas en las que decimos la verdad sin
querer,
por ejemplo, "a veces el futuro habita en nosotros sin que los sepamos,
y nuestras palabras que creen mentir dibujan una realidad cercana"
(Proust, cit. en Bayard, 100).
En una novela esto está precocinado, y los personajes
están sometidos a
ironías futuras
— como de hecho lo estamos a veces también en
tanto que
personajes reales, o no tan futuras, a veces borrosamente intuidas en
el
momento
en que hemos escuchado nuestras propias palabras. Porque esas palabras
que se impregnarán de ironía salen de
algún sitio,
tal vez a veces amañamos nuestras propias ironías
futuras. Aunque preferimos no pensar mucho en ello, y
dejar que sea el futuro quien aclare las cosas, y extraiga de lo que
decimos las consecuencias que estime oportunas. Demasiado trabajo es
ser nosotros mismos y nuestros analistas a la vez.
Es interesante la contraposición que establece Bayard entre
la teoría intuitiva o prospectiva de Proust (avant-coup) y la
teoría retrospectiva-retroactiva de Freud (après-coup):
Mientras que
ésta se edifica sobre la noción de "a toro
pasado" (après-coup),
es decir, sobre la reorganización psíquica de
acontecimientos antiguos, la "teoría" proustiana, aunque
evidentemente no excluye la relación con el pasado, impone
la
noción de "a toro futuro" o antelación (avant-coup),
es decir, la organización prematura de acontecimientos del
porvenir, que comienzan a actuar en nosotros antes mismo de producirse,
a la vez que se escriben en parte en función de lo que
está en juego en el tiempo presente. (Bayard 102)
Es en verdad un concepto imprescindible: al ser el futuro, al menos el
futuro previsto, una representación de la consciencia
humana,
pasa a serlo también de su inconsciencia, que a veces ve
más, o ve distinto. Muchas veces el futuro que prevemos con
la
parte trasera de la cabeza, pero no queremos expresar, o no nos
atrevemos a expresar, aparece dibujado a modo de líneas de
puntos en otras manfiestaciones que no hablan ostensiblemente de
él.
En Wilde es especialmente vistoso el efecto porque, dentro del libro de
Dorian Gray
(que también es su retrato), hay un libro que fascina al
protagonista (y que al parecer expresa el efecto que tuvo sobre Wilde A Rebours,
de Huysmans). Ese libro "le pareció que contenía
al
historia de su propia vida antes de que la hubiese vivido", nos dice el
narrador (citado en Bayard 104). Dado este reconocimiento
explícito de modelos, no es sorprendente que a
continuación la vida imite al arte.
Quizá haya
entonces que combinar
estos dos modelos, el de la predicción y el de la
acción.
La literatura, a un tiempo, presiente y crea. Situada en ese espacio
intermedio de fragilidad extrema del sujeto en el que se agitan todas
las fuerzas contradictorias que pueden producir un acontecimiento,
está mejor situada que otras actividades para describirlo
antes
de su llegada, puesto que a la vez experimenta su hipótesis
y
fabrica su posibilidad. (105).
Aunque Bayard no emplea el término, podríamos
decir
(siguiendo a Wilde y su "Decadencia de la mentira") que si la realidad
imita al arte, es porque el arte es un lugar privilegiado para la
emergencia de nuevas realidades y experiencias
humanas—aislándolas de sus circunstancias locales
(pues
también el arte imita a la vida, y al arte) y
recombinándolas para crear una experiencia
hipotética
que, desde ese momento, se vuelve más posible, en parte
porque
se vuelve punto de referencia para la atención y consciencia
del
sujeto.
Dado este movimiento
prospectivo de la
escritura (como de la expresión de modo más
general) no
es sino natural que una vez acontecido el hecho oscuramente anunciado,
se regrese hacia atrás a "profetizar el pasado" como dice
Bayard
a propósito de Joë Bousquet. Profetizar el pasado
sería "no, claro, anunciar lo que ya se ha producido, un
anuncio
que no tendría dificultad alguna, sino localizar en el
pasado
todos los amagos de estas líneas temporales que se
reúnen
en nosotros. (118).
Esta actividad, leer el pasado desde el presente, es el campo propio de
la distorsión retrospectiva (a la cual Bayard
quizá
parece insuficientemente atento)—y ha sido denunciado como
una
falacia por Michael André Bernstein en Foregone Conclusions
y por Gary Saul Morson en Narrative
and Freedom, con el nombre de backshadowing
("postmonición" o "postfiguración", podemos
decir, en oposición a foreshadowing,
"premonición,
prefiguración"). Y es en efecto terreno debatido entre
fuerzas
que tiran hacia atrás y hacia adelante: lugar adecuado para
lamentos póstumos ("lo sabía, lo
sabía, no lo dije
pero lo sabía") o para trazar falsas predestinaciones ("esto
que
ha pasado seguro que tenía que pasar: ahora me acuerdo de
que ya
antes tal y tal"). Falsas, porque lo que sucedió
podría
igualmente haberse torcido, por una voluntad más potente, o
por
las contingencias de que aportan otras personas, o las circunstancias.
Toda interpretación sobre la veracidad y fiabilidad de esas
líneas de fuerza, a toro pasado, está sujeta a
debate. Lo
cual no quiere decir que no puedan proporcionar conocimiento, en
absoluto—pues siempre proporciona conocimiento el conocer en
qué fueron a parar.
Propone ir más allá Bayard, inventa nuevos
tiempos
verbales para formular estos lugares ambiguos habitados por el futuro.
O bien propone una nueva concepción del género
biográfico, con nueva atención a este aspecto de
la
experiencia temporal: "hacer manifiesto en la biografía el
juego
inverso, y tratar de escribirla liberando las fuerzas contrarias, que
hacen de nuestro futuro uno de los orígenes de lo que nos
sucede" (121). En un obra de ficción infiltrada de elementos
autobiográficos (aquí el ejemplo es martin
Eden de Jack
London) hay biografemas
pasados y biografemas
futuros. "La
obra lleva la doble huella de lo que la precede y de lo que la sigue. Y
una auténtica biografía debería
consistir en dar
su justo valor al trabajo complejo de estas causalidades cruzadas"
(127-28). La concepción habitual de la causa y la
consecuencia es demasiado simplista (y aquí
podríamos
acudir a la crítica nietzscheana o desconstructivista de la
causalidad, como analogía para los razonamientos de Bayard).
Hay
acontecimientos que son la consecuencia
anterior
de algo que va a suceder más tarde (o, podríamos
decir,
causas subsiguientes) ¿Que no podemos saber lo que va a
suceder
más tarde? —ja...
Si la primera y la
más
importante de estas causas es la muerte, existen muchas otras,
positivas y negativas, cuyos efectos sufrimos hasta el extremos de ser
sus consecuencias, y que hacen de nosotros, que ya somos sujetos del
pasado, sujetos del
futuro. (130)
El penúltimo capítulo observa que esta
atención a
complejidad retroactiva del tiempo habría de conducir a
nuevas
consideraciones en estilística. Este capítulo se
centra
en el cuento de terror "Le Horla" y otros textos de Maupassant que
intuyen o anuncian su demencia subsiguiente:
Pues el Horla no
está en
absoluto aislado en el universo de Maupassant. Lo que el relato
escenifica —la lenta toma de un individuo por parte de una
fuerza
que él no consigue dominar— no es un accidente
narrativo,
sino un tema obsesivo que atraviesa toda la obra. (133)
Mezclando yo y ello, sujeto y fuerza extraña, el Horla
confunde
los límites, pero también los límites
temporales,
pues parte de su horror está en esa premonición
de algo
que va a tener lugar y que ya actúa en el presente. Esta
figura
no procede del pasado de Maupassant, sino de una intuición
orientada al futuro: "No se inscribe en la línea directriz
ordinaria, que va del pasado al presente, sino en una línea
opuesta, que hace del presente de la escritura la consecuencia del
futuro de la vida" (135). La orientación al futuro, sea como
intuición, esperanza, precaución o angustia,
tiene un
lugar insuficiente en la narratología de la
creación
literaria. Frente a lo intuido en el futuro, los escritores desarrollan
mecanismos de defensa particulares, y éstos
requerirían
modalidades específicas de interpretación. Porque
en este
primer final del libro enfatiza Bayard el papel crucial de la
interpretación, y de la perspectiva retrospectiva, para el
surgimiento pleno de estos fenómenos:
Hace falta pues un tercer
término para que la escritura llegue a producir
predicciones.
Estas predicciones no están contenidas en tanto que tales en
el
texto por toda la eternidad. No aparecen sino a toro pasado, cuando el
trabajo del intérprete, avanzando al revés desde
los
acontecimientos realizados hasta su escritura anunciadora, dibuja en
ellos las líneas de fuerza para él definitivas,
pero que
habrían sido dispuestas de modo diferente por otro lector.
(139)
Con lo que quizá se nos remite al debate crítico,
o al
acuerdo con las personas que disciernan en el pasado las mismas
premoniciones que nosotros. Señala también
cómo la
atención misma a estas cuestiones se presta a la
repetición del mismo fenómeno en el
crítico mismo
que las estudia—tememos también estar hablando de
nuestro
propio pasado, o de nuestro futuro. De hecho, "este peso de nuestro
futuro personal puede hacernos sensibles a ciertas virtualidades de la
obra de los escritores que otros no habrían percibido"
(141)—aunque aquí arriesga el crítico
su propio
pellejo, y se arriesga, es más, a que lo tachen de
impresionista.
El último capítulo va sobre predicciones
fallidas. No
fallidas en esencia—tendían a realizarse, pero
algo las
frustró, un imprevisto, la muerte, etc. El
carácter
pedía un desarrollo determinado, pero éste no
llegó a realizarse. Así, por ejemplo, el caso de
Kafka,
que parece (parece en El
Castillo)
iba perdiendo el miedo o aversión a las relaciones de
pareja,
tras sus eternas dilaciones con Milena—pero esto no tuvo
tiempo
de suceder, ni su amada de materializarse, a pesar de los amagos. Y
quedan estos episodios futuros como parte fantasmática de
una
vida posible de Kafka.
Una vida esa a la que llevarían sus tendencias o necesidades
inherentes, y por tanto quizá más cierta en
algunos
aspectos que la que (por accidente) llegó a producirse
efectivamente. Somos productos de la necesidad y del azar, y si
éste es recalcitrante, la necesidad (por necesidad) se deja
leer
al menos en parte, y hace sentir su peso desde el futuro, o
desde
el futuro que nos esperaba.
De Marlango—con
la admirable y
admirada Leonor
Watling. Recomiendo, una vez comenzada la canción, y cuando
lleve sonando un minuto, abrir nueva ventana y pegar este enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=u6UXsPNs1RQ
—Y dejar que suenen las dos Watlings a la vez, para un efecto
más envolvente y giratorio, y más mezcla
desorientadora
de tiempos.
Un bonito vídeo contra el uso abusivo de la
propiedad intelectual, que en América llegan al extremo de
tener
que pedir permiso para cada cita de una obra registrada con derechos de
autor: algo que ya te
desespera de ponerte a hablar sobre nada. Por suerte, en un contexto
crítico, está el concepto de "fair use", lo cual
no impide que los libros académicos estén por si
acaso llenos de listas de permisos de autor concedidos para hablar de
tal o cual cosa. Ya no es que te lo pidan los autores; lo exigen los
editores académicos. Por si los pleitos. El vídeo
es de
Eric
Faden, de la universidad Bucknell.
En
la sala grande inmensa de los cines Palafox echan Mortadelo y
Filemón;
en una salita pequeña, la primera película rumana
que obtiene un premio
de categoría mundial, y universalmente aplaudida por la
crítica, aunque
el público naturalmente se resiste. Esta es la
reseña de RedAragón:
El
director rumano Cristian
Mungiu consiguió el pasado año con 4
meses, 3 semanas y 2 días,
una meritoria Palma de Oro en Cannes. Exacto y preciso, el filme se
centra en el aborto de una joven. Poco sabemos del antes. Solo interesa
el ahora. Buena parte de la acción acontece en la
habitación de hotel
donde un tipo sin escrúpulos realiza el rudimentario aborto.
Sorprendentemente la película está planteada
desde el punto de vista de
la amiga de la embarazada, que está con ella durante el
aborto y
protagoniza después una secuencia de "pesadilla", la de la
cena en casa
de los padres de su novio, de una tensión y virulencia moral
insoportables. Un retrato social que recuerda al cine del austriaco
Michael
Haneke.
Está
rodada con poquísimos medios y presupuestos, pero lo hace
jugar a su
favor, produciendo un realismo impactante—de realidad vivida,
más que
de documental. Ayudan a eso la cámara manual, las tomas
atípicas y
largas, a veces larguísimas, pocos cortes y poco artificio
de montaje.
Ejemplo, la escena de la cena con los padres del novio, con un
larguísimo plano inmóvil donde toda la
animación la ponen las palabras,
gestos y contraste de actitudes de personas dándose
ínfulas en un
comedor diminuto, en un ambiente franquista diríamos
aquí. La
protagonista, Otilia, y su novio, están silenciosos
aguantando mecha en
el centro de la imagen, y adivinamos que éste día
en que conoce a la
familia será el último día de novios.
Porque es el día en que madura
Otilia, a golpes, y se da cuenta de que la vida no es como pensaba, y
de que la gente (incluido su novio) no es absurdamente desinteresada y
generosa como ella.
Generosa hasta la abyección y la estupidez:
lo que ha hecho Otilia un rato antes (la acción transcurre
en un solo
día) es dejar que se la tirase en una habitación
de hotel el abortero
ilegal que le está practicando un aborto a Gabita, su
compañera de
residencia de estudiantes. Les faltaba dinero, o eso les dice el tipo,
y la condición es dejarlas colgadas o
beneficiárselas a la dos allí
mismo, así como suena. Y luego el aborto. Absurdamente (pero
a veces la
gente es absurda) aceptan. Y luego a cenar con los futuros. El choque
resulta demasiado brutal, sobre todo habida cuenta del ambiente
opresivo, hipócrita y falso hasta la náusea de la
Rumania de Ceaucescu,
que queda retratado con todas las verrugas. También ayuda a
entender
ese ambiente enclaustrado, asfixiante, cómo una persona
decente como
Otilia puede acabar protagonizando semejantes pesadillas neorrealistas.
Y luego salir corriendo de su patético novio, volver al
hotel donde se
ha practicado el aborto, temiendo que su amiga podría haber
muerto.
Para coger el feto que está tirado en el suelo del cuarto de
baño,
metérselo en el bolso y salir temiendo que le pidan el
carnet a cada
momento, a ver dónde lo tira. Sugiere una historia de
maduración a
través de la violencia psicológica, un
día en el que el mundo cambia
para Otilia, y la experiencia se nos transmite muy en vivo y en
directo. Aunque hay espectadores que no entienden por qué
las escenas
son así de inmóviles a veces, o por
qué la gente habla de cosas que no
tienen que ver... A esos, les recomiendo Mortadelo y Filemón.
Si
es indicativa la relación con el novio, que va a lo suyo, y
sólo se
preocupa por quedar bien ante los padres, también lo es la
actitud de
su "amiga" Gabita. Ésta está paralizada y con los
plomos fundidos,
comprensible, pero también se adivina en ella una
indiferencia y
pasividad, un dejarse querer irresponsable, que acaba por abrirle los
ojos a su amiga. Apenas acierta a decirle "gracias" después
de que ésta
se baje valiente y estúpidamente las bragas para que el
abortero la
pase por la piedra. Y termina la película con Gabita que se
ha bajado a
cenar, ya tranquilamente, mientras la otra corría por la
oscuridad con su feto en el
bolso. La única preocupación de la Gabita (y
poca, sólo por decir) era
que le diesen sepultura al feto—aunque acaba en un colector
de basuras.
Y es que se respiran también clases sociales y buenos
quedares en esta Rumanía
supuestamente comunista—Otilia es de peor familia que su
novio y que
Gabita, cosa de matices, y se afana por agradar y por ser servicial;
los otros van a lo suyo, y sobre todo a salir todo lo indemnes que
puedan, haciendo que el vecino pague el pato si es posible. Cenando con
Gabita, Otilia propone no hablar más del tema, pero
adivinamos que
también su amistad con ella ha terminado, con esta nueva
perspectiva
sobre la vida que ha descubierto.
¿Es antiabortista la película?
Su aspecto general no parece indicarlo, y no veo que la
crítica la
interprete como un alegato contra el aborto. Como digo, parece una tranche de vie.
Pero sí tiene una significación, y se subraya la
irresponsabilidad
moral de los personajes envueltos en este aborto en
concreto—llegando
hasta extremos que serían grotescos si la ilusión
de realidad no fuese
tan grande, los diálogos tan bien llevados y los actores tan
excelentes. Magistral por ejemplo la escena en la que el abortero las
va atornillando hasta ponerlas en una situación en las que
se las tira
una tras otra, sin contemplaciones y hasta como quien les hace un
favor. ¡Evidentemente no es un alegato en pro del aborto
ilegal! En
todo caso vemos aquí una caricatura de éste,
tanto más efectiva por no
parecerlo, de la manera en que el aura de ilegalidad de los abortos
pringa y ensucia moralmente a quienes se ven involucardos en esta
situación, aunque no acaben físicamente follados.
Por eso se centra la
película precisamente en la amiga que ayuda
(situación de tantísima
gente...) y no de la propia abortadora, que, como digo, es un modelo de
irresponsabilidad e hipocresía así por lo bajini
y con aires de
mosquita muerta. Buenas piernas, por cierto—son lo menos
neorrealista
de la película.
Así que, sí: en conjunto una película
sobre el
pringue moral del aborto—además de otras cosas
como el idealismo mal
orientado, la hipocresía bajo las tiranías, etc.
La chica empieza
diciendo que estaba de dos meses, luego resulta que eran
cuatro—el
abortero sube el precio, al ser entonces ya "asesinato" segun las leyes
rumanas. Pero todo era vaguedad sobre las fechas: nadie sino el
título,
la voz autorial de la película, nos dice eso tan preciso de
"4 meses, 3
semanas y 2 días". Lo cual implica un cierto comentario, una
llamada de
atención al fetillo muerto, una atención que
quieren evitar tanto
Gabita como Otilia, pero que queda subrayada durante uno de esos planos
atípicos y no hollywoodienses—en el que Otilia va
a por algo para
envolver al feto, pero la cámara se queda
enfocándolo inmóvil,
mostrándonos sus bracillos y su cara cubierta de cuajarones
de
sangre—señalando así a la manera
directa y eficaz de la película que
ésta es la historia de Otilia, una chica que abre los ojos,
pero
también, como no, la de otro que no llegará a
abrirlos, en parte
gracias a la colaboración prestada por Otilia no se sabe muy
bien por
qué.
4 meses, 3
semanas y 2 días. Director: Cristian Mungiu.
Interpretes: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alex
Protocean... Rumania, 2007.
Esta
es mi página en Mi Literaturas. Un sitio social
creado en Ning,
donde se pueden generar redes sociales sobre cualquier tema. A esta red
me
apunto hoy tras conocer el sitio (gracias a Magda).
Es una especie de
Facebook de temática literaria. Facebook no es que
lo haya
usado hasta ahora ni mucho ni poco: mis redes sociales, de existir,
deben estar por otra parte. Se me hacen de hecho un poquito como
asfixiantes las redes sociales, una especie de miniinternéts
acotados y encerrados (y además siempre me han dicho que soy
un
insociable). Pero sin duda tienen sus ventajas para quiene las
cultiven—que no sé si seré de ellos,
todo es
imprevisible en el desarrollo de la red.
Además tiene también este sitio un
blog incorporado, el séptimo u
octavo blog que adquiero, si no pierdo la cuenta. Lástima
que no
importe automáticamente los blogs existentes, como sucede en
Facebook, aunque supongo
que iré colgando por ahí artículos
literarios. Por
proliferar: aunque
tiene un límite la existencia en red, puesto que lo tiene la
real. Y eso pongo en el primer post:
No
podemos proliferar al mismo ritmo que los medios, a menos que nos
regalasen vidas adicionales. Como ya tengo un blog (Vanity
Fea, http://garciala.blogia.com), iré poniendo en este
algún artículo de
interés literario que aparezca en él.
Y en el segundo post, un reprint de mi comentario sobre Ex Libris, de Ross
King.
En una conversación sobre blogs literarios, y blogs y
libros, se
preguntan por qué los blogueros sueñan con ver su
blog en
forma de libro, si así se pierde precisamente la
especificidad
del blog... Y digo yo,
El libro supone cuerpo
físico,
transporte, inversión... al fin, dinero, y eso es la prueba
de
que alguien apuesta por él, jugarse el dinero. Es por tanto
un
marchamo de calidad: alguien da de su sangre por tu blog. ¿Y
qué más quiere un bloguero? El libro es una forma
de
reconocimiento de calidad, o llámese de interés,
y eso es
lo que quiere todo bloguero, interesar. Aparecer nombrado en la prensa,
o en la tele, es otra manera equivalente de obtener ese reconocimiento.
