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de notas de José Ángel García Landa
(Biescas
y
Zaragoza) - Octubre 2006
Cosas
que quedaron por decir
Sin
la menor fe en la objetividad de las cosas, el narrador de esta novela
dice en varias ocasiones que «el mundo depende de sus
relatores», porque el acto de contar supone tomar decisiones,
mientras que la voluntad de callar es siempre lo que pudo ser o lo que
aún podría darse.
(Elide
Pittarello, prólogo a Mañana
en la
batalla piensa en mí, de Javier
Marías)
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vuelve: La
caverne (Claire Pelletier)
Martes 31 de octubre de 2006
Averías irreparables
Me carteo con la Vicepresidenta del Gobierno. Le envío, a ella y
a los promotores, un correo con esta Petición
de reparación al Gobierno Español, promovida por la Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica:
Te pedimos que apoyes este texto con las reclamaciones que desde la
Asociación para la Recuperación de la Memoria
Histórica le hacemos al gobierno español para que asuma
la responsabilidad de hacer justicia con las personas que fueron
asesinadas, perseguidas y encarceladas por sus ideas tras el
golpe militar del general Francisco Franco que terminó con el
primer periodo democrático que ha tenido España en su
historia. Con los quince puntos, tu nombre completo y tu DNI debes
enviar dos correos electrónicos:
Uno a la Vicepresidencia del
Gobierno: secretaria.vicepresidenta@mpr.es
Y otro con los mismos datos a:
memoria36@hotmail.com
Este es el texto que tienes que
aceptar y enviar:
PETICIÓN
DE REPARACIÓN AL GOBIERNO ESPAÑOL
Como ciudadan@ que cree y defiende los valores democráticos,
solicito del Gobierno del Estado español la articulación
de una ley que repare (y no equipare) a los hombres y mujeres que
defendieron la democracia republicana contra la sublevación del
general Franco. Una ley que:
1º-. Anule los sumarios franquistas, que llevaron a ser fusilados
y encarcelados a decenas de miles de defensores de la democracia que
fueron juzgados por tribunales ilegales.
2º.-. Asuma las obligaciones en Derechos Humanos para la
búsqueda de desaparecidos y no delegue la garantía de los
derechos humanos en colectivos de voluntarios.
3º-. Que lleve a cabo un gran acto de reconocimiento publico de
los hombres y las mujeres que construyeron y defendieron nuestra
primera democracia.
4º-. Promueva la creación de una oficina de atención
al ciudadano a la que puedan acudir todas las personas represaliadas
por el franquismo, o sus familias, que buscan información o que
requieren alguna gestión de las diferentes instituciones.
5º-. Regule como delito en el Código Penal la
apología del franquismo y que ese delito incluya la existencia
de placas, calles y monumentos relacionados con aquellos hombres y
mujeres que destruyeron la democracia y construyeron una terrible
dictadura a partir de una terrible guerra.
6º-. Instale en el Valle de los Caídos una
exposición permanente que cuente quién, cómo,
cuándo y por qué fue construido.
7º-. Constituya una Comisión de la Verdad que reúna
toda la información de archivos y testigos para que la sociedad
pueda conocer lo ocurrido durante la guerra civil y la dictadura, sin
límites ni cortapisas.
8º-. Diseñe programas de estudios donde la historia de la
II República, la guerra civil y la dictadura sean tema central y
no como ahora que ocupan unas pocas páginas al final del texto y
casi nunca se enseñan en las aulas.
9º- Trate por igual a todas las víctimas del franquismo y
no indemnice solamente a las asesinadas con posterioridad al 1 de enero
de 1968 (¿o es que no tiene el mismo derecho alguien asesinado
por la dictadura franquista el 31 de diciembre de 1967 o de 1957?).
10º-. Asuma definitivamente el deber de memoria que tiene el
Estado y que establezca un día para las víctimas de la
represión franquista, igual que se conmemora el 27 de enero en
el Congreso de los Diputados el día de las víctimas del
holocausto.
11º-. Cuide, preserve y señalice los lugares en los que
ocurrieron hechos significativos de la represión franquista.
12º-. Cree un gran archivo de la memoria oral en el que sean
registradas entrevistas con todas aquellas víctimas del
franquismo que lo soliciten.
13º-. Que se digitalicen todos los archivos relacionados con la
guerra civil y la represión de la dictadura (tanto los
españoles como los extranjeros) y que sean accesibles a
través de Internet para todos los ciudadanos.
14º-. Que las empresas privadas que utilizaron la mano de obra de
los presos políticos lleven a cabo una reparación moral y
económica. Y que el Estado los repare por las numerosas obras
públicas que fueron obligados a acometer.
15º-. Que en todos los edificios públicos (escuelas,
ministerios, universidades, ayuntamientos, diputaciones, etc…)
se instale una placa con los nombres de los hombres y mujeres que
fueron apartados de sus funciones por sus ideas políticas.
Los que fueron apartados. Por
ejemplo, mi abuelo
Ángel, maestro de escuela, y "apartado" de sus funciones por el
procedimiento de matarlo a tiros. Pero que no pongan en la placa (que
no es que crea que la vayamos a ver, pero vamos, es un decir), que no
pongan digo,
por favor, que "entregó su vida". Que sería lo que nos
faltaba por oír.
Observen que este manifiesto no pide que se juzgue a ningún
asesino. Es más que moderado, por mucho que a algunos les vaya a
parecer lo contrario. Yo ya cambiaría lo de penar la
"apología del franquismo" (que desde luego se tendrá que
compatibilizar con la libertad de expresión) por una
petición de que quien haya asesinado al vecino sea juzgado,
qué menos que investigar el asunto; me parece más grave
meterle al vecino cuatro tiros que andar por ahí diciendo "viva
Franco". Pero bueno, mejor pelillos a la mar, no tensionemos. Al
parecer, sería demasiado pedir. Así
está el patio, y así son nuestras leyes.
Una reseña de Fabula
Hay un sitio web en francés excelente, Fabula: La recherche en littérature.
A los favoritos tiene que ir. Y ahí acaba de aparecer (en portada y
todo) una reseña de The Dynamics of
Narrative Form,
editado por John Pier, un libro de la serie "Narratologia" en el que
tengo un capítulo (Berlín y Nueva York: Walter de
Gruyter, 2004). Y como la reseña me recomienda, pues os la
recomiendo a su vez. De hecho es todo un pequeño tratado de
narratología en sí misma. Se titula "Le récit comme
forme-mouvement" y la ha escrito Didier Coste, el autor de Narrative and Communication. ¡Muchas
gracias por la buena opinión, y por darla a conocer! (que son
dos cosas, y no una). Esta es la parte de la reseña que habla de
mi artículo:
L’excellent
et limpide article de J.A. García Landa intitulé «
Overhearing Narrative » se meut agilement entre pragmatique
conversationnelle, théorie du littéraire et narratologie
structurale, disciplines dont il combine les apports sans rien rogner
de leurs spécificités ni gommer ce qui dépasse de
chacune d’elles et continue de dépasser leur combinaison.
Loin de s’arrêter
même au schéma complexe mais désormais classique de
la communication narrative consacré par Wolfgang Iser, il saisit
la force heuristique de l’analogie entre récit oral et
récit écrit pour mettre en relief la figure de
l’« unintended reader », que nous appellerons, faute
de mieux, «lecteur imprévu » en tant que rôle
transgressif paradoxalement nécessaire à la production
collaborative du sens. Ni narrataire textuellement
désigné, ni même inclus par le texte dans les
catégories du public de lecteurs préférés
ou de lecteurs moyens ou quelconques, le lecteur imprévu est
à son tour différencié selon qu’il occupe
telle ou telle position d’extériorité :
tantôt simple « overhearer » (témoin
involontaire) ou « eavesdropper » (guetteur invisible,
espion qui prend note, derrière la porte ou le rideau).
L’appel à Erving Goffman, entre autres, fait fructifier de
façon surprenante des notions introduites par Gerald Prince il y
a vingt ans et scolairement sédimentées depuis,
illustrant ainsi à la fois une continuité de propos avec
une certaine narratologie structurale et le clair besoin d’aller
voir de plus près dans la « vie réelle » des
récits et des œuvres de tout poil. Cette prise en compte
de «formes complexes d’interaction communicationnelle
» (199) débouche sur deux constats particulièrement
intéressants. D’une part, l’incomplétude du
dialogisme bakhtinien —et l’on pourrait épiloguer
sur les raisons qui interdirent à Bakhtine de sortir d’une
dialectique strictement historique. Et, d’autre part, que la
« critique critique » (en particulier celle qui pratique
une interprétation plus symptomatique qu’empathique afin
de débusquer l’idéologie ou d’autres
composantes sous-jacentes des dispositifs textuels) est
précisément celle qui, sans surplomber le texte, se place
plus ou moins délibérément en porte-à-faux,
de biais ou de côté, dans cette lacune de l’espace
communicationnel pré-arrangé par l’institution
littéraire et dont l’émergence du lecteur
imprévu ouvre la béance transgressive.
García Landa a parfaitement
raison d’insister sur le besoin d’étudier à
la fois et parallèlement l’interaction
préconstruite par le texte littéraire et son
auto-contextualisation, et l’interaction effective qui peut avoir
lieu dans des situations et contextes radicalement étrangers
à l’époque de production textuelle, voire
inconcevables pour cette culture. Il a raison aussi de souligner que
les récepteurs même hostiles ne peuvent échapper
à une certaine «ratification » dans la mesure
où ils doivent au moins un temps faire comme s’ils
partageaient les présupposés idéologiques
textualisés, fût-ce pour les dénoncer. Il fait
enfin un pas décisif en suggérant que la production
lectorale du sens ne résulte pas seulement d’une
interaction entre, mettons, un lecteur impliqué et un auteur
impliqué, mais au moins d’une négotiation, si ce
n’est une mise en acte de conflit, du sujet lisant avec
soi-même. (204) Le sujet clivé, postcolonial, par exemple,
qui est entre dedans et dehors, aurait vocation
privilégiée à être un tel lecteur intensif,
générateur de sens et de signifiance littéraire.
Jusqu’ici cependant, on ne
voit guère en quoi la communication narrative diffèrerait
de toute autre communication littéraire, et le régime
lyrique, dont il est question aussi dans ces pages, fournirait,
García Landa en a conscience, d’excellents exemples, sinon
l’exemple par excellence de la génération
d’un lecteur/auditeur officiellement imprévu
—indésirable ou titillant par sa tierce
présence— s’invitant au cœur du soliloque
plaintif ou du dialogue amoureux. L’auteur émet alors
l’hypothèse, a priori recevable que le récit
fictionnel (le romanesque), en tant que genre composite notamment, est
à même de déployer des stratégies tour
à tour subtiles et déconcertantes (de
représentation et de dissimulation de la dynamique de
communication souhaitée ou refusée) pour jouer à
cache-cache avec ses anti-lecteurs, ses lecteurs subreptices et autres
envahisseurs de la veillée des chaumières. Une dynamique
(transgressive et analogue à celle de la métalepse) est
une fois de plus mise en valeur ; mais sur ce dernier et ce seul point
on pourrait peut-être demander au théoricien d’aller
encore un peu plus loin en se posant la question redoutable pour tout
narratologue de l’inertie et de la
répétitivité du récit.
Lunes 30 de octubre de 2006
Se entiende, ¿no?
Si ets
català, però no ets catalanista, actualment ningú no et representa al
Parlament català.
Tant si sols
votar al PSC o a ICV, com si sols votar al PP, has de saber que el fet
que aquests partits obtinguin un escó més o un
escó menys no canviarà absolutament res.
En canvi, gens
no serà igual si entra al Parlament un nou partit que no limita
el terreny de joc polític a l'àmbit del catalanisme.
Si
Ciutadans entra al Parlament, tots els que hem signat l'Esmena 6.1 entrarem amb ells. Si Ciutadans entra
al Parlament, començarà a airejar-se "l'oasi."
Si has signat
l'Esmena 6.1, ja saps que és molt necessari que entri aire nou
al Parlament, encara que sigui per una petita escletxa. El teu vot
és absolutament fonamental per a ajudar-nos a obrir aquesta
escletxa.
El
pròxim 1 de novembre tenim l'oportunitat de votar a Ciutadans.
No podem deixar-la perdre. És l'únic vot útil.
Si
us plau, fes circular aquest e-mail: per a Ciutadans cada vot té un
enorme valor.
(Nota, por si acaso: escletxa
quiere decir fírgoa).
(Re-nota: Catalán-catalanista; zaragozano-zaragocista;
madrileño-madrileñista; vasco-abertzale;
español-españolista; musulmán-islamista;
cristiano-cristianista; blanco-blanquista; bitacorero-bitacorista;
partidario-partidista).
Domingo 29 de octubre de 2006
Excursión por
el tiempo
Hoy, aunque nos cuesta arrancarnos de la pantalla, aún nos
ha dado tiempo de dar un viaje por el tiempo, o esa es la
impresión que nos ha hecho. Hemos emprendido camino a San
Juan de la Peña (tan cerca y tan lejos...) Tan lejos con
críos, que exigen paradas técnicas de pises y
mareos cada poco tiempo. La parada gastronómica,
también exigida, ha sido en Ayerbe; y allí nos
hemos metido a fisgar por lo que parecía talmente una
judería, y allí estaba la casa donde
vivió de mocete Santiago Ramón y Cajal.... vaya.
Y su hermano Pedro, claro, que fue el que construyó la casa
donde nosotros vivimos ahora, que aún pertenece en parte a
sus descendientes. Así que nos la hemos visitado, convertida
ahora en casa-recuerdo, llena de fotos y películas y objetos
que te transportaban a finales del XIX. Entre los documentos de mano de
Ramón y Cajal, un par de datos interesantes: que en su vejez
cobraba 6000 pesetas, mientras que algunos de sus ayudantes cobraban
20.000 o 30.000, pero que renunciaba a pedir más, porque
realmente no necesitaba mucho, decía. Otro: pide que lo
entierren en el cementerio laico. Masón era,
según parece.
¿Judeo-masón? Posible, en familia de
médicos... En fin, aprovecho para comprame un
recuerdo: los tres volúmenes de Textura
del Sistema Nervioso del
Hombre y de los Vertebrados, por "S. Ramón
Cajal", sic; edición facsímil de la de 1904. Esta
semana precisamente hace cien años que le
dieron al hombre el Premio Nobel. En la Universidad de Zaragoza no lo
quisieron de catedrático... y ahora lo tienen presidiendo el
Paraninfo, Lincoln-like. Vueltas que da la vida.
Seguimos camino hacia San Juan de la Peña, y pasamos al lado
de los Mallos de Riglos, que dice Ivo:
"Uau! Es de alto como el
Empairen Stein! Pero no: parece ser que (bueno, según se
mida) el Empáirenstein es más alto que los
Mallos. Pero no más impresionante.
Adentrándonos en el "Reino de los
Mallos" pasamos por el Pantano de la Peña, por Triste
(volveremos por Bailo), y damos vueltas y revueltas sin fin hasta
llegar por fin, cuando ya se iban los últimos visitantes, a
San Juan de la Peña. Donde dicen que, dicen que, hace mil
años se guardaba el Grial. Lo que sí parece es
que el lugar ha debido ser sagrado desde tiempo
inmemorial. Sin turistas, y anocheciendo, todas estas
montañas vacías, de camino a Santa Cruz de la
Serós, parecían una fortaleza natural donde los
monjes se hubiesen atrincherado durante siglos en un lugar que nadie
les fuese a disputar.
La vuelta, a oscuras, se nos ha hecho un poco larga, y es que los
pequeñajos se resienten de las excursiones domingueras. El
susto ha sido cuando nos hemos encontrado con una pareja de
jabalíes en la carretera. Jabalíes, o
jabalís, o aun jabalines, que les dicen en mi pueblo. La
jabalina (creo) aparta al jabato que la seguía, sacándolo
de la carretera con un golpe de hocico decidido. Nos
hemos librado, o se han librado, por poco. También vemos un
lironcillo que ha pasado corriendo y le ha recordado a Pibo el cuento
de un lirón que se está leyendo, Gringolo.

Sin más incidentes ni amagos de colisión hemos
llegado a la autovía. Y cuando hemos estado otra vez entre
las luces de neón y la publicidad en Zaragoza,
parecía talmente que terminábamos de hacer un
viaje a través del tiempo, y de bastantes siglos por cierto.
Hasta un poco shockeados estaban los enanos creo... cuando he propuesto
otra excursión a ver los mallos de Agüero, se han
desapuntado, con grandes aspavientos.
(Cuando les pregunto
qué les ha gustado más de la
excursión, contestan los tres: "¡los macarrones!")
Sábado 28 de octubre de 2006
En Tropelías
(sic)
Me he acercado los ratos que he podido por el Seminario de
Investigaciones Culturales "Tropelías", organizado por el
área de Teoría Literaria de nuestra universidad
(Túa Blesa, Alfredo Saldaña et al.), y aparte de
ponencias de días anteriores sobre Espinosa, Javier
Marías y otros, he escuchado esta mañana a
Túa
hablando sobre Gimferrer y a Darío Villanueva sobre la
poética de la novela de Francisco Ayala. Y además
de
escucharlos con mucho gusto, también me he escuchado hacer
preguntas o comentarios desde el público (con una voz que
siempre suena un tanto ajena en estos casos, y que no la escucho con
todo el gusto que esperaba pero que debe de ser la mía).
Bueno, pues Túa hablaba sobre la poética de
innovación permanente de Gimferrer, su herencia de
tradiciones
rompedoras (entre otras de mis lecturas de adolescente modelnista,
Rimbaud y Lautréamont)—la de Darío, la
del
surrealismo, el modernismo à la Eliot y Pound... y su
autor-reinvención con cada libro, en una trayectoria que
quiere
evitar el "autoepigonismo" y mantener a la poesía en una
búsqueda permanente que es su misión.... "su
misión: insumisión", apostillo, y especulo sobre
maneras
de figurar las trayectorias creadoras de los escritores, siguiendo la
inspiración matemática de las trayectorias e
inflexiones
de Túa:
- El punto y parado, o el círculo vicioso, para los
escritores que no salen de lo mismo, los autoepígonos.
- La ideal línea recta, para los escritores que siguen
siempre adelante, westward
ho, sin volver a pisar terreno ya pisado.
- Pero claro, en la Tierra (decía Bonilla) siguiendo
adelante
volvemos a donde ya estábamos. Igual así hemos
trazado un
círculo inabarcable para nuestra vista. Quizá
haga falta
otra persona que nos diga cuál es el centro del
círculo
que hemos trazado mientras creíamos trazar una recta, en
sucesión de estilos, maneras y nuevas identidades y
preocupaciones... Sublunarmente, no me parece la recta una
opción realizable; toda recta es ideal.
- A mí me gustan las espirales
(Nota 1). La espiral tiene algo
de progreso y algo de retorno; da vueltas sobre un centro, sin por ello
ser un círculo vicioso. Va abarcando cada vez más
terreno, abre espacios nuevos sin por eso dejar de tener un centro de
gravedad. Creo que seguramente todos nos movemos en espirales,
alrededor de nuestras estructuras de personalidad, o
temáticas
centrales o métaphores
obsédantes, auque
las vayamos ampliando con nuevas preocupaciones y conocimiento, en
nuestro viatge a esa Ítaca que a la vez está en
el centro
y en la periferia de nuestro mundo a la que nunca llegamos. Queda para
un tercero, para un crítico quizá, el ver el
trayecto
espiral o la amplia circunferencia que describe lo que nosotros
percibimos como una recta, o como un divagar en direcciones diversas.
Esa figura geométrica es, quizá, una
función de la
percepción.
Darío Villanueva da un repaso admirable al contexto
intelectual
de la teoría de la novela de Ayala dentro de los
parámetros del pensamiento teórico del siglo XX:
sus
preocupación por el lector ficcionalizado, ideal en el
sentido
de implícito en la comunicación narrativa; las
concomitancias de este modelo con las ideas de Booth, las de
Bajtín, las de Ingarden e Iser, o de los
narratólogos
franceses. (Apunta también, cosa con la que concurro, los
problemas de Iser a la hora de determinar la relación entre
el
lector implícito y el lector efectivo). Señala DV
la
influencia por la fenomenología por sus estudios en
Alemania. Su
continuación de la herencia de Cervantes, y de ese
pronunciamiento crucial del Cura sobre la verdad de la
ficción:
que reside su éxito en el encuentro de autor y lector sobre
el
texto, sobre unas convenciones de comunicación compartidas.
Describe Villanueva un curioso texto de Ayala: tras Muertes de Perro,
en El fondo del vaso
nos presenta lo que Booth llamaría un narrador no fiable...
y lector no fiable a la vez, pues es uno de los lectores de Muertes de Perro
que toma la defensiva del dictador contra lo que para él son
los infundios que se han publicado en Muertes
de Perro, así
como contra la manera solapada en que se comunican esos infundios por
medio de la ironía.
Yo sugiero que podría verse ahí un
síntoma de la
hiperconsciencia de Ayala frente a sus lectores: el exiliado teme que
sus textos no van a ser bien leídos, sabe que van a
encontrar
una lectura hostil, quizá; y responde
apoderándose del
lector hostil, del lector imprevisto, para volverlo a incluir en el
círculo idealizado de la comunicación textual. En
la
práctica de Ayala encontramos pues una dialéctica
que va
más allá del formalismo (si bien la estructura
formal de
la obra contraataca, exigiendo ser leída a su manera). Pero
¿encontramos una teorización de esas importantes
figuras
lectoras que deberíamos añadir al lector
implícito? Me refiero al lector hostil, por una parte, y al
lector crítico, por otra, dos figuras que comparten una
porción de territorio común además de
ser bien
diferenciables. El lector hostil no aceptará los valores del
autor o la justeza de sus representaciones. El lector
crítico va
más allá del papel que le encomienda la obra, del
lugar
que le tiene preparado. Una obra crea espacios en blanco para ser
rellenada, con la colaboración del lector, pero cuenta con
un
lector amistoso, favorable, que no entre a rebatir sus presupuestos...
Ahora bien, un lector crítico puede hallar huecos en el
texto
que no han sido previstos por el autor, cosas que faltan porque el
autor no ha sabido o no ha querido ver: y la labor del
crítico
es señalar y completar esas ausencias, de una manera que no
consta precisamente en el proyecto estético o
ideológico
de la obra. Una obra quiere ser leída, pero sus mejores
críticos no son los que la leen tal y como quería
ser
leída. Van más allá: son lectores
resistentes, o
no invitados, o respondones. Los autores no suelen gustar de los
críticos, porque los críticos también
son autores,
y lejos de escribir ficciones, intentan apropiarse de las de los
autores, disputándoles su autoridad, y hasta su
autoría
si se tercia. Intolerable.
Nota 1: José Ángel García
Landa,
“Tematización retroactiva, interacción
e
interpretación: La espiral hermenéutica de
Schleiermacher
a Goffman.” En Hans-Georg
Gadamer: Ontología estética y
hermenéutica.
Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina
García Santos
and Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson, 2005.
679-88.
Harry Thompson, This Thing of Darkness
Me compré este libro (2005; Headline Review,
2006) por la
preciosa ilustración de la portada, que si no es de Turner
debería serlo. También por la cita shakespeariana
del
título, claro: "Esta
cosa de la oscuridad reconozco que es mía",
dice Próspero sobre el degradado indígena Caliban
en The Tempest. La
obra de Shakespeare se ha venido leyendo como una alegoría,
comentario o síntoma sobre el colonialismo, y
también de
eso va la novela de Thompson. Qué digo la novela de
Thompson. La
EXCELENTE novela de Thompson: a por ella si podéis, si
pensarlo
dos veces. Ojo: 875 páginas que se hacen cortas.
Como decía, va del imperialismo y
colonialismo, de las
actitudes
occidentales y de los genocidios perpetrados en Tierra del Fuego y en
Oceanía. Pero también va sobre teoría
de la
evolución: otra razón por la que me la
compré es
que Darwin es uno de los protagonistas. La novela dramatiza el
conflicto religioso y filosófico que supuso el avance de la
ciencia y la racionalidad en el XIX, llevando a la crisis de la fe y al
escepticismo en el caso de Darwin. El panorama es amplio, casi
planetario, abarcando desde contactos con pueblos primitivos hasta
elegantes salones ingleses; grandiosos paisajes sudamericanos y
tormentas vívidamente descritas, horizontes
enormes. Un panorama amplio también en el tiempo, siendo la
pieza
central el viaje alrededor del mundo de Darwin en la
expedición
del Beagle
al mando de FitzRoy; pero abarca el libro desde los preliminares (con
el
suicidio del anterior capitán del Beagle
en Patagonia), pasando por el famoso debate sobre la
evolución entre Huxley y un primate
of the Church,
el obispo Wilberforce... Hasta terminar con el
suicidio del propio FitzRoy, desencantado con su fortuna y su carrera,
y
atormentado por el avance del escepticismo y de un mundo que
él
ve carente de sentido si no está organizado por una
divinidad
benevolente.
Y la benevolencia de la Divinidad queda bastante en duda... Los nativos
a los que quiere civilizar y cristianizar FitzRoy son
impredecibles: tan pronto dan resultados casi demasiado buenos,
adoptando los valores y modales ingleses casi hasta el extremo de la
caricatura, o son incomprensibles, brutales y enigmáticos.
Si
logra entenderse con ellos, son entonces los europeos quienes plantean
problemas, con su simplismo, su codicia brutal y su desprecio a la vida
e intereses de los nativos. FitzRoy no encuentra acomodo en la vida;
él mismo sufre de accesos súbitos de demencia, y
aunque
consigue tras largos años de soledad casarse con la mujer
ideal
que le quitaba la respiración (a regular angel in the house,
además) ésta muere. Los proyectos de FitzRoy para
desarrollar sistemas de predicción meteorológica
se
enfrentan a los absurdos burocráticos y la ignorancia de las
autoridades; su intento de aplicar equitativamente la justicia inglesa
cuando lo nombran gobernador de Nueva Zelanda topan con el doble rasero
que las autoridades y los colonos esperaban de él.
Fitzroy cree en un mundo ordenado donde todos tienen su lugar; el mundo
que inaugura el pensamiento Darwin justifica la superioridad del hombre
occidental, y aboca a las razas inferiores al la extinción
en
una lucha por la vida que aquí se encarna a escala mundial
en el
imperialismo británico, y en el americano
contemporáneo,
por analogía transparente que establece el autor. Las
palabras del general Rosas para justificar su guerra contra los indios
están calcadas de los discursos de Tony Blair.
Darwin es aquí un Darwinista social,
que aunque en absoluto aprueba el genocidio, predice que las razas
inferiores y los grandes simios serán exterminados para
ahondar la diferencia entre el hombre y los animales. Para disgusto
suyo, Fitzroy se ve asociado a las teorías de Darwin, y ve
cómo sus acciones contribuyen a fines globalizadores que él no
deseaba. FitzRoy
era
un explorador, no un conquistador, y le da asco el progreso de la
máquina imperialista.
Y su inicial amistad con Darwin, que lo acompaña durante
años en el Beagle,
se enfría y termina en un enfrentamiento espiritual de
proporciones casi cósmicas. Darwin acaba con Dios y se pone
a
sí mismo, viejo primate, en su lugar, dejándose
una larga
barba blanca por subrayar la parodia; desarrolla una teoría
de
la realidad, de la estructura de la tierra y del origen y lugar del
hombre, que repugna y horroriza a FitzRoy, cuyos afanes de
ilustración y desarrollo del conocimiento no
pretendían
este resultado. La novela dramatiza así el enfrentamiento
entre
un cosmos ordenado por Dios, y visto desde el prisma de un
aristócrata que tenía su lugar en el siglo XVIII,
y el
universo vacío de sentido del siglo XX, anticipado por
Darwin.
FizRoy cierra el círculo con su suicidio, arruinado por sus
empresas benevolentes, envejecido, desilusionado por el avance de una
civilización burocrática, mecánica,
regimentada y
sin ideales que él pueda compartir.
"Cuando era joven,
pensó FitzRoy,
era un viajero, cruzando mares desconocidos, amo de mi propio destino.
El viento y las olas se han estrellado contra mí, pero me
abrí paso luchando, para descubrir nuevas costas y mundos
desconocidos. Luego me volví parte de una
máquina, un
simple diente en un engranaje. Me quitaron mi libertad, mi
independencia. Pero al menos mi esfuerzo sirvió para allanar
el
camino a otros viajeros, que siguieron mis pasos. Ahora, me han quitado
hasta ese pequeño consuelo. La solución
está
clara. Debo viajar a donde no puedan alcanzarme. Debo emprender el
viaje una vez más, a la orilla más lejana. Debo
emprender
el viaje más allá de los viajes. Un viaje sin
mapas."
Fizroy sueña con volver a ver a su esposa amada; a Jemmy
Button,
el nativo que tanta amistad le profesó, a sus
jóvenes
marineros que murieron ahogados. ¿Los verá, o
tiene
razón Darwin? ¿Era FitzRoy sólo un
primate más,
demasiado evolucionado para su propio bien?
Una novela histórica magnífica, no
sólo de la
historia,sino
sobre la historia. Y para la historia. Con horizontes inmensos,
que abarcan el origen y sentido de la humanidad, de la modernidad, de
la globalización, y de las vidas individuales,
pequeñas
historias que buscan su sentido dentro de esta gran
narración.
Harry Thompson murió de una grave
enfermedad al poco de publicarla; es su única novela.
Tampoco
necesitaba otra.
La austeridad de Auster
Comentario
que pongo en La piedra de Sísifo, a cuenta del reciente discurso
de Paul Auster con ocasión del premio Príncipe de
Asturias:
Gracias por poner aquí
el discurso sobre la inutilidad de las artes.
