Blog
de notas de José Ángel García Landa
(Biescas
y
Zaragoza) - Mayo 2007
Daily
Unsung Produce
We will open
our hearts and heads to you, Software Man, because we want
to be understood and loved by the great lay public, and have our
marvels
appreciated by that public, for which we daily unsung produce tons of
new
marvels each more life-enhancing than the last.
Los
paseos de De Juana Chaos
por el País Vasco, donde tantos lo aman y admiran
(al menos
a título de emblema), siguen estando de perpetua actualidad,
precisamente porque son un emblema nacional—para la
nación
que hay, y para la que quieren hacer. El
gobierno (a resultas de sus pactos no tan secretos con la ETA) entiende
el valor emblemático de Chaos, lo acepta, y ordena la
exhibición pública, a modo de espantajo y
protegido por
la policía, de quien mata
- mata - mata - mata. Para que nos vayamos enterando de lo
que hay.
Estas cosas no suceden por casualidad, o por meras "decisiones
administrativas" automáticas, como aduce el
sinvergüenza
que preside el gobierno. Son actos simbólicos, muy
calculados,
encaminados a mostrar por dónde van las voluntades y
simpatías del gobierno. Lo que es bien visto, y lo que no.
Es una manifestación simbólica,
pública y obscena,
del carácter de la canalla que nos gobierna, y de lo que
quieren
para sus gobernados y esperan de ellos.
Mientras los
etarras
siguen
manifestando su voluntad de continuar sus atentados mientras
haya ley española en el País Vasco, y aclaran que
el
proceso no es "de
paz" sino a través de la independencia del País
Vasco—cuando ya no exista en ese sitio la
"agresión" que
suponen para la Eta la ley y el estado de derecho, y no haya otra ley
que la que ellos hayan impuesto.
¿A qué juega
pues este gobierno? No tiene ni la más remota
idea— y
seguramente nos va a intentar vender este comunicado como una
reanudación de lo que llaman el "proceso de paz"—y
que no
es sino el proceso de zapa. Malo es que
haya canallas al frente del país, pero que además
sean
canallas imbéciles es peor, pues ni siquiera entienden el
contexto en el que que perpetran sus felonías, y nos llevan
a todos, y a ellos mismos, por un camino indigno y destructivo.
Nota de prensa del
Foro Ermua:
12.000 € DE
SANCIÓN AL
FORO ERMUA POR PROTESTAR POR LA EXCARCELACIÓN DE IGNACIO DE
JUANA Y POR LA NEGATIVA DE LA FISCALÍA DE ACUSAR A OTEGI Las
propuestas
de sanción son de hace más de dos meses, pero han
sido
notificadas al Foro Ermua ayer 29 de mayo, justo después de
las
elecciones. Bilbao, 30 de mayo de
2007 La
excarcelación de De
Juana y la negativa de la Fiscalía a acusar a Otegi de un
flagrante delito de apología del terrorismo –lo
que
obligó al Tribunal a absolverlo- provocaron una
más que
justificada reacción de indignación popular que
se
concretó en sendas movilizaciones ciudadanas de protesta
frente
al Ministerio de Interior. La Delegación del Gobierno de
Madrid
responsabiliza al FORO ERMUA de ambas concentraciones y propone dos
sanciones de 6.000 Euros por no haberse solicitado el correspondiente
permiso. Estas propuestas de
sanción
deben ser interpretadas como un paso más en la
política
de mano tendida a ETA y de coacción e
intimidación a los
ciudadanos demócratas contrarios a la deriva del Gobierno,
la
cual resulta consustancial con el proceso de negociación:
las
actitudes liberticidas son inevitables cuando se trata de encontrar un
punto de encuentro intermedio entre la democracia y el terror. Así,
mientras por un lado
el Gobierno tuerce la Ley siempre a favor de los asesinos para
satisfacerlos y mantener vivo el diálogo
(excarcelación
de De Juana, retirada de la acusación contra Otegi,
reducción de peticiones de penas para los miembros de ETA y
del
terrorismo callejero[1], solicitud de archivo de Egunkaria, tolerancia
con la actuación de Batasuna, negativa a ilegalizar ANV,
etc.),
por otro utiliza la normativa y su poder institucional para coaccionar
y tratar de doblegar a los ciudadanos y asociaciones que se oponen a su
política de apaciguamiento y cesión ante ETA. Son
las dos
caras de una misma moneda: la moneda de la negociación. Por tanto, la
propuesta de 12.000
Euros de sanción al FORO ERMUA (quien, por otro lado,
sólo ha recibido este año 2.341,61 € de
subvención del Ministerio de Interior) se incardina dentro
de la
estrategia de la negociación con ETA y tiene como objetivo
coaccionar y socavar las finanzas del movimiento cívico para
impedir que continúen las acciones destinadas a hacer frente
al
tortuoso proceso de diálogo y cesión. Sin duda el
empeño es vano: A pesar de sus ímprobos esfuerzos
ETA y
el Gobierno vasco no nos han hecho callar nunca y tampoco lo
conseguirá ahora el Sr. Rodríguez Zapatero. El Gobierno debe
saber que cuanto
más ataque al FORO ERMUA mayor será nuestra
fortaleza. Si
finalmente se consumara la felonía y se impusiera la
sanción, el FORO ERMUA apelaría a la
ciudadanía
para reunir fondos con los que hacer frente a la multa y
dedicaría el sobrante en su totalidad a potenciar
aún
más la movilización ciudadana contra el
ignominioso
proceso de diálogo, cesión y pacto con la banda
terrorista ETA. Una banda que tiene casi novecientos muertos a sus
espaldas, miles de heridos, decenas de miles de amenazados y cientos de
miles de desterrados y con la que el Secretario General del PSOE y
actual Presidente del Gobierno prefiere entenderse antes que con
nosotros: Ya no es que con Rodríguez Zapatero se nos trate a
los
demócratas contrarios al Gobierno como a terroristas, es que
se
nos trata peor. Y no lo vamos a consentir.
[1] De 400
años a 13
años para siete acusados de terrorismo callejero, de 12 a 2
años para el etarra Iñaki Bilbao, de 96
años a 13
para De Juana, etc.
Una vez más, acaba de resolverse en contra de nuestro
Departamento de Filología Inglesa y Alemana un recurso que
hemos
planteado el ala crítica—en este caso la Dra.
Penas y yo.
Una
vez más queda de manifiesto que el Departamento ha
vulnerado
nuestros derechos, ha realizado sus labores de modo contrario a la
normativa y a las buenas prácticas, haciendo el juego a los
catedráticos y coordinadores de máster y los
intereses de
sus equipos.
Se trataba en esta ocasión de determinar si los profesores
Titulares del departamento teníamos derecho o no a impartir
docencia en el máster del Departamento. Según los
catedráticos, no, a menos que perteneciésemos a
sus
equipos de investigación, léase feudos. Esta fue
la
normativa inspirada por la directora del Máster, Dra. Onega,
y
apoyada con entusiasmo por los catedráticos Dres. Collado y
Deleyto—y con silencio y menos entusiasmo, por sus equipos y
el
del cuarto coordinador del máster, Dr. Vázquez.
Era interés de los catedráticos y coordinadores
del
máster que éste fuese un coto cerrado para
quienes ellos
decidan, es decir, para quienes trabajan para gloria del proyecto, sus
aliados—o "esbirros", como solía llamarlos
afectuosamente
nuestra antigua catedrática la Dra. Olivares. Eso
contraviene la
normativa universitaria, como acaba de quedar de manifiesto en la
resolución del Rectorado que he recibido hoy. Y este
atentado a
la normativa se lleva a cabo en nuestro departamento siempre de modo
muy "democrático": es decir, por voto cautivo de los
profesores
pertenecientes a tales proyectos, que callan y votan (quizá
algunos con cierto sentido de vergüenza) tras dejar que sean
los
catedráticos quienes primero establezcan las normas de uso
interno a las que atenerse, y después ataquen y desacrediten
a
gente "destructiva" como yo, a la que se le reprocha que no duden en
defender sus derechos (así tal cual suena). Cuando supongo
que
deberíamos renunciar a ellos, en aras de la "calidad" tal
como
la entienden, con criterios a medida propia, nuestros
catedráticos. Lástima que sea una calidad que
empieza por
vulnerar la normativa universitaria.
Es divertido ver con qué aires y autosuficiencia se
defienden en
el Consejo estas ideas que presuponen que un corrillo de
catedráticos emiten normas de rango superior a la
LOU—y es
patético ver cómo en efecto el Consejo los apoya,
y la
Dirección les baila el agua, y nos obliga a presentar
recurso
tras recurso contra las decisiones del departamento. Con lo cual todo
queda cubierto: la responsabilidad de los catedráticos queda
tapada por un velo de democracia y administración, y el
trabajo
sucio no lo hacen ellos, por supuesto, sino el mandado administrativo
de turno, que excluye de entrada a quienes los catedráticos
han
decidido que hay que excluir. Pero el problema es, cómo no,
conociendo a la Universidad, un problema de feudalismo
y endogamia.
Con adornos democráticos, y verborrea administrativa que
aquí no ha servido sino para justificar y disimular los
abusos
de poder.
El último recurso que se
resolvió en contra de las posturas defendidas por estos
catedráticos
no les hizo reflexionar—ni a ellos, ni a sus votantes, ni a
la
Dirección del Departamento. En lugar de enmendar sus maneras
de
hacer, buscaron un subterfugio para empecinarse en la
decisión
que habían tomado contrariamente a derecho (en ese caso se
trataba de impedirnos la dirección de tesis doctorales en el
progama oficial de postgrado del departamento a quienes no estamos en
su corrillo). Como los criterios que nos excluían fueron
declarados contrarios a derecho, pasaron sencillamente a excluirnos sin
aducir ningún criterio (es decir, aplicando de tapadillo los
mismos que antes). También contra eso volvió
a plantearse recurso. Nuestra paciencia es infinita.
¿Se repetirá la historia? ¿Volveremos
a asistir al
espectáculo del empecinamiento de la coordinadora del
postgrado
en una decisión contra derecho, del apoyo vocifeante y
airado
del dúo de catedráticos (soprano, tenor y
barítono), las votaciones silenciosas y bajo control de los
miembros de sus equipos, y el apoyo a todo esto de la
Dirección,
que ni ve ni oye ni padece por estas manipulaciones, y da curso a todo
tranquilamente?
Sería bueno para todos—para ellos los primeros,
miren—que cambiase esa tónica. Porque no es ni
bonito, ni
decente, que los catedráticos y coordinadores y directores
se
dediquen a vulnerar la normativa universitaria, y a hacer que una
institución pública funcione con normas privadas.
Y ya es
grotesco el espectáculo cuando se
encastillan en no enmendalla,
se dedican a desacreditar y acosar administrativamente a quien les
recuerda cuál es la ley que se están saltando y
para
más inri se dan ínfulas de lo bien que hacen las
cosas y
lo bien que conocen las normas,
Bien, pues ahora ya hay un recurso más que hemos ganado, una
vez
más sobre lo mismo. ¿Seguimos? ¿O
seguimos la
normativa?
Genial la idea de duplicar el universo (como si con uno no
fuese bastante), pero no se hace sin un coste. En
esta nota de Rough Typese
calcula que un avatar medio viene a consumir tanta electricidad como un
brasileño medio. O sea que también producen
dióxido de carbono, y respiran pues la misma
atmósfera
que nosotros. Hay otros mundos, pero están en este. Y los
blogs
tampoco están flotando sobre la nada, claro. Occidentales (y
orientales) decadentes que somos... siempre olvidando la base material
del signo, siempre soñando con la existencia
mental angélica
y las almas sin cuerpo. Pero hasta los cuerpos angélicos y
las
ilusiones están hechos de materia tenue—de aire
espeso,
que decía Shakespeare, o más bien de
dióxido de
carbono.
Aunque nadie que tome
tantos
antihistamínicos como yo debería ponerse a
analizar nada,
voy a analizar— primero este comunicado de prensa del Foro
Ermua:
Añado comentarios en cursiva y entre paréntesis.
EL FORO
ERMUA ANTE LOS RESULTADOS ELECTORALES DEL 27M
El PSN traicionaría a sus votantes y a la inmensa
mayoría
de los navarros si permitiera con sus votos un gobierno nacionalista
con Nafarroa Bai. (A sus votantes... no
tan claro, pues
quien se atreve a votar al PSOE en Navarra habiendo lo que hay, o es un
ignorante sin criterio sobre quién le esté o no
esté traicionando, o da carta blanca para lo que sea,
confiando
tan plenamente en un partido que por tanto será imposible
que le
traicione).
Bilbao, 27 de mayo de 2007
El FORO ERMUA quiere trasladar a la opinión
pública el
siguiente análisis de los resultados electorales de las
elecciones municipales, autonómicas y forales de 27 de mayo
de
2007:
1º.- LA AUSENCIA DE DEMOCRACIA EN EL
PAÍS VASCO Y NAVARRA
Nuevamente se han celebrado unas elecciones en el País Vasco
y
Navarra que no se ajustan a los mínimos criterios
democráticos vigentes en el ámbito internacional:
a) El mes de mayo ha sido el
mes con más
actos de terrorismo callejero de toda la legislatura. La violencia
durante la campaña electoral y en la jornada electoral ha
sido
sistemática y organizada por el complejo terrorista
ETA-BATASUNA. Los incidentes en modo alguno han sido
“menores”.
b) Los candidatos
constitucionalistas han
tenido que realizar su campaña, como es ya costumbre,
escoltados, en condiciones de falta total de libertad y en un clima de
agresión e intimidación. Esta opresión
es
todavía mayor en los pueblos más
pequeños y la
inexistencia de cabinas electorales en muchas mesas electorales
perjudica aún más la libertad de los ciudadanos. (Nada más ver
policías
enmascarados vigilando los colegios electorales—nada
más
ver policías enmascarados, que es como van en el
País
Vasco, ya se sabe que hay algo muy podrido en ese estado de dinamarca.
Y las txalapartas callejeras y pintadas y manifestaciones son para
dejar claro quién manda ahí. Eso no ha cambiado,
y es
alentado desde el poder. La ETA, en el País Vasco, es
terrorismo
de estado).
c) Existen decenas de
miles de vascos
desterrados por la violencia terrorista de ETA, amplificada por la
presión nacionalista, que no han podido votar en su tierra,
lo
que introduce un sesgo en el censo electoral que impide que las
elecciones reflejen la voluntad de todos los vascos. (Si los hemos echado es
que no eran
vascos, ergo no deben votar, ergo no están en el censo, ergo
no
son vascos, ergo no pueden votar, ergo hemos hecho bien en echarlos,
q.e.d.).
2º.- LA ACTUACIÓN DEL GOBIERNO
Y LA
FISCALÍA PERMITE QUE ETA VUELVA A LOS AYUNTAMIENTOS Y PUEDA
RECUPERAR Y FINANCIAR SU ESTRUCTURA TERRORISTA
En el contexto descrito de ausencia de condiciones
democráticas
y de grave alteración del censo electoral, el Gobierno de
Rodríguez Zapatero y la Fiscalía han propiciado
la vuelta
de ETA/BATASUNA a las instituciones municipales vascas y navarras.
ANV ha obtenido 25 ayuntamientos con mayoría absoluta, 15
con
mayoría relativa y 439 concejalías y se ha
colocado en
una posición clave para decidir el futuro del ayuntamiento
de
Pamplona. Desde el poder obtenido en los ayuntamientos ETA/BATASUNA
podrá extender sus redes de terror, facilitar puestos de
trabajo
a su entorno, conseguir información y obtener una importante
financiación para cometer nuevos atentados.
Esta situación resulta especialmente grave por la total
inacción de la Fiscalía ante la
campaña de
agresiones orquestada por ETA durante la campaña electoral y
en
la jornada de las elecciones.
El Gobierno, con su actitud de cesión, ha conseguido que ETA
no
atentara antes de las elecciones, lo que sin duda le ha favorecido
electoralmente. La contrapartida de esta ventaja electoral para el PSOE
es el fortalecimiento de la banda terrorista, que se
traducirá,
en más asesinatos y actos terroristas y más poder
para
ETA.
(¿Ha
colaborado el Gobierno
con banda armada? ¿Están en curso las pertinentes
denuncias? ¿Qué dicen los jueces al respecto?
¿Nos
podemos fiar de la justicia de las resoluciones judiciales?
¿Por
ejemplo, cuando ilegalizan medio "partido", nunca mejor dicho? No es
sólo el ejecutivo, sino el judicial el que ha dejado que se
le
fundan los cables).
3º.- RESULTADOS MUNICIPALES: CASTIGO AL
PSOE POR SU
POLÍTICA TERRITORIAL Y DE APACIGUAMIENTO Y CESIÓN
ANTE ETA
El PP, en el ámbito municipal, ha superado al PSOE en
número de votos totales (una ventaja superior a los 150.000
votos). Mientras el PSOE ha disminuido su número de votos
respecto a las elecciones anteriores, el PP ha sacado sus mejores
resultados históricos tanto en términos
porcentuales como
en número de votos. Las amplías victorias del
Partido
Popular en Madrid y Levante son de un gran significado
político. (Y a mí que,
cayendo la que
caía, no me han parecido tan espectaculares los resultados
del
PP. Y al PP tampoco, me temo. Ni al Foro Ermua. El PP y el PSOE
están prácticamente empatados en las municipales,
y las
diferencias no son apreciables. Por tanto, gobernará el
mejor
ubicado no globalmente, como nos haría creer este
análisis, sino localmente, y el que mejor pacte con los
nacionalismos locales. O sea, el PZOE, el disolvente universal, el
blandiblú que a todo se aviene).
Estos resultados deben ser interpretados como la expresión
del
rechazo mayoritario de la población española a la
política del PSOE durante la legislatura y, más
concretamente, a la política de apaciguamiento y
cesión a
ETA y de alianza con los partidos nacionalistas. (Keep on dreaming. Lo
que se ha visto
es que aun en horas bajas, la población española
sigue
queriendo "zapatero + nacionalistas + IU" antes que al Partido Popular.
En la medida en que estas frases tipo "los
españoles han
decidido tal o cual", tengan sentido, o sea, en medida limitada).
4º.- NECESIDAD DE CONSTRUIR EL CONSENSO
PARA LAS REFORMAS DE LA ERA POST-ZAPATERO (¡¡"La
era
post-Zapatero"!! No vendas la piel del osado... antes de tiempo.
Qué más quisiera el Foro Ermua que
hubiésemos
inaugurado esa era. Lejos estamos. La fórmula Zapatero da
mucho
juego, mientras queden muebles por quemar en casa).
El equilibrio entre los dos grandes partidos nacionales en el
ámbito autonómico y municipal prueba que
cualquier
reforma que se quiera realizar deberá ser hecha de mutuo
acuerdo. Por este motivo, se debe comenzar a preparar, desde ahora
mismo, el consenso entre el PP y el PSOE para acometer la reforma
constitucional que España tendrá que llevar
adelante en
la era post-Zapatero.
El Partido Popular debería plantearse como objetivo a medio
plazo conseguir el entendimiento con los sectores del PSOE
críticos con la deriva nacionalista que Rodríguez
Zapatero ha impuesto al partido. España
necesitará
en un futuro no muy lejano un entendimiento entre un PSOE que tras el
paso de Zapatero recupere el sentido nacional y el PP. (Esos sectores del PSOE
no existen. O
están calladicos—y son por tanto no
críticos,
porque la crítica exige publicación de la
opinión—o van a ser completamente relegados si han
hablado, o se van a ir o los van a echar del partido. El PSOE se va a
quemar únicamente cuando se queme la nación
española, no antes).
5º.- PAÍS VASCO Y NAVARRA: PP Y
PSOE DEBEN PACTAR EL VOTO A LAS LISTAS MÁS VOTADAS. (El verbo "deber"
conjugado por el Foro Ermua o por el PP no se aplica en
ningún caso al PSOE).
PP y PSOE tienen la obligación de pactar el voto para las
listas
más votadas de cada uno en el País Vasco y
Navarra. Lo
contrario sólo serviría para fortalecer al
nacionalismo
cuyo objetivo expreso es debilitar España, terminar con la
igualdad, libertad y solidaridad nacionales y conseguir la
secesión o un estatus intermedio donde tengan derechos pero
no
obligaciones. (La frase "debilitar
España"
les da risa floja a los socialistas. Así está el
tema.
Como para apelar a ese argumento).
Sería igualmente deseable que se constituyeran gobiernos de
coalición que tuvieran como base el fortalecimiento de
España(¡fortalecer
España! ¡Vade retro!)como ámbito de
decisión común, de
libertad, igualdad y solidaridad y la oposición frontal al
discurso identitario nacionalista. Si esta posibilidad es remota en
Euskadi donde el PSE se ha deslizado hacia el nacionalismo,
sí
resulta una opción más verosímil en
Navarra, donde
el PSN tendría una magnífica oportunidad de
demostrar que
apoya un proyecto para Navarra no subordinado a los intereses del
nacionalismo vasco y de acreditar su compromiso con la identidad e
integración de Navarra en España. (El PSN navarro
hará lo que le
digan que haga, que para eso le han dado ya el cambiazo preventivo. O
sea, que se cambia la N por una E en cuanto haga falta. Si es navarro,
no es "obrero español", o sea que tanto da).
6º.- NAVARRA: EL PSN
TRAICIONARÍA A SUS
VOTANTES Y A LA INMENSA MAYORÍA DE LOS NAVARROS SI
PERMITIERA UN
GOBIERNO NACIONALISTA.
UPN ha sido el partido más votado en Navarra con
amplísima diferencia. El PSN traicionaría a sus
votantes
y a la inmensa mayoría de los navarros si permitiera con sus
votos un gobierno nacionalista con Nafarroa Bai.(Qué
va. Si se hacen pactos, es que los navarros quieren pactos.
Así
que Navarra será lo que quieran los navarros socialistas. Y
los
navarros socialistas querrán lo que quiera Zapatero. Que
querrá lo que quiera la Eta, si eso nos trae la tan
ansiada). Si
se formara este
Gobierno estaríamos, sin duda, ante el primer paso de la
pérdida de la identidad de Navarra y de su
integración,
más o menos rápida, en un ente
político conjunto
con el País Vasco que viniera a dar satisfacción
tanto a
las demandas nacionalistas de la gran Euskal Herria, como a las
exigencias de ETA para continuar las negociaciones con el Gobierno.
(Eso de la Gran Euskal
Herria
también lo digo yo, en broma. Como vemos en este texto, la
broma
se va convirtiendo en serio, como cuando se habla de "comandos legales"
y "liberados" de la Eta, o de las "inmolaciones" de los islamistas
más imbéciles. Adoptamos el lenguaje del enemigo.
Y
así la farsa trágica se va volviendo Historia
repetida).
Fin del comentario sobre la valoración del Foro Ermua. Y
más análisis:
- En Aragón, resultados parecidos, excepto que
pega un
bajón la Chunta. Aún no he entendido el
fenómeno.
No sé si achacarlo a un rechazo súbito del
nacionalismo
separatista por parte de los aragoneses, tras el Efecto Zapatero. No me
acaba de convencer esa interpretación.
- Como era previsible (retrospectivamente previsible), los partidillos
a los que voté no han sacado ningún concejal ni
diputado,
o sea que mi voto ha ido a la basura d'Hondt. No es que me parezca mala
opción en principio votar a las minorías
minoritarias,
pero en realidad si opté por eso es por creer que quizá
en un momento de crisis de cuestiones básicas como el actual
(cuando el gobierno no sabe si ha de seguir existiendo
España o
hay que disolverla, cuando pacta con bandas terroristas contra toda
regla de buena política, cuando está Pepe Blanco
de
segundo de a bordo y Montilla presidiendo Cataluña e
Ibarreche
en el País Vasco, y ganando terreno, etc.)—quizá
hubiera más conciencia crítica en el
país de los
peligroso que es votar a un partido con semejantes guías y
derivas. Pero no: la deriva está bien instalada.
- La combinación en España de regla d'Hondt
más
separatismos locales es destructiva a largo plazo. El largo plazo ya ha
pasado a medias, o sea que ahora es destructiva a medio plazo, una vez
apostentados los separatismos locales. El partido central que
esté dispuesto a disolver el país (o sea, el PSOE
en
última instancia, a pesar de los pactos aznariles con Pujol
y
con el PNV) será el que tenga el apoyo de los
periféricos, hasta que no lo necesiten porque no haya
nada—pero nada—que rascar. Y la función
de los
partidos con listas cerradas, con dependencias feudales de los
líderes y con una función de agencias de
colocación de dependientes y subvencionados, es la
garantía de que el sistema no va a cambiar, y que cualquier
dirección va a ser preferible antes que la de pactar con el
otro
gran colocador.
- Un tercer partido ("Ciudadanos pro Savater", etc.) no
surgirá
a nivel nacional sin una inyección económica y
mediática gigantesca, que no parece que vaya a recibir. En
Cataluña puede surgir de los resentimientos
antinacionalistas, e
incluso en el País Vasco—aunque ahí ya
tienen al PP
para ese PaPel. El sistema favorece el bipartidismo con los bisagras
que sacan tajada—cada vez más en una sola
dirección. Parece bien instalado, y camina rumbo a la
disolución de España.
Que no es santo de mi devoción porque sí
España,
sino sólo porque nunca se construyen ni se destruyen las
naciones sin abusos de poder, sin violencia y sin manipulaciones
escandalosas por parte de la clase política. O sea que lo
peor
está aún por llegar, menos para algunos que ya lo
llevan
viviendo desde hace tiempo, en medio de la indiferencia de la
mayoría absoluta más uno.
Y aún dentro de todo menos mal que, como dice Zapatero,
España va bien.
Maldita sea. En Navarra van a pactar socialistas con IU con
nazionalistas para gobernar, y—si se sigue el
guión marcado por la ETA
y aceptado en secreto por los socialistas—para terminar con
la
existencia autónoma de Navarra y unirla al proyecto de la
Gran
Euskalherria. La hemos jorobado. Ya tenemos los aragoneses a los
euskaldunes a las puertas. Y muchos dentro, preparando el terreno.
Claro que peor lo tienen en Navarra. Aún no se han enterado
los panolis
que han votado al PSOE de la que les va a caer encima.
Céline Dion acaba de sacar D'Elles.
Este
vídeo con "Pour
que
tu m'aimes encore" es de D'Eux,
hace más de diez años ya. Es, quizá,
su mejor canción, aunque eso sea
mucho decir. En todo caso, la que "quizá" sea la mejor
canción de
Céline Dion ha de ser por fuerza una de las mejores
canciones jamás
grabadas:
Y aquí hay un dúo excelente de
Céline con Elvis Presley: "If I can dream":
Analiza la semiótica historiográfica de Herodoto
como
creador de un discurso situado no sólo en el espacio, sino
en el
tiempo y el sujeto, con los anclajes yo-aquí-ahora
que señalaba Bühler, y estudia el uso en este autor
y en Tucídides de los diversos tipos de traza histórica
y de su credibilidad—¡paradójicamente,
los relatos
sobre la historia son los menos creíbles! Es mejor acudir a
la
evidencia visual, pero claro, esa necesita ser interpretada y valorada,
así como los relatos, con lo cual no hay escapatoria posible
del
discurso de la historia.