Otro es recibir muchas visitas (sobre todo apreciativas), donaciones,
etc. Por otra parte el blog sufre una cierta angustia de lo
transitorio, como si estuviese perpetuamente desfasándose y
quedando atrás, perdiéndose a sí
mismo, y el libro
proporciona la ilusión (ilusión, digo) de que
todo se ha
recuperado, que todo ha tenido sentido, ha recibido cuerpo y
estabilidad, y queda monumentalizado para la eternidad. Así
de
ilusos somos los blogueros, y todos los demás escritores,
dicho
sea de paso.
Jueves 24 de enero de 2008
La historia de Ben el Yeti, y Teresa la puta redimida, un cineasta, y
la abuelita del gato
El juicio de Harold Bloom sobre Doris Lessing cuando
le dieron el Nobel
no fue benevolente: dijo que en los últimos años
no
había escrito más que ciencia-ficción
de tercera
categoría. Bueno, eso cuando sea ciencia-ficción.
Su
última novela (que no he leído ni pienso leer), The Cunt, o The Cleft más
bien, tiene desde luego un planteamiento atroz—es una
fantasía no inteligente sobre la diferencia sexual, que
describe
una utopía feliz primigenia habitada únicamente
por
mujeres-ninfas autorreproductivas; moran en un paisaje
alegórico
al lado de una gigantesca vulva geológica. Esta
utopía se
va al traste cuando nace un monstruo con colgajos deformes donde otras
tienen la geología. Y empiezan a proliferar los monstruosos
varones, que son inquietos y violentos, y llega con ellos el Mal al
mundo, y se va al traste el feliz gineceo... vamos, literatura de
horror. Se impone la tesis de que algo chochea Doris Lessing, o al
menos que ha escrito cosas mejores antes. Aunque otras veces tampoco
muy distintas, todo sea dicho.
A resultas del Premio Nobel me he leído una novela que
tenía en lista de espera desde hacía
años: The
Fifth Child
(1988) sobre una pareja que tienen un hijo monstruoso (otro monstruo
sospechoso de estar plantado ahí por la autora) y les
destruye
la convivencia. Resultó frustrante:
parecía
más media novela que una novela. Y en efecto, tiene una
segunda
parte, Ben, in the
World (2000)
—que no acaba de armonizar con la primera parte, y que es
aún menos satisfactoria, con lo cual nos quedamos con dos
medias
novelas en lugar de una. En fin, es una novela cualquiera, de esas del
montón montonazo, pero espero que no haya contribuido a que
el
jurado le diese a Lessing el premio Nobel.
La primera novela, The
Fifth Child,nos
habla de una pareja de clase media británica que
(atípicamente en ese país) les encantan los
niños
y deciden tener una gran familia. Pero el quinto hijo, Ben, es
raro—más que raro, no parece plenamente humano. Y
ya de
pequeñín tiene un aura maligna, un pelo y
hechuras mal
puestos y desagradables, y un comportamiento
extraño e impropio de su edad que hace que le rodee un
círculo de silencio e incomodidad. Parece un duende, o un
marciano, o algo, antes que una persona. Las relaciones familiares se
agrian, los parientes y amigos les hacen el vacío, la vida
de la
pareja se convierte en un tormento. No saben qué hacer con
este
fenómeno. Deciden internarlo (abandonarlo de hecho) en una
institución "especial." Pero a la madre le entran
remordimientos
de conciencia, y lo vuelve a traer a casa. Sigue la
desintegración personal y familiar, mientras se va alejando
cada
vez más de la familia, convirtiéndose en un
adolescente
precoz y problemático, miembro de bandas de gamberros o
criminales juveniles, hasta que lo van perdiendo de vista poco a
poco... y plof, así se queda la cosa.
No extraña que a Doris Lessing le entrasen
también
remordimientos de conciencia de dejar a su novela así
(seguro
que algo le comentarían también); no
podía
quedarse sin saber cómo acababa la cosa, hasta que
retomó
la novela y le dio un final con el suicidio de Ben tirándose
por
un precipicio. Otro plof—esta vez definitivo.
The Fifth Child
tiene sus momentos—por ejemplo está bien
la escena en que la madre se horroriza a sí misma por haber
entregado a su hijo a una institución para casos
intratables.
Porque (esto es típico en Lessing, y quizá
más
británico, de hecho) no van con medias tintas, no lo ponen
en
una residencia para irlo a visitar, etc. Lo internan de repente con
idea de no volverlo a ver mas. Pero la madre, que no quería
ni
saber dónde estaba el sitio, lo localiza, y sigue una
descripción impactante de esa noche, con lluvia intensa,
caserón gótico solitario, enfermeros-carceleros
asqueados
de la vida, y una galería de niños monstruos a
los que tienen ahí guardados. A ese pozo negro iban
todos los seres horribles e infrahumanos nacidos en el país,
supuestamente para cuidarlos, en la práctica para
encerrarlos
lejos y matarlos lentamente con dosis cada vez más fuertes
de
sedantes. Y ahí estaba su hijo, lleno de mierda en una
celda.
Tras firmar unos papeles se lo lleva bien lejos de
allí—sin poder llegar sin embargo hasta un final
feliz.
Aquí está interesada Lessing en subrayar la
malignidad y
peligrosidad imprevisible del niño
éste—que
básicamente es un humano primitivo, una especie de homo
erectus
(aunque Lessing no entiende de estos homos) o un neandertal de garrota
clásico. Y malo malvado, con un toque de la semilla del
diablo,
un peligro para las mascotas y para los bebés de la casa.
Una
prima suya es mongólica, o sea que no se trata en principio
de
que a Lessing le horroricen los síndromes y retrasos
mentales.
Al menos para eso ha puesto allí a esta niña,
tratada por
todos con normalidad. Pero el quinto hijo, Ben, es inquietante,
ominoso, alarmante... su madre no lo quiere, desde luego,
pero
nadie lo quiere alrededor. No aprende, o poco y mal. Y se junta con lo
peorcito de la sociedad. Todo dentro de una ligera atmósfera
de
implausibilidad. El resultado es un tanto histérico, como si
la
novelista compartiese una fijación obsesiva de la madre, un
horror a un hijo decepcionante, y la proyectase contra el personaje
haciendo que ese horror emane del personaje mismo y no de una mala
relación con la madre. En fin, casos hay de espanto, no voy
a
decir que no, pero aquí no acaba de quedar bien tratado,
porque
el chaval sí tiene buena relación con los
pandilleros que
lo tratan bien y lo aprecian mínimamente... aunque ni la
autora
parece darse cuenta de eso, y parece ella misma alterada por el aura de
malignidad que emanan este Ben y esas pandillas de gamberros
barriobajeros...
Y el problema se agudiza cuando en la
continuación (Ben,
in the world),el
personaje tiene bien poco en común con el que hemos visto en
la primera parte. Aquí no hay malignidad alguna en Ben, ni
auras
ominosas: ni para la autora, ni para la gente que lo rodea. No es tanto
que ahora se presente la acción desde su punto de vista (en
lugar del de su madre) cuanto que la autora se ha pasado a su bando, y
ya no lo ve como un ente maligno—nos ha cambiado la semilla
del
diablo por un pobre subnormal marginado. Ben tiene un
aspecto extraño ("un yeti", etc.), la gente se suele
extrañar y apartarse de él, aunque con frecuencia
lo
tratan con normalidad en muchas circunstancias, o no se fijan
especialmente. Es cortico, sí, y algunos lo explotan: va
pasando
de mano en mano, primero de una viejecita amable con gato, que le
ayuda, a una
prostituta que se lo beneficia con connotaciones de bestialismo, pero
lo
aprecia. Luego a su chulo, que lo mete a pasar droga a Francia con un
colega suyo, luego lo adopta un cineasta fascinado por su aspecto, que
se lo lleva a Brasil para hacer una película de hombres
primitivos... Pero oye, entretanto no le va tan mal a este pobre yeti
sin oficio ni beneficio; su familia lo abandonó, pero va
encontrando quien le dé de comer y un sitio donde dormir, y
hasta
extras.
En Brasil el cineasta se olvida de él, pero lo adopta su
ligue
brasileño, Teresa: además el hombre del cine les
ha
dejado abundantes dineros; alegría, y van tirando.
Aquí
también parece perder interés en él la
novelista,
más interesada súbitamente en Teresa, y en su
historia de
favelas y prostitución infantil. Divagamos. Pero en fin,
llega
Ben a oídos de unos científicos que quieren
estudiarlo
como el eslabón perdido, una regresión evolutiva;
lo
secuestran y lo encierran en una jaula en un laboratorio de animales.
Teresa y un novio lo liberan, y por quitarlo de Rio de Janeiro en parte
se montan una excursión a lo que decían que era
"un sitio
de gente como él"— el novio había sido
minero y
había visto, casualidad, unas pinturas
prehistóricas tan
detalladas en un lugar remoto de los Andes, en las que se
reconocía a gentes idénticas a Ben. Lo cual
muestra, dicho sea de paso que Doris Lessing no
tiene gran idea ni gran interés, o cree que su lector no
tiene gran idea o gran interés, ni de
iconografía prehistórica, ni de
evolución
humana— pues va a elegir precisamente Sudamérica,
el continente
más recientemente poblado, y eso sólo por el Homo
Sapiens,
para ir a situar allí sus eslabones perdidos... Como
ciencia-ficción,
desafía (y derrota) a la credibilidad y las normas de
mínima seriedad del género.
En fin, que se montan estos pobres de solemnidad (de modo implausible)
una expedición andina, sólo porque a Ben le
hacía
una ilusión loca ver a "su gente" y a todos les daba apuro
decirle
que eran sólo pinturas... Vamos, que se suben a
los Andes
por quedar bien (mal), y el lector se sigue leyendo la novela como si
fuese parte de la artificial expedición. Y en fin, al final
ve
las imposibles pinturas Ben, hace un canto a las estrellas y se suicida
despeñándose al saberse solo en su especie.
¿Que no es ciencia-ficción? ¿Que es un
drama
humano? Pues no está bien llevado, por ejemplo esto
último que he dicho. Conversaciones y motivaciones absurdas.
Le
falta estilo, le falta credibilidad (de la otra), falta de todo. En
Lessing, las descripciones desmañadas en boca de la
narradora,
que sugieren una invención trabajosa y desganada, se
alternan de
modo impredecible y atropellado con escenas detalladas y conversaciones
mal engarzadas, o irrelevantes, o divagantes. Y de repente, nos
adelanta que "la historia de tal personaje tuvo un final feliz y se
casó y a veces se acordaban de Ben", como si tales cosas se
pudiesen decir seriamente no ya en el siglo XX sino en el XIX. Supongo
que después se iría Lessing a dar de comer a los
gatos,
ya rellena la cuartilla de esa mañana. Creatividad u
ocurrencia
lingüística o de pensamiento, intertextualidad,
sutileza o complejidad
estructural, o representacional—cero. Ni siquera se usa la
perspectiva particular de Ben de alguna manera interesante para lograr
algún efecto estilístico
especial—resulta ser un
buen salvaje de lo más soso. Es una falta de maña
narrativa la de esta novela, una falta de arte literario, como raras
veces se habrá visto en un Premio Nobel (nunca, en mi caso).
La novela termina con unas palabras de la benefactora Teresa, diciendo
de Ben que menos mal que se ha suicidado y así no
tendrán
que pensar más en él. Se supone que debemos
apiadarnos de
Ben y sentir la crueldad de esas palabras, pero no se nos ha convencido
lo bastante para que no estemos de acuerdo. De hecho, hasta la autora
parece a otro nivel aliviada de que este yeti suyo se haya quitado de
enmedio, de un mundo en el que nunca debió
aparecer—si es
que hasta sus benefactores lo consideran un semianimal, por mucho que
hable. No sabe uno qué pensarían de casos de
subnormalidad profunda, si les plantearían dudas sobre si
pertenecen a la especie humana. Y tipos feos, mal totoñados
y peludos, tanto en mi
pueblo como fuera de él he visto unos cuantos.
Vamos, que aparte de sus limitaciones estilísticas, la
novela
tiene mal combinado su proyecto de ciencia-ficción (traer un
cavernícola a nuestros días) con sus
preocupaciones por
la exclusión social. Aquí interaccionan
de forma
forzada y nada convincente. Para observar el choque de las disfunciones
sociales, o el egoísmo humano, con la subnormalidad y el
estigma, no hace falta recurrir a unos yetis andinos que enfadan a
nuestro antropólogo interno. Me temo que le falla
el
interés, o le tiembla la mano a la autora; y es que son
muchos
años, y estar "bien de cabeza" a esa edad no siempre implica
ser
aún capaz de hacer grandes obras de arte, ni siquiera
pasables.
O llámenlo una temporada floja que le dio a los ochenta, en
lugar de a los cuarenta; a veces pasa, pero ya suelen ser definitivas.
Mejor quedarse con El
cuaderno dorado. Las demás obras de Lessing no
se leen mucho.
Comentario al post de María Dubón sobre la Belleza:
La
belleza es un concepto elusivo y complejo, qué duda cabe. Y
eso es
porque responde, como señalas, a distintos criterios de
valoración,
algunos casi biológicos, otros con asociaciones
éticas o culturales.
Una
dimensión importante, creo, y que se suele pasar por alto,
es la
dimensión interaccional de la belleza. Es decir, algo nos
parece bello
porque así nos adherimos a los códigos
estéticos de un grupo social al
que aspiramos a pertenecer, o cuyos valores hemos interiorizado.
De
este modo la fuerza de nuestra adherencia a esos criterios, ideales, o
a los intereses creados entre ese grupo y nosotros, se suma o se resta
de otros criterios estéticos.
El
resultado es que los juicios de belleza parecen caóticos en
relación
con su objeto. Pero tienen cierta coherencia en relación con
su sujeto.
Remitente:
Dr. José Angel García Landa, Departamento de
Filología Inglesa y Alemana.
Destinatario: Sr. Director del Departamento de
Filología Inglesa y Alemana, UZ.
Asunto: Solicitud de convocatoria de comisión
de Planes de Estudio
Fecha: 23/1/08
Sr. Director:
Como Vd. sabe, estamos en la fase de elaboración planes de
estudio para la implantación de las nuevas titulaciones de
Grado. No creo necesario extenderme sobre la trascendencia de este
proceso para la actividad de este departamento. Por ello me sorprende
que todavía no se haya convocado ninguna reunión
de
nuestra Comisión de Planes de Estudio con vistas a remitir a
la
comisión de la facultad las propuestas de este departamento,
y
más en concreto en lo relativo al Grado de Estudios Ingleses,
Conviene recordar que tanto la Dirección como los miembros
de la
Comisión de Planes de Estudio expresaron su compromiso de
que
las reuniones de ésta serían abiertas al
profesorado del
Departamento que desease asistir a ellas, por lo que se
debería
hacer pública su convocatoria.
Sería muy indeseable que se incumpliese este compromiso, y
que
nos encontrásemos, como sucedió en el caso del
Postgrado,
con prisas súbitas, obligados a votar una propuesta
desconocida
para la mayoría, y elaborada en una reunión
particular de
un grupo de profesores. Recuérdese que esta manera de
proceder
condujo en última instancia a dos resoluciones del Rectorado
en
contra de los criterios de ordenación docente de este
Postgrado,
resoluciones que a fecha de hoy siguen por cierto sin cumplirse.
Si se deja correr el tiempo apremiarán los plazos y nos
veremos
una vez más en esa situación de falsa prisa.
Solicito por
tanto que a la mayor brevedad se convoque una reunión de la
Comisión de Planes de Estudio del Departamento, y que se
invite
a asistir a ella a los profesores del Departamento que lo deseen.
Zaragoza. 23 de enero de 2008
José
Ángel García Landa
(PS: Vaya, efecto fulminante. Primera vez que sucede con un escrito
mío, así que debe ser coincidencia. Apenas cuatro
horas
después, se nos invita a la reunión de la
comisión
de planes de estudios–si bien NO para elaborar una propuesta
de plan
de estudios, sino para tomar decisiones sobre la "actualización
y representación del Departamento respecto a las Comisiones
que se han const[itu]uido
y se están constituyendo para los nuevos estudios de Grado".
Cosa
que no es incompatible, en absoluto, con mis sospechas. Veremos
qué propuesta "del departamento" llevan estos
representantes.
Llevo desde 2003 más o menos pidiendo que se
reúna esta
comisión para elaborar una propuesta de plan de estudios que
pueda decirse que emana del departamento, y no de un grupo particular
de profesores reunidos huis clos en
petit comité. No se reunió la comisión
para
preparar el postgrado, y me temo que tampoco lo va a hacer para el
grado. Claro que en todos estos años ha estado presidida por
un
profesor u otro de ese grupo particular—y supongo que
consideran
que es
suficiente representación con que esté informado
el
presidente de la comisión, aunque no se lo cuente a nadie, y
mantenga sin reunirse a la comisión que preside, durante
años).
PS, continued: En la reunión, la coordinadora de la
sección de ESP se queja de la total pasividad del
departamento
frente a las reformas o implantaciones de planes de estudio que
están teniendo lugar. Nuestro departamento
básicamente
está a la espera de lo que le caiga encima, en lugar de
intervenir activamente en el proceso de diseño de
titulaciones,
y luego se quejará de lo que le caiga o no le caiga encima.
Da vergüenza ajena la situación descrita
por la
coordinadora. Por cierto, que según nos dice otra profesora,
la
situación a nivel de junta de centro no es mucho mejor, y la
Facultad también está esperando a ver lo que le
aterriza
encima, en lugar de tener una política clara sobre
qué
titulaciones quiere y cómo deben ser. El caos, pasividad o
desinterés que se aprecia en nuestro departamento parece ser
mal
de muchos.
En cuanto a la titulación de Estudios Ingleses, intervengo
para
solicitar que esta comisión se reúna y haga su
trabajo de
diseñar una propuesta departamental. Me dicen que
sí se
han reunido—pero será en secreto, y sin producir
actas. Ni
plan de estudios. De hecho, sucede lo que me suponía: el Dr.
Deleyto, presidente de la Comisión de planes de estudio del
departamento, opina que no es necesario que esta comisión
haga
una propuesta de plan de estudios: que ya lo harán los
miembros
designados para la comisión a nivel de facultad. Yo arguyo
que
bien representarán a alguien esos miembros,
además de a
sí mismos, pero esto parece irritar sobremanera al Dr.
Deleyto.
Observo sin embargo que la Dra. Onega comparte mi opinión,
cosa
que no sé si tendrá algún efecto en
las decisiones
que se acaben tomando. Si ni el director del departamento ni el
presidente de la comisión de planes de estudio parecen
interesados en que el departamento tenga una propuesta sobre
qué
plan de estudios quiere, parece probable que nos quedaremos sin una.
Lo cual no quiere decir que quienes vayan a esa comisión que
diseñe el plan de estudios en la Facultad no vayan a tener
su
propia propuesta, no consensuada en el Departamento. Según
previsto.
Otro resumen me dan: "Primero como quieran, después como
sepan, y luego como puedan".
Me inscribo en las redes de Filología
y Filología Inglesa en Wikilearning.
Es un sitio donde se pueden intercambiar intereses, dudas, etc. y
colgar wikis de cursos, artículos o monografías
sobre
filología —o sobre cualquier otro tema. No lo veo
yo muy
activo, sin embargo, ni a los editores muy ocupados en dar al sitio
coherencia quitando materiales no relacionados o desanimando a la gente
en busca de ligues. Me he ofrecido como experto en Filología
Inglesa, pero me parece que el ofrecimiento se ha perdido en el
espacio. No sé si irá a mejor, o si se
quedará en
nada, cosa que parece más probable. Pero en fin: hay un
sitio
wiki de filología inglesa en español, pues
ahí que
voy; por mí que no se diga.
PS. Bueno,
pues ya luzco en
mi página de enlaces la banderita de
en la comunidad de Filología Inglesa de Wikilearning.
Aún
tengo que desentrañar qué es lo que puedo hacer
aparte de
colgar cosas y esperar a que me hagan preguntas. Dicen que pronto van a
ampliar la capacidad de acción de los expertos. Buena falta
le
hace, pues las posibilidades de ordenar, clasificar y editar contenidos
parecen bastante limitadas de momento.