Me ha recordado a Oscar Wilde, que en "La decadencia de la mentira"
también empezaba proclamando la inutilidad del arte, para
terminar diciendo que el arte tiene (nada menos) que la responsabilidad
de crear la realidad en la que vamos a habitar, a través de
la
educación de nuestros sentimientos y percepciones. Auster
quizá sea más modesto, pero defender la
especificidad de
lo humano, y un espacio donde se da de manera privilegiada la
comunicación entre las mentes, "el único lugar
del mundo
donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de
absoluta
intimidad", ¿es eso defender la inutilidad de las artes?
Título engañoso... e inutilidad
únicamente en el
sentido utilitarista del término. Una teoría
estética demasiado austera.
Se aprecian graves fallos
de diseño en el plan
Se van a la cama los pequeñajos, y se despiden
después de sus rezos:
- ... ahora y siempre,
por los siglos de los siglos, amén. Mamá... Te
recordaré siempre. Yo no
quiero que te mueras.
(Snif). (Buaa).
- Bah, no te preocupes,
que estaré desde el cielo mirándote.
- (Snif.) Voy a matar a
Dios. Así los que están muertos
volverán a estar vivos siempre.
- Este niño.
Qué cosas
tiene. La realidad le parece mal organizada. En fin, mejor que lo pase
ahora, y no cuando Niet-zsche; en realidad ésta es la mejor
edad
para estas crisis.
Viernes 27 de octubre de 2006
Scoop
La última de Woody Allen, y hasta con Woody
Allen, cosa
cada vez más infrecuente. Pero esta no va a hacer historia:
es
flojilla, una película sencillita (al estilo del Manhattan Murder Mystery),
un poco como un homenaje a un tipo de películas de
detectives
que se hacían, o se deberían haber hecho, en los
años cuarenta, pero que siempre parecen un poco
distorsionadas,
parodiadas o retomadas en plan histerizado, una vez se les incluye a
Woody Allen como investigador. (Y un periodista que se escapa nada
menos que de la barca de la Muerte, para dar el chivatazo de
quién es el asesino). En este caso, el asesino principal ni
sale; es un asesino en serie, pero conocemos a un copycat killer, que
se aprovecha de la serie de crímenes para colar uno
más,
y librarse así de una prostituta que lo chantajeaba...
Vamos,
que el lema podría ser que "aunque cojan al asesino, y no
sea tu
novio, tu novio también puede ser un
asesino"—hasta EL
asesino, y hasta TU
asesino si te descuidas. No os fiéis de esta gente que anda
por
las country houses de los ricachos ingleses, Woody Allen se
ríe
del té con pastas pero está convencido de que hay
muchos
esqueletos en los armarios. Y de que llegado el caso, se llevan por
delante a quien les amenace la pasta y el status, sin
pensárselo
dos veces.
Algo copycat, aparte del caso del "El asesino del tarot", es que la
idea básica del argumento quizá derive de El Nombre de la Rosa
(¿hay una lógica unitaria detrás de
las muertes, o
la inventamos, o se cruzan varias lógicas?). Pero sobre
todo, la
peli es un poco autocopiona: ¿son clásicos del
estilo de
Woody, o está metiendo la mano al fondo del tonel a ver si
aún puede sacar algo? Los actores no están
demasiado
acertados tampoco, en especial el aristócratarot. Woody ya
se
sabe: a estas alturas no es que experimente precisamente con su saber
star, y la cosa rechina cada vez más si no se innova en
esto.
Sea como sea, un planteamiento sencillito para una película
que
se ve bien pero que no va hacer titulares... y si os la
perdéis,
pues aparte de un rato medianamente divertido, poco se habrá
perdido.
Ah, bueno, un chiste de los de Woody, hablando de religiones con una
elegante pareja inglesa en un cóctel: "Ah, el cristianismo,
claro, claro. Bueno, a mí me educaron en la
religión
israelita, pero luego me convertí al narcisismo". Este casi
me
lo podía haber inventado yo.
Espinosidades
Hasta hoy mi único contacto (o no contacto) con
el novelista murciano Miguel
Espinosa
era que estando yo haciendo la mili allá por los ochenta,
hice
un viaje a Murcia, y el cabo de mi regimiento (el cabo Fiestas, se
llamaba) me pidió que, si podía, le comprase unas
novelas
de Miguel Espinosa (Escuela
de Mandarines, La Tríbada Falsaria: Tractatus Theologiae, La
Tríbada Confusa)—si
se podían encontar en Murcia. No se encontraron, y hasta
hoy....
Pero después de oir esta mañana una conferencia
de
Fernando Rodríguez de la Flor, tengo que volver
(¿a
Murcia? ¿a
Internet?) a intentarlo, y leerme al menos Escuela de Mandarines.
Habla Rodríguez de la Flor de "Miguel Espinosa: la
construcción de la disidencia intelectual en la
Transición española": de la Transición
como
"época", ambiente estético e
ideológico, y de sus discontents,
por
razones personales (es decir, profundamente políticas). Como
otros, a Espinosa le repugnaba el franquismo ambiental, en especial el
de la academia donde fracasó por "incompatibilidad de
caracteres" con la dictadura y sus heideggercillos universitarios; se
mantuvo como comerciante, despotricando lleno de asco contra la
mentalidad pequeñoburguesa de la cultura española
franquista (ya se sabe: la de Franco en su mesa camilla
escuchándose a sí mismo por la tele). Pero la
Transición tuvo mucho de transición
imperceptible, para
mucha gente; la Academia, profundamente infiltrada por el
Régimen, tenía unas actitudes y maneras de hacer
que se
han venido perpetuando. La Escuela
de Mandarines
que escribió Espinosa es tan aplicable a los aprovechados
del
Nuevo Régimen como a los del Viejo. Para
Rodríguez de la
Flor esta comparación de la mecánica del poder
político-administrativo, de los mecanismos de
exclusión y
del control mental en España con los de un arcano imperio
chino
es una maniobra retórica poderosa y en cierto modo
tradicional
de un cierto tipo de disidente... para mi sorpresa mientras oigo a
Rodríguez de la Flor me
encuentro a mí mismo entre los que han recurrido a
una modalidad de argumentación, la chinoiserie,
recurrente entre los críticos del eterno status quo.
Los disidentes más radicales de Franco,
aquellos a
quienes les producía náusea de la que estremece
la
médula espinal, no son los que mejor se suben al carro de la
transición. Son tipos raros, tipos
atípicos—que si
el Savater del Panfleto
contra el Todo,
que si Gamoneda, que si Espinosa, que si García Calvo...
y
cuando ven que empiezan a ser masa los enemigos de la Buena
Gobernación, les recuerdan que tampoco están,
necesariamente, con ellos por estar contra el gobierno. El disidente
que disiente desde lo más hondo puede acabar aislado,
autoexiliado en sitios como Zamora o Murcia, o loco quizá, o
le
da un infarto. O está siempre enfadado, recuerda a
Quevedo; igual es un conservador después de todo, o un
ególatra, o un místico cuando estas cosas no se
llevan ni
tienen que llevarse. Espinosa, rébarbatif,
espinoso, no se adecúa a los "nuevos tiempos", a
la España de la prosperidad y el consumo. La rechaza en
nombre
de un
ascetismo o misticismo extraños, fuera de tiempo, no muy
creíble o
posible. Desde luego, sin efectos políticos identificables.
Nos recuerda
Rodríguez de la Flor que los burgueses contra quienes
despotrica
Espinosa somos nosotros; no nos lo apuntemos tan pronto como "role
model" al disidente, que igual salimos trasquilados. Somos nosotros los
burgueses. Y quizá ellos también, los disidentes,
quizá están en una posición
ridícula,
imposible; imposible separar el acierto del ridículo en su
caso—quizás en el nuestro. Y otra cosa
que me ha
gustado del análisis de Rodríguez de la Flor:
cómo
quizá estos descontentos
del régimen,
los antifranquistas que denuncian también al emperador
desnudo
de la transición, acaban encerrándose en una
política esteticista, quizá no a primera vista,
pero
sí en profundidad, por su anarquía del
espíritu,
su altanero desprecio a la vulgaridad de la que todos participamos, y,
finalmente, quizá, incluso su interiorización de
uno de
los ideales del enemigo, del franquismo: la autarquía,
esta vez trasladada al plano individual, como un magnífico
aislamiento frente a las servidumbres del espíritu y las
mediocridades del mundo. Un poco como el dios de Espinosa—otro
heterodoxo ambiguo, a quien cita Espinosa.
No descartemos que ambos sean a la vez disidentes, inconformistas,
librepensadores, y conservadores.
Espinosa mismo decía que al morir Franco no sólo
había muerto el Caudillo, sino una época, y con
ella los
que a ella pertenecían, ya por seguidismo, ya por
oposición... contra Franco estaban mal, y luego ya no saben
si
están mejor o peor: pues ven que el franquismo al que se
oponían no es un franquismo del cual se pueda purgar al
cuerpo
político. Y sólo les queda reintegrarse a la
política, con sus servidumbres, o hacerse anacoretas y
comedores
de langostas (ya no de langosta). O volverse viejos cascarrabias y
solitarios. O que les dé un infarto.
Tolkien talking
Me acabo de leer (releer en parte) Los monstruos y los
críticos, la clásica
colección de ensayos de J. R. R. Tolkien. Me han gustado
mucho los ensayos sobre Beowulf
(sobre todo el que da título al libro); el
ensayo sobre Sir Gawain
y el Caballero Verde,
que yo diría viene a interpretarlo como una diatriba contra
la
nueva "religión" del amor cortés; "El
inglés y el
galés", o "Un vicio secreto", sobre los idiomas artificiales
o
inventados. Ahora que el que más me ha llamado la
atención ya
desde hace tiempo
es su "Discurso de despedida de la Universidad de Oxford", en el que
traza la historia de la disciplina de la Filología Inglesa
tal
como él la vivió en Oxford, con una rivalidad o
guerra
fría entre Lengua y Literatura que no deja de recordar a
muchas
cosas que han pasado también en nuestro departamento de
Filología Inglesa, con las diferencias de rigor, claro; no
sólo de rigor oxoniense, sino derivadas del hecho de que
"Language" en España incluye la enseñanza del
inglés como lengua extranjera, además de la
lingüística, la historia de la lengua, y
demás. Una
disciplina que, como en Oxford, tiene que atender a fines y funciones
amplios y diversos en el seno de una amplia disciplina
filológica.... y cito:
....
En tal estado de cosas la divergencia de intereses, o al menos de
pericia , es inevitable. Pero no se ha hecho nada para salvar las
dificultades—antes bien, se han agravado—causadas
por la
aparición de dos figuras legendarias, los duendes Lang y Lit. Así prefiero
llamarlos, ya que las palabras lengua y literatura,
aunque
por lo general mal utilizadas entre nosotros, no deben ser
degradadas de este modo. La mitología popular parece creer
que Lang
salió de un huevo
de cuco dejado en el nido, en el que ocupa demasiado lugar y roba los
gusanos del pollo Lit. Algunos creen que Lit
fue el cuco, empeñado en echar fuera a su
compañero de
nido, o en sentarse sobre él; y ellos gozan de
más apoyo
gracias a la historia real de nuestra Escuela. Pero tampoco ese cuento
está bien fundado.
En un Bestiario que reflejase la realidad de manera
más fidedigna, Lang y Lit
serían gemelos siameses, Jekyll-Hyde y Hyde-Jekyll,
indisolublemente unidos desde el nacimiento, con dos cabezas pero un
solo corazón, y cuya salud es mucho mejor cuando no
riñen. Esta alegoría al menos se parece
más a
nuestro antiguo estatuto: Todo
candidato habrá de demostar un conocimiento notable de ambas
partes de la materia, y se concederá igual importancia a
ambas
en el examen.
Lo que fueran
las "partes"
había de deducirse del nombre de la Escuela, que
todavía llevamos: The
Honour School of English Language and Literature. Aunque esto se transforma en
el titular que aparece en los "Examination Statutes": English
Language, etc.
Que yo siempre he considerado un título más
justo; y con eso no quiero decir que necesitamos el etcétera. El título
completo era, en mi opinión, un error; y en cualquier caso
obtuvo ciertos resultados desafortunados. Lengua y Literatura
aparecen como "partes" de una disciplina. Eso era bastante inofensivo,
e incluso cierto, al menos mientras "partes" signifique, como debiera,
aspectos y énfasis, que, puesto que tenían "igual
importancia" en la disciplina como un todo, ni eran exclusivas, ni
propiedad de este o aquel especialista, ni tampoco el objeto
único de un curso de estudio.
Pero,
¡ay! "partes" sugería "partidos", y muchos tomaron
partido. Y de ese modo, salieron a escena Lang y Lit,
los compañeros de nido enfrentados, cada uno tratando de
acaparar más tiempo de los aspirantes, sin importar lo que
los
aspirantes pudieran pensar. (...)
El sentido correcto y natural de Lengua incluye
Literatura, del mismo modo que Literatura incluye el estudio del
lenguaje de las obras literarias. Litteratura, que procedía
del
significado elemental "grupo de letras; alfabeto", se empleaba como
equivalente de los términos griegos grammatike y philologia:
es
decir, el estudio de la gramática y del idioma,
así como
el estudio crítico de los autores (enormemente preocupados
por
el lenguaje). Esas cosas que todavía debería
incluir
siempre. Pero aun cuando algunos deseen ahora utilizar la palabra
"literatura" en un marco más restringido, para referirse al
estudio de escritos que poseen una intención o una forma
artísticas, con tan poca referencia como sea posible a la
grammatike o a la philologia, ésta su "literatura"
sigue
siendo una función de la Lengua. Puede ser que la Literatura
sea
la operación o función más elevada de
la Lengua,
pero no obstante, es Lengua....
Yo
nací en [Sudáfrica], aunque no reclamo ser el
más
erudito de los que han venido aquí desde el extremo
más
lejano del Continente Negro. Pero llevo el odio al apartheid en los
huesos; y detesto por encima de todo la segregación o
separación entre Lengua y Literatura. No importa a
cuál
de los dos consideren el Blanco.
La historia se repite, dijo Marx... "etcétera".
Jueves 26 de octubre de 2006
Pobre Rayquaza
Pobre Rayquaza, y pobre Latios, y pobre Pikachu, que le
habían hecho perder la cabeza a Otitas, como si fuese un
pequeño Quijotillo con sus aventuras de
caballerías... y
han caído al fin en manos del Barbero. Sólo
pensaba Otas
en los cromos de Pokemones, en si tienen Ataque Mordisco, o Ataque Bola
de Fuego, o Ataque Rayo. Compara sus tamaños relativos
("Papá, ¿cuánto es 0'80 metros? Porque
Raychu mide
0'80 metros. Pero es más grande Latios.") Los deberes, ay,
se
olvidaba. No soñaba más que en cambiarle cromos a
Sergiopueyo, y a sus otros coleguillas, se las prometía muy
felices, comentándolo en voz alta camino del cole. "Creo que
conseguiré cambiar unos cuantos Evolución". Pero
la
cartera... se quedaba en el colegio, ay qué despiste. Te
enseñaba Otitas sus tesoros, daba conversación
buscando
interesarte, "Mira, los cromos los llevo en este bolsillo".
Tenía el mundillo virtual ordenado, y bajo control,
él en
el centro, rodeado por sus tarjetitas.
Pero ay.... el pobre ha tenido que ver cómo sus queridos
cromos,
alrededor de donde giraba su vida social, las primeras posesiones que
sentía suyas, su "pequeño objeto a"
tangible, el
Deseo hecho tarjeta de plástico, y guardado en el
bolsillito...
sus preciosos cromos han sido cortados en pedazos con tijeras, y
tirados a la basura. Llegaron el Cura y el Barbero con mano despiadada.
Latios, Rayquaza, todos cortados por la mitad, y al cubo de la
basura... delante del cual lloraba Otitas con espasmos desconsolados.
Rotos sin remedio. Cada vez llevo peor esto del Principio de Realidad.
Ahora ya ha rezado, y se ha ido a la cama resignado. A ver si
sueña con Rayquaza...
Miércoles 25 de octubre de 2006
El contencioso de la
cátedra
Ahora empieza a rodar por los juzgados el contencioso administrativo de
la cátedra a la que me presenté en 2003 y se
declaró desierta—ante lo cual interpuse
recursos contestados por el Rectorado con
silencio administrativo.
De ahí que optase por llevar a juicio al Alma Mater. Con
cierto
retraso me he enterado de la citación a juicio de la
Universidad
ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo. Se ha reclamado a la
Universidad el expediente administrativo de los recursos desestimados,
y se la ha citado a juicio para el día dos de julio de
2007...
nada menos. Las cosas del Palacio de Justicia van despacio. Menos mal
que me parece que la resolución del caso, en cambio,
será
rápida.
Errores que (no) se pagan
Hace un rato oía por la radio el debate sobre "Das Prozeß de
Paz" del Parlamento Europeo, con mucho portavoz alemán.
Tiene
narices que no se haya suspendido el debate ante la evidencia,
dándoles en sus propias narices, de que la Eta atenta y se
rearma el mismo día anterior al debate... sin ni siquiera
disimular y esperar al día siguiente. Deben ver
los
etarras que tratan con material reblandecido; que les da puntos empezar
el diálogo soltando un lapo verde encima de la mesa de
negociación, para que se vaya abriendo boca.
Ha habido que contemplar cómo el grupo socialista del
Parlamento
Europeo les pasaba por las narices a los populares una cita con las
palabras a favor de la negociación con los terroristas,
palabras
del presidente del Gobierno Español, cuando la Eta
declaró la tregüeta: las de Aznar, digo. Una
historia
siempre un tanto manipulada, posiblemente, pues Aznar no creo que se
plantease extrañas maniobras para despejar la independencia
de
Euskalherria, ni les dijo a las víctimas que les iba a tocar
sufrir un poquito más. Pero en fin, aunque se
levantó
enseguida cuando vio lo que había y sigue habiendo,
sí se
sentó a negociar con los etarras, en uno de los
más
sonados errores de su carrera. Mayor error es, sin embargo, el del que
no aprende con los errores y vuelve a tropezar, con
obstinación,
una y otra vez en la misma piedra, hasta cogiendo carrerilla y
tapándose los ojos.
Esa, la de cal. Y ahora, la de arena, para quien tenga ceguera lateral.
En
esta página de El
Plural se resume un informe publicado en The Lancet,
donde se cifra en más de 650.000 muertos las
víctimas por
violencia en Iraq desde que empezó la guerra. Bush niega las
cifras. Igual cien mil le gusta más, eso sí
está
bien. Los muertos por Eta nos caen cerca, pero esto son setecientas
etas juntas. Qué inconveniencia, recordar que aunque Saddam
era
un tirano criminal, esta guerra no la empezó él,
sino el
trío de las Azores... bueno, por ser justos, Bush y dos
corifeos, Blair y Aznar. Otro "pequeño error" a cuenta de
nuestro ex-presidente, éste de bastante más
trascendencia, creo.
Y otro "pequeño error", éste de su partido: que
aunque
está bastante más acertado en el tema de la Eta
de lo que
lo está la estúpida política
del PSOE,
jamás ha dado la menor señal de que reconozca el
"pequeño error" de apreciación que supuso el
iniciar una
agresión que ha llevado a un conflicto de difícil
solución, y a la muerte de 650.000 personas... de momento.
Sin
contar heridos y víctimas emocionales (toda una
nación,
claro). ¿Se conoce la proporción entre la paja
ajena y la
viga propia? ¿Se conoce la proporción entre mil
muertos
(redondeo) y seiscientos cincuenta mil, que todos me parecen fatal, por
supuesto, y tampoco estoy diciendo que los haya matado Aznar? Pues si
"errores", la primera palabra de este artículo, es una
palabra, entre todas las palabras de este post suman
seiscientas
cincuenta. Mira cuántas Etas tienen en Iraq juntitas. Esto
sí son acciones que promueven el desarrollo del terrorismo,
y
muy a las claras: con bombas, misiles, y fuerzas de
invasión, no
con el "polvo del camino en las togas de la Justicia" que dice el
Fiscal General del Estado, otro con ceguera selectiva. Pero hablar de
esto no va con el PP: aquello de Iraq pasó,
no
es una cosa que valga la pena comentar ahora, cuánto menos
reconocer errores o pedir responsabilidades.
Aquí estamos preprogramados por las rencillas de partidos
para
ver sólo la mitad del paisaje que conviene ver. La otra,
¿cuál otra, me dice usted? Pero esta
ceguera
selectiva es, en España, otro error más de los
que no se
pagan, o de los que pagan los paganos de siempre, que para eso
están.
(Bueno, pues la
votación
divide a la cámara Europea en dos mitades casi
simétricas, a imagen de España; y el resultado
final, por
una mínima diferencia, es que se apoya la moción
del PSOE
y el Proceso de Zap. Supongo que los independentistas corsos y la
Camorra ya estarán tomando nota).
Martes 24 de octubre de 2006
Resurrección
simbólica de Hamlet Shakespeare
En agosto de 1596 moría Hamnet
Shakespeare,
único hijo varón del dramaturgo, a la edad de
once
años. Shakespeare no residía entonces en
Stratford, sino
en Londres, desde hacía años; es de suponer que
se desplazaría a Stratford para el
funeral de su hijo. No escribió, sin embargo, ninguna
elegía dedicada a él, al contrario que Ben
Jonson, que
también perdió un hijo, y lo conmemoró
en un poema
a la vez sentido y convencional.
Shakespeare por entonces no escribía elegías ni
tragedias, sino obras históricas y comedias. A muchos ha
extrañado la aparente indiferencia de Shakespeare a la
muerte de
su hijo, que queda sin comentario explícito. Claro que
tampoco
se habían tratado mucho, al parecer, pero... Otros han
buscado
reacciones implícitas, o sintomáticas... en
cualquier
caso, indirectas, extraoficiales, no estandarizadas literariamente
(quizá tanto más potentes en tanto que
energía
incontrolada)—más creativas, también,
por su
activación de fuerzas inconscientes.
Shakespeare no había perdido aún a su padre
cuando
perdió a su hijo. Con él debió sentir
que se
perdía su casa y su nombre. Un tema que (además
de la
pérdida de un hijo de por sí) pudo
quizá suponer
una fuente de angustia adicional para un autor tan hiperconsciente de
asuntos de linaje, familia, paternidad, descendencia y herencias.
Separado en la práctica desde hacía
años de su
esposa, por otra parte mayor que él, Shakespeare se quedaba
con
pocas posibilidades de tener un heredero varón.
Quizá el
abuelo John Shakespeare, en cuya casa se había criado el
niño efectivamente, sintió también
esta muerte
como un derrumbe de su linaje. Había hecho fortuna...
relativa;
últimamente había tenido problemas de efectivo y
de
credibilidad en Stratford. En la cumbre de su buena fortuna, cuando su
hijo tenía la edad a la que murió nieto,
había
intentado hacerse caballero, obteniendo un escudo de armas (cosa no
imposible, pero sí cara). Ahora ya había
desistido, y la
solicitud había pasado al fondo del archivo. Ahora
veía
el hombre que no sólo no obtenía reconocimiento
para su
linaje, sino que el propio linaje quedaba en nada, en la persona del
varón primogénito de su heredero.
(Aquí hablamos
de varones, y de linajes patrilineales, claro).
Los biógrafos de Shakespeare suelen dedicar no
más de
cuatro líneas a Hamnet, con los pocos datos que hay sobre
él. Reseño éstos y algún
otro dato
interesante.
- Que era el gemelo de Judith, ambos hermanos pequeños de
Susannah Shakespeare; nacidos en 1585, y últimos hijos que
tuvieron la pareja William y Anne.
- Que se le puso el nombre no en honor al príncipe Amleth de
Dinamarca, sino en homenaje a un matrimonio de vecinos y amigos de la
familia, los Sadler: Hamnet (o Hamlet) y Judith.
- Que el nombre no era extraño, y es una variante
gráfica
(en realidad el mismo nombre) que Hamlet... y que la tragedia Hamlet
(luciendo esa grafía) quizá fuese originalmente,
en todo
caso, obra de otro autor. Ya es mencionada por Nashe en 1589, aunque
las versiones que se conocen sean de 1600-1602.
- Que (esto no lo dicen en general, pero lo señala Ackroyd)
en
1580 se ahogó en Stratford, en el río Avon,
quizá
por suicidio, quizá no, una chica llamada Katherine
Hamlett.
- Que el pequeño Hamnet no veía a su padre con
frecuencia, pues a los pocos años de su nacimiento, y
quizá antes, su padre ya vivía fuera de Stratford.
- Que Shakespeare reescribió (posiblemente) y luego
revisó (casi seguro) la tragedia de Hamlet,
seguramente
años después de la muerte de su hijo, y que en
ella
(según la tradición) interpretó el
papel del
Fantasma del padre: de Hamlet senior.
- Que esta tragedia (con la posible excusa de estar ambientada en otro
lugar y tiempo) no presenta una ortodoxa teología
protestante,
sino que se basa en las tesis católicas sobre las almas del
Purgatorio.
- Que John Shakespeare, abuelo, era muy posiblemente
criptocatólico, como la familia de la esposa de
Shakespeare... y
su propia hija Susannah. Que no hay pruebas directas de que Shakespeare
tuviese
un compromiso tan claro con la "vieja fe".
En su biografía de Shakespeare Will
in the World, Stephen
Greenblatt especula más de lo habitual con la
relación
entre la muerte de Hamnet y la imposibilidad de celebrar el duelo a la
tradicional manera católica (estaba prohibido rezar por los
muertos; hubiera sido una pública declaración de
catolicismo, perseguido oficialmente por la ley). Greenblatt asocia
esta posible sensación de tener un "muerto mal enterrado" en
la
familia con los documentos criptocatólicos que al parecer
tenía escondidos en su casa el abuelo John. Y, sobre todo,
con
las expresiones de dolor y angustia que, desplazadas a la
ficción dramática, se encuentran en
obras como King John
(donde una madre llora a su niño muerto), King Lear (donde la
muerte inútil y absurda de Cordelia hace tambalearse el
orden divino del universo), o The
Winter's Tale
(donde muere irreparablemente el niño de una pareja real mal
avenida, y la reconciliación largamente postpuesta hace
volver
de la tumba simbólicamente a la esposa... pero no al hijo).
Observa Greenblatt que lejos de dar como Jonson una
expresión
explícita y convencionalizada a su dolor, Shakespeare
eligió en cierto modo el silencio hosco, en cierto modo el
desplazamiento simbólico para una expresión
más
indirecta (quizá más aceptable para
él) y
más profunda y creativa. Por ejemplo, en Hamlet,
Representando al espíritu del purgatorio que exige que los
vivos
escuchen sus palabras con atención—"presta tu
oído
serio / a lo que voy a revelar" (1.5.5-6)—Shakespeare debe
haber
invocado en su propio interior la voz de su hijo muerto, la voz de su
padre moribundo, y quizá también su propia voz,
como
sonaría cuando viniese de la tumba. No es de
extrañar que
fuese su mejor papel. (322, trad. mía)
Hay una especie de opacidad en obras como Hamlet,
en la amargura insondable del personaje, algo que podríamos
llamar casi un punto ciego traumático ("Hamlet y sus
problemas"
que decía T. S. Eliot), o, como dice Greenblatt, una
"excisión estratégica" de lo que
serían
explicaciones racionales de la conducta de los personajes.
La extirpación
de motivaciones
debe haber surgido de algo más allá de la
experimentación técnica; viniendo a
continuación
de la muerte de Hamnet, expresaba la raíz de la
percepción shakespeareana de la existencia, su
comprensión de lo que se podía decir y de lo que
había de quedar sin ser nombrado, su preferencia por las
cosas
desordenadas, dañadas y sin resolver, por encima de las
cosas
cuidadosamente ordenadas, bien hechas, y establecidas definitivamente.
A la opacidad le dio forma su experiencia del mundo y de su propia vida
interior: su escepticismo, su dolor, su consciencia de los rituales
interrumpidos, su rechazo a los consuelos fáciles. (324,
trad.
mía)
En esta línea, tiene su propia lógica que sea el
hijo
quien va aquí de luto por la muerte del padre. Especula
Greenblatt que pudo haber conflicto con el viejo John, o con su
familia, sobre la oportunidad o no de realizar una ceremonia
católica clandestina para el funeral de su hijo. A esta fase
pudo asociarse quizá la profesión de
fe católica hecha por el viejo John.
Shakespeare pudo o no sumarse a esas hipotéticas ceremonias,
pero ya vemos que en cierto modo desplazó sus sentimientos a
la
ficción dramática... no inmediatamente, sino en
una
especie de crescendo durante la "epoca trágica" o de las
"comedias oscuras", que abarca la reacción
estética
tardía a la muerte de su hijo, y la época de la
muerte de
su padre; también, quizá, la época de
la mayor
angustia sentimental del amante que escribió los Sonetos. En
cualquier caso, un pequeño ritual sí hizo
Shakespare, al
parecer, tras la muerte de su hijo y antes de la muerte de su padre.
Retomó la petición de un escudo de armas
nobiliario, y
consiguió que su padre obtuviese al menos ese linaje
simbólico, un águila blandiendo una
fálica lanza,
y un lema: "non sanz
droict". Como diría Eliot, "these fragments I
have shored against my ruins".
Si los Sonetos
se escribieron
en la segunda mitad de los 1590, ciertamente revelan una profunda
ansiedad por la pervivencia del linaje, y de la propia persona por
vía interpuesta, en la figura de un hijo. Y el consuelo
simbólico que supone la pervivencia de los propios escritos,
"children of thy mind", en lugar de la de los hijos que ya no se
encontrarán criados. Por supuesto, el poeta no habla de
sí, sino de otra
persona. Por supuesto.
