Spook
Country Bonita novela, como todas las de William
Gibson, sin encumbrarse a las alturas de su Neuromante,
que está difícil. Otra vez, como en las
recientes,
nos ambienta en un presente cyberpunk, como si fuese un novelista de
ciencia-ficción de los años 60 intentando
imaginar la Red
en 2007 (cosa que por los 60 no se dedicaban mucho a hacer; hay que
hacer deberes retrospectivos). Gibson es un tecnófilo, lo
que se dice un friki, pero tiene que hacer una novela legible para el
público friki y no friki (por tanto no le conviene serlo de según qué
maneras).
Ahí está la sustancia del libro,
básicamente en la
experiencia de la tecnología a través de la
lectura, y en
el estilo de cómo representar la realidad infiltrada por la
tecnología. Las experiencias de los personajes están aquí
supeditadas, como en toda ciencia ficción
clásica, a la
experiencia de la tecnología.
Porque la sustancia del argumento no queda en mucho, así
resumido (ningún argumento, supongo). Una periodista
debutante,
ex cantante de rock, Hollis Henry, es contratada para seguir la pista a
un movimiento extraño detectado por la red, de los que se
controlan con GPS. Por una curiosidad de su jefe, friki detector de
tendencias y curioso profesional, interesado en fenómenos únicos y
punteros (Hubertus Bigend, de Pattern
Recognition).
Se trata, esta anomalía detectada en los flujos de datos, de un
contenedor errabundo. ¿Qué
contendrá?
Descubrimos al fin que dinero negro de desvíos de fondos de
la
guerra de Irak; y aterrizamos con Cayce, digo con Hollis, en medio de
un complot para marcar ese dinero radiactivamente, y que trinquen a
los traficantes. Las motivaciones y decisiones de por qué
hacer
eso precisamente están cogidas con alfileres, y son la parte
decepcionante de la novela—un wishful
thinking en el que hay
frikísimos justicieros profesionales que se dedican a
chafarles
el plan a los que se enriquecen con la guerra. Vamos, un
entretenimiento que de supercalculado, superfinanciado y supereficaz se
pasa (ahora sí) a la fantasía. Sea como sea,
Hollis da
con los desbaratadores del blanqueo de dinero, y elige no decirle nada
al curioso de su jefe, para no desbaratarles
el plan a su vez. Son una especie de bromistas de vanguardia (buen,
uno, "the old man"), que necesitan supertecnología y
tradiciones
locales de gangsterismo especializado para llevar a cabo su plan.
Mientras, Hollis se reune con los antiguos miembros de su grupo rock
(disueltos y de culto), y parece que van a rehacer su mayor
éxito artístico en versión anuncio de
coches: esto
también para Hubertus, que no se sabe por qué ha
perdido
el interés en seguir la pista a los contenedores errantes, y
ahora quiere promocionar coches chinos.
Este es el argumento central, que se alterna con dos líneas
argumentales periféricas: la de Milgrim, un yonki
especializado
en traducciones extrañas, y que es reclutado a la fuerza
como
ayudante para el contraespionaje usado por los blanqueadores de dinero
negro (contraespionaje incompetente, por mucho que se crean
superespías). Milgrim es el Mortadelo o sirviente
irónico del
matón Brown, que se hace pasar por agente del gobierno para
intentar proteger el contenedor de dólares de posibles
intrusiones. No lo consigue. Al menos hacen buena pareja (desavenida)
para el lector, una especie de Amo y Esclavo hegelianos.
No lo consigue, por arte del arte de sus contraespías
rivales. Son una extraña familia chino/cubana pasada por
Rusia, agentes especiales a sueldo, que mezclan tradiciones de guerra
fría con entrenamientos ad hoc familiares, algo así como una
cuisinelocal
insuperable para
gourmets del espionaje. ("Spook country",
país de espías, se refiere a estas
superposiciones de
protocolos de espionaje y contraespionaje y tráfico y
manipulación de datos). Tienen en la familia protocolos probados de
vigilancia, planes organizados al
milímetro, habilidades
gimnásticas sobrehumanas, systemas especializados de doble
espionaje a los espías, y hasta una religión singular de
divinidades afrocubanas, orishas
que los inspiran y ayudan en sus misiones. El
protagonista de esta línea argumental, Tito, es un chaval encargado
primero
de sembrar pistas falsas, y luego de disimular los agujeros de balazo
radiactivo que le han dado al contenedor para marcarlo. Una vez seguido
el contenedor éste hasta la costa oeste de Canadá, donde converge una
acción
que empieza con Hollis en Los Angeles y con Milgrim y Tito en Nueva
York.
Parte del encanto del libro, más fácil de leer
que otros
de Gibson, está en extraer el sentido de cada frase o
percepción de los personajes y relacionarlos con este
argumento
que sólo poco a poco va cogiendo forma, claro. Por ejemplo,
cada
capítulo tiene un título críptico
("Into the
Locative", "Eleggua's
Window", "Glocking", etc.) que sólo se hace legible una vez
has
atado cabos tras leer el capítulo. Una manera
estratégica
de limitar la legibilidad de cada frase, percepción o
escena. El
libro desarrolla así un cierto
culto a la propia oscuridad, o a sus propios protocolos especializados,
o a las experiencias y tradiciones locales que crea, de manera que
requiere atención ligar los pensamientos o palabras de los
personajes a la situación. No por complejidad
psicológica, a menos que sea representación de un
cierto
tipo de complejidad psicológica la ligazón de la
atención de personaje y lector a la semiótica intensa de cada momento
(pasada a
veces por distintas gramáticas culturales y filtrada por
tecnologías de la representación). Es ésa la
experiencia
más peculiar de la lectura de las obras de Gibson,
más densa (me parece) en Neuromante
o Idoru—quizá
porque ahí las tecnologías son futuristas e
inexistentes,
y aquí en cambio son actuales. Hace Gibson lo posible, sin
embargo, para que nuestra actualidad esté en perpetuo
desfase
consigo misma: siempre habrá una tecnología que
no
conocemos, y que podemos creer que es futura cuando resulta que ya se
inventó hace diez años, no puede uno estar en
todo, y ese
es el papel de Hollis Henry, relativamente al día la chica
pero
indocumentada cuando se trata por ejemplo del locative art, esculturas
virtuales en
3-D invisibles para quien no lleve tales cascos. Que es el hilo por
donde empieza a salir el ovillo de la novela.
La novela termina con una vuelta al locative art, con Hollis y sus
amigos mirando una representación virtual en 3-D del Gusano
Mongol de la Muerte, encarnación de los temores irracionales
e
informes, enroscado alrededor del rascacielos del millonario friki
Hubertus Bigend: invisible para todos, menos para quien tiene la
tecnología adecuada para verlo.
Con el mundo invadido y controlado por la red, el ciberespacio ha
pasado a estar fuera del ordenador, a ordenar más bien y a
virtualizar la realidad en la que habitamos, como le dice a Hollis el
hacker Bobby Chombo:
"Someone told me that cyberspace was 'everting'. That was how she put
it."
"Sure. And once it everts, then there isn't any cyberspace, is there?
There never was, if you want to look at it that way. It was a way we
had of looking where we were headed, a direction. With the grid, we're
here. This is the other side of the screen. Right here. (....) The
world we walk around in would be channels" (64).
Y ese es el spook
country
en
el que vivimos de momento: una época de intrigas avanzadas,
con
tecnologías especializadas e inaccesibles para otros, usadas
para fraguar planes secretos, para organizar el caos a favor
nuestro—el efecto percibido por quien no tiene las gafas 3-D
o la
información privilegiada seguirá siendo el de no
ver
nada, o ver caos. Pero los planes perfectos también se
tuercen,
y producen más caos en lugar de la comprensión
que
prometían. No podemos enterarnos de todo, ni procesar toda
la
información que circula por las ondas ahora mismo, en el
aire
que hay entre la pantalla y el ojo. Y así el final de la
novela
es imperfecto—Nos queda, sí, el consuelo marginal
de que
quizá algún malo haya sido castigado. Pero el
arte se va
a vender al márketing chino, y no parece muy
halagüeño el futuro, con ese Gusano Mongol de la
Muerte
como emblema de la vigilancia online y del ubicuo Hubertus. Hollis
parece desorientada al final, y Gibson a través de ella, y
yo. Una historia que queda a medias—como tantas en la vida.
Claro que Hollis también está desorientada desde
el
principio, ex-icono del pop sin futuro claro, atrapada en una
flotación postmoderna que no sabe dónde la
lleva—veamos un párrafo ambientado en la
California
multicultural:
There was a cab, she saw, the driver reclining behind the wheel,
possibly asleep, dreaming perhaps of the fields of Azerbaijan. She
passed it, a weird exuberance rising in her as the wind, so wild and
strangely random, surged along Sunset, from the direction of Tower
Records, like the back-draft from something straining for takeoff.
("White Lego", 4).
El pasado rural queda doblemente atrás, filtrado no
sólo
por los sueños del taxista inmigrante y desubicado, sino por
la
percepción que de él tiene Hollis,
todavía
más desenraizada de un pasado en el que (si está
marcada
por algo) es por su pasado estrellato (Sunset Boulevard) que la
mitifica, y por su presencia atemporal ahora en la Tower of
Song—el
ser la antigua cantante de The Curfew le va abriendo puertas en este
argumento que ahora se esfuerza por despegar. Obsérvese
también el viento, cuyo efecto es hacer que no nos sintamos
en
casa; aquí está tecnológicamente
mediado por la
experiencia de los reactores, que tanto nos desubican, y que nos
proporcionan la experiencia del jet-lag como emblema de la sensibilidad
postcontemporánea.
Otra metáfora gibsoniana para el cielo, al menos comparable
a
aquella famosa del cielo como la pantalla de la tele sin programa: "The
sky had a Turner-on-crack intensity" (151).
Y ¿el futuro? ¿el famoso futuro? Una
mayor
integración de la percepción y la red. No una red
global,
sino redes locales, selectivas, círculos, canales, channels...
"The locative (...) lots of us are already doing it. But you can't just
do the locative with your nervous system. One day, you will. We'll have
internalized the interface. It'll have evolved to the point where we
forget about it".
Al parecer, gran parte de lo ya hecho ya está
internalizado
y lo vamos olvidando. Blogs. "The net of telephony, all digitized, and
all, she had to suppose, listened to" ("Spook Country" 158).
William Gibson. Spook
Country. New
York: G. P. Putnam's, 2007.
A cuenta de lo de las siniestras clínicas con
trituradora
de fetos/bebés. Se ha detenido a algún
médico
"rompecocos" (es el término utilizado por ellos para llamar
a lo
que hacen varias veces al día), pero la mayoría
siguen
rompiendo cocos en serie sin mayor problema: es legal sobre el papel, o
sea, legal. Pero ha vuelto una vez más el tema del
aborto a
primera plana de las noticias. Y a última plana: me parece
que
la columna de Cristina Fallarás en la última
página del ADN
de hoy
("Aborto, qué sorpresa") es buena muestra del pensar
mayoritario
sobre el tema. Al menos, es representativa de las actitudes que hoy se
aceptan como generalmente admisibles en torno a la
cuestión. La lógica que usa
también me
parece representativa, y digna de análisis. No es un sesudo
artículo, sino más bien un artículo
descerebrado,
y de ahí su valor representativo. En rojo, su
artículo;
en negro, mi comentario:
Aquí, claro, nadie se había dado cuenta de que
los
hospitales públicos, "los del seguro," no practican abortos.
Nadie se había dado cuenta de que, cuando las mujeres
deciden
abortar, se las suele enviar a clínicas privadas.
En efecto, todos fingíamos. Pero Fallarás
acertará, y denunciará la
hipocresía general, de la cual ella está exenta.
Con su
ironía.
Aunque habría que matizar que "se las suele
enviar" es tendencioso. En un artículo que defiende el
derecho
de la mujer a elegir, tendría que decir que las mujeres eligen
ir a clínicas privadas. A veces, siguiendo consejos de quien
sea
(eligiendo seguirlos); a veces, van tras haber sido denegado el aborto
en un hospital público. Pero no "se las envía". Van. Y
no se trata de que "las mujeres deciden abortar", decisión
que
(según nos contará luego Fallarás)
sólo les
compete a ellas: se trata de buscar
colaboración y ayuda y financiación
pública para la práctica de un aborto.
Este es otro punto muy importante del Zeitgeist: todo lo que no es punible es
subvencionable. El gobierno PSOE trabaja cuanto puede,
ciertamente, por implementar este criterio.
Pero evidentemente, este ideal no está aún
plenamente
realizado. Así que si no corresponde colaborar y ayudar en
el
lugar donde
se ha solicitado, "se enviará" a la mujer a la
clínica
privada, o al cuerno, o a donde sea. Igual que si le van a Cristina
Fallarás a exigir que ayude a practicar un aborto. Pues
supongo
que evaluará el caso, y luego enviará a la
interesada a donde
corresponda,
habida cuenta de sus responsabilidades, su situación
profesional, etc. Desde el principio del artículo se
introduce
la presuposición, claro, de que el
seguro debería
pagar todos los abortos sin condiciones.
Lo cual es mucha presuposición. Para empezar, presupone una
ley
distinta de la que tenemos, que es a lo que va el artículo,
y el
Zeitgeist proabortista. Lo que va a hacer Fallarás es acusar
a
los hospitales públicos de hipocresía por
cumplir la ley: —no
a las clínicas privadas (o a usted o a mí) por no cumplirla. Ojo,
que no es lo mismo.
Allí, en la privada, aborta más del 90% de las
mujeres.
Vamos, todas. Pero justo ahora la ciudadanía cae del guindo.
Y
digo la ciudadanía, porque en la Administración
lo saben
bien y lo toleran. Y lo practican.
Bueno, en la Administración practican la
hipocresía en
todo caso. El aborto, está menos claro. Quien practica el
aborto
libre y masivo (como el amor libre pero
pagando que decía el
catalán) es la
privada, no la Administración.
Pongamos—porque los datos bailan—que el
año pasado abortaran 80.000 mujeres en España,
que se sepa.
80.000 españolas, será. Aparte hay una
peregrinación de extranjeras que vienen aquí como
antaño iban a Londres, sabiendo que la ética, o
la ley, o
las dos, están flojas si la bolsa sona. Una industria nacional, vamos,
y una industria que va a ir a más en Cataluña en
concreto
con los planes del Tripartito, y no lo dudemos, también en
España con sólo que continúe la cosa
como
está en términos legales: sin necesidad siquiera
de que
IU y el ala Progre-SSista del PSOE introduzcan el llamado "aborto
libre". (Habría que preguntar, por cierto, si
contaría
técnicamente como aborto para ellos, y habría de
ser
subvencionable con los impuestos de todos, el infanticidio del
bebé tras el parto natural, con tal de que se le rompa el
coco
antes de cortar el cordón umbilical. O si habría
que
recurrir a la inyección letal para que naciera muerto. Es un
tecnicismo).
Eso quiere decir que, en 80.000 casos de gestación, la
embarazada presentaba problemas psíquicos o
físicos,
corría riesgo la vida del feto o era fruto de una
violación. Muchos casos, claro.
¿La vida del feto?
De la madre, será. La del feto me temo que en
el caso del aborto no importa que corra
riesgo, puesto que de eso se trata, de que corra riesgo,
¿no?
Creo que se refiere Fallarás (pero se ha liado) a graves malformaciones del feto.
Físicas. Las graves malformaciones psíquicas no
cuentan:
esas las encontramos por la calle todos los días, y en
cualquier página del periódico.
En fin, que reconoce Fallarás que algo falla en los 80.000
(o
160.000) casos. Que la ley es un coladero. Y nos va a proponer no que
se aplique bien, sino que se suprima.
Y que sean tantos responde exactamente a una sola razón: a
que
la ley española exige que sea así. Porque para
abortar
aquí tiene que darse al menos uno de esos tres requisitos.
Obsérvese el razonamiento. La voluntad de abortar es lo dado,
el punto de partida incuestionado. Queremos abortar. Y queremos bien,
por supuesto. Ahora bien, sólo podemos
si se da uno de esos tres supuestos (y no se da). Ergo... que se
dé, y punto. Y el rompecocos lo dará por bueno. Y
Fallarás, también. (Y encima nos
llamará
hipócritas a los demás).
Esto es como decir: no
quiero ir al trabajo, que es muy duro y no lo deseo para mí.
Pero: sólo
puedo quedarme en casa si un médico me da la baja porque
estoy enfermo (que no lo estoy, hay que joderse). Ergo: que me la dé
(previo pago). Es más: que se cree una oficina de
médicos
especializada en dar la baja a quien la pida, y sin pagar.
¿Y
los derechos del pagano, me dirán? Ah, pero es que el pagano
no
tiene derechos. En el caso que nos ocupa, sólo tiene derecho
a
que le rompan el coco.
Los de Sanidad lo saben, y por eso mandan a las mujeres a abortar a
clínicas privadas.
Si eso hacen los de Sanidad, y Fallarás lo sabe,
debería denunciarlos. Huy, pero qué digo.
No descarto que haya casos de médicos que no practican el
aborto
en su hospital, pero luego sí lo hacen en la privada, que
renta
más. Es evidente que falta inspección y voluntad
de
inspeccionar en estos casos. Y ahí estoy de acuerdo con
Fallarás. Pero me temo que las consecuencias que extraemos
son
totalmente contrarias. Lo que me parece inadmisible es decir, como me
temo que quiere decir Fallarás, que la
Sanidad pública, en cuanto tal ("los de Sanidad")
envía a las mujeres a abortar a clínicas privadas
por el hecho de no
practicarles el aborto ya mismo allí en la
pública.
Esto es como si me dicen que los del banco me obligan a atracarlo, me
abocan a ello, vamos, si son tan cabrones que no me conceden un
préstamo a fondo perdido porque eso no entra en sus
roñosos
parámetros.
Si no fuéramos todos tan hipócritas
—tranquilos, que no cambia el tono. Está
utilizando esa
persona verbal que no viene en las gramáticas, la primera
persona del plural no
inclusiva—
admitiríamos que los médicos de los hospitales
públicos no quieren firmar los daños
psíquicos que
la madre alega.
¿Qué os decía? Fallarás
admite esto, por
supuesto, luego "no es hipócrita". Es más,
admite, o
reclama, que los médicos deberían firmar esos
daños psíquicos que la madre alega, o mejor no
firmar nada, porque ¿quién
mejor que la madre ("madre" es un decir—la embarazada que no quiere ser
madre, sería
más exacto... pero siempre da juego traer a las sufridas madres
a colación, que madre no hay más que
una—aun en una
argumentación donde el papel de la madre es hacer triturar
al
"hijo")—quién
mejor que la madre,
digo, para autodiagnosticarse y conocer sus propios daños
psíquicos? En especial los futuribles. De entre los
cuales queda extraído del
razonamiento, como con aspiradora, el posible daño
psíquico causado por el acto de abortar.
¿Quién
mejor que la madre, claman Fallarás, las Mujeres
Dueñas
de Su Cuerpo, e Izquierda Unida, para decidir si tiene un tumor o no, o
si hay que amputarle la pierna o no?
A los de las privadas no les importa.
Ah, mira qué enrollados. Porque cobran, claro. A tanto el
rompecocos, se me van los prejuicios rápido. Y si me suben
el
listón hasta los ocho meses, o hasta los nueve, o hasta
estrangular al neonato, voy subiendo la tarifa—todo es cosa
de
coger la marcha.
Pero a estos tíos enrollaos no los critica
Fallarás, no,
ni a las tías enrolladas que usan su cuerpo y el del feto
con
libertad y autogestión. La elección y
decisión de la mujer es sagrada;
aparta y anula cualquier otra consideración. Por tanto es un
pequeñodefecto de
los tíos enrollados el hecho de que cobren.
Deberían hacerlo
gratis. Y para eso está la pública. Y el dinero
público, que no es de nadie. Es la propuesta de
Fallarás. Igual ella misma se apuntaba a romper cocos, ya
que
tan bien le parece: honesto oficio, como cualquier otro. Con plus de
progresía.
Si además
tenemos en cuenta
que cerca del 95% de las mujeres que abortan lo hacen
acogiéndose a este supuesto, llegaríamos a la
conclusión de que la mayoría de abortos son
ilegales.
—¡Vade retro! Tanta ilegalidad es imposible.
"¡Y si la hay, hay que cambiar la ley!"—me dice.
Como si me dicen que hay 80.000 atracos, es que debe ser que
está mal la ley del atraco, y hay que cambiarla, y
despenalizarlo. Que tantos atracadores no pueden estar equivocados.
Entonces los
políticos
tendrían que admitir que el error está en la Ley,
que los
supuestos sobran cuando se habla de un derecho.
Quod erat demonstrandum.
Un derecho sin límites ni cortapisas de ninguna clase.
Qué digo derecho: una obligación
de todos, la de pagar los abortos barra libre. El derecho al
aborto deducido del
derecho del uso ilimitado y subvencionado del cuerpo de uno, o de una, que es reina.
Como el derecho al suicidio (asistido por la seguridad social, claro),
el derecho a las amputaciones cosméticas y a las operaciones
de
cirugía estética creativa por autoodio (pasen la
factura al erario), el
derecho a autodeclararse inválido permanente (con
obligación del médico de certificarlo), y
similares
derechos de uso del
propio cuerpo, que para eso tenemos libertad, y derechos,
y recaudadores de Hacienda.
Así
el razonamiento de Fallarás (Fallarás), y el de
los periódicos que
tan insensatamente difunden estas ideas por así llamarlas.
Lo peor, saben, es que casi todo el mundo tiene un pensamiento
así de débil y nebuloso. Y que por tanto
irá la
cosa a más y más: no tanto sobre la letra de la
ley, sino
por la vía de los hechos. En democracia acaba
imponiéndose la debilidad mental de la mayoría,
aunque
lleve en fila india a Hitler. Por la fuerza de las cosas, sale
más a cuento la no interferencia con las cuestiones que
mueven
dinero y voluntades, que buscarse líos saliendo en defensa
de
gente indocumentada (judíos, fetos de ocho meses, etc.) que
vaya
usted a saber si serán humanos para empezar. El
feto a la
trituradora, el vivo al bollo, y pelillos a la mar. No jodamos la
marrana, y por lo menos que se quede la cosa como está,
con hipocresías y todo: que por lo menos quien se quiera
pagar
un
aborto de dudosa legalidad, que se lo pague, que estamos en el
país de
la tolerancia, ¿no?
Así que bien tendremos que tolerar las opiniones de Cristina
Fallarás, ya que se publican en diarios de tirada masiva y
la
gente las lee sin escándalo. De hecho, son ideas compartidas
por casi
todo el mundo, entiendo. Los alemanes hace unos
años veían tan normal
no pensar mucho en lo que pasaba en Auschwitz. Y algo parecido nos pasa
a nosotros. Nosotros inclusivo. Después de todo, bien hay
que
vivir en
Alemania, si allí has nacido.
Está divertido este programa de Libertad Digital, Conectados, con
Fabián Barrio. Me gusta su estilo. Borraos el
enlace de Vanity Fea
de
los favoritos, y poned el
de este programa en su lugar. O por lo menos,
miradlo un rato: aunque sólo sea por protestar contra
quienes quieren filtrar el acceso a Internet para impedir ver las
páginas web antiEstatut.
Segundo día de
gripazo en casa;
también está mala la mitad de la familia con
gripazos y
algunos quizá con cosas peores, crucemos los dedos... (Me
refiero al abuelo, que tiene noventa y tantos años y
está
empezando a desorientarse). Ayer también hicimos una
expedición a urgencias porque Oscar apareció de
repente
cubierto de ronchas rojas en relieve, y chillando... pero para cuando
llegamos a la clínica Montpellier ya le habían
desaparecido. Pues buena limpia. Aquí están con
Ivo los dos, ya tosiendo menos, y
parece que empiezan a levantar cabeza a base de jarabillos. Alvaro
también tosía sonoramente pero ha vuelto a ir al
colegio, primero porque
tenía un examen. y ya puestos sigue yendo.
Por cierto, que me comentaba Alvarillo que uno de los temas de
conversación entre sus colegas, aparte de videojuegos y
demás, es hacer comparativas entre jarabes, a ver
cuáles están
más ricos. Qué cosas, jamás me hubiera
imaginado
que los chavales de trece años tuviesen ese tipo de
conversaciones; siempre se pregunta uno sobre qué
hablarán, pues ya ves: que si sabe mejor el
Junifén o la
Toseína. Será que es aquí lo
más que se
acercan todavía al mundo de las drogas y las bebidas
fuertes,
toquemos madera. Pues para quien le interese: entre los chavales de la
ESO, gana por goleada el Dalsy—jarabe preferido de todos los
colegas.
Mientras no pasen a automedicarse... Aún recuerdo que
Álvaro, a los tres años, y ya gran aficionado a
la cata
de jarabes por lo que se ve, agarró un bote que le
estábamos dando para el catarrillo y se lo bebió
en plan
lingotazo. Total, que corriendo a la Montpellier a hacerle un lavado de
estómago. Es curioso, con lo moderadillo y ordenado que es,
aún resulta haber salido el más trasto de los
tres
chavales: de los otros ninguno se ha dedicado a tirar estantes por el
suelo, ni a hacer "pinturas murales" según nos
decía,
cuánto menos a inflarse de jarabe. Y eso que
también les
gusta el saborcillo.
Antes de las 13 rosas,
estuvo
la Rosa Blanca. Películas sobre la "recuperación
de la
memoria", que recrean iconos del bando antifranquista y antinazi,
respectivamente. Sophie
Scholl es
una película pesada, que trabaja por el procedimiento de
atornillar lentamente, con interrogatorios y confesiones graduales,
tanto a la pobre heroína que repartía panfletos
antinazis, como al desventurado espectador. Sigue un riguroso orden
progresivo, con encuadres fijos y pausados, sin flashbacks ni
florituras representacionales. Únicamente en la primera
escena
se ve a Sophie y su amiga cantando karaoke-jazz con la radio inglesa, y
en la última, con la cabeza ya cortada, pero
todavía
consciente, oímos con ella en la oscuridad el
último
grito de su hermano antes de ser decapitado a su vez, "¡Viva
la
libertad!"
