Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) - Octubre 2006Nefertiti
Cosas que quedaron por decir 

Sin la menor fe en la objetividad de las cosas, el narrador de esta novela dice en varias ocasiones que «el mundo depende de sus relatores», porque el acto de contar supone tomar decisiones, mientras que la voluntad de callar es siempre lo que pudo ser o lo que aún podría darse. 

(Elide Pittarello, prólogo a Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías)

Aquí mi clon para escribir comentarios.
También se pueden enviar comentarios no públicos a garciala@unizar.es

o por SMS al 685056264 - Voy leyendo...

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Martes 31 de octubre de 2006

Averías irreparables

Me carteo con la Vicepresidenta del Gobierno. Le envío, a ella y a los promotores, un correo con esta Petición de reparación al Gobierno Español, promovida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica:

Te pedimos que apoyes este texto con las reclamaciones que desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica le hacemos al gobierno español para que asuma la responsabilidad de hacer justicia con las personas que fueron asesinadas, perseguidas y encarceladas por sus  ideas tras el golpe militar del general Francisco Franco que terminó con el primer periodo democrático que ha tenido España en su historia. Con los quince puntos, tu nombre completo y tu DNI debes enviar dos correos electrónicos:

Uno a la Vicepresidencia del Gobierno: secretaria.vicepresidenta@mpr.es
Y otro con los mismos datos a: memoria36@hotmail.com
Este es el texto que tienes que aceptar y enviar:

PETICIÓN DE REPARACIÓN AL GOBIERNO ESPAÑOL

Como ciudadan@ que cree y defiende los valores democráticos, solicito del Gobierno del Estado español la articulación de una ley que repare (y no equipare) a los hombres y mujeres que defendieron la democracia republicana contra la sublevación del general Franco. Una ley que:

1º-. Anule los sumarios franquistas, que llevaron a ser fusilados y encarcelados a decenas de miles de defensores de la democracia que fueron juzgados por tribunales ilegales.

2º.-. Asuma las obligaciones en Derechos Humanos para la búsqueda de desaparecidos y no delegue la garantía de los derechos humanos en colectivos de voluntarios.

3º-. Que lleve a cabo un gran acto de reconocimiento publico de los hombres y las mujeres que construyeron y defendieron nuestra primera democracia.

4º-. Promueva la creación de una oficina de atención al ciudadano a la que puedan acudir todas las personas represaliadas por el franquismo, o sus familias, que buscan información o que requieren alguna gestión de las diferentes instituciones.

5º-. Regule como delito en el Código Penal la apología del franquismo y que ese delito incluya la existencia de placas, calles y monumentos relacionados con aquellos hombres y mujeres que destruyeron la democracia y construyeron una terrible dictadura a partir de una terrible guerra.

6º-. Instale en el Valle de los Caídos una exposición permanente que cuente quién, cómo, cuándo y por qué fue construido.

7º-. Constituya una Comisión de la Verdad que reúna toda la información de archivos y testigos para que la sociedad pueda conocer lo ocurrido durante la guerra civil y la dictadura, sin límites ni cortapisas.

8º-. Diseñe programas de estudios donde la historia de la II República, la guerra civil y la dictadura sean tema central y no como ahora que ocupan unas pocas páginas al final del texto y casi nunca se enseñan en las aulas.

9º- Trate por igual a todas las víctimas del franquismo y no indemnice solamente a las asesinadas con posterioridad al 1 de enero de 1968 (¿o es que no tiene el mismo derecho alguien asesinado por la dictadura franquista el 31 de diciembre de 1967 o de 1957?).

10º-.  Asuma definitivamente el deber de memoria que tiene el Estado y que establezca un día para las víctimas de la represión franquista, igual que se conmemora el 27 de enero en el Congreso de los Diputados el día de las víctimas del holocausto.

11º-. Cuide, preserve y señalice los lugares en los que ocurrieron hechos significativos de la represión franquista.

12º-. Cree un gran archivo de la memoria oral en el que sean registradas entrevistas con todas aquellas víctimas del franquismo que lo soliciten.

13º-. Que se digitalicen todos los archivos relacionados con la guerra civil y la represión de la dictadura (tanto los españoles como los extranjeros) y que sean accesibles a través de Internet para todos los ciudadanos.

14º-. Que las empresas privadas que utilizaron la mano de obra de los presos políticos lleven a cabo una reparación moral y económica. Y que el Estado los repare por las numerosas obras públicas que fueron obligados a acometer.

15º-. Que en todos los edificios públicos (escuelas, ministerios, universidades, ayuntamientos, diputaciones, etc…) se instale una placa con los nombres de los hombres y mujeres que fueron apartados de sus funciones por sus ideas políticas.

Los que fueron apartados. Por ejemplo, mi abuelo Ángel, maestro de escuela, y "apartado" de sus funciones por el procedimiento de matarlo a tiros. Pero que no pongan en la placa (que no es que crea que la vayamos a ver, pero vamos, es un decir), que no pongan digo, por favor, que "entregó su vida". Que sería lo que nos faltaba por oír.

Observen que este manifiesto no pide que se juzgue a ningún asesino. Es más que moderado, por mucho que a algunos les vaya a parecer lo contrario. Yo ya cambiaría lo de penar la "apología del franquismo" (que desde luego se tendrá que compatibilizar con la libertad de expresión) por una petición de que quien haya asesinado al vecino sea juzgado, qué menos que investigar el asunto; me parece más grave meterle al vecino cuatro tiros que andar por ahí diciendo "viva Franco". Pero bueno, mejor pelillos a la mar, no tensionemos. Al parecer, sería demasiado pedir. Así está el patio, y así son nuestras leyes. 

La sombra del viento





Una reseña de Fabula

Hay un sitio web en francés excelente, Fabula: La recherche en littérature. A los favoritos tiene que ir. Y ahí acaba de aparecer (en portada y todo) una reseña de The Dynamics of Narrative Form, editado por John Pier, un libro de la serie "Narratologia" en el que tengo un capítulo (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter, 2004). Y como la reseña me recomienda, pues os la recomiendo a su vez. De hecho es todo un pequeño tratado de narratología en sí misma. Se titula "Le récit comme forme-mouvement" y la ha escrito Didier Coste, el autor de Narrative and Communication. ¡Muchas gracias por la buena opinión, y por darla a conocer! (que son dos cosas, y no una). Esta es la parte de la reseña que habla de mi artículo:

L’excellent et limpide article de J.A. García Landa intitulé « Overhearing Narrative » se meut agilement entre pragmatique conversationnelle, théorie du littéraire et narratologie structurale, disciplines dont il combine les apports sans rien rogner de leurs spécificités ni gommer ce qui dépasse de chacune d’elles et continue de dépasser leur combinaison.

Loin de s’arrêter même au schéma complexe mais désormais classique de la communication narrative consacré par Wolfgang Iser, il saisit la force heuristique de l’analogie entre récit oral et récit écrit pour mettre en relief la figure de l’« unintended reader », que nous appellerons, faute de mieux, «lecteur imprévu » en tant que rôle transgressif paradoxalement nécessaire à la production collaborative du sens. Ni narrataire textuellement désigné, ni même inclus par le texte dans les catégories du public de lecteurs préférés ou de lecteurs moyens ou quelconques, le lecteur imprévu est à son tour différencié selon qu’il occupe telle ou telle position d’extériorité : tantôt simple « overhearer » (témoin involontaire) ou « eavesdropper » (guetteur invisible, espion qui prend note, derrière la porte ou le rideau). L’appel à Erving Goffman, entre autres, fait fructifier de façon surprenante des notions introduites par Gerald Prince il y a vingt ans et scolairement sédimentées depuis, illustrant ainsi à la fois une continuité de propos avec une certaine narratologie structurale et le clair besoin d’aller voir de plus près dans la « vie réelle » des récits et des œuvres de tout poil. Cette prise en compte de «formes complexes d’interaction communicationnelle » (199) débouche sur deux constats particulièrement intéressants. D’une part, l’incomplétude du dialogisme bakhtinien —et l’on pourrait épiloguer sur les raisons qui interdirent à Bakhtine de sortir d’une dialectique strictement historique. Et, d’autre part, que la « critique critique » (en particulier celle qui pratique une interprétation plus symptomatique qu’empathique afin de débusquer l’idéologie ou d’autres composantes sous-jacentes des dispositifs textuels) est précisément celle qui, sans surplomber le texte, se place plus ou moins délibérément en porte-à-faux, de biais ou de côté, dans cette lacune de l’espace communicationnel pré-arrangé par l’institution littéraire et dont l’émergence du lecteur imprévu ouvre la béance transgressive.

García Landa a parfaitement raison d’insister sur le besoin d’étudier à la fois et parallèlement l’interaction préconstruite par le texte littéraire et son auto-contextualisation, et l’interaction effective qui peut avoir lieu dans des situations et contextes radicalement étrangers à l’époque de production textuelle, voire inconcevables pour cette culture. Il a raison aussi de souligner que les récepteurs même hostiles ne peuvent échapper à une certaine «ratification » dans la mesure où ils doivent au moins un temps faire comme s’ils partageaient les présupposés idéologiques textualisés, fût-ce pour les dénoncer. Il fait enfin un pas décisif en suggérant que la production lectorale du sens ne résulte pas seulement d’une interaction entre, mettons, un lecteur impliqué et un auteur impliqué, mais au moins d’une négotiation, si ce n’est une mise en acte de conflit, du sujet lisant avec soi-même. (204) Le sujet clivé, postcolonial, par exemple, qui est entre dedans et dehors, aurait vocation privilégiée à être un tel lecteur intensif, générateur de sens et de signifiance littéraire.

Jusqu’ici cependant, on ne voit guère en quoi la communication narrative diffèrerait de toute autre communication littéraire, et le régime lyrique, dont il est question aussi dans ces pages, fournirait, García Landa en a conscience, d’excellents exemples, sinon l’exemple par excellence de la génération d’un lecteur/auditeur officiellement imprévu —indésirable ou titillant par sa tierce présence— s’invitant au cœur du soliloque plaintif ou du dialogue amoureux. L’auteur émet alors l’hypothèse, a priori recevable que le récit fictionnel (le romanesque), en tant que genre composite notamment, est à même de déployer des stratégies tour à tour subtiles et déconcertantes (de représentation et de dissimulation de la dynamique de communication souhaitée ou refusée) pour jouer à cache-cache avec ses anti-lecteurs, ses lecteurs subreptices et autres envahisseurs de la veillée des chaumières. Une dynamique (transgressive et analogue à celle de la métalepse) est une fois de plus mise en valeur ; mais sur ce dernier et ce seul point on pourrait peut-être demander au théoricien d’aller encore un peu plus loin en se posant la question redoutable pour tout narratologue de l’inertie et de la répétitivité du récit.


Landa's original and promising thesis
    
 

Lunes 30 de octubre de 2006

Se entiende, ¿no?

Si ets català, però no ets catalanista, actualment ningú no et representa al Parlament català.

Tant si sols votar al PSC o a ICV, com si sols votar al PP, has de saber que el fet que aquests partits obtinguin un escó més o un escó menys no canviarà absolutament res.

En canvi, gens no serà igual si entra al Parlament un nou partit que no limita el terreny de joc polític a l'àmbit del catalanisme.

Si Ciutadans entra al Parlament, tots els que hem signat l'Esmena 6.1 entrarem amb ells. Si Ciutadans entra al Parlament, començarà a airejar-se "l'oasi."

Si has signat l'Esmena 6.1, ja saps que és molt necessari que entri aire nou al Parlament, encara que sigui per una petita escletxa. El teu vot és absolutament fonamental per a ajudar-nos a obrir aquesta escletxa.

El pròxim 1 de novembre tenim l'oportunitat de votar a Ciutadans. No podem deixar-la perdre. És l'únic vot útil.

Si us plau, fes circular aquest e-mail: per a Ciutadans cada vot té un enorme valor.

(Nota, por si acaso: escletxa quiere decir fírgoa).

(Re-nota: Catalán-catalanista; zaragozano-zaragocista; madrileño-madrileñista; vasco-abertzale; español-españolista; musulmán-islamista; cristiano-cristianista; blanco-blanquista; bitacorero-bitacorista; partidario-partidista).
Me gusta este partido



Domingo 29 de octubre de 2006

Excursión por el tiempo

Hoy, aunque nos cuesta arrancarnos de la pantalla, aún nos ha dado tiempo de dar un viaje por el tiempo, o esa es la impresión que nos ha hecho. Hemos emprendido camino a San Juan de la Peña (tan cerca y tan lejos...) Tan lejos con críos, que exigen paradas técnicas de pises y mareos cada poco tiempo. La parada gastronómica, también exigida, ha sido en Ayerbe; y allí nos hemos metido a fisgar por lo que parecía talmente una judería, y allí estaba la casa donde vivió de mocete Santiago Ramón y Cajal.... vaya. Y su hermano Pedro, claro, que fue el que construyó la casa donde nosotros vivimos ahora, que aún pertenece en parte a sus descendientes. Así que nos la hemos visitado, convertida ahora en casa-recuerdo, llena de fotos y películas y objetos que te transportaban a finales del XIX. Entre los documentos de mano de Ramón y Cajal, un par de datos interesantes: que en su vejez cobraba 6000 pesetas, mientras que algunos de sus ayudantes cobraban 20.000 o 30.000, pero que renunciaba a pedir más, porque realmente no necesitaba mucho, decía. Otro: pide que lo entierren en el cementerio laico. Masón era, según parece. ¿Judeo-masón? Posible, en familia de médicos...  En fin, aprovecho para comprame un recuerdo: los tres volúmenes de Textura del Sistema Nervioso del Hombre y de los Vertebrados, por "S. Ramón Cajal", sic; edición facsímil de la de 1904. Esta semana precisamente hace cien años que le dieron al hombre el Premio Nobel. En la Universidad de Zaragoza no lo quisieron de catedrático... y ahora lo tienen presidiendo el Paraninfo, Lincoln-like. Vueltas que da la vida.

Mallos de Riglos





Seguimos camino hacia San Juan de la Peña, y pasamos al lado de los Mallos de Riglos, que dice Ivo: San Juan de la Peña"Uau! Es de alto como el Empairen Stein! Pero no: parece ser que (bueno, según se mida) el Empáirenstein es más alto que los Mallos.  Pero no más impresionante.










Adentrándonos en el "Reino de los Mallos" pasamos por el Pantano de la Peña, por Triste (volveremos por Bailo), y damos vueltas y revueltas sin fin hasta llegar por fin, cuando ya se iban los últimos visitantes, a San Juan de la Peña. Donde dicen que, dicen que, hace mil años se guardaba el Grial. Lo que sí parece es que el lugar ha debido ser sagrado desde tiempo inmemorial. Sin turistas, y anocheciendo, todas estas montañas vacías, de camino a Santa Cruz de la Serós, parecían una fortaleza natural donde los monjes se hubiesen atrincherado durante siglos en un lugar que nadie les fuese a disputar.







La vuelta, a oscuras, se nos ha hecho un poco larga, y es que los pequeñajos se resienten de las excursiones domingueras. El susto ha sido cuando nos hemos encontrado con una pareja de jabalíes en la carretera. Jabalíes, o jabalís, o aun jabalines, que les dicen en mi pueblo. La jabalina (creo) aparta al jabato que la seguía, sacándolo de la carretera con un golpe de hocico decidido. Nos hemos librado, o se han librado, por poco. También vemos un lironcillo que ha pasado corriendo y le ha recordado a Pibo el cuento de un lirón que se está leyendo, Gringolo.

Jabalí









Sin más incidentes ni amagos de colisión hemos llegado a la autovía. Y cuando hemos estado otra vez entre las luces de neón y la publicidad en Zaragoza, parecía talmente que terminábamos de hacer un viaje a través del tiempo, y de bastantes siglos por cierto. Hasta un poco shockeados estaban los enanos creo... cuando he propuesto otra excursión a ver los mallos de Agüero, se han desapuntado, con grandes aspavientos.

(Cuando les pregunto qué les ha gustado más de la excursión, contestan los tres: "¡los macarrones!")


Los Guardianes del Sueño









Sábado 28 de octubre de 2006

En Tropelías (sic)

Me he acercado los ratos que he podido por el Seminario de Investigaciones Culturales "Tropelías", organizado por el área de Teoría Literaria de nuestra universidad (Túa Blesa, Alfredo Saldaña et al.), y aparte de ponencias de días anteriores sobre Espinosa, Javier Marías y otros, he escuchado esta mañana a Túa hablando sobre Gimferrer y a Darío Villanueva sobre la poética de la novela de Francisco Ayala. Y además de escucharlos con mucho gusto, también me he escuchado hacer preguntas o comentarios desde el público (con una voz que siempre suena un tanto ajena en estos casos, y que no la escucho con todo el gusto que esperaba pero que debe de ser la mía).

Bueno, pues Túa hablaba sobre la poética de innovación permanente de Gimferrer, su herencia de tradiciones rompedoras (entre otras de mis lecturas de adolescente modelnista, Rimbaud y Lautréamont)—la de Darío, la del surrealismo, el modernismo à la Eliot y Pound... y su autor-reinvención con cada libro, en una trayectoria que quiere evitar el "autoepigonismo" y mantener a la poesía en una búsqueda permanente que es su misión.... "su misión: insumisión", apostillo, y especulo sobre maneras de figurar las trayectorias creadoras de los escritores, siguiendo la inspiración matemática de las trayectorias e inflexiones de Túa:

- El punto y parado, o el círculo vicioso, para los escritores que no salen de lo mismo, los autoepígonos.
- La ideal línea recta, para los escritores que siguen siempre adelante, westward ho, sin volver a pisar terreno ya pisado.
- Pero claro, en la Tierra (decía Bonilla) siguiendo adelante volvemos a donde ya estábamos. Igual así hemos trazado un círculo inabarcable para nuestra vista. Quizá haga falta otra persona que nos diga cuál es el centro del círculo que hemos trazado mientras creíamos trazar una recta, en sucesión de estilos, maneras y nuevas identidades y preocupaciones...  Sublunarmente, no me parece la recta una opción realizable; toda recta es ideal.
- A mí me gustan las espirales (Nota 1). La espiral tiene algo de progreso y algo de retorno; da vueltas sobre un centro, sin por ello ser un círculo vicioso. Va abarcando cada vez más terreno, abre espacios nuevos sin por eso dejar de tener un centro de gravedad. Creo que seguramente todos nos movemos en espirales, alrededor de nuestras estructuras de personalidad, o temáticas centrales o métaphores obsédantes, auque las vayamos ampliando con nuevas preocupaciones y conocimiento, en nuestro viatge a esa Ítaca que a la vez está en el centro y en la periferia de nuestro mundo a la que nunca llegamos. Queda para un tercero, para un crítico quizá, el ver el trayecto espiral o la amplia circunferencia que describe lo que nosotros percibimos como una recta, o como un divagar en direcciones diversas. Esa figura geométrica es, quizá, una función de la percepción.

Darío Villanueva da un repaso admirable al contexto intelectual de la teoría de la novela de Ayala dentro de los parámetros del pensamiento teórico del siglo XX: sus preocupación por el lector ficcionalizado, ideal en el sentido de implícito en la comunicación narrativa; las concomitancias de este modelo con las ideas de Booth, las de Bajtín, las de Ingarden e Iser, o de los narratólogos franceses. (Apunta también, cosa con la que concurro, los problemas de Iser a la hora de determinar la relación entre el lector implícito y el lector efectivo). Señala DV la influencia por la fenomenología por sus estudios en Alemania. Su continuación de la herencia de Cervantes, y de ese pronunciamiento crucial del Cura sobre la verdad de la ficción: que reside su éxito en el encuentro de autor y lector sobre el texto, sobre unas convenciones de comunicación compartidas. Describe Villanueva un curioso texto de Ayala: tras Muertes de Perro, en El fondo del vaso nos presenta lo que Booth llamaría un narrador no fiable... y lector no fiable a la vez, pues es uno de los lectores de Muertes de Perro que toma la defensiva del dictador contra lo que para él son los infundios que se han publicado en Muertes de Perro, así como contra la manera solapada en que se comunican esos infundios por medio de la ironía.

Yo sugiero que podría verse ahí un síntoma de la hiperconsciencia de Ayala frente a sus lectores: el exiliado teme que sus textos no van a ser bien leídos, sabe que van a encontrar una lectura hostil, quizá; y responde apoderándose del lector hostil, del lector imprevisto, para volverlo a incluir en el círculo idealizado de la comunicación textual. En la práctica de Ayala encontramos pues una dialéctica que va más allá del formalismo (si bien la estructura formal de la obra contraataca, exigiendo ser leída a su manera). Pero ¿encontramos una teorización de esas importantes figuras lectoras que deberíamos añadir al lector implícito? Me refiero al lector hostil, por una parte, y al lector crítico, por otra, dos figuras que comparten una porción de territorio común además de ser bien diferenciables. El lector hostil no aceptará los valores del autor o la justeza de sus representaciones. El lector crítico va más allá del papel que le encomienda la obra, del lugar que le tiene preparado. Una obra crea espacios en blanco para ser rellenada, con la colaboración del lector, pero cuenta con un lector amistoso, favorable, que no entre a rebatir sus presupuestos... Ahora bien, un lector crítico puede hallar huecos en el texto que no han sido previstos por el autor, cosas que faltan porque el autor no ha sabido o no ha querido ver: y la labor del crítico es señalar y completar esas ausencias, de una manera que no consta precisamente en el proyecto estético o ideológico de la obra. Una obra quiere ser leída, pero sus mejores críticos no son los que la leen tal y como quería ser leída. Van más allá: son lectores resistentes, o no invitados, o respondones. Los autores no suelen gustar de los críticos, porque los críticos también son autores, y lejos de escribir ficciones, intentan apropiarse de las de los autores, disputándoles su autoridad, y hasta su autoría si se tercia. Intolerable.

Nota 1: José Ángel García Landa, “Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman.” En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.

Crítica acrítica, crítica crítica











Harry Thompson, This Thing of Darkness

Me compré este libro (2005; Headline Review, 2006) por la preciosa ilustración de la portada, que si no es de Turner debería serlo. También por la cita shakespeariana del título, claro: "Esta cosa de la oscuridad reconozco que es mía", dice Próspero sobre el degradado indígena Caliban en The Tempest. La obra de Shakespeare se ha venido leyendo como una alegoría, comentario o síntoma sobre el colonialismo, y también de eso va la novela de Thompson. Qué digo la novela de Thompson. La EXCELENTE novela de Thompson: a por ella si podéis, si pensarlo dos veces. Ojo: 875 páginas que se hacen cortas.

Turner, Snow stormComo decía, va del imperialismo y colonialismo, de las actitudes occidentales y de los genocidios perpetrados en Tierra del Fuego y en Oceanía. Pero también va sobre teoría de la evolución: otra razón por la que me la compré es que Darwin es uno de los protagonistas. La novela dramatiza el conflicto religioso y filosófico que supuso el avance de la ciencia y la racionalidad en el XIX, llevando a la crisis de la fe y al escepticismo en el caso de Darwin. El panorama es amplio, casi planetario, abarcando desde contactos con pueblos primitivos hasta elegantes salones ingleses; grandiosos paisajes sudamericanos y tormentas vívidamente descritas,  horizontes enormes. Un panorama amplio también en el tiempo, siendo la pieza central el viaje alrededor del mundo de Darwin en la expedición del Beagle al mando de FitzRoy; pero abarca el libro desde los preliminares (con el suicidio del anterior capitán del Beagle en Patagonia), pasando por el famoso debate sobre la evolución entre Huxley y un primate of the Church, el obispo Wilberforce... Hasta terminar con el suicidio del propio FitzRoy, desencantado con su fortuna y su carrera, y atormentado por el avance del escepticismo y de un mundo que él ve carente de sentido si no está organizado por una divinidad benevolente.

Y la benevolencia de la Divinidad queda bastante en duda... Los nativos a los que quiere civilizar  y cristianizar FitzRoy son impredecibles: tan pronto dan resultados casi demasiado buenos, adoptando los valores y modales ingleses casi hasta el extremo de la caricatura, o son incomprensibles, brutales y enigmáticos. Si logra entenderse con ellos, son entonces los europeos quienes plantean problemas, con su simplismo, su codicia brutal y su desprecio a la vida e intereses de los nativos. FitzRoy no encuentra acomodo en la vida; él mismo sufre de accesos súbitos de demencia, y aunque consigue tras largos años de soledad casarse con la mujer ideal que le quitaba la respiración (a regular angel in the house, además) ésta muere. Los proyectos de FitzRoy para desarrollar sistemas de predicción meteorológica se enfrentan a los absurdos burocráticos y la ignorancia de las autoridades; su intento de aplicar equitativamente la justicia inglesa cuando lo nombran gobernador de Nueva Zelanda topan con el doble rasero que las autoridades y los colonos esperaban de él.

Fitzroy cree en un mundo ordenado donde todos tienen su lugar; el mundo que inaugura el pensamiento Darwin justifica la superioridad del hombre occidental, y aboca a las razas inferiores al la extinción en una lucha por la vida que aquí se encarna a escala mundial en el imperialismo británico, y en el americano contemporáneo, por analogía transparente que establece el autor. Las palabras del general Rosas para justificar su guerra contra los indios están calcadas de los discursos de Tony Blair. Turner The Fighting TemeraireDarwin es aquí un Darwinista social, que aunque en absoluto aprueba el genocidio, predice que las razas inferiores y los grandes simios serán exterminados para ahondar la diferencia entre el hombre y los animales. Para disgusto suyo, Fitzroy se ve asociado a las teorías de Darwin, y ve cómo sus acciones contribuyen a fines globalizadores que él no deseaba. FitzRoy era un explorador, no un conquistador, y le da asco el progreso de la máquina imperialista.

Y su inicial amistad con Darwin, que lo acompaña durante años en el Beagle, se enfría y termina en un enfrentamiento espiritual de proporciones casi cósmicas. Darwin acaba con Dios y se pone a sí mismo, viejo primate, en su lugar, dejándose una larga barba blanca por subrayar la parodia; desarrolla una teoría de la realidad, de la estructura de la tierra y del origen y lugar del hombre, que repugna y horroriza a FitzRoy, cuyos afanes de ilustración y desarrollo del conocimiento no pretendían este resultado. La novela dramatiza así el enfrentamiento entre un cosmos ordenado por Dios, y visto desde el prisma de un aristócrata que tenía su lugar en el siglo XVIII, y el universo vacío de sentido del siglo XX, anticipado por Darwin. FizRoy cierra el círculo con su suicidio, arruinado por sus empresas benevolentes, envejecido, desilusionado por el avance de una civilización burocrática, mecánica, regimentada y sin ideales que él pueda compartir.

"Cuando era joven, pensó FitzRoy, era un viajero, cruzando mares desconocidos, amo de mi propio destino. El viento y las olas se han estrellado contra mí, pero me abrí paso luchando, para descubrir nuevas costas y mundos desconocidos. Luego me volví parte de una máquina, un simple diente en un engranaje. Me quitaron mi libertad, mi independencia. Pero al menos mi esfuerzo sirvió para allanar el camino a otros viajeros, que siguieron mis pasos. Ahora, me han quitado hasta ese pequeño consuelo. La solución está clara. Debo viajar a donde no puedan alcanzarme. Debo emprender el viaje una vez más, a la orilla más lejana. Debo emprender el viaje más allá de los viajes. Un viaje sin mapas."

Fizroy sueña con volver a ver a su esposa amada; a Jemmy Button, el nativo que tanta amistad le profesó, a sus jóvenes marineros que murieron ahogados. ¿Los verá, o tiene razón Darwin? ¿Era FitzRoy sólo un primate más, demasiado evolucionado para su propio bien?

Una novela histórica magnífica, no sólo de la historia,sino sobre la historia. Y para la historia. Con horizontes inmensos, que abarcan el origen y sentido de la humanidad, de la modernidad, de la globalización, y de las vidas individuales, pequeñas historias que buscan su sentido dentro de esta gran narración. Harry Thompson murió de una grave enfermedad al poco de publicarla; es su única novela. Tampoco necesitaba otra.