En Macbeth
también
podría detectarse una "excisión
estratégica" de
las que hablaba Greenblatt: a saber, la famosa cuestión de
los
hijos de Lady Macbeth. Parece claro que la pareja no tiene hijos;
también parece claro que los ha tenido. La corona
(recordemos el
escudo familiar) es un mal consuelo cuando viene con la consciencia de
que no la heredará ningún hijo. Macbeth vive
angustiado
por la esterilidad de su linaje, y eso (tanto más revelador)
sin
nombrar nunca la cuestión del hijo que no tiene, del hijo
que
perdió.
Reencuentros con familias perdidas (con esposas, con hijas) se suceden
en las obras tardías del autor, que al parecer
también
volvió a frecuentar más Stratford tras la muerte
de su
hijo. (¿Quién sabe si fue Shakespeare,
además, el
padre ilegítimo de su ahijado, William Davenant? Davenant
así lo creía, al parecer, y lo comentó
en
ocasiones, cosa ciertamente poco habitual y quizá no muy
cortés con su propia madre… cortés con
la verdad,
no sabemos). Quizá Shakespeare tuvo algún hijo
más, entonces, aunque no pudiese ser un Shakespeare, todo lo
más un Hamlet inspirado por el espíritu de su
padre.
Al Hamlet, o Hamnet, auténtico, no quedaba sino olvidarlo, o
recordarlo, o recordarlo y olvidarlo a la vez mediante la
creación artística. Quizá desplazando
algunas
fantasías hacia el Hamlet de la tragedia,
invirtiéndolas,
quién sabe. Así, en la obra, es Ofelia quien se
ahoga entre
los sauces llorones (oh
willow willow),
no Katherine Hamlett. Este Hamlet Ofelia, de sexo ambivalente, fue
extraído de las aguas del olvido, y resucitado
simbólicamente, en otra obra de la época de
Hamlet, Twelfth Night.
En Twelfth Night,
nadie se
ahoga. Pero los hermanos Sebastian y Viola naufragan durante una
tormenta, y cada uno cree que el otro se ha ahogado. Comienza la obra
siguiendo las fortunas de Viola, que se nos presenta así
como
una hermana desconsolada por haber sobrevivido a su hermano. Cuando
sabe que Olivia, la condesa a cuyas tierras ha ido a parar,
también está llorando la pérdida de su
hermano, le
entra un ansia por servirla. Pero, de modo harto inexplicable (otra
"excisión" quizá) decide en su lugar disfrazarse
de hombre y servir
al pretendiente de Olivia, el conde Orsino. Es
una especie de doble cambio de sexo y orientación
erótica
que sirve a Shakespeare para jugar hábilmente con las
convenciones del teatro de su época, en el que los papeles
femeninos eran interpretados por muchachos. Pero quizá
también le sirva como un desplazamiento simbólico
y
artístico de su propio luto, y como resurrección
simbólica del hijo que perdió. Sebastian y Viola
son
gemelos, "both born in an hour", como Hamnet y Judith. Hay
una circunstancia imposible que hace resaltar el carácter
fantasmático,
casi onírico, de esta pareja. Sebastian y Viola no son
sólo gemelos
porque nacieron a la vez: son copias idénticas uno de otro, gemelos homocigóticos
univitelinos,
pongamos, lo cual es imposible naturalmente por ser los dos de sexo
distinto. La cuestion de la diferencia sexual es pues, especialmente
central en Twelfth Night
(puede leerse a este respecto el artículo de Greenblatt
sobre "Fiction and Friction" en Shakespearean
Negotiations).
Por persona interpuesta, Shakespeare resucita
a su hijo
mediante el travestismo de Viola. (¿Quizá
Shakespeare
hubiese preferido perder a la gemela Judith antes que a su
hijo?—A mí esa impresión me da. Ya
tenía una
hija—y Susannah sería su favorita). Twelfth
Night es
así pues una compleja maniobra fantástica de
cambio de
sexo, y de ceremonia fúnebre simbólica que
corrige la
realidad según los dictados del deseo. O quizá,
sencillamente, Shakespeare no podía evitar ver en Judith al
gemelo que faltaba... como si los dos se hubiesen fundido en uno.
Viola representará a su hermano simbólicamente
mientras
dure su luto, y el de Olivia; al final, al descubrirse el
lío de
las identidades, y la supervivencia de Sebastian, vuelve todo a su
sitio. Es de notar que Viola no adopta propiamente la identidad de su
hermano (se hace llamar Cesario) pero sí su aspecto externo
hasta el último detalle, su manera de vestir. Dice Viola: "I
my
brother know / yet living in my glass; even such and
so / In favour was my brother, and he went / Still in this fashion,
colour, ornament, / For him I imitate" (III.iv). Así se
prepara
la sorprendente escena final en la que Sebastian se encuentra con su
propio doble que no es sino su hermana: "One face, one voice, one
habit, and two persons! / A natural perspective, that is, and is not!"
(V.i). Es de notar el hábil comentario que se
hace de este tema en la película de Trevor Nunn, donde al
margen
del
uso de espejos e imágenes simétricas,
también se
resalta la analogía
entre los hermanos "difuntos" de Olivia y Viola. El encuentro final de
Olivia y
Viola alude también a la resurrección de los
cuerpos y al
carácter
accidental, "vestimentario", de la diferencia sexual: "Seb.: A spirit I
am indeed, / But am in that dimension grossly clad / Which from the
womb I did participate" - "Viola.
If nothing lets to make us happy both, / But this my masculine usurp'd
attire..." (V.i). Una simbólica resurrección de
las almas, y reunión de
los gemelos que la muerte había separado, por vía
del happy end
teatral. También, sin duda, un exorcismo que nos permite dar
fin
al luto (o intentarlo...), asimilar la muerte mediante el
desplazamiento simbólico, y seguir adelante, parcialmente
resucitados.
Lunes 23 de octubre de 2006
Hoodwinked by Aristotle
Hoodwinked es
un cruce entre Rashomon,
Caperucita Roja, Agatha Christie, y Mentiras
Arriesgadas
(o similar). Aquí la han titulado La
increíble pero
cierta historia de Caperucita y el Lobo Feroz. Es una
película de animación muy en la línea
de Shrek (aunque
Caperucita no es tan basta, claro, ni la animación tan
fina). También usa, como indica su
título, la
versión anterior "modernizada" de Caperucita Roja, Red Riding Hoodwinked
(1955), una de Piolín y Silvestre. A los niños
les
encanta, y a los mayores también, a pesar de su
animación
no tan lograda ni acabada como las de Pixar. El guión es
excelente, y el ritmo in crescendo de invenciones a cual más
grotesca es lo suficientemente disparatado como para hacerte dudar
del sentido de la realidad.
Lo que más me ha llamado la atención es la manera
en que
los pequeños han seguido maravillosamente bien una historia
que
va complicando el cuento de Caperucita incluyendo sucesivamente una
rana detective, un lobo periodista, una abuelita campeona de deportes
de riesgo, una cabra que canta hillbilly, y un conejito maligno que
hace kung fu con las orejas. Lo complicado no sería
ésto,
sino el planteamiento narrativo basado en la repetición de
la
historia inicial vista desde distintos puntos de vista, cada cual
más completo y envolvente que el anterior, mostrando cosas
que
la percepción de Caperucita primero, del lobo
después,
del leñador luego, etc., habían pasado por alto:
lo que
parecía el cuento de siempre era en realidad el plan malvado
de
un ambicioso conejo, capitalista bucanero que quería hacerse
con
el mercado de pasteles y con el control de la realidad. Claro que hace
falta que venga la rana investigadora para desentrañar el
misterio.
La presentación de la misma historia desde
distintos
puntos de vista sucesivos, es decir, la simultaneidad secuenciada, es
uno de los tipos fundamentales de estructura narrativa compleja. En
términos narratológicos, se trataría
de una
estructura de relato consistente en una serie de analepsis (ya sea
subjetivas, las unidas
a la experiencia de un personaje, ya sea objetivas, las articuladas
extradiegéticamente por la narración con su
propia autoridad). La técnica
de la simultaneidad secuenciada es en realidad una
intensificación o reduplicación del proceso de
lectura.
Una relectura
de la realidad, si se quiere: por parte del espectador, ayudado en esta
ocasión por los distintos puntos de vista de los personajes.
Pero en
última instancia, toda narración es una
simultaneidad secuenciada: al
llegar al final, toda narración es releída
(siquiera virtualmente) y
vemos con otros ojos los acontecimientos que al inicio del argumento
parecían tener un determinado valor: luego han sido
transformados por
el desarrollo de la narración. Quien llega al final de la
narración
tiene una perspectiva superior, irónica, sobre el tiempo y
el punto de
vista de quienes están atrapados en el mundo narrado.
A veces la presentación sucesiva de perspectivas
simultáneas completa la perspectiva inicial ofrecida sobre
la
acción representada; otras veces queda relativizada de modo
radical la posibilidad de llegar a una representación
unívoca y fiable. En el caso de Hoodwinked,
naturalmente se resuelve el misterio con los datos que faltaban al
principio, y el final es satisfactorio no sólo por la
derrota
del Conejito ("me temo que hemos de arrestar a una cosita
pequeña y peluda") sino porque se ha vuelto a estabilizar la
realidad que las distintas versiones narrativas amenazaban con dejar en
estado de virtualidad permanente. Los niños vuelven a
descansar
sobre terreno firme.
Las versiones literarias modernas de este tipo de
configuración temporal (El
Cuarteto de Alejandría de Durrell, As I Lay Dying
de Faulkner) suelen ser más dañinas para la
solidez de la
realidad, que queda disuelta en los puntos de vista que la constituyen.
Aunque también es clásica la
utilización
detectivesca de narraciones múltiples para esclarecer un
misterio (The Moonstone
de
Wilkie Collins). En todo caso hablo aquí de narraciones
verbales: a la narración cinematográfica le
costó
aceptar la imagen virtual entre los recursos legítimamente
utilizables, sobre todo si se privaba a las imágenes
"falsas",
dependientes de un punto de vista y no autorizadas por la
versión implícita de la realidad construida por
la
película, si se las privaba digo de signos visuales que
indicasen su virtualidad: un toque nebuloso por los bordes de la
imagen, por ejemplo. Hitchcock fue muy criticado por "tramposo" al
presentar con la gramática de la realidad una secuencia que
luego resultaba ser simplemente la versión elaborada por un
personaje.
Claro que esta contaminación de la "solidez" de la
imagen
por la relatividad de la palabra estaba preparada por las
raíces
literarias del cine, por el mismo hecho de que se filmasen escenas de
ficción, y más en concreto por el paso a la
imagen que el
cine clásico opera tras las introducciones narrativas y
voces en
off de las adaptaciones literarias.
Sea como sea, si una película como Ciudadano
Kane
ha sido durante mucho tiempo "la mejor película de la
historia
del cine" es en parte por este tipo de complejidad narrativa, basada en
las articulaciones de la retrospección verbal y la
representación en imágenes de "versiones" de la
realidad,
siempre teñidas de subjetividad y perspectivismo. La
relativización de la solidez de lo que vemos es esencial,
quizá más en el cine que en la literatura, pues
todos
venimos enseñados a no creernos lo que nos cuentan, sino lo
que
vemos... y hay que aprender que lo que vemos también
está
virtualizado por estructuras de percepción y
representación. Me ha supuesto un gran placer la
proliferación reciente de películas en las que la
realidad flojea, y la aceptación definitiva de los
recursos metaficcionales entre las herramientas estándar del
cine.
Nos cuesta ver que una representación mimética
como el
cine es también una representación
diegética: una
narración. Nos cuesta ver que el cine es retrospectivo,
puesto
que la película parece moverse hacia adelante como una
máquina, y sólo en ocasiones volverá
explícitamente
hacia atrás... Pero una película está
construida
desde su final, como cualquier narración
artística. Todo
lo que se incluye en la película está subordinado
a una
lógica de la narratividad (como la llama Philip Sturgess)
que es
eminentemente retrospectiva. Todo lo que se incluye deberá
tener
su función en el conjunto.
Esto suena a Aristóteles... y de hecho fue
Aristóteles el
que al crear muchos conceptos narratológicos merece el
nombre
del primer narratólogo; narratólogo de la
mímesis
también: la Poética
es una narratología de la tragedia. Aunque
Aristóteles,
dando una de cal y otra de arena, también es el mayor
responsable de que haya pasado desapercibida la narratividad del
teatro. En la oposición que establece entre
narración
épica y drama, declara por ejemplo (un tema que
aquí nos
atañe) que sólo la épica puede
presentar acciones
que transcurren simultáneamente: las presenta sucesivamente,
claro. Y el drama no puede (dice).
Inmediatamente se nos ocurren refutaciones tan obvias como que las
narraciones de los mensajeros en el drama también
representan
acciones que transcurren simultáneamente... claro que no las
representan en escena. Está claro que la idea misma de una
analepsis objetiva en el drama ofendía a la mentalidad
griega,
al menos a la de Aristóteles y a la de quienes
escribían
efectivamente las obras. Y hubo que esperar a Time and the Conways de
Priestley,
en el siglo XX, para encontrarse con una obra cuyo acto segundo
transcurría años antes del primer acto.
Así pues, Aristóteles y la poética
aristotélica en general contribuyeron a perpetuar el error
de
las identificaciones precipitadas y fijas entre modalidades narrativas:
"es drama, luego
no muestra una versión narrada de la realidad, sino la
realidad"; "es drama, luego
ha de respetar la secuencia cronológica". Etc. Hoodwinked by
Aristotle, y mucho tiempo después de haber rechazado las
"tres
unidades".
De este modo pasan desapercibidas, en última instancia, la
narratividad del drama (que algunos redescubren
periódicamente),
o la virtualidad de la escena teatral y de la pantalla. Algo que, a
pesar de los experimentos metaficcionales de Shakespeare, o de Beckett,
o de Amenábar, siempre está por reinventar y
volver a
explotar. Quizá el teatro, por ser "menos narrativo" que el
cine
(según se supone), sea un reducto más duro de
pelar
aún para los juegos con la temporalidad, el punto de vista,
la
simultaneidad, y la virtualidad de la imagen. Pero hoc opus, hic labor; y
donde hay algo duro de pelar, ahí están las
posibilidades
a explotar de un género o arte. Y ahí
están, como
digo, Shakespeare o Beckett para indicar lo que se puede
hacer
con el metadrama y la virtualización de la escena. Al
público, por otra parte, no hay que subestimarlo. Si en
tiempos As I Lay Dying
o Rashomon
parecían cosa compleja, los niños de hoy en
día
siguen perfectamente el cuento de Caperucita Roja, y se lo pasan en
grande viendo cómo la realidad no es todo lo
sólida y
transparente que parecía ser.
Domingo
22 de octubre de 2006
Y fotos que quedaron por
colgar
de este verano pasado, en mi FOTOBLOG
recién
actualizado. Qué poco partido se le saca, y eso que tiene
espacio para escribir posts y comentarios, sistema interno de
mensajería, sistemas de control de actividad reciente,
suscripción por feeds... buf... Superados estamos por los
medios, sobre todo si ni nos molestamos en estudiar sus posibilidades,
o siquiera echarles un vistazo. ¿No os tienta abriros el
blog en
flickr? Los que no ponéis comentarios aquí
también
podéis no ponerlos allí.
Ahora, que si queréis ver fotos buenas, mirad las de
esta chica que me mandó un mensaje a cuenta de un
artículo mío sobre la
apofenia.
Esta tarde hemos ido a La
Increíble (pero cierta) Historia de Caperucita Roja y el
Lobo Feroz,
y me comprometo a escribir una reseña de la misma
mañana.
Altamente interesante para ir en compañía de
gente
menuda, menuda gente. Y la voz de Caperucita la ponía Leonor
Watling, vamos, qué queréis que os diga, nunca
había oído una Caperucita tan tan ...
tan Watling.
Blogs: la
conservación de la conversación
Sobre blogs
y conversaciones leo por
aquí y por
allá, y le dejo este comentario a
Tíscar, que se pregunta "qué
hay de conversación en los blogs"?
Bueno, pues, por iniciar una conversación, o
seguirla,
puesto que la has iniciado tú, te diré que a
mí me
parecen los blogs un instrumento magnífico para
conversaciones.
No porque sea mi experiencia, ni en mi blog ni en general en los que
veo, sino por sus posibilidades. Tampoco se extrajeron todas las
posibilidades al libro escrito sobre papel los diez primeros
años de su existencia, ¿no? Así que,
de hecho las
conversaciones que se hacen en los blogs puede que sean escasas o
pobres en relación a las posibilidades del medio, pero la
existencia de patrones o rituales comunicativos específicos,
o
su predominancia absoluta de hecho, no quita para que esas
posibilidades más amplias existan. Por ejemplo, por sugerir
un
ritual comunicativo poco frecuente, y a la vez obvio: es cierto que no
hay garantía de que un comentador vuelva a pasar por el post
a
ver si le han contestado al comentario. Pero nada impide al
administrador/autor del post escribirle un correo
electrónico al
comentador: “tu comentario ha sido contestado”. Muy
bien lo
de que “inicien” conversaciones, es cierto; pero
las
continuaciones que sugieres para las conversaciones tienen sus propias
limitaciones inherentes: el libro colectivo, las inherentes al medio
impreso o tan regulado como un libro; los blogs and beers, su
evanescencia - ah, evanescence… qué bonito es lo
evanescente sin embargo - Pueden dar lugar también a una
conversación por email que es a la vez interactiva y
reposada y
privada (lejos del espectáculo público del blog)
o, por
qué no, a una conversación pública en
el blog, que
para eso se hicieron, oyes. Otra cosa es que no los usemos.
Por cierto, JJ Merelo y fernand0 nos descubren otra
dimensión de la
larga cola: a saber, la
larga cola de los comentarios. (¡No me refiero a
los míos, por cierto!)
Film Adaptation (ed.
James Naremore)
Hablo aquí de adaptaciones
cinematográficas. Pero mejor que leer este post tengo una
sugerencia mucho mejor: que os veáis la
película desopilante sobre el tema, Adaptation: El ladrón
de orquídeas, escrita por Charlie
Kaufman. Las adaptaciones deben estar en temporada alta si hasta se
hacen películas tan buenas sobre ellas. En el libro Film Adaptation,
editado por James Naremore (Rutgers UP, 2000), se teoriza esta
"mayoría
de edad" de la adaptación, liberándola de una
excesiva subordinación al
original y a la literatura, traduzco: "Hay que unir el estudio de la
adaptación al estudio del reciclaje, de los remakes, y
de cualquier otra forma de re-contar en la era de la
reproducción
mecánica y de la comunicación
electrónica. De este modo, la adaptación
se volverá parte de una teoría general de la
repetición, y el estudio
de la adaptación se desplazará de los
márgenes al centro de los
estudios mediáticos contemporáneos" (Naremore,
15). El libro incluye
artículos clásicos sobre teoría de
André
Bazin,
Dudley Andrew,
y Richard Maltby, y otros nuevos de Robert B. Ray y Robert Stam; hay
asimismo estudios prácticos nuevos y reimpresos, entre los
que
destacan los de
Guerric DeBona, Gilberto Perez, Michael Anderegg,
Darlene J. Sadlier y Lesley Stern.
Abre la primera sección, sobre teoría de la
adaptación, un artículo de Bazin de 1948, y
ofrece la
teoría
clásica, la de encontrar un equivalente fílmico
del original literario,
con una equivalencia de sentido entre formas necesariamente distintas
(20). Dudley Andrew observa (en su
artículo de 1984)
que la adaptación se
presenta como un
género que "delimita la representación al
insistir en el status
cultural del modelo, en su existencia en modo de texto o de lo ya
textualizado" (29)—porque casi todo son adaptaciones de algo
("the
study of adaptation is logically tantamount to the study of cinema as a
whole", 34). Pero no todas se presentan como tales adaptaciones. En las
adaptaciones que se presentan como tales caben distintas modalidades:
préstamos, intersecciones y fidelidad de
transformación (29).
Muchísimos textos "toman prestado" algo de la
tradición, de textos o
esquemas míticos poderosos, para absorberles parte de su
fuerza. La
"intersección" se niega a adaptar elementos, reconoce la
intransigencia
del original: "This mode refutes the commonplace that adaptations
support only a conservative film aesthetics" (31).
Más allá de
reconocer el cansino tema de la "equivalencia" al sentido original,
Andrew enfatiza la sociología de la adaptación y
la manera en que
refleja las prioridades de una época, estilo,
nación...
Robert
B. Ray, en "The Field of 'Literature and Film'", observa que "popular
narratives differ from the avant-garde in relying heavily on codes that
are never medium-specific" (40); ratifican las connotaciones de la
cultura popular; y así se presta eminentemente el campo del
cine a la
crítica ideológica. Compara el cine con la
arquitectura, más que con la
literatura, por su carácter público,
colaborativo, y caro. La industria
del cine descansa sin embargo en una continuidad entre la
ficción
narrativa y la industria (otros géneros son minoritarios).
El enfoque
tradicional a la adaptación se basa en la
dialéctica original/copia,
que ha sido desacreditada por Derrida (45); también el culto
a la
superioridad de la Literatura y el análisis de las
"anticipaciones
literarias" de las técnicas cinematográficas son
actitudes caducas. Ray
propone no pensar el "cine" y la "literatura" como
categorías ya
cerradas y predeterminadas, sino repensar las presuposiciones e
imaginar nuevas combinaciones de imágenes y palabras, y
nuevos usos
para ellas.
De los artículos teóricos, el que más
me interesa es
el de Robert Stam, "Beyond Fidelity: The Dialogics of Adaptation".
Empieza hablando de la "quimera de la fidelidad" en medios
diferentes:
ya se sabe, en la novela no sabemos el color de los ojos de Madame
Bovary, pero en el cine por necesidad se concretizan muchas cosas....
(aunque claro, digo yo, una película con otras convenciones
igual podía
difuminar las que le interesase). Stam también simplifica la
novela
diciendo que es monomedia y verbal... el cine tiene más
recursos
expresivos. (Y los tiene, claro, pero también hay novelas
ilustradas, y
algunas de las cosas que en el medio de la novela funcionan bien no
funcionan bien en el del cine, auque en teoría pudiesen
proyectarse las
páginas a la pantalla). Stam ve el texto literario como una
estructuración abierta, remitida a la intertextualidad; por
otra parte,
si los autores a veces ignoran sus intenciones más
profundas, ¿cómo
serles fieles? (¿O hay que ser fiel al estilo, o al autor
implícito? o
qué?—Demasiadas dimensiones para reducirlas a una.
Otra vez se aplica
la lógica derrideana: la "copia" no tiene por qué
estar subordinada al
"original"; y el propio original está ya fragmentado
internamente.
También sus personajes; ya ellos aporta el cine el aura de
los papeles
anteriores del actor. Tanto novela como cine están
intertextualizados,
canibalizan otros géneros, son polifónicos; el
cine crea su lenguaje
compuesto con las sugerencias que arrastra cada uno de sus recursos
expresivos. Mejor que "fidelidad", hablemos de "traducción".
O de otros
tropos, como lectura, dialogización,
canibalización, transmutación,
transfiguración, signifying.... Una
película puede así ser una
interpretación y comentario crítico sobre la
novela desde otro proyecto
ideológico y una situación histórica
diferente. La adaptación es un
dialogismo intertextual:
"En el sentido más amplio, el
dialogismo intertextual se refiere a las posibilidades infinitas y
abiertas que generan las prácticas discursivas de una
cultura dada; la
matriz entera de enunciaciones comunicativas en el seno de la cual se
sitúa el texto artístico, y que llegan al texto
no sólo a través de
influencias reconocibles, sino también a través
de un sutil proceso de
diseminación". (64, trad. mía). "Las
adaptaciones cinematográficas
pueden verse como una especie de negociación de los
intertextos a
múltiples niveles" (67)—¿Qué
intertextos invoca la novela, y cuáles la
película? ¿Qué señales
genéricas de la novela son recogidas, y cuáles
ignoradas, por la adaptación cinematográfica? Gramática de la
transformación: "La
novela fuente puede verse en este sentido como una
enunciación situada
producida en un medio y en un contexto histórico, y
transformada luego
en otra situación igualmente situada que se produce en un
contexto y
medio diferentes" (68). Múltiples opciones para adaptar una
obra
producida en otro país y lugar: acercarla en el espacio y el
tiempo,
respetar la distancia, etc. Una novela como The Color Purpletiene
como parte de su dimensión lo que Bajtín llamaba
una
"polémica
oculta" con otros textos y representaciones; la adaptación
de
Spielberg
recoge parte de esas alusiones, y añade otras
específicamente
cinematográficas. Al transmutar los personajes hay que tener
en
cuenta
también la transmutación del punto de vista:
nociones
como las de
Genette de "focalización variable" y "múltiple"
son muy
sugerentes para
el análisis cinematográfico.
¿Qué tipo de
interpretación ideológica
hace la película de la novela? (¿progresista,
reaccionaria? - en términos de discursos
políticos,
sexuales, raciales...). ¿Por qué se elimina lo
que se
elimina? Etc. Stam sí que está a favor de ver los
elementos protocinematográficos en las novelas, y
cómo se
usan. Así, Madame
Bovary es
experimental por su carácter
protocinematográfico, y
paradójicamente sus adaptaciones al cine son más
conservadoras estéticamente hablando. "El cine
heredó los
ideales ilusionistas que el impresionismo había abandonado
en la
pintura, que Jarry había atacado en el teatro y que Proust,
Joyce y Woolf habían socavado en la novela. La censura
estética, en este sentido, podría ser en algunos
sentidos
más rígida y estar más arraigada que
la
autocensura política" (75). En las adaptaciones
cinematográficas al cine "encontramos una falta de valor
ideológicamente condicionada para enfrentarse con las
implicaciones estéticas de la modernidad
novelística"
(75). Propone Stam una crítica menos moralizante, que use
menos
presuposiciones indiscutidas, y que esté más
enraizada en
la historia contextual e intertextual. "Sobre todo, debemos
preocuparnos menos por las cuestiones mal formadas de
'fidelidad'
y prestar más atención a las respuestas
dialógicas—a las lecturas,
c´ríticas,
interpretaciones y reescrituras del material previo"
(75-76)—una
crítica que perciba y celebre las diferencias entre los
diversos
medios.
La segunda parte del libro, "Adaptation in Practice", se abre con un
excelente
artículo de Richard Maltby (de 1992) sobre la censura y la
adaptación en Hollywood (1924-34), dirigida a obstaculizar
la
literatura dominante y "fumigar" la pantalla de inmoralidades, de modo
consciente y organizado. Un paso crucial lo dio el Tribunal Supremo
estadounidense al decidir en 1915 que las películas
cinematográficas eran "mere representations of events, of
ideas
and sentiments, published and known" y que por tanto (?) no
caían bajo el amparo de la Primera Enmienda que garantiza la
libertad de expresión; se instauró así
la censura
previa, al declararse que el cine era "a business, pure and simple . .
. not to be regarded . . . as part or the press of the country, or as
organs of public opinion" (83- cito
aquí los términos del Tribunal Supremo).
La industria constituyó su propia Motion Pictures Patents
Company en 1908 para controlar la moralidad del cine (y que no
sucediese lo que en el teatro o en la literatura). La
práctica
judicial estableció que la industria podía
comprar un
guión y luego no producirlo, sin que el autor tuviese
más
derechos sobre él. Tras el código llamado
popularmente
"Dont's and Be Carefuls" en los 20, en 1930 se formuló
más explícitamente A Code to
Maintain Social and
Community Values in the Production of Silent, Synchronized and Talking
Motion Pictures. Parte
de su finalidad era asegurar la presentación "decente" de
temas
interesantes pero potencialmente cuestionables, e impedir su anterior
"influencia desfavorable". Los autores renunciaban a cualquier control
sobre la adaptación, y obtenían a cambio
compensación material. Los nombres de autor se usaban como
propaganda sólo, y no se aceptaban sus sugerencias sobre
adaptación. Fue famoso en los tribunales el caso de Dreiser
sobre la adaptación de An
American Tragedy (filmada por Von Sternberg) en 1931.
Dreiser pretendía que se reconociese a los autores un
derecho sobre la adaptación comparable al de las versiones
impresas o teatrales... y no sucedió, claro. El juez
determinó que lo que "interesaría" al
público (determinado de hecho por los adaptadores escogidos
por la productora) debía prevalecer sobre la
interpretación del propio autor. Había escrito
una adaptación, rechazada por la productora, nada menos que
Eisenstein. El productor Thalberg sostenía que "La
película cinematográfica está
literalmente ligada al nivel mental y moral de su amplio
público" —"The motion picture is literally bound
to the mental and moral level of its vast audience" (cit. en Maltby,
92), una postura falaz para Maltby: "The industry's policy makers were
neither so naïve as to believe that their products merely
reflected a preexistent public opinion nor, as Eisenstein clearly
understood, so subversive that they sought to produce forms of
expression challenging the status quo" (92-93). Keith Cohen, en su
análisis de la adaptación rechazada de
Eisenstein, sugiere lo siguiente, traduzco:
La adaptación
es un logro auténticamente artístico
sólo cuando la nueva versión lleva consigo una
crítica oculta de su modelo, o al menos hace
implícitas (¿hace
implícitas? Curiosa expresión... aunque en cierto
modo se entiende) ciertas contradicciones clave
implantadas o disimuladas en el original. De interés
primordial, por tanto, en el guión de Eisenstein es no tanto
su fidelidad imitativa, ni siquiera su aproximación
cinematográfica a efectos específicamente
literarios, cuanto su deliberada distorsión,
reorientación, de la obra de Dreiser. (Cohen, cit. en
Maltby, 93).
