Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) - Abril 2007

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Lunes 30 de abril de 2007

Night Thoughts

Esta noche me ha dado insomnio, y mientras daban las cuatro y las cinco y las seis, me he puesto a leer una revista académica que había acarreado conmigo hasta el pueblo, y vaya, veo que—ostrás—aparezco nombrado en ella; habla de un artículo que debí escribir por el 2000, resultado de lecturas y preocupaciones que habían empezado cinco años atrás. Increíblemente retrasado el volumen (la academia va a paso pausado), el artículo acabó apareciendo en 2005, y la reseña en 2006, y yo me la leo ahora. Dice ahí que mi artículo es "iluminador"—viene bien esa iluminación para los night thoughts. Y me lo leo ávidamente a ver qué más dice de mí. Qué bien, descubrir una reseña favorable así por sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que llevaba esa revista en la cartera a dondequiera que iba desde hace meses y aún no me la había leído.

Pero mientras sonaban las horas del reloj de la iglesia, casi notaba yo que no me animaba la reseña. Cierto, decía poco más de mí, hablando de un volumen colectivo Supongo que me incluye entre la lista de "distinguished contributors" que colaboraron con la editora del volumen. Si me hubiese dado más jabón la reseña, igual me hubiera animado la noche. Pero más que nada me entra un sentimiento de vacío que creo que al menos, ese sí, me dará tema para un post. Un poco de vacío por el hecho de que mis relaciones con la editora, catedrática de mi departamento, hayan ido de mal en peor en estos años desde que escribí este artículo.

Y me veía yo leyendo esta escueta reseña sobre mis actividades, que no creo que anime a nadie a leerme por favorable que sea. Era triste, verme leyendo la reseña con insomnio en mi pueblo, sin que nadie supiera nada del asunto. Quizá el reseñista también estaba insomne, leyendo una reseña sobre él. Quizá ni siquiera fuese favorable esa reseña. Una vez me leí un libro del reseñista, hace años: un libro sobre ficción futurista. Ahora se me hacía raro que él hubiese leído algo mío, y sobre todo que yo estuviese leyendo sobre esa lectura con tal sentimiento de la vanidad de todas las cosas (incluida la vanidad). Se me hacía poca cosa, incluso siniestra, que hubiese cosas que yo hubiese escrito y que estuviesen almacenadas en estantes oscuros, en una biblioteca cerrada. O, en América (estaba publicado en Nueva York el libro) quizá abiertas aún las bibliotecas… no, ya es de noche también en América, y en cualquier caso, los libros estarán cerrados, siempre está el texto a oscuras en un libro cerrado. Y qué pocas veces se abrirá, y qué escaso efecto tendrá cuando se abra.

No creo (aunque igual me equivoco) que se escriban muchas más reseñas sobre mis libros; los libros tienen su momento y su efecto, y luego pasan a la noche de los tiempos. La literatura es una ilusión que nos mantiene escribiendo, pero el escrito, la mayor parte de las veces, ya acaba de morir en el momento en que sale de tus dedos; el texto queda ahí al acecho por si alguien quiere pensarlo, pero normalmente nadie querrá. Dejamos tras de nosotros una estela de texto (creemos) pero pronto vuelve el agua a quedarse tranquila, y la biblioteca, sumergida.

Y el artículo… ¿de qué iba? Me acuerdo de que comentaba el cuento "Navidad" de Nabokov, cómo un padre estaba atormentado por su hijo que acababa de morir, y pensaba angustiado en las pisadas que aún quedaban marcadas de sus juegos, enterradas bajo la nieve. Había otra imagen: las colecciones de mariposas que dejó Nabokov en Rusia al irse, y cómo esperarían sin que nadie se ocupase de ellas durante años, o serían destrozados los clasificadores de cristal. Como para animar a cualquiera: me daba la impresión de que todo lo que escribimos es como dejar colecciones de mariposas almacenadas (o de sellos, casi igual de siniestro—me encuentro en el estante con la colección de sellos que empecé a hacer de crío, no la había visto en treinta años). Cuántos años coleccionando sellos para nada. Por lo menos me entretuve mientras los despegaba de las cartas, pero ahora apenas me reconozco en ese filatelista.

Y he pensado en mirar esta noche de insomino, con esta sensación de vacío que me había dejado mi reseña, los álbumes de fotos que había al lado del de los sellos, pero no lo he hecho. Tanto tiempo congelado; nos da la ilusión de que está almacenado en alguna parte. Pero es la realidad que sólo existe en cuanto la miramos (como decía Berkeley, y dicen ahora unos cuantos cuánticos, que sucede con toda la realidad). Alguna noche de insomnio existe esta realidad de los libros que normalmente no abrimos y de las fotos que normalmente no miramos, y de los recuerdos que normalmente olvidamos. Si todo va a pasar al olvido, normalmente aplicamos la estrategia de que pase cuanto antes. Es la vida que es un suicido simultáneo—pasando directamente al olvido, por no dar una vida póstuma a los resucitados que a veces se levantan en medio de la noche. Para qué haremos tantas fotos, tantos vídeos caseros, si la experiencia de verlos es terrorífica. El pasado que va con nosotros nos transforma en muertos vivientes—sobre todo cuando nos encontramos inesperadamente con viejos conocidos, primos con quienes no nos tratamos desde hace tiempo. En los funerales pasa—todos somos los difuntos.
 
En el Dream Team



Domingo 29 de abril de 2007

Otra historia con perla

- ¿Y cómo les has contado la historia ésta?
- Les he dicho que de repente has oído el tintineo de la perla que se caía, a cien kilómetros de distancia. Qué oído tan fino, pero cómo la ha oído tan lejos. Bueno, pues la ha oído tan lejos porque se había caído hace rato. Y ha terminado de oírlo cuando se ha llevado la mano a la oreja y se ha dado cuenta de que no tenía la perla. Y entonces es cuando ha oído el tintineo de la perla en el suelo.
- Pensarán que estoy loca. O que no me llegan las cosas al cerebro.
- Bueno, pues ha tardado en llegarte al cerebro, ¿no? Más de una hora.
- ¿Estará la perla? Si ha seguido lloviendo, igual no la ha visto nadie.
- Por tener esperanzas no tengas muchas. Quiero decir que no te lleves desilusión si no está. Pero bueno, claro que pensamos que también es probable que esté. Por eso vamos, supongo.
- Pero hay una cosa más. Estamos repitiendo una historia. Esto ya ha pasado antes. A mi madre le ha pasado. Era con el anillo; se lo había dejado en la playa, y volvió a por él. Le dijeron que igual aún lo encontraba. Menudo disgusto que se llevó. Y cuando volvió al sitio donde se lo había dejado, resulta que había subido la marea. Lo que pudo llorar mi madre. Pero le dijeron, Herminia, que igual aún lo encuentras. Y en efecto, al bajar la marea, se lo encontró, que se había enganchado a una caracola. A una piedra, o a una caracola. Caracola, dijo mi madre.
- Pues caracola sería. "Laaa caracooooo-laaaa."
- Así que por esto tengo la sensación de que lo vamos a encontrar. La gente dice que son leyendas urbanas, pero son historias que se repiten también. Es la suerte o porque Dios quiere.
- O la narratividad más bien. Si se encuentra, se cuenta. Pero eso no prueba nada.
- Lo vamos a encontrar. A eso vamos. No me lo creeré cuando te apees del coche y vayas directo a donde está la perla, y que no la haya visto nadie, y que me la enseñes, me parecerá que es una broma.
- La lluvia trabaja a nuestro favor. Si aún llueve en Zaragoza. Como llueva como aquí, nadie saldrá a la calle. Qué manera de llover, por Dios.

Llegamos a Zaragoza, hay mucha gente por la calle, ya no llueve. Vamos directamente al lugar donde se oyó el tintineo de la perla, y paramos el coche delante. Me apeo, voy directamente a la perla pasando entre la gente, y sin buscarla la recojo del suelo, mojada por la lluvia. Se la enseño a su dueña—le parece que es una broma.

Seleccionando


Sábado 28 de abril de 2007

Viaje a Capadocia

Me ha tocado (o me han regalado) una semana en Capadocia, con todos los gastos pagados en una serie de hoteles; para dos personas. Lástima que no me hayan regalado también el viaje hasta Capadocia.

Cuánto mejor hubiera sido—pero eso no toca nunca—una semana con gastos pagados en el Gran Hotel, enfrente de mi casa. O un viaje, todos gastos pagados, a mi pueblo, donde me voy esta tarde. Porque a Capadocia no tengo la menor intención de ir. Gracias de todos modos.

...

Pero cualquiera prevé los viajes que va a hacer, y cómo acaban. Voy a Biescas, me quedo allí cinco minutos, vuelvo a Zaragoza, me apeo del coche en la lluvia, me abro paso entre los viandantes, y recojo del suelo una perla del tamaño de un garbanzo. Allí estaba esperándome.

De paseo





Dos Arielles

—A cuál más desconocida por Espagne. Por fin localizo en YouTube una canción de Arielle, cantante francesa del género "indi-alternativo" pongamos, una de mis favoritas en esa línea. Aquí canta "Je suis si mince", de su disco Mortelle. No es la canción que más me gusta suya, pero a cambio el vídeo de Gaspar Noe es una obra de arte también bastante indialternativa:


Y la segunda Arielle, a no confundir con la anterior (algo imposible por otra parte): Arielle Dombasle, Caballero de la Legión de Honor, y además esposa del filósofo Bernard-Henri Lévy. Este caballero (Arielle, digo) ya salía en las películas de Eric Rohmer en los setenta... y aquí la tienen a la cantactriz, treinta años después, tan campante y en absoluto calva.  El vídeo (T. Gizolme) también es una obra de arte de otro género muy alternativo al primero.


Lucifero, quel giorno


Viernes 27 de abril de 2007

Recolectando Rockollections

¿Alguien se acuerda de "Rockollection"?—Del original de Laurent Voulzy, digo (—si es que existe un original de estas cosas)... pues mira que salieron imitaciones.

Quién nos iba a decir a los dieciséis años, cuando ya hacíamos el nostálgico con esta canción, que aquí estaríamos en el asilo con la mantica y la silla de ruedas, recordando nuestros primeros ejercicios de nostalgia... En Francia aún se ha vuelto a oír esta canción, pero en España la experiencia de resucitarla es un poquito más fuerte. Sobre todo teniendo en cuenta que la nostalgia de Voulzy se remontaba diez o quince años, pero ahora han pasado treinta desde que poníamos "Rockollection" en la sinfonola... Acordarse con nostalgia de "Rockollection", eso es nostalgia elevada al cuadrado, pour de vrais aficionados à la nostalgie.




Aquí hay otra versión—modificada, claro, es el estado natural de esta canción—cantada por Les Enfoirés en 2001:




Esas canciones que hablan de canciones... en realidad hablan del tiempo en que se oían esas canciones; por accidente creíamos que se oían. Ahora su relación con ese tiempo ya no es accidental sino necesaria, como nuestra relación con nuestro pasado, tan contingente que era mientras era sólo un presente.

Le jour où je vais partir je sens bien que ça va faire mal
Ma mère n'aime pas mon blouson et les franges de mon futal
Le long des autoroutes il y a de beaux paysages
J'ai ma guitare dans le dos et pas de rond pour le voyage
Et Bob Dylan chantait
Et Bob Dylan chantait
Un truc qui m'colle encore au cœur et au corps

Au printemps 76 je suis tombé fou amoureux
Ça m'a fait plutôt mal j'avais de l'eau dans les yeux
Ma p' tite poupée je t'emmène dans le pays de mes langueurs
Elle fait douceur douceur la musique que j'ai dans le cœur
Toute la nuit on s'aimait
Quand Donovan chantait
Un truc qui m'colle encore au cœur et au corps

Maintenant j'ai une guitare et je voyage organisé
Je me lève tous les jours trop tard
Et je vis aux Champs-Elysées
Je suis parti je ne sais où mais pas où je voulais aller
Dans ma tête y a des trous je me souviens plus des couplets
Y a des rêves qui sont cassés
Des airs qui partent en fumée
Des trucs qui m'collent encore au cœur et au corps




Les feuilles mortes



Facebook

Me acabo de apuntar a Facebook no porque tenga la menor intención de usarlo (creo) sino por ver qué era. Parece ser la sensación entre los estudiantes de otros sitios: aquí en España me parece que aún está por aterrizar si llega a aterrizar jamás.  La idea al parecer es que agregas allí toda tu existencia electrónica y te haces un seguimiento minuto a minuto. A mí, desde luego, me va a sobrar, porque no pertenezco a un club de amigos enamorados que se van siguiendo todo el día uno a otro—que por lo que veo parece el uso más propio del aparato este. O más bien parece servir para dedicarle más tiempo al control informatizado de la vida social que a la vida social—y para eso ya tengo suficiente tecnología.

Parece que (al contrario que en tantos blogs) la convención básica aquí es que apareces con tu propio nombre. Supongo que la gente hace lo le dicen que haga, básicamente, y aquí se lleva lo de aparecer cada uno con su supuestamente auténtica faz.

Incidentally, tiene este Facebook un absorbedor de blogs, así que ahí irá apareciendo, supongo, la tercera o cuarta o quinta o sexta versión de este blog. (Si contamos el de la universidad, el de Blogger, el de Blogia, el de Generación XXI, el de Planeta Aragón....). Se nos multiplican las entidades, como a Ocam las ces y las haches. Y las kas.

Flock y la integración total en red




Jueves 26 de abril de 2007

Poe-Tics of Topsight

Me he leído/releído/requeteleído el cuento de Poe "La carta robada" y la retahíla de comentarios críticos a que dio lugar coleccionados en The Purloined Poe: Lacan, Derrida, and Psychoanalytic Reading (ed. John P. Muller y Brian J. Richardson; Johns Hopkins UP, 1988). En efecto, el cuento va sobre ocultación, desvelamiento e interpretación, y se ha convertido en un caso célebre o piedra de toque para teorías interpretativas, especialmente desconstructivas y psicoanalíticas.

El cuento va de un astuto ministro que le roba a la reina una carta comprometedora, dándole el cambiazo por otra ante las narices del rey cuando ambos entran sin avisar en sus aposentos. La reina contaba con ocultar la carta a los ojos del rey por el procedimiento de no intentar esconderla, pero el ministro se da cuenta, se lleva la carta tranquilamente y chantajea a la reina. La reina intenta que el inspector jefe de policía recupere la carta, pero no hay manera de dar con ella en casa del ministro. Entra en escena el detective aficionado Dupin, trasunto de Poe. Intuyendo los procedimientos y modo de razonar del ministro, pronto descubre que la carta estaba a la vista, apenas vuelta del revés y disfrazada de otra carta. Con una distracción que prepara, la recupera, dándole el cambiazo por otra carta parecida. En la que indica al ministro de manera velada el final que le espera, y le recuerda una venganza personal que tenía pendiente—eso con las palabras de una tragedia sobre Atreo:
 
"—Un dessein si funeste
S'il n'est digne d'Atrée, est digne de Thyeste"

Jacques Lacan analiza el cuento como una especie de alegoría (o manifestación) de lo que llama el "itinerario del significante": los diversos sujetos se subordinan en efecto al papel que juegan en una estructura de repetición (compulsiva). Así pues, el cuento consta de dos escenas o momentos en los que los personajes se desplazan a una nueva posición en la cadena interpretativa, y pasan a ocupar el lugar que antes ocupaba la víctima de sus planes.

En la primera escena, el rey ocupa la posición de la ceguera (A); no ve la carta ni que la reina lo engaña o conspira contra él. La reina está en la postura en que está (B) porque ve que el rey no ve, y saca partido a ese privilegio perspectivístico—que aquí llamaré topsight o vista global de la situación. Pero el hecho mismo de que saque partido a esa ceguera del rey (dejando la carta a la vista) hace que caiga víctima de un personaje con una visión todavía más global (C): el tercero en discordia, el Ministro, que viene a completar el triángulo de posiciones. Lo que ve el ministro es que la Reina, desde su posición de topsight, se vuelve vulnerable: se cree invisible para un tercero por el hecho de que lo era para el primero, o más bien no cuenta con un tercero. Por eso este tercero coge la carta (objeto de deseo, símbolo del texto a poseer mediante la interpretación) y se la lleva.

Y a su vez, repite compulsivamente la maniobra que tan hábilmente había sabido intepretar. Pierde nuevamente el topsight, como lo había perdido la reina. Se confía—tan listo es—que deja la carta escondida en plena vista, para que la oculte su propia obviedad. Y funciona la maniobra con la policía (enviada por la reina, y ciega ahora por definición). El ministro cree que está aún en el vértice C del triángulo estructural número 1 (A: rey, B: reina: C: ministro)—pero en realidad ya ha pasado a ocupar la posición B, la posición de los que confían en su topsight:  mientras observa satisfecho la ceguera de la policía de la reina (A) no se da cuenta de que ya está en (B), y que Dupin, desde (C), ha constituido un nuevo triángulo desde el cual observa sus maniobras y estrategias.

Jacques Derrida mostraba cómo el analista mismo (Lacan) queda atrapado en este circuito interpretativo, y cómo al analizar las maniobras de Dupin ofrece un flanco vulnerable a quien observe, desconstructivamente, este proceso de lectura. Ya Dupin era un analista, y nos anunciaba que no podía escapar al circuito que analiza—no es posible el metalenguaje crítico no contaminado por el lenguaje objeto que está siendo analizado.

Pero Barbara Johnson señala que el análisis de Derrida ya estaba anunciado, o ya realizado, en Lacan, si no en Poe. Que la desconstrucción no añade gran cosa al cuento, pues este ya estaba autodesconstruido. Llega tarde Derrida—y Johnson, presumiblemente también—para observar una ceguera que no es tal, pues el relato, amplificado por el análisis, ha sacado a la luz el mecanismo compulsivo que rige la dialéctica ocultación/desvelamiento.

El cuento se convierte así en un reto para los intérpretes (que observan desde su posición de topsight la ceguera de quienes creen estar dominando la ceguera de un tercero). Y a la vez en una alegoría de que es inútil que lleven sus esfuerzos más allá: no harán sino repetir compulsivamente una estructura prefijada y seguir paso a paso el itinerario indicado ya por los personajes del relato.

Podría pues seguir indefinidamente la serie de mutuas desconstrucciones sin por ello iluminar mucho más el relato. En este libro hay lecturas de Marie Bonaparte, de Shoshana Felman, de Irene Harvey, de Jane Gallop, de Ross Chambers, de Norman Holland, de Liahna Klenman Babener, de François Peraldi, y de John Muller. Yo también hice mis pinitos interpretando la lectura desconstructiva-lacaniana de este cuento desde el punto de vista de la interacción comunicativa, en este artículo sobre "La espiral hermenéutica".

Venía a decir yo allí que un acto interpretativo atiende a ciertos elementos significativos del objeto: sus aspectos intencionales, y sus aspectos textuales, y algunos no intencionales, y algunos contextuales, para integrarlos mediante un sistema explicativo que dé cuenta tanto del plan consciente ofrecido por el autor (del texto objeto) como de los elementos inconscientes que ha percibido el intérprete cuando se recontextualiza el texto—elementos que interpreta a modo de síntomas, o de lenguaje gestual no conceptualizado y que sólo ahora, en esta interpretación, alcanza una fase verbal. El estilo, los elementos expresivos, "gratuitos" o no integrados en el modelo consciente de la obra ofrecido por la interpretación, son como la gestualidad textual. Cualquier interpretación puede elegir replicar sólo a la intención comunicativa percibida en la obra (o en el complejo formado por la obra y una lectura anterior)—es lo que llamamos crítica comprensiva, o colaboradora. O puede elegir interpretar como síntomas parte de la significación no integrada en ese complejo comunicativo, y ver la obra (o el complejo formado por la obra e interpretaciones anteriores, o la obra en un nuevo contexto) desde el cogote, o desde el vértice C del triángulo. Es lo que llamo crítica crítica, o unfriendly criticism.

Por ejemplo, para ser unfriendly con las diversas interpretaciones del cuento de Poe ofrecidas en The Purloined Poe, podríamos señalar algún elemento que obstaculice la figura textual tan limpita constituida por los críticos (en este caso la doble triangulación señalada por Lacan). Observemos que los dos triángulos o episodios del cuento no son exactamente una repetición uno del otro. En la primera escena, el ministro ve que la reina ve que el ministro ve que la reina ve que el rey no ve, y ve el ministro (a la vez) que la reina no ha previsto maniobras de defensa para quien vea eso, y que se encuentra atrapada en su propia estrategia. En la segunda escena, hay similaridades, pero enfrentado a Dupin, el ministro no ve que Dupin se está llevando la carta. Posiblemente ni siquiera sabe que está enfrentado a Dupin; tampoco sabe (como sabe la reina para mortificación suya) que está atrapado en su propia estrategia.

Podríamos elaborar una interpretación alegórica que utilizase este elemento que queda al margen de las interpretaciones. Quizá Derrida ya haya señalado en esta dirección general, claro, a pesar de que otros han venido y vienen a criticarle y a robarle la carta...

Es fácil ser (o intentar ser) excesivamente ingenioso a la hora de reutilizar, o alegorizar, este cuento. Es lo que le pasó a Derrida (según Johnson) por no aplicarse el cuento. Y eso que ya nos avisa Poe desde la primera palabra, el epígrafe pseudo-senequista: "nil sapientiae odiosius acumine nimio" (nada hay más aborrecible para la sabiduría que un exceso de ingenio). El cuento nos da a entender, entre líneas, que el protagonista Dupin no escapa a esta ironía del destino o repetición compulsiva:  al figurarse a sí mismo como Atreo vengándose de Tiestes, en las palabras que cierran el cuento, sugiere el relato que caerá sobre él (y que poco se lo sospecha) la maldición que asoló la casa de Atreo.