Entre una y otra escena, proporciona la película una
experiencia a ritmo lento de la maquinaria de control y encarcelamiento
físico y mental de los nazis. Al principio, tras ser cogida
repartiendo panfletos subversivos, Sophie intenta
librarse y escurrirse de la "justicia" nazi
fingiéndose apolítica y ajena al
movimiento
subversivo; pero poco a poco,
viéndose pillada, decide dejar de mentir, renunciando a
salvar
su vida
(frágil esperanza) a cambio de su dignidad. Elige decir la
verdad frente a la verdad oficial, la libertad frente a la falsedad
robotizada de los nazis que la
interrogan y juzgan. Y resulta inevitable elegir la muerte a la
vez—sus compañeros, ligeramente menos dignos,
procuran
exculparse, alegan enajenación mental,
etc.—Incluso frente
a los monstruos mentales del nazismo tiene su valor el sostener la
verdad: no tan obviamente en los juicios reales, aunque se presupone
que se habla al hombre interno que sabe que hace mal, el futuro testigo
avergonzado. Y no dudo que
tendrían los juicios reales muchos elementos en
común con
lo que vemos en la
película. Pero sí es imprescindible ese contraste
entre
tiranía hipócrita y abyecta y la verdad que
resplandece,
en otro
juicio: en el juicio ficcionalizado y narrado, juicio que este
sí seguro tiene
espectadores invisibles y conciencias sensibles: el autor
implícito, el receptor
implícito de esta película, que abominan de
Hitler y
admiran a Sophie, sobre todo cuando ésta va adquiriendo
firmeza
y convencimiento, y se enfrenta con serenidad y valor al absurdo que la
rodea.
Y yo también la
admiro. Pero la admiro más a ella que al
director. Como digo, la película es machacona: los
estudiantes
reparten octavillas con grandes aspavientos de estar haciendo algo
sospechoso e ilegal; Julia Jentsch hace buen trabajo, pero los nazis
han de interpretar el papel de nazi, y allí vale ya
más
el estilo fantoche. La película es carcelaria, en la
línea de la Alemania de Hitler (punto mimético
para ella)
o en la línea del género al que pertenece, el
género Juana
de Arco.
Los mártires, al margen de sus fortalezas y debilidades
(pues
eran gente normal que llegó a ese punto por
elección y
circunstancias) tienen una segunda vida, su vida própiamente
como mártires y no como víctimas; su vida
póstuma como
iconos y
emblemas. Juana
de Arco,
como digo—objeto de incontables versiones y
experimentos de representación (aunque le sienta
especialmente
bien a las Juanas el estilo austero, icono de la pureza y sencillez de
la
heroína y de la verdad, un triángulo figurativo
que se
establece entre el estilo narrativo, el personaje y la
ideología).
El mártir rodeado por la
maquinaria ejecutora no sólo es el representante de
sus
ideas,
de la fortaleza de su voluntad y convencimiento, y de un conflicto
histórico determinado. También es el
representante del
espectador en la película, nuestro delegado
ético, que
encarna nuestra
propia confianza en nosotros mismos en tanto que sujetos de un
conflicto. Esa confianza puede ser o no ser próxima
realmente a
la postura política o ética del espectador: se
trata en
todo caso de una perspectiva
construida para instalarnos en ella, una posición
estructural,
en la que adquirimos la
experiencia de la justificación póstuma de
nuestras
actitudes—la experiencia de un mundo organizado, por fin, por
un
sentido que
es la victoria de la voluntad y libertad frente a quienes quieren
torcerla. Una experiencia catártica que es
especialmente
satisfactoria,
quizá, precisamente para quienes sintiendo ansias de
libertad,
no se atreven a manifestarlas, por temor al martirio. Una
película juana
de arco
es un martirio virtual, donde somos en tanto que espectadores tanto el
martirizado como sus vengadores. Es una victoria póstuma y
retroactiva para el mártir, para el autor y para el
espectador,
trío solidario.
Es normal que los alemanes busquen y aprecien iconos de resistencia a
sus regímenes autoritarios (Bye Bye
Lenin, o La
vida de los otros, o la película
sobre von
Stauffenberg que pronto se va a estrenar). Testimonios,
relecturas de la historia. Quizá El
Hundimientosea
la más desoladora, y la más realista y
desengañadora de estas películas recientes, por
la
carencia de una toma de postura clara y heroica contra el nazismo en
ningún personaje de ella—exonerando a
todos por el
procedimiento
de mostrarlos atrapados en la rueda. Las películas alemanas
suelen ofrecer redenciones póstumas, elementos de
exoneración, blanqueos cuando procede. Ponen el foco en
precisamente donde no estaba—en los cuatro gatos de la Rosa
Blanca, no en los horizontes de alemanes que aclamaban al tirano. En
estas películas, por tanto, se mezclan de modo inseparable
la
proclamación hoy posible de la verdad... y la
falsificación
histórica. Mediante grandes dosis de proyecciones
fantasiosas y wishful
thinking.
Se despide Sophie del tribunal diciéndoles que pronto
estarían ellos siendo juzgados. (Quizá
también se
refiera al juicio de Dios: los resistentes al nazismo, como cuenta
Joachim Fest en Yo No,
eran
por regla general creyentes y cristianos practicantes). Pero bueno, ya
sabemos que el juicio de Dios puede esperar, y que además
suele
apoyar Dios a todos los bandos por igual, en opinión propia.
Si
se refería Sophie (o el director) a la derrota de los
nazis....
mucho es de temer que se equivocaba, y que Alemania siguió
siendo cripto-nazi, conformista a ultranza ante el poder (que es la
auténtica esencia del nazismo, no las botas de cuero ni las
gorras de oficial demasiado altas). Conformistas eficaces, como el
buen funcionario que detiene a Sophie y su hermano. Media
Alemania
pasó sin solución de continuidad de un
régimen
totalitario a otro; la otra media pasó a vivir la
ilusión
de estar súbitamente en el bando de las libertades y la
democracia: "The Germans now too have / God on their side" como dice
Bob Dylan. Y antes también: Gott mit uns.
Y por eso después de sesenta años se siguen
buscando
mártires, y correcciones de la historia, exoneraciones
simbólicas, experiencias vicarias por las cuales sustituir
la
realidad metonímicamente.
Porque la realidad es demasiado triste: que las naciones se pliegan
ante el poder, y que llegan hasta donde haga falta: hasta donde las
lleva el que va en cabeza, empujándolo y
empujándose unos
a otros. Y que nadie redime a nadie, y que la esencia pura de la
auténtica patria no se encarna en nadie, y menos en
mártires estadísticamente no significantes.
Aceptan más riesgos estéticos y éticos
las ficciones, películas o
novelas que
se enfrentan de maneras más ambiguas, menos idealizantes y
heroizantes, a la experiencia del nazismo. Las que exploran desde
dentro la lógica grotesca del sistema, y buscan enfrentarnos
a nuestras propias contradicciones, en lugar de proporcionar la
experiencia vicaria del heroísmo que se enfrenta a ese
sistema
desde fuera. Tal sería, por ejemplo, Les Bienveillantes
de Jonathan Littell,
que resultará incómoda a muchos alemanes y
franceses, sin
duda. Pero aun ahí tiene el protagonista que retorcerle la
nariz
a Hitler cuando le iban a poner una medalla... cuando en realidad, las
narices suelen quedar sin torcer, menos las de cuatro chivos
expiatorios, que nos ofrecen el negativo abyecto del martirio. La
realidad está por lo general en el terreno intermedio entre
uno
y otro polo, un terreno que es muchísimo más
extenso, infinitamente, y
más representativo, con diferencia, de lo que hay. Y que no
es para tirar cohetes, precisamente.
Sophie
Scholl: Los últimos días.
Dir. Marc Rothemund. Cast: Julia Jentsch, Alexander Held, Fabian
Hinrichs. Germany: Lolafilms / German films / Bavaria Film / Media.
DVD. Barcelona: SAV / DeAPlaneta, 2005.
Acaban de anunciarme por la lista de AEDEAN la
publicación del último número de Atlantis,
la revista de la Asociación (Española de Estudios
Anglo-Norteamericanos). Está disponible en red gratuitamente
en su
página
(aún figuro yo allí en el enlace del viejo
Consejo de
Redacción... y de hecho creo que fui el primero en pedir que
AEDEAN hiciera sus publicaciones en Internet, hace como doce
años.... claro que entonces se me oyó como quien
oye
llover. Ahora sólo soy miembro de esta
asociación, lo
más parecido a una asociación profesional de
Filología Inglesa que hay en España. Y a
través de
ella, también pertenezco a la European
Society for the
Study of English, ESSE, que aún tiene que ponerse
más las pilas en esto de las internés.
Y pertenecía hasta este año a PALA, Poetics
and Linguistics
Association,de
modo intermitente, desde su fundación y cuando me acordaba
de
enviar el cheque anual. Estos tienen menos picardía y no te
envían un cargo periódico al banco, con lo cual
tienes
que apuntarte cada año. Hasta que este
año tocaron
fondo mis finanzas y ví que si pagaba la cuota anual se me
quedaba la cuenta en blanco, por no decir en rojo. Y claro, llegados a
ese punto.... aunque aún volveré por
allí,
supongo.
Por la misma escasez de fondos, en realidad, más que por
otra
cosa, he dejado de ir a congresos. Antes iba como un clavo a los de
AEDEAN. Pero aun con la ayuda de la universidad, he comprobado que te
sale cara la osadía, a menos que tengas un proyecto de
investigación subvencionado. No está el sueldo
como para
ir por ahí haciendo turismo académico.
Y visto que está la web, y hasta con contenido gratis... nos
atendremos a ella, de momento. Puede ser la sociedad
académica
más extensa y más intensa, en realidad. Aunque
todavía le falte un hervor a la academia en red. Ya dijo
Foucault que la academia funciona mediante la rarefacción
del
discurso—ponerle obstáculos más que
facilidades. E
Internet pone demasiadas facilidades, lo cual lo hace sospechoso e
indeseable.
Los académicos son esos entes curiosos que se recomiendan
mutuamente (¿no tan distintos de los blogueros?) y que basan
toda su actividad en la convención de que un discurso o
publicación que ha sido autorizado por otro
académico, o
una pareja de ellos, pasa a un nivel superior de realidad, adquiere un
aura que lo transforma en un mérito a los ojos de cualquier
otro
académico usador de baremos.
Es... una convención. Con efectos buenos, y con efectos
malos.
Útil para unas cosas, inútil para otras. Sobre
todo
porque a la hora de la verdad —a la hora de decidir sobre
dineros, honores o puestos de trabajo— los
académicos
tiran tanto de sobreentendidos, normas no escritas, y telefonazos
secretos, como de baremos. Más, probablemente. Son los
problemas
colaterales de la rarefacción del discurso, tanto
más
serios cuanto más se ha enrarecido el discurso. Pero a esos
problemas no se suele prestar atención (por escrito, por
escrito...) en la academia; y también se enrarece el
discurso
sobre ellos—cosa que también es parte
imprescindible de la
convención.
Es un blog éste, el Narratology
Blog,
que todavía no existe, y que quién sabe si
llegará
a existir. No están los narratólogos muy puestos
ni muy
interesados, según voy viendo, en el bloguístico
tema; en
la lista de distribución Narrative-L se habló de
instalar
un blog para sustituir o complementar a la lista,* pero parece que no
se anima mucho el personal. Yo hacía uno en cinco minutos,
claro, pero es mejor que lo lance alguien desde un sitio más
institucionalizado, supongo, para que la cosa tenga éxito.
Para
ser lo que debería ser, debería ser un blog
colectivo con
múltiples editores independientes, pero no infinitos...
y
multilingüe pero no demasiado... Vamos, un equilibrio un tanto
difícil de definir.
De momento los sitios web con recursos narratológicos son
escasos, no interactivos, y no crean comunidad. Yo enlazo algunos en mi
bibliografía, claro; otros están en la
sección de
Links del Interdisciplinary
Center for Narratology (Universidad de Hamburgo) donde me han
puesto un enlace a mi página de publicaciones.
Entre las que espero contar pronto con una que tengo prometida sobre Narratología
de los blogs
(que no es lo mismo que Blogs de narratología)... ya
irá
tomando forma. Se hacenptan sugerencias. Para ir inaugurando la
cuestión.
Y en fin, que si van saliendo por ahí más blogs
de
narratología o interesados en, les iré poniendo
enlaces.
De momento, y a falta de un candidato más obvio (o hasta que
me
lo señalen), queda inaugurada la lista de blogs de
narratología con
Vanity Fea. Y con Apostillas
Literarias,
que no me olvido no: que si pocos son los blogs
narrateóricos en
el mundo, menos lo son en el mundo hispanoescribiente. Aquí
iré actualizando la lista, en letra pequeña los
menos
narratológicos, en letra gorda los más
estrictamente,
cuando los haya.
* Narrative-L (Georgetown University): To subscribe, send your
message to: NARRATIVE-L@georgetown.edu
Subject: (blank)
message: subscribe NARRATIVE-L lastname firstname
(PS: la
ilustración de
Magritte, "Le château des Pyrenées", es la que
hubiera
elegido para portada del libro sobre narratologías que
coedité en Longman hace
ya... ¡doce años! Al final hubo que poner otra
portada.
Bueno, pues al menos aquí se quedará el
aéreo y
laputano castillo, ilustrando una colección más
flotante
y precaria, y todavía inexistente, de blogs
narratológicos).
(Re.PS: Una búsqueda de Yahoo con los términos
"blog
narratology" remite en los cuatro primeros resultados a mi propio blog.
Si cuando digo que está la cosa por hacer...).
Por cierto, también me han puesto los de Ohio en
su página de recursos un enlace a mi Bibliografía de
Teoría Literaria, Crítica y Filología
(que mucho muchísimo tiene sobre narración,
claro). Thanks, Ohio.
Incluyo (también en letra pequeña) algunas páginas
que no responden estrictamente a la definición de blog: por no
permitir comentarios, por ser más bien revistas... con tal de
que tengan mínimas características de este género:
por ejemplo, Vox Poetica se
actualiza poniendo los nuevos artículos en la parte superior y
empujando hacia abajo los demás. Eso es bloguístico.
A partir de 2008, este artículo se actualizará con mayor frecuencia
aquí: NARRATOLOGY
BLOGS
Poquito que hacer un domingo por la tarde si la tarde es
fría y ventosa... Álvaro está en la
cama planchao
con fiebre; el abuelo tampoco está muy católico.
Ivo y
Oscar parece que se mantienen. Ayer los llevamos a Villanueva de
Gállego, al cumpleaños de su amigo Rodri. Hoy
poco pueden
hacer los pobres, aparte de los deberes y leer Mortadelo y
Filemón, que es lo que más les va. Hemos salido a
dar una
vuelta a pesar del viento, y mira, en las avenidas soplaba fuerte, pero
en el casco viejo no se movía un papel por el
suelo.
Ahora
están los pequeños viendo Zathura,la
película favorita de Ivo, con la mamá y el
abuelo, y
yo me re-repaso un artículo que quiero colgar en mi web
americana del Social
Science Research Network. Cuarenta páginas
me salen... uf. Veo en la web que por primera vez paso a la primera
mitad de su ranking de autores:
José Angel García Landa's Author Rank is 41184
out of 83508
Hora de irse a
freír unas torrijas para celebrarlo.
Se manifiesta este blog, su dirección, su consejo de
redacción,
secretarias, contables y empleados, todos en pleno como un solo hombre:
a favor de las
víctimas del terrorismo, y con la AVT en Madrid.
Que soy muy
perro y me da pereza ir, es cierto. Pero vaya desde aquí mi
apoyo.
Contra la negociación con etarras y asesinos cobardes, y
contra los
politicuchos viles y falsos que les dan cancha, entre ellos nuestro
gobierno en pleno. Por un gobierno mejor para este país.
Pues si hay muchos
dispuestos a dinamitar al país (con dinamita)—hay
muchos más todavía dispuestos a
dejarles hacer.
En concreto—todos
los partidos del arco parlamentario, menos
el PP, apoyan la resolución que permite y favorece la
negociación con los terroristas. Y ponerlos en comisiones
parlamentarias, si es preciso, en lugar de enviarlos a la
cárcel. Como que iban a hacer menos mal en las comisiones
parlamentarias que con las pistolas.
Es
urgente poner a otros políticos en el parlamento y en el
gobierno. Que
estos sinvergüenzas e insensatos actuales no nos gobiernen
nunca más—o mal nos irá.
PS: En cambio, el tres de diciembre,
tras el asesinato de dos guardias civiles desarmados en Francia, hago
las siguientes manifestaciones:
Hoy manifestaciones contra la
ETA.
OK, comprendo. Sin embargo, yo contra la ETA no me manifiesto, eso se
da o se debería dar por supuesto. La Eta, o los rateros, no son
interlocutores de manifas. Ahora bien, me manifiesto
gustosamente contra los incompetentes que mandan policías desarmados a
buscar etarras armados. A esos hay que destituirlos.
Las manifestaciones, contra el gobierno.
Máxime cuando tiene la desfachatez de hacer declaraciones
públicas el traicionero Rubalcaba, que van dirigidas en realidad
a la ETA, diciendo que "había sido un
tiroteo
tras un encuentro accidental"—nada que deba contar como parte de
una estrategia, ni de una negociación, se entiende.
Tiroteo insólito, en una sola dirección. Y con balas que van
accidentalmente a la nuca.
Y me quedaba meditando viendo la sección de
cesión de derechos del contrato:
§ 3 Rechteeinräumungen
3.1. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Werk die
folgenden Nutzungsrechte ein:
a) zu dessen Vervielfältigung und Verbreitung in gedruckter
Form;
b) zu dessen maschinenlesbarer Erfassung (einschließlisch
Digitalisierung) un zur Vervielfältigung und Verbreitung auf
beliebigen Datenträgern (z.B. Dikette, Datenband, CDs und
Derivate
des CD-Formats wie CD-ROM, CDI, interaktive CD, MC, DAT, DCC, DVD),
auch vorab und auszugsweise, vollständig oder in Teilen;
c) zu dessen maschinenlesbaren Erfassung (einschließlich
Dititalisierung) zur elektronischen Speicherung in allen Speichermedien
– insbesondere in Online-Datenbanken – und zur
unkörperlichen Vervielfältigung, Verbreitung oder
Zugänglichmachung – auch in elektronischen Medien
und auch
im Rahmen fon Intranet-, Extranet-, Internet- oder anderen
Online-Nutzungen (sowohl Pull-Dienste als auch Push-Dienste),
interaktiv nutzbaren Multimedia-Produktionen und elektronischen
Büchern, einsließlich der Möglichkeit eines
Print on
Demand – gegenüber der Öffentlichkeit oder
geschlossenen Benutzerkreisen am Orten und zu Zeiten ihrer Wahl, sowie
zur Wiedergabe auf Bildschrimen oder anderen Lesegeräten und
zum
Ausdruck beim Nutzer, und zwar für beliebig viele
Vorgänge,
auch vorab un auszugsweise, vollständig oder in Teilen.
Hasta aquí pongamos que normal, pero luego además
están los Nebenrechte:
3.2. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Wek
außerdem die folgenden Nebenrechte ein:
a) Recht zur Übersetzung in andere Sprachen, Dialekte oder
Mundarten und zur Nutzung der Übersetzung ensprechend den
Regelungen in § 3.1; die Auswahl der/des
Übersetzer(s)
erfolgt in Abstimmung zwischen Herausgeber und Verlag, wobei die
Herausgeber dem Vorschlag des Verlages widersprechen können,
wenn
der vorschlag für sie nach Treu und Glauben unzumutbar ist;
b) Recht zum vollständigen oder teilweisen Vorabdruck und
nachträglichen Abdruck, auch in Zeitungen und Zeitschriften;
c) Recht zur vollständigen oder teilweisen
Veröffentlichung
in sonstigen eigenen oder fremden Verlagserzeugnissen, ggf. - im
Einvernehmen mit den Herausgebern - in gekürzter Fassung;
d) Recht zur Veranstaltung von Taschenbuch-, Paperback-, Volks-,
Sonder-, Reprint-, gerkürzten (Digest-), Schul- oder
Buchgemeinschaftausgaben;
e) Vervielfältigung und Verbreitung in einer Gesamtausgabe,
auch
nach ablauf von 20 Jahren seit dem Erschinungsjahr des Werkes.
f) Recht zur Aufnahme und Verwertung des Werkes in Sammlungen aller Art;
g) Recht zur Vervielfältigung und Verbreitung in allen
sonstigen
Verfahren, z. B. Fotokopie, fotomechanischer Nachdruck, Blindenschrift;
h) Recht auf Empfang von Vergütungen für Ausleihe in
Bibliotheken in allen Ländern, in denen eine
Vergütungspflicht besteht;
i) alle sonstigen von Verwertungsgesellschaften wahrgenommenen Rechte;
—etc. etc.
pero la madre del cordero está realmente en 2.3:
Die Herausgeber werden sich während der Laufzeit des Vertrags
jeder anderweitigen Vervielfältigung un Verbreitung und/oder
unkörperlichen Übermittlung oder Wiedergabe des Werks
oder
dessen Zugänglichmachung an die Öffentlichkeit
enthalten. Die
Herausgeber verpflichten sich für denselben Zeitraum, zum
gleichen
Thema ein anderes Werk, das geeignet erscheint, dem
vertragsgegenständlichen Werk ernsthaft Konkurrenz zu machen,
nur
nach schriftlicher Zustimmung des Verlags zu veröffentlichen
oder
veröffentlichen zu lassen. Die Zustimmung darf nicht wider
Treu
und Glauben verweigert werden.
Y la puntilla en 8.1:
Die
Herausgeber erhalten
keine Vergütung.
Esto es lo que conlleva hacer publicaciones de calidad.
En teoría, no puedo ni volver a publicar sobre la misma
cuestión, y cuánto menos colgarme el texto
(¿"mi"
texto?) en la web—donde, según se mire,
quedaría
todo mucho más veroffentlicheado y
zugänglichmacheado.
Te pagan en prestigio, se supone—pero el prestigio proviene,
naturalmente, de los autores... a los que se ha pagado en prestigio. O
sea que en ese sentido das tanto como recibes—presupone el
contrato. Alguna cuenta falla aquí, desde el momento en que
ya
no dependes de la editorial para la difusión global del
texto.
Yo
la verdad no sé cómo a estas alturas sigo
firmando
semejantes contratos, pero voy aprendiendo rápido... de
momento
ya he perdido la fe. La fe según la cual el de las
fotocopias o
el mozo de almacén que transporta el libro tiene derecho a
paga
regular, pero el especialista-doctor que escribe el libro no, ni
regular ni mala. Y esta vez ya estoy pillado con mucha gente
comprometida en la publicación de este libro, pero ya me
pueden
esperar para la siguiente publicación de calidad.
Adiós, Gutenberg
& Co.—yo me paso a otra galaxia donde haya
menos letra pequeña.
Comunica a nuestro Departamento la Comisión de
Doctorado
de la Universidad de Zaragoza que por falta de alumnos se va a
extinguir el programa de doctorado "viejo" que nos quedaba,
"Análisis del discurso, traducción y lenguajes
especializados." Mejor: porque tres programas de doctorado que
venía habiendo en un departamento parece... demasiado. Mejor
que
haya uno, pero en condiciones. Ahora nos quedará el programa
de
doctorado del nuevo postgrado en Estudios Ingleses, que ya sigue el
nuevo formato en el que según parece no va a haber cursos de
doctorado, sino que se enviará a los estudiantes a hacer el
máster. Lo cual pilla de través a algunos que ya
han
hecho segundo ciclo (Licenciatura) y que lo tienen que volver a hacer
(Máster) para poder doctorarse, pero en fin...
Otra cosa es el estado en el que se encuentra este nuevo
programa—de franca ilegalidad. Hay una conjura o corrillo de
profesores que con el amparo de la Dirección han decidido
hacerse con el programa para sí, y excluir sin
más (sin
criterio ni justificación) a la otra mitad del profesorado
del
programa y de la dirección de tesis. En principio, lo
hicieron
introduciendo unos criterios arbitrarios, y cuando el Rectorado los
anuló, volvieron a poner a la misma lista restringida de
profesores, excluyendo a los demás esta vez sin aducir
ningún criterio. Eso sí, muy
democráticamente: lo
han hecho por votación.
O sea, que ahora los derechos que tenemos por norma superior se pueden
eliminar en una reunión, por votación de los
asistentes.
Y si el rector les dice que no se puede hacer eso, pues
—finta
lateral, y lo seguimos haciendo. Repetición de la maniobra.
El
departamento decidirá, por votación,
quién puede y
quién no puede dirigir tesis doctorales (o cualquier otra
cosa,
probablemente). ¿Que hay normativa superior que dice otra
cosa?
Pues aquí votaremos si se aplica, o si no. Esto es
autonomía, y lo demás son cuentos.
Se aprecia aquí, más que un programa concreto de
actuación, toda una teoría política.
Pero
ahí los tenemos, tan frescos. A misa va lo que decide la
Dirección (si "decidir" es el término adecuado).
La
decisión viene de poderes más
fácticos, los grupos
de investigación, que para más inri no incluyen
en la
lista de doctores capacitados para dirigir tesis ni siquiera al
director del departamento que tan abyectamente les apoya. Hala. Y a la
vez se dedican a investigar "la ética de la
ficción", sin
empacho. O era la ficción de la ética.
No va a pararse la cosa ahí, claro. De momento, esto va a ir
a
juicio. Aunque se ven tales cosas en los juicios... que igual queda
así, en efecto.
Y cuidado, señores alumnos, cómo se matriculan en
un
programa (programa "de calidad") que incumple así las normas
básicas de la propia universidad. Entran en territorio
comanche:
van avisados.
Tengo una nueva publicación
británica, que si no es de Cambridge, al menos es scholarly. Al
parecer, ha salido ya, o está a punto de salir, un libro en
el que participo: The
Texture of Internet: Netlinguistics in Progress.
(Newcastle: Cambridge Scholars Publishing, 2007), editado por Santiago
Posteguillo, María José Esteve y M.
Lluïsa
Gea-Valor. Que me invitaron a un congreso en Castellón para
preludiar todo esto, y fueron amabilísimos conmigo,
así
que enhorabuena a ellos y a todos los demás participantes.
El capítulo de García Landa (pp. 143-61) al
parecer ha
sido retitulado "Literature in Internet". Hasta el título ha
encogido... porque es una versión
abreviada por imperativo editorial de lo que aparece más a
mis
anchas aquí en mi
página de publicaciones
como "Linkterature: From Word to Web (etc.)". Supongo que nos
mandarán
un ejemplar en hardback. En la web de la editorial están
disponibles, en estado semimaterializado, la introducción,
índice y el primer capítulo de Tim Shortis, sobre
el
lenguaje de los SMS—¡por suerte no tuvo que
reescribirlo en
SMS para abreviar!
Los libros académicos están bien, son una noble
empresa
casi desinteresada para sus autores, por el bien de las editoriales, y
aportan indicios de calidad. Pero para the director's cut
la autoedición en red es más adecuada—y
más
rápida. Así que todo depende. Para
según
qué fines... según qué medios.
Hay un
error (o defecto) en el Suplemento Europeo al Título que se
expide a los estudiantes de Filología Inglesa.
