Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) - Diciembre 2006Nefertiti

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Música que viene:  Rollin' on (Emmylou Harris / Mark Knopfler) - Que vuelve - Vérone (Roméo et Juliette) - y vuelve: L'amour flou (Juliette  Gréco)



Domingo 31 de diciembre de 2006

Regiones devastadas

"Biescas no tan lejana" es una exposición fotográfica que se exhibe en el centro cultural "Pablo Neruda" de Biescas; también es el título del libro que la recoge, coordinado por Jesús Escartín. Son fotos de Biescas de la primera mitad del siglo XX en su mayoría, desde la época de las diligencias hasta la reconstrucción gradual del pueblo en la postguerra. Las primeras están ocupadas íntegramente por personajes nacidos en el XIX, en tiempos de la reina; de la más reciente, de hacia 1964, tengo memoria yo mismo. Todos somos ahora personajes de otro siglo.Al enemigo

Subíamos a la Caseta de las Brujas con mi hijo pequeño y con la madre de él, y veíamos los muros del aterrazamiento de Arratiecho, que parecían hechos por una civilización anterior, nos preguntábamos cuándo se harían y esa misma tarde en la exposición los vimos en construcción (una obra china o egipcia parecía eso). Centenarios escasamente son esos muros; ahora cubiertos por el bosque, allí aparecía todo el monte despejado. Además, antes de la electrificación se talaban a conciencia todos los bosques cercanos al pueblo. También salía una serrería, en la que he estado y ya no estaré.

Me ha gustado ver tantas fotos de rincones apenas reconocibles, sólo por la orientación de los montes, o el punto de referencia de las iglesias. Muchísimas casas se destruyeron en la guerra; entre ellas la casa donde nació mi padre, que sale en algunas fotos. Una feria de hacia 1940 muestra el ganado entre montones de ruinas. La iglesia de San Pedro sin torre, la del Salvador apenas reconocible, antes de la media demolición y reconstrucción que hicieron los de Regiones Devastadas. Que también hicieron el ayuntamiento nuevo, los porches, la casa donde nací, recién construida en las fotos, y el matadero (hoy centro cultural donde se exponía la colección).

Y se reconstruyeron algunas casas. Pero todo el centro del pueblo en el que crecí estaba en los años sesenta y setenta lleno de espedregales donde los niños jugábamos a bandas y a guerras. Con forganchas, que era lo que se llevaba por entonces (luego supimos que se llamaban tirachinas; también que los espedregales se llamaban montones de cascotes, y que no tenían por qué ser un elemento inevitable del paisaje urbano). Aún queda algún montón de piedras por allí sin ordenar, pero la ola de especulación ladrillera es la que realmente ha terminado de reconstruir, y de dejar irreconocible, el pueblo.

En las fotos sale la nueva plaza mayor, la que yo conocí cuando me sacaron en brazos de la casa que había construido Regiones Devastadas para sustituir a la vieja casa de los maestros. La devastación fue aún mayor en la familia, por el asesinato de mi abuelo Ángel, maestro en Escuer. Mi abuela Eusebia, también maestra, se trasladó con sus tres pequeñajos a la placeta Albéitar, y de alguna manera y con mucho esfuerzo los tres consiguieron hacer carrera. Mientras, la plaza mayor iba cambiando: el ayuntamiento nuevo, luego la casa nueva del Banco, luego otra, y otra, hasta dejarnos sin espedregales en la plaza a los chavales… que ya no los necesitábamos, porque para entonces ya me había ido a estudiar a Sabiñánigo y luego a Zaragoza.

Recuerdo la primera reforma de la plaza, que al principio era una explanada de grava sin mucha más historia: hicieron unos jardincillos, unos setos y una fuente con surtidor en el centro. El de tirar a la gente dentro en las fiestas. La de horas que habré pasado yo poniendo barquitos en la fuente, o sacando con un palito los bichos que caían dentro. Ahora se ha librado la fuente de milagro, porque los reformeros siguen mejorando, o devastando, el pueblo: está la plaza de obras, y Álvaro, Ivo y Oscar apenas se acordarán de la plaza con setos y jardincillos; ésta que están haciendo ahora es de diseño más duro y pétreo. A mí no me gusta el centro de Biescas desde que talaron los chopos de detrás de la terraza. Será el pueblo de los recuerdos de otros, pero ya no de los míos. Y no tiene mucho apego a los recuerdos, aunque organice exposiciones fotográficas. La casa donde nací también está de obras, vaciada, sufiendo una segunda o tercera reforma; fue instituto, luego biblioteca… entretanto ahí crecí yo, y había creído que era mi casa. De niño te haces esas ideas.

No sé si alguna vez tuvo carácter propio Biescas, pero con los bombardeos y demoliciones y reconstrucciones debió perder un tanto el norte, quedarse como atontada, sin saber bien de dónde venía y a dónde iba. Hoy sé que me puedo esperar cualquier cosa de Biescas: encontrar el parque de la Conchada talado, por qué no. Siempre han cortado allí los árboles más viejos, gruesos y altos ("dan demasiada sombra"). Ahora Biescas es una gran urbanización vacía, llena de apartamentos con decoración "típicamente montañesa", que rara vez visitan sus propietarios entre compra y venta lucrativa. Igual hasta un día invierto yo, si llego a tener dinero, y me compro un piso en Biescas. Vete a saber. Pero nunca será mi casa. Esa está en un rincón del tiempo, y no puede salir a la venta.

  Regreso a Biescas

Sábado 30 de diciembre de 2006

Ejecutando a Saddam

Ya está ejecutado Saddam, caso atípico entre los tiranos y dictadores, que con más frecuencia suelen acabar en dorados retiros en el exilio, viviendo de las cuentas de sus bancos suizos. No creo que altere significativamente la estadística. Quizá desde Mussolini (que de hecho no tuvo un juicio como el de Saddam) no se recuerda un tirano tan influyente que haya acabado de esta manera. Eso lo convierte en un caso ejemplar, y quien más quien menos nos dedicamos a juzgar a Saddam, y a indultarlo o condenarlo. Hasta yo, esta noche de insomnio, he estado un buen rato pensando en Saddam, en cómo eran seguramente sus últimos minutos de vida, en cómo estaría yendo en esos mismos momentos a la horca. Dar por buena la ejecución de Saddam es en cierto modo, con las limitaciones de a bordo, erigirse en un tribunalillo particular que lo envía a la horca. Aunque en realidad aquí no se estaba juzgando a Saddam; son más bien pocos los que tienen dudas sobre los crímenes de Saddam y el hecho de que merecen el máximo castigo. Lo que se juzga en cada tribunalillo de columna periodística, de blog o de discusión de café, es la legitimidad de la pena de muerte. No será sorprendente que en Estados Unidos, donde la mayoría de la población es partidaria de la pena de muerte, se considere justa esta sentencia. Tampoco será sorprendente que Europa lamente casi unánimemente la ejecución de Saddam, bueno, lo que digo más bien, "cualquier ejecución", y en concreto la de Saddam. Europa no lo condena a muerte, o bien lo indulta una vez condenado. Nos sale barato el indulto, y nos sale barata la condena. Claro que Saddam ha alterado relativamente poco nuestras vidas (a mí un poco de insomnio me ha dado). A los iraquíes sí se las ha alterado, y han hecho con él dos cosas. Primero lo han encumbrado por encima del bien y del mal. Luego lo han colgado de la horca. Un destino ejemplar y excepcional, oigan todos. Aunque la lección se vaya a perder, y quede viciada. Porque el otro gran responsable de la guerra de Irak no va a ser jamás juzgado, ni colgado. Por muchos blogs y columnillas que levanten acta de acusación.

Culpable defensa

No nos consta la autorización de ETA

A ver si nos sale por ahí ahora el "Gobierno", a tono con la línea que ha llevado estos últimos años. La explosión esta mañana de un coche bomba requiere una huída hacia adelante, un salto cualitativo, para salvaguardar el proceso de Zap. Que debe ser la primera prioridad. Así que ánimo, si no se les había ocurrido, ahí les mando mi sugerencia: "no nos consta que la Dirección de ETA haya dado el visto bueno a esta intervención en el proceso de diálogo". Porque nuestro gobierno es inasequible al desaliento. Será este el primero de los "accidentes" que no harán torcer la inflexible determinación de dejar en paz a los terroristas. Que no harán torcer la voluntad de hierro de Rodríguez Z. 

PS: Un año y poco después, el 14 de enero de 2007, Zapatero confirma (tras negarlo veinte veces y llamar infames a quienes le decían que mentía, y que engañaba al país) que en efecto siguió negociando con la ETA después del atentado de Barajas. Y el ministro de Justicia, Bermejo, acude en efecto a la explicación que aquí proponía yo: que no les constaba la autorización por parte de los dirigentes de ETA para realizar el atentado. Si es que son previsibles. Y además les pone, el olor a pantera. Hay que ser tonto de pegar brincos. Y aún más quienes oyen estas cosas y se quedan tan anchos.

Se pinchó la burbuja

Viernes 29 de diciembre de 2006

Estudiantes mutantes

Del congreso de la MLA hablan en Planned Obsolescence, a cuenta de una charla de Anne Balsamo en el panel de educación y nuevas tecnologías "Everquesting: Digital Learning and the Humanities".

Al parecer, los académicos tratamos a los estudiantes como replicantes, cuando deberíamos tratarlos como mutantes:

Higher education has for the last two hundred years largely—though by no means exclusively—been focused on self-replication, on a constancy of values in knowledge production, and it simply must think more fluidly about the new technologies through which knowledge is actually produced today, and how future generations are going to need to morph to meet the demands of those technologies.

Se va a producir un corte brutal entre la capacidad de uso de tecnologías y búsqueda de información que tengan los pro0fesores (sobre todo, supongo, si se estanca el influjo de profesorado joven a la universidad) y la que tengan los alumnos. Y existirá sin embargo la necesidad de insistir en que el conocimiento no está simplemente "allí" para localizarlo, sino que hay que generarlo e interpretarlo... Se dijo en el panel que si los docentes no podemos tener liderazco en cuestiones tecnológicas, que es donde se va a generar el nuevo conocimiento disciplinario, las humanidades nos mereceremos la tan cacareada crisis.

Lo cierto es que tampoco veo tantos mutantes por las aulas... debe ser que ni se acercan, los que haya.

Blogs en la Facultad

Jueves 28 de diciembre de 2006

Strange Commotion in the Brain

Nos dicen los neurólogos que las estructuras sintácticas de Shakespeare, combinadas con su flexibilidad léxica para combinar palabras, es todo un reto para el cerebro. Hay picos de actividad neurológica medibles cuando el lector procesa una típica expresión shakespeariana, como por ejemplo "deep-brained sonnets". También me interesa especialmente la relación que tiene este asunto con la retrospección. Al parecer, las frases con creaciones léxico-imagísticas shakespeareanas se entienden de golpe en su sentido global (al igual que leemos sin diifclutad y de golpe plaabras con las letras desrodenadas), pero la atención exige volver atrás y reprocesar la construcción sintáctica de la frase para acomodar el nuevo uso gramatical que se ha creado para esa raíz. Eso contribuye sin duda a fijar la expresión en la atención, y al impacto que tiene el lenguaje shakespeareano... para quien de entrada no considera estas imágenes, como diría Addison, "too violent a labour for the Brain".

Hawks, John. "Shakespeare on the Brain." En John Hawks Anthropology Weblog 19 Dec. 2006.

"Reading Shakespeare Has Dramatic Effect on Human Brain." Science Blog

Las estructuras creativas y reflexivas de Shakespeare tienen un efecto  sobre la actividad cerebral y la consciencia. Bueno, nos vamos acercando a una demostración científica de esa noción tan romántica defendida hoy por Harold Bloom: que Shakespeare ha contribuido en gran medida a la invención de la humanidad: que ha ayudado a hacernos lo que somos. Y que eso nos hace cada vez más capaces de apreciarlo en su justa medida.

Deep-brained sonnets

Miércoles 27 de diciembre de 2006

Análisis crítico del discurso vasco

En el País Vasco, si no comulgas con la religión mayoritaria, te puedes volver analista crítico del discurso de manera espontánea. Las medias palabras, los eufemismos Eta mona lisay las presuposiciones que se utilizan en el discurso público son tan evidentes, tan llamativas, que resultan de por sí un ejercicio práctico de lingüística aplicada. Es lo que le sucede a Rosa Díez, por ejemplo. Hoy, en su blog de Basta Ya  habla de la perversión del lenguaje, perversión ya instalada desde que viene bendecida desde las alturas por la política de Zapatero, una política de un doublethink tan pasmoso que dejaría a Orwell sin vocación de escritor. No sorprende que en este contexto el jefe de la policía no detecte señales de que la Eta se esté rearmando, o que el ministro del interior dé una rueda de prensa para no desmentir ni confirmar que se está dialogando con los terroristas, pero sí para criticar a quien se atreva a opinar al respecto. Claro que esas declaraciones de no sabe no contesta pero ya nos entendemos son en sí mismas síntomas para quien las analiza con un mínimo de honestidad intelectual. Síntomas muy malos. Mal vamos, como dicen en Basta Ya, cuando las obviedades del discurso de navidad del Rey (apoyando la ley y el Estado de Derecho y condenando el terrorismo) son ávidamente comentadas... De la misma manera, las declaraciones torticeras de gente como Patxi López (que nos informa de que los etarras deben "perder el miedo") o de los responsables del gobierno vasco, han de leerse entre líneas; entre líneas se comunica todo en el País Vasco. Así lee Rosa Díez las declaraciones del portavoz de los empresarios vascos sobre si lleva buena marcha el "proceso de paz":

El portavoz de Confebask ha hablado del "proceso"y ha respondido a una pregunta sobre las extorsiones a empresarios vascos. Se ha mostrado "preocupado y esperanzado" por la marcha del "proceso". Y ha dicho que ni desmiente ni confirma que existan extorsiones. Que "puede haberlas", que estando las cosas como están, "no digo que las haya, pero puede que existan".¿Cómo es posible que se atreva a dar esta respuesta? O las hay, o no las hay. Si no conoce que las haya, la respuesta es :"no me consta que existan". Y si sabe que existen, la respuesta será: "Si, se están produciendo extorsiones". Claro que ante su respuesta todo el mundo ha sabido a qué atenerse: (1) las extorsiones se siguen produciendo; y (2): el portavoz en cuestión no se "atreve" a reconocerlo, no vaya a ser que le tilden de "enemigo del proceso".

Estas declaraciones, claro, deberían oírse en directo, con sus dudas, interrupciones, lapsus linguae y tonos esquivos: son de por sí una dramatización práctica del pensamiento confuso, aterrorizado y deshonesto a que lleva la política de ambivalencia hacia el terrorismo en el País Vasco. Pensamiento confuso, y lenguaje confuso. Que a su manera, para quien quiere ver lo que hay, es clarísimo. 

Mientras, EHAK dice que no saben si se presentarán a las elecciones, que están a la espera de lo que decida Batasuna... claro que esto tampoco probará nada para el Fiscal General del Estado sobre la conexión entre unos y otros. Quien está decidido a no ver acabará por no ver. Es una elección deshonesta que lleva a la mediocridad y a la ceguera moral. Ese es el mayor daño que ha hecho la Eta en el País Vasco, embrutecer el sentido moral de toda una sociedad. Luego ya no captan ni las implicaciones y presuposiciones de lo que dicen y oyen decir. Leer entre líneas y decir claramente lo que allí se lee es una opción política y moral admirable en ese contexto. Que les sea leve a los analistas críticos del discurso en el país vasco; tienen trabajo. Y con el Proceso de Zapatero, el mismo clima y el mismo dilema se ha extendido a toda España. Qué cruz, la ceguera voluntaria.

La Eta, razonable y comprensiva

Rimbaud-Efecto Stroop

Voyelles

A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu : voyelles,
Je dirai quelque jour vos naissances latentes :
A, noir corset velu des mouches éclatantes
Qui bombinent autour des puanteurs cruelles,
Golfes d'ombre ; E, candeurs des vapeurs et des tentes,
Lances des glaciers fiers, rois blancs, frissons d'ombelles ;
I, pourpres, sang craché, rire des lèvres belles
Dans la colère ou les ivresses pénitentes ;

U, cycles, vibrements divins des mers virides
Paix des pâtis semés d'animaux, paix des rides
Que l'alchimie imprime aux grands fronts studieux ;

O, suprême Clairon plein des strideurs étranges,

Silences traversés des Mondes et des Anges ;

- O l'Oméga, rayon violet de Ses Yeux !

El poema de la semana: To Hear with Eyes

Martes 26 de diciembre de 2006

Con críos ni al cielo (II)

Está difícil la dinámica social navideña; bueno, para qué engañarnos, está difícil la dinámica social en general. Es difícil verse con los amigos, tanto en su casa (imposible) como en la tuya (difícil, difícil). Tampoco se presta mucho la cosa a quedar al aire libre, en invierno. Y en un sitio cerrado, con los críos... Ay los críos. Nadie los quiere ver ni en pintura. "Hola, qué tal, ¿quedamos a echar un café?" - "OK... ¿Será sin niños, espero?" - "Ejem, no; es que no los puedo dejar solos en casa" - "Ah, entonces no, lo siento. Estarán majísimos, por cierto, que hace tiempo que no los veo. Bueno, adiooos... ". A decir verdad, aunque a veces pasa esto, en realidad casi ni se plantea la situación, por convenciones occidentales.  En fin, reconstruiré mi vida social a partir de cero cuando crezcan. (Casi digo cuando se vayan de casa, pobrecicos). De momento, mañana embarcamos para Biescas (con el coche recién extraído del taller, que siempre nos falla a última hora), y allí los echamos al maremágnum de primos, que esos sí que los quieren ver, y los abuelos son sufridos.  Ya se sabe que a donde no llegan los amigos, llega la famiglia. Y al parecer, los niños son de por sí una situación límite. En Occidente.

Con críos ni al cielo

Gell-Mann: Consciencia, reducción y emergencia

Acabo de leerme el texto de una charla que dio Murray Gell-Mann  en Zaragoza hace unos años, intentando ponerme al día (de 1999) en cuestiones complejas: "Consciousness, Reduction, and Emergence" (en Cajal and Consciousness, ed. Pedro C. Marijuán [Annals of the New York Academy of Sciences, 929], Nueva York, 2001; 41-49).

El abstract, traduzco, dice así: 

A menudo se considera que la consciencia requiere un tipo de explicación especial. Pero los diversos aspectos de la consciencia de sí pueden emerger, presumiblemente, cuando se alcanzan en un organismo determinados niveles de complejidad: no es necesario suponer mecanismos adicionales ni causas ocultas. Contemplando el nivel más fundamental, el de la física de partículas elemental, aparecen tres principios: el ajuste de la naturaleza a sus propias reglas, la aplicabilidad del criterio de simplicidad, y la utilidad de ciertas partes de las matemáticas para la descripción de la realidad física—los cuales son de por sí propiedades emergentes de las leyes fundamentales de la física. En los sucesivos niveles, es la existencia de descripciones matemáticas similares de problemas similares la que hace que el paso siguiente surja con simplicidad y elegancia. Así, una vez de establece adecuadamente el concepto de emergencia, se quita un peso enorme a la mente investigadora. El círculo completo de la explicación puede cerrarse examinando la capacidad de la mente humana para descifrar las leyes de la naturaleza. Todas las demás ciencias emergen en principio de la física fundamental más los accidentes históricos, aunque la "reducción" sea, en tanto que estrategia, claramete inadecuada. Aunque se están construyendo puentes o escaleras que conecten las diversas ciencias, cada ciencia necesita estudiarse también a su propio nivel. Aunque la idea de "fuerzas vitales" en biología ajenas a la física y a la química ha desaparecido en gran medida, la consciencia sigue siendo el último refugio de los oscurantistas. Por fin, se arguye que las supuestas "rarezas" de la mecánica cuántica se basan en un malentendido y es improbable que vayan a tener un papel en una reflexión sobre la consciencia. (41).