Quien tiene un esquema interpretativo tiene un plan. En mi clase de análisis narrativo, les digo a mis alumnos que siempre hay que tener un plan, porque quien tiene un plan tiene topsight, contempla desde la atalaya de su superior información a los pobres sujetos que van haciendo sus cosas sin plan. Ahora bien, todo plan falla, y un esquema habitual para la narración es estructurarla como la historia del fracaso de un plan.  (Y no es decir que no consigan a veces objetivos locales, los planes). Aunque tengan éxito, los planes tienen éxito de maneras no previstas; fracasan siempre más o menos, normalmente más que menos. Y esto sólo puede contarse desde una posición de topsight superior a la que ostentaba el planificador original—desde la atalaya de la retrospección.

Del mismo modo, toda estrategia interpretativa es desconstruible cuando es vista desde otro proyecto interpretativo: vemos desde ahí lo que no permite ver el ojo crítico en cuestión—el cogote del primer intérprete. Especialmente en el caso de la crítica crítica—pues la crítica amistosa más bien mira con el intérprete, desde su perspectiva o lo más cerca de ella, o le añade a esa visión crítica un instrumento óptico que la refuerce. La crítica crítica, por el contrario, busca identificar el punto ciego de la lectura de otro (y no es inmune, como demuestra una lectura de Paul de Man, Blindness and Insight, a sufrir una ceguera parecida a la que contempla en el otro).

Mi argumento sobre el cuento de Poe guarda, pues, cierta analogía con el de Ross Chambers, quien extrae del cuento la conclusión de que el sentido no está propiamente en el texto (en la carta) sino en la situación de ese texto en un contexto intepretativo, un sistema de relaciones en torno a ese texto:

"for all its insistence on textual drift and the absent signifier, "The Purloined Letter" does not deny meaning. Rather, it situates it, not in the domain of signs, but in the world of the relationships that signs serve to mediate. Dupin has 'a quarrel on hand . . . with some of the algebraists of Paris', and his disagreement with these specialists in signs (whose discipline depends precisely on the equivalence and substitutibility of signs)  stems from the fact that 'occasions may occur where x2+px is not altogether equal to q', or, in other words, that situations alter the value of signs and meaning is contextual."

También Ross Chambers admite que un artículo interpretativo como el suyo parece ponerse en la posición de Dupin, pero acaba reconociendo la superioridad del texto de Poe, más allá de los intérpretes anteriores. (Aunque, ¿no es ese texto más rico por las lecturas recibidas?). 

Del mismo modo, Norman Holland (a quien explicaba hoy en clase) reconoce el elemento de vanidad, de competitividad masculina e infantil, que tiene cuento en su justa de ingenios—una competitividad o vanidad contagiosa para los lectores:

"I share the ambition Poe reveals in Dupin's disquisition on mathematics, the feeling that his own intellect has powers not granted to lesser beings. How intelligent I thought myself when I was reading this story at thirteen; and I am not entirely over that vanity yet, as you can see by my choosing to write about a story that two major French thinkers have analyzed. They are all to be outwitted, all these fathers like the Prefect or the Minister, or, for that matter, Lacan or Derrida."

Para Holland, la lectura de Derrida surge de una necesidad de no creer, de desconfiar—podríamos pensar en la hermenéutica de la sospecha.  Pero hasta esta ausencia se convierte paradójicamente en presencia, dice: "Disbelief is itself a belief in disbelief". Cada cual sigue en la interpretación un trayecto que para Holland es una función de su personalidad, y le lleva a defender su crítca transaccional,a saber, "a criticism in which the critic works explicitly from his transaction of the text". La ventaja de reconocer esta transacción personal, para Holland, es que usamos las diferencias entre diversas lecturas para enriquecer la experiencia mutua del texto.  Tanto más, diría yo, si a través de nuestra transacción personal reconocemos elementos que están necesariamente presentes (aunque ignorados) en cualquier otra transacción personal con el texto.

Queda por ver cómo en otros casos (que atiendan menos a la generalidad de la experiencia) podemos absorber frente a lo que vemos —positivamente— en el texto, cómo podemos absorber, digo, la negatividad que supone la lectura de otro—la que no es la nuestra. Tanto más problema supone esto si somos transactivos, en efecto—¿cómo hacerle lugar a la transacción de otro? Parece que habremos de negarnos a nosotros mismos, con esa negatividad, o absorberla de algún modo, e integrarla en la manera en que vemos el texto finalmente, tras la-Lectura-Que-Hizo-el-Otro. (Quizá: el texto una vez transformado por el Otro).

Es especialmente interesante por eso el análisis de la negatividad que hace John Muller en "Negation in 'The Purloined Letter': Hegel, Poe, and Lacan". La interpretación se nos aparece así como una fenomenología del espíritu en términos hegelianos. Hegel, por cierto, era otro que se veía a sí mismo con topsight absoluto sobre la evolución del Espíritu y de la comprensión.

¿Por qué, se pregunta Muller, han de cambiar de lugar los sujetos en la estructura triangular A-B-C, una vez entran en posesión de la carta? Y responde interpretando esa tríada en términos de la tríada hegeliana tesis - antítesis - síntesis. La consciencia progresa mediante la negatividad de la antítesis y su subsiguiente negación en una síntesis interpretativa.

"Each moment of this complex process is initially given as if its truth were known with certainty; but as the assumed truth is examined, it is incommesurate with ongoing experience, it is negated and given up in dismay, and a new perspective takes its place" (345).

Hegel presenta este proceso dialéctico de superación de la negatividad (Aufhebung) como una serie triádica, cuyas posiciones se definen como el "en-sí", el "para-sí" y el "para-nosotros"—naturalmente, el nuevo esquema de consciencia que emerge como la estructura de las cosas es un esquema para nosotros, dice Hegel que "no es conocido para la consciencia que estamos observando" —lo cual nos coloca en una posición de topsight.  Esto tiene un precio, dice Hegel, que es vencer las resistencias del ego, que tiende a fijarse en su postura y a resistir el cambio o la asimilación de la negatividad. Prefiere las cosas familiares antes que el cambio a una mayor comprehensión: es la postura narcisista de la consciencia, feliz con lo que es y lo que tiene.

Pero una consciencia mayor es también un mayor reconocimiento de la intersubjetividad, a traves de la asimilación de ese momento negativo que supone la visión ajena. También para Hegel, señala Muller, es en la intersubjetividad donde se constituye la experiencia humana—así dice en la Fenomenología del Espíritu: "La naturaleza humana sólo existe realmente de hecho en la consecución de una comunidad de mentes". Es algo que podríamos relacionar el interaccionismo simbólico, y su búsqueda del sentido en una transacción comunicativa permanente, y no en el objeto semiótico en sí (no en la carta robada, sino en el uso que se hace de ella).

El efecto de verdad necesita para su mejor aparición contrastarse con una falsa conciencia a la que contemplamos como superada (topsight, aufhebung). La verdad, en tanto que desvelamiento de relaciones ocultas, necesita contemplarse panorámicamente, desde fuera. Aparece la estructura semiótica que la genera, en toda su visibilidad, cuando la vemos en los efectos que tiene para otro, para alguien cuya visión está atrapada por ese sistema semiótico, en tanto que nosotros contemplamos, olímpicamente, tanto el sistema que genera sentido como el ojo del otro posicionado en él. A este nivel semióticamente superior es a lo que llama Lacan lo simbólico (vértice B de la triangulación) reservando el nombre de lo imaginario (vértice C) para el sistema parcial e insuficiente que está contenido por nuestro propio sistema. (Lo "real", por cierto, sería el vértice A, punto ciego o desestructurado). Para Jane Gallop, "It is the imaginary as imaginary which constitutes the symbolic"—es decir, la percepción de un sistema semiótico como producto de una situacionalidad, un posicionamiento, un deseo... algo sólo visible en sus consecuencias desde afuera, desde una posición simbólica más elaborada, o un marco interpretativo más abarcador.

La posición imaginaria participa del narcisismo al pretender reducir el mundo al sistema percibido—no ve cómo ese sistema (imaginario) adquiere nuevo sentido al ser recontextualizado: el antiguo intérprete con ojo de lince es ciego al nuevo contexto. En última instancia, el sentido es lo que tenemos delante de las narices: el contexto global, y es esa misma generalidad lo que nos impide verlo. Stanley Rosen, en su libro sobre Hegel que cita John Muller, dice algo parecido cuando observa que "la esencia de la visibilidad, lo visible en tanto que visible, por tanto lo que lo es de modo más pleno o efectivo, es invisible" (1974, 146; traduzco).  Pero este surgimiento a la visibilidad del sentido es el primer paso para su negación o superación desde una consciencia superior. Cita Muller la Fenomenología del Espíritu de Hegel:

"Ya que lo que apareció en primer lugar como objeto se ha hundido para la consciencia al nivel inferior de la manera que ella tiene de conocerlo, y ya que el en-sí se convierte en un ser-para-la-consciencia del en-sí, es esto lo que deviene el nuevo objeto para la consciencia. Con esto una nueva modalidad de consciencia aparece en escena, para la cual la esencia es algo diferente de lo que era en el estadio previo. Es este hecho el que guía toda la serie de fases de consciencia en su secuencia necesaria". (Hegel, Phenomenology 1977: 56; traduzco, enfatizo, parafraseo...)

Esta objetualización de la otra consciencia es para Hegel analítica—crítica, podríamos decir; o crítica crítica, pues no se limita a reproducir la estructura de la primera mirada consciente B sobre el objeto A, sino que capta esa percepción como un nuevo objeto (C).—Objeto... objeto será para un cuarto en discordia (D), de momento no es objeto sino la verdad de la relación A-B tal como se manifiesta al topsight de C. La verdad es por tanto un constante proceso o aparecer—el pensamiento que según Aute "no puede tomar asiento / Que el pensamiento es estar / Siempre de paso".

El pensamiento estárá de paso, pero nosotros nos quedamos fijos (especialmente en nuestros textos) en una de esas actitudes narcisistas, parciales y objetualizables, mientras que el pensamiento va más allá y nos convierte en objeto de interpretación y análisis para ojos que nos observan sin que percibamos esa mirada.

Claro que este fenómeno está sucediendo en una multiplicidad de contextos locales—no sólo en la gran síntesis hegeliana de la idea que culmina, oh casualidad, en Hegel mismo como fin de la historia... —¿No le atacaría a Hegel la sospecha o temor de que era un objeto local, en lugar de ser la proa de la Idea abriéndose paso en el Absoluto? Hoy parece inevitable tener muy presente esta diseminación, que lleva también a relativizar la percepción superior de C sobre B y A. C ve la relación entre A y B, pero quizá no esté viendo otras cosas que ve B, o que ve A, por no hablar de las que ve D, otro miope o hipermétrope.

Volviendo a la interpretación hegeliana de Muller, podemos ver "The Purloined Letter" como un síntoma o intuición de esta negatividad que estructura la relación entre la acción y su interpretación. (Hay que tener en cuenta que la negatividad lingüística, para Muller, y Benveniste, y otros, a la vez señala y conserva lo negado, llamando la atención sobre ello como punto de referencia —a la vez que lo niega). Es cierto que hay una proporción desproporcionada de elementos negativos en el detalle lingüístico de este relato, y además la negatividad también organiza su macroestructura y la secuencia de acciones relatada:

"When we examine the story's action from this perspective of negation, we find that the story proceeds as a series of negating actions: that is, each action is a precise negation of a previous action of another and is, in turn, negated in the dialectical shifting of actors' positions. But in each negation the truth of the previous position is preserved. The Queen negates the King's power but preserves its role in her secretiveness as she turns the letter over and puts it down. (...)." (364).

Muller también alegoriza la carta (atento a su propio contexto interpretativo) cuando la ve en su carácter dinámico como un "puro significante" de la negación y emblema de la represión que conserva la experiencia en el hecho mismo de reprimirla de la consciencia. Este sistema de represión es identificado (lacanianamente) con los procesos simbólicos; el sujeto se acota y limita en la acción simbólica, que conlleva por tanto este elemento de negatividad y de delimitación frente a la consciencia del otro.

"Psychic structure is established only through that negation to which the subject must submit upon entering the register of the symbolic, and this fundamental splitting of the subject into an sich and für sich may be understood as constituting primary repression." (366).

Un sistema interpretativo es para Muller también un sistema de establecimiento de límites y de fijación de sentidos—de constitución de una verdad que resiste cualquier otro sistema de verdad, y las verdades que ese otro sistema hace aparecer. Las verdades son para Hegel (en esta interpretación que lo aproxima a los pragmatistas, o a los interaccionalistas simbólicos) un efecto comunicativo generado en el seno de una comunidad:

"For Hegel, truth is always embedded in a community that rests on the structure of language whose history includes 'the seriousness, the suffering, the patience, and the labour of the negative' (1977, 10)." (Muller 367).

Esto es para consolarse cuando le dicen a uno que es muy negativo— Poe también era negativo, nos dice Muller.

"For Poe—as for Hegel and Lacan—negation is the dynamic corollary of the ego's self-assured notions about reality" (367).

Normalmente ya tenemos a los demás para que nos hagan la labor negativa de corregir nuestro ego. Aunque hay quien es tan impaciente que va quemando etapas o autodesconstruyéndose sin esperar a que otro le haga la labor negativa. Es lo que Solger y Schlegel denominaban en poesía la ironía romántica—la relativización de las propias posturas asumidas por el sujeto poético, la ruptura de marco que nos muestra a un sujeto dinámico escapando de sus determinaciones autoimpuestas

—keeping one step ahead
Of the persecutor within.

Un poe-ma




Miércoles 25 de abril de 2007

Sindicatos con matones

Mañana tenemos elecciones sindicales en la Universidad, y supongo que votaré a cualquier sindicato aburrido como CSIF, limitado a la defensa de los intereses de los sindicados y el colectivo profesional en cuestión (poca novedad aquí, y poco ambicioso para un sindicato, pero es lo que más propiamente le va).

Votaría gustoso en otras circunstancias a uno de los "sindicatos mayoritarios", pero es algo que no pienso volver a hacer por el momento, debido a un incidente que tuve con ellos en la última huelga general, hace unos años. Fue la ocasión de esta carta que dirigí al Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, al Rector de la Universidad de Zaragoza y al director del Heraldo de Aragón, y en ella se explica el "incidente".

Deseo poner en su conocimiento un grave suceso que tuvo lugar en el Campus Universitario de la Plaza de San Francisco ayer, día 20 de junio, relacionado con la huelga general convocada por los sindicatos Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores, con el fin de que los responsables universitarios tomen las medidas oportunas para salvaguardar los derechos constitucionales que deben amparar la actividad universitaria.
    Vaya por delante mi posición sobre dicha huelga, posición que está legitimada por la Constitución y por lo que entiendo que es el sentir más generalizado al respecto: respeto tanto el derecho de huelga como el derecho al trabajo, y rechazo todo tipo de presión y violencia que intente restringir tanto uno como otro.
    Ayer me dirigía a mi puesto de trabajo en la Facultad de Filosofía y Letras cuando me encontré la entrada bloqueada por un contenedor de basuras atado a ella. Intenté apartar este obstáculo. Es, por cierto, una labor que no me debería corresponder a mí sino al personal de limpieza, o, dado el contexto de la jornada, al servicio de seguridad contratado por la Universidad. En cualquier caso, al momento se abalanzaron sobre  mí unas veinte personas que entre empujones (suyos) e  insultos (suyos) me impidieron el acceso al edificio. Estas personas llevaban los distintivos de los sindicatos convocantes de la huelga, en su mayoría los de Comisiones Obreras, y se autocalificaron como un “piquete informativo”. Al solicitarles información sobre qué derecho les amparaba para actuar como lo hacían, me contestaron con los insultos, groserías y despropósitos con los que está familiarizada toda persona que haya seguido los acontecimientos de este día: “fascista,” “cabrón,” “esquirol,” etc., y se me aseguró que no se iba a permitir a nadie la entrada al edificio. La postura defendida por dicho piquete, en la medida en que se pueda atender a las palabras emitidas por un grupo de exaltados que parecían pensar a base de consignas, era que si ellos hacían huelga debía hacerla todo el mundo, y que el orden constitucional al que yo apelé no existía para ellos, sino que por el contrario, en su opinión, cada persona actúa como quiere: que ellos querían impedirme la entrada y podían porque tenían la fuerza para ello. También se me informó de que podía agradecer que se tratase de un piquete “informativo” porque de lo contrario me hubieran dado, cito, “de hostias.”
    No nos corresponde a los universitarios resolver los asuntos a empujones e insultos, pero sí tenemos el deber de dejar claros los principios de nuestra actuación, y esa es la razón de este escrito. No se me escapa que este asunto puede despacharse con una sonrisa por lo bajo (“a quién se le ocurre ir a la Facultad el día de la huelga general”, etc.). Creo, sin embargo que tampoco se escapará a Vds. que es posible una lectura más inquietante de esta anécdota, una lectura según la cual la universidad aparecería como pasiva y oportunista, una presa fácil y cobarde, dócil e interesadamente ciega (me refiero aquí al desfase existente siempre entre la cifras de profesores que secundan oficialmente la huelga aceptando un descuento de su salario y la cifra de profesores que acuden a su trabajo o lo intentan). Esta interpretación de los hechos nos podría llevar a pensar que en efecto hay, si no fascismo, sí dejación y carne de fascismo en potencia tanto entre los universitarios como entre los sindicalistas. Es en este sentido en el que califico el asunto de grave. Ignoro si mi caso se repitió en diversas ocasiones, o si fui la única persona que intentó ir al trabajo, al margen de los servicios mínimos. En cualquier caso, sea este escrito el único en este sentido o uno más del montón, está aquí en juego, en un sentido y medida que creo entiende cualquier persona formada, el estado de derecho que nos ampara. Creo que la Universidad, como otras instituciones públicas de relevancia, no debe tolerar estas actuaciones, y si bien ya no es posible atender al orden público efectivo del día de ayer, sí es de la mayor importancia que se sienten bien claramente las posturas ético-políticas que dieron lugar a estos sucesos, y que quede claro que actuaciones como la que he descrito tienen consecuencias en el caso de que no haya una retractación. Sí es posible enmendar lo sucedido ayer en el orden de los principios y los valores, que es el que importa en última instancia.
    Solicito por tanto del Sr. Decano que, como responsable máximo del Centro que fue clausurado por la fuerza ayer, actúe como sigue en defensa de los principios que nos amparan, o cuide de que la instancia universitaria correspondiente lo haga en su nombre:
    a) Que se envíe una nota de protesta al Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón, como medios de comunicación representativos de nuestra comunidad, denunciando la actuación violenta de los piquetes sindicales en el campus de la Plaza de San Francisco, y anunciando la correspondiente investigación. No sería de recibo que se informe sin más que los piquetes cerraron un centro, como puede verse en el Heraldo de hoy, y que los responsables de ese centro no tengan nada que decir al respecto en ese u otro medio de comunicación.
    b) Que comunique este escrito a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, y se les solicite, en nombre de los responsables universitarios, que expongan por escrito su postura respecto de las actuaciones del piquete que he descrito.
    c) Que se solicite de dichos sindicatos que desautoricen por escrito y de manera pública las actuaciones de dicho piquete. Este es un punto de la máxima importancia, pues para salvar las cuestiones de principio debe quedar claro si según los sindicatos ese piquete queda avalado en sus actuaciones, es decir, si era un piquete apoyado por el sindicato o un simple grupo de gamberros. Parece claro que si los sindicatos niegan o dicen no conocer esa situación el piquete queda implícitamente desautorizado. Si se niegan a dar una respuesta por escrito, caso harto probable, estarán jugando a tirar la piedra y esconder la mano, y tampoco se estarán haciendo responsables de las actuaciones del piquete. Entiendo que en ambos casos la cuestión de principio queda salvada desde el punto de vista de la Universidad. Es crucial (en el sentido antes expuesto) que el Sr. Decano determine si los sindicatos avalan la actuación de su piquete y se hacen responsables de la la clausura de dicho edificio. En cuanto a los sindicatos, les convendría reflexionar seriamente sobre si es más ético para ellos retratarse del lado de la ley o del lado de sus piquetes, y sobre el deleznable valor ético de las medias tintas y las evasivas en este sentido.
    d) Que, en el caso de que los sindicatos convocantes avalen por escrito la actuación de dicho piquete, se proceda a través del departamento jurídico de la Universidad a interponer una denuncia contra los mismos ante los tribunales por alteración del orden público.
    e) Que, en el caso de que los sindicatos no se hagan responsables de esta actuación en un plazo de tiempo razonable, se envíe una nota a los periódicos mencionados, haciendo saber que tras una consulta con los sindicatos convocantes la Universidad ha determinado que la clausura por la fuerza de la Facultad de Filosofía y Letras el día 20 de junio no fue obra de los sindicatos sino de un grupo de gamberros que hacían un uso inadecuado de los distintivos sindicales.
    Entiendo que escribiendo esta instancia actúo, en la medida en que me corresponde, en defensa de las libertades tan mal interpretadas ayer por los sindicatos. Sería deseable que los responsables de los órganos de gobierno de la Universidad actúen igualmente en la medida que les corresponde, lo que a mi juicio significa proceder de la manera que he expuesto.
    Solicito asimismo del Ilmo. Sr. Decano que dé lectura a este escrito en la próxima Junta de Facultad, y envío copia del mismo al Ilmo. Sr. Director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana, al que pertenezco, para que también lo dé a conocer al Consejo de Departamento, así como al Sr. Director del Heraldo de Aragón, rogándole que publique este escrito en la sección de Cartas al Director. Apelo al Excmo. y Mfco. Sr. Rector, como garante de los derechos y libertades de los universitarios en el marco del presente ordenamiento constitucional, para que vele por la defensa de unos principios que no deben tomarse a la ligera ni darse por hechos, sino que deben defenderse cada día y en cada contexto. Y ruego también a V. E. M. disculpe lo que podría interpretarse como insolencia de dirigir un escrito a la vez al Rector y a un medio público, por ser infinitamente más importante en este caso la cuestión de principio que subyace.