Critica Calame el pensamiento nebuloso y verborrea de Heidegger, que
distrae la atención de la imbricación de los
discursos y
debates históricos en un ámbito cultural,
dirigiéndolos a una "esencialidad" falaz, puesto que para
Calame
(o para Bajtín, diríamos) no existe esa esencia
del
discurso fuera de la interdiscursividad.
Se complementa el ensayo con una interesante comparación con
la
poética aristotélica, y su discusión
de la
diferencia entre ficción e historia (ficción
digo, y no
poesía, porque Calame también discute de modo
interesante
el concepto de ficción entre los antiguos).
Aristóteles
enfatizó el lado poético del discurso sea factual
o
inventado, y así pone de relieve los aspectos
semiótico-discursivos comunes a la historia y a la
literatura de
ficción.
Penúltimo, y más interesante párrafo
del ensayo de Calame:
On le concèdera
volontiers
à Paul Veyne : l'histoire ne porte ni sur l'universel, ni
sur le
singulier, mais sur le spécifique qui seul peut
être
compris dans la mesure où il renvoie à une
intrigue. S'il
est sans doute exact que la mise en intrigue permet
d'établir
les relations nécessaires à la
compréhension et
d’inscrire les événements du
passé dans une
logique narrative, si l’on admettra volontiers que, par
conséquent, «l'enchaînement du texte
exprime les
imbrications réelles des causes, des conditions, des raisons
et
des régularités», alors
l'«historiopoiésis» est aussi
justiciable du travail
de représentation et de fabrication indiqué par
la notion
aristotélicienne de la mímesis
poétique; à
cette différence près néanmoins que
l'historiographe représente les actions des hommes et des
groupes sociaux non pas comme elles pourraient ou devraient advenir,
mais comme il pense les rendre vraisemblables et intelligibles
après qu'elles sont advenues ; ceci sur la base des
témoignages qu’il s’est
procurés de ces
actions passées et par l’intermédiaire
non pas
d’une simple mise en intrigue, mais d’une mise en
discours
beaucoup plus compréhensive.
Es crucial la interpretación de Veyne: la historia no trata
sobre hechos individuales o concretos (como nos harían creer
Aristóteles o Sidney) sino que también es
"universalizante", trata de hechos
"específicos"—característicos,
podríamos
decir—comprensibles sólo por relación a
otros
hechos; es decir, a un sistema estructurador. Un argumento, como dice
Veyne, o bien un esquema que establezca paralelismos y
analogías
entre hechos individuales. Es decir, un sistema de
interpretación racional de los hechos, como
el que pretendía establecer Polibio. Me parece
engañoso limitar esta relación racional entre
hechos a un esquema narrativo.
Y la conclusión final: que a pesar de su núcleo
común en la tipicidad, la ficción y la historia
siguen
difiriendo en su modo de ajustarse a un pasado específico, a
lo
que ha sucedido efectivamente, de modo creíble o
verosímil. Si la historia es una ciencia, sigue siendo
cierto
que no hay ciencia de lo irreduciblemente individual, sino
sólo
de lo generalizable. Lo cual nos remite no sólo a
qué son
las acciones "específicas" (o "típicas" que
decía
Lukács en The
Historical Novel)
sino a cuáles son los criterios de tipicidad, y de
credibilidad
e inteligibilidad que rigen en una época o contexto
determinado... es decir, una vez más, al conflicto de las
interpretaciones.
Mi fantástico ordenador último
modelo Mac Intel Core Duo ha petado. Menos mal que tuve la
precaución, al comprarlo, de hacerle un seguro a todo riesgo
para dos años. Pensé: ¿vale la pena?
Seguro que no. Imposible que pete. Pero lo hice. Y menos mal... a ver
si ahora vuelve a buenas. Ha ido cada vez más lento,
día a día, hasta que estaba convencido de que era
un zombi invadido, de esos iPods de los ladrones de cuerpos, que se
pasan el día enviando correo basura a terceros mientras que
tú no notas nada, o casi nada. Así que
aprovechando que venía JMC a echar unas cañas, le
bajó un OniX para revisarlo, y el OniX me
recomendó reparar el disco. Pero el disco se niega a
repararse, y el sistema se niega a reinstalarse. Así que
está tomado pero bien tomado.
Y yo también. Aún sigo con asma y trancazo
catarril, simultáneos, o sea que deben ser aliados
coyunturales, algún bipartito siniestro. Creo sin embargo
que aunque sólo sea por imperativo categórico
iré a dar clase el lunes martes y miércoles, ya
de despedida del curso. Pero malditas las ganas que tengo.
Y también iré a votar, sin ganas, porque a estas
alturas aún no sé a quién. Desde
luego, ni al PP, ni al PSOE, ni a Izquierda Hundida, ni a
ningún nacionalista ni partidario del Proceso de zaP.
Bueno, para amenizar la jornada electoral, pongo este vídeo
de Hair:
"Let the Sun Shine In"
(Je viens
de tomber sur cette
pièce de rédaction que j'ai écrite
pour mes cours
de français—vers 1990 à peu
près—au
sujet de l'identité sexuelle et de cette phrase de Simone de
Beauvoir, "On ne naît pas femme, on le devient". On y
reconnaît des idées venues de Christine Delphy,
d'Hélène Cixous—à
côté des
miennes, j'espère!... Je revenais tout juste de mes cours
sur la
critique littéraire féministe en
Amérique. J'aime
bien la perspective "dramatistique", sans oublier pourtant le poids de
l'Histoire. Et si la biologie y est pour bien peu, il faut avouer qu'il
s'agissait de ma phase constructiviste... et du sujet du commentaire.)
Peut-être conviendrait-il d'utiliser les termes "sexe" et
"genre"
comme certaines féministes le font, empruntant ce dernier
terme
à la grammaire pour désigner d'une part la
différence physique entre le mâle et la femelle,
et de
l'autre la différence entre les rôles sociaux
reservés aux individus sur la base de leur sexe.
Évidemment, on naît avec un sexe. Et
l'on acquiert
un genre. Cette acquisition devrait se comprendre non pas
comme
une métamorphose, un procès qui commence et
s'achève à un moment donné, ou
une transformation qui part de A pour arriver en B, mais justement
comme un devenir, une évolution sans étapes et
sans
fin—c'est à dire, sans autre fin que la
mort. Ce
"devenir femme" consiste à participer dans la
société en adoptant le rôle de femme:
parler,
bouger, s'habiller, se maquiller comme une femme, entrer dans des
rapports sociaux réservés aux femmes, se
présenter
devant les hommes comme une femme, et enfin, penser comme une
femme. Comme chez les acteurs, ce rôle peut devenir
une
vieille pièce qu'on répète
automatiquement, mais
il change aussi dans une certaine mesure: ce n'est pas la
même
chose d'être femme aujourd'hui et il y a trente ans, et ce
n'est
pas le même d'etre une petite fille ou une vieille
femme.
On définit toujours le rôle en le
répétant.
Le rôle de la femme a toujours été
beaucoup plus
spécifique que celui de l'homme. Dans notre
culture
européenne traditionnelle, l'homme est le centre de
l'ensemble
social, et la femme ne peut occuper qu'une position
périphérique, exercer un pouvoir
limité. Et
si l'on cherche les racines de la différence là
où
l'on trouve la plupart des racines, dans les
intérêts
économiques ou dans la volonté de pouvoir, le
doute
surgit aussitôt. On est tenté de voir
dans la femme
telle qu'on l'entend depuis toujours une invention de l'homme, un
rôle secondaire qui est le résultat d'un type de
relation
de pouvoir. C'est à dire, une classe sociale, la
classe
chargée de faire le travail qui ne compte pas comme travail,
le
travail hors du marché de travail et hors de la
considération de cette économie politique
où l'on
défine l'exploitation laborale comme l'exploitation de
l'homme
par l'homme, sans sourciller. La femme telle que
nous la
connaissons est donc, dans une certaine mesure, le résidu de
l'économie familiale, patriarcale, qui était
l'économie tout court avant l'arrivée du
féodalisme et du capitalisme.
Aujourd'hui ce type de relation économique patriarcale perd
du
terrain. Hors de l'économie campagnarde,
où le
travail de la maison et le travail de la ferme se confondent,
l'économie moderne est médiatisée par
l'argent,
elle ne repose plus sur des relations de dépendance
familiale. Il y a là sans doute l'autre
côté
de la "libération" laborale de la femme: dans le
système
capitaliste on ne peut plus utiliser pleine force le travail de la
femme si elle reste chez soi; qu'elle sorte, alors. Mais le
capitalisme, qui a dissout les relations personnelles du
féodalisme, dissout aussi la famille et ses relations de
pouvoir; c'est le procès que nous sommes en train de vivre.
Mais si la femme telle que nous la connaissons n'est que le
résultat du système patriarcal, on passe vite
à la
conclusion qu'il ne faut pas être femme, que la femme est une
position sociale périmée, qu'au moins certains
des
individus que nous nommons "femmes" échappent en
réalité à cette classification, et
n'entraînent leur condition de femmes que comme une amalgame
de
traditions, habitudes, formes de relation et attitudes disparates, qui
ne forment plus un système organique, qui ne sont qu'une
coque
vide dont le noyau n'est plus? N'est-ce pas là une
autre
façon de dire qu'il faut tout simplement que les femmes se
libèrent de la femme qui est en elles? Que le
projet du
féminisme devrait être de supprimer les
femmes?
Ce serait là une interprétation superficielle de
la
réalité de la différence des sexes, et
qui, en
plus, est en complicité avec ce qu'elle veut critiquer.
L'idéologie traditionnelle, on le sait, s'efforce de
démontrer que l'homme est un terme neutre, et la femme un
terme
marqué. Négativement, si
possible. Dieu
crée l'homme, et ce n'est qu'àprès
coup qu'Il
("Il") crée la femme, comme une dérivation de
l'homme. Dans la Genèse il n'y a pas d'androgynie
avant
l'apparition d'une polarité des sexes: Adam n'est pas moins
Adam
avant la création d'Eve. L'homme n'est pas
là une
des moitiés: il est, malgré une apparence
trompeuse, le
tout, le cercle complet. On comprend l'ahurissement d'Adam
devant
Eve, devant cet être qui devait définir une
polarité avec son apparition, mais qui ne fait que confirmer
qu'un des pôles est à la fois le tout et une
partie. La femme comme exception, comme
déviation,
comme rétrécissement des plus larges
possibilités
de l'humain, comme simulation de l'humanité enfin. C'est
là une prémisse insidieuse; elle se glisse
partout
où l'homme pense. Qui, l'homme? La
langue elle
même nous pousse dans cette direction. Il faut
prendre
garde et ne pas réduire à l'homme les
possibilités
humaines.
L'homme est en effet un curieux animal lui aussi. Nous
apprenons
notre rôle tout comme les femmes, et même si les
possibilités offertes au sexe masculin ont toujours
été plus larges il serait naïf de croire
que tous
les chemins lui sont ouverts. L'homme rêve
d'être le
terme neutre, n'empêche qu'il ne peut pas
l'être.
L'analyse structurale est formelle: si l'homme et la femme occupent des
positions structurales différentes, la perspective de la
femme
est close à l'homme, et vice versa. L'homme, en
tant que
position pour le sujet, est aussi défini d'une
façon
différentielle. Sans les femmes, les hommes ne
seraient
pas tels qu'ils sont; et il faut ne pas oublier qu'on ne naît
pas
homme non plus, qu'on le devient. On devient femme ou homme
en
même temps qu'on devient Français, Basque,
Japonais ou
Tarahumara, dans le sein d'une culture spécifique qui
investit
ces termes "femme" et "homme" de ses propres valeurs, une culture qui
les donne un sens concret, sans quoi ce seraient des formes
vides. Et tout comme les différences culturelles
sont
à la fois un mal (à cause des tensions, des
guerres, du
colonialisme qui en résultent) et une richesse, qui permet
à chaque culture retrouver son autre et élargir
l'horizon
de ses possibilités, de la même
façon il y a
du bien et du mal à la différence des
rôles
sexuels. L'expérience humaine possible en est
élargie, et le monde qui s'annonce au loin, un monde avec
rien
que des êtres humains, risque d'être un peu morne
après notre monde plein d'hommes et de femmes.
Nous avons
été marqués par la polarité
de la
différence des sexes, et nous ne pouvons trouver
là
qu'une source d'ambivalence sans solution univoque possible.
Nos vamos a ver al Centro de Historia de Zaragoza la
exposición 77
million paintings
de Brian Eno, aunque no los vemos todos; todo lo más unos
pocos
cientos. Consta de varias salas con pantallas de vídeo donde
van
proyectándose imágenes abstractas que cambian muy
lentamente, combinando automáticamente diversas diapositivas
con
figuras abstractas, manchas de colores, patrones o motivos
geométricos. Combinados por ordenador, claro (Eno, como yo,
es
un Macman).
Y
así en efecto logra Brian Eno pintar más cuadros
que
ningún otro pintor, por muy furiosamente que brochease
Picasso
en busca del dólar, y por mínimo que fuese el
trabajo que
le echasen los minimalistas como Rothko a cada cuadro. Lo que pasa es
que estos de Eno se venden todos juntos, los 77
millones—deben
salir a un céntimo los mil cuadros. Eso sí que es
bajar
los precios y reventar el mercado.
La exposición está bien montada, en salas
grandes, oscuras y vacías, con la música ambient
que le va a Eno y a esta experiencia. Eno ha colaborado con Roxy Music,
David Bowie, U2... pero esta música no es nada parecido a
ellos:
parecida en todo caso a las variaciones lentas y minimalistas de
imágenes en la oscuridad que se exponen. Así que
es una
buena exposición para relajar la mente, y nada apta
para
acelerados, hay que ir con ganas de estar un rato pensando en nada para
pasar un rato un tanto zen—o Zeno— a la Dra. Penas
le ha
parecido sin embargo de lo más típico
psicodélico-postmoderno-occidental-decadente la cosa. Una
vidriera digital. Un caleidoscopio electrónico. En fin, para
gustos hay combinaciones de colores.
La idea del arte generativo recuerda, eso sí, a las
gramáticas generativas de Chomsky y las obsesiones
combinatorias
del estructuralismo y la literatura estructuralizante, como la del
Oulipo. Eno, Eno... Queneau, Queneau. Que ya Queneau
escribió
aquel librito de los Cent
mille milliards de poèmes
en 1961, creando millones de sonetos (ninguno memorable) a partir de
unos pocos. Y en combinatoria visual... la televisión es de
por
sí una exposición cambiante y permanente de
millones de
cuadros. Sobre todo combinada con el zapping. Aunque esta obra de Eno
parece un híbrido entre la televisión y el
caleidoscopio—que es quizá el primer artefacto
para
producir arte autogenerativo, aunque con menos aura.
Supongo que la idea del arte combinatorio viene de la propia cualidad
combinatoria de nuestra mente, o del alfabeto, o del lenguaje
(lingüístico, musical, o pictórico). Las
fugas de
Bach o las sinfonías de Mozart también parecen
arte
combinatorio tomadas en conjunto. Pero claro, se pasa a una
dimensión metaartística superior cuando la obra
de arte
ya no es la obra de arte, sino el sistema generador de obras de arte.
Aunque me pregunto si al inventor del zapping o del
caleidoscopio lo consideraban artista conceptual... Es que hay que ser
conceptual en
el contexto adecuado—conceptual y contextual, si
no, no hacemos nada.
En cualquier caso, aún nos falta un poquito para llegar al
arte
del futuro tal como aparece en el relato de James Blish "A Work of
Art": ahí la obra de arte es la "escultura mental" que crea
(o
recrea) a un artista completo, con su experiencia vital y estilo, y le
deja producir sus obras. El artista del cuento recrea/resucita a
Richard Strauss, quien compone una nueva pieza de su obra
(quizá
una que podría haber compuesto de haber vivido
más
tiempo). Y la dirige en público, este Strauss artificial...
para
darse cuenta al final de que los aplausos no son para él y
su
obra, sino para el escultor de mentes que lo ha creado. O para Blish,
que ha escrito el cuento. Todo arte es arte conceptual, al fin y al
cabo, aunque unos conceptos sean más conceptistas que otros.
Nos acercamos un pasito más a esa historia que
sucedió hace mucho tiempo en una galaxia muy remota...
En La
venganza de los Sith, el
senador Palpatine ya ha llegado a canciller, y se hace con el poder
absoluto alegando estado de emergencia. Y de este modo la
República se convierte en el Imperio. América,
claro, es
el auténtico tema de esa película. Puede
allanarse el
terreno por lo bajo para la destrucción de la democracia.
Aunque
si es preciso, hasta con aclamaciones se puede hacer el proceso de
abolición de las garantías institucionales, como
en el
Senado de la
película ("Así muere la libertad—entre
aplausos", lamenta la senadora Padmé), o como ha
hecho Chávez en Venezuela. O como hizo Hitler.
Pues veo en RogueGovernment
(vía
Digg) que Bush también va allanando el camino para que el
presidente pueda tomar el poder de forma dictatorial, mediante este
nuevo decreto de la Casa Blanca que acaba de emitirse sin que nadie
rechiste. Aquí está la directiva presidencial en
cuestión:
El presidente se encargará de "asegurar la continuidad del
gobierno constitucional" en caso de emergencia
nacional—aunque el
primer paso para esa continuidad constitucional es suprimir la
división de poderes de la constitución
subordinando todo
a las decisiones del Presidente, que en la práctica se
convierte
en un dictador si la emergencia nacional lo requiere.
Eso en caso de "Emergencia catastrófica", claro... un
término que se deja muy astutamente a medio definir (aunque
el
decreto se presenta como muy exacto en términos de
definiciones... sólo apariencia. Puro humo). "Emergencia
catastrófica" es algo muuuuy elástico:
(b) "Catastrophic
Emergency" means any
incident, regardless of location, that results in extraordinary levels
of mass casualties, damage, or disruption severely affecting the U.S.
population, infrastructure, environment, economy, or government
functions;
—O sea, que ni hace falta que suceda en Estados Unidos la
catástrofe. Y si sucede ahí, qué duda
cabe que
bastaría con otro ataque como el de las Torres Gemelas. O
con
una caída de la bolsa, quizá. Porque
¿qué
es extraordinario? ¿Qué es 'severe'?
Extraordinario, sin
duda, será lo que dé lugar a que la
República se
convierta en Imperio. Y severas serán las medidas que se
tengan
preparadas a continuación, una vez suspendidos de facto
todos
los poderes menos los del Presidente.
En "La
Peste Escarlata",
Jack London pronostica que, para el año 2012, los EE.UU. ya
están gobernados por una dinastía hereditaria de
presidentes que son nombrados por el Comité de
Mangantes—oops, Magnates. Ese año llega la Peste
Escarlata
(también una peste serviría como excusa...), bajo
el
reinado de Morgan IV.
Bien, pues no tenemos a Morgan IV, pero sí que tenemos a
Bush
II. O a Clinton II, el año que viene. Y qué duda
cabe de
que esta directiva ha sido inspirada por el Comité de
Magnantes.
Bonita columna del actor Anthony Sher, "You
do not have to be mad to be an actor… but it helps"
—en el Guardian
Unlimited
de hoy. Sher está interpretando ahora a un actor, "playing
the
player" en buena tradición shakespeariana, en la obra de
Sartre Kean,
sobre el primer Kean, también actor shakespeareano. Que se
hizo
famoso interpretando a Shylock de una manera no convencional. Ahora
habrá que interpretarlo intepretando.... lo cual siempre
lleva a
un contraste entre modos de actuar y a una reflexión sobre
estilos y convenciones de interpretación. Y así
se pone
Sher a reflexionar sobre la tradición teatral
británica,
de Garrick a Olivier. Él mismo es un actor imponente en esa
tradición, ennoblecido como el propio Olivier— Sir Sher,
por así decirlo. Ha interpretado hace poco a Primo Levi en
la
dramatización de sus memorias de Auschwitz; y una de sus
más famosas actuaciones era una versión
"arácnida"
de Ricardo III, con múltiples muletas y mangas colgantes.
Olivier es para Sher quizá el último de los
grandes
actores dramáticos de la vieja tradición
británica
anterior a la invasión multimedia. Aunque el propio Olivier
fue
también actor/director de cine oscarizado, claro; sin
embargo se
mantuvo en la interfaz del teatro y el cine sin que su estilo de
actuación llegase a integrarse al nuevo medio, como observa
Sher
en una anécdota reveladora. El egocéntrico
Olivier
enfatizó el papel central de su Otelo, al que
interpretó
pintándose de negro, en una actuación poderosa e
histriónica, frente a un Yago mucho más contenido
en su
expresión, interpretado en clave menor por el segundo actor
de
la compañía. Pero en la versión
filmada de esta
producción, el Otelo de Olivier es teatral, amanerado,
mientras
que el segundo de a bordo triunfa con un estilo de actuación
mucho más apto para el medio cinematográfico.
Y lo que han aprendido los actores de teatro de los actores
cinematográficos... aunque la cosa empezase al
revés
(para mal). Nada más educativo que verse en pantalla, dicen.
La
tecnología de la representación actúa
como feedback
sobre la representación teatral de la realidad. La
fotografía saca a la luz nuevas posturas y gestos del cuerpo
humano; el cine nuevas posibilidades de movimiento.
Es cierto que el cine de ficción aún estaba
inicialmente
bajo excesivo control teatral: pero los documentales, y luego la
televisión, muestran (re)presentaciones del cuerpo humano,
sus
gestos, expresiones y modos de interacción que suponen una
iluminación para quienes creían que los actores
actuaban
de manera realista sobre el escenario. De la misma manera que una
conversación grabada magnetofónicamente o en
vídeo, y reexaminada, nos muestra mucho sobre el
funcionamiento
de la conversación, sus repeticiones, interrupciones... algo
prácticamente invisible sin esa retroalimentación
tecnológica.
El teatro siempre ha sido una sucesión de estilos de
actuación, por supuesto; y la interacción con las
nuevas
tecnologías (con el gesto y lenguaje tal como son filtrados
por
las nuevas tecnologías) no es quizá sino la
manera propia
en que los estilos de actuación han encontrado una nueva
vía para su desarrollo en el siglo XX.
El gesto originario del teatro era ritual, simbólico, en
absoluto "realista" excepto en la medida en que se actuaba por
referencia a una realidad ya ritualizada (—así el
origen
del teatro en las representaciones sagradas griegas o las festividades
religiosas medievales). Una buena actuación era una
actuación que sacaba a la luz ese carácter
simbólico de la acción, y la llevaba hacia un
arquetipo;
de ahí que las figuras de las moralidades medievales sean
abstracciones. No esperemos de ellas gestos tipo Bogart, ni esas
pequeñas parapraxis y muequitas de compromiso propias de
Sandra
Bullock.
Pero esa abstracción va adquieriendo personalidad definida,
primero a través de los personajes históricos de
las
tragedias, o de los personajes cada vez más individualizados
de
las comedias. Si en el Renacimiento se desarrolla el individualismo
moderno, sucede esto en cierta medida a través de la
interacción con la representación de esa
individualidad
sobre la escena teatral. Y allí está Shakespeare,
claro,
con una potentísima reflexión sobre la cualidad
reflexiva
del drama, que toma la realidad y la devuelve reelaborada al
público, para que éste resulte reelaborado por
ella y la
devuelva a la escena en un proceso emergente de feedback. Una
reflexividad, la de Shakespeare, que no es un simple espejo inerte,
pues como nos dice Lacan el sujeto surge en su relación con
el
espejo, y esa relación nunca es de coincidencia.
Shakespeare es, por tanto, especialmente consciente del contraste entre
estilos de actuación, y saca pleno partido a esa
consciencia,
exhibiéndola para hacer consciente de ella
también a su
público, y que siga complicándose el drama del
drama. Lo
hace de múltiples maneras: presentándonos un
hombre
vestido de mujer que se disfraza de hombre (Twelfth Night) o
presentando el rostro público de un intrigante que oculta
otros planes (Ricardo
III, Yago en Otelo),
o poniendo en escena a una compañía de actores
incompetentes para apreciar el espectáculo de dos niveles de
actuación, y de un escenario sobre el escenario (Loves's Labour's Lost, A
Midsummer Night's Dream).
O en la escena de los actores de Hamlet, donde un
príncipe-dramaturgo que debería ser implausible y
sin
embargo no lo es, da lecciones a los actores sobre la naturalidad en el
movimiento y sobre la función del drama. E innumerables
modalidades más de interpenetración
teatro/vida, en cada una de sus obras.
Las teorías dramatúrgicas
de observadores como Kenneth Burke o Erving Goffman llevan
más
allá esta interacción entre el drama y la vida.
Si el
teatro es imagen de la realidad, es porque esa realidad ya es una
realidad teatral. Para Goffman no hacemos sino interpretar
nuestro personaje en público,
o en esa modalidad de lo público que llamamos lo privado
(—Como, de modo similar, otros dirán que no hacemos en la vida
sino
desarrollar nuestra propia narración
vital).
La realidad ya tiene un guión, y unas convenciones de
actuación, y por supuesto podemos modificar ambos con
nuestra
propia actuación; de ahí el carácter
emergente de
todo el proceso. Que no impide reconocer líneas generales,
claro: no todos somos actores geniales que reinventamos el gesto, el
movimiento, y la entonación. Pero sí los
absorbemos,
imitamos y reelaboramos quieras que no en cada nueva
situación.
Teatro, lo tuyo es todo teatro, le reprochaba la del bolero a su
pareja. Y qué razón tenía. Pero lo que
quería decir en realidad era que la actuación no
era
convincente. Como la del teatro—generalizando—en la
sociedad actual. Podemos decir que la acción ha pasado a
otra
parte...
No quiero decir que no siga reinventándose el teatro, o
innovando, e incluso influyendo en la dramaturgia social hasta cierto
punto. Y el teatro experimental apunta también a una
reelaboración de la propia simbólica teatral,
recuperando
y recombinando modalidades de dramatización rituales,
simbólicas, esencializantes... Pienso, por ejemplo, en la
dramaturgia minimalista e inmovilista de Beckett. (Que, por cierto,
controlaba sus piezas teatrales con acotaciones
detalladísimas,
como si de un guión cinematográfico se tratase).
Pero evidentemente la mayor potencia cultural de
reelaboración,
reinvención y análisis del gesto, el movimiento y
la
interacción humana están actualmente en el cine o
en la
televisión— tanto en cantidad de influencia como
en
calidad/complejidad, por la reduplicación e
intermedialización de la experiencia que proporcionan. Un
ejemplo: la manera en que los biopics recientes (La Môme,
pongamos, con la memorable actuación de Marion Cotillard)
reproducen y reelaboran la imagen ya previamente mediatizada (y la
teatralidad personal) de las celebridades del siglo XX.