O sea que Gell-Mann no participa de esa opinión de Aute, según la cual "el misterio se encuentra detrás". En cuanto a mí, yo no creo que se encuentre "detrás" ningún misterio: detrás no hay nada, pero ese estado de cosas sí me parece un misterio de por sí.

La idea de la reducción vendría a ser la manera actual de mantener vigente el viejo sueño de los positivistas y naturalistas de reducir la psicología humana a biología, la biología a química, la química a física y la física a matemáticas. Zola decía que una vez se lograse esta reducción, "un determinismo similar gobernará las piedras del camino y la mente del hombre" (lo cual no deja de traer a la cabeza aquello de que "una piedra del camino / me enseñó que mi destino / era rodar y rodar"). Lo del determinismo está hoy más crudo, sin embargo, porque según enfatiza Gell-Mann, no hay manera de eliminar en la reducción los accidentes, y el mundo es un gigantesco sistema e historia de accidentes. No es que el autor de El quark y el jaguar esté en contra de la reducción, claro. Sí está en contra de reducciones simplistas, que se dejen la complejidad por el camino. 

"Si la reducción se describe adecuadamente, sin embargo, no hay nada erróneo en ella excepto que necesita complementarse con otros enfoques, en particular con el concepto de emergencia" (42).

Una descripción adecuada de la complejidad, del camino del quark al jaguar (y más allá: al Jaguar, o al "haguar you") necesita del concepto de emergencia y propiedades emergentes. (Para cuyo estudio encontré yo muy interesante el pensamiento de G. H. Mead).

Los accidentes (me parece) son emergentes. Surgen a un determinado nivel de descripción. Por tanto, aunque los principios generales se reduzcan, los accidentes no se van a reducir nunca al nivel previo de descripción. (Con lo cual la reducción se queda en una reducción teórica). Las leyes son probabilísticas, con lo cual no determinan la historia del universo excepto dentro de un margen de probabilidad.

"Todo en el universo es atribuible en principio a alguna combinación de una contribución de las leyes fundamentales y una contribución de accidentes históricos. Puesto que se cree que las leyes son simples, deberíamos atribuir la mayor parte de la complejidad de la historia del universo al resultado de accidentes". (42).

De la simplicidad (física fundamental) a la complejidad (la biología, por ejemplo). Química = física más circunstancias especiales (así, en el centro del sol no hay química). Y así la geología es química más circunstancias especiales, y la biología emerge de la física y química y geología más los accidentes históricos de la vida y la evolución. "Pueden construirse puentes o escaleras que conecten la biología con la química y la física, pero, además, tratar los fenómenos biológicos al nivel de la biología es tan importante como no tratar los terremotos en términos de quarks. Vemos cómo usar este concepto de emergencia nos libra de controversias estúpidas y estériles sobre los méritos del 'reduccionismo'." (42).

Y así la consciencia surge espontáneamente al nivel adecuado de complejidad: en el ser humano, o por qué no, en una máquina compleja.

Caracterizando a la consciencia. Tratando las estructuras de la percepción llegaremos a correlacionar los estímulos sensoriales con las experiencias subjetivas correspondientes. Aunque eso no explique por qué vemos el rojo rojo y el verde verde, cosa que al parecer es un pseudoproblema para Gell-Mann (yo no creo que lo sea, pseudo, digo).

Sobre los niveles de autoconsciecia: por ejemplo, la autoimagen en el espejo. Un chimpancé se reconoce en el espejo, un gorila no. Cuestión de niveles. "Una propiedad de la mente relacionada con ésta, algo más avanzada, es saber que otros de la misma especie tienen los mismos tipos de necesidades, reacciones, pensamientos, etc., que uno mismo" (43). (Y de aquí ya se pasa de una teoría de la consciencia a una teoría moral, supongo). Aspectos prominentes de la consciencia humana: la atención consciente, a diversos niveles; la capacidad de simbolizar ("la capacidad de discutir no sólo cosas ausentes, sino incluso cosas que sólo son imaginadas y no existen necesariamente"), y de allí "la capacidad de la mente humana de descifrar las leyes de la naturaleza, al menos en una secuencia de aproximaciones. Aquí se cierra el círculo. Las leyes de la naturaleza, junto con circunstancias locales que dependen de accidentes históricos, permiten la evolución de organismos relativamente inteligentes, autoconscientes hasta cierto punto. Son sistemas adaptativos complejos que, tras muchos miles de años de evolución cultural, consiguen lograr un grado considerable de comprensión del mundo que los rodea, usando los métodos de la ciencia, y descubriendo las leyes de la naturaleza." (44). (Este camino de la materia a la autoconsciencia y la reflexividad no deja de recordar a la Fenomenología del Espíritu de Hegel en algunos aspectos. Por qué no sería evolucionista emergentista, este Hegel).

Autosemejanza en la descripción física de la naturaleza. La física de las partículas elementales y el camino hacia una "teoría de todo", la teoría de las supercuerdas, ahora integrada en la Teoría M, una teoría cuya estructura se va descubriendo, no inventando. Ya demostraron John Schwarz y Joël Scherk que predice la teoría de la relatividad de Einstein, y a la vez la reconcilia con la mecánica cuántica. (45). La denominación de "teoría de todo", sin embargo, está mal empleada, "porque para describir 'todo' necesitamos además no sólo el estado inicial del universo (que podría ser determinado por la teoría unificada) sino también los resultados de todos los accidentes" (45). (Y aquí podríamos recordar aquello de que no hay ciencia de los accidentes...).

Son importantes las soluciones matemáticas elegantes y sencillas, como las teorías de Yang-Mills que dieron una formulación abstracta a las ecuaciones de Maxwell, antes de que se concibiese una aplicación práctica para esas teorías (que surgió cuando hubo que describir a los quarks y los gluones).

También por simplicidad se ha logrado describir matemáticamente una serie de fuerzas: la gravedad, la electricidad, el magnetismo, dando lugar a la síntesis electromagnética de Maxwell, que incluyó la teoría de luz; luego esa descripción del electromagnetismo se ha integrado con la mecánica cuántica para dar lugar a la electrodinámica cuántica.  Y de ahí, vía las teorías de Yang-Mills, al modelo estándar actual, "que describe tan bien las fuerzas fuerte, electromagnética, y débil. // En cada paso, es la existencia de soluciones matemáticas similares a problemas relacionados en la ciencia la que hace que el siguiente paso aparezca de modo simple y elegante" (45). La notación matemática concreta es humana y cultural, pero las leyes que describe son universales y serían descubribles y expresables en otra notación por otros seres que fuesen inteligentes, según Gell-Mann.

La emergencia y las leyes de la física.  3 principios, pues: el ajuste de la naturaleza a sus propias reglas, la viabilidad del criterio de simplicidad, y de las descripciones matemáticas: los tres derivan de la ley subyacente de las partículas elementales y sus interacciones. "No es necesario presuponer estos tres principios como postulados metafísicos separados. Antes bien, son propiedades emergentes de las leyes fundamentales de la física" (46).

El concepto de emergencia nos permite tratar a los problemas a su nivel adecuado de descripción: "La vida puede perfectamente emerger de las leyes de la física más accidentes, y la mente de la neurobiología. No es necesario presuponer mecanismos adicionales ni causas ocultas. Una vez se tiene en cuenta la emergencia, se quita un peso enorme a la mente indagadora. No necesitamos nada adicional para obtener algo adicional. // Aunque la 'reducción' de un nivel de organización a otro previo—más circunstancias específicas surgidas de accidentes históricos—es en principio posible, no es de por sí una estrategia adecuada para comprender el mundo. A cada nivel, según se dijo antes, emergen nuevas regularidades que deberían estudiarse  en sus propios términos. Aparecen fenómenos nuevos que deberían apreciarse y valorarse en su propio nivel." (46). Así , la química surgiendo de la física en condiciones especiales, o el surgimiento de la inteligencia, dadas las leyes generales de la biología más los accidentes específicos de la evolución de los homínidos. Los valores humanos (estéticos, éticos, etc.) son fenómenos emergentes, y eso no tiene por qué devaluarlos. (47).

Sobre las interpretaciones de la mecánica cuántica. Gell-Mann, James Hartle y otros pretenden demistificar la interpretación de la mecánica cuántica, pues consideran a la interpretación de Copenhague inadecuada. En especial en cosmología, al introducir la noción de un observador para dar cuenta de fenómenos en los cuales es absurda la idea misma de la existencia de un observador. (Parece haber un poquito de hindsight bias, por tanto, en la interpretación dominante de la física cuántica, a juicio de Gell-Mann, aunque él no emplea esta terminología narratológica). 

Gell-Mann propone estudiar historias alternativas del universo. Ante la imposibilidad de escribir una historia detallada del universo que incluya la trayectoria de cada partícula (y que no introduzca cuestiones de cálculo de probabilidades), se escriben historias "de grano gordo", que hacen abstracción de múltiples variables, teniendo en cuenta sólo las que interesa medir. El resultado es que estas historias "de grano gordo", poco detalladas, dan lugar a un "jardín de senderos que se bifurcan" (y cita aquí a Borges), un árbol de historias posibles con distintas probabilidades. "La teoría sitúa a la historia que de hecho tiene lugar junto con una gama gigantesca de historias alternativas posibles que no suceden, al menos en nuestro universo" (47). (¿Existirá una conjunción de la narratología de Bremond con esta teoría de los mundos posibles a nivel cuántico? Creo que Gell-Mann recomendaría mantener a cada cual en su nivel de emergencia adecuado).

Para Gell-Mann, las versiones portentosas que rodean a la física cuántica ("the collapse of the wave-function", etc.) son una especie de pseudo-problema, una manera errónea de describir lo que pasa postulando observadores innecesarios; así el gato de Schrödinger, resultado de mezclar abstracciones matemáticas con situaciones de observación supuestamente reales. Ese portentoso gato es un ejemplo matemático, y en modo alguno un gato real, pues éste tiene que estar muerto o vivo en un momento dado; y para cada caso concreto calculado, lo estará con una probabilidad determinada una vez se tenga en cuenta un número suficiente de variables. (Es decir, una auténtica teoría de la complejidad no hablará de gatos en términos matemáticos, sino de gatos en términos biológicos. No conviene confundir una especie de gatos con la otra).

La no-localidad y la rareza cuántica. Del mismo modo, los famosos casos de partículas que "se comunican" a distancia, etc.—son resultados de una manera de hablar, de una manera de juntar en un problema matemático dos situaciones que no se pueden dar de hecho simultáneamente en la vida real. Las diversas situaciones de medida para cada uno de esos fenómenos supuestamente relacionados son situaciones que están en universos distintos, (es decir... son efectos de discurso creados por la naturaleza de los ejemplos matemáticos, diría yo. Ver también estos artículos de la Wikipedia sobre consistent histories y quantum decoherence).

No hay rarezas ni misterios en la mecánica cuántica para Gell-Mann. (Tampoco veo aquí ni rastro de los microtúbulos cuánticos de Penrose, por cierto. ¿Acaso serán esos tubitos algo así como un intento de definir al jaguar como una masa de quarks en movimiento?). En cuanto a la cualidad específica del color rojo... es para Gell-Mann un pseudoproblema, un red herring. 

("Rojo" no es un concepto matemático, es cierto... Pero, a su nivel adecuado, sigue siendo un problema dar cuenta del rojo, o encontrar el tono adecuado de rojo. Como Aute, creo que el pensamiento no puede tomar asiento; y tampoco tomará asiento en la Teoría M. Aunque sí consuela saber que hasta los sabios de Copenhague y padres de la mecánica cuántica pueden entender mal, a juicio de Gell-Mann, el alcance de sus ejemplos y la significación correcta de sus mediciones).

Especulaciones neuronales

Lunes 25 de diciembre de 2006

Incroiable frivolité

Los moribundos de repente ya no se cuidan, se permiten hacer todo lo que antes tenían prohibido. Según Proust había "...quelque chose d'un peu vil à cette incroiable frivolité des mourants". Proust escribiendo incroyable "incroiable", incroyable. Claro que estaba agonizando.  Vídeo de su ama de llaves Céleste Albaret sobre las últimas horas de Proust. El fin del escribidor par excellence. ¿Era frívolo, escribiendo estas cosas en lugar de concentrarse en su muerte... autrement? O, ya puestos, en su ortografía.

Las Vírgenes Vigilantes

Xmas is all around me, actually

Y otra versión, pop art Web 2.0, que también captura algo del espíritu navideño:

Retransmitiendo desde 1979

Domingo 24 de diciembre de 2006

13 lunas, doce noches

Curiosidades tiene el calendario. Tenemos un sistema complicado, que junta varios ciclos: días (un ciclo solar), semanas (un ciclo lunar), años (ciclo solar otra vez). Y luego están los meses, que ni se sabe qué son, son el resultado del conflicto entre ciclos lunares y solares. Un mes es una cosa cuya definición es complicadísima desde el punto de vista astronómico, así que en la práctica se han quedado petrificados en su forma actual por una conjunción de costumbres y circunstancias históricas. Supongo que el calendario que tenemos es resultado de nuestra historia, y de cómo distintos tipos de ciclo temporal se han acumulado unos sobre otros, a medida que avanzaba el conocimiento astronómico. Ciclos más largos salieron luego, y ya no hablo de siglos etc., cosa meramente numérica, sino de las correcciones periódicas que se han de introducir al calendario para que no se descompense: los años bisiestos, y las ciclos aún mayores de ajuste del calendario gregoriano: así, si un año bisiesto cae en 00, no será bisiesto... pero sin embargo el 2000 fue bisiesto, por un pequeño ajuste de ciclo todavía más largo. 

A cuenta de las fiestas de navidad, y del Twelfth Night de Shakespeare, me leía el otro día esta bonita página un tanto New Age, Time out of Time, donde habla de los ciclos del calendario y de los doce días excepcionales que van del solsticio de invierno al comienzo del año. Es normal que, habiendo doce meses, haya habido una tendencia a atribuir una relación simbólica entre estos doce días y los doce meses del año, con lo cual se crea un pequeño año fuera del año, una mise en abyme del año, que a la vez es recapitulación del año anterior y preparación del siguiente. Es un período de fiesta en el que (siendo la fiesta un tiempo especial) se suspende el tiempo normal, y las costumbres normales, y se hacen cosas extrañas: se reúne la familia, se regalan cosas, se deja de trabajar, se trata la gente en pie de igualdad, se aparcan las diferencias irreconciliables por un tiempo, se desdibujan los papeles atribuidos a los sexos... Es como si se desestructurase la sociedad para volver a reinventarse. Elementos de estas tradiciones se reconocen en Twelfth Night de Shakespeare, y aun hoy en día, en algunos buenos propósitos convencionales...  

Si el solsticio de invierno es la muerte simbólica del año, el inicio de un nuevo ciclo solar sugiere estas ideas de renovación y repetición a la vez. Los accidentes de nuestra tradición pagana y cristiana han venido a dar en dos figuras simbólicas que vienen a representar al año viejo y al año nuevo, proyectándolos analógicamente a los ciclos de la vida humana: Santa Claus, como figura un tanto carnavalesca del invierno, y el Niño Jesús, como símbolo del renacer perpetuo y de la esperanza, que a la vez (por una inversión de papeles casi lógica en estas fechas) representa el lado más oficial de la navidad.

Quizá el origen de este tiempo fuera del tiempo, estos días en suspenso del año, se deba al desfase necesario entre dos celebraciones: la muerte de un año, y el nacimiento de otro. En culturas antiquísimas, prehistóricas, sin un sistema de calendario perfeccionado, el acortamiento de los días y la muerte del sol  llevaba a un fin ritual de las actividades; días más tarde, cuando se hacía sensible de nuevo, siquiera mínimamente, el alargamiento de los días, seguía otra fiesta para retomar el ritmo normal de vida y poner en marcha el año de nuevo. Por otra parte, el calendario más medible para los pueblos primitivos no era el solar, sino el lunar, y había y hay un desfase inevitable e imposible de calcular entre los ciclos solares y lunares. Es posible que antes del desarrollo de la escritura y de la astronomía (dos cosas que van bastante unidas), fuese la costumbre iniciar el recuento del nuevo año mediante el procedimiento más simple: empezaría el año con la primera luna nueva después del solsticio de invierno. De ahí unos desfases y dudas a la hora de fijar el principio del año que todavía dejan huella: el año empieza, supuestamente, el uno de enero, pero la pascua militar, la vuelta al cole y otras cosas son después de Reyes, y es entonces cuando el año va arrancando realmente.

La simbología del tiempo parado puede reconocerse en los ritos germánicos mencionados en Time out of Time: la obligación de no hilar (detener las ruecas) o de no hacer girar las ruedas. El tiempo, asociado al ciclo, al movimiento circular y repetido de los astros, vuelve a rodar sólo cuando termina este tiempo especial, tiempo que no cuenta, para poder contar el resto del tiempo.

La muerte cíclica de la luna después de la muerte cíclica del sol sería el final y principio más natural del año para una cultura rural, agrícola y sin escritura. En esa fecha el calendario natural empleado, lunar y solar a la vez, se volvía a coordinar (de modo convencional), y el año nuevo empezaba en lo que (para nosotros, con nuestro calendario escrito y calculado astronómicamente) sería un día distinto cada año, moviéndose a lo largo de un tiempo de... más o menos doce días. O trece: de Navidad a Reyes, ambos inclusive, son trece días. Número molesto. Añadamos la nochebuena, que además tiene la ventaja de ser la fiesta extraoficial, y la fiesta extraoficial, ya se sabe, tiende a convertirse en la fiesta, porque el principio de la fiesta mantiene esta relación ambigua con la oficialidad.

El trece famoso. Trece apóstoles, etc. Pero astronómicamente, el asunto molesto del trece es que el año tiene trece meses lunares. O al menos doce y un trocito del decimotercero (—tiene aproximadamente 13,37 meses siderales, con respecto a las estrellas fijas, y  12, 37 meses sinódicos, con respecto a las fases lunares). Sin embargo, la mayoría de los principales calendarios (excepto el hindú, al parecer) tienen doce meses, no trece. Trece son también las menstruaciones de una mujer en un año por término medio, y la casi coincidencia del ciclo lunar y el menstrual ha llevado a toda una mitología de la cual están hechas las relaciones entre los sexos. ¿Podría verse en el rechazo al trece una especie de negativa a dejarse guiar por el calendario lunar, y por extensión, una especie de rechazo al orden femenino del cosmos? El año solar (año agrícola por excelencia, aunque también sea importante para los cazadores-recolectores) es el año masculino. El hecho de dejar la última luna fuera del tiempo, sin contar, ha llevado quizá a los curiosos desfases entre los meses y las lunas, para que sean doce los meses del año, y no trece. El mes número trece (o sus días sueltos) es el que no cuenta—al igual que no cuenta el signo del zodíaco número trece, el Serpentario). Es el mes que se reparte a días sueltos entre los demás, el que queda a la espera desde el fin del año solar hasta que comienza la nueva luna, otra vez puesta en sincronía con el sol. Todo un orden imaginario, claro, una manera simbólica de organizar el tiempo y la jerarquía de los sexos. En realidad, los solsticios, y las fases de la luna, y las menstruaciones, van cada cual a su aire. Y los hombres y las mujeres se ponen en sintonía sólo cuando Dios les da a entender, y no según el calendario. Aunque cierto es que el tema éste del doce y el trece no ayuda.