    Es gracia que espera alcanzar del recto proceder de V. E. M./V.I.


Dirigí esta carta, como digo, dando cuenta de los hechos, y solicitando un gesto de protesta, al Decano de la Facultad, al Rector y al Director del Heraldo de Aragón. Ninguno de los tres se dignó contestarme, ni por supuesto hacer nada de lo sugerido, ni publicar la carta, en el caso del periódico (que era dirigido sin embargo por un profesor de la Facultad cerrada por matones). Un incidente insignificante (bah, que unos matones cierren la Universidad, pasa cualquier día, no es para darle importancia). A estos señores no les pareció digno de mayor comentario. Pero que a mí me ha hecho ver de manera muy distinta a estos sindicatos dispuestos a usar la fuerza bruta contra los argumentos y contra las leyes, en cuando no les convienen.  Me refiero en concreto a UGT y Comisiones Obreras, que fueron los que cerraron el campus con cadenas, y plantaron barricadas delante de la facultad y pusieron piquetes intimidatorios no para gritar a quien se acercase por allí, sino para echarlos de allí a empujones.

O a hostias, como me amenazó el portavoz del piquete con darme; ante lo cual no me pude reprimir y le solté la frase de Shrek:
– ¿Ah, sí? ¿Tú?... ¿y cuántos más?

Al CSIF, pongamos, no me lo imagino yo bien mandando matones uniformados a estos menesteres. A UGT y Comisiones, ya los he visto en acción, in first person.

¿Y a estos les voy a encomendar yo la defensa de mis derechos? ¿A éstos, que los pisotean en cuanto les pasa por las narices, y se restregan leyes y respeto cívico por el arco triunfo? Que me esperen sentados al lado de la urna.

Artefactos autodesconstruidos







Martes 24 de abril de 2007

La Universidad Digital, Reloaded

Bueno, es que no me lo creía, me lo he leído varias veces y aún me hacen los ojos chiribitas. No os perdáis el informe sobre la financiación de las universidades emanado de la Comisión de Financiación del Consejo de Coordinación Universitaria; está en Fírgoa, ese blog que debería estar el número uno de los favoritos en el navegador de todos los universitarios.

Aparte de reflexionar sobre la financiación, que era la tarea que tenía encomendada, la Comisión en cuestión decidió hacer una reflexión amplia, radical, sobre la Universidad. Radical pero radical. Progresiva, la llaman ellos. Progreso... a marcha de cangrejo, que diría Umberto Eco.

Empezamos con una evaluación del capital humano y el capital tecnológico (—El capital terminológico también es de no perdérselo, ojo al vocabulario). El modelo procurará adaptarse a las "tendencias internacionales recientes"—ya tiemblo; igual habría que hacer lo posible por cambiarlas más bien. Como siempre, el planteamiento de base de la responsabilidad social de la Universidad es que la Universidad debe responder a las demandas de la sociedad, entendiendo por tal no la sociedad, sino la Sociedad-menos-la-universidad: es decir, la filosofía de base es reducir la universidad a los intereses de la sociedad no universitaria (¿valdría decir: la eliminación de la universidad en cuanto tal?). La sociedad fuera de la universidad no demanda, que yo sepa, mayor conocimiento del Lineal B, o de la enfiteusis en la República Romana, o de la semiótica de la interacción textual. Así que fuera todas estas chorradas—(simplifico). La sociedad-menos-la-universidad quiere Formación Profesional, no quiere Universidad. Quiere rentabilidad social, entendida como eso, rentabilidad, no sé si me captan, las palabras son expresivas. Y Formación Profesional y rentabilidad, esto es lo que le quieren dar estos expertos comisionados... —¿universitarios?

Todo esto en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, donde la componente tecnológica se vuelve primordial… etc etc. Pero alto, no voy a discutir más las ideas financiadoras, quizá otro día. A lo que voy es al auténtico concepto de Universidad Tecnocrática, o Universidad Digital, digital a dedo, que pretenden promover estos Expertos. Expertos en desactivación de opiniones y en desmontaje de procesos democráticos. La calidad, a su entender, no se lleva bien con el pensamiento crítico y el gobierno democrático, eso parece claro.

Hay que desregular para que las universidades se autoseleccionen en centros docentes, centros investigadores, etc. Pero esta desregulación debe acompañarse de una regulación complementaria, que desactive los órganos democráticos de las universidades y transforme a nuestra penosa universidad actual en la Universidad Digital del fin de la historia, gobernada por la sinergia entre su financiación y su implantación social, a modo de empresa floreciente y especializada en un nicho del mercado—y dirigida, como digo, con criterios netamente digitales, o digitocráticos. Abrevio, que es para leérselo en vivo:

Se propone aquí seguir el modelo de ciertas reformas "progresivas" que se han dado en Europa, pues a pesar de la nueva LOU vamos a la cola y con leyes atrasadas. Cito esas reformas "progresivas":

- Mayor autonomía institucional de las universidades para fijar objetivos y estrategias, y mayor capacidad ejecutiva para gestionarlas.

(No se menciona aquí la cara B de esta desregulación, claro, en cuanto a qué objetivos podrían considerarse inaceptables generalmente, o qué procedimientos de gestión podrían atentar contra principios garantizados por la función pública, o por legislación laboral de la cual quedarían quizá exentas estas autónomas universidades).

- Reducción del peso de los colectivos académicos en la elección de los responsables ejecutivos principales de la universidad.

(Sí, han leído bien. Si no eligen los colectivos académicos a sus responsables, alguien se los elegirá, claro... Dígito político – empresarial).

- Participación creciente de directivos externos a las universidades, con bajo perfil político, en los máximos órganos de dirección.

(Los famosos gestores—¿externos? ¿Deslocalizados quizá? (¿¿¿???)—leer A Corporatization Checklist, —algo que nos va a pasar cada vez más).

- Designación directa de los decanos y los directores de departamento por el rector, presidente, etc.

(RELEAN. Sí, esto es lo que recomiendan al parecer nuestros "democráticos" rectores del Consejo de Coordinación Universitaria. Pero bueno—¿en qué país vivimos? ¿Vamos a volver ahora a la universidad franquista, o peor? —¿¿¿¿¿PERO ESTOS TIPOS QUE SE HAN CREÍDO?!!!!! ¿ESTO VA A PASAR SIN COMENTARIO NI LLAMADAS A CAPÍTULO A LOS RECTORES??? — ¿¿¿¿Representan estas ideas o estos individuos a la Universidad????? ¡Menudo golpe de mano desde dentro!)

- Importancia creciente de los órganos consultivos académicos en la fase de formación de la toma de decisiones.

(Ah. Pero... visto lo visto, a estas alturas ya no sé si se refieren a una consultoría especializada en temas académicos, o en un órgano consultivo designado por el propio Pachá-Rector, sabios consejeros elegidos a dedo también, o qué).

- Profesionalización creciente de los directivos de la gestión universitaria.

(Más de lo que venimos viendo. Pero mucho más piden, creo).

- Importancia creciente de la rendición de cuentas y reducción sustancial de los controles ex – ante.

(Donde dice cuentas, léase cuentas. Donde dice reducción sustancial de controles, léase reducción sustancial de controles).

Otro día, más... Hoy quería llamar la atención sobre este preámbulo, que pretende, ni más ni menos, cargarse los sistemas de control democrático interno de la universidad, para convertirla en un instrumento más dócil a los dictados y decisiones que lleguen piramidalmente desde arriba, a modo de gran empresa eficaz donde El Jefe está subordinado únicamente a los avatares del Beneficio. Y esta propuesta, si nadie dice nada en contra, es lo que emana del propio Consejo de Universidades, descontento con una LOU y una LOMLOU que obviamente se han quedado cortas a su juicio: queremos más formación profesional, más business-school por todo; menos actividad específicamente universitaria, y menos democracia interna. La Universidad Digital a Dedo, y si es posible controlada por ordenador para mejor seguimiento automatizado de los criterios de calidad: que sea Doblemente Digital.

¿Vamos a aguantar como borregos que nos lleven por allí nuestros supuestos representantes?

Ya verán como sí.


La FP Empresa-Universidad






Lunes 23 de abril Eye and Ide 2007

I—an eye

Algunas fotos nuevas cuelgo en Flickr, varias de la fiesta de San Jorge de esta mañana, al lado de casa. Pongo aquí otra, una de las más quedonas, en mi línea de fotos raritas. Esta la hice ayer con la ayuda de Evita:

Oscarello es mi crítico (y autocrítico) más duro; me dice:

"Ya no tengo tanta imaginación como cuando tenía cinco años. He perdido cinco años de imaginación. Y cuando tenga siete años, habré perdido un año más de imaginación. Tu tampoco tienes ahora tanta imaginación. Por eso te quedas clavado en el ordenador".

Expo 3








Mine I, thy days

La vanidad de Shakespeare, destilada y hecha poesía, se confiesa en un soneto dedicado no sólo a su joven amigo, sino también a sus futuros lectores. De la vanidad de ellos vive, se recarga y justifica la vanidad de él. Shakespeare ya sabe que tras su muerte se transformará en sus admiradores, y que éstos cojearán del mismo pie que él. Y que el joven amigo. Reflejos textuales para reflexionar; vanidad trascendida mediante la reflexión.... pero no eliminada, sino elevada a una nueva dimensión, una vez eliminada la pequeña objeción de la mortalidad. Cada uno se consuela con lo que tiene.

Sin of self-love possesseth all mine eye,
And all my soul, and all my every part;
And for this sin there is no remedy,
It is so grounded inward in my heart.
Methinks no face so gracious is as mine,
No shape so true, no truth of such account,
And for my self mine own worth do define,
As I all other in all worths surmount.
But when my glass shows me my self indeed
Beated and chopt with tanned antiquity,
Mine own self-love quite contrary I read:
Self, so self loving were iniquity.
   'Tis thee (my self) that for my self I praise,
   Painting my age with beauty of thy days.


Pecado de amor propio es el dueño de mi vista,
Y de mi alma toda, y de cada parte mía;
Y es pecado éste que no tiene curación,
Así está de enraizado dentro de mi corazón.
Pienso que no hay rostro agraciado como el mío,
Ni tipo tan bien hecho, ni verdad que cuente tanto;
Y hecha a mi medida la defino, mi valía,
Por superar a los demás en lo que valgo.
Pero cuando mi espejo me retrata de verdad,
Batido, hecho pedazos, como cuero repujado,
Mi amor propio lo leo entonces muy contrario:
Amar a un yo así engreído sería una iniquidad.
   Eres tú (yo, pues) lo que alabo cuando presumía,
   Pintando en mi edad antigua la belleza de tu día.





La noche de la Tempestad



Domingo 22 de abril de 2007

Notes on a Scandal

Vaya película tan desagradable. Bueno, no digo que no sea como la vida misma, pero vaya si es desagradable. Asunto básico: lesbiana sexagenaria (Barbara, Judi Dench), amargada profesora de instituto cuya agenda social es un "desierto ártico", se hace amiga siniestra de una colega novata (Sheba, Cate Blanchett). Decide apropiársela como araña a mariposa; la telaraña se la proporciona la propia novata, cuando descerebradamente se enrolla con un alumno y es descubierta por Barbara. La cosa es complicada en términos legales, y más porque Sheba es casada, tiene un marido mayor (antiguo profesor suyo) y una parejita de hijos, niña en la edad del pavo y un niño con síndrome de Down muy cargante. Aunque ellos lo llevan esto del Down con buen humor y soltura, al final... down down down. Peta la madre de familia bajo presiones psicológicas y frustraciones inconfesas, sueña con recuperar su vida donde la dejó cuando la sedujo su profesor (Bill Nighy) que también era casado... A esto se suman las frustraciones profesionales, con estudiantes extremadamente multirraciales en ambiente tenso, drogas, nulo pero nulo interés por el estudio... así que sin saber cómo se ve la pobre o la tonta enrollándose con un quinceañero muy hormonado que le tira los tejos. No se presenta esto como una historia de amor, sólo como una válvula de escape sexual para la tensión interna acumulada, pero menuda válvula que crea más tensión... Como se ve, la novelista y el guionista gustan de recrearse en las fragilidades o incoherencias humanas, y no es precisamente para apiadarse de ellas, sino para mostrar cómo interactúan. Su plato fuerte es, naturalmente, la solterona Barbara, que al descubrir al affair de su "amiga" le va apretando las tuercas, amenazándola con denunciarla a la vez que se le va aproximando, haciéndose imprescindible, haciendo manitas... y lo más incoherente de la película (aunque ni se puede decir esto con seguridad, tan descoyuntados internamente están los personajes) es que Sheba responde a la chantajista favorablemente, casi echándosele en los brazos, a la vez que guarda la distancia, claro, porque las fantasías de amistad lesbiana a lo Virginia Woolf son todo pajas mentales de Barbara. Esta narra voz en off, porque lleva un diario, desprecia a todos, es sarcástica, agresiva, y a la vez románticamente tonta como esas niñas de doce años con amiga favorita, pero se ha arrugado y amargado... Como se supondrá, Judi Dench ha trabajado su cara durante toda la vida para llegar a este personaje, y lo hace a la perfección (como los demás actores principales, por otra parte). Al sentirse minusvalorada, desata Barbara el escándalo haciendo correr un rumor. Significativamente, elige insinuárselo a uno de los muchos profesores a quienes se les cae la baba por la bella Sheba... al más vil, envidioso y rastrero. Que será naturalmente el que tire la primera piedra, aunque él era el primero que quería sondear a ver si Sheba estaba disponible para un rollete... Y así todo. Bajezas humanas, vilezas, y no me refiero precisamente al affair entre la profe y el niño (implausible gran amante, por cierto). Este pecado venial es voceado por la familia, los colegas, la prensa nacional, el poder judicial: hordas de reporteros van siguiendo a Sheba cuando su marido la echa de casa; decididamente algo va mal con la hipocresía ambiente de un país cuando semejante asunto se convierte en sensación mediática. Loud Rumour. Sheba es sólo un chivo expiatorio, porque estos casos no son precisamente raros. Ahora bien, una de las cosas más curiosas de la película es que ni juzga esto ni deja de juzgarlo ni lo relativiza: sólo lo utiliza como su medio ambiente para análisis de caracteres y relaciones envenenados. Vaya, si al final resulta que hasta me habrá gustado la película. Pero no, algo falla: es desagradable. Creo que la película es tan mezquina y asfixiante, a su manera, como los personajes que retrata; por ahí va la cosa. A veces cae, sintomáticamente, en el melodrama más mezquino y la caricatura (y hasta la alegoría—con deciros que se llama Covett la chupóptera moral...). El espectáculo, sin embargo, es educativo. Si Barbara es una narradora no fiable en su diario-voz en off, resulta que tampoco es mucho más fiable ningún otro personaje, ni el guionista, ni el director, ni el compositor; y eso nos deja sin muchos puntos de referencia; la vida vista a través de esta película es una tragicomedia grotesca y absurda. Y además, a todos nos interesa el escándalo: si no no la iríamos a ver. Así que pasen y vean.

Notes on a Scandal. Dir: Richard Eyre. Screenplay by Patrick Marber, based on the novel by Zoë Heller. Cast: Judi Dench, Andrew Simpson, Bill Nighy, Cate Blanchett. UK, 2006.


Sábado 21 de abril de 2007

La página 148

Qué cruz, llevo diecisiete años haciendo una bibliografía gigantesca (ésta), y de muchos libros no hay fin, dijo el sabio, todo vanidad. La última vez que la intenté imprimir, me salían cuarenta tomos tamaño tesis. No sólo es que no lleve camino de acabar, porque la gente sigue escribiendo libros a más velocidad de la que yo los apunto. Encima, resulta que desde que inicié la bibliografía se han multiplicado las tecnologías de edición, sobre todo la Web, pero es que además, la web ha hecho aumentar exponencialmente la capacidad de todo quisque para colaborar en la edición de montones de libros. La gente que antes intentaba malamente clavar un peipa en una revista académica, ahora se junta y —zaca!—Libro que te casco. A ficharlo, corre, que sale el siguiente.

Estamos interconectados. Para mí, problema, porque cada vez estoy más lejos de ponerme al día. Otro efecto que ha tenido la web en mi bibliografía es su reducción al absurdo. Que ya era absurda desde el principio, supongo (sobre todo en tanto que empeño vital)—pero es que ahora de repente ha salido, plaf, la Wikipedia, que como la hacen entre varios millones y está mejor planteada desde el principio, pues no hay quien compita con ella como herramienta bibliográfica. O con Amazon. Sin contar con otros varios miles de bibliografías más o menos ambiciosas que han ido apareciendo en la güeb a la vez que la mía. De hecho la misma Web es el libro universal que remite a sí mismo, ya es a la vez el fichero y el libro; Google y Amazon y los buscadores han dejado obsoletos los proyectos acumulativos del estilo de mi bibliografía. Única ventaja, que desde que tuve acceso a Internet, pude hacerla accesible allí, y en la red lleva doce años la bibliografía, en ediciones sucesivas cada vez más enormes y más obsoletas. Library


Aparte de reducir este trabajo al absurdo, la web me ha descuajeringado el sistema de trabajo. Yo hacía listas caóticas de libros, artículos, etc. (¡ahora también tengo que incluir las páginas web!) en un ordenador, y las iba ordenando en otro. Ahora todas mis listas atrasadas están acumulando polvo imaginario, decenas de miles de títulos... porque se me ocurrió abrir una lista aparte para las cosas más urgentes, en vista de que no daba abasto a poner todo. Y (era de esperar) se me ha inflado hasta límites desproporcionados la lista de urgencias; los otros pacientes ya harán cola para siempre. El año pasado, visto que la lista de urgencias ocupaba doscientas cincuenta páginas, le pegué un tajo, pasé las urgencias menos urgentes a la sala de los pasos perdidos, y la dejé en cien páginas. Pero claro, en vez de encoger, siguió creciendo. Porque por un lado le quito y por otro le pongo, aquí mismo en el ordenador cuando me pongo a trabajar me aparecen cien referencias interesantes, blogs, libros anunciados, artículos electrónicos... pues hale, a la lista, uf, y llevo ya meses intentando que no se pase la lista de la página 150, pero estoy atascado día tras día en la 148, es un pulso inhumano. Siento como su estuviese tapando con el dedo el boquete de una presa y que se me va a derrumbar todo el día que quite el dedo...

Acabará mi empresa archivadora archivada un día de estos, sin duda, como el Mundaneum de Paul Otlet (también conocido como el Internet de tarjetas bibliográficas), otro proyecto imposible, otro sueño de "el libro universal" (vía Tecnología Obsoleta )... Bueno, de ahí salió la Clasificación Decimal Universal; de aquí ni eso, por supuesto. Y para llegar a doce millones de referencias también me falta aún un poquito. Tant d'heures perdues au mirage des mots. Le voy a sugerir al de Tecnología Obsoleta que escriba un artículo sobre mí. Entretanto, le echo otra referencia más para clasificar al montón.

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Viernes 20 de abril de 2007

LOMLOU

Es curioso. Me he estado leyendo la LOMLOU, (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Universidades) que es la nueva versión de la normativa que nos regula, y no habla nunca de exámenes. Sí habla ochenta y ocho veces de evaluación, pero es siempre y en todo caso la evaluación de los profesores  y sobre todo de las titulaciones y programas. Quizá sea de esperar en una ley general. Sí alude una vez de pasada a la verificación de los conocimientos de los estudiantes... pero digamos que el acento no recae ahí.

¿O será,  más bien...  que hay mucha presuposición en todo el asunto? Ya se sabe para qué están las universidades; para impartir clases, hacer exámenes, expender títulos. Entre el nivel de presuposición existente al respecto, y los planes de transformación radical que vamos oyendo (pues se nos ha llegado a decir que no se van a evaluar conocimientos, sino trabajo realizado)... no sé si va a haber un punto de encuentro medianamente coherente. Variedad, desde luego, sí parece que va a haber. Será crucial para el estudiante (aún más que ahora) saber a qué universidad va a ir, lo que le van a dar ahí (título más o menos rápido, más o menos prestigioso, más o menos formación de tal o cual tipo), lo que le van a pedir (más o menos dinero, más o menos esfuerzo)... y actuar en consecuencia. Con la voluntad que hay de atender a la "relevancia social" y a la relación con el "entorno productivo" y la imbricación con la empresa... es de prever que los auténticos evaluadores con autoridad van a ser en última instancia los empresarios. Y que los conocimientos y habilidades que no interesen a los empresarios van a perder relevancia y autoridad, y que va a descender correlativamente el nivel de exigencia en esas materias. Hombre, a cambio, me felicito de que aparezcan referencias a la importancia del "pensamiento crítico" y su relevancia en la universidad. Peor sería que se estimulase por ley el conformismo: ese ya anda bastante bien servido.