Me ha llamado especialmente la atención la manera en que los
nuevos estilos de actuación de las últimas
décadas
han ido separándose cada vez más de las
convenciones
teatrales. De actuación y de dirección de la
actuación, y de la representación, porque todo va
junto,
claro. En las películas antiguas, los actores hablan como en
el
teatro clásico. La interacción es ordenada, la
dicción clara, no se solapan las réplicas. La
televisión en directo (hace falta ver la realidad en una
pantalla para saber cómo es) nos ha enseñado que
la gente
no habla así. Aunque los actores de las series
españolas,
e hispanas, sigan hablando así—por eso son tan
malos
actores. Las nuevas modalidades de actuación incorporan el
lenguaje corporal subliminal (falsamente subliminal, claro), o el gesto
detrás del gesto: incorporan la reacción doble
(explícita / tácita) a las palabras del otro, y
armonizan
de manera mucho más compleja el gesto y la
palabra—incorporan gestualidad moderna, pues la gestualidad
no es
ahistórica, sino emergente, y está
reinventándose
constantemente. Por ejemplo, un gesto ya conocido se mezcla con otro
gesto, o se superpone, o puede meramente indicarse... y así,
existe más potencialidad de significado en la
interacción
actual, y en la actuación actual, que en la de
épocas
anteriores. Pena nos daría ver una actuación,
social o
teatral, de hace unos cientos de años. Y claro, al haberse
hecho
visible esa complejidad de la interacción, haberse asimilado
a
la interpretación consciente o controlada (quizá
el
método Stanislavski era un primer paso para apoderarse de
esa
totalidad del lenguaje corporal, por la vía
intuitiva)—los
efectos sobre la realidad son mucho más drásticos
de lo
que suponemos. Porque la realidad nunca es capturable por el drama, ni
por la cámara detrás de la cámara;
siempre
está un paso más allá. A saber
dónde
está ahora.
Como sugerencia para seguirle la pista, no olvidemos otro espacio para
la teatralidad del yo: el que está en la nueva
dimensión de la representación
de nosotros mismos en el ciberespacio social, con sus nuevos
gestos, tonos y posturas. También aquí todo es
teatro.
Sólo queda una semana de clase, snif. Vamos a
conmemorar el fin de curso poniendo un vídeo que no
había visto (en la pantalla, digo) desde hace veinticinco
años. Es de The
Wall, la
película del álbum de Pink Floyd. Siempre fueron
artistas
integrando los sonidos de fondo en la música; pero en este
álbum el arte estaba en volver a convertir los ruidos
musicales
en las imágenes de la película. Y ese inquietante
teléfono al final... Ideal para un final abierto, un
teléfono sonando que nadie descuelga.
Supongo que ahora estoy más cerca del profe
que de los alumnos—je. Bueno,
en realidad la cosa no es tan terrible. Desde mi punto de vista. Pero
cierto es que cada maestrillo tiene su librillo, y que un cierto
elemento mecánico hay en la maquinaria
educativa—es un
buen vídeo para acompañarlo con las reflexiones
de
Foucault o de Bourdieu.
Hoy llevo un trancazo alérgico-catarral de
cuidado, y no voy a clase. Me quedo en casa escribiendo e-cartas,
corrigiendo trabajos y viendo vídeos de YouTube. Por
ejemplo, este de Ofra Haza, de quien tengo algún viejo
disco. Viejo porque murió la pobre a mitad de carrera, en el
2000—cuarenta y dos años
tenía. Es curioso, en tiempos me parecía eso una
señora de edad madura. Ahora me parece... pues eso, just like a little girl.
A la gente que muere antes de tiempo, o en circunstancias
extrañas, la vemos retroactivamente con un halo de
premonición que les envuelve, como si tuvieran un destino
que
les espera. Esta fatídica canción, "Fata
Morgana", la
grabó a finales de los ochenta. Pop del desierto, only
yesterday.
Fire
in the sky Colors flying through
her mind Desert touched the sky Here at the place where
she will die She is looking far far
away It seems there is no
escape From her prison without
bars Only to follow the
bright star She's running all the way Fata Morgana Only only yesterday Fata Morgana A little girl, a little
girl Longing for her mother's
world She was just a little
girl Fata Morgana
Out of Character Aparecía hoy en el New York
Times un
interesante reportaje de Benedict Carey sobre psicología
narrativa: "This
Is Your Life (and How You Tell It)", que refiere conclusiones
de la investigación de Lisa Libby (Ohio State U), Ethan
Kross, y otros.
La idea es que la teoría narrativa (y esto ya lo
decía más y mejor Kerby en Narrative
and the Self)
no va sobre personajes de ficción, o sobre textos
verbalizados.
Somos narraciones in
fieri, y vivimos en narraciones. Entre otras
cosas, porque creemos que vivimos en narraciones—entendemos
nuestra vida y su trascurrir no como una sucesión informe de
momentos, sino como un proceso estructurado, organizado de modo
argumental.
"Every American may
be
working on a
screenplay, but we are also continually updating a treatment of our own
life — and the way in which we visualize each scene not only
shapes how we think about ourselves, but how we behave, new studies
find. By better understanding how life stories are built, this work
suggests, people may be able to alter their own narrative, in small
ways and perhaps large ones."
El artículo va sobre psicoterapia, así que
perdonen el
tufillo de autoayuda.... Y también hay que perdonar eso de
"every American", como si los americanos fuesen seres de otra especie,
narrativamente hablando. Y hay que perdonarlo porque en cierto modo lo
son—quiero decir, que esta experiencia narrativa del yo
admite
variaciones culturales, e intensificaciones seguramente en culturas
altamente conscientes del trayecto vital personal, como es la sociedad
norteamericana (o la occidental avanzada, pongamos). Con su
ego-psicología, claro. El formato seguido aquí es
el de
entrevistas a sujetos, con sub-entrevistas realizadas por controladores
infiltrados, haciéndoles narrar de modo controlado o
"espontáneo" su vida.
"During a standard
life-story
interview, people describe phases of their lives as if they were
outlining chapters, from the sandlot years through adolescence and
middle age. They also describe several crucial scenes in detail,
including high points (the graduation speech, complete with verbal drum
roll); low points (the college nervous breakdown, complete with the
list of witnesses); and turning points. The entire two-hour session is
recorded and transcribed."
Y en este artículo apenas lo mencionan, pero hay obviamente
una
narración especialmente cara a los occidentales: la
narración erótica del yo. La
estructuración
argumental del propio yo erótico —que, al decir de
Giddens, es la versión de la interioridad del alma en la
cultura
occidental moderna— da por supuesto para muchas historias.
Mencionan en el artículo las historias gays sobre la salida
del
armario—ok, eso es un antes y un después digno de
un buen
argumento. Pero también lo son "la primera vez que me
enamoré", "la primera vez que me casé", o "la
primera
vez". (Expresión esta última que parece darle la
razón a Giddens). Hay varios tipos de historias posibles,
claro:
familiares, laborales, religiosas... y quizá la historia
sea en realidad la historia del peso relativo de estos argumentos y los
avatares de su avance multiargumental, su entrelazamiento y su llegada
a clímaxes (—ahh...aaaaahhh!!) y conclusiones
(—kaputt). Especialmente interesantes son los momentos
interesantes: giros vitales, cambios de trayecto, crisis y
conversiones. "Yo era un buen cristiano hasta que"—etc.
O narraciones sobre la propia ideología política:
"cómo me convertí a la democracia". O sobre la
propia
raza. Me leía esta semana en TheBest American Essays
un ensayo excelente de un ensayista negro americano, Shelby Steele, "On
Being Black
and Middle Class". Habla sobre cómo se liberó del
ritual que
siguió mucho tiempo de "hacerse el negro", de aceptar como
la
expresión auténtica de "lo negro" las maneras,
ideas y
valores del lumpen urbano de los barrios negros,
autovictimizándose de una manera falsa, hasta que
aprendió a tener una relación más
auténtica
no sólo con su clase social media acomodada, sino
también
con su raza. Y consigo mismo. Toda una historia del descubrimiento del auténtico yo...
donde menos se lo esperaba, quizá (o sea, delante de las
narices) después de ir tan desesperadamente a la caza de la
autenticidad que le vendían a uno.
En clase suelo explicar
que
muchísimas ficciones novelísticas
británicas se
refieren a esta búsqueda de la autenticidad propia,
escapando a
los compromisos sociales preimpuestos, a las presiones del grupo
social, la clase, la familia... En realidad, cuanto más en
detalle se examinen las historias vitales personales y las
ficcionalizadas, más elementos comunes se
descubrirán.
Refieren los investigadores la diferencia entre historias vitales
narradas en primera y tercera persona: cuando los sujetos hablan de sus
propias experiencias en tercera persona, se observa en ellos
más
desvinculación de esa fase de la experiencia que se narra, y
más capacidad de dominarla reflexivamente. Así
por
ejemplo en las narraciones de situaciones molestas o comprometedoras
por las que se había pasado:
"The third-person
perspective allowed
people to reflect on the meaning of their social miscues, the authors
suggest, and thus to perceive more psychological growth."
Y naturalmente (no digo que anden desencaminados) sugieren los
psicoterapeutas investigadores que su propia función es
narrativamente beneficiosa:
"The findings suggest
that
psychotherapy, when it is effective, gives people who are feeling
helpless a sense of their own power, in effect altering their life
story even as they work to disarm their own demons, Mr. Adler said."
La historia personal, plausiblemente, no existe al principio. Se va
gestando, adquiere forma, primero indecisa o variable, luego tiende a
la estabilidad... hasta que una crisis importante o peripecia vital le
imprime un giro espectacular. Este todo que se constituye es modificado
por las aportaciones de la experiencia, pero a la vez proporciona un
marco interpretativo en el que se sitúa y orienta la
experiencia
personal, que adquiere sentido por referencia a esa
narración
personal. No aparece la idea en el artículo original, pero
es la
idea del círculo hermenéutico del tiempo la que
aquí se apunta: nuestros momentos se relacionan con nuestra
vida
como una parte a un todo que es modificado por la parte—como
un
texto en desarrollo que es modificado por la nueva frase, a la vez que
proporciona el cotexto para su interpretación:
"Taken together,
these
findings suggest
a kind of give and take between life stories and individual memories,
between the larger screenplay and the individual scenes. The way people
replay and recast memories, day by day, deepens and reshapes their
larger life story. And as it evolves, that larger story in turn colors
the interpretation of the scenes."
"But the new research
is
giving
narrative psychologists something they did not have before: a coherent
story to tell. Seeing oneself as acting in a movie or a play is not
merely fantasy or indulgence; it is fundamental to how people work out
who it is they are, and may become."
Bueno, esta historia de narraciones personales, y la
intervención en las mismas mediante el análisis y
la
actuación simbólica y ritual ya está
discutiéndose al menos desde los ochenta en la
ego-psicología americana; eso si descontamos las
especulaciones
lacanianas más oscuras o vaporosas sobre la
cuestión.
Hayden White decía en Metahistory
que los historiadores podían ser trágicos,
cómicos, románticos o irónicos
(ateniéndose
a los principales tipos de argumento literario descritos por Frye).
Ahora parece que también nuestra propia narración
interna
sigue moldes un tanto prefijados—role models, esquemas
argumentales, difundidos mediante géneros narrativos
literarios.
Que para eso sirve la literatura: para dar forma a la vida, y para
inventar gente, y para reinventarse a uno mismo.
Ideas para futuro desarrollo: la narración personal
analizada al
modo Lotmaniano, como adquisición y pérdida de
rasgos:
análisis ideológico, direccionalidad del
movimiento
semántico, tipos de fronteras ideológicas
cruzadas, semas
adquiridos, transformación personal.... Y
evaluación.
Quién evalúa, y qué supone esa
evaluación
en la propia narrativa vital del evaluador.
Otro ejemplo norteamericano (que es lo que se lleva hoy). Hoy comentaba
en clase el relato de Hemingway: "Hills Like White Elephants". En
tercera persona, con el estilo minimalista, con perspectiva externa,
típico de Hemingway. Se nos invita sutilmente a colocarnos
en la
posición del hombre que está presionando a su
chica para
que aborte. Lo cual es una experiencia desagradable, pues si bien ella
acepta la manipulación, es él quien peor evaluado
queda
implícitamente, con sus argumentos de mala fe en evidencia
sangrante ante el lector. Este personaje, el "americano", es
evidentemente una versión del propio Hemingway, que
escribió la historia cuando estaba de viaje de bodas con su
segunda esposa. Había tenido hace poco un hijo con la
primera
esposa. La separación estaba cerca. El relato es
interpretado
por muchos como el relato del primer momento de desamor de la chica,
cuando se decide la ruptura. La narración en tercera persona
proporciona distancia (quizá seguridad), pero
también hay
autocrítica—quizá sólo
posible por ese
distanciamiento "en tercera persona". No sabemos (no sé) si
Hemingway presionó a su primera esposa para que abortase, o
si
simplemente le pasó la idea por la cabeza, o en
qué
medida estaba retratando modalidades de relación
manipulativa
que reconocía en su propia experiencia. Pero que algo de eso
hay
en el relato... it
would take a New Critic to disregard it. También
que en el relato se adopta una distancia autocrítica con
respecto a esa actitud pasada.
Quizá sólo con la edad nos volvamos capaces de
narrarnos
en tercera persona, de decir que aquel él—yo. lo
llamábamos— es otra persona. Y, de modo
más
general, la edad, y las crisis, y las quebradas en la trayectoria
vital, hacen salir (con la perspectiva, con la
retrospección) la cualidad narrativa de la propia vida. Esa
cualidad narrativa que va permeando la propia vida, y
convirtiéndola en una ceremonia de la apofenia,
es, quizá la experiencia que retrata Vladimir Nabokov en su
relato sobre un viejo matrimonio, "Signs and Symbols." Todo en nuestra
vida transcurrida, y en las fotos viejas que miramos, es un
símbolo—de sí mismo, y de lo que
llegaría a
ser, y no se sabía aún. Reflexión
sobre la
retrospección imposible para ese alter ego que nos mira
desde la
foto. Contemplamos irónicamente al que fuimos, pues no
conocía el futuro. No nos conocía a nosotros,
y
así pues no se conocía a sí mismo.
Tampoco ahora
sabemos nada, o tan poco.
La juventud romántica cree en la posibilidad de la
autotransformación, mira al yo como un potencial de
desarrollo y
transformación—Véanse a este respecto
los Monólogos
de Schleiermacher. Es la era, y la edad, del self-fashioning, de la
automodelación sin límites. La ironía
romántica nos hace quemar viejos yoes y abrir paso a la
nueva
fase de madurez que se abre. A veces nueva de modo ilusorio, porque lo
nuevo, lo realmente nuevo, viene con la vejez. Cuando nos encontramos
que ya hemos quemado all
our yesterdays, todos
nuestros ayeres—e intuimos ya cuál será
el final
del argumento, y la versión definitiva de nuestra
narración. Cuando coinciden por fin nuestro
carácter y la
trayectoria de nuestras acciones.
Parece que peta el PSOE Anuncian Rosa Díez, Carlos
Martínez Gorriarán y Fernando Savater la
creación de un nuevo partido próximo a
las tesis de
Ciudadanos de Cataluña y del Foro Ermua: un partido
socialdemócrata-liberal, radicalmente antiterrorista y
contrario
a las cesiones al fascismo de boina preta. El PSOE mayoritario,
mayoritariamente calladito en el pesebre tras la oveja
líder,
por supuesto no se dividirá: lo que es de esperar
que se
divida es su electorado, ahora que va a tener una opción
alternativa a este sorprendente plan de disgregación del
Estado
ante las presiones etarras y secesionistas, que es al parecer la parte
más clara del programa de Zapatero—y en modo
alguno parte
del programa de lo que se supone era o debía ser el PSOE.
No serán bienvenidos, por supuesto, desde el PSOE que ya ha
ninguneado esta postura crítica en su interior—y
pasará a la descalificación y sabotaje directo
ahora que
están las cartas sobre la mesa. Pero les deseo mucha suerte
llevándose un buen bocado del electorado
socialista—y que
lleguen a un entendimiento con Ciutadans que ayude a superar la crisis
de éstos, pues debería ser un proyecto
común lo
primero, y no las personas.
Tampoco serán bienvenidos por el PP, pues también
a ellos
les pueden quitar muchos votos... Ya desde el ABC, ese curioso
órgano que tiene tanto de PSOE como de PP, les han
recriminado
que el lugar de la alternativa al PSOE es el PP. Qué
más
querrían ellos. Adelante y suerte: mi voto ya lo tienen.
Y esta tarde hay una concentración más para
protestar por
la política falsaria y torticera de este gobierno
pseudopsoe,
contra sus pactos secretos con los Etasunos y su promoción
del
mundo al revés. Una concentración que ha sido
prohibida
en Madrid, pues a este paso pronto hasta manifestarse contra la Eta a
este paso. O contra el gobierno. O contra los dos, que es el caso, el
triste caso.
NOTA DE
PRENSA DEL FORO ERMUA
Bilbao, 22 de mayo de
2007
El FORO ERMUA
discrepa
radicalmente de la decisión de la Junta Electoral Provincial
que
prohíbe la concentración anunciada para hoy en la
Plaza
Mayor de Madrid. Considera que se está conculcando el
derecho
constitucional de reunión y manifestación a los
demócratas, mientras se permite al complejo terrorista
ETA-BATASUNA que acuda a las elecciones, se manifieste sin que nadie
trate de impedirlo y articule toda una estrategia de
coacción a
los ciudadanos y partidos que concurren a las elecciones en el
País Vasco y Navarra. Este contraste entre la tolerancia con
los
terroristas y la rigidez con los demócratas es consecuencia
de
la política de perversión de la Ley y
claudicación
ante ETA emprendida por Rodríguez Zapatero.
A pesar de la radical
discrepancia
con la decisión de la Junta Electoral Provincial, el FORO
ERMUA
comunica que se desconvoca la concentración que, en nombre
de la
PLATAFORMA LIBERTAD, había convocado en la Plaza Mayor de
MADRID
y que se tenía previsto realizar a las 19:40 horas del
día de hoy. Se ruega a todas las personas que
tenían
previsto acudir a la misma se abstengan de hacerlo y que acudan a las
ciudades próximas.
Por otro lado,
explícitamente se señala que NO se llama a los
ciudadanos
a acudir en grupos inferiores a veinte a la Plaza Mayor de Madrid, por
lo que se desmiente la noticia aparecida en algunos medios en
relación con esa petición. La decisión
de la Junta
Directiva del FORO ERMUA es y será siempre acatar la Ley,
aunque
se discrepe de su aplicación, y no tratar de burlarla
mediante
subterfugios.
El FORO ERMUA no
mantiene
convocada ninguna concentración prohibida. Las convocatorias
no
prohibidas, entre las que se encuentran Bilbao, San
Sebastián,
Vitoria y Pamplona, se mantienen en toda su extensión y se
ruega
a los ciudadanos acudan masivamente a las mismas.
En Zaragoza, es en la Plaza del Pilar, frente al Ayuntamiento, hoy a
las 19.40.
— Pero vaya, esa la han prohibido. Así que me
concentro
conmigo mismo. Esto es un atentado de los gordos contra la libertad de
expresión, de manifestación y de
reunión—que
es un derecho constitucional que no se debe vulnerar a la ligera, como frecuentemente
se hace por interés de manipulación
política.
Y qué subidón le da al delegado del gobierno, o
al
juntero electoral de turno, prohibir una manifestación con
la
que disiente ideológicamente. Aunque sí se
debería
limitar este derecho, por cierto, cuando se trata de luchar contra el
crimen organizado. Pero con el gobierno Zapatero estamos cada vez
más en el mundo al revés.
Recuerdo el comunicado a este respecto de la Plataforma Libertad:
'las
responsabilidades
políticas se deben saldar en las urnas, por ello la
Plataforma
Libertad llama a los españoles a que el día 27 de
mayo no
voten las candidaturas de los responsables de este enorme atentado a la
democracia'.
Si votas al PSOE y a sus comparsas
parlamentarios—nacionalistas e
IU—estás dando el visto bueno a esta repugnante
deriva
política, en la que los terroristas pueden infiltrarse en
las
instituciones, y a los ciudadanos pacíficos se les niega
incluso
el derecho de manifestación contra esto. No lo olvides, por
guapo que sea el candidato sociata para tu ayuntamiento. Lo que votemos
será lo que tengamos—todo el paquete junto.
Carroll, McLuhan, and the
Electronic Future Notes from Noël Carroll's “Marshall
McLuhan and the Electronic Future”, in
Noël Carroll, A
Philosophy of Mass Art. (Oxford: Clarendon, 1998).
Like that Walter Benjamin in "The Work of Art in the Age of Mechanical
Reproduction," Marshall McLuhan defends the mass media on the basis of
their inherent structural possibilities, not of the specfic contents
they reproduce. For McLuhan, “The medium is the
message”:
which means that “the content of mass media is less important
than their structures, since it is at the level of structure, McLuhan
contends, that the mass media engage and shape human
consciousness”.
Technology as a prothesis, as extension of human powers. Media
symbolize consciousness at a certain stage of development, but they
also expand the range of the human sensorium and raise consciousness to
new levels. (See in this
respect W.
J. Ong's notion of the interiorization of communicative technology).
For McLuhan, new forms of consciousness are created by new media. E.g.:
print gives rise to individualism. In McLuhan we find technological
determinism, but not historical materialism. The key to historical
process is not the ensemble of forces of production, but only
communication technologies. Not the development of capitalism, but the
"Gutenberg galaxy".
And the end result is not the socialist utopia, but the electronic
global village. Mass art is on the side of history, it has an inherent
progressivism for McLuhan. The story of humankind is the story of the
enlarging of human consciousness. TV was the center of his theories in
the 60s, but much of what McLuhan says applies even better to computer
technology. The World Wide Web as the realization of McLuhan's global
electronic village—uncannily prophetic.
Historical development can be seen as process of abstraction
from
multidimensional sign communication in spoken language. Progressively
abstract alphabets are developed. The separation of sight and sound
leads to separation of imaginative, emotional and sense life.
Alphabetic writing is biased in favour of linear thinking. It achieves
greater power, but it is power at a price—the decay
of
orality. Print technology intensifies the standardizing and mechanizing
procedures of alphabetization.
New media expand the alphabet-limited consciousness. E.g. development
of photography calls atention to bodily postures, records actual
gestures; new attention is paid to these. Visual technologies restore
dimensions of consciousness alienated by print culture, and favour
non-linear thinking.
TV addresses the whole human sensorium: TV as a "tactile" art for
McLuhan. Media that exclude senses are hot, McLuhan says:
they possess a high definition, are full of information, and
self-sufficient. Cool
media promote
interaction, the participation of the audience. They are superior to
hot media. According to McLuhan, “Society will become a
global
village, decentralized, communitarian, and fraternal, with people
involved in one another’s concerns with scarcely a taint of
individualism”.
Print is authoritarian,
TV democratic.
McLuhan rejects the charges of passivity fostered by mass art; they are
profoundly interactional. And they are not subordinate or derivative
from previous arts or media: instead, they are a new more total form of
art.
There is a danger in McLuhan of taking literally the biological side of
media as extensions of senses and physical limitation or extension of
sensorium. Also, the notion of dominant media is insufficiently defined
(from Carroll's viewpoint). Dominant, in which context? Etc.
Carroll also mistrusts McLuhan's superficial critique of linear
thought—McLuhan's notions here are sweeping and loose.
A critique of cool media: communication not concerned with conveying
whole of original experience, but with selection and focus; for
Carroll, “too much inclusiveness is likely to thwart
communication, rather than to realize its essence”
And print not necessarily biased towards linear thinking. Again,
Carroll questions McLuhan's notion of an inherent de-centralization in
electronic media. Neither print nor "the electronic media, indeed no
media, have a pre-established moral destiny”. There
is a
basic mistake here: the automatic perceptual response engendered by new
media is interpreted by McLuhan as active engagement of spectator: this
is not the case for Carroll. There is in McLuhan an illegitimate
assumption of a continuity between avant-garde or modernism and media
art.
(... a confusion, I
should say, which
is replayed after McLuhan by naively enthusiastic advocates of Web
utopianism, the interactive liberation of the mind through hypertext,
and the "coolness" of social networking...- JAGL).
Función
fática, interacción virtual y
cohesión social Me acabo de leer un artículo
interesante de R. I. M. Dunbar, "Coevolution
of neocortical size, group size and language in humans"
(versión preliminar de la aparecida en Behavioral and Brain Sciences16.4
(1993): 681-735). Sobre la evolución humana, el crecimiento
de las agrupaciones sociales y el desarrollo del lenguaje para
facilitar la
interacción en grandes grupos. Con un interés
especial en
determinar el nivel máximo posible de interacción
mantenible—Dunbar viene a situar en 150 el número
de
personas con quienes podemos mantener una relación social.
Nos
viene a decir que hay una relación directa entre el volumen
cerebral de los primates, el tamaño social de los grupos, y
las
relaciones estables entre sus miembros: "The essence of my
argument has been that there is a cognitive limit to
the number of individuals with whom any one person can maintain stable
relationships, that this limit is a direct function of relative
neocortex size, and that this in turn limits group size."
Me ha venido a la cabeza con este asunto el crecimiento de las
relaciones personales en comunidades virtuales, y un fragmento del
cuento de E.
M. Forster "The Machine Stops" donde quizá se
menciona este tema por primera vez. Allí, la protagonista
Vashti, a modo de Sandra Bullock en La
Red, sólo
que noventa años antes, huye del trato social
directo—quizá sea en este relato donde aparece por
primera
vez la noción de "el terror a la experiencia directa".
Vashti
conoce en cambio a miles de personas con quienes se trata
sólo a
través de las funciones comunicativas de la
Máquina:
redes sociales temáticas y videochat, que
diríamos ahora.
"En ciertas direcciones", nos dice el narrador de esta sociedad
enclaustrada del futuro, "el trato social se había
desarrollado
muchísimo". La red social de Vashti parece desafiar los
tamaños de la de Dunbar—como esa gente que tiene
en Flickr
o en su blogroll cientos y cientos de favoritos, y te llevas una
desilusión al ver que eres sólo uno
más del
montón. Cierto es que los blogrolls de la mayoría
de los
sitios son bastante más pequeños que 150 personas.
Pues el artículo de Dunbar entra en unos cálculos
bastante arbitrarios (si bien en apariencia matemáticamente
impecables) sobre las cifras de la interacción humana,
comparando
el volumen craneano de distintos simios y sus grupos sociales, y a
continuación los humanos. Interesante, pero, como
digo,
arbitrario en última instancia. Primero, porque establece
los
parámetros de un modo cuadriculado de entrada por su
método—sin caer en la cuenta, al parecer, de que
los
fenómenos emergentes en la cultura humana vuelven absurda
esa
contabilidad en relación al grupo de primates.
Y absurdo, en segundo lugar, porque sí considera de modo un
tanto contradictorio el papel del lenguaje como potenciador de la
interacción social—vamos, que la segunda mitad de
su
artículo parece dar al traste con la primera mitad. Y aun
con
todo se queda escasa su noción de lo que es la
interacción social y comunicativa en los grupos humanos. Los
simios se relacionan en grupos pequeños que permiten el
trato
directo entre sus miembros mediante rituales de solidaridad como el
acicalmiento mutuo y espulgamiento. El lenguaje vendría a
ser
para Dunbar nuestra manera humana de engrasar la mecánica
del
grupo, acicalándonos y espulgándonos mutuamente.