Otro crítico del asunto Dreiser, Harry Alan Potamkin ("Potamkin", no
"Potemkin"—vaya con estos nombres, mira que nos marcan...) observa
que los tribunales se vieron influenciados por el marxismo de Dreiser y
Eisenstein, y privilegiaron la adaptación menos
crítica socialmente. Para Potamkin, la cuestión
en juego no es una de derechos de autor meramente, sino de derecho de
la sociedad a una experiencia crítica: "our common right to
any re-incorporation of what the social entity, or any living part of
it, has apprehended textually"
(cit. en Maltby, 93). (Aquí
parece Potamkin compartir una cierta teoría de la
emergencia, del derecho a no perder la complejidad de lo articulado). Pero
la industria había encontrado la manera de jugar con
emociones prohibidas y el pecado con un tono moralizante ("five reels
of transgression followed by one reel of retribution") y se
había propuesto alejar del público la cultura
urbana avanzada que era dominante en la literatura
contemporánea. Los anuncios eran más permeables,
de hecho, al modernismo estético, promocionando "a leisure
world of intense private experience" (98). El editor de Catholic World le
aconsejaba a Dreiser y a sus lectores, "Get out of the gutters. Come up
from those sewers. Be decent, be clean, and America will not seem so
tragic" (100).
Sigue un buen artículo de Guerric DeBona sobre la
adaptación de David
Copperfield de la Metro (dir. David O. Selznick, 1935),
como un modelo clásico de adaptación lograda, que
trabaja con un material privilegiadamente
protocinematográfico y protohollywoodiense: Dickens. La
adaptación "ofrecía al público de la
Depresión una narración sobre cómo las
divisiones de clases sociales pueden superarse con el aprendizaje y con
la generosidad de sentimientos" (120), un mensaje a la vez dickensiano
y típicamente norteamericano. David encarna a todas las
clases sociales mezcladas en un individuo: los pobres abandonados, la
decente clase media, y la refinada aristocracia, y asciende en la
sociedad "volviéndose una especie de aristócrata
de la percepción moral" (122). Frente a David, Uriah Heep
"funciona como el chivo expiatorio de todos los males sociales
profundos con los que se ha encontrado David: un hombre que ha Por su
tratamiento de personajes, argumento, ambientación... "It
survives today as arguably the best of all the screen versions of
Dickens, achieving what might be described as the quintessence of
'Dickens-ness' " (110). Se efectúa la transición
de lo literario a lo cinematográfico al modo
clásico descrito por Maltby: "restricted, overt acts of
narration at the beginning, which give way to the 'screen world'"
(117—una
solución comparable al tratamiento que da Laurence Olivier a
la teatralidad de Shakespeare en Henry V). Y el
tratamiento del punto de vista es asimismo clásico por
excelencia, respetando "la centralidad del observador invisible" en
términos de Bordwell; según dijo A. Lindsey Lane
en un comentario de 1935, la cámara estimula la
sensación de "being at the most vital part of the
experience—at the most advantageous point of perception"
(117). (Una
fantasía que nos da el cine clásico: la del
dominio de la situación y del tiempo y del conocimiento de
las personas. La omnisciencia e invisibilidad: el cine es el
auténtico anillo de Giges, el paraíso del
overhearing, del mirón, del intruso y del curioso insaciable
que llevamos dentro).
También me ha gustado el artículo de Gilberto
Perez (1998) sobre A
Day in
the Country, de Renoir (sobre un cuento de Maupassant), en
especial su tratamiento del paisaje y del punto de vista,
disociándolos de las motivaciones e intereses humanos
habituales. Lo dijo muy bien Bazin ya... en Renoir, "la
acción no está limitada por la pantalla, sino que
simplemente la cruza" (cit. en Pérez 130). La
película cuenta una sencilla historia pero vista de modo
complejo; dando primacía al paisaje e
independizándolo de la percepción de los
personajes y de cualquier manera de verlo; a la vez Renoir "libera a la
cámara de su papel habitual como agente de
dominación" y controlador de las prioridades (143). Usa
muchos grados de correspondencia entre la perspectiva de la
cámara y la de un personaje. El uso "torpe" de la
cámara la hace visible como un instrumento de consciencia;
subrayando su propio papel como agente consciente, la cámara
reconoce su alteridad con respecto al paisaje y,
paradójicamente, lo libera. "Lo que parece sugerirnos es que
no podemos establecer una conexión real con el mundo
material que nos rodea, sólo una conexión
imaginaria" (149). Así, la retórica
cinematográfica de Renoir muestra las ilusiones de los
personajes como tales ilusiones, pero también se nos muestra
que son ilusiones necesarias, que la vida humana está hecha
de tales ilusiones (—de amor en un paisaje
idílico—) hechas para ser soñadas, y
para verse frustradas tras haber sido soñadas.
(Lo cierto es que este
artículo va no tanto sobre el proceso de adaptación cuanto
sobre la peculiar retórica independiente desarrollada por la
adaptación de Renoir).
Michael Anderegg ("Welles/Shakespeare/Film: An Overview", 1998)
escribe sobre adaptaciones de Shakespeare, un
tema que me ha interesado desde hace tiempo.
Observa que "Welles hacía películas que, al violar
las normas básicas de las prácticas de producción
cinematográfica de Hollywood, siempre estaban peligrosamente al
borde de alejar al público en lugar de invitarlo" (155, trad.
mía). Shakespeare había prosperado en adaptaciones de la
época de cine mudo, lo que da lugar a que Anderegg introduzca el
interesante concepto de "retroadaptación": "las obras de
Shakespeare podían verse reducidas, mediante lo que
podríamos llamar un proceso de 'retroadaptación', a los
relatos y narraciones breves relativamente simples de los que muchas de
las obras habían sido extraídas inicialmente: desnudada
de casi todo su lenguaje, una adaptación shakespeariana
revierte, intencionadamente o no, a ser una adaptación de la
fuente de Shakespeare" (155). También argumenta Anderegg contra
la famosa tesis de la "naturaleza cinematográfica" de las obras
de Shakespeare; la fluidez de sus escenas y estructura temporal es
propiamente dramática, y no debe confundirse con la fluidez
cinematográfica (esto no quita, creo
yo, para que una se haya traducido muy bien a la otra...). "Las
obras de Shakespeare están ambientadas, literal y
figurativamente, en un área de representación
esencialmente desnuda, muy alejada del 'realismo' concreto, detallado,
que el cine descubrió tempranamente era uno de sus principales
recursos y atractivos" (157). De ahí el relativo fracaso de
tantas películas shakespearianas, dice Anderegg. Jorgens
distinguía entre adaptaciones "teatrales", "realistas" y
"fílmicas", aunque observaba que "las buenas películas
sobre Shakespeare a menudo se desplazan fluidamente entre modalidades y
estilos, mezclando varios simultáneamente, de manera que no es
fácil hacer valoraciones simples" (cit. en Anderegg, 158). Por
hacerlas, diríamos de las de Welles que Macbeth es teatral, Campanadas a medianoche realista, y Otelo fílmica.
Interesante para una teoría de la retrospección
es el tratamiento que da Welles, según Andregg, a la estructura
temporal de sus adaptaciones en Otelo
y Campanadas a Medianoche:
Por una parte, Welles reestructura los
dramas de Shakespeare de modo que nos presenta con el final al
principio—particularmente en Otelo,
que comienza con los funerales de Otelo y Desdémona, pero también con
la apertura de Campanadas,
donde vemos y oímos al viejo Swallow y a Falstaff pronunciando versos
del actuo cuarto de la segunda parte de Enrique IV. Procede
luego, por otra parte, a construir en cada película una
narración que precisamente no explica lo que nos ha mostrado la
escena inicial. La necesidad de explicación es mucho más
fuerte en Otelo, y en ambas
películas un acto intrincado e implícito de clausura
queda revelado como una no clausura por el final de la
narración. En estas películas shakespeareanas
tardías (quizá en todas sus películas) Welles se
resiste a la sensación de inevitabilidad, de lo ya hecho, que
los críticos de la cultura de masas como Adorno han identificado
a veces como la esencia del cine" (160, trad. mía).
Las películas sobre Shakespeare, en general, señalan a
las circunstancias materiales de su producción: si son
producciones centrales o marginales, la significación cultural y
el prestigio del texto adaptado, etc. Para Anderegg, "las
películas sobre Shakespeare de Welles, como productos
marginales, no están rodeadas por la misma aura de clase y
respetabilidad que rodea a la mayoría de las adaptaciones
shakespeareanas" (161). Las compara con las de Zeffirelli (mal) y las
de Kurosawa y Kozintsev (bien pero fracasos de taquilla). Las de Welles
son productos de una sensibilidad americana, combinando elementos de
Hollwood con cine de autor europeo. Presentan lecturas provocativas de
las obras, estimual al espectador a pensar sobre Shakespeare, en lugar
de absorberlo pasivamente. En contrapartida, "es improbable que las
películas de Welles (...) se perciban como versiones definitivas
de los textos shakespeareanos de los que derivan" (165). Su
"infidelidad" al lenguaje de Shakespeare molesta menos en la Europa
continental que en los países anglosajones, y su
recepción se ha visto favorecida por la favorable
recepción crítica de Welles en Europa. Los pocos medios
con que contaba Welles obligaron en cada caso, y favorecieron por
tanto, una solución a los problemas de adaptación del
texto shakespeariano siguiendo una estética expresionista y
altamente fragmentada.
La desconstrucción que efectúa Welles
del Otelo de Shakespeare y
de la "Henríada" (y en menor medida de Macbeth)
produce una serie de irresoluciones y complejidades que elucidan y
enfatizan las tensiones ya presentes en Shakespeare, mientras que a la
vez socavan los fundamentos narrativos y estructurales de la
dramaturgia de Shakespeare. (169)
Welles ocupa así, y ayuda así a ocupar a Shakespeare, ese
espacio ambiguo que participa tanto de la industria cultural de masas
como de las alternativas a la misma.
Matthew Bernstein ("High and Low: Art
Cinema and Pulp Fiction in Yokohama", 2000) trata de la adaptación por
Kurosawa (1963) de un thriller de "Ed McBain" (Evan hunter). A modo de
la nouvelle vague, el
director queda privilegiado sobre el escritor al provenir la obra
adaptada de la cultura popular. Pero Bernstein aprecia el trabajo de
Hunter/"McBain" como base estructural para la película de
Kurosawa. En el proceso de orientalización y subida de estatus
cultural de la obra se han hecho cambios que Bernstein analiza. Entre
el high de la alta empresa y
el low
de la mafia está la policía, y a ese espacio liminal
también pasa el protagnonista cuando se ve implicado como
víctima chantajeada en un secuestro. En el tratamiento, Kurosawa
muestra el incipiente desarrollo del individualismo a la occidental en
el Japón de postguerra, "pero es una variante japonesa del
individualismo que reconoce cómo los lazos de obligación
amarran a los individuos al tejido social mucho más
estrechamente que en América" (186). Las escenas de
drogadicción y bajos fondos también señalan
cómo es la relación con el Oeste lo que ha convertido a
Japón en lo que es: significativo pues que se haya elegido un
thriller criminal occidental y se le haga funcionar en Japón. No
sé si seguirá adelante el proyecto
de David Mamet de
(re-)adaptar la película de Kurosawa, o la novela de McBain, o
las dos. Otro caso paradójico de ida y vuelta en adaptaciones.
Darlene J. Sadlier ("The Politics of Adaptation: How Tasty Was My Little Frenchman",
2000) distingue entre enfoques clásicos sobre la
adaptación (de enfoque formalista o mediático) y los
político-culturales: "the study of adaptation becomes more
interesting when it takes into account historical, cultural or
political concerns" (190). Comena una película de Pereira dos
Santos, Como era gostoso o meu
francés,
1971, basado libremente en una crónica autobiográfica de
un explorador capturado en territorio caníbal, Hans Staden: Brasilien: die wahrhaftige Historie der
wilden, nacken, grimmigen Menschenfresser-Leute,
1557, y en otra crónica del almirante francés
Villegaignon, e invirtiendo las actitudes de estos autores hacia el
canibalismo y los indígenas, denunciando la expansión
imperialista y el genocidio nativo. "Visto en estos términos, el
film de Pereira dos Santos está menos interesado en distorsionar
un texto canónico que en revelar lo que ese texto omite" (204),
y se presenta como un alegato frente a la cultura ofical,
europeísta, de la clase dominante brasileña actual y de
su concepción sobre la realidad del país.
Jonathan Rosenbaum ("Two Forms of Adaptation: Housekeeping and Naked Lunch", 1997) trata sobre la
adaptación que hizo Bill Fosyth de la novela de Marilynne Robinson Housekeeping, y sobre naked Lunch de
Burroughs/Cronenbert. (Es el artículo que menos me ha aportado de la
colección).
Lesley Stern ("Emma in Los
Angeles: Remaking the Book and the City", 2000) va sobre Clueless:
Aunque ciertamente no es necesario
estar familiarizado con Emma
para disfrutar de Clueless,
sostengo que es el espíritu y operación del remake lo que
sirve para generar y mantener la compleja red de relaciones de la
película—entre distintos textos, distintos medios,
distintos signos culturales y temporalidades.
Un remake se considera generalmente como remake de
una película anterior. Las adaptaciones no son, estrictamente
hablando, remakes, aunque si una propiedad se ha adaptado previamente,
la película más reciente es casi por definición un
reake, y particularmente en el caso en el que la fuente no es un texto
clásico, el punto de referencia será la película
anterior. Pero el punto de referencia es también
genérico, porque los remakes tienden a actualizar y modernizar
los textos anteriores en términos de sus posibilidades
genéricas. Esta cualidad genérica indica una paradoja:
los remakes reflejan la naturaleza conservadora de la industria;
están motivados por el imperativo económico de repetir un
éxito probado. Pero para mantener su viabilidad
económica, en el mismo proceso de repetición los remakes
se ven obligados a registrar la variación y la diferencia (de
los originales), a incorporar desarrollos genéricos. A menudo,
pues, por el juego de repetición y diferencia, son una manera de
probar y también flexibilizar los límites del
género. También, con el paso del tiempo, proporcionan un
índice de cambios en los valores sociales y culturales. (226,
trad. mía).
Clueless no es estrictamente
hablando ni un remake ni una simple adaptación. En
términos de la taxonomía de remakes de Thomas Leitch, "Clueless está más cercana a la actualización, en la cual un texto
precursor se traduce a un lenguaje contemporáneo" (226). Así, se
introduce al discurso de Emma
la proliferación de imágenes producidas por la cultura
popular, la música, la televisión, y el cine
contemporáneos; así está la película atenta
a la experiencia y a la idea misma de la contemporaneidad y la
experiencia multimedia. (230-37).
En conjunto, un volumen recomendable sobre la teoría y
práctica de la adaptación cinematográfica, y sobre
eso que ahora se llama intermedialidad.
Resaltaría yo una dimensión que se pasa un tanto por
alto, y que es la manera en que la adaptación modifica
retroactivamente nuestra percepción del texto cultural adaptado,
por el hecho mismo de resituarlo en la actualidad (ya sea literalemnte,
ambientándolo en el día de hoy, como en Clueless, o por el hecho mismo de
lanzar sobre él una mirada contemporánea, como en Como era gostoso o meu francés).
De este modo la adaptación interviene en el complejo discursivo
en el que participa el texto, en concreto en el complejo discursivo de texto más lecturas e interpretaciones
que inaugura el mismo texto, e interviene decisivamente en su
reubicación, y en la reorientación del capital cultural
acumulado por ese texto. Es así la adaptación una forma
de intervención y de apropiación.
Sobre el tema de la adaptación, participé hace poco en un volumen
colectivo editado por Mireia Aragay, Books
in Motion (Rodopi, 2005), un tanto en la línea que acabo de
indicar. Aquí dejo un enlace a un PDF con el artículo "Adaptation,
Appropriation, Retroaction: Interacting with Shakespeare's Henry V". Y también otro enlace
a un post relacionado con esa publicación:
Sábado 21 de octubre de 2006
Thunderbird
Por alguna razón imposible de averiguar, mi programa de
correo
Mail ha fenecido de muerte súbita. Así que la
lógica de las cosas y the search for the perfect me lleva a
instalarme hoy el Thunderbird. Y
oye, que me funciona de maravilla en la media hora que llevo,
así que recomendado queda. Bueno, es la versión
para Mac,
que por alguna razón es mucho más jevi que la de
Windows,
suele pasar... Ah, pero, pequeña observación, en
la
oficina megafashion supermola de El
Diablo se viste de Prada,
tenían ordenadores igualitos que el mío; como
suele pasar
en una peli cuando quieren crear ambiente de estar a la
última y
de diseño hasta las cejas... así que ya
sabéis
cuál es el Prada de los ordenadores. Aunque el
también
Mail era Prada, e in de lo más in, y petó. Bueno,
pues a
ver si me sale más chachichic el Thunderbird
éste. Por lo
menos me trae buenos recuerdos de los años sesenta, de un
pequeño Thunderbird 4 (de la serie de marionetas de la tele)
que
tenía yo...
El
diablo se viste de Prada
(The
Devil Wears Prada, David Frankel, 2006). Es
arquetípica al menos desde Great
Expectations la
narración del jovenzuelo aspirante a una brillante carrera
social que abandona sus raíces y viejas amistades para
volverse
un modelno insoportable en la vida falsa del glamur y el bisnes...
hasta la gran crisis y el retorno humilde y enseñado. Es,
con
otra variante, la historia que se cuenta en canciones como Blue Kentucky Girl
o Streets of Baltimore.
Una
variante americana moderna lleva esta historia hacia la
ética
laboral y empresarial donde se cruza con el proyecto vital del
protagonista: Wall
Street, Crossing
Delancy, Tienes un e-mail, etc. Hace poco
también comentaba aquí una bonita
versión reciente en In
Good Company.
Pues de lo mismo va El
diablo se viste de Prada: jovenzuela
aspirante a periodista, que ha de encontrar la autenticidad (ay, la
búsqueda de la autenticidad en el sistema de clases... pues
no
tiene tradición ni nada eso, en la novela inglesa). Esto es
en
Nueva York, ya se sabe, bright
lights, big city, y
de cómo nos deslumbra. Al final acaba trabajando en
periódico tradicional e intelectual de la urbe, pero eso es
tras
pasar por una fase de secretaria en una revista de modas tipo Vogue
(que ya se sabe que hacen perder la cabeza hasta a las
vicepresidentas). La chica se las promete muy felices, pero para hacer
carrera ha de vender el alma al diablo... cosa muy frecuente, claro,
entre quienes quieren hacer cualquier tipo de carrera, especialmente
meteórica, despegando por la runway hasta la jet-set de tu
profesión.
El diablo que se viste de Prada es la directora de la
revista—Meryl Streep, que está, como siempre,
genial, en
un personaje de los que le van, una jefa venenosa, con
tensión
interna acumulada, tiránica, perfeccionista y
workahólica, que vive para su trabajo y para ser la top of
the
top, y tener a todos bailando a su son. Le gusta además ver
cómo los demás se venden por las zanahorias
profesionales
que les ofrece; es en realidad, seguramente, uno de sus mayores
placeres ver cómo para hacer carrera venden su integridad y
traicionan a sus principios y colegas. El poder: la felicidad de ver a
los demás hacer no lo que quieren (incluso lo contrario de
lo
que quieren), y verlos haciendo lo que tú quieres hacer con
ellos. Lo dicho, el diablo sobre la tierra, y desde luego que puede
vestirse de Prada, de hecho tiende especialmente a vestirse de Prada y
a vivir en un mundo de pura imagen: que eso es el poder, el poder
proyectar tus imágenes por todo el mundo hasta que desplazan
a
la realidad y la rehacen a su medida: un microclima donde el Jefe es el
rey del mambo, el centro del universo.
Pero la chica periodista recapacita, ve la senda errónea que
tomaba, y deja de contestar a las llamadas de su jefa. No como el brazo
derecho de la Streep, que va a seguir siendo el factótum
hasta
el fin de sus días... Así que final feliz; se
incluye en
él el rechazo al indeseable galán tentador y sus
cafeterías de diseño, y el regreso con el novio
de toda
la vida al que habia cambiado por el empleo megafashion (aunque este
final queda un poco abierto, para que imagine el personal, caso
frecuente últimamente, como en The
Break-up o Eternal Sunshine
of the Spotless
Mind).
También podrá volver la chica a llevar la talla
38, que
es la que le pedía su cuerpo, en vez de la 36 que
exigía
la empresa; y Prada que compre el que quiera, o el que pueda, o el que
quiera matarse por ello. Una historia de género, vamos, que
se
repite porque debemos tenerla mal aprendida, y se seguirá
repitiendo cada vez más, supongo. Venderle el alma al
trabajo es
venderle el alma al diablo, y todos lo hacemos en una medida u otra.
Como dice la Streep, si no llevamos Prada, llevamos la Prada de hace
diez años atrás, rebajada y pasada por el
mercadillo.
Pero en fin, siempre aprieta menos que la talla 36 de pasarela.
Viernes 20 de octubre de 2006
Mis visitas y lectores
Supongo que la mayoría de mis visitantes llegan
a mi
rincón de la web como se suele llegar a los sitios, al azar,
buscando otra cosa a lomos de Google. Últimamente vienen
superando el millar diario entre los que visitan la
bibliografía, este blog, el otro que es el mismo y las
distintas
páginas de publicaciones y demás que tengo... lo
cierto es que es
imposible de saber cuántas visitas, pues no hay un contador
en cada página; ni
aunque lo hubiera.
Por ejemplo, la bibliografía, que solía tener en
origen
(bueno, en origen no sé, porque no ponía
contador; pero
hace seis años, pongamos en el 2000) unas 100 visitas
diarias,
ahora tiene entre treinta y cincuenta. ¿Baja? Pues creo que
no,
a pesar de las apariencias. Lo que ha pasado desde entonces es que
Google se ha apoderado de la red, Google y otros buscadores con
funcionamiento
similar, y la gente ya no pasa por la página principal donde
está el contador. Antes se tenía que entrar a
través del directorio frontal, la entrada principal; ahora
todo
el mundo encuentra lo que quiere entrando sin control por la puerta de
la cocina: eso pasa desde que Google hace versiones html
automáticas de los archivos de texto (de los cuales tiene
más de cuatro mil la bibliografía).
Así que si
busco por ejemplo en Google "fictionality bibliography"
podría ir a parar a un resultado tal que así:
[DOC] Fictionality, Poetic Truth, Possible Worlds
Formato de archivo: Microsoft Word - Versión en HTML
A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology ...
"Fictionality and Frames of Reference: Remarks on a Theoretical
Framework. ...
www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Subjects/7.Semiotics/Fictionality.doc
- Páginas similares
—que me da a elegir entre que Google me baje directamente ese
archivo de
texto de mi bibliografía, o que me lleve a su propia
versión en html... pero todo sin pasar por la
página
inicial (la del contador). O sea que mis visitantes puede que sean
varios centenares al día en realidad, pero nunca
sabré de
ellos.
En lo que se refiere a los resultados del contador, los de la
bibliografía son en realidad los únicos de los
que
dispongo, porque los demás contadores que he instalado por
alguna razón no funcionan a la hora de mostrar el trayecto,
enlace, o términos de búsqueda de los
visitantes...
lástima. Supongo que la mayoría serán
de Google, y
que pasan rápidamente por la bibliografía o el
blog sin
mirarlo siquiera, y pocos de los visitantes son en realidad lectores o
usuarios.
En la bibliografía, cuyo contador sí que
funciona, ha
habido una curiosa evolución entre los visitantes que entran
"por la puerta delantera". Al principio todos provenían de
directorios, del tipo Literary
Resources on the Web,
de Jack Lynch, en Rutgers University, que era el que más
visitantes reconducía a mi sitio. Luego fue el
buscador de
Yahoo quien pasó a ser el mayor suministrador de visitas;
los
directorios bajaron puntos. Con la aparición de Google,
pasó a ser Google quien se llevó la parte del
león, y casi todas mis visitas venían (y
probablemente
siguen viniengo "por la puerta de la cocina", como digo) a
través de Google. Pero...
...véase en cambio qué perfil ofrece el contador
hoy y los últimos tiempos:
1.
en.wikipedia.org/wiki/List_of_bibliographies
23
2.
andromeda.rutgers.edu/~jlynch/Lit/theory.html
5
3.
en.wikipedia.org/wiki/Philology 5
4.
en.wikipedia.org/wiki/Literary_theory 4
5.
66.249.93.104/search?q=cache:7yWNrq4a4jMJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/1.Name.index/M.names/Me-M.names.doc
%22menendez rodriguez natalia
%22&hl=e 3
6.
en.wikipedia.org/wiki/Deconstruction 3
7.
www.sfs.nphil.uni-tuebingen.de/linguist/sp/Bibs.html
2
8.
209.85.129.104/search?q=cache:TECYVYXcZfIJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Subjects/z.Other.subjects/Other.disciplines/Art/Ages.Art.doc
arts, literature, media file 2
9.
www.lib.utulsa.edu/databases/search_all.asp
2
10.
en.wikipedia.org/wiki/English_literature 2
11.
andromeda.rutgers.edu/%7Ejlynch/Lit/theory.html
2
12.
www.google.com/search?hl=en&q=Literary Theory
Criticism 2
13.
bubl.ac.uk/link/linkbrowse.cfm?menuid=11159
2
14.
gigablast.com/search?q=philology&n=10&k3l=780817
1
15.
www.bubl.ac.uk/link/linkbrowse.cfm?menuid=11159
1
16.
search.yahoo.com/search?p=philological
subjects&ei=UTF-8&fr=yfp-t-500&b=21
1
17.
66.102.9.104/search?q=cache:Y0iLQv1cBfkJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/Authors/English.Authors/R.English.authors/Russell.B.doc
russell,ensayos fil 1
18.
www.google.com/search?hl=en&lr=&q= theory of
criticism 1
19. www.google.com/search?q=first
literary
theory&hl=en&lr=&rls=RNWE,RNWE:2005-41,RNWE:en&start=10&sa=N
1
20.
66.249.93.104/search?q=cache:4xQ89nIvoGAJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/1.Name.index/U.names.doc
See Spanish historical scholarship
1950-&hl=es&gl 1
21.
72.14.253.104/search?q=cache:H6o20GEEb7YJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/Critics.Schools/Philosophical.criticism/Phenomenological.criticism/French.
1
22.
tw.search.yahoo.com/search?fr=fp-tab-web-t&ei=UTF-8&p=new
criticism literary theory 1
23.
newark.rutgers.edu/~jlynch/Lit/theory.html
1
24. www.google.com/search?q=literary
theory&hl=en&lr=&start=20&sa=N
1
25.
dmoz.org/Reference/Bibliography/Literature/
O sea, que la mayoría de las visitas "a la puerta principal"
me vienen
ahora a través de la Wikipedia. Jack Lynch sigue en segundo
lugar, y
Google ha perdido puestos (en realidad una ilusión
óptica, como decía:
sí se ve que a veces llegan las visitas a mi
página principal a través
de un enlace que pinchan y que figura en una de las cuatro mil
páginas
centrales que hayan encontrado con Google). También siguen
por ahí
perdidos con alguna visita suelta otros buscadores (Gigablast, Yahoo),
algún directorio académico como el BUBL,
la LinguistList,
etc.
Pocas visitas me llegan a través de enlaces en
páginas personales;
ni a la bibliografía ni al blog. No sé si estas
listas dan cuenta de
los "favoritos" o "bookmarks" del propio ordenador, pero parece que no.
Bueno,
pues estas son las visitas. Los lectores, poco sé de ellos;
a veces me
llega eco de algún colega o familiar que me lee; a veces me
pone
alguien un comentario. Es curioso: estos dos grupos no se solapan en
absoluto, con alguna excepción que confirma la regla, los
colegas y
familiares o bien no me leen o si lo hacen jamás dejan
ningún
comentario.
Y en general puedo decir que (sean mis lectores
los que sean) la mayoría de mis comentadores (si es que se
puede hablar
de mayoría en tan pequeña minoría) son
visitas indeseadas de Google,
gente que aterriza por casualidad aquí, medio memos la
mayoría además,
y que suelen dejar comentarios tales que de este pelaje:
- (en un artículo sobre la narración, pongamos):
"weno la
narracion es una puta mierda yo pdo sois cabrones todos se cagen"
-
(en algún artículo sobre alguna
película): "que mierda porque escribes
esta mierda no sabes escribie el cine estudo una jodida mierda"
Excuso
decir que semejantes contribuciones al pensamiento humano van
directamente al borrado; de otro modo daría una idea
equívoca de la
categoría intelectual media de mis lectores, que si bien no
puede ser muy alta
(pues éstos la hacen bajar abismalmente), no está
representada, espero, por la mayoría de los comentarios. Hay
gente que tiene no sé que
prurito "democrático" de no borrar comentarios (o no tiene
tiempo de hacerlo,
vamos)—… yo creo que habiendo puertas de aseos
públicos donde se pueden explayar, no hay necesidad de
aguantar
a esta gente como coautores. Así que—a tirar de la
cadena.
Claro que siempre quedará alguno pensará que
borro esos
comentarios porque son "críticos" o "desfavorables" y porque
"no
admito la crítica", jeje... —pues esto es lo que
hay: las
críticas y comentarios que provienen de antropoides con
teclado,
desde luego no los admito, ni desfavorables ni favorables. Y pocos
no-antropoides eligen hacer comentarios, así que... me quedo
sin
conversación. Ciertamente me extraña la baja
proporción de comentarios por número de visitas.