Los primeros estudiantes
de
Filología Inglesa de la Universidad de Zaragoza que han
solicitado la expedición del suplemento europeo al
título
se han encontrado con una sorpresa. En la descripción de los
estudios realizados, consta en dicho suplemento que las distintas
asignaturas de la carrera se han cursado en español. (O
castellano, no sé). NO en inglés. Ahora bien,
aunque el
título tiene un nombre español (Licenciado en
Filología Inglesa), y los descriptores oficiales
están en
español, la práctica totalidad de las clases se
imparten
en inglés.
Otra cuestión
es que
quizá haya algún profesor que imparta docencia en
español. Entiendo que, puestos a generalizar, es
más
exacto decir que la titulación se imparte en
inglés que
decir que se imparte en español. Pero, administrativamente
hablando, es dudoso la Universidad tenga constancia oficial de que las
clases en este departamento se imparten en inglés.
Es de esperar que se
trate de un
pequeño problema administrativo solventable
rápidamente y
sin complicaciones. Donde pone "español", póngase
"inglés", Sr@s de la secretaría. Porque como
hayamos
topado con una incongruencia administrativa mayor—por
ejemplo,
que se esté presuponiendo que todas las titulaciones
universitarias se imparten en español a menos que haya
grupos
desdoblados en inglés para ello... los problemas pueden ser
mayúsculos.
Los profesores de
inglés somos
los únicos que por definición no podemos al
parecer
beneficiarnos de estos planes de desdoble de docencia al
inglés,
y duplicación consiguiente de materias, que se
están
implantando en algunos centros. Tendría gracia que,
además, no constase como docencia en inglés la
que se
viene impartiendo en el departamento desde hace años. Y la
solución vendría impuesta con lógica
inflexible:
habría que dar las clases de inglés en
español.
Que se corrija el
dichoso suplemento, y no se hable más.
(Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la
Universidad. También he enviado mi
opinión sobre el nuevo Centro de Lenguas Modernas.
Observo que últimamente no desaparecen mis mensajes enviados
al
Rincón de Opinión... que siga así,
esperemos).
PS: Sigue aquí la
normativa universitaria que nos excluye, contradictoria de todo punto
con el hecho de que no se reconozca en el Suplemento Europeo al
Título el que nuestra docencia se imparte en inglés.
Cara, gano; cruz, pierdes:
Acuerdo
de 13 de noviembre de 2007, del Consejo de Gobierno de la Universidad
de Zaragoza, por el que se establece un reconocimiento a los centros
por impartición de asignaturas en lengua inglesa.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 9.1,
párrafo 2º, del acuerdo del Consejo de Gobierno de 21 de
febrero de 2006, por el que se establece el régimen de
dedicación docente y retribuciones de los cargos
académicos y de gestión de los departamentos, centros e
institutos universitarios de investigación, el Consejo de
Gobierno de la Universidad de Zaragoza acuerda, para el curso 2008/09,
la asignación a los Centros de una descarga docente global por
implantación de asignaturas impartidas en lengua inglesa, a
excepción de aquéllas de o sobre lengua y literatura
inglesas. Este reconocimiento tiene como objetivo incentivar y apoyar
la implantación de asignaturas en inglés, durante una
fase inicial de dos cursos, que se corresponde con su
preparación y puesta en marcha. La descarga, expresada en horas
de docencia, se calculará mediante la suma de los
créditos que supongan estas asignaturas, multiplicada por 5, y
reducida al múltiplo de 10 más próximo.
Este
sábado día 24,
a las 17:00h., tendrá lugar en Madrid la
manifestación
convocada por la AVT bajo el lema: POR UN FUTURO EN
LIBERTAD. JUNTOS, DERROTEMOS A ETA. Desde su anuncio el
Foro Ermua
expresó su apoyo a esta oportuna convocatoria que hoy, tras
revelarse en el diario El Mundo que en octubre se ha celebrado en el
sur de Alemania una nueva reunión de dirigentes del PSE con
ETA,
adquiere todavía mayor importancia. La
manifestación formula
dos exigencias al Gobierno: la ilegalización de ANV y del
PCTV
por formar parte del entrado de la organización ETA y la
disolución de los ayuntamientos vascos y navarros que han
quedado en manos de alcaldes de ANV en las elecciones del pasado mes de
mayo; en segundo lugar, la retirada del Congreso de
los
Diputados de la resolución aprobada en mayo de 2005 que
autorizaba al Gobierno a emprender negociaciones con los terroristas
una vez se comprobase la ausencia definitiva de toda violencia, que le
ha servido de coartada a Rodríguez Zapatero para llevar a
cabo
su mal llamado "proceso de paz".
Y, esto ya no lo dice el Foro Ermua, sino que lo digo
yo—con este PSOE (esta siniestra dirección, y este
rebaño obediente detrás) no puede haber buen
gobierno en
España, y siempre habrá actitudes ambiguas hacia
el
terrorismo—y hacia el separatismo, con el que se hacen
chistes
muy divertidos y comentarios muy ecuánimes hasta que se ve
uno
pillado en una Yugoslavia bis.
Fuera los malos gobernantes, siempre, y en especial en las siguientes
elecciones. Fuera los mentirosos compulsivos que pactaban con la Eta
mientras declaraban que "España merece un gobierno que no
les
mienta". Quedó claro que no era así. Rubalcaba, o
de la
Vega, o Zapatero, estarían mejor quizá vistiendo
un traje
de cardenal
en la Francia de Richelieu, o con traje de solapas en los pasillos y
recámaras de Fernando VII. En el gobierno de
España, hoy,
no deberían tener sitio personajillos de este calibre. Pero
claro, esto es por decir. Tuvimos, y tenemos, y volveremos a tener, lo
que nos merecemos—y más.
Prosigue
avanzando la nefasta maquinaria de la llamada reforma de Bolonia, y
digo nefasta porque, por tomar un ejemplo, la mayoría de las
titulaciones y programas de postgrado de mi Facultad se van a suprimir
ante la sorpresa de quienes se vean pillados a última hora
sin haber
pensado antes en la cuestión. Cosa que quizá
tengan bien merecida, pero
que sin embargo y globalmente hablando va a hacer un daño
inmenso a las
humanidades en España: siquiera sea por la
confusión y oscuridad que
rodea todo el proceso en su desarrollo y en cuanto a sus fines
últimos.
En
este sentido, tuvimos en el área de Filología
inglesa un respiro
cuando, tras las batallitas de hace un año y pico, el
Ministerio dio
marcha atrás, cambió totalmente de plan y
renunció a imponer por
decreto un pequeño listado de grados (en el que no estaba
Filología
Inglesa ni Estudios Ingleses). El debate y decisión sobre
estos títulos
u otros, la conveniencia o no de su implantación, etc., se
remitió a
las propias Universidades. Con lo cual es razonablemente seguro que
existirá algún grado de Filología
Inglesa / Estudios Ingleses en
España, si bien seguramente no va a ser así en
todas las universidades
en las que se ha venido impartiendo.
Y más
allá del grado, está la cuestión de
postgrados oficiales o no. La
página de AEDEAN
ha venido recopilando los másteres oficiales relacionados
con esta área
de conocimiento que se han ido aprobando, lo cual es de agradecer. Sin
embargo, nos falta información panorámica fiable,
TOPSIGHT, sobre el
rumbo que están tomando los acontecimientos.
Quizá haya quien la tenga.
En caso de que decida compartirla, creo que sería muy
útil que lo
hiciese saber a través por ejemplo de la página
de AEDEAN, o a través
de esta lista de distribución, que a mi entender son las
principales
herramientas de comunicación de que dispone nuestra
profesión en
España. Debemos utilizarlas más.
Es
probable que nadie tenga esta información que digo, por lo
cual se hace
especialmente necesario reunirla y poner en común lo que se
sabe, de
modo que la supresión (y en su caso implantación)
de estudios se haga
con el mayor conocimiento posible de la situación. Los
telefonazos
entre personajes influyentes no son suficientes—al menos no
para mí.
Esta
información no es fácil de obtener. Acabo de
oír, por ejemplo, que se
ha suprimido la titulación de Filología Inglesa
en la Universidad de La
Rioja. Pero en la web de esta universidad http://www.unirioja.es/estudios/filo_inglesa/index.shtml aparentemente todo sigue
como siempre. ¿Quién sabe?
En
mi Facultad de la Universidad de Zaragoza parece ser que va a
implantarse un grado en Estudios Ingleses y otro de Lenguas Modernas,
pero ni siquiera aquí tenemos todos conocimiento de
cómo van las
cosas—tal es la carencia de información. Y el
interés de algunos en que
esta información circule lo menos posible.
Creo
que sería útil que quien tenga
información o experiencias que aportar
sobre esta cuestión, en un momento tan trascendental para
nuestra
profesión como es esta reforma universitaria (para
mí malhadada
reforma, en lo que toca a las Humanidades) lo ponga en
común. Quizá
obtenga a cambio información que le gustaría
tener. Y creo que es
absolutamente necesario que nuestra organización (AEDEAN)
haga un
esfuerzo por centralizar y hacer visible esta información.
Un saludo muy cordial, Jose Angel
García Landa Universidad de Zaragoza http://www.garcialanda.net
(Carta enviada hoy a la lista de distribución de AEDEAN).
(PS: Contesta a la lista el director del departamento de La Rioja
aclarando que no se ha suprimido ahí la carrera de
Filología Inglesa. Con lo cual se echa de ver que en efecto
es
preciso disponer de mejor información, pues estas cosas se
nos
cuentan como verdaderas en nuestro departamento).
Y otra reseña de la que en cambio disiento totalmente:
reseña por Ana Nuño de la recién
publicada
traducción de Les Bienveillantes
de Jonathan Littell, Las
Benévolas, novela a
la que se llama "una novela Google" y "el absurdo libro de
Littell"—pero me temo que lo que resulta modish es la
reseña, no la novela. No sé si
aparecerá en Letras
Libres... de momento la he leído en
el blog de Arcadi Espada. En
absoluto le hace justicia Ana Nuño, ni Juan Bonilla
días
antes en el mismo blog, a la arquitectura y complejidad de esta novela.
Se aportan contra Littell argumentos tan insustanciales como que no es
creíble que se juntaran en un solo nazi todas las
características y atrocidades del nazismo, o que uno
sólo
viese los principales escenarios de las atrocidades, desde las oficinas
a las limpiezas étnicas y campos de exterminio, o que
tuviese
perspectiva contemporánea sobre cosas que sólo
después han pasado al conocimiento general. O que el nazi
exponga ideas nazis ya desacreditadas.... (!).
Bueno, es que para
eso es la ficción,
y
la retrospección ficticia. Nos ofrece Littell la
panorámica gigantesca y a la vez microscópica del
nazismo; un nazismo a la vez elemental (en estado puro) y
detallado en escenas concretas donde interactúa esa
abominable
pureza con la complejidad de la sucia y no menos abominable realidad. Y
si algo falsifica la ficción por lo que de
ficción tiene,
también sintetiza y organiza, revela y
explora, analiza e ilumina. Otra cosa es que lo
iluminado sea absurdo: la iluminación no lo es. Pruebe Vd.,
Ana
Nuño, a escribir esta novela con el procedimiento
combinatorio
de Google según la receta que describe, y gane el Goncourt.
Me
temo que será para otro día.
En cuanto a Arcadi Espada, me temo que no ha leído el libro
de
Littell para poder valorar estas reseñas
estereoscópicamente...
Una reseña ingeniosa, o desdeñosa, no es
necesariamente equilibrada, ni
inteligente, ni justa. Y al margen que lo que le resulta suficiente o
interesante a un
reseñista (o viceversa, insuficiente o ininteresante) pocas
veces
coincidirá con lo que encontremos nosotros en el mismo
libro. Claro que
para encontrar algo hay que leerlo; lo que nos llega ya
leído no es
nunca lo más interesante.
(PS: No os perdáis la entrevista con Jonathan Littell que me
acaban de pasar, está colgada en Saber o
Barbarie).
Mysterious Object Veo que nadie adivina qué es mi objeto
misterioso en
el concurso organizado en Big
Bottle... Daré una pista. Ha sido mencionado
(más o menos) en este blog este mes.
Aquí va el objeto, para ejercitar la imaginación.
Y cuidado con usarlo, o usarla, demasiado
fuerte.
Se puede leer en el último Boletín Oficial de la
Universidad de Zaragoza
de fecha 13 de noviembre un acuerdo del Consejo de Gobierno de esa
misma fecha (esto va rápido) por el cual se constituye el
Centro
de Lenguas Modernas de la Universidad de Zaragoza, transformando el
actual Instituto de Idiomas. Un centro universitario sin profesorado de
los cuerpos docentes universitarios, y donde los profesores son
personal de administración y servicios y contratados
laborales.
Quizá sea una visión del futuro, incluso...
El Instituto de Idiomas, siendo una creación loable en sus
fines, y que ha venido
desempeñado una gran labor, nunca ha tenido una
ubicación
fácil desde el punto de vista administrativo en la
Universidad.
Recuerdo una temporada (hará unos dieciocho o veinte
años) en que repentinamente se adscribieron los profesores
de
los distintos idiomas a cada uno de los departamentos universitarios
correspondientes. El de ruso fue a aterrizar en nuestro departamento de
Filología Inglesa y Alemana, amén claro de todos
los de
inglés y los de alemán. Claro que los profesores
del
Instituto seguían siendo personal de
administración y
servicios... Esto debió conducir a alguna reductio ad absurdum
administrativa, y prontamente se deshizo lo hecho y se les extrajo de
los departamentos universitarios tan rápidamente como se les
había insertado. Alguna idea brillante que no
funcionó.
Pues mucho me temo que estamos repitiendo la maniobra, por otro lado.
Ahora el Consejo de Gobierno busca dotar de un marco legal al Instituto
de Idiomas, y veamos lo que dice al respecto el acuerdo por el que se
crea este Centro de Lenguas Modernas:
Primero.
Marco legal La Universidad de
Zaragoza, al amparo
del artículo 25 de los Estatutos, constituye su Centro de
Lenguas Modernas (en adelante, CLM) al amparo de la figura de
“otros centros” y concebido como una estructura
transversal
a las Facultades y Escuelas, para el desarrollo de la
enseñanza
instrumental de idiomas en la Universidad.
Y punto. La idea ya se ve ve por dónde va—ubicar
esto en
algún sitio. Lo malo es que los Estatutos de la Universidad
de
Zaragoza tienen otros artículos aparte del 25, por ejemplo
el
artículo 7, donde se definen los Departamentos de la
universidad
y sus funciones:
Art.
7. Concepto Los departamentos son
los
órganos encargados de coordinar las enseñanzas
propias de
sus áreas de conocimiento en uno o más centros de
la
Universidad de Zaragoza y de apoyar las actividades e iniciativas
docentes e investigadoras de su profesorado.
Observemos que no dice "enseñanzas
oficiales",
sino "enseñanzas propias de sus áreas de
conocimiento"
(por ejemplo, los idiomas son enseñanzas propias de las
áreas de conocimiento de Filología). Y tampoco
dice "en
las Escuelas y Facultades", sino en "centros", en general. Aunque el
articulado sobre "otros centros" prevé que tengan normativa
propia, autonomía, etc., bien habrá de entenderse
que esa
normativa no puede contradecir a otros puntos de los Estatutos. Y
veamos cuál es la definición de "área
de
conocimiento":
LEY
ORGÁNICA 6/2001,
de 21 de diciembre, de Universidades. Artículo 71.
Áreas de conocimiento. 1. Las denominaciones de
las plazas
de la relación de puestos de trabajo de profesores
funcionarios
de cuerpos docentes universitarios corresponderán a las de
las
áreas de conocimiento existentes. A tales efectos, se
entenderá por área de conocimiento aquellos
campos del
saber caracterizados por la homogeneidad de su objeto de conocimiento,
una común tradición histórica y la
existencia de
comunidades de profesores e investigadores, nacionales o internacionales.
2. El
Gobierno establecerá y, en su caso, revisará el
catálogo de áreas de conocimiento, previo informe
del
Consejo de Coordinación Universitaria.
Esta es la definición oficial y legal. Observemos que en
contra
de lo que algunos parecen creer actualmente, no se crean las
áreas para los cuerpos docentes, sino que los cuerpos
docentes
se ajustan a las áreas. Pues éstas son un
concepto
más amplio y fundamental, no limitado a la
estructuración
de cuerpos docentes universitarios.
En suma, que los Departamentos son responsables de la
organización de todas
las enseñanzas de sus áreas de conocimiento en la
universidad, sean o no oficiales, y estén involucrados en
ellas
o no los Cuerpos Docentes Universitarios. Me temo que estamos viendo
aquí un capítulo más de la
devaluación de
las áreas de conocimiento como concepto administrativo, una
devaluación muy avanzada ya en la LOU y la LOMLOU. Pero...
por
devaluadas que estén, siguen existiendo, esas
áreas de
conocimiento, en un rincón de la legislación, y
reposa
sobre ese concepto mucho más de lo que parece, y mucho
más de lo que se querría desde el punto de vista
puramente administrativo (pues esas áreas suponen barreras
para
la libre reordenación y disponibilidad del profesorado para
múltiples tareas... la realidad es tozuda, y no se deja
administrar perfectamente).
La palabra "Departamentos" no aparece en esta normativa por la que se
crea el Centro de Lenguas Modernas. Se organiza en "Secciones"
correspondientes a cada idioma, pero sin imbricación alguna
con
los departamentos univesitarios. Y es que se tiene la
intención
de seguir manteniendo este centro, con uno u otro nombre, al margen de
la estructura de los departamentos de la Universidad de Zaragoza.
Posiblemente por una conjunción de intereses: ni a los
departamentos de Filología les interesa meterse en este
tema, ni
a los del Instituto de Idiomas (ahora CLM) les interesa que se les
metan. En nuestro departamento, al menos, jamás se ha
mencionado esta cuestión en ningún Consejo.
Pero este desinterés es una base insuficiente, me temo, como
marco legal. El que algo interese a dos partes por igual (y ninguna
vaya a recurrirlo) no quiere decir que ese algo se atenga a derecho, o
deje de incurrir, una vez más, en absurdos administrativos.
En
los cuales no nos embarcaremos impunemente, no... porque las
incoherencias suelen acabar pasando factura.
A los profesores de idiomas ya nos pasa factura, directamente: la
Universidad devalúa estos estudios (imprescindibles
según
parece) proporcionándoles un marco legal inestable y
contradictorio, y encomendando la mitad de estos estudios a un
profesorado al que no se concede el status ni el sueldo de profesorado
universitario. Se hace un apaño para que todo salga
más
barato, con el resultado de que los profesores de idiomas sean en
conjunto peor pagados que el resto (porque a la mitad se les da trato
aparte). Me pregunto—y me respondo—si las
profesiones bien
colegiadas, médicos, ingenieros y abogados por ejemplo, se
avendrían
a perpetuar situaciones como ésta dentro de la Universidad.
(PS: Exponiendo estos puntos en un escrito al Director del Departamento
de Filología Inglesa y Alemana, le pido como sigue:
Ruego
por tanto que se incluya un informe sobre esta cuestión en
el próximo
Consejo de Departamento, o un punto del Orden del Día para
tratarla,
siendo que afecta directamente a la enseñanza de idiomas en
esta
Universidad y a las competencias de éste y otros
departamentos. O que,
de lo contrario, se explique al Departamento por qué esta
cuestión no
entra en el ámbito de sus competencias).
Qué bonito anuncio, éste al que
llego
vía
Tíscar (tuvo el premio al mejor anuncio en
Cannes en 2005).
A relacionar con el tema de las narraciones que se mueven hacia
atrás que discutíamos otro día
aquí: Backwards.
En realidad, hay en toda narración una serie de
dinámicas
superpuestas de movimientos prospectivos y retrospectivos, hacia
"adelante" siguiendo la flecha del tiempo, y "hacia atrás",
ya sea
reelaborando mentalmente o discursivamente lo sucedido (en boca del
narrador o de algún personaje) o presentando por primera
vez,
directamente y sin cambio de nivel narrativo, sino al mismo nivel de lo
que se venía contando, una sección previa de la
acción que no se nos
había dado a conocer. Vamos, lo que podríamos
llamar analepsis subjetivas
y objetivas,
respectivamente.
Como ejemplo de analepsis subjetiva (y una de las primeras de la
tradición literaria) tenemos el extenso relato de Ulises en
la Odisea,
cuando se le pide durante un banquete que cuente sus anteriores
aventuras.
En
este anuncio no hay
ninguna analepsis objetiva, y apenas están indicadas las
subjetivas, aunque vamos captando poco a poco los recuerdos de los
personajes: más bien, recorriendo hacia atrás un
trayecto
espacial, y el proceso de desnudarse los personajes, reconstruimos el
tiempo que iba unido a ese recorrido espacial. Y es en la mente del
receptor implícito en la que se efectúa esa
reconstrucción de los acontecimientos pasados, invirtiendo
el
orden cronológico de las pistas que van surgiendo a lo largo
del
relato. En las narraciones con misterios ocultos o secretos,
siguiendo la pista hacia atrás es como reconstruimos la
secuencia
(hacia adelante) de lo que sucedió; y muy frecuentemente el
proceso de
deducción va acompañado de analepsis
subjetivas… o puede dejarse toda
reconstrucción y representación del pasado a las
inferencias del
receptor, como en este anuncio.
O
sea, que las analepsis, sean subjetivas u objetivas, son
sólo una de
las maneras en las que el relato puede volver sobre sí mismo
y revelar
sus orígenes. La reconstrucción que hace el
receptor de los procesos y
secuencias temporales y causales, mediante indicios, sin
distorsión de
la línea temporal del relato, es otro tipo de
dinámica retrospectiva
que se da en las narraciones.
La
primera gran analepsis de la literatura occidental, quizá,
(y una que tiene consecuencias
interesantes para la
interpretación y para la representación de la
diferencia sexual) tiene lugar
en el
capítulo 2 del Génesis. Ya se nos ha contado
anteriormente, en el
capítulo 1, la creación del cielo y la tierra, y
las aguas y plantas y
animales y el hombre, etc. En esa primera narracion de la
creación del
hombre, más sumaria, se nos dice que los creó
Dios "hombre y mujer".
Ahora
llega el séptimo día, y Dios descansa. Pero
inmediatamente después se
narra el estado informe de la Tierra, pues no había
aún lluvias, y la
inexistencia de hierba aunque Dios ya la había creado...
"una historia
confusa", como cantaba Ana Belén. Poca duda queda de que
hemos vuelto
atrás en el tiempo (analepsis objetiva) cuando se nos vuelve
a narrar
la creación del hombre con barro; esta vez sólo
hombre lo creó. Lo
lleva al Paraíso (o sea, que lo crea fuera de
él). Y es sólo tras haberle
aleccionado sobre el Árbol de la Ciencia cuando se plantea
Dios
la creación
de la mujer (esta vez de modo menos igualitario, con costilla).
Se vuelve atrás, a recontar la creación, como si
hubiese que retomar la historia otra vez para explicar ese hecho
central de la cultura, la diferencia sexual. Y explicarla por cierto
por el procedimiento de la inversión, para asentar la
prioridad
masculina: en lugar de salir los hombres (y las mujeres) del cuerpo de
una mujer, como indica la evidencia, se hace salir a la mujer del
cuerpo de un hombre, por obra de un dios varón: y se
inaugura
así un mito del patriarcado. Es una
larga historia la que ha de pasar hasta que los hombres van a comprar
igualitariamente al supermercado.
Primera
analepsis de Occidente: el capítulo
2 del Génesis. Un libro al que
seguimos volviendo (back
to the beginning) para ver
cada vez cosas nuevas
en él.
Venimos juntos ahora de un concierto de Dianne Reeves en la Sala
Multiusos. Ha
estado fantástica, divertida y lanzada, arriesgando un
montón. Con dos guitarristas extraordinarios, Russell Malone
y Romero Lubambo,
a cual mejor, y que también se han dedicado a hacer lo que
buenamente les ha parecido, solos o acompañando. Una voz la
de Dianne Reeves que en directo es sonora y densa, intensa,
impredecible, y a la que no le hacen justicia en absoluto
los discos ni los vídeos que se pueden ver de ella por la
red. Ni siquiera este "Come Together" tan bonito, en el que canta junto
a otra de mis jazzeras favoritas, Cassandra Wilson:
Te deja pensando que igual no conoces para
nada a las llamadas "grandes
damas" del jazz, a las que conoces por los discos, claro, y a las que
parece dejar tan chiquitas un concierto en directo como el que hemos
oído esta noche.
Ya
se acerca la navidad en nuestra sociedad de consumo, y a Oscar le han
dicho que haga un dibujo navideño para deberes. Me parece
que con este
quería matar dos pájaros de un tiro, a ver si se
lo traían: al menos
por desear que no quede:
"Muñeco que hace los deberes. ¡Cuenta chistes
¡mola!
¡baila! ¡Dulce Navidad! apto para navidad
¡Increible!"
Este otro muñeco que hace los deberes sí que es
increíble... aunque las matemáticas se le dan
algo peor.
Esas llevaditas...
Ivo: ¿Y te
los hace siempre bien? Oscar: Ivo,
es un robot. Le preguntas, ¿dónde vive el okapi?
Y te lo dice.
Ivo: ¿Quién
es Lokapi? Oscar: El
okapi. Es como un
ciervito con patas de cebra, que vive en la selva. Es una pregunta de
examen. Y te la dice. Tú te quedas quieto, y él
hace los
deberes. Ivo: Te
los escribe a velocidad de robot. ¿Oscar, te
gustaría poder escribir a velocidad de robot? Oscar: Lo
hace todo él.
Se inventa todos los deberes. Y después de contarte los
chistes
te hace ¡zummmmmm! (rayo en la frente) y te lo olvidas todo.
Así te puede volver a contar el chiste otra vez, y te
ríes otra vez, no dices "ese ya me lo sé"
Nos echan de la Facultad de
Derecho a los
últimos
supervivientes del congreso sobre "Linguistics and Persuasive
Communication", el sábado a la hora de comer—sin
tener que
recurrir a la violencia. Para un sábado había
bastante
asistencia—quiero decir que había asistencia; el
puñado de congresistas que han aguantado bravamente hasta el
final, y algunas al menos de las estudiantes que se habían
apuntado. Y poquito más; los vips ya habían
mayormente
desaparecido, y la mayoría de la gente no había
aparecido
siquiera—ha habido, desde el principio, una
notabilísima
ausencia de personal del departamento, no digo ya de la
sección
literaria, que eso se da por supuesto y viceversa, sino de la propia
sección de lingüística que supuestamente
organiza
este congreso. Los asistentes del departamento, al margen de la misma
organización... pues igual cuatro o cinco personas por
día (en un departamento de unos cien profesores), y
aún
exagero. Los estudiantes, también, menos una decena de
curiosos
intelectuales... tenían mejores cosas que hacer, y eso que
para
la mayoría de ellos será el único
congreso
(gratis) al que vayan a ir en su vida. Y al menos en teoría,
se
organizaban estas cosas de cara a ellos. (Y se suspendían
las
clases de segundo ciclo para facilitar la asistencia).