Estoy leyendo, y disfrutando, la tercera parte de la novela de Javier
Marías Tu
rostro mañana (3. Veneno y sombra y
adiós). Aquí
hay un fragmento lúcido, proustiano y despiadado sobre la
nostalgia de las personas que perdemos por el camino. Y sobre la distorsión
retrospectiva:
Es
extraño e incongruente el proceso de las nostalgias, o del
echar
de menos, tanto si es por ausencia como por abandono o por muerte. Uno
cree al principio que no puede vivir sin alguien o alejado de alguien,
la pena inicial es tan afilada y constante que se siente como un
hundimiento sin límite o como una lanza interminable que
avanza,
porque cada minuto de privación cuenta y pesa, se hace notar
y
se nos atraganta, y uno sólo espera que pasen las horas del
día a sabiendas de que su pasa no nos llevará a
nada
nuevo sino a más espera de más espera. Cada
mañana
abre uno los ojos —si se ha beneficiado del sueño
que no
permite olvidar del todo, pero que confunde—con el mismo
pensamiento que lo oprimió antes de cerrarlos, 'Ella no
está y no va a volver', por ejemplo (sea volver a
mí o de
la muerte), y se dispone no a atravesar la jornada fatigosamente, pues
ni siquiera es capaz de mirar tan lejos ni de diferenciarlas, sino los
siguientes cinco minutos y luego otros cinco fatigosamente, y
así seguirá de cinco en cinco si es que no de uno
en uno,
enredándose en todos y a lo sumo tratando de distraerse
durante
dos o tres de su conciencia, o de su parálisis cavilatoria.
No
será por su voluntad si esto sucede, sino por
algún azar
bendito: una noticia curiosa en el telediario, el rato de completar o
de empezar un crucigrama, la llamada irritante o solícita de
alguien a quien no soportamos, la botella que se nos cae al suelo y nos
obliga a recoger los añicos para no cortarnos cuando por
pereza
andamos descalzos, la infame serie de televisión a la que le
vemos la gracia —o es simplemente que nos acostumbramos a la
primera a ella, de golpe— y a la que nos entregamos con
inexplicable consuelo hasta los títulos de
crédito
concluyentes, deseando que se iniciara al instante otro episodio que
nos permitiera aferrarnos a un estúpido hilo de continuidad
hallado. Son las rutinas halladas als que nos sostienen, lo que a la
vida le sobra, lo tonto inocuo, lo que no entusiasma ni nos pide
participación ni esfuerzo, el relleno que despreciamos
cuando
todo está en orden y nosotros activos y sin tiempo para
añorar a nadie, ni siquiera a los que ya se han muerto
(aprovechamos esos periodos para sacudírnoslos de nuestras
espaldas, de hecho, aunque eso sirva sólo temporalmente,
porque
los muertos se empeñan en seguir muertos y siempre vuelven
más tarde, para hacernos sentir la punzada de su alfiler en
el
pecho y caer como plomo sobre nuestras almas).
Pasa entonces el
tiempo, y a
partir de un día difuso volvemos a dormir sin sobresaltos y
sin
recordar el sueño, y a afeitarnos no ya al azar ni a
deshoras
sino por la mañana; ninguna botella se rompe ni nos irrita
ninguna llamada, prescindimos del culebrón, del crucigrama,
de
las salvadoras rutinas sobrevenidas que observamos con
extrañeza
en la despedida porque ya casi ni comprendemos que nos hicieran falta,
y hasta de las personas pacientes que nos entretuvieron y nos
escucharon durante nuestra temporada de luto, monótona y
obsesiva. Alzamos la cabeza y miramos a nuestro alrededor de nuevo, y
aunque no haya nada promisorio ni llamativo, ni que sustituya a lo
añorado y perdido, empieza a costarnos mantener esa
añoranza y nos preguntamos si de verdad perdimos. Apareze
una
pereza retrospectiva respecto al tiempo en que amábamos o
nos
desvivíamos o nos exaltábamos o nos
angustiábamos,
uno se siente incapaz de volver a prestar tanta atención a
alguien, de tratar de complacerla y de velar su sueño y de
ocultarle lo ocultable o lo que le haría daño, y
en la
asentada ausencia de alerta halla uno un enorme descanso. 'Fui
abandonado', piensa 'por la amante, el amigo o el muerto, tanto da,
todos se fueron, el resultado es el mismo, me quedé a lo
mío. Acabarán lamentándolo, porque
gusta sentirse
querido y entristece saberse olvidado y yo ahora los voy olvidando, y
el que se muere, más o menos, también sabe lo que
le
espera. Yo hice cuanto pude, aguanté a pie firme, y aun
así se me apartaron'. Cita uno entonces para sus adentros:
'La
memoria es un dedo tembloroso'. Y añade luego de su cosecha:
'Y
no siempre atina a señalarnos'. Descubrimos que nuestro dedo
ya
no atina, o que lo logra cada vez menos, y que quienes nos absorbieron
la mente noche y día y noche y día, y estaban
fijos en
ella como un clavo martillado y hundido, se desprenden poco a poco y
comienzan a no importarnos; se tornan borrosos, temblorosos ellos
mismos, y hasta se puede dudar de su existencia como si fueran una
mancha de sangre ya frotada, lavada y limpiada, o de la que
sólo
queda el cerco, lo que más tarda en quitarse, y ese cerco ya
va
cediendo.
Pasa entonces
más tiempo y
llega un día, antes de que desaparezca el rastro, en el que
la
mera idea de acercarse a ellos nos representa de pronto una carga.
Aunque no vivamos contentos y todavía los echemos en falta,
aunque aún suframos por su lejanía o su
pérdida en
alguna ocasión suelta —una noche miramos desde la
cama
nuestros zapatos solos, dejados al pie de una silla, y nos invade la
pesadumbre al acordarnos de los de tacón de ella que
solían ponerse a su lado año tras año,
subrayando
que éramos dos hasta en el sueño, en la
ausencia—,
resulta que quienes más quisimos, aún queremos,
se han
convertido en gente de otra época, o perdida por el camino
—el nuestro, a cada uno le cuenta el suyo—, en
seres casi
pretéritos a los que no apetece volver porque ya nos son
consabidos, y el hilo de la continuidad se ha roto con ellos. Miramos
siempre el pasado con un sentimiento de superioridad soberbio, hacia
él y hacia sus contenidos, así sea nuestro
presente
más bajo o más desdichado o enfermo, y el futuro
no nos
augure mejoría de ningún tipo. Por brillante y
feliz que
fuera, lo pasado se nos aparece contaminado de ingenuidad, de
ignorancia, en parte de tontería: en ello nunca
sabíamos
lo que vendría después y ahora sabemos, y en ese
sentido
sí es inferior, objetiva y efectivamente; por eso lleva
consigo
siempre un elemento de irremediable tontuna, y nos hace sentir
vergüenza por haber permanecido en Babia, por haber
creído
en su tiempo lo que hoy nos consta que era falso, o quizá no
lo
era entonces, pero ha dejado también de ser cierto, al no
haber
resistido o perseverado. El amor que parecía firme, la
amistad
de la que no dudábamos, el vivo con el que
contábamos como
vivo eterno porque sin él era inconcebible el mundo o que el
mundo fuera aún tal mundo, y no otro sitio. A nuestro muerto
más querido no podemos evitar mirarlo un poco de arriba
abajo,
más al cabo del más tiempo que va
haciéndolo
más caduco, no sólo con pena sino con
lástima,
sabedores de que no se ha enterado —oh, fue un
iluso— de
cuanto sucedió tras su marcha, mientras que nosotros
sí
estamos al tanto. Asistimos a su entierro y oímos lo que
allí se decía, también lo que se
murmuraba entre
dientes, como si los que hablaban temieran que él
aún
pudiera escucharlos, y vivmos a sus dañadores presumir de
íntimos suyos y fingir que lo lloraban. Él no vio
ni
oyó nada. Murió en el engaño, como
todo el mundo,
sin saber nunca lo bastante, y es eso precisamente lo que nos lleva a
compadecerlos a todos y a considerarlos pobres hombres y pobres
mujeres, pobres niños adultos, pobres diablos.
Tampoco saben ya de
nosotros los
que dejamos atrás o se fueron de nuestro lado, para nosotros
han
quedado fijos e inamovibles igual que los muertos, y la sola
perspectiva de volver a encontrarlos y tener que contarles y
oírles se nos hace muy cuesta arriba, en parte porque nos
parece
que ni ellos ni nosotros querríamos contar ni
oírnos
nada. 'Qué pereza', pensamos, 'esa persona no ha asistido a
mis
días durante demasiado tiempo. Solía saberlo casi
todo de
mí, o lo principal al menos, y ahora se le ha hecho un hueco
que
no podría ser colmado, aunque yo le relatara con todo
detalle lo
habido sin su conocimiento inmediato. Qué pereza tratarse de
nuevo, y explicarse, y qué trastorno reconocer al instante
las
viejas reacciones y los viejos vicios y las viejas zozobras y los
viejos tonos, los míos con ella y los suyos conmigo; y hasta
los
mismos celos mordidos y las mismas pasiones, sólo que
acalladas. Ya nunca podré
verla como a alguien nuevo, tampoco como a mi ser
cotidiano, me resultará gastada a la vez que ajena. Iré a
casa a ver a Luisa, y a los niños, y tras estar largo rato
con
ellos y empezar a reacostumbrarlos, me sentaré al lado de
ella
otro rato más corto, quizá antes de salir a cenar
a un
restaurante, mientras esperamos a la canguro que tarda, en el
sofá compartido durante tantos años pero ahora
como una
visita extraña, de confianza y desconfianza, y no sabremos
cómo comportarnos. Habrá pausas y carraspeos, y
frases
estúpidas e inauditas estando los dos cara a cara, como
"Bueno,
¿qué tal te va?" o "Te veo con muy buen aspecto".
Y
entonces nos daremos cuenta de que no podemos estar juntos sin estarlo
de veras, y de que además no lo queremos. No
habrá entera
naturalidad ni artificialidad completa, no se puede ser superficial con
quien conocemos profundamente y desde siempre, tampoco hondo con quien
nos ha perdido el rastro y escondido el suyo, y tanto ignora. Y al cabo
de media hora, tal vez de una, de dos a lo sumo, a los postres,
consideramos que ya está, y lo que será
más raro,
que con esa vez basta y me sobrarán trece días. Y
aunque
impensablemente cayéramos el uno en brazos del otro y ella
me
dijera lo que llevo tanto tiempo deseando oírle, "Ven, ven,
estaba tan equivocada antes. Ocupa de nuevo este lugar a mi
lado. No he
ahuyentado tu fantasma, esta almohada es aún la tuya y no
había sabido verte. Ven y abrázame. Ven conmigo.
Regresa.
Y quédate aquí para siempre"; aunque en vista de
eso yo
cerrara mi apartamento de Londres y me despidiera de Tupra y de
Pérez Nuix, de Mulryan y Rendel y aun de Wheeler, e iniciara
la
tarea rauda de convertirlos en un largo paréntesis
—pero
hasta los interminables se cierran y luego puede uno
saltárselos—, y regresara a Madrid entonces con
ella
—y no digo que no lo hiciera si hubiera esa oportunidad, si
me la
diera—, lo haría sabiendo que lo interrumpido no
puede
reanudarse, que aquel hueco permanece siempre, quizá
agazapado
pero constante, y que un antes y un después nunca se
sueldan.'
Es curioso, un tanto escheriano, el uso de las comillas. Claro que es
muy adecuado en un texto donde el narrador presenta su experiencia
posible (o real) como paradigma y ejemplo del trayecto que siguen todas
las almas.
Un artículo en el blog de Víctor Gómez
Pin, "Especies
y genoma",
expone problemas sobre la definición genética de
las
especies. Yo propongo una definición discursiva, y le pongo
este
comentario:
Una especie es un genoma, sí... pero eso desde el punto de
vista
genético, que quizá no esté preparado
todavía para delimitar adecuadamente las especies,
según
se colige de lo que dice en el artículo.
Ahora bien, hay otros conceptos delimitadores de especie aparte del
genético: el anatómico, sin ir más
lejos. O el de
la capacidad de reproducción (observando
anatomías y
descendientes, no analizando genes).
Estos quizá también sean insuficientes en muchos
casos.
Una especie es, seguramente, un concepto variable según el
contexto en que se usa, y quizá nunca se llegue a una
integración total de esos diversos parámetros,
pues
proceden de discursos y objetivos prácticos diferentes.
Una especie es... un concepto conveniente a veces, e inoportuno otras
veces.
De hecho, el concepto de especie es una especie de
constelación de conceptos.
Algunas veces me dicen (por lo mucho que despotrico) que soy un caso
típico de burnout o quemado. Yo no hacía mucho
caso, pero
tendré que resignarme, visto este artículo de El Mundo que se
recoge (sin firmar) en Ibercampus.
Lo pongo enterito: tantas son las cosas que al parecer se me aplican en
primera persona (pongo algunas en negrita). Ahora bien, me tranquiliza
ver que soy un caso leve. De grandes quemados, dice una encuesta que
hay muchos depresivos: un tercio de estresados/frustrados/deprimidos, y
hasta un 8% con pensamientos suicidas. Sí que veo a mi
alrededor
tendencias depresivas. Pero yo, para nada. Frustración, algo
tendré—pero bah, se me va todo por la boca.
El
estrés laboral encuentra en el sector docente una
víctima
habitual. Varios estudios demuestran que el número de
afectados
no sólo es mayor de lo que se cree, sino que a menudo, sus
víctimas piensan de forma cada vez más alarmante
en el
suicidio. En una encuesta realizada entre varias facultades
españolas, el 8% de los encuestados ha confesado
habérselo planteado. En 1572 el Santo
Oficio
irrumpía en la Universidad de Salamanca para apresar a Fray
Luis
de León, acusado de traducir sin licencia ´El
Cantar de
los Cantares´. Le habían denunciado, entre otros
compañeros, los catedráticos León de
Castro y
Bartolomé de Madina.
Si Fray Luis de
León
hubiera vivido en la actualidad, sin duda se vería
encuadrado en
ese 31,7% del profesorado universitario que dice estar afectado de
estrés laboral crónico a causa del
´mobbing´
al que le someten sus colegas. Si bien, la posibilidad de ser condenado
a morir en la hoguera parece un caso extremo de síndrome del
´quemado,´ como normalmente se denomina al
estrés
laboral crónico o ´burn out´.
El profesor de la
Universidad de
Murcia José Buendía, uno de los expertos
mundiales en
´burn out´, define este síndrome
«como un
cuadro clínico cuyos síntomas principales son el
cansancio emocional, la
despersonalización -de los que le rodean en su
ámbito laboral- y la falta de
realización personal».
Buendía es
también
director de una investigación sobre los niveles de esta
afección en el personal de las universidades
españolas.
Los resultados son escalofriantes: el 83,6% del profesorado
Universitario evaluado en la Universidad de Murcia dice sufrir de
estrés laboral crónico. Más extremo
aún
parece ese «30% que admite tener sentimientos de inutilidad y
carecer de esperanza de futuro; o el 8% que ha reconocido pensar
recurrentemente en quitarse la vida». Los datos de este
turbador
estudio confirman que algo
falla en la Universidad española.
MOTIVOS. El informe
enumera
algunas de las razones por las que el porcentaje de profesores
afectados por ´burn out´ es tan escandaloso:
«La
arbitrariedad en la promoción que genera relaciones de
apadrinamiento y vasallaje y no admite críticas;
la evaluación del profesorado -un sistema que no siempre es
apto
para calificar adecuadamente los resultados -; la relación
profesor/alumno. Pero sobre todo la falta
de participación en la toma de decisiones
y saber que se trabaja muchas veces sin apoyos». Esta
opinión coincide con la de Rosa Caramés Balo,
profesora
en la Universidad de La Coruña, y Francisco Ramos,
catedrático en Salamanca, autores de sendos estudios sobre
´burn out´ en sus respectivas instituciones.
«El
profesor de universidad siente que se ha convertido en un instrumento
-despersonalización-. No se cuenta con él para
abordar
las reformas que debe afrontar la universidad
española».
Un ejemplo claro es la adaptación al
tratado de Bolonia.
Un cambio que requiere «un giro de 180 grados. Preparar nuevo
material, metodología, reducir las aulas y consecuentemente
dar
más clases». En efecto, muchos profesores sienten
que no
tienen tiempo material -el 40% del estudio de La Coruña- y
que
no se ha escuchado su opinión sobre como enfocar este
proceso.
«Y un profesor quemado siempre acaba contagiando a los
alumnos.», sentencia Francisco Ramos.
Habría que
hablar también del raquitismo
salarial
de muchos contratos, como los de los adjuntos; o la relación
con
los alumnos que, como indica Pedro Álvarez, de la
Universidad de
Extremadura «llegan cada vez menos preparados, algo que
también nos desilusiona».
Pero todo se resume
en un argumento: es la
propia idiosincrasia de la Universidad Española la que quema
a su profesorado.
Una institución que, como se atreve a declarar
Buendía, y
suscriben anónimamente muchos de sus compañeros,
«amenaza cada vez más la libertad de
expresión de
las voces críticas -algo que también frustra- y
que hay
que cambiar». Una opinión que ha supuesto la
relegación profesional de muchos de los que se han
aventurado a
denunciar lo evidente.
José
Buendía sabe de
lo que habla ya que acaba de presentar su libro
´Más
allá del Poder y de la Muerte´
(Aguaclara)´.´
Una de las partes versa sobre la Universidad española y lo
que
para él supuso la publicación, en estas mismas
páginas, de un artículo denunciando esta
situación. ¿El retorno de la
Inquisición?
Un último
dato: un informe
de la National Education Association descubrió que un tercio
de
los profesores no se dedicaría a la docencia si pudiese
elegir
de nuevo. ´Dichoso el humilde estado / del sabio que se
retira /
de aqueste mundo malvado´.
Como
decíamos... ¿ayer?
Añadiría
yo la
pasividad desesperante de las autoridades universitarias ante las
denuncias presentadas por acoso o manipulación, y la
tolerancia
(es decir, el estímulo) a los feudalismos
y corrillos con normas extraoficiales propias.
Y la actitud irritante de los que se someten a las cacicadas, o que con
su comportamiento sugieren que
todo esto se lo inventa uno, o que el que protesta es que "se ha vuelto
loco".
COMUNICADO DE
JUVENTUDES DEL FORO ERMUA.- 17 de Enero de 2008.
En
la Universidad del País Vasco impera el terror. Esta
situación ha
permitido que desde el curso 2005/2006 el Presidente del Consejo
Central de Estudiantes de la UPV sea Galder González, quien
pudo ser
elegido gracias a una sucia votación sumida en la amenaza y
la coacción
que provocó la menor participación electoral en
la historia de la UPV.
Se
presentó como única candidatura el brazo
político proetarra Ikasle
Abertzaleak, con González a la cabeza para su
reelección. Galder
González pasó cuatro meses en la
cárcel de Alcalá Meco acusado de un
presunto delito de colaboración con banda armada y se ha
destacado por
declaraciones como:
"la
izquierda abertzale siempre ha reconocido que ha causado sufrimiento.
Siempre que ha habido un atentado"- añade, "hemos dicho que
es
lamentable que se den estas situaciones. Pero para mí es
jugar sucio
exigir a la izquierda abertzale que diga eso y que luego nadie diga que
nosotros también hemos sufrido. Yo he sufrido la violencia
tanto como
alguien que está amenazado. Yo he sido detenido y
encarcelado. Yo
conozco a uno que le han quemado el coche, pero no reconozco que haya
sufrido más que un familiar de un preso.
¿Quién ha sufrido más que
otro?" (El País, 08-01-08)
O, en
relación al juicio a los asesinos de Miguel Ángel
Blanco:
"Yo
he visto más impresentable -si se puede decir que es
impresentable lo
de Txapote- lo de la familia de Blanco, bastante más.� (El
País,
08-01-08)
Miembros
de Juventudes del Foro Ermua de Euskadi comprueban a diario
cómo esta
presencia proetarra boicotea desde la propia institución del
Consejo
Central de Estudiantes el normal funcionamiento de la comunidad
universitaria y cómo este grupo de violentos coacciona,
amenaza e
incluso agrede a estudiantes, profesores o miembros de seguridad de los
distintos campus de la universidad pública vasca con total
impunidad.
En los últimos meses se ha agravado la situación
en la Universidad del
País Vasco y vemos cómo los actos de violencia
por parte de Ikasle
Abertzaleak van en aumento. Fue Ikasle Abertzaleak quien
convocó las
movilizaciones que dieron lugar a los últimos disturbios,
como puede
comprobarse en su página web. La interrupción de
la apertura del curso
2007-2008, la terrible agresión
a una alumna, destrozos en las instalaciones, paralización
de una
sesión de Claustro y dos Juntas de Centro en el Campus de
Álava y otros
episodios de violencia y agresiones a trabajadores de seguridad vienen
sembrando el terror en un foro como el universitario que
debería ser
ejemplo de libertad.