The sun, the moon
The Moon Is a Thief





Sábado 23 de diciembre de 2006

arnaud.la.girafe

Algunas fotos preciosas tiene Madelaine Arnaud en su sitio de Flickr, como este autorretrato:

arnaud.la.girafe

Me recuerda un tanto a las pinturas de Dino Valls:

Dino Valls

De este pintor es de los pocos que me he comprado un libro de imágenes. De los de Zaragoza, él y Goya. En cuanto a arnaud.la.girafe, de momento tiene poquitas fotos; espero que siga colgando sus experimentos en la red. Es curioso, no aparece poniendo su nombre en Google Images. La he añadido a mis contactos de flickr. Entre los contactos de ella también hay fotógrafos excelentes, vale la pena pasar a mirar por allí. 

Mis imágenes según Google

arnaudlagirafe

Viernes 22 de diciembre de 2006

Deep-brained sonnets

La edición original de los sonetos de Shakespeare (Shake-speares Sonnets: Neuer before imprinted, 1609) termina con un poema largo frecuentemente ignorado, A Lover's Complaint. Con frecuencia se ha considerado un mero añadido sin relación, o incluso un poema apócrifo. Esto va cambiando. El libro de ensayos Shakespeare's Sonnets editado por James Schiffer (2000) termina muy a propósito con un artículo de Ilona Bell sobre A Lover's Complaint y su relación con los sonetos, "That Which Thou Hast Done': Shakespeare's Sonnets and A Lover's Complaint".

Una amante es, en realidad, la narradora de Shakespeare; pero es narradora intradiegética, porque cuenta su historia a un narratario, un reverendo pastor (antes cortesano), y todo ello es introducido por un anónimo narrador muy escasamente homodiegético, una especie de ficción inicial para dar un marco que distancie la historia. Así empieza A Lover's Complaint:

From off a hill whose concave womb reworded
A plaingful story from a sist'ring vale,
My spirits t'attend this double voice accorded,
And down I laid to list the sad-tuned tale;
Ere long espied a fickle maid full pale,
Tearing of papers, breaking rings a-twain,
Storming her world with sorrow's wind and rain.

Ilona Bell sostiene que "Shakespeare conceived A Lover's Complaint as the conclusion to and commentary upon Sonnets 1609" (471). Esto supone aceptar que fue Shakespeare quien diseñó para su publicación el libro de 1609, algo que no muchos creían hasta hace poco. Daniel, Lodge y Spenser también habían concluido secuencias de sonetos con un poema narrativo. Esto puede entenderse en el caso de Shakespeare como una incitación a incrementar la narratividad de los Sonetos, a leer en ellos una secuencia de acontecimientos, quizá también la historia de un amor desengañado. Y explica quizá con mas detalle la naturaleza del desengaño: la promiscuidad irresponsable del bello mozo, y sus consecuencias. Todo sin decir nombres, claro.

También incita el poema final quizá a ver los sonetos como el resultado de una convención poética (por sentidos que posiblemente fuesen algunos): al ser la segunda voz femenina y obviamente convencional, nos permite oír de modo contrastado las voces anteriores, la del narrador que la introduce en A Lover's Complaint y la del poeta, único hablante, de los Sonetos. Desde luego, la voz inicial (masculina, es de suponer) del narrador anónimo sí enfatiza la feminidad de la voz que va a seguir. Para Katherine Duncan-Jones (que ha incluido A Lover's Complaint en su edición de los sonetos para Arden, no como otros que lo dejan fuera)—"the use of the word womb in the opening line immediately suggests the feminine complementarity of LC to the male-voiced sonnets which precede it" (431 n.).

Algunos poetas eróticos contemporáneos de Shakespeare, como Gascoigne, escribieron prefacios explicando las circunstancias de sus poemas. Para Bell, A Lover's Complaint es una especie de epílogo ambiguo:

"Shakespeare, being Shakespeare, was unwilling to reduce the manifold perplexities of this Sonnets to a few lines of prefatory or explanatory prose. instead, he appended A Lover's Complaint, as if to tell the wider lyric audience, 'Why, look you now, how unworthy a thing you make of me! You would play upon me, you would seem to know my stops, you would pluck out the heart of my mystery' (Hamlet 3.2.363-66). Why then, you figure it out" (Bell 464).

El poema presenta, como señala Bell, una doble reacción de los oyentes a las quejas de la amante: el "reverendo" (no muy de fiar quizá, según el narrador) acepta su historia; el narrador la describe como "fickle". El seductor galán que ha abandonado a su amada aparece como otra versión del bello joven de la primera parte. Quizá sea igual de poco fiable, pero aquí es él quien escribe "deep-brained" sonnets que no son sino artefactos de seducción que haríamos muy mal en creer a pies juntillas… deben ser releídos entre líneas, parece. Observa también Bell que al concluir el poema con la voz de la amante abandonada, sin volver al marco narrativo inicial, se problematiza el juicio de la voz masculina inicial, pues es la mujer quien concluye enmarcando y juzgando las palabras de su amante. La moza se dejó seducir por las buenas palabras del joven, sus regalos, y los sonetos que los acompañaban:Wriothesley

... deep-brained sonnets, that did amplify
Each stone's dear nature, worth and quality. (LC, 209-10)

Tanto más deep-brained, complejos y reflexivos, los sonetos del propio Shakespeare, pues en lugar de loar piedras preciosas y otros regalos, se alaban y se regalan a sí mismos. Si bien la amante abandonada reconoce la complejidad mental de esos sonetos que recibía, no por ello dejan de verse aquí en perspectiva como un artefacto de seducción que puede contemplarse, en bloque, desde otra perspectiva muy ajena a la actitud con que fueron escritos. (¿Quizá, incluso, podría deducirse que se sedujo Shakespeare a sí mismo mediante sus sonetos?). La amante podría leerse como una alegoría de la feminización que ha experimentado el poeta en tanto que sufridor por amores en los sonetos. Así, el poeta de los sonetos se divide a sí mismo en seductor y seducido, y desplaza simbólicamente estas posiciones a otras tantas figuras que lo representarán indirectamente, por alusiones y analogías parciales.

Y el eco con que comienza el poema, la "doble voz" a la vez repetida por el eco y filtrada (por el oído del reverendo quizá), es imagen de la distancia intelectual a que nos lleva la relectura, el leer o escuchar como testigos no invitados—overhearers de un discurso que al no ir dirigido a nosotros se percibe en toda su retoricidad. (Podrían relacionarse estas figuras de la alocución indirecta con las que estudiaba en mi artículo sobre "Overhearing Narrative"). Los mismos sonetos ya invitaban a la relectura y apuntaban posturas irónicas sobre sí mismos; esto no puede sino intensificarse viendo retrospectivamente la secuencia entera tras la lectura de A Lover's Complaint.

Así pues, la historia de amor de los Sonetos, aun siendo propia, puede contemplarse, ya una vez fuera de ella, como la historia de amor de otra persona. Y ello aun dando la última palabra a la moza abandonada, diciendo que (quizá por amor, quizá por necesidad, quizá por necedad) volvería a caer otra vez víctima los mismos encantos que la sedujeron. Aunque se la pueda acusar de incoherencia, o de contener multitudes. También para Shakespeare je est un autre.

Soneto, espejo, reloj, bloc y libro








Jueves 21 de diciembre de 2006

Nuevos directores, nuevas directrices

Se ha publicado en la página del Ministerio de Educación y Ciencia, con cierto retraso, un borrador de las "Directrices para la elaboración de títulos univesitarios de Grado y Máster", que viene a corregir y aumentar a los actualmente vigentes Reales Decretos de Grado y Postgrado, tan ambiguos en algunos casos y que en tanto atasco metieron el proceso de reforma universitaria con el anterior equipo ministerial. También está el texto de estas nuevas directrices en Fírgoa.

Bueno, esto parece bastante preliminar aún, a pesar del retraso, y se nos promete un Anexo con gran parte de la madre del cordero (las asignaturas troncales y obligatorias de los títulos, para entendernos) que todavía no está: "se añadirá". Los títulos tendrán nombre y apellido (como el que me saqué yo, por ejemplo: "Filosofía y Letras (Filología Inglesa)". Una cuarta parte de materias comunes habrá en los que tengan el mismo nombre. Esto es lo que dibujará el mapa de titulaciones, de hecho. Y lo han de diseñar las subcomisiones del Consejo de Coordinación Universitaria, ya tiemblo... que fueron estas subcomisiones las que iniciaron el proceso que acabó en manifestaciones y caos y parón general la última vez. El trabajo de esas subcomisiones y sus sucesoras hasta ahora parece que pasa a mejor olvido; tampoco los Libros Blancos de la ANECA serán obligatorios para proponer un título, sino que se puede partir hasta de los actuales. Hay mucho más margen para la decisión de las universidades. Pero, visto que volvemos a empezar en el mismo sitio con las subcomisiones... ¿se repetirá la historia? Esperemos que no sea el caso. Tanto andar para redescubrir que había que reformar las titulaciones, no cargárselas de plano y empezar de cero. 

Sí hay mucho énfasis en este documento en planificación previa, objetivos y métodos, control de calidad, énfasis en procedimientos medibles y adquisición de competencias concretas... y evaluación final de los títulos, en vista de los objetivos, y unida a la financiación. Aquello de financiar por resultados obtenidos que decía la ministra. O sea que habrá que pasar la mitad del tiempo enseñando y la otra mitad rellenando impresos justificando la necesidad y calidad de tus enseñanzas.

Por su parte los rectores han propuesto hace poco clarificaciones en la situación: por ejemplo, no saben aún (ni lo sabe nadie) lo que va a ser un máster y lo que no lo va a ser. Si todos los títulos de postgrado van a un registro oficial... ¿son oficiales o no? 

Y otra cosa: hasta 2009 se podrán mantener los viejos títulos matriculándose en primero: en quinto, cinco años más tarde. Aún hay filología inglesa para un rato. Si no la reinventamos, después de tanto dar vueltas; desde luego si ahora se suprime será porque queramos los anglistas.

La reforma de la reforma


La misteriosa llama de la reina Loana

Que es el misterioso título de la última novela de Umberto Eco, vendida masivamente a cientos de miles de personas hace un año y ahora leída por unos pocos y olvidada por muchos, supongo. Del olvido va, y al olvido va, supongo. Aunque no está mal para un público cortado a la medida de Eco: vamos, de una edad parecida, de intereses similares, especialistas en semiótica si es posible, nostálgicos de la cultura popular de hace años, reprimidos sexuales y dados a enamoramientos platónicos... porque la novela va más o menos de Umberto Ego y su mundo interno y obsesiones y ansiedades particulares. 

No es que esté mal, no... pero realmente es la novela de un hombre de ideas embebido en sí mismo y en sus ideas. Le falta vida, interacción, sociedad, a pesar de los intentos del autor, los personajes que no son Yambo, el protagonista, pasan como sombras por el trasfondo, o como voces que resuenan en su cabeza. Excesiva, exhaustiva, en su dedicación a los viejos recuerdos que nos formaron. Supongo que también va sobre el autoembebimiento, o sobre nuestro destino último que es hacernos nuestro propio mundo y habitarlo mayormente en soledad mientras la muerte va distribuyendo sus rayos aniquiladores a nuestro alrededor, y un día nos toca.

Es una novela sobre la memoria, sobre cómo somos memoria; estamos hechos de recuerdos. Como en otras novelas sobre la amnesia, se utiliza aquí como estrategia para involucrar al lector y seguirle y guiarle los pasos a medida que se adentra en la novela: el narrador en primera persona (luego sabremos que es Giambattista Bodoni, "Yambo", librero sesentañero) ha perdido la memoria, no sabe quién es, el lector tampoco lo sabe, claro, y así poco a poco lo vamos conociendo a medida que se conoce. Es un nuevo nacimiento a la vida, con una mente inocente de sí, y como estrategia narrativa es ciertamente sugestiva, y está magistralmente llevada por Eco. Claro que inocente del todo no es... lo que nos encontramos es un personaje diseñado a medida para ejemplificar algunas de las ideas de Eco sobre el conocimiento enciclopédico: porque eso es lo que Yambo tiene, es una colección de citas, una enciclopedia sobre dos patas y sin recuerdos sobre sí mismo. Un caso tan perfecto que uno duda que pueda existir como no sea a modo de estrategia narrativa, pero oye, cosas veredes.

Y la historia es la historia de cómo Yambo recupera la memoria de su identidad, de cómo llegó a ser quien es... o más bien quien ya no es, porque la mayor parte de los recuerdos personales se recuperan tras un segundo ataque cerebral, con el protagonista reducido a una especie de limbo comatoso o conciencia lúcida e incorpórea. Mientras estuvo deambulando de nuevo por el mundo, el nuevo y viejo Yambo conoce (que no reconoce) a su mujer Paola, duda sobre si sería amante de su ayudante la bella librera Sibilla (¿le dará ella alguna pista? No), se las apaña como puede para no actuar como un marciano. Esperando recuperar sus recuerdos viaja a la casa de campo de su abuelo en Solara, mantenida en hibernación durante cuarenta años, oye discos viejos, relee sus cuadernos de deberes y sus lecturas infantiles, sus tebeos...  sin mucho éxito de momento.

Todo va volviendo poco a poco tras un segundo infarto cerebral que deja a Yambo sin cuerpo ni sentidos, pero con recuerdos. Esta parte recuerda al Innombrable de Beckett, que se hallaba en una situación parecida, pero con problemas de identidad aún más angustiosos que los de Yambo. Es sin embargo una bonita variación sobre el tema y homenaje supongo a Beckett. 

Aquí volvemos con doble intensidad a la recuperación de la cultura popular de los años cuarenta: los tebeos, las historias de ciencia-ficción, las aventuras de héroes machotes en países exóticos, donde se hallan mujeres atractivas con velos tentadores, como la reina Loana... 

De todo esto se ve que disfruta enormemente Yambo (un eco de su autor), y que con estas cosas retro pierde los papeles. Tunnel lightEl libro está decorado abundantemente con viñetas y portadas de época, y se somete a detenido análisis la influencia de esos Sandokanes, esos Rip Kirby, esos Pinochos y Chapetes, esos Capitán Trueno que diríamos por aquí, en el imaginario del protagonista. También se vuelve cada vez con más precisión e intensidad a escenas vividas durante la época fascista y la Segunda Guerra Mundial, al final incluso rememorando la participación de Yambo, aún niño, como guía para unos resistentes contra las SS. Y se reconstruye el amor platónico (platónico a falta de otra cosa), ideal, del joven Yambo, la colegiala Lila Saba, cuyo rostro está tan velado como el de la reina Loana que es quizá su encarnación en otro plano de la economía mental del Yambo tineiyar.  La lluvia caótica de imágenes paraliterarias se acelera al final y se combina en una parodia del apocalipsis, a medida que Yambo se acerca a la visión beatífica del rostro de Lila, y de la muerte, dos experiencias que quedan más allá de lo efable. Un final con muerte, recuerdos y cita, entrada simultánea en la luz y en la oscuridad. Rosebud.

Atrás quedan las personas reales, Paola, con quien hizo el amor Yambo por última vez dudando si ella cometía adulterio al hacerlo; Sibilla, con quien no lo hizo (¿o sí?), sus hijas, la vieja criada de Solara, algún amigo... Mucho más vívidas son las personas recordadas: el abuelo, su amigo mayor Gragnola, suicidado para escapar de los fascistas. Y sobre todo las lecturas, seres de letras más literalmente, más conocidos, más cercanos realmente al protagonista, que está hecho de ellas. A través de las lecturas vemos cómo llegó Yambo a ser lo que es, desde las novelas de aventuras, pasando por la poesía y la frustración amorosa y sexual, a las sublimidades decadentes y egocéntricas de Huysmans... un sistema interno de actitudes, desplazamientos simbólicos y fetiches privados. Todo esto sugiere una vida mental y emocional tenuemente conectada con la gente real que lo rodea, y más centrada en su propio universo personal. Lo dicho: Umberto Ego... Se non è vero, eccóme, è ben trovato. Ciertamente, a pesar de los años de desfase entre Eco y yo, es ésta una historia personal que me suena bastante, en cuanto al ambiente y la relación con las lecturas, una especie de variación sobre mi propia experiencia de la lectura y la memoria y los años del fascismo. 

Si es que el colapso cerebral le da a Yambo cuando descubre entre los papeles de su abuelo un original del First Folio de Shakespeare. A mí también me daría, me parece. La gente le importa menos, en realidad, a este Yambo absorto en sí; los comparsas vivos pasan a segundo plano, y quedan los recuerdos y lecturas. Y qué poquita cosa somos al final, "hombres de letras"... a poor player, an unperfect actor on the stage, que (antes o después) olvida su papel. And then is heard no more: un día ya no oímos más esa ecolalia resonando en nuestra cabeza. Who now, who knows. Nos convertiremos, con suerte, en un recuerdo, o en una cita.

Had we but world enough, and time

Miércoles 20 de diciembre de 2006

Dishonest Reading

Another exchange from the Narrative-L discussion list. Elizabeth Patnoe raises this issue:

"In thinking about the issues that emerged today, I wonder:  What does it mean to be a dishonest or honest reader or listener or viewer?"

From Matthew Clark's answer:

I like this question --

Here's a thought -- I've tried to think of times that I have been a dishonest reader, and here are two:

1. Some writers rub me the wrong way, and I have difficulty putting my feelings aside to see what is valuable in what they have to say. Derrida, for example.

2. If a group that I identify with dislikes a particular writer, then I have difficulty forming an independent judgement. Leo Strauss, for example.

Do these count as instances of dishonesty? I'm not being confessional here -- I don't claim to be much worse than the average (but not much better, either) -- just trying to use introspection as a way into the question. (...)

And my own post:

On the subject of "dishonesty" and "dishonest readers":

I find Matthew's suggestions interesting, although they address the issue from one specific viewpoint: self-analysis, that is, trying to discover, through an examination of conscience, which are our flaws in living up to our own ideals of honesty. Which is all right, but I find is not the most evident focus on the issue. I would begin with "dishonesty" as an interactional value judgment, that is, it is applicable to self-interaction as Matthew does, but it is above all concerned with ethical and political positions vis à vis other people. That is, "dishonest", for whom? A dishonest reader is a dishonest reader mainly for another reader. Who in turn may be dishonest for the first, or for a third observer. One person (maybe the same person, OK) has to behave and another has to judge. Then each of them will be acting as representatives of general values or wider communities. And then each of them may be divided within, perhaps thence the possibility of being accused of dishonesty. This topic is fascinating from a narratological viewpoint of course: think of the connections with the issue of unreliable narrators, unreliable narratees, and unreliable authors. And unreliable readers, who needn't be dishonest by the way.

Jose Angel García Landa
Universidad de Zaragoza

I am aware of course, that some people believe (actually it's almost a consensus among narratologists) that narrative theory should be blind to such issues as "unreliable authors" or "dishonest readers". But to my mind a fully interactional narrative theory cannot be severed from an ethics of reading, and an ethics of writing as well. And an ethics of theorizing.

And—one last issue. The term "reader" may be confusing above, in such phrases as "a dishonest reader is a dishonest reader mainly for another reader". We have to posit here a communicated or textualized reading (whether conversational, broadcast, in private writing or in published criticism). Maybe the right term for a reader who articulates his or her reading in an expressive form is, in most cases, critic. And therefore we should be discussing dishonest criticism. (But who wants to acknowledge one is a critic, whether honest or dishonest...).

PS: Réplica de M. Clark:

A great response. Self-examination leads to a kind of splitting that creates an
internal/external observer of the self. Thus even introspection is
interpersonal. I suppose for some people, there is always God as an external
judge. Thus a connection to the difference between shame and guilt.

