Tras una serie de retrasos y torpezas iniciales
(comenzamos con "Buon Giorno" y un pique del traductor de italiano),
pasa el juez Gómez
Bermúdez a la lectura de un resumen de la
sentencia sobre la matanza del 11-M. En resumen:
Comienza diciendo que se limitará la sentencia a considerar
la
culpabilidad o no de los encausados, pues otras consideraciones no son
relevantes. (Es decir, no se investigan los últimos
porqués).
No existe indefensión para los arrestados en
prisión
preventiva, pues se conocían elementos del proceso desde
hace
años.
Se rechaza la nulidad por la falta de autopsias de
Leganés– de "los suicidas de
Leganés"—pues
hay informes médico-forenses. Oficialmente
válidos.
La Kangoo: el tribunal no asume la tesis de que en la kangoo y el Skoda
se monten todas las explosiones, pero esto no afecta al fondo. La
actuación policial sobre la
furgoneta fue "escrupulosa", y la cadena de custodia está
plenamente acreditada. El juez considera suficiente la
afirmación de
que no se perdieron de vista la furgoneta o los efectos en
ningún momento, y de que la
cadena de custodia es válida a efectos oficiales.
En Leganés y Chinchón, por tanto: identidad de
los detonadores, y de los
participantes. Los demás objetos hallados en la furgoneta
son corrientes y de
uso común, reconocidos por el propietario de la furgoneta,
Garzón Gómez. ¿Que los
policías no los
vieron ni los hicieron constar en sus declaraciones? No tiene base
alguna esta afirmación, dice el juez. Las partes mezclan en
"totum revolutum", dice, la cadena de custodia con la
afirmación de que la bolsa no estaba entre los objetos
custodiados.
Si la mochila fuese falsa, argumenta el juez, no hay cadena de custodia
que valga,
sería irrelevante el fallo en la custodia, dice
(¡¡os-trás!!).
Sería otro delito,
que no tiene que ver con la cadena de custodia; los partidarios de esta
teoría se limitan a insinuar
que pudo ser puesta allí. El tribunal no encuentra indicio
alguno sobre el particular. No es aceptable la nulidad de la mochila
por prueba
falsa. (Una falacia de
razonamiento introducida por el presidente del tribunal...
escandalosa. Escandalazo, que diría la vicepresidenta).
"La prueba es auténtica", pues: —la bolsa del
parque
Azorín
procede de la Estación del Pozo, el tribunal no tiene dudas
al
respecto. Nunca se ha roto la cadena de custodia (cuando vuelven los
policías a ver los efectos, dice,
seguían allí las pruebas).... Reconoce el juez
"el
extravagante periplo de los efectos", pero dice que carece de efectos
judiciales, ni es para él indicio de nada. (O
sea, que a la vez una actuación irreprochable, y
una cosa
extravagante que no se debe repetir –e indicio de nada).
Los detonadores, temporizadores, etc., son los mismos en todos los
casos (El Pozo, Atocha, Azorín, Leganés)... Todos
los
detonadores proceden de Mina Conchita. Las tarjetas
telefónicas
son todas de la misma partida vendida a Yagual Mundo Telecom. La
tarjeta encontrada en Chinchón es una de esos 30. La
bolsa de
basura
también es igual. Hay conexiones suficientes, a
juicio de la sala, entre todos los
indicios de los artefactos explosivos.
Contra otras causas de nulidad aducidas por la defensa: El jefe de
seguridad de Amena no vulneró ninguna norma al
facilitar a la policía el punto de venta de las tarjetas;
los
datos mismos se facilitan sólo con orden judicial.
Toda la dinamita procedía de Mina Conchita. (¿?—Si no
se podía determinar cuál era, dice el propio
juez!!) El explosivo: Goma-2 Eco. En los trenes
no se sabe con certeza (no
ze sabe con azoluta certeza", dice literalmente) cuál
era el explosivo, aunque sí
se sabe que era dinamita de Mina Conchita; pero en la
vía del Ave y Leganés era Goma-2 Eco de Mina
Conchita. Es suficientemente probatorio. (Para el tribunal... para el
tribunal.).
¿Documentación de ETA en los escombros de
Leganés, según
adujeron las defensas? OK: un policía vecino
había
estado destinado a seguimientos, y reconoció los documentos
como
suyos, se le devolvieron. La documentación no era de
interés para la
investigación, y nadie pidió que ese
policía
testimoniase. (Ni el
juez. Cosa ciertamente pasmosa).
Identificación por huellas dactilares, genéticas,
de los de Leganés... suficientes para el procedimiento. (No se aprecia nada
atípico en los indicios que rodean estas muertes).
La falta de control en la mina, y la connivencia de los encausados, fue
la
causa de que se pudiese sustraer el explosivo. Está probado
que
en 2004 seguía
circulando la Goma-2 EC aunque ya no se fabricaba. Que
seguía en
buen estado, y podría haber servido para el atentado.
El tribunal da por buenas las declaraciones relativas a los explosivos
de Montoya Vidal y los demás encausados (menos en sus
aspectos
autoexculpatorios). El Chino y otros recogieron los explosivos en
Avilés, según han declarado también
otros testigos
incidentales.
Las relaciones con ETA alegadas por las defensas (relaciones entre
presos,
cursillos de etarras en países árabes,
etc.)—no son probatorias: por
ejemplo, la ertzaintza extiende un certificado donde declara que no le
consta que ETA use Goma-2. Entre
informes de directores de prisiones y policiales, nada avala la tesis
de la defensa.
(Inciso meditativo con la definición de terrorismo para el
juez: la
víctima es un mero instrumento, y se ataca la
raíz del
Estado, el delito tiene pues "un plus estigmatizante para la
víctima").
Se establecen indemnizaciones: de 30.000 a
1.500.000 euros (máximo para 7 personas más un
caso
especial por el estado vegetativo de Laura Vega). Se dividen los
niveles de indemnizaciones en
varios grupos según los daños recibidos.
El juez, pues, avala todos los datos de la versión oficial,
relajándola un tanto en lo referente a cuestiones
insuficientemente probadas (así, absuelve a El Egipcio por
falta
de pruebas).
Y como
otros jueces una vez han decidido dictar sentencia, pierde la
voluntad de sopesar, en el éxtasis de la
resolución, y se pasa a defender la propia
versión como
si el juez fuese parte interesada, y todo estuviese
súbitamente claro en
blanco y negro.
Así establece lo que en la SER llaman la "verdad
judicial" del asunto—a no confundir con la verdad, claro. La
verdad judicial, si bien es verdad (más para unos que para
otros) no es, contrariamente a lo que uno podría creer por
los
ecos de la frase, toda
la verdad—a veces ni siquiera es nada más que la
verdad.
Al trullo van (o más bien en el trullo siguen) cuatro
chorizos que ya tienen (bueno, ni cuatro...): culpables sin duda, pero
también chivos expiatorios. Cerebro, no hay, o no se le
espera.
O explotó en Leganés... Los "autores
intelectuales"
propuestos por la fiscalía, con el Egipcio a la cabeza, son
absueltos, con lo cual la conexión con la guerra de Irak
resulta
indemostrada. Pero quién diseñó u
ordenó el
atentado, misterio misterioso—no parece que sea cosa que
intrigue
al tribunal.
No se abren acciones contra los policías que ocultaron
pruebas,
ni interesan las pruebas falsas encontradas, y en general hay ceguera
selectiva de cara a las conexiones policiales de todo el asunto. No
echa en falta el
tribunal
ninguna necesidad de investigar más quién
movió
hilos para montar este atentado, o quién impidió
que se
impidiese. No hay ningún interés por las
presiones y
manipulaciones policiales, o las sorprendentes y continuados controles
a que se venía sometiendo a la banda. Lo que sí
hay es la
posibilidad de sentar una verdad oficial, y esa será la
verdad—a efectos oficiales.
Qué bien, desmontadas las teorías de la
conspiración. Resulta que no había
conspiración,
sólo una conspiracioncilla de chorizos y confidentes
policiales.
Menos mal, que si llega a haber conspiración... cae el reino.
Pero lo importante: si nadie recurre, se recibirán las
indemnizaciones, que es
lo que cuenta a estas alturas para los directamente perjudicados.
Para Zapatero, que sale volao a hacer declaraciones—
modélico: esto ha sido modélico, ha sido la
"averiguación imparcial de la verdad y la
protección de
los derechos de las... víztimas, con todas las
garantías que
el estado de derecho asegura", asegura. Y finito.
Oh but you
who philosophize disgrace
And criticize all fears,
Bury the rag deep in your face:
Now it's the time for your tears.
PS: También ha habido muchas
absoluciones, más de
las esperadas (sobre todo sorpresiva la de los Toro), y sólo
calderilla de condenas para algunos muy
responsables... Todo lo no suficientemente probado a gusto del juez, un
gusto que naturalmente debe ir con póliza
certificada—o es un gusto especializado.
A mí lo que más me ha gustado así como
gusto especializado ha sido la conclusión de la
cadena SER: radiante, exultante, dándose
puñetazos en el pecho y
gritos de Tarzán. Algo debe ir mal, por tanto...
Como
muestra un botón, sacan a hacer declaraciones a una
víctima como portavoz de la autenticidad, un "chaval", que
nos
regala esta perla de doublethink, para ir abriendo boca:
"Sólo pido que no se haga un uso partidista de la
sentencia, ni se utilice para la confrontación
política.
Y, una cosa más: también pido que dimita toda la
cúpula del Partido Popular y se retiren de la vida
política, pues han quedado totalmente desacreditados".
O sea, Social
Science Research Network, sección "Humanities
Network". Dos
días tarda allí en aparecer en red este
artículo,
que lleva esperando publicación en papel desde 2005...
García Landa, José Angel, "Linkterature: From
Word to
Web. Or: Literature in the Internet - Internet as Literature -
Literature as Internet - Internet in Literature" (July 2006). Available
at SSRN: http://ssrn.com/abstract=1025231 Supongo que apareciendo en la serie de "working papers" no
contará siquiera como publicación
académica, lo
mismo que en
mi web.
Pero leerse, ahí se lee, para quien por allí lo
busque; lo que es hoy, ya se lo han bajado dos o tres personas.
Así que me apunto al sistema, y colgaré mis
artículos online también en mi página
de
allí, si tengo tiempo y paciencia para hacerlo. Y
estudiaré cuáles son los límites de
sus tragaderas
en cuanto a convenciones académicas; promete ser interesante.
Se autodefine el SSRN como "la investigación de
mañana,
hoy"—y lo cierto es que no tienen justificación
nuestras
redes de investigación universitarias por no haber montado
algo
así hace tiempo. De América nos tenía
que llegar,
claro, mientras aquí seguimos reacios a utilizar las
herramientas de comunicación que tenemos en las manos. Por
ejemplo, un blog en un departamento universitario, válgame
Dios,
a dónde podríamos llegar...
En última instancia, la importancia relativa del peer reviewing en
su actual formato descenderá una vez compita (en
círculos
académicos) con otros sistemas de valoración,
como la
influencia inmediata y prestigio adquirido que pueda desarrollar un working paper—abriéndose
así camino quizá ese artículo al peer
reviewing, cuando
en el sistema clásico sucede al revés, y es la
publicación con
aura en una revista, preautorizada por un par de personas, la que
proporciona lectores a un artículo. Me parece que se
acabó eso de que dependa de una o dos personas el que un
artículo se vaya a leer en círculos
académicos....
Y no hablo de mis artículos... que aún no me
consta que aun después de publicados los
hayan leído o citado más de una docena o dos de
académicos: tan escaso es nuestro índice de
impacto.
Pero rara vez tan descaradamente como en este post, que escribo para
dar noticia de que he escrito este
post,
y este otro. Rozando los límites de lo reseñable
en un blog, incluso en
un blog
personal—rozándolos por el otro lado, claro. Hay
quien dice que le
presto demasiada atención al tema del teatro dentro del
teatro en
Shakespeare. Pero si le tienta este tipo de
post a algún blog, bien habrá de ser a
éste, ¿no? En todo caso, este
post aún no me
lo han retomado en ningún sitio, conforme al final del mismo
voy llegando.
Uno de los trabajos obligados de seguimiento a mi blog Vanity Fea,
noblesse oblige, es autoguglearme
y ver quién me sigue, y
seguirles yo mientras me sigo. Así hoy veo que este post
inmediatamente anterior sobre la sombra de un globo sonda ha sido
retomado en
Zaragózame, antes de que lo envíe yo.
Mira qué bien. Yendo por ese enlace se vuelve
aquí. Y este otro de hace un par de días, "Todos
en la misma rama", ha sido retomado como sucede a veces
cuando hablo de la Universidad, en Fírgoa:
Universidade Pública— donde en un
día y medio ya ha tenido 459 lecturas. No todos se lo
habrán leído entero, vale, pero otros muchos
habrán ojeado la primera plana sin hacer clic para
artículo completo, y esos no cuentan. Y cien lecturas
más o así en mi propio blog. Oye, más
que una comunicación en un congresillo de esos de siete y el
que presenta, ¿no? De aquí a la fama.
También me he puesto un autoenlace, cómo no, en
mi página recién inaugurada del Social
Science Research Network. Y aparte he estado trasteando unas
horas limando patas de mosca en papeleo relacionado con este
congreso, "Linguistics and Persuasive Communication" que
pronto tiene lugar en nuestro departamento. Así que si
cuento una clase sobre Shakespeare
a la que he asistido más que impartido (al gusto de las
nuevas metodologías de aprendizaje activo), ya me vale por
hoy. Pero me tenía que tomar el tiempo de escribir este post
ombliguista, ¿no?
Ah, y de colgar este bonito
vídeo de mi ópera favorita de Romeo y Julieta:
"On dit dans la rue".
Eso, como seguimiento de hoy, para quien me siga (m'aime ou pas).
La sombra de un globo sonda pasa sobre el campus de la
Plaza San
Francisco de la Universidad de Zaragoza y flota misteriosa hacia el
meandro de Ranillas. Alguien del gobierno de
Aragón ha dejado caer así por la prensa que
había
planes de trasladar este campus al otro lado del Ebro una vez termine
la Expo 2008.
El Rector ha dicho que no sabía nada, y que se ha enterado
por la
prensa. Ahora a ver si tiene sustancia o no semejante globo sonda.
Espero que quede en nada. Esta universidad ya se ha lucido bastante en
el pasado dejándose caer o abandonando edificios
históricos.
Esto del traslado del campus de San Francisco suena a
operación
inmobiliaria gigantesca movida por los hilos de vete a saber
quién. No salió lo del traslado de la Romareda...
pues a
por el campus, que hay mucha excavadora que ocupar cuando se acabe la
expo, y todo lo que están haciendo en Pla-Za.
Más de un goloso hay, desde luego, pues el suelo del campus,
en
el centro de la ciudad, tiene un
valor casi incalculable, y como la Universidad es tonta, igual con
cuatro perras la dejaban contenta. Ya en los años 80 casi
consiguieron hacerle esta misma maniobra del truequemoche al rector
anterior al anterior, Vicente Camarena.
Aquí el que no corre vuela—menos algunos
despistaos en la
Universidad, y alguno con contactos interesantes
habrá
pensado a ver si por ahí sale
la cosa. (O, a lo mejor, con esta noticia le han pinchado el
globo...).
Si hay entre los políticos planes serios de hacerlo, y
voluntad decidida de sacar
una tajada monstruosa a medias con los constructores, como suele ser el
caso, pues con una negociación financiera leonina ahora con
las
reformas de los estudios, y amenazas de recortes a
tutiplén...
arreglado. A ver lo que vemos—y a ver lo que oímos
no de
este rector, sino de los candidatos a rector que haya para las
elecciones del 2008, que será más interesante.
De momento hay poquita cosa, pero... es de suponer que irá
creciendo, como vienen haciendo estas cosas en Internet. Primero hay
que registrarse (gratis), y puedes además suscribirte a
revistas
específicas de cada área, que en mi caso
sí son de pago. Los
artículos se suben, y se bajan, gratis; la
intención es difundir la
investigación. Aparecen ya sea en la "Accepted Paper Series"
o en la
"Working Paper Series", y figura el número de veces que se
han
descargado—¿una nueva dimensión de
"calidad" en el futuro?
Si me animo a ir subiendo publicaciones, aparecerán en esta
página:
Extracto de
los deberes de redacción de Otas, con comentario de la
seño... Escribo
un cuento - caperucita mata
Habia una vez que estaba mirando un cuento que os lo voy a contar.
Erase
una vez caperucita que iva a la tienda de bazookas para ir a cojer uno
reservado para matar lovos. También unos 4 cebos para lobos,
pues el le
molestaba un "poco". ¿Porque le molestaba? porque
tenía rosquillas. -
¡No
me gusta que escribas así los cuentos!
Satán
revolution
Érase
una vez una vella princesa que se encontro con el apuesto, musculoso y
vello satán y decide vesars ¡pero que digo! se
casaron y los ángeles
murieron con un tridente de satán. El rey se
convirtió en el vufón.
Colorin colorado este cuento a acabado.
- ¡Ojo
con lo que escribes Óscar!
Aprobado el Real Decreto de ordenación de
enseñanzas oficiales: http://firgoa.usc.es/drupal/node/37590 —después de muchos tachados y
destachados, sin novedades espectaculares con respecto a lo que ya
sabíamos.
Éste responde a la reforma de la LOU aprobada este
año, y
sustituye a dos Reales Decretos aprobados hace sólo dos
años. Se preguntaría uno si nuestras autoridades
van
dando palos de ciego.
Ya
comenté hace tiempo algunos
aspectos de esta reforma que supone la sustitución de
diplomaturas, licenciaturas, ingenierías, arquitecturas,
etc.,
por grados y másteres, manteniéndose la
denominación del doctorado.
Otro aspecto significativo es la
progresiva disolución del concepto de área de
conocimiento. Lo más parecido al listado oficial de
áreas de conocimiento que queda en esta nueva ley es el
listado
de "materias
básicas" para combinar en los títulos de grado.
Esto con
suficiente ambigüedad como para que se diriman las batallitas
en
el seno de cada universidad—con lo cual me parece que se
crean a
largo plazo problemas ahora invisibles, aunque también se
resuelvan otras cuestiones más inmediatas por la ley de la
oferta y la demanda. (O de la fuerza).
Así, por ejemplo: en la Universidad de Zaragoza tenemos
ahora
que elaborar un nuevo título (de "Estudios Ingleses",
según se ha propuesto) para sustituir a la actual
"Filología Inglesa". Estas son las materias
básicas de la
"rama de conocimiento" de Humanidades. Esto de las ramas me
recuerda al chiste
aquél de "yo quiero un pupitre, como los
blancos"—en todo
caso, está claro que no son ni las áreas de
conocimiento,
ni los "ámbitos del conocimiento" del artículo 9
de la
LOMLOU, que son una cosa así como vaga.
ARTES Y HUMANIDADES
Antropología
Arte
Ética
Expresión Artística
Filosofía
Geografía
Historia
Idioma Moderno
Lengua
Lengua Clásica
Lingüística
Literatura
Sociología
Nuestro departamento elaborará un título con una
dosis de
"Lingüística" y otra buena dosis de
"Expresión
Artística" (entiéndase cine) y sobre todo
"Literatura", quizá
incluso con algo de "Idioma moderno" a regañadientes, visto
que
es una carrera de "inglés"...
... ¿pero quién nos garantiza que los profesores
de
nuestro departamento somos profesores de "Expresión
Artística" o de "Literatura"? ¿Será la
"literatura
inglesa" literatura? ¿O estarán otras personas,
en otros
departamentos, presuponiendo que la Literatura pertenece al
área
de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, o a
Literatura Española? ¿Y
"lingüística"?
¿Seremos lingüistas los profesores de los
departamentos de
Filología Inglesa? ¿O, según dependan
los juegos
de fuerzas locales, serán lingüistas
sólo los del
departamento de Lingüística? Cosa que parece
previsible si
en un momento dado les faltan alumnos. Y Ética...
un grupo
de nuestro departamento tiene un proyecto de investigación
sobre
"Ética de la ficción", por si hace falta
ética.
Aquí ya entra en juego la Realpolitik a nivel de facultad.
Estas
enseñanzas no van distribuidas por áreas de
conocimiento
según una directriz ministerial, como sucedía en
las
reformas de titulaciones y planes de estudios de los 90. El
catálogo de áreas, que sigue existiendo, queda un
tanto
más arrinconado o entelequizado. Esto es la
descentralización para que ustedes se las compongan a nivel
local, un poco como quien dice ¿no querían
autonomía universitaria? Hale, pues ustedes se lo resuelvan,
a
ver quién se lleva el gato al agua.
Una de las ideas que parecen insinuarse detrás de esta
desaparición de facto de las áreas de
conocimiento como criterio de adscripción,
es dar más flexibilidad a las plantillas: que las
universidades
puedan trasladar con más facilidad docentes de unas tareas a
otras, mirando menos su adscripción a un departamento o a
una
área de conocimiento. O sea, en suma, procurar ahorrar
gastos en
la Universidad, que dejada a sus propios criterios seguiría
creciendo como un hongo monstruoso. De este modo se les da
más
fuerza a unos para que actúen sobre otros o ejerzan su mayor
influencia a la hora de justificar el uso de recursos humanos y
económicos. Las alianzas de intereses, grupos y feudos...
serán ahora factores más influyentes que nunca.
Así que ahora a ver a dónde me trasladan a
mí...
Porque ya preveo que por una razón u otra, si se deja al
juego
de las fuerzas locales, lo que yo haga en el futuro no van a
ser
Estudios Ingleses, ni lingüistica, ni literatura, por mucho
que hasta ahora haya venido siendo
Filología Inglesa.
Detienen a un sospechoso de terrorismo, de
financiación y
reclutamiento para estos que ponen bombas por allí... bueno,
pues la policía llevará sus
investigaciónes y
supongo que ya sabrán. No me refiero a la
detención en
sí.
Me refiero a los titulares con que ha corrido la noticia, que he visto
repetir insensatamente en los telediarios y periódicos,
anunciando en tono sensacionalista que el detenido era "terrorista,
imán y carnicero"—No, no así, sino con
más
arte, sugiriendo, junto con la foto, que esas tres cosas son en
realidad la misma. Que un imán ya debería ser
sospechoso
de ser un terrorista. Y que ser carnicero es, por supuesto, un
agravante.
El carnicero, con sus carnicerías... y el mandil salpicado
de sangre.
Cuánto zoquete en las redacciones, y cuanto
xenófobo inconsciente.
Creía que no iba a tener que decir nada del
asunto del
macarra que le pateaba la cabeza a una chica en el tren. Lo normal todo
el mundo (decente) sabe lo que hubiera sido: que la policía
lo
hubiera detenido, siguiendo las pistas del vídeo, y el juez
lo
hubiese enviado a la cárcel. Y punto. La página
de
sucesos, para quien se la quiera leer. Pero no. Resulta que ahora hay
alarma social. Que no la causa un macarra de mala muerte, claro: la
causan los absurdos legales y las canalladas de los jueces. A
mí
es el juez el que me alarma, y no el Seryi este loscojones. Primero,
anteayer, que el fiscal no aparece, y el juez dice que bah, total no
hay motivo de cárcel, que lo deje estar. Luego, con la
alarma
social, ya todo teatralizado, con focos ante la nación, y
para
que sirva de caso modélico, el fiscal retoma el caso (pide
cárcel), lo retoma el juez, y resuelve que no, mira, que
resulta
que acerté a la primera. Que el macarra no causó
lesiones
graves (de intenciones aquí no se habla) y que no
está
demostrado que pueda volver a las andadas. Que a esta chica no le pasa
nada. Así que a la calle, que no se acerque a ella, y punto.
Esperando el juicio, que le caerán dentro de dos
años
seis meses de cárcel virtual (porque ni la
pisará).
Mensaje lanzado con señales luminosas a todo macarra
viviente:
que adelante, que se puede. Que al juez no le parece muy
mal—sólo de boquilla.
Este sinvergüenza—este canalla de juez,
¿qué
opinaría si a él le pateasen la cabeza en un
tren,
así por las buenas? ¿Se le arreglarían
las ideas?
Creo que ni así. Elementos como éste —y
los hay a
patadas, a patadas en la cabeza— son los que hacen que la
justicia en este país sea lo que es. Para empezar,
redactando
las leyes que han redactado: siempre atentos a los derechos de los
criminales, y sólo si no queda más remedio a los
de las
víctimas que pasaban por allí. El gobierno, con
su
política hacia los terroristas, lidera la comitiva: y en
este
país de borregos todos van siguiendo al que tienen por
encima
dando indicaciones con la ceja; así nos va.
Mención aparte merece el acobardado argentino, el testigo
que
tiene el morro de declarar que sí auxilió a la
chica,
pero que no le dio mucha importancia al asunto, "porque esto ocurre a
veces en el tren". Hombre, y también te asesinan a veces,
total
cuestión de nada, seamos tolerantes. Este seguro que
está
en mejor sintonía con el juez.
También hay quienes dicen que bah, casos como este, a
patadas,
sólo que no los captan las cámaras. Que no hay
que
sacarlo de quicio, total si no hubiese cámara nos
habría
dado igual.
Ah, pero es que la cámara hace una diferencia. El observador
cambia el fenómeno observado. Pasa a ser responsabilidad
directa
nuestra, porque ahora somos también testigos. Como el
argentino.
Y muchos prefieren seguir sentados, como el argentino. Y, segundo, la
cámara proporciona una prueba directa al juez que ya la
querría en otros casos. Aunque para jueces como este, me
temo
que nunca habrá prueba suficiente.
Total, que alarma social. Hay que joderse y tocar la campana. No por
los macarras y matones, no: estos van de oficio en la existencia, son
en teoría extraños a la sociedad. Alarma, por los
funcionarios que dejan hacer al matón, para mayor comodidad
propia, por no significarse. Así que a alarmarse toca, y a
comentar la infamia de este caso —y de tantos otros de los de
sin
cámara— para que no se siga pudriendo el sistema,
y para
que las leyes y derechos no se vayan convirtiendo en imaginaciones.
Para que no sea la patada lo que va a misa, y siente derecho, y luego
ya veremos si se atreve alguien a denunciar. Cada uno que dé
la
alarma como pueda, de que esto es intolerable. En los blogs y redes
sociales, o en familia o donde sea. Que la gentuza la tenemos sentada
en la sala de vistas... frente al banquillo y con toga.
Hay quien dice que lee mi blog por enterarse de lo que se
cuece
en mi departamento. En ese caso, le aconsejaría que fuese a
fuente mejor informada: el Diario Diario del Director,
quizá, o
el Correo de los Catedráticos. O algún
Boletín de la Becaria, o Pasquín de
Paseos por el Pasillo que se publique de boca de druida a
oído
de druida. Lo que es yo, con poca gente hablo en el pasillo, y me
entero de las cosas normalmente por el correo institucional.
Información privilegiada, cero: gajes de estar en la
oposición... aunque creo que no soy el único
desinformado, y que el personal anda en general silencioso y cada cual
resignado a su nivel de información.
Pues hoy nos habían anunciado por e-mail que
había un
concurso de acceso para una plaza en nuestro centro y departamento: un
anuncio así neutro, que no te dice "de quién es
la
oposición"—supongo que se seguirá
utilizando la
vieja terminología que pervive mientras van pasando los
efímeros Reales Decretos que regulan el acceso a los cuerpos
de
funcionarios universitarios. Así que me he acercado a ver
"de
quién era la oposición", y era de una colega
recientemente habilitada, la Dra. Silvia Martínez
Falquina—que lo ha hecho a plena satisfacción del
tribunal, y es por tanto felicitada también desde
aquí en
el momento de un right
of passage tan importante en la carrera
académica.
Es muy de agradecer que nuestro departamento nos comunique
dónde
y a qué hora tienen lugar estas pruebas (aunque no nos digan
quién es "el interesado" ni la lista completa de
concursantes).
La Universidad envía anuncios a todo el profesorado,
sí,
bastante crípticos, tipo así: "Decimoctava
resolución en la que se publica la relación de
aspirantes
a las dotaciones por orden de prelación del concurso
público para la contratación de profesores
asociados.
Curso 2007/2008. Plazas nº150, 210, 211, 212, 220, 221, 235,
236,
259 y 277"—y si te dedicas a abrir todos los
pdfs que te
llegan por esta vía varias veces por día, pues no
harías
otra cosa. El exceso de información no es informativo, y es
por
tanto imprescindible que para mejor información estas cosas
se
comuniquen de modo más claro al departamento o centro en
cuestión al que se refiere la plaza — aprovecho
para
recordar que nuestro departamento está desperdigado por
dieciocho centros distintos. Bien, pues el departamento no tiene
ninguna obligación de informar de esta manera—y
esa falta
de obligación la venía ejerciendo hasta ahora de
manera
ostentórea, a veces recordando a los que
solicitábamos
este tipo de información que no era obligación
suya
hacerlo, que en todo caso si se llegaba a hacer sería por
cortesía.... No se hacía, como digo, y en la
oposición de cátedras a la que me
presenté, el
director se sulfuró porque yo, uno de los opositores,
envié un correo a los profesores del departamento indicando
dónde tenía lugar la prueba de
cátedra—la
primera que había en quince años, cosa
irrelevante,
vamos. A juicio del director, por entonces el Dr. Collado, con pinchar
el anuncio en la puerta de la sala en la que se hacía la
prueba,
era más que suficiente—y vamos, supongo que
esperaría que todo el profesorado se pasease cada
día por
todas las salas de todos los centros a ver si había pinchado
algún anuncio de algún concurso
"público". (Luego hubo
mangoneo en la oposición, cómo no).
Bien, pues hoy puedo decir que sí se nos ha
avisado—primera o segunda vez, si no me fallan los
cálculos. Me he pasado por la prueba, y he apreciado
rápidamente que la Dra. Martínez Falquina era la
única concursante. Y que en el tribunal estaban cinco
miembros
del equipo de investigación al que pertenece, o sea que era
de
prever que todo fuese sin novedad en el frente. Dicho sea no como
crítica a la Dra. Martínez Falquina, en absoluto
(pues no
es ella quien designa los tribunales) sino como descripción
objetiva de las circunstancias—un equipo que coloca a uno de
sus
miembros, o una profesora que lleva a buen puerto una carrera tras de
muchos esfuerzos y trabajo, elíjase la
descripción que se
prefiera, pues las dos son seguramente ciertas. Mucho se ha ensalzado
la labor de equipo por parte del tribunal—y bueno es que se
trabaje en equipo, aunque no tan bueno cuando es para el
apoyo mutuo de los miembros del equipo en contra de los derechos de
otras personas, como hace con frecuencia el equipo dirigido
por la Dra. Onega—y no es el único en hacerlo,
tampoco digo eso.
Bueno, un momento un tanto chusquillo ha habido cuando
describía
la candidata su
proyecto de investigación al tribunal "en tercera persona",
como
si
estuviese hablando de una colaboración con investigadores de
Sinsinnati, siendo que la directora del proyecto del que hablaba, y
cuatro miembros del equipo, estaban en la
mesa del tribunal... pero el opositor tiene que pasar por estos trances
de circunstancias un tanto artificiosas, cuando no hay
oposición
real (me
refiero a otros concursantes) y en un concurso que por tanto tiene un
cierto aire de celebrarse por cubrir el expediente.
El problema con estos trabajos en equipo sintonizado es que te puede
quedar la duda de si te colocas o te colocan. O sea, de si tus
méritos son tuyos, o si te están comprando
futuros
apoyos, o pagándote los pasados. Este comentario lo he
oído directamente de boca de personas que aun reconociendo
actuaciones erróneas o injustas de alguien, me
decían:
"Pero yo no me puedo oponer. Es que le debo la plaza..." Vaya, baja
autoestima, y poco sentido crítico. Y mucha fidelidad al
equipo,
eso sí—y al líder sobre todo.