Desde
luego indica que mis habituales, si los hay, son calladitos. Indica
también, en letras de neón, que no se ha generado
una
discusión en torno a mi blog; que la gente cuando quiere
hablar
o debatir o lo que sea lo hace en otros sitios. Yo creo (para
consolarme) que eso es relativamente independiente del
mérito
del blog, se mida como se mida. La comunicación social se
articula en torno a torbellinos de información, que se
forman un
tanto aleatoriamente pero una vez formados tienden a mantenerse; eso
pasa con los bestsellers como con los best blogs. Y qué
jolines,
tampoco es tan bueno ni tan interesante, va sobre mí y
algunas
de mis obsesiones, o sea que no es extraño que no produzca
revuelo informativo.
Aunque de vez en cuando sí me llega alguna
reacción
positiva de los lectores; hoy me ha escrito por ejemplo un
catedrático francés, Didier Coste, un
interesantísimo teorizador de la narración, a
cuenta de
un artículo mío que se ha leído y le
ha gustado
bastante, y también a cuenta de mi sitio web que ha estado
mirando... bueno, pues esto me ha dado muchos ánimos, y
siempre
se agradece desde luego una reacción tan positiva, sobre
todo de
alguien cuyo trabajo admiro y que ya me daba cien vueltas hace muchos
años.
Veamos lo que dice Didier Coste sobre la relación imposible
del escritor con el lector (en Narrative
Communication 83, traduzco):
... el lector
empírico nunca
puede coincidir con el lector ideal. En el momento de la
producción del TEXTO, esta coincidencia tiende a
postponerse, a
proyectarse a un futuro en el que las predicciones textuales se hayan
cumplido y la gente haya sido cambiada o formada o informada por el
TEXTO; la consciencia de escribir para la posteridad es la forma que
adopta este fenómeno en la mente del escritor y en las
teorías normativas de la producción literaria.
Conversamente, cuando han pasado los años, nuevas
generaciones
de lectores y críticos tienden a pensar que han perdido las
condiciones de recepción adecuadas y que el lector
contemporáneo a la producción del TEXTO se ha
llevado
consigo a la tumba el secreto de la apreciación competente.
Pues si esto pasa con la literatura a la que se refería
Coste, a
ritmo acelerado pasa con los blogs... por mucho que parezca el lector
estar presente en la misma interfaz.
Ah, y otra reacción de mi lectorado que me ha hecho
muchísima ilusión hoy: me han colgado en portada
del
IM-presionante blog sobre universidad Fírgoa: Universidade
Pública,
del que casi me voy volviendo colaborador habitual, mi
artículo
de ayer sobre las feudales convocatorias de proyectos de
investigación. Si es que no tengo motivos de queja... con lo
cual me voy a quedar sin tema.
Jueves 19 de octubre de 2006
Esto apesta
Me refiero a la "RESOLUCIÓN
de 29 de septiembre de 2006, de la Secretaría de Estado de
Universidades e Investigación, por la que se hace pública
la convocatoria de ayudas para la realización de
proyectos de investigación, en el marco de algunos Programas Nacionales
del Plan Nacional de
Investigación Científica, Desarrollo e
Innovación Tecnológica
2004-2007"
(PDF
aquí).
Lo que apesta no es que haya programas de subvención a la
investigación, ni las cantidades destinadas a las
humanidades
(que serán como siempre, imagino, irrisorias). No, me
refiero al
planteamiento general sobre quién puede recibir las ayudas.
Hay
tres tipos de acceso, a cual más apestosillo cuando se
estudian
los criterios de cerca. El primero:
A. Proyectos para
jóvenes investigadores de talento, con contribucio-
nes
científico-técnicas relevantes y prometedoras y
con líneas de trabajo
diferenciadas e
innovadoras; los requisitos exigidos a los investigadores
principales que
presenten proyectos en este eje son: 1) tener como máximo
40 años en
el año en curso de publicación de esta
resolución de convocato-
ria; 2) no haber sido
investigadores principales de un proyecto financiado
previamente dentro de
una convocatoria del plan nacional de I+D+i; 3)
solicitar
dedicación única al proyecto solicitado. Se
considerará no ade-
cuado al
espíritu de este tipo de proyectos las peticiones que
supongan una
fractura de grupos
previos y que mantengan y dupliquen la misma línea de
trabajo, con
objetivos y técnicas similares.
Bien,
o sea que estos
jóvenes lumbreras, estos mirlos blancos, tienen que
aterrizar
del extranjero, impolutos por el contacto con otros grupos de
investigación aquí. Por ejemplo, alguien que
trabaje en
nanotecnología cristalográfica, suponiendo que
tal cosa
exista, y esté contaminado por haber colaborado con
algún
grupo de investigación subvencionado, y desee formar grupo
aparte porque disienta de la manera en que se lleva la
investigación en su grupo, está marcado como
persona non
grata para la convocatoria. Si te sales del grupo... allá
tú. Nadie te va a financiar, por joven y prometedor que
seas.
Bueno, lo de los jóvenes de 40 años, me callo por
interesado (tengo 45 y podría despotricar un poco... desde
luego
no hay convocatorias específicas para gente entre 45 y 50, y
no
veo por qué no podría haberlas)—pero
desde luego si
a los 40 no diriges tu propio proyecto, seguro que no lo vas a dirigir
en la vida con los criterios que aquí te preparan. Eso
sí, tendrás que aterrizar como algo nuevo y
sorprendente,
the new kid in town, como Cristo entre los Doctores. Vamos a la
modalidad B:
B. Proyectos para
grupos de trabajo usuarios tradicionales de esta
convocatoria. No se
aplica ninguna condición específica, salvo las
genéri-
cas de la
convocatoria que se expresan en los correspondientes apartados.
Este eje se
corresponde con la convocatoria general, que será una
opción
estratégica
para los grupos de investigación y tendrá unos
niveles de cali-
dad similares a las
de los otros tipos de proyectos.
Traduzco: tened
y se os dará.
Los usuarios tradicionales son bienvenidos; los otros, NO. Esta
convocatoria fomenta el mantenimiento de grupos estables. Algo que
suena a loable, y probablemente lo sea en muchos sentidos, pero a
cambio perpetúa:
- La falta de innovación, es decir, la falta de
investigación de calidad—hablo de las humanidades,
que es
lo que conozco. Se investiga aquí en ciencia
normal,
que diría Kuhn, se prima la continuidad con lo ya hecho. Los
usuarios tradicionales seguirán con sus tradiciones, de eso
poca
duda cabe. Y en ciencia dura
(física-química-ingeniería-etc. etc.)
puede que la
cosa tenga su lógica. Allí la gente firma los
artículos en equipo, y los hace en equipo. Porque trabaja en
equipo. Porque son importantes los resultados replicados, controlados,
exactos, con procedimientos estandarizados, impersonales. Aunque a
cambio quizá se pierdan iluminaciones rompedoras del
paradigma;
posiblemente compensa el progreso estable y medido; al menos no conozco
a científicos que protesten contra el trabajo en equipo
(sí contra algunas servidumbres específicas de
cada
equipo...). En cambio, cuando a las humanidades se les aplica el mismo
rasero y los mismos impresos de solicitud, el fiasco es total. Se crea
investigación mecánica, o colaboración
ficticia.
En las humanidades es esencial la interpretación del caso
único, la investigación creadora y sin
cuadrículas
ni instrumentos de medida que estandaricen el resultado. Es la
investigación más característica de
estas
disciplinas, la más valiosa, la de más calidad.
En
humanidades los artículos se firman individualmente (aunque
luego se agregen como labor de equipo en el impreso). Y los grandes
humanistas siempre han investigado solos. El mismo planteamiento por el
cual se saca una convocatoria única y cuadriculada para
ciencias
y humanidades es un procedimiento antihumanístico. Es, eso
sí, profundamente oficialista, oficinista,
administrativista, y,
para los "usuarios tradicionales", repetitivo. Justo lo que no
deberían ser las humanidades jamás.
- Perpetúa también el feudalismo. Ya hemos visto
en el
punto A que los miembros de los equipos (pongamos, por simplificar, los
profesores titulares) han de estar atados y bien atados al grupo. El
que se mueve no sale en la foto. Hay que estar año tras
año en el orden jerárquico establecido, y
produciendo
para el jefe. Porque, ¿se piensan ustedes que los grupos se
van
turnando la jefatura de grupo, que tienen tan buen fílin y
tanto
compañerismo de equipo que este año dirijo yo y
el
año siguiente tú? ¡Ji ji ji....! Si es
que los
privilegios que la LOU no da a los catedráticos, se los van
arrogando luego entre líneas, y así la
Universidad sigue
siendo la que era, con los usuarios tradicionales.
- Perpetúa los intereses creados. Los contactos entre los
interesados de siempre y las comisiones (también un petit
comité de catedráticos, al fin y al cabo). La
acumulación de recursos año tras año
en poquitas
manos, que lleva a malos hábitos y
despilfarro—despilfarro
por unos sitios, y carencias por otros. Lleva también al
desarrollo de maniobras establecidas en las universidades, a resultas
de las cuales se utiliza la pertenencia a grupos como un salvoconducto
para muchas otras cosas. Y por allí pasamos a las
tergiversaciones de las normativas, para favorecer a los grupos; a las
dinámicas de apoyo mutuo por parte del fosilizado grupo
contra
quienes no pertenecen a él. Se estimula la lucha de partidos
(partidillos casposos) en los Consejos de Departamento. Etc. etc. etc.
- Ah, he identificado "catedráticos" con "investigadores
principales", y "profesores titulares" con "curretas de a pie". Una
simplificación grosera, lo reconozco. Ahora bien, que si no
lo
son (catedráticos, investigadores principales), tranquilos,
que
pronto lo serán. Porque ya cuidarán los
catedráticos de promocionar al cuerpo a los primus inter
pares.
Y los que no dirijan equipo van a tener muy pocas oportunidades de
hacerse catedráticos; al menos si les dicen lo que me
dijeron a
mí en la Infausta Oposición: que si bien
había
participado en muchos proyectos, no había dirigido ninguno.
Humm.... El Dedo no me había señalado, es cierto.
- Daño colateral pero no menos cierto: se genera la
ilusión de que (al ver a los catedráticos obtener
proyecto tras proyecto como usuarios habituales)... deben ser unos
lumbreras, genios oficiales, por encima del común de los
mortales carentes de proyecto vital. La realidad es bastante
más
triste. Genios, los justos. Genio y figura, hasta la sepultura, de eso
sí que hay más en el Cuerpo.
- Y, con estas bases, ¿la reforma de la Universidad? Pues,
en lo
que se refiere a la investigación, maquillaje; todo atado y
bien
atado.
C. Proyectos para
grupos con líneas de trabajo en la frontera del conoci-
miento y resultados
previos de calidad, así como con una trayectoria acredi-
tada y solvente
dentro de la comunidad científico-técnica
nacional e interna-
cional. Para poder
solicitar este tipo de proyectos, el investigador principal
deberá
haber realizado previamente, como tal, al menos 5 proyectos del Plan
Nacional financiados
dentro de este mismo tipo de convocatoria (no se consi-
deran
válidas otras convocatorias del plan nacional como las
denominadas:
acciones
especiales-complementarias, ni los proyectos complemento al pro-
grama marco de la UE,
ni proyectos PETRI, PROFIT, FEDER, OTRIS, P4,
... ( .... ) etc etc
etc
etc......(.....)...................................También
será posible
solicitar este tipo
de proyectos cuando se unan dos o más grupos de trabajo en
un proyecto
único y cada grupo haya tenido al menos 4 proyectos previos
con
el mismo investigador
principal, en las condiciones anteriormente reseñadas.
Bueno, la idea de los C parece que es hacer grupos más
fuertes y
consolidados con los ya existentes. En la frontera del conocimiento
(aunque no especifica si es la frontera de aquí o la de
allá). Obsérvese el énfasis en la
identidad
personal e intransferible del investigador principal. Son proyectos no
para equipos, sino para Investigadores Principales y su
séquito.
Aquí está claro que dependes de tu
Señor; si
tienes la desgracia de que se te jubile antes de que complete cuatro
proyectos, no eres nadie; no pasarás al grupo C,
lástima
de vasallo, si no oviere buen señor. Ojo que estamos
hablando de
proyectos que suelen durar cuatro años, y en un sistema
establecido no hace tanto tiempo; es decir que cinco proyectos por
cuatro igual a veinte años: catedrático a los
cuarenta
pongamos (optimista) más veinte años de
proyectos, todos
bajo control continuado... sesenta años. Estamos hablando de
un
grupito de gente reducidísimo. Mirad quienes son los
quinqueproyectistas, y veréis quiénes buscan
asegurarse
llegar a la jubilación (y pasar a eméritos si
pueden)
bien aupaditos por sus militantes de base, y sin ningún
acelerado que se les vaya a subir a las barbas... Incluso no
costaría mucho ver quiénes en concreto han
redactado o
inspirado la convocatoria ésta, que apesta.
Y encima igual piensan que no se nota.
A State of Chaos
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO
ERMUA:
EL
FORO ERMUA DENUNCIA EL ACOSO AL ESTADO DE DERECHO
Bilbao, 13 de octubre
de 2006. El
TSJ del País Vasco decidió en el pasado
día once
de octubre comenzar la instrucción contra los participantes
en
la reunión mantenida entre Batasuna e Ibarretxe en abril de
2006. La decisión de iniciar la instrucción penal
frente
a quien con plena conciencia invita a participar en una
reunión
a una formación ilegalizada y que tiene prohibida toda
actividad
por el Tribunal Supremo es la única posible desde el punto
de
vista jurídico: en una democracia las Sentencias del
Tribunal
Supremo están para ser cumplidas por todos los ciudadanos,
incluso por los que se consideran por encima de la Ley, como parece ser
el caso del Sr. Lehendakari.
Lo que no es
tolerable desde el
punto de vista jurídico ni democrático son las
gravísimas presiones y descalificaciones vertidas contra el
poder judicial desde el Gobierno vasco, desde el nacionalismo e incluso
desde el PSE/EE/PSOE e IU/EB. Se han utilizado con absoluta
desvergüenza, en un ataque a la justicia y a la
separación
de poderes del que cuesta encontrar precedentes, argumentos puramente
políticos para presionar a un Tribunal independiente. Lo
vivido
en los días pasados es la prueba palpable del desprecio al
Estado de Derecho por parte de amplios sectores de la clase
política del País Vasco y del resto de
España:
· El
Gobierno vasco, por
boca de su portavoz, desprecia el Estado de Derecho al afirmar:
„La administración de Justicia dirá lo
que tenga
que decir, pero la sociedad vasca ya ha juzgado al lehendakari y ha
emitido su veredicto".
· El
falsamente moderado
Josu Jon Imaz desprecia el Estado de Derecho al afirmar que el PNV va a
hacer frente a una resolución judicial „con todos
los
instrumentos políticos a su alcance".
· IU/EB
desprecia el Estado
de Derecho al afirmar que la resolución del TSJ es
„una
aberración jurídica y un esperpento
político a
estas alturas del proceso de paz" y anunciar que „ninguno de
los
partidos implicados en el proceso van (sic) a dejar de reunirse con
quien consideren oportuno, estén ilegalizados o no" (Mikel
Arana). Por otra parte entra de lleno en el ridículo al
decir
que el juez Garzón archivó una denuncia
interpuesta por
el Foro Ermua contra Patxi López por los mismos hechos: es
falso
que el Foro Ermua haya interpuesto ninguna denuncia ante el Juez
Garzón contra Patxi López, ni por estos, ni por
ningunos
otros hechos. La querella interpuesta por el FORO ERMUA contra Patxi
López y otros participantes en la reunión
>PSE-BATASUNA de julio de 2006 lo ha sido ante el TSJ y
está
pendiente de admisión a trámite por el Tribunal.
· El
PSE/EE/PSOE desprecia
el Estado de Derecho al pretender condicionar las decisiones judiciales
por el momento político, introduciendo criterios
absolutamente
ajenos al derecho en la aplicación de las leyes, cuando
„insta a la Justicia a que actúe con
"generosidad", ya que
la culminación del proceso de paz es imposible si no
aportamos
todos" (Txarli Prieto).
Desde el FORO ERMUA
denunciamos
estas presiones contra el TSJ del País Vasco y acusamos al
Gobierno vasco, al PNV, a IU/EB y al PSE/EE/PSOE de comportamiento
estrictamente antidemocrático y contrario al Estado de
Derecho
al pretender terminar con la independencia de los diferentes poderes
del Estado y exigir una justicia sometida a los intereses
políticos y partidistas.
En este contexto de
degradación del Estado de Derecho y claudicación
frente a
ETA, las presiones contra el TSJ del País Vasco vienen
precedidas por numerosas actuaciones que prueban, para todo aquel que
no quiera estar ciego, cómo se subordinan el discurso y los
principios democráticos a la consecución de un
precario
acuerdo con los asesinos. Esta cesión frente a ETA a costa
del
Estado de Derecho y de los propios principios se puede concretar, entre
otras muchas, en:
· La
pasividad y tolerancia
de las delegaciones del Gobierno y de la Fiscalía ante los
flagrantes delitos que supone la permanente actuación de
BATASUNA a pesar de estar ilegalizada por el Tribunal Supremo en
Sentencia firme ratificada por unanimidad del Tribunal Constitucional y
a pesar de tener prohibidas todas sus actuaciones por la Audiencia
Nacional.
· La
disminución de
las detenciones y de la presión policial contra ETA,
incluyendo
el insólito chivatazo a la banda terrorista desde dentro de
la
propia policía para evitar que se produjeran detenciones en
una
operación antiterrorista.
· La
rebaja de noventa y
seis hasta seis años en la pena solicitada por la
Fiscalía para el terrorista De JuanA Chaos que
afirmó
tras el asesinato del matrimonio Becerril: „Me encanta ver
las
caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí,
en
la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a
carcajada limpia."
· La
disminución de
doce años y siete meses a dos años en la pena
solicitada
por la Fiscalía para el etarra Iñaki Bilbao
Goikoetxea
que en su juicio afirmó dirigiéndose al juez:
„Oye
tú, cabrón, te voy a arrancar la piel a tiras; te
voy a
dar siete tiros, fascista de mierda. Si eres hombre ven
aquí.
Ven tú aquí si tienes huevos, enano, borracho,
cabrón. Dos cosas te voy a decir, cabrón: creo en
la
lucha armada como única solución y
seguiré hasta
que me muera o hasta que me maten... Creo en la lucha armada hasta la
consecución de una Euskal Herria independiente, reunificada,
socialista y euskaldun".
· La
rebaja de 400
años de prisión a 13 años de
prisión en la
pena solicitada por la Fiscalía para siete acusados de
terrorismo callejero, de tal manera que ninguno entrará en
prisión.
· La
negociación con
ETA estando activo el terrorismo urbano y la extorsión, lo
que
supone una quiebra de las propias promesas del PSOE y de la
resolución del Congreso que sólo autorizaba la
negociación con ETA cuando ésta abandonara
definitivamente la violencia („sólo
habrá
diálogo si ETA deja de matar, si abandona definitivamente la
violencia. Eso es lo que se dice en esta propuesta de
resolución
y nada más que eso." (López Garrido; portavoz del
PSOE;
Diario de Sesiones del Parlamento; 17 de junio de 2005. Pág.
4517.); "Si los terroristas anuncian un cese definitivo de la
violencia, el presidente del Gobierno acudirá a la
Cámara
para informar y explicar la hoja de ruta y un posible plan se
abriría para la paz"; (Mª Teresa Fdz. de la Vega.
Vicepresidenta del Gobierno 17/02/2006).
· La
reunión pública de Patxi López y
Rodolfo Ares con la organización terrorista BATASUNA.
· La
internacionalización del conflicto llevándolo a
la
Unión Europea, según había exigido ETA
reiteradamente.
· La
vinculación
realizada por el Sr. Rodríguez Zapatero entre la
negociación con ETA y la aprobación de un nuevo
marco
político en el País Vasco en el que „el
Gobierno
respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que
adopten
libremente" (comunicado anunciando el diálogo con ETA).
· La
inacción del
Gobierno y la Fiscalía ante la presentación de la
lista
encubierta de ETA-BATASUNA a las elecciones al Parlamento vasco, el
PCTV-EHAK.
· La
calificación de
hombre de paz hecha por el Sr. Rodríguez Zapatero respecto a
un
terrorista condenado y con varias causas abiertas en la Audiencia
Nacional por terrorismo como es Otegi.
· La
minusvaloración, ocultación o maquillaje de los
actos de terrorismo callejero y de extorsión.
· La
equiparación
oficial de la situación española a otra
totalmente
diferente, como es la de Irlanda del Norte, tal y como desde tiempos
lejanos ha venido haciendo y exigiendo ETA.
La irresponsable
política
de Sr. Rodríguez Zapatero y los actuales dirigentes del PSOE
adentrándose cada día más en la
cesión ante
ETA y, en definitiva, ante quienes buscan terminar de una u otra manera
con España como ámbito de decisión
común,
de solidaridad y de igualdad, tendrá efectos de extrema
gravedad
a largo plazo que serán de mayor intensidad y más
duraderos cuanto más tiempo se prorrogue esta insostenible
política. Se están socavando los fundamentos del
Estado
constitucional nacido en 1978.
Por ello, desde el
FORO ERMUA
hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice
y
vuelva a la rebelión cívica que tuvo su origen en
Ermua
tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco y hacemos
igualmente un
llamamiento especial a los miembros críticos del PSOE y de
IU,
para que de manera pública y activa denuncien la
política
suicida de cesión ante el terrorismo y el nacionalismo
identitario.
Miércoles 18 de octubre de 2006
Me pagan
las clases
Algo
es algo. No, quiero decir que únicamente
me pagan las clases, las horas efectivas en las que estoy dentro del
aula. No me pagan ni las horas de preparación de clases, ni
las
reuniones y papeleos, etc., ni por supuesto la
investigación...
Eso suponiendo que tenga un sueldo de dentista, claro. Qué
menos, no, un profesor doctor en la Universidad, que cobre como un
dentista. Y cobro como un dentista, en efecto... suponiendo que me
paguen únicamente las horas de clase, y a mitad de precio
las
tutorías. Pongamos 48 horas al mes, a una media de 50 euros
la
hora.
Hoy mi dentista me ha cobrado más de 400 euros por tres
horas
(cortas) de trabajo. O sea que sale, descontando un tanto para
material... a unos 100 euros la hora. Pongamos 25 para cada una de las
dos enfermeras y 50 para el dentista, por hora. Corto se lo
fío.
50 euros de sueldo de dentista por hora efectiva, multiplicado por 48
horas de un mes, dan 2400 euros. Que es, efectivamente, mi sueldo
mensual, todos complementos incluidos.
Es decir, que no sólo cobro como un dentista, sino que tengo
un horario
privilegiado, que ya lo querría un dentista: sólo
trabajo unas 12 horas por semana, lo dicho, 48 horas al
mes. A cambio, el dentista, si trabaja pongamos 25 horas semanales, se
saca cinco mil euros al mes, eso sí.
O sea, que trabajo como un dentista pero sólo doce horas por
semana, y el resto de mi supuesto horario de trabajo, hasta 36 horas
semanales, pongamos, yo me estoy tocando la barriga. Otras doce horas
debería estarlas dedicando supuestamente a
preparación de
clases, y otras doce a investigación... por redondear. Pero
de
eso nada. Yo en las clases improviso, suelto lo primero que se me pasa
por la cabeza, o leo del libro de texto. E investigar, ja,
aquí
investigan quienes tienen proyecto. Bueno, a mi nivel, quienes son
directores de proyecto; porque en la oposición que me
suspendieron me afearon NO que no tuviese participación en
proyectos de investigación (que tenía y mucha)
sino que no hubiese
dirigido ninguno. Á-cabáramos.
Quienes no dirigimos proyecto no investigamos, en realidad. Y en
cualquier caso, todo lo que publiquemos no tiene validez si no va
acompañado por el marchamo de la investigación
oficial:
"este trabajo forma parte del proyecto bla bla bla, subvencionado por
la DGYCIT, con código PSF2006-48".
Investigación-ficción la que no va
subvencionada,
hombre. Entretenimientos de cada cual; como si me da por hacer blogs.
¿Que invierto ese tiempo en prepararme y acumular
méritos
para la siguiente oposición? Vale, pues eso que llevo por
delante. Pero es cosa mía, un pasatiempo útil, o
a lo
más algo que si se encuentra aprovechable puede ser
compensado
con una zanahoria para que lo siga haciendo... un complemento salarial,
que me sale como si me pagasen seis horas extra al mes. A sueldo de
dentista, digo... ay, no, que ya he dicho que ya lo he incluido en los
cálculos del sueldo; habría que revisar mis
cuentas a la
baja. No cobro como un dentista, pues. Y desde luego le echo
más
de seis horas al mes, no sé si me explico.
Esto de que me pagan únicamente las clases, a sueldo de
dentista (o
de fontanero, que tampoco es malo), hace comprensibles
algunas cosas que si no serían muy anómalas. Por
ejemplo, la absoluta
prioridad
dada a las clases sobre cualquier otra actividad—no queda
duda de
para qué te contrata la institución. Aunque se
hable
mucho de la investigación, etc., lo que va a misa en la
universidad y hace que todo gire a su alrededor es el Plan de
Ordenación Docente. Lo demás, gaseosa y
retórica.
Se espera que estés como un clavo en las clases, y (con un
poco
más de flexibilidad) en las tutorías; pero de lo
que
hagas el resto del tiempo no hay control institucional alguno. Y
cómo lo iba a haber, si en realidad es tu tiempo libre, que
no
está pagado.
También así se entiende que aunque la universidad
supuestamente me contrata para labores de docencia e
investigación, en realidad no destina ninguna partida fija a
investigación... ni
un duro,
pues yo sólo tengo un presupuesto fijo (y muy escaso) de
gastos
de docencia. Quien quiera investigar, lo dicho: que se pida proyecto y
entonces sí investiga. Si no, no: lo han contratado para dar
clases, y que se dé con una piedra en los dientes, que en
Argentina los profesores dan las clases gratis.
Bastante favor nos hacen con dejarnos presumir de profesores
universitarios... a unos mileuristas añosos y con
ínfulas
(pues mileurista soy de sueldo, si descuento los complementos). A unos
tíos que no llegamos ni a fontaneros... ya nos vale.
(PS: La que se ha montado en Francia
cuando han cogido a la candidata Ségolène Royal en off,
dejándose grabar en público diciendo que iba a hacer
fichar 35 horas por semana a los profesores... Vía Loic
Le Meur).
Martes 17 de octubre de 2006
Time fighters
Me ha gustado la película Prime
(dir. Ben Younger, 2005, con Uma Thurman, Meryl Streep y Bryan
Greenberg). Je, el nombre del director tiene chiste, como
veréis. En español la titularon Secretos
compartidos. Va
la película sobre una recién divorciada
fotógrafa
neoyorkina de 37 años (Thurman) que se enamora (mutuamente)
de
un jovenzano de 23 años (Greenberg), que casualmente es el
hijo
de su psicoanalista (Streep)—lo cual da para algunas
situaciones
divertidas, al ver el doble estándar que aplicaba la doctora
mientras no sabía que se trataba de su hijo... En fin, ese
argumento de la psicoanalista se desvanece gradualmente, y la
película se centra en la pareja y en su imposible
convivencia.
Problemas de edad, de ahí el título: aunque Uma
evidentemente está juvenil, tiene otros planes para su vida:
estabilizarse, tener un hijo... y renuncia a la pareja al estimar
(ella, no él) que él no está maduro
aún
para eso, que no es el momento. Vamos, que aunque los dos
están
enamorados y ambos están en su "sexual peak"... no
están
en su "prime" en el mismo sentido. Así que tras escenas,
rupturas y reconciliaciones, la película termina de modo un
tanto atípico con un encuentro fortuito un año
después de su breve aventura; se miran con
emoción pero
no llegan ni a hablarse, y cada uno (presumiblemente) sigue su rumbo,
aunque los finales abiertos están para que cada cual los
cierre
a su gusto.
El tema crucial es la diferencia de edad, cosa de broma y relax para la
psicoanalista Streep mientras no descubre que se trataba de su hijo
(bueno, el tema se complica también con que el muchacho es
judío y su madre tiene ideas firmes al respecto, o sea que
hay
un cierto jungle fever por
medio, o un adivina quien viene a cenar, con el tema de las parejas
interétnicas). Pero lo que les lleva a romper, con dolor, es
ver
que están en dos momentos de su trayecto vital,
él
empezando una carrera de pintor, con mundo por ver, ella buscando ya
una pareja tranquila y niños. El amigo sociópata
del
aspirante a pintor se escandaliza de su diferencia de edad: 37
años! ¡pero si esta tía está
combatiendo a
la edad! ¡una
time fighter! she’s on the clock!
Este amigo lo tiene clarísimo; las mujeres mayores que uno
pueden servir para una sesión, pero no para asentarse en una
relación comprometedora con ellas. La diferencia de edad no
llega aquí, de todos modos, al extremo de Harold and Maude,
pero a cambio se introduce el tema "niños", que en aquella
otra
pareja no era cuestión al ser Maude casi octogenaria.
Y es que en Prime
se muestra,
llevándolo un poquito a un extremo para mayor claridad, un
aspecto de las relaciones modernas que está a la orden del
día. Antiguamente, un hombre aposentado buscaba una esposa
más joven. Hoy hay tendencia a más fluidez y
variedad,
con más parejas de la misma edad (lo más normal)
o donde
la mujer es mayor que el hombre. Pero... el reloj biológico
no
ha cambiado tanto,
y eso
lleva con frecuencia o bien a tensiones (los famosos hombres que no
quieren tener niños) o bien a parejas sin hijos. O a la
imposibilidad de encontrar una pareja, sin más,
quizá por
estar buscándola en un grupo de edad donde no
están en
oferta. Si las mujeres estudian y tienen carrera, lo normal es que
empiecen a plantearse tener hijos a los treinta y muchos, o cuarenta y
tantos (frecuente). Y... de ahí tantas adopciones y tantas
chinitas en Aragón.