But is dishonesty in reading different from dishonesty in other situations? What
makes any action honest or dishonest? Is it the claim that one makes about what
one is doing that makes the difference? For example, breaking a law openly and
with a willingness to take the punishment in some situations may not count as
dishonesty -- sit-ins, for example. But a covert attempt to break the law
presumably is dishonest. But what if the law is totally offensive in a
totalitarian state? Do we insist then that the law-breaker be open? (Do all
forms of law-breaking count as dishonesty? Presumably it's normally dishonest
to steal, but is it dishonest to break the speed limit?)

This may be off track, since it's not directly about reading. But reading can be
political, too, and perhaps there are questions about honest and dishonest
writing/reading of political allegory. What truth claims are being made? How do
we know?

On the other hand, perhaps honesty is not quite the right category here.

El cristal con que se mira (diferencias críticas)

Sigo siendo "Who?"

Creo que sigo incluido en la edición para 2007 de Who's Who in the World. Al menos me llega esta oferta especial de Who's Who:

Dear José García Landa,

There are just a few days left for you to Save 15% off all items in the Marquis Who's Who Merchandise Catalogue. If you haven't already taken advantage of this exclusive savings... now is the time!

SAVE 15% through December 31, 2006!

Capture the accomplishment of your inclusion in one of this year's Marquis Who's Who volumes by choosing from our beautiful collection of commemorative keepsakes, such as the always-popular Mahogany Wall Plaque.

Mmmm....Mahogany Wall Plaque. Me tienta, me tienta ahorrar en estas cosas. Creo que lo voy a hacer. No por modestia, sino por ahorro.

Who's Who in the What?

Martes 19 de diciembre de 2006

Realities, representations and interactions

... an ongoing thread from the Narrative-L discussion group, which began problematising the nature /culture divide, and the binarism itself. Now Tony Jackson on the notion of the real and its accurate representation:

This idea of accurate representation of the actual (and its other versions, of which there are many) and the idea that products of human perception are untrue to “the real”  intrigues me. This will get all sloppy with disputable terms but still...

It seems to me that the idea of the impossibility of accurately or truly (or whatever) knowing and/or describing and/or representing the actual is a misbegotten idea. To claim that if human beings are limited to perceiving the real by their natural organs (just to stay with nature for the moment), then we cannot truly perceive the real is beset by a serious logical flaw. In order to make such a blanket judgment it seems there would have to be some existing possible precise and true knowledge of the real in relation to which our own perceptions could be evaluated. But (apart from supernatural entities) no such knowledge can exist. In a similar way if knowledge is to be taken in some specifically human sense (probably entailing some ‘meta’ level), then it follows that there must be a difference between the knower and the known. If this is the case, then the notion of a precise or accurate or “true” understanding or representation of the real would again be an impossibility; because how could one know the real absolutely in its essence and remain apart from that essence? The hypothetical maximum requires no difference between knower and known (I think?!) [more than a few ideas of supernatural existence do their best to have the knower and the known both absolute and identical, which is pretty interesting]. What exactly would an accurate representation of the actual be??

So if the hypothetical knowledge in relation to which our own knowledge could possibly be evaluated on some absolute scale is an impossibility, then we have only the actual kinds of knowledge that actually happen on the third planet from the sun. Human knowledge is hardly somehow absolutely valid, is necessarily limited…of course, but once again to say just this as is often said, is what philosophers would call trivial. Knowledge entails limitation. Human knowledge is limited to our representational capacities, but I don’t see how this can be reasonably taken in itself as some kind of deficiency, because we do have the meta-abilities to think about our representations; and otherwise we must be as relatively adequately evolved for the earthly ecosystem as are other successful adaptations.

Hopefully someone will point out the logical flaws in what I’ve said here.

Tony J

And here follows my reply, emphasizing the interactional dynamics of representation, it inherent (sometimes implied) dialogical dimension:

Yep, representation never represents the real ding an sich; it always represents my real, the one (in my context, from my viewpoint, with my limitations and my interests and my priorities) I'm promoting. So, barring the omniscient viewpoint or absolute coincidence between representation and object (a desideratum or fantastic by-product of semiotic perspectivism) what remains is the conflict of interpretations, or contest of descriptions if you prefer: Bakthin tells us that any time we bother to open our mouth we are engaging in a dialogue, our discourse a hidden polemic with previous discourses, or descriptions, or representations. So, my reason to open my mouth now after Tony J is both to agree with him and also to polemicise, emphasizing the element of conflict, dialogism and dialogue of perspectives in any act of (or account of) representation.

End of self-quote. Peirce, of course, wrote on this subject, as well as Eco (the Dynamic object versus the Immediate Object, meaning vs. the Interpretant, etc.). But both lack, I think, some emphasis on practical interpretive conflicts, and on the reasons why different interpretants, or different representations of an object, are chosen in specific cases: reasons which may be epistemological, ideological, historical, political, scientific, biographical and personal, psychological... 

(As a practical example of conflict, take the flame war that ensued in this list, when I pointed out, using abusive language, that if Sue McPherson's abusive language and insults were to be tolerated in this list, then anything goes. Let me point out that before I chose to use offensive language, list members seemed unwilling to complain about McPherson's poisonous whining and abject self-victimising... perhaps because of her "politically correct" (awfully incorrect to my mind) posing as a radical feminist and a man-hater? There's self-representation for you, and psychopathology—both personal and political).

Planetas errantes, hechos brutos y realidades virtuales

 

¿O sea y ese i be ese ene es queee?

¿Es un pájaro? ¿Es un meme? No, es el IBSN. Que inventamos gracias a fernand0 a principios de este año (cómo pasa el tiempo); pasó por avatares, hace días le perdí la pista y hoy veo que tiene nueva página en el sitio web de Jarfil. Así que me apresuro a re-registrar, cómo no, mi IBSN número 0-000-00000-1 para este blog.

En cuanto a este otro blog que es el mismo, tenía el 0-000-0000-37, pero vete a saber si lo tiene aún o no. Y vete a saber si es un blog o no, tenemos el morro tan fino ahora...

Y, bueno, ¡hasta estoy en la Wikipedia alemana! Otros han sido menos famosos.

IBSN 0-000-00000-1

Eragon

Harry Potter meets The Lord of the Rings. Malas reseñas tiene Eragon, y no le voy a subir el nivel. Me gusta este comentario que aparece en la Internet Movie Database: "The main character looks like a deer in head lights most of the time and the villains acts like cartoon stereotypes more than real characters". Pero el principal problema no son los actores, ni siquiera la dirección, sino una historia patéticamente simplista, un guión pobre y plano como... como Holanda, como Flatland, como si... ¿como si lo hubiese escrito un chaval de quince años? Pues eso. A Álvaro le gustó un montón, eso sí, a pesar de que comprime el libro y no lo sigue en múltiples detalles de los que irritan a los fans. Y en realidad es una película para preadolescentes; de ahí que la princesa y el chaval se mantengan todo el rato a una distancia más que prudente. Que ningún adulto vaya a verla, aviso, aunque los efectos especiales desde luego están bien hechos, jamás tanto dinero ni talento se desperdició en un guión tan pobriño. (Aunque tampoco se les salió la genialidad por las orejas a los guionistas de La Guerra de las Galaxias o el de El señor de los anillos, y ahí las tienes cosechando elogios. Y pasta, que es lo que importa). Pero Eragon... qué le vas a pedir a una historia sobre dragones en la que Eragon no es un dragón sino un chico que encuentra un dragón. Aggg. Hasta Álvaro reconoce que ese punto clave de partida es patético. Claro que aún peor es Eldest, donde al parecer nadie es Eldest ni viene a cuento. En la película ya empezamos mal desde el primer momento, con una voz en off resumiendo una lejana historia pasada, y una acción atropellada, como para avisarnos de que no nos va a importar nada de lo que le pase a ninguno. Yo creía que esto ya decían los manuales de guionista que no se puede hacer: bastante mejoraría la impresión inicial cortándole los cinco primeros minutos. En otra de aventuras para chavales, La princesa prometida,por lo menos le echaban ironía a estas narraciones convencionales, intercalando escenas del abuelo leyendo la historia y los comentarios del niño, receptor interno: "Una de princesas, bah. Seguro que hay besitos". (Teníamos a los pequeños Ivo y Oscar, receptores externos, embebidos, como si la pantalla les estuviese leyendo la mente). Y en Dragonheart también había cierta guasa con el tema del dragón. (Aunque allí ya era, como en Eragon, especie amenazada; de monstruo casi a protagonista. Los dragones ya no son lo que eran; si Beowulf levantara la cabeza...). Pero en fin, que aquí, ironía cero: mejor para adolescentes, claro. Problemo: se sufre una especie de déjà vu continuo al ver la historia pasar de un topicazo a otro sin la menor disculpa. Que nada, que le pregunten a Álvaro, que yo no puedo con ésta. Enhorabuena a Paolini por su demostración de que se puede hacer uno multimillonario y celebridad de las letras antes de los veinte, y luego pasar a la gran pantalla, sin genialidad alguna. Pero qué quieren, el mundo sigue necesitando dragones, y lecturas fáciles; el mundo necesita esta película. Pero ahora que ya tienen mi dinero, que venga San Jorge, por favor.

El Ilusionista: Hidden in plain view

Ya tengo tráfico goloso

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¡Veinte por ciento, oye! No está nada mal para iniciarse a las comisiones de intermediario. Y hasta me escriben el blog si ando escaso de ideas. Lástima que según las condiciones de la Universidad de Zaragoza, no puedo incluir publicidad en mi sitio web de allí. ¡Aunque igual ya la acabo de incluir!

Mis visitas y lectores

Lunes 18 de diciembre de 2006

La raya de la frontera

(Oscar tiene ciertos problemas fronterizos en el cole, parece la gesta de Perejil...)

Sabes, papi, Rodrigo es un poco chinchón. Me grita todo el rato, me dice "Eh tú", y me empuja. Eso lo hace cuando yo me olvido y pongo el codo en su mesa, porque tenía la mesa pegadita a la mía, y hay una rayita, y cuando pongo el codo, "¡Eh tú!" Grito. Empujón. No, no, yo no le grito, y entonces no le pongo el codo, porque está mirando la rayita. Bueno, menos si se me cae el lápiz. Entonces a veces sí que pongo el codo. Pero se enfada mucho. Y también, cuando nos vamos a ir, para levantarme de la mesa, pues apoyo la mano en mi mesa, pero mi dedito siempre se apoya un poquito más allá de la raya, y entonces, "eh, tú!" …—Es un gritón, y un picón. Antes estaba con Erica, y ella no reñía. Pero luego con Rodrigo, que mira mucho la rayita. Todo el rato la vigila. Pero ahora ya no me grita, porque me han puesto con Coque. Coque es más bueno. Si apoyo el dedito al otro lado de la raya, no me empuja. Y creo que tampoco me pone el codo en mi lado. Es que no sé, porque yo no miro a ver si hay un codo, un codo con ropa, en mi lado. Yo no miro la rayita.

- ¡Eh, no! ¡No se lo cuentes! ¡Es de mi diario!

(Aquí se me han apropiado los zipizapes del ordenador; en fin:)

nabidad

por

oscar

y

ivo

Catwoman

Los girasoles ciegos

Es una colección de cuatro relatos sobre la guerra civil, único libro de Alberto Méndez, publicado en 2004, poco antes de su muerte a finales de ese año; obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa en 2005. Es un libro triste, escrito desde el punto de vista de los perdedores, y es una especie de meditación y testimonio sobre la derrota. No sólo política o militar: para los personajes de este libro se convierte en una derrota existencial; han sido derrotados en sus vidas y sus aspiraciones ya no políticas, sino familiares y personales. Comprendemos así desde dentro parte de la experiencia de muchos españoles a consecuencia de la guerra civil, contrastando los problemas prácticos y la sensación claustrofóbic de los derrotados, con la retórica hueca y las consignas de los vencedores. Es inevitable, claro, que sólo uno de los bandos aparece retratado con rostro humano; el otro es una caricatura—caricatura en la que se convirtió por vocación propia, claro, por los ideales defendidos, por la hipocresía cruel con la que se defendían, y por la retórica grotesca utilizada para defenderlos. Antonio López, Gran VíaLa primera historia, "Primera derrota: 1939 o Si el corazón dejara de latir", va sobre un capitán del ejército rebelde que, en la víspera de la toma de Madrid, se rinde con premeditación y alevosía a los republicanos derrotados; un acto kafkiano que ni los republicanos ni los nazionales saben cómo interpretar. Lo hizo por no participar de una victoria que consideraba obscena:

"... el procesado responde que ... sabe que en noviembre de 1937 el coronel Ríos Capapé y Mohamed el Mizzian llegaron hasta la parte alta de la calle Ferraz, en el centro de Madrid, donde sólo encontraron una resistencia de francotiradores en retirada.

    "El declarante es mandado callar y lo hace.

    "Preguntado acerca de si son las gloriosas gestas del Ejército Nacional la razón para traicionar a la Patria, responde: que no, que la verdadera razón es que no quisimos entonces ganar la guerra al Frente Popular.

    "Preguntado que si no queríamos ganar la Gloriosa Cruzada, qué es lo que queríamos, el procesado responde: queríamos matarlos." (27).

El capitán Alegría termina siendo fusilado, mal fusilado, pues sobrevive, y es rematado más adelante en otro cuento. La segunda historia, o "Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido" va sobre un chaval joven que escondido en un cobertizo en la montaña ha tenido un hijo con su novia; esta ha muerto, y el jovenzuelo, con veleidades literarias, escribe un diario mientras pasa el invierno, al que no sobrevivirán ni él ni el niño. Es una especie de alegoría de la muerte de la esperanza. Aquí falla un tanto el control de simpatías del autor, pues a mí se me hace repelente este personaje que durante días ni se molesta en alimentar al recién nacido, concentrado en su dolor y eso sí, escribiendo su diario (necesario para motivar la narración en primera persona). En fin, no andaba desacertado al pensar que de todos modos daría igual. "Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos" es una historia de juicios sumarísimos seguidos de sumarísimos fusilamientos. El protagonista sobrevive porque conoció al hijo del juez militar en la cárcel de Díaz Porlier, y le va contando a él y a su señora, haciéndose el estrecho, lo bueno y heroico que era su hijo... hasta que harto de la pantomima, elige decirles la verdad, que era un falsario sinvergüenza y criminal, para que lo fusilen a él ya de una vez. La "Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos" es a tres voces: el narrador en tercera persona que cuenta la historia de un "topo" republicano en Madrid, ocultado por su esposa en un armario con doble fondo. También oímos la voz del que fue el niño hijo de la pareja, y la de su profesor, un cura patético que persigue a la madre a la vez que se azota mentalmente por los embates de la Carne. Al final, su acoso lo llevará a descubrir al marido oculto, que se suicida despeñándose por el patio de luces. Es quizá este cuento el más logrado por el afinado contraste de voces, entre las experiencias vistas desde el punto de vista del niño por una parte, la falsísima conciencia del cura, que por lo familiar que suena desacredita totalmente a la experiencia religiosa de los vencedores (una religión de fantoches, vamos), y por fin la triste realidad objetiva de la opresión y el encarcelamiento mental representativos de todo un país.

A medida que pasaban los días, mi padre estaba cada vez más tiempo en el armario. Llegó un momento en que mi madre y yo comíamos en la mesa de la cocina y él en su escondite. Masticaba con una parsimonia desesperante, como si quisiese evitar el ruido que hace el pan de centeno cuando se muerde. Todo empezó a impregnarse de tristeza. Me sentí culpable porque aquel armario comenzó a adquirir el olor del Metro y a mí me parecía que eso terminaría atrayendo a los leprosos. (149).

En fin, un memorial de la desesperación, como para recordar hoy, 75 aniversario triunfal de la derrota, la dimensión que tuvo ésta hasta lo más hondo de las vivencias, actitudes y emociones de quienes la vivieron. O vivimos. Porque si somos lo españoles como somos, es en gran parte por haber crecido con estos derrotados, y con estos triunfadores.

Guerra civil: el vaivén de la memoria

Domingo 17 de diciembre de 2006

El complot de los negros

- ¿Tú quieres argo? ¿Cómprass? Mira collar; figura. 

- Eu... No, no, gracias, nada.

- ¿Y tú? ¿Cómprass, alguna cosa? Brato.

- Bueno, si no tengo dónde meterlas... Y ahora por la noche, para qué quiero gafas de sol, hombre. No, no.

- Bueeno... Nadie compra. Adiosss.

(Salimos del bar...)

- Mira que son bien plantados estos negros. 

- Eso desde luego no se lo quita nadie.

- Mira, ahí tienes otro. "Compras, compras, barato". Nada. Estos pobres, la verdad es que no venden ni pa chinchetas. No sé si alguien le comprará algo en toda la noche.

- Bueno. A veces es la excusa. Yo creo que también venden otras cosas. Es la manera de irse metiendo por todas partes, ver gente. Y luego si hay ocasión también llevan otra mercancía.

- Anda ya. ¿Tú crees? Pues a mí ni se me había ocurrido. ¿Crees que son la misma peña?

(A nuestro lado va andando un negro con su carga de figuritas y collares. Bajamos la voz).

- De todo habrá, seguro.  Pero algunos, no te quepa la menor duda. Mira. Este que llevábamos atrás se va ahora por la otra acera. Porque tenemos uno nuevo delante. Mira cómo se miran de reojo. Están controlando la calle, a ver si viene la poli. 

(El negro de delante va echando miradas al de la otra acera. De repente, aparece por el fondo de la calle un tipo joven con abrigo, bien plantado, hablando por un móvil. Inmediatamente se desvía el negro a un bar con un grupo de gente).

- Mira al fondo de la calle. Este ya no va a avanzar más, es su zona. Allá en la esquina tienes otro echando el ojo. Están organizadísimos.

- Bueno, esto puede que sea algo de verdad, pero la mitad películas que te inventas. No sé,  supongo que la poli estaría al tanto, ¿no? Se enterarán tanto como tú, digo yo, para eso les pagan.

- Ya, pero estos vigilan también.

- Es que esto que me cuentas parece el complot aquel de los ciegos. O el de los jorobados, qué novela era esa.

- O el de los jubilados, y por qué no. Eso era aquí en Zaragoza, te acuerdas, esa sociedad de agentes secretos de la tercera edad. De ellos sí que no sospechaba nadie. Si lo de los negros ya lo viste el otro día, mira si controlaban o no.

El otro día íbamos andando por la calle, cuando nos pasan cuatro negros corriendo a toda pastilla. Uno salta la valla del parque del Huerva y se esconde entre la maleza. Detrás vienen dos policías, uno lo ha visto, saca la pistola, lo encañona. "VAMOS, sal de ahí. No me hagas entrar que te tengo visto". Ese ha caído, los otros no. Apartamos deprisa a los niños, no sea que se escape alguna bala perdida. Los otros negros se han perdido de vista, pero en el semáforo siguiente hay uno parado, o que viene en dirección contraria, oteando disimuladamente de manera ligeramente nerviosa. Hay otro parado una manzana más allá, también observando.

- Tienen un tramo asignado cada uno; igual que los policías están al tanto para pillarlos, estos están ojo avizor para detectar a los polis. Y se conocen unos a otros y así van tirando para adelante mal que bien.

Nos cruzamos en este momento con un grupo de personas deformes, de aspecto monstruoso, rostros quemados y paralizados, socializando juntos el sábado noche. Cambiamos de tema— a la conspiración de los feos.