Capítulos de una historia





La austeridad de Auster

Comentario que pongo en La piedra de Sísifo, a cuenta del reciente discurso de Paul Auster con ocasión del premio Príncipe de Asturias:

Gracias por poner aquí el discurso sobre la inutilidad de las artes. Me ha recordado a Oscar Wilde, que en "La decadencia de la mentira" también empezaba proclamando la inutilidad del arte, para terminar diciendo que el arte tiene (nada menos) que la responsabilidad de crear la realidad en la que vamos a habitar, a través de la educación de nuestros sentimientos y percepciones. Auster quizá sea más modesto, pero defender la especificidad de lo humano, y un espacio donde se da de manera privilegiada la comunicación entre las mentes, "el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad", ¿es eso defender la inutilidad de las artes? Título engañoso... e inutilidad únicamente en el sentido utilitarista del término. Una teoría estética demasiado austera.

(Wilde entre líneas)



Se aprecian graves fallos de diseño en el plan

Se van a la cama los pequeñajos, y se despiden después de sus rezos:
- ... ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén. Mamá... Te recordaré siempre. Yo no quiero que te mueras. (Snif). (Buaa).
- Bah, no te preocupes, que estaré desde el cielo mirándote.
- (Snif.) Voy a matar a Dios. Así los que están muertos volverán a estar vivos siempre.
- Este niño. Qué cosas tiene. La realidad le parece mal organizada. En fin, mejor que lo pase ahora, y no cuando Niet-zsche; en realidad ésta es la mejor edad para estas crisis.

Lista de deseos






Viernes 27 de octubre de 2006

Scoop

La última de Woody Allen, y hasta con Woody Allen, cosa cada vez más infrecuente. Pero esta no va a hacer historia: es flojilla, una película sencillita (al estilo del Manhattan Murder Mystery), un poco como un homenaje a un tipo de películas de detectives que se hacían, o se deberían haber hecho, en los años cuarenta, pero que siempre parecen un poco distorsionadas, parodiadas o retomadas en plan histerizado, una vez se les incluye a Woody Allen como investigador. (Y un periodista que se escapa nada menos que de la barca de la Muerte, para dar el chivatazo de quién es el asesino). En este caso, el asesino principal ni sale; es un asesino en serie, pero conocemos a un copycat killer, que se aprovecha de la serie de crímenes para colar uno más, y librarse así de una prostituta que lo chantajeaba... Vamos, que el lema podría ser que "aunque cojan al asesino, y no sea tu novio, tu novio también puede ser un asesino"—hasta EL asesino, y hasta TU asesino si te descuidas. No os fiéis de esta gente que anda por las country houses de los ricachos ingleses, Woody Allen se ríe del té con pastas pero está convencido de que hay muchos esqueletos en los armarios. Y de que llegado el caso, se llevan por delante a quien les amenace la pasta y el status, sin pensárselo dos veces.

Algo copycat, aparte del caso del "El asesino del tarot", es que la idea básica del argumento quizá derive de El Nombre de la Rosa (¿hay una lógica unitaria detrás de las muertes, o la inventamos, o se cruzan varias lógicas?). Pero sobre todo, la peli es un poco autocopiona: ¿son clásicos del estilo de Woody, o está metiendo la mano al fondo del tonel a ver si aún puede sacar algo? Los actores no están demasiado acertados tampoco, en especial el aristócratarot. Woody ya se sabe: a estas alturas no es que experimente precisamente con su saber star, y la cosa rechina cada vez más si no se innova en esto. Sea como sea, un planteamiento sencillito para una película que se ve bien pero que no va hacer titulares... y si os la perdéis, pues aparte de un rato medianamente divertido, poco se habrá perdido.

Ah, bueno, un chiste de los de Woody, hablando de religiones con una elegante pareja inglesa en un cóctel: "Ah, el cristianismo, claro, claro. Bueno, a mí me educaron en la religión israelita, pero luego me convertí al narcisismo". Este casi me lo podía haber inventado yo.

Match Point




Espinosidades

Hasta hoy mi único contacto (o no contacto) con el novelista murciano Miguel Espinosa era que estando yo haciendo la mili allá por los ochenta, hice un viaje a Murcia, y el cabo de mi regimiento (el cabo Fiestas, se llamaba) me pidió que, si podía, le comprase unas novelas de Miguel Espinosa (Escuela de Mandarines, La Tríbada Falsaria: Tractatus Theologiae, La Tríbada Confusa)—si se podían encontar en Murcia. No se encontraron, y hasta hoy.... Pero después de oir esta mañana una conferencia de Fernando Rodríguez de la Flor, tengo que volver (¿a Murcia? ¿a Internet?) a intentarlo, y leerme al menos Escuela de Mandarines.

Habla Rodríguez de la Flor de "Miguel Espinosa: la construcción de la disidencia intelectual en la Transición española": de la Transición como "época", ambiente estético e ideológico, y de sus discontents, por razones personales (es decir, profundamente políticas). Como otros, a Espinosa le repugnaba el franquismo ambiental, en especial el de la academia donde fracasó por "incompatibilidad de caracteres" con la dictadura y sus heideggercillos universitarios; se mantuvo como comerciante, despotricando lleno de asco contra la mentalidad pequeñoburguesa de la cultura española franquista (ya se sabe: la de Franco en su mesa camilla escuchándose a sí mismo por la tele). Pero la Transición tuvo mucho de transición imperceptible, para mucha gente; la Academia, profundamente infiltrada por el Régimen, tenía unas actitudes y maneras de hacer que se han venido perpetuando. La Escuela de Mandarines que escribió Espinosa es tan aplicable a los aprovechados del Nuevo Régimen como a los del Viejo. Para Rodríguez de la Flor esta comparación de la mecánica del poder político-administrativo, de los mecanismos de exclusión y del control mental en España con los de un arcano imperio chino es una maniobra retórica poderosa y en cierto modo tradicional de un cierto tipo de disidente... para mi sorpresa mientras oigo a Rodríguez de la Flor me encuentro a mí mismo entre los que han recurrido a una modalidad de argumentación, la chinoiserie, recurrente entre los críticos del eterno status quo.

Los disidentes más radicales de Franco, aquellos a quienes les producía náusea de la que estremece la médula espinal, no son los que mejor se suben al carro de la transición. Son tipos raros, tipos atípicos—que si el Savater del Panfleto contra el Todo, que si Gamoneda, que si Espinosa, que si García Calvo...  y  cuando ven que empiezan a ser masa los enemigos de la Buena Gobernación, les recuerdan que tampoco están, necesariamente, con ellos por estar contra el gobierno. El disidente que disiente desde lo más hondo puede acabar aislado, autoexiliado en sitios como Zamora o Murcia, o loco quizá, o le da un infarto.  O está siempre enfadado, recuerda a Quevedo; igual es un conservador después de todo, o un ególatra, o un místico cuando estas cosas no se llevan ni tienen que llevarse. Espinosa, rébarbatif, espinoso, no se adecúa a los "nuevos tiempos", a la España de la prosperidad y el consumo. La rechaza en nombre de un ascetismo o misticismo extraños, fuera de tiempo, no muy creíble o posible. Desde luego, sin efectos políticos identificables. Nos recuerda Rodríguez de la Flor que los burgueses contra quienes despotrica Espinosa somos nosotros; no nos lo apuntemos tan pronto como "role model" al disidente, que igual salimos trasquilados. Somos nosotros los burgueses. Y quizá ellos también, los disidentes, quizá están en una posición ridícula, imposible; imposible separar el acierto del ridículo en su caso—quizás en el nuestro.  Y otra cosa que me ha gustado del análisis de Rodríguez de la Flor: cómo quizá estos descontentos del régimen, los antifranquistas que denuncian también al emperador desnudo de la transición, acaban encerrándose en una política esteticista, quizá no a primera vista, pero sí en profundidad, por su anarquía del espíritu, su altanero desprecio a la vulgaridad de la que todos participamos, y, finalmente, quizá, incluso su interiorización de uno de los ideales del enemigo, del franquismo: la autarquía, esta vez trasladada al plano individual, como un magnífico aislamiento frente a las servidumbres del espíritu y las mediocridades del mundo. Un poco como el dios de Espinosa—otro heterodoxo ambiguo, a quien cita Espinosa. No descartemos que ambos sean a la vez disidentes, inconformistas, librepensadores, y conservadores.

Espinosa mismo decía que al morir Franco no sólo había muerto el Caudillo, sino una época, y con ella los que a ella pertenecían, ya por seguidismo, ya por oposición... contra Franco estaban mal, y luego ya no saben si están mejor o peor: pues ven que el franquismo al que se oponían no es un franquismo del cual se pueda purgar al cuerpo político. Y sólo les queda reintegrarse a la política, con sus servidumbres, o hacerse anacoretas y comedores de langostas (ya no de langosta). O volverse viejos cascarrabias y solitarios. O que les dé un infarto.

Pío Baroja, Miserias de la guerra






Tolkien talking

Me acabo de leer (releer en parte) Los monstruos y los críticos, la clásica colección de ensayos de J. R. R. Tolkien. Me han gustado mucho los ensayos sobre Beowulf (sobre todo el que da título al libro); el ensayo sobre Sir Gawain y el Caballero Verde, que yo diría viene a interpretarlo como una diatriba contra la nueva "religión" del amor cortés; "El inglés y el galés", o "Un vicio secreto", sobre los idiomas artificiales o inventados. Ahora que el que más me ha llamado la atención ya desde hace tiempo es su "Discurso de despedida de la Universidad de Oxford", en el que traza la historia de la disciplina de la Filología Inglesa tal como él la vivió en Oxford, con una rivalidad o guerra fría entre Lengua y Literatura que no deja de recordar a muchas cosas que han pasado también en nuestro departamento de Filología Inglesa, con las diferencias de rigor, claro; no sólo de rigor oxoniense, sino derivadas del hecho de que "Language" en España incluye la enseñanza del inglés como lengua extranjera, además de la lingüística, la historia de la lengua, y demás. Una disciplina que, como en Oxford, tiene que atender a fines y funciones amplios y diversos en el seno de una amplia disciplina filológica.... y cito:


.... En tal estado de cosas la divergencia de intereses, o al menos de pericia , es inevitable. Pero no se ha hecho nada para salvar las dificultades—antes bien, se han agravado—causadas por la aparición de dos figuras legendarias, los duendes Lang y Lit. Así prefiero llamarlos, ya que las palabras lengua y literatura, aunque por lo general mal utilizadas entre nosotros, no deben ser degradadas de este modo. La mitología popular parece creer que Lang salió de un huevo de cuco dejado en el nido, en el que ocupa demasiado lugar y roba los gusanos del pollo Lit. Algunos creen que Lit fue el cuco, empeñado en echar fuera a su compañero de nido, o en sentarse sobre él; y ellos gozan de más apoyo gracias a la historia real de nuestra Escuela. Pero tampoco ese cuento está bien fundado.
     En un Bestiario que reflejase la realidad de manera más fidedigna, Lang y Lit serían gemelos siameses, Jekyll-Hyde y Hyde-Jekyll, indisolublemente unidos desde el nacimiento, con dos cabezas pero un solo corazón, y cuya salud es mucho mejor cuando no riñen. Esta alegoría al menos se parece más a nuestro antiguo estatuto: Todo candidato habrá de demostar un conocimiento notable de ambas partes de la materia, y se concederá igual importancia a ambas en el examen.
     Lo que fueran las "partes" había de deducirse del nombre de la Escuela, que todavía llevamos: The Honour School of English Language and Literature. Aunque esto se transforma en el titular que aparece en los "Examination Statutes": English Language, etc. Que yo siempre he considerado un título más justo; y con eso no quiero decir que necesitamos el etcétera. El título completo era, en mi opinión, un error; y en cualquier caso obtuvo ciertos resultados desafortunados. Lengua y Literatura aparecen como "partes" de una disciplina. Eso era bastante inofensivo, e incluso cierto, al menos mientras "partes" signifique, como debiera, aspectos y énfasis, que, puesto que tenían "igual importancia" en la disciplina como un todo, ni eran exclusivas, ni propiedad de este o aquel especialista, ni tampoco el objeto único de un curso de estudio.
     Pero, ¡ay! "partes" sugería "partidos", y muchos tomaron partido. Y de ese modo, salieron a escena Lang y Lit, los compañeros de nido enfrentados, cada uno tratando de acaparar más tiempo de los aspirantes, sin importar lo que los aspirantes pudieran pensar. (...)
     El sentido correcto y natural de Lengua incluye Literatura, del mismo modo que Literatura incluye el estudio del lenguaje de las obras literarias. Litteratura, que procedía del significado elemental "grupo de letras; alfabeto", se empleaba como equivalente de los términos griegos grammatike y philologia: es decir, el estudio de la gramática y del idioma, así como el estudio crítico de los autores (enormemente preocupados por el lenguaje). Esas cosas que todavía debería incluir siempre. Pero aun cuando algunos deseen ahora utilizar la palabra "literatura" en un marco más restringido, para referirse al estudio de escritos que poseen una intención o una forma artísticas, con tan poca referencia como sea posible a la grammatike o a la philologia,  ésta su "literatura" sigue siendo una función de la Lengua. Puede ser que la Literatura sea la operación o función más elevada de la Lengua, pero no obstante, es Lengua....
      Yo nací en [Sudáfrica], aunque no reclamo ser el más erudito de los que han venido aquí desde el extremo más lejano del Continente Negro. Pero llevo el odio al apartheid en los huesos; y detesto por encima de todo la segregación o separación entre Lengua y Literatura. No importa a cuál de los dos consideren el Blanco.
 
La historia se repite, dijo Marx... "etcétera".
Sobre "subáreas" e interfaces


Jueves 26 de octubre de 2006

Pobre Rayquaza

Pobre Rayquaza, y pobre Latios, y pobre Pikachu, que le habían hecho perder la cabeza a Otitas, como si fuese un pequeño Quijotillo con sus aventuras de caballerías... y han caído al fin en manos del Barbero. Sólo pensaba Otas en los cromos de Pokemones, en si tienen Ataque Mordisco, o Ataque Bola de Fuego, o Ataque Rayo. Compara sus tamaños relativos ("Papá, ¿cuánto es 0'80 metros? Porque Raychu mide 0'80 metros. Pero es más grande Latios.") Los deberes, ay, se olvidaba. No soñaba más que en cambiarle cromos a Sergiopueyo, y a sus otros coleguillas, se las prometía muy felices, comentándolo en voz alta camino del cole. "Creo que conseguiré cambiar unos cuantos Evolución". Pero la cartera... se quedaba en el colegio, ay qué despiste. Te enseñaba Otitas sus tesoros, daba conversación buscando interesarte, "Mira, los cromos los llevo en este bolsillo". Tenía el mundillo virtual ordenado, y bajo control, él en el centro, rodeado por sus tarjetitas.

Pero ay.... el pobre ha tenido que ver cómo sus queridos cromos, alrededor de donde giraba su vida social, las primeras posesiones que sentía suyas, su "pequeño objeto a" tangible, el Deseo hecho tarjeta de plástico, y guardado en el bolsillito... sus preciosos cromos han sido cortados en pedazos con tijeras, y tirados a la basura. Llegaron el Cura y el Barbero con mano despiadada. Latios, Rayquaza, todos cortados por la mitad, y al cubo de la basura... delante del cual lloraba Otitas con espasmos desconsolados. Rotos sin remedio. Cada vez llevo peor esto del Principio de Realidad.

Ahora ya ha rezado, y se ha ido a la cama resignado. A ver si sueña con Rayquaza...

Armies Clash By Night





Miércoles 25 de octubre de 2006

El contencioso de la cátedra

Ahora empieza a rodar por los juzgados el contencioso administrativo de la cátedra a la que me presenté en 2003 y se declaró desierta—ante lo cual interpuse recursos contestados por el Rectorado con silencio administrativo. De ahí que optase por llevar a juicio al Alma Mater. Con cierto retraso me he enterado de la citación a juicio de la Universidad ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo. Se ha reclamado a la Universidad el expediente administrativo de los recursos desestimados, y se la ha citado a juicio para el día dos de julio de 2007... nada menos. Las cosas del Palacio de Justicia van despacio. Menos mal que me parece que la resolución del caso, en cambio, será rápida.

En curso y en re-curso




Errores que (no) se pagan

Hace un rato oía por la radio el debate sobre "Das Prozeß de Paz" del Parlamento Europeo, con mucho portavoz alemán. Tiene narices que no se haya suspendido el debate ante la evidencia, dándoles en sus propias narices, de que la Eta atenta y se rearma el mismo día anterior al debate... sin ni siquiera disimular y esperar al  día siguiente. Deben ver los etarras que tratan con material reblandecido; que les da puntos empezar el diálogo soltando un lapo verde encima de la mesa de negociación, para que se vaya abriendo boca.

Ha habido que contemplar cómo el grupo socialista del Parlamento Europeo les pasaba por las narices a los populares una cita con las palabras a favor de la negociación con los terroristas, palabras del presidente del Gobierno Español, cuando la Eta declaró la tregüeta: las de Aznar, digo. Una historia siempre un tanto manipulada, posiblemente, pues Aznar no creo que se plantease extrañas maniobras para despejar la independencia de Euskalherria, ni les dijo a las víctimas que les iba a tocar sufrir un poquito más. Pero en fin, aunque se levantó enseguida cuando vio lo que había y sigue habiendo, sí se sentó a negociar con los etarras, en uno de los más sonados errores de su carrera. Mayor error es, sin embargo, el del que no aprende con los errores y vuelve a tropezar, con obstinación, una y otra vez en la misma piedra, hasta cogiendo carrerilla y tapándose los ojos.

Esa, la de cal. Y ahora, la de arena, para quien tenga ceguera lateral. En esta página de El Plural se resume un informe publicado en The Lancet, donde se cifra en más de 650.000 muertos las víctimas por violencia en Iraq desde que empezó la guerra. Bush niega las cifras. Igual cien mil le gusta más, eso sí está bien. Los muertos por Eta nos caen cerca, pero esto son setecientas etas juntas. Qué inconveniencia, recordar que aunque Saddam era un tirano criminal, esta guerra no la empezó él, sino el trío de las Azores... bueno, por ser justos, Bush y dos corifeos, Blair y Aznar. Otro "pequeño error" a cuenta de nuestro ex-presidente, éste de bastante más trascendencia, creo.

Y otro "pequeño error", éste de su partido: que aunque está bastante más acertado en el tema de la Eta de lo que lo está la estúpida política del PSOE, jamás ha dado la menor señal de que reconozca el "pequeño error" de apreciación que supuso el iniciar una agresión que ha llevado a un conflicto de difícil solución, y a la muerte de 650.000 personas... de momento. Sin contar heridos y víctimas emocionales (toda una nación, claro). ¿Se conoce la proporción entre la paja ajena y la viga propia? ¿Se conoce la proporción entre mil muertos (redondeo) y seiscientos cincuenta mil, que todos me parecen fatal, por supuesto, y tampoco estoy diciendo que los haya matado Aznar? Pues si "errores", la primera palabra de este artículo, es una palabra, entre todas las palabras de este post suman seiscientas cincuenta. Mira cuántas Etas tienen en Iraq juntitas. Esto sí son acciones que promueven el desarrollo del terrorismo, y muy a las claras: con bombas, misiles, y fuerzas de invasión, no con el "polvo del camino en las togas de la Justicia" que dice el Fiscal General del Estado, otro con ceguera selectiva. Pero hablar de esto no va con el PP: aquello de Iraq pasó, no es una cosa que valga la pena comentar ahora, cuánto menos reconocer errores o pedir responsabilidades.

Aquí estamos preprogramados por las rencillas de partidos para ver sólo la mitad del paisaje que conviene ver. La otra, ¿cuál otra, me dice usted?  Pero esta ceguera selectiva es, en España, otro error más de los que no se pagan, o de los que pagan los paganos de siempre, que para eso están.

(Bueno, pues la votación divide a la cámara Europea en dos mitades casi simétricas, a imagen de España; y el resultado final, por una mínima diferencia, es que se apoya la moción del PSOE y el Proceso de Zap. Supongo que los independentistas corsos y la Camorra ya estarán tomando nota).


Terroristas pero no delincuentes







Martes 24 de octubre de 2006

Resurrección simbólica de Hamlet Shakespeare

En agosto de 1596 moría Hamnet Shakespeare, único hijo varón del dramaturgo, a la edad de once años. Shakespeare no residía entonces en Stratford, sino en Londres, desde hacía años; es de suponer que se desplazaría a Stratford para el funeral de su hijo. No escribió, sin embargo, ninguna elegía dedicada a él, al contrario que Ben Jonson, que también perdió un hijo, y lo conmemoró en un poema a la vez sentido y convencional.

Shakespeare por entonces no escribía elegías ni tragedias, sino obras históricas y comedias. A muchos ha extrañado la aparente indiferencia de Shakespeare a la muerte de su hijo, que queda sin comentario explícito. Claro que tampoco se habían tratado mucho, al parecer, pero... Otros han buscado reacciones implícitas, o sintomáticas... en cualquier caso, indirectas, extraoficiales, no estandarizadas literariamente (quizá tanto más potentes en tanto que energía incontrolada)—más creativas, también, por su activación de fuerzas inconscientes.

Shakespeare no había perdido aún a su padre cuando perdió a su hijo. Con él debió sentir que se perdía su casa y su nombre. Un tema que (además de la pérdida de un hijo de por sí) pudo quizá suponer una fuente de angustia adicional para un autor tan hiperconsciente de asuntos de linaje, familia, paternidad, descendencia y herencias. Separado en la práctica desde hacía años de su esposa, por otra parte mayor que él, Shakespeare se quedaba con pocas posibilidades de tener un heredero varón. Quizá el abuelo John Shakespeare, en cuya casa se había criado el niño efectivamente, sintió también esta muerte como un derrumbe de su linaje. Había hecho fortuna... relativa; últimamente había tenido problemas de efectivo y de credibilidad en Stratford. En la cumbre de su buena fortuna, cuando su hijo tenía la edad a la que murió nieto, había intentado hacerse caballero, obteniendo un escudo de armas (cosa no imposible, pero sí cara). Ahora ya había desistido, y la solicitud había pasado al fondo del archivo. Ahora veía el hombre que no sólo no obtenía reconocimiento para su linaje, sino que el propio linaje quedaba en nada, en la persona del varón primogénito de su heredero. (Aquí hablamos de varones, y de linajes patrilineales, claro).

Los biógrafos de Shakespeare suelen dedicar no más de cuatro líneas a Hamnet, con los pocos datos que hay sobre él. Reseño éstos y algún otro dato interesante.
- Que era el gemelo de Judith, ambos hermanos pequeños de Susannah Shakespeare; nacidos en 1585, y últimos hijos que tuvieron la pareja William y Anne.
- Que se le puso el nombre no en honor al príncipe Amleth de Dinamarca, sino en homenaje a un matrimonio de vecinos y amigos de la familia, los Sadler: Hamnet (o Hamlet) y Judith.
- Que el nombre no era extraño, y es una variante gráfica (en realidad el mismo nombre) que Hamlet... y que la tragedia Hamlet (luciendo esa grafía) quizá fuese originalmente, en todo caso, obra de otro autor. Ya es mencionada por Nashe en 1589, aunque las versiones que se conocen sean de 1600-1602.
- Que (esto no lo dicen en general, pero lo señala Ackroyd) en 1580 se ahogó en Stratford, en el río Avon, quizá por suicidio, quizá no, una chica llamada Katherine Hamlett.
- Que el pequeño Hamnet no veía a su padre con frecuencia, pues a los pocos años de su nacimiento, y quizá antes, su padre ya vivía fuera de Stratford.
- Que Shakespeare reescribió (posiblemente) y luego revisó (casi seguro) la tragedia de Hamlet, seguramente años después de la muerte de su hijo, y que en ella (según la tradición) interpretó el papel del Fantasma del padre: de Hamlet senior.
- Que esta tragedia (con la posible excusa de estar ambientada en otro lugar y tiempo) no presenta una ortodoxa teología protestante, sino que se basa en las tesis católicas sobre las almas del Purgatorio.
- Que John Shakespeare, abuelo, era muy posiblemente criptocatólico, como la familia de la esposa de Shakespeare... y su propia hija Susannah. Que no hay pruebas directas de que Shakespeare tuviese un compromiso tan claro con la "vieja fe".

En su biografía de Shakespeare Will in the World, Stephen Greenblatt especula más de lo habitual con la relación entre la muerte de Hamnet y la imposibilidad de celebrar el duelo a la tradicional manera católica (estaba prohibido rezar por los muertos; hubiera sido una pública declaración de catolicismo, perseguido oficialmente por la ley). Greenblatt asocia esta posible sensación de tener un "muerto mal enterrado" en la familia con los documentos criptocatólicos que al parecer tenía escondidos en su casa el abuelo John. Y, sobre todo, con las expresiones de dolor y angustia que, desplazadas a la ficción dramática, se encuentran en obras como King John (donde una madre llora a su niño muerto), King Lear (donde la muerte inútil y absurda de Cordelia hace tambalearse el orden divino del universo), o The Winter's Tale (donde muere irreparablemente el niño de una pareja real mal avenida, y la reconciliación largamente postpuesta hace volver de la tumba simbólicamente a la esposa... pero no al hijo). Observa Greenblatt que lejos de dar como Jonson una expresión explícita y convencionalizada a su dolor, Shakespeare eligió en cierto modo el silencio hosco, en cierto modo el desplazamiento simbólico para una expresión más indirecta (quizá más aceptable para él) y más profunda y creativa. Por ejemplo, en Hamlet,

Representando al espíritu del purgatorio que exige que los vivos escuchen sus palabras con atención—"presta tu oído serio / a lo que voy a revelar" (1.5.5-6)—Shakespeare debe haber invocado en su propio interior la voz de su hijo muerto, la voz de su padre moribundo, y quizá también su propia voz, como sonaría cuando viniese de la tumba. No es de extrañar que fuese su mejor papel. (322, trad. mía)

Hay una especie de opacidad en obras como Hamlet, en la amargura insondable del personaje, algo que podríamos llamar casi un punto ciego traumático ("Hamlet y sus problemas" que decía T. S. Eliot), o, como dice Greenblatt, una "excisión estratégica" de lo que serían explicaciones racionales de la conducta de los personajes.

La extirpación de motivaciones debe haber surgido de algo más allá de la experimentación técnica; viniendo a continuación de la muerte de Hamnet, expresaba la raíz de la percepción shakespeareana de la existencia, su comprensión de lo que se podía decir y de lo que había de quedar sin ser nombrado, su preferencia por las cosas desordenadas, dañadas y sin resolver, por encima de las cosas cuidadosamente ordenadas, bien hechas, y establecidas definitivamente. A la opacidad le dio forma su experiencia del mundo y de su propia vida interior: su escepticismo, su dolor, su consciencia de los rituales interrumpidos, su rechazo a los consuelos fáciles. (324, trad. mía)

En esta línea, tiene su propia lógica que sea el hijo quien va aquí de luto por la muerte del padre. Especula Greenblatt que pudo haber conflicto con el viejo John, o con su familia, sobre la oportunidad o no de realizar una ceremonia católica clandestina para el funeral de su hijo. A esta fase pudo asociarse quizá la profesión de fe católica hecha por el viejo John.

Shakespeare pudo o no sumarse a esas hipotéticas ceremonias, pero ya vemos que en cierto modo desplazó sus sentimientos a la ficción dramática... no inmediatamente, sino en una especie de crescendo durante la "epoca trágica" o de las "comedias oscuras", que abarca la reacción estética tardía a la muerte de su hijo, y la época de la muerte de su padre; también, quizá, la época de la mayor angustia sentimental del amante que escribió los Sonetos. En cualquier caso, un pequeño ritual sí hizo Shakespare, al parecer, tras la muerte de su hijo y antes de la muerte de su padre. Retomó la petición de un escudo de armas nobiliario, y consiguió que su padre obtuviese al menos ese linaje simbólico, un águila blandiendo una fálica lanza, y un lema: "non sanz droict". Como diría Eliot, "these fragments I have shored against my ruins".  

Si los Sonetos se escribieron en la segunda mitad de los 1590, ciertamente revelan una profunda ansiedad por la pervivencia del linaje, y de la propia persona por vía interpuesta, en la figura de un hijo. Y el consuelo simbólico que supone la pervivencia de los propios escritos, "children of thy mind", en lugar de la de los hijos que ya no se encontrarán criados. Por supuesto, el poeta no habla de sí, sino de otra persona. Por supuesto.