Por si llegase esto a oídos de la Dra. Martínez
Falquina
y se enfadase conmigo por aparecer en la gacetilla— (pues
conflictos con ella no tengo ninguno, sino que más bien le
deseo
mucha suerte—aparte de las actuaciones en bloque de su
equipo)...
—Una cosa diré sobre la oposición de
hoy, dicho sea
"desde la oposición" (O sea, que considero mi
versión
aún más independiente que la del tribunal en este
caso,
por menos interesada): su actuación ha estado realmente
bien; la
exposición que ha hecho ha sido excelente en soltura y
organización, ha exhibido un currículum
más que
suficiente para obtener la plaza, ha tenido experiencia docente tanto
en EE.UU. como en Inglaterra, cosa que otros no tenemos, ha expuesto de
modo convincente su actividad como profesora, y se ha
expresado en
un perfecto inglés: un ejercicio redondo, en suma. Con lo
cual
tampoco quiero decir que debido a los méritos propios pueda
prescindir de un grupo de ayuda mutua: en Realpolitik, eso
no se lo aconsejaría a nadie.
Porque los resultados de las oposiciones en la universidad no dependen
siempre del currículum ni de lo bien que se haga el
ejercicio, sino, sobre todo y en primer lugar, de cómo sople
el
viento y cómo se ubiquen las personas en la
dinámica de
grupo. Esta vez soplaba a favor—no como en mi
oposición.
En la segunda (la de cátedras), porque en la primera, la de
titular, también soplaba a favor. También es
cierto que
en mi oposición de titular me presenté solo, y en
la de
cátedra no obtenida había varios concursantes,
ninguno de
los cuales sentó cátedra:
Usted mejor ni se presente. O este otro usted— no tiene una
monografía del perfil. Que usted sí la tiene...
vaya...
bueno, pero no me gusta su línea de trabajo, para
mí eso
no cuenta. Además no ha presentado usted proyecto de
investigación —ah, ¿que sí
lo ha presentado?
Da igual, pongo que no.
Y aquí seguimos... de eterno opositor,
y con el
asunto en los juzgados.
En el concurso de hoy, en cambio, todo buen feeling, jolgorio y
desenfado, todo visiones positivas y palmaditas mutuas en la espalda,
como ha de ser en los grupos bien avenidos. Así que he
considerado que si me iba antes del final no me perdía gran
cosa. "A concursos de acceso como este, me apunto a cien si hace
falta", decía una de los miembros del tribunal. Toma, y yo.
Sobre todo como opositor. Pero no siempre vienen así.
Me parece una
valoración
muy desafortunada, hablando de víctimas de ejecuciones
sumarias.
¿Supongo que no aprobará esas ejecuciones el Dr.
Casanova? En ese caso, no entiendo cómo se fija
únicamente en otras cosas que hace la Iglesia, cuando se
está hablando de gente asesinada, mayormente.
¿Porque no
querrá sugerir que estos "mártires" eran en
realidad los
asesinos? Igual alguno sí lo fue. Pero lo que se conmemora
aquí, entiendo, son las muertes injustas y las persecuciones
fanáticas. Que las hubo por todos lados. ¿Le
parecería lógico al Dr. Casanova, como
reacción a
la película de "Las 13 Rosas", por ejemplo, decir que es una
burda falsificación de la historia y un intento de ocultar
los
juicios sumarios y los fusilamientos del bando republicano? Supongo que
eso le parecería tendencioso. Si la Iglesia ha sido
cómplice de matanzas, también lo ha sido el PCE.
O el
PSOE. Tampoco han pedido perdón, que yo sepa. Hay por
aquí ciertos empates: incluyendo el interés en
ennegrecer
al rival político y blanquear al aliado.
Sirva de comentario sobre la memoria histórica selectiva, y
la
confusión interesada entre víctimas de la
barbarie
desatada, y matones de esos que salen de debajo de las piedras en
cuanto ven la ocasión. Dejen a la Iglesia que homenajee a
sus
víctimas, como se acuerda cada grupo de intereses de las
suyas.
Aunque parezca más cristiano (o más decente, sin
más) acordarse de todos los que fueron asesinados brutal y
cobardemente, o injustamente maltratados, y no sólo de los
de
nuestra cuerda. ¿Obvio? Parece que no tanto.
He estado en la presentación de RefWorks, un
sistema de
gestión de datos bibliográficos que ha comprado
la
Universidad. Bueno, ha comprado el acceso para el personal, porque es
un sistema en red, http://www.refworks.com
Con muchas ventajas: compatibilidad, facilidad para importar datos de
varias maneras, producción de bibliografías en
distintos
formatos, posibilidad de trabajo colaborativo a distancia,
actualizaciones permanentes... en fin, que para quien maneje
muchísimas referencias, le resultará
útil.
Supongo que para creadores de bases de datos (entre los que me
encuentro) es lo que hace falta: un sistema normalizado, difundido,
atento a múltiples sistemas de referenciación...
pero
para el investigador de a pie, sobre todo en humanidades, se me hace un
poco como el ProCite y
otros que había visto antes, una especie de invento del
Profesor
Franz de Copenhague, máquina complejísima para
resolver
un problema que se resuelve mejor por la vía
rápida:
poniendo las referencias tú mismo. Pero está
claro que
hay gente que usa estas cosas, así que su público
tendrán.
En realidad quería ver si habían inventado alguna
manera
de transformar archivos de Word, o de PDF, que tengo
muchísimos. Pero claro, eso no es posible más que
a base
de cerebro: al cerebro electrónico no le da. Como no hayas
etiquetado previamente el documento, lo cual sí que es matar
moscas a cañonazos, para auténticos mataos
vocacionales. Aunque eso sí que lo hace RefWorks,
mira, una vez están los datos dentro: producir documentos en
varios formatos, incluido Word, ya
etiquetados invisiblemente para cada campo de la entrada
bibliográfica (o de la nota a pie de página).
Pero a mí me llega tarde este RefWorks que me entero de que
existe en 2007... cuando llevo veinte años introduciendo
referencias sin etiquetar, decenas de miles de ellas, para mi Monstruosa
Bibliografía. Tampoco
me serviría de mucho haber usado mi propio sistema de
fichero,
porque igual tendría que importar los datos manualmente. Mi
hermano Gerardo y otros bien intencionados me llevan años
diciendo que cómo se me ocurre hacer
bibliografías en
formato Word.... y sí, ya lo sé. Pero para
mí lo
que pierdo me compensa el trabajo que me supondría volver a
introducir los datos—unos 200 megas de texto, o sea, unos 50
volúmenes en imprenta—en una base de datos. Y,
sobre todo,
dado que hay cientos de listados, me evito tener que tener cientos de
campos distintos en el fichero para ofrecer las clasificaciones por
temas que he introducido.
Así que no me paso a RefWorks de momento, me temo. Que sigan
investigando, y encuentren la manera de importar archivos de Word sin
etiquetar y PDFs, y entonces me animaré... a dejar la
elaboración de bibliografías, pues
será una labor
todavía más inútil y
mecánica de lo que es
hoy.
Tendencioso y solapado documento, el elaborado por el
Gobierno
para enviarlo como informe de seguimiento al programa de lenguas
minoritarias de la Unión Europea (el segundo enviado, este
año). Es, sin más, un informe elaborado con los
criterios
y prioridades de los nacionalistas que hacen un instrumento
político y de medre organizado de la supuesta "lengua
propia" de
varias comunidades autónomas (como si el español
no fuese
también su lengua propia, tanto real como legalmente).
El informe comienza sugiriendo que todos
los hablantes de estas comunidades son hablantes de lenguas
minoritarias. Eso de preliminares. Luego sí que entra en
detalles más
exactos, y presenta muchas estadísticas, pero un dato no
aparece
nunca en ellas: el porcentaje de hablantes de esas comunidades que
entienden y hablan (o no entienden y no hablan) español.
Porque
sería un incómodo 99% frente a un
mísero 1%. El
plan seguido es organizado y simple: presentar al español
como
una lengua que no es propia de esas comunidades, ni una lengua
común hablada por todos los ciudadanos. Presentar un
conflicto
de comunidades de hablantes donde lo que hay es un conflicto de
proyectos políticos.
Luego, está este informe muy pendiente del aranés
y del
bable, y el aragonés y otras lenguas más o menos
imaginarias o voluntaristas o que crecen a golpe de
subvención:
todo lo que sean lenguas "identitarias" de supuestos territorios o
naciones dentro de la nación. Pero se despacha en cuatro
líneas con las lenguas no distribuidas
territorialmente—con una alusión al
romaní. Me temo
que se olvida del árabe, y del inglés, y del
francés, y del alemán, y del
portugués, y del
búlgaro, y del rumano, y
el chino, y de otras lenguas muy habladas en España
(frecuentemente con hablantes con problemas de comunicación)
pero que no
responden a la miopía selectiva o proyectos
políticos de
quienes han inspirado el informe. Yo soy aragonés pero
jamás he oído a un hablante de
aragonés. En
más de cuarenta años. En
cambio, he oído a muchos hablantes de chino en
Aragón, y
los oigo cada
día. También a muchos africanos negros con
problemas de
comprensión de
la lengua franca—aragoneses, cero. Catalanes creo que tampoco
hay
muchos. Está claro que el idioma sólo es
cuestión
cuando interesa que lo sea, por otros motivos muy poco relacionados con
los problemas que tenga la gente para hacerse entender.
En el informe se ofrecen igualmente datos abundantes de los planes
oficiales de apoyo a las lenguas """"""propias""""""(nunca
se usarán aquí bastantes
comillas)—subvenciones, oficinas de quejas para mantenerlas
vivas
y con respiración asistida (como si fuesen personas, vamos).
En
ningún caso se alude a la imposibilidad de escolarizar a los
niños en Cataluña en la lengua hablada por la
inmensa
mayoría de la población. O a la
marginación del
español en documentos como el Estatut de Catalunya. En
ningún punto se
hace alusión a los programas de desactivación
administrativa del
español y de promoción del monolingüismo
"propio"
por parte de los
nacionalismos regionales. (Eso por parte de políticos que a
veces hablan un gallego o un vasco postizo e institucional, o ni lo
hablan en absoluto).
En fin, un
informe hecho a la medida del los extraños planes de este
gobierno (y del anterior, y del anterior) para ignorar y sabotear en lo
posible la existencia de una lengua que es española,
y no "castellana", porque se habla en
toda España,para
empezar, y no en Castilla. Más alarmante parecen las
actitudes de unos, y planes de otros, para acompañar este
sabotaje lingüístico con un sabotaje
político. La
lengua como cuña que permita, planificadamente, fragmentar y
desarticular la
nación (o las naciones, que ya ni se sabe), en lugar de
unirla e
integrarla. Aviados vamos como realmente surtan
efecto estas políticas, y vayamos en la dirección
hacia
la que tiran estos políticos. En Yugoslavia ya lo hicieron,
mira, llevándose a la población como borregos,
poniéndoles en la nariz la anilla de la lengua y de la
nación, y arrastrando de allí, tras de los
intereses de
ellos. Y no fue ninguna broma lo que sucedió. Claro que
aquí nos seguimos riendo por adelantado, de momento.
(Ps: Una más
para la colección, de reír o llorar, de pena: "Morir
por el idioma",
de Crónicas Bárbaras).
Ya se anuncia el siguiente congreso organizado por nuestro departamento:
Call for
Papers:
Genre, Ideology and Culture in
the Cinema
XIII
SERCIA Conference X Jornadas de
Literatura y Cine en Lengua Inglesa XIII Culture and
Power Conference
Conference
organisers:
Celestino Deleyto cdeleyto@unizar.es, Chantal Cornut-Gentille D'Arcy
cornut@unizar.es, María del Mar Azcona maazcona@unizar.es
The
Department of English
Philology of the University of Zaragoza, SERCIA and the Iberian
Association of Cultural Studies (IBACS) announce their call for paper
and panel proposals for the XIII SERCIA Conference, the X Jornadas de
Literatura y Cine en Lengua Inglesa and the XIII Culture and Power
Conference, 'Genre, Ideology and Culture in the Cinema', September
18-20 2008, at the Palacio de Congresos de Jaca.
Deadline for
proposals: 31 March, 2007.
[Debe querer decir "2008" - si no, es que la deadline está
dead and buried*]
Más información se irá colgando enhttp://ccs.filmculture.net
Me pregunto si darán tres certificados de asistencia, ya que
son tres congresos en uno...
Y lo que no recuerdo es si este congreso se ha decidido organizarlo en
algún consejo de departamento, o en una reunión
de
pasillo de los interesados. Convendría que fuese lo primero,
ya
que allí va dinero de la institución, pero no me
llega la
memoria para determinarlo. ¿A alguien le suena que se haya
discutido esto en alguna reunión con orden del
día,
propuestas, etc.? Me temo que no. Estoy que trino con estas maneras de
hacer las cosas que tienen nuestros catedráticos.
¿Les
parecería aceptable que yo convocase por mi cuenta estas
jornadas, y me hiciese con la subvención, sin preguntar a
nadie?
Pues así anda el embudo utilizado.
Mientras tanto tenemos, del 14 al 17 de noviembre, unas jornadas
más inmediatas (y a las que sí he dado mi
bendición) sobre Linguistics
and Persuasive Communication.
* PS: Sí,
fecha límite de propuesta de ponencias, 31 de marzo de 2008.
Me quedé intrigado el otro día con
el tema del
nombre de Carod-Rovira, a cuenta de su aparición en el
programa
de televisión. Había oído repetidas
veces que se
llamaba Pérez y se cambió el nombre, o
suprimió
ese apellido. Bueno, pues me he dedicado un rato a mirar por la red y
el tema no está fácil de determinar. No se
aportan en
ningún sitio documentos fiables. Así que queda
sólo la probabilidad: cotejar fuentes, leerse la
página
de debate de la Wikipedia, husmear el tono de quienes intervienen
defendiendo una y otra...
Y en suma, mi diagnóstico (siempre provisional, claro,
mientras
no aparezcan mejores documentos que lo puedan contradecir): que
Carod-Rovira se llama en efecto Carod-Rovira: que nació como
Carod Rovira y escribe sus apellidos así con
guión (pues
nunca utiliza un segundo apellido) o se lo ha cambiado en el registro
añadiendo el guión. Se podría poner la
mano en el
fuego que nació "José Luis" y no "Josep
Lluís",
porque en tiempos de Franco no estaba bien visto, y menos entre
guardias civiles, poner nombres en catalán a los
hijos—pero a buen seguro que catalanizó bien
oficialmente
su nombre hace muchos años. (También
habrá quien
le critique lo de ponerse un guión... ¡ahora que
nos
recomienda la Universidad que
nos lo pongamos todos!).
Los foros que defienden que se llama "Pérez" o
"Vélez"
son de desinformados que remiten a otros desinformados, sin citar
fuentes fiables, o de anónimos claramente
malévolos,
tendenciosos y enrabiados contra Carod-Rovira. En sitios como la Cope y
Libertad Digital, donde a veces se ha proclamado a voz en grito que se
llama Pérez, no aparece ninguna defensa ni
justificación
de esta aserción: todo indica que es un bulo propagado por
sus
adversarios políticos. Los que con su nombre y firma lo
llaman
"Pérez" allí son raros, y se puede sospechar que
en
más de un sitio lo habrán enmendado.
Yo, observado el tono y declaraciones de Carod-Rovira, y
oído el
bulo, daba por hecho que
era cierto: ahora más bien creo que no. El personaje en
principio invita a creer esta historia, ¡y parece claro que
de
haberse llamado Pérez se
hubiera cambiado el apellido! Por eso el bulo transmite una cierta
verdad poética, y de ahí su éxito,
pero no
conviene confundir esa dimensión con los hechos
demostrables. Si es que existen estos en Internet, donde la realidad
está ligeramente más irrealizada.
Al parecer, si Carod-Rovira exhibía en la tele su tarjeta
sanitaria y no su
DNI, no es porque en éste vaya a figurar otra cosa u otro
nombre, sino
por alergia a un documento policial y español... la tarjeta
hará las veces, pues, de DNI catalán. A
múltiples
efectos, aunque no a todos, Cataluña es una
nación (otra nación) para
muchos catalanes y en muchos contextos. Estas cosas no funcionan en
binario.
Por otra parte: estoy de acuerdo con Carod-Rovira en que cada cual
puede llamarse como quiera, y puede sentirse lo que quiera. Otra cosa
es lo que digan los documentos oficiales (como el DNI que dice
que Carod-Rovira es de nacionalidad española, no catalana).
Así que muy bien me pareció la
corrección que le
hizo al que lo llamaba "José Luis". Sobre todo visto que la
pregunta
iba con intención provocadora, y visto que el tema de la
lengua es una
parte especialmente sensible del programa político de
Carod-Rovira.
Otra cosa es por qué es parte tan sensible, y por que hace
tal bandería de la lengua
catalana, como si fuese la única lengua de
Cataluña. Esto ya es decir
que aparte de lo antes dicho creo que estoy de acuerdo con Carod-Rovira
en muy
pocas cosas—su diagnóstico de lo que es y necesita
Cataluña me parece
erróneo, miope, torticero, tendencioso, maximalista e
interesado—aunque
le reconozco su derecho a creer y querer lo que prefiera: y es
más, a
aprovechar el viento
en popa mientras sople (que soplará). Que me guste su estilo
de
hacerlo... eso ya menos veces. A quien sí entiendo y
justifico menos es
a quienes no compartiendo ese proyecto se alían con
él o le dan cancha
o se abstienen de votarle en contra. Viendo a los de Esquerra
Republicana, me entran serias dudas
de si en efecto soy republicano y de izquierdas. Lo que me dejan
clarísimo es que
no soy forofo patriota ni nacionalista-secesionista. Y que cien veces
prefiero la
Cataluña de Boadella que la de Carod-Rovira.
Qué
práctico, un blog. Es una mezcla de videojuego,
máquina de escribir,
teléfono, aparato de música y de cine, bloc de
notas, querido diario,
editorial privada, repartidor de panfletos, puerta del báter
para garabatear,
revista autoeditada, galería de arte, territorio
autónomo, foro de
cotilleo, congreso online permanente, y puerta de la iglesia de
Wittenberg para colgar puntos y
tesis. O cuaderno de borrador, para exhibir al mundo nuestros foul papers.
Hoy
poco pasa por aquí, excepto que por fin he terminado mis
artículos
cósmicos en curso: dos comentarios o notas de lectura, una
sobre La
Galaxia Gutenbergde McLuhan y otra sobre la Breve
Historia del Tiempo
de Hawking. Las dos notas son compactas como la Galaxia; breves como el
Tiempo. Hay quien dice que no se hizo el blog para esto. Pero vaya
usted a saber.
Una película ésta muy buena, no en
vano tuvo el
premio de la crítica en Sundance, pero no sé si
se ha
visto por España. Va de las aventuras de una sofisticada
galerista de arte inglesa de Chicago, Madeleine, mujer de mundo,
cultura y carrera yuppie, cuando choca con el Sur profundo, la gente
del pueblo y la suegra. Es una especie de contraste entre las
raíces (el pasado, el pueblo, la familia con sus taras) y el
libre vuelo del sujeto en la ciudad, donde las relaciones son
más libres y sólo es la profesión lo
que define a
una persona, pero a la vez deja a las personas desenraizadas.
Madeleine está intentando "reclutar" a un artista
sureño
local medio pirado, un maniático que pinta escenas llenas de
la
violencia y obscenidad que lleva acumuladas no sólo
él
sino el país. La yuppie ve ahí sólo
negocio, y no
se detiene a pensar en la experiencia real de la que salen esos
cuadros, totalmente incompatible con lo que se supone son los
planteamientos de ella (liberales, progresistas, etc.). Y es que la
chica a su manera es tan superficial como la placidez del pueblo. Lo
malo es cuando aprovecha para ir a visitar con su marido a los padres
de él, que viven no lejos del pintor. (Si no, no iban...).
Madeleine es educada, tiene buenas intenciones, pero vive ante todo
para su carrera, no para relaciones personales. Conecta fatal con la
familia: bien con el padre, hombre tranquilo e inexpresivo, pero
resulta intrusa y falsa para la suegra, que es una imponente cateta
hostil, al frente de una familia disfuncional. Inteligencia emocional
cero (todos)—aunque las emociones las expresa abundantemente
su
co-nuera, Ashley, embarazada de nueve meses, sesos de chorlito
encantadora y superficial, que la admira y cree hacerse amiga del alma
con ella. Madeleine le sigue la corriente con elegancia, pero en
realidad le importa Ashley tres pepinos. Peor va la cosa con su
cuñado, que vive disfuncionalmente en casa, incomunicado con
Ashley y con los padres, un mastuerzo que sólo se vuelve
humano
con sus compañeros de trabajo. Este se piensa que Madeleine
está intentando ligárselo, nada menos, tan romos
tiene
los sensores—eso debido en parte a una relación de
envidia, celos y hostilidad con su hermano. Madeleine va descubriendo
con sorpresa el background
de
su marido—algo que al parecer tampoco le había
despertado
ninguna curiosidad antes. Tampoco tiene planes para el futuro:
está sólo en una confluent
relationship
de las teorizadas por Giddens, pero viaja ligera de equipaje y no
piensa tener hijos... Aunque la película nos coloca cerca
del
punto de vista de ella (cercana a los intelectuales que han hecho la
película) es también sarcástica y
autocrítica en ese sentido. Ahora bien: mejor el mundillo
falso
de intelectuales galeristas que esta comunidad asfixiante de
sureños medio tarados—la película es
casi
guerracivilista en el retrato que hace del sur profundo, las
limitaciones de horizontes de esos vecinos poco atractivos y reuniones
comunitarias de amas de casa... bueno, es lo que hay, ¿no?
Otro detalle, así a lo tonto, para contrastar la
terrorífica
"autenticidad" de estos sureños con la falsedad
subterránea de la
yuppie Madeleine: el pintor local iba a firmar con una
galería de Nueva
York por puro machismo, aunque ella no parece darse cuenta de
eso—hasta
que cae en la cuenta de que el galerista era judío, y es que
este
supuesto genio subnormal es más antisemita que machista.
Así que firma
con ella—que le ha dicho que el otro es judío como
quien no quiere la
cosa, y se da cuenta de que está usando un prejuicio
cuasi-nazi de él
para hacer negocio, pero bueno, un contrato es un contrato...
Cuando Madeleine se pone ojiplática es cuando ve a
su
marido reclutado, con brazo en los hombros, por el cura del pueblo,
cristiano musculoso en una comunidad de cristianos musculosos, y se ve
obligado a demostrar que sigue siendo el mismo que se fue, entonando un
himno de agradecimiento a Jesús y a capella. Bueno, hasta
entonces no se da cuenta la British de que hay mundos dentro de mundos,
o de que se ha casado con un marciano, o de que la marciana es ella.
"Pobre", parece decirle al acariciarlo compasivamente en el coche
mientras se alejan y dejan atrás lo que fue la realidad de
él.... En el pueblo está abducido, y se
entiende
que tuvo que escapar de allí por la presión
ambiental.
Está genialmente retratada la especificidad americana y
sureña-blanca de esta presión.
Mientras, la pobre Ashley, casada con un mendrugo medio subnormal, ha
dado a luz un niño muerto (Junebug
iba a ser el mote que le tenían ya preparado al
bebé, que
iba a cambiar su vida, creía ella...). Y Madeleine, por
razones
profesionales, ni siquiera va a ver a su amiga del alma al hospital,
aunque eso sí, le pide a la suegra que le de recuerdos. "Ya,
ya", le dice ella mientras aspira el cigarrillo y la mira
fijamente. Y el marido se vuelve a la ciudad con un garrotazo
en
la frente que le da su hermano, reviviendo las viejas rivalidades, y a
modo de maldición cainita. Ay el pueblo, donde
está
el pasado enrocado haciendo tiempo. Película tremebunda,
pues,
sobre las reuniones familiares, el peso del pasado, y las facturas que
pasa el rehacerse dejándolo atrás; una especie de
Almodóvar a la americana, pero con la mala baba
más
subterránea, e interpretaciones excelentes.
Junebug.
Dir. Phil
Morrison. Written by Angus MacLachlan. Cast: Amy Adams, Embeth Davidtz,
Ben McKenzie, Alessandro Nivola, Frank Hoyt Taylor, Celia Weston, Scott
Wilson. Photog. Peter Donahue. Music by Yo La Tengo. Prod. des. David
Doernberg. Ed. Joe Klotz. Exec prod. Mark P. Clein, Ethan D. Leder,
Daniel Rappaport, Dany Wolf. Prod. Mindy Goldberg, Mike S. Ryan. USA:
Epoch Films, 2005. DVD. London: Eureka, 2006.
Nuestro gobierno de sinvergüenzas ha optado por poner el dedo
directamente en la balanza de la justicia, "para no hacerle perder el
equilibrio" se supone. Por primera vez desde la creación de
esta
institución, ha recusado a dos miembros del Tribunal
Constitucional—no para asegurar la independencia del
tribunal,
como ha salido a decir la siniestra vicepresidenta, sino para lo
contrario, para asegurar su dependencia.
Cosa
bien distinta, vamos—como que es todo lo contrario. Pero este
gobierno, y muy particularmente esta vicepresidenta, tienen la
costumbre de mentir como bellacos (no es comparación) y de
negar
la evidencia ante las cámaras con un rostro de
hormigón
armado. "Para asegurar la independencia" dice la vice, "y no hay
ninguna otra razón y es una cosa tan normal". "Y no hay dedo
en
la balanza" es capaz de decir ante la cámara, mientras
levanta
la balanza y aprieta para abajo. Igual que dijo el
año
pasado que el Gobierno no mantenía ningún tipo de
contactos con la ETA, y miró alrededor con esa sonrisilla de
labios apretados, como quien dice "¿Ven? Se puede decir. Lo
digo, y todos sabemos que es mentira, y no me pasa nada. Nada
tiene consecuencias. La verdad la manipulo YO—así
está de podrida, y así va a seguir mientras de
mí
dependa."
Y mientras, el presidente de la Asociación de
Víctimas
del Terrorismo, procesado, por llamar traidores y mentirosos a esta
panda por negociar a escondidas con el mismo criminal que hizo matar a
su familia. Que no quede duda de hasta qué nivel
están
dispuestos a bajar.
Esta vez esperan, claro, que el tecnicismo de la operación
la
haga pasar desaparecida para el vulgo, y que no les pase factura en las
urnas: igualito que un mago de tercera que ni se molesta en remangarse
y se saca los pañuelos de colores de la manga, total el
público es idiota. El dedo se les ve, claro. Ahora falta ver
si
el público en efecto traga, y si el "alto tribunal" en
efecto se
deja manipular de esta manera. Ya verán como sí.
Llegan
ya muy maleados a esas vertiginosas alturas, vamos, que para juez de
barrio sirve cualquiera, pero para sortear obstáculos hasta
el
Constitucional, tienen que ser más maleables y flexibles que
Elastigirl. Ahora les toca decir que el Estatut de Cataluña
no
atenta contra la constitución, y que la ley de matrimonios
homosexuales tampoco. Como usted mande, jefe—que para eso
tenemos
criterio e ilustre posición.
Con semejante pandilla al timón del Ejecutivo y del
Judicial/Legislativo... vamos apañados. Estamos al nivel de
tener citar a Ricardo Tercero de Shakespeare, cuando toda la corte
calla ante las obvias artimañas del tirano para saltarse la
ley,
quitar de enmedio a sus opositores, y salirse con la suya:
"¿Quién es tan torpe que no ve este truco
evidente?
¿Pero quién tan atrevido que no diga que no ve
nada?"
Who is so gross that
cannot see this palpable device?
Yet who so bold but says he sees it not?
Bad is the world, and all will come to naught
When such ill dealing must be seen in thought.
PS: Nota de prensa del Foro Ermua:
EL FORO ERMUA APOYA A
JOSÉ
ALCARAZ ANTE SU IMPUTACIÓN EN LA AUDIENCIA NACIONAL Y SE
ADHIERE
A LA CONCENTRACIÓN DE LA AVT DEL 24 DE NOVIEMBRE
·
Considera la imputación de José Alcaraz un ataque
a la
libertad de expresión y le ofrece proceder a autoinculparse
en
el proceso.
·
Hace suyas las palabras del Sr. Alcaraz: son numerosos los datos que
avalan que Zapatero pactó con ETA su declaración
institucional en el Congreso para iniciar el diálogo con
ETA; la
negociación política con ETA supone legitimar los
cientos
de asesinatos provocados por la barbarie terrorista; el Gobierno ha
sido el valedor del proyecto de ETA expuesto en Anoeta.
·
La legislatura de Zapatero ha sido la de mayor hostigamiento a las
víctimas y a quienes se oponen a sus proyectos de
negociación con ETA y la de mayor docilidad con la banda
terrorista.
·
La concentración convocada por la AVT para el día
24 de
noviembre es totalmente oportuna: éste es el momento de
exigir
al Gobierno que reconozca su error, que deje las ambigüedades
y
demuestre que las medidas parciales contra el entramado ETA –
BATASUNA son algo más que propaganda electoral. Para ello
debe
adoptar medidas concretas como: 1º.- revocar la
resolución
del Congreso que autoriza la negociación con ETA y recuperar
el
Pacto Antiterrorista, 2º.- terminar con la
aplicación
dosificada de la Ley, 3º.- Interesar de la Fiscalía
para
que pida prisión para toda la Mesa Nacional de Batasuna,
4º.- Ilegalizar ANV y el PCTV, 5º.- Adoptar todas las
medidas, incluso legislativas, para sacar a los representantes del
conglomerado terrorista ETA-BATASUNA de las instituciones, donde
están gracias a la actitud del Gobierno de J. L.
Rodríguez Zapatero.
Bilbao, 21 de octubre
de 2007
La querella contra D.
José
Alcaraz por declaraciones en las que criticaba al ejecutivo del Sr.
Zapatero y su negociación con ETA suponen un intento de
amedrentamiento de las personas que discrepan del Gobierno y un grave
ataque a la libertad de expresión, plenamente coherente con
lo
que ha sido esta legislatura. Una legislatura en la que hemos visto
cómo se calificaba de hombre con discurso de paz a Otegi,
mientras se insultaba y acosaba desde todos los ámbitos a
las
víctimas del terrorismo; cómo dirigentes del
conglomerado
ETA – BATASUNA actuaban en nombre de una
organización
terrorista con el beneplácito del Gobierno, de la
Fiscalía y del Juez Garzón, mientras las
víctimas
del terrorismo tienen que sufrir procesos ante los tribunales:
ahí está la querella felizmente archivada contra
Mikel
Buesa y, ahora, la admisión a trámite de la
querella
contra José Alcaraz. Ha sido, en definitiva, la legislatura
de
la docilidad con ETA y el hostigamiento a las víctimas del
terrorismo y quienes nos oponemos a la negociación con ETA.
Las declaraciones del
Sr. Alcaraz
son tan básicas que cualquiera que haya estado informado de
lo
sucedido en la negociación con la banda terrorista
debería compartirlas. Desde luego, el Foro Ermua las
suscribe
punto a punto; es cierto y hay datos más que suficientes
para
considerar acreditado que el Sr. Zapatero pactó con ETA su
declaración en el Congreso; es cierto que al iniciar una
negociación política con ETA legitimó
los
asesinatos de ETA; es cierto que el Gobierno del Sr. Zapatero
asumió el proyecto de ETA expuesto en Anoeta: una
negociación política dividida en dos mesas, la de
ETA y
la de partidos, con la inclusión del partido de los
terroristas.
Por ello, el Foro Ermua ofrece a la AVT y al Sr. Alcaraz en particular
proceder a autoinculparse en el proceso.
Por otra parte, la
Asociación Víctimas del Terrorismo ha convocado
una
concentración en la Plaza de Colón de Madrid para
el 24
de noviembre de 2007 a las 17:00 horas exigiendo la
ilegalización de ANV y del PCTV, la retirada de la
resolución del Congreso que habilitaba al Gobierno a
dialogar
con ETA y la vuelta al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.