Es llamativa, con respecto a la LOU, la aparición de criterios que atienden a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en órganos colegiados, equipos de investigación y en comisiones evaluadoras. No especifica, sin embargo, que deba haber igual número de rectoras que de rectores en el Consejo de Universidades; ay, se queda corto. Tampoco tiene para nada en cuenta a las minorías de orientación sexual, ni a los gitanos, ni a los inmigrantes (no se les asegura ninguna presencia equilibrada, y mira que son colectivos deprimidos...). Por no hablar de personas con hijos o sin hijos, o minusválidos físicos y psíquicos... Ni calvos y con pelo, que hay demasiados calvos en la universidad. De todos modos creo que se queda esto de las mujeres y los hombres a nivel un tanto testimonial, a menos que los estatutos desarrollen medios muy precisos de priorizar a unos investigadores sobre otros por ser mujeres, u hombres, o de retirar a alguno de los candidatos más votados por estar ocupando una plaza para mujeres... en fin, de todo veremos.

Por lo menos ahora sí que les han puesto nombre en la ley a las titulaciones: Grado, Máster y Doctorado. Han quedado licenciadas permanentemente las licenciaturas. También se unifican todas las Escuelas Universitarias, Politécnicas, etc., en "Escuelas". Desaparecen los profesores colaboradores, corta fue su vida, y se reducen los cuerpos docentes. Una cosa que sigue igual, en cambio, es la relación entre Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad. Ahora han quedado sólo estos dos cuerpos de funcionarios docentes, al desaparecer los catedráticos y titulares de escuelas universitarias. Y aquí no cambian sus funciones. Para quien no lo sepa: los catedráticos van antes en la jerarquía de prelación, pero no tienen funciones docentes ni investigadoras distintas de los Profesores Titulares. Ninguna. La única diferencia es que a) cobran más; b) pueden presentarse a elecciones de Rector (pero pocos son los llamados, jeje... y menos los elegidos); c) tiene que ir a las oposiciones de su cuerpo y a las del cuerpo vecino, menuda bicoca, aunque hay a quien le encanta; d) pueden formar parte de la comisión de reclamaciones. ¿Para esto tanto jaleo? Está el sueldo, no lo olviden. Y luego el prurito, claro; el pequeño objeto a; el privilegio de pertenecer al pequeño club de quienes entienden las diferencias entre líneas, y los procedimientos demasiado sutiles para que la ley se entere de ellos... cuestiones de fidelidades, y mutuos entendimientos, y tomas y dacas, y corralitos de poder—unas labores imprescindibles para la universidad. Cosas que sin duda se dan en el cuerpo de titulares... pero ¿quiénes son los expertos en el asunto y lo organizan? Eso no hay que buscarlo en la LOU ni en la LOMLOU, y no queda derogado en las disposiciones transitorias, por cierto.

No se aprecia ninguna modificación apocalíptica que nos obligue a insertarnos en grupos de investigación, si bien se menciona ese como uno de los marcos de la investigación. Pues en nuestro departamento demasiado se ve a los grupos apretar a la gente y a las normas y a la lógica para subordinarlos a sus intereses... por lo que se ve, con una base legal que va a seguir siendo insuficiente para justificar tanto aspaviento de que nos encontramos en un nuevo mundo con nuevas reglas. Si no entiendo mal la lógica de las cosas, la evaluación que tan prominentemente va apareciendo aquí se seguirá realizando en base a resultados, y no en base a proyectos de investigación. O mal camino llevaremos.

También se nos auguraban cosas como la desaparición de las áreas de conocimiento. (Ná menos). Y sí se flexibiliza un tanto su aplicación, hablando de "ámbitos" (que están por regular, supongo)—Los departamentos se organizan ahora en torno a los ámbitos, no a las áreas. Pero allí siguen las áreas para ubicar a los profesores y sus plazas, y el catálogo de áreas de siempre. Oséase que en mi gremio seguimos siendo, como antes, profesores de Filología Inglesa, y ahí seguiremos... mal que les pese a algunos filólogos con poca vocación de filólogos, no se han removido los cimientos del saber humano de unos meses a esta parte. 

Desde que entró en vigor la LOU, ha bajado escandalosamente la participación de los estudiantes en los órganos de gobierno. Me dicen que en todos, pero remitiéndome al que más conozco, el Consejo de mi departamento (donde tienen representación garantizada por ley)—han dejado totalmente de asistir los representantes, que antes iban alguno que otro, siempre menos (por supuesto) del número elegido. La generosa representación que en tiempos les daba la LRU se recortó a una fracción, con los nuevos aires aznarianos más que con la nueva ley, y ahora no lleva camino de cambiar la cosa. Pero, sobre todo, ha habido un cambio ambiental: los estudiantes parecen haber decidido que lo suyo es ir sacando la carrera (aprender, iba a decir, pero no confundamos medios con fines) y que allá se las ventilen los profesores con sus historietas. Pero es que es terrible y se dice pronto, pero es así: ni un representante va jamás al Consejo. Ni representante, ni representanta: aquí sí hay paridad absoluta. A nadie le preocupa el tema, por supuesto—yo aquí sólo lo hago constar, y me preocupa sólo en abstracto.

Pues no sé si ganará Rajoy estas próximas elecciones, pero para cuando las gane ya se perfila en el horizonte una nueva modificación que anunció de todo el sistema educativo, incluida la Universidad: La LOMLOMLOU, supongo que será. Tendremos que acostumbrarnos al todo fluye, aunque sigue habiendo cosas que no cambian—eso también, para bien y para mal.

Re-redactando la LOU






Balancing act

El que va a hacer falta para cuadrar el balance fin de mes de aquí al verano, y además irnos de vacaciones. Que ya están más o menos apañadas: otra vez a la puntita nortenorte de España, lo más cerca posible de Britannia, como John Dutton. balancing actEntretanto, hay que pagarle a los albañiles y carpinteros que estuvieron haciendo y deshaciendo por aquí, a my dentist is rich, a Hacienda... ay, no, que ayer estuve Haciendo la declaración (otra vez por la web) y me devuelven más de mil euros. Para la perfección del sistema, sólo faltaría que te los pudieses imprimir con la impresora, o que apareciesen en tu cuenta zas, al decir que "confirmas" el borrador. Otra cosa que trabaja a favor de mi balance: que me han nombrado por obligación para corregir los exámenes de selectividad (yawn...). En fin, con eso igual pago el recibo de la comunidad, y así vamos tirando. Como está el balance que no cuadra, les he escrito a Médicos sin Fronteras que se olviden de mi cuenta durante una temporada y que reduzcan los suculentos recibos que me venían pasando: los negritos del Sudán pagaran el pato, supongo. A cambio me han enviado un paquete de postales sin preguntar, como suelen hacer, el Club de Pintores con la Boca y con el Pie, para que les eche una mano de pintura, y algo habrá que darles... Entretanto, aquí me quedo sin viajar ni hacer puenting, para ahorrar un poco. Aparte, les decía a los nenes hoy que viajamos demasiado los occidentales—the occidental tourist, y no lo digo por mí precisamente, que yo sí que soy accidental, pero intento compensar los insensatos desplazamientos de mis compatriotas moviéndome lo menos posible. Porque los que sí se han tomado puente, desde ya, son mis alumnos: hoy viernes, y me han venido sólo tres alumnos a clase... ya preparando el lunes, fiesta magna del libro, y de San Jorge, y de Cervantes, y de Shakespeare, y del turismo ocasional. Y de la Fura del Baus, que creo que también van a hacer un curioso balancing act en mi barrio, colgados de numerosos cables para quien los vaya a ver. Bueno, igual hasta el Paseo Independencia sí que hago un extra y me estiro hasta allí, que es barato. Menos mal que ni quiero comprarme nada (ataraxia) ni tengo ganas de hacerle un regalo a nadie: a Miss Antropía, si acaso... No, en realidad ni a mí. Paso por ejemplo de comprarme las tan pregonadas Nuevas Obras Completas de Shakespeare (que son las viejas reviejas, menudo truco márketing lasnarices). Así que poco de nuevo sub sole... mientras el Estado va reponiendo gota a gota mis finanzas maltrechas aquí seguiremos agazapados haciendo memorias del subsole. De momento no me busco un pluriempleo. Mientras me pase como a Rajoy, que no sé cuánto gano, pues tan mal no puede ir la cosa.

Hurtos, Compras y Ecos



Jueves 19 de abril de 2007

Robert de Beaugrande

Robert de Beaugrande



Este señor que aquí veis, Robert de Beaugrande, no sólo tiene un estilo propio en el vestir, sino también en cuestiones de lingüística y crítica. Además de un filólogo como la copa de un pino, es un espíritu independiente y original, autor de estudios que han abierto nuevos caminos en lingüística del texto y en el análisis crítico del discurso. Ya en 1981 publicaba junto con Wolfgang Dressler Introduction to Text Linguistics, un libro que en su capacidad de integración estaba a años luz de lo que se solía llevar por entonces. No contento con romper muchos moldes teóricos, y estando ya de vuelta de todo, decició ya hace años pasar de los editores académicos y sus reglamentaciones y exigencias y protocolos y copyrights, y ha pasado a reeditar y regalar sus obras completas o casi en su sitio web, http://www.beaugrande.com

Hoy me ha mandado para la bibliografía un aviso de actualizaciones en su sitio web. Allí se encuentran, por ejemplo, cosas como Linguistic Theory: The Discourse of Fundamental Works A Friendly Grammar of English - Text Linguistics at the Millennium - "Critical Discourse Analysis and the New Patriotism" - A Survey of Contemporary Theoristso A New Introduction to the Study of Text and Discourse, también en español: Nueva introducción básica al estudio del texto y del discurso.   Y más y más escritos sobre semiótica, educación, política lingüística, sobre lingüística funcional y aplicada, sobre estudios de corpus, sobre manías y prejuicios del mundillo académico y editorial, polémicas con Chomsky o con Widdowson...

Su planteamiento: "If I advocate "freedom of access to knowledge and society', I cannot reach out by means of expensive or hard-to-find books". Una lástima, supongo, es que sus publicaciones han dejado repentinamente de tener calidad al pasar al estado de samizdat. Porque la calidad la otorga, como todo el mundo sabe, el editor, no el autor.

¡Enhorabuena, Dr. Beaugrande, y gracias! A ver si cunde el ejemplo. No creo.

Investigación ¿crítica?




Yo sí que estoy más evolucionado

Le pongo el siguiente comentario al artículo de Retiario "No hay más evolución", donde PP Cervera sostiene que todos los seres (bacterias, chimpancés y humanos) están igualmente evolucionados.... y que es una falacia creer que hay progreso en la evolución:


Estimado PP:

Creo que hay equívocos en el artículo, referidos al uso del término "evolucionado".

1) Todos los seres vivos existentes actualmente (o la inmensa mayoría) son igualmente evolucionados en un sentido muy básico que Vd. señala: que descienden de otros seres que existieron hace millones de años, a través de una larguísima cadena evolutiva. Y están cada uno adaptado a su medio ambiente actual, etc. OK.

2) Sin embargo, "evolucionado" también tiene otro sentido en el que SÍ hay "más evolución" en unos que en otros: la complejidad. Hay seres más simples y seres más complejos. Por ejemplo, hay seres muy "evolucionados" en el sentido (1), tanto como cualquier otro, que no son tan complejos como otros igualmente evolucionados en el sentido (1). Por ejemplo, no constituyen sociedades, no escriben blogs, etc.

La escala de la complejidad no es imaginaria ni mítica, pues ni la vida ni nadie más puede edificar sino sobre lo ya existente. (Es lo que se llama emergencia). En ese sentido, sí hay especies más evolucionadas que otras, es decir, más complejas (o que exhiben más y más complejos fenómenos emergentes). Y el ser humano es la especie más compleja. Entre otras cosas (pero no sólo por eso) porque la descripción de esa complejidad nos embarca, al ser nosotros los que ponemos el instrumento de descripción, en un regressus in infinitum.

Pero tranquilo: ¡mi comentario termina aquí mismo!

Gell-Mann: Consciencia, reducción y emergencia



Miércoles 18 de abril de 2007

Escaparate roto

Le han vuelto a romper el escaparate al Comercio Sol, una tienda china al lado de la Universidad. Bueno, lo que le rompieron el año pasado fue la puerta. Me pregunto si será por casualidad, y me contesto que es improbable. Que seguramente (y especulo) tiene algo que ver con alguien que les tiene manía a los comercios chinos. Al menos nunca he visto otro negocio que le hayan roto dos veces las lunas tan seguido. Si me preguntan a mí, hay xenofobia por allí (llamadlo racismo si queréis), y mucho. Otra cosa, o la misma, es que a la gente le alarme o disguste lo mucho que trabajan los chinos. Que igual viene por allí la cosa. Envidia, y competencia desleal (la del que rompe el escaparate del vecino, digo).

El complot de los negros



Martes 17 de abril de 2007

Somos la peste

Me acabo de empezar a leer el último premio Goncourt, Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, una impresionante novela sobre el genocidio nazi, y la participación en él del narrador, viejo nazi y genocida, buen burgués discreto, y jamás represaliado. Viene a sacar las últimas consecuencias de lo que Hannah Arendt llamaba "la banalidad del mal" en su libro Eichmann en Jerusalén. Ya no es sólo que Eichmann fuese un tipo vulgar, en lugar de un demente psicópata; lo malo es que a fuerza de vulgaridad, todos somos como Eichmann. Que Eichmann es, como su nombre indica...—Everyman. Lo terrible, nos muestra la novela, no son tanto los asesinos locos, como el de la Universidad de Virginia de ayer, sino la gente de orden que sigue la corriente, y que yendo donde va la gente, acaba cometiendo las mayores atrocidades: por inercia, por disciplina, por indiferencia, por cobardía, por interés, por comodidad, por autoengaño, por seguidismo... Por no sacar los pies del tiesto, básicamente. Ya no digo los que seguían a Hitler, sino los que siguen a Bush en sus guerras preventivas, o a los terroristas en sus "procesos de paz", o a Ibarreche camino de su roble, o al cacique de turno...  El madera de psicópata o el líder iluminado al frente, los borregos detrás, o quizá los borregos aupando al psicópata por el proceso natural de las cosas. Y así pasa siempre lo que pasa. Pocos se libran, o nadie. Hasta Hannah Arendt fue amante primero, y amiga íntima siempre, del rector nazi Heidegger.

Se abre la novela con una autojustificación inicial, bastante escalofriante, en la que el narrador nos pide a todos ("hermanos humanos" nos llama este individuo) que no lo juzguemos precipitadamente como una bestia abyecta—pues no es ni mejor ni peor que nosotros. Para ser un unreliable narrator, un narrador poco fiable, nos deja bastante poco satisfechos. No podemos fiarnos ni de su poca fiabilidad—vamos, que argumenta que todos somos tan poco fiables como él. Que él es un tipo normal, que es como nosotros, sin más. Y nos deja casi convencidos de que en efecto es así.... Qué digo casi. A mí me deja convencido de que soy la peste.

Adivino vuestros pensamientos: He aquí un hombre bien malvado, os decís, un mal hombre, abreviando, un tipo sucio se mire como se mire, que debería pudrirse en la cárcel mejor que endosarnos su filosofía confusa de viejo fascista medio arrepentido. En lo de fascismo, no confundamos todas las cosas, y en lo que se refiere a mi responsabilidad penal, no prejuzguéis, aún no he contado mi historia; en cuanto a la cuestión de mi responsabilidad moral, permitidme algunas consideraciones. Los filósofos políticos han observado a menudo que en tiempos de guerra el ciudadano, varón al menos, pierde uno de sus derechos más elementales, el derecho a vivir, y eso desde la Revolución Francesa y la invención del reclutamiento obligatorio, principio ahora universalmente admitido, o casi. Pero rara vez han observado que ese ciudadano pierde a la vez otro derecho, igual de elemental y para él quizá todavía más vital, en lo referente a la idea que se hace de sí mismo como persona civilizada: el derecho a no matar. Nadie te pide tu opinión. El hombre que está de pie sobre la fosa común, en la mayor parte de los casos, no ha pedido estar ahí—igual que no lo ha pedido el que está tumbado, muerto o agonizante, en el fondo de esa misma fosa. Me objetaréis que matar a otro militar en combate no es la misma cosa que matar a un civil desarmado; las leyes de la guerra permiten una cosa y la otra no; la moral corriente lo mismo. Un buen argumento en abstracto, ciertamente, pero que en absoluto tiene en cuenta las condiciones del conflicto en cuestión. La distinción completamente arbitraria establecida después de la guerra entre las "operaciones militares" por una parte, equivalentes a las de cualquier otro conflicto, y las "atrocidades" por otro, llevadas a cabo por una minoría de sádicos y de chiflados, es, como espero mostrar, una fantasía consoladora de los vencedores—de los vencedores occidentales, debería especificar, puesto que los soviéticos, con toda su retórica, siempre entendieron de qué iba la cosa: Stalin, después de mayo de 1945 y pasados ya los primeros gestos para la galería, se mofaba infinitamente de una "justicia" ilusoria; quería mano dura, lo concreto, esclavos y material para levantar y reconstruir, no remordimientos ni lamentaciones, porque sabía tan bien como nosotros que los difuntos no oyen el llanto, y que los remordimientos no ponen judías en el puchero. No invocaré a la Befehlnotstand, la obediencia debida a las órdenes tan apreciada por nuestros buenos abogados alemanes. Lo que hice, lo hice con pleno conocimiento de causa, pensando que se trataba de mi deber y que era necesario que se hiciese, por desagradable y miserable que fuese. La guerra total es eso también: el civil ya no existe, y entre el niño judío gaseado o fusilado y el niño alemán muerto bajo las bombas incendiarias, no hay sino una diferencia de medios: esas dos muertes eran igualmente vanas, ninguna de las dos abrevió la guerra ni un segundo; pero en los dos casos, el hombre o los hombres que los mataron creían que era justo y necesario; si se equivocaron, ¿a quién hay que culpar? Lo que digo sigue siendo cierto aunque se distinga artificialmente de la guerra eso que el abogado judío Lempkin ha bautizado como el genocidio, haciendo notar que en nuestro siglo al menos no ha habido nunca un genocidio sin guerra, que el genocidio no existe fuera de la guerra, y que como la guerra, se trata de un fenómeno colectivo: el genocidio moderno es un proceso infligido a las masas, por las masas, y para las masas. Es también, en el caso que nos ocupa, un proceso segmentado por las exigencias de los métodos industriales. Del mismo modo que, según Marx, el obrero está alienado con respecto al producto de su trabajo, en el genocidio o en la guerra total en su foma moderna, el ejecutor está alienado con respecto al producto de su acción. Esto vale incluso en el caso en el que un hombre coloca un fusil contra la cabeza de otro hombre y acciona el gatillo. Porque la víctima ha sido traída allí por otros hombres, su muerte ha sido decidida por otros más, y el tirador también sabe que no es sino el último eslabón de una cadena muy larga, y que no tiene que hacerse más preguntas de las que se hace un miembro de un peloton que en la vida civil ejecuta a un hombre debidamente condenado por las leyes. El tirador sabe que es el azar el que hace que sea él quien dispare, que su camarada esté de centinela, y que un tercero conduzca el camión. Todo lo más podrá intentar cambiar su puesto con el guarda o el chófer. Otro ejemplo, sacado de la abundante literatura histórica y no de mi experiencia personal: el del programa de exterminación de los discapacitados severos y de los enfermos mentales alemanes, conocido como programa "Eutanasia" o "T-4", llevado a efecto dos años antes del programa "Solución final". Aquí, los enfermos seleccionados en el marco de un dispositivo legal eran acogidos en un edificio por enfermeras profesionales, que los apuntaban en el registro y los desnudaban; había médicos que los examinaban y los conducían a un cuarto cerrado; un obrero administraba el gas; otros limpiaban; un policía extendía el certificado de defunción. Interrogada tras la guerra, cada una de esas personas dice: ¿Culpable, yo? La enfermera no mató a nadie; no ha hecho más que desnudar y calmar a los enfermos, gestos ordinarios de su profesión. El médico tampoco ha matado, simplemente confirmó un diagnóstico según criterios establecidos por otras instancias. El encargado que abre el grifo del gas, el que está por tanto más cercano al asesinato en el tiempo y el espacio, efectúa una función técnica bajo el control de sus superiores y de los médicos. Los obreros que vacían la cámara proporcionan una trabajo necesario de saneamiento, que además es bastante repugnante. El policía sigue su procedimiento, que es constatar un fallecimiento y dejar constancia de que ha tenido lugar sin violación de las leyes vigentes. ¿Quién es culpable, pues? ¿Todos, o ninguno? ¿Por qué el obrero asignado al gas habría de ser más culpable que el obrero asignado a las calderas, al jardín, a los vehículos? Lo mismo sucede con todas las facetas de esta inmensa empresa. El guardaagujas del ferrocarril, por ejemplo, ¿es culpable de la muerte de los judíos que él dirige hacia un campo de concentración? Ese operario es un funcionario, hace el mismo trabajo desde hace veinte años, cambia las agujas de la vía según un plan, no tiene por qué saber lo que hay dentro. No es por su culpa si se transporta a esos judíos, vía su cambio de agujas, de un punto A a un punto B, donde los matan. Y sin embargo ese guardaagujas juega un papel crucial en el trabajo de exterminación: sin él, el tren de judíos no puede llegar al punto B. Lo mismo el funcionario encargado de requisar apartamentos para los siniestrados por los bombardeos, el impresor que prepara los carteles de deportación, el suministrador que vende cemento armado o alambre de espino a las SS, el suboficial de intendencia que hace el reparto de gasolina a un Teilkommando de la SP, y Dios en las alturas que permite todo esto. Claro, se pueden establecer niveles de responsabilidad penal relativamente precisos, que permiten condenar a unos y de dejar a todos los otros a su conciencia propia, a poco que la tengan; tanto más fácil cuanto que se dictan las leyes tras los hechos, como en Nuremberg. Pero incluso allí hicieron más o menos lo primero que salió. ¿Por qué colgar a Streicher, ese mierda impotente, pero no al siniestro von dem Bach-Zelewski? ¿Por qué colgaron a mi superior, Rudolf Brandt, y no al de él, Wolff? ¿Por qué colgar al ministro Frick y no a su subordinado Stuckart, que le hacía todo el trabajo? Un hombre con suerte, este Stuckart, que nunca se manchó las manos más que con tinta, nunca con sangre. Repito, aclarando: no intento decir que no soy culpable de tal o cual acción. Soy culpable, vosotros no—vale. Pero deberíais sin embargo ser capaces de deciros que lo que he hecho yo, también vosotros lo habríais hecho. Quizá con menos celo, pero quizá también con menos desesperación, sea como sea lo habríais hecho de un modo u otro. Creo que se me puede permitir concluir como un hecho establecido por la historia moderna que todo el mundo, o casi, en un conjunto de circunstancias dado, hace lo que le dicen, y, con perdón, hay pocas probabilidades de que usted sea la excepción, como no lo fui yo. Si habéis nacido en un país o en una época donde no sólo no viene nadie a matar a vuestra esposa, a vuestros hijos, sino que además nadie viene a pediros que matéis a las esposas o hijos de otros, bendecid al Señor y os podéis ir en paz. Pero quedaos siempre con este pensamiento en el espíritu: quizá haya tenido usted más suerte que yo, pero no es usted mejor. Porque si tiene usted la arrogancia de pensar que sí lo es, allí empieza el peligro. Se acostumbra a oponer el Estado, totalitario o no, al hombre ordinario—chinche o junco. Pero se olvida entonces que el Estado está compuesto de hombres, todos más o menos ordinarios, cada uno con su vida, su historia, la serie de casualidades que han hecho que un día se encontró en el lado bueno del fusil o de la hoja de papel mientras que otros se encuentran en el malo. Este recorrido muy rara vez es objeto de una elección, ni siquiera de una predisposición. Las víctimas, en la inmensa mayoría de los casos, no fueron torturadas o matadas porque fuesen buenos; del mismo modo, sus verdugos no los atormentaron porque ellos fuesen malos. Sería un poco ingenuo creer eso, y basta con estar familiarizado con cualquier burocracia, incluso la de la Cruz Roja, para convencerse. Stalin, por cierto, proporcionó una demostración elocuente de esto que digo, tranformando a cada generación de verdugos en víctimas de la generación siguiente, sin que por eso llegasen a faltarle jamás verdugos. Pues bien, la maquinaria del Estado está hecha de la misma aglomeración de arena frágil que lo que va moliendo grano a grano. Existe porque todo el mundo está de acuerdo para que exista, incluso (a menudo hasta el último minuto) sus víctimas. Sin los Höss, los Eichmann, los Goglidze, los Vychinski, pero también sin los guardaagujas de los trenes, los fabricantes de cemento armado y los contables de los ministerios, un Stalin o un Hitler no son más que un odre inflado de odio y de terrores impotentes. Decir que la amplia mayoría de los gestores de los procesos de exterminación no eran sádicos o anormales es ahora casi un lugar común. Sádicos, pirados, los hubo, claro, como en todas las guerras, y cometieron atrocideades sin nombre, es cierto. También es cierto que las SS podrían haber intensificado sus esfuerzos por controlar a esta gente, aunque hizo más de los que se suele pensar; y eso no es evidente: id a preguntarles a los generales franceses, buenos problemas que les daban, en Argelia, sus alcohólicos, sus violadores, sus asesinos de oficiales. Pero el problema no está allí. Chiflados los hay por todas partes, a todas horas. Por nuestros pacíficos barrios residenciales pululan los pedófilos y los psicópatas, por nuestros refugios nocturnos, los locos furiosos megalómanos; algunos de hecho se convierten en un problema, matan a dos, a tres, a diez, incluso a cincuenta personas—luego, ese mismo Estado que los utilizaría sin pestañear en caso de guerra, los aplasta como mosquitos inflados de sangre. Esos hombres enfermos no son nada. Pero los hombres ordinarios que constituyen el Estado—sobre todo en tiempos inestables—esos son el auténtico peligro. El auténtico peligro para el hombre soy yo, es usted. Y si no le convence esto, es inútil que siga leyendo. No entenderá usted nada, y se enfadará, sin provecho para usted ni para mí.
    