En Macbeth también podría detectarse una "excisión estratégica" de las que hablaba Greenblatt: a saber, la famosa cuestión de los hijos de Lady Macbeth. Parece claro que la pareja no tiene hijos; también parece claro que los ha tenido. La corona (recordemos el escudo familiar) es un mal consuelo cuando viene con la consciencia de que no la heredará ningún hijo. Macbeth vive angustiado por la esterilidad de su linaje, y eso (tanto más revelador) sin nombrar nunca la cuestión del hijo que no tiene, del hijo que perdió.

Reencuentros con familias perdidas (con esposas, con hijas) se suceden en las obras tardías del autor, que al parecer también volvió a frecuentar más Stratford tras la muerte de su hijo. (¿Quién sabe si fue Shakespeare, además, el padre ilegítimo de su ahijado, William Davenant? Davenant así lo creía, al parecer, y lo comentó en ocasiones, cosa ciertamente poco habitual y quizá no muy cortés con su propia madre… cortés con la verdad, no sabemos). Quizá Shakespeare tuvo algún hijo más, entonces, aunque no pudiese ser un Shakespeare, todo lo más un Hamlet inspirado por el espíritu de su padre.

Al Hamlet, o Hamnet, auténtico, no quedaba sino olvidarlo, o recordarlo, o recordarlo y olvidarlo a la vez mediante la creación artística. Quizá desplazando algunas fantasías hacia el Hamlet de la tragedia, invirtiéndolas, quién sabe. Así, en la obra, es Ofelia quien se ahoga entre los sauces llorones (oh willow willow), no Katherine Hamlett. Este Hamlet Ofelia, de sexo ambivalente, fue extraído de las aguas del olvido, y resucitado simbólicamente, en otra obra de la época de Hamlet, Twelfth Night.

En Twelfth Night, nadie se ahoga. Pero los hermanos Sebastian y Viola naufragan durante una tormenta, y cada uno cree que el otro se ha ahogado. Comienza la obra siguiendo las fortunas de Viola, que se nos presenta así como una hermana desconsolada por haber sobrevivido a su hermano. Cuando sabe que Olivia, la condesa a cuyas tierras ha ido a parar, también está llorando la pérdida de su hermano, le entra un ansia por servirla. Pero, de modo harto inexplicable (otra "excisión" quizá) decide en su lugar disfrazarse de hombre y servir al pretendiente de Olivia, el conde Orsino. Es una especie de doble cambio de sexo y orientación erótica que sirve a Shakespeare para jugar hábilmente con las convenciones del teatro de su época, en el que los papeles femeninos eran interpretados por muchachos. Pero quizá también le sirva como un desplazamiento simbólico y artístico de su propio luto, y como resurrección simbólica del hijo que perdió. Sebastian y Viola son gemelos, "both born in an hour", como Hamnet y Judith. Hay una circunstancia imposible que hace resaltar el carácter fantasmático, casi onírico, de esta pareja. Sebastian y Viola no son sólo gemelos porque nacieron a la vez: son copias idénticas uno de otro, gemelos homocigóticos univitelinos, pongamos, lo cual es imposible naturalmente por ser los dos de sexo distinto. La cuestion de la diferencia sexual es pues, especialmente central en Twelfth Night (puede leerse a este respecto el artículo de Greenblatt sobre "Fiction and Friction" en Shakespearean Negotiations).
Por persona interpuesta, Shakespeare resucita a su hijo mediante el travestismo de Viola. (¿Quizá Shakespeare hubiese preferido perder a la gemela Judith antes que a su hijo?—A mí esa impresión me da. Ya tenía una hija—y Susannah sería su favorita). Twelfth Night es así pues una compleja maniobra fantástica de cambio de sexo, y de ceremonia fúnebre simbólica que corrige la realidad según los dictados del deseo. O quizá, sencillamente, Shakespeare no podía evitar ver en Judith al gemelo que faltaba... como si los dos se hubiesen fundido en uno.

Viola representará a su hermano simbólicamente mientras dure su luto, y el de Olivia; al final, al descubrirse el lío de las identidades, y la supervivencia de Sebastian, vuelve todo a su sitio. Es de notar que Viola no adopta propiamente la identidad de su hermano (se hace llamar Cesario) pero sí su aspecto externo hasta el último detalle, su manera de vestir. Dice Viola: "I my brother know / yet living in my glass; even such and so / In favour was my brother, and he went / Still in this fashion, colour, ornament, / For him I imitate" (III.iv). Así se prepara la sorprendente escena final en la que Sebastian se encuentra con su propio doble que no es sino su hermana: "One face, one voice, one habit, and two persons! / A natural perspective, that is, and is not!" (V.i). Es de notar el hábil comentario que se hace de este tema en la película de Trevor Nunn, donde al margen del uso de espejos e imágenes simétricas, también se resalta la analogía entre los hermanos "difuntos" de Olivia y Viola. El encuentro final de Olivia y Viola alude también a la resurrección de los cuerpos y al carácter accidental, "vestimentario", de la diferencia sexual: "Seb.: A spirit I am indeed, / But am in that dimension grossly clad / Which from the womb I did participate" - "Viola. If nothing lets to make us happy both, / But this my masculine usurp'd attire..." (V.i). Una simbólica resurrección de las almas, y reunión de los gemelos que la muerte había separado, por vía del happy end teatral. También, sin duda, un exorcismo que nos permite dar fin al luto (o intentarlo...), asimilar la muerte mediante el desplazamiento simbólico, y seguir adelante, parcialmente resucitados.

Hamlet marica




Lunes 23 de octubre de 2006

Hoodwinked by Aristotle

Hoodwinked es un cruce entre Rashomon, Caperucita Roja, Agatha Christie, y Mentiras Arriesgadas (o similar). Aquí la han titulado La increíble pero cierta historia de Caperucita y el Lobo Feroz. Es una película de animación muy en la línea de Shrek (aunque Caperucita no es tan basta, claro, ni la animación tan fina).  También usa, como indica su título, la versión anterior "modernizada" de Caperucita Roja, Red Riding Hoodwinked (1955), una de Piolín y Silvestre. A los niños les encanta, y a los mayores también, a pesar de su animación no tan lograda ni acabada como las de Pixar. El guión es excelente, y el ritmo in crescendo de invenciones a cual más grotesca es lo suficientemente disparatado como para hacerte dudar del sentido de la realidad.

Lo que más me ha llamado la atención es la manera en que los pequeños han seguido maravillosamente bien una historia que va complicando el cuento de Caperucita incluyendo sucesivamente una rana detective, un lobo periodista, una abuelita campeona de deportes de riesgo, una cabra que canta hillbilly, y un conejito maligno que hace kung fu con las orejas. Lo complicado no sería ésto, sino el planteamiento narrativo basado en la repetición de la historia inicial vista desde distintos puntos de vista, cada cual más completo y envolvente que el anterior, mostrando cosas que la percepción de Caperucita primero, del lobo después, del leñador luego, etc., habían pasado por alto: lo que parecía el cuento de siempre era en realidad el plan malvado de un ambicioso conejo, capitalista bucanero que quería hacerse con el mercado de pasteles y con el control de la realidad. Claro que hace falta que venga la rana investigadora para desentrañar el misterio.

La presentación de la misma historia desde distintos puntos de vista sucesivos, es decir, la simultaneidad secuenciada, es uno de los tipos fundamentales de estructura narrativa compleja. En términos narratológicos, se trataría de una estructura de relato consistente en una serie de analepsis (ya sea subjetivas, las unidas a la experiencia de un personaje, ya sea objetivas, las articuladas extradiegéticamente por la narración con su propia autoridad). La técnica de la simultaneidad secuenciada es en realidad una intensificación o reduplicación del proceso de lectura. Una relectura de la realidad, si se quiere: por parte del espectador, ayudado en esta ocasión por los distintos puntos de vista de los personajes. Pero en última instancia, toda narración es una simultaneidad secuenciada: al llegar al final, toda narración es releída (siquiera virtualmente) y vemos con otros ojos los acontecimientos que al inicio del argumento parecían tener un determinado valor: luego han sido transformados por el desarrollo de la narración. Quien llega al final de la narración tiene una perspectiva superior, irónica, sobre el tiempo y el punto de vista de quienes están atrapados en el mundo narrado.

A veces la presentación sucesiva de perspectivas simultáneas completa la perspectiva inicial ofrecida sobre la acción representada; otras veces queda relativizada de modo radical la posibilidad de llegar a una representación unívoca y fiable. En el caso de Hoodwinked, naturalmente se resuelve el misterio con los datos que faltaban al principio, y el final es satisfactorio no sólo por la derrota del Conejito ("me temo que hemos de arrestar a una cosita pequeña y peluda") sino porque se ha vuelto a estabilizar la realidad que las distintas versiones narrativas amenazaban con dejar en estado de virtualidad permanente. Los niños vuelven a descansar sobre terreno firme.

Las versiones literarias modernas de este tipo de configuración temporal (El Cuarteto de Alejandría de Durrell, As I Lay Dying de Faulkner) suelen ser más dañinas para la solidez de la realidad, que queda disuelta en los puntos de vista que la constituyen. Aunque también es clásica la utilización detectivesca de narraciones múltiples para esclarecer un misterio (The Moonstone de Wilkie Collins). En todo caso hablo aquí de narraciones verbales: a la narración cinematográfica le costó aceptar la imagen virtual entre los recursos legítimamente utilizables, sobre todo si se privaba a las imágenes "falsas", dependientes de un punto de vista y no autorizadas por la versión implícita de la realidad construida por la película, si se las privaba digo de signos visuales que indicasen su virtualidad: un toque nebuloso por los bordes de la imagen, por ejemplo. Hitchcock fue muy criticado por "tramposo" al presentar con la gramática de la realidad una secuencia que luego resultaba ser simplemente la versión elaborada por un personaje.

Claro que esta contaminación de la "solidez" de la imagen por la relatividad de la palabra estaba preparada por las raíces literarias del cine, por el mismo hecho de que se filmasen escenas de ficción, y más en concreto por el paso a la imagen que el cine clásico opera tras las introducciones narrativas y voces en off de las adaptaciones literarias.

Sea como sea, si una película como Ciudadano Kane ha sido durante mucho tiempo "la mejor película de la historia del cine" es en parte por este tipo de complejidad narrativa, basada en las articulaciones de la retrospección verbal y la representación en imágenes de "versiones" de la realidad, siempre teñidas de subjetividad y perspectivismo. La relativización de la solidez de lo que vemos es esencial, quizá más en el cine que en la literatura, pues todos venimos enseñados a no creernos lo que nos cuentan, sino lo que vemos... y hay que aprender que lo que vemos también está virtualizado por estructuras de percepción y representación. Me ha supuesto un gran placer la proliferación reciente de películas en las que la realidad flojea, y la aceptación definitiva de los recursos metaficcionales entre las herramientas estándar del cine.

Nos cuesta ver que una representación mimética como el cine es también una representación diegética: una narración. Nos cuesta ver que el cine es retrospectivo, puesto que la película parece moverse hacia adelante como una máquina, y sólo en ocasiones volverá explícitamente hacia atrás... Pero una película está construida desde su final, como cualquier narración artística. Todo lo que se incluye en la película está subordinado a una lógica de la narratividad (como la llama Philip Sturgess) que es eminentemente retrospectiva. Todo lo que se incluye deberá tener su función en el conjunto.

Esto suena a Aristóteles... y de hecho fue Aristóteles el que al crear muchos conceptos narratológicos merece el nombre del primer narratólogo; narratólogo de la mímesis también: la Poética es una narratología de la tragedia. Aunque Aristóteles, dando una de cal y otra de arena, también es el mayor responsable de que haya pasado desapercibida la narratividad del teatro. En la oposición que establece entre narración épica y drama, declara por ejemplo (un tema que aquí nos atañe) que sólo la épica puede presentar acciones que transcurren simultáneamente: las presenta sucesivamente, claro.  Y el drama no puede (dice).

Inmediatamente se nos ocurren refutaciones tan obvias como que las narraciones de los mensajeros en el drama también representan acciones que transcurren simultáneamente... claro que no las representan en escena. Está claro que la idea misma de una analepsis objetiva en el drama ofendía a la mentalidad griega, al menos a la de Aristóteles y a la de quienes escribían efectivamente las obras. Y hubo que esperar a Time and the Conways de Priestley, en el siglo XX, para encontrarse con una obra cuyo acto segundo transcurría años antes del primer acto.

Así pues, Aristóteles y la poética aristotélica en general contribuyeron a perpetuar el error de las identificaciones precipitadas y fijas entre modalidades narrativas: "es drama, luego no muestra una versión narrada de la realidad, sino la realidad"; "es drama, luego ha de respetar la secuencia cronológica". Etc. Hoodwinked by Aristotle, y mucho tiempo después de haber rechazado las "tres unidades".

De este modo pasan desapercibidas, en última instancia, la narratividad del drama (que algunos redescubren periódicamente), o la virtualidad de la escena teatral y de la pantalla. Algo que, a pesar de los experimentos metaficcionales de Shakespeare, o de Beckett, o de Amenábar, siempre está por reinventar y volver a explotar. Quizá el teatro, por ser "menos narrativo" que el cine (según se supone), sea un reducto más duro de pelar aún para los juegos con la temporalidad, el punto de vista, la simultaneidad, y la virtualidad de la imagen. Pero hoc opus, hic labor; y donde hay algo duro de pelar, ahí están las posibilidades a explotar de un género o arte. Y ahí están, como digo, Shakespeare o Beckett  para indicar lo que se puede hacer con el metadrama y la virtualización de la escena. Al público, por otra parte, no hay que subestimarlo. Si en tiempos As I Lay Dying o Rashomon parecían cosa compleja, los niños de hoy en día siguen perfectamente el cuento de Caperucita Roja, y se lo pasan en grande viendo cómo la realidad no es todo lo sólida y transparente que parecía ser.

La atalaya retrospectiva




Domingo 22 de octubre de 2006

Y fotos que quedaron por colgar

de este verano pasado, en mi FOTOBLOG recién actualizado. Qué poco partido se le saca, y eso que tiene espacio para escribir posts y comentarios, sistema interno de mensajería, sistemas de control de actividad reciente, suscripción por feeds... buf... Superados estamos por los medios, sobre todo si ni nos molestamos en estudiar sus posibilidades, o siquiera echarles un vistazo. ¿No os tienta abriros el blog en flickr? Los que no ponéis comentarios aquí también podéis no ponerlos allí.

Ahora, que si queréis ver fotos buenas, mirad las de esta chica que me mandó un mensaje a cuenta de un artículo mío sobre la apofenia.

Esta tarde hemos ido a La Increíble (pero cierta) Historia de Caperucita Roja y el Lobo Feroz, y me comprometo a escribir una reseña de la misma mañana. Altamente interesante para ir en compañía de gente menuda, menuda gente. Y la voz de Caperucita la ponía Leonor Watling, vamos, qué queréis que os diga, nunca había oído una Caperucita tan tan ...  tan Watling.

La familia por la red







Blogs: la conservación de la conversación

Sobre blogs y conversaciones leo por aquí y por allá, y le dejo este comentario a Tíscar, que se pregunta "qué hay de conversación en los blogs"?

Bueno, pues, por iniciar una conversación, o seguirla, puesto que la has iniciado tú, te diré que a mí me parecen los blogs un instrumento magnífico para conversaciones. No porque sea mi experiencia, ni en mi blog ni en general en los que veo, sino por sus posibilidades. Tampoco se extrajeron todas las posibilidades al libro escrito sobre papel los diez primeros años de su existencia, ¿no? Así que, de hecho las conversaciones que se hacen en los blogs puede que sean escasas o pobres en relación a las posibilidades del medio, pero la existencia de patrones o rituales comunicativos específicos, o su predominancia absoluta de hecho, no quita para que esas posibilidades más amplias existan. Por ejemplo, por sugerir un ritual comunicativo poco frecuente, y a la vez obvio: es cierto que no hay garantía de que un comentador vuelva a pasar por el post a ver si le han contestado al comentario. Pero nada impide al administrador/autor del post escribirle un correo electrónico al comentador: “tu comentario ha sido contestado”. Muy bien lo de que “inicien” conversaciones, es cierto; pero las continuaciones que sugieres para las conversaciones tienen sus propias limitaciones inherentes: el libro colectivo, las inherentes al medio impreso o tan regulado como un libro; los blogs and beers, su evanescencia - ah, evanescence… qué bonito es lo evanescente sin embargo - Pueden dar lugar también a una conversación por email que es a la vez interactiva y reposada y privada (lejos del espectáculo público del blog) o, por qué no, a una conversación pública en el blog, que para eso se hicieron, oyes. Otra cosa es que no los usemos.

Por cierto, JJ Merelo y fernand0 nos descubren otra dimensión de la larga cola: a saber, la larga cola de los comentarios. (¡No me refiero a los míos, por cierto!)

A Blogal Conversation


Film Adaptation (ed. James Naremore)

Hablo aquí de adaptaciones cinematográficas. Pero mejor que leer este post tengo una sugerencia mucho mejor: que os veáis la película desopilante sobre el tema,  Adaptation: El ladrón de orquídeas, escrita por Charlie Kaufman. Las adaptaciones deben estar en temporada alta si hasta se hacen películas tan buenas sobre ellas. En el libro Film Adaptation, editado por James Naremore (Rutgers UP, 2000), se teoriza esta "mayoría de edad" de la adaptación, liberándola de una excesiva subordinación al original y a la literatura, traduzco: "Hay que unir el estudio de la adaptación al estudio del reciclaje, de los remakes, y de cualquier otra forma de re-contar en la era de la reproducción mecánica y de la comunicación electrónica. De este modo, la adaptación se volverá parte de una teoría general de la repetición, y el estudio de la adaptación se desplazará de los márgenes al centro de los estudios mediáticos contemporáneos" (Naremore, 15). El libro incluye artículos clásicos sobre teoría de André Bazin, Dudley Andrew, y Richard Maltby, y otros nuevos de Robert B. Ray y Robert Stam; hay asimismo estudios prácticos nuevos y reimpresos, entre los que destacan los de Guerric DeBona, Gilberto Perez, Michael Anderegg, Darlene J. Sadlier y Lesley Stern.

Abre la primera sección, sobre teoría de la adaptación, un artículo de Bazin de 1948, y ofrece la teoría clásica, la de encontrar un equivalente fílmico del original literario, con una equivalencia de sentido entre formas necesariamente distintas (20).  Dudley Andrew observa (en su artículo de 1984) que la adaptación se presenta como un género que "delimita la representación al insistir en el status cultural del modelo, en su existencia en modo de texto o de lo ya textualizado" (29)—porque casi todo son adaptaciones de algo ("the study of adaptation is logically tantamount to the study of cinema as a whole", 34). Pero no todas se presentan como tales adaptaciones. En las adaptaciones que se presentan como tales caben distintas modalidades: préstamos, intersecciones y fidelidad de transformación (29). Muchísimos textos "toman prestado" algo de la tradición, de textos o esquemas míticos poderosos, para absorberles parte de su fuerza. La "intersección" se niega a adaptar elementos, reconoce la intransigencia del original: "This mode refutes the commonplace that adaptations support only a conservative film aesthetics" (31).  Más allá de reconocer el cansino tema de la "equivalencia" al sentido original, Andrew enfatiza la sociología de la adaptación y la manera en que refleja las prioridades de una época, estilo, nación...

Robert B. Ray, en "The Field of 'Literature and Film'", observa que "popular narratives differ from the avant-garde in relying heavily on codes that are never medium-specific" (40); ratifican las connotaciones de la cultura popular; y así se presta eminentemente el campo del cine a la crítica ideológica. Compara el cine con la arquitectura, más que con la literatura, por su carácter público, colaborativo, y caro. La industria del cine descansa sin embargo en una continuidad entre la ficción narrativa y la industria (otros géneros son minoritarios). El enfoque tradicional a la adaptación se basa en la dialéctica original/copia, que ha sido desacreditada por Derrida (45); también el culto a la superioridad de la Literatura y el análisis de las "anticipaciones literarias" de las técnicas cinematográficas son actitudes caducas. Ray propone no pensar el "cine" y la "literatura" como categorías ya cerradas y predeterminadas, sino repensar las presuposiciones e imaginar nuevas combinaciones de imágenes y palabras, y nuevos usos para ellas.

De los artículos teóricos, el que más me interesa es el de Robert Stam, "Beyond Fidelity: The Dialogics of Adaptation".  Empieza hablando de la "quimera de la fidelidad" en medios diferentes: ya se sabe, en la novela no sabemos el color de los ojos de Madame Bovary, pero en el cine por necesidad se concretizan muchas cosas.... (aunque claro, digo yo, una película con otras convenciones igual podía difuminar las que le interesase). Stam también simplifica la novela diciendo que es monomedia y verbal... el cine tiene más recursos expresivos. (Y los tiene, claro, pero también hay novelas ilustradas, y algunas de las cosas que en el medio de la novela funcionan bien no funcionan bien en el del cine, auque en teoría pudiesen proyectarse las páginas a la pantalla). Stam ve el texto literario como una estructuración abierta, remitida a la intertextualidad; por otra parte, si los autores a veces ignoran sus intenciones más profundas, ¿cómo serles fieles? (¿O hay que ser fiel al estilo, o al autor implícito? o qué?—Demasiadas dimensiones para reducirlas a una. Otra vez se aplica la lógica derrideana: la "copia" no tiene por qué estar subordinada al "original"; y el propio original está ya fragmentado internamente. También sus personajes; ya ellos aporta el cine el aura de los papeles anteriores del actor. Tanto novela como cine están intertextualizados, canibalizan otros géneros, son polifónicos; el cine crea su lenguaje compuesto con las sugerencias que arrastra cada uno de sus recursos expresivos. Mejor que "fidelidad", hablemos de "traducción". O de otros tropos, como lectura, dialogización, canibalización, transmutación, transfiguración, signifying....  Una película puede así ser una interpretación y comentario crítico sobre la novela desde otro proyecto ideológico y una situación histórica diferente. La adaptación es un dialogismo intertextual:

"En el sentido más amplio, el dialogismo intertextual se refiere a las posibilidades infinitas y abiertas que generan las prácticas discursivas de una cultura dada; la matriz entera de enunciaciones comunicativas en el seno de la cual se sitúa el texto artístico, y que llegan al texto no sólo a través de influencias reconocibles, sino también a través de un sutil proceso de diseminación". (64, trad. mía).  "Las adaptaciones cinematográficas pueden verse como una especie de negociación de los intertextos a múltiples niveles" (67)—¿Qué intertextos invoca la novela, y cuáles la película? ¿Qué señales genéricas de la novela son recogidas, y cuáles ignoradas, por la adaptación cinematográfica? Gramática de la transformación: "La novela fuente puede verse en este sentido como una enunciación situada producida en un medio y en un contexto histórico, y transformada luego en otra situación igualmente situada que se produce en un contexto y medio diferentes" (68). Múltiples opciones para adaptar una obra producida en otro país y lugar: acercarla en el espacio y el tiempo, respetar la distancia, etc. Una novela como The Color Purpletiene como parte de su dimensión lo que Bajtín llamaba una "polémica oculta" con otros textos y representaciones; la adaptación de Spielberg recoge parte de esas alusiones, y añade otras específicamente cinematográficas. Al transmutar los personajes hay que tener en cuenta también la transmutación del punto de vista: nociones como las de Genette de "focalización variable" y "múltiple" son muy sugerentes para el análisis cinematográfico. ¿Qué tipo de interpretación ideológica hace la película de la novela? (¿progresista, reaccionaria? - en términos de discursos políticos, sexuales, raciales...). ¿Por qué se elimina lo que se elimina? Etc. Stam sí que está a favor de ver los elementos protocinematográficos en las novelas, y cómo se usan. Así, Madame Bovary es experimental por su carácter protocinematográfico, y paradójicamente sus adaptaciones al cine son más conservadoras estéticamente hablando. "El cine heredó los ideales ilusionistas que el impresionismo había abandonado en la pintura, que Jarry había atacado en el teatro y que Proust, Joyce y Woolf habían socavado en la novela. La censura estética, en este sentido, podría ser en algunos sentidos más rígida y estar más arraigada que la autocensura política" (75). En las adaptaciones cinematográficas al cine "encontramos una falta de valor ideológicamente condicionada para enfrentarse con las implicaciones estéticas de la modernidad novelística" (75). Propone Stam una crítica menos moralizante, que use menos presuposiciones indiscutidas, y que esté más enraizada en la historia contextual e intertextual. "Sobre todo, debemos preocuparnos menos por las cuestiones mal formadas de  'fidelidad' y prestar más atención a las respuestas dialógicas—a las lecturas, c´ríticas, interpretaciones y reescrituras del material previo" (75-76)—una crítica que perciba y celebre las diferencias entre los diversos medios.

La segunda parte del libro, "Adaptation in Practice", se abre con un excelente artículo de Richard Maltby (de 1992) sobre la censura y la adaptación en Hollywood (1924-34), dirigida a obstaculizar la literatura dominante y "fumigar" la pantalla de inmoralidades, de modo consciente y organizado. Un paso crucial lo dio el Tribunal Supremo estadounidense al decidir en 1915 que las películas cinematográficas eran "mere representations of events, of ideas and sentiments, published and known" y que por tanto (?) no caían bajo el amparo de la Primera Enmienda que garantiza la libertad de expresión; se instauró así la censura previa, al declararse que el cine era "a business, pure and simple . . . not to be regarded . . . as part or the press of the country, or as organs of public opinion" (83- cito aquí los términos del Tribunal Supremo). La industria constituyó su propia Motion Pictures Patents Company en 1908 para controlar la moralidad del cine (y que no sucediese lo que en el teatro o en la literatura). La práctica judicial estableció que la industria podía comprar un guión y luego no producirlo, sin que el autor tuviese más derechos sobre él. Tras el código llamado popularmente "Dont's and Be Carefuls" en los 20, en 1930 se formuló más explícitamente A Code to Maintain Social and Community Values in the Production of Silent, Synchronized and Talking Motion Pictures. Parte de su finalidad era asegurar la presentación "decente" de temas interesantes pero potencialmente cuestionables, e impedir su anterior "influencia desfavorable". Los autores renunciaban a cualquier control sobre la adaptación, y obtenían a cambio compensación material. Los nombres de autor se usaban como propaganda sólo, y no se aceptaban sus sugerencias sobre adaptación. Fue famoso en los tribunales el caso de Dreiser sobre la adaptación de An American Tragedy (filmada por Von Sternberg) en 1931. Dreiser pretendía que se reconociese a los autores un derecho sobre la adaptación comparable al de las versiones impresas o teatrales... y no sucedió, claro. El juez determinó que lo que "interesaría" al público (determinado de hecho por los adaptadores escogidos por la productora) debía prevalecer sobre la interpretación del propio autor. Había escrito una adaptación, rechazada por la productora, nada menos que Eisenstein. El productor Thalberg sostenía que "La película cinematográfica está literalmente ligada al nivel mental y moral de su amplio público" —"The motion picture is literally bound to the mental and moral level of its vast audience" (cit. en Maltby, 92), una postura falaz para Maltby: "The industry's policy makers were neither so naïve as to believe that their products merely reflected a preexistent public opinion nor, as Eisenstein clearly understood, so subversive that they sought to produce forms of expression challenging the status quo" (92-93). Keith Cohen, en su análisis de la adaptación rechazada de Eisenstein, sugiere lo siguiente, traduzco:

La adaptación es un logro auténticamente artístico sólo cuando la nueva versión lleva consigo una crítica oculta de su modelo, o al menos hace implícitas (¿hace implícitas? Curiosa expresión... aunque en cierto modo se entiende) ciertas contradicciones clave implantadas o disimuladas en el original. De interés primordial, por tanto, en el guión de Eisenstein es no tanto su fidelidad imitativa, ni siquiera su aproximación cinematográfica a efectos específicamente literarios, cuanto su deliberada distorsión, reorientación, de la obra de Dreiser. (Cohen, cit. en Maltby, 93).