El Foro Ermua, como es habitual, apoya a las víctimas del
terrorismo y coincide plenamente con los objetivos de la marcha por lo
que se suma a la movilización.
Pese a las
declaraciones del
Presidente del Gobierno, el Ministro de Justicia ya ha anunciado que se
volverán a dar las condiciones para continuar la
negociación con ETA. Es éste, por tanto, el
momento para
exigir al Gobierno que deje las contradicciones y las
ambigüedades
y demuestre que las medidas parciales adoptadas contra el entramado ETA
– BATASUNA son algo más que meras decisiones
movidas por
intereses electorales y que: 1º) Promueva la
revocación de
la resolución del Congreso que autorizaba el
diálogo con
ETA y que ha traído las funestas consecuencias que
conocemos,
2º) Termine con la aplicación dosificada y
calculada de la
Ley guiada por criterios meramente políticos; 3º)
Interese
de la Fiscalía General del Estado, de acuerdo con lo
dispuesto
en el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, la
prisión
para toda la Mesa Nacional de la organización terrorista
Batasuna por su diaria reiteración en el delito,
4º) Inste
la ilegalización de ANV y el PCTV ante el Tribunal Supremo y
su
suspensión en la vía penal, 5º) Adopte
las medidas
necesarias, incluyendo la iniciativa legislativa, para expulsar a los
representantes de los terroristas de las Instituciones que ocupan
gracias a los desaguisados legales y políticos cometidos por
el
Gobierno de Rodríguez Zapatero.
España no
puede tener sobre
sí la amenaza permanente del reinicio de una
negociación
política con los terroristas en las que se ha
engañado a
la población, se ha incumplido de manera
sistemática la
Ley, se ha puesto en actitud de semitregua al Estado y se han
traspasado todas las líneas rojas que de manera reiterada se
aseguró se respetarían, permitiendo con ello que
ETA
vuelva a recuperar la esperanza y se encuentre en uno de sus momentos
de mayor fortaleza política de los últimos
tiempos. La
movilización ciudadana es fundamental para evitar que, como
todo
parece indicar, se retome la negociación después
de las
elecciones generales si gana el Partido Socialista de
Rodríguez
Zapatero. Por ello, hacemos un llamamiento a la ciudadanía
para
que acuda a la Plaza de Colón a las 17:00 el día
24 de
noviembre de 2007. “POR UN FUTURO EN LIBERTAD. JUNTOS,
DERROTEMOS
A ETA”.
Una
película literaria del estilo heritage
que les
gustará evidentemente a las amantes de las
películas de Jane Austen tipo Emma
u Orgullo y prejuicio,
y que no gustará a los aficionados a Bruce Willis,
qué
les voy a decir, a menos que tengan gustos tan variados como los
míos—cosa que según vengo observando no
suele ser
el caso.
Jane Austen sale aquí embellecida y espontaneizada,
corretona,
apasionada, despeinada y sin bonete; atruena la casa como una rockera
con su espineta, y alimenta a los cerdos que se revuelcan en el barro,
mientras su padre el reverendo practica sexo oral la mañana
del
domingo. Pero no se me espante nadie, que insisto en que es
básicamente lo mismo que las Sentido
y Sensibilidad o
Mansfield Park
que ya hemos venido viendo—sólo que esta vez se
sitúa a la incipiente autora Jane en el papel de sus
heroínas.
La idea básica es que la vida sentimental de Jane Austen no
debería haber sido tan sosa como fue: y de un leve galanteo
durante el té con el abogado Tom Lefroy (que
llegaría a
un importante puesto judicial en Irlanda), se extrae aquí
una
historia apasionada de amor, interés, sacrificio y
renuncia—y sin matrimonio feliz al final, claro, que hasta
ese
punto no se enmienda la historia. Como si fuese el director de la
película, Lefroy, insolente galancillo londinense, viene a
decirle a la autora campesina que lo que necesita una autorcilla
sentimental y rebuscada como ella es un buen meneo. Emocional, digo; lo
demás va en el paquete. Y se lo da, el emocional al menos;
que
sepamos, Jane sigue virgen técnicamente hablando. Porque al
final se debe Tom ("Jones") a su posición como heredero de
la
fortuna de su tío, y renuncian a su amor—aunque no
por vil
interés, según parecía, sino por
actuar con
responsabilidad y que él pueda seguir manteniendo en secreto
a
su familia empobrecida, como venía haciendo tras sus aires
de
pollo del pay-pay.
Mientras, Jane renuncia a otros pretendientes, a un intrigante y al
ricacho Mr. Wisley que la tienta con sus millones, y casi se la lleva
al final... un personaje que se divide con Tom Lefroy el papel de Mr
Darcy, y tras los malentendidos iniciales descubre su
auténtico
carácter y queda como amigo de Jane. La idea como se ve es
reconocer en los personajes las actitudes de los personajes de Austen,
básicamente de Pride
and Prejudice,
especulando cómo se podrían haber originado en
experiencias posibles u observaciones de la autora... aunque claro, el
camino seguido realmente es el inverso, proyectando la
ficción a
la vida, y presentándola como la proyección de
la vida a la ficción (es decir, la
táctica de Shakespeare
in Love).
Más parecida fue la vida de Jane Austen, me temo, a la de la
modosa Mrs. Radcliffe con la que aquí se entrevista en
Londres.
Y que le dice que cuando la experiencia amorosa no sea suficiente, que
se supla con la imaginación. Bueno, es lo que hizo Jane, y
lo
que han hecho los guionistas Kevin Hood y Sarah Williams. Especialmente
bonitas son la puesta en escena y fotografía, como viene
siendo
costumbre en esta cuasi-serie. Los actores, excelentes, empezando por
los Mr Darcys. Me encanta siempre James McAvoy, o Maggie Smith haciendo
el papel que hacía Judi Dench en Pride
and Prejudice:
sólo la vicepresidenta De la Vogue lo clavaría
más. Y la protagonista, aunque demasiado becoming
para Jane, está llamada para este tipo de
película, como
su nombre indica. A ver si se rinde a la evidencia y vemos un Shakespeare desenamorado, con
Anne Hathaway ("like herself") asumiendo el porte de la oscura esposa. Becoming
Jane.
Dir. Julian Jarrold. Written by Kevin Hood and Sarah Williams. Cast:
Anne Hathaway, James McAvoy, Julie Walters, James Cromwell, Maggie
Smith. UK, 2007. Spanish title: La joven Jane Austen.*
http://www.lajovenjaneausten.com
En contra del imperialismo del inglés, un
artículo en inglés, de Philip G. Altbach
(Director of the Center for International Higher Education, Boston
College). "The Imperial Tongue: English as the Dominating Academic
Language." International Higher Education 49 (Fall 2007).
http://www.bc.edu/bc_org/avp/soe/cihe/newsletter/Number49/p2_Altbach.htm
—que defiende la importancia de las redes locales de
conocimiento, problemáticas, intereses y comunicaciones, y
por
tanto de los idiomas científicos nacionales.
—que arguye por la aceptación del
inglés al mismo
nivel que el español para cuestiones administrativas en
centros
de investigación, pues es hoy el primer idioma
científico
internacional, por no decir el único.
Yo, en mis publicaciones con pretensiones internacionales uso el
inglés, y en mis clases también, por una vieja
convención del
departamento de la cual no se ha hablado en los últimos
quince
años, y no sé si seguirá en pie... en
fin, es
bueno para los alumnos oír hablar inglés en la
carrera de
Filología Inglesa, ya que poco lo hablan. Pero evidentemente
se
resiente la soltura de comunicación, tanto por su parte como
por
la mía. En clase, el inglés marca distancia, el
español es desenfadado y extraoficial.
Y el blog... pues aunque de vez en cuando me descuelgo con
algún
artículo en inglés, lo escribo en lo que me pasa
por la
cabeza, mayormente español, o en todo caso Spanglish (otro
idioma a potenciar, con grandes enemigos por todas partes).
El "foro" más internacional en el que participo con
regularidad
es la Narrative List, y allí todo es en inglés,
claro,
lista americana... aunque (más que nada por hacerles
conscientes
de esta circunstancia invisible) a veces les recomiendo un enlace en
español—trabajo perdido, claro. En
español no
conozco comunidad académica interesante y vital en red.
¿Alguien me recomienda una? Desde luego, en torno a este
blog no
acaba de surgir una red de enlaces y conversaciones activa, ni en
español ni en inglés.
Me
refiero al silencio administrativo, el que nos administra nuestro
rincón de la Administración, para así
mojarse lo
menos posible en hacer cumplir las normas, y dejando mejor que las
fuerzas vivas locales encuentren su equilibrio natural. Le escribo a mi
abogada.
Estimada Abogada:
Bueno, por lo que parece
la
contestación esa que nos habían dicho en la
Universidad
que nos darían, primero antes del verano y
después en
septiembre, no llega. Otro
fajo de papeles
que se le pierde al Rector en el fondo del cajón.
Así que
vamos a hacer lo del escrito al Rector pidiendo la ejecución
de
modo formal de sus resoluciones, conforme habíamos hablado,
y
luego (como tampoco habrá respuesta) lo llevaremos a los
juzgados. Recordarás que visto que había dos
resoluciones
en firme sobre el postgrado de Estudios Ingleses, relativas a la
organización del Doctorado
y del Máster,
se trataba de pedir la ejecución de las mismas. Ya tienes
esas
resoluciones y nuestros escritos al Rectorado protestando por la manera
en que el Departamento las
evade. Dinos por favor si hace falta algo
más, o si conviene que nos reunamos para comentar
algún
punto. Un saludo,
jagl
Si esperan en el Rectorado, o en la dirección del
departamento
de Filología Inglesa, que por no pagar cuatro duros de
juicios
estoy dispuesto a que se me vete de los programas oficiales de estudio,
por decreto digital de la catedrática...
—están muy
equivocados.
El Rectorado parece considerar que ha hecho lo suficiente recordando
las leyes al Departamento, y emitiendo esas resoluciones a nuestro
favor. Ahora, hacerlas cumplir, eso ya es demasiado pedir, que luego la
gente va y se enfada. Y mejor tener enfadados a un par de profesores
titulares que a tres catedráticos y a un departamento de
taifas.
No negaré que la estrategia es efectiva. Aquí la
mayoría de los atropellados no llegan ni a escribir un
recurso.
Si alguno lo escribe, y resulta que el Rectorado ignora las quejas, o
el recurso no se contesta, ¿cuántos de esos lo
van a
llevar a juicio? Y así vamos rodando mal que bien, y las
presiones de la ley y de los poderes fácticos encuentran su
punto de equilibrio más adecuado para el ecuánime
Administrador.
Jueves 18 de octubre de 2007
Martinus Scribloguerus, Peri
Bloghous
El shock de las nuevas tecnologías de la
palabra en la era de la impresión masiva, según
Marshall McLuhan:
"A
fines del siglo XVII se profujo una gran alarma y revulsión
ante la
creciente cantidad de libros impresos. Las primeras esperanzas acerca
de una gran reforma del hombre por medio del libro habían
quedado
chasquedas, y en 1680 escribía Leibniz: (….) 'al
final, el desorden se
hará casi insuperable'" (La
Galaxia Gutenberg 382).
Es la época de la Batalla
de los Libros
de Swift, y de la pugna entre los antiguos y los modernos. El prefacio
de Leibniz a su opúsculo podría modificarse,
trayéndolo por analogía a
la proliferación actual de publicaciones
electrónicas evanescentes, despreciadas y despreciables:
"Me
temo que continuaremos durante mucho tiempo en nuestro actual estado de
confusión y miseria, por nuestra propia culpa. Temo,
incluso, que tras
haber agotado inútilmente nuestra curiosidad sin obtener en
nuestras
investigaciones ninguna ventaja apreciable para nuestra felicidad, las
gentes lleguen a sentir disgusto por las ciencias y que una
desesperación fatal pueda determinar la vuelta a la
barbarie. A este
resultado puede contribuir mucho esa terrible masa de blogs que
continúa aumentando. Porque, al final, el desorden se
hará casi
insuperable; la infinita multitud de autores pronto los
expondrá a
todos al peligro del olvido universal; el afán de gloria que
anima a
muchos que se dedican al estudio, cesará
súbitamente; quizá ser
escritor llegue a ser considerado tan deshonroso como antes honorable.
En el mejor de los casos, podremos distraernos con pequeños
blogs del
momento, que durarán algunos años, y que
servirán para distraer al
lector del tedio de unos cuantos minutos, pero que habrán
sido escritos
sin propósito alguno de enriquecer nuestros conocimientos o
de merecer
el aprecio de la posteridad. Se me dirá que, por ser tantos
los que
escriben, es imposible que se conserven todas sus obras. Admito esto, y
no desapruebo por completo esos pequeños blogs de moda, que
son como
las flores de una primavera o como los frutos de un otoño,
que apenas
duran un año. Si están bien hechos, producen el
efecto de una
conversación útil, no simplemente agradable, y
que mantiene al ocioso
alejado de la conducta reprobable, formando su espíritu y su
lenguaje.
Frecuentemente, su propósito es inducir algún
bien a los hombres de
nuestro tiempo, y éste es el fin que busco publicando este
pequeño
trabajo." (Selections
from Leibniz, ed. Philip P. Wiener, NY: Scribners, 1951,
29-30, cit. en McLuhan,
La Galaxia Gutenberg 382).
Un temor paralelo y más acusado reconoce McLuhan en La Pedantíada
de Pope, con su conclusión apocalíptica:
"Por
medio de la acción aglomerada de muchas de tales
víctimas del
conocimiento aplicado—esto es, autores engreídos,
dotados de industria
y capacidad pare el tráfago—asistimos ahora a la
restauración del reino
del Caos y de la Noche antigua, y al traslado del trono imperial de la
Estupidez, su hija, desde la City al mundo Civilizado." (McLuhan 385).
Tal es la alarma que despierta la proliferación de texto en
la
era de la Reproducción Mecánica, ahora o hace
trescientos
años…
Bueno,
los textos primera oleada de "escrituras" electrónicas
(la
radio, el cine y la
televisión) aún eran más evanescentes
que los
blogs, pero algo van
rescatando los archivos, filmotecas y YouTube. Y por su parte las
prensas siguen activas y aceleradas; los bestsellers no dejan de
bestellear. La audiencia de esta marea del libros y blogs sigue la
lógica de la
cola larga: casi todo el mundo habrá
leído algunas cosas de las que van en cabeza,
y en cambio la infinita cola de lo poco demandado sólo tiene
un lector y visitante:
su autor. Que algunos buenistas dirán: "es tan digno y
valioso como el
primero". Será proporcionalmente.
En suma, la Web, y en
concreto la autopublicación en red, o sea, los blogs,
parecen potenciar
los efectos de la imprenta—que a su vez potenció
los de la
alfabetización, según
describe McLuhan. La blogosfera es el estallido como
supernova de la
Galaxia Gutenberg (en absoluto su desaparición), y a ella se
aplica también, exponencialmente
desarrollada, la dinámica del Lado Oscuro de la imprenta:
"La imprenta, con
su uniformidad, su capacidad repetitiva y su extensión sin
límites, da
nueva vida y fama a cualquier cosa que sea. Esa especie de vida
lánguida, conferida por mentes estúpidas a temas
estúpidos, penetra de
un modo formalista toda la existencia. Puesto que los lectores son tan
vanidosos
como los autores, se perecen por ver el conglomerado de sus
propios viajes, y exigen por tanto a los espíritus
más estúpidos que se
esfuercen aún en mayor grado a medida que aumenta el
público colectivo.
El periódico de 'interés humano' es la
útima manifestación de esta
dinámica colectiva" (McLuhan, La
Galaxia Gutenberg 389).
Eso, claro, hasta que salió el blog personal, o
periódico de interés humano autoeditado
por su
propio público (hypocrite
lecteur, mon semblable, mon frère).
Nos perdimos los macroconciertos de retorno de los
Héroes del Silencio estas fiestas pasadas. A cambio, estaban
en la megafonía y en las camisetas de todo el
mundo—de silencio nada. Como público no les falta
precisamente, a mí no me necesitan, vaya. Pero por si acaso,
aquí promociono (o pirateo, no sé) esta
canción de Enrique Bunbury, una de mis favoritas:
En San Sebastián, este pasado fin de semana, autorizaban los
tribunales (vascos) una manifestación de la Falange para
celebrar la fiesta nacional, y pasear sus banderas. Después
de
que el gobierno vasco la hubiese prohibido, y hubiesen recurrido los
falangistas. Un pequeño triunfo para la libertad
de
expresión, y para la justicia, en el País
Vasco—que
no es poco allí. Aunque personalmente me parezca excesivo
darles
una avenida a la Falange para que se manifiesten, dado su
tirón
popular.
Pero luego, ¿qué pasa? Que se cumplen las
previsiones del
gobierno vasco y hay una tarde de disturbios. No provocados por los
falangistas (partido legal), válgame Dios, sino por
partidarios
de los batasunos (partido ilegal) y Aeneuvistas y Comunistas de las
Tierras Vascas (partidos legales), y espontáneos aktivistas
okupas, y otra basca "antifascista", que
forman clásicos comandos de amedrentamiento, queman
mobiliario
urbano, se hacen con las calles para ellos como Fraga, y se enfrentan a
la policía vasca. Que por su parte impide que se celebre la
manifestación en la avenida céntrica donde estaba
autorizada, y se lleva a los falangistas a las afueras a que se
manifiesten en la explanada de un centro comercial.
De los disturbios culpa el gobierno vasco a los jueces que autorizaron
la manifestación. Les falta decir que a los falangistas por
existir. Lo más obvio sería culpar a los
causantes de los
disturbios, ¿no? Pero el gobierno vasco participa del mismo
antiespañolismo que los matones callejeros, y se apunta a su
lógica por lo bajini. ¡Que vienen los fachas!
—pero
fachas son para ellos los falangistas, y todos los que andan
detrás de una bandera española, no los que
amedrentan o
destrozan o imponen su ley de matonismo por la fuerza.
Al grito de ¡que vienen los fachas!, los nuevos camisas
pardas
nacional-socialistas se apoderan de las calles mientras el gobierno de
turno les deja hacer, o les afea su conducta con la boca
pequeña. Así una mano agita el árbol,
y otra
recoge las nueces, sin que la izquierda sepa lo que hace la derecha.
Para hacer patria—de la misma manera el gobierno italiano
dejaba
hacer a los de Mussolini, una estrategia de terrorismo de Estado que
permite actuar y conseguir el efecto deseado sin mancharse las manos.
Así la ley y los derechos se van convirtiendo en una
entelequia,
a aplicar según convenga, y nunca en ningún caso
en favor de los fachas
que sean de otra cuerda. Noches de cristales rotos, en el
País
Vasco, todas las noches. Pero el vecindario prefiere refugiarse en casa
en silencio, esperando que al menos por hoy no sea el turno de su
escaparate.
Ten Times Thyself
(traduciendo poesía) Análisis de
la
traducción del soneto VI de Shakespeare que ha tenido la
amabilidad de enviarme uno de sus traductores. En forma de carta al
mismo.
Hola, PP, pues a ver si te envío
los comentarios
sobre la traducción de los sonetos de Shakespeare (aparte de
decirte que me gustan, que eso aporta poco). Yo parto de la idea de que
no puede haber una traducción "ideal" de un poema, en el
sentido
de que no puede recrearse punto por punto las relaciones de sonido y
sentido de la otra lengua; puede haber otros poemas que logren
reproducir unas más y otras menos, pagando un precio u otro,
forzando el sentido más o menos, añadiendo otras
cosas
que "peguen" con el espíritu del poema (o de la secuencia en
este caso) para compensar las conexiones perdidas... y
puede que el
resultado sea un poema más o menos logrado en sí,
cuestión no siempre relacionada con el hecho de que sea una
traducción fiel del original. —Supongo por tu
práctica y por lo que te he leído que en estas
cuestiones
estamos más o menos de acuerdo; si no, también
sería un tema interesante de reflexión. Igual te
pareció, no sé, que con
mi "traducción postmoderna" del soneto 6
iba a tener yo unas ideas muy tremebundas sobre la
traducción,
jaja! pero bueno, la más tremebunda que tengo es que no hay
una
diferencia radical entre traducciones fieles e infieles, versiones,
críticas, comentarios, paráfrasis... y que todo
forma un
continuo, donde no todo es lo mismo, claro, igual que Europa es un
continuo pero no estoy en Helsinki. Y que cada traducción o
cada
"operación intertextual" de estas en sentido más
amplio
tiene su función en un contexto, y que por tanto no hay
traducción buena "en sí" sino buena para un
determinado
contexto, o más o menos adecuada para tal público
o tal
función.
Dado que la labor del crítico es odiosa, por no quedarme a
medias me dedicaré a comparaciones odiosas, pero
quizá
útiles, con la traducción que da de estos sonetos
García Calvo, que quizá convengas conmigo (y con
mi amiga
Micaela Muñoz, que hizo en tiempos una tesis sobre las
traducciones de los sonetos de Shakespeare al español) es el
autor de las mejores traducciones de los sonetos que andan por
allí, aún no sé si mejorando o sin
mejorar lo
presente (que ójala veamos pronto publicado). ¡Ya
que
hablamos de Shakespeare, pongamos el listón alto!
Shakespeare, SONETO VI
Then let not winter's
ragged hand deface In thee thy summer, ere
thou be distill'd: Make sweet some vial;
treasure thou some place With beauty's treasure,
ere it be self-kill'd. That use is not
forbidden usury, Which happies those that
pay the willing loan; That's for thyself to
breed another thee, Or ten times happier, be
it ten for one; Ten times thyself were
happier than thou art, If ten of thine ten
times refigured thee: Then what could death
do, if thou shouldst depart, Leaving thee living in
posterity? Be not self-will'd, for
thou art much too fair To be death's conquest
and make worms thine heir.
Soneto VI, trad. Agustín García Calvo
No dejes pués
que rabia del invierno aje tu verano sin antes
destilar tu aroma: haz fragante
algún vidrio, atesora un paraje de hermosura, antes que
ella sola se carcoma.
No es vedada usura el
uso que alegrías Les da a los que de
grado pagan el arriendo; para ti mismo es si otro
TÚ de ti crías o más feliz
diez veces diez por uno haciendo.
Diez veces tú
feliz más de lo que eres fueras sie en diez de ti diez
veces te multiplicaras: ¿qué
podría hacer Muerte si, cuando partieras, a ti viviente en
descendencia te dejaras?
No seas tú
tan tuyo: que eres tú muy hermoso
para caer en manos de
Muerte por esposo y hacer de ti herederos
a diez mil gusanos.
Y la traducción que vamos a comentar:
SONETO 6 No dejes que, invernal,
la mano borre, Por no ser destilado, en
ti el verano. Aroma un frasco; que
algún cofre ahorre Cara belleza o
morirás en vano. Esta que alegra, usura,
no es prohibida A quien
préstamo paga de buen grado; A otro "tú
mismo" habrás de dar la vida, Diez veces
más feliz si diez has dado. Más que ahora
feliz fueras diez veces Si diez veces de ti la
copia hubieras ¿Qué
podría la muerte si con creces En tu posteridad vivo
siguieras? Que es mucha tu belleza,
no te obstines, Para darla a la Muerte y
sus vermines.
Paso pues al análisis-comparación:
> No dejes que, invernal, la mano borre,
Al eliminar la traducción de "then" pierdes la
conexión
con el soneto anterior, con el que este podría formar una
unidad
más grande.
"La mano" no se sabe de quién es; aunque podemos
deducir
que es del invierno, queda el sentido un poco impreciso.
Quizá
mejoraría suprimiendo las comas alrededor de invernal,
aunque no
todos estarían de acuerdo. Y en "deface" hay una
alusión
a la "cara" y a la deformidad que queda insuficientemente captada por
un "borrar" neutralizador. ¡Cierto es que no cabe en un verso
español lo mismo que en uno inglés... una lengua
de
bisílabos y trisílabos, no una de
monosílabos y
bisílabos!
> Por no ser destilado, en ti el verano.
Mucho más eufónico tu primer par de versos que el
de
García Calvo. Aunque el sentido preciso de que eres
"tú"
el destilado (no el verano) está mejor capturado en su
traducción, quizá aún no lo bastante
directamente.
> Aroma un frasco; que algún cofre ahorre
> Cara belleza o morirás en vano.
Aquí se pierde el contraste entre "sweet" y "vile (vial)";
el
cofre y el ahorrar son adecuados, por el tesoro y porque vienen
"importados" de otros sonetos donde se utilizan estas
imágenes
(y me gusta más que el "paraje de hermosura" de
García
Calvo). Además preparan la imagen de "usura" que sigue, con
lo
cual se refuerza por un lado lo que se pierda por otro. Pero
también se debilita el sentido del suicidio de "self-kill'd"
dejándolo en muerte inútil, una imagen menos
atrevida (si
bien también consonante con la secuencia de sonetos).
> Esta que alegra, usura, no es prohibida
> A quien préstamo paga de buen grado;
No veo la ventaja de la inversión, atípica en
español y que dificulta la comprensión del
sentido.
"usura que alegra" o "feliz usura" o "usura benéfica" me
gustaría más. Pero el sentido sigue quedando algo
confuso: parece que la supuesta prohibición va dirigida al
receptor del préstamo, en lugar de al usurero como era el
caso
en la Inglaterra isabelina.
> A otro "tú mismo" habrás de dar la vida,
Se pierde un tanto el hilo del sentido original en el que "dar la vida
a uno mismo" es la "usura feliz", parece como si se introdujera una
nueva imagen—igual con lo de "feliz usura"
quedaría
más conectado, o con "si le das la vida", o "te das la
vida", ya
puestos. No me acaban de convencer las comillas con el tú
mismo,
aunque parecen necesarias... ni tampoco el TU de García
Calvo,
aunque "criar" sí que armoniza con el tema de "multiplicar
propiedades" mejor que "dar la vida"—¡es que no es
un
soneto de dar, sino de recibir!
> Diez veces más feliz si diez has dado.
"Ten for one" sigue recordando y desarrollando la imagen de usura o
porcentaje, pero la traducción, aun recogiendo el sentido
principal, lo transforma en caridad en lugar de usura e
interés
propio.
> Más que ahora feliz fueras diez veces
> Si diez veces de ti la copia hubieras
"refigure" tiene un sentido más positivo que "copia", que
aunque
es utilizado por Shakespeare no se opone en este caso con suficiente
energía a "deface" - énfasis en los rostros
bellos
renovados. También la agentividad que se da a estas copias
en el
original (sujetos de la frase) sugiere que el interés y
beneficio sigue creciendo exponencialmente (diez por diez); al dejarlo
en diez veces, la traducción limita los beneficios.
Aquí
la traducción de García Calvo, al repetir
más
veces el diez, y sobre todo usando el verbo "multiplicar" sugiere mejor
este sentido.
> ¿Qué podría la muerte si con
creces
> En tu posteridad vivo siguieras?
Aquí eliminas "if thou shoulst depart" con lo que se
refuerza el
sentido de invulnerabilidad ante la muerte (¿pero por
qué
una muerte con mayúscula y otra con minúscula?)
> Que es mucha tu belleza, no te obstines
> Para darla a la Muerte y sus vermines.
Aquí consigues respetar la forma del soneto (en lugar del
cuarteto estrambótico de García Calvo), lo cual
es un
punto; me gusta la manera de resolverlo con un "Que", y con la
obstinación. ¿Me imagino yo, sin embargo, un
juego de
palabras picarón, "self-willed" como "guardador de su
órgano sexual (will) para sí mismo"? Este
quizá lo
quiera señalar García Calvo con el "no ser tan
tuyo",
algo más vago pero que junta admirablemente los temas de
obstinación y propiedad.
Los vermines me parecerían en principio más
propios de
García Calvo, que en su lugar propone "hacer de ti herederos
a
diez mil gusanos", imagen que tengo que admitir es más
fuerte
como conclusión, por ser "vermines" una palabra
más
rebuscada y atípica, y reforzarse el sentido multiplicatorio
que
decíamos antes con los "diez mil gusanos" que ciertamente no
están en el original, pero que lo mejoran. El tema de la
herencia también es más específico con
cuestiones
de propiedad que el simple "dar".
Así que, en conjunto, mi sentencia: me parece la tuya una
excelente traducción, muy lograda como poema en
eufonía,
ritmo, y respetando con bastante fidelidad la estructura de pensamiento
del original, pero desdibujando algunas de sus redes de
imágenes; en este caso, y por no echarme atrás
ante la
odiosa comparación, aún me quedo en conjunto con
la de
García Calvo. ¡Pero no sin felicitarte por dos
cosas: por
la traducción, que me ha parecido buenísima, y
por los
ánimos valientes al pedir una crítica detallada!
Distinto
sería seguramente el diagnóstico si la hubiese
comparado
con otras traducciones que he visto; como te digo García
Calvo
pone el listón muy alto. Y, bueno, ¡tampoco espero
que
estés de acuerdo conmigo en todas estas cuestiones!
Después de todo, si has optado por tal o cual
solución,
eso también es cuestión de prioridades y de
interpretación. A ver si otro día saco un rato
para
comentar el soneto XX. Mientras tanto, un saludo muy cordial, y gracias
por el voto de confianza al enviarme las traducciones, cosa que aprecio
mucho. - Jose Angel
García Landa
PS: Versión revisada, del mismo PPP:
SONETO 6
No dejes pues que mano invernal borre,
Sin ser tú destilado, en ti el verano.
Aroma un frasco; que algún cofre ahorre
A tu belleza el inmolarse en vano.
No es prohibida la usura que alegrías
Da a quien préstamo paga de consuno;
Va en tu propio interés si a otro crías,
Diez veces más feliz si es diez por uno.
Más que ahora feliz fueras diez veces
Si por diez esos diez multiplicaras:
¿Qué podría la muerte si feneces
y en tu posteridad vivo te hallaras?
Que es mucha tu belleza, no te obstines,
Para darla a la Muerte y sus vermines
Y para acabar: otra versión del soneto 6: la de
Manuel Mújica Laínez—que renuncia a la
rima:
No dejes, pues, sin destilar tu savia,
que la mano invernal tu estío borre:
aroma un frasco y antes que se esfume
enriquece un lugar con tu belleza.
No ha de ser una usura prohibida
la que alegra a quien paga de buen grado;
y tú debes dar vida a otro tú mismo,
feliz diez veces, si son diez por uno.
Más que ahora feliz fueras diez veces,
si diez veces, diez hijos te copiaran:
¿qué podría la muerte, si al partir
en tu posteridad siguieras vivo?
No te obstines, que es mucha tu hermosura
para darla a la muerte y los gusanos.
Esta traducción, también de las mejores, se va a
reeditar
en Losada, completada con el resto de los sonetos traducidos por Pablo
Ingberg, autor además de una introducción
excelente.
Enhorabuena a Doris Lessing por el Premio Nobel de Literatura.
Dirá la gente que vamos más que servidos de
anglófonos, pero no me voy a quejar yo... Africanas persas
no hay tantas en
la lista. Lessing me ha gustado
lo suficiente como para leer varias novelas suyas, y aún
pienso repetir.
Como
cajón de sastre mental, narración
parabloguística
y para amantes de las crisis y desastres personales, recomiendo The Golden Notebook.
Para etarras, The Good
Terrorist—aunque serán incapaces de
apreciarlo, ya están en ello. Para ancianas que no se
resignan a serlo, Love,
again. Como fantasía que se abre como un
paisaje infinito en un mundo de rutina, Briefing for a Descent into
Hell. Y a mí me recomiendo el
próximo que me leeré, The Fifth
Child (no
apto para parejas jóvenes). Para adoradoras
míticas del coño, la última de este
año, The
Cleft. A quienes aprecien una pizca de humor en su
literatura, no les recomiendo ninguno.
Me parece en conjunto bastante ajustada, y
entretenida, esta
discusión sobre algunos aspectos de su obra en The Valve.