El
Rector de la Universidad, Iñaki Pérez, ha venido
demostrando una
incomprensible condescendencia con este grupo de extorsión
al que lo
que menos le importa es la Universidad, su buen funcionamiento y la
preservación de las libertades de sus miembros. El Consejo
de Gobierno
de la UPV ha establecido medidas disciplinarias, contemplando incluso
la expulsión de los violentos del centro universitario. Sin
embargo,
desde Juventudes del Foro Ermua estamos convencidos de que estas
medidas son un mero lavado de imagen y que no se llevarán a
efecto;
hemos constatado en demasiadas ocasiones y durante demasiado tiempo el
permanentemente clima de impunidad y desprotección
de los miembros de la universidad como para confiar en el buen fin de
las medidas adoptadas.
Dada
la presencia de este grupo de vándalos violentos el equipo
de seguridad
privada que tiene la responsabilidad de preservar el orden y la
libertad dentro de la UPV es insuficiente en personal y medios.
Además,
no se toman medidas de prevención y dicho equipo no se
encuentra
respaldado por la Ertzaintza porque el Rector, que es quien debe
reclamar su entrada en los campus, o no lo hace o lo hace tarde. Como
consecuencia los violentos campan a sus anchas por la universidad y no
ha habido detenciones en ninguno de los ataques.
El
incremento de la actividad violenta de los proetarras de Ikasle
Abertzaleak está directamente vinculado con su necesidad de
elevar, en
la antesala de la elección, el nivel de coacción
a los posibles
aspirantes y votantes en la nueva elección a Presidente del
Consejo
Central.
Por todo lo expuesto:
1.
Juventudes del Foro Ermua de Euskadi condena la violencia y el terror
que el sindicato proetarra Ikasle Abertzaleak siembra en la comunidad
de la universidad pública del País Vasco, y se
solidariza con los
estudiantes, profesores y trabajadores que no pueden ejercer
normalmente sus libertades individuales.
2.
Juventudes del Foro Ermua de Euskadi da la cara por la libertad de
todos los miembros de la comunidad universitaria y denuncia
públicamente las agresiones y las coacciones a las que se
ven
sometidos, así como los destrozos consecuencia de la
violencia Ikasle
Abertzaleak, brazo de ETA en la universidad pública vasca.
Reclamamos
al Rector de la UPV la revisión de los protocolos de
seguridad y la
necesidad de la colaboración con la Ertzaintza para
preservar la
libertad y la normalidad en la comunidad universitaria.
3.
Juventudes del Foro Ermua de Euskadi exige que se tomen las medidas
oportunas para garantizar, de aquí en adelante, unas
elecciones libres
y participativas, sin agresiones, coacciones o amenazas.
4.
Juventudes del Foro Ermua de Euskadi solicita al Fiscal General del
Estado
[—¡¡¡JA,
JA, JA!!! — JAGL]
que
inicie una investigación de Ikasle Abertzaleak,
disfraz universitario
de los proetarras en la UPV, que posibilite la ilegalización
de esta
presunta fracción del entramado de la banda terrorista. Se
solicita se
pida su memoria de actividades de los últimos
años, las subvenciones
recibidas por las diferentes instancias de la UPV o por cualquier otro
organismo, sus inscripciones como asociación en la UPV, en
la
Universidad Pública
de Navarra y en cualquier otra institución, así
como su estado de
cuentas en los últimos años, la
vinculación de sus miembros y
actividades con las organizaciones terroristas Jarrai / Haika / Segi y
cualesquiera otros extremos que pudieran acreditar el
carácter
instrumental de esta organización para el entramado
terrorista.
Los sindicatos CC.OO,
CGT,
CSI-CSIC, OSTA y UGT convocan al PDI de la Universidad de
Zaragoza
a una ASAMBLEA INFORMATIVA sobre:
Punto 1) Complementos
retributivos autonómicos Punto 2)
Evaluación de la docencia y programa DOCENTIA en la UZ Punto 3) Incremento
del IPC y pagas extraordinarias
Día
y hora: Viernes, 18 de enero, 13:OO horas. Lugar: Campus San Francisco,
Salón de Actos de Geológicas.
ACUDE, SI NO NOS
MOVILIZAMOS, NO COBRAMOS
En
sustancia: El PDI (personal docente e investigador) somos el colectivo
de funcionarios peor tratado. Por ejemplo, en esta universidad, hay un
convenio colectivo del personal de administración y
servicios que
asegura la equiparación de los sueldos con la subida del
IPC. Para los
profesores, no. Como si fuésemos menos que el PAS. O, por
ejemplo,
sobre el punto 3: todos los funcionarios nacionales cobran pagas
extraordinarias equivalentes a un sueldo mensual. Nosotros, no:
cobramos menos. (Los catedráticos salen menos perjudicados).
Y el gobierno central y los gobiernos autonómicos se
pasan la pelota diciendo que esta diferencia la tienes que pagar
tú,
—no, tú; —no, tú.... Y al
final, en unas comunidades se paga, y en
otras no (en ésta no): otra bendición que nos
aporta el Estado de las
Autonomías universitarias.
En los últimos 15 años hemos
perdido un 20% de poder adquisitivo. Más que
ningún otro colectivo de
funcionarios, y esto a pesar de estar altamente cualificados por
exigencia legal.
(Y, aunque esto no se dice en la asamblea, la
culpa es tanto de gobiernos del PSOE como del PP. Recordad por
cierto,
antes de votar en estas elecciones, que el PP incumplió un
compromiso in extremis del
PSOE para compensar los perjuicios que ellos mismos habían
causado
durante su mandato, y hasta consiguió la
anulación de sentencias
judiciales que obligaban a cumplir este compromiso. Y huelga decir que
el PSOE de Zapatero, al recuperar el poder, se había
olvidado de este
compromiso).
En
2007 se aprobó en Consejo de Gobierno una vía
legal para compensar el
bajo sueldo con un
complemento específico que llegase a
(prácticamente) todo el personal
universitario: un complemento de disponibilidad horaria, uno de
investigación y otro de docencia. Complementos
provisionales, nada
"consolidable", no crean. Bien, pues una de esas Anequillas o
agencias de calidad que han proliferado por todas partes estos
últimos
años, la ACPUA, que es la nuestra, lo ha echado abajo
(gracias en
concreto al vocal Michavila). La ACPUA recomienda al Gobierno de
Aragón
no subirnos el sueldo, y aplicarnos unos
criterios más estrictos y menos "generosos". Por ejemplo,
que en lugar
de obtener el
complemento de disponibilidad horaria por el hecho de no tener una
sentencia en contra (lo cual asume que los profesores cumplimos con
nuestras tareas), que en su lugar, dicen, sean los "jefes"
(¿decanos?
¿directores de
departamento?) quienes firmen si el interesado merece o no el
complemento. Un instrumento, nos han dicho claramente los
representantes sindicales, que se utilizará para presionar
al
profesorado para que realice tareas por encima de las que entran en
contrato, para probar su "disponibilidad"—como por ejemplo,
eso de
cambiar horas de tutorías por horas de clase que les quiere
imponer el
Rectorado a los profesores ayudantes. O, en vista de las tensiones que
se viven en los departamentos, será con frecuencia un
instrumento para
el acoso laboral sin
más. Que
se da mucho en la Universidad.
Recomienda
la ACPUA también supeditar este complemento al cumplimiento
de
criterios de calidad externos—por ejemplo el programa
DOCENTIA—en lugar
de subirnos el sueldo para recuperar poder
adquisitivo—criterio que no
pertenece a su universo conceptual, claro.
Observemos de paso
que también somos el único colectivo
universitario y funcionarial al
que se realizan continuamente evaluaciones sobre su rendimiento.
Además, el Rectorado no informa a los sindicatos de su
postura sobre estas cuestiones, procura mantenerlos fuera del proceso
de decisiones, y no los recibe para tratarlas,
o les oculta información sobre documentos ya existentes, por
ejemplo sobre este programa DOCENTIA que
también va a repercutir al parecer sobre nuestro sueldo.
Nada bueno augura tanto solapamiento.
Ante esto, los sindicatos proponen comenzar a ejercer medidas de
presión:
—Primero,
que si eres profesor de la Universidad de Zaragoza (tú,
hipócrita
lector), le cuentes esto a cinco o seis profesores conocidos, para
difundir la
cuestión.
—Tercero,
una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de
la
Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.
—Se
nos informará más, pero se sugiere
también una protesta "de celo"
entregando las actas en fila india, y en el Registro de la universidad,
con sello de entrada (pues la puntualidad en entrega de actas va a ser
uno de los criterios para conceder o no el complemento).
Yo
sugiero que, vista la displicencia del Rectorado y su tibieza (por no
decir frialdad) a la hora de defender los acuerdos salariales del
propio Consejo de Gobierno, hay que aprovechar la coyuntura de que
estamos en año electoral, y que los sindicatos presionen a
los posibles
candidatos para que se posicionen sobre esta
cuestión—si es posible,
interviniendo en la campaña para hacer constar esta postura.
Se
trata de una pura reivindicación salarial, cosa que da apuro
al
profesorado universitario, medio tonto a la hora de tratar estas
cuestiones (muy lejos de los médicos, ingenieros o
profesionales del
Derecho). Estamos mal colegiados, y poco sindicados (yo el primero).
Y en cuanto al Rector, nos han dicho los sindicatos,
representará a la Universidad, pero en absoluto a los trabajadores de la
Universidad.
Por
cierto, no estaba el Rector en la asamblea,
claro, sino reunido con Emilio Botín. A modo de
señal de que quedaron
atrás sus tiempos de profesor—y como
está en funciones, incluso los de
Rector.
Reforzando la futura colaboración entre dos entidades
amigas. Y quizá también defendiendo el sueldo.
PS. Mensaje recibido
de la Junta de Personal Docente e Investigador:
Tras
la asamblea informativa celebrada el 18 de enero los sindicatos CC.OO.,
CGT, CSI-CSIF, OSTA y UGT convocan a todos los profesores de la
Universidad de Zaragoza a: -
Una concentración de protesta ante la Consejería
de Ciencia, Tecnología
y Universidad el miércoles 23 de enero a las 13:00. -
Una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de
la
Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.
Reivindicamos: -
El pago de los complementos retributivos autonómicos
conforme a los
criterios de asignación acordados en la Mesa de
Negociación Sindical el
23 de enero de 2007, ratificados el 17 de febrero de 2007 por la
Comisión Mixta Gobierno de Aragón-Universidad de
Zaragoza y el 29 de
marzo de 2007 por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza. -
El pago del incremento del IPC. -
El pago completo de las pagas extraordinarias.
PORQUE
SOMOS LOS ÚNICOS EMPLEADOS PÚBLICOS QUE ESTAMOS
PERDIENDO 2.260 €
anuales en concepto de complemento autonómico de
dedicación, 740 € en
concepto de complemento autonómico de docencia, un
mínimo de 320 € por
desfase del IPC y un mínimo de 300 € por pagas
extraordinarias. -- José Luis
Olleta Castañer Presidente de la
Junta de Personal Docente e Investigador Universidad de
Zaragoza
Debe haber varias Magdas
Díaz Morales
en la red, todas mexicanas y dedicadas a lo mismo a tiempo completo,
porque una sola tendría que ser ubicua, tantos son los
rincones
de la red donde se inmaterializa. Bien, pues una de ellas me anima a
participar en el próximo número del proyecto
xalapeño-zaragozano-ubicuo Narrativas,
y
envía esta convocatoria:
El
número 9
de Narrativas (http://www.revistanarrativas.com)
abre
su convocatoria de recepción de ensayo, reseña,
cuento,
capítulo de novela, entrevista y literatura e imagen (a los
ilustradores les pido por favor me envíen su imagen en
jpg. La ilustración que envíen
tendrá
relación con la literatura). El número se
publicará el primero de abril y cierra la
recepción de
textos el 20 de marzo. El envío de textos es a mi
correo-e: apostillas@gmail.com
Hallados en los setenta, perdidos en los ochenta Y remembrance
of time past en 2008. Gracias a Google, nos
localizamos hoy con Beatriz, que tantos años pasó
a unos
metros de mí, antes de desaparecer súbitamente en
las décadas y
los kilómetros. ¿Nos volveremos a ver? A saber.
Tenemos un listín, tenemos un
listón. (En
uno, los aprobados, en otro los suspensos). Ahora va a empezar el
período de exámenes de febrero, en el que se
aplica la
nueva normativa de nuestra Facultad sobre evaluaciones, y el
principio de los suspensos compensables:
EVALUACIÓN CURRICULAR (SUSPENSOS COMPENSABLES)
La Junta de
Facultad aprobó por acuerdo de 24 de mayo de 2006,
además
del nuevo régimen de convocatorias, un conjunto de medidas
adicionales entre las que figura la evaluación curricular.
Las condiciones del sistema de evaluación curricular son las
siguientes:
1. Suspensos “compensables”. Calificaciones que, a
juicio
del profesor, se consideran como tales en el acta (se recomienda que la
calificación obtenida sea igual o superior a 4).
2. Evaluación por ciclos.
3. Criterios para la “compensación” de
suspensos:
a) Todas las asignaturas del ciclo deben tener como mínimo
la
calificación de suspenso compensable.
b) El número de créditos con esta
calificación no
podrá ser superior a 18.
c) La nota media ponderada a créditos de todas las
asignaturas
de cada bloque deberá ser igual o superior a 5,5 cuando se
compensan hasta 6 créditos, e igual o superior a 6 cuando se
compensan entre 6 y 18 créditos.
El Acuerdo
entra en vigor en el curso 2007-2008 por lo que las calificaciones a
compensar deberán tener este carácter en actas de
examen
a partir de este curso, sin que quepa la posibilidad de compensar
suspensos obtenidos con anterioridad al curso actual.
Podría algún mal pensado considerar que esta
normativa es
un atentado a una prerrogativa del profesor (una aún mejor
asentada que la libertad de cátedra) que es el criterio para
aprobar o suspender. En realidad esa prerrogativa no es absoluta, pues
está regulada por normativas de revisión de
exámenes ante tribunal. Y además, puede
entenderse como
una indicación al profesor de que el aprobado, o al menos el
semiaprobado, está ahora en el 4, y ya no en el 5, como
venía siendo tradicón inmemorial. Y si no el
aprobado,
entonces el compensable
o semiaprobado,
zona
gris entre el 4 y el 5 en la que el profesor subordina su criterio a
los resultados obtenidos en otras evaluaciones. Bueno, digo el cuatro
por decir, visto que "se recomienda"—pero en
atención a la
letra de la normativa, bien puede el profesor poner un cero (compensable).
Donde sí podría acertar más un
malpensado es en
que esta medida supone una bajada general del listón: no es
una
norma indiferente (o sea, sencillamente diferente de la anterior) sino
un rebaje de exigencias. Una manera de luchar contra
el fracaso escolar por la vía rápida.
Y eso se ve en que se aplica asimétricamente,
sólo para
"subir nota". Por ejemplo, si alguien tiene una
matrícula de honor, no se va a mediar esa nota con las
demás notas del ciclo para bajarle la
calificación. Ni
tampoco a quien tenga un solo aprobado entre todas las asignaturas, se
le va a poner suspenso también en esa asignatura aprobada,
en
aras de compensar y mediar.
Pero que conste que me parece bien la medida. Y mejor aún me
parece la supresión de la tercera convocatoria de
exámenes anual, que también entra en vigor ahora.
—en
nada bueno, claro: en que las estudiantes, y en particular los
estudiantes, terminan la carrera con varios años de retraso:
hasta
cuatro años de media de retraso. Según Ibercampus,
que aporta datos de la Universidad de Málaga.
Ahora
que no debe ser distinto el caso en otras universidades (como la
nuestra de Zaragoza). Es sindromático el caso de las orlas:
a buena
parte del personal que figura en la orla lo sigues viendo en
años
sucesivos a vueltas por la Facultad...
... y menos mal que no
han preguntado cuánto tiempo tarda uno en doctorarse. En mi
departamento, debe andar la media de tiempo para culminar el tercer
ciclo en unos diez años. De treinta a cuarenta
años tienen los egresados—casi
listos para una prejubilación. Es que el listón
está muy alto, y
subiendo (hasta ahora, que se le han visto las orejas al lobo, y
empieza a ser más importante producir un mínimo
de tesis que hacerlas
de una calidad astronómica—para la mera
supervivencia del programa).
Es conocido mi interés (puramente
académico) por
la vanidad. En lo que no había caído es en que se
trata de
una enfermedad profesional. En Fírgoa:
Universidade Pública hay
un interesante artículo sobre esto, y otras cuestiones:
sobre la
evolución de la Universidad, y sobre el cambio en la figura
del
profesor e investigador: José Carlos Bermejo Barrera, "La
traición de los profesores y la pérdida de la
dignidad académica".En
línea con las diatribas de Julien
Benda contra los
"clérigos" que se metían a comisarios
políticos—aquí se denuncia
también el
abandono de su "espacio propio", el conocimiento, especialmente en
estos años de privatización de la Universidad.
Se
trata únicamente de
analizar cómo los profesores universitarios se han definido
a
sí mismos en relación con el cultivo del
conocimiento,
con el poder político y con la riqueza, y cómo,
en un
determinado momento histórico (a partir de comienzos del
siglo
XIX europeo) consiguieron crearse un espacio social propio en el que
lograr su reconocimiento social a partir de su trabajo y su labor
específicos.
Ese
fue el espacio académico,
del que se derivó en otros tiempos un prestigio social que
se
desprendía del reconocimiento, tanto por parte de las
comunidades académicas como por parte del cuerpo social, de
un
conjunto de valores propios de las universidades, diferentes de los
valores políticos, y por supuesto del valor
básico de la
economía: el valor de cambio.
Aunque, por matizar, creo que no existe una oposición
tajante, sino más
bien un continuo, entre los valores académicos y el valor de
cambio.
Porque el reconocimiento académico también es una
forma de valor de
cambio, al haber una cierta circulación, todo lo indirecta
que se quiera entre el prestigio intelectual y profesional, y
la influencia política o los beneficios monetarios que le
acompañan.
Traza Bermejo una genealogía del "intelectual" (desde los
escribas, los
sacerdotes y los filósofos griegos) y de su autoimagen. A
San
Agustín se remonta el análisis de la libido
académica, que lleva a distinguir entre "profesores monjes"
(los
clérigos de Benda, interesados por el saber mismo) y
"profesores
cortesanos", en los que su actividad va subordinada al poder
político o económico. De
Pierre Bourdieu
importa Bermejo el
concepto del prestigio como ideología (—y por
aquí llegamos a
la vanidad). Es interesante cómo se reorganiza el prestigio
en
la era del trabajo en equipo y la investigación a base
proyectos
organizados y cuantificados (cuantificados en su
financiación y en sus
índices de calidad, a veces indistinguibles):
En
ese mundo de la producción
científica masiva ya no existen figuras de grandes
pensadores o
científicos, sino grupos de científicos
industrialmente
organizados, y de aquí se deriva un problema.
Ya
no existe la distinción
intelectual entre grandes, medianos y pequeños
científicos. Sin embargo los científicos tienen
que ser
jerarquizados. En primer lugar por razones económicas e
institucionales, y en segundo lugar por motivos académicos y
psicológicos.
Todo
científico busca el
reconocimiento, pero es imposible encontrarlo destacando en esa enorme
masa de trabajadores anónimos de la ciencia. Por ello se han
establecido criterios de distinción, o excelencia, de tipo
cuantitativo, que han llevado a desarrollar un sistema absurdo de
clasificación de trabajos (Bermejo Barrera, 2007, pp.2
1/40). En
ese sistema, tal y como hemos analizado, desaparecen los criterios
cualitativos y son sustituidos por otros meramente cuantitativos.
Se
supone que existe una unidad de
medida de la ciencia, que es el paper, o artículo,
independientemente de su contenido, que nunca se juzga. Los
artículos se suman, matizando su número con
índices externos de calidad que dependen de un rango
convencional de publicaciones científicas, que asumen la
distinción intelectual, ausente del trabajo
científico
anónimo. Sumando artículos, tipos de revistas y
número de citas (consideradas también como de
valor
absoluto, ya que cada cita es una unidad) se puede numerar a un
científico con un índice, en el que la cantidad
sirve
como sustituto de la calidad y la antigua distinción o
jerarquía intelectual.
Es
evidente que estos
índices
no tienen ningún valor, más que el de satisfacer
la
necesidad de reconocimiento de cada científico, muy
necesaria en
el caso del trabajo intelectual, como ya habíamos visto, y
de
proporcionarle así una satisfacción personal, que
además le puede ser útil para progresar en el
ámbito de su comunidad científica, o dentro de
las
instituciones académicas o la industria.