Otro crítico del asunto Dreiser, Harry Alan Potamkin ("Potamkin", no "Potemkin"—vaya con estos nombres, mira que nos marcan...) observa que los tribunales se vieron influenciados por el marxismo de Dreiser y Eisenstein, y privilegiaron la adaptación menos crítica socialmente. Para Potamkin, la cuestión en juego no es una de derechos de autor meramente, sino de derecho de la sociedad a una experiencia crítica: "our common right to any re-incorporation of what the social entity, or any living part of it, has apprehended textually" (cit. en Maltby, 93). (Aquí parece Potamkin compartir una cierta teoría de la emergencia, del derecho a no perder la complejidad de lo articulado). Pero la industria había encontrado la manera de jugar con emociones prohibidas y el pecado con un tono moralizante ("five reels of transgression followed by one reel of retribution") y se había propuesto alejar del público la cultura urbana avanzada que era dominante en la literatura contemporánea. Los anuncios eran más permeables, de hecho, al modernismo estético, promocionando "a leisure world of intense private experience" (98). El editor de Catholic World le aconsejaba a Dreiser y a sus lectores, "Get out of the gutters. Come up from those sewers. Be decent, be clean, and America will not seem so tragic" (100).

Sigue un buen artículo de Guerric DeBona sobre la adaptación de David Copperfield de la Metro (dir. David O. Selznick, 1935), como un modelo clásico de adaptación lograda, que trabaja con un material privilegiadamente protocinematográfico y protohollywoodiense: Dickens. La adaptación "ofrecía al público de la Depresión una narración sobre cómo las divisiones de clases sociales pueden superarse con el aprendizaje y con la generosidad de sentimientos" (120), un mensaje a la vez dickensiano y típicamente norteamericano. David encarna a todas las clases sociales mezcladas en un individuo: los pobres abandonados, la decente clase media, y la refinada aristocracia, y asciende en la sociedad "volviéndose una especie de aristócrata de la percepción moral" (122). Frente a David, Uriah Heep "funciona como el chivo expiatorio de todos los males sociales profundos con los que se ha encontrado David: un hombre que ha Por su tratamiento de personajes, argumento, ambientación... "It survives today as arguably the best of all the screen versions of Dickens, achieving what might be described as the quintessence of 'Dickens-ness' " (110). Se efectúa la transición de lo literario a lo cinematográfico al modo clásico descrito por Maltby: "restricted, overt acts of narration at the beginning, which give way to the 'screen world'" (117—una solución comparable al tratamiento que da Laurence Olivier a la teatralidad de Shakespeare en Henry V). Y el tratamiento del punto de vista es asimismo clásico por excelencia, respetando "la centralidad del observador invisible" en términos de Bordwell; según dijo A. Lindsey Lane en un comentario de 1935, la cámara estimula la sensación de "being at the most vital part of the experience—at the most advantageous point of perception" (117). (Una fantasía que nos da el cine clásico: la del dominio de la situación y del tiempo y del conocimiento de las personas. La omnisciencia e invisibilidad: el cine es el auténtico anillo de Giges, el paraíso del overhearing, del mirón, del intruso y del curioso insaciable que llevamos dentro).

También me ha gustado el artículo de Gilberto Perez (1998) sobre A Day in the Country, de Renoir (sobre un cuento de Maupassant), en especial su tratamiento del paisaje y del punto de vista, disociándolos de las motivaciones e intereses humanos habituales. Lo dijo muy bien Bazin ya... en Renoir, "la acción no está limitada por la pantalla, sino que simplemente la cruza" (cit. en Pérez 130). La película cuenta una sencilla historia pero vista de modo complejo; dando primacía al paisaje e independizándolo de la percepción de los personajes y de cualquier manera de verlo; a la vez Renoir "libera a la cámara de su papel habitual como agente de dominación" y controlador de las prioridades (143). Usa muchos grados de correspondencia entre la perspectiva de la cámara y la de un personaje. El uso "torpe" de la cámara la hace visible como un instrumento de consciencia; subrayando su propio papel como agente consciente, la cámara reconoce su alteridad con respecto al paisaje y, paradójicamente, lo libera. "Lo que parece sugerirnos es que no podemos establecer una conexión real con el mundo material que nos rodea, sólo una conexión imaginaria" (149). Así, la retórica cinematográfica de Renoir muestra las ilusiones de los personajes como tales ilusiones, pero también se nos muestra que son ilusiones necesarias, que la vida humana está hecha de tales ilusiones (—de amor en un paisaje idílico—) hechas para ser soñadas, y para verse frustradas tras haber sido soñadas.
(Lo cierto es que este artículo va no tanto sobre el proceso de adaptación cuanto sobre la peculiar retórica independiente desarrollada por la adaptación de Renoir).

Michael Anderegg ("Welles/Shakespeare/Film: An Overview", 1998) escribe sobre adaptaciones de Shakespeare, un tema que me ha interesado desde hace tiempo.  Observa que "Welles hacía películas que, al violar las normas básicas de las prácticas de producción cinematográfica de Hollywood, siempre estaban peligrosamente al borde de alejar al público en lugar de invitarlo" (155, trad. mía). Shakespeare había prosperado en adaptaciones de la época de cine mudo, lo que da lugar a que Anderegg introduzca el interesante concepto de "retroadaptación": "las obras de Shakespeare podían verse reducidas, mediante lo que podríamos llamar un proceso de 'retroadaptación', a los relatos y narraciones breves relativamente simples de los que muchas de las obras habían sido extraídas inicialmente: desnudada de casi todo su lenguaje, una adaptación shakespeariana revierte, intencionadamente o no, a ser una adaptación de la fuente de Shakespeare" (155). También argumenta Anderegg contra la famosa tesis de la "naturaleza cinematográfica" de las obras de Shakespeare; la fluidez de sus escenas y estructura temporal es propiamente dramática, y no debe confundirse con la fluidez cinematográfica (esto no quita, creo yo, para que una se haya traducido muy bien a la otra...). "Las obras de Shakespeare están ambientadas, literal y figurativamente, en un área de representación esencialmente desnuda, muy alejada del 'realismo' concreto, detallado, que el cine descubrió tempranamente era uno de sus principales recursos y atractivos" (157). De ahí el relativo fracaso de tantas películas shakespearianas, dice Anderegg. Jorgens distinguía entre adaptaciones "teatrales", "realistas" y "fílmicas", aunque observaba que "las buenas películas sobre Shakespeare a menudo se desplazan fluidamente entre modalidades y estilos, mezclando varios simultáneamente, de manera que no es fácil hacer valoraciones simples" (cit. en Anderegg, 158). Por hacerlas, diríamos de las de Welles que Macbeth es teatral, Campanadas a medianoche realista, y Otelo fílmica.

Interesante para una teoría de la retrospección es el tratamiento que da Welles, según Andregg, a la estructura temporal de sus adaptaciones en Otelo y Campanadas a Medianoche:

Por una parte, Welles reestructura los dramas de Shakespeare de modo que nos presenta con el final al principio—particularmente en Otelo, que comienza con los funerales de Otelo y Desdémona, pero también con la apertura de Campanadas, donde vemos y oímos al viejo Swallow y a Falstaff pronunciando versos del actuo cuarto de la segunda parte de Enrique IV. Procede luego, por otra parte, a construir en cada película una narración que precisamente no explica lo que nos ha mostrado la escena inicial. La necesidad de explicación es mucho más fuerte en Otelo, y en ambas películas un acto intrincado e implícito de clausura queda revelado como una no clausura por el final de la narración. En estas películas shakespeareanas tardías (quizá en todas sus películas) Welles se resiste a la sensación de inevitabilidad, de lo ya hecho, que los críticos de la cultura de masas como Adorno han identificado a veces como la esencia del cine" (160, trad. mía).

Las películas sobre Shakespeare, en general, señalan a las circunstancias materiales de su producción: si son producciones centrales o marginales, la significación cultural y el prestigio del texto adaptado, etc. Para Anderegg, "las películas sobre Shakespeare de Welles, como productos marginales, no están rodeadas por la misma aura de clase y respetabilidad que rodea a la mayoría de las adaptaciones shakespeareanas" (161). Las compara con las de Zeffirelli (mal) y las de Kurosawa y Kozintsev (bien pero fracasos de taquilla). Las de Welles son productos de una sensibilidad americana, combinando elementos de Hollwood con cine de autor europeo. Presentan lecturas provocativas de las obras, estimual al espectador a pensar sobre Shakespeare, en lugar de absorberlo pasivamente. En contrapartida, "es improbable que las películas de Welles (...) se perciban como versiones definitivas de los textos shakespeareanos de los que derivan" (165). Su "infidelidad" al lenguaje de Shakespeare molesta menos en la Europa continental que en los países anglosajones, y su recepción se ha visto favorecida por la favorable recepción crítica de Welles en Europa. Los pocos medios con que contaba Welles obligaron en cada caso, y favorecieron por tanto, una solución a los problemas de adaptación del texto shakespeariano siguiendo una estética expresionista y altamente fragmentada.

La desconstrucción que efectúa Welles del Otelo de Shakespeare y de la "Henríada" (y en menor medida de Macbeth) produce una serie de irresoluciones y complejidades que elucidan y enfatizan las tensiones ya presentes en Shakespeare, mientras que a la vez socavan los fundamentos narrativos y estructurales de la dramaturgia de Shakespeare. (169)

Welles ocupa así, y ayuda así a ocupar a Shakespeare, ese espacio ambiguo que participa tanto de la industria cultural de masas como de las alternativas a la misma.

Matthew Bernstein ("High and Low: Art Cinema and Pulp Fiction in Yokohama", 2000) trata de la adaptación por Kurosawa (1963) de un thriller de "Ed McBain" (Evan hunter). A modo de la nouvelle vague, el director queda privilegiado sobre el escritor al provenir la obra adaptada de la cultura popular. Pero Bernstein aprecia el trabajo de Hunter/"McBain" como base estructural para la película de Kurosawa. En el proceso de orientalización y subida de estatus cultural de la obra se han hecho cambios que Bernstein analiza. Entre el high de la alta empresa y el low de la mafia está la policía, y a ese espacio liminal también pasa el protagnonista cuando se ve implicado como víctima chantajeada en un secuestro. En el tratamiento, Kurosawa muestra el incipiente desarrollo del individualismo a la occidental en el Japón de postguerra, "pero es una variante japonesa del individualismo que reconoce cómo los lazos de obligación amarran a los individuos al tejido social mucho más estrechamente que en América" (186). Las escenas de drogadicción y bajos fondos también señalan cómo es la relación con el Oeste lo que ha convertido a Japón en lo que es: significativo pues que se haya elegido un thriller criminal occidental y se le haga funcionar en Japón. No sé si seguirá adelante el proyecto de David Mamet de (re-)adaptar la película de Kurosawa, o la novela de McBain, o las dos. Otro caso paradójico de ida y vuelta en adaptaciones.

Darlene J. Sadlier ("The Politics of Adaptation: How Tasty Was My Little Frenchman", 2000) distingue entre enfoques clásicos sobre la adaptación (de enfoque formalista o mediático) y los político-culturales: "the study of adaptation becomes more interesting when it takes into account historical, cultural or political concerns" (190). Comena una película de Pereira dos Santos, Como era gostoso o meu francés, 1971, basado libremente en una crónica autobiográfica de un explorador capturado en territorio caníbal, Hans Staden: Brasilien: die wahrhaftige Historie der wilden, nacken, grimmigen Menschenfresser-Leute, 1557, y en otra crónica del almirante francés Villegaignon, e invirtiendo las actitudes de estos autores hacia el canibalismo y los indígenas, denunciando la expansión imperialista y el genocidio nativo. "Visto en estos términos, el film de Pereira dos Santos está menos interesado en distorsionar un texto canónico que en revelar lo que ese texto omite" (204), y se presenta como un alegato frente a la cultura ofical, europeísta, de la clase dominante brasileña actual y de su concepción sobre la realidad del país.

Jonathan Rosenbaum ("Two Forms of Adaptation: Housekeeping and Naked Lunch", 1997) trata sobre la adaptación que hizo Bill Fosyth de la novela de Marilynne Robinson Housekeeping, y sobre naked Lunch de Burroughs/Cronenbert. (Es el artículo que menos me ha aportado de la colección).

Lesley Stern ("Emma in Los Angeles: Remaking the Book and the City", 2000) va sobre Clueless:

Aunque ciertamente no es necesario estar familiarizado con Emma para disfrutar de Clueless, sostengo que es el espíritu y operación del remake lo que sirve para generar y mantener la compleja red de relaciones de la película—entre distintos textos, distintos medios, distintos signos culturales y temporalidades.
     Un remake se considera generalmente como remake de una película anterior. Las adaptaciones no son, estrictamente hablando, remakes, aunque si una propiedad se ha adaptado previamente, la película más reciente es casi por definición un reake, y particularmente en el caso en el que la fuente no es un texto clásico, el punto de referencia será la película anterior. Pero el punto de referencia es también genérico, porque los remakes tienden a actualizar y modernizar los textos anteriores en términos de sus posibilidades genéricas. Esta cualidad genérica indica una paradoja: los remakes reflejan la naturaleza conservadora de la industria; están motivados por el imperativo económico de repetir un éxito probado. Pero para mantener su viabilidad económica, en el mismo proceso de repetición los remakes se ven obligados a registrar la variación y la diferencia (de los originales), a incorporar desarrollos genéricos. A menudo, pues, por el juego de repetición y diferencia, son una manera de probar y también flexibilizar los límites del género. También, con el paso del tiempo, proporcionan un índice de cambios en los valores sociales y culturales. (226, trad. mía).

Clueless no es estrictamente hablando ni un remake ni una simple adaptación. En términos de la taxonomía de remakes de Thomas Leitch, "Clueless está más cercana a la actualización, en la cual un texto precursor se traduce a un lenguaje contemporáneo" (226). Así, se introduce al discurso de Emma la proliferación de imágenes producidas por la cultura popular, la música, la televisión, y el cine contemporáneos; así está la película atenta a la experiencia y a la idea misma de la contemporaneidad y la experiencia multimedia. (230-37).

En conjunto, un volumen recomendable sobre la teoría y práctica de la adaptación cinematográfica, y sobre eso que ahora se llama intermedialidad. Resaltaría yo una dimensión que se pasa un tanto por alto, y que es la manera en que la adaptación modifica retroactivamente nuestra percepción del texto cultural adaptado, por el hecho mismo de resituarlo en la actualidad (ya sea literalemnte, ambientándolo en el día de hoy, como en Clueless, o por el hecho mismo de lanzar sobre él una mirada contemporánea, como en Como era gostoso o meu francés). De este modo la adaptación interviene en el complejo discursivo en el que participa el texto, en concreto en el complejo discursivo de texto más lecturas e interpretaciones que inaugura el mismo texto, e interviene decisivamente en su reubicación, y en la reorientación del capital cultural acumulado por ese texto. Es así la adaptación una forma de intervención y de apropiación.

Sobre el tema de la adaptación, participé hace poco en un volumen colectivo editado por Mireia Aragay, Books in Motion (Rodopi, 2005), un tanto en la línea que acabo de indicar. Aquí dejo un enlace a un PDF con el artículo "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Interacting with Shakespeare's Henry V". Y también otro enlace a un post relacionado con esa publicación:

Enriques Quintos y la guerra de agresión






 

Sábado 21 de octubre de 2006

Thunderbird

Por alguna razón imposible de averiguar, mi programa de correo Mail ha fenecido de muerte súbita. Así que la lógica de las cosas y the search for the perfect me lleva a instalarme hoy el Thunderbird. Y oye, que me funciona de maravilla en la media hora que llevo, así que recomendado queda. Bueno, es la versión para Mac, que por alguna razón es mucho más jevi que la de Windows, suele pasar... Ah, pero, pequeña observación, en la oficina megafashion supermola de El Diablo se viste de Prada, tenían ordenadores igualitos que el mío; como suele pasar en una peli cuando quieren crear ambiente de estar a la última y de diseño hasta las cejas... así que ya sabéis cuál es el Prada de los ordenadores. Aunque el también Mail era Prada, e in de lo más in, y petó. Bueno, pues a ver si me sale más chachichic el Thunderbird éste. Por lo menos me trae buenos recuerdos de los años sesenta, de un pequeño Thunderbird 4 (de la serie de marionetas de la tele) que tenía yo...

John Battelle, The Search





El diablo se viste de Prada

(The Devil Wears Prada, David Frankel, 2006). Es arquetípica al menos desde Great Expectations la narración del jovenzuelo aspirante a una brillante carrera social que abandona sus raíces y viejas amistades para volverse un modelno insoportable en la vida falsa del glamur y el bisnes... hasta la gran crisis y el retorno humilde y enseñado. Es, con otra variante, la historia que se cuenta en canciones como Blue Kentucky Girl o Streets of Baltimore. Una variante americana moderna lleva esta historia hacia la ética laboral y empresarial donde se cruza con el proyecto vital del protagonista: Wall Street, Crossing Delancy, Tienes un e-mail, etc. Hace poco también comentaba aquí una bonita versión reciente en In Good Company.

Pues de lo mismo va El diablo se viste de Prada:  jovenzuela aspirante a periodista, que ha de encontrar la autenticidad (ay, la búsqueda de la autenticidad en el sistema de clases... pues no tiene tradición ni nada eso, en la novela inglesa). Esto es en Nueva York, ya se sabe, bright lights, big city, y de cómo nos deslumbra. Al final acaba trabajando en periódico tradicional e intelectual de la urbe, pero eso es tras pasar por una fase de secretaria en una revista de modas tipo Vogue (que ya se sabe que hacen perder la cabeza hasta a las vicepresidentas). La chica se las promete muy felices, pero para hacer carrera ha de vender el alma al diablo... cosa muy frecuente, claro, entre quienes quieren hacer cualquier tipo de carrera, especialmente meteórica, despegando por la runway hasta la jet-set de tu profesión.

El diablo que se viste de Prada es la directora de la revista—Meryl Streep, que está, como siempre, genial, en un personaje de los que le van, una jefa venenosa, con tensión interna acumulada, tiránica, perfeccionista y workahólica, que vive para su trabajo y para ser la top of the top, y tener a todos bailando a su son. Le gusta además ver cómo los demás se venden por las zanahorias profesionales que les ofrece; es en realidad, seguramente, uno de sus mayores placeres ver cómo para hacer carrera venden su integridad y traicionan a sus principios y colegas. El poder: la felicidad de ver a los demás hacer no lo que quieren (incluso lo contrario de lo que quieren), y verlos haciendo lo que tú quieres hacer con ellos. Lo dicho, el diablo sobre la tierra, y desde luego que puede vestirse de Prada, de hecho tiende especialmente a vestirse de Prada y a vivir en un mundo de pura imagen: que eso es el poder, el poder proyectar tus imágenes por todo el mundo hasta que desplazan a la realidad y la rehacen a su medida: un microclima donde el Jefe es el rey del mambo, el centro del universo.

Pero la chica periodista recapacita, ve la senda errónea que tomaba, y deja de contestar a las llamadas de su jefa. No como el brazo derecho de la Streep, que va a seguir siendo el factótum hasta el fin de sus días... Así que final feliz; se incluye en él el rechazo al indeseable galán tentador y sus cafeterías de diseño, y el regreso con el novio de toda la vida al que habia cambiado por el empleo megafashion (aunque este final queda un poco abierto, para que imagine el personal, caso frecuente últimamente, como en The Break-up o Eternal Sunshine of the Spotless Mind). También podrá volver la chica a llevar la talla 38, que es la que le pedía su cuerpo, en vez de la 36 que exigía la empresa; y Prada que compre el que quiera, o el que pueda, o el que quiera matarse por ello. Una historia de género, vamos, que se repite porque debemos tenerla mal aprendida, y se seguirá repitiendo cada vez más, supongo. Venderle el alma al trabajo es venderle el alma al diablo, y todos lo hacemos en una medida u otra. Como dice la Streep, si no llevamos Prada, llevamos la Prada de hace diez años atrás, rebajada y pasada por el mercadillo. Pero en fin, siempre aprieta menos que la talla 36 de pasarela.

Match Point








Viernes 20 de octubre de 2006

Mis visitas y lectores

Supongo que la mayoría de mis visitantes llegan a mi rincón de la web como se suele llegar a los sitios, al azar, buscando otra cosa a lomos de Google. Últimamente vienen superando el millar diario entre los que visitan la bibliografía, este blog, el otro que es el mismo y las distintas páginas de publicaciones y demás que tengo... lo cierto es que es imposible de saber cuántas visitas, pues no hay un contador en cada página; ni aunque lo hubiera.

Por ejemplo, la bibliografía, que solía tener en origen (bueno, en origen no sé, porque no ponía contador; pero hace seis años, pongamos en el 2000) unas 100 visitas diarias, ahora tiene entre treinta y cincuenta. ¿Baja? Pues creo que no, a pesar de las apariencias. Lo que ha pasado desde entonces es que Google se ha apoderado de la red, Google y otros buscadores con funcionamiento similar, y la gente ya no pasa por la página principal donde está el contador. Antes se tenía que entrar a través del directorio frontal, la entrada principal; ahora todo el mundo encuentra lo que quiere entrando sin control por la puerta de la cocina: eso pasa desde que Google hace versiones html automáticas de los archivos de texto (de los cuales tiene más de cuatro mil la bibliografía). Así que si busco por ejemplo en Google "fictionality bibliography" podría ir a parar a un resultado tal que así:

[DOC] Fictionality, Poetic Truth, Possible Worlds
Formato de archivo: Microsoft Word - Versión en HTML
A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology ... "Fictionality and Frames of Reference: Remarks on a Theoretical Framework. ...
www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Subjects/7.Semiotics/Fictionality.doc - Páginas similares

—que me da a elegir entre que Google me baje directamente ese archivo de texto de mi bibliografía, o que me lleve a su propia versión en html... pero todo sin pasar por la página inicial (la del contador). O sea que mis visitantes puede que sean varios centenares al día en realidad, pero nunca sabré de ellos.

En lo que se refiere a los resultados del contador, los de la bibliografía son en realidad los únicos de los que dispongo, porque los demás contadores que he instalado por alguna razón no funcionan a la hora de mostrar el trayecto, enlace, o términos de búsqueda de los visitantes... lástima. Supongo que la mayoría serán de Google, y que pasan rápidamente por la bibliografía o el blog sin mirarlo siquiera, y pocos de los visitantes son en realidad lectores o usuarios.

En la bibliografía, cuyo contador sí que funciona, ha habido una curiosa evolución entre los visitantes que entran "por la puerta delantera". Al principio todos provenían de directorios, del tipo Literary Resources on the Web, de Jack Lynch, en Rutgers University, que era el que más visitantes reconducía a mi sitio.  Luego fue el buscador de Yahoo quien pasó a ser el mayor suministrador de visitas; los directorios bajaron puntos. Con la aparición de Google, pasó a ser Google quien se llevó la parte del león, y casi todas mis visitas venían (y probablemente siguen viniengo "por la puerta de la cocina", como digo) a través de Google. Pero...

...véase en cambio qué perfil ofrece el contador hoy y los últimos tiempos:

1.    en.wikipedia.org/wiki/List_of_bibliographies    23
2.    andromeda.rutgers.edu/~jlynch/Lit/theory.html    5
3.    en.wikipedia.org/wiki/Philology    5
4.    en.wikipedia.org/wiki/Literary_theory    4
5.    66.249.93.104/search?q=cache:7yWNrq4a4jMJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/1.Name.index/M.names/Me-M.names.doc %22menendez rodriguez natalia %22&hl=e    3
6.    en.wikipedia.org/wiki/Deconstruction    3
7.    www.sfs.nphil.uni-tuebingen.de/linguist/sp/Bibs.html    2
8.    209.85.129.104/search?q=cache:TECYVYXcZfIJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Subjects/z.Other.subjects/Other.disciplines/Art/Ages.Art.doc arts, literature, media file    2
9.    www.lib.utulsa.edu/databases/search_all.asp    2
10.    en.wikipedia.org/wiki/English_literature    2
11.    andromeda.rutgers.edu/%7Ejlynch/Lit/theory.html    2
12.    www.google.com/search?hl=en&q=Literary Theory Criticism    2
13.    bubl.ac.uk/link/linkbrowse.cfm?menuid=11159    2
14.    gigablast.com/search?q=philology&n=10&k3l=780817    1
15.    www.bubl.ac.uk/link/linkbrowse.cfm?menuid=11159    1
16.    search.yahoo.com/search?p=philological subjects&ei=UTF-8&fr=yfp-t-500&b=21    1
17.    66.102.9.104/search?q=cache:Y0iLQv1cBfkJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/Authors/English.Authors/R.English.authors/Russell.B.doc russell,ensayos fil    1
18.    www.google.com/search?hl=en&lr=&q= theory of criticism    1
19.    www.google.com/search?q=first literary theory&hl=en&lr=&rls=RNWE,RNWE:2005-41,RNWE:en&start=10&sa=N    1
20.    66.249.93.104/search?q=cache:4xQ89nIvoGAJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/1.Name.index/U.names.doc See Spanish historical scholarship 1950-&hl=es&gl    1
21.    72.14.253.104/search?q=cache:H6o20GEEb7YJ:www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography/Authors.Schools/Critics.Schools/Philosophical.criticism/Phenomenological.criticism/French.    1
22.    tw.search.yahoo.com/search?fr=fp-tab-web-t&ei=UTF-8&p=new criticism literary theory    1
23.    newark.rutgers.edu/~jlynch/Lit/theory.html    1
24.    www.google.com/search?q=literary theory&hl=en&lr=&start=20&sa=N    1
25.    dmoz.org/Reference/Bibliography/Literature/



O sea, que la mayoría de las visitas "a la puerta principal" me vienen ahora a través de la Wikipedia. Jack Lynch sigue en segundo lugar, y Google ha perdido puestos (en realidad una ilusión óptica, como decía: sí se ve que a veces llegan las visitas a mi página principal a través de un enlace que pinchan y que figura en una de las cuatro mil páginas centrales que hayan encontrado con Google). También siguen por ahí perdidos con alguna visita suelta otros buscadores (Gigablast, Yahoo), algún directorio académico como el BUBL,  la LinguistList, etc.

Pocas visitas me llegan a través de enlaces en páginas personales; ni a la bibliografía ni al blog. No sé si estas listas dan cuenta de los "favoritos" o "bookmarks" del propio ordenador, pero parece que no.

Bueno, pues estas son las visitas. Los lectores, poco sé de ellos; a veces me llega eco de algún colega o familiar que me lee; a veces me pone alguien un comentario. Es curioso: estos dos grupos no se solapan en absoluto, con alguna excepción que confirma la regla, los colegas y familiares o bien no me leen o si lo hacen jamás dejan ningún comentario.

Y en general puedo decir que (sean mis lectores los que sean) la mayoría de mis comentadores (si es que se puede hablar de mayoría en tan pequeña minoría) son visitas indeseadas de Google, gente que aterriza por casualidad aquí, medio memos la mayoría además, y que suelen dejar comentarios tales que de este pelaje:

- (en un artículo sobre la narración, pongamos): "weno la narracion es una puta mierda yo pdo sois cabrones todos se cagen"
- (en algún artículo sobre alguna película): "que mierda porque escribes esta mierda no sabes escribie el cine estudo una jodida mierda"

Excuso decir que semejantes contribuciones al pensamiento humano van directamente al borrado; de otro modo daría una idea equívoca de la categoría intelectual media de mis lectores, que si bien no puede ser muy alta (pues éstos la hacen bajar abismalmente), no está representada, espero, por la mayoría de los comentarios. Hay gente que tiene no sé que prurito "democrático" de no borrar comentarios (o no tiene tiempo de hacerlo, vamos)—… yo creo que habiendo puertas de aseos públicos donde se pueden explayar, no hay necesidad de aguantar a esta gente como coautores. Así que—a tirar de la cadena. Claro que siempre quedará alguno pensará que borro esos comentarios porque son "críticos" o "desfavorables" y porque "no admito la crítica", jeje... —pues esto es lo que hay: las críticas y comentarios que provienen de antropoides con teclado, desde luego no los admito, ni desfavorables ni favorables. Y pocos no-antropoides eligen hacer comentarios, así que... me quedo sin conversación. Ciertamente me extraña la baja proporción de comentarios por número de visitas. Desde luego indica que mis habituales, si los hay, son calladitos. Indica también, en letras de neón, que no se ha generado una discusión en torno a mi blog; que la gente cuando quiere hablar o debatir o lo que sea lo hace en otros sitios. Yo creo (para consolarme) que eso es relativamente independiente del mérito del blog, se mida como se mida. La comunicación social se articula en torno a torbellinos de información, que se forman un tanto aleatoriamente pero una vez formados tienden a mantenerse; eso pasa con los bestsellers como con los best blogs. Y qué jolines, tampoco es tan bueno ni tan interesante, va sobre mí y algunas de mis obsesiones, o sea que no es extraño que no produzca revuelo informativo.