El Hundimiento





Reinventando la narración

Siguiendo el hilo de un post de ifBook sobre los comics en red llego al artículo de la wikipedia sobre Web Comics y a la teoría del comic en forma de comic I Can't Stop Thinking! de Scott McCloud. Muy secuencial y uniforme parece ser la reinvención que propone McCloud; será que yo tampoco puedo parar de pensar, pero se me ocurre que cada viñeta podría conducir verticalmente, u horizontalmente, o hipertextualmente (o sea en profundidad) a otra viñeta, o a un texto que continuase la historia narrándola, o a una película que la animase (del propio autor o de YouTube), o a fotografías e imágenes periféricas de esa escena, o a diversas músicas de fondo, materiales originales o ready-made de todo tipo reciclados o a medio deglutir... la obra de arte narrativo total, vamos, dentro de los límites del web. Con añadidos de grupos de discusión, foros, flashmobs, expansiones colaborativas o alternativas, tipo fanfiction, o por qué no, una narración wikimultimediada hecha por cientos de personas.... me parece que debo estar describiendo Second Life en cierto modo, cuando se le añadan ciertas potencialidades y detalles, por ejemplo la web dentro de la web. O igual estoy describiendo  First Life. Una narración tan total como la que digo sería inacabable e indiseñable (poco narrativa en suma) aunque pudiese contener episodios de intensa narratividad, como la vida misma.

¿Es un diario una narración?—les preguntaba yo hoy a los alumnos en clase de comentario de texto. Un diario no es tan retrospectivo como... una novela en forma de diario ficticio, por ejemplo. Me contesta una alumna enfatizando la diferencia de retrospectividad que se da para el escritor del diario (con el futuro todavía por escribir) y para quien lo lee con distancia, una vez terminado o avanzado (y con el futuro ya escrito). Gran parte de la retrospectividad que hace aumentar la narratividad no está en el texto de por sí, sino que estará, o no estará, según los azares de lo que la vida, el autor y  el lector hacen con ese texto.

En cierto sentido esto de los blogs personales es una narración multimedia en curso. Con miles de puertas de salida, una por enlace... pero que a pesar de todo mantiene su precaria secuencia y entidad. Y con sus propias recurrencias, coherencias, incoherencias e ironías, voluntarias e involuntarias. Una narración multimedia de las aventuras de la mente (como diría Anatole France), con imagen y música e historietas, vamos. La historia del mundo pasado por uno mismo. Si alguien lo relee en el futuro, cosa improbable como no sea yo mismo. En todo caso, sigue la historia, y estoy de acuerdo con McCloud en que no está claro dónde está el final. Aunque el último post de la mayoría de los blogs suele caer de improviso, por lo que tengo observado.

Qué aporta tu post





Lunes 16 de abril de 2007

El jardinero fiel

Una de las mejores películas del 2005, de Fernando Mirelles con guión de John LeCarré. Se presenta como un ataque contra las políticas abusivas, racistas y neocoloniales de las compañías farmacéuticas, utilizando a los africanos como conejillos de indias para sus productos antes de su comercialización oficial. Todo con la previsión (o esperanza) de que haya una pandemia de tuberculosis en el futuro próximo, y se forre quien sobreviva y tenga la medicina a punto. Según dice  LeCarré en los créditos finales, aún ha suavizado mucho la realidad... y eso que la de la película incluye sobornos masivos, tratos con mafias, asesinatos de voluntarios ONG entrometidos, y connivencia entre las embajadas de Occidente y los negocios sucios oficiales y extraoficiales.

El "jardinero fiel" es el protagonista, Ralph Fiennes, diplomático de segunda, que vive feliz siguiendo la corriente a sus superiores, no metiéndose donde no le llaman y dedicándose a la jardinería. Quizá sea esto de la jardinería una alusión al Cándido de Voltaire, que al final desesperaba de arreglar el mundo y adoptaba la máxima de "cultivar su jardín". Aquí la filosofía de Fiennes, si era esa, sigue el camino inverso: a través de su esposa, ricacha metida a voluntaria investigadora anticapitalista, se ve envuelto en la intriga de destapar a los diplomáticos corruptos y a las multinacionales asesinas, en especial cuando la asesinada es ella y su colaborador africano (y gay, aunque a Fiennes le presionaban con anónimos denunciando un affaire entre ellos).

Pasa pues Fiennes de diplomático escurridizo a investigador comprometido, y rompe con ello todas las reglas de etiqueta diplomática y los sobreentendidos y old school ties de la embajada; pasa de europeo con campo de fuerza protector a víctima voluntaria, que va a que lo asesinen al mismo sitio donde habían matado a su mujer. Ésta a su vez pasa de ligeramente histérica y mala cabeza, e incluso sospechosa de frivolité, a ser una santa inspiradora que se le aparece a Fiennes en flashbacks y le recuerda su auténtica misión: comprometerse de verdad con lo poco que se pueda hacer, ya que todo no lo van a poder salvar. Abandona el jardinero su jardín, sin por ello perder el escepticismo y pasar a creer que el mundo tiene remedio. No lo tiene, los malos son demasiados poderosos, pero hay que morir luchando.  Y eso requiere, en su caso, dejar de ser un británico protegido por los sobreentendidos del postcolonialismo, para ser un hombre sin patria (mi patria eres tú, le dice al fantasma mental de su esposa) y sacar las consecuencias de que las vidas y caras negras que ve pasar todo el día por delante de él son seres con la misma dignidad y derecho a la vida que él. Abre los ojos para darse cuenta de que la violencia tiránica, la opresión abusiva y genocida, está en sus mismas narices si elige verla.

Es, sobre todo una película sobre (y contra) los sobreentendidos que rigen los tratos entre los gobiernos y los poderosos. El mayor sobreentendido: que no hay que salirse del tiesto y cuestionar las maneras de hacer que nos vienen dictadas por nuestros superiores, ni cuestionar sus acciones ni métodos aunque nos parezca que no cuadran con lo que predican. Sobre eso va el primer flashback de la película, cuando Fiennes conoce a su esposa Weisz. El leía una conferencia de su jefe (la voz de su amo, vamos) alabando la diplomacia y la democracia. Y desde el público le interpela Weisz: "¿Diplomacia? ¿Democracia? Y qué hacemos declarando la guerra a un país (Irak) por seguidismo a los americanos?" —Pues sí, qué pregunta tan incómoda, verdad...  Aquí en España, al PP a estas alturas aún le entra por un oído y le sale por el otro, esa pregunta. Aunque lo de "haz lo que diga el jefe, sin chistar, y tu criterio te lo guardas en el bolsillo" se lleva mucho en todas partes—qué tal si empezamos por mirarnos al espejo, y no hablo por mí, claro.

Peca de fatalismo o derrotismo la película cuando va Fiennes a que lo maten al lago donde mataron a su mujer. (Matones negros, claro, triste ironía). Es romántico, pero es sentimental y derrotista. Aquí no gustar. En cuanto a méritos, aparte de meterse en camisas de once varas con una valentía que pocas películas tienen (me acuerdo sin embargo de El señor de la guerra), no es el menor de los méritos de esta película la manera en que está filmada, con mucho juego de imágenes pregrabadas en el ordenador, flashbacks que mantienen la intriga e incertidumbre sobre las acciones y motivos de Weisz simultaneadas para el protagonista y para el espectador.  Y un retrato de África inolvidable, con el colorido increíble y la mezcla caótica de primitivismo y modernidad, la pobreza atroz y las caras sonrientes, con mafiosos embrutecidos y pobres infelices pillados por enmedio, todo filmado a modo de documental, para recordarnos que la mayoría de esas caras que vemos en el trasfondo no son actores, precisamente. Mejor la próxima vez me cojo una de Woody Allen—los occidentales tenemos donde elegir.

Babel





Domingo 15 de abril de 2007

Las profecías fallidas

Se leen desde el trono de la ironía retrospectiva.  Por ejemplo, este artículo de 1938que argumenta la ineficacia de la aviación como arma de guerra y lo dudoso de una repetición de una guerra global. Lo más gracioso es que se presenta como un análisis de profecías fallidas que se hacían unos años antes: que un avión sería capaz de hundir un barco de guerra, que un bombardeo podría destruir una ciudad... Pues ya ven; quien ríe el último, tropieza en la misma piedra.

Nos dan semejantes profecías la ilusión de que nosotros, en cambio, sí conocemos el futuro—cuando, en realidad, no tenemos ni idea, como ellos. Aquí hay más cosas que darán que hablar en el futuro: "Revolution, Flashmobs and Brain Chips. A Grim Vision of the Future"
—unas profecías del ejército británico que (como las del cambio climático de la ONU) esperemos sean igualmente erróneas.... para bien (vía Retiario, "El futuro oscuro").

Es interesante el planteamiento de este blog irónico-retrospectivo, Modern Mechanix: Yesterday's Tomorrow, Today. Todo un ejercicio de circulación temporal para futuros lectores (y otra profecía fallida, ésta, seguro).

Irónica mente




Sábado 14 de abril de 2007

Profeta de mal agüero

Una profecía (cumplida, para mayor desgracia) de La traición de los clérigos,  de Julien Benda, un libro que ataca el funesto crecimiento de los entusiasmos, ideologías y prédicas nacionalistas y antidemocráticas en su época (1927):

Si nos preguntamos, en efecto, adónde se dirige una humanidad en la que cada grupo se abisma con más saña que nunca en la consciencia de su interés en cuanto particular y escucha por parte de sus moralistas que es sublime en la medida en que no conoce más ley que este interés, incluso un niño hallaría la respuesta: se dirige hacia la guerra más total y más perfecta que el mundo habrá conocido, ya sea una guerra entre naciones, ya sea entre clases.

Tuvo Benda la lucidez y el triste acierto de pronosticar la Segunda Guerra Mundial.

Y no es que fuese un pacifista, lejos de ello: el pacifismo es para él otra forma de la traición de los clérigos, una renuncia al deber intelectual y moral de defender la justicia. Así, critica al pacifista Romain Rolland, que "al tener que juzgar entre dos pueblos en lucha, de los cuales uno se había lanzado sobre el otro frente a todos sus compromisos y el otro se defendía, no supo más que salmodiar "Odio la guerra", y condenar a ambos sin zanjar la cuestión. No sabríamos exagerar las consecuencias de un gesto que habrá mostrado a los hombres que la mística de la paz, al igual que la de la guerra, puede extinguir totalmente en quienes están aquejados de ella el sentimiento de lo justo".

Critica Benda a los "clérigos" o intelectuales que se vuelven voceros o instrumentos políticos olvidando su vocación dedicada a asuntos no prácticos. Por ello mismo está en contra del ideal platónico del "gobierno de los sabios" y aboga en su lugar por una separación de funciones. Los "clérigos" a sus prédicas que no son de este mundo; esa es su función social (en esto recuerda a Arnold)—los políticos, a lo suyo. Ve en el crecimiento desmesurado de las pasiones políticas y nacionalistas, y en la traición de los intelectuales que se someten a esas bajas pasiones, una triste señal de la modernidad y un anuncio de cosas peores:

el final lógico de este realismo integral profesado por la humanidad actual es la matanza organizada de las naciones o de las clases.

Los valores propiamente intelectuales ("clericales") son estáticos, desinteresados y racionales. Es propio del clérigo predicar el ideal fuera de toda consideración práctica.

Muchos son sus enemigos: en el prefacio de 1946 a La traición ataca el pensamiento "débil" que diríamos ahora: el pensamiento procesual, que cuestiona el principio de identidad (desconstrucciones avant la lettre, pongamos), el "pensamiento dinámico" bergsoniano, los conceptos "fluidos", la verdad científica concebida como cambio ininterrumpido... todo son para él maneras de minar la razón, pues de suyo el pensamiento "tiene una vez más por esencia proceder por articulaciones tangibles y asignables" (81).

El papel de los clérigos es precisamente proclamar esa idealidad y ponerse a aquellos que sólo quieren ver las necesidades materiales del hombre y la evolución de su satisfacción. (90).

Políticamente, Benda es un demócrata liberal combativo, un antitotalitario furibundo y desilusionado, que sabe que no es realista creer en la democracia:

El único sistema político que puede adoptar el clérigo si se mantiene fiel a sí mismo es la democracia, puesto que con sus valores soberanos de libertad individual, de justicia y de verdad, no es práctica. (95).

Y a la democracia se opone el crecimiento de las pasiones políticas, sea el nacionalismo o el sectarismo totalitario, que invaden todos los aspectos de la vida y someten a la personalidad:

Añadamos que el individuo confiere una personalidad mística al conjunto del cual se siente miembro, le profesa una adoración religiosa que, en el fondo, no es más que la deificación de su propia pasión, e incrementa en no poco su potencia.

No habla Benda de la conjunción de fútbol y política, o de los sectarismos religiosos, pero seguro que también tendría algo que decir al respecto.

Tampoco es optimista con el desarrollo de una "religión de la humanidad" (a la Comte) que racionalize la sociedad y supere sus fragmentaciones. Se puede llegar a esto por racionalismo, por organización, pero la racionalización organizada es una carga para el espíritu libre, es una fábrica de voluntades prefabricadas—es el terreno de lo práctico, no de lo ideal. Esta humanidad racionalizada, universalizada y espiritualmente mediocre (que cree llegará) es su versión del Mundo Feliz de Huxley o de la humanidad Macdonaldizada:

Llegaremos así a una "fraternidad universal", pero que, lejos de suponer la abolición del espíritu de nación con sus apetitos y sus orgullos, será por el contrario su forma suprema, ya que la nación pasará a ser el Hombre y el enemigo pasará a ser Dios. Y entonces, unificada en un inmenso ejército, en una inmensa fábrica, no conociendo más que heroísmos, disciplinas, invenciones, despreciando toda actividad libre y desinteresada, de vuelta de haber situado elbien más allá del mundo real y no teniendo más dios que ella misma y sus deseos, la humanidad alcanzará grandes cosas, quiero decir, una dominación verdaderamente grandiosa sobre la materia que la rodea, cuna consciencia verdaderamante feliz de su poderío y su grandeza. Y la historia sonreirá al pensar que Sócrates y Jesucristo murieron por esta especie.

Decididamente difícil de contentar, este Benda... (Claro que la sonrisa de la Historia es una pura proyección de los deseos del autor. Nadie sonreirá, y eso es lo más siniestro). Jesucristo, desde luego, no hubiera contado a Benda entre los tibios a los que despreciaba. He aquí otro pronunciamiento que muestra que era hombre de su época (éste de Un régulier dans le siècle, 1937):

En cuanto a mí, considero que, por su moral, la colectividad alemana moderna es una de las pestes del mundo y si sólo tuviese que apretar un botón para exterminarla totalmente, lo haría de inmediato, llorando sólo por los pocos justos que caerían en la operación.

¿Excesos verbales nada más? Al final ya no sabe si quedarse uno con Hitler o con el exterminador de hitlerianos... Me quedo antes con Hitler cuando aspira a pintor que con Benda cuando fantasea con el genocidio. Flores de Hitler

Más me gusta, dentro de su cinismo idealista, si cabe la expresión, esta otra profesión de fe en los grandes humanistas y filósofos:

Gracias a ellos podemos decir que, durante dos mil años, la humanidad hacía el mal, pero honraba el bien. Esta contradicción era la honra de la especie humana y constitutía la fisura por la que podía filtrarse la civilización.  (150)

Que siempre ha sido escasa y precaria, nos recuerda Benda, y nunca ha estado, ni estará seguramente, a salvo de la recaída en la barbarie. La civilización, dice Benda,

es un feliz accidente en el desarrollo del hombre (...). Ni que decir tiene que si la humanidad llega a perder este ornamento hay pocas posibilidades de que lo vuelva a encontrar; por el contrario, hay muchas de que no lo vuelva a encontrar, al igual que si un hombre hubiese encontrado un día una piedra preciosa en el fondo del mar, y luego la hubiese dejado caer de nuevo, habría muy pocas posibilidades de que la volviese a encontrar jamás.

(La ilustración: unas flores pintadas por Adolf Hitler en sus momentos más contemplativos y menos orientados a la vida práctica y organizativa).


Con vergüenza, con molestia, y gratitud la justa




Girl from the North Country

Ponían esta canción en la radio, a dúo entre Bob Dylan y Johnny Cash, a modo de tangueros country.
- ¿Por qué la quitas, que es tan bonita?
- Ya la pongo otra vez. Antes tenía yo este disco.
- Es genial; ¿y ahora no lo tienes?
- No.
- ¿Te lo dejaste por ahí?
- Ahá.
Por suerte está YouTube, la televisión donde todo permanece:


Sad-eyed Lady of the Lowlands



Todo contexto y ritual

Me ha gustado esta historia de un experimento periodístico en USA; el Washington Post convenció a un genio del violín a que tocase en el metro en plan músico callejero, por ver cuánta gente le hacía caso y si recaudaba más dinero de lo habitual... y nada. La gente pasaba a cientos, casi ninguno se paraba, alguno echaba una monedilla... como a todo quisque, aunque el músico era Joshua Bell con un Stradivarius.

Me ha recordado a ese otro experimento reciente, la periodista que coló en ARCO un cuadro pintado por un colegio de párvulos, y arrancaba sesudas interpretaciones (y fuertes estimaciones de precio) a los espectadores y críticos. Pollock tampoco lo hacía mucho mejor, es cierto.

