Aspectos de la técnica narrativa en Hard Times, de Charles Dickens
José Ángel García Landa
Universidad de Zaragoza
B) Actitudes sociales en la Inglaterra de la época. La postura de Dickens
La Europa del siglo XIX contempla el traspaso del poder político hasta entonces detentado por la monarquía y la nobleza a manos de la burguesía. Seguidamente aparecen las agitaciones del proletariado para participar a su vez en política y para defender sus derechos. En Francia, la revolución burguesa se dio en 1789 y 1830; la democrática en 1848 y 1870. Inglaterra presenta características particulares, puesto que la alta burguesía ya participaba en el gobierno a través de la Cámara de los Comunes desde la Revolución Gloriosa de 1688. Pero los votantes constituian una pequeñísima minoría de la población, y la nobleza conservaba su poder a través de la Cámara de los Lores, por entonces auténticamente operante. Esto determinó que en Inglaterra la agitación de la primera mitad del XIX fuese a la vez burguesa y obrera: el proletariado moderno se había desarrollado en este país antes que en el resto de Europa, con la revolución industrial de fines del XVIII; los obreros se han organizado en sindicatos y reclaman su porción del poder al mismo tiempo que la gran masa de las clases medias.
La Gran Carta de Reforma de 1832, promulgada por Guillermo IV ante el temor de una revolución semajante a la francesa de 1830, no introducirá el sufragio universal. De hecho, el número de votantes aumentó poco, pues se mantienen casi intactos los criterios que reservaban el voto para los grandes propietarios. Si esta Carta representa el psao definitivo del poder a la burguesía, esto se debe más bien a la reordenación de los distritos electorales y a la supresión de muchos rotten boroughs fácilmente controlables por la clase superior. El proletariado intenta presionar hacia la democratización del sistema: se trata del movimiento cartista, cuyas peticiones al Parlamento son rechazadas por éste en 1839, 1842 y 1848. El movimiento era de carácter pacífico, pero degeneró en tumultos callejeros, sobre todo en la última fecha. Las huelgas, legalizadas en 1824, son muy numerosas en la primera mitad del siglo, y la burguesía teme el poder de los sindicatos. El conflicto en ambos campos, el laboral y el político, hace temer a la burguesía el estallido de una revolución sangrienta. Para Disraeli como para otros muchos, el país está dividido en dos:
"Yes," resumed the younger stranger after a moment's interval. "Two nations; between whom there is no intercourse and no sympathy; who are as ignorant of each other's habits, thoughts, and feelings, as if they were dwellers in different zones, or inhabitants of different planets; who are formed by a different breeding, are fed by a different food, are ordered by different manners, and are not governed by the same laws."
"You speak of" said Egremont hesitatingly.
"The RICH AND THE POOR". (1)
Dos posturas básicas se definen en el pensamiento de la época ante el problema de la "condición de Inglaterra", como se le llamaba por entonces:
El individualismo burgués, la filosofía de la clase social que detenta el poder, defiende el principio del laissez-faire: para esta doctrina, la economía capitalista está regida por leyes inexorables que hacen inútil y perniciosa la intervención estatal en asuntos económicos, así como los intentos "artificiales" de mejorar la vida del obrero. Se basa en la economía política desarrollada por Adam Smith y Ricardo, que identifica los intereses de la nación (incluidos los del obrero) con los de la clase capitalista.
La postura intervencionista, favorecida por la baja clase media y la aristocracia, se opone a esa concepción, por temer que la constante degradación de las condiciones de vida de los obreros lleve a una revolución. También esta postura tiene sus razones económicas, pues los grandes propietarios de tierras, nobles en su mayoría, temían que los partidarios del libre comercio lograsen abolir las Leyes de Granos, estas leyes prohibían la importación de trigo del extranjero, y hacían sobrevivir a la agricultura de los latifundios a costa de frecuentes hambrunas entre las clases bajas cuando una mala cosecha hacía subir el precio del pan. Pero en las defensas del intervencionismo se manejan argumentos humanitarios y religiosos, sinceros sin duda entre los defensores más apasionados y conocidos. Es Carlyle la figura más representativa de este movimiento. Sus seguidores se presentan a sí mismos como los defensores de la moral, la poesía, la humanidad y la religión frente a las leyes deshumanizadas de la economía política. Es un movimiento más "Tory" que socialista; idealista tanto en el sentido popular de la palabra como en el filosófico: el antídoto propuesto contra la lucha de clases es la potenciación de las relaciones personales entre patronos y obreros.