Aunque de vez en cuando sí me llega alguna reacción positiva de los lectores; hoy me ha escrito por ejemplo un catedrático francés, Didier Coste, un interesantísimo teorizador de la narración, a cuenta de un artículo mío que se ha leído y le ha gustado bastante, y también a cuenta de mi sitio web que ha estado mirando... bueno, pues esto me ha dado muchos ánimos, y siempre se agradece desde luego una reacción tan positiva, sobre todo de alguien cuyo trabajo admiro y que ya me daba cien vueltas hace muchos años.

Veamos lo que dice Didier Coste sobre la relación imposible del escritor con el lector (en Narrative Communication 83, traduzco):

... el lector empírico nunca puede coincidir con el lector ideal. En el momento de la producción del TEXTO, esta coincidencia tiende a postponerse, a proyectarse a un futuro en el que las predicciones textuales se hayan cumplido y la gente haya sido cambiada o formada o informada por el TEXTO; la consciencia de escribir para la posteridad es la forma que adopta este fenómeno en la mente del escritor y en las teorías normativas de la producción literaria. Conversamente, cuando han pasado los años, nuevas generaciones de lectores y críticos tienden a pensar que han perdido las condiciones de recepción adecuadas y que el lector contemporáneo a la producción del TEXTO se ha llevado consigo a la tumba el secreto de la apreciación competente.

Pues si esto pasa con la literatura a la que se refería Coste, a ritmo acelerado pasa con los blogs... por mucho que parezca el lector estar presente en la misma interfaz.

Ah, y otra reacción de mi lectorado que me ha hecho muchísima ilusión hoy: me han colgado en portada del IM-presionante blog sobre universidad Fírgoa: Universidade Pública, del que casi me voy volviendo colaborador habitual, mi artículo de ayer sobre las feudales convocatorias de proyectos de investigación. Si es que no tengo motivos de queja... con lo cual me voy a quedar sin tema.

A Letter to No Body







Jueves 19 de octubre de 2006

Esto apesta

Me refiero a la "RESOLUCIÓN de 29 de septiembre de 2006, de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, por la que se hace pública la convocatoria de ayudas para la realización de proyectos de investigación, en el marco de algunos Programas Nacionales del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2004-2007" (PDF aquí).

Lo que apesta no es que haya programas de subvención a la investigación, ni las cantidades destinadas a las humanidades (que serán como siempre, imagino, irrisorias). No, me refiero al planteamiento general sobre quién puede recibir las ayudas. Hay tres tipos de acceso, a cual más apestosillo cuando se estudian los criterios de cerca. El primero:

A. Proyectos para jóvenes investigadores de talento, con contribucio-
nes científico-técnicas relevantes y prometedoras y con líneas de trabajo
diferenciadas e innovadoras; los requisitos exigidos a los investigadores
principales que presenten proyectos en este eje son: 1) tener como máximo
40 años en el año en curso de publicación de esta resolución de convocato-
ria; 2) no haber sido investigadores principales de un proyecto financiado
previamente dentro de una convocatoria del plan nacional de I+D+i; 3)
solicitar dedicación única al proyecto solicitado. Se considerará no ade-
cuado al espíritu de este tipo de proyectos las peticiones que supongan una
fractura de grupos previos y que mantengan y dupliquen la misma línea de
trabajo, con objetivos y técnicas similares.

Bien, o sea que estos jóvenes lumbreras, estos mirlos blancos, tienen que aterrizar del extranjero, impolutos por el contacto con otros grupos de investigación aquí. Por ejemplo, alguien que trabaje en nanotecnología cristalográfica, suponiendo que tal cosa exista, y esté contaminado por haber colaborado con algún grupo de investigación subvencionado, y desee formar grupo aparte porque disienta de la manera en que se lleva la investigación en su grupo, está marcado como persona non grata para la convocatoria. Si te sales del grupo... allá tú. Nadie te va a financiar, por joven y prometedor que seas. Bueno, lo de los jóvenes de 40 años, me callo por interesado (tengo 45 y podría despotricar un poco... desde luego no hay convocatorias específicas para gente entre 45 y 50, y no veo por qué no podría haberlas)—pero desde luego si a los 40 no diriges tu propio proyecto, seguro que no lo vas a dirigir en la vida con los criterios que aquí te preparan. Eso sí, tendrás que aterrizar como algo nuevo y sorprendente, the new kid in town, como Cristo entre los Doctores. Vamos a la modalidad B:

B. Proyectos para grupos de trabajo usuarios tradicionales de esta
convocatoria. No se aplica ninguna condición específica, salvo las genéri-
cas de la convocatoria que se expresan en los correspondientes apartados.
Este eje se corresponde con la convocatoria general, que será una opción
estratégica para los grupos de investigación y tendrá unos niveles de cali-
dad similares a las de los otros tipos de proyectos.

Traduzco: tened y se os dará. Los usuarios tradicionales son bienvenidos; los otros, NO. Esta convocatoria fomenta el mantenimiento de grupos estables. Algo que suena a loable, y probablemente lo sea en muchos sentidos, pero a cambio perpetúa:

- La falta de innovación, es decir, la falta de investigación de calidad—hablo de las humanidades, que es lo que conozco. Se investiga aquí en ciencia normal, que diría Kuhn, se prima la continuidad con lo ya hecho. Los usuarios tradicionales seguirán con sus tradiciones, de eso poca duda cabe.  Y en ciencia dura (física-química-ingeniería-etc. etc.) puede que la cosa tenga su lógica. Allí la gente firma los artículos en equipo, y los hace en equipo. Porque trabaja en equipo. Porque son importantes los resultados replicados, controlados, exactos, con procedimientos estandarizados, impersonales. Aunque a cambio quizá se pierdan iluminaciones rompedoras del paradigma; posiblemente compensa el progreso estable y medido; al menos no conozco a científicos que protesten contra el trabajo en equipo (sí contra algunas servidumbres específicas de cada equipo...). En cambio, cuando a las humanidades se les aplica el mismo rasero y los mismos impresos de solicitud, el fiasco es total. Se crea investigación mecánica, o colaboración ficticia. En las humanidades es esencial la interpretación del caso único, la investigación creadora y sin cuadrículas ni instrumentos de medida que estandaricen el resultado. Es la investigación más característica de estas disciplinas, la más valiosa, la de más calidad. En humanidades los artículos se firman individualmente (aunque luego se agregen como labor de equipo en el impreso). Y los grandes humanistas siempre han investigado solos. El mismo planteamiento por el cual se saca una convocatoria única y cuadriculada para ciencias y humanidades es un procedimiento antihumanístico. Es, eso sí, profundamente oficialista, oficinista, administrativista, y, para los "usuarios tradicionales", repetitivo. Justo lo que no deberían ser las humanidades jamás.

- Perpetúa también el feudalismo. Ya hemos visto en el punto A que los miembros de los equipos (pongamos, por simplificar, los profesores titulares) han de estar atados y bien atados al grupo. El que se mueve no sale en la foto. Hay que estar año tras año en el orden jerárquico establecido, y produciendo para el jefe. Porque, ¿se piensan ustedes que los grupos se van turnando la jefatura de grupo, que tienen tan buen fílin y tanto compañerismo de equipo que este año dirijo yo y el año siguiente tú? ¡Ji ji ji....! Si es que los privilegios que la LOU no da a los catedráticos, se los van arrogando luego entre líneas, y así la Universidad sigue siendo la que era, con los usuarios tradicionales.

- Perpetúa los intereses creados. Los contactos entre los interesados de siempre y las comisiones (también un petit comité de catedráticos, al fin y al cabo). La acumulación de recursos año tras año en poquitas manos, que lleva a malos hábitos y despilfarro—despilfarro por unos sitios, y carencias por otros. Lleva también al desarrollo de maniobras establecidas en las universidades, a resultas de las cuales se utiliza la pertenencia a grupos como un salvoconducto para muchas otras cosas. Y por allí pasamos a las tergiversaciones de las normativas, para favorecer a los grupos; a las dinámicas de apoyo mutuo por parte del fosilizado grupo contra quienes no pertenecen a él. Se estimula la lucha de partidos (partidillos casposos) en los Consejos de Departamento. Etc. etc. etc.

- Ah, he identificado "catedráticos" con "investigadores principales", y "profesores titulares" con "curretas de a pie". Una simplificación grosera, lo reconozco. Ahora bien, que si no lo son (catedráticos, investigadores principales), tranquilos, que pronto lo serán. Porque ya cuidarán los catedráticos de promocionar al cuerpo a los primus inter pares. Y los que no dirijan equipo van a tener muy pocas oportunidades de hacerse catedráticos; al menos si les dicen lo que me dijeron a mí en la Infausta Oposición: que si bien había participado en muchos proyectos, no había dirigido ninguno. Humm.... El Dedo no me había señalado, es cierto.

- Daño colateral pero no menos cierto: se genera la ilusión de que (al ver a los catedráticos obtener proyecto tras proyecto como usuarios habituales)... deben ser unos lumbreras, genios oficiales, por encima del común de los mortales carentes de proyecto vital. La realidad es bastante más triste. Genios, los justos. Genio y figura, hasta la sepultura, de eso sí que hay más en el Cuerpo.

- Y, con estas bases, ¿la reforma de la Universidad? Pues, en lo que se refiere a la investigación, maquillaje; todo atado y bien atado.

C. Proyectos para grupos con líneas de trabajo en la frontera del conoci-
miento y resultados previos de calidad, así como con una trayectoria acredi-
tada y solvente dentro de la comunidad científico-técnica nacional e interna-
cional. Para poder solicitar este tipo de proyectos, el investigador principal
deberá haber realizado previamente, como tal, al menos 5 proyectos del Plan
Nacional financiados dentro de este mismo tipo de convocatoria (no se consi-
deran válidas otras convocatorias del plan nacional como las denominadas:
acciones especiales-complementarias, ni los proyectos complemento al pro-
grama marco de la UE, ni proyectos PETRI, PROFIT, FEDER, OTRIS, P4,
... ( .... ) etc etc etc etc......(.....)...................................También será posible
solicitar este tipo de proyectos cuando se unan dos o más grupos de trabajo en
un proyecto único y cada grupo haya tenido al menos 4 proyectos previos con
el mismo investigador principal, en las condiciones anteriormente reseñadas.

Bueno, la idea de los C parece que es hacer grupos más fuertes y consolidados con los ya existentes. En la frontera del conocimiento (aunque no especifica si es la frontera de aquí o la de allá). Obsérvese el énfasis en la identidad personal e intransferible del investigador principal. Son proyectos no para equipos, sino para Investigadores Principales y su séquito. Aquí está claro que dependes de tu Señor; si tienes la desgracia de que se te jubile antes de que complete cuatro proyectos, no eres nadie; no pasarás al grupo C, lástima de vasallo, si no oviere buen señor. Ojo que estamos hablando de proyectos que suelen durar cuatro años, y en un sistema establecido no hace tanto tiempo; es decir que cinco proyectos por cuatro igual a veinte años: catedrático a los cuarenta pongamos (optimista) más veinte años de proyectos, todos bajo control continuado... sesenta años. Estamos hablando de un grupito de gente reducidísimo. Mirad quienes son los quinqueproyectistas, y veréis quiénes buscan asegurarse llegar a la jubilación (y pasar a eméritos si pueden) bien aupaditos por sus militantes de base, y sin ningún acelerado que se les vaya a subir a las barbas... Incluso no costaría mucho ver quiénes en concreto han redactado o inspirado la convocatoria ésta, que apesta.

Y encima igual piensan que no se nota.

Apoyo a la libre investigación



A State of Chaos

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA:

EL FORO ERMUA DENUNCIA EL ACOSO AL ESTADO DE DERECHO

Bilbao, 13 de octubre de 2006. El TSJ del País Vasco decidió en el pasado día once de octubre comenzar la instrucción contra los participantes en la reunión mantenida entre Batasuna e Ibarretxe en abril de 2006. La decisión de iniciar la instrucción penal frente a quien con plena conciencia invita a participar en una reunión a una formación ilegalizada y que tiene prohibida toda actividad por el Tribunal Supremo es la única posible desde el punto de vista jurídico: en una democracia las Sentencias del Tribunal Supremo están para ser cumplidas por todos los ciudadanos, incluso por los que se consideran por encima de la Ley, como parece ser el caso del Sr. Lehendakari.

Lo que no es tolerable desde el punto de vista jurídico ni democrático son las gravísimas presiones y descalificaciones vertidas contra el poder judicial desde el Gobierno vasco, desde el nacionalismo e incluso desde el PSE/EE/PSOE e IU/EB. Se han utilizado con absoluta desvergüenza, en un ataque a la justicia y a la separación de poderes del que cuesta encontrar precedentes, argumentos puramente políticos para presionar a un Tribunal independiente. Lo vivido en los días pasados es la prueba palpable del desprecio al Estado de Derecho por parte de amplios sectores de la clase política del País Vasco y del resto de España:

· El Gobierno vasco, por boca de su portavoz, desprecia el Estado de Derecho al afirmar: „La administración de Justicia dirá lo que tenga que decir, pero la sociedad vasca ya ha juzgado al lehendakari y ha emitido su veredicto".

· El falsamente moderado Josu Jon Imaz desprecia el Estado de Derecho al afirmar que el PNV va a hacer frente a una resolución judicial „con todos los instrumentos políticos a su alcance".

· IU/EB desprecia el Estado de Derecho al afirmar que la resolución del TSJ es „una aberración jurídica y un esperpento político a estas alturas del proceso de paz" y anunciar que „ninguno de los partidos implicados en el proceso van (sic) a dejar de reunirse con quien consideren oportuno, estén ilegalizados o no" (Mikel Arana). Por otra parte entra de lleno en el ridículo al decir que el juez Garzón archivó una denuncia interpuesta por el Foro Ermua contra Patxi López por los mismos hechos: es falso que el Foro Ermua haya interpuesto ninguna denuncia ante el Juez Garzón contra Patxi López, ni por estos, ni por ningunos otros hechos. La querella interpuesta por el FORO ERMUA contra Patxi López y otros participantes en la reunión >PSE-BATASUNA de julio de 2006 lo ha sido ante el TSJ y está pendiente de admisión a trámite por el Tribunal.

· El PSE/EE/PSOE desprecia el Estado de Derecho al pretender condicionar las decisiones judiciales por el momento político, introduciendo criterios absolutamente ajenos al derecho en la aplicación de las leyes, cuando „insta a la Justicia a que actúe con "generosidad", ya que la culminación del proceso de paz es imposible si no aportamos todos" (Txarli Prieto).

Desde el FORO ERMUA denunciamos estas presiones contra el TSJ del País Vasco y acusamos al Gobierno vasco, al PNV, a IU/EB y al PSE/EE/PSOE de comportamiento estrictamente antidemocrático y contrario al Estado de Derecho al pretender terminar con la independencia de los diferentes poderes del Estado y exigir una justicia sometida a los intereses políticos y partidistas.

En este contexto de degradación del Estado de Derecho y claudicación frente a ETA, las presiones contra el TSJ del País Vasco vienen precedidas por numerosas actuaciones que prueban, para todo aquel que no quiera estar ciego, cómo se subordinan el discurso y los principios democráticos a la consecución de un precario acuerdo con los asesinos. Esta cesión frente a ETA a costa del Estado de Derecho y de los propios principios se puede concretar, entre otras muchas, en:

· La pasividad y tolerancia de las delegaciones del Gobierno y de la Fiscalía ante los flagrantes delitos que supone la permanente actuación de BATASUNA a pesar de estar ilegalizada por el Tribunal Supremo en Sentencia firme ratificada por unanimidad del Tribunal Constitucional y a pesar de tener prohibidas todas sus actuaciones por la Audiencia Nacional.

· La disminución de las detenciones y de la presión policial contra ETA, incluyendo el insólito chivatazo a la banda terrorista desde dentro de la propia policía para evitar que se produjeran detenciones en una operación antiterrorista.

· La rebaja de noventa y seis hasta seis años en la pena solicitada por la Fiscalía para el terrorista De JuanA Chaos que afirmó tras el asesinato del matrimonio Becerril: „Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia."

· La disminución de doce años y siete meses a dos años en la pena solicitada por la Fiscalía para el etarra Iñaki Bilbao Goikoetxea que en su juicio afirmó dirigiéndose al juez: „Oye tú, cabrón, te voy a arrancar la piel a tiras; te voy a dar siete tiros, fascista de mierda. Si eres hombre ven aquí. Ven tú aquí si tienes huevos, enano, borracho, cabrón. Dos cosas te voy a decir, cabrón: creo en la lucha armada como única solución y seguiré hasta que me muera o hasta que me maten... Creo en la lucha armada hasta la consecución de una Euskal Herria independiente, reunificada, socialista y euskaldun".

· La rebaja de 400 años de prisión a 13 años de prisión en la pena solicitada por la Fiscalía para siete acusados de terrorismo callejero, de tal manera que ninguno entrará en prisión.

· La negociación con ETA estando activo el terrorismo urbano y la extorsión, lo que supone una quiebra de las propias promesas del PSOE y de la resolución del Congreso que sólo autorizaba la negociación con ETA cuando ésta abandonara definitivamente la violencia („sólo habrá diálogo si ETA deja de matar, si abandona definitivamente la violencia. Eso es lo que se dice en esta propuesta de resolución y nada más que eso." (López Garrido; portavoz del PSOE; Diario de Sesiones del Parlamento; 17 de junio de 2005. Pág. 4517.); "Si los terroristas anuncian un cese definitivo de la violencia, el presidente del Gobierno acudirá a la Cámara para informar y explicar la hoja de ruta y un posible plan se abriría para la paz"; (Mª Teresa Fdz. de la Vega. Vicepresidenta del Gobierno 17/02/2006).

· La reunión pública de Patxi López y Rodolfo Ares con la organización terrorista BATASUNA.

· La internacionalización del conflicto llevándolo a la Unión Europea, según había exigido ETA reiteradamente.

· La vinculación realizada por el Sr. Rodríguez Zapatero entre la negociación con ETA y la aprobación de un nuevo marco político en el País Vasco en el que „el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente" (comunicado anunciando el diálogo con ETA).

· La inacción del Gobierno y la Fiscalía ante la presentación de la lista encubierta de ETA-BATASUNA a las elecciones al Parlamento vasco, el PCTV-EHAK.

· La calificación de hombre de paz hecha por el Sr. Rodríguez Zapatero respecto a un terrorista condenado y con varias causas abiertas en la Audiencia Nacional por terrorismo como es Otegi.

· La minusvaloración, ocultación o maquillaje de los actos de terrorismo callejero y de extorsión.

· La equiparación oficial de la situación española a otra totalmente diferente, como es la de Irlanda del Norte, tal y como desde tiempos lejanos ha venido haciendo y exigiendo ETA.

La irresponsable política de Sr. Rodríguez Zapatero y los actuales dirigentes del PSOE adentrándose cada día más en la cesión ante ETA y, en definitiva, ante quienes buscan terminar de una u otra manera con España como ámbito de decisión común, de solidaridad y de igualdad, tendrá efectos de extrema gravedad a largo plazo que serán de mayor intensidad y más duraderos cuanto más tiempo se prorrogue esta insostenible política. Se están socavando los fundamentos del Estado constitucional nacido en 1978.

Por ello, desde el FORO ERMUA hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice y vuelva a la rebelión cívica que tuvo su origen en Ermua tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco y hacemos igualmente un llamamiento especial a los miembros críticos del PSOE y de IU, para que de manera pública y activa denuncien la política suicida de cesión ante el terrorismo y el nacionalismo identitario.

No hay terrorismo









Miércoles 18 de octubre de 2006

Me pagan las clases

Algo es algo. No, quiero decir que únicamente me pagan las clases, las horas efectivas en las que estoy dentro del aula. No me pagan ni las horas de preparación de clases, ni las reuniones y papeleos, etc., ni por supuesto la investigación... 

Eso suponiendo que tenga un sueldo de dentista, claro. Qué menos, no, un profesor doctor en la Universidad, que cobre como un dentista. Y cobro como un dentista, en efecto... suponiendo que me paguen únicamente las horas de clase, y a mitad de precio las tutorías. Pongamos 48 horas al mes, a una media de 50 euros la hora.

Hoy mi dentista me ha cobrado más de 400 euros por tres horas (cortas) de trabajo. O sea que sale, descontando un tanto para material... a unos 100 euros la hora. Pongamos 25 para cada una de las dos enfermeras y 50 para el dentista, por hora. Corto se lo fío.

50 euros de sueldo de dentista por hora efectiva, multiplicado por 48 horas de un mes, dan 2400 euros. Que es, efectivamente, mi sueldo mensual, todos complementos incluidos.

Es decir, que no sólo cobro como un dentista, sino que tengo un horario privilegiado, que ya lo querría un dentista: sólo trabajo unas 12 horas por semana, lo dicho, 48 horas al mes. A cambio, el dentista, si trabaja pongamos 25 horas semanales, se saca cinco mil euros al mes, eso sí.

O sea, que trabajo como un dentista pero sólo doce horas por semana, y el resto de mi supuesto horario de trabajo, hasta 36 horas semanales, pongamos, yo me estoy tocando la barriga. Otras doce horas debería estarlas dedicando supuestamente a preparación de clases, y otras doce a investigación... por redondear. Pero de eso nada. Yo en las clases improviso, suelto lo primero que se me pasa por la cabeza, o leo del libro de texto. E investigar, ja, aquí investigan quienes tienen proyecto. Bueno, a mi nivel, quienes son directores de proyecto; porque en la oposición que me suspendieron me afearon NO que no tuviese participación en proyectos de investigación (que tenía y mucha) sino que no hubiese dirigido ninguno. Á-cabáramos. Quienes no dirigimos proyecto no investigamos, en realidad. Y en cualquier caso, todo lo que publiquemos no tiene validez si no va acompañado por el marchamo de la investigación oficial: "este trabajo forma parte del proyecto bla bla bla, subvencionado por la DGYCIT, con código PSF2006-48".  Investigación-ficción la que no va subvencionada, hombre. Entretenimientos de cada cual; como si me da por hacer blogs. ¿Que invierto ese tiempo en prepararme y acumular méritos para la siguiente oposición? Vale, pues eso que llevo por delante. Pero es cosa mía, un pasatiempo útil, o a lo más algo que si se encuentra aprovechable puede ser compensado con una zanahoria para que lo siga haciendo... un complemento salarial, que me sale como si me pagasen seis horas extra al mes. A sueldo de dentista, digo... ay, no, que ya he dicho que ya lo he incluido en los cálculos del sueldo; habría que revisar mis cuentas a la baja. No cobro como un dentista, pues. Y desde luego le echo más de seis horas al mes, no sé si me explico.

Esto de que me pagan únicamente las clases, a sueldo de dentista (o de fontanero, que tampoco es malo), hace comprensibles algunas cosas que si no serían muy anómalas. Por ejemplo, la absoluta prioridad dada a las clases sobre cualquier otra actividad—no queda duda de para qué te contrata la institución. Aunque se hable mucho de la investigación, etc., lo que va a misa en la universidad y hace que todo gire a su alrededor es el Plan de Ordenación Docente. Lo demás, gaseosa y retórica. Se espera que estés como un clavo en las clases, y (con un poco más de flexibilidad) en las tutorías; pero de lo que hagas el resto del tiempo no hay control institucional alguno. Y cómo lo iba a haber, si en realidad es tu tiempo libre, que no está pagado.

También así se entiende que aunque la universidad supuestamente me contrata para labores de docencia e investigación, en realidad no destina ninguna partida fija a investigación... ni un duro, pues yo sólo tengo un presupuesto fijo (y muy escaso) de gastos de docencia. Quien quiera investigar, lo dicho: que se pida proyecto y entonces sí investiga. Si no, no: lo han contratado para dar clases, y que se dé con una piedra en los dientes, que en Argentina los profesores dan las clases gratis. Bastante favor nos hacen con dejarnos presumir de profesores universitarios... a unos mileuristas añosos y con ínfulas (pues mileurista soy de sueldo, si descuento los complementos). A unos tíos que no llegamos ni a fontaneros... ya nos vale.

(PS: La que se ha montado en Francia cuando han cogido a la candidata Ségolène Royal en off, dejándose grabar en público diciendo que iba a hacer fichar 35 horas por semana a los profesores... Vía Loic Le Meur).

Prestigio basura








Martes 17 de octubre de 2006

Time fighters

Me ha gustado la película Prime (dir. Ben Younger, 2005, con Uma Thurman, Meryl Streep y Bryan Greenberg). Je, el nombre del director tiene chiste, como veréis. En español la titularon Secretos compartidos. Va la película sobre una recién divorciada fotógrafa neoyorkina de 37 años (Thurman) que se enamora (mutuamente) de un jovenzano de 23 años (Greenberg), que casualmente es el hijo de su psicoanalista (Streep)—lo cual da para algunas situaciones divertidas, al ver el doble estándar que aplicaba la doctora mientras no sabía que se trataba de su hijo... En fin, ese argumento de la psicoanalista se desvanece gradualmente, y la película se centra en la pareja y en su imposible convivencia. Problemas de edad, de ahí el título: aunque Uma evidentemente está juvenil, tiene otros planes para su vida: estabilizarse, tener un hijo... y renuncia a la pareja al estimar (ella, no él) que él no está maduro aún para eso, que no es el momento. Vamos, que aunque los dos están enamorados y ambos están en su "sexual peak"... no están en su "prime" en el mismo sentido. Así que tras escenas, rupturas y reconciliaciones, la película termina de modo un tanto atípico con un encuentro fortuito un año después de su breve aventura; se miran con emoción pero no llegan ni a hablarse, y cada uno (presumiblemente) sigue su rumbo, aunque los finales abiertos están para que cada cual los cierre a su gusto.

El tema crucial es la diferencia de edad, cosa de broma y relax para la psicoanalista Streep mientras no descubre que se trataba de su hijo (bueno, el tema se complica también con que el muchacho es judío y su madre tiene ideas firmes al respecto, o sea que hay un cierto jungle fever por medio, o un adivina quien viene a cenar, con el tema de las parejas interétnicas). Pero lo que les lleva a romper, con dolor, es ver que están en dos momentos de su trayecto vital, él empezando una carrera de pintor, con mundo por ver, ella buscando ya una pareja tranquila y niños. El amigo sociópata del aspirante a pintor se escandaliza de su diferencia de edad: 37 años! ¡pero si esta tía está combatiendo a la edad! ¡una time fighter! she’s on the clock! Este amigo lo tiene clarísimo; las mujeres mayores que uno pueden servir para una sesión, pero no para asentarse en una relación comprometedora con ellas. La diferencia de edad no llega aquí, de todos modos, al extremo de Harold and Maude, pero a cambio se introduce el tema "niños", que en aquella otra pareja no era cuestión al ser Maude casi octogenaria.

Y es que en Prime se muestra, llevándolo un poquito a un extremo para mayor claridad, un aspecto de las relaciones modernas que está a la orden del día. Antiguamente, un hombre aposentado buscaba una esposa más joven. Hoy hay tendencia a más fluidez y variedad, con más parejas de la misma edad (lo más normal) o donde la mujer es mayor que el hombre. Pero... el reloj biológico no ha cambiado tanto, y eso lleva con frecuencia o bien a tensiones (los famosos hombres que no quieren tener niños) o bien a parejas sin hijos. O a la imposibilidad de encontrar una pareja, sin más, quizá por estar buscándola en un grupo de edad donde no están en oferta. Si las mujeres estudian y tienen carrera, lo normal es que empiecen a plantearse tener hijos a los treinta y muchos, o cuarenta y tantos (frecuente). Y... de ahí tantas adopciones y tantas chinitas en Aragón.