La mirada del gato

Deja vu

Es un título éste que se presta a crueles comentarios, pues ya se sabe que toda película de Hollywood (y no sólo ésta, y  no sólo las de Hollywood) produce sensaciones de déjà vu en cuanto a que participa de convenciones genéricas, maneras de filmar, y la presencia con aura de las estrellas que reverberan desde otras películas. Así que sí, déjà vu, pero se puede volver a ver. 

Las películas de viaje en el tiempo, es cierto, son inherentemente tramposas, porque nadie viaja en el tiempo, excepto mentalmente; y sin embargo se pueden hacer interesantes, y curiosas, porque todos viajamos en el tiempo, mentalmente. Y el cine es una máquina del tiempo, la más acabada existente, para volver a revivir y recrear lo que pasó, o lo que podía haber pasado, o las dos cosas juntas, por qué no: y eso es lo que hace esta película, como tantas otras. Así que no seamos duros con ella cuando intenta justificar con parlance tecnológica su truco para mandar a Denzel Washington al pasado, a salvar a la chica. Por lo menos, me gusta el científico loco, es de nueva generación, tipo becario del MIT contratado por Google. Deja vu

Bueno, la historia, a ver si nos aclaramos. Nueva Orleans, tras el Katrina. Unos agentes del FBI están experimentando con un sistema basado en la teoría cuántica que permite observar el pasado (cuatro días antes sólo, una especie de plegamiento del tiempo), y pueden enfocar su aparato como si fuese Google Maps a cualquier punto del planeta, y ver imágenes de alta calidad de las chicas mientras se duchan. (Se sienten observadas sin embargo, es su sexto sentido). El sistema es bonito, una pantalla de ordenador gigantesca con múltiples ventanas, y tratamientos de imagen, que da mucho juego para metavisualidad, imágenes en diversos planos, algo que a mí me priva. Mientras, Jim Caviezel, que al parecer se sigue creyendo Jesucristo, pero en plan cristiano musculoso, piensa redimir al país en plan unabombazo, y volar un ferry con quinientos marines a bordo. (Je, igual es que está contra la guerra de Irak y Bush y todo, vete a saber cuál es la idea...). El caso es que para plantar un coche bomba en el ferry secuestra a la dueña (la chica guapa, Paula Patton) y tiene toda la intención de quemarla viva y tirarla al mar para que se mezcle con las víctimas del ferry cuando lo haga volar. Primero le va a cortar los dedos, porque le acaba de arañar la cara, por si el ADN. Y en este ambiente de relativa normalidad, de repente se materializa Denzel Washington en una camilla de hospital, plas, con el mensaje "Resucitadme". Llamémoslo Denzel 2. Esto poco lo sospecha otro Denzel Washington (Denzel 1), que ajeno a todas estas cuestiones está en sus cosas, investigando sobre tabacos y explosivos en otra parte de la ciudad. (No sabe que a su colega de la oficina lo acaba de matar el Unabomber Caviezel, porque intentó detenerlo tras leer una nota, avisando del atentado, que se había materializado en su oficina). Ajeno a todo esto Denzel 1, quien actúa es Denzel 2. Apenas lo resucitan, roba una ambulancia y sale zumbando a donde sabe (gracias a que viene del futuro) dónde está el asesino terrorista. Llega justo a tiempo de impedir el corte de dedos y la quema, y salva a la chica, aunque Caviezel hace volar el chiringuito por los aires y los da por muertos. Hace migas Denzel 2 con la chica, y le cuenta parte de la historia de cómo sabe todo lo que sabe (porque vamos, viene con un hindsight bias que parece un delirium tremens, y la chica no se fiaba). Entre los dos corren a impedir el bombazo del ferry, que para Denzel 2 se había producido efectivamente en el pasado correspondiente al futuro del cual viene...  pero Denzel 2 tiene gran fe en que no hay nada escrito y todo se puede cambiar. (Es un poco la base de otras películas sobre paradojas temporales como Terminator). En efecto, entre los dos, Denzel 2 y la chica, matan al bombero y se tiran con el coche-bomba al agua en el último segundo... y allí ella logra escaparse, mientras que Denzel 2 muere en la explosión (esta vez como única víctima; el ferry se salva). Una bicoca que muera Denzel 2, porque así no deja sin novia a Denzel 1, que aparece a investigar la explosión y es reconocido por la chica—a la que no reconoce, claro, porque para él todo esto es ciencia-ficción. Se ahorra así Denzel 1 el tener que investigar una explosión mucho más gorda, y el ser reclutado por Val Kilmer para el grupo del FBI que investigaba con el telescopio del tiempo, y se ahorra el sugerirles que utilicen el telescopio como máquina del tiempo, y se ahorra el meterse él mismo en la máquina para volver cuatro días atrás... no sé si a ese que se mete lo llame Denzel 3 a estas alturas.  La investigación empezó gracias a que Denzel 3 se enamoró del cadáver de la chica al examinarla, y descubrió anomalías que indicaban que esa muerta no había muerto realmente en la explosión. Y por el hilo...

Bien, esto naturalmente se nos cuenta no en este orden, sino desde el punto de vista de Denzel 3, el que nunca llegará a ser porque no sucederá la explosión. Hope that's clear. La película tiene un ritmo muy logrado, y es cinematográficamente muy interesante de ver.  Las paradojas temporales son un reto para la descripción narrativa: ¿cómo llamas a esos flashbacks que son vividos en tiempo real? Requieren terminología propia. Más allá de la paradoja, la misma duplicación de imágenes pertenecientes a dos tiempos (en la escena de la persecución al asesino con un casco/visor temporal, o en las escenas de voyeurismo mientras espían a la chica con la máquina del tiempo), son un placer de contemplar. También, en toda película de retrospección o de viaje temporal que se precie, habrá que interpretar las semejanzas y diferencias entre el tiempo recorrido por vez primera y el tiempo recorrido por segunda vez, ya conocido, o reconocido, y es un ejercicio ese que fascina al cerebro. Quizá porque volviendo a recorrer el tiempo perdido siempre se ve éste alterado, aun sin máquina del tiempo (no hay otra máquina del tiempo que la memoria, o las tecnologías semióticas como el cine y la fotografía). Al final de la película volvemos a ver muchas de las escenas iniciales, pero las vemos ahora de otra manera; antes no sabíamos dónde mirar: el cine es toda una educación en la capacidad de visión retrospectiva. Una película que corrige el tiempo ya es el summum de la distorsión retrospectiva, es la falacia narrativa llevada hasta el último y obsceno límite del wishful thinking. Vamos, que nos muestran el desenlace trágico al principio (con la  chica muerta, quemada, con los dedos cortados, una más de una montaña de cadáveres) pero el desarrollo de la película nos lleva a un happy ending que corrige y anula ese principio. Si el cine es la máquina de la retrospección al servicio del deseo, aquí está bien servidos ambos, tazón y medio. Por otra parte, un policía siempre querría obstaculizar el crimen antes de que cometiese, y la detección le da una especie de omnisciencia retrasada y baldía. Una historia de detectives siempre nos muestra el final, y llega por el hilo conductor de la investigación (argumento de la obra) hasta el inicio. Aquí tenemos eso, desde luego, pero también tenemos más. ¿Por qué quejarnos, si nos dan dos historias por el precio de una? 

La película engarza además muy bien a un nivel casi onírico-histérico algunas de las principales obsesiones políticas norteamericanas de los últimos años. El Katrina y el atentado de las torres gemelas. La falta de previsión. Los que ahora se sabe. Lo que se sabe que se sabía... La amenaza terrorista, muy americana ésta (un pirado de las armas, que sin embargo tiene una conexión molesta e indeseable con las esencias patrias). La obsesión por la vigilancia gubernamental, la invasión de la vida privada... el Google Earth éste que ve el pasado tiene enlace directo, además, a las videocámaras de cajeros y tiendas que enfocan muchas esquinas del país; el software de control en manos del FBI les da enormes cantidades de información, y sin embargo no saben cómo seleccionarla (ése es el papel del detective Washington, ojo de lince para abrirse paso hasta el detalle relevante). Es un poco lo que se dijo después del 11-S (o después del 11-M). Que había mucho control policial de los sospechosos (de éstos y de otros). Que había una sobreabundancia de información, no escasez precisamente. Y que sin embargo no se actuó para impedir la catástrofe. Iremos a más vigilancia estatal, y a más incapacidad de procesar la sobreabundancia de información. Y es que hay una relación privilegiada entre catástrofes y retrospección. Cuando un acontecimiento notable se produce, sale a relucir la secuencia causal que llevó a él, destacando como una trayectoria marcada con luces de neón en el pasado, y nos parece imposible que no fuese perceptible entonces. Pero ay, había demasiada información. Si hubiésemos sabido entonces cuál era la relevante...  resucitaríamos a los muertos. Y si pudiésemos, volveríamos al pasado sumergido, ahora lugar de los muertos, para rescatar a la chica amada, como Orfeo negro.

Nunca conoceremos el futuro, y los muertos nunca volverán. Queda el hindsight bias, para atormentarnos pensando que deberíamos haber podido. Queda el cine, para el wishful thinking, para volver al pasado, y corregirlo si es necesario. Vanas ilusiones, pero ilusiones que seguiremos alimentando. Por cierto, no hay ningún déjà vu en sentido psicológico en la película ésta. Desde Matrix, el deja vu se refiere a una interferencia producida en el software que controla el espacio público oficial, una interferencia que hace visible su carácter construido. Así nos vamos familiarizando con la vigilancia generalizada y el almacenamiento digitalizado del pasado, una experiencia aquí asimilada a la cámara cinematográfica, y a la vez problematizada por ella.

Deja Vu - Trailer

Deja vu. Dir. Tony Scott. Written by Bill Marsilii and Terry Rossio. Cast: Denzel Washington, Paula Patton, Val Kilmer, James Caviezel, Adam Goldberg, Elden Henson, Erika Alexander, Bruce Greenwood, Rich Hutchman, Matt Craven, Donna W. Scott, Elle Fanning, Brian Howe, Enrique Castillo. Prod. Scheherazade / Scott Free Productions /Jerry Bruckheimer Films. USA:  Touchstone Pictures, 2006.

Catastrofismo y retrospección

Sábado 16 de diciembre de 2006

El diario de Otas

Golo
- Ivo, apártate de ahí. No mires mi diario.
- Ah. ¿Tú escribes un diario?
- Sí.
- ¿Y qué pone?
- Mis cosas. No lo leas. Vete a otro cuarto. No te acerques tanto.
- Oscar, sólo dime una.
- No. Que no mires.
- Mmm. Sólo dime qué es eso de "NO - NO - NO - NO"
- Bueno. Eso es de Álvaro. "Álvaro NO - NO - NO - NO". Y una calavera. Es Álvaro de mi clase, eh?
- ¿Y sólo la primera línea?
- No te la digo.
- Oscar, sólo la primera, ¿qué dice? "Alfredo qué"?
- Dice: "Alfredo es un chinchón". Y mira, esto es lo que le quiero hacer a Alfredo. Mira, te lo enseño. Bombas. Cuchillos.
- ¡Je je!
- ¡Hora de comeeer!
- Espera, que guardo mi diario.
(Se va trotando. Se oye desde lejos: )
- ¡Nadie sabe dónde está mi diario!

(Contenidos, en exclusiva, del diario de Otas, una vez examinado:)

Diario:
- Alfredo es un chinchón
- El pipí es tontorrón
- El animalito que más me gusta es el coala.
- Álvaro NO NO NO NO

Sigue una escena dibujada que retrata el fin de Álvaro Demiclase, rodeado de tanques, explosiones y carteles de peligro, y un monstruo que se lo come:

-
Le está devorando el cráneo.



Pobre Rayquaza


 

Technorati claim

Technorati Profile

A ver si me termino de poner las pilas con Technorati... ¡gracias!

 Techno rating myself

El efecto directo

Esta es la canción de Daniel Balavoine "La vie ne m'apprend rien", cantada a dúo por Balavoine (voz grabada) y Liane Foly (en directo con orquesta). Balavoine, un cantante francés muy querido por el público, murió en accidente aéreo hace veinte años. En este homenaje, a pesar de la mala calidad del vídeo y del sonido, se siente el directo muy en vivo, quizá precisamente por lo bien que combinan las voces de los dos cantantes; combinan de modo tan perfecto que se logra hacer muy sensible la presencia continuada, y a la vez la ausencia, de uno de los dos cantantes. De la misma manera que en Shakespeare el teatro dentro del teatro se utiliza para crear un efecto de realidad en el nivel de base, y a la vez para intensificar la potencia teatral del conjunto, resulta aquí una experiencia musical intensa y curiosa, ver cómo dos grabaciones diferidas crean un efecto de directo. También contribuye a ello la interpretación emocionada de Liane Foly—si la emoción está interpretada.

La letra de Balavoine, "La vie ne m'apprend rien":

Qui ose dire qu'il peut m'apprendre les sentiments
Ou me montrer ce qu'il faut faire pour être grand
Qui peut changer ce que je porte dans mon sang

Qui a le droit de m'interdire d'être vivant
De quel côté se trouvent les bons ou les méchants
Leurs évangiles ont fait de moi un non-croyant

La vie ne m'apprend rien
Je voulais juste un peu parler, choisir un train
La vie ne m'apprend rien
J'aimerai tellement m'accrocher, prendre un chemin
Prendre un chemin

Mais je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là
Les lois ne font plus les hommes
Mais quelques hommes font la loi
Et je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là

À ceux qui croient que mon argent endort ma tête
Je dis qu'il ne suffit pas d'être pauvre pour être honnête
Ils croient peut-être que la liberté s'achète

Que reste-t-il des idéaux sous la mitraille
Quand les prêcheurs sont à l'abri de la bataille
La vie des morts n'est plus sauvée par des médailles

La vie ne m'apprend rien
Je voulais juste un peu parler, choisir un train
La vie ne m'apprend rien
J'aimerai tellement m'accrocher, prendre un chemin
Prendre un chemin

Mais je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là
Les lois ne font plus les hommes
Mais quelques hommes font la loi
Et je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là

Je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là
Les lois ne font plus les hommes
Mais quelques hommes font la loi
Et je n'peux pas, je n'sais pas
Et je reste planté là

La vie ne m'apprend rien

Remix accidental

Viernes 15 de diciembre de 2006

Sobre la "tiranía" de la narración

En el último Generación XXI, de la primera quincena de diciembre, publica José Cervera (el bloguero de Retiario) un artículo "Contra la tiranía del narrador" (p. 17). He aquí el resumen y sustancia del argumento:

"Cervantes era un dictador; Hitchcock un tirano. Los libros y las películas de todo tipo comparten una característica: el absoluto control de su desarrollo por parte del autor, sin posible intervención alguna de la otra parte: el lector o espectador. Dentro de no muchos años la existencia de entretenimientos controlados por el autor, sin interacción alguna, nos parecerá algo remoto y absurdo. El futuro del entretenimiento son las historias interactivas; el regreso a nuestras más profundas raíces."

Si la fascinación narrativa viene de lejos, Cervera sitúa el comienzo de esta tiranía con la imprenta: cuando al poder fascinador de la narración se le suma el impacto económico de la nueva tecnología que permite la circulación de miles de copias idénticas. "En efecto, antes de la inveción de la imprenta y de la llegada de la fabricación en masa de productos culturales éstos eran esencialmente personales e interactivos. El cuentacuentos junto a la hoguera, como el actor en el proscenio, tiene directo contacto con su público en tempo real."

Por el contrario, la tecnología, al decir de Cervera, suprime la interactividad (y lleva al efecto colateral indeseable de la propiedad intelectual, otra cuestión que interesa a Cervera): 

"También, y no por casualidad, surgieron leyes que defendían las creaciones, altgo inimaginable cuando la creación era tan sólo una necesidad de comunicación. Todo esto tuvo como efecto la extirpación de la interactividad, el absoluto desequilibrio entre autor y lector, entre músico y oyente, entre cineasta y espectador. Las tecnologías que permiten hacer copias por millones impiden eficazmente que el creador tenga contacto con el disfrutador. Facilitan, sí, la distribución de la obra, pero al mismo tiempo aíslan y desequilibran el acto artístico al dotar a una parte del absoluto control. Por eso una novela, un disco, una película, es una forma de tiranía."

Bueno, es evidente que este argumento ya va desbarrando. Cervantes dictador, etc. El argumento ignora la complejidad de la experiencia posibilitada por las tecnologías y convenciones comunicativas de la escritura o del cine: nos presenta sólo como pérdida lo que ha sido una enorme ganancia. Subestima el argumento por otra parte las formas de interactividad que perviven y aun se potencian con las formas narrativas y formatos tecnológicos "tiránicos". En tanto que sistema de convenciones, una novela o una película son interactivas desde dentro: son incomprensibles a los no iniciados, a quienes no proyectan en estos aparatos sus conocimientos, expectativas, presuposiciones, etc. (Véanse por ejemplo los estudios de Bajtín sobre el dialogismo, o Textual Interaction de Michael Hoey, o aquel artículo mío sobre "Overhearing Narrative").

Además de esto, mediante la imprenta, el cine, y otras tecnologías comunicativas, se potencia la interacción entre los usuarios o receptores, al multiplicarse éstos y poder surgir nuevas modalidades comunicativas e interactivas sobre esta base. La crítica cinematográfica, por ejemplo. Los estudios literarios. Pongamos. Todo esto es interacción comunicativa hecha posible por estas formas supuestamente "exterminadoras" de la interacción.

Por otra parte, la solución que propone Cervera no es menos desorientadora que el planteamiento del problema.

"Afortunadamente, lo que la tecnología nos quitó la tecnología nos lo está devolviendo. Las películas de mañana son los videjouegos como Half Life 2 y los mundos virtuales como World of Warcraft o Second Life, donde la historia somos nosotros y nuestras acciones determinan su curso."

Aquí se ignora que el problema era (al parecer) la carencia de interactividad directa cara a cara con el autor. El jugador de un videojuego no tiene más interacción con el autor del videojuego de la que tiene un lector de novelas con el novelista, o un espectador con el director de la película. Estamos aquí confundiendo tipos de interacción. Ahora nos habla Cervera de interacción "con la obra". Pero interacción con la obra siempra hay (de un modo u otro) desde que el lector tiene la iniciativa de leer o no leer, o interrumpir su lectura, o criticar la obra, o interpretarla. Lo que se plantea aquí en realidad es el problema de los dos niveles de elaboración de una secuencia semiótica o narrativa en las obras interactivas: el sistema que hace posible la multiplicidad de secuencias (un nivel éste en el cual no interviene el receptor) y, dos, la generación efectiva de una secuencia (narrativa, de uso, etc.) concreta, dentro de las posibilidades ofertadas por el sistema —y quizá en interacción con otros usuarios.

Argumentos de este tipo ya los refutó Espen J. Aarseth en Cybertext: Perspectives on Ergodic Literature (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1997). Por todo ello, muy confundida y mal enfocada está la conclusión de Cervera cuando pide que "acabemos con la tiranía del autor". ¿No habrá, pues, diseñadores en los videojuegos interactivos? Por supuesto estoy de acuerdo en que surgirán nuevas modalidades de interacción, etc., algunas que no somos todavía capaces de imaginar. Pero no estamos sólo "limitados por siglos de unidireccionalidad y manipulación". Estamos construidos por ellos, estamos posibilitados por ellos. Quizá también limitados, sí, todos tenemos límites. Los videojuegos también, y la mayoría, límites muy limitados.

Recconozco que me ofende el simplismo de la argumentación (típica por otra parte del milenarismo digital ambiente, por eso la comento) cuando dice que "una novela, un disco, una película es una forma de tiranía":

"El autor controla el principio, el final y el medio; los ritmos, los porqués y los cómos. Sumergirse en la lectura o en la contemplación de una película es ceder el control a otro, abdicar la responsabilidad, abandonarse."