Puede
que no sea Lessing la elección más obvia para
Premio
Nobel, pero nadie lo
es si lo miras bien. El Premio Nobel magnifica la atención,
pero
al nivel fundamental ni añade ni quita cualidades a
un
escritor. Con lo cual el Nobel resulta ser una decepción en
la
mayoría de los casos, pues el atractivo de un escritor para
un
público determinado ni a tiros se convierte en el atractivo
universal que parece requerir un premio universal. Así que
las
reclamaciones, a la Academia.
Tarde me leo el bestseller de Stephen Hawking. Que no me
ha dejado muy
satisfecho, algo quizá de esperar en un libro que trata de
cosas de las
que nadie sabe nada, aunque muchos han creído saber (y
siguen
creyendo). Saber, saber... lo que se sabe es la certeza de un cierto
consenso. El origen del universo y del tiempo se sabe con certeza en
las sociedades donde hay certezas. En la nuestra, no las hay, ni
certezas ni consenso.
No puede haber un consenso, por ejemplo,
entre los que saben matemáticas como Hawking y los que no
saben, como
yo. Pero al parecer, tampoco lo hay entre los que saben
matemáticas. Ni
entre los que no las saben, por supuesto. Más
allá, tampoco parece haber un
consenso entre el propio Hawking y sí mismo, en las
distintas versiones
que viene ofreciendo de las consecuencias físicas o
experienciales de
sus matemáticas. Estamos aquí al nivel de
especulación en el que un
cambio de notación o la admisión
hipotética de ciertos tipos de cálculo
redibuja drásticamente la imagen de la "historia del tiempo"
y de la
estructura del Universo. No parece que con mimbres semejantes se pueda
aspirar a tener en un futuro próximo una teoría
de todo, como especula
Hawking. El conocimiento que puede ofrecer como científicas
versiones
tan remotas e incompatibles de... de todo, vamos, no es el mismo tipo
de conocimiento científico que el que se utiliza para
desarrollar
tecnologías utilizables.
Hawking es un matemático, y su relación
más firme con la realidad debe ser con las
matemáticas (debe ser, digo,
porque sus matemáticas ni las conozco ni las
conoceré). La traslación
que hace de esas matemáticas a una imagen del mundo me
parece a veces, sin
embargo, de lo más dudosa: son indistinguibles, dada la
estrategia
literaria del libro, lo que son las humoradas o analogías
explicativas,
de lo que serían las auténticas consecuencias, a
nivel humano y observable, de
las teorías de
Hawking. Y sin embargo él lo plantea de modo poco ambiguo ni
matizado
al principio del libro:
"la ciencia moderna se ha hecho tan
técnica que sólo un pequeño
número de especialistas son capaces de
dominar las matemáticas utilizadas en su
descripción. A pesar de ello,
las ideas básicas acerca del origen y destino del universo
pueden ser
enunciadas sin matemáticas, de tal manera que las personas
sin una
educación científica las puedan entender". (9).
Aserto que a mí
me parece de lo más problemático. Las
matemáticas nos llevan a una
multitud de soluciones en distintos lenguajes matemáticos:
pero en el
lenguaje de la calle no aceptamos múltiples verdades
científicas así
enunciadas. De hecho, en cuanto abandonan el contexto y lenguaje de la
discusión matemática, me temo que dejan de ser
científicas. Y como
divulgación, ni siquiera queda claro qué es lo
que se está divulgando.
Introducción
Carl Sagan, en su introducción, nos sintetiza la
"inesperada" conclusión de las especulaciones de Hawking:
"Hawking
intenta, como él mismo señala, comprender el
pensamiento de Dios. Y
esto hace que sea totalmente inesperada la conclusión de su
esfuerzo,
al menos hasta ahora: un universo sin un borde espacial, sin principio
ni final en el tiempo, y sin lugar para un Creador". (15).
El
Creador no sé si tendrá sitio en el universo de
Hawking, pero desde
luego tiene un sitio muy raro en su discusión. Para tratarse
de una
obra supuestamente científica, el creador aparece
constantemente en el
debate, como hipótesis en suma inútil pero a la
que vuelve una y otra
vez la mente de Hawking de modo harto sorprendente,
invitándolo para luego echarlo.
Obsérvese
que en este resumen se contradice alegremente, de modo divulgativo, lo
que es el entendimiento habitual de las teorías
científicas sobre el
Big Bang: que el Universo y el tiempo tuvieron un principio y
tendrán
un final. Cierto es que todo lo contrario podría ser
igualmente
cierto... según la notación que nos convenga.
Pero no tiene sentido
hacer semejantes obras de reforma en el Universo como consecuencia de
un cambio de notación—la idea misma es bastante
presuntuosa. El
resultado quizá sea que va perdiendo sentido el pretender
que sabemos
cosas, o que podemos tener un conocimiento científico (ni
científico ni experiencial) de
ellas, a
medida que nos acercamos a lo infinitamente grande o lo infinitamente
pequeño. Por supuesto, el matemático
conocerá sus matemáticas—pero
siempre a la espera de un matemático posterior; y si nos
hemos de
atener a lo que vemos hacer a Hawking en este libro, el
matemático no
conoce en absoluto la relación de sus matemáticas
con la realidad. Los
ejemplos que presenta proyectando a la realidad sus modelos
matemáticos
son sólo ejemplos, resultado de una abstracción
de todos los elementos
de la situación menos de aquél que se desea
ilustrar. Pero la realidad
no es abstracta de esa manera.
1. Nuestra imagen del
universo
"Un dato
interesante sobre la
corriente de pensamiento anterior al siglo XX es que nadie hubiera
sugerido que el universo se estuviera expandiendo o contrayendo. Era
generalmente aceptado que el universo, o bien había existido
por
siempre en un estado inmóvil, o bien había sido
creado, más o menos
como lo observamos hoy, en un determinado tiempo pasado finito. En
parte, esto puede deberse a la tendencia que tenemos las personas a
creer en verdades eternas, tanto como al consuelo que nos proporciona
la creencia de que, aunque podamos envejecer y morir, el universo
permanece eterno e inmóvil" (23).
Ya. Pero esto del deseo
inconsciente y la tendencia a proyectar funciona en las dos
direcciones. También podría decirse que con los
mitos de creación y con el Big Bang hemos
proyectado al Universo (a
una dimensión que quizá no le corresponda) el
fenómeno humano/biológico
del nacimiento, vida y muerte. Dice Hawking que en los modelos
clásicos
el universo no se expandía ni contraía.
Quizá no en términos físicos,
pero el universo sí se expandía y
contraía en el tiempo: tenía un
origen en la creación divina y un final en el Apocalipsis.
Porque los
científicos eran creyentes: ahora bien, su ciencia no
llegaba hasta el
punto de conectar esta narración bíblica con el
estado del universo que
podían observar. Quizá el Big Bang haya sido el
punto de conexión entre
la ciencia y el mito, al ofrecer una versión narrativa de la
física
universal. El siglo XIX historizó muchas cosas (la
geología, la
biología) pero quedó para el siglo XX la tarea de
historizar la física,
desarrollando una narración evolutiva del origen de las
moléculas, los
elementos, las partículas fundamentales y las fuerzas
mediante las que
interactúan. ¿Ha quedado atrás, sin
embargo, la dimensión de proyección
que establecemos entre la dimensión temporal humana y el
universo? ¿O
seguimos haciendo proyecciones de las que ni siquiera somos
conscientes? Una lectura suspicaz y postestructuralista de la ciencia
nos llevaría a pensar lo segundo.
Me llama la atención a este respecto este párrafo
de Hawking:
"Al
principio, yo creí que el desorden disminuiría
cuando el universo se
colapsase de nuevo. Pensaba que el universo tenía
que retornar a un
estado suave y ordenado cuando se hiciese pequeño otra vez.
Ello
significaría que la fase contractiva sería como
la inversión temporal
de la fase expansiva. La gente en fase contractiva viviría
sus vidas
hacia atrás: morirían antes de nacer y
rejuvenecerían conforme el
universo se contrajese" (216).
A primer golpe de vista se ve que
este razonamiento es una pura fantasía
matemática, de una simetría que
no tiene sentido en un mundo de leyes físicas. No parece
chocarle esto así
a Hawking, sin embargo; cuenta que estuvo al parecer años
enzarzado con
esta idea de una coincidencia entre las flechas del tiempo para la
gravitación, para la termodinámica y para la
psicología
temporal—despistado por "el trabajo que yo había
hecho sobre un modelo
simple del universo, en el cual la fase colapsante se
parecía a la
inversión temporal de la fase expansiva" (217). Luego
descubrió que
esto era un error. Pero el hecho mismo de que lo cometiese hace
altamente sospechosos todos sus razonamientos sobre la
interpretación
física de los modelos matemáticos sobre los que
trabaja. De hecho, si
se relee la cita anterior, puede verse como una de esas proyecciones de
deseos inconscientes de las que hablaba el mismo Hawking: en este caso
no sólo de la tendencia humana general a rechazar la idea de
la muerte,
sino más en concreto de una fantasía
más personal de Hawking. Para mí,
es una proyección de su ansiedad por el progreso de su
enfermedad
degenerativa: esta degeneración física del propio
Hawking se asocia en
su mente a la muerte por entropía del universo, y le tientan
las soluciones en las
que se revierte la tendencia degenerativa, y el tiempo se mueve hacia
atrás... pero por desgracia todo es irreversible; no
sólo la enfermedad
de Hawking, sino también la nuestra.
Los filósofos clásicos,
arguye Hawking, veían el mundo como algo eterno, sin
principio ni
final. Lo cual no es totalmente exacto, ya tomemos a Platón
o a
los
estoicos. En todo caso, son más claramente narrativos los
mitos
cosmológicos prefilosóficos, que dan un principio
al mundo en la
creación. Más próximo aún a
la concepción "bigbangiana" es por supuesto
el cristianismo: Hawking cita a San Agustín como precedente
de su
noción de que "el concepto de tiempo no tiene significado
antes del
comienzo del universo" (26). Y es cierto que los mitos de
creación sí
parecen presuponer, antes del mundo, unos seres con experiencia
temporal que "deciden" crear, como si la fenomenología del
tiempo no se
alterase por el hecho de la creación, y antes de ella
hubiese decisiones, proyectos... San
Agustín, en cambio,
sostenía que "el tiempo era una propiedad del universo que
Dios había
creado, y que el tiempo no existía con anterioridad al
principio del
universo" (26).
Desde Hubble (1929), el Universo se está
expandiendo. ¿El Universo, o nuestro rincón de
él? Como mostrará más
tarde Hawking, no hay diferencia entre una cosa y otra: nuestro
rincón
del Universo, el que es accesible a nuestra observación y
susceptible
de ciencia, es todo el universo que hay para nosotros. (Hay un cierto
paralelismo entre esta reducción operada por la
teoría cuántica, y la reducción
fenomenológica
que por los mismos años efectuaba Husserl para expulsar al
terreno de
la especulación metafísica todo lo que queda
más allá de las
estructuras fenomenológicas de la experiencia, como "la
existencia real
del mundo externo" y otros pseudoproblemas).
Con la expansión del Universo adquiere sentido la
noción de un principio del tiempo. De nuestro
tiempo,
o sea, "del tiempo", pues no hay puntos de referencia externos a este
sistema que puedan servir para una medición estable o que
proporcionen
una referencia temporal no sujeta a los principios físicos
que
detectamos en nuestro universo.
Todo sea dicho entre
paréntesis... pues "cualquier teoría
física es siempre provisional,
en el
sentido de que es sólo una hipótesis: nunca se
puede
probar" (29) —aunque
a mí parece más exacto pensar que se
está probando constantemente cada
vez que no se está falsando. Y aun así... no
estoy totalmente de
acuerdo con que "se puede rechazar una teoría en cuanto se
encuentre
una única observación que contradiga sus
predicciones", pues a veces
hay más interés en mantener que en derribar la
teoría, y "uno siempre
puede cuestionar la competencia de la persona que realizó la
observación" (29).
Sea como sea, sugiere Hawking que el cálculo del Big Bang
pone
unos ciertos límites al Creador (que ya aparece por
aquí), pues en un
universo eterno, el creador podría haber creado en cualquier
momento lo
que hay. En cambio, arguye Hawking,
"no tendría sentido suponer que el universo hubiese sido
creado antes
del big bang.
¡Un universo en expansión no excluye la existencia
de un creador, pero
sí establece límites sobre cuándo
éste creador puede haber llevado a
cabo su misión!" (28)
—Quedará siempre no obstante sitio para
teorías de creación virtual y falsas pistas
dejadas por Dios, como
la de Gosse (o Galileo). Pero
Hawking busca un dios que actúe con leyes comprensibles, no
con trucos
de prestidigitador, y en ese sentido sí tiene cierta
lógica su
razonamiento, en la tradición de la teología
racionalizante.
Las leyes comprensibles no lo serán mientras no se
logre armonizar las dos grandes teorías físicas
existentes: la
relatividad general, para fenómenos a gran escala, la
gravedad, la
estructura del universo observable, por un lado; y la
mecánica cuántica
por el otro. Esa "teoría cuántica de la gravedad"
o "teoría unificada
completa" es un nuevo sueño de Laplace, que lleva a Hawking
a curiosas
especulaciones aporísticas o en abîme:
"Pero si realmente
existiera una teoría unificada completa, ésta
también determinaría
presumiblemente nuestras acciones. ¡Así la
teoría misma determinaría el
resultado de nuestra búsqueda de ella! ¿Y por
qué razón debería
determinar que llegáramos a las verdaderas conclusiones a
partir de la
evidencia que nos presenta? ¿Es que no podría
determinar igualmente
bien que extrajéramos conclusiones erróneas?
¿O incluso que no
extrajéramos ninguna conclusión en absoluto?"
(33).
En cierto
modo, el principio antrópico que luego invoca repetidamente
Hawking es
una manera de cerrar este razonamiento de una manera circular (si bien
no satisfactoria). Hawking confía en nuestra inteligencia
desarrollada
por selección natural para que hallemos esa
teoría final, y evitemos
conclusiones erróneas, antes de autodestruirnos. Lo
cual es no sólo wishful
thinking, sino
también una cierta petición de principio...
amén de, quizá, otra
autoproyección vital del propio Hawking. Este tipo de
excursos o
especulaciones futuras revelan ciertas tendencias del pensamiento de
Hawking relacionadas con sus repetidas referencias a Dios o
invocaciones del principio antrópico. Hawking cree que todas
las
teorías anteriores han sido erróneas o falsables,
pero que sin embargo
llegaremos a la teoría
universal o total,
que será equivalente a una lectura de la mente de Dios. Esta
falta de
simetría entre lo alcanzado por la ciencia y lo alcanzable
parece
revelar una concepción un tanto ingenuamente
antropocéntrica del
universo—un antropocentrismo elevado a un grado superior de
despersonalización, por supuesto, pero antropocentrismo. Al
final, la
ciencia será no una herramienta o instrumento sino el
desvelamiento de
una idea divina. Es una concepción curiosa para
oírla en boca de un
científico... claro que es un científico que ve
como una decadencia la
caída de la filosofía en la filosofía
del lenguaje (con Wittgenstein et
al.).
No preguntéis por filosofía de la ciencia a
los científicos:
preguntad a los filósofos. Pero para ver los curiosos
motivos e
ingredientes con que se hace la ciencia, aparte de con ciencia... pues
sí, para eso, preguntad a los científicos.
La búsqueda de
conocimiento de la Humanidad no cesará, dice Hawking, "hasta
que
poseamos una descripción completa del universo en el que
vivimos" (34),
y uno podría estar de acuerdo... ¡si no porque
Hawking parece creer a
veces que esa descripción completa va a obtenerse
efectivamente un día!
2. Espacio y tiempo
"La tradición aristotélica también
mantenía
que se podrían deducir todas las leyes que gobiernan el
universo
por medio del pensamiento puro: no era necesario comprobarlas por medio
de la observación" (35). (Curiosamente, la
matematización
de la física parece llevar a un nuevo aristotelismo... en el
que
la estructura del universo es tan cambiante o relativa como las
matemáticas que lo describen).
Narra Hawking cómo
la
física aristotélica reposaba sobre la creencia
errónea de que un cuerpo tiende a estar en reposo si no se
le
aplica una fuerza—extrapolación errónea
de ciertas
apariencias locales en nuestro campo gravitatorio. La física
moderna comienza cuando Galileo demuestra que las fuerzas cambian la velocidad de un
cuerpo,
en lugar de simplemente ponerlo en movimiento. No existe un estado de
reposo absoluto, es decir, "que no se puede asociar una
posición
absoluta en el espacio con un suceso, como Aristóteles
había creído" (39). En Newton se ve la
esquizofrenia de
creer en un dios absoluto (uno de cuyos atributos es el espacio
absoluto) que es irreconciliable con su teoría. Aun antes de
los
Principia,
Roemer había
demostrado que la luz viaja a una velocidad, y Maxwell (1865)
estableció la velocidad fija de las ondas de luz y radio.
Quedaba el tiempo absoluto, y el etéreo éter como
última versión del espacio absoluto, pero en 1905
Einstein (y Poincaré) "señaló que la
idea del
éter era totalmente innecesaria, con tal que se estuviera
dispuesto a abandonar la idea de un tiempo absoluto" (43)—y
se
abre así una nueva era para la física con la
teoría de la relatividad, cuyo postulado fundamental era
"que
las leyes de la ciencia deberían ser las mismas para todos
los
observadores en movimiento independientemente de cuál fuera
su
velocidad" (43). Desde entonces, "Debemos aceptar que el tiempo no
está completamente separado e independiente del espacio,
sino
que por el contrario se combina con él para formar un objeto
llamado espacio-tiempo" (47).
(Lo cual no quita para que, con los pies en el suelo, sigamos midiendo
el espacio en metros, o palmos, y el tiempo en segundos—con
palmos es más difícil. Es decir, que el lugar
apropiado
para tales teorías es la física
teórica y sus
aplicaciones especializadas).
"Un suceso es algo que ocurre en un punto particular del espacio y en
un instante específico de tiempo. Por ello, se puede
describir
por medio de cuatro números o coordenadas. La
elección
del sistema de cooredenadas es de nuevo arbitraria; uno puede usar
tres coordenadas espaciales cualesquiera bien definidas y una medida
del tiempo. En relatividad, no existe una distinción real
entre
las coordenadas espaciales y la temporal, exactamente como no hay
ninguna diferencia real entre dos coordenadas espaciales cualesquiera."
(48).
Pero no se asusten los físicos clásicos, ni se
precipiten
los humanistas, sino más bien relativicen:
así, en gravedad,
no existe diferencia entre un kilo de hierro y un kilo de paja. Lo cual
dice algo sobre nuestro sistema de mediciones, y sobre la masa de estos
cuerpos, pero no sobre las cualidades del hierro y la paja, para el
estudio de las cuales necesitamos otras ciencias y mediciones en
absoluto desacreditadas por una ciencia del pesaje que sólo
atiende a ciertas dimensiones de los objetos.
Del mismo modo hay que relativizar los gráficos
espacio-temporales a que da lugar la teoría: los conos de
luz
que delimitan (en atención a la velocidad de la luz) la
información que es posible recibir del pasado, o emitir al
futuro. Un suceso presente aparece así como un
vértice
común de dos conos que se encuentran en él: el
del futuro
absoluto, y el del pasado absoluto:
"Los conos de
luz futuro y pasado de un suceso
P
dividen al espacio-tiempo en tres regiones (figura 2.5). El futuro
absoluto del suceso es la región interior del cono de luz
futuro
de P. Es
el conjunto de todos los sucesos que pueden en principio ser afectados
por lo que sucede en P.
Sucesos fuera del cono de luz de P no pueden ser alcanzados por
señales provenientes de P,
porque ninguna de ellas pueden viajar más rápido
que la
luz. Estos sucesos no pueden, por tanto, ser influidos por lo que
sucede en P. El pasado
absoluto de P
es la región interna del cono de luz pasado. Es el conjunto
de
todos los cucesos desde los que las señales que viajan con
velocidades iguales o menores que la de la luz, pueden alcanzar P. Es, por
consiguiente, el conjunto de todos los sucesos que en un principio
pueden afectar a lo que sucede en P."
(53).
Los dos conos delimitan el área del futuro y del pasado
"utilizables" o reales, por así decirlo, mientras que el
futuro
y el pasado no útiles, fuera de los conos de luz, se ven
relegados a una especie de limbo ajeno a la realidad del suceso P,
llamado el "resto":
"Sucesos del
resto no pueden ni afectar ni ser
afectados por sucesos en
P. Por
ejemplo, si el Sol cesara de alumbrar en este mismo instante, ello no
afectaría a las cosas de la Tierra en el tiempo presente
porque
estaría en la región del resto del suceso
correspondiente
a apagarse el Sol (figura 2.6). Sólo nos
enteraríamos
ocho minutos después, que es el tiempo que tarda la luz en
alcanzarnos desde el Sol." (54).
Valga como ejemplo divulgativo. Pero quédese en sus
limitados
límites, porque a poco que le busquemos las cosquillas, el
ejemplo hace aguas. Se está refiriendo el ejemplo a un cono
de
luz puramente físico, pero parece querer darle un valor
metafísico, definitorio de la realidad. Ahora bien, la
realidad
humana no es una realidad física en esos
términos. Si el
Sol se apaga, los efectos no serán inmediatos, sino que
serían previos...
porque estamos hablando de teorías científicas
que
permiten la predicción de estos acontecimientos,
¿no? En
cierto modo, la extinción del sol ya ha empezado a tener
efectos
en la Tierra... Por lo mismo, acontecimientos situados mutuamente en el
"resto" y fuera del cono de luz podrían sin embargo estar
sincronizados, y en ese sentido comunicados, mediante una planificación. ¿Que
esto no es física? Bueno, es física compleja, si
queremos. En todo caso, si no es física, que la
física
limite sus ambiciones sobre la realidad, y no pretenda tener
consecuencias metafísicas. Porque planteada en estos
términos la teoría física no tiene un
lugar para
sí misma y para sus predicciones, y se autoanula de manera
paradójica.
También es paradójico, en términos de
la propia
teoría, decir que cuando miramos lejos, a las estrellas,
vemos
el pasado del universo. Deberíamos decir más bien
el
presente definido en términos relativistas—los
únicos posibles, ¿no? Aunque en realidad,
expresado de
modo más correcto, esta teoría no tiene un lugar
bien
definido para el acto de ver,
y esa actividad es pues inherentemente paradójica.
¿Vemos
lo que vemos, al mirar la estrella, o lo que sucedió en un
tiempo pasado? Depende de nuestra teoría física:
hasta
que se midió la velocidad de la luz, veíamos
simultáneamente, o eso creíamos. Ahora, la
teoría
se ha hecho un lugar implícito a sí misma
diciendo que
vemos lo que sucedió (lo vemos en efecto gracias a que
tenemos
esta teoría). Pero no termina de reconocer que en la misma
medida también estamos viendo lo que sucederá...
gracias
a esta misma teoría, y si nuestros cálculos son
correctos. Vemos, pues, lo que cae fuera del cono de luz, y eso
también es nuestra realidad. No en términos de
impacto de
fotones, claro, sino con otros instrumentos de medida y
observación, que son los que miden y observan nuestra
realidad.
Esto como manera de decir que el estilo divulgativo de Hawking no
sólo atenta contra la cualidad matemática de las
teorías, sino también introduce una falacia
física
a la hora de definir la experiencia humana del tiempo... y no explica
pues, realmente, cuál es la consecuencia de estas
teorías
"para el hombre de la calle", que es lo que se supone que hace la
divulgación, sino que crea para los efectos de la
explicación un homo
physicus
(producto colateral de las abstracciones disciplinarias) que es
él mismo un objeto merecedor de explicación.
(Veremos que
también crea astronautas que se estiran como spaghetti, o
que
caen a agujeros negros... O los famosos gemelos que envejecen
diferencialmente: otros tantos entes de
física-ficción).
No es decir que estas teorías no tengan efectos medibles a
efectos prácticos y tecnológicos, en absoluto:
"La
diferencia entre relojes a diferentes alturas de la Tierra es, hoy
en día, de considerable importancia práctica
debido al
uso de sistemas de navegación muy precisos, basados en
señales provenientes de satélites. Si se
ignoraran las
predicciones de la relatividad general, ¡la
posición que
uno calcularía tendría un error de varios
kilómetros!" (61).
La estructura del espacio-tiempo afecta a los cuerpos y fuerzas del
Universo, y viceversa:
"El espacio y el tiempo no sólo afectan, sino que
también
son afectados por todo aquello que sucede en el universo. De la misma
manera que no se puede hablar acerca de los fenómenos del
universo sin las nociones de espacio y tiempo, en relatividad general
no tiene sentido hablar del espacio y del tiempo fuera de los
límites del universo" (63).
Y de la relatividad general arrancan las teorías del propio
Hawking que le llevaron al premio Nobel, extrayendo consecuencias sobre
la naturaleza del espacio-tiempo:
"Roger Penrose y yo mostramos cómo la teoría de
la
relatividad general de Einstein implicaba que el universo
debía
tener un principio y, posiblemente, un final" (63).
Pero cada cosa en su proporción y contexto. Mi padre pone un
ejemplo muy
gráfico: sabemos, la ciencia lo dice, que la superficie de
la Tierra no es plana,
sino curva, y que a pesar de lo que nos pueda parecer, el planeta es
una esfera. Pero eso no es útil
para viajar de mi pueblo al de al lado. De hecho, el terreno entre
ambos no es ni un arco de esfera ni tampoco es plano, más
bien es convexo, porque hay una
hondonada allí. Del mismo modo, habrá que ver si
esos
principios y finales del Universo son lo que solemos entender en
nuestro pueblo por "principios" y "finales"... malamente lo
serán, si el tiempo que vivimos como un trasfondo de
acontecer
inalterable es de hecho (o: desde otro punto de vista teorizable) un
fenómeno físico local que se da en ciertas
condiciones, y
cambia radicalmente su naturaleza conforme nos aproximamos a los
principios y a los finales en cuestión.
3. El universo en
expansión
Desde Hubble, sabemos que hay otras galaxias, y que se
separan
unas de otras de modo constante, o sea, que el Universo se
está
expandiendo:
"El
descubrimiento de que el universo se está expandiendo ha
sido una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX. Visto a posteriori,
es natural asombrarse de que a nadie se le hubiera ocurrido esto antes.
Newton, y algún otro científico,
debería haberse
deado cuenta de que un universo estático
empezaría
enseguida a contraerse bajo la influencia de la gravedad." (70).
Vaya, tanta cabeza privilegiada trabajando en problemas abstrusos y
perdiendo de vista las líneas generales del
asunto... Pero así va la lógica del hindsight bias: una
vez visto, todos listos. Por
cierto, es igualmente llamativo (a posteriori) que nadie hasta Darwin
sacase la conclusión de que el hombre está
emparentado
por descendencia con las especies animales. Preocupante. O que tantas
personas hayan
creído como un solo hombre, durante siglos, en la
inmortalidad
del alma y en la existencia de Dios. Pasmante. Debe haber
algún
mecanismo
mental especializado que nos impide ver lo que tenemos delante de las
narices—o
nos hace ver allí lo que no tenemos ni tendremos delante.
Una frase que no entiendo ni le veo sentido, sobre la ausencia de un
punto central en el universo:
"La situación es similar a un globo con cierto
número de
puntos dibujados en él, y que se va hinchando uniformemente.
Conforme el globo se hincha, la distancia entre cada dos puntos
aumenta, a pesar de lo cual no se puede decir que exista un punto que
sea el centro de expansión" (75).
La analogía con el globo no funciona muy bien entonces, pues
el
globo sí tiene un centro geométrico. Y lo mismo
el Universo, si se ha
originado en una explosión y se está expandiendo.
Lo
tiene, claro, virtual, o matemático, en el presente, y
más efectivo en el pasado.
Otro argumento de Hawking que exhibe una lógica
ilógica es
el que
dice que
"la
única manera de evitar la conclusión
de que
todo el cielo nocturno debería de ser tan brillante como la
superficie del Sol sería suponer que las estrellas no han
estado
iluminando desde siempre, sino que se encendieron en un determinado
instante pasado finito" (24)
—cosa esta última que
no
niego, pero que no se sigue necesariamente del razonamiento.
Este argumento que parece tener muy poco en cuenta la posibilidad de
una desproporción entre la cantidad de materia y las
distancias
que desafíe a toda escala pensable por el ser humano. Y
parece
suponer una única fase de creación de
estrellas—todas a encenderse a la vez—una
condición introducida por
requerimientos científicos sobre lo observado en los
límites de nuestro universo, claro, pero un paso dudoso
desde el
punto
de vista puramente lógico de ese argumento.
No se conoce todavía si el Universo seguirá en
expansión indefinida, si alcanzará una
estabilidad en que
la expansión infinitesimal se equilibre con la gravedad, o
si
habrá un Big Crunch. Las teorías del Big Bang
derivan del
trabajo del astrónomo ruso Alexander Friedmann, en los
años 20, que trataba
de
hacer compatible la relatividad general con la gravitación
en un
universo no estático. Los cálculos llevan a un
punto en
el que la distancia entre las galaxias era cero. Un punto que
según el razonamiento de Hawking no se
encontraría en ningún
punto de nuestro espacio ni de nuestro tiempo. Pues
todas nuestras teorías científicas
están
formuladas bajo la suposición de que el espacio-tiempo es
uniforme y casi plano, de manera que ellas dejan de ser aplicables en
la singularidad del big
bang, en donde la curvatura del espacio-tiempo es
infinita. Ello significa que aunque hubiera acontecimientos anteriores
al big bang, no
se podrían utilizar para determinar lo que
sucedería
después, ya que toda capacidad de predicción
fallaría en el big bang. Igualmente, si, como es el caso,
sólo sabemos lo que ha sucedido después del big bang, no
podemos deteminar lo que sucedió antes. Desde nuestro punto
de vista, los sucesos anteriores al big
bang
no pueden tener consecuencias, por lo que no deberían formar
parte de los modelos científicos del universo.
Así pues,
deberíamos extraerlos de cualquier modelo y decir que el
tiempo
tiene su principio en el big
bang. (81)
Esto no quiere decir que no sean pensables otras historias del universo
(en religión, en ciencia ficción, etc.) que
contemplen
esta burbuja de tiempo en la que vivimos como parte de un todo
más grande, o de una secuencia temporal más
extendida.
Sólo quiere decir que (al menos con nuestra ciencia) no
puede
haber conocimiento científico que vaya más
allá de
los límites de este proceso universal.
"A mucha gente no le gusta la idea de que el tiempo tenga un principio,
probablemente porque suena a intervención divina. (La
iglesia
católica, por el contrario, se apropió del modelo
del big bang y
en 1951 proclamó oficialmente que estaba de acuerdo
con la
Biblia)." (81).
Puestos a hablar de gustos, confesaré que mi fe atea me hace
antipático el Big Bang, y que prefiero con mucho la idea de
un
universo infinito, sin comienzo en el tiempo ni límites en
el
espacio. Un universo que creo que veo, pero no veo, claro, porque estoy
encerrado en la burbujita temporal del Big Bang... El
universo
del Big Bang, dicho sea sin ánimo de ofender, me parece
pequeñito, un fenómeno local que nos lleva a
establecer
erróneamente paralelismos estructurales entre nuestra vida
con
principio, mitad y final, y el todo; y nos lleva a hablar de la muerte
del universo. Mi
creencia metafísica más descarada es esta
creencia vaga
en un universo (impersonal, infinito, eterno, sin centro ni historia ni
principio ni final ni creaciones ex nihilo) más
allá de
nuestro universo. Pero esto no es ciencia. Incluso puede pensarse que
es un subproducto de una creencia religiosa en la eternidad divina
más
allá del tiempo. Ciencia es lo que hacen (al menos la mayor
parte del
rato)
Hawking y Penrose, aunque a veces sea igual de dudoso—o dure
lo que un
castillo de cartas inscritas con ecuaciones.
