(Mías- es decir, que estoy en ellas aunque no se me vea. Y viceversa,
la imagen que ves está en el fondo de tu retina, aunque parezca que
la tienes ahí delante en la pantalla del ordenador)

Álvaro de bebé. Compartimos, en cierto modo, su perspectiva sobre el mundo.

Mi barrio en navidad. No es un montaje fotográfico, sólo una foto (clic!).
Otra foto de mi barrio. Que es genial para ir de compras si te apetece un bocadillo de pieles, o de joyas, o de modelitos de Chanel; para comprar el pan y los garbanzos hay que irse un poco más lejos.
Más barrio:

Ivo y Oscar en el coche. Álvaro detrás de un libraco (de Dickens)


Reflections on the Shadow:
Chupando escaparates:

Abajo, otra más de reflejos, o de metamorfosis. Los posmodelnos vivimos inmersos en un mundo de superficies reflectantes, producto del narcisismo cultural supongo, o destinadas a marear al consumidor. Creo que a veces eliminamos esos reflejos con la mitad práctica de nuestra cabeza, para mantener el mareo y la realidad bajo control. La fotografía puede ayudar a mostrarnos otra vez lo que tenemos delante de nosotros (que normalmente no es cien por cien real, siendo más bien nuestro propio reflejo).