Siempre se ha presentado a las mujeres como víctimas de su
reloj
biológico, del tiempo que corre en contra de ellas. Ya lo
decía Anne Finch, condesa de Winchilsea, en un poema
feminista
de hacia 1700, donde detalla los argumentos contra las mujeres con
estudios o con carrera; una historia familiar sin duda:
They tell us we mistake
our sex and way;
Good breeding, fashion,
dancing, dressing, play
Are the accomplishments
we should desire;
To write, or read, or
think, or to enquire,
Would cloud our beauty,
and exhaust our time,
And interrupt the
conquests of our prime;
our prime... Ay, las mujeres, víctimas de la
educación,
no de la naturaleza, dice la Winchilsea; siempre alguien delante
señalándoles el reloj, recordándoles
que
están on the
clock, que están condenadas a ser time fighters.Víctimas
del tiempo, o más bien quizá de los tiempos,
porque una
sociedad que considerase a los bebés como un bien necesario
estaría organizada de otra manera. El caso es que necesarios
necesarios no lo son. Se importan, en caso de apuro; para hijos, de
China; para trabajadores (ya criados), de África o de
Sudamérica. Y los europeos y las europeas nos dedicamos
entretanto a seguir nuestros individuales cursos vitales y nuestra
realización personal, trabajando nuestras parejas sin hijos
(típicamente) y nuestras
confluent relationships.
Pero este discurso y circunstancias típicamente postmodernos
están mezclados, claro, con otros muchos otros discursos y
circunstancias que arrastramos del pasado. Como el cuerpo que
también arrastramos, y que aún manda lo suyo
aunque todos
seamos time fighters
hoy en día.
Lunes 16 de octubre de 2006
De inhabilitados a
desacreditados
Las diferencias que se están introduciendo en
el
procedimiento de acceso a los cuerpos docentes universitarios pueden
verse en este
PDF que compara la redacción de la LOU antes y
después de su reforma (ver artículos 57 al 66).
Ya comenté algún aspecto de esta reforma hace
algunos días.
Hoy
me voy a centrar en el asunto de las acreditaciones—que me
disgustan casi casi tanto como las habilitaciones. Podíamos
preguntarnos, por ejemplo, por qué, no se requieren
acreditaciones previas para ocupar ministerios,
subsecretarías
generales, etc. — y a esos cargos se permite el acceso de
cualquier nominado a dedo por el pasillamen del partido.
¿Igual es que no era democrático acreditarlos
previamente, o qué? Desde
luego sí que les alteraría la lógica
del
corralito, y mucho... ya que no han tenido que hacer ni siquiera
concursos de méritos para llegar a ponerse a tiro de un
cargo.
Cuando yo me presenté a mi última
oposición, todos
los Profesores Titulares estábamos habilitados de oficio
para
presentarnos a las oposiciones a cátedras. Esa fue de las
últimas oposiciones a cátedras por el sistema
pre-LOU;
con la entrada en vigor de la LOU, de la noche a la mañana
quedó todo el mundo inhabilitado. Ah, amigo. Los que una
semana
antes podían concursar, ahora ya no podían. No
sé
si técnicamente hablando es ésta una ley con
efecto
retroactivo, pero desde luego a efectos prácticos no hay
duda.
Se creó un cuerpo virtual intermedio entre los
catedráticos y los titulares de universidad (y otro entre
los
titulares y los no titulares, claro): los habilitados,
cuerpo fantasmal que ocupaba plazas fantasmales y sin sueldo. Las
plazas eran (son) muy reales en otro sentido: se convocan plazas de
habilitaciones limitadas según el número de
plazas "de
verdad" que quieren cubrir las universidades.
¿Lógico?
Pues podría parecer que sí, pero....
... la lógica perversa de este sistema (y digo perversa no
sólo por sus elementos de círculo vicioso, sino
porque se
hizo a conciencia, cuando se veía venir de lejos lo que iba
a
pasar)—la lógica perversa, digo, se
verá con este
ejemplo práctico de mi universidad. Como digo, me
presenté a cátedras, pero la plaza
(¡ay!) no se
cubrió. Vale. Debería haber pasado al nuevo
sistema, y
generar una plaza de habilitación, para luego cubrirse,
¿no? Pues no. La universidad no quiere (va contra su
política) sacar la plaza a concurso, y prefiere guardarla en
salmuera, en tanto no
haya un habilitado de la propia universidad que pueda cubrirla.
Vamos, ¿que no querías endogamia, que
para eso
dicen que pusieron las habilitaciones? Pues toma taza y media.
Allí sigue la plaza de cátedra que digo,
durmiendo el
sueño de los justos, tres años después
de la
última prueba y siete u ocho años
después de haber
quedado vacante.
Las habilitaciones han quedado desacreditadas. Demasiada gente en
movimiento para pocas plazas, alteración de la docencia,
sistema
costoso y engorroso... ¿pero es que no tenía un
superior
con talento el destalentado que propuso el sistema? No, no lo
tenía, había que morir al palo. Vale, ahora se
suprimen
las habilitaciones, pero los profesores de los cuerpos docentes
universitarios no quedan por eso habilitados. Tendrán que
seguir
pasando dos tandas de exámenes para acceder a una plaza. Se
introducen las acreditaciones,
con
lo cual de estar inhabilitados hemos pasado a estar desacreditados.
Necesitamos acreditación. (Es curioso, insisto, que los
políticos que redactan estas normas no necesiten ellos nunca
acreditación para nada, pero sí se la exijan a
quien ha
de tener titulaciones y oposiciones y currículum
bien
nutridito para estar donde está. Aquí pasa como
con sus
sueldos: generosidad inexplicable para consigo mismos, y otra vara de
medir para quienes han pasado el tiempo formándose como
especialistas en lugar de ascender por la vía
supersónica
del dedo partidario).
Dos ventajas parecen tener las acreditaciones sobre las (casi) antiguas
habilitaciones. La primera, una quizá de doble filo: no hay
prueba presencial. Se valora el currículum del candidato,
con lo
cual es más cómodo para todos... pero las
protestas y
recursos se van a multiplicar, supongo. La segunda, que no hay un
número limitado de "plazas". Así, es previsible
que se
acredite más gente de la que venía
habilitándose.
Se mantiene el concurso de acceso a la plaza en la universidad,
claro... y ahí va a ser la fiesta de la endogamia. Con la
mayor
autonomía de la universidad, mayor flexibilidad de
criterios, y
candidatos todos acreditados, de casa y de fuera, pues poca duda va a
haber de cuál es el candidato más conveniente y
más adecuado a la línea de trabajo del
departamento,
¿no? Bueno, eso si goza de las bendiciones del tribunal, que
si
su departamento se lo quiere quitar de encima, también lo va
a
tener fácil. En suma, preveo más endogamia y
más
perpetuación del feudalismo, todo bajo la
garantía
protectora de la acreditación.
Máxime cuando se ha suprimido una pequeña
cláusula
que daba un poco de chicha a las fantasmales plazas de los habilitados.
En la redacción original de la LOU, los tribunales de la
prueba
de acceso (la oposición de verdad, en la universidad)
podían dejar la plaza vacante un año, pero al
segundo
año la tenían que cubrir si se
presentaba un
candidato habilitado. Aunque no les gustase, porque estaba habilitado,
toma ya. Ahora en cambio, no. Puedes estar todo lo acreditado que
quieras, pero si el tribunal estima (con su intocable discrecionalidad
técnica) que no eres adecuado para la plaza, no te
servirá ni el currículum ni la
acreditación ni el
Nobel de medicina. Ni el primer año ni el segundo.
Esto me recuerda que sí que había en las viejas
oposiciones un informe preliminar donde el tribunal expresaba su
opinión sobre el currículum del candidato,
previamente al
primer ejercicio. En mi caso, en la cátedra que
quedó
vacante, todos los candidatos fuimos valorados positivamente por el
tribunal, es decir, que teníamos en principio, a juicio del
tribunal, el currículum esperable para ocupar una plaza de
cátedra (una especie de habilitación sobre el
terreno).
Ello no impidió que en la oposición a la que me
refiero
luego ninguno de los candidatos superase la primera prueba (y
eso que teníamos todos sexenios de investigación,
otro
dato indicativo). O sea, que discrecionalidad.... a
discreción.
Y ahora, parecido. Los acreditadores y acreditados, que canten misa si
quieren, porque quien decide sobre la adecuación de un
candidato
es únicamente el tribunal de la segunda prueba, "en la
casa". Y
las reclamaciones no serán solventadas por una
comisión específica del área de
conocimiento, con
lo cual la discrecionalidad técnica quedará
intocable.
Todo esto poca traza lleva de cambiar con la nueva ley. La reforma de
la
ley no añade garantías objetivas para que sea el
candidato con más mérito y preparación
quien
obtenga la plaza. En todo caso suprime algunas posibles
garantías, y convierte el primer examen en un mero
trámite vacío de contenido frente al
segundo—un
trámite que puede que te acredite, pero desde luego no te
habilita para nada.
Ahora que, de todo este proceso de reforma en las oposiciones, lo
más pasmoso ha sido ver
cómo los cuerpos enteros de profesorado universitario (menos
los
catedráticos, que ya han hecho el último examen)
han
aceptado sin chistar su inhabilitación y
desacreditación
en masa por decreto-ley. Sin movimientos de protesta, sin
extrañarles siquiera. Debe ser porque ya saben que se trata,
antes y después, básicamente de aguardar turno,
estudiar
la correlación de fuerzas y ubicarse correctamente. Que las
barreras, por muchas que haya, se alzarán al paso del
Elegido, y
que lo más seguro bajo cualquier sistema es saber
quién
manda y estar en el corrillo adecuado; lo de escuernarse a trabajar sin
más es, pongamos, secundario, por no decir irrelevante.
Vamos,
igual que si fuésemos todos para ministros.
Googlefight contra el
Tribunal
En
este post de arriba vuelvo a vueltas con mi infausta
oposición
de cátedras, una de mis obsesiones en este blog. Sobre lo
injusto de que nos suspendiesen a todos los candidatos, en el primer
ejercicio, después de haber informado el propio tribunal que
teníamos suficiente currículum para ser
catedráticos "en 2003" (cuando se celebró la
prueba)—¡vamos, como dando a entender que no era
preciso
tener el mismo currículum unos años antes, cuando
ellos
hicieron la prueba a su vez!
En una serie de escritos al Rector (que quedaron sin respuesta,
quizá porque
no la había posible sin expedientar a toda la
comisión) detallé las innumerables
irregularidades que el tribunal cometió en la prueba. Igual
un
día las detallo aquí también, aunque
si alguien
quiere informarse (que no creo) puede leerse la
sección sobre "Cátedra" de este blog.
Hoy, en plan más festivo, sólo
organizaré una
Googlefight entre los cuatro miembros del tribunal que me pusieron una
nota de 1'8 sobre 10, y yo. Ay, lástima que no sea un
criterio
el número de resultados de Google para medir el
mérito
profesional, ¿eh? Claro que tampoco les parecían
criterio
a los miembros del tribunal las clasificaciones de campos de
conocimiento de la UNESCO. Es que los hay con gustos particulares... En
fin, ahí van los resultados:
Presidenta del tribunal: catedrática Dra. Susana Onega
Jaén (busquemos—con comillas, eh—
"Susana Onega" por
dar más ventaja, aunque hay otras Susanas Onegas en el
mundo):
992 resultados. Vaya, además el primer resultado es de una
página mía, qué se le va a hacer...
Secretario del tribunal: catedrático Dr. Francisco Garrudo
Carabias (busquemos "Francisco Garrudo", por si acaso no se usa el
segundo apellido): 523 resultados.
Vocal: catedrático Dr. Constante González Groba.
Buscando "Constante González": 575.
Vocal: catedrática Dra. Montserrat Martínez
Vázquez. Bueno, "Montserrat Martínez" no busco,
que es
media Cataluña. Buscando "Montserrat Martínez
Vázquez": 193.
Total del tribunal: 2283 resultados según Google.
Candidato a cátedras Dr. José Ángel
García
Landa; buscando "José Ángel García
Landa": 31.800
resultados. Si es que Google no miente...
Vencedor por K.O.: el Tribunal.
Domingo 15 de octubre de 2006
Emergent Narrativity
Propuesta
de
introducción al libro sobre la narratividad que edito con
John
Pier para la serie Narratologia (Berlín y Nueva York: Walter
de
Gruyter; saldrá en 2007). El borrador de la
propuesta, en
español, aquí.
Why is a narrative a narrative? What makes a narrative more or less
narrative? Which properly narrative elements can be discerned in
narrative architecture? Which are the formal and communicative
resources a narrative can exploit or develop in specifically narrative
ways? Which elements or resources can legitimately be labeled
"narrative" in a text which is, nevertheless, not "a narrative"? These
questions stake out, at least in part, the issue of narrative
specificity, or narrativity.
These initial questions have some common ground, but they also point
out different dimensions of the problem and directions for
discussion. We might therefore distinguish (following Gerald
Prince) "narrativehood" (a matter of whether something is or is not "a
narrative") from "narrativeness" (the determination of how narrative it
is, and in which ways)
—as different dimensions of
narrativity. Or we might differentiate diegetic narrativity from
mimetic narrativity (with Ansgar Nünning and Roy Sommer). We
may
address the narrativity of the lyric, or the element of diegetic
narrativity in drama; or analyze the narrative specificity of
interactive online games.
Two main approaches to the issue of
narrativity might be labeled the "structuralist" and the
"post-structuralist" one. Structuralist approaches tended to focus on
formal approaches to narrativity and on the narrativity of
"narratives"; post-structuralism has favoured the fuzziness of
reader-response, and has explored the fringes of narrativity, or the
narrative components of non-narrative phenomena.
A typical structuralist approach to narrativity might start from a
structural analysis of the narrative text into levels of analysis (for
instance, story and discourse, or fabula and siuzhet, or the
three-level action, story and discourse). From thence, we might analyze
the narrative specificity of each of those levels: e.g. which kind of
actions will yield higher narrativity, or which discursive strategies
are specific to narratives, or favoured by narrative representation.
One might focus, for instance, on the varying modes and aspects of
diegetic narrativity or those of mimetic narrativity; on the narrative
logic of event sequences, or the different meanings and modes of
closure at the level of the action, of the story structure, and of the
rhetoric of narrating. Many of the constitutive phenomena of
narrativity are still insufficiently explored within the tradition of
mainstream or classical narratology, which therefore remains a fruitful
line of inquiry.
Following a post-structuralist tack, on the other hand, one would
stress the fact
that "some narratives are born narratives, some become narratives, and
some have narrativity thrown upon them". The (inter)active role of the
receiver and the multiple contexts and uses of narrative would be
emphasized. One remembers that in the
heyday of formalism, literary theorists tried to provide formal or
structural definitions of literature. These have been by and large
discredited and now functional definitions are preferred: few theorists
would now question that "some literary works are born as literature,
some become literature and some have literariness thrown upon them".
Certainly, making a similar claim about narrative is a much bolder and
(arguably) questionable move. After all, isn't narrative by definition
a structure (e.g. "a structure of events")?
However questionable when pushed to an extreme, this relativization of
narrativity is a fruitful line of inquiry for poststructuralist
narratology. Far from being dependent on universal, context-free
structures and traits, narrativity is largely tied to pragmatic,
functional, contextual, generic and cultural circumstances.
Classical narratology provided "grammatical" or structural definitions
of narrativity; but this phase of narratology has been succeeded by
poststructuralist or postclassical narratology. A useful contrastive
characterization of both phases can be found in Gerald Prince's article
"Narratologie classique et narratologie postclassique" in Vox Poetica.
Postclassical narratology favours definitions which are more
interdisciplinary and more tied to cultural contexts and debates.
Definitions—or perhaps problematizations, as when, for
instance,
the very concept of narrativity is problematized, by being considered
no longer a neutral concept but one defined in relation to issues of
genre, of standard and nonstandard language, and generally speaking as
an issue of social semiotics (as in Beatriz Penas's chapter in this
volume).
According to the glossary of the recent Blackwell Companion to
Narrative Theory (ed. James Phelan and Peter J.
Rabinowitz; Blackwell,
2005), narrativity is "the formal and contextual qualities
distinguishing narrative from non-narrative, or marking the degree of
'narrativeness' in a discourse, the rhetorical principles underpinning
the production or interpretation of narrative; the specific kinds of
artifice inherent in the process of narrative representation." (P. 548)
There is ample room in this definition to consider that the narrativity
of a text (or "phenomenon") need not to be predetermined, but may
rather be subject to reinterpretation, or be jointly constructed
through the interaction of the narrator and the receiver or
interpreter.
The issue of narrativization must therefore be considered together with
narrativity. Narrativization involves a structuring, narrativizing
activity exerted on non-narrative or material, or the reorganization of
previous narrative structures in order to produce a new narrative (cf.
José Ángel García Landa's paper on
retelling in
this volume). In Hayden White's narratology of history, narravitization
is a task effected by the historian to impose a plot-like order on
prenarrative historical data; here it is the author who narrativizes.
Monika Fludernik has emphasized, instead, the reader's use of
narrativizing
strategies to naturalize difficult texts—e.g. by reading them
as
as a sequence of events, or as the focalization of an experiencing
mind.
Gerald Prince, who has distinguished the dimensions of "narrativehood"
and "narrativeness" within narrativity, has thereby drawn attention to
the narrativity of texts that we wouln't want to call narratives; these
texts may show different kinds of narrativeness (e.g. the
representation of experientiality, varying proportions between action
and commentary, between virtuality and actuality of the represented
events… etc.) without thereby qualifying for narrativehood.
These degrees of narrativeness are perhaps best classified by Didier
Coste's mapping of different traits which may be present in a greater
or lesser degree (in Narrative
as Communication). The main constitutive elements of
narrativity according to Coste are: transactiveness/non-transactiveness,
transitiveness/intransitiveness,
causality/non-causality,
specificity/generality,
singularity/banality,
and the presence/absence
of alternative courses of action.
Apart from these scalar categories, Marie-Laure Ryan has noted the
importance of the dimension of virtuality/actuality
in plots (and the varieties of its unfolding in the contrast betweeen
the "actual" narrative world and the private worlds of the
characters; she has also emphasized the relevance of
different
modalities of narrativity: the simple narrativity of folk tales, the
figurative narrativity of genres such as the lyric, philosophy, or
history; the complex narrativity of canonical novels; the instrumental
or subordinate narrativity of exempla, sermons… etc.
The recent Routledge Encyclopedia of Narrative Theory features articles
on narrativity by Prince, and on narrativization by Jan Alber, which
address these issues. But arguably other articles on narrative in this
volume are just as relevant to a discussion of narrativity: those
addressing issues of genres or text-types. Reflecting on narrativity
along the lines of text-type takes us back inescapably to the
definition of narrative, and (in Alexandra Georgakopoulou's article in
the Routledge Encylopedia of Narrative Theory) back to definitions such
as Chatman's: narrative necessitates a double chronology, the
chronology of representing discourse and the chronology of represented
events in the story (—on which more shortly).
Text-type approaches to narrativity may address the specific
differences in the narrativity of properly narrative genres (e.g. kinds
of plot-structures in drama vs. those of novels; the Aristotelian
contrast between the tragedy and the epic; the narrative specificity of
the short story, etc.). That is, different kinds and modes of
narrativeness. Issues of narrativehood have also been prominent: the
frontiers of narrative vs. those of other major text types, such as
exposition, explication, instruction, or non-narrative conversation.
Linguistic theories of discourse modes or speech-act theory are also
highly relevant to this discussion.
As noted by Georgakopoulou, some theorists (Bruner, Swales, Virtanen;
one might add Ricoeur, Dennett, Turner, Fisher, etc.) have placed
narrative at an even higher structural level, beyond these text types.
Narrative would be a more encompassing cognitive operation or
macro-text-type; such approaches tend to emphasize the presence of
narrativity (the narrative ingredient) in each of these major
text-types. Georgakopoulou finds that by focusing on narrative at such
a level of generality, one tends to forget to keep a perspective on the
specific differences between actual narratives. Contemporary tendencies
in analysis tend to focus less on abstract formal elements, and
emphasize instead the intricacies of specific and situated uses of
forms in localized generic or social contexts. "One possibility would
be to explore narrative as a dynamic conglomeration of more or less
prototypical textual, functional, and contextual parameters" (596). She
emphasizes the varying uses of resources in different contexts and the
and changing degrees of attention users pay to these resources, as well
as the appearance of local hybrid modes in specific communicative
contexts and communities.
Clearly, what is "a good story" in one community or under one set of
conventions may be sorely lacking in narrativity from a different point
of view. The eye of the beholder, therefore, must be taken into account
in any discussion of narrativity. One might also look to deliberate
parodies or anti-narratives, which deconstruct narrative conventions
and show a kind of negative narrativity, a narrativity by contrast.
A longer article on "Genre theory in narrative studies" by Michael
Kearns in the Routledge
Encyclopedia of Narrative Theory necessarily
covers some of this ground as well. We find here again a conception of
genre (narrative genre, in this case) as a set of conventions
"activated" by the reader: "To approach a text as *narrative is to
implement expectations about point, *narrative progression or
transformation, *actants, and *narrator (see narrativity; tellability);
in fact, any text containing a sequence of *events invites these
expectations" (201).
Kearns traces back to Aristotle the classical or taxonomic conceptions
of genre, and notes that in the twentieth century these were displaced
by functionalist concepts which integrate literary genres within a
wider linguistic framework. Thus, Genette redefines narrative as a
"linguistic mode" beyond the limits of specific literary
genres—a
mode which can be used by any genre. And Derrida's "law of genre"
conceives of texts as partaking of genres without belonging to them.
This law is also relative to the act of reading: thus, the
narratologist must examine the ways in which readers use narrative
conventions together with those relative to other types of discourse in
dealing with a given text.
The influence of hermeneutics, Kearns notes, has also put restraints on
foundational and absolutist conceptions of genre, since the hermeneutic
circle necessitates a two-way movement between text and reader and a
negotiation between the various elements and component parts of a
discourse. None of these strictures on "genre", however, limit the need
to study narrative as a specific cognitive, linguistic and cultural
phenomenon, with a distinctive status and requiring special study. But
present-day theorists prefer to approach genres and discourse
modalities with a multidimensional grid of scaled parameters, rather
than with absolute and exclusive categories—a fuzzier
approach to
the issue of specificity both at the level of genre and at the level of
the individual text.
Issues of genre bear on the production, the receiver's processing and
the cultural reception of specific narratives. On the pole of
production, generic narrative patterns act as guidelines, from the most
general level of narrative configuration understood as a basic
cognitive process, through overarching cultural master narratives,
archetypal patterns, or myths—indeed all the dimensions of
Genette's architextuality—up to the concrete ideologies
located
in a specific period or commmunity. The processing, reading or
interpretation of narratives likewise necessitates such architextual
and ideological patterns to allow communicative interaction. Cultural
institutions and ideological processes then reuse specific acts of
reception (and in turn condition them) so that certain narrative
patterns, genres, or certain specific narratives, are awarded a
privileged cultural status (e.g. "literature", "history") or are
otherwise associated to specific communities, communicative contexts,
functions. The social uses of narrative patterns at the levels of
production, of processing and of cultural reception feed back on each
other, so that, for instance, producers of narrative do not work in a
void but in a cultural context which receives certain kinds of
narrative in ways which are to some extent pre-established (while
potentially subject to change through individual action).
As we have noted, many recent theorists have emphasized the role of
narrative as a natural linguistic mode and an ingredient present in
many genres. This "wider" conception of narrative as an
overarching mode dissociated form specifically narrative texts has
recently come under attack by Shlomith Rimmon Kennan ("Concepts of
Narrative", in The
Traveling Concept of Narrative).
Rimmon-Kenan takes issue with the generalized use of the term
"narrative" in psychoanalysis, in critical discourse analysis, and in
other humanistic disciplines. Although she recognizes the presence of
narrative elements in many of the phenomena these disciplines label as
"narratives", Rimmon-Kenan insists on the need of a double time
sequence (that of action and that of its representation) and of a
mediating instance (a narrator, etc.) in order to label a phenomenon as
"narrative".
(Although one wonders, alongside with proponents of three-tiered
narrative models, whether the triple chronology of (1) action, (2)
story and (3) narrative discourse may not be more adequate:
- The chronology of action, i.e. the narrated events not as they are
narrated but as they are supposed to have happened.
- The chronology of story, i.e. the narrated events in the order,
perspective, etc. articulated by the narration.
-
The chronology of narrative discourse, i.e. the story plus the
narrating of the story, or the narrating as speech event, including
digressions, interactive moves towards the receiver, etc.)
While many (literary) narratologists may have found irritating the
anything goes use of "narrative" by social analysts or psychologists,
and to that extent agree with Rimmon-Kenan's strictures, one might also
object the following. When a (social, psychological, political, etc.)
analyst calls something a "narrative" and then goes on to analyze it,
s/he is not necessarily presupposing that the narrative has already
been articulated by someone. Quite often, the analyst is doing double
duty: at once constructing the narrative, articulating it out of
disperse and partially related elements in the discursive space being
analyzed, and immediately (or simultaneously) s/he articulates in
addition a counternarrative which provides an alternative account or
helps configure a more comprehensive argument (thereby showing that the
narrative which has been identified or brought to light in the
discursive space under consideration was one-sided or ideologically
biassed).
It is understandable that, in the process, sometimes straw targets may
be set in order to be demolished, or open doors may be closed so that
the analyst may crash through them (no doubt depending on one's
viewpoint vis à vis the door). Yet there is possibly no
other
way in which the analyst's work may be done. For instance, if we speak
about "the Left's narrative of the Spanish War" we create to a large
extent a fiction, which will have to be much more closely argued and
articulated in detail if we want to avoid simplistic a simplistic
perspective. Be as it may, we will be effecting a selection,
structuring, interpretation, etc., both of the discourse on the Spanish
War (extracting a narrative from them) and of the narrative subject to
whom we attribute that narrative ("the Spanish Left", for instance).
And that work of narrative structuring will be done, quite possibly,
with a view to effecting a critique of the narrative we have just
articulated.
Therefore, from an interactional, postclassical, or socio-semiotic
perspective on narrativity, the analyst is not a neutral analyst. It is
not just that the process of analysis is ideologically articulated: the
very object of such analysis is constituted in part by the analysts
themselves. It is the analist who must bring to light the narrativity
of the object under study, in order to deconstruct that narrativity.
To be sure, good analysts do not produce that narrativity out of a top
hat; instead they offer a clear, well-structured, convincingly argued
formulation of phenomena which are socially active, making us see
clearly for the first time (ne'er so well expressed) the relationships
between phenomena whose mutual relation, we now sense, was on the tip
of our tongue or of our minds. To go on with our example, the analyst
will offer a perspective on "the Left's narrative of the Civil War"
which is better argued than that of "the Left" itself (which is, to be
sure, a fuzzy Narrator). Then the analyst will subject to a critical
analysis or deconstruction this narrative which has been articulated in
good measure thanks to his/her own analytic work.
The essential issue here is that both the narrative which is extracted
and the critique to which it is subjected are narrativizing
performances which must have a hermeneutic value, and help interpret
the phenomenon under analysis, first in its existing social
manifestations, then in the critique thereof. Both steps must manifest
the emergent and interpretive value of narrative, constituting objects
of knowledge where nothing but unconnected phenomena existed before.
The social analyst, therefore, does not face the situation
Rimmon-Kenan's critique would lead us to surmise, with well-articulated
narratives, with a narrator, and a double temporal sequence, ready for
analysis. Before they deconstruct a "narrative", social analysts must
construct it. Such an activity may involve much self-serving and
navel-gazing argumentation. Nonetheless, it cannot be done otherwise.
Ideological debate is made of narratives and counternarratives.
There remains to mention yet another crucial issue in the analysis of
"perceived" and emergent narrativity, one which opens a metatheoretical
dimension in narrative analysis. Different theories of narrative (and
different theories of narrativity), and the practice of different
narrative analyses, may be considered to be different perceptual
instruments which capture narrative "wavelengths" which escape other
theories (or, as Kenneth Burke would put it, other "terministic
screens"). Therefore, theoretical investigation and practical analysis
of narrative alike help to develop, in an emergent way, new dimensions
of narrativity—an interaction between narrative text and
narratological metatext which in turn feeds back on the development of
new modes of narrative which exhibit new dimensions of
narrativity.
Several chapters in this book thus bring into clearer focus the
narrativity in phenomena which are not obviously narrative—an
instance may be Meir Sternberg's chapter on the narrativity of legal
statutes, or Marie-Laure Ryan's analysis of the peculiar narrativity of
online videogames.
To take another instance, recent cognitivist analyses have
emphasized the psychological narrativity of action sequences, plans,
etc., in subjective experience. One might argue that, according to
classical definitions, there is no narrativity here, since there is no
communication from one subject to another, there is no identifiable
text, there is no representation… although maybe we should
draw
the line here and concede that there is, of course, a process of
representation involved here. And we might as well concede that there
is, too, a process of self-communication. As a matter of fact,
consciousness, in an emergentist conception such as George Herbert
Mead's, is a process of self-communication. The notion of
"self-indication" addressed by an organism to itself is crucial here.
A narratology which is able to include this narrativity of
consciousness among the phenomena analyzed is an instance of the kind
of theory that contributes to the perception of narrativity where none
was to be seen—which almost (though not quite) amounts to
saying,
where there was none before theory came along, to bring emergent
narrativity to the surface.