(—Aquí habría que matizar,
claro: los
índices cuantitativos de calidad se basan, al menos
idealmente,
en una cuantificación de valoraciones positivas, y
naturalmente
tienen un valor en la institución que sustenta la
disciplina,
que es a lo que van: porque estamos hablando de organizar una
institución, reparto de puestos jerárquicos, de
dinero...
etc. Otra cosa es el valor o interés que pueda tener para
una
persona un artículo que es "de calidad" por haber sido
valorado
positivamente por otra persona).
La asunción de la tecnociencia como valor exclusivo del
conocimiento supone, pues, la sentencia de muerte de las viejas
universidades como promotoras básicas del conocimiento, y el
inicio de este proceso de extinción parece alcanzar una
velocidad imparable, a pesar de que muchos científicos
académicos no quieran darse cuenta de ello.
Lo
curioso del caso es que ese mismo
proceso parece que quiere ser imitado por parte de aquellos
universitarios que cultivan las Humanidades y las Ciencias Sociales,
dos tipos de conocimiento diferentes a las tecnociencias, tal y como ha
señalado Wolf Lepenies (Lepenies, 1994), y que no pueden ser
medidos por los mismos patrones.
....
... se pretende convertir el estudio de todas las humanidades en un
recurso secundario para el desarrollo de la industria del
entretenimiento y del ocio, y para el desarrollo del turismo. De ser
esto así las humanidades, complementarias de las
técnicas
de publicidad y marketing necesarias para la venta de recursos
turísticos y de objetos culturales de consumo masivo,
habrían perdido todo su sentido.
Si aquellos que cultivan las humanidades pretenden seguir el camino de
la tecnociencia acabarán por rematar el proceso
agónico
en el que las universidades inevitablemente están entrando,
puesto que la investigación en estos campos
estaría
financiada no por un tipo de empresas que ante todo necesiten demostrar
la eficacia de sus productos frente a otros de la competencia, sino por
otras que simplemente tienen que crear productos para el
entretenimiento - carentes de función práctica- ,
como
todos los dedicados al ocio que sólo valen en cuanto que son
rentables. La ley de Gresham, una ley básica de la
economía, nos hará comprender
fácilmente que en
ese mercado del ocio la moneda mala desplazará
necesariamente a
la buena y se desarrollará un proceso de empobrecimiento y
trivialización de la cultura, al que ya estamos asistiendo,
y
que parecen saludar con entusiasmo unos académicos que han
decidido sustituir los valores del conocimiento por el único
valor del dinero, sentando así las bases para la
pérdida
de la dignidad de sí mismos y de las instituciones en las
que se
mueven.
....
La
dignidad de los intelectuales ha
sido enormemente frágil en la historia occidental, debido a
su
falta de independencia económica y a su
vinculación y
dependencia de los poderes religioso y político. Pero hubo
algunos intelectuales y profesores, quizás no muchos, que
hicieron que esa dignidad fuese posible. Los intelectuales y los
profesores, como todos los demás seres humanos,
están
caracterizados por una serie de vicios y defectos que a veces derivan
de la estructura sociopsicológica de su
profesión. Y uno
de esos defectos fue casi siempre la vanidad, a la que se
confundió con la dignidad, y que pudo ir unida al elitismo y
al
espíritu de cuerpo.
Esa
vanidad, fruto de la fragilidad
psicológica de los intelectuales, fue muchas veces la fuente
de
errores garrafales, como los de Heidegger, Unamuno y Ortega, y puso de
manifiesto, en estos casos y en tantos otros, que la grandeza
intelectual no es incompatible con la torpeza social, e incluso con la
lisa y llana estupidez personal y política.
....
El
juego del reconocimiento y
la
relación dialéctica entre el especialista en el
conocimiento, al que llamaremos el sabio, y su comunidad
tiene
una historia muy larga y compleja, en la que los factores
económicos, sociales y políticos se entremezclan
con la
compleja interrelación que en las personas de estos
especialistas en el conocimiento tiene lugar entre la vanidad y la
dignidad, a veces muy difíciles de distinguir.
(—Y tan difíciles. La dignidad de uno es vanidad
para el otro). ....
Hoy
en día, cuando
muchos profesores querrían ser empresarios, o una caricatura
de
los mismos, políticos, o simples aduladores de los
verdaderos
políticos, o quizás compartir el poder y el
terror que
puede proporcionar el uso de la fuerza militar, deberíamos
reivindicar la frágil dignidad de los intelectuales que
alguna
vez brilló momentáneamente en el transcurso de la
historia.
Por
ello, quizás fuese oportuno concluir con unos breves versos
de Leonard Cohen:
“Like a bird on the
wire, like a drunk in a
midnight choir, I have tried in my way
to be free”
(“Bird
on the wire”).
Pero a ver quién es el guapo que lo
consigue,
cuando en la
historia esto ha sido un ideal (ideológico) más
que una
realidad. Un ideal necesario, claro. Hay que intentarlo—
siendo conscientes de la vanidad
de esos intentos.
Logramos arrastrar a los niños, esos enemigos
jurados del teatro, a la versión de El
sueño de una noche
de verano
que cerraba hoy en el Teatro Principal. Versión gitana y
playera, dirigida por Tamzin Townsend, y con música de
Antonio
Carmona. Con Tomy Álvarez (Teseo/Oberón), Flor
Aragón (Hipólita/Titania), Claudia
Giráldez
(Hermia) Mingo Ruano (Demetrio), Alejandro de los Santos (Lisandro),
Marta Aledo (Helena), José Luis Torrijo (Bottom,
"Fondón"), Eduardo Mayo (Robin) y Alba Flores (Polilla), y
músicos. Bien actuada, buenas acrobacias, y buenas
canciones.
Sólo he echado en falta una cabeza de burro más
completa en Bottom.
A observar que ya en el siglo XVI hablaba Shakespeare del cambio
climático. Algo que, como el Bardo, es al parecer de
perpetua
actualidad.
Los niños se han ablandado conforme avanzaba la obra, se han
reído todo lo que han
querido, y al final aplaudían como locos. Eso sí,
nos ha
costado cien euros la broma, como para dejar al teatro sin
público—pero bueno, una noche es una noche es una
noche.
Por supuesto han disfrutado de lo lindo con la obra dentro de la obra,
especialmente con Píramo, y Tisbe, y con la Pared. (Esta
parodia
del teatro tiene un antecedente en Shakespeare en el desfile de los
Nueve Grandes en Love's
Labour's Lost). Pero El
sueño de una noche de verano
es una obra llena (no sólo en esta escena) de espectadores
internos contemplando la acción, cosa que produce ese efecto
de
irrealidad flotante o de desorientación
ensoñadora que
tanto le gustaba a Shakespeare. El contraste entre la realidad y el
teatro queda difuminado, a la vez que se subraya la calidad de
visión, de inmersión en una realidad alternativa
que se
da en el espectáculo. Y a ese carácter
intercambiable de
la realidad y la ficción alude el
epílogo/despedida de la
obra, en boca de Robin / Puck—o del actor que lo representa,
o de
alguien entre uno y otro, una sombra suspendida entre una realidad y
otra:
Si hemos, sombras que
somos, a alguien enfadado,
Pensad sólo esto, y queda solucionado:
Que aquí habéis estado nada más que
durmiendo
Mientras estas visiones íbais viendo.
Y que este asunto débil y baladí
Nada deja, como un sueño, tras de sí...
Un parlamento que anuncia el aún mas célebre de
Próspero en La
Tempestad,
"Our revels are now ended". Un caso más complejo, este
último, pues es una falsa despedida, al formar parte del
cuerpo
de la obra: despedida a la vez de La
Tempestad
y de la obra que contiene en su interior. Y quizá
también
de la ilusión teatral que resulta ser la vida, que es en
realidad el auténtico sueño
de una noche de verano.
Bueno, y ahora me voy a dormir, que ya ha terminado our little life por
hoy. A dormir, perchance to dream. Igual soñamos que la vida
no es sueño.
La
novela de Ian McEwan Atonement
se
transforma aquí (casi se materializa por
generación
espontánea, tan conseguida está la
adaptación) en una
excelente película de Joe Wright (el director de Orgullo y prejuicio),
película que vuelve a estar protagonizada por Keira
Knightley.
Excelente la ambientación (un poquito escasa de medios en la
retirada de Dunkerque, pero hecha con un instinto infalible en las
escenas de la casa de campo). Y la actuación, en especial la
de
Keira Knightey como Cecilia, y la de la joven Briony. Esta es
interpretada por tres actrices—Vanessa Redgrave es la
escritora
septuagenaria que nos confiesa que lo que hemos visto no era la
conclusión real de la historia, sino su ficción
de
cómo debería haber terminado, su intento de
expiación por la manera en que destrozó con su
gigantesca
metedura de pata la vida de su hermana Cecilia y de su novio
Robbie—éste fue víctima de los
prejuicios de clase
tanto como de la precipitación culpable de Briony al
acusarlo de
violación.
Briony está perdiendo la memoria (muy a propósito
se
elige su enfermedad, para una persona obsesionada con el
recuerdo)—y escribe una novela autobiográfica, Expiación, en
la que a la vez confiesa lo que ocurrió, intenta compensar a
esta
pareja (muertos ambos en los años 40) por la vida que no
tuvieron por su culpa, y por la guerra. Aunque en la
película
(al contrario que en la novela) parece dar su expiación por
válida. Se pregunta uno, sin embargo, por qué no
hizo su
confesión al menos a la madre de Robbie, ama de llaves de su
familia, a la que ni siquiera se vuelve a mencionar... A la
pobre
mujer la vemos por
última vez pegando palos al coche de policía que
se lleva
a su hijo, y gritando "¡Mentirosos! ¡Mentirosos!" Y
luego,
nada. Hasta el guionista parece que se ha olvidado de ella, como
Briony: ¿un
último prejuicio de clase?
El tecleo de una máquina de escribir en varias escenas nos
sugiere que lo que vemos está siendo escrito por
Briony—pero se mezclan sin transición ni aviso las
escenas
"reales" con las recreadas por Briony, como señal de que lo
que
sucedió está para siempre mediatizado por la
memoria.
También están bien llevados los flashbacks
iniciales y
las escenas repetidas desde otro punto de vista.
Algo que no puede ser tan eficaz, sin embargo, como en la novela, es la
fusión entre el medio usado por Briony y el medio de la obra
misma—una fusión de niveles que produce una
sensación muy particular en la novela. En la novela, Briony
es
escritora y autora de la novela; aquí es escritora
también—pero no autora ni directora de la
película
que vemos. Así se simplifica y desvía un tanto el
efecto.
Para encontrar un equivalente, podría haberse hecho algo
así como, de repente, echar la cámara hacia
atrás para mostrarnos un equipo cinematográfico
rodando la escena que creíamos "real", y mostrar que es una
adaptación de la novela que está siendo filmada.
De este modo se habría enfrentado también la
película a su status de adaptación, de
película literaria, además de recrear mejor el
efecto de ruptura de marcos que se da en la novela.
Pero en fin, no le hago ascos, para nada: en conjunto es una una
película más que recomendable. Y como
adaptación,
crea (sobre todo al principio) la sensación
extraña de que es nuestra propia mente la que
está proyectando la novela a la pantalla, tan logrado
está el ambiente y el tono preciso que pedía la
novela.
Atonement.
Dir.
Joe Wright.
Based on the novel by Ian McEwan. Cast: James McAvoy, Keira Knightley,
Romola Garai, Vanessa Redgrave. 2007. Spanish title: Expiación. http://www.expiacion.es
Otra
película donde el malo es derrotado gracias al
teléfono móvil. Tened siempre uno a mano. Se
trata de Twisted / Giro
inesperado.
Resumen, según la carátula:
Recién ascendida a inspectora de policía, Jessica
Shepard
(Ashley Judd) está tras la pista de un asesino en serie.
Horrorizada, descubrirá que las víctimas son
hombres con
los que ella ha mantenido relaciones sexuales en días
anteriores. La investigación se hace más y
más
complicada cuando su compañero (Andy Garcia) empieza a
comportarse de un modo extraño y el comisario de
policía
(Samuel L. Jackson) es requerido por las autoridades para relevarla del
caso ya que ella es la principal sospechosa de los crímenes.
Y continuación del resumen, con espoilers
añadidos:
Pero no la releva, y la apoya. Es que JessicAshley es la protegida del
comisario, algo así como
su ahijada desde niña, pues su padre había sido
compañero de él de jóvenes. Y necesita
padrinos, porque el
padre de ella mató a su madre (de ella) cuando era una
niña. Al menos eso se nos dice...
... luego descubrimos que en
realidad era el propio comisario/padrino el que mató a los
dos.
Era amante de la madre (promiscua)—aunque, que sepamos, ha
sido
un policía modelo aparte de esa ocasión, en que
actúa por celos
patológicos debido al parecido entre Ashley y su madre.
Celos que ahora le están llevando otra vez, se
supone, a vigilar a JessicaAshley obsesivamente y a matar a todos sus
amantes. Hasta que lo pillan, por fumador (no
fuméis—fumar
te vuelve sospechoso en esta peli) —y porque no
está al tanto de
lo que le graban con el móvil.
Móviles reales no es que tenga el asesino—salvo
los
necesarios para despistar al público. Lo esencial (como
indica
el título español) es que el espectador crea
saber
quién es el asesino, hasta el giro inesperado. La
película nos invita en primer plano a pensar que la propia
Jessica es la asesina (tiene desmayos inexplicables durante los cuales
suceden los crímenes, parece ella la psicópata).
En
segundo plano, se nos hace sospechar de Jimmy, otro policía
antiguo amante suyo, y por último de su colega Andy Garcia.
Y al
final nos cuenta la historia, a nosotros y al móvil, el
comisario Jackson, mientras prepara la muerte de Andy como siguiente
víctima. Pero, arrestado por el anterior
compañero de
Ashley, se queda sin ligar con ella. Serán Asley y Garcia
quienes se emparejen al final.
Un tema también presentado en primer plano es el machismo
que
lleva a todo el mundo a criticar a Ahsley por su promiscuidad (cosa que
no harían con un hombre). Claro que es una promiscuidad
sospechosa, en plan viuda negra, visto que todos sus ligues van
muriendo.
Y un tema muy presente pero más extraoficial es la
cuestión racial. De psicopatologías, de
promiscuidad, de
mujeres policías, de todo esto hablan en las entrevistas que
van
con la película . Pero de blancos y negros, nada:
sólo de
cine negro,
o de que este tipo de película se solía filmar en
blanco y negro...
Pero ni media de que hay dos negros en la película: uno,
Samuel
L. Jackson, el comisario, antiguo amante de una blanca, y asesino
obseso de los amantes de su hija, a quien sigue como una sombra. Otro
es el antiguo compañero de Jessica antes de que la
ascendiesen,
y que ayuda al final a arrestar al comisario Jackson. Bien, pues
Jessica se acuesta con casi todo el mundo en la película,
menos
con los negros—con quienes tiene excelente trato, pero les
aplica
la ley de Hollywood de no
besarás al negro. De
hecho, hay poquísimas películas con escenas
eróticas interraciales—y es más, las
actrices que
han besado a un negro en la gran pantalla no hacen carrera. Ni aunque
seas Denzel Washington podrías besar a Julia Roberts.
Así
que el tránsito que hace la película de la
perfecta
normalidad interracial al crimen oculto del protagonista negro es como
la salida a la luz de un trauma racial mal curado. Tanto
más cuanto que no se sabe si la película narra un
trauma,
o si es el síntoma de un trauma.
Porque es sospechoso que todo el personal, tanto fuera como dentro de
la
ficción, ignore este tema: que actúen como si
fueran
todos blancos, o incoloros. Color-blind
roles,
que los llaman, en los que (se supone) es irrelevante que sea un blanco
o un negro quien los interprete. Vamos, que te hacen sentir como un
idiota al decir que el negro que ha llegado a comisario es un asesino
(—"Oigan, que es negro"—"¿Y
qué que sea negro?
Aquí no hacemos distingos, esto es América"). Y
es muy
posible que de hecho (esto no me consta) el guión original
fuese
color-blind. Pero
América, aunque se haga la ciega, trata el tema racial con blindsight.
No es inocente elegir a un negro para el papel del asesino, aunque
todos actúen como si lo fuese. Sólo un trauma y
una ley
de silencio tan fuerte como la aplicada en la película puede
dar
sentido a las acciones del comisario. Muy improbable que un
policía negrazo, por muy compañero que fuese,
tuviese un
trato tan cercano y personal con la niña de sus ojos de su
amigo. En América, casi surreal. Y la prueba de una mala
conciencia de la película a este respecto, o de que ha
considerado prudente tratar el tema con prudencia, es que el antiguo
compañero de AshleyJessica, el que la salva, es otro negro:
esta
vez uno bueno y sin patologías asesinas, que no se diga que
somos racistas: un negro sano que no se acuesta con
blancas—al
menos no lo hace con Jessica, y así salva el pellejo. Y se
ve
que distribuimos los papeles sin hacer distingos. La chica, para
Garcia,
que ya es bastante negro.
Las leyes raciales de Hollywood son severas: hay que matar al negro, aunque
sea bueno, o bien no
hay que besar al negro, aunque sea bueno. Y,
a la manera americana, estas cuestiones se tratan como hechos
consumados sobre los que no es oportuno hacer comentarios: con un
silencio
elocuente, disfrazado de normalidad. Un silencio un tanto
retorcido—twisted.
Twisted.
Dir.
Philip Kaufman. Written by Sarah Thorp. Cast: Ashley Judd, Andy Garcia,
Samuel L. Jackson. Davy Strathairn, Russell Wong, Mark Pellegrino.
Music by Mark Isham. Ed. Peter Boyle. Prod. des. Dennis Washington.
Photog. Peter Deming. Exec. prod. Stephen Brown, Robyn Meisinger,
Michael Flynn. Coprod. Peter Kaufman, Sherryl Clark. Prod. Arnold
Kopelson, Anne Kopelson. Prod. Barry Baeres, Linne Radmin. USA:
Intertainment / Paramount / Kopelson. Spanish DVD: Giro inesperado.
Barcelona: Filmax, 2004.
Les Enfoirés à nouveau, esta vez con
un medley
dedicado a Francia. Que también es, por cierto, uno de los
países de mi infancia:
Impensable que en España un grupo de cantantes se atreviese
con algo
parecido. Al momento los pondrían de
fachas para arriba los cursis de la consigna. Aquí sigue
traumado e hipotecado el país por
Franco—y muchos tienen toda la intención de seguir
traumados hasta el fin de los tiempos. Ahora, que les canten "El
Segadors" o el "Eusko Gudariak"... y de repente les sale a flote el
patriotismo rancio que denuncian en otros.
Y la que se ha montado con la letra del himno nacional...
Deberían saber que no está el horno para bollos
ni para himnos nacionales, cuando es el propio gobierno quien alienta y
tolera la desintegración del país. Ahora que
también cuesta creer que la letra escogida sea la mejor, de
entre 7.000 propuestas. Cuando digo que está baja de
tono la cuestión...
Hay un muy buen post sobre el aborto selectivo de niñas en
China en el blog de María Dubón A mi
manera:"Las
ignominias se pagan". Dentro de poco los chinos se van a
encontrar como en la novela aquella de Amin Maalouf, El primer siglo despues de
Béatrice,
donde se descubría un sistema para que naciesen
sólo hombres... y la
gente lo utilizaba a mansalva, con desastrosas consecuencias. El
sistema no es fantasía, y está más que
inventado, claro.
Esto
puede plantear ciertas dudas metafísicas a las defensoras
del aborto
libre y enemigas de la discriminación misógina.
El post no se decanta a
favor ni en contra del aborto
como tal, sino que habla en contra de su uso sexista, así
que no se
sabe en realidad si la ignominia a que se alude es el aborto como tal,
o únicamente el aborto sexista (según parece). Le
pongo este comentario:
Se
me ocurre una paradoja o duda sobre esto, no sé
cómo la verás. Hablas
de infanticidio o feticidio. Pero hay una petición de muchos
colectivos
feministas que es el aborto libre. Ahora bien, si se considera que se
puede abortar al feto por no ser todavía ser humano, tampoco
se podría
considerar que es mujer (si se considera que el feto no es ser humano
siquiera, malamente podría ser mujer, supongo). Por tanto,
no habría
según ese razonamiento tantas "muertes de mujeres" en China
ni en
ningún sitio. Aunque infanticidio femenino sí
hay, desde luego. ¿Le ves
lógica a lo que digo, o lo ves de otra manera? Un saludo.
Más comentarios al post:
Tere Rubio A
mi entender se está suprimiendo un embrión
femenino, una futura mujer.
Otra cosa es entrar en el quid de la cuestión,
¿un feto es una
persona?