Los
humanos tienen en el lenguaje un instrumento que permite mantener la
cohesión social de modo eficaz y económico:
combinándola con otras actividades simultáneas, y
a la
vez permitiendo la interacción múltiple, haciendo
que un
individuo pueda interactuar con varios a la vez. El lenguaje, es, pues,
un acicalador social económico:
"Modern humans do,
however, possess a form of social communication that
overcomes both of these limitations very effectively: not only can
speech be combined with almost every other activity (we can forage and
talk at the same time), but it can also be used to address several
different individuals simultaneously. Thus, language introduces major
savings by allowing an individual to do two different things at once.
My suggestion, then, is that language evolved as a "cheap" form of
social grooming, so enabling the ancestral humans to maintain the
cohesion of the unusually large groups demanded by the particular
conditions they faced at the time."
El lenguaje tiene, como decía Jakobson, muchas funciones, y
la
transmisión de información (función
referencial)
es sólo una de ellas. Aparte están funciones
expresivas,
donde el propio discurso se vuelve una forma de actuación
simbólica; o poéticas,
metalingüísticas,
conativas... La función a la que se refiere Dunbar
parecería estar relacionada con la función
fática
de Jakobson: el uso del lenguaje es una forma de
comunicación
social que es a la vez autosustentativa: no sólo cohesiona
mediante la vehiculación instrumental de las otras
funciones,
sino que el propio uso del lenguaje es de por sí
cohesionante,
es una señal de que la comunicación social
está
funcionando—por precario que sea ese funcionamiento, como
cuando
dos personas se hablan en idiomas distintos, o cuando (como sucede en
las obras de Beckett) el sentido del discurso apunta a la
negación de toda cohesión social y
relación
comunicativa. El lenguaje funciona casi en estado puro en este sentido
cuando hablamos por no callar (como aquí), o cuando hablamos
del
tiempo con un desconocido:
"How might language
function as a mechanism for social bonding? There
would appear to be at least two possibilities. One is by allowing
individuals to spend time with their preferred social partners, thereby
enabling them to acquire information about each other's behaviour by
direct observation. This appears to be one way in which social grooming
itself might work (Dunbar 1988). That the intellectual content of human
conversations is often trivial (and, indeed, many conversations are
highly formulaic and ritualised) lends some support to this argument."
La mayoría de las conversaciones (nos dice Dunbar) nos las
podríamos ahorrar si nos atenemos a su utilidad informativa,
y
la mayoría de los posts: pero persiste su valor
fático.
Dunbar subestima la capacidad del lenguaje para cohesionar a
múltiples interactuantes; vuelve a sacar la calculadora
estadística y nos informa de que la situación
media o
ideal para la conversación es la de un hablante
dirigiéndose a 2,8 oyentes. "In other words, human
conversation
group sizes should be limited to about 3.8 in size (one speaker plus
2.8 listeners)." (Aquí me felicito de que tengo
más de
2,8 lectores de media en este blog). Matiza que "there is no obligation
on particular human societies to
live in groups of the predicted size: the suggestion here is simply
that there is an upper limit on the size of groups that can be
maintained by direct personal contact. This limit reflects demands made
on the ancestral human populations at some point in their past
history." Y claro, habla de relaciones "estables"— un
concepto
que se presta evidentemente mucho a tener un límite borroso.
El tema es que la complejidad de las relaciones humanas, por los
fenómenos sociales y comunicativos emergentes que en ellas
se
dan, reduce al absurdo toda comparación con otras sociedades
de
primates. Así parece intuirlo Dunbar cuando nos recuerda que
los
grupos humanos pueden llegar hasta el tamaño de naciones (o
de
"todo el planeta" si incluimos a organismos como la ONU)—y de
que
los procedimientos de interacción están
socialmente
regulados por convenciones múltiples y complejas.
Así
pues, clasificamos a la gente en grupos, y ajustamos nuestro trato
social en función de las convenciones que rigen la
interacción entre grupos.
"This ability to categorise individuals into types clearly makes it
possible to create very much larger groups than is possible by direct
interaction."
En cierto sentido la interacción social ya viene
preorganizada
por la estructuración misma de la sociedad: no hablamos
aquí sólo del trato directo de primates
espulgándose (cosa que sigue existiendo a nivel humano) o de
saber quién es el líder y quién es tu
familia
directa o tu compañero sexual habitual—sino de
transformaciones simbólicas de estas estructuras sociales,
mediadas por el lenguaje y la tradición histórica
que se
hace posible mediante la comunicación
lingüística.
Con el lenguaje no sólo emerge el lenguaje, sino
también
el tiempo, las instituciones, la complejidad de las relaciones. Y con
la división del trabajo que esto hace posible, aparecen
personas
especializadas en mantener y diversificar la interacción
social:
educadores, comunicadores, escritores, críticos,
intelectuales,
ciberteorizadores, ingenieros de telecomunicaciones...
Quizá esto sea llevar el argumento de Dunbar más
allá de donde pretendía él:
"I simply suggest",
dice, "that the evolution of this increased capacity arose
out of the need to coordinate the large number of inter-personal
relationships necessary to maintain the cohesion and stability of
larger than normal groups."
Pero, claro, no se puede dejar el razonamiento allí sin dar
cuenta de en qué consiste exactamente ese aumento de la
capacidad interactiva a través del lenguaje, y
cómo eso
modifica sustancialemnte la idea de cómo y con
quién
interactuamos. ¿He interactuado yo con Platón,
por
ejemplo? Pues claro, que para eso me he leído sus
diálogos. Y con sus traductores. E intérpretes. Y
con
otra gente (cientos de personas, seguramente) con quien he hablado de
Platón, o que han leído algo que yo he escrito
sobre
Platón. La interacción textual por escrito
añade
otra vuelta de tuerca a la interacción social—hace
todavía más compleja la experiencia del tiempo,
de la
historia y de la tradición, posibilita el desarrollo de
nuevas
instituciones, y hace perder sentido a la pregunta de con
quién
tratamos directamente en nuestras relaciones sociales.
Y algo parecido sucede, a pequeña escala, con cada nueva
tecnología comunicativa que se desarrolla. Pues el
lenguaje no es sino la primera y más importante de esas
tecnologías, y la
escritura la segunda.
Siguen la reproducción automática de textos e
imágenes (o imprenta), la fotografía, el cine, la
transmisión de imágenes, la
reproducción de
sonido, la reencarnación e interacción de todos
estos
medios en el melting pot digital—etc.
Por supuesto, seguimos engrasando las relaciones personales
espulgándonos en la intimidad—es la falta de
contacto
social físico y primario lo que criticaba Forster en su
protagonista Vashti, en "The Machine Stops". O cotilleando en
pequeños grupos, o estableciendo un blogroll. Pero estas
microrrelaciones no nos deberían hacer perder de vista la
complejidad comunicativa en la que estamos inmersos, y la cantidad de
gente con la que estamos interactuando sin darnos cuenta,
así
como de oficio, y más desde que se inventó la
Máquina.
El éxtasis de
la influencia En el sitio web de Harper's puede leerse "The
Ecstasy of Influence":
excelente ensayo experimental de Jonathan Lethem sobre cómo
las
realidades de la intertextualidad hacen que sea absurda, corrupta y
malsana la actual obsesión (norteamericana y de otros
sitios)
con los derechos de autor, entendidos abusivamente como propiedad
intelectual sobre las ideas. (Vía
IfBook).
Borrachera
de poder Es ésta una película sobre la
corrupción
político-financiera a altos niveles: sobre la lucha por el
control de empresas gigantescas semiestatales, negocios engrasados por
diplomacia internacional, y comisiones multimillonarias en "sobres",
cuentas en Suiza o mangoneos con los fondos reservados. Y sobre
cómo una juez "estrella" que instruye el asunto y empieza a
hacer arrestos indiscretos, acaba replegando velas. Vamos, cosas que
nos suenan a muchos, la película ideal para salir a verla un
sábado noche con Baltasar Garzón, o
Gómez de
Liaño, o Grande Marlaska, o los jueces del caso Enron, o los
que
le siguen de cerca el lifting a Berlusconi.
Está rodada en estilo "sosito", evitando grandilocuencias
con un
exceso de dedicación casi, de tal manera que se queda un
tanto
escasilla o fría en el tratamiento. Y el final es
también
de tono muy bajo, sin resoluciones espectaculares de las que nos
hubiera ofrecido Hollywood: que hubiera resuelto la cuestión
con
catarsis grandiosas y purificación del sistema capitalista
con
expulsión de los corruptos, o al menos con un juez siempre
combativo, cuya estrella siguiese igual de rutilante e idealista al
final. Aquí parece que aunque algún cabeza de
turco caiga
en manos de la justicia, la mayoría escaparán en
cuanto
el caso salga de manos de la juez, y en todo caso el sistema
seguirá indemne. La conclusión de la jueza Jeanne
Charmant Killman al acabar la película, "¡Que les
den!" es
una declaración de desprecio pero también de
derrota
personal. Les seguirán dando, en efecto, como siempre les
han
dado de lo que les gusta, y ella pasará a otros asuntos
menos
comprometidos. Una película pesimista, que muestra
cómo
el voluntarismo, el respeto a la ley y la honradez personal, si bien
apreciables, son insuficientes para cambiar las estructuras de poder
establecidas.
La borrachera de poder no es la de los capitostes del puro (casi
caricaturas, pero los reales así son); aunque a veces se les
vaya la mano y queden en evidencia, sobre todo por intrigas entre
ellos; el sistema, que es lo importante, nunca peligra. Y raro es el
que no sale indemne de las garras de la justicia. Charmant Killman,
como su nombre indica, también se acerca a veces a la
caricatura, cuando se toma en serio su omnipotencia de jueza de
instrucción, entrando a saco en las casas y trastiendas de
los
ricohombres, y dejando sus trapicheos varoniles al aire, o a los
presidentes de Grupos en calzoncillos. Porque la borrachera de poder en
realidad es la de la jueza, confiada en el poder de la ley para
enderezar la cosas. No logra empapelar al capitoste que la
utilizó para empapelar a su predecesor (Patrick Bruel es
este
avispado sucesor); y al final los esfuerzos de la jueza no han hecho
sino entorpecer momentáneamente el flujo de capital y
permitir
que los nuevos maquiavelos desplacen a los viejos. Y eso con riesgo y
coste personal: la juez es workahólica—si no
jamás
se metería en estos fregados; y una cierta agresividad
feminista
la lleva a tensiones con su marido (envidiosete que se siente relegado
y olvidado por ella). Isabelle Huppert encarna
magníficamente a
este personaje con la necesaria determinación y
tensión
interna acumulada. El marido le importa bien poco, es cierto, y puestos
a elegir entre el caso y el marido, elige el caso. Aunque al final,
cuando el caso se le escapa de las manos, ha de volver a cuidar a su
marido, tras un intento de suicidio de éste
tirándose por
la ventana.
Así que acaba la juez de esposa devota y sufridora, tras
haberse
reído de la devoción de la esposa del capitoste
al que
arrestaba al principio, por hacerse la ciega ante la vida de altos
vuelos de su marido.
Riesgo personal, digo, porque la jueza tiene un accidente que al
parecer es preparado por algún medio de apoyo de los
políticos que llevan el tema—sin que los jefes se
enteren
siquiera, que eso es hacer bien las cosas. No queda claro el asunto,
pero parte de lo bueno que tiene la película es lo poco
claros
que quedan los límites del complot o maniobras de defensa y
manipulación de los poderosos. Todos hombres, claro. Primero
le
ponen una colega jueza a llevar el caso conjuntamente, a ver si
riñen. El superior de la jefa en el escalafón
judicial
está comprado, claro, o vendido—había
mucho
interés político por medio, y parte de la
solución
para apartar a la jueza es ir dándole ascensos.
También
le han plantado topos, aparte del propio jefe: su fiel secretario...
Quizá los guardaespaldas que le asignan, simples
policías
al parecer, pero fácil resultaría colar un
espía
especialista allí.
Y, por último (y esto es lo que desanima a la jueza y la
hace
desistir) la corrupción se infiltra hasta su propia casa.
Vivía con ella un sobrino perdulario del marido, con quien
la
juez tiene una relación afectuosa con tentaciones
incestuosas.
El sobrino no tiene oficio ni beneficio, pero le cae bien a la jueza y
es en realidad su único amigo, el que le añade un
pelín de ilusión a su vida de legajos y archivos
(aparte
de la adrenalina de mandar arrestos y hacer raids a domicilio). Pues el
sobrino, que se gana la vida haciendo crucigramas y jugando al
póker, al final tiene un deportivo impresionante. Y empieza
a
estar posicionado para ligarse a la colega jueza que va a
heredar
el caso. "¡En qué mundo vivimos!" reflexiona la
jueza
Charmant Killman. Y se va con el sobrino en el deportivo. Esto
está bien llevado en la película, la
incertidumbre sobre
si son paranoias de la jueza las sospechas sobre su sobrino, o si
realmente el sistema es capaz de corromperlo todo hasta ese punto.
El caso que investiga la Killman recuerda (por lo de ser una jueza, por
los capitostes con contactos políticos) al famoso caso Elf,
donde las comisiones millonarias iban y venían que daba
gusto, y
la juez instructora Eva Joy sacó a relucir los asuntos de
amantes colocadas, espías en la cama y redes de contactos
que
iban de Mitterrand a Kohl. Pero lo mismo serviría Enron
(aunque
ahí había menos erotismo parece), o el famoso
asunto
Sogecable aquí en España, que llevó a
la
expulsión de la carrera judicial de Gómez de
Liaño
tras empapelar a Jesús Polanco. O tantos otros.
Eva Joly era una noruega que había subido a pulso por el
sistema
judicial francés y no tenía tradiciones
familiares que
respetar. Aquí la jueza es una "plebeya", una chica de
pueblo
que se echó novio de buena familia y sacó su
puesto en
oposiciones. Y cree en el sistema público que le ha vendido
la
République, y con razón, porque ella es su
producto y ese
sistema es la base sobre la que ha trabajado ella, le ha permitido ser
tratada en pie de igualdad con los hombres, por sus méritos
y
trabajo, y llegar hasta donde está... pero no más
allá. Lo que muestra la película es que ese
sistema llega
hasta cierto nivel, pero que la realidad es otra. Que en Francia (y no
digamos en España), aparte de la transparencia y cuentas
claras,
el juego limpio, las normas públicamente avaladas y las
leyes,
están los corros de influencia, los trapicheos, los
corralitos
con normas no escritas, las prácticas de
corrupción
establecidas y no nombradas a menos que sea necesario. Y que son las
auténticas normas no escritas que regulan el
ejercicio del poder.
La juez es una "plain dealer" que entra a saco en este sistema de
entendimientos y favores mutuos en el que se basan las altas finanzas,
y da entre miedo, pena y risa a los peces gordos. Su sueldo, le da a
entender uno, es patético, en uno de sus sobres
él pasa
el sueldo de ella de varios años, y encuentra
ridículo
que le vengan a recriminar lo que son las prácticas
habituales
para quienes
entienden.
Se protestan unos a otros escandalizados que esta mujer no se entera de
"las reglas del juego". Y es cierto, no las entiende o no quiere
entenderlas, pero ya le va llegando la lección al final.
La película es pues sarcástica y amarga, no
ofrece
soluciones para los problemas que denuncia. Que sólo son
problemas según quien los vea, claro. El dinero y las
influencias indebidas engrasan los altos negocios. ¿Y esta
tía se cree que lo va a cambiar? Ilusa. Igual se piensa que
se
pagan comisiones porque a la gente le encanta ser corrupta. No, es
porque fluya el capital. No es que haya "corruptos" en el sistema, es
que el sistema es así, aunque algunos prefieran pensar otra
cosa. Que se vaya a empujarle la silla de ruedas al marido, anda. Los
del petit comité ya saben de lo que hablan, y son sus reglas
las
que se aplican en última instancia, no esas interpretaciones
literales y estrictas de las leyes en las que sólo creen los
que
no tienen ni cultura interna, ni clase. Que no tienen ni idea de
cómo funciona el cotarro, y aún vienen queriendo
dar
lecciones.
L'Ivresse du
pouvoir(A
Comedy of Power / Borrachera de poder). Dir. Claude Chabrol. Written by
Odile Barski and Claude Chabrol. Cast: Isabelle Huppert,
François Berléand, Patrick Bruel, Marilyne Canto,
Robin
Renucci, Thomas Chabrol, Jean-François Balmer, Pierre
Vernier,
Jacques Boudet, Philippe Duclos, Roger Dumas. Photog. Eduardo Serra.
Music by Matthieu Chabrol. Music dir. Laurent Petitgirard. Ed. Monique
Fardoulis. Prod. des. Françoise Benoît-Fresco.
France:
Alicéléo / France 2 Cinéma / AJOZ
Films / Integral
Film, 2006.
Dos Libertangos
El primero, de la película de Sally Potter "The Tango
Lesson". Toca Yo-Yo Ma, y bailan Pablo Verón y la directora
del clip, entre otros.
El segundo por el trío irlandés Sephira, tocando
en Glasgow.
Cambridge-El
Pilar-Etanos-La Ira de Hipno En Cambridge estuve haciendo un cursillo de literatura
inglesa
en la universidad y comiendo porrich (en Emmanuel College era) hace
mucho tiempo. Hoy he vuelto a acercarme más virtualmente por
allí, dedicándome a webmasteur amateur de esta
web para los exámenes de Cambridge en Zaragoza.
Y me he pasado por la encuadernadora, al lado de la plaza del Pilar,
para recoger el
Volumen 4 de Vanity Fea,
en versión encuadernada... Si es que algunos no nos libramos
del fetichismo de la página-no-web.
Y más sobre la plaza del Pilar. Un comunicado de prensa del
Foro Ermua:
En Zaragoza, como en el
resto de capitales, el Foro Ermua convoca el martes 22 de Mayo a las
19,40 horas en la Plaza del Pilar: "ETA fuera de las
instituciones".
Allí estaré, I hope. Mientras recomiendo leer el
artículo de Savater "Casa
tomada" que no se animan a publicar en El País,
y este otro de Voto en Blanco, "El
PSOE está en peligro". Aunque ya paso yo bastante
de los peligros del PSOE a estas alturas.
Entretanto, se presenta el fin de semana tranquilo, los
nenes no
están para muchos trotes, ni yo, con catarros y alergias
brutales. Oscar es el más planchadico. Pero a pesar de todo
nos
ha llenado la casa de carteles de aviso e ilustraciones del ataque de
sus pokémones favoritos. El que mas me gusta es "La Ira de
Hipno".
La
flauta mágica Álvaro
lleva una temporada ensayando la primera aria de Papageno con su flauta
dulce (no mágica), así que para inspirarlo un
poquito,
además de unas audiciones de los CDs disponibles, ayer nos
fuimos a ver la película de Kenneth Branagh.
Que nos vuelve a contar el libreto original de Schikaneder, con una muy
buena interpretación de la ópera de Mozart,
aunque esta
vez lo han desviado la temática hacia una
temática del
gusto actual: pacifismo, mensaje antibélico, etc.
Está
ambientada en la Primera Guerra Mundial, y hay impactantes
imágenes no tanto de los combates (un poco
torpiñas
éstas) como de las trincheras sobrevoladas, de un gigantesco
cementerio militar, y (más artificiosamente) de la tierra
arrasada volviéndose en verdes campiñas al final.
Se le ha criticado un poquito el abuso de movimientos de
cámara
por diseños de animación gráfica, pero
bueno, dada
la naturaleza artificiosa de la ópera, no desentona casi
ningún exceso. Más desentona, si acaso, el
intento de
sacarle algo de lógica al argumento... con el resultado de
volverlo aún más confuso si cabe, claro. Las
limitaciones
de la historia original quedan más discretas disimuladas en
un
ambiente fantástico o hierático. Y algo de eso
hay
también aquí, pero sobre todo está el
reciclaje de
la historia en la Primera Guerra Mundial, que a pesar de algunas
coincidencias curiosas invita más bien a potenciar el
absurdo.
Aquí Sarastro no es el líder de una secta, sino
un
benevolente trabajador social, o director de hospital, o de una ONG
antibélica. Así que me temo que con esto compra
Branagh
boletos para que le critiquen los críticos, para quienes
nunca
da la talla, o la da demasiado, volviéndose
grandilocuente...
En fin; interpretaciones y adaptaciones y apropiaciones alternativas
del tema masónico de Mozart, por supuesto puede haber, pero
a
mí esta me ha parecido muy bien en conjunto, para lo que
puede
dar de sí el material. A Álvaro le ha gustado
especialmente Papageno—y hasta Sarastro, hay que ver. Aunque
puestos a criticar a Branagh (que yo no voy a ser
excepción),
hubiera sido más interesante una lectura que le buscase las
cosquillas al tema masónico, en lugar de intentar correr un
tupido velo sobre él. Pero bueno—la
película
está enormemente trabajada, superproducida, y seguro que los
amantes de la ópera pasan un rato excelente.
Aunque ya he hablado, porque hay mucho morro fino en exceso entre el
personal éste. Seguro que no les gusta alguna
"resituación" de las canciones, por ejemplo la Reina de la
Noche
avanzando de pie sobre un tanque, o un coro impresionante cantado por
sacos terreros en una trinchera (para una de las piezas más
vanguardistas escritas por Mozart). O el dúo de Papageno y
Papagena mientras construyen un nido, y con cacareos de gallinas
añadidos. Y travellings imposibles a través de
ventanas,
y pupilas, y espejos... Vamos, visualmente es excelente, y en ocasiones
(efecto quizás indirecto de los absurdos argumentales y
resituaciones) tiene el toque errático y sorprendente de los
sueños. Si es que hay
a quien no se puede contentar. Y los que no aguanten la
ópera,
qué les voy a decir—que se acerquen a
ésta a ver si
cambian de
idea. Si con Mozart pasado por Moulin
Rouge no cambian de idea,
que no lo vuelvan a intentar. The Magic Flute.
Dir. Kenneth Branagh. Film of the Mozart opera. Libretto by Emmanuel
Schikaneder, trans. Stephen Fry, adapt. Kenneth Branagh and Stephen
Fry. Chamber Orchestra of Europe / James Conlon. Cast: Joseph Kaiser,
Amy Carson, René Pape, Lyubov Petrova, Benjamin Jay Davis,
Sylvia Moi, Tom Randle, Ben Uttley, Teuta Koço, Louise
Kallinan,
Vanessa Ashbee, Kim-Marie Woodhouse, Rodney Clarke, Charne Rochford.
Prod. Pierre-Olivier Bardet and Simon Moseley. Cinemat. Roger Lanser.
Ed. Michael Parker. Prod. des. Tim Harvey. Set decor. Celia Bobak.
Idéal Audience /Peter Moores Foundation / Celluloid Dreams,
2006.*
Hoy he tenido un
día muy webero, y con
experiencias contrastadas. Primero en clase, dedicada a un comentario
de "The
Machine Stops",
relato profético de E. M. Forster. Es una
interesantísima anticipación distópica
de 1909,
que predice la hiperglobalización del mundo postindustrial
(convertido en una máquina controladora casi a modo de
Matrix),
las videoconferencias y redes sociales, la virtualización de
la
existencia... y la crisis de todo el sistema por inhabitable e
insostenible.
También he expuesto mi teoría de la
Máquina-Armario, según la cual la
máquina
asfixiante y maternal del cuento de Forster está relacionada
con
la homosexualidad del autor y su sentido de ahogamiento en el ambiente
femenino y victoriano del que provenía. No en vano el
personaje
más cruelmente tratado del cuento es una figura
materna—una Reina Abeja o madre sofocante, que si bien no se
trata con su hijo, le tiene los instintos vitales reprimidos por medio
de la Maquinaria interpuesta. La Máquina como
regulación
del orden público: sistema mediador de
protocolos sociales,
garante de la visibilidad total del sujeto, y del control social
mutuo—algo insoportable para los disidentes de diversos
pelajes.
Y luego me he ido a una conferencia de David
Ugarte sobre"Cosas
que hablan, redes que hacen: Internet en 5 años",
que
versaba,
cito sobre "Cómo el desarrollo de la web 2.1, el fabbing y
los
'arfidos' nos llevan hacia una web mixta de redes, personas y
cosas que comparten, crean, transforman y fabrican personalizadamente.
Cómo sera un mundo 3.0, como seran las empresas 3.0 y cuales
seran los grandes conflictos (patentabilidad, privacidad) del momento".
Los arfidos (que son al
código de barras lo que
el
hipertexto es al texto) nos controlarán quizá de
modos
insospechados, un poco como la máquina de
Forster—que
debió inspirar a los diseñadores de Echelon.
Serán
un elemento más en la traza digital que vamo dejando a modo
de
ingenuas Sandras Bullocks. Habrá un exceso de
información, el sueño de los estadistas y
estadísticos, que podrán infiltrarse en ella e
interpretarla con buceadores de datos como los que describe Gibson. En
cuanto al fabbing, prevé Ugarte la proliferación
del
"hágalo usted mismo" y reciclaje no ya sólo en
blogs o
vídeos caseros, sino en la fabricación o
"impresión-3D" automatizada de componentes, piezas y objetos
que
serán libremente modificables por los usuarios.... si
logramos
acabar con las patentes y derechos de propiedad. Nos podremos
diseñar e imprimir, por ejemplo (si no en nuestra impresora,
quizá sí en la tienda de la esquina) un producto
tuneado
o customizado como el
Fab-1. Si tienen una impresora/esculpidora de siete metros.
Pero creo que esto pinta la imagen de un mundo demasiado creativo, un
mundo de hackers alternativos. Que no es el real. En el mundo real (y
en el virtual) que yo veo, la gente es menos creativa, somos
más
bien borreguicos siguiendo las instrucciones centralizadas de la tele,
o "creando" ellos mismos de modo limitado contenidos y productos
también prediseñados por la máquina.
Como para
ponernos a reinventar la tecnología cada cual por su cuenta.
Antes nos reinventará la tecnología a nosotros:
el futuro
estará más cerca del mundo de la
Máquina de
Forster que de la utopía
ecológico-reciclable-tecnológica de Ugarte...
me
temo. Y es que, aparte de otras cosas, la tecnología va
más deprisa de lo que la podemos seguir, y quien va a estar
siempre en posesión de ella son los Estados y otras
instituciones inmortales. Los individuos somos como hierba, tenemos una
vida demasiado corta, ya nos vale con llegar a aprender cómo
hacer un blog y poco más, y si encima nos tenemos que leer a
Forster... O traducirlo, que igual es lo que tendría que
hacer
yo ahora. Aviso para los tiempos que corren. Aunque a fin de cuentas
cada cual vive en su mundo, en el que le llega y en el que se hace.
Some are born to sweet delight, some are born to realms of
night—ya sea dentro o fuera de la Máquina.
De cara a las próximas
elecciones Me encantaría votar en las elecciones
autonómicas
y locales las propuestas de los candidatos autonómicos y
locales (que si metro sí, que si metro no) pero
desde luego
no tengo la menor intención de votar en estas elecciones a
un
partido que no dé la altura en sus planteamientos
políticos nacionales o internacionales. Porque si ignorar la
política local es una irresponsabilidad, mayor
irresponsabilidad
es aupar al poder o mantener en él a quienes hacen
políticas detestables cuando tienen las máximas
responsabilidades nacionales.