Roger Penrose, siguiendo un cálculo matemático
análogo al que identificaba una singularidad en el Big Bang,
desarrolló un modelo de colapso gravitatorio de las
estrellas
para formar singularidades a modo de pequeños "crunch", los
agujeros negros. Hawking desarrolló esta idea, para probar
la
existencia de singularidades tanto al principio del tiempo como al
final, o finales—introduciendo ciertas alegrías
matemáticas como la inversión
hipotética de la
dirección del tiempo.
"No obstante,
uno no puede discutir en contra de un teorema
matemático. Así, al final, nuestro trabajo
llegó a
ser generalmente aceptado y, hoy en día, casi todo el mundo
supone que el universo comenzó con una singularidad como la
del big bang.
Resulta por eso irónico que, al haber cambiado mis ideas,
esté tratando ahora de convencer a los otros
físicos de
que no hubo en realidad singularidad al principio del universo. Como
veremos más adelante, ésta puede desaparecer una
vez que
los efectos cuánticos se tienen en cuenta". (86).
O sea, que aunque uno no pueda discutir en contra de un teorema
matemático, sí que se puede discutir su
relevancia para describir
la realidad. Porque una matematización de una mesa es una
matematización de una mesa, y una mesa tiene cuatro patas.
Algunas matematizaciones de una mesa, por ejemplo esta: (1),
no—y no nos sirven para hablar de patas.
La relatividad general no es aplicable a la pequeña escala
del
principio del universo, pero a esa escala sí son notables,
nos dice Hawking,
los
efectos de la mecánica
cuántica—que explicará ahora
antes de volver a los intentos de combinar
ambas
teorías en una unificada, una teoría
cuántica de
la gravedad.
4. El principio de
incertidumbre.
Que es básicamente el resultado de la imposibilidad de
medición a partir de una determianada escala, porque a esa
escala los instrumentos de medida interfieren con el objeto medido. No
podemos conocer a la vez la velocidad y la posición de una
partícula.
"El principio
de incertidumbre marcó el final del
sueño
de Laplace de una teoría de la ciencia, un modelo del
universo
que sería totalmente determinista: ciertamente,
¡no se
pueden predecir los acontecimientos futuros con exactitud si ni
siquiera se puede medir el estado presente del universo de forma
precisa!" (91).
Otra razón que se invoca menos frecuentemente
aquí es
más obvia: la complejidad de los cálculos que
pretendan
hacer entrar todos los factores: o sea, la complejidad de un mapa que
pretenda coincidir con el territorio, territorio que por supuesto
habrá de incluir el mapa... etc. Hombre, llega a admitirlo
Hawking entre paréntesis, como un pequeño detalle
accidental, tras decir cómo la matematización de
las
órbitas atómicas permite describir con
precisión
los átomos elementales, y luego las moléculas:
"Ya que la
estructura de las moléculas, junto con las
reacciones
entre ellas, son el fundamento de toda la química y la
biología, la mecánica cuántica nos
permite, en
principio, predecir casi todos los fenómenos a nuestro
alrededor, dentro de los límites impuestos por el principio
de
incertidumbre. (En la práctica, sin embargo, los
cálculos
que se requieren para sistemas que contengan a más de unos
pocos
electrones son tan complicados que no pueden realizarse)." (98-99).
—Vaya, ¡"unos pocos electrones"! ¡pues
mira que hay
unos pocos electrones en las meninges de Hawking! Y sin embargo,
algunas regularidades o patrones recurrentes sí que podemos
observar en su pensamiento, como en otros fenómenos. Pero
esas
regularidades no las calcula la física cuántica,
sino otras ciencias más soft
aunque más de mi gusto.
Dado el principio de incertidumbre, las leyes que determinan
completamente los acontecimientos quedan fuera de nuestro modelo de
universo, al igual que los seres sobrenaturales, los acontecientos
anteriores al big bang, etc—todo por acción del
"principio
de economía conocido como la 'cuchilla de Occam'"
(91). La navaja de Occam será... aunque este
artículo de Thorburn
dice que ni siquiera era de Occam la navaja... pero vaya, al menos no
queda invalidado el principio de que no hay que multiplicar los entes
sin necesidad—me pregunto si Occam lo aplicó a la
Trinidad. Aunque las necesidades lógicas de unos no son las
necesidades (lógicas, personales, emocionales...) de otros.
Así, es irónico que Einstein, que tanto
contribuyó
al
desarrollo de la teoría cuántica, no aceptase sus
consecuencias epistemológicas, y sostuviese que "Dios no
juega a
los dados". Quizá... pero ese Dios no forma parte de la
teoría, sino de las tradiciones familiares de Einstein, o su
mitología personal.
Para incertidumbre, sin embargo, la de la solidez lógica de
este
razonamiento de Hawking en el experimento de las dos rendijas para
medición de interferencias (on which more here):
Hay que ver: la partícula
se siente observada y decide comportarse de una manera u
otra... Je, con divulgación científica como esta, you can lose your marbles—no
me extraña que la gente acabe creyéndose
cualquier cosa que le cuenten de la nueva física.
En la versión de Hawking,
"Si los electrones se envían a través de las
rendijas de
uno en uno, se esperaría que cada electrón
pasara, o a
través de una rendija, o a través de la otra, de
forma
que se comportaría justo igual a como si la rendija por la
que
pasó fuera la única que existiese, produciendo
una
distribución uniforme en la pantalla. En realidad, sin
embargo,
aunque los electrones se envíen de uno en uno, las franjas
siguen apareciendo. Así pues, ¡cada
electrón debe
pasar a través de las dos
rendijas al mismo tiempo!" (96)
—lo cual sería un razonamiento si un
solo electrón
produjese franjas. Pero hacen falta bastantes más para hacer
visible una franja... una serie de electrones que evidentemente
habrán pasado unos por una rendija, otros por la otra, cada
una
de ellas la única para este electrón en
particular, pero
no para el conjunto de
electrones... en
fin, lógica difusa. O más bien resultado de
trasladar
demasiado precipitadamente un modelo matemático a la difusa
realidad, cuando precisamente estamos hablando de la imposibilidad de
medir con precisión la trayectoria de una
partícula concreta.
Llegados a los puntos paradójicos planteados por las
singularidades, falla la relatividad general. Esperando el desarrollo
de una teoría que unifique la relatividad general y la
mecánica cuántica, se intentan ensamblar las
teorías parciales de otras fuerzas de la naturaleza "en una
única teoría cuántica unificada" (99).
5. Las
partículas elementales y las fuerzas de la naturaleza
Hawking expone el desarrollo de la teoría
atómica, y el
descubrimiento y teorización de las diversas
partículas,
hasta llegar a los quarks de Gell-Mann,
premio Nobel de 1969. Y sus dieciocho variedades, a la altura de los
años 80...
...
"la mecánica cuántica nos dice que todas las
partículas son en realidad
ondas, y que cuanto mayor es la energía de una
partícula, tanto menor
es la longitud de su onda correspondiente" (104) ... "tenemos algunas
razones teóricas para creer que poseemos, o estamos muy
cerca de
poseer, un conocimiento de los ladrillos fundamentales de la
naturaleza" (105).
(Creía que era de la naturaleza accesible
a nosotros.
Claro, que para la ciencia esa es la
naturaleza.
Aunque hay tantas ciencias que se suceden unas a otras, que me permito
dudar del fundamentalismo de los ladrillos. Aquí el concepto
de
paradigma científico choca con sus
límites—¿será ciencia lo que
haya
más allá del paradigma?)
Paul
Dirac, predecesor de Hawking en la cátedra Lucasian de
Cambridge y
Nobel en 1933, teorizó el espín de las
partículas para hacer
consistente la mecánica cuántica y la
teoría de la relatividad,
introduciendo el concepto de antipartículas. Aparte
están las
partículas virtuales, que no podemos detectar
directamente—las
partículas portadoras de fuerza entre las
partículas materiales. Cuatro
tipos de partículas—aunque esta
clasificación es un tanto arbitraria,
pues se debe a nuestra incapacidad de desarrollar una teoría
unificada:
- fuerza gravitatoria: Los
gravitones—que me suenan a mí a éter o
a flogisto, pero muchísimo—: partículas
"tan
difíciles de detectar que aún no han sido
observadas" (110). Pero son
convenientes para la matematizacion del asunto. - fuerza
electromagnética,
mucho más intensa que la gravedad, con equilibrio casi
global entre
partículas cargadas positivamente y negativamente, con una
fuerza neta
(diferencial) muy débil. - fuerza nuclear
débil, responsable de la radiactividad, fuerza
unificada con la electromagnética en los años 60.
- interacción
nuclear fuerte,
por fin, la fuerza que mantiene a los quarks unidos en el
protón y el
neutrón, y a los protones y neutrones juntos en los
núcleos de los
átomos—transmitida por los hipotéticos gluones,
tan invisibles como los quarks, excepto con grandes aceleradores de
partículas. Experimentos para detección de
partículas por
desintegración del protón, etc. Se apunta la
posibilidad hipotética de la existencia
de galaxias de antimateria, donde la proporción de
quarks/antiquarks
sea inversa. Pero "las leyes de la física no son exactamente
las mismas
para partículas que para antipartículas" (120)
pues "la fuerza débil
haría evolucionar al universo de un modo diferente a como
evolucionaría
la imagen especular del mismo" (121):
"Cronin
y Fitch probaron que si se reemplazaban las
partículas por
antipartículas y se tomaba la imagen especular, pero no se
invertía la
dirección del tiempo, entonces el universo no se
comportaría igual. Las
leyes de la física tienen que cambiar, por lo tanto, si se
invierte la
dirección del tiempo: no poseen pues, la simetría
T.
Ciertamente, el universo primitivo no posee la
simetría T: cuando el
tiempo avanza, el universo se expande; si el tiempo retrocediera, el
universo se contraería. [—ya, y la Tierra se
calentaría: dado el Big
Bang, ¡esto ya lo predigo yo sin tener ni idea de
física ni de
matemáticas!]. Y dado que hay fuerzas que no poseen la
simetría T,
podría ocurrir que , conforme el universo se expande, estas
fuerzas
convirtieran más antielectrones en quarks que electrones en
antiquarks
(....) Así, nuestra propia existencia podría ser
vista como una
confirmación de las teorías de gran
unificación, aunque sólo fuera una
confirmación únicamente cualitativa" (121).
Falta
por unificar la teoría de la gravedad, débil de
por sí pero que en
grandes masas determina la evolución y estructura del
universo. Puede
hacer que una estrella se colapse en un agujero negro, lo cual
proporciona con el trabajo de Hawking un primer paso para el desarrollo
de una teoría cuántica de la gravedad.
6. Los agujeros negros
Anticipados por una teoría de John Michell en Philosophical Transactions
(1783). Un razonamiento resucitado y matematizado por el estudiante
indio Chandrasekhar en 1928, determinando el tamaño a partir
del cual
una estrella se colapsa al acabársele el combustible. Es
curiosa la
manera en que lo verbaliza Hawking, atribuyendo intenciones a las
estrellas, que no "desean" acabar como insondables agujeros negros y
prefieren el suicidio por explosión, o perder peso para
seguir viviendo en condiciones
mínimas (¿otra proyección?). Las
estrellas
pequeñas acaban como enanas blancas o estrellas de neutrones.
Estrellas
con masas superiores al límite de Chandrasekhar tienen, por
el
contrario, un gran problema cuando se les acaba el combustible. En
algunos casos consiguen explotar, o se las arreglan para desprenderse
de la suficiente materia como para reducir su peso por debajo del
límite y evitar así un catastrófico
colapso gravitatorio; pero es
difícil pensar que esto ocurra siempre, independientemente
de lo grande
que sea la estrella. ¿Cómo podría
saber la estrella que tenía que
perder peso? (129).
—pregunta ociosa, claro. Oppenheimer (1939) hizo compatible
con
la relatividad general el estudio de este colapso, antes de que llegase
Hawking.
El
agujero negro crea una singularidad en la que la masa se hace
infinitamente grande en proporción al espacio: un
fenómeno teorizable,
pero inobservable directamente, pues toda la luz de la estrella a
partir de un límite llamado horizonte
de sucesos
no hay información que
pueda llegar desde la estrella (es ese horizonte por tanto el que
determina el límite del agujero negro para nosotros).
"El
trabajo que Roger Penrose y yo hicimos entre 1965 y 1970
demostró que,
de acuerdo con la relatividad general, debe haber una singularidad de
densidad y curvatura del espacio-tiempo infinitas dentro de un agujero
negro. La situación es parecida al big
bang
al principio del tiempo, sólo que sería el final,
en vez del principio
del tiempo, para el cuerpo que se colapsa y para el astronauta
[hipotético que lo observa]" (134).
Hipótesis de
los "agujeros de gusano" que conectarían un lugar del
universo con otro
pasando "cerca" de una singularidad, según "algunas
soluciones de las
ecuaciones"—unas soluciones que en ningún caso
parece que se vayan a
aplicar a astronautas, me temo.
"La
versión fuerte de la hipótesis de la censura
cósmica nos dice que las
singularidades siempre estarán, o bien enteramente en el
futuro, como
las singularidades de colapsos gravitatorios, o bien enteramente en el
pasado, como el big
bang." (135)
Esta
"censura" es la que dice que las singularidades sólo se
producen tras
un horizonte de sucesos y son, por definición, invisibles e
indetectables. O hipotéticas, que me temo viene a ser lo
mismo.
Hay más teorías
complementarias sobre la esfericidad o tamaño de los
agujeros negros,
su estudio astronómico por indicios indirectos,
etc.
7. Los agujeros negros
no son tan negros.
Paradójicamente, Hawking ha descubierto (o
propuesto) una manera en que los agujeros
negros "irradian" energía, o más bien hacen que
el espacio que los
rodea la irradie al absorber el horizonte de eventos una
partícula
inestable procedente de un par
partícula-antipartícula, y dejar la otra
mitad desparejada en nuestro lado del horizonte. Esto sucede, por una
lógica curiosa, de modo más perceptible en las
vecindades de los
agujeros negros pequeños.
"Además,
cuanto más pequeña sea la masa del agujero negro,
tanto mayor será su
temperatura. Así, cuando el agujero negro pierde masa, su
temperatura y
su velocidad de emisión aumentan y, por lo tanto, pierde
masa con más
rapidez. Lo que sucede cuando la masa del agujero negro se hace, con el
tiempo, extremadamente pequeña no está claro,
pero la suposición más
razonable es que desaparecería completamente en una tremenda
explosión
final de radiación, equivalente a la explosión de
millones de bombas
H." (160)
—¿un pequeño Big Bang? No
está clara la
física de esta hipótesis, sobre todo cuando unas
páginas más adelante
se dice que "el agujero negro simplemente desaparecerá"
(168), se
sobreentiende que not
with a bang but with a whimper. Hawking arruga
mentalmente la cuartilla, ensaya una nueva fórmula, y los
astros danzan de modo diferente.
8. El origen y destino
del universo.
El Papa Wojtila en entrevista con Hawking en 1981:
"Nos dijo que
estaba bien estudiar la evolución del universo
después del big
bang, pero que no debíamos indagar en el big bang mismo,
porque se trataba del momento de la Creación y por tanto de
la obra de Dios." (170)
—vaya, yo creía que el Papa creía que
todo, antes y
después del Big Bang, era la obra de Dios. En cualquier
caso,
para entonces Hawking ya había cambiado de ideas sobre el
Big
Bang, apuntando
"la
posibilidad de que el
espacio-tiempo fuese finito pero no tuviese ninguna frontera,
lo
que significaría que no hubo ningún principio,
ningún momento de Creación" (170).
Dicha sea (supongo) entre comillas, la mayúscula de
Creación. Para
más inri, expone luego Hawking sus ideas sobre el origen
espontáneo de la vida por reacciones químicas erróneas:
"unos
pocos de esos errores habrían producido nuevas
macromoléculas que serían incluso mejores para
reproducirse a sí mismas. Éstas
habrían
tenido, por tanto, ventaja, y habrían tendido a reemplazar a
las
macromoléculas originales. De este modo, se abrió
un
proceso de evolución que conduciría al desarrollo
de
organismos autorreproductores cada vez más complicados."
(177).
Y de ahí al darwinismo, a Gould,
y aquí. Se desarrolla así la breve historia del
tiempo en su segunda acepción: el tiempo
representado
en la experiencia de los seres vivos. Uno de los límites de
esas
experiencias lo constituyen las teorías del tiempo como
ésta (aunque falta en Hawking desarrollar esta
dimensión reflexiva, y
no aparece en su teoría noción alguna de este
segundo
tipo de tiempo, el tiempo representado)—como no sea
en la forma del
"principio antrópico", al que ahora vamos. Supongo que el
futuro de las
teorías del tiempo llevará a desarrollar
más estas explicaciones
antrópicas para integrar más ambas
acepciones o aspectos del tiempo en
teorías globales en otro sentido, teorías que ya
no serán propiamente
físicas.
De momento aquí está, tras la entrevista con el
Papa, la tercera
expulsión de Dios del Universo, repetición
calcada de la
maniobra de Aristóteles primero y Laplace después:
La ciencia
parece haber
descubierto un conjunto de leyes que, dentro de
los límites establecidos por el principio de incertidumbre,
nos
dicen cómo evolucionará el universo en el tiempo
si
conocemos su estado en un momento cualquiera. Estas leyes pueden haber
sido dictadas originalmente por Dios, pero parece que él ha
dejado evolucionar al universo desde entonces de acuerdo con ellas, y
que él ya no interviene. Pero, ¿cómo
eligió
Dios el estado o la configuración inicial del universo?
¿Cuáles fueron las 'condiciones de contorno' en
el
principio del tiempo? (179)
Es una expulsión que (como la racional-teológica)
nos deja a Dios detrás del mecanismo. Es una manera un
tanto sorprendente (y desafortunada) de plantearlo en un libro de
divulgación científica, ciertamente. A lo que va
Hawking
es que, visto que podemos entender las leyes del
Universo—¿por
qué no entonces, dice, los principios que dicten la
configuración inicial, si parece emerger un orden
subyacente?
La existencia de este orden lleva a preguntarse por qué no
es
todo caos, y la respuesta antrópica es: "porque si hubiese
caos
el caos no sería perceptible a sí
mismo"—o, dicho
de otro modo, "pienso, luego las condiciones ambientales permiten
pensar". Si es que tendremos que repasar primero de
filosofía...
"Hay dos versiones del principio antrópico, la
débil y la
fuerte. El principio antrópico débil dice que en
un
universo que es grande o infinito en el espacio y/o en el tiempo, las
condiciones necesarias para el desarrollo de vida inteligente se
darán solamente en ciertas regiones que están
limitadas
en el tiempo y en el espacio. Los seres inteligentes de esas regiones
no deben, por lo tanto, sorpenderse si observan que su
localización en el universo satisface las condiciones
necesarias
para su existencia". (182).
El principio antrópico débil no tiene por
qué
suponer un antropocentrismo ni creacionismo. El fuerte no es tan
distinto, sólo que especula con "universos o regiones del
universo":
"solamente en los pocos universos que son como el nuestro se
desarrollarían seres inteligentes que se harían
la
siguiente pregunta: ¿por qué es el universo como
lo
vemos? La respuesta, entonces, es simple: si hubiese sido diferente,
¡nosotros no estaríamos aquí!" (183).
Me parece un principio antrópico fuerte muy débil,
éste, si se eliminan los "universos alternativos" por
imposibilidad de comunicación con
éste—se queda
reducido al principio débil (184). Aunque otros
reflexionadores invocan un
principio ya no antrópico sino antropocéntrico
que dice
descaradamente: "el universo es así porque se conoce a
través de nosotros—o es así para
conocerse a
través de nosotros",
respuesta más hegeliana o Teilhardiana, que no debe
confundirse
con la anterior, al igual que resultados no son causas. Resultados
pueden ser causa de que
nos preguntemos por la causa del resultado—lo
cual para nada es lo mismo.
La incógnita para Hawking es que hay pocas combinaciones
posibles que hagan posible la vida tal como la conocemos—como
si
hubiesen sido ajustadas para ello, por su rareza. (Un efecto
óptico del hindsight
bias
o distorsión retrospectiva en el razonamiento y la
percepción, a la cual tampoco parece estar especialmente
atento
Hawking excepto en la medida en que el mentado principio
antrópico llega a ser una teoría parcial del hindsight bias).
"Esto quiere
decir que, si el modelo del big
bang
caliente fuese correcto desde el principio del tiempo, el estado
inicial del universo tendría que haber sido elegido
verdaderamente con mucho cuidado. Sería muy
difícil
explicar por qué el universo debería haber
comenzado
justamente de esa manera, excepto si lo consideramos como el acto de un
Dios que pretendiese crear seres como nosotros" (186)
Un dios sentado sobre una pila de tortugas, sin duda. Pero por
suerte las investigaciones científicas de Linde (1983) y
otros
parecen indicar otra cosa:
"Este trabajo
sobre modelos
inflacionarios mostró que el estado
actual del universo podría haberse originado a partir de un
número bastante grande de configuraciones iniciales
diferentes.
Esto es importante porque demuestra que el estado inicial de la parte
del universo que habitamos no tuvo que ser escogido con gran cuidado.
De este modo podemos, si lo deseamos, utilizar el principio
antrópico débil para explicar por qué
el universo
tieen su aspecto actual." (194).
Si se aplicase la teoría cuántica a las etapas
tempranas
del universo, no tendría por qué haber ninguna
singularidad paradójica en las que las leyes no funcionasen,
como sucede con las de la relatividad general en esos puntos.
"No poseemos
todavía una
teoría completa y consistente que combine la
mecánica
cuántica y la gravedad. Sin embargo, estamos bastante
seguros de
algunas de las características que una teoría
unificada
de ese tipo debería tener. Una es que debe incorporar la
idea de
Feynman de formular la teoría cuántica en
términos
de una suma sobre historias. Dentro de este enfoque, una
partícula no tiene simplemente una historia
única, como
la tendría en una teoría clásica. En
lugar de eso
se supone que sigue todos los caminos posibles en el espacio-tiempo"
(196).
(No conozco la teoría de Feynman, pero estas historias
múltiples y
jardines de senderos que se bifurcan deberían ser analizados
con una
teoría de la retrospectividad).
La probabilidad de situar de las partículas en el
espacio-tiempo
se puede calcular introduciendo la variable del "tiempo imaginario"
(concepto matemático: tiempo medido utilizando
números
imaginarios en la coordenada temporal). Así, dice Hawking,
definimos un espacio-tiempo
euclídeo, en el que no hay diferencia entre la
dirección
temporal y las espaciales.
"Por el
contrario, en el
espacio-tiempo real, en el cual los sucesos se describen mediante
valores ordinarios, reales, de la coordenada temporal, es
fácil
notar la diferencia: la dirección del tiempo en todos los
puntos
se encuentra dentro del cono de luz, y las direcciones espaciales se
encuentran fuera. En cualquier caso, en lo que a la mecánica
cuántica concierne, podemos considerar nuestro empleo de un
tiempo imaginario y de un espaco-tiempo euclídeo meramante
como
un montaje (o un truco) matemático para obtener respuestas
acerca del espacio-tiempo real." (198).
Esta tipo de cálculo euclídeo con
números
imaginarios hace surgir una posibilidad a la hora de tratar las
singularidades cósmicas:
"es posible
que el espacio-tiempo sea
finito en extensión y que, sin embargo, no tenga ninguna
singularidad que forme una forntera o un borde. El espacio-tiempo
sería como la superficie de la Tierra, sólo que
con dos
dimensiones más. La superficie de la Tierra es finita en
extensión, pero no tiene una frontera o un borde" (199).
Pero no queda claro cómo este modelo matemático
se
corresponde con la experiencia humana ordinaria (no matematizada). La
respuesta más probable
debe ser que no se corresponde, y que la experiencia humana
sencillamente no es posible en la proximidad de los polos de este
universo cuatridimensional, excepto en
una construcción mental tan abstracta como los
números
de Hawking. No olvidemos que por mucho que nos parezca así,
no
captamos el tiempo "en bruto" en su transcurrir, sino la
fenomenología temporal creada por nuestro sistema nervioso y
nuestra aculturación. Eso incluye a las
matemáticas.
Siguiendo este modelo de Hawking,
"no
habría ninguna
frontera del espacio-tiempo y, por tanto, no habría ninguna
necesidad de especificar el comportamiento en la frontera. No
existiría ninguna singularidad en la que las leyes de la
ciencia
fallasen y ningún borde del espacio-tiempo en el cual se
tuviese
que recurrir a Dios o a alguna nueva ley para que estableciese las
condiciones de contorno del espacio-tiempo. Se podría decir:
'la
condición de contorno del universo es que no tiene ninguna
frontera'. El universo estaría completamente autocontenido y
no
se vería afectado por nada que estuviese fuera de
él. No
sería ni creado ni destruido. Simplemente SERÍA."
(200).
Es curiosa la manera en que Hawking parece suponer que la
invocación a la acción divina (de existir
'fronteras')
sería algún tipo de componente de una
teoría
científica, o cómo parece creer que este universo
esférico autocontenido (que recuerda el Ser de
Parménides—hasta es esférico, vamos)
constituye algún tipo de prueba a contrario
de la existencia divina, hablando de "sus implicaciones sobre el papel
de Dios en la creación del universo" (que en su momento no
apreció, dice; 200). "La idea de que espacio y
tiempo
puedan formar una superficie cerrada sin frontera tiene
también
profundas implicaciones sobre el papel de Dios en los asuntos del
universo" (206), más allá de decir que no
infringe sus
propias leyes: "si el universo es realmente autocontenido, si no tiene
ninguna frontera o borde, no tendría ni principio ni final,
simplemente sería. ¿Qué lugar queda,
entonces,
para un creador?" (206).
La respuesta, creo yo, es: en la física moderna, ni lo tiene
ni lo ha tenido
nunca. En las novenas y extremaunciones, su papel no cambia nada. Pero
Hawking sólo ve en Dios unprimer
motor
físico (y seguimos volviendo a Aristóteles); lo
que no
sé por es qué lo ve tan conveniente si en
cualquier caso queda fuera de lo teorizable.
Dice que todo esto una simple propuesta, que podría ser
juzgada
como teoría científica si es capaz de
predicciones, pero
que esto es especialmente difícil de determinar en el caso
de la
gravedad cuántica, por la falta de una teoría
unificada y
por la imposibilidad de cálculos que incluyan el conjunto
del
universo.
"Este enfoque
de una
teoría cuántica de la gravedad sería
mucho
más satisfactorio, sin embargo, si se pudiese demostrar que,
empleando la suma sobre historias, nuestro universo no es simplemente
una de las posibles historias sino una de las más
probables".
(201).
Hawking parece suponer que para nuestro tiempo real nuestro
sí hay en
todo caso un big bang
y un big crunch,
por mucho que las
matemáticas den una solución más
armónica y
esférica, en su tiempo imaginario. Lo que pasa es que a
nuestra manera vivimos en Matrix:
"Todo esto
podría sugerir
que el llamado tiempo imaginario es realmente el tiempo real, y que lo
que nosotros llamamos tiempo real es solamente una quimera. En el
tiempo real, el universo tiene un principio y un final en
singularidades que forman una frontera para el espacio-tiempo y en las
que las leyes de la ciencia fallan. Pero en el tiempo imaginario no hay
singularidades o fronteras. Así que, tal vez, lo que
llamamos
tiempo imaginario es realmente más básico, y lo
que
llamamos real es simplemente una idea que inventamos para ayudarnos a
describir cómo pensamos que es el universo. Pero, de acuerdo
con
el punto de vista que expuse en el capítulo 1, una
teoría
científica es justamente un modelo matemático que
construimos para describir nuestras observaciones: existe
únicamente en nuestras mentes. Por lo tanto no tiene sentido
preguntar: ¿qué es lo real, el tiempo 'real' o el
'imaginario'? Dependerá simplemente de cuál sea
la
descripción más útil." (204).
9. La flecha del tiempo.
Mal empezamos con Hawking con esta frase: "Las leyes de la ciencia no
distinguen entre el pasado y el futuro" (208). Evidentemente,
está pensando en cierta reducción
matemática de la
física, no en "las leyes de la ciencia" (de la
geología,
pongamos, o de la teoría de la evolución, o de la
química). No es de extrañar que con semejante
prejuicio
matemático, se precipite luego a hacer modelos del universo
que
siguen bellas matemáticas, con el tiempo hacia adelante o
hacia
atrás, haciendo pelillos a la mar de las demás
ciencias.
Aunque sí admite Hawking que tampoco se puede reducir a
termodinámica la flecha del tiempo:
"El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es
un
ejemplo de lo que se llama una flecha del tiempo, algo que distingue el
pasado del futuro dando una dirección al tiempo. Hay al
menos
tres flechas del tiempo diferentes. Primeramente, está la
flecha
termodinámica, que es la dirección del tiempo en
la que
el desorden o la entropía aumentan. Luego está la
flecha
psicológica. Esta es la dirección en la que
nosotros
sentimos que pasa el tiempo, la dirección en la que
recordamos
el pasado pero no el futuro. Finalmente, está la flecha
cosmológica. Esta es la dirección del tiempo en
la que el
universo está expandiéndose en vez de
contrayéndose.
En este capítulo discutiré
cómo la
condición de que no haya frontera para el universo, junto
con el
principio antrópico débil, puede explicar por
qué
las tres flechas apuntarán en la misma dirección
y,
además, por qué debe existir una flecha del
tiempo bien
definida" (210).
La idea de que "El desorden aumenta con el tiempo porque nosotros
medimos el tiempo en la dirección en la que el desorden
crece"
(213) es demasiado simplista para la realidad humana. Claro que Hawking
equipara la flecha del tiempo humana con la de un ordenador. El
problema es que no es así: una mente humana es un sistema
consciente, y eso en parte porque exhibe un orden creciente (algo que
al parecer no cabe en la teoría de
Hawking)—así,
por ejemplo, si somos capaces de identificar un objeto es porque se ha
formado en nuestro cerebro una asociación de percepciones,
recuerdos, conceptos: un orden. Y si somos conscientes es porque hay un
complejo sistema fluido y flexible de reproyección y
fusión informativa en nuestro cerebro,en
lugar de meras instrucciones automatizadas. Por tanto, es simplista
decir que "la flecha psicológica es esencialmente la misma
que
la flecha termodinámica" (219). La flecha
psicológica
depende de sistemas cerebrales especializados que no describe la
termodinámica.
Una vez más, Hawking se lo plantea todo en
términos
excesivamente matematizados, y así se hace preguntas
absurdas,
como he dicho arriba, identificando tentativamente la fase
hipotética de contracción del universo con una
flecha del
tiempo totalmente invertida. Cosa sin pies ni cabeza, excepto para
quien piense describir la realidad con modelos de ecuaciones reflejados
en un espejo. También es absurda su receta de "conocer" lo
que
sucederá en la fase final del universo saltando dentro de un
agujero negro. Absurdo digo en términos de su propia
teoría, pues si un agujero negro no permite emitir
información, malamente podemos conocer nada saltando dentro
de
él.
O nos dice que el universo empezó en un estado "suave y
ordenado"—frase quizá perdonable en un
matemático
cosmólogo, pero que evidentemente desconoce los
parámetros humanos del orden. Aunque sí admite
que "el
progreso de la raza humana en la comprensión del universo ha
creado un pequeño rincón de orden en un universo
cada vez
más desordenado" (220)—malamente puede decirse que
sólo las ciencias naturales son la expresión de
un orden
humano.
Deduce (o especula) Hawking que si hay fase contractiva del universo ya
no podrá existir vida inteligente entonces, pues
habrá
aumentado excesivamente el desorden:
"Esta es la explicación de por qué observamos que
las
flechas termodinámica y cosmológica del tiempo
señalan en la misma dirección" (219).
Dicho más sencillo: no observamos la fase de
contracción... porque nos hallamos en la fase expansiva.