JoseAngel Hum... pues no
sé. Visto
así, podría parecer que el aborto parece mal
sólo
cuando se abortan mujeres.
María
Dubón Las discrepancias vienen
de muy
lejos. Los primeros pensadores mantuvieron opiniones encontradas entre
la “animación inmediata” del feto (en el
instante
mismo de la concepción) y la “animación
retardada” (el alma entraría en el cuerpo pasado
cierto
tiempo, no se sabe cuánto). Muchos siglos
después, el
abanico de dudas sigue abierto. La ciencia establece que para
considerar humano un cigoto, éste debe tener cierto
desarrollo
de la corteza cerebral. La Iglesia católica se decanta por
la
animación inmediata y con esta base moral condena el aborto.
Individualmente, cada persona tendrá su criterio.
¿Consideramos
mujer a un feto XX o no?
Lo que cuenta son los
hechos: se ha
impedido el nacimiento de millones de mujeres, y sus consecuencias: el
equilibrio demográfico entre sexos está
severamente
alterado en Asia.
—(O
sea, que desde este punto de vista no parecería mal a priori el aborto,
sino sólo el sexismo—pero que,
paradójicamente, el aborto, aunque de por sí
neutro, es un agravante del
sexismo).
PS: Hoy, ofensiva en la SER y otros medios gubernamentales contra "la
ofensiva antiabortista" que "nos recuerda tiempos pasados". Se critica
a los jueces que investigan las clínicas abortistas y que
han
llamado a declarar a mujeres que abortaron allí. Lo que en
ningún momento se plantea ni se discute en estos medios es
si se
pueden haber cometido actos ilegales—porque al parecer en lo
tocante al aborto no hay posibilidad de hacer nada condenable, ni
investigable, para estas mentes progresivas.
Hoy a vueltas con las publicaciones en red.
Envío esta
cartita para participar, siquiera sea de refilón en las II
Jornadas de Innovación
Docente, Tecnologías de la
Información y la Comunicación e
Investigación Educativa en la Universidad de
Zaragoza:
En este sitio he publicado esta semana, por cierto, dos
artículos más de mi blog, uno sobre los sonetos
de
Shakespeare, "Deep-brained
Sonnets", y otro sobre Oscar Wilde: "Wilde y el enigma
de la Esfinge"—dos
temas que tuvieron su punto de encuentro en el juicio en el que se
condenó a Wilde por comportamiento indecente.
También les podía haber pasado mi Shakespeare
blog, ahora que lo pienso. Y otra cartita, esta enviada al Colectivo de Profesores
para que
presenten alegaciones a la nueva normativa universitaria para
determinar el compromiso investigador de los profesores. Por fin decide
nuestra Universidad considerar las publicaciones como actividad investigadora, pero....
Sobre la
propuesta del vicerrectorado
de investigación para introducir nuevos
indicadores de la
actividad investigadora, en concreto publicaciones y gestión
de la investigación.
En el capítulo de publicaciones, se
sigue hablando de
"libros" y "revistas". Habrá que entender que las
revistas
electrónicas están incluidas bajo este
concepto,
especialmente si figuran en el JCR o han sido aprobadas en el listado
de la Comisión de Investigación. Pero
hay un tipo
de publicación electrónica, la
publicación
en sitios web, que no entra necesariamente en el concepto de
revista: las bases de datos del estilo del Social Science
Research Network:http://www.ssrn.com/
—que
van adquiriendo cada vez más relevancia.
Sería deseable que se especificase en esta
normativa el status de las publicaciones electrónicas.s
.
Claro que, como en el caso de los proyectos, sólo se van a
tener
en cuenta méritos preevaluados. Así que mis
publicaciones
electrónicas en el SSRN y otros
sitios no me las van a contar para nada, habiendo decidido pasar (como
he hecho) del sistema del peer
reviewing
y de las revistas con índices de impacto. Están
verdes—o ellas, o la publicación
electrónica
académica. Pero de momento me permite escribir
más a
gusto, y ateniéndome a mi propio tono y criterios.
Aunque aquí barro para casa, solicitando que se tengan en
cuenta
las publicaciones electrónicas, no siempre hago
así. Por
ejemplo, mi departamento sacó un baremo para valorar
publicaciones en el que se daban más puntos a publicaciones
"de
alto impacto" o de "publicaciones en revistas del área con
sistema de peer
reviewing",
pero se daba también bastante puntuación,
comparativamente, a "otras publicaciones" sin más, sin
especificar tema ni criterio de calidad. Yo alegué que no
parecía coherente valorar tanto las autopublicaciones, o los
artículos de prensa, o las publicaciones no relacionadas con
el
área de conocimiento, por ejemplo. Pero viniendo de
mí,
cualquier propuesta es sospechosa, y así se mantuvo el
baremo.
Espero que llegado el caso lo apliquen coherentemente y me den puntos
por cada artículo de blog. (Y de estos y de otras
autopublicaciones tengo yo más
que el resto de mi departamento juntos).
Eso, o que se acepte mi enmienda al baremo. Creo que todavía
no
ha caído el personal en la cuenta de cómo ha
cambiado el
concepto de publicación con la Internet.
Otra cosa curiosa de esta normativa en ciernes del Rectorado son los
distingos a la hora de calcular la relación entre
publicaciones
y "producción científica"—distingos
donde, como en
la granja de Orwell, unas áreas o campos de conocimiento son
más iguales que otros. Cito de la propuesta de normativa:
La valoración
de las publicaciones y patentes en un año se obtiene sumando
los puntos
obtenidos en los apartados 3.1 y 3.2 en los seis años
anteriores.
A partir de esta
valoración, se determina el número de unidades de
producción científica por
publicaciones y patentes
mediante la fórmula:
K2 =
máximo{6[(valoración/F)‐1], 0}
siendo F el
parámetro que se indica en la siguiente tabla, dependiendo
del campo de evaluación.
Campos
F
1.
Matemáticas y Física (Físicas)
100 2. Química
100 3. Biología
Celular y Molecular
100 4. Ciencias
Biomédicas
80 1.
Matemáticas y Física (Matemáticas) 60 5. Ciencias de la
Naturaleza
60 6.
Ingenierías y Arquitectura
40 7. Ciencias Sociales,
Políticas, del
Comportamiento y de la
Educación 20 8. Ciencias
Económicas y
Empresariales
20 9. Derecho y
Jurisprudencia
30 10. Historia y Arte
20 11.
Filosofía, Filología y
Lingüística
20
Curioso que la producción científica sea distinta
hasta
en "matemáticas y física" dependiendo de en
qué
Facultad estés. Alguna buena razón
habrá—para otros. Yo en cambio, mirando desde
aquí,
no veo bien que un artículo mío (de alto impacto,
etc.)
valga cinco veces menos
que
uno de Matemáticas o de Biología.
¿Será que
publicamos demasiado en Filosofía y Letras, y hay que
ponernos
un ? Pues yo había oído que en las
áreas duras
también se hacían artículos como
churros, y es
más, que
por
convención o tradición, los firma todo el equipo
de investigación, aunque a veces ni hayan
tenido mención del artículo
en cuestión...
En una semana he visto dos películas donde el
argumento se clausuraba gracias a un teléfono
móvil. En ambos casos había un malo/mala
malísima falso falsísima, y el héroe
lograba empapelarlo gracias a que en el último minuto
está retransmitiendo por teléfono
móvil (a la policía, a una grabadora) la
conversación donde el malo se traiciona a sí
mismo presumiendo de su superior credibilidad, o mostrando su cara
mala, pensando que estaba en privado ante un impotente o molestia menor.Gracias a la
tecnología de espionaje que ahora forma parte de nuestra
indumentaria, el protagonista logra manipular los marcos de la
interacción, hacer colisionar las múltiples caras
del carota a desenmascarar, convertir el escenario privado en un
espacio abierto a la vista de todos, o de la autoridad, y no
sólo derrota a su enemigo sino que demuestra que este no
está al loro de las nuevas tecnologías, que no
las ha interiorizado aún (ni nosotros tampoco en el
público, porque este tipo de argumento aún es
posible).
Las películas en cuestión eran Twisted y
Michael Clayton. En
Michael Clayton,
es Michael Clayton (George Clooney) el desenmascarador. Es un abogado
con problemas de desvinculación familiar, divorciado, adicto
al juego. Trabaja para una firma de abogados de primera, que son unos
chorizos de primera—todos de alto standing y alta corbata,
eso por supuesto. Pero el asunto es que le llevan la defensa a una
compañía multinacional que va por ahí
envenenando al personal a conciencia con sus productos
agrícolas, una vez hecho el cálculo de
costes/beneficios (los costes para otros, los beneficios para ellos).
Bien, pues Clayton/Clooney no es mucho mejor que la media en esta
compañía. Sigue la política de la
compañía, defiende a quien tenga que defender, y
punto en boca. Se juega su dinero, lleva a su hijo al cole sin hacerle
mucho caso, y a correr. Pero tiene una crisis cuando un socio clave de
su firma (un tío brillante, en la crisis de los 60, con una
previa historia de episodios neuróticos) "se vuelve loco":
es decir, tiene una revelación súbita sobre la
inmoralidad y estupidez de su vida, y empieza a dar
escándalos, se despelota en público... y es
más, decide sacar a la luz los trapicheos de los poderosos
clientes, en lugar de defenderlos. Que se pasa al enemigo, vamos, lo
que nadie quiere que haga su abogado...
Entra aquí otro personaje clave: la asesora
jurídica de la multinacional, interpretada por Tilda
Swinton, que ha contratado a la prestigiosa firma de abogados y no
está dispuesta a que esto salga a la luz. Es una "mujer de
carrera" o "carrierista", sin familia, workohólica,
agresiva, cruel y
tanática. La mala, vamos. El consejo directivo la ha
contratado porque es eficaz y les hace el trabajo sucio del cual no
quieren ni llegar a saber nada. Así que es ésta
la que actúa por su cuenta (pero por el bien de la
compañía y suyo, que es lo mismo, pues no tiene
otros valores adicionales). Y actúa contratando a una
compañía de seguridad-sin-límites, que
primero espían a todo quisque, y llegado el momento reciben
instrucciones de hacer "lo que sea" para poner fuera de la
circulación al despendolado abogado. Así que lo
matan eficazmente, simulando un suicidio. "Tenía problemas",
etc. Lo que no sabía la Rottenmeier/Swinton,
después de tanto pinchar teléfonos, es que le
pudiesen a ella pinchar su conversación en directo.
En todo esto se ve mezclado Michael Clayton, primero intentando
"razonar" con su colega despendolado (aquí Tom Wilkinson),
que le resulta bastante
más lúcido de lo que esperaba para haberse vuelto
loco, y le mete dudas en el cuerpo. Pero duda, duda, porque tiene
deudas terribles con mafiosos, y debe pedir un
préstamo/adelanto a su firma (o sea: jurar
pleitesía a su actual jefe (Sydney Pollack), y competir en
eficacia y falta
de escrúpulos con otros colegas tiburones). Así
que también es una película articulada en torno a
una elección ética / vital entre la indiferencia
y el compromiso (como Leones
por corderos). En un momento dado esto se
representa
gráficamente con Clayton sujetando en una mano el cheque que
le acaba de dar su jefe y en otra las pruebas terribles que le
había ido a presentar y que el otro no quiere
ver—y no sabe qué hacer.
Pero se acaba de decidir cuando se entera de que los agentes de la
Tilda vienen a por él, ahora que se han enterado de
que sabe más de lo que debía. Le ponen una bomba
en el coche, de la que se salva sólo porque tiene un momento
de duda, una epifanía, se ha apeado en un campo para ver
unos caballos hemingwaianos o cormacmaccarthianos, los caballos del
vaquero que nunca será, símbolo de la pureza que
deja atrás... y explota su coche tras él.
Ahora Clayton se convierte en vaquero, y entra directamente a por la
Swinton, a la que ha calado—le graba la
conversación incriminatoria, y hace que la arresten a ella y
a todo el consejo de administración en plena
reunión de negocios. Observemos que según el
criterio de muchos jueces españoles, todo esto
sería agua de borrajas, por haberse hecho sin mandato
judicial, y es que aquí no está el patio para
vaqueros. (Hasta al "padre coraje" aquél, ciudadano andaluz
que se
infiltró en la banda de los asesinos de su hijo para
grabarles pruebas del crimen... le echaron para
atrás las
grabaciones en el juzgado). ¿Grandeza del sistema americano?
Para nada:
resulta que si Clayton consigue que la policía y la justicia
funcionen, es porque tiene un hermano comisario—con el que no
se llevaba bien, pero el futuro promete mejor. También se
reconcilia al final, ahora ha hundido a su firma y que va huyendo de su
pasado, con otro hermano perdulario que tenía. Mucha
familia, parece decirnos la película, que sin ella el
sistema se va a la ruina siguiendo la ley de la oferta y la demanda.
Es sintomático que la Swinton sea soltera y sin novio y sin
amigos ni vida ni interés familiar discernible (ni sexual,
aunque aquí nadie lo tiene, no hay intriga
erótica). La perfecta mujer de empresa, disponible para
todo. Supongo que alguno acusará a la película de
antifeminista, por criticar a esta mujer de fuerte carácter
y drásticas decisiones, pero feministas
thatcherianas-castigadoras como ésta, mejor que te caigan
bien lejos. (Y para colmo la pobre es sufridora e insegura, ensayando
interminablemente ante el espejo sus intervenciones ante la prensa o
ante el consejo de administración, y tan tensa que parece
que se le vaya a saltar una vena de la sien—la Swinton,
genial actuación; los principales actores son todos muy
buenos).
Me ha gustado la manera en que se representa el reparto de
responsabilidades y la cadena perversa de colaboración con
el
mal. Los directivos permiten la comercialización de
productos
tóxicos sin ninguna intención deliberada de
dañar
a nadie: sólo quieren ganar dinero, y no probablemente no
dedican ni dos minutos de tiempo a planificar el mal. El manejo de la
mierda y la toma de decisiones le toca a la spin doctor
de la Tilda, eficaz profesional, y que será
malvadísima,
pero que se limita a decirles a sus eficaces matones que "hagan lo que
tengan que hacer", y casi ni le sale
decírselo—todo entre
medias palabras, sobreentendidos y eufemismos. (¿Los muertos
intoxicados? Son sólo
gente que pleitea contra la empresa, un problema a controlar). Los
abogados, son gente eficaz, sin más, defienden a sus
clientes lo
mejor que pueden. Y los matones no son unos criminales así
de la
baja vida, sino una compañía de seguridad y
servicios
especializados: hacen unos asesinatos eficaces y clínicos, y
sin
la menor animadversión contra nadie. Todo en aras de la
mayor
eficacia laboral, aquí los únicos malos
profesionales son
Clayton y su colega, el que destapa la cacerola—y no tardan
en
quedarse sin empleo, faltaría más.
También está bien llevada, por otra parte, la
cadena
contagiosa de la ética: la manera en que la crisis de
conciencia
de su colega (Wilkinson) y su toma de postura, precipita el cambio en
Clayton/Clooney. Otro rasgo llamativo de la película es la
estructura temporal: comienza con un viaje de negocios de Michael
Clayton durante el cual le vuelan el coche, y luego vuelve
atrás cuatro días para presentarnos los
antecedentes, y repite la misma escena (ya casi al final de la
película)—con lo cual la vemos con otra
perspectiva. (Observemos que los términos flashback o flashforward están
propiamente hablando fuera de lugar, ya que lo que tenemos es una
analepsis objetiva continuada que vuelve a alcanzar el punto inicial
del relato primero, repitiendo la escena inicial y siguiendo
más
allá del punto de inserción de la
retrospección,
con una alteración de la estructura
perspectivística,
pues ahora conocemos también el punto de vista de los
asesinos).
El efecto es interesante. Lástima que se haga sobre
un
hecho en realidad
colateral como es el atentado frustrado contra Clayton, y no con alguna
escena más sustancial o en la que la repetición /
reinterpretación aporte más interés
psicológico.
Pero en suma, película
intensa, bien llevada, bien interpretada. Vuelve el hombre, liberado de
su bufete, y vuelve la familia. Pero todo esto es antisistema, en la
América en la que vivimos. Vale para un día de
furia, o de cine, pero hay tantos días de trabajo...
Michael
Clayton. Writer
and dir. Tony Gilroy. Cast: George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda
Swinton, Michael O'Keefe, Sydney Pollack, Denis O'Hare, Austin
Williams. Music by James Newton Howard. Cinemat. Robert Elswit. Ed.
John Gilroy. Prod des. Kevin Thompson. Art dir. Clay Brown. Exec. prod.
Goerge Clooney, James A. Holt, Anthony Minghella, Steven Soderbergh.
Prod. Jennifer Fox, Kerry Orent, Sydney Pollack, Steve Samuels. USA:
Samuels Media / Castle Rock, Mirage / Section Eight, 2007.
Hace un año intenté sacarme tickets
en París para ver Le
Roi Soleil, el último gran musical que ha
arrasado por allí. Demasiado tarde reaccioné, y
me fui a ver otro sobre Edith Piaf. Y aún no me he hecho con
el disco, pero en YouTube se ven trozos salteados, como esta pegajosa
canción, "Ça marche".
Por si aún no está pegajosa, aquí
pongo otra versión de la misma, interpretada
por el mismo Christophe Maé, esta vez sans
culotte ni
rastas, a ver cómo les gusta más a las chicas.
YouTube es el
paraíso del comparativista.
Por cierto,
ça ne marche pas si bien que ça. He
retomado mi gripazo del cual me creía ya curado, y voy
andando (eppur si muove,
ça marche) arrastrando las zapatillas de
aquí para allá, frrrup, frrrup. Como allure,
no es muy
alluring.
Tras mucho insistir los niños, les llega para Reyes la
película de los Simpson. Que empieza fuerte, con
un corto
de Rasca y Pica, y con Homer diciéndonos que todos los que
pagan
por ver esto que echan gratis en la tele son unos pringaos.
Y desfilan buena parte de los personajes de la serie, cada cual con su
rinconcito en un argumento en el que el Malo Malo es el gobierno
republicano, y Homer salva a Springfield de la destrucción a
que
lo condenaban los servicios secretos, después de haberlo
puesto
en peligro él mismo a la ciudad, al emporcarla de mierda de
cerdo tóxica.
En conjunto le ha quedado bien la película al
ejército de guionistas (al éxito me
remito) y nos reímos como tontos con las gamberradas de
Homer,
esa parodia del padre de familia en el que a veces nos reconocemos
demasiado—si hemos de juzgar por las miradas que nos echa
nuestra
Marge local en ciertas escenas críticas.
Homer en principio se desentendía del destino de la ciudad,
encerrada
bajo una cúpula irrompible y luego amenazada por una bomba
con
cuenta
atrás—y se lleva a su familia a Alaska a empezar
una nueva
vida. Pero
Marge y Lisa, los elementos responsables de la familia, quieren salvar
la ciudad, y lo dejan. Ante la amenaza de perderlas, Homer se convierte
en un héroe de acción y consigue echar la bomba
fuera de
la ciudad.
No por nada el nombre de Homer significa el que crea hogar. Homer,
sweet Homer,macho
adulto blanco/amarillo y centro por tanto de la serie, basa su
comicidad en ser irresponsable sin límites,
egoísta y
zafio hasta allá, y dado a la gratificación
inmediata sin
más contemplaciones. En todo, menos en lo que a su
matrimonio
atañe: quizá quizá en algún
episodio que no
conozco, Homer se haya extralimitado en alguna aventurilla
extramatrimonial, supongo, pero será en todo caso para
llevarlo
al arrepentimiento y resaltar su carácter fundamental de
marido
devoto. La lujuria o la infidelidad no están en la lista
infinita de sus impresentabilidades, por alguna razón que se
nos
escapa. Y añadamos a eso el misterio insoluble
básico en
el que descansan los Simpson, a saber, cómo la medianamente
razonable Marge aguanta a su Homer de infrahumanos instintos. Y es que
"es su hombre"—otra lección entre
líneas, como
quien no quiere la cosa...
Con este planteamiento de base ya en la serie, no es de
extrañar
que la película sea una loa a la célula
matrimonial, y
que esta institución quede en lo fundamental exenta del
sarcasmo
corrosivo, humor negro y escepticismo que se aplica a todo lo
demás. En la adaptación a la gran pantalla y
público "familiar" (que supongo que en realidad
será el
mismo de la tele) se han suavizado aspectos potencialmente ofensivos
del humor de la serie, como el tratamiento del Reverendo, o la figura
del creyente Flanders, que en la serie es objeto de burla y
aquí
en cambio es un modelo de comportamiento para Homer, y casi adopta a un
Bart deprimido por lo inadecuado de su figura paterna. Pero Homer se
pondrá a la altura y se convierte en el
Padre-ídolo de
Bart, dejando de ser un colegui irresponsable.