Vamos, que no está la cosa para tirar cohetes. Este
año
nos suprimen la carrera de Filología Inglesa, y visto lo
visto
parece lo más adecuado. A ver si los Estudios Ingleses que
al
parecer se van a implantar concitan más
interés... porque
si no esto es de morirse de la depresión. Lo mismo que te
traigas a personas de primera categoría mundial, que los ha
habido entre los ponentes—y parecería que es una
descortesía ignorarlos. Aún hay que contarlo como
un
éxito relativo al congreso por su dinámica
interna y buen ambiente
(menos ese caso de tres ponentes desaparecidos...) y por el
interés de las cosas que se han oído. Pero hay
que decir
que no ha sido entusiasta la participación de los profesores
de
la Universidad de Zaragoza—to say the
least.
Están demasiado ocupados trabajando como para ir a un
congreso
de su especialidad que les organizan en su propia casa. Creo que en
general mis colegas son demasiado
especialistas—y no les interesa mucho la
Filología Inglesa, sólo la especialidad
de
cada uno dentro de ella.
Por cierto, que una de las ponencias iba sobre comunicación
interna unidireccional en las empresas (o universidades) y la
importancia de la comunicación bidireccional o
multidireccional
entre la organización y sus empleados. Expuse el caso de la
Universidad de Zaragoza, donde hay un foro para comunicación
bidireccional, pero nadie lo utiliza. Respuesta de la ponente: "Pues
entonces hay un serio problema"...
Mientras, sigue el congreso. Y el palique por los pasillos y a la hora
del café, sobre
todo con Michael Toolan. Como siempre, resulto ser el preguntador
más activo de las sesiones (con la posible
excepción de
Alan Davies). Hoy una excelente conferencia de Davies sobre
el
concepto de hablante nativo (desconstruyéndolo, claro, y muy
bien por cierto); otra de Carol Weston sobre "Finding Your
Voice"—con un encuentro inesperado con Ángel
Orensanz que
pasaba a saludarla—. También expone Andrea
Pérez,
una antigua alumna de Beatriz, un comentario de la intertextualidad en
"I Have a Dream", y le paso mi
traducción alternativa.
Por la tarde, otra muy buena conferencia sobre las leyes de
regulación de la incitación a la violencia
racista, de
John Joseph. Y una ponencia de Alon Lischinsky sobre los ejemplos, con
unos cuantos como ejemplo. También una ponencia sobre la
comunicación institucional mal llevada y sin
feedback...
En todas hago mi preguntita, a veces hasta abusando, me imagino.
Y aparte corriendo corriendo a llevar a los niños al cole, y
darles de comer, perseguir ponentes... uf.
Por la noche recibimos la visita de Azucena Penas
Ibáñez, convertida para la
ocasión en
alter ego de
Beatriz Penas Ibáñez. (Tanto así que
le dice el
abuelo, creyendo que era su hermana: ¡Huy, pensaba que iba a
ser
tu hermana!)
Hace unos meses
comenté en un post sobre
argumentación y voluntad de poder, a cuenta de un
artículo de Paranormalidades
donde se discutía si existe o no existe el proselitismo
escéptico. Hoy respondo allí (y aquí)
a quienes
negaban que en toda conversación (aunque sea en defensa del
escepticismo) intentamos no sólo establecer o consensuar una
verdad, sino además ejercer la voluntad de poder, o ganar
puntos
interaccionales. Para quien esté dispuesto,
habría que
leer primero el post de Paranormalidades"¿Qué
buscan los escépticos?", con al menos los primeros
comentarios hasta que la cosa se calienta, y también mi
respuesta original en este blog, "Vencer,
convencer". Y esta es mi última respuesta en Paranormalidades
(no creo que haya muchas más...).
Tarde llego, o
tarde vuelvo, a
este sitio, para ver que se (me) ha comentado mucho. Alguna
puntualización añado, por alusiones, no con idea
de tener
la última palabra, claro, pues 1) el blog sigue abierto, y
2)
viniendo tarde juego con ventaja, y se me descuentan puntos.
Al
comentario de Psicopanadero: - sobre la primera
frase, la
ética puede ser una de nuestras verdades, claro, pero hay
otras,
y en ese sentido está "fuera" de lo que consideramos verdad,
y
la usamos como punto de apoyo para intervenir en una
conversación sobre (por ejemplo) paranormalidades,
intentando
sacar a la gente de sus errores, por ética. (Si entiendo
bien a
qué se refiere esta frase suya, que confieso tengo mis
dudas). - Sobre "todos
aquellos que
reducen las discusiones a una lucha de egos están
descontentos
con el tamaño de su pene"—pues sí, es
una
teoría a considerar. Pero ¿hay alguien que haga
eso
aquí? Yo he aclaro que mi comentario se centraba en un
aspecto
de la cuestión, el de lo que Vd. llama "lucha de egos", y
que
hay otros que dejo al margen, no por irrelevantes, válgame
Dios,
sino porque ahora estoy hablando de lo otro (de la "lucha de egos").
Que es más
relevante en unos casos, menos en otros, pero es siempre un ingrediente
de
la discusión. En fin, que espero que no esté Vd.
sembrando dudas sobre mi tallaje. Por ser más precisos, le
diré que yo tengo otra teoría: que quien
introduce el
tamaño del pene en una discusión (observe que no
he sido
yo) suele ser una persona extraordinariamente bien dotada,
satírica incluso, visto que no duda en extender el argumento
irrefutable por encima de la mesa. Yo admito proporciones
más
razonables—pero mi drama es otro, como le digo: es no poderle
convencer. Cuando Vd. elija plantear otro tipo de argumentos (;))
también podremos cotejarlos. Mientras, me remito como
argumento
al propio placer que Vd. siente en el combate virtual de una
conversación, ya sea usando el argumento penetrante, o la
distancia irónica.
Al
comentario de Manolo_elmas Me explica Vd. con
tonillo
docente que que el escéptico es un espíritu puro
intocado
por lo que hemos llamado la "lucha de egos", y que sólo
obtiene
puntos extra sin buscarlos. Y que en cambio los "magufos" no
sólo creen en cosas risibles sino que (casualidad) son
ególatras en su comportamiento conversacional.
Permítame
que le diga que esos dos (cuatro) grupos no coinciden, sino que se
solapan en
una gama de grises. Lástima, ¿no? —que
el mundo no sea
tan simple.
Al
comentario de Asigan Ya
había tenido una
respuesta en mi blog (aunque allí firmaba como "anasazi", no
sé por qué). Pero reitero:
- Por supuesto que
Vd. conoce,
y practica, el proselitismo escéptico al que me refiero.
Quizá sea laxo el sentido de "proselitismo" (no anda Vd.
extendiendo carnets de
escéptico, al menos no literalmente), pero es un sentido
identificable; como he dicho antes, es un elemento de cualquier
argumentación (—la voluntad de poder, o el poder
relativo que se
gana ganando argumentaciones y convenciendo, sea de dogmas o de
antidogmas. Y ojo, que los antidogmas se pueden tratar como
dogmas—¿O duda Vd. de que haya personas que
debaten sobre
escepticismo con actitudes o tonos dogmáticos?).
A su pregunta,
pues sí,
lo que me lleva a escribir este mensaje es voluntad de poder, aparte de
los otros ingredientes más nobles que he mencionado antes
(búsqueda de la verdad, de aclarar conceptualmente la
situación, de iluminar almas...).
Me parece detectar
que usted
sugiere que yo creo estar extento de esta dimensión de la
lucha
de egos, y que mi argumento sería por tanto contradictorio
en
términos. Si es así, le aclaro que no, que no
pretendo
excluirme a mí mismo de este razonamiento.
Respecto a la
pureza de
intenciones de los escépticos le remitiría a lo
que le he
dicho a Manolo_elmas. Traer a alguien a la comunidad de pensadores
críticos también es crear comunidad (en el
sentido laxo
si Vd. quiere del término) e intentar ganar adeptos para
esta
comunidad—hacer proselitismo en ese sentido, en el de
intentar
ganar adeptos o hacer que la gente cambie de opinión. No veo
por
qué le repugna a Vd. tanto esta noción que yo
diría es bastante de sentido común. Por favor,
reflexione
y cambie Vd. de opinión.
Con respecto a lo
del
"imperativo ético que dejo aparte" y que Vd. considera el
único punto objetivo, repito que lo dejo aparte por
centrarme en
este aspecto (de la voluntad de poder o lucha de egos), no porque diga
que no existe o es irrelevante la ética o la verdad, en
absoluto. Mientras que Vd. sí que dice que mi
teoría del
proselitismo escéptico sí es irrelevante e
inexistente.
Hombre, me parece que la postura maximalista es la suya,
¿eh?
Ups, perdón, no quería tratarte de usted, ya que
hablamos
de tú, no era por marcar distancia. Sí puede
haber placer
en sacar a los demás de la caverna, por supuesto, pero
"más allá del principio del placer"
está el crédito
interaccional que se gana. E insisto que no me excluyo ni de uno ni de
otro. ¿"Ese extraño placer tuyo", me dices?
¿Así que no te gusta ganar discusiones, o que tus
argumentos se reconozcan, y convenzan a la gente? Por favor…
aquí no puedo sino pedir un poquito de
autocrítica,
autoanálisis y honestidad. Porque ese extraño
placer
mío, en efecto (y los puntos interaccionales a los que me
refiero más allá del placer) no es en efecto una
invención o rareza mía, sino una
condición de
entrada de la interacción comunicativa. En unos casos
más,
y en otros menos prominente. Y no reduzcamos la cosa a mis defectos
psíquicos, pues lo que estoy discutiendo es un aspecto de la
comunicación, presente en mí como en otro hijo de
vecino.
Hasta en ti, Asigan, lo siento. Tu propio fuero interno te
dirá
que este punto lo he ganado yo—especialmente si sientes que
tus
argumentos siguen siendo mejores.
Con respecto al
último
párrafo, admítaseme por favor "energía
psíquica" como manera coloquial de referirme a esta
adquisición de poder y prosélitos mediante la
interacción. Reconozco que el término tiene
connotaciones
magufas, de ponerse las manos en las sienes, etc., pero es que a veces
no resisto la tentación de provocar un poquito.
Civilizadamente,
aclaro. Con respecto a este párrafo, reitero y reitero que
mi
argumento no pretende reducir todo proselitismo a voluntad de poder,
sólo señalar que es un ingrediente irreducible,
que va de
oficio en la cuestión de convencer y vencer. Las comunidades
creadas por el proselitismo o la argumentación no son
supuestas,
a pesar de andar sin carnet ni certificado de empadronamiento. Y la
voluntad de poder no queda pendiente de justificación. Le
remito
una vez más a su propia experiencia, y al hecho evidente de
que
quien ha ganado una discusión no tiene que dedicar
más
energías a ella, sino que tiene en el convencido un nuevo
aliado
con quien argumentar contra la posición que acaba de
refutarse
convincentemente.
Así
pues, mi mensaje no
es curioso. Es bastante "normalito". Es el suyo el que es curioso,
intentando negar la existencia de un elemento de voluntad de poder en
la interacción y en la argumentación. Eso
será el
caso de seres de otra galaxia a los que no podemos ni siquiera imaginar
desde aquí.
(Otro
comentario de Psicopanadero, que dice que la teoría de
Asigan es más completa que la mía): Así
que, volviendo a
Psicopanadero… no, la teoría de Asigan es
más
incompleta, pues simplifica la cuestión eliminando la
voluntad
de poder en el caso del argumentante escéptico, y la
tergiversa
haciendo coincidir a los vampiros mentales con los magufos. Es un
blanquinegrismo simplista: la creación de un personaje
abyecto
tanto en sus creencias como en sus maneras, frente a la comunidad de
los iluminados por la razón e intocados por la voluntad de
poder.
Al
comentario de Pereque: A Pereque le
agradezco los
puntos que me otorga, y gano más puntos con la
aclaración
que he hecho antes: lo de los "vampiros psíquicos" es una
manera
de hablar. Acéptesenos la metáfora, please.
Al
comentario de Santosrios: Anónimo/santosrios
también considera mi texto "excelente (al menos hasta
'irónica')". Gracias. No sé qué es lo
que le
disgusta después. Quizá estos vampiros
psíquicos,
que tan pocos puntos me aportan… y es que son desagradables,
los
vampiros psíquicos. (Aclaro, Asigan: me incluyo entre
ellos). Muy bien subraya santosrios que quizá
les haya echado para atrás, a quienes me critican, el
supuesto
sentido peyorativo de "proselitismo". Pero yo sólo me
refería a "intentar convencer a gente y ganar adeptos para
una
causa o postura que antes éstos ignoraban o rechazaban". Me
parece irrefutable la existencia de proselitismo escéptico
en
ese sentido—si se niega, pues entonces ya no sé
bien de
qué estamos hablando, la verdad. En ese sentido utiliza
santosrios los términos "pobres ignorantes" y
"salvación". Creo que santosrios, aunque se caliente la
discusión, sí señala ciertas
debilidades del
razonamiento de Asigan. Esa es mi distribución de
puntos…
y no sólo por recíproca alianza, malpensados:
sino
también por esa búsqueda ética de la
verdad y de
la coherencia de las cosas, etc., que dejábamos como
consideración adicional.
A
los últimos comentarios de Asigan: No necesitas,
Asigan, "hacerme
ver" que mi propia discusión también es
proselitismo.
Creía que quedaba claro desde la base misma de mi argumento,
pero por si acaso lo he reiterado bien explícitamente. Y eso
no
me refuta, como pareces sugerir, sino todo lo contrario. Es casi como
si digo: "Estoy construyendo una frase". Lo que encuentro
más
sorprendente es que intentes refutar esa frase autoconstructiva, o
autodesconstructiva si se prefiere. O decirme que haces una
reducción al absurdo de mi argumento. Observa que a la vez
dices
que tiene un sentido evidente del cual mi propia discusión
no
está exenta, y que seguidamente niegas que haya que darme la
razón por necesidad. Eso es más absurdo. No
sé a
qué viene tanta insistencia en negarme mis
legítimos
puntos.
Más
adelante se me atribuye un cierto tono autoritario o incauto, al hablar
de " la
contundencia con la que el propio JoseAngel sentencia lo que los
demás sienten y la seguridad con la que adivina las
intenciones
de todo el mundo." Pues sí, Asigan, es que con la misma
seguridad voy por ahí presponiendo que todo el mundo tiene
una
columna vertebral, y diciendo que la gente quiere ganar sus
argumentaciones, y obtiene crédito por ello. Así
de
atrevidas son mis presuposiciones.
Y, Asigan,
créeme, no
pretendo "endosarte" ningún placer. El que obtengas
espontáneamente, nada más. De hecho espero,
más
bien, quitarte el placer de haberme refutado en esta
discusión.
Te lo cambio por el pequeño placer de adquirir un nuevo
conocimiento: que la voluntad de poder está,
también,
entre los móviles de tu actuación argumentativa,
como en
los de cualquier hijo de vecino, ni más ni menos. Aunque no
prometo no volver, me voy convencido de haber obtenido algún
punto. Al menos ante terceros… a los que yo
seleccionaré
según vea lo que valen sus argumentos, y el
crédito que
me aporten.
Bien, académicamente hablando, todo transcurre en orden y
según planificado. Por supuesto, también hay
encuentros
en los pasillos, cotilleos sustanciosos, intercambios de impresiones
sobre la atmósfera del presente, etc.
Pero concretando, y por centrarnos más en el lado campus novel
del asunto, aquí hay una anécdota sabrosa, sobre
todo
para los paladares capaces de apreciarla en su justa medida.
Se homenajeaba en este congreso, aparte de a quien su nombre indica, a
la catedrática jubilada de lingüística
que
fundó este seminario. Se la invitó, a ella y a
representantes académicos, a decir unas palabritas en la
inauguración del seminario, justo antes de la primera
conferencia plenaria. Bien, todo esto sucede con poca
representación a decir verdad del profesorado del
departamento (que son 100 personas
más o menos); los poquísimos que había
(con alguna
excepción) eran del ala "lingüística"
del
departamento. El ala "literaria" ha sido siempre un tanto dominante,
prepotente y expeditiva en sus maneras, ya antes de jubilarse esta
profesora (son los que alardean de tener un "programa de calidad",
frente a esos pobres lingüistas, etc.). Así que
quizá no sea sorprendente, más bien tristemente
esperable, que no haya asistido nadie de esos equipos de
investigación de calidad de literatura, ni al
pequeño
homenaje a su ex-compañera (y profesora de todos) ni a la
conferencia plenaria.
Ahora bien, vemos con alivio que sí aparecen, en bloque y
masa
(suele funcionar así la dinámica de partido) después
de la conferencia, a la hora del vino español y al picoteo.
Que lo había en abundancia, y además la gente se
dedicaba
más a hablar que a comer. Pero ahora viene lo bueno.
Conforme se iba vaciando la sesión... adivinen
¿qué hacen desde el ala literaria
del departamento? Se hacen con los canapés que han quedado,
vaciando bandejas enteras unas en otras, haciendo cucuruchos con ellas
para poder con todo, que había bastante, y se lo llevan
puesto, cátedra y
ayudantías, arramblando con todo y dejando las mesas
limpias.
Todo esto, ante la mirada atónita de los camareros y el
bochorno
de los últimos congresistas. ¿Qué se
podía
pensar?— "será que lo llevan a
Secretaría, a hacer
partícipes a los administrativos del departamento que no han
podido venir"… pero no, qué va. Las bandejas han
desaparecido y no sabemos dónde han ido.
Venir, lo que se dice venir, no han venido a la conferencia, no; ni a
la apertura-homenaje, mucho menos—pero a dar bocados a los
montaditos y el jamón, no cabe duda que han contribuido. Y a
barrer las sobras, también.
—¡No! Imposible.
—Como se lo cuento.
—Por favor... ¡pero si eso es como de los Simpson,
o de esas series de risa de negros americanos!
—Pues a mí en cambio me parece
sintomático, o no sé... simbólico.
A su manera bonito, por lo que tiene de escena ritual, casi
arquetípica.
(PS: Me dicen que
también se
vio a lingüistas coleccionando empanadillas.
Dejémoslo pues
en dos grupos, pues esto de hacer secciones departamentales siempre es
simplificar: los que van a la conferencia y la croqueta, y los que van
sólo a la croqueta. Y que cada cual se ubique en la
subárea correspondiente).
Wuthering Heights Bueno, pues visto que se ha
convertido la cosa en tema internacional prioritario, y hasta han
sacado un rap cantado por los protagonistas, el
rap del "Por qué no te
callas",
voy a decir lo que opino sobre la temática de
Chávez y el
Rey
y Zapatero. Breve, porque el tema ya cansa más que
Chávez. (Ya, ya lo sé... no me lo
digáis, que me
lo imagino—eso).
Ridículo
ver cómo la salida de tono del Rey se celebra como una gran
intervención sesuda y oportuna de hombre de Estado
sapiente—sobre todo
entre las derechas. Puestos a comparar, ha estado mucho más
elocuente
Chávez en su línea
manipuladora-antiespañolista, que nuestro Borbón.
Bueno, se podrá decir que el Rey una vez abrió la
boca fuera de guión,
algo es
algo. (Y al parecer tenía el hombre otros motivos de
tensión acumulada,
por las noticias de hoy). Lo malo es que su intervención no
era una
orden, sino una pregunta, con lo cual dio pie a que Chávez
aún siga
respondiendo...
Zapatero, patético en sus intentos de meter baza, a
pesar de la ayuda del micrófono—la
lección de modos que le intentaba
inculcar a Chávez no es que esté mal, pero ni es
su papel ni es el
lugar de aprender esas cosas Chávez, si no se las
enseñaron en la
escuela. Para los mal pensados, entre los que me cuento: que Zapatero
estaba intentando proteger a Chávez además de
moderarlo: también
"disintiendo extremadamente" de Chávez se
esperará que los demás lo
tratemos con respeto, aunque él vaya dando baquetazos y
soltando improperios.
"Fasihta"
es un término que dice más de la intensidad de la
confrontación que de
parámetros medibles (y en tanto que insulto está
fuera de lugar en una
cumbre de éstas). Evidentemente, si a ideología
nos atenemos, tan fascista y tan
votado por el pueblo es Chávez como Aznar... y hasta creo
que un
poquito más de las dos cosas Chávez.
Y "golpista"... Chávez era
golpista vocacional, pero a él también le
prepararon un golpe fallido.
¿Acaso es falso que lo querían derrocar los
americanos? ¿No apoyó el
golpe el embajador americano? ¿Y no recibió acaso
instrucciones el
embajador español de apoyarlo? Este tema no se ha
aclarado nunca
plenamente, posiblemente porque a alguno se le caería la
cara de
vergüenza. Moratinos dijo exactamente lo mismo que
Chávez, sin
improperios, y Zapatero no lo ha cesado. Por tanto hay que pensar que
nuestro gobierno opina lo mismo que Chávez: que Aznar dio
instrucciones
para apoyar a quienes deseaban derrocar a Chávez. Esa es la
postura
implícita (o explícita, vamos) del gobierno
español—que supongo tendrá
más información que
yo al respecto. Si no, no sé que hace Moratinos
todavía de ministro. De
la postura del rey sobre ese asunto no sabemos nada, al menos en este
blog. Pero a falta de más información, no es
descabellado pensar que se
le pudo informar de que se iba a apoyar el derrocamiento de
Chávez.
O
sea, que muy posiblemente no le faltaban razones a Chávez
para
quejarse. Claro que eso ni estaba en el orden del día, y lo
hizo
como
un patán pelmazo autoritario (cosas que sin duda es). A esas
alturas mareantes de la política internacional, y a estas
alturas de estos
años de distancia, hay que tratar la cosa de otra manera muy
distinta. Chávez lo que quería era ganar puntos
con su público, y figurar de indien
terrible de
puertas adentro de su país. O sea, que además de
voceras, manipulador. Que lo aguanten en su casa, pues.
Y los demás también deberían haber
tratado la situación de manera muy distinta. Porque si en
una
reunión hay un patán pelmazo autoritario y
manipulador, no procede
ponerse a discutir
con él. Procede dirigirse a quien conduce la
reunión,
para que ponga
orden, o levante la sesión si eso no es posible. Cherchez la
femme. Y no proceden ni
los
sermones de Zapatero ni las salidas de tono del Rey. Las otras
salidas, las salidas de la sala—pues sí, si un
señor (otro parafascista votado)
como Daniel Ortega
tiene la cara dura de que le perdonen millones de euros de deuda, y
encima se dedica a poner verde a quien se los perdona, pues mejor
dejarlo que se
escuche él solo, y tomar buena nota. Y si la presidenta no
pone orden ni mantiene el
turno
de palabras, lo mismo. Puerta y hasta la siguiente.
Parece
mentira que no tengan más experiencia. Pero claro, siempre
hay una
primera vez en que se producen salidas de tono inusitadas.
"Señor
Chávez, no se mee en la mesa. Exponga su punto de vista de
modo más
aceptable para los demás". ¿Pero para
qué se lo vas a decir? Te vas, y
punto. Y le dejas que siga haciendo el indio, para luego quejarse de lo
mal que tratan a los indios. No a los indios, señor
Chávez. A los que
hacen el indio, o se hacen el indio, que no es lo mismo.
Y ahora que nos expliquen lo de Aznar de una vez, para centrar la
cuestión.
You may already be acquainted with the series "Narratologia:
Contributions to Narrative Theory / Beiträge zur
Erzähltheorie" issued by Walter de Gruyter (Berlin and New
York)
and edited by Fotis Jannidis, John Pier and Wolf Schmid. It started
publication in 2003 and has already published a dozen volumes. An
immediately forthcoming one is Theorizing
Narrativity edited
by John Pier and myself, with contributions by the editors, Gerald
Prince, Meir Sternberg, Monika Fludernik, Marie-Laure Ryan, Ansgar
Nünning and several other theorists (as the title makes clear,
the
series is theory-focused).
If any member of the list is interested in writing a review, please
contact me (garciala@unizar.es) and I will arrange for the publishers
to send them a copy. I do need to know the title of the journal to
which you would submit the review, and the reviewer's contact
information (university, email, or whatever). I suppose if I receive
too many requests I'll have to use a combination of the
abject
criteria of first come first served, or having done previous work in
the area that I happen to know. But I'll be thankful for any review
proposals, and I'd be glad to pass up to ten names of prospective
reviewers to the publishers (—wishful thanking!)
The well-wishing adventurer in setting forth,
Jose Angel Garcia Landa
Universidad de Zaragoza (Spain)
www.garcialanda.net
Mensaje pasado a la
lista
Narrative-L; recomiendo que se apunten a ella los interesados en
teoría narrativa, ya que aún no existe (aparte de
este)
el Blog de Narratología:
NARRATIVE-L
list - University of Ohio (To subscribe, send
your message to: NARRATIVE-L@georgetown.edu - subject, blank; message:
subscribe NARRATIVE-L lastname firstname)
Si a alguien que lea este blog le tienta hacer una reseña
para
alguna revista española de teoría literaria
(¿?)
pues que me lo diga. Una cosa que no he dicho es que se ahorra una
pasta quien vaya a comprar el libro... porque los de esta serie
están bien presentados, tapa dura y demás,
elaboración cuidadosa, pero cuestan como cien euros la
pieza. Y
ojo, son para narratólogos de los de hilar fino, libros no
aptos
para quien quiera empezar a introducirse en la cosa esta de la
narratología.
Remake,
se supone, de la Invasión
de los
Ladrones de Cuerpos (Don
Siegel, 1956)basada en la
novela de Jack Finney The
Body Snatchers, 1955,
que se ha reeditado en español convenientemente a rastras de
esta película. Es
básicamente una regresión a las histerias de la
guerra
fría, que provocaban en los años cincuenta esas
angustias
paranoicas de comunistas/marcianos infiltrados entre los americanos de
teléfono negro, sombrero y cigarrillo; entes inquietantes
que se
hacían pasar por gente normal y robaban la mente, o el
cuerpo, o
las dos cosas. Ahora es la histeria terrorista quizá la que
nos
hace volver a ese tipo de argumentario.
Los infiltrados de los años 50, zombis sin
podre, eran fácilmente identificables por un
supuesto je-ne-sais-quoi;
en la
práctica, por un andar rígido,
abducido e
hipnotizado, una carencia de sentido del humor y de movimientos de
ojos (te miran al centro de la frente), y unas actitudes
sonámbulas y coordinadas por las calles.