Sábado 14 de octubre de 2006
Con críos, ni
al cielo
Este es un dicho de mi padre, frecuentemente repetido y familiar para
mis oídos durante los años en que yo era uno de
los
críos; debía saber el hombre de lo que hablaba,
porque
tuvo once críos, o sea que ya le daba para una cierta
perspectiva estadística sobre el asunto. Hoy se iba a dar
una
vuelta en bicicleta mi padre y se me reía al verme llegar
con
una pequeña bicicleta a cuestas (pequeña pero que
pesaba
como un burro muerto -- de hecho es la bici en la que yo
aprendí
a ir hace cuarenta años, pero ahora me va un poco escasa).
Resulta que me había llevado a una fila de críos
a dar un
paseo: Álvaro, Blanquita, Ivo y Victítor, en
bicicleta
ellos y yo andando, con Oscar intentando sin éxito
alcanzarnos
con su patinete. Pues hasta la carretera de Orós hemos
llegado,
que no les da para mucho más ni a ellos ni a mí,
y
allí Victítor ha abandonado su bici y se ha
subido
detrás de la de su hermana para que lo lleven. Y hasta
aquí que he tenido que cargar con mi viejo
vehículo, por
no tener un flashback traumático si hacía que
él
cargase conmigo...
Claro que casi fue aún peor ayer, que en otro paseo en bici
se
adelantaron y se pusieron hasta el colodrillo de barro al cruzar el
vado de Arás, sin agua pero con barro abundante, y luego
tuve
que ponerme a descolgar las bicicletas por una pared para no tener que
pasar por el mismo sitio, a la vez que despotricaba y me
ponía
yo de barro bueno, para ir a juego. Encima casi me escogorcio; probad a
subir o bajar unas pocas bicicletas bien embarradas por una pared de
dos metros. ¿Sólo dos metros? Sí,
probad, y luego
hablamos.
En fin, pues eso, que con críos ni al cielo, y menos si es
en bicicleta.
Viernes 13 de octubre de 2006
La familia por la red
Después de ser el único
tío con blog desde
hace tiempo en mi familia, tengo ahora una sobrina con blog, Blanquita,
en http://superblan.blogia.com.
Su hermana Lizara no se anima al blog pero se dedica a escribir "slash
fiction" sobre Harry Potter (y sobre todo sobre su admirado Draco
Malfoy). Aquí
en Fan Fiction
(donde firma como "Chil") podéis leer una bonita historia de
amor homosexual, con filtro de amor y todo, entre Harry Potter y Draco
Malfoy. Por lo que se ve (según la Routledge
Encyclopedia of
Narrative Theory)
esto de las reescrituras homosexualizantes de personajes populares por
parte de sus fans es todo un género bien establecido.
Curioso.
En fin, que la joven generación viene que arrasa por la red.
Y
próximamente también puede que arranque otro blog
familiar en http://puntaescarra.blogia.com.
Autoría aún desconocida, posiblemente
anónima, posiblemente inexistente...
Jueves 12 de octubre de 2006
Nuevas
antigüedades
Después de varios años de decirlo,
hoy hemos ido
por fin al monasterio de San Pelay. Está en el Paco de
Gavín, cruzando el río Sia desde Biescas, en una
pequeña llanada con prados que hay en el monte, y que
debió ser despejada originalmente por los propios monjes,
hace
mil años. Pero luego el monasterio se abandonó, y
desapareció del mapa y de la memoria, aunque
algún
documento creo que aludía a él. Cuando yo
vivía en
Biescas nadie sospechaba su existencia. Hace unos años lo
descubrieron, y ahora está a medio excavar. Quién
sabe
qué otras antigüedades están alrededor,
o más
bien estarán en el futuro cuando se descubran. Y es que
Biescas
siempre ha sido un pueblo con culo de mal asiento, cambia perpetuamente
a toda velocidad, no sólo en el presente (con una
urbanización nueva cada vez que vas) sino también
en el
pasado. Todo fluye. Ni siquiera el pasado es lo que era. Nada cambia
tanto como lo escrito en el Libro de la Historia. Si al menos el futuro
se estuviese quieto hasta llegar... pero ni por esas, tampoco el futuro
es lo que solía ser, ni en Biescas ni en ninguna parte.
Miércoles 11 de octubre de 2006
Through the Rainbow
Un día en que me muevo como los cangrejos de
las Galápagos según la novela que me leo (This Thing of Darkness):
me muevo con aimless determination, haciendo bibliografías
(¿para qué?), editando la Wikipedia,
mirando BoingBoing...
Allí veo una cosechadora de pollos vivos, me sugiere que con
la
gente se hace lo mismo... últimamente me parece todo muy
encarrilado por nuestros carriles mentales y sociales establecidos, me
da un cierto escalofrío para el futuro de los
críos esto.
Nuestras percepciones están guiadas por nuestros intereses,
y
así sólo nos enteramos de la parte del mundo que
seleccionamos. Por la tarde dejamos Zaragoza en fiestas y subo
conduciendo con los críos muy animados hacia Biescas, con un
temporal bastante impresionante alrededor. Nos toca atravesar un arco
iris espectacular, brillante e inmenso, yendo de camino por Huesca.
Claro que el arco iris se aleja, y desaparece antes de que lo
atravieses... Es más, es una ilusión
óptica, no
está allí donde lo ves, sino en el fondo de tu
retina.
Pero... mejor pensar que es buen augurio; para eso son los buenos
augurios.
Martes 10 de octubre de 2006
Que tu mano izquierda
sepa, pero se haga la loca
Parece que es el principio aplicado por los estadistas norteamericanos
a sus negocios personales y las políticas en que embarcan a
su
país. Lo de Bush con la familia Bin Laden ya es bien
conocido
después de la película de Michael
Moore Fahrenheit 9/11;
ahora veo (vía Digg) una
noticia que sacaba el Guardian
en 2003: en el año 2000, una compañía
en cuyo
consejo de administración estaba Donald Rumsfeld
vendió
dos reactores nucleares a Corea del Norte. Que ahora es, por supuesto,
un Estado terrorista, parte del Eje del Mal, etc. Lo mismo que con el
diablo de Saddam, a quien apoyaban los USA y los europeos en sus buenos
tiempos, o con las subvenciones a los Talibanes porque luchaban contra
los rusos, vamos.
La utilidad de la prensa vieja en la gigantesca hemeroteca de Internet
es indudable... esperemos que no desaparezca, para evitar que el pasado
se reescriba a la Orwell con demasiada facilidad. Ahora que, a
más información pública,
más descarada se
vuelve la situación: a Nixon lo impechearon por pinchar unos
teléfonos, y a estos otros mangantes de alto nivel, montando
guerras en las que embarcan al país,
autosubvencionándose, utilizando al Estado y al
Ejército
en oscuras maniobras contra los mismos monstruos a los que ellos
alimentan... pues no les pasa nada, ¿que ladran? Cabalgamos.
Todo esto es espectacular, y bastante aterrador. Toda la
nación
abducida, o sea, toda no, pero la parte necesaria: con el predominio
estadísticamente calculado de la retórica
patriotera y
los discursos sobre Dios y América.
Claro que para qué buscar algo más aterrador que el
doble rasero de oficio en el Orden Mundial
desde hace ya tiempo... donde declaran una amenaza a Corea del Norte
por su bomba precisamente los que tienen arsenales para masacrar a todo
el planeta, los únicos que los han utilizado hasta la fecha,
y
los que van invadiendo un país tras otro a su aire,
tergiversando la ley internacional, with God on their side. Y a Israel
que no me lo mienten en cuestión de bombas
atómicas y
resoluciones de la ONU, ahí no se aplica nada más
que una
gigantesca ley del embudo, con el veto USA ya por delante a todo lo que
se hable.
Si es que una simple descripción de los hechos te hace sonar
como un antiamericano.... algo debe ir mal, ¿no?
Lunes 9 de octubre de 2006
de Pilar a medias
Un día de esos que son medio fiesta del Pilar,
medio más bien
no. Quien me haya visto hoy lo poco que he aparecido por la Facultad
dirá jo, lo bien que vive este tío. Claro que no
hay
nadie que controle nuestros movimientos en realidad. Y, en realidad,
tampoco vivo tan bién, o sí, pero no porque no
trabaje.
Bien cierto es que después de llevar a Álvaro al
cole en
moto he hecho un extra y me he vuelto a la cama... pero luego me he
puesto a formatear para su republicación en
español un
artículo que me autotraduje este verano.
Los ratos que se nos van en cosas de este calibre... en fin, a otros se
les van en apretar tornillos o en vender madalenas o como al portero de
mi garaje en estar plantado delante de la puerta. Ya hemos hecho algo
por el bien de la humanidad hoy. A mediodía he seguido
transportando niños de aquí allá, mi
ocupación más visible para el gran
público. Y por
la tarde he estado dos horas repasando historia inglesa para una clase
que no ha tenido lugar, como me sospechaba, por ausencia de todos los
alumnos. Cierto es que iba avisado. Y me e-carteo con Patricia, una
amiga francesa que reaparece en versión web tan
súbitamente como reaparece a veces en la puerta de casa un
año sí y cinco no: "Surprise!" También
escucho un
bonito reportaje de la BBC sobre Star Trek,
cortesía de Monikka la trekkie que me pasa el enlace. 40
tacos que tiene Star Trek. (¿Practicar
inglés, para un profesor de inglés, es
trabajar?). En
primera fila de esta página de reportajes de la BBC aparece
hoy
Meat Loaf, a quien vengo siguiendo intermitentemente desde los
años 70, y que me sugirió el título de
esta
página sobre retrospección: Objects in the Rearview Mirror
May Appear Firmer Than They Are. Y
ahora me voy a sacar un rato los nenes a la calle, o a lo que queda de
ella con el montón de gente que hay por aquí de
fiesta.... (Vaya, creía que lo iba a hacer. En su lugar me
ha
tocado repasar los verbos être
y avoir con
Álvaro. Avoir été... tener verano, o
haberlo tenido.
Domingo 8 de octubre de 2006
La toma
simbólica del Centro
Pues
ya están
aquí las fiestas del Pilar y con ellas llega la toma
simbólica del centro de la ciudad por parte de la
ciudadanía de barrios y pueblos. Cosa muy sana para la
experiencia imaginaria de la polis, me imagino yo, aunque un cierto
rollo patatero para los que vivimos en el centro todo el año
y
de repente vemos nuestra tranquila plaza de los Sitios invadida por
botellones nocturnos, centenares de tenderetes y centenares de miles de
paseantes que la dejan, cómo no, hecha un cristo. Yo es que
no
soy de fiestas, más bien un agroikos
que diría Northrop Frye, o sea que me pregunto por
qué el
ayuntamiento no planta los tenderetes en el barrrio de las Fuentes o en
la Almozara o donde Cristo perdió el mechero. Que noten que
también son ciudad, etc. Pero me contesto que no hay
remedio: es
la toma simbólica del centro. Así que emigraremos
unos
días lejos de la marcha y de la megafonía
portátil
callejera, lejos de los conciertos de indios tabajaras y de los fuegos
artificiales, a refugiarnos en Biescas... de donde huimos cuando llegan
las fiestas de allí. Se impone la retirada de un centro a
otro
centro simbólico. Bueno, iremos en cuanto se pueda, que
aún hay clase, aunque mis alumnos creo que ya los puedo
esperar
sentado en las fiestas. Bueno, para no ser totalmente aguafiestas, me
he ido a un concierto de María
José Hernández
en la Plaza San Felipe. Gratis, así que la
relación
calidad-precio era realmente astronómica (también
si
hubiera cobrado la entrada a veinte euros). Quizá la
canción que más ha emocionado es una de La Ronda de
Boltaña que ha cantado, "Moras del Pirineo" (es
del disco País
de anochecida). Que dice así como....
Gatos trasnochadores
cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas,
y un geranio sin flor.
Bailando calle abajo la
noche al fin se marchó...
¿Dónde
vas, parrandera, si "El Molino" cerró.
"Canción de
mañanada": -Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas en
el patio interior.-
"Canción de
mañanada".¡Qué lejos queda
Aragón!..
Casa mía
entre barzas,¿cómo te olvido yo?...
Mañanita de
domingo, como en casa del mayor;
se irán luego
a ver al Barça, y yo con la nieta al zoo.
Mañanita de
San Jorge, triste sin libro ni flor:
...Cuando pierde a la
princesa, ¿para qué vive el dragón?
No lo sé,
pero vive, lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto
nos clave su lanzón.
Vive en su
fría cueva, rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras, los
recuerdos de amor.
Moras del Pirineo, donde
nacimos los dos:
a ella la
echó un pantano, yo quise algo mejor.
Rueda que rueda el
mundo, con él rodando ella y yo...
en este piso oscuro el
rodar terminó.
Ojos como moras negras,
en la noche de san Juan
un entoldado de
estrellas sobre la calle Rosal.
Giró el mundo
en su verbena, y giramos sin pensar
que con cada giro, el
baile se acercaba a su final.
Mi viejo Pueblo Seco,
-donde viví, moriré...-,
sin perder lo que era me
hizo barcelonés.
Y ahora, uno de mis
nietos va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas...
y pretende volver.
Quiere hacerme de la
Chunta,-...¡si soy de la C.N.T.!-;
me trae las "Fuellas",
el "Rolde", y "El Cruzado aragonés".
¡La de vueltas
que da el mundo! ¡Si ella lo pudiera ver!...
El camino que unos
hacen, otros lo han de deshacer.
Como cada Septiembre
desde que ella no está
subiré a
nuestro valle...si me quieren llevar.
Junto a la casa
hundida,-por ella y por tantos más-,
¡le
escupiré al pantano!,...y lo haré sin llorar.
Despacio, entre las
ruinas, cosecharé en el barzal
moras como sus ojos,
dulces hasta rabiar.
No es raro que mi hija
me las quiera racionar:
-"Padre, esa mermelada
con su azúcar va mal."
-...¡Si
supieras que al comerla vuelvo a ver la casa en pie,
y en los labios de tu
madre una gotita de miel!
¡Ojalá
vivas bastante para descubrir por qué
mientras unto mermelada
tú eres mi niña otra vez!
...que el recuerdo
vuelve tierno hasta el pan duro de ayer.
Sábado 7 de octubre de 2006
Re-redactando
la LOU
Nos han colgado en la página web de la
universidad un
PDF comparando la redacción de la LOU
anterior y posterior a la reforma. Sería
interesantísimo
escribir un largo post comparando las dos versiones, pero no me va a
dar el cuerpo de sí.
Ya hay movidillas con la nueva ley; por ejemplo se iba a hacer una
reconversión precipitada de profesorado no permantente a
colaboradores (más estables) antes de que desapareciese esa
figura, pero el Rector la ha aparcado en el último momento.
Como
que se iba a ver demasiado el plumero... La nueva ley
también
busca limitar más aún el "coladero" de profesores
asociados. Y exige a las Universidades Privadas un 50% de Doctores, en
vez de un 25%... o sea, que haya menos academias de
formación
profesional disfrazadas de universidades.
Es interesante la sustitución de las infaustas
habilitaciones por acreditaciones
(Art. 57). La madre del cordero es que las acreditaciones no son
presenciales y sobre todo que no tienen número limitado de
plazas (bueno, de pseudo-plazas).
Los cuerpos docentes de funcionarios quedan reducidos a dos: Profesores
Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad, sin
funciones diferentes (aparte de las de selección del propio
cuerpo) excepto en que los catedráticos pueden aspirar a ser
rectores. Y el sueldillo, claro; eso va implícito.
El caso es que al margen de estos dos cuerpos
seguirá
habiendo otros (y eso sin contar los cuerpos a extinguir..., ni los
distintos cargos que ocupen, claro). Por el precio de dos, existen al
menos estos cuerpos con funciones y capacidades diferenciadas:
- Catedráticos
- Profesores titulares acreditados para Catedrático
- Profesores titulares sin acreditar, pero con "plena capacidad docente
e investigadora" (Art. 56) de verdad. Y además
están
los Doctores acreditados, no funcionarios, con más de ocho
años de
antigüedad, que pueden pedir la acreditación para
Catedrático (Art.
60). (Vamos, que los doctores de la universidad privada se
podrán presentar a catedráticos directamente).
- Profesores titulares sin acreditar y sin "aptitud
científica y
docente" reconocida (medida actualmente en sexenios, mientras no se
alteren los Reales Decretos de postgrado). Estos quizá no
puedan
ni dirigir tesis doctorales, es decir, en realidad no tienen la "plena
capacidad docente e investigadora" que supuestamente les concede el
Art. 56. Y en mi departamento, si no tienen un proyecto de
investigación en curso, tampoco la tendrán por
muchos
sexenios que tengan. (Es la norma que nos han vendido nuestros
catedráticos, y que yo he recurrido). Veremos lo que dura
esta
norma, y veremos lo que duran los actuales Reales Decretos de Grado y
Postgrado...
De momento, con el sexenio y la acreditación,
ya estamos
lo bastante entretenidos como para no dar mucha guerra con la carrera
docente. Peleando por zanahorias. Por cierto, que el sexenio se ha
evaporado en esta ley como criterio (yo firmé un manifiesto
contra el uso de los sexenios como criterio para dividir
pseudo-cuerpos dentro de los cuerpos universitarios). Pero sigue
actuando el sexenio como una titulación suplementaria en las
prácticas internas de selección de la
universidad, y a
través de su presencia fantasmal en los Reales Decretos.
Hay otros cambios graciosos, como el referente al "pelo de
investigación" del antiguo artículo 52 en este
PDF. Menos
mal que han cambiado la redacción (¡que por suerte
no era
la original de la LOU!).
Desaparece lo que decía la LOU de
que el Rector
decidirá sobre la
situación administrativa y régimen disciplinario
de los
funcionarios. Más cosas... No me gusta nada el
artículo
35 bis: que las Universidades deberán solicitar
autorización a la Comunidad Autónoma para la
implantación de sus enseñanzas. Me parece
justificable
hasta cierto punto en el caso de las públicas, aunque de
hecho
no: debería ser la Universidad el órgano de la
Comunidad
Autónoma encargado de determinar qué
enseñanzas
habrían de implantarse. Financiarse con fondos de la
Comunidad... eso ya es otra cosa. En todo caso, en el caso de las
Universidades privadas, no veo por qué han de pedir
autorización para implantar tal o cual carrera, si lo hacen
de
acuerdo con las garantías establecidas por la ley y
están
revisados los estudios por el Consejo de Coordinación
Universitaria. También sigue sin quedarme clara la
diferencia
entre estudios propios y estudios oficiales. Si un "estudio propio" se
ajusta a las normativas oficiales de titulaciones,
¿podrá
inscribirse en el catálogo de títulos oficiales
aun
cuando no sea financiado por la Comunidad Autónoma?
Aquí
no se ve por qué no.
Y en fin, que las cosas van a cambiar mucho. Pero para mí,
más que nada, porque aparte de todo esto, a final de curso
nos
derriban el edificio donde tenemos los despachos y nos mandan durante
tres o cinco años a ni se sabe dónde, a alguna
sala
común para cuarenta personas nos han dicho.
("¡Menuda
catarsis!", decía ayer un colega cuando nos lo contaban en
la
reunión). Esto sí que va a ser un antes y un
después. Se me van a quitar las ganas de pedir la
acreditación, si es que las tenía.
Reparar un ordenador
viejo Macintosh
Qué triste es acudir a Google poniendo la
fórmula
mágica "reparar un ordenador viejo Macintosh", darle a "voy
a
tener suerte" esperando dar con el servicio ideal.... e ir a
parar
a esta
página. ¿Soy el único del
planeta que quiere repararlos? Al menos el nambarguán
sí que parece...
Viernes 6 de octubre de 2006
Más
calidad/precio
Precios
de los estudios de Filología Inglesa en las
distintas universidades españolas, cortesía de la
Guía
de Universidades de Consumer-Eroski.
Van desde los 450 euros para el primer curso en las universidades de
las Canarias, hasta los 9.333 euros por el primercurso en una (doble)
titulación de Filología Inglesa y Turismo de la Universidad
Antonio de Nebrija.
Toma ya. Más les valdrá que aprendan veinte veces
más que en Canarias, que si no... (Aunque me sospecho que la
differentia specifica
estará en salir ya colocado o no, o sea no tanto en el saber
adquirido sino en el savoir
faire).
Y hay muchísimos datos interesantes comparativos en la
sección "Qué
universidad es mejor en...?"
- en presupuesto, en número de alumnos,
proporción de
doctores, tesis leídas, proyectos, etc. La mía,
pues por
en medio, o más hacia arriba en unas cosas que en otras.
Así pues, una página muy interesante para los
universitarios, y a la que llego vía Reflexiones
e Irreflexiones.
Which Is to Be Master,
Part 2
O: relación calidad-precio entre los
másteres de
la Facultad de Filosofía y Letras. Echando un vistazo por la
web
de nuestra Facultad, se observa este panorama en cuanto a
másteres y postgrados varios (sin contar los programas de
doctorado).
Siempre hay clases. Para clase de classicus,
los másteres oficiales. Según el
impreso de matrícula de másteres
oficiales hay tres categorías de precios. En el Máster
de Sistemas de Información Geográfica y
Teledetección
el crédito va a a 28 euros; está en la
categoría
Loewe de los másteres de nuestra universidad. Lo
mismo el máster
de Gestión del Patrimonio. Estudios
Ingleses
es el más postgrado más barato, en
categoría
aparte, a 16 euros por crédito. La relación
calidad-precio aquí funciona al revés que en el
llamado
mundo "real", porque este máster se basaba en el programa de
doctorado con mención de calidad de nuestro departamento, en
el
que yo venía participando... hasta que me echaron a
mí y
a los que no tenemos suficiente calidad (oséase, calidad
monetaria, proyectos de investigación financiados). Este
máster viene a salir por 960 euros, y es así el
más baratito de los que hay en la Facultad. Claro que eso
puede
tenerse muy a gala, suponiendo que sea "el más financiado"
por
la comunidad y el que menos tenga que ser financiado por el propio
alumno... eso en una lectura optimista. Parecen cruzarse
aquí
distintas lógicas de mercado...
...como demuestra el hecho de que es por los estudios menos oficiales (infra classem) por
los que puede cobrarse las mayores cantidades. Así, el Máster en
Comunicación y Periodismo
(estudio propio no oficial) cuesta 5950 euros, y renunció al
parecer a convertirse en máster oficial porque la comunidad
no
ofrecía financiación suficiente como para
equilibrar esa
jugosa matrícula y permitir pagar a todos los invitados
externos. Caso ligeramente distinto es el de otro
máster/estudio propio en el que sí participa
nuestro
departamento, el Máster
en Traducción de Textos Especializados: 2950
euros, y éste en cambio no ha conseguido
(creo) la categoría de oficial a la que aspiraba este
próximo año. Claro que es un novato: este curso
se
estrena como estudio propio, y miren si baja los precios con respecto
al de Comunicación y Periodismo... ya se sabe, la
competencia
hace pujar hacia abajo. Hay un Diploma (que ni máster) en Protocolo
y Ceremonial que cuesta la friolera de 2250 euros. Claro,
esto es para ir a sitios elegantes. Y un Postgrado
en técnicas cartográficas y de campo
(este es más de botas y vaqueros) que cuesta 2400 euros.
Casi
nada, estos alternativos y extraoficiales; es la parte de nuestra
universidad pública que es una universidad privada.
¿La clase más baja? La de los que no llegan a
nada, como
nuestro propuesto máster en "Lingüística
aplicada
del inglés para profesionales". No es extraño que
recibiese especial varapalo (según he oído) de
los
profesores de Lingüística (General e
Hispánica) en
la Comisión de Postgrado de la Facultad... a
quién se le
ocurre pedir la creación de un postgrado aparte para
él,
en lugar de integrarlo en el postgrado de Estudios Ingleses, cosa que
hubiera sido más lógica y seguramente menos
inquietante
para nuestros colegas de Lingüística. Por cierto,
por
cierto: que en la web
de la facultad aparece erróneamente el
máster con el título que hubiese querido tener y no tiene,
"Estudios Ingleses", cuando en realidad ese es el nombre del postgrado,
y el máster se llama "Estudios Textuales y Culturales en
Lengua
Inglesa". Que lo corrijan, por favor.
También veo que aparece por fin una sección de
noticias/actualidad en esa página web de la
facultad… a
ver si prospera. Nos podían anunciar, por ejemplo,
cuántos alumnos se han matriculado en cada
máster. Que
tenemos una página web incomunicativa, emblema de una
facultad
un tanto incomunicada consigo misma. Le podían abrir un blog
(oficial, o, casi mejor, alternativo).
Jueves 5 de octubre de 2006
a Malignant
and a Turband Turke
La revista Shakespeare,
publicada por Routledge, pide contribuciones para un número
especial sobre Shakespeare
y el Islam... No es que piense contribuir, porque bien habrá
que
exprimir las meninges para decir algo que valga la pena decir sobre el
tema. Shakespeare, desde luego, no se caracteriza por su pensamiento
profundo o refinado sobre el Islam. (Ni yo). Hay pocos musulmanes en
Shakespeare
en realidad, y pocas más alusiones a ellos. Sí
hay
bastantes Moros—whatever
that means. Empezando por el moro de Venecia, claro, un
moro atípico donde los haya. Ya hubo un ciclo especial de Shakespeare
and Islam en 2004, en el cuatricentenario de Othello.
(También está Aaron el Moro, en Tito
Andrónico; éste
ateo y ubicado en época prerromana... hay una morita a quien
un criado deja preñada en El
Mercader de Venecia... Y
en la misma obra está
el Príncipe de Marruecos, negro y moro como Otelo pero
seguramente musulmán... y ridiculizado y rechazado por su
prospective Desdémona... como el
Príncipe de Aragón, por otra parte).
El Moro de Venecia no puede ser musulmán (ver
aquí una discusión en la lista Shakspere).
Es, por tanto, un converso; seguramente convertido al ser rescatado de
sus penalidades, aquellas que narraba de modo tan conmovedor a
Desdémona para seducirla. Poco sabemos en realidad de su
historia anterior: aunque vuelve a aludir a un episodio retrospectivo
en su penúltimo parlamento, en el que resume su
historia y
su error, y pide ser recordado no sólo por su crimen, sino
también por su arrepentimiento:
one whose subdued eyes,
Albeit unused to the melting mood,
Drops tears as fast as the Arabian trees
Their medicinal gum; set you down this,
And say besides, that in Aleppo once,
Where a malignant and a turban'd Turk
Beat a Venetian, and traduc'd the state,
I took by the throat the circumcised dog,
and smote him thus. [Stabs
himself.
Otelo es
el mayor clásico sobre "compañeros sentimentales"
en el
mal sentido del término; modelo para recientes viudos
parricidas, se suicida tras su crimen. Pero sus palabras son
reveladoras. Se maldice a sí mismo, pero elige hacerlo en
tanto
que musulmán. Otelo no tiene en común la "raza"
con el
turco: un "Moro", ya sea en sentido propio o ya sea un africano negro,
no es en absoluto lo mismo que un arquetípico y enturbantado
turco; su parecido más obvio es que ambos son musulmanes.
Para David
Basch, Othello
is
characterized as a Moslem convert, another factor of his
"otherness" within
his society.
In Othello's last
speech, he alludes to his own circumcision as a former
Muslim as he notes
his seizing of "the circumcised dog" in Aleppo an
smiting him "thus."
In the play, he in fact smites himself at that
moment, being rescuer
and evil perpetrator at one and the same time. As
Florence Amit
observed, even Othello's name, when parsed into syllables
and understood as
Hebrew, declares literally, "his sign of God," which
in a Jewish-Hebrew
context refers to his circumcision, which is "the
sign of God."
Of course, there is
no judgmental statement by Shakespeare here about
Muslims, just the
words of a particular man, Othello, responding to his
unique situation
marvelously in character.
El segundo párrafo es muy
acertado: el tercero es
sólo políticamente correcto. Otelo revive lo que
fue al
parecer un momento decisivo en su historia: cuando eligió
de modo heroico el bando adecuado (para Shakespeare) defendiendo al
débil y cristiano, frente a un turco opresor,
quizás
todavía de su misma religión, prepotente,
insultante, es
más, ofensivamente enturbantado, un turco
con turbante. En
el memorable parlamento de Otelo, convergen la autoabyección
suicida del asesino "de género" con la
autoabyección del
converso que se castiga a sí mismo al descubrir que
todavía sigue siendo aquello que era, aquello que ha
aprendido a
odiar. No es sorprendente que ni negros ni musulmanes
estén satisfechos con la imagen que Shakespeare
proyecta de
ellos en la
figura de Otelo (¡aunque no sepamos si éste es
negro o
musulmán!). En las palabras de Otelo queda maravillosamente
expresada, de modo certero y dramático, la ira justiciera e
hiperpapista del converso, el odio a sí mismo del criminal
arrepentido, y la victimización internalizada del chivo
expiatorio perteneciente a una minoría étnica.
Otelo por
fin confiesa su indignidad (que todos habían predicho y
él ha demostrado), y también la expresa con una
imagen de
exotismo y eurocentrismo paternalista, comparándose a "the
base
Indian" (con lo cual pueden sumarse los indios al coro de abucheos a un
tembloroso y acorralado Shake-Speare). Las palabras de Otelo son
indecidibles: no puede saberse si se castiga a sí mismo sabiendo que es circunciso
o si tal es el grado de autoabyección a que ha llegado, que
utiliza el término "circumcised dog" sin siquiera ser
consciente
de que lo está castigando en sí mismo,
convirtiéndose en el turco que esta vez mata al turco (o al
cristiano, una vez más). Es un juego de palabras y de
acciones
que nos lleva a un indecidible regressus in infinitum, y expresa, y
hace, el carácter y destino de Otelo. Ni siquiera el
suicidio
súbito, también traumático, de Caché, crea
un momento de intensidad teatral semejante, con este paso
súbito
de la narración y el pasado a la teatralidad y el presente,
superpuestos violentamente. ¿Regresa Otelo a su pasado, o
nunca
ha salido de él? A
malignant, and a Turbond-Turke...