Por eso no pienso votar a ningún partido que abogue por
alianzas
con grupos separatistas (jugando con un fuego que ni se terminan de
sospechar), cuánto menos uno que les eche paños
calientes
a los terroristas, buscando congraciarse con ellos a la vez que trata a
otros partidos democráticos que le pueden disputar el poder
como
si fuesen éstos los terroristas. No pienso votar a partidos
que
aplican ceguera selectiva y niegan la evidencia para favorecer este
supuesto "proceso de paz" con los etarras, y dan instrucciones por lo
bajo para beneficiarlos y retirar cargos contra ellos, a la vez que
acusan de fascistas a las víctimas del terrorismo. Porque el
atentado contra la evidencia, cuando se lleva a cabo desde el poder, es
de los más graves que se puedan cometer. Y no
votaré, ni
ahora ni nunca más, a un partido tan borreguil que es
incapaz de
llamar la atención a sus líderes cuando lo llevan
por un
camino contrario a su ideología, intereses y dignidad.
Pero estoy de acuerdo con quienes como Manuel Molares hablan de que hay
un insalubre vacío político, y no
están
satisfechos con la alternativa pepera a este nefasto gobierno. Le he
puesto este comentario en Crónicas
Bárbaras:
El PP
es impecable en sus posturas antiterroristas en España.
Pero,
ay, se alió con Bush para iniciar una guerra de
agresión
ilegal. Contra un tirano repugnante, sí. Pero-con miles de
bombas (más que muchas etas juntas) y miles y miles de
muertos.
Y no es sólo que les dé corte retractarse de ello
ante el
fiasco. Es que esa postura tan clara de no autocriticarse en este tema
indica en luces de neón que volverán a hacerlo en
cuanto
se presente la ocasión. Así que,
¿cómo
votarles?
Se me dirá (en buena lógica sectaria
hispánica)
que esto de la guerra de Irak es argumento pesoe, que me he debido
confundir. Bien, pues a los miles de muertos en Irak creo que les
dará muy igual que sea argumento pesoe. Y a mí
también. Recuerdo que en 2004, poco antes del 11-M, cuando
los
etarras intentaban atentar y les desactivaban los explosivos o les
detenían las furgonetas, puse este cartel por ahí
(aún no tenía blog yo por entonces, pero me
pudría
el tema y tenía que protestarlo en algún sitio):
NOTICIERO-FICCION
EN HOMENAJE A ORWELL:
NACIONAL:
ETA
LANZA 28.000 BOMBAS CONTRA OBJETIVOS MILITARES Y CIVILES EN 2003
Según la
organización terrorista, los objetivos eran exclusivamente
militares. Sin embargo, por “errores” o
“daños
colaterales” los aviones y misiles de la banda causaron la
muerte
a cerca de 7000 civiles. Las víctimas militares se elevan a
decenas de miles. Se sospecha una connivencia de intereses entre los
autores de esta campaña de atentados y las grandes
industrias
armamentísticas.
INTERNACIONAL:
LOS
GOBIERNOS
DE EE.UU, REINO UNIDO Y ESPAÑA ACUERDAN LA
COLOCACIÓN DE
VARIOS KILOS DE GOMA-2 EN UNA ESTACIÓN DE FERROCARRILES DE
IRAQ. La medida ha recibido
numerosas
críticas por no haberse demostrado la existencia de armas de
destruccion masiva en ese pais, y por no haber sido
explícitamente aprobada por el Consejo de Seguridad de la
ONU.
El artefacto, que podía haber causado numerosas
víctimas,
fue desactivado por la policía iraqí antes de su
explosión.
Nota: Estas noticias
son
ficción. Cualquier parecido con la realidad sería
pura coincidencia. LONG LIVE BIG BROTHER!
Fin de la cita. A veces es difícil mantener la
proporción
visual entre el argumento propio y el ajeno, con los ojos tan llenos de
pajas y de vigas. Y es que, como he dicho antes, la
falsificación deliberada de las evidencias desde el poder me
sigue pareciendo una de las mayores perversiones a que puede llevar el
interés partidista (dejo aparte lo de ordenar bombardeos a
civiles, etc.).
Por eso, de cara a estas elecciones—
- ¿Votar un partido nacionalista, para tener más
matraca
nacionalista en este país de la que ya tenemos? Ni borracho.
- ¿Votar a alguno de estos dos grandes partidos
"españoles" (?)—tan irresponsables y sectarios
cada cual a
su manera, o a Izquierda Unida (valedora del fascismo batasuno en el
País Vasco)? Ni borracho.
Y los "pequeños partidos" improvisados con
voluntarismo…
suelen dejarse fagocitar, o transfugar, o comprar por los intereses de
los grandes cuando la cosa se pone seria.
Y el voto en blanco, o la abstención testimonial, muy
bonito,
pero sirve de poco más que un voto a voleo, o que un voto
nulo.
O de poco menos.
Las opciones son limitadas—aunque por suerte se puede sumar a
cualquiera de ellas la protesta por las limitaciones y sectarismo de
los partidos políticos, y por las inconsistencias a que nos
abocan a los demás con sus dinámicas absurdas.
He vuelto a ver Tommy
en
el
treinta aniversario de la película, o treinta y dos
ya—y casi cuarenta del musical. Menudo
revaival—la debí ver como cuatro veces cuando era
estudiante a principios de los ochenta. Los Who acaban de pasar por
Zaragoza
el verano pasado—¿los
quién? Ya no sé si los conoce
nadie.
Re-viéndola, me
ha llamado la atención sobre todo la obsesión
paterno-generacional de todo el asunto, el edipazo caso grave.
La película
modificó la
historia original de la ópera rock de Townshend, para hacer
de la
figura del Padre Ausente una especie de fijación de Tommy;
este
segundo Tommy es una versión pop de Hamlet, con un padrastro
explotador y escenas con su madre un tanto a lo Gertrude
(pseudo-incestuosas, se ha dicho). Aunque eliminando del tema
hamletiano
el asesinato del
padrastro.... al menos no muere éste
explícitamente a manos del
propio Tommy. Este padrastro parece (como en Hamlet un
desplazamiento simbólico del propio padre, que no llega a la
altura del Patriarcado conforme el niño va
creciendo—y de ahí que se vea proyectado en una
sucesión de papeles incongruentes, desde "tío", a
maltratador, a socio, empleado, colega, manager... No hay manera de
fijar la relación con el padre.
La película empieza y termina en unas highlands,
al principio con sus padres de excursión kitsch; al final
con
Tommy, ya destruida su neorreligión, y tras un nuevo
bautismo, cerrando el círculo, escalando al mismo
sitio
donde veíamos a sus padres, y reafirmando su independencia
cara
al sol (el símbolo paterno-cósmico). El sol
sustituye
aquí a las bolas de pinball (un tanto lunares, lunas
especulares parecen) que eran el leitmotiv de Tommy hasta entonces. Nos
recuerda el sol naciente a la esfera reluciente que alzaba su padre
en la
visión en la que se le aparece de niño (a modo de
fantasma del viejo Hamlet)—también en la misma
cumbre, por cierto. He aquí otro cambio del musical a la
película en la dirección edípica: el
fantasma del padre asume el papel de gurú iniciador y
guía
interno.
La escena del asesinato del padre, por
cierto, se trata en la película de modo bastante
ambivalente:
más que un asesinato (aparte de que las fechas no casan) el
tratamiento de la escena se lleva deliberadamente hacia una escena
primordial de trauma: la instauración de un Edipo
traumático. No sabemos si este padre que ha aparecido es una
realidad o un símbolo en la mente hamletiana de Tommy. O del
guionista.
La película es, pues, la historia de cómo se
supera el
trauma resimbolizándolo en una serie de
desplazamientos—lo
cual quiere decir que en cierto modo no se supera, sino que se
transforma o se adapta a la nueva fase vital. Se inaugura una nueva
adolescencia, que en parte nos libera de la anterior y en parte la
repite compulsivamente. Adaptarse ya es mucho, y
la película desde luego va explícitamente sobre
liberaciones espectaculares de las propias ataduras. Menos
explícitamente, muestra también cómo
se
perpetúan éstas—y aquí ya
pasamos sin
solución de continuidad del proyecto consciente de la
película al inconsciente. Tommy es un adolescente
desgarbado,
retrasado, Roger Daltrey no pasa por teenager, claro; pero es que ha de
ser un niño mal crecido sin crecer, encerrado
todavía en
el trauma edípico—por no decir en la fase del
espejo (pues
sólo se ve a sí mismo, y quizá a su
padre, en los
espejos).
Tommy es además un hamlet pasado por
Cristo—(modelo del papel explícito de
liberador y predicador que adopta al recobrar los sentidos), un Cristo
que no sabe si
está llevando bien a cabo las enseñanzas de su
padre; ha de enfrentarse a la corrupción de la Iglesia como
nuevo sanedrín, y ha de ascender solo hasta la
Transfiguración, a intentar una
vez más alcanzar la plena divinidad que un padre exigente le
ha
prometido cuando haya cumplido su misión—un padre
empero cada vez
más solar e inalcanzable.
La resurrección de Tommy tiene lugar en dos fases: en la
primera, se convierte (aún sin consciencia propia) en un
ídolo del pinball—emblema de la cultura
adolescente urbana
moderna, alternativa al mundo de los adultos y primer camino para
alcanzar la autoimagen. Pero esa liberación es falsa, y
requiere
una nueva liberación que no es sino una
repetición de lo
ya andado—más alienación a
través de la
cultura de masas (con Sally Simpson adoptando ahora la postura alienada
y con
Tommy como falso liberador, también alienado). Es curioso
que Tommy,
antes de Parque
Jurásico, es quizá la primera
película con automárketing
interno,
que vende dentro y fuera de la película el mismo
merchandaising:
camisetas, colgantes, chapas de Tommy, como
autocrítica postmoderna de la alienación
consumista—y saca tajada de paso, claro. La propia
música/película como falso ideal y producto de
culto
autodesconstruido:
Más drogas
y rocanrol, más psicodelia. Más campo de
vacaciones—ya decía el pequeño Tommy
que
tendría de mayor un campo de vacaciones, y en él
se
juntan la falsa religión de Lourdes, las falsas sectas que
la
ofrecen con otro envoltorio (como en la escena del culto a Marilyn), y
la propia liberación de Tommy como falsa
religión. Hay un
elemento sin duda de reflexión del propio Townshend sobre la
vaciedad de su papel como ídolo de masas—una
consciencia
de la propia alienación en el papel de estrella. (En The Wall,
de Pink Floyd, se narra por cierto una historia similar, de padre
ausente y carrera frenética del hijo por buscar no se sabe
qué centro propio en un delirio de drogas y
alienación...).
La cultura pop se contempla a sí misma con sarcasmo, como
una
falsa religión penetrada por el márketing, y que
no tiene
nada que ofrecer. La liberación ha de ser personal, y
quizá el guionista sentía que su
liberación estaba
siempre empezando—aunque nos hace sospechar la estructura de Tommy
que no hacemos sino correr de unos ídolos a otros, guiados
por
compulsiones demasiado profundas para analizarlas nosotros mismos. Al
menos, vamos consiguiendo hacer carrera e ir reconociéndonos
en
el espejo, aunque a veces no conseguimos mantener una sana distancia
con él y tendemos una y otra vez a atravesarlo. Tommy, o el
emblema de la perpetua adolescencia–siempre llegando tarde a
ocupar el lugar del padre. En la sociedad de consumo y del simulacro
producido en serie, no saldremos de la adolescencia, y la apoteosis
parece postponerse indefinidamente mientras la canción
"Listening to you" nos vuelve a colocar una vez más en el
papel de seguidores de viejos y nuevos mesías e
ídolos de masas...
Tommy.
Writer
and dir.
Ken Russell, based on Pete Townshend and The Who's rock opera. Cast:
Oliver Reed, Ann-Margret, Roger Daltrey, Elton John, Eric Clapton,
Keith Moon, Paul Nicholas, Robert Powell, Tina Turner, The Who, Jack
Nicholson. Photog. Dick Bush. Exec. prod. Beryl Vertue and Christopher
Stamp. Assoc. Prod. Harry Benn. Prod. Robert Stigwood and Ken Russell.
Robert Stigwood Organisation, 1975.
Los
preciados apuntes Últimamente me he apuntado a recibir Ibercampus,
una revista web sobre la universidad ibera—supongo que por
mantener más bajo el porcentaje de correo basura. Hoy
leía esta noticiapreciación: "La
red pondrá en apuros a los profesores que impartan material
desfasado".
Entre otras: "Muchas universidades españolas ya piden a los
profesores que cuelguen los apuntes en Internet, para que los alumnos
tengan acceso al material libremente. Algo que, según
algunos
expertos, pondrá en evidencia a aquellos contenidos pobres o
desfasados y, por ende, a sus autores."
Vaya, yo creía que los alumnos tenían acceso
libre a
bibliotecas, libros, la red, el OpenCourseWare... pero resulta que
faltaba el meollo meollorum, la madre de la madre del cordero: los apuntes que contienen la
única vía hacia el conocimiento de la Materia... Porque,
por supuesto, nadie se molesta en consultar la bibliografía
recomendada, habiendo apuntes.
Aparte, esta nueva Directiva hacia la Calidad se
contradice con
otra: se supone que los alumnos ya no van a oír clases
magistrales, que van a ser desterradas a Tomi, ni van a tener que hacer
exámenes. ¿Para qué quieren apuntes,
pues? En
clase realizarán (en grupo) unos ejercicios
prácticos que
supondrán trabajo realizado y—por
supuesto—aprobado.
¿Para qué van a querer apuntes
teóricos sobre unas
disciplinas que son esencialmente prácticas? Igual he
entendido
mal, y lo que hay que poner en red son los ejercicios a realizar en
clase. Y las soluciones, claro. O igual ya no hay que ir a clase para
nada mejor; apaga y vámonos, bastantes estudiantes ya lo
hacen.
Otra cosa es que no sé si en el contrato con la Universidad
entra (igual ahora lo añaden en la letra pequeña)
la
obligación de publish
or perish en
este sentido. ¿Será la Universidad la
dueña de tus
lecciones, con copyright además? Supongo que en buena ley se
entiende que el saber emana de la Universidad, siendo tú
sólo su portavoz, o quizás más bien un
mero empleadillo prescindible, y obstáculo a su
labor docente.
Podría quizá hacer como el Van Veen de Nabokov, y
después de colgar mis apuntes en versión podcast,
descargarlos simultáneamente en clase mientras muevo los
labios,
asegurando así la calidad docente del material impartido.
Yo lo malo es que muchas veces no sé lo que voy a decir en
clase
hasta que lo digo. Claro que tengo un programa, y hasta a veces
apuntes—de esos viejos y amarillos, algunos incluso en
Internet,
con fondo amarillo—pero normalmente lo que digo no se parece
mucho a los apuntes. Al menos no la parte interesantede
lo que digo. A veces también participan los
alumnos—no
todo lo que yo querría. Igual les debería pedir a
ellos
que me digan también lo que van a decir, para colgarlo en la
red. O, en lugar de ir a clase, hacemos un blog todos juntos, y
así ya lo tienen hecho los del año que viene, y
no tienen
que consultarlo. Porque, por supuesto, ni tomar apuntes ni repetir lo
ya hecho por otros parecen actividades formativas, y de todos modos
todo está en ya la red. O en las bibliotecas.
¿Comentarios?
La institución
del VERDUGO
Me estoy partiendo de risa el ejespinazo con un libro de
José Carlos Bermejo Barrera que acaba de salir, La aurora de los enanos: Auge y
caída de las universidades europeas, una
sátira socarrante más que socarrona del proceso
de
reforma universitaria éste en el que estamos
embarcados—el
de Planificación para la Convergencia Con Europa Mediante la
Sinergia con el Tejido Empresarial y Evaluación de la
Calidad
Oficialmente Entendida. Vamos, que me río por no llorar,
porque
estoy viendo que mi entorno departamental es de lo típico
típico (en la medida en que las Humanidades pueden ser
típicas hoy de la Universidad...)—vamos, que
parece que
haya estado infiltrado el autor con cámara secreta y
grabadora
en la sala de reuniones del Departamento nuestro. Donde hay mucho
especialista en dividir al personal en Listos y Tontos, o gente con
marchamo de calidad y gente sin marchamo de Calidad. Criterios de
Calidad que luego se emplean—de modo objetivo,
claro—para
hacer sayos con las capas propias y ajenas, y regular la
dinámica de grupos con normas no escritas, una vez se ha
interiorizado en el personal la falta de confianza en sí
mismos
y el temor al Verdugo.
Aquí pongo un trozo del capítulo 3:
"Declaración
particular de los derechos de algunos, o doctrina universitaria del
derecho y de la virtud."
Título
tercero: del gobierno de las universidades
Artículo 22:
el gobierno de las universidades ha de basarse en los siguientes
principios: 1. establecimiento de
la desigualdad y control de las mayorías 2.
creación de la riqueza y reparto desigual de la misma 3.
represión de la disidencia mediante el ejercicio de las
funciones académicas del VERDUGO.
Glosa:
todos estos
principios se derivan de los artículos anteriores, por lo
que no
necesitan explicación. Además, dado que en una
Declaración particular de los derechos de algunos
únicamente deben establecerse las normas fundamentales que
rigen
el funcionamiento del derecho, y no entrar en los desarrollos
normativos concretos, procede pues limitarse a definir las funciones
jurídicas esenciales del instrumento fundamental del
gobierno:
el VERDUGO
Artículo
23:
son funciones esenciales del verdugo la ejecución de los
reos y la tortura de los mismos
Glosa:
ya se
estableció anteriormente que la pena de muerte no tiene
sentido.
Ello no obsta para que el verdugo siga teniendo una función
esencial. No obstante, esa función ha de ser redefinida en
el
marco de la "sociedad del conocimiento". (…)
Artículo
26:
Sólo quienes gobiernan el mundo y la Universidad tienen
derecho
a establecer los significados de las palabras y a fijar los criterios
de la verdad y la falsedad.
Glosa:
en la
"sociedad del conocimiento" la realidad sólo puede ser
conocida
a través de los medios de comunicación y mediante
los
lenguajes existentes. A esa realidad se le llama realidad virtual. Los
que gobiernan, gobiernan poque conocen la realidad gracias a su
inteligencia. Si la realidad es virtual, ellos no sólo
tienen
derecho a controlarla, sino también a crearla, no
sólo de
la forma más inteligente, sino también con vistas
a
mantener la existencia de la desigualdad y a favorecer la
producción de las riquezas y su reparto desigual, en aras
del
bien común. Por ello el producto resultante,
además de
ser bueno y justo, también será verdadero. Cuando
un ser
humano no conoce la verdad está equivocado. Cuando
está
equivocado toma decisiones que le perjudican. Si ello se hiciese
colectivamente surgiría el caos social. Por ello, con el fin
de
evitarlo y lograr el bien común, quienes gobiernan tienen
derecho a establecer los significados de las palabras, a regular su
uso, y a fijar los únicos criterios válidos de la
verdad
y la falsedad.
Artículo
27:
Serán, pues, las funciones esenciales del VERDUGO:
1.
Eliminar todos aquellos
obstáculos y neutralizar a todas personas, grupos o
instituciones, que se nieguen a aceptar la realidad virtual tal y como
es
2.
Torturar los lenguajes y
los sistemas de comunicación, con el fin de alejarlos de la
mentira y obligarlos a aceptar la realidad virtual.
Glosa:
todos los sistemas
normativos de las universidades deberán estructurarse de
modo
que se pueda lograr este fin. Una vez que esto se haya conseguido y que
se pueda controlar a la mayoría disidente, gracias al
incremento
de su conocimiento, se lograrán cumplir los fines
básicos
de los sistemas académicos, a saber:
a) fomentar la
desigualdad, gracias a la creación de elites diferenciadas
por criterios de excelencia.
b) establecer el
gobierno de los inteligentes.
c) permitir y obligar
a que los inteligentes se enriquezcan, en aras del bien
común.
d) construir un
lenguaje y unos
sistemas de comunicación obligatorios, que establezcan lo
que es
real y lo que no lo es, lo que es posible y lo que es imposible.
e) obligar a que la
mayoría acepte ese lenguaje y ese gobierno, gracias a la
institución del verdugo.
f) continuar
denodadamente la
ardua labor de instrucción y educación de la
mayoría de los tontos, con los fines siguientes:
1. que acepten que
son tontos, y que no saben. 2. que acepten que
deben ser gobernados por su bien. 3. que acepten que no
están
capacitados en modo alguno para saber quiénes son y
cuál
es el mundo en el que viven, y que no se puede salir de la realidad
virtual. 4. que sepan que
siempre estará presente el VERDUGO.
Entre la lista de Virtudes de la Minoría que
siguen: el
dogmatismo, la omnisciencia, la prepotencia, la arrogancia, la vanidad,
la avaricia, la intolerancia, la lujuria, el paternalismo, la
displicencia, la compasión... (—"pero
siempre despreciándolos"). (José Carlos Bermejo Barrera, La
Aurora de los Enanos,
ed. Foca, 2007; 60-64).
Envío a la lista de AEDEAN el siguiente colfapeipas:
The XIV Susanne Hübner international seminar, "Linguistics and
persuasive communication", will take place in Zaragoza, 14-17 November
2007. (2nd call for papers)
The XIV Susanne Hübner international seminar is organized by
the
Department of English and German philology (University of Zaragoza,
Spain).
The 14th edition of the Susanne Hübner international
seminar
will welcome paper proposals in the traditional disciplines of
linguistics as well as in neighbouring disciplines insofar as these are
deemed to be of interest to linguists and students of natural language.
With plenary lectures and papers as its main scientific events, this
international seminar, aims to focus on the ways in which linguistics
and persuasive communication matter in the realms of language, higher
education, literature and the arts, culture, history and sociology,
etc., transnationally and globally.
We welcome proposals for 20 minute papers -with a 150-word abstract
(including 3-5 keywords and bibliography).
EXTENDED DEADLINE FOR PROPOSALS: 15 June 2007.
Key Dates:
Deadline for submission of paper abstracts is 15 June 2007
Notification of acceptance will be sent by June 30, 2007
Deadline for payment of registration fee is July 31, 2007
Deadline for receipt of full papers is September 25, 2007
Seminar starts/finishes: 14-17 November 2007.
Introduction to Total Speech Michael Toolan, Total
Speech: An Integrational Linguistic Approach to Language. Durham
(NC): Duke UP, 1996.
—A summary of
Michael Toolan's
introduction, with a few additional comments (marked jagl). This
introduction is a systematic exposition of the main argument of the
book, and of integrational linguistics as a whole—a
perspective on linguistics which I find quite illuminating. There is
much
interesting common ground between integrational linguistics and
symbolic interactionalism, including G. H. Mead's
emergentism—perhaps to be explored some day.
Introduction
3 “A decidedly skewed conceptualization of language develops
when
certain ideas that are useful as simplifying aids to such pragmatic
tasks as translation and language teaching—that is, generally
useful rules of thumb—are recast as unquestionable
foundational
axioms, on which and without which the scientific study of languages
would be impossible. Among these ideas is the claim that a language is
an autonomous, decontextualizable biplanal code.”
Here: … “attention to the ‘inevitable
contextual
embeddedness’ of language is foundational for all that
follows.”
Roy Harris, “integrational” perspective on
linguistic
interaction, vs. post-Saussurean segregationalist and autonomous
linguistics.
4 “Integrational thinking declines to accept that text and
context are distinct and stable categories, prior to consideration of
particular cases.”
“Perhaps nothing has done as much to promote the text-context
binarism in linguistics—in linguistics, the science of
language
famously committed to the idea of the primacy of speech as the most
natural human linguistic medium—as the development and spread
of
writing.”
5 “Transcription is a kind of absconding with that part of an
interaction most easily reducced to writing, leaving the remainder as
disposable residue.”
… “a foundational way to study language is first
to
separate text from context, that is, raise up the
‘linguistic’ and set aside the
‘nonlinguistic’,
is part of the powerful and environing picture that now holds us
captive.”
Text and context are inseparable:
“Both text and context are ontological derivatives, and
after-the-fact sense making, and just what is deemed to be the text and
what the (relevant) context is decided locally from within the
interactional situation at hand.”
“The integrationist resists here, as in other areas of
linguistics ,the overly determined picture of linguistic interaction
that ‘type-token’ theorizing presents”.
6 “beyond particular cases it is contentious to specify, in
any
absolute way, just what is or consitutes context and what does
not.” Sentences are abstract theoretical items, not actual
‘raw’ utterances.
7 Lyons: “When we use language to communicate with one
another,
we do not produce sentences, but utterances….. since
sentences
are never produced by speakes … there can be no direct
relationship between sentences and particular contexts (Lyons 1968:
419-20).”
“However, if —as from an integrational
position— no
sharp division between sentences and utterances is endorsed and the
relevance of locally determined contextualizing of utterances is
revealed, then all the factors that Lyons noted —cotextually
displayed information, background knowledge, assumed shared conventions
and beliefs— toghether with numerous further potentially
relevant
variables, are again matters for attention. Those further contextual
variables may include, but cannot be limited to,the gender, ethnicity,
nationality, class, expertise, etc. of iteractants and their use of
paralinguistic factors such as tone of voice, gaze, posture, and facial
expression. Since just which of these factors will influence the uptake
(and the
analysis—jagl) of
an utterance on a particular occasion can emerge only froom that
particular intaraction event, it is impossible to provide a general
predictive account of ‘the nature of
context’.”
“In normal circumstances, what counts as communicationally
relevant or criterial context is revisable and indeterminate in
nature.”
8 “the criteria for what counts as a souvenir or a sausage
emerge
from the particular circumstances of each controversy (and what the
adjudicatory parties take to be the salient circumstances in those
controversies); there is little direct submission to literal or
dictionary (i.e., decontextualized) definition” (—por ej. lo que
cuenta como lingüística en unas
oposiciones—jagl).
“This is partly because dictionaries rarely provide a
‘single’ answer to any interpretive or definitional
question posed of them but more generally because present circumstances
can always override received lexicographical wisdom. Making appeal to
dictionaries is recurrently found to be more a rhetorical strategy than
a procedure assumed to be definitive, and appearing to defer to
dictionaries takes place only if no pressing argument not to do so
emerges.”
“Integrational linguistic emphases in the study of language
invariably include the following:”
9
a) Cotemporality
(a term of art proposed in Harris 1981: 157ff.): cotemporality refers
to and emphasizes the profoundly synchronized nature of verbal and
nonverbal events: it relatedly acknowledges the
‘now-ness’
of language in use. The foundational assumption here is that utterances
are interpretable, in the first or default instance, by reference to
the speaker’s here and now, even in tall its extralinguistic
complexity. All our linguistic acts—like all our
nonlinguistic
ones—are invariably assumed to be immediately relevant to the
current situation, unless indications to the contrary are provided. It
is in part because immediate relevance is the norm that linguistic and
nonlinguistic acts are so often intersubstitutable.
b)
The
privileging of local relevance, rather than the precedent of remote
behaviour, in the situational determination of the meaning of an
utterance or exchange.
c)
Sequentiality of linguistic production.
d)
The
uniqueness of experience (language can never, strictly, be rerun and
played over again: our sense of repetition is always a sense of the
close relatedness—and not of identical
reproduction—between
pairs or groups of utterances, things, or events).
