Los esclavos de Mansfield Park

José Ángel García Landa

Universidad de Zaragoza, 2004-

 


Observaciones tras ver la película de Patricia Rozema, basada en la novela de Jane Austen, sobre la vida cotidiana, el trato social y la ética del galanteo en una mansión de campo hacia 1800. 

En la película de Patricia Rozema, como en la novela, los esclavos que sostienen el sistema social no aparecen, aunque se habla de ellos; pero es más, los sirvientes también están ausentes en la película (no sólo no mencionados: son casi invisibles): la gran mansión parece funcionar por sí sola, como en Jane Austen.

Observaba un crítico cultural norteamericano, Lionel Trilling, la molestia que sentimos al leer la novela de Austen, pues la autora parece dar autoridad moral al patriarca de la casa, un personaje que condena el teatro de entrada; la moralidad implícita en la novela asocia a los personajes intrigantes y traicioneros con la actividad teatral, un juicio que es difícilmente compartido por el lector de la novela. Irving Howe iba más allá, al observar que la situación es más preocupante: la novela parece muy atenta y rígida a ciertas propiedades morales muy propias de su clase, mientras que es completamente ciega a la injusticia del sistema esclavista que sustenta la fortuna de la familia: "I find this much more troubling than the amateur theatricals, which I am content to accept as a convenience of plot" (Howe, "History and the Novel", Norton Anthology of Theory and Criticism 1545). Ya no podemos leer la novela inocentemente, dice Howe, y únicamente podemos apreciarla mediante una contextualización histórico-crítica, y muchas reservas mentales. Para Howe es un ejemplo de cómo el desarrollo histórico cambia nuestra posición con respecto a las obras literarias.

Es interesante, en este contexto, teniendo como tenemos una novela "problemática" de base, ver cómo se tratará la cuestión una película del género "heritage film", es decir, una película "literaria", que se presenta como la adaptación de un clásico literario bien conocido y apreciado como tal.

La principal variación introducida por la película sobre la novela en este sentido consiste en el tratamiento dado al paterfamilias y al heredero de la casa. Se nos muestra la cara brutal de Sir Bertram (aquí Harold Pinter), que se comporta de manera muy distinta en Antigua y en su mansión de Mansfield Park (el id / el ego, o Mr Hyde y el Dr. Jekyll). Esta hipocresía provoca la crisis en la relación con su heredero, activista antiesclavista, y pintor expresionista avant la lettre, que ofende al padre con los dibujos de esclavos negros objetos de humillación, tortura y violación.

Estos dibujos son la principal matización de la visión idílica de la big house que aparece en la película. Está claro que Mansfield Park tiene un lado oscuro, en el otro extremo del globo, donde en lugar de invisibles sirvientes blancos que sustentan el sistema de clases encontramos muy visibles esclavos negros, que son torturados, asesinados y violadas por el paterfamilias. La existencia de ese lado oscuro se revela a través de la enfermedad (fiebres tropicales quizá, y crisis mental y de conciencia) del heredero de la casa, artista romántico cuya sensibilidad se rebela a la hora de asumir la herencia que le lega su padre (incluida, quizá, la propiedad de diversos hermanastros y hermanastras listos para su venta, tortura o violación).

Sin embargo, una vez superada la fiebre y la crisis, no hay nadie para replantear la cuestión del sistema esclavista—si es oportuno mantenerlo o renunciar a él. Entendemos que el heredero cambia un cultivo por otro... pero todos los cultivos tropicales necesitaban mano de obra esclava. ¿Pretende decírsenos que era un tipo de cultivo más suave para el esclavo? La película parece decirnos de modo abierto que el final que nos presenta es, consciente y deliberadamente, un paño caliente aplicado al problema de fondo, y con el cual deberemos contentarnos para no falsificar la realidad histórica de la cuestión, ni las actitudes de la novela de Jane Austen. El único final políticamente correcto posible, en cierto modo, contemplando críticamente el final requerido por el género y "exhibiendo el artefacto".

La película confronta el tema de la esclavitud como un amago de descenso al caos, cuando todo en el argumento parece desbaratar los deseos de la heroína. Pero con al restauración del orden, desaparece de las preocupaciones de Fanny y de la película. Al final Edmund y Fanny siguen viviendo del trabajo de mano de obra esclava, como reconoce ella con resignación y cierta ironía sobre sí misma.

Quizá esté la película (o su equipo realizador) esté aquí reconociendo también sus propias obligaciones al establishment, y reflexionando sobre los límites políticos de su proyecto, en el marco genérico e institucional en el que ha elegido trabajar.

 

 

 

 

Obras citadas

 

Mansfield Park. Guión y dirección de Patricia Rozema. Basada en la novela de Jane Austen y sus diarios de juventud. Intérpretes: Embeth Davidtz, Jonny Lee Miller, Alessandro Nivola, Frances O'Connor, Harold Pinter, Lindsay Duncan, Sheila Gish, James Purefoy, Victoria Hamilton, Justine Waddell, Hugh Bonnerville. Prod. Sarah Curtis. USA/GB: Miramax Hal Films / Arts Council of England / BBC Films, 1999. (DVD español/inglés: Mansfield Park. Madrid: Columbia Tristar / Aurum).

 

A consultar:

Rodríguez Martín, María Elena. "La influencia de la ficción breve de Jane Austen en su obra posterior y en la adaptación al cine de su novela Mansfield Park." In El cuento en red: Revista electrónica de teoría de la ficción breve 10 (Fall 2004): El cuento en lengua inglesa. http://www.cuentoenred.org/cer/numeros/no_10/no10_index.html