Bien, pues como digo volvemos a lo mismo. Añadiendo,
sí, más
suspenses de agresión física, acoso sexual y
acorralamiento en espacios cerrados, y toques de manías
persecutorias y divorcios ("mi marido ya no es mi marido")
—todo lo cual
contribuye a actualizar el complot y multidimensionalizar la angustia,
inyectando una dosis de abyección histerizada. Sobre todo si
se añaden
desórdenes urbanos por saqueo, y bombas terroristas, y vagas
amenazas de epidemias televisadas, vacas locas y comités de
expertos gubernamentales secretistas y manipuladores. O accidentes de
los transbordadores espaciales, que con eso empieza todo. Lo que se
dice un remake,
vamos,
como
si pasas la película por Corporación
Dermoestética
y le hacen un lifting integral con implantes mentales.
Lástima que no
hayan cambiado las actitudes de los abducidos, pues hacen un tanto
retro.
La Kidman da bien de punto histérica, acosada y
divorciada, así que funcionan adecuadamente las escenas de
claustrofobia y persecución. El amigo negro se salva, y
encima—toma ya—descubre la vacuna para esta gripe
espacial
que te convertía en zombi descerebrado. Esto de la
supervivencia
del negro
sí que llega como una auténtica sorpresa, en el
genocida
Hollywood. Vamos, es que el tío ni se contagia del virus.
Los
zombis, por otra parte, son igual de exterminables que
siempre... aunque lástima por ellos, porque luego resulta
que
con una vacuna se curaban, y se ha cargado la Kidman a un buen
número de probos ciudadanos. Pero bueno, eran mayormente
exmaridos
antipáticos—por ahí empezó
el daño. Todos los exmaridos tienen algo de abducidos, ya se
sabe. Mucho mejores son sus sustitutos, siempre, como el nuevo ligue de
Kidman, que acabará haciendo de nuevo padre para su hijo (al
que
que ella corre corre
intenta salvar de los marcianos). Este nuevo amor de Kidman
sólo
recibe un
tiro en la pierna, cuando empieza a decir eso de "debes unirte a
nosotros". Luego pinchazo y como nuevo.
Lo que más inquieta (pandemias y gripes del pollo
aparte) es el mensaje que quiere proyectar la película.
Comienza
con informativos televisivos (muchos hay, imagen dentro de la imagen;
ya se
sabe que esto intensifica el efecto de realidad). Informativos que van
sobre lo que suelen ir los informativos:
atentados, bombas en Irak, etc. Los chicos del "ven con nosotros"
prometen
convertirnos en una raza superior, deshumanizada y sin
guerras—"todos
seremos uno" dicen, como si estuviesen en la versión de Los
Simpson. Un toque fundamentalista-sectario sí que tienen
estos
ciudadanos,
sí: lo curioso es la ambivalencia de toda la
situación,
no se sabe si los perseguidores son maccarthystas bienpensantes
acorralando comunistas y disidentes, o si los vainas son los propios
comunistas-terroristas que estan ya por todas partes. (Aquí
las
vainas por cierto son una especie de moco repugnante que exuda el
cuerpo cuando duermes, y caes víctima del control mental
alienante—alusión por otra parte a los contagios
de sida;
también son seropositivos perseguidos, tanto los vainas como
los
últimos hombres cuerdos).
Pero lo peor no es que se infiltren fundamentalistas o
psicópatas en la
sociedad americana, o que cualquiera pueda ser un ruso o un terrorista,
sino que al final, restablecida la normalidad, se supone que nos
tenemos que alegrar de que haya bombazos en Irak: señal de
normalidad, de la humana condición de la que no debemos
querer salir. Es nuestro ámbito de actuación: los
americanos tenemos una parte inherente de mal, pero eso nos hace
humanos, menos da una piedra. Así que podemos casi casi
emprender la siguiente invasión
con la conciencia más tranquila. Ven con nosotros,
Irán.
The
Invasion. Dir. Oliver Hirschbiegel and James McTeigue.
Written by David Kajganich, based on the novel The Body Snatchers
by Jack Finney. Cast:
Nicole Kidman, Daniel
Craig, Jeremy Northam, Jackson Bond; Jeffrey Wright, Veronica
Cartwright. Photog.
Rainer Klausmann. Ed. Joel Negron and Hans Funck. Music by John Ottman.
Prod. des. Jack Fisk. Prod. Joel Silver. USA: Warner, 2007.
Nos
fuimos a ver anoche la excelente película de Shekhar Kapur,
continuación de su igualmente excelente
Elizabeth
de 1998 (también conocida como Elizabeth:
The Virgin Queen).
Esa terminaba con Elizabeth convirtiéndose espectacularmente
en un
icono viviente, y
renunciando a la sexualidad para asumir mejor su
papel de emblema político y encarnación de la
Nación. En ésta vuelve a
flirtear con la humanidad y el amor, en la persona del
aventurero/pirata/explorador Walter Raleigh, pero resuelve sus
tentaciones (aparte de un único beso en secreto)
acostándose con él por
persona interpuesta. Lo lleva casi de la mano a seducir a su dama de
compañía Bess Throckmorton ("otra
Elizabeth", dice él), y tiene un hijo
con él usando el cuerpo de su sirvienta. Con ese hijo en
brazos, otra
escena-emblema de la reina como "Madre de Inglaterra", termina esta
película. Quedamos a la espera de la tercera parte, con
Essex y
Shakespeare, que nos llegará sin duda hacia 2015 si el
Tiempo no lo
impide.
La película no es amable con los españoles,
aquí unos
morunos católicos liderados por un Felipe II Ahmadineyad,
que han
jurado invadir Inglaterra, y convertirla a golpes de cirio mayor, y
urden planes para asesinar
a la reina. Los actos de piratería de los ingleses se
contemplan con
mucho mayor desenfado y buen humor—aunque las salas de
tortura de
Walsingham no tienen nada que envidiar a las de la tan cacareada
Inquisición. Si Felipe está constantemente
rodeado de imágenes
religiosas y prelados, a Elizabeth se le da un aire de modernidad, y se
la mantiene lejos de las influencias eclesiásticas, en un
gineceo
cortesano donde Walsingham es su único contacto con el mundo
de la
política sucia—ahorrándole detalles.
Sólo cuando ha de firmar la
ejecución de su prima, la intrigante María
Estuardo, que esperaba que
Felipe la pusiera en el trono, le tiembla la mano a Elizabeth. Ahora
tiene que mojarse, aunque la ejecución le repele. Su
autoritarismo la
lleva a decir que las leyes no están hechas para los reyes.
A eso
responde Walsingham, sin llegar a la insolencia de decir que
también el
Rey debe obedecer a la ley, pero sí recordando que la ley
está ahí para
proteger al pueblo. Y Elizabeth firma, a pesar de que sus instintos
personales le gritan que eso de decapitar reinas es una idea
mala-mala.
Retrata
la película admirablemente estas maneras de hacer
política de la reina,
a la manera de gran emblema, mezclando cortesía y
razón
de Estado,
buscando su propia manera irrepetible, y haciéndose a
sí
misma en
ausencia de modelos claros. Su actitud pragmática e
instintivamente
sabia se expone claramente en una escena inicial, en la que se niega a
extender persecuciones masivas contra los católicos,
diciendo
que no va
a juzgar las opiniones de sus súbditos, sino sólo
sus
acciones. Se
enfatiza en exceso la soledad e independencia de la reina, resumiendo y
sintetizando en Walsingham sus hombres de Estado de confianza.
También se exagera su vena sentimental (pues menuda
era...)—pero
esto es cine, claro, y además un tipo de cine en el que se
busca
sintetizar, crear escenas simbólicas antes que recrear
literalmente
momentos históricos efectivos. Es un equilibrio
difícil
entre la
interpretación y la estereotipación de la
historia, y se
tiende un tanto a lo último... pero en conjunto lo
resuelve la película de un modo admirable en su
género. Y
entretanto
proporciona un espectáculo visual extraordinario, donde
destacan
los
vestidos, peinados y maquillajes de la reina—y la
fotografía,
espectacular. Y la actuación imponente de Cate Blanchett,
que se
funde
con el rol intepretado, y nos pasea hipnotizados por todas las
actitudes del
personaje. Desde los peores momentos de la reina, cuando tiraniza los
sentimientos del obsesivo círculo que la rodea—y
castiga a
Raleigh y
Bess Throckmorton por hacer lo que ella misma había
estimulado
(allí no
es "una gran dama")—hasta los mejores, como cuando arenga a
sus
tropas
en Tilbury a lo Juana de Arco, preparándolas para combatir
la
invasión
española. O cuando le da una colleja a Walsingham por
atreverse a sermonearla en público.
Son
excelentes las escenas más
diversas, como el patético cortejo del pretendiente
alemán, o la
batalla contra la Armada Invencible. (Con demasiadas tarzanadas y
errolflynadas para el sweet Sir Walter, lástima). Como
mensaje "actual", está el
asunto de la guerra contra el fundamentalismo, y la manera correcta de
tratar a todos esos fundamentalistas
islámico-católicos que tenemos en
Inglaterra. La postura de Elizabeth es clara: son inocentes de ninguna
conspiración, mientras no se demuestre que conspiran. Pero
ojo
Ahmadineyad... porque la Reina avisa a los de la fatwa
chiíta de que
quien amenaza con tormentas recoge tempestades—que ella
también "puede
dar órdenes al viento, y que tiene en sí un
huracán atómico que dejará
Irán pelado si se atreven a ponerla a prueba". Muchos avisos
vamos
recibiendo—y también Elizabeth, cómo
no, se apunta a invocar el apoyo
divino para sus huracanes.
Elizabeth:
The Golden Age. Dir.
Shekhar Kapur. Written by William Nicholson and Michael Hirst. Cast:
Cate Blanchett, Clive Owen, Jordi Mollá, Geoffrey Rush,
Samantha
Morton, Abbie Cornish, Adam Godley, Robert Cambrinus, Vidal
Sancho,
Rhys Ifans, Samantha Morton. Music by Craig Armstrong and A. R. Rahman.
Photog. Remi Adefarasin. Ed. Jill Bilcock. Prod. des. Guy Dyas. Art
dir. Christian Hubend, Jason Knox-Johnson, Phil Simms, Andy Thomson.
Set decor. Richard Roberts. Costume design by Alexandra Byrne. Exec.
prod. Liza Chasin, Debra Hayward, Michael Hirst. Assistant prod. Chris
Emposimato. Prod. Tim Bevan, Jonathan Cavendish, Eric Fellner. Studio
Canal / Working Title, 2007.
Creo que
la traducción de este
título debería ser Leones para
corderos,
no Leones
por
corderos—
En una escena están comparando a los ineptos
políticos
republicanos y sus estrategias de invasión de Irak of
Afganistán con los clasistas e indignos mandos del
Ejército Británico en la primera guerra mundial,
malgastando las vidas de unos jóvenes muchos más
valiosos
que ellos (leones, y no borregos). Y de eso va en parte la
película: sobre las mal encaminadas estrategias USA en sus
invasiones, y el despilfarro de vidas americanas a que eso conduce.
Vidas americanas,
digo—porque
es una película americana americana, y no me
refiero a quién la filmó o quién la
pagó.
Comienza con un rosario del goteo de víctimas americanas en
Irak: muertos iraníes no entran en el planteamiento, ni esos
coches bomba diarios en los mercados o academias de policía.
Y
de ahí pasamos a seguir angustiados el destino de dos
soldados
americanos en un monte de Afganistán, rodeados de enemigos
invisibles, o inhumanos. La aviación va exterminando a esos
aliens como moscas, pero siguen llegando. La película tiene
un punto
ciego en el cerebro a la hora de percibir a las víctimas no
americanas
(o aliados inmediatos). ¿Alguien ha dicho que
esta película es antibélica, o anti-Bush? Yo la
veo
más bien como una justificación para conciencias
Demócratas dispuestas a caer una y otra vez en los mismos
errores y dinámicas.
Las muertes de esos dos muchachos, un negro y un chicano, son
modélicas, eligen morir de pie y peleando. El director
explica
su actitud hacia ellos: no aprueba su decisión de ir
allí, dice, pero la comprende y la admira. El director es
Robert
Redford, antiguo profesor de teoría política de
los dos
soldados. En medio de una exposición en clase, revelan
teatralmente su decisión de alistarse. En la
práctica,
los motivos no son tan loables: antes que un análisis
sopesado
de la actuación de su país en Oriente, lo que los
muchachos buscan es que el Ejército les pague la carrera, y
un
puesto de trabajo. Esto no queda muy analizado. Esta pareja eran
partidarios de la lucha en el frente interior: contra la pobreza, la
marginación, la exclusión social, etc., dentro de
USA.
Pero el camino por alguna razón pasaba por las
montañas
de Afganistán. Mala decisión, como dice su
profesor. Y
sin embargo, admirados quedan, y sube la música
gloriosamente mientras los masacran. (A los otros masacrados, patada en
el culo y fumigado rápido). También muy americana
en su
fidelidad a la regla inflexible así formulada por El
Desternillador:
"En abundancia de buenos / Siempre palmará el
moreno"—cosa por otra parte estadísticamente
ajustada.
Esta es una de las tres historias simultáneas de la
película. Los soldados han sido abandonados por accidente en
un
monte, en una operación fallida de despliegue militar. Pero
el
Ejército controla, y los vemos todo el rato en una imagen
por
satélite, o por avión espía, con sus
mandos que
procuran rescatarlos, a
cualquier precio,
por supuesto masacrando a todo afgano que se ponga por en medio a base
de potencia de fuego. A esto llevan las cosas: aunque al espíritu
de la
película
o a su espectador
implícito, no parece producirle vergüenza
ajena el desequilibrio de medios bélicos entre los
norteamericanos y esos afganos desharrapados que los tienen en jaque.La posible
cualidad "leonina" de esos otros jóvenes equivocados no
entra en el cómputo.
Otra historia entrelazada con esta es la del estratega que pretende
volver a ganar ahora la guerra de Afganistán, y de paso
allanar
su camino a la presidencia. Es un senador republicano ("Jasper Irving")
interpretado muy adecuadamente por Tom Cruise, con toda la
tensión y crueldad y falsedad inherente que puede proyectar
el
personaje, que no es poca. Esta estrategia puede que fracase. Y sin
embargo, Cruisenador expone con pasión y convencimiento la
importancia de la Guerra contra el Terror en los términos en
que
está planteada, y la amenaza del integrismo, y de los
talibanes,
y de Irán armado nuclearmente.... Se perfila en el horizonte
que
va a ganar la guerra también a cualquier
precio, haciendo
lo
que sea necesario ("you
can quote me there"), entendiendo por ello el uso de armas nucleares
cuando llegue el momento para exterminar a las bestias (aunque eso se
guarda de decirlo explícitamente). Todo esto lo explica a la
periodista Meryl Streep, "Janine Roth", contando con ella para vender
la idea al público americano. Ella, la prensa
demócrata,
se resiste a ser nuevamente manipulada como hizo con la
invasión
de Irak, cuando la histeria de las torres gemelas... le horroriza la
idea de la guerra nuclear. Y sin embargo, presionada por su jefe,
acabará escribiendo la historia. Que de todos modos se
pierde
entre la telebasura. La historia seguirá su curso mientras
los
americanos ven los programas del corazón en la tele.
La tercera historia simultaneada ese mismo día ya la he
mencionado: es la de Robert Redford como profesor de ciencia
política ("Stephen Malley"), tratando los problemas de
responsabilidad social, motivación y sentido de la vida con
un
estudiante brillante al que ve a punto de hundirse en el escepticismo y
la molicie comodona. Le recuerda a sus compañeros de clase
(esta
historia, como la central que es estructuralmente hablando, es la
única que soporta flashbacks), y le anima no a alistarse
precisamente, sino a seguir "la batalla interior" por la justicia
social. Pero el muchacho al parecer, rico y con el futuro asegurado,
prefiere la vida fácil. Como tantos americanos de su
generación, ha decidido que el mundo no tiene remedio y que
más vale dejar hacer a los políticos y maleantes,
y
disfrutar la propia vida. Sin embargo, queda el final abierto: el
muchacho se ha quedado pensando tras la conversación con el
profesor: puede optar por un notable sin dar pique, y aceptar su bajeza
moral, o trabajar en un proyecto y jugársela. Final abierto,
pero no seamos optimistas.
La
película va
de decisiones graves por tomar, de la
responsabilidad moral de tomarlas como algo que nos define como
personas. Está bien planteada en ese sentido, aunque
resultan un
tanto confusas las decisiones tomadas en todos los casos. La
más
errónea, la que llevará al ataque nuclear contra
Irán, es la más convincentemente argumentada por
el falso
Tom Cruise. Visto lo mucho que hay en juego si se demuestra que los USA
no pueden poner orden en el mundo. Frente a esa
determinación
(sobre todo por llegar a la Casa Blanca) las demás
decisiones—la de la periodista, si colaborar o no, la de los
pobres parias, alistándose— parecen confusas o
torpes.
Los gestos y las acciones efectivas (con la sonrisa Cruise,
con
la cámara Redford) contradicen el discurso
teórico
pronunciado. Se acaban por tomar decisiones por compromiso, o presas
todavía en parte de la manipulación que se
denuncia. Es
la posición de la periodista en esta película, y
es la
posición de la película misma. Y así (the
best lack all conviction,
while the worst are full of passionate intensity)
la dinámica de la guerra "contra el" Terror
seguirá su curso. Para dejarte
pensando, y temblando por los iraníes que pillen por enmedio.
Lions
for Lambs.
Dir. Robert Redford. Written by Matthew Michael Carnahan. Cast: Robert
Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew
Garfield, Peter
Berg, Kevin Dunnn, Derek Luke. Music by Mark Isham. Cinematography by
Philippe Rousselot, Ed. Joe Hutshing. Prod. des. Jan Roelfs. Art dir.
Françis Audouy. Assoc. Prod. Bill Holderman, Daniel Lupi.
Exec. prod.
Tom Cruise. Prod. Matthew Michael Carnahan, Tracy Falco, Andrew
Hauptman, Robert Redford. USA: Andell Entertainment / Brat Na Pont /
Cruise/Wagner, United Artists, Wildwood Enterprises, 2007.
Bueno, es lo que espera uno, ¿no? Hace quince
años de esta canción, y también hace
quince años que Beatriz se trasladó a vivir a
Zaragoza, con las consecuencias fatídicas que todos
conocemos. Ya por entonces parecía que queríamos
ser amigos para siempre.
Nos comunican esto las listas sindicales de la Universidad:
La Asociación de Mujeres Investigadoras y
Tecnólogas
(AMIT) en Aragón y la Asociación de Mujeres
Científicas y Técnicas (MUCIT) con objetivo de
debatir sobre la problemática que puede
surgir en la Universidad en casos de acoso laboral, que constituye un
fenómeno social preocupante por su extensión en
los
centros de trabajo, organiza la Mesa Redonda "Acoso Laboral en la
Universidad" que se celebrará el próximo jueves 8
de
noviembre a las 18 horas en el salón de Actos del Edificio
de
Matemáticas de la Universidad de Zaragoza.
En esta mesa participarán:
- Fidel Cadena Serrano, Fiscal del Tribunal Supremo.
- Teresa Conde-Pumpido Tourón, Magistrada de la Sala de lo
Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia
- Santiago Gascón Santos, Psicólogo y Profesor
ayudante
en la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza
- Emilia Moruno García, Secretaria de Salud Laboral de la
Federación Estatal de Enseñanza de Comisiones
Obreras
Moderadora:
- Mª Ángeles Rueda Martín, Profesora
Titular de
Derecho Penal en la Universidad de Zaragoza y miembro del Grupo de
investigación de Estudios Penales.
Para favorecer la conciliación de vida profesional y
familiar se
ofrecerá servicio de guardería en un centro de
tiempo
libre próximo. http://www.unizar.es/mutem
Pues allí
asistimos, con una
veintena de personas, parte de ellas de representación
institucional de sindicatos, organizadores, vicerrectorado, defensor
universitario y asesor... vamos, que igual eran cinco o seis los
"espontáneos" interesados en el tema. Curioso, cuando se dan
cifras y porcentajes según los cuales debería
haber
varios centenares de acosados en esta universidad–sin contar
con
la posible asistencia de los acosadores, que si hablamos de mobbing
deberían ser también millares los implicados y
posibles
interesados en conocer más estas prácticas en las
que se
involucran.
Se queja la
representante sindical de
CCOO que no habían aceptado pasar el anuncio de este acto
por
las listas de correo de personal docente e investigador. Eso a pesar de
la "sensibilidad y atenta disposición del Rectorado" ante
estos
temas. Vamos, que seis y el de la pandereta. No es tema que preocupe a
las masas, si a las pruebas me remito. Yo sí
asistí, a
título de directamente afectado por la cuestión,
y estas
son las notas que extraje de la reunión. Cum commento en
cursiva, cuando proceda.
Ya oigo a algunos
decir... no
estará usted tan acosado, ¿no? Pues no, en
efecto. No
tanto. Sólo un poquito. Lo justo para haber enviado decenas
de
escritos de protesta al Rectorado, la mayoría de los cuales
han
quedado sin respuesta.
Claro que el segundo paso es admitir que hay altos
porcentajes de acosados, en algún sitio de las
estadísticas, pero que el que protesta efectivamente (aunque
sólo proteste el cero coma uno por ciento) es un quejica o
un manipulador
o se inventa las cosas. Ese caso no cuenta, y se le ponen todo tipo de
trabas—las autoridades prefieren suspirar por los
anónimos
porcentajes que guardan silencio.
Contenido de la exposición (en
paréntesis y
cursiva, mis comentarios).
Tras agradecimientos y presentaciones, la moderadora introduce el
debate asociando la fenomenología del acoso laboral a otros
tipos de acoso que a veces se solapan con él, como son el
acoso
sexual, el psicológico y el moral. Recuerda que en la
recientemente
propuesta reforma del código penal se proponía
tipificar el acoso laboral como delito, con pena de
prisión de seis meses a dos años los casos
graves de acosos repetidos con actos humillantes para el acosado. (Al
parecer esta reforma era un proyecto del anterior ministro de Justicia
que ha sido aparcado por el actual, y no es previsible que salga
adelante). Tal como está el tema ahora
jurídicamente,
tiene una definición imprecisa, y se da siempre la
dificultad de
aportar las pruebas que permitan la valoración, llegado el
caso
a los tribunales. Por otra parte, según un estudio de la
Universidad de Granada de 2003, hay muchas estrategias de acoso, que
además se van diversificando con la inventiva y sutileza de
los
acosadores. Las formas más frecuentes de acoso son:
- Ocultar información (en más del 50% de los
casos). (En
un ambiente tan secretista como la Universidad feudal, esto va a darse
de modo sistemático. Pues abundamos en planes secretos,
estrategias e intrigas que pocas veces aparecen en las memorias
departamentales ni en el blog del personal. El problema tal como lo veo
es determinar a partir de qué momento la
ocultación de
información, que siempre la habrá, deviene acoso).
- Infravalorar el trabajo del acosado (también
en cerca de la mitad de los casos estudiados), o su esfuerzo. (Como
cuando a mí me llaman "vago" a gritos en una
reunión,
pongamos—y luego los asistentes niegan que se haya dicho tal
cosa).
- Retirar responsabilidades y tareas a los acosados. (Me
pregunto si contará el no incluirte en la lista de doctores
capacitados para dirigir tesis doctorales, o el sacar una norma
según la cual no eres "asignable" para dar clases en segundo
ciclo. No me lo
invento, no).
- O lo contrario, sobrecargarles de trabajo (esto en menos casos, el
32%).
En la intervención de Fidel
Cadena
se contempla el acoso laboral desde el punto de vista del Derecho
Penal. Que es por supuesto el último nivel en el que se ha
de
tratar la cuestión, pues antes corresponde actuar al Derecho
Laboral, o al Administrativo. Sólo en las formas
más
intensas de ataque procede la intervención del Derecho
Penal.
Tal como está la cosa, sin caracterización
específica en el Código Penal, la
definición de
acoso laboral es imprecisa jurídicamente en Derecho. No
viene
propiamente cubierto por las prohibiciones de discriminación
establecidas en el Art. 4.2 del Estatuto de los
Trabajadores—pues
las causas objetivadas de discriminación por raza, sexo,
etc.
allí detalladas no incluyen la discriminación por
envidia. Tampoco
con la protección del derecho a la intimidad queda bien
caracterizada la cuestión desde el punto de vista
jurídico. Cadena (como los demás ponentes)
recurre a los
estudios de Marie-France Hirigoyen y otros sobre la cuestión,
para determinar la tipología de estas actuaciones de acoso y
ver
su posible caracterización jurídica. Se dan en el
acoso
moral un hostigamiento psicológico y un trato degradante
sistemáticos; si esto sucede en un entorno laboral, hablamos
de
acoso laboral; se crea un entorno de trabajo hostil. Los penalistas
disienten sobre la manera de enfocar su tratamiento. Unos alegan que no
procede la caracterización específica como
delito, sino
que basta con detallar las actuaciones punibles concretas que se den:
calumnias, lesiones, robo, etc. según los casos. Pero lo
característico del mobbing
es precisamente su carácter sistemático y la
actuación leve en muchos frentes. ¿Puede
caracterizarse como
un ataque contra los derechos de los trabajadores, artículos
311, 316? Realmente no lo cubren, no son suficientemente
específicos: son artículos que hablan de
seguridad en el
trabajo, de abusos posibilitados por el estado de necesidad del
trabajador, etc. No han fructificado en nuestro Derecho las
regulaciones especificas alentadas por las Cartas europeas sobre la
cuestión. Otro artículo: 173.1, referido a tratos
degradantes que menoscaban gravemente la integridad moral, cosificando
al trabajador, en un marco laboral. Este es demasiado exigente para la
caracterización de las actuaciones que normalmente
constituyen
el mobbing.
La reforma
propuesta en el Código Penal (y que no saldrá
adelante)
no requería tal nivel grave de menoscabo, sino que prestaba
más atención a la humillación
continuada. Otras
figuras delictivas a las que se iba a extender la
caracterización de acoso era al acoso en un marco ya no
laboral
sino contractual (por ejemplo el block-busting,
acoso inmobiliario).
Desde el punto de vista del Derecho
Procesal, con
la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal están
más
protegidos los derechos de las víctimas: derecho de
personación inmediata, con derecho a recibir
comunicación
del juicio y derecho de personarse en el proceso, aunque ya haya
intervenido el ministerio fiscal, para aducir nuevas pruebas. O la
posibilidad de aportar testigos protegidos anónimos para la
otra
parte. Esta es una cuestión aquí muy necesaria,
pues en
un
ambiente laboral los compañeros de trabajo siempre temen
hablar
a favor del acosado. En efecto, con frecuencia saben que si toman
partido se convertirán también en
víctimas de
acoso, y esto produce conspiraciones de silencio en torno al caso de
acoso. Señala Cadena que con mucha frecuencia el acosador
es
un psicópata, con un perfil de carácter que le
lleva a
desentenderse de los sentimientos ajenos, y esto es percibido por los
demás empleados, que temen sufrir acoso ellos mismos si
hablan.