Potentially infinite diversity of language practices, but held in check:
“individuals are born into highly socialized normative
communities, within which they are taught to find their own socialized
normative place. Thus, while language is never a code, it is apparent
that most individuals become habituated to a code-like predictability
of usage, norms and meanings. Nor need the habituation be thought of as
necessarily undesirable or demeaning: it will often be a constructive
acceptance of the limits to communicative innovation and the
desirability of recognizably shared public forms. Also among the forces
constraining and delimiting our individualistic excesses with language
(as within other domains) must be counted time, aging and
mortality.” Past experiences sorte into scripts, situations,
stereotypes…
“It is though this shifting multidimensional mental network
of
scripts, situations and styles that we undertake the making of
contextualized sense of particular episodes of linguistic
interaction.”
10 Integrationalist view…
“that grammar
is therefore quite as appropriately conceptualized as constantly
developing or emergent (Hopper and Traugott 1993) rather than as fixed:
and that the interrelations between such a provisionalized
grammar and speakers’ interpretive schematizations of
situations
(the latter equivalent to what Wittgenstein termed ‘forms of
life’) entail a dialogism that truly merits the adjective
Bakhtinian.” (Cf.
the
hermeneutic dimensions of individuality and generality in
Schleiermacher—who would perhaps be critical of the
integrationalists' excessive leaning to the individual pole).
Questionable notions with wide currency in linguistics:
“The notions to be reconsidered principally concern literal
meaning, metaphor, intention-free signification, use of words versus
mention of them, repetition, ostensive behavior, directness versus
indirectness of speech, and language as the following of mental
rules” “What is argued for is the need for radical
change
in the way these notions operate as the foundations of contemporary
theorizing about language and communication.” Against the
notion
of language-exclusive mental faculties and mechanism.
11 (Against
generativism:)
“The codificatory and systematizing impulses of modern
linguistics have been so powerful as to render the idea of a language
as a system and a code—in essence, a species-wide and
species-specific complex mental program to be progressivley deciphered
by linguistsd via slow but steady advances in technical
modeling—utterly standard and barely questionable common
sense.” Reluctance in neighbouring discipines to criticize
the
cognitive-mechanistic model; general respectful acceptance and
tentative application of the paradigm, disregard of language use in
specific situations.
12 Orientedness to others, crucial.
“I accept
that it may more accurately be represented as something fostered
culturally for so long that it has come to be called simply natural.”
“Language is essentially rooted in trust, goal orientedness,
memory, and acuity of perception since—like those very
attributes—it is an integral part of human life (and not an
autonomous faculty or organ, like a board or card added to a primitive
computer, which miraculously developed along its own lines in our
prehistory).” “Human life is a continual and
creative
puzzle solving (or attempting), in which we are repeatedly called on to
make sense anew of things (as distinct from merely retrieving old
solutions to things).”
“language is essentially a
13 flexible practice, shaped by profound
interacting
principles of self-awareness, normativity, other orientedness, and
rational risk taking, integral to the larger phenomenon of
risk-entailing puzzle working entailed in life itself.”
A crucial mistake of established linguistics: “it effectively
regards language as a theory before it is a practice.”
“Literal meaning is a rather late-emerging construct, a
derrivative” “Literal meaning is a precipitation,
from
countless occasions of use, of a purportedly stable or core meaning,
under the catalyzing influence of pressures from a culture that has
taken a ‘scriptivist’ turn: by ‘a
scriptivist
turn’ I mean a pronounced orientation in favor of written
language (concerning which more is said in chapter 6). The conclusion
is that the idea of literal meaning must be reconceptualized: proper
weight must be given to the indeterminacies of meaning in context,
which in turn compel us to discard altogether the notion of a stable,
permanent phenomenon or level called meaning. In the longer run, in the
phrase literal meaning
it is not the term
literal that is the more unsatisfactory but the term meaning.”
14 “In recent years, however,
abundant
evidence has been advanced in support of the idea that metaphoricality
is no exoticism in the garden of language but a widespread indigenous
part of the flora”
(Well, "recent years"& Vico? Emerson? Nietzsche? Better talk of
an alternative tradition—jagl)
Metaphoric creativity: “an inspection of fresh metaphors at
work
(in a poem by Sylvia Plath) gives us some insight into the nature and
workings of language as a means of communication. Metaphors are
high-risk redescriptions or reinterpretations with the goal of securing
enhanced intimacy or insight.”
(On intentionality): “It is not assumed here,
however, that
a speaker’s intentions somehow ‘govern’
15 the utterance’s meaning or
that those
intentions are recoverable or determinate. More important, I argue, is
the contingent but crucial process of attributing intentions, by the
hearer to the speaker particularly but viceversa also, guided by
foundational faculties of pattern construction and perception,
other-orientedness, memory, normativity, and abstraction”.
“’Coming into language’ is examined in
relation to
two imagined contexts of use: the accomplishment of a work task and the
maintenance of mother-infant connection. In both cases, what is crucial
is that instinctive processes become increasingly reflected on: what
was first and necessarily a single integrated activity becomes
dis-integrated or open to analysis (e.g., into the verbal and the
nonverbal), for certain purposes. In part, the individual emerging into
a langauged world is performing creative interpretation of (perceived)
near repetitions…” Cf. Davidson,
“radical
interpretation”.
Cf. Derrida, Knapp and Michaels, Fish, Rorty—all OK, but:
“While neopragmatism is broadly endorsed, it is suggested
that,
in the antitheorists’ rejection of any divergence between
authorial intention and textual meaning, insufficient attention is paid
to the independent role of the addressee.”
Derrida’s iterability reinstates language as sistem or thing,
sameness untrammelled by speaker intentions.
16 “This, I contend, is
halfhearted
contextualism. Taking language in context seriously entails
deconstructing the very idea of language as a stable thing, to be
shifted from one context to another. To view language thus is already
to be viewing it at an abstract level…” (Cf. mi crítica al
Derrida aprisionado en el lenguaje, todo
lingüístico—jagl).
Mother-child interaction: mutual knowledge present precedes
interaction, not implanted at a given point.
Ch. 4, “taking language in context seriously entails a
revised
account of the relations between language and society”
Collectivist meaning entails an accomodation with hegemony:
“collectivism is an enforced stabilization of the much more
17 fluid intrinsic conditions of language
use, in
which the key intermediary between language and society is not an
autonomous and determinate plane of linguistic meaning but a
multidimensioned, user-varying network of activity-type
schemata”
Reference to variable situations, not just to fixed signs.
“As a
result, the socially embedded nature of language shoud not be
emphasized at the expense of the role of the creatively interpretive
individual”.
(Pragmatic psycholinguistics): “primary memory is a memory of
occasions, and not selectively or exclusively of the verbal part of
those occasions or of any structural pattern in those
occasions”
Individual sifting and sorting gives rise to
“metadescriptions
such as mental models, schemas, prototypicality, grammatical ruls, and
word meanings”.
18 “As a result, although
language is never a
code, nevertheless it is quite apparent that individuals and
groups—especially subordinated and disempowered ones,
although
here the issue of what constitutes subordination must not be
prejudged—may be habituated to a code-like predictability of
usage, forms, and meanings.”
Bakhtin on free indirect discourse: “In addition to being a
favored narrative strategy, free indirect discourse is an instructive
instance of a larger tension in language—one that
emerges
also wherever quotation is apprehended as more than a reporting, as an
actual saying (e.g., in newspaper reports, oral recountings,
references, or testimonials).”
—Or again, “categorial separation of uses of
expressions
from mentions is an impossibility.” E.g. Rushdie
“mentions” things in The Satanic
Verses,
but that is also a use.
“There is no foundationalist, freestanding basis
on which
to arbitrate or transcend the picture of flux and emergence within
which any use may be seen as a mention, or viceversa, and where indeed
neither extreme of assessment—all uses are mentions, all
mentions
are really uses—
19 can be noncontingently ruled out. (Toolan usa mucho el concepto de
contingencia: como Gould).
Also pertinent here is Bakhtin’s proposal that in dialogic
discourse a present utterance is always cast or slanted so as to
deflect the answering utterance it foresees. (Cf. interaction even with one
speaker—dialogism of one, cf. the symbolic interactionists'
self-interaction—jagl).
This is other-oriented constrained guesswork if anything is, and it is
thoroughly congruent with an integrational view of intentionality:
intentionality, I argue, must in essence be the intentions that a
hearer attributes to a speaker, without hope, possibility, or need of
confirmation (by the speaker) or their accuracy. The hearer makes those
attributions prior to his or her involvement in an interactional
response, informed by those attributions.”
“Chapter 5 argues that in important respects both
Grice’s
account and relevance theory appeal to an excessively determinate base,
where language is code.”
Vs. definition of irony as “echoic mention”:
“I argue that echoism is neither necessary nor sufficient for
irony and that the understanding of irony (verbal or situational)
begins rather with the perception of mismatch, between words and world.
In the case of intentional verbal irony, the hearer assumes the
mismatch to be intentional and intended to be perceived (this
distinguishes it from simple lying).”
20 Ch. 6, on repetition. “The
picture of a
language as a system of reliable repetitions and the extensions of that
picture in such notions as an inventory of reliably repeatable
performative verbs or a grammar of the conditions for the effective
performance of particular and determinate speech acts (proposed by
Austin and Searle, respectively) are metalinguistic
abstractions.”
Nigel Love says that “a language is permanently such an
idea-based construct: by its nature it cannot ever become, by any
miraculous metamorphosis, a first-order reality for
individuals.”
“Part of what is interesting in these issues is the
clarification of why it is that our culture has come so widely to
assume something different, namely, that a language (English, Spanish,
Cantonese) is indeed a first-order reality, containing agreed-on and
relatively fixed forms and meanings. Here, as indicated earlier, the
impact of writing has been significant to a degree still not fully
appreciated”
21 Against the idea of deducing authorial
meaning and
intentions from writing, with only a secondary attention to the
specificities of the stream of written signs. Interactional salience is
foremost in interpreting meaning: not recognized by generativist
accounts of stored forms.
22 “The integrational revision
proposes that
language is, in many respects and circumstances, less rule governed and
more creative and, in other circumstances, rule governed but less
creative than the orthodox view allows.”…
“it is
arguable that what is chiefly needed is not a new methodology but
rather a revised application of extant methods.”
As against the typical linguist, “the integrationist seeks
above
all an ‘inward’ account of language, as opposed to
a
detached, abstracted, and idealized one. In a discipline pervaded by
models and representations, the integrational approach would have us
distrust models and epresentations—at least to the extent of
addressing the question whether what is modeled is truly the lay
language user’s own understanding of the given phenomena" (—but this may entail
ruling out the relevance of interaction among linguists as a real-life context-
jagl).
23
“Integrational linguistics
names a principle rather than a method, the principle that
understanding language must entail considering how it is actually used
and understood by language users….” Who are more
creative
than is usually conceded. “My preference is to retain, shorn
of
their more extravagant theoretical underpinnings, as much of a number
of extant models as is possible.”
Introducing Frankenstein Comento aquí
la introducción de 1831 que escribió Mary Shelley
para su novela Frankenstein (1818). Frankenstein
or The Modern Prometheus.
Ed. M. K. Joseph. Oxford: Oxford UP, 1969. (World's Classics ed.,
1980).
Epigraph from Paradise
Lost.
(Sigue inmediatamente la dedicatoria a Godwin, dos "makers":
"to
mould Me man", irónico, —¿clave
genérica
para la novela como travestismo? )
Introduction (1831).
(Se
oye una
voz nueva, nueva
relación del autor con la invención y la
imaginación. Lo presenta como parte de su vida interior,
sólo con dificultad y límites transmisible al
papel.
Escribe desde niña, pero le gusta fantasear:)
"my favourite pastime, during the hours given me for recreation, was to
'write stories.' Stil I had a dearer pleasure than this, which was the
formation of castles in the air—the indulging in waking
dreams—the following of trains of thought, which had for
thier
subject the formation of a succession of imaginary incidents" (5)
Dreams free and original, writings derivative, because they are going
to be read by others, "but my dreams were all my own" (5). "I did not
make myself the heroine of my tales" (6) (pero sugiere un elemento de
proyección que además se realiza:
"I could not figure myself that romantic woes or wonderful events would
ever be my lot; but I was not confined to my own identity, and I could
people the hours with creations far more interesing to me at that age,
than my own sensations" (6). Nota:
to people, creations. Luego se presenta a sí misma como
discípula e hija intelectual de Shelley. Historia de la
estancia
en Suiza, historias de fantasmas alemanas que lee prefiguran temas en Frankenstein:
el retorno de lo reprimido, el creador que acaba con su raza. Byron
propone escribir ghost story, pero Mary implica que ni la prosa ni la
narración se les dan bien: "The illustrious
poets also, annoyed by the platitude of prose, speedily relinquished
their uncongenial task" (8). (¿Detecto
un tono de burla?) "I busied myself to think of a
story" desea
mostrar miedos misteriosos ocultos en nuestra naturaleza y
asustar al lector, pero— writer's block: "that
blank capability of invention which is the greatest misery of
authorship, when dull Nothing replies to our anxious invocations" (¿invocar a lo
oculto?)
Mary aprende de Byron y
Shelley como el monstruo aprende de Paradise Lost: "Many
and long were the conversations between Lord Byron and Shelley, to
which I was a devout but nearly silent listener" (8). Experimentos
científicos discutidos, posibilidad de crear vida,
electricidad, fabricación de partes corporales
"brought together, and endued with vital warmth" (9) —Cf. el
sueño de su hija muerta, acercado al fuego y calentado a la
vida.
La noche de la conversación, "I did not sleep,
nor could
I be said to think. My imagination, unbidden, possessed and guided me,
gifting the successive images that arose in my mind with a vividness
far beyond the usual bounds of reverie" (9). "Ve" la imagen central de la
novela, el monstruo animado
"on the working of some powerful engine" (9). "Frightful it must be;
for supremely frightful would be the effect of any human endeavour to
mock the stupendous mechanism of the Creator of the world" (9). Cf.
la oposición entre la auténtica vida y
creación de
la poesía de Byron y Shelley y el "mecanismo" de la prosa,
que
ellos no consigue crear pero Mary sí, efecto de
una "Uneasy, half vital motion" quizá.
Crucial en el prefacio el tema de Frankenstein durmiendo, paralelismo
con M. Shelley, esperar que se disuelva la fantasía,
"that this thing, which had received such imperfect animation, would
subside into dead matter" (9). Paralelismo
monstruo / historia: Frankenstein libro, creador y monstruo
son
todo uno. Pasa al presente histórico, el libro como
proyección y conciencia autónoma, nos mira con
"yellow, watery, but speculative eyes" (9). —Enlace narrativo:
"I opened mine in terror." Paso
al pasado, busca librarse de la idea, pero sólo lo puede
hacer aceptándola, creando el monstruo. "I
could not so easily get rid of my hideous phantom; still it haunted me"
(10). Chocante
que hasta entonces no hubiese relacionado ese monstruo con la historia,
y entonces percibe la relación. Además, anuncia
orgullosamente que lo que la aterroriza a ella aterrorizará
a
otros, y se libra de su complejo de inferioridad ante los grandes
poetas: "I announced that I had thought of a
story". Shelley la
anima a desarrollarlo, etc. "And now, once again, I bid my hideous progeny go forth
and
prosper. I have an affection for it, for it was the offspring of happy
days, when death and grief were but words, which found no true echo in
my heart" (10). Sugiere
que para ella
tiene asociaciones personales con aquella época, pero no
para el
lector. ¡Tela! Lo importante es la semiconsciencia con la que
establece el paralelismo entre la creación del monstruo y la
de
la novela.
Algunas notas de la
introducción a esta edición (por M K Joseph):
Prometheus myth basic clue to meaning. 2 myths: Prometheus pyrphoros
and Prometheus plasticator
mixed
since late Antiquity. Theme being worked on by Byron and Shelley at the
time. Theories of galvanism, E. Darwin, H. Davy, Volta... and
Shaftesbury's Characteristicks, on the possibility of creating a human
being, use of P. myth.
3 concentric layer structure.
(En
realidad 4 capas concéntricas, pues el prefacio de Mary
Shelley
se ha vuelto parte de la novela (e.g. la versión de Gonzalo
Suárez, Remando al viento),
y las extrañas conexiones críticas con el libro
desarrolladas tanto por la misma M. Shelley como por los comentadores,
que la suelen mostrar como la que roba el fuego de la
inspiración de los poetas). Parallelism Walton/Frankenstein, Faustian hybris.
Cautionary tale vs . science which takes away from normal society. Echo
of The Ancient Mariner.
Parallelism Mer de Glace/Pole. Monster's narrative: a Godwinian
Genesis.
Improbabilities and contrivances: cottage, Safie, journal. Paradise
Lost: double parallel Adam/Satan. Demands Eve. "we are drawn
to
complete the equation for ourselves: as the monster is to Frankenstein,
so perhaps is Frankenstein to whatever power created man. The clue to
the monster's predicament—benevolence corrupted—may
also be
the clue to Frankenstein's" (xi)
Monster becomes doppelgänger
or Mr Hyde. Only at the end is the story proved not an hallucination.
"Yet the monster is, in a literal sense, a projection of Frankenstein's
mind, and an embodiment of his guilt in withdrawing from his kind and
pursuing knowledge which, though not forbidden, is still dangerous."
(xi). Epigraph applies to both. (Y
a Mary Shelley también). Sin vs. Godwinian
social benevolence, influenced by Shelley's Alastor, or the Spirit of
Solitude. Writing at the start of scientific revolution:
Promethanism applied by S. to science not art, —a great move.
Frankenstein,
a lasting symbol of the perils of scientific Prometheanism, has become
an independent myth. Films, etc., "It is ironic but entirely
appropriate that, in the process, the nameless monster seems to have
usurped the name of his creator" (xiii).
Universidad Digital
Reloaded Reloaded Ayer envié al Rincón de
Opinión de la Universidad de Zaragoza aquel
artículo de "La
Universidad Digital Reloaded"—
una crítica a las propuestas borreguizantes e involutivas
del
Consejo de Coordinación Universitaria (a través
de su
Comisión Económica), que proponen entre otras
cosas que
se quite poder de elección al profesorado, que los cargos se
nombren a dedo desde arriba, etc. etc. A la ministra "psocialista" le
parecieron cojonudas las propuestas de la comisión,
según
recogía la prensa. En la Universidad nos lo
habían
publicado en primera plana y (alarmado al no oír comentarios
al
respecto) he enviado yo mi propio toque a somatén. Es un
decir,
por supuestísimo—menudo ambiente de
somatén hay en
la universidad, siempre pidiendo una rueda de molino más
gorda,
por favor, que esta parece que ya me pasa.
Bueno, pues por lo menos no me lo han censurado nuestros prudentes
censores del Rincón de Opinión, que con
frecuencia han
mandado a sus mazmorras digitales las opiniones que les he pasado.
Podrían estarme agradecidos, pues yo solo hago
más uso de
esta patética institución, el Rincón
de
Opinión, que todo el resto de la universidad junta. Lo de
opinar
en público no se lleva, no: en todo caso en petí
comité. Podría uno pensar que es que a la gente
le da
vergüenza ajena que su universidad instaure (reservado para su
comunidad) un foro de opinión con censura previa, y que lo
estén boicoteando. Pero qué va, no parece
extrañar
en absoluto que se nos considere dignos de censura previa antes de
dirigirnos a nuestra comunidad. Y no teórica, no; los
censores
no se han cortado de censurar mis opiniones sobre el Rincón
de
Opinión y sobre el apoyo de la Universidad a la base de la
OTAN.
No es una censura teórica, o censura para evitar falsedades,
o
de prevención contra terroristas, no, qué va: es
censura
pura y dura—no estoy de acuerdo con lo que dices, pues te lo
censuro, que para eso me han puesto aquí, para censurar.
Extraña concepción de la libertad de pensamiento
y de
expresión que consagra nuestra Constitución, y
del
estímulo del sentido crítico que proclaman ahora
mismo
nuestras leyes específicamente universitarias. El Rincón de Opinión,
por cierto, sigue
contraviniendo la propia reglamentación (ya restrictiva) de
la
Universidad, al ser visible únicamente por la intranet
universitaria, y no por Internet, como se reglamentó en
Consejo
de Gobierno. ¿Pero por qué he de ser yo el
más
activo opinador de ese rincón? ¿Será
un ejercicio
de vanidad más? Si no tengo ni cargo, ni estoy metido en
ningún grupo político, ni partido, ni tengo
información especialemente sabrosa ni opiniones
especialmente
informadas. ¿Dónde están las opiniones
públicas de todo el mundo para la comunidad universitaria?
Al
parecer, no las hay, o van de boca de druida a oído de
druida, o
al menos no emplean el foro más obvio para expresarse.
Claro que la mayoría somos analfabetos digitales, y
quizá
nos da igual todo esto. Al menos la universidad ha promovido un
programa de cursos para iniciarse en las nuevas tecnologías:
yo
me he apuntado a uno de blogs, otro de Moodle y otro de PowerPoint, a
ver qué me toca. Ya sé que puede sonar algo
elemental,
pero bueno, aunque me diesen uno de Word, que llevo
utilizándolo
veinte años, creo que aprendería cosas. Y
además
igual no me dan plaza en ninguno. Pues eso, que ya podemos aprender
medios digitales. Y también su recto uso, que si no me
parece
que los van a utilizar para enchufarnos a la Matrix del gran hermano,
como no tengamos más entusiasmo crítico.
Asco de
fútbol Me pone enfermo el fútbol, y hoy me quedo ancho
despotricando aquí contra él. Normalmente lo
ignoro. Pero
no quiero que quede sin manifestar mi desprecio e
indignación
hacia un país que dedica a esta actividad, masivamente,
tanta
energía psíquica, atención, tiempo y
dinero.
Casi todos los tipos de homosocialidad me pudren—el
fútbol más. Gracias a Dios, ahora vivo lejos del
estadio
y me ahorro la visión de las peregrinaciones de fin de
semana de
las buenas gentes, y de las malas, a ver su partido. La
televisión no la veo desde hace años (bueno, he
visto un
par de películas en los últimos diez
años y me he
arrepentido, por el tema anuncios)—así que de eso
no
hablo. Pero la radio está plagada de
fútbol, a veces
hasta las cejas. No aguanto un programa de fútbol: cuando
oigo
que empieza, o que alguien se ha dejado una radio encendida con uno,
corro a apagarlo, chocando con los muebles. Cuando sintonizo la radio,
reconozco los programas de fútbol al
microsegundo—esa
tensión especial en la garganta que ponen los locutores,
para
significar que están poseídos y fuera de
sí por el
contacto con el simbólico objeto de deseo—casi un
canto de
tenor, de tenores mutuamente embelesados, son las voces de los
locutores hablando de fútbol, la misma voz emplean los
paisanos
en los bares, en la medida de sus posibilidades.
Algún efecto terapéutico tendrá, me
dicen... Todo
el mundo necesita, supongo, un clavo en el que colgar lo que cree es la
auténtica esencia de la felicidad, del contacto con la
verdadera
vida (esa ilusión)—ilusiones, ilusiones para
ilusos.
Pero... —¿tenía que ser el
fútbol? ¿Para
Tódios? Pues
sí, tenía que ser. Pero no voy a perder un minuto
más hablando de fútbol, sólo
quería que
constase, for the récord, mi rechazo absoluto,
cósmico,
visceral, sin matices, a este ídolo nacional y a todo lo que
lo
rodea. Y muy en especial a las entrevistas a los futbolistas y a las
especulaciones sobre fichajes. Y más que nada más
que
nada, a esa voz, a ese canturreo entusiasmado con la garganta prieta...
Jueves 10 de mayo de 2007 Irrealidad de lo Real Me
leía hoy una reseña sobre el último
libro de Catherine Belsey, Culture
and the Real: Theorizing Cultural Criticism (Routledge,
2005). Belsey hace un generoso uso de conceptos lacanianos, como lo
Real opuesto a lo Simbólico, con una ligereza
filosófica
que pone nervioso al reseñista, el ateniense Nic
Panagopoulos (European
English Messenger 15.2,
2006). En realidad es Lacan el que le ataca los nervios—a
él y a muchos más, y le dedica algunos
párrafos
despiadados a su estilo egocéntrico y portentoso. Si los
seminarios de Lacan (se supone) habían de formar a
teorizadores
y analistas, ¿por qué buscar un estilo
más
próximo al del síntoma analizable que a la
claridad del
análisis racional? Esta crítica ateniense a Lacan
recuerda muchas otras críticas (especialmente
británicas,
y del TLS) a las mistificaciones lingüísticas y
conceptuales de los postestructuralistas franceses en general:
En otras
palabras
[traduzco], si la
explicación es más oscura o incomprensible que lo
que se
está explicando, necesitamos una explicación de
la
explicación, etc. Además, Lacan escribe
frecuentemente
como si sus teorías o bien estuviesen bien establecidas o
bien
hubiesen de ser conocidas para su público de seminarios
anteriores, cuando las está exponiendo por vez primera, o,
aún peor, añadiendo una nueva
complicación sin
anunciarla. Como observa Belsey en relación con Freud,
"cuando
el argumento no se sostiene, nos parece que ha de ser por culpa
nuestra" (158), pero bien podría decirse que esto es
más
aplicable a Lacan, que, para prevenir resistencias, a menudo
hacía que sus seguidores se sintiesen como si no estuviesen
lo
bastante atentos o no hubiesen hecho los deberes. (80)
En suma, los conceptos y razonamientos de Lacan le parecen a
Panagopoulos (y a muchos más) vagos, fluidos,
intercambiables,
cuando no tautológicos o indefinibles. Las generalizaciones
sobre los fenómenos psíquicos o culturales a
partir de
unos poquitos elementos básicos —el Falo,
el Nombre del
Padre, el pequeño
objeto a,etc.,—son
drásticas, panorámicas; a veces parecemos
asistir más bien al show de un ilusionista que tranforma
unos
objetos en otros o hace brotar chisteras en los conejos, en un juego
donde sólo él pone las reglas. A Lacan se le
perdona por
ser un aventurero del pensamiento—muchos lacanianos, en
cambio,
no tienen este beneficio de la duda que dan la originalidad y del
pensamiento en movimiento. Allí la niebla se ha fosilizado.
Quizá el beneficio y el perjuicio causado por Lacan hayan
sido
comparables. Por una parte, sus conceptos han sido muy influyentes, han
sugerido multitud de trabajos, analogías,
aplicaciones.
Por otra, este mismo poder de sugerencia se ha debido a su vaguedad o
carácter vaporoso y arbitrario. Y muchas veces,
además,
esta vaguedad ha
sido contagiosa: el lenguaje y razonamiento nebuloso de Lacan ha pasado
como legado a lacanianos menos imponentes u originales, una alianza
entre la oscuridad y la mediocridad que promete ser realmente
aterradora. Sobre todo además se hereda el tono despectivo e
impaciente hacia quienes no conocen los arcanos de la Doctrina.