Se podría decir lo de margaritas a los cerdos, pero creo que la auténtica lección es otra. El texto (artístico o intelectual), sin su contexto, es nada o muy poco. Los protocolos de recepción, la actitud reverente preestablecida en un contexto socialmente respetable (una universidad, una sala de conciertos, un museo...), es la mitad del efecto del arte; el resto lo hace la  obra, pero ni siquiera ese cincuenta por ciento se deja oír fuera de contexto. Un genio tocando en el contexto de un músico callejero se vuelve un músico callejero.

Están equivocados quienes trabajan el texto y creen que con eso basta. Lo esencial es el ritual completo de la comunicación, y todo ritual necesita su catedral y sus fieles devotos. Hay que trabajar el contexto de recepción: aparecer en un contexto reconocido, o crear un torbellino de atención en torno a la obra de uno. Y eso no lo hace la obra (a no ser por azar); eso lo hace una red de comunicación, distribución y relaciones de poder e influencia. Ni siquiera el informe a ciegas sobre el texto es garantía: esas cegueras tienen muchos agujeros, y la retórica local lo es casi todo. Que se lo pregunten a Sokal...

Es una insensatez publicar nada en un blog sin eco mediático (siquiera sea blogosférico). Como siempre, la diferencia no estará en el medio (cualquier medio es bueno o malo o muy poco en sí) sino en su ubicación en la red de comunicaciones. Claro que siempre podemos consolarnos pensando que lo nuestro es un Stradivarius.

Todas las noticias que merecen publicarse




Siniestras "normalizaciones"

COMUNICADO DE PRENSA

El Foro Ermua y Convivencia Cívica Catalana denuncian el acoso de nacionalistas y socialistas catalanes contra el uso de la lengua española en Cataluña

Bilbao y Barcelona. 13 de abril de 2007.  Los nacionalistas catalanes y vascos llevan décadas imponiendo medidas, frecuentemente ilegales, para arrinconar el uso de la lengua española en sus respectivas regiones, persiguiendo colocar a los castellanohablantes en condición de ciudadanos de segunda categoría. Esta discriminación anticonstitucional, a la que ellos cínicamente denominan normalización  lingüística, constituye un elemento esencial del  proyecto nacionalista para imponer una sociedad  uniformizada en la que todo vestigio de pensamiento discrepante y de “lo español” hayan sido denigrados y arrinconados.

Como muestra de esta política de discriminación, hace una semana el nuevo tripartito de Cataluña ha vuelto a negar la posibilidad de que los padres de los alumnos de enseñanza primaria puedan solicitar que sus hijos reciban la educación en lengua española el próximo curso. Sencillamente, en los formularios para la preinscripción de 2007-2008 que ha repartido la Generalitat no figura una casilla en la que optar por la enseñanza en la lengua materna española. De este modo, todos los padres están forzados a aceptarla en catalán. Este derecho fundamental les es negado, nuevamente, por el gobierno del PSC, ERC e IC (IU). Esta discriminación empezó ya en la época de los gobiernos nacionalistas de CiU. Las sentencias en contra de este atropello adoptadas por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en más de una ocasión fueron incumplidas abiertamente por el Gobierno del socialista Pascual Maragall y, ahora, por el también socialista José Montilla.

Ningún ciudadano, político o partido democrático de España puede permanecer callado e indiferente ante este atropello repetido a un derecho básico de los ciudadanos de Cataluña, como es la elección de la lengua en la que sus hijos han de recibir la mayor parte de las clases. Esta tradicional política discriminatoria de los nacionalistas, ahora es plenamente asumida y practicada por los nuevos conversos a la ideología nacionalista: los socialistas  del PSC, PSE, PSG, etc. apoyados expresamente por Rodríguez Zapatero. Los dirigentes o militantes de base socialistas que aun permanezcan fieles al pensamiento histórico socialista deberían levantar su voz y colocarse del lado de quienes en Cataluña reclaman el reconocimiento de tan elemental derecho. El futuro de las libertades en España también se está jugando ahora en este frente.

 Las hipocresías ya no resultan convincentes. Los únicos responsables de esta polémica en torno al uso de las lenguas en Cataluña son los nacionalistas y socialistas que incumplen sentencias judiciales y vulneran derechos fundamentales con sus acciones de gobierno.

La falacia de la lengua oficial


Ridículum vitae

Me pedían en Generación Red, con quienes quizá colabore en plan frílans, un currículum para la red, y he concoccionado este, mezclando los currícula oficial y personal de mi página de datos personales. ¿Estaré alcanzando una personalidad integrada? Aunque de momento prefiero mantener una cierta dualidad Dr. Je / Mr. Id.

José Ángel GARCÍA LANDA (Biescas, Huesca, 1961) es Master of Artsen Inglés por la Universidad Brown (Providence, Rhode Island, USA) y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Es Profesor Titular de Filología Inglesa en la Universidad de Zaragoza (España) desde 1992. Imparte clases en la licenciatura de Filología Inglesa, tanto en primer ciclo, en la asignatura de Comentario de textos literarios ingleses, como en segundo ciclo (Shakespeare y Crítica literaria inglesa y norteamericana). También suele impartir un curso de doctorado en el Tercer Ciclo, sobre literatura, teoría crítica o narratología, que son sus principales líneas de investigación. Es autor de los libros Samuel Beckett y la narración reflexiva (Prensas Universitarias de Zaragoza, 1992) y Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa (Ediciones Universidad de Salamanca, 1998). Ha coeditado Narratology (Longman Critical Readers; Addison Wesley Longman, 1996) y Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction and Film (Rodopi, 1996). Fue director (1992-99) de la revista Miscelánea: A Journal of English And American Studies (Universidad de Zaragoza), y ha publicado artículos en diversas revistas de Filología, así como varios capítulos de libros académicos. (Algunas de estas publicaciones pueden encontrarse aquí). Actualmente trabaja en A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology, una base de datos bibliográfica de libre acceso a través de Internet recientemente incluida en el Oxford Text Archive.

Algunos datos personales que imprimen carácter: soy hijo de maestro y maestra, Ángel y Dolores, y me crié en Biescas hasta los dieciocho años (con instituto en Sabiñánigo). Tengo muchos hermanos y hermanas—montones. En los años sesenta y setenta veraneaba mucho en Francia con mis abuelos (exiliados o emigrantes allí); fui muchos años un niño obediente, un estudiante modelo y un auténtico fanático del dibujo: luego se me fue pasando. Estoy casado (recasado) con Beatriz Penas, colega de la Universidad, con quien trabajamos en the Pragmatics of Understanding and Misunderstanding—ella tiene coche, yo moto. También tenemos tres niños de primera, Álvaro, Ivo y Oscar. Vivimos en el centro de Zaragoza, cerca de la Plaza de los Sitios. Hacemos visitas ocasionales a Biescas y a Galicia, la tierra de Beatriz. ¿Que qué aspecto tengo? A veces salgo en mi fotoblog, buscad por ahí. Mis aficiones han sido, en retrovisión, el modelismo (años 60 y 70), el dibujo (años 70 y 80), la guitarra y el coleccionismo de libros (años 80 y 90), y las compilaciones bibliográficas y el coleccionismo de música cantada (años 90 y 00); lecturas y cine siempre. Ahora también el blogueo. Tengo recuerdos de mucho esquí y bicicleta en el pasado remoto, pero suenan a recuerdos de otra persona, y tal vez lo sean.

Página web de José Ángel García Landa



Todos dicen I love you moi non plus

Sigo presentando a mis cantantas favoritas, en este caso Marisa Monte, muy en su salsa, tal y como la ví hace unos años en un concierto cantando esta canción, "Amor I love you". Paciencia hasta que hace MM la entrada al concierto, porque va precedida de una sesión fotográfica con susurros de Birkin y Gainsbourg (atención: subir el volumen cuando acaba la pareja parisina, porque está alto de más al principio y bajo de más cuando empieza Marisa Monte). Del disco Memórias, Crônicas e Declarações de Amor—qué tiempos aquellos de las declaraciones; crónicas podríamos escribir. Memorias... eso me recuerda algo. En fin, Marisa Monte:




Y, del mismo disco, otro vídeo o fotovídeo, muy bonito e intermedial. La canción es "O que me importa":


Ayer me dio un arrebato y me compré, tras larga abstinencia, una remesa de discos imprescindibles: el último de esta Marisa Monte, el último de Haris Alexiou, el último de Loreena McKennitt, el último de Teresa Salgueiro, el último de Savina Yannatou.... Uf, un exceso. Dí que no me importa subvencionarlas—lo poco que les llegue de vender discos, vamos.

Y en otro orden de cosas, siguen por aquí las medias vacaciones... con madrugón para llevar a los críos al cole, eso las deja muy cojas. Y aunque no trabajo mucho, he recuperado la memoria.

Me he enterado de que dicen que hablan de mí por allí.

También he contactado (gracias a la bibliografía) con el nuevo traductor argentino de las obras de Shakespeare que se van publicando ahora, Pablo Ingberg, que acaba de traducir los Sonetos, entre otras cosas.

Aquí va uno sin traducir (Soneto 15)—todos dicen I love you:

When I consider everything that grows
Holds in perfection but a little moment,
That this huge stage presenteth nought but shows
Whereon the stars in secret influence comment;
When I perceive that men as plants increase,
Cheered and checked even by the self-same sky:
Vaunt in their youthful sap, at height decrease,
And wear their brave state out of memory,
Then the conceit of this inconstant stay
Sets you most rich in youth before my sight,
Where wasteful time debateth with decay
To change your day of youth to sullied night.
And all in war with Time for love of you,
As he takes from you, I engraft you new.

Belle





Tecnologías de manipulación del tiempo

Cuando tenemos un rato libre, o nada que decir, podemos hablar del tiempo. Además llueve. A ver si decimos del tiempo algo que nadie haya dicho nunca: difícil, pero. Podemos tomar como punto de referencia (así me ha venido a la cabeza) estas minirrecopilaciones de artículos de biología sobre la representación temporal en The Loom ("Animal Time Travelers") y The Neurocritic ("Mental Time Travel"). Pasamos allí desde la percepción temporal de los pájaros, pasando por la de las ratas y la de los primates, hasta el tiempo complejo y variado de los hombres. Aunque dentro de estos, se da todo tipo de experiencia temporal acumulada en la evolución, desde el tiempo mínimo de la organización de las sensaciones presentes hasta el tiempo largo y complejo de un historiador o de un primate of the Church.

Si nuestro tiempo es complejo, es porque nuestra realidad es más compleja e inclusiva que la de los animales (—las plantas no creo que tengan tiempo para sí); y si nuestra realidad es más compleja es porque nuestro cerebro es más complejo, y viceversa. El cerebro (cuando no es una gelatina fría, o unos sesicos fritos) es un extraordinario generador de representaciones; una fábrica de realidades (a este cartesiano nivel de generalidad tanto da, realidad o representación). Entre ellas, genera distintos tipos de realidades o representaciones  temporales. El tiempo no está allí afuera, previo a la experiencia, o no lo está en un sentido en el que podamos hablar mucho de él. El tiempo tal como lo conocemos es una compleja relación entre representaciones generada y orquestada por el cerebro. O más bien toda una colección de esos sistemas complejos, pues como hemos visto, el tiempo del arrendajo no es el mismo que el del babuino o que el del humano. No viven en el mismo medio ambiente temporal que nosotros, pues no tienen nuestra capacidad de articular experiencias complejas (aunque estos estudios parecen señalar que va a haber que afinar mucho entre las capacidades propias de cada especie, pues mal se puede creer que los animales viven en un presente continuo indiferenciado). Los animales construyen representaciones de complejidad variable según sus capacidades, necesidades e intereses alimentarios, reproductivos, sociales sin duda... Aunque no se pueden comparar en complejidad a las experiencias temporales humanas.

Quizá los animales que viven más cerca del presente inmediato se acerquen más a la "realidad" del tiempo en un cierto sentido, en el sentido de que el transcurrir presente tiene una sustancialidad real que no tienen el pasado y el futuro—puros juegos de representaciones, éstos. En cualquier caso, lo que entendemos los humanos por "presente" poco tiene que ver con la experiencia del presente de los animales; nuestro presente es multidimensional y complejo también, pues muchos de sus aspectos están estructurados en relación al pasado y al futuro; nuestro presente está hecho con estos otros ingredientes menos sólidos. Y también con una variedad de aspectos verbales: el iterativo, el durativo, el repetitivo, el incoativo... A lo que voy es que nuestro tiempo no está meramente organizado como experiencias de un cerebro complejo, y de circuitos cerebrales especializados en la elaboración de la experiencia y la estructuración de la memoria, sino que está además estructurado por una serie de tecnologías complejas de manipulación temporal—empezando por el lenguaje.

La narración es una de esas herramientas o tecnologías de manipulación temporal: no es sólo un acto lingüístico (aunque algo tiene de eso a veces) sino una plataforma multimedia, una interfaz semiótica de manipulación temporal de lenguaje y representaciones de acciones (recuerdos). He ahí, en esta naturaleza mediadora y multimedia, una de las bases originarias de la división narratológica entre historia y discurso, o entre acción (nivel no verbal) y texto narrativo (nivel verbal), con distintas variaciones en distintas teorías narratológicas. He ahí también por qué tantos aspectos de la narración escapan a quienes estudian este fenómeno desde un punto de vista excesivamente disciplinar, ya partan de la literatura, del cine, o de la lingüística.

La narración se apoya, originariamente, en los rituales de interacción social esperados y esperables (estructuras no verbales de la acción), y por otra en la representación lingüística. Voz y gesto, también en el origen de la narración, como en el origen del lenguaje, son elementos originarios y también en permanente reestructuración mutua, en interacción continuada y complejificada a lo largo de su desarrollo histórico.

Otras tecnologías narrativas se han sumado al lenguaje, con el desarrollo cultural que ha permitido la elaboración de narraciones en imágenes. Las primeras tal vez puedan encontrarse en las paredes de las cavernas, en interacción con el ritual y la palabra, pero apenas podemos intuir allí su dimensión narrativa. No es que sea precisa una secuencia de imágenes para crear una narración en imágenes, pues muchas narraciones tempranas (y tardías) recurren a la síntesis iconográfica de distintos momentos significados en una sola imagen significante. Ahora bien, el desarrollo de la tecnología de la imagen pasa por la elaboración de complejas secuencias representacionales, y, en el caso del cine, por el ajuste preperceptual y mecanizado entre la acción representada y el texto de la representación. La experiencia del cine enfatiza el carácter narrativo de nuestra experiencia vital, nos hace más conscientes de la multidimensionalidad y manipulabilidad del tiempo.

El cine es, por supuesto, una de nuestras más elaboradas máquinas del tiempo. (Aunque le están vedados muchos matices propios de la estructuración de la narrativa escrita...). Más allá de la tecnología de película química, bobinas, focos y carretes, está la tecnología de la estructuración narrativa—la ligazón entre narración, punto de vista, experiencia presente, flashback, tensión argumental...donde tantos elementos tiene en común el cine con la narración literaria. Más que en un nuevo modelo de objetivo, o una nueva técnica de generación de imagen, es en una nueva figura semiótica o narrativa donde hay que buscar un desarrollo de la tecnología de manipulación temporal. Mediante una alusión intertextual, mediante un uso de imágenes dentro de imágenes...  se engarzan entre sí experiencias temporales (acumuladas en esas imágenes previas, tiempo sedimentado que se usa como ingrediente en la nueva imagen) y se crean nuevas experiencias de percepción  y representación temporal, antes inexistentes. O raras, o poco subrayadas. Porque no hay una frontera clara entre lo inexistente, lo mal percibido o deficientemente articulado, y lo poco difundido (por ser marginal o estar en fase experimental). El cine educa al ojo y al cerebro a ver cosas que antes no se veían, y a establecer relaciones temporales que antes no se establecían—vale tanto como decir, a vivir en un tiempo que no existía antes del cine. En esto, como en todo, miramos desde hombros de gigantes.

Y lo mismo sucede con cualquier tecnología de manipulación narrativa, de imágenes o lenguaje. Un libro es el lenguaje de los muertos que quiere perdurar; la escritura tiene algo de fúnebre. Pero gracias a ella sigue viva, o existe siquiera, la historia pasada. La historia, lejos de tener la sustancia depositada casi en estratos sólidos que le atribuimos a veces, es un puro juego comunicativo, complejo eso sí, un gigantesco sistema de disciplinas que regulan la representación del tiempo, sus imágenes, textos, valoraciones... un artefacto semiótico-narrativo para experiencias temporales complejas.

Y cada vez más complejas, a medida que se desarrollan nuevas modalidades, nuevas tecnologías, nuevos usos y protocolos de representación y estructuración temporal. Antes, por ejemplo, podíamos tener nostalgia por el pasado sólo; ahora podemos sentir también nostalgia por el futuro. El futuro (no realizado) del pasado, o el pasado del futuro todavía futuro para nosotros; el efecto directo, o la distorsión retrospectiva (hindsight bias)... son otras tantas experiencias de temporalidad compleja desarrolladas mediante la manipulación semiótica práctica, y la elaboración teórica que la acompaña.

Últimamente vivimos un frenesí tecnológico de tratamiento de la imagen y la palabra, y por tanto vivimos en un tiempo descolocado, múltiple, disperso y un tanto impredecible, time out of joint multimediado. El teléfono (móvil), pongamos: transforma nuestro uso del lenguaje y la presencia, por tanto también nuestra manera de vivir el tiempo. O también aquí, en esta cosa misma que llamamos blog, se ha transformado la relación entre el tiempo y el lenguaje, gracias a la herramienta física; y queda ese nuevo horizonte de posibles experiencias esperando nuevas herramientas conceptuales que lleven esa iniciativa más lejos, y nos hagan vivir en un tiempo más complejo. ¿Cuándo ha estado una conversación abierta de esta manera durante años? No así, y no tanto como ahora. El tiempo global, colectivo, ya no sólo el de unos pocos, se va haciendo más complejo con las tecnologías de manipulación temporal.

Blogs como literatura


Sigue el Phish
нng...

Estimado cliente en línea de las actividades bancarias,

Ya desde la primera línea me suenan raro esas actividades.

Gracias por usar el servicio en línea de la transferencia del Banco la Caixa.

¿Será que es catalanoparlante este mosso? Aunque lo del "Banco la Caixa" tiene que sonar aún más raro en catalán.

Para aprobar su transacción, necesitamos información adicional. Tener acceso por favor a su cuenta bancaria en línea para verificar que la información está correcta y terminar tu inscripción.

Aclárese usted, ¿me tutea o no me tuteas tú? Yo no fiarme—la gramática no está correcta.

Si no oímos de ti en el plazo de las 24 horas próximas, cancelaremos tu servicio en Lнnea Abierta.

The tell-tale н.... Si es que se les ve el plumero; ni un sketch parodia de mafiosos rusos lo haría mejor. Así que cancelen, pero de verdad.

Chascar aquí para las actividades bancarias en línea.

Me gustaría saber si es que chascan en algún lugar de Latinoamérica. Aunque para chasco, el de los cirílicos.

Si tienes preguntas, visitar por favor nuestro Web site en www.lacaixa.es/.

Hombre, pues tener tener... pero yo no fiarme de la respuesta.

¡Gracias por usar el Banco la Caixa!

De nada. Ya me pueden esperar sentados en un Banco, o en una caixa.

Estilística del phishing


Miércoles 11 de abril de 2007

Una profecía probable

Zapatero tendrá un segundo mandato... así empieza la profecía de Voto en Blanco, con la que me temo que estoy plenamente de acuerdo. Leedlo aquí para saber lo que va a pasar de aquí al 2012, en líneas generales, claro.

De constitución frágil



La muerte de Dido

He encontrado por YouTube este trocito de Dido y Eneas de Purcell, de una versión filmada en Hampton Court, con Maria Ewing. Una de mis sopranos favoritas, que aparte de cantar maravillosamente, se anima a hacer estas versiones para cine a veces.





También tengo una excelente Carmen protagonizada por ella. Aquí hay una escena: "Les tringles des sistres tintaient":





Y aquí hay un vídeo recién añadido donde la podéis ver cantando en plan travestí el "Voi che sapete"de Mozart—¡muy muy bonito! 





Barbara, Göttingen



Desmemoriado

Incluso amnésico, podría decir. He perdido la memoria. Hasta hoy tenía memoria, la usaba sin prestarle mayor atención, y de repente... nada. No me acuerdo de dónde la he puesto, claro, cómo me voy a acordar, si me acordase no la habría perdido. Pues ya me fastidia, porque tenía ahí memorizado mi último trozo traducido de La Filosofía del Presente, y me moría de ganas de colgarlo. Tendré que volver a traducirlo, como una repetición del presente o un eterno presente.  Frente a mi puerta del despacho, tengo un cartel que pone: ¿Te acuerdas de llevarte LA MEMORIA? Porque ya había apreciado cierta tendencia a traspapelarla... Está visto que me tendré que poner cartelitos de esos por todo. Y escribirme recordatorios por la piel, como en Memento. On se gadgette, pero ni por esas: debería implantarme una memoria directamente en la sien; con la mienne está visto que no me apaño. Ya he interrogado a los nenes: "Otas, te has llevado tú mi memoria?" Y nada, me juran. Pero sí me dicen que la habían visto por ahí tirada; así que cualquier rato me vendrá alguien (espero) mientras estoy con la mirada perdida, waiting for the day: "¿Es ésta tu memoria?" "Ay, sí, contiene bonitos recuerdos— ¿dónde estaba?".  Me pregunto si alguien que la encuentre (si se me ha perdido por la calle) podrá decir que es mía examinando su contenido... Qué razón tenía Hume, que decía que sin la memoria no somos nadie.