Otro beneficio de la ley
reformada es la
ayuda de abogado si la persona acosada carece de recursos. Una
cuestión relevante es la de la presunción de
inocencia.
La Sala 2ª del Tribunal Supremo entiende que basta el
testimonio
de la víctima para entender que los hechos son ciertos. El
Tribunal Supremo da unas pautas intepretativas a tener en cuenta para
valorar los casos:
- Ausencia de
incredibilidad subjetiva (por ejemplo que no puedan
presumirse motivos de rencor personal o enemistad previa en quien hace
la denuncia).
- Verosimilitud
objetiva, si
se aportan datos periféricos que ratifiquen la denuncia por
acoso (por ejemplo anteriores denuncias policiales o judiciales, bajas
médicas, etc.).
- Persistencia en la
incriminación (se refiere a la consistencia
intrínseca de la acusación).
Reconoce el Tribunal Supremo la importancia de la actuación
del
primer tribunal que vea el caso efectivamente: la presencia, los gestos
y actitudes, la
impresión causada ante el juez y el testimonio directo son
cruciales y no pueden ser sustituidos por otra
interpretación
judicial que no los tenga en cuenta. También es importante
la
declaración de personal especializado en estas cuestiones,
responsables sindicales, etc. Es importante subrayar que no se puede
justificar la propia mediocridad alegando que se es víctima
de
acoso. El perfil psicológico del presunto acosador y la
presunta
víctima ha de ser valorado por un forense. Entretanto se
llega a
una resolución, los jueces pueden dictar medidas cautelares,
como prohibir la comunicación entre las partes, o en casos
extremos impedir que el presunto acosador acuda al lugar del trabajo.
Legalmente, la empresa es responsable civil subsidiaria, en tanto que
garante de las condiciones de trabajo.
Teresa Conde-Pumpido comienza
distinguiendo varios tipos de acoso: el acoso discriminatorio (por
razones de prejuicios sexistas, racistas, homófobos, etc.)
está basado en estereotipos y prejuicios y tiene
más
entidad penal legalmente establecida que el acoso moral
individualizado o mobbing.
El acoso sexual también tiene sus propias
características y tipología.
El valorar las cuestiones de intencionalidad
es difícil; el acosador no va a reconocer que tiene esas
intenciones, y en el caso de personalidades psicopáticas
esta
intención ni siquiera es transparente para ellos mismos. Lo
esencial en
todo caso no son las intenciones de los comportamientos sino las consecuencias que
tienen.
Podemos hablar de mobbing
horizontal,
entre compañeros de trabajo situados al mismo nivel, o
vertical, entre jefes y subordinados. Puede darse mobbing ascendente,
en el que los empleados acosan al jefe (típicamente a un
jefe nuevo), pero el más frecuente es el mobbing descendente,
en el que es el jefe quien acosa a algún empleado con la
connivencia o silencio de los demás, que temen por sus
puestos.
Se dan casos de hostigamiento grave o de escenas puntuales de
humillación espectacular, pero lo más
típico es la
"gota china": pequeños actos casi imperceptibles de
hostigamiento, como negar el saludo, hacer el vacío, hacer
correr rumores, alguna escena de gritos, etc.
(En estas cosas, como en
tantas otras
relacionadas con el mobbing, nuestro departamento de
Filología
Inglesa y Alemana es, como se suele decir, "de libro." Puede seguirse
por ejemplo aquí la saga de
la implantación y
apropiación de los nuevos postgrados por parte de
los grupos de
in(ve)stigación. Es un caso sólo, pues muchos
otros podrían
contarse, pero en este caso la documentación es
pública y
deja huella administrativa clara). Continúa Teresa
Conde-Pumpido observando la
dificultad de obtener pruebas y testimonios. Mucho antes de llegar a
cuestiones judiciales, los testigos en el trabajo
(testigos/colaboracionistas a veces) suelen no percibir el acoso de la
manera en que lo percibe el acosado. Es el síndrome del
"mujer,
tampoco es para tanto". A veces, ni la propia víctima
identifica
su propio caso como un fenómeno de acoso laboral, sino que
se
siente irritada o que alguien la enfada continuamente, y a la vez
piensa que "tampoco es para tanto". Se piensa a
veces que esto sucede con personas hipocondríacas,
maniáticas o hipersensibles, y cierto es que todas las
personas
personas reaccionan de modo diferente ante la misma
situación—pero en el caso del acoso es frecuente
el
desmoronamiento de personas que antes no tenían problemas
psicológicos, o que tenían un carácter
fuerte y
estable.
En
Derecho Laboral, una cierta protección
legal contra el acoso laboral puede basarse en el artículo
4.2 del
Estatuto de los Trabajadores, en cuanto que es un derecho
básico de los
trabajadores el ser tratados con dignidad y el trabajar en condiciones
aceptables. En
cualquier tipo de acoso laboral se dan conductas ofensivas, o
discriminatorias, intimidatorias, humillantes, etc. que vienen
reconocidas como tales por la normativa comunitaria. El
derecho laboral resguarda el derecho del trabajador al honor, a la
propia imagen... lo cual es una manera de tipificar estos actos
penalmente (Art. 10). La vía que debe seguirse para la
defensa contra
el acoso es la de tutela de los derechos fundamentales (el proceso es
más rápido, y hay mejores medidas cautelares).
La empresa está obligada a proteger al
trabajador
contra el acoso (Arts. 14, 15, 16 de protección de riesgos
laborales). Las bajas sufridas como consecuencia del acoso son
contingencias profesionales. En el caso del acoso sexual hay una
prevención obligada. Las empresas son responsables de los
casos
de acoso por omisión, por no sancionar a los
acosadores.
(En tal caso, si el
"patrono" es quien
debe determinar si ha habido o no acoso.... mejor determinar que no lo
ha habido, y así ni sanción ni responsabilidad,
mientras
no se diga lo contrario. Según veo).
Por la vía del
Derecho
Administrativo,
es difícil encontrar una manera de tratar el acoso laboral.
Se especifican en la legislación las faltas de respeto, pero
todo está insuficientemente tipificado. Por otra parte, es
difícil acudir a los responsables de poner fin al acoso, por
ejemplo a los directores de departamento en la Universidad, porque
muchas veces son ellos los primeros cómplices de los
acosadores.
Es importante en
cualquier caso la atención de la Administración
al
asunto, abriendo expedientes de investigación o
sancionadores.
(Abriéndolos...
y
cerrándolos sin medidas, como sucedió en mi caso.
Bueno,
a mí de hecho, tras la
oposición a cátedras manipulada,
y las
denuncias que presenté, me abrió el Rector un
expediente informativo a
mí, al denunciante—por cubrir el expediente, y
también para intimidarme y procurar que retirase las
denuncias... Lo mismo le sucedió a otra persona
asistente a esta jornada, según comentó en la
sesión de preguntas. Manda huevos, como se decía
por
entonces).
Si se desea combatir el acoso laboral, la
Administración debe actuar con diligencia, con
confidencialidad, e investigar
efectivamente. En cualquier caso, se incurre en
responsabilidad por deficiente
funcionamiento de la Administración. (Pero vaya usted a
materializar esta
responsabilidad. Esto es como cuando el presidente Zapatero se hace
personalmente
responsable de las torpezas de sus ministros—y qué
elegante
queda. El resultado: nadie es cesado, nadie dimite, y todo lo absorbe
como un colchón, sin inmutarse, el intocable
vértice de
la Administración).
Santiago
Gascón trata,
desde el punto de vista psicológico, las consecuencias para
la
víctima de acoso laboral. La finalidad perseguida por los
acosadores es obligarle a abandonar el puesto de trabajo. Eso se
intenta lograr con acciones de hostigamiento intencionado, leve pero
continuado, aunque pueda haber casos con agresiones contundentes pero
infrecuentes. Lo característico es ir minando la moral de la
víctima día a día.
Médicamente no tiene
sentido hablar de "síndrome de mobbing", pero estos hechos
sí tienen consecuencias negativas para la
salud—lesiones,
de hecho.
Con frecuencia las personas se cuestionan la
existencia o
realidad de estos casos, y es frecuente quitarles importancia
atribuyéndolos a problemas de hipersensibilidad de la
víctima, o a una percepción incorrecta o
equivocada de la
situación—cuando no al falso mobbing,
fenómeno que por supuesto también existe, la
acusación de mobbing fingido por motivos de venganza
personal,
resentimiento.... (o por
motivos de mobbing, pues hasta ahí llega la sutileza).
No se trata de fenómenos
que se puedan
separar con un si/no, blanco/negro: existe un continuo que va desde el
falso mobbing pasando por problemas de percepción o
enfrentamientos enquistados hasta lo que propiamente llamamos mobbing,
o acoso laboral más propiamente dicho, cuando se
actúa de
manera deliberada contra una víctima por motivos
inadmisibles.
(Observo que en la
discusión
se habla a veces de personalidades patológicas y
psicóticas, de "el acosador" como una persona con un perfil
agresivo determinado, y otras veces de acoso en grupo—mobbing
propiamente dicho—siendo que es difícil imaginar
que se
junte una vez tras otra un grupo de personas con un cuadro
psíquico semejante. Cada caso de hostigamiento es diferente,
claro. Pero creo que es especialmente "de libro" aunque aquí
no
se discute este asunto, el caso de una organización,
llámese la Universidad o la empresa, que por su estructura
jerárquica o grupal se preste a la manipulación
por parte
de personas con un perfil psicótico/autoritario—o
que se
preste a que personas con este perfil lleguen a ocupar puestos de
poder. En realidad es inevitable suponer que los puestos de poder, y el
poder por el poder mismo, en cualquier caso, atraerán a
personas
que gustan de ejercerlo y de manipular a los demás. Y la
manipulación caprichosa, el ejercicio de torcer las
voluntades,
es el más refinado de los placeres del poder arbitrario.
Especialmente contra las personas que pueden criticar la
actuación del manipulador, o hacer peligrar su
puesto—pero
en cualquier caso es un placer cambiar el ritmo de la batuta y observar
que todos lo siguen en perfecta sintonía. Una estructura
autoritaria o feudal se presta a utilizar así peones contra
una
víctima, peones que en cierto modo son acosadores (the mob)
pero
que en realidad no actúan por motivaciones ni planes
propios. Y
que, en todo caso prefieren estar del lado del acosador, o con la
mayoría, creyéndose neutros, antes que ser
acosados y
marcados por tomar postura contra el acosador o contra el grupo. Es
decir, el perfil psicótico/autoritario/manipulador es muy
individualizado, pero fácilmente se convierte en una
acción de grupo por la propia dinámica de los
grupos y
por la acción del liderazgo y del seguidismo).
Cita Gascón cifras muy
variables sobre la
incidencia del acoso laboral. A la pregunta de si han padecido acoso
laboral en los últimos 12 meses, obsérvense estas
variaciones en los porcentajes por países:
Finlandia, 17% - Holanda, 12 % - España, 4% - Italia, 2 %.
La media de la Unión Europea es de 9 %.
Esto no quiere decir que se acose más en Finlandia que en
España. Más bien es señal de una mayor
sensibilización social hacia el problema, y la existencia de
legislación más específica y de una
conciencia
más aguda de esta cuestión y de la posibilidad de
probar
su existencia en un caso concreto. Con la mayor conciencia,
también se van identificando nuevas conductas de
hostigamiento
antes no percibidas como tales: críticas
sistemáticas a
la vida privada del sujeto en cuestión, imposiciones que
limitan
su capacidad de expresión...
(…
bueno
bueno, aquí tengo que recordar los distintos criterios
seguidos
en nuestros Consejos de Departamento, de manera espontánea y
no
regulada, cuando es un catedrático quien toma la palabra,
interrumpiendo a los demás o extendiéndose a su
gusto, y
cuando es otro profesor quien lo hace. Los distintos directores, uno
tras otra, actúan aquí como un solo hombre para
limitar
la expresión a quienes argumentan contra los
catedráticos, y para dar campo libre a éstos en
el uso de
la palabra. Pero esto, claro, no es acoso a nadie en concreto, sino un
favoritismo abyecto que se concede de entrada al cuerpo de "entes
superiores" —superiores en sueldo, que no en
formación
académica ni en atribuciones docentes o investigadoras
según la ley. Esto sigue sucediendo a pesar de reiteradas
protestas por parte de este sujeto que escribe y otras personas).
Otras maniobras de acoso: se puede
buscar
interferir con la vida privada de la víctima, desacreditarlo
ante su familia, favorecer las profecías autocumplidas sobre
su
fracaso o su búsqueda de problemas—cuando se busca
provocar su protesta, o se busca su fracaso encomendándole
tareas difíciles o confusas, en las que sea imposible
acertar, o
se le crea inseguridad con amenazas o actitudes hostiles. Se extienden
calumnias, rumores, se
sugiere que el acosado padece de trastornos mentales.
(De nuevo todo esto lo
hemos
oído una vez tras otra cuando alguien ha criticado
actuaciones
de los líderes feudales. "Está mal de la cabeza",
o
"está transtornado", o "debería ver a un
psiquiatra, a
mí me da mucha pena".
Observemos que se plantea aquí el
problema de una battle for sanity: se
acosa a alguien diciendo que se ha trastornado o que tiene
desequilibrios mentales, o un carácter destructivo,
etc.—
pero la propia caracterización de estos fenómenos
por los
especialistas sugiere la presencia de rasgos psicopáticos de
comportamiento en muchos líderes acosadores. Por lo tanto...
quien más convence a un tercero es quien se lleva el gato al
agua. Y ya se
sabe quién convence más en un ambiente laboral:
en la
empresa, es el jefe quien ha acertado con el diagnóstico
mental;
en la Administración, si hay grupos contra uno, se decide la
cosa por votos, cautivos o espontáneos).
En cualquier caso, dice
Gascón, es un
error echarse atrás ante el acoso
(actitud frecuente sin
embargo). Un acosador puede acostumbrarse, e insistir si no se le paran
los pies—una vez ha probado
sangre,
vuelve una y otra vez. A veces es eficaz la resistencia. Si la
víctima se retrae, el acosador con frecuencia se
ensaña;
en otras situaciones, si no va gran cosa en el acoso, puede buscar otra
víctima. Con frecuencia, además de autoritarios e
intrigantes, los acosadores son mediocres, cobardes e inseguros, son
envidiosos y con frecuencia carrieristas (el típico
"trepa"). De
este modo, es frecuente que se ensañen con personas que
despiertan su envidia y que según ellos perciben hacen
peligrar
su carrera. Es frecuente que las víctimas sean gente
brillante,
generosa, independiente, y además modesta (vamos, mi perfil
psicológico, clavao)—muchas
veces el motivo del acoso en este tipo de casos es que han salido en
defensa de otro a quien veían acosado injustamente. En
realidad,
no se puede establecer un perfil psicológico
único, pues
cualquier persona, fuerte o débil, competente o
incompetente,
puede convertirse en víctima de acoso en una
situación
dada. (La envidia es
libre...).
Por otra parte, también hay
situaciones, o tipos
de relación laboral, que se prestan más a que se
den en
ellas las situaciones de acoso, o a que se den con éxito:
- Jerarquías
excesivas, y confusas.
En la Universidad: superiores e inferiores de muy distintos
géneros: directores, decanos, catedráticos,
doctores,
PDIs, PAS, Rectores, sexeniados y no sexeniados, etc. Unos criterios
interfieren a veces con otros (—y a
río revuelto,
ganancia de pescadores. Especialmente
en nuestra actual situación de reorganización
masiva y
apocalíptica de las enseñanzas, procedimientos,
criterios, planes de estudio...).
- Tipos de tareas y
responsabilidades mal definidas. (Un ejemplo: en nuestro departamento,
y en otros, se oye a veces, literalmente, la frase: "A ver si os
enteráis de quién es el catedrático
aquí"—cuando según la ley un
catedrático
tiene la misma capacidad docente o investigadora que un profesor
titular. ¿Qué querrá decir esa frase,
si no es una
invocación de oscuros derechos y normas no escritas?).
- Mala distribución de la información. (Si
se oculta información, si circula por grupos, etc.). (Así, es impensable
la existencia de un blog
departamental,
o un blog de centro—y mira que es fácil crear uno.
Hay
interés activo en controlar y limitar la
información y el
uso de la palabra—¡a los propios funcionarios
públicos de la institución! Lo mismo se echa de
ver con
el uso de la
censura en las listas de distribución por correo
electrónico, o en el Rincón de Opinión
de la Universidad).
- (Y el
síndrome del capataz:). Con
frecuencia, el acosador es la persona que consigue que todos los
demás trabajen de la manera que desea la empresa. O es quien
más clientes consigue para la empresa. Es frecuente, por
tanto,
que los superiores no vean ninguna ventaja en sancionarle, y toleren (o
alienten tácitamente) el acoso, prefiriendo en
última
instancia pactar con el agredido si llega el caso, antes que actuar
contra el acosador.
(A mí como que me suena todo esto, punto por punto).
Los
daños o lesiones físicos o psíquicos
que pueden producirse como resultado del acoso laboral son:
—Estrés.
Es en
principio una respuesta adaptativa, subida defensiva de adrenalina, que
prepara al organismo para la huída o el combate. Pero el
estrés continuado en una situación que no conduce
ni a la
huida ni al combate desgasta al final el organismo. Produce
alteraciones inmunológicas—la "bajada de
defensas": y siguen
— los
daños físicos propiamente
dichos: se
pillan gripes con facilidad, o se recae en enfermedades a las que el
sujeto tenga tendencia: trastornos digestivos, úlceras,
cefaleas...
—Patologías
psíquicas: Ansiedad,
depresión, trastornos adaptativos. Y hasta TEP: trastorno
del
estrés posttraumático, aun en casos en que sea un
trauma
a cámara lenta: terrores, miedos injustificados y ataques de
pánico, trastornos resultantes de estrés
prolongado como
rememoraciones involuntarias de escenas obsesivas, ensueños
o
sueños repetitivos, interferencias en las asociaciones de
ideas,
alteraciones de la memoria, temores de acercarse al puesto de trabajo y
alteraciones psicosomáticas, nudos en el
estómago,
enfermedades súbitas justo a la hora de reincorporarse al
puesto
de trabajo, hipersensibilización, alteraciones del
sueño,
apatía, pérdida de la capacidad de
concentración,
disminución del deseo sexual, irritabilidad generalizada que
causa problemas familiares, peligro de caída en conductas
adictivas, alcoholismo, drogas, etc. etc. etc. Cáncer...
—Aislamiento
psicológico. Sentimientos de desesperanza, de
encontrarse en una situación
sin salida, de falta de futuro... Todos estos problemas se agudizan
cuando la víctima está aislada, o llega a estar
aislada
como consecuencia del acoso; son los casos de aislamiento serio los que
derivan en las alteraciones más graves, conduciendo a veces
al
suicidio. La
gravedad y
sintomatología de las lesiones sufridas depende de
múltiples factores,
como la duración e intensidad del acoso, o del apoyo
percibido por
parte de colegas, familia, amigos.
(Inciso necesario.
Muchos de estos
daños psicosomáticos se dan en varias personas de
nuestro
departamento,
desde hace tiempo. Pero diciendo esto un servidor no desea en absoluto
"hacerse la víctima", actitud que le desagrada
especialmente.
Más me desagrada que haya víctimas que
efectivamente
sufran estos males como consecuencia de un acoso laboral, claro. A lo
que voy es que no sólo no tengo la menor
intención de
suicidar a nadie, ni sufro alteraciones dignas de mención,
sino
que creo que estas situaciones de cuadros ansiolíticos y
depresivos surgen espontáneamente en todas las
organizaciones
como causa de enfrentamientos y tensiones, sin necesidad de que se den
acosos organizados. Surgen menos, claro, si no hay acoso. Y en cuanto a
los acosos
organizados: los que más me preocupan en mis actuales
batallitas
administrativas no son los difíciles de probar, o
subjetivos, o
patológicos, etc., sino precisamente los administrativos:
las
vulneraciones abiertas, descaradas, organizadas, y toleradas por la
autoridad, de la normativa administrativa. Esas son las que a
mí
me preocupan en este momento, pues si no se pueden acotar ni esas,
malamente se puede pensar en intervenir sobre cosas más
difíciles de demostrar. Aunque comprendo que a otros
más
dados que yo a
las úlceras, gripes, depresiones y taquicardias les puedan
parecer prioritarias esas otras cuestiones más
imponderables).
Las consecuencias laborales del acoso son la
creación de un pésimo
clima de trabajo, el descenso de la calidad del trabajo producido,
menor eficiencia laboral, con absentismo frecuente, bajas, y mayor
inseguridad, con riesgo de accidentes laborales. A la larga, las
personalidades acosadoras, aunque puedan ejercer de controladores
activos y capataces vocacionales, no son rentables para la empresa.
Para consultas y asesoría, deja Gascón
su e-mail: sgascon@unizar.es
Emilia Moruno
habla desde el punto de vista sindical, sobre las medidas
preventivas
que pueden tomarse contra el acoso laboral. Cita el concepto de salud
de la OMS, entendido no sólo como falta de enfermedad sino
como estado
de bienestar—es lo que pretendía promover la
directiva de la Comisión
Europea en 2002, al hablar de promover el bienestar en el trabajo en
medio de las transformaciones que actualmente están
sufriendo las
actividades laborales; un bienstar físico, moral y social,
no sólo la
falta de accidentes y enfermedades. Esto requiere medidas de
prevención
y organización.
El acoso psicológico es una forma de
violencia
y de agresión, conforme a las definiciones de los organismos
internacionales relevantes, que no limitan este concepto
sólo a la
agresión física, sino que incluyen las conductas
intimidatorias,
abusivas o acosantes. Según la OIT, en un informe del
año 2000, habían
sufrido acoso el 5% de los trabajadores con los datos de 1998, y el 7%
con los datos de 1999. Una encuesta de la Unión Europea de
2005 daba la
cifra del 5%. Es de notar que los datos para trabajadores de
educación sextuplican
a los de trabajadores industriales en cuanto a amenazas de violencia
recibidas. La VI Encuesta Nacional sobre este tema del Ministerio de
Trabajo daba datos para España de un 4,3% de trabajadores
que decían
ser víctimas de acoso—una cifra sin duda inferior
a la realidad. Hay
pocas denuncias, pero cuando se llega a una denuncia es que ya ha
habido mucho acoso antes. La gran mayoría de los casos se
sobrellevan
sin denuncias, y con una actitud fatalista, tipo "esto es lo que nos ha
tocado y no lo podemos cambiar". Esta actitud es errónea, y
hay que
concienciar a los trabajadores, empresarios y administración
de la
posibilidad de mejorar las situaciones con medidas concretas. Es
necesaria la prevención primaria: desde la base misma de la
organización del trabajo. Una mala organización
da lugar a riesgos, a
confusión y a malas conductas.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales
tiene en cuenta la organización y ordenación del
trabajo. Los "daños
relacionados con el trabajo" que contempla van más
allá de enfermedades
o accidentes, y su objetivo es promover un ambiente laboral seguro y
saludable en todos los sentidos. Prevenir riesgos supone:
- evaluar situaciones y
casos
- priorizar actuaciones
- intervenir en origen
- evaluar el resultado de las intervenciones
Hablamos
pues ahora de prevención, y no de cura o solución
de
daños ya
producidos. Pero en las discusiones del acoso laboral se habla muy
pocas veces de prevención. No hay que reducir el problema a
cuestiones
de "cómo se lleva la gente" entre sí, o a
resignarse a
que las cosas
son así. Hay riesgos determinables, y la
participación de
los
trabajadores es crucial. Por ejemplo, en la empresa en
cuestión,
¿existe competitividad? ¿hay horarios
restrictivos?
¿hay malas
comunicaciones? Si estas cuestiones son objeto de conflictos,
debe
determinarse así, y reducir su impacto. Los procesos y
relaciones de
trabajo no son cosas inamovibles caídas del cielo, sino que
pueden
rediseñarse y cambiarse. Hay para ello razones
democráticas,
metodológicas, y de eficacia productiva. Y es un asunto que
no
es
incumbencia sólo de técnicos especializados en
diseño de relaciones
laborales, sino de todas las personas implicadas en estos procesos.
Lejos de presentarlo como un problema entre dos personas, hay
que
centrarse en cuestiones concretas, medidas y estrategias, y llevar a
cabo las reformas que se consideren necesarias. Pueden ser
también
necesarias reformas legislativas que ayuden a tratar la
cuestión. Es
importante que se reglamente la necesidad de establecer en empresas o
instituciones unos protocolos explícitos para tratar con
situaciones de
acoso, como ya existen en la UNED o en la Universidad del
País
Vasco. Claramente, esto requiere un desarrollo normativo y una
concienciación
por parte de directivos, trabajadores y Administración para
enfrentarse
a esta cuestión.
(Como
se ve, Moruno pone el énfasis no en las personalidades
psicopáticas
etc. de los acosadores individuales, o en las dificultades para
enjuiciar estas conductas, sino en defectos de organización
o
interferencias estructurales que pueden identificarse y remediarse. Es
una postura que quizá no cubra todas las dimensiones del
problema pero
que sí ofrece una vía para empezar a tratarlo de
manera constructiva y
preventiva).
Sesión de preguntas:
Es
una sesión activa, tanto que un preguntador vocacional como
yo no puede
ni siquiera meter baza. Ya me desquito escribiendo este reportaje.
Eva Cerezo, de la asociación organizadora, pregunta al
Vicerrector de Profesorado, presente en el público, si la
Universidad de Zaragoza tiene algún estudio, protocolo o
plan
que trate la cuestión del acoso laboral.
Respuesta del Vicerrector: Es un tema complejo, se
ha
detectado la necesidad de tratarlo. Se han dado pasos para establecer
criterios, para clarificar el proceso de toma de decisiones, existe la
figura del Defensor universitario, y gabinetes de apoyo
psicológico. Pero el Vicerrector "se va con deberes" dice,
consciente de la necesidad de establecer protocolos de
actuación
en estos casos y de seguir trabajando en la cuestión.
Preguntado
sobre la frecuencia de estos hechos en la Universidad de Zaragoza, dice
que en efecto hay casos, pero no puede porcentuar ni medir su
incidencia. Se han intentado resolver con investigaciones, mediaciones,
arbitraje, etc. Y el Vicerrector se ofrece para interesarse
personalmente por los casos que se le planteen.
(Muy bien. Lo malo es
que no es el
Vicerrector quien resuelve y actúa por escrito, sino el
Rector.
Y es necesario no sólo hablar, sino escribir,llegar a resoluciones, y
ejecutarlas.
Empezando por contestar a los escritos que se quedan sin
respuesta, por
ejemplo en este caso).
Un miembro del público observa que este problema tiene muy
mala
solución en la Universidad, pues
¿quién es
responsable de la toma de medidas en un entorno tan jerarquizado y tan
complejo?