Pero tampoco le veo sentido a decir que "la fase contractiva (...) no
posee una flecha termodinámica clara del tiempo". Al
parecer,
sigue creyendo Hawking que en cierto modo el tiempo se para al
contraerse el Universo por efecto de la gravedad—una
noción sin pies ni cabeza, pues las tres primeras fuerzas
descritas antes no son resultado de la fuerza de gravedad, y nada hace
pensar que dejen de actuar cuando la materia universal se
esté
concentrando en lugar de expandirse—si es que tal
situación llega a darse jamás.
10. La
unificación de la física
Para Hawking, nos acercamos al final de la física:
"creo que hay
razones para un
optimismo prudente sobre el hecho de que podemos estar ahora cerca del
final de la búsqueda de las leyes últimas de la
naturaleza" (222).
Pues yo más bien creo que no. Otra cosa
será que
se asiente bien un paradigma (sentido más sensato de las
palabras de Hawking). Pero la física de dentro de dos mil
años, si existe, me parece que se reirá bien de
nuestros
mesones y gravitones, como nosotros de los cuatro elementos de los
griegos.
El mayor problema para asentar ese paradigma es reconciliar la
teoría cuántica con la relatividad general,
teoría
"clásica" al decir de Hawking en el sentido de que no
incorpora
el principio de incertidumbre. Poco antes de la publicación
del
libro de Hawking se reformuló la teoría de las
supercuerdas—que propone representaciones bidimensionales en
el
espacio-tiempo de la historia de una partícula, o
tridimensionales, en forma de tubos que se empalman ("la
teoría
de cuerdas, en cierto modo, se parece bastante a la
fontanería",
228). Esta teoría lleva a complicaciones
matemáticas, realidades de múltiples dimensiones
de las
cuales sólo tres son perceptibles a gran escala (las
demás sólo existen a efectos
prácticos, o
teóricos, en las cuartillas de los matemáticos).
Hawking
especula sobre por qué somos seres de tres dimensiones,
invocando nuevamente el principio antrópico—en una
discusión sobre dimensiones alternativas que coloca
extrañamente al mismo nivel problemas como la imposibilidad
de
existencia de átomos y la imposibilidad de
circulación de
la sangre.
Sobre la posibilidad de una teoría unificada, 3 opciones:
1) Que existe esa teoría y la descubriremos si somos
bastante
inteligentes (yo preferiría "que puede existir" y "la
formularemos")
2) Que no hay teoría definitiva, sino sólo una
sucesión de teorías que describen el universo
cada vez
con mayor precisión.
3) Que no hay teoría posible, porque los
acontecimientos son impredecibles y aleatorios.
"En los
tiempos modernos hemos
eliminado de hecho la tercera posibilidad, redefiniendo el objeto de la
ciencia: nuestra intención es formular un conjunto de leyes
que
nos permitan reproducir acontecimientos sólo hasta el
límite impuesto por el principio de incertidumbre". (237).
La 2, dice Hawking, "está de acuerdo con toda nuestra
experiencia hasta el momento" (237), pero el aumento de
energía
proporcionalmente requerido para la existencia de las
partículas
topa con un límite posible, por lo que "debe existir alguna
teoría definitiva del universo" (238). Este
límite, no
parece darse cuenta Hawking, es sólo el límite de
una
dirección posible de investigación dentro del
actual
paradigma. Claro que otro paradigma igual no sería
"física", como no es para nosotros propiamente
física la
física aristotélica. Es este paradigma
físico
completado el que Hawking cree se desarrollará y se
convertirá en objeto de estudio en las escuelas una vez se
"digiera". Pero esa teoría total no
permitiría
predecir acontecimientos en general, por dos razones:
"La primera
es la
limitación que ell principio de incertidumbre de la
mecánica cuántica establece sobre nuestra
capacidad de
predicción. No hay nada que podamos hacer para darle la
vuelta a
esto. En la práctica, sin embargo, esta primera
limitación es menos restrictiva que la segunda.
Ésta
surge del hecho de que no podríamos resolver exactamente las
ecuaciones de la teoría, excepto en situaciones muy
sencillas".
(240).
Así que nuestra ciencia aplicada siempre será
ciencia
entre comillas, o ciencia en teoría, aunque sí
haya
situaciones tratables para ella dentro de unos márgenes.
(Por
ejemplo, cómo provocar una explosión nuclear: eso
fue un
resultado casi inmediato de la teoría atómica...).
"Por lo
tanto, incluso si
encontramos un conjunto completo de leyes básicas,
quedará todavía para los años
venideros la tarea
intelectualmente retadora de desarrollar mejores métodos de
aproximación, de modo que podamos hacer predicciones
útiles sobre los resultados probables en situaciones
complicadas
y realistas". (249).
11. Conclusión
La ciencia trata de determinar el orden existente en un universo
desconcertante.
"Sabemos ahora que las esperanzas de Laplace sobre el determinismo no
pueden hacerse realidad, al menos en los términos que el
pensaba" (243)—debido al principio de incertidumbre.
"En realidad,
hemos redefinido
la tarea de la ciencia como el descubrimiento de leyes que nos permitan
predecir acontecimientos hasta los límites impuestos por el
principio de incertidumbre. Queda, sin embargo, la siguiente
cuestión: ¿cómo o por qué
fueron escogidas
las leyes y el estado actual del universo? (243)
(—reconozco que el uso del término "escogidas" a
estas
alturas, con la intencionalidad divina como un tentetieso que vuelve y
vuelve, me resulta
profundamente irritante). En todo caso, arguye Hawking, la
combinación de la mecánica cuántica y
la
relatividad nos daría "un espacio de cuatro dimensiones
finito,
sin singularidades ni fronteras, como la superficie de la Tierra pero
con más dimensiones" (244)—y esto
tendría
consecuencias para nuestra idea del papel de Dios:
"si el universo es totalemnte autocontenido, sin singularidades ni
fronteras, y es descrito completamente por una teoría
unificada,
todo ello tiene profundas implicaciones sobre el papel de Dios como
Creador.
Einstein una vez se hizo la pregunta:
'¿cuántas posibilidades de elección
tenía
Dios al construir el universo?'. Si la propuesta de la no existencia de
frontera es correcta, no tuvo ninguna libertad en absoluto para escoger
las condiciones iniciales" (245).
Lo cual se dice con más precisión de otra manera:
que
Dios no es un concepto que pertenezca al discurso de la
física. Lo cual puede dejar perfectamente
indiferentes al
Papa y a quienes elijan creer que el mundo es algo más que
materia, porque el misterio "se oculta detrás" (en lugar de
delante, como yo creo). Los límites del discurso
científico Hawking no parece tenerlos claro a veces
(¡como
para quejarse de los filósofos que se conforman con analizar
el
lenguaje, abandonando la gran tradición de la
filosofía!)—y así cree que hasta ahora
los
científicos no se han ocupado del "por qué" es el
universo porque han estado "demasiado ocupados" describiendo el cómo.
Los filósofos no han podido seguir el paso de las
teorías
científicas por falta de divulgadores—y termina el
libro
con una esperanza en la divulgación para todos de la Gran
Teoría que permita el diálogo entre
filósofos,
científicos y la "gente corriente", para encontrar "una
respuesta" a la razón de por qué existe el
universo y
nosotros. "Si encontrásemos una respuesta a esto,
sería
el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces
conoceríamos el pensamiento de Dios" (246). Fin.
Mala palabra esta última para terminar un libro de ciencia.
No
parece consciente Hawking de que "respuestas" las hay a patadas, pero
que
nunca va a haber "una" respuesta—y menos aún
proveniente
de la física. La física no participa de estos
sueños—los físicos, en cambio, vemos
que sí
tienen sus quimeras de la razón.
(Siempre hay finales
tras los
finales... Añade Hawking al final un anexo
impromptu con
biografías de grandes físicos, supongo que
situándose en su tradición. De este postfacio, la
última frase nos dice que Newton "llevó a varios
hombres
a la horca", comentario que nos viene al pelo para señalar
que
no todo lo que hace un físico es física. Aunque
física aplicada haya en la horca, qué duda cabe,
ya comprobaron
los pobres reos la gravedad de la pena. Termina el anexo con Newton, en
retroprospección, pero empieza con Einstein, que
rechazó
la presidencia de Israel, según interpreta Hawking, por no
perder su tiempo en cosas
terrenales: "las ecuaciones son más importantes para
mí,
porque la política es para el presente, pero una
ecuación
es algo para la eternidad" (249). Bueno, yo más bien
diría... "para la historia de la ciencia".
Entre ambos, la nota sobre Galileo, ofensor de Dios o del Papa, con
quien se compara analógicamente Hawking, que
nació
exactamente 300 años después de su muerte. Se
trata aquí el
tema clave de si el hombre puede poner restricciones a la omnipotencia
divina. Hawking cree que sí. Galileo defendía en
su Diálogo sobre los dos
máximos sistemas del mundo que
no, "que el hombre no podría determinar en ningún
caso
cómo funciona el mundo, ya que Dios podría
producir los
mismos efectos por caminos inimaginados por el hombre"—una
irracionalidad que Hawking se niega a aceptar. Y nos dice
cómo
Galileo se vio obligado a introducir esta matización,
obligado por el Papa. Hawking
prefiere un Dios aristotélico, totalmente
racional—y en paro y con la mente
leída. Pero claro, Dios sirve también a otras
personas
para otras cosas, aparte de crear y ordenar el cosmos, y dejarse leer
la mente).
Unas
ganas de que pasen
los Pilares... por volver al trabajo.... no, eso no, pero
sí por que se despejen un poco las calles (tenemos el centro
tomado, pero vas a otros sitios y también están
igual).
Ayer dicen que cuatrocientas mil personas en la ofrenda de flores.
Hala, venga, uno más. Y hoy toca la ofrenda de frutos, que
sale
como quien dice de nuestra calle.
Encima caes en el error de ir a parar a algún sitio lleno de
gente... o si no es queriendo, es sin querer, porque todo
está
lleno. Ayer se nos perdió Oscar en un parque, menos mal que
reapareció al poco rato, ya me veía yo de
protagonista en
la novela esa de Ian McEwan del niño desaparecido.
Todo
entre equipos de animadores disfrazados de insecto contratados por el
Ayuntamiento. Me llevé a Oscar a casa y dejé a
los
demás viendo los fuegos artificiales. (Foto
cortesía de
Zaragózame).
De momento hoy huimos un rato a Biescas... poco, porque no podemos
dejar al abuelo desatendido. Volveremos, aún a tiempo de
pasear
más calles llenas de gente, todos con camisetas de
Héroes
del Silencio, y de toparnos por sorpresa con gente de modo inesperado.
Raro es eso en Zaragoza, produce un efecto hasta onírico
cuando
son de los que no ves desde hace años. Ambiente festivo,
vamos—todo para quien lo quiera, si me preguntan a
mí.
Me acabo de encargar Bardadrac,
de Gérard Genette, un cajón de sastre de ideas y
anécdotas, que es más o menos eso lo que
significa el
título. Y me acabo de leer lo que considero casi como el
blog de
Carmen Martín Gaite, Tirando
del hilo (artículos 1949-2000) (Siruela,
2006)—reseñas de lo que iba leyendo, "a
vuelapluma" que se decía, hoy supongo que a vuelateclado.
Me gustan las obras acabadas y diseñadas, preconcebidas y
planificadas (con un argumento complejo, por ejemplo) pero
también me gustan, y casi más, estas cosas hechas
sin
grandes pretensiones, improvisadamente, donde salen quizá
más insistentemente y vuelven y vuelven las obsesiones de
cada
cual, las cosas a las que tiende de manera espontánea. A
veces,
claro,no se han hecho para publicarse—diarios, cuadernos de
notas... o se han hecho para usar y tirar, en lugar de
encuadernar juntas, como las
reseñas de periódico. Es cierto que
muchos diarios personales, la
mayoría de los literarios, supongo, son como los blogs, que
nacieron ya publicados avant la lettre. Algo de espontaneidad,
improvisación y contingencia les quedará o se les
pegará, sin embargo; y conversamente a los
géneros efímeros algo de durabilidad,
por el hecho mismo de que lo escrito permanece.
Muchos escritores tienen así su blog o sus papeluchos
prescindibles que hemos guardado: el libro de notas de Coleridge que
comenta John Livingston Lowes en The
Road to Xanadu, el Libro
de almohada de Sei Shonagon, los Ensayos de
Montaigne... Hace poco hablábamos aquí
por cierto del ensayo
como modelo
de esa forma precaria, abierta y un poco "a lo gitano" como dice
Martín Gaite—para quien hay dos tipos de ensayos,
a lo
payo y a lo gitano:
"Los
primeros, aun cuando nos enseñan cosas, nos las proponen
como
resultados; cada enseñanza viene empaquetada con su letrero,
no
invitan a meter baza, con su mera armazón. Los otros, en
cambio,
son su devenir nos arrastran con ellos al viaje que van haciendo, nos
sorprenden y provovan. Pues bueno, La
infancia recuperada
es un excelente ejemplo de ensayo a lo gitano. Y también un
libro de memorias. Y un cuento. Y un acertijo. Y un libro de viajes.
Todo esto y nada de esto." (91).
(—a Savater, por cierto, o a su partido, espero votarlos en
las
próximas elecciones, aparte de que merezca estas loas como
ensayista). Otro tipo menos exuberante y más precario de
ensayo
inestable lo comenta Martín Gaite en "La impotencia como
pesquisa. Notas a El
testamento
de Rilke"—un comentario sobre las formas fragmentarias,
divagantes
o tentativas que salen en respuesta a una crisis, la de la
inabarcabilidad del trabajo o la vida,
"cuando
la intensidad de la vida es al mismo tiempo marca que ofusca el trabjao
y acicate que multiplica las ansias de acometerlo. El
desafío de
lo inabarcable agudiza la tensión cuanto más
revela el
obstáculo; y así el conflicto viene a desembocar
en la
exasperación por encontrar una fórmula que lo
refleje.
Tal es el origen de
estos cuadernos (que unas veces se destruyen y otras no) donde el
escritor, incapaz de otra cosa, al dejar testimonio de esa
incapacidad
la hace argumento subsidiario de su labor. Borradores marginales que
oscilan entre el orden y el caos, entre el no ser y el pretender ser,
textos de balbuceo, de zozobra. (...)
Texto contradictorio
y truncado este de Rilke, puro fermento de su elaboración,
alterna la incoherencia con la lucidez.
Sin meterme ahora en
la discusión sobre si esta 'literatura de zozobra' tiene o
no la
suficiente entidad para ser editada como libro, lo que sí
digo
es que hay que enfrentarse con ella con un criterio de lectura distinto
del habitual y no exigirle arraigo, conclusiones ni mucho menos
consuelo. Creo que son textos absolutamente minoritarios. Y que
sólo conseguirán clavar su aguijón en
quienes
hayan avanzado a duras penas por yermos de incertidumbre similares,
donde no cabe otro recurso que el asirse a la
impotencia—precaria
tabla de salvación—y convertirla en material de
pesquisa."
(101-2).
Y por el valor, la liminalidad y carácter exploratorio de
las
pesquisas, estas zozobras impublicables pasan a ser con frecuencia el
volumen Z de
las Sobras Completas...
Otra perspectiva sobre la textualización de las zozobras
cotidianas presenta Martín Gaite en "Cosa por cosa", donde
compara la labor de tejer un texto a la de desenmarañar lo
que
se ha acumulado, y e ir dando puntadas pacientemente, ordenando el caos
de la memoria y los afectos—esta vez con cuidado y con un
diseño en mente, aunque el hecho mismo de tirar del hilo
y hacer un texto (aunque sea uno de estos textos para nada que decimos)
ya es poner un orden por el hecho de desenredar una maraña
mental:
"Coser
es ir una puntada detrás de otra, sean vainicas o recuerdos,
y
la solidez del tejido (no en vano "texto" y "tejido" tienen la misma
raíz) depende de que no hayamos dejado simplemente 'prendido
con
alfileres' lo que vamos colocando y archivando dentro de ese
desván donde tiende a almacenarse sin orden ni concierto lo
visto, lo imaginado y lo aprendido. De la misma manera que se
enmarañan los hilos en una cesta de costura donde todo yace
tirado y revuelto a la buena de Dios, y luego nos desesperamos cuando
vamos a buscar algo.
Precisamente, a
medida que avanzamos en edad y, como diría Cervantes, 'las
ansias crecen y las esperanzas menguan', es menor también el
estímulo para luchar contra ese enmarañamiento en
que
yacen las cosas y para tirar (procurando que no se rompan ni se
confundan) de los distintos hilos de la labor, cada uno de los cuales
remite a su propio ovillo. Aislar los asuntos que estaban antes de los
que estaban después supone, en definitiva, recuperar el hilo
de
la memoria. Y el del discurso que la investiga. Aquel hilo que nos
mantiene en vida, porque cose nuestros orígenes con nuestra
identidad fluyente y variable, estimulando en nosotros la querencia a
superar el carácter efímero del lote de tiempo
que nos ha
tocado vivir. Día por día. Cosa por cosa." (482).
Si bien enfatizaría yo que no sólo es desenredar,
ordenar
y aislar lo que se hace al escribir, sino sobre todo combinar
ordenadamente, crear
dibujos y patrones, asociar, organizar. Organizar más, o
menos...
he ahí la cuestión: las obras de alto
diseño (que
añaden unas cosas y quitan otras) o las más happenstance,
más respetuosas con el azar en que han caído las
cosas, o
las combinaciones extrañas que nos sugiere la
intuición.
Las combinaciones y los patrones posibles son muchos. (Algunos llevan a
la palabrería, o worse,
worse, worse... hay que admitirlo).
Termino con otra perspectiva más: una visión
nihilista del narrador de las Memorias
del subsuelo,
de Dostoievski, "uno de los monólogos más
sugerentes,
densos y complejos de la literatura 'antiheroica' moderna, a la cual,
sin embargo, abrió camino" (Martín Gaite
201)—en
una reseña titulada "Debatirse en la madriguera: Memorias del subsuelo,
de Dostoievski".
Es curioso, hace poco leía una reseña de un
reciente libro sobre blogs de Michael Keren, Blogosphere:
The New Political
Arena,
en el que Keren compara el espíritu que preside la actividad
del
bloguero (no de este bloguero en concreto, sino de la blogosfera en
tanto que estructura comunicativa) a la melancolía de las Memorias del subsuelo de
Dostoievski: un rechazo del mundo externo, una inhibición e
indiferencia que lleva paradójicamente a sentimientos de
culpa y
delirios de castigo...
—Como Jill Walker, no estoy nada seguro de que las
observaciones
de Keren sean acertadas como un diagnóstico de la blogosfera
en
su conjunto, . Pero si Keren espera picar así a la
blogosfera,
debe ser que algún ajo le ha visto comer... El blog es ante
todo
un tipo de herramienta, pero eso le lleva a constituir una familia de
géneros que conectan todos con el diario de experiencia
personal, y es al blog-diario personal al que son más
aplicables
los diagnósticos de Keren y otros críticos
escépticos de la blogosfera.
Termino pues con un
comentario de Martín Gaite sobre el
hombre del
subterráneo, extendible para quien
así lo desee a ciertas sensibilidades
blogosféricas, y no miro a nadie por supuesto:
"Y
nos enteramos de que el hombre subterráneo se siente
rechazado
por la sociedad, por los 'otros', nos muestra sin pudor alguno la
mezcla de desprecio y envidia que siente por esos seres que le
humillan, nos describe con voluptuosidad esas situaciones degradantes
en las que se ha comportado de una determinada manera, justo en el
instante mismo en el que con toda claridad comprendía que
debía actuar contrariamente a como lo hizo. Lo
más
significativo de este personaje dostoievskiano es que sus
contradicciones no son espontáneas, sino que se rigen por la
ley
del deseo envenenado, del deseo subterráneo. Quiere ser
apreciado y no lo consigue, quiere ser excepcional y resbala en el
anonimato, quiere odiar, atacar, agredir, y no encuentra al enemigo:
está solo. Su historia es la triste historia del
individualismo
contemporáneo, en sus esfuerzos baldíos y
continuamente
renovados por justificar una voluntad de autonomía para la
que
se necesita el espejo de un prójimo que no aparece o es
totalmente indiferente a esos grotescos conatos de excepcionalidad.
Nada puede humillar más el orgullo del hombre
subterráneo
que su necesidad de acudir a otro, ya que se jacta con compulsiva
fanfarronería de su superioridad. Por eso sus llamadas al
otro
son insultos, pugna por llamar servilmente la atención del
otro,
para hacerle patente la inefable calidad de su desprecio, para
demostrarle que puede pasarse sin él. Pero no puede: su
voluntad
de autosuficiencia se le envenena y sólo engendra
abyección y esclavitud. Y no halla otra salida que la de
aceptar
con jactancia su callejón sin salida, 'esa
pútrida
fermentación de deseos reprimidos, esa fiebre de
vacilación', y abrazar voluptuosamente un yo tan rechazado
por
los demás como, en el fondo, odiado por él mismo.
Ése es su revolcadero.
Con el hombre del
subterráneo se implanta en la literatura moderna ese animal
de
madriguera, afrentado por la sociedad industrial, para quien el mundo
se vuelve cada día más angosto" (202-3).
Dostoievski, claro, a juicio de Martín Gaite, no es el
hombre
subterráneo, sino que lo muestra o imita; otros lo son; y
otros,
las dos cosas.
"Timeline view" es una funcionalidad de
búsqueda
experimental de Google, potencialmente de enorme interés.
Organiza los resultados de modo selectivo según el momento
histórico al que se refiere el mayor volumen de ellos, y
presenta un gráfico de barras que según la
búsqueda puede seleccionar los últimos
años o ir
organizado por siglos.
Yendo
a esta página, se llega a la vista en
línea temporal de los resultados de "Narratology", que tiene
este aspecto:
Observo que mi disciplina favorita está bastante de moda:
con
éxito moderado en las décadas finales del XX,
tiene un
boom espectacular a principios del XXI. Una búsqueda
anterior me
ha dado también resultados alrededor de la época
de
Aristóteles, con siglos vacíos luego hasta el XX.
Lógico, pero ignoro por qué luego
varían los
resultados. Se pueden hacer búsquedas desde la
página que
he enlazado, simplemente cambiando el término que precede a
view:timeline (—si no funciona, ir a
esta página y registrarse para el primer
experimento, "alternate search views"). Aunque simplemente
añadir eso en el buscador de
Google no te llevará a esa búsqueda; yo he
llegado
vía Webb.
Otras búsquedas dan resultados tanto esperados como
inesperados.
Así pues, "Chomsky" también surge con fuerza
renovada en
el XXI, supongo que por sus posicionamientos políticos y no
sólo por la convergencia de lingüística
y
neurología; "Ramón y Cajal", ignorado durante los
60 y
los 70, vuelve con fuerza hacia el 2000—¿pero es
el
mismo?—Beckett también crece y crece...
(Shakespeare no:
un fallo). El hipertexto tuvo su mejor momento a principios de los 90.
La filología es (como dicen en mi departamento)
decimonónica, y en cambio los Estudios Ingleses aparecen
repentinamente de unos años a esta parte. Los Beatles
están firmemente aposentados en los años sesenta.
El
gnosticismo, tras una aparición en el siglo I y II, guarda
siglos de silencio y vuelve a la moda hoy. "Basque ETA" (por eliminar a
Hoffmann) da resultados tristemente creíbles, cada vez
más continuadamente en la actualidad. Algunas de estas distribuciones se entienden. Creo que en
otros
casos muchos resultados son más ajustados si se ignora un
súbito crecimiento aislado en los últimos
años—debido a alguna distorsión sin
corregir
todavía.
Resultados hay aquí para múltiples
investigaciones,
narraciones y especulaciones. Una vez se perfeccione el instrumento,
claro, para no especular sin base.
Hoy salía en el periódico (el 20
Minutos, y es la
primera vez que lo veo
comentar por escrito) la noticia de la gran cantidad de operaciones de
remiendo de
virgos que se hacen en Zaragoza (y supongo que en todas partes).
Entrevistaban a una especialista, que
dice lo importante que es esta operación para que los
himeneos gitanos no empiecen con pésimo pie... y es que los
pobres maridos prefieren vivir engañados en sus ilusiones,
al
parecer, o si no podría correr otra sangre.
Incluso la sangre de la remendadora, pues dice que hay familias que la
amenazan de muerte si la operación no da el resultado
requerido
en la noche de autos. Al parecer hay cientos de operaciones, mayormente
de gitanas y musulmanas. Y aún debe echar la cuenta por lo
bajo
la doctora, porque supongo que no tiene la exclusiva.
Pues lo de las gitanas canta bastante, cuando ves a todas las
féminas de la familia que van juntas a visitar al
ginecólogo, acompañando a una en la edad
crítica.
Como que me da que no van a hacerse chequeos periódicos en
masa.
Es que tenemos varios ginecólogos por alrededor, y muchas
veces
las mujeres de negro están cuchicheando apasionadamente en
el
patio de entrada, o llaman a la puerta de mi casa por
error—yo ya
las mando en la dirección adecuada.
Qué país—haciendo ver que hay
modernidad,
ahí con el coche tuneao y el estéreo a toda
pastilla, y
seguimos como en tiempos de la Celestina. El país
autónomo ese digo; y el otro, que tampoco va muy a la zaga:
resulta que otras operaciones son para prostitutas de lujo, jovencitas
lagartísimas que se venden como vírgenes a precio
de oro,
y otros más para señoras maduras que contentan
así
las fantasías sexuales desvirgadoras de sus maridos. Por
favor,
que me da... Lo poco que le ponen a uno las fantasías
sexuales
del vecino, ya lo decía Freud. Aún menos que las
realidades.
Los interesados en la reforma en curso de las titulaciones
de la
Universidad española (grados y másteres)
estarán
interesados en leer este artículo de Montserrat
Galcerán
publicado en Rebelión
y recogido en Fírgoa-Universidade
Pública,"Oxford
en
provincias"—
donde se muestra muy escéptica con la viabilidad
económica de los másteres introducidos, al menos
en los
términos que se han anunciado, y pronostica que de hecho los
alumnos de máster en prácticas van a convertirse
en mano
de obra barata para las empresas interesadas en promover esos estudios
y colaborar con su implantación.
Y en cuanto a las Humanidades... pues recortes universales
prevé. Veo aquí como en un mapa la
desaparición de
las asignaturas de especialización que imparto, una vez
termine
esta reforma de adelgazamiento.
También en los doctorados se han recortado alegremente los
programas desde hace años, y hay que pedir su continuidad
por
favor y con grandes alharacas administrativas... Si
continúan
por esta vía, la exterminación de estudios de
tercer
ciclo también va a ser masiva. Como contribución
al
desarrollo del conocimiento, esta reforma puede ser el ratón
que
parió la montaña.
Para los excelentes siempre habrá sitio, claro. Lo malo (y
esto
se suele perder de vista) es que si se elimina la base de la
pirámide, porque por definición no todos podemos
ser
excelentes, la puntita también se queda más
abajo. Las
licenciaturas y los programas de Tercer Ciclo proporcionaban una buena
base. Veremos qué nos queda después de la
reforma. Si
sólo es lo "excelente", una vez cuadriculado por la Aneca,
vamos
apañados.
Nos vamos dentro de un rato a un concierto de Rod Stewart,
el falso escocés, a quien venimos siguiendo la pista a ratos
desde los setenta—que por cierto los cumplirá
antes que volver a ver los sesenta. A ver viejos rockeros, mientras
vivan.
Otras experiencias musicales de estos días: me he agenciado
un disco excelente de canciones y arreglos de Karl Jenkins cantados por
Kiri Te Kanawa: Kiri
Sings Karl—de
no perdérselo, o
tú te lo pierdes.
Y asimismo he ayudado a subvencionar un tremebundo disco de arias de
óperas de Vivaldi, Arie
d'Opera, de
esa serie de las portadas con chicas guapas o raras: con Sandrine Piau,
Ann Hallenberg, Paul Agnew y Guillemette Laurens. Modo Antiquo /
Federico Maria Sardelli. Música moderna,
que ya
querría haberla oído Vivaldi así en el
diecisiete...
Y una película-concierto-homenaje: Leonard
Cohen: I'm Your Man,
de Lian Lunson. Mira, mientras sacamos tiempo para verla,
aquí hay una versión increíble de "Who
by Fire":
Mensaje enviado hoy por
la lista de
distribución de AEDEAN (Asociación
Española de
Estudios Anglo-Norteamericanos), como apostilla a una circular de la
Dra. Onega sobre el postgrado en Estudios Ingleses de Zaragoza.
Estimad@s
colegas:
Con respecto a la
información difundida por la Dra. Onega sobre el Postgrado
en
Estudios Ingleses y Doctorado con mención de calidad de la
Universidad de Zaragoza, es preciso hacer alguna
puntualización.
El mensaje alude a
"tres equipos
de investigación que imparten docencia en el
máster." En
efecto, en la organización docente de este postgrado se ha
excluido arbitrariamente a varios doctores de este centro y
departamento, por el motivo de su no pertenencia a equipos de
investigación subvencionados.
Esta
apropiación de los
programas oficiales de estudio por parte de los equipos de
investigación ha sido objeto de recurso ante el Rectorado de
la
Universidad de Zaragoza, que ha fallado por dos veces en contra de los
criterios anómalos de organización de este
programa de
postgrado.
A estas alturas, no
obstante,
siguen sin aplicarse esas resoluciones del Rector a nuestro favor, por
empecinamiento de los coordinadores de este postgrado. Estamos a la
espera de que el Rectorado ponga fin a esta situación
anómala e indeseable, pero de momento continuamos excluidos
del
postgrado los investigadores independientes que no nos planteamos
ingresar en dichos equipos de
investigación—criterio
éste, la pertenencia a equipos subvencionados, que se aplica
de
modo excluyente sin tener en cuenta ningún otro criterio
académico ni de excelencia ni de pertenencia a cuerpos
docentes.
Parece que en este
caso la "calidad" está reñida con la excelencia.
Es una circunstancia
que creemos
debe darse a conocer a nuestra profesión, pues las buenas
prácticas y el respeto a la normativa general y
específica universitaria han de estar en la base de toda
mínima pretensión a la calidad.
Un saludo muy cordial
José Angel
García Landa Beatriz Penas
Ibáñez Universidad de
Zaragoza
PS:
Trascurren los días
y ni la Dra. Onega ni los otros responsables del
Máster envían respuesta alguna a este
mensaje.
Algunos colegas
sí me escriben expresando sorpresa (o no tanta sorpresa) por
la
situación en nuestro postgrado. Pero este mensaje queda sin
respuesta ante la comunidad académica de referencia para los
estudios de nuestra especialidad (por más datos, la Dra.
Onega
fue presidenta de la AEDEAN durante varios años). Claro que
responder hubiera requerido tener argumentos con qué
hacerlo.
Así que se ha optado por aguantar el chaparrón
sin llamar
más la atención sobre el asunto. En fin,
escójase
al gusto uno de estos dos refranes para describir la
situación: - A palabras necias,
oídos sordos (—que es la respuesta
implícita) O bien: - Quien calla, otorga.
Aquí
hay una versión de este blog (bueno, de Vanity Fea) que
aparece por generación espontánea vía
RSS en un
sitio llamado BonVote, por obra de quién no lo
sé.
Tampoco sé su grado de evanescencia. Ya conté una
vez que
me encontré una versión en catalán de
mi blog
minutos después de publicar un artículo. Me
pregunto en
cuántos multiplicadores automáticos de estos
andaremos
por ahí sin saberlo.
Voy a actualizar Vanity
Fea, a ver cuánto tarda en cambiar...
Seguimos canturreando. Aquí una casi
desconocida canción de Bob Dylan, que es una de las que
más me gustan, especialmente en la versión de los
Everly Brothers. Dylan está propuesto para el Nobel de
literatura: creo que se lo darán cuando a mí me
den el Grammy.