Procesador cíborg

En la tele


Martes 10 de abril de 2007

En la tele

En la tele no me veréis más que en esta foto, aunque me proponían hoy meterme a presentador de un programa de televisión...  pero nada, si sale adelante el programa, tendrá que ser con alguien más telegénico que yo... o no saldrá. Porque me temo que ahí alcanzaría yo mi nivel de incompetencia, o lo alcanzaría de nuevo con una vuelta de ventaja.

Aquí hay más fotos nuevas de las vacaciones de SS, que aún duran.

Aventuras en Bañales











¿Yo hedonista?


You scored as Hedonism. Your life is guided by the principles of Hedonism: You believe that pleasure is a great, or the greatest, good; and you try to enjoy life’s pleasures as much as you can.

“Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die!”

More info at Arocoun's Wikipedia User Page...

Hedonism


85%

Utilitarianism


75%

Justice (Fairness)


75%

Existentialism


70%

Strong Egoism


25%

Apathy


10%

Kantianism


10%

Divine Command


0%

Nihilism


0%

What philosophy do you follow? (v1.03)
created with QuizFarm.com

Creo que no le tienen bien pillado el punto a la cosa (o a mí). Aquí iba a estar yo haciendo blogs y rellenando cuestionarios, si fuera hedonista... You scored as hedonism, buena frase. Me consolaré con que no tengo nada de dogmático-religioso ni de  nihilista.

Michel Butor, parrhesia, intelectuales



ETA fuera de las instituciones

Hasta hoy no había visto el manifiesto anti-Eta presentado por Fernando Savater, y apoyado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Basta Ya y el Foro Ermua. Se puede leer (o escuchar) y firmar en la web de Basta ya.

Hay que manifestarse contra la Eta. Sé que da miedo firmar un manifiesto contra la Eta, cuando el mismo gobierno (ná menos) ve con malos ojos a quienes se oponen a la banda terrorista, y busca desacreditarlos. Pero ese mismo miedo que lleva a no firmar estas cosas, y esa misma actitud del gobierno, son la medida de lo grave que es la cuestión. Cuando el gobierno elige no luchar contra el terrorismo, se convierte en cuestión urgente para todos el provocar una reacción de alarma.

Los cuatro gatos que se atreven a oponerse a la Eta en el País Vasco merecen un apoyo. Has firmado, sin duda, muchos manifiestos igualmente útiles o inútiles en favor de perros abandonados o contra la especulación urbana. La inutilidad no es excusa: sólo el miedo insuperable.  Firma el manifiesto contra la Eta, y pasa la voz para que otros lo firmen. Si estás contra la Eta, claro. Y si te atreves. Si no te atreves, el mal está ya muy avanzado.

A State of Chaos



Lunes 9 de abril de 2007

Una vida por delante

Si os pide el cuerpo ver una bonita película sobre el perdón (a los demás y a uno mismo), la reconciliación, el fin del luto, la aceptación de la muerte, el desbloqueo emocional y el la recuperación de la esperanza tras una crisis… pues aquí hay una.

También es una película sobre el maltrato y la culpa interiorizada de la mujer maltratada. Cuando la protagonista (Jennifer Lopez, "Jean") deja a su pareja harta ya del maltrato, el malo la persigue, e intenta secuestrar a la hija de ella. Está bien llevado el tema, con aproximación gradual primero y retorno esperado y repentino al final. Y para alivio del espectador, al maltratador le sacuden entonces a gusto y la catarsis es satisfactoria. En la vida pasa menos, y normalmente se da más el ritual ya establecido de degollar a la mujer y luego intento de suicidio (allí ya les falla más la mano).

También es una película con oso insistente, para quienes les gusten las películas con oso insistente (Anthony Hopkins tiene una muy buena). Naturalmente, hay un paralelismo entre el oso insistente y el maltratador: los dos son pelirrojos. Oso sugerir además un tercer elemento para la triangulación simbólica: el oso es el peso del pasado que nos atrapa en sus garras una y otra vez, y que vuelve como un return of the repressed: así ve venir Morgan Freeman ("Mitch") al oso que le había atacado y dejado inválido el año anterior, como una pesadilla que se repite, corriendo hacia él,… pero no, esta vez el pasado se va al monte.

Morgan es el viejo trabajador fiel de la granja de Robert Redford ("Einer"), un sueco cascarrabias, resentido con su antigua nuera (la maltratada) porque su hijo murió en accidente de tráfico conduciendo ella, hace años. Ahora viene la maltratada a refugiarse a su casa, con la nieta que ni conocía el abuelo, y la recibe de muy mala gana. Sólo Morgan (en su papel de negro, la autenticidad emocional) trabaja a favor de la reconciliación, y al final lo consigue. De hecho Morgan era el único que mantenía atado a Redford a la vida, porque se sentía obligado a cuidarlo y freírlo a inyecciones de morfina. Cuando el oso le atacó, estaba Redford deprimido y zorro como una cuba. Ahora su remordimiento es grande, y a la vez que despotrican uno contra otro, hace todo lo que le ordena o sugiere Morgan Freeman. "Libera al oso" (que estaba en el zoo local), le ordena. "Vale". Y lo libera, y el oso, pasado traumático, regresa por la carretera a por Morgan… pero como digo ya estaba el trauma en vías de curación, menos mal.

En parte se supera el trauma porque el oso también le magulla a Redford. Arriesga éste su vida por salvar a su nieta del oso (la había adoptado como sustituta de su hijo, y le hacía hacer labores de chico, pero mete ella la pata mientras liberaban al oso…). En fin, con su castigo en el cuerpo, ya está Redford más curado. También va superando su misoginia aceptando a la nieta primero, y a la exnuera Jennifer poco a poco. Toda una reeducación emocional a los setenta años.

"Entiérrame con tu hijo", le dice Morgan. "Te pensarás morir primero, ¿no?" le contesta Redford. Pero como se ve, la comunidad armoniosa final pasa por integrar a los negros en la familia (y a los hispanos, supongo). Es esa la América política de esta película, cuando Freeman se atreve a bantear con su patrón llamándole advenedizo, "inmigrante de segunda generación".

El trauma luctuoso de Redford requiere repetir el pasado con las posiciones cambiadas, para ser superado. Su hijo murió por accidente, lo ha de aceptar ahora que la niña, por accidente, lo compromete a él con el oso. Así perdona Redford a la madre Jennifer, y acepta que se eche de novio al sheriff del pueblo; también en eso hay final feliz (otro tío decente en su vida, por fin, después de autocastigarse yendo con castigadores). Durante toda la película iba RR a intervalos regulares a hablarle a su hijo a la tumba, donde pone en la lápida An unfinished life (título inglés de la película). Ahora terminará esa vida por fin, suponemos, y si vuelve Redford a hablar con la tumba de su hijo ya no será en el mismo tono; la muerte volverá a estar por delante de Redford (por ejemplo la de Freeman, o la suya) y ya no anclándolo al pasado, viviendo un tiempo pernicioso postmortem de luto inacabable. Mientras esté la muerte por delante, también lo estará la vida (de ahí el título español), en lugar de ser algo que tuvo lugar en otro momento, antes de que llegase esa muerte que paralizó el tiempo.

Una película sobre trauma, por tanto; y que necesita una catarsis para volver a poner las relaciones y la esperanza en movimiento. No sorprenderá que la catarsis sea también a base de tortas, las que recibe Redford del oso, y las que le arrea al otro oso, al maltratador. Primero lo despacha del pueblo a punta de rifle cuando rondaba a su exnuera, con un diálogo de enmarcarlo en esa escena, mientras se baja del coche del maltratador, con rifle, y le dice que siga camino y no vuelva. Este le contesta

- Me parece que ha visto demasiadas películas del oeste, abuelo.

- Quizá. Pero eso no trabaja precisamente a favor tuyo.

No captando la frase, el maltratador vuelve… y aunque los tiros se los lleva su coche, RR le parte la cara a base de bien; y entendemos que esta vez no volverá más. Ni él, ni el oso que sube monte arriba, más allá de la tumba del hijo, con Redford mirándolo con cara de aceptación de cómo son las cosas.

Una película, pues, sobre cómo el trauma bloquea el tiempo y nos enreda en una fenomenología temporal perniciosa, de las que analiza Gary Saul Morson en Narrative and Freedom. Las relaciones humanas, reelaboradas, resimbolizadas, repetidas con diferencia, desplazadas, vienen a ser aquí una psicoterapia viviente, un simbólico de las emociones que buscan su lugar adecuado mediante fusiones de los símbolos de lo deseado y de lo abyecto, desplazamientos simbólicos que buscan reestablecer una relación sana con la propia vida y con los demás, y permitir que las emociones fluyan hacia los vivos, en lugar de hacia los muertos (lo cual viene siempre a ser dirigirlas hacia nosotros mismos). Así supera Reford su egoísmo, gracias al puente que le tiende Freeman hacia la humanidad que lo necesita.

Y hace falta lo suyo para el flujo de emociones, porque en el ambiente de pueblo rutinario en que vive Redford (vivir en un pueblo es casi vivir en el día de la marmota, y esto lo capta muy bien la película), las relaciones no se basan en comunicación abierta, sino en sobreentendidos—lo que permite por ejemplo el banter despiadado con Freeman. No es un sitio muy propicio a hablar las cosas directamente, sino que se presta precisamente más bien a lo que hace la película: mostrar cómo pequeños gestos significativos simbolizan lo que se empieza a sentir pero no se querrá confesar nunca. Yo es que también soy de pueblo. De hecho, hasta el paisaje de Wyoming de esta película se parece bastante al de mi pueblo; quizá por eso me haya gustado tanto la película.

An Unfinished Life. Dir. Lasse Hallström. Screenplay by Mark Spragg and Virginia Korus Spragg. Cast: Robert Redford, Jennifer Lopez, Morgan Freeman, Becca Gardner, Josh Lucas, Damian Lewis. Cinematography by Oliver Stapleton. Prod. des. David Gropman. Art dir. Karen Schulz Gropman, James Steuart. Ed. Andrew Mondshein. Music by Deborah Lurie. Exec. prod. Su Armstrong et al. Prod. leslie Holleran, Alan Ladd Jr., Keliann Ladd. 2005.



 Un buen año




Domingo 8 de abril de 2007

Experiencias multimedia pelaires

- Qué cruz, unos gamberros me han tirado la moto por el suelo. Esto no es una experiencia multimedia (no voy a colgar foto) pero quiero que conste aquí mi protesta. Desgraciaos antisociales. Australopitecos con vaqueros. Borrachuzos con subidón de testosterona. Un asco. A mí el capitán Haddock.

- En Biescas se nos escapan los críos por el pueblo, por el monte. Hace falta implantarles un chip. Con localización GPS. Al tiempo. Móvil ya tienen algunos, nos falta sólo un empujoncillo tecnológico.

- Mono, tienen mono de ordenador. Interactúan con sus primos por PC-- no por Messenger, sino jugando juntos a videojuegos digo. Pero ya es cosa seria esto; entre mal tiempo que hace y los mayores que hacemos largas sesiones de café, en el momento que no los vigilas, hale, al ordenata. Como son los únicos de su clase que no tienen Nintendos, aquí se desfogan.

- Y de qué hablamos los mayores. Pues del tiempo, y de puntos wifi, y del cambio climático y las orientaciones a tomar en previsión de. Y de lo preocupante que es esto de la ciberadicción de los críos (mientras ellos le dan a la tecla). De las lluvias, y los pantanos de Franco, y de las expropiaciones abusivas de aquellos tiempos... No tenían información, ni organización. Otro gallo les canta hoy a los pantanos: los paran con pleitos. Información.

- Me leo un ensayo sobre el e-mail de Anne Fadiman. En sustancia: que el e-mail es un paso adelante en la economía postal, unificación tarifaria a nivel planetario, como el Black Penny de la época victoriana. Práctico. Pero no tiene aura, no es un objeto que pueda tener historia sentimental. (¿Que no? Al tiempo).

- Rin. Suena el cronómetro. Niños, cerrad el videojuego. "Es que tío Eduardo nos deja un poquito, que no hemos jugado mucho".

- Hay que abrirles a los críos un Second Life donde jueguen sus avatares en el parque virtual. Algo será algo.

- Oscar me cuenta sus Imposible Creatures "mira, es una mutación que es una mezcla de jirafa y langosta..." y Álvaro me informa sobre nuevos desarrollos en OGame, con la introducción de acorazados. Tiene humildes aspiraciones allí, su planetita es pequeño, su flota invasora es modesta.

- A mi padre le informo sobre los chinos reales que hay ganando dinero de verdad en las minas de oro virtuales de World of Warcraft. "Vivimos en un mundo desquiciado".

- Y él me cuenta cómo sube a esquiar y pasa por múltiples controles electrónicos en cada remonte, y luego puede consultar en una página web el trayecto que ha hecho, los kilómetros que ha esquiado, el total de este año... Vamos, deporte por control remoto casi. Le digo que de ahí al satélite Gran Hermano con láser selectivo media el cantar de un vizcaíno.

- Leo sobre la Eva Mitocondrial en el National Geographic. Sólo con ordenadores se llega a semejantes contabilizaciones: todos los humanos nos remontamos a una única hembra que vivió en África hace unos 150.000 años. Dicen. A mí no me terminan de casar las fechas.

- Me llega alguna consulta sobre la bibliografía por email, y noticias sobre el libro de la narratividad que coedito, a punto de salir en Alemania.... "¿Quieres editar libros en ediciones limitadas? En Internet lo tienes fácil. - Ya, pero primero hay que escribirlos".

- Me recuerda mi tío las series de la BBC que escuchaba hace treinta años... las tiene grabadas en cassette. ¿Se podrán pasar a CD? Los ordenadores estos de Biescas están desfasados, no tienen grabador. Son de hace dos años.

- Llama Luis Alberto por teléfono. Está en Bélgica- no, está pasando ahora por París, manda una foto de la torre Eiffel iluminada. ¿De qué hora es? De hace cinco minutos la foto.

- Hablo con Pili "Lacaja" un rato seguido por primera vez desde hace años, cómo pasa el tiempo. Me cuenta que se va a trabajar muchas veces a Milton Keynes, al mismo sitio donde trabajaba Turing para la inteligencia británica. El de la máquina de Turing.

- El móvil.... no, no hay SMS. Para qué enviarlos, son postales de vacaciones pero también cruces de cables en las emociones.

- Blanquita, escribe en tu blog. Que te pondré comentarios. Blanqui y yo somos los únicos blogueros de la familia, a fin de cuentas.

- Como estamos casi todos, la abuela no da abasto; cuando no estamos, está en el Messenger, con la webcam y su colección de iconitos, uno para cada ordenador de la familia. Ahora puede ver a Franquita en Amsterdam todos los días, hasta que brota de la pantalla y entra por la puerta: "Hola yaya".

- En Biescas suenan los teléfonos simultáneamente en varias partes de la casa. Además hay varios teléfonos distintos, sin contar los móviles de los visitantes circulantes, que son muchos. Todo es un politono continuo. Quién ha llamado. Dónde está tal. Ya ha llegado cual. No, ese timbre es de la puerta, ábrela. ¿Ya te vas? Pues desenfunda el móvil y seguimos hablando.

 Biescas bajo la luz amarilla





Sábado 7 de abril de 2007

The Mummers' Dance

Aún no me he hecho con el último disco de Loreena Mackenitt, pero todo llegará. Desde luego no lo perdonaré, como tampoco he perdonado ningún concierto de los que he pillado en Zaragoza. Entretanto aquí os dejo una canción de The Book of Secrets, donde se aprecia claramente además que Loreena es el vivo retrato—con peluca rubia o teñido—de.... ¿de quién? Bueno, no lo diré, porque tengo prohibido escribir ese nombre. Pero una pista os daré: no anda muy lejos de aquí.



Jamais connu de loi



Sueños mediados por videojuego

Oscar se queja de que no descansa por las noches, y no me extraña, con estos sueños que parecen sacados de un videojuego. Hasta por la noche se acordaba y venía con su narración:

- ¿Te cuento mi sueño? Era un sitio con un puente y una fortaleza que estaban todo niños, lo que son todos los niños del mundo. Yo era el jefe. Sergiopueyo y Javi, ¿te digo lo que eran?–eran guerreros vigilantes. Y los demás eran guerreros y campesinos, y también albañiles. Y campesinos, claro. ¿Y te digo lo que me mandaban los malos? Como rayas, mantas que iban por el aire ahí, mantas de agua que iban por debajo de la tierra y por aire, y también una especie de onyx (es un pokémon de piedra pero con un curerno en la cabeza)—algo parecido, pero eran bloques de hierro y diamante. Y a los guerreros te digo lo que hacían para luchar; —a algunos les tiraban lianas pero lianas que hacían precisamente CRRAasccksss… Les tiraban al ojo. Casi me da una manta —en el ojo— pero Javi con un hacha le  corta un ala y explota su cuerpo el de la manta, y a mí me deja todo manchado de riñones y sangre de la criatura. Porque era una criatura, mágica. Luego les soltábamos tigres, contra esas rayas. Algunos se ponían encima y les quitaban las alas con las garras y otros les quitaban los sueños.
- ¿Y cómo terminaba el sueño?
- En que escalábamos, porque venían un montón de esas criaturas parecidas a Onyx y derrumbaban el puente, pero al final Sergiopueyo y Javi y yo, te digo qué pasaba entonces, que sergio tenía demasiados brazos que no podía controlar, y nos los pasaba a nosotros. Podía sacar brazos como quiera, ¿te imaginas con cuatro brazos más? Los controlaba con el cuerpo.
- ¿Y cómo terminaba?
-Pues que yo sacaba dos sables más allí, con cuatro brazos, los tiraba, me montaba en una de esas criaturas parecidas a Onyx que no sé cómo se llamaban, y venían arqueros desenmascarados y tíos con ametralladoras se los cargaban. Y también bazookas láser…

(Me parece que si le sigo preguntando seguiría soñando ad infinitum…)

Noches moviditas





Viernes 6 de abril de 2007

En la máquina de escribirnos

Qué bonita pieza me acabo de leer en el New Yorker, "The Typing Life", de Joan Acocella, una reseña de un libro sobre la máquina de escribir: The Iron Whim: A Fragmented History of Typewriting (Cornell UP), por Darren Wershler-Henry. Este autor estudia el "discurso" de la mecanografía como algo distinto de la plumigrafía o boligrafía. Según él (en la línea macluhaniana, supongo, aunque se remite más a Derrida, Foucault o Baudrillard), la tecnología transforma la escritura que de ella sale. Aparte de McLuhan o a Walter Ong, me ha recordado al Hugh Kenner de The Mechanical Muse. Vamos, que la tesis de D.W-H. es que los escritores mecanógrafos (Nietzsche o Mark Twain entre los primeros) escribían como si fuese al dictado... de la musa mecánica, será. Henry James dictaba a una mecanógrafa, lo cual lleva a que Acocella se interrogue sobre si la relación entre la complejidad del estilo de James y la nueva tecnología es tan directa como eso... desde luego, la composición oral parece que debería llevar a más simplicidad, a menos que sostengamos que la musa mecánica ya está totalmente interiorizada y que nos afecta por la misma presencia del instrumento.

Describe Acocella muy bien el fílin de la mecanografía, la manera en que la máquina estructura el proceso de trabajo, con su mecánica de carro, metralla de tecleo, salto de línea (¡rrrraaaaas!) y hoja nueva—a ajustarla bien recta—y trae recuerdos a quienes usábamos esa caduca tecnología en tiempos. Aún tenemos alguna máquina de escribir archivada por algún armario.... pero no la volveremos a usar, parece. Yo empecé mi carrera de escritor profesional a mano (claro) y a máquina; en un par de años o tres pasé de la máquina manual a la eléctrica, a la electrónica, y al procesador de texto, el primer Mac que tuve, a mediados de los ochenta (los PCs anteriores los había rechazado por lo feo del texto en la pantalla: blanco sobre negro, o verde sobre negro, puaj...).

Oímos hablar en esta pieza del origen del teclado QWERTY, de los chimpancés que inventan versos de Shakespeare apretando teclas, a una escala de probabilidad que recuerda a la Biblioteca de Babel; de máquinas de escribir tirolesas hechas de madera, de Jack Kerouac drogado y su ataque mecanográfico a un rollo continuo de papel... Según Acocella, todo ha cambiado con el ordenador: a pesar de los parecidos, nuestra relación con el teclado es ahora una caricia, y no una pelea a puñetazos. (Aún recuerdo, en los ochenta, época de transición, los viajes que le arreaba la gente al teclado de los ordenadores, creyendo que estaban ante una Olivetti... y, al revés, la flojera que hace presa de nuestros dedos si intentamos ahora volver a escribir a máquina).

¿Cambia la tecnología nuestra relación con el texto? Por supuesto... pero no sólo directamente y de la manera más visible. La cambia transformando los géneros, convenciones, y el tipo de texto que se hace posible pensar. Es decir, que la cambia desde dentro; la musa mecánica nos transforma la cabeza, el software interno, no sólo el hardware de los hierros o dedos que hacen efectivamente el texto. La limpieza inmaculada de una hoja impresa a ordenador.... de repente éramos todos expertos mecanógrafos profesionales. Qué chapuceros parecen ahora los documentos mecanografiados cuando los encontramos. A cambio, dicen, está la chapuza del contenido, menos cuidado y fácilmente improvisado antes de pasar a la tecnología: véase por ejemplo este blog, o mejor otro cualquiera. Lo que aparece en la pantalla no es ni será nunca una obra, es un work in progress, o un ensayo permanente. Esa fluidez también transforma los géneros, y si los blogs no son muy cuidadosos, a cambio son inmediatos, e interactivos. La máquina de escribir pasa a ser la máquina de escribirnos. Que es donde estamos ahora—los dos, ¿eh? Al menos en teoría.