Responden los penalistas que cada acto
administrativo
tiene un responsable. Si estos actos se efectúan de manera
incorrecta, y la Universidad no actúa, se le pueden pedir
responsabilidades y obligar, desde fuera, a que se haga aquello que era
responsabilidad de la institución el hacer. E indemnizar a
los
damnificados.
(Ya, para
indemnizaciones estamos.
Con que enderezasen la cuestión, nos dábamos con
una
piedra en los dientes. Estamos ahora mismo con dos juicios entre manos,
por la voluntad de manipulación y apropiación de
los
"bienes administrativos" del departamento —plazas, programas
de
estudios— de que han hecho gala algunas personas, y la falta
de
voluntad para intervenir en la cuestión tanto de la
Dirección del Departamento como del Rectorado, en cuanto se
han
denunciado los hechos. Y lo más probable es que
acaben los
juicios en nada, además, aparte de en gastos de abogado para
los
demandantes. Pues los jueces se remiten al juicio de los entendidos, a
la discrecionalidad
técnica de las comisiones, a .... esas cosas
de la Universidad que ellos sabrán lo que hacen
ahí
dentro, y no son en ningún caso enmendables. En la
Universidad suele salir más a cuenta rendir
pleitesía que poner pleitos).
Hay que recordar que según el Art. 450.1 del
Código Penal, existe la figura de comisión de
delito por
omisión: en este caso por omisión de
corrección y
control por parte de quien consiente el atropello. Esta falta
está caracterizada en el Estatuto Básico de la
Función Pública como falta muy grave.
Según los
Estatutos de la Universidad de Zaragoza, es el Rector el responsable de
corregir estos abusos si se producen, y responsable de no haberlos
corregido si no lo hace.
(Genial. Todo a la
cabeza del Rector.
Garantía de que en la práctica nunca sea
responsable de
nada, y sea la suya una responsabilidad virtual, tan virtual
como
la institución misma—porque en esta Universidad al
menos,
ya puedes creer que hablas con el Rector de estas cuestiones, ya: el
Rector sólo existe por
escrito,es
uno de esos entes de papel que decía Barthes).
Se pregunta desde el público si constaban casos
efectivos
de denuncias y juicios por esta cuestión en la Universidad
española. O si estamos hablando de puros casos
hipotéticos.
(En
el caso de rectores castigados, ya pueden tener por seguro que
ésta es la más pura de las hipótesis).
R: Un estudio de la Universidad de Granada
señalaba un 11% de miembros de la Universidad que
decían
haber sido víctimas de acoso. Pero casos concretos, en los
tribunales... no se tiene ninguno en mente concretamente.
Señal
de lo difícil que es que llegue a la luz pública
una
cuestión de estas características en el
enrevesamiento
administrativo de la Universidad. En todo caso, puesto que no es una
figura delictiva como tal, habrá habido juicios por faltas
de
otro tipo: lesiones, atentado contra la dignidad, etc., pero no como
"acoso laboral".
Otro miembro del público señala la paradoja de
que la
Universidad debe velar porque no se produzca el acoso laboral, pero que
a la vez su propia estructura y sus prácticas corrientemente
aceptadas fomentan el que se produzca acoso laboral. Y pone un ejemplo
muy gráfico (—y
tan
frecuente en los anales de sucesos universitarios que me ha sucedido
algo parecido a mí mismo, en la famosa oposición
de
cátedras). Es el
Apólogo de las
Manzanas y las Mandarinas
La
Administración te contrata como especialista en la
producción de fruta,
pongamos. Y tú produces excelentes manzanas.
Pero
aterrizas en un entorno en el cual todos hacen mandarinas. Y te
presionan, y te dicen: haz
mandarinas. Y tú respondes: no,
perdona. Yo hago fruta,
es lo que dice mi
contrato. Las manzanas son fruta. —Ya, pero
aquí hacemos mandarinas. Y llegas a una
oposición, y te encuentras en el tribunal a los productores
de mandarinas,
que dicen que las manzanas
que tú haces no son fruta,
o que se las
han arreglado para poner entre paréntesis "(mandarinas)", tras
la especificación de que la función de la
plaza es hacer fruta.
Así, la arquitectura misma de la Universidad
reprime la libertad de
cátedra que se supone es también uno de sus
principios
básicos. (Y
eso antes de que empecemos a hablar de si los equipos de
investigación se convierten en logias de apoyo mutuo y se
exceden en sus atribuciones).
Otra de las organizadoras (creo) pregunta por la
conjunción entre acoso por razón de sexo (a veces
acoso
sexual) y acoso laboral. Son casos que se solapan con frecuencia, y
surge la pregunta de si existe una percepción más
aguda
de las mujeres de esta situación, por hallarse sujetas en
ocasiones a una doble discriminación. También se
llama la
atención sobre el hecho de que los hombres, por prurito de
aguantar y de hombría, tardan a veces más tiempo
en darse
por aludidos o en protestar ante una situación de acoso, por
no
parecer débiles o indefensos. Se comenta el caso famoso de
Nevenka Fernández (que fue quien tuvo que abandonar su
tierra
por fin, al estar mejor aposentado y más apoyado socialmente
su
acosador, que se libró con una multa poco proporcionada con
la
situación).
La nueva Ley de Igualdad Efectiva en el trabajo
de
hombres y mujeres viene a introducir exigencias concretas de hacer
seguimientos anuales de estas circunstancias: se hace preciso crear
comisiones, etc., y se producirá mayor
concienciación.
También la ley aragonesa de violencia en el trabajo, en
nuestro
caso, es relevante. Para estas cuestiones se recomienda acudir a las
juntas de seguridad y salud de los sindicatos—aunque en el
caso
de la Universidad, se reconoce que las actuaciones sindicales se han
limitado siempre al personal de administración y servicios,
y
que el personal docente e investigador está un tanto dejado
de
lado en estas cuestiones.
Otro representante sindical recuerda que es muy
reciente,
un par de años, el primer Convenio Colectivo en esta
Universidad, y que esta democratización de las relaciones
laborales mejora la situación de los trabajadores. La Ley
7/2007
del Estatuto del Empleado Público también mejora
la
capacidad de interlocución de los empleados
públicos, e
introcuce una democratización y juridicidad de las
relaciones
laborales muy necesaria en un ámbito como la Universidad,
donde
la hiperjerarquización y la fosilización de
relaciones
cuasi-feudales dificulta el determinar responsabilidades y establecer
relaciones laborales definidas.
Observa un letrado que las relaciones
laborales
nunca serán plenamente democráticas: manda el
jefe, y
punto. Lo que sí puede darse es una mayor
definición y
mayor salvaguardia de los derechos de los trabajadores. En la empresa
privada existe un amplio margen de arbitrariedad para las actuaciones
de los jefes, pero en la empresa pública es diferente: no
hay
lugar para la arbitrariedad, y toda decisión debe estar
fundamentada con criterios objetivables. Ahora bien, en la Universidad,
la superposición de criterios académicos,
laborales,
profesionales, feudales, etc. propicia el mobbing, y esto no
terminará con la negociación colectiva, si bien
es
necesario trabajar en esa dirección, diseñar los
mencionados protocolos de actuación, etc.
Y termina un representante de Comisiones Obreras,
quejándose en concreto del funcionamiento administrativo a
este
respecto en la Universidad de Zaragoza. Las tomas de decisiones son
lentas, no hay mecanismos específicos para tratar las
cuestiones
de acoso laboral, ni criterios—NADA, insiste. Con lo cual,
ante
la pasividad de los responsables administrativos, los intereses
enquistados, y las actuaciones insuficientes ante las quejas, queda el
terreno libre para los acosadores.
(A lo cual, siendo claro
como el
agua, poco tengo que añadir de momento. Sólo
decir que de
un año a esta parte, he presentado algo así como
trescientas páginas de escritos de recursos ante el
Rectorado—y en la medida en que se han respondido, se me ha
dado
la razón, en efecto. Y sin embargo, la situación
sigue
como estaba: los grupos de investigación, en
actuación
coordinada y abusiva, han suspendido mis derechos por
votación
democrática: me han excluido de la dirección de
tesis y
de la docencia en segundo ciclo. Las resoluciones del Rector, o se
niega que existan, o se desoyen, o se maquillan; quedan en letra
muerta, cosa que por otra parte no parece preocupar mucho al Rector. Y
si llegados a este punto me parece mal que el Rector no
intervenga, y tolere estas cosas, ya pido mucho: me tengo que ir al
Juzgado. Y allí estamos).
Estoy
leyéndome a pequeñas dosis Infinite
Jest,
la monumental novela de David Foster Wallace (1996), una especie de
cóctel entre Pynchon y Barthelme sólo apto para
ciertos
paladares especializados (como el mío). Abstenerse de
recomendarlo a amantes de la literatura así en
general—aunque algunos sí apreciarán su
creatividad
lingüística y su ironía despiadada.
La
acción tiene
lugar en un futuro/presente alternativo, una postmodernidad que ya gira
en vacío produciendo sus complots
y fenómenos
paraculturales de modo incontrolado, donde un mundo conectado por un
InterLace informático/televisivo va consumiendo ficciones
indistinguibles de la realidad. La infinite jest comienza desde la
página de copyright, que nos avisa de que "Any apparent
similarity to real persons is not intended by the author and is either
a coincidence or the product of your own troubled
imagination"—bien, también me tomaré un
poco a
broma la prohibición de reproducir fragmentos, porque quiero
llamar la atención sobre un excurso que anuncia la burbuja
de
las empresas en red en 2000, o "the dotcom bubble" como se la viene
conociendo, y otras burbujas que sin duda nos esperan en el presente,
pasado y futuro indistinguibles. Profecía,
profecía, pero
basada naturalmente en la observación.
Bien, el caso ficcionalizado en la novela es el desarrollo de la
videotelefonía. Resulta que tras un desarrollo espectacular
de
los videoteléfonos, se hunde el negocio cuando la gente
descubre
que le horrorizaba la manera en que aparecía en la pantalla
ante
los demás, con caras de memo, distorsionadas (ver
aquí),
caras poco gustables. Y
se
desarrolló un comercio de máscaras idealizadas
primero,
para hablar por teléfono, luego de imágenes
retocadas,
etc.—que a su vez llevaban luego a avergonzarse del propio
aspecto en los encuentros en directo—hasta que por fin
quebró todo y la gente se dio cuenta de que
ofrecía mejor
imagen de sí en la vieja telefonía sonora sin
más,
mejor que en la llamada videophony
(de phony).
De ahí que el mundo de Infinite
Jest
mezcle aspectos futuristas con otros retro. Bueno, pues esta es la
lección sobre el mercado tecnológico que extrae
el
narrador, profetizando como digo la crisis de las dotcom... para quien
se hubiese leído el libro, y se lo aplicase. Volveremos a
repetir la misma maniobra, supongo, esta vez con las empresas
dospuntocero, y otras que vendrán.
But
there's some sort of revealing lesson here in the beyond-short-term
viability-curve of advances in consumer technology. The career of
videophony conforms neatly to this curve's classically annular shape:
first there's some sort of terrific, sci-fi like advance in consumer
tech—like from aural to video phoning—which advance
always,
however, has certain unforeseen disadvantages for the consumer; and
then but the market-niches created by those
disadvantages—like
people's stressfully vain repulsion at their own videophonic
appearance—are ingeniously filled via sheer entrepreneurial
verve; and yet the very disadvantages of these ingenious
disadvantage-compensations seem all too often to undercut the original
high-tech advance, resulting in consumer-recidivism and curve-closure
and massive shirt-loss for precipitant investors. In the present case,
the stress-and-vanity-compensations' own evolution saw video-callers
rejecting first their own faces and then even their own heavily masked
and enhanced physical likeness and finally covering the
video-cameras altogether and transmitting attractively stylized static
Tableaux to one another's TPs. And, behind these lens-cap dioramas and
transmitted Tableaux, callers of course found that they were once again
stresslessly invisible, unvainly makeup- and toupeeless and baggy-eyed
behind their celebrity-dioramas, once again free—since once
again
unseen—to doodle, blemish-scan, manicure,
crease-check—while on their screen, the attractive, intensely
attentive face of the well-appointed celebrity on the other end's
Tableau reassured them that they were the objects of a concentrated
attention they themselves didn't have to exert.
And of course but these advantages were nothing
other than
the once-lost and now-appreciated advantages of good old Bell-era blind
aural-only telephoning, with its 6 and (62)
pinholes. The
only difference was that now these expensive silly unreal stylized
Tableaux were being transmitted between TPs on high-priced video-fiber
lines. How much time, after this realization sank in and spread among
consumers (mostly via phone, interestingly), would any
micro-econometrist expect to need to pass before high-tech visual
videophony was mostly abandoned, then, a return to good old telephoning
not only dictated by common consumer sense but actually after a while
culturally approved of as a kind of chic integrity, not Ludditism but a
kind or retrograde transcendence of sci-fi-ish high-tech for its own
sake, a transcendence of the vanity and slavery to high-tech fashion
that people view as so unattractive in one another. In other words a
return to aural-only telephony became, at the closed curve's end, a
kind of status-symbol of anti-vanity, such that only callers utterly
lacking in self-awareness continued to use videophony and Tableaux, to
say nothing of masks, and these tacky facsimile-using people became
ironic cultural symbols of tacky vain slavery to corporate PR and
high-tech novelty, became the Subsidized Era's tacky equivalents of
people with leisure suits, black velvet paintings, sweater-vests for
their poodles, electronic zirconium jewelry, NoCoat LinguaScrapers, and
c. Most communications consumers put their Tableaux-dioramas at the
back of a knick-knack shelf and covered their cameras with standard
black lens-caps and now used their phone consoles' little mask-hooks to
hang these new little plasticene address-and-phone diaries specially
made with a little receptacle at the top of the binding for convenient
hanging from former mask-hooks. Even then, of course, the bulk of U.S.
consumers remained verifiably reluctant to leave home and teleputer and
to interface personally, though this phenomenon's endurance can't be
attributed to the videophony-fad per se, and anyway the new
panagoraphobia served to open huge new entrepreneurial teleputerized
markets for home-shopping and -delivery, and didn't cause much industry
concern. (Infinite Jest,
1996, 150-51)
Veo desde aquí el fin de la era de los blogs, estos dioramas
idealizados o máscaras retocadas que nos ponemos... O que
algunos ponen encima de una cara vacía de
maniquí, para
crear sujetos virtuales que nunca pisarán las calles. Una
vez
estalle la blogosfera como una globosfera demasiado inflacionada,
será el momento de los espacios personales tipo facebook,
accesibles vía teléfono móvil.
Mientras duren.
Bueno, pues avisados van todos los que invierten demasiado en estas
cuestiones de tecnología de la imagen y la
comunicación.
Y no sólo dinero, sino también tiempo y
energías y esperanzas.
Apenas
creo a mi vista ante la regresión histórica
emprendida
por el PCE. Ya no Izquierda Unida, sino el PCE, que vuelve a ir
asomando la cabeza después de tenerla tanto tiempo hundida
bajo
el ala izquierda de la Izquierda Hundida ésta. Y
además
aparece ahora sistemáticamente con una bandera republicana
al
lado—nada sorprendente en la Era Zapatero, claro, pues IU
viene
haciendo de franquicia de este PSOE, y conocida es la
afición
del conglomerado éste a la bandera republicana, y su
aversión a la constitucional. Si las banderas quieren decir
algo
(y por algo la ponen, evidentemente) esto es indicativo de la voluntad
del PCZOE de trabajar contra la constitución desde dentro, o
sea, aplicándola en lo que les favorezca y
transgrediéndola en lo que oportuno parezca—y de
su
intención de sabotear el estado de derecho para llevar
adelante
sus intereses. Claramente expuesto, y con logotipo, para que nadie se
equivoque.
Bien, pues el PCE aún va más lejos, y desentierra
la
Momia de Lenin. Lo que no hemos visto en treinta años de PCE
lo
vemos ahora: llamadas a la Revolución, a los
Soviets y al
Leninismo. De regresión histórica y mental,
vamos. Veo en
el campus un gran cartel conmemorativo del PCE,
a los 90 años de la Revolución de Octubre (o sea,
de
noviembre)—con la cara de Lenin, todo rojo (el cartel), y con
el
lema "1917-2007:
'¡¡Ahora os toca a vosotros!!'"
(nos dice el Gran Hombre).
Bien, ¿esto es por marcar estilo, sin examinar mucho los
fundamentos? ¿Cuestión de quedar bien
en plan
chorras pijoprogre, como esos activistas anti-USA y enemigos de la pena
de muerte que van con camiseta del Che Guevara (gran aficionado a los
fusilamientos)? ¿Una cosa así estilosilla
nostálgica, decadente-fashion, pues todos vivimos en la era
de
la imagen? Me parece que sí.
¿O quizá está llamando el PCE
— Llamazares,
el psocio del gobierno, vamos— al fusilamiento masivo de
propietarios, a la invasión de las fábricas, y
destrucción de oficinas? ¿Pretende prohibir la
empresa
privada, y masacrar a los agricultores? ¿Suprimir los
partidos
políticos, prohibir la libertad de expresión,
fusilar a
la familia real, mandar al exilio a quien no se someta, controlar todas
las publicaciones, radios y medios, y blogs también supongo,
desde el Estado totalitario? ¿Querrán Llamazares
y
compañía llenar el gulag (en Soria por ejemplo)
con
disidentes, a centenares de miles? ¿Y poblar
España de
estatuas gigantescas de Llamazares en actitudes heroicas?
¿Sí? ¿O no?
Pues eso. Creía que iba en serio.
Payasos...
Pero payasos sanguinarios, cuando se salen con la suya.
Otas
se va a la cama
esta noche, junto con su Pibo compañero de cuarto; siempre
reclaman una despedida de los padres, por turno
estricto. Es la hora del besito, los balances y las oraciones, unos
días más católicas y otros
más
existencialistas. Otas es el que más vueltas le da al tema
existencial:
- Buenas noches, mamá. Una cosa... Gracias por crearnos.
- ¿Qué dices, eh? ¿Gracias por criarnos?
- No, no, por criarnos no, por crearnos. Que si
no no existiríamos.
- (Y viene la
mamá y me lo cuenta, este niño, mira
qué cosas dice...)
Es cosa de carácter, desde luego. Cada cual sale con unas
cosas, le digo.
(Pues que no se diga que no me enseña nada Otitas. A mis
padres también: ¡gracias por crearnos!)
El Director
del Departamento de
Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Zaragoza le
saluda y le comunica que el
Comité para el Nobel de la Academia Sueca invita a todos los
profesores de literatura e idiomas modernos a proponer candidatos para
el Premio Nobel de Literatura del 2007. Las propuestas pueden dirigirse
a la siguiente dirección antes del 25 de enero de 2008:
The
Nobel Committee of
the Swedish Academy Box
2118 SE-103
13 Stockholm Sweden
Carlos Inchaurralde Besga Aprovecha la
ocasión
para reiterarle su consideración
más distinguida
Pues aunque no les enviaré mi sugerencia, yo sugiero que por
un año se deje vacante el premio, y que se saque una
declaración pidiendo a los escritores que suban el nivel y
nos dejen realmente impresionados.
O que se lo den a algún novelista novel, no por lo que ha
hecho sino por lo que podría hacer—antes de que no
lo haga. Mi candidato: Jonathan Littell—se acaba de
publicar Las
Benévolas, la traducción
española de Les Bienveillantes.
Aún mejor: que vaya el premio a un poeta popular—y
aún mejor que a Bob Dylan, que se lo den a Luis Eduardo
Aute, o a Leonard
Cohen:
Pero todavía mejor: sugiero que le den el premio, de una
vez, a un
crítico literario. Pues es sólo en la
crítica donde la literatura logra ciertos efectos de
elaboración, y la literatura alcanza su
perfección, o llega a decir lo que parece que
quería decir pero no conseguía.
En ese caso propongo que le den el premio Nobel a J. Hillis Miller.
Aparte de
este blog voy actualizando a ritmo
más suave
mis blogs de seguimiento de las asignaturas que imparto en la
Universidad; en este momento mi blog
de Shakespeare,
que esta semana dice lo siguiente:
Lunes:
Comentamos textos de los actos II y III de
Henry
V. Procurad tomar notas para aportar vuestros puntos de vista
al comentario; que no sean sólo las personas que hacen la
exposición las que opinen al respecto.
Un comentario
"libre" del principio del acto III
lo
tenéis en esta página "Be
Copy Now".
Variedades
del inglés con los cuatro
capitanes
en la versión de Laurence Olivier: Gower
(inglés), Fluellen (galés), Macmorris
(irlandés), Jamy (escocés):
Y de la
versión de Kenneth Branagh, la
lección de inglés de la princesa:
Sobre
todas estas
películas basadas en
Shakespeare
(y sobre todas las demás también)
tenéis mucha más información y
opiniones en la base de datos de la Internet
Movie Database, por ejemplo, aquí sobre la
adaptación de Kenneth
Branagh:
"Henry V (1989)"
IMDBhttp://us.imdb.com/title/tt0097499/
Seguimos con los
sonetos el martes y el
miércoles. Acordaos
de
traer el libro para poder seguir el hilo cuando leamos alguno.
Aparte, otras
cuestiones:
Nos pasa el Decanato una esta información para los alumnos
de
quinto: se ruega cumplimentar esta "encuesta sobre
satisfacción
del alumnado" (o insatisfacción, se entiende). Hasta se
sortean
premios entre los que respondan:
Y no olvidéis apuntaros en Secretaría de
Filología
Inglesa para asistir la semana que viene (miércoles a
sábado) al XVI
Seminario Susanne Hübner: Linguistics and Persuasive
Communication
que se organiza en nuestro departamento, aunque el lugar de
celebración será la Facultad de Derecho. En el
enlace
encontráis más información, y el
programa.
Poco feedback me llega de los alumnos en este blog. Lo del supuesto
éxito arrollador de la docencia con nuevas
tecnologías... para mí aún
está por ver.
Qué
bonitos estos dúos imposibles;
tienen un
encanto especial para los aficionados a la retrospección
como
yo, sobre todo cuando la canción es nostálgica, y
va
aún más atrás, como ésta de
Lep'tit bal
perdu
que yo conocía por Juliette Gréco, y que
aquí
canta Elsa junto con Bourvil, que la cantaba en 1961. Por aquel
entonces yo me dedicaba a nacer... y tardé en enterarme que
era tout
juste
après la guerre. El tiempo
pasa a velocidad
huracanada, y sin embargo, el pasado está siempre cerca. El
dúo a distancia, y el contraste entre la guapa y el feo
armonizan bien con el tema de la canción.
Le p'tit bal perdu (Paroles:
Robert Nyel. Musique: Gaby Verlor)
C'était tout
juste après la guerre, Dans un petit bal
qu'avait souffert. Sur une piste de
misère, Y'en avait deux,
à découvert. Parmi les gravats ils
dansaient Dans ce petit bal qui
s'appelait... Qui s'appelait... qui s'appelait... qui s'appelait...
Non je ne me souviens
plus du nom du bal perdu. Ce dont je me souviens ce sont ces amoureux Qui ne regardaient rien
autour d'eux. Y'avait tant
d'insouciance Dans leurs gestes
émus, Alors quelle importance Le nom du bal perdu ? Non je ne me souviens
plus du nom du bal perdu. Ce dont je me souviens c'est qu'ils
étaient heureux Les yeux au fond des
yeux. Et c'était
bien... Et c'était
bien...
Ils buvaient dans le
même verre, Toujours sans se quitter
des yeux. Ils faisaient la
même prière, D'être
toujours, toujours heureux. Parmi les gravats ils
souriaient Dans ce petit bal qui
s'appelait... Qui s'appelait... qui s'appelait... qui s'appelait...
.... Et puis quand
l'accordéoniste S'est
arrêté, ils sont partis. Le soir tombait dessus
la piste, Sur les gravats et sur
ma vie. Il était
redevenu tout triste Ce petit bal qui
s'appelait, Qui s'appelait... qui s'appelait... qui s'appelait...
Non je ne me souviens
plus du nom du bal perdu. Ce dont je me souviens ce sont ces amoureux Qui ne regardaient rien
autour d'eux. Y'avait tant de
lumière, Avec eux dans la rue, Alors la belle affaire Le nom du bal perdu. Non je ne me souviens
plus du nom du bal perdu. Ce dont je me souviens c'est qu'on
était heureux Les yeux au fond des
yeux. Et c'était
bien... Et c'était
bien.
"... manifiesto, visto o sabido por todos. // 2. Vulgar,
común y notado de todos. Ladrón
PÚBLICO."
Son las dos primeras acepciones del DRAE. La tercera
acepción
opone público a privado: y desde luego este
periódico, Público,
parece a veces el BOG, Boletin Oficial del Gobierno, pero de un
gobierno muy
particular.
Es público que lo fundó un grupo editorial
más afín aún al presidente que Prisa,
grupo
éste que aparte de prisa tiene su lío propio
dentro, y que con El
País
no venía siendo tan incondiZional como se deseaba (que era
mucho) y venía dándole al gobierno Zapatero una
de cal y otra
de arena. (Lástima que estuviese ya cogido lo de "grupo
Zeta"...).
Bien, pues aquí un ejemplo de la línea
editorial al gusto de la casa—se aplican lo de que
más vale una imagen que mil
palabras, y muestran a Zapatero liberando a las azafatas
españolas retenidas en Chad, mientras se usa a Moratinos
para
literalmente tapar a Sarkozy. Aún que figure en letra
pequeña lo de "gracias Nicolás"—porque
lo que he
oído a Zapatero en la radio era una insistencia descarada en
ponerse en primer plano con Sarkozy, como si él hubiese ido
también a África en esta "operación
conjunta franco-española".
Patético—pero
aún sale en la foto de los
incondicionales que vienen a remendar lo que se pueda, mientras trague
el respetable. Una portada que sin embargo es auténtica cien
por
cien según como se mire, y donde se retratan fielmente los
dos:
el presidente y su diario.
Las
acepciones décima y undécima de
"Público", que
creo pretendían darle nombre a este diario, tengo entendido
que
se van echando en falta. Y es que es lo malo de parecer un
periódico gratuito, y ni siquiera serlo.
Mala señal, por cierto, que aquí se subraye el
"fervor
nacional" de Ceuta. Donde hay bandera española, para esta
ala
del penzamiento de la Zquierda, hay gente del PP y fachas en general. Y
entre llevarse bien con
unos fachas que enarbolan la bandera nacional, y llevarse bien con "el
hermano alahuita"—con quien
nuestras relaciones son de sincera cordialidad y franca amistad, nos
dice la vicepresidenta...—
... ¿alguien duda de las preferencias de Zapatero, o de
Moratinos, o de la vicepresidenta, a este respecto? También
son públicas, notorias, patentes y manifiestas.
