Aspectos de la técnica narrativa en Hard Times, de Charles Dickens

José Ángel García Landa

Universidad de Zaragoza

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IV. Conclusiones

 

Hemos limitado deliberadamente nuestro estudio a la descripción de algunos aspectos de la técnica narrativa de Hard Times: cómo la historia se transforma en relato, y el papel que desempeña la instancia narrativa en la transmisión de ese relato. Entendemos por "descripción" un estudio intratextual, una lectura detenida que permita la clasificación de los recursos particulares de la obra dentro del marco general de una retórica en sentido amplio, de una poética del relato. Las últimas décadas han visto surgir métodos de análisis del relato cada vez más rigurosos, tendentes en última instancia al establecimiento de una ciencia de la literatura (no una historia de la literatura, o una crítica impresionista). No podemos decir que se haya logrado tal objetivo, pero ha habido un acercamiento a él. Dentro de esta línea, nos han resultado particularmente útiles los trabajos de Wayne C. Booth, Tzvetan Todorov, Gérard Genette y Mieke Bal.

¿Por qué aplicar este género de análisis a Hard Times? Ante todo, por curiosidad. Hard Times es una novela tradicional, clásica, previa al afán experimentador y al juego con la forma en literatura; queríamos ver cuál sería el juego en cierto modo natural, espontáneo, de los elementos que concurren en el relato. Pero esta obra es, a la vez, renovadora en la carrera de su autor y (en un grado aún por determinar) en la literatura de su época. Un estudio de este tipo puede ayudar mucho a determinar cuál es la novedad de Hard Times por una parte, y qué aspectos la cimentan en la tradición por otra.

Comenzábamos con un estudio de la temporalidad del relato como signo de la temporalidad de la historia. Veíamos cómo las alteraciones de orden que introduce el relato sobre los hechos de la historia son menores, pero altamente significativas, indicio de una gran condensación e interrelación de los significados de la obra. La duración de la historia era limitada por el relato en beneficio de esa misma condensación; en cuanto a la frecuencia temporal, comprobábamos el predominio absoluto del relato singulativo. Frente a esa condensación, aunque no trabajando en su contra, se hallaba el carácter escénico, dramático, de la obra. La intensidad de la narración se desprende de las palabras mismas de los personajes, y si esto es un punto a favor de la fluidez de la obra, hace que se resienta su verosimilitud: los personajes y las actitudes se definen con trazos violentos y son unilaterales.

El uso instintivo que señalábamos se hace de la focalización confirma las líneas generales de la obra; nos presenta una novela sin protagonista y sometida al control absoluto de una instancia organizadora que se identifica con el narrador. Esta instancia narrativa está fuertemente personalizada, en una invitación clara a identificarla con el autor de la obra. Mediatiza constantemente la signifiación, introduciendo sus apreciaciones personales por medio de una extraordinaria cualidad mimética de su voz.

Resultaría tentador identificar este último rasgo, el carácter proteico de la voz del narrador, con la cualidad similar de la personalidad de Charles Dickens, la misma que le hacía triunfar como actor y como lector público, y que sumía al público en un estado casi hipnótico (190). Pero nos hemos propuesto ceñirnos al texto. Por lo tanto, no extrapolaremos haciendo ahora una valoración de la novela. Hemos dicho que la tensión de su estructura es el reflejo de la insistencia de su significado. Pero no nos corresponde decir si esa estructura es demasiado tensa o el significado demasiado insistente; para que nuestro estudio sea lo más riguroso (lo menos polémico) posible, hemos tenido que limitar sus objetivos. Decíamos en la Introducción que no era nuestra intención el contribuir al debate en torno a Hard Times. Se debe ello a la naturaleza de ese debate, casi exclusivamente evaluativo. No nos interesa en este momento saber si Hard Times es la mejor o la peor de las obras de Dickens, o si es la octava en cuanto a calidad se refiere. Este estudio debe encontrar su lugar entre otros del mismo género que cataloguen de la manera más exhaustiva posible los recursos retóricos de las obras de Dickens, para entender verdaderamente en qué sentido fue desarrollándose su capacidad creativa. A mayor escala, sólo con este tipo de análisis aplicados a obras de todas las épocas y naciones se logrará determinar cómo se ha desarrollado incesantemente, a lo largo de los tres últimos milenios, el lenguaje de la narración.

 

 

 

 

Nota

(190) De hecho, Dickens tenía poderes hipnóticos, que utilizaba a menudo entre su familia y amigos. Véase A. Wilson, The World of Charles Dickens, págs. 152-153. Volver

Bibliografía