La situación de la época era confusa y pocos parecían entender realmnte la naturaleza del enfrentamiento. Irónicamente, será la postura individualista, gracias a la abolición de la Ley de Granos a mediados del siglo, la que mejore realmente el nivel de vida de las clases bajas. El papel del Utilitarismo en el conflicto es también ambiguo, y no se puede reducir esta doctrina a una exageración de los principios capitalistas. En principio está asociado a la economía política y al libre comercio, pero su exigencia de un gobierno eficaz le llevó al final a defender posturas intervencionistas y el establecimiento de una fuerte administración. Es inútil precisar que el intervencionismo utilitarista es de un carácter totalmente distinto al de Carlyle. En cualquiera de sus dos manifestaciones, será el Utilitarismo uno de los blancos favoritos del ataque de Dickens, desde la nueva Ley de Pobres de 1836, reflejada en Oliver Twist de una forma distorsionada, a la sátira de la Administración en la "Circumlocution Office" de Little Dorrit, pasando por las críticas más generales a las bases de ese pensamiento en The Chimes y Hard Times. Esta última novela se abre con una dedicatoria a Carlyle, del cual Dickens fue un gran admirador y un seguidor idealista.
Se ha discutido si Dickens conocía realmente las doctrinas que atacaba. Sin embargo, el espíritu de su ataque es claro, y gran parte de las acusaciones de falta de comprensión e incluso ignorancia que se le han dirigido, gran parte de la polémica que levantó, se deben a su uso de la caricatura como arma: la caricatura es por definición deformante; desprecia los rasgos positivos de su objeto y aumenta los defectos hasta proporciones grotescas. Hard Times es la quintaesencia de su estilo y también de su postura social. Ataca a la postura individualista y al utilitarismo, pero el espíritu de su ataque es el siguiente:
Utilitarian economists, skeletons of schoolmasters, Commissionners of Fact, genteel and used-up infidels, gabblers of many little dog's-eared creeds, the poor you will always have with you. Cultivate in them, while there is yet time, the utmost graces of the fancies and affections to adorn their lives so much in need of ornament; or, the day of your triumph, when romance is utterly driven out of their souls, and they and a bare existence stand face to face, Reality will take a wolfish turn, and make and end of you·! (2)
Pero las ideas de Dickens no son sin más el reflejo de la clase social a la que pertenece. Su horror a los tumultos, que subyace al párrafo citado y a tantos otros, especialmente en Barnaby Rudge y A Tale of Two Cities, era compartido por toda la burguesía de la época, pero en el caso de Dickens no se debe a una identificación con las instituciones de su tiempo. De hecho hay en su personalidad un elemento anárquico que le hace desconfiar de toda institución: a la escuela de Gradgrind o el sindicato de Slackbridge podemos añadir otras escuelas en Nicholas Nickleby, Dombey and Son, David Copperfield, Great Expectations y Our Mutual Friend; la "Circumlocution Office" y el asilo de pobres antes mencionados, en Little Dorrit y Oliver Twist, la "High Court of Chancery" en Bleak House, las cárceles de Pickwick y Little Dorrit, y el mismo Parlamento, "our national cinder-heap" (3) en Hard Times y Our Mutual Friend. Toda institución es un antro de estupidez, opresión e incompetencia. Sólo la familia aparece como algo positivo entre todas las posibles empreseas humanas pero es más un ideal que una realidad para Dickens: en su obra abundan los huérfanos, y las relaciones familiares son a menudo sustituidas por una benevolencia concedida gratuitamente sobre los desdichados.
Al igual que en sus novelas, Dickens atacó en la realidad las lacras de la sociedad victoriana. Su crítica y su acción se dirigieron no contra el sistema, sino contra los males particulares que resultaban de él. Household Words protestaba contra las malas condiciones laborales o de vivienda, y él apoyaba personalmente (y en privado) a empresas caritativas, colaborando con la filántropa Angela Burdett-Coutts en la direcciión de sus organizaciones benéficas.
C) La "época oscura". Hard Times.
Notas
(1). Disraeli, Sybil, or, The Two Nations (Oxford: Oxford University Press, 1981), págs. 66-67. Volver
(2). Charles Dickens, Hard Times. Edición de George Ford y Sylvère Monod (Nueva York: W.W. Norton & Company, Inc., 1966), pág. 125. Volver
(3). Idem, pág. 157. La palabra "cinder-heap" tenía en la época victoriana un sentido parecido a "estercolero". Volver