También la relación entre la malignidad y el
turbante es
indecidible, ambivalente, y puramente shakespeareana en ese sentido. El
turbante, signo del Islam, ¿necesita la "malignidad" del
adjetivo para modificar o aclarar su significado? ¿O es
"Turbond" (always already)
un sinónimo de "Malignant"? Las dos cosas, en Shakespeare.
Pero no nos deja aquí Otelo. Aún tiene tiempo de
arrastrarse a la cama de la que fue Julieta en esta Verona del
Mediterráneo, habitada por cristianos capuletos y montescos
enturbantados... y muere con un beso, como Romeo. Y también
aquí tenemos una escena ambivalente, indecidible (o
decidible en
una representación concreta, poniendo algún tipo
de
énfasis). Es un homenaje a lo que pudo haber sido, Otelo
como
Romeo—utilizando ecos visuales y verbales,
intertextualizándose el autor o el personaje; pero es a la
vez
una parodia grotesca en la que Shakespeare dirige la energía
intertextual de su propia obra anterior en otra dirección:
pues
a Julieta no la mató Romeo, ni Romeo era un oscuro
musulmán. Otelo, o el musulmán como arquetipo del
patriarcado violento, que sale como un Mister Hyde de dentro de
sí para darse muerte, a sí mismo y a su breve
idilio con
Occidente.
Claro que ahí esta Yago para cuidar de que salga a la luz el
Lado Oscuro...
Miércoles 4 de octubre de 2006
Blog departamental
Hace unos días le daba la bienvenida al nuevo
website de nuestros colegas de cine Cinema, Culture and Society
(el
proyecto dirigido por Celestino Deleyto) y le criticaba que no
admitiese comentarios... crítica desafortunada a todas luces
puesto que (ahora al menos) sí los admite,
únicamente para
usuarios registrados (sabia medida para limitar el trolling y el
spamming).
Así que hoy los felicito de nuevo por abrir el primer blog
departamental (o el segundo después de éste,
según
se mire), y me registro como usuario no
troll. Presumiblemente, mis
disensiones cinematográficas
con el equipo de Celestino Deleyto pasarán ahora a la
blogosfera... Me estreno con un comentario sobre United 93 (que
appendo a mi
propia reseña de la película), y
también con esta apostilla a una
reseña de
The Break-up (dir. Peyton Reed, 2006), un tema en el
para mi desgracia soy un experto aunque aún no haya visto
esta película.
Open endings open up the
It doesn't sound as
though the film
were proposing a new model of relationship (beyond the traditional
couple, so to speak) so much as a way to cope with the
uncertainty
we feel at the end of a relationship—while teasing the
audience
with a possible romantic ending. This is the advantage of open endings:
not only are they more modern and engaging, they can also be adapted by
the audience to their own needs and provide as rigid a closure as the
spectator feels like needing. They can also give an agreeable ending
without destroying or contradicting the overall tone of the work
(remember the semi-open, or indeed double ending of Great
Expectations
- the novel I mean). And, most usefully, an open ending suggests
process, evolution, openness to change: this is the kind of open ending
in Women In Love
(the film
this time), or sudden ending, rather. Suddenness and openness also
combine rather well in film, and in film-like narrative generally, as
David Lodge showed in the ending of Changing Places.
Open endings open up the future, and so they are especially
satisfactory in a film which focuses on an ending (a separation) which
inevitably brings together personal transformation and the development
of new expectations. That's what you feel once you accept the end of a
relationship: the openness of your life and of your self. Open endings
open up the future.
¿Puede una
subvención validar el título de Doctor?
¿Va
a poder exigirse la
pertenencia a grupos de investigación subvencionados como
criterio eliminatorio para seleccionar funcionarios docentes en el
postgrado?
Siempre se ha hablado de
lo deseable
que es la complementariedad y apoyo mutuo de docencia e
investigación en la labor del profesor; aunque ciertamente
es un
desiderátum más fácil de cumplir en
unas ocasiones
que en otras.
En mi departamento,
Filología
Inglesa y Alemana, se ha adoptado una medida que pretende imponer una
solución por la vía rápida para
conciliar docencia
e investigación. Se ha adoptado como criterio excluyente
para
poder optar a docencia de postgrado y para poder dirigir tesis
doctorales el pertenecer a un equipo de investigación que
actualmente tenga en curso un proyecto subvencionado. (Sólo
valen los proyectos en curso, o sea, los puramente proyectos, no los
resultados, ni proyectos anteriores cumplidos). Se
requerirán,
además, dos tramos de investigación para poder
enseñar en segundo ciclo o poder dirigir una tesis.
Con lo cual se puede dar
el caso de
que un profesor que tenga tres tramos de investigación y un
historial de participación en varios proyectos nacionales no
puede enseñar en postgrado ni dirigir una tesis por no tener
actualmente un proyecto subvencionado: porque, insisto, se ha hecho de
esto un requisito eliminatorio de entrada, en lugar de un
mérito
baremable.
Esta decisión
es de una
más que dudosa legalidad, y va a ser recurrida ante la
Comisión de Doctorado y ante el Rector. Las decisiones que
adopte la Universidad al respecto serán sin duda
ilustrativas
sobre los límites de aplicación de la nueva
normativa
universitaria.
Sólo
añadiré que
es naturalmente la dinámica feudal y de apoyo mutuo de los
equipos de investigación la que ha permitido que semejante
despropósito sea aprobado en Consejo de Departamento.
José
Ángel García Landa
Departamento de
Filología Inglesa y Alemana
Facultad de
Filosofía y Letras
http://garciala.blogia.com
(Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la
Universidad de Zaragoza).
Martes
3 de octubre de 2006
Los profesores sobramos
en la Universidad
Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por
las autoridades académicas y aliñado con salsa
boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un
problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la
universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con
profesores es un modelo en última instancia medieval,
llevado al ridículo en la época de la universidad
masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya
hay más competencia entre las universidades, el aula
está más tenue, y los alumnos ya no son la peste
que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y
atraer, una fuente de ingresos, clientes.
El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí
hace falta una reconversión industrial. Antes se
creía que el profesor tenía una
función: hoy se sabe que es inútil. La
universidad debe ser más interesante, más
participativa, con alumnos activos que se procuran a sí
mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no
está en la enseñanza, en realidad no hay que
"enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de
enseñar.
Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad
con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje.
¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra
como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el
profesor es la causa del fracaso
escolar, primero por sus métodos repulsivos, y
segundo por el planteamiento erróneo de toda la
cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de
autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene
de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del
examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado:
más bien debería cuidar de subir las tasas de
éxito académico, y hacer que su empresa, la
Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle
un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo
suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más
bien un cambio espontáneo de actitud, una
autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente
a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas,
y facilite
al alumno el éxito académico que todos deseamos,
el alumno por supuesto, pero quizá aún
más las autoridades que hacen estadísticas. En
realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor.
Será un experto en su materia, si quieren, pero...
¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha
más pedagogía; en realidad sólo los
expertos en pedagogía deberían llamarse
propiamente profesores.
Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos
impresos previos al curso (y posteriores también) con
planificación, objetivos, diseño
curricular—pronto estarán informatizados, y el
ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave
está en diseñar,
y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes
con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí,
porque la calificación individual es una herencia del
pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe
que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que
evaluar a
los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una
autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse,
hacer informes sobre la adecuación de su propio
diseño curricular, en función del
éxito académico de sus alumnos. Aún
más adecuado es que los alumnos evalúen al
profesor; esa sí es una evaluación pertinente y
que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los
sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse
también estadísticamente como indicadores de la
modernización de nuestra universidad. ¿Que se
obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no?
Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el
dinero que se dedique a preservar una figura medieval,
decimonónica, desagradable, autoritaria.
¿Quién quiere oír una
lección magistral? Yo desde luego, no. En realidad no hay
que
dejarles diseñar ni los estudios, cualquiera se
fía de
ellos, impartirían sus aburridas disciplinas, cosas que el
mercado no necesita (el mercado necesita formación profesional,
no doctores en Metafísica). De entrada, lo mejor
será
suprimir todas las titulaciones existentes de un plumazo, y luego
implantar lo que pida la ley de la oferta y la demanda. Que se vean sin
estudios, que ruegen y se pongan las pilas.
¿Queríais
"enseñar", eh? Pues hala, a competir, a pedirlo por favor,
qué es eso de dar por hecho que vuestros estudios son dignos
de
la Nueva Universidad. Ya diseñará una
comisión de
empresarios, políticos y rectores de las Privadas (que esos
sí entienden) los estudios que convienen; y vosotros a
reciclaros, o ya haremos prejubilaciones masivas. Mejor partimos de
cero radical, todo fuera, ni áreas de conocimiento ni
filologías ni leches; implantamos la experiencia americana,
con
empresas proveedoras de másteres que trabajen por horas, no
hace
falta que la universidad se cargue con todo ese personal funcionario si
la privada oferta lo mismo. Cuantos menos, mejor; y postgrados, los
justos. Lo mejor
sería diseñar adecuadamente unos sistemas de
autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo
esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo,
únicamente con personal de administración y
servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o
todo lo más unos animadores culturales, unos
psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo
clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para
todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo
establecido. Después de todo, ¿qué
mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un
cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no
se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso.
La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán
financiadas en función de sus resultados
académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan
fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor.
En realidad, los estudios universitarios no tienen por
qué ser difíciles, está al alcance de
cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo.
Si no se le ponen obstáculos,
claro; en Internet sin más te venden el título
que
quieras, y hay que competir con eso. Las universidades serias pueden
hacerlo... si se introducen las reformas adecuadas en la
metodología docente, y si se logra que capten el
mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que
para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy
influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y
luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he
ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos,
rectores y ministros.
Lunes
2 de octubre de 2006
Todas me las dan
—en el mismo carrillo hoy
(académicamente hablando). Esta mañana ha habido
una reunión del Consejo de Departamento (de
Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) donde
se trataban dos temas polémicos, y mal le ha ido a mis
propuestas en los dos.
1) Se proponía un Máster de Lingüistica
aplicada en inglés, en el marco del cual yo
proponía una asignatura de Análisis
Crítico del Discurso. Tras un largo y tenso debate se ha
aprobado la propuesta, con varios votos en contra (presumiblemente de
los profesores que no quieren que haya otro máster en el
departamento al margen del que ya hay). Se ha aprobado pero su vida ha
sido efímera, más que las efímeras de
hecho, porque antes de comer ya se había rechazado la
propuesta en la Comisión de Postgrado de la Facultad. Lo
cierto es que se había preparado apresuradamente en poco
tiempo, por la desidia de nuestro departamento a la hora de hacerse
responsable de planificar sus enseñanzas de postgrado. Y la
propuesta habría ido más coherentemente hecha si
se hubiera pedido la creación de este máster
dentro del postgrado ya existente de Estudios Ingleses, que es lo que
yo proponía... pero no. Se ha propuesto crearlo en un
postgrado distinto y nuevo, propuesta que ya se ha dicho en el Consejo
tenía muy pocas posibilidades de prosperar—y
buálá. ¿Y por qué no se ha
propuesto en el marco de ese postgrado ya existente, al cual se
había dado el nombre tan general de "Estudios Ingleses" para
que cupieran todos los posibles másteres de nuestro
departamento, cuando se propuso hace un año? Bueno, pues
porque nuestros catedráticos, organizadores del
máster de "Estudios Textuales" ahora existente, han decidido
monopolizar ese postgrado para sí mismos,
imponiéndole las leoninas reglas de su máster, y
nuestro departamento se ha dejado hacer. Ha aceptado la mayor: que el
postgrado de "Estudios Ingleses" se rija por las reglas del
máster de los tres catedráticos, es decir, que
esté reservado a profesores pertenecientes a equipos de
investigación subvencionados y que tengan al menos dos
tramos reconocidos de actividad investigadora—como criterios
excluyentes. Ante este sentar sus reales, ante su oposición
frontal a dejar que la plebe sin subvenciones invada "su" postgrado, y
ante la ignorancia profesa de la dirección departamental
sobre los términos exactos de lo que se votó hace
un año al aprobarse ese postgrado, se ha batido en retirada
la propuesta y se ha optado humildemente por... ceder el terreno, y
proponer otro postgrado y máster donde no operasen las leyes
dictadas por los catedráticos. Inútilmente,
según se ha visto. En cuanto a mí, he rizado el
rizo, votando a la vez a favor y en contra de la propuesta (lo cual ha
resultado ser administrativamente posible, además de
contradictorio). En votación secreta, he apoyado la
propuesta de máster, no sea que encima no saliese, y luego
he expresado públicamente mi voto particular en contra de de
que no se incluyese el nuevo máster en el postgrado
existente de "Estudios Ingleses".
En fin, que ya se ve el resultado final que venía anunciando
yo: que todos los estudios de postgrado de este departamento han sido
fagocitados por el grupo de los "Estudios Textuales", y los
demás quedan inhabilitados para la docencia en segundo ciclo
y para la dirección de tesis... por votación
propia. Y es que el que no se entera ni cuando se lo escriben en letras
grandes y se lo gritan al oído, no se va a enterar nunca.
Por cierto, muchísimo se han picado los profesores
del máster de los catedráticos cuando se les ha
preguntado por el número de alumnos matriculados en su
máster: ha habido grandes gritos y aspavientos y
piques-ajoscome. Lo que nos han dicho es que ni sabían
cuántos estaban matriculados, ni preinscritos, ni al parecer
estaban interesados en saberlo.... y menos, por supuesto, en informar
de ello al Consejo de Departamento. Pero es un Consejo con grandes
tragaderas, así que se desprende de la reunión de
hoy que pueden seguir dándosele a comulgar ruedas de molino
de un diámetro todavía mayor.
2) El segundo punto era... el mismo que el primero, en sustancia: la
apropiación del postgrado de Estudios Ingleses para los
profesores del máster y la exclusión de los
demás por votación democrática.
Técnicamente, se decidía la aprobación
del nuevo programa de doctorado de "Estudios Ingleses", que viene a
sustituir a los del "viejo régimen" que ahora se
extinguirán. Y, cómo no, se ha aprobado, a pesar
de mis advertencias en contra de los criterios abusivos que impone y de
las consecuencias que van a tener para la mayoría del
profesorado del departamento. Pero que si quieres. Con unos pocos votos
en contra, se ha aprobado la propuesta. Y ya no podrán
dirigir tesis en el departamento más que los profesores con
proyecto de investigación subvencionado, y dos sexenios (o
uno, si les dan permiso especial los organizadores). Lo lamentable es
que se ha enterado hoy buena parte del profesorado de cuáles
eran las consecuencias de las normas que aprobaron para el
Máster éste de "Estudios Textuales" hace un
año; y a pesar del pasmo de muchos (—no
sé qué pasmo, porque ya se
les explicaron esas consecuencias por activa y por pasiva en
su momento, y lo votaron).... a pesar del pasmo de muchos, digo, ¡¡hoy han
vuelto a hacer exactamente lo mismo!! Y les han entregado
con un lacito todo el Tercer Ciclo, máster y doctorado, a
nuestros cortadores de bacalao en el Departamento, y a las reglas
draconianas, leoninas y procrustianas que se han sacado del bolsillo
para decidir quién podrá y quién no
podrá dirigir tesis. Las bocas abiertas que habrá
dentro de un año, cuando se encuentren desdoctorados y
seguramente hasta expulsados de la Comisión de Postgrado
muchos de los que hoy han votado ígnara y
democráticamente a favor de esta propuesta de programa de
doctorado. En cuanto a mí, he explicado el sentido de mi
voto y el de dos profesoras que me han apoyado, incluyendo en el acta
un anexo explicativo. Aquí lo anexo:
Voto
particular
en Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana
(Universidad de Zaragoza) con respecto a la aprobación de
una
propuesta de nuevo programa de Doctorado (Reunión del 2 de
octubre de 2006).
Los abajo firmantes queremos que conte a todos los efectos nuestro voto
personal en contra de la aprobación del nuevo programa de
doctorado "Estudios Ingleses" propuesto bajo la coordinación
de
la Dra. Onega en los términos en que se propone.
Los motivos de nuestro voto en contra son:
1) La existencia en dicha propuesta de un oscurecimiento de la realidad
de los datos departamentales que parece deliberado. Cuando se dice que
la media de alumnos de los dos programas de doctorado a extinguir es de
20 alumnos, se están promediando los números de
matrícula en ambos programas, el que tiene
mención de
calidad pero pocos alumnos, y el que no tiene dicha mención
pero
tiene mayor número de alumnos. Esto contribuye a ocultar la
realidad de que no existe correlación entre
mención de
calidad y número de alumnos interesados en un programa, como
prueban los números de matrícula que operan en la
sección de Tercer Ciclo desde el año de la
obtención de la mención de calidad por parte de
uno de
los programas.
Esta ocultación merece ser resaltada porque es esta
correlación entre mención de calidad y
número de
alumnos el único fundamento que se esgrime en la
página 6
de la memoria para justificar la aprobación de este nuevo
programa de doctorado por parte del Departamento y de la Universidad.
Por otra parte, en caso de salir adelante la propuesta de un nuevo
máster de Lingüística Aplicada que se
presenta hoy,
las cifras prospectivass de alumnos presentadas serán
contradictorias entre sí.
3) En la memoria del nuevo programa de Doctorado propuesto se hace una
interpretación que consideramos abusiva del concepto de
"acreditación" del profesorado para dirección de
tesis,
que tiene el objetivo de beneficiar a un grupo limitado de profesores.
Es una mala práctica universitaria aquella que se basa en la
confusión de resultados de investigación con
proyectos.
Sin mermar el mérito de los doce profesores mencionados en
la
memoria, podemos afirmar que quedan excluidos de esa lista otros del
mismo o superior mérito objetivo. Ello sólo es
posible
sobre la base de una aplicación tergiversada para la
selección de un criterio coyuntural, con voluntad
excluyente.
Tomemos como ejemplo la posibilidad real de que como producto de la
aplicación de esos criterios se consideren no capacitados
para
dirigir tesis doctorales profesores con uno, dos, o tres sexenios de
investigación y con experiencia previa de
dirección de
tesis aprobadas con cum laude. Siendo meritoria la
participación
en proyectos, no es un criterio que como exclusivo sea razonable para
juzgar la acreditación, que debe fundarse en resultados
obtenidos, no en proyectos en curso. Los resultados de la
investigación no aparecen en esta memoria como criterio
acreditatorio.
4) El único hecho constatado es la escasez de alumnos
matriculados en el pasado y en el presente en el programa de doctorado
y máster de "Estudios Textuales y Culturales en lengua
inglesa",
y que los alumnos del área de Filología Inglesa
de la
Universidad de Zaragoza se matriculan mayoritariamente en las
asignaturas de Lingüística tanto en segundo ciclo
(optativas) como en Doctorado.
Pensamos que sería perjudicial para la Universidad de
Zaragoza,
tanto para sus alumnos como sus profesores, el aprobar un programa de
doctorado cuyo único horizonte de éxito se basa
en la
inexistencia de competidores externos e internos, y todo ello a pesar
de tener su mención de calidad.
Tras la reunión, he preguntado a uno de los
catedráticos si en serio creía que yo no estaba
capacitado para dirigir tesis doctorales. Me ha dicho que en absoluto,
que todo lo contrario, etc. etc. Ante la pregunta de por qué
entonces apoyaba una normativa que me excluía, me dice "Ah,
pero eso no tiene nada que
ver"— y yo: "Pero no cumplo los criterios, y sin embargo
estoy capacitado, dices. Así que la norma que pones
tiene consecuencias absurdas, y será porque no es una norma
buena o justa". —"No, no, Si quieres estar
capacitado en este programa, cumple los criterios; si no te
autoexcluyes" —"¿Que me autoexcluyo? Yo propongo
una norma que a tí no te excluye; tú propones una
norma que a mí sí me excluye. A ver
quién excluye a quién aquí".
—"Es necesario, etc., los tiempos vienen así..."
—"No, los tiempos los traéis
así." Con la catedrática, lo mismo:
me dice que me autoexcluía, que había que aceptar
la normativa que venía de arriba, que era muy dura, etc. Que
debería yo ser más constructivo. Yo
le he dicho que las normas absurdas
que se intentasen imponer no sólo no las
aceptaría sino que trabajaría lo que pudiera por
que se cambiasen. Evidentemente los catedráticos no
están por la labor de reconocer su papel activo en la
imposición de estas normas: sólo están
"yendo con los tiempos." Y aprovechando para meter la pala del
cristiano, claro. Como sucede siempre con los que van con los
tiempos, propulsándolos.
Quede claro que no me opongo (faltaría más) a que
se considere como un mérito la participación en
proyectos de investigación, o el hecho de tener uno
financiado en curso. A lo que me opongo es a que se convierta no en un
mérito baremable sino en un requisito eliminatorio. Es la
diferencia entre una criterio justo y una tergiversación, y
así se lo he dicho a los catedráticos... pero su
conveniencia, y opinión, es muy otra. Los demás,
es triste decirlo, no tienen criterio, sino únicamente
disciplina.
Por supuesto, esta decisión tomada hoy por el Departamento
será impugnada ante la Comisión de Doctorado de
la Universidad. Con lo que ésta decida sabremos si va a
haber normas generales en la Universidad sobre este asunto, o si los
corrillos de influencia locales pueden dictar las que quieran y puedan
en cada departamento. Y así, sabiendo a
qué atenernos, actuaremos en consecuencia todos, corrillos
incluidos.
"Alguien debió
preverlo"
Bonito análisis hace Javier Marías
de la falacia retrospectiva o hindsight bias
aplicada al 11-M ("Decidir volverse loco", en El País Semanal
del 1 de octubre y
en su blog).
Lástima que dé a entender con eso que la tesis de
la
"conspiración" sea totalmente deleznable, es decir, (por
exclusión more
hispano)
que la tesis oficial explica plenamente el 11-M. Como si no hubiese
tantas y tantas cosas que no sabemos sobre el asunto. Como datos que
presupone el propio artículo de Marías: casi
nadie consideraba previsible una victoria del PSOE antes del
atentado. Porque sí hubo un atentado (y desde luego alguien
conspiró para que lo hubiera). Posiblemente con previsiones
electorales en mente, dada la fecha. Y, en efecto, se produjo un vuelco
electoral que a muchos sorprendió. Ergo: hasta los planes
descabellados e implausibles, trazados por imbéciles y
criminales delirantes pueden tener éxito a veces, de un modo
que a posteriori crea la impresión de inteligencia superior
y vista certera. Y ese éxito crea terreno abonado, por
supuesto, para teorías de la conspiración a veces
tan delirantes como los planes de los auténticos
perpetradores.
No sólo
hay conspiraciones que se imaginan retroactivamente; también
las hay que salen a la luz. Y también hay
misterios que no lo eran en su momento, y lo son ahora. Y eso
sí
que es seguro que no lo tenía previsto nadie. Por utilizar
el
ejemplo de Marías: Don Quijote podía estar loco,
o
incluso querer estar loco, pero eso no le impedía descubrir
auténticos rudos malsines, y auténticos falsos
paladines.
Y puede que el PP sea paranoico—seguramente lo es. Pero desde
luego es un paranoico con muchos enemigos.
Domingo 1 de octubre de 2006
In
Good Company
(Título español: Algo más que
un jefe)-
Comedia de empresa, género Wall
Street de
Oliver Stone, escrita y dirigida por Paul Weitz (2004). No es
propiamente "romántica" aunque hay parejita (el joven jefe y
la
hija de su maduro mano derecha, situación chusca que
enfatiza el
sentimiento del "suegro" al verse desplazado en su empresa por el
jefecillo). El énfasis principal
está en la ética laboral y la presión
a que se ve
sometida por el gran capitalismo, encarnado en la lógica del
joven ejecutivo ejecutor y trepa que entra a saco en la empresa cuando
lo ascienden a ocupar el puesto del padre de la chica: "I'm being
groomed! Mark, thank you, thank you. I'm going
to kick so much ass for you, I'm going to take no prisoners, I'm going
to be your ninja assassin!"—vamos, como aquello de "Greed Is
Good".
Pueden verse resúmenes y valoraciones generalmente adecuadas
en los primeros comentarios de su
página en la Internet Movie Database. Traduzcamos el
primer comentario de esos (enviado por jotix100, de Nueva York):
La de veces
que hemos
contemplado la ascensión meteórica de un
jovenzano en
nuestro puesto de trabajo a un puesto superior, a un status
para el que nos parecía que no tenía las
calificaciones
adecuadas. Esta es la base de esta encantadora comedia de Paul Weitz,
basada en su propio guión.
Los cambios que se
introducen en una
compañía cuando se pone a dirigirla alguien que
no tiene
méritos apreciables es algo que sucede constantemente con la
manera americana de llevar un negocio. ¿Cuántas
veces
hemos visto que estos jóvenes advenedizos hacen descarrilar
una
empresa por su inexperiencia? ¡Más de unas pocas!
A Carter Duryea [¡por
favor
pronunciar con cuidado!]
lo selecciona su
protector en la megaempresa
donde su estrella va en ascenso, como elección
lógica para
ponerlo al frente de una revista que ha sido recientemente adquirida
por el magnate Teddy K. Este Carter no tiene ni idea de lo que le
espera. Despide a la mayor parte del personal más mayor,
pero
Carter no es tonto, y mantiene en su puesto a un hombre de talento, Dan
Foreman, porque puede utilizarlo. Después de todo, Dan tiene
poco más de cincuenta años, está
casado, tiene un
par de hijas universitarias, y deudas.
Carter no tiene vida
personal. Su
mujer lo deja plantado a pesar de su gran ascenso. Justo
después, conoce a la hija mayor de Dan, Alex. Ella pronto se
lo
lleva a su habitación de la residencia universitaria. Dan
Foreman no tiene idea de lo que está pasando delante de sus
narices. Carter y sus maneras le repelen más que nada en el
mundo. Por eso cuando descubre a los dos amantes en un modelno
restaurante de Manhattan, se pone balístico.
El gurú de
Carter experimenta
una caída trágica, tras haber cumplido su papel y
ser
usado por Teddy K. Como resultado, Carter también pierde su
empleo, porque al final Dan es reconocido por sus propios
méritos, y no por ser el sí jefe que eran Carter
y su
superior. Después de todo, Dan es el único que
hace las
preguntas que nadie se atreve a hacer sobre la miopía de la
gran
empresa en su manera de llevar la revista.
Esta ácida
comedia arroja una
luz sobre la América de la gran empresa como no lo hace
ninguna
otra reciente. Dennis Quaid interpreta a un brillante Dan Foreman, el
hombre mayor. Topher Grace nos da una interpretación
sorprendente como el joven Carter. Scarlett Johansson interpreta a Alex
Foreman, una joven sin complejos que se lía con el jefe de
su
padre.
Cuidado con esos
superbólidos fugaces...
Para superbólido fugaz, el Porsche de Carter Diarrhea, que
lo
estampa nada más salir del concesionario. Símbolo
de su
carrera, claro. Es terrible la vergüenza ajena que se siente
en su
primer discurso ante la empresa, muerto de nervios... y aunque
enseguida se recupera, vemos luego que en su falsa retórica
de
añadir "sinergia" a la empresa sólo estaba
imitando a su
patrono Teddy K. El discurso de Teddy K. es interrumpido al final por
Foreman, haciendo preguntas molestas sobre cómo iba la
empresa, preguntas
que en efecto hacen reflexionar al empresario tiburón, y le
llevan a deshacerse rápidamente de la revista....
felizmente,
ésta pasa a un empresario que apreciaba más al
parecer su
manera tradicional de funcionar. Los planes de la multinacional de
Teddy K. de usar sus empresas para apoyar con tácticas de
publicidad unas a otras resultan ser un fracaso... porque las otras
empresas competidoras hacen lo mismo, y los clientes que se ganan por
un lado (?) se pierden por el otro por las reglas artificiales que
introducen esos planes multinacionales en el funcionamiento
espontáneo del mercado. Así pues, en un final
wishful-thinking, Foreman vuelve a ser el foreman. La
película
defiende, dentro de una perspectiva capitalista tradicional, a la
pequeña empresa individual que halla su "nicho" estable, por
encima de la lógica de usar al conjunto de la empresa como
ficha
en una especulación a nivel superior; otra cosa
será que
el capitalismo no lleve ineludiblemente a esto segundo, y que el final
pase a ser así producto más del deseo que de la
observación de la realidad. Es en todo caso la
afirmación
de unas prioridades éticas: el compromiso de una carrera
vital
con el trabajo, con un público y una manera de hacer las
cosas,
sobre la lógica puramente economicista del beneficio
inmediato. Ésta lógica lleva a recortes
súbitos y reorganizaciones espectaculares pero
engañosas
del panorama empresarial, y a normas especiales dictadas
artificialmente para fines especiales calculados previamente por
quienes esperan sacar tajada aun a costa de sus compañeros
de
trabajo. (Como el pez de Dyurea, "Buddy", que se come a su
compañero en la pecera). Reflexiones todas éstas
que no
sé si serán muy aplicables a la empresa privada,
pero que
desde luego sí suenan como un comentario adecuado sobre la
relación entre una empresa con responsabilidad
pública (y
pienso en la Universidad Pública) y sus empleados, y su
"público" y su razón de ser. La lógica
del
márketing espectacular, los planes de reforma estandarizados
y
los recortes de los "michelines" académicos que se nos
prometen
puede traer no sólo los resultados esperados y planificados,
sino también otros que no entraban en los
cálculos.
Porque los cálculos economicistas siempre son optimistas por
defecto (por defecto, digo): otro tipo de cálculos no pasan
la
selección natural de la reunión del
comité de
empresa.
Así que eso, cuidado con los superbólidos
fugaces, que se
estampan... y además normalmente se llevan a varios por
delante
también.