Ayer
me citaba Arcadi Espada en su columna de El Mundo (p. 18,
"De los intelectuales en política", retomada aquí
en su blog). Pero tranquilos, que al menos allí no
soy uno de esos intelectuales
en política que tan mal suenan...al menos no
más que Arcadi Espada, sutil analista del periodismo y
miembro fundador de Ciutadans, Partido de la Ciudadanía.
A lo
que va el artículo de Espada es a criticar la conocida tesis
conspiranoica de que los atentados
del 11-M hubieron de tener un autor
intelectual—tesis
aquí atribuida al Partido Popular, "hija, finalmente, de la
estupefacción y del orgullo" de un partido sonado tras la
derrota electoral. Para Arcadi Espada, falla por su misma base la idea
de que alguien pudo planificar que un atentado brutal haría
cambiar el curso previsto de las elecciones—¿por
qué no suponer, en efecto, que habría de preverse
más bien el efecto contrario? La respuesta obvia y socorrida
que
da la teoría del "autor intelectual" (expresión
que
desagrada a AE) es: porque ahora
sabemos lo que sucedió después. Cosa que ofende a
la
lógica racional de Espada: semejante milagro de
previsión
haría suponer un Intelectual casi divino, y de abultado
cerebro,
tras los atentados (o debería decir antes de ellos).
"En
la teoría del autor intelectual se agrupan muchas falacias.
La
primera, desde luego, es como la copa de un pino mallorquín
y
finge desconocer que la teoría no habría sido tan
fácil de sostener con los suicidas de Leganés
vivos: los
cadáveres son como los posos de café y cada uno
ve en
ellos lo que les conviene. Otras son falacias genéricas,
inscritas en los manuales. La más evidente es que lo que
sucede
después de algo (el triunfo socialista) tenga que ser a
causa de
ese algo (el atentado). También la 'falacia retrospectiva' (hindsight bias) que
José
Ángel García Landa tuvo el castizo
acierto de describirme con el refrán una
vez visto todos listos,
y que debería aplicarse, en especial, al juicio sobre el
trabajo
policial y a la relación entre policías y
confidentes."
En lugar de un cerebro sutil y prodigioso, concluye Espada, nos tenemos
que conformar con lo mal que el gobierno gestionó la crisis
en
su momento (con la insistencia en la hipótesis etarra), y
con lo
hábil e inmoralmente que se aprovechó el PSOE de
la
situación para sacar tajada a costa del PP—partido
que sigue
soñando con encontrar un genio maligno capaz de justificar
el
batacazo que se ha dado.
"A
ras de tierra, sin embargo, la Justicia en prosa sólo ha
encontrado un mísero hedor de sangre, suciedad y delirio.
Claramente insuficiente para devolver la vida a nada."
Es un excelente artículo para defender la tesis de Arcadi
Espada. Que, críticas a la actuación del PSOE
aparte,
parece que viene a coincidir en sustancia con la hipótesis
del
presidente Zapatero y la vicepresidenta de la Vega—que el
juicio
ha dejado todo claro, y que ya sabemos todo sobre los
atentados. Con la
diferencia, quizá, que lo que aquí se presenta
como
opinión o juicio sobre las limitaciones del conocimiento, es
en
el gobierno una consigna. También es, en sustancia, la tesis
de
Garzón: que el concepto de "autor intelectual" no procede,
no ha
lugar—hasta tiene el término para Espada una
indeseable
ascendencia "intelectual" que lleva de Alfonso Sastre a Fidel Castro.
Bien, dejémolo en el
cerebro, pues bien puede utilizarse el cerebro
de que se disponga, bueno o malo, de pequeña o gran
cilindrada,
para el mal como para el bien—o para inducir, o instigar, o
planear.
¿Fallos en la tesis de que no hay
cerebro?
Bien, en principio se basa también en un razonamiento
insuficiente. Por ejemplo, que (al igual que hasta los paranoicos del
PP tienen enemigos reales)—que un atentado delirante, un plan
improbable, lleno de ruido y furia, diseñado por una panda
de
idiotas sin criterio, puede sin embargo (y precisamente por lo
imprevisible y contingente y múltiple de las reacciones
humanas)
resultar en un "éxito" si no de crítica al menos
de
público. Que la mayoría de las veces no
sucederá,
es obvio. Pero en el momento en que suceda, por el famoso hindsight bias,
creeremos que era un cráneo privilegiado el cabeza hueca que
hizo sonar la flauta por casualidad. Este mismo razonamiento infundado
de Espada, que los planes estúpidos y simplistas no pueden
tener
éxito, lo hacía también hace unos
meses Javier
Marías.
Otro corolario de la teoría de la retrospectividad relevante
aquí, y que conduce a otras falacias, ya se ha apuntado. La
multiplicidad de intenciones y planes, su combinación
contingente. La causalidad es múltiple: la
asignación de
causalidad es un acto interpretativo a menudo falaz en tanto que
aísla una
causa como la
causa.La causa de los
atentados.
El aislamiento de una sola línea causal
identificándola
como la más relevante, o como la única relevante,
en un
caso dado. Este ejercicio es, más allá de un
análisis, una toma de posturas, o una búsqueda de
aliados, o una asignación de responsabilidades con criterios
no
limitados a la pura interpretación. Muchas causas ha habido
para
esta sentencia sobre los atentados del 11-M—por citar una
causa
polémica, el juez instructor ordenó destruir
pruebas
(vagones de tren, etc.) inmediatamente tras el atentado. ¿Es
eso
una causa—no la
causa, válgame Dios—de que la
justicia sea hoy más prosaica?
¿Quién pondría la mano en el fuego
diciendo que
ese juez no va a ser imputado en un futuro, y separado de la carrera
judicial? Yo no, desde luego. Por menos han empapelado a otros.
De modo más sofístico, dadas las
limitaciones de los parámetros en los
que se emitía esta sentencia (limitaciones
reconocidas de entrada por el propio tribunal),
presupone la tesis de
Espada que sólo hay (¿y
habrá?) lo que "la
Justicia en prosa ha encontrado". Pero la Justicia no sólo
ha
encontrado pocas cosas, sino que ha encontrado muchos agujeros, sobre
los que ha pasado de puntillas o con zancadas de equilibrista precario.
La falacia es identificar lo
que hay con lo
que habrá,
o con lo que es posible que haya. Desde aquí oigo a Arcadi
tronar contra estos futuribles. Pero el descartarlos sí que
nos
podría llevar a otra falacia asociada a la
distorsión
retrospectiva—la distorsión
prospectiva, o profecía autocumplida. Si
creemos que ya sabemos
lo que pasó,
no dedicaremos esfuerzo (intelectual, policial,
periodístico,
judicial) a investigar más lo que pasó: y por
tanto no lo
reconstruiremos, y no aprenderemos nada más.
Por suerte esta última hipótesis (que nunca
sabremos nada
más ni descubriremos nada más sobre estos
atentados)
sí que es un
wishful thinking.
Tan seguro como que el futuro viene después del presente, se
tendrá en el futuro más conocimiento
(público) de
lo sucedido del que ahora se tiene. Pues varios cabos sueltos
acabarán siendo atados, y cosas relevantes que algunos ya
saben
(no hablo de futuribles, sino de presentibles) se difundirán
a
los medios; hipótesis hoy favorecidas o sostenibles se
refutarán y se harán (intelectualmente)
insostenibles, y
otras menos favorecidas obtendrán mayor favor. Eso es
fácil de prever: colocar nombres y apellidos a los algunos y
a
las hipótesis concretas ya es más arriesgado, y
no va de
eso este post. Yo también escribiré un
post, post
hoc, una vez se haya cumplido la profecía de Cristo: "Porque
nada hay oculto, que no deba ser descubierto: ni escondido, que
no haya de ser conocido y publicado"Publicado
post hoc, claro, y a veces a pesar de hoc.
Algunas de esas cosas que han de ser publicadas seguramente ya
están escritas. En papel, unas; en la dinámica
propia de
las cosas, otras. Aunque tengamos que esperar al periódico
del
futuro para leerlas. Y cuando en efecto se vuelvan legibles, no siempre
será siguiendo la intentio
auctoris.
Visto que
la cosa funciona, estoy animándome a
preparar
más artículos para colgarlos en la
sección
"Humanities Network" del Social
Science Research Network (SSRN).
De momento, sólo en la serie "Working Papers", porque los
que ya
tengo publicados en sitios "de calidad" no los reconoce el sistema y no
pueden entrar en la serie de "Published Papers". Así que, en
su
lugar, me voy a dedicar a colgar cosas que no sé si
están
publicadas o no, pues vienen de Internet y de mi blog. Recuerdo que a
efecto de derechos de autor, en la ley española, Internet no
"publica" sino que "difunde". Pues a difundir, y hablaré de
mis difusiones
(palabra cuyo aire difuso me gusta) mejor que de mis publicaciones. Pueden
verse las cuatro o cinco difusiones que he colgado hasta ahora
aquí:
Las primeras cosas que he colgado son un artículo sobre
literatura e internet ("Linkterature"),
una nota sobre una novela
histórica de Robert Graves ("Husband to Mrs
Milton"), una
reseña de un estudio sobre
blogs personales, The
Mirror and the Veil, un
análisis de
un soneto de Shakespeare ("Soneto,
espejo, reloj, bloc y libro"),
y, colgado esta
mañana, un comentario sobre una novela de William Gibson, Pattern
Recognition,
subitulado "Presentimientos del presente con jet-lag"—o,
mejor en inglés, "Jet-lagged
intimations of the present".
Los artículos que difundan por el SSRN pueden estar en
cualquier
idioma, pero el título y el resumen iniciales han de estar
en
inglés, aunque nadie avisa de eso, sólo se
presupone. Una
pequeña concesión a la lengua internacional... y
a la
lengua local de los organizadores, de paso.
Tanto más difusas serán estas difusiones
mías,
supongo, si se quedan como working papers. Pero en sólo
cuatro
días, ya se han bajado unos veinte ejemplares de los
artículos que he colgado. Menos da un congresillo. Y creo
que
con este nuevo paradigma digital, la diferencia entre working papers y
published papers se va a ir difuminando gradualmente; no puede ser de
otra manera. En la red están todos, y si a un published
paper lo
avala el criterio supuestamente experto y anónimo y neutral
de
un par de informadores de una revista, también puede servir
de
cierto aval el éxito que tenga un trabajo "provisional"
(qué no lo es...) que sea muy descargado, leído y
comentado. A la larga, este sistema invierte los términos, y
es
el éxito e influencia el que lleva a la
publicación, en
lugar de lo contrario. Lo cual no quiere decir que esté
deseando
publicarlos en papel de árbol; la verdad, a estas alturas me
es
bastante indiferente.
Esto me recuerda que hace como diez años, cuando era
director de la revista del departamento, la Miscelánea
de difuso nombre, desarrollé la edición
electrónica de la revista, haciendo accesibles los
contenidos de
modo gratuito, cosa que algunos colegas les desagradó y
extrañó, aunque no se opusieron. Ahora los nuevos
editores han cambiado la dirección de la revista
aquí: http://www.miscelaneajournal.net/
– y todo el formato electrónico tampoco es el que
yo puse
en su momento con la ayuda del técnico
informático de la
Facultad (por entonces Luis Julve, que me ayudó a manejar
las
técnicas básicas de Internet). También
hice por
entonces, por el morro, la primera página web del
departamento,
en la que no conseguí interesar a la dirección,
ni a la
que le sucedió. Ahora andan buscando alguien que la haga:
pagando, si es técnico; gratis, si es profesor (y tonto).
Bien, pues el caso es que, haciéndoseme eterna y a veces
arbitraria la selección de los artículos con el
sistema
de los informes a ciegas para la revista, se me ocurrió que
se
podría desarrollar una colección de working
papers
en red, de modo que cualquier profesor pudiera dar a conocer
allí su trabajo, tenerlo accesible (y hasta "publicado" o
difundido, según gustos). Pero por una parte me faltaba
expertise técnica para hacerlo, y por otra, a nadie le
interesó la idea lo más mínimo. Con lo
cual
pasé, en lugar de eso, a hacerme mi propia página
o
editorial samizdat,
en cuanto
tuve la ocasión... que fue cuando por fin me
despedí de
las limitaciones del espacio web de la facultad y me pasé a
los
blogs y también a este sitio alojado en el Servicio de
Informática universitario, http://www.garcialanda.net
Bien, ahora veo que lo de los working
papers
en red lo hacen los americanos, y desde 1994... así que
seguro
que no era tan mala idea. Y seguro que dentro de nada mola mucho, hasta
por aquí.
No es tan fácil encontrar en Internet las letras de las
canciones de Cole Porter, ya que los propietarios del copyright cuidan
mucho de que no estén disponibles gratis. No hay gran cosa,
por ejemplo,
en Cole Wide Web,
aunque
sí puede leerse allí una pequeña
biografía
de Porter. Según David Barber, que comentaba la reciente edición
de sus letras completas,
una de sus habilidades más características
(aparte de las
rimas inesperadas e intertextualidades sorprendentes) está
en
las alusiones promiscuas y dobles entendidos sexuales.
En realidad deberíamos decir triples entendidos, porque si
bien
estas canciones sicalípticas y picantillas
aparecían en
el contexto normativo del cortejo y ligue heterosexual, Porter con
frecuencia hace que sus canciones contengan alusiones entre
líneas a relaciones eróticas homosexuales, pues
hasta allí llega el "anything goes". A la manera en
que llevaba su vida el propio Porter (homosexual notorio pero
casado
por cubrir mínimamente las apariencias), estas alusiones
están a la vista para el que entiende, y no existen para
quien
prefiere ver sólo el contenido heterosexual que se presenta
como pantalla. Así
que estas parejas en frac y traje de noche sobre el escenario en
realidad eran para Porter una representación
pública de
cara a la galería, un instrumento comunicativo
público
subordinado a su función expresiva y comunicativa para el
círculo de entendidos—colocando así el
sentido
normativo heterosexual en una posición
semióticamente
subordinada, instrumentalizada para la articulación de una
erótica gay, que aparece así como el
auténtico
sentido oculto tras una parafernalia heterosexual meramente oficial.
Veamos
una de esas canciones que tan ejemplarmente han servido para expresar
el romanticismo heterosexual, y cómo en realidad dice algo
bien
distinto. Bueno, "en realidad".... dice lo que elijamos oír:
As Time Goes By
You must remember this A kiss is still a kiss,
a sigh is just a sigh The fundamental things
apply As time goes by
And when two lovers woo They still say, "I love
you" On that you can rely No matter what the
future brings As time goes by
Moonlight and love songs Never out of date Hearts full of passion Jealousy and hate Woman needs man And man must have his
mate That no one can deny
Well, it's still the
same old story A fight for love and
glory A case of do or die The world will always
welcome lovers As time goes by Oh yes, the world will
always welcome lovers As time goes by
No habla sólo esta canción de los
roles cambiantes
del hombre y la mujer en la modernidad, con las "New Women" liberadas
que todavía han de rendirse al amor. También
afirma que
el discurso del romanticismo, la seducción, etc., es
aplicable
(o será aplicable, as time goes gay) a las parejas gays
igual que a las parejas
heterosexuales—que un un beso es un beso, el riesgo y la
pasión funcionan parecido en cualquier tipo de pareja, etc.
Los lovers
del final, por los que el mundo está agradecido, son de sexo
indeterminado. Pero es
difícil oír ese sentido, claro, si a la vez que
suena
vemos en el escenario a Bogart y Bacall, o a Fred Astaire y Ginger
Rogers. Esta es la maniobra de ocultación favorita de Cole
Porter como prestidigitador del erotismo gay. Visto y no
visto—y en escena, siempre visto elegante.
Obsérvese cómo juega con rozar la
revelación
autobiográfica—de hombre casado pero con muchas
aventuras
homosexuales—en estos versos que se presentan en principio
como
expresión de la norma heterosexual: "woman needs man / and
man
must have his mate". "His mate" no es woman,
por el
doble sentido de la palabra: más bien, los dos mates, los dos
colegas, viven una relación homosocial hecha posible por la
presencia de woman
como mediador (y donde woman
sale perdiendo),
a la manera en que señala Eve Kosofsky Sedgwick en Between Men. Bajo
la
cubierta del matrimonio que engrasa la vida social, "man must have his
mate".
Lo más sorprendente de todo es cómo estas
canciones se
oyen y se
cantan, y funcionan, antes y ahora, ignorando ingenuamente este
subtexto gay tan específico.
Ya se reía bien Cole Porter de las superficies, y jugaba con
las
convenciones sociales como quien sabe que son sólo una
parafernalia teatral a disposición de quien las sepa
mantener y manipular
hábilmente. Los demás no verán
más que el
espectáculo que se les preparado, y tan felices. Es una
educación semiótica en la que han aguzado el
oído
muchos homosexuales. Me llamaba especialmente la atención en
los
análisis culturales de Roland Barthes —otro
entendido en estos asuntos— esa hiperconsciencia
de
que la realidad evidente y obvia, el mundo natural y de sentido
común, es en realidad una
convención y construcción cultural. Y la vida
social, una elaboradísima commedia
dell'arte.
La vida está en otra parte, al menos, para
los que entienden, tras unas lecciones intensivas de teatralidad
social interpretando una versión revisada de su propio
personaje.
Cuánto elemento hay que se cree más de izquierdas
y
progresista cuanto
más dinero haga derivar hacia el entorno de la mafia
nacionalista. Y
los que denuncian esta situación, claro, fachas. Es el
pensamiento único y la
consigna que ha logrado imponer, con éxito notable, el
departamento de aborregamiento del PSOE—esa maquinaria
psoeudosocialista de generar colocaciones para quienes repitan los
mantras con suficiente apariencia de fe.
Como añadido al artículo de Buesa, y
explicación
de lo que allí queda como una pasividad inexplicable por
parte
del gobierno, he aquí un análisis
sociopolítico, con
la panorámica de cien años de distancia, sobre la
rentabilidad del uso del terrorismo en política. Viene de un
libro que traduje hace tiempo, El
siglo rebelde, 1830-1930,
de Charles Tilly, Louise Tilly y Richard Tilly (Prensas Universitarias
de Zaragoza, 1997). ¿Es rentable políticamente el
uso de
la violencia, se preguntan los autores? Pues...
Depende
de las posiciones de poder que ocupan los grupos en cuestión.
Casi por definición, para un grupo poderoso raramente
tendrá sentido elegir una forma de acción
colectiva que
tenga alta probabilidad de producir violencia: la principal
excepción surge cuando la violencia puede inutilizar a un
oponente importante. Por otro lado, para un grupo sin poder puede a
veces ser rentable el buscar la violencia o incluso iniciarla
deliberadamente. Esto es así por varias razones. Primero, un
grupo sin poder cuyas reivindicaciones tienen ciertas
simpatías
entre los poderosos más importantes, pero que no ha sido
escuchado, puede a veces ganar el apoyo de esos poderosos por medio de
un uso dramático de la protesta y convirtiéndose
en
víctima de la represión oficial. Los poderosos
forman una
coalición tácita y temporal con los que no tienen
poder,
en contra del gobierno o de otros poderosos. Los fasci
italianos, en alianza temporal con los burgueses liberales de la isla,
son un ejemplo claro del éxito a corto plazo (y del fracaso
a
largo plazo) de esta táctica.
Segundo,
las vías de acción colectiva abiertas a un grupo
que
carece relativamente de poder son muy pequeñas. Su programa,
sus
formas de acción y su existencia misma probablemente
serán ilegales y, por lo tanto, serán objeto de
represión violenta. Por consiguiente, tal grupo elige entre
realizar acciones que tienen una alta probabilidad de causar una
respuesta violenta (pero que tienen alguna posibilidad de alcanzar los
objetivos del grupo) o no actuar en absoluto (asegurando así
la
derrota de sus objetivos).
Tercero,
donde la represión gubernamental es débil o
ineficaz, el
terrorismo selectivo y violento magnifica el poder de un
grupo
pequeño al desacreditar al gobierno; también
amenaza a
los enemigos del grupo pequeño con represalias. Nuestra
panorámica europea ha sacado a la luz poco terrorismo no
gubernamental. Los principales casos son grupos que disfrutan del apoyo
tácito del gobierno, como sucedió con los nazis y
los
fascistas antes de llegar al poder. (...) Por estas razones, nos
sorprendería descubrir muchos grupos inicialmente sin poder
que
consigan partes importantes de sus objetivos sin recurrir de
algún modo a la violencia. (327).
¿A alguien le suenan los equivalentes españoles y
actuales de estas alianzas non sanctas—por ejemplo, entre el
gobierno del PSOE y los
enemigos de los fascistas centralistas españolistas,
o entre los que agitan el árbol y los que recogen las
nueces?
¿Queda claro cuál es el "oponente importante" a
inutilizar, con una alianza tácita?
El único desfase venía dado en el País
Vasco,
donde la alianza tácita tradicional venía siendo
PNV/Eta
contra los centralistas (algunos de éstos en alianza con el
gobierno vasco, para mayor ironía). Zapatero ha venido a
intentar deshacer esa asimetría, y a poner al PSOE vasco, y
al
entorno de ETA, en el lado que considera más ventajoso para
sus
planes: todos contra el PP, que es quien le disputa el poder y la
influencia—bastante más que la Eta.
Había que
buscarles algún tipo de utilidad a estos chicos, ya que
tanto
les pagamos.
Vía
Ireth,
me leo este divertido (es un decir) contrato de maestra para la Escuela
Pública de niñas Casasimarro (Cuenca).
Si
así eran los de la escuela
pública, temblad
ante los de la privada... Aunque supongo que no serían tan
diferentes: es una de las bellezas que puede llegar a tener la
autonomía total de los poderes locales para dictar normas
propias. Por suerte, en Biescas las maestras se podían casar
en
los años veinte; si no, esto lo estaría
escribiendo otra
persona.
Me pregunto (bueno, en realidad no me pregunto) si los contratos de los
maestros eran igulamente draconianos: usar
dos pares de calzoncillos, etc.
Un viaje en el tiempo nos dejaría temblando de pavor, en
más cosas de las que suponemos normalmente. Por favor, que
continúe avanzando la Ilustración, y
desatándose
los turbantes externos o internos al cráneo.
Es la
última película de Woody
Allen, no comedia
sino tragedia, llena de ecos de las tragedias de Shakespeare
(especialmente Macbeth)
y de las griegas. Es éste un género que la
novia del protagonista, actriz aspirante, considera difícil.
Y
cierto es que queda convenientemente rebajado a las motivaciones
prosaicas de dos aprendices de asesino.
Una pareja de hermanos endeudados y ávidos de medrar aceptan
matar a un enemigo de un tío suyo, rico y
corrupto—a cambio de
que éste se haga cargo de sus vidas y haciendas. En ellos
confluyen por un lado Macbeth y Lady Macbeth, y por otro lado las
conversaciones en Shakespeare de asesinos a sueldo como los contratados
por el propio Macbeth o por Ricardo III.
No acaba de hacer clic el guión con los actores en este
punto—en los
momentos cruciales en los que han de decidir dejar de ser buenos chicos
y convertirse en asesinos falla o el tono, o la luz, o las
palabras—aunque no es de descartar que la realidad sea
así
de torpe, en efecto.
Continúa Woody Allen explorando temas que le interesaban en
las
películas anteriores de su serie inglesa: las ansias por
medrar y aparentar, la presión de la clase social, el deseo
sexual y el dinero guiando las
motivaciones de las personas, el papel del azar determinando
quién sale adelante y quién no... Y
también el análisis de
caracteres. Los dos hermanos se ven arrastrados uno por otro, en una de
esas
sociedades cerradas de emulación mutua que a veces forman
las
parejas de hermanos cuando
no se enzarzan en rivalidades.
Ya
siempre
será este
momento,
dicen tras darse cuenta de lo irremediable de su crimen. Pero lo viven
de maneras distintas. Uno de los hermanos se
ve destrozado por los remordimientos (un poco como Lady Macbeth),
mientras que el otro, menos tierno, está a punto de matarlo
(en
connivencia
otra vez con el tío, para evitar ser delatados)—y
muere
accidentalmente en la pelea a la que le lleva su angustia. El
primero, ya antes desesperado y atormentado, se suicida. Y
así
acaban como Eteocles y Polinices, matándose en el barquito
que
había sido su sueño, mientras sus novias discuten
cómo vestirse para gustarles a los dos."Cassandra's dream"
es el
nombre del barco
que simboliza sus ilusiones inocentes al principio. Lo compran movidos
por un recuerdo idealizado de una barquita que les regaló su
tío cuando eran niños—pero al crecer
todo se
tuerce, por la presión de la ambición y el
dinero, y
salen a la luz los trapos sucios y unos
caracteres sin sustancia moral para enfrentarse a las consecuencias de
sus actos. Y lo que empieza como un plan ilusionado acaba como una
tragedia griega narrada en las páginas de sucesos.
Es una de las cosas que me parecieron flojas en
Match Point—la
facilidad con la que una persona se plantea sin más
convertirse
en un asesino, y sigue siendo una "persona normal" a todos los efectos
para el guionista/director y para sus vecinos—pero
está
claro que es una de las cosas que impresionan a Woody Allen y que
quiere comunicar: cómo en esos pequeños gestos de
indiferencia a los demás, que muestran la voluntad de
aprovecharse de ellos,
se trasluce lo que puede dar de sí una persona. Comienzan
los
hermanos con
una indiferencia hacia las consecuencias de sus acciones,
embarcándose en la borrachera del juego a la manera de una
droga
(también hay abundante droga de por medio...). Siguen
adelante,
medrando y figurando, "tomando
prestado" sin permiso el coche de sus clientes en el
garaje—acción
presentada como aparentemente irrelevante o incluso
simpática.
Continúan pidiendo prestado primero a amigos y familia,
luego a
prestamistas y mafiosos, sin
valorar nunca su capacidad de devolver el préstamo... Con
visión selectiva, miden siempre su
posible beneficio o placer inmediato, nunca el precio a pagar
según un cálculo prudente. El padre de estos
chicos (un perdedor, claro) nunca buscaría medrar
perjudicando a
otras personas, al
menos nunca hasta el punto de llegar al asesinato— ni su
nuera la
novieta rubia. La actriz morena y tiburona, parece claro que
sí:
organiza sus relaciones personales de acuerdo con sus planes de
carrera. De esta pasta se hacen los triunfadores, y los criminales. Y
le bastaría, como a los hermanos, con verse en la
situación adecuada y tener algo que ganar para transigir con
lo
que hiciese falta a costa del vecino. A los asesinos, nos
dice
Woody Allen, no hay que ir
a buscarlos a remotas situaciones, sino que basta con observar a las
gentes que nos rodean—a muchas de ellas. Un tema que
también es muy
judío, por otra parte.
Cassandra's
dream. Written and dir. Woody Allen. Cast: Colin Farrell,
Ewan McGregor, Hayley Atwell. Music by Philip Glass. 2007.