Hipertextualización
total automatizada Acabo de ver cómo sigue en
progreso
la extensión universal de una idea lógica e
inevitable:
la hipertextualización global de todo el texto
escrito—de
todo el texto de la Red, al menos. Evidentemente, la World Wide Web es
un hipertexto, y así una página que
está en red siempre
está en principio enlazada automáticamente con
otras. Pero la manera estándar de
hacerlo es establecer puntos específicos de enlace, que por
tanto se destacan generalmente en un color distinto al del resto del
texto. La hipertextualización automática total
consiste
en convertir toda palabra del texto en un enlace—con lo cual
ya
no se distingue por color (tipografía, etc.) lo que es un
enlace
de lo que no lo es, sino que se distinguen diferentes tipos de enlaces.
Es una idea que hasta ahora sólo había visto
aplicada de
manera limitada en algunas páginas como la del New York Times—con
lo cual la hipertextualización sería
automática,
pero no era universal más que en los límites de
ese sitio
web.
Ahora descubro lo que debe ser una nueva (nueva para mí)
funcionalidad de Firefox: apretando la tecla "alt" a la vez que pinchas
una palabra cualquiera del texto mostrado en el navegador, te lleva a
un sitio web, Answers.com,
que define la palabra en cuestión y te ofrece una serie de
enlaces para seguir tu búsqueda. No conozco la
relación
entre Answers.com y Firefox: una manera de empezar a investigarlos
será pinchar en la palabra Answers.com una vez cuelgue este
artículo. Por reducirlo a un enlace "clásico": si
en un
texto que contiene la palabra "bibliography" pinchas "alt+bibliography"
llegas a esta página de Answers.com:
"Bibliography"
En el artículo enlazado al final de éste
proponía
yo una convergencia entre las funciones de búsqueda y enlace
en
el la web: el hiperhipertexto sería ese hipertexto
potenciado
con Google (pongamos), de modo que pinchar (o doble pinchar, o
comando-pinchar) en una palabra (o frase seleccionada) te llevase a un
resultado tipo "I'm feeling lucky" a través de un buscador
incorporado al navegador—abriéndolo en una ventana
emergente, por ejemplo. Sería una funcionalidad interesante
pero
evidentemente menos útil que ésta por la que se
ha optado
aquí: no un enlace "salvaje" obtenido por
búsqueda, sino
un enlace-tipo que lleva a una base de datos predeterminada,
más organizada,
sistemática e informativa—que luego puede seguir
llevándonos a otros puntos de la red, por supuesto. Es algo
parecido a lo que
hacían en el New
York Times,
que te llevaba a un diccionario para explicar la palabra en
cuestión—pero ahora potenciado con
múltiples obras
de referencia (incluida la Wikipedia), traducciones del
término,
enlaces asociados—y también cómo no,
anuncios y
ofertas. Utilísimo—y una idea admirable por la
manera en
que se ha desarrollado en Answers.com... En nuestra mente, cada palabra es potencialmente un enlace
que
lleva a muchas otras. Ahora esa potencialidad se materializa cada vez
más en la red, y todo texto va pasando poco a poco a su
intensificación hipertextual. La búsqueda ya
conecta unos
textos con otros con principios objetivables desde que llegó
Google, pero aún sigo esperando el desarrollo de esa
herramienta
que permita pasar directamente de un fragmento de texto a una
búsqueda en la red, sin realizar la ceremonia de abrir la
ventana de Google (aunque ya venga incorporada) y escribir o pegar
allí el texto. El texto a buscar ya está escrito:
en lugar de hacernos escribirlo otra vez o copiarlo, sólo
falta hipertextualizarlo un poquito más.
El problema con un hipertexto total puede ser que la infinitud de
caminos por seguir desde cualquier punto equivalga en cierto modo a la
falta de camino. Quizá una mayor integración con
la
funcionalidad de la búsqueda sirva de hilo de Ariadna en
este
laberinto de enlaces.
(Dicho y hecho: colgado
este artículo, pinchado "alt+Answers.com", nos incluye un
enlace a información
sobre Firefox
donde sí se menciona una colaboración de
Answers.com con
Firefox de hace dos años, cuando incluyeron su buscador en
la
barra del navegador. Pero nada más
reciente—que sin
embargo existe, y es espectacular. Ahora
el buscador de Answers.com ha desaparecido de la barra de buscadores de
Firefox, integrándose al conjunto del texto: un pasito que
es
todo un paso).
Sobre la vanidad de la escritura y en la escritura... Hay
un bonito artículo de Rafael Gumucio, "Literatura
y cosmética", reproducido en Apostillas Literarias. Irresistible
para mí, que tengo por la
vanidad un interés casi profesional. Le comento:
Los escritores son
vanidosos (ellos, yo no), pero no se les tiene que
notar: la vanidad ostentosa tira para atrás. Aunque tanto
más taimada es la vanidad de los escritores "humildes", y
para
vanidad torticera la de los que no se llegan ni siquiera a enterar de
lo vanidosos que son. Cree el ladrón, me dirá
algún humilde observador.
Me ha gustado mucho el primer párrafo:
Es
difícil no enamorarse
por carta, por correo-e o por Messenger. Nada enamora más
que la
distancia, que la espera, que la impotencia, la imposibilidad de poseer
al otro ahora mismo. El amor se nutre de los aplazamientos; el sexo
puede detestar la impotencia, el amor es finalmente siempre una forma
de ésta. Amamos lo que no tenemos, porque es nuestra
única forma de tenerlo. O de sentir al menos por un segundo
que
lo tenemos. Amamos a la que se fue, porque a través de las
cartas, de los Messenger, de la urgencia siempre aplazada de nuestros
sentimientos, podemos mentirnos y pensar que no se ha ido. Amar es en
gran parte una forma de salvar las distancias, de negar la muerte -esa
distancia final.
Y siguiendo esa lógica, supongo que si amarse a
sí mismo
es como podría decir Wilde la más continuada
historia de
amor—el narcisismo del escritor es en parte una manera crear
esa
distancia necesaria para amarse, y también de intentar
preservar
el tiempo, de salvar la distancia que nos separará
(también) de nosotros mismos. Pero esa distancia sin embargo
ya
nos separa de todo lo que hemos sido y de todo lo que hemos escrito,
manchas de tinta o rastros de letras que vamos dejando por los
días.
El colega Marco, pensando en sus cosas. Este sí
que es
más adorable que el de ayer, ¿eh? Enhorabuena a
los tres...
—cuatro! —Ocho. Cincuenta y siete. Agg....
Pibo
y Otas, los pequeñajos, no salen aún a
la calle
solos, pero a pesar de eso ya van apropiándose a su
manera de los trayectos y del paisaje urbano de Zaragoza. Una
de las maneras
en que lo hacen es siguiendo la pista a un monigote de graffitti que
algún artista callejero va dejando a modo de firma por
distintas
partes de la ciudad. Este monigote tiene cara de ser alguien zumbado
por ver
demasiado rato la tele, y aparece en actitudes variadas y en los sitios
más inopinados, en tapias, en pegatinas, a veces fuera de
alcance en la pared de un edificio (ya se lo curra el grafitero, ya).
Los falsos gemelos lo han adoptado, y lo llaman "El
Coleguita"—
se alegran enormemente cada vez que descubren uno nuevo, y se dedican a
seguirle la pista por las calles por donde pasan.
"’¡Mira!
¡El coleguita con tupé!" —"¡He
visto un
coleguita que dormía, y echaba zetas!"
—"¡Uau! ,
mira! ¡Un supercoleguita tamaño
gigante!"—"¡Qué majo es! Bueno, mejor,
adorable."
Hasta tienen pensado hacer un comic protagonizado por el Coleguita y
otro santo de su devoción, el abyecto Fluvi.
—"Papá, ¿sacarán peluches de
El Coleguita?"
Ahora en seguida los recojo del cole, y tenemos que bajar a casa por la
calle Hernán Cortés, para que Ivo le
enseñe un
nuevo coleguita a Otas. Bueno, pues que sepa el infatigable artista que
su coleguita, que igual tiene un nombre auténtico que
desconocemos, tiene fans por aquí cerca.
Leyéndonos la
mente: dos artículos sobre narratología cognitiva
Para iniciar un coloquio sobre narratología
cognitiva en
Ohio, el 5 de noviembre (Project Narrative and the Working Group in
Narrative and Cognitive Theory) se han colgado aquí las
ponencias de Alan Palmer y H. Porter Abbott: http://people.cohums.ohio-state.edu/herman145/CNworkshop.html
Pensamiento narratológico en curso; especialmente
útil
para desarrollar los conceptos de focalización y de
fiabilidad
en la narración—y muchas otras cosas, como
pragmática e interacción, comunicación
no verbal,
etc. Pasa la noticia Anne Langendorfer por la lista de correo del
Project Narrative.
Palmer habla de "Mentes sociales", la cognición socialmente
distribuida—los aspectos públicos, intersubjetivos
de la
mente, y cómo se tratan en la narración. Nuestras
mentes
no son ilegibles mutuamente, sino que mediante la
comunicación
desarrollamos estrategias de atribución de estados mentales,
especialmente en grupos sociales unidos. Y frente a los novelistas de
la introspección solitaria, del indirecto libre o del stream
of
consciousness, Dickens es el novelista del mundo social, de las
"exterioridades", que son sin embargo comunicativas y creadoras de
mentalidad social. Otro aspecto al que señala Palmer aunque
no
desarrolla es que tampoco nuestra mente privada nos es accesible a
nosotros mismos directamente y sin más.
Nuestro propio pensamiento es dialógico, y hay grados de
accesibilidad a los demás (a según quien) incluso
de
muchos pensamientos que en principio se consideran privados y secretos.
Gran parte del trabajo de una novela (aquí Little Dorrit) se
dedica a trazar estos mapas de mundos mentales, accesibilidades
relativas, hipótesis sobre ellos y su estructura cambiante:
análisis de las cosas que llegan a conocimiento
público y
cómo, de las que se saben sin que nadie las diga, de las
estrategias comunicativas elegidas por los personajes y su
éxito
relativo, etc. El análisis de estas interactuaciones
comunicativas de los personajes, y sus estrategias respectivas,
proporciona un puente crucial entre análisis de los
caracteres
y desarrollo narrativo, algo que venía descuidando la
narratología.
Este análisis también lleva a integrar
más
atentamente en el análisis narrativo el análisis
de la
comunicación no verbal: expresiones faciales y gestos,
movimientos, posturas, analizados magistralmente por los narradores
(Ver aquí un ejemplo mío sobre Nabokov: "Poética
de la consciencia subliminal"). Es especialmente
interesante el caso de los "sistemas privados de signos" desarrollados
mediante la interacción continuada entre personajes que se
conocen bien, y la manera en que esto se vuleve materia de
análisis para el novelista. A veces la ausencia de un signo
es
un signo—y otras elaboraciones surgen. (Podría
añadirse el desarrollo paralelo de estrategias de
interacción verbal, de comunicación por debajo de
la
comunicación, extrayendo implicaturas sólo
válidas
en determinado círculo y contexto comunicativo). En Little
Dorrit, novela de la mente social y de la
observación mutua, es
especialmente notable el desarrollo de un vínculo
comunicativo
ad hoc entre Clennam y el impenetrable Pancks.
Los personajes crean, pues, con sus lazos comunicativos, unidades
intermentales superiores a los individuos, grupos con estrategias
intersubjetivas y rituales comunicativos propios cuya
constitución, historia o funcionamiento son descritas por el
novelista—la "Sociedad" como tal en el lenguaje de Mr. Merdle
es
un grupo tal en Little
Dorrit, un grupo especialmente atento a las
apariencias establecidas.
La mirada (aparte del uso que se hace de ella en el análisis
de
la focalización) tiene una importante función
intersubjetiva y comunicativa: puede expresar búsqueda de
información, conceder información, avisar,
agradecer,
expresar curiosidad, crear lazos, intimidar, controlar… Y
estas
funciones pueden ser bien interpretadas o malinterpretadas por los
personajes. (Aquí usa Palmer un bonito neologismo para
designar
a la persona mirada: "the lookee").
Otro concepto útil es del de cognición
físicamente
distribuida, que consiste en atribuir y adjudicar
nuestras tareas cogniticas al entorno, con textos etc.—o
convirtiendo lo que nos rodea en texto o "ayuda cognitiva" (Dennett).
Un entorno familiar es cognitivamente más informativo: como
dice
Dennett en el caso de los ancianos, "sacarlos de su hogar es
literalmente separarlos de grandes secciones de su
mente"—algo
que
Dickens también analiza, nos dice Palmer, por ejemplo en el
caso
del Sr. Dorrit, tan acostumbrado a la cárcel Marshalsea que
se
desorienta cuando lo echan de allí—. Una
teoría
semiótico-narrativa de la familiaridad cognitiva, pues.
Especialmente divertido (o patético, o trágico)
es el
esfuerzo dedicado por los personajes a fingir y comunicar la
ficción de que no hay comprensión intermental.
Algo que
podríamos relacionar con los análisis de Goffman
sobre
las estrategias interaccionales para preservar mutuamente el rostro
social propio y de los demás (en Interaction
Ritual)—me
extraña no ver a Goffman citado en un artículo
sobre la
interacción intersubjetiva.
Estos análisis de la perceptibilidad de otras mentes, y su
carácter más o menos fiable, pueden ayudar a
completar,
dice Palmer, las discusiones sobre focalización
(perceptible,
imperceptible, etc.) o narración (fiable, no
fiable…). En
suma, ha de tenerse en cuenta en narratología el
análisis
de la comunicación intermental, y no sólo el de
la mente
introspectiva y cerrada a la percepción externa.
Frente a esta teoría intersubjetiva e interaccional sobre la
mente, Porter Abbott pone un énfasis en las "Mentes
ilegibles"—y a las mentes socialmente legibles de
Palmer les opone Porter Abbott dos tipos de mentes ilegibles.
Especifica que no se refiere a
interpretaciones mentales erróneas (misreading minds), que
es
otro problema de gran interés para la teoría
narrativa,
ya porque los personajes malinterpreten estados mentales de otros
personajes, o porque lo haga el lector. (Otra cuestión
insuficientemente diferenciada es si el lector tiene o no tiene
interpretación privilegiada sobre esos estados mentales y
malas
lecturas—cuestiones de orientación de punto de
vista).
Las mentes ilegibles pueden ser patológicas (como en las
novelas de Mark Haddon
El curioso incidente del perro a medianoche, o en Talk Talk
de T. C. Boyle). El autismo, la sociopatía, etc. plantean
problemas de interpretación (una cuestión a
relacionar
con los narradores no
fiables, si
estos personajes son además narradores). La
atribución de
locura es con
frecuencia el resultado de la incapacidad de interpretar a una persona
o personaje—otra cosa será que la obra, o el
lector,
sancione o contradiga las atribuciones de "locura" hechas por un
personaje sobre otro. Distribuciones relativas de la ceguera o
impenetrabilidad mental, vamos, como elemento a tener en cuenta en la
interpretación y análisis de la novela. Es
interesante la
alusión de Abbott a una novela como Regeneration,
de
Pat Barker: allí la patología mental o "shell
shock"
sufrida por los soldados en las trincheras es diagnosticada por el
médico Rivers como una reacción ética
contra la
demencia oficial de la guerra, una protesta que no puede hallar otro
tipo de expresión en ese ambiente político y
social.
(Me
pregunto si no existe, por otra parte, un continuo entre las mentes ilegibles de
Porter Abbott y las mentes
mal leídas—pues
la ilegibilidad o no legibilidad depende en parte del lector, y una
ilegibilidad sancionada por la obra misma en la figura de su lector
implícito puede transformarse en legibilidad para un lector
"resistente" o disonante).
Más detalladamente comenta The Life
and Times of Michael K
de Coetzee (una K que alude a un ilustre precursor de la ilegibilidad).
Es ésta una novela en la que se reconoce la
simplificación inherente a
"nombrar" o "entender" a alguien, a través del personaje del
médico que
busca contactar con Michael K: "El resultado es un monólogo
esforzándose sin éxito por volverse
diálogo, y curvándose continuamente
otra vez hacia el sujeto en primera persona". Algo parecido sucede en Waiting for the Barbarians
con la mujer bárbara, y en otras novelas de
Coetzee—eso a pesar de los
esfuerzos de los narradores, tan atentos al Otro como Levinas.
Otro ejemplo es "Bartleby el escribiente" de Melville—una
narración "dickensiana" en la que irrumpe la ilegible figura
de
Bartleby y su inexplicable "preferiría no hacerlo". Bartleby
también desafía nuestra tendencia a ascribir
motivos y a
categorizar a la gente en tipos, estrategias útiles para
hacerlos comprensibles. (Observa Porter Abbott un precedente
más
"legible" de Bartleby en el casi inexistente escribiente Nemo de Bleak House).
Tras pasmar a su jefe, Bartleby desafía luego los poderes de
interpretación de los críticos, que
también buscan
atribuirle significado, alegorizarlo, hacerlo legible
convirtiéndolo en un símbolo—pues en
tanto que
personaje es ilegible. Y si el cuento apunta una explicación
o
rumor—que Bartleby había trabajado en la Oficina
de las
Cartas Muertas—quizá exprese así la
necesidad de
normalizar o explicar lo ilegible.
Frente a estos ejemplos de ilegibilidad por empobrecimiento representacional,
otra estrategia posible es crear ilegibilidad mental por exceso: personajes
demasiado variados o con demasiada información asociada.
También se podría tratar la ilegibilidad
no de la mente de un personaje, sino del texto—en tanto que
sentido producido por un autor implícito que resulta ser
impenetrable o enigmático. Quizá estas cuestiones
de
interpretación o "lectura" de personajes se desarrollen en
culturas altamente alfabetizadas, mientras que los textos orales se
presentan como todo superficie, sin nada que haya que interpretar.
Ahora bien, siempre es labor del lector encontrar lo que falta, y lo
que hay, y descubrir no sólo lo que hay de legible sino lo
que
hay de ilegible en un texto. Muchos huecos no existen hasta que se
abren un hueco en la experiencia lectora.
En suma, dos ensayos muy sugestivos y recomendables. En los que si echo
en falta algo—bueno, se empieza a echar en falta en todas
direcciones, de tantas ideas que sugieren para
desarrollar—sería, en todo caso, un enfoque
más
sistemático a la hora de ver cuál es la
dimensión
específicamente narrativa
de la ilegibilidad de un personaje. O de una persona. Que se vuelve un
personaje, más o menos legible, desde el momento en que
contamos
una historia sobre ella.
La dimensión esencial que parece aportar la
narración al problema de la legibilidad es, me parece, la
retrospección—con
lo cual quizá arrimo esa sardina a una ascua muy
central—la diferencia que hay entre la legibilidad/
ilegibilidad del carácter en directo, y las complejidades de
presentación de esos problemas de legibilidad vienen dadas
la
comprensión mayor, la ironía proporcionada por la
retrospección: así, en general, hay una mayor
legibilidad
que surge con el paso del tiempo, que casi todo lo acaba trayendo a la
luz, y casi todo lo hace en última instancia comprensible.
Al
menos en la versión que nos dan los narradores.
O bien puede perfilarse más claramente, mirando hacia
atrás y con el paso del tiempo, una ilegibilidad que
después de todo sigue desafiando la comprensión.
O
incluso una que se crea retroactivamente, abriéndose como un
espacio en negro o un agujero blanco de impenetrabilidad en el seno de
lo que antes creíamos entender.
PS, noviembre 2007:
Puede verse en la
página web del Project Narrative el debate en Ohio tras la
presentación de los artículos de Palmer y Porter
Abbott: http://projectnarrative.osu.edu/events/video.cfm
Comentario de texto de una viñeta aparecida en ADN ayer, lunes 1
de octubre:
Es una viñeta política, con lo cual la
polémica y el posicionamiento están servidos
(aunque la
viñeta parezca sugerir lo contrario). El humorista
de la
prensa busca
ofrecernos sobre la situación política,
aquí y en
general, una mirada crítica con los partidismos; representa
(o
se
coloca en el lugar de) la visión certera del pueblo llano,
que
no se
deja
engañar por los discursos de sus representantes. Ahora bien,
el
humor no escapa a la regimentación ideológica, y
el
humorismo de un medio
suele estar en sintonía flexible pero coherente con la
línea marcada por quien paga las judías.
No conozco bien la línea ideológica de ADN (presidido por
José Manuel Lara Bosch); pongamos que no es un
periódico obviamente
partidista, y tomémoslo, quizá precipitadamente,
como
representante (no necesariamente certero) de la opinión
pública media española. O sea, de un
país en el que Rodríguez
Zapatero es presidente por votación popular (mi voto, ay,
entre
otros), y en el que la mayoría de las cadenas de
televisión y posiblemente la mayoría de los
ciudadanos
son favorables a la política del Gobierno. Eso como contexto
general. Como contexto más preciso, hay que remitirse
obviamente a la
polémica de la
nueva guerra de banderasy más generalmente al debate de estos
días y décadas en torno al significado
de los símbolos políticos
de la nación española y de sus diversas
comunidades autónomas—esto en un momento en el que
los dirigentes vascos y
catalanes optan abiertamente (abiertamente sin decirlo nunca, claro)
por la secesión, y en que el gobierno da señales
ambiguas
(por ejemplo negociando de tapadillo con la ETA, o declarando que la
ley de banderas es de imposible
cumplimiento).
Para más cotexto textual, la portada de este
número
lleva un gran titular de política, relativo a la
convocatoria
anunciada de un referéndum por la
"autodeterminación" del
País Vasco: "Ibarretxe:
'No me
temblará el pulso' / Zapatero: 'Ibarretxe se equivoca de
siglo'"
(—lo cual sugiere a la vez una
equiparación "neutral" de la validez
de los
puntos de vista, y también una actitud determinada y serena
por parte de Zapatero). Y
la última página lleva un artículo de
Lucía
Etxebarria argumentando que "Rosa Díez ha iniciado su
campaña desde el discurso de la
provocación"—de la
"provocación pepera"
por más señas—; eso por declarar que no
se sabe la letra del Eusko
Gudariak.
Pongamos, pues, que en la polémica de la
simbología sobre la que versa la viñeta, ADN está
más próximo a los puntos de vista defendidos por El País o
La Vanguardia
que a los defendidos por El
Mundo. Ya vamos más contextualizados.
En
la viñeta vemos a dos patriotas opuestos pero
idénticos, perfectamente
idénticos hasta el punto de que incluso la bandera
contrapuesta
que los opone es la misma. Son intercambiables a todos los
efectos. Esto quiere decir que son idénticos no uno para
otro—naturalmente—sino idénticos para el
autor
implícito, llamémosle "Ernesto Rodera", que se
hace cargo
del juicio político expresado entre líneas por la
viñeta. Formulemos ese juicio tentativamente: para "Ernesto
Rodera" los patriotas son
extremistas obsesos, siempre a vueltas con sus banderas, que no dejan a
la
población vivir tranquila; sus obcecaciones con esos
trapillos son
materia de viñeta. Las banderías
patrióticas son actitudes mecánicas indignas de
un
ser pensante (ver La
Risa de
Bergson) y por tanto invitan a la contemplación
irónica
desde fuera de la viñeta: el espectador implícito
se ve
invitado a sumarse al sano escepticismo de "Ernesto Rodera" y a
contemplar
esta esquizofrenia vexilofílica como un ejercicio de
patriotismo
mal entendido: para "Rodera" y para "nosotros", como para Samuel
Johnson, el patriotismo
es el último refugio de un sinvergüenza,
y debemos desconfiar por igual de los que izan como de los que
arrían banderas. Toda bandera es mala, de hecho, si de
verdad
hemos de llegar hasta el fondo del asunto. Tal es la doxa popular de la
que participan y nos invitan a participar "Ernesto Rodera" y ADN.
(Hay otra lectura posible, en la que el patriota es efectivamente el
mismo mismísimo, en dos
viñetas "secuenciadas" y no dos patriotas
"simultáneos/contrapuestos". Pero esta lectura nos remite al
mismo posicionamiento, pues el antagonista y alter ego del
patriota
está entonces presente in
absentia, y dice lo mismo que él in absentia).
Esta
es la lectura amistosa
de la
viñeta, la que saca a la luz y expresa el discurso
ideológico con el cual sintoniza el autor
implícito y la
formación ideológica a la que
representa—tal como
éste quiere ser leído. Ahora bien, pasemos a una lectura propiamente
crítica, antagónica, o antipática,
a la que yo soy mucho más aficionado, porque es
más
compleja. La lectura antagónica de un texto es
más
compleja, porque contrapone dos lecturas: a la ya vista, la manera en
que el texto invita a
ser leído, le opone una lectura no invitada,
una lectura contraria al punto de vista ideológico del
texto,
que saca a la luz los aspectos de la referencia contextual, o del
propio texto, que la retórica del texto intenta disimular; o
expone las tensiones y contradicciones inherentes al propio
texto—cuestionando así o desacreditando la
coherencia
ideológica de su proyecto.
En este caso, el efecto crítico equivale a lanzar una mirada
irónica sobre la mirada irónica de "Ernesto
Rodera" que
va implícita en la viñeta. Los dos patriotas son presentados por la
retórica del
texto como idénticos (en su antagonismo entre sí
y en el
rechazo por parte de la ética textual
implícita). Son visualmente idénticos, y
están simétricamente enzarzados en un absurdo y
estéril círculo vicioso,
que nos va llevar al aburrido espectáculo de subir y bajar
banderas sin sentido ad
infinitum.
De lo cual se desvincula el espectador
implícito: sale del marco de la viñeta para
alcanzar su
significado implícito, se coloca a un nivel superior
irónico de
observación, y escapa así del círculo
vicioso,
alzándose hasta
la libertad de contemplación de los espíritus
libres.
Vale. Idénticos insectos políticos, estos
patriotas. Pero... no tan
idénticos. Por ejemplo, si acudimos al contexto
extratextual,
podríamos deducir fácilmente que el primer
patriota
está arriando la bandera española por la fuerza,
lo cual es ilegal,
mientras que el segundo la está izando, lo cual es legal e
incluso obligatorio a veces.
Pequeño detalle—pero ay, si observamos eso nos
convertiremos para el punto de vista implícito en uno de los
dos
insectos: tomamos partido, nos volvemos patriotas... incluso nos
podría decir Lucía Etxebarria que nos dedicamos a
la provocación
pepera por el mero hecho de mentar las leyes.
Limitándonos al texto en sí, observemos otra
diferencia
(—puesto que los dos dibujos invitan por su mismo parecido a
jugar al juego de las
diferencias—aunque la gracia de la viñeta, en la
medida en que la tiene, se basa en encontrar los parecidos... lo cual
es un ejercicio ciertamente superficial en el caso del juego de busque las diferencias).
Esa diferencia es que el primer
patriota—llamémosle abertzale
por no
liarnos—quita la bandera de
los otros. Mientras que el segundo iza la bandera propia. Hummm...
Observemos que el abertzale no es que sea un enemigo de las banderas.
Tiene su propia bandera, distinta para él (aunque "Ernesto
Rodera" solo vea trapos
idénticos). Y sin duda piensa izar esa bandera
después de
quitar la bandera de
los otros.
Volviendo al punto de vista externo, vemos que la viñeta, en
la
medida en que (también) admira irónicamente la
energía y empeño patriotero de los unos y los
otros, se
sitúa tanto
fuera del ordenamiento jurídico invocado por
unos—los
abertzales, o sea la patria vasca in
fieri—como por los
otros—o sea, la Constitución española y
las leyes
de banderas que de ella derivan. "Ernesto Rodera" es libre—no
tiene ni
bandera, ni rey, ni ley, y nos invita a participar de esa infinita
libertad intelectual. Allá se las compongan los unos con su
Euskalherría / Polonia Libre, y los otros con su
Constitución. (Fascistas, probablemente, estos
últimos,
según dictaminaba el agudo olfato de Polanco cuando
veía
mucha bandera constitucional).
Observemos que el segundo patriota, el exaltado pepero de extrema
derecha según la sabiduría popular a
la que apela la viñeta, tiene una actitud hacia su propia
bandera—no la
nuestra, válgame Dios, ¡nosotros los lectores NO
TENEMOS BANDERA! – su bandera, digo,
que, por cierto, es la constitucional, la que izan para
irritación de los abertzales los provocadores
peperos
como la alcaldesa de Lizarza, mientras otras personas más
equilibradas, razonables y brujuleadoras la mantienen sabiamente
arriada, para no
tensionar... El
segundo patriota, digo, insiste en izar "su propia"
bandera, pero hay que reconocer que no va
arriando la del primero, menos aún por la fuerza.
También es una significativa
diferencia, vaya. A ver: no arría la del primero, porque la
del
primero también es (que sepamos) legal: la
ikurriña, por
ejemplo. Ni el PP ni la Constitución dicen que haya que
"quitar"
ikurriñas en las provincias vascas. Distinto es no izar lo
que
debe ser izado por ley, o arriar a la fuerza lo que otros han izado
siguiendo la ley.
Observemos también que el abertzale no es alguien que
meramente se limite a no
izar la
bandera que no le gusta, no: esa bandera ha sido izada
(quizá por algún facha,
optativamente, pero en cualquier caso, siempre y de modo
obligatorio, por las autoridades encargadas de poner
símbolos por ley). Y este espontáneo abertzale,
que no
es cargo
público, sino patriota vocacional, va y la quita,
con dos huevos. Ahora, ¡que no le quiten a él la
suya!
Porque quizá trabaje técnicamente fuera de la
ley, pero
sí sigue en cambio una ley inflexible (tan del gusto vasco,
y
ahora extensiva a nivel nacional): la
ley del embudo, por la cual ha de imponerse mi voluntad
sea cual sea la legislación vigente. La ley que haya, se
seguirá o no, según convenga. Y de
aquí pasamos al
territorio comanche, donde ya se sabe quién dicta la ley
más fundada: el que tiene el gatillo más suelto.
No andan
éstos lejos de los descolgadores de banderas.
Ah, pero déjenlos estar... nos invita a decir
la viñeta. Y el Ministro del Interior.
El segundo patriota, patriota oficial de un Estado existente, si iza
banderas, puede que sea como la
alcaldesa de Lizarza, que quizá la ize por gusto y vicio, o
quizá no, pero en todo caso al hacerlo sigue la letra de la
ley
(y así provoca, parece decirnos la viñeta).
¿Estamos mejor sin ley, quizá? ¿O con
una ley
flexible, que se cumpla o no según respiren los
próceres
locales, y los de la pistola?
Pero estas diferencias no son relevantes para "Ernesto Rodera": como
decíamos, los dos patriotas son iguales, para él
y para el hontanar de
la sabiduría popular. Porque al pueblo, la
Constitución y las banderas se la traen floja. Y el pueblo
es sabio.
En suma: una viñeta falsa, de una mala fe que tira para
atrás, pero muy adecuada para que la rían hoy por
españa. Pues está basada en una
posición
política hipócrita, insostenible y
autodestructiva—que es básicamente la del actual
gobierno
español, y posiblemente también la de la
mayoría
de la sociedad española, una sociedad dispuesta a venderse
barato a quien más apriete, pues está libre
intelectual y moralmente de compromiso con ningún
símbolo ni
ninguna ley.
Que la ley la cumplan sólo los convencidos, como dice la
Vicepresidenta, sin imposiciones de las autoridades—y ya
veremos
lo bien que nos va a todos en esa utopía de la tolerancia y
el
falso buenismo.
Desde luego,
si con todos los mangoneos oposicionales actúan como
hicieron en mi
última oposición, intentando tapar todo, pues no
me extraña que acabe
así la cosa. El juzgado de lo contencioso administrativo,
por cierto,
también se lució en este caso, según
parece.
Notas sobre Steven Pinker, "Toward
a Consilient Study of Literature" (PDF), una
reseña de The
Literary Animal, libro editado por Jonathan Gottschall y
David Sloan Wilson, publicada en Philosophy
and Literature 31 (2007): 161-77. Llego ahí a
través del comentario y respuesta de Bill Benzon en The
Valve.