Panagopoulos, a modo de niño escéptico
señalando
el falo del Emperador, no le perdona a Belsey / Lacan la vaguedad del
concepto de lo Real sobre el que se asienta la base teórica
de Culture and the Real. Lo
Real—dice Belsey—existe, no puede ignorarse o
reducirse a lo Ideal con los instrumentos del idealismo
(alemán,
o de Baudrillard). Lo Real "no depende de la idea que yo tenga de
ello". Asocia Belsey el idealismo a la irresponsabilidad social y a la
defensa interesada de nuestro status quo privilegiado, aunque observa
Panagopoulos que un argumento parecido podría desarrollarse
sobre la base de un materialismo determinista como el que parece
inspirar a Belsey. Por otra parte ese materialismo no deja de ser un
constructo ideológico—etc. Por otra
parte, a lo Real
"no tenemos acceso", "no podemos hacer incursiones cognitivas" en lo
Real según Belsey.
Revierte el reseñista el argumento cuando acusa a Belsey no
ya
de idealismo, sino de metafísica mística
inconsciente: el
concepto—si tal puede llamársele—o
hecho, de lo
Real, escapando a las determinaciones culturales, conceptuales, se
sitúa más allá de la frontera de
nuestra
experiencia, en una dimensión que (para Panagopoulos)
pertenece
más al discurso religioso que al racional: "for like God (or
his
postmodern version, Godot) the real can mean all things to all people"
(81). "De hecho, Dios y lo Real lacaniano no están
tan
distantes conceptualmente, pues la naturaleza de ambos puede deducirse
sólo imperfectamente de sus efectos, en lugar de ser
directamente aprehendida" (82). El sublime
kantiano/zizekiano le parece a Belsey demasiado teológico y
nebuloso—Viga en tu ojo, le dice Panagopoulos, pues lo Real
que
tú invocas sí que es inefable, incognoscible,
impresentable diríamos. Hasta el noúmeno
lacaniano es
menos metafísico (en el mal sentido del término)
pues por
lo menos se presenta explícitamente como un concepto
metafísico (en sentido propio y recto).
Podríamos decir que este "Real" lacaniano es sólo
parte
de la realidad en sentido amplio. La
realidad simbólica, o
más bien el juego descrito por Lacan entre relaciones
imaginarias y simbólicas, sería 'en realidad' lo
que
solemos entender por realidad. Lo Real queda más
allá. (Y
si tenemos en cuenta que es un elemento conceptual de una
teoría,
se abren interesantes aporías, conceptos abymés
y estropeados, vértigos in infinitum). Es más
partidario
Panagopoulos de ubicar (con Zizek) a lo Real como un espectro
fantasmático pero no situado fuera del orden
simbólico,
pues de lo contrario no estaríamos hablando de ello. En
cualquier caso, no deja de ser curioso (nos dice Panagopoulos) que
elija Lacan el término "Real" para esta parte inasible e
imperceptible de la realidad-en-sentido-amplio. "O bien está
siguiendo a Kant demasiado de cerca al proponer algo más
'real'
de lo que puede aprehender el sujeto, o bien está volviendo
nuestro universo conceptual patas arriba para confundirnos
más"
(82—qué mal pensado, aunque razones
podrían
aducirse... Sea como sea, a su entender Belsey no soluciona el problema
sino que lo
vuelve más inasible).
Según Lacan no podemos conocer nada fuera de nuestro
universo
simbólico, "nada ... que no tenga la estructura de un
lenguaje",
le cita Panagopoulos. Y a continuación reduce al absurdo
este Real
que sin embargo hacía entrar Lacan por la puerta trasera,
pues
si (como decía Platón) lo que es
plenamente (las
Ideas para él) es plenamente cognoscible, y lo que no es
es incognoscible.... "entonces, algo que es enteramente incognoscible
es también inexistente" (Panagopoulos 82-83). O sea... lo
Real,
lo externo al lenguaje, a la representación, a los signos,
no
existe. (Algo así parecían deducir no
sólo los
fenomenólogos con su epokhé,
sino también Berkeley con su inmaterialismo, y hoy en
día
los físicos cuánticos cuando relacionan la
existencia del
universo y su observabilidad).
Conclusión de Panagopoulos: "Si existe o no algo
más
allá del lenguaje es una cuestión indecidible,
porque
nunca podemos acceder a ello; para nosotros, no hay nada fuera del
texto, o, por usar términos lacanianos, el sujeto de la
cultura
existe siempre en y a través del significante" (83).
Pues
vaya—digo yo—lo que parecía empezar como
una
crítica al panlinguisticismo postestructuralista resulta que
al
final cae en el mismo pecado, y además invocando a los
términos lacanianos....
Esto sucede por acudir de manera demasiado precipitada (algo que hacen
también con frecuencia Lacan, Derrida y muchos de sus
exégetas) a la generalización de "lo
lingüístico" para referirse alegremente a todo tipo
de
semiosis. Así sí que se compran boletos para
sufrir de
panlinguisticismo, y para encerrarse en la "cárcel del
lenguaje", etc.
Reduciendo a "lenguaje" toda semiosis, no sólo se falsifica
la
frontera entre lo semiótico y lo "real" (lo "no
lingüístico") sino que se pierde de vista por
completo
qué pueda ser eso de lo real, porque se ha renunciado al
instrumento que permitiría definirlo. Porque lo real es...
siempre comparativamente real, o más o menos real, y hace
falta
un contraste entre tipos de semiosis para generar esos "efectos de
Real", como podríamos llamarlos si reciclásemos a
Lacan a
través de Barthes.
Si ando por ahí en bicicleta diciendo, "mamá,
mamá, sin manos; mamá, mamá, sin
pies..." ese
malabarismo lingüístico generador de lo Imaginario
acaba
topándose con lo Real, en forma de piñazo; ese
Real no es
que sea a-semiótico, pero sí necesito para
definirlo el
contraste entre la semiosis del equilibrio perfecto imaginado y la
semiosis fisiológica, las sensaciones físicas
producidas
por el batacazo. Al igual que la
verdad es un efecto
de traducibilidad
entre sistemas de sentido, y sólo puede definirse de modo
relativo a la no-verdad, así también lo Real no
es nunca
una Realidad absoluta, "en sí", sino un efecto de
relación o contraste entre efectos
lingüístico-semióticos de distinta
naturaleza. Si queremos tratar toda la semiosis en términos
de
lenguaje—o de psiquismo consciente—mal enfocaremos
esta
cuestión. Por esto mismo, no hay una magna entrada en lo
Simbólico, o en el Lenguaje, en el Dominio del Padre, etc.
etc.,
sino que
estamos ya desde siempre en la cárcel del lenguaje esa,
sólo que no es una cárcel a no ser que el mundo
(y no
sólo Dinamarca) sea una cárcel, y que no
está
hecha de lenguaje; el mundo no está hecho de lenguaje,
aunque
sí está hecho de semiosis.
Epilogo sobre el 11-M y lo
Real... Tampoco cambió la historia el 11-S, ni el 11-M,
aunque
algunos hacedores de símbolos los quieran presentar como el
inicio de un nuevo orden simbólico. Belsey
alude al 11-S (al 9/II digo) como la prueba del algodón de
la
existencia de lo Real—entendido como la intrusión
de la realidad
material en las construcciones del psiquismo. Como de costumbre, se
crea aquí una alegorización, un desplazamiento
que falsea los términos
supuestamente esenciales que supuestamente se están
representando con
esta imagen. Para Belsey, esos emblemáticos aviones "no eran
un
fragmento reprimido de nuestra propia psique sino, por el contrario,
una violenta intrusión material del exterior" que "impugnaba
la
soberanía de las defensas de América y la
fiabilidad de la inteligencia
occidental" (60). —Lo que digo, ¡antes que
materiales, parece más bien
que estos aviones están hechos de carne de simbolismo! Cada
cual los
resimbolizará a su manera, parece claro. Lo hace
Belsey, y lo hace a
continuación su comentador Panagopoulos, cito y traduzco el
fin de su
reseña:
Sin
embargo, conforme
emergen
más y más hechos sobre lo que realmente
sucedió en
el día que esencialmente cambió la historia
postmoderna,
parece que fue éste en efecto la orquestación de
un gran
espectáculo mediático diseñado para
conmocionar al
pueblo norteamericano para que fuese a la guerra contra un enemigo
esencialmente imaginario, y al hacerlo diese su consentimiento al
sacrificio de miles de vidas inocentes, así como a la
renuncia a
sus libertades constitucionales y derechos humanos. Esos "aviones" (y
el objeto que golpeó al Pentágono no parece
siquiera caer
dentro de esta categoría) en realidad vinieron de "dentro"
del
sistema: esta fue la razón por la que no se hizo nada para
detenerlos, y no servicios de inteligencia defectuosos o una defensa
civil inadecuada. Con la perspectiva del tiempo, la única
cosa
real sobre el 11-S es el coste que tiene en términos humanos
el
confiar a otros la definición de lo que significa "real".
Los paralelos entre el 11-S ese y el 11-M hispano no dejan de ser, como
diría Freud, uncanny,
aparte de obedecer a lógicas similares de la
relación
entre Occidente, el Islam, el Estado, el terrorismo y los servicios de
inteligencia que circulan entre unos y otros con subcontratas,
arriendos y deslocalizaciones. Reconocemos en las palabras de
Panagopoulos la famosa teoría de la conspiración,
que (al
contrario de lo que sucede en España) es de izquierdas en
tanto
que se opone a la versión oficial de Bush—la
similaridad
es que la teoría de la conspiración en
España es de derechas en tanto que se opone a la
versión
oficial del gobierno. Creo que izquierdas y derechas quedan en
esta
cuestión un tanto neutralizadas en su esencia, pues la
oposición entre uno y otro se subordina a los automatismos
estructurales del sistema en su vigilancia del terrorismo 'desde
dentro'.
Obsérvese que (a modo de Lacan apabullando con su
retórica a sus oyentes) Panagopoulos presupone que hay una
verdad del 11-S (o del 11-M, pongamos) y que él la
conoce—que si bien los aviones no vienen de "fuera" del
sistema,
el observador / teorizador sí está "fuera" del
sistema, y
puede dar cuenta objetiva de los procesos "reales" que se oponen a la
fantasía imaginaria de Bush & Co. quieren imponer al
país. Del mismo modo, la teoría de la
conspiración
local del 11-M presupone que de dentro del sistema vienen los complots,
atentados, confidentes, y matanzas de Leganés.
(¿Serán esto maneras de rechazar la posibilidad
de esas
intrusiones de lo real en la imaginación, reprimirlas
occidentalmente, a la manera en que dice Belsey?)
Estas explicaciones conspirativas son explicaciones que creen en
planes, que se elaboran en secreto, y que tienen éxito.
Golpes
de estado calculados a distancia. Ahora bien, este observador de
aquí cree que si bien conspiraciones hay, y abundantes,
cualquier
plan tan complejo fracasa.
Y que hay que tener en cuenta lo
imprevisto, que siempre se da, las reacciones imprevisibles, las
colisiones de complots, las apropiaciones sobrevenidas, lo
todavía imprevisto por quienes estamos pillados. La Realidad
del
11-S, o del 11-M, es en estos momentos una entelequia; no hay un
discurso unificado a un nivel básico aceptable para estos
acontecimientos. Por tanto, en cierto modo, no son reales—ni
las
conspiraciones gubernamentales, ni las de los servicios de
inteligencia, ni las de los islamistas, etarras, mineros y
nacionalistas. Son constructos ideológicos con alto grado de
evanescencia. Las muertes, sí, esas no están
sujetas a
debate, son reales. Pero claro, son lo de menos en todo este asunto,
por extraña que parezca esta realidad. Nos puede el
simbolismo,
y las representaciones bien ordenadas. La sentencia que salga del
juicio, me
parece, va a ser un modelo de claridad—un tribunal siempre
proporciona una representación bien ordenada. Pero lo Real
es
desordenado, y
no responde a un único lenguaje ni a una lógica
de
significación unificada.
estaba Oscar en esta foto. Hay
más nuevas en el fotoblog,
de este fin de semana—¡aunque ya tenemos el
siguiente casi
encima! Hay un desfase entre la realidad y su
representación, y
no digamos ya entre la realidad, su fotografía, su descarga
al
ordenador, su recopieteo digital, su reformateo, su subida al blog, y
la redacción de este comentario sobre la realidad, y su
resubida
al otro blog, y al otro... uf. Los medios me pierden. Pero la realidad
es que estaba, y está, muy majete. Seis añicos.
A summary of Dorrit Cohn's Transparent Minds: Narrative
Modes for Presenting Consciousness in Fiction (Princeton,
New Jersey: Princeton UP, 1978).
1.
Consciousness in Third-Person Context.
1.1. Psycho-Narration:
The narration of the character's thoughts by a knowledgeable narrator,
in the narrator's own language and concepts. It tends towards
summary and abstraction. It draws no border between feelings and
perceptions. It is the classical way of presenting
consciousness
(e.g. in Trollope, Meredith or Proust) and it is the most apt for the
analysis of the least conscious strata of psychic life. It is
the
equivalent of indirect
discourse. Often found in authorial narrative.
1.2. Quoted Monologue.
The thoughts of the character are quoted by the narrator in a literal
way. Usually with quotation marks (but without them in Ulysses
ch. I). Monologue, whether autonomous or not, does not
portray
the Freudian unconscious or the Jamesian stream of consciousness, but
endophasy, a phenomenon of consciousness. The unconscious can
be
reflected only symptomatically by the thoughts of a
character.
Primitive uses are modelled on speech and rhetorical
patterns. In
the most mimetic instances, pronominal reference of 1st and 2nd person
collapses, the coherence and unity of speech gives way to several
conflicting voices or lines of thought, and there is syntactic
fragmentation and lexical opaqueness. It is the silent equivalent of direct discourse
and is often identified with it up to the early 19th century.
1.3. Narrated Monologue.
A rendition of the character's thoughts with his own words and
attitudes, but set in the syntax of a third-person narration (3rd
person reference to the character and past narrative tenses). Very
often there is an ambiguity as to whether it is actual speech or merely
thought which is being depicted: therefore, this mode
merges into free
indirect discourse, of
which it is the equivalent. Due to its form, it also provides
a
seamless transition into psycho-narration: the difference is that no
verbs of mental activity are used in narrated monologue, which
therefore has grammatical independence. Narrated monologue
refers
to thoughts : it is different from narrated perception , although they
may combine. It amplifies emotional notes, in the directions of both
sympathy and irony. Often found in figural narrative.
Galsworthy's The Man of Property.
2.
Consciousness in First-Person Texts.
2.1. Retrospective techniques.
They are the first-person equivalents of these techniques, but with an
essential difference: an element of remembrance is introduced.
2.1.1. Self-narration.
Equivalent of psycho-narration.
Like psycho-narration, it may be dissonant, if there
is a great distance (temporal, ideological) between the narrating self
and the experiencing self, or consonant
, if the two are close. Consonant self-narration
has been favoured by modern literature. Dissonant: Great Expectations.
Consonant: L'Etranger.
2.1.2. Self-quoted monologue.
Equivalent of quoted
monologue.
From set speeches to flickering thoughts. It is somewhat cumbersome and
psychologically implausible. Usually avoided now; frequent in
early memoir-novels.
2.1.3. Self-narrated monologue.
Equivalent of narrated
monologue.
In it, "the narrator momentarily identifies with his past self, giving
up his temporally distanced vantage point and cognitive privilege for
his past-time-bound bewilderments and vacillations" (167). Hamsun's Hunger.
2.2. From narration to monologue.
A range of intermediary, problematic forms. In these there is
no
realistic motivation for the narrative; there is ambiguity about the
status of the narrative and the audience addressed. E.g. Beckett's
novels, or Faulkner's memory monologues which exclude all but past
experience. Other intermediary cases may be in the direction
of
digressive autobiography, or the diary, when the motivation of the text
is abandoned or laid bare. There is a general tendency in
contemporary literature to break the rules of formal mimeticism.
2.3. The autonomous monologue.
It is similar to quoted monologue, only it is not quoted by a narrator
– our first and only contact is with the mind of the
character.
2.3.1. Joyce's
"Penelope" as
paradigm. Predominance of exclamatory syntax; avoidance of
standard narrative and reportive tenses; vague referentiality.
2.3.2. Variations
of the form. The
portrayal of time is not necessarily even. Sections of the
same
length without breaks may stand for very different stretches of story
time. Or else, time gaps may be introduced in a variety of
ways. Various degrees of formality or readability, sometimes
motivated by the kind of mind which is portrayed.
2.3.3. The
memory monologue.
See 2.2. The present moment of locution of the narratior is emptied of
experience: "the monologist exists as a disembodied medium, a pure
memory without clear location in time and space" (247). Faulkner's The Sound and the Fury, Claude
Simon's novels.
2.3.4. Epilogue:
The relation to drama and lyric. The autonomous monologue is no longuer
a narrative technique among others used in a narrative genre.
It
is a narrative genre of its own, which has gradually suppressed all the
originally narrative characteristics and moved in the direction of
lyric and drama.
Más vale un mapa que mil palabras. Lo tomo de IfBook,
aunque me he permitido colonizar el espacio más
céntrico. ¿En qué tierra vives? Yo, en
el centro.
¿Que hoy áun quiere el público
más sobre mí? No puedo creerlo. Pero bueno, que miren
entonces el
blog de Antón Castro, que
ayer hacía unos comentarios favorables sobre mis tareas con
teclado y cámara. ¡Hasta sacaba esta foto
mía con
mi padre que ponía hace tres días! (Gracias,
Antón). Cierto es que aunque allí se me llama
viajero,
últimamente soy viajero de pocos vuelos. O viajero mental, the mental traveller
que decía Blake. Hoy sin embargo he logrado arrastrar mi
cuerpo
físico hasta el santuario de la Virgen de
Magallón, y por
parte del Monegro. Una tarde tranquila de esas de Silvio
Rodríguez, en las "que se puede respirar", de esos
días
"que se aprestan a pasar"—y que ya pasó, de hecho.
Queda
esta foto.
Este era el título de un libro de Ted Nelson
sobre las posibilidades creativas de los
ordenadores; sus ideas fueron uno de los gérmenes de la
WWideW.
Amplias posibilidades, todavía sin explotar plenamente,
claro.
Nuestras tecnologías nos desbordan; nos amplían
la mente,
pero cuesta trabajo sacarles partido: la ampliación mental
no se
hace por el rápido proceso de añadir una pastilla
de
memoria adicional.
Ayer veía en el Muy
Interesante
una fotoshop cualquiera ("oye, hazme una imagen molona para este
artículo para mañana, algo sobre el tiempo y las
mareas")—era la imagen de una esfera de reloj gigantesca
medio
sumergida en la línea de marea de una playa,
viéndose en
parte a través del agua. Vale. ¿Cuánto
ha costado
pensar una imagen así? La podía haber pintado un
pintor
renacentista—por poder, digo. Tenía pinturas,
mareas, y
relojes en el campanario. Pero una imagen así (genial
hubiera
sido en el siglo XVII, vulgar es ahora) tenía que esperar al
Photoshop, y antes de eso a Dalí, para hacerse posible. La
tecnología estaba, pero la cabeza andaba muy por
detrás.
Ahora se hace fácilmente gracias a una tecnología
que
desborda ampliamente los límites necesarios para esa
imagen—a cañonazos matamos las moscas
fácilmente.
Cuesta interiorizar las tecnologías. En realidad no se
acaban de
inventar hasta que no se interiorizan. La mitad del trabajo la hacen
los diseñadores de programas, de chips o de interfaces. La
otra
mitad la han de hacer los usuarios: esa no la puede hacer una sola
persona, ni un equipo genial—nada puede hacer una sola
persona,
ni un sólo equipo genial, sin los protocolos y la
economía ambiental— pero esto de la
apropiación de
las tecnologías, y sacarles partido, es un trabajo de
comunicación e interacción social. Para nada
sirve un
móvil si lo empleamos (como hago yo) como un
teléfono
fijo, es decir, si no lo empleamos. Para nada sirve un móvil
con
cámara de fotos si no lo empleamos para ver qué
tal nos
queda el peinado por atrás, o para preguntar si prefieres
que te
compre este bonsai o este otro. No se me ocurren ejemplos, yo es que no
lo empleo y no me peino, pero seguro que tiene alguna utilidad que nos
desborda, algo que tenemos delante de las narices y somos incapaces de
imaginar. Tecnologías vendrán, y nos
llevarán a
otros lugares—de la mente: "Yet
it creates, transcending these,
Far other worlds, and other seas"... y así la realidad se
hace
cada vez más humana, o sea, más compleja,
wor(l)ds within
wor(l)ds—mas intertextual e intermedial, gracias a las
tecnologías de manipulación de la realidad. Que
como todo
el mundo debería saber, es un artefacto
semiótico.
Una cualidad de los humanos, gracias a la cual manejamos herramientas,
es la manera en que las incorporamos a nuestro esquema corporal.
(O viceversa: nuestras herramientas han transformado nuestro
esquema corporal y la manera en que tiene nuestra mente de procesarlo y
concebirlo). Nuestro martillo, o pistola, o bolígrafo, o
teclado, es como la prolongación de la mano. Las
tecnologías tranforman el cuerpo no siempre por el
procedimiento
espectacular de implantarnos un brazo mecánico, sino porque
ya
son, de por sí, una extensión de nuestro cuerpo,
y de
nuestra mente. Empezando por el
lenguaje, o la escritura, y siguiendo por las
tecnologías de manipulación de la
representación y la percepción. O
del tiempo.
Las tecnologías son un sitio más donde la
frontera entre
cuerpo y mente se vuelve difusa, o donde podemos decir que la mente
está en las actividades del cuerpo enviándose
señales a sí mismo y a los demás.
Los pequeñajos, observo, incorporan a su lenguaje y
pensamiento
los esquemas perceptuales enmarcados por la tecnología. El
pequeño Ivo le dice al pequeño Oscar, jugando a
perseguirse, "Kschiouuu.... cambio de canal, desaparezco"—o
"¿vale que yo abría una ventanita en el aire y me
escapaba por allí?" Hasta en los sueños los
incorporamos.
Esta noche soñaba yo con un texto incorporado de
estos—manipularlo era como escribirse en el cuerpo, las
letras
eran como postillas o cicatrices, y se podía seleccionar y
arrancar un trozo de texto como quien arranca una tirita. Debe ser que
me estoy metiendo demasiado blog en el cuerpo, o en la mente, o en los
dos. Pero en fin—hasta en sueños nos vamos
apropiando de
las nuevas tecnologías. Ni dormidos descansamos, ni para la
máquina.
Me llega esta col forpeipas, que hago circular: ontología
aplicada del information retrieval.
Dear colleagues,
The XII Conference on
Information and Documentation Systems (IBERSID 2007, 1-4 October 2007,
Zaragoza, Spain) is open for
contributions in
English to the special meeting on "Ontologies for information
retrieval" (3-4 October 2007). It is entitled: "Ontologies: principles
and practice. A challenge and an opportunity for the information and
knowledge professional communities".
Please, feel invited
to submit
either long, short papers, posters or proposals for workshops till 31
May 2007, and extend this invitation to other potentially interested
colleagues and partners. Acceptance will be communicated on 4 June.
Full papers are expected till the end of June.
The programme and
conference information are available athttp:// www.ibersid.org.The preliminary
programmme for the special "Ontologies for information retrieval"
meeting is available at:
Javier
García Marco Universidad de
Zaragoza Ibersid chair
Desde hace tiempo, cuando oigo "ontología" no puedo evitar
pensar en "fenomenología" (¿qué
ontología
hay sin fenomenología?) y cuando oigo
fenomenología no
puedo evitar pensar en "semiótica"
(¿qué
fenomenología hay sin semiótica?) y cuando oigo
semiótica últimamente se me va la cabeza hacia
las
tecnologías de manipulación de signos y
señales...
pero me falta savuag-feg tecnológico. Así que
quizá vaya a escuchar todo lo más.
Han remodelado una vez más la casa
donde
nací en Biescas, hoy la inauguraban. Por entonces
(cuando
nací) era la casa y consulta del médico, y casa
de los
maestros. También consulta de ellos, porque en el piso donde
nací hubo durante años una especie de
mini-instituto/academia. Yo viví allí hasta los
dieciocho
años, y en las vacaciones, buf, hasta la edad de Cristo.
Luego
mi casa pasó a ser biblioteca municipal, y ahora han vuelto
a
remodelar todo el edificio; ahora es una especie de casa de
asociaciones, biblioteca, centro de salud y centro de día
para
mayores—un proyecto éste que mi padre ha trabajado
mucho
por sacar adelante. Hoy lo he visto, en Huesca—en el funeral
de
nuestra antigua vecina, la maestra del piso de arriba, María
Antonia. Luego ha vuelto a Biescas a toda prisa, con mi tía
Angelines (también maestra y antigua colega y vecina), para
llegar a la inauguración del nuevo centro.
Pues muchos antiguos habitantes y visitantes de ese edificio nos hemos
juntado en Huesca, sin quererlo. La difunta. Sus parientes (que algunos
también serían mis vecinos en Zaragoza... incluso
del
piso de arriba, vaya). Y las hijas del médico (el
médico
que me trajo al mundo, Don Alfredo), que casualmente eran parientes de
María Antonia, y por supuesto vecinas nuestras durante
años en la casa en cuestión. Treinta
años hace de
eso. Circunstancias casuales e irrepetibles—aunque si bien se
piensa, todo es casual e irrepetible.
Sin embargo, hoy hemos repetido paseo con los nenes por La Cartuja (un
pueblo construido sobre las ruinas de una antigua cartuja del siglo
XVII). Tarde ventosa y soleada, buena para ir con los críos
en
bicicletas entre campos de cebada. "¿Son
cereales?"—preguntaba Oscar. También
hacíamos
guerras de flechetas, una vieja costumbre familiar.
Y también hemos repetido, los que tenían
ánimo en el cuerpo para eso, Star
Wars episodio III. A
veces gusta repetir tal cual, y el cine es lo más parecido
que
se ha inventado para eso: un déjà vu expandido.
Claro que
para eso la tienes que ver tres veces mínimo—y aun
por
esas.
A través deCinegoza
me entero de que echan esta película de
Besson—oops, perdón, de Bresson, Procès
de Jeanne d'Arc
(1962),
justo a la vuelta de la esquina de mi casa, en un local cultural del
Colegio de Ingenieros Industriales. En la vida me hubiese
enterado si no. Así que explorando el barrio nos vamos con
Abo y
escuchamos la interesante presentación de Luis
Betrán
antes de la proyección. Ya iba yo a mencionar la malvada
Juana
de Arco de Shakespeare para añadirla a la lista de las
Juanas,
cuando la recuerda también el presentador.
La de esta película es buena, claro, una persona original,
independiente y de fuerte determinación (algo
extraterrestre),
atrapada en la maquinaria de la política internacional y
eclesiástica. Bastante interesante la insistencia en que
fuese
ella misma quien se vistiera de hombre, "sin forzarla"... es un decir,
claro. Todo un asunto de domeñar la voluntad. Y de
tratamiento
de las voluntades va la manera de enfocar la película. La
película se basa en la teoría de Bresson, un
tanto
minimalista, que quería añadir intensidad a los
personajes a través del control rígido de los
movimientos
de los actores, a través precisamente de la inexpresividad
(que
lleva a apreciar los mínimos). La inexpresividad les sienta
bien
a los eclesiásticos, claro, pero no menos bien a Juana,
presa de
sus iluminaciones. Queda muy bien retratada la manera en que el Sistema
totalitario (alegoría de los fascismos de la
época de
Bresson) no puede tolerar excepciones a su regla; a la manera del
maoísmo, de 1984
o del
panóptico foucaultiano (aquí una grieta en la
pared de la
celda de Juana, que da paso a la cámara)—hay que
vigilar,
castigar y hacer que haga "autocrítica voluntaria" la oveja
negra. Y seguidamente se procede a su destrucción. La
Iglesia en
especial tolera mal cualquier contacto directo con la divinidad que
cuestione su papel mediador. Los visionarios, místicos,
inspirados, son sospechosos para los
burócratas—sobre eso
tiene muy buenos ensayos José Ángel Valente. En
esta
película el sistema disciplinario va bien servido por la
severidad del método seguido por el director—que
también es un totalizante.