Al proyectar la sátira sobre un argumento básico
de
película de aventuras, también se convencionaliza
y
dulcifica la ideología de la serie. Lisa descubre el amor,
una
parodia de amor ideal que no es sino un amor ideal; al igual que la
parodia de regeneración y heroísmo de Homer se
confunde
con una auténtica regeneración y heroismo. Y como
en el
más clásico cine conservador de Hollywood, las
parejas en
riesgo de divorcio se recomponen, y el matrimonio contra viento y marea
regenera la comunidad social.
En fin, que entre eructo y eructo, se nos transmite una subrepticia
ideología por lo bajini: los Simpson nos enseñan
(y ahora
más que nunca) virtudes cívicas, responsabilidad
social,
ética marital, y valores familiares. Vivir para ver.
The Simpsons the Movie.
Dir.
David Silverman. Written by James L. Brooks, Matt Groening, Al Jean,
Ian Maxtone-Graham, George Meyer, David Mirkin, Mike Reiss, Mike
Scully, Matt Selman, John Swartzwelder, Jon Vitti. Animated
feature; voices by Dan Castellaneta, Julie Kavner, Nancy Cartwright,
Yeardley Smith, Hank Azaria, Harry Shearer and A. Brooks. Music by Hans
Zimmer. Coprod. Jay Kleckner. Prod. superv. Richard Rayni. Prod. James
L. Brooks, Matt Groening, Al Jean, Mike Scully and Richard
Sakai.
Twentieth Century Fox / Gracie Films / Matt Groening, 2007.
Spanish DVD: Los
Simpson la película. Fox 20th Century Fox
España, 2007.
Y un poquito más. Eso es lo que ocupan, según
me explican aquí,
los 200 megabytes de texto de la última edición
(la
número 13, que hoy acabo de colgar) de mi
bibliografía, A
Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology. O,
dicho de otro modo, 40 veces el volumen de las obras completas de
Shakespeare. En cantidad, digo, no en calidad.
En impresora, y poniendo un folio a continuación de otro,
creo
que vienen a ser unos diez o quince kilómetros de folios.
Poniendo en
Google
cosas como "bibliography criticism linguistics" o "philology
bibliography" o "literary theory bibliography", sale en los
primerísimos puestos mundiales. En Harvard la enlazan, o
en el MIT.
Sus
logros al peso son impresionantes. Sus limitaciones en cambio son
sangrantes. Seguiremos trabajando en ellas, a ratos
perdidos—y tan
perdidos—desde 1989. No quedarán subsanadas, nunca.
Y sin
embargo sí me joroba que en la oposición a
cátedras me dijeran que no
había trabajado yo en estas cuestiones, y
dejasen la plaza vacante. Los
doctores Onega, Garrudo, Martínez Vázquez y
González Groba fueron—con
todo el morro.
Igualito que si no hubiera hecho yo en mi vida más que
bibliografías.
Aquí mismo los tenemos, a los jodidos etarras, en la puerta
de casa: en
Sabiñánigo han encontrado un zulo.
Con explosivos y demás. Los vienen empleando para destrozar
gente e instituciones, recuerdo.
Mucho vasco huyendo de la dulce patria viene por el norte de Huesca, y
mucho enrollado del montañismo, y entre ellos mezclados
llegan
estos sacamantecas. A la cárcel con ellos, y si es
posible
que contusionen también a los manifestantes que les apoyan.
Aplicando la más estricta.
Y los que sacan notas de protesta por la detención (PNV y
demás nazionalistas), no hace falta ser un lince para saber
con quién
están.
El
Foro Ermua
felicita doblemente al Rey por su setenta cumpleaños
así
como por su posicionamiento claro y reiterado al lado de las
víctimas del terrorismo Bilbao. 7 de enero de
2008.
El Foro Ermua desea felicitar doblemente al Rey Juan Carlos I por su
setenta cumpleaños y por su posicionamiento expreso sobre la
lucha antiterrorista, por la derrota de ETA y a favor de las
víctimas del terrorismo tanto en su discurso de Nochebuena
como
en el que pronunció ayer durante la Pascua Militar. El Foro
Ermua quiere llamar la atención sobre el carácter
tan
llamativamente seguido e intencionado que han tenido esas dos
intervenciones que considera de referencia por su contenido y porque
llenan un grave vacío institucional que es
inédito en
nuestra democracia y que no ha existido con los gobiernos anteriores al
actual. El Foro Ermua valora,
como ya lo
hizo en Año Nuevo por boca de su presidente en declaraciones
a
diferentes medios de comunicación, la importancia de este
apoyo
expreso a las víctimas del terrorismo porque han sido las
grandes estigmatizadas durante toda esta legislatura, las humilladas y
las ofendidas, las acusadas de "poner palos a las ruedas de la paz" y
de traer a España una crispación que
sólo la ha
traído la política irresponsable del Gobierno de
Rodríguez Zapatero, que ha resucitado a ETA y de la que
todavía no ha rectificado con hechos efectivos y
contundentes
que están al alcance de su mano. El Foro Ermua
entiende que el
papel de la Corona no es criticar a un partido ni a un Gobierno por
irresponsable que sea la política de éste en una
materia
tan grave como la lucha antiterrorista, pero sí marcar -como
el
Rey lo ha hecho reiteradamente en sus dos últimos
discursos- el camino a seguir en un asunto no ya sólo de
Estado
sino de cultura y civilización apelando a los
principios, valores y derechos democráticos que
él mismo representa y de los cuales es garante. El Foro Ermua quiere
resaltar lo
que tienen de referencia para todos los ciudadanos
españoles y deseablemente para el propio Gobierno de la
Nación los dos discursos del Rey, el de Nochebuena y el de
la
Pascua Militar. De este último valora el
posicionamiento
emotivo y necesario de cercanía con las víctimas
del
terrorismo así como del primero de ellos la
exposición
sin ambigüedades de la clase de unidad que es necesaria por
parte
de la sociedad y de los partidos: unidad no para respaldar la
política negociadora del Gobierno "aunque se equivoque" sino
para usar "todos los resortes del Estado
de Derecho en esa lucha". En el discurso de
Nochebuena el
Rey no dejó ninguna puerta abierta a negociaciones ni
habló de diálogos sino que invocó con
nitidez
todos los medios coercitivos, desde "la abnegada y eficaz labor de
nuestras Fuerzas de Seguridad" y "la firme acción
de la
Justicia" hasta el apoyo "a nuestras instituciones en defensa del
imperio de la Ley" o "el recurso a todos los instrumentos del
Estado de Derecho y de la cooperación internacional". La
alusión a la cooperación internacional era
especialmente
oportuna en un momento crítico en el que las graves torpezas
cometidas por el Gobierno de Zapatero en el Parlamento Europeo en
Estrasburgo en octubre de 2006 internacionalizando el mal denominado
"proceso de paz" han permitido que sea admitido a
trámite el
recurso contra la ilegalización de Batasuna por el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos y que ANV esté en estos momentos
intentando un paso similar. Asimismo es
importante en aquel
discurso la alusión a "todos los instrumentos del Estado de
Derecho", no a unos pocos instrumentos ni a una dosificación
en
el uso de éstos como la que el Gobierno está
practicando
en estos últimos meses con fines exclusivamente
electoralistas.
Otro punto importante es la referencia a la defensa de las
instituciones ya que no se puede luchar contra ETA cuestionando los
pilares institucionales que ETA desea destruir. Eso es tanto como
facilitarle la tarea a ETA, dar sentido a sus acciones y animarla a que
siga existiendo. Otro aspecto
destacable del
discurso de Nochebuena es la referencia no sólo a las
víctimas sino a la propia democracia y a toda la
ciudadanía para avalar la lucha contra ETA porque -como
decía el Rey- "es un objetivo urgente e imperativo para el
Estado, un deseo de los ciudadanos, una obligación de todas
las
fuerzas democráticas y un deber frente a las
víctimas y
sus familias". Se trata de una referencia a la sociedad civil que
coincide con la que también concluía el discurso
de ayer,
domingo, en la celebración de la Pascua Militar al
señalar como "un elemento clave la identificación
y la
participación solidaria de la sociedad en defensa de los
valores
y principios que compartimos". El Foro
Ermua considera
importante este punto porque no se trata sólo de ser leales
con
los estigmatizados por el terrorismo sino con nosotros mismos y con
nuestros principios. El "no" al chantaje de ETA no puede ser un "no"
desde las víctimas únicamente sino un "no" desde
la
ciudadanía y desde la democracia. Finalmente, el Foro Ermua
exige al Gobierno de España que haga suyas las palabras del
Rey
y, para que su rectificación fuese creíble, las
ponga en
práctica ilegalizando a ANV y al PCTV, anulando
explícitamente la resolución del Congreso de
Diputados
del 17 de mayo de 2005 a favor de negociación con ETA e
instando
a la detención de la mitad de los miembros de
la
Mesa Nacional de Batasuna que todavía se hallan
escandalosamente
en libertad.
Uno de los efectos colaterales de YouTube (o sea, de la
conjunción de la televisión y la
ordenación) es lo
fácil que resulta, no, lo irresistible que resulta el
comparar
versiones de canciones (y de otras cosas). Esto va a tener profundos
efectos.
Se nos sirven en bandeja versiones de distintos artistas, o distintas
interpretaciones por el mismo cantante. Por ejemplo, aquí
hay
dos versiones de una bonita canción escrita por Laurent
Voulzy
para Nolwenn Leroy, "Nolween Ohwo!"—una canción de
falsa
modestia que va sobre ella misma, una cosa para gourmets de la vanidad.
Claro que la Nolwenn es un fenómeno cancionable, no voy a
decir
que no.
Un vídeo, y una actuación en directo
(que
también es un vídeo, claro). La
actuación en
directo (o en pseudo directo, no sé) es una
adaptación
del vídeo, que a su vez supongo es la simulación
de una
actuación en directo. O simulación de pseudo
directo,
vaya usted a saber...
Como siempre, recomiendo comparar, pero no elegir—ni siquiera
entre esta chica y ella misma.
El vídeo:
Y la actuación en "directo", en el Zenith (que es donde
está la chica permanentemente, aunque "nada haya cambiado"
para ella):
Y aquí va otro vídeo de Nolwenn, el que da
título a su último disco, "Histoire(s)
Naturelle(s)". Una obrita de arte—mi chapó para el
director:
A veces los dioses por reirse de nosotros nos conceden
nuestros
deseos; otras veces, también por reirse, nos los niegan,
como a
Amaral en este vídeo:
Triste, pero anda que si llega a conseguir sus deseos y morir por vos...
Mejor seguir viendo la tele.
Y veo en efecto en mi teleordenador Leaving
Las Vegas,película
bien llevada en algunos aspectos, pero basada en unos
personajes absurdos, que se dejan arrastrar por sus adicciones e
impulsos irracionales, hasta la propia destrucción
sistemática de su vida y la muerte en el caso de Nicolas
Cage.
Se nos invita a admirar el amor conmovedor, y la posibilidad del
sacrificio aun en las situaciones más tiradas (—su
amiga
prostituta hace el amor con Cage in articulo mortis, por hacerle un
último favor, aunque tenía
sus partes laborales malheridas, pues venía de sufrir una
triple
violación). Pero la belleza de estos dolorosos sacrificios
queda
empañada un tanto por la profunda estupidez e inmoralidad de
las
elecciones fundamentales de los protagonistas. La belleza desorienta el
norte. Bastaría con
poner a una actriz gordaburra y bizca en el papel para ver el argumento
en sus auténticas dimensiones éticas.
Pero la película precisamente las emborrona: aparte de
presentar
a la pareja "objetivamente" en sus circunstancias, juzga, y elige, y lo
que elige es presentarla
como una pareja romántica-trágica; y, como
hacen ellos, da por supuesto o implanteable el paisaje de fondo sobre
el que se desarrolla la historia amorosa. Película sobre
adicciones suicidas, y hecha a medida de los adictos y suicidas, para
su mayor dignidad, una vez perdidos de vista mejores ideales. (De hecho
John O'Brien se suicidó tras vender
los derechos de adaptación para su novela).
Cage se suicida ni sabemos por qué (porque le deja su mujer,
o
quizá hace que le deje su mujer para suicidarse, y lo de
beber
es una excusa...). Lo suyo es una adicción terminal al
suicidio
por delirium tremens. La chica también
es adicta, a la prostitución, y al
juego, y aún peor, al psicoanálisis, porque la
adicción pierde su honesto nombre cuando en medio de tanto
análisis ni se
plantea la moza la posibilidad de bajar el nivel de vida para coger un
trabajo
menos remunerativo. Deja, deja, que eso de madrugar e ir a currar....
mejor quejarse de los gordos peludos y babosos que le tocan esta noche.
Pobre chica, una tragedia, como el Cage con su proyecto de matarse a
lingotazos de ginebra. Tragedias de esas que elige uno voluntariamente.
Cuánto más trágicas, ¿no?
que si
sólo te aterrizasen encima porque sí, como una
teja.
De hecho, eso es el ingrediente que salva a la película,
esta
dosis de tragedia por insuficiencia, o de bien desaprovechado por el
desarreglo fundamental de sus personalidades: el amor que sienten uno
por otro
está bien, es lo único salvable de sus vidas,
pero es una
pasión subordinada a otras fuerzas y pasiones mucho
más
poderosas e irresistibles: la pasión por el riesgo, por la
autodestrucción, por la autodegradación
masoquista, o por
el dinero fácil.
O es un amor subordinado a la inercia sin más, que dada una
pendiente suficiente, tiene más fuerza que cualquier
pasión.
Leaving Las
Vegas. Dir. Mike
Figgis. Written by Mike Figgis. Based on the novel by John O'Brien.
Cast: Nicolas Cage, Elisabeth Shue, Julian Sands, Richard Lewis, Steven
Weber, Valeria Golino, Graham Beckel, Carey Lowell, B. Lee Ermey,
Mariska Hargitay, Laruie Metcalf, Julian Lennon, Lou Rawls, Ed Lauter,
Xander Berkeley, Susan Barnes. Music by Mike Figgis, vocals by Sting.
Prod. Ula Cazes and Annie Stewart. USA, 1995.
No sabíamos si este año
habría sorpresa,
porque en estas cosas ya casi no creemos, pero al volver a casa en la
madrugada de Reyes, después de arrastrar nuestros cuerpos
por el
trasnoche, nos asomamos a la galería y allí
estaba todo
listo como otros años: en efecto, iban a pasar los Reyes
Magos:
(Había cartelitos en cada tentempié: "Melchor",
"Gaspar", "Baltasar", "Camellos". A los pajes, ni agua).
Luego han estado Abo, Pibo y Otas haciendo nervios porque no
podían abrir los regalos hasta después de
desayunar.
Oscar- Mamá,
ya no puedo comer
más roscón. Es que me he terminado unas
galletitas que no
se habían comido los camellos, y ya no tengo hambre. Igual
son
las babas de camello, que quitan el hambre... Los reyes les han traídos cosas
que yo desde luego
jamás les habría comprado: un peluche de Fluvi,
una caja
de Gormitis, unos robotillos saltarines a cuerda... Pero en fin,
éxito total. Y con los misterios que acompañan a
estas
apariciones de lo numinoso:
Ivo:- Mira,
¡esto seguro que lo
han traído los Reyes del VIPS, porque lo ví
allí!
¡Igual es que no tienen tanta magia, y lo tienen que comprar
con
dinero en las tiendas!
A mí me han regalado unas obras completas de Oscar Wilde, en
un
rincón de las cuales puede leerse la frase "high tower of
thought".
Cada día se supone que aporta sus novedades, pero a veces me
da
la impresión de estar siempre dando vueltas a lo mismo,
andando
las mismas calles arriba y abajo, y pensando las mismas ideas.
¿Será que me sientan mal las vacaciones?
Así de
limitados somos.
Por la red, lo mejor que me he encontrado hoy es un artículo
muy
a propósito para estos días de post-comilonas: "Vomitorio",
de Fernando Savater. También dando vueltas a lo mismo de
siempre, en el enquistado y euskaldunizado Euskadi (que cualquiera lo
deseuskalduniza....).
Creo que me peinaré a partir de ahora en pantalla usando la
iSight (que al contrario que el espejo y otras aplicaciones, no te
intercambia la derecha
por la izquierda y versavice). Veremos más claramente al
mismo
de siempre.
Que no tiene nada que ver con Zapatero, ni con
su antecesor
el Zorro. Sino con el texto de Leandro Gay Puzzle, clave Z (PDF aquí en su
sitio web).
Lo llama novela el autor, aunque de novela no tiene mucho; es
más bien una sátira menipea o rabelesiana en
prosa o
versículos whitmanianos, sobre los avatares reales e
imaginarios
de la ciudad de Zaragoza pillada en los conflictos internacionales, en
las crisis identitarias o en en conflicto entre el ideal
mítico
y la realidad globalizadora. A
pesar de la dificultad de seguirle el hilo a las asociaciones o
elucubraciones del narrador, me gustan sus excesos verbales, es una
cosa así tipo cornucopia-paja mental joyceana a veces,
satírico-libertaria bruegheliana otras; a veces cuenta la
historia de la ciudad y otras el inconsciente profundo que le
diagnostica. Les da unas curiosas transformaciones a muchos
sitios emblemáticos—como a esta sede de iberCaja
neorrenacentista. Son los sitios y la gente (en especial la
masa
numerosa) los protagonistas, y los próceres locales y
políticos conservadores los malvados, pero todo a vista de
pájaro, o de observador desde el más
allá, entre
dopado y lúcido por el sarcasmo.
Aquí hay un párrafo sobre los temores (que bien
recuerdo
en los 80) a los misiles rusos apuntados a la ciudad, temor por el
posible ataque atómico a la base americana y temor al invierno
nuclear imaginado—... a la vez que se satiriza a la
burguesía de derechas local:
Brindaban
por el
eficaz aprovisionamiento de las fortalezas volantes desplazadas en
acciones contra Bagdad y Belgrado aunque hubiera daños
civiles,
que estos vecinos asumían bajo la consideración
de ser
colaterales. Incluso aplaudían tal escarmiento, pues no en
vano
los sacrificados eran residuos socialistoides que en el dictador
segundo, "centinela alerta de Occidente", tuvieron acérrimo
enemigo durante los años de emponzoñar la guerra
fría. Ninguno de estos quejicosos firmó la
petición, avalada por el doscientos mil zaragozanicos, a
Reagan
y Gorbachov para que desactivaran los misiles que entonces, en defensa
o ataque, apuntaban desde o a la capital maña.
Descendientes de gascones y montañeses que se hicieron con
la
flor de la ciudad desposeída a los moros, biznietos de los
patricios que dieron brillo a las academias aragonesas de medicina y
jurisprudencia, y al fin presidentes de clubes deportivos y de
compañías de seguros; sin embargo se han dejado
cuartear
el casino principal que en dos siglos de auge ilustrado mantuvo regias
recepciones y tertulias para expandir cultivos industriales y extraer
lignitos, que son pura historia tras el abandono bajo la excusa de los
carbones o el azúcar en ofertas globales a mejores precios.
Tampoco estos cicateros contribuyen a restaurar las
pinturas de Goya en las bóvedas del Pilar ni ya legan
alhajas
para el museo de la gloriosa, si bien justo es reconocer que la patrona
se ha mostrado reticente en favores y milagrillos desde que hace tres
centurias se empalmó la pierna amputada a uno de Calanda,
dado
que en los quirófanos del hospital clínico y en
la mutua
de accidentes, como algo cotidiano, se reinsertan extremidades.
En prevención de la explosión atómica
sí
invirtieron sus excedentes dinerarios al otro lado de las terrazas del
Ebro; tras los cerros excavaron fiable refugio, a resguardo del
aniquile que la
nuclear pudiera deflagar. Blindados los exteriores y los
sótanos
de la urbanización con refractarios, el fortín de
cada
una de las cien familias dispone de pasadizo de urgencias al "Mamut",
búnker horadado en roca viva,
a prueba de ondas de choque
para pervivir era de malignidades que haya.
Con energía autónoma,
filtros para el aire y yodar el agua,
en sus anaqueles salvaguardan los tratados
sobre los avances posmodernos en ciencias básicas
y sus aplicaciones técnicas para el confort.
Almacenan vitaminas,
antibióticos, magnesio en suspensión y herbolario,
serpentario y acuario;
estructuras de elementos para recrear la atmósfera,
semillas y gérmenes de variantes
que sin tierra o en otras matrices se reproducirían.
Despensa pues sintética para óptimos resistir
y aguantar lo preciso,
hasta que desaparezcan los restos de contaminación
y espontáneos rebroten el musgo y los anfibios.