Pinker aboga por una convergencia entre teoría literaria y
teoría de la evolución, o más bien por
una
teoría de la evolución (una psicología
evolutiva)
que haga extensivas sus investigaciones a la centralidad de la
ficción y la narración en la experiencia humana.
Al igual que otros aspectos de la realidad humana estudiados por la
psicología evolutiva (el amor, la religión, la
guerra, la
moralidad...), nos dice, la ficción y narración
parecen
no tener utilidad biológica. Y aquí ya se echa de
ver lo
que será la limitación del enfoque de los
darwinistas literarios (incluido hasta cierto punto Pinker): el
reduccionismo biológico, saltándose alegremente
todas las
disciplinas de conocimiento que han venido reflexionando sobre estas
cuestiones durante siglos, y despejando la mesa para la ciencia por el
procedimiento de hacer un rebullón con el mantel, los platos
y
la sopa primigenia.
La cuestión es si estos fenómenos de la
psicología
humana (ficción, religión, etc.) son adaptativos,
productos de la selección natural, o productos colaterales
de la
adaptación, o sea enjutas
(spandrels) que las llamaba
Gould—o bien resultados de procesos aleatorios como la deriva
genética.
Confieso que la tercera posibilidad me parece irritante incluso
plantearla en semejantes términos. En cuanto a la primera y
la
segunda, van tan unidas, y dependen tanto del punto de vista
interpretativo en cuanto tratamos cuestiones culturales, que
quizá sea vano intentar desenredar el ovillo. A
título de
ejemplo, hace poco discutíamos en la Narrative-List el valor
adaptativo que puede tener la creencia religiosa en seres
sobrenaturales, como extensión a la
naturaleza de
procesos de comunicación interactiva. Nuestra paranoia, en
origen bien fundada, nos lleva a la religión. Esta
proyección de intencionalidades a donde no las hay
produce
(o resulta de) una hipersensibilidad para la
detección de
intenciones que va ligada al comportamiento inteligente. Por
supervivencia, atribuimos intenciones a seres que acechan tras signos
interpretables—originalmente, posibles depredadores o
víctimas; por extensión, o
exaptación, proyectamos una intencionalidad
divina al cosmos, en tanto que signo interpretable. Y esa
interacción virtual ayuda al ser inteligente a sobrevivir,
tanto
en el Paleolítico como en la soledad urbana.
Pero volviendo a Pinker, se las promete muy felices con la
ficción como una especie de burbujita experimental que
muestre
en estado puro, y presumiblemente aislado de interferencias
distorsionadoras, una proyección de los intereses de la
mente:
La
ficción en concreto
ofrece un don valiosísimo a la psicología
evolutiva:
podemos suponer que las personas y acontecimientos mostrados en los
mundos ficticios reflejan las preocupaciones de nuestra especie, y
proporcionan una fuente de datos ecológicamente
válida
sobre lo que nos importa. (163, traducciones mías)
Reduccionismo, como se ve: aquí no se considera la
existencia de
modas o convenciones literarias, ni el problema mismo de qué es exactamente lo
que se muestra
en un mundo ficticio, o cuál es exactamente el "dato" que
observamos: porque lo que ve un ojo ahí delante
como
significativo, no era en absoluto obvio para otro. No niego que puedan
salir datos
mensurables de un
planteamiento como el de Pinker... pero como en tantos otros casos, los
gráficos que resulten tendrán una
relación o
trivial o tenue con aspectos más complejos de la realidad
estudiada.
Pinker llega a los estudios literarios en plan renovador, y habla
alegremente de "el actual estancamiento de los estudios literarios" por
no
estar abiertos a las ideas científicas. Esto es de traca,
realmente. Nunca la teoría literaria ha sido más
variada,
dinámica y creativa que hoy. O, si lo ha sido, era
sólo
en proporción a las limitaciones de planteamientos
anteriores.
Nunca ha habido tanta interacción interdisciplinaria, ni
tanto
interés por los contactos entre ciencias humanas y otras
ciencias.
¿Que aún son insuficientes para Pinker, y que
aún
va a haber más? Vale. ¿Que cada estudioso de la
literatura tiene sus limitaciones, y que sumadas deben ser muchas? Pues
también será cierto,
seguramente. Pero primero habría que hablar con cierta
prudencia, y no generalizar alegremente diciendo que el área
de
la teoría literaria está comprometida como un
solo hombre
con la idea de que la mente es un folio en blanco, o cerrada en banda a
todo lo que no sea construccionismo social. (Un ejemplo, hala...: "Interacción
internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y del orden
simbólico").
Esta convergencia de teoría literaria y evolucionismo
sería para E. O. Wilson un paso hacia su ansiada consilience, la
conciliación o unificación del
conocimiento—Algo que
podríamos relacionar con las reflexiones
de Gell-Mann sobre consciencia, reducción y emergencia.
Pero ojo con unificar o reducir demasiado el conocimiento: aparte de
los
detalles que se pierden por el camino, el conocimiento vive de la
tensión y del debate ente
perspectivas distintas, y de hecho no es de prever que vayan a faltar.
Una de las cuestiones fundamentales en este proceso de reducción
es que las cualidades emergentes
a un nuevo nivel de complejidad, precisamente, no se reducen, y
han de ser tratadas con los instrumentos propios de su nivel. Poco me
importa la composición química exacta de mi
ejemplar de
la Ilíada,
por muy
científicamente que se haya determinado, y por poner un
ejemplo
simplista. Necesito la crítica
literaria—enriquecida por
otras disciplinas, pero nunca reducida a ellas, o a una de ellas. Entre
otras cosas, porque partiendo de la noción de que tanto la
literatura como la crítica son en última
instancia
resultado de la evolución, precisamente esa
evolución, en
sus extremos más acabados, es la que ha hecho que surja la
crítica como respuesta a la literatura, y que evolucione
como lo
ha hecho para cumplir su función comunicativa y social. La
crítica ya es y siempre ha sido evolucionaria en el sentido
de
que presta atención a la función y
evolución de la
literatura como fenómeno cultural. Que pueda enriquecerse
con
injertos más directos nuevas ideas procedentes de las
teorías evolucionistas en estudios biológicos y
psicosociales? Pues interesantísimo va a ser, pero no es de
esperar que transforme radicalmente el núcleo de la
disciplina,
que ya es evolucionaria en lo esencial, aun sin saberlo, por ser
histórica.
La reseña de Pinker de Evolution
and Literary Theory
es favorable, aunque encuentra que es insuficiente todavía
el desarrollo de la disciplina de la teoría
evolucionista
de la literatura—por
ejemplo, la teoría
psicológica que subyace a los ensayos de D. S.
Wilson y Joseph
Carroll sobre teoría narrativa es limitada; en ocasiones se
peca
de reduccionismo a juicio de Pinker, y el libro inaugura
líneas
de investigación que si bien son interesantes
están sin
embargo aún por desarrollar.
Sobre los ensayos del
libro, según la noticia de Pinker:
E. O. Wilson
coloca este proyecto en el marco de su
teoría de la consilience
/ conciliación, estableciendo conexiones entre las
disciplinas: la neurociencia
cognitiva y la psicología evolucionaria ya han "integrado" a
las
ciencias sociales, y ahora llega el turno de las humanidades.
Frederick Crews señala el énfasis
empírico y analítico de este nuevo campo, y
observa que la conciliación
científica de la teoría literaria
deberá ir más allá de la
psicología evolucionista.
Ian McEwan observa la unidad de la experiencia humana que
permite
apreciar las mismas obras literarias en culturas y épocas
remotos.
La introducción narra los esfuerzos de Gottschall
para
defender
una tesis "psico-evolucionista" sobre los motivos de los personajes de
la Ilíada frente
a una academia escéptica o llena de prejuicios ante unas
ideas tildadas de racistas o de simplistas.
Dylan Evans critica las limitaciones teóricas
de los
departamentos de inglés, encerrados en el
postestructuralismo/feminismo/postcolonialismo/queer, y cerrados a
otras cosas.
Denis Dutton, en un postfacio, defiende la conciliación
en teoría estética, y señala algunas
bases evolucionistas de la estética visual.
D. S. Wilson propone una teoría de la
evolución
cultural
que Pinker encuentra simplista por pretender explicar la
evolución cultural con mecanismos demasiado calcados del
seleccionismo biológico. Aquí refuta Pinker la
teoría de los memes si se hubiese de entender literalmente
como
selección natural:
"Las ideas,
al contrario que los
genes, no se copian a través de las generaciones con alta
fidelidad, y no mutan por procesos aleatorios y ciegos. En lugar de
eso, son elaboradas por un cerebro humano con diez billones de
sinapsis, guiado por una previsión de cómo las
historias
van a afectar a los cerebros similarmente complejos de lectores u
oyentes" (165).
Es decir, sería una teoría de la cultura absurda
por ignorar el papel de la mente.
Obsérvese
el papel que da Pinker a la anticipación, a la
intencionalidad,
y a la interacción comunicativa en su refutación
de la
memética mema.
Joseph Carroll sí tiene una teoría
de la mente:
demasiado
modular, por cierto, al segmentar arbitrariamente las funciones en
compartimentos estancos. (Acabaremos con la modularidad como en el
aquel episodio de The
Faerie Queene
en el que se visitan una por una las estancias de palacio
alegórico de la mente...). Y Pinker sugiere que
sí son
cuestionables (no dice racistas) sus ideas tomadas de J. Philippe
Rushton sobre las diferencias en modalidades de inteligencia de
europeos, africanos y asiáticos, à la Taine.
(Tanto
más cuanto Carroll sostiene la importancia de la
'inteligencia
general' como entidad identificable–dudoso para
Pinker– y
critica por ello a la teoría mucho más matizada
de
modalidades y grados de inteligencia propuesta por los pioneros de la
psicología evolucionista John Tooby y Leda Cosmides. La
teoría, pues, parece decepcionante, tanto más
cuando a
Carroll le correspondía el honor de ser el fundador de la
disciplina del darwinismo literario en su versión moderna,
con
su Evolution and
Literary Theory (Columbia: University of Missouri Press,
1995). (Por cierto, no
olvidemos recordar a evolucionistas literarios más
clásicos, más metafóricos, y sin
embargo
también influyentes, como Ferdinand Brunetière ya
en el
siglo XIX). En Carroll sí aprecia Pinker el
análisis de Orgullo
y Prejuicio
como un ejemplo de la psicología de la selección
sexual:
el conflicto entre el papel relativo que hombres y mujeres dan a
belleza-juventud por una parte y status-estabilidad-influencia por
otra. Pero también critica que lo esencial no son los
impulsos
básicos en sí, sino la manera en que
están
"exagerados y codificados en su tiempo y cultura" (167), y el conflicto
básico es ente interés individual y demandas
sociales, no
entre interés individual e interés evolucionario.
Los
impulsos evolucionarios estarán por supuesto en ese sentido
en
el trasfondo de las acciones de los personajes en cualquier
narración, pero "pueden estar más agudamente
delineados,
y ser así más indispensables para el
análisis
literario, en relatos ambientados en una cultura cuyos valores
actúen en
contra de esos impulsos,
antes que en una cultura cuyos valores los asuman o los exageren"
(167). En cualquier caso, los motivos humanos que siempre
están
en el trasfondo de una narración sí pueden ser
entendidos
mejor con las aportaciones de la psicología evolucionista.
Una cuestión de trabajo
a la contra que
habría que tener en cuenta a la hora del
análisis, aparte
de la señalada por Pinker, es si el análisis que
proporcione el crítico evolucionista de tal o cual obra es
un
caso de crítica
amistosa o de crítica sintomática
y
desmitificadora.
Es de suponer que los mejores ejemplos y más
característicos de este tipo de crítica,
así como
los más polémicos e irritantes para quienes no
compartan
estos puntos de vista, serán los que reduzcan una
cuestión aparentemente compleja a términos muy
simples
—irresistiblemente simples y
convincentes—introduciendo la
explicación sociobiológica como un cortocircuito
en la
idea que la obra tiene de sí misma, o los personajes tienen
de
sí mismos, o los críticos tienen del personaje.
Algo
así como la explicación fisiológica
que da Swift
de las prédicas e ínfulas puritanas en The Mechanical Operation of the
Spirit. La polémica está servida,
con este tipo de crítica crítica.
Robin Fox examina la tensión que hay en
épicas
muy distintas (Gilgamesh,
Beowulf, La Ilíada, Le Morte D'Arthur y La Chanson de Roland)
entre la solidaridad masculina y agresiva de los héroes y
los
lazos familiares emocionales y afectivos—una constante en
distintas épocas, y no un accidente social.
Marcus Nordlund defiende la universalidad del amor
romántico
como fenómeno sociobiológico de
cortejo/apareamiento,
contra la idea predominante en teoría literaria de que se
trata
de un constructo social. Los ejemplos vienen de las heroínas
cómicas de Shakesepare, libres para elegir pareja e
interpretar
su carácter. Son comedias de apareamiento, en las que se
ponen
de manifiesto las tensiones contradictorias inherentes a la naturaleza
humana. (No está tan lejos de esta noción el
famoso
ensayo de Greenblatt sobre "Fiction and Friction", aunque ofrece un
modelo de análisis mucho más complejo, pasado por
la
historia cultural y las convenciones literarias, y donde la
biología es sólo el material sobre el que se
trabaja).
Catherine Salmon compara las distintas tendencias en el
consumo de
fantasías eróticas populares en hombres
(pornografía visual) y mujeres
(narraciones románticas, con el reciente desarrollo de la
"slash
fiction")—enfatizan así "el abismo
psicológico que separa a los sexos",
dicen—pero claro, escogiendo lo más exclusivo se
han dejado por el
camino lo más frecuente
y
común en los dos sentidos de 'común': las
narraciones visuales del cine
y la televisión que son disfrutadas por los dos sexos,
aunque no
siempre de la misma manera).
Parte de la convergencia con las
ciencias, dice Pinker, debería resultar en el desarrollo de
métodos
experimentales por los estudios literarios, con hipótesis
comprobables.
(Lo cual no es lo mismo, espero, que la desaparición de los
estudios
literarios tal como los hemos conocido, en los que muchas veces lo
más
interesante y sugerente es lo que nunca podría ser objeto de
comprobación experimental).
Así, Gottschall
hace un muestreo estadístico de cuentos populares de
muy diversas culturas, y llega a la conclusión de que las
"estructuras
patriarcales" denunciadas por la crítica feminista como
resultado de
una construcción social son de hecho universales. Y lo
interpreta en
términos darwinianos de selección sexual, en la
que compiten y
seleccionan ambos sexos. Los cuentos expresan los criterios
biológicos
de interés reproductivo de nuestra especie, en la que las
mujeres se
dedican más a la progenie, y por tanto tienden a elegir a
hombres
capaces de apoyarlas en esa tarea (por capacidad, potencia
económica o
dedicación a la familia), mientras que el sexo masculino,
como sexo
menos dedicado al cuidado de la progenie, hace primar el criterio de
fertilidad a la hora de elegir compañera. El matrimonio, nos
explica
Pinker, no es una conspiración femenina para sujetar a
hombres con
tendencia a huir de los pañales, sino un pacto
biológico a dos bandas,
que intercambia la renuncia sexual con la promesa de que la pareja
contribuirá a que primen y prosperen nuestros genes y no los
del
vecino. Lo cual no quita para que en efecto los hombres tengan
más
deseos (evolucionarios) de variedad sexual tanto antes como
después del
matrimonio.
También observa Pinker que las estrategias
óptimas
de relación sexual difieren en cuanto a relaciones breves o
continuadas. En las relaciones esporádicas, las mujeres
también priman
a los hombres vitales, fuertes y agresivos; en las largas, a los
estables y entregados al cuidado de la pareja y prole (cads versus dads)—lo
cual también nos proporciona ciertos arquetipos
literarios... y no
literarios, claro, donde la fantasía interactúa
con la realidad.
Pasa
Pinker luego a discutir si el arte y la producción de
ficciones son en
sí mismos el resultado de una adaptación o no.
Tiende a creerse
vagamente que sí, que el arte y literatura cumplen
(adaptativamente) la
función de crear lazos comunitarios. Pinker no cree ni lo
uno ni lo
otro, y enfatiza la importancia de dejar claro esto a la hora de sentar
las bases de una estética evolucionista.
Se tiende a creer que el arte (o cualquier otra cosa) es adaptativo en
el sentido de que es bueno,
que
potencia la supervivencia humana —pero Pinker
señala que lo adaptativo
es moralmente neutro cuando no contrario a la moral: "las tendencias a
cometer genocidio bien pueden ser adaptativas, mientras que la
capacidad de leer casi seguro no lo es" (170). (Aquí una vez
mas cae en
el error de considerar estas cuestiones fuera del punto de vista del
desarrollo de las culturas humanas—en las que la capacidad de
lectura
sí proporciona una capacidad muy superior de
adaptación al medio, o aún
más, de adaptación del medio, superior en su
poder de actuación a la
mera 'disposición' a cometer genocidio —si no se
disponen los medios
para hacerlo organizadamente).
Se demuestra que algo es una
adaptación, nos dice Pinker, no porque "la gente lo haga, o
le guste,"
etc, sino porque ese factor "es capaz de producir un resultado que
aumente la reproducción en un medio ambiente similar a aquel
en el que
evolucionaron los humanos" (170)—Pero no parece caer Pinker
en la
cuenta de que con esta limitación se reduce al absurdo la
misma idea de
una teoría darwinista de la cultura. El desarrollo cultural
no tiene
lugar en un medio ambiente similar a aquel, sino en un medio ambiente
cambiante, emergente y transformado por la cultura humana. Y lo que sea
adaptativo a ese medio ambiente nuevo necesita parámetros
totalmente
distintos de los biológicos y de la mera
reproducción de los genes. Y
tampoco son memes lo que se produce y reproduce, sino combinaciones
emergentes de ideas, tecnologías, procedimientos
organizativos y
procesos comunicativos.
Mientras que hay mucho en los orígenes
humanos y en nuestra base biológica que debemos conocer para
entender
la evolución de la cultura (el ejemplo de Pinker: por
qué nos gustan
los dulces), no podemos reducir el evolucionismo cultural a ese tipo de
explicaciones primigenias y biológicas. El estudio de la
adaptación a
un medio cultural emergente requiere un tipo de planteamientos
totalmente diferentes, que son los que estudian desde siempre las
ciencias humanas.
Pinker sostiene que una teoría post
hoc
o retrospectiva de la evolución no es suficiente: "La
pregunta es, por
qué podría uno haber predicho, a priori, que las
personas estarían
constituídas de una manera tal que sucederían
estas cosas"? (como
gustar de la música, contar cuentos,
etc.).—Realmente no veo
posibilidad de plantear la cosa en esos términos
apriorísticos. Los
fenómenos emergentes sólo pueden estudiarse a
posteriori—y la gramática
misma de la pregunta de Pinker parece sugerir que esta supuesta
pregunta a priori no es sino un experimento mental planteable
sólo post
hoc.
Con
estos limitados planteamientos llega Pinker a su conclusión
de que
"muchas de las artes no tienen en absoluto una función
adaptativa"
(adaptativo-reproductiva, pues la cuestión se ha
circunscrito a esos
términos). Las artes serían en gran medida
(biológicamente hablando,
insisto) un producto colateral de mecanismos psicológicos
desarrollados
para otras funciones, a saber:
"sistemas motivacionales que
nos dan placer cuando experimentamos señales correlacionadas
con
resultados adaptativos (seguridad, sexo, estima, entornos ricos en
información) y la capacidad tecnológica de crear
dosis purificadas y
concentradas de estas señales (como las pinturas de
paisajes, obras
eróticas o historias de héroes). La
ficción puede ser, al menos en
parte, una tecnología del placer, una
recuperación del lenguaje y las
imágenes en tanto que tecnología de realidad
virtual que permite a un
lector disfrutar alucinaciones placenteras como explorar territorios
interesantes, vencer enemigos, tratarse de igual a igual con poderosos,
o conquistar parejas atractivas" (171).
Bueno, para darnos estos
resultados ya estaba la teoría de Freud.
También señala Pinker la
función comunicativa virtual de la ficción,
simulando el cotilleo, la
información social imaginada sobre personajes
virtuales—pues el
cotilleo también tiene una función de
supervivencia en el entorno
social.
Ahora bien, la ficcionalidad en concreto sí tiene para
Pinker un origen adaptativo, y ve la piedra de toque en el desarrollo
de la inteligencia artificial (que proporcionará
experimentos
predictivos, y no sólo razonamientos post hoc). La
ficcionalidad, el
diseño de situaciones posibles, es una función
útil para que los
sistemas inteligentes traten con un problema, con situaciones cuyo
resultado no es predecible de antemano.
"La ficción, pues,
sería una especie de experimento mental, en el que se hace a
unos
agentes jugar una serie de interacciones plausibles en un mundo virtual
más o menos sometido a leyes, y un público puede
tomar nota mental de
los resultados" (172)
—lo cual nos recuerda a la noción de la novela experimental
de Zola, o la literatura realista, pero queda aún lejos de
explicar otros tipos de escritura
experimental
y de por qué la representación misma y la
noción de realidad en la
representación están sujetas a
evolución y reelaboración constante.
Para eso necesitamos una teoría más atenta a la
complejidad de la
interacción social humana, no la interacción un
tanto primate que
Pinker parece tener en mente.
La ficción narrativa es pues, para Pinker, una especie de
razonamiento práctico basado en casos, resolviendo
así la
distancia entre la norma abstracta y los detalles
específicos de
las situaciones reales: Algo que no deja de recordar al
razonamiento de Sir Philip Sidney en An
Apologie for Poetry,
cuando situaba a la ficción poética en una
posición ideal entre las abstracciones de la historia y los
casos concretos pero caóticos de la historia. Un Sidney
pasado
por la psicología neural y la teoría de la
computación, claro. Sería una
explicación
neurológica de una importante función social de
la
ficción narrativa—"la ficción cumple
con frecuencia
una función didáctica, enseñando
implícitamente a los lectores las reglas de su entorno
social y
cultural".
En suma, la ficción sería tanto una
adaptación
(en tanto que instruye
con un tipo de razonamiento basado en casos o permite experimentos
mentales combinatorios) como un producto
colateral (o spandrel) de la evolución, en
tanto que deleita
con simulaciones de realidad virtual y de cotilleo virtual.
Las
dos son razones por las cuales narramos, según Pinker.
Volviendo
a los últimos ensayos de The
Literary Animal
(—por cierto, poco énfasis se pone aquí
en deslindar entre literatura, ficción y
narración):
Brian Boyd se
opone a las
teorías según las cuales el arte es un producto
colateral
de la evolución, y sostiene que tiene la doble
función de
potenciar la cohesión social y captar una
atención
compartida—aunque no a modo de elemento de lucimiento del
artista
con fines de promoción personal y lucimiento sexual, como
sostiene Geoffrey Miller. A Pinker le parece insuficiente la
explicación de por qué el arte promociona la
cohesión social, pero debería releerse su propio
razonamiento dos párrafos atrás. Tampoco le
parece
convincente la ventaja evolutiva de captar atención
compartida—pero eso parece despreciar la ventaja evolutiva
crucial que dan al ser humano la comunicación y la
organización social compleja. Si la comunicación
social
en todas sus formas (incluida la "gimnasia semiótica" de
Eco) es
importante para desarrollar la inteligencia propiamente humana, no es
una cuestión sólo de que nos guste oír
historias
juntos alrededor de la hoguera.
Daniel Nettle
se inclina
más por la teoría del placer, con la
ficción como
una especie de droga comunicativa para animales intensamente sociales.
Partiendo de este planteamiento, clasifica los tipos de conflicto
social presentados en las obras de Shakespeare:
Resolución positiva
Resolución negativa
Conflicto de status
social
Drama
heroico
Tragedia
Conflicto de
emparejamiento sexual
Comedia
Tragedia amorosa
Michele Scalise Sugiyama enfatiza
por el contrario la función didáctica y
socialmente
útil de la ficción: para adquirir
información,
ensayar estrategias, resolver conflictos de objetivos. Pone
más
énfasis tanto en la teoría cognitiva como en el
aspecto
lingüístico de la comunicación narrativa
literaria
(las otras teorías, dice Pinker, podrían
igualmente
referirse a ficciones televisivas o cinematográficas).
Observaciones de Pinker para el mejor
desarrollo de la teoría literaria "darwinista" y
científicamente conciliada:
(1) Hay que deslindar el problema psicoevolutivo de por
qué hacemos ficciones del análisis
crítico de las
ficciones. Quizá la teoría
evolutiva no pueda aportar gran cosa significativa a la crítica literaria—y
los teorizadores que sí aspiren a hacerlo deberán
justificar qué es lo que aportan al análisis de
las
obras, y por qué es significativo. Y nuevas justificaciones
adicionales de la utilidad de la crítica, esta vez desde el
punto de vista de la psicología evolutiva....
(2) Las teorías requieren más desarrollo
experimental, y
eso quizá sea factible potenciando sus contactos con el
desarrollo de la Inteligencia Artificial—diseñando
sistemas inteligentes, y viendo qué valor tiene en ellos la
funcionalidad del razonamiento mediante mundos hipotéticos o
ficciones.
(3) Se requiere más convergencia con otras ciencias de la
naturaleza humana: el cognitivismo, la lingüística,
la
genética del comportamiento, la psicología
social...
Hasta ahora, se han restringido las cuestiones "evolutivas" a problemas
demasiado centrados en diferencias sexuales y selección
sexual,
cuando hay otros temas evolutivamente relevantes en literatura, "como
conflictos padres/hijos, rivalidad entre hermanos,
autoengaños,
reciprocidad, tabús, psicología de las
coaliciones,
emociones morales" (176) (—vaya, ¡pero si no ha
tratado de
otra cosa la teoría literaria durante siglos! No en
conexión con la familia primigenia de antropoides, cierto,
pero
sí en el ecosistema propiamente humano).
(4) Habría que centrarse menos en el arte elitista y el
canon,
para llegar a conclusiones estadísticamente relevantes, y
estudiar productos de consumo masivo. Pues el arte de
minorías
precisamente busca contradecir los presupuestos y gustos del arte
popular, y dará una idea distorsionada de la generalidad de
la
experiencia humana.
(5) La noción del argumento como combinatoria infinita de
posibilidades debe relacionarse con la resolución de
conflictos
de intereses variados y sin fórmula previa. La
teoría del
conflicto, y la teoría evolucionaria de los juegos,
deberían servir de base para el análisis de
argumento y
carácter. (Ver,
por cierto,
aquí un par de artículos sobre
narratología mentalista,
que ayudan a integrar el desarrollo argumental con la lectura mutua de
las mentes de los personajes—y por tanto con la
teoría de
la interacción y comunicación social).
(6) Según Pinker, "los analistas literarios evolucionistas
deberían ser mucho más escépticos con
la idea de
que la 'cohesión de grupo' sea un motivo humano
básico y
que se pueda explicar fácilemente con la
'selección de
grupo'" (!!)—y arguye que la selección de grupo
quedó obsoleta desde los años 60/70. Pues lamento
disentir, pero por suerte creo que los razonamientos de S. J. Gould en The Structure of Evolutionary
Theory
a favor de la actuación diferenciada de la
selección
natural en múltiples niveles, del gen a la especie, pasando
por
el individuo y el grupo, está más en la
línea de
lo que pienso. Por supuesto no se seleccionan y heredan los rasgos de
los grupos como se transmiten los genes... pero la historia de la
globalización nos dice que unos tipos de
organización
social tienden a "reproducirse" y a potenciar sus
características (aglomeraciones urbanas,
especialización
creciente del trabajo, etc.) y a arrinconar a otros tipos de
organización grupal nómada o cazadora-recolectora
o
feudal. Y si no se expanden mediante memes, lo hacen mediante
estructuras organizativas y sistemas ideológicos. Que tienen
su
propia dinámica evolutiva emergente, a no confundir con el
éxito reproductivo—y es que los humanos primamos
en
realidad la reproducción de nuestras estructuras sociales
(no
quiero llamarlas memes, que parece que van a trozos) antes que la de
nuestros genes. Y si no actuamos así nosotros en persona, ya
lo
hacen nuestras estructuras sociales por nosotros, con una
lógica
mucho más poderosa.
Frente a eso, sí me gusta el énfasis de Pinker en
la
complejidad de comportamientos y actitudes que tenemos frente al grupo
social: con "cohesión social", dice, no se nombra
adecuadamente
"la mezcla ambivalente de motivos egoístas, nepotistas,
estratégicos y de autopromoción que en realidad
animan los
sentimientos de una persona hacia su grupo, y que la ficción
nos
dramatiza de modo delicioso"—un tipo de relación y
unos
conflictos que, con sus generalidades de base biológica, que
nos
puede ayudar a explicar la teoría de la
evolución,
siempre son únicos en sus circunstancias y combinaciones. Y
para
eso no necesitamos sólo una teoría evolucionista
de la
literatura, sino sobre todo una antropología—que
integre
en ella los conocimientos que tenemos de la evolución
biológica y cultural, de la sociedad, de la historia, de
la acción, del lenguaje, de la
comunicación, de la
narración y del arte—la eterna Ciencia
Nueva de
Vico, siempre por renovar y reinventar.
PS: Table of
Contents
Wilson, E. O. "Foreword from the Scientific Side." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. viii-xii.*
Crews, Frederick. "Foreword from the Literary Side." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. xiii-xvi.*
Gottschall, Jonathan, and David Sloan Wilson. "Introduction:
Literature—A Last Frontier in Human Evolutionary Studies." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. xvii-xxvi.*
McEwan, Ian. "Literature, Science, and Human Nature." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 5-19.*
Wilson, David Sloan. "Evolutionary Social Constructivism." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 20-37.*
Evans, Dylan. "From Lacan to Darwin." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 38-55.*
Nettle, Daniel. "What Happens in Hamlet?
Exploring the Psychological Foundations of Drama." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 56-75.*
Carroll, Joseph. "Human Nature and Literary Meaning: A Theoretical
Model Illustrated with a Critique of Pride and Prejudice." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 76-106.*
Nordlund, Marcus. "The Problem of Romantic Love: Shakespeare and
Evolutionary Psychology." In The
Literary Animal: Evolution and the Nature of Narrative. Ed.
Jonathan Gottschall and David Sloan Wilson. Evanston (IL): Northwestern
UP, 2005. 107-25.*
Fox, Robin. "Male Bonding in the Epics and Romances." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 126-44.*
Boyd, Brian. "Evolutionary Theories of Art." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 147-76.*
Sugiyama, Michelle Scalise. "Reverse-Engineering Narrative: Evidence of
Special Design." In The Literary
Animal: Evolution and the Nature of Narrative. Ed. Jonathan
Gottschall and David Sloan Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP,
2005. 177-96.*
Gottschall, Jonathan. "Quantitative Literary Study: A Modest Manifesto
and Testing the Hypotheses of Feminist Fairy Tale Studies." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 199-224.*
Kruger, Daniel J., Maryanne Fisher, and Ian Jobling. "Proper Hero Dads
and Dark Hero Cads: Alternate Mating Strategies Exemplified in British
Romantic Literature." In The Literary
Animal: Evolution and the Nature of Narrative. Ed. Jonathan
Gottschall and David Sloan Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP,
2005. 225-43.*
Salmon, Catherine. "Crossing the Abyss: Erotica and the Intersection of
Evolutionary Psychology and Literary Studies." In The Literary Animal: Evolution and the
Nature of Narrative. Ed. Jonathan Gottschall and David Sloan
Wilson. Evanston (IL): Northwestern UP, 2005. 244-57.*
Dutton, Denis. "Afterword." In The
Literary Animal: Evolution and the Nature of Narrative. Ed.
Jonathan Gottschall and David Sloan Wilson. Evanston (IL): Northwestern
UP, 2005. 259-64.*