Y, en todo caso, la relación entre instrumento, escritura, lectura, recepción y respuesta, es tan inmediata que eto hace cambiar la escritura desde dentro. Aunque nadie nos escriba, nos escribimos a nosotros mismos—como cuando me entretenía yo a los quince años, ante el bloc de notas, practicando escritura automática, y sacando a la consciencia lo que aún estaba sin terminar de pensar.

Retroalimentación anticipada





Jesus Christ Superstar

Aún me acuerdo de la sensación que causó el estreno original de Jesucristo Superstar a principios de los setenta...  lo comentaban quienes habían visto la película (yo no la ví hasta mediados de los ochenta en realidad)—eso de que Judas era negro, y lo bien que cantaba, y lo bueno que estaba Jesucristo decían las chicas, y esos amores con la Magdalena, huy huy.... Luego salió la versión española, con Camilo Sesto de Jesucristo, y me acuerdo lo bien que cantaba un compañero de instituto, Pulido se llamaba, la canción de "Getsemaní", incluido el gritito imposible. Pero es que, además, me acuerdo que salía una foto y pequeño comentario de Jesucristo Superstar en el libro de texto de literatura que yo llevaba en la escuela de mi pueblo... que anda que era eso en tiempos de Franco. Bueno, desde luego, si no ví la película entonces, no sé cómo me libré,  y la música bien que la oía porque era música ambiental.

Pues hace unos años me compré la nueva versión de Jesus Christ Superstar, mismas melodías y letras, pero distintos arreglos, montaje y actores, pero la había aparcado y no la había visto hasta hoy. Y es realmente impresionante el acierto, la precisión con que van conjuntadas la música de Andrew Lloyd Webber y la letra de Tim Rice, y ahora este nuevo montaje para Really Useful Films, con Glenn Carter, Rik Mayall y Renée Castle. Que conste que me gusta mucho la primera película, la de Norman Jewison. Pero si el primer Judas era impresionante, éste, interpretado por Jérôme Pradon, es también de no perdérselo. O Poncio Pilato, en plan magnate mafioso del show business.... Cada gesto escénico, cada eco cultural invocado por el montaje, cada movimiento de los actores, contribuye a hacer una obra de arte impresionante. Se presenta la película como teatro filmado, no como una película "de verdad", lo cual es de nuevo un acierto redondo... porque en cierto modo es su ambiente natural, el teatro musical. Está basada en una nueva producción de Broadway; se ajusta más al criterio de Andrew Lloyd Webber, y desde luego está filmada la producción con todo el arte combinado del director teatral y del director fílmico. No ha tenido mucho eco este remake, ciertamente, seguramente debido a su toque "teatral"—aunque ganó un Emmy en 2001—pero no os lo perdáis si podéis verlo. En YouTube, por ejemplo—que para eso lo han puesto, para ver lo que quiera uno ver y no lo que le echen. 

Pongo aquí un videoclip, con Jesucristo camino de la cruz y Judas, resucitado, interrogándole a modo de Satanás o de bufón irónico shakespeariano. El histrionismo grotesco, el uso del periodismo sensacionalista y de la transmisión en directo de imágenes en el trasfondo, todo contribuye a un espectáculo postmoderno y que reflexiona sobre sobre la postmodernidad. El detalle de subirse Judas a la cruz es absolutamente genial. Y mientras Jesucristo y su mensaje quedan perdidos entre el show business y la histeria mediática: la película se desconstruye a sí misma, pues siendo una película inteligente conoce bien su lugar en el ruido ambiental. Pues eso, que hay peores maneras de pasar el Viernes Santo. Crucificado, por ejemplo.



Every time I look at you I don't understand
Why you let the things you did get so out of hand.
You'd have managed better if you'd had it planned.
Why'd you choose such a backward time in such a strange land?
If you'd come today you could have reached a whole nation.
Israel in 4 BC had no mass communication.
Don't you get me wrong.
I only want to know.

Jesus Christ, Jesus Christ,
Who are you? What have you sacrificed?
Jesus Christ Superstar,
Do you think you're what they say you are?

Tell me what you think about your friends at the top.
Who'd you think besides yourself's the pick of the crop?
Buddha, was he where it's at? Is he where you are?
Could Mohammed move a mountain, or was that just PR?
Did you mean to die like that? Was that a mistake, or
Did you know your messy death would be a record breaker?
Don't you get me wrong.
I only want to know.

Jesus Christ, Jesus Christ,
Who are you? What have you sacrificed?
Jesus Christ Superstar,
Do you think you're what they say you are?

Jokerman



Lucifero, quel giorno

Mi selección musical para hoy: más Emma Shapplin. Las canciones, por cierto, son de Jean-Patrick Capdevielle, que le pegaba al rock urbano hasta que descubrió otros horizontes.




Y otro vídeo de Emma Shapplin, "La notte etterna". Atentos a la salida del miriñaque. Hay que ver lo poco que se corta esta mujer. Más le vale, vista la mezcla de aplausos y abucheos que le cae encima cada vez que abre la boca. Hay que decir que el vestido no está mal en la medida en que lo hay, pero lo que más me gusta es el peinado.




Spente le stelle



Jueves 5 de abril de 2007

No iré a Texas

Me invitaban a dar una charla el año que viene en el congreso anual sobre narración en los USA, la Narrative Conference, en Austin. Por desgracia he tenido que decir que no (con lo cual igual ganan con el cambio de speaker, vanidades aparte), pues no tengo hasta ahora la costumbre de ir a congresos a nivel interplanetario, ni me lo planteo. Me faltan circunstancias de diverso tipo, y entre ellas el dinero. Sin financiación de algún generoso proyecto, te puede resultar muy expensiva la asistencia a un congreso de estos—o le echas cara (y tienes éxito) o te sale cara. Bueno, me consolaré pensando que me podría haber unido (hipotéticamente) a la compañía de anteriores invitados como Porter Abbott, Seymour Chatman, Jonathan Culler, Monika Fludernik, David Herman, Brian McHale, Uri Margolin, Brian Richardson, Marie-Laure Ryan, Shlomith Rimmon-Kenan, etc. etc. Vamos, que no está allí Aristóteles sólo por problemas de fechas. Una penica, pero decididamente mi carrera no lleva trazas de saltar a la jet-set académica—como no me toque la lotería (y un transplante de cerebro incluido, o un tonel de ginseng).

A road not taken




Les rois du monde

Final del espectáculo musical de Gérard Presgurvic Roméo et Juliette; despedida con la canción "Les rois du monde".



Y de propina otra bonita canción sobre las desavenencias de Romeo con sus coleguis: "On dit dans la rue":





Belle


Miércoles 4 de abril de 2007

Spente le Stelle

Emma Shapplin, cantando "Spente le Stelle". Una de mis cantantes favoritas (¿hace falta decirlo?), y que rabien los puristas.



Aquí hay otra del mismo concierto: "Ira di Dio":




Y para terminar, un videoclip: "Cuor senza sangue":



El efecto directo



Cuánta vileza

Cuánta vileza.

- Los asesinos del tiro en la nuca siguiendo a sus víctimas: el gobierno quitando hierro al asunto. Se va instalando, a nivel de toda España, el discurso v-asco.
- El PSOE y gobierno, ahora exentos de amenazas. Un paso más hacia el terrorismo de estado (esta vez de la mano de la ETA, no del GAL). El Pacto de Perpiñán se extiende a los "socios" del proceso de paz. Que sigue rodando aun parado, como nos dijo el ministro de "Justicia".
- El ayuntamiento de Ermua, más exactamente el grupo socialista liderado por Totorika (antiguo miembro del Foro Ermua) y los partidos nacionalistas, ha exigido al Foro Ermua que no utilice en su denominación el nombre de esta localidad. Es parte de las maniobras de acoso del complejo nacional-socialista a todo lo que huela a defensa de la constitución española y del estado de derecho en construcción y en destrucción conocido como España. La bajeza no conoce límites. (El Foro Ermua les ha sugerido que patenten primero el nombre y vayan después a los tribunales).
- 400 curas vascos se ofrecen como mediadores en el Proceso de Paz, y abogan por el diálogo con la Eta y los derechos colectivos de "nuestros herrialdes". ¿Se han juntado alguna vez 400 curas vascos para condenar los asesinatos de la Eta? Sinvergüenzas— Claro que criticar a los asesinos sería "crispar". Es más cristiano poner la otra mejilla, y la otra nuca. La del vecino, digo.
- Los movimientos de distracción y aspavientos (cortinas de humo todo) del Fiscal General del Estado, que ahora aparece como el gran castigador de batasunos. Pero ya lo conocemos: por la puerta trasera los hará pasar. A la vez sigue retirando cargos contra el aliado Otegi y dándole trato de favor.
- Y mientras Moratinos en buen rollito con sus "amigos" castristas mientras declaran que en Cuba no hay prisioneros políticos.

Cuánta vileza junta, en primera plana y sin buscar demasiado.

El debate sobre política antiterrorista


Les feuilles mortes




C'est une chanson qui nous ressemble (—elle ne nous rassemble pas).

Plus d'autrefois


Martes 3 de abril de 2007

Satisfacciones profesionales de hoy

- En lo relativo a la docencia, me comunica la Comisión de Evaluación y Control de la Docencia que "elevará propuesta de informa positivo acerca de la labor docente por Vd. realizada en el citado curso [2005/06]".

- En investigación, me paga Pearson Education dieciocho libras en concepto de royalties. Oye, menos da una piedra. Peor sería dieciocho euros.

- Y me regalan un libro, Lyrik und Narratologie, de la serie "Narratologia" que ayudo a editar en Alemania.

- Pasamos la tarde redactando un nuevo recurso... contra los nuevos criterios ad hoc que acaba de aprobar nuestro departamento para regirse. (La satisfacción es que, con la práctica, en una tarde se despacha ya el asunto). A cambio, el congreso en el que se me había propuesto como miembro del comité científico, organizado por mi departamento, recibe un remojón por parte del Consejo de departamento, y se replantea su organización. Veremos en qué queda. Siempre hay marea de fondo en el Consejo. Hoy hasta me han acusado de franquista por recordar los criterios aplicables en la función pública (jerarquía y antigüedad en el cuerpo). Porque antes de Franco no había funcionarios, supongo; si no igual me llaman republicano. Qué cara más dura tienen algunos—eso sí, sus propias prerrogativas, que no se las toquen.

- Nuestras propuestas en el consejo, como siempre, derrotadas por amplia mayoría democrático-feudal. Especialmente feo este episodio: cuando el Consejo ha sido llamado por los catedráticos a cerrar filas para impedir que una profesora no permanente y sin contrato estable organizase un congreso (según se había acordado previamente), y han pasado las cohortes a votar en contra masivamente para anular ese acuerdo. Cosa que en absoluto habrían hecho la mayoría de los allí presentes (ni se les hubiera ocurrido planteárselo) de no ser por indicaciones recibidas de arriba. Indicaciones libremente asumidas, por supuesto—aquí todos somos gente con criterio.

- Y no me vienen los alumnos a la clase de la tarde, adelantando las vacaciones. Esto también lo pongo en el capítulo de satisfacciones por no ponerlo en el de frustraciones.

Seccionando el Departamento Reloaded


Fotos nuevas

he puesto en flickr. Aunque las veo un poco soleadas. Para ir al día, deberían ser lluviosas. Entre el tiempo, y que tenemos las vacaciones cambiadas de día con los críos, ellos esta semana, nosotros la siguiente, pues no sé si nos vamos a mover mucho de Zaragoza. Trataremos de disfrutar de ls procesiones de cofradías. Hoy de momento tenemos reunión de consejo de departamento.

Y fotos viejas




Lunes 2 de abril de 2007

Multiplicity

Película que en español le pusieron el título de Mis dobles,  mi mujer y yo o algo así. Es una comedia sobre tensiones matrimoniales entre Andie MacDowell, que quiere trabajar, y Michael Keaton, que ya no daba abasto y van y le suben el cupo de tareas caseras. Así que para llegar a atender sus múltiples facetas se clona, y se reclona, y el clon se clona... bueno, ahí para la multiplicidad. No es de ciencia ficción ni de clonaje, por supuesto, sino de personalidades reprimidas que salen a la luz, o más bien al revés; va sobre la disciplinación de los yos posibles y la consecución de una identidad idealmente sólida y unificada. Al volverse insostenible la proliferación de clones, y sin que llegue a descubrirse el pastel (ni se clone la chica a su vez), decide Keaton enviarlos a que vivan su vida a otra parte y volver a una relación equilibrada y razonable, y centrarse en un ego tolerable para la monogamia heterosexual. Porque un yo era hipermacho, workohólico y a la vez tipo cerveza/eructo; otro era encantador, su lado femenino, pero demasiado dulce y modosito y metrosexual; el tercero (el clon de clon) era la tentación de sacar el tarugo que algunos tendrán dentro. Da para lucimiento de efectos especiales multiplicadores, y de estilos de actuación de Keaton; también se apunta el motivo de los mundos posibles superpuestos. En cuanto a entradas y salidas y equívocos, tiene la película la dinámica de un vodevil naturalmente, pero sin mucho lío de faldas; y en suma es un canto al equilibrio emocional con los demás y consigo que da la monogamia. Aunque como bien sabemos—to our cost— los monógamos, más bien sucede al revés—aun sin llegar a la esquizofrenia de la bigamia—y es que esto es una comedia. Más que exteriorizarse y expulsarse, los clones o simulacros se interiorizan y asumen, o se vuelve uno más bien su propio clon. La procesión, o precesión, ya se sabe... por dentro, y por fuera.

Multiplicity. Dir. Harold Ramis. Cast: Michael Keaton, Andie MacDowell, Harris Yulin, Richard Masur, Eugene Levy, Ann Cusack, Brian Doyle-Murray. Panavision. USA, 1996.


El yo relacional


Domingo 1 de abril de 2007

Demodé

Una canción que ya he oído dos o tres veces hoy en sitios distintos; ahí va para la colección. Mika, "Grace Kelly":



Y otra que no está de moda, pero que es igual de bonita, por qué no. ( Modas, bah. Está demodé estar de moda).

Chris Lancelot / Dive: "Captain Nemo":


Esta la retomó Sarah Brightman, comparen (pero no elijan).




Barbara, Göttingen


La noche de la Tempestad

Es éste un libro de César Vidal publicado por Grijalbo, si hemos de creer la fecha que lleva impresa, en "abril de 2007", o sea hoy. Se trata de una fantasía sobre la vida de Shakespeare, que mezcla datos conocidos con otros inventados, como toda novela "histórica" en sentido amplio. Menos aceptable es que se dedique a veces a contradecir gratuitamente los hechos históricos por conveniencia del argumento, y que de hecho toda la vida que cuenta esté distorsionada por la idea que lleva el autor en mente, una historia de infidelidad y celos que tiene bien poco que ver con el Shakespeare histórico.

La novela está narrada por la hija mayor de Shakespeare, Susanna, que inmediatamente tras la muerte del Bardo en 1616 cuenta cómo uno de los actores que asistieron a la lectura del testamento de Shakespeare la citó para contarle secretos que desconocía sobre su padre y su familia. En esa conversación retransmitida (narración narrada) consiste el grueso de la novela, salpicada por muchas citas shakespeareanas memorizadas por el actor y aplicadas a propósito. En el testamento Shakespeare nombró a Susanna heredera de la práctica totalidad de sus bienes, a la vez que desheredaba a efectos prácticos a su esposa Anne (le da sólo "mi segunda mejor cama") y a su hija Judith (mal casada en opinión de su padre).  Estos hechos testamentarios reales le dan pie a Vidal para elaborar una historia de infidelidad no de Shakespeare (que podría parecer abundantemente documentada por su vida y obra) sino de su esposa (lo cual es pura invención).

La novela también abunda en epígrafes y citas shakespearianas responsabilidad del autor. Por ejemplo, "El hombre no pasa de ser un asno si va por ahí contando lo que ha soñado" (El sueño de una noche de verano IV.1)

Al saber de la infidelidad de su esposa, al saber que sus hijos gemelos no son hijos suyos (otro engendro de César Vidal), Shakespeare cita a Otelo y sale de Londres para vengarse, pero por accidente oye, ya cerca de Stratford, la predicación de un pastor protestante sobre la perdición del alma, y recapacita. En su lugar se limitará a hacer testamento, a escribir Otelo, y seguirá manteniendo a su mujer, a Susanna y a su hermana("stra") Judith, a pesar de las acusaciones de tacañería de una Anne mentirosa además de engañadora. A cambio de ennegrecer su carácter, Vidal convierte a Anne Hathaway en una mocita adolescente, más joven que el autor, cuando se casaron, y en el amor de su vida durante mucho tiempo, cosa que desafía la suspensión de incredulidad.

Como en Shakespeare in Love, o como en otras ficciones shakespearianas (y como en las biografías, si bien allí normalmente con más recato), se atribuyen aquí a la vida y experiencia propia del autor muchos sentimientos, frases y situaciones de sus obras—hasta el pañuelo de Otelo. Con variaciones, a veces, claro: Otelo lo escribe por inversión, como consuelo imaginativo, para "alterar lo que sucedió hace años con el dominio prodigioso de la palabra".  También de esa ficcionalización compensatoria de la propia vida surge La Tempestad, historia de un hombre traicionado en su confianza, aislado del mundo con su única hija (imagen aquí de Susanna) y que elige el perdón en lugar de la venganza. Como le dice el actor-narrador a la dudosa Susanna, "Vos, como yo, como vuestro padre, como Próspero y Miranda, estáis creada de la misma sustancia sutil con que se tejen los sueños" (212). Así también interpreta Vidal el arrepentimiento y sermoneo que dedica Próspero/Shakespeare en esta obra a Miranda sobre "la desgracia que puede recaer sobre una mujer que se entrega a un hombre antes de contraer matrimonio y en la comedia os insistió para que no desatarais el nudo virginal antes de llegar al altar" (213).  (Aunque aquí las fechas no peguen mucho tampoco).

El actor/narrador se volatiliza y le deja a Susanna un ejemplar de La Tempestad (de una edición perdida o fantasmal será). Susanna descubre mientras la lee que su padre, a modo de "mago" benévolo, ha venido financiando su matrimonio con John Hall. Y al interrogar a su marido descubre que John es un puritano, de esos que cuando iba a vengarse le hicieron cambiar de idea con sus predicaciones (Susanna, por cierto, no es católica aquí, hablando de religiones). También descubre Susannarradora que el actor vestido de verde con el que se ha entrevistado era una aparición: Ariel invisible (a pesar de ser un poco gordo de más, este Ariel, como Vidal).

El último capítulo, narrado por Susanna en 1619, con ocasión de la inauguración del monumento funerario a su padre, también trastoca algunos hechos históricos, como el asunto extramatrimonial de su cuñado Thomas, marido de Judith—asunto que sucedió años antes, que ya era conocido de Shakespeare y de hecho le llevó a modificar el testamento. También se pierde Vidal una bonita ocasión de usar la historia del anillo de Shakespeare... que se quedará esperando a otro novelista quizá. En suma, queda Shakespeare como "un autor que se valía del teatro para dar salida a sus sentimientos más hondos del tipo que fueran, un hombre profundamente enamorado, un ser engañado que logró perdonar y, por encima de todo, un padre amoroso" (252). (También Vidal dedica la Tempestad ésta a su hija Lara—¿any personal investment here?). Y termina la novela con la confianza de Susanna en la paz del alma de su padre y en la salvación prometida por Cristo, que es el mejor lector de Shakespeare, el que lee su corazón (mejorando lo presente).

Bueno, miento, termina la obra con una profesión de fe de Vidal donde sostiene la plausibilidad de esta conjetura, asegura (con cierta inexactitud) que todos los datos históricos atestiguados son exactos, y la firma en "Madrid, Día de la Reforma 2006". Aunque Vidal no llega a hacerlo protestante de vocación como a su yerno, del Shakespeare criptocatólico no hay aquí ni rastro, claro.

Es posible que Shakespeare hubiese desarrollado una aversión notable a su esposa. Otros lo han creído; aunque no lo dice Vidal, se ha interpretado el epígrafe de este libro, la inscripción funeraria "Maldito sea el que mueva mis huesos", como una prohibición del autor de que se enterrase con él a su mujer. Y sin embargo, leyendo leyendo a Shakespeare se queda uno con la duda de si no serían sus propias propensiones, sus prioridades vitales y obsesiones las principales causantes del fracaso del matrimonio, y no tanto la vilipendiada Anne.  En todo caso no se dedicó Shakespeare a ennegrecerla tanto como hace Vidal aquí; como digo parece haber bastante de fantasía interesada y autoproyección alegórica en todo el asunto. Del Shakespeare bisexual o mujeriego no hay aquí rastro; ni de su hipotético hijo ilegítimo Davenant, ya puestos, por supuesto. Es un casto varón sin tacha, cosa que desafía la credulidad y la probabilidad histórica, y nos hace sospechar de un Shakespeare "rebosante de sabios refranes" pero cortado a medida del autor y de las necesidades del proyecto. Es interesante sin embargo este asunto de la proyección de la vida en la obra. Si supiese algo más de César Vidal, podría analizarlo mejor; aunque tras leerlo, creo saber algo más—a menos que me lo esté imaginando.

Resurrección simbólica de Hamlet Shakespeare





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