Enfilando el siglo XXII sus biznietos, cautos, investigarían
qué fue de la Zaragoza inmolada y volverán para
reclamar
las posesiones registradas a sus nombres. Le consta que en el acto de
inauguración, top secret, este patricio declaró: "Caesaraugusta se
fundó con pretensión de
inmortalidad. Nuestras
estirpes de continuo renovándose para vivir imperecederas a orillas del
Ebro. No reblaremos frente a cualquier cataclismo que venga; el
desastre nuclear no nos borrará, que por algo fuimos seleccionados en el
devenir de los tiempos. Sobre los escombros nuestros herederos
alzarán la Z segunda o Neocaesaraugusta".
Libros conectores IVO- Papá, te vamos a contar cómo
Álvaro se teletransportó a J'nanin.
OTAS- Lo hizo con un libro. Mira, aquí tienes la foto. En
ese icono.
YO- ¿Y Álvaro está allí
dentro ahora? ¿Dentro del ordenador?
IVO- Sí. En un mundo que se llama J'nanin. Ves, mira. Si
abres
aquí, lo verás. Está
teletransportándose.
OTAS- Con el libro conector.
YO- ¿Y esa mano era de Álvaro?
OTAS- Sí.
YO- ¿No está hecha con diseño
gráfico?
IVO- No. Ves, su camisa, su jersey.
YO- Pero.. bueno, ¿tú crees que
volverá de ese mundo?
IVO- ¡Papá...! que ya ha vuelto. Sólo
estuvo dos minutos.
OTAS- Siempre vuelve.
(Me llama la
atención en Myst
la tecnología gráfica de la inmersión
en los
libros y el paso de páginas. En Myst se pasa de unas "eras"
o
mundos a otros a través de la inmersión en un
libro, un
poco como en La Historia Interminable. Este
tipo de presentación gráfica del libro en
pantalla luego
ha pasado a algunos e-books auténticos, para dar
más
sensación de manejo de libro. Pero la idea intermedial de
integrar libro e imagen viene de más lejos...
aparece en
muchas películas antiguas basadas en algún libro,
para
simbolizar el proceso de adaptación. Dos ejemplos
clásicos son en películas para niños
el principio
de El Libro de la Selva y del
primer Winnie
the Pooh. En Harry
Potter
sorprenden ya menos los periódicos con imágenes
móviles, cuando ya partimos de una cultura multimedia donde
la
imagen y el texto se han superpuesto de maneras imprevisibles.
Aún recuerdo la extraña sensación de
ver por
primera vez un vídeo integrado en una página
web...).
Reproduzco aquí una entrevista con mi hermano Luis (el
segundo de los once) en el número 19 de Pedalier: La revista del
cicloturismo, precedida por la presentación que
le hace el entrevistador, Jordi Escrihuela.
Gente:
Luis García Landa
Si hay alguien en
este país
responsable de que año tras año, miles de
ciclistas nos
hayamos ilusionado por el cicloturismo y aceptado el reto de finalizar
una de las marchas con más renombre mundial, no es otro que
Luis. Y es que este deportista altoaragonés de Biescas, pero
residente en Sabiñánigo, es el
auténtico padre de
la Quebrantahuesos junto a su esposa Tere, su amigo José
Antonio
Ferrer y el entonces presidente de la peña J. Navasa.
Luis llevaba varios
años
participando en la Marmotte y siempre había pensado el
trasladar
la idea para su tierra: organizar algo bonito, no sólo en el
aspecto cicloturista, sino también para sacar de la profunda
crisis en la que había quedado inmersa la comarca. Estamos
hablando de principios de los 90 y en cuanto arreglaron las carreteras,
se lanzó a completar su sueño, porque
además el
recorrido ya lo tenía claro, tantas veces sufrido y
disfrutado
por los pocos integrantes, por entonces, de su peña
Edelweiss.
Los inicios fueron
difíciles y él mismo explica que la primera
oficina de la
organización fue el comedor de su casa, donde
trabajó
duro para enviar 3000 cartas informativas a todos los clubes de
españa y a 700 del sur de Francia.
El premio a este
esfuerzo todos lo conocemos: en 5 ediciones se llegó a los
2000 participantes y hoy ya son casi 8000.
Luis nos
podrá explicar
miles de anécdotas sobre la Quebrantahuesos, pero
¿sabías que estuvo a punto de llamarse la
Sarrio—el
rebeco del Pirineo Aragonés? Pero finalmente Luis,
ecologista
recalcitrante y mimbro fundador de ADEPA, la Asociación para
la
Defensa del Pirineo Aragonés, y ya que en aquel entonces se
ocupaban de llevar comida a un quebrantahuesos,
pensó…
¿y por qué no llamarla así?
Luis daría
para escribir un
libro, y a mí se me acaba el espacio, pero vamos a
añadir, si cabe, que es el ganador (o como él
mismo dice,
"el que ha llegado en menor tiempo") en la
Madrid-Gijón-Madrid
(MGM), y como también siempre comenta, "lo he hecho sin
pájaras".
Randonneur, corredor,
cicloturista… tiene en su palmarés pruebas
tandispares
como dos victorias en la carrera de las 24 horas de Pomps (Francia),
subcampeón de la Copa de Europa en Mallorca el
año 94 y
décimo del mundo en el Tirol en 2001 como Master 30, como
Master
40 subcampeón de Europa en Torres Vedras (Portugal) en el
2004,
y es un habitual, por ejemplo , dela Vuelta a Maspañomas,
del
Tour de Flandes y, por supuesto, de la Quebrantahuesos en la cual ha
participado en todas sus ediciones menos en dos ocasiones.
Como buen
ciclolistero que es,
siempre podremos pedirle sus sabios consejos, sobre todo en
alimentación,, para poder acabar una MGM "de la cual te
puedo
asegurar que acabé fresco, y eso que no soy de Bilbao".
-
¿Qué es para ti el cicloturismo?
- Es mi forma de vida.
-
¿Y el randonneurismo —si se me permite el
término?
- Una faceta
indispensable del cicloturismo y desconocida para la masa.
-
¿Es más duro ser…?
- Currante.
-
¿Doble o triple plato?
- Compact.
-
La prueba que más te gusta es…
- Quebrantahuesos.
-
¿MGM o PBP?
- En la PBP no he
participado.
-
Explícame cómo eres capaz de ir de Madrid a
Gijón
y volver, en bici, en sólo dos días y
medio…
- Bueno, pues te
subes a la bici y
a dar pedales, y cuando llegas a Gijón, media vuelta que ya
sólo queda la mitad.
-
¿Qué te dice la gente que no te conoce
deportivamente?
- Digan lo que digan,
yo a lo mío.
-
¿Te atreverías con Le Tour Ultime?
- Lo dejo para
Julián y Amat.
-
¿Tu puerto preferido?
Coll d'Espandelles.
-
No volverías a…
- Sí que
volvería.
-
¿Pincho de tortilla o barrita energética?
- Pincho.
-
Las vacaciones,¿con bici o sin ella?
- Con bici.
-
¿Prefieres montar en solitario o en grupo?
- En grupo.
-
¿A quién le dejarías chupar rueda?
- En cicloturismo a
todo el mundo.
-
¿Y a quién no?
- En
competición a nadie.
-
¿Cuántos kilómetros recorres al
año?
- 17.000.
-
¿Qué otros deportes practicas?
- Esquí,
natación…
-
¿Papá Noël o Reyes Magos?
- Todos traen regalos.
-
¿Y qué les vas a pedir para el nuevo
año?
- Bici nueva.
-
¿Objetivos para esta temporada?
- Mil.
-
¿Pulsómetro o sensaciones?
- Las sensaciones son
engañosas.
-
¿Un lugar para perderte con la bici?
- Los Dolomitas.
-
¿Una marca a la que seas fiel?
- Cerveza
Ámbar.
-
Una película.
-
Ghost.
-
Un actor o actriz…
- Marlon Brando.
-
Un libro…
-
Chacal.
-
¿Beatles o Rollings?
- Beatles.
-
Un/una ciclista.
- Valverde.
-
¿Una comida?
- Fabada.
-
Naciste con madera de…
- Con la cabeza de
madera.
-
Eres un negado para…
- Cantar.
-
Eres forofo de…
- Freire.
-
Te aterran…
- … los
incompetentes, sobre todo si son políticos.
-
Un vicio…
- Una cerveza con los
amigos.
-
¿Quién te elige la ropa?
- Tere, mi mujer.
-
No sales de casa sin…
- El móvil.
-
En el kiosko compras…
- Pedalier, Ciclismo
a Fondo, Ciclismo en Ruta y Meta 2Mil.
-
Lo peor de la bici…
- La lluvia con
frío.
-
Si fueras Presidente del Gobierno…
- … no lo
sería Zapatero.
-
¿Está en peligro el planeta?
- El planeta no, la
vida quizás sí.
-
Si volvieras a nacer…
- A repetir.
-
¿A quién te gustaría conocer?
- A mis tataranietos.
-
¿Prefieres seguir el ciclismo por la tele o desde la cuneta?
Cada cual celebra el año nuevo a su
manera. A
mí
me ha
dado por inaugurarlo inventándome un nuevo concepto
narratológico: el anclaje narrativo. Tiene algo que ver con
otros conceptos ya existentes (pauca nova sub sole) como la
teoría de la interpretación, la metanarracion o
la
intertextualidad, pero intentaré darle un toquecillo
personal.
Y relacionarlo con y diferenciarlo de otro concepto primo hermano que
podemos llamar el anclaje discursivo—siendo la diferencia
específica, claro, que el primero atañe a
anclajes
específicamente narrativos.
El anclaje discursivo, sobre el que habrá que volver
más
adelante, se referiría a la manera en que un determinado
texto o
discurso se engarza con la producción discursiva global.
Nada
menos. El anclaje es una operación teórica
efectuada por
un estudioso de estos anclajes. Pero determinadas maniobras de anclaje
discursivo pueden encomendarse (implícita o
explícitamente) al lector u oyente, y parte de ese anclaje
lo
puede realizar expllícitamente el propio discurso, con
maniobras
retóricas y modalidades específicas
según los
géneros que aquí dejaremos sin determinar, y
sólo
con una vaga promesa de volver sobre ellas, y sobre las maneras en que
se han tratado teóricamente en
lingüística,
teoría literaria, filología… Y sirva
esta vaga
alusión a un futuro y un pasado como ejemplo
práctico de
anclaje discursivo efectuado por un determinado discurso.
El anclaje discursivo (o el narrativo) propuesto de modo
explícito y reflexivo por el propio discurso puede ser
aceptado,
completado, matizado o contestado por el anclaje discursivo/narrativo
que efectúe un analista crítico o, de modo
más
espontáneo, por el que efectúe un lector o
espectador
para sí durante el proceso de la lectura o
recepción.
La ubicación de una palabra en el contexto de la Palabra
Humana,
o de una enunciación en la Galaxia de Enunciaciones puede
parecer una cuestión que ofrece un panorama (potencialmente)
de
proporciones colosales: un marco teórico, éste
del
anclaje discursivo, del cual el anclaje narrativo sería un
rinconcito local, como una simple carretera
específica en
la maraña de carreteras que cruzan los países.
Pero la cuestión de la especificidad narrativa,
según
cómo se atienda a ella, tiene la entidad suficiente como
para
convertira en una maraña propia de relaciones,
sólo
parcialmente coincidentes con las relaciones discursivas y no
necesariamente de proporciones menores, ni menos descaradamente
ambiciosa en cuanto a los amplios horizontes que nos abre para la
reflexión.
En efecto, si en el anclaje discursivo una palabra nos remite
a
otras palabras (según explicaba Bajtín en su
teoría de la polifonía textual), en el anclaje
narrativo
tal como quiero definirlo una narración nos remite a otras
narraciones y fenómenos protonarrativos que pueden ser de
naturaleza verbal o no verbal—manteniendo así la
voluntad
interdisciplinaria de la narratología como parte de una
semiótica interdisciplinaria.
Hemos (mayestático) hablado en otro sitio de procesos,
representaciones, narraciones y narratologías.
Puede resultar útil demarcar estas cuatro fases, niveles o
marcos de referencia para la discusión del anclaje narrativo.
Tomemos como marco global unificador y trasfondo de toda
narración lo que es la mayor master narrative (en absoluto
decaída, al contrario de lo que nos podría hacer
pensar
Lyotard). Me refiero al proceso global del tiempo—el
único
tiempo existente, ligado a la existencia del cosmos, como base
última de todo anclaje. Se me dirá que hay muchas
versiones de ese tiempo: desde las cosmogonías y
teogonías tradicionales hasta las actuales Historias del
tiempo
como la de Hawking (y, generalizando, el discurso
científico).
Ante esta variedad, una labor del anclaje narrativo puede consistir en
proyectar intertextualmente unas historias cósmicas sobre
otras,
ubicar unas con respecto a otras, y por qué no, elegir una
como
marco principal, la "verdadera" historia del tiempo, en el seno de la
cual surgen las otras como versiones ideológicas o
aproximaciones. Hay aquí un elemento de relativismo
heurístico, pero difícilmente podrá
una
narratología que se pretenda intelectualmente poderosa
acudir a
versiones míticas de los procesos cósmicos. Es
con la
ciencia, y sobre la ciencia, con quien hay que entablar un
diálogo metodológico y
filosófico—ahora
bien, teniendo en cuenta que hay una ciencia de la ciencia misma, una
teoría cultural de las funciones y límites de la
ciencia.
En este sentido, una narratología de los procesos debe tener
una
orientación filosófico-científica.
Una narración determinada puede presentar puntos de anclaje
a
este nivel cosmológico por así decirlo, ubicando
su
pequeño modelo o representación temporal en
relación a la naturaleza misma de la temporalidad y a la
naturaleza procesual del Universo. Y un analista puede completar o
modular esta caracterización reflexiva de la propia
narración, por ejemplo desmitologizándola,
sustituyendo
por una versión científica del tiempo y el cosmos
la
versión mítica que una determinada
narración
propone.
El tiempo "cósmico" al que nos hemos referido es un tiempo
concebido al margen de las representaciones temporales que de
él
hacen los seres vivos en general o los hombres en particular. Una frase
ésta que precede tan paradójica como
ésta que le
sigue, a buen entendedor. Quiero decir que naturalmente no es posible
concebir ningun proceso temporal al margen de nuestras propias
potencialidades, capacidades o esquemas de percepción
temporal.
Y hay aquí una semilla de reflexión para el papel
de la
representación, y de la reflexión sobre ella, en
la
emergencia de los fenómenos temporales. Hay tiempos
más
básicos, más animales, y tiempos más
elaborados, y
tiene sentido distinguir entre unos y otros como si los primeros fuesen
más inherentes al cosmos mismo, y los segundos
más
mediatizados por las capacidades y culturas específicamente
humanas. Pero evidentemente hay que estar atentos a la manera
en
que los descubrimientos sobre la experiencia temporal de los animales,
o sobre el papel estructurador de la memoria, van modificandoo
sustancialmente nuestra concepción de qué es lo
que es el
tiempo que existe independientemente de su
percepción.
Remitamos, por ejemplo, a las reflexiones sobre la naturaleza y modo de
existencia del presente, el pasado y el futuro en la Filosofía del presente
de George Herbert Mead.
Un fenómeno procesual que afecta tanto al primer nivel como
al
segundo (pongamos: tanto a la historia del cosmos como al desarrollo de
capacidades de representación temporal) tiene especial
relevancia: el estudio de las formas vivas capaces de realizar tales
representaciones, o temporalidades de segundo nivel si se quiere. Es
decir: la teoría de la evolución, y dentro de
ella, la
teoría de la evolución de la consciencia,
culminando
(sí que digo "culminando") en la teoría de la
evolución de la inteligencia humana.
Con el tiempo "percibido" entramos pues no sólo en una nueva
fase de consideración de los fenómenos temporales
(y
añadimos una nueva cimentación a lo que ha de ser
una
narratología temporal) sino que nos vemos obligados a volver
continuamente a la fase anterior para reformularla y reconsiderarla
dialécticamente. Porque en ese "tiempo al margen de la
percepción y de la cultura" ya están siempre,
cómo
no podrían estarlo, nuestra percepción y nuestra
cultura.
Por ello volvemos a toparnos con la cosmología en todos los
niveles de consideración: primero como hecho y marco global
en
el que vivimos, pero más adelante como fenómeno
discursivo (el discurso de la cosmología) en el marco de una
cultura o contexto intelectual determinado.
Volvemos a recordar que una narración puede referirse (o no)
explícitamente a este segundo momento de la narratividad,
para
anclarse en él—o puede quedar remitido este
anclaje a
protocolos de recepción bien establecidos culturalmente, o
puede
ser un analista o crítico quien efectúe
explícitamente el trabajo de anclaje, remitiendo los
fenómeno de una narración relativos a la
percepción y establecimiento de procesos a lo que es una
teoría general de la percpeción de semejantes
procesos.
Habría que reescribir desde este punto de vista la
teoría
del punto de vista, perspectiva o focalización—por
ejemplo.
Hemos hablado del papel central de una cosmología y de una
teoría de la evolución/teoría de la
consciencia
para la fundamentación de los anclajes narrativos a los que
nos
referíamos. Bien, pues el siguiente nivel de
consideración ya es una teoría de la historia
humana—la historia de la especie como marco para la historia
de
las culturas y de los fenómenos comunicativos
específicos
que en ellas se dan. Las culturas están asentadas, desde un
determinado punto de vista, en capacidades y procesos comunicativos y
representacionales. La aparición del lenguaje, y la historia
del
mismo, es un marco de referencia crucial a tener en cuenta, pues
aquí ya entronca el anclaje narrativo con el anclaje
discursivo
que antes mencionábamos (y pido disculpas si ahora parece
más pequeñito aquel magno panorama de Todas las
Enunciaciones, comparado con una narración más
larga).
Una historia del lenguaje que como sabe cualquier filólogo,
de
los que aún quedan por ahí, que es inseparable de
la
historia de la escritura y de la literatura. Que son otros tantos
marcos posibles de anclaje para fenómenos narrativos.
No olvidemos entretanto que al margen de la Teoría de la
Historia de la Escritura o la Teoría de la Historia de la
Literatura que tenga el analista a la hora de valorar una
narración, el propio autor, y otros analistas, pueden tener
Teorías de todo ello (por no mencionar teorías de
la
evolución cultural humana) distintas, por lo que el
conflicto de
las teorías y la confrontación crítica
es
inherente a toda discusión de estos anclajes narrativos de
un
texto dado en una Textualidad o Realidad más amplia.
Entre estas teorías narrativas de la Historia hay que
destacar
(y relacionar con esto la historia de la literatura, la
comunicación, etc.) la interpretación de la
historia como
una gran narrativa continua: ya sea la Fenomenología del
Espíritu
de Hegel o el evolucionismo cultural que explica desarrollo de la
consciencia y las formas del conocimiento como fenómeno
emergente. Una narrativa con lazos posibles a establecer con
teorías de la organización
económico-social:
la Historia como narrativa de la globalización, o de la
división del trabajo, o de la especialización de
la
producción y distribución comercial. Y de
ahí a
otras Grandes Historias más concretas: el desarrollo del
capitalismo/liberalismo en oposición a las estructuras y
relaciones feudales, el colonialismo/postcolonialismo, la
difusión de modelos culturales, lenguajes y procedimientos
occidentales u orientales…. Pero dejo esto de lado para ir
terminando con una alusión más
específia al
desarrollo de la narración. (Y de la narratología
como su
sombra).
En el seno de una historia de las enunciaciones, y de una historia de
la literatura, los anclajes narrativos ya toman formas más
conocidas o familiares: la intertextualidad, la teoría de
los
mitos de Frye, etc. Hay que recordar sin embargo que estas
intertextualidades se asientan sobre una base más
fundamental de
fenómenos temporales y procesos que, conceptualizados de
diferentes maneras, realimentan constantemente las narraciones
aportándoles elementos no previamente textualizados, ajenos
a la
literatura o al lenguaje, pero propios de la acción y de
otros
procesos comunicativos. Procesos que naturalmente pueden alcanzar
representación consciente o textualizada (y continuar
así
su proceso de emergencia) en la obra de un determinado autor o en la
lectura que de ella haga un determinado crítico.
Voy terminando, que es uno de enero y hace sol, y voy a pasear a los
críos; ya está bien de teoría para una
mañana de Año Nuevo. Sólo
recordaré que a
toda teoría de los procesos, a toda teoría del
Tiempo, de
la Vida, de la Evolución, de la Humanidad o de la Historia,
le
corresponden siempre principios, mitades y finales. Siguiendo a
Aristóteles, dejamos el final para el final. Todo final
específico puede encontrar también su anclaje
narrativo
en una teoría de los Finales.