Minimalismo de gestos, y minimalismo de punto de vista,
también,
a base de repetitividad de enfoques e inmovilidad de la
cámara.
En blanco y negro, por supuesto. Un tanto beckettiano queda a veces el
resultado, más exactamente entre T. S. Eliot, Beckett,
Dreyer y
Eisenstein, haga usted un cóctel. Ahora bien, en absoluto me
convence esa teoría del "cinematógrafo" que
propugnaba
Bresson, supuestamente para vaciar al cine de "teatro"... Lo que
sí consigue es poner todo el proceso bajo un control
más
estricto del director (un poco como Beckett dictando los gestos y
movimientos de ojos a los actores en sus acotaciones). Se
vacía
artificialmente, de modo bastante sistemático, la
expresividad
de los actores y la interferencia de estilos de actuación
identificables, o que estén de moda—en ese
sentido, se
subordina el trabajo de los actores("modelos" decía Bresson,
no
quería ni actores) al Plan del director-Auteur. Pero el
resultado es en todo caso antes más teatral que menos.
Contribuye por cierto la repetición obsesiva de encuadres y
de
movimientos en la escena. Un teatro del siglo XX, pero teatro, por
supuesto. Todo esto (así como el rechazo a otros directores,
estilos, etc.) parece más bien una manera que
tenía
Bresson de ponerse anteojeras para hacer lo que quería hacer
a
su estilo—en absoluto una teoría fiable sobre la
relación mutua de cine y teatro. Hay que tener cuidado con
el
minimalismo, que a base de vaciar, no acabe en mini-malismo...
Y
es que quitar no es siempre añadir, a veces te encuentras
que
queda poca chicha.
No es siempre ese el caso en esta película, que a pesar de
su
dieta estricta tiene momentos inolvidables y no a base de
machaconería: lo son los primeros, y sobre todo las
secuencia
última, con Juana por fin vestida de mujer y andando a
pasitos
de falda de tubo hacia la hoguera—y el humo abstracto, y el
tronco quemado al final. Y sí, es en cierto modo
más
intensa que la de Besson. Pero Juana de Arco aún esperaba a
quien se haga con toda su
historia con más energía y ambición (y
no
sólo con unos planos selectos), y, aun al margen de las
batallitas, Besson también hizo cosas que no
habían hecho
sus predecesores... mal que les pese. Pero aún queda
material
aquí para futuros directores, me parece.
Hoy mi padre cumple los 76. ¡Felicidades! Esta
foto es del fin de semana pasado. Hay en el fotoblog
más fotos nuevas de Biescas, con algunos de los
diecisiete nietos... ¡todos no caben en la foto! Aunque
había varios de ellos brincando alrededor, en ese paseo que
nos
dimos por Arratiecho.
Acabo de enterarme de que ha muerto María
Antonia
Fatás. Siento dar la noticia a quien le apene. Fue
maestra
mía en Biescas ("la señorita María
Antonia", era
entonces), y era además mi vecina de arriba en la casa
de los maestros, cuando era niño. La ví la semana
pasada,
y aunque intenté darle ánimos, se veía
que estaba
muy débil, y que no había muchas posibilidades de
que
fuera a mejor. Pero nunca quieres pensar que la muerte pueda estar
sólo unas horas por delante—dices aquello de "no
hay
enfermo que no pueda vivir un año más, ni
niño que
no pueda caer fulminado de repente". Luego parece estúpido y
cruel no haberlos visitado más, a los enfermos, mientras
podías. Pero siempre ha de ser así. Las
últimas despedidas, normalmente, son retrospectivas. Se
reparte
así la pena. Aunque se le añade el sentimiento de
culpa
que nos dejan las muertes, de no haber atendido más a las
personas mientras vivían, creyendo que iban a seguir
viviendo.
Me recuerdan de mi última (última fue) visita:
"—y
cómo quiso despedirse de tí diciéndote
lo mejor
que sabía de tí"... Me
tenía aprecio, como
yo a ella. Y mucha gente más; pero murió sola,
tras haber
pasado la vida cuidando a su madre. Este es un cuadro suyo, de entre
otros que me
regaló
(pintaba por afición, y aunque a todos nos gustaban, ella no
tenía para sus pinturas más que comentarios
pesimistas,
resignados y escépticos...). Igual ella
sí que
sabía que se despedía, no sé.
Se dice que la novela corta de Stevenson Olalla, al igual
que Dr Jekyll y Mr
Hyde, se
originó en un sueño. Como hasta los mismos
sueños
se reelaboran al contarlos—cuánto más
los relatos
literarios basados en sueños—es imposible saber
con
certeza qué elementos fueron añadidos
conscientemente a
los sugeridos por el sueño. Pero sí
haría suponer
esta relación inconsciente una cierta motivación
profunda
y autoexpresiva en la historia.
Es una historia situada en España: un convaleciente
escocés (transposición aventurera del propio
Stevenson)
es acogido por una decaída familia de
aristócratas para
una estancia en su casona apartada. Trata con la madre, una
señora mayor que él, muy hermosa, aunque de mente
vacía; y también con el hijo Felipe, un tanto
simplón. Pasan
días hasta que ve a la hija de la casa, Olalla, y se enamora
de
ella inmediatamente. Olalla se parece a un retrato de una antepasada de
ella (una aristócrata cruel) que él tiene en su
cuarto;
aunque todo hace pensar que ella es espiritual, serena y apasionada,
casi una Santa Teresa. Guardan las distancias, pero la
obsesión del narrador
por Olalla crece. Un día, de repente, se hace el
huésped
una herida, y va a pedir una venda a su patrona, a la madre. La
plácida
señora de la casa, desconocida de pronto, abandona su
ausencia
mental y lo ataca salvajemente, mordiéndole en la herida
como
una fiera posesa. Sus hijos acuden, la encierran y logran salvarlo,
aunque está débil. Tras oír las
explicaciones
parciales de Olalla sobre "lo de su madre", le propone el narrador que
se vaya con él al extranjero; ella se niega; aunque
también está enamorada de él elige
quedarse por
sentido del deber y también por desconfianza de su propia
herencia: había una tendencia (a la licantropía,
al
parecer) en la familia, aunque no se sepa que ella la tenga.
Así
pues, elige quedarse, elige el deber y el sacrificio antes que la
tentación de la felicidad. Y el narrador se aleja,
llevándose de ella algo aprendido, aún
más valioso
que el enamoramiento que le sedujo en un principio.
Es curiosamente moderna la parte en la que Olalla describe la manera en
que está oprimida por su raza decadente. En cierto modo,
claro,
es una transposición o alegoría de la decadencia
de
España (si un tiempo fuerte, ya desmoronada), frente al
dinamismo de Gran Bretaña. Pero en lo relativo a la
proyección autobiográfica: Olalla expresa el
cansancio,
hastío y sentimiento de despersonalización que le
produce
la repetición de sus rasgos familiares a través
de las
generaciones. No se queda sólo por fidelidad a su madre,
sino
por lo que Freud llamaría un instinto tanático.
Siente
que su linaje está degenerado, y ha
decidido ponerle fin. No va a irse con el extranjero—es
decir, no
va a tener hijos.
Pocas veces habla Stevenson del propio fin de su linaje. En una de esas
ocasiones, lo hace por alusión a la búsqueda de
antepasados (celtas) en una carta a su primo Robert Stevenson (Vailima,
junio de 1894): "I can
expend myself in the person of an inglorious ancestor with perfect
comfort; or a disgraced, if I could find one. I suppose, perhaps, it is
more to me who am childless, and refrain with a certain shock from
looking forwards." Quizá unos años antes (Olalla es de 1885)
ni
siquiera lo
formulaba tan explícitamente.
En la figura de la madre de Olalla podemos ver un
símbolo complejo. Aparte de los sentidos
"españoles",
culturales, exóticos, góticos, etc., del
personaje,
están los
sentidos autobiográficos. Por una parte es un objeto
erótico desdoblado de Olalla (como lo está del
misterioso
retrato):
pero es una "figura materna", algo que podríamos relacionar
quizá con el matrimonio de Stevenson con una mujer diez
años mayor que él, y que (cuando se
escribió Olalla)
era improbable que fuese a tener hijos con el escritor.
Quizá la mujer real esté desdoblada en el cuento
en dos
figuras, un ideal femenino (Olalla) y una figura abyecta (su madre) en
la que no sólo se proyecta la incertidumbre del matrimonio
con
una mujer mayor, sino también se superpone otra de las
posibles
causas de la esterilidad de la pareja: la mala salud del escritor, que
sufría de tuberculosis. La tuberculosis también
se
desdobla de manera onírica: entre la herida honorable en
guerra
de la que sufre el narrador (y su accidente con un cristal
también)—y la
licantropía de la madre, a quien enloquece la vista y sabor
de
la sangre. La sangre en la boca es, por inversión, una
especie
de personificación de la tuberculosis. La
maldición
hereditaria se asocia, quizá, a
la conveniencia para el escritor de no tener hijos, y al
carácter contagioso de la enfermedad. También,
naturalmente, al hastío vital que le pudo producir su mala
salud
crónica. (Es de notar que un hijo de Fanny Stevenson, de un
matrimonio anterior, había muerto de tuberculosis).
Lo que el narrador ha aprendido de Olalla, mientras se aleja de ella,
es la aceptación de la
muerte—de la muerte completa, sin descendencia, y la
responsabilidad de hacer de eso un acto consciente. Quizá no
fuese ésta una decisión consciente por parte de
Stevenson, pero su
sueño le indicó que se enfrentase a su
extinción
personal—que se presenta, por otra parte, como un anticipo de
lo
que será la extinción final del género
humano.
Y en la historia lo expresa de modo indirecto, aceptable para
sí. por lo que tiene de desplazamiento hacia la figura de
Olalla. Dicen algunas teorías de la tragedia que la esencia
del
género se encuentra en la aceptación de la
muerte. En ese
sentido, Olalla
es,
posiblemente, un relato doblemente trágico, pues esta
aceptación de la muerte no está en juego
sólo en
el interior de la trama, sino en la génesis misma del
relato—en la autocomunicación con uno mismo que
ofrece
el sueño al escritor. Si la expresión final
difumina o
desvía un tanto del autor esa aceptación de la
muerte, lo
que se pierde en tragedia personal se gana en efecto de
sugestión—en esa indirección tan
necesaria para el
arte.
Me acabo de leer Éperons,
de Jacques Derrida, que analiza las relaciones entre la
noción de estilo y la concepción de la mujer en
Nietzsche. No es un libro claro—de hecho nos asegura el autor
que se ocultan en él sentidos que no descifraremos.
Termina con el análisis de una frase hallada
póstumamente entre las notas de Nietzsche:
" "Me he olvidado el paraguas" "
Lo pongo así, entre comillas, para que se vea que la nota
original incluía las comillas. Quizá sea esa
cualidad citacional la que le pica la curiosidad a Derrida. Que declara
la expresión indescifrable. ¿Será una
cita tomada de otra parte? ¿Un futuro ejemplo a utilizar?
¿Un recordatorio a sí mismo? ¿Una
frase en clave? ¿Algo garabateado al azar?
"Legible
como un escrito,
este inédito puede continuar secreto para siempre, no porque
contenga un secreto sino porque puede faltarle, y simular una verdad
escondida en sus pliegues.
Este
límite está prescrito por su estructura textual,
se confunde también con ella; y es ella, la que , en su
juego, provoca y descabalga al intérprete.
No
concluyáis de eso que haya que renunciar enseguida a saber
lo que quiere decir eso: sería otra vez la
reacción estetizante y oscurantista del hermeneuein.
Para tener en cuenta, lo más rigurosamente posible, este
límite estructural, a la escritura como resto marcante del
simulacro, hay que llevar, por el contrario, el desciframiento lo
más lejos posible. Un límite tal no llega al
borde de un saber para indicar un más allá:
atraviesa y divide un trabajo científico cuya
condición también es ese límite mismo,
trabajo que abre a sí mismo.
Si Nietzsche hubiese
querido decir algo, ¿no podría ser ese
límite de la voluntad de decir, como efecto de una voluntad
de poder necesariamente diferencial, y por tanto siempre dividida,
plegada, multiplicada?
Jamás se
podrá suspender la hipótesis, por lejos que
llevemos la interpretación a consciencia—la
totalidad del texto de Nietzsche quizá sea, enormemente, del
tipo "me he olvidado del paraguas".
Que es tanto como decir que ya no habría una "totalidad del
texto de Nietzsche", ni siquiera fragmentaria y aforística.
Como para exponerse a
los relámpagos o rayos de un inmenso trueno de risa. Sin
pararrayos y sin techo.
"Wir
Unverständlichen… denn wir wohnen den Blitzen immer
näher": "Nosotros los incomprensibles [título del
fragmento 371 de La
Gaya Ciencia] ¡porque habitamos siempre
cada vez más cerca del rayo!" Remóntese, poco
más arriba, al fragmento 365 que se cierra así:
("…¡ nosotros los hombres póstumos!")"
Y a continuación, así abre Derrida su
última sección:
"Un paso más.
Supongan que la totalidad, en cierto modo, de lo que yo (por
así decirlo) acabo de decir, sea un injerto
errático, quizá paródico,
eventualmente del tipo "me he olvidado el paraguas".
Si no lo es en su
totalidad, al menos este texto, que ya comenzáis a olvidar,
quizá lo sea en algunos de sus movimientos más
derrapantes, de modo que su indescifrabilidad se propaga sin medida.
Sin embargo, mi
discurso era tan claro como "me he ovidado el paraguas". Incluso
tenía—¿verdad?—algunas
virtudes o pesadeces retóricas, pedagógicas,
persuasivas.
Suponed sin embargo
que esté encriptado, que haya elegido yo tales y cuales
textos de Nietzsche (por ejemplo, "me he olvidado del paraguas"), tales
conceptos o tales palabras (por ejemplo "espolón") por
razones cuyo código e historia yo sea el único en
conocer. O aún más, por unas razones, una
historia, y un código, que para mí mismo no
tienen ninguna transparencia. En última instancia,
podríais decir también, no hay código
para uno solo. Pero podría haber una clave de este texto
entre yo y yo, contrato por el cual sumo más de uno.
Pero como yo y yo moriremos, sin duda, hay allí una
necesidad estructuralmente póstuma de mi
relación—y de la vuestra—con este texto
que no llega a sí mismo jamás.
El texto puede siempre quedarse a la vez abierto, ofrecido, e
indescifrable, sin que siquiera se sepa que es indescifrable."
Nos lleva a pensar Derrida que no es sólo el texto de
Nietzsche, o el suyo, o el mío, el que en efecto contiene
códigos privados, y sentidos secretos que se nos escapan
incluso a nosotros mismos. Todo texto, por necesidad, tiene lugar entre
el espacio de dos estilos: un estilo de escritura y un estilo de
lectura. Todo el texto está lleno de indicios, de
iconos—de lenguaje no verbal, aunque por estar tan lleno de
palabras, creamos que es todo lenguaje verbal. El texto
también habla con el cuerpo—el body
language del
texto, eso es el estilo de ese texto. Un estilo que cambia
según el estilo de quien lo lee.
Volviendo a Zaragoza a recoger el pendiente que nos
esperaba bajo la lluvia, aprovechamos para ver otra cosa que
teníamos pendiente, la película La
Vie en Rose (dir.
Olivier Dahan) Es uno de los raros casos que se me ocurren de una
película a la que se le cambia el título original
en francés (La
Môme) por otro.. también en
francés. Más identificable para el
público español, es cierto. Fuimos a verla en
parte por cotejar y comparar con el musical Piaf: Une vie en rose et noir,
donde vimos hace poco (en el Théâtre Dejazet de
París) una impresionante actuación de Natalie
Lhermitte cantando en vivo como la propia Piaf, y no exagero.
Según el autor de ese musical, allí iban a
atenerse estrictamente al mito de la Piaf. Aunque por lo que me parece
ver, la historia y el mito están a estas alturas bastante
entrelazados y... cualquiera los separa.
Desde una consideración histórica,
habría que atender un poquito a la Piaf de 1940 a
1945—la que cantó para los nazis. Eso no forma
parte del mito, desde luego, y no entra en los planes ni del musical ni
de la película. Ambos se centraban en Piaf vista por Piaf, y
allí no entraban mucho los nazis en
consideración: sólo la larga serie de parejas,
los enamoramientos compulsivos, amores de usar y tirar; y el mito
personal—la infancia saltimbanqui, entre burdeles, la
protección de Santa Teresita que le devolvió la
vista, el accidente de avión que le destrozó la
vida en pleno enamoramiento (antes de que se cansase), las drogas y
enfermedades alternadas con retornos de gran éxito, hasta la
destrucción final. Una tonadillera francesa a la tremenda,
que transformaba en grandes éxitos, filtrados por su voz,
los amores arrastrados que le destrozaban la vida.
Mucho más larga que en la película era la serie
de amores en la vida y en el musical—aquí no vemos
ni a Moustaki ni a Montand, otros pasan sin apenas
presentación… La película sugiere una
serie incompleta de episodios, nos muestra que podría contar
mucho más de lo que cuenta. También. Pero de los
años cuarenta en Francia—ni rastro. Cualquiera
diría que los pasó íntegramente en los
Estados Unidos, si nos atenemos a esta película.
Aún queda espacio para volver a reexaminar el mito.
La película, dicho esto, es magnífica. No hay que
perdérsela. La ambientación es impecable,
llevándonos desde la Francia casi decimonónica de
la infancia barriobajera de Edith, pasando por el lujo neoyorquino de
los cuarenta, hasta los años de los aeropuertos
internacionales, las autopistas, y los cantantes pop
yonkis—era inaugurada por ella misma. Impecable esta
representación de diversas épocas, tanto
más superpuestas cuanto que la película nos lleva
en flashback y flashforward desde la primera posguerra a la segunda.
Han destacado la actuación de Marion Cotillard, una de tres
actrices que interpretan a Piaf (desde los veinte hasta los cuarenta y
ocho años ella). Y en efecto, las tres son muy
buenas—todos son muy buenos—pero a esta Marion, por
favor, que le lleven directamente el Oscar a su casa sin esperar
más, el de la actriz principal y también el de la
secundaria, porque parece varias personas a la vez que parece talmente
la misma Piaf—a quien no se parece en absoluto, por otra
parte. Una actuación inolvidable, que deja chiquitas a todas
las que hemos visto en biopics similares recientes (Ray, Walk the Line, The Queen)…
Y si sólo fuese la actuación de Cotillard lo que
tiene esta película de primera línea, pero en
absoluto. Seguiría siendo un peliculón tremendo
sin ella—pero por favor que
le lleven el Oscar directamente y sin esperar a ver
más.
El planteamiento argumental es excelente. Comenzamos con una repelente
y desagradable Piaf madura, pagada de su éxito, superficial
hasta la exasperación y ahogándose en una fiesta
continua de drogas y alcohol. Mediante flashbacks vamos viendo a la vez
de dónde viene y a dónde va, y las razones de
todo ese extraño desfile donde Piaf va encargando
champán a gritos mientras su cohorte de empresarios, amigos,
dependientes y parásitos tranquiliza al personal y tira de
chequera.
Es, básicamente, la historia de una personalidad adictiva y
dependiente, procedente de una familia desestructurada, y mal crecida,
mal madurada, con necesidades emocionales ávidas y
destructivas, y una inseguridad e incertidumbre de base enterrada bajo
el éxito y los aplausos; una construcción de
muchos y de sí misma, que tiene que seguir pedaleando para
no caerse—es curiosa realmente la cohorte y la manera en que
la llevan, a la vez amigos que la protegen, esclavos que la temen, y
siniestros manipuladores que la drogan para exprimirle una
actuación más. Protegerla de sí misma
era lo más difícil, pues iba encaminada a la
autodestrucción. Tampoco la suerte la
acompañó, con sus múltiples
enfermedades que la llevaban a la morfina en círculo
vicioso… a los cuarenta y cinco años
parecía Piaf una octogenaria. Pero su voz estaba intacta,
joven y fuerte, y eso quizá acabó de arruinarla
llevándola a seguir cuando el cuerpo no daba más
de sí.
La môme, la cría, se titula la película
en francés, y dice mucho el título sobre la
visión del director (relectura irónica del nombre
artístico que la lanzó a la fama, la
môme Piaf). En cierto sentido nunca maduró: se
endureció y se arrugó (mal endurecida y mal
arrugada) pero emocionalmente nunca se hizo cargo responsablemente de
su vida, y la quemó como un niño al que le dan un
millón de pesetas y se compra un millón de
piruletas. No venía de la burguesía Piaf (pas dame, pas dame),
y esas cosas del ahorro, la prudencia vital, el qué
dirán, no iban con ella; se fundió la pasta en
una fiesta gloriosa digna del cateto más cateto.
Aquí en España hubiera sido tonadillera
analfabeta de las de torero y puñalá; en Francia,
el equivalente resultaron ser los matelots, legionarios y boxeadores,
que castigan bien a su mujer (es mi hem-bra) y la dejan amoratada
moralmente, entre alcohol y moraduras. Y viceversa, ella a ellos; "mon
manège à moi c'est toi", todo el día
girando, que si la vida es un tiovivo, si se para es un rollo; pasemos
a la montaña rusa, y luego al túnel del espanto.
(Nos
dice en la película: "¿Sabes que nací
el mismo
año que Billie Holiday?"—otra que tal...).
La técnica de los flashback impredecibles, sin mucho orden
ni concierto aparente (esto ha sido criticado) es
adecuadísima para dar cuenta de cómo el pasado
sigue presente, sigue gobernando el presente, no se ha superado, sino
que vuelve y vuelve, en las compulsiones del comportamiento, en el
delirium tremens, en las letras de las canciones que nos recuerdan algo
por lo que ya hemos pasado, y volveremos a pasar.
Cet air qui
m'obsède jour et nuit Cet air n'est pas
né d'aujourd'hui Il vient d'aussi loin
que je viens Traîné
par cent mille musiciens.
No partía de cero, precisamente, la Piaf, y la
ilusión de hacerlo la llevaba a repetir compulsivamente lo
que pensaba que había dejado atrás. Y vuelta a
las relaciones de dependencia y explotación, y al
enamoramiento insensato, y a la ducha de champán, y a la
ruptura escandalosa, y al túnel de las drogas. Para mito
nacional, esta adictiva compulsiva queda ciertamente poco edificante, y
así lo muestra la película, pero
también nos muestra otras caras del personaje que nos hacen
entenderlo poco a poco. La anciana prematura que ha quemado su vida
demasiado deprisa, recordando los momentos que la marcaron, y viendo en
sus últimos momentos cómo su vida desfila como
una colección insensata de escenas sin consistencia
suficiente: insensata la vida de los insensatos, como la de los sabios,
toda sound and fury, vista desde ahí; para vivir los grandes
amores hasta los posos hay que ser tonadillera sin estudios. En uno de
los últimos flashbacks descubrimos uno de tantos
años perdidos, una de tantas parejas perdidas
atrás: y vemos otra escena que la marcó y la hizo
huir hacia adelante: la muerte de su criatura por meningitis. Y
descuido, quizá… para pasar a convertirse en un
error más que queda atrás, y un fantasma que
volverá a atormentarla en los momentos finales. Y un indicio
de tantas otras cosas que quedan a medio hacer, a medio pensar, a medio
sentir.
También permiten los flashback terminar no con la muerte,
sino en pleno canto, en pleno comienzo de nuevo. Porque la
adicción a las drogas de Piaf se complementa con su
adicción al público. Esta se desarrolla
gradualmente: al principio es torpe, y hay que construir al personaje
(en rosa y en negro); allí la ayudan sus asesores. Pero
luego se vuelve ella el personaje, se amoldan mutuamente, y al final da
igual que escriba ella sus canciones o que se las escriban, la
compenetración entre la persona y el personaje es perfecta.
Y necesita además de la inyección de morfina el
subidón que le da el público, no sólo
para rellenar sus arcas y las de la cohorte, sino para terminar de
vivir su destino hasta el final, y terminar de convertirse en el sujeto
parlante de sus canciones, ya reducida a sus grabaciones—esa
otra versión del más allá y la
existencia angélica. En vida la vivía esa
existencia angélica (abstraída del mundo)
sólo durante los conciertos, y durante el delirio de la
morfina y del enamoramiento, tres drogas que la llevaban una a otra.
Y nos permite la película quedarnos con las dos verdades:
con la mentira del personaje construido, con el chute de morfina, con
las ordinarieces de diva barriobajera; y también con el
personaje sublimado con las canciones, en el que no sólo la
Piaf sino todos los que la oímos nos proyectamos sabiendo
que hay un tipo de verdad que sólo se encuentra en las
ilusiones y en las ficciones, y en las melodías que nos
vienen de tan atrás.
Hay una escena—uno de los "momentos
cinematográficos" como quien diría los "momentos
lingüísticos" de Hillis Miller: cuando el cine
trasciende el mero ilusionismo mimético juega abiertamente
con su capacidad de crear ilusiones que podemos confundir con la
realidad. Es uno de los momentos cruciales—tantos
hay—de la vida de la Piaf. Esta en plenos amores
adúlteros con su gran amor—tantos hay—el
boxeador Marcel Cerdan; ella en América, él en
Marruecos con su esposa. Le pide que viene, que busque una excusa, que
coja el primer vuelo—ahora, ahora. Y en efecto, se despierta
en los brazos de Marcel recién llegado, y lo abraza; va a
prepararle un café para darle la bienvenida, y se
extraña de las actitudes de su cohorte de seguidores, que
van errantes por el piso, la contemplan alicaídos, y apenas
se atreven a dirigirle la palabra. "Pero qué os pasa, para
qué habéis venido, qué me
queréis decir"—y es que la escena de la bienvenida
a Marcel es la expresión de un deseo o un delirio: en
realidad su avión se ha estrellado: ha muerto— eso
le dicen sus amigos mientras ella aúlla viendo la
habitación vacía, y corre llorando por el pasillo
para salir —una transición inmediata, imposible,
—directamente ante los focos a la escena del concierto, a
enseñarle al público, en vivo, el
espectáculo de sus emociones.
Ahí sigue el show, en las canciones y ahora
también en la pantalla: viviendo el momento y huyendo hacia
delante, une folle
farandole, pero con el pasado a cuestas. Como todos, pero
más. ¿Dejarlo atrás, al pasado que nos
ha hecho lo que somos? Ya querríamos—pero de eso, rien de rien.
Quién va a cuidar si no a los fantasmas. Nos
volverán en flashback.