Siempre se ha presentado a las mujeres como víctimas de su reloj biológico, del tiempo que corre en contra de ellas. Ya lo decía Anne Finch, condesa de Winchilsea, en un poema feminista de hacia 1700, donde detalla los argumentos contra las mujeres con estudios o con carrera; una historia familiar sin duda:

They tell us we mistake our sex and way;
Good breeding, fashion, dancing, dressing, play
Are the accomplishments we should desire;
To write, or read, or think, or to enquire,
Would cloud our beauty, and exhaust our time,
And interrupt the conquests of our prime;

our prime... Ay, las mujeres, víctimas de la educación, no de la naturaleza, dice la Winchilsea; siempre alguien delante señalándoles el reloj, recordándoles que están on the clock, que están condenadas a ser time fighters.Víctimas del tiempo, o más bien quizá de los tiempos, porque una sociedad que considerase a los bebés como un bien necesario estaría organizada de otra manera. El caso es que necesarios necesarios no lo son. Se importan, en caso de apuro; para hijos, de China; para trabajadores (ya criados), de África o de Sudamérica. Y los europeos y las europeas nos dedicamos entretanto a seguir nuestros individuales cursos vitales y nuestra realización personal, trabajando nuestras parejas sin hijos (típicamente) y nuestras confluent relationships. Pero este discurso y circunstancias típicamente postmodernos están mezclados, claro, con otros muchos otros discursos y circunstancias que arrastramos del pasado. Como el cuerpo que también arrastramos, y que aún manda lo suyo aunque todos seamos time fighters hoy en día.

La terminal

 



Lunes 16 de octubre de 2006

De inhabilitados a desacreditados

Las diferencias que se están introduciendo en el procedimiento de acceso a los cuerpos docentes universitarios pueden verse en este  PDF que compara la redacción de la LOU antes y después de su reforma (ver artículos 57 al 66). Ya comenté algún aspecto de esta reforma hace algunos días. Hoy me voy a centrar en el asunto de las acreditaciones—que me disgustan casi casi tanto como las habilitaciones. Podíamos preguntarnos, por ejemplo, por qué, no se requieren acreditaciones previas para ocupar ministerios, subsecretarías generales, etc. — y a esos cargos se permite el acceso de cualquier nominado a dedo por el pasillamen del partido. ¿Igual es que no era democrático acreditarlos previamente, o qué? Desde luego sí que les alteraría la lógica del corralito, y mucho... ya que no han tenido que hacer ni siquiera concursos de méritos para llegar a ponerse a tiro de un cargo.

Cuando yo me presenté a mi última oposición, todos los Profesores Titulares estábamos habilitados de oficio para presentarnos a las oposiciones a cátedras. Esa fue de las últimas oposiciones a cátedras por el sistema pre-LOU; con la entrada en vigor de la LOU, de la noche a la mañana quedó todo el mundo inhabilitado. Ah, amigo. Los que una semana antes podían concursar, ahora ya no podían. No sé si técnicamente hablando es ésta una ley con efecto retroactivo, pero desde luego a efectos prácticos no hay duda. Se creó un cuerpo virtual intermedio entre los catedráticos y los titulares de universidad (y otro entre los titulares y los no titulares, claro): los habilitados, cuerpo fantasmal que ocupaba plazas fantasmales y sin sueldo. Las plazas eran (son) muy reales en otro sentido: se convocan plazas de habilitaciones limitadas según el número de plazas "de verdad" que quieren cubrir las universidades. ¿Lógico? Pues podría parecer que sí, pero....

... la lógica perversa de este sistema (y digo perversa no sólo por sus elementos de círculo vicioso, sino porque se hizo a conciencia, cuando se veía venir de lejos lo que iba a pasar)—la lógica perversa, digo, se verá con este ejemplo práctico de mi universidad. Como digo, me presenté a cátedras, pero la plaza (¡ay!) no se cubrió. Vale. Debería haber pasado al nuevo sistema, y generar una plaza de habilitación, para luego cubrirse, ¿no? Pues no. La universidad no quiere (va contra su política) sacar la plaza a concurso, y prefiere guardarla en salmuera, en tanto no haya un habilitado de la propia universidad que pueda cubrirla.  Vamos, ¿que no querías endogamia, que para eso dicen que pusieron las habilitaciones? Pues toma taza y media. Allí sigue la plaza de cátedra que digo, durmiendo el sueño de los justos, tres años después de la última prueba y siete u ocho años después de haber quedado vacante.

Las habilitaciones han quedado desacreditadas. Demasiada gente en movimiento para pocas plazas, alteración de la docencia, sistema costoso y engorroso... ¿pero es que no tenía un superior con talento el destalentado que propuso el sistema? No, no lo tenía, había que morir al palo. Vale, ahora se suprimen las habilitaciones, pero los profesores de los cuerpos docentes universitarios no quedan por eso habilitados. Tendrán que seguir pasando dos tandas de exámenes para acceder a una plaza. Se introducen las acreditaciones, con lo cual de estar inhabilitados hemos pasado a estar desacreditados. Necesitamos acreditación. (Es curioso, insisto, que los políticos que redactan estas normas no necesiten ellos nunca acreditación para nada, pero sí se la exijan a quien ha de tener titulaciones y  oposiciones y currículum bien nutridito para estar donde está. Aquí pasa como con sus sueldos: generosidad inexplicable para consigo mismos, y otra vara de medir para quienes han pasado el tiempo formándose como especialistas en lugar de ascender por la vía supersónica del dedo partidario).

Dos ventajas parecen tener las acreditaciones sobre las (casi) antiguas habilitaciones. La primera, una quizá de doble filo: no hay prueba presencial. Se valora el currículum del candidato, con lo cual es más cómodo para todos... pero las protestas y recursos se van a multiplicar, supongo. La segunda, que no hay un número limitado de "plazas". Así, es previsible que se acredite más gente de la que venía habilitándose. Se mantiene el concurso de acceso a la plaza en la universidad, claro... y ahí va a ser la fiesta de la endogamia. Con la mayor autonomía de la universidad, mayor flexibilidad de criterios, y candidatos todos acreditados, de casa y de fuera, pues poca duda va a haber de cuál es el candidato más conveniente y más adecuado a la línea de trabajo del departamento, ¿no? Bueno, eso si goza de las bendiciones del tribunal, que si su departamento se lo quiere quitar de encima, también lo va a tener fácil. En suma, preveo más endogamia y más perpetuación del feudalismo, todo bajo la garantía protectora de la acreditación.

Máxime cuando se ha suprimido una pequeña cláusula que daba un poco de chicha a las fantasmales plazas de los habilitados. En la redacción original de la LOU, los tribunales de la prueba de acceso (la oposición de verdad, en la universidad) podían dejar la plaza vacante un año, pero al segundo año la tenían que  cubrir si se presentaba un candidato habilitado. Aunque no les gustase, porque estaba habilitado, toma ya. Ahora en cambio, no. Puedes estar todo lo acreditado que quieras, pero si el tribunal estima (con su intocable discrecionalidad técnica) que no eres adecuado para la plaza, no te servirá ni el currículum ni la acreditación ni el Nobel de medicina. Ni el primer año ni el segundo.

Esto me recuerda que sí que había en las viejas oposiciones un informe preliminar donde el tribunal expresaba su opinión sobre el currículum del candidato, previamente al primer ejercicio. En mi caso, en la cátedra que quedó vacante, todos los candidatos fuimos valorados positivamente por el tribunal, es decir, que teníamos en principio, a juicio del tribunal, el currículum esperable para ocupar una plaza de cátedra (una especie de habilitación sobre el terreno). Ello no impidió que en la oposición a la que me refiero luego ninguno de los candidatos superase la primera prueba (y eso que teníamos todos sexenios de investigación, otro dato indicativo). O sea, que discrecionalidad.... a discreción. Y ahora, parecido. Los acreditadores y acreditados, que canten misa si quieren, porque quien decide sobre la adecuación de un candidato es únicamente el tribunal de la segunda prueba, "en la casa". Y las reclamaciones no serán solventadas por una comisión específica del área de conocimiento, con lo cual la discrecionalidad técnica quedará intocable.

Todo esto poca traza lleva de cambiar con la nueva ley. La reforma de la ley no añade garantías objetivas para que sea el candidato con más mérito y preparación quien obtenga la plaza. En todo caso suprime algunas posibles garantías, y convierte el primer examen en un mero trámite vacío de contenido frente al segundo—un trámite que puede que te acredite, pero desde luego no te habilita para nada.

Ahora que, de todo este proceso de reforma en las oposiciones, lo más pasmoso ha sido ver cómo los cuerpos enteros de profesorado universitario (menos los catedráticos, que ya han hecho el último examen) han aceptado sin chistar su inhabilitación y desacreditación en masa por decreto-ley. Sin movimientos de protesta, sin extrañarles siquiera. Debe ser porque ya saben que se trata, antes y después, básicamente de aguardar turno, estudiar la correlación de fuerzas y ubicarse correctamente. Que las barreras, por muchas que haya, se alzarán al paso del Elegido, y que lo más seguro bajo cualquier sistema es saber quién manda y estar en el corrillo adecuado; lo de escuernarse a trabajar sin más es, pongamos, secundario, por no decir irrelevante. Vamos, igual que si fuésemos todos para ministros.

Hago un corralillo







Googlefight contra el Tribunal

En este post de arriba vuelvo a vueltas con mi infausta oposición de cátedras, una de mis obsesiones en este blog. Sobre lo injusto de que nos suspendiesen a todos los candidatos, en el primer ejercicio, después de haber informado el propio tribunal que teníamos suficiente currículum para ser catedráticos "en 2003" (cuando se celebró la prueba)—¡vamos, como dando a entender que no era preciso tener el mismo currículum unos años antes, cuando ellos hicieron la prueba a su vez!

En una serie de escritos al Rector (que quedaron sin respuesta, quizá porque no la había posible sin expedientar a toda la comisión) detallé las innumerables irregularidades que el tribunal cometió en la prueba. Igual un día las detallo aquí también, aunque si alguien quiere informarse (que no creo) puede leerse la sección sobre "Cátedra" de este blog.

Hoy, en plan más festivo, sólo organizaré una Googlefight entre los cuatro miembros del tribunal que me pusieron una nota de 1'8 sobre 10, y yo. Ay, lástima que no sea un criterio el número de resultados de Google para medir el mérito profesional, ¿eh? Claro que tampoco les parecían criterio a los miembros del tribunal las clasificaciones de campos de conocimiento de la UNESCO. Es que los hay con gustos particulares... En fin, ahí van los resultados:

Presidenta del tribunal: catedrática Dra. Susana Onega Jaén (busquemos—con comillas, eh— "Susana Onega" por dar más ventaja, aunque hay otras Susanas Onegas en el mundo): 992 resultados. Vaya, además el primer resultado es de una página mía, qué se le va a hacer...

Secretario del tribunal: catedrático Dr. Francisco Garrudo Carabias (busquemos "Francisco Garrudo", por si acaso no se usa el segundo apellido): 523 resultados.

Vocal: catedrático Dr. Constante González Groba. Buscando "Constante González": 575.

Vocal: catedrática Dra. Montserrat Martínez Vázquez. Bueno, "Montserrat Martínez" no busco, que es media Cataluña. Buscando "Montserrat Martínez Vázquez": 193.

Total del tribunal: 2283 resultados según Google.

Candidato a cátedras Dr. José Ángel García Landa; buscando "José Ángel García Landa": 31.800 resultados. Si es que Google no miente...

Vencedor por K.O.: el Tribunal.


El expediente completo






Domingo 15 de octubre de 2006

Emergent Narrativity

Propuesta de introducción al libro sobre la narratividad que edito con John Pier para la serie Narratologia (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter; saldrá en 2007).  El borrador de la propuesta, en español, aquí.

Why is a narrative a narrative? What makes a narrative more or less narrative? Which properly narrative elements can be discerned in narrative architecture? Which are the formal and communicative resources a narrative can exploit or develop in specifically narrative ways? Which elements or resources can legitimately be labeled "narrative" in a text which is, nevertheless, not "a narrative"? These questions stake out, at least in part, the issue of narrative specificity, or narrativity.

These initial questions have some common ground, but they also point out different dimensions of the problem and directions for discussion.  We might therefore distinguish (following Gerald Prince) "narrativehood" (a matter of whether something is or is not "a narrative")  from "narrativeness" (the determination of how narrative it is, and in which ways) —as different dimensions of narrativity. Or we might differentiate diegetic narrativity from mimetic narrativity (with Ansgar Nünning and Roy Sommer). We may address the narrativity of the lyric, or the element of diegetic narrativity in drama; or analyze the narrative specificity of interactive online games. 

Two main approaches to the issue of narrativity might be labeled the "structuralist" and the "post-structuralist" one. Structuralist approaches tended to focus on formal approaches to narrativity and on the narrativity of "narratives"; post-structuralism has favoured the fuzziness of reader-response, and has explored the fringes of narrativity, or the narrative components of non-narrative phenomena.

A typical structuralist approach to narrativity might start from a structural analysis of the narrative text into levels of analysis (for instance, story and discourse, or fabula and siuzhet, or the three-level action, story and discourse). From thence, we might analyze the narrative specificity of each of those levels: e.g. which kind of actions will yield higher narrativity, or which discursive strategies are specific to narratives, or favoured by narrative representation. One might focus, for instance, on the varying modes and aspects of diegetic narrativity or those of mimetic narrativity; on the narrative logic of event sequences, or the different meanings and modes of closure at the level of the action, of the story structure, and of the rhetoric of narrating. Many of the constitutive phenomena of narrativity are still insufficiently explored within the tradition of mainstream or classical narratology, which therefore remains a fruitful line of inquiry.

Following a post-structuralist tack, on the other hand, one would stress the fact that "some narratives are born narratives, some become narratives, and some have narrativity thrown upon them". The (inter)active role of the receiver and the multiple contexts and uses of narrative would be emphasized. One remembers that in the heyday of formalism, literary theorists tried to provide formal or structural definitions of literature. These have been by and large discredited and now functional definitions are preferred: few theorists would now question that "some literary works are born as literature, some become literature and some have literariness thrown upon them". Certainly, making a similar claim about narrative is a much bolder and (arguably) questionable move. After all, isn't narrative by definition a structure (e.g. "a structure of events")?

However questionable when pushed to an extreme, this relativization of narrativity is a fruitful line of inquiry for poststructuralist narratology. Far from being dependent on universal, context-free structures and traits, narrativity is largely tied to pragmatic, functional, contextual, generic and cultural circumstances.  Classical narratology provided "grammatical" or structural definitions of narrativity; but this phase of narratology has been succeeded by poststructuralist or postclassical narratology. A useful contrastive characterization of both phases can be found in Gerald Prince's article "Narratologie classique et narratologie postclassique" in Vox Poetica. Postclassical narratology favours definitions which are more interdisciplinary and more tied to cultural contexts and debates. Definitions—or perhaps problematizations, as when, for instance, the very concept of narrativity is problematized, by being considered no longer a neutral concept but one defined in relation to issues of genre, of standard and nonstandard language, and generally speaking as an issue of social semiotics (as in Beatriz Penas's chapter in this volume). 

According to the glossary of the recent Blackwell Companion to Narrative Theory (ed. James Phelan and Peter J. Rabinowitz; Blackwell, 2005), narrativity is "the formal and contextual qualities distinguishing narrative from non-narrative, or marking the degree of 'narrativeness' in a discourse, the rhetorical principles underpinning the production or interpretation of narrative; the specific kinds of artifice inherent in the process of narrative representation." (P. 548) There is ample room in this definition to consider that the narrativity of a text (or "phenomenon") need not to be predetermined, but may rather be subject to reinterpretation, or be jointly constructed through the interaction of the narrator and the receiver or interpreter.

The issue of narrativization must therefore be considered together with narrativity. Narrativization involves a structuring, narrativizing activity exerted on non-narrative or material, or the reorganization of previous narrative structures in order to produce a new narrative (cf. José Ángel García Landa's paper on retelling in this volume). In Hayden White's narratology of history, narravitization is a task effected by the historian to impose a plot-like order on prenarrative historical data; here it is the author who narrativizes. Monika Fludernik has emphasized, instead, the reader's use of narrativizing strategies to naturalize difficult texts—e.g. by reading them as as a sequence of events, or as the focalization of an experiencing mind. 

Gerald Prince, who has distinguished the dimensions of "narrativehood" and "narrativeness" within narrativity, has thereby drawn attention to the narrativity of texts that we wouln't want to call narratives; these texts may show different kinds of narrativeness (e.g. the representation of experientiality, varying proportions between action and commentary, between virtuality and actuality of the represented events… etc.) without thereby qualifying for narrativehood. These degrees of narrativeness are perhaps best classified by Didier Coste's mapping of different traits which may be present in a greater or lesser degree (in Narrative as Communication). The main constitutive elements of narrativity according to Coste are: transactiveness/non-transactiveness, transitiveness/intransitiveness, causality/non-causality, specificity/generality, singularity/banality, and the presence/absence of alternative courses of action.

Apart from these scalar categories, Marie-Laure Ryan has noted the importance of the dimension of virtuality/actuality in plots (and the varieties of its unfolding in the contrast betweeen the "actual" narrative world and the private worlds of the characters;  she has also emphasized the relevance of different modalities of narrativity: the simple narrativity of folk tales, the figurative narrativity of genres such as the lyric, philosophy, or history; the complex narrativity of canonical novels; the instrumental or subordinate narrativity of exempla, sermons… etc.

The recent Routledge Encyclopedia of Narrative Theory features articles on narrativity by Prince, and on narrativization by Jan Alber, which address these issues. But arguably other articles on narrative in this volume are just as relevant to a discussion of narrativity: those addressing issues of genres or text-types. Reflecting on narrativity along the lines of text-type takes us back inescapably to the definition of narrative, and (in Alexandra Georgakopoulou's article in the Routledge Encylopedia of Narrative Theory) back to definitions such as Chatman's: narrative necessitates a double chronology, the chronology of representing discourse and the chronology of represented events in the story (—on which more shortly).

Text-type approaches to narrativity may address the specific differences in the narrativity of properly narrative genres (e.g. kinds of plot-structures in drama vs. those of novels; the Aristotelian contrast between the tragedy and the epic; the narrative specificity of the short story, etc.). That is, different kinds and modes of narrativeness. Issues of narrativehood have also been prominent: the frontiers of narrative vs. those of other major text types, such as exposition, explication, instruction, or non-narrative conversation. Linguistic theories of discourse modes or speech-act theory are also highly relevant to this discussion. 

As noted by Georgakopoulou, some theorists (Bruner, Swales, Virtanen; one might add Ricoeur, Dennett, Turner, Fisher, etc.) have placed narrative at an even higher structural level, beyond these text types. Narrative would be a more encompassing cognitive operation or macro-text-type; such approaches tend to emphasize the presence of narrativity (the narrative ingredient) in each of these major text-types. Georgakopoulou finds that by focusing on narrative at such a level of generality, one tends to forget to keep a perspective on the specific differences between actual narratives. Contemporary tendencies in analysis tend to focus less on abstract formal elements, and emphasize instead the intricacies of specific and situated uses of forms in localized generic or social contexts. "One possibility would be to explore narrative as a dynamic conglomeration of more or less prototypical textual, functional, and contextual parameters" (596). She emphasizes the varying uses of resources in different contexts and the and changing degrees of attention users pay to these resources, as well as the appearance of local hybrid modes in specific communicative contexts and communities.

Clearly, what is "a good story" in one community or under one set of conventions may be sorely lacking in narrativity from a different point of view. The eye of the beholder, therefore, must be taken into account in any discussion of narrativity. One might also look to deliberate parodies or anti-narratives, which deconstruct narrative conventions and show a kind of negative narrativity, a narrativity by contrast.

A longer article on "Genre theory in narrative studies" by Michael Kearns in the Routledge Encyclopedia of Narrative Theory necessarily covers some of this ground as well. We find here again a conception of genre (narrative genre, in this case) as a set of conventions "activated" by the reader: "To approach a text as *narrative is to implement expectations about point, *narrative progression or transformation, *actants, and *narrator (see narrativity; tellability); in fact, any text containing a sequence of *events invites these expectations" (201).

Kearns traces back to Aristotle the classical or taxonomic conceptions of genre, and notes that in the twentieth century these were displaced by functionalist concepts which integrate literary genres within a wider linguistic framework. Thus, Genette redefines narrative as a "linguistic mode" beyond the limits of specific literary genres—a mode which can be used by any genre. And Derrida's "law of genre" conceives of texts as partaking of genres without belonging to them. This law is also relative to the act of reading: thus, the narratologist must examine the ways in which readers use narrative conventions together with those relative to other types of discourse in dealing with a given text. 

The influence of hermeneutics, Kearns notes, has also put restraints on foundational and absolutist conceptions of genre, since the hermeneutic circle necessitates a two-way movement between text and reader and a negotiation between the various elements and component parts of a discourse. None of these strictures on "genre", however, limit the need to study narrative as a specific cognitive, linguistic and cultural phenomenon, with a distinctive status and requiring special study. But present-day theorists prefer to approach genres and discourse modalities with a multidimensional grid of scaled parameters, rather than with absolute and exclusive categories—a fuzzier approach to the issue of specificity both at the level of genre and at the level of the individual text.

Issues of genre bear on the production, the receiver's processing and the cultural reception of specific narratives. On the pole of production, generic narrative patterns act as guidelines, from the most general level of narrative configuration understood as a basic cognitive process, through overarching cultural master narratives, archetypal patterns, or myths—indeed all the dimensions of Genette's architextuality—up to the concrete ideologies located in a specific period or commmunity. The processing, reading or interpretation of narratives likewise necessitates such architextual and ideological patterns to allow communicative interaction. Cultural institutions and ideological processes then reuse specific acts of reception (and in turn condition them) so that certain narrative patterns, genres, or certain specific narratives, are awarded a privileged cultural status (e.g. "literature", "history") or are otherwise associated to specific communities, communicative contexts, functions. The social uses of narrative patterns at the levels of production, of processing and of cultural reception feed back on each other, so that, for instance, producers of narrative do not work in a void but in a cultural context which receives certain kinds of narrative in ways which are to some extent pre-established (while potentially subject to change through individual action).

As we have noted, many recent theorists have emphasized the role of narrative as a natural linguistic mode and an ingredient present in many genres.  This "wider" conception of narrative as an overarching mode dissociated form specifically narrative texts has recently come under attack by Shlomith Rimmon Kennan ("Concepts of Narrative", in The Traveling Concept of Narrative). Rimmon-Kenan takes issue with the generalized use of the term "narrative" in psychoanalysis, in critical discourse analysis, and in other humanistic disciplines. Although she recognizes the presence of narrative elements in many of the phenomena these disciplines label as "narratives", Rimmon-Kenan insists on the need of a double time sequence (that of action and that of its representation) and of a mediating instance (a narrator, etc.) in order to label a phenomenon as "narrative".

(Although one wonders, alongside with proponents of three-tiered narrative models, whether the triple chronology of (1) action, (2) story and (3) narrative discourse may not be more adequate:
- The chronology of action, i.e. the narrated events not as they are narrated but as they are supposed to have happened.
- The chronology of story, i.e. the narrated events in the order, perspective, etc. articulated by the narration.
- The chronology of narrative discourse, i.e. the story plus the narrating of the story, or the narrating as speech event, including digressions, interactive moves towards the receiver, etc.)

While many (literary) narratologists may have found irritating the anything goes use of "narrative" by social analysts or psychologists, and to that extent agree with Rimmon-Kenan's strictures, one might also object the following. When a (social, psychological, political, etc.) analyst calls something a "narrative" and then goes on to analyze it, s/he is not necessarily presupposing that the narrative has already been articulated by someone. Quite often, the analyst is doing double duty: at once constructing the narrative, articulating it out of disperse and partially related elements in the discursive space being analyzed, and immediately (or simultaneously) s/he articulates in addition a counternarrative which provides an alternative account or helps configure a more comprehensive argument (thereby showing that the narrative which has been identified or brought to light in the discursive space under consideration was one-sided or ideologically biassed).

It is understandable that, in the process, sometimes straw targets may be set in order to be demolished, or open doors may be closed so that the analyst may crash through them (no doubt depending on one's viewpoint vis à vis the door). Yet there is possibly no other way in which the analyst's work may be done. For instance, if we speak about "the Left's narrative of the Spanish War" we create to a large extent a fiction, which will have to be much more closely argued and articulated in detail if we want to avoid simplistic a simplistic perspective. Be as it may, we will be effecting a selection, structuring, interpretation, etc., both of the discourse on the Spanish War (extracting a narrative from them) and of the narrative subject to whom we attribute that narrative ("the Spanish Left", for instance). And that work of narrative structuring will be done, quite possibly, with a view to effecting a critique of the narrative we have just articulated.

Therefore, from an interactional, postclassical, or socio-semiotic perspective on narrativity, the analyst is not a neutral analyst. It is not just that the process of analysis is ideologically articulated: the very object of such analysis is constituted in part by the analysts themselves. It is the analist who must bring to light the narrativity of the object under study, in order to deconstruct that narrativity.

To be sure, good analysts do not produce that narrativity out of a top hat; instead they offer a clear, well-structured, convincingly argued formulation of phenomena which are socially active, making us see clearly for the first time (ne'er so well expressed) the relationships between phenomena whose mutual relation, we now sense, was on the tip of our tongue or of our minds. To go on with our example, the analyst will offer a perspective on "the Left's narrative of the Civil War" which is better argued than that of "the Left" itself (which is, to be sure, a fuzzy Narrator). Then the analyst will subject to a critical analysis or deconstruction this narrative which has been articulated in good measure thanks to his/her own analytic work.

The essential issue here is that both the narrative which is extracted and the critique to which it is subjected are narrativizing performances which must have a hermeneutic value, and help interpret the phenomenon under analysis, first in its existing social manifestations, then in the critique thereof. Both steps must manifest the emergent and interpretive value of narrative, constituting objects of knowledge where nothing but unconnected phenomena existed before. The social analyst, therefore, does not face the situation Rimmon-Kenan's critique would lead us to surmise, with well-articulated narratives, with a narrator, and a double temporal sequence, ready for analysis. Before they deconstruct a "narrative", social analysts must construct it. Such an activity may involve much self-serving and navel-gazing argumentation. Nonetheless, it cannot be done otherwise. Ideological debate is made of narratives and counternarratives.

There remains to mention yet another crucial issue in the analysis of "perceived" and emergent narrativity, one which opens a metatheoretical dimension in narrative analysis. Different theories of narrative (and different theories of narrativity), and the practice of different narrative analyses, may be considered to be different perceptual instruments which capture narrative "wavelengths" which escape other theories (or, as Kenneth Burke would put it, other "terministic screens"). Therefore, theoretical investigation and practical analysis of narrative alike help to develop, in an emergent way, new dimensions of narrativity—an interaction between narrative text and narratological metatext which in turn feeds back on the development of new modes of narrative which exhibit new dimensions of narrativity. 

Several chapters in this book thus bring into clearer focus the narrativity in phenomena which are not obviously narrative—an instance may be Meir Sternberg's chapter on the narrativity of legal statutes, or Marie-Laure Ryan's analysis of the peculiar narrativity of online videogames.

To take another instance,  recent cognitivist analyses have emphasized the psychological narrativity of action sequences, plans, etc., in subjective experience. One might argue that, according to classical definitions, there is no narrativity here, since there is no communication from one subject to another, there is no identifiable text, there is no representation… although maybe we should draw the line here and concede that there is, of course, a process of representation involved here. And we might as well concede that there is, too, a process of self-communication. As a matter of fact, consciousness, in an emergentist conception such as George Herbert Mead's, is a process of self-communication. The notion of "self-indication" addressed by an organism to itself is crucial here.

A narratology which is able to include this narrativity of consciousness among the phenomena analyzed is an instance of the kind of theory that contributes to the perception of narrativity where none was to be seen—which almost (though not quite) amounts to saying, where there was none before theory came along, to bring emergent narrativity to the surface.