Frente a esta argumentación (que espero sea hasta cierto punto una autoparodia, una especie de huída hacia delante), no cabe sino recordar las palabras de C. S. Lewis, en An Experiment in Criticism, cuando nos recuerda la importancia de escuchar antes de hablar, como condición para apreciar el arte:

"The first demand any work of art makes upon us is surrender. Look. Listen. Receive. Get yourself out of the way. (There is no good asking first whether the work before you deserves such a surrender, for until you have surrendered you cannot possibly find out)."

Por otra parte, los videojuegos también son producidos en masa, y tienen copyright. De ese aspecto de la "tiranía industrial" tampoco nos libramos. Reconozco que la superficie dedicada a videojuegos en los grandes almacenes ha crecido exponencialmente, frente a la dedicada a literatura o cine. Pero jamás tantos libros ni películas han estado al alcance del público, gracias a las tecnologías comunicativas digitales.

En cuanto a lo que es la experiencia narrativa en sí misma....

...no desaparecerá la "tiranía" del narrador jamás, porque el poder interpretativo, configurativo, y también fascinador, de la narración, es parte de lo que nos hace humanos. Elementos narrativos hay, por supuesto, en los juegos interactivos (de eso va, por ejemplo el artículo de Marie-Laure Ryan en el libro sobre narratividad que editamos con John Pier). Pero la narración en sí, la narración ex post facto, la narración que nos cuenta lo que pasó y por qué, la narración interpretativa y retrospectiva, es asimismo una experiencia central e irrenunciable, tanto en sus formas elementales y orales como en las formas complejas de la literatura y el cine. No desaparecerá, felizmente, esta "tiranía del narrador", no. Porque por suerte la experiencia humana va ganando en complejidad y variedad, y no perdiendo, con el tiempo. Así que me temo que mi tesis, si bien menos espectacular y apocalíptica que la de Cervera, es más ajustada a la realidad, y explica mejor por qué continuaremos yendo al cine y leyendo libros, además de jugar a otras realidades virtuales.

Narración, identidad, interacción—relectura

Jueves 14 de diciembre de 2006

Ideology and Evolution

A message I just sent to the Narrative List, commenting an editorial of today's New York Times Online, on the influence of culture in the evolution of the human species:

A message I just sent to the Narrative List, commenting an editorial of today's New York Times Online, on the influence of culture in the evolution of the human species.

"We are used to the idea that species evolve because of changes in their natural environment. But part of the natural environment of humans is culture itself, and it is striking to think that genetic adaptation in humans has been driven, at least in part, by how humans have chosen to live. The dynamism of human culture has always seemed to move faster than evolution itself, but this discovery suggests otherwise. To understand this about ourselves is to realize how little we know about the long-term effects of the ways we choose to live." 

Thus the editorial. And my commentary:

Re:
>
> "We are used to the idea that species evolve because of changes in their natural environment. But part of the natural environment of humans is culture itself",
>

Sure, if natural selection has some say in the survival of the fittest, culture certainly does have some pretty clear ideas about who are the fittest... (or prettiest, or ugliest, or richest...). And these "evolutionary criteria" are spread, and reworked, through literature, and through other ideological apparatuses and communicative protocols. Stephen Jay Gould used to say that unlike biological evolution, cultural change is Lamarckian, preserving (some) acquired traits (and rejecting others, I guess).

PS. The discussion continues. Brian McHale considers terms such as Lamarckian etc. are metaphorical when applied to culture. Tony Jackson agrees:

i think i have to agree with Brian. though it's plenty intriguing to think the analogy between bio and cultural evolution, you have to leave a lot out to get it to work.
 
as i understand it, evolution involves a random mutation on the genetic level that, if a whole raft of just plain lucky other stuff is in place, can lead to a larger-scale change that, if a whole raft of other just plain lucky other stuff is in place, can then possibly become an inherited trait. How would we figure in the randomness that is, as i understand it, essential to natural selection??
 
tony j
 

And I rejoin:

Actually I agree that "Lamarckian" or "Darwinian" as applied to cultural phenomena only yield (at best) useful metaphors. One should not renounce the heuristic value of those analogies, though. Evolutionary doctrine proved pretty fruitful as a source of ideas for Brunetière (who came before the Russian Formalists and before Eliot, who also drew on him in this respect I think). There is no reason why some of these notions, in their present-day versions, might not spur similarly fruitful ideas now. Think for instance of Gould's emphasis on catastrophism, massive extinction, and randomness as an evolutionary "engine": the wiping out of a culture, literally or in the cultural colonialist sense of wiping out, certainly has likewise some visible effects on the memetics of that culture's productions and their contribution to the globalized melting pot.

And, taking another tack, there is certainly an evolutionary dimension to literature as a cultural phenomenon—evolutionary in the literal sense. This ought to be dealt with in its own proper level (which to some extent at least means literary history, literary theory, cultural criticism etc., rather than biology), but there is, to be sure, much work to be done in exploring the evolutionary implications of cultural phenomena and the links between the emergence of specific phenomena and a general theory of human evolution, more specifically the evolution of consciousness. I am thinking of evolutionary and emergentist philosophy, going back to Vico, and in the American tradition to thinkers such as Peirce and George Herbert Mead. Now which is the specific emergentist import of a given literary figure, a given use of point of view, or of represented speech, or which is the specific contribution to the development of consciousness of this or that theorist's work...  that's too long for a play.
No evolucionaremos

Indicios de calidad y torbellinos de información

Bueno, pues tras estudiar mis indicios de calidad, citas, reseñas, etc., necesarios para obtener El Tramo, por fin opto por seleccionar estas publicaciones, pocas pueden ser las elegidas...

José Angel García Landa (Universidad de Zaragoza)  – Evaluación CNEAI 2006 (periodo evaluado: 2000-2005).
INDICIOS DE CALIDAD de los cinco trabajos incluidos en el currículum abreviado.

1. Artículo "The Poetics of Subliminal Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Vladimir Nabokov's 'Christmas Story'".
La revista EJES: European Journal of English Studies es la publicación oficial de la European Society for the Study of English (ESSE), la sociedad oficial de anglistas europea, que agrupa a las diversas asociaciones nacionales, incluyendo a la asociación de anglistas españoles, AEDEAN, como puede verse en su sitio web.
http://www.essenglish.org/ejes.html
EJES es una revista académica del máximo prestigio internacional en el área, completamente referenciada para asegurar la calidad de sus publicaciones, como puede verse en el sitio web de la misma; está publicada para ESSE por la prestigiosa editorial académica Routledge (grupo Taylor and Francis):
http://www.tandf.co.uk/journals/titles/13825577.asp
Mi artículo ha sido referenciado en Estetica: Una Bibliografia Internazionale, publicada por la Sociedad Italiana de Estética: http://www.siestetica.it/biblio.php?char=full&frame=content&anno=2004
También está distribuido en red por la British Library:
http://direct.bl.uk/bld/PlaceOrder.do?UIN=154763843&ETOC=RN&from=searchengine

2. Capítulo de libro: "Overhearing Narrative."
La editorial Walter de Gruyter (Berlín y Nueva York) es una editorial de referencia internacional en el campo de la lingüística y el análisis del discurso. La serie "Narratologia" está especializada en teoría de la narración, con participación de las principales autoridades mundiales en el campo.
Información sobre el volumen The Dynamics of Narrative Form: Studies in Anglo-American Narratology, en la página web del mismo en la editorial:
http://www.degruyter.com/rs/bookSingle.cfm?id=IS-3110183145-1&fg=LI&l=E

Mi capítulo ha recibido una valoración extremadamente favorable del destacado narratólogo Didier Coste, en un importante artículo-reseña del volumen: "Le récit comme forme-mouvement." (Reseña de The Dynamics of Narrative Form. Ed. John Pier), en Fabula 7.5 (24 Oct. 2006):
http://www.fabula.org/revue/document1641.php
El volumen también ha sido reseñado por Joanna Gavins, "The Year's Work in Stylistics 2004: Old Dogs, New Tricks." Language and Literature 14.4 (Nov. 2005): 397-408. Edición en red:
http://lal.sagepub.com/cgi/content/refs/14/4/397

3. Artículo: "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman."
BELL: Belgian English Language and Literature es una revista académica de Filología Inglesa que cumple todos los requisitos relativos a consejo editorial, reseñas anónimas, control de endogamia, etc. contemplados en esta convocatoria, según puede verse en su página web:
http://www.ulb.ac.be/philo/baahe/BELL2004.html
Es la revista oficial de la asociación belga de anglistas universitarios, BAAHE (http://www.baahe.be/),

El artículo también ha aparecido traducido al español, en un volumen de filosofía hermenéutica editado por un grupo de investigación especializado en el tema: José Ángel García Landa, "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. Con el grupo de investigación "Grupo de Investigaciones estético-políticas Palimpsestos". Facultad de Filosofía, UNED. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88. Información sobre el libro: http://www.uma.es/gadamer/OnateI.htm
También es recogido el artículo en bibliografías especializadas, como la Bibliografía sobre Gadamer:
http://www.uma.es/gadamer/Bbl-esp.htm

En el prólogo a "Hans-Georg Gadamer: El Lógos de la era hermenéutica", volumen nº 20 de la revista filosófica Endoxa (UNED, Madrid, 2005), la Dra. Teresa Oñate alaba la "excelencia académica" de mi artículo y otros incluidos en el volumen.

4. Capítulo de libro. "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography."
El volumen Beyond Borders ha aparecido en la serie Anglistische Forschungen, de la universidad de Heidelberg, posiblemente la serie de Filología más prestigiosa entre las publicadas en Europa.
Ha recibido varias reseñas, todas favorables, entre ellas:
Crews, Brian. Reseña de Beyond Borders: Re-Defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Atlantis 25.1 (June 2003): 133-39. (En red: http://www.atlantisjournal.org/Papers/25_1/133-140_Crews.pdf).
Gómez Acosta, Marta, y Juan Ignacio Oliva. Reseña de Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Revista de Filología de la Universidad de La Laguna 22 (2004): 342-44. (Información: http://webpages.ull.es/users/rfull/rfull-22.htm).
Martín, Sara. Rev. of Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Anglistik 15.1 ( March 2004): 184-187. (Información: http://www.anglistenverband.de/2004_1.php).
Esta última reseña destaca particularmente mi capítulo por su interés en el conjunto del volumen.


5. Capítulo de libro. "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V."
Es un estudio seleccionado a resultas de una convocatoria abierta anunciada internacionalmente para un volumen sobre adaptación, y publicado en la editorial académica internacional Rodopi (Amsterdam y Nueva York).
Hay en curso reseñas del volumen Books in Motion, así Beatriz Oria,  reseña de Books in Motion. Adaptation, Intertextuality, Authorship. Mireia Aragay (ed.) Amsterdam and New York: Rodopi, 2005”. Miscelánea: A Journal of English and American Studies (2006).

Mi capítulo ha sido destacado con mención especialmente favorable en un artículo bibliográfico escrito por dos especialistas shakespeareanos:
Ton Hoenselaars y Paul Franssen. "Update on the Shakespeare Industry." Staple of News 11 (July 2006).
http://shakespeare.let.uu.nl/staple11.htm

Tengo alguna otra reseña por allí, pero hélàs, es sobre otras publicaciones que no presento.  Mi célebre bibliografía online por fin no la he puesto, por temor a la cuadrícula legal, que aunque ahora sí deja lugar a formatos no impresos, sigue considerando únicamente como objeto de evaluación "libros", "capítulos de libro", "artículos" y "patentes". Es patente que mi bibliografía no es ninguna de estas cosas, y que por estar en mi web sigue teniendo un aire de autopublicación. Aunque me la hayan publicado también en Oxford, y tenga numerosos enlaces (de la Biblioteca del Congreso USA, de la Encyclopeadia Britannica, de la Linguist List, del MIT, de la Universidad de Oxford, de la de París, de la de Manchester, de Google, blabla...), y aunque me lleve muchos años de trabajo—me temo que para sexenios no cubica.

En realidad, lo que más llama la atención es la escasez de eco, de respuesta y diálogo de tanta publicación académica, y la desproporción de tan poco diálogo (cita, referencia, reseña etc.) con el esfuerzo que cuesta prepararlas. Es como para retirarse, o como para pasarse a un medio más interactivo, los blogs, pongamos, de no ser porque mi blog también carece de conversación, y produce una curiosa sensación de "ah de la vida, nadie me responde".

Si tu artículo, por bueno que sea, no está en una revista recogida por el Citation Index (como no lo están la mitad de nuestra especialidad, o más)—pues ya es peor. Y en realidad es dificilísimo lograr que alguien te cite. Con lo cual se justificaría el sistema de las citas... de no ser porque, visto lo difícil que es, muchas citas son "amañadas" entre grupos de simpatizantes directamente en microsociedades de mutuo apoyo o cita recíproca. A veces explícitamente. Más frecuentemente, estas estrategias son producto de una pacto de silencio entre caballeros (y damas también): si te cito, es un punto para mí, me debes una, aunque no lo mencionaremos.  Una cita, o una invitación, o ya veremos. Esto se piensa y se hace, pero no se dice, faltaría más. En cuanto a los que tienen muuuchas citas, con frecuencia son resultado no sólo de la calidad, que también sucede y no lo voy a negar, sino de los torbellinos de información que se crean en cualquier comunidad cuando ésta se vuelve inabarcable. Como nadie puede leer todo lo que se publica en su campo, no digo ya todo, no se puede leer ni la centésima parte, hacen falta puntos de referencia para la discusión, y éstos se crean tanto por gravitación natural de la calidad como por circunstancias azarosas y poco medibles. Al igual que hacen falta famosos que no sean famosos por nada en las revistas del corazón, también hacen falta estos torbellinos de información en las disciplinas... aunque muchas veces su contribución es más divulgativa, o aun contraproducente por lo que tiene de ideas recibidas, que auténticamente creadora. Son referencias reconocibles para orientar una discusión, y ese es su auténtico valor. Que también será un valor, supongo. Pero premiando las citas también se premia el azar, no sólo la calidad.

El mayor valor que tienen las citas y otros criterios cuantificables... es, precisamente, que son cuantificables. Y que no se requiere entrar a opinar directamente sobre la calidad que supuestamente es lo que se está evaluando. Evaluación sin evaluación. Y esa mensurabilidad a piñón fijo y sin valoración añadida es lo que quiere, o necesita, quien recibe el embolado de evaluar diez mil publicaciones.

Hale, pues ahí van los papeles, y si no me cae el sexenio, que le den bola. Es una evaluación hecha con criterios bastante cuadriculados, que si bien puede dar lugar a resultados aproximados a vista de pájaro, también produce grandes injusticias y arbitrariedades. Y además se utiliza a nivel local para dar lugar a rencillas y acogotamientos; es un argumento, el del sexenio, utilizable en manipulaciones diversas cuando resulta oportuno introducirlo para los que Tienen. En fin, que aunque tengo "varios" sexenios, firmé un manifiesto contra ellos, o contra el uso que les da la Administración para crear cuerpos de funcionarios evanescentes, y atacar un principio legal que reza así: "Los Profesores Titulares y Catedráticos tienen plena capacidad docente e investigadora"...  Hasta le envié una queja al Defensor del Pueblo, vamos. Protestando por la manera en que se saca de madre un complemento salarial. Demasiado valor administrativo se le da, y simbólico ya ni te cuento. Una auténtica zanahoria para que trote la emulación universitaria.

¡Aunque espero que no se me tenga en cuenta el haber protestado contra el uso de los sexenios, y no se piensen ahora que no lo quiero!

Incitación al ombliguismo

Miércoles 13 de diciembre

Anxietas Honorum

He estado hoy un buen rato recopilando (en plan autoloa y autobombo) las citas y reseñas que se han hecho sobre mis publicaciones recientes, no sólo para agrandar mi ego sino para pedir un sexenio (un tramo, un complemento salarial) que alivie mi precaria situación económica.  Bueno, no es que haya encontrado muchas citas ni reseñas que no tuviese ya controladas. Y entre col y col, me he reído un buen rato con este artículo de José Carlos Bermejo, "Anxietas Honorum et Delirium Administrativum: Una pandemia académica en el Mundo Occidental", que va sobre la curriculitis aguda y el carrierismo competitivo y el workoholismo y la pasión por los índices oficiales de calidad. Cierto es que sufro en parte de esta anxietas honorum, pero casos más agudos, ay, hay. De congresitis y jetsetitis y comisionitis aguda desde luego no peco, más bien al revés. Yo he ventilado más mis ansiedades últimamente por este lado bloguístico y ajeno a la calidad con marchamo, y así me va a ir, supongo. Eso si no localizo algunas citas más en la Casa de Citas... 

Como en el caso de tantos, la persona que más me cita soy yo mismo. Lo cual es justificable, y hasta divertido, en un blog, vanitas vanitatum, pero tiene menos gracia en el mundo de la academia. ¿Debería proponer una teoría chocante y de fácil refutación, para que me citen aunque sea para mal?

En realidad, tampoco me va a solucionar la vida un complemento que me den: más me valdría seguir la estrategia contraria y recortar gastos. Los complementos y sexenios estos van dirigidos a alimentar la anxietas honorum por cuatro perras, y tener a todo el mundo circulando y compitiendo y vigilándose mutuamente mientras el Estado se ahorra una subida de sueldo para ponernos al nivel de los fontaneros. Y los proyectos de investigación, lo mismo: son pseudo-subidas de sueldo, que te gastas en libros para currar, en congresos, en hoteles, en servicios de apoyo a la investigación—y con eso nos entretenemos y nos picamos unos a otros los mal pagados funcionarios. Como un convento de monjes envidiosos es la universidad, murmurando a ver a quién le dejarán leer la epístola hoy. Divide y vencerás: con el personal en este estado de ansiedad terminal, cuatro zanahorias y arreglado.

I+D+I OT

Fotos de París

Aquí una inédita de los quais de la rive gauche:

Quais de la Seine

Y las demás en mi fotoblog.

Fr/antic

Martes 12 de diciembre de 2006

Las manos de Orlachands

Por las noticias médicas de hoy, podríamos pensar en Las Manos de Orlac.  (Ya hubo, ya hubo, en la vida real so-called, un caso de uno a quien le trasplantaron una mano y luego no aguantaba tener la mano de un muerto pegada al brazo, y pidió que se la amputasen... Esperemos que no suceda ahora por partida doble). Adivinanza literaria: Si pensamos en Las manos de Orlac, ¿En qué famosa novela estaríamos pensando a continuación? Segunda adivinanza—o interpretación: ¿Qué pintan las manos de Orlac en esa novela?

Por cierto, sobre la cuestión de las manos ("qué bonitas manos"). Igual es que Dios se ha alarmado al estudiar detenidamente el argumento de esta web: Why Won't God Heal Amputees,y ha decidido emborronar un poco el tema.