Indicios



Sábado 14 de octubre de 2006

Con críos, ni al cielo

Este es un dicho de mi padre, frecuentemente repetido y familiar para mis oídos durante los años en que yo era uno de los críos; debía saber el hombre de lo que hablaba, porque tuvo once críos, o sea que ya le daba para una cierta perspectiva estadística sobre el asunto. Hoy se iba a dar una vuelta en bicicleta mi padre y se me reía al verme llegar con una pequeña bicicleta a cuestas (pequeña pero que pesaba como un burro muerto -- de hecho es la bici en la que yo aprendí a ir hace cuarenta años, pero ahora me va un poco escasa). Resulta que me había llevado a una fila de críos a dar un paseo: Álvaro, Blanquita, Ivo y Victítor, en bicicleta ellos y yo andando, con Oscar intentando sin éxito alcanzarnos con su patinete. Pues hasta la carretera de Orós hemos llegado, que no les da para mucho más ni a ellos ni a mí, y allí Victítor ha abandonado su bici y se ha subido detrás de la de su hermana para que lo lleven. Y hasta aquí que he tenido que cargar con mi viejo vehículo, por no tener un flashback traumático si hacía que él cargase conmigo...

Claro que casi fue aún peor ayer, que en otro paseo en bici se adelantaron y se pusieron hasta el colodrillo de barro al cruzar el vado de Arás, sin agua pero con barro abundante, y luego tuve que ponerme a descolgar las bicicletas por una pared para no tener que pasar por el mismo sitio, a la vez que despotricaba y me ponía yo de barro bueno, para ir a juego. Encima casi me escogorcio; probad a subir o bajar unas pocas bicicletas bien embarradas por una pared de dos metros. ¿Sólo dos metros? Sí, probad, y luego hablamos.

En fin, pues eso, que con críos ni al cielo, y menos si es en bicicleta.

La bicicleta de la muerte







Viernes 13 de octubre de 2006

La familia por la red

Después de ser el único tío con blog desde hace tiempo en mi familia, tengo ahora una sobrina con blog, Blanquita, en http://superblan.blogia.com. Su hermana Lizara no se anima al blog pero se dedica a escribir "slash fiction" sobre Harry Potter (y sobre todo sobre su admirado Draco Malfoy). Aquí en Fan Fiction (donde firma como "Chil") podéis leer una bonita historia de amor homosexual, con filtro de amor y todo, entre Harry Potter y Draco Malfoy. Por lo que se ve (según la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory) esto de las reescrituras homosexualizantes de personajes populares por parte de sus fans es todo un género bien establecido. Curioso. En fin, que la joven generación viene que arrasa por la red. Y próximamente también puede que arranque otro blog familiar en http://puntaescarra.blogia.com. Autoría aún desconocida, posiblemente anónima, posiblemente inexistente...

Alias, akas, mónikers





Jueves 12 de octubre de 2006

Nuevas antigüedades

Después de varios años de decirlo, hoy hemos ido por fin al monasterio de San Pelay. Está en el Paco de Gavín, cruzando el río Sia desde Biescas, en una pequeña llanada con prados que hay en el monte, y que debió ser despejada originalmente por los propios monjes, hace mil años. Pero luego el monasterio se abandonó, y desapareció del mapa y de la memoria, aunque algún documento creo que aludía a él. Cuando yo vivía en Biescas nadie sospechaba su existencia. Hace unos años lo descubrieron, y ahora está a medio excavar. Quién sabe qué otras antigüedades están alrededor, o más bien estarán en el futuro cuando se descubran. Y es que Biescas siempre ha sido un pueblo con culo de mal asiento, cambia perpetuamente a toda velocidad, no sólo en el presente (con una urbanización nueva cada vez que vas) sino también en el pasado. Todo fluye. Ni siquiera el pasado es lo que era. Nada cambia tanto como lo escrito en el Libro de la Historia. Si al menos el futuro se estuviese quieto hasta llegar... pero ni por esas, tampoco el futuro es lo que solía ser, ni en Biescas ni en ninguna parte.

Nostalgia por el futuro






Miércoles 11 de octubre de 2006

Through the Rainbow

Un día en que me muevo como los cangrejos de las Galápagos según la novela que me leo (This Thing of Darkness): me muevo con aimless determination, haciendo bibliografías (¿para qué?), editando la Wikipedia, mirando BoingBoing... Allí veo una cosechadora de pollos vivos, me sugiere que con la gente se hace lo mismo... últimamente me parece todo muy encarrilado por nuestros carriles mentales y sociales establecidos, me da un cierto escalofrío para el futuro de los críos esto. Nuestras percepciones están guiadas por nuestros intereses, y así sólo nos enteramos de la parte del mundo que seleccionamos. Por la tarde dejamos Zaragoza en fiestas y subo conduciendo con los críos muy animados hacia Biescas, con un temporal bastante impresionante alrededor. Nos toca atravesar un arco iris espectacular, brillante e inmenso, yendo de camino por Huesca. Claro que el arco iris se aleja, y desaparece antes de que lo atravieses... Es más, es una ilusión óptica, no está allí donde lo ves, sino en el fondo de tu retina. Pero... mejor pensar que es buen augurio; para eso son los buenos augurios.

Synchronicity





Martes 10 de octubre de 2006

Que tu mano izquierda sepa, pero se haga la loca

Parece que es el principio aplicado por los estadistas norteamericanos a sus negocios personales y las políticas en que embarcan a su país. Lo de Bush con la familia Bin Laden ya es bien conocido después de la película de Michael Moore Fahrenheit 9/11; ahora veo (vía Digg) una noticia que sacaba el Guardian en 2003: en el año 2000, una compañía en cuyo consejo de administración estaba Donald Rumsfeld vendió dos reactores nucleares a Corea del Norte. Que ahora es, por supuesto, un Estado terrorista, parte del Eje del Mal, etc. Lo mismo que con el diablo de Saddam, a quien apoyaban los USA y los europeos en sus buenos tiempos, o con las subvenciones a los Talibanes porque luchaban contra los rusos, vamos.

La utilidad de la prensa vieja en la gigantesca hemeroteca de Internet es indudable... esperemos que no desaparezca, para evitar que el pasado se reescriba a la Orwell con demasiada facilidad. Ahora que, a más información pública, más descarada se vuelve la situación: a Nixon lo impechearon por pinchar unos teléfonos, y a estos otros mangantes de alto nivel, montando guerras en las que embarcan al país, autosubvencionándose, utilizando al Estado y al Ejército en oscuras maniobras contra los mismos monstruos a los que ellos alimentan... pues no les pasa nada, ¿que ladran? Cabalgamos. Todo esto es espectacular, y bastante aterrador. Toda la nación abducida, o sea, toda no, pero la parte necesaria: con el predominio estadísticamente calculado de la retórica patriotera y los discursos sobre Dios y América.

Claro que para qué buscar algo más aterrador que el doble rasero de oficio en el Orden Mundial desde hace ya tiempo... donde declaran una amenaza a Corea del Norte por su bomba precisamente los que tienen arsenales para masacrar a todo el planeta, los únicos que los han utilizado hasta la fecha, y los que van invadiendo un país tras otro a su aire, tergiversando la ley internacional, with God on their side. Y a Israel que no me lo mienten en cuestión de bombas atómicas y resoluciones de la ONU, ahí no se aplica nada más que una gigantesca ley del embudo, con el veto USA ya por delante a todo lo que se hable.

Si es que una simple descripción de los hechos te hace sonar como un antiamericano.... algo debe ir mal, ¿no?

Bombardear Beirut, Bilbao...










Lunes 9 de octubre de 2006

de Pilar a medias

Un día de esos que son medio fiesta del Pilar, medio más bien no. Quien me haya visto hoy lo poco que he aparecido por la Facultad dirá jo, lo bien que vive este tío. Claro que no hay nadie que controle nuestros movimientos en realidad. Y, en realidad, tampoco vivo tan bién, o sí, pero no porque no trabaje. Bien cierto es que después de llevar a Álvaro al cole en moto he hecho un extra y me he vuelto a la cama... pero luego me he puesto a formatear para su republicación en español un artículo que me autotraduje este verano. Los ratos que se nos van en cosas de este calibre... en fin, a otros se les van en apretar tornillos o en vender madalenas o como al portero de mi garaje en estar plantado delante de la puerta. Ya hemos hecho algo por el bien de la humanidad hoy. A mediodía he seguido transportando niños de aquí allá, mi ocupación más visible para el gran público. Y por la tarde he estado dos horas repasando historia inglesa para una clase que no ha tenido lugar, como me sospechaba, por ausencia de todos los alumnos. Cierto es que iba avisado. Y me e-carteo con Patricia, una amiga francesa que reaparece en versión web tan súbitamente como reaparece a veces en la puerta de casa un año sí y cinco no: "Surprise!" También escucho un bonito reportaje de la BBC sobre Star Trek, cortesía de Monikka la trekkie que me pasa el enlace. 40 tacos que tiene Star Trek. (¿Practicar inglés, para un profesor de inglés, es trabajar?). En primera fila de esta página de reportajes de la BBC aparece hoy Meat Loaf, a quien vengo siguiendo intermitentemente desde los años 70, y que me sugirió el título de esta página sobre retrospección: Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are. Y ahora me voy a sacar un rato los nenes a la calle, o a lo que queda de ella con el montón de gente que hay por aquí de fiesta.... (Vaya, creía que lo iba a hacer. En su lugar me ha tocado repasar los verbos être y avoir con Álvaro. Avoir été... tener verano, o haberlo tenido.

¿Vacaciones? ¿Quién dijo vacaciones?



Domingo 8 de octubre de 2006

La toma simbólica del Centro

Pues ya están aquí las fiestas del Pilar y con ellas llega la toma simbólica del centro de la ciudad por parte de la ciudadanía de barrios y pueblos. Cosa muy sana para la experiencia imaginaria de la polis, me imagino yo, aunque un cierto rollo patatero para los que vivimos en el centro todo el año y de repente vemos nuestra tranquila plaza de los Sitios invadida por botellones nocturnos, centenares de tenderetes y centenares de miles de paseantes que la dejan, cómo no, hecha un cristo. Yo es que no soy de fiestas, más bien un agroikos que diría Northrop Frye, o sea que me pregunto por qué el ayuntamiento no planta los tenderetes en el barrrio de las Fuentes o en la Almozara o donde Cristo perdió el mechero. Que noten que también son ciudad, etc. Pero me contesto que no hay remedio: es la toma simbólica del centro. Así que emigraremos unos días lejos de la marcha y de la megafonía portátil callejera, lejos de los conciertos de indios tabajaras y de los fuegos artificiales, a refugiarnos en Biescas... de donde huimos cuando llegan las fiestas de allí. Se impone la retirada de un centro a otro centro simbólico. Bueno, iremos en cuanto se pueda, que aún hay clase, aunque mis alumnos creo que ya los puedo esperar sentado en las fiestas. Bueno, para no ser totalmente aguafiestas, me he ido a un concierto de María José Hernández en la Plaza San Felipe. Gratis, así que la relación calidad-precio era realmente astronómica (también si hubiera cobrado la entrada a veinte euros). Quizá la canción que más ha emocionado es una de La Ronda de Boltaña que ha cantado, "Moras del Pirineo" (es del disco País de anochecida). Que dice así como....

 Gatos trasnochadores cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas, y un geranio sin flor.
Bailando calle abajo la noche al fin se marchó...
¿Dónde vas, parrandera, si "El Molino" cerró.

"Canción de mañanada": -Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas en el patio interior.-
"Canción de mañanada".¡Qué lejos queda Aragón!..
Casa mía entre barzas,¿cómo te olvido yo?...

Mañanita de domingo, como en casa del mayor;
se irán luego a ver al Barça, y yo con la nieta al zoo.
Mañanita de San Jorge, triste sin libro ni flor:
...Cuando pierde a la princesa, ¿para qué vive el dragón?

No lo sé, pero vive, lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto nos clave su lanzón.
Vive en su fría cueva, rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras, los recuerdos de amor.

Moras del Pirineo, donde nacimos los dos:
a ella la echó un pantano, yo quise algo mejor.
Rueda que rueda el mundo, con él rodando ella y yo...
en este piso oscuro el rodar terminó.

Ojos como moras negras, en la noche de san Juan
un entoldado de estrellas sobre la calle Rosal.
Giró el mundo en su verbena, y giramos sin pensar
que con cada giro, el baile se acercaba a su final.

Mi viejo Pueblo Seco, -donde viví, moriré...-,
sin perder lo que era me hizo barcelonés.
Y ahora, uno de mis nietos va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas... y pretende volver.

Quiere hacerme de la Chunta,-...¡si soy de la C.N.T.!-;
me trae las "Fuellas", el "Rolde", y "El Cruzado aragonés".
¡La de vueltas que da el mundo! ¡Si ella lo pudiera ver!...
El camino que unos hacen, otros lo han de deshacer.

Como cada Septiembre desde que ella no está
subiré a nuestro valle...si me quieren llevar.
Junto a la casa hundida,-por ella y por tantos más-,
¡le escupiré al pantano!,...y lo haré sin llorar.

Despacio, entre las ruinas, cosecharé en el barzal
moras como sus ojos, dulces hasta rabiar.
No es raro que mi hija me las quiera racionar:
-"Padre, esa mermelada con su azúcar va mal."

-...¡Si supieras que al comerla vuelvo a ver la casa en pie,
y en los labios de tu madre una gotita de miel!
¡Ojalá vivas bastante para descubrir por qué
mientras unto mermelada tú eres mi niña otra vez!

...que el recuerdo vuelve tierno hasta el pan duro de ayer.
 
Le reste du temps



Sábado 7 de octubre de 2006

Re-redactando la LOU

Nos han colgado en la página web de la universidad un PDF comparando la redacción de la LOU anterior y posterior a la reforma. Sería interesantísimo escribir un largo post comparando las dos versiones, pero no me va a dar el cuerpo de sí.

Ya hay movidillas con la nueva ley; por ejemplo se iba a hacer una reconversión precipitada de profesorado no permantente a colaboradores (más estables) antes de que desapareciese esa figura, pero el Rector la ha aparcado en el último momento. Como que se iba a ver demasiado el plumero... La nueva ley también busca limitar más aún el "coladero" de profesores asociados. Y exige a las Universidades Privadas un 50% de Doctores, en vez de un 25%... o sea, que haya menos academias de formación profesional disfrazadas de universidades.

Es interesante la sustitución de las infaustas habilitaciones por acreditaciones (Art. 57). La madre del cordero es que las acreditaciones no son presenciales y sobre todo que no tienen número limitado de plazas (bueno, de pseudo-plazas).

Los cuerpos docentes de funcionarios quedan reducidos a dos: Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad, sin funciones diferentes (aparte de las de selección del propio cuerpo) excepto en que los catedráticos pueden aspirar a ser rectores. Y el sueldillo, claro; eso va implícito. 

El caso es que al margen de estos dos cuerpos seguirá habiendo otros (y eso sin contar los cuerpos a extinguir..., ni los distintos cargos que ocupen, claro). Por el precio de dos, existen al menos estos cuerpos con funciones y capacidades diferenciadas:

- Catedráticos
- Profesores titulares acreditados para Catedrático
- Profesores titulares sin acreditar, pero con "plena capacidad docente e investigadora" (Art. 56) de verdad. Y además están los Doctores acreditados, no funcionarios, con más de ocho años de antigüedad, que pueden pedir la acreditación para Catedrático (Art. 60). (Vamos, que los doctores de la universidad privada se podrán presentar a catedráticos directamente).
- Profesores titulares sin acreditar y sin "aptitud científica y docente" reconocida (medida actualmente en sexenios, mientras no se alteren los Reales Decretos de postgrado). Estos quizá no puedan ni dirigir tesis doctorales, es decir, en realidad no tienen la "plena capacidad docente e investigadora" que supuestamente les concede el Art. 56. Y en mi departamento, si no tienen un proyecto de investigación en curso, tampoco la tendrán por muchos sexenios que tengan. (Es la norma que nos han vendido nuestros catedráticos, y que yo he recurrido). Veremos lo que dura esta norma, y veremos lo que duran los actuales Reales Decretos de Grado y Postgrado...

De momento, con el sexenio y la acreditación, ya estamos lo bastante entretenidos como para no dar mucha guerra con la carrera docente. Peleando por zanahorias. Por cierto, que el sexenio se ha evaporado en esta ley como criterio (yo firmé un manifiesto contra el uso de los sexenios como criterio para dividir pseudo-cuerpos dentro de los cuerpos universitarios). Pero sigue actuando el sexenio como una titulación suplementaria en las prácticas internas de selección de la universidad, y a través de su presencia fantasmal en los Reales Decretos.

Hay otros cambios graciosos, como el referente al "pelo de investigación" del antiguo artículo 52 en este PDF. Menos mal que han cambiado la redacción (¡que por suerte no era la original de la LOU!).

Desaparece lo que decía la LOU de que el Rector decidirá sobre la situación administrativa y régimen disciplinario de los funcionarios. Más cosas... No me gusta nada el artículo 35 bis: que las Universidades deberán solicitar autorización a la Comunidad Autónoma para la implantación de sus enseñanzas. Me parece justificable hasta cierto punto en el caso de las públicas, aunque de hecho no: debería ser la Universidad el órgano de la Comunidad Autónoma encargado de determinar qué enseñanzas habrían de implantarse. Financiarse con fondos de la Comunidad... eso ya es otra cosa. En todo caso, en el caso de las Universidades privadas, no veo por qué han de pedir autorización para implantar tal o cual carrera, si lo hacen de acuerdo con las garantías establecidas por la ley y están revisados los estudios por el Consejo de Coordinación Universitaria. También sigue sin quedarme clara la diferencia entre estudios propios y estudios oficiales. Si un "estudio propio" se ajusta a las normativas oficiales de titulaciones, ¿podrá inscribirse en el catálogo de títulos oficiales aun cuando no sea financiado por la Comunidad Autónoma? Aquí no se ve por qué no.

Y en fin, que las cosas van a cambiar mucho. Pero para mí, más que nada, porque aparte de todo esto, a final de curso nos derriban el edificio donde tenemos los despachos y nos mandan durante tres o cinco años a ni se sabe dónde, a alguna sala común para cuarenta personas nos han dicho. ("¡Menuda catarsis!", decía ayer un colega cuando nos lo contaban en la reunión). Esto sí que va a ser un antes y un después. Se me van a quitar las ganas de pedir la acreditación, si es que las tenía.

La reforma de la reforma



Reparar un ordenador viejo Macintosh

Qué triste es acudir a Google poniendo la fórmula mágica "reparar un ordenador viejo Macintosh", darle a "voy a tener suerte" esperando dar con el servicio ideal....  e ir a parar a esta página. ¿Soy el único del planeta que quiere repararlos? Al menos el nambarguán sí que parece...

Macperson



Viernes 6 de octubre de 2006

Más calidad/precio

Precios de los estudios de Filología Inglesa en las distintas universidades españolas, cortesía de la Guía de Universidades de Consumer-Eroski. Van desde los 450 euros para el primer curso en las universidades de las Canarias, hasta los 9.333 euros por el primercurso en una (doble) titulación de Filología Inglesa y Turismo de la Universidad Antonio de Nebrija. Toma ya. Más les valdrá que aprendan veinte veces más que en Canarias, que si no... (Aunque me sospecho que la differentia specifica estará en salir ya colocado o no, o sea no tanto en el saber adquirido sino en el savoir faire).

Y hay muchísimos datos interesantes comparativos en la sección "Qué universidad es mejor en...?" - en presupuesto, en número de alumnos, proporción de doctores, tesis leídas, proyectos, etc. La mía, pues por en medio, o más hacia arriba en unas cosas que en otras. Así pues, una página muy interesante para los universitarios, y a la que llego vía Reflexiones e Irreflexiones.

Se acercan los Estudios Ingleses




Which Is to Be Master, Part 2

O: relación calidad-precio entre los másteres de la Facultad de Filosofía y Letras. Echando un vistazo por la web de nuestra Facultad, se observa este panorama en cuanto a másteres y postgrados varios (sin contar los programas de doctorado).

Siempre hay clases. Para clase de classicus, los másteres oficiales. Según el impreso de matrícula de másteres oficiales hay tres categorías de precios. En el Máster de Sistemas de Información Geográfica y Teledetección el crédito va a a 28 euros; está en la categoría Loewe de los másteres de nuestra universidad. Lo mismo el máster de Gestión del Patrimonio. Estudios Ingleses es el más postgrado más barato, en categoría aparte, a 16 euros por crédito. La relación calidad-precio aquí funciona al revés que en el llamado mundo "real", porque este máster se basaba en el programa de doctorado con mención de calidad de nuestro departamento, en el que yo venía participando... hasta que me echaron a mí y a los que no tenemos suficiente calidad (oséase, calidad monetaria, proyectos de investigación financiados). Este máster viene a salir por 960 euros, y es así el más baratito de los que hay en la Facultad. Claro que eso puede tenerse muy a gala, suponiendo que sea "el más financiado" por la comunidad y el que menos tenga que ser financiado por el propio alumno... eso en una lectura optimista. Parecen cruzarse aquí distintas lógicas de mercado...

...como demuestra el hecho de que es por los estudios menos oficiales (infra classem) por los que puede cobrarse las mayores cantidades. Así, el Máster en Comunicación y Periodismo (estudio propio no oficial) cuesta 5950 euros, y renunció al parecer a convertirse en máster oficial porque la comunidad no ofrecía financiación suficiente como para equilibrar esa jugosa matrícula y permitir pagar a todos los invitados externos.  Caso ligeramente distinto es el de otro máster/estudio propio en el que sí participa nuestro departamento, el Máster en Traducción de Textos Especializados: 2950 euros, y éste en cambio no ha conseguido (creo) la categoría de oficial a la que aspiraba este próximo año. Claro que es un novato: este curso se estrena como estudio propio, y miren si baja los precios con respecto al de Comunicación y Periodismo... ya se sabe, la competencia hace pujar hacia abajo. Hay un Diploma (que ni máster) en Protocolo y Ceremonial que cuesta la friolera de 2250 euros. Claro, esto es para ir a sitios elegantes. Y un Postgrado en técnicas cartográficas y de campo (este es más de botas y vaqueros) que cuesta 2400 euros. Casi nada, estos alternativos y extraoficiales; es la parte de nuestra universidad pública que es una universidad privada.

¿La clase más baja? La de los que no llegan a nada, como nuestro propuesto máster en "Lingüística aplicada del inglés para profesionales". No es extraño que recibiese especial varapalo (según he oído) de los profesores de Lingüística (General e Hispánica) en la Comisión de Postgrado de la Facultad... a quién se le ocurre pedir la creación de un postgrado aparte para él, en lugar de integrarlo en el postgrado de Estudios Ingleses, cosa que hubiera sido más lógica y seguramente menos inquietante para nuestros colegas de Lingüística. Por cierto, por cierto: que en la web de la facultad aparece erróneamente el máster con el título que hubiese querido tener y no tiene, "Estudios Ingleses", cuando en realidad ese es el nombre del postgrado, y el máster se llama "Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa". Que lo corrijan, por favor. 

También veo que aparece por fin una sección de noticias/actualidad en esa página web de la facultad… a ver si prospera. Nos podían anunciar, por ejemplo, cuántos alumnos se han matriculado en cada máster. Que tenemos una página web incomunicativa, emblema de una facultad un tanto incomunicada consigo misma. Le podían abrir un blog (oficial, o, casi mejor, alternativo).

Lluvia de postgrados







Jueves 5 de octubre de 2006

a Malignant and a Turband Turke

Turband TurkeLa revista Shakespeare, publicada por Routledge, pide contribuciones para un número especial sobre Shakespeare y el Islam... No es que piense contribuir, porque bien habrá que exprimir las meninges para decir algo que valga la pena decir sobre el tema. Shakespeare, desde luego, no se caracteriza por su pensamiento profundo o refinado sobre el Islam. (Ni yo). Hay pocos musulmanes en Shakespeare en realidad, y pocas más alusiones a ellos. Sí hay bastantes Moros—whatever that means. Empezando por el moro de Venecia, claro, un moro atípico donde los haya. Ya hubo un ciclo especial de Shakespeare and Islam en 2004, en el cuatricentenario de Othello.  (También está Aaron el Moro, en Tito Andrónico; éste ateo y ubicado en época prerromana... hay una morita a quien un criado deja preñada en El Mercader de Venecia... Y en la misma obra está el Príncipe de Marruecos, negro y moro como Otelo pero seguramente musulmán... y ridiculizado y rechazado por su prospective Desdémona... como el Príncipe de Aragón, por otra parte).

 El Moro de Venecia no puede ser musulmán (ver aquí una discusión en la lista Shakspere). Es, por tanto, un converso; seguramente convertido al ser rescatado de sus penalidades, aquellas que narraba de modo tan conmovedor a Desdémona para seducirla. Poco sabemos en realidad de su historia anterior: aunque vuelve a aludir a un episodio retrospectivo en  su penúltimo parlamento, en el que resume su historia y su error, y pide ser recordado no sólo por su crimen, sino también por su arrepentimiento:

one whose subdued eyes,
Albeit unused to the melting mood,
Drops tears as fast as the Arabian trees
Their medicinal gum; set you down this,
And say besides, that in Aleppo once,
Where a malignant and a turban'd Turk
Beat a Venetian, and traduc'd the state,
I took by the throat the circumcised dog,
and smote him thus.    [Stabs himself.

Otelo es el mayor clásico sobre "compañeros sentimentales" en el mal sentido del término; modelo para recientes viudos parricidas, se suicida tras su crimen. Pero sus palabras son reveladoras. Se maldice a sí mismo, pero elige hacerlo en tanto que musulmán. Otelo no tiene en común la "raza" con el turco: un "Moro", ya sea en sentido propio o ya sea un africano negro, no es en absoluto lo mismo que un arquetípico y enturbantado turco; su parecido más obvio es que ambos son musulmanes.  Para David Basch, Othello

 is characterized as a Moslem convert, another factor of his
"otherness" within his society.

In Othello's last speech, he alludes to his own circumcision as a former
Muslim as he notes his seizing of "the circumcised dog" in Aleppo an
smiting him "thus." In the play, he in fact smites himself at that
moment, being rescuer and evil perpetrator at one and the same time. As
Florence Amit observed, even Othello's name, when parsed into syllables
and understood as Hebrew, declares literally, "his sign of God," which
in a Jewish-Hebrew context refers to his circumcision, which is "the
sign of God."

Of course, there is no judgmental statement by Shakespeare here about
Muslims, just the words of a particular man, Othello, responding to his
unique situation marvelously in character.

El segundo párrafo es muy acertado: el tercero es sólo políticamente correcto. Otelo revive lo que fue al parecer un momento decisivo en su historia: cuando eligió de modo heroico el bando adecuado (para Shakespeare) defendiendo al débil y cristiano, frente a un turco opresor, quizás todavía de su misma religión, prepotente, insultante, es más, ofensivamente enturbantado, un turco con turbante. En el memorable parlamento de Otelo, convergen la autoabyección suicida del asesino "de género" con la autoabyección del converso que se castiga a sí mismo al descubrir que todavía sigue siendo aquello que era, aquello que ha aprendido a odiar. No es sorprendente que ni negros ni musulmanes estén satisfechos con la imagen que Shakespeare proyecta de ellos en la figura de Otelo (¡aunque no sepamos si éste es negro o musulmán!). En las palabras de Otelo queda maravillosamente expresada, de modo certero y dramático, la ira justiciera e hiperpapista del converso, el odio a sí mismo del criminal arrepentido, y la victimización internalizada del chivo expiatorio perteneciente a una minoría étnica. Otelo por fin confiesa su indignidad (que todos habían predicho y él ha demostrado), y también la expresa con una imagen de exotismo y eurocentrismo paternalista, comparándose a "the base Indian" (con lo cual pueden sumarse los indios al coro de abucheos a un tembloroso y acorralado Shake-Speare). Las palabras de Otelo son indecidibles: no puede saberse si se castiga a sí mismo sabiendo que es circunciso o si tal es el grado de autoabyección a que ha llegado, que utiliza el término "circumcised dog" sin siquiera ser consciente de que lo está castigando en sí mismo, convirtiéndose en el turco que esta vez mata al turco (o al cristiano, una vez más). Es un juego de palabras y de acciones que nos lleva a un indecidible regressus in infinitum, y expresa, y hace, el carácter y destino de Otelo. Ni siquiera el suicidio súbito, también traumático, de Caché, crea un momento de intensidad teatral semejante, con este paso súbito de la narración y el pasado a la teatralidad y el presente, superpuestos violentamente. ¿Regresa Otelo a su pasado, o nunca ha salido de él? A malignant, and a Turbond-Turke... También la relación entre la malignidad y el turbante es indecidible, ambivalente, y puramente shakespeareana en ese sentido. El turbante, signo del Islam, ¿necesita la "malignidad" del adjetivo para modificar o aclarar su significado? ¿O es "Turbond" (always already) un sinónimo de "Malignant"? Las dos cosas, en Shakespeare.