Nada de nada

La aporía de Shandy

Escribir un blog nos lleva a una situación no muy distinta del dilema a que se enfrenta Tristram Shandy mientras intenta escribir su vida… que sigue creciendo mientras el escritor pugna por alcanzarla, o por alcanzarse:

Si un historiador pudiera conducir su historia como un mulero su mula,—recto para adelante—por ejemplo, de Roma hasta Loreto, sin girar jamás la cabeza ni a derecha ni a izquierda,—podría aventurarse a predeciros la hora más o menos en que llegaría al final de su viaje,—pero la cosa es, moralmente hablando, imposible: Porque, si es un hombre con un mínimo de espíritu, tendrá que hacer cincuenta desvíos de la línea recta con tal o cual compañía mientras avanza, los cuales no puede en modo alguno evitar. Tendrá completamente para sí vistas y paisajes invitándole el ojo, y puede evitar el pararse a mirarlos tanto como puede echarse a volar; tendrá además una diversidad de
Versiones que reconciliar:
Anécdotas que recoger:
Inscripciones que descifrar:
Relatos que entretejer:
Tradiciones que seleccionar:
Personajes que visitar:
Panegíricos que pegar en tal puerta:
O panfletos:—De todo lo cual el hombre y su mula están exentos. En suma; hay archivos a cada paso que examinar, y rollos, registros, documentos, e interminables genealogías, cuya lectura la justicia una y otra vez le requiere soportar:—en breve, no tiene final la cosa;—en lo que a mí concierne, declaro que llevo con esto seis semanas, a toda la velocidad que he podido,—y aún no he nacido:—apenas he conseguido, y eso es todo, deciros cuándo sucedió, pero no cómo;—así que como veis la cosa está lejos de haber concluido.
Estas paradas imprevistas, con las que confieso no contaba en absoluto cuando partí;—pero que, estoy ahora convencido, antes bien aumentarán que disminuirán conforme avance,—han alumbrado una sugerencia que estoy decidido a aceptar;—que consiste en,—no tener prisa;—sino seguir con calma, escribiendo y publicando dos volúmenes de mi vida cada año;—lo cual, si se se me tolera continuar con tranquilidad, y consigo hacer un trato tolerable con mi editor, voy a continuar haciendo en tanto que viva. (Laurence Sterne, Tristram Shandy, I.XIV).


Estrictamente hablando, la paradoja de Tristram Shandy se aplica a la narración retrospectiva: como el tiempo sigue avanzando, es inútil intentar a la vez recuperar el tiempo perdido, que se va amontonando en pilas crecientes, por el procedimiento un registro adecuado de él, y a la vez como digo prestar atención además al presente que se abre en mil direcciones distintas (el futuro es una de ellas, o los futuros, pero también está lo que veo ahora mismo por la ventana…). El presente del acto de representación también ocupa tiempo, y eso nos condena a no alcanzarnos nunca si contamos nuestra vida con detalle. En sentido más amplio, se refiere esta paradoja a que la vida va más rápida que la escritura (retrospectiva o no); es tan inútil intentar captar el presente en curso (que es lo que hace un blog, forma no tan retrospectiva como una autobiografía, y por tanto aún más divagante) como el pasado que ya se perdió, échale un galgo a uno o a otro. En fin, que si hoy no tenía tema para el blog, examinada la aporía de Shandy lo que veo es que no tener tema se debe sólo a ser demasiado estricto con la selección, o a estar poco atento al pasado y al presente.

Contando otra vez la misma historia

Lunes 11 de diciembre de 2006

E-mail de Tacuarembó

(Me ha llegado este mensaje vía e-mail, de los parientes de América. Tiene cierta cualidad de choque de siglos, de intermedialidad con jet-lag, o de superposición de culturas epistolares. La última vez que nos visitaron los tíos, ya hace años: la tía Puri enseñaba al pequeño Ivo a andar):

Carta de Tacuarembó


Última prima

Domingo 10 de diciembre de 2006

Allô Moustapha

Qué lío con Moustapha. Primero nos jura y perjura que estaba donde no estaba, y que no nos dice lo que nos dice. Un desmemoriado. ¿O será taimado, aliado con su compinche el judío Simon, para esquilmarnos? Moustapha nos reclama una deuda. Que no, que está pagada. Que se la pagamos a Simon. Pero Simon, cuando le pregunta Moustapha, no se acuerda de nosotros; desconocemos si ha manipulado nuestra cuenta corriente. Moustapha intenta hacer averiguaciones con su Pentium. Pero no tiene mucha idea de ordenadores, pide ayuda, hace consultas (quizá a Benhamed). Y nosotros deseando subirnos a nuestro jet. Hale, toma otra tarjeta, vamos a fiarnos de Moustapha. Jura que nos devolverá el dinero si localiza el dinero que quizá Simon... O asegura que nos vuelve a abrir sus puertas, pas de problème; podemos visitar cuando queramos. Claro que de momento nos recuerda lo que hemos comido chez Moustapha, no se acuerda que nos dijo que no había que pagarle, non, j'ai pas dit cela, pas moi. Por fin se aviene: hospitalidad de la casa. Mejor: el avión ya calienta motores. El mes que viene descubriremos si Moustapha (o Simon) tenían un sistema de negocios paralelos para esquilmar cuentas; cualquiera se fía de pagarles con tarjeta. Y ya de camino al avión descubrimos... vaya, me temo que le hemos dejado la Visa a Moustapha. ¿Moustapha el prestidigitador? Bueno, lo llamamos por teléfono. Sí, tiene él la Visa. Y nos asegura que nos la enviará enseguida. Pero no anules la tarjeta; yo de Moustapha me fío.

Todos somos sospechosos, de hecho. En el aeropuerto... yo paso de rositas por el control, pero a una señora que viajaba conmigo la cachean, la remangan, la registran, la descalzan, la examinan con sensores electrónicos, dése la vuelta... ¿No llevará usted un arma, señora? - ¿Yo? no, no, armas yo no.  - Quizá... ¿lleve usted un cuchillo? -  No, no, que no llevo. - ¿O una navaja? - Que no. - ¿En su equipaje no lleva un cuchillo? ¿Está segura? - Pues claro. - Abra su equipaje, por favor. Esta maleta. - Ay, vaya. Una navaja. Jeje... - Oye, mira qué navaja llevaba la señora. - Ostras. Buena navaja. Y qué escondida la tenía. Al trullo con ella. (Dos forzudas policías pudieran hacerle un placaje y sujetarla contra el suelo mientras protestaba su inocencia). 

(PS: Según previsto, tanto Moustapha como Simon son dos honrados hosteleros, un poco distraídos o torpes con el ordenata pero perfectamente amables y honrados).

Bringing It All Back Home

Sábado 9 de diciembre de 2006

Rue des Blancs Manteaux

Rue Neuve St. Pierre, Rue St. Paul, Rue Charlemagne, Rue Fouroy, Rue St. Antoine, Rue du petit Musc, Rue de l'Ave Maria, Quai des Célestins, Rue de l'Hôtel de Ville, Rue Vieille du Temple, Rue de Rivoli, Boulevard Henri IV, Rue de l'Ave Maria, Village St. Paul, Rue de Turenne, Rue des Francs Bourgeois, Rue Malher, Rue des rosiers, Place de Ste Catherine, Rue Ste Croix de la Bretonnerie, Rue du Temple, Rue des Blancs Manteaux (canción de Gréco, sobre la guillotina y la Revolución, escrita por Sartre: paradigma de la trahison des clercs), Rue des Archives, Rue Rambuteau, Rue Beaubourg, Rue Montmartre, Rue Tiquetonne, Boulevard de Sébastopol, Rue Saint-Honoré, Rue du Louvre, Rue d'Aboukir, Rue de Clery, Rue Reaumur, Rue Saint Augustin, Avenue de l'Opéra, Rue Casanova, Rue des Capucines, Place Vendôme, Rue Castiglione, Rue de Rivoli, Jardin des Tuileries, Quai des Tuileries, Quai du Louvre, St. Germain L'Auxerrois, Quai de la Megisserie, Pont du Change, Boulevard du Palais, Hôtel-Dieu, Rue de la Cité, Notre Dame, Rue St-Jacques, Boulevard St-Germain, Îlot St-Séverin, Rue de la Harpe, Quai des Grands Augustins, Pont au Double, Pont d'Arcole, Rue Lobau, Rue de Rivoli, Rue du Roi de Sicile, Rue de Sévigné, Rue d Turenne, Rue St. Paul, Rue Neuve St. Pierre. Ouf.

Excursión por el tiempo

Viernes 8 de diciembre de 2006

Sous le ciel de Paris

Esta mañana parecía que el cielo se nos fuese a caer en la cabeza, como a a Abraracourcix; y cuando ya ha llovido todo lo que tenía que llover, nos hemos ido a ver la Chapelle Royale; cuando hemos salido aún no se la había llevado el viento, pero casi. Una especie de huracán arrancaba a jirones el plástico blanco que cubría un rascacielos en obras, y se encontraban trozos por todo el barrio del Marais. Al ir a entrar a la parroquia de Saint Merri, me ha caído en la cabeza un trozo de edificio que bueno, menos mal que llevaba la gorra (modelo Victor Hugo, observé ayer en el museo) que si no, me abre las ideas. Ostras, digo, y miro a ver si estaba por el suelo el cacho tiesto que me había rebotado, creía—pero no, sólo unos trozos de yeso, pulverizados por mi cráneo. Mais le ciel de Paris n'est pas longtemps en colère. He gastado en libros de poética estructuralista y en el último premio Goncourt (Les Bienveillantes) el crédito que aún me queda en la tarjeta. Y luego un paseo por la Rue des Blancs-Manteaux y el barrio judío. A última hora, concierto en un teatrillo al lado de la Place de la République, un musical con sobre la vida y obras de Edith Piaf (No. Sí). Bueno, a Juliette Gréco la vemos anunciada… para febrero, así que nos vamos a oir pseudo-Piaf. El teatro Dejazet, una especie de versión en miniatura y broma del Teatro Principal; y cantantes sólo cantaba la protagonista, Nathalie Lhermitte, pero cantaba… bueno, cantaba como ella sola. Así que volvemos tarareando que rien de rien, on ne regrette rien. Y aquella de la chambre d'hôtel. 

Belle

Jueves 7 de diciembre de 2006

Efecto simulacro en París

En Notre-Dame vemos una proyección translúcida de la imagen de Notre-Dame, un simulacro que casi coincidía con el original, hasta en tamaño. Eso es postmoderno, dejaba al original un tanto irreal, supongo que cada modelito que venden en las tiendas y cada fotografía que le hacen por una parte potencia el original (lo difunde etc.) y por otra parte le va minando parte de su realidad. Está lista Notre-Dame para que le hagan una copia a escala 100/100 y la coloquen en el centro del Arco de la Défense, como sugiere nuestra guía de Paris. De Quasimodo, ni rastro; allí sigue siendo non sancto, aunque peor sería claro que hubiesen contratado a alguien para que se columpiase por las campanas.

París como nos comentaban los últimos visitantes: tan el de siempre en casas y calles y rincones, y tan sorprendentemente multirracial y cambiado (como para una crisis de identidad). Pero entre todas las etnias e idiomas, nos llama la atención la abundancia de una en concreto: los españoles que van de puente de la Inmaculada Constitución.

Y ahora venimos de una excursión literaria a la casa de Victor Hugo en la Place des Vosgues. Observo que los objetos reales expuestos también producen un notable efecto simulacro. Debe ser el ojo que los mira.

Parapraxis perceptual con desmaterialización televisada

Miércoles 6 de diciembre de 2006

De constitución frágil

Monumento a la Constitución

España y libertad

Martes 5 de diciembre de 2006

Fr/antic

Citroën DS

Esta tarde emprendemos viaje a París; de momento pasando por Biescas para dejar a Álvaro, Ivo y Oscar con los abuelos. Se las prometen muy felices perdiendo a las madres de vista unos días. Y luego, pirineos para arriba y para abajo, y en avión desde Pau. La de viajes a París que habré imaginado, antiguos planes, algunos en vidas alternativas que tampoco fueron; otros cancelados en el último momento por urgencias y sorpresas. Y el resultado es que hace veinticinco años que no voy... aquella vez llegué (con mi hermano Alfonso) haciendo autostop que se decía entonces, en un Citroën Tiburón. Y a hacer camping salvaje en el Bois de Boulogne.

Esta vez vamos en plan más civilizado, llegando a Orly para unos pocos días en plan tranquilo. Esperemos que esta vez sí vayamos, y volvamos, y no termine el viaje como el rosario de la aurora, como en aquella película que decía así: "Strange—I've seen that face before..."

Así lo decía Grace Jones:

L'année d'L

Pars pro toto

Tengo que elegir de entre mis publicaciones "más académicas" de los últimos seis años (publicaciones hechas en lugares conocidos, revistas o editoriales de prestigio, con índice de impacto, reseñadas, etc etc) sólo cinco, para que las mire el evaluador de la CNEAI (Comisión Nacional para la Evaluación de la Actividad Investigadora), y si hay suerte y entro en el cupo, me den un complemento salarial por mérito investigador. Estas son las más presenteibol que tengo de acuerdo a esos criterios (hay más aquí), y creo que las cinco elegidas van a ser las que pongo en negro. Lástima de lo demás que he escrito, el próximo sexenio escribiré sólo cinco cosas. ¿Se supondrá que las cinco que presento son representativas de lo que hago, de media? ¿O más bien que las demás son prescindibles?

— "El formalismo crítico académico durante las vanguardias." En Historia de la teoría y la crítica literarias en Estados Unidos. Ed. Ricardo Miguel Alfonso. Madrid: Verbum, 2001. 160-98.

— "Recent Literary Theory and Criticism in Spanish Anglistics: Some Observations on Its Institutional Context and Practices." Links and Letters 8 (2001): "English Studies in Spain: Aspects of Literature and Culture." Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, 2002. 11-26.

— Reseña de Torpid Smoke: The Stories of Vladimir Nabokov. Ed. Steven G. Kellman and Irving Malin. Miscelánea 24 (2001- pub. 2003): 169-73.

— "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography." En Beyond Borders: Redefining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrue and María Jesús Martínez-Alfaro. (Anglistische Forschungen, 303). Heidelberg: Winter, 2002. 105-119.

— Reseña de Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism. Por Roger D. Sell. Miscelánea 25 (Language and Linguistics Issue, 2002, pub. en 2003). 183-88.

— Reseña de Mediating Criticism: Literary Education Humanized. Por Roger Sell. Language and Literature 12.3 (2003): 283-85.

— "The Poetics of Subliminal Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Nabokov's 'Christmas Story'." European Journal of English Studies 8.1 (2004): 27-48.

— "An Apocalypse of Total Communication: Utopian and Dystopian Perspectives in Star Maker (1937) and The Matrix (1999)." En Memory, Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and Film. Ed. Constanza del Río-Álvaro y Luis Miguel García-Mainar. (Anglistische Forschungen, 337). Heidelberg: Winter, 2004. 253-68.

— "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." BELL (Belgian English Language and Literature) ns 2 (2004):  155-66. (Número especial, "The Language/Literature Interface).

— "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos y Miguel Ángel Quintana Paz.  Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.

 "Overhearing Narrative." En The Dynamics of Narrative Form: Studies in Anglo-American Narratology. Ed. John Pier. (Narratologia: Contributions to Narrative Theory / Beiträge zur Erzähltheorie, 4). Berlin y Nueva York: Walter de Gruyter, 2004. 191-214.

— "Hindsight, Intertextuality, and Interpretation: A Symbol in Nabokov's 'Christmas'." Symbolism: An International Annual of Critical Aesthetics (New York: AMS Press), 5 (2005): 267-94.

A Bibliography of Literary Theory and Criticism.  10ª ed (2005). Oxford: Oxford Text Archive (Oxford University / Arts and Humanities Data Service), 2005.

— "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V." En Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship. Ed. Mireia Aragay. (Contemporary Cinema, 2). Amsterdam and New York: Rodopi, 2005. 181-99.

— Reseña de Children's Literature as Communication: The ChiLPA Project. Ed. Roger Sell. Language and Literature 14.2 (2005):  205-8.

— Reseña de We, the "Other Victorians": Considering the Heritage of 19th-Century Thought.  Ed. Silvia Caporale Bizzini. Atlantis 27.1 (June 2005): 111-15.

— Reseña de The Mirror and the Veil: An Overview of American Online Diaries and Blogs. Por Viviane Serfaty. Atlantis 27.1 (June 2005): 117-22.

— "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Interculturalism: Between Identity and Diversity. Ed. Beatriz Penas Ibáñez y Mª Carmen López Sáenz. Bern: Peter Lang, 2006. 207-26.

Ah, y por cierto, hoy me han pagado derechos "de reproducción" (asistida, supongo) de mis obras españolas. 52 euros para tres años. Oye, entre esto y el peldaño salarial que igual me dan, ¿quién dice que no se podría uno sacar un buen sobresueldo con nuestras publicaciones académicas? Más que con los blogs, desde luego, que todo lo que aquí escribo cuenta cero a efectos oficiales y encima no está publicado.

Royalties en esterlinas

Lunes 4 de diciembre de 2006

Grave grabación de ultratumba

William Drummond of Hawthornden, Flowers of Sion, soneto XXV:

More oft than once death whispered in my ear,

Grave what thou hears in diamond and gold:

I am that monarch whom all monarchs fear,

Who hath in dust their far-stretched pride uprolled;

All, all is mine beneath moon's silver sphere,

And nought, save virtue, can my power withhold:

This, not believed, experience true thee told,

By danger late when I to thee came near.

As bugbear then my visage I did show,

That of my horrors thou right use mightst make,

And a more sacred path of living take:

Now still walk armèd for my ruthless blow,

  Trust flattering life no more, redeem time past,

                       And live each day as if it were thy last.


Si la blogosfera se prestase, lanzaría yo un meme, el meme "ntomori", en el que habría que poner un poema o frase alusiva al tema de la mortalidad. Pero sugerírselo a alguien sería como señalarlo con el dedo esquelético. Así que paso, y me conformo con traducir el soneto de Drummond.

Más de una vez me murmuró la muerte en el oído,

Graba lo que vas a oír en diamante y oro,

Soy ese monarca al que los monarcas temen todos,

Que en polvo ha hecho rodar su orgullo desmedido.

Todo, todo bajo el orbe de plata de la luna es mío

Y nada, sino la virtud, contendrá mi potencia.

Esto, no creído, te lo mostró una experiencia cierta,

Cuando a tí me acerqué hace poco, en un peligro.

Como espantajo a niños mi rostro dejé que vieras,

Para que a mis horrores buen uso les dieras

Y un curso de vida más sagrado emprendieras.

Contra mi golpe final camina ahora siempre armado,

No atiendas a la vida engañadora, redime tu pasado,

Y vive en cada día el último que tienes asignado.

Had we but world enough and time

Mis imágenes según Google

Imágenes Google

Claro que algunas personas tienen una imagen más definida que la mía.

Más imágenes

Domingo 3 de diciembre de 2006

I'm all right

No es una autoevaluación, aunque más de una estaría de acuerdo; ni siquiera una expresión de sensaciones (aunque también). Es un vídeo de Madeleine Peyroux que me ha gustado surfeando por la página de Suigéneris, y aquí lo pongo:


Aparte de esto llevo un día muy musical; hemos estado vagueando y viendo un concierto que me he comprado, de Les Enfoirés, una gira benéfica que hacen juntos varias decenas de los cantantes franceses más conocidos. Conocidos allí, porque aquí, a un metro de la frontera ya no conocemos a ninguno, ni jamás se acercan por aquí, y eso que también los hay buenos.  Aquí hay un par de canciones del concierto que digo. El principio, "Le jour s'est levé":



La letra de la canción de Téléphone:

"Le jour s'est levé"

Le jour s'est levé
Sur une étrange idée
Je crois que j'ai rêvé
Que ce soir je mourrais
Le jour s'est levé
Plein de perplexité
Si ce n'était pas un rêve
Qu'il faille s'en aller
S 'en aller

Comme le jour avançait
En moi je pensais
Si ce n'était pas un rêve
J'ai tout à aimer
Quand le jour s'est couché
J'ai réalisé
Que ce n'était qu'une trêve
Dans ma réalité
Nous sommes ici pour croire
Rien d'autre à laisser croire
Croire que l'on meurt ce soir
Pour qui veux bien voir

Le voile est levé
Sur ma pauvreté
Qu'ai-je donc à garder
Qui ne sera soufflé
Oui, le voile est levé
Tout est si coloré
Qu'ai-je donc à donner
Qui ne sera soufflé
Nous sommes ici pour croire
Rien d'autre à laisser croire
Croire que l'on meurt ce soir
Et qu'il est déjà tard

Déjà tard
Mais pas trop tard
A toi de voir
A toi de croire

Le jour s'est levé
Sur cette étrange idée
La vie n'est qu'une journée
Et la mort qu'une nuit
La vie n'est ajournée
Que si la mort lui nuit.