Pero no nos deja aquí Otelo. Aún tiene tiempo de arrastrarse a la cama de la que fue Julieta en esta Verona del Mediterráneo, habitada por cristianos capuletos y montescos enturbantados... y muere con un beso, como Romeo. Y también aquí tenemos una escena ambivalente, indecidible (o decidible en una representación concreta, poniendo algún tipo de énfasis). Es un homenaje a lo que pudo haber sido, Otelo como Romeo—utilizando ecos visuales y verbales, intertextualizándose el autor o el personaje; pero es a la vez una parodia grotesca en la que Shakespeare dirige la energía intertextual de su propia obra anterior en otra dirección: pues a Julieta no la mató Romeo, ni Romeo era un oscuro musulmán. Otelo, o el musulmán como arquetipo del patriarcado violento, que sale como un Mister Hyde de dentro de sí para darse muerte, a sí mismo y a su breve idilio con Occidente.

Claro que ahí esta Yago para cuidar de que salga a la luz el Lado Oscuro...

Otelo siempre en Alepo




Miércoles 4 de octubre de 2006

Blog departamental

Hace unos días le daba la bienvenida al nuevo website de nuestros colegas de cine Cinema, Culture and Society (el proyecto dirigido por Celestino Deleyto) y le criticaba que no admitiese comentarios... crítica desafortunada a todas luces puesto que (ahora al menos) sí los admite, únicamente para usuarios registrados (sabia medida para limitar el trolling y el spamming). Así que hoy los felicito de nuevo por abrir el primer blog departamental (o el segundo después de éste, según se mire), y me registro como usuario no troll. Presumiblemente, mis disensiones cinematográficas con el equipo de Celestino Deleyto pasarán ahora a la blogosfera...   Me estreno con un comentario sobre United 93 (que appendo a mi propia reseña de la película), y también con esta apostilla a una reseña de The Break-up (dir. Peyton Reed, 2006), un tema en el para mi desgracia soy un experto aunque aún no haya visto esta película. 

Open endings open up the

It doesn't sound as though the film were proposing a new model of relationship (beyond the traditional couple, so to speak) so much as a way to cope with the uncertainty we feel at the end of a relationship—while teasing the audience with a possible romantic ending. This is the advantage of open endings: not only are they more modern and engaging, they can also be adapted by the audience to their own needs and provide as rigid a closure as the spectator feels like needing. They can also give an agreeable ending without destroying or contradicting the overall tone of the work (remember the semi-open, or indeed double ending of Great Expectations - the novel I mean). And, most usefully, an open ending suggests process, evolution, openness to change: this is the kind of open ending in Women In Love (the film this time), or sudden ending, rather. Suddenness and openness also combine rather well in film, and in film-like narrative generally, as David Lodge showed in the ending of Changing Places. Open endings open up the future, and so they are especially satisfactory in a film which focuses on an ending (a separation) which inevitably brings together personal transformation and the development of new expectations. That's what you feel once you accept the end of a relationship: the openness of your life and of your self. Open endings open up the future.

Blogs académicos


¿Puede una subvención validar el título de Doctor?

¿Va a poder exigirse la pertenencia a grupos de investigación subvencionados como criterio eliminatorio para seleccionar funcionarios docentes en el postgrado?

Siempre se ha hablado de lo deseable que es la complementariedad y apoyo mutuo de docencia e investigación en la labor del profesor; aunque ciertamente es un desiderátum más fácil de cumplir en unas ocasiones que en otras.

En mi departamento, Filología Inglesa y Alemana, se ha adoptado una medida que pretende imponer una solución por la vía rápida para conciliar docencia e investigación. Se ha adoptado como criterio excluyente para poder optar a docencia de postgrado y para poder dirigir tesis doctorales el pertenecer a un equipo de investigación que actualmente tenga en curso un proyecto subvencionado. (Sólo valen los proyectos en curso, o sea, los puramente proyectos, no los resultados, ni proyectos anteriores cumplidos). Se requerirán, además, dos tramos de investigación para poder enseñar en segundo ciclo o poder dirigir una tesis.

Con lo cual se puede dar el caso de que un profesor que tenga tres tramos de investigación y un historial de participación en varios proyectos nacionales no puede enseñar en postgrado ni dirigir una tesis por no tener actualmente un proyecto subvencionado: porque, insisto, se ha hecho de esto un requisito eliminatorio de entrada, en lugar de un mérito baremable.

Esta decisión es de una más que dudosa legalidad, y va a ser recurrida ante la Comisión de Doctorado y ante el Rector. Las decisiones que adopte la Universidad al respecto serán sin duda ilustrativas sobre los límites de aplicación de la nueva normativa universitaria.

Sólo añadiré que es naturalmente la dinámica feudal y de apoyo mutuo de los equipos de investigación la que ha permitido que semejante despropósito sea aprobado en Consejo de Departamento.

José Ángel García Landa
Departamento de Filología Inglesa y Alemana
Facultad de Filosofía y Letras
http://garciala.blogia.com

(Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).

Artículos sobre la Universidad en Fírgoa: Universidade Pública





Martes 3 de octubre de 2006

Los profesores sobramos en la Universidad

Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por las autoridades académicas y aliñado con salsa boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con profesores es un modelo en última instancia medieval, llevado al ridículo en la época de la universidad masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya hay más competencia entre las universidades, el aula está más tenue, y los alumnos ya no son la peste que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y atraer, una fuente de ingresos, clientes. El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí hace falta una reconversión industrial. Antes se creía que el profesor tenía una función: hoy se sabe que es inútil. La universidad debe ser más interesante, más participativa, con alumnos activos que se procuran a sí mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no está en la enseñanza, en realidad no hay que "enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de enseñar. Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje. ¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el profesor es la causa del fracaso escolar, primero por sus métodos repulsivos, y segundo por el planteamiento erróneo de toda la cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado: más bien debería cuidar de subir las tasas de éxito académico, y hacer que su empresa, la Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más bien un cambio espontáneo de actitud, una autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas, y facilite al alumno el éxito académico que todos deseamos, el alumno por supuesto, pero quizá aún más las autoridades que hacen estadísticas. En realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor. Será un experto en su materia, si quieren, pero... ¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha más pedagogía; en realidad sólo los expertos en pedagogía deberían llamarse propiamente profesores. Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos impresos previos al curso (y posteriores también) con planificación, objetivos, diseño curricular—pronto estarán informatizados, y el ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave está en diseñar, y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí, porque la calificación individual es una herencia del pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que evaluar a los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse, hacer informes sobre la adecuación de su propio diseño curricular, en función del éxito académico de sus alumnos. Aún más adecuado es que los alumnos evalúen al profesor; esa sí es una evaluación pertinente y que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse también estadísticamente como indicadores de la modernización de nuestra universidad. ¿Que se obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no? Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el dinero que se dedique a preservar una figura medieval, decimonónica, desagradable, autoritaria. ¿Quién quiere oír una lección magistral? Yo desde luego, no. En realidad no hay que dejarles diseñar ni los estudios, cualquiera se fía de ellos, impartirían sus aburridas disciplinas, cosas que el mercado no necesita (el mercado necesita formación profesional, no doctores en Metafísica). De entrada, lo mejor será suprimir todas las titulaciones existentes de un plumazo, y luego implantar lo que pida la ley de la oferta y la demanda. Que se vean sin estudios, que ruegen y se pongan las pilas. ¿Queríais "enseñar", eh? Pues hala, a competir, a pedirlo por favor, qué es eso de dar por hecho que vuestros estudios son dignos de la Nueva Universidad. Ya diseñará una comisión de empresarios, políticos y rectores de las Privadas (que esos sí entienden) los estudios que convienen; y vosotros a reciclaros, o ya haremos prejubilaciones masivas. Mejor partimos de cero radical, todo fuera, ni áreas de conocimiento ni filologías ni leches; implantamos la experiencia americana, con empresas proveedoras de másteres que trabajen por horas, no hace falta que la universidad se cargue con todo ese personal funcionario si la privada oferta lo mismo. Cuantos menos, mejor; y postgrados, los justos. Lo mejor sería diseñar adecuadamente unos sistemas de autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo, únicamente con personal de administración y servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o todo lo más unos animadores culturales, unos psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo establecido. Después de todo, ¿qué mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso. La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán financiadas en función de sus resultados académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor.  En realidad, los estudios universitarios no tienen por qué ser difíciles, está al alcance de cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo. Si no se le ponen obstáculos, claro; en Internet sin más te venden el título que quieras, y hay que competir con eso. Las universidades serias pueden hacerlo... si se introducen las reformas adecuadas en la metodología docente,  y si se logra que capten el mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos, rectores y ministros.

Que estudien ellos





Lunes 2 de octubre de 2006

Todas me las dan

—en el mismo carrillo hoy (académicamente hablando). Esta mañana ha habido una reunión del Consejo de Departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) donde se trataban dos temas polémicos, y mal le ha ido a mis propuestas en los dos.

1) Se proponía un Máster de Lingüistica aplicada en inglés, en el marco del cual yo proponía una asignatura de Análisis Crítico del Discurso. Tras un largo y tenso debate se ha aprobado la propuesta, con varios votos en contra (presumiblemente de los profesores que no quieren que haya otro máster en el departamento al margen del que ya hay). Se ha aprobado pero su vida ha sido efímera, más que las efímeras de hecho, porque antes de comer ya se había rechazado la propuesta en la Comisión de Postgrado de la Facultad. Lo cierto es que se había preparado apresuradamente en poco tiempo, por la desidia de nuestro departamento a la hora de hacerse responsable de planificar sus enseñanzas de postgrado. Y la propuesta habría ido más coherentemente hecha si se hubiera pedido la creación de este máster dentro del postgrado ya existente de Estudios Ingleses, que es lo que yo proponía... pero no. Se ha propuesto crearlo en un postgrado distinto y nuevo, propuesta que ya se ha dicho en el Consejo tenía muy pocas posibilidades de prosperar—y buálá. ¿Y por qué no se ha propuesto en el marco de ese postgrado ya existente, al cual se había dado el nombre tan general de "Estudios Ingleses" para que cupieran todos los posibles másteres de nuestro departamento, cuando se propuso hace un año? Bueno, pues porque nuestros catedráticos, organizadores del máster de "Estudios Textuales" ahora existente, han decidido monopolizar ese postgrado para sí mismos, imponiéndole las leoninas reglas de su máster, y nuestro departamento se ha dejado hacer. Ha aceptado la mayor: que el postgrado de "Estudios Ingleses" se rija por las reglas del máster de los tres catedráticos, es decir, que esté reservado a profesores pertenecientes a equipos de investigación subvencionados y que tengan al menos dos tramos reconocidos de actividad investigadora—como criterios excluyentes. Ante este sentar sus reales, ante su oposición frontal a dejar que la plebe sin subvenciones invada "su" postgrado, y ante la ignorancia profesa de la dirección departamental sobre los términos exactos de lo que se votó hace un año al aprobarse ese postgrado, se ha batido en retirada la propuesta y se ha optado humildemente por... ceder el terreno, y proponer otro postgrado y máster donde no operasen las leyes dictadas por los catedráticos. Inútilmente, según se ha visto. En cuanto a mí, he rizado el rizo, votando a la vez a favor y en contra de la propuesta (lo cual ha resultado ser administrativamente posible, además de contradictorio). En votación secreta, he apoyado la propuesta de máster, no sea que encima no saliese, y luego he expresado públicamente mi voto particular en contra de de que no se incluyese el nuevo máster en el postgrado existente de "Estudios Ingleses".  

En fin, que ya se ve el resultado final que venía anunciando yo: que todos los estudios de postgrado de este departamento han sido fagocitados por el grupo de los "Estudios Textuales", y los demás quedan inhabilitados para la docencia en segundo ciclo y para la dirección de tesis... por votación propia. Y es que el que no se entera ni cuando se lo escriben en letras grandes y se lo gritan al oído, no se va a enterar nunca.  Por cierto, muchísimo se han picado los profesores del máster de los catedráticos cuando se les ha preguntado por el número de alumnos matriculados en su máster: ha habido grandes gritos y aspavientos y piques-ajoscome. Lo que nos han dicho es que ni sabían cuántos estaban matriculados, ni preinscritos, ni al parecer estaban interesados en saberlo.... y menos, por supuesto, en informar de ello al Consejo de Departamento. Pero es un Consejo con grandes tragaderas, así que se desprende de la reunión de hoy que pueden seguir dándosele a comulgar ruedas de molino de un diámetro todavía mayor.

2) El segundo punto era... el mismo que el primero, en sustancia: la apropiación del postgrado de Estudios Ingleses para los profesores del máster y la exclusión de los demás por votación democrática. Técnicamente, se decidía la aprobación del nuevo programa de doctorado de "Estudios Ingleses", que viene a sustituir a los del "viejo régimen" que ahora se extinguirán. Y, cómo no, se ha aprobado, a pesar de mis advertencias en contra de los criterios abusivos que impone y de las consecuencias que van a tener para la mayoría del profesorado del departamento. Pero que si quieres. Con unos pocos votos en contra, se ha aprobado la propuesta. Y ya no podrán dirigir tesis en el departamento más que los profesores con proyecto de investigación subvencionado, y dos sexenios (o uno, si les dan permiso especial los organizadores). Lo lamentable es que se ha enterado hoy buena parte del profesorado de cuáles eran las consecuencias de las normas que aprobaron para el Máster éste de "Estudios Textuales" hace un año; y a pesar del pasmo de muchos (—no sé qué pasmo, porque ya se les explicaron esas consecuencias por activa y por pasiva en su momento, y lo votaron).... a pesar del pasmo de muchos, digo, ¡¡hoy han vuelto a hacer exactamente lo mismo!! Y les han entregado con un lacito todo el Tercer Ciclo, máster y doctorado, a nuestros cortadores de bacalao en el Departamento, y a las reglas draconianas, leoninas y procrustianas que se han sacado del bolsillo para decidir quién podrá y quién no podrá dirigir tesis. Las bocas abiertas que habrá dentro de un año, cuando se encuentren desdoctorados y seguramente hasta expulsados de la Comisión de Postgrado muchos de los que hoy han votado ígnara y democráticamente a favor de esta propuesta de programa de doctorado. En cuanto a mí, he explicado el sentido de mi voto y el de dos profesoras que me han apoyado, incluyendo en el acta un anexo explicativo. Aquí lo anexo:

Voto particular en Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana (Universidad de Zaragoza) con respecto a la aprobación de una propuesta de nuevo programa de Doctorado (Reunión del 2 de octubre de 2006).

Los abajo firmantes queremos que conte a todos los efectos nuestro voto personal en contra de la aprobación del nuevo programa de doctorado "Estudios Ingleses" propuesto bajo la coordinación de la Dra. Onega en los términos en que se propone.

Los motivos de nuestro voto en contra son:

1) La existencia en dicha propuesta de un oscurecimiento de la realidad de los datos departamentales que parece deliberado. Cuando se dice que la media de alumnos de los dos programas de doctorado a extinguir es de 20 alumnos, se están promediando los números de matrícula en ambos programas, el que tiene mención de calidad pero pocos alumnos, y el que no tiene dicha mención pero tiene mayor número de alumnos. Esto contribuye a ocultar la realidad de que no existe correlación entre mención de calidad y número de alumnos interesados en un programa, como prueban los números de matrícula que operan en la sección de Tercer Ciclo desde el año de la obtención de la mención de calidad por parte de uno de los programas.
Esta ocultación merece ser resaltada porque es esta correlación entre mención de calidad y número de alumnos el único fundamento que se esgrime en la página 6 de la memoria para justificar la aprobación de este nuevo programa de doctorado por parte del Departamento y de la Universidad.
Por otra parte, en caso de salir adelante la propuesta de un nuevo máster de Lingüística Aplicada que se presenta hoy, las cifras prospectivass de alumnos presentadas serán contradictorias entre sí.

3) En la memoria del nuevo programa de Doctorado propuesto se hace una interpretación que consideramos abusiva del concepto de "acreditación" del profesorado para dirección de tesis, que tiene el objetivo de beneficiar a un grupo limitado de profesores. Es una mala práctica universitaria aquella que se basa en la confusión de resultados de investigación con proyectos. Sin mermar el mérito de los doce profesores mencionados en la memoria, podemos afirmar que quedan excluidos de esa lista otros del mismo o superior mérito objetivo. Ello sólo es posible sobre la base de una aplicación tergiversada para la selección de un criterio coyuntural, con voluntad excluyente. Tomemos como ejemplo la posibilidad real de que como producto de la aplicación de esos criterios se consideren no capacitados para dirigir tesis doctorales profesores con uno, dos, o tres sexenios de investigación y con experiencia previa de dirección de tesis aprobadas con cum laude. Siendo meritoria la participación en proyectos, no es un criterio que como exclusivo sea razonable para juzgar la acreditación, que debe fundarse en resultados obtenidos, no en proyectos en curso. Los resultados de la investigación no aparecen en esta memoria como criterio acreditatorio.

4) El único hecho constatado es la escasez de alumnos matriculados en el pasado y en el presente en el programa de doctorado y máster de "Estudios Textuales y Culturales en lengua inglesa", y que los alumnos del área de Filología Inglesa de la Universidad de Zaragoza se matriculan mayoritariamente en las asignaturas de Lingüística tanto en segundo ciclo (optativas) como en Doctorado.

Pensamos que sería perjudicial para la Universidad de Zaragoza, tanto para sus alumnos como sus profesores, el aprobar un programa de doctorado cuyo único horizonte de éxito se basa en la inexistencia de competidores externos e internos, y todo ello a pesar de tener su mención de calidad.

Tras la reunión, he preguntado a uno de los catedráticos si en serio creía que yo no estaba capacitado para dirigir tesis doctorales. Me ha dicho que en absoluto, que todo lo contrario, etc. etc. Ante la pregunta de por qué entonces apoyaba una normativa que me excluía, me dice "Ah, pero eso no tiene nada que ver"— y yo: "Pero no cumplo los criterios, y sin embargo estoy capacitado, dices. Así que la norma que pones tiene consecuencias absurdas, y será porque no es una norma buena o justa".  —"No, no, Si quieres estar  capacitado en este programa, cumple los criterios; si no te autoexcluyes" —"¿Que me autoexcluyo? Yo propongo una norma que a tí no te excluye; tú propones una norma que a mí sí me excluye. A ver quién excluye a quién aquí". —"Es necesario, etc., los tiempos vienen así..." —"No, los tiempos los traéis así." Con la catedrática, lo mismo: me dice que me autoexcluía, que había que aceptar la normativa que venía de arriba, que era muy dura, etc. Que debería yo ser más constructivo. Yo le he dicho que las normas absurdas que se intentasen imponer no sólo no las aceptaría sino que trabajaría lo que pudiera por que se cambiasen. Evidentemente los catedráticos no están por la labor de reconocer su papel activo en la imposición de estas normas: sólo están "yendo con los tiempos." Y aprovechando para meter la pala del cristiano, claro.  Como sucede siempre con los que van con los tiempos, propulsándolos.

Quede claro que no me opongo (faltaría más) a que se considere como un mérito la participación en proyectos de investigación, o el hecho de tener uno financiado en curso. A lo que me opongo es a que se convierta no en un mérito baremable sino en un requisito eliminatorio. Es la diferencia entre una criterio justo y una tergiversación, y así se lo he dicho a los catedráticos... pero su conveniencia, y opinión, es muy otra. Los demás, es triste decirlo, no tienen criterio, sino únicamente disciplina.

Por supuesto, esta decisión tomada hoy por el Departamento será impugnada ante la Comisión de Doctorado de la Universidad. Con lo que ésta decida sabremos si va a haber normas generales en la Universidad sobre este asunto, o si los corrillos de influencia locales pueden dictar las que quieran y puedan en cada departamento. Y así, sabiendo a qué atenernos, actuaremos en consecuencia todos, corrillos incluidos.

Me expulsan del Doctorado





"Alguien debió preverlo"

Bonito análisis hace Javier Marías de la falacia retrospectiva o hindsight bias aplicada al 11-M ("Decidir volverse loco", en El País Semanal del 1 de octubre y en su blog). Lástima que dé a entender con eso que la tesis de la "conspiración" sea totalmente deleznable, es decir, (por exclusión more hispano) que la tesis oficial explica plenamente el 11-M. Como si no hubiese tantas y tantas cosas que no sabemos sobre el asunto. Como datos que presupone el propio artículo de Marías: casi nadie consideraba previsible una victoria del PSOE  antes del atentado. Porque sí hubo un atentado (y desde luego alguien conspiró para que lo hubiera). Posiblemente con previsiones electorales en mente, dada la fecha. Y, en efecto, se produjo un vuelco electoral que a muchos sorprendió. Ergo: hasta los planes descabellados e implausibles, trazados por imbéciles y criminales delirantes pueden tener éxito a veces, de un modo que a posteriori crea la impresión de inteligencia superior y vista certera. Y ese éxito crea terreno abonado, por supuesto, para teorías de la conspiración a veces tan delirantes como los planes de los auténticos perpetradores.

No sólo hay conspiraciones que se imaginan retroactivamente; también las hay que salen a la luz. Y también hay misterios que no lo eran en su momento, y lo son ahora. Y eso sí que es seguro que no lo tenía previsto nadie. Por utilizar el ejemplo de Marías: Don Quijote podía estar loco, o incluso querer estar loco, pero eso no le impedía descubrir auténticos rudos malsines, y auténticos falsos paladines. Y puede que el PP sea paranoico—seguramente lo es. Pero desde luego es un paranoico con muchos enemigos.

La causa de los atentados



Domingo 1 de octubre de 2006

In Good Company

(Título español: Algo más que un jefe)- Comedia de empresa, género Wall Street de Oliver Stone, escrita y dirigida por Paul Weitz (2004). No es propiamente "romántica" aunque hay parejita (el joven jefe y la hija de su maduro mano derecha, situación chusca que enfatiza el sentimiento del "suegro" al verse desplazado en su empresa por el jefecillo). El énfasis principal está en la ética laboral y la presión a que se ve sometida por el gran capitalismo, encarnado en la lógica del joven ejecutivo ejecutor y trepa que entra a saco en la empresa cuando lo ascienden a ocupar el puesto del padre de la chica: "I'm being groomed! Mark, thank you, thank you. I'm going to kick so much ass for you, I'm going to take no prisoners, I'm going to be your ninja assassin!"—vamos, como aquello de "Greed Is Good".

Pueden verse resúmenes y valoraciones generalmente adecuadas en los primeros comentarios de su página en la Internet Movie Database. Traduzcamos el primer comentario de esos (enviado por jotix100, de Nueva York):

La de veces que hemos contemplado la ascensión meteórica de un jovenzano en nuestro puesto de trabajo a un puesto superior, a un status para el que nos parecía que no tenía las calificaciones adecuadas. Esta es la base de esta encantadora comedia de Paul Weitz, basada en su propio guión.

Los cambios que se introducen en una compañía cuando se pone a dirigirla alguien que no tiene méritos apreciables es algo que sucede constantemente con la manera americana de llevar un negocio. ¿Cuántas veces hemos visto que estos jóvenes advenedizos hacen descarrilar una empresa por su inexperiencia? ¡Más de unas pocas!

A Carter Duryea [¡por favor pronunciar con cuidado!] lo selecciona su protector en la megaempresa donde su estrella va en ascenso, como elección lógica para ponerlo al frente de una revista que ha sido recientemente adquirida por el magnate Teddy K. Este Carter no tiene ni idea de lo que le espera. Despide a la mayor parte del personal más mayor, pero Carter no es tonto, y mantiene en su puesto a un hombre de talento, Dan Foreman, porque puede utilizarlo. Después de todo, Dan tiene poco más de cincuenta años, está casado, tiene un par de hijas universitarias, y deudas.

Carter no tiene vida personal. Su mujer lo deja plantado a pesar de su gran ascenso. Justo después, conoce a la hija mayor de Dan, Alex. Ella pronto se lo lleva a su habitación de la residencia universitaria. Dan Foreman no tiene idea de lo que está pasando delante de sus narices. Carter y sus maneras le repelen más que nada en el mundo. Por eso cuando descubre a los dos amantes en un modelno restaurante de Manhattan, se pone balístico.

El gurú de Carter experimenta una caída trágica, tras haber cumplido su papel y ser usado por Teddy K. Como resultado, Carter también pierde su empleo, porque al final Dan es reconocido por sus propios méritos, y no por ser el sí jefe que eran Carter y su superior. Después de todo, Dan es el único que hace las preguntas que nadie se atreve a hacer sobre la miopía de la gran empresa en su manera de llevar la revista.

Esta ácida comedia arroja una luz sobre la América de la gran empresa como no lo hace ninguna otra reciente. Dennis Quaid interpreta a un brillante Dan Foreman, el hombre mayor. Topher Grace nos da una interpretación sorprendente como el joven Carter. Scarlett Johansson interpreta a Alex Foreman, una joven sin complejos que se lía con el jefe de su padre.

Cuidado con esos superbólidos fugaces...

Para superbólido fugaz, el Porsche de Carter Diarrhea, que lo estampa nada más salir del concesionario. Símbolo de su carrera, claro. Es terrible la vergüenza ajena que se siente en su primer discurso ante la empresa, muerto de nervios... y aunque enseguida se recupera, vemos luego que en su falsa retórica de añadir "sinergia" a la empresa sólo estaba imitando a su patrono Teddy K. El discurso de Teddy K. es interrumpido al final por Foreman, haciendo preguntas molestas sobre cómo iba la empresa, preguntas que en efecto hacen reflexionar al empresario tiburón, y le llevan a deshacerse rápidamente de la revista.... felizmente, ésta pasa a un empresario que apreciaba más al parecer su manera tradicional de funcionar. Los planes de la multinacional de Teddy K. de usar sus empresas para apoyar con tácticas de publicidad unas a otras resultan ser un fracaso... porque las otras empresas competidoras hacen lo mismo, y los clientes que se ganan por un lado (?) se pierden por el otro por las reglas artificiales que introducen esos planes multinacionales en el funcionamiento espontáneo del mercado. Así pues, en un final wishful-thinking, Foreman vuelve a ser el foreman. La película defiende, dentro de una perspectiva capitalista tradicional, a la pequeña empresa individual que halla su "nicho" estable, por encima de la lógica de usar al conjunto de la empresa como ficha en una especulación a nivel superior; otra cosa será que el capitalismo no lleve ineludiblemente a esto segundo, y que el final pase a ser así producto más del deseo que de la observación de la realidad. Es en todo caso la afirmación de unas prioridades éticas: el compromiso de una carrera vital con el trabajo, con un público y una manera de hacer las cosas, sobre la lógica puramente economicista del beneficio inmediato. Ésta lógica lleva a recortes súbitos y reorganizaciones espectaculares pero engañosas del panorama empresarial, y a normas especiales dictadas artificialmente para fines especiales calculados previamente por quienes esperan sacar tajada aun a costa de sus compañeros de trabajo. (Como el pez de Dyurea, "Buddy", que se come a su compañero en la pecera). Reflexiones todas éstas que no sé si serán muy aplicables a la empresa privada, pero que desde luego sí suenan como un comentario adecuado sobre la relación entre una empresa con responsabilidad pública (y pienso en la Universidad Pública) y sus empleados, y su "público" y su razón de ser. La lógica del márketing espectacular, los planes de reforma estandarizados y los recortes de los "michelines" académicos que se nos prometen puede traer no sólo los resultados esperados y planificados, sino también otros que no entraban en los cálculos. Porque los cálculos economicistas siempre son optimistas por defecto (por defecto, digo): otro tipo de cálculos no pasan la selección natural de la reunión del comité de empresa.

Así que eso, cuidado con los superbólidos fugaces, que se estampan... y además normalmente se llevan a varios por delante también.

El hombre del tiempo



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