Y otra canción del mismo show, "Face à la mer":



Ya puestos en haguina, aquí va otro vídeo de una de mis favoritas francesas de esta pandilla, Patricia Kaas, un clásico: "Entrer dans la lumière".





Y poco más hoy. Estamos por aquí tan ricamente. Ha venido un amigo de Álvaro a verlo (su madre trabaja en la puerta de al lado), y luego nos hemos salido a ver el mercadillo navideño, donde me he comprado una vieja edición de una novela de Nabokov, Risa en la oscuridad. Recomendable, excepto para leérsela a un ciego.

Kate Bush, "Violin"

Sobre estilo, crítica, comunicación, y narración ficticia

En "Une théorie mentaliste du roman", localizable en Vox Poetica, Sylvie Patron comenta la obra de Jon-Arild Olsen L'Esprit du roman: Oeuvre, fiction, et récit (Peter Lang, 2004). También tiene allí esta entrevista con el autor. Ambas tienen que ver con algunas cuestiones que me ocupan últimamente, como la narratividad, la intencionalidad y la descripción estilística. 

"Qu’est-ce que le style ? À l’opposé des conceptions dominantes du style, qui sont toutes anti-intentionnalistes, Olsen affirme que 'le style comprend toutes les propriétés intentionnelles de l’œuvre qui ne sont pas communiquées. Le style n’est donc pas généré par un code comme la signification des phrases et il n’est pas non plus communiqué de façon inférentielle comme le sens des énoncés ; identifier le style ne consiste ni à décoder des significations, ni à inférer des sens, mais à identifier celles des propriétés intentionnelles de l’œuvre qui sont dépourvues de fonction communicative' (p. 39)."

Me parece excesiva esta restricción del concepto de estilo. Hay aspectos deliberadamente comunicativos del estilo, diría yo, aunque no agoten éstos el área de lo que es estilo. El estilo no comunicativo, podríamos decir, es generado entonces tanto por el autor (o la obra) como por la perspectiva desde la que ésta es contemplada, y que permite que ciertos elementos no intencionales resalten. Depende también del analista o crítico que es capaz de hacernos ver el estilo como un objeto identificable, formulando sus rasgos en un discurso que (esta vez sí) es comunicativo. También hace una labor crítica comparable el parodista que es capaz de captar esos elementos no codificados de una obra, enfatizar su carácter sistemático y así hacerlos perceptibles (y comunicarlos) a un tercero. Esta dimensión no comunicativa del estilo explica por qué el estilo de una época o un género contemplados desde una distancia histórica o cultural aflora muy claramente a la percepción lectora, sobreponiéndose los efectos de estilo a los elementos voluntaria e intencionalmente comunicados por el autor.

Así pues, según Olsen, un elemento estilístico sería a la vez no comunicado e intencional. Señala Patron que es problemática la división que hace Olsen entre elementos intencionales y no, pues es difícil trazar la raya entre unos y otros a la hora de describir una obra. Pero aún hay mayores problemas que hacen esta teoría un tanto decepcionante. De hecho, la noción que tiene Olsen de lo que es comunicativo y de lo que no es muy diferente de la mía, porque en lo básico no parte de una teoría comunicativa de la narración ni de la ficción. (De ahí en parte la extraña amplitud dada a la dimensión "no comunicativa" del estilo). Es decir, gran parte de lo que él considera no lingüísticamente comunicativo, ni narrativo, es para mí lingüísticamente comunicativo... y los auténticos rasgos de estilo no comunicativos (entendidos como gestualidad no codificada del texto) se encuentran mucho, mucho más allá del análisis que interesa a Olsen. (Algo de esta noción del estilo como gesto semiótico a interpretar por un tercero expuse en "Retroactive Thematization, Interaction and Interpretation", esp. nota 12).

También entra Olsen en el debate sobre el autor implícito, al que considera producto de un anti-intencionalismo vergonzante. Erróneamente, en mi opinión. Se trata de una estructuración de las intenciones comunicadas; mal se entiende el autor implícito sin recurrir a la intención. Lo que no deberíamos hacer es atribuirle al autor implícito todo elemento textual no comunicado.

[Inciso: sobre la cuestión del autor implícito (y problemas relacionados, como la narración no fiable) ha habido debates recientes que a veces más han contribuido a confundir que a clarificar la cuestión. Acaba de salir en la serie Narratologia el volumen de Tom Kindt y Hans-Harald Müller The Implied Author: Concept and Controversy (Walter de Gruyter, 2006). Estos autores son partidarios de conservar el concepto como exponente de un intencionalismo hipotético: al autor implícito le atribuimos el sentido de un texto. Y sin embargo rechazan que se le pueda considerar como un sujeto comunicativo.  Yo creo más bien que la función del autor implícito es irrenunciablemente comunicativa (incluyendo en "comunicación" no sólo cuestiones relativas a factualidad o veracidad sino también cuestiones valorativas y evaluativas—evaluaciones comunicadas). Y como digo no se puede atribuir alegremente cualquier "sentido" o elemento textual al autor implícito: antes bien, es una hipótesis comunicativa la que genera al autor implícito como sujeto textual. Al autor implícito no le atribuimos cualquier sentido de un texto, sino los sentidos que identificamos (o construimos) como intencionales, en especial los intencionalmente comunicativos.]

Distingue luego Olsen (como Pavel, dice Patron) entre la doble actitud del lector de ficción: "interna" (leyendo una narración, supuestamente factual, del narrador) y "externa" (leyendo una obra ficticia, responsabilidad del autor). La narratología clásica se ocupaba sólo de cuestiones "internas" y declaraba fuera de su ámbito las "externas". (Supongo que eso significa que mi libro Acción, relato, discurso sería una obra de narratología postclásica, pero a decir verdad no creo en estas dicotomías. Para mí, Wayne Booth es narratología, y lo es Henry James, y lo es Aristóteles, que también serían postclásicos según esta noción).

Los principios constructivos seguidos por el lector se adaptan en esta teoría de la obra de Kendall Walton:

Kendall Walton distingue deux principes d’inférences : le «principe de réalité» (p. 192), qui veut qu’en l’absence d’indications contraires, le lecteur imagine la fiction comme conforme à la réalité, et le «principe de croyances mutuelles» (pp. 203-204), qui demande au lecteur de solliciter, non ses propres croyances, mais celles que l’auteur a présupposées (ce deuxième principe est l’homologue du principe d’imagination directe dans le domaine de l’implicite).

Observa Olsen que las obras artísticas estos principios adoptan formas específicas (supongo que relativas a convenciones, épocas, contextos históricos, géneros—elementos que tenemos que tener en cuenta a la hora de comprender y juzgar una obra).

En la tercera parte, se ocupa Olsen de cuestiones de narratividad. Define así la narración (un tanto imperfectamente, al faltarle el término "representación"):

Contre les définitions anti-intentionnalistes et conventionnalistes de l’histoire, Olsen propose la définition suivante : «une histoire consiste en la succession chronologique de différents états liés par une causalité intentionnelle» (p. 227)  (...)  c’est-à-dire qu’elle concerne, non des événements quelconques, mais des actions humaines. Cependant, ces actions ne peuvent s’organiser pour former une histoire qu’en devenant l’objet d’une narration, c’est-à-dire, selon Olsen, d’une forme d’explication essentiellement rétrospective.

La representación de una sucesión, etcétera, diría yo. También la palabra "intencional" está mal aplicada en la definición, porque intencionalidad puede haber en el acto narrativo, y no en el acto narrado: es decir, en el acto de representar intencionalmente, en un acto de ligazón conceptual, un fenómeno cronológico-causal que en sí no es intencional (por ejemplo, cuando narramos la evolución de las especies, o la deriva de los continentes).

La temporalidad de la acción es prospectiva, dice Olsen; la de la historia (o relato), retrospectiva. Pero al ignorar la función retrospectiva de la narración implícita autorial, se queda Olsen sin poder justificar la naturaleza narrativa de formas como la novela epistolar, o el diario ficticio, o el monólogo interior, formas cuya lógica retrospectiva no puede situarse al nivel de los narradores, sino al nivel del autor implícito. Para Olsen hay en estas formas una historia o relato, pero no una narración. En efecto, no hay narración —globalmente entendida— al nivel ficticio, pero sí la hay al nivel autorial que Olsen, como tantos otros narratólogos, pierde de vista. Sí resuelve la cuestión de la narración omnisciente como juego narrativo en boca del propio autor (Esto me recuerda a la discusión que hacía yo del 'narrador-autor' y del 'autor-narrador' en Acción, Relato, Discurso). Pero no parece que el sistema de Olsen permita dar juego para decir que el autor "narra" cuando usa técnicas no primariamente narrativas (mediante cartas, pensamientos, etc.). Lo cual es contraintuitivo, pues de los novelistas decimos que son grandes narradores, y de la narración simple deriva, por emergencia, la narración artística y literaria.

Para Olsen, sin embargo, esta comunicación entre autor y lector no es comunicación narrativa, tiene lugar a algún otro nivel ajeno a las cuestiones de construcción imaginativa de la forma narrativa:

Le public sait que l’histoire fictive lui est communiquée par le romancier ou le réalisateur, mais il n’imagine pas qu’elle lui est communiquée par qui que ce soit. […]. De l’autre côté, il y a les œuvres de fiction comportant une communication fictive qui correspond plus ou moins à leur communication réelle.

Pues tampoco, diría yo. En las obras que incluyen un nivel ficticio de comunicación (entre narrador y narratario), esa comunicación en absoluto corresponde a su comunicación real (ni tampoco a la comunicación allí representada entre un autor y un lector implícito).

Así pues, Patron relaciona la teoría de Olsen con las teorías "no comunicativas" del relato tal como fueron formuladas por Kuroda y Banfield (un tanto paradójicamente, visto el desdén de Olsen por la obra de Banfield). Para ser más precisos, según Olsen en algunas novelas (las que no tienen relato ficticio) hay comunicación autor-lector, pero no hay narración. Para Olsen, en lo fundamental, la narración de ficción no es un fenómeno propiamente verbal o lingüístico. Esto es, según Patron, repetir el movimiento básico de la narratología clásica (o sea, ignorar la dimensión interactiva y comunicativa entre autor y lector). Esa paradoja de la narratología clásica la explicaba bien Rimmon-Kenan ("How the Model Neglects the Medium", 1989): "linguistics was indeed the master-discipline for narratology, but it was mainly applied to non-verbal aspects of narrative (such as its succession of events or “story”), rather than to its verbal medium". Le faltaba, naturalmente, una lingüística de la enunciación (más allá de Benveniste), una lingüística del acto de habla, y en suma, una pragmática del discurso. Patron echa en falta (en Olsen, en la narratología) una mayor atención a la lingüística y al análisis de intenciones e inferencias. Tanto en Acción, Relato, Discurso como en otros estudios más recientes he trabajado yo en esa dirección.

(Vaya, hablando de novela epistolar... también me leo hoy este interesante post sobre Las amistades peligrosas en The Burrow of Bucephalus).

Narración, interacción e interpretación

Sábado 2 de diciembre de 2006

Hoy mejor sin humanos

Me pego la mañana intentando reservar unos billetes para un espectáculo en París. Primero desespero de un sistema, Billetreduc, que combinaba una pre-reserva en red con una llamada telefónica que había que hacer a continuación. Mal, porque comunicaba todo el rato. Así que me paso al otro, Cityvox, totalmente online... y al poco rato ya tenía los billetes comprados. No podemos competir. Esperemos que sea una pequeña alegoría del futuro: las máquinas para que trabajen, el humano a ver musicales... pero me parece que no irá todo así de suavecito.

Me examinan los robots

Viernes 1 de diciembre de 2006

Unlimited (for the Time Being)

(Comentario a "Límites" de Jorge Luis Borges:)

Leeré versos de Verlaine que aún no conozco
Hay una calle próxima aún por explorar;
Con cientos de reflejos paso entre los coches.
Esta puerta cerrada hoy... quién sabe mañana.
Nadie lee bibliotecas. Elegiré algunos libros.
Y un verano cumplo cincuenta años, otro doce,
En el recuerdo, en el tiempo recuperado.

Hamletlet



La falacia de la lengua oficial "no propia"

Queja que he enviado hoy al Defensor del Pueblo, contra la legislación lingüística anticonstitucional del Estatuto de autonomía catalán aprobado hace poco—es decir, contra la legislación lingüística anticonstitucional que aprueba nuestro Congreso de los Diputados:

QUEJA
(Descripción de los hechos objeto de denuncia por presunta discriminación, vulneración de derechos, indicando, en su caso, la persona, agente, autoridad o administración que se considera responsable)

El artículo 6 del nuevo Estatut de Cataluña reza así:

ARTICLE 6. LA LLENGUA PRÒPIA I LES LLENGÜES OFICIALS
   1. La llengua pròpia de Catalunya és el català. Com a tal, el català és la llengua d'ús normal i preferent de les administracions públiques i dels mitjans de comunicació públics de Catalunya, i és també la llengua normalment emprada com a vehicular i d'aprenentatge en l'ensenyament.

El punto siguiente pasa a definir como lenguas oficiales el catalán y el castellano, una oficialidad vaciada de contenido al haberse sustituido en la práctica de la Administración por la "lengua propia" (concepto no constitucional) definida en el punto citado.
Constituye una vulneración de derechos el dejar sin efectos oficiales en la administración a las LENGUAS OFICIALES, en favor de un concepto ("lengua propia") no reconocido por la Constitución e introducido sólo para vulnerarla, dejando sin efectos administrativos la oficialidad del castellano (o español) en Cataluña. El vaciar de contenido administrativo la definición de lengua oficial es una ofensa a la lógica, una contradicción en términos que resulta además en la vulneración de derechos de los castellanoparlantes en Cataluña.
Es un abuso que ha consentido a sabiendas la mayoría parlamentaria del Congreso de los Diputados, al aprobar esta redacción antijurídica en el Estatuto, dando lugar a una norma cuya anticonstitucionalidad debe ser expuesta por el Defensor del Pueblo ante el Tribunal Constitucional.

Botter l'Estatut

El Ilusionista: Hidden in Plain View

Según nos dice la cartelera de RedAragón,

"El Ilusionista nos lleva a la Viena del siglo XIX, a una época en la que la ciencia y la magia se entremezclaban en la imaginación del público. Asistimos al duelo de ingenios entre dos brillantes actores, Edward Norton que interpreta al misterioso mago Eisenheim y Paul Giamatti que interpreta al perspicaz y racional inspector de policía Uhl, empeñado en descubrir los trucos del mago... Producción impecable, El ilusionista se sirve de un brillante guión lleno de ritmo e ingenio y de la personalidad de sus dos protagonistas para llevar al público de sorpresa en sorpresa."
(The Illusionist. Director: Neil Burger; intérpretes: Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell...).

Es una película que mezcla de modo bastante satisfactorio una serie de temas inspirados en Nabokov y en Edgar Allan Poe. El enfrentamiento entre el escurridizo mago y el policía cogido en turbios complots políticos con la realeza, no puede sino recordar "La carta robada", de Edgar Allan Poe, un cuento sobre interpretación y prestidigitación. El artista como ilusionista, que baraja libremente los niveles de realidad creados en los mundos de su obra, viene de Nabokov (también las mariposas). El encantador pliega su alfombra mágica para hacer coincidir unos dibujos con otros, y crear una ilusión de continuidad… aunque los visitantes no avisados podrían tropezar en el pliegue.

Porque por supuesto hay algunos trucos que el ilusionista Eisenheim no podría hacer jamás ante el público, y que colocan a la película en el género fantástico y de entretenimiento. Por ejemplo, ningún ilusionista podría adivinar en medio segundo si el inspector de policía llevaba encima el colgante, y en qué bolsillo, de no ser por necesidades del argumento. Tampoco es creíble que desaparezca el cuerpo de la prometida del príncipe sin autopsia y sin que nadie investigue la cuestión; ni pueden trazarse planes tan arriesgados y alambicados, con personajes asesinos y violentos de por medio, sin que nada falle en el camino… eso únicamente puede hacerse mediante el ilusionismo del hindsight bias, la falacia de la retrospección guiada desde el final, falacia en la que el cine está especializado. ("La culpa de todo la tiene el guión", decía la canción de una serie infantil). Y así podemos desafiar al principio de realidad, moldear el final a nuestro gusto y conseguir a la chica.

Es decir, los trucos del ilusionista están escondidos a la vista de todos, como en "The Poerloined Letter". Al igual que los demás magos, Eisenheim emplea en sus números una mezcla de técnica sofisticada y de engatusamiento autoinducido del público, que—atento a lo que cree que va a ver—no ve lo que el mago hace realmente, y así no adivina sus trucos. Y eso que está ante la vista todos nosotros el procedimiento utilizado. En un momento metaficcional de la película, hasta se lo enseñan al policía Uhl, haciéndole un pase privado con un primitivo cinematógrafo: "Así es como crea Eisenheim sus ilusiones" – "Hm. Ya veo." (Y los espectadores aún lo creemos perspicaz por su escepticismo, cuando es todo lo contrario—pero claro, ni aquí ni al final puede Uhl salir de su propio nivel de ficción para desentrañar el truco. Ahí sí que difiere de los héroes nabokovianos de Invitado a una decapitación  o Barra siniestra).

Como en Total Recall, aquella de Schwarzenegger metido en una máquina de realidad virtual, nos lleva el Ilusionista a un mundo donde las leyes ordinarias están suspendidas. Y desde el público estamos en la posición del policía escéptico y racional, que no desespera de reducir a sistema lo que ha sucedido. Mal asunto si creemos que podremos echar la mano encima a los espectros conjurados por Eisenheim, porque, como él mismo dice, no pretendía sino entretenernos, y todo eran trucos. El cine  confiesa así (tanto aquí como en Total Recall) su auténtica vocación de máquina de sueños, sean cuales sean los ingredientes de conflicto moral o intriga política que se hayan utilizado. Todo queda supeditado a esa inmersión mágica en una realidad alternativa, con un poder inesperado para hacernos replantearnos las fronteras que separan lo sólido existente de lo creído o imaginado. Y esa es su función ideológica más seria.

Al final el inspector Uhl acepta la superioridad del mago, al descubrir que ha sido víctima del truco más gigantesco, el truco escrito en letras tan grandes que no nos fijábamos en ellas mientras intentábamos descifrar los trucos puntuales en letra pequeña. También en esta película flojea la realidad, cede el suelo, y con una reinterpretación súbita nos damos cuenta en el último minuto de lo que ha sucedido realmente… o casi nos damos cuenta, porque aún queda oculto (aunque proyectado en letras grandes a la pantalla) el mayor ilusionismo detrás del ilusionismo. Eisenheim, como el detective Dupin de Poe, encarna el punto de vista del narrador que ha diseñado la historia—si los lectores somos el inspector, al menos se espera de nosotros que seamos capaces de apreciar los trucos del mago, y su perspicacia al saber que puede realizarlos ante nuestras narices con plena libertad, porque estamos deseando verlos. Para eso hemos ido